AGLI Recortes de Prensa   Lunes 30  Octubre 2017

El difícil retorno a la legalidad (3)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Octubre 2017

EL PACTO DE LA VERGÜENZA: LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS COMO BLINDAJE DE LOS GOLPISTAS. ORIOL JUNQURAS: EN LOS PRÓXIMOS DÍAS TENDREMOS QUE TOMAR DECISIONES Y NO SIEMPRE SERÁN FÁCILES DE ENTENDER.

El anuncio el sábado por Mariano Rajoy de convocar las elecciones autonómicas en Cataluña para el 21 de diciembre, no es tan inocente ni sensato como pudiera parecer. Ese anuncio impone una serie de actuaciones forzadas por la ley electoral que fija unos determinados hitos ineludibles en ese proceso que condicionan otras medidas que deben tomarse con celeridad y antelación, salvo que lo que se persiga sea precisamente tener una excusa sólida para justificar lo injustificable, como es que en esas elecciones puedan volver a presentarse partidos golpistas y sus principales líderes como Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Forn, Turull, Romeva, Forcadell, etc., porque los tiempos judiciales son los que son y los denunciados por la Fiscalía hoy lunes, disponen de todos sus derechos constitucionales.

Las fechas que imponen las elecciones autonómicas tras el anuncio de Mariano Rajoy de disolver el Parlamento y convocarlas para el 21 de diciembre son las siguientes:

• 7 de noviembre. Fecha límite para el registro de las formaciones que quieran ir en coalición, con su denominación y las personas titulares de sus órganos de dirección y de coordinación.
• 18 de noviembre. Fecha límite para el registro ante la Junta Electoral competente de las candidaturas de partidos, federaciones y coaliciones y los promotores de las agrupaciones de electores.
• Final noviembre. Aprobación de candidaturas por la Junta Electoral Central.
• 5 al 19 de diciembre. Campaña electoral
• 20 diciembre. Día de reflexión
• 21 diciembre. Celebración elecciones autonómicas

Hoy, 30 de noviembre, es cuando el Fiscal General del Estado va a presentar sus querellas contra los golpistas del Gobierno de la Generalidad y los miembros de la Mesa del Parlamento que facilitaron el debate y la votación de la declaración de independencia, aunque solo fuera en su parte resolutiva. Lo curioso es que lo va a hacer ante la Audiencia Nacional y ante el Tribunal Supremo, por razones jurídicas que no puedo entender por ser lego en esa materia. Quizás sea porque el delito de rebelión sea de lo que debe “entender”, y el Supremo lo sea de la parte meramente administrativa en cuanto a aforamiento, gestión desleal y todo aquello que tenga que ver con la gestión de un cargo público. Lo ignoro y solo especulo el porqué de esa decisión incomprensible para el común de los mortales, que solo pensamos que debería haber un solo tribunal que centralice la causa penal.

Pero es que por mucho que Sus Señorías los jueces de la Audiencia o del Tribunal Supremo se den prisa en aceptar a trámite las denuncias y comiencen sus análisis de pruebas y tomen acciones, desde luego que en solo tres semanas puedan hacer algo efectivo de cara a impedir que los golpistas vuelvan a presentarse, al no poder impedir que ejerzan sus derechos constitucionales por no haber sido juzgados y condenados a inhabilitación, prisión y todo lo que conlleve si son considerados culpables de los delitos que se les acuse, los cuales aún desconocemos por no haber sido presentadas las denuncias.

Se comenta que Mariano Rajoy ha cedido a las presiones de Albert Rivera para adelantar la convocatoria de esas elecciones. Y todo por simple estrategia electoral donde las encuestas dan como triunfadores al grupo constitucionalista. La excusa dada ha sido la de que es precisamente garantizar el plazo mínimo de aplicación del artículo 155, una transición lo más corta posible entre la disolución del parlamento y la formalización del nuevo tras esas elecciones libres y con garantías. Una excusa que no es nada creíble y que muchos opinamos como un error de apreciación y una concesión al golpismo que se ve absolutamente favorecido por una especie de amnistía por el solo hecho de aceptar, tras su fracaso de proclamación de independencia, participar en unas elecciones donde perfectamente pueden ganar pese a esas encuestas nada fiables. Una victoria que se basa precisamente en formar pactos entre las izquierdas más radicales, a las que ya se suma de forma definitiva la marca de PODEMOS en Cataluña y la CUP como socios preferentes en una coalición electoral que abandona al PDeCAT a sus suerte.

Y eso lo acaba de plasmar el orondo Oriol Junqueras en un extenso artículo publicado ayer en EL Punt Avui titulado “El camino que nos queda por recorrer”. En dicho artículo destaca una frase que puede parecer enigmática, pero que, si se pone en contexto con las elecciones, adquiere un total sentido. Es cuando dice que “en los próximos días tendremos que tomar decisiones y no siempre serán fáciles de entender”. Y es que todo el artículo apunta a una nueva hoja de ruta que pasa por fortalecerse mediante alianzas sólidas, - las realizadas con el PDeCAT no parece que crea que lo son-, para ofrecer a los catalanes “en el camino que nos queda por recorrer, largo y costoso, para asentar gradualmente un nuevo marco de libertades, es imprescindible tejer sólidas alianzas con todos aquellos actores sociales y económicos que tienen la decidida voluntad de construir un verdadero Estado al servicio de la ciudadanía”.

Igualmente elige a la Asamblea de electos como medio de acción, diciendo que “No tenemos ninguna otra opción que seguir adelante, que acumular fuerzas, que cargarnos de razones, de compartir desazones y alegrías, fracasos y esperanzas, de saber encajar los golpes para volvernos a levantar sin renunciar nunca a las urnas para validar la República y preparando al mismo tiempo unos futuros comicios municipales, que deben ser claves en el asentamiento de esa república”. En cuanto al 155, además de haber declarado que no asume su cese ni el del resto del Gobierno de la Generalidad, llama al enfrentamiento diciendo que “la respuesta a la usurpación de las Instituciones del 155 debe convertirse en un clamor y en una prioridad". Y finalmente que “el clamor que ha demostrado este país estos días es tan aleccionador y tiene tanta fuerza que, tarde o temprano, acabará traduciéndose en la consolidación de la República Catalana plena y verdaderamente justa y democrática”.

Hay que ser ciego para no ver el cambio radical impuesto por el pragmatismo de tener que decidir entre aceptar el ofrecimiento del Gobierno de España, con amnistía encubierta, o mantener numantinamente la rebeldía y convertirse en mártires de una fracasada secesión, apoyada solo por apátridas y descerebrados anti sistema, a los que algunos llaman “cerebros de pollo”. El independentismo cambia su discurso y se acoge a esa magnanimidad vergonzosa del Gobierno de España para poder lamerse las heridas, recuperar fuerzas y hacer una oposición, si es que llegan a perder esas elecciones, enfrentando a su Asamblea de cargos electos municipales con sus bastones de mando, en una especie de intifada a lo palestino que pondrá muy difícil la gobernabilidad.

Mariano Rajoy ha optado por no aplicar el 155 y dejar todo en manos del azar de unas elecciones autonómicas de dudosos resultados. Esa ruleta de jugárselo todo al rojo o negro en una jugada donde lo podemos perder todo y solo ganar lo puesto. Es por ello que no puedo asumir esta amnistía encubierta y por lo que desde aquí pido ¡ELECCIONES GENERALES, YA! ¡GOBIERNO DIMISIÓN!

¡Que pasen un buen día!

Barcelona, capital de España
EDITORIAL Libertad Digital 30 Octubre 2017

La Ciudad Condal vivió este domingo otra jornada histórica, con una ciudadanía que volvió a dar una memorable lección de coraje y compromiso cívico contra el separatismo liberticida y golpista.

La Ciudad Condal vivió este domingo otra jornada histórica, con una ciudadanía que volvió a dar una memorable lección de coraje y compromiso cívico contra el separatismo liberticida y golpista, que ha vuelto a quedar en clamorosa evidencia: desde luego que no son más, por supuesto que no son mejores y de ninguna de las maneras la calle es suya, como ha vuelto a quedar felizmente de manifiesto en una Barcelona devenida capital de la mejor España, la que ante la pretendida política de hechos consumados de la mafia sediciosa sale en defensa del Estado de Derecho, de la Nación de ciudadanos libres e iguales.

La Cataluña silenciada, despreciada, humillada y ofendida ha dicho basta. No quiere seguir sometida a la corrupta férula nacionalista, a la cáfila de resentidos incompetentes que sólo saben mentir, odiar, acosar a los que no son como ellos: son los peores enemigos de Cataluña, y las pruebas que lo demuestran son abrumadoras: han dinamitado la convivencia y las instituciones catalanas, infligido un daño tremendo a la imagen y a la economía del Principado, apostado al cuanto peor mejor de la más miserable y cobarde de las maneras...

Los catalanes que volvieron a inundar este domingo las calles de Barcelona quieren más España y más Libertad, y merecen lo que no deberían exigir porque jamás tendría que haberles faltado: protección absoluta para sus derechos fundamentales, ominosamente vulnerados durante tanto tiempo por unas fuerzas separatistas que jamás han sido mayoritarias pero que se han venido comportando como si lo fueran porque no tenían nadie en frente que las colocara en su sitio: el basurero de la Historia.

