AGLI Recortes de Prensa   Domingo 15 Octubre 2017

La catalepsia catalana
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com  15 Octubre 2017

Se define el término catalepsia como estado en el que el cuerpo permanece paralizado, lo que se pone en evidencia con la movilización pasiva de los segmentos de los miembros. La catalepsia se observa en pacientes con cuadros graves y agudos de histeria, esquizofrenia y diversas psicosis.

Lamentablemente la política catalana está inmersa en un estado de psicosis crónica, con periodos de alucinaciones que hace imposible la percepción de la realidad, hasta el punto de que su cuerpo social y político está paralizado en un trance de incapacidad para reaccionar ante una situación de patología en estado larvario.

Es muy ilustrativo bucear en los debates que en 1931 se realizaban en el Congreso de Diputados en la incipiente democracia, con ocasión de la Constitución de la II República. Podemos aprender algo de la situación presente y de cómo parte la sociedad española sigue en ese estado cataléptico, sin evolucionar lo más mínimo.

Si nos remontamos al diario de sesiones del 22 de octubre de 1931, y leemos a aquellas figuras de la política española que hoy envidiamos pues ni de lejos llegamos a aquella brillantez dialéctica e intelectual en el panorama político actual, vemos la importancia de ciertas cuestiones que hemos soslayado durante el actual periodo democrático. Es el caso de la lengua, de la educación y del uso que de ésta se haga para la conformación de la visión nacionalista.

Voy a extraer de aquel debate, sobre el uso del catalán y del castellano en la educación de Cataluña, algunos párrafos de personajes irrepetibles para nuestra desgracia colectiva como son Sánchez Albornoz, Unamuno, Maura o el propio Azaña pese a sus errores:

Sánchez Albornoz:
“[…]Sres. Diputados, se trata de algo trascendental para la vida de España. No nos hallamos en presencia de una de tantas cuestiones como se han tratado y se han de tratar en esta Cámara en el debate de la Constitución, referentes a la vida jurídica del nuevo Estado y de la nueva sociedad que estamos organizando en estos días; emerge la cuestión de la entraña misma del futuro de España. Si nos equivocamos en cualquiera otro de los temas aquí resueltos o que hemos de resolver, habremos hecho o haremos un cierto daño a tal o cual ideal y, en último término, al Estado que estamos formando; pero sin nos equivocamos al resolver este problema habremos hecho un grave daño a la República y a España.” […] “Yo estoy absolutamente tranquilo por la unidad de España; no creo que corra ningún peligro; por lo tanto, no es un movimiento imperialista ni un movimiento de temor lo que me ha llevado día tras día a discutir con unos y con otros para asegurar el mantenimiento de la enseñanza del castellano en Cataluña. Porque hay, Sres. Diputados, dos problemas en el artículo que estamos discutiendo: uno, el que hace referencia a la perpetuación del conocimiento del castellano en toda España; otro, que se refiere al respeto de los derechos de las minorías o de las mayorías de habla castellana en una región determinada. No hay paridad entre ambos; los separa un abismo. El derecho de las minorías de habla castellana, para gentes de espíritu liberal como nosotros, es un derecho respetable, más que respetable, es un derecho sagrado; pero no puede haber comparación entre el respeto de este derecho sagrado de las minorías y el interés supremo de mantener la unidad espiritual de España, de mantener el conocimiento integral de la lengua castellana en toda España, y a este mantenimiento del conocimiento del castellano va encaminada precisamente mi enmienda, que todos conocéis, que trata de establecer el empleo del castellano como instrumento de enseñanza, para que puedan las gentes que habitan las distintas regiones conocer debidamente la lengua que es trabazón del Estado español.”

Miguel de Unamuno:
“Mi enmienda dice así: A LAS CORTES CONSTITUYENTES. Los Diputados que suscriben tienen el honor de proponer la siguiente enmienda al dictamen de la Comisión de Constitución, en el artículo 48: ‘ Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, que deberá emplearse como instrumento de enseñanza en todos los Centros de España. Las regiones autónomas podrán, sin embargo, organizar enseñanzas en sus lenguas respectivas. Pero en este caso el Estado mantendrá también en dichas regiones las Instituciones de enseñanza de todos los grados en el idioma oficial de la República” […] “Pero, viniendo al fondo de la cuestión, no es, acaso lo de la lengua, con serlo tanto, lo más grave. La lengua, en muchos casos -y lo decía muy bien el Sr. De Francisco-, en mi tierra nativa se toma como un instrumento de nacionalismo regional y de algo peor, y es allí, además, una lengua que no existe, que se está inventando ahora y que rechaza todo el mundo, porque el genuino aldeano, si se le pregunta a solas, dice: A mí no me importa eso; lo que yo quiero es aquello que me pueda elevar el espíritu y que me pueda hacer entender de la mayor parte de las gentes ´Pero lo que se trataba con la lengua es de establecer lo que la Biblia llama un ´´shibolet´ para distinguir a unos de otros y que pasara el que pronunciara una cosa bien y no pasara el que pronunciara otra mal. Yo he visto cosas, como decir que para poder aspirar a ser secretario de un Ayuntamiento era menester conocer el vascuence en un pueblo donde el vascuence no se habla.” […] “Pero dejando estas consideraciones, porque si me dejase llevar de ellas llegaría a cosas muy amargas, vengo al texto concreto. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, que deberá emplearse como instrumento de enseñanza en todos los Centros docentes de España. Yo hubiera preferido que se dijera: Es obligatorio enseñar en castellano. Las regiones autónomas podrán, sin embargo, organizar enseñanzas de todos los grados en el idioma oficial de la nación. ´En este caso, y, en cualquier caso, ´mantendrá´. La cosa está bien clara; no tiene más que seguir manteniendo.” […] “Hoy hay en Barcelona una Universidad de España, y este es el punto fuerte; Universidad de que no puede ni debe desprenderse el Estado español en absoluto; que no debe caer bajo el control de ningún otro Poder que el del Estado español, ni compartirlo. Porque aquí, de lo que se trata en el fondo es de apoderarse de esa Universidad. ¡Cuidado!, que yo temo más aún que a la autonomía regional a la autonomía universitaria. Llevo cuarenta años de profesor, sé lo que serían la mayor parte de nuestras Universidades si se dejaran una plena autonomía y cómo se convertirían en cotos cerrados para cerrar el paso a los forasteros. Alguien me decía: ¡Es que se va a sostener allí una Universidad con el dinero de Cataluña! No, con el dinero de toda España, y con el dinero de Cataluña.”

Maura:
“[…] Esta es la postura que este Diputado considera más adecuada. Pero eso, Sr. Sánchez Albornoz, con carácter obligatorio. ¿Por qué? Pues la razón es clara: porque el Estado que deserte de esa misión fundamental, fundamentalísima, que supone nada menos que formar las conciencias de las generaciones en los Institutos y en las Universidades, entrega a estos señores, o a quien sea, el porvenir entero de una región, del alma de una región, que es mucho más que el de la economía y que el de todas las esencias de la vida de la región. Y un Estado que hace eso se suicida. Y yo digo que el Estado español y de las Cortes Constituyentes españolas, al votar hoy la enmienda con el ´podrá´ lo que harán será facultar, a través de cubileteos y de enredos, como los que estamos presenciando a diario…(Aplausos que impiden oír el final del párrafo) Esta minoría hace que no pueda volver jamás el Estado a establecer, con pleno derecho, la enseñanza en Cataluña. Tiene una gravedad inmensa lo que se está discutiendo hoy.” […] “Está bien; que sigan haciéndolo si quieren; pero el castellano que vive en Cataluña, ¿No tiene derecho a que el Estado cumpla con su obligación de darle el asilo intelectual y de formarle su espíritu en castellano con la Ciencia castellana? Y la catalana para los catalanes. Se decía ayer: es que nosotros enseñaremos también la cultura castellana. ¡Pues no faltaba más que se negaran a enseñar la cultura castellana! Y si no enseñaban eso, ¿qué iban a enseñar? ¡Ya lo creo! Pero hay muchos modos de enseñar una cultura. La cultura castellana no consiste solo en enseñar la historia de la literatura o la historia patria, no; hay muchos modos de imbuir el espíritu de las gentes, de los muchachos, de los alumnos, el fondo de la cultura. Y eso es lo que yo temo, y por eso por lo que el Estado no puede ni debe pasar”

Azaña:
“¿Cómo es posible, Sr. Maura, que nosotros, en esta situación, al discutirse la Constitución, vayamos a adoptar un texto constitucional que haga imposible el día de mañana la votación libre del Estatuto de Cataluña, o del de otra región cualquiera, prejuzgando una cuestión que debe resolverse en su esencia al votarse esos Estatutos y no la Constitución?¿Qué hemos hecho nosotros en estas Cortes cada vez que el texto constitucional ha rozado de cerca o de lejos el problema de las autonomías, sino adoptar un texto constitucional que no prejuzgue la cuestión, que deje íntegramente su resolución al porvenir, con el fin de que al llegar la discusión de los Estatutos catalán, vasco o gallego, las Cortes, con plena soberanía, con plena autoridad, puedan aprobarlos o rechazarlos en todo o en parte? Lo que no se puede hacer desde ahora es cerrar los caminos, disgustando a los que hemos venido aquí con el mejor deseo de dar a este problema una solución armónica y constitucional que permita vivir a Cataluña en paz con toda España.”

(La grafía corresponde al texto original de los diarios de sesiones)

Es solamente una muestra del debate profundo que se hizo en aquella memorable fecha, donde ya se atisbaban los problemas que iba a producir la entrega de la competencia de la educación a la autonomía catalana. Desde entonces no solamente no hemos aprendido nada, sino que hemos ahondado en el daño a España en esta cuestión clave, llegando al momento presente de grave preocupación, gravedad e incertidumbre sobre el futuro de nuestra Nación.

Se ha llegado a un acuerdo entre Rajoy y Sánchez sobre la Reforma de la Constitución como proyección temporal por el resultado de la crisis profunda en la que nos encontramos. Reforma para llegar a un texto en el término de seis meses. Yo espero que ese acuerdo lleve a corregir los errores cometidos y no a profundizarlos, porque de lo contrario significaría que no solamente no hemos aprendido sino que hay mala fe e intención en la destrucción de la unidad constitucional y de España como nación. Y para eso no tienen ni legitimidad ni derecho y tendrían que explicar a qué intereses o poderes extraños están sirviendo.

La hora de España
Editorial ABC  15 Octubre 2017

La agresión separatista en Cataluña está produciendo el beneficio de reencontrar a los españoles con su sentimiento patriótico. La absurda asimilación de la bandera y del himno nacionales al régimen franquista ha hecho mucho daño a la unidad de los españoles en torno a sus símbolos, cuya exhibición quedaba reservada a los éxitos de la selección de fútbol. Fuera de este contexto, España ha tenido miedo a identificarse como nación, oscilando entre el negacionismo de los separatistas y la extrema izquierda, por un lado, y el patrioterismo inútil, por otro, quedando en medio quienes hacían equilibrios para que su españolidad no fuera tachada de facciosa. Desde luego, nunca ABC ha compartido esos temores. La puesta de la unidad nacional en peligro y el discurso de Felipe VI contra el secesionismo catalán han catalizado la expresión pública de una auténtica identidad política, no de un mero sentimiento silenciado. Por fin, la bandera, el himno y la Constitución son percibidos por la inmensa mayoría de los ciudadanos como los signos de la España actual, moderna, democrática y unida. Pero también heredera de una historia común sin la cual España no sería la gran nación que es hoy. Una historia común que mueve al orgullo no por haber sido siempre pacífica y ejemplar, sino precisamente, porque pese a que no lo fue, ha desembocado en una democracia europea que no pierde en la comparación con ninguna de las más arraigadas en Occidente.

Tanto despreciar la España «castellana», inculta y atrasada, los separatistas catalanes han conseguido que los españoles se perciban como lo que son, ciudadanos europeos titulares del mejor de los sistemas de libertades y derechos individuales, miembros de un Estado perfectible pero social y de Derecho, dueños de una democracia sobre la que se ha construido el más largo período de paz y prosperidad que ha conocido la Historia de España. Nuestra gratitud al separatismo catalán se hace aún más sincera porque el futuro inmediato de España gana en seguridad gracias a este renacimiento nacional que ha propiciado. Si se ha de debatir una reforma de la Constitución, si en algún momento los españoles son de nuevo convocados a una iniciativa constituyente, mejor que se haga contando con una sociedad más auténtica y sincera en su expresión nacional y, sobre todo, más unida, de derecha a izquierda, en torno a una idea de España liberada de las banderías y sectarismos del pasado. El patriotismo es el más virtuoso de los sentimientos políticos, porque ni agrede ni excluye. Es el que convoca a los catalanes a quedarse con el resto de los españoles, mientras el nacionalismo los empuja al enfrentamiento. El impulso que ha tomado la conciencia nacional española es, sin duda, el gran acontecimiento que se alza entre tanta destrucción moral del separatismo.

