AGLI Recortes de Prensa   Viernes 13 Octubre 2017

El hundimiento de España (12)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 13 Octubre 2017

SI PUIGDEMONT CONTESTA QUE NO HUBO DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA, SE VOLVERÍA AL ESCENARIO PREVIO AL 6 DE SEPTIEMBRE. PEDRO SÁCNHEZ DESPRECIA EL PROTOCOLO, PERO AL MENOS FUE, NO COMO EL APÁTRIDA PABLO IGLESIAS.

Todo lo que se refiere a las autonomías está contenido en la Constitución en su Capítulo III, artículos 143 a 158, ambos inclusive. El primero justifica la creación de las Autonomías, como consecuencia de lo dispuesto en artículo 2 de la propia Constitución que dice: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Desde luego que el artículo 155 de la Constitución es bastante difuso, confuso y de difícil interpretación. Se nota que en el momento de su redacción no se sabía muy bien cómo plantear una situación inconcebible en aquel momento de resaca de una dictadura de cuarenta años. Quizás alguno de los “padres” aún vivos de esa Constitución, como por ejemplo Alfonso Guerra, podría dar una explicación sobre el consenso final para su redacción. Un artículo que dice literalmente lo siguiente:

“1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.”

Parece claro que tanto el Gobierno de la Generalidad como el Parlamento de Cataluña, hace años que vienen incumpliendo tanto con la Constitución, como desobedeciendo sentencias de los Altos Tribunales como el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Ejemplos de esos incumplimientos serían, por ejemplo, el vergonzoso asunto de la “inmersión lingüística” y la prevalencia absoluta del catalán sobre el español, con la creación de un organismo inquisitorial como el C.A.C. para sancionar a aquellos ciudadanos que no usen el catalán. Aunque el mayor de todos es pretender acabar con la unidad de España, “patria común e indivisible de todos los españoles”. La Constitución reconoce un derecho a la autonomía, pero no a la independencia o creación de Estados para federarse o confederarse, ya que además en el artículo 1, dice que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado español cuya forma política es la Monarquía parlamentaria.

Es decir, las pretensiones de los golpistas y los partidos que les sustentan atentan gravemente contra el interés general de España, ya que lo que pretenden es liquidar la Nación española y crear una propia, un Estado que en este caso sería bajo la forma de república. Es una aberración el que en un Estado de Derecho se permita la existencia de partidos cuyo objetivo sea la destrucción del Estado, y que, como en este caso, usen las propias instituciones para sus objetivos secesionistas y desprecien aquellas que la Constitución de España define como representación de la Soberanía Nacional, el Congreso y el Senado. Así que parece más que evidente que los golpistas del Gobierno de la Generalidad y aquellos diputados del Parlamento autonómico de Cataluña que aprobaron las leyes de desconexión, han infringido de forma clara sus deberes institucionales de forma que atentan gravemente contra el interés general de España, que es lo mismo que decir de todos los españoles. ¿Por qué se duda entonces de la oportunidad y la pertinencia de aplicar este artículo?

Lo que no cabe duda es que tras el requerimiento a las autoridades a que depongan su actitud, cosa que aún no se ha hecho ya que solo se le ha preguntado al Presidente Carles Puigdemont que aclare si en su discurso hizo una declaración de independencia, dándole de plazo hasta el próximo lunes 16 de octubre para contestar, (el puente del Pilar no se toca), no parece haber prisa. Y si contesta que no, ya que solo dijo lo de “asumir el mandato para proclamar la república independiente de Cataluña” y decir a continuación “que propongo su suspensión al Parlamento”, no es exactamente una declaración de independencia, sino, como dije ayer, una mera declaración de intenciones. Ni ha habido propuesta formal de hacer la declaración por la Mesa del Parlamento ni por ningún grupo parlamentario, ni ha habido votación en el Parlamento de Cataluña, ni se ha producido una declaración formal de independencia refrendada por su publicación en el Boletín Oficial de la Generalidad. Así que si contesta que NO, en ningún caso eso significa que estamos en ese escenario previo al 6 de septiembre como pretende asegurar la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, ya que siguen intactas, aunque suspendidas por el TC las leyes del referéndum y de la Transitoriedad jurídica aprobadas por el Parlamento autonómico y publicadas de forma oficial. Estamos en el mismo escenario posterior al 6 de septiembre y al referéndum ilegal, en un limbo parlamentario forzado por un acuerdo entre los partidos golpistas enfrascados en discrepancias de estrategia.

Soraya Sáenz confunde sus deseos con la realidad en su empecinamiento en no querer imponer la ley y plantear en su lugar un marco de diálogo imposible destinado al fracaso, como el que evidenció en su estancia previa a la realización del referéndum en Barcelona en un despachito y su actitud amistosa y afable con los golpistas como Oriol Junqueras. ¡Menos corrillos en ágapes versallescos y más maratones de Gobierno y gobierno! para devolver la legalidad a un territorio comanche en el que se ha convertido hace años la comunidad autónoma de Cataluña.

Dice el refranero popular que no está hecha la miel para el burro. En el caso de pedro Sánchez su paletismo sectario y trasnochado le ha hecho despreciar el protocolo y se presenta de forma deliberada en la recepción en el Palacio Real dada por SSMM los Reyes de España en el día de España como si fuera a una reunión informal con traje, camisa y sin corbata. Y es que eso solo confirma que no quiere o no sabe estar y que mezcla churras con merinas en su intento de evidenciar su ideología republicana y su propuesta federal de las diversas naciones y pueblos de España, todo lo contrario que representa la Monarquía parlamentaria y el sistema autonómico. Hay que ser paleto y “notas” para aprovechar ese momento como una oportunidad política reivindicativa. Nadie le obligaba a ir a la recepción, de hecho, Pablo Iglesias, su socio en la empresa de destruir España, no fue ni al desfile ni a la recepción. Bastaba con que Pedro Sánchez hubiera hecho lo mismo y no dar la impresión de no respetar el mínimo protocolo.

Pero eso no deja de ser anecdótico y ahora estamos a setas y no a Rolex ¿verdad Patxi?

¡Que pasen un buen día!

El separatismo tiene precio
Emilio Campmany Libertad Digital 13 Octubre 2017

Se debate acerca de la base social del separatismo. Sea cual sea la verdad, es evidente que el independentismo jamás habría podido alcanzar el grado de influencia que hoy tiene sin el respaldo, por acción u omisión, del poder económico catalán. En nada desmiente esto la huida masiva de empresas que estos días huyen de Cataluña. No hay tal. Los detentadores del poder económico en Cataluña, con las excepciones que se quieran, esperaban, como siempre han hecho en esa región, obtener beneficios y privilegios de los que aprovecharse a cambio de que Cataluña tolerara seguir siendo parte de España. Cuando finalmente han visto que no había privilegios en perspectiva y sí una notable pérdida de beneficios, se han movido en la dirección que mejor protege sus cuentas de resultados y quizá hayan sido ellos los que han convencido a Puigdemont de no declarar la independencia todavía, a ver si finalmente el Estado español cedía en algo que pudiera cuantificarse en euros. En eso consiste la generosidad del presidente catalán.

Es indignante que el Gobierno de España haya promulgado un decreto ley con el exclusivo fin de permitir a esos empresarios librarse del infierno que ellos mismos ayudaron a levantar. Más indignante aún es que el PSOE haya impuesto la apertura del melón de la reforma constitucional como condición para respaldar las tibias medidas con las que el Gobierno pretende que la ley vuelva a regir en Cataluña. Porque lo hacen sin haber explicado, ni siquiera sucintamente, el sesgo que esa reforma tendrá. Y, sin embargo, todos sabemos en qué dirección irá. Aparte de elevar a categoría de nación a Cataluña para satisfacer a los sentimentales y legalizar las muchas inconstitucionalidades que en aquella región se cometen para atropellar los derechos de los castellanohablantes o simplemente de los que se sienten, a pesar de todo, españoles, habrá para la región más privilegios. Y eso lo hace el PSOE en beneficio del rancio empresariado catalán, que ansía que sea la Generalidad la que inspeccione sus declaraciones de impuestos. De esta forma, aquello acabará siendo como el País Vasco, una región donde no hay grandes defraudadores porque sus empresarios pactan con el Gobierno los impuestos que van a pagar, muy por debajo de lo que deberían, garantizándose que no serán inspeccionados y haciendo así que sus empresas puedan competir ventajosamente con las del resto de España.

Cuando eso ocurra, no sólo volverán todas las que ahora, cobardemente, han huido, sino que se trasladarán allí otras muchas en busca del paraíso fiscal que de facto será Cataluña. Esto es lo que se está negociando mientras la ANC y Òmnium agitan la calle explotando los sentimientos de las bases independentistas, bien subvencionadas con el dinero de todos, para que los empresarios catalanes tengan los beneficios que ya disfrutan los vascos. Charlie Hebdo dice que los separatistas catalanes son más estúpidos que los corsos. Si consintiéramos lo que nos están preparando, los verdaderos estúpidos seríamos nosotros.

Ahora lo sabemos: ¡el 155 tenía un precio!
Roberto L. Blanco Valdés La voz 13 Octubre 2017

Sí, como la muerte en el excelente spaghetti western de Leone, también la aplicación del artículo 155 de la Constitución tenía un precio para el Gobierno de Rajoy. Ahora ha salido a la luz, del mismo modo que ahora, tras el pacto PP-PSOE, cabe razonablemente concluir que ha sido la rotunda oposición de Sánchez la que explica que el 155 no se activara, contra toda lógica política y constitucional, cuando debería haberse hecho: desde el momento en que fue obvio que la conspiración secesionista no iba a detenerse si no la frenaba quien tiene para hacerlo el poder y la legitimidad.

La decisión del Gobierno de no aplicar el 155 sin el apoyo del PSOE es de cajón, pues lo contrario hubiera sometido a España a una tensión política, económica y social insoportable. Pero que el PSOE se haya negado a poner en manos del Ejecutivo los poderes necesarios para combatir con eficacia la rebelión nacionalista y que, ¡tras la declaración de independencia!, solo haya accedido a hacerlo a cambio de un compromiso del PP para reformar la Constitución prueba que Sánchez carece del sentido de la responsabilidad y la lealtad institucional indispensables para llegar a la presidencia del Gobierno.

Tan convencido está Sánchez de haber hecho lo correcto al comportarse con la cicatería y falta de sentido del Estado de quien piensa en sus intereses personales y no en la defensa de los intereses generales, que incluso ha presumido de su pacto con el PP, con esa desvergüenza de quien ignora las graves consecuencias de sus actos. Un político sensato jamás habría exigido nada a cambio de ponerse sin reparos del lado de la defensa de la legalidad y mucho menos habría presumido de un trato que desautoriza al PSOE ante millones de españoles.

Por si todo ello fuera poco, su contenido, del que se vanagloria Pedro Sánchez (estoy con la Constitución a cambio de que el PP acepte reformarla), traslada dos ideas, no solo falsas sino peligrosísimas: que el nacionalismo catalán se ha echado al monte por insuficiencias de nuestra ley fundamental y que su reforma los haría bajar del monte al llano. El colofón de tal majadería pone los pelos como escarpias: que cada vez que los nacionalistas quieran más poder, más dinero o ambas cosas bastaría con montar una rebelión contra el Estado para salirse con la suya.

