AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 25  Octubre 2017

¡Soraya, vete ya a tu casa!
Jesús Cacho. vozpopuli 25 Octubre 2017

Soraya, vete ya a tu casa, vete cuanto antes y llévate contigo a esa recua de abogaditos del Estadoque tienes a tu alrededor en las zahúrdas de Moncloa, chicos listísimos aprobando oposiciones pero que no saben nada de España, no han conocido la España pobre que se comió los mocos, no saben dónde le aprieta el zapato a esa España madre y madrastra, creen que lo saben todo y no saben nada, flojos de remos cual son, situados en las antípodas de lo que, al frente del Gobierno, ahora necesita un país a punto de jugarse su ser o no ser en la ruleta de unos locos que han decidido desafiar la Constitución, la ley suprema, y despeñar a España por el barranco. Soraya, vete a tu casa y llévatelos a todos contigo.

Resulta que estos chicos tan brillantes, algunos treintañeros, tan listísimos, tan blandiblús, se asustan mucho ante la sola idea de hacer valer el artículo 155 -“Si una Comunidad Autónoma no cumpliere (…) o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España…”-, estos chicos, digo, creen que ese artículo está de adorno, simple atrezzo del que nunca iba a ser preciso tirar, de modo que ante la evidencia de lo contrario andan confundidos, corriendo por los pasillos de Moncloa cual pollo sin cabeza, repitiendo que no puede ser, ufff, uyyy, no sabes lo complicado que es poner en marcha el 155, y vamos a ver si encontramos otra fórmula, a ver si Puigdemont, por un milagro divino, se torna buen chico y nos libera del trauma de tener que pasar por esa prueba, la prueba del “perder el cuerpo e dexar el alma” en el empeño de devolver la legalidad a Cataluña.

Hay lío en el Gobierno, hay grieta gorda, a la señora vicepresidenta y a algunos ministros de su cuerda, caso del de Justicia, les da miedo aplicar el 155, y es que a ella lo que de verdad le gusta es manejarse en la sombra, operar tras las bambalinas, moverse entre conseguidores, estraperlistas del rumor, fontaneros del mal ajeno, y tirar de móvil y enviar mensajes y advertir y reconvenir, todo ese encofrado del poder acostumbrado a la opacidad. Lo que la señora ha hecho en los últimos tiempos ha sido visitar Barcelona una semana sí y otra también como mandatada del presidente del Gobierno para arreglar ella solita el problema catalán. Aquí están los resultados. Tanto arroz para tan poco pollo y volvió la señora con las alforjas vacías, bien llenas de espantoso ridículo, no obstante lo cual no ha dimitido, no señor, después de su brillante desempeño en Cataluña no se ha retirado a un convento de clausura, ni hablar, que ahí sigue manejando en la sombra los hilos del ovillo patrio, sin haber tenido la vergüenza torera de presentar la dimisión tras tan notorio fracaso.

De modo que la doña no es muy del 155, vaya por Dios, que aún ayer tarde, por increíble que parezca, andaba diciendo que bueno, vamos a esperar, porque si Puchi viene el viernes al Senado y se explica, a lo mejor se abre alguna oportunidad… Es cierto que tener que recurrir a medida tan extrema no es plato de gusto para nadie, para empezar, porque su utilización viene a sellar el fiasco de un diseño territorial en el que los españoles depositaron muchas esperanzas. El 155 es el resumen de un gran fracaso colectivo. La guinda que colma el vaso de las tropelías de un diseño disfuncional que drena recursos, recorta libertades, impone barreras, rompe mercados y, al final, sirve de cauce para que los nacionalismos trapaceros y desleales atenten contra la Constitución en nombre de la cual son, porque en caso contrario no serían, poniendo en peligro las libertades de todos, la paz y la prosperidad colectivas.

Añadir guerra a la deshonra
Pero hay veces en que los países se ven obligados a jugarse el ser o no ser en la lotería del destino; hay momentos en que deben alzarse para defender no ya sus libertades, que también, sino su propia existencia como nación; ocasiones en las que ya no cabe recular más, en que hay que plantarse (“cuando la sociedad plural se vuelve tolerante con los intolerantes, camina hacia su destrucción”, que dijo Popper), porque si sigues consintiendo das pie a que el falsario te eche al mar o te despeñe por un barranco; momentos históricos en que es preciso reconocer que fracasaron las palabras y hay que pasar a la acción, hay que dar la iniciativa al Estado como “única fuente del derecho a la violencia” (Max Weber), porque la vida te va en ello, y hay que fajarse, hay que asumir el sangre, sudor y lágrimas, puesto que aceptar el deshonor implica añadir guerra a la deshonra.

A esto se enfrenta España. Una especie de invasión interior que en forma de tenaza -la nacionalista de JxSí y la izquierda revolucionaria de CUP y Podemos- pretende hacer añicos cinco siglos de historia compartida, arramblando con las mejores cuatro últimas décadas de paz y prosperidad que ha conocido España. Y ante reto semejante solo caben dos soluciones, tanto por parte del Gobierno de la nación, que va de suyo, como de los ciudadanos conscientes de la importancia del envite: aceptar la humillación y asumir los costes de una rendición sin lucha, o plantarle cara al verdugo, hacer frente al desafío y derrotarlo con la ley en la mano, con la sola Ley, con todo el peso de la Ley, y trabajar duro para hacer de Cataluña y del resto de España un país en el que merezca la pena vivir y del que uno se pueda sentir razonablemente satisfecho. Recuperar Cataluña para la democracia liberal que hace posible esa “igualdad en la que todos pueden ser diferentes sin temor, bajo una misma ley compartida” (Odo Marquard).

De modo que la doña fue el lunes a la radio y en una emisora dijo claramente que bueno, que el 155 sí, pero que si Puchi convocaba elecciones pues que entonces el 155 se podía guardar en un cajón y aquí paz y después gloria, y entonces se montó la de Dios es Cristo en el Gobierno, que las divisiones internas no son exclusivas del clan de los Puigdemont, un viaje para el que no hacían falta alforjas, porque de este enorme socavón nacional solo se podrá salir desmontando el entramado de intereses tejido durante 40 años por el nacionalismo, deshaciendo entero el “Programa 2000” que en 1989 lanzó don Pujolone, el gran padre del quilombo, volviendo a hacer de Cataluña una sociedad abierta bajo el imperio de la ley, the rule of law que dicen los anglosajones, y para eso hay que atarse los machos, señora, porque esto no va a ser fácil, para eso no valen abogaditos blandengues y llorones en derredor que se lo hacen en las calzas, señora, para eso hacen falta ciudadanos decididos a defender su libertad contra viento y marea.

Y como se armó la gorda –miren lo que ayer tarde dijo, y muy bien dicho, la señora Cospedal, ministra de Defensa; oigan lo que dice Zoido, que quiere despachar directamente con Mariano porque no se fía de la doña que tiene al CNI entre manos-, casi a medianoche, la secretaría de Estado de Comunicación que dirige Carmen Martínez Castro se vio obligada a salir a la palestra para decir que de eso nada, que de la doctrina del appeasement que defiende la vicepresidente nada de nada, que unas elecciones ya no son suficientes, y que adelante con los faroles del 155. A ver si es verdad, Mariano. Soraya ha quedado desautorizada, después de que el propio Rajoy diera ayer tarde orden de desmentir a su vicepresidenta. Y bien, Soraya, Sorayita, has perdido el apoyo del presidente, has hecho el ridículo en Cataluña, no cuentas con respaldo alguno en el PP… ¿A qué estás esperando para irte a casa?

El corazón de las tinieblas
Ignacio Camacho ABC 25 Octubre 2017

Todo el que entienda, sin ser independentista, que el 155 es una medida desproporcionada está moral y políticamente obligado a explicar qué modo alternativo se le ocurre de mantener en Cataluña no ya la autoridad, sino la simple legalidad del Estado. No vale la de dialogar porque los rebeldes no dan lugar al diálogo y porque la autodisolución de la nación española no se puede negociar en un pacto. Desde el 7 de septiembre no queda ningún vínculo de lealtad institucional que los separatistas no hayan violado y si algo cabe reprocharle al Gobierno es su tardanza en dar este paso que antes del referéndum podía haberle evitado un amargo descalabro. La insurrección de las autoridades catalanas forma parte de un levantamiento planificado y no hay golpe que se pueda parar dándoles a los golpistas la mano.

A partir de ahí no existe otro camino, por abrupto que sea, y el Gobierno lo transitaría mejor si estuviese más convencido y menos aterrado. Fácil no va a ser pero ya no caben comportamientos timoratos. La autonomía catalana es un régimen clientelar muy asentado, trufado de comisarios políticos y con alto compromiso ideológico -si es el que nacionalismo se puede considerar una ideología- entre los funcionarios. El grado de desobediencia pasiva va a ser alto y requerirá un pulso muy firme, una voluntad muy resuelta y un absoluto desinterés por caer simpático.

En todo caso, salga bien o mal -y puede salir mal, para qué llamarse a engaño-, lo que de ninguna manera resulta el 155 es el fin del modelo territorial del Título Octavo. Más bien supone todo lo contrario: la demostración de que los mecanismos constitucionales funcionan aunque algunos estén desengrasados. El ahora célebre artículo es un dispositivo cautelar previsto para una situación como ésta, una hipótesis entonces remota -en aquel tiempo menos imaginable en Cataluña que en el País Vasco- que el tiempo ha convertido en un supuesto exacto. Ante la rebeldía explícita de un poder territorial descontrolado, preso de un delirio megalómano como el de aquel Coronel Kurtz deConrad y Coppola, el Estado no suspende ni revoca la autonomía sino que la restaura y la devuelve al marco estatutario. La prevalencia del orden jurídico obliga al Derecho a establecer preventivamente procedimientos coercitivos ingratos.

Esa restauración de la normalidad no va a ser un viaje apocalíptico al corazón de las tinieblas ni a un Vietnam político lleno de guerrilleros emboscados, pero tampoco podrá hacerse sin romper ningún plato. Siempre será menos estropicio del que los secesionistas han causado. Éste es un reto para caracteres fuertes, no para espíritus pusilánimes, melifluos o encogidos; exige tanta habilidad como determinación y tanta contundencia como tacto. La experiencia del 1 de octubre sugiere que es mala estrategia confiar la dirección de esta clase de operaciones sólo a juristas y abogados.

Cataluña: Estado de Derecho vs desobediencia civil
Miguel García Martín okdiario 25 Octubre 2017

Las últimas semanas han sido intensas para todos los que vivimos —o queremos vivir— cerca del Derecho. La situación que vive nuestro Estado a raíz de la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña es un hito sin precedentes que está marcando un antes y un después en la historia de nuestro país. Todo ciudadano que esté siguiendo con atención la actualidad política sólo puede encontrarse con un sentimiento: el de preocupación. Dicho sentir se multiplica aún más si se da el valiente paso de ajustar la nitidez de la imagen que nos aportan nuestros ojos de ciudadano con unos pocos matices jurídicos. Delante de nosotros aparece un escenario maquiavélico, difícil de imaginar hasta en un plano hipotético.

La actuación de las instituciones catalanas respaldada por un porcentaje importante de la ciudadanía supone el mayor reto al que se ha enfrentado nuestro Estado de Derecho desde el momento de su constitución. El ataque, directo y manifiesto, al imperio de la ley está sacando a la luz supuestos de hecho cuya consecuencia jurídica no suele ni ser leída en las facultades de Derecho, pues la probabilidad de que se den en la realidad es tan baja como la de que aparezcan en una prueba universitaria. El movimiento independentista catalán ha desempolvado delitos de otra época, que tenían más vínculos con el siglo pasado que con el presente.

Ante toda esta situación, el Gobierno se ha visto en la obligación —pues no se puede hablar de voluntad— de ejecutar el artículo 155 de la Constitución con el objetivo de que Cataluña vuelva a la legalidad. Pero la realidad es que responder a un número de catalanes que roza el 50% de la población con el ya lema político de que “Cataluña debe volver a la legalidad” es completamente insuficiente. Nos encontramos ante una población que entiende que la ley no es más que una barrera formal que colisiona con la voluntad de su gente de decidir su futuro y tratar de refutar su pretensión con un argumento jurídico es difícil; no por la solidez jurídica de su argumento, que brilla por su ausencia, sino por las escasas posibilidades que tiene un argumento jurídico de calar en una mente emocional.

Panorama aterrador
Si levantamos un poco la vista, el panorama parece aún más aterrador. Implementar el paquete de medidas que el Senado estudiará —y aprobará— la semana próxima suena mejor en el papel que a pie de calle, y posiblemente, saque a la luz un fenómeno que apareció por primera vez en la antigua Grecia. Pocos descartan un escenario en el cual la sociedad independentista catalana, enarbolada por sus líderes y sustentada en un ideario fuerte, opte por desacatar de forma pública, pacífica e ilegal la disposición restauradora del Gobierno. O como dirían Bedau, Rawls o Habermas: opte por la desobediencia civil.

Tras las declaraciones de los últimos días de los líderes del movimiento parece más fácil aventurarse a predecir qué imágenes veremos la semana próxima en los periódicos que tratar de estimar sus consecuencias. ¿Cómo de patológico puede llegar a ser para nuestro Estado de Derecho que un colectivo desobedezca flagrante y dolosamente una disposición legal de tal importancia? Ya en el siglo XVIII, Ronald Dworkin, en su obra ‘Los Derechos En Serio’, reflexionaba sobre hipótesis de este tipo, afirmando categóricamente que al ser el cumplimiento de la ley su último objetivo, la desobediencia de toda ley hace que el sistema se tambalee.

Hacer caso omiso de una norma alegando una posible justificación moral es del todo descabellado, pues como reconocía Erwin Griswold, decano de la Facultad de Derecho de Harvard, rasgo esencial del derecho es que se aplique igualmente a todos, que a todos obligue por igual independientemente de los motivos personales. Cualquier posición que difiera del cumplimiento sería un atentado contra los pilares de nuestro Estado de Derecho; no solo contra el imperio de la ley, sino también contra los derechos fundamentales y la seguridad jurídica. Consecuentemente, cualquier escenario en el cual no se responda con contundencia ante una manifestación de este tipo provocaría que nuestro Estado de Derecho quedara deslegitimado. Un Estado de Derecho que no reacciona tajantemente cuando un grupo de sus ciudadanos pasa por encima de la legalidad pierde toda legitimidad para defender el imperio de la ley ante la población restante.

La ley y el Estado de Derecho
Al mismo tiempo, encontramos enfoques que difieren parcialmente del anterior. El mismo Dworkin, continuando su reflexión sobre la desobediencia civil, llega a la conclusión de que cualquier ley que un número significativo de personas se siente tentado de desobedecer por razones morales, será dudosa por razones constitucionales. Pues la Constitución hace que la moralidad política convencional sea pertinente para la cuestión de validez. Pero, en este caso, parece que poca duda cabe acerca de la constitucionalidad del paquete de medidas, habiendo más indicios de que el problema recae en la distancia entre las razones morales independentistas y la moralidad constitucional. Ello no es más que otra razón para volver la vista atrás y preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí, tratando de averiguar cómo una sociedad desarrollada, como es la catalana, puede llevar por bandera una moral política tan alejada de aquella positivizada en las constituciones occidentales, que se sustenta en valores como la democracia y la libertad.

Ante tal impacto, nuestro ordenamiento constitucional se embarca en un mar inhóspito cuyo viento trae a mi cabeza las palabras del ilustre filósofo cordobés Séneca, que sentenció: “Cuando un barco no tiene rumbo, ningún viento le es favorable”. No existe posibilidad de aplicar o no la Constitución, en un Estado constitucional de Derecho la Constitución se aplica siempre. En un Estado constitucional de Derecho quien comete un supuesto de hecho tipificado genera una consecuencia jurídica siempre, sin importar si es del norte o del sur, en virtud del principio de igualdad y de seguridad jurídica. Y en un Estado constitucional de Derecho la ley y las resoluciones judiciales deben cumplirse siempre. Parece, por tanto, que la mejor manera de enfrentarse a un mar inhóspito es confiando más que nunca en nuestra nave. Confiemos en nuestro Estado de Derecho y tengamos valor y coraje para afrontar nuestra responsabilidad.

*Miguel García Martín es el mejor jurista universitario de España 2017.

El hundimiento de España (24)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Octubre 2017

EL PSOE NO AGUANTA LA PRESIÓN DEL PSC Y COMIENZA EL DESMARQUE DEL BLOQUE CONSTITUCIONALISTA. PUIGDEMONT ACORRALADO OPTARÁ POR LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA.

Lo bueno de pensar en voz alta es que logras que los demás elucubren sobre esos pensamientos, su intencionalidad y su credibilidad, abriendo un debate estéril, ya que el único objetivo es sembrar la discordia y fragmentar el bloque constitucionalista. Una simple filtración de que se baraja la posibilidad de la convocatoria de unas elecciones, sin aclarar si serían dentro del marco legal constitucional, es decir las autonómicas, o fuera de ese marco y amparadas por la legalidad paralela que el Parlamento sigue aplicando contra el dictamen del Tribunal Constitucional y a las que llama “constituyentes”. Y otra duda es si realmente es necesaria la aprobación y declaración formal del Parlamento de Cataluña o basta con que Puigdemont, en su comparecencia de mañana, declare en vigor la “no declaración” de independencia, dejando sin efecto la suspensión y permitiendo que el Parlamento de Cataluña vote la declaración formal si opta por esa vía. Pues en este caso, ha bastado el simple anuncio de estar considerando esa posibilidad de convocatoria de elecciones para que el PSOE se agarre a ella y anunciar que sería aceptable para evitar la aplicación del artículo 155, dicho por boca de su portavoz en el Congreso, la diputada independiente Margarita Robles, capaz de contradecirse sin pestañear modificando el guion de su discurso según las directrices de Pedro Sánchez.

Supongo que nadie con sentido común tiene dudas sobre la falsedad y nula fiabilidad del apoyo de Pedro Sánchez y su ejecutiva a la aplicación del 155. Su adhesión ha estado condicionada y forzada por esa otra parte, la mitad, del socialismo que no le votó en las primarias y que no aceptarían su alineamiento contra la Constitución. Eso sí, Pedro Sánchez está haciendo todo lo posible para que la aplicación de ese artículo sea lo más tenue y breve posible e incluso nunca se llegue a aplicar, incidiendo en que, para la vuelta a la normalidad, no se precisa una renuncia expresa a todas las fechorías cometidas por los golpistas y sería aceptable la convocatoria de unas elecciones, y aquí tampoco quiere matizar bajo que legalidad. Porque nadie puede creer que alguien que dice estar convencido y propugna la plurinacionalidad de España y la reforma en profundidad de la Constitución, puede aceptar un artículo que responde contra aquellos que intentan destruirla y pretenden la independencia de forma unilateral.

Y no digo que la posición del PP sea muy diferente de la de este PSPS, aunque dicen que está dispuestos a aprobar la aplicación del 155 con o sin el PSOE. Y es que ya saben el dicho de “perdidos al río” porque tras el varapalo de la Fiscalía en el caso Gürtel afirmando que “ha quedado plena y sobradamente acreditada la existencia de la caja “B” del PP”, identificando a “Luis el cabrón” con Luis Bárcenas y acusando al PP de haberse beneficiado a “título lucrativo”. Es decir, el PP ya no tiene nada que perder y está decidido a dar un golpe, no de Estado como dicen los mismos golpistas de la Generalidad, sino un golpe de efecto que haga olvidar esos pecadillos de la financiación ilegal y que el tiempo actúe como amnésico en los ciudadanos y solo quede el recuerdo de la defensa de la unidad nacional frente a los secesionistas y anti españoles.

Y es que este bloque no era de resistente hormigón armado, sino de una estructura de livianas placas de yeso laminado, a la que le ha bastado colgarle el peso de la responsabilidad para que empiece a resquebrajarse y amenace con caerse en pedazos. Han bastado unos simples pensamientos mal intencionados expresados en voz alta para que asomen las graves discrepancias de criterio a la hora de entender la defensa de la Constitución y del Estado de Derecho. Y es que tras estos acontecimientos donde vuelven a coincidir los tiempos judiciales interfiriendo en el momento crucial de toma de decisiones, lo que está sobre la mesa no es ya la convocatoria de unas elecciones autonómicas, ni por supuesto “constituyentes”, sino la de unas elecciones generales y la clausura de una legislatura que no ha podido sobrevivir a los embates de los golpistas y de aquellos que, como el PNV o PODEMOS, quieren defender otros fines mucho menos altruistas que la simple defensa de la legalidad, algo que no les importa en absoluto.

Así que Carles Puigdemont con un simple “brain storming” (tormenta de ideas típica de reuniones de empresas para potenciar el debate y evaluar alternativas) ha logrado su propósito de dividir a esas fuerzas constitucionalistas y crear discordia a pocas horas de la decisiva aprobación de las contra medidas ante el golpe de Estado. Sin embargo, lo que trasluce es la actual encrucijada en la que se encuentra este personaje rodeado por sus colaboradores y socios que no dejan de acosarle con diferentes propuestas y alternativas para la culminación del proceso. Y es lo que tiene permitir este guirigay asambleario de grupos tan inconexos como PDeCAT, ERC y la CUP con los pepitos grillo de la ANC y OMNIUM, Las soluciones van desde la actitud del sentido común proclamada por algunos de los Consejeros del Gobierno de la Generalidad como Vila y algunos dirigentes del PDeCAT, pasando por la radicalidad de una ERC y CUP, empeñados en declarar la independencia y propugnar la desobediencia de los funcionarios y civil.

