AGLI Recortes de Prensa   Martes 17 Octubre 2017

El programa de VOX (I) La cuestión de las autonomías
Pío Moa gaceta.es 17 Octubre 2017

El programa electoral de VOX para las elecciones de 2016, se expone bajo la consigna “Hacer a España grande otra vez”, una copia de la de Trump, lo que indica una alarmante falta de originalidad. Es una plaga en todos los partidos. Ni uno de ellos se basa en la experiencia histórica española, sino que busca copiar fórmulas “de éxito” de otras partes. Eso, incluso si diera resultado, que normalmente no lo da, revela cierto espíritu servil que lo identifica inconscientemente con el servilismo generalizado de nuestra política y cultura actuales. Cierto que es difícil librarse de ese ambiente, pero si no se intenta, ese partido quedará como uno más con las desventajas del recién llegado.

El primer punto reza así:
Reforma constitucional y un nuevo modelo de Estado.
1.1. Un Estado sin Autonomías
1.2. Igualdad de derechos y libertades de todos los españoles
1.3. Fortalecer el papel del Estado y la democracia constitucional
1.4. Fortalecimiento de las administraciones locales
1.5. Reforma del Sistema electoral
1.6. Democracia interna en los partidos garantizada por la Constitución

Creo que son demasiados subpuntos, que la mayoría de la gente no entiende bien, y que debería centrarse en el primero. Las autonomías podrían ser el eje de una campaña, el centro de la agitación política. Debería incluir una breve y clara exposición de cómo las autonomías ofrecen en 40 años un balance muy negativo en cuanto a disgregación del país, ataque a la igualdad de derechos, exceso de burocracia y de políticos, corrupción y perjuicios económicos…

Realmente el estado de las autonomías de ha convertido en un problema extremadamente serio, y mucha gente lo siente así, aunque de manera confusa. Pero está también en la Constitución, la cual exige para su reforma mayorías prácticamente inalcanzables. Por ello, exponer simplemente “un Estado sin autonomías” da impresión de excesiva radicalidad y de imposibilidad real, queda como un buen deseo más bien impotente, que no convence.

Posiblemente fuera más efectivo proponer un referéndum con tres opciones: a) Dejar las cosas como están. b) Mantener las autonomías, pero recentralizando la enseñanza, la sanidad y el poder judicial (o alguna otra cosa). c) Abolir por completo las autonomías.

Esto tendría la ventaja de evitar la impresión de radicalidad inconstitucional y de impotencia, lo entendería todo el mundo, y encauzaría positivamente la inquietud y el descontento crecientes que suscitan las autonomías. Supongo que la opción b) sería la más votada, tal como está hoy la mentalidad popular.

*VOX tiene la oportunidad dorada de convertirse en un gran partido nacional. Ojalá sepa aprovecharla.

*Creo que VOX debería sacar un manifiesto sobre la situación y difundirlo en masa. Un manifiesto corto, claro y contundente

*¿Van a cambiar PP y PSOE su complicidad con los separatismos? No. Tras el susto del rey y las manifestaciones, volverán a lo mismo.

* En las aulas de Cataluña y Vascongadas se lleva treinta años adoctrinando –además ilegalmente– en el odio a España. Con apoyo y financiación de PP y PSOE

*Cómplices del golpismo separatista, por orden: Gobierno, tres mafias políticas, parte importante de la Iglesia, medios de masas de nuestros “aliados” europeos. Estos son los más peligrosos, el principal el gobierno. Para disimular, hablan de Rusia

*Con Rajoy no solo el separatismo ha crecido a niveles insoportables, sino que este Gran Necio provoca a Rusia buscando nuevos enemigos al país.

* Para España, la OTAN se resume en Gibraltar, que convierte al país en lacayo de intereses ajenos, y a su ejército en una fuerza cipaya.

*El PP ha promovido a Podemos para pescar en el voto del miedo. Y ha boicoteado a Intereconomía y a VOX para bloquear toda alternativa.

*La política para los cuatro partidos no consiste en acuerdos dentro de la ley, sino en chanchullos mafiosos al margen de ella, a los que llaman “diálogos”.

*Al ignorar y despreciar la historia de su país, los políticos corroen la convivencia en paz y libertad.

*Al liberalismo español le afecta la misma tara que al marxismo español: rebaja su propia doctrina a niveles muy simples y es incapaz de producir un teórico de altura.

*Ausentes de patriotismo, los intereses de los cuatro partidos se vuelven absolutos y destructivos de la nación

*España es la base de la democracia, no la democracia la base de España. Al atacar a la nación española se socava precisamente la democracia.

La tiranía lingüística y sus cómplices
JOSÉ SÁNCHEZ TORTOSA El Mundo 17 Octubre 2017

Décadas de monopolio educativo y mediático en Cataluña han demostrado hasta qué punto es eficaz la mentira en el proceso de construir una mentalidad que sirva a ciertos intereses económicos y judiciales, alimentando los delirios más reaccionarios, justificados por un fundamentalismo democrático que tolera o fomenta la tiranía a fuerza de llenarse la boca de democracia. El discurso victimista de un nacionalismo perseguido durante el franquismo ha sido, en buena medida, fuente de legitimación del robo económico y político, al que la mayoría de los responsables parlamentarios y mediáticos ha hecho el juego, y de la propagación de un odio tribal que el optimismo de ese democratismo vacuo y puramente retórico, que parece valer para justificar cualquier cosa, creía superado en la Europa sin fronteras. La realidad es que la palabra democracia ha quedado para disfrazar el expolio, la corrupción y el fanatismo, y bajo su aureola se ha perpetrado, desde antes incluso del año 78, la victoria de la sentimentalización e infantilización de la política y de la enseñanza y, con ello, de despotismos feudales.

La ley educativa del 70 impulsó en la enseñanza un relativismo permeable a la corrección política y, de ese modo, abrió las vías de continuidad para los herederos del franquismo: el neofalangismo bolivariano y los nacionalismos lingüísticos. De un cierre dogmático, muy atenuado ya a esas alturas en las escuelas, se pasó a una apertura ideológica que, en lugar de posibilitar las diferencias de pensamiento sobre la base de una instrucción de calidad y estrictamente académica, hundió a los alumnos de la escuela pública en un vacío en el que cualquier simpleza podía ser legitimada. En ese lodazal en el que todo vale acaban por triunfar los disparates más peligrosos y se desvanece la lógica. Si los fundamentos objetivos del pensamiento racional quedan mudos bajo el imperio de los afectos, las falsedades más espectaculares calan y la postverdad campa a sus anchas. El monopolio del populismo pedagógico, uno de cuyos pilares es la sentimentalización de la enseñanza, como el nacionalismo lo es de la política, llegó como consecuencia necesaria de esas inercias de un país que se empezaba a equiparar a las democracias europeas. En su variante nacionalista, peculiaridad española que se gestó al calor de la Transición, se abrió paso por medio de una ingeniería social educativa y mediática con la cual producir fieles al servicio de la impunidad fiscal y judicial de la casta regional. La mentira de la persecución lingüística funcionó. Y, sin embargo, dos muestras anteriores a 1975:

"La expresión literatura española del cuestionario que antecede debe entenderse siempre que se refiere a las obras escritas en las lenguas castellana, catalana, gallega o vasca" (Cuestionario del Curso Preuniversitario, 8 de agosto de 1963).

"Las áreas de actividad educativa en este nivel comprenderán: el dominio del lenguaje mediante el estudio de la lengua nacional, el aprendizaje de una lengua extranjera y el cultivo, en su caso, de la lengua nativa" (Ley General de Educación, de 4 de agosto de 1970, art. 17.1).

La pedagogía de la LOGSE (1990), ya prefigurada por la ley del 70, dio cauce administrativo a un paulatino vaciado académico e intelectual de la enseñanza en aras de los egos, los afectos y las emociones. En ese caldo de cultivo propicio, el adoctrinamiento nacionalista se sirvió de la lengua propia como alimento del repudio de la lengua común, a lo que se sumó la manipulación de la Historia. La élite nacionalista no encontró obstáculo para producir creyentes, siervos de los caprichos de la alta burguesía catalana que, mientras imponía la 'democrática' condena de hacer estudiar sólo en catalán a las clases más bajas, enviaba a sus retoños a los liceos franceses o a los colegios alemanes.

La Ley de Normalización Lingüística de 1983, que oficialmente no permitía la llamada inmersión, estaba vigente cuando se gestó la LOGSE. La colaboración necesaria para sacarla adelante con el apoyo del nacionalismo catalán hizo que se diera sepultura a la legislación del 83, en muchos casos incumplida, y se ofreciera soporte jurídico a una política educativa de exclusión de la lengua común ya en marcha. En 1990, El Periódico de Cataluña publica un programa de las Consejerías de la Generalidad y de CIU para "aumentar la conciencia nacional" donde se habla de "catalanización de los programas de enseñanza". El proceso se completó el 30 de diciembre de 1997 con la Ley de Política Lingüística, aprobada por el Parlamento catalán con el 80% de los votos. Una circular del Departamento de Educación de la Generalidad plasmaba, en 2004, esa confluencia entre la laxitud y la descentralización de la escuela "democrática" -que borraba las fronteras entre instrucción y educación- y el adoctrinamiento de impronta totalitaria: "No basta con que toda la enseñanza se haga en catalán: debemos recuperar el patio, el pasillo, el entorno". Como se ve, el golpe de Estado se fue dando de facto tiempo atrás, acometido en distintas fases a la vista de todos.

El discurso nacionalista es falaz. Desplaza la igualdad ante la ley del plano de los individuos al de las lenguas, con lo que se impone una segregación material de individuos por la compensación de la desigualdad de las lenguas. El mantra del bilingüismo supone una falacia similar, ya que se confía en una igualdad entre dos lenguas que no pueden ser iguales, y que no sufren por ello, más que en los delirios metafísicos de los nacionalismos atascados en fases infantiles del pensamiento mágico. Por eso, incluso la reivindicación del bilingüismo es ya una derrota por admitir la igualdad de las lenguas ocultando la discriminación real de los individuos. La batalla se juega en la defensa de la superioridad técnica y social del español y en la necesidad didáctica de la enseñanza en lengua materna. La restricción a una lengua minoritaria en perjuicio de una lengua global implica limitar la formación de los futuros ciudadanos, que no podrán ser libres e iguales y, por tanto, condenarles a la indigencia intelectual o a la endogamia de la tribu a cargo de la escuela pública, financiada por todos los contribuyentes y que arrastra consigo la fobia a lo español y, por extensión, a los mismos que la pagan. En España, lo particular, legitimado sentimentalmente, invade la escuela pública. Lo común queda reservado para la escuela privada. Si los que disponen de recursos deciden que sus hijos se idioticen en un idioma que sólo podrán compartir con unos miles de semejantes es responsabilidad suya y son ellos los que tienen que pagar el capricho de pequeñoburgués de provincias aburrido. Pero que sean los hijos de las familias que no pueden acceder a la enseñanza privada los que se vean privados de una instrucción en español (pública o común) es una catástrofe generacional.

Como una hemorragia de la llamada nueva pedagogía el nacionalismo se alimenta de esa demagógica sentimentalización de la enseñanza. El ser hace acopio de una densidad ontológica suministrada por los sentimientos, ante los cuales ningún demócrata parece atreverse a rechistar. Sentirse es ya ser. La lengua dota de identidad. El terruño otorga sentido, pertenencia. Es la continuación de la tiranía de las pasiones por otros medios, que aboca a la ignorancia y a la mediocridad a las capas más desfavorecidas, cuyos miembros no pueden acceder más que a una enseñanza pública vaciada por las innovaciones pedagógicas y viciada por los mitos nacionalistas. Esos hijos de la inmigración interior y exterior y de las periferias que fueron entregados a la precarización intelectual porque se les vetó la enseñanza culta en español, idioma que sólo hablaban en contextos vulgares y dialectizados, no pueden ser competencia para los vástagos privilegiados de la burguesía nacionalista catalana. Y quedarán relegados a la categoría de lumpen charnego. La complicidad en ese delito también debería pagarse.

José Sánchez Tortosa es profesor de Filosofía, coautor de Para entender el Holocausto (Confluencias) y autor del ensayo El profesor en la trinchera (La Esfera de los Libros) y los poemarios Ajuste de Cuentas y Versus (Vitruvio).

Si cae Cataluña, cae España
Javier Benegas vozpopuli.es 17 Octubre 2017

Como era de prever, ha sucedido. El desafío secesionista se ha instalado en el género epistolar. Una sucesión de escritos donde uno pregunta la hora; y el interpelado responde: manzanas traigo. Y así hasta dormir el partido. Entretanto el nacionalismo, sin que nadie lo impida, asciende un nuevo peldaño, institucionalizando el conflicto y trasladando al mundo, mediante su ejército de periodistas en nómina, nacionales, pero sobre todo extranjeros, la imagen de un Cataluña oprimida por un Estado fascista. El plan no es sólo ganar tiempo, sino que aceptemos una nueva realidad tejida, como todas las anteriores, con la aguja de la deslealtad y el hilo del engaño.

Donde no hay ley no hay libertad
Como bien apuntaba John Locke, “donde no hay ley no hay libertad. Pues la libertad ha de ser el estar libre de las restricciones y la violencia de otros, lo cual no puede existir si no hay ley; y no es, como se nos dice, ‘una libertad para que todo hombre haga lo que quiera’. Pues ¿quién pudiera estar libre al estar dominado por los caprichos de todos los demás?”. Y en esa tesitura estamos, comprobando si hay ley y libertad o todo lo contrario.

"Es necesario que las leyes reinen sobre los hombres y no los hombres de las leyes", dejó dicho también Pausanias. Pero ya se sabe que en las cuitas entre las familias políticas la ley aplica sólo un poco. Yo hago como que amenazo, y tú como que te achantas. El caso es que no nos hagamos daño. Hasta ahora nos ha ido muy bien con esta farsa. Así que no seas necio, Carles, no mates a la gallina de los huevos de oro porque, además de costarnos un ojo de la cara, se nos verán las vergüenzas a todos. Si vuelves a la casilla de salida, tus delitos serán perdonados. Y aquí paz y después gloria. Palabra de Soraya.

Los politólogos de la izquierda “culta”
Y qué decir de esos politólogos de nuevo cuño que, cuando uno ya leía a Lasch advirtiéndonos de la postmodernidad que se nos venía encima, aún mojaban la cama. Treintañeros encantados de haberse conocido que han degradado la palabra diálogo a término de la neolengua; es decir, a ley del embudo. Un derecho que sólo aplican cuando sus aspiraciones se ven comprometidas, nunca cuando unilateralmente se pasan por el forro derechos prepolíticos. Vivimos tiempos complejos, aptos sólo para expertos, leguleyos y burócratas travestidos de políticos. Así que ignorante españolito no incordies con la bandera.

Ellos, junto con los secesionistas y la extrema izquierda, nos han impuesto una nueva regla: cualquier ley puede ser vituperada mientras no se recurra a la violencia. Así, si un grupo de pacíficos okupas se instala en tu casa, date por expropiado. En su opinión, cuando la ilegalidad se impone de forma pasiva y no violenta, el derecho no puede restituirse por la fuerza. Quien lo haga será tachado de genocida. A tal fin bastará con un par de cargas policiales, unas cuantas personas lastimadas y un puñado de fotos y vídeos, verdaderos o falsos, dando la vuelta al mundo.

Sin embargo, usted no es un fascista
Si sacas la bandera, ellos se vestirán de blanco. Si demandas justicia, te amordazarán con la trampa del diálogo. Si te manifiestas, alertarán sobre el surgimiento de la extrema derecha. Y así hasta que la ley del embudo degenere en una reactancia social incontenible y, claro está, en profecía autocumplida. “¿Lo veis?: España era fascista”, sentenciarán los expertos cuando España salte por los aires.

Lo cierto es que España se va por el sumidero, traicionada por muchos. También por esa tropa de dizque liberales que se han convertido en el reverso igualmente tenebroso de la utopía marxista. ¿Cómo se puede transmutar el principio de autodeterminación individual en derecho colectivo? ¿Qué prodigiosa alquimia es capaz de hacer equivalente lo que en realidad es incompatible? ¿Qué interés les mueve a defender la autodeterminación cuando lo que está en juego en Cataluña es la causa de la libertad, la defienda Agamenón o su porquero?

Ser liberal es una actitud, no un conjunto de dogmas, menos aún oscuros intereses. ¿Acaso no les va ya suficientemente bien a los liberales del establishment haciendo de las ideas negocio? ¿Qué más necesitan para darse por satisfechos? ¿Tal vez un chiringuito universitario donde permanecer a salvo de las incertidumbres materiales?