Puigdemont y sus secuaces han optado por pisotear la legalidad constitucional, reírse de la democracia y despreciar la pluralidad del pueblo catalán porque todo ello era indispensable para alcanzar la independencia a la que aspiran desde siempre ERC y la CUP y a la que, abducido por el deliro secesionista, aspira ahora también gran parte de lo que CiU fue en su día. Nada de eso tiene que ver con el contenido de la Constitución ni, por tanto, con su reforma, pese a las mentiras del secesionismo. Unas mentiras que solo se creen una minoría de españoles entre los que, dominado por su obsesión de llegar a la Moncloa, finge estar el inefable Pedro Sánchez.

La derecha vacía: Rajoy, Rivera y las contradicciones españolas
La política se ha vuelto extraña: los partidos de la derecha defienden cada vez menos a aquellos estratos sociales que les eran propios y dejan al descubierto grandes debilidades
Esteban Hernández elconfidencial 13 Octubre 2017

Son tiempos extraños para la política. La semana pasada, al hilo de la izquierda gatopardilla española, describíamos el giro que desde la Transición se había operado en el lado zurdo del tablero ideológico. Pero en este proceso de cambio, también la derecha se ha transformado en algo muy diferente; y al igual que les ha ocurrido a sus rivales, muy alejado de aquello que decía defender.

Contábamos entonces cómo la Transición fue pensada para eliminar los extremos del mapa político. El reparto establecido en el sistema electoral fue trazado con la intención de disminuir el peso que podían tener actores muy instalados y que no eran bienvenidos al nuevo mundo. Fue el caso evidente del PCE, que con la Ley D'Hont perdía mucha parte de su fuerza, pero también de la extrema derecha de Blas Piñar. Con esa distribución, se dotaba de mayor fuerza a los partidos nacionalistas, lo que satisfacía los sentimientos patrióticos periféricos y al mismo tiempo generaba apoyos para asentar la democracia, ya que los partidos nacionalistas dominantes colaborarían en estabilizar el nuevo régimen.

De la derecha al centro/periferia
Ese movimiento, que fue instigado por la derecha española y celebrado después por el PSOE, fue el germen de un problema que ha acabado estallando ahora. Durante varias décadas, cada vez que el partido que vencía en las elecciones necesitaba apoyo en el Parlamento, realizaba concesiones y transferencias a los partidos nacionalistas de derechas. Todos estaban contentos con el sistema, hasta que las tensiones se alejaron por completo del eje izquierda/derecha y su ubicaron en uno nuevo, centro/periferia.

De hecho, la política española ya está anclada en ese eje de una manera profunda: nos hemos olvidado de todo lo demás. Todo circula alrededor de qué postura debemos adoptar: la derecha apuesta por la mano dura y el amago de contundencia, y la izquierda por distintos grados de diálogo, según se trate de Podemos o del PSOE. Mientras tanto, las banderas están en la calle, los ánimos a flor de piel, las tensiones creciendo y el Estado soportando el mayor desafío al que ha sido sometido. Lo que no deja de tener mucho de paradoja: trazas un sistema electoral tratando de apartar a los extremos y la cosa se radicaliza mucho más justo en ese eje que habías elegido porque era más seguro.

Tanto los partidos de derecha como los de izquierda se han apartado de aquellas ideas que defendían y de los electores que los solían votar
Pero, en fin, ahí estamos. Lo peculiar es que este nuevo eje es precisamente el que permite que los partidos se aparten casi por completo de aquellas ideas que defendían y del tipo de electores que los sostenían. En el caso de la izquierda es llamativo, porque ya no tienen su centro en esos barrios obreros que fueron su feudo. También lo es en la derecha, porque es el soberanismo catalán el que los sigue justificando como partidos de derechas cuando hace mucho que dejaron de serlo. La única relación sólida que tienen con España es la defensa de su unidad cuando la amenazan, aunque sea de una forma un tanto peculiar, los soberanistas catalanes.

Las pymes y los militares
Un partido de derechas, por ejemplo, era el receptor del voto de los pequeños y medianos empresarios, un sector muy ligado al territorio, tradicionalmente antisindicatos y que entendía que sus intereses estaban mejor defendidos por una opción que abogase por la iniciativa privada. No sé a quiénes votan hoy los que quedan, pero la derecha ha estado en el poder 13 años en las dos últimas décadas, y a las pymes les es cada vez más difícil subsistir: más costes fijos, menos posibilidades de funcionamiento en un mercado oligopolizado y más impuestos. Y todo esto lo ha hecho la derecha.

También era el partido por excelencia de los guardias civiles y policías nacionales. Y es curioso que lo siga siendo, salvo que Cataluña les parezca excusa suficiente: se trata de cuerpos con menos personal del necesario, sometidos a recortes y con sueldos que no son precisamente elevados. Y del ejército ya no hablemos; los militares los siguen votando, pero carecen de razón alguna para hacerlo: cuentan cada vez con menos efectivos, por lo que un soldado debe cumplir las funciones de varios, no reciben un especial apoyo por parte del Gobierno, los recortes siguen llegando y su salario deja mucho que desear, en especial cuando se tienen que jugar la vida.

Jiménez Losantos a todo trapo
Sociológicamente, los taxistas eran votantes típicos de la derecha, hasta el punto de que se hacían muchas bromas con esos conductores que llevaban encendida la radio con Jiménez Losantos a todo volumen. ¿Y qué está haciendo la derecha, tanto C's como el PP? Apoyar a Uber y Cabify.

Los cuadros intermedios y los directivos también eran potenciales votantes de la derecha. Entendían que una opción conservadora iba más ligada a su mentalidad. Hoy tampoco debería generarles muchas simpatías, porque las compañías les están despidiendo simplemente porque ya tienen más de 50 años, y entienden que están acabados porque no saben adaptarse a los nuevos tiempos. Y la derecha apoya a esas firmas porque dice que acometen las reformas necesarias.

La bandera como nexo de unión
Podríamos seguir por este camino y acabaríamos encontrándonos con muchos sectores que prestan un apoyo paradójico a esos partidos con los que ya no tienen nada que ver, un poco como esos residentes en barrios obreros catalanes que votan a C's: no les une nada más que la bandera, porque su programa económico les perjudica, pero aun así les apoyan porque son los únicos que les ofrecen algo con lo que identificarse. A muchos votantes de derecha les ocurre igual, que por tradición, porque tienen en su cabeza una imagen distinta de la real o porque privilegian los sentimientos en lugar de los intereses, les siguen dando su respaldo. Y ahora, cuando sacan de nuevo la bandera a la calle, encuentran un motivo real para seguirles, porque al fin y al cabo defienden la unidad de España.

Pero no nos equivoquemos; esta derecha es poco española. Si lo fuera, pensaría en términos estratégicos, valoraría las necesidades que tiene España en los más diversos ámbitos (energía, agua, alimentos, etc.) y trataría de reducir la dependencia del exterior por si las cosas se tuercen. No es el caso. Una derecha española trataría de que el campo, tanto en la agricultura como en el ganadería, tuviera un peso mayor en lugar de importar de fuera lo que comemos. Una derecha española apoyaría la energía solar y la eólica no por ecologismo, sino porque son las únicas fuentes de las que verdaderamente podemos sacar partido, porque no tenemos petróleo ni gas. Habría intentado que la industria se mantuviese aquí, al menos en sectores clave, y habría tratado de promover que se pusiera en marcha otra más innovadora. Habría intentado también que nuestros recursos no vinieran fundamentalmente del sector servicios y del ladrillo, pero ha preferido concentrar nuestras empresas en pocas manos y vender todas las demás a los inversores extranjeros.

La derecha española, y aquí van incluidos PP y C's, se ha limitado a ser globalista y europea, a decir que ellos están con Bruselas, a no poner pegas a Merkel y a venirnos con la historia de que debemos ser emprendedores y proactivos. Ha dicho a los propietarios de tiendas y de pequeños establecimientos que están obsoletos, y que lo que deben hacer es montar 'startups' en el campo tecnológico; ha dicho a los españoles que tienen que actualizarse, porque son un pueblo atrasado, y que debe ponerse a la altura de los tiempos.

Españoles, pagad
La idea de España que han promovido es que ante todo debemos hacer frente con regularidad a los pagos de la deuda, de manera que los acreedores se vayan satisfechos con su porción de pastel español que aportamos todos los meses y todos los años, en lugar de conseguir que vivamos mejor. Si fuera una derecha española, intentaría recuperar el dinero que hemos perdido todos en Bankia, por cosas que ninguno de nosotros hizo; e igual con esas cajas quebradas que aún estamos pagando solo para que los bancos acreedores puedan cobrar de nuestros salarios.

Si fuera una derecha española, intentaría que sus ciudadanos tuviéramos buenas condiciones de vida, pero no es así. Su idea de ser españoles es la de ser europeos, y ser europeos quiere decir que haremos lo que Merkel diga y lo que digan los que mandan fuera, aunque le venga mal a nuestro país.

La derecha vacía
Pues así estamos: para unos, la patria es la gente y la paz en el mundo, y para otros es hacer lo que nos dicen y estar calladitos. Tiempos raros. La izquierda se ha vuelto 'paulocoelhista', con su blandenguería y sus invocaciones al buenrollismo, y la derecha se ha quedado vacía de contenido, exhibiendo una bandera que solo sostienen porque al otro lado están los independentistas amenazando con llevarse por delante la unidad del Estado. Pero llegados a este punto, conviene advertir algo: en Europa se están produciendo transformaciones notables en este terreno, y las fuerzas que han aparecido, ya sea la populista de Le Pen o el Brexit, o la filofascista de la AfD, lo han hecho precisamente por ahondar en estas contradicciones de la derecha. Aquí no ha ocurrido así, de momento, pero no deberíamos descartar que populismos de un signo u otro (sí, también los de izquierda) ganen presencia social a partir de confrontar lo que la derecha dice que hace con lo que finalmente lleva a cabo. Hay muchos sectores sociales abandonados por la derecha vacía y por la izquierda débil, y alguien puede sumarles a una nueva causa.

El día que la bandera española salió del armario
Antonio Robles Libertad Digital 13 Octubre 2017

Puigdemont y su revolución de los tramposos ha logrado lo que los españoles fuimos incapaces de conseguir en estos últimos 40 años, legitimar la bandera española y nuestra Guardia Civil.

Hoy, 12 de octubre de 2017, conmemoración de la Hispanidad y Día Nacional de España, miles de banderas rojigualdas han vuelto a inundar las calles de Barcelona, desinhibidas, alegres, como lo hicieran solo hace cuatro días para levantarse contra el golpe de Estado pergeñado desde las propias instituciones del Estado en Cataluña.

Sin lugar a dudas, ese 8 de octubre se recordará por muchas cosas: por la irrupción de la mayoría silenciosa, por la manifestación del millón de catalanes no nacionalistas, por el 2 de Mayo catalán para evitar ser extranjeros en su país, pero, sobre todo, porque ese día se legitimó la bandera española como símbolo de todos los españoles.

Durante cuatro décadas hemos sufrido en silencio el estigma de la bandera nacional como símbolo franquista; durante cuatro décadas, todo el que la portase era considerado ultraderechista. Sin más, porque sí, o porque así lo habían determinado los nacionalistas. La sensación de apestado, esa sensación de saberse excluido, sólo se puede sentir si la vives y la sufres. La historia está plagada de ejemplos: los conversos de la Inquisición, los homosexuales de todos los tiempos, los judíos de la Alemania nazi… o los catalanes que no renunciaron a ponerse una pulsera en la muñeca con sus colores o una pegatina en el coche. El estigma era tan generalizado, había corroído de tal manera a la gente, que hasta los propios partidarios sentían y se sentían violentados ante su presencia.