Payne, Elliot, Kamen, Thomas…
Diez extranjeros ilustres desmontan la Leyenda Negra antiespañola
Rafael Núñez Huesca gaceta.es  15 Octubre 2017

“España es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra el corsario turco”. Son palabras del abuelo de Charles Darwin. No es el único. Recogemos una decena de testimonios de grandes historiadores que derriban la imagen secular de una España cruel, fanática y oscurantista.

“La leyenda negra fue una maniobra de propaganda de los protestantes, comenzando por el papel desempeñado por Antonio Pérez”.

“Destacó la actitud de la Iglesia católica en México, mucho mejor que la religión de los aztecas. También llevaron la rueda, el trigo o el caballo, que contribuyeron positivamente a la vida en el continente. Claro está que en el lado negativa destacaron las acciones bélicas, aunque ganaron las batallas con muy poca gente, una hazaña extraordinaria”.
Hugh Thomas (Inglaterra, 1931-2017), historiador.

“A nivel académico, todos los historiadores, sean o no españoles, están de acuerdo en subrayar que las acusaciones que contiene la Leyenda Negra son falsas, de mala fe y muy exageradas. En este aspecto hay unanimidad”.

“Una vez desaparecido el fundamento de la Leyenda Negra, permanecen prejuicios, por ejemplo, sobre la importancia o la influencia que pudo tener la Inquisición, la intolerancia, la poca disposición que se dice que tienen los españoles para las actividades económicas… Hay una serie de opiniones que circulan y que no merecen mención especial, pero que son muestra de la ignorancia que se tiene todavía, en varios casos, de España”.
Joseph Pérez (Francia, 1931), historiador.

“Es posible apreciar un claro cinismo al ver sustituida la contaminada palabra conquista por pacificación en las ordenanzas reales de 1573, pero la preocupación por el bienestar de los indígenas y la salvación de sus almas fue una constante”.

“Hubo muchas atrocidades, mucha crueldad, como suele pasar en cada conquista. Pero también hubo un empeño de la Corona y la Iglesia en proteger a los indios. La leyenda negra es el resultado de lo que pasó y de la publicidad del libro de Bartolomé de las Casas sobre la destrucción de las Indias, pero en parte también de lo que estaba pasando en Europa. Por ejemplo, el intento de España de suprimir la revuelta de los Países Bajos. Los Tercios de Flandes tenían fama de ser muy crueles. También fue fomentada por el protestantismo. La leyenda negra ha sobrevivido a la época del poder imperial y todavía sigue en pie”.
John Elliot (Inglaterra, 1931), historiador.

“En mis viajes por el inabarcable imperio español he quedado admirado de cómo los españoles tratan a los indios, como a semejantes, incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales y universidades, he conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares, lo que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos para nosotros en los territorios que con tanto esfuerzo, les vamos arrebatando”.

“Parece que las nieblas londinenses nos nublan el corazón y el entendimiento, mientras que la claridad de la soleada España le hace ver y oír mejor a Dios. Sus señorías deberían considerar la política de despoblación y exterminio ya que a todas luces la fe y la inteligencia española están construyendo, no como nosotros un imperio de muerte, sino una sociedad civilizada que finalmente que finalmente terminará por imponerse como por mandato divino. España es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra el corsario turco.”
Erasmus Darwin (Inglaterra, 1731-1802), médico y filósofo; abuelo de Charles Darwin.

«Es inaudito. Los únicos en todo el mundo que se creen ya la Leyenda Negra a pies juntillas son ustedes, los universitarios españoles. Me abochorna.»
Henry Kamen (Birmania, 1936), historiador.

(La anécdota se produjo durante un curso de verano en El Escorial. Ante un público compuesto en su mayoría por universitarios, el hispanista trazaba un retrato objetivo, con luces y sombras, de Felipe II. Los jóvenes reaccionaron tildando al Habsburgo de tirano mezquino, rencoroso, fanático e hipócrita)

“[…] Los españoles no exterminaron a ninguna nación aborigen -como exterminaron docenas de ellas nuestros antepasados los ingleses- […]”.

” […] Entre el Cabo de Hornos y el Polo Norte no había ni una mala casucha inglesa ni un solo hijo de Inglaterra […] España […] Se desangró por una conquista tan enorme que ni aún hoy podría nación alguna dar hombres o dinero necesario para poner la empresa al nivel del progreso mundial […]”.
Charles F. Lummis (EEUU, 1854-1928), historiador.

“El mundo le debe (a España) haber logrado la recuperación de España para la Europa cristiana durante la Reconquista. Así como la extensión de la cultura occidental en su versión española al resto del mundo a partir del Descubrimiento de América. También los primeros brotes del Derecho internacional y la derrota del imperialismo napoleónico”.
Stanley G. Payne (EEUU, 1934), historiador.

“En el siglo XVI, en el inicio de la época moderna, cuando aún no había llegado la Ilustración, cuando Europa no tenía todavía dos o tres siglos de desarrollo intelectual a sus espaldas, españoles importantes y con influencia, como Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas, toda la Escuela de Salamanca, preguntaban cuáles serían las cuestiones morales y legales que deberían reglar todo el proceso del imperialismo, del colonialismo. Eso es impresionante”.

“Con una historia así de impresionante hay muchísimos motivos para estar orgulloso de ser español. Vamos, hay muchos más motivos para estar orgulloso de ser español que de ser británico, o incluso francés”
Robert Goodwin (Inglaterra), historiador.

Grabado de Thierry de Bry. Sus piezas contenían escenas brutales y ayudaron a difundir la Leyenda Negra.

“La Humanidad debe gratitud eterna a la Monarquía española, pues la multitud de expediciones científicas que ha financiado ha hecho posible la extensión de los conocimientos geográficos.”

“Por virtud de un prejuicio muy generalizado en Europa hay la creencia de que se han conservado muy pocos indígenas de tinte cobrizo… En la Nueva España, el número de indígenas se eleva a dos millones, contando sólo los que no tienen mezcla de sangre europea… Y lo que es más consolador aún, habrá que repetirlo, lejos de extinguirse, la población india ha aumentado considerablemente durante los últimos cincuenta años, como lo prueban los registros de la capitación y los tributos”.

“Los monarcas de España, tomando el título de Reyes de las Indias, han considerado estas provincias lejanas más bien como partes integrantes de su monarquía, y como provincias dependientes de la Corona de Castilla, y no como colonias en el sentido que, desde el siglo XVI, ha significado esta voz para el resto de pueblos de Europa”.

“Ninguna ciudad del nuevo continente, sin exceptuar las de Estados Unidos, presenta establecimientos científicos tan grandiosos y sólidos como la capital de la Nueva España”.

“¡Esto debe saberse en Europa! Los mineros de la Nueva España son los mejores pagados del mundo, ellos reciben de seis a siete veces más salario por su labor, que un minero alemán.”
Alexander von Humboldt (Prusia, 1769-1859), geógrafo, astrónomo, naturalista.

“Los españoles tuvieron una clara superioridad sobre los demás pueblos: su lengua se hablaba en París, en Viena, en Milán, en Turín; sus modas, sus formas de pensar y de escribir subyugaron a las inteligencias italianas y desde Carlos V hasta el comienzo del reinado de Felipe III España tuvo una consideración de la que carecían los demás pueblos.”
Voltaire (Francia, 1694-1778), escritor, historiador, filósofo.


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El hundimiento de España (14)
Vicente A. C. M. Periodista Digital  15 Octubre 2017

RAJOY BUSCA AFECTAR LO «MENOS POSIBLE» A LA AUTONOMÍA CON EL 155. EL VICEPRESIDENTE DEL CIRCULO CATALÁN DE NEGOCIOS PROPONE DESTRUIR LA ECONOMÍA ESPAÑOLA.

Vamos a ver, florecillas de pitiminí, ¿Estamos a estas alturas discutiendo si es un golpe de Estado o solo un cachete al Estado? Hay que ser lerdo o cobarde en grado supremo para venir ahora con las prevenciones en las respuestas ante el mayor desafío a la unidad de España desde la sublevación de Asturias y la declaración de independencia por el Gobierno de la Generalidad en 1934. Hay que ser mojigato y simple para azorarse por imponer el orden constitucional a unos dirigentes golpistas y hacer caer sobre ellos todo el peso de la ley, la misma que ellos han violado de modo reiterativo y contumaz en estos últimos años y que aún siguen libre e impunemente haciéndolo gracias a la actitud pacata, no exenta de cobardía, del Gobierno de España. Es inadmisible el que se diga que se quiere afectar lo menos posible a la autonomía con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, es decir se está en aquello de no molestar, de no provocar una revuelta social y evitar esos “males mayores”.

Pero es que se haga lo que se haga, y sobre todo si se hace lo que se debe hacer, serán inevitables las revueltas y enfrentamientos con los golpistas radicales, por ejemplo, con los de la CUP, los energúmenos de la ANC y del OMNIUM cuya cultura se basa en escraches y violencia. La Autonomía, no se verá afectada porque será el mismo Estado el que asuma todas las responsabilidades de gestión, tal y como ha hecho ahora Montoro con las cuentas. Basta con asumir las competencias esenciales de Gestión administrativa y garantizar los servicios públicos como sanidad, educación y la seguridad ciudadana con el control de los Mossos. No se debe actuar con temor y timidez ante un enemigo, porque los golpistas y los que les apoyan son traidores y enemigos de España.

De no actuar con rotundidad, firmeza y determinación se pondrá en peligro la resolución de un problema enquistado en una sociedad que ha sido durante décadas manipulada y adoctrinada en el sentimiento independentista y del odio a España. Dice la Consejera de Educación, Clara Ponsatí, la misma que reconoce “tengo poca práctica con esto del español, pero lo domino”, que no admitirá “acusaciones infundadas y mentiras sin escrúpulos” sobre la escuela catalana y que es un ejemplo de libertad, convivencia, democracia y plurilingüismo. Eso sí, califica de “oscurantista y censura franquista” a la inspección de los libros de texto catalanes usados en las escuelas. Y es que la enseñanza ha sido una de las armas de adoctrinamiento más eficaces de los nacionalistas catalanes con la complicidad del PSC, complementada por el aislamiento del español como lengua oficial y equiparándola como una lengua extranjera. Una situación largamente consentida por los diferentes Gobiernos de España en una dejación de responsabilidades que ha llevado a esta situación límite y de difícil solución.

¿No cree Mariano Rajoy que la autonomía de Cataluña ya está lo suficientemente afectada e infectada por el sentimiento independentista? ¿No cree Mariano Rajoy que cualquier solución que no sea apartar a los golpistas de sus cargos de poder será un fracaso como el del 1 de octubre? La verdad es que debe causar a muchos ciudadanos una profunda desazón y un sentimiento de estupor ante las prevenciones timoratas de un Gobierno de España incapaz de cumplir con su deber y que se limita a gestos de amenazas nada creíbles, como aquellas del “¡Que te pego, leche!, de un José María Ruiz Mateos a su archienemigo el socialista Miguel Boyer. Una cosa es la proporcionalidad y otra cosa es andar “pisando huevos”.

Tampoco es que el artículo 155 sea la poción mágica curativa para todo de Fierabrás, pero es lo que más se parece a una válvula de seguridad para quitar la presión a una olla a punto de estallar. Se debe actuar y sin dilación e incluso apoyar esas medidas de asunción de competencias con otras de carácter penal con la imputación de los altos cargos responsables alejándoles de cualquier cuota de poder. Es la hora de que Mariano Rajoy explique o mejor dicho, que aplique aquellas otras alternativas que dijo disponer para solucionar este golpe de Estado. ¿No hablaba de acudir a eso de la Seguridad Nacional?, pues va siendo hora de hacerlo. No es muy tranquilizante esta disposición a “no molestar o molestar lo mínimo”, porque lo que denota es una actitud dubitativa, de falta de convicción en la efectividad de las medidas y el miedo a las consecuencias por aplicarlas. Y así pasará como aquél que muestra su miedo a los perros, es seguro que le atacarán y perseguirán como una presa. Ya saben que se dice que los canes huelen el miedo.

Hay elementos y asociaciones como esa del Círculo Catalán de Negocios que, lo mismo que otras más numerosas como la ANC u OMNIUM, son claramente colaboracionistas y públicamente declaradas como independentistas. De hecho, en la página web de ese Círculo, ccncat.cat, se define su misión en “actuar como un catalizador en el proceso soberanista entre el empresariado catalán y contribuir tanto en la restitución de la independencia política de Cataluña, como en la creación de las estructuras del nuevo Estado Catalán que permita nuestra integración en la economía global sin restricciones impuestas por ningún gobierno extranjero”. Su vicepresidente, un tal David Fernández (un apellido de lo más español), ha vomitado una propuesta en su cuenta de tweeter con 19 mensajes, que como todo independentista valiente luego ha borrado, pero que ha dejado huella, para proponer que se hunda a la economía española para así obligar a la UE a intervenir y reconocer a Cataluña como Estado. Su solución es la misma con la que, al parecer, también Oriol Junqueras parece amenazar, la de no asumir ninguna deuda contraída por la Generalidad, unos 65,000 millones de euros, avalados casi todos por España.