“Ser liberal, en su sentido social y en el uso más coloquial del término, equivalía, entre otras cosas, a no inmiscuirse en la vida y en las costumbres de los demás; a diferenciar entre las capacidades, la competencia y el talento de alguien y su moral, sus vicios particulares, sus ideas y sus creencias. Entre sus obras y su comportamiento en la esfera privada.

Nos estamos deslizando hacia unas sociedades tan fanáticas, puritanas y represoras como la que albergó la época de mayor esplendor de nuestra malhadada Inquisición.”

Hoy en día tan totalitario parece el libertario como el militante de extrema izquierda. Ambos se muestran igualmente determinados a inmiscuirse en la vida y las costumbres de las personas, empeñados en demoler sus convicciones y liquidar su pasado. Si esto es liberalismo que venga Hayek y lo bendiga, porque hasta Hegel estaría orgulloso de ellos.

Además de todo lo anterior, cabe también preguntarse qué locura nos asuela para convertir un requerimiento en una pregunta retórica. Y que, en el colmo del disparate, sesudos analistas lo califiquen de sublime estrategia. ¿Alguien se imagina a Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos, o incluso, la decadente Bélgica, dando hilo a la cometa que echó a volar un hatajo de sediciosos? O también, ¿cómo es posible defender la tradición europea y al mismo tiempo pretender enjuagar la voladura del Estado de derecho? O, por último, ¿qué clase de periodismo es el que, tan falto de lecturas como de vergüenza, se dedica a promover que la gente se vista de blanco y pida diálogo cuando los supremacistas se ciscan en las leyes?
No es sólo Cataluña lo que está en juego

Esto no va sólo de Cataluña. Los enemigos de la libertad se encaraman a las verjas, dispuestos a saltarlas; si no es hoy será mañana. La cuestión es simple e inequívoca: o se está con el Estado de derecho o se está a favor del pasteleo con los totalitarios y los sinvergüenzas. A estas alturas quien defienda el diálogo o es un loco o un canalla.

Esto ya no va del PP, ni siquiera del régimen del 78, sino de España. Por fin nos han metido a todos de hoz y coz en el corto plazo. Y lo primero es lo primero. Luego ya ajustaremos cuentas. La gente de buena voluntad ha de hacer sentir el aliento de su indignación en la nuca Mariano. Porque la clave para que este desafío se resuelva de manera satisfactoria es que el Gobierno tema más a los españoles que a los enemigos de España. En definitiva, sólo la sociedad civil, hasta ayer desaparecida, puede evitar la consumación del desastre.

Así pues, agiten las banderas. No dejen de hacerlo, aunque les duelan los brazos... y les llamen fascistas.

Rumores y reforma constitucional
Ricardo Chamorro gaceta.es 17 Octubre 2017

La derecha social española está absolutamente convulsionada por los rumores de supuesto pacto o de compadreo del gobierno de la Nación con una facción de los golpistas secesionistas, la facción llamada moderada, para una posible reforma constitucional, auspiciada en consenso con el PSOE y Cs, y así evitar la ruptura y volver a la senda de consenso del 78.

Los militantes, simpatizantes, cargos locales, y dirigentes del PP, al margen de la cúpula, no pueden creer que Rajoy pueda dialogar con quien incumple la Ley de manera flagrante y pretende destruir la Nación, además de dinamitar la Constitución.

Estado unitario y descentralizado administrativamente
Tanto la derecha constitucionalista, las izquierdas progresistas, los liberales y los socialistas en sus comienzos históricos, siempre reivindicaron la verdadera naturaleza del Estado español tal y como figuraba en la Constitución de 1812, un Estado unitario descentralizado administrativamente, un único pueblo soberano, el pueblo español.

Un Estado que fomentara la igualdad de derechos y oportunidades entre los españoles, al margen de privilegios oligárquicos o decimonónicos, respetando la diversidad regional como fuente de riqueza nacional y no como origen de privilegios diferenciadores.

La gran mayoría del pueblo español piensa en estos mismos términos, independientemente de adscripción política. Son determinadas minorías, pertenecientes en muchos casos a la oligarquía, quienes piensan de manera diferente.

La derecha fraccionaria
Parte de la derecha, a la que pertenecen entre otros Margallo, Manuel Millán Mestre o Miguel Herrero de Miñón, consideran que el Estado español es, o debe ser, un Estado compuesto o federal.

Este fue el pensamiento de parte de la UCD de la transición que pario el Estado Autonómico, es un pensamiento conservador por naturaleza, que ancla sus orígenes, entre otros, en el federalismo republicano de Pi y Margall.

Herrero de Miñón, experto en Derecho Público, padre de la Constitución, considerado el mejor orador del centroderecha español desde que se reinstauró la democracia, fue diputado de UCD y llegó a presidir Alianza Popular tras la dimisión de Manuel Fraga en 1986. Al año siguiente optó a la presidencia del partido, pero fue derrotado por Antonio Hernández Mancha. Mantuvo su acta parlamentaria hasta 1993 y posteriormente dejó la política.

Herrero es un defensor a ultranza del Estado compuesto y de los nacionalistas como representantes, según él, de pueblos dentro del Estado con entidad propia. Su particular pensamiento político interpreta la idea de España como algo metafísico que materialmente se expresa en la unión de pueblos con un destino. De hecho así se expresaba al recoger el premio Joaquim Xicoy en 2009: “Yo que soy un apasionado devoto de la España grande, que es el resultado fuerte y vigoroso de la libre adhesión de todos sus pueblos, creo que Cataluña es una nación”.

El caótico pensamiento de Herrero de Miñón es el parapeto de gentes como Iñaki Anasagasti (PNV) o Duran i Lleida (Unió) que pretenden la consolidación de la asimetría en un Estado neutro en clave confederal y la abolición del café para todos.

También tenemos a Manuel Millán Mestre uno de los fundadores del PP Catalán, colaborador de Manuel Fraga, ex diputado del PP desde 1989-2000, fundador de El País, periodista, amigo de Jordi Pujol desde los años 80, es también partidario del Estado compuesto o confederal.

En una de sus recientes entrevistas decía lo siguiente:
“Antes que ciertas tentaciones independentistas, queda por experimentar la federación o la confederación (Baviera o el Quebec) como sistema, y una sustancial revisión de la barbaridad que fue el “café para todos”.

Manuel Millán Mestre también hizo público haber propuesto una reforma de la Constitución hace tres años a Rajoy y al Rey, basada en cuatro puntos para Cataluña: pacto fiscal, soberanía sobre lengua y cultura, condición de nación y lista de nacionalidades en la Constitución que las diferenciara de las regiones. Gay de Montellà, presidente de la patronal catalana, y Joan Rosell hicieron de emisarios

No olvidemos a gentes muy cercanas al PP o miembros del partido actual, que formaron parte del Partido Reformista, el partido de Miquel Roca Junyent, uno de los “caraduras” mayores que existen en España, lobista, traficante de influencias, nacionalista catalán y padre de la Constitución, además de defensor a ultranza del derecho a decidir, la reforma constitucional y el reconocimiento de Cataluña como Nación.

La reforma de Margallo
Como vemos, hace mucho que en el seno del PP se habla de reforma de la Constitución, es falso por lo tanto que no se haya hablado de la reforma con el PSOE, de hecho ya se reformó la Constitución en 2011 en cuanto al artículo 135 de la Constitución Española con el consenso de ambos partidos.

En la actualidad el PP tiene sobre la mesa la propuesta de Margallo, ex ministro de Rajoy, donde se ofrece en cuanto a Cataluña, un reconocimiento constitucional de Cataluña como nacionalidad histórica, un sistema de financiación similar al concierto vasco-navarro y que además fija la necesidad de equiparar el esfuerzo inversor en Cataluña a su participación en el PIB nacional, el reconocimiento de derechos históricos catalanes, así como el blindaje de la lengua y la cultura para Cataluña.

Además Margallo propone fortalecer el Senado como cámara de representación territorial blindando las autonomías.

Por lo tanto los rumores sobre una posible reforma pactada entre PP-PSOE no es infundada, teniendo además en cuenta que el libro de Margallo “Por una convivencia democrática”, donde presenta esta reforma de la Constitución, tiene el epilogo de Alfredo Pérez Rubalcaba y prologo de Josep Piqué.

La reforma planteada por este conocido democristiano sigue la línea del Estado compuesto o federal, que defienden también Cs y PSOE.

Por lo tanto los partidos principales estarían en más de lo mismo, profundizar más en lo que nos arruina, ceder privilegios a territorios, privilegiar a las regiones más ricas y fortalecer el sistema autonómico en detrimento de la igualdad entre españoles.

Por todo lo anterior y a la vista que nuestros políticos van a su aire y al margen de las demandas del pueblo, e incluso al margen de las aspiraciones de sus votantes, es necesario que surja un movimiento popular que impida tocar la Constitución, o mejor aún, que exija a nuestros políticos modificarla en sentido opuesto acabando con los privilegios fiscales de determinadas autonomías, que reivindique el Estado unitario y la igualdad de derechos y oportunidades de todos los españoles, la recuperación de competencias, en conclusión que fomente la Nación Española frente a los intereses fragmentarios, oligárquicos o localistas.

Ese es el verdadero reto de la España del siglo XXI

Santamaría tiene que abandonar el Gobierno y Trapero, seguir los pasos de los 'Jordis'
EDITORIAL Libertad Digital 17 Octubre 2017

A medida que se agotan los plazos concedidos graciosamente por el Gobierno de Mariano Rajoy al asombrosamente aún presidente del Gobierno regional catalán, Carles Puigdemont, principal impulsor del golpe de Estado en Cataluña, se suceden una serie de hechos de la mayor gravedad. Las palabras de la vicepresidenta del Gobierno en su última comparecencia sobre este asunto son, sin duda, un punto de no retorno que convierten al Ejecutivo de Rajoy en corresponsable, por omisión, del ataque separatista a nuestro democrático.

En el 23-F, los golpistas fueron detenidos, juzgados y enviados a prisión. Ahora, sin embargo, el Gobierno ofrece diálogo a los sediciosos y hace todos los esfuerzos posibles para no asumir su más alta responsabilidad: y cumplir y hacer cumplir la ley en todo el territorio nacional.

"Nadie ha tenido tan fácil una respuesta y nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución". Estas alucinantes palabras de Soraya Sáenz de Santamaría suponen una confesión en toda regla de que la intención del Gobierno es colaborar con los golpistas que pretenden acabar con la Nación y con el Estado de Derecho.

La confesión ante las cámaras de Sáenz de Santamaría es el reconocimiento de que el Gobierno está colaborando con los golpistas para evitar que asuman sus gravísimas responsabilidades. La vicepresidenta ha quedado desautorizada para liderar la acción del Gobierno para el restablecimiento del orden constitucional en Cataluña. Por eso debe dimitir o, si verdaderamente no estamos ante un Ejecutivo cómplice de los golpistas, ser destituida.

En cuanto al felón mayor de los Mozos, Josep Lluís Trapero, es incomprensible que no haya sido enviado a prisión como los presidentes de la Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, pues es tan sedicioso como ellos pero aún más culpable de lo que sucedió el 1 de octubre, habida cuenta de que su misión, ordenada por la propia Justicia, era impedir que se llevara a cabo la consulta liberticida organizada por los otros dos. Mandato que se negó a cumplir en abierto y afrentoso desafío a la legalidad que juró proteger cuando accedió al cargo que, ominosamente, aún desempeña.

Santamaría debe dimitir
Javier Somalo Libertad Digital 17 Octubre 2017

Tras una hora de retraso sobre el anuncio de la comparecencia, la vicepresidenta del Gobierno dejó una frase que choca violentamente con todo principio de legalidad democrática. Al referirse a la indescriptible prórroga del plazo para que Puigdemont conteste a una evidencia, e invitándole de nuevo a dar la respuesta que, según el Gobierno, eludiría la aplicación del artículo 155, la vicepresidenta dijo:

Nadie ha tenido tan fácil una respuesta y nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución.

La frase es de una extraordinaria gravedad pues implica que el Gobierno concede un privilegio al presidente de una comunidad autónoma ante una flagrante violación de la Carta Magna. Supone también que el Ejecutivo contempla la aplicación de la Ley como última opción animando al violador a encontrar un camino alternativo con el fin de buscar vías de diálogo que, en todo caso, estarían por definición apartadas de lo que en cualquier parte del mundo se entiende como estado de derecho. No se entiende que el partido que sustenta al Gobierno se rasgara las vestiduras por una negociación con una banda terrorista en la época de José Luis Rodríguez Zapatero –aunque después se encargara de culminarla– y ahora apueste por dialogar con un golpista orillando la ley de forma expresa. Nada es nuevo, pero este lunes se ha dicho con meridiana claridad.

Suceda lo que suceda al término del innecesario y pueril plazo concedido por el Gobierno, la confesión realizada ante las cámaras por la vicepresidenta del Gobierno debería tener consecuencias. Si la frase hubiera sido pronunciada por el ministro portavoz cabría argumentar en su descargo que sólo transmite una decisión del Ejecutivo pero Soraya Sáenz de Santamaría acudía a la comparecencia pública en calidad de Gobierno, como dueña de sus palabras. Es fácil entender que la expresión emana del presidente Mariano Rajoy que, en el momento de la comparecencia, se encontraba de viaje a Galicia con motivo de los graves incendios que están asolando esa comunidad y que ya se han cobrado víctimas mortales. Sin embargo, quien la ha pronunciado con claridad ha sido la vicepresidenta y debe responder por ello.

Tan importante es cumplir la Ley como hacerla cumplir y eso es precisamente a lo que se someten bajo juramento o promesa los cargos públicos. Hoy tenemos dos perjurios y, lo que es más grave: dos delitos.

Rajoy, emulando a Induráin
Alfonso Merlos okdiario 17 Octubre 2017

No es ningún secreto que Rajoy hace política a menos pulsaciones de las que latía el corazón de Induráin escalando el Tourmalet. Especialmente en situaciones límite. Es su estilo. Así ha sido tanto en el plano personal, cuando han intentado desde su partido enterrarlo o han procurado fulminarlo sus adversarios políticos incluso habiendo ganado unas elecciones generales. Pero también en el plano nacional, cuando asomándose el país al abismo —por ejemplo— evitó con sangre fría el rescate completo del Estado. Y aun avalándole su singular currículum, las circunstancias anómalas y tremebundas producidas por Puigdemont —el chico de los recados de los golpistas de la CUP— obligan a una actitud nueva. ¿La hemos visto? El hecho cierto es que… aún no.

En una crisis que por sus peculiaridades no ha conocido la historia de España, Mariano se mantiene día tras día fiel a su imagen y realidad de dirigente impasible, parsimonioso, apenas activo en el ordeno y mando, gélido en su morfología, ayuno de ala y garra, evangelizador del piano piano. Es un hecho que ha vuelto a exasperar no sólo a propios y extraños, sino a algunos de sus colaboradores más cercanos que —seguramente por vez primera— no terminan de ver ante el desafío del separatismo más cavernícola la idónea aplicación de ese manido latiguillo propalado y hecho cuajo por no pocos plumillas genoveses de que “el cuasi-perfecto manejo de los tiempos” del líder de Pontevedra termina por sanar las, en apariencia, más irreversibles enfermedades. ¿Lo hará aquí y ahora?

El presidente del Gobierno es la quintaesencia de la mesura y la templanza, y esa pose provoca de forma cíclica dudas razonables y comprensibles sobre su firmeza. Pero, ¡ojo! Hoy se topa en la gestión de este reto —lleno de chapuzas, caspa, esteladas y basura vendida como falsa información— con otro factor poderosísimo que deberá saber manejar: el patriotismo. Los hombres de Cromagnon del independentismo lo han despertado y ya no hay retorno. Lo han sacado a las calles y será imposible devolverlo a la clandestinidad o meterlo bajo la mesa de camilla. Hasta hace cuatro días, lucir una bandera de España en una terraza o en un balcón era cosa de fachas. Hoy mola: es cool y genera buen rollo. Y eso, ¿qué significa?

Muy simple. Si en efecto Rajoy se embarca en una reforma de la Constitución apresurada, si se deja llevar del ronzal por Sánchez y su aliado en la reserva —Iglesias, no se olvide esa alianza subterránea—, si acomete semejante obra de tan alta trascendencia en la idea de satisfacer a cuatro chantajistas en sus ficticias demandas y no de atender a las necesidades reales de 47 millones de españoles, si así procede, el hombre impasible, parsimonioso, gélido, apenas activo, el émulo monclovita del gran campeón de Villava será atropellado por una marea rojigualda, por la misma que llenó las calles de Colón hace pocas fechas. Mariano se juega bastante más que una legislatura o sus mandatos. Está en el aire su legado. No hay espacio para decir o hacer cosas que hielen la sangre de los españoles. ¿Se entiende?

