AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 1 Noviembre 2017

Finiquitud en el lodazal
La confusión de valores lleva a una inversión malsana de prioridades
Hermann Tertsch ABC 1 Noviembre 2017

En esta sociedad desarrollada, en la que se sale del mundo de los vivos por la puerta de atrás de asépticos tanatorios de extrarradio y discretos crematorios entre arbolado, la ausencia de la muerte de la vida cotidiana crea una falsa percepción de perennidad. Todos actuamos como si fuéramos a estar por aquí no ya una vida, sino varias o muchas seguidas. Hoy ya no nos sucede lo que a todos nuestros antepasados hasta hace muy poco, que veían cómo sufrían y morían las gentes de su entorno directo en su inmediata presencia. Por eso nos comportamos como si no pudiéramos morir en el mismo instante este en que se escribe o se lee esta frase. Como si nuestra existencia no fuera un soplo en el que con máxima concentración, vocación, estudio y amor apenas logramos entender un guiño del misterio de la existencia en esta mota de polvo del universo que es este planeta. Como si tuviéramos tiempo. Hace mucho que no hemos sufrido una guerra. Prioridades, jerarquías y valores están confundidos, trastornados u olvidados. Porque abolido Dios y desaparecido el duelo para la cotidianidad de una mayoría, se nos olvida que somos finitos. No sentimos ese hecho trascendental y ya no percibimos la infinita fragilidad del ser humano, la conciencia que da valor a la vida y al tiempo.

Solo así se entiende que las sociedades desarrolladas se obsesionen, enzarcen y agoten en dilemas y luchas absurdas y ridículas que son un insulto a la inteligencia de nuestra especie y a la trayectoria de nuestros mayores. Desde Atapuerca. Mucha tontería ha pensado y hecho el ser humano desde que tuvo la maña de empuñar una herramienta. Pero el espectáculo que damos desde hace un par de años en España, un rincón de un diminuto continente vetusto y anquilosado, es tan grotesco y tan ofensivo para el sentido común en un planeta aun con muy urgentes necesidades, que merecería la deportación de toda la sociedad implicada. A otros lares. En intercambio por una población maltratada por el pasado y el presente en algún lugar remoto y miserable del Tercer Mundo que no escasean. No solo la sociedad catalana debería recibir, en traumática ducha fría de realidades, un acicate durísimo para que tomara conciencia de la frivolidad criminal con la que ha permitido a sus gobernantes tomar una senda del sinsentido. Toda la sociedad española debería verse aunque solo fuera un momento en la situación a que puede llevarla una malsana inversión de las prioridades personales y colectivas.

La Nación se rebela ahora contra la indignidad de los agresores de una minoría separatista y la humillación de acontecimientos ignominiosos. Pero han sido muchos años de desidia, dejadez e indiferencia culpable de la sociedad española los que han permitido que la clase política se degradara a lo que es hoy. Y que la política fuera sustituida por la sinrazón ideológica, por la cobardía oportunista y por la más arrogante arbitrariedad. Sin más referencia que el lucro. No hemos pensado en la muerte ni en la vida ni el tiempo limitado que tenemos, cada uno y todos juntos. Y nos hemos embarcado en un disparatado juego tan infantil como cruel de ambiciones baratas, satisfacciones obscenas y pornográfica subcultura. En este autosatisfecho lodazal surgen unos cuantos que creen poder medrar más y mejor en su propio lodazal. No sería en sí ninguna tragedia si no fuera cierto que solo si estamos juntos hay esperanza de que el lodazal se drene y florezca. Y no se tiña de sangre.

La insufrible tragicomedia catalana
Marcello Republica  1 Noviembre 2017

Carles Puigdemont no es ni mucho menos el Dr. Richard Kimble de la serie televisiva de ‘El Fugitivo’ sino un pillo de la política que ha destrozado y arruinado Cataluña en sólo dos meses y luego se ha dado a la fuga porque tiene a la juez Carmen Lamela de la Audiencia Nacional en los talones.

Porque Puigdemont sabe que, como lo pillen y lo lleven a la juez y ya visto su ensayo de fuga a Bruselas, pasará directamente de los calabozos de la Audiencia Nacional de Madrid a una celda de la cárcel de Soto del Real. El lugar donde probablemente tendrá que oír de reiterada manera el pasodoble ‘Que viva España’ de Manolo Escobar, sintonía muy querida por el colectivo de habitantes del citado ‘trullo’ madrileño.

Naturalmente eso será así si Mortadelo y Filemón siguen a Puigdemont una vez que el CNI continúa cazando moscas porque los chicos y las chicas del general Sanz Roldán, del que se dice que despacha con la sabia María Pico (la ‘matahari’ de Aranda de Duero) en Moncloa, no están muy atentos a las correrías de Puigdemont.

El que el sábado estaba en Gerona, este martes en Bruselas y ahora y, aunque algunos de sus ex consejeros han regresado a Barcelona, Puigdemont mantiene su fuga. La que en cualquier momento se puede reanudar con rumbo hacia las islas Seychelles para descansar en tan hermoso paraíso terrenal. En todo caso el jueves día 2 de esta semana Puigdemont deberá estar en Madrid para que le tome declaración la juez Carmen Lamela en la Audiencia Nacional.

Lo buscan por aquí, lo buscan por allá como si fuera la mismísima Pimpinela Escarlata, aunque en realidad y como dice Frank de la Jungla Puigdemont es un imbécil al que le han puesto una fregona en la cabeza. Y que trae de cabeza -valga la redundancia- a todo el país catalán que ha dejado asolado y asombrado con la fuga rocambolesca del expresidente, el que encantado parece con su fama internacional.

Ahora bien, lo que no sabemos es quién les está pagando y con qué dinero todos estos viajes a Puigdemont y a su séquito de exconsejeros y familias incluidas. Pero a buen seguro que alguien tan informado como el general Sanz Roldán nos lo explicará. Al menos a María Pico, para que luego Soraya se lo cuente a Rajoy, y éste a Sánchez y Pedro a Rivera y Rivera a Arrimadas, que es la Afrodita catalana que saldrá victoriosa en las elecciones del 21-D.

Adivina, adivinanza, ¿dónde estará el próximo jueves día 2 Puigdemont? El único que lo sabe con toda seguridad es el pequeño Nicolás. El mismo al que pretende utilizar Pablo Iglesias para sofocar la rebelión en Podemos del catalán Fachín. Otro que tal baila en la butifarrada de la CUP y que, como el tal Rufián, llevan su condición política y personal en el apellido en aras de la transparencia política que muchos agradecerán.

La Fiscalía y el vergonzoso Puigdemont
EDITORIAL Libertad Digital 1 Noviembre 2017

Posible y paradójicamente no se haya redactado un escrito que deje más en evidencia la tardanza del Ministerio Público a la hora de formular una acusación por rebelión y sedición contra los cabecillas del golpe de Estado perpetrado en Cataluña que la propia querella presentada el lunes por la Fiscalía General del Estado contra Puigdemont y su Gobierno, admitida a trámite este mismo martes por la Audiencia Nacional. La querella, ciertamente tardía pero muy bien argumentada y estructurada, hace un repaso tan exhaustivo y detallado del contumaz y reiterado comportamiento delictivo de quienes hasta hace cinco días seguían siendo los máximos representantes del Estado en Cataluña que torna inevitable preguntarse por qué el Ministerio Público ha tardado tanto en ampliar o reemplazar la querella –limitada a delitos que, salvo el de malversación, no implicaban penas de cárcel– presentada por José Manuel Maza hace casi dos meses, tras la firma, por parte de los miembros del Gobierno regional en rebeldía, del decreto de convocatoria de la consulta secesionista del 1-O.

A muchos no les faltarán razones para sospechar que esta demora por parte de un organismo tan dependiente del Gobierno como la Fiscalía podría deberse a que Maza ha sido sensible a las públicas, reiteradas y repugnantes ofertas de negociación que el Ejecutivo de Rajoy –sin la menor crítica por parte de la oposición– ha hecho a los golpistas tras perpetrar estos el 1-O, con la vana esperanza de que no coronaran con una declaración de independencia la tumultuaria y violenta vulneración del orden constitucional que había constituido la propia celebración del 1-O. Eso, por no hablar del previo llamamiento sedicioso de Puigdemont a los catalanes para que tomaran las calles contra la detención, el 20 de septiembre, de varios altos cargos de su Administración, a instancias del Juzgado de Instrucción nº 13 de Barcelona.

Otros apuntarán, como justificación para la tardanza de la Fiscalía, a la calidad y extensión de la querella por fin presentada; o a la necesidad de cargarse de razones para que una acusación tan grave tuviera la suficiente consistencia; o al hecho cierto de que el Derecho procesal y la maquinaria judicial precisan de más tiempo que el que requiere el simple y noble deseo de ver imperar a la justicia.

En cualquier caso, la presentación de esta encomiable querella es sólo un primer paso, esperanzador pero insuficiente, para acabar con la impunidad de que todavía gozan los cabecillas de un proceso de secesión que se remonta a la Diada de 2012. Por otro lado, no sería la primera vez que un nuevo intento de negociación con los separatistas transcurre paralelo a una retirada de acusaciones por parte del Ministerio Público que desembocan en sentencias tan bochornosas como la que, con ocasión del juicio por el 9-N, dejó en papel mojado la querella que Torres Dulce, poco antes de presentar su dimisión como fiscal general del Estado, presentó contra Artur Mas por usurpación de funciones, malversación, prevaricación y desobediencia.

Teniendo presente que Puigdemont ha ido mucho más lejos en su actividad delictiva que su antecesor en el cargo –y con independencia de la necesidad o no de aplicar o mantener medidas cautelares a los miembros del Gobierno destituido, a Trapero y a los presidentes de las plataformas secesionistas–, será muy difícil que los cabecillas del golpe no acaben condenados a prisión, tal y como desean millones de españoles que han sido indignados testigos de sus clamorosos delitos.

Aunque, al repasar el largo historial delictivo de Puigdemont y compañía, la querella del fiscal pueda hacer recrodar la irresponsable renuencia del Gobierno a aplicar el artículo 155 de la Constitución, también ha deparado el grotesco espectáculo del viaje a Bélgica de ese mediocre personajillo con ínfulas de Napoleón catalán. Un espectáculo ridículo que no le va a evitar pasar de la poltrona al banquillo de los acusados.

Gran golpe contra Franco
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 1 Noviembre 2017

El golpe de Estado en Cataluña continúa. Y la prueba es que ayer sacó el eterno cadáver del franquismo a pasear el partido golpista de Madrid, cuya cabeza es la dragona Carmena y su colita la sociata Causapié. Las andanzas de Cocomocho de Bruselas y Lloriqueras del Llobregat son objeto de irrisión popular, pero lo cierto es que las encuestas y conjeturas políticas van por otro lado. La realidad no coincide nunca con el deseo, salvo bajo especie alucinatoria, que es lo que arrebata a la opinión pública.

Yo abrigo, por ejemplo, el vehemente deseo de ver a Inés Arrimadas Presidenta de la Generalidad, y acometer sin pausa la desnazificación de la parte enferma de Cataluña, empezando por TV3 y la inmersión lingüística. Pero los números no me salen y me devuelven a la dura realidad. Hoy por hoy, salvo que metan en la cárcel a todos los golpistas, pero todos, y cierren todos los medios de comunicación golpistas, pero todos (y de momento lo que ha hecho la Fiscalía, en un alarde de prevarigalupación, es perdonar a los diputados que firmaron la República), los escenarios más probables son dos: una mayoría separatista como la que perpetró el golpe o los tripartitos pactados por Iglesias y Junqueras en Can Roures, que eran dos: PSC-ERC-Podemos en Barcelona; y PSOE-Podemos-ERC-PNV-BNG-ETA, ETC en Madrid.

Ayer, Iglesias ofreció el primero de ellos, a fin de liquidar el orden constitucional por lo legal, si no legítimo, ya que el separatismo ilegal no ha triunfado de momento. Pero si ganan los separatistas, las ovaciones a la astucia de Rajoy serán maldiciones porque, como siempre que hay crisis grave en España, estaremos en manos del PSOE. Y el PSOE es un partido cautivo de ese férvido antifranquismo retrospectivo que nunca vi en vida de Franco, y eso que era fácil, porque los antifranquistas éramos pocos.

Algunos creen que Carmena, poseída por el fantasma de Margarita Nelken, hizo votar ayer la condena de los "crímenes franquistas", el más duradero de los cuales para Podemos es la monarquía, para tapar sus líos internos en Cataluña. Eso, también. Pero lo esencial es que arrastró al PSOE a aceptar la legitimidad de los crímenes antifranquistas, desde Paracuellos a los 900 de la ETA, 300 sin juzgar. Y mientras el PSOE funde su legitimidad en el antifranquismo, el golpe contra el Régimen del 78 continúa.