Pues bien, los 1.043.000 españoles que el 8 de octubre patearon tantos miedos y estigmas por las calles de Barcelona vestidos con su escudo, enarbolando sus colores y perdiéndose en ríos humanos por mil calles adyacentes desde la mañana a la noche, sin pudor, liberados al fin de las cadenas, acababan de legitimar su presencia sin siquiera darse cuenta. Fue tal la espontaneidad, fueron tantos cientos de miles de banderas, se vivió con tan intensa emoción su presencia, que el contagio colectivo la convirtió para siempre en la bandera de todos los españoles, el símbolo de España.

El primer día que sentí sonar el himno nacional difundido por miles de vatios en la Plaza de Cataluña de Barcelona, en otro 12 de Octubre reciente, parecía que tal atrevimiento no estaba pasando, que aquello no podía ser real. Y lo era, como la emoción que encogió los corazones de miles de catalanes, incrédulos, turbados y, muchos, con los ojos humedecidos. Vuelvo a repetir, solo quienes hayan sufrido el aislamiento y acoso emocional, la atmósfera supremacista, el desprecio y el odio de los amos de la masía a todo lo español puede entender cómo algo tan natural y corriente en cualquier nación del mundo lo hemos vivido estos días como extraordinario.

Algo parecido, pero más cercano a la piel, a la sangre, han sido las muestras de solidaridad espontáneas y el calor humano otorgados a las Fuerzas de Seguridad del Estado, Guardia Civil y Policía Nacional, allí donde las encontrábamos. ¡Esta sí es nuestra policía! ¡Esta sí es nuestra policía! Abrazos, fotos, besos y lágrimas emocionadas de algunos de ellos, que resultaban más enternecedoras aún por verlas brotar en hombres fornidos vestidos de guerra.

Se preguntaba Francesc de Carreras en El País si esa manifestación marcaría un antes y un después en la política catalana. Tengo tantas dudas, como él, pero de lo que no tengo duda alguna es de que, para millones de catalanes, su bandera nacional, la bandera de todos los españoles, no volverá a ocultarse en el armario nunca más. La edad de los jóvenes, el desparpajo con que la ondeaban al viento y la alegría desbordada mostraban la inhibición de los hombres y mujeres liberados al fin de una pesadilla. Lo comprobé una y mil veces mientras sosteníamos la pancarta de la cabecera. Las caras desencajadas de mujeres y hombres gritando "¡En pie, somos españoles!", "¡Puigdemont, a prisión!", "¡No somos fachas, somos españoles!", "¡Trapero, traidor y embustero!", "¡España unida, jamás será vencida!", "¡Viva Cataluña, viva España!".

Retumbaba "¡España, España, España!" en Vía Layetana. Encajonadas las voces, encogidas de emoción las almas camino de la Ciudadela. Sus caras, sus ojos, sus bocas parecían los de quienes habían estado bajo el agua sin respirar durante demasiado tiempo y salían desesperados a la superficie en busca de aire y vida.

PS. Allí donde veo ondear una bandera española, sé que tengo garantizados mis derechos (Fernando Savater).

El PP entra en el PSC
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS Libertad Digital  13 Octubre 2017

Si no fuera porque el Ejército, la Guardia Civil y la Policía despiertan aún respeto en la greñuda grey separatista, Cocomocho, digo el Muy Honorable Presidente de la Generalidad Republicana Golpista de Cataluña, podría haber proclamado en las Cortes el Estado Independiente Bolivariano y Blaugrana, con el aplauso del PP, PSOE y el grupo agropecuario podemita. Nunca un golpe de Estado ha sido mejor recibido por ningún Estado. Y sólo la inexistencia de una Justicia independiente en España evita que Rajoy ocupe la celda contigua a Cocomocho. Desde que dijo que no había habido referéndum para no combatirlo, comenté aquí lo que cada vez me parece más claro: el responsable del golpe contra nuestro régimen constitucional es el que, pudiendo hacerlo, se niega a evitarlo. O sea, Rajoy.

Es un atraco intelectual y un bofetón a la ciudadanía que tras ver cómo se proclama por escrito, que es lo que cuenta, firmada por 78 dizque "representantes legítimos del pueblo de Cataluña", la República Catalana y se llama a todos los Estados del mundo a apoyarla contra España, diga Rajoy que "basta con que Puigdemont diga que no la ha proclamado" y aquí no ha pasado nada. Y que el PSOE aplauda, Podemos relinche y Rivera, bravo cuanto adoquín, acepte no sé qué reforma de la Constitución, cuando el PP y el PSOE la han derogado en sus narices.

Ni Rajoy, presidente ya discutiblemente legítimo, ni Sánchez, que no es ni diputado, ni el Gobierno, ni la Oposición, ni nadie tienen derecho a tratar a la Constitución, basada en nuestra soberanía nacional, como a un cortijo de la casta política, ni a limitar el artículo 155 a convocar elecciones catalanas; y menos aún a derogar el Código Penal, cuyo artículo 472 declara "reos del delito de rebelión" "a los que se alzaren violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes: 1.º Derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución... 5.º Declarar la independencia de una parte del territorio nacional... 7.º Sustraer cualquier clase de fuerza armada a la obediencia del Gobierno". ¿Qué han hecho Tejeromocho, sus 72 abajofirmantes y su Trapero sino ilustrar con su fechoría tan sabia previsión?

Rivera dijo hace 10 días que el PSC se había apoderado del PSOE. Ha hecho más Iceta, siendo tan poco: incorporar a sus filas al PP de Icetiña, antes Rajoy.

Inyección de optimismo ante el desafío catalán
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2017

La desgraciada muerte del piloto de un Eurofighter al estrellarse en Albacete cuando regresaba del desfile del 12-O en Madrid ensombreció ayer una Fiesta Nacional que, por lo demás, se celebró con un espíritu mucho más optimista del que cabía imaginar escasos días atrás. El desafío independentista catalán fue omnipresente. Pero tanto los ciudadanos que, de forma masiva, presenciaron la parada militar, como los dirigentes y representantes sociales que acudieron al Palacio Real exhibieron el ánimo que corresponde a quienes se saben del lado de la razón.

Era el de ayer un día para sentir orgullo de ser españoles, como rezaba el eslogan de la campaña de Defensa, porque significa reivindicar el hecho de ser ciudadanos de una de las naciones más antiguas e importantes de Europa, en la que desde hace cuatro décadas hemos sido capaces con no poco esfuerzo de consolidar un Estado de libertades e igualdad que no queremos que nadie nos robe. Y todo lo que está sucediendo ha despertado en muchos españoles, como se comprobó ayer, la necesidad de exhibir ese patriotismo abierto e inclusivo en el que tienen cabida todas las diferencias que conforman España. Un patriotismo cívico que nació en unas Cortes de Cádiz en las que tan temprano históricamente como 1812 se defendieron ideales tan modernos como la legalidad parlamentaria y la soberanía popular; y que abrazarían después, hasta nuestros días, españoles de todas las ideologías. El patriotismo no tiene ni puede tener etiquetas. Y entristece que representantes de la izquierda más radical sean hoy refractarios a ese orgullo de lo español que defendieron por igual Ortega, Azaña o Miguel Hernández.

El independentismo catalán instalado en el puro golpismo pretende asestar un tiro de gracia a la Nación que han construido generaciones de españoles lo largo de los últimos cinco siglos. Y por ello, independientemente de que la ensoñación de Puigdemont y de las CUP esté condenada al fracaso más absoluto, ha cundido un lógico desasosiego. La contundencia del mensaje del Rey de la semana pasada no sólo sirvió para urgir a los legítimos poderes públicos a dar los pasos necesarios para restaurar el orden constitucional en Cataluña, sino que también fue un aldabonazo para insuflar el necesario ánimo y tranquilidad en la sociedad española, incluida esa mayoría silenciada de catalanes que, como los demás, desean seguir siendo lo que son, españoles y europeos.

Así se lo reconocieron ayer los miles de ciudadanos que ovacionaron al Monarca. Del mismo modo, políticos de distinto signo reconocieron en el Palacio Real que los últimos acontecimientos han ayudado a rebajar la tensión, entre ellos la decisión de las principales empresas de Cataluña, el sainete-repligue del propio Puigdemont en el Parlament, así como el pacto entre Rajoy, Sánchez y Rivera para activar el 155 si se hiciera necesario.

Sin dejar de ser conscientes de lo extraordinariamente delicada que sigue siendo la situación, la fuerza moral también dominó ayer la gran manifestación que volvió a registrarse en Barcelona, apenas cuatro días después de la histórica vivida el domingo, en apoyo de la legalidad constitucional. Unas 65.000 personas reivindicaron el día de la Fiesta Nacional, 13 veces más que en 2016, en otra demostración de que el independentismo ha perdido el monopolio del espacio público.

Bienvenido sea este rearme de optimismo en vísperas de una semana decisiva. El lunes, Trapero, el mayor de los Mossos, deberá volver a declarar ante la Audiencia Nacional por sedición. Y cuando lo haga tendría que haberse producido la respuesta de Puigdemont al requerimiento del Gobierno; de lo contrario, empezaría la cuenta atrás hasta el jueves para que se active el 155. Un desafío harto difícil para el Estado que, sin embargo, combatirá mucho mejor si se mantiene la amplia unidad política y social que ayer se registró.

Pedro García Aguado estalla contra la educación en Cataluña: "Inoculan odio a los chavales"
El presentador y ex jugador de waterpolo ha relatado lo que viven sus hijas en Cataluña. Antes, ha dicho, “no había el odio que ahora se respira”.
Libertad Digital/esRadio 13 Octubre 2017

Pedro García Aguado ha estado en Es la Tarde de Dieter, de esRadio, hablando de la situación que se está viviendo en muchos colegios e institutos catalanes y que ha motivado decenas de denuncias por acoso y adoctrinamiento. El presentador y ex jugador de waterpolo, que lleva 30 años en la región, ha contado que es algo que ve en lo que experimentan o han experimentado en el aula sus propias hijas, con profesores que quieren debatir sobre el tema cuando los niños se niegan para evitar "discutir", o casos como el del instituto en el que varios hijos de guardias civiles fueron acosados tras el 1-O por parte de los profesores.

García Aguado ha recordado cómo cuando llegó a Cataluña se encontró con una sociedad "afable, acogedora", y cómo él se preocupó "por aprender catalán". "No había el odio que ahora se respira, el que inoculan a estos chavales". Y ha lamentado que no se denuncie más en los medios: "Yo no he visto que en La Sexta hablen de esto".

Recordando cómo él y otros madrileños entraron en una selección de waterpolo "llena de catalanes", en la que "jugaban por España y no pasaba nada", ha expresado su estupefacción por que desde fuera se compre "un discurso xenófobo de estas personas", que empezó con Pujol y de lo que ve también responsables a González, Aznar, Zapatero y Rajoy.

Con sus hijas, ha leído en libros de texto que "los romanos llegaron a Cataluña", sin mención alguna a España. Y ha contado también cómo una de ellas le preguntó si "Canadá está en España" por la mención recurrente al referéndum en Québec. "Dices: ya está bien. ¿Quieres un referéndum? Pues pelea en el Parlamento. A esta gente nadie le contraargumenta nada".

De nuevo sobre los colegios, Aguado ha destacado que quien manda en los centros son "los directores", y que aunque haya profesores que estén adoctrinando, "no va a pasar nada por mucho que yo denuncie" si "tienes la connivencia" con el director. Así se pueden producir situaciones como imponer el catalán en un trabajo de final de grado o que un profesor "empezara a sollozar" el 2 de octubre y mandara a sus alumnos a la calle porque no se sentía "con ganas de dar clase".