Stanley G. Payne: “En Cataluña ha habido 40 años de reeducación y extorsión fundamental de la Historia”
OKDIARIO 17 Octubre 2017

El historiador Stanley G. Payne, quien ha publicado el libro ‘En defensa de España’ (Espasa), ha asegurado este lunes 16 de octubre que en Cataluña ha habido “un proceso de reeducación y extorsión fundamental” de la Historia que podría llevar a una “ruptura” de España, aunque “no sea total”.

“Hemos tenido en casi 40 años un proceso de reeducación y extorsión fundamental de la historia en escuelas, en todos los medios, y se ha creado un concepto de historia de Cataluña y País Vasco en el que se ha tergiversado todo“, ha señalado en una entrevista con Europa Press el historiador.

En este sentido, ha recordado que nadie, salvo Navarra y la Corona de Aragón, fueron independientes “en términos históricos” en España. “Cataluña nunca ha sido un principado independiente en ningún momento de su historia, sí ha tenido autonomía durante la Edad Media y también en la Edad Moderna, pero autonomía e independencia son cosas diferentes”, ha alertado.

Payne entiende que, pese a tener “paralelismos” con la situación política en la España de los años 30 del siglo pasado y que “pueda haber una mayor ilegalidad”, esta situación “no llevará a una Guerra Civil”. “No se va a llegar a ese punto de violencia porque la inmensa mayoría de los españoles, hasta los más radicales, no alcanzan ese nivel de radicalización de otras épocas”, ha apuntado.

En su libro, el historiador se dedica a desmontar los “mitos y leyendas negras” en torno a España, de cuya responsabilidad entiende que tiene mucha culpa el llamado “pensamiento único”. “El pensamiento único que ahora está tan de moda rechaza la Historia de Occidente porque cree que no es correcta”, ha lamentado.

Por ejemplo, en el caso de España ve un ejemplo “muy claro” con el periodo del general Franco en el poder. “Es muy complicado hablar de esto, porque es evidente que fue una dictadura personalista y eso hay que reconocerlo desde el principio. Pero también que hubo una modernización de España —salvando la política, que eso llegó con la democracia— que llegó de la mano del régimen en su segunda mitad y no ha sido reconocido”, ha defendido.

Los españoles en América
También la llegada de los españoles a América cree que es otro de los apartados en los que, pese a “dosis de verdad”, se ha generado una “distorsión”. “Algunos españoles cometieron atrocidades, pero de ahí a hablar de genocidio sin atender a las grandes epidemias que sufrieron los indios al contacto con los europeos…”, ha señalado.

Por último, el historiador ha apuntado al “atraso en la modernización” como la cuestión clave que ha lastrado a España en los últimos siglos. “Ha sido un problema por tres siglos y, en algunos momentos, sirvió para hacer crítica constructiva, algo que cambió en el siglo XIX”, ha concluido.

HISTORIADOR HISPANISTA
Stanley Payne no ve solución en España: ‘Hay un exceso de descentralización’
Agencias gaceta.es 17 Octubre 2017

El hispanista norteamericano Stanley G. Payne considera que no hay ninguna solución fácil sobre Cataluña y teme que, en definitiva, “no haya solución” y atribuye la situación que se vive en la actualidad en España a “un exceso de descentralización”.

Así lo ha indicado el hispanista norteamericano en una entrevista telefónica con Efe en la que ha atribuido la situación “única” que se vive en España en relación con Cataluña a una suma de factores como la educación, la actuación política y la “tergiversación de la Historia”.

Aunque el nacionalismo es una tendencia que existe en otros países del mundo, lo que hace diferente a lo que se vive en España es “la cierta contundencia y el exceso” con la que se produce: “No son en sí diferentes sino por la forma de expresión”.

Stanley G. Payne, que obtuvo el pasado 15 de septiembre el premio Espasa 2017 por su obra “En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras”, asegura en su obra que “España es el único país occidental, y probablemente del mundo, en el que una parte considerable de sus escritores, políticos y activistas niegan la existencia misma del país, declarando que la nación española sencillamente no existe”.

Falta de patriotismo
“No hay mucho sentido activo de patriotismo“, ha señalado el historiador, que cree que la utilización de algunos elementos de la Historia, “ya sean falsos o ciertos, es más exagerada que en otras partes, al tiempo que las distorsiones, sobre todo de su Historia contemporánea, son más profundas”.

Para el hispanista, “la de España es una historia que a menudo se ha distorsionado y, sin duda, “es la más distorsionada de Occidente”.

Así, cree que las dos polémicas más importantes del presente en España, como son la relativa a la nación y la que se centra en la Guerra Civil y el franquismo, quizá no tengan una solución inmediata.

Según el historiador estadounidense, que cree que “muchos desencuentros son más políticos que historiográficos y pervivirán durante bastante tiempo”, la Historia de España, especialmente de los últimos 40 años, debe ser analizada de forma “mucho más objetiva”.

Los excesos descentralizadores
Respecto a una reforma constitucional, Payne cree que será “enormemente complicada”, pues ante “excesos” como el régimen fiscal del País Vasco, que ha supuesto una excepción, es difícil “dar marcha atrás”.

En su opinión, en España ya existe el federalismo “pero es asimétrico”, y eso, dice, conduce a muchas dificultades.

De todos los países occidentales, cree que la Historia de España es la “más exótica” y confía en que su libro, que se ha publicado este lunes por la editorial Espasa, sea “un grano de arena más en el gran mar que es la inmensa bibliografía sobre la Historia de España”.

Aunque observa que España ha cambiado sustancialmente en los últimos años, sostiene que en lo que se denomina “la tendencia española al extremismo” hay menos transformaciones: “Eso explica su marcada participación en la cultura contemporánea de la deconstrucción y de la negación del pasado y de la historia”.

La exageración o la tergiversación de la historia ocurre en otros países pero, dice, en algunas comunidades autónomas se encuentran “algunas de las distorsiones más graves de la historia que se enseñan en las escuelas”, con eufemismos que se remontan a la Reconquista.

Stanley G. Payne, catedrático emérito de Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, es autor de una veintena de libros sobre la historia de España y Europa contemporánea.

La conspiración contra España
En los días previos al referéndum, se produjo un incremento del 2.000% en la emisión de información favorable a la independencia de Cataluña que provenía de robots informáticos rusos
Javier Caraballo elconfidencial 17 Octubre 2017

Laboratorio de pruebas en 1936 y laboratorio de pruebas en 2017. Por una vez, trascendamos de la cansina rutina diaria del debate sobre el conflicto catalán, este hartazgo de discursos repetidos, y hagamos el ejercicio de contemplarnos desde fuera. Con los datos que ya se tienen, podemos afirmar que España, como ya ocurrió en la Guerra Civil, está siendo utilizada como experimento de una confrontación mayor para conformar un nuevo orden mundial. ¿Perdón? ¿Todo eso de golpe? A ver, ya sé que escribo esto y, tras cada palabra tecleada, surge un resquemor de inquietud porque yo mismo he censurado mil veces la inclinación natural que tiene el ser humano a creerse las teorías de la conspiración como explicación de cualquier acontecimiento, por evidente y elemental que pueda ser la realidad.

¿No sería más fácil pensar que lo que está ocurriendo en España es fruto, exclusivamente, de una mala gestión de la Transición democrática en el desarrollo del modelo territorial? ¿Qué conspiración, si de lo que se trata aquí es de una nueva traición del independentismo catalán? Evidentemente: esa es la realidad que tenemos delante, es inobjetable, pero más allá hay una realidad superior, que se nos está escapando a todos, sobre todo a la Unión Europea, y que está aventando desde sus inicios la más grave crisis institucional de la democracia española en sus 40 años de existencia.

Lo más interesante de Julian Assange es que su afán de protagonismo lo convierte a menudo en un deslenguado, un ‘bocachancla’; la indudable capacidad de enredo que ha demostrado la desbarata siempre porque ese tipo se muere por un titular. Unos días antes del ‘referéndum trampa’ del 1 de octubre, el entramado de fundaciones y partidos independentistas financió una costosa videoconferencia del 'hacker' en la que, con ese afán suyo, ya desveló el fondo de la operación que estaba por venir: “Este choque de los catalanes con el Estado español es un hecho determinante en la historia de Occidente. Donde vaya Cataluña, la seguirán otros estados”.

Lo que sabemos tres semanas después es que no se trataba de una mera conjetura, sino que detrás había mucho más. 'La Vanguardia' publicaba el pasado domingo, sin demasiada relevancia, una información sorprendente: en los días previos al referéndum, se produjo un incremento del 2.000% en la emisión de información favorable a la independencia de Cataluña que provenía de robots informáticos rusos y que recibió el apoyo multiplicador de los diarios digitales catalanes. Tras la exitosa campaña de desestabilización de Hillary Clinton en las presidenciales de Estados Unidos, Europa es el nuevo objetivo. Con los mismos actores en los dos momentos detrás de las campañas de desestabilización en redes sociales.

Un artículo aparecido el pasado mes de septiembre en 'The New York Times' concluía que “el ataque informático ruso a las elecciones [de Estados Unidos] no se quedó en el 'hackeo' y la filtración de los correos electrónicos de los demócratas o en la pila de historias —verdaderas, falsas e intermedias— que criticaron a Clinton en medios rusos como RT y Sputnik. Mucho menos llamativo, y mucho más complicado de rastrear, fue el experimento que Rusia realizó en Facebook y Twitter, las empresas estadounidenses que inventaron las herramientas para redes sociales y, en este caso, las que no pudieron evitar que las redes se convirtieran en motores de engaños y propaganda”.

Ese mismo ‘experimento’ es el que se está desarrollando ahora en España, a sabiendas, como confesó Assange, de que si se consuma el conflicto de Cataluña, implosionará en la Unión Europea. Se trata, en definitiva, de demostrar que lo ocurrido en Estados Unidos con Donald Trump no ha sido una casualidad, sino el verdadero signo de los tiempos en la eterna lucha por el poder en el mundo.

¿Y por qué España? ¿Por qué nos han elegido para desestabilizar Europa en vez de otro país de nuestro entorno con problemas de estabilidad política por el auge de la ultraderecha, por ejemplo? Por nosotros mismos. El ‘atractivo’ que ofrece España a los arribistas es nuestro propio carácter, la pertinacia en la autodestrucción; ya dijo Pompeyo Trogo en el siglo I antes de Cristo que “los hispanos prefieren la guerra al descanso, y si no tienen enemigo exterior, lo buscan en casa”. No solo seguimos en esas sino que con el paso de los años se le han ido agregando ingredientes.

El más reciente es el fervoroso interés, dentro y fuera de España, por mantener vivo el franquismo como un elemento de confrontación. Es la Francoland idealizada por esos arribistas que con tanta pasión ha sido asumida por los nostálgicos del atraso español, como si solo fuésemos un parque temático en el que soltar adrenalina revolucionaria mientras se cena en un buen restaurante europeo con una botella de vino caro.

Antonio Muñoz Molina, que es la conciencia perdida de la izquierda real, ha vuelto a retratarnos, como ya hizo tras los atentados del 11 de marzo; una España amarga, impotente, amada, ansiada, siempre frustrada, puteada y acomplejada. “Condenado sin remedio a la melancolía”. Por eso la han elegido, por eso nos han elegido, porque solo aquí estaba garantizado un incendio que pueda propagarse a toda Europa.

Paul Preston, en su famoso libro sobre el conflicto del 36, afirma algo que ha tardado decenios en aceptarse y asumirse, que “la Guerra Civil española fue algo más que una lucha entre extremos fanáticos de la izquierda y la derecha y una tercera España con talante reconciliador, pues constituyó un triste ensayo para la conflagración mundial y, especialmente, pareció abrir las compuertas de una nueva y terrorífica forma de enfrentamiento bélico, temido universalmente”.

Las guerras de ahora, las batallas de estos días, nada tienen que ver con las de hace un siglo, pero el experimento tiene los mismos objetivos. Si no somos conscientes, si no es consciente Europa, de que se está repitiendo la historia, estaremos condenados a repetirla.

276 menores asesinados en Paracuellos, ¿memoria histórica?
Juan E. Pflüger gaceta.es 17 Octubre 2017

Entre el 7 de noviembre y el 3 de diciembre de 1936, en torno a 5.000 españoles fueron asesinados en Paracuellos del Jarama. Víctimas del terror rojo en Madrid del que en gran medida fue responsable Santiago Carrillo. Hoy nos centramos en este blog en 276 de estas víctimas, asesinadas en el propio sitio de Paracuellos en su mayor parte, y algunos en las localidades de Aravaca y Torrejón de Ardoz.

El más joven de las víctimas de la represión tenía tan solo 13 años. Se llamaba Samuel Ruiz Navarro y se desconoce los crímenes de los que habría sido acusado a esa edad. Aunque bien mirado, ninguno de los asesinados por los milicianos en Paracuellos había cometido delito o crimen alguno salvo el de pensar de manera diferente a quienes apretaban el gatillo amparados por las pañoletas rojas del PCE.

Otras dos de estas víctimas, calificadas por quienes justificaron entonces el asesinato de los quintacolumnistas –enemigos de la revolución comunista- como enemigos del pueblo, tenían apenas 15 años. Sus nombres eran Manuel Pedraza García y Francisco Rodríguez Álvarez. Con la misma posibilidad de haberse posicionado ideológicamente que el niño de 13 años.

Además de ellos, decenas de chicos de 16, 17, 18,… así hasta los 21 años. De esta lista, que fue publicada como esquela en el año 2006, están sacados los asesinados a la edad de 22 años a pesar de que en la Segunda República la mayoría de edad se había situado en los 23, frente a los 25 que se establecía hasta entonces.

La mayor fosa común de la Guerra Civil está en Paracuellos del Jarama. Habría que explicar a los defensores de la memoria histórica que los que la llenaron de cadáveres inocentes fueron los comunistas, socialistas, anarquistas y demás republicanos. También habría que explicarles que los familiares de estas víctimas no conocen el lugar exacto en el que están los cuerpos de sus allegados, a pesar de los cuarenta años de franquismo.

También habría que explicarles que en el asesinato masivo organizado por los dirigentes del bando republicano, se trasladaba a los condenados en autobuses de dos pisos para agilizar el exterminio y que eran sacados de las cárceles con la excusa de un traslado a Valencia.

Además deberían saber que morían ametrallados, atados de dos en dos, que se aprovechaba el peso de unos para arrastrar a los otros al fondo de la fosa y que en la mayoría de los cuerpos que se han individualizado –casi 1.000- no había tiro de gracia. Se les dejaba morir desangrados en una lenta agonía o se les echaba tierra encima cuando todavía no estaban muertos.

Quizá los defensores de la mal llamada memoria histórica deberían saber los crímenes que cometieron los que lucían las banderas tricolores de la república que ellos usan para reclamar unos supuestos derechos que sus anhelados líderes no concedieron a miles de españoles, al menos 5.000 de ellos en Paracuellos del Jarama.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

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El hundimiento de España (16)

Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Octubre 2017

SE ACTIVA LA FASE DOS DEL REQUERIMIENTO HASTA EL 19 OCTUBRE. LA JUEZ DE LA A.N. CARMEN LAMELA ENCARCELA A LA PARTE CIVIL DE LA SEDICIÓN.

Ayer, como era previsible, Carles Puigdemont hizo llegar en el límite del plazo concedido su respuesta al requerimiento de confirmación enviado por el Gobierno de España sobre si había o no declarado la independencia. En dicho requerimiento se establecía lo siguiente para el caso de que la respuesta fuese afirmativa o ambigua:

“B- En el caso que la respuesta sea afirmativa. y a estos efectos la ausencia. de contestación y/ o cualquier contestación distinta a una simple respuesta afirmativa o negativa se considerará confirmación, se le requiere, de acuerdo con el artículo 155 de la Constitución, a fin de que:

1. Por el Presidente y el Gobierno de Generalidad de Cataluña se revoque u ordene la revocación de dicha declaración de independencia. a fin de restaurar el orden constitucional y estatutario, ordenando el cese de cualquier actuación dirigida a la promoción, avance o culminación del denominado proceso constituyente, tendente a la declaración y configuración de Cataluña como Estado independiente del resto de España, con cumplimiento íntegro de las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional.

2. Comunique el presente requerimiento a la Sra. Presidenta y a la Mesa del Parlamento de Cataluña, requiriéndoles igualmente la restauración del orden constitucional y estatutario, en los mismos términos realizados al presidente y al gobierno de Cataluña.