Andaluz, el acento que marcó América
La RAE y el académico José Luis Gómez presentan cuatro lecturas para entender la evolución del español en el Nuevo Mundo.
J. H. La Razon  1 Noviembre 2017

Partía el 3 de agosto de 1492, desde Palos de la Frontera, (Huelva) la expedición marítima al servicio de los Reyes Católicos que capitaneaba Cristóbal Colón. La meta era clara: abrir una ruta que llevara hasta las Indias Orientales para restablecer el lucrativo comercio de especias interrumpido por el dominio turco en el Mediterráneo oriental y alrededores. Setenta y dos días de navegación después Rodrigo de Triana avistó, y gritó, tierra. No se había dado con el objetivo, pese a creer que sí; y aun así, ni Colón ni muchos de sus contemporáneos podían imaginar la repercusión que en Europa y en la Península, en particular, iba a tener el descubrimiento en los siguientes siglos. «La realidad cultural, política y económica que implica la expansión y el asentamiento del español en el continente americano y, por ende, en el mundo de hoy, superó todas las expectativas de entonces y de ahí que pueda decirse sin ambages que España es también América gracias a la lengua. La lengua que hablamos y la cultura, acuñada ya en común con los hispanoamericanos, constituyen el mayor potencial de nuestro país. En las naves que zarparon del sur de España viajaron hombres que llevaban consigo un idioma que les constituía y que, por gracia de aquella inmensa fortuna histórica, se convertiría en una de las lenguas privilegiadas del mundo: con aquellos marinos ‘‘la lengua española navegó a América’’», introduce José Luis Gómez.

Será el académico, actor y director de escena, el encargado de levantar el proyecto que toma nombre, precisamente, de esa frase, «La lengua navega a América». Partiendo del modelo ya utilizado por la RAE en «Cómicos de la lengua» –en conmemoración de su tercer centenario–, la institución ofrecerá –junto a la Diputación de Huelva, entre otras– cuatro lecturas «fundamentales», dicen, en el primer contacto de nuestra lengua con las tierras americanas. Así, «Diario de a bordo», de Cristóbal Colón; la «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España», de Bernal Díaz del Castillo; la «Brevísima relación de la destrucción de las Indias», de fray Bartolomé de las Casas y los «Comentarios reales», del Inca Garcilaso de la Vega; son los textos elegidos por Gómez para festejar del 6 de noviembre al 5 de diciembre el 525º aniversario del encuentro entre dos mundos.

Fauna y flora inéditas
Cuatro lecturas para cuatro actores –Ernesto Arias, Mario Gas, Carlos Hipólito y Luis Peirano– y cuatro académicos –Luis Íñigo-Madrigal, José María Merino, Santiago Muñoz Machado y Mario Vargas Llosa– que comentarán la obra para los espectadores desde el plano histórico y lingüístico. Una recopilación que pretende mostrar el camino del español en el nuevo continente, así como su evolución a través del Inca y con la lengua castellana como personaje protagónico para recrear el origen de la literatura hispanoamericana.

Ignacio Caraballo Romero –presidente del Comité Organizador del 525º aniversario del encuentro entre dos mundos– describe el momento como «un hecho trascendental en la historia de la humanidad». Supuso la incorporación de un continente desconocido hasta entonces por la sociedad occidental. América no solo fue el despegue de España como potencia política y económica a nivel mundial; «también significó la incorporación de una realidad nueva que modificó la concepción que del planeta se tenía hasta 1492 –explica Caraballo Romero–. La constatación de civilizaciones social y culturalmente avanzadas; de una flora y fauna jamás vistas, del ulterior desarrollo comercial atlántico tuvo sus orígenes en el arco marítimo formado por varias villas onubenses, que hoy integran los denominados lugares colombinos», completa. Por ello, sumado al inicio del viaje, las Cocheras del Puerto de Huelva se convierten en sede junto a la Real Academia Española. Con lecturas en días seguidos de los textos en uno y otro lugar.

No podía faltar el acento andaluz en una empresa tan visionaria como errónea que fue plural: «Ideado con Castilla, financiado por un judío converso y gestionado desde Andalucía con la colaboración de Canarias –apunta Gómez–. Esto significa que más de la mitad de los colonizadores tenían como propias variedades meridionales de la lengua, con claro predominio de la andaluza». Dato al que se debe añadir que las tripulaciones de los barcos eran, también, mayoritariamente andaluzas. A pesar de que durante los siglos XVI y XVII existía una gran diversidad de dialectos peninsulares, entre el habla castellana y la andaluza había pocas diferencias, «a excepción del seseo y de la reducción de las consonantes finales», puntualiza el director de escena. Por lo que la unión de estas dos variedades dialectales, habladas por la inmensa mayoría de los colonos, «es la que puede considerarse como idiolecto base del español en América –continúa–. El habla andaluza determinó, en gran medida, el español hablado en América».

Pero el viaje fue de ida y vuelta, y como se expresó ayer durante la presentación, la lengua empezó a enriquecerse desde que Colón tocó tierra, y hoy en día siguen llegando a este lado del Atlántico americanismos. Idea que también defiende Caraballo Romero: «De todos los tesoros buscados, del mestizaje sobrevenido, de los imperios que surgen y desaparecen en absoluta banalidad, el tiempo, que es un gran escultor, como refería Marguerite Yourcenar, ha dejado un rastro común en el que nos reconocemos y admiramos. Una lengua compartida, con sus matices, a uno y otro lado del Atlántico, que la hace cada vez más poderosa; un vínculo que une, a través de la palabra, a más de 500 millones de personas. Esa lengua que nos acerca es hoy de nuevo motivo de alegría y celebración. La palabra como significante de diálogo y unión; como ejemplo de comunicación y tolerancia, que es la máxima expresión de civilidad entre los pueblos», cierra.

La nueva historia oficial de Europa borra el cristianismo y promueve el islam
Giulio Meotti www.latribunadelpaisvasco.com 1 Noviembre 2017

Artículo publicado originalmente en la web del Gatestone Institute

Hace unos días, algunos de los intelectuales más importantes de Europa —entre ellos el filósofo Roger Scruton, el exministro de Educación polaco Ryszard Legutko, el estudioso alemán Robert Spaemann y el profesor Rémi Brague, de la Sorbona de Francia— lanzaron la Declaración de París. En su ambiciosa declaración, rechazaban el "falso cristianismo de los derechos humanos universales" y la "cruzada utópica y pseudorreligiosa por un mundo sin fronteras". En su lugar, pedían una Europa basada en las "raíces cristianas", inspirándose en la "tradición clásica" y rechazando el multiculturalismo:

Los patrocinadores de la falsa Europa están hechizados por las supersticiones del inevitable progreso. Creen que la Historia está de su parte, y esta fe les vuelve altaneros y desdeñosos, incapaces de reconocer los defectos del mundo postnacional y postcultural que están construyendo. Además, ignoran cuáles son las verdaderas fuentes de la decencia humana tan estimadas por ellos y por nosotros. Ignoran e incluso repudian las raíces cristianas de Europa. Al mismo tiempo, ponen sumo cuidado en no ofender a los musulmanes, a los que imaginan adoptando alegremente su perspectiva laicista y multicultural.

En 2007, el papa Benedicto, reflexionando sobre la crisis del continente, dijo que Europa está "dudando ahora de su propia identidad". En 2017, Europa dio un paso más: crear una identidad postcristiana y proislámica. Los edificios y exposiciones oficiales europeos están efectivamente borrando el cristianismo y saludando al islam.

Uno de esos museos oficiales que abrió hace poco el Parlamento Europeo, la Casa de la Historia Europea, cuesta 56 millones de euros. La idea era crear un relato histórico del periodo de postguerra en torno al mensaje a favor de la unificación de la UE. El edificio es una bella muestra de art decó en Bruselas. Pero, como escribió el estudioso alemán Arnold Huijgen, la casa está culturalmente vacía:

Parece como si la Revolución francesa fuese la cuna de Europa; hay poco espacio para todo lo que le precedió. El código napoleónico y la filosofía de Karl Marx tienen un lugar destacado, mientras que se hace hincapié en la esclavitud y el colonialismo como las caras más oscuras de la cultura europea (...) Pero lo más llamativo de esta Casa es que, en lo que respecta al relato, es como si la religión no existiese. En realidad, como si nunca hubiese existido y nunca hubiese tenido un efecto en el continente (...) El laicismo europeo ya no está luchando contra la religión cristiana; simplemente ignora totalmente cualquier aspecto religioso de la vida.

La burocracia bruselense incluso borró las raíces católicas de su bandera oficial, las doce estrellas que simbolizan el ideal de unidad, solidaridad y armonía entre los pueblos de Europa. La dibujó el diseñador francés católico Arséne Heitz, que al parecer se inspiró en la iconografía cristiana de la Virgen María. Pero la explicación oficial de la Unión Europea sobre la bandera no figura ninguna mención a esas raíces cristianas.

El Departamento de la Unión Monetaria y Económica del Comité Europeo ordenó después a Eslovaquia que rediseñara sus monedas conmemorativas eliminando a los santos cristianos Cirilo y Metodio. No hay ninguna mención al cristianismo en las 75.000 palabras del borrador abortado de la Constitución Europea.

El ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, del partido de Angela Merkel en el gobierno, el Partido Demócrata Cristiano, propuso recientemente introducir días festivos musulmanes. "En los lugares donde hay muchos musulmanes, ¿por qué no podemos pensar en introducir un día festivo musulmán?", dijo.

"La sumisión va adelante", respondió Erika Steinbach, la influyente expresidenta de la Federación de los Expulsados (los alemanes expulsados de varios países del Este de Europa durante y después de la Segunda Guerra Mundial).

Beatrix von Storch, destacada política del partido Alternativa para Alemania (AfD), simplemente tuiteó: "¡NO! ¡NO! ¡NO!".

La propuesta de De Maizière demuestra que, en lo que respecta al islam, el laicismo europeo oficial postcristiano está simplemente desaparecido en combate.

Hace unas pocas semanas, Bruselas albergó una exposición financiada por la Unión Europea, "¡El islam es también nuestra historia!". La muestra traza el impacto del islam en Europa. Una nota oficial dice:

La evidencia histórica expuesta en esta muestra —la realidad de una antigua presencia musulmana en Europa y la compleja interacción entre dos civilizaciones que luchan la una contra la otra, pero que también han penetrado la una en la otra— apuntala un empeño educativo y político: ayudar por igual a los musulmanes y no musulmanes europeos a entender mejor sus raíces culturales comunes y cultivar su ciudadanía compartida.

Isabelle Benoit, una historiadora que ayudó a diseñar la exposición, declaró a AP: "Queríamos aclarar a los europeos que el islam es parte de la civilización europea, y que no es una importación reciente, sino que sus raíces se remontan a trece siglos atrás".

El establishment oficial europeo le ha dado la espalda al cristianismo. El establishment parece no ser consciente de hasta qué punto el continente y su gente siguen dependiendo de la orientación moral de sus valores humanitarios, especialmente en un momento en que el islam radical ha lanzado un desafío civilizacional a Occidente. "Es simplemente un problema de un empaquetamiento que tiende a llenar un 'vacío'", escribió hace poco Ernesto Galli della Loggia en el periódico italiano Il Corriere della Sera.

Es imposible ignorar que detrás de ese empaquetamiento hay dos grandes tradiciones políticas y teológicas —la de la ortodoxia rusa y la del islam—, mientras que detrás del "vacío" sólo está el declive de la consciencia cristiana del Occidente europeo".

Por eso es tan difícil de entender la lógica de la animosidad oficial europea hacia el cristianismo y su atracción hacia un islam esencialmente totalitario. Europa podría ser fácilmente laicista sin ser anticristiana militante. Es más fácil entender por qué miles de polacos acaban de participar en una manifestación masiva junto a la frontera polaca para expresar su rechazo a la "secularización y a la influencia del islam", que es exactamente lo mismo que el disparatado credo oficial de la UE.

En la Segunda Guerra Mundial, los Aliados evitaron bombardear Bruselas, porque iba a ser la cuna del renacimiento europeo. Si la élite europea sigue con su repudio cultural de su cultura judeocristiana-humanística, la misma ciudad podría ser su tumba.


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Puigdemont no va perdiendo
Fernando Baeta El Espanol 1 Noviembre 2017

(Leo este martes en un balcón de la calle Justiniano de Madrid el siguiente proverbio holandés: “No puede evitarse el viento, pero hay que saber construir molinos”.)

A Carles Puigdemont el viaje/fuga a Bruselas, con viento a babor, le está saliendo de maravilla mientras los molinos de grandes aspas pero escaso intelecto le dejan navegar sin control. Su primera jornada electoral, que así lo pareció su comparecencia, fue todo un éxito. Pocos eventos electorales del 21-D tendrán tanta difusión y atención -más de doscientos periodistas de todo el mundo- como la que ha tenido este martes la reaparición del pobre represaliado que tuvo que huir de España para salvar la vida y la hacienda.

