AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 18 Octubre 2017

Claro que es violencia
Emilio Campmany Libertad Digital 18 Octubre 2017

Una de las pretensiones del separatismo golpista catalán es la de ser un movimiento pacífico. Tal aseveración es falsa.

Una de las pretensiones del separatismo golpista catalán es la de ser un movimiento pacífico. Tal aseveración es falsa. En una democracia, el derecho de cada cual acaba donde empieza el del otro. Para violar los derechos de los demás con violencia no es necesario asesinar ni poner bombas. Basta llegar a imponer ilegalmente la propia voluntad con violación de los derechos de quienes no están conformes con ella. La imposición a otros de un resultado contrario a la ley es violencia. La aprobación de unas supuestas leyes privando a parte del Parlamento de los derechos que el propio reglamento de la cámara reconoce a los grupos que no son independentistas es violencia. Impedir la aplicación de la ley, evitar la obtención de las pruebas de un delito, obstaculizar la acción de la Policía y de los jueces es violencia.

Por si estas consideraciones no bastaran, está lo ocurrido durante la huelga general convocada tras el supuesto referéndum de independencia. Los piquetes obligaron a varios negocios, industrias y empresas a cerrar ese día en contra de su voluntad. Eso se hizo con violencia. Cortar carreteras, quemar neumáticos e impedir el libre tráfico de personas y vehículos es asimismo violencia, mucho más cuando en algunos casos se hizo bajo el amparo de la fuerza pública regional. Es más, precisamente porque se hizo bajo la protección de esa fuerza fue especialmente violenta. Porque la sola presencia de la Policía implica la amenaza de emplear la fuerza contra quienes pretendan resistirse a la violación de sus derechos. Y la amenaza del uso de la violencia, aunque no llegue a utilizarse porque el agredido se avenga a hacer lo que el violento desea, es también violencia.

También es violencia el odio o la incitación al odio. Acusar a un ciudadano, no digamos a un niño, de ser reo de traición por no secundar los deseos de los independentistas es violencia. Como lo es rodear los cuarteles u hoteles donde pernoctan policías y guardias civiles para insultarles, amedrentarles, señalarles y acusarles de emplear ilegítimamente la violencia para justificar la que pudiera dirigirse contra ellos. Y es cierto que los agentes habían recurrido a la violencia, pero lo hicieron legal y legítimamente al tratar de imponer una decisión judicial adoptada con todas las garantías legales y que algunos ciudadanos trataron de impedir. Esa resistencia también es violencia.

Podría ser el caso de que el pueblo catalán sufriera una opresión tal que, con independencia de lo que digan las leyes, el recurso siquiera moderado a la violencia estuviera moralmente justificado. Pues que los separatistas defiendan el innegable empleo de la violencia al que habitualmente recurren con ese argumento. Pero que no nos digan que sus protestas son pacíficas porque en absoluto lo son. Lo que hacen es arteramente restringir, no eliminar, el empleo de la violencia para disfrazar de pacíficas acciones que en realidad no lo son. Si lo parecen es porque llevan años desarrollándolas sin que el Gobierno de España haya hecho nada para impedirlo. Pero claro que es violencia.

Cuando la ley no se puede aplicar en Cataluña
Fernando Ónega La Voz 18 Octubre 2017

La frase «este país es ingobernable» está demostrando estos días que dice bastante la verdad. Casi todo lo que se refiere a Cataluña tiene ese componente de falta de lógica. Y cada día con más evidencia y alarma personal y social. Permítanme una brevísima descripción de hechos y posicionamientos registrados en las últimas horas para no hacer interminable el relato de esta situación.

A un jefe de la policía le imponen medidas cautelares por presunto delito de sedición y medio millar de agentes, encargados de combatir ese y otros delitos, lo reciben como un héroe. Esos agentes, entre otros 17.000, deben garantizar el orden público cuando se produzcan tumultos en Cataluña.

Un jefe de Gobierno, representante del Estado en esa Comunidad, se dispone a responder mañana a un requerimiento del Gobierno central sin aceptar la legalidad de ese Estado. Y ello se producirá con la plena complacencia de al menos la mitad de sus administrados.

Los presidentes de dos asociaciones independentistas son enviados a prisión preventiva con graves acusaciones de promover la desobediencia a decisiones judiciales, alterar el orden y buscar «fuera de la ley» la independencia de una región, y el Gobierno autonómico los califica de presos políticos, importantes líderes de opinión califican la medida de la jueza de error y un líder moderado como el socialista Miquel Iceta la considerada desproporcionada.

Todas esas actuaciones judiciales y, sobre todo, su recibimiento en importantes sectores de la sociedad están creando un falso estado de opinión que nunca habíamos visto en este país: los jueces no son independientes y sus autos y sentencias obedecen a las instrucciones de un perverso y agobiante Gobierno central, empeñado en mantener la unidad nacional. El partido político Podemos, a pesar de su vocación estatal y de su aspiración a gobernar España, es uno de los grandes creadores de ese estado de opinión.

Y, finalmente, infinidad de declaraciones políticas y frecuentes artículos periodísticos sugieren que la ley no se debe aplicar en Cataluña porque puede provocar movilización social y enfrentamiento civil. Aceptar, defender y cumplir la ley comienza a ser un ejercicio de alto riesgo. De ese riesgo no se libran el rey, ni los miembros del Gobierno ni los analistas individuales.

Con lo cual, vuelvo al principio de estas líneas: ¿está España dejando de ser gobernable por culpa del desafío secesionista catalán? ¿Se puede gobernar un país si cada decisión política es recibida como autoritaria, incluso franquista, y cada decisión judicial está condenada a la contestación y a provocar conflictos sociales? Francamente, hay muchos motivos para dudar. Y mucho pesimismo sobre cómo volver a la normalidad; a la simple normalidad de la razón.

La tercera ola del secesionismo
Javier Barraycoa gaceta.es 18 Octubre 2017

Con el nombre de La ola, se conoce el experimento de Ron Jones que demostraba la facilidad de manipular grupos humanos. En su colegio consiguió en escasos días transformar una clase de indisciplinados adolescentes, en una organización de carácter casi fascista. Sobre este experimento hay una película llamada precisamente La ola, más que interesante para ver.

En realidad, el nombre del experimento viene del efecto denominado la tercera ola. Los ritmos de las crestas al chocar con la costa son triples. Primero arriba una ola engañosa, con cierta fuerza que es superada por una segunda en tamaño y volumen y, por fin, la tercera es la que rompe con fuerza y puede causar más estragos.

Este símil tiene mucho que ver con los ritmos del interminable proceso separatista. Nos permite visualizar en qué parte de su transcurso estamos, si ya ha llegado la tercera ola o aún debemos esperar lo peor. Para la inmensa mayoría de ciudadanos, el callejón del proceso se está estrechando definitivamente y más pronto que tarde el grano de pus debería estallar y el absceso sanar. Craso error. La tercera ola está por llegar y de manera sutil e inesperada. Aún se hará esperar y de ahí deriva su peligro pues pocos la esperan.

La primera ola se puede identificar, sin lugar a dudas, con el catalanismo moderado de Pujol que contenía en germen todo lo que ha advenido estos últimos años. El famoso Programa 2000, escrito en 1990 por Jordi Pujol ya era una hoja de ruta en toda regla hacia la independencia. Durante 30 años, el nacionalismo sumergió a la sociedad catalana en una inmensa ola de clientelismo, supremacía cultural, acomplejamiento, espiral del silencio, servilismo al poder autonómico constituido. La inmersión lingüística (qué ajustado el término inmersión), no era una cuestión idiomática. Fue una inmersión en las categorías nacionalistas en todas y cada una de las dimensiones de la existencia social y personal. El descomunal tamaño de este oleaje fue asumido por la sociedad catalana porque su decurso fue lento y prácticamente imperceptible para la mayoría.

Sin esta primera ola, hubiera sido imposible la segunda. Más corta pero más brusca. Los desencadenantes fueron muchos: la frustración de CiU ante dos gobiernos del tripartito; la frustración del tripartito por no ser considerado demasiado nacionalista; la irrupción del zopenco Zapatero en la política nacional, la demencia política de Pascual Maragall que llevó a desgajar una parte de la burguesía catalanista de la dirección del PSC, un partido cuyo inmenso poder eran los votantes inmigrantes o sus hijos; el empeño maragaliano de pasar a la historia por promover un nuevo Estatuto; la ineptitud de un Tribunal Constitucional que dejó podrir sus resoluciones cinco años y generar un resentimiento agrio entre nacionalistas. Todo ello fue aprovechado por una CiU hambrienta de poder y temerosa de que sus corruptelas, que apestaban ya demasiado, salieran a la luz pública. La segunda ola se puso así en marcha y está culminando con esta fase que vivimos: choques de trenes contra vagones, pulsos desproporcionados, demagogias a raudales, pactos secretos, postureos clientelares incluso rememoración de luchas callejeras sesentayochistas. Habrá detenciones, procesos, imputaciones, cárcel … y más resentimiento. Posiblemente en una posterior etapa en la que gobiernen las izquirdas, abundarán indultos y el nacionalismo volverá a crecerse. Se iniciará así la tercera ola.

La tercera ola, será sutil, se irá preparando cuando pase la resaca de la segunda, pero si explota, sus consecuencias serán incalculables. Tarde o temprano, Cataluña deberá pasar elecciones y todo augura un frentepopulismo dirigido por Esquerra. ERC es un partido mucho más burgués y moderado de lo que a primera vista muchos pueden pensar. En su fuero interno saben que no pueden ganar un pulso al Estado, pero sí inocularle un “troyano” que dentro de unos años lo deje atenazado. Pero para ello deben estar dentro del tablero de juego.

Cuando se produzcan las elecciones en Cataluña, para algunos “Constituyentes”, para otros simplemente autonómicas, se evaluarán los nuevos equilibrios y fuerzas políticas. Un tripartito en Cataluña con ERC a la cabeza, los Comunes (podemos e IC camuflados) y un más que ambiguo PSC deseoso de protagonismo, es el escenario ideal para arrodillar al gobierno de España. No podemos olvidar que el PP sigue con una exigua mayoría, sin presupuestos y temblando en una cuerda floja, con apoyos –siempre traicioneros- de Europa y el mundo financiero. Tampoco podemos olvidar que el PSOE nunca renegará de su proyecto de Reforma Constitucional de carácter federalista, ante sala de la ruptura legal y consitucional de España (adelantamos la frustración de aquellos que verán cómo la ruptura de España podrá a legar ser conforme a la Constitución).

¿Por cuatro lentejas, léase unos años en el poder, el PP se dejará seducir con la reforma constitucional? Ojalá nos equivoquemos, pero creemos que sí. Ya hemos visto de todo en el trozo de historia que nos ha tocado vivir. Tras la segunda ola, aparentemente España volverá a un “orden” constitucional con unas izquierdas aparentemente satisfechas. Pero entonces, la tercera onda se pondrá en marcha. Este rompiente contendrá los “troyanos” introducidos en la reforma constitucional y permitirán, en caso de que sean eficaces, una independencia de facto de parte del territorio español, o la sustitución de la monarquía por una república. Lo malo de la tercera ola es que a todos los bañistas les coge desprevenidos pensando que la marejada ya ha pasado. Y cuando llega, pocos son capaces de mantenerse en pie.

La llave de la casa
TSEVAN RABTAN El Mundo 18 Octubre 2017

Luis Felipe I de Francia, pocos meses antes de la revolución que lo destronó, era como el hombre que se niega a creer que su casa está en llamas porque lleva la llave en el bolsillo. Esta frase de Tocqueville, descripción de la inacción del monarca, podría valer para el Gobierno de Rajoy, si no fuera porque ni la casa es de Rajoy, ni el presidente del Gobierno, por importante que sea su puesto, tiene la única copia de la llave. Esa es una más de las ventajas de la democracia, aunque los ciudadanos nos olvidemos a menudo de ello. El Estado democrático nos pertenece, nuestra escritura se llama Constitución y ordenamiento jurídico, y los poderes públicos son sus administradores. No son los diputados, ni los ministros, ni los líderes de los partidos, ni los jueces los que deciden sobre qué se puede hablar o cómo o sobre qué se puede decidir. Son los ciudadanos. Pero cuidado con la simplificación. El de ciudadano es un concepto a menudo malinterpretado. Muchos creen que se identifica sin más con los individuos concretos, hombres y mujeres. Pero esto es un error. La ciudadanía no es simple resultado del nacimiento, de la existencia, sino que es algo más: es un producto de la ley. Sin el edificio legal, no somos ciudadanos.

La ley democrática nos protege del Estado, a los unos de los otros y a todos de las veleidades de las tiranías mayoritarias, de la turba. Por eso son ciudadanos, lo siguen siendo, aquellos que trabajaron para construir nuestra democracia, aunque hayan muerto; por ello se comportan como si no lo fueran los que nos pretenden expropiar del derecho a que cualquier cambio legal se efectúe únicamente conforme al procedimiento establecido en la propia ley. Nuestros padres siguen vivos en lo que construyeron y nosotros, como sus herederos, asumimos todos los derechos y todas las obligaciones que nos legaron: entre ellos el de hacer política, incluyendo el cambio de la ley, solo dentro de la ley. Nuestra obligación es ceder este patrimonio intacto y enriquecido a nuestros hijos.

Por desgracia, llevamos mucho tiempo permitiendo que el ácido corroa los cimientos. Los primeros que lo esparcieron fueron los políticos corrompidos que se creían impunes, hasta el punto de trasladar esa creencia a muchos de nuestros conciudadanos. El daño ha sido terrible. Más tarde se unieron los que vieron en la última crisis la oportunidad de destruir el sistema desde dentro, utilizando la mentira, la exageración y la propaganda sentimental al hacerse pasar por la supuesta voz del pueblo o de la gente, esa inexistente construcción populista. Los últimos han sido los secesionistas, los seguidores fanáticos de la religión nacionalista, el peor cáncer padecido por Europa, causa de la muerte de millones de personas.

En todos los casos citados, hay un elemento común: el incumplimiento de la ley. Pero en los dos últimos, el incumplimiento no es vergonzante. El corrupto intenta que no le pillen, es clandestino. Cuando le cogemos con las manos en la masa y actúa la justicia, la enfermedad no contamina al sistema sino que lo hace más fuerte. Pero esta profilaxis es imposible cuando el que lo socava se enorgullece de ello y actúa abiertamente. Por esta razón, si la discrepancia no es simplemente ideológica o programática dentro de los límites de las instituciones que nos amparan, sino que afecta a su misma existencia, el diálogo no solo es peligroso, sino que es moralmente reprobable. El diálogo político y civil solo debería admitirse con quien nos reconoce como iguales, como ciudadanos, con quien no se atribuye privilegios. Si hoy hay un golpe de Estado en Cataluña y una masiva comisión de delitos y tropelías, no lo es por falta de diálogo, sino por la corrupta idea de que es admisible discutir y pactar con los que incumplen abiertamente la ley. Esa idea se ha ido instalando y llevando a la práctica, y ha alimentado un proceso en el que unos diseñaban una voladura de nuestro sistema, mientras los otros se parapetaban atemorizados detrás de simples declaraciones de intenciones, aplazando la respuesta. La casa es nuestra. Las normas que nos dimos los españoles no pertenecen a los políticos sino a todos. Todos, uno a uno, somos los dueños del proceso de cambio constitucional y de las libertades que nos protegen.