A esos catalanes valientes, ejemplares, no se les puede fallar. España tiene que respetarlos y, así, respetarse y salir muy fortalecida del gravísimo desafío que le han planteado las anticatalanas, a fuer de antiespañolas, fuerzas separatistas.

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Pacto electoral suicida para la economía
En el momento actual, el primer error de bulto ha sido buscar la colaboración de Sánchez, cuyas ideas sobre España resultan contrarias a nuestra historia y a nuestra cultura
Roberto CentenoEl Confidencial 30 Octubre 2017

La irresponsabilidad de Rajoy convocando elecciones exprés en pacto con PSOE/Cs y la burguesía catalana —a quien se ha ofrecido un cambio constitucional que le favorece enormemente— en lugar de eliminar la autonomía hasta conseguir la normalización y la desnazificación de las estructuras de propaganda, adoctrinamiento, y persecución y acoso de los no nacionalistas, es un error histórico que mantendrá la intensa dinámica de falta de control, de inseguridad jurídica y desasosiego social, que ahondará la fractura social y hará irreversible el hundimiento económico, que de una región tradicional de comerciantes y emprendedores pasará a otra tercermundista de enchufados públicos, especuladores y camareros.

En una cena privada en Valencia, el viernes anterior al anuncio de Rajoy de la aplicación con años de retraso de un art. 155 irrisorio, Aznar hizo un análisis especialmente certero de la situación. Para el expresidente, la pasividad y la falta de coraje de Rajoy había sido una sorpresa para todos, y auguró que no solo sería incapaz de restaurar la Constitución y la ley en Cataluña: es que lo empeoraría, prolongando indefinidamente la incertidumbre y el caos. No se atrevería a aplicar un 155 completo y restablecer lo que se ha perdido en 40 años, y así ha sido.

La burguesía se enriquecerá y los trabajadores, al paro
Según el expresidente, nadie podía imaginar que teniendo todo el poder político con una mayoría aplastante, teniendo la fuerza, teniendo la ley y la historia de su parte, Rajoy mirara para otro lado cuando desde 2012 los sediciosos han vulnerado sistemáticamente y abiertamente la Constitución y la ley, así como los derechos humanos mas elementales de los no separatistas, a los que ha dejado abandonados a su suerte. Pero, además, les ha financiado sin control alguno con 74.000 millones de euros —casi el doble de lo que les hubiera correspondido por su PIB—. Esto no lo dijo Aznar, pero 'va de soi', nunca en la historia de Occidente se ha producido un caso de dejación de funciones tan inaudito por un presidente de Gobierno ante la conspiración abierta para la destrucción de su nación.

En el momento actual, y esto sí lo dijo, el primer error de bulto ha sido buscar la colaboración de Sánchez, cuyas ideas sobre España resultan contrarias a nuestra historia y a nuestra cultura, en lugar de buscar el apoyo en la movilización de 45 millones de españoles frente a, como máximo, 1,5 millones de independentistas —la cifra de dos millones dada por el sóviet de la Generalitat nadie la ha comprobado y cientos de miles votaron varias veces—, su política es neutralizar la movilización de millones de personas en todas las ciudades de España en defensa de la unidad de la patria. Aznar puso como ejemplo de actuación su ilegalización de Batasuna, para lo cual no pidió aunque contó con la ayuda del PSOE.

Aznar expresó también en privado y en público su enorme preocupación por las inauditas cesiones que PP/ PSOE/ Cs están dispuestos a realizar con el cambio en la Constitución, que además no someterían a referéndum, sino que impondrían en el Parlamento. Desde el punto de vista político, y esto no lo dijo Aznar pero lo ha dicho Sánchez, se daría a Cataluña la consideración de nación —algo que no ha sido jamás en toda su historia—, lo que podría tener consecuencias prácticas muy graves: representación exterior propia como nación independiente en la UE, eurozona, ONU, Organización Mundial de Comercio, etc., aunque Merkel y Macron han dejado muy claro a Rajoy que bajo ningún concepto aceptarían una Cataluña ni independiente ni asociada, ni en la UE ni en la eurozona.

Respecto al tema económico, De Guindos ha ofrecido públicamente un “nuevo modelo de financiación para Cataluña” y en TV3 lo ha concretado: cupo vasco en la fiscalidad y Agencia Tributaria propia que les permita apropiarse del IVA de las ventas de las empresas catalanas medianas y pequeñas fuera de la región y del impuesto de sociedades, como ocurre en el País Vasco, donde supone un robo entre 12 y 13.000 millones al año. Pero como la economía catalana es 3,2 veces la vasca, su aplicación supondría entre 38 y 41.000 millones de euros, equivalente al doble del déficit de las pensiones. Adicionalmente, el PSOE/PSC quiere que se condone la deuda de 74.000 millones y se blinden las pensiones en Cataluña.

Todo esto es la oferta del trío Rajoy/ Sánchez/ Rivera a la burguesía catalana, que se ha enriquecido lo indecible con una independencia que ha fomentado y financiado, pero que ahora está espantada por la deriva que han tomado los acontecimientos, y que se enriquecería aún más, mientras cientos de miles de trabajadores perderán sus empleos por el hundimiento económico que han provocado. Este plan prevé convocar elecciones lo antes posible —55 días a partir de la disolución del Parlamento, lo que ya se ha hecho—. Puigdemont y el sóviet de la Generalitat pretenden seguir adelante con su golpe de Estado, pero, una vez que los Mossos ya no les obedecen y les han ha retirado la protección, estos payasos que han avergonzado a Cataluña ante el mundo están acabados.

La burguesía nacionalista multimillonaria se hará con el control del PDeCAT, donde harán una purga total, Rajoy renunciará a que el Estado tenga presencia en Cataluña y todo seguiría igual que antes de la DUI, el PP se hundirá y ganarán espacio el PSC y Cs. Esta es la teoría, la realidad solo Dios lo sabe, porque casi con seguridad ERC, CUP y la izquierda radical, si no se lanzan a una violencia callejera que permita ilegitimarlos, conseguirán la mayoría y exigirán un referéndum de verdad. Eso significa que la incertidumbre está garantizada, el hundimiento económico se hará irreversible y cientos de miles de trabajadores catalanes serán despedidos, pero como la burguesía nacionalista se va a forrar con las cesiones económicas de Rajoy a costa del expolio a millones de españoles, ¿a quién puede importarle eso?

Un hundimiento económico irreversible
A día de hoy, y en contra de las patéticas predicciones de personas que se autodenominan expertas —y que dominan ampliamente los medios— de que una Cataluña independiente sería no solo económicamente viable sino mas rica y próspera que hoy, 1.700 empresas, que representan el 35 % del PIB de Cataluña, han abandonado la región, y como ocurrió en el caso de las que abandonaron Quebec por el referéndum de independencia, jamás volverán. Es cierto que de momento la mayor parte de la actividad y del empleo de estas empresas se mantiene, pero se ha producido ya un daño irreparable a la reputación, Cataluña ha pasado de ser considerada como un buen sitio para invertir y hacer negocios a otro donde no existe garantía jurídica alguna, donde sus grandes bancos y empresas huyen espantados, que será expulsada de la UE y la eurozona, y donde la fuga de capitales es masiva y de donde, en consecuencia, hay que salir huyendo.

Adicionalmente, muchas empresas están trasladando directivos y personal de alto rango a sus nuevas sedes sociales, p.e., Catalana Occidente va a trasladar 700 personas a Madrid, y no es más que el principio. Miles de personas de altos sueldos dejarán de pagar sus cuotas de la Seguridad Social en Cataluña, con lo que teniendo ya el mayor déficit de pensiones de España —6.700 millones de euros en 2016 o el 37%—, el sistema se hará insostenible. También, y como me comenta un alto cargo de JP Morgan, todas las grandes multinacionales de alimentación, farmacia y automoción están elaborando planes para abandonar Cataluña, y la prolongación de la incertidumbre les llevará a abandonar la región en los próximos meses. En octubre ,las ventas de El Corte Inglés han caído un 30%, y un 25% las grandes superficie, y han salido de Cataluña entre 15.000 y 40.000 millones de euros, fundamentalmente de los millonarios nacionalistas y separatistas. Un hundimiento económico en toda regla.

JP Morgan recortó el sábado la estimación de crecimiento de Cataluña y España. “La economía catalana crecerá solo modestamente o incluso se estancará en el 4T y 1T 2018”. En cuanto a España: “Reducimos nuestra estimación de crecimiento al 2,4% [desde el 3%] en el 4T y al 2% en el 1T 2018 [medio punto menos]”. Y concluye: “Una conmoción mas persistente [que es lo que va a ocurrir con Podemos y los 'comuns', partidarios de un referéndum, teniendo la llave de la gobernabilidad] tendría consecuencias más graves”

El separatismo no puede ganar
Editorial La Razon 30 Octubre 2017

Centenares de miles de ciudadanos catalanes salieron ayer a las calles de Barcelona para expresar con rotundidad su posición contraria al independentismo excluyente y a favor de la unidad de España. El lema era sencillo, un principio elemental para convivir en democracia: la recuperación del «seny», del sentido común. El sentido de la libertad, de que no se puede construir una sociedad, la arcádica República catalana, en contra de la legalidad democrática y en contra de más de la mitad de la población. En ese punto está ahora mismo la política en Cataluña tras el paso del devastador del «proceso» que ha destrozado el pacto fundamental sobre el que se habían asentado casi cuarenta años de progreso y autogobierno. Ayer, de nuevo, quedó claro que hay una Cataluña que se siente parte de España y quiere seguir conviviendo en paz. Una Cataluña que ha estado silenciada, que no se sentía representada por la Generalitat, mientras ésta la consideraba una parte extraña dentro de ese identitario y totalitario «sol poble». Así las cosas, es evidente que esa recién nacida República catalana es un fraude, una ilusión hipnótica con la que el independentismo quiere seguir manteniendo sus estatus privilegiado con el que ha tenido bajo su control todos los resortes de poder. Pero nace debilitada, como ya ha reconocido Oriol Junqueras, y es evidente que no echará andar, por dos motivos principales: no cuenta con la mayoría social, ni mucho menos, y no está respaldada por la legalidad. Es más: se ha proclamado –o lo que fuese– como un golpe contra la legalidad democrática, lo que, por principios, no puede alcanzar sus objetivos.