Y ante situaciones como esta, el Gobierno de Mariano Rajoy, anda con prevenciones de abuela en andar con sigilo para no molestar y despertar a la bestia. ¡Váyase usted al guano, señor mío!

¡Que pasen un buen día!

POR EL INTERÉS DE ESPAÑA
Las razones para aplicar el 155 sin esperar a la respuesta de Puigdemont
La Gaceta   15 Octubre 2017

El Ejecutivo ya tiene razones suficientes para aplicarlo dado que Carles Puigdemont se ha inventado las reglas del juego y el reglamento de la Cámara Autonómica, y ha burlado la Constitución y el Estatuto de Autonomía.

El Gobierno espera que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, responda al requerimiento -cuyo plazo termina el próximo lunes a las 10:00- sobre si declaró o no la independencia de Cataluña para aplicar -o no- el artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía de Cataluña.

El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, presidió este viernes una reunión del Consejo de Ministros en la que se instó al presidente de la Generalitat a que responda de forma clara y se le advirtió de que su actuación puede llevar a Cataluña “a la recesión”. En relación al requerimiento, recalcó que se trata de “una pregunta sencilla para acabar con un problema complejo” -si la respuesta es ambigua el Ejecutivo lo aplicará-.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, subrayó que Puigdemont aún tiene la oportunidad de recuperar la normalidad institucional, poner fin a la inestabilidad, y evitar que se aplique el 155 si asegura que no ha declarado la independencia de Cataluña, es decir, la vuelta a la legalidad del que ha cometido un delito con sólo negarlo. Un sinsentido.

Lo cierto, es que el Ejecutivo ya tiene razones suficientes para aplicarlo dado que Carles Puigdemont se ha inventado las reglas del juego y el reglamento de la Cámara Autonómica, y ha burlado la Constitución y el Estatuto de Autonomía pretendiendo acabar con la soberanía nacional e imponiendo que lo que sea España lo decidan sólo los catalanes.

Las acciones de la Generalitat “atentan gravemente al interés general de España” -requisito para la aplicación del 155-. De hecho, Sáenz de Santamaría ya ha reconocido que si no hay una “pronta solución” a la situación en Cataluña el Gobierno bajará la previsión de crecimiento económico para 2018, que actualmente está en el 2,6 %.

“Está perjudicando a la economía catalana. Hemos visto todos la salida de las empresas, se está perjudicando la marca Cataluña, la inversión empieza a retraerse…”, señaló la vicepresidenta.

Los empresarios están alertando de que la incertidumbre ante una eventual declaración unilateral de independencia está limando el poder económico de Cataluña y dañando su tejido empresarial, constituido básicamente por pymes, hasta un punto de no retorno a medio plazo. Los traslados de sedes sociales fuera de Cataluña de entidades como CaixaBank y Banco Sabadell y de empresas destacadas de diferentes sectores de actividad, han provocado inquietud por su valor simbólico y por el efecto arrastre que se está haciendo visible. “Aquellos que tenían previsto invertir en España ahora se lo están pensado y algunos están ya apostando por otros países porque las inversiones demandan seguridad jurídica y tranquilidad y aquí no la encuentran. Esto está pasando”, ha asegurado el abogado y economista Jacint Soler Padró.

En las últimas semanas, Ciudadanos ha instado a aplicar el 155 con el único objetivo de convocar elecciones. Este hecho ha sido rechazado por el presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, que ha señalado que también se deben promover cambios en ámbitos como “los Mossos y la Enseñanza”. En declaraciones a los medios este viernes, dijo que es partidario de que algunas competencias de la Generalitat se “coordinen o tutelen” desde el Estado porque “hasta que no se haga eso no podrán celebrarse unas elecciones autonómicas con normalidad. “Los que están planteando la aplicación del 155 para, deprisa y corriendo, convocar elecciones, se equivocan”, aseveró.

Para él, el proceso secesionista ha demostrado que la Generalitat lleva décadas actuado con deslealtad y ha aprovechado la confianza del Gobierno central para construir “un caldo de cultivo gestado en la educación” y llevar a cabo el golpe de Estado.
‘Es necesaria la detención de los golpistas’

“El 155 y la detención de los golpistas es una necesidad, el Gobierno se ha convertido en una inmóvil estatua de sal”. Estas son las palabras de Santiago Abascal, líder de VOX, que lleva tiempo exigiendo la aplicación de la Ley en Cataluña. “Es urgente devolver a Cataluña la normalidad democrática y no esperar a la respuesta al requerimiento. Exigimos al Gobierno aplique la Constitución y haga cumplir el Código Penal”.

Cree VOX, que presentó una querella contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por “dejación de sus funciones”, “desobediencia”, “denegación de auxilio judicial” y “omisión del deber de impedir y perseguir delitos”, que la incompetencia y frivolidad de los representantes políticos están liquidando el imperio de la ley, el Estado de Derecho, y poniendo en grave peligro la soberanía nacional. La formación exige, por tanto, la inmediata detención de los golpistas y de su cómplices, la suspensión de la autonomía de Cataluña y la persecución efectiva y real de todos los delitos que hasta ahora se han cometido impunemente.

La hora de la verdad para Mariano Rajoy y el PP
Jesús Cacho vozpopuli.es  15 Octubre 2017

José Alejando Vara escribía el viernes que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez -el sobrevenido apoyo, tan incondicional como infiable, del presidente del Gobierno-, estarían dispuestos a olvidar las ilegalidades perpetradas hasta ahora por Carles 'Puchi' Puigdemont si éste renunciara a la proclamación de la independencia. Pelillos a la mar y vuelta a la casilla de salida, a la situación previa al 6 de septiembre pasado, jornada en la que el bloque independentista se pasó por el arco de sus caprichos en el Parlamento catalán el reglamento de la Cámara, el dictamen de sus letrados, el Estatuto de Cataluña, la Constitución española y cualquier brizna de Derecho, español o extranjero, que pudiera asomar en la Cataluña asolada por la insolencia totalitaria del nacionalismo. “Sería una especie de indulto político a todas las ilegalidades perpetradas por el bloque secesionista en el plano político (se entiende que el judicial seguiría su camino) desde que el Parlament aprobó tanto la ley del referéndum como la ley de ruptura”. Y aquí no ha pasado nada. ¿Realmente no ha pasado nada?

Es el espíritu que sobrevoló la recepción ofrecida por los Reyes en el Palacio Real tras el desfile del jueves 12 de octubre, día de la Hispanidad, un copetín que, por cierto, y con el cadáver del piloto del Eurofighter siniestrado aún caliente, tenía que haberse suspendido de forma automática, señores, todos a tomar el canapé a casa que aquí estamos de luto, un piloto de nuestro Ejército ha fallecido en acto de servicio en momentos tan dramáticos como los actuales, y es obligado el luto. No se hizo así, y del cotilleo correspondiente en torno al político de turno surgieron como las flores del mal este tipo de especulaciones escandalosas que proponen un perdón para los sediciosos, perdón que arruina cualquier esperanza de arreglo integral del desafío independentista y abre todo tipo de incógnitas, a cual más negra, sobre el futuro de este pobre país. Bajo el yugo de políticos cuitados, cortos de miras, faltos de espíritu y sobrados de cobardía a lo Neville Chamberlain, España parece querer volver sobre sus pasos para encaminarse de nuevo en pos de la historia atormentada de los siglos XIX y XX que creíamos superada.

Confieso que la aparición de Rajoy en televisión a mediodía del miércoles 11, para decir aquello de que “se requiere al señor Puigdemont para que confirme si ha declarado la independencia de Cataluña”, no me gustó un pimiento. Aclaro, no me gustó lo que dijo ni el tono en el que lo dijo, por no hablar del tacticismo implícito en el lance, su retranca galleguista, el juego del ping pong, el ajedrez y lo demás, porque todos sabíamos, sabemos, que tanto el discurso de Puchi como el texto, mucho más explícito, rubricado por los parlamentarios independentistas, no admite duda. De mi desconcierto dejé testimonio en un wasap apresurado en el que llegué a calificar de “indecente” el lance entero. Algunos amigos cuyo juicio valoro, sin embargo, criticaron mi apresuramiento y me hicieron relato de las ventajas que la iniciativa rajoyesca llevaba implícitas: para empezar, el requerimiento era exigencia legal imprescindible –cosa que ya sabíamos- para la aplicación del artículo 155 de la Constitución; al darle hilo a la cometa de los plazos, Mariano podía conseguir que la alianza forjada entre JxSí y la CUP saltara por los aires, lo que suponía dinamitar la amenaza de esa trama civil que apoya el golpe y que encarnan los camisas pardas de la CUP y la ANC. La iniciativa volvía a colocar la pelota de una batalla que es fundamentalmente de imagen en el tejado de un Govern de pronto desconcertado, y Puigdemont podía quedar más solo que la una y como único responsable de la aplicación del citado 155.

¿Operación redonda de Mariano, ese maestro en el manejo de los tiempos que desde hace tiempo venden sus hooligans? Casi en el mismo acto, miércoles pasado, supimos que la prudencia de Mariano venía obligada por la decisión de hacerse acompañar en el trance por el maestro ciruela Sánchez, ese genio de la ciencia política socialista a quien las naciones se le hacen huéspedes. ¿A cambio de qué? De que Mariano se comprometa a hincarle el diente a la reforma constitucional que reclama el sabio líder del PSOE para acoger a sus nacioncitas. De nuevo el presidente volvía a hacerle un feo intolerable a quienes le han venido apoyando en este trance sin pedir nada a cambio: Ciudadanos y Albert Rivera. Y el asunto cobró entonces una tan nueva como peligrosa deriva, porque qué tiene que ver la aplicación del 155 para devolver al Parlamento de Cataluña al cumplimiento de la Ley con una inexplicada, inconcreta, difusa reforma de la Constitución. Peras y manzanas. De nuevo la cobardía de Neville Chamberlain en el recuerdo.

El miedo del PP a Ciudadanos
El ejercicio de funambulismo efectuado por Rajoy al abrazarse a Sánchez tiene mucho que ver, casi todo que ver, con la desconfianza radical hacia Albert Rivera y Ciudadanos, líder y partido que, a poco que el PP y el propio Rajoy terminen por cabrear definitivamente a esos millones de españoles que les han seguido votando a pesar de la corrupción, a poco que Rivera acierte como está acertando estos días, podrían llegar a convertirse en los grandes referentes del centro derecha español para las próximas décadas. Rivera ya ha dicho alto y claro que estos no son momentos para el egoísmo cortoplacista, sino para pensar en los supremos intereses de España, pero para el PP, como naturalmente para el PSOE, lo primero es el partido, lo que conviene al partido, y, por encima de todo, lo que conviene al que parte el bacalao, al conductor que con mano de hierro hace las listas y distribuye el alpiste, por encima de los intereses generales. Los intereses personales y de partido por encima de los de España. Por grave que sea la situación. El caso es que Mariano, después de haberse reído de las ocurrencias de Pedrito y sus “todas las naciones son España”, ha terminado por abrazar la idea y se ha comprometido a abrir el melón de la Constitución –bien es cierto que nadie sabe cómo ni cuándo ni para qué- a cambio de que el saltimbanqui socialista le apoye en la aplicación del 155.

Lo que a Mariano le gustaría es que 'Puchi' y su tropa, en un una prodigiosa voltereta ideológica digna de los milagros de Fátima, depusiera su actitud y se aviniera a abrazar la Constitución con el entusiasmo del converso

Comprenderán que con semejante compañero de viaje no se puede ir muy lejos. De hecho, parece que la firmeza del presidente del Gobierno ha durado apenas 24 horas, las que van de su declaración institucional del miércoles al copetín del jueves en el Palacio Real. Asumiendo que parece razonable otorgar a Mariano un margen de confianza incluso con los antecedentes, en lo que arrojo y determinación se refiere, conocidos por todos, lo cierto es que los datos que se van publicando no inducen al optimismo sino todo lo contrario. A Rajoy le gusta el 155 tanto como a Sánchez, es decir, nada, y es muy posible que sienta el mismo entusiasmo por la utilización del resto del arsenal legal –Ley de Seguridad Nacional, por ejemplo- de la que el Estado dispone para reprimir la rebelión independentista. Lo que a Mariano le gustaría es que Puchi y su tropa, en un una prodigiosa voltereta ideológica digna de los milagros de Fátima, depusiera su actitud y se aviniera a abrazar la Constitución con el entusiasmo del converso. Es evidente que eso no va a suceder, y es muy posible, por desgracia, que en Cataluña estalle la violencia descontrolada. Hay allí mucha gente con poco que perder, mucha gente que no está dispuesta a dejar de vivir del cuento del prusés.