3.- Comunique de forma fehaciente al Gobierno de la Nación, el cumplimiento íntegro de este requerimiento tanto del Gobierno de la Generalidad como del Parlamento de Cataluña antes de las 10:00 horas del próximo 19 de octubre.”

Y la respuesta no solo fue ambigua, sino que se acompañaba de una insolencia rayana en lo delictivo al hacer graves acusaciones sobre represión del Estado español. En dicha misiva establece como puntos esenciales:

1.- Que el 1 de octubre se produjo un mandato del pueblo de Cataluña para que el Parlamento declarase la independencia.

2.- Que la voluntad de su Gobierno es “buscar con toda intensidad la vía del diálogo” y que por ello “la suspensión del mandato político….demuestra nuestra firme voluntad de encontrar la solución y no el enfrentamiento”.

3,-Pedir que se revierta la represión contra el pueblo y el Gobierno de Cataluña y concretar lo antes posible una reunión donde se puedan explorar los primeros acuerdos.

Hay que reconocer que la ambigüedad solo existe si se quiere ver así, ya que solo se puede poner en suspenso aquello que previamente se ha comenzado. Primero se le da al "play" y después a la "pausa" para pararlo momentáneamente, si no carecería de sentido. Y de hecho así se produjo ya que en su discurso dijo que asumía el mandato derivado de los resultados del referéndum, para acto seguido decir que proponía la suspensión, cosa que hasta ahora no se ha llevado a efecto en ningún pleno ordinario o extraordinario del Parlamento autonómico de Cataluña y que es lo que viene exigiendo la CUP. Pero el Gobierno de España ha decidido no darse por enterado y agotar el tiempo hasta la segunda fase, comunicando nuevamente a Carles Puigdemont que su respuesta es ambigua y le conmina a volver a la legalidad y cumplir con lo exigido en el punto B del requerimiento del 12 de octubre, con el límite estipulado de las 10.00 horas del 19 de octubre para confirmar el cumplimiento íntegro del requerimiento.

No parece muy difícil aventurar cual será la respuesta, si es que la hay. Aunque no obstante, algo parece haber cambiado en la actitud y ayer mismo se produjo un hecho insólito y es que los golpistas de Junts p’el sí y la CUP, en junta de portavoces del Parlamento autonómico, acordaron no realizar ningún pleno extraordinario esta semana y esperar el desarrollo de los acontecimientos. Es decir, quieren dar la impresión, sobre todo en el ámbito internacional, de que han hecho todo lo posible para dialogar con el Gobierno, y la respuesta de este y de los partidos que le apoyan es la de intervenir la autonomía poniendo en práctica el ya famoso mundialmente artículo 155 de la Constitución. Una actuación que, como todos deben saber ya, requiere un tiempo mínimo de cinco días, que incluye la presentación al Senado de las medidas concretas a aplicar , el debate pertinente y la aprobación y publicación oficial del acuerdo para tener efectos legales. Un plazo ineludible que llevaría hasta mediados de la semana próxima como pronto.

Y ese tiempo es esencial para los propósitos de los golpistas que cada minuto van viendo con regocijo cómo se va fracturando la posición dentro de la UE, en la que ya algunos destacados dirigentes como Charles Michel, Primer Ministro de Bélgica, o Anne Hidalgo, alcaldesa de París, se muestran proclives a un diálogo entre los golpistas y el Gobierno de España, sin matices de vueltas a la legalidad. Un tiempo crucial para avivar el victimismo y presentar a sus mártires de la ANC y de OMNIUM en prisión. Y la verdad es que no sé por qué este empecinamiento del Gobierno de España de contemplar solo una de las supuestas alternativas que decían disponer, entre ellas la de la ley de Seguridad Nacional, y decantarse por una aplicación muy limitada y posiblemente descafeinada del famoso artículo 155 forzado por la actitud sectaria, de táctica electoral y oportunista del PSOE de Pedro Sánchez (PSPS) cuya lealtad durará hasta cuando vea peligrar su objetivo de conseguir el “gobierno del cambio”. Tampoco es explicable la falta de respuesta oficial en los foros de la UE para contrarrestar las mentiras de los golpistas y dejar claro a la UE y al resto del mundo la situación real de lo que es un golpe de Estado y el derecho y el deber del Estado a defender el orden constitucional. Hay que dar la batalla mediática en aquellos foros donde España es soberana y dejar claro de una vez que no se admitirán injerencias, ni mediadores en un asunto de Unidad Nacional que solo inmiscuye a un país soberano y democrático como es España.

Tenemos una medida que puede que sea ineficaz y no solucione nada, precisamente por aplicarla por defecto por temor a hacerlo por exceso. Y ya sabemos a lo que nos han conducido las medias tintas y las concesiones a los nacionalistas independentistas. El Gobierno de Rajoy no está a la altura de lo que España necesita hoy. Su actitud mojigata y temerosa le sitúa en una posición de extrema debilidad inadmisible que puede acarrear la fragmentación irreversible de España, su desprestigio y el comienzo de una recesión económica de dimensiones imprevisibles.

En cuanto a la represión, parece que la Justicia camina lenta pero segura. La jueza Carmen Lamela ha mandado a prisión a los dos máximos representantes de las asociaciones independentistas ANC y OMNIUM por supuestos delitos de sedición y como medida cautelar para que no puedan reincidir. Se ha basado de forma escrupulosa en las fechas de la comisión de esos delitos, aunque teniendo en cuenta la visión general de hechos anteriores y posteriores a las mismas. Es por ello que ha dejado en libertad y con medidas cautelares a la intendente de los Mossos y al Mayor de ese cuerpo policial. ¿Es esa la represión que esgrime el golpista Puigdemont? ¿Qué opina de los acosos y violencia de ese “pueblo” con las FFyCCSE y la autoridad judicial? Hay que ser hipócrita para acusar a otros de lo que precisamente se ha estado impulsando desde la misma Generalidad y las asociaciones independentistas.

Solo espero por el bien de España que esta vez Mariano Rajoy no termine por fastidiarla y nos lleve a una situación de desastre total por su actitud extremadamente prudente.

¡Que pasen un buen día!

Juego de trileros
Cayetano González Libertad Digital 17 Octubre 2017

Parece mentira la actitud que está manteniendo el tándem Rajoy-Sáenz de Santamaría, codirigido por Pedro Sánchez, en la respuesta que se supone debería dar el Gobierno de la Nación a la tomadura de pelo del tándem Puigdemont-Junqueras, codirigido por Artur Mas, que tira en una dirección, mientras la CUP lo hace en sentido contrario.

Es absolutamente patético ver a la responsable directa de la fracasada operación Diálogo reiterar la petición, suplicar a Puigdemont que rectifique de aquí al jueves y diga que no ha declarado la independencia de Cataluña. Ese patetismo está reflejado con toda su crudeza en la frase pronunciada por Sáenz de Santamaría en su comparecencia de este lunes en el Palacio de la Moncloa: "Nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución", ha dicho la vicepresidenta de un Gobierno que se supone que lo que tiene que hacer es precisamente lo contrario: cumplir y hacer cumplir la ley, es decir, aplicar la Constitución en la extensión e intensidad que sean necesarias cuando alguien, como es el caso del presidente de la Generalitat de Cataluña y quienes le apoyan, la quiera dinamitar.

Han sido miembros del Gobierno de Rajoy y dirigentes del PP los que han hablado en las últimas semanas de "golpe de Estado"para referirse a lo que ha hecho el Gobierno de la Generalitat. Si eso es así, ¿a qué viene esta parsimonia para pararlo? ¿A santo de qué volver a emplazar a los golpistas a que depongan su actitud, cuando además saben de sobra que no van a hacerlo? ¿Por qué un nuevo plazo hasta el jueves? ¿Alguien se imagina al expresidente Suárez o al exvicepresidente Gutiérrez Mellando suplicando, implorando, pidiendo al teniente coronel Tejero en la tarde-noche del 23-F que retirara a los guardias civiles que habían entrado en el Congreso, o dándole un plazo para que lo hiciera?

Los ciudadanos españoles que han salido estos días a la calle, y específicamente los que lo hicieron de forma masiva en Barcelona el pasado día 8; los que de forma natural y espontánea han puesto la bandera de España en sus balcones no se merecen la actitud ramplona ni de este Gobierno ni del líder de la oposición, más empeñados en ver cómo no aplicar el famoso artículo 155 que en hacerlo. Estamos ante una clase política, unos gobernantes, de muy escasa calidad. Y eso, en momentos tan dramáticos y difíciles como los que se están viviendo, se nota mucho más.

Todo es y se reduce a un juego de trileros entre los actores de esta farsa. Por un lado, Puigdemont y quienes dentro de sus filas han sentido el vértigo al asomarse al abismo intentan presentarse ahora como los campeones del diálogo, después de haber llevado a la sociedad catalana y a sus instituciones a una situación límite, con las empresas saliendo a centenares de Cataluña.

Por otra parte, el Gobierno, su presidente y el líder del PSOE pactan, a instancias de este último, una reforma constitucional que para nada dará satisfacción a los nacionalistas y que, por el contrario, sumirá a la España constitucional del 78 en una grave crisis. Y eso lo hace Rajoy para poder aplicar el 155 –ya veremos con qué intensidad– con el apoyo de los socialistas.

Todo lo que está sucediendo en torno al desafío independentista en Cataluña es muy grave. Unos responsables políticos que llevan a sus ciudadanos al abismo y otros que en lugar de evitarlo a través de la aplicación de la ley se dedican a intentar reconvenir a los golpistas para que recapaciten y sean buenos y temerosos de Dios. Al menos habrá que subrayar como un dato positivo que para conseguir este último propósito el Gobierno no haya pedido al abad de Montserrat que mediara entre las partes.

Ellos a la cárcel, nosotros a las urnas
Puigdemont, Trapero, los «Jordis» y los 78 firmantes de la declaración de independencia han de pagar por el golpe
Isabel San Sebastián ABC 17 Octubre 2017

Digan lo que digan hoy Puigdemont y su brazo armado, Trapero, tienen que pagar muy caros los destrozos causados con su traición. Ellos y unos cuantos más. Desde Forcadell, presidenta del Parlamento autonómico rebelde al ordenamiento jurídico, a los «Jordis», cabecillas de las dos asociaciones regadas de subvenciones para agitar la secesión. Desde Junqueras y Romeva, responsables de la financiación y promoción internacional de esta intentona golpista, hasta los setenta y ocho firmantes de esa «declaración de independencia» rubricada en flagrante violación de la Constitución vigente. Todos han de responder de sus actos ante la Justicia, mejor antes que después. La Fiscalía debe imputar y los tribunales juzgar, prescindiendo de consideraciones políticas. El Código Penal marca el camino a seguir en los artículos que tipifican los delitos de rebelión, sedición, prevaricación, malversación de caudales públicos e incitación al odio. Sin contemplaciones. Porque si de nuevo prevalece el deseo de apaciguamiento sobre el espíritu y la letra de la ley, como ocurrió tras el 9-N-2014; si la conveniencia partidista, la cobardía, el diálogo mal entendido o el consenso fraguado a base de claudicación permiten que el desafío vuelva a salirles gratis o incluso reciba premio, la victoria será suya a la postre.

Hoy ha de dormir en prisión el jefe de los «Mossos» que el pasado 1 de octubre incumplieron abiertamente la orden judicial de retirar las urnas ilegales, dejando con ello inermes, a los pies de los caballos, a sus compañeros de la Guardia Civil y la Policía. Nadie entendería que semejante individuo permaneciese libre, al frente de una fuerza de 17.000 hombres y mujeres armados, susceptibles de ser empleados como «ejército» de una Cataluña alzada contra el Estado. Hoy deben ser cursadas múltiples órdenes de detención contra todos aquellos cargos públicos que han desobedecido al Constitucional o bien alentado desórdenes callejeros, malversando de ese modo el dinero destinado a pagar sus sueldos. ¡Basta ya de impunidad! Si la respuesta no está a la altura del desafío, de nada habrán servido la valentía del Rey, la movilización masiva de los patriotas españoles o las humillaciones soportadas con estoicismo por los integrantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad leales a sus uniformes. La próxima vez, si es que la hay, pocos estarán dispuestos a dar la cara por España. Cada cual mirará por sí mismo, como hacen desde hace tiempo quienes después osan llamarse «líderes».

Comienza otra semana clave desde el punto de vista político. Otra pugna de ambigüedades destinada a dilucidar quién se muestra más astuto. Otra partida de póker jugada con cartas marcadas. Seguimos sin saber qué significa exactamente el 155 y en qué circunstancias sería aplicado. Se nos dijo el pasado miércoles que ya se había activado, pero el jueves, en los corrillos de Palacio, altas voces del PP y el PSOE coincidían en subrayar su ardiente deseo de evitarlo. ¿En qué quedamos? ¿Desean que permanezcan a los mandos de la Generalitat quienes llevan décadas envenenando a los niños en la escuela, falseando la historia, discriminando a los castellano-parlantes y alimentando de mentiras a los corresponsales extranjeros? Es hora de poner a cada cual en su sitio. A los golpistas, en la cárcel. A los españoles, ante las urnas de unas generales donde los partidos se vean obligados a retratarse con propuestas concretas sobre el futuro de España y los ciudadanos tengan la oportunidad de reasignar fuerza política. Dejar votar solo a los catalanes en unas autonómicas sería regalar a los sediciosos una campaña de victimismo tan peligrosa como inoportuna. Antes hay que restablecer el orden.

El triunfo de la división de poderes
OKDIARIO 17 Octubre 2017

Carmen Lamela demuestra que la separación de poderes funciona bien en España. La juez de la Audiencia Nacional no ha tenido ningún problema a la hora de mandar a prisión a los dos cabecillas de la trama civil que, junto con Puigdemont y sus compinches en el sector político, han urdido el golpe de Estado en España. El presidente de la ANC, Jordi Sánchez, y el de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, dormirán en el módulo preventivo de la prisión de Soto del Real. Lamela actúa de modo impecable tanto a nivel jurídico como fáctico. No le ha temblado el pulso a pesar de que algunos sectores del Gobierno preferían dejar una puerta abierta a la prisión provisional. La magistrada cumple así su palabra: “Yo no estoy subordinada al poder político, haré lo que tenga que hacer en Derecho”. Una frase que garantiza que en nuestro país, tal y como ha quedado demostrado este lunes, ir contra la legalidad vigente y la Constitución tiene graves consecuencias.

Resulta ridículo que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, diga que “lamentablemente, tenemos presos políticos de nuevo”. En vez de asumir su fracaso y valorar la mano tendida que aún mantiene el Ejecutivo para no tener que aplicar el 155, sigue empeñado en llevar a los catalanes hacia el precipicio social, político y económico a base de suplir su falta de argumentos con insoportables dosis de demagogia, victimismo y falsedad. Ceñidos a los hechos acaecidos en los días 20 y 21 de septiembre, queda más que demostrado que tanto Jordi Sánchez como Jordi Cuixart espolearon a las masas de radicales para impedir que se efectuara la Operación Anubis contra la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre que estaba prohibido por el Tribunal Constitucional. Una masa que coaccionó a los agentes e impidió que cumplieran las órdenes del juez.

Lo deseable a partir de ahora sería que la investigación judicial llegara hasta el 1-0 para que se pudieran depurar todas las responsabilidades de aquéllos que de un modo u otro atacaron el orden constitucional. Así, la juez de la Audiencia Nacional podría probar con casi toda seguridad la reincidencia delictiva del mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero. Un hombre al que la Guardia Civil considera incitador del caos en las calles por abandono de funciones y en consonancia siempre con Sánchez y Cuixart. Por ahora, Trapero sólo está privado del pasaporte y no puede salir de España a pesar de que la Fiscalía pedía prisión incondicional para él. Pero su responsabilidad en la hoja de ruta independentista es fundamental, de ahí que el fallo de este lunes sólo deba ser un punto y seguido que amplíe las investigaciones para que cada uno de los sediciosos pague por las consecuencias de todos sus actos.

Ni Quebec, ni Eslovenia: la carta de Puigdemont hará de Cataluña el nuevo Úlster
Nacho Cardero elconfidencial 17 Octubre 2017

Confusión sobre la confusión. La nueva cabriola de Puigdemont para tratar de sortear el requerimiento sobre la declaración unilateral de independencia (DUI) y el horizonte judicial de Trapero y de los dos Jordis (Sánchez y Cuixart) —a los que algunos sitúan a paso y medio de la cárcel— vienen a embarrar todavía más un terreno de juego ya de por sí impracticable.