Tras la puesta en marcha del artículo 155 para restituir las instituciones del autogobierno abolidas por el independentismo y la convocatoria anunciada por Mariano Rajoy de elecciones autonómicas, la política en Cataluña vuelve a dar sus primeros pasos en unos términos minimamente racionales y dentro de la legalidad. La manifestación de ayer en Barcelona dejó claro que hay una necesidad de cambio, de romper la asfixiante hegemonía del nacionalismo. Los saben los tres partidos de la oposición, PP, PSC y Cs, y deberían tener en cuenta, además, que su estrategia pasa fundamentalmente por la movilización del electorado. En este sentido, hay que tener en cuenta que en las elecciones de 2015 se llegó al límite de participación, con el 77,44%, un nivel muy por encima de lo normal y que rozaría la abstención estructural. Esta participación debería mantenerse, incluso aumentar, pero teniendo en cuenta que lo importante es la suma total entre los partidos constitucionalistas, que deben elegir muy bien a su adversario principal y no desgastar a los aliados necesarios. Los cálculos es que habría que aumentar la participación en 300.000 votos para dar el vuelco. El objetivo no es otro que desbancar a los partidos independentistas, cuya tendencia electoral es a la baja, confirmándose que siguen sin superar el 50% de los votos. Según un sondeo de NC Report, los tres partidos independentistas representados en el Parlament ahora disuelto, PDeCAT, ERC y la CUP, alcanzarían 65 escaños, siete menos que actualmente, con lo que no alcanzarían la mayoría absoluta, situada en 69. Esta es la clave y es la tendencia que es necesario reforzar. Por contra, Cs, PSC y PP crecen y llegan a los 56 diputados, cuatro más que en 2015, pero confirmando la tendencia a alza. De hecho, los constitucionalistas superan en 20.000 votos a los independentistas.

En estos momentos hay muchos incógnitas abiertas para prefigurar un nuevo mapa electoral en Cataluña. La primera pasa por el hecho de que el independentismo todavía no ha asimilado el fraude de su propia declaración de independencia, la aplicación del 155 y su absoluto aislamiento internacional y se debate sobre si debe presentarse a estas elecciones, con la duda de que su participación supondría legitimarlas. La segunda cuestión es saber si se mantendrá la candidatura de Junts pel Sí y la alianza entre el PDeCAT y ERC. La desconfianza es mutua y las acusaciones de traición indica que puede romperse el pacto. El papel de la CUP es otra incógnita, porque, aunque su caída es importante, si participase en los comicios –en contra de lo que ya había anunciado–, reforzaría el bloque independentista. Por último, el partido de Colau y Pablo Iglesias, más allá de la equidistancia, han elegido la opción separatista como manera de minar el «régimen del 78», cuando el adversario es el «régimen nacionalista». La llamada «izquierda de verdad» demuestra su entreguismo a los secesionistas.

Los Mossos, intervenidos, y TV3 como la aldea gala: cara y cruz de la aplicación del 155
El PP pide medidas para frenar el independentismo de TV3, además de la Junta Electoral
Ángel Collado El Confidencial 30 Octubre 2017

Los dos primeros días de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña han confirmado la eficacia de las primeras medidas tomadas con la policía autonómica y la consecuencia del empeño del PSOE en no tocar TV3: la televisión autonómica sigue al servicio de la causa independentista, según reconocen con pesar en el PP. El sábado difundió el mensaje de Carles Puigdemont como si fuera aún presidente de la Generalitat y el domingo informó a su estilo habitual sobre la “manifestación unionista” celebrada en Barcelona.

A la espera de lo que ocurra hoy en las sedes de la Presidencia y las consejerías de la Generalitat, el desarrollo del fin de semana ha infundido esperanzas en el Partido Popular sobre la posibilidad de que la intervención de competencias se realice con normalidad y sin problemas prácticos para que no afecte a la prestación de servicios a los ciudadanos.

Los ceses y relevos en el cuerpo de los Mossos fueron rápidos y aceptados por las buenas entre los principales mandos. En Interior no queda ningún alto cargo de confianza del saliente Joaquim Forn. La policía autonómica retiró los servicios de escolta y coche oficial a los consejeros destituidos y descolgó de las comisarías los retratos del expresidente de la Generalitat. Todo lo contrario ocurrió en la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (televisión, radio y digitales), que mantienen su línea prosecesionista. TV3 siguió al servicio de Puigdemont durante el fin de semana. El principal cambio consistió en retirar el rótulo de ‘president’ del vídeo grabado en Girona después de las quejas constitucionalistas.

Ese detalle de no darse por enterados de la destitución del dirigente independentista, más la retransmisión 'a la contra' de la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana, hace que los populares se cuestionen la cesión de última hora ante el PSOE para dejar al margen de las medidas del 155 de la Constitución el control de los medios públicos catalanes. Los directores de TV3, Vicent Sanchis, y Catalunya Radio, Saül Gordillo, nombrados por su amistad con Puigdemont y/o su apoyo al proceso independentista, tienen garantizado seguir en sus puestos porque los socialistas se negaron en el Senado a incluirlos en la lista de ‘destituibles’, pese a su papel clave en el aparato de propaganda del golpe separatista.

En las primeras conversaciones entre el Gobierno y el PSOE sobre las medidas para aplicar el artículo 155, sí se abordó la intervención de los medios de comunicación autonómicos. Al reconocer lo complicado e impopular que sería nombrar nuevos responsables que garantizaran un mínimo de neutralidad y el respeto a la Constitución en TV3, se habló incluso de la posibilidad de cerrar sus emisiones. El texto remitido por el Gobierno al Senado solo esbozaba la intención de instar a la televisión y la radio autonómicas catalanas para que cumplieran su propia normativa: pluralidad, objetividad y promoción de los principios y valores legales: Constitución y Estatuto.

En la Cámara Alta, el PSOE se negó a cualquier intervención de la CCMA o de TV3 con el argumento de que dependían de la Cámara catalana, la misma teoría que sería aplicable a RTVE. El Grupo Popular cedió al final por órdenes directas de Mariano Rajoy, aunque apuntando que después habría que buscar otras vías legales para conseguir que los independentistas limiten su control sobre esos medios a su servicio en las próximas semanas.

El PSOE sostuvo que la solución está en manos de la Junta Electoral Central, porque debe velar por esa neutralidad de los medios públicos en precampaña y campaña. De momento, en TV3 siguen en su línea y solo evitan citar los antiguos cargos de Oriol Junqueras y demás consejeros. No están en activo ni destituidos, no son ‘ex’ ni tampoco ministros de la república nacionalista catalana: son exclusivamente nombrados por su nombre y apellidos.

Los precedentes dan a Sanchis (exdirigente de Òmnium Cutural) y a Gordillo (exsocio de Puigdemont) un amplio margen para mantener su apoyo a la causa secesionista. Ante las elecciones del 28 de septiembre de 2015, TV3 se volcó en la Diada del día 11 con la promoción de los jefes de su director, los de la coalición formada por Convergència y ERC: Artur Mas y Oriol Junqueras. Después de las protestas del PSC y el PP, la Junta Electoral Central admitió que el empacho de horas de propaganda gratis en televisión (en horas de máxima audiencia y como si fuera información) en beneficio de los nacionalistas suponía una evidente desventaja para los demás partidos. La JEC dispuso días después que se compensara con entrevistas a los otros candidatos. Sin apenas audiencia y en formato oficial de campaña, a socialistas y populares la oferta no les sirvió de nada.

Con esos precedentes, fuentes del PP reclaman que el Gobierno busque fórmulas para poner coto a ese tipo de prácticas. Insisten en que no se trata de una cuestión de competencia entre partidos (todos los medios autonómicos son gubernamentales y oficialistas por definición), sino de respeto al marco constitucional y al gasto de dinero público. Insisten en que TV3 fomenta el ataque a la Constitución y es parte fundamental (adoctrinamiento, agitación, propaganda y desprecio a los ‘unionistas’) de la intentona separatista de Puigdemont y Junqueras.