Según el deportista, aunque haya quien hable de paz, claveles y "resistencia pasiva", los separatistas "van de piel de cordero y son auténticos lobos". Ha denunciado la "fractura" que han creado en Cataluña y cómo va a "crecer más y más" si no se hace "algo en educación". "Hay un problema endémico en España, somos uno de los mejores países del mundo para vivir (…) y hay una pandilla que dice que no", ha lamentado. "¿Pero qué narices está pasando? Me da miedo cómo van a pensar las generaciones futuras."

Cantó, el diputado que activa al Gobierno contra el adoctrinamiento de las aulas
Su vibrante intervención en el Congreso se viraliza y levanta un clamor popular para actuar contra los secesionistas que quieren controlar la Educación.
Carmen Lucas-Torreselespanol 13 Octubre 2017

El adoctrinamiento ideológico en la Educación catalana, balear y valenciana ha vuelto a la palestra por la influencia de la escalada independentista de Cataluña. Desde los días previos al 1 de octubre y sobre todo después del referéndum ilegal, distintas asociaciones de padres han denunciado que los profesores independentistas hayan utilizado las aulas para adoctrinar a sus hijos y para silenciar a las familias que no piensen de la misma manera.

Un problema que el diputado de Ciudadanos por Valencia, Toni Cantó, ha puesto sobre la mesa del Ministerio de Educación. Cantó ha denunciado la situación de la Educación pública en las citadadas comunidades con un duro discurso en la última sesión de control al Gobierno, celebrada este miércoles. Una intervención que ha contado con un gran respaldo ciudadano. El vídeo de la interpelación del diputado ha corrido como la pólvora en las redes sociales, donde lo han aplaudido miles de seguidores.

Cantó ha recriminado al ministro Méndez de Vigo y al Gobierno del Partido Popular en su conjunto que "no haya hecho nada por evitar que los secesionistas adoctrinen a nuestros hijos". El diputado preparó un discurso directo y teatralizado (no en vano también es actor de profesión) en el que repasó algunas de las escenas vividas estos días en las aulas de distintos puntos de España y que los padres han denunciado: "Érase una vez una escuela en la que las manualidades que hacían los niños consistían en esos mismos niños tachando la corona de nuestro rey, ¿le parece a usted normal?", ha preguntado Cantó a Méndez de Vigo.

En el discurso, el diputado ha denunciado que unos profesores increparan a un niño por ser hijo de un guardia civil o que en un instituto de Baleares los maestros obligaran a los alumnos a apoyar el referéndum del 1 de octubre en Cataluña. Cantó ha avisado al ministro del peligro de que la situación vivida en las escuelas e institutos de Cataluña se repita en las comunidades a las que los secesionistas llaman Països catalans. Una "ficción histórica" que los profesores pretenden convertir en realidad y que algunas editoriales catalanas han plasmado en los libros de texto, según ha denunciado el diputado. La Asociación Nacional de Editores de libros de texto (ANELE) y su presidente José Moyano también han denunciado presiones por parte de políticos autonómicos al respecto.

Tras la dura interpelación del diputado de Ciudadanos, el ministro Méndez de Vigo ha explicado que el Gobierno remitió el pasado 27 de septiembre dos requerimientos formales a la Consejería de Educación catalana por presuntos delitos y violación de la ley por "adoctrinamiento ideológico".

Sin embargo, Cantó ha puesto el balón sobre el tejado del Gobierno de Rajoy y le ha instado a poner fin a la presión ideológica que influyentes grupos independentistas ejercen sobre los alumnos de educación primaria, secundaria y universitaria no solo en Cataluña, sino también en las comunidades balear y valenciana. Una situación sobre la que han alarmado, entre otras asociaciones, la Fundación Nacional Círculo Balear.

El diputado de Ciudadanos ha puesto ejemplos concretos de tergiversaciones históricas que se han podido ver estos días en la televisión pública catalana (TV3), durante la emisión de programas infantiles. En uno de estos programas, también se hizo un relato sesgado de las cargas policiales para disuadir a los votantes y los manifestantes a favor del referéndum del 1 de octubre, según ha denunciado Cantó.

Carta de dos policías nacionales de Barcelona: "Vivimos el 'Síndrome del Este'"
Dos funcionarios que prestan servicio "con orgullo" en una comisaría local de la Policía Nacional en Barcelona denuncian un ambiente similar al del País Vasco hace 15 años: "Somos los nuevos perros".
Pedro Cifuentes elespanol 13 Octubre 2017

"Soy un Policía Nacional destinado hace algunos años en la Comunidad Autónoma de Cataluña. Simplemente, y teniendo en cuenta los acontecimientos de público conocimiento que se están viviendo en este lugar, quería hacer llegar una carta explicativa de lo que junto con un compañero bautizamos Síndrome del Este, deseando que se conozca porque es una triste realidad".

El email llega a un buzón de EL ESPAÑOL, con un teléfono para poder hablar y confirmar la identidad (no revelable) de los dos miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, destinados desde hace 4 ó 5 años a una comisaría de un "pueblo pequeño" de la provincia de Barcelona.

La conversación dura 20 minutos y tiene un resumen claro: "En Cataluña estamos empezando a vivir algo muy parecido al 'Síndrome del Norte' del País Vasco, y lo hemos bautizado 'Síndrome del Este'. Hemos vivido con resquemor durante años, pero ahora estamos en el acoso".

"Nosotros, cuando salvamos la vida a alguien", dice Juan (nombre ficticio), "no le miramos la ideología. No miramos la cara. Cuando los terribles atentados de agosto hubo un día en el que fuimos todos a una. Pero pasaron unos días y volvimos a ser una mierda". "Tiene gracia", añade: "Piden libertad de expresión, pero después eres un perro o un facha por hablar en castellano. No queremos otro País Vasco, por favor, hay que volver a la normalidad. Empieza a haber brotes muy preocupantes".

El contenido íntegro de la carta es el siguiente:
¿CONOCES EL SÍNDROME DEL ESTE?

Pues está pasando. En un lugar del mundo. En un país de Europa. En una Comunidad Autónoma española. En Cataluña. Sí señores: en Cataluña, en España, en pleno siglo XXI. El SÍNDROME DEL ESTE.

Por una cuestión lógica, no vamos a desvelar la localidad en la que prestamos servicio, pero realmente, de verdad, podría ser en cualquier punto de la geografía catalana. Eso es lo importante y el motivo de esta carta: estamos ante el SÍNDROME DEL ESTE. Recordarlo bien señores: SÍNDROME DEL ESTE.

Iniciamos nuestra carrera profesional hace algún tiempo. Desde el momento que cruzamos por primera vez las puertas de la Escuela Nacional de Policía de Ávila, se nos quedó grabado para siempre en nuestro corazón esas cuatro palabras fundamentales de esta profesión: Servicio, Dignidad, Entrega y Lealtad. Y el SÍNDROME DEL ESTE no podrá con ellas.

Sin embargo, no podemos, no queremos ni debemos dejar pasar la oportunidad de poner en conocimiento de todo aquel que quiera saber sobre esta problemática, porque es una realidad similar al ya famosísimo y tan triste “síndrome del norte” del País Vasco, que por desgracia han sufrido compañeros policías, guardias civiles, autoridades y ciudadanos de a pie.

No obstante, queremos salvar las distancias con el sufrimiento de esos desgraciados años, por cuanto entendemos que la actualidad de hoy en día ha cambiado. Pero el SÍNDROME DEL ESTE existe y eso es lo que queremos expresar de alguna manera.

Nos sentimos señalados a todas horas y en todo tipo de circunstancias, como por ejemplo cuando entras y sales de comisaría; en el día a día cuando vas a buscar a tus hijos al cole; cuando das un simple paseo; cuando vas a hacer la compra; cuando acudes al gimnasio a entrenar; etc. SÍNDROME DEL ESTE.

Somos considerados como los nuevos “GOSSOS” (perros), asesinos, fascistas, fuerzas opresoras y de ocupación, los apestados, los marcados, los odiados, los que estamos soportando esos silencios incómodos, esos murmullos desagradables…SÍNDROME DEL ESTE.

Queremos destacar también que esto es extensivo a nuestras familias y amistades del círculo más cercano, por cuanto los niños son escrachados en el instituto, nuestras parejas son aisladas en su entorno laboral, los amigos con temores infundados, y así podríamos continuar con una larga lista de situaciones.

Todo esto viene pasando hace algunos años, pero en estas últimas semanas se ha recrudecido. Hemos visto compañeros llorando, ambiente desconcertante en comisaría, mucha tensión, derivada por el agravio y la fractura social que se ha creado.

Cuando elegimos esta maravillosa profesión, sabíamos de la existencia y de la problemática que lamentablemente concurre, pero cuando pasa de lo profesional a lo personal nunca llegamos a pensar que el conocido “síndrome del norte” se manifestaría en Cataluña como SÍNDROME DEL ESTE. Triste comparación, lejos de aquel infierno vivido, pero abrumadora realidad que actualmente se da en esta comunidad.

Queremos aprovechar este momento para reivindicar señores políticos: valórennos como nos merecemos; apóyennos, pero no con palabras, sino con hechos; motiven a los profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña para que no marchen espantados de aquí; eviten situaciones de estrés y que se agrave más lo que ya es una realidad y por desgracia vino para quedarse: el SÍNDROME DEL ESTE.

Recordarlo bien señores: SÍNDROME DEL ESTE.

Los policías dicen sufrir el peso del descrédito social ("nos increpan sólo por pedir que, por favor, repitan una frase en catalán que no hemos entendido") y dicen que hay miles de agentes y familias "que llevan la procesión por dentro". "Si somos una de las instituciones más respetadas del país, por algo será, ¿no cree? Desde el mensaje del Rey hay una calma rara aquí, pero en cualquier momento se enciende la mecha y esto explota. Hagamos algo entre todos para no llegar a ese punto".

La carta se suma a las enviadas (y publicadas) recientemente por una maestra y una jueza ante el agravamiento de la crisis catalana.

LAS TRES CLAVES
La conquista silenciosa del Islam en España
Pepe Gª Saavedra gaceta.es 13 Octubre 2017

La revista francesa Valeurs Actuelles acuñó el término ‘conquista silenciosa’ para referirse al proceso de islamización que están sufriendo algunos países europeos como Francia y que podría ser perfectamente exportable a España.

Se trata de ir penetrando poco a poco y siempre de manera sigilosa. Se levantan megamezquitas, se empuja a la población musulmana a emigrar a estas naciones europeas y, sobre todo, se invierten ingentes cantidades de dinero en la propagación de su fe.

Los siguientes datos podrían aportar luz sobre esta conquista, diferente en forma y fondo de la reivindicación que históricamente han entonado los grupos terroristas de corte yihadista.

La Inmigración
La población musulmana en España ha crecido un 1.900% en apenas 27 años, tal y como recoge un artículo del Gatestone Institute. En 1990 apenas había 100.000 musulmanes. Según los últimos datos oficiales facilitados por la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE) y el Observatorio Andalusí, en 2016 la cifra se disparó hasta las 1.887.906 personas.

Los musulmanes han llegado a nuestro país no solo a través de vías ilegales (saltos a las vallas de Ceuta y Melilla o en patera por el Mediterráneo). Incluso antes de la Alianza de Civilizaciones impulsada por Zapatero -y sus conocidas consecuencias migratorias- y el boicot permanente de la Unión Europea y de algún magnate como Soros a las fronteras, ya había alguna región española que facilitaba la llegada de población islámica.