Lo que para la Generalitat es una oferta de diálogo, una solución intermedia con la que “no vamos a romper la baraja”, en el Gobierno central se entiende como una provocación en grado sumo. No solo no responden al requerimiento de Rajoy sino que mandan por carta una lista de exigencias sin contrapartida aparente. En el colmo de los dislates, exigen al Ejecutivo que frene los procesos judiciales en marcha. Vivan Montesquieu y la separación de poderes.

Es lo más parecido a una partida de mus con las cartas marcadas. Si tú envidas, yo cuatro más. Si tú no crees en la independencia de Cataluña, yo mucho menos en la de la Justicia.

Con todo y con eso, la nueva astucia de Puigdemont no parece haber gustado ni a los servicios jurídicos del Govern ni al PDeCAT. Ayer tarde, la coordinadora general de esta formación, Marta Pascal, insistía en que tenían toda la confianza depositada en el presidente, que no había división en el partido, que el Gobierno estaba unido… ‘Excusatio non petita'…

La formación a la que pertenece el 'president' barrunta el peor de los escenarios. Una ‘carta trampa’ que queda en tierra de nadie. Ni satisface las ansias independentistas de los ‘socios’ de la CUP, ni sirve tampoco de freno para la activación del artículo 155 de la Constitución.

Previendo semejante argucia, fuentes oficiales del Gobierno insistían ayer domingo en que “cualquier otra suerte de contestación, sea una carta o la simple reiteración de su discurso, no evitará la aplicación del artículo 155”. Justo en ese punto estamos.

Todo lo malo es susceptible de empeorar y esa línea de actuación se impone, e incluso se promueve, desde Cataluña. Cuanto peor, mejor para los intereses secesionistas.

El choque de trenes era esto. “Hay bastante confusión”, señalan en el entorno del Govern. “Pero la impresión última es que jugaremos la crisis con toda su crudeza. No creemos que la estrategia de fuerza del Estado aguante internacionalmente, y menos si hay altercados en las calles. Tampoco veo a nadie aquí que defienda elecciones”.

El guion estaba escrito de antemano. Antes de que el 'president' enviara la carta, antes de que se marcara una DUI en diferido, o de que se aprobaran los simulacros de las leyes de referéndum y transitoriedad. Mucho antes. La estrategia obedece a un plan maestro que viene recogido en Enfocats, el informe que la Guardia Civil encontró en la vivienda del secretario general de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat, Josep Maria Jové.

Todo está escrito ahí. Lo que ha pasado y lo que sucederá. Lo de hoy es otro capítulo más en esta estrategia de desestabilización para forzar al Estado a que active el 155, “generar confrontación”, sumar a “las fuerzas políticas que quieran un cambio [los comunes]”, lograr la “complicidad internacional” y “poner en marcha un plan de desconexión forzosa obligando a un referéndum acordado que llevase a la creación de un Estado propio”.

Ni Eslovenia, ni Quebec. Con esta estrategia de confrontación promovida desde la Generalitat, Cataluña va camino de convertirse en el Úlster de España. No hay solución pactada. Y si la hay, mejor obviarla. Prefieren que el conflicto se enquiste, que se generen dos realidades distintas, varios parlamentos, leyes dispares, elecciones que unos reconocen y otros no, un conflicto abierto los próximos ocho años o el tiempo necesario para que en la población vaya permeando la idea del ‘Estado español opresor’ y el porcentaje de independentistas pase del 45 al 60%. Cuando esto ocurra, no habrá vuelta atrás.

Los miembros de la CUP, acaso coronados como los reyes del mambo y del caos, sueñan con ese momento, esto es, con el instante en el que Rajoy pulse el botón rojo del 155 y el ambiente se les vuelva proclive. “Ellos lo tienen muy fácil. El Estado se lo va a poner a huevo. Dicen: si me quieren arrollar, que me encuentren en la calle”, argumenta con tono crítico un alto cargo de la Generalitat.

“Tenemos en este movimiento de masas y espacio de poder popular uno de los mayores ejemplos de organización de la historia y, como pueblo, somos responsables”, mandaba por escrito Mar Ampurdanès, portavoz de Arran, el movimiento juvenil vinculado a la CUP, a los simpatizantes este fin de semana. “El pueblo votó, ganó y merece una respuesta de las instituciones catalanas a su altura”.

De la ristra interminable de mensajes que han circulado estas últimas 48 horas a través de WhatsApp, muchos, la mayoría, son ‘fakes’. Pero hay otros que llevan el sello oficial de la CUP y muestran su voluntad inequívoca de okupar Barcelona y parar la ciudad en una especie de huelga infinita.

La asamblea de los Comités de Defensa del Referéndum (CDR), que tuvo lugar el sábado, sirve de botón de muestra: “Quienes estén dispuestos a pasar unos días fuera de casa y poner en riesgo su integridad, que hablen conmigo después de la asamblea”, comentó uno de los intervinientes, en declaraciones recogidas por este diario.

Puigdemont, lejos de seguir el consejo de algunos de sus 'consellers', de una parte sustantiva de su partido e incluso de Artur Mas, más proclives a alejarse de la línea de acción de los antisistema y a seguir dando hilo a la cometa al Estado español, ha preferido dejarse engatusar por los cantos de la CUP. No en vano, los necesita para mantener la frágil mayoría independentista en el Parlament, posiblemente el origen de todos los males.

Merece la pena recordar también que quienes sacaron a Artur Mas del Palau de la Generalitat y colocaron a Puigdemont en la poltrona de 'president' fueron el sector municipalista de Convergència y, sobre todo, los duros de la CUP parlamentaria. Más concretamente, su líder Benet Salellas, procedente de Girona. “Está cerca de las tesis cuperas y es de los duros de Convergència”, decían entonces del hoy 'president'. Favor con favor se paga.

La infumable carta del golpista Puigdemont
Gorka Maneiro okdiario 17 Octubre 2017

Tras el requerimiento del Gobierno de España, el golpista Puigdemont ha respondido con una infumable carta, muestra insoportable de cinismo y desvergüenza y de la deslealtad absoluta con la que lleva tiempo comportándose la Generalidad de Cataluña respecto al Gobierno de España, el Estado del que somos ciudadanos y el conjunto de la sociedad española. Con ella, no es que haya confirmado que pretende vulnerar la legalidad vigente… sino que supone un nuevo episodio de una larguísima lista de incumplimientos legales y constitucionales y vulneraciones de derechos cívicos y ciudadanos. Y es que los no nacionalistas que residen en Cataluña siguen sin tener un gobierno que efectivamente los defienda como merecen. Desde el saludo inicial hasta la referencia última a la buena voluntad y al diálogo, la carta es un cúmulo de disparates que pretenden confundir al respetable, ganarse supuestamente a la opinión pública y seguir consolidando la independencia de Cataluña. Es decir, ganar tiempo para que no quede otra.

Puigdemont apunta que la situación que vivimos “exige respuestas y soluciones políticas que estén a la altura”, él que ha colocado a la sociedad catalana al borde del precipicio y fuera de la Unión Europea. Y cínicamente reivindica “el diálogo, la negociación y el acuerdo”, obviando sin ápice de vergüenza que no puede dialogarse ni negociarse ni acordarse con quienes vulneran la legalidad vigente y la Constitución Española. Habla de “numerosas personalidades e instituciones internacionales, españolas y catalanas” a las que supuestamente ha atendido para ofrecer una oferta de diálogo, obviando que no tiene más apoyos que los de su secta, los muy despistados o los muy reaccionarios. “Honestamente”, apunta, cuando destaca justo por lo contrario. En esa misiva, denuncia la “violencia actuación policial” del 1 de octubre… sin que se le caiga la cara de vergüenza. Y es que tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional cumplieron el mandato judicial encomendado y tuvieron que hacer frente no solo a la celebración de un referéndum ilegítimo e ilegal sino a la propia inacción de los Mossos de Esquadra que su gobierno ha venido dirigiendo y utilizando como policía política. Dice que muestra su voluntad de evitar cualquier tipo de enfrentamiento, cuando es lo que lleva procurando desde hace al menos dos años, haciendo transitar a Cataluña por la senda de la división y el enfrentamiento y llevándola a un callejón sin salida.

El “marco europeo”, reivindica, justo a lo que se opone el nacionalismo disgregador que representa, ese que pretende levantar fronteras entre conciudadanos. Con “cada una de las partes” se refiere a sí mismo y al Gobierno de España, como si él no fuera en la comunidad autónoma de Cataluña el representante del Estado, ese contra el que se ha declarado en rebeldía. Puigdemont pide a Mariano Rajoy “que se revierta la represión contra el pueblo y el Gobierno de Cataluña” y pide que mande parar la actuación independiente de la Justicia contra quienes han participado en un clarísimo golpe contra la democracia. Lo de denominar “líderes de la sociedad civil catalana” a fanáticos nacionalistas solo puede entenderse como una provocación evidente y un insulto a esa parte de la sociedad catalana que ha visto vulnerados sus derechos cívicos por su propio gobierno, desde los miembros de los partidos constitucionalistas hasta estudiantes universitarios no adeptos al pensamiento único nacionalista, pasando por padres y madres a cuyos hijos se les impide estudiar en castellano o simples ciudadanos anónimos hartos de la presión insoportable del régimen, adoctrinamiento ideológico en las aulas incluido.

En un penúltimo alarde de cinismo político, dice Puigdemont que la actuación del Gobierno de España ha impedido a su gobierno atender “a las personas más necesitadas”, ellos que son los reyes de los recortes sociales y malversadores de fondos públicos a mayor gloria de la supuesta independencia de Cataluña. Habla de “represión y amenaza”, cuando no hay mayor amenaza que incumplir el ordenamiento jurídico ni mayor represión que empujar a millones de catalanes a la división y el enfrentamiento, rompiendo grupos de amigos, familias y compañeros de trabajo. Ante semejante respuesta, el Gobierno de España debe aplicar el artículo 155 y restaurar el ordenamiento constitucional en Cataluña, con el objetivo de restablecer los derechos ciudadanos vulnerados. Y el PSOE y Ciudadanos deben estar a la altura de las circunstancias, pensar en el interés general y apoyar al Gobierno en ese propósito, si es que efectivamente lo lleva a cabo. Y si por lo fuera duda o contemporiza, convencerle para que actúe sin más espera. Espero que se muestren unidos, actúen con inteligencia y estén a la altura de las circunstancias.

Calumnia que algo queda
OKDIARIO 17 Octubre 2017

Los políticos independentistas han hecho de su golpe a España una falacia abyecta de la que les será muy difícil salir indemnes. El recorrido de los reporteros de OKDIARIO por varios centros sanitarios de Barcelona deja al descubierto una de las falsedades más graves: han tratado de criminalizar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a través de supuestos heridos que en realidad no existen. Mientras el Govern hablaba de más de 800 afectados por las cargas de guardias civiles y policías, la realidad es que los sanitarios admiten que los partes de lesiones no existen y que, salvo dos hospitalizados graves, “se manipula lo que haga falta” para cumplir con las exigencias del procés. De nuevo la mentira como arma política para tratar de engañar a la sociedad. Una treta repetida a lo largo de la historia que han puesto en práctica toda clase de regímenes totalitarios, políticos mediocres y dirigentes que fueron enemigos cerriles de los principios democráticos.

No obstante, los golpistas han sido tan cutres en el fondo y en la forma de su ataque que ni siquiera sus medios afines pondrán cubrir esta colección de falsedades. Esta vez, el lema del propagandista más sórdido de la historia, el nazi Joseph Goebbels, no conseguirá su fin, ya que en esta ocasión “una mentira repetida mil veces” no pasará por verdad. Por mucho que Puigdemont y sus acólitos traten de adulterar la realidad de los hechos, este periódico les ofrece las pruebas gráficas y sonoras que desactivan cualquier intento de engañar a los ciudadanos. Para la historia quedan ya las numerosas personas que pudieron votar hasta en tres centros electorales diferentes con el mismo Documento Nacional de Identidad o, incluso, con un DNI falso.

De hecho, todo el mundo pudo ver a niños votando en colegios sin interventores. Centros que incumplían cualquier norma básica y necesaria para alumbrar un proceso creíble. El relato falso e ilegal del 1 de octubre no se impondrá a la verdad ni a la legalidad vigente. El Gobierno no debe permitir que Puigdemont le impute sistemáticamente delitos como”la brutal violencia policial” o “la vulneración de derechos fundamentales” cuando son totalmente falsos. Basta ya de tratar de legitimar un golpe de Estado prohibido por el Tribunal Constitucional a base de mentiras y tratando de criminalizar a servidores públicos que sólo hicieron su trabajo. Labor impecable, por otra parte, a pesar de las manifiestas dificultades que sufrieron por la inacción de los Mossos.

SEGÚN LA VICEPRESIDENTA
El Gobierno destapa su estrategia: ‘Evitar que se aplique la Constitución’
La Gaceta  17 Octubre 2017

El Gobierno se resiste a aplicar la Constitución en Cataluña y deja en manos de Carles Puigdemont que se restaure la legalidad en la región.

El artículo 155 es muy claro. El Ejecutivo está legitimado para actuar cuando la autoridad de una Comunidad Autónoma ‘’no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España’’.

Fue el propio Gobierno quien reconoció que la afrenta ilegal de Puigdemont está afectando a la economía de todo el país, pudiendo rebajar la previsión de crecimiento, y de manera más contundente a la catalana.

La teoría está clara, lo que falla es la práctica. Decía este lunes la vicepresidenta del Gobierno que “nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución”. Por si no ha quedado claro, Soraya Sáenz de Santamaría ha emplazado a Puigdemont a decir que era todo broma para poder hacer borrón y cuenta nueva.

“Como ha eludido esa respuesta, entra en marcha la segunda fase de ese requerimiento“, en la que el presidente de la Generalitat tiene de plazo hasta el próximo jueves, a las diez de la mañana, para revocar la declaración de independencia o para decir claramente que no tiene que revocarla porque no la ha declarado. Tres días más en esta aplicación de la legalidad por fascículos mientras las empresas siguen huyendo de Cataluña, la tensión en las calles es mayor y la ley sigue sin hacer acto de presencia en la región.

Para rematar, la número dos de Moncloa ha dicho que “a veces da la impresión” de que algunos sectores “de los más radicales” quieren que se empiecen a aplicar medidas del artículo 155. ¿Es de radicales aplicar la Constitución? Según la vicepresidenta, sí.

En sintonía con el PSOE
Las declaraciones de la vicepresidenta sintonizan a la perfección con la carta remitida por Rajoy a Puigdemont. Ambos presentan el artículo 155 como algo nefasto, como un punto de no retorno que será malo para todos los españoles. En la misiva, el presidente del Gobierno le ofrece una segunda oportunidad y le recuerda que él será “el único responsable de la aplicación de la Constitución”.

Y luego está el PSOE, que también se apunta a la demonización de la aplicación de la Constitución. El portavoz de la Ejecutiva del PSOE, Óscar Puente, ha calificado de “inadmisible” la respuesta que el presidente de la Generalitat ha dado al Gobierno y ha dicho que si se aplica el artículo 155 de la Constitución será el único responsable. ¿Alguna diferencia con las palabras de Rajoy y Sáenz de Santamaría?

También ha señalado Puente -coincidiendo con Mariano Rajoy- que si finalmente el Gobierno tiene que aplicar el 155 el “único responsable” será Puigdemont, a quien ha recordado que “tiene en su mano” evitarlo, volviendo al diálogo por el que siempre ha apostado el PSOE, pero en el marco legal y dentro de las instituciones, como en la comisión parlamentaria para la reforma de la Constitución.

“La aplicación del artículo 155 será de acuerdo entre el Gobierno y el PSOE y, por tanto, los plazos serán consensuados entre ambos“, ha asegurado Puente, que ha confirmado que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el jefe del Ejecutivo han hablado este lunes sobre la “carta de no respuesta” de Puigdemont.

Críticas entre la clase política
Pero la inacción del Gobierno no ha sido bien recibida por algunos políticos españoles. Es el caso de Albert Rivera y Santiago Abascal, que han criticado que el Ejecutivo dude en restaurar el orden constitucional y lo presenten como algo negativo.

El líder de Ciudadanos, por su parte, ha hablado con Rajoy y ha defendido que aplicar la Constitución “no es opcional, sino una “obligación” porque hay que parar ya el “chantaje” del Govern.

Una conversación telefónica en la que Rivera ha insistido al líder del Ejecutivo en que active el artículo 155 para convocar elecciones en Cataluña para “desalojar” al presidente de la Generalitat a través de las urnas, y en la que no han hablado de las propuestas concretas que podría tener el Ejecutivo a partir del jueves, cuando vence el plazo del segundo requerimiento a Puigdemont.

También se ha manifestado en este sentido la exlíder de UPyD, Rosa Díez:.