Prat de la Riba: El hombre que antepuso Cataluña a Dios
Es «el padre de la patria»: transformó el regionalismo en nacionalismo, evolucionó una lengua minoritaria a un idioma oficial y convirtió el sueño de la burguesía barcelonesa en un partido político hegemónico.
Jorge Vilches. La Razon 30 Octubre 2017

Josep Tarradellas, el ex presidente de la Generalidad en el exilio, quien acordó con Adolfo Suárez la restauración de la autonomía, escribió en abril de 1981 una carta al director de «La Vanguardia» alertando sobre Jordi Pujol y su proyecto político. El viejo catalanista avisaba de que el plan de los vencedores en las elecciones de marzo de 1980, CiU, no era la convivencia autonómica, sino el desarrollo del autogobierno hasta la ruptura con España. Por aquel entonces Pujol prologaba un libro sobre Prat de la Riba señalando que la política eficaz era hacer nación a través de la lengua.

El catalanismo considera a Enric Prat de la Riba como el «padre de la patria» porque transformó un regionalismo en un nacionalismo, evolucionó una lengua minoritaria en un idioma oficial, y convirtió el sueño de la burguesía barcelonesa tardoromántica en un partido político transversal y hegemónico. Su figura era perfecta para la recreación del «padre». Nació en el campo (Castellterçol, 1870), de padres propietarios rurales y adinerados, lo que permitía ligar el paisaje con sus emociones, algo típico de los nacionalismos de última hornada. Con apenas once años encontró entre los papeles de su tío un ejemplar de «La Reinaxensa», una publicación dedicada a rescatar o reinventar la tradición cultural catalana. En sus páginas vio, escribieron otros, que la lengua que hablaba en su pueblo también se escribía. El Prat niño se convertía así en demostración del movimiento cultural que estuvo en la génesis de la reivindicación política.

El muchacho, como buen burgués, marchó a Barcelona a estudiar. Allí anunció por carta a un amigo que a partir de ese momento solo escribiría en catalán. La soltura con el idioma se la proporcionó el desamor: se dedicó a escribir versos sin parar. Luego, el amor a la tierra, como ha escrito el historiador Ángel Duarte, acabó amortizando el de la inalcanzable mujer de las primeras letras.

En la Universidad se afilió al Centre Escolar Catalanista, en 1887, y en la memoria que después escribió como secretario de la sección de Derecho se lee: «La religión catalanista tiene por Dios a la Patria». La influencia del carlismo, en su exaltación de la tradición y de las leyes viejas, medievales, como forma auténtica de gobierno, estuvo muy presente, tanto como el federalismo de Almirall, y el proteccionismo clásico barcelonés. Prat era hijo del regeneracionismo que había afirmado la decadencia de España, de su proyecto y del Estado, y que parecía confirmarse con el Desastre del 98. La solución era reorganizar el país sobre la base de las naciones autonómicas. En este sentido deben entenderse sus palabras cuando asumió la presidencia del Centre Escolar: «Vengo a hablaros de la patria catalana, que, pequeña o grande, es nuestra única patria».

No había en el pensamiento de Prat el deseo de independencia de Cataluña, sino de que el pueblo catalán liderada al resto de pueblos de España, al constituir una etnia «superior» en la política, cultural y economía. Era la suya una nación civilizadora, «imperialista» al decir del historiador Enric Ucelay-Da Cal, que acaudillaría la regeneración. En este sentido, poco tiene que ver con el racista Sabino Arana, o con el catalán Pere Corominas, quien desde Madrid escribía a su hermano, en febrero de 1899, que en la capital solo había «fanáticos, asnos y eruditos», pero «nadie inteligente». Prat, más leído, había tomado del alemán Herder la idea del «Volkgeist», ese espíritu del pueblo para crear, y de Von Savigny el vínculo entre las leyes y el temperamento popular.

Con este ideario, Prat publicó junto a Muntañola el «Compendi de doctrina catalanista» (1894) a modo de catecismo, que vendió casi cien mil ejemplares. El propósito era transformar el movimiento cultural en un partido político y nacionalizar a las masas. Para eso era imprescindible constituir un partido, acceder a las instituciones, y convertir entonces la educación y la cultura en un instrumento de construcción nacional.

Periódico propio
El 1 de enero de 1899, los catalanistas fundaron su diario: «La Veu de Catalunya», cuya dirección asumió Prat de la Riba. Dos años después, fundaron la Lliga Regionalista con el objetivo de influir en la política nacional para dirigirla hacia un régimen de autonomías. La crisis del sistema de partidos, el pesimismo regeneracionista y la desafección general fueron aprovechadas por aquel partido burgués creado por Prat de la Riba para triunfar en las elecciones de 1901. A partir de entonces, la Lliga se convirtió en la fuerza hegemónica catalana.

El discurso era muy claro: las señas de identidad catalanas estaban por encima de izquierdas y derechas –escribió en «La nacionalidad catalana» (1906)–, era algo transversal, relacionado con un idioma, un arte (el románico), un Derecho y una única política, la nacional. Se trataba de un proyecto conservador, al decir del historiador José María Marco. Prat de la Riba consideraba que el liberalismo había generado el individualismo que desvertebraba la sociedad, generando un tirano: el estatismo. Propuso entonces utilizar las instituciones para crear una comunidad nacional homogénea, compuesta por personas cuya única identidad y vocación fuera el constituir nación. Para eso había que romper el centralismo, y ese obrerismo republicano de Lerroux que rompía la «unanimidad nacional». Era ingeniería social autoritaria y antiliberal.

Las victorias electorales permitieron a la Lliga de Prat el proponer al gobierno en 1911 la formación de una Mancomunidad con las cuatro diputaciones provinciales. Era la pieza siguiente del plan. El presidente Canalejas lo aceptó, pero su asesinato retrasó la negociación. El conservador Dato aprobó el acuerdo con un Real Decreto, de diciembre de 1913, extensible a toda España. La Mancomunidad comenzó su andadura en abril de 1914, con Prat de la Riba como presidente. Su labor tuvo dos direcciones: formar una élite cultural e institucional que catalanizara a las masas, una política social que desvinculara a los obreros del lerrouxismo, y una mejora de las infraestructuras para visualizar la superioridad del autogobierno frente al «Gobierno de Madrid».

Esto no supuso que Prat de la Riba se decantara por el independentismo. A partir de ahí comenzó a reivindicar un proyecto de estatuto de autonomía para Cataluña porque consideraba que el Estado construido desde Castilla había fracasado y que el autogobierno de las nacionalidades era la respuesta. La petición de mayores competencias en economía y transportes se encontró con la negativa de Dato y de Romanones.

Sin embargo, la negativa de las instituciones a iniciar ese proceso rupturista hizo que la Lliga articulara un golpe de Estado. El mecanismo fue la reunión de una Asamblea de Parlamentarios como poder alternativo, convocada para el 19 de julio de 1917. El gobierno Dato prohibió la reunión y sacó al Ejército a las calles de Barcelona. Los parlamentarios de oposición se reunieron en un pabellón del parque de la Ciudadela, con personajes como Melquíades Álvarez, a quien querían encargar los asambleístas el gobierno que surgiera del golpe, Cambó, Giner de los Ríos, Pablo Iglesias Posse y Alejandro Lerroux. La asamblea aprobó la propuesta de que se convocaran constituyentes para reformar el Estado. La reunión fue interrumpida por la policía y la Guardia Civil, que desalojó pacíficamente la sala. La Lliga lideró todo aquello, pero ya estaba en manos de Cambó. Prat, enfermo, poco tuvo que ver. De hecho, murió el 1 de agosto de 1917.

Tras la muerte de Prat de la Riba se produjo su «santificación» como «padre de la patria». Él mismo había dicho que la construcción nacional necesitaba de héroes con los que se identificara la masa, y sobre los que proyectar cualquier tipo de proyecto futuro. Por esto, sobre todo al final del franquismo, se convirtió en la excusa para predicar la independencia de los «países catalanes», la obligación de desconectar con España, de desligarse de su cultura, de sublimar la lengua como hecho diferencial y para crear la comunidad homogénea sobre la base de una sola identidad cultural.

Las 24 horas que tumbaron económicamente el 'procés'
Miguel Alba vozpopuli.com 30 Octubre 2017

Siempre hay un día ‘D’. Aparece como punto de inflexión en toda historia que merezca tener su hueco en un libro de historia. El procés se ha salpicado de varios días ‘D’. Pero sólo ha habido uno en lo económico: aquel miércoles 4 de octubre. El día en que Caixabank y Sabadell decidieron poner un cortafuegos al barco económico a la deriva y contra las rocas que dibujaban los líderes del destituido Govern. Una hoja de navegación argumentada entre mentiras, promesas falsas y un total desconocimiento de cómo funcionan las tripas del mundo económico y financiero, por parte de Carles Puigdemont. “Si mantenéis la sede, tras proclamarse la república catalana, vuestros clientes seguirán protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos español. ¡Qué no os cuenten mentiras desde Madrid!”, le espetó el frustrado ‘Mesías’ a un banquero en la reunión que mantuvo ese 4 de octubre de marras. “Pero, president”, le contestó el banquero, “tras la independencia, Cataluña sería otro Estado y quedaríamos fuera del paraguas del Fondo de Garantías español que se nutre de la aportación de la banca española”. “Pues entonces”, respuesta de traca de Puigdemont, “ya os salvará Europa como salvó a los bancos españoles en 2012”.