“Es más difícil integrar a un latinoamericano que a un andaluz; […] y más que a un marroquí, religión aparte”. Son palabras de Jordi Pujol en 2008 que hoy cobran especial relevancia. Así, bajo este pretexto, el nacionalismo ha facilitado la llegada de musulmanes a su tierra. La tesis separatista es muy sencilla: la falta de lazos de la población musulmana con España haría más fácil su seducción por el independentismo, a diferencia de los hispanoamericanos.

El resultado: Cataluña ostenta el honor de ser la región más islamizada de nuestro país, alberga el 80% de mezquitas salafistas (98) que hay en nuestro territorio y registra la mayoría de operaciones antiterroristas.

Qué decir de la natalidad. La tasa es ampliamente superior entre la población musulmana. Según un nuevo análisis demográfico se estima que en 20 años el número de nacimientos de musulmanes superará al de los cristianos en Europa, pese a que estos últimos todavía son el grupo religioso más grande en el mundo.

A esta conclusión llegó el estudio elaborado por Pew Research Center con datos entre los años 2010 y 2015, que precisa que los musulmanes tienen el mayor índice de incremento poblacional, la tasa de fecundidad más alta y la media de edad más joven que cualquier otro grupo religioso en el mundo.

La construcción de mezquitas
Musulmanes rezan, hoy viernes, en la mezquita del Centro Islámico de Madrid, la más grande de España, donde el imán Hussam Khoja ha dicho que la comunidad musulmana se une al dolor de los familiares de las víctimas de los atentados de Cataluña y ha negado que las mezquitas sean "lugares de instrucciones de terroristas". EFE/Juan Carlos HidalgoOtro signo de esta conquista silenciosa, apunta Gatestone Institute, es la construcción masiva de templos musulmanes. Según el Observatorio del Pluralismo Religioso en España, ya hay 1.508 mezquitas en nuestro país. Representan el 21% ‘’de todos los lugares de culto para todas las religiones presentes en España’’. Es decir, la población musulmana apenas representa el 5% de la ciudadanía española pero sus templos abarcan el 21% del total.

Fernando Cembrero explica en su libro ‘’La España de Alá’’ que la construcción de mezquitas ha crecido un 20% en los últimos años. Y ya ni los símbolos y monumentos españoles están exentos de la conquista: ‘’El jeque de Qatar Tamim Hamad Al Zani también se ha ofrecido a comprar la plaza de toros de La Monumental de Barcelona para convertirla en la mezquita más grande de Europa’’, apunta el citado artículo.

Mientras tanto, el número de iglesias se mantiene estable cuando el 70% de los españoles -según el último CIS– se confiesa católico.

La financiación exterior
Desde que el Estado apuntalara sus relaciones con las monarquías del Golfo Pérsico ha habido una auténtica proliferación de mezquitas. Naciones confesionales, en las que el islam es la ley, han estado financiando la construcción de templos en toda Europa, siendo España uno de sus lugares predilectos, e importando su visión más radical de esta fe. Eso sí, sin acuerdo de reciprocidad. Ninguno de ellos alberga iglesias católicas,

Arabia Saudí es el principal financiador. ‘’En 1985, sólo con su propio dinero, el reino saudí abrió el Centro Cultural Islámico de Madrid, la mezquita más grande de Europa, seguida del Centro Islámico de Málaga, que los saudíes financiaron con 22 millones de euros (hoy la región de Madrid tiene 112 mezquitas y centros culturales islámicos)’’, explica Gatestone Institute.

La mezquita de la M-30, el proyecto megalómano por antonomasia del islam en España, ha estado últimamente bajo sospecha. Tal y como publicada hace unos meses La Gaceta, tras los atentados yihadistas en Cataluña, la Policía ha extremado su vigilancia en varios templos, incluido el de la capital.

Según el último informe de la Asesoría de Inteligencia y Consultoría de Seguridad -de 2016-, en España existen unas 800 “mezquitas encubiertas”, que son centros de reunión para la oración claves para las actividades de captación y reclutamiento. Suelen ser bajos de edificios, garajes, locales o trastiendas de comercios que no están reconocidos como centros de culto oficial y que son liderados por imanes que no están supervisados. En uno de estos edificios encubiertos operaba el imán de Cambrills, considerado el cerebro de los atentados en la región catalana.

Pero no sólo Arabia Saudí, otros países como Catar o Emiratos Árabes Unidos también contribuyen con sus ‘petrodólares’ a la expansión del islam. También a través de los medios de comunicación se propaga el islam, como es el caso del canal iraní Hispan TV o Córdoba TV, propiedad del jeque Abdelaziz Al Fawzan.

Francia tendrá mayoría musulmana en 2057
Eutanasia poblacional en Europa
Giulio Meotti  latribunadelpaisvasco.com 13 Noviembre 2017

El presidente francés, Emmanuel Macron, se vio este verano en medio de una tormenta política —con acusaciones de “racismo”— por decir que las mujeres “con siete u ocho hijos” son las responsables del actual estado del continente africano, creando por lo tanto un desafío de tipo, según Macron, “civilizacional”.

Naciones Unidas constata que Macron tiene razón. Según el informe demográfico anual de la ONU, “Perspectivas de la población mundial”, actualmente una sexta parte de la población mundial vive en África. Para el año 2050, la proporción será de una cuarta parte, y para finales de siglo —cuando en África haya 4.000 millones de personas—, un tercio.

En la África actual, hay cuatro veces más nacimientos que muertes. Según las cifras para 2017, la tasa total de fertilidad es de 4,5 hijos por mujer, frente al 1,6 en Europa. En los próximos 30 años, se espera que la población aumente en mil millones. No es difícil imaginar cómo afectará la inmigración ilegal masiva a Europa con tal presión demográfica sin precedentes. La demografía africana ya ha empezado a presionar sobre el “viejo continente”.

Cuando Alemania abrió recientemente sus puertas a más de un millón de personas de Oriente Medio, Asia y África, los partidarios de las fronteras abiertas repitieron que un millón de inmigrantes no suponen nada en una población europea de 500 millones de personas. Pero esa era una comparación incorrecta. La verdadera comparación se debe hacer entre las nuevas llegadas y los nuevos nacimientos. En 2015 y 2016, nacieron 5,1 millones de niños en Europa. En el mismo periodo, según un informe del Centro Pew de Investigación, aproximadamente 2,5 millones de inmigrantes llegaron a Europa. Y como muchos países, por ejemplo Francia, se niegan a listar los nuevos nacimientos por origen étnico, no hay forma de saber cuántos de los nacimientos de Europa se pueden atribuir a las comunidades musulmanas.

Otros estudios de la ONU también informan sobre las perspectivas europeas, donde “Europa” no se refiere únicamente a la UE, sino que abarca todo el continente al este. En 1950, los europeos eran 549 millones; en 2017, 742 millones. En 2050 esperan una cifra de 715 millones. En 2100 se estima que la cifra caerá a los 653 millones. Así que en 30 años, a causa del descenso demográfico, Europa perderá 30 millones de personas y, para final de siglo, casi 100 millones. El “control de la natalidad” ha funcionado con mucha eficacia en Europa, que demográficamente no lo necesitaba, y peor en África, que sí lo necesitaba.

Dentro de Europa, habrá países que disminuirán y países que crecerán. Los que crezcan nos dirán que tipo de continente será. Europa, con el añadido de la presión demográfica de África, estará dominada por mayorías musulmanas.

Europa se está aplicando una eutanasia social. Se calcula que Alemania perderá 11 millones de personas; Bulgaria pasará de 7 millones a 4; Estonia, de 1.300.000 a 890.000 personas; Grecia, de 11 a 7 millones; Italia de 59 a 47 millones; Portugal de 10 a 6 millones; Polonia de 38 a 21 millones; Rumanía de 19 a 12 millones y España de 46 a 36 millones. Se espera que Rusia disminuya de 143 a 124 millones.

Entre los países con crecimiento de población, se espera que Francia crezca de los 64 a los 74 millones, y el Reino Unido de los 66 a los 80 millones. Se calcula que Suecia crecerá de los 9 a los 13 millones, y Noruega de los 5 a los 8 millones. Se espera que la población de Bélgica, de 11 millones, crezca en dos millones. Esos cinco países europeos también están entre los que tienen una mayor proporción de musulmanes.

Además, un nuevo informe de Eurostat que apareció la semana pasada informaba de que el número de muertes en el “viejo continente” había crecido un 5,7% en un año a causa del envejecimiento de la población, pero que el crecimiento demográfico en áreas con mucha densidad islámica es tremendo:

Las tasas más altas de crecimiento natural de la población se registraron en las regiones de Hackney y Newham (14 por cada 1.000 habitantes) y Tower Hamlets (12 por cada 1.000 habitantes), al este de Londres, y en los suburbios de Seine-Saint-Denis (13 por cada 1.000 habitantes), al noroeste de París.

El economista francés Charles Gave predijo hace poco que Francia tendrá mayoría musulmana en 2057, y este cálculo ni siquiera incluía el número de nuevas llegadas estimadas.

La semana pasada, en Reino Unido, la Oficina Nacional de Estadística anunció que, entre los varones nacidos este año, Mohamed es uno de los nombres más populares, “y de lejos el más popular si se tienen en cuentas otras variantes del mismo nombre”. Lo mismo ocurre en las cuatro principales ciudades de los Países Bajos. En la capital de Noruega, Oslo, Mohamed es el primer nombre no sólo entre los recién nacidos, sino en general entre los hombres de la ciudad. Habría que estar ciegos para no entender la tendencia: “Es la demografía, estúpido”.

Sin duda, la desbordada población de África intentará alcanzar las costas de una rica y senil Europa, que ya está atravesando una revolución demográfica interna. Europa, para conservar su cultura, tendrá que tomar decisiones realistas, no sólo divertirse hasta la muerte. La pregunta es:

¿Protegerá Europa sus fronteras y su civilización antes de que queden sumergidas?

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El ridículo político catalán
José Luis González Quirós vozpopuli.es 13 Octubre 2017

Siento mucho decirlo, pero por encima de cualquier otra consideración, los acontecimientos políticos desarrollados en Cataluña son absolutamente ridículos, mucho más dignos de risa, y hasta de una cierta piedad, que de temor. No están exentos de riesgo, sin embargo, el mismo que sentiríamos en otras situaciones surrealistas, por ejemplo, al ver borracho al piloto de nuestro avión, o al observar que el cirujano que se nos acerca es una especie de patán sin bata que blande una navaja barbera. En ambos casos saldríamos corriendo, de poder, pero de lo de Cataluña no se puede.

El primer riesgo que corremos todos con el esperpento catalán es que el gobierno de España, con o sin compañía de otros, se apreste a prolongar el enredo. Es descorazonador, por ejemplo, que Rajoy haya creído oportuno preguntar a Puigdemont sobre el significado del sainete, debe ser el único español que no se ha dado cuenta de que los separatistas quieren romper la unidad de España y, aunque no saben ni pueden hacerlo, hacen todo lo posible porque lo parezca mientras confían en que un Estado medio bobalicón se pare a preguntar si son galgos o podencos. La proporcionalidad que Rajoy se figura como regla no sirve para legitimar ninguna respuesta delirante, por más que lo sea el desafío. Si nuestro Gobierno se apresta a continuar el ridículo catalán con un comportamiento equívoco, timorato y huidizo, estaremos muy cerca de poder sentirnos perdidos. La farsa acabaría por ser el origen de una tragedia verdadera. Esperemos que no sea así, lo sabremos muy pronto.