Por eso, los que queremos que la ley se cumpla teníamos y tenemos derecho a que no se utilizase tácticamente, como una simple posibilidad cuando es un imperativo. Sin embargo, muchos han jugado al realismo para aparentar una cínica sofisticación: nos han dicho que una ley inconstitucional puede ser constitucional si nadie la recurre, aunque hieda. O que un Gobierno puede utilizar, en fraude de ley, por la puerta trasera, mecanismos abiertamente inconstitucionales como un referéndum que tuviese por objeto una modificación de la propia Constitución, sin utilizar el procedimiento previsto, para construir una legitimidad amorfa que justificase una especie de automatismo posterior. Esa discrecionalidad ya ha sido una corrupción de baja intensidad. Si el Gobierno de España y el Senado hubieran cumplido su obligación hace dos años, cuando se aprobó en el parlamento de Cataluña un plan secesionista y golpista, y hubieran aplicado el artículo 155 de la Constitución, no habríamos tenido que presenciar como algunas autoridades del Estado y servidores públicos se apropiaban, el infame 1 de octubre pasado, de nuestra casa común, que no es el territorio, las piedras, los ríos o las cordilleras, o una parte de ellas, ni siquiera sus lenguas, sus tradiciones o sus costumbres. La casa común es una idea, una patria intelectual, un reglamento para la discusión ordenada y civilizada.

En Vencedores o vencidos, la película de Stanley Kramer, el arrepentido juez nazi, Ernst Janning, le pide al hombre que lo ha condenado a prisión que le crea cuando dice que nunca quiso que se llegase a eso, a los millones de muertos del nazismo. «Se llegó a eso, Herr Janning, la primera vez que usted condenó a muerte a un hombre sabiendo que era inocente», responde el personaje protagonizado por Spencer Tracy. Esta frase es falsa porque es literatura. Sin embargo, nos dirige hacia una verdad: cada vez que cedemos y aplicamos laxamente o inaplicamos la ley porque pensamos que conviene o porque alguien pide que se atienda a sus sentimientos o deseos, debilitamos la estructura. Un día, el edificio no resiste más y se hunde, aplastándonos. Ese día dejamos de ser ciudadanos y nos convertimos en tribu.

Si queremos que nuestra patria intelectual resista no podemos ceder a la tentación de pactar que la ley no se aplique para evitar supuestos males mayores, convirtiendo a los golpistas en interlocutores y cediendo al chantaje. Se supone que esta enseñanza la habíamos comprado pagando un enorme precio histórico, pero la infantilización galopante producto de las expectativas frívolas de generaciones que no han tenido una experiencia directa del autoritarismo han extendido paradigmas estúpidos y peligrosos. Naturalmente, la inercia de la realidad siempre se impone, pero la pregunta es si vamos a dejar que se imponga por su empuje bruto o vamos a encauzarla. En ambos casos habrá sufrimiento. Esto no es un videojuego; no va a salir gratis. Lo único que aún podemos limitar es el coste. Si aplicamos la razón y restauramos la ley ya, sin concesiones, el coste será menor aunque inmediato. Si dejamos que la gangrena aumente y enviamos el mensaje de que alguien va a beneficiarse de saltarse la ley, el coste será mayor y se extenderá por generaciones. Yo defiendo que actuemos como adultos.

Tsevan Rabtan es autor de Atlas del bien y del mal (GeoPlaneta, 2017).

Paso al frente de Cs para acabar con el adoctrinamiento en las aulas tras 35 años de pasividad de PSOE y PP
Pide crear una agencia independiente de inspección. “Ha llegado el momento de dejar de construir un país al servicio del nacionalismo".
O. Moya Libertad Digital 18 Octubre 2017

Ciudadanos propuso este miércoles la creación de la Agencia Independiente de la Alta Inspección Educativa, que asumiría las funciones de la actual Alta Inspección Educativa, figura recogida en los distintos estatutos de autonomía, con el fin de evitar, entre otras cosas, el adoctrinamiento en las aulas.

Lo hace, en forma de proposición de ley, un día después de que ayer el Congreso rechazara impulsar distintas medidas contra el adoctrinamiento político en los centros escolares de Cataluña, además de en Baleares y Comunidad Valenciana, denunciado por la formación naranja.

Así lo anunció el líder del partido centrista, Albert Rivera, que defendió la necesidad de esta ley "después de 40 años" de inacción de los principales partidos de España. "Creíamos que iba a ser el Gobierno el que iba a ayudar con una ley como ésta. Creíamos que el PSOE podía apoyarla pero, vistos los aplausos de ayer del PSOE al PNV y al PdeCat y vista también la abstención del PP, nos vemos obligados a presentar esta ley porque, si no hacen ellos algo, nosotros no vamos a permanecer paralizados".

Rivera recordó que si bien la Educación está transferida a las comunidades autónomas es ésta una competencia "compartida". "La Constitución le confiere al Estado la competencia de supervisión a la Alta Inspección y la competencia también del cumplimiento de las leyes". Así las cosas, el líder de Ciudadanos subrayó que "el Estado tiene una función que es garantizar que en nuestras aulas ni se adoctrina, ni se hace propaganda política, ni se señala a los niños en función de si su padre es juez o guardia civil ni se permite que se manipule los libros de texto".

Albert Rivera fue muy crítico con PP y PSOE. Recordó cómo llevan "35 años mirando hacia otro lado; cómo los pactos con los Pujol, con Carod Rovira, con Artur Mas han llevado a la desconexión absoluta de la Alta Inspección del Estado".

Las funciones de la Agencia
La nueva Agencia sería una "autoridad administrativa independiente" pues aunque estaría adscrita al Ministerio de Educación, su director (mandato máximo de seis años) y sus cuatro consejeros serían nombrados por el Gobierno tras una terna propuesta por un comité técnico de selección. Además podrá dirigirse a la Fiscalía General del Estado cuando se aprecie alguna "ilegalidad de relevancia o transcendencia penal".

Una disposición adicional a la proposición de ley señala que si se aprecian graves incumplimientos de las leyes en cuanto a no garantizar la neutralidad ideológica, se podrán tomar "medidas cautelares" contra la dirección o profesorado responsables que podrían llegar al despido disciplinario. Las funciones de la Agencia serían, además de comprobar el cumplimiento de la ordenación general del sistema educativo, el de la inclusión de los aspectos básicos del currículo dentro de los distintos currículos, las condiciones para obtener los títulos o la adecuación de la concesión de ayudas y becas. También velará por garantizar la igualdad de todos los españoles en sus derechos y deberes educativos y sus derechos lingüísticos. Los inspectores tendrán consideración de autoridad pública.

Además, Ciudadanos pidió también este miércoles la comparecencia del Defensor del Pueblo en el Congreso con el objetivo de que informe sobre las quejas llegadas a este órgano por el adoctrinamiento ideológico a menores en centros educativos de Cataluña.

"Un país al servicio del civismo no del nacionalismo"
"Yo no quiero que en mi país haya profesores que señalen a niños si su padre es guardia civil, político o autónomo o cualquier otra profesión. No quiero. Y ademas como padre quiero vivir en un país con libertad, un país donde se enseñe a pensar en libertad y no qué tienen que pensar los niños", reiteró Rivera, que sentenció: "Ha llegado el momento de dejar de construir un país al servicio del nacionalismo para construir un país al servicio del civismo, al servicio de la democracia. Para construir un futuro donde nuestros hijos vayan a la escuela y tengamos la absoluta garantía de que aunque alguien se salte la ley, habrá una agencia independiente que le podrá llamar la atención o sancionarle por no cumplir la ley. Esto debería unirnos a todos los demócratas porque, no es una cuestión de que ahora el nacionalismo intente imponer una ideología en las aulas, es que esta ley nos protege de cualquier ideología en las aulas".

Por último, el líder naranja pidió a PSOE y PP que recapaciten y rectifiquen. "Espero que el PSOE piense en España y no solo en lo que le diga el señor Iceta o los que fundaron los dos tripartitos en Cataluña". "No es una cuestión de partido, esto no es de siglas. Es una cuestión de defender valores democráticos, la Constitución y la libertad".

Educación irá a los tribunales si la consejería no contesta
Por su parte, el ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, advirtió este miércoles de que si el próximo 27 de octubre no obtiene respuesta de la consejera de Enseñanza catalana, Clara Ponsatí, al primero de los requerimientos enviado por los casos de coacciones y adoctrinamiento ideológico de alumnos en centros educativos denunciados, el ministerio interpondrá un recurso contencioso-administrativo.

En una entrevista en RNE, recogida por Europa Press, el titular de Educación recordó que la responsable catalana tiene un mes para responder a cada una de las advertencias del ministerio, la segunda de ellas enviada el pasado 6 de octubre.

"En caso de no recibir respuesta satisfactoria se puede hacer otro requerimiento o se puede ir a los tribunales y eso es lo que hará el Gobierno, lo ha hecho siempre y eso es lo que hará el ministerio con serenidad", defendió Méndez de Vigo, que reconoció que "hay adoctrinamiento en los colegios" y que se han producido "en algunos casos" la manipulación de los niños con motivo del referéndum ilegal y en las explicaciones "que no se corresponden con la realidad, en alusión a la actuación policial el pasado 1 de octubre.

Sobre la postura de su partido ayer en el Congreso, que se abstuvo e impidió que la iniciativa de Ciudadanos contra ese adoctrinamiento saliera adelante, el ministro se justificó diciendo que es un asunto que hay que consensuar con el resto de fuerzas políticas en el marco del Pacto de Estado Social y Político por la Educación. "Si queremos darle más funciones a la Alta Inspección, y yo creo que sería una buena cosa, y en el debate (de este martes) fue partidario de ello debemos llevarlo a ese Pacto por la Educación que estamos debatiendo", subrayó, para añadir que "ahí es donde hay que discutirlo y llegar a un acuerdo y un consenso".

Cataluña Un padre de Gerona denuncia cómo enseñan el Descubrimiento a su hijo
Piden ejemplos de las "acciones violentas de los españoles contra América"
Redacción  lavozlibre 18 Octubre 2017

En pleno debate por el adoctrinamiento en los colegios catalanes, de nuevo un ejemplo pone en entredicho a los profesores auspiciados por el independentismo. Esta vez ha sido un padre de Gerona el que ha denunciado en Twitter cómo enseñan a su hijo el Descubrimiento de América y la exposición que le han pedido sobre los hechos ocurridos entonces.

Para denunciar la situación, este padre de Gerona ha publicado el texto con las instrucciones que ha recibido su hijo, que dan buena cuenta de cómo quieren enseñarle el Descubrimiento de América en el colegio.

En el texto, tres partes diferenciadas, llamando la atención la manera en la que tratan la Historia. Así, se pide a los alumnos que hagan una introducción del Descubrimiento, que tachan como “uno de los acontecimientos más violentos de la Historia de América” y pide ejemplos de ello.

En la parte de desarrollo de la exposición, no dudan en señalar a Hernán Cortés como “el responsable de la destrucción” de Tenochtitlán, destacando que “murieron cientos de nativos”. En el colegio apuntan a que pueden leerse “las acciones violentas de los españoles contra América” en las Crónicas de las Indias de la época.

Por último, en la conclusión de la exposición, piden a los niños que siguiendo los ejemplos que les van a poner se puede ver “cómo Occidente entró a América de manera violenta, exterminando culturas y tradiciones indígenas”.

No es la primera vez que padres o familiares de niños que acuden a colegios en Cataluña denuncian la manera en la que les enseñan ciertos acontecimientos de la Historia o les intentan tergiversar la realidad actual. Muy comentado fue el relato de una abuela que denunció que a su nieta le habían contado “un cuento” en el que “la policía mata gente” y que terminaba con la muerte del Rey porque “era muy malo”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
En la España de Rajoy no hay estado ni soberanía

Juan Carlos Bermejo. Roberto Centeno vozpopuli.es 18 Octubre 2017

Lo sucedido el lunes 16 de octubre constituye un baldón en nuestra historia y una humillación a todo el pueblo español.

Un presidente de gobierno indigno y cobarde, cuya inacción durante años ha llevado a España al borde del abismo, permite que un delincuente golpista que habría sido procesado en cualquier Estado de Derecho, que no cumple la Ley, que ignora a instituciones y jueces, que persigue, discrimina y amenaza con procedimientos propios del nazismo a los catalanes no separatistas y que insulta a la Policía Nacional y a la Guardia Civil mientras ensalza a los Mossos como la “policía europea de más prestigio” (algo tan delirante que a raíz del atentado de las Ramblas, la NSA norteamericana, que vino a analizar el atentado, afirmaría que era el cuerpo menos preparado e incompetente que habían visto jamás) se niegue a responder a su requerimiento.

En el colmo de la osadía y del desprecio por España, Puigdemnot exige negociar su permanencia en el marco europeo después de la independencia. Y Mariano Rajoy, en una acción jamás vista en un presidente de gobierno europeo, se traga íntegras tamaña colección de desprecios, insultos y despropósitos, y le da un nuevo plazo hasta el jueves 19 de octubre.

Aquí debemos subrayar la tesis del pensador político García Trevijano, que nos dice: Rajoy todo lo fía a la aplicación del Artículo 155, que es una tomadura de pelo, porque lo único que permite es ordenar a Puigdemont que acabe con la sedición. La política defensiva de cualquier Estado de Derecho no está encomendada al código penal, puesto que la jurisdicción penal no tiene la fuerza, los conocimientos, ni la determinación de acabar con un problema tan grave como la sedición, la rebelión e incluso la traición. Por eso en todos los Estados de Derecho existen medidas excepcionales para ello, y en el caso de España es el Artículo 116 de la Constitución en su apartado cuatro: el estado de sitio, que no dura mucho tiempo pero que permite que la jurisdicción militar procese a los traidores y se restituya de inmediato la normalidad, como exigió el Rey Felipe VI a Rajoy, y éste último ha ignorado la Ley y el orden constitucional en Cataluña.

¿Qué es este escándalo de que la fiscalía pida prisión incondicional para Trapero y la jueza lo deja en libertad? Bien está que la jueza haya encarcelado a los promotores de las revueltas separatistas, pero Trapero es el jefe de la policía autonómica, que se ha enfrentado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, y debe ser juzgado por un tribunal, y los Mossos deben ser repartidos por otras unidades en toda España. ¡Basta ya de bromas!, estamos hablando de traidores y de la unidad de la Patria.

Ante la absoluta gravedad de los hechos relatados, ante una situación inédita en la historia política, en la España de Rajoy ya no hay Estado ni soberanía.

Pase lo que pase es inútil esperar que Rajoy arregle una situación de la que es principal responsable. Le invade el vértigo ante la posibilidad de acción, no es solo un inútil, es claramente un impotente político, ha arrastrado por el fango la dignidad, la Constitución y la Ley mirando para otro lado cuando tenía que actuar, algo que en la historia política es siempre preludio de la destrucción de una nación.