Y a esta importante disyuntiva se suma la otra duda de si Carles Puigdemont se decidirá a acudir a defender lo que finalmente asuma, o le impongan sus socios, en el Senado, o bien se negará a venir excusándose en esas “trabas” que dice que le ha puesto el Gobierno de España para impedir que vaya al Senado, aludiendo a esa constricción temporal de elegir entre la Comisión del jueves o el pleno del viernes. No creo que nadie sea capaz en estos momentos, ni siquiera el propio Puigdemont, a aventurar cual será la decisión final que tome. Personalmente apuesto porque se decidirá por su fuero interno que le dice que debe optar por la declaración de independencia que es lo que ha defendido desde sus tiempos de militante y alcalde de Gerona. Supongo que lo importante es ser congruente con uno mismo, que además coincide con lo que le exige la mayoría de sus socios de Gobierno de la Generalidad.

Y la verdad es que entre unos y otros España se está desangrando en una incertidumbre que no pude durar mucho más tiempo si no queremos que esa débil recuperación que estamos logrando con el esfuerzo de los de siempre, termine por estrellarse contra el acantilado y, comience a hundirse como el Titanic. No debemos consentirlo, no sin haber hecho todo lo posible por evitarlo. Está en nuestras manos exigir en primer lugar firmeza y unidad de acción en el control y neutralización del golpe de Estado. Y luego será la hora de exigir responsabilidades y dilucidarlas en unas elecciones generales ineludibles donde los ciudadanos nos expresemos sobre las opciones que nos plantean, en las que algunos directamente nos quieren arrebatar lo poco conseguido y ahondar en la desunión y la fragmentación de nuestra patria. Mandemos a la cloaca a quienes son solo unos traidores, populistas y demagogos y defendamos nuestra democracia contra los que nos la quieren robar.

¡Que pasen un buen día!

Conferencia de Jesús Laínz
‘Cataluña se hizo rica gracias a su pertenencia a España’
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 25 Octubre 2017

Jesús Laínz pronunció ayer en el Aula Cultural de ABC una conferencia de título ‘El privilegio catalán. 300 años de negocio de la burguesía catalana’ en la que analizó cómo el Estado español colaboró ininterrumpidamente con los empresarios catalanes, aún a costa de perjudicar a otras regiones.

El escritor santanderino, que fue presentado por el historiador Fernando García de Cortázar, abordó los privilegios que ha disfrutado la industria catalana durante los últimos trescientos años, un asunto sobre el que acaba de publicar un libro y sobre el que este periódico ya tuvo la oportunidad de entrevistarle.

Para Jesús Laínz, el 11 de Septiembre de 1714 no fue el comienzo de la opresión española, tal y como ha querido vender el aparato propagandista del nacionalismo, sino el inicio de una etapa de prosperidad que desde finales del siglo XVIII situará a Cataluña a la vanguardia de la industrialización en España. Una vanguardia que, amén de la industriosidad de la región, tuvo mucho que ver -y esta es la tesis del libro y de la conferencia- con el sistema proteccionista con que el Estado blindó la industria catalana por más de trescientos años.

Se protegió a toda la industria nacional, concentrada casi toda ella en Cataluña. Al menos la textil. Felipe V empezó con las prácticas arancelarias, pero es sobre todo Carlos III el que promovió el proteccionismo para proteger la industria catalana. Se obligó, por ejemplo, al ejército a comprar toda la ropa a Cataluña. El proteccionismo dinamiza enormemente la industria catalana. Una situación que llamó la atención de Sthendal. Laínz cita al francés en una reflexión “muy ilustrativa de la situación”:

«Cabe señalar que en Barcelona predican la virtud más pura, el beneficio general y que a la vez quieren tener un privilegio: una contradicción divertida. El caso de los catalanes me parece el caso de los maestro de forja franceses. Estos señores quieren leyes justas, a excepción de la ley de aduana, que se debe hacer a su gusto. Los catalanes piden que todo español que hace uso de telas de algodón pague cuatro francos al año, por el solo hecho de existir Cataluña. Por ejemplo, es necesario que el español de Granada, de La Coruña o de Málaga no compre los productos británicos de algodón, que son excelentes y que cuestan un franco la unidad, pero que utilice los productos de algodón de Cataluña, muy inferiores, y que cuestan tres francos la unidad.»

Stendhal, Memorias de un turista (1838)
Librecambistas versus proteccionistas
La lucha en todo el siglo XIX fue entre los que consideraban que era necesario el proteccionismo porque la industria española estaba retrasada y por lo tanto había que protegerla hasta que se pusiera al nivel de Europa, y los partidarios del librecambismo. El argumento de la protección de la industria duró casi doscientos años y desesperaba a los diputados librecambistas, que solían ser los liberales, “aunque no siempre”. Hubo regiones, por ejemplo, en las que todos eran proteccionistas, incluso los liberales. Por ejemplo Cataluña, por un obvio interés. Aunque dos de los principales librecambistas eran catalanes, y esto hay que subrayarlo. Laureano Figuerola, ministro de Hacienda durante la (Revolución) Gloriosa (1868) y creador de la peseta como moneda nacional, decía: “Mis paisanos se equivocan, empobrecen a toda la nación para enriquecerse ellos”. Y la burguesía catalana le acusaba de traidor… a España. También Joaquín María Sanromá, que era secretario de Figuerola y que también era catalán decía unas cosas tremendas sobre Cataluña por el empeño de su paisanos en conservar los aranceles.

Los librecambistas, por contra, decían: “Es injusto tener que comprar paños más caros y encima peores; están ustedes empobreciendo al pueblo español”. Criticaban los casi doscientos años “de provisionalidad” y pensaban que con el mercado cautivo nuestra industria nunca se preocuparía por mejorar la maquinaria y la producción y estaría permanentemente por detrás de la industria europea… “como así fue”, concluye Laínz.

Franco, benefactor de la industria catalana
El autor recuerda cómo hasta la crisis del 98 los catalanes eran los españoles con un “patriotismo más inflamado”, circunstancia que tuvo que ver con los intereses que sus élites tenían en las colonias. Tras el desastre, “los mismos que habían alimentado el furor patriótico, empezaron a echar la culpa de la derrota a los andaluces, a la España castellana y a una supuesta sangre beréber y semítica de la que estarían contaminados el resto de españoles”. Se produce la aparición del separatismo, un hecho que no disuadiría a Madrid de seguir protegiendo a la industria catalana.

De hecho, durante el régimen de Franco se produce un “excepcional desarrollo” de Cataluña. El Instituto Nacional de Industria (INI) promueve inversiones, se crea la SEAT en Barcelona, Pegaso, petroleras, hidroeléctricas. A la muerte de Franco Cataluña, “con sólo el 6% del territorio nacional tiene 45% de las autopistas”.

La democracia no cambia un ápice la situación y se siguen produciendo “inversiones, prebendas, privilegios, inmunidades y tolerando actuaciones ilegales e inconstitucionales”. Hoy, a pesar de todo ello, Cataluña está al borde de la secesión. Un escenario del que España saldrá indemne sólo si logra revertir el “adoctrinamiento masivo” en los medios y las escuelas. Es la receta de Laínz: colegios y televisiones “neutrales” y esperar “muchos años”.

Franco, la neutralidad de España y sus consecuencias hasta hoy
Pío Moa gaceta.es 25 Octubre 2017

Sobre la permanencia de España al margen de la II Guerra Mundial deben hacerse varias consideraciones esquemáticas de entrada:

Fue un hecho sumamente improbable, pero real, en una Europa en llamas, con presiones de todas partes y alternativas extremas de la contienda, máxime dada la posición geoestratégica del país, entre Europa y África y entre el Mediterráneo y el Atlántico, escenarios los cuatro de la enorme confrontación de potencias. Solo hubo un hecho que pudo alterar la neutralidad, el envío de la División Azul a Rusia, pero que no la cambió en la práctica.

Para entender mejor la cuestión conviene señalar que muchas razones pesaban a favor de la entrada de España a favor de Alemania e Italia, dado que estas habían ayudado en la guerra al bando nacional, tenían cierta afinidad ideológica –aunque no debe ser exagerada—con el régimen de Franco, y no existían agravios históricos con ambas potencias. En cambio sí existían con Francia, Inglaterra y Usa. Con Inglaterra pesaba (y pesa) especialmente su invasión de una porción estratégica del territorio español en Gibraltar. Debe recordarse, además, que el Hitler que ha pasado a la historia como uno de los mayores genocidas, es el Hitler de la guerra mundial desde 1942, no el anterior. Mientras que el carácter genocida de Stalin estaba ya sobradamente acreditado, lo que no había evitado su conversión en patrón del Frente Popular, y más tarde su alianza con las potencias anglosajonas.

Para España tuvo las siguientes consecuencias: a) Libró al país de las devastaciones, bombardeos y deportaciones, etc., que sufrió el resto del continente; b) No la libró de cierta hambre, menor que en la mayor parte de Europa pero bastante aguda durante dos años, debida tanto a la herencia de la zona del Frente Popular como al semibloqueo inglés; c) Evitó a España la enorme carga moral que supusieron las atrocidades y crímenes de guerra cometidos, aunque en distinto grado, por todos los bandos en pugna; d) Evitó para España el enorme peso moral y político de la deuda con el ejército y las finanzas useñas, a los que debe casi todo el resto de Europa occidental su democracia y prosperidad.

En el plano internacional, las consecuencias fueron: a) Ahorró a Inglaterra un revés desastroso, al tener abierta durante toda la guerra la salida occidental del Mediterráneo; b) Hizo posible la Operación Torch de los aliados anglosajones en el norte de África c) Facilitó a alemanes e italianos algunas ventajas tácticas, muy inferiores desde el punto de vista estratégico a las recibidas por los anglosajones; d) En conjunto resultó mucho más provechosa para los Aliados anglosajones que para los alemanes, aunque esto se debió más a la mera posición geoestratégica de España que a voluntad deliberada de Madrid.

Estas breves consideraciones pueden servir para enmarcar la situación y la actitud de los gobiernos españoles por entonces. Sería un error creer que la neutralidad –el período de “no beligerancia” no la alteró en la práctica—fue una decisión mantenida sistemáticamente y como un principio por España, y más concretamente por Franco. Decisiones de ese enorme alcance y con tan enormes riesgos casi nunca se toman sin vacilaciones y cálculos contradictorios. Así, la decisión inglesa de rechazar la paz con Hitler, muy firme en Churchill, no lo era tanto en otros altos dignatarios ingleses, y no estuvo lejos de ser impedida, como ha explicado el historiador useño John Lukacs.

Debe tenerse en cuenta que al Caudillo no le gustaba en absoluto, de principio, la perspectiva de una guerra europea. Así, ya con motivo de la crisis de Munich, en septiembre de 1938 y durante la batalla del Ebro, crisis que estuvo cerca de provocar la guerra, Franco declaró que en tal caso España permanecería neutral, lo que fue visto en Roma y Berlín como una muestra de ingratitud. El posterior pacto entre Hitler y Stalin le llenó sin duda de estupefacción, y en septiembre de 1939, el ataque a Polonia, un país católico con régimen autoritario, le llevó a extremar su desagrado, pidiendo a todos la limitación del conflicto. Poco antes, en mayo, había advertido en Medina del Campo que la guerra estallaría pronto e iba a ser “más terrible de lo que la imaginación alcanza”. Y había advertido al embajador italiano que no contase con una alianza militar, dado que España iba a dedicarse a la reconstrucción interna.

Las razones de Franco son fácilmente discernibles: la anterior guerra europea había dado como resultado una revolución comunista y movimientos revolucionarios por todo el continente, uno de los cuales acababa de derrotar él, precisamente en España. No parecía pensable que una confrontación entre las potencias fascistas y las democracias, por poco que le gustasen estas últimas, terminase en otra cosa que un continente arruinado en el que el comunismo encontrarían su mejor oportunidad para imponerse. Por otra parte, en la I Guerra Mundial, España, permaneciendo neutral había hecho grandes negocios vendiendo diversos materiales a los aliados, y quizá podría volver a hacerlos con los dos bandos. No es probable que esto último pesara en el ánimo de Franco pero no dejaba de ser una experiencia conocida.

Sin embargo, la guerra en el oeste, en 1940, había resultado increíblemente fácil y poco destructiva para Alemania, que en pocas semanas barrió a los ejércitos inglés y francés –este último considerado generalmente el mejor del mundo en tierra— Relativamente pocos muertos y pocas devastaciones, ningún caldo de cultivo para nuevas revoluciones comunistas, y con los soviéticos felicitando efusivamente al Führer.

Eso cambiaba radicalmente las perspectivas. Todo indicaba la imposición de un nuevo orden en Europa, y a España le convenía entrar en él en las mejores condiciones posibles. El único obstáculo parecía el rechazo de Inglaterra a la paz que le ofrecía Hitler, e Inglaterra era mucho más que Inglaterra: era un inmenso imperio , con recursos en principio inagotables. Aun así, de momento no parecía un gran problema, pues las posibilidades inglesas de invadir el continente eran nulas. El 3 de junio, Franco expresó a Hitler su deseo de “no permanecer ajeno a sus preocupaciones” y de rendirle “los servicios que Vd. Considere más valiosos”. La carta ha solido interpretarse como un deseo de entrar en guerra, pero para entonces esta parecía ganada, de modo que probablemente estaba pensada con vistas al Nuevo Orden. En aquel momento, Hitler no creía tener la menor necesidad de España, por lo que la carta no tuvo efecto práctico. Además, faltaba todavía un mes para que comenzase la batalla de Inglaterra.

La prolongación de esta batalla, que duraría tres meses y medio, hizo que Hitler empezase a valorar seriamente la colaboración española, y que Franco, cuyo interés principal estaba en la reconstrucción del país, se mostrase cada vez más escéptico bajo palabras de apariencia entusiasta. Serrano Súñer fue a Alemania a preparar la entrevista entre Franco y Hitler, en la que debería decidirse la entrada en la guerra. Para ello Franco expuso unas condiciones que sabía muy bien difícilmente cumplibles para Hitler: expansión en África a costa de Francia y grandes cantidades de víveres y armamento. Siempre se ha discutido sobre si realmente creía que le podían dar todo aquello o no, pero Franco era demasiado realista para creer que Alemania estaba en condiciones de cumplir sus demandas. Su verdadero pensamiento lo expresó en una instrucción a Serrano Súñer: “Si nos garantizan una guerra corta, no hay más que completar los preparativos. Pero si la guerra es larga, no nos pueden arrastrar sin tener resueltos los problemas en forma soportable para nuestro pueblo”. Importa mucho la fecha de esta carta: 24 de septiembre, cuando la batalla de Inglaterra está ya perdida para Alemania, con Franco sabiendo bien que la estrategia inglesa consiste en aguantar hasta que Usa entre en guerra, aunque por el momento se mantuviera neutral, pero ayudando a Inglaterra y provocando a Alemania. La guerra será, por tanto, larga. Franco, con las divisiones alemanas en la frontera, no podía dar una negativa abierta a Hitler, por lo que seguirá una política evidentísimamente dilatoria. En esta carta de concentra toda la política que iba a seguir Franco hasta el final. No quería engañar a Hitler, a quien estaba agradecido, pero tenía en cuenta, por encima de todo, los intereses españoles. Y para él esos intereses consistían en la reconstrucción del país después de la guerra civil

Siempre me asombra que en las interminables discusiones bizantinas sobre la política de Franco, nadie, que yo recuerde, haya dado a esta carta el valor decisivo y demostrativo que tiene.

Y gracias a aquella política España pudo resolver sus problemas políticos y económicos por sí misma, sin deber nada al ejército y las finanzas useñas, y evolucionar luego hacia una democracia que el miserable antifranquismo retrospectivo ha convertido en fallida.

Pedro Aguado: “Quiero que mis hijas puedan expresarse con libertad y no por eso les puedan llamar fascistas”
Raquel Tejero y Borja Jiménez okdiario 25 Octubre 2017

Pedro Francisco García Aguado (Madrid, 9 de diciembre de 1968) aterrizó en Barcelona en 1987 para prepararse de cara a las Olimpiadas de Seúl de 1988, en las que participaría por primera vez en sus 17 años como internacional con la selección española de waterpolo. Hoy sigue residiendo, junto a sus hijas, en la Ciudad Condal, lugar que le ha visto escribir varios de sus ya doce libros, entre los que se encuentra ‘ConSíguelo’, su última obra.

El presentador de televisión, escritor y ‘coach’ se muestra incómodo ante la situación política por la que atraviesa Cataluña. “No lo estoy viviendo bien, lo estoy pasando muy mal”, señala. Sin embargo, por suerte, sí le va bien en el ámbito profesional. ‘ConSíguelo’ “está pensado para que cualquier persona se plantee un reto personal y sea capaz de conseguirlo“, explica Aguado, que cree que “hay que auto-conocerse para poder llegar a conseguir tus retos, porque no todos utilizamos los mismos mecanismos mentales para conseguir nuestros sueños, nuestras metas y nuestros objetivos”. Por ello, “el libro puede servir para cualquier persona que se plantee de aquí a un tiempo conseguir un reto personal”.

La crisis catalana
Aguado es un tipo feliz, dicharachero, divertido… Sin embargo, su mueca cambia cuando se trata del asunto catalán. “Se ha conseguido que las personas que vivimos aquí y que no somos afines al independentismo no nos sintamos del todo bien“, afirma un indignado Pedro Aguado, que se queja de que “nos están intentando vender que hay un derecho a la autodeterminación y a un voto, y no es verdad porque hay una Constitución que marca unas normas que hay que seguir“.

Comparándolo con su experiencia con hijos conflictivos en el programa ‘Hermano Mayor’, cree que “a un hijo no le puedes decir que haga todo lo que le da la gana, y si no le gusta, que se salte las normas”. Aguado lleva una bandera de España en la muñeca y estuvo en la manifestación a favor de la unidad de España, lo que refleja su sentir con la deriva independentista que encabeza Carles Puigdemont. “Yo fui jugador de la selección española de waterpolo durante 17 años, en los que no me ponía el chándal de España para salir por la bonita ciudad que es Barcelona. No me atrevía porque no me apetecía tener ningún incidente con nadie“, subraya.

“No sólo creo que hay pruebas del adoctrinamiento en los colegios catalanes, sino que hay pruebas consistentes de que existe”, explica Aguado, que se sorprende porque haya “una huelga contra la opresión franquista cuarenta años después”.

Para el presentador “hay partidos que han nacido al amparo de unas ideologías que están haciendo mucho daño, no sólo a Cataluña, sino también a España”. “Hay una estrategia de ingeniería social, que está demostrada, donde se dice bien claro lo que hay que hacer para que hubiera un buen comportamiento del catalán”, opina.

“Se ha estado haciendo un trabajo en materia educativa desde hace más de veinte años que ya está dando sus frutos”, continúa un Aguado que cree que “no se puede razonar ni argumentar con los independentistas”. “Ya no sólo para cambiar la forma de pensar, ya que cada uno es libre para pensar como quiera, sino que los argumentos que te dan todos es como si estuvieran ‘zoombizados’, piensan de la misma manera y usan los mismos argumentos. Y en cuanto lo sacas de esos argumentos no saben decir otra cosa. El trabajo ya está hecho”, afirma.

Para el exjugador de waterpolo “no hay ningún tipo de opresión y se vive con total libertad” en Cataluña: “Quiero que mis hijas puedan expresarse con libertad y no por ello les puedan llamar fascistas u otro tipo de burradas, como ocurre aquí en Cataluña”.

“Sufro ataques en redes sociales todos los días. Cada día que me levanto y digo buenos días, me dicen que ‘cómo que buenos días, gilipollas, drogata’. Aquí, como no pienses como una banda que hay por ahí, enseguida te van a atacar. Pero bueno, para eso estamos, para ayudar a los que no piensan de esa manera a que se expresen de la mejor manera posible”, concluye un contrariado Aguado.

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NO IMPUNIDAD PARA LOS GOLPISTAS
Sábado, a las 12 en Colón: nueva cita de DENAES por la unidad de España
Rosalina Moreno gaceta.es 25 Octubre 2017

Denaes ha convocado una nueva concentración este sábado en Madrid. El domingo habrá otra en Barcelona, convocada por ‘Societat Civil Catalana’, y también una misa.

La Fundación Denaes para la defensa de la Nación Española ha convocado para este sábado, a las doce, una nueva manifestación en la madrileña Plaza de Colón para reivindicar una vez más la unidad del país y la defensa de la “Constitución” frente “a la impunidad de los golpistas”.

El pasado 7 de octubre, también en la Plaza de Colón, Denaes celebró otra multitudinaria concentración que congregó, según la fundación, a 250.000 personas, que fue emitida sólo por Intereconomía TV. Contó con el respaldo de más de 50 entidades, además de un partido, VOX, y del respaldo del editor de La Gaceta, Julio Ariza.