Tuvo dos actos el vodevil. El primero fue una rueda de prensa multitudinaria desde la capital de Europa, donde vender la opresión sin precedentes del Estado español, recordar otra vez la violencia injustificada de las fuerzas represivas, informar a los cuatro vientos de que los tribunales de Justicia no son fiables en España y que sólo volverá cuando se le garantice un juicio justo, insistir en que sigue siendo el presidente de la República Catalana, retar a Rajoy aceptando las elecciones de diciembre pero advirtiendo que éstas serán plebiscitarias… Y todo ello en cuatro idiomas, con luz y taquígrafos.

El segundo acto tuvo lugar un poco después cuando el Centre d’Estudis de Opinió (CEO), dependiente de la Generalitat que ahora preside Soraya Sáenz de Santamaría, hacía públicos, con una rapidez nada sospechosa, el resultado de su estimación de voto en Cataluña en caso de que hubiera elecciones ahora. El Govern de la República Catalana en el exilio se cuidó muy mucho de que estos datos sirvieran de colofón al numerito del Centro de Prensa de Bruselas para que el efecto fuera doble.

El CIS catalán se incorporaba así de lleno a la campaña de Puigdemont y los independentistas en el exilio al señalar, poco después de que acabara de hablar el expresident al mundo entero, que una reedición del pacto entre Junts Pel Sí y la CUP obtendría entre 68 y 72 escaños, es decir, mayoría absolutísima otra vez; es decir, más de lo mismo.

Un viejo amigo periodista, ya desaparecido, solía decirme que estuviera muy atento a esos personajes que triunfan fracasando. No sé si Puigdemont va ganando, pero desde luego no creo que vaya perdiendo. Y si bien es cierto que fracasó estrepitosamente con su república bananera -que se lo digan si no a su compañero de partido y exconseller Santi Vila- también lo es que ha logrado, al menos momentáneamente, dar la vuelta al fiasco y venderse en los cinco continentes como adalid de las libertades en lucha permanente y sin cuartel contra el ogro que oprime a su pueblo.

Ha dado el primer paso para volver a España, para ser candidato a la Generalitat, para hacer campaña desde Soto del Real, para ser el mártir del procés. Y todo esto es lo que estaba buscando desde el susto del viernes por la noche, el martirologio completo. Él y los innumerables mártires del independentismo catalán que algún día llegarán a los libros de texto se han beneficiado de la pachorra del molino que teniendo las aspas a su disposición para beneficiarse de esos vientos ha preferido estarse quieto, no vaya a ser que el giro violento de éstas pueda provocar otro 1-O. ¡Horror!

(Leo estos días en mi móvil un texto que me llega de forma recurrente; está escrito sobre una foto de Groucho Marx, aunque desconozco si es el autor del mismo: “He aprendido a dejar de decir ¿se puede ser más gilipollas? porque muchos se lo toman como un reto”. Que cada cual lo entienda como quiera).

El difícil retorno a la legalidad (5)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 1 Noviembre 2017

TODAS LAS IDEAS SON LEGÍTIMAS. NO EXISTE EL NACIONALISMO MODERADO: ES SOLO LA CARA DE LA MISMA MONEDA.

Ni todas las ideas son legítimas, ni nadie puede estar por encima de la Ley. Las ideas en el ámbito de lo personal y privado de cada individuo no se pueden calificar porque quedan encerradas en su cerebro. Y es por eso por lo que no pueden juzgarse salvo que abandonen ese espacio íntimo y se hagan públicas de alguna forma. Nadie puede ser perseguido ni condenado por sus pensamientos, pero sí por sus actos. Y la forma de controlarlo es simplemente haciendo respetar las normas de convivencia que las sociedades civilizadas se auto imponen, es decir aplicando la Ley. Y esas leyes en los sistemas democráticos son las que dicta la mayoría a través de sus órganos de representación, como los Parlamentos. Y es eso lo que diferencia esencialmente a estos sistemas democráticos de las dictaduras y del absolutismo.

En el caso de Carles Puigdemont, con su huida a Bruselas persigue simplemente buscar el amparo personal de las Instituciones belgas para intentar eludir a la Justicia de España. La misma a la que ha venido despreciando y desobedeciendo durante toda su etapa como Presidente del Gobierno de la Generalidad. Una actuación plenamente consciente y premeditada para hacer realidad la idea plasmada en la hoja de ruta del separatismo para proclamar la república independiente de Cataluña. Ayer, Carles Puigdemont hizo una patética comparecencia en una Sala de prensa cedida por el Club de prensa belga, esta vez con puntualidad germánica. La puesta en escena fue en una mesa donde se sentaban Puigdemont y sus cinco consejeros huidos con él. Se anunció cual sería el desarrollo con la intervención del orador y una posterior rueda de prensa limitada a cinco preguntas.

El discurso mitin de Puigdemont lo realizó en cuatro idiomas: catalán, francés, español e inglés, de los cuales demostró dominar los tres primeros y defenderse en el cuarto. Comenzó su discurso en francés agradeciendo al Club de prensa belga la cesión de su local para esta comparecencia. En primer lugar quiso enfatizar que su intención era ser suficientemente preciso para que fura comprendido por todos su mensaje. Las ideas que expuso públicamente a continuación en esa babel de lenguas intercaladas se pueden concretar en lo siguiente:

• Tras la declaración de independencia constataron la ofensiva del Gobierno de España contra los funcionarios fieles al Govern y una querella del Fiscal General contra el propio Govern, se acordó que priorizarían la seguridad.

• Acusó al Estado español de agresividad que les ha forzado a adoptar un plan de trabajo en el que se daba prioridad a evitar la violencia.

• Cataluña ha optado por apartarse de la lucha por la hegemonía. Nunca haremos nuestro proyecto desde la violencia.

• No obligar a los funcionarios a tomar decisiones como colectivo porque son servidores del país y de las administraciones por encima de todo. Y si eso conlleva ralentizar el despliegue de la república, este es un precio razonable en la Europa del siglo XXI.

• La querella del FGE no se sustenta jurídicamente y que se presenta para perseguir ideas de personas y no un delito. Es el camino de máxima beligerancia elegido por el Gobierno español.

Han decidido trabajar en cuatro ámbitos:

1. "Una parte del Gobierno, conmigo mismo como Presidente legítimo, nos hemos desplazado a Bruselas para mostrar el problema catalán en el corazón de Europa y mostrar la politización de la justicia española, la ausencia de parcialidad de la misma, su persecución de ideas y no de delitos".

2. "la otra parte del gobierno, con el vicepresidente a la cabeza, y el jefe de la candidatura de Junts P’el Si continúan trabajando en Cataluña. Ni unos ni otros hemos abandonado nuestras funciones de gobierno. Vamos a defender la idea de que la querella es una demanda política y nos vamos a oponer a ella, en base a una posición política y no jurídica. No vamos ni queremos escapar de la justicia".

3. "vamos a apoyar las diferentes iniciativas que se están poniendo en marcha para evitar que el 155 se lleve a la práctica y desmonte el sistema institucional catalán. La gente que salvó las escuelas el 1 de octubre salvará las instituciones".

4. "las elecciones propuestas por el estado español las asumimos como un reto democrático".

Finalmente reflexiona soltando las siguientes perlas:”A Europa le pido que reaccione, que hagan algo”. “Al pueblo de Cataluña le pido que se prepare para un camino largo”. "Usemos la creatividad para impedir que apliquen el 155”.

La verdad es que no sé si es más vomitivo comprobar la alienación de este individuo y la sarta de mentiras que ha evacuado o el que el Gobierno de España haya hecho pública su idea d dar cancha a los golpistas en una especie de amnistía si, como hacen ahora, aceptan el juego democrático de unas nuevas elecciones autonómicas, que para los golpistas siguen siendo plebiscitarias. Es por ello por lo que Puigdemont preguntaba al Gobierno de España y a los partidos PP, PSOE y CIUDADANOS cuando dijo “Quiero preguntarle al bloque del 155 del estado español si ellos van a hacer lo mismo: si van a respetar lo que digan las urnas. ¿Van a respetar los resultados que podrían dar la mayoría a los independentistas?”.

Esta pregunta saducea solo demuestra que nada va a cambiar tras unas elecciones en las que puede volver a formarse una coalición de gobierno con mayoría parlamentaria por independentista. Y nada impedirá que otra vez volvamos a la casilla de salida de las elecciones del 2015 y toda la serie de actuaciones que nos han llevado a esta lamentable e indeseable situación. Ya he dicho repetidamente que haber convocado estas elecciones con tanta celeridad y sin garantías de obtener un vuelco electoral, es un auténtico suicidio y obligar al Estado de Derecho a tragar con una reforma en profundidad del actual sistema para llevarlo adonde quieren los enemigos de España, al establecimiento de un Estado plurinacional donde algunos estados ya no formen parte del conjunto. España como tal desparecerá, porque nos habrán robado a los españoles nuestra soberanía. Y esa forma de actuar solo tiene un calificativo, el de traición.

Se intenta devolver la idea de la existencia de un nacionalismo moderado tan solo porque un Consejero que saltó del barco independentista, Santi Vila, vio la luz como San Pablo cuando se cayó del caballo y de la noche a la mañana se ha transformado de ardiente defensor de la república independiente a mero nacionalista capaz de aplicar el “seny” a sus ideas y “alentir” (ralentizar) las legítimas aspiraciones independentistas del pueblo catalán. O sea, volvemos al pujolismo más rancio y con las mismas monsergas de contención y paciencia infinita. ¡A otro perro con ese hueso!

Solo espero que los golpistas no acaben amnistiados y que los partidos que se dicen defensores de la Constitución y de la unidad de España, realmente pongan los medios que disponen en el Parlamento español para impedir que se puedan repetir los lamentables hechos que se han dado durante todos estos años en el desleal Parlamento de la autonomía de Cataluña, empezando por imponer el cumplimiento de la legalidad en todo el territorio y evitar actuaciones sectarias y el adoctrinamiento ideológico de las nuevas generaciones de ciudadanos españoles.

¡Que pasen un buen día de Todos los Santos!

Pepe Gotera y Otilio, secesiones a domicilio
roberto l. blanco valdés La voz 1 Noviembre 2017

El mejor resumen del hartazgo provocado por la rebelión secesionista se encierra en la desternillante noticia conocida este domingo: el compañero de celda de Jordi Sánchez, preso preventivo tras su imputación por sedición, rogaba a la autoridad penitenciaria que por favor lo cambiasen de aposento pues no soportaba ya (¡criaturita!) la insufrible matraca sobre el procés con la que el capo de la Asamblea Nacional de Cataluña lo tenía machacado. Así está la inmensa mayoría del país: hasta el gorro del independentismo. Y sin embargo…

Sin embargo, puede que sea justamente lo sucedido desde septiembre en Cataluña lo que acabe inmunizándonos frente a cualquier futura tentación secesionista, como otro golpe de Estado nos vacunó frente a la tentación militarista. Y es que en los dos últimos meses hemos descubierto que el llamado pomposamente problema nacional es en realidad el trampantojo de las obsesiones no solo de unos políticos nefastos, que desprecian las leyes tanto como los principios democráticos, sino también de unos majaderos, auténticos personajes del Tío Vivo, dotados, eso sí, de una inmensa capacidad para hacer daño.

Ahora lo sabemos: el país lo han puesto patas arriba unos cagones, que mientras convertían a muchos conciudadanos en carne de cañón de sus delirios votaban ¡en secreto! la independencia para zafarse de toda responsabilidad penal futura; unos carotas aprovechados, que con una mano declaran la república catalana y con la otra ponen el cazo para seguir cobrando sus sueldos en las Cortes del Estado del que proclaman haberse separado; unos traidorzuelos de tres al cuarto, que dejan abandonados a su suerte a los miles de catalanes que antes pusieron en pie de guerra mientras se dan a la fuga en Bélgica, mostrando que su coraje revolucionario se reduce a la retórica; unos villanos, que buscan abogados donde los encontraban los etarras; y, en fin, unos grotescos personajes de opereta, que han jugado a la rebelión hasta que han visto que su machada podía afectar a su libertad, a su bolsillo o a ambas cosas.

Y así, tras haber sido barrido del mapa con la única pero poderosa escoba de la ley, el secesionismo deja tras de sí un trágico reguero de descalabros pero inventa un nuevo tipo de régimen político: la república majadera. Porque la declarada el 27 de octubre en el Parlamento catalán, haciendo un bis, solo puede ser calificada de ese modo. Comparado con lo sucedido en Cataluña, las repúblicas bananeras son un ejemplo de seriedad, mesura y sentido del Estado. Por eso, y pase lo que pase en el futuro, hay algo que ya nadie podrá atreverse a refutar: que no existe en la historia de las revoluciones ninguna tan patética, risible y demencial como la dirigida por Puigdemont y por Junqueras, viva encarnación, mal que les pese, de dos españoles de tronío: de Pepe Gotera y Otilio y sus chapuzas a domicilio.