El encuentro de este banquero con Puigdemont se celebró después de una charla previa con Oriol Junqueras. El tono y los argumentos fueron radicalmente opuestos con el hombre que llevaba las finanzas en el destituido Govern. “Entiendo que os llevéis la sede fuera de Cataluña, porque no os podéis quedar fuera del paraguas del Banco Central Europeo”, llegó a decir Junqueras en ese encuentro. Su visión independentista nunca le llegó a nublar, como a Puigdemont, el sentido común. Junqueras siempre supo que la independencia era inviable desde el punto de vista económico. Lo demuestra ese pinchazo telefónico, recogido en un informe de la Guardia Civil, en el que Josep Lluís Salvadó, su número dos, reconoce a uno de sus colaboradores –la conversación se celebró el pasado 30 de agosto- que la independencia de Cataluña era “del todo inviable ya que aún carecía de muchas cosas necesarias, como control de aduana o banca propia”.

Aquel 4 de octubre, y sus circunstancias, los dos bancos catalanes acordaron el cambio de sede. La sangría en depósitos, mucho más que los 4.000 pírricos millones que anunció la ministra de Sanidad, prendió la mecha. Inició la primera de las varias conversaciones que mantuvieron Josep Oliu e Isidro Fainé, presidentes de Sabadell y el mandamás del universo La Caixa, ese día. “Nosotros nos vamos”, le dijo Oliu a Fainé, por la mañana. “Nosotros también queremos pero no podemos”, le respondió Fainé, en la primera conversación del día. Fue un día de muchas llamadas y contrallamadas entre Barcelona y Madrid. Pero también entre Barcelona y Barcelona. Y de Madrid a Madrid. Fainé comenzó entonces una negociación exprés con el Gobierno para conseguir esa puerta de escape con la que poder trasladar la sede de Caixabank, el banco cotizado, sin necesidad de tener que esperar a aprobarlo vía Junta de accionistas. Su negativa, hace dos años, a cambiar los estatutos para que el asunto fuese una mera decisión del Consejo de administración le situó entonces en ese brete.

El asunto entre los mundos de la Moncloa y La Caixa se desatascó por la tarde mediante un real decreto ad hoc para La Caixa. De nuevo, funcionó el ‘too big to fail’. El Gobierno no podía permitirse ningún tipo de tormenta alrededor de Caixabank, una de las entidades sistémicas del sistema financiero, después de la liquidación exprés de Popular. Y Fainé no podía permitirse mantener la sede de Caixabank en ese entorno lleno de incertidumbres que es ahora Cataluña. El Gobierno sólo puso una condición para la redacción del RD: el traslado fuera de Cataluña de todo el universo empresarial de La Caixa. Ergo la salida de las empresas que soportan el pedigrí del PIB catalán: la Fundación La Caixa, Caixabank, Gas Natural y Abertis. Pero también de otras empresas con las que La Caixa mantiene otro tipo de vinculación menor como es el caso de Suez, propietaria de Aguas de Barcelona. Fainé trasladó a Oliu el contenido del acuerdo durante la tarde de ese miércoles 4 de octubre. “¿Y qué vas a hacer?”, le preguntó Oliu. “He dicho que sí”, respondió Fainé.

Despejado el marrón que tenía La Caixa, las salas de máquinas de ambas entidades se pusieron a trabajar en el anuncio del cambio de sede. Ya no era sólo la importante salida de depósitos, sino el enorme volumen de órdenes de venta de acciones de sabadeles y caixas amontonado tras el cierre del mercado y que ejercerían de guillotina en los primeros instantes de cotización al día siguiente. La preocupación era máxima. Todas las alarmas encendidas. Había llegado el momento de pulsar el botón rojo. Y ambas entidades iban a hacerlo de forma conjunta. Así se viene pactando entre ambas cúpulas desde hace un par de años, cuando la escala secesionista ha ido tomando más peso. “No se podía aguantar más. El miércoles todos nos fuimos a casa con la sensación de que el enorme esfuerzo realizado para sacar adelante la entidad desde 2012 se vendría abajo si no tomábamos rápido la decisión del cambio de sede”, explica otro directivo bancario del mundo financiero catalán.

El anuncio del jueves 5 de octubre calmó el ataque en Bolsa y revertió la tendencia de la millonaria fuga de depósitos a los pocos días. Nunca conoceremos la cifra exacta de los miles de millones que se les escaparon a Sabadell y Caixabank en los cinco días siguientes al 1-O. Fugas de dinero por despecho, por castigo o, simplemente, por miedo. Será difícil encontrar la concreción exacta hasta en las estadísticas que aportan periódicamente las patronales bancarias o el propio Banco de España. El pacto silencioso del sector financiero es claro para no deslizar ningún tipo de cifra. Todos los consejeros delegados que presentaron resultados, la pasada semana, se apostillaron en la dificultad para conocer el movimiento de saldos para responder a la pregunta de cuántos depósitos captaron (Santander, Bankinter y BBVA) o cedieron (Sabadell y Caixabank) durante esos días. Una pirueta dialéctica –y nada creíble- que contrasta con la intensa monitorización que efectuaron todas ellas (perjudicadas y beneficiadas), oficina a oficina, durante esos días.

Aquel día ‘D’, cualquier mínima posibilidad de que el procés saliera adelante quedó totalmente enterrada. ¿Por qué Sabadell y Caixabank no tomaron antes la decisión del cambio de sede? “Hacerlo significaba que los inversores de todo el mundo daban por bueno el escenario de una posible independencia. Hace un año la situación no era, ni por asomo, la que se ha vivido en las últimas semanas”, asegura la fuente. No le falta razón. Desde entonces, comenzaron a rubricarse múltiples informes de bancos de inversión sobre los impactos en la economía catalana y española de la posible independencia de Cataluña. Un castigo que quedará en parte suavizado tras la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno.
@miguelalbacar

El adoctrinamiento como síntoma
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 30 Octubre 2017

Primer acto

Por higiene mental y porque estoy harto del sinsentido, del absurdo patológico y de lo irremediable de una patología social, no voy a escribir ni sobre el golpe de estado secesionista catalán ni sobre el 155. Estoy intoxicado y voy a seguir una dieta de adelgazamiento de tanta bazofia, mal gusto, gilipollez a cántaros y estupidez a raudales. Ya mi mente no aguanta más y mi hígado está rebosante de bilis contenida. En su momento, si el Gobierno -como suele ser habitual- nos miente, y nos muestra -lo que también suele ser habitual- un pasteleo para que todo siga igual, haré un pliego de descargo de razones para censurar lo que proceda como patriota. Mientras tanto, no tengo más remedio que confiar en él y esperar que resuelva esta crisis para zanjar de una vez por todas ese cáncer que tiene España que se llama nacionalismo y que dio al traste, junto a un comunismo también golpista, con la II República, amenazando ahora a esta monarquía con talante republicano.

Quiero decir, eso sí, que España tiene un grave problema que no se ciñe únicamente a Cataluña, que se extiende por Valencia, por Baleares, por Navarra, por Galicia, por Vascongadas…, carcomiendo nuestra nación y amenazando su desaparición. Y ese problema es que todas estas partes inseparables de España tienen en su germen el virus de la secesión. Y ese germen tiene un nombre polisémico que es lengua instrumental y adoctrinamiento, falta de respeto a la individualidad de las personas y colectivización de la vida privada. Lo voy a demostrar con algunos paradigmas que he recogido en mi tierra natal a modo de etnografía del comportamiento político y social y como molde de lo que es la conformación del espíritu nacionalista. Un nacionalismo, el vasco, que está agazapado como siempre, dispuesto a saltar para despedazar al Estado en cuanto surge la más mínima excusa. No hay más que observar cómo han reaccionado para aliarse con los golpistas catalanes o los precedentes históricos, aunque saben que ahora no es su oportunidad. Han condenado el 155 y se han mostrado claramente afines a las pretensiones secesionistas de los golpistas.

Como este artículo amenaza con extenderse más de la cuenta, por la amplitud de datos que pretendo exponer, lo dividiré en sucesivas ediciones. Por eso he colocado junto al título el subtítulo “Primer acto”. En sucesivos artículos seguiré con la exposición, aunque no sabemos las urgencias que pueden interponerse en esta caja de Pandora que no tiene fin.

Victor Klemperer en su libro “La lengua en el III Reich” donde se concita los mecanismos subconscientes del lenguaje inferido en las mentes pasivas de la sociedad alemana, refiriéndose a los procesos de socialización nacional-socialista de los años 30 dice que la ideologización masiva totalitaria se producía “en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente”. George L. Mosse en su libro “La nacionalización de las masas” analiza el fenómeno sorprendente de los fascismos en el siglo XX de las siguiente forma “[…] desde comienzos del siglo XIX, a través de la utilización de mitos y símbolos nacionales, y del desarrollo de una liturgia que permitiría participar al propio pueblo en dicho culto. El concepto de voluntad general se prestaría a la creación de unos mitos y a la de sus símbolos que dieran expresión concreta a la voluntad general. La caótica multitud que constituía el ‘pueblo’ se convirtió en un movimiento de masas que compartía la creencia en la unidad popular a través de una mística nacional”. Estas dos referencias vienen a colación de lo que está ocurriendo hoy en España en diferentes comunidades autónomas con el adoctrinamiento y la conformación del espíritu secesionista a través de los medios de comunicación como instrumentos de propaganda y de desinformación a través de una ingeniería social muy eficiente.