Los asistentes acudieron masivamente con banderas españolaes, lanzaron vivas a España. “España unida jamás será vencida”, “Puigdemont a prisión”, “yo soy español, español, español”, ‘Con golpistas no se dialoga” o “No nos engañan, Cataluña es España” fueron algunos de los múltiples cánticos. En ella, se pidió al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que despertara de su letargo y aplicase ya el artículo 155.

En ella participó el presidente de VOX, Santiago Abascal, que en su intervención reiteró que en Cataluña se ha dado un golpe de Estado y que la respuesta necesaria, además de suspender la autonomía, pasa por meter a los golpistas en prisión. También intervino el escritor y periodista de Intereconomía TV, José Javier Esparza, y el sociólogo Javier Barraycoa, promotor de Somatemps y columnista de esta casa.

Esparza señaló que todos “amamos a Cataluña porque también es nuestra casa” y tuvo palabras de recuerdo y agradecimiento para “todos los españoles de uniforme que se han visto vilipendiados por defender la ley española” en la comunidad autónoma catalana.

Restablecer la ley no admite condiciones

EDITORIAL El Mundo 25 Octubre 2017

Según se agota el plazo para que el Senado valide la activación del artículo 155, las conjeturas se disparan y ocupan el espacio que en democracia sólo deberían llenar los compromisos. Fiel hasta el final al cálculo trilero como forma de entender la política, Puigdemont no desvela si cederá a las presiones que le suplican una convocatoria de elecciones para evitar la intervención del Estado o si vendrá a la Cámara Alta a traficar una vez más con su mercancía favorita: el victimismo. De quien sí esperamos claridad es del Gobierno, y de momento su mensaje está siendo nítido: el Govern que ha destruido la legalidad constitucional en Cataluña lo que tiene que hacer es restablecerla íntegramente. Las elecciones son útiles pero secundarias. Tan sólo el anuncio de una retractación explícita y de un regreso a la razón constitucional, ha recordado el Gobierno, detendría a estas alturas la aplicación del 155. No como medida de gracia, sino como corolario lógico: recuperada la salud, el antídoto ya no es necesario.

Lo triste, sin embargo, es que el principal socio del Gobierno discrepe respecto de la necesidad, hondura y duración de la intervención en Cataluña. Algunos portavoces socialistas, delatando la precaria convicción que sostiene su respaldo a Rajoy en este trance decisivo, ya se han apresurado a condicionar la aplicación del 155 a una hipotética convocatoria electoral de Puigdemont. No sería poca claudicación que el todavía presidente de la Generalitat se aviniera a los comicios, pero tampoco es suficiente. Ha dado demasiadas muestras de deslealtad como para admitir sin más que obrará de buena fe, y que hasta el día de las urnas gobernará Cataluña con respeto a las únicas leyes legítimas. Los ciudadanos necesitan la certeza de que lo hará, y no el enésimo subterfugio esgrimido para sustraerse al imperio de la Constitución.

El tiempo se acaba, y las oportunidades también. Lo que no se acaba es el daño económico que padecen los catalanes, víctimas de los dirigentes más irresponsables desde los años 30 del siglo XX. La Seat, el gran baluarte industrial de Cataluña, ya advierte de que se irá si continúa el delirio independentista, porque la marca no puede permitirse operar fuera de Europa. CaixaBank declara que su traslado no es reversible. La seguridad jurídica ha caído en Cataluña a niveles impropios de una región europea. Los culpables deben rendir cuentas ya, porque mientras sigan ocupando las instituciones -a menos que experimenten una improbable conversión-, la zozobra económica, la inestabilidad política y la fractura social estarán garantizadas.

Convocar elecciones para destruir España

Juan Carlos Bermejo vozpopuli.es 25 Octubre 2017

De todas las medidas que el Gobierno ha anunciado que pondrá en marcha al amparo del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, la más relevante y trascendente es la convocatoria de elecciones.

Rajoy, Rivera y Sánchez acordaron que la fecha sería el 28 de enero de 2018. Sin embargo, tras el consejo de ministros Rajoy anunció que sería antes de seis meses.

No obstante, el Gobierno y el resto de partidos han cedido la iniciativa nuevamente a Puigdemont, instándole a convocar elecciones antes de que el Senado apruebe las medidas propuestas por el Gobierno el próximo viernes y así evitar tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución.

La consigna generalizada transmitida por PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos a la opinión pública es tratar de convencer a Puigdemont para que “recupere el juicio y convoque elecciones”.

Este hecho, constituye uno de los errores de mayor magnitud jamás cometidos, ya que pone el futuro de España en manos de lo que decidan unos separatistas que, a día de hoy, son el principal enemigo de nuestra democracia.

La ejecutiva de mi partido ha exigido a Rajoy que aplique el artículo 155 de la Constitución para disolver el parlamento catalán y convocar elecciones cuanto antes con el objetivo de que los ciudadanos echen a los secesionistas del gobierno y lidere el nuevo ejecutivo el candidato de la lista más votada dentro de las opciones constitucionalistas, donde mi compañera Inés Arrimadas tendría serias opciones de conseguirlo. Asimismo, también ha retado a los separatistas a convocar elecciones, alegando que “no deberían tener miedo a las urnas de verdad”.

Debemos preguntarnos: ¿sabemos lo que opina la población española sobre una convocatoria inmediata de elecciones? ¿Han consultado los partidos a sus afiliados en toda España? Porque no podemos olvidar que Cataluña es de todos los españoles. Lo que allí ocurra repercutirá en toda España, nos preocupa, y así lo demostramos el 8 de octubre saliendo a la calle en multitudinarias manifestaciones por toda España.

Yo me he molestado en hacer esta pregunta, especialmente entre los afiliados de mi partido, y la respuesta generalizada es: “Las elecciones deberían realizarse tras recuperar el orden constitucional en Cataluña, cosa improbable antes de seis meses y sin duda imposible antes del 28 de enero”.

Huyendo de juicios de valor, debemos ser analíticos y objetivos para determinar si una convocatoria cuasi inmediata de elecciones provocaría la derrota del independentismo, ya que un fracaso en las mismas acarrearía un desastre absoluto, la fractura social sería insalvable y conllevaría la pérdida, con toda seguridad, de la región catalana para siempre, y con ello, la destrucción de España.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que actualmente los separatistas controlan todos los órganos públicos tanto administrativos como mediáticos, donde llevan décadas adoctrinando a los ciudadanos. A ello debemos añadir el sinfín de fundaciones y asociaciones subvencionadas por la Generalitat en pro de la independencia en constante actividad propagandística.

Desarticular toda esta red antes de seis meses es imposible, y en unas elecciones próximas, estos entes dispondrían de medidos técnicos y económicos, tomarían las calles con la complacencia de los mossos, coparían las televisiones, radios y prensa. Además, seguirían presionando desde la vertiente educativa, especialmente en las universidades, para difundir el mensaje de lo que sería un calco de las elecciones plebiscitarias de 2015, coaccionado en la calle a parte de la población no independentista para provocar su abstención y poniendo en clara desventaja a las fuerzas constitucionalistas, con el riesgo más que evidente de que ganen en las elecciones tanto en escaños como en votos.

A fecha de hoy, aunque algunos independentistas se hayan sentido decepcionados por la actitud de Puigdemont y estén preocupados por la fuga de capitales y empresas, encuestas recientes siguen otorgando la mayoría parlamentaria a los separatistas. Especialmente relevante es la publicada por El Periódico de Cataluña el 22 de octubre, que además incluye las intenciones directas de voto y señalan que la fidelidad al voto independentista es mucho mayor que la del voto constitucionalista.

Si el Senado decide aplicar el artículo 155 debe ser para destituir al gobierno golpista, retomar la normalidad institucional, recuperar la confianza económica, erradicar la propaganda separatista en los medios

En segundo lugar, en el caso de que con todas las ventajas anteriormente citadas, las fuerzas constitucionalistas fueran capaces de obtener algunos escaños más que las fuerzas independentistas, no hay ninguna garantía de que la candidatura más votada (digamos que sea Ciudadanos) obtenga el apoyo necesario para investir a Inés Arrimadas, ya que necesitaría el voto favorable de Podemos para juntar más síes que noes, y eso, se antoja imposible, ya que Podemos antes apoyaría a un gobierno de ERC (o de JxS), quién, tocado por los resultados de las urnas, renunciaría temporalmente a la independencia, pero en ningún caso a perder el poder y el gobierno que ahora tiene. En resumen, el proceso independentista se ralentizaría hasta coger más fuerza aprovechando una nueva coyuntura favorable, como podría ser una recesión económica o un nuevo escándalo de corrupción en el Estado central, que sin duda acaecerán tarde o temprano.

Si el Senado decide aplicar el artículo 155 debe ser para destituir al gobierno golpista, retomar la normalidad institucional, recuperar la confianza económica, erradicar la propaganda separatista en los medios, asistir a la educación para evitar la coacción a menores y universitarios, hacer cumplir las sentencias judiciales pendientes, acabar con la discriminación lingüística, asumir el mando de los mossos para garantizar el orden público y tener un control real de las cuentas para revertir la insolvencia de una región que se sostiene gracias al FLA.

Cualquier persona objetiva sabe perfectamente que seis meses no son suficientes para llevar a cabo las acciones citadas, las cuáles son imprescindibles para recuperar el orden constitucional en Cataluña, y, por lo tanto, para la convocatoria de unas elecciones libres, limpias y con garantías democráticas.

En una cena privada (según me relatan fuentes de toda solvencia) el expresidente Aznar afirmó que “Rajoy era totalmente incapaz de afrontar, y menos solucionar, el desafío separatista. En lugar de movilizar a más de cuarenta y cinco millones de españoles frente a un máximo de doscientos cincuenta mil radicales separatistas, la mayoría enchufados al erario público, ha preferido desarticular tal movilización y pactar con Sánchez un cambio constitucional que prevé unas cesiones políticas y económicas absolutamente delirantes”.

En realidad, como ya expliqué hace dos semanas en este medio, las cesiones políticas son el reconocimiento de Cataluña como nación asociada al reino de España con representación internacional independiente, un nuevo modelo de financiación (ya ofrecido públicamente por De Guindos) que incluye el cupo vasco con agencia tributaria propia, la condonación de su deuda que sería repartida entre el resto de CCAA y la cobertura del déficit de las pensiones.

Para Aznar, Rajoy, obligado (o más bien aterrado según publicamos en este medio) por el desafío secesionista y la reacción de ahorradores y consumidores que han frenado la sedición, tuvo que “amenazar con la aplicación de un 155 de broma” para provocar unas elecciones presionado por el resto de partidos, en el que se cesa, aunque no se detiene (como habría ocurrido en cualquier Estado de Derecho) a los máximos responsables de la Generalitat, conservando todo su poder porque la autonomía no se suspende y manteniendo el adoctrinamiento en el odio a España en colegios y escuelas porque según el ministro de Educación Méndez de Vigo “ahora no es el momento”. Las palabras de Sáenz de Santamaría afirmando que “se puede adaptar el 155” subrayan que Rajoy no está dispuesto a llegar hasta el final.

Mientras tanto, Cataluña es ya primera plana, para mal, en todos los medios económicos internacionales. La región ha pasado de ser considerada un buen lugar para invertir y hacer negocios a otra de la que es mejor huir a toda velocidad.

En palabras de Bloomberg, la mayor y más influyente agencia de información económica del mundo “Cataluña se encamina hacia una prolongada e intensa dinámica de falta de control, inseguridad legal y enfrentamientos civiles”, y cita la grave advertencia “las consecuencias (de la actual situación) son impredecibles, pero en cualquier caso dramáticas en términos de coexistencia, crecimiento económico y empleo”.

La Caixa anunció ayer, durante la presentación de resultados, que no tiene intención de volver a Barcelona a medio plazo, lo que significa que la salida masiva de depósitos continúa.

Este es el resultado de la cobardía enfermiza de Rajoy que ha dejado pudrirse el problema durante años permitiendo el incumplimiento sistemático de la Constitución y la Ley, la persecución de los no nacionalistas, el adoctrinamiento en el odio a España y el incumplimiento de las sentencias judiciales, y que ahora mantiene la incertidumbre con la aplicación del artículo 155 pero condicionado a que los separatistas “recuperen el juicio”.

Señores Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias, si quieren ver como se destruye España, entonces permitan la convocatoria de elecciones antes de seis meses en Cataluña.

PD: Hoy les dedico el tema “Wonderful Life” de Black https://youtu.be/u1ZoHfJZACA

¿Paralizar el 155 a cambio de elecciones autonómicas catalanas? Cataluña debe ser intervenida hasta que se restablezca el orden constitucional.
Lucio A. Muñoz Periodista Digital 25 Octubre 2017

Cataluña es en la actualidad una comunidad autónoma socialmente fracturada y dotada de un alto nivel de inseguridad jurídica.

En este sentido, la convocatoria de unas elecciones autonómicas anticipadas, provocaría que las mismas se celebrasen sin unas mínimas garantías democráticas.

Por ende, la celebración de unas elecciones autonómicas no serviría para reinstaurar el orden constitucional en Cataluña. Las mismas tampoco serían capaces de cerrar la fractura social que ha dividido esta región entre secesionistas y catalanistas españoles.

La partidocracia ha estigmatizado el 155
Aun así, el PSOE apuesta por paralizar el Artículo 155, es decir, no aplicar el mismo, en el hipotético caso que Puigdemont convocara unas elecciones autonómicas de modo anticipado.

El posicionamiento al respecto del PP y Ciudadanos se encuentra próximo al esgrimido por el PSOE. Si bien es cierto que existen ciertos matices diferenciales.

Para dejar inactivo el Artículo 155, el Gobierno y el partido de Albert Rivera exigirían al todavía presidente de la Generalitat, además de la convocatoria de unas elecciones autonómicas anticipadas, una vuelta a la legalidad democrática por parte del Govern.

Sin duda, al exhibir públicamente tales planteamientos políticos, la partidocracia constitucionalista se ha vuelto a retratar una vez más.

Porque, en virtud de lo anterior, es factible deducir que la opción que más satisfaría a los tres partidos denominados constitucionalistas sería la relativa a una convocatoria de elecciones autonómicas por parte de Puigdemont. Todo ello, al objeto que la aplicación del Artículo 155 pudiera paralizarse.

Unas elecciones no ocultarían el golpe de Estado
En otras palabras, la partidocracia entiende que una convocatoria de elecciones en Cataluña podría ocultar el golpe de Estado cometido por los separatistas catalanes.

Hasta el punto de identificar la proclamación de la independencia de Cataluña, declarada por Puigdemont el 10 de octubre en el Parlamento catalán, con una terrible pesadilla golpista, que nunca llegó a ocurrir en la realidad.

De todos modos, los cobardes posicionamientos de la partidocracia, en relación a la aplicación del Artículo 155, no pueden sorprender a estas alturas a la opinión pública.

Tan es así, que el Gobierno, tras conceder a Puigdemont varias oportunidades para volver a la legalidad, decidió iniciar la tramitación relativa a la aplicación del 155 cuando no le quedó más remedio, al coincidir tres factores fundamentales: el ya histórico y patriótico discurso del Rey, en el que Felipe VI abogó por la aplicación de la Constitución en Cataluña (“Vienen tiempos duros…”, dijo Su Majestad el Rey de España). La defensa del Artículo 155 por parte de la Comunidad Europea. Y el apoyo a la aplicación del mismo por parte de los otros dos partidos constitucionalistas: Ciudadanos y, sobre todo, el PSOE.

El PSOE ha mantenido permanentemente una posición contraria a la aplicación del Artículo 155. Solo ha accedido a apoyar al Gobierno, apostando por la aplicación de una versión edulcorada del citado artículo, cuando políticamente no tenía otra opción.

Y Ciudadanos, aunque al principio del órdago secesionista se mantuvo reacio a apoyar la aplicación del 155, una vez avanzado el proceso separatista ha sido el partido que más ha apostado por la ejecución del citado artículo. Sin embargo, el principal objetivo que ha perseguido Ciudadanos, desde el inicio del proceso de secesión, es la convocatoria de elecciones en Cataluña.

Puigdemont está acorralado
Puigdemont se encuentra en una encrucijada. De hecho, a CUP no le ha agradado la invitación que el Senado ha hecho llegar al presidente de la Generalitat para que este pueda presentar alegaciones en contra de la aplicación del Artículo 155.

Recordemos que el vicepresidente de la Cámara Alta, a través de la mencionada invitación, ha comentado de forma pública que sería un honor para esta institución que el sedicioso Puigdemont se dignara a comparecer en ella.

Por supuesto, CUP tampoco apoya la convocatoria de unas elecciones anticipadas en Cataluña. En consecuencia, Puigdemont se quedaría políticamente aislado si convocara elecciones autonómicas. Por el contrario, si no las convocase, debería enfrentarse al Artículo 155 (y al Código Penal).

¿El modelo autonómico no se toca?
En realidad, lo que está en juego es la supervivencia de nuestro sistema político, tal y como lo conocemos. Puesto que, contradictoria y paradójicamente, una exitosa aplicación del Artículo 155 de la Constitución devolvería la legalidad a Cataluña, pero también representaría el gran fracaso del Estado de las autonomías.

Debido a que una correcta aplicación del Artículo 155 evaporaría la esencia del malvado Régimen del 78, un modelo gerencial de perfil partidocrático y basado en un sistema favorecedor de la corrupción. Tan beneficioso para la casta política como perjudicial para los ciudadanos.

Considerando la cobardía demostrada por la partidocracia, lo mejor que le puede suceder a España y a Cataluña es que Puigdemont no convoque elecciones anticipadas. De este modo, el Artículo 155 seguiría su curso legal.

Tanto en cuanto, un golpe de Estado se combate a través de la fuerza legal del propio Estado golpeado. De cualquier otra forma, los golpistas partirían con ventaja para salir vencedores de la contienda.

Cataluña debe ser intervenida por un plazo de tiempo indeterminado, que se debería agotar en el momento que la autonomía recuperase la seguridad jurídica perdida y se hermanara de nuevo la ciudadanía.

Por consiguiente, la aplicación del Artículo 155 debería perseguir, entre otros muchos, los siguientes objetivos:
Desmontar la corrupta y subvencionada red política clientelar creada por el independentismo catalán. Una red tejida por mediación de la elefantiásica y despilfarradora Administración paralela de Cataluña. La más insostenible, a nivel económico, junto con la de Andalucía, de todas las administraciones paralelas autonómicas.

Cerrar las 15 costosísimas embajadas catalanas, situadas en el exterior de España y financiadas con los impuestos de los españoles. Disolver la policía autonómica. Precintar TV3, Catalunya Radio, etc. Permitir la enseñanza en castellano. Etc.

El hándicap autonómico no termina en Cataluña.
Una vez desintoxicada Cataluña y a salvo de la amenaza independentista, la partidocracia debería abordar un asunto vital en aras de que España pudiera seguir siendo una nación indisoluble: la cuestión autonómica.

Para ello, nada mejor que celebrar un referéndum sobre el modelo territorial, en el que los españoles pudieran expresar si desean que el Estado autonómico siga vigente.

Los funcionarios catalanes y la temeraria renuencia a descabezar el golpe
EDITORIAL Libertad Digital 25 Octubre 2017

Por si fuera poco dislate limitar a seis meses la suspensión de la Administración regional catalana, el acuerdo del Consejo de Ministros por el que se va a proceder a tan surrealista aplicación del artículo 155 de la Constitución no contempla medida alguna contra los cabecillas del golpe de Estado –presidente, vicepresidente y Consejo de Gobierno de la Generalidad– en el caso de que volvieran a desobedecer no aceptando su destitución.

Por lo visto, nada importa que Puigdemont ya adelantara en julio que no acataría ninguna inhabilitación que no procediera del Parlamento regional. Ni que insistiera el mes pasado. Ni que este lunes su consejero de asuntos internacionales, Raül Romeva, haya reiterado esa disposición –que entraña la comisión de nuevos delitos (cuanto menos, de desobediencia y de usurpación de funciones)– al dar por hecho que los funcionarios del Principado obedecerán a las "instituciones catalanas electas".

Si, al menos, los golpistas que siguen detentando el poder en Cataluña ya hubieran sido detenidos y puestos a disposición judicial por todos los delitos penados con cárcel que han perpetrado desde su ilegal convocatoria del 1-O, esta falta de previsión ante una no tan imprevisible nueva desobediencia no tendría tanta importancia. Pero esta es la hora en que la Fiscalía General del Estado no ha presentado querella nueva alguna ni ampliado la que presentó en septiembre contra los cabecillas del golpe, sin que una sola formación con representación parlamentaria haya denunciado tan bochornosa parálisis de la Justicia.

Así las cosas, y en el caso de que los golpistas no se contenten con la impunidad y la cuasi independencia de facto que la clase política española les ofrece a cambio de que no sometan al Parlamento regional la proclamación de independencia de Cataluña, la asunción efectiva de las competencias autonómicas por parte de la Administración central va a depender decisivamente del grado de obediencia de los funcionarios al Gobierno de la Nación durante esos seis meses de aplicación –como máximo– del 155.