Independentistas sin fronteras
Entre la numerosa sarta de sandeces que han proferido los diputados levantiscos, destaca por méritos propios la de la revolucionaria Anna Gabriel afirmando que los de la CUP son “independentistas sin fronteras”. Como la frasecita carece de cualquier atisbo de ironía no hay otro remedio que tomarla como seña cierta de infantilismo, como garantía de que se ha perdido cualquier clase de nexo lógico entre lo que se dice y aquello de lo que se supone se está hablando. Lo de Puigdemont suspendiendo una declaración que ni él podría hacer ni, seguramente, está del todo cierto de haber intentado hacerla, pertenece al mismo género de fantasía política en un universo mágico. La firma de una declaración tan pretenciosa como inane en un salón aparte y en un papel sin membrete forma ya parte de la historia universal de la tontuna política, pero también de la cobardía universal, ese comportamiento que busca la revolución, pero guarda las formas para seguir cobrando las dietas de las que vive toda esta patulea de incompetentes y ridículos personajillos.

España nos pega
Los supremacistas catalanes están tan absortos de mirarse continuamente el ombligo, muy distinto al español, por si no lo saben, que no han caído en la cuenta de que en cuanto se ha disipado el impacto emocional de esas imágenes, completamente falseadas, con las que quisieron mostrar al mundo la estampa de una España negra, al minuto siguiente, la gente con dos dedos de frente se preguntaba dónde están los partes médicos de tantos heridos, que se hizo de las secuelas de la barbarie supuestamente sufrida. Se trata de una de las estrategias de comunicación que más daño han hecho a su vana pretensión de presentarse como víctimas.

El mismísimo Rufián, muy experto en la sal gorda, no pudo mostrar, en la reciente sesión del Congreso, sino dos únicas fotos, seguramente falsas, de los daños personales infligidos en el día del fallido referéndum. Pero una cohorte de plañideras continúa tratando de explotar ese venero de nimiedades como si se tratase de un genocidio, porque el mandato de no exagerar no forma parte de la retórica nacionalista. Miles gloriosus en plan víctima, los supremacistas catalanes han hecho un pan como unas tortas publicitando la supuesta barbarie española. Más de uno habrá sentido el latigazo del fracaso al enterarse de que una revista tan escasamente convencional como la francesa Charlie Hebdo ha decidido ponerlos como ejemplo universal de gilipollez, todo un récord.

La presunta genialidad de su estrategia
Todo el acierto del llamado procés se reduce a una supuesta virtud ajena, a la casi infinita tolerancia de la que ha hecho gala el régimen del 78 con uno de sus fundadores, a la indefinida concesión de crédito, más allá de lo razonable, con la que se ha respondido a las muestras evidentes de deslealtad que los políticos supremacistas han ido dando, desde desobedecer las sentencias de los tribunales hasta las ofensas más dolorosas a nuestros símbolos e instituciones. Es evidente que piensan que España es una mierda y que como tal puede tratarse, y la evidencia de esa deslealtad y la mezcla de trapacerías y chulería de que han hecho gala ha llegado a producir estragos en la habitual indiferencia de los españoles. Mientras sus jugarretas se han limitado al circo político han obtenido el aval de la mala fama general con la que la mayoría de ciudadanos califica a nuestros políticos. Ahora, sin embargo, han dado un paso más, y eso ha movido a la gente a salir a la calle, a sacar la bandera, a ostentar sin vergüenza alguna su españolidad.

No saben bien en qué berenjenal se han metido. Seguro que ahora confían en que la gente vuelva a sus casas y en rehacer los puentes confidenciales con políticos dialogantes, con esa especie de personajes que, hasta ahora, no han mostrado ningún problema en recibir patadas en el culo, aunque, naturalmente, las hayan recibido en las posaderas de los ciudadanos normales, esos que no pueden estudiar en español o no pueden operar de amigdalitis sin tener el certificado de competencia lingüística que dan los de la estelada. No son unos genios de la estrategia y de la comunicación, son unos abusones y está claro que han sobrepasado largamente el nivel tolerable del hartazgo común, algo que no tiene ninguna clase de marcha atrás.

Aviso a navegantes
Rajoy y Sánchez, Sánchez y Rajoy, pueden preferir que les caiga la techumbre del sistema sobre sus cabezas antes que ser tomados por lo que, desde luego, no son. Pero ojo, porque ni Iglesias representa a los cinco millones de los que presume, ni nadie les ha dado a los otros dos tenores un certificado de idoneidad sin fecha de caducidad. Pueden hablar de nación de naciones, o de cualquier otra mojiganga, pueden dar a entender que la Constitución es suya y que la pueden modificar a placer para quedar bien con sus amigos de la otra orilla del Ebro, pero la opinión de los ciudadanos está empezando a expresarse muy al margen de sus consignas y en ninguna parte está escrito que sea verdad que los españoles lo somos por no poder ser otra cosa. Si quieren ser catalanes como Rufián, seguro que les reciben con los brazos abiertos en el lodazal, pero la nación, los españoles que la formamos, se ha despertado y me malicio que no está dispuesta a cualquier concesión para que algunos catalanes puedan seguir insultando a nuestros guardias civiles, a nuestros policías, a nuestro rey y nuestra bandera. Ya sabemos que es a nosotros a quienes insultan y no nos vamos a quedar entre estupefactos y llorosos si persisten en humillar el orgullo colectivo. Si Rajoy y Sánchez quieren seguir representándonos harán bien en tomar nota de que ya nada es lo que parecía ser, y que este proceso, contra el abuso y el ridículo, no ha hecho más que empezar.

Del chantaje a la tregua y al pánico

Clemente Polo  latribunadelpaisvasco.com 13 Octubre 2017

La histórica manifestación que tuvo lugar el 8 de octubre en Barcelona, respaldada por todas las asociaciones que han organizado las celebraciones de la Fiesta Nacional del 12 de octubre en Barcelona desde 2012, permitió constatar que la mayoría de los catalanes, respetuosos y callados hasta ahora, están dispuestos a defender la Constitución y el Estatut de Cataluña. Centenares de miles salieron a la calle, convocados en pocas horas, para reclamar “Democracia, Democracia, Democracia”, como rezaba una de las pancartas, y agradecer la sacrificada labor de la Guardia Civil y la Policía Nacional que la están defendiendo en circunstancias dificilísimas, mientras los mandos de los Mozos de Escuadra respaldan el golpe de estado que se inició el 6 de septiembre en el Parlament de Cataluña. La prepotente televisión del régimen (TV3), en un gesto que la acerca todavía más a las de Honecker y Ceacescu, afirmó que la manifestación había sido convocada por organizaciones de ultraderecha y Falange. ¡Qué más quisieran! No, señores, no: esto va de libertad y democracia, amordazadas y secuestradas por el régimen nacional-secesionista, cuya falta de respeto al pluralismo político lo acerca más, cada día que pasa, a los opresivos regímenes totalitarios.

Del chantaje a la tregua
La noche del 1-O, Puigdemont compareció ante los medios con su gobierno en pleno para anunciar que ‘millones de catalanes’ habían votado –nadie sabe cuántos, dónde ni cuántas veces– y el ‘pueblo’ de Cataluña se había ganado el derecho a tener un estado propio en forma de república. ¿Será cierto que la finalidad última de todas las decisiones irresponsables que han ido adoptando Mas y Puigedemont en los últimos años era forzar al Gobierno de España a aceptar una mediación internacional? ¿En serio pensaban que la violencia desplegada por los comités de defensa del referéndum (CDR) –organizados por ERC-ANC, CDC-Omnium y CUP– el 1-O iba a inclinar a su favor la balanza? Da miedo pensar que desconocen hasta ese punto la fortaleza del Estado de Derecho y cómo funcionan la UE, en particular, y la comunidad internacional, en general.

El 6 de octubre, Mas sorprendía, tal vez más a propios que a extraños, con unas declaraciones en las que reconocía que Cataluña no está preparada para la “independencia real”. ¿Para la virtual, entonces, Sr. Mas? ¿Acaso los análisis del Consell Assesor per la Transició Nacional que aseguraban que todo estaba a punto para convertir Cataluña en la Holanda del Sur o Dinamarca eran sólo una broma pesada? ¿No han completado ya con la Agencia Tributaria y la Agencia de Protección Social la arquitectura de la república? ¿A qué esperan para repartir los 44 millones del dividendo fiscal que el AVE se lleva a Madrid cada día? Seguro que a más de un catalán que escuchó a Mas afirmar que los bancos no sólo no se marcharían sino que se darían codazos por venir a Cataluña, se le habrá quedado cara de bobo estos días al ver como Sabadell y Caixabank hacían las maletas. Mas y Puigdemont han vuelto a engañar miserablemente a los ingenuos ciudadanos que votaron el 9-N y acudieron de nuevo a votar el 1-O.

Vila, consejero de Empresa y corresponsable de todas las iniciativas del gobierno de Puigdemont, ha pedido una tregua para dar una última oportunidad al diálogo antes de declarar unilateralmente la independencia. Algunos quizá habrán visto en este gesto un atisbo de recuperación del sentido común por parte de un miembro del gobierno de la Generalitat. Craso error porque, quienes han provocado esta confrontación que se ha llevado por delante la convivencia y amenaza la recuperación económica, sólo pretenden ganar tiempo para seguir controlando la caja de la Generalitat y volver a las andadas en cuanto se presente una coyuntura favorable. Estamos ante una pandilla de agitadores irresponsables que llevan demasiados años jugando con los sentimientos de los ciudadanos y tensando la vida pública hasta límites insoportables e inadmisibles en democracia. Ahora que ven las orejas al lobo, sacan bandera blanca. Demasiado tarde, apechuguen con las consecuencias.

Sálvese quien pueda
La desbandada de entidades financieras, empresas no financieras y salida de capitales que está produciéndose en Cataluña durante los últimos días demuestra que las alertas que lanzábamos algunos economistas desde hace bastantes años no pretendían asustar a los catalanes –agitadores del miedo era la expresión con la que nos descalificaban nuestros colegas partidarios de la independencia–, sino advertirles que la secesión era un pésimo negocio. Cataluña ha tenido su principal mercado en el resto de España durante casi tres siglos y la diversificación del comercio que se ha producido, tras la adhesión de España a la CEE en 1986 y la puesta en marcha del Mercado Único en 1992, si bien la han mitigado, no ha alterado sustancialmente la situación. El resto de España sigue siendo a gran distancia el principal destino de las exportaciones de bienes y servicios producidos en Cataluña y el saldo acumulado de la balanza de bienes y servicios con España ascendió, según el Instituto de Estadística de Cataluña, a 251.969 millones de euros en el período 2000-2016.

Pocas cosas retraen más a inversores y empresarios que la inestabilidad política, la inseguridad jurídica y la perspectiva de una salida de la UE y el gobierno de Puigdemont ha preparado un cóctel explosivo agitando bien las tres. De nada va a servir, Sr. Vila, añadir un poco de hielo a la mezcla: sólo Puigdemont, la CUP y en menor medida ERC parecen dispuestos a beberse la pócima. Quienes no están por la labor son los financieros, los empresarios y los ciudadanos de a pie que han puesto pies en polvorosa, incluso antes de que Puigdemont se encierre en el Parlament para proclamar no se sabe muy bien qué: la independencia, la independencia diferida o la postindependencia. De lo que sí podemos estar seguros es que Cataluña es ya hoy una Comunidad más cerrada y más pobre que hace unos días y que la situación puede agravarse con consecuencias quizá irreversibles en las próximas semanas.