Los paños calientes están condenados al fracaso con una gente que lleva décadas falsificando la historia y tergiversando la realidad de las cosas, con el objetivo puesto en romper España. Asuntos como la creación de una Administración digital catalana independiente, en estado ya muy avanzado- que conocimos ayer sábado hablan a las claras de la magnitud del desafío y del calado de las decisiones adoptadas estos años por los sediciosos para llegar a la situación actual de práctica desconexión con el Estado. En estas circunstancias, ¿tiene algún sentido hablar de vuelta a la casilla de salida previa al 6 de septiembre y aquí no ha pasado nada? Desde aquí hemos dicho –y no hemos sido los únicos- en numerosas ocasiones que de esta guerra deben salir vencedores y vencidos, y que sus resultados deben servir para infligir al movimiento independentista una derrota de la que tarde décadas en recuperarse si es que lo logra. Y eso implica, al margen de las iniciativas que adopte el aparato judicial, tomar medidas que rebasan con mucho la mera coyuntura de los Puchis, Junqueras y demás patulea, para entrar de lleno en cuestiones como la intervención total de las finanzas de la Generalitat, el fin de las subvenciones a la trama civil (ANC, Ómnium, etc), la gestión de los Mossos, la voladura del aparato de propaganda (TV3, Catalunya Radio, RAC1, etc.) y naturalmente la demolición de un sistema de Ensenyament pensado en su integridad para adoctrinar en el odio a España y a todo lo español.

Construir el edificio democrático de los próximos 40 años
Esa es la tarea que el Gobierno de la nación tiene por delante. Cualquier otra cosa destinada a templar gaitas solo conseguirá, en el mejor de los casos, aplazar el problema un par de años o tres para volver a resurgir con mayor fuerza. Cierto, después de tantos años soportando el tufo supremacista del Movimiento Nacional catalán, ahora toca calma y cabeza fría para devolver a los catalanes no independentistas las libertades robadas y revertir la senda de ruina y miseria a la que estaban abocados. Si desmontar la trama nacionalista no puede ser rápida a fuer de legal, sí tiene, en cambio, la obligación de ser eficiente y, sobre todo, contundente. Ni un paso atrás, Mariano. Entre otras cosas porque el pueblo español ya no te lo permitiría, empezando, muy probablemente, por tu propio partido, en el que no deja de crecer un rumor incontenible de protesta contra las posturas pastueñas de que haces gala, incluso entre gente que hasta hace dos días te elogiaba a calzón quitado. Nadie te entiende ya en el PP y cada vez son menos los que te disculpan. Esa es la realidad, Mariano.

Pero es el pueblo llano el que no te permitiría la menor traición a España, El clima en la calle está muy caliente y se manifiesta en esa exhibición de banderas españolas como nunca jamás se había visto por estos pagos. El país ha llegado a un punto de ebullición tras el permanente chuleo al que le ha sometido el nacionalismo durante años y no parece dispuesto a aguantar un desplante más. Y si Rajoy pretende ignorar ese cabreo, corre el riesgo de ser arrollado por la protesta de un pueblo que ha descubierto que él también puede salir a la calle y llenar las avenidas. Han llegado demasiado lejos con su arrogancia y la cólera de millones de españoles ha terminado por salir a flote. ¿Qué hará mañana el señor Puigdemont? Probablemente contestar con una nueva añagaza destinada a ganar tiempo. Otra provocación más ante la que el Gobierno debe mostrar templanza, siempre, pero también firmeza. No es la hora de los Chamberlain. Estamos en un momento histórico, similar al que vivimos entre 1975 y 1978, cuando construimos el edificio que nos ha cobijado en paz y prosperidad, en democracia, durante los últimos 40 años, y hace falta templanza y sosiego, sí, pero también unidad y firmeza para construir el edificio que deberá albergarnos a todos en los próximos 40. Es quizá la última oportunidad que Mariano Rajoy Brey tiene de pasar a la historia como un político que sirvió con decencia a su país.

Gracias, Carles Puigdemont

EDUARDO INDA okdiario  15 Octubre 2017

Carles Puigdemont es a 2017 lo mismo que fue Antonio Tejero Molina a 1981: un golpista que se pasa la legalidad por el arco del triunfo y que pretende imponer sus opiniones con la razón de la fuerza desdeñando esa fuerza de la razón que es la que debe prevalecer siempre, sin excepción que confirme la regla, en democracia. Su huida hacia ninguna parte modelo Forrest Gump va camino de terminar como la que perpetró aquel lunes de febrero de hace 36 años el ex teniente coronel malagueño: como el rosario de la aurora, mejor dicho, llorando sus penas en el interior de un penal. Al uno, el de entonces, le cayeron 30 años; al otro, el de ahora, le deben meter entre 14 y 23 sumando la malversación y la sedición.

Así como el charlotismo tejeriano fue vital para que nadie de entidad (excepción hecha de Milans) se sumase al putsch, empezando por el Elefante Blanco que dio un paso atrás al ver que aquello era todo menos serio, el golpe secesionista se pegó el martes un tiro en salve sea la parte cuando el politiquillo gerundense declaró la independencia y 8 segundos después la desdeclaró (y perdón por el palabro). ¿Se puede hacer más el ridículo en menos tiempo? Sencillamente, no, porque Tejero era un anormal pero su patochada duró algo más en el tiempo. Quince horas exactamente. Las caras de lamento de la secta congregada en la explanada del Parque de la Ciudadela contrastaba con las malévolas risotadas del resto de España. Los rostros de unos y otros lo decían todo.

Ésa fue la segunda gran victoria de la España Constitucional. La primera, obviamente, tiene 1.050.000 nombres y apellidos, 1.050.000 padres y madres que diría Napoleón, los que decidieron manifestarse en Barcelona y decir bien alto y no menos claro: “¡La calle también es nuestra!”. Y, mientras tanto, a Carles Puigdemont nunca dejaremos de agradecerle lo suficiente los grandes servicios que inconscientemente ha prestado a España de un mes a esta parte. Grandes servicios que yo resumiré en 21 clamorosos, sinceros y sentidos gracias. Tantos como los años de reclusión que le pueden caer si finalmente se le imputa y luego se le condena por sedición y malversación (eso lo quiero ver yo):

1.- Gracias/gràcies, Carles, por resucitarnos el orgullo de ser españoles. Un sentimiento que teníamos olvidado en el congelador de la historia desde 2010, donde por unas semanas nos percatamos de que formamos parte no sólo de la segunda nación más antigua de Europa sino además de una de las más grandes en términos morales, culturales, intelectuales, históricos y económicos.

2.- Gracias/gràcies, todavía president, porque hasta el domingo pasado nos daba cosa admitir en público que nos mola la bandera, el himno, la Constitución y la unidad de España. Ahora lo proclamamos a todos los vientos sin vergüenza alguna.

3.- Gracias/gràcies, porque has poblado de banderas constitucionales las ventanas y los balcones de media España y parte de la otra; de media Cataluña y parte de la otra. El miedo era libre, ahora lo hemos recluido en el baúl de los recuerdos.

4.- Gracias/gràcies, querido enemigo, porque nos has hecho levantarnos del sofá y exclamar bien alto y bien fuerte “¡Basta ya!”.

5.- Gracias/gràcies, licenciadillo de tres al cuarto (Filología catalana no es precisamente Registros, Notarías o Abogacía del Estado), porque todos, y muy especialmente la mayoría silenciosa de Cataluña, hemos perdido el miedo.

6.- Cuarenta y cinco millones de gracias/gràcies, patriota Carles, porque has cambiado la historia de España para bien y quién sabe si para siempre…

7.- Gracias/gràcies, golpista, porque has forjado la unidad de los partidos democráticos que tanto ansiábamos. Sin ti PP, PSOE y Ciudadanos no caminarían juntos en los asuntos esenciales. Sin ti, el PP estaría solo ante el peligro al más puro estilo Gary Cooper. Desde el 1 de octubre, fecha en la que por cierto otro sátrapa (Franco) fue nombrado jefe de Estado, Rivera y Sánchez le cantan a Rajoy el himno futbolístico más famoso del mundo, el del Liverpool: “You’ll never walk alone!”.

8.- Gracias/gràcies, Cocomocho, que es el cariñoso apelativo que te ha endilgado alguien que lleva cuatro décadas denunciando vuestra dictadura silenciosa (Federico), porque has conseguido lo que parecía imposible: que empiece a caer la tiranía que instauró tu ex jefe Jordi Pujol, el mayor ladrón de la Europa contemporánea.

9.- Gracias/gràcies, esposo de la bella Marcela, porque tus delirios han conseguido que ya todos los españoles sepan lo que unos pocos llevábamos lustros clamando en el desierto: las salvajadas que se enseñan en los libros de texto auspiciados y aprobados por la Generalitat.

10.- Gracias/gràcies bis, papá de Magalí, porque todos los españoles tienen ya meridianamente claro que educáis en el odio a España, en la mentira y el anti-rigor histórico. Histérico, apostillaría yo. Laváis el cerebro a los niños asegurándoles que fuisteis un reino; que lo de 1714 fue una guerra de ¡¡¡secesión!!!; que Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares forman parte de Cataluña o de esa Gran Cataluña que tú denominas “Los Païssos Catalans”; que Madrid os roba; que la Constitución ni existe ni forma parte de la legalidad en vuestra tierra; o que Companys fue un mártir y no el asesino que fue.

11.- Gracias/gràcies tris, papá de Maria, porque estos días los niños y las niñas ya saben, o al menos se han refugiado en la duda, que Cataluña nunca fue un reino; que la de 1714 fue una guerra de sucesión ente reyes; que Aragón, Comunidad Valenciana y Baleares son autonomías diferentes; Madrid os ha dado 50.000 millones en cinco años para salvaros de la ruina que vuestra corrupción y vuestros delirios de grandeza provocaron; que la Carta Magna es la ley suprema allá también; y que Companys dio un golpe contra la República de la que había sido ministro y ordenó ejecutar sumariamente a 8.129 personas.

12.- Gracias/gràcies por cuadruplicado, convergente renegado, porque ahora todo dios tiene claro que no tenéis nada que envidiar al nazismo o a cualquier otro régimen fascista (verbigracia, el franquismo) en materia educativa.

13.- Gracias/gràcies, ex alcalde de Gerona, porque has conseguido que hasta tu siervo mediático Carlos Godó esté empezando a darte de lado. Y eso que cada año le regalas 6 millones de razones para que te lama la oreja y vocifere a tu paso lo guapo, lo alto y lo listo que eres (¡ejem!).

14.- Gracias/gràcies, molt delinqüent, porque ya nadie tiene ninguna duda de que TV3 es una golfería en forma de medio de comunicación que nada tiene que envidiar en propaganda y en embustes a Cubavisión o a la Telesur de Nicolás Maduro. Estos enfermos fueron los que el pasado domingo aseguraron, sin cortarse un pelo, que la ultra Falange era una de las formaciones que había convocado la marcha de la libertad en Barcelona. Con un par.

15.- Gracias/gràcies, amic meu, porque tu comportamiento psicopático ha hecho que los empresarios catalanes, los más serios de España, levanten al fin la voz. Y gracias a ellos nos hemos enterado del destrozo que estás causando en una región que antaño era la más rica y ahora va camino del Tercer Mundo por culpa de vuestra irresponsable demencia.

16.- Gracias/gràcies, pare de la República más interruptus de la historia de la humanidad, porque estos días hemos visto hasta qué punto mandan los malos en Cataluña. Hablo de los perroflautas que lidera la diputada que gusta de saborear el olor de su sucio sobaco.

17.- Gracias/gràcies en nombre de Mariano Rajoy, estimat, porque le vas a otorgar la mayoría absoluta que no atisbaba ni en el mejor de los sueños. Solo o acompañado, pero mayoría absoluta al fin y al cabo.

18.- Gracias/gràcies, destructor de riquesa, en nombre de Cristina Cifuentes y de Ximo Puig, de madrileños, castellonenses, valencianos y alicantinos, por haberles enviado con un lacito CaixaBanc, la Fundación La Caixa, Banco Sabadell, Gas Natural, Planeta, Abertis, Nocilla, Cola Cao, Gaesco, Applus, Cellnex, Bimbo, Axa, Catalana de Occidente, Indukern y un interminable etcétera que se traduce en 70.000 u 80.000 millones de facturación anual. Y más pronto que tarde les harás otro regalillo: Seat. Y tú te quedarás con los Carulla y su Gallina Blanca. Por cierto, queridos lectores, ya saben qué caldo no hay que comprar.

19.- Gracias/gràcies, fascistoide, porque tú también serás el culpable, en este caso bendito culpable, de que los guardias civiles y los policías ganen lo mismo que unos Mossos que se han dedicado a colaborar activamente o por obediencia debida en este nuevo 23-F. Antes o después esos 900 euros de desfase serán historia. Y si el Gobierno se hace el remolón, ya nos encargaremos La Razón y OKDIARIO de leerle la cartilla.