Carlos I de Libertonia
Fran Carrillo okdiario 1 Noviembre 2017

Putschdemont es un chiste malo. Y en el mundo hay mucha gente que se ríe con los chistes malos. Porque el humor para dummies siempre tendrá su público. Aunque venga otro y te diga que es malo, que no tiene gracia y que de tanto repetirlo ya cansa, da igual. La masa fiel gritará ein volk, ein proces, ein President y sanseacabó.

Todavía hay quienes ven esperanza factual en la República Catalana. Expresan su ciega ilusión apelando a eslóganes prefabricados del pasado, al tiempo que marcan su crédito en el molt honorable con barricadas tuiteras. En la red hay más William Wallace de barretina que seny ilustrado. Y eso se nota. Pero la función ya empieza a ser molesta. Si Putschdemont quiere pasar a la historia como el segundo mandamás de la Generalitat encarcelado por delitos de rebelión y sedición, puede hacerlo, pero que deje ya de jugar con el futuro de un país y abandone esa inteligencia de frenopático incompatible con el desarrollo de una democracia plena.

Su representación en Bruselas ha terminado de convencer al mundo de lo peligroso que es conceder crédito al delirio, sobre todo cuando éste se envuelve en la bandera de la libertad. Los medios de comunicación, que asistieron expectantes, no podían creer lo que acontecía en ese sucedáneo de rueda de prensa, en la que no se concedió la palabra a los corresponsales españoles, salvo a TV3, cadena oficial del régimen. Ni información, ni verdad. Pura y dura escenografía del esperpento. Una más.

Los fugitivos de Bruselas, que así se llama la banda, eligieron una escena entre el monólogo del agua de Tip y Coll y el caminar peripatético de Groucho haciendo de Rufus T. Firefly en Sopa de Ganso. En una mala copia del histrionismo de éste, Putschdemont insiste en la venta de un Estado maldito y opresor que no le permite regresar en condiciones normales para ejercer de verdadero y legítimo President de Catalonia-Libertonia.

Allá en Flandes, donde nació Carlos I, otro Carlos I (de Catalonia-Libertonia) perpetró su réquiem definitivo por los independentistas, a los que dejó colgados Pirineos abajo mientras él se daba a la fuga. Llegó pidiendo árnica y ni sus colegas flamencos le bailaron el ídem. Porque ningún país concede asilo a un delincuente iluminado como ningún casino dejaría entrar a un ludópata sin dinero a sus mesas de cartas. Ahora pide inmunidad, como hacen los delincuentes conscientes de su delito. Mal haría el Estado en concedérsela. Ni inmunidad, ni impunidad. O se sentaría un grave precedente de consecuencias futuras aún más inesperadas para la salud democrática de nuestro país.

El final de todo espectáculo casi siempre llega con la música. Y en el Titanic indepe ya empiezan a escucharse los primeros acordes. Seis fugitivos al toque de corneta desfilaron por Bruselas Avenue para recordarnos que, en el circo, la función acaba cuando los payasos se despiden. La función es la democracia populista que encarnan Putschdemont y sus acólitos.

Hay pruebas flagrantes de sedición
Pablo Sebastián Republica  1 Noviembre 2017

A Artur Mas, que es el padre de este monstruito (en pleno Halloween) de la política que ha resultado ser Puigdemont, le gustaba compararse con Martin Luther King, Mandela y hasta con Moisés. Pero el truco de la vara con la que Moisés partió en dos las aguas del Mar Rojo a Mas solo le ha durado unas horas y el mar se cerró antes de que ‘su pueblo’ llegara a la península del Sinaí.

Y hoy estarán todos los jefes de las tribus ante la Justicia, excepción hecha del pillo de Puigdemont que se fugó a Bruselas dejando a todos sus ex compañeros del Govern y el Parlament a los pies de esa diosa que tiene una venda en los ojos y una balanza y una espada en cada una de sus manos.

Lo de Puigdemont saliendo de manera clandestina de España constituye una vergüenza para Cataluña porque un ex presidente de la Generalitat no puede actuar como un vulgar ladrón, que a lo mejor también es Puigdemont por malversación de fondos públicos. Bastaba que Puigdemont hubiera ido a Bruselas en avión desde el aeropuerto del Prat y en la compañía de su séquito para anunciar una rueda de prensa internacional en la capital de la UE, como luego ocurrió.

Pero Puigdemont ya tenía la mentalidad de delincuente, le encanta dar sorpresas a la policía y el CNI y sobre todo ya tenía planeado huir de la Justicia, lo que se confirmará hoy mismo si no comparece ante la juez Carmen Lamela que lo ha citado a declarar en la Audiencia Nacional.

Puigdemont es, pues, un prófugo y un payaso al que le gusta mucho jugar al escondite. Pero poniendo en peligro a sus ex compañeros de fuga porque con sus declaraciones y actuaciones le está diciendo a la juez que mande a prisión a Junqueras y al resto de su ex govern porque el riesgo de fuga -ante las altas penas a las que podrían ser condenados- existe como lo demuestra el prófugo Puigdemont.

Y también porque Puigdemont declaró en Bruselas que el Gobierno catalán sigue en funciones -también lo ha reiterado Junqueras en el NYT- con lo que el delito continúa vigente y aumenta con la usurpación de funciones. Y está claro que persiste el peligro de destrucción y ocultación de pruebas. Y que los delitos que se imputan a todos ellos son muchos más graves que los de las Jordis, porque cuando se declaró la República en el Parlament la Cámara estaba rodeada por un ‘tumulto’ de vociferantes en favor de la sedición.

Luego hay delito de sedición (y malversación, prevaricación, desobediencia y usurpación de funciones, y en el caso de Puigdemont fuga y desacato a la Justicia) y todo ello merece medidas cautelares de prisión. Y que se cuide la Fiscalía del Estado de recular por motivos electorales o de otro tipo porque si el Estado recula Puigdemont se crecerá y dirá que no se atreven con él ni con su ex govern.

Y lo mismo pasará si no se aplica la sedición y otros delitos a Forcadell que fue una pública agitadora de tumultos en contra de la legalidad, el Estatuto -que ella misma pisoteo en el Parlament- y también contra la Constitución. Y todo ello mofándose de las decisiones del Tribunal Constitucional.

Hoy veremos a todos estos golpistas negando todo y dando excusas por doquier. Máxime cuando ven que su ‘capitán’ se ha fugado del barco a la vista de los acantilados y ha dejado a sus oficiales y tripulación al frente del naufragio. Puigdemont debió quedarse en el puente de mando hasta el final y declararse ante el juez como único responsable del golpe de Estado para intentar salvar a sus oficiales del hundimiento general en el que todos ellos están. Pero Puigdemont, además de ser un cobarde, ha demostrado que no tiene dignidad. Es un prófugo que tarde o temprano caerá

Es la hora de la justicia
Editorial La Razon 1 Noviembre 2017

De todo lo que le oímos decir ayer a Puigdemont en Bruselas, sólo hay tres cosas que pueden ser ciertas –con la precaución debida de que con tan mendaz personaje todo es posible– y tenidas en cuenta. La primera, que no ha pedido asilo al gobierno belga, aunque sería mejor decir que ante su pretensión le fue rotundamente denegada. La segunda, que acata las elecciones del 21-D, que es como decir que acepta la aplicación del artículo 155 y, por consiguiente, su propio cese. Y de paso su rotundo fracaso político.

Sólo desde ese hundimiento puede comprenderse su pérdida del sentido de la realidad y el espectáculo ofrecido ayer, el último, aunque todo indica que continuará. La tercera evidencia es que Puigdemont se ha fugado, o por lo menos se ha quedado fuera del alcance de la Justicia, lo que complica todavía más su situación. Una huida indigna con la que abandona a quienes prometió lealtad animándoles a resistir.

El resto de su comparecencia fue un cúmulo insoportable de insultos a la sociedad española, al Estado de Derecho y, de manera especial, a nuestro sistema judicial. Pese a sus reiteradas muestras de persistir en el delito de rebelión, a sus llamamientos a la desobediencia y a enfrentarse al incumplimiento de la legalidad, se atrevió a poner en duda que tuviera un juicio con garantías. Todo indica que lo verá pronto.

Lo que Puigdemont no explicó en ningún momento –tampoco nadie se lo pudo preguntar: en su comparecencia sólo aceptó cinco preguntas acordadas y la única española fue de TV3– es que su delito era haber infringido la legalidad democrática reiteradamente, Constitución y Estatuto. Pero más pronto que tarde deberá dar cuenta ante la Justicia, con todas las garantías. La juez Carmen Lamela ha aceptado quedarse con la investigación por malversación, sedición y rebeldía –delito este último que se dejó abierto a criterio de la magistrada– y ha citado a Puigdemont, Junqueras y al resto de ex consejeros a declarar el jueves y viernes en la Audiencia Nacional.

Por su parte, el Tribunal Supremo también admitió la querella contra Carme Forcadell y el resto de la Mesa del Parlament que votó a favor de la tramitación de la declaración de independencia. La maquinaria judicial, la herramienta con la que se defiende el Estado de derecho, está en marcha. Puigdemont puede declararse en rebeldía y prolongar en Bruselas o en cualquier otro lugar del mundo un proceso que se alargaría hasta noventa días después de cursarse la orden de entrega y detención para abrirse las pesquisas y decidir su extradición. Puede que sea este escenario el que busque, hacer campaña y desprestigiar a las instituciones españolas, pero él y el resto de dirigentes separatistas investigados deberían tener una defensa más realista y ajustada a derecho, abandonar el criterio de que están sometidos a un «juicio político» y afrontar la realidad de que un ataque frontal al Estado de Derecho tiene consecuencias.

Su desesperada huida empieza a dejar víctimas. Ha pisoteado la dignidad de la Generalitat y se ha burlado de miles de catalanes que, con la mejor intención, creyeron que la independencia era viable en dieciocho meses y que él sería el garante moral del nuevo Estado. Nada más lejos y más crudo: la aparición de Puigdemont ayer sólo buscaba salvarse él mismo y paliar las consecuencias penales de su golpe a la legalidad democrática, intentando internacionalizar su caso, pero sólo el suyo. Todo el bloque separatista, desde ERC a la CUP, ya ha reconocido que el «proceso» era una quimera inmadura, lo que no impidió que la mentira siguiera rondando en busca de una comprensión internacional que no llegará. Ahora tiene la palabra la Justicia.

Cataluña: una elegía económica
El daño que se ha hecho ya es muy considerable. Pero todo tiene solución, volviendo a la legalidad constitucional. Para eso supimos redactar con catalanes como Roca Tura y otros muchos la Constitución del 1978.
Ramón Tamames. La Razon  1 Noviembre 2017

Todo es de lo más surrealista: cuando ocupaban el área de mayor prosperidad de España, cuando mandaban tanto en el resto del país, cuando el empleo estaba en máximos tras la Gran Recesión de 2008 a 2013, cuando el turismo por tierra, mar y aire batía récords, y cuando Barcelona, la ciudad más importante del Mediterráneo era un potente imán para toda clase de convocatorias, en esas circunstancias bonancibles, plantearon una independencia inverosímil. Con todas las inconveniencias imaginables: salir de Europa, no tener moneda propia, perder la banca que por fin ya tenían –con La Caixa y el Sabadell–, y entrar en una posible depresión de largo plazo. Más que un informe, entendemos que este escrito es una elegía.

Los empresarios, temerosos de la reacción excluidora de su propia Generalidad, no estuvieron a la altura, y no protestaron suficiente por una deriva hacia la fantasía y el desastre. Hubo notables excepciones, como la de José Luis Bonet, que nunca dudó en plantear, desde el principio, lo absurdo de una operación que podría causar incertidumbres, desconfianzas, y posibles empobrecimientos futuros. Y para mayor inri de los gestores de tanta desgracia, cabría recordar aquello que dijo Tarradellas: «En política puede hacerse de todo, menos el ridículo», como está acabando por serlo la «tocatta y fuga» de Puigdemont a Bruselas.

Dicen los de la secesión que son europeístas y lo que hicieron fue preparar minuciosamente su exit de Europa. Dicen que estaban por la prosperidad de los catalanes, y no dudaron en poner en peligro sus mercados más importantes, los europeos incluido el resto de España. Juraron y perjuraron que los bancos no se irían nunca, y fueron los primeros en emprender el éxodo, para no quedarse sin el recurso al BCE. Y manifestaron que las principales empresas se quedarían para siempre en una Cataluña independiente, cuando, llegado el momento, la inmensa mayoría por empleo y facturación trasladaron sus sedes sociales y fiscales a otras plazas financieras de España.