Hace falta ser bastante iluso para llegar a creerse que el Gobierno de España iba a permitirles quedarse con un trozo de su territorio y mantener secuestrados a varios millones de españoles. Hace unos días Cuixart, presidente de Omnium Cultural, crecido tras su estelar actuación el 21 de septiembre ante la Consejería de Economía, explicaba que Cataluña, como cualquier hijo crecido quiere independizarse, un manido argumento que como el del divorcio civilizado expuso reiterdamente Mas cuando inició su deriva independentista en 2012. La comparación no puede ser más desafortunada porque nadie impide a Cuixart abandonar España: le sugiero que traslade Omnium Cultural a una isla desierta para vivir una catalanidad plena. Puede usted abandonar el hogar familiar (España) cuando desee pero no olvide al salir dejar la llave sobre el mueble de la entrada. La directiva del Barça que se ha posicionado también en numerosas ocasiones a favor de la independencia lo tiene incluso más fácil, puesto que sus clubes no están obligados a participar en las ligas españolas. Dejen ya de dar la tabarra.

Pero volviendo al asunto principal: los independentistas deberían saber que ningún Gobierno responsable, ni hoy ni mañana ni pasado mañana, va a permitir al gobierno de la Generalitat saltarse la Constitución y apropiarse de una parte del territorio de todos los españoles. Así que no insistan y dejen de dañar la convivencia y perjudicar los bolsillos de todos

Cataluña y colorín colorado...
Manuel Trallero cronicaglobal 13 Octubre 2017

Carlos Marx dejó establecido que la historia cuando se repite la primera vez es en forma de tragedia, y la segunda, de farsa. El 6 de octubre de 1934 tuvo su réplica cómica el pasado martes. La República catalana de 2017 es el régimen más efímero de la historia de la humanidad. Si no fuera por la gravedad de lo sucedido, es como un gag hilarante, una perfecta astracanada. El ridículo de semejante intento de conato de nada es estrepitoso, aunque algunos quieran convertirlo en una obra de arte, por ejemplo el oso amoroso del vicepresidente Oriol Junqueras​, cual si se trata de una genialidad surrealista del propio Dalí. Al personal que esperaba el anhelado momento al pie del Parlament se le quedó la cara como si fuera la de Buster Keaton.

Los indepes son, como es bien sabido, los reyes del mambo. Tan cojonudos, como bien dijo el hiperventilado Quico Sallés --antes de aparecer en TV3 con un tricornio y salir finiquitado del cuarto diario de España--, que los catalanes nos hemos inventado un nuevo derecho, el "derecho a decidir". Unos estrategas geniales, astutos, David contra Goliat. Hay que ganar tiempo, porque "mientras la pelota la tenemos nosotros, no la tienen ellos". Los conspicuos analistas recurren a Gaziel, el mítico director de La Vanguardia durante la II República, que igual sirve para un roto que para un descosido, para explicar lo ocurrido. Citar en vano a Gaziel es un recurso fácil y barato.

Estamos metidos hasta las cachas en la política recreativa que ha llevado a Cataluña al borde mismo del precipicio, mientras iban jugando con las palabras y con los eufemismos, sin llamar nunca a las cosas por su nombre. Claro es que los bancos nunca se iban a marchar y que Europa no podía vivir sin nosotros y que no saldríamos nunca del euro, las pensiones estaban aseguradas, etc. Como decíamos en mi colegio: ¡bola va!

Ahora han puesto la reversa y han decretado la independencia interruptus, en diferido o por plazos, convirtiéndonos a los catalanes en rehenes de un caballero que ha llegado a presidente por una extraña carambola. Los palanganeros del régimen ya llevaban días preparando el terreno, algo se barruntaba cuando tanto Basté como Rahola se han hartado de decir que no, que ahora no tocaba la DUI, sino que había que parar las máquinas. Los traseros alquilados no dan puntada sin hilo. Los editoriales de La Vanguardia marcaban la nueva hoja de ruta, tras la entrevista de Màrius Carol, con masaje, manicura y baño de espuma al presidente Puigdemont. Quizás al Conde de Godó le ha entrado el horror vacui a que el Rey le retire lo de Grande de España y se quede en simple mindundi, o quizás se ha apoderado de los dirigentes del proceso kafkiano el llamado mal de altura, el vértigo a la velocidad, el miedo escénico o el simple canguelo.

Iniciamos un período nuevo, proclaman los voceros del régimen. Es la hora de la política, de la mediación... piden tiempo muerto, momentos en que prevalezca la "fuerza de la razón a la razón de la fuerza". Puigdemont ha logrado un spot publicitario magnifico, es hora de tranquilizar mientras que, por lo visto, la CUP ha demostrado su sentido de Estado. Dicen que hay que superar una "dinámica angustiosa, insoportable". Sin embargo, es de sobras conocido quiénes son los que abandonan primero el barco a punto de hundirse... aunque fuera o fuese rumbo a Ítaca.

El acoso en los colegios catalanes llega al límite: «Vete a tu tierra»
Los alumnos de los colegios públicos y concertados de Cataluña viven con miedo. No son sólo los hijos de guardias civiles y policías los que sufren insultos. A los menores que siguen optando por el castellano les hacen la vida imposible.
Ángel Nieto, . Barcelona. larazon 13 Octubre 2017

Una niña acaba de darse un golpe en la pierna. La herida no reviste importancia, pero la pequeña llora sin parar y pide a la profesora que le cure. Se dirige a la maestra en castellano y la docente le responde en catalán. «Perdona, no t’estic entenent, ¿que m’estàs dient?», dice la profesora. La alumna de Primaria insiste en castellano y es ignorada. Hasta que no pide ayuda en catalán no la trasladan a la enfermería. Ésta es tan sólo una de las muchas historias de acoso y marginación a la que se ven sometidos aquellos niños, y sus padres, que estudian en colegios públicos y concertados y que no comparten el fervor nacionalista.

De este caso fue testigo Dani Perales, padre y profesor, que ha vivido en primera persona el «fanatismo» y la castellanofobia que se impone en las escuelas de Cataluña. Perales trabajó durante muchos años en un colegio público de Primaria y ahora da clases a adultos. «El caso de esta menor es sólo una muestra de cómo los profesores obligan a hablar catalán. El sistema educativo está viciado. Me parece muy preocupante que, por ejemplo, en Educación Infantil, que incluye estudiantes de 3 a 5 años, no se realiza ninguna clase en castellano. Luego, si se analizan los horarios de los alumnos de Primaria, si se parte de la base de las 25 horas de clase semanales, tan sólo tres son de castellano, el resto son en catalán, salvo la de inglés», denuncia.

Por este motivo, hay padres que han llegado a los juzgados para exigir un 25 por ciento de las horas lectivas en castellano, ya que, aunque defienden que el catalán debe ser estudiado también en la escuela, tienen claro que el castellano es la lengua vehicular de España y quieren que sus hijos lo hablen y escriban con propiedad.

Agustín, de 50 años, es uno de estos progenitores que tuvo que aguantar la persecución de los independentistas radicales por exigir este derecho. Ganó una sentencia ante el Tribunal Supremo. Pero entonces vinieron los insultos, los escraches y las pintadas: «En el colegio a mis hijos les denigraban. Por los pasillos, muchos profesores incluso les exigían que no hablaran castellano, ni en el recreo con sus amigos. La situación era insostenible», apunta. Este centro educativo era la Escuela Pía de Santa Ana, en Mataró, un colegio concertado, también en el punto de mira, porque, según Agustín algunos «curas catalanes son ultranacionalistas». «Desde hace 30 años, si quieres que tus hijos aprendan castellano tienes que recurrir a los colegios privados. Es una injusticia», apunta. Este fue su caso.

Cuando sus hijos, ahora de 11 y 12 años, ya no podían aguantar más la presión de profesores y compañeros, sus padres decidieron cambiarles al Colegio Hamelin donde ahora «son felices». «En la Escuela Pía no se podía poner una bandera de España, los villancicos eran todos en catalán... Ahora están tranquilos, nadie les dice nada por hablar castellano», afirma este padre de familia que asegura que muchos más padres se sumaron a él y sacaron a sus hijos de ese colegio. «Los independentistas han tomado a los niños como rehenes, es un sinsentido», lamenta. Tras el referéndum ilegal, incluso las semanas antes al 1-O, la mayoría de las escuelas privadas y concertadas tomaron partido, así, por ejemplo, puede verse todavía hoy en la fachada del colegio público de Perafort, un municipio de Tarragona, un cartel en el que se exige «construir la república catalana». «Es una vergüenza. Y si se analizan los libros de texto la situación es peor. Los de preescolar son sólo dibujos en los que aparecen niños votando, un ‘‘Estatuto de Autonomía’’ e incluso el ‘‘Abecedario de la Independencia”», denuncia José Ángel, de Mataró, que ha vivido esta situación de adoctrinamiento con sus sobrinos.

Precisamente, tras el clima de hostilidad provocado por el presidente Puigdemont, la coacción contra los que apuestan por la educación bilingüe en catalán y castellano ha escalado estos últimos días, más aún contra aquellos alumnos cuyos padres son agentes de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. «Les llaman fascistas sus propios compañeros, sólo por ser hijos de guardias civiles», asegura a LA RAZÓN un matrimonio cuyas dos hijas de seis y ocho años han sido trasladadas a otro centro de estudios en Tarragona para evitar daños mayores. Prefieren permanecer en el anonimato. «Dicen que sus padres son asesinos», añade para después denunciar que los días posteriores a la consulta ficticia los profesores se dedicaron a detallar los pormenores del «exitoso» referéndum. El éxodo hacia la educación privada es ya un hecho y pronto los colegios públicos y concertados serán sólo un nicho de independentistas alineados dispuestos a llevar a Cataluña hacia la deriva separatista.

La Asociación NACE (No Al Acoso Escolar) está recibiendo llamadas y denuncias de algunas de estas situaciones. «Hemos recibido varios casos tanto de alumnos como de docentes, pero todos quieren permanecer en el anonimato. Tienen miedo», afirma Javier Pérez, presidente de la asociación. Aunque las mayorías de consultas se están haciendo al teléfono del acoso (900 018 018) que habilitó el Ministerio de Educación hace unos meses, NACE ya ha registrado algunas formas de acoso que les alarman: «¡Vete a tu tierra!» o «Nos estáis robando», son frases que se han popularizado entre los acosadores. Y es que desde esta entidad temen que «la presión del clima político actual sobre niños y jóvenes catalanes pueda interferir en su aprendizaje». Y exigen «un pacto explícito de todos los partidos de Cataluña para mantener a los alumnos y a las escuelas al margen de cualquier politización y evitar su utilización en movilizaciones».

Cuentos en clase donde se «mata al Rey y a los policías malos»
El Ministerio de Educación no deja de recibir denuncias de padres y alumnos por la situación de hostigamiento que se está viviendo en diferentes escuelas públicas y concertadas de toda Cataluña. Por ejemplo, en un colegio jesuita de Clot escenificaron un cuento para escolares de siete años «cuyo final feliz consiste en que se mata al Rey y a los policías malos». LA RAZÓN ha tenido acceso al segundo requerimiento que el departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo ha enviado a la consejera catalana Clara Ponsatí en el que alerta del acoso escolar que están sufriendo los alumnos , ya no sólo por no hablar en catalán, sino por no querer participar en las manifestaciones que promueven sus centros. Según Educación, las vejaciones se han incrementado «exponencialmente». Y, por ello, el ministro aseveró ayer en la sesión de control al Gobierno en el Congreso que «si no hay respuesta, o no es satisfactoria, iremos a los tribunales». En el documento enviado se describen muchas de las situaciones de acoso que se están viviendo en el ámbito escolar e insiste en que esta situación la sufren «tanto por parte de sus compañeros como por el profesorado del centro». La Alta Inspección de Educación de Cataluña ha pormenorizado cada una de las denuncias que le han llegado y detalla los centros y localidades más señaladas por los afectados. En un centro de Lérida se justificaba la jornada de huelga del 3 de octubre «porque le han pegado a la gente que quería votar y han matado a una persona». Una afirmación falsa. En otro centro de Barcelona, un padre expone que «las tutoras de sus hijas les obligaron a hacer un minuto de silencio por los hechos violentos del día anterior». En Vic, en clase de 1º ESO, «el profesor pide a los alumnos que levanten la mano los que están de acuerdo con el referéndum. Uno de ellos, hijo de guardia civil, no la elevó y recibió una gran cantidad de insultos e improperios», documenta el requerimiento. Por todos estos casos, Educación denuncia que los niños están siendo «catalogados» e «identificados como defensores de una u otra vertiente», informa B. V. Conquero.