Rajoy es el responsable principal del desastre que ha enfrentado para generaciones a las familias y ciudadanos de Cataluña. Desde 2012, este cobarde patológico ha mirado para otro lado cuando los sediciosos incumplían sistemáticamente la Constitución y la Ley y tampoco ha movido un solo dedo ante la implantación obligatoria en la enseñanza pública del adoctrinamiento sistemático en el odio a España y la más grosera y delirante falsificación de la historia, algo inimaginable en un Estado soberano.

La inacción es de tal calibre que el Rey tuvo que instar Rajoy públicamente a restaurar de inmediato la Constitución y la Ley en Cataluña.

¿Y qué ha hecho Rajoy en lugar de pedir a los jueces la encarcelación inmediata de los jefes de la sedición? Les ha ofrecido negociar y pactar una alteración sustancial de la Constitución para calmar sus exigencias más inmediatas. Y es el contenido de lo que han ofrecido negociar, lo que ambos autores hicimos público la semana pasada.

Y ha sido por la gravedad de esas denuncias que hicimos, que se han hecho virales y han llegado al conocimiento de millones de españoles, lo que ha obligado a la cúpula del PP, en contra de su política oficial de desprecio absoluto por las denuncias de los ciudadanos, a salir en tromba para tratar de parar en vano la difusión de su inaudita traición.

¿Y qué ha hecho Rajoy en lugar de pedir a los jueces la encarcelación inmediata de los jefes de la sedición? Les ha ofrecido negociar y pactar una alteración sustancial de la Constitución

En las últimas horas, han salido desmintiendo el contenido de nuestras denuncias, sin aportar prueba alguna, primero el portavoz del PP en el Congreso D. Rafael Hernando, después el vicesecretario nacional de políticas sociales y sectoriales D. Javier Maroto, y finalmente D. Javier Arenas vicesecretario nacional para asuntos territoriales. Esta ha sido nuestra respuesta a los dirigentes del partido popular:

Reconocer Cataluña como nación (algo que no ha sido jamás) es el primer punto del pacto que el Sr. Sánchez afirma haber realizado con Rajoy. ¿Cómo pueden negarlo? Y si no es cierto como dicen, no se limiten a decir que es falso, explique a los españoles lo que han ofrecido. Tienen todo el derecho a saberlo porque es su personalidad jurídica y política lo que está en juego.

¿Cómo tienen la desfachatez de negar que han ofrecido un nuevo modelo de financiación en detrimento de las demás regiones de España, cuando así lo ha hecho públicamente el Ministro de Economía? Dicho modelo incluye el cupo similar al vasco y Agencia Tributaria propia (Agencia que los sediciosos ya tienen montada y con el personal contratado) con el dinero que nos expolian y que Rajoy entrega a los sediciosos sin control alguno desde 2012. ¡Y tienen ustedes la caradura de negarlo!

Cubrir el déficit de las pensiones catalanas y condonación de la deuda de 74.000 millones, que se repartiría entre el resto de CCAA, es lo otro que dice Sánchez que han pactado a cambio de su apoyo en la aplicación del artículo 155.

Embajadas, pero no como las actuales sino de la “nación catalana” que van a reconocer en la nueva Constitución. Y lo que es peor, representación como nación en los organismos internacionales. Pero aquí los españoles tenemos dos aliados formidables. Ni Merkel ni Macron van a aceptar esta demencial cesión de Rajoy. Es precisamente por esta evidencia que Puigdemont pone reticencias e insiste en la independencia.

Y el colmo de la vileza. Como el pueblo español jamás aprobaría un cambio tan disparatado de la Constitución mediante referéndum, piensan burlar a los ciudadanos aprobándolo en el Congreso y en el Senado por el Artículo 167 de la Constitución Española, para lo que basta una mayoría de 3/5, que superan con creces PP, PSOE, Podemos y nacionalistas.

Lo que están tratando la cúpula del PP y del PSOE es hacer todo lo posible para neutralizar el sentimiento nacional popular aflorado en las gigantescas manifestaciones en Barcelona, Madrid y en todas las ciudades españolas, a favor de la unidad nacional y del encarcelamiento de los sediciosos.

Sin embargo, ambos partidos no soportarían una traición de ese calibre sin desintegrarse. Por ello la ofensiva es, cada vez más claramente, Sistema contra Pueblo.

PD: Hoy les dedicamos el tema “Sadeness” de Enigma https://youtu.be/x4maoo4A3x4

La Fiscalía y el intocable cabecilla de la sedición
EDITORIAL Libertad Digital 18 Octubre 2017

El pasado 20 de septiembre el titular del Juzgado de Instrucción nº 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez Sunyer, ordenaba a la Guardia Civil una serie de registros en consejerías de la Generalidad y la detención de una docena de personas, entre ellas varios altos cargos de la Administración regional catalana. La orden del juez, perfectamente acorde a Derecho, se cursó de oficio, es decir, sin que se pidiese informe a la Fiscalía, a raíz de una denuncia presentada por el partido político Vox en el mes de febrero. No obstante, nada más conocerse la misma, el presidente de la Generalidad, el golpista Carles Puigdemont, acompañado de todos los miembros de su Gobierno, y desde el mismo Palacio de la Generalidad, se permitió hacer un incendiario llamamiento a los catalanes para que defendieran la democracia frente a unas actuaciones judiciales que descalificó como "una agresión contra el Gobierno de Cataluña coordinada por las fuerzas policiales del Ministerio del Interior con el objetivo de impedir al conjunto de los catalanes que se puedan expresar en paz y en libertad el 1 de octubre".

El impune cabecilla del golpe de Estado se permitió en esa sediciosa declaración incitar a la muchedumbre separatista contra unas "irrupciones policiales en diversas sedes del Gobierno de Cataluña" que –proclamó– conformaban "una situación inaceptable en democracia" y eran propias de "un Gobierno que pretende resolver por la vía de la suspensión del Estado de Derecho y del asedio a la democracia y las libertades lo que es la demanda de la inmensa mayoría del pueblo de Cataluña". Asimismo, hizo un llamamiento a "defender la democracia" con las "únicas armas" que, decía, tienen los separatistas a su alcance: la "respuesta ciudadana" y una "actitud pacífica" que, sin vergüenza, afirmó que les ha caracterizado durante todo el procés.

Habida cuenta de que no existe tal cosa como la violación pacífica de las sentencias y las leyes, y que el proceso secesionista iniciado en 2012 se ha caracterizado por el ostentoso y reiterado incumplimiento por parte de la Administración golpista de todas y cada una de las sentencias de los Altos Tribunales contra el mismo, no hay que extrañarse de que el llamamiento de Puigdemont desencadenara tumultos y peligrosas concentraciones de hispanófobos, que, ese día y el siguiente, protestaron y hasta entorpecieron la actuación judicial a cargo de la Guardia Civil, especialmente en la sede de la Consejería de Hacienda.

Es evidente que organizaciones separatistas bien subvencionadas por la Generalidad, como las que presiden Jordi Sánchez y Jordi Cuixart –ANC y Òminum Cultural, respectivamente–, alentaron y sirvieron de correas de transmisión de Puigdemont, como también lo hicieron –dicho sea de paso– los máximos responsables de la radiotelevisión pública catalana, alguno de cuyos reporteros se permitió dar botes, micrófono en mano, en el techo de un vehículo de la Guardia Civil vandalizado.

Ni que decir tiene que este delito de sedición liderado por el Gobierno de la Generalidad tuvo su continuidad los días posteriores, especialmente el 1 de octubre, en que los golpistas lograron que se llevara a cabo una votación fuera de las vías legales, tanto en la forma como en el fondo.

Asombrosamente, la única actuación de la Fiscalía ante todos estos hechos se ha limitado a la presentación de una denuncia por sedición contra los Jordis y contra el mayor y la intendente de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero y Teresa Laplana, limitando además el juicio de sus actuaciones a los días 20 y 21 de septiembre.

Así las cosas, los Jordis van a ser juzgados en aplicación no del artículo 544 del Código Penal, reservado a meros ciudadanos implicados en hechos sediciosos, sino del 545, que castiga más severamente a las "personas constituidas en autoridad" que "hubieren inducido o sostenido" un alzamiento público para impedir, fuera de las vías legales, la aplicación de leyes y sentencias. De esta forma la Fiscalía logra que Puigdemont, a pesar de ser el cabecilla del golpe, quede a salvo de cualquier acusación por este delito de sedición.

Por si no fuera suficientemente bochornosa esta actuación para todo aquel que crea que todos los ciudadanos –incluidos los mandatarios separatistas– deben ser iguales ante la ley, la Fiscalía limitó el juicio de las actuaciones del mayor y de la intendente a los días 20 y 21 de septiembre, en los que, ciertamente, aun no había quedado perfilada la inadmisible actuación de la Policía autonómica. Es más, en honor a la verdad, ningún responsable policial –por muy leal que fuera al ordenamiento constitucional– hubiera podido disolver el tumulto que el Gobierno de la Generalidad incitó con el ciertamente decisivo apoyo de las plataformas que presiden los Jordis.

En cualquier caso, la lealtad de los Mossos d'Esquadra a sus sediciosos superiores políticos, que nos son otros que los miembros del Gobierno de Puigdemont, fue mucho más clara en los días posteriores, especialmente el 1 de octubre. Sin embargo, ningún juez, acorde al principio de res extra petita, puede ni podrá pronunciarse por unos hechos o actuaciones por los que no se les ha pedido juicio.

Por eso mismo, cualquier ampliación de la querella que no tenga por objetivo la inclusión en la acusación por el delito de sedición de la máxima autoridad responsable, que no es otra que Puigdemont, será una auténtica tomadura de pelo. Y lo será aunque consiga llevar a prisión a al secuaz Trapero.

Sencillamente, y por mucho que Rajoy aspire descaradamente a ello, no puede haber"vuelta a la legalidad" que deje impune tanto delito o que haga recaer el castigo en meros subordinados de Puigdemont.

El 'Odium cultural'
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 18 Octubre 2017

Ayer publicó en EL MUNDO un formidable artículo Sánchez Tortosa sobre la raíz de la deriva totalitaria de Cataluña y no sólo de Cataluña (son siete autonomías, o autonosuyas las que podrían seguir su camino), que es la educación. Un comentario en la red de la resistencia catalana llamaba también ayer al Òmnium Cultural del Jordi de los Jordis Odium Cultural. Y cuando ya caía la tarde sobre Madrid, el PP se cargó una propuesta de Ciudadanos para acabar con el adoctrinamiento en las aulas, que es mucho más grave que la propaganda de esa institución cuyo jefe está en la cárcel... y sigue funcionando.

Es uno de esos gestos valientes de la justicia española que no dejan de sorprendernos. Como que Trapero, jefe de la facción armada golpista según la grabación de la Guardia Civil, esté sin pasaporte y siga al mando de los 17.000 mozos de escuadra, ineficaces ante el terrorismo islámico, brutales si no mortales con sus detenidos, contumazmente desleales durante el 1-O, cuando dejaron tirados a los policías, y que también ayer, (qué día) recibieron con una ovación a Trapero al llegar al cuartel... sin pasaporte. La represión española es ferocísima. ¡Pues no tiene a sueldo a sus víctimas!

Pero volvamos al Odium, que no es la institución del Jordi sino la política educativa desarrollada desde 1980 por Pujol con el apoyo del PP y el PSOE. Los mismos que ayer boicotearon la propuesta de Cs para que los profesores que siembran el odio a España y a los españoles en los niños a su cargo puedan ser denunciados sin temor a represalias, garantizando el anonimato. El PSO y el PSC votaron, con Podemos, contra la propuesta. Es natural. Son parte del Odium a España. Cuando Ijeta (Bono dixit) era Montilla votó doblar las multas a los rótulos de comercios sólo en español.

El PP fue sutilmente abyecto: presentó una enmienda suprimiendo de la propuesta de Cs el anonimato, dejando sin protección a los atropellados y asegurando la venganza de los ayatolás del 'prusés' contra niños y familias. No estaban en el Parlamento los golpistas de ERC, así que bastaban los votos del PP para poner en marcha ese proyecto de recuperación de la libertad en las aulas españolas, no sólo catalanas, absolutamente necesario para la reconquista de la legalidad constitucional. Pero también, ay, el PP forma parte del Odium Cultural.

Dos Jordis y un destino
José García Domínguez Libertad Digital 18 Octubre 2017

Sánchez y Cuixart, Cuixart y Sánchez, esos Jordis a la sombra que vienen a ser algo así como Los Morancos del procés, una inseparable pareja artística empleada a tiempo completo en la promoción de algaradas callejeras con cargo al erario público. Al punto de que cuando la noche de autos ordenaron al alimón el ataque contra los vehículos y los agentes de la Guardia Civil en la Consejería de Junqueras, decenas de agitadores identificados como miembros de la ANC y de Òmnium repartieron durante un par de horas bocadillos y latas de refrescos entre la turba asaltante; viandas y bebidas distribuidas gratis total, huelga decir. Tan iguales en su común y temeraria inconsciencia sobre los efectos penales de los gravísimos delitos que estaban cometiendo, Sánchez y Cuixart, sin embargo, responden a tipos humanos muy distintos entre sí. Mucho más anodino y vulgar Sánchez, algo que se refleja incluso en lo abotargado de su estampa física y el tosco aliño indumentario con que logra empeorarla. Más sugerente y complejo Cuixart, a diferencia de su cuate, el abúlico profesional del agit prop, un fanático iluminado, un verdadero creyente, un loco por la causa.

Para empezar, y contra lo que indicaría la intuición, porque el charnego atormentado ante su déficit de catalanidad genuina no es Sánchez sino Cuixart, el hijo de una carnicera murciana y un obrero manual oriundo de Badalona que habló en castellano durante toda su vida. Que un hombre dedique los esfuerzos y las energías de su existencia a luchar denodadamente para que el idioma de sus propios padres sea expulsado de la vida pública e institucional, que esté dispuesto incluso a ir a la cárcel para lograr ese objetivo supremo para él, indica hasta qué punto el nacionalismo catalán es una fábrica de criaturas extraviadas. De ahí que ese cuadro psicológico, casi en la frontera de lo psiquiátrico, resulte ser algo bastante frecuente en el submundo del activismo catalanista radical. El charnego que experimenta como una carencia su origen dual tiende a ser por norma el más extremista e intransigente de la colla. Terra Lliuresiempre encontró su más fértil vivero entre los hijos de andaluces, extremeños y murcianos que buscaban en la épica de la inmolación una vía catártica para llenar el vacío esencial fruto de sus raíces ajenas al glorioso solar patrio. Así también el Jordi de Òmnium.