El acuerdo del Consejo de Ministros contempla, ciertamente, el escenario de desobediencia de los funcionarios, a los que sí se les advierte de las duras consecuencias –tanto en el ámbito administrativo como en el penal– a las que habrían de enfrentarse en caso de seguir las directrices de los golpistas. Sin embargo, ¿qué injusto y prevaricador acuerdo es este que no hace advertencia alguna a los máximos responsables del golpe y sí a sus subordinados? No será la primera vez, por otra parte, que advertencias de esta índole, y que tanto recuerdan a las que el Constitucional y la Fiscalía emitieron en su día a los Mossos y a los directores de los centros educativos a fin de que no colaboraran con la celebración de consultas ilegales, son ignoradas por los empleados públicos, ya por temor, ya por complicidad. Y no hay que olvidar que, para cuando esos expedientes sancionadores o penales se salden, bien podrían los nacionalistas haber vuelto a sus poltronas como vencedores de las disparatadas elecciones autonómicas que el Gobierno de Rajoy pretende celebrar, como mucho, dentro de seis meses.

Cualquier estrategia mínimamente seria destinada a abortar un golpe de Estado pasa prioritariamente por descabezarlo. Pero en esa tarea no está una clase política que se dispone a invitar al capo del golpe al Senado para que haga allí sus "alegaciones", con la indisimulada esperanza de que renuncie a su Estado soberano en forma de república independiente a cambio de seguir disfrutando de impunidad y de esa residual presencia del Estado español en una Cataluña secuestrada por los separatistas.

Y en esas seguimos, con un Código Penal y con una timorata aplicación del artículo 155 en suspenso, a la espera de lo que decida el golpista Carles Puigdemont.

El peor, y más posible, escenario catalán
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 25 Octubre 2017

En lo que respecta a Cataluña lo más sensato y prudente es ponerse, de inicio, en el peor escenario posible. Porque hacía el es al que sin freno ni menos marcha atrás va desbocado el separatismo ya entregado sin remedio al extremismo cupero y a la demagogia más mentirosa. Cuanto mayores son los reveses, cuanto más absoluto su aislamiento internacional- Europa lo ha dejado de una vez por todas, totalmente claro en Oviedo y en Bruselas, absolutamente claro, y más clara la firmeza constitucional, que supone un 75% de representatividad de la ciudadanía española, la terquedad más suicida se impone en la dirección secesionista.

Por ello mejor no tener ninguna esperanza de sentido comun ni nada que se le parezca a un mínimo giro que permita reconducir la situación hacia la normalidad sin el trauma social y económico ya gravísimo pero que aún puede derivar hacia un drama mayor.

La convocatoria de ese Parlament, convertido en un instrumento de quita y pon, que ha arrasado cualquier legalidad incluida la propia, para el jueves, un día antes de la votación en el Senado puede traer como colofón una nueva jugarreta en clave golpista que se pretenderá disfrazar una vez más de palabrería dialogante. Puigdemont, hurtando el cuerpo, hará votar por la cámara regional la Declaración Unilateral de Independencia y al mismo tiempo proceder a convocar unas elecciones “Constituyentes”. Con ello la pretensión es crear una doble legalidad. La española, que ya no reconocen y que con tal resolución violan ya de manera descarna y total, pretendiendo con ese paso que esa ya no es “su” legalidad y contraponiendo a ella la de la proclamada republica catalana. La convocatoria a las urnas “constituyentes” sería el truco final para contraponerlas a las que el estado se ha comprometido a convocar en el plazo de seis meses. Con eso habrán de lidiar el 155, el Gobierno y los partidos constitucionales.

La última puerta a la sensatez, que Puigdemont se personara ante el Senado y que después optara, sin declaración de la DUI, por convocar a las urnas a los catalanes, parece ya no solo como improbable sino como imposible. Ya no solo es que personaje no quiera, sino que ni siquiera puede ni le iban a dejar.

Así que solo queda afrontar la parte final y más dura de todo lo sufrido hasta el momento. Hacer realidad ese 155 que nadie, excepto posiblemente los que ahora claman, quería aplicar pero que no han dejado otra salida que poner en marcha ante la contumacia de la sedición.

El proceso quedará avalado incluso y primero por el Parlamento, merced a una iniciativa del PP, aunque lo esencial será la votación en el Senado que es quien en este caso tiene en ello las competencias y con aún mayor margen, quien sancionara su aplicación.

Y ante la previa declaración de Independencia Unilateral y convocatoria de elecciones Constituyentes. ¿Qué se hará?

Pues lo primero resulta evidente, con la famosa DUI, que excepto Maduro y, con suerte, Kim Jong Un, nadie reconocerá, la anulación inmediata por el Constitucional, el procesamiento por rebelión de Puigdemont y al resto de sediciosos, y por supuesto la aplicación de 155 en la comunidad. Y sobre la convocatoria electoral, pues si esta la efectúa el presidente Puigdemont ante de ser cesado por el Senado, y para ello si que tiene competencias legales, pues entonces habrá que ver y hasta que pueda valer.

Pero, especulaciones aparte, no lo es decir que es ahora cuando empieza lo de verdad. Y esto va a ser muy amargo, muy doloroso y todos, pero todos, lo vamos a sufrir. Los catalanes lo primeros, claro esta, pero el resto de España y de los españoles, también.

Podemos y el separatismo
Alejo Vidal-Quadras gaceta.es 25 Octubre 2017

Desde que Junts pel Sí, acompañados por sus asociaciones satélite la ANC y el Omnium Cultural, se lanzaron a la aventura secesionista utilizando masivos recursos presupuestarios y humanos sin descuidar el fuego graneado de TV3, Podemos se ha alineado con los golpistas.

Sin apenas formular ninguna crítica a las flagrantes ilegalidades cometidas por Puigdemont, Junqueras, Forcadell y compañía, han concentrado sus ataques sobre el Gobierno de la Nación utilizando un tono áspero y descalificador. Esta colaboración activa con los separatistas catalanes ha culminado en su reacción airada ante la activación del artículo 155 de la Constitución por parte del tridente PP, PSOE y Ciudadanos, medida extrema e in extremis no deseada por el Gobierno y forzada por los sediciosos, que no han dudado en tildar de suspensión de la democracia, de desproporcionada y de error manifiesto.

El colmo de esta ceremonia del absurdo ha sido la afirmación de Pablo Echenique de que la puesta en marcha de esta previsión constitucional, análoga a la que existe en otros ordenamientos democráticos de Estados federales, representa la vulneración del pacto de la Transición. Esta parcialidad tan asombrosa cuando lo que todo el mundo ha visto es cómo los separatistas se ciscaban en el gran acuerdo de 1978 sin ningún escrúpulo mientras Rajoy mostraba una paciencia rayana en la desidia, ha generado un enorme desconcierto entre las bases podemitas y las encuestas han empezado a mostrar un alarmante descenso de su intención de voto. De hecho, hay ya varios sondeos que ponen a Podemos por detrás de Ciudadanos a nivel nacional, lo que sería una catástrofe para las aspiraciones de la formación morada a entrar en una coalición mayoritaria de izquierdas en el futuro.

Para los votantes de Pablo Iglesias de Andalucía, Murcia, Extremadura, Asturias o Aragón, contemplar como su movimiento pretendidamente igualitario se alinea con partidos que pugnan por separarse del resto de España mediante argumentos netamente supremacistas e insolidarios, es un bocado muy duro de digerir y no por casualidad hay Comunidades en las que los dirigentes bolivarianos locales han lanzado un discurso propio y distinto al del Comité Central, perdón, al del Consejo de Dirección. Si a eso se añade que la inefable Irene Montero hable de presos políticos al referirse a dos tipos que han sido puestos entre rejas por una jueza completamente independiente del Gobierno -es más, si la decisión hubiera estado en manos del Ejecutivo seguramente los Jordis seguirían campando por sus respetos en Cataluña- y que el no menos preclaro Ramón Espinar señale que los mismos que fusilaron a nacionalistas también pasaron por las armas a los progresistas, despropósito que sólo cabe en una mente desquiciada, está sumiendo a Podemos en el desprestigio y en la confusión.

En el fragor de este embrollo, ciertos analistas destacan que el problema de la cúpula del chavismo hispano consiste en que no saben explicar bien los motivos de su extraña actitud en relación a los independentistas y a su putsch contra un Estado de Derecho, miembro de la UE y en el que existen reconocidas todas las libertades y garantías democráticas. Asimismo, se han oído voces de altos responsables de Podemos quejándose de que en un escenario de polarización aguda las posiciones equilibradas quedan apagadas y no se abren paso fácilmente en la percepción de la gente.

La causa de este incomprensible suicido electoral de Pablo Iglesias es bastante simple, sin embargo. Podemos tiene como objetivo primordial la destrucción de lo que ellos consideran el horror máximo, es decir, el sistema capitalista de libertad económica y de instituciones propias de la sociedad abierta para sustituirlo por un colectivismo en el que no exista propiedad privada y los de abajo impongan su dictadura proletaria a los de arriba acabando así por fin con la injusticia y la explotación. Por delirante que suene este propósito, eso es lo que creen y persiguen y, en consecuencia, cualquier acontecimiento que contribuya a acelerar la demolición de la opresión ha de ser fomentado y estimulado.

En la medida que la voladura del Estado español y la trituración de una de las naciones más antiguas de Europa empuje al orden liberal hacia el caos, encaja perfectamente con la visión redentora de Podemos y ha de ser apoyado. La tesis del reducido núcleo de penenes de Políticas que manejan Podemos es que la revolución triunfa en momentos de crisis y derrumbamiento de las estructuras institucionales porque es entonces cuando queda el camino expedito para que una minoría decidida y concienciada se haga con el poder sin el molesto trámite de pasar por las urnas, esa herramienta de dominación de la democracia burguesa.

Al ponderar el riesgo de perder votos o propiciar el cataclismo que dé una oportunidad a la toma del Palacio de Oriente por las masas sedientas de venganza que sigan a Pablo Iglesias con su coleta ondeando al viento del definitivo ajuste de cuentas a la casta, la duda ofende. Caiga sobre mí el techo del templo de la intención de voto si con ello perecen los filisteos. Por raro que parezca, la política en ocasiones la hacen auténticos enajenados.

Por cambiar de tema
Pablo Molina Libertad Digital 25 Octubre 2017

El espectáculo que el nacionalismo catalán está brindando al mundo entero pone de relieve que su verdadero hecho diferencial es una ausencia prácticamente absoluta de sentido del ridículo. La pretendida superioridad del Homo Indepens Catalaniensis es, en realidad, una reacción psicológica para compensar la vergüenza que la charlotada independentista provocaría en cualquier persona moralmente sana, formada intelectualmente y con ciertas dosis de pudor.

O sea que las tres décadas y media de callada disciplina para forjar una nación de independentistas han culminado en una astracanada colectiva que ya solo defienden fanáticos nivel Charles Manson y los que, directamente, viven del invento, como los altos, medios y bajos cargos de la Gene (© Dolça Catalunya) y sus más de 400 chiringuitos autonómicos.

Una de las peores consecuencias de la intentona golpista de la Gene es que la astracanada se ha convertido en el tema principal de las reuniones familiares y las sobremesas a uno y otro lado del Ebro. Urgen cambiar de tema, o al menos el enfoque que estamos dando al problema catalán, ahora que ha estallado en toda su magnitud. Son ya varias semanas analizando las más complejas cuestiones jurídico-políticas del desafío independentista en el principal foro de debate de nuestro, la barra de bar, y a estas alturas corremos el riesgo de repetir argumentos.

Lo que se impone, llegados a este punto del drama, es asistir cómodamente al rosario de deserciones en el movimiento independentista y celebrar sus momentos estelares, que los habrá, una vez que sus protagonistas comiencen a ver en el horizonte la posibilidad de quedarse sin sueldo oficial junto con un cambio de residencia forzoso a una prisión del "Estado español", como siempre ocurre con los mindundis que voluntariamente se presentan para ser carne de cañón.

Es muy triste que el enemigo de España sea un personaje como el pobre Puigdemont, pero más aún que los españoles estemos dedicando tantas horas a hablar de esta banda lamentable de locoides llorones que, en realidad, solo servirán para renovar el repertorio de chistes de catalanes para las próximas dos décadas.

Burguesía catalana, independencia y corrupción
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Octubre 2017

Analizando las causas de la deriva independentista, nos hemos creído, unos más que otros, la propaganda golpista y hemos dado por hecho que el enfado de los separatistas proviene de la mutilación que a manos del Constitucional sufrió un estatuto de autonomía aprobado en referéndum por todos los catalanes. El independentismo transmite la idea de que la voluntad del pueblo catalán fue doblegada por un tribunal político que carece de genuina independencia. La mentira es tanto más creíble desde que, en efecto, el Tribunal Constitucional está controlado por los políticos. Pero no por eso deja de ser una mentira. En aquel referéndum votó el 48% del censo y el estatuto fue aprobado por el 73% de los votantes. Es decir, tan sólo un tercio de los catalanes se tomó la molestia de votar el ilusionante estatuto. Para colmo, Esquerra y la CUP pidieron el no.

Lo que motivó en realidad la huida hacia la independencia fue la negativa del Gobierno a beneficiar a Cataluña con un sistema de financiación similar al del País Vasco. Los nacionalistas recurrieron entonces a amenazar con la independencia ofreciendo renunciar a ella a cambio del cupo. Cuando el Gobierno respondió exponiendo a escarnio público el injustificado y abultadísimo patrimonio de los Pujol, obtener el cupo dejó de ser una ambición económicamente interesante para convertirse en una perentoria necesidad. Hasta el punto de estar los nacionalistas dispuestos a arrojarse al vacío antes que renunciar a él. Nada extrañan en la Esquerra y la CUP las tendencias suicidas. Pero ¿los convergentes? No me refiero sólo a los políticos, sino a lo que se ha venido llamando burguesía catalana, y que no es otra cosa que el conjunto de quienes detentan en Cataluña el poder económico. ¿Por qué gente habitualmente timorata cuando está en juego su bienestar económico arriesga tanto?

La respuesta está en la corrupción. El cupo no es ya sólo una forma de hurtarle al Estado parte de sus legítimos ingresos. Es también el modo de tapar decenios de corrupción durante los cuales Pujol y su familia no fueron más que los administradores del podrido sistema donde chapoteó buena parte de la alta sociedad catalana. Recuérdese que donde amenazó Pujol con hacer caer todas las ramas si alguien tiraba abajo la suya fue en el Parlamento de Cataluña. Ahora, tras conducir a todos los catalanes al borde del precipicio, esos mismos poderosos tratan de soslayar el 155 como sea para evitar que el Estado empiece a abrir cajones.

Para quien no crea que el cupo podría tapar toda la corrupción de Cataluña, que se pregunte por qué en el País Vasco no se destapa nunca ningún caso de corrupción. La clave está en la inspección tributaria. Quien la controla decide quién ha de ser inspeccionado y quién no. El contribuyente seguro de que no lo será podrá ocultar o disfrazar cualquier ingreso. El problema que tienen ahora quienes esperaban beneficiarse es encontrar el modo de parar a la Esquerra y a la CUP. Todo lo que les pase se lo habrán ganado a pulso.

Mambo nº 155
José María Albert de Paco Libertad Digital 25 Octubre 2017

Destituir a la cúpula de los Mossos y sojuzgar a quienes se resistan a la autoridad designada por el Gobierno.
Desmantelar el Departamento de Relaciones Exteriores, reasignando las funciones del mismo que se consideren de interés general a Presidencia.

Cerrar las llamadas Delegaciones del Gobierno y todas aquellas oficinas emplazadas en el extranjero que no hayan tenido más finalidad que orquestar el simulacro de una red diplomática paraestatal, autorizando únicamente la Delegación de la Generalitat en Madrid (que en el actual organigrama institucional, por cierto, figura en plano de igualdad con el resto de delegaciones de "fuera de Catalunya", eufemismo de baratillo de "el extranjero").
Suprimir de la web de la Generalitat la pestaña Transición nacional (la aplicación del 155 –también– será semántica o no será).

Derogar las subvenciones a entidades cuyas actividades primordiales sean la incitación al odio y la agitación callejera, y muy particularmente las que se destinan a la Asamblea Nacional de Cataluña y a Òmnium Cultural, en lo que ha de ser la primera y más importante medida para desbaratar la trama civil con cargo al erario que socava la democracia española. No se trata de prohibir la existencia de dichas entidades, sino de que la robusta, pujante y dinámica sociedad civil catalana empiece a costearse sus vicios.

Comprobar, asimismo, si las ayudas a otras fundaciones, organismos y asociaciones han servido para sufragar los gastos del procés: las hay de variado pelaje, desde la Asamblea de Municipios Independentistas hasta la Plataforma Pro Seleccions Esportives Catalanes, pasando por la Plataforma per la Llengua, Procés Constituent, Súmate o el Cercle Català de Negocis.
Se trata, en fin, de someter Cataluña a una auditoría general y depurar las responsabilidades que se deriven de la operación.

En lo que concierne a los medios de comunicación públicos (TV3, Catalunya Ràdio, etc.), y ante el flagrante sectarismo de que han dado muestra sus profesionales, atizando en todos los programas de la corporación, incluidos los espacios infantiles, la aversión a España y a los españoles, urge que un órgano colegiado de gobierno restaure la objetividad, el pluralismo y un cierto sentido de la vergüenza. Designar una comisión de profesionales (pleonásmicamente ajenos al medio) para que reescriban el libro de estilo de las emisoras, que, recuérdese, además de proscribir el uso del español y priorizar como objetivo la afirmación de la "identidad nacional" de Cataluña, prescribe que "los términos país, nación, nacional, gobierno y Parlamento, entre otros, hacen referencia a Cataluña si no se indica otra cosa". Y aparte, claro está, de lo que el interventor lleve planificado, habrá que dotarse de un criterio para resolver los imprevistos, tales como el hallazgo en un cajón de órdenes de pago a sospechosos inhabituales, flecos del 3% u otras putrefacciones. El Estado va a tener que hacer horas extras. Las que exigen 40 años de absentismo.

Hacer de la necesidad virtud
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 25 Octubre 2017

“Supongamos, si no, lo extremo -lo que por cierto estarían dispuestos a hacer, sin más, algunos republicanos de tiro rápido (que los hay, y de una celeridad que les promete el campeonato en cualquiera carrera a pie)-; supongamos lo extremo: que se concediera, que se otorgase a Cataluña absoluta, íntegramente, cuanto los más exacerbados postulan. ¿Habríamos resuelto el problema? En manera alguna; habríamos dejado entonces plenamente satisfecha a Cataluña, pero ipso facto habríamos dejado plenamente, mortalmente insatisfecho al resto del país. El problema renacería de sí mismo, con signo inverso, pero con una cuantía, con una violencia incalculablemente mayor; con una extensión y un impulso tales, que probablemente acabaría (¡’Quién sabe!) llevándose por delante el régimen. Que es muy peligroso, hurgar en esta secreta, profunda raíz, más allá de los conceptos y más allá de los derechos, de la cual viven estas plantas que son los pueblos. ¡Tengamos cuidado al tocar en ella! Yo creo, pues, que debemos renunciar a la pretensión de curar radicalmente lo incurable. Recuerdo que un poeta romántico decía con sustancial paradoja: <<Cuando alguien es una pura herida, curarle es matarle>> Pues esto acontece con el problema catalán.” (José Ortega y Gasset, Discursos en las Cortes constituyentes de la II República)

No toca ahora criticar al Gobierno por lo que pudiendo haber hecho en su momento no se hizo; ni los errores de oportunidad. Son momentos sumamente delicados que exigen patriotismo, y eso es, ahora más que nunca, cerrar filas en torno a la defensa de España, de la Constitución, y del Estado de Derecho; es decir, apoyar al Gobierno, apoyar al Senado, y aunar esfuerzos para vencer a los secesionistas catalanes que no nos van a poner nada fácil devolver la normalidad de la que nunca se tenía que haber salido. El daño económico, social y político que se ha producido a Cataluña en primer término y a España en general ya es irreversible.

Probablemente los que se han alzado en rebelión no pondrán las cosas fáciles para que se ejecute lo dispuesto en aras al artículo 155 de la Constitución y restablecer el orden democrático y constitucional a esa parte de España que es Cataluña. Es probable que se vean más decisiones difíciles para hacer cumplir el orden jurídico y estatutario en una Comunidad cuya voluntad mayoritaria ha sido vulnerada por una parte de la sociedad catalana minoritaria, sublevada y elevada a la categoría de rebeldía a la Constitución y a las leyes legítimas del Estado. Habrá, si ello sucediera, que articular cuantas medidas extremas de nuestro ordenamiento constitucional sean necesarias para lograr la paz, con la fuerza legítima del Estado.