‘Hay que recuperar la Educación’
Un inspector de Educación: ‘Hay adoctrinamiento desde hace décadas’
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 17 Octubre 2017

Un inspector de Educación en Barcelona denuncia un “adoctrinamiento identitario excluyente consustancial al sistema educativo”. Y fija el inicio del proceso de ingeniería nacional: “desde que se transfirieron las competencias de educación”

Jordi Cantallops es inspector de Educación en Barcelona y por primera vez da la cara. ¿La razón? “Porque en esta situación hay que ser valiente, y más como funcionario público respetuoso con el ordenamiento jurídico”. Su postura contará sin duda alguna con la hostilidad de sus compañeros de ‘Ensenyament’ (Educación), un sector tomado por el separatismo.

En una entrevista en el diario El Mundo, el funcionario del Consorcio de Educación de Barcelona (formado por la Generalitat y el Ayuntamiento) advierte del adoctrinamiento político en las aulas catalanas: “Hay pruebas evidentes que ya han recogido medios, el Ministerio, algunos partidos y parece que la Fiscalía. En algunos centros, gracias a determinado profesorado, hay tareas, murales, banderas sectarias y pancartas que perfectamente podrían calificarse de adoctrinamiento escolar y partidista. Todo con el conocimiento y la inacción de responsables públicos, y muy agravado tanto el 1-O, como antes el 9-N”.

Las fórmulas para el lavado de cerebro de los estudiantes catalanes son diversas: “Desde hace décadas se promueve una concepción identitaria excluyente, la catalanización, con la inmersión lingüística, o más bien imposición lingüística, con el catalán como única lengua vehicular y de comunicación en los centros. También con contenidos ideológicos de carácter nacionalista. Hay un adoctrinamiento identitario excluyente consustancial al sistema educativo prácticamente desde que se transfirieron las competencias de educación“.

Cantallops lamenta que los colegios públicos catalanes ignoran sistemáticamente los fallos judiciales, “infringiendo o incumpliendo derechos amparados en el ordenamiento educativo o en sentencias judiciales de tribunales superiores, sobre todo, en lo relativo a una mayor presencia de la otra lengua oficial, el castellano o español”.

“Es bochornoso que no podamos actuar”
Cita algunos ejemplos que ha denunciado el sindicato Ames en los que se ensalzan “lo que separa o diferencia a Cataluña del resto de España y ocultan lo que les une, presentado la relación entre ambas como un enfrentamiento constante en el que España siempre coarta las libertades, las costumbres y las tradiciones de Cataluña”.

Lamenta que, a pesar de las evidencias, no se les encarga actuación alguna al respecto. “Es bochornoso que siendo algunas pruebas tan evidentes no se hayan dado instrucciones a la inspección para actuar”. Advierte de que los efectos del adoctrinamiento escolar “pueden ser muy negativos en la formación o desarrollo, ético o moral, del alumnado afectado. Y pueden repercutir gravemente en la convivencia respetuosa, solidaria y democrática, no sólo en los centros, sino también en la comunidad o sociedad más en general”.

Por último, cuando Jordi Cantallops es preguntado por la posibilidad de retomar las competencias en Educación, responde afirmativamente, “y muy especialmente en lo relativo a las tareas de inspección”.

Profesores, padres y hasta directores de colegios admiten el adoctrinamiento en las aulas catalanas
Raquel Tejero y Borja Jiménez okdiario 17 Octubre 2017

Tras tanto leer acerca de si existe o no el adoctrinamiento en los colegios públicos o concertados de Cataluña, desde OKDIARIO hemos querido comprobar si existe tal manipulación en los niños. Lamentablemente, tras hacernos pasar por unos padres que querían matricular a su hijo en distintos colegios de la Ciudad Condal, nos ha quedado claro que sí: hablan de la inexistente corona catalana, de reyes de Cataluña y hasta afirman con rotundidad que a los niños se les habla de la Comunidad Autónoma catalana como si de un país se tratase.

Y no hablamos simplemente de padres o madres de alumnos, sino también del profesorado o incluso de una directora de uno de los colegios. “Claro” que se habla de países catalanes, explica una empleada de un centro escolar público de Barcelona. Y es que, aunque siempre nos afirman que no existe tal adoctrinamiento, en cuanto preguntas un poco más de la cuenta empiezan a salir las cosas raras. “¿Seguro que no hay adoctrinamiento?”, preguntamos. “A ver, quizás se ha comentado algo en clase”, terminan admitiendo.

Países catalanes y hasta la inexistente corona catalana. El nacionalismo catalán siempre se ha referido así a la Corona de Aragón, sin embargo, historiadores y distinitas instituciones llevan años denunciando que la denominación de ‘corona catalana’ es una falsedad histórica. Pero desde los colegios de Barcelona, pese a la mentira histórica, no dudan en afirmar que la corona catalana “es historia”.

La directora de un instituto concertado, de hecho, llega a afirmar rotundamente que se estudia, porque pasó. Y no solo eso, se muestra incapaz de reconocer que Cataluña no es un país, tratando de esquivar constantemente nuestras preguntas… Hasta que nos decidimos a entonar en catalán, y preguntar directamente por los ‘Països Catalans’, donde directamente nos confirman que “claro que se estudian” (debe ser que en castellano hay dudas pero no cuando se pronuncia en catalán).

Para los independentistas, ‘Països Catalans’ es la reclamación de un proyecto nacional y geopolítico que, obviamente, no se concibe fuera de la Comunidad Autónoma. Pero, para más inri, explicándonos el concepto de ‘Països Catalans’, la propia directora del instituto nos habla de ¡un rey de Cataluña! Ante nuestro asombro, sin embargo, insisten: “¡Eso es historia!”.

Los padres también lo reconocen
Fingiendo ser padres que están interesados en matricular a su hijo adolescente en un colegio catalán, nos disponemos a preguntar por el tipo de educación en los centros a los padres de alumnos. Padres, que nos explican, en absolutamente todos los casos que nos hemos encontrado, que “lo de los países catalanes” es algo que nos vamos a encontrar “incluso en las escuelas privadas”. “Yo estudié en una escuela privada aquí en Barcelona, donde pasé EGB y BUP. Y son los países catalanes. O sea, eso no te lo vas a saltar”, nos reconoce antes de admitir que él es independentista.

Otra madre nos explica que le parece bien que se hable de países catalanes porque “es cultura”. Y, cuando le espetamos que “es mentira” la existencia de unos países catalanes, la madre simplemente afirma que “a veces no les sirve de nada” y que “en todos los colegios públicos” vamos a “encontrar esto”. Algo que nos admiten, insistimos, prácticamente todos los padres: “Lo de los países catalanes te lo vas a encontrar en todas partes. Seguro”.

El PSOE exige en pleno adoctrinamiento y golpe a la Constitución el “respeto a la escuela catalana”
Carlos Cuesta okdiario 17 Octubre 2017

Los primeros cruces de informaciones e impresiones de cara a una hipotética reforma constitucional han constatado la enorme distancia que separa a populares y socialistas. Si el partido en el Gobierno debate en estos momentos si mantiene el control del 155 sobre la Educación una vez finalizada la etapa directa de intervención y freno del golpe de la Generalitat, los socialistas subrayan su compromiso con la defensa y “el respeto al modelo de escuela catalana”.

Pedro Sánchez se lo acaba de constatar a sus propios cuadros. El secretario general de los socialistas ha confirmado que cree en el respaldo al artículo 155 de la Constitución. Que no abrirá fisuras en la labor del Gobierno. Pero que lo hará bajo una óptica muy distinta a la del Ejecutivo. Pedro Sánchez pretende hacerlo bajo el lema del “diálogo” y con el fin de plasmar esas negociaciones en una reforma constitucional de amplio espectro que, además, debe dejar cabida al blindaje del actual modelo de “escuela catalana”.

Pedro Sánchez no ha trasladado estas conclusiones oficialmente al PP. Pero el partido en el Gobierno es consciente de sus propósitos. Para los socialistas, se trata de “compromisos” firmes. Objetivos conjuntos del “PSOE y el PSC” sobre los que ya han presentado diversas iniciativas.

Porque “los socialistas vemos posibilidades de diálogo y acuerdo, y ante la falta de voluntad de ambos gobiernos, plantearemos iniciativas concretas”, concluyen los socialistas.

El planteamiento del PSOE llega en un momento en el que el presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, acaba de solicitar un control del 155 específico para la Educación ante la evidencia del adoctrinamiento que se está empleando, a través de los colegios, y con destino a los niños.

El propio Ministerio de Educación, de hecho, ha enviado a la consejería catalana de Enseñanza dos requerimiento recientes por posibles delitos y violación de las leyes por “adoctrinamiento ideológico” en centros escolares. El departamento liderado por Méndez Vigo asegura que las denuncias de los padres se han disparado tras el referéndum ilegal. El ministro de Educación ha advertido ya de que está dispuesto a acudir a los tribunales si no recibe respuesta a estos requerimientos.

Uno de los casos que han motivado la investigación por posibles delitos afecta al Instituto Palau de Sant Andreu de la Barca, donde dos profesores acosaron al hijo de un agente de la Guardia Civil tras el 1-O preguntándole “estarás contento de lo que ha hecho tu padre”. Los profesores, además, animaron a todos los alumnos a “hacer un minuto de silencio en protesta por la violencia policial” que supuestamente se había ejercido. La presión llego al punto en el que muchos de los hijos de los efectivos de la Guardia Civil que están escolarizados en ese colegio secundaron la condena para no quedarse en clase y ser señalados.

Guante de seda sin mano de hierro
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 17 Octubre 2017

La expresión “Mano de hierro en guante de seda” va referida a una actitud firme en torno a la resolución de un problema, pero con apariencias apaciguadoras, diplomáticas.

En el tema catalán todo parece indicar que nuevamente los nacionalistas siguen una ruta de “mareo de perdiz”, es decir de la política del gato y el ratón, en la que el ratón, siendo aparentemente la parte débil, se escapa del gato y se come el queso. Otra vez se actúa con las tácticas tramposas de asestar golpes al adversario y retirarse a tiempo, justo antes de recibir la respuesta. Es insultante la forma descarada de reírse en sus propias barbas (nunca mejor dicho) ante Rajoy, aplicando la teoría del diálogo; un diálogo imposible, pues es como jugar al póker a sabiendas de que el contrario tiene una baraja bajo la mesa. Y hacerse como si no lo supiera, siguiendo el juego; que de antemano se sabe que va a tener un ganador: el tramposo.

Así llevamos durante décadas, en un tira y afloja donde los nacionalistas hacen de su capa un sayo y aplican la guerra de tierra quemada, practicando impunemente una corrupción política y económica sin prácticamente consecuencias, mientras que los dos principales partidos lo dan por bueno por “tener la fiesta en paz”.

Ante la situación presente de declaración de la independencia de Cataluña con efectos retardados, y de descomposición económica de esa región española; con el adoctrinamiento salvaje en las aulas y la segregación de más de la mitad de la población que no se siente independentista; caben dos soluciones:

Una es la de Rajoy, que es dar largas a la solución del problema, aplicando el modelo de Chambenlain, que, como se sabe, pretendía contemporizar con las políticas expansionistas del fascismo en Europa para salvaguardar la paz mundial sin tomar medidas contra los nazis, que al final llevó tras la invasión de Checoslovaquia en 1939 al rearme de Gran Bretaña al comprobar el nefasto resultado de su política pactista; y la llegada de Churchill al poder, que desarrolló justamente las políticas opuestas.

Otra muy distinta hubiera sido -no creo que se aborde esta solución- aprovechar esta crisis para resolver de una vez para siempre el chantaje nacionalista y la involución permanente en el asentamiento de nuestra democracia, y la unidad territorial de España, evitando así el derrumbe de nuestra economía después de casi una década de privaciones de los españoles para resolver la quiebra de Estado dejada por el nefasto Zapatero.

Esta crisis provocada por el egoísmo de una casta política privilegiada en Cataluña que arrastra mediante subterfugios de propaganda y adoctrinamiento a una parte significativa de la población que se deja engañar, va a tener consecuencias para todos los españoles, traducidas en más paro, más déficit en nuestras cuentas públicas y privadas, más inflación y presión fiscal; mientras las grandes corporaciones financieras mundiales se reparten los despojos a precios de saldo. El resolver esta situación por los mecanismos constitucionales hubiera exigido la aplicación de las soluciones que preserven la unidad de mercado, las libertades y derechos constitucionales y el Estado de Derecho, sin cuya condición la democracia va a quedar hecha jirones.

Las medidas de emergencia nacional debían haber sido aplicadas en el preciso momento en que se aprobó la ley de desconexión, cuya aplicación supone la independencia de facto de Cataluña que ya se está poniendo en marcha mediante fases sucesivas; independientemente de que el sedicente Puigdemont diga que se aplazan los efectos del acto de la sublevación. El paso del tiempo y el sometimiento del Gobierno títere de nuestra nación a las pautas marcadas por los sediciosos, además de humillante es una rendición inadmisible.

En esto no puede ocurrir como cuando se venció a ETA. Entonces se decía por los nacionalistas que no tenía que haber ni vencedores ni vencidos. Se siguió el guión nacionalista para no exacerbar ánimos, y efectivamente no ha habido vencidos, lo que ha supuesto que los que tenían que haber recibido el castigo de sus crímenes vayan saliendo de las cárceles, invadan nuestras instituciones, conquisten Navarra pese a que la mayoría de la población votó a opciones constitucionalistas y se camine hacia la gran Euskal Herría. Con lo cual yo pienso que sí ha habido vencidos: los que estábamos en contra del totalitarismo etarra arriesgando nuestras vidas. No puede ser que otra vez se repita la felonía. Una vez muy mal, dos es inadmisible.

Tiene que haber vencedores y vencidos. Además de por justicia porque el mal ya está hecho y es irreparable.
No a la impunidad.

Un vehículo avanza y acelera
Antonio Ríos Rojas  latribunadelpaisvasco.com 17 Octubre 2017

Aquella fiesta sin banderas, de camisetas y globos blancos que pudo presenciarse en distintas ciudades españolas ante el temor de que un día después España se inundara de banderas nacionales, fue el intento desesperado de volver a poner en marcha un camión que lleva años amenazando a España. El camión era rojo de fábrica, pero utilizando el perfecto camuflaje contemporáneo del pacifismo y el diálogo, se le revistió de blanco para la ocasión. Seguirán camuflándose, pero que nadie se confunda; es el mismo vehículo.

El camión, exhibiendo su rojo original, salió del garaje con la crisis económica. Llevaba casi ochenta años sin salir, pero con un buen lavado quedó como nuevo. Gente de buena voluntad pensó que fue justo que arrancara y que saliera del garaje. Muchos creyeron que era un camión de bomberos, dispuesto a extinguir los fuegos de la crisis y de la corrupción de PSOE y PP. Obligaban de alguna forma a que los políticos enderezaran, aunque fuera sólo una pizca, su inalterable y distante omnipotencia. Y la omnipotencia ya no era atributo ni de Dios ni del héroe, sino de gente ramplona que sólo destacaba por una combinación de suerte y falta de escrúpulos. Así pues, muchos vieron justo que el camión rebajara la altanera omnipotencia de los señoritos de cortijo. Pero pocos se dieron cuenta de quiénes eran los sujetos que iban al volante de aquel camión, así como tampoco del gusto de estos por pisar el acelerador (¿de quién lo habrán aprendido o quién los habrá imitado?).

No se trataba de apagafuegos, sino de pirómanos. Esta última palabra está hoy en boca de todas las ideologías. Pero hay que utilizarla con rigor. Estos conductores son los verdaderos pirómanos. La crisis y la corrupción fue en realidad una excusa para estos conductores incendiarios formados por un grupo de niñatos, la mayor parte de ellos pijos, que superaban su nulidad –unos- y sus ansias megalómanas del más infantil romanticismo –otros- creyéndose los perdedores de la guerra, y cuyo objetivo era devolver a España a la situación frente populista de 1936. Zapatero, demostrando que la ingenuidad buenista es en política el mayor de los males, había preparado el camino, pero estos conductores estaban dispuestos a recoger el guante, la horma de Zapatero; traían algo más, mucho más; un odio reconcentrado y la creencia de ser una casta superior, moral e intelectual, a lo que fue sumando una financiación sospechosa. No se movían como Zapatero, hacia todos lados, cual pollo sin cabeza –en realidad como marioneta del liberalismo progre- pidiendo empatía y tolerancia; estos conductores sabían contra qué y contra quiénes dirigir el vehículo. No es un marxismo lo que les anima en primera instancia, sino la más devastadora progresía, esta vez gozosamente consciente de su propia capacidad destructiva.