Además, hicieron todo eso sabiendo que no se iba a conseguir la independencia verdadera, sino una autoproclamación al estilo de «Viva Cartagena». Porque esta vez, la intentona de Mas/Junqueras con la CUP hace el número 11 de los planteamientos de irse: algo que empezó, más o menos, hace 600 años, con el Compromiso de Caspe de 1412. Cuando tras la decisión de elegir un nuevo monarca para la Corona de Aragón, como no resultó ser el preferido del Conde de Urgel y sus huestes –los independentistas de entonces–, los urgelistas se levantaron en armas contra un acuerdo tomado conforme a unas reglas del juego predeterminadas.

Y eso mismo sucedió en sucesivas operaciones en la misma dirección. Así, en 1652, después del Corpus de Sangre de 1640, y de tener un rey de Francia como Conde de Barcelona por más de una década –vejando a los catalanes–, se dieron cuenta de que en España eran más libres y vivirían mejor. Ironías de la Historia...

Y otro tanto aconteció después en 1701. Apoyaron inicialmente al nuevo rey Felipe V, para pocos años después, por una miserable conjura británica con algunos tránsfuga locales, los independentistas de entonces se pasaron al pretendiente austríaco. En aquella guerra civil, de la que después tuvieron que volver a España una vez más. En esta ocasión, para avanzar durante casi un siglo en la senda de la prosperidad económica, como pusieron de relieve los historiadores Pierre Vilar y Jaime Vicens Vives; hoy vituperados por los falsos narradores de una historia inventada para Cataluña con el objetivo único de sembrar el odio antiespañol.

No tiene sentido lo que se hizo, y por eso los empresarios conscientes, votaron ya a la República Catalana, como se dice vulgarmente, «con los pies»: con la marcha de directivos fuera de Barcelona y otras ciudades catalanas a sus nuevas sedes al Sur del Ebro.

Pero la crisis constitucional que estamos atravesando también tiene unas enseñanzas que en un tiempo, previsiblemente no muy largo, serán bien aleccionadoras. Se verá lo que ha sido el intento de crear las condiciones para la salida de Europa, lo que son los boicots que pueden producirse sobre productos catalanes, las inversiones que dejarán de llegar, las empresas que no se crearán en lo sucesivo en las cuatro provincias del Principado. Todo eso va a dar mucho que pensar frente a los que propiciaron tanta incertidumbre –entre los sentimientos y las conveniencias personales a veces más que obscuras–: un voto contrario a quienes enarbolaron una estelada, invento fantasioso y pseudocaribeño contra la vieja señera.

En resumen, el daño que se ha hecho ya es muy considerable. Pero todo tiene solución, volviendo a la legalidad constitucional. Y para eso supimos redactar –con catalanes como Roca Junyent, Solé Tura y otros muchos– la Constitución de 1978, con su artículo 155, que no es otra cosa que la intervención federal para poner las cosas en su sitio, como tienen todos los países en que existen regímenes autonómicos.

Dentro de unos meses se comprobará que Cataluña, dentro de España, continuará siendo un espacio más que apreciado, y al que retornarán los impulsos de prosperidad económica y de consenso verdadero, por unas relaciones estructurales con el resto del país de cuya fortaleza nadie podía dudar sino los enloquecidos secesionistas.

Cómo afrontar el 21-D: justicia justa y política inteligente
En una crisis de Estado como la que vivimos, la única respuesta válida es, como diría Rubalcaba, la que sea a la vez firme e inteligente. Si es firme pero no inteligente, fracasará
Ignacio Varela El Confidencial 1 Noviembre 2017

Es la primera vez en 40 años que el nacionalismo catalán se ve fuera del poder. Desde el regreso de Tarradellas no ha pasado un día sin que el nacionalismo tuviera el mando (en la época del tripartito CiU fue oposición, pero ERC fue gobierno). Valerse del poder es la única forma de hacer política que han conocido; sacarlos de él es como sacar a un pez del agua. Esta angustia de verse fuera de las instituciones ha sido determinante en la decisión, humillante para ellos, de concurrir a las elecciones del 155.

En esta carrera del 21-D que han aceptado a la fuerza, corren un riesgo potencialmente letal: convalidar las elecciones de Rajoy y, además, perderlas. Boicotear la convocatoria les habría evitado lo primero, pero se habrían autocondenado a la intemperie. Ganar justificaría el sapo gigantesco que están haciendo tragar a sus partidarios. Pero participar para perder les supondría un daño político y moral irrecuperable, y ellos lo saben. Participar los hace cornudos; perder los haría, además, apaleados.

Para prevenir ese escenario tétrico, necesitan resolver tres problemas: primero, cómo restablecer y volver a imponer su marco discursivo sobre el significado de las elecciones. Segundo, cómo movilizar en las urnas a un electorado que hoy probablemente se siente abatido y desconcertado ante el incompetente fracaso de sus líderes. Y tercero, cómo romper la baraja en el caso de que no logren ninguno de los dos anteriores y la derrota pase de posibilidad a certeza.

En mi opinión, nada en la actual relación de fuerzas les favorece. Sólo pueden conseguir esos objetivos si el Estado o los partidos constitucionales se lo facilitan con sus errores (no sería la primera vez). Vamos por partes:

Restablecer el marco. En su patética rueda de prensa de Bruselas, Puigdemont repitió una frase clave: nosotros aceptaremos el resultado de las elecciones, pero el Estado tiene que decir si lo aceptará también. Es inocultable que tras esas palabras está el intento de convertir la votación del 21-D en un nuevo referéndum. Si perdemos, admitiremos que hay que aplazar la independencia; pero si ganamos jugando en el campo y con las reglas del adversario, la DUI habrá quedado definitivamente refrendada y podremos seguir adelante con ella. Lo que Junqueras ha llamado “usar las elecciones para validar la República”.

El mayor error que puede cometer el constitucionalismo en esta campaña es entrar en ese juego y alimentar el juego plebiscitario, aunque sea verbalmente. El 21 de diciembre no se vota sobre la independencia ni sobre la República ni sobre la DUI, esa pantalla ya ha pasado. Son unas elecciones autonómicas y de ellas, gane quien gane, sólo puede salir un gobierno autonómico y un parlamento autonómico. Cualquier otra cosa –por ejemplo, algunos planteamientos frentistas- es suministrar al independentismo el oxígeno que ahora le falta.

Movilizar. La historia dice que en las elecciones autonómicas de Cataluña el nacionalismo siempre se ha beneficiado de una mayor participación de sus fieles y de la abstención de los no nacionalistas. Pero tras este terremoto político, los precedentes valen de poco. Aparentemente, la situación de partida es la contraria: un electorado nacionalista frustrado por el fracaso del 'procés' y tentado de desentenderse de unas elecciones que, para ellos, nacen de una derrota. Y un electorado no nacionalista más motivado que nunca, definitivamente desinhibido y que, tras haberse quitado la mordaza, vive el momento como una ocasión única para sacudirse el yugo.

Descartada la euforia, la única forma de reactivar la movilización en el espacio nacionalista es mediante el miedo o el sentimiento de agresión.

El miedo vendría de que prevaleciera en el campo constitucional un discurso con resonancias revanchistas, el del “a por ellos” y el escarmiento ejemplar. Me consta que hay sectores –incluso dentro del Gobierno- a los que cuesta retener para que no se lancen por ese camino. Supongo que aquí es pertinente recordar el tremendo error de Mayor Oreja y Redondo en 2001 en el País Vasco, que con una estrategia de ese tipo provocaron una reacción defensiva de cierre de filas en el nacionalismo y brindaron a Ibarrretxe una victoria resonante en unas elecciones que tenía perdidas.

La reactivación del victimismo como motor electoral podría venir de actuaciones judiciales que adquirieran más apariencia de persecución y venganza que de justicia. Algunas de las cosas que dice y hace el muy imprudente y lenguaraz fiscal general del Estado ayudan poco. Una dieta de silencio por su parte sería saludable para todos.

Preparar la retirada. No duden de que todos los querellados e imputados –quizá, con la excepción del propio Puigdemont- ocuparán lugares de honor en las candidaturas independentistas. Una orden de prisión masiva en medio del proceso electoral brindaría una coartada imbatible al secesionismo para deslegitimar las elecciones ante el mundo, romper la baraja y abandonar la competición. Imaginen los titulares: el Estado español encarcela a los principales candidatos nacionalistas antes de las elecciones. Si una carga policial torpemente decidida y peor ejecutada bastó para enturbiarlo todo el 1 de octubre, no quiero ni pensar en el vendaval impugnatorio que se desataría en este caso.

Si se considera que la participación de los independentistas el 21-D es una prioridad estratégica –puede haber quien no lo vea así-, conviene no abrirles una vía de escape tan fantástica, que muchos les exigirían pero que usarían sin duda en el caso de que las encuestas les pinten bastos.

No se puede ignorar que una vez que se han convocado las elecciones, todo lo que ocurra en estos 50 días queda inevitablemente contaminado de campaña y tiene consecuencias sobre el voto. Lo que se aplica también a la acción y a los tiempos de la justicia.

Esto no supone que abogue por ninguna clase de impunidad. Los delincuentes tienen que pagar por lo que han hecho. La justicia debe ser siempre justa, pero no necesariamente ciega. Al revés, conviene que mantenga los ojos bien abiertos para reconocer el entorno y no producir un efecto contrario al que busca, que es el fortalecimiento del Estado de derecho y el debilitamiento de sus enemigos.

En una crisis de Estado como la que vivimos, la única respuesta válida es, como diría Rubalcaba, la que sea a la vez firme e inteligente. Si es firme pero no inteligente, fracasará. Y renunciar a la firmeza puede que parezca hábil, pero no sería inteligente y fracasaría también.

Nadie dijo que esto fuera sencillo, ni siquiera cuando el adversario actúa tan estúpidamente como los independentistas durante la última semana.

Puigdemont se atrinchera en el engaño
EDITORIAL El Mundo 1 Noviembre 2017

Tan lejos siempre de la huella de Tarradellas, Carles Puigdemont continúa empeñado en horadar el socavón del ridículo, que es lo último que puede permitirse un político. La declaración de independencia aprobada en el Parlament ha devenido en una república virtual que el ex president ansía seguir alimentando desde el exterior. Puigdemont, que deberá comparecer en la Audiencia Nacional este jueves acusado de rebelión y sedición, compareció ayer en una caótica rueda de prensa en Bruselas para presentarse como presidente legítimo de Cataluña y exigir impunidad. Los subterfugios con los que trata de alargar la ficción del procés son una infamia que le sitúan no ya fuera de la ley, sino directamente del mínimo contacto con la realidad.

Lo único bueno de este esperpento es que toda Europa puede comprobar ya el paradigma de nacionalpopulista en el que se ha convertido el presidente cesado de la Generalitat. Escondido en una retórica huera, sigue negándose a aceptar el fracaso de su hoja de ruta. Sus palabras mutaron en una clase práctica de populismo. Denunció el 155 como un ejercicio autoritario, pero dijo acatar la intervención de la Administración catalana. Aseguró que España no ofrece garantías procesales, pero matizó que no va a "escapar a la acción de la Justicia". Y no pedirá asilo a Bélgica, aunque supeditó su retorno a España a la seguridad de ser sometido a un "juicio justo".

Puigdemont busca convertir el acatamiento de facto de la legalidad en un pretendido acto de insurrección. Un contrasentido que nadie puede tomarse en serio en la UE, pero que revela la deriva de un Govern partido: mientras Puigdemont y cinco consellers huyen a Bruselas para protegerse de la Justicia española e inventarse la fábula del exilio, el resto del gabinete permanece en Barcelona. En todo caso, la denuncia de Puigdemont sobre la supuesta virulencia del Estado no sólo no casa con la realidad -España, obviamente, dispone de un sistema democrático consolidado- sino que resulta ridículo a la vista de la suave materialización del 155 por parte del Gobierno.

En este contexto, Puigdemont ya ha planteado las elecciones del 21-D como plebiscitarias. La realidad es que, pese a proclamar la independencia, el bloque independentista se resigna a presentarse a estos comicios. Este paso significaría el retorno de los separatistas a la legalidad, si bien lo deseable sería que el PDeCAT regresara también a su tradicional catalanismo pactista. Para eso es necesario que Puigdemont abandone su absurdo quijotismo y se comporte con arreglo a la dignidad institucional que exige su posición.

“Como la liberación de París en agosto del 44”
Jesús Cacho vozpopuli.com 1 Noviembre 2017

Una sensación de alivio inunda Barcelona. Como si de repente hubiera empezado a correr el aire, como si la presión asfixiante a la que durante décadas el nacionalismo sometió a la sociedad catalana hubiera cedido de forma súbita, hubiera explotado haciendo posible respirar el aire de un otoño luminoso, la luz de un domingo que, por segunda vez en menos de un mes, cubrió la ciudad con miles de banderas rojigualdas convertidas de repente en símbolo de libertad. A las 10:30 de la mañana del domingo nada hacía presagiar lo que estaba a punto de ocurrir. El silencio de un día festivo seguía reinando en Ganduxer, en Mandri, en Paseo de la Bonanova. Y de repente una familia al completo, cada uno con su correspondiente bandera, sale de un portal de Escuelas Pías, e inmediatamente otra sale de Vía Augusta y una más de General Mitre… A las 11 de la mañana, el Turó Parc era una procesión de grupos y familias camino de la Avenida de Pau Cassals, dispuestos todos a desembocar en la plaza de Francesc Macià para unirse allí a la marea humana que, banderas al viento, avanzaba ya copando la calzada central de la Diagonal, hacia el lejano obelisco que preside su encuentro con el Paseo de Gracia.