Pero es hora de repensar lo que ha sucedido en Cataluña -y no solamente en esa región- para llegar a este punto. Lo que ha sobrevenido no es fortuito ni algo que no se pudiera prever. Lo anunciaban de alguna manera los constituyentes en la II República cuando comentaban el espinoso tema de las lenguas regionales. Vayan algunos párrafos descriptivos:

“[…]Sres. Diputados, se trata de algo trascendental para la vida de España. No nos hallamos en presencia de una de tantas cuestiones como se han tratado y se han de tratar en esta Cámara en el debate de la Constitución, referentes a la vida jurídica del nuevo Estado y de la nueva sociedad que estamos organizando en estos días; emerge la cuestión de la entraña misma del futuro de España. Si nos equivocamos en cualquiera otro de los temas aquí resueltos o que hemos de resolver, habremos hecho o haremos un cierto daño a tal o cual ideal y, en último término, al Estado que estamos formando; pero sin nos equivocamos al resolver este problema habremos hecho un grave daño a la República y a España.” (Sánchez Albornoz, 1931)

“[…] Esta es la postura que este Diputado considera más adecuada. Pero eso, Sr. Sánchez Albornoz, con carácter obligatorio. ¿Por qué? Pues la razón es clara: porque el Estado que deserte de esa misión fundamental, fundamentalísima, que supone nada menos que formar las conciencias de las generaciones en los Institutos y en las Universidades, entrega a estos señores, o a quien sea, el porvenir entero de una región, del alma de una región, que es mucho más que el de la economía y que el de todas las esencias de la vida de la región. Y un Estado que hace eso se suicida.” (Maura, 1931)

“[…]Pero, viniendo al fondo de la cuestión, no es, acaso lo de la lengua, con serlo tanto, lo más grave. La lengua, en muchos casos -y lo decía muy bien el Sr. De Francisco-, en mi tierra nativa se toma como un instrumento de nacionalismo regional y de algo peor, y es allí, además, una lengua que no existe, que se está inventando ahora y que rechaza todo el mundo, porque el genuino aldeano, si se le pregunta a solas, dice: A mí no me importa eso; lo que yo quiero es aquello que me pueda elevar el espíritu y que me pueda hacer entender de la mayor parte de las gentes.” (Unamuno, 1931)

Lo sorprendente es que los que nos han gobernado desde 1978 no tomaran cumplida nota de lo que ya advertían los próceres de la II República, sin ver que en el tema de las lenguas como instrumento de secesión estaba la clave de los problemas que se nos avecinarían. Sería mala solución, simplemente, apagar el fuego de este incendio que amenaza con llevarse por delante el entramado institucional, sin poner remedio a sus causas, esperando a que en cualquier momento más o menos próximo suceda, nuevamente, otra explosión en espacios autonómicos muy proclives para ello a tenor de los precedentes. Y no nos olvidemos del intento de crear nacionalismos suprarregionales con motivo de la lengua (los países catalanes y la Euskal Herría de los siete herrialdes, incluso en Galicia con la excusa del reino suevo), lo que descompondría nuestra nación de forma similar al desmembramiento de la antigua Yugoslavia.

A estas alturas no voy a reincidir en algo que ya está suficientemente documentado y probado sobre las lenguas autonómicas, indebidamente llamadas “lenguas propias”, que han sido el germen y el instrumento para la formación del espíritu nacionalista en las gentes, y herramienta de adoctrinamiento, configurando una cosmovisión perfectamente ahormada en una parte de la ciudadanía de esas regiones, cuya pretensión ha sido romper España. Volver a incidir y demostrar esto a mí me produce una profunda pereza y cansancio, pues llevo escribiendo sobre ello algunas décadas. Lo doy por sabido, al menos entre mis lectores.

Un grupo de ciudadanos ha constituido una asociación para defender que el español -lengua de los españoles- sea respetado en el conjunto del territorio nacional, y protegidos los derechos de los hispanohablantes, como corresponde a la normalidad en todo el mundo -menos en España-. Eso no significa que no se acepte el rico patrimonio de lenguas existentes en España, pero parece obvio que todos los nacionalizados en España conozcan el español, como sucede en el resto de los países del mundo con sus idiomas respectivos, sin perjuicio de otras lenguas regionales que puedan ser usadas dentro y fuera de sus territorios. Las lenguas son de los ciudadanos y es un derecho de éstos el usarlas. Para defender ese derecho, ese grupo de ciudadanos agrupados en el colectivo “Hispanohablantes.com” ha impulsado una iniciativa legislativa popular, en forma de proposición de Ley, que ha sido autorizada por el Congreso de los Diputados, abriendo un periodo de nueve meses para recoger 500.000 firmas, cuyo requisito es imprescindible para ser debatido en la Cámara parlamentaria. Con ello se desarrollarían los preceptos constitucionales correspondientes a las lenguas de España y al derecho a la educación.

Hay que insistir una vez más que una cosa es la educación y otra el adoctrinamiento. La educación tiene un respeto a ultranza al individuo. En el adoctrinamiento la persona es un mero engranaje y no tiene más valor que en tanto y cuanto es útil para fines de construcción nacional.

Desde este artículo solicito a mis lectores el apoyo y ayuda a este noble fin de recoger 500.000 firmas. Quienes quieran ayudarnos pueden inscribirse en participacion@hispanohablantes.es, y para más información visitar la página del colectivo www.hispanohablantes.es

¡He descubierto que aquí se manipula y se adoctrina!
Carmelo Jordá Libertad Digital 25 Octubre 2017

Dentro del desastre que está suponiendo y de la catástrofe absoluta que podría suponer, el estallido de la crisis catalana está teniendo algunas cosas buenas: la aparición de la figura de un rey que estaba esperando una oportunidad para darnos la medida de su enorme talla; el final del silencio de muchos catalanes que llevaban años bajo una piedra, pero que por fin se decidieron a hablar y actuar desde el 8 de octubre; la desaparición, por fin, de tantos complejos para sentir un razonable orgullo por ser españoles y por lucir nuestra bandera…

También está sirviendo, aunque no tanto como debería, para que las caídas del guindo se hagan en manada. Esto, hay que reconocerlo, es normal: durante años hemos sido bombardeados con las teorías de los expertos en lo catalán que defendían que no había que preocuparse, que todo esto no iba en serio, que los nacionalistas lo que querían era más dinero, que al final se impondría el famoso seny y que nunca llegaríamos a esta situación. Gracias por vuestra clarividencia, amigos.

De hecho, muchos de estos catalano-futurólogos, los mismos que sonreían con condescendencia y decían que"España se rompe" casi tantas veces como "Todo es ETA", siguen esperando un último giro de los acontecimientos que les dé la razón. Yo les entiendo: que tu discurso de años quede como una ristra de gilipolleces debe de ser muy duro, pero eso no hace que su análisis sea ahora menos falso que antes; solo que ahora va aderezado con aún mayores dosis de wishful thinking.

Pero de todos los cambios que el estallido del procés está provocando, el más sorprendente es el de que nos hayamos dado cuenta, por fin, de que en los colegios catalanes se adoctrina, de que en los medios públicos y privados de Cataluña se manipula. ¡Qué escándalo!, habría podido decir un comisario Renault cualquiera.

Nunca es tarde si la dicha es buena, pero en este caso la verdad es que es más que tarde. Sobre todo porque algunos, unos pocos, llevamos mucho tiempo denunciándolo, advirtiendo de que la principal función del sistema educativo catalán no es transmitir conocimientos ni formar ciudadanos, sino generar nuevos fieles para la fe laica nacionalista.

Sobre todo porque algunos, poquísimos, llevamos años denunciando que TV3, La Vanguardia o las numerosas radios públicas no son medios de comunicación tanto como terminales de un gigantesco departamento de propaganda. Y bastaba querer verlo, escucharlo o leerlo para darse cuenta, bastaba haber visto el mismo editorial en trece periódicos. Pero, claro, quedabas mucho mejor si en lugar de eso denunciabas la parcialidad de Telemadrid, que distaba –y dista– mucho de ser perfecta, pero al menos nunca ha sido correa de transmisión del racismo, el odio antiespañol y la xenofobia.

Bienvenidos a la verdad todos los que ahora se sorprenden por lo que era tan sencillo de conocer; pero, por favor, no finjan una indignación tan grande o pensaremos que, además de casi ciegos, son ustedes bastante hipócritas.

¿Una Generalitat paralela en el exilio?
José García Domínguez Libertad Digital 25 Octubre 2017

No se van a echar atrás. Con el Código Penal en la mano, ya es demasiado tarde para eso. Bien al contrario, lo que con toda probabilidad harán será formar un Gobierno paralelo de la Generalitat en el exilio, acaso en Bélgica. Al canciller Romeva, varón que padece idéntico problema de incontinencia verbal que el lenguaraz Santiago Vidal, casi se le ha escapado soltarlo en público. Una generación entera de líderes catalanistas, la de los cuarentones asilvestrados que tomó el relevo de la vieja guardia histórica procedente de la Transición, acaba de quemar sus naves todas ante el altar del procés. A estas precisas horas, su horizonte personal pasa, en el mejor de los escenarios, por el ostracismo y la ruina material y moral; en el peor, por la cárcel. No tienen salida. Ya no. Se impondrá, pues, la máxima polpotista del cuanto peor, mejor. Por lo demás, tampoco tenían un plan, nunca lo tuvieron. Y siguen sin tenerlo. Mas, un arrogante chapucero, estuvo improvisando durante todo el tiempo. Hasta que los sans culottes de la CUP lo enviaron a la trastienda. Puigdemont, por su parte, es como un ciego con una pistola. Lo pusieron ahí precisamente por eso. No a pesar de que fuese un loco, sino porque era un loco.

Los neoconvergentes, eso que ahora llaman PDeCAT, quizá habrían sido sensibles a los llamamientos desesperados de las fuerzas vivas locales, a estas horas tan alarmadas ante la expectativa cierta de que se les seque el grifo del dinero público tras el desembarco de Madrit en la sala de máquinas de la Generalitat. Pero el PDeCAT, de facto, ya no existe más allá de su triste papel subalterno como pequeño partido satélite de la Esquerra, la fuerza incontestablemente hegemónica dentro del campo nacionalista. Un adelanto electoral en el marco estatutario (otro no sería posible), lo que vendría a implicar la asunción tácita del definitivo fracaso del movimiento insurgente promovido por las instituciones catalanas, no puede ser viable hoy sin el asentimiento de ERC. Y ERC no está por la labor. Al igual que el propio Puigdemont, ser poseído ya por la mística del martirio sacrificial. El partido de Junqueras no puede de ningún modo ir a unas elecciones autonómicas españolas tras haber provocado que el 30% del PIB catalán haya partido al exilio para nunca más volver. La mayor catástrofe económica que ha sufrido Cataluña en los últimos doscientos años. ¿Con qué cara decirles a sus fieles devotos que, una vez destruido en apenas quince días el esfuerzo vital de un par de generaciones, se iba a volver a la normal rutina cotidiana de siempre? Imposible, no lo podrían hacer aunque quisiesen. No, no va a haber un adelanto electoral en el último minuto.

Y tampoco una declaración formal y solemne de independencia. A fin de cuentas, treinta años son muchos años. Y treinta años son los que le esperarían en Soto del Real al Loco de la Colina si cayese en la tentación de concederse un postrer alarde testicular desde la tribuna del Parlament. Han cometido tantos delitos tipificados, tantos, que solo una amnistía general disfrazada de proceso de reconciliación nacional, o cualquier otra edulcorada cataplasma retórica por el estilo, podrá salvarlos. Y para que eso llegue mañana necesitan el caos hoy. Como cuando el otro golpe contra la legalidad democrática española, el de Companys en 1934, solo exportando al resto del país el desorden y la anarquía catalana podrán crear un clima de confrontación nacional que lleve a la caída del Gobierno y sus sustitución por otro más proclive a su causa. Los constantes llamamientos a la desobediencia de los funcionarios que se prodigan a estas horas en Cataluña buscan, nadie lo dude, ese objetivo último. Imponer la legalidad paralela de una Generalitat paralela, he ahí el siguiente paso.

Cambio de Orden y Constitución
la Constitución actual intentó integrar a esos totalitarios y en su primer artículo dice el siguiente imposible: "España se constituye en un Estado social y democrático de derecho ...."
Luis Riestra vozpopuli.es 25 Octubre 2017

Ya está aquí ese cambio de Orden político, social y económico del que tanto hemos hablado, que dura una generación y que se produce por estar en riesgo la existencia misma de la nación. Es la fase de crisis del Ciclo Generacional y va de libro, pues la apertura de la misma la formalizado un miembro de la Generación X, de los "nómadas", los que están (estamos) llamados a realizar dicho cambio de orden , me refiero a quien gobierna la Institución más antigua de los españoles (no de él): la Monarquía Hispánica, un activo como ninguno y que al parecer, gracias a Felipe VI, sí trabajará a favor del sujeto constituyente, de Ustedes, de todos; mientras lo haga de esa forma y no consigan manipularle intereses espurios, ningún enemigo interior podrá destruir España, pero esto último está por ver, siempre es así.
El penoso contraste

Frente a ese ejemplo, están los llamados "constitucionalistas", que poco tardaron en unirse a Podemos para regatear con los sediciosos la Ley de leyes. ¿Lo hacen por su preocupación por los intereses del pobre español medio? No hombre no, eso ni lo hacen, ni lo han hecho, ni lo haráninguno de ellos, pues su preocupación es coger votos , cuota de mercado político, más poder, más subvenciones para campañas y así mangonear más desde “lo público” y seguir con el experimento ruinoso al que nos someten.

Como se ve, los “grillats” no están solo en Cataluña, aunque allí, donde un grupo de rufianes ha puesto sus sucias manos antes, el trabajo de perversión está más avanzado y la intención de todos es seguir con la corrupción en sus más variadas formas, que está claro que el Orden actual no es la alegría de Dios precisamente.

Pero estos son jugadores cortos de miras y nosotros hemos de ver al horizonte, así que empezaremos por el determinante económico del cambio de Orden.
El desequilibrio sistémico

Como hemos demostrado sobradamente en este blog, estamos en el final de un ciclo económico largo cuya característica principal es el menor crecimiento de la producción y un desequilibrio sistémico por exceso de oferta, con lo que, entre otros aspectos, la economía global puede sustituir la producción catalana sin ningún problema. Dicho desequilibrio por sobre oferta también afecta, lógicamente, a la oferta laboral y, salvo casos próximos a la genialidad, la abundancia de trabajadores, capacitados o no, es muy alta, afectando, como vimos, a la generación de rentas salariales .

Nos espera pues un futuro económico difícil, que tendrá repercusiones políticas internas y externas, que intentará violentarse y que se agravará por las malas prácticas, pasadas, presentes y futuras de nuestros malos dirigentes. ¿Y por qué hay tantos grillados, mediocridad y corrupción en la cumbre del Poder?
El Orden secular actual

Sería muy largo y complejo describirlo aquí, pero sí señalaré que su gestación empezó con el golpe de Estado municipal tras las elecciones del 12 de abril de 1931 , un golpismo que, con variantes, se intenta y se intentará repetir (desde ayuntamientos y/o autonomías) en un futuro, no lo duden. Desde entonces persiste la falsedad de que algo que no es democrático puede imponer a todos los españoles las ideas psicóticas de unos iluminados, apareciendo así pirómanos que como el nietísimo (otro) Pablo Iglesia quien, en su supremacismo ideológico de acomplejado que no soporta a los españoles, no puede decir la palabra España ; a él pueden agregar una larga lista de nacionalsocialistas que están ahí por su habilidad para colocarse vía el sistema electoral de listas de partido. Así que, como el sujeto constituyente no se adapta a sus ideicas, se han de usar todos los medios posibles, lícitos o no, para transformarle, en realidad destruirle.

Para conseguir ese proyecto totalitario se utiliza de forma dogmática el Sistema Educativo, el Cultural ( el Establishment editorial lo vimos ) y los Medios de Comunicación, públicos y privados, en un experimento político para crear un nuevo país. Pasó con la República, con Franco y, ahora, con el Régimen del 78, que hace un reparto del Estado entre los bandos y todo para mayor enriquecimiento de una casta que aduce un supremacismo ideológico (como la "legitimidad" republicana, por ejemplo) cuando menos hilarante por cateto, mentiroso y corrupto.

En su perversión política se inventan "països catalans", "Espanya ens roba", que Cataluña es la madre de Occidente (no es broma) o policías sexistas (¿actuará la justicia contra Colau?), entre otras consignas delirantes, que solo son medios retorcidos de agitación y adoctrinamiento sectario que, por absurdos, nos llevan a concluir que el nacionalismo, como el neo-comunismo podemita, es una mera excusa para hacer el mal consciente e intencionadamente y de paso pillar lo que se pueda de "lo público". Ante eso, lógicamente, surgirá el conflicto, que a ellos interesa sea violento, con muertos, para hacer más propagandismo de sus mentiras, extender la maldad política, conseguir apoyos exteriores, titulares de los proveedores de Roures y el duopolio televisivo , ir de víctimas para asaltar el Estado y, desde él, imponer su orden totalitario, algo que hacen, los muy falsarios, poniendo cara de no haber roto un plato . Como en los años 30 del siglo pasado pero con Internet; es el mismo orden y el mismo zeitgeist que ahora morirá y, mientras más se prolongue su agonía, peor.
Ilusión y Constitución

Lamentablemente, la Constitución actual intentó integrar a esos totalitarios ( ver preámbulo ) y en su primer artículo dice el siguiente imposible: "España se constituye en un Estado social y democrático de derecho ...." El error es tan monumental que daría para un libro, pero solo señalaré que confundir a España con su Estado es típico del fascismo, nazismo y comunismo, o de analfabetos de la Política y no extraña que los independentistas lo copiaran casi literalmente.

Adicionalmente, se fija un sistema electoral que no es representativo del sujeto constituyente, de los votantes (las cobayas, nosotros), sino de las ideologías, de los partidos, a los que se da poder (para su experimento) de forma proporcional a los votos ( Art. 68.3 ), asignando diputados según trampas territoriales, tras lo cual reciben financiación para la promoción de sus ideicas, alimentándose así a la bestia que padecemos.
Romperá mal

En España tenemos la suerte de contar con un pensador político que intentó el cambio de Orden cuando no tocaba - en torno a 1974 -, jugándose su fortuna y su vida, siendo encarcelado, y a quien le consta que el Gobierno de entonces ordenó, en dos ocasiones, matarle. Él no podía conocer entonces la Teoría Generacional, que es de finales de los noventa, aparte que en España, salvo yo mismo, prácticamente nadie la trabaja y, lógicamente, no podía saber que su proyecto no prosperaría. Aún así, pude debatir dicha teoría con él esta primavera al tratar el caso de Steve Bannon, quien la sigue y fue jefe de estrategia de Trump y, gracias a su erudición enciclopédica pudimos recrearla partiendo de algunos de los autores en los que se basa la misma. Hablo de Antonio García Trevijano , ese pensador político al que "todos" copian pero "nadie" cita y que, de alguna manera, al intentar cambiar el Orden a destiempo y pertenecer a otra generación, falsó dicha teoría sin quererlo. Ahora sí es el momento.

Pues bien, cuando en 2012 (otros cinco años perdidos), durante la anterior sedición nacionalista en Cataluña, propuse un cambio del sistema electoral y mostré cómo funcionaría, que es la única reforma constitucional de la que cabe hablar ahora, la del artículo 63.3, para que podamos elegir representantes verdaderos que sí estén legitimados para reformar algo, o cuando en 2014 expliqué como la Monarquía Hispánica podría ser una solución a la crisis institucional actual , por solo citar dos casos, soy yo quien de alguna forma estoy falsando las conclusiones teóricas de García Trevijano, una de las cuales dice que las oligarquías de partidos estatales no reforman el sistema electoral por las buenas , con lo que esto terminará mal. ¿Ustedes que piensan, que tendrá razón el Maestro y romperá mal o que esto se puede arreglar pacíficamente? Porque, en el fondo, son Ustedes quienes pueden forzar la mejor solución. ¿O no?

Siembra odio y recogerás venganza
Si los mismos profesores incitan al odio, están sembrando terrorismo, enfrentamiento, insolidaridad, ruina, venganza y profundo malestar
Jesús Salamanca diariosigloxxi 25 Octubre 2017

Un sector de la población catalana no entiende o no quiere entender. Va a piñón fijo por culpa de los independentistas de la CUP y del conglomerado de siglas que conforman el actual ‘Govern’. Se sigue adoctrinando a los niños como lo hacía el partido nazi de Adolf Hitler. Precisamente, en la era de la abundancia de medios de comunicación no hay más que echar una ojeada a los innumerables vídeos y fotos que hay en la red dando fidelidad de ello.

Por si no eran pocas las llamadas al orden desde el Ministerio de Educación, ahí tienen una carta dirigida a los padres para que los niños asistan a la “vaga” general (huelga general) del próximo día 26 de octubre. De nuevo los niños en las calles con las banderas independentistas, el odio a España y el deseo de matar a los españoles; se trata de poner en práctica todo aquello que han aprendido en los centros educativos ‘al servicio del régimen’ catalán que comenzó en los años noventa –cuando la LOGSE daba sus primeros pasos-- y con el deseo catalán de ser diferentes sin participar en el “café para todos”.