En sus antípodas, Sánchez, el otro perito en bullangas, jamás ha movido un dedo sin cobrar; de hecho, lleva toda la vida viviendo de eso. Hombre sin oficio ni beneficio, el metódico alborotador Sánchez descubrió a principios de los 80, cuando comandó la Crida junto a Àngel Colom, que inutilizar señales de tráfico, pintarrajear buzones de correos y montar tumultos contra el Estat espanyol podía constituir un plácido y rentable modus vivendi con el que mantener con suficiente decoro a una familia.Y en eso sigue a sus cincuenta y muchos. Lo dicho, un profesional. Cuixart es otra cosa. Millonario gracias al éxito de una empresa industrial que supo crear desde la nada siendo muy joven, carece, sin embargo, de la formación académica, los modos en sociedad y el pedigrí propios de las dos docenas de familias de la burguesía nacionalista que desde siempre han mandado en Òmnium. El Jordi de Òmnium ha confesado alguna vez que su vocación política le viene de un tío suyo por la rama murciana, un antiguo falangista reconvertirdo más tarde en ardiente separatista catalán. Y la Falange, recuérdese, aquel selecto club de señoritos salvapatrias y aristócratas madrileños, también recurrió a un don nadie –Hedilla, un obrero de Santander que escribía con faltas de ortografía– cuando incurrió en la temeridad de plantarle cara a Franco. El don nadie, es sabido, pagó el pato por todos. Y los señoritos salvapatrias siguieron paseando por Serrano, como si nada. Lo del procés y sus preceptivos mártires recuerda mucho a aquella historia. Cuixart, ese tonto útil que se cree el cuento, va camino de acabar siendo el Hedilla de Òmnium. En cuanto al otro, el profesional, lo del trullo solo es un gaje del oficio. Apenas eso.

La pistola de trapero
Hermann Tertsch ABC 18 Octubre 2017

Se constata que alguien es un cabecilla de un golpe de Estado y jefe de un grupo armado de cerca de 17.000 hombres a los que dirige con el objetivo de destruir la España constitucional y crear una República Catalana independiente. Acto seguido se le deja libre para que continúe sus actividades coordinadas con el resto de la dirección golpista de la Generalidat para destruir el orden legal, intimidar a los catalanes leales a España y acabar con el bien común de todos los españoles. Eso sí, se le impone la obligación de pasar por Madrid cada quince días y se le quita el pasaporte. Nadie sabe para qué ni lo uno ni lo otro. Puede que de momento hasta venga por Madrid a pasear la pistola al cinto. A pavonearse de la impunidad que tanto ayuda a sus planes. Esa impunidad que revela el miedo del gobierno a tomar medidas reales y eficaces contra ellos. Esa impunidad que tanto disfrutan y tan útil ha sido a José Luís Trapero como a sus jefes Carlos Puigdemont y Oriol Junqueras y hasta a su peor soldadesca de rufianes. Vendrá por Madrid si le viene bien. O se disculpará si la rebelión le hace inconveniente volver a la capital del enemigo. Imaginen que el mayor de los Mozos de Escuadra se ve envuelto en alguna refriega, como delincuente en armas contra el Estado que es, con algún agente de la ley de los que sí creen en su juramento de defensa de la Constitución y de España.

Imaginen que hiciera uso del arma reglamentaria que la autoridad judicial no le ha quitado e hiriera o matara a un policía o guardia civil que intentara frenarle en esa actividad criminal contra el Estado, contra la Nación y contra España que hoy ya nadie discute. Esperemos que no pase. Que no tenga que utilizar nunca Trapero su arma contra otro español. Pero dadas sus actividades actuales que se centran en hacer la guerra a los españoles, lo lógico habría sido no dejar a su criterio la posibilidad de hacer uso o no del arma. Al fin y al cabo, tampoco se les devuelven las armas a los etarras. Y nadie lo toma como una ofensa insoportable. Si no, ese Otegi mismo, celebrado como un héroe por las autoridades, andaría hoy por Barcelona con su pistola bamboleante al cinto como el propio Trapero. Con aquella con la que disparó a matar a Gabriel Cisneros que se escondía entre los coches. No excluya nadie que los Mozos de Trapero le entreguen muy solemnemente una pistola al etarra y a otros muchos de sus correligionarios que están ya permanentemente en Barcelona como parte de ese voluntariado decidido a «defender» a la República en caso del que el Gobierno de España pretenda en algún momento restablecer la legalidad española en aquella región.

¿Lo pretenderá algún día? Muchos lo dudan. Piensan que Mariano Rajoy y Soraya Saénz de Santamaría están más dispuestos a negociar cualquier cosa con la banda criminal que ya es la Generalidad de Cataluña que a tratarlos como los enemigos de España que son. Nadie entiende por qué estos cinco años de conspiración pública, anunciada y televisada, no se ha hecho nada para poner fin al golpe. Mientras subía el precio sin cesar. Aplicarán el 155 cuando no sirva para nada, avisaban. Así es ya. Y comenzarán el mismo juego con el estado de excepción, alarma y sitio. Para hacerlos imposible. Mientras, se dispara el precio que pagaremos todos los españoles por tanta complicidad, por tanta ceguera y tantas dilaciones en la defensa del bien de todos.

La Cataluña de los cuatro Jordis
José Javier Esparza gaceta.es 18 Octubre 2017

Tres Jordis en la cárcel: Pujol Ferrusola, Cuixart y Sánchez. Y el cuarto Jordi, Pujol y Soley, por encima del bien y del mal. Sobre todo del mal.

Jordi Cuixart y Jordi Sánchez. Asamblea Nacional de Cataluña y Omnium Cultural, y viceversa. En prisión los dos. Añadamos un tercer Jordi: Pujol Ferrusola, igualmente en la cárcel por corrupción masiva. Y sumemos un cuarto Jordi sin el que nada se explica: Pujol y Soley, presidente de la Generalidad entre 1980 y 2003, casi un cuarto de siglo. Con esos cuatro Jordis se entiende todo.

Fijémonos en los flamantes reclusos: Cuixart y Sánchez. Gente que desde hace años vive instalada en el privilegio de la subvención pública y el “impuesto” privado, fontaneros de las grandes canalizaciones de fondos que el gobierno autonómico de Cataluña viene dedicando durante cuatro decenios a la promoción del separatismo, es decir, del odio a España. Esos dos Jordis son el rostro de una larga estrategia cultural y política: esa estrategia que ha construido un sentimiento nacional catalán donde no lo había. Y lo han construido, todo sea dicho, con la connivencia y la pasividad de los poderes del Estado en España. Quede claro esto: si hoy el separatismo ha preñado a media sociedad catalana, es porque desde hace cuarenta años España no ha hecho nada por evitarlo; al revés, ha sido la propia clase política española, la menos patriota de nuestra Historia, la que ha alimentado el monstruo. Queda por averiguar a cambio de qué.

Hay cosas que conviene saber. Por ejemplo, que Omnium Cultural nació en 1961 y, después de algunos encontronazos con el régimen de Franco, desde 1967 pudo desarrollar en casi entera libertad su trabajo de reconstrucción de la cultura catalana según el patrón nacionalista. Cuixart ha dicho en un vídeo que “volverá a la clandestinidad como bajo el franquismo”. ¿Clandestino, Omnium Cultural? Nunca. Entre los fundadores de aquella hora, años sesenta, encontramos a Lluís Carulla –el de Gallina Blanca y Avecrem-, al que después Felipe González distinguirá en 1986 con la Medalla al Mérito en el Trabajo, y también a Félix Millet, de los mismos Millet del Orfeón Catalán y el Palau de la Música, combatiente en el bando franquista durante la guerra civil y fundador de Banca Catalana. Su hijo Félix Millet Tusell protagonizará el escandaloso caso Palau: más de 30 millones de euros desviados. ¿Hay que recordar que este Millet hijo formó parte de la FAES de Aznar, y que el Gobierno Aznar le soltó en 2003 tres millones de euros suplementarios para la Fundación Orfeón Catalán?

Sigamos con Omnium. A finales de los 90, Omnium Cultural gira decisivamente hacia la izquierda con la entrada de comunistas del PSUC y de ICV en la cúpula, como Muriel Casals. Jordi Cuixart ingresa en Omnium en 1996. Entre otras cosas, promueve FemCAT, una plataforma de empresarios orientada a recabar fondos privados para el separatismo (una bonita forma de hacer méritos ante el gobierno Pujol). Omnium Cultural, que nunca tuvo graves problemas bajo el franquismo –salvo aquel tropiezo de 1963-, gozó de abundantes subvenciones públicas después. Subvenciones no sólo de los gobiernos catalanes, sino también de los gobiernos de España: la derrama para Omnium en todas las convocatorias públicas formaba parte del habitual “paquete catalán” en los Presupuestos Generales del Estado. Que se sepa: a esta gente la hemos financiado todos.

Mientras tanto, la estrategia separatista de la Generalidad empezaba a dar sus frutos y nacía ya una generación formada en el sueño de la independencia. Las instituciones autonómicas eran el instrumento, pero no el fin. Hacía falta una plataforma que orientara los esfuerzos hacia la consecución política de la ruptura, y ahí es donde nace, ya en 2012, la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), cuya primera presidenta es Carmen Forcadell, activista de Omnium Cultural, militante de Esquerra Republicana y comisaria de la política de inmersión lingüística. Omnium sembró la semilla en el plano de la cultura social, la ANC recogió la planta en el plano de la política. Cuando Forcadell asciende al primer plano de la política, lo deja todo atado y bien atado: ocupará su lugar Jordi Sánchez, un filoterrorista de La Crida a la Solidaritat, bien conocido por sus simpatías hacia el mundo de Batasuna-ETA y, por supuesto, de Terra Lliure. Los afiliados de la ANC habían elegido a otra persona, pero la cúpula “pata negra” desvió la voluntad democrática e impuso a Sánchez. Su pedigrí fanático le avalaba. También sus conexiones con el gigantesco caudal de dinero que la Generalidad ha dedicado durante cuarenta años a promocionar el separatismo más radical. Porque La Crida, en efecto, se financió con los fondos que el Gobierno Pujol dedicaba teóricamente a la creación de empleo. Y, en realidad, empleo era, pues ese dinero iba directamente a las cuentas bancarias de los líderes del movimiento. A Jordi Sánchez nunca le ha faltado un puesto oficial bien remunerado en la Cataluña del Pujolismo. De un Jordi a otro, una vez más.

Por encima y por debajo de todo eso, el tercer Jordi penitenciario, Pujol Ferrusola, hacía sus negocios a la sombra del gran Jordi, el Padre y Patrón, el Pujol por antonomasia. Imposible saber cuánto de ese dinero ha ido a parar a los bolsillos familiares, cuánto a financiar movimientos separatistas y cuánto, todo sea dicho, a calentar la cartera de los cómplices necesarios del proceso, esos que en cualquier parte de España callaban y sonreían. Pero lo importante es esto otro: bajo la égida de Jordi Pujol padre, todas las líneas iban convergiendo (a lo mejor de eso iba lo de “Convergencia”) en un sórdido mapa de separatismo, corrupción, ingeniería social, complicidades inconfesables y desvío masivo de dinero público. Repito: a esta gente la hemos financiado todos.

Ahora, a ver quién es el guapo que tira de la manta. Porque lo que hay debajo excede con mucho el ámbito del Código Penal.

La degradación de la economía ya es un hecho
EDITORIAL El Mundo 18 Octubre 2017

Más allá de desmentir el paraíso prometido por el independentismo, el grave daño económico que Puigdemont está haciendo a Cataluña es una herida que tardará en cicatrizar cuando la legalidad vuelva a proteger a los ciudadanos y empresas catalanas. Además de la fractura social y de haber sumido a los catalanes "a merced de un poder que no reconoce límite alguno" -tal como recoge la sentencia del Tribunal Constitucional que ayer anuló la Ley del Referéndum-, el severo perjuicio que el Govern está causando a Cataluña podría justificar por sí solo la aplicación del artículo 155. Urge restablecer el orden constitucional antes de que la factura del golpe separatista desborde a una economía que, aunque crece con vigor, todavía no ha superado del todo la crisis.

La desbandada de empresas y bancos que se ha producido en Cataluña desde que la Generalitat decidió dar por bueno el resultado de su ilegítimo y chapucero referéndum revela la gravedad de lo que está ocurriendo. Los datos son elocuentes. Como publicamos hoy, en días críticos para el procés, las empresas han llegado a ejecutar hasta 20 traslados de sede por hora (dentro del horario de apertura del registro) para tratar de salvaguardar los intereses de sus accionistas, trabajadores y clientes.La patronal Exceltur ha alertado que Cataluña ha perdido el 15% de su actividad turística desde el 1-O y de seguir así, el sector aportará este año una décima menos de lo habitual al PIB español. También Seat, uno de los motores de la industria catalana, se ha visto obligado a retrasar sine die la presentación de su todocamino. La situación es de tal gravedad que el presidente de la patronal catalana considera que harán falta cinco años para volver a la normalidad económica en Cataluña.

Sin embargo, no nos debemos llevar a engaño. El resto de España también va a sufrir un daño económico importante. Así lo ha reconocido ya elGobierno en el plan presupuestario que ha enviado esta semana a Bruselas, en el que se ha visto obligado a modificar en tres décimas a la baja su previsión de crecimiento para 2018 por la inestabilidad política.

Cataluña representa cerca del 20% del PIB español. Para evitar que el independentismo termine de resquebrajar su tejido empresarial e industrial es imperativo que elGovern vuelva a la legalidad. Sin seguridad jurídica no hay empresas, ni prosperidad. Una democracia no puede permitir que un grupo de antisistema tome como rehenes a los empresarios y ciudadanos. El Estado debe restablecer el orden legal en Cataluña cuanto antes porque cuanto más se demore, más alto será el coste del procés para todos

El hundimiento de España (17)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Octubre 2017

¿A DÓNDE VAMOS?: UNA PREGUNTA CAPCIOSA QUE LANZA EL PAÍS DIGITAL. ¿SON LOS DEL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD REALMENTE INTOCABLES?

El editorial de la versión digital del periódico El País se hace una pregunta, en mi opinión capciosa, de ¿a dónde vamos? En su desarrollo lo que se pregunta en realidad es, dando por sentado que es el Gobierno de España es el que debe ejercer el liderazgo diciendo que “El principal problema que afronta hoy España es cómo restaurar la legalidad; de qué alcance se dota a los instrumentos a emplear para ello; cómo combinar firmeza y ponderación; cómo debe ser el escenario inmediato —y el posterior— al empleo de medidas de reconducción obligatoria de una comunidad instalada en la desobediencia. Y todo eso es responsabilidad directa del Gobierno. Con el apoyo de las fuerzas políticas constitucionalistas españolas y catalanas, por supuesto, pero bajo el liderazgo del Gobierno”. A continuación, reflexiona con una serie de preguntas sobre qué es lo que va a hacer el Gobierno de España: “¿adónde quiere conducirnos exactamente el Gobierno? ¿Adónde vamos? ¿Cómo y para qué piensa utilizar el artículo 155 de la Constitución? Y “¿cuál es su plan? ¿Cómo piensa sacarnos de esta?”.