20.- Gracias/gràcies, culé de mis entretelas, en nombre de madridistas, atléticos, valencianistas y sevillistas, porque vuestra demencia a lo mejor conduce a ese genio absoluto que es Leo Messi lejos de un Barça que ha perdido el norte y cientos de miles de seguidores en este envite.

21.- Gracias/gràcies, dictadorzuelo bananero, porque de ésta a lo mejor conseguimos que se implante en TV3 la pluralidad que nunca existió, para que los Mossos dejen de ser una Policía Política y para que a los niños se les eduque en la verdad. Y, por qué no, para que chicos y chicas dominen el catalán, el español y el inglés, en resumidas cuentas, para que pasemos del monolingüismo al trilingüismo.

Gracias por los servicios prestados y que Dios guarde a usted muchos años. Eso sí, entre rejas, que es donde debe estar todo buen golpista. Agradecimiento que le traslado en otras tantas lenguas: eskerrik asko, grazas, thank you, grazie, obrigado, danke, spasibo, shokran, todá rabá… Que el saber no ocupa lugar, querido Carlos, perdón, Carles.

Puigdemont 'suicida' a Cataluña
Gonzalo Baratech cronicaglobal  15 Octubre 2017

Carles Puigdemont está dejando la economía catalana contra las cuerdas. La esperpéntica declaración del martes en el Parlamento catalán y sus artimañas de trilero de las Ramblas son la manera más desastrosa de saldar el delirio del procés. La máxima incertidumbre reina entre las compañías y los inversores. Hoy estamos peor que ayer, pero mejor que mañana.

Los capitostes de la Generalitat han inmolado a los catalanes en la pira del procés iniciado hace casi cinco años por Artur Mas. Los destrozos que sufren múltiples sectores del país son tremendos. El inaudito éxodo de las sedes sociales de las mayores empresas en apenas diez días, a las que siguen centenares de pymes, es un hecho sin precedentes en la historia de esta comunidad. Nunca antes se había producido una estampida tan densa y brutal, tan veloz y empobrecedora. Según mis cálculos, las compañías fugitivas suman una facturación que ya supera con creces los 110.000 millones de euros. De ellas, las cotizadas en bolsa capitalizan alrededor de 75.000 millones. Se ha esfumado de un plumazo el grueso de las mayores corporaciones actuantes en Cataluña.

Muchos ciudadanos habrán despertado de su ensoñación, ante el paisaje de tierra quemada que nos legan Puigdemont y sus acólitos. Ahora comprueban la interminable colección de embustes que los políticos secesionistas propalaron durante años. Son tantas y tan reiteradas las mentiras, que se necesitaría un grueso tomo para resumirlas.

Pero quizás las dos más burdas y gruesas son éstas. Primera, que Cataluña entraría automáticamente en la Unión Europea, porque toda Europa estaba encantada con el procés. Esto sería jauja y los catalanes poco menos que ataríamos los perros con longaniza. Por supuesto, ni a una sola empresa se le ocurriría largarse a otros meridianos menos inclementes. La cruda realidad es que hoy el panorama se asemeja a un solar repleto de escombros.

Otra trola del tamaño de un campanario es despreciar el traslado de los domicilios sociales, arguyendo que es un asunto menor, carente por completo de importancia. "Ya volverán", aseguran los políticos con aire altanero. El portavoz del Govern, Jordi Turull ha tenido la desfachatez de culpar de la evasión masiva "a Madrid".

¿Pero alguien en su sano juicio cree que Caixabank, Sabadell, Gas Natural o Abertis regresarán algún día? ¿Acaso suspirarán por someterse otra vez a las veleidades del gobernante de turno?

En Canadá hay un ejemplo palmario. Durante la última intentona separatista de Quebec, todos los grandes bancos y grandes empresas ahuecaron el ala. Veintidós años después, no se ha recuperado una sola entidad. Y el crecimiento de la zona ha sido muy inferior al de otras del país. En dos décadas largas de calma independentista, ningún conglomerado comercial, industrial o de servicios ha retornado a sus antiguos lares.

Los efectos benéficos que encierra un cuartel general son copiosos a medio y largo plazo. Y, sensu contrario, para la localidad que pierde ese cuartel, los perjuicios a medio y largo plazo también son formidables.

La convulsión que estamos viviendo es algo parecido a una bomba nuclear de efectos retardados. Su onda expansiva se percibirá durante largo tiempo. La pérdida para Cataluña es catastrófica e irreparable.

Esta esquina de la península siempre fue tierra de gentes laboriosas y emprendedoras, de burgueses, de pymes. Semeja increíble que por culpa de unos políticos insensatos, trastornados y cleptómanos, las principales cabeceras creadoras de riqueza se hayan evaporado de la noche a la mañana. Costará Dios y ayuda volver al punto de partida, si es que algún día se logra.

Artur Mas, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras han prestado un flaco servicio a la Cataluña que tanto dicen amar. Aunque lo hubieran pretendido, no lo podrían haber hecho peor.

Su gestión al frente del Govern resulta devastadora tanto para el sector privado como para las finanzas públicas. Cataluña es hoy una región quebrada. La colosal deuda que han amasado los políticos manirrotos es hoy por hoy impagable. No falta mucho para que empiecen a pedir que nos la condonen, siquiera sea parcialmente.

Termino con una cita del periodista Gaziel, que escribió hace ochenta años, sobre la chifladura golpista de Lluís Companys. Hoy cobra plena actualidad.

"Que Companys perdiese la cabeza o se la hiciesen perder, nada tenía de extraordinario. Muchos gobernantes, muchos partidos la pierden todos los días, y no pasa nada. Es decir, sí pasa: se hunden. Pero no se hunden más que ellos. Lo abominable, en nuestro caso, es que en Cataluña nos hemos hundido todos: los que perdieron lo cabeza y los que la conservamos en todo momento".

El Govern acaba con Montesquieu
EDITORIAL El Mundo  15 Octubre 2017

Cada día que pasa se evidencia más la monstruosidad de Estado totalitario que implantarían Puigdemont y las huestes de la CUP si pudieran poner en marcha su república catalana. Así, inspirados en la más célebre de las novelas de Orwell, han creado una Comisión para controlar a los jueces que investiguen hechos relacionados con la pseudoconsulta del 1-O. Faltan calificativos para explicar esta nueva tropelía de la Generalitat, cuyos dirigentes no es ya que desafíen al Estado democrático y de derecho que es España, sino que en pleno siglo XXI pretenden imponer un sistema al estilo soviético que entierre para siempre a Montesquieu o Locke. Hay por desgracia todavía muchas dictaduras en el mundo donde la separación de poderes suena a chiste malo. Dudamos mucho que los ciudadanos catalanes deseen vivir en un régimen en el que sus dirigentes tengan la capacidad para controlar, coaccionar y someter a los jueces, garantes en último término del respeto al imperio de la ley.

El presidente del Supremo y del CGPJ ha pedido a la Abogacía del Estado que actúe para detener esta barbaridad. Pero un Govern instalado en la rebeldía, secundado por unas instituciones autonómicas que llevan meses incumpliendo los requerimientos del Constitucional, sólo dará marcha atrás en su deriva 'orwelliana' cuando se frene en seco el delirio independentista.

Una victoria pírrica y el saltador de pértiga
Epicteto vozpopuli.es 15 Octubre 2017

Escribo esta reflexión la mañana del día en que se consumará el golpe de estado jurídico-administrativo-callejero que le propinará a España el presidente de la Generalidad de Cataluña, tras un largo “procès” de deslealtad calculada. Viendo lo del domingo en Barcelona, no pude dejar de sentir una cierta melancolía, que en los dos días que han transcurrido y a la vista de lo que presumiblemente ocurrirá esta tarde en el Parlamento de Cataluña, se ha acrecentado extraordinariamente.

Pensé que el riesgo era que todo aquello podría terminar, en el mejor de los casos, en una victoria pírrica, teniendo en cuenta al saltador de pértiga. Hoy, y ojalá me equivoque, creo que ese riesgo es plenamente real

Durante la espléndida manifestación de Barcelona del domingo 8 de octubre, cuando veía fluir aquella masa de españoles, catalanes o no, desbordando los márgenes de la vía Layetana camino del parque de la Ciudadela, no podía dejar de pensar en las consecuencias que todo aquello podría tener, sobre todo tras el Discurso del Rey, que fue un verdadero revulsivo que nos sacó a muchos españoles del estupor, la tristeza y la perplejidad en que nos había sumido la jornada del día 1. Y pensé que el riesgo era que todo aquello podría terminar, en el mejor de los casos, en una victoria pírrica, teniendo en cuenta al saltador de pértiga. Hoy, y ojalá me equivoque, creo que ese riesgo es plenamente real.

Yendo por partes, y para explicar el título de esta reflexión, en el año 280 antes de Cristo los tarentinos llamaron a un aventurero griego, Pirro, Rey de Epiro, a que les ayudara a combatir contra la República Romana.

Pirro, un aventurero macedonio, se presentó en el sur de Italia con un ejército que incluyó por primera vez elefantes traídos de la India, precediendo pues a Aníbal en el uso de estos animales. En un plazo de cinco años se enfrentó a los generales romanos y los derrotó sucesivamente en Heraclea y Apulia (Ásculum) y finalmente, tras volver de Sicilia, fue derrotado en Benevento, siempre a costa de grandes pérdidas, regresando a Grecia en el año 275 y muriendo allí más tarde.

Una victoria cuyo coste es superior al beneficio que produce es conocida como una “victoria pírrica”
Tras la batalla de Apulia, en que se produjo un elevado número de bajas en ambos ejércitos enfrentados, el de Pirro quedó tan maltrecho que él mismo comentó que, como volvieran a enfrentarse y derrotar a los romanos, su ejército desaparecería. Desde entonces, una victoria cuyo coste es superior al beneficio que produce es conocida como una “victoria pírrica”.

La referencia al Saltador de pértiga alude a aquel atleta que en la fase final de unos Juegos Olímpicos renuncia a saltar las alturas intermedias en que van siendo eliminados sus contrincantes, a cambio de saltar la altura que le dará derecho a la medalla de oro, digamos 6,20 metros, y después, de disfrutar de las bien ganadas rentas de todo orden derivadas de su gesta.

La victoria sobre la inmensa deslealtad institucional de las autoridades catalanas y sobre su zafio intento de desarticular España, que es de lo que en el fondo se trata, que podría haberse ganado apoyándose en el Discurso del Rey, en las muchas manifestaciones habidas el sábado pasado, de españoles que se niegan a dejar de serlo, y sobre todo, en el grito unánime del millón de personas que salieron a la calle el domingo en Barcelona, corre el muy grave riesgo de convertirse en una victoria pírrica porque el Saltador de pértiga sigue renunciando a personarse en la competición, como ya lo hizo en fase eliminatoria, en la que a lo mejor no hubiera necesitado tanta altura para ganar la prueba, lo mismo que en las semifinales, cuando la altura ya empezaba a ser incómoda y el riesgo de fallo era alto, y piensa que lo suyo es competir en las finales, sobre una altura de 6,20 metros con una sola oportunidad de saltar esa altura y, con ello, de conjurar el peligro en que se encuentra un país (España) que literalmente puede en términos materiales y sentimentales dejar de serlo.

A estas alturas, me da que la victoria, si llega, no puede ser más que pírrica. Es decir, que tendrá un coste muy superior al territorio moral que los ciudadanos españoles tenemos todo el derecho de recuperar

A estas alturas, me da que la victoria, si llega, no puede ser más que pírrica. Es decir, que tendrá un coste muy superior al territorio moral que los ciudadanos españoles tenemos todo el derecho de recuperar, que es la preservación de la unidad de España y de la convivencia razonable dentro de ella, así como la derrota sin paliativos del separatismo como última ratio de una política que deja de serlo para convertirse, de acuerdo con Von Clausewitz, en guerra. Ello no quiere decir en absoluto que los separatistas no puedan ejercer democráticamente su derecho a perseguir sus propios fines y a asociarse para ello. Quiere decir simplemente que tienen que percibir en su propia fibra el coste de todo orden que representa apretar, como ellos han hecho en esta ocasión, el “botón nuclear” de ruptura de la unidad y de la convivencia.

Y es que, al Saltador de pértiga, saltar 6,20 se le va a hacer prácticamente imposible. Lo más que cabría es negociar la suspensión de la prueba de salto, sin impugnaciones de las faltas cometidas por el contrincante mientras se elevaba el listón, ni eliminaciones –deportivas, por supuesto- por incomparecencia del Saltador, o bien su aplazamiento para cuando deje de llover o para cuando las condiciones del estadio lo permitan. En términos de rugby, “una patada a seguir”.