Como los partidos de ámbito nacional (PP, PSOE Y C’S) no aprendan de lo que ha ocurrido en Cataluña y atajen de una vez para siempre el avance del nacionalismo periférico en España, vamos a tener problemas muy graves en el futuro próximo. Hay que adoptar medidas en el ámbito jurídico, educativo y de los medios de comunicación públicos, para recuperar el discurso constitucionalista y democrático, para crear doctrina ilustrada y abordar la realidad histórica desde el plano de la historiografía científica, y formular un discurso pedagógico, haciendo frente al nacionalismo desde el plano estrictamente dialéctico, cosa que desde hace mucho tiempo se ha abandonado dejando a los nacionalistas con su predicamento mentiroso y falsario sin contestación alguna.

Estoy muy preocupado por el avance del nacionalismo en Navarra, síntoma inequívoco de ese abandono del discurso en los medios constitucionalistas invadidos por el relativismo ayuno de constructos ideológicos y capacidad discursiva, además de una mediocridad supina.

En Navarra, el Parlamento foral prepara, con la traicionera conspiración de Geroa Bai, EH-Bildu y Podemos una nueva ley del euskera cuya finalidad última es la de superar la actual zonificación lingüística según usos y extender a todo el territorio la oficialidad del euskera, lo que supondría en la práctica hacer obligatoria esta lengua en todo el sistema educativo navarro, a la sanidad y a los servicios públicos. Nada nuevo bajo el sol pues eso ya lo hemos vivido en zonas no vascohablantes de las Vascongadas, con el resultado de todos conocido.

Al mismo tiempo Iñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación para la desesperación de los que queremos que el Sistema Educativo Nacional sea fuerte y respetuoso con el artículo 27 de la Constitución, sigue con su idea de que en Cataluña no pasa nada importante en el sistema educativo catalán, lo que contradicen todos y cada uno de los hechos que se van difundiendo y todos sabíamos que sucedían antes de la crisis catalana. Lo sabíamos todos menos, al parecer, él. Como ignorancia no puede ser, no me cabe otra interpretación que la de que se trata de un cinismo que raya con el insulto a toda inteligencia que se precie.

Los nacionalistas no han parado en su propaganda y capacidad indoctrinadora. Se usa el término Euskal Herria con un significado e intención claramente política en los textos escolares. Es verdad que en el Estatuto de Autonomía en su capítulo preliminar se encuentra la expresión “El Pueblo Vasco o Euskal-Herría, como expresión de su nacionalidad…”, pero lo hace en un sentido cultural, desprendido de sus connotaciones políticas, pues a continuación se dice que “…se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español, bajo la denominación de Euskadi o País Vasco, de acuerdo con la Constitución” Si tuviera una acepción jurídico-política se instalaría su ámbito jurídico dentro de la propia Constitución, que consagra a España como espacio territorial e histórico-político; y no se establecería la denominación de Euskadi o País Vasco. Es también cierto que quienes aceptaron este texto tan contradictorio y ambivalente hicieron una bajada de pantalones ante los nacionalistas y un sinsentido imperdonable que nos ha traído estas consecuencias. Pero siendo esto así, no es de recibo orientar el curriculo educativo en un sentido monolítico, ajeno a ese núcleo de constitucionalidad, de respeto a la historia, de las costumbres y la verdad histórica de los territorios vascos; e incluyendo a otros ámbitos jurídico-histórico-políticos como son los mal llamados herrialdes de la Aquitania francesa y el de otra Comunidad autónoma en proceso de colonización y conquista por los abertzales como es Navarra. En este batiburrillo donde en aguas turbias siguen pescando quienes ni respetan ni aceptan el ámbito de soberanía español, el uso del término Euskal Herria en los textos escolares es un acto deleznable de adoctrinamiento político, más aún cuando en una persistente insistencia se usa los mapas de las siete provincias de Euskal Herria cuando pertenecen por razones históricas, culturales y jurídico-políticas a ámbitos distintos a los de la Comunidad Autónoma Vasca, formada, como es de única legitimidad por las provincias de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya.

Todo este proceso de creación de un imaginario en la escuela tiene su origen en lo que la Confederación de Ikastolas proponía como finalidad de su trabajo, que, como se sabe era la base de las políticas nacionalistas que en un principio tenía como objetivo sustituir la estructura nacionalista clásica por una red de ikastolas que fueran cerrando progresivamente los centros escolares de la red pública. Como no lo lograron, con la inestimable ayuda del Partido Socialista de Euskadi, lo que hicieron fue una ikastolización de facto de los centros educativos existentes. Decía la Confederación que “La ikastola tiene como sustancia educativa específica que se refleja en sus símbolos, mitos y ritos, en sus costumbres, tradiciones e historia, en sus fábulas, canciones y danzas y en su forma de relacionarse con el mundo natural, de comunicarse y organizarse, de interpretar la vida, es decir, que se refleje en su genio y el espíritu del Pueblo Vasco” “El signo de identidad que ha de caracterizar a la Escuela Vasca, -pública o privada- es su condición de euskaldun”. Esta proclama de intenciones casa perfectamente con el ideario del PNV, que se condensa, en cierta forma, en esta definición: “El mantenimiento y consolidación de nuestra cultura e identidad como nación pasa por una Escuela Vasca que potencie nuestra lengua a través de la euskaldunizción; pero, además de la lengua, la cultura vasca se plasma en una historia y una geografía propias, así como en los logros y manifestaciones de toda índole que los vascos han producido a través del devenir histórico”.

En ello ha tenido mucho que ver la generalización de un modelo de inmersión lingüística fraudulenta que se ha basado en incumplir sistemáticamente lo establecido en la Ley de Normalización del Uso del Euskera, que establecía que se crearían modelos lingüísticos para adaptar la implantación del euskera a la realidad sociolingüística de cada zona, y para ello se creaban el modelo A (castellano como vehículo), D(euskera como vehículo) y B (mixto) según fueran zonas castellanohablantes, euskaldunes, o de transición. Tramposamente se fue expandiendo por la vía de los hechos –con la excusa de una falsa demanda de padres, inducida y coaccionada- la implantación generalizada del modelo de inmersión puro, contraviniendo el necesario ajuste entre entorno y escuela, e impidiendo el aprendizaje en lengua materna según recomiendan instancias internacionales, entre ellas la UNESCO, que en su boletín de 2003 afirmaba “Años de investigación han demostrado que los niños que inician su educación en la lengua materna tienen un mejor comienzo y exhiben un mejor desempeño que aquellos que son expuestos a un idioma nuevo al ingresar a la escuela”, recomendando a todas las naciones que respeten la lengua materna de los escolares como vehículo de aprendizaje principal.

Curiosamente lo mismo afirman los informes PILRS (de las evaluaciones internacionales de los resultados escolares en los niveles de instrucción primaria), diciendo lo que sigue “Lenguas habladas en casa. Debido a que el aprendizaje de la lectura depende en gran medida de la experiencia temprana de los niños con el lenguaje, la lengua o lenguas habladas en casa y la manera de utilizarlas son factores importantes en el desarrollo de la competencia lectora. Los niños cuyo conocimiento de la lengua empleada en la enseñanza formal de la lectura se sitúa sustancialmente por debajo de lo que es de esperar en los niños de esa edad, con mucha probabilidad se encontrarán en desventaja desde un primer momento. Además, el empleo de lenguas o dialectos diferentes en casa y en la escuela puede causar problemas a los alumnos a la hora de aprender a leer.”

Todos sabemos que la base del proceso de modificación de la cosmovisión mental de las masas consiste en extender las lenguas regionales y expulsar del espacio público la lengua de todos los españoles, y para ello está el modelo de inmersión, conculcador de los derechos de una parte mayoritaria de las sociedades que tienen como lengua el español, es el instrumento para conseguirlo.

Resulta curioso que los nacionalistas en otras épocas de la historia abogaran por esta tesis de la lengua materna, cambiando al punto contrapuesto cuando les ha convenido. Veamos lo que decía Landeta, un importante representante nacionalista en el III Congreso de Estudios Vascos de 1920: “[…] si la lengua maternal del niño es la vasca en euskera debe recibir la educación y si la lengua materna es castellana en castellano” “[…] El medio, el instrumento necesario, preciso, para efectuar ese desarrollo, para llevar a cabo esa formación, es, y no puede ser otro, que la lengua. Y por eso la posesión perfecta de la lengua materna, sea cual fuere ésta, constituye la base y la esencia misma de la pedagogía” “Al maestro más inteligente y abnegado, pero que ignora la lengua de los niños, no le es posible disipar la atmósfera de aburrimiento e indiferencia que le rodea[…]” Quizás por eso mismo, en 1931, con ocasión de la elaboración del Estatuto de Estella la Sociedad de Estudios Vascos formulaba su propuesta en los siguientes términos: “Deben las escuelas rurales vascas clasificarse en dos grupos : a) Aquellos en donde toda la enseñanza ha de darse en idioma vasco y, b) Aquellas en donde procede usar el castellano como idioma general de enseñanza. Fundados en la realidad del problema, podemos asegurar que no existe ningún caso que justifique la existencia de un tercer grupo bilingüe. En el grupo (a) debe constituir el estudio de la lengua castellana materia obligatoria en todos los grados o cursos. En el grupo (b) debe constituir el estudio de la lengua vasca materia también obligatoria en todos los gados […]”.