Ayer por la tarde –aprovechando una mesa redonda sobre pedagogía, educación y adoctrinamiento en Cataluña—pudimos ver y escuchar un corto vídeo donde niños de infantil cantaban en los colegios catalanes eso de “Inde, indepe, independencià”. Sobrecogedor cántico que hace sentir vergüenza ajena a quien lo escucha. Ese mismo texto lo hemos visto estos días en numerosas pancartas en manos de grupos independentistas. Es la siembra de la dejadez de la Alta Inspección en Cataluña, la ceguera del MECD y la desidia de los gobiernos sucesivos.

“Se ha convocado una vaga general de estudiantes –dice el escrito de la directora del instituto dirigido a los padres– en contra de la aplicación del artículo 155 de la Constitución a la Generalitat de Cataluña y la represión franquista,…” Lo demás puede deducirlo el lector. El texto forma parte del escrito que algunos directores, como la directora del IES de Sant Pol de Mar, en Barcelona, han enviado a los padres de alumnos, con el fin de recabar el correspondiente permiso para que los estudiantes puedan acudir a la “vaga” general “contra la represión franquista”. Si los mismos profesores incitan al odio, están sembrando terrorismo, enfrentamiento, insolidaridad, ruina, venganza y profundo malestar.

Actitudes como las que enumeramos han llevado a Cataluña a la recesión económica y a su sistema económico al caos. Cientos de empresas han desfilado ya de Cataluña ante el miedo a la represión, a las exigencias de impuestos revolucionarios e ilegales, la aplicación de una duplicidad en la Hacienda Pública, la inseguridad jurídica y el temor a quedar fuera del euro. Las consecuencias de una imprevisible independencia son suficientemente conocidas; tan solo parecen desconocerlas los grupos independentistas y las agrupaciones agitadoras del odio, el enfrentamiento y la antiespañolidad: nos estamos refiriendo a la más que sospechosa Òmnium Cultural y ANC, cuyos líderes soliviantaron e incitaron a la violencia a las masas independentistas y al ataque a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Y todo ello desde los destrozados vehículos de la Guardia Civil. Precisamente esos líderes están pasando hoy un infierno en el purgatorio de Soto del Real. ¡Y más que lo van a pasar, sobre todo si cambian de módulo, pues están en el menos violento! Lo que los chistes no consiguieron en cientos de años, lo ha conseguido la realidad catalana: guardias civiles y miembros de etnia gitana trabajando unidos por una misma causa como es la unidad de España.

Volviendo al tema educativo, aunque todo cuanto comentamos está relacionado, y por si alguien lo dudaba, el sistema educativo catalán es el más podrido y desequilibrado del Estado español; cosa que ya hace tiempo venía advirtiendo el informe PISA, lo que preocupa considerablemente al Gobierno español y al MECD.

No está de más que el profesorado español explique en sus aulas — pero a alumnado de secundaria y bachillerato– lo que está sucediendo en Cataluña y el golpe de Estado cometido, además de la insurrección independentista, el apoyo proetarra, los violentos planteamientos podemitas al respecto y la incitación de grupos del entorno de Otegi y la banda asesina, cuyo afán es el destrozo nacional.

Cada vez menos gente entiende que se dé a este golpe de Estado menos importancia que al del año 1981, protagonizado por Antonio Tejero. Estamos ante un golpe con todas letras y en su más clarificadora extensión. El mismo Alfonso Guerra viene repitiéndolo desde hace semanas. Muy transparente y sin recovecos ha sido, en este sentido, el profesor -- Pedro Arce Díez-- quien en Cantabria Liberal decía: “¿Alguien con su sano juicio se pudo imaginar que el Estado hubiera negociado con Tejero, salvo para que depusiera las armas? Pues en Cataluña, ya no es posible negociar ni mediar con Puigdemont, salvo para saber cómo van a deponer su sinsentido, pues lleva un tiempo al margen de la Ley y pisoteando la Constitución que juró defender”. ¿Más claro? ¡Imposible explicarlo mejor!

A muchos catalanes los han echado a la calle para que den la cara. Han conseguido intimidar a esa mayoría silenciosa y a quienes solo aspiran al progreso de Cataluña, trabajando a diario con ahínco y entusiasmo. No hay término medio –que suele ser el punto del respeto—Se está en un bando o en otro, se manipula la realidad a diario, se niegan las evidencias, se llama cultura al adoctrinamiento y, cuando se quedan sin argumentos, recurren a ese “no entendéis nada”. Las escuelas catalanas son la viva imagen del odio descontrolado. En palabras de Stendhal: “El odio tiene su cristalización; en cuanto uno puede esperar vengarse, vuelve a empezar a odiar.

Crisis política catalana
Las medidas aprobadas irán al Senado y se verá lo que sucede
José Manuel López García diariosigloxxi 25 Octubre 2017

En efecto, y a las preguntas de los periodistas Rajoy dio por sentado que no había vuelta atrás y que el viernes el Senado decidirá si las aprueba por mayoría absoluta y si las modifica o no. Y que el cese del Puigdemont y su Gobierno es algo necesario.

Por otra parte, la Vicepresidenta del Gobierno Soraya Saénz de Santamaría da a entender esta misma semana que, si Puigdemont deja de desafiar al Estado y cumple sus obligaciones legales, puede modificarse la aplicación del 155 o suavizarse mucho. Además, señala que la aplicación de las medidas puede ser gradual y en función del desarrollo de los acontecimientos y de la situación política y social.

El Parlament catalán va a tener un pleno este jueves. La CUP quiere declarar formalmente la independencia de la república catalana. Puigdemont y su equipo de Gobierno ya han reiterado que no van a aceptar sus ceses.

Por si no fuera suficiente embrollo parece que una parte de los Mossos no quieren acatar el mando del Gobierno o del Ministerio del Interior. Pero el Ejecutivo alaba la significativa labor de la policía autonómica catalana en su lucha contra los delitos y espera que acepten el control de Interior.

Es revelador que en el PSOE haya políticos críticos con la aplicación del artículo 155 y se plantea en algunos círculos que, si Puigdemont convocara elecciones, se podría desactivar el 155. Y resulta que no desea convocarlas.

Considero que no debería haber declaraciones políticas contradictorias a cada momento en relación con el conflicto catalán. Porque se está agravando la situación hasta límites insospechados. Cada vez se nota mayor confusión e incertidumbre en el ambiente político español respecto al secesionismo y a la forma de abordarlo con las leyes en la mano y con la fuerza coercitiva del Estado de Derecho.

Lo que quiero decir es que, si no se toman decisiones firmes y se actúa en consecuencia, las consecuencias serán el reforzamiento del independentismo y la ruptura de España. La fuga de empresas en Cataluña ya se eleva a más de 1.300. Lo que nuestro país no puede permitirse es seguir en esta situación de inseguridad política en el territorio catalán durante varios meses más.

Considero que para restaurar la legalidad en Cataluña no son suficientes las palabras y las llamadas institucionales a la prudencia. Es absolutamente necesario e imprescindible actuar con firmeza y usar la fuerza si es indispensable para que se obedezca lo decidido por el Gobierno central y, presumiblemente, ratificado por el Senado. Si esto no se logra se partirá nuestra nación. Ya ha llegado a decir Ramón Punset que es catedrático de Derecho Constitucional que «Si Puigdemont sigue controlando a los Mossos, podría producirse un conato de Guerra Civil». Aunque no creo que se llegue a tanto es para tomar nota.

Pero, es evidente que si el Presidente de la Generalitat se niega a acatar las medidas o su cese el Gobierno tendrá que imponerlas a la fuerza. Y si no es capaz de hacerlo, por una desobediencia civil masiva o por otras causas me parece que el independentismo habrá ganado el pulso al Ejecutivo. Espero que esto no suceda y Cataluña siga formando parte de España.

A todo lo señalado se añade que la Societat Civil convoca una manifestación en defensa del 155, algo que me parece muy positivo pero que da una idea de la fractura social y la tensión política que ya existe en Cataluña.

El Gobierno debería cortar el nudo gordiano y cesar a Puigdemont y a sus consejeros con la aprobación del Senado. Si esto no se lleva a cabo rápidamente, en mi opinión, la agonía de la unidad de España habrá comenzado.

Futuro imperfecto de subjuntivo
José Luis Manzanares republica 25 Octubre 2017

El futuro imperfecto de subjuntivo ha caído en desuso, tanto que hasta puede ser considerado un error por las nuevas generaciones, más dadas al ordenador que a la gramática. Pero existe. Incluso el artículo 485 del Código Penal se dirige contra el que “matare” al Rey y no contra quien efectivamente lo mata. Sirva el introito para justificar esa expresión a propósito del hipotético futuro de una Cataluña a cuya autonomía se ha aplicado, por fin y probablemente con lamentable retraso, el artículo 155 de la Constitución.

La idea es garantizar el regreso de esa parte de España al Estado de Derecho que nuestra Carta Magna configura. Una intervención de urgencia que, aunque localizada en Cataluña, afecta a la totalidad del pueblo español. El enfermo pasará a planta en cuanto las circunstancias lo permitan. Y de allí a casa para reanudar su vida normal. Y así será si todo sale bien. No cabe descartar, sin embargo, complicaciones para las que el equipo médico ha de estar preparado, pues peligraría la vida del paciente.

No habrá que preocuparse mucho mientras la reacción callejera a las medidas adoptadas por el Gobierno de España con la aprobación del Senado se limite a las ya habituales manifestaciones más o menos multitudinarias pero pacíficas. Con el transcurso del tiempo irían disminuyendo en número y asistencia.

Entre los riesgos hay, no obstante, dos que pueden dar al traste con nuestras esperanzas. El primero es que se produzca alguna manifestación violenta o, al menos, tumultuaria, contra el orden público, lo que devendría en delito de sedición. Y el segundo, como una exasperación del anterior, es que se llegue a un alzamiento violento para alcanzar la independencia, lo que llevaría al delito de rebelión. Curiosamente, según el artículo 472 del Código Penal, la finalidad perseguida sería “declarar la independencia de una parte del territorio nacional”, no la de hacerla efectiva o mantenerla. Habrá que contar también con una cierta resistencia pasiva contra el funcionamiento de las instituciones y de los servicios asumidos por el Estado, pero eso sería peccata minuta en comparación con las conductas sediciosas y, sobre todo, rebeldes. El posicionamiento de los Mossos d’Escuadra jugaría entonces un papel estelar.

Si la policía autonómica hiciera suyas las medidas del artículo 155 todo sería relativamente fácil. No se alimentaría el victimismo frente a unas fuerzas de seguridad que vendrían de fuera para abortar cualquiera iniciativa independentista por pacífica y democrática que fuera. Ya hemos visto lo ocurrido con el intento de impedir el referéndum ilegal de 1-O: una más que previsible manipulación de los hechos y un rotundo triunfo de los soberanistas no sólo a nivel internacional. Fue un triunfo que, servido a la propaganda de los facciosos en bandeja de plata, no puede repetirse.

El fracaso de la implementación pacífica de las medidas acordadas al amparo del artículo 155 de la Constitución llevaría inevitablemente, por el contrario, a la activación del artículo 116 de aquel mismo texto, donde se contemplan los estados de alarma, excepción y, muy particularmente, de sitio, lo que supondría la intervención del Ejército como garante último de la integridad territorial de España. Este sería el peor escenario imaginable, pero dicen que la política consiste, aunque a veces no lo parezca, en otear el horizonte y adelantarse al futuro.

Reponer la legalidad es abatir la rebelión
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 25 Octubre 2017

No se sabe bien cómo ni por qué, pero algunas tonterías se convierten muy pronto en opinión común sobre la que no cabe discusión alguna. Ha sucedido así a lo largo de la última semana, tras decidir Rajoy, con el apoyo del PSOE y C’s, que aplicaría el artículo 155 de la Constitución como único modo de restaurar en Cataluña la legalidad violada de forma tan contumaz como gravísima y de frenar el galopante deterioro de los intereses generales. Saber que el Gobierno había resuelto acudir al Senado a solicitar su preceptiva autorización para intervenir la Generalitat y generalizarse la idea de que el presidente rebelde Puigdemont podía parar la intervención disolviendo anticipadamente el Parlament fue todo uno.

Así lo repetían, al menos hasta ayer, no pocos políticos, bastantes periodistas y, por la influencia de ambos, muchos ciudadanos corrientes y molientes. ¿Qué cara creen ustedes que ante tal dislate se nos quedaba, no diré a todos, pero si al menos a una parte de los que llevamos toda nuestra vida profesional ocupándonos de problemas constitucionales? Han acertado: una completa cara de idiotas. Y es que -ustedes me permitirán- si cualquier gobierno regional situado en los supuestos del artículo 155 (incumplimiento de la Constitución o de las leyes y/o grave lesión de los intereses generales) pudiera zafarse de que se intervenga su autonomía mediante la convocatoria de elecciones anticipadas, facultad de la que disponen la mayoría de los presidentes regionales, la conclusión parece de cajón: el 155 no serviría para nada, pues cualquier gobierno en rebeldía podría evitarlo disolviendo el parlamento regional.

La trágica crisis catalana demuestra que tal interpretación sería una locura además de una soberana estupidez. La situación de abierta rebeldía del gobierno y la mayoría del Parlamento, que se ha transmitido a organismos clave como los Mossos d’Esquadra (fuerza armada de la rebelión) o los medios públicos de comunicación social (desde hace meses su principal instrumento de agitación y propaganda) exige una rigurosa intervención de las instituciones autonómicas que sería un dislate frenar porque Puigdemont decidiera, en un claro fraude de ley, convocar elecciones precisa y únicamente para que esa intervención no llegara a producirse. En Cataluña hay que restaurar la legalidad y eso exige desmontar, desde la base, todo el complejo y amplio mecanismo conspiratorio construido desde el poder público para violar las leyes y la Constitución. No hacerlo así sería un suicidio del Estado, pues le dejaría a los secesionistas todos los instrumentos que necesitan para volver a organizar dentro de nada una nueva rebelión. Y digámoslo sin tapujos: tolerarla una vez ha sido un irresponsable disparate del Estado democrático. Hacerlo dos sería un traición a la inmensa mayoría de un país que quiere vivir unido, en paz y libertad.

En el nombre del pueblo
ÁNGEL RIVERO El Mundo 25 Octubre 2017

En 1955 se reunieron en Milán los más importantes políticos e intelectuales del occidente democrático para reflexionar sobre el futuro de la libertad. Allí había congregados socialdemócratas, liberales y conservadores de diversos países de América y Europa. Puesto que el trauma del totalitarismo fascista estaba aún en la memoria de todos, y la guerra fría había comenzado su escalada con la división de Europa mediante un telón de acero, que creaba un mundo comunista aparte que se afirmaba seguro de sí mismo, se esperaba que el congreso diera curso a la ansiedad, el conflicto y la fragmentación ideológica entre los participantes. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Lo que se constató fue 'el final del entusiasmo ideológico' puesto que todos los allí reunidos, salvo una ínfima minoría, descubrieron que había un acuerdo unánime en que la libertad había vencido de manera irrevocable y abrumadora al totalitarismo mediante la democracia liberal y la economía social de mercado: el fascismo estaba derrotado militarmente y el comunismo había perdido su lustre.

Libre de la exasperación ideológica, proclamaron, la política se había vuelto felizmente aburrida: de ahora en adelante occidente se tendría que ocupar de cosas como el empleo, las pensiones, la sanidad, la educación, o la vivienda. La constatación de este acuerdo en lo fundamental por parte de todos los partidos democráticos recibió la denominación de 'consenso de posguerra' y vino acompañado de la aseveración de que había producido, en palabras de Daniel Bell, un "final de la ideología". Es decir, que se había acabado la época convulsa de la política entendida no como la búsqueda del concierto y del acuerdo sino como la realización, a sangre y fuego, de una idea preconcebida e imaginaria de una sociedad ideal.

Con la implosión del mundo comunista entre 1989 y 1991, el consenso democrático extendió su aplicación a todos los países de Europa y el final de la ideología que se había proclamado en el viejo continente hubo quien, como Francis Fukuyama, lo extendió al resto del mundo. Eso sí, en su dimensión económica ya no sería la economía social de mercado el universal deseable sino un capitalismo orientado a satisfacer el voraz consumismo de la humanidad. Habríamos llegado, en sus palabras, al final de la historia, porque nuestra imaginación política se habría agotado. La democracia liberal y el mercado habían triunfado en la batalla de las ideas porque su realización había sido netamente superior a la de sus rivales en términos de libertad y bienestar. Por contra, el fascismo y el comunismo se habrían mostrado en su realización como distopías modernas que se realizan mediante la violencia y conducen a la miseria. De modo que la solución liberal a los problemas modernos, a la cuestión social, se habría probado como la única posible a la hora de conjugar libertad, estabilidad y bienestar.

Desde entonces, las ideologías del conflicto, el fascismo y el comunismo, siguen muertas y no se espera que resuciten salvo en lugares remotos y en las mentes de algún fanático universitario. Sin embargo, esta muerte de las ideologías, que en el pasado vino acompañada de un feliz aburrimiento en occidente, un tema este que abordan tanto los autores de los años 50 como en los 90, parece haberse acabado. En efecto, en buena parte de las sociedades occidentales, tras la crisis de 2007, el aburrimiento ha dado paso a la ansiedad y a la crispación: económica, social, política y cultural. Pero, además, el despertar tras el aburrimiento ha venido acompañado por el surgimiento de movimientos y partidos políticos que ya no operan bajo el ideal del compromiso y el acuerdo, sino que buscan deliberadamente el conflicto y el enfrentamiento en las sociedades sobre las que operan. El aburrimiento parece haber tocado a su fin y algunos parecen haberse aburrido con la democracia.

Estos partidos no vienen de la nada, puesto que sus militantes tienen el pedigrí antidemocrático de haber militado en aquellos partidos extremistas que habían quedado marginados en los confines de los sistemas políticos occidentales, condenados tras su fracaso histórico a dar testimonio de las indeseables alternativas frente al sistema político de la posguerra. Sin embargo, con la llegada de la crisis económica, social, política y cultural, han encontrado su momento de oportunidad. Pero, y esto es lo importante, al tomar conciencia de lo periclitado de sus idearios políticos y sociales, han abandonado sus viejas ideologías para abrazar con cierto éxito la bandera del populismo. Y es tras esta bandera cuando han recibido un apoyo electoral reseñable. Se dice que el populismo no es una ideología porque no tiene un programa político de gobierno y porque la etiqueta aplica a políticos que parecen muy dispares, como Donald Trump o Pablo Iglesias. Y siendo ciertas estas observaciones eso no quita que el populismo sea una ideología y que pueda ser utilizada por políticos en todo lo demás diferentes. Por cierto, las ideologías no tienen programas concretos de gobierno.

Paradójicamente, el populismo como ideología es el resultado del triunfo de la democracia en Occidente. A falta de rivales frente a los que afirmar la superioridad de la democracia liberal, el vacío en el terreno de juego ha llevado a sus rivales (los populistas prefieren el término enemigos) a disputar la democracia (por parafrasear a Pablo Iglesias). Es decir, ya no se trata de oponer una ideología política como alternativa a la democracia liberal (el fascismo o el comunismo), de lo que se trata ahora es de arrebatar la democracia a los partidos constitucionales. Es por ello que la crisis, en todas las dimensiones señaladas, social, política, económica y cultural, ha abierto una ventana de oportunidad inédita al populismo: los partidos políticos democráticos han perdido credibilidad y con ella buena parte de la confianza de los ciudadanos. Pero esta pérdida de confianza no se limita a los políticos, lo que hace más grave las crisis: lo mismo ha ocurrido con la prensa comprometida con la independencia y la verdad; con los profesores; con la ciencia; con los técnicos; con las instituciones. Todas las autoridades de la sociedad democrática han visto cómo su prestigio se evaporaba y cómo la confianza y el respeto se trasmutaban en desconfianza, sospecha e incluso odio. Este debilitamiento de la autoridad de los defensores de la democracia ha permitido el crecimiento electoral de aquellos que han prometido una "democracia real ya" frente a lo que "llaman democracia y no lo es". Esto es, el populismo ha permitido travestirse en demócratas a los radicales.

El populismo es una ideología que bajo la bandera de restablecer el gobierno del pueblo propone como programa político luchar contra los enemigos del pueblo. De esta manera el pluralismo político de cualquier sociedad moderna es degradado a expresión del conflicto entre una única voluntad legítima, la del pueblo y las voces de sus enemigos. Puesto que ese pueblo virtuoso sujeto colectivo con una voluntad única es un ente abstracto, alguien tiene que hablar en su nombre. En nombre del pueblo es la serie de televisión más popular de China y su tema es la denodada lucha del gobierno contra la corrupción. Pero en las sociedades democráticas los que se adjudican enfáticamente ser voceros de la voluntad del pueblo son los populistas. Artur Mas encarnaba la voluntat d'un poble; Marine Le Pen eligió Ao nom du peuple como eslogan electoral para las elecciones presidenciales y legislativas de este año en Francia. Podemos: In the name of the People es el título del libro que recoge una larga conversación entre Chantal Mouffe, la profetisa del populismo de izquierdas, e Íñigo Errejón. Estos ejemplos muestran como el reduccionismo populista de la democracia a gobierno del pueblo significa en la práctica la aparición en nuestras sociedades de unos autonombrados portavoces del pueblo que bajo la pretensión de realizar una democracia más auténtica, el gobierno del pueblo, acaban por dañar las instituciones de la democracia real que tenemos. El gobierno del pueblo del populismo es el ejercicio autocrático del poder con desprecio de las instituciones. El aburrimiento democrático puede acabar gracias a la crisis, a la posverdad y al populismo en autoritarismo.