Pero he aquí que pese a la hedionda corrupción del PP, el partido liberal, aún llamado de derechas, no sin el sacrificio de muchos españoles, parecía estar sacando a España de la crisis. Las inversiones crecían, y tras años de grave sequía, volvían a brotar oposiciones públicas e iniciativa privada en cantidad. Aún se padecía -y se padece-, pero el horizonte comenzaba, si no a despejarse, sí al menos a mostrarse más tranquilo. La mejora significaba, claro está, una prolongación del llamado “estado del bienestar”, que no es la panacea, que no es un “Estado perfecto” sin afectados -esto no existe sino en mentes infantiles tipo PSOE zapateril-, pero al menos no acontecía la ruina que amenazó con hundirnos en la miseria, ruina que sólo temen quienes realmente han sufrido carestía y devastación y han salido de ella.

Y ante esta situación de mejora, los conductores, ya en marcha y a velocidad que superaba la permitida, jaleados por otros fans del camión rojo, el socialismo ingenuo, el socialismo podemita y los separatismos, pisaron el acelerador. “Ahora o nunca” –debieron pensar-. “No podemos dejar que España se reestablezca o ya no tendremos oportunidad de asaltar el poder para nuestras particulares conveniencias”. Fue un ataque, un atentado a la desesperada, y el campo preferentemente minado fue básicamente internet y los medios de comunicación. Esta masa, esta casta masiva que se sueña con superioridad moral e intelectual, que está convencida, entre tantas cosas, de que nadie que sea conservador puede ser culto, leído, interesante, de que quien es conservador es escoria, un paria mental; esta masa, experta en volver las pocas verdades del revés, bombardea incesantemente con las difamaciones más viles. Fuertemente ideologizados se alimentan, se autoengañan, sueñan en colores para devastar en blanco y negro –se trata de mentes enfermas-. El camión en marcha era un intento camicace, un atentado contra el país, calcado –con alguna variación temporal- al del separatismo catalán y el Frente Popular del 34-36. Sólo que ahora la chusma es mayor que entonces y es experta en extender el virus por internet. El curso del camión acelerado no ofrecía expectativas halagüeñas para España.

Mas he aquí que los últimos acontecimientos en Cataluña, los últimos atentados ocasionados por el camión multicolor, salido de la misma fábrica que el camión rojo, provocan lo inesperado. Cientos de miles de españoles y catalanes enarbolan la bandera de España y hacen creer a muchos que el espíritu patriótico -aunque de escasa categoría-, no ha muerto del todo en este país. Movidos algunos con sensata emoción por el lacónico discurso del rey, animados muchos al son de Manolo Escobar y emocionados otros con algún vídeo fraterno de los éxitos de “la Roja”, miles de españoles salieron a las calles de Barcelona y del resto de España. Pese a estos motores de tan escasa potencia espiritual –no puede esperarse más en esta época de hombres arbustos-, no dejó de ser emotivo ver a tantos compatriotas quitándose los complejos que desde decenios contaminan nuestra libertad, saliendo con las banderas que simbolizan la unidad de un país y buscando, aunque sin medios suficientes, imitar en altura y fortaleza a los robles.

Y… ¿qué pasó con el camión? El motor aún funciona -ya lo creo- y los conductores no se han bajado. Identificados ya por muchos como camicaces que arremetían contra el corazón y la integridad de España, parecían haber frenado bruscamente al ver a los españoles superando una represión psíquica y manifestándose orgullosos de su país. Pero no, el sistema de frenado de este vehículo letal tiene un defecto de fábrica. No pudiendo, no sabiendo frenar, han aprovechado su arte más propio, el amago, el engaño consciente, y han pintado de blanco el camión, como ya pintaran autobuses de otros colores, arrojando globos de ese mismo color por las ventanillas. No se engañen, pues en realidad, enloquecidos de rabia porque en España volviera a resurgir un orgullo de amor patrio, no han frenado sino tan sólo han tomado otra calle, un atajo, que ha de conducirles a la misma meta. Al son de “sin banderas”, “por el diálogo” –“parlem”-, camuflado a la perfección el cuerpo de color blanco y camuflada el alma de esa pedagogía pacifista para mediocres que pretende enseñarnos que no existen delincuentes que se reinserten sin diálogo –ellos también incluyen entre los delincuentes aquellos que hacen cumplir la ley-, y siempre al son de la poderosa palabra mágica “empatía”, palabra que identifica a un pedante, a una mente adolescente o a un progre -¿qué diferencia hay?-, no pretenden sino que se dialogue “en condiciones de igualdad” para desembocar en un referéndum pactado que permita obtener a Cataluña y al País Vasco los injustos privilegios que reclaman, terminando así por romper España.

¿Cabe un peligro mayor? El camión que nos amenaza y que ha acelerado por la avenida más transitada de nuestro país revistiéndose de blanco, no puede tolerar que en España surja un brote de orgullo español porque el combustible con el que se mueve ese vehículo es precisamente su odio a España, a su historia, a su bandera, a su ser; pues las pocas ocasiones en las que hablan de patria se refieren por ella al suelo español que ellos devastarán para hacer germinar el estado frente populista. De blanco, “Parlem”. Ya es hora de que nuestro país clame con voz unánime que el único diálogo y el único entendimiento que puede haber con los golpistas catalanes es el que señaló José Bono, el diálogo y el entendimiento de éstos con el juez. Cuando el español entienda este asunto inmediato, será hora de frenar en las urnas al camión blanco, al camión rojo.

La educación es la clave (también en Cataluña)
Francisco Muro de Iscar diariosigloxxi 17 Octubre 2017

MADRID, (OTR/PRESS) Casi todos los problemas de España se explican por la educación. Por la mala educación. También los de Cataluña. España arrastra un déficit educativo de varias décadas y sólo a partir de principios de los 70 con la Ley General de Educación de Villar Palasí se empiezan a sentar las bases de una educación generalizada y moderna. Es el Gobierno del PSOE el que da el paso definitivo con la educación gratuita y obligatoria para todos y el establecimiento de los conciertos con los centros privados, que fueron agentes indispensables para implantar sus reformas. Pero con la virtud llego también el pecado porque las leyes socialistas, con su progresismo izquierdista de salón, son las culpables de que hayamos ido rebajando los niveles de exigencia igualando por debajo en lugar de buscar la excelencia. Y porque instauraron también un desprestigio del "maestro" que todavía no hemos sido capaces de recuperar y que ha hecho un daño inmenso al poder educador de la escuela. Un maltrato que han continuado también los gobiernos del Partido Popular.

En aquellos tiempos de la transición y del café autonómico para todos, que catalanes y vascos siguen sin perdonar, se cometió otro grave error. Transferir las competencias educativas y crear después la Alta Inspección del Estado, encargada de velar porque en todo el territorio nacional se cumplieran unas enseñanzas comunes y no se utilizara la educación como un arma política. La Alta Inspección del Estado, que no sé sigue "existiendo" ha sido un fracaso absoluto porque nunca inspeccionó nada y permitió que la educación se usara como un arma de adoctrinamiento masivo, especialmente en lugares como Cataluña o el País Vasco, donde, además, en muchos casos, se enseñó a odiar lo español y al español. No es que educáramos bien para la convivencia a todos los españoles, sino que se permitió todo lo contrario. De aquellos barros estos lodos.

En el proceso catalán, los jóvenes independentistas, formados en las escuelas de Jordi Pujol, de Artur Más y de Puigdemont, han sido, son, una parte fundamental para implementar el referendum y para hacer más visible y más dura la ola independentista. Ellos, sus profesores y plataformas como la llamada Universidades por la República. El adoctrinamiento durante años de esos jóvenes, falsificando o deformando la historia y utilizando esa gran lengua catalana para dividir y separar, ha permitido que una gran masa de catalanes, los más jóvenes, estén convencidos de que España es el enemigo. Y durante décadas, los Gobiernos de España han mirado para otro lado porque necesitaban los votos de Convergencia. "Sois indispensables", les dijo Oriol Junqueras. Por eso, si hay freno y marcha atrás o si el Gobierno de la nación aplica el artículo 155, tendrá que mirar también a las aulas, porque van a estar especialmente violentas.

Y pase lo que pase, habrá que actuar sobre la educación. Se acaba de elegir presidente de la Confederación de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) al rector de la de Lleida. Es un gesto. Pero hace falta tomarse en serio la educación, que es lo único que puede llevar a la modernidad a España. Hay que invertir más, hay que gastar mejor, hay que elevar los niveles de exigencia y de competitividad. Pero, sobre todo, hay que evitar que algunos conviertan la educación en un arma de adoctrinamiento para reclutar activistas.

El incierto futuro de España
“La democracia ha legalizado a ETA vistiéndola de paisano y con el mismo proyecto político que antes conducía con el terrorismo”
Mikel Azurmendi: “La ideología de ETA, en lo esencial, es la del PNV”
Jon Casais  latribunadelpaisvasco.com 17 Octubre 2017

“El PNV ha hecho posible que los etarras y sus colaboradores se sientan legitimados: antes, cuando mataban y, ahora, que lo han dejado. El PNV siempre sostuvo que había razones políticas tras los asesinatos terroristas. El PNV no dejó jamás de hacer política mientras era aniquilada la política constitucionalista. Jamás se rebeló contra ETA arropando a los políticos de los partidos perseguidos”

Escritor en castellano y euskera, filósofo y antropólogo, Mikel Azurmendi (San Sebastián, 1942) se licenció en Filosofía por la Universidad de La Sorbona (Francia), y posteriormente se doctoró en la del País Vasco, donde ejerció como profesor de Antropología Social.

Primer portavoz del Foro Ermua y miembro fundador de ¡Basta Ya!, Azurmendi ha sido Premio Hellman/Hammet en 2000, nominado por Human Rights Watch, y también IV Premio a la Convivencia en 2001, nominado por la Fundación Miguel Ángel Blanco.

Azurmendi posee una amplia obra literaria, donde destacan obras “Euskal hilobia” (poesía), Kontu kontari Grezian barrena (relatos) y las novelas “Tango de muerte”, “Melodías vascas”, “El hijo del pelotari ha salido de la cárcel” y “Las maléficas”. Experto en el estudio de la multiculturalidad y en el análisis de los movimientos migratorios, es también autor de ensayos de etnología y antropología cultural como “Euskal nortasunaren animaliak”, “El fuego de los símbolos” y “Estampas de El Ejido”. Acaba de publicar “El relato vasco”.

“El relato vasco”. ¿Cree que este tema preocupa a la ciudadanía vasca una vez finalizado el terrorismo de ETA?
Claro que nos preocupa a muchísima gente vasca que la ciudadanía opte por “Pelillos a la mar, eso ya pasó, fue cosa del pasado. Echémoslo al olvido”. Comprender la crueldad del nacionalismo de casa y nuestra cobardía, la de la ciudadanía, es condición necesaria para comprender cualquier situación humana de opresión en el mundo. ¿A qué viene acordarnos ahora del Holocausto y hermanar Gernika con Auschwitz sino a tapar con ello lo que aquí acaba de ocurrir casi todavía ayer?

¿Se está perdiendo la batalla del relato?
No. Ni ganándola tampoco. La cosa está en ‘stand by’ porque las víctimas no se pliegan a ser equiparadas a los asesinos. El relato será institucional o no habrá relato y, de momento, hay variadas escaramuzas institucionales, muy malvadas todas y en la dirección de que aquí todos tuvimos un poco de culpa y ETA tuvo también un poco de razón. Mi libro denuncia varias de ellas.

¿Qué le han parecido los últimos actos de “desarme”?
Eso ha sido un paripé de las instituciones vascas jaleando vergonzosamente a ETA. Pero ésta no ha desarmado su mente, la mente de sus militantes, conmilitones, ex, y funcionarios de paisano en las instituciones vascas. Todos ellos siguen pensando que aquello que hicieron estuvo bien, que fue necesario, que “sirvió para construir pueblo”.

¿Hay en la sociedad vasca heridas sin curar?
¿Qué heridas? Una sociedad escindida no son heridas. Una parte de la ciudadanía que no puede llamarse española o vasca y española, y elegir sólo español e inglés para sus hijos no son heridas. Eso es una violación de la libertad. Y de los derechos de la persona. El nacionalismo en su conjunto no lo ha visto todavía. La sociedad vasca ha sido partida en dos, como tras la guerra civil o las guerras carlistas. Y hay que restañarla. No se necesitan hospitales para esas heridas sino escuelas de otro tipo de educación, universidades con libertad que no existe hoy, televisión que fomente el encuentro entre los vascos y no el encuentro entre nacionalistas y tras el “label vasco”.

¿Apoya el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco?
Yo los acercaba mañana mismo, no solo a los vascos, sino a los gallegos, a los extremeños, etc. y les ponía al lado de sus familias y les daba las llaves de la prisión y les ponía a trabajar en torno a la prisión limpiando montes y ríos. La única condición que les pondría es que expresasen que aquello que hicieron estuvo mal y que no lo volverán a hacer. Les haría cumplir la pena y rehumanizarse, cambiar, hasta volverse hombres y mujeres cambiados. Las A.P.A.C. de Brasil funcionan así y regeneran el 100% de los presos, incluso con tremendos delitos de sangre. Si el Gobierno vasco quiere saber algo de esto no tiene más que informarse. O llamarme, pues me brindo personalmente a hacer una experiencia mañana mismo con los presos. Pero eso no es lo que quiere el Gobierno vasco, ¿verdad que no? ¿Verdad que quiere otra cosa a propósito de los presos vascos?

Usted formó parte de ETA en los años 60. ¿Qué le queda de aquello?
Queda la responsabilidad de haber oxigenado a lo que luego iba a ser un monstruo. Mi monstruosidad es haber participado en 1967 en una reunión de célula en los bajos de la iglesia de El Antiguo donde Julen Madariaga (sí, ese mismo) nos proponía asesinar aquella misma noche a Pachi Iturrioz, jefe de ETA, por españolista. No le salieron las cuentas al Julen, pero esa reunión me ha perseguido siempre. En junio de 1968, exiliado ya en París, dos amigos tomamos la decisión de romper por dentro ETA. Y tras ello laboramos cierto tiempo. Ese amigo era Fernando López de Bicuña, profesor de matemáticas de Deusto, y desgraciadamente murió. Vive su ex esposa y sabe que esto era así. Y vive la mía y lo puede confirmar.

¿Qué futuro tiene la autodenominada ‘izquierda abertzale’?
Un futuro humanista sería que se regenerase reconsiderando las razones por las que apoyó el terrorismo. Hoy mantiene aquellas mismas que le condujeron a asesinar, luego habrá de ver que no son buenas y que debe desecharlas. Mientras no lo haga, no le auguro ningún futuro humanista ni pacificador. Actualmente sigue siendo una organización de escisión de la sociedad vasca por medios institucionales a base de sembrar el odio y la mentira.

¿Ve autocrítica en la autodenominada ‘izquierda abertzale’?
Nada, nada en absoluto. Los que más lejos han ido han dicho: “hicimos mucho daño”, así sin más, sin especificar el daño al conjunto de la sociedad democrática. Otros pocos han pedido perdón “por el daño” que han hecho. Algunos jefecillos han dicho que “acaso no estuvo bien matar”, y otros como Otegui dicen que “nunca dijeron que estaba bien matar”. Pero están en las instituciones, chupan del bote y de todo el desperfecto social y personal que hicieron, “pelillos a la mar”. Los ex etarras y el conjunto de su apoyo civil prosiguen en la misma creencia que tuvieron cuando asesinaban o colaboraban con los asesinos; prosiguen en los mismos sentimientos que creaban odio y borraban nuestros rostros hasta vernos como enemigos y perros. Además, no solo logran hacer pasar su punto de vista narrativo. Ya han logrado que las instituciones vascas tiendan a la equidistancia entre los asesinos y las víctimas, han logrado hacer creer a la ciudadanía que “los abusos policiales” son parangonables a sus asesinatos o que el proseguir en cárceles alejadas de sus familiares sea una afrenta a los derechos humanos

Un reciente estudio afirma que la mitad de la sociedad vasca apuesta por pasar página…
Es algo muy preocupante. Ha pasado eso en la ex URSS y así les va, como demuestra la historiadora Appelbaum en sus inapelables libros sobre los países del Este y el Gulag. Costó mucho trabajo que no pasasen página los alemanes en la Alemania después de 1945. Y costará trabajo que eso no pase aquí. El nacionalismo apuesta fuerte por olvidar pero le costará muy caro el olvido; tan caro como al franquismo, porque nuestros nietos necesitarán saber la verdad. Únicamente la búsqueda de la verdad es el factor de supervivencia de un matrimonio, una familia y un país. Si el nacionalismo se esforzase en hacer el relato de lo que aquí pasó, habría de abandonar la mayor parte de sus ideales nacionalistas. Porque el relato va de “cómo se quiso construir la nación vasca”. Cuantos ya creen que existe la nación vasca quieren pasar página de lo que aquí pasó.