En la ideología nacionalista… “Los niños vascos de hoy pueden ser y deben ser los hombres patriotas de mañana. ¿Lo serán? -se preguntaba el fundador del nacionalismo vasco- De nosotros depende. Esos niños serán lo que nosotros queramos que sean. La instrucción que reciben y la educación que se les dé, determinarán lo que han de ser. Si se les instruye en el conocimiento de la Madre Patria, en el de los deberes que para con ella tienen, si se les educa en el amor a la raza y en sus características, como la lengua, esos niños de hoy serán mañana unos fervientes patriotas, hombres de acción, los salvadores, tal vez, de la patria vasca.” Como pueden comprobar, de aquellos lodos estos barros. La idea de educación como adoctrinamiento jamás se ha abandonado. Los nacionalismos son el único proyecto político que se ha mantenido fielmente y con pertinaz eficacia a lo largo del tiempo, mientras otras ideologías o han muerto o se han fundido con el nacionalismo, mutándose, sobre todo una ideología en búsqueda de contenido como es la de las izquierdas.

No en vano la Confederación de Ikastolas, como proyecto orientado a la creación de un sistema educativo vasco-nacionalista, afirmaba que “La escuela ha de estar al servicio de los derechos colectivos del Pueblo Vasco. […] No hay mejor manera de llegar al fondo del alma de un pueblo, de entenderlo y amarlo que conociendo y manejando su propio idioma. Es bien sabido que la escuela euskaldun no será suficiente para la total euskaldunización de la sociedad vasca. Otros agentes deben intervenir necesariamente en la consecución de dicho objetivo, lo que no obsta para que la escuela tenga una misión insustituible en dicho proceso de euskaldunización.” Nótese el calado político y programático de este texto, ajeno a lo que debe ser un colectivo de centros que supuestamente se dediquen a la educación como tal, desprendida de toda connotación política.

Seguiremos dando conocimiento sobre la indoctrinación nacionalista que da jugosos resultados para los propósitos de la secesión, con la pasividad traidora de quienes tienen deberes constitucionales y de defensa del orden jurídico y político de la integridad de España. Tomo el ejemplo vasco porque es el que más conozco, pero el paradigma sirve para todos los secesionismos que operan en nuestra piel de toro.

Las federicas

Salvador Sostres ABC 30 Octubre 2017

Rajoy ha ganado a los independentistas porque antes fue capaz de superar a las federicas histéricas y ser fiel a su estrategia de no aplicar ni un gramo más de la fuerza que es en cada caso necesaria. Lo hizo con la crisis. Lo ha hecho con Cataluña. Eran los dos grandes retos de su presidencia y a los dos les ha aplicado el mismo método entre el griterío invertebrado de los que se reclaman maestros en todo y nunca han resuelto ningún problema. España todavía existe a pesar de unos intelectuales fallidos y petarderos, que no entienden en su conjunto al país al que tanto dicen amar y que con sus ideas -por llamarlas de algún modo- reduccionistas, falsamente patriotas, populistas como la extrema izquierda de la que tan a menudo proceden, embisten contra cualquier inteligencia porque les quema la rabia hasta enloquecerles, la frustración, el complejo y el resentimiento.

Son el tirón brutal del tam-tam tribal, los que en nombre del honor, la dignidad y la pureza acaban rompiendo las frágiles estructuras en que se sustentan las sociedades y las naciones complejas, sobre todo en estos tiempos relativistas, descreídos y tan groseros. Los independentistas se han rendido al 155 del presidente Rajoy porque gracias a su manejo de los tiempos no ha regalado humillación para la épica y hoy Puigdemont, la CUP o Esquerra están enfadados con ellos mismos, entre ellos mismos, en el rincón donde siempre acabamos cuando no somos conscientes de nuestras limitaciones. Se acabarán presentando todos a las elecciones de diciembre, tal como Trapero ha acatado su cese. Tal vez mañana asistamos a algún tipo de folclore resistencialista pero Rajoy, sin incendiar nada, ha desnudado a los independentistas ante su público justo antes de dejarles en evidencia ante el mundo con mucha más democracia -y mucho más sincera- de la que tanto reclamaban desde la ilegalidad y la falsa contabilidad de una mayoría que nunca fueron.

Y hoy Cataluña vive con alivio la intervención del Gobierno con los secesionistas deprimidos y descolocados. Y de lejos las federicas, que nunca entendieron nada, continúan rabiando con sus petardos mojados.

Salvador de Mariano Pirro
Nota del Editor 30 Octubre 2017

Vaya montón de tonterías de un voluntarioso hablante de la lengua regional que no ha tenido que sufrir en su cogote la inmersión lingüística. Catalán de pura cepa desde el propio óvulo materno pues para serlo hay que tener la lengua regional ya trabada desde que el espermatozoide se inserta en el óvulo, de otro modo no se puede haber sido hablante de la gloriosa lengua regional desde el inicio de la vida y por tanto imposible pertenecer a la casta sagrada.

Puigdemont encargó el voto electrónico del 1-O a una empresa que ha cobrado 310 millones del Govern
M.A. Ruiz Coll okdiario 30 Octubre 2017

El Govern de Carles Puigdemont encargó el sistema de voto electrónico del referéndum ilegal del 1-O a una empresa que desde 2012 ha cobrado 309,8 millones de euros públicos de la Generalitat.

Así se desprende de las conversaciones telefónicas intervenidas, por orden del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, a la directora general de Servicio de la compañía, T-Systems ITC, Rosa María Rodríguez Curtó.

En las grabaciones, la directiva de la empresa habla con varios cargos de la Generalitat sobre una aplicación informática que debía desarrollar antes de la convocatoria del referéndum ilegal, e incluso comenta la coartada que debía ofrecer si era interrogada por la Guardia Civil.

En sus informes dirigidos al juez instructor, la Guardia Civil apunta la sospecha de que el vicepresidente Oriol Junqueras pudo encargar a la misma compañía la gestión de un censo de contribuyentes para que la Agencia Tributaria Catalana pueda recaudar la totalidad de los impuestos de las empresas y particulares de la región, en la república imaginaria de Cataluña.
1-O
Contratos adjudicados por la Generalitat en 2012 a la compañía T-Systems, por un importe que roza los 310 millones de euros.

De hecho, se trata de la misma empresa que, ya en 2012, gestionó el censo de votantes para la consulta ilegal de independencia del 9-N convocada por el entonces presidente Artur Mas. Aquel mismo año 2012, el Govern adjudicó a T-Systems siete contratos, que suman un importe de 309,8 millones de euros, para la prestación de servicios informáticos a la Generalitat.

La Guardia Civil apunta en sus informes que el Ejecutivo de Puigdemont habría encargado ahora a T-Systems la gestión del voto electrónico del referéndum del 1-O amparándose en esos “contratos marco” adjudicados en 2012. De este modo, habría burlado las resoluciones del Tribunal Constitucional que le prohibían expresamente destinar dinero público a su referéndum ilegal de independencia.

La Guardia Civil ha hecho constar estos hechos en los informes dirigidos al Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona, que investiga los preparativos del referéndum de independencia del 1-O a raíz de una querella interpuesta por Vox y por el abogado Miguel Durán.

El sumario recoge varias conversaciones en las que el director de Innovación del Centro de telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI) de la Generalitat, Josué Sallent Ribes, apremia a Rosa María Rodríguez a culminar un proyecto a tiempo, porque tiene que informar sobre su situación “en la reunión del viernes con el presidente“.

Pactaron engañar a la Guardia Civil
En la llamada telefónica registrada el pasado 5 de julio, Sallent explica que se encuentra “en la Conselleria de Exteriors y están cansados de T-Systems porque no se sabe si ayuda o boicotea”. Josué Sallent concluye la conversación advirtiendo a la directora general de T-Systems que “se la están jugando“.

A partir de los datos recogidos en conversaciones posteriores, la Guardia Civil señala que T-Systems se estaría encargando de desarrollar el sistema de voto electrónico de los catalanes residentes en el extranjero para el referéndum ilegal, por encargo de la Conselleria de Asuntos Exteriores que dirigía Raül Romeva.

Pero es aún más reveladora la conversación intervenida el 28 de julio entre la directora general de T-Systems y un compañero de su empresa, que aparece identificado únicamente como “Miguel Ángel”. En esta conversación, Rosa María Rodríguez se muestra “muy enfadada” porque el director financiero de la empresa, Osmar Polo, tuvo que comparecer ante la Guardia Civil.

Al respecto, comenta que “la Policía Judicial le ha dicho a Osmar que, en el caso de que la Generalitat le encargue algún trabajo relacionado con los preparativos o sistemas necesarios para la celebración del referéndum del 1-O debe informar a los agentes investigadores”. Y a continuación añade que “desde ese momento no le va a decir nada a Osmar, para que éste no tenga que contar nada a la Guardia Civil“.

1-O
La directora general de T-Systems comenta a sus compañero que ocultará los hechos si es interrogada por la Guardia Civil.