El primer gran error de planteamiento y que denota la hipócrita concepción del papel que deben realizar los partidos que se definen como “constitucionalistas” es que se atribuyen como única responsabilidad la de “dar apoyo”, pero no un cheque en blanco y no la de colaborar en la propuesta de alternativas y la toma de decisiones. Al contrario, se limitan a hacer un papel de observadores y a la vez censores y vigilantes de lo que el Gobierno de España prevé aplicar como medidas que combinen “firmeza y ponderación” y prever los escenarios posteriores, las consecuencias y las soluciones posibles para devolver la legalidad al territorio. Y es que es muy fácil criticar cuando no se tienen responsabilidades de Gobierno y lo que se intenta es sacar un rédito político de los errores del oponente al que se quiere desbancar del poder. Y esta actitud lo que demuestra que ese “apoyo” ni es sincero, ni leal y solo contribuye a limitar la acción de Gobierno al poner unas condiciones que hacen ineficaces las medidas a adoptar por las limitaciones impuestas en su aplicación. Y eso es tan mezquino como haber ordenado a las FFyCCSE una misión imposible de evitar el referéndum ilegal, en un territorio hostil con masas fanatizadas en actitud violenta para entorpecer o impedir la acción policial. Y aún es más mezquino criticar esa actuación por “desproporcionada”, cosa que hizo el proto independentista Miquel Iceta del PSC, federación asociada y díscola del PSOE.

La hipocresía viene después en la serie de preguntas del típico personaje crítico de cualquier reunión ejecutiva que no aporta soluciones, pero siempre está dispuesto a exigir responsabilidades a los demás sin asumir ninguna por su parte. Y es precisamente quién mejor está informado de primera mano de las alternativas planteadas por el Gobierno de España, el PSPS (PSOE de Pedro Sánchez), el que exige otra misión imposible de combinar firmeza y ponderación ante un enemigo, comandado por el golpista Gobierno de la Generalidad, que no duda en lanzar a las masas fanatizadas a las calles y en convocar y liderar huelgas generales con piquetes “informativos” coaccionando las libertades de los ciudadanos que no comparten su ideología independentista. ¿Adónde vamos?, creo que parece bastante claro: a un enfrentamiento en el que será imposible no usar la fuerza. Y eso será así porque los golpistas es lo que buscan, aunque hipócritamente se declaren “pacíficos”. Ya ocurrió en el pasado durante la segunda república y volverá a suceder 83 años después.

En cuanto al cómo y para qué piensa utilizar el artículo 155 de la Constitución, creo que sencillamente es porque no se atreve a usar las otras alternativas contundentes como es la ley de Seguridad Nacional, o lo que es lo mismo , la declaración del Estado de emergencia nacional en la comunidad autónoma, la detención de los principales cabecillas golpistas y la suspensión de la autonomía. Aplicar el 155 es solo un modo descafeinado y mucho menos eficaz, dependiendo del alcance de la intervención, la resistencia a la que se deba enfrentar y la duración de esta para limitar la situación de excepcionalidad. Al parecer el fin que se pretende es suspender de sus funciones al Gobierno de la Generalidad, controlar a los Mossos de Escuadra, disolver el Parlamento autonómico convocando unas elecciones autonómicas, por supuesto sin el matiz de “constituyentes” como pretenden aplicar los golpistas en su plan B si no declaran oficialmente la independencia.

Y la verdad es que lo que no puede pretender El País digital es que el Gobierno publicite y radie al minuto todos y cada uno de los movimientos que piensa dar. Eso sería como informar al enemigo de la hora del ataque de nuestras fuerzas militares, al estilo de la guerra de Gila. Y aquí enlazo con la otra gran incógnita que El País digital no se plantea y es la de si ¿son los del Gobierno de la Generalidad y los diputados golpistas de la Mesa del Parlamento y su Presidenta realmente intocables por la Justicia? ¿Está el Gobierno de España limitando las responsabilidades a subalternos de segundo o tercer orden? Y aquí solo se puede intuir una preocupación inconfesable del Gobierno de España del PP para no actuar contra los verdaderos cabecillas de este proceso y limitarse a acosar a los subalternos para amedrentar.

Tampoco es muy explicable el empeño del Gobierno de España insistiendo en abrir un dialogo con los golpistas, condicionado a que sea en el Congreso de los Diputados como sede del debate y representación de la Soberanía Nacional, con la sola exigencia de que den marcha atrás y vuelvan a la legalidad, deshaciendo todo el camino recorrido de leyes inconstitucionales aprobadas “ad hoc” para declarar la independencia. Una insistencia que ha llegado a la vergonzosa súplica refrendada no solo por las declaraciones repetitivas de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, sino también por el almibarado carteo entre Carles Puigdemont y Mariano Rajoy en un diálogo de besugos del tipo de “¿Adónde vas, payés?, ¡Manzanas traigo!” Una suerte de vigilancia de trincheras en un frente ya definido donde solo se está en una falsa tregua donde cada cual prepara su estrategia para lanzar su ataque o contraataque en el momento más conveniente. La pregunta es si el tiempo, en el caso del Gobierno de España, no juega en su contra por la dificultad de coordinar el movimiento de sus efectivos que, siendo superiores y mejor dotados, son más lentos en su despliegue.

Y es que aquí el tiempo de reacción es un factor muy importante y casi decisivo que puede influir y cambiar el escenario político dificultando la efectividad de las medidas previstas. De hecho, los golpistas intentan dar un golpe de mano en plan “guerra relámpago” adelantándose con una declaración oficial de independencia antes de que se produzca la acometida del enemigo, el Estado de Derecho de la opresora y represiva España. Es por eso que lo del artículo 155 con las limitaciones impuestas por el PSPP del ambicioso Pedro Sánchez, sea realmente eficaz por su falta de agilidad en su aplicación.

¡Que pasen un buen día!

Nacional-populismo: la peste del siglo XXI
Fran Carrillo okdiario 18 Octubre 2017

Atorados en el bucle discursivo entre Generalitat y Moncloa, olvidamos el debate real que parte de la ciudadanía española no interioriza por omisión mediática o vacío educativo, inducida por la misma ósmosis totalitaria que lleva permeando las capas de la sociedad catalana desde el advenimiento del pujolismo. Un debate político sobre el buen hacer del Estado de Derecho sustituido por ese constante aquelarre de sentimientos en el que ha convertido el independentismo su feria de las vanidades. Discutía ayer con un colega al que aprecio sobre la cárcel en vida al que somete todo nacionalismo a su población. Uno de los reflejos que acredita la creación y mantenimiento de dicha prisión es el permanente adoctrinamiento en las aulas, que en el caso de Cataluña se lleva manifestando décadas y cuyos resultados observamos hoy. Niños que ni saben, ni conocen, ni mucho menos entienden, sometidos al agit-prop del maestro de turno, que les muestra el simbolismo de un libro estelado mientras les alecciona con palabras de manual nacionalista, creando una cantera borroka que luego la CUP utiliza en las universidades para intimidar, violentar y amenazar a quien piensa diferente y se manifiesta con sentimiento contrario a la causa lliure.

En un momento de la discusión, como prueba de mi afirmación anterior, mi colega espetó un “Cataluña no adoctrina” antes de soltar los típicos mantras que el nacional-populismo independentista proclama a poco que tiene ocasión: “No vives aquí”, “no entiendes la realidad catalana” y sobre todo, “no seas anticatalán”. Me afané en explicarle que lo que soy es antinacionalista y que el uso del lenguaje falaz del nacionalismo, tomando la parte por el todo, hablando en nombre de toda Cataluña cuando yo me refería a un hecho político concreto, es una de sus armas más convincentes. Tanto, que mi interlocutor, que no es nacionalista, termina por usar los marcos mentales y mensajes propios de aquel altavoz. Eso es lo que ha conseguido esta enfermedad que vuelve a enfrentar a las sociedades libres frente a su mayor némesis: la adhesión de la población no nacionalista a sus esquemas retóricos perversos, junto a la comprensión de algunos de los autodenominados demócratas hacia una causa totalitaria que pone en igualdad de condiciones a verdugos y perseguidos. Frente a esa enfermedad, es preciso actuar con determinación. Mientras al Gobierno de Rajoy el relato se lo está construyendo la sociedad civil, más activa que bloqueada sobre lo que hay que hacer, la Justicia legitima su buen nombre encausando a los delincuentes que están destrozando con (des)propósito una parte del país.

El nacional-populismo siempre ha necesitado de referentes que guíen en el camino y de una nación que soporte los golpes del mismo. Necesita una herida y una tirita, para justificar su victimismo y tapar sus miserias mientras apelan a un falso diálogo en el que no creen ni tampoco practican. Porque victimizar el delito forma parte del proceso de falseamiento mental de este independentismo posmoderno, que viste de progreso lo que no es sino el reflejo carca de una peste medieval. Activa su propaganda desde la hedionda convicción de que exponer la falsaria queja de la opresión provocará la consideración internacional a su perpetuo llanto.

La lucha contra esta nueva lacra política del siglo XXI consiste en desmontar con fina precisión y constante información el perverso “hecho diferencial”. En hablar claro frente a la sucesión de mentiras que el nacional-populismo catalán construye. Y hablar claro significa responder, ante ellos y ante el mundo, que los Jordis no son presos políticos. Ni en España se persigue la discrepancia. Son delincuentes que durante mucho tiempo se han creído por encima de las leyes porque nadie les ha parado los pies. Hasta que el mismo Estado de Derecho ha dicho basta: y cuando eso ocurre, la Ley actúa. A los Jordis no le enchironan por opinar, ni por incitar, sino por ser parte activa en un delito. Atracar conciencias también tiene su castigo en democracia.

Cataluña, escuelas convertidas en iglesias
Roberto L. Blanco Valdés La voz 18 Octubre 2017

Visto con una mínima distancia, el delirio político y social que se vive en Cataluña desde hace meses resulta racionalmente inexplicable: una comunidad con una autonomía política superior a la de la mayoría de las regiones de los Estados federales, cuya historia es la de España desde hace siglos, cuya diversidad (cultural, lingüística o jurídica) ha sido reconocida como jamás lo estuvo antes y, por si fuera poco todo lo anterior, cuya poderosa economía la convierte en una de las zonas más ricas del país.

La extrañeza que causa el dislate catalán que asombra a Europa es mayor vista la ínfima calidad política de los que dirigen la rebelión contra el Estado, la escandalosa perversión de la realidad en la que basan sus ridículos embustes, la gravísima irresponsabilidad con que han metido a siete millones de personas en un callejón sin salida y la pintoresca amalgama de líderes y partidos unidos para convertir a Cataluña en una parodia de lo que un día logró ser: desde curas neocarlistas hasta republicanos come curas, desde adinerados burgueses hasta extremistas de la izquierda antisistema que practican la estética Jarrai. ¡Todos juntos en unión defendiendo la bandera... de la autodeterminación!

¿Cómo entenderlo? Pues en grandísima medida por efecto de cuarenta años de adoctrinamiento nacionalista en escuelas e institutos, que, de hecho, se han convertido en Cataluña en auténticas iglesias donde se enseña el credo de la nación catalana, oprimida y expoliada por una España brutal, facha y montaraz. Todos los sabíamos desde hace mucho tiempo, aunque solo ahora, con Cataluña al borde del abismo, se han atrevido a denunciarlo en voz bien alta muchos de los que, dominados por el miedo al ostracismo civil, han sufrido, o están sufriendo, un abuso intolerable, absolutamente incompatible con los principios de una sociedad abierta y pluralista. La lengua es en Cataluña ?como en otros territorios: en Galicia lo sabemos? un arma de adoctrinamiento, como lo es la historia ?manipulada hasta límites grotescos?, la literatura e incluso la propia geografía. De un modo burdo, según ha podido verse para escándalo general en estos días, o de uno más sofisticado, la educación primaria y secundaria es desde hace años en Cataluña la gran fábrica de independentistas, como puede verse por la edad de la mayoría de los que salen a la calle a apoyar la rebelión de la Generalitat.

El boicot a los catalanes
Javier Caraballo elconfidencial 18 Octubre 2017

Dices que no entiendes a los españoles, que tú misma eres andaluza y española, y que lo que está ocurriendo sólo puede procurarnos más daño a nosotros mismos, a toda la sociedad, y a vosotros en especial, a los miles de trabajadores de CaixaBank en España, porque hace muchos años que esta entidad es más española que catalana, aunque mantenga allí sus raíces. Dices que estás amargada, porque esta misma mañana ha llegado a tu sucursal un tipo que tenía allí sus cuentas desde hacía veinte años y que ahora ha decidido retirarlas porque considera que todos tenemos que hacer presión “para darle un escarmiento a los catalanes por la independencia”.

Entiendo tu desconcierto porque se refleja en tu cara cuando hablas y repites lo que le has dicho a él, y a tantos otros como él, arrebatados por un mismo deseo de venganza o de odio o de hartazgo o de simple cabreo. “¿Pero, dime, en estos veinte años, cuándo te he fallado? ¿Cuándo te ha defraudado La Caixa, cuándo no te hemos escuchado, atendido? Si incluso hoy te vas reconociendo que este es el banco que siempre te ha gustado, ¿no te das cuenta de la situación en la que nos dejas a los empleados? ¿Qué tenemos que hacer, por qué tenemos que pagar nosotros?”.

Tras un instante de silencio, como si tuvieras que tragar saliva, has sacado del cajón un folio impreso con las cifras que, inútilmente, la habrás enseñado a tantos como han llegado hasta ti para contarte la misma historia, que tú no ves como un boicot a los independentistas catalanes sino como una absurda espiral de locura colectiva. “Volumen de negocio de CaixaBank”, se lee en el enunciado.

Son datos conocidos que nadie quiere oír, que La Caixa sólo tiene en Cataluña el 20% del negocio, menos incluso que en la comunidad de Madrid. Igual que las oficinas y los más de 5.000 empleados; la inmensa mayoría está fuera de Cataluña, repartida por toda España. “Les enseño los datos a todos los que me vienen con esa cantinela y les pregunto lo mismo: "Si llegaste a la Caixa hace tantos años, cuando sólo era una caja catalana, ¿por qué te vas ahora que es más española que nunca?. Pero nadie responde. La verdad, no es que sean muchos, pero es un goteo, y a mí esta sinrazón me está matando”.

He querido explicarte que los comportamientos humanos, en estas situaciones de enorme tensión, se vuelven muchas veces incomprensibles, y que quizá nada de esto hubiera pasado si tantas empresas catalanas que ahora trasladan su sede social fuera de Cataluña, lo hubieran hecho mucho antes, cuando comenzó a desplegarse la ‘hoja de ruta’ del independentismo. Sólo los incautos podían pensar en otro final y quizá para mucha gente estas decisiones de los consejos de administración llegan tarde; incluso las pueden interpretar como un éxito de sus presiones, como si los granitos de arena de boicot de cada uno de ellos estuvieran dando resultados. “Son pasiones”, te he dicho, y he recurrido a una frase del Quijote que dice mucho de este momento. “Las pasiones no son propias de las bestias sino de los hombres, pero si los hombres las sienten en demasía, se vuelven bestias”.