Ángel Rivero es profesor de Teoría Política en la Universidad Autónoma de Madrid y coordinador con Javier Zarzalejos y Jorge del Palacio de Geografía del Populismo. Un viaje por el universo del populismo desde sus orígenes hasta Trump (Madrid, Tecnos, 2017).

Ciudadanos: ganar España para perder Catalunya
Fran Carrillo okdiario 25 Octubre 2017

Ciudadanos se enfrenta a un dilema inconsciente: encadenarse al origen o dejar el pasado definitivamente atrás para construir un horizonte político conveniente para España. O quedarse en las raíces o penetrar en el bosque sin mirar atrás. Desde hace tiempo están en lo segundo, aunque les cueste desprenderse de su partida de nacimiento. Su bautismo en 2006 escenificó la resistencia ante un nacional-populismo que hoy, sin caretas ni máscaras, muestra al fin su rostro más atroz y totalitario. Pero la realidad les pone en el frontispicio de la historia: pueden ser lo que definitivamente vinieron a ser: la alternativa de futuro para una nación que lleva demasiado tiempo ensimismada en el conformismo.

En los últimos días, numerosas encuestas se han realizado acerca de la valoración que tiene la gente sobre lo que ha hecho cada partido del conflicto iniciado por la Generalitat de Cataluña. De una lectura transversal de las mismas se concluye que los votantes del PP aprueban más la gestión que ha hecho Ciudadanos del asunto que su propio partido. Consideran más firme y resolutiva la acción de Rivera que la de Rajoy. Ítem más: la mayoría de españoles están de acuerdo en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuyo mayor defensor desde primera hora fue el líder naranja. Y valoran que Rivera haya sido más presidenciable en momentos de crisis nacional que un Rajoy demasiado reactivo en sus decisiones, pertrechado en una estrategia que ha permitido que la narrativa contraria venza por incomparecencia. Ciudadanos ha demostrado más ideas y voluntad que el Gobierno, más relato que mensajes y mayor visión de futuro. Si sortea sus deficiencias estructurales en varias comunidades autónomas, donde escasea en cuadros y voces, acudirá a los próximos comicios con ganas de molestar a más de uno. Y esta vez en serio.

Porque, hasta ahora, la tercera vía en España nunca ha pasado de ser un impulso seductor a contracorriente de la verdadera tendencia ciudadana: una desafección coyuntural que no ha sido todo lo bien gestionada que se presuponía por esa nueva política que prometió grano antes de dar cumplida respuesta a las apetencias del pueblo, que demandaba algo más que un mero cambio de cromos. Podemos definitivamente prefiere ser un partido plurinacionalista, destrozando todo espejo discursivo en el que reflejar su idea de España. Mientras Ciudadanos ha encontrado en el problema catalán —paradoja política— la oportunidad que lleva esperando cuando en 2013 decidió hacerse mayor. Pero ganar España conlleva que pueda perder Catalunya. De la mano de Inés Arrimadas se ha logrado, con empaque y sentido común, consolidar allí al partido como oposición. Pero apenas si mantendría el número de escaños que logró en las últimas elecciones, según esas mismas encuestas. Quizá sea su techo, de ahí que una lista conjunta con PP y PSC sea lo más conveniente ante el desafío golpista de CUPdemont: una lista llamada Junts per Catalunya o Units per Catalunya haría saltar por los aires todo argumentario de mayoría social con el que el independentismo encaja su posverdad.

En Alcalá 253 saben que están ante la oportunidad de consolidar entre los españoles un proyecto de centro liberal donde la firmeza en la toma de decisiones no esté reñida con la capacidad para discutir, debatir y entender los posicionamientos contrarios. Es preciso que no penetre la confusión entre la injusta ecuanimidad que equipara escenarios y pasiones con la capacidad de gestionar conflictos. La coyuntura presente requiere de cordura apelada, que no de equilibrismos políticos. Y ahí una opción centrista es fundamental. Porque el centro sólo puede desarrollarse bajo un prisma liberal, dejando la alternativa polarizadora a opciones más conservadoras, sean por la izquierda o por la derecha. España no está para medias tintas, ni tampoco para plumas finas.

Es el franquismo, niños
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 25 Octubre 2017

En dos mundos paralelos. Uno, el de los informes de abogados del Estado. Otro, el de las víctimas de la ignorancia y la contaminación ideológica.

Instituto de Sant Pol de Mar (Barcelona). La directora envía a los padres de los alumnos una carta que tiene por objetivo conseguir el permiso de los padres para que sus hijos puedan cambiar las clases por una manifestación “contra la represión franquista” y el artículo “155”. “Contra la represión franquista”, sí. Y así estamos. En dos mundos paralelos. Uno, el mundo de los informes de abogados del Estado, de resoluciones del Constitucional y de pactos interpartidos para aplicar un 155 ‘quirúrgico’ [el día que alguien nos explique qué significa eso de quirúrgico lo agradeceremos mucho] y otro, el de la contaminación ideológica que convirtió a la directora de Sant Pol de Mar en víctima de la ignorancia y, ahora, en verdugo de mentes jóvenes. El problema es que, lejos de hacer frente a esa realidad de la mentira docente, los políticos deciden cuánto y por cuánto tiempo extender el 155 con un ojo en las encuestas electorales y otro en la prensa extranjera.

Sáhara, Palestina, Kurdistán y Euskal Herria
Les contábamos ayer que las bases más radicales del separatismo calentaban la calle para convertir a Cataluña, un día más, en la vergüenza de España. Una vergüenza que ya afecta al turismo y a la economía y que no deja, en realidad, de sorprendernos. Porque hay mucho de movimiento antisistema en este lío golpista y antiespañol. Vean, si no, el informe que explica cuál es el modelo político y de convivencia de las CUP, los socios de Puigdemont en el sainete separatista: “Una vez rotos los lazos con la UE, la CUP priorizaría sus relaciones con países con modelos socialistas y que se encuentran en la auténtica ruina, y hacia zonas con las que comparten el derecho de autodeterminación. ‘Miraremos de establecer como prioritarios de nuestra solidaridad internacionalista, a causa del comportamiento histórico, estratégico y de enraizamiento en nuestra casa, los siguientes países: Venezuela, Cuba, y países del ALBA, Colombia, Sáhara, Palestina, Kurdistán y Euskal Herria’”.

Los Mossos
El viernes -si el Gobierno no encuentra una vía de escape que le permita seguir escurriendo el bulto- comenzará a aplicarse la ley en Cataluña y, con suerte, se iniciará el camino de retorno al sentido común. Ojalá que los Mossos, a quienes hoy dedicamos nuestro tema de apertura, decidan unirse a la senda correcta y no, como les piden los separatistas, terminar de traicionar todo aquello que juraron defender.

LAS CIFRAS DE LA MÁQUINA DE PUIGDEMONT
TV3, el trampolín del secesionismo
F.E. El Semanal  25 Octubre 2017

El 155 puede acabar con la maquinaria de Puigdemont para construir secesionistas. La intervención legal permitiría conocer los entresijos de la televisión más dilapidadora de España.

240 millones de euros de presupuesto, 2.300 empleados y unas instalaciones que, como casi todo en TV3 y Catalunya Radio, hacen empalidecer las de los dos grandes imperios televisivos de España: ni Atres Media ni Mediaset, propietarias de una decena de licencias operativas en todo el país, se acercan a esas magnitudes de gasto, pese a que sus ingresos multiplican varias veces a los de la Corporación catalana cuya audiencia, a más inri, cae en picado.

El artículo 155 prevé la intervención en este entramado televisivo y radiofónico que, desde hace años, se ha convertido en algo más que un altavoz del independentismo: es también su instigador y, desde luego, un movilizador de reclutas para la causa.

Eso explica la inegente cantidad de dinero público gastado en la Corporación, aunque nada es suficiente para alimentar un 'bicho', el del independentismo, que ha picado a cientos de miles de catalanes convencidos de que todo lo que cuenta Tv3 es cierto y que es universo ficticio de odio político y económico de España hacia Cataluña es cierto.

Sin llegar a la excelencia de Leni Riefenstal, la maga audiovisual que elevó el misticismo del Reich al territorio del arte con imágenes gloriosas para la gran pantalla, la Corporación de medios catalanes es indispensable para entender el pulso que a todos los niveles lleva cinco años echando la Generalitat contra el Estado.

Y eso tiene un coste, inmenso en una Comunidad que ha visto hundirse su PIB, fugarse a miles de empresas y deslabazarse una parte no menor de servicios tan esenciales como la educación y la sanidad. Según los datos que obran en poder de ESD, extraídos de la documentación interna de TV3, el mayúsculo derroche en que no falte de nada para alimentar la contienda y transformar los platós en trincheras, se ha disparado en plena crisis económica.

Más del triple de Telemadrid
En concreto, las últimas cifras accesibles sitúan el presupuesto en algo más de 240 millones de euros al año, una cifra que sólo alcanza su sorprendente significado al compararse, por ejemplo, con la de Telemadrid, que apenas llega a los 70 millones de euros de aportación de la Comunidad de Madrid.

Esa comparativa también es llamativa con respecto al personal: TV3 y sus canales de radio y televisión sobrepasan los 2.300 empleados, por apenas poco más de 300 en Telemadrid. Pero hay más. Si se toman por referencia a los grandes grupos, representados por Antena 3 y Tele 5 con sus respectivos segundos canales (La Sexta y Cuatro) e incluso su oferta en TDT; el resultado es digno de calificarse de escandaloso: los dos grandes monstruos sólo multiplican por tres la plantilla de una televisión autonómica pero, y esto es más sorprendente, gastan menos en personal.

La Corporación catalana dedica a su formidable plantilla casi 160 millones de euros cada año, un 66% del total de su presupuesto; una cifra que apenas llega a los 130 para todos los canales juntos de ATres Media y Mediaset.Y es que en TV3 y su entorno, lograr un sueldo medio de 60.000 euros anuales no es tarea especialmente complicada, con picos de casi 87.000 euros para determinados directivos y un suelo salarial de algo más de 21.000 euros para los propios ordenanzas, según datos revelados en su día por e-noticies.

La coda de esa deriva hacia el aumento del gasto y la filiación con el independentismo de la Generalitat no puede ser, por contra, más paradójica: desde 2010, las audiencias de la corporación catalana han ido cayendo en barrena y ya no alcanza la barrera psicológica del 17%, un dato que firmarían sus homólogas en otras regiones pero que para el gran altavoz del secesionismo es una derrota.

Si el viernes se aprueban en el Senado las medidas anunciadas por el Gobierno en aplicación del 155, Tv3 y todo su laberinto de intereses verá entrar allí a una especie de Minotauro constitucional dispuesto a abrir las ventanas para que corra algo de aire fresco. Nadie cree que le será fácil.

Tal es la preocupación de los responsables del ente público que, pese a no querer parecerse en nada a España, en algo sí hacen una excepción: en los últimos años, y al menos en 2015, la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals dedicó un buen pellizco, 140.000 euros en concreto, a contratar los servicios de una de las empresas más potentes en el sector de análisis de mercado audivisuales, GFK Emer Ad Hoc Research, con un encargo muy concreto: investigar y analizar hasta a seis cadenas "del Estado español" y otras cuatro locales, tal y como recoge el pliego que permitió la adjudicación.

Mientras, la manipulación en favor de una idea de Cataluña separada de España, que escribió episodios tan hilarantes como el de esconder la nacionalidad del ciclista Purito Rodríguez en los Juegos de Río , dista mucho de menguar e incluso puede extenderse merced a dos nombramientos. El director de TV3, Jaume Peral, y el de Empar Marco, su homóloga en la renacida televisión valenciana.

Allí desembarcó tras ejercer de corresponsal de la televisión de la Generalitat, desde la que defendía la visión pancatalanista que incluye a Valencia y a Baleares en los anhelados Paisos Catalans. No parece que ninguno de los dos tenga previsto variar el rumbo y garantizar el servicio público que, por ley, están obligados a garantizar. En el viaje hacia la imposible secesión, la televisión ha dejado de ser un medio para transformarse en una plataforma. Y tal vez la más importante de todas.

Noam Chomsky, poco sospechoso de conservador, describió hace tiempo las diez estrategias que utiliza el poder para servirse de sus medios al objeto de 'evangelizar' a las audiencias y hacerlas partícipes de un objetivo que antes no sentían.

El proselitismo
Repasando el decálogo del controvertido lingüista norteamericano, autor de 'El miedo a la democracia', es imposible no encontrar una coincidencia casi absoluta con el trabajo de TV3 y Catalunya Radio en estos últimos años de proselitismo constante.

Pero basta una, que las resume a todas: "Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos".

Si el viernes prospera en el Senado el 155, eso empezará a cambiar. O no. Sus responsables actuales, fieles a Puigdemont hasta el acantilado, ya han anunciado que se rebelarán contra cualquier injerencia, por legal que sea. Sin altavoz, el secesionismo pierde casi toda su influencia.

Partidos y sindicatos separatistas blindan la escuela catalana del odio
La Asociación por la Tolerancia premia a Ana Moreno, la madre de dos niños que tuvieron que cambiar de colegio por pedir una hora más de español.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 25 Octubre 2017

El separatismo niega que en las escuelas catalanas se adoctrine en el odio a España y se pongan toda clase de trabas para estudiar tres horas de español a la semana. Los sindicatos de profesores se muestran indignados con las acusaciones, pero las primeras denuncias por acoso a hijos de guardias civiles ya han llegado a los juzgados. Las cargas policiales durante el referéndum del 1-O fueron la excusa de algunos maestros para cargar contra las fuerzas policiales y contra España.

En un centro de los Jesuitas de Barcelona se reportó el caso de una docente de primaria que explicó a los niños un cuento que acaba con la muerte del rey y los policías malos. Se recomendó que los profesores abordaran la situación política con los alumnos con la excusa de que así los menores podrían exorcizar las imágenes de la brutalidad policial durante el 1-O. Ese ejercicio debía ser especialmente intenso en colegios que hubieran acogido el referéndum ilegal.

Los menores forman parte del "programa de actos" separatista. Se convocan huelgas "contra la represión franquista" y los profesores de conocimiento del medio se convierte en catedráticos de ciencias políticas. Pero nada de esto es novedad. No ha ocurrido de repente ni a colación del 1 de octubre.

Señalamiento y acoso
La Asociación por la Tolerancia entregará el viernes su XXIII premio anual a Ana Moreno, la madre de dos niños que tuvieron que cambiar de colegio porque sus padres pidieron una hora más de castellano, como dictaminan las sentencias que la Generalidad incumple con premeditación y alevosía.

Sucedió en Balaguer y es un ejemplo de cómo funciona la inmersión lingüística. Los padres se vieron obligados a cerrar el negocio familiar por el boicot decretado por la prensa digital separatista, el claustro de profesores, los sindicatos de enseñanza, así como una gran parte de padres. Los hijos de Ana Moreno fueron arrinconados y señalados y la familia sufrió hasta escraches para que desistieran en su empeño, ya que de lo contrario el centro no tendría más remedio que aceptar la implantación de una hora más de castellano a la semana (tres en total), una "agresión intolerable" al "modelo de escuela catalana". "Per un país de tots, l'escola en català" es la declaración de intenciones que "decora" las fachadas de decenas de centros de enseñanza.

Los libros de texto
En cuanto al adoctrinamiento, tampoco nada que no supiera. El pasado mes de mayo, el sindicato "Acció per a la Millora de l’Ensenyament Secundari" (AMES) dio a conocer un exhaustivo informe sobre los manuales de Geografía e Historia de quinto y sexto de primaria que mostraban a las claras que Cataluña era una "nación perseguida por el Estado y los reyes castellanos". La historia y geografía españolas son un asunto marginal y siempre desde una perspectiva negativa en esos libros de texto al punto de situar las instituciones catalanas y el Estatut están por encima de la Constitución o referenciar el Reino de Aragón como la "Corona Catalanoaragonesa".

Menores movilizados
Los partidos nacionalistas y un amplio sector del PSC no están dispuestos a reconducir la situación. "La escuela no se toca", advierten. El primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha llegado a decir que la reforma de la Constitución debe dar salida a la aspiración de que la enseñanza en Cataluña sea una competencia exclusiva de la Generalidad. Mientras tanto, miles de menores se preparan para participar en huelgas "de país" así como en movilizaciones en contra del franquismo y a favor de la "democracia".

Girauta enseña las vergüenzas de la escuela catalana y revoluciona Twitter
ESdiario 25 Octubre 2017

"Contra la represión franquista y el artículo 155". Así arranca la carta remitida por el Sindicato de Estudiantes de Cataluña a miles de padres para una huelga general este próximo jueves.

El independentismo acelera para culminar su potente campaña de agitprop contra España, en vísperas de la aprobación en el Senado del artículo 155 de la Constitución. Y uno de los frentes principales de la ofensiva secesionista va a ser el sector educativo.

Así, el Sindicato de Estudiantes de Cataluña ha convocado para este jueves una huelga general en colegios e institutos "contra la represión franquista y el artículo 155". El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, ha difundido este martes en su cuenta de Twitter la misiva que el sindicato afín a la Generalitat está remitiendo a los padres de los escolares catalanes.

Advierte el Sindicato de Estudiantes a los padres que "la normativa prevé que sean ustedes los que autoricen a sus hijos e hijas menores de edad a no asistir a clase ese día (este jueves) para poder adherirse a la huelga".

"Cabe hacer constar que el instituto estará abierto y atendrá con normalidad a los alumnos que allí accedan", concluye la carta.

OKDIARIO en el pueblo natal de Puigdemont: “Hemos echado a los pocos votantes del PP que había”
Raquel Tejero y Borja Jiménez okdiario 25 Octubre 2017

OKDIARIO ha visitado Amer (Gerona), el pueblo donde nació y creció el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Con una población de algo más de 2.000 habitantes la localidad se considera en “un 95% independentista”. Además, nos han confesado que aquellos que simpatizaban con el Partido Popular han decidido abandonar el pueblo por el rechazo recibido por parte de los demás habitantes.

Hemos acudido a la zona para hablar con los vecinos acerca del President y conocer los orígenes de una de las personas que han protagonizado el proceso independentista de Cataluña. Comerciantes y familiares consideran a Puigdemont como “una buena persona”. Además, nos cuentan que ya prácticamente “no va” al lugar porque “siempre está muy ocupado”. La última vez que acudió a Amer fue con motivo de la festividad de Sant Jordi donde firmó libros a los asistentes.

El pueblo cuenta con banderas esteladas en cada calle. La iglesia tiene colgado del campanario una enorme pancarta con el ya conocido ‘Sí’. Cada esquina del lugar posee un distintivo separatista, especialmente en la plaza del pueblo.

“Aquí nos conocemos todos”, nos han contado. Por lo tanto, todas y cada una de las personas a las que hemos preguntado conocían de primera mano a Puigdemont. “Para nosotros es Dios”, afirman.

En el pueblo se respira un ambiente claramente independentista y de rechazo a todos aquellos que no comulguen con esa idea. “Un partido tan corrupto como el PP, y que le vote la gente mayoritariamente, sólo puede ser por una cosa…Porque representa el odio contra Cataluña…El PP representa el odio contra Cataluña”, nos cuenta uno de los vecinos.

Amer es tan pequeño que es habitual encontrarse con familiares de Puigdemont paseando por la calle. “¡Mira, el cuñado del presidente!”, nos sorprende una de las personas mientras hablábamos. El marido de una de las hermanas del presidente catalán pasea por la calle aunque afirma que él “no tiene ningún tipo de información”. Nos le encontramos justo en frente de la pastelería que la familia Puigdemont regenta desde hace muchos años. Un local en el que trabajan sus familiares pero en el que “él nunca lo ha hecho”.

Entre risas una señora nos cuenta que “han echado a los del PP” del pueblo .“Han visto que la gente somos más abiertos que el PP, ellos son muy cerrados”, afirma.

Sobre la celebración del referéndum ilegal del 1-O nos enteramos de que, como en otros pueblos, se usaron los tractores de los payeses para bloquear el ‘colegio electoral’ e impedir así la labor de la Guardia Civil. La actuación de los Mossos D’Esquadra tampoco fue muy diferente al resto de los lugares: “Teníamos las urnas, pasaron allí y vieron que no había nada, que había mucha gente pero nada…”.