Según la transcripción entregada al juez, “Rosa y Miguel Ángel hacen un intercambio de puntos de vista sobre la manera en la que podrían eludir una posible responsabilidad por participar en este proyecto. Miguel Ángel aporta la idea de que todas las actividades que tengan que ver con el referéndum y ‘toda la movida del 1-O‘ sean centralizadas en una sola persona. De esta manera, se podría evitar que cualquier información o dato del proyecto pueda ser difundida y/o conocida por demasiadas personas, que en el caso de ser citadas pudieran informar a la Guardia Civil“.

Un mes después, el 5 de septiembre, Rosa María Rodríguez comenta por teléfono con otro compañero las dificultades para tener listo el proyecto en el plazo previsto, y especifica que “lo mejor sería hacerlo cagando leches ya que mañana aprueban la ley esa“. Efectivamente, al día siguiente, el 6 de septiembre, los diputados del PDeCAT, ERC y la CUP aprobaron en el Parlament la Ley de convocatoria del referéndum ilegal de independencia, vulnerando la prohibición del Tribunal Constitucional.

1-O
La Guardia Civil menciona a varios cargos de la Generalitat que estarían al corriente del proyecto.

El sumario recoge otras conversaciones en las que Rosa María Rodríguez alude a otros altos cargos de la Generalitat que están al corriente del proyecto. Entre ellos, el secretario de Telecomunicación, Ciberseguridad y Sociedad Digital, Jordi Puignero Ferrer; el coordinador general de Proyectos de la Generalitat, David Ferrer, y el director del CESICAT, Xavier Gatius Garrriga.

La locura continúa
María Jesús Hernández Elvira Cronicaglobal 30 Octubre 2017

Cuanto más oímos las noticias que nos llegan desde la Generalitat, más atónitos nos quedamos. Ya no solo por la negación de la realidad en la que se encuentra instalado el Govern, que no reconoce la virulenta desaceleración económica en la que se encuentra inmersa Cataluña, ni la triste existencia de una enorme fractura social, sino porque también pretende negarnos lo que vemos.

Todos somos espectadores del éxodo masivo de empresas, el descenso que sufre el PIB, las solicitudes de traslado de registradores, funcionarios y demás personal de la propia administración, la paralización de operaciones, la suspensión de inversiones, la cancelación de reservas... Pero además de ello, lo que no deja de sorprenderme es la facultad que tienen los promotores del independentismo de decir una cosa y la contraria; bueno, siendo más explícita, de mentir y creerse sus mentiras.

Me explicaré. Todos hemos oído a Oriol Junqueras decir respecto del Tribunal Constitucional que "es un instrumento político al servicio del Gobierno, en vez de un órgano judicial". ¡Lo ha comparado con el Tribunal de Orden Público del franquismo! Le hemos oído decir que "es un Tribunal político en el que su presidente tiene como mérito ser militante de uno de esos partidos" (en referencia al PP), por poner solo unos ejemplos. En estos mismos términos se ha pronunciado el president en innumerables ocasiones.

Lo que no deja de sorprenderme es la facultad que tienen los promotores del independentismo de decir una cosa y la contraria; bueno, siendo más explícita, de mentir y creerse sus mentiras

Sin embargo, dentro del sinsentido en el que nos hallamos inmersos, se da el esperpento de que la propia Generalitat recurre a ese mismo Tribunal "parcial, represor y franquista" para que deje sin efecto las resoluciones adoptadas por el Gobierno. Sí, el mismo tribunal que ha considerado ilegal la Ley de referéndum, en la que se basan y que reflejan la "opresión" del Estado. El mismo tribunal que viola los derechos fundamentales de los catalanes. ¿Pero creíais que habíamos terminado con las incoherencias? ¡No! El president, ni corto ni perezoso, ha salido diciendo que para llegar a un acuerdo con el Gobierno se debía suspender el proceso iniciado para proceder a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Y lo que es más heavy, se debía dejar en libertad a los Jordis. Increíble, pero cierto. Quizás esto sucede cuando llevas tanto tiempo fuera de la legalidad que ya no sabes dónde está el límite. No recuerdas que la justicia ordinaria va por un lado y el Gobierno por otro, por aquello tan romántico de la división de poderes. La medida cautelar adoptada por la juez de la Audiencia Nacional no es una decisión gubernativa sino judicial, y no se procederá a la modificación de la medida hasta que no se pongan de manifiesto circunstancias valorables jurídicamente. Pero, claro, ya lo dice el refranero español --certero donde los haya--: "El ladrón cree que todos son de su condición".

Historia a la catalana
SERGI DORIA ABC 28 30 Octubre 2017

Las teorías de la conspiración, que tanto daño causaron a lo largo de la Historia, hallan su caldo de cultivo en las mentes perezosas que renuncian al esfuerzo de escrutar la complejidad del mundo. Es más; las ideologías que aplican la divisa sartreana de «el demonio son los otros» -léase nacionalismos- necesitan de las conspiraciones como agua de mayo.

La historiografía catalanista agitó un pernicioso cóctel de mitos y leyendas hasta los años sesenta, cuando Jaume Vicens Vives aportó un poco de sentido común a aquella colección de quimeras que buscaban su justificación en la represión cultural del franquismo. Por aquellos años, Agustí Calvet, Gaziel, pedía también «repensar a fondo, de arriba abajo, y volver a escribir toda nuestra historia, y especialmente la ideología política y social desplegada desde la Reinaixença».

Pese a la inestimable labor de historiadores como Joan-Lluís Marfany, José Enrique Ruiz-Domènec, Enric Ucelay da Cal, Ricardo García Cárcel, Josep Maria Fradera o Gabriel Tortella, el relato «romántico» de la historia catalana -con la complicidad de unos medios públicos adictos al secesionismo- hace posible que mucha gente siga creyendo que Rafael Casanova murió aferrado al pendón de Santa Eulàlia, que es lo que insinúa la estatua patriótica a la que los partidos políticos depositarán flores este 11 de septiembre: basta echar una ojeada a la placa de la calle Casanova para constatar que el buen señor falleció de muerte natural en 1743 -¡veintinueve años después!: exculpado por los borbónicos, ejerció la abogacía en Sant Boi hasta el final de sus días. Pero el icono romántico de Casanova que esculpió Rossend Nobas se impone a la realidad que no conviene a la estrategia nacionalista. Igual de confusa es la creencia de que la guerra (dinástica y europea) de Sucesión fue un combate entre España y Cataluña, cuando en la misma Cataluña había ciudades borbónicas y ciudades austracistas... Los historiadores lo constatan una y otra vez, pero la «ilusión lírica» es de más fácil deglución que las notas a pie de página.

Además de nuestros gobernantes, tan propensos a atribuir todos los males de Cataluña a las maquinaciones de «Madrit» (nunca a su demostrada incompetencia), contamos con una curiosa entidad, el Institut de Nova Història, empeñado en desvelar la identidad catalana de muchos de los genios que en el mundo han sido y que había permanecido oculta por los tejemanejes del pérfido «Estat Espanyol».

La primera semana de agosto, el INH celebró en Montblanc su universidad de verano. La misión de estos curiosos historiadores es poner de relieve que «a lo largo de los siglos XV, XVI y XVII tantos literatos (catalanes) denunciaban que fueron obligados a traducir sus obras al castellano». La mirada del INH, en palabras de su impulsor, Jordi Bilbeny, sacará a la luz «centenares de autores, millares de obras, hechos incontables que se han evaporado de nuestra mirada atónita... ¿Cómo se explica que durante dos siglos ningún catalán escribiese nada de valor, sobre todo cuando venían de un movimiento humanista incipiente e innovador con tamaña abundancia de referencias literarias? La decadencia que nos han inoculado no ha sido otra cosa que la incapacidad de los eruditos por comprender los estragos de la censura de estado...».

Por si no fuera poco, el pasado jueves organizaban un cineforum sobre el «Enigma Cervantes», documental que pretende demostrar que el autor del Quijote se llamaba en realidad Sirvent -¿sería horchatero?- y escribió su Opera Magna en catalán: Cataluña está a punto de recuperar su soberanía. El Estado Español ha querido destruir nuestra memoria histórica y cultural para destrozarnos como pueblo. Por ejemplo con el caso cervantes/Sirvent», clamaba Bilbeny en la nota de prensa. Informado en su momento de tan pintoresca «aportación, el escritor Eduardo Mendoza apostilló con su ironía habitual que le hubiera encantado conocer la obra de aquel que tradujo el Quijote del catalán al castellano...

Con entusiasmo digno de mejor causa, el INH no se conforma en reivindicar la catalanidad de Colón y Cervantes, va todavía más lejos: Santa Teresa era abadesa del monasterio de Pedralbes, el Lazarillo de Tormes se llamaba Llàtzer de Torms y provenía de la Marina Alta, el apellido Vespucio de Américo era Despuig y el protector de los indios Bartolomé de las Casas, Bartomeu Cases. Sin renunciar, tampoco, a la catalanidad de Hernán Cortés y el mismísimo Leonardo da Vinci...

Aunque tales «descubrimientos» suenen a chiste, revelan la estructura profunda de un nacionalismo que ve en la conspiración exterior la causa de sus males: como el famoso «contubernio judeo-masónico» de Franco. Tras asistir al pronunciamiento del 6 de setiembre en el Parlament cabría postular la catalanidad de Simón Bolívar. O de Rosa Parks, a la que el Govern rinde hoy homenaje en el Born: otro tramposo maridaje con el Proceso separatista.



 


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