Cervantes se refería a la tristeza, pero se le puede parafrasear para adaptarlo a lo que está ocurriendo. Por eso te digo que puedo entender el malestar de una gran parte de la sociedad española, pero un boicot que nace de las vísceras acaba volviéndose en contra de todos. “Como la palabra se ha puesto de moda, en Cataluña todos hablan de los defectos del ‘relato español’, pero no se dan cuenta de lo corrosivo del ‘relato catalán’ de los últimos años, desde aquel insultante “España nos roba”, te he dicho. “Pero tienes razón, esta bola de nieve puede acabar arrollándonos a todos”.

Seis de las siete empresas catalanas que cotizan en el Ibex (Sabadell, Gas Natural, CaixaBank, Abertis, Cellnex y Colonial) ya han trasladado su sede fuera de Cataluña, pero solo son las más representativas porque la relación se amplía a una lista cada vez mayor de grandes sociedades y también de pequeñas y medianas empresas. Pero ni aún así se detiene este absurdo boicot que, en muchas ocasiones, va contra las propias empresas que están fuera de Cataluña.

Hay un ejemplo muy claro en Extremadura: el grupo Conesa (Conservas Vegetales de Extremadura S.A.), empresa líder en transformados de tomate en España y que está entre las ocho primeras a nivel mundial, es una de las que más claramente ha comenzado a sentir el vértigo del boicot. ¿Pero cómo le va a afectar a una empresa extremeña que no se compren productos catalanes? Hace unos días lo dijo muy claro su consejero delegado, Manuel Vázquez Calleja: “No comprar en Extremadura productos que parecen catalanes, como los de Casa Tarradellas, puede ser como pegarse un tiro en el pie”, porque da la casualidad que el tomate que cubre las pizzas que se boicotean es de las Vegas del Guadiana. “Pero es que seguramente el atún proceda de Galicia y la harina de Andalucía”, añadió, y nada puede ser más cierto; nada puede explicar mejor lo que está ocurriendo, lo que tú misma estás sintiendo: un boicot a los productos catalanes es como darse un tiro en el pie.

“Entiendo el malestar de millones de españoles, muchos de ellos en Cataluña, con lo que está ocurriendo, esta enorme deslealtad, pero si decimos que confiamos en el Estado de Derecho, no puede existir otra respuesta ni habrá otro camino”, he acabado diciéndote con el único ánimo de darte esperanzas. Te he visto asentir, sin demasiada convicción, acaso porque temes que también este absurdo siga creciendo exponencialmente y que se intente arreglar cuando ya sea demasiado tarde. Así que me he levantado, he tomado de mi bolsillo el carné de identidad y lo he puesto sobre tu mesa de directora: “En realidad, para lo único que he venido es para decirte que he decidido abrirme una cuenta en CaixaBank; nunca la he tenido. Ojalá muchos más hagan este mismo gesto”.
 
Apoyemos a Los Yordis
Pablo Molina Libertad Digital 18 Octubre 2017

La imagen de los responsables de las dos principales entidades independentistas entrando a declarar en la Audiencia Nacional este pasado lunes define muy bien el estado de enajenación colectiva en que vive el secesionismo catalán. Ambos saludaban a la afición con los brazos en alto, gesto triunfante y la mejor de sus sonrisas, como si en lugar de ir a prestar declaración ante a un tribunal especializado en graves delitos contra el Estado estuvieran asaltando un coche patrulla de la Guardia Civil, por poner una de las actividades de ocio más celebradas por su grey.

Los dos personajes, Jordi Sánchez (ANC) y Jordi Cuixart (Òmnium), ya han sido bautizados como Los Jordis, bonito nombre para un dúo dedicado a la rumba catalana al que solo le falta españolizar su grafía para que resulte cani total. Los Yordis ya están en Soto del Real y no por pensar diferente, sino por haber organizado una operación tumultuaria de acoso a los guardias civiles que cumplían un mandato judicial registrando la Consejería de Economía del Gobierno regional catalán.

Es lo que ocurre en cualquier Estado de Derecho cuando incitas públicamente a la violencia, amenazas a la policía, organizas a grupos violentos para que hostiguen a los representantes de la Justicia y provocas daños graves en vehículos policiales.

Los Yordis se subieron al capó de un todoterreno de la Guardia Civil, antes convenientemente vandalizado por los superdemócratas, y desde allí arengaron a las masas y posaron para la posteridad haciendo el gesto de la victoria. Idéntico registro gestual que protagonizarían más tarde, camino de la Audiencia Nacional.

Y estos dos, Los Yordis, son los más listos del movimiento independentista. Desde luego, no merecen que les permitamos seguir formando parte de España, porque sus espectáculos bochornosos nos perjudican mucho de cara al exterior. Sin embargo, es evidente también que no podemos dejarlos solos, porque, en sus manos, la Cataluña independiente sería un problema mucho mayor. Como españoles, tenemos una responsabilidad.

Así pues, por caridad y para evitar más ridículos internacionales que nos salpican a todos, sigamos soportando a todos los yordis, aunque ya sean legión. Ojalá cuando salgan de la trena hayan recobrado la sensatez. Nos harían más llevadero el sacrificio de tener que aguantarlos unas décadas más.

El golpista Puigdemont sí tiene quien le escriba
Yolanda Couceiro Morín lagaceta.eu 18 Octubre 2017

Cataluña y España están al borde del abismo por la acción conjunta de la demencia delirante de unos y la inoperancia pasmada de otros. La extraña pareja Puigdemont/Rajoy es en realidad la combinación perfecta de este sainete que puede desembocar en cualquier momento en tragedia. Y mientras nos adentramos en ese camino sin retorno de una quiebra mayúscula de la sociedad catalana por las generaciones venideras, los fanáticos de un bando y los irresponsables del otro juegan a intercambiar cartitas.

El tan mentado "prusés" ha destruido Cataluña. Ésta ya no será la misma que la que fue hasta ayer. De qué signo será el verdadero cambio una vez superada esta crisis, eso es algo que queda por ver. Nada está asegurado y se teme incluso los peores escenarios de rendición a las exigencias de los golpistas y de traición a España. Ya veremos.

La inseguridad y la incertidumbre generadas por el fanatismo y la subversión han provocado la salida a escape de cientos de empresas de Cataluña en apenas unos días. La tendencia indica que cientos o miles más seguirán el mismo camino en los próximos días y semanas. Los amargos frutos que el nacionalismo enloquecido ha alimentado con su discurso de odio e intolerancia están siendo recogidos a manos llenas. La cosecha se augura abundante.

Mientras Cataluña se asoma al abismo, y España entera se enfrenta a su mayor crisis existencial de los últimos siglos, puesta ante la posibilidad cierta de una quiebra de su ser histórico y una partición de su unidad multisecular, los políticos de ambas orillas del conflicto se envían cartas. "¿Qué has dicho en realidad? ¿Has dicho lo que parece que has dicho o has querido decir otra cosa? ¿Lo que has dicho significa realmente que lo dicho significa exactamente lo que has dicho? ¿O has querido decir otra cosa distinta a lo que has dicho?". He aquí un filón de material para inspirar al humorista José Mota durante toda una temporada.

Todos parecen buscar ganar tiempo, para ver si la cosa se soluciona sola, por arte de magia, o si el uno se aviene a rectificar su desvarío o el otro a aceptar lo inaceptable. El miedo de éste y la cobardía de aquél se conjugan al unisono en una farsa digna de un teatro de guiñol. Las epístolas se suceden y ya se parecen a la carta de la mili: los mensajitos que se intercambian el manso de la Moncloa y el chiflado de la Generalitat son ya de tres folios, según nos cuenta la prensa. Cada uno con su tema: el uno invocando la ley, y el otro ofreciendo negociar: un diálogo de sordos. Los dos andan en círculos, sin decidirse a actuar de verdad, amagando el gesto, haciendo como si, jugando a parecer, tratando de ganar un día más, a ver qué pasa mañana... Rajoy no se atreve a aplicar el 155, mientras que Puigdemont no se decide a proclamar la secesión.

Mientras tanto, Cataluña se adentra en el territorio incierto de la ruina económica, de la quiebra social, del descalabro moral, camino de las realidades propias de las sociedades fallidas, de la republiquetas bananeras. ¿Cataluña, la Suiza o la Dinamarca del sur de Europa? Más cerca de Guatemala cada día que pasa, en realidad.

El antiespañolismo delirante del nacionalismo catalán ha logrado socavar los cimientos culturales, espirituales, sociales y económicos de una sociedad que lo tenía todo para triunfar en todos los terrenos. El fanatismo nacionalista ha envenenado la sociedad catalana y la ha llevado al callejón sin salida de un posible enfrentamiento civil. El fanatismo nacionalista ha hundido la economía de una de la regiones más pujantes de España. El fanatismo nacionalista ha hipotecado el futuro de los catalanes. El fanatismo nacionalista ha arrasado el Estado de derecho en Cataluña y ha puesto a la sociedad catalana ben manos de la arbitrariedad de un gobierno sectario y a merced de una policía política digna de cualquier dictadura. Y la situación es tanto más grave e inquietante que no parece que haya nadie en el gobierno de la nación dispuesto a actuar firmemente, que el Estado no parece tener intención de imponer la ley, y que en definitiva cunde la percepción de que se puede dar un golpe contra la unidad de España y destrozar una parte de país sin que ocurra nada. Y que a pesar de tener la ley, la razón y la fuerza de nuestro lado, el enemigo pueda ver coronado con el éxito su intentona golpista.

Mientras tanto, el cabecilla de la sedición recibe cartas del jefe del gobierno. El primero se ha ganado la detención y el segundo la destitución. A pesar del enfrentamiento escenificado, nada indica realmente de que estén en bandos opuestos y trabajen por objetivos distintos y distantes. Posiblemente los dos terminen encontrándose en el mismo basurero de la Historia. Y cogidos de la mano.

¿Por qué lo llaman independentismo cuando quieren decir pesebrismo?
Cristian Campos cronicaglobal 18 Octubre 2017

Un mosso cobra un 30% más que un guardia civil. Carles Puigdemont cobra el doble que Mariano Rajoy, y Josep Lluís Trapero 5.000 € más al año. Cualquier trabajador de TV3 o de Catalunya Ràdio cobra más que cualquier trabajador de cualquier medio privado de su misma categoría. Un encargado de atrezzo de TV3 cobra más que casi cualquier redactor que yo conozca: aproximadamente 37.149 € al año según los informes salariales publicados por la propia Corporación Catalana de Medios Audiovisuales en su página web. Hasta los peluqueros, estilistas y maquilladores de TV3 y Catalunya Ràdio cobran más que cualquier redactor que yo conozca.

En las facultades de periodismo catalanas, y conozco el percal de primera mano, hay hostias por entrar en la Corpo. Yo pedí hacer mis prácticas de final de carrera en el diario El País. Pensé que me iba ser imposible conseguirlas porque sólo había dos plazas para sesenta estudiantes y porque la alternativa eran medios regionales o públicos. No tuve el más mínimo problema. Muchos de mis compañeros imploraron hacer sus prácticas en TV3 y Catalunya Ràdio. En mi inocencia, pensé que estaban locos por preferir un medio público regional a un medio privado nacional, es decir el funcionariado sumiso y de alcance local al verdadero ejercicio del periodismo. Resultó que el inocente era yo. En Cataluña, poder mirarte al espejo cada mañana sin avergonzarte de lo que escribiste el día anterior tiene precio y ese precio está escrupulosa y metódicamente especificado en las tablas salariales de la Corpo. Al menos pagan bien.

La Generalitat ha regado de millones a la ANC y a Òmnium, así como a otras entidades soberanistas o abiertamente independentistas como el Cercle Català de Negocis, la Plataforma per la Llengua, la Plataforma pro Seleccions Esportives Catalanes o la plataforma Sobirania i Progrés. En 2013, con las arcas de la Generalitat vacías, Òmnium y el Gobierno catalán llegaron a un acuerdo para rescindir el convenio que les ligaba y por el que la entidad presidida en ese momento por Muriel Casals debía recibir 1.434.000 €. Rescindido el convenio, Òmnium sólo recibió 965.000 €.

O dicho de otra manera. En medio de la mayor crisis financiera vivida en democracia por este país, y mientras se recortaba en todo tipo de servicios públicos, incluidos sanidad y educación, las entidades civiles nacionalistas seguían siendo un negocio de los de rabo y vuelta al ruedo. Cuando las copias pirata de las camisetas producidas y vendidas por la ANC empezaron a abarrotar las tiendas de Barcelona (señal por cierto de que el negocio es boyante) sus responsables se apresuraron a recordar, como lo harían los propietarios de Gucci o Lacoste, que sólo las suyas eran las oficiales y habían sido fabricadas 100% en Cataluña. Si las cifras son correctas, la ANC ha obtenido, sólo con la venta de camisetas para la Diada de este año, 4,5 millones de euros, dos de ellos de beneficio neto. Hasta Artur Mas posó con una de esas camisetas el pasado 11 de septiembre.

La Generalitat, en definitiva, ha financiado a periodistas, profesores, funcionarios, abogados, policías, medios de comunicación y organizaciones civiles. Ha peloteado, premiado y acariciado el lomo de periodistas, eurodiputados y escritores extranjeros que ahora van cantando por las redes sociales las excelencias del nacionalismo catalán. Ha diseñado una trama clientelar de compraventa de voluntades y nepotismo desaforado que no repara en gastos y que ha convertido la Andalucía del PSOE, el palco del Bernabéu y las sociedades gastronómicas del barrio de Neguri en meros aprendices de cacique de pueblo. Media Cataluña vive de la Generalitat y la otra media, la no nacionalista, la mantiene.

Cuando me hablan de los dos Jordis como de “los líderes de las principales entidades civiles catalanas” me entra la risa floja. ¿Civiles? ¿ANC y Òmnium? Lo mismo cuando me hablan de “los medios de comunicación públicos catalanes”. ¿Desde cuándo el departamento de prensa de un Gobierno es un medio de comunicación? A eso, de toda la vida de Dios, se lo ha llamado pesebrismo. Ese y no otro es el verdadero motor del independentismo: el pánico a la vuelta a la vida real, esa en la que tu salario lo determina tu valía profesional y no el entusiasmo con el que ejecutas la genuflexión frente al amo.
 
¿Adoctrinamiento? ¿Qué adoctrinamiento?
Fernando Navarro. vozpopuli  18 Octubre 2017

Martes en el Congreso. Se debate una moción de Ciudadanos que pide medidas para acabar con el adoctrinamiento nacionalista en las escuelas. Realmente, ¿quién podría estar en contra de la iniciativa? ¿Es razonable que haya centros que supediten la educación a la inoculación del odio? ¿Se debe continuar tolerando la utilización de los niños? Pues parece ser que sí.

El Partido Popular defendió que está haciendo todo muy bien, y el Partido Socialista que tampoco hace falta montar tanto lío por un par de casos aislados. ¡Aislados! Quizás no sea tan extraña su posición: ha sido su inacción durante décadas la que ha llevado a esta situación. Por su parte, Podemos y nacionalistas, cada vez menos diferenciables, se limitaron a negar con total desfachatez que el adoctrinamiento infantil exista. Con frecuencia usaron la falacia de la extensión: ¿están los de Ciudadanos diciendo que todos los docentes son manipuladores? No, obviamente no: ¿deberíamos, entonces, dejar de perseguir el robo ante la evidencia de que no todas las personas son ladronas?