Mucho antes de la hora fijada para el arranque oficial de la manifestación, cientos de miles de catalanes procedentes de Hospitalet, de Cornellá, de Santa Coloma o Badalona, gentes en su mayoría de condición modesta, ocupaban ya la plaza de Cataluña y sus alrededores, en lo que fue una gigantesca manifestación, la segunda en menos de un mes, que ha roto con estrépito la columna vertebral de ese nacionalismo reaccionario que se creía dueño de la calle y que durante años se atribuyó, en su infinita soberbia, la representación de todo el pueblo catalán. Nunca más podrán decir que la calle es suya. Jamás pude imaginar, ni siquiera en mis años mozos de estudiante de Náutica en Plaza de Palacio, finales de los sesenta, que un día llegaría a ver cientos de miles de banderas españolas, convertidas en símbolo de la rebelión de un pueblo contra la opresión de ese nacionalismo de raíz etnicista y totalitaria, ondeando por las calles de Barcelona. “Ha sido como la liberación de París en agosto del 44”, me decía Ramón, una lágrima furtiva surcando su rostro curtido, un andaluz que emigró a Cataluña hace 57 años, cuando sólo tenía 18, en busca de una vida mejor, cansado de recoger aceituna en su Andújar natal. “Nunca pensé que un día tendría que venir a defender la Cataluña que me dio trabajo y la España en la que nací de quienes quieren destruirlas”.

El levantamiento de los catalanes, de esa mayoría silenciosa que se creía muerta, frente al nacionalismo rampante ha sido el fenómeno político más importante ocurrido en Cataluña y en España en mucho tiempo, un acontecimiento de primera magnitud que entierra el prusés y reclama pleno protagonismo en el diseño del futuro español. Ningún Gobierno de la nación podrá ya ignorar este movimiento, tan espontáneo como revolucionario, producto del hartazgo contra la opresión independentista. Revulsivo también del orgullo democrático español, de reconciliación con la bandera constitucional, que cual mancha de aceite se ha extendido por toda España para configurar el renacimiento de la nación dispuesta a regenerar la vida política y prestigiar las instituciones, decidida a barrer con ese nacionalismo que, como escribiera Borges, “es el canalla principal de todos los males. Divide a la gente, destruye el lado bueno de la naturaleza humana y conduce a la desigualdad en la distribución de la riqueza”, pero también con la corrupción de un periodo, el de la Transición, que hay que dar definitivamente por muerto.
Los enemigos de la libertad siguen siendo muy fuertes

“Como la liberación de París en agosto de 1944”, una batalla que también comenzó con la sublevación de la Resistencia francesa en la ciudad. Nuestros nazis, nuestros totalitarios supremacistas, nuestros expertos en la mentira, nuestros magos en la adulteración de la palabra, nuestros brujos en la manipulación de la historia y el dirigismo de los sentimientos, siguen, sin embargo, aquí, tan fuertes como siempre, a pesar de que el impacto provocado por el 155 les tenga ahora mismo contra la lona, perdidos y desorientados, como el boxeador que deambula zigzagueante por el ring tras recibir un gancho en plena mandíbula. Nada más falso que la sensación, que de pronto parece haberse apoderado de muchos, de que el nacionalismo ha sido barrido de Cataluña. Los enemigos de la libertad siguen estando ahí, siguen siendo muy fuertes. Y no me refiero a ese patético Puigdemont que ayer dio una nueva muestra de su gallardía en Bruselas, donde se ha exiliado huyendo de la justicia española cual Capitán Araña dispuesto a ponerse a salvo el primero, pero hombre de Dios, Puchi, cariño, que hay señoras, ¿y cómo has podido dejar en tierra a la venerable Forcadell, musa sectaria del prusés? De verdad que es de no creer, ¿es que por ventura no había un asiento para ella en ese coche que te llevó por la frontera camino de Marsella? ¿Ni siquiera en el maletero? Total que Dencas, jefe de los tenebrosos escamots, huyó en 1934 por las alcantarillas y Puchi ha puesto pies en Polvorosa por la frontera. La misma cobardía. La misma ignominia. Una simple variante del manual de fugas del independentista catalán en estado de busca y captura.

Más allá del espantoso ridículo con el que estos días nos están obsequiando Jordis y Puchis, es una evidencia que el nacionalismo será capaz de reconstruir su discurso y defender con toda la dureza imaginable sus posiciones si es que el Estado no les desaloja antes de las mismas con la ley en la mano. Son 100.000 las personas que, tirando por lo bajo, han estado viviendo desde hace décadas del prusés, ello sin contar las que, indirectamente, lo han hecho como parásitos de esa intrincada red clientelar que copa todos los ámbitos de la vida, no solo la económica, de Cataluña. Y es obvio que en esa defensa numantina no cabe descartar que haya gente dispuesta incluso a llegar a la violencia. Desmontar ese entramado de intereses totalitarios, esa red clientelar tejida por el régimen golpista del 3% en las últimas décadas, era una obligación del Estado a la que Mariano Rajoy ha renunciado, sacrificando ese objetivo irrenunciable al impacto de ese adelanto electoral que, desconcierto nacionalista aparte, supone jugárselo todo a una carta el 21 de diciembre.

Oído por quien esto suscribe en la tarde de este domingo, 29 de octubre, en un pequeño parque infantil aledaño a la plaza San Gregorio Taumaturgo. Una madre trata de anudar una pequeña pulsera con los colores de la bandera española en la muñeca de su hija. La niña protesta, “pero mamá, que la profe nos ha dicho que no podemos llevar banderas españolas a clase”. La madre, que se ha venido arriba tras la gran manifa de la mañana, le espeta: “Pues tú la vas a llevar mañana, y si te dice algo me lo cuentas, que ya iré yo a hablar con ella”. Eso es lo que hay, lo que habría que arreglar en Cataluña, Mariano, eso es lo que es imprescindible desmontar: la estructura de ese Estado de corte totalitario montado por el nacionalismo durante los últimos 40 años. Es a eso a lo que has renunciado. Esperemos que no tengas, que no tengamos, que lamentarlo.

Ni truco ni trato. Día de difuntos para el “procés”
Carlos Gorostiza vozpopuli.com 1 Noviembre 2017

Aquella astucia que Artur Mas tanto ponderaba como virtud del avispado independentismo no ha servido al fin, de nada. Los muchos trucos, más bien trampas gruesas, que Forcadell ha venido haciendo en el Parlament desde septiembre, la excitante y entretenida logística de ocultación y colocación de urnas del 1 de octubre, los malabarismos con el censo electoral, las fotos fakes de los miles de heridos que trataban de compensar el escaso número de heridos reales ingresados y los posteriores juegos de trileros de Puigdemont, escondiendo la bolita de la DUI a propios y extraños, han llegado tan lejos como podía llegar toda simulación; hasta que llega el día de la verdad. El mismo día en que los padres de la nueva patria catalana pidieron voto secreto para tratar de esconderse así de la acción de una ley que sabían bien que les llegaría, porque sabían que esa era la verdad y no la que venían simulando.

Súbitamente el expresident y sus cinco ex consejeros, encontraron urgentísimo irse a Bruselas a dirigirse a los periodistas como si fuesen hooligans del soberanismo. En la rueda de prensa en la capital de Europa Puigdemont no solo no respondió a la pregunta sobre los catalanes que no piensan como él, sino que, después de haber hecho mangas y capirotes de las normas democráticas, del Estatuto y de los reglamentos parlamentarios, tuvo ayer la humorada de reclamar respeto al resultado electoral por parte de los partidos que han impulsado su convocatoria legal.

La realidad innegable es que el procés se ha estrellado finalmente contra la realidad, pero no como se decía de un supuesto choque de trenes sino más bien como le pasaba al coyote de los dibujos animados que, de puro listo, se estampaba él solo.

Asombra, ciertamente, ver cómo el catalanismo moderado decidió un día abandonar el “trato”, que siempre había sido su estrategia, para dejarse arrastrar por el entusiasmo del segmento pijo-revolucionario que tenían en casa y tratar de hacerle un “truco” a España, a la que presumían torpe y lela, de tanto repetírselo a sí mismos.

No ha valido, claro. Ahora ni truco ni trato. Los cargos independentistas serán procesados, con toda normalidad, los funcionarios de la Generalitat seguirán trabajando como es habitual, pese lo excepcional de esta situación provisional y el 21 de diciembre habrá urnas legales, censos, interventores, cabinas, Junta Electoral y todo lo que corresponde, sin trucos. Con todo el respeto a la Ley y con toda normalidad.

Bueno, con una normalidad algo cambiada. Porque el delirio independentista y su disfunción cognitiva de lo que era la realidad que le rodeaba, ha hecho que en la propia sociedad catalana haya despertado y tomado la palabra un segmento de ciudadanos que los nacionalistas siempre ignoraron y desdeñaron pero que estaba ahí, fuera del poder, trabajándose cada día sus garbanzos (o sus patés de oca, que de todo hay también ahí). Un segmento de sociedad acostumbrado a la discreción y, tal vez por ello, cuidadosamente ignorado también por los políticos de España. Un sector social al que la irresponsabilidad de los catalanistas primero sorprendió, pero después alarmó, y mucho. Tanto que ahora esos catalanes han levantado la voz y las banderas, con dos consecuencias previsibles. La primera, que ya no van a poder ser arrinconados tan fácilmente por los grandes partidos nacionales y la segunda, que va a hacer que los nacionalistas, incluso aunque ganasen las elecciones legales y legítimas del 21 de diciembre, ya no podrán avanzar por terrenos tan llanos y confortables como los que se encontraban hasta ahora y a los que estaban acostumbrados.

Este extraño Halloween, tan inquietante y absurdo para los de mi generación, ha resultado un buen trasunto del fracaso del independentismo catalán, al que, de tanto jugar al truco y al trato, lo que le ha llegado al fin ha sido su propio día de difuntos. El fiscal General del Estado, José Manuel Maza, ya ha enseñado la bolsa de amargos “ caramelos ” que tiene preparada para Carles Puigdemont y otros 19 cargos del Govern y de la mesa de la cámara catalana. Ni truco ni trato.

Un ridículo histórico
Joaquim Coll Cronicaglobal 1 Noviembre 2017

Entretenidos por los pequeños detalles de la actualidad, corremos el riesgo de no ser conscientes de la enorme dimensión de lo que ha pasado en Cataluña estas semanas. El separatismo no solo ha fracasado en sus objetivos políticos, sino que ha acabado enterrando cinco años de procés con un ridículo insoslayable. Se ha producido el hundimiento de su relato en todos los frentes, desde el carácter indoloro para la economía de la intentona secesionista, hasta la creencia en la mediación internacional una vez consumado el 1-O o los reconocimientos diplomáticos que llegarían tras la DUI. Y por si los elementos exógenos del gran fiasco no fueran suficientes, resulta que el Govern separatista no había preparado, se reprocha ahora abiertamente desde la CUP, las estructuras de Estado y los mecanismos de ocupación del territorio para hacer efectiva la unilateralidad tras el nacimiento de la República catalana.

El daño causado por los líderes separatistas a toda la sociedad catalana no tiene parangón en democracia y el engaño a sus votantes ha sido masivo. Sobre el amplio catálogo de mentiras y fracasos habrá que insistir muchas veces antes del 21D para exigir responsabilidades a aquellos dirigentes del procés que vayan a concurrir a las elecciones autonómicas. Muy particularmente a Oriol Junqueras, principal aspirante, según las encuestas, a presidir la Generalitat. Ayer mismo publicó un artículo en La Vanguardia, explicando su labor en estos 21 meses al frente del Departamento de Economía. Pues bien, ahora resulta que la independencia ni nada relacionado con el procés figuraba entre sus objetivos como número dos del Govern. ¡Increíble! La pregunta es si sus electores, no ya los cargos paniaguados de ERC, se lo tendrán en cuenta o le volverán a votar por simple melancolía.