Uno tiene la impresión de que a estos ‘atletas’ de la política, lo único que parece importarles de verdad es el juicio de otros ‘atletas’ y de los ‘comentaristas’ que les siguen todos los días, y no el de los muchos ciudadanos con los que se llenan la boca, que son los que llenan el estadio, que han pagado su entrada y que tienen todo el derecho a que los mejores ganen la prueba, por dura que sea. No en vano el lema olímpico es ‘citius, altius, fortius’, es decir, más rápido, más alto, más fuerte.

Fabricantes de odio
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es  15 Octubre 2017

Cuando se recorren las redes o se escucha en los medios audiovisuales a personajes destacados del populismo, sea este separatista o podemita -Dios los cría y ellos se juntan- produce escalofríos la cantidad de odio que destilan. Dejando aparte sus ideologías siniestras, que nos llevarían a la miseria y a la pérdida de las libertades que nos permiten vivir como seres humanos, en el terreno puramente emocional y estético se distinguen por su permanente incitación a la destrucción de todo lo bello, elegante y superior para exaltar lo feo, lo soez y lo rastrero. Son expertos en la fabricación de enemigos, los españoles, la religión, la banca, la casta, el ejército, la policía, los políticos y los periodistas que denuncian sus delirios arrasadores y ponen en evidencia sus mentiras.

En mi cuenta de twitter jamás he hecho una afirmación, emitido un juicio o realizado una crítica que, aunque en ocasiones susciten polémica, utilizase una palabra gruesa, una expresión insultante o un ataque ad personam. Procuro invariablemente argumentar y ajustarme a hechos comprobados. Pese a este comportamiento estrictamente correcto por mi parte, el alud de injurias, de blasfemias y de vocablos tabernarios con que la horda nacionalista-bolivariana responde a mis reflexiones o advertencias revela tal acumulación de maligno rechazo que estremece pensar lo que harían con sus oponentes si un día consiguiesen apoderarse de las instituciones del Estado. Su agresivo sectarismo ya se pone suficientemente de manifiesto en cuanto atrapan una parcela de mando municipal o autonómico como para no hacer todo lo posible para barrarles el paso a estratos más elevados de influencia y de decisión.

La gigantesca ola de pútrida maldad desplegada por las hordas de Junts pel Sí y de la CUP con motivo del trágico accidente del Eurofighter que venía de participar en el desfile del 12 de Octubre ha despertado la indignación y la náusea de millones de nuestros conciudadanos. El fallecido piloto, un militar ejemplar que muy probablemente ha sacrificado su vida para evitar dañar a civiles, no ha recibido de esta chusma innoble ni siquiera el homenaje mínimo del silencio. Se han precipitado con ansia carroñera a profanar con burlas o muestras de júbilo el dolor de sus compañeros de armas, de su familia y de la mayoría de sus compatriotas consternados por tan dolorosa pérdida. La constatación de que nuestra sociedad alberga a miles de estos energúmenos nos avisa de que hemos de estar preparados a defendernos porque es evidente que si se les diera la oportunidad transformarían su tremenda violencia verbal en eliminación física de los que perciben enfermizamente como sus adversarios.

Las sociedades abiertas formadas por individuos receptivos ante la pluralidad y tolerantes con la discrepancia se caracterizan por el respeto en el trato a los demás y en el mantenimiento de ciertas fórmulas de cortesía que amortiguan con la práctica de la buena educación la dureza del debate público. Desde que esta tropa de vándalos ha llegado a puestos de responsabilidad institucional, el ambiente de hemiciclos y platós de televisión se ha degradado con toda suerte de groserías, ataques personales y carencia absoluta de formas en sus ofensivas dialécticas. Cadenas de radio y de televisión colonizadas por simpatizantes de estas doctrinas deletéreas y únicamente atentas al incremento de la audiencia contribuyen diariamente a infectar a espectadores y oyentes con este embrutecimiento del lenguaje y del comportamiento.

Esta cuadrilla de bárbaros deseosos de derruir el orden constitucional y de dinamitar la legalidad que nos protege del caos hacen gala de gestos y actitudes ofensivas hacia las más altas magistraturas del Estado, a las que no pierden ocasión de vejar con su vestimenta inadecuada, su apariencia desaseada o sus provocaciones innecesarias.

Por desgracia, padecemos un Gobierno que, si no fuera porque André Malraux escribió L´Espoir en 1937, parecería el inspirador de la frase “He visto a las democracias intervenir contra casi todo, salvo contra los totalitarismos”

El gatillazo de Puigdemont en el espejo de Rajoy

Pedro J. Ramírez elespanol  15 Octubre 2017

En contra del tópico por él mismo cultivado, qué poco previsible es Mariano Rajoy. Al menos desde el punto de vista dialéctico. Fíjense en el absurdo: el mismo jefe de Gobierno que, no sólo contra la versión de Puigdemont, sino contra toda evidencia material -colas, votación, urnas, recuento, resultados- sostuvo y sigue sosteniendo que el 1 de Octubre "no hubo un referéndum en Cataluña", ahora abdica de esa prerrogativa del poder que es la capacidad de poner nombres a las cosas y deja en manos del presidente catalán la facultad de establecer, como verdad política, si el 10 de Octubre hubo o no una Declaración de Independencia.

Todos sabemos que no la hubo, que Puigdemont empujó esa puerta y dejó bambolear sus hojas ante los estremecidos parroquianos del 'saloon', pero no franqueó su umbral, porque "asumir" un "mandato" -aunque sea el de declarar la independencia- es un ejercicio espiritual, una disposición de ánimo, una inhalación de brío o, si se quiere, un trance volitivo, pero en ningún caso un acto ejecutivo.

Partiendo de esa base, la subsiguiente propuesta de "suspender los efectos de la declaración de independencia" no fue sino un truco épico, retórico, hiperbólico, todo lo esdrújulo que se quiera, pero carente del menor significado, pues no se puede suspender, y menos en un parlamento, lo que no ha entrado en vigor mediante votación o tan siquiera proclamación.

No hay prueba más elocuente de que Puigdemont no se atrevió a cruzar la raya roja de su paralelo 38, sino la decepción con que la comitiva que le arropaba giró sobre sus talones y volvió, silenciosa y derrotada, meditabunda y cabizbaja, a sus hogares.

Es cierto que el hecho de que suscribiera, acto seguido, un documento que incluye las palabras "Constituimos la República Catalana", introduce un elemento de confusión. Pero al haberlo hecho fuera del hemiciclo, y como parte de un totum revolutum de abajo firmantes, que incluye tanto a parlamentarios como a personas que no lo son, ese texto queda reducido a la condición de manifiesto o pliego de adhesiones sin valor jurídico alguno.

A la hora de la verdad, Puigdemont fue como el pájaro tero porque, según el canon de Martín Fierro, en un sitio lanzó los gritos y en otro puso los huevos. Y, por ceñirnos a la metáfora de la reproducción humana, al hacer cada cosa en el lugar inadecuado, no hubo ni erección, ni polución, pues en el hemiciclo todo quedó en el coitus interruptus con más telespectadores de la historia y en la sala anexa los alardes de virilidad política ya eran estériles.

A la impotencia coeundi sucedió así la impotencia generandi. El dictamen es claro: nada se ha consumado, la República Catalana no existe hoy y no existió el 10 de Octubre, ni siquiera durante esos ocho segundos destinados a engrosar el mito del irredentismo estelado.

Pero si Puigdemont interpretó una españolada de cine de barrio de tercera -tanta bravata sobre lo que pensaba hacer con la vecina para desfallecer acobardado en la orilla-, los términos del requerimiento de Rajoy, con su ortografía a la virulé y su sintaxis descuartizada, tampoco merecen otra consideración. Mucho abaniqueo jurídico-constitucional y, al final, lo único que pide a Puigdemont es que reconozca la verdad, o sea que admita que le fallaron las piernas y no subió el último peldaño que le hubiera colocado en la cima del delito de rebelión.

¿Por qué le hace esa pregunta campanuda y solemne, conminándole a que conteste "afirmativa o negativamente", como si un monosílabo pudiera cambiar la realidad de lo que todos vimos y escuchamos el pasado martes? La interpretación más obvia es que Rajoy trata de poner en evidencia a Puigdemont ante los suyos, obligándole a admitir expresamente que los hechos más recientes -mensaje del Rey, movilización ciudadana, fuga de empresas, vacío internacional- han demostrado que perseguía una quimera y que, en el último momento, se echó atrás, con la coartada de la búsqueda de una mediación, para evitar los "males mayores" que se le venían encima. O sea, que llegó doña Realidad y Jaimito se hizo pis en los pantalones.

Pero ese propósito es bastante redundante con lo que ya ha sucedido en Cataluña, una vez que la CUP no se ha llamado andana sino que ha denunciado el cambio de guión de última hora, ha dejado a Puigdemont sin mayoría parlamentaria, subiéndose al Aventino, y ahora le exige que cumpla lo prometido. Es obvio que, tras su gatillazo, el president no va a conseguir un nuevo clímax ni en una semana ni en un mes. Hay cosas que no se curan deprisa. Las elecciones anticipadas están cantadas, por mor de la aritmética del hemiciclo catalán.

No, la verdadera razón del requerimiento firmado por Soraya, con desenlace de test de aptitudes psicotécnicas, no es que Puigdemont quede mal ante sus seguidores engañados y traicionados, sino que Rajoy quede bien ante los suyos, igualmente engañados y traicionados. Todo se reduce a la pamema de quien, después de haber sido víctima de una larga retahíla de afrentas y agravios, exige a su adversario que deje pública constancia de que no le ha mentado a la madre, para no tener que batirse en duelo.

O sea, que seguimos envueltos en las volutas de humo del casino provinciano: cubramos las apariencias para que el honor quede a salvo, pero no hagamos nada para incidir en el fondo del problema. Si yo fuera Puigdemont, me debatiría entre contestar el lunes con un escueto "no" o adornarlo en tablas, añadiendo algo así como "...pero pienso hacerlo en cuanto las circunstancias me lo permitan".

En el primer caso se acabó el riesgo de que Rajoy aplique el 155. Y en el segundo, probablemente también, porque siempre le concedería el beneficio de la duda, alegando que el aún Molt Honorable President -así le dirige Soraya el requerimiento- se refiere al devenir histórico de la civilización humana.

"Deseo fervientemente que el presidente de la Generalitat acierte en su respuesta", dijo Rajoy en el Congreso. Es patente que tras esas palabras asoma su ansia de inmovilismo. O, como máximo, la fidelidad a su naturaleza estaférmica, de forma que si algo ocurre, sea una reacción mecánica al empecinamiento de Puigdemont en estrellar su lanza contra el escudo de la legalidad que Aznar dejó colgado, hace catorce años, de un brazo de madera.

Tal y como está redactado el requerimiento sorayesco, es Puigdemont quien tiene en sus manos decidir cómo deben modularse los siguientes episodios de la rebeldía catalana frente al orden constitucional. Téngase en cuenta, y esto es esencial, que sólo si miente y dice que sí ha declarado la independencia o incurre en alguna de esas evasivas, como la de mandarle el vídeo y punto, que el texto equipara, arbitraria y destartaladamente, a la respuesta afirmativa; sólo entonces, insisto, estará sometido al segundo requerimiento que le exige revocar lo que no ha hecho y le ordena "el cese de cualquier actuación dirigida a la proclamación, avance o culminación del denominado proceso constituyente, tendente a la declaración y configuración de Cataluña como Estado Independiente del resto de España".

El disparate es de tal calibre que sólo si Puigdemont asegura haber declarado la independencia, estará sometido al requerimiento de no hacer nada para declararla; mientras que si reconoce que no lo ha hecho, podrá seguir desarrollando "cualquier actuación" que "tienda" a ello, sin sentir la espada de Damocles del 155 sobre su cabeza.

Siendo esta la literalidad del requerimiento, parecería claro que lo que más le conviene es optar por la respuesta negativa, en una u otra modalidad. Pero, teniendo en cuenta la liviandad de la amenaza que se deriva del contexto político en el que se invoca el 155, no hay que descartar que Puigdemont llegue a la conclusión de que tiene más que ganar si alcanza la misma desembocadura -las elecciones anticipadas-, empujado por el victimismo que se derive de la intromisión del Estado.

Eso le induciría a hacer un beau geste y contestar, desafiante, lo que le pida el cuerpo, en la confianza de que el PSC no permitiría al PSOE que permitiera a Rajoy utilizar el 155 sino para asumir la competencia de disolver las cámaras y llamar a las urnas, en esa interpretación restrictiva y timorata que hasta Ciudadanos parece avalar.

Así las cosas, el gatillazo de Puigdemont puede quedar paliado, e incluso neutralizado, en sus efectos adversos para el separatismo, por lo que lleva camino de ser un alarde paralelo de impotencia política de Rajoy. Con el agravante de que esta falta de vigor en el momento decisivo puede tener dos consecuencias estructurales nefastas para la causa constitucional.