Así adoctrinan en los colegios valencianos: “Mira la tele en catalán y háblalo en el recreo”
Luz Sela okdiario  13 Octubre 2017

Los padres valencianos obligados a pagar a una asociación pro-referéndum con el material escolar

La imposición del catalán en la enseñanza de la Comunidad valenciana es cada vez más evidente. La última muestra está en el propio material escolar que se distribuye a los alumnos de algunas comarcas, como la de Medio Vinalopó o el Bajo Segura (Alicante), en el que se dan indicaciones a los menores para que hablen catalán. Como que lo practiquen en el patio de recreo para que otros amigos “que no lo hablan, puedan aprender”.

Así adoctrinan en los colegios valencianos: “Mira la tele en catalán y háblalo en el recreo”

El decálogo de lo que denominan “activismo cultural para la manada catalanohablante’ incluye recomendaciones como:
“En la escuela, estudia catalán y en catalán. Es fundamental para que seas competente lingüísticamente”

“Respeta la lengua y exprésate correctamente. No uses castellanismos… con nuestra lengua tienes suficientes recursos”
“Aprecia y valora todas las variantes geográficas del catalán. La nuestra es una variante que hay que preservar”.

“En el patio, si hablas catalán, tus amigos que no lo hablan lo podrán aprender”.
“Utiliza el catalán en tus redes sociales, tu lengua es una parte importante de ti”.

“Libros, cine, teatro…tienes muchos productos en catalán”.
“Habla catalán siempre que puedas. Es nuestra riqueza y la puedes compartir con las personas recién llegadas” .

“Respeta y valora todas las lenguas y demanda el mismo respeto por tu lengua materna”.
“Conoce los canales de radio y televisión en catalán que puedes sintonizar desde tu casa. Seguro que muchos programas te agradan” .

“Fomenta el catalán en tus redes sociales. Tu lengua es una parte importante de ti”.

Las polémicas por la influencia catalana en esta comunidad no son nuevas. Otros casos evidencian los intentos de ‘catalanización’ bajo la absoluta permisividad del gobierno autonómico. Recientemente, los padres de alumnos valencianos denunciaron que estaban obligados a subvencionar indirectamente a través del material escolar a la asociación Escola Valenciana, activa defensora del proceso independentista en Cataluña y subvencionada además por la Generalitat catalana.

Los alumnos de algunos centros deben adquirir una agenda escolar que se distribuye en varios centros y que se paga a través de las correspondientes asociaciones de padres (AMPAS). En caso de que los padres no pertenezcan a esas asociaciones deben abonar cinco euros, que se entregan directamente a los profesores.

Barcelona pierde la capitalidad editorial en castellano por el órdago independentista
La advertencia de Penguin Random House puede dinamitar definitivamente la hegemonía
Redacción / La Voz  13 Octubre 2017

«Sóc català però també sóc espanyol». Con esta sentencia zanjaba cualquier posibilidad de aceptar una posible independencia de Cataluña el presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara Bosch, que, poco antes de su fallecimiento en el 2015, en sus últimas apariciones en las veladas del premio Planeta le habló muy francamente al entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas: se llevaría su imperio fuera de Cataluña, ya fuese a Zaragoza, Cuenca o Madrid. «No tendría otra opción que el traslado, yo seguiría viviendo aquí pero tendría que mover la sede de las editoriales españolas a España, de la misma forma que ya ahora las editoriales con participación francesa las tenemos ubicadas en París», aclaró para hacer un llamamiento a la concordia y advertir que la secesión sería «un mal irreparable para unos y otros».

Pues bien, Planeta se ha ido. Su razón social figura ya en Madrid, en la calle Josefa Valcárcel número 42. Más allá de su propio sello (fundado en Barcelona en 1949), se marchan otros estrechamente vinculados a Cataluña y a la capitalidad editorial de Barcelona en el mundo del libro en español: Destino, Seix Barral, Ariel, Minotauro (creada en 1955 en Buenos Aires por el gallego Francisco Porrúa, que la instaló en Barcelona 20 años después), Paidós o Tusquets.

El hólding integra casi medio centenar de sellos que publican en español y ello (junto con los medios de comunicación) lo convierte en el principal grupo editorial del mercado hispanoamericano y el séptimo conglomerado mundial, con una facturación anual de más de 3.300 millones.

Su salida de Cataluña deja tocado el equilibrio en España que, según datos del Ministerio de Cultura, otorga la hegemonía a Barcelona con el 49,5 % de la edición, frente al 43,4 % de Madrid. Y que podría quedar en un reparto bien diferente: más de 60 % para Madrid y un 30 % para Barcelona.

Eso si el otro hólding con sede en Barcelona, el gran rival de Planeta, Penguin Random House (con casi 40 editoriales y cuyo 75% está en manos del hólding germano Bertelsmann), no confirma sus temores. Ya aclaró que sigue con preocupación la crisis y que, de darse la independencia, adoptarán medidas «para defender los intereses de autores, lectores y empleados». Es decir, la marcha. Y agrupa marcas de solera como Lumen, Mondadori, Debate, Alfaguara, Plaza & Janés, Aguilar, Vergara, Grijalbo, Montena o Taurus.

Otros sellos independientes de gran prestigio y tamaño mucho menor, como Salamandra, Malpaso o Libros del Asteroide (fundado por el vigués Luis Solano) siguen con preocupación los acontecimientos y no descartan verse obligados a tomar decisiones.

Además de editoras, Barcelona también alberga un gran número de agencias literarias como Balcells, Pontas, Schavelzon, Silvia Bastos, Antonia Kerrigan, The Foreign Office, Casanovas & Lynch, Sandra Bruna, VicLit, Ute Körner, STA o CBQ.

La edición en España
En el 2016 la facturación total fue de 2.317 millones de euros, y, de ellos, las editoras de Barcelona acapararon casi 1.170 millones de euros.

Otros sellos en Cataluña Además de los grupos Planeta y Penguin, están Anagrama, RBA, Acantilado, Minúscula, Galaxia Gutenberg, Atalanta, Edhasa, Ático de los Libros, Roca, Candaya, Sajalín, Alpha Decay, Gedisa, Blackie Books, Días Contados, Rayo Verde, Marbot, Rata, Zorro Rojo, Jus, Alba, Plataforma, Alfabia...Dan Brown dice que ama a Cataluña y a España y que lo que pasa es «doloroso»

El escritor estadounidense Dan Brown, autor de superventas como El código Da Vinci y cuya última novela Origen se desarrolla en Barcelona, Bilbao, Madrid y Sevilla, expresó ayer su tristeza por la crisis catalana: «Amo a Cataluña, amo a España, espero que logren solucionarlo, es una situación dolorosa pero también un signo de los tiempos», afirmó Brown preguntado en la Feria del Libro de Fráncfort. «Una de las cosas por las que elegí España es esa idea de lo nuevo y lo viejo, porque tiene una antigua y rica tradición de historia católica [...] y, por otra parte, un increíble pensamiento innovador y una mentalidad científica de progreso», añadió.

Almirall, Bayer, Grifols, Esteve, Novartis y más compañías del sector no han trasladado sus sedes de momento
Las farmacéuticas se quedan en Cataluña a pesar de la declaración de independencia
Carolina Mundi okdiario 13 Octubre 2017

La fuga masiva de empresas parece que no ha salpicado a todos los sectores por igual. Mientras la banca ha huido de Cataluña en tiempo récord, el sector farmacéutico permanece afincado en la comunidad autónoma a pesar de la declaración de independencia. Las farmacéuticas catalanas no tienen entre sus planes mudarse fuera de la región.

Pocas han sido las que han movido ficha para marcharse de la región: Oryzon era la primera en abrir la veda. La compañía biofarmacéutica trasladaba su sede en Cornellà de Llobregat (Barcelona) a la Carrera de San Jerónimo en Madrid. Lo hizo solo dos días después de que se celebrase el referéndum ilegal en Cataluña. La compañía, fundada en Barcelona hace diecisiete años, explicaba que el cambio del domicilio social tenía como fin “optimizar sus operaciones y la relación con sus inversores”, tal y como comunicaba en un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Otras compañías del sector sanitario como Proclinic Expert, dedicada a la distribución odontológica y Klockner, distribuidora de implantes dentales y materiales de medicina dental también hacían las maletas para abandonar Cataluña. Pero, grandes empresas del sector como Grifols, Bayer, Almirall, Novartis, Esteve o Lacer permanecen en el mismo sitio ante el desfile de compañías que ponen rumbo a otras ciudades españolas.

¿Trasladarán sus sedes?
Si su pretensión es cambiar de domicilio social, las farmacéuticas ubicadas en Cataluña aún no han dado ningún paso hacia adelante para llevarlo a cabo. Al menos no de cara al público.

En el caso de Bayer, fuentes oficiales de la compañía aseguran a OKDIARIO que observan cómo evoluciona la situación en Cataluña, pero no creen en el procés. “Bayer, como cualquier otra compañía, precisa de un marco político, económico y jurídico estable que asegure el normal desarrollo de su actividad. Más allá de esto, Bayer no va a realizar ninguna valoración basada en supuestos de lo que podría suceder”. Desde la empresa valoran la independencia de Cataluña como una hipótesis, no como una realidad.

La multinacional Grifols no tiene entre sus planes mover su sede situada en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) a otra ubicación. No por el momento: “actualmente no hay ninguna previsión para cambiar de ubicación ninguna de las sedes corporativas”, aseguraba en un comunicado. Pero, no descartan un cambio de domicilio social: “en el hipotético supuesto de que la actual situación derivase en un nuevo escenario que pudiese afectar el curso normal de los negocios o de la situación financiera de la compañía, el consejo acordaría las medidas necesarias“.

Desde Almirall prefieren ser aún más cautos y ni siquiera entran a valorar el tema en cuestión. Fuentes oficiales de la empresa sostienen que “no hacen comentarios” al respecto.

Esteve no cierra la puerta a mudarse
Por su parte, Esteve no cierra la puerta a abandonar Cataluña. Fuentes oficiales de la compañía que nació en Barcelona aseguran que viven “con mucha preocupación la situación política actual de Cataluña” y subrayan que “nuestra responsabilidad y prioridad es perdurar de forma sostenible, por nuestros colaboradores por nuestros clientes y por los pacientes a quienes sirven nuestros productos, este es nuestro fin último y en ello nos focalizaremos. En este sentido, tomaremos las medidas oportunas para seguir garantizando este objetivo“.

Antes de que Carles Puigdemont proclamara la declaración de independencia -que mantiene en suspenso- la compañía sostenía que confiaban en “la capacidad de diálogo de nuestros representantes políticos”.

Novartis y Lacer tampoco han mostrado ningún atisbo de mudanza. Este periódico ha intentado contactar con las diferentes compañías, pero no ha obtenido respuesta.
 


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