No solo el relato independentista se ha hundido, sino que sus líderes han acabado protagonizando un final vergonzoso que debería enterrar sus carreras políticas para siempre (a la espera de lo que en algunos casos determine la justicia en cuanto a posibles delitos). La DUI votada secretamente fue un falsete, un intento de dar una pequeña satisfacción a su electorado y al activista de la calle para esconder una derrota incontestable y salvar las evidencias de una división interna muy profunda. Las caras ese día en el Parlament de Puigdemont, Junqueras y Forcadell eran reveladoras del triste engaño. El fin de semana, los miembros cesados del Govern estuvieron básicamente escondidos, mientras los comités de defensa de la república esperaban instrucciones para llevar a cabo la resistencia. Carles Puigdemont difundió el sábado al mediodía una insustancial declaración jugando como siempre a los equívocos. Ahora sabemos que estaba ultimando los preparativos de su "huida" a Bélgica con parte de sus exconsellers.

El lunes a primera hora de la mañana solo Josep Rull, que quiere encabezar la lista por el PDeCAT en competencia con el moderado Santi Vila, se hizo una selfie desde su despacho, al que accedió furtivamente, para abandonarlo rápidamente tras el aviso de los Mossos de que se arriesgaba a sumar otro delito. No hubo ningún acto de desobediencia en la Generalitat, ni sombra alguna de esas multitudes que debían concentrarse ante las puertas de las consejerías para evitar la ejecución material del 155. Y cuando al mediodía del lunes, poco después de hacerse pública la querella de la Fiscalía General del Estado, se dio a conocer la noticia del viaje secreto de Puigdemont en busca de una posible demanda de asilo, el ridículo alcanzó la categoría de esperpento y casi pareció emular esa patética fuga del conseller de Governació Josep Dencàs por las cloacas del Palau de la Generalitat en octubre de 1934.

Ayer Puigdemont intentó reparar la imagen de bochorno justificando su presencia en Bruselas por razones de seguridad, afirmando que en Cataluña se había instalado el “caos” desde el 1-O tras la actuación “represiva” del Gobierno español, lo que fue visiblemente negado por los periodistas que seguían en directo la rueda de prensa. El cesado president no aclaró si pensaba volver a España y negó que pretendiera pedir asilo político, aunque lo más probable es que lo intente cuando se produzca la orden europea de detención y entrega, pues para eso ha contratado a un abogado belga especialista en la materia. Se presentó encabezando parte de un Govern en el exilio (que dispone de página web usurpando los logos oficiales de la Generalitat y el diseño corporativo), aunque avaló al mismo tiempo la estrategia de los partidos independentistas de presentarse a las elecciones autonómicas convocadas por el Gobierno español para convertirlas en otras plebiscitarias. En su constante huida hacia delante, ahora para eludir la cárcel, son personajes incapaces de recapacitar sobre su insoslayable ridículo.

España El TSJC lo investiga
Mossos de paisano alertaron el 1-O a los colegios electorales de los movimientos de la Policía
Los agentes iban en coches camuflados y seguían órdenes de sus superiores, según señala un informe de la Brigada de Información de la Policía Nacional.
Alejandro Requeijo Daniel Montero El Espanol 1 Noviembre 2017

"Mossos d'Esquadra de paisano y con vehículos camuflados controlaron los dispositivos del CNP (Cuerpo Nacional de Policía) en horas previas a la apertura de los colegios electorales, alertando a los responsables de las mesas electorales de dichos dispositivos". Esta grave acusación contra la Policía autonómica catalana sobre su papel el 1-O es sólo una de las actuaciones que recoge la Brigada de Información de Barcelona de la Policía Nacional en un demoledor informe al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

Se trata de un documento de 33 folios elaborado el pasado 13 de octubre y que obra ya en poder del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. La Brigada de Información de Barcelona hace un exhaustivo repaso de sus intervenciones a lo largo de 51 colegios electorales el pasado 1 de octubre y refleja, no sólo la pasividad de los Mossos d'Esquadra, sino "actos de colaboración real y efectiva para el desarrollo del referéndum ilegal".

La Policía añade además que el proceder de los Mossos "sólo puede ser consecuencia de una actuación policial coordinada y sujeta a previas instrucciones de los Jefes de Mossos d'Esquadra y por ende de los responsables de la Consejería de Interior de la Generalitat, en una última instancia responsable de la convocatoria del referéndum ilegal". Los investigadores respaldan estas conclusiones en actas de atestado y grabaciones de DVD que adjuntan al documento.

En un vehículo de Presidencia de la Generalitat
Detalla el informe que en el colegio Pau Romeva de la calle Pisuerga de Barcelona "dos individuos alertaron de la intervención inminente del CNP y acto seguido las puertas fueron cerradas desde dentro para evitar la entrada". "La vigilancia sobre los citados individuos determinó que se trataba de dos miembros de los Mossos d'Esquadra que se trasladaban en un vehículo perteneciente a la Generalitat de Cataluña, Departamento de Presidencia". También en el colegio Gayarre de la ciudad Condal "un mosso alertó a los votantes de la intervención del CNP".

La investigación policial incluye datos sobre algunos colegios en los que la Policía no llegó a requisar material, pero eso no impidió comprobar el modo de actuar de los Mossos. Según relata el informe -indicando los lugares exactos- los agentes dirigidos entonces por el mayor Josep Lluís Trapero presenciaron el recuento de votos con los organizadores, recogieron urnas al finalizar y las llevaron a sus dependencias policiales o almacenaron material del referéndum en un vehículo camuflado de la Generalitat.

Mossos que sostenían urnas mientras se votaba
También se ubican los puntos en los que los mossos usaron coches camuflados para controlar los colegios e incluso en uno de los centros, el colegio Pit Roig, los agentes autonómicos "sostenían las urnas mientras las personas congregadas depositan las papeletas". En la escuela El Arenal de Levante de Barcelona fue un mosso quien comunicó a los medios de comunicación congregados en la puerta que se estaba procediendo al recuento de papeletasy, por tanto, no era necesaria la recogida de urnas.

Otro hecho significativo tuvo lugar en la intervención policial realizada en los servicios centrales del Departamento de Educación. Allí, una de las personas que oponía resistencia a la Policía era la consellera Clara Ponsatí, "junto a otra que le acompañaba portando un arma, resultando ser su escolta perteneciente al Cuerpo de Mossos d'Esquadra". También en Gerona, en el colegio Verd, ubicado en la calle Tomás de Lorenzana, a un agente le fue sustraída una cámara go-pro que portaba durante la intervención.

Esas cámaras de pequeño tamaño las llevan los agentes precisamente para dotar de transparencia a sus actuaciones y al mismo tiempo poder identificar posibles agresores. El informe cuenta que la grabación recogida por esa cámara "fue posteriormente emitida en abierto en sucesivos días por la Televisión de Girona y publicada en la prensa digital".

"En el colegio había presencia de mossos en actitud pasiva". Esta frase se repite en la mayoría de resúmenes incluidos en el informe sobre los colegios en los que intervinieron los policías, al igual que sucede en los informes remitidos por la Guardia Civil a la Audiencia Nacional. En uno de los centros habilitados, en Gerona, un mosso llegó a dirigirse a los agentes de la Policía para decirles: "Qué vergüenza lo que estaís haciendo".

En otro de los centros, el instituto Comte de Rius de Tarragona, llegaron a enfrentarse miembros de lo que la Policía llama "izquierda independentista" con los interventores del PDeCat que se vieron obligados a entregar las urnas a los agentes. Según el informe, los primeros profirieron gritos de "traidores" a los miembros del partido del ya expresidente Carles Puigdemont.

Sobre Tarragona, la Brigada de Información relata que "los organizadores de los colegios electorales hacían seguimientos a las unidades móviles de la UIP y la UPR (Policía Nacional) para avisar a los colegios a los que pensaban que se dirigían para dificultar el trabajo policial. Asimismo había personas que se mantenían haciendo colas ficticias para votar en lugares que pensaban que registraría la Policía, esperando la actuación policial para provocar la reacción de los medios".

Encuentran la factura que la Generalitat pagó a Assange por mentir sobre España
ESdiario 1 Noviembre 2017

La Fiscalía General del Estado está desmantelando el gran "trampantojo" de los independentistas en el exterior y levantando alfombras. Así pagaron millones de euros para sembrar cizaña.

Más allá del coste político e institucional que el fracaso del procés ha tenido para Cataluña, el desvarío protagonizado por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras tiene también consecuencias graves para las arcas públicas catalanas. La justicia, gracias a las querellas presentadas este lunes por el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, rastrea ya la ingente cantidad de dinero malversado en la aventura secesionista.

La Fiscalía cerca a Puigdemont y sus cómplices: rebelión, sedición y malversación
De esta forma, el Ministerio Público ha facilitado tanto a la Audiencia Nacional como al Tribunal Supremo información exhaustiva que sustenta la tercera gran acusación contra los líderes del órdago tras las acusaciones de rebelión y sedición, la de malversación de caudales públicos.

En torno a DIPLOCAT, la red exterior de embajadas catalanas, el fiscal cuantifica el pago al lobby internacional -en el que participaron entre otros Julián Assange y la viuda de John Lennon, Yoko Ono- en 2,3 millones de euros, y eso solo en lo que va de 2017.

Junqueras, Puigdemont y Romeva en uno de sus viajes a Bruselas. Todos se saldaron con sonoros fracaso. Nadie relevante les recibió.

El Ministerio Fiscal identifica tres fases en el proceso secesionista, comenzando por una "fase preparatoria" entre 2015 y 2017. Los hechos investigados revelan que "se llevó a cabo una campaña internacional de imagen" para trasladar al mundo "un relato único y sesgado de la situación de Cataluña".

Este lobby llegó a reclutar para la causa independentista a "personajes más o menos conocidos del panorama internacional" que se movilizaron -vía redes sociales, fundamentalmente- en favor de la causa independentista.

La Fiscalía destaca el papel del fundador de Wikileaks, Julian Assange, y de la viuda de John Lennon, Yoko Ono, cuya adhesión considera que "no ha sido espontánea". De hecho, Assange ha seguido atacando a Mariano Rajoy hasta este mismo martes.

Cese de embajadores y de las webs oficiales
Precisamente en las últimas horas, el Ministerio de Exteriores ha oficializado el cese de cuatro de los embajadores de Romeva. Se trata de Ramon Font i Bové (Portugal), Luca Bellizzi (Italia), Adam Casals (Austria) y Manuel Manonelles (Suiza). A ellos se suma el delegado en Bruselas, Amadeu Altafaj, que este lunes dimitió voluntariamente. Todos ellos gozaban de contratos de alta dirección.
Raúl Romeva se mete bajo tierra, avergonzado por el mayor fracaso de su carrera

Por otro lado, las páginas web del Govern (govern.cat) y del presidente de la Generalitat (president.cat) han sido desactivadas la mañana de este martes. El portal de la Generalitat (gencat.cat) sí que permanece activo y es la web a través de la que se realizan la mayoría de trámites. También funciona con normalidad la versión en inglés de la web del Govern (catalangovernment.eu) la mañana de este martes.

Catalanes, el 'procés' ha muerto
Cristian Campos El Espanol 1 Noviembre 2017

Ni los más curtidos de la región dan crédito a la rapidez con la que se han desmoronado las paredes de cartón piedra del teatro. Ese en el que durante los dos últimos años se han representado las mejores obras del procés: Al futuro se llega en tractor, Siempre nos quedará Europa (y su secuela ¿Europa? Por la E de Europa no me sale nada), Ay Los Jordis Ay, No son autonómicas que son la libertad o la preferida de Oriol Junqueras y Carme Forcadell: Vosotros a Soto del Real y yo a Bélgica.

No sería de extrañar que durante las semanas que faltan hasta las elecciones del 21 de diciembre algunos animados, pongamos por caso Enric Vila, Pilar Rahola, Jordi Graupera o los periodistas de La Corpo, insistieran en seguir representando algún drama desgarrador sobre las ruinas de lo que queda del procés. Este martes, varios medios catalanes insistían aún en llamar presidente de la república a Carles Puigdemont haciendo gala de una moral indestructible que yo sólo le he visto antes a ese amigo que intentó ligarse a Alicia Vikander entrevistándola para su blog cuando esta ya andaba tonteando con Michael Fassbender. Aunque bien es sabido que el subidón producido por esa melosa droga autóctona catalana conocida como independencia es de bajona lenta y atropellada vuelta a la realidad.

Entiendo las sospechas y las ganas de ensañamiento penal de aquellos que dudan que el independentismo haya muerto. Yo mismo he caído varias veces a lo largo de las últimas semanas en la ciclotimia. Era difícil no hacerlo a pesar de la evidencia de que el independentismo es un gigante con los pies de barro cuya única fuerza proviene del complejo de inferioridad con el que ha sido gestionado por el Gobierno central.

Pero sobre el derrumbe del procés no caben dudas a día de hoy. Las elecciones autonómicas del 21 de diciembre y el pavor de ERC y el PDeCAT a la pérdida de sus salarios han devuelto al independentismo a la casilla de salida. A esos años 80 y 90 en los que el catalanismo coqueteaba con la idea de mayores cotas de soberanía pero que se conformaba siempre y en última instancia con alguna dádiva del Estado central. Frecuentemente, la promesa de mirar hacia otro lado frente a las prácticas corruptas de la oligarquía local. La de las cien familias.

¿Pruebas? Santi Vila, exconsejero de Empresa de la Generalidad, saltando del barco para ofrecerse como candidato del centroderecha catalanista y suplicar “una independencia ajustada a derecho como la de Escocia”. Es decir la vuelta al estatus de región con privilegios. O el pinchazo de público el pasado viernes, el de la declaración de independencia, cuando apenas 15.000 independentistas se reunieron en los alrededores del Parlamento catalán. La rapidez con la que los Mossos se han sometido a las órdenes del Estado en cuanto este ha hecho acto de presencia en la fiesta. Los miembros del Gobierno catalán asumiendo su cese sin rechistar para no empeorar su negro futuro penal. Los funcionarios catalanes resistiendo la aplicación del 155 con la beligerancia con la que lo haría un niño frente a un cubo de golosinas.

Y no es sólo que el independentismo no tuviera plan A, ni B, ni C, pensado para el día después de su romántica declaración de independencia. Es que su efectividad en la práctica ha sido similar a la que tendría una solemne declaración mía atribuyéndome la propiedad de la Luna. Fantasearon con el reconocimiento internacional y sólo lograron (pagando) el de Assange y Yoko Ono. Fantasearon con el hundimiento de la economía española y 2.000 empresas, decenas de miles de turistas y miles de millones de euros huyeron de Cataluña. Fantasearon con cientos de miles de catalanes ocupando las calles tras la declaración de independencia y un millón de catalanes las ocuparon el domingo. Pero con banderas españolas y lanzándole vivas a la Constitución.

Aun más. Fantasearon con romper el consenso político labrado durante cuarenta años de democracia y el que se ha roto es un Podemos en rápido descenso hacia los porcentajes de voto de la IU más irrelevante de los años 90. Fantasearon con una Cataluña convertida en paraíso fiscal, imán de talento empresarial, académico y científico, reconocida y financiada por Israel, y se les llenaron las calles de tractores y de militantes de la CUP con camisetas antisemitas. Fantasearon con una independencia de aluvión y ahora mismo andan buscando excusas para justificar su participación en unas elecciones autonómicas convocadas por Mariano Rajoy al amparo del artículo 155 de la Constitución. “Me iré del Congreso en cuanto se declare la independencia” dijo uno. Ahí sigue, inasequible al desaliento y agarrado con las muelas al sueldo que le pagan los españoles que él desprecia.

“No leáis prensa españolista de aquí al 21 de diciembre” dicen sus mesías. Necesitan mantener la fantasía en pie para que la máquina de regalar subvenciones no caiga en manos de Inés Arrimadas. En realidad, da igual que lo haga o no. El independentismo ha muerto y nadie que esté vivo ahora en Cataluña verá jamás la independencia de la región. Quizá los catalanes que están por nacer la vean algún día. Pero lo dudo. Catalanes, el procés ha muerto. Larga vida al neopujolismo.

Para que nada cambie.
Nota del Editor  1 Noviembre 2017

Si mucho humo pero sigue la conculcación de los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes en Cataluña y en todas las regiones donde el idioma español es impropio. Siguen los procedimientos administrativos en autonosuyas y ayuntamientos en la lengua regional.

Sigue la indoctrinación en la educación y enl los medios financiados por los ciudadanos paganos de siempre.

“Aventureros en fuga después de haber incendiado media España”
José Oneto Republica  1 Noviembre 2017

La totalidad del Govern del expresidente Puigdemont, así como la presidenta del Parlament, Carmen Forcadell, y los miembros de la Mesa, han recibido las correspondientes citaciones para comparecer dentro de unas horas, ante la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo, investigados todos, de posibles delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. El único que no ha recibido la citación, porque se desconoce su domicilio (anoche después de despedir a los consejeros que volvieron a Barcelona desde Bruselas, abandonó el hotel de tres estrellas en el que se había instalado y, parece que se encontraría en Flandes, en un domicilio particular y lo que se sabe es que, en principio, no tiene intención de presentarse en la Audiencia Nacional, alegando que no ha recibido la citación de forma oficial, aunque la realidad es que en la caótica rueda de prensa del Lunes, afirmó que no volvería hasta que no tuviese garantías de que la justicia actuaría con absoluta independencia.

Mientras tanto, continúa la confusión sobre el “huido”, con la gran incomodidad que ha creado dentro del Gobierno belga y el escepticismo de los representantes en Bruselas de los miembros de la UE, conscientes de que lo que pretende el expresidente es internacionalizar el conflicto, y obligar a la UE a tomar partido por el conflicto que enfrenta a los separatistas catalanes con España, algo que no ha conseguido durante todo el proceso, que ha terminado por lo pronto en Bruselas con una rueda de prensa en la que el señor Puigdemont ha hecho, de nuevo, el ridículo, aunque ahora en cuatro lenguas (ingles, francés, catalán y español).

Parte de ese ridículo tiene reflejo en la prensa internacional, con especial incidencia en la belga que pone el acento, sobre todo, en el problema que le han creado al primer ministro belga, el liberal Charles Michel que preside un Gobierno de coalición del que forman parte los nacionalistas flamencos, que son los que han hablado de la posibilidad de asilo al expresidente catalán. Según el portal Político ”la febril política de Barcelona está contagiando el resfriado a Bélgica, y la información de que el líder catalán destituido está en Bélgica a solicitar asilo es algo que amenaza con alterar el delicado equilibrio político entre los nacionalistas flamencos y otros partidos en el Gobierno”. “La llegada de Puigdemont a Bélgica, -dice por su parte, el periódico belga De Standard – coloca al primer ministro Michel en una situación delicada”. El principal periódico belga añade que si bien Puigdemont no será recibido por ningún miembro del Gobierno federal, su presencia suscita la impresión de que Bélgica vuelve a simpatizar con la causa catalana, mientras que Europa eligió claramente defender la postura de Madrid.

Cabe recordar que hace dos semanas, el primer ministro Michel tuvo que desactivar un problema diplomático con Madrid después de unas declaraciones en las que condenaba “toda forma de violencia en Cataluña”. España interpretó estas palabras como una crítica a los servicios de seguridad españoles. “Si Puigdemont decidiese solicitar asilo en Bélgica, -termina diciendo el diario- esta decisión podría provocar un incidente diplomático de mayor calado. Catherine De Bolle dejaría de contar con el apoyo de España como candidata belga para liderar Interpol y Bélgica se encontraría totalmente aislada en Europa. Esta perspectiva sería nefasta para el primer ministro Michel.”

Pero quizás los titulares de la gran prensa europea son lo que da una imagen exacta del clima político existente y de los desastres, que ahora en Bélgica y Bruselas, ha ocasionado el expresidente catalán. “El líder vuela a Bruselas en el primer día de trabajo del estado catalán independiente que supone un caos” (La libre Belgique) “¿Qué significa el juego al escondite de Puigdemont” (Frankfurter Allegemaine Zeitung) “La victoria de Rajoy: Puigdemont está en Bélgica (Le Monde) Puigdemont se infiltra en casa de los belgas” (Le Figaro) “Aventureros en fuga después de haber incendiado a media España (La Repubblica) “Los secesionistas traicionaron a los electores (La Stampa) “los primos secesionistas en la Bélgica que fue española “la hazaña de Puigdemont coloca a Bélgica en una posición delicada (De Standard )…

En resumen: ironía, incomprensión del comportamiento de Puigdemont que ha huido dejando plantado a los suyos, y preocupación por los efectos que su huida puede provocar en las relaciones bilaterales, en la política de la UE y en la complicada política belga.

Los inspectores de educación: “Es evidente que en algunos colegios no se han respetado los derechos de los menores”
Jesús Marrodán, presidente de la USIE, habló en esRadio sobre el adoctrinamiento en las escuelas de Cataluña.
esRadio Libertad Digital 1 Noviembre 2017

El presidente de la Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE), Jesús Marrodán, comentó en el programa Es la Mañana de Federico de esRadio el expediente al inspector Jordi Cantallops por la Generalidad de Cataluña y cómo ha sido recibido por el gremio.

Marrodán aseguró que "se han pedido explicaciones al Gobierno catalán" sobre el expediente al inspector que denunció el adoctrinamiento en las escuelas catalanas, Jordi Cantallops. "Le hemos transmitido nuestro apoyo", apuntó el presidente de la USIE que contó que el expediente que le han abierto puede desembocar en que le trasladen de localidad o le suspendan de "empleo y sueldo". Por eso mismo desde el sindicato se ha remitido "un escrito al ministerio de Educación" para "que se anule el expediente disciplinario".

También comentó que desde "el año 2002 no se convocan oposiciones y sí concursos de méritos", algo que "no es lo mismo" porque "lo normal es acceder por oposición y no por concursos". Marrodán apuntó que esos inspectores "no lo son por carrera y están condicionados a unas evaluaciones". Debido a esta situación acabaron convocando oposiciones por vía judicial este año.

El adoctrinamiento y el papel de Méndez de Vigo
Otro de los asuntos que el presidente de la Unión Sindical de Inspectores de Educación, Jesús Marrodán, trató en la entrevista en esRadio es si el adoctrinamiento en las escuelas de Cataluña es algo puntual o es la norma.

El presidente de la USIE afirmó que "los hechos hablan por sí mismos" y remitió a las noticias aparecidas en prensa y a los comentarios de los padres sobre lo que ha pasado en los últimos meses donde "es evidente que en algunos colegios no se han respetado los derechos de los menores".

Sobre las palabras del ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo sobre el adoctrinamiento en la escuela ha señalado que comprenden "la prudencia política" para evitar males mayores pero saben "que estos casos no se han atendido suficientemente bien".

Inspectores cargan contra la cúpula de Cataluña por castigar al funcionario que denunció adoctrinamiento

La Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) carga contra el inspector general de Cataluña, Manel Busom Torres: "Llevan 14 años sin convocar oposiciones, con un 80% de inspectores accidentales, pero en expedientar a una persona por dar su opinión en los medios tardan solo tres días".
Marina Alías vozpopuli.com 1 Noviembre 2017

La Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) exige al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte el "cese" del inspector general de Cataluña, Manel Busom Torres, por expedientar al funcionario Jordi Cantallops que denunció en una entrevista el "adoctrinamiento" a los alumnos en determinados centros educativos catalanes.

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Además, solicitan a la institución dirigida por Íñigo Méndez de Vigo el "sobreseimiento inmediato" del citado expediente disciplinario y alertan de que en la actualidad están integradas en un 80% por "inspectores accidentales, designados por procedimientos de selección que no siempre han contado con las suficientes garantías de igualdad, mérito y capacidad establecidas por los principios constitucionales".

"Llama la atención la rapidez de la administración a la hora de sancionar a un compañero por haber denunciado adoctrinamiento en El Mundo. Dio su opinión un 16 de octubre y tres días más tarde ya le habían abierto un expediente por una posible falta. Consideramos que es muy desproporcionado, así que solicitamos su sobreseimiento", explica Jesús Marrodán a Vozpópuli, presidente de USIE. Ya añade que Cantallops ya tiene nombrado un instructor del expediente y, en consecuencia, será citado a declarar en los próximos días.

Sanción "desproporcionada"
Sobre Busom, el subdirector general de inspección en Cataluña que promovió la sanción, destaca que "se haya tomado tantas prisas" y considera que "se ha pasado tres pueblos", por lo que solicitan su cese. Por otro lado, el presidente de USIE recuerda al responsable de inspección que Cataluña ostenta en España "el glorioso honor" de tener la tasa mas alta de inspectores accidentales designados por "procedimientos de selección que no siempre han contado con las suficientes garantías de igualdad, mérito y capacidad establecidas por los principios constitucionales".

Desde USIE exigen al Ministerio de Educación que adopte las medidas solicitadas y reclama la convocatoria inmediata de nuevas oposiciones de acceso al cuerpo de inspectores, en las que se oferten todas las vacantes existentes, sin limitaciones políticas de ningún tipo. El proceso actual de oposiciones, convocatoria de 2016, debe continuar desarrollándose con normalidad para no lesionar derechos de los participantes.

"En vez de preocuparse por la incorporación de más inspectores de carrera, la estabilidad de las plantillas de la inspección y por garantizar la dignidad en el puesto de trabajo, se preocupa por las declaraciones de un compañero", considera. Para USIE esta amonestación supone "un ataque frontal de la Generalitat a la libertad de expresión y a la independencia y autonomía de la inspección en Cataluña".

De acuerdo a USIE, con iniciativas como esta "quedan en evidencia quienes presumen de tolerancia, dialogo y respeto a la pluralidad" y advierten de que la inspección educativa en Cataluña ha sido objeto de un "férreo intento de control político, que ha tenido entre otras consecuencias la precariedad en las plantillas de la inspección catalana"
 


 


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