La primera sería la forja de la percepción de que el artículo 155 está destinado a responder únicamente a un Supuesto Anticonstitucional Máximo, como la declaración unilateral de independencia de una Comunidad Autónoma, cuando su textualidad habla de corregir cualquier actuación "que atente gravemente al interés general de España". Cabe recordar que cuando Companys declaró la independencia en el 34, el gobierno de Lerroux respondió con el Estado de Guerra y que nuestra legalidad incluye una panoplia de armas jurídicas mucho más fulminantes y operativas que el 155.

Todo sugiere que los redactores de ese artículo de la Constitución lo concibieron más bien como un instrumento destinado a evitar que se llegue nunca a tal situación límite; y que, si hubieran hecho un catálogo de los motivos de su activación, habrían incluido, sin ninguna duda, la sistemática utilización de competencias transferidas para estimular el odio a España, la convocatoria de un referéndum ilegal, la aprobación de leyes destinadas a romper con el Estado o la desobediencia contumaz al Tribunal Constitucional. O sea, todo lo que ha sucedido sin que al Estafermo se le mueva ni una carcomida astilla ni una herrumbrosa esquirla. Ay, cómo me quema entre las manos el "segundo sobre"...

La otra derivada nefasta que podría cristalizar, según como transcurran los acontecimientos, supondría convertir el robusto sistema de freno hidráulico que diseñaron los constituyentes en una especie de mero reseteador del separatismo. Si el 155 se empleara para que el Gobierno central asumiera la competencia de disolver el Parlament y convocara elecciones autonómicas de inmediato, sin antes desmantelar la trama golpista que incluye a las actuales cúpulas del PDECat, Esquerra, la CUP, la ANC, Omnium, los Mossos, el circuito educativo y TV3, el remedio podría ser peor que la enfermedad. ¿Qué ocurriría si, en esas elecciones, la tutela del poder central provocara un efecto bumerán que aumentara la mayoría parlamentaria de los "indepes"?

Pase lo que pase a partir de este lunes, mi único gran factor de confianza es que todavía hay juezas en Madrid y Barcelona, empeñadas en cumplir con su obligación, en los términos demandados por el Rey. La senda abierta por las magistradas Carmen Lamela y Mercedes Armas conducirá inexorablemente al procesamiento, juicio y condena de Puigdemont y sus principales cómplices, al menos por los delitos de prevaricación, desobediencia, malversación y preparación para la sedición, penados con largos periodos de inhabilitación, además de con algunos años de cárcel.

Por eso lo que tenía que haber dicho Pablo Casado, cuando le montaron el pollo por el equívoco de su paralelismo, es que Puigdemont no terminará como el sublevado, condenado, amnistiado, repuesto en el cargo y fusilado Companys, por la sencilla razón de que nuestra democracia no incurrirá en la estupidez suicida de la España de la Segunda República cuando concedió una segunda oportunidad a los políticos delincuentes. Y tampoco desembocará, por lo tanto, ni en otra sanguinaria guerra civil, ni en otra dictadura criminal. A menos que nos volvamos locos, claro.

Los apocalípticos tenían razón
España se rompe, hay un golpe de Estado y los nacionalistas catalanes han proclamado la independencia. No son hipérboles, ni exageraciones sensacionalistas, ni catastrofismos fachas.
Jose Alejandro Vara vozpopuli.es  15 Octubre 2017

Fue posiblemente Alfonso Guerra el primero en destrozar el tabú. Calificó el, por entonces procés, de “golpe de Estado a cámara lenta”. Revuelo de zangolotinos. Hasta de los propios. “Está chocho”. Pocos osaban utilizar esa expresión. Algunos periodistas, como Jiménez Losantos. Cómo ruge la caverna, se estremecían los demócratas de saloncillo.

Se sumaron luego Dolores Cospedal, carente de pelos en la lengua, y hasta Íñigo Méndez de Vigo, el portavoz del Gobierno, artista consumado en morderse la lengua. Se fueron sumando luego, con parsimonia, políticos, opinadores, gente de lo común y el catedrático García Fernández, nada sospechoso de simpatías con la reacción. Hay un golpe de Estado cuando “el orden jurídico de una comunidad es anulado y sustituido en forma ilegítima por un nuevo orden”, dejó escrito, citando a Kelsen.

Hubo golpe, hay golpe y algunos, finalmente, se han enterado de golpe. Malaparte campea por la Diagonal
El temor a las palabras provoca más daños que la filoxera. Días atrás, las tres grandes asociaciones de fiscales, sentenciaban que “se ha culminado tristemente un golpe al Estado de Derecho”. ‘Al’ por ‘de’. Eufemismo para contentar al progresista de la familia. Hubo golpe, hay golpe y algunos, finalmente, se han enterado de golpe. Malaparte campea por la Diagonal.

Despertaba también hilaridad entre los jocosos progres lo de “romper España”. Cuántas burletas se oyeron. “Oh, sí, qué miedo, se rompe España”, se chanceaban. Cosas del fascio, eso de temer por la fractura de la nación. José María Aznar fue el más clarividente, años ha, en esta línea: “Antes de que se rompa España, se quebrará Cataluña”. Así ha sido. Lo segundo ya está hecho. Para lo primero, apenas faltan dos o tres pasos. O no.

Rajoy y Sánchez se esfuerzan ahora en impedirlo. Enhebran gestos etéreos, amagan pasos inciertos aún por determinar. Vervigracia: una comisión de estudio para dilucidar si España es una nación, una nación de naciones, una corrala o un jeroglífico. Ya veremos. De momento, “España se rompe” aunque tuerzan el gesto los hiperventilados de la corrección.

De momento, “España se rompe” aunque tuerzan el gesto los hiperventilados de la corrección
“Todos los nacionalismos son separatistas. En Cataluña proclamarán la independencia”. Hace treinta años ya lo advertían. Les tomaban por lerdos. Por ‘anticatalanes’, por españolistas de mierda. Y decían, esa es afirmación de brocha gorda. “Los nacionalistas moderados no están en esas, son pragmáticos, nunca lo harán”. Cuatro años les ha bastado para meter el turbo y lanzarse al acantilado.

Llamar a las cosas por su nombre no está bien visto. La gente se asusta, se incomoda. Los democristianos han sido los grandes especialistas en disfrazar la verdad. Arnaldo Forlani, primer ministro italiano en los 80, fue el gran virtuoso de la palabra anestesiada. Dijo de él Montanelli: “Traducido a su meliflua jerga política, incluso el Apocalipsis se convertiría en una modesta refriega”.

España se rompe, hay un golpe de Estado y los nacionalistas catalanes han proclamado la independencia. No son hipérboles, ni exageraciones sensacionalistas, ni catastrofismos fachas. Es lo que hay. Lo que había y tan sólo algunos osaban denunciar. Los demás, miraban para otro lado.

Palo a Puigdemont: la Justicia actuará contra el adoctrinamiento en los colegios

ESdiario  15 Octubre 2017

"La Guardia Civil pega a la gente", testimonios como este recogidos en las aulas catalanas y acoso a menores por "españoles" provocan una contundente respuesta del ministerio de Educación.

El Ministerio de Educación ha enviado a la consejería catalana de Enseñanza un segundo requerimiento por presuntos delitos y violación de la ley por “adoctrinamiento ideológico” en los centros escolares. El departamento asegura que las denuncias se han incrementado “exponencialmente” tras el referéndum ilegal y las cargas policiales del 1 de octubre. El ministro Íñigo Méndez de Vigo amenazó con acudir a los tribunales si no recibe respuesta. La Generalitat asegura que responderá, aunque son “acusaciones infundadas”.

Entre los nuevos casos recogidos en el requerimiento, según adelanta el diario El País, figura el del instituto Palau de Sant Andreu de la Barca, un municipio en la provincia de Barcelona, donde existe un cuartel de la Guardia Civil. En ese centro, dos profesores que cargaron contra el hijo de un agente después del 1-O. “Estarás contento de lo que ha hecho tu padre”, le reprocharon. Los profesores animaron a los alumnos a salir al patio a “hacer un minuto de silencio en protesta por la violencia policial, ante lo cual muchos de los hijos de los efectivos de la Guardia Civil se sintieron presionados y secundaron la condena para no quedarse en clase y ser señalados”, señala el texto del ministerio.

El ministerio señala que “agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional están denunciando casos de acoso escolar que tienen como víctimas a sus hijos e hijas menores de edad en algunas escuelas e institutos de Cataluña”. Y asegura que “se ha constatado que, desde las aulas y las direcciones de los centros educativos, se permite y fomenta el adoctrinamiento del alumnado menor de edad, incitando al rechazo hacia España y utilizando el horario lectivo para realizar actividades cargadas de ideología política”.

Entre la docena de casos señalados está la situación vivida en la escuela Albert Vives de La Seu d'Urgell (Lleida), donde tres madres de niñas de cuarto de primaria (9 años) presentaron denuncias ante el juzgado de guardia y la fiscalía. Según el requerimiento del ministerio, los profesores explicaron a los alumnos “que la Guardia Civil es mala y pega a la gente”. También reproduce la carta de una adolescente de 13 años del Colegio la Mercè de Martorell (Barcelona), hija de un guardia civil. En ella, la alumna dice que le da “mucha pena” que culpen a su padre de lo que ha ocurrido y que él “solo hace su trabajo”. “No sé cómo acabará todo esto, tal vez me quede, quizás me marche y no vuelva, quién sabe. Pero lo que pido es que, por favor, pase lo que pase tratadme como siempre porque somos compañeros”.

Este es el segundo requerimiento con nuevos casos aparecidos en la prensa entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre y otros que ha “detectado la Alta Inspección”, según un portavoz oficial. Méndez de Vigo reveló su existencia al ser interpelado en el pleno del Congreso por el diputado de Ciudadanos Toni Cantó sobre el “adoctrinamiento ideológico” en los centros educativos.

Según un portavoz del ministerio, no han recibido respuesta por parte de la consejería a ninguno de los documentos. Un portavoz del departamento de Enseñanza catalán señaló que han recibido el segundo escrito, al que asegura que contestarán, pero no el primero. Y añadió que las acusaciones “son infundadas”.

Según el ministro, algunos niños “se han visto señalados por la profesión de sus padres”. El 27 de septiembre Educación envió el primer requerimiento firmado por su número dos, el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín. En el texto se enumeraban una docena de centros, mayoritariamente institutos, en los que los alumnos faltaron a clase por las movilizaciones y demandaba a la Generalitat que “depure responsabilidades”. Los casos son dispares. En Olot (Girona) decenas de alumnos protestaron delante del Ayuntamiento autorizados por sus familias. Estas habían recibido una carta de los centros con intención de “hacerse oír” porque consideraban que sus derechos habían sido “pisoteados”.

plan oculto del Govern para fabricar independentistas con propaganda masiva
La Guardia Civil ha descubierto una estrategia de propaganda diseñada por la Generalitat para forzar el cambio de opinión de los ciudadanos opuestos a la ruptura con el resto de España
José María Olmo elconfidencial  15 Octubre 2017

La Guardia Civil lleva dos años investigando a los promotores del último desafío independentista, pero su hallazgo más valioso se produjo hace tres semanas: el informe Enfocats, una 'piedra rosetta' del secesionismo que ha revelado las claves internas del movimiento y está permitiendo anticipar sus siguientes pasos. Agentes del Instituto Armado encontraron el documento en la vivienda del secretario general de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat, Josep María Jové, uno de los 14 altos cargos del Govern detenidos en la operación Anubis del 20 de septiembre.

No tiene fecha pero, probablemente, el informe fue redactado en el otoño de 2016. Sorprende porque demuestra que el Gobierno de Carles Puigdemont ha manejado desde entonces, con una precisión milimétrica, una estrategia preconcebida para “generar confrontación” con el Estado, sumar a “las fuerzas políticas que quieran un cambio [los comunes]”, lograr la “complicidad internacional” y, finalmente, “poner en marcha un plan de desconexión forzosa obligando [al Ejecutivo central] a un referéndum acordado que llevase a la creación de un Estado propio”.

Pero Enfocats es incluso más que eso. El documento, que tiene como subtítulo “Reenfocando el proceso de indepedencia para un resultado exitoso. Propuesta estratégica”, también ha permitido descubrir que el Govern habría puesto en marcha, con la ayuda de las entidades satélite Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural y los medios de comunicación que controla, un programa de propaganda masiva para inocular el independentismo en la mente de los catalanes.

La estrategia, desconocida hasta ahora, divide a los votantes en siete categorías. Y para cada una de ellas responde a dos preguntas: “Qué necesitan esencialmente para sumarse” al proceso independentista esos ciudadanos y “qué hemos de hacer” para lograrlo. Los que menos dificultad representan para sus objetivos son los que denomina 'convencidos hiperventilados', es decir, los más radicales. El informe apunta que les basta con “conocer hitos, celebrar hechos” del proceso. Lo único que tiene que hacer el Govern con ellos es explicarles “los resultados que vayamos obteniendo”.