Usted lideró un movimiento de rechazo al terrorismo, ¿cómo emprendió aquel proceso?
Yo no lideré nada. Yo di tardíamente un paso en la oposición al nacionalismo obligatorio. Yo se lo debo todo a otros más lúcidos que yo y más valientes que yo. Sin esos compañeros yo hubiese sido otro más de los consentidores con el terrorismo. Yo no necesito más reconocimiento que el de quienes me conocen y saben que soy un compañero leal, un hombre de palabra y un pensador que busca la verdad y la justicia, aunque me equivoque. Por eso estoy con las víctimas desde aquellos tiempos de Denon Artean. Esto me satisface plenamente.

¿Qué opina del papel que está jugando hoy el Gobierno vasco, en general, y Jonan Fernández, en particular, en lo que hace referencia a la deslegitimación de la violencia terrorista de ETA?
Ni el Gobierno ni ese personaje han hecho otra cosa que salvar los muebles en cada ocasión. Muebles que consideran suyos, claro. Los otros muebles, les da igual que se desechen al fuego. Todos ellos van directos a salvarse ellos salvando su relato.

¿Por qué afirma usted que la banda terrorista ETA no ha sido derrotada todavía?
ETA dejó de matar porque ya no podía seguir haciéndolo y, en los estertores organizativos, tuvo que renunciar al terrorismo. Ahora bien, se le permitió entrar con todo su armamento ideológico en nuestro sistema democrático. El error de la democracia es haber propiciado que un terrorista y asesino sea miembro del Parlamento e incluso se siente en una Comisión de Derechos humanos sin haber renunciado a ninguna de las creencias y motivaciones que le llevaron a matar. Y sin deslegitimar el destrozo cívico causado por el terrorismo. Miembros conspicuos de ETA han manifestado hasta en los periódicos que gracias a la violencia “se ha construido más Pueblo vasco” y, por doquier, prosiguen manteniendo que lo que hicieron fue necesario.

La democracia ha legalizado a ETA vestida de paisano y con el mismo proyecto político que antes conducía el terrorismo. No ha existido una condena explícita de cuanto hicieron contra la democracia y la ciudadanía. No han colaborado con la justicia en esclarecer más de doscientos casos Lasa-Zabala que quedan por esclarecer. No han dicho que, de nacer de nuevo, no volverían a hacer lo que hicieron. La democracia ha errado mucho.

El virus del odio y totalitarismo nacionalista que la banda terrorista ETA insertó en la sociedad vasca, ¿persiste todavía?
El nacionalismo étnico se basa en incentivar estados anímicos de diferencia xenófoba y fuertes propensiones a la contra basados en la falsedad narcisista de los hechos del pasado. Si ese nacionalismo pudo volverse terrorista es porque en algunos jóvenes el odio al otro, al español, era el condensado emocional de su motivación. Odio significa que ya no se ve a la otra persona como humana sino como un perro asqueroso. Y se la elimina del campo de visión. Unos y otros la eliminan ahora institucionalmente.

ETA no se ha desprendido de ningún aspecto de su creencia sobre lo que es Euskadi ni de sus propensiones y motivaciones hacia la exclusión de la ciudadanía no adepta. O sea, no ha desactivado la fuente generadora de odio étnico. Un tercio de la población vasca menor de 30 años sigue siendo partidaria de ETA, y casi la otra mitad de lo que queda no se ha expresado jamás contra ETA. Además buena parte de los neocomunistas y populistas españoles apoya a esta ETA sin desarme ideológico. Fíjese usted el potencial de odio que hay acumulado en nuestra tierra.

¿Cómo ve el papel desarrollado por el PNV que, según explica usted en “El reato vasco”, jugó con la ventaja que otorga la ambigüedad en torno a los crímenes de ETA y a su «ansia soberanista?
Si ETA no ha desarmado su ideología es porque, en lo esencial, es la del PNV. Lo esencial del nacionalismo no es matar/no matar, sino falsear la historia, odiar al otro por ser diferente e intentar escindir la sociedad en dos. Claro, un joven odia con más virulencia y tiene la fuerza que no tiene un mayor; tampoco tiene su pragmatismo. Y puede llegar muy rápido al terrorismo. Pero el PNV ha hecho posible que los etarras y sus colaboradores se sientan legitimados: antes, cuando mataban y, ahora, que lo han dejado. El PNV siempre sostuvo que había razones políticas tras los asesinatos terroristas. El PNV no dejó jamás de hacer política mientras era aniquilada la política constitucionalista. Jamás se rebeló contra ETA arropando a los políticos de los partidos perseguidos. El PNV sabe muy bien que su éxito se lo facilitó ETA y le muerden los diablos remembranzas tan actuales como la de Miguel Ángel Blanco. Y otras a las que se tendrá que enfrentar irremediablemente si queremos verdad y justicia.

¿Qué opina del PSE-PSOE actual?
El PSOE ha roto su tradición intelectual, que era oponer argumentos contrapuestos en el seno del partido, cuando cualquier acontecimiento suscitaba el pasmo suficiente para plantear interrogantes y provocar respuestas rivales. Esa investigación, debate y conflicto entre argumentos contrapuestos fue en muchas épocas el rasgo prominente de las relaciones sociales entre militantes, simpatizantes y votantes socialistas. Eso ha desaparecido completamente. Ahora solamente se dan acontecimientos, que crean oportunidades personales de trepar y acusar al otro. Ocurrencias y oportunismo para medrar personalmente. Y cada vez más, desde el 11M acá sobre todo, la argamasa que más va uniendo esas relaciones sociales entre militantes socialistas es el rencor y hasta ciertos matices de odio.

Yo le puedo entender a Egiguren cuando dice que debajo de ETA existe un problema político. Y podríamos hablar juntos de ello. Y, hasta acaso, acordar ambos algo. Pero cuando Sánchez dice las cosas que dice por tierra, mar y aire sobre España, sobre la nación, sobre la derecha y demás; y cuando los socialistas de Lasarte o de donde fuere se colocan tan al bies de los hechos y tan oblicuamente a lo que ellos fueron antes, pienso que el socialismo ya no tiene remedio y se está suicidando.

¿Corre peligro el verdadero relato de lo que ha sucedido en el País Vasco a lo largo de los últimos cincuenta años?
No hay un relato verdadero ni lo habrá en muchísimo tiempo. Claro que existen hechos y sucesos incontrovertibles en estos 50 años de terrorismo vasco que nadie puede obviar. También existen relatos de vida, artículos, filmes, documentales, documentos gráficos y reportajes de muchos de esos hechos. Y también hay análisis de ellos y sistematización de sus causas y resultados.

Y ahora que a ETA la han “desaparecido” policial y judicialmente, se está jugando el acta notarial que servirá para hacer Historia de todo ello. Esta acta siempre se hace con-figurando lo que pasó, o sea, dándole figura desde nuestros intereses de ahora. Es decir, cobran un tono u otro desde el sentido de final que hayamos aceptado. La aceptación siempre es institucional pues desde ellas se conmemorarán ciertos hechos del pasado. A fin de enardecer a la ciudadanía, claro. En este sentido ¿no se ha visto ya muy clara la intención nacionalista-socialista-populista cuando tuvo lugar el aniversario de Miguel Angel Blanco?, ¿o ante la resolución parlamentaria cuando la pantomima de entrega de armas en Bayona?

Lo que ahora está tratando desesperadamente el nacionalismo es hacer medianamente aceptable que todos tuvimos algo de culpa, que las dos partes deben abrazarse (así mismo, las dos partes, como si las víctimas fuesen una parte contra alguna otra parte), que las víctimas deben estar a más altura moral, que el Estado español también tuvo deslices policiales graves y mucha culpa en el terrorismo. En fin, que mejor cerrar ese capítulo y comenzar una nueva andadura hacia el futuro. La Historia comenzaría, pues, a partir de ahora, todos olvidados del pasado.
Para desgracia del nacionalismo esta fuga narrativa será revisada por nuestros nietos o bisnietos y exigirán entonces comenzar a transaccionar el relato verdadero. Pero ¿qué les importa ese futuro a los que tienen ahora el cesto bien lleno de nueces?

INSTRUCCIÓN ANTISISTEMA
El manual de ocupación de Arran, la guerrilla urbana separatista
Juan E. Pflüger gaceta.es 17 Octubre 2017

El radicalismo de los grupos separatistas de extrema izquierda crece ante la impunidad que les concede la Generalidad

La Gaceta publicó hace unos días el manual de guerrilla urbana que Arran, el grupo radical antisistema que hasta hace poco era la juventud de la CUP, estaba repartiendo a sus militantes y simpatizantes para enfrentarse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero esta nos es la única publicación de este grupo de radicales. Desde hace unos meses vienen elaborando y actualizando un manual para ocupar inmuebles.

En el manual, al que ha tenido acceso este diario, se explica la manera en la que debe realizarse para minimizar las penas a las que se enfrentan los elincuentes que decidan apropiarse de un inmueble que no les pertenece. Entre los consejos que da se encuentra la manera en la que debe realizarse, evitando enfrentamiento y lesiones para que las penas sean lo más lijeras posibles.

En el manual se contienen gráficos para asegurarse la entrada al inmueble y como asegurarse los suministros de luz y agua, por supuesto sin pagarlos tampoco.

Tras los consejos jurídicos y prácticos sobre cómo elegir un objetivo que sea viable, encontramos el apartado de cómo se debe forzar la entrada. En él aparecen diferentes tipos de cerraduras y las instrucciones y herramientas necesarias para forzarlas. La guía es muy minuciosa y se preocupa de que cualquier joven radical independentista pueda asegurarse el éxito a la hora de entrar en una casa.

Después enseña, también con instrucciones minuciosas e ilustradas, las diferentes formas que hay de puentear un contador de electricidad, dependiendo del modelo que tenga el inmueble ocupado, y garantizar el suministro fraudulento de energía. Del mismo modo se muestra la manera en la que se puede garantizar, de la misma forma fraudulenta, el suministro de agua para el inmueble.

Todo esto está firmado por Arran, que hace así apología de varios delitos: ocupación, fraude, daños a la propiedad,… sin que ninguna autoridad catalana actúe contra esta propaganda de quienes ya han protagonizado numerosos actos violentos relacionados con la ocupación.

40.000 radicales separatistas
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) cuantifican el total de radicales que estarían dispuestos a actuar con violencia a favor del separatismo catalán en unos 40.000 individuos. La mayoría de ellos pertenecen a las organizaciones creadas para generar en la sociedad el caldo de cultivo a favor del separatismo. Son Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y Òmnium. Pero hay un grupo muy radicalizado dentro de estos radicales antisistema que es el de Arran.

Este grupo se formó como separación de las juventudes de la CUP, aunque su vinculación sigue siendo más que notable. Está formado por algo más de un millar de individuos muy radicalizados y activos. Son los que verdaderamente preocupan a las FCSE porque se mueven en el entorno de las casas ocupadas y cuentan con una gran red de colaboradores.

La mayoría de ellos se encuentran fichados por los Mozos de Escuadra, que tras los incidentes del banco ocupado en el Barrio de Gracia hace un año consiguió identificar a muchos de ellos. Pero la actuación de los Mozos no hace pensar que colaboren en el control de estos grupos radicales si actúan en la calle de manera violenta.

PRIMER PASO PARA SU DEROGACIÓN
Nuevo golpe a las víctimas: el fin de la prisión permanente revisable
La Gaceta  17 Octubre 2017

El Pleno apoyó de forma mayoritaria una proposición de ley del PNV para dar inicio a la derogación de esta pena con 162 votos a favor, 129 en contra y 31 abstenciones.

La mayoría de los grupos se mostró la pasada semana favorable a tramitar en el Congreso la derogación de la prisión permanente revisable, una figura incluida en el Código Penal hace apenas dos años y medio y que casi todo el arco parlamentario, a excepción del PP, quiere que desaparezca del ordenamiento jurídico.

El Pleno apoyó de forma mayoritaria una proposición de ley del PNV para dar inicio a la derogación de esta pena con 162 votos a favor, 129 en contra y 31 abstenciones.

A favor de eliminar esta medida se pronunciaron el PNV, el PSOE y Unidos Podemos, además de Compromís o Bildu. Los 17 diputados separatistas catalanes no participaron por la situación en Cataluña. Ciudadanos optó por la abstención.

Sólo el diputado de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Carlos Salvador, y el PP, por boca de Leopoldo Barrera, han dejado claro su apoyo a esta figura, prevista para los delitos más execrables, como asesinatos terroristas o violaciones.

“¿De verdad creen que los ciudadanos desean la reducción del tiempo de condena, que terroristas como los de Barcelona se merecen penas más benévolas?, ha preguntado Barrera. Asimismo, ha señalado que el actual código penal da una “respuesta proporcional y constitucional a los delitos de mayor gravedad”, por lo que no cree necesario que haya que “aprender” del sistema penal de Venezuela, “aunque tenga muchos admiradores en esta Cámara”.

En esta misma línea se ha expresado el diputado de UPN Carlos Salvador, que ha aprovechado su intervención para reprochar al PNV que no apoyasen “en el pasado” ninguna de las leyes que se aprobaron “para acabar con ETA”.

Ha sido el diputado del PNV Mikel Legarda quien ha presentado en el Pleno la proposición de ley de su grupo para su toma en consideración, que ha salido adelante con los votos de la mayoría.

De “dudosa constitucionalidad” ha calificado Legarda la prisión permanente revisable, que choca, a su juicio, con la política criminal que formó parte de los consensos básicos de las Cortes constituyentes y de la Ley General Penitenciaria, una norma que concitó la unanimidad de los legisladores.

Para Legarda, la figura no satisface las necesidades de la sociedad, ni es idónea ni proporcional. Además, ha subrayado el parlamentario vasco, no fue reclamada por nadie.

“Su implantación se debe al populismo punitivo causado por el sensacionalismo de algunos medios de comunicación que azuzan a la sociedad en sus crecientes reclamaciones de castigo y que el PP acoge por ser acorde con su ideología penal preferentemente retributiva”, ha dicho Legarda.

Y para abundar más en su rechazo, el diputado ha asegurado que la prisión permanente “erosiona los principios de reeducación y reinserción social del recluso, merma la seguridad jurídica y el principio de legalidad, es indeterminada y no es proporcional”.

No ha compartido estas apreciaciones el diputado del PP Leopoldo Barreda, quien instó a los grupos a esperar la decisión del Tribunal Constitucional, ante el que se recurrió esa figura, antes de tramitar su derogación.

“Estas prisas y urgencias parecen indicar que no confían en que el TC les dé la razón”, ha añadido Barreda, que ha considerado la propuesta de los nacionalistas como una “mera cabezonada política”.

Porque, a su juicio, lo que en el fondo pretende la proposición es “reducir la penas de los crímenes más execrables, los que más alarma suscitan y para los que los ciudadanos quieren el mayor reproche penal”.

“Si quieren reducir las condenas, díganlo a la cara”, les ha espetado el diputado del PP antes de insistir en que la proposición es “diametralmente opuesta a las demandas de la sociedad“.

Desde la bancada socialista, Juan Carlos Campo ha pedido superar la “forma oscura de hacer política” que supuso la aprobación de esa figura penal con el apoyo único del PP y que ha creído innecesaria, hasta el punto de afirmar sin tapujos que “se venció a ETA sin necesidad de ella”.

Campo no ha tenido reparos en señalar que con la prisión permanente se hace “un flaco favor a la libertad” porque, además, niega -a su juicio- la concepción resocializadora del sistema penitenciario.

Eduardo Santos, de Podemos, ha censurado al PP por ser “profundamente reaccionario” y haber dado “una patada hacia el año 1928”, además de haber cambiado “el dolor por votos” al aprobar esa figura y de “aplicar el principio de venganza en lugar del de justicia, rompiendo con la tradición humanista del derecho penal”.

También contra la prisión permanente ha arremetido la diputada de Ciudadanos Patricia Reyes, quien ha dicho que la llamaron así para que “sonara más amable”, pero en realidad “estamos frente a la cadena perpetua”, a la vez que ha abogado por tratar su reforma en la subcomisión para una estrategia nacional de justicia creada en el Congreso.

Por Bildu, la diputada Marian Beitialarrongoitia ha tachado la figura de “un paso más en la deriva antidemocrática del Estado”, mientras que por Compromís, Enric Bataller ha entendido que significa para el recluso una “condena a pudrirse y no a resocializarse”.
 


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