Llamadas «ilegales» de los directores de instituto a la huelga estudiantil
Responsables de centros catalanes piden a los padres que autoricen la falta a clase de sus hijos para protestar «contra la represión franquista».
R. Ruiz/J.M.Zuloaga. larazon 25 Octubre 2017

Directores de distintos centros educativos han remitido circulares a los padres de alumnos en los que se informa de la convocatoria de huelga general estudiantil para hoy y mañana. Es el caso de la directora del IES Miquel Biada de Mataró (Barcelona) que, en una carta a los padres, solicita que autoricen a sus hijos menores para secundar la huelga convocada por el Sindicato de Estudiantes «en contra de la represión franquista y el artículo 155». La directora remite a la web del sindicato de izquierdas por si los padres quieren informarse, pero advierte de la necesidad de que autoricen la ausencia de sus hijos e informa de que el instituto permanecerá abierto para aquellos que decidan acudir a clase.

Sin embargo, casos como éste son susceptibles de la apertura de expedientes disciplinarios, según aclara la Inspección educativa. «Los directores de los centros no tienen como función hacer de correa de transmisión entre los sindicatos convocantes de una huelga y los padres de alumnos para que la secunden. Conculca el estatuto de la Función Pública, que prevé la neutralidad del docente, y vulnera derechos fundamentales del alumno, ya que el director debe velar por el interés superior del menor, que es asistir a clase», explican fuentes de la Inspección educativa catalana.

Tampoco los estudiantes tienen derecho a huelga «que es exclusivo de los trabajadores», dice la inspección, aunque ayer el Síndic de Greuges lo defendía al asegurar que «los centros no pueden permanecer aislados del entorno, y niños y adolescentes tienen derecho a recibir información y formación, a participar, a reunirse y hacer huelga». En el caso de la circular del instituto de Mataró, tampoco se aclara que los alumnos de primero y segundo curso de la ESO no pueden hacer huelga y tienen la obligación legal de asistir a clase. «Un hecho muy grave», aseguran los inspectores consultados por LA RAZÓN. Así viene establecido por la ley de Educación. Primero en la LOE y se mantiene en la Lomce, aunque durante su redacción se pensó en eliminar este punto. La disposición final primera permite que los alumnos, a partir de tercero de la ESO, puedan faltar a clase para reunirse si antes lo ponen en conocimiento del director sin que eso suponga sanción o falta de ningún tipo. No obstante, en la práctica, este artículo viene a ser una cobertura pseudolegal a las huelgas de estudiantes.

Un caso similar ha ocurrido en otro instituto de Sant Pol de Mar (Barcelona), donde también se ha enviado una circular a los padres, aunque, en este caso, sí se advierte de que los alumnos del primer ciclo de la ESO no tienen derecho a la huelga. El presidente del sindicato de profesores ANPE, Nicolás Fernández, ayer se lamentó de las situaciones que se están produciendo durante estos días en las escuelas catalanas. «Lo que estamos viviendo estos días supone la puesta a disposición de la educación al servicio de un proyecto político segregador y secesionista con el objetivo de romper nuestro marco común de convivencia».

Ayer, el coordinador de jóvenes de Sociedad Civil Catalana, Josep Lago, manifestó que «las huelgas estudiantiles tienen un alto porcentaje de seguimiento porque los alumnos tienen miedo a ir a clase por los piquetes y sus comportamientos violentos, no porque respalden la convocatoria».

Las entidades que integran el Marco Unitario de la Comunidad Educativa (MUCE) expresaron su indignación con las acusaciones de adoctrinamiento y la previsible aplicación del artículo 155. No acatarán la orden de hablar en castellano y seguirán hablando de política en clase de Ciencias Sociales, según dijeron. El sindicato de maestros USTEC-STES advirtió de que, si la escuela catalana es intervenida, no reconocerá como interlocutores válidos a quienes asuman las competencias.

Institutos piden autorizar a sus alumnos para protestar contra la «represión franquista»
Los padres responden y acusan a los directores de «adoctrinar» a sus hijos
ESTHER ARMORA ABC 25 Octubre 2017

Las familias que desde el 1-O llevan viendo cómo las escuelas de sus hijos se posicionan abiertamente a favor de la independencia, e incluso incitan a los alumnos a saltarse las clases para ir a las movilizaciones, ya han roto su silencio.

[Sigue al minuto toda la información sobre la crisis catalana]

Un grupo de padres de un colegio del Maresme (Barcelona) ha hecho público su rechazo a este tipo de posicionamiento en los centros educativos. Su llamada de atención llega en el contexto de una nueva semana de movilizaciones en el mundo de la enseñanza en contra de lo que sus convocantes definen como «represión franquista» y la aplicación del artículo 155.

En un comunicado, consultado por ABC y dirigido al claustro de la Escuela Dones d’Aigua de la localidad de Sant Iscle de Vallalta (Barcelona), un grupo de familias expresa su oposición con respecto al escrito que el centro remitió el pasado 21 de septiembre, con el apoyo de la totalidad del claustro, «ante los graves acontecimientos que están teniendo lugar en Cataluña».

Silencio «ante represalias»
Según denuncian los padres, el texto es «una muestra visible y burda de la manipulación consciente del lenguaje y la realidad, y por esta razón ayuda a ver lo que la misma manipulación pretende ocultar».

«Desgraciadamente -añade el documento- no nos sorprende que la totalidad del claustro suscriba el contenido del comunicado. Algunos, porque se lo creen, porque son devotos creyentes de esta religión que se conoce como nacionalismo; otros por miedo». El mismo miedo que, según afirman los padres, tienen ellos y les hace mantenerse en el anonimato «ante posibles represalias». Concluyen la nota pidiendo a esta escuela que «respete la legalidad», que sea «neutral» y que forme en las aulas a «librepensadores» y no «adoctrinados».

Con el mundo educativo en pie de guerra, es constante el goteo de directores de centros que, en la petición de permiso obligatoria que se solicita a los padres para que sus hijos puedan hacer huelga, aprovechan para hacer política. La directora de un instituto de Sant Pol de Mar (Barcelona) recuerda a los padres en un correo del 23 de octubre que «miércoles y jueves está convocada una huelga estudiantil contra la represión franquista y el 155».

Les apunta también que «algunos alumnos se están organizando para poder asistir juntos a la manifestación que se realizará en Barcelona». En el Instituto Miquel Biada, de Mataró (Barcelona), la directora recuerda también en un comunicado a las familias que «el Sindicato de Estudiantes de Cataluña ha convocado a los alumnos a una huelga general el 26 de octubre contra la represión franquista y el artículo 155». Matiza, no obstante, que «el instituto estará abierto y atenderemos con normalidad a los alumnos.

La posición de estos directores coincide con las proclamas que, normalmente a través de las redes sociales, hacen otros anunciando que no piensan someterse a una hipotética intervención del Estado y que no van a reconocer más autoridad que la del Gobierno catalán.

"Les sirven rumanos, pero no riojanos": el Athletic veta a 150 niños por su DNI
Los chavales de La Rioja ya no podrán seguir acudiendo al centro de tecnificación en la vecina Oyón (Álava) porque el club de San Mamés los aparta por no ser de Euskal Herria
José Mari Alonso. Logroño elconfidencial 25 Octubre 2017

Luis (nombre ficticio por deseo de sus padres) se encoge de hombros. El silencio con el que responde queda en un segundo plano ante lo que dice el rostro. A sus nueve años, hace apenas un mes que jugó un torneo de fútbol en Soria defendiendo los colores del Athletic de Bilbao. Hoy sabe que no volverá a vestirse más con la indumentaria rojiblanca. El club para el que defendía la camiseta ha decidido expulsarle. Y no por sus capacidades técnicas o humanas sino por el lugar de nacimiento que refleja su DNI: La Rioja.

"Dile que te gustaba mucho [ir a jugar con el Athletic]", le espetan sus padres. Luis es uno de los cerca de 150 niños riojanos que el Athletic ha excluido de su centro de tecnificación en Oyón, un pequeño municipio alavés ubicado a escasos cinco kilómetros de Logroño, para ajustarse a su filosofía de contar únicamente con jugadores nacidos en Euskal Herria, y que en los últimos años no ha dudado en saltarse con diferentes subterfugios.

"Es la hostia. No es de recibo que no les sirva un riojano de nueve años pero sí un riojano que despunta a los 14 años y se lo llevan a Lezama. Entonces sí es vasco", protesta el padre de este niño. La decisión del Athletic ha provocado enfado generalizado en la mayoría de los padres de todos estos niños que ya no van a poder ir al centro de tecnificación con el que cuenta el club bilbaíno en Oyón y que lleva formando a pequeños, ya sean vascos o riojanos, desde su apertura en 2009. Estos niños riojanos entrenan y juegan con sus respectivos clubes, pero un domingo cada dos semanas acudían a este recinto para entrenar con la indumentaria del Athletic, la cual defendían en diferentes torneos por la geografía española.

La mayoría de los afectados pertenece al Comillas y al Berceo, dos clubes vinculados a la Oyonesa, entidad que a su vez tiene suscrito un convenio con el Athletic. La pregunta que surge es ¿por qué ahora? "Hay que tener un criterio uniforme", censura la madre de Luis. El sentir generalizado es que el Athletic ha decidido cortar por lo sano ante la cada vez mayor controversia que está generando su política de fichajes y de cantera, con acusaciones de "pérdida de identidad". Yousuff Diarra, natural de Mali, tiene hueco en Lezama por el mero hecho de jugar dos años en el club navarro Txantrea y ahora el rumano Cristian Ganea, internacional absoluto con su país, podría ajustarse a la filosofía del Athletic por vivir unos años en Basauri (Vizcaya) y haber pasado por el Basconia, el filial de los 'leones'.

Hace poco más de un año, el Athletic fichó a tres chavales riojanos del Comillas que se formaron en su escuela alavesa. Antes hubo otros niños de esta comunidad que emprendieron el camino a Lezama tras pasar por Oyón. "Insisto, hay que tener un criterio uniforme", remarca la madre de Luis. A su lado, su marido enumera la lista de riojanos que han jugado en el primer equipo del Athletic. Luis de la Fuente, Santi Ezquerro, Dani Aranzubia (conocido suyo), David López y Fernando Llorente. Este último, según apunta, es el "único" que se salvaría si el Athletic hubiera aplicado a rajatabla su filosofía centenaria, "y de casualidad, porque nació en Pamplona".

En las instalaciones del Berceo, varios padres con niños afectados por la decisión del Athletic no disimulan su malestar.

"Es una pena mezclar deporte y política", apunta una madre.
"Deporte y politiqueo", le corrigen.

"Les sirven los rumanos pero no los riojanos", clama una voz enfadada por la situación.
"Han jugado con la ilusión de muchos niños. ¡Cómo le explicas a un niño que el Athletic ahora ya no le quiere por ser riojano y no por lo que hace en el campo!".

"Sea como fuera, al final los perjudicados son los niños y es una pena", zanja otra persona mientras el resto asiente.

En la actualidad, el centro de tecnificación de Oyón trabaja con chavales nacidos entre 2006 y 2009. Una madre admite que no le ha dicho a su hijo de nueve años que ya no va a volver a ir a entrenar a estas instalaciones y enfundarse la zamarra rojiblanca. Pero no le va a hacer falta comunicárselo porque ya lo ha conocido por sus compañeros de vestuario. "Lo sabe pero no me ha dicho nada y yo a él tampoco", señala mientras proyecta su indignación. "No se puede jugar de este modo con los chavales. Iba supercontento y entrenaba muy duro. Sé que no iba a despuntar, pero no se le puede decir a un niño de repente que no va a poder jugar más", censura.

Hay niños que se lo han tomado "muy mal". Otros, con "pena", como Pablo, que ya mira al futuro. De hecho, ya ha comunicado a sus padres que le gustaría entrar en EDF, uno de los conjuntos riojanos que trabajan con la Real Sociedad. ¿Y ahora qué? "Pues habrá que buscar convenios con otros clubes. Es lo que hay". La ausencia de fútbol profesional en La Rioja tras la desaparición hace ya incontables años del histórico C.D. Logroñés hace que los clubes riojanos busquen el respaldo económico de equipos de otros territorios, los cuales a su vez están poniendo su punto de mira en La Rioja (se especula con que Osasuna y Alavés están muy interesados en pescar en aguas riojanas aprovechando que el Athletic ha retirado la caña).

La mano del PNV
Hay quien no le quiere dar mayor trascendencia a esta medida del Athletic. "Nos guste o no, es la filosofía del club y hay que respetarla", defiende un padre. Pero inmediatamente surge de nuevo la pregunta del millón: "¿Y por qué ahora?". Pero no hay respuesta. Todo son suposiciones. Algunos hablan de la controversia generada por esa "pérdida de identidad" en la que parece estar instalado el Athletic en los últimos tiempos, otros apuntan a luchas de poder en Lezama... También se apunta a la mano del PNV. "Fíjate lo que duró Fernando Macua", espeta un defensor de la teoría del dominio político en Ibaigane. Macua dirigió el Athletic entre 2007 y 2011, cuando perdió las elecciones contra el candidato del partido, el exjugador de la entidad rojiblanca y actual presidente Josu Urrutia. Aquel fue quien en 2009 inauguró las instalaciones de Oyón abriendo sin complejos las puertas del club a los nacidos en La Rioja. "Hay que dar naturalidad a las cosas. Esta [La Rioja] es una zona que siempre ha estado muy vinculada a Bilbao y ha tenido lazos muy estrechos", afirmó sobre la posibilidad de que un niño con DNI riojano pudiera defender los colores rojiblancos en San Mamés.

Entonces no se aplicaba a rajatabla (o se modulaba con atajos) la filosofía que impera en el club y que se refleja en la página web del Athletic. "El Athletic Club está radicado en Bilbao, provincia de Bizkaia (País Vasco). Nuestra filosofía deportiva se rige por el principio que determina que pueden jugar en sus filas los jugadores que se han hecho en la propia cantera y los formados en clubes de Euskal Herria, que engloba a las siguientes demarcaciones territoriales: Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Nafarroa, Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Behera, así como, por supuesto, los jugadores y jugadoras que hayan nacido en alguna de ellas".

"Y Laporte es vasco de toda la vida, ¿no?", exclama un padre sobre el defensor del Athletic nacido en Agen (Francia), fuera de los límites de esa Euskal Herria que anhela el nacionalismo, y que el club bilbaíno fichó para cederlo al Aviron Bayonnais, un club convenido (no podía salir de Francia por edad), otorgándole así la nacionalidad vasca que le permitiera defender los colores rojiblancos. "No los formas cuando son pequeños por no haber nacido en el País Vasco pero luego si despuntan sí son válidos al cien por cien", surge de nuevo la queja en este corrillo de padres.

"Es ridículo. Me parece increíble que con nueve años le digan a un niño que no puede jugar", censura una madre, que no olvida que los chavales afectados conocieron la decisión del Athletic porque se lo contaron compañeros de vestuario con carné vasco.

"Al Athletic lo que le hace falta son dos años en Segunda División para ver si sigue con esta estupidez. Debería estar dos años en el pozo para cambiar de mentalidad. Entonces, sin el dinero de la televisión, se daría cuenta de que el fútbol es otra historia y no política", asevera el padre de Luis.

Silencio desde el club
Desde el Athletic se niegan a hacer cualquier tipo de valoración. También el silencio impera de forma oficial entre los clubes afectados. No se quiere alzar la voz por si acaso. Este mismo verano, el Athletic formalizó un nuevo acuerdo de colaboración para las próximas tres temporadas con la Oyonesa (este club compite en la Liga Riojana) y, por ende, con el Comillas y el Berceo. El silencio es tal que el secretismo rodea a la reunión que estaba prevista para esta semana entre el Athletic y los clubes afectados para conocer los motivos de la decisión y abordar las posibles soluciones (económicas principalmente). No se quiere decir cuándo se va a celebrar o si incluso ya ha tenido lugar.

El centro de tecnificación de Oyón está dirigido desde su apertura por Edu García León, cuyo trabajo es muy reconocido por todos. "Hace una labor impresionante", se coincide de forma unánime. Este exjugador del Logroñes, hermano de otros exfutbolistas como el lateral derecho Gerardo (Valencia, Osasuna o Malaga) o el delantero Moisés (Sevilla, Vigo o Villarreal), está vinculado a una academia de fútbol en Logroño, Tiki Taka, liderada por Gerardo, donde se trabaja la técnica de los niños, y que es muy valorada. "También me da pena por él [por Edu] porque hace un trabajo fabuloso", afirma uno de los padres afectados por la decisión del Athletic, que lanza una pregunta ante esta medida. "Si el Comillas y el Berceo ponen su sede social en Oyón, ¿sería todo diferente por criarse los chavales en un equipo instalado en el País Vasco? Entonces, ¿el nacimiento ya no sería un impedimento?". La pregunta, otra más, se queda sin respuesta.

Hasta El Corte Inglés vende libros infantiles que fomentan el separatismo
La cadena de grandes almacenes ofrece 'L'abecedari de la independència' para los pequeños que se familiarizan con el soberanismo en sus primeras lecturas
Carles Ballfugó cronicaglobal 25 Octubre 2017

Hasta El Corte Inglés vende libros que fomentan el adoctrinamiento independentista entre los niños. El grupo comercial que dirige Dimas Gimeno ofrece en su tienda online el ejemplar L'abecedari de la independència a un precio de 5,65 euros. También está disponible en dos de los de los cinco centros que tiene la compañía en Barcelona.

El libro, editado por La Galera, es toda una invitación a la independencia de Cataluña a los pequeños que se familiarizan con la política en sus primeras lecturas. La editorial recibió 18.000 euros de subvención por parte de la Generalitat en 2013. El volumen fue publicado un año después, en septiembre de 2014.

A de ANC, O de Òmnium…
El objetivo de La Galera, con sede en Barcelona, es que L’Abecedari per la Indepèndencia sea considerado en los colegios de Cataluña “como material auxiliar para la formación de los alumnos”. El ejemplar pertenece a la categoría de “didáctico”.

Ilustrado por Roser Calafell, como recoge la sinopsis “está pensado para que los pequeños aprendan las letras del abecedario". Cada letra tiene un motivo identificable con el procés: "Hará las delicias de los niños y niñas (y adultos) y los acercará al momento histórico que estamos viviendo”.

24 páginas a todo color en las que la A corresponde a ANC, la B a burro català, la C a consulta, la O a Òmnium Cultural, la R a república y la S a Sí al referéndum.

Toni Soler y la historia
El abecedario indepe no es el primer proyecto conjunto entre La Galera y Calafell. A principios de 2014 la editorial lanzó La meva primera història de Catalunya, con ilustraciones de la dibujante de Horta.

Este libro, que ahonda en los orígenes históricos de Cataluña cuenta con las explicaciones del periodista Toni Soler. Pretende “dar una visión clara y general de la evolución del país haciendo referencia a sus momentos más significativos”.

Una de las efemérides que se ven reflejadas en el texto es la cadena humana por la independencia de la Diada de 2013, durante el desafío soberanista del expresidente de la Generalitat y ahora líder del PDeCAT, Artur Mas.

Otros puntos de venta
Además de en El Corte Inglés, otros centros comerciales como Fnac o la cadena de librerías La Casa del Libro incluyen estos libros en sus catálogos. Librerías de toda la región también los distribuyen.

La venta del diccionario infantil se ha extendido más allá de Cataluña, hacia la Comunidad Valenciana y Baleares. Una práctica habitual con ejemplares en lengua catalana destinados a la educación primaria en colegios públicos de las tres autonomías.

Cataluña ‘Le Monde’ machaca a Puigdemont y TV3 en un durísimo editorial
Asegura que los separatistas "viven en una burbuja y venden ilusiones"
Redacción lavozlibre 25 Octubre 2017

El diario francés ‘Le Monde’ ha publicado un durísimo editorial con el proceso independentista, la gestión de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat y el papel de TV3.

Junqueras, Puigdemont y Turull en el Palau de la Generalitat El argumentario interno de JxSí: DUI y “resistir con la gente”
La ANC llama a concentrarse el viernes ante “la llegada de la República”

“Los independentistas viven en una burbuja, venden ilusión”, asegura el texto, que subraya que España “vive una tragedia” impulsada por los independentistas y destaca que Puigdemont “se ha colocado fuera de la ley”.

Según ‘Le Monde’, el presidente catalán está optando por “la estrategia de la tensión”. “Se puede tener la mayor simpatía por las aspiraciones de los catalanes con vistas a una mayor autonomía. Se puede denunciar la actitud pasiva de Madrid desde el 2010. (Pero) no se puede obviar que el señor Puigdemont tiene muy poco respeto por la democracia”, apunta.

Asimismo, el diario francés critica de manera frontal el papel jugado por TV3: “Desde hace meses, la televisión pública catalana machaca con una propaganda independentista simplista y engañosa. Durante esos meses, ha utilizado también una retórica victimista que de manera grotesca intenta hacer creer que Cataluña es víctima del retorno de la dictadura de Franco. No es el caso“.

Por si quedaba alguna duda del rechazo del periódico por las tesis independentistas, el último párrafo del editorial despeja cualquier incógnita. “Los separatistas viven en una burbuja, venden ilusiones y capitalizan la complejidad de la situación. Pero no se atreven a organizar una consulta regional, bajo el control de la comisión electoral española; una consulta precedida por una campaña libre sobre los problemas reales de la “independencia”; una votación legal que muestre qué piensa la población de Cataluña. Ellos prefieren la política de lo peor“, culmina el texto.


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