En la segunda categoría se sitúan los 'convencidos históricos'. Para sumarlos al movimiento secesionista solo es necesario, indica el texto, ofrecerles una “planificación creíble, realista”. Las organizaciones implicadas únicamente deben “explicarles muy bien un plan estratégico”. La intensidad de la propaganda comienza a crecer con la siguiente categoría, la de los 'convencidos recientes pero débiles'. Para tratar de asegurarse de que no abandonan el barco, el Govern y los colectivos implicados deben transmitirles “evidencias de que la transición [hacia el Estado propio] será serena”. Para conseguir su implicación, Enfocats plantea una triple línea de actuación: “Explicarles muy bien un plan estratégico, darles garantías de una desconexión tranquila y tiempo para confirmar su posición”.

El cuarto grupo de esta estrategia de manipulación lo ocupan los llamados 'regeneracionistas fraternales'. Según el plan en poder de Jové, uno de los hombres fuertes de Oriol Junqueras, en esa categoría se sitúan los ciudadanos que están dispuestos a encontrar alguna vía de entendimiento con el resto de España. Para reprogramar su visión del conflicto y quitarles esa idea de la cabeza, el Govern propone que se les haga ver que “no es realista una regeneración de España” y se les informe de “un plan de desconexión mínimamente lesivo”. En su caso, las acciones pasan por “evidenciar la imposibilidad de regenerar España mientras Cataluña forme parte de ella” y “darles garantías de una desconexión tranquila y apoyada por una base social amplia”.

La quinta categoría la componen los 'indecisos', a mitad de camino entre la Constitución y la ruptura. Para ellos, el mensaje debe ser enfatizar los “beneficios del nuevo estado”. El trabajo de la Generalitat se debe concentrar en que les llegue una “campaña de los beneficios del nuevo estado” y en aclararles “las dudas sobre los costes de la transición”. Además, es necesario “rebatir con contraargumentos” a este tipo de individuos para provocar su acercamiento hacia los postulados de la sececión, especifica Enfocats.

El sexto grupo lo constituyen los ciudadanos 'actualmente impermeables' al mensaje independentista y, por tanto, mucho más difíciles de convencer. En esos casos, el documento expone como estrategia realizar un esfuerzo para conocer los “motivos de su visión” y trasmitirles en todo momento las “ventajas del Estado propio”. Para tratar de moverlos, el plan considera que es necesario poner en marcha campañas de “sensibilización”, así como inundar su entorno de “actividad muy presencial y participativa”. Que le resulte imposible eludir la publicidad secesionista.

La séptima y última categoría de este manual de propaganda aborda el reto de los 'convencidos del no', el segmento de la sociedad catalana abiertamente contrario a la separación del resto de España. Con todo, Enfocats refleja que la Generalitat habría puesto en marcha un plan para conseguir rebajar su oposición al Estado propio o, al menos, silenciarla. El documento sugiere que los ciudadanos de esa posición reciban argumentos a favor que les afecten personalmente. La actuación de la Generalitat debe consistir en “activar a sus entornos independentistas más próximos” y, en el caso de que la labor de convencimiento fracase, “desincentivar su participación”.

Las siete estrategias de propaganda, una para cada categoría de ciudadanos, habría estado funcionando durante los últimos dos años con el patrocinio de la Generalitat con un único objetivo: agrandar la brecha entre la sociedad catalana y el resto de España para convertir el independentismo en la corriente hegemónica. Los promotores de este plan de confrontación no solo habrían dispuesto de los recursos públicos de Cataluña para conseguirlo. Tenían otra ventaja: que en ese mismo tiempo no ha habido ningún plan por parte del Gobierno de Mariano Rajoy para tratar de combatir los mensajes del secesionismo. El Ejecutivo de Carles Puigdemont ha tenido libre todo el campo.

Adoctrinamiento separatista
‘Sufrimos insultos, abucheos y boicot’. La persecución a los alumnos que se sienten españoles en Cataluña
Agustín Benito gaceta.es  15 Octubre 2017

Se multiplican los testimonios de alumnos que han perdido el miedo al separatismo y empiezan a contar la persecución que sufren por no compartir el delirio de Puigdemont y Junqueras.

El Ministerio Educación ha enviado a la Consejería de Enseñanza catalana dos requerimientos formales sobre presuntos delitos y violación de la ley por “adoctrinamiento ideológico” ante las denuncias presentadas por particulares y “si no recibe la respuesta adecuada irá a los tribunales”.

En los últimos días, se han multiplicado los testimonios de alumnos que han perdido el miedo al separatismo y empiezan a contar la persecución que sufren por no compartir el delirio de Puigdemont y Junqueras y querer seguir formando de este proyecto común.

Se ha hecho viral en la red un vídeo de Espejo Público de Antena 3 en el que dos chicas cuentan el acoso que sufren por sentirse españolas y señalan que están pensando marcharse porque hay momentos en los que lo pasan realmente mal. Denuncian listas de alumnos no independentistas y dicen que “el día a día en la universidad es incómodo”. “Te boicotean en las clases, te gritan española…“, señalan antes de reconocer que a veces “no les apetece ir”. “Se han hecho quejas a la rectora, pero aún así la Universidad no se ha puesto en ningún momento a nuestro nuestro, sino lo contrario. Permiten que hagan sus actos, repartan panfletos con información falsa sobre nosotros…”.

“Algunos de nuestros compañeros han tenido que aguantar que se les escupa, se les abuchee cuando levantan la mano… Esto es violencia y muy grave”, señalan.

Cabe señalar que los consejos de estudiantes mostraron su apoyo a la Generalitat y al mal llamado “derecho a decidir”, y algunos profesores incluso suspendieron las clases pidiendo a los alumnos sumarse a las movilizaciones “en defensa de las instituciones catalanas” y por la secesión antes del 1-O.

En los colegios también ocurre la persecución. Según cuenta Dolça Cataluña, los niños de 10 años del colegio Monserrat de Barcelona fueron señalados por una profesora que pidió que se levantaran aquellos cuyos padres no habían ido a votar en el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre y dijo “votar es lo mejor del mundo”. Posteriormente, hizo lo mismo con la manifestación por la unidad de España del pasado 8 de octubre. La profesora dijo “votar es lo mejor del mundo”. Narran además los dolços que no es un hecho aislado, pues el colegio obligó a sus alumnos a realizar un minuto de silencio por los “900 heridos por la policía el 1 de octubre”.

En la semana previa al 1-O, los institutos de Olot (Gerona) ya enviaron una circular a los padres para que dieran su permiso para que sus hijos acudieran a una manifestación ante el Ayuntamiento para “defender la democracia y la libertad”. No fueron únicos. El instituto Lluis Peguera fue más allá y llevó de excursión a sus alumnos delante de la comisaría de Manresa.

Desde los centros educativos se alertó a las familias de que “se estaban pisando los derechos de los catalanes” y de que “no se trataba de un tema de independencia sino de democracia”, el argumento utilizado por las fuerzas separatistas para forzar la consulta ilegal. “Se pide que se respeten los derechos humanos y que se pudiera votar”.

Un agente de la Guardia Civil denunció que su hijo de 12 años llegó el pasado jueves llorando a casa porque la profesora les dijo que “no se permitía votar, que no había democracia y que los guardias civiles lo impedían”. “Me dijo que harían una plantada en el colegio para pedir la secesión”, añadió.

El PP, que trasfirió la competencia de educación no universitaria a las comunidades autónomas en 1996, se lamenta ahora y censura este “adoctrinamiento” a los estudiantes. El ministerio de Educación reconoció el pasado mes de mayo no poder actuar de oficio frente al proceso de ingeniería social separatista vigente desde hace décadas en Cataluña después de un informe del sindicato de profesores AMES -sobre manuales de Ciencias Sociales de 5º y 6º de Primaria- en el que concluía que los textos que manejan los alumnos incurren en “planteamientos ideológicos partidistas” y “tendenciosos”.

El Ejecutivo señaló entonces que “tiene limitado su margen de maniobra” dado que la competencia está en los profesores, que eligen los libros, y en las Comunidades Autónomas, que “permiten esa libertad”.

TRAS EL 1-O: “NOS HAN PUESTO UN CUCHILLO EN EL CUELLO, NO NOS QUEDA OTRA QUE GRITAR”
La vida semioculta de los no independentistas en Cataluña
Carlos y Mónica, padres de familia en Barcelona, se sienten desde hace mucho tiempo abandonados y vendidos por los intereses políticos entre Cataluña y Madrid
Marina Mellinas estrelladigital  15 Octubre 2017

Cansados de contar una verdad a medias, de ocultar una realidad que afecta a miles de personas. Cansados de que se mire hacia otro lado, estos padres de familia, que forma de la llamada "Cataluña silenciosa", quieren dar a conocer su situación. Ella trabaja como administrativa, pero lo que no saben muchas personas de su propio círculo, porque le supondría un grave conflicto contarlo, es dónde. Sí, Mónica (nombre figurado para poder mantener su anonimato) trabaja en el Cuartel General de la Guardia Civil en Barcelona. Y sí, si no lo ocultara, su vida podría verse envuelta en una inestabilidad más grande de la que ya viven hoy en día.

Carlos, es informático militar y siente miedo. Miedo a lo que él llama el "experimento sociológico" que se está llevando a cabo desde hace muchos años en Cataluña a sus más de 7 millones de habitantes. Muchos españoles no han sido conscientes de lo grave que es la situación que vive una buena parte de la sociedad catalana cotidianamente. Limitados a opinar, cohibidos y ofendidos por muchos comentarios, porque la corriente de opinión mayoritaria en la calle es siempre favor del independentismo, que grita más. Por eso, al fin aliviados, aseguran que tienen esperanza en el movimiento de sentimiento español que se ha generado estas últimas semanas en muchas comunidades autónomas, y también en su propia región, apoyando a los catalanes que no han podido tener voz durante tantos años atrás.

“Madrid debe dar la cara por nosotros y dejar de mirar hacia otro lado”
Este matrimonio barcelonés dice que está ansioso porque salga toda la verdad a la luz, porque se deje de mirar hacia otro lado y porque se diferencie a los catalanes de los independentistas: “Estamos cansados de repetir que ser catalán no es ser independentista”.

Tienen miedo de lo que pueda provocar la Declaración Unilateral de la Independencia de Cataluña, cuya base es simplemente separarse de España. Carlos dice que en Cataluña, hoy, hay muchos tipos de miedo. Hay un miedo social al qué dirán, a manifestarse como españoles en público. También hay sentimiento de miedo a qué pasará después, teniendo en cuenta el ejemplo que sus propios líderes están llevando a cabo al saltarse las leyes y la Constitución: “¿Será un país sin ley?”, se preguntan. Hay también incertidumbre a la inseguridad jurídica, a que las autoridades catalanas puedan, por ejemplo, imponer un pago obligatorio directo para poder sustentar el nuevo estado, o incluso a ser embargados, ya que no saben qué cambio de normativa habría en el caso de consumarse el proyecto independentista. Estos catalanes que no están en la corriente independentista no saben a qué atenerse con su propia policía, 17.000 agentes autonómicos armados, los mossos. “Visto lo que vimos ya sabemos a quién obedecen”, dice Carlos.

Por último, tienen un miedo generalizado a la pérdida del trabajo. En este sentido, preocupa el posible aumento del paro en la Cataluña independiente, ya que no sólo son grandes empresas las que están sacando su sede social de Cataluña, sino otros pequeños negocios que dan trabajo a muchas personas.

Esta comunidad silenciada en Cataluña no sólo quiere hablar sobre los miedos y políticos que se preocupan por su nariz, y no por las personas que tienen delante y sus necesidades. Quieren dar a conocer que el sistema de educación en su región, no es el que debería. Hablando desde su propia visión, nos cuenta que su hija Aída llegaba del colegio comentando hechos ocurridos de tal forma que no eran del todo ciertos. Añade que gracias a que a él la historia del país le ha interesado desde siempre, dedicaban la hora de la cena a impartir clases de historia de España. Eso sí, siempre con una pequeña apreciación, “Aída, en el examen tienes que contestar lo que el profesor te ha dicho en clase que contestes”. No obstante, cuando la conversación sobre la educación catalana estaba en su punto más alto, Aída intervino asegurando que además, está permitido hacer los exámenes en castellano, lo cual no recomienda. “Depende del profesor que te vaya a corregir contestas en un idioma u otro, algunos se ensañan contigo si lo haces en castellano”.

La situación que vive está familia en su día a día, coincide con la de muchas otras que no tienen opción a llamar la atención, ya sea por presión social, económica o por vergüenza a que otros conozcan la situación en la que viven. Carlos y Mónica quieren que se sepa algo más, que nunca se puede acostumbrar uno a vivir en la sombra ocultando actividades cotidianas, como dónde trabajan, que está situación ha llegado a un límite, y que necesitan que el mundo lo sepa. Buscan la empatía por parte del pueblo español, buscan que "Madrid de la cara por nosotros y deje de mirar hacia otro lado".
 


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