Toni Cantó, que la defendía, fue llamado “sectario”, “incendiario”, “fundamentalista” e incluso “racista”. Este último insulto, curiosamente, se lo dedicó Aitor Esteban, del partido fundado por el furibundo racista –éste sí- Sabino Arana

Más creativo fue el argumento del diputado de Podemos: ¿cómo vamos a manipular si no tenemos tiempo con tanto corregir exámenes? Y todo en medio de un gran enfado, lo que parece demostrar que la moción toca una parte esencial del proyecto nacionalista. Toni Cantó, que la defendía, fue llamado “sectario”, “incendiario”, “fundamentalista” e incluso “racista”. Este último insulto, curiosamente, se lo dedicó Aitor Esteban, del partido fundado por el furibundo racista –éste sí- Sabino Arana. Además, Lourdes Ciuró, diputada de la antigua Convergencia, le lanzó un vistoso corte de mangas. Posiblemente era el único argumento a su alcance. Por extensión, el resto de los diputados de Cs fuimos llamados fascistas y falangistas.

Y todo entre grandes ovaciones. La manipulación de los niños era refrendada entre entusiastas aplausos de Podemos a los nacionalistas y de los nacionalistas a Podemos; curiosamente, las primeras filas del PSOE parecían sincronizadas con el partido morado.

De modo que ya saben:cuando lean ustedes que los hijos de guardias civiles están siendo acosados por sus profesores en institutos de Cataluña y que han tenido que ser defendidos por sus propios compañeros; cuando comprueben que el IES Pau Casesnoves (Inca, Baleares) distingue entre España y los Països Catalans; cuando vean a los profesores del IES Mossèn Alcover (Manacor, Baleares) manifestándose con sus alumnos a favor de la secesión catalana; o cuando directamente adviertan que se suspenden las clases para llevar a niños a protestar ante edificios públicos, sepan que no se está anteponiendo la ideología a la educación. Es que ustedes sufren alucinaciones. Y no rechisten, no vaya a ser que les llamen fascistas.

Es el Estado, idiotas
Miquel Giménez.vozpopuli  18 Octubre 2017

Los independentistas creían tener patente de corso para hacer y deshacer a su antojo. Por esa razón se han quedado helados al comprobar que sus chicos también son mortales y pueden ir a dar con sus huesos en la cárcel. Hay cosas como leyes, jueces y policía, es decir, estado. Con eso no contaban.
No son presos políticos, son delincuentes

No son Indíbil y Mandonio, Bouvard y Pècuchet, Hernández y Fernández o Manolo y Ramón, pero se han convertido en el dúo de moda. Hablo de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, líderes respectivamente de la Asamblea Nacional Catalana y de Ómnium Cultural, que han trasladado sus sedes particulares fuera de Cataluña, concretamente a la cárcel de Soto del Real. No ha sido un acto voluntario, sin embargo. Una jueza ha ordenado su ingreso en el talego por delitos perfectamente tipificados en nuestro Código Penal. Para ser más exactos, están en el mismo presidio que acoge al primogénito de Jordi Pujol o al expresidente del Barcelona Sandro Rosell. Tienen asegurada, pues, una grata compañía, máxime si añadimos la del expolítico del PP Ignacio González o la de Ángel María Villar, el de la cosa futbolística, ya saben. Pueden organizar una pachanga en el patio perfectamente.

Los dos caballeros a los que hago referencia, Sánchez y Cuixart, son los que se autoproclaman líderes de la sociedad catalana, la que mueve el proceso, la que es base y fundamento de toda esta obra de teatro que ya dura desde hace demasiado tiempo. Alguien les debió explicar que la cosa independentista saldría gratis, igual que han explicado al pueblo catalán que las empresas no se irían de Cataluña, que el Gobierno de España se vería obligado a negociar, que la independencia estaba casi a punto de llegar, en fin, el cuento de la lechera. Debían ser los mismos que afirmaban que con Pujol no se robaba, que Convergencia era un partido serio o que una Cataluña independiente sería la Dinamarca del sur de Europa y entraría instantáneamente en la Unión Europea y la OTAN.

Con tal veracidad, ha pasado lo que tenía que pasar. Votaremos, gritaban, y tuvieron que contentarse con defecar unos papelitos impresos en casa dentro de unos tupperwares de los chinos; esto va de democracia, se desgañitaban, pero mantienen cerrado a cal y canto el Parlamento catalán desde primeros de septiembre, tras aprobar ilegalmente –lo ha ratificado en rotunda sentencia el Tribunal Constitucional– dos leyes que conculcan todo el ordenamiento jurídico vigente, tanto el catalán como el español; son los mentecatos que han dicho siempre que lo que buscaban era dialogar, pero después proclaman independencias de gatillazo fácil, aseguran que solo se negociará desde la posición de una república catalana, mientras califican a España de fascista, a los jueces de corruptos y manipulados por el gobierno, a la Policía Nacional y a la Guardia Civil poco menos que de asesinos de niños y abuelitas y a los que discrepamos de sus imbecilidades patrioteras, onanistas de nazis. Han manipulado las estadísticas de heridos el pasado 1-O, han manipulado resultados de una consulta que ni era tal ni tenía la más mínima garantía de limpieza democrática, han mentido a todo un pueblo, a los suyos, a los demás; en fin, han querido pasar por víctimas siendo verdugos.

Claro está que, de tanto repetir sus propias falacias, escuchar Catalunya Ràdio y ver TV3, los partidarios de independizarse antes que Andorra levante el secreto bancario el próximo mes de enero han acabado creyéndoselas todas, de una en una. De ahí nace, quizá, la idea de que todo esto iba a ser un paseo triunfal. Se convencieron de aquello que decía a mediados de los años veinte del siglo pasado el gran filósofo de la Torre de las Horas Francesc Pujol, por cierto, editor del salaz y divertidísimo semanario Papitu. Don Francesc aseguraba que llegaría un día en el que los catalanes, solo por el hecho de serlo, lo tendríamos todo pagado allá donde fuésemos. Dalí también hizo suya la idea, aunque opino que él sí que debería haberlo tenido todo pagado por ser el colosal artista que fue.

Con esas funestas convicciones, ahora se encuentran catalépticos: ¡han detenido a Sánchez y Cuixart! ¡Presos políticos! ¡Salgamos a las calles! ¡Independencia! ¡Ocuparemos el trozo que va desde la plaza Francesc Macià hasta la confluencia de Paseo de Gracia! –cada vez menos espacio público, se conoce que la gente tiene cosas mejores que hacer-. Cálmense, señoras y señores. Lo que sucede no es ni más ni menos que el estado, que puede ser en ocasiones desesperadamente lento, que la justicia, que también, y que las leyes de las que nos hemos dotado –ojo, se legisla en las Cortes y allí Convergencia y Unió han sido decisivos en los últimos cuarenta años, por lo que algo tendrán que ver con el redactado de las mismas ¿no?– se han puesto en marcha. ES EL ESTADO, IDIOTAS, es con lo que no contaban por creerlo inexistente y ajeno a sus cortijos y cambalaches. Es ese estado al que han pretendido chulear como un proxeneta del tres al cuarto con una puta debutante, el estado del que aún hoy en día viven, cobran y chupan, un estado que es infinitamente mejorable, pero muy superior de largo a sus leyes impuestas, a su mentalidad totalitaria, a su provinciano y mezquino sentido de políticos de campanario rural.

El estado, a través de uno de sus tres poderes, el judicial, ha actuado, y no digan más que los jueces están manipulados por el gobierno, porque ustedes han tenido desde siempre un representante en el Consejo General del Poder Judicial, y jueces amiguetes como su señoría PascualEstivill que, por cierto, también acabó entre rejas por algunos asuntillos de billetes. No hablen de democracia de baja intensidad, porque en Cataluña ni siquiera tenemos el Parlament abierto para que la oposición pueda expresarse libremente. Díganle al señor Turull que deje de hacer el ridículo poniendo carita de girondino y asegurando que jamás se van a rendir. Dejen de convocar a la gente a caceroladas y manifestaciones con tufo populista venezolano y, lo más importante, desengañen de una puñetera vez al personal que anda por ahí rompiendo amistades, lazos familiares y yo que sé cuantas cosas más por creerse las milongas que ustedes largan a diario.

Sean una vez en la vida honestos y váyanse. Váyanse, porque el estado democrático somos todos y contra tal cosa nunca ganarán. Lo he repetido mucho, esto no va de democracia. Afortunadamente ya vivimos en una, esto va de sentido común. Lo ha dicho Joaquín Sabina: no es Cataluña contra España, es Cataluña contra Cataluña. Una gente que tiene la desfachatez de tildar a Joan Manel Serrat de fascista es, como poco, inculta y peligrosa. Dejen ese papel para las CUP y sus Black Cuerpo, que la policía sabrá cumplir con su obligación.

Es el estado, señores Puigdemont, Junqueras, Rufián; es el estado que está en la UE y en la ONU, señoras Forcadell, Gabriel y Colau; este estado en el que no se detiene a nadie por pensar lo que sea, incluso por no pensar, como es su caso. Es el estado que no le gusta a Otegi, su hombre de paz, ni a los etarras ni a los violentos. Un estado que puede y debe intervenir para que la locura que ha expulsado de Cataluña a setecientas empresas y a intelectuales de prestigio –pienso ahora en Albert Boadella y me entra una tristeza infinita-, que califica a mi amigo Xavier Sardá como poco menos que a un ministro de Pétain -Sardá, que ha hecho más por la imagen de Cataluña con su entrañable Señor Casamajor que todos los Consellers de Cultura habidos y por haber, el Sardá que emite juicios de una ponderación extrema-, en fin, es un estado que ha de protegernos de tanto orate y tanto salva patrias de salón. Ese estado que evite la acidez gástrica en las reuniones familiares o de amigos cuando se habla de política, que intente soldar, unir, acercar, pero no desde la uniformidad, ¡eso nunca!, sino desde el respeto a la diferencia y a la mirada del otro.

Es el estado, sí, que ha venido para quedarse en el lugar que jamás debió abandonar. Porque en política todo vacío tiende a llenarse con extraordinaria rapidez. Eso es lo que ha pasado en Cataluña todos estos años y, debido a tal error histórico, ustedes pensaron que la fiesta iba a salirles gratis.

Ya ven que no.

Tan responsable o más que ‘los Jordis’
OKDIARIO 18 Octubre 2017

Josep Lluís Trapero tiene ante sí un horizonte azul oscuro, casi negro. El mayor de los Mossos difícilmente se librará de la cárcel si, como parece, la Fiscalía amplía la denuncia contra él por un posible delito de sedición y la Audiencia Nacional juzga los hechos acontecidos en el referéndum ilegal del 1 de octubre. Una convocatoria que ya estaba suspendida por el Tribunal Constitucional cuando se celebró y que obligó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a trabajar en manifiesta inferioridad y grave riesgo debido a la inacción de los Mossos. Esa pasividad fue crucial para que desapareciera el orden constitucional de las calles e instituciones de Cataluña. Trapero, dirigente del grupo policial autonómico, es más responsable si cabe que Jordi Cuixart y Jordi Sánchez dada su condición de autoridad. Si los responsables de Òmnium Cultural y la ANC han entrado en prisión incondicional por agitar a las masas y contribuir al caos social, Trapero debería seguir los mismos pasos por su inactividad tanto el día del referéndum como en las jornadas previas.

La ampliación de las investigaciones probaría de manera definitiva —el pasado martes sólo se juzgaron los hechos referidos al 20 y 21 de septiembre— la implicación del mayor de los Mossos, su “reincidencia delictiva” y la total vinculación a la “hoja de ruta secesionista”. A la altura de los propios Cuixart y Sánchez y siempre bajo las directrices generales de Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el resto de golpistas. Unas conclusiones que han dejado claras los especialistas de la Guardia Civil en sus informes y que refuerza el Cuerpo Nacional de Policía. Tal y como les cuenta en exclusiva OKDIARIO, los jueces del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) disponen de varios anexos policiales con un registro de llamadas telefónicas y seguimientos donde se pone negro sobre blanco la actitud sediciosa de los Mossos d’Esquadra, que no acataron los mandatos judiciales. Una responsabilidad directa y absoluta del jefe Josep Lluís Trapero.

Carmen Lamela, magistrada de la Audiencia Nacional, tendría elementos de sobra para depurar todas las responsabilidades de Trapero. Recordemos que el pasado 5 de octubre, este periódico ya publicó en exclusiva los detalles de cómo los agentes secretos de los Mossos habían diseñado una operación para la compra y distribución de las urnas de cara al referéndum ilegal. Una colaboración directa con los golpistas que no hace sino reforzar el perfil sedicioso de Trapero. Máximo responsable, como es obvio, de todo lo que ocurre en el cuerpo policial que dirige. El Código Penal castiga hasta con 15 años a las personas que impiden por la fuerza, o fuera de las vías legales, el cumplimiento de la ley. Trapero contribuyó al desorden por su incomparecencia durante el asedio a la Consejería de Economía del 20 de septiembre y volvió a hacerlo el 1 de octubre con el referéndum ilegal. Tiene, por tanto, cuentas pendientes con la justicia y si la Fiscalía acaba ampliando la causa, lo tendrá muy difícil. El Estado de Derecho debe garantizar el escrupuloso cumplimiento de la legalidad vigente. De otro modo, esto no sería una democracia, sino una república bananera.

El caballo de Troya del socialismo
OKDIARIO 18 Octubre 2017

El Partido Socialista de Cataluña (PSC) está a punto de convertirse en el caballo de Troya del PSOE con Miquel Iceta como jinete principal. El intento de Pedro Sánchez de reconstruir la gran formación de Ferraz puede acabar en aborto si sus compañeros catalanes siguen poniendo piedras en el camino socialdemócrata y constitucionalista que quiere recorrer el secretario general. Mientras Sánchez se afana con acierto en presentarse como un hombre de Estado y apoya sin fisuras al gran bloque constitucional —PP y C’s— ante el desafío de los sediciosos, el PSC rompe la unidad de acción con el Partido Popular en el Parlament a dos días de que se active el artículo 155 de la Constitución. Justo ahora que Carles Puigdemont ha elevado el chantaje al Estado a la máxima potencia con pretendido ánimo de crear confusión.

Si Iceta ha tomado la postura filonacionalista por meros intereses electorales, se equivoca. Jamás tendrá el voto independentista por mucho que incluso se atreva a cuestionar la decisión de la Audiencia Nacional y califique los encarcelamientos de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart de “desproporcionados”. Aunque Puigdemont y Junqueras hagan el ridículo con un procés golpista que recuerda más a la Venezuela de Maduro que a cualquier país serio, el PSC jamás pescará en un caladero profundamente radicalizado y carcomido por el odio a España. La senda a seguir por los socialistas catalanes en el plano político es la ejemplar postura de históricos como Josep Borrell. Si, por el contrario, el primer secretario del PSC toma estas decisiones por convicción, entonces el PSOE cuenta con un serio problema, ya que tiene al enemigo en casa.

El dirigente catalán ha llegado a criminalizar la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil hasta el punto de acusarlos de uso “desproporcionado de la fuerza”. Algo que no puede extrañar cuando desde el Partido Socialista de Cataluña se han atrevido a criticar el mensaje a la nación de Felipe VI, resorte de la histórica movilización ciudadana en Barcelona a favor de la Constitución y en contra de la represión independentista. La alcaldesa de Hospitalet, Núria Marín, dijo que se sentía “muy preocupada” tras el discurso del Rey. Su compañera Núria Parlón, edil de Santa Coloma y miembro de la Ejecutiva del PSOE, fue más lejos y dijo que “necesitamos algo más que un Rey “algo republicano” que de fondo deje ver a Carlos III”. Ante este panorama, Pedro Sánchez no puede limitarse a decir que “respeta” la libertad de expresión de las distintas federaciones de su partido. Tiene que actuar con determinación. Está en juego la supervivencia del PSOE, partido esencial para nuestra estabilidad democrática, y por ende la propia supervivencia de España.

Fernando García de Cortázar: «El Gobierno debió haber intervenido hace años los colegios catalanes»
Las escuelas han formado «generaciones en una idea combativa y agresiva contra España», sostiene el historiador bilbaíno
Rodri GArcía La voz 18 Octubre 2017

Confiesa que se emociona al escuchar Negra sombra o al evocar aquellos viajes a Galicia con sus padres, cuando se extasiaban ante la desembocadura del Miño. Lleva publicados 70 libros y prepara el próximo. Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942), que llevó escolta durante 15 años (cuatro de ellos viviendo en Galicia tras abandonar el País Vasco), habló anoche sobre Lutero en el centro Fonseca de A Coruña y hoy (20 horas) lo hará, en el mismo foro, sobre el cardenal Cisneros.

-¿Cómo ve lo de Cataluña?
-Siempre trato en mi vida de sacar de los males bienes. De este horror, de esta tragedia que estamos viviendo los que nos sentimos muy españoles y, por lo tanto, muy amantes de Cataluña, había que sacar una conclusión clarísima: no se puede permitir que las autonomías, como Cataluña, estén manipulando de esa forma tan provocadora la historia.

-¿Cómo lo hacen?
-En los últimos 30 años se han formado generaciones en una idea combativa y agresiva contra España. Eso es fruto de lo que ha pasado y está pasando en los colegios. Creo que el Gobierno tenía que haber intervenido hace años, la alta inspección tenía que haber intervenido.

-¿Se puede hablar de un momento inicial en todo esto?
-En 1977 hay una gran manifestación en Barcelona a favor de la democracia, de la amnistía y del Estatuto de Autonomía. En esos momentos el independentismo era residual, ni un 10 %. Ahora las cifras han aumentado, y no solo por la crisis económica. Pero esta ha producido una especie de orfandad que ha sido aprovechada por el nacionalismo catalán para crear un espejismo de paraíso artificial en la idea de que la independencia nos va a salvar la economía, nos va a salvar de nuestra situación de tristeza, una cosa que no ha ocurrido.

-¿Cómo han llegado hasta aquí?
-Han pisado el acelerador en la falsificación de la historia y hemos llegado a eso que hay que denunciar: cómo la Generalitat ha comprado los medios, la prensa, la radio, etcétera y ha convertido en verdaderos cadáveres sociales, en cadáveres políticos, a los disidentes. Frente a esa imagen que predican de la España plural, ellos han construido una Cataluña monolítica, en la línea independentista y secesionista, basada en una historia mitificada que muchos historiadores venimos denunciando desde hace tiempo.

-¿Qué pasó con el «seny» catalán, esa versión para la clase media del sentidiño gallego?
-Las clases medias catalanas se han convertido al nacionalismo. La progresía catalana era catalanista pero no independentista, porque hay que recordar que hablan de la tradición y rompen la tradición autonómica del catalanismo; había un catalanismo integrador, con gente como Prat de la Riba o Francesc Cambó, que trataban de afirmar la idea de integrarse en España y liderar el progreso. No en vano cuando Menéndez Pelayo visita Barcelona dice: «Ahí está la cabeza de la regeneración de España», pensando en el catalanismo regenerador... Todo esto se acabó y es dramático para los que están viviendo allí, porque un referendo los obliga a una opción no deseada: ¿por qué tengo que elegir entre una bipolaridad despiadada que me hace enemigo? Usan los mismos sistemas de señalamiento que tiene el fascismo, el señalamiento de los supuestos enemigos.

frenan la fuga tras el cambio de sede
CaixaBank y Sabadell pierden 9.000 millones en depósitos por el desafío independentista
Agustín Marco elconfidencial 18 Octubre 2017

Los grandes bancos de origen catalán empiezan a explicar a sus inversores el impacto que ha tenido en su balance la tensión política derivada del órdago secesionista de la Generalitat de Cataluña. Según han confirmado varias fuentes, tanto CaixaBank como Banco Sabadell han concretado a sus grandes accionistas institucionales el dinero que salió de sus cuentas por el temor de sus clientes a la declaración unilateral de independencia (DUI). En total, unos 9.000 millones de euros durante la semana posterior al referéndum ilegal del 1-O y los días siguientes al anuncio del cambio de sede de ambas entidades.

De esa cantidad, cerca de 6.000 millones corresponden a CaixaBank, y los restantes 3.000 millones, a Sabadell, según explican varias fuentes que han preguntado a la dirección financiera de las dos instituciones bancarias por las consecuencias de la tensión política en Cataluña. Una fuga de depósitos y de cuentas a la vista provocada por dos motivos. El primero, el boicot de muchos clientes que no querían tener sus ahorros en bancos catalanes al considerar que apoyaban la deriva soberanista. El segundo, por el miedo a que, en caso de independencia, se produjese un corralito y no pudieran disponer de su dinero. Fuentes oficiales de Caixabank desmienten que esos datos sean completamente exactos, mientras que desde Sabadell han declinado hacer ningún comentario.

Los analistas que cubren la cotización de CaixaBank y de Sabadell les han pedido una secuencia de la salida de depósitos tras la consulta popular del 1-O, los incidentes con las fuerzas de seguridad, la declaración posterior de Carles Puigdemont, en la que aseveró que el pueblo catalán se había ganado el derecho a ser un país independiente, la huelga general promovida por la CUP el 3 de octubre y la intervención televisada del rey Felipe VI en la noche de esa misma jornada.

Ese día, CaixaBank emitió un comunicado interno en el que señaló que, ante los acontecimientos políticos y sociales, adoptaría "las medidas que hayan que tomarse" para salvaguardar los intereses de los clientes y accionistas tras las imágenes que dieron la vuelta a España, en las que se veía a empleados de su centro corporativo en la avenida Diagonal de Barcelona protestar contra la intervención policial y en favor de la independencia.

Según estas fuentes, el peor momento fue precisamente el 4 de octubre, el día siguiente a las manifestaciones independentistas que inundaron Barcelona y tras el discurso del monarca, en el que anunció medidas excepcionales. Aunque ni el Ministerio de Economía ni el Banco de España han revelado ninguna cifra oficial, la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, dijo ayer en una entrevista con Carlos Alsina, en el progama 'Más de uno', de Onda Cero, que en un solo día perdieron 4.000 millones. En concreto, afirmó que “las empresas no se van porque el presidente Rajoy o el Gobierno hayan dicho que se vayan… Al final, las empresas se van porque sus socios, sus accionistas, ven cómo en un día perdieron 4.000 millones de euros en cuentas bancarias en Cataluña".

Cambio de tendencia
Fuentes financieras han confirmado que esa cantidad se acerca bastante a la realidad, una fuga masiva de dinero que llevó a Isidre Fainé y Josep Oliu a decidir de forma coordinada que no tenían más remedio que llevarse las sedes sociales fuera de Cataluña. Sabadell lo hizo el jueves 5 y CaixaBank, una vez aprobado por el consejo de ministros el real decreto que facilitaba la mudanza exprés de cualquier compañía, el viernes 6. Hasta ese momento, las dos instituciones vieron cómo salían unos 7.000 millones, proceso que siguió con menos intensidad la semana posterior, una vez que habían dejado claro que no estaban a favor del movimiento independentista liderado por Junts pel Sí.

En total, unos 8.800 millones de euros perdidos en los 10 días siguientes al 1-O, tendencia que ya se ha detenido y que, según estas fuentes, empieza a balancearse hacia el lado positivo. "La actividad se ha normalizado totalmente y hasta comienza a haber más entrada que salida de dinero", apuntan, sin especificar importes de captación de dinero nuevo. Tampoco concretan cuántos ahorros en manos de BBVA —dueño de la antigua Caixa Catalunya—, Bankia y Santander buscaron refugio fuera de Cataluña, pero fuentes del sector apuntan a que al menos huyeron entre 2.000 y 3.000 millones adicionales por el temor a un bloqueo de los movimientos de capital desde la Generalitat.

Los aproximadamente 6.000 millones que se evaporaron de CaixaBank se corresponden con algo menos del 3% de los depósitos que tiene todo el grupo, que a 30 de junio disponía de 203.500 millones. La entidad presidida por Jordi Gual no detalla cuánto es de clientes españoles y cuánto de BPI, el banco portugués adquirido este mismo año. Por su parte, los 3.000 millones que ha perdido Sabadell son en torno el 3% de los 99.500 millones que la institución tenía entre depósitos y cuentas a la vista al cierre del primer semestre. Cifra que sube al 4,27% sobre los 70.231 millones de clientes españoles, una vez descontada su filial británica, TSB Lloyds.

"El daño está causado porque esos importes eran en gran parte los objetivos comerciales del año, sin olvidar las caídas de las cotizaciones en bolsa", concluyen fuentes de dos firmas de análisis internacionales. No obstante, dejan claro que en ningún caso está en juego la solvencia de ninguna de las dos entidades, como sí sucedió con Banco Popular.

SE ABSTIENE PARA FRENAR UNA MOCIÓN DE CIUDADANOS
El PP se pone de perfil y no hará nada para evitar el lavado de cerebro de los niños en las aulas catalanas
PP y PSOE votan en contra de una moción de C's contra el adoctrinamiento en las aulas
M. ABAD. Periodista Digital 18 Octubre 2017

Ciudadanos se queda sin apoyos en su moción contra el adoctrinamiento en los colegios de Cataluña

"Estamos hasta la polla de Ciudadanos". Esta es una frase textual de un diputado de primera fila del PP. Por eso no extraña que los populares desprecien toda iniciativa de Ciudadanos. Y más en Educación, donde siempre han dejado a los nacionalistas hacer lo que les salga de las pizarras.

Toni Cantó ha señalado en el Congreso que su partido ya advirtió hace años de lo que estaba ocurriendo en las aulas catalanas y ha responsabilizado a PP y a PSOE de haber dejado la educación en manos de "sus socios nacionalistas", en referencia a ERC y Compromís. Pero se quedó solo. Lo acusaron de racista y una tipeja del PDCAT le hizo un corte de mangas. El nacionalismo campa a sus anchas entre los escaños del Congreso.

Por si no lo saben,. lo recordamos. El equipo de Jordi Pujol diseñó el plan de expansión del nacionalismo en el Programa 2000, filtrado en 1990 a la prensa. Respecto a a la enseñanza, allí se leía que era necesario "impulsar el sentimiento nacional catala´n de los profesores, padres y estudiantes".

En el PP lo saben pero siempre le han hecho el caldo gordo al nacionalismo. Aznar no recuperó ninguna de las competencias en educación que cedió Felipe González. Cospedal reconoció en su día que fue un error.

Error que no piensan subsanar. A excepción de UPN, único partido que ha apoyado la moción, el resto ha votado en contra, y el PP se ha abstenido porque, en palabras de Elena María Bastidas, su partido “confía en los docentes de este país y en la Alta Inspeccion”, al tiempo que ha apelado al pacto de Estado para introducir los cambios y las mejoras necesarias.

Elena Bastidas, exalcaldesa de Alzira, afirma es "una lacra y una vergüenza" de Compromís el adoctrinamiento que se está produciendo en los centros educativos de la Comunidad Valenciana "siguiendo la hoja de ruta de los nacionalistas y secesionistas catalanes". Según Bastidas, "Compromís lo alienta lo fomenta e, incluso, lo subvenciona".

¿Y qué hace el PP? Se abstiene, porque ellos hacen política para que los nacionalistas siguen lavando el cerebro de los niños.

COLEGIO DE MONTSERRAT
Sus hijos, de tan sólo 10 años, fueron públicamente señalados cuando su profesora de 5º de Primaria pidió que se levantaran aquellos cuyos padres no habían ido a votar en el referéndum ilegal del 1 de octubre 2017. Después sucedió lo mismo con la manifestación por la unidad de España del pasado 8 de octubre: "Qui hi va anar, nens?". Así lo explican los padres. Así de repugnante. --Así adoctrina a sus alumnos en el nacionalismo “el mejor colegio de España”--

CORALES INFANTILES DE CATALUÑA
21 de mayo de 2017. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, aprovechó su discurso para proclamar que "cuando un pueblo canta pierde el miedo, y decide, y llega tan lejos como se quiera proponer". “In, inde, independencia”, se empezó a corear, tanto en el patio de butacas de los adultos como en las gradas de los niños cantores. Una parte importante de los menores repitieron y corearon esta consigna en favor de la secesión. --Gritos de “¡In, inde, independencia!” cierran un concierto de corales infantiles de Cataluña--

COLEGIO GUILLEM FORTUNY (CAMBRILS, TARRAGONA)
El colegio de la Generalitat Guillem Fortuny (Cambrils, Tarragona) colgó un vídeo en diciembre de 2016 que borró rápidamente. En él se ve al "professor" del colegio en chándal dictando una obra de teatro a los niños: un relato de cómo el malvado rey espanyol asedia y mata a los catalans de Cambrils. Odio, violencia, salvajismo y muerte. --Espeluznante clase de odio a “Espanya” en un cole de Cambrils--

COLEGIO DE MANRESA - IES Lluís de Peguera
Dantesco: un colegio público de Manresa lleva a los niños a abuchear a la Policía. Llevaron de excursión a los niños frente a la comisaría de la Policía Nacional, con el fin de que les dedicaran los simpáticos cantos que puede oír en el vídeo.

INSTITUCIÓN DE MONTSERRAT
Estos son los carteles que se cuelgan en el Institució Montserrat, en Sants-Monjuich. Ya lo explicó Joaquim Arenas, el ideólogo de laimmersió: la educación catalana debe tener "un modelo propio en cuanto a los contenidos y las actitudes. Y las actitudes ¿qué quiere decir? Quiere decir que un niño ha de ser consciente de que pertenece a una comunidad que tiene una lengua, que tiene una escuela; de que pertenece sencillamente a una nación. --¿Es normal esto en un colegio?--

¿Hace falta más, diputada Bastidas? Porque tenemos más ejemplos, si quiere.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial