AGLI Recortes de Prensa   Domingo  5  Noviembre 2017

Chiste y drama
Una broma en conversación privada es patrimonio íntimo
Hermann Tertsch ABC 5 Noviembre 2017

Todavía no me creo que el Ministerio del Interior vaya a mostrar tanta obsequiosidad y falta de carácter ante presiones mediáticas de quienes han jaleado los insultos y agresiones a miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil en pasadas semanas. Pero aseguran que la dirección policial ha abierto un expediente para «determinar responsabilidades» de tres jóvenes policías que, en una conversación entre ellos, hicieron un comentario jocoso sobre Oriol Junqueras. Estaban en las inmediaciones de la Audiencia Nacional protegiendo la salida del garaje del que habrían de salir los furgones celulares camino de la prisión de Estremera. Fue en una conversación privada entre compañeros, que nadie oyó y que casualmente grabó una de las cámaras instaladas allí para retransmitir dicha salida. «Al osito ya verás cómo lo van a poner. Está llegando un osito a la cárcel». Y otro dice: «Hasta que lo pongan a cuatro patas. Le arreglan el ojo».

Yo estuve allí esa tarde. Antes había estado enfrente con la legión de periodistas catalanes, más consternados si cabe que los compañeros de partido de los ya reos de rebelión, sedición, malversación, desobediencia y demás. Políticos y periodistas catalanes se lamentaban del tropiezo de su causa. Los semilloriqueantes Joan Tardá y Gabriel Rufián se abrazaban a otros compañeros de aventura y de naufragio. Parecía un concurso de plañideras. La pobre Marta Rovira ya solo llora y habla a un tiempo. Y no le sale bien ni lo uno ni lo otro. Ni conmueve ni comunica. Esos comentarios sueltos de la conversación particular de tres jóvenes policías los han utilizado algunos medios en su pretensión de cimentar teorías sobre la hostilidad del Estado hacia los políticos separatistas presos. ¿Y qué? La única respuesta posible es el desprecio. Indigna la mera posibilidad del expediente. A miembros de un cuerpo sometido a las más bárbaras agresiones, insultos y difamaciones por la disuelta Generalidad y otros políticos rufianes. Los policías estuvieron impecables. Nadie puede ser sancionados por una broma en una conversación privada. Ni de broma.

Chistes sobre Junqueras, sobre el ridículo Carlos Puigdemont y sus cómplices y corifeos comprados -¡qué risa las facturas de Julian Assange y la catalanista Yoko Ono!- los hemos hecho ya casi todos los españoles. Las redes rebosan chistes, bromas y vídeos de mofas con gracia y talento. Sobre estos grandes estafadores y sus tropelías. Y ténganlo claro: acabamos de empezar. El humor es el recurso del ciudadano de a pie para afrontar a diario con cierta serenidad las insufribles ofensas y el daño sistemático a España de esa tropa separatista ahora iracunda porque su delirante anhelo ha sido, de momento, frustrado. Todo esto aun puede terminar en tragedia. Ellos se esfuerzan para que así sea. Pero aun en sus mayores dramas nunca faltó ni faltará el humor en esta sociedad decidida a no dejarse robar la patria, destruir la existencia ni amargar la vida por los más confundidos, los más fanáticos, los peores de sus compatriotas.

Safari
En esta fase del conflicto, la posverdad ya no se combate con relatos alternativos sino con firmeza de principios
Ignacio Camacho ABC 5 Noviembre 2017

La revuelta catalana ha fracasado -por ahora, conviene añadir- porque los insurrectos calcularon mal la energía del Estado. Pero el independentismo lleva ganada de sobra la batalla del marco propagandístico y publicitario, a base de patrañas eficaces con enorme capacidad sugestiva para abrirse paso. En la sociedad líquida, donde las consignas sustituyen a las ideas, los separatistas han triunfado con lemas tan seductores como falsos, y lo han hecho porque España no ha sabido oponerle eso que ahora se llama un relato. Frente a las prometedoras supercherías mitológicas del nacionalismo, el único argumento de oposición ha sido el del sometimiento a la ley, que en la posmodernidad indolora resulta de lo más antipático. Y así varios millones de catalanes están hoy convencidos de ser unos demócratas valerosos y bizarros en pacífica lucha desigual -smile sedition- contra la incomprensión ceñuda y hostil de un régimen autoritario.

Ante la falta de refutación, todos los eslóganes del soberanismo se han acabado imponiendo. España nos roba, derecho a decidir, democracia es votar, destino manifiesto. En la sociedad catalana tiene cierta lógica porque está ablandada por una hegemonía absoluta de la comunicación y décadas de adoctrinamiento, pero el Gobierno español ha permitido con su abulia que también asuman los infundios la mayoría de los medios extranjeros. Corresponsales con espíritu de safari -a alguno sólo le falta el salacot- en busca de tópicos lorquianos divulgan la imagen de un régimen anticuado, adusto y energúmeno que reprime a sus ciudadanos más progresistas y modernos, retroalimentando así la mentalidad supremacista con una narrativa maniquea de trazo grueso. Por sorprendente que parezca, media Cataluña se considera víctima de una violencia despiadada y cree de veras que los golpistas encarcelados no han cometido más delito que el de encarnar las legítimas ansias de libertad de su pueblo.

Lo peor es que los propios dirigentes separatistas son conscientes de haber fabricado una ficción triunfante que explotan con un pragmatismo cínico. Con la técnica emocional populista -y la ayuda del populismo propiamente dicho- han convertido su fraudulenta revolución en símbolo de una figurada resistencia civil contra el tardofranquismo. Y frente a eso ya no hay nada que hacer porque la razón es mucho menos atractiva que el mito. Es tarde además para contrarrestar las mentiras que no se han combatido. Lo único que cabe ahora es defender sin remordimientos la propia convicción de que un Estado de Derecho tiene que respetarse a sí mismo. Mantener la firmeza como respuesta sin complejo de culpa por no ir de buen rollito.

En esta fase del conflicto, la posverdad ya no se tumba con metáforas ni argumentos alternativos sino con principios. Y ésos están de parte del constitucionalismo español aunque carezca de habilidades para el marketing político.

Contra los embustes de Iglesias y Colau
roberto l. blanco valdés La voz 5 Noviembre 2017

Aunque Ada Colau y Pablo Iglesias, entre otros izquierdistas de boquilla, actúen con el cinismo de quienes ignorasen nuestra historia, la lucha por la democracia fue en España larga y dolorosa. Decenas de miles de personas sufrieron, con tanta generosidad como coraje, la durísima represión de una dictadura que enchiqueraba sin dudarlo a quienes se atreviesen a atacar al franquismo la mitad de la mitad de lo que ahora, a voz en grito, desacreditan a la democracia española Iglesias, Colau y compañía, en ejercicio de una libertad de expresión que, precisamente por ser libre, cubre también las mamarrachadas de tantos majaderos.

Según ellos -que jamás han sido detenidos por pertenecer a un partido, ni pagado una multa por expresarse libremente, ni sufrido un registro de la policía sin orden judicial, cosas que suceden en las autocracias a diario- España es hoy una dictadura donde ¡hay presos políticos y se detiene a los opositores!

Para entendernos: la aplicación con todas las garantías democráticas del artículo 155 (que, similar a los que existen en Austria, Italia o Alemania, permite adoptar medidas de defensa del Estado aplicadas también en Gran Bretaña y EE.UU.) nos ha convertido en una dictadura. Para entendernos: el encarcelamiento por orden de una juez independiente de los autores de presuntos delitos de malversación, sedición y rebelión (¡solo fruslerías!) es la medida represiva de una autocracia pues, como se sabe, las democracias permiten delinquir a quienes militan en la extrema izquierda o el nacionalismo.

Son tantos y tan burdos los embustes de Iglesias, Colau y compañía que miles de antifranquistas que han apoyado la defensa del Estado democrático contra quienes intentaban destruirlo se han convertido de la noche a la mañana, en unos «fachas» partidarios de la «dictadura del 78», cuya malvada existencia pregonan ahora estos demócratas de pacotilla, que practican los escraches pero los rechazan rabiosos cuando le toca sufrirlos a uno de los suyos. Y lo que vale para los escraches vale, claro, para todo lo demás: «Me avergüenza que en mi país se encarcele a opositores», dice el mismo Iglesias que aplaude que se haga en Venezuela lo que desde 1978 aquí jamás ha sucedido.

Ante tanta desvergüenza los demócratas españoles debemos alzar la voz sin más demora para afirmar que nuestra democracia -que Freedom House, organización de defensa de las libertades, puntúa 94 sobre 100 en derechos civiles y políticos- es la mejor que jamás hemos tenido, comparable a cualquiera de las más avanzadas del planeta.

Debemos hacerlo en defensa de la imagen exterior de España, que la extrema izquierda nacionalista y no nacionalista aspira a destruir convencida de que solo así podrá sacar adelante sus proyectos. Y debemos hacerlo para evitar que nuestros jóvenes se hagan adultos con la disparatada convicción de que viven en una dictadura.

Las talegas de Méndez de Vigo
Pedro J. Ramírez elespanol 5 Noviembre 2017

(O cómo remunerar a los golpistas)

Al día siguiente de que Puigdemont, Junqueras y los suyos consumaran su golpe de Estado proclamando la República Catalana, el ministro portavoz Iñigo Méndez de Vigo realzó ante la BBC la singular respuesta del Gobierno de Rajoy: aplicar el artículo 155 en Cataluña –destituyendo naturalmente a los golpistas- pero a los solos efectos de convocar y celebrar elecciones autonómicas el 21 de diciembre. O sea en el plazo mínimo permitido por la ley.

Y la forma de sacar pecho de Méndez de Vigo fue subrayar la consecuencia más llamativa de esa solución. El Gobierno “recibiría con agrado” que Puigdemont se presentara a esas elecciones. O sea que intentara recuperar a través de las urnas, en cuestión de cincuenta y cinco días, el puesto del que acababa de ser cesado por el BOE, en castigo de su perfidia.

“Si Puigdemont quiere continuar en política está en su derecho”, aseguró, omitiendo toda referencia a sus flagrantes delitos de sedición y/o rebelión que implican largas penas de cárcel e inhabilitación. Como el presidente del autodenominado "gobierno legítimo de Cataluña" aun no se había fugado, Méndez de Vigo perdió la oportunidad de precisar que nuestro sistema es tan garantista que hasta podría ser candidato estando en prisión preventiva, como ocurre ya con Junqueras, siete de sus consellers y los Jordis.

Pero Méndez de Vigo iba más de cheerleader que de jurista, añadiendo el típico “creo que debería prepararse para las próximas elecciones” con que se jalea a un púgil el día que se señala la fecha de un combate decisivo. Y cual torero que remata la faena con una revolera, concluyó con un “sería bueno, porque es una manera de que los catalanes juzguen sobre sus políticas”. Fue, de hecho, el único "juicio" al que se refirió: al de las urnas.

Todos entendimos lo que pretendía transmitirnos: fíjense, propios y extraños, qué inteligente y audaz ha sido Rajoy al vincular el acto de autoridad que supone fulminar a estos señores de sus cargos, con una convocatoria electoral que les coge a ellos con el pie cambiado, vacía su discurso victimista y restablece la legalidad, recurriendo a un cauce inobjetable para cualquier demócrata. ¡Oh, proteico y grande Rajoy! ¡Qué listo has resultado una vez más, al ofrecer a tus adversarios esa golosina, envenenada por el sometimiento al orden constitucional, que no van a poder rechazar!

Ciudadanos y el PSC ya estaban aplaudiendo la fórmula pues no en vano era la modalidad de 155 que venían reclamando, desde la tranquilidad de no corresponderles a ellos ni la responsabilidad intransferible de aplicarlo, ni el mérito o culpa de lo que pueda suceder. Hasta Pablo Iglesias se bajó diez minutos del estribo del convoy insurreccional para aceptar, “por una vez”, la solución elegida.

Todos parecían de acuerdo en aparcar las vicisitudes propias del ámbito penal, en el bien entendido de que el tiempo y la maña política podrían diluirlas en función de la salida que propicien las urnas.

O sea que las elecciones se convocaban como si no existiera el Código Penal, como si no funcionara la Fiscalía, como si no hubiera jueces dispuestos a cumplir con su obligación, como si no fuera poco menos que inevitable que la plana mayor delseparatismo tuviera que presentarse y hacer campaña desde la cárcel. Por eso a nadie parecía inquietarle la tesis que, tal y como estaba cantado, ha hecho suya Puigdemont, desde el exilio belga: el 21-D será un "plebiscito", destinado a legitimar políticamente y blanquear penalmente, ante el mundo entero, la proclamación de la República Catalana.

***
A mí, en cambio, en cuanto escuché a Méndez de Vigo esbozar lo que en realidad no es a la vez sino una vía de salida y una segunda oportunidad, en circunstancias bastante propicias, para los golpistas, me vino a la memoria el desenlace de otro Consejo de Ministros extraordinario. Se celebró el sábado 13 de agosto de 1836 y catapultó a una nada lucida notoriedad histórica a un antepasado del actual ministro portavoz.

El gabinete, que se reunía con carácter de urgencia, estaba presidido por Istúriz e incluía a próceres del liberalismo moderado, de los que ya me ocupé sobradamente en mi libro sobre el Trienio, como Alcalá Galiano o el Duque de Rivas. Tenían que responder a las dramáticas noticias llegadas de madrugada desde el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso.

Un grupo de sargentos había sublevado a las unidades de la Guardia Real que prestaban allí servicio y tenía como rehenes a la propia Reina Gobernadora María Cristina de Nápoles y a sus hijas, las princesas Isabel y Luisa Fernanda. Exigían, entre otras medidas, la derogación del Estatuto Real que, a modo de carta otorgada, servía de marco legal tras la muerte de Fernando VII, y el restablecimiento de la Constitución de 1812.

¿Qué hacer? El impulsivo Quesada, capitán general de Madrid, se ofreció a marchar al frente de la mitad de los cuatro mil hombres de su guarnición e imponer la fuerza de las armas. Pero la mayoría del Gobierno estaba "aterrada" y oscilaba, según la certera percepción de Andrés Borrego, fundador y director de El Español, entre la "prudencia" y la "pusilanimidad". Invocando la seguridad de las Reales Personas, pero temiendo en realidad más por la propia, pues Madrid también había entrado en convulsión y les asustaba dividir el contingente adicto, los ministros optaron por una alternativa más creativa.

Alcalá Galiano relató en sus memorias lo acordado: "Apelóse, al fin, al triste recurso de que pasase a San Ildefonso el ministro de la Guerra, portador de una razonable suma de dinero, para que con las armas de la persuasión, ayudadas con dádivas, pusiese en la obediencia a los que seducidos y cohechados habían cometido un delito sin mira política alguna".

Aquel ministro de la Guerra era Santiago Méndez de Vigo y su "razonable suma de dinero", tres sacas o talegas repletas de monedas de oro. Apenas llegó a La Granja combinó la prosaica exhibición de su contenido con las más nobles exhortaciones. Las consecuencias fueron tan dispares en sus inicios como confluyentes en sus culminaciones. Hubo quienes cogieron el dinero -siempre se ha dicho que el célebre sargento Gómez se quedó con ocho onzas- y quienes lo rechazaron, pero todos convirtieron aquel intento de soborno en cauce y estímulo para mantener y extremar sus exigencias.

El resultado fue que, al cabo de un cierto tira y afloja, Méndez de Vigo volvió a Madrid con María Cristina y sus hijas, pero también con los sargentos y una serie de decretos que incluían el restablecimiento de la Pepa. Según la crónica de El Español, María Cristina vestía un "sencillo traje verde", el color de los constitucionales desde las Cortes de Cádiz. Según Miñano, "fue conducida a Madrid como un trofeo conseguido por los exaltados".

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Las "talegas de Méndez de Vigo" han quedado desde entonces como un símbolo de lo perniciosa que puede resultar la suma de la cobardía y la incompetencia ministerial. Como ha escrito Jesús Sanz Fernández en su documentada monografía sobre los sucesos de La Granja, "resulta que es el Gobierno quien soborna y, para colmo, sin ningún resultado práctico, porque la insurrección continuó".

Ese va a ser, en mi opinión -está siendo ya de hecho-, el efecto de la improvisada convocatoria electoral del 21 de diciembre, con la que se pretende seducir y sobornar, para reintegrarlos en el juego constitucional, a unos sediciosos que, habiendo declarado ya la independencia, deberían haber quedado exclusivamente o, al menos, antes que nada, a expensas de los tribunales.

El circo con tres pistas -Cataluña, Bruselas, las cárceles madrileñas- que está poniéndose en marcha era perfectamente previsible. Nada hay tan esperpéntico como solapar los tiempos de la Justicia con los de las urnas, de modo que los alegatos de las defensas se hagan en los mítines, las estrategias de campaña en las comparecencias judiciales y puedan llegar a confundirse las votaciones con los recursos de apelación y el escrutinio con la sentencia firme.

Lo lógico habría sido castigar penalmente la sedición y/o rebelión con la máxima urgencia, dando pie a las correspondientes inhabilitaciones. Y una vez cribadas así las listas electorales y serenadas las conciencias tras la destrucción del principio de impunidad, convocar las elecciones, dentro de seis meses o un año, manteniendo entre tanto la administración catalana bajo la interinidad del artículo 155.

Este parecía ser, de hecho, el plan de Rajoy y por eso rechazó la condición del PSOE, filtrada por Carmen Calvo, de que hubiera elecciones en tres meses. ¿Qué le llevó a cambiar de caballo cuando estaba atravesando el río? Pues lo mismo que impulsó al gobierno de Istúriz a enviar a La Granja a un general con talegas en lugar de a un general con soldados. Su extrema debilidad. El vértigo ante el deber. La súbita conciencia de no ser capaz de hacer lo conveniente para la Nación.

No era sólo un problema de lasitud moral -que también-, sino sobre todo de incompetencia política. De la misma manera que, entre junio y septiembre, quedó claro que el Gobierno carecía de plan alguno para impedir la convocatoria y celebración del referéndum ilegal; y de la misma manera que el 1 de octubre quedó claro que el Gobierno había sido incapaz de evitar la votación y enmascaró a porrazos su frustración, ahora lo que ha aflorado es que tampoco se atreve a nombrar -o peor aún, no sabe cómo hacerlo- a un ejecutivo catalán que aplique el 155 desde Cataluña durante tanto tiempo como sea necesario para restablecer la lealtad institucional, al margen de mayorías y minorías electorales.

Ese planteamiento -aplicado durante la Segunda República- hubiera permitido que alguien como Santi Vila se hubiera erigido en líder del nacionalismo moderado, que Pablo Iglesias hubiera seguido notando el desgaste por su raudo alineamiento contodo aquel que trate de hacer daño a la España constitucional, e incluso que alguno de los líderes golpistas hubiera pedido perdón, en pos de un indulto que le permitiera seguir en la política.

Pero en lugar de con la firmeza de una actuación consistente, sostenida en el tiempo, se ha respondido a la proclamación de la República Catalana, ofreciendo a sus artífices las talegas de una segunda vuelta en las urnas, a modo de Jordán en el que lavar sus pecados. Y al igual que hicieron los sargentos insurrectos de La Granja, los golpistas ya han anunciado que cogerán las talegas, o sea las bien remuneradas actas, sin escrúpulo alguno, pero a modo de cauce, instrumento y estímulo para seguir adelante con la destrucción de España.

Al disparate se le añade la recurrente chapuza. ¿Cómo es posible que aquel Méndez de Vigo fuera tan torpe como para no darse cuenta de lo que ocurriría en La Granja en cuanto empezara a exhibir sus talegas? ¿Cómo es posible que este Méndez de Vigo y sus compañeros hayan sido tan torpes como para no haber previsto e impedido la fuga de Puigdemont y no haber calibrado el efecto interno y externo de celebrar unas elecciones con el favorito a ganarlas entre rejas? ¿Qué hemos hecho para merecer a estos?

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La Sargentada de La Granja sólo tuvo un efecto beneficioso: la caída del gobierno de Istúriz y su sustitución por uno encabezado por mi admirado Calatrava que, a modo de postrera salida de don Quijote, rindió su último gran servicio a España promoviendo una reforma constitucional por consenso. De esa manera tanto las utopías de la Pepa, como la cortedad de miras del Estatuto Real, quedaron superadas por la Constitución de 1837 -auténtico antecedente de la de 1978-; y, abierto de nuevo el “segundo sobre”, el reloj de la Nación reanudó su marcha. Eso es lo que ocurrirá, antes o después, cuando lleguemos a la conclusión de que cuanto sucede en Cataluña no es sino el síntoma más agudo de la falta de un proyecto regenerador para España.

ENTREVISTA
María Jesús González: «He perdonado a los terroristas, pero la justicia debe castigarlos»
Para la madre de Irene Villa la reapertura del sumario es «un gran triunfo». Narra a ABC que quiere saber quiénes cometieron el atentado que la mutiló a ella y a su hija «no para vengarme» sino «para que se haga justicia».
Javier Chicote ABC 5 Noviembre 2017

¿Qué esperanzas tiene de cara a la resolución del caso?
No sé si llegaremos a buen puerto, pero solo la reapertura me ha parecido un gran triunfo de los abogados, porque no era nada fácil. Estaba todo archivadísimo.

¿Hasta dónde llegó la investigación?
A ningún sitio. El problema es que no existe ninguna investigación, no hay nada reflejado en mi expediente, un sumario vacío. Los tres atentados de ese día están en las mismas condiciones, sin resolver ninguno.

¿No le informaron de las pesquisas?
Nunca se nos comunicó nada. Tampoco lo pedimos, pero confiábamos en la justicia, que no necesita que nosotros le digamos que investigue. Pensé que no me habían dicho nada porque no habían llegado a ninguna conclusión pero que sí había una investigación. Ahora me he enterado que no hay casi nada.

¿Qué sentimientos tienen ante los terroristas?
Me encantaría que se supiera el culpable. No lo quiero saber porque me quiera vengar o que le pongan no sé cuantos años de prisión, simplemente por saberlo. Tampoco lo voy a odiar, aunque me digan quién es, pero es justo saberlo.

También querrá justicia...
Por supuesto, pero los he perdonado y lo he hecho para estar en paz conmigo misma. Si yo tengo odio, ganas de venganza, rencor, no voy a ser feliz. No voy a odiar a nadie, pero la justicia no los puede perdonar, tiene que castigar a los que han hecho algo así, por supuesto. No puede haber impunidad, que se les juzgue, pero no por mí misma, sino por el Estado de Derecho.

¿Cómo recuerda el atentado?
No me acuerdo de nada. Dicen que no perdí el conocimiento, pero yo no recuerdo nada. La mente es muy inteligente y borra lo penoso. Después he sufrido mucho dolor físico, pero he estado arropada por todo el mundo y tengo que agradecerlo. He sido una privilegiada. Toda esa energía ha sido muy útil para sanarme, no ser una resentida, seguir viviendo. Estoy feliz.

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La estructura del golpe sigue intacta
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5 Noviembre 2017

Lo que ha pasado en España ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan.

Durante una semana, los lacayos de Soraya y de Rajoy, que son los mismos y de lo mismo, han puesto de vuelta y media a los pocos que venimos pidiendo hace años la intervención del Estado, cuya dirección pertenece en buena parte al Gobierno, para frenar el golpe de Estado en Cataluña. Somos los mismos que hace tres años, tras el referéndum del 9 de Noviembre, nos declaramos traicionados por el Gobierno de Rajoy, que se negó a mandar a la cárcel a Artur Mas, usando todos los recursos legales a su alcance y utilizando su mayoría absoluta en el Congreso y Senado.

El manifiesto de Libres e Iguales en 2014
Recordaba Arcadi Espada la movilización de Libres e Iguales bajo el lema "Sí nos importa" en todas las capitales españolas, pidiendo la anulación del referéndum y la defensa de la nación y de la Constitución. Cuando se celebró y el Gobierno, que había asegurado que no se celebraría, dijo que no había habido referéndum porque no tenía valor legal, Libres e Iguales publicó una nota. Me complace tanto como me apena repetirla.

"Después del 9-N
El pasado sábado miles de ciudadanos convocados por Libres e Iguales en las grandes ciudades españolas exigieron del gobierno de España firmeza contra la iniciativa secesionista del gobierno de la Generalidad y la burla de la democracia que ha acabado consumándose ayer en Cataluña.

Por desgracia para la democracia y para el mantenimiento de los más elementales vínculos de confianza entre gobernantes y ciudadanos, el gobierno del presidente Rajoy ha observado pasivamente el desarrollo de los acontecimientos, olvidando culpablemente que su primera obligación es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El gobierno de la Generalidad no sólo ha organizado política y logísticamente la jornada sino que ha exhibido su compromiso con la ilegalidad de manera retadora. Se ha negado a acatar la sentencia inequívoca del Tribunal Constitucional y ha exhibido el sometimiento del Estado de Derecho como un triunfo político.

Esta agresión a la democracia no ha recibido la respuesta que merece. El Gobierno del presidente Rajoy no ha impedido el atropello a la legalidad en Cataluña. Su dejación ha debilitado gravemente al Estado y ha colocado a los ciudadanos en la indefensión jurídica y el desamparo político.

El incumplimiento de la ley y este desistimiento abren una crisis política de una envergadura desconocida desde la aprobación de la Constitución y un foso de profunda desafección ciudadana que, a juicio de Libres e Iguales, descalifica al Gobierno del presidente Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional."

Las consecuencias de tres años de inacción
Por supuesto, los lacayos de Soraya y de Mariano, aliados entonces con Podemos a través de La Sexta, nos pusieron verdes. Pues bien, lo que ha pasado en España estos tres años ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan, a través de ese aparato de lloros y gemidos que va del Barça a TV3 y de La Sexta a… Antena 3.

En ésta última, criatura de Rajoy y Soraya, para honra y provecho de Planeta y sus directivos, se ha dado un paso importante en el alineamiento mediático del PP con el golpismo a través de la reforma desconstitucional. En lo que legalmente sigue siendo una concesión gubernamental para un servicio público, que ese es el estatus de la televisión llamada privada, El Follonero aprovechó el prime time de El Hormiguero, cuyo presentador Pablo Motos fue un día compañero de baile de Soraya, para atacar a la juez Lamela y ciscarse en el régimen constitucional español durante una hora. Esos sí que son medios responsables, no los que criticamos a Rajoy.

Viendo el estado de los medios audiovisuales en Cataluña, rendidos al golpe, y el de los del resto de lo que quiere seguir siendo, no sabe cómo, España, entregados a la desconstitución de la nación, cabría pedir a este Gobierno que al final ha convocado las elecciones de la impunidad que pactó con Puigdemont, que no presuma de que defiende la Ley y la Nación. Nos ha traicionado como hace tres años, mantiene íntegra la estructura del golpe y tras dejar en manos del PSOE la convocatoria electoral a cambio de no aplicar el 155, va a dejar en manos de Podemos y el PSC una reforma de la Constitución que sólo puede ser, viniendo de Pablo Iglesias y del partido traidor a España por antonomasia, una puñalada a la soberanía nacional.

Seguimos insistiendo: no bastan las urnas
Sin embargo, las encuestas sobre intención de voto en Cataluña están llenando de perplejidad a los devotos del pensamiento mágico de Rajoy, ese Houdini abúlico que escapa de las situaciones más difíciles metiéndose en otras más complicadas. Excluyo de la cofradía de los perplejos a los agradaores del Poder, en especial a uno que empezó diciendo en el Avui que "hablar español es de pobres" y ahora es opinaet preopinat en ABC y la COPE. En el diario duda si es separatista o no, y me recuerda el número de los tres ratas de Arniches. En la radio aún no ha explicado, al menos en directo, la diferencia de olor vaginal entre jóvenes y maduras, como en Telemadrid, pero igual que entonces le grabaron sin saberlo, un día se abre el micro y habemus ictus masivo en la Aquiescencia Episcopal, que, por cierto, tras doblar vilmente la cerviz ante el Prusés, ahora celebra el 155… poco. Lo siento por los católicos decentes. Desde que redujeron la Cruz a la crucecita de Hacienda, ni Cruz ni crucecita. Así que el opinaet está muy bien allí: del coro al caño, y ojo a las vocales.

Sin embargo, el rebaño opinat debe aclararse al aplaudir a su pastor. Rajoy dijo sobre el 155: "No nos obliguen a hacer lo que no queremos hacer". Al proclamarse la república que no se iba a proclamar tras el referéndum ilegal que no se iba a celebrar, dijo: aplicaré el 155 hasta que haya condiciones para nuevas elecciones, "al menos seis meses". Entonces iba a intervenir TV3 y otros medios golpistas y castigar a los centros que educan los niños en el odio a España. De pronto, anunció elecciones en 55 días sin tocar TV3. ¿A qué Rajoy de los tres aplauden? ¿A los tres?

Las urnas sirven para cambiar pacíficamente de Gobierno, no para abortar un golpe de Estado que es parte de un cambio de régimen en toda España. De las urnas, con los mismos partidos y medios audiovisuales, en seis semanas saldrá casi lo mismo que nos ha llevado al Golpe y a un 155 limitado a convocar elecciones. Había y hay que desnazificar, no conservar intacta la dictadura. Hace años que tuvo que aplicarse el 155, pero entonces Rajoy acertaba. Ahora tampoco se aplica, pero acierta. Cuando gane ERC y haya otro Tripartito habremos "vuelto a la normalidad", y habrá acertado. Los agradaores se romperán las manos –nunca los bolsillos- aplaudiendo.

"Se cambiará la Constitución y se regalarán 41.000 millones de euros más a Cataluña"
Roberto Centeno: “Hay un acuerdo del PP y del PSOE con la oligarquía catalana para saquear España"
Josele Sánchez. Director de La Tribuna de Cartagena 5 Noviembre 2017

Roberto Centeno González es, sin duda alguna, una de las cabezas mejor amuebladas en una España desgraciadamente muy desprovista de este tipo de especímenes en grave peligro de extinción. En un país donde premia el pelotazo, el triunfo sin esfuerzo y la mediocridad sin límites, dialogar con alguien como Roberto Centeno es una ráfaga de aire fresco imprescindible para saber quiénes somos y dónde estamos.

Catedrático de Economía en la Escuela de Ingenieros de Minas de la Universidad Complutense de Madrid, Doctor en Ciencias Económicas, Doctor en Ingeniería de Minas, colaborador habitual de medios de comunicación escrita, contertulio de radio y televisión, sus opiniones, siempre disidentes, últimamente le han marginado al ostracismo de la opinión pública. Fue presidente de Eneroil, de ERG Petróleos y de Saras Energía; consejero delegado de Campsa y Enagás y Director General de Butano S.A. Asesor personal de Donald Trump en los pasados comicios presidenciales norteamericanos, es autor de los libros “Economía del petróleo y del gas natural”, “El petróleo y la crisis mundial” y “Economía para ingenieros”, entre otras muchas publicaciones).

Profesor, ¿cómo valora la actual situación de Cataluña?
Mira, Josele, la pregunta clave que ningún medio de este desgraciado país se ha atrevido a hacer es: ¿cómo es posible que Mariano Rajoy, que no ha cesado de afirmar por activa y por pasiva que no sería posible celebrar elecciones en Cataluña hasta que se restableciera la normalidad, es decir, hasta que fueran desmanteladas todas las estructuras de agitación, propaganda y acoso a los no nacionalistas que han construido durante años los nazis de la Generalitat, pega en 24 horas un giro de 180º y convoca las elecciones a la mayor velocidad posible, que son 55 días después de la disolución del Parlament?

La respuesta es clara y sencilla: un acuerdo con las oligarquía financiera, mediática y empresarial catalana, PSC y C´s, que a cambio de un nuevo modelo de financiación para Cataluña que representará un robo a los españoles de 41.000 millones de euros anuales y la desaparición del Estado español en Cataluña, harían un purga total en el PDeCAT a cuyo frente pondrían a Santi Vila, un moderado que goza de toda su confianza, y de una presión máxima sobre ERC que será el partido mas votado, para que abandonen la senda del independentismo, que en contra de lo que habían afirmado esta resultando un desastre económico sin paliativos, y se adhieran al pacto de saqueo e independencia de facto que les ha ofrecido Rajoy, en un acto de traición como nunca ha sucedido ni en la historia de España ni de Europa por parte de un presidente de gobierno a su nación.

Este pacto electoral de saqueo de España, si ERC lo aceptase, daría una holgada mayoría absoluta de 77 escaños (la mayoría son 68), sumando los del PDeCAT, ERC y el PSC, el PP no entraría obviamente en el gobierno aparte de perder escaños, y C´s, que podrían sacar 26/27 escaños, tampoco, lo que les convertiría una vez mas en tontos útiles, aunque eso sí, excelentemente remunerados, coche con chófer y demás prebendas.

No obstante y aunque están dispuestos a poner sobre la mesa de ERC todo el dinero necesario hasta que digan basta para que acepte el plan de saqueo, si se atrincheran en un referéndum de independencia, podrían formar también gobierno con la CUP, Podemos y los Comúns, que apuestan todos por convocar un referéndum, en cuyo caso les saldría el tiro por la culata. Estos se verá en los próximos días.

Señor Centeno, ¿en qué consistiría exactamente lo que denomina “pacto de saqueo de España”?
Se trata de la reforma constitucional pactada por PP y PSOE, a la que se han adherido ahora C´s y la oligarquía catalana, que fue la gran alentadora y financiadora del independentismo, pero que se ha quedado espantada ante el desastre económico generado y que no había previsto para nada.

Se trata de un conjunto de cesiones políticas y económicas, que van desde el reconocimiento Cataluña como nación y la desaparición de facto del Gobierno español en Cataluña y un pacto económico con Cataluña similar al Concierto vasco y navarro. El tema no tiene nada de secreto, es público y notorio.

En primer lugar, el traidor de Rajoy, después de negar durante años por activa y por pasiva la necesidad de cambiar la Constitución, declararía en el Parlamento al tratar el desafío nacionalista que “no existe nada inmutable, que todo es negociable y que la Constitución se puede cambiar”. Es decir, ha reconocido en sede parlamentaria estar dispuesto a cambiar la Constitución para favorecer política y económicamente a Cataluña.

Las cesiones políticas, ya expuestas por Sánchez, son el reconocimiento de Cataluña como nación, algo que no ha sido jamás en toda su historia, y la independencia de facto, con la desaparición del España en Cataluña, pero no de Cataluña en España, donde estarán representados en todas las instituciones del Estado. De hecho, Rajoy ha dado instrucciones a los ministros encargados de la gestión de Cataluña estos 55 días, empezando por la inepta Santamaría, cuyo nivel de incompetencia solo es superado por su ambición enfermiza de poder, de que no aparezcan por Cataluña, que todo lo hagan por teléfono, y si fuera imprescindible una reunión allí con los sediciosos que siguen controlando todo, lo hagan en la forma mas discreta posible.

Respecto al tema económico, De Guindos ha ofrecido públicamente un “nuevo modelo de financiación para Cataluña” y en TV3 lo ha concretado: Cupo vasco en la fiscalidad y Agencia Tributaria propia, que como ocurre en el País Vasco les permite apropiarse de los IVAs de las ventas de las empresas vascas medianas y pequeñas fuera de la región y del impuesto de sociedades, y ambas suponen un robo entre 12 y 13.000 millones año. Pero como la economía catalana es 3.2 veces la vasca, su aplicación supondría entre 38.000 y 41.000 millones de euros, equivalente al doble del déficit de las pensiones. Adicionalmente, el PSOE/PSC quiere que se condone la deuda de 74.000 millones y se blinde las pensiones en Cataluña.

Todo esto es la oferta del trio Rajoy/Sánchez/ Rivera a la burguesía catalana, que se ha enriquecido lo indecible con una independencia que han fomentado y financiado, pero que ahora está espantada por la deriva que han tomado los acontecimientos, y que se enriquecería aún más, mientras cientos de miles de trabajadores perderán sus empleos por el hundimiento económico que han provocado.

Este plan prevé convocar elecciones lo antes posible – 55 días a partir de la disolución del Parlamento lo que ya se ha hecho –. Puigdemont y el soviet de la Generalitat pretenden seguir adelante con su golpe de Estado, pero una vez que los Mossos ya no les obedecen y les han ha retirado la protección, estos payasos que han avergonzado a Cataluña ante el mundo, están acabados.

Pero, profesor Centeno, ¿de dónde saldría el dinero para pagar una cuenta de esas características?
Bueno, no solo son los 40.000 millones que nos va a costar la compensación de Rajoy a la oligarquía catalana y a los sediciosos que quieran apuntarse, además se ha producido un hecho muy grave que los acontecimientos de Cataluña ha hecho pasar desapercibido, y es la decisión del BCE, anunciada por Draghi, de reducir a la mitad la compra de deuda, lo que es letal para una economía como la española, que vive del endeudamiento.

Para cubrir todo ello, mi ex-alumno Cristóbal Montoro está preparando la mayor subida de impuestos de nuestra historia en 2018. Algunos la califican de la mayor subida de la democracia, pero se olvidan de que en tiempos de Franco la gente apenas pagaba impuestos, tanto que la presión fiscal en 1975 era del 11 % del PIB, mientras que a día de hoy, si hacemos como que nos creemos las cifras de PIB oficiales, es del 38%, y si ponemos el PIB de verdad del 47%. Un contribuyente medio español tiene que trabajar 170 días al año para pagar sus impuestos, y eso no es el 38% como dice falsamente la clase política, sino el 47%. Así que ya lo saben: preparen los bolsillos para pagar la traición de Rajoy, porque Montoro les va a crujir.

¿Y cuál es la situación económica real de Cataluña?
Desde el punto de vista social y de convivencia, la inacción absoluta de Rajoy ha llevado a una fractura total e irreconciliable del pueblo catalán; ha dividido familias, amigos, vecinos, un resultado catastrófico que tardará generaciones en recomponerse. Y desde el punto de vista económico, Cataluña ha entrado en un proceso de desindustrialización y declive económico, cuyas consecuencias serán devastadoras a medio y largo plazo: en lugar de convertirse en la Dinamarca del sur, que vendían los separatistas, se convertirá en la nueva Albania del Mediterráneo, con una renta per cápita inferior a la de Portugal. Cataluña es ya primera plana, para mal, en todos los medios económicos.

Ha pasado de ser considerada una buena región para invertir y hacer negocios a otra de la que hay que huir a toda velocidad. Para Bloomberg, la mayor y más influyente agencia de información económica del mundo, “Cataluña se encamina hacia un dramático y largo valle de sombras, por la prolongada e intensa dinámica de falta de control, inseguridad jurídica y enfrentamientos civiles”, y cita la grave advertencia del Circulo de Economía, “las consecuencias (de la actual situación) son impredecibles, pero en cualquier caso dramáticas en términos de coexistencia, crecimiento económico y empleo”.

A día de hoy, y en contra de las patéticas predicciones de personas que se autodenominan expertas y que dominan ampliamente los medios, de que una Cataluña independiente sería no sólo económicamente viable sino mas rica y próspera que hoy, 1.700 empresas que representan el 35% del PIB de Cataluña han abandonado la región, y como ocurrió en el caso de las que abandonaron Quebec por el referéndum de independencia, jamás volverán. Es cierto que, de momento, la mayor parte de la actividad y del empleo de estas empresas se mantiene, pero se ha producido ya un daño irreparable a la reputación. Cataluña ha pasado de ser considerada como un buen sitio para invertir y hacer negocios a otro donde no existe garantía jurídica alguna, donde sus grandes bancos y empresas huyen espantadas, que podría ser expulsada de la UE y la Eurozona, y donde la fuga de capitales es masiva y de donde, en consecuencia, hay que salir huyendo.

Muchas empresas están trasladando directivos y personal de alto rango a sus nuevas sedes sociales. Por ejemplo, Catalana Occidente va a trasladar 700 personas a Madrid. Adicionalmente, y no es más que el principio, miles de personas de altos sueldos dejarán de pagar sus cuotas de la Seguridad Social en Cataluña, con lo que teniendo ya el mayor déficit de pensiones de España -6.700 millones de euros en 2016 o el 37%- el sistema se hará insostenible. También, y como me comenta un alto cargo de J.P. Morgan, todas las grandes multinacionales de alimentación, farmacia y automoción, están elaborando planes para abandonar Cataluña, y la prolongación de la incertidumbre les llevará a abandonar la región en los próximos meses. En octubre, las ventas del Corte Inglés han caído un 30% y un 25% las grandes superficies, y han salido de Cataluña entre 15.000 y 40.000 millones de euros, fundamentalmente de los millonarios nacionalistas y separatistas. Un hundimiento económico en toda regla. “Entre los grandes bancos de inversión mundiales, Cataluña es una región de alto riesgo”, me explica esta persona, y me dice que “pasarán generaciones antes de que este hundimiento en la confianza pueda cambiar”.

JPMorgan ha recortado la estimación de crecimiento de Cataluña y España. “La economía catalana crecerá solo modestamente o incluso se estancará en el 4T (cuarto trimestre) y en 1T (primer trimestre) de 2018”. En cuanto a España, “reducimos nuestra estimación de crecimiento al 2,4% (desde el 3%) en el 4T y al 2% en el 1T 2018 (medio punto menos)”, y concluye “una conmoción mas persistente (que es lo que va a ocurrir con Podemos y Comúns, partidarios de un referéndum teniendo la llave de la gobernabilidad) tendría consecuencias mas graves”.

Lo que está en juego el 21-D son la libertad y la convivencia
EDITORIAL El Mundo 5 Noviembre 2017

Albert Boadella diagnosticó hace ya mucho tiempo el "estado de enfermedad colectiva" que gangrenaba a esa parte de Cataluña nutrida de xenofobia y odio a España. El sentimiento identitario catalanista falseado y exacerbado hasta quedar convertido en una parodia maniquea por una irresponsable casta política ha llevado el procés al abismo. Y -lo vemos cada día- las consecuencias son dramáticas para la propia convivencia ciudadana. Porque, antes que nada, lo que ha creado el desafío independentista es un problema de enfrentamiento entre los propios catalanes.

Hoy no corren peligro ni el autogobierno ni los derechos individuales como pregonan los argumentarios del secesionismo. Lo que de verdad está en juego en Cataluña son la libertad, la convivencia, la tolerancia... valores esenciales que una minoría fanatizada se empeña en arruinar en un territorio tan plural y tan rico en su diversidad.

La xenofobia que guía la actuación del independentismo más radical se volvió a manifestar ayer en el grave incidente sufrido por Albert Rivera y varios dirigentes de Ciudadanos cuando se disponían a dar un mitin de precampaña en Sant Andreu de Llavaneres. Dos centenares de exaltados trataron de boicotear el acto con abucheos y consignas como "no sois de aquí; marchad a vuestra casa", dirigidos a los intervinientes, entre ellos la candidata a la Generalitat Inés Arrimadas, quien precisamente acaba de ser declarada persona non grata por el Ayuntamiento de esta localidad barcelonesa, en un ejercicio antidemocrático de intolerancia y puro fascismo que, por desgracia, se extiende como una balsa de aceite en una parte de Cataluña dominada por quienes están decididos a hacer irrespirable la convivencia y a aplastar toda discrepancia. A algunos salvapatrias sólo les vale el pensamiento único: conmigo o contra mí. Y se arrogan la potestad de repartir carnés divisorios entre buenos y malos catalanes. La Historia nos enseña hasta qué punto es peligroso el ultranacionalismo etnicista del que hoy bebe el independentismo.

Cataluña está hoy en una encrucijada. Y las elecciones del 21-D debieran ser la primera oportunidad para recuperar la bandera de la libertad. Pero episodios como el de Llavaneres demuestran las dificultades que las formaciones constitucionalistas y los ciudadanos que conforman la amplia mayoría silenciada van a tener para llegar a esos comicios en las condiciones que se presuponen consustanciales a una democracia.

ERC y las demás formaciones independentistas siguen deshojando la margarita de si acudirán a las urnas en una candidatura unitaria o no. Y arengan a los suyos denunciando la existencia de presos políticos, cuando en España sólo existen políticos presos por violentar la ley. La realidad es que los únicos que sufrirán un acoso inaceptable en esta campaña son aquéllos que no pueden acudir a cualquier pueblo de Cataluña sin la compañía de un amplio dispositivo policial de seguridad.

El error de no actuar en TV3
Garantizar la libertad de información y su neutralidad política son más necesarios que necesarios ante las elecciones del 21-D
Editorial ABC 5 Noviembre 2017

El mismo día en el que el Parlament proclamó formalmente la ilegal declaración unilateral de independencia, Catalunya Radio comenzó su informativo especial con: «Buenas tardes, ciudadanas y ciudadanos de la República Catalana». Este medio público de comunicación no hizo otra cosa que seguir la pauta de servicio a la política separatista auspiciada por la Generalitat, como el resto de emisoras y cadenas dependientes del Gobierno catalán. Con un presupuesto anual de 236 millones de euros, estos medios públicos han sido y siguen siendo la plataforma de intoxicación de la sociedad catalana, con la difusión de los mensajes más sectarios del ideario separatista. Lo que resulta difícilmente admisible es que esta situación de parcialidad informativa y activismo ideológico se mantenga incluso después de la aplicación de las medidas aprobadas por el Senado al amparo del artículo 155. El PSOE exigió que los medios públicos de comunicación catalanes quedaran fuera de la intervención del Gobierno central y éste accedió a su exclusión para mantener el consenso con los socialistas.

Ni el buenismo del PSOE ni la generosidad del Gobierno han tenido como efecto una reubicación de estos medios en el terreno de la pluralidad en la opinión y la neutralidad en la información. Neutralidad referida únicamente al respeto debido a la legalidad. A Puigdemont se le siguen prestando las cámaras de TV3 para que emita su comunicado desde Bruselas, como si su condición de cesado y huido no existiera. A su abogado se le presenta como experto en «derechos humanos», cuando lo más que ha acreditado es una evidente habilidad para que algunos jueces belgas den cobijo a etarras reclamados por España. Los encarcelados por orden judicial son «presos políticos», los «consejeros» no tienen la «ex» por delante y, por supuesto, el pancatalanismo está presente en los mapas de los «països catalans». Así están funcionando a día de hoy estos agentes de la propaganda separatista.

El periodismo se debe siempre a la veracidad en la información y, cuando se ejerce desde medios públicos, a la neutralidad política. En Cataluña, los medios públicos han ignorado estas directrices del buen hacer periodístico y han contado, además, con el protectorado del Consejo Audiovisual de Cataluña, supuestamente responsable de garantizar el pluralismo político en los medios públicos catalanes. La reinstauración del orden constitucional en Cataluña antes del 21-D será prácticamente imposible si no comprende una transformación de las realidades implantadas por el nacionalismo en estas últimas décadas. Una de ellas ha sido la sumisión de TV3 y Catalunya Radio que, a día de hoy, no renuncian a seguir siendo palmeros del separatismo. El Gobierno ha cometido un error al no actuar en estos medios sectarios para garantizar la libertad de información y su neutralidad política, más necesarios que necesarios ante las decisivas elecciones autonómicas del 21-D.

El difícil retorno a la legalidad (9)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Noviembre 2017

ERC AMENAZA CON BOICOTEAR LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS SI NO SE LIBERA A LOS PRESOS POLÍTICOS. EL GOBIERNO BELGA SE TOMA CON CALMA LA EXTRADICIÓN DE PUIGDEMONT.

La actual portavoz de ERC, “pucheritos Toyse” que emula a su líder cesado y preso Oriol Junqueras que se emocionó en aquella entrevista en TV3 en septiembre porque el malísimo Estado español tomaba medidas para impedir el referéndum ilegal, amenaza con boicotear las elecciones autonómicas del próximo 21 de diciembre diciendo que “unas elecciones en nuestra casa se hacen si nosotros decidimos que se hagan” y califica de ilegal la convocatoria porque se produce en base al artículo 155 que no reconocen. Una perogrullada ya que han dado sobradas muestras para confirmar su absoluto desprecio por la Constitución de España y por su propio Estatuto de autonomía, que han violado de manera reiterada para imponer su ilegal, esta sí, ley de Transitoriedad. Una posición que llevaron hasta culminar una declaración de independencia de forma unilateral y por lo que precisamente el Estado de Derecho ha tenido que actuar para devolver la legalidad a la autonomía de Cataluña.

Esa amenaza suena a pataleta infantil, ya que bien sabe que su ejecutiva ha decidido presentarse obedientemente a las elecciones autonómicas, por muy plebiscitarias que las llamen, bajo las condiciones y supervisión del malévolo Estado español y las reglas democráticas contempladas en la Ley electoral, y no en la Ley del referéndum ilegal que aprobaron junto al PDeCAT y la CUP imponiendo su mayoría parlamentaria con absoluto desprecio de la oposición y a la Constitución de España. La única variante que queda por dilucidar hasta el 8 de noviembre, es si se presentan solos o en coalición electoral. Al parecer, en ERC se inclinan por hacer una candidatura unitaria en la que estén todos los independentistas, en un frente anti español integrado por ellos, PDeCAT, la CUP y PODEM, marca regionalista de PODEMOS, pero sin el líder díscolo Dante Fachín. El pretender que los encarcelados por rebelión, sedición y malversación de fondos públicos sean liberados por la estrategia de incluirles en listas electorales y hacer campaña en igualdad de condiciones con aquellos que no han delinquido, es simplemente patético, sobre todo si se consideran los motivos por los que la jueza Carmen Lamela decidió declarar prisión provisional sin fianza para todos menos uno, al que le concedió eludirla bajo fianza.

Y es que Oriol Junqueras, “pucheritos Berzosa” ya se veía a sí mismo como Presidente de la futura república, y se ha encontrado con la hospitalidad del sistema penitenciario español en la cárcel más moderna y lujosa de España en Estremera, pueblecito de Madrid en el límite de Cuenca. Una deferencia que se ha querido excusar en facilitar la labor de los abogados de la defensa, algunos compartidos por varios de los encarcelados y así evitar que alegasen indefensión. Y es que sorprende hasta qué punto los golpistas tienen conciencia de no merecer lo que les está pasando porque, en su criterio, se han limitado a seguir “el mandato” del pueblo de Cataluña, no incluyendo en él al 51% que no les votó. Lo que no reconocen es que para llevarlo a término no han dudado en violar y saltarse las leyes de España, incluidas las que se recogen en el Estatuto de autonomía de Cataluña. Es decir, su concepto de democracia es que el fin justifica los medios y además sus derechos como pueblo están por encima de derecho de todos los españoles.

Lo lamentable es que esa idea que ha arraigado en una parte muy importante de la sociedad catalana, ese otro 49% y que la ha dividido y fragmentado, se debe de forma exclusiva al abandono y pasividad del Estado de Derecho, véase los diferentes Gobiernos de España, que han permitido campar a sus anchas al independentismo y violar derechos fundamentales de los españoles en esa comunidad. Un sentimiento que va a ser muy difícil de erradicar y que, sin duda condicionará las elecciones autonómicas convocadas con precipitación por Mariano Rajoy. Un error de bulto del que ahora empieza a tomar conciencia y que, ya sea en coalición o por separado, puede devolver el poder a los golpistas y sus simpatizantes como los de PODEM, rama catalana de inspiración en PODEMOS. Unas elecciones que serán usadas como aval para exigir ese diálogo bilateral con el Estado español, bajo amenaza de internacionalizar el conflicto y forzar una mediación para solucionarlo.

Por otro lado, en el editorial de este domimgo de El País digital, titulado “Política constitucional”, - supongo que haciéndose eco de las exigencias del PSC y de las urgencias sectarias del PSOE de Pedro Sánchez con su monotema de la plurinacionalidad -, dice que la reforma de la ley fundamental no puede posponerse más. Advierte de que “La reforma de la Constitución, imprescindible y urgente, pero pospuesta durante años por las inconveniencias de unos y los maximalismos de otros, es esa política con mayúscula que necesitamos. Debe volver a la agenda política cuanto antes”. Para a continuación señalar al PP como inmovilista diciendo que “la falta de iniciativa del Gobierno en esta materia ha sido muy negligente: una discusión pormenorizadamente y a tiempo acerca del encaje de Cataluña en España nos hubiera ahorrado muchos de los problemas posteriores”. Una hipocresía que esconde que en España quienes más tiempo han gobernado y no hicieron tampoco nada por reformar la Constitución y sí por pactar con los nacionalistas y desnaturalizarla fue precisamente el PSOE, en concreto el de José Luis Rodríguez Zapatero y su aprobación del Estatuto de Cataluña con graves atentados contra la Constitución y la soberanía del pueblo español.

Y es que, si a Mariano Rajoy le han entrado las prisas por quitarse el muerto de encima, más le han entrado a Pedro Sánchez que quiere tener dispuesta la mesa de negociación, o de rendición según se mire, con los golpistas, y así comenzar con la primera pieza del puzle plurinacional con la república de Cataluña, a la que pronto seguirá la de El País Vasco, previa integración de Navarra, como república de Euskal Herría. Y ya dije ayer que las prisas nunca son buenas consejeras y que ya lo dijo San Ignacio de Loyola, “en tiempos de zozobra, no hacer mudanza”. Y menos con un problema que lleva enquistado años, lo que hace complejo y largo encontrar una solución sin dar la sensación de optar por imposiciones o de concesiones inadmisibles. Reformar no es derribar todo y construir sobre las ruinas. Las reformas son para mejorar los defectos inevitables por el paso del tiempo. Se trata de actualizar y reforzar las estructuras a los nuevos tiempos desechando los errores y aquello que se ha demostrado obsoleto y menos práctico.

En cuanto a los golpistas huidos a Bélgica, queda patente que su discurso de ir al corazón de Europa, a la capital de la UE, era una patraña, una burda excusa para esconder su cobardía al eludir a la Justicia de España y dejar a sus camaradas en la estacada ante los tribunales. Elegir Bélgica y al abogado de los etarras, Michel Bekaert, era comprarse un seguro para dilatar su vuelta ante la seguridad de contar con la simpatía del Gobierno belga, aunque oficialmente no lo reconociera, y la escrupulosa y garantista justicia de ese país que se extralimita en la acogida de la escoria de otros países, les da cobijo y amparo. Una actitud irresponsable que es la culpable de haber creado los famosos guetos donde alimañas como los terroristas islámicos se refugian y establecen su centro de operaciones, como ya se ha demostrado con los atentados en París. Y es que el problema de la UE es no tener una política común en cuanto a la seguridad y el respeto de los diferentes sistemas judiciales de todos los países, razón por la cual, los delincuentes eluden a la Justicia.

Hay libertad de movimientos y se han eliminado fronteras, pero existen serias trabas a la persecución de los delincuentes, criminales y terroristas. La UE se empantana en una espesa burocracia y en una ausencia de coordinación y confluencia de objetivos.

¡Que pasen un buen día!

Desde Bélgica con rencor
Borja Gutiérrez gaceta.es 5 Noviembre 2017

En 1963 el director de cine Terence Young enviaba al agente Bond 007 hasta Rusia para tratar de localizar un dispositivo capaz de descifrar complicadas comunicaciones y que, tras haber sido robado, estaba poniendo en peligro importantes investigaciones sobre el gobierno ruso. Una película en la que se mezclaba intriga, tensión y la consabida dosis de surrealismo tan característica de la saga protagonizada por el súper agente James Bond. Héroes y villanos, “Desde Rusia con amor”. Hoy, casi 25 años después del estreno de aquella famosa cinta cinematográfica, otra historia cargada de intriga y surrealismo, está copando el panorama político español. En esta ocasión, el protagonista, un villano que decidió cambiar su destino de Rusia a Bélgica… “Desde Bélgica con rencor”.

Y allí, desde la capital belga, el villano Puigdemont, que ha abandonado a los suyos, sigue irradiando todo su rencor hacia España, mediante mensajes y vídeos, como la intervención grabada para TV3 en la que expresa su reacción en contra del auto de la juez Lamela por el que ordena prisión provisional para Oriol Junqueras y ocho consejeros del Gobierno de la Generalitat, destituidos por rebelión contra el Estado, y ante el riesgo de fuga nada desdeñable, en vista de la llevada a cabo por el prófugo belga. Por cierto, no quisiera pasar por alto, el hecho de que una televisión pública, siga dando difusión a un cesado y ya perseguido por la Justicia, que se permitió la licencia de exigir la libertad para los encarcelados, considerándose aún como presidente legítimo, y haciendo un llamamiento a la ciudadanía para combatir contra la represión del Estado español.

Con los golpistas Junqueras y sus consejeros ya en la cárcel, queda arrestar a Carles Puidgemont, quien oficialmente está considerado como fugado de la acción de la Justicia y sobre quien planea una orden internacional de busca y captura.

La Justicia ha actuado con diligencia, era cuestión de tiempo. No cabe ningún reproche, más bien al contrario, todo el apoyo a una decisión justa y proporcionada. Y es que todos los españoles hemos sido testigos directos de los pasos cometidos por los sediciosos, sobre los que han ido fraguando su golpe de estado, retransmitiendo en directo sus continuas advertencias, sus alardes y jactándose de la osadía de su ataque a nuestro Estado de Derecho.

Allá, en Bruselas, donde el fugado Puigdemont esperaba encontrar refugio y protección, no ceja en su empeño. Cual iluminado defensor de su particular idea del paraíso Catalán, dibujado fuera de España, no se molesta en negar sus delitos, ya que la distorsión que padece en su singular concepción de la realidad, le lleva a alcanzar rasgos comparables con el fundamentalismo, tratando de arrastrar masas de ciudadanos con mentiras absurdas y engañifas, y prometiendo un ficticio paraíso catalán, cual imán islamista que ofrece un paraíso a sus fieles.

Olvidándonos de supuestos paraísos y descendiendo a las arenas de la realidad política y social de nuestra patria, debemos ser conscientes de la grave situación que estamos viviendo pero, a su vez, reconocer y aplaudir la actuación de la Justicia que está poniendo de manifiesto que el engranaje de la maquinaria democrática, en nuestro país funciona. Y es que cuando la fuerza trata de imponerse al diálogo, jamás se puede llegar a una situación de equilibrio entre las partes, y solo queda la derrota de una y, por tanto, la victoria de la otra.

Lo que resulta obvio es que si unos golpistas abandonan el país, es que han perdido. Y han perdido porque a lo largo de esta agonía del procès, los españoles han reaccionado apoyando la unidad nacional con múltiples manifestaciones, principalmente durante las dos multitudinarias convocadas en la ciudad de Barcelona. Y han perdido porque un sinfín de empresas ha huido de Cataluña fijando sus sedes en otros lugares de la geografía española porque no estaban dispuestas a sumarse a la locura del gobierno catalán. Y han perdido, porque su líder, les ha abandonado a su suerte, tratando de poner su palmito a salvo en tierras belgas.

Los consejeros sediciosos ya están en prisión. Y cuando Carles Puigdemont vuelva a pisar España, lo hará en calidad de detenido para ingresar en prisión. Su aventura fugitiva en Bélgica habrá finalizado, lo que no me acabo de creer es que finalice su rencor.

En los países serios los golpistas acaban entre rejas
EDUARDO INDA okdiario 5 Noviembre 2017

“Yo no estoy subordinada al poder político”, fue el elocuente, nada críptico y cero eufemístico mensaje que Carmen Lamela, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, dirigió a todos aquellos que quisieron oírle cuando la querella contra los jordis, el amigo de los narcos José Luis Trapero y la intendente Teresa Laplana no había pasado de las musas al teatro. La antigua asesora del ministro socialista Caamaño advirtió que si tiraban adelante ella no se andaría con mandangas y, obviamente, no entraría en politiquerías. Vamos, que iría a por todas. Más que nada, porque a una juez de verdad, como es ella, no le puedes pedir, rogar, sugerir, insinuar o exigir que renuncie a su función jurisdiccional mirando hacia otro lado o directamente haciéndose la gilipollas. Entre otras razones, porque delito es solicitarlo y delito es aceptarlo.

Tres cuartos de lo mismo ha sucedido con el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, que ha desoído todos los cantos de sirena que le han llegado desde el poder político para endulzar las querellas y olvidarse de reclamar cárcel para los tejeros del siglo XXI. “En Derecho, yo no puedo hacer otra cosa”, ha aclarado cada vez que le han instado a echar mano del sentido político en sus escritos de querella. Su ratón de biblioteca en la Secretaría Técnica, el brillante José Miguel de la Rosa, se ha limitado a aplicar la ley en todos los textos incriminatorios.

Y la consecuencia de la causa es que el cisma entre Moncloa y Castellana (sede de la Fiscalía General), elegante pero cisma al fin y al cabo, es una realidad. El Gobierno no quería y no quiere ver en la cárcel a los golpistas porque considera con tan egoísta como acertado criterio que es el mejor cartel electoral para esta gentuza cara a ese 21 de diciembre en el que mucho me temo que la vida seguirá exactamente igual. No hay dudas acerca de las imputaciones, entre otras razones porque han sido delitos retransmitidos en directo, pero sí sobre la conveniencia de la prisión provisional. A este respecto es menester recordarles que Granados se pasó 32 meses en el maco sin sentencia firme e Ignacio González acumula ya seis en las mismas circunstancias. A propósito de los dos ex dirigentes populares hay que subrayar que ninguno de ellos se quejó ni denunció a la Guardia Civil por vulnerar sus derechos humanos al conducirles a la penintenciaría en un furgón para presos. Cosa que sí han hecho los golpistas (no es broma). Ya lo sabe Instituciones Penitenciarias: a partir de ahora, que los trasladen en Rolls con chófer con gorra de plato.

Es tan impresentable como demencial pretender que un juez actúe con criterios políticos o que un político intente suplantar a un magistrado. Eso es como si le pides a un cura que te ceda la sacristía para montar un prostíbulo. Es física y metafísicamente imposible, amén de una estafa, estar en misa y repicando. Tal vez por eso alucino con la que se está montando tras el encarcelamiento de la banda de delincuentes que lidera el fugado Puigdemont. La Justicia no puede estar al albur de si se va a cabrear parte de la sociedad catalana, de si va a tener efecto bumerán el 21-D o de si la kale borroka de la chica a la que le fascina olerse el sobaco va a incendiar la región. Eso es como si el 24-F de 1981 y demás días posteriores al primer golpe de Estado de nuestra democracia se hubiera optado por practicar esa técnica tan ruin y cobarde del “pelillos a la mar” por miedo a un Ejército que en su mayoría continuaba en una onda no precisamente democrática. “Con Franco vivíamos mejor”, era el indisimulado pensamiento de casi todos ellos.

El ruido de sables existía el 22 de febrero, fue brutal el 23, pero no cesó en las semanas ni en los meses siguientes. Fue precisamente la determinación de la Justicia, que condenó a Tejero y Milans a 30 años de cárcel y a Armada a seis, la que consolidó la democracia en nuestro país. El ruido de sables pasó a mejor vida porque los que querían volver a 1975 o 1936 fueron plenamente conscientes de que si desenvainaban se actuaría contra ellos sin contemplaciones. Que terminarían pudriéndose en la cárcel. La mejor medicina para el delito es la Justicia. Que el que la haga, la pague. Ésa, y no otra, es la esencia de toda democracia digna de tal nombre. Que todos seamos iguales ante la ley y que si te pasas el Código Penal y la Constitución por el arco del triunfo, el Código Penal y la Constitución te pasen por encima a ti. Dura lex sed lex (la ley es dura pero es la ley), que nos soltaban los más viejos del lugar cuando yo estudiaba Derecho.

¿Qué hubiera pensado un tipo que pernocta en Soto del Real por sisar en el súper de la esquina para dar de comer a su hijo, si Pugidemont, Junqueras, los jordis, los consellers y los capos de los mossos se hubieran ido de rositas? En el mejor de los casos, que esto ni es una democracia, ni un Estado de Derecho, ni na, y que la vida es una mierda. En el peor se hubiera echado a la calle para hacer la revolución… ¡y yo que me hubiera unido a ella! Haber dejado en libertad a estos pájaros hubiera constituido el mismo escándalo que haber concedido el indulto a Antonio Tejero y cía o haber permitido que se fueran a su casa como si tal cosa tras abandonar el Congreso de los Diputados por las ventanas el 24 de febrero. A ver si se enteran: ser independentista no es delito. Las ideas no son delito. Imponerlas delinquiendo, sí. De la ley a la ley dentro de la ley: si quieren un referéndum que consigan tres quintos del Parlamento y reformen la Constitución. Y, si no, que callen para siempre o al menos hasta que consigan esa imprescindible mayoría para maquear la Carta Magna.

Por cierto: como son unos jetas, olvidan que el tan peneuvista como independentista Juan José Ibarretxe intentó hacer lo mismo que ellos y nadie le encarceló. El matiz es fundamental: defendió su plan, que no era otro que crear un estado libre asociado modelo Puerto Rico, dentro de los cauces legales. En España no se persiguen las ideas, se persiguen los delitos. Ser secesionista no es ilegal, intentar imponer la secesión arbitrariamente saltándote medio Código Penal y tres cuartos de Constitución, sí. Como en Francia, Alemania, Portugal, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos y un tan largo como democrático etcétera.

España es hoy más fuerte que nunca. Democrática, legal, ética y moralmente. Para empezar, ha resucitado un Barón de Montesquieu que Alfonso Guerra enterró en 1985 tras fusilar con alevosía, premeditación y nocturnidad la independencia judicial que consagra la Constitución. Aquel tercer año de hégira socialista supuso la toma del Constitucional, el Supremo y la Audiencia Nacional por un Partido Socialista que mandaba más que nadie nunca jamás gracias a sus 202 diputados. Una mayoría no suficiente, tampoco absoluta, sino más bien absolutísima. Sobra decir que habrían de pasar muchos años para que los tribunales tomaran cartas en un asunto llamado corrupción socialista. Con los jueces domesticados, la vida es bella para un gobernante golfo o tiránico.

La división de poderes ha quedado esta semana más nítida que en los 40 años anteriores de libertad. Y eso es una victoria por todo lo alto de los democrátas, de los que sostenemos parafraseando al juez antimafia Falcone que “la ley es el deber supremo”. Las democracias más sólidas del mundo son aquéllas en las que el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial son compartimentos estancos. Sensu contrario, se puede colegir que un sistema es totalitario cuando se arroga el uno, el otro, el de más allá e incluso ese cuarto poder que es la prensa en el más amplio sentido del término. Por cierto: en Cataluña no estaríamos como estamos si la ley y no Maquiavelo hubieran sido el deber supremo con Pujol en Banca Catalana, en sus mil y una corruptelas, en la dictadura lingüística y en esa máquina fascista que es TV3.

En democracia no hay que tener miedo a nada si la razón está de tu lado y no digamos ya si quien tienes a tu vera es una imponente señora llamada Justicia. Por eso no entiendo a aquellos a los que les ha entrado miedito tras meter a los golpistas en el lugar en el que tiene que estar todo delincuente: la trena. O sí porque puede revertir el bajón electoral que se estaba registrando poco a poco en el mundo independentista pero no comparto su proclividad a anteponer la razón de Estado al estado de la razón o la razón de partido al partido de la razón. Directamente me dan asco los que hablan de “presos políticos” obviando algo tan perogrullesco como que son políticos presos. Los que como Évole, el separatista que por pastuqui niega ser separatista, han montado la mundial asegurando que “es inmisericorde” y “una agresión a muchos catalanes” encarcelar a Junqueras y sus secuaces. Ahora resulta que el hecho de ser cargo electo te convierte en una especie de 007 en versión paleta con licencia para delinquir, en una suerte de ser intocable. Cuidado porque así empezaron algunos de los regímenes más abominables de la historia. Hitler, Chávez, Maduro, Putin, Erdogan… ¿Les suenan?

Los suicidios de España: aquí empezó todo
Las elecciones del 21 de abril de 1907 significaron un antes y un después en la historia de Cataluña. Una lista conjunta de catalanistas arrasó y aceleró el fin de la Restauración
Carlos Sánchez elconfidencial 5 Noviembre 2017

A veces, aunque no siempre, mirar al pasado contribuye a entender el futuro. Y por eso, puede merecer la pena recordar una fecha que convendría no olvidar. Hace poco más de un siglo, el 21 de abril de 1907, tras la dimisión obligada del liberal Montero Ríos, España celebró unas elecciones generales marcadas por la crisis catalana, que comenzaba a asomar la cabeza en los términos que hoy la conocemos.

Unos meses antes, en noviembre de 1905, se habían registrado los llamados hechos del ¡Cu-Cut!, que se produjeron cuando un grupo de militares de la guarnición de Barcelona asaltó las redacciones de dos publicaciones afines al catalanismo. En concreto, 'La Veu de Catalunya' y el semanario satírico ¡Cu-Cut!, ambos vinculados a la Lliga Regionalista de Cambó y Prat de la Riba.

'La Veu de Catalunya'.
Una viñeta antimilitarista, en la que el dibujante Junceda se mofaba de forma velada de las continuas derrotas del ejército español, y que hoy resultaría ciertamente infantil, había encendido la mecha. Los autores del asalto, lejos de ser juzgados, fueron respaldados por autoridades del Estado, incluido el propio monarca Alfonso XIII. Hasta el punto de que, meses después, el parlamento aprobó la llamada Ley de Jurisdicciones, que ponía bajo la tutela de la justicia militar determinados delitos de opinión, lo que los catalanistas moderados interpretaron como una ofensa. El propio Alfonso XIII se llegó a jactar de haber redactado la Ley de Jurisdicciones, que estuvo en vigor hasta 1931.

La aplicación de esa ley, como se sabe, supuso el primer choque entre poder civil y militar del siglo XX y “una subida notable en la temperatura del conflicto nacionalista”, como sostiene el historiador Moreno Luzón. Fue en ese contexto de crispación política en el que fraguó una alianza contra natura de todos los partidos catalanistas para presentarse a las elecciones de 1907.

La coalición, presidida por un anciano Nicolás Salmerón, ex presidente de la I República, logró integrar en una misma lista electoral a catalanistas moderados, republicanos de toda suerte y condición y a los viejos carlistones del XIX. Su éxito fue indiscutible. Solidaritat Catalana obtuvo en aquellas elecciones 41 de los 44 diputados elegidos en Cataluña, cuando dos años antes los catalanistas -por separado- apenas habían logrado seis diputados.

Como han sostenido muchos historiadores, a partir de aquellas elecciones nada fue igual en Cataluña, pero tampoco en el resto de España. La Restauración entró en una crisis terminal de la que nunca se recuperaría, y aunque Solidaridat Catalana se rompió en 1909, tras los sucesos de la Semana Trágica, hoy, 110 años después, aquella alianza continúa siendo un referente para muchos catalanistas. Ahora se llamaría una lista-país.

Ni como farsa ni como tragedia
Sería absurdo pensar, sin embargo, que los tiempos políticos tienden a ser iguales. Ni como farsa ni como tragedia, en contra de lo que sostenía Marx. Entre otras cosas, porque el papel de la monarquía constitucional es hoy muy diferente y porque los tribunales -con sus miserias y sus errores- funcionan, y hoy es impensable una ley de jurisdicciones para aplastar las voces críticas. De hecho, la España del primer tercio del siglo XX tiene muy poco que ver la del primer tercio del siglo XXI. Salvo en una cosa: la tendencia suicida a discutir en el barro la política territorial.

Todos los dramas de España -prácticamente desde las guerras de los austrias y sus estúpidas batallas- tienen que ver con las fronteras: exteriores e interiores. Incluidas las guerras carlistas, los cantonalismos pequeño-burgueses que liquidaron la I República o, incluso, el desgaste económico sufrido por España por querer mantener infructuosamente unas colonias en América y el norte de África que sólo daban fe del ocaso del imperio.

Una especie de territorialización de las ideologías que ha llevado a España frecuentemente al desastre, y, en particular, a la izquierda, casi siempre atrapada por debates identitarios a partir de discusiones estériles sobre el sexo de los ángeles o sobre la plurinacionalidad del Estado. Mientras que en otras partes de Europa las grandes ideologías del siglo XX han tendido a uniformizar los comportamientos políticos al margen de los territorios, en España ha sucedido justamente lo contrario. Han sido los territorios los que han contribuido de forma relevante a conformar las ideologías, lo que explica los frecuentes enfrentamientos y la proliferación de agravios comparativos entre regiones.

Y hoy, parece evidente, hay un riesgo cierto de que las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña formen parte de esa tradición suicida tan española, toda vez que muchos vean esos comicios como un ajuste de cuentas entre bandas rivales. El abominable: ¡A por ellos! Confundiendo a los dirigentes políticos con la ciudadanía.

Unos, los independentistas, buscando recuperar la legitimidad perdida por sus contumaces ataques a la legalidad y a la Constitución, y otros, ciertos sectores de los partidos constitucionalistas, como una lección para liquidar las raíces del separatismo, y que de forma grosera expresó el exministro Wert, hoy viviendo a costa del Estado: “Hay que españolizar a los niños catalanes”, dijo en una ocasión. Sería un error descomunal.

Las elecciones del 21 de diciembre son sólo unos comicios autonómicos y no un plebiscito. Y bien harían los unos y los otros en afanarse en buscar soluciones a un problema sin duda muy complejo. Entre otras cosas, porque Europa, que ha cerrado filas con España en toda esta crisis, tenderá a cansarse si la cuestión catalana se enquista en la medida en que en sus propios territorios existen partidos secesionistas. En algún momento, las instituciones comunitarias pedirán a España que ponga orden en su territorio evitando la internacionalización del conflicto o para frenar el coste económico que tiene la crisis catalana para la cuarta economía de la UE.

Y en este sentido, bien haría el presidente Rajoy -y también Albert Rivera- en dejar claro que, tras el 21-D, las nuevas autoridades recuperarán de forma inmediata el autogobierno catalán. Precisamente, para lograr que los sectores catalanistas que hoy, desgraciadamente, se han echado en brazos de los sectores independentistas, vuelvan a la senda constitucional y a la cordura.

Probablemente, uno de los errores que se han cometido en estos años en Cataluña desde el prisma constitucionalista es no haber dispuesto de una estrategia para romper el bloque independentista pese a sus profundas divisiones internas. Precisamente, porque se ha aceptado su relato: independencia, si o independencia, no, cuando lo útil hubiera sido hacer propuestas encaminadas a renovar el pacto constitucional del 78, y que en el fondo es lo que venía a representar el Estatut de 2006, refrendado al unísono por el Gobierno central, el parlamento español y el pueblo de Cataluña, y que el TC quebró con su polémica sentencia.

Polarización política
El compromiso político de devolver el autogobierno a Cataluña de forma inmediata permitiría articular listas electorales que reflejaran mejor la prolija realidad política catalana, y, desde luego, ayudaría a superar esa polarización del voto que hoy se manifiesta. Y que es, desde luego, el mejor caldo de cultivo del independentismo.

Es casi obvio que hoy existen amplios sectores de la población catalana que se encuentran políticamente huérfanos y que creen de forma sincera en una solución pactada, en particular, los más de cien mil votantes de la antigua Unió de Durán i Lleida o los de la vieja Convèrgencia que no se han sumado a los independentistas. O esos votantes de izquierdas de ICV (procedentes del PSUC) que hoy ven desolados como Podemos -a punto de desaparecer en Cataluña devorado por los comunes de Colau- ha renunciado a hacer una propuesta sobre España, como con acierto ha denunciado hace días Carolina Bescansa.

La formación de listas trasversales e ideológicamente abiertas a nuevos sectores que hoy no se sienten representados -también existe una crisis de representación en la cuestión catalana- va mucho más allá que una mera estrategia electoral. Significa encauzar el debate evitando el frentismo político, que en el fondo es lo que ha llevado a Cataluña a la situación actual, mediante la inclusión en las listas de independientes y de los catalanes cargados de autoridad moral e intelectual que quieren soluciones en lugar de crear nuevos problemas. Esa vía siempre será mejor que alimentar de forma irresponsable la polarización, como muchos parecen pretender. Los tribunales, en evidente, tienen que hacer su trabajo, pero en algún momento habrá que dejar espacio a la política más allá de aprobar el artículo 155.

Entre querer humillar -como pretenden algunos- y provocar que el ejército salga a la calle -como pretenden otros para cultivar el victimismo y provocar el caos político y económico- hay un fértil territorio que habrá que explorar para evitar que se repita lo que sucedió en las elecciones del 21 de abril de 1907. Allí empezó todo.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Las 40 mentiras del independentismo catalán
El autor identifica las falacias y contradicciones del secesionismo durante la evolución del 'procés'.
Cristian Campos elespanol 5 Noviembre 2017

Han mentido a sus votantes, tergiversado el recto significado de las palabras y camuflado sus autoengaños bajo una espesa capa de propaganda populista y un nacionalismo identitario propio de otras épocas. Estas son sus 40 mentiras más obvias.

1. Lo han llamado la revolución de las sonrisas. Pero han empujado a los catalanes al borde del enfrentamiento civil.

2. Se creen pacíficos. Pero durante cuarenta años han acallado al 50% de los ciudadanos de la comunidad.

3. Dicen ser demócratas. Pero el partido con mayor intención de voto entre los suyos ostenta en su currículum dos golpes de Estado (1934 y 2017), miles de asesinados, torturados y represaliados por Lluís Companys y una guerra civil.

4. Les prometieron a sus votantes una potencia económica mundial. Pero sólo han logrado expulsar a las empresas, a los turistas, a los inversores, a los ahorradores y, ahora, a los trabajadores.

5. Dicen defender la verdadera separación de poderes. Pero exigen que el poder político anule las decisiones del judicial y que el judicial no aplique las leyes promulgadas por el legislativo. Incluidas las que fueron votadas por ellos.

6. Creen ser buena gente. Pero opinan que las masas están por encima de la ley y que el procés es un rodillo que aplastará a aquellos que rechacen significarse como amigos o como enemigos.

7. Alardean de europeístas. Pero cuando Europa les dio la espalda la acusaron de corrupta, totalitaria y represora de los derechos de los pueblos.

8. Dicen luchar por la dignidad de Cataluña. Pero su procés ha derivado en un grotesco esperpento rematado con la fuga del que dice ser el legítimo presidente de la recién nacida república catalana. Hasta las autoridades belgas le han recordado a Puigdemont que los líderes que declaran independencias unilaterales deben permanecer junto a su pueblo en vez de huir al extranjero.

9. Planearon el hundimiento de la economía española y el alza de la prima de riesgo. Pero acabaron sacando 160 € del cajero y pagando una comisión de 2 € por hacerlo.

10. Fantasearon con la quiebra del consenso en torno a la Constitución del 78. Pero sólo han logrado la división y el hundimiento electoral de Podemos.

11. Hablan de respeto a la legalidad catalana. Pero han votado una declaración de independencia ilegal por mayoría simple y con la mitad de su Parlamento vacío.

12. Pontifican sobre la corrupción del Estado. Pero Cataluña es la comunidad española con un mayor número de corruptos encausados por los tribunales de justicia.

13. Presumen de la vitalidad de su sociedad civil. Pero todas las organizaciones civiles nacionalistas catalanas han sido generosamente regadas con presupuesto público.

14. Presumen de la ecuanimidad de su prensa regional. Pero una inmensa mayoría de los medios de prensa catalanes recibe subvenciones directas del Gobierno de la Generalidad.

15. Apelan al corazón de los demócratas. Pero sus exdiputados siguen fantaseando con una violencia que vaya más allá de “las manifestaciones y las caceroladas”.

16. Hablan de justicia social. Pero están siendo investigados por el presunto desvío de fondos de la Consejería de Asuntos Sociales hacia las empresas tecnológicas que debían gestionar la construcción de las llamadas “estructuras de Estado”.

17. Presumen de una cultura democrática superior a la española. Pero invitan a Otegi y se fotografían con él.

18. Dicen ser demócratas de raza. Pero creen que los delitos se convierten en legales cuando son incluidos en un programa electoral y votados por una minoría de los ciudadanos.

19. Se atribuyen la representación de todos los catalanes. Pero sólo representan a una minoría de ellos.

20. Dicen ser encarcelados por sus ideas. Pero miles de catalanes, incluidos varios diputados del Congreso, tienen esas mismas ideas y nadie ha pedido su ingreso en prisión ni ha intentado acallarles jamás.

21. Presumen de una ética del trabajo alemana. Pero han sido incapaces de construir una sola estructura de Estado durante los dos últimos años o de planear siquiera las 24 horas posteriores a la declaración de independencia.

22. Presumen de unidad de acción. Pero no sabían nada de la huida de Carles Puigdemont a Bélgica y ya califican a Santi Vila de botifler (traidor).

23. Dicen que la república catalana ya está en marcha. Pero se presentan a unas elecciones autonómicas convocadas por Mariano Rajoy al amparo del artículo 155 de la Constitución española y con el antiguo Gobierno de la Generalidad en prisión.

24. Dicen hablarle con sinceridad a los catalanes. Pero hablan de presos políticos, de un Gobierno republicano legítimo y del pueblo de Cataluña.

25. Hablan de represión. Pero fue Joaquim Forn, el jefe de los mossos, el que amenazó el pasado 11 de octubre con lanzar a la policía autonómica contra la nacional con la frase “si hay buena voluntad y se acepta la nueva realidad política [en referencia a una independencia de facto] no habrá ninguna colisión entre policías”.

26. Aluden a un fantasmal Gobierno democrático legítimo. Pero se refieren al mismo Gobierno que aplastó los derechos de la oposición los días 6 y 7 de septiembre violando su propio Estatuto de Autonomía.

27. Hablan de una supuesta legitimidad preexistente superior a la legalidad del ordenamiento jurídico actual. Pero cuál es esa legitimidad y cuáles sus consecuencias en la práctica lo deciden ellos en función de sus intereses políticos coyunturales.

28. Su talante democrático dice ser exquisitamente británico. Pero Núria de Gispert, expresidenta del Parlamento, llamó el jueves pasado “canalla de extrema derecha” a la juez Carmen Lamela. No fue la única.

29. Han presumido de contarle la verdad a los catalanes. Pero mintieron respecto a la viabilidad económica de una hipotética Cataluña independiente y cuando ninguna de sus otras fantasías se hizo realidad recurrieron a vídeos melodramáticos, escenificaciones hiperventiladas frente a las cámaras de televisión y un desacomplejado uso de la cursilería.

30. Especularon con un cataclismo político en España que condujera al país a una segunda Transición. Pero han logrado la unidad de una amplia mayoría de los españoles en torno a la Constitución del 78 y la recuperación de la bandera española como símbolo de democracia, respeto a la ley y europeísmo.

31. Defienden indignados la imparcialidad de TV3. Pero el jueves pasado el programa humorístico Polònia fue suspendido porque sus responsables “no tenían ganas de reír ni de bromear con gente que está en la cárcel”.

32. Dicen que su causa es internacional y defiende derechos universales. Pero no han recibido el apoyo de un solo gobierno, de un solo organismo internacional o de una sola personalidad relevante a lo largo de los últimos años. Y eso a pesar de las cantidades ingentes de dinero público invertido en ello.

33. Presumen del uso de las más avanzadas técnicas de comunicación política. Pero usan los términos habituales del más rancio populismo fascista. “Pueblo”, “humillación”, “lucha”, “destino”, “dignidad”.

34. Son un movimiento transversal e inclusivo. Pero han clasificado como franquistas a Serrat, Sabina, Frutos, Llamazares, la UE, Borrell, los catalanes no nacionalistas, el PP, el PSOE, Ciudadanos e incluso Ada Colau (en días alternos y dependiendo de a quién quiera complacer ese día la alcaldesa de Barcelona).

35. Se rieron de Aznar cuando dijo que antes se rompería Cataluña que España. Pero Aznar acertó y ellos se equivocaron.

36. Lo fiaron todo a una hipotética masa de cientos de miles de ciudadanos catalanes desobedeciendo masivamente. Pero sus concentraciones, incluso las que se convocan en días señalados, cada vez cuentan con menos asistentes y la vida en Cataluña sigue inalterada salvo por las ya rutinarias molestias provocadas por unos cuantos cientos de universitarios con pocas ganas de estudiar.

37. Dicen rebelarse contra el poder. Pero todas sus manifestaciones, huelgas y concentraciones han sido diseñadas, organizadas y financiadas por el régimen que ha gobernado en Cataluña durante cuarenta años ininterrumpidos.

38. Presumen de inteligencia política. Pero cuando Puigdemont decidió el pasado 26 de octubre convocar elecciones para evitar la aplicación del 155, el extremismo independentista le calificó en las redes sociales de traidor y le obligó a retractarse. Si Puigdemont, ese Napoleón de mercería gerundense, no hubiera hecho caso de esas pocas docenas de fanáticos tuiteros, hoy ningún exmiembro del Gobierno catalán dormiría en la cárcel.

39. Presumen de haber cambiado la historia de este país. Y sólo han repetido la del catalanismo político de los últimos cien años. Huida por las alcantarillas incluida en su versión 2.0.

40. Están convencidos de que España les odia. Y ni siquiera eso (convertir esa disonancia cognitiva en una profecía autocumplida) han logrado.

¡Por los bigotes de Dalí!
FRANCISCO ROSELL El Mundo 5 Noviembre 2017

Con gran algazara, Salvador Dalí solía contar una anécdota tan surrealista como su personalidad. Acaeció en el Nueva York de 1939. Como su celebridad ya le antecedía, unos almacenes de la Quinta Avenida le confiaron la decoración rompedora, pero sin inferir hasta qué grado lo sería, para dos escaparates. Tras horas de extenuante labor que finalizó con las del alba, Dalí se marchó ufano de las "cosas realmente horrendas" que podían verse tras los cristales: en un lado, un maniquí con peluca roja y boa de plumas verdes dentro de una bañera forrada de astracán; en el otro, una figura acostada en una cama con baldaquino negro sobre cuya almohada ardían varios carbones.

Empero, cuál no fue su sorpresa al percatarse de que la tienda desbarató su creación en horas y arrampló con sus piezas más obscenas sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, es decir, a Dalí. Ni corto ni perezoso, el artista aguardó a un momento de gran afluencia para vengar la afrenta. Se introdujo en el escaparate y estampó la bañera contra los cristales, según narraba jocoso, si bien hay quienes se malician de que más bien fue un accidente que agigantó a conveniencia. Tras el percance, con los transeúntes atónitos y su musa Gala histérica, Dalí dio con sus huesos en "una jaula ignominiosa". Un proverbial auto judicial vino, no obstante, a redimirlo de su cautiverio. El juez de guardia dictaminó que, siendo cierto que había cometido unos destrozos por los que debía resarcir al establecimiento, no lo era menos que había ejercido su legítimo derecho a preservar la integridad de su obra hasta las últimas consecuencias, por lo que le dejaba libre.

Aquella excentricidad neoyorquina ha quedado para los anales de la defensa de los derechos de autor por parte de quien, no sin razón, se vanagloriaba de que, con lo duro que es llamar la atención de todo el mundo media hora, él había conseguido hacerlo "durante veinte años, y además todos los días". Nada que ver, desde luego, con un poco honorable Puigdemont y su menos honorable evasión de sus responsabilidades penales derivadas de su golpe de Estado, por muy surrealista que resulte su falta de gallardía. Más riguroso sería definir su escapada de esperpéntica atenidos a los términos de Valle-Inclán, progenitor del hallazgo, esto es, el lado cómico de lo trágico de la vida.

Patente era que Puigdemont no era ningún Jaume Compte, atrabiliario dirigente del Partit Català Proletari. Viendo perdida la batalla por la independencia en octubre de 1934 ante los soldados del general Batet, y después de enronquecer imprecando "¡cobardes!" a sus conmilitones, éste exclamó: "¡Ahora veréis cómo muere un catalán!". Dicho y hecho: enfrentóse a pecho descubierto a la artillería.

Pero sí cabía esperar que Puigdemont mantuviese la dignidad de capitán, como le han afeado al arribar al santuario belga, en vez de ser el primero en saltar del barco para encomendarse a los oficios de abogados de etarras. Como en La última noche de Boris Grushenko, cuando el general ruso le increpa "¡es usted un joven cobarde!", Boris Grushenko Puigdemont contestaría igualmente: "No tan joven".

Con pose tan fachosa, trata de sustentar la quimera de un gobierno en el exilio, al tiempo que se postula como candidato a las elecciones que Rajoy le ha convocado por el artículo 155 de la Constitución. Una burla afrentosa a la memoria de Tarradellas que reiteraba que, en política, todo está permitido menos el ridículo. Rescatar a Puigdemont de ese ridículo, se prevé empresa más ardua que restablecer la normalidad constitucional en Cataluña.

Embarcado en llamar la atención del mundo anda este prófugo después de desbaratar Cataluña como si fuera obra suya, cuando se apropia indebidamente de ella, al igual que tantos imitadores con los que hubo de litigar Dalí para resguardar su legado. Buscando crear Estado propio, su particular Isla de la Tortuga donde mangonear e investirse en absolutus legibus, esto es, libre y desatado de las leyes, este déspota ha chocado contra el muro de la realidad del Estado de Derecho.

Puesto a prueba, éste no ha transigido con quien ha tratado de burlarlo y ahora lo pone en busca y captura, junto a cuatro de sus consejeros, mientras el resto guarda prisión preventiva por los más embarazosos delitos. No hay postura más tiránica que la de quienes se saltan las leyes colocando a sus conciudadanos en el brete de los hechos consumados. Como advirtió Joaquín Costa, en su conocida obra sobre la oligarquía y el caciquismo, "se da por supuesto que las leyes son garantía del derecho y ahí está el error: la garantía del derecho no está en la ley, como la ley no tenga asiento y raíz en la conciencia de los que han de guardarla y cumplirla".

Por eso, frente al coro de plañideras que critican lo inoportuno e inconveniente del auto de la juez Lamela enviando a prisión a quienes han perpetrado la rebelión en Cataluña, nada más oportuno y conveniente que la Justicia actúe sin ajustarse a calendarios e intereses del momento, como si fuera subalterna de la política. Quizá si las cosas no se hubieran dejado ir hasta hacerles sentirse impunes se habría evitado el actual estado de cosas.

Hubiera bastado con adaptar la política de "ventanas rotas" que impulsó en Nueva York el alcalde Giuliani. Si hay un edificio abandonado con los cristales de sus ventanas rotos y no se arreglan con prontitud, los viandantes apedrearán las demás y, al poco, lo derruido será la propiedad entera. En base a ello, se deben sancionar todas las infracciones por insignificantes que parezcan porque la suma de ellas crea un clima de desorden que favorece la extensión del delito.

Aquí, en lugar de adoptar una política de tolerancia cero, se ha abonado la devastación del Estado hasta verse como una agresión intolerable cualquier manifestación de autodefensa de éste. A este respecto, aquéllos que reclaman soluciones políticas son los mismos que posibilitan que Cataluña sea territorio exento del Derecho y que se transija con cualquier cosa que plazca al secesionismo.

Ante la inacción del Estado, el separatismo ha creado una burbuja que envuelve a ciudadanos, municipios e instituciones hasta hacerlos sentir que habitan una ficción secesionista, cuya declaración de independencia es un formalismo. Parafraseando a Josep Pla, cuando los localistas desorbitan sus sentimientos, no resulta asequible "acabar con esas historias falsas e infectas, producidas por un idealismo ciego y microscópico".

Menos mal que la juez Lamela, frente a todos los llamamientos para que diera tiempo al tiempo -justicia retardada, justicia negada- y cultivara una Justicia demorada, no ha encarnado al juez Mettrick de Solo ante el peligro. Ante la llegada de los hermanos Miller, Pierce y Colby, se apresta a escabullirse metiendo en unas alforjas la bandera de la Unión, la balanza de la Justicia y el mazo, como atributos de su oficio. Lamela ha conservado la entereza de la dama vendada que salvaguarda el Derecho. Si ni siquiera exigimos que quienes elaboran las leyes se atengan a ellas, se desmorona el último baluarte de las sociedades libres. Afortunadamente, parece que hay jueces en Madrid como también los halló aquel molinero en Berlín frente a la barrabasada de Federico El Grande, molesto porque su molino afeaba las vistas de su castillo.

En su tarea de zapa del Estado, el independentismo goza de la asistencia de una izquierda doméstica, labor en la que descuella la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, "La Emperatriz de la Ambigüedad", como la bautizó el ex secretario general del PCE, Francisco Frutos, en su vibrante Yo acuso de la última manifestación de Sociedad Civil de Cataluña, donde se reivindicó como un "botifler" (traidor) frente a esa izquierda enyugada a un nacionalismo en los antípodas de los egoísmos patrios.

Pero conviene no engañarse. "La Emperatriz de la Ambigüedad" no es tal, sino una confesa independentista que practica un lerrouxismo al revés. Si el Emperador del Paralelo, Alejandro Lerroux, era acusado de propiciar con su demagogia revolucionaria un rabioso españolismo que fomentaba la división de Cataluña, el colaunismo es una suerte de lerrouxismo inverso que se caracteriza por un ideario confuso que pone su populismo al servicio del independentismo mientras niega profesar la fe nacionalista.

Tras la suspendencia y la saga/fuga de Puigdemont y sus cuates, más la reclusión de medio Govern, es difícil discernir a dónde se dirige este secesionismo en el que los payasos quizá no sean tanto sus timoneles, como sentenciaba Dalí de sí mismo, sino "esa sociedad tan monstruosamente cínica e inconscientemente ingenua que interpreta un papel serio para disfrazar su locura".

Si el genio del surrealismo instituyó heredero universal al Estado, por los bigotes de Dalí esa misma Justicia se ha erigido en albacea del Estado de Derecho. Pero no basta con ello. Convendría reforzar su alta misión con la implantación de un arancel de necedades como el que Mateo Alemán, padre del pícaro Guzmán de Alfarache, refiere que se instauró en Zaragoza para penar aquellas ocurrencias merecedoras de sanción. Aquella lista habría que actualizarla para impedir que se lleven a cabo las necedades varias de los muchos arbitristas que, en esta hora incierta, se ofrecen para desembarrancar el problema catalán a base de pagar a plazos la independencia que se niega al contado.

Para ese viaje no se necesitan alforjas ni escapada a Bruselas, pues resultaría tan surrealista que arriaría incluso ese bigote marcando las diez y diez de Dalí, incólume incluso después de muerto, como se ha constatado en su exhumación a cuenta de otra farsante que se quiso hacer pasar por hija legítima.

INTRANSIGENCIA CONSIGO MISMOS
El cuento separatista, la pesadilla del terror y la ruina
Manuel Tortajada gaceta.es 5 Noviembre 2017

Ocupémonos de encajar a los oprimidos, son los débiles en este cuento, y pongamos a los separatistas donde se merecen.

Cataluña, líder en paro en octubre. Puigdemont, huído, en busca y captura. Para la gente medianamente inteligente ya estaría todo dicho: un inepto que, en pocos meses, ha llevado a su gente a la puñetera calle, mientras él se ha largado ha seguir viviendo del cuento. Sí, del cuento. Del cuento separatista.

Ese cuento que ofrece un país feliz, en el que a nadie le falta de nada, son más ricos que nadie y la alegría brota por las esquinas. Ese cuento de libertad y superioridad en el que los separatistas vivirán por siempre y para siempre, sin preocupaciones, agitando su bandera estelada mientras el resto del mundo les envidia por su valentía y superación.

Ese cuento en el que no se cuenta la opresión a la que han sometido a más de la mitad de catalanes que viven en silencio por temor a los separatistas. Tan pacíficos ellos que rompen la Constitución, la legalidad que emana del Estatut de Cataluña y las letyes de su propio parlamento. Ese cuento que no cuenta que someten a los niños que no hablan en catalán, que señalan a quienes no llevan su misma bandera, que amenazan a quienes osan enfrentarse a ellos. Ese cuento que no cuenta que son los verdugos de quienes hasta hace algunos años eran sus hermanos, padres, sobrinos, tios o amigos.

Ese cuento que no cuenta que más que un cuento es una pesadilla. La pesadilla del terror, del paro, de la supremacía, del totalitarismo, de la ruina, de la depravación, del odio. La pesadilla más horrible de quienes son los héroes de esta historia: el resto de catalanes que no piensan como ellos. Y que cada día tratan de sacar adelante a sus familias, a sus hijos, con trabajo y con esfuerzo, al margen de cuentos.

No en vano, un separatista es alguien que separa, que desune, que rompe. Primero con el resto, en este caso, los españoles, y después con los suyos. Proceso en el que ya están instalados desde hace años. Por eso han separado a sus vecinos, amigos y familiares entre separatistas y oprimidos. Y una vez lograran su República Catalana soñada se separarían entre ellos mismos. Porque su intransigencia es consigo mismos, su deslealtad, su inconsistencia, su amargura, su odio, es, querido amigos, consigo mismos.

Mi admiración y respeto por la mitad, y más, de catalanes que llevan años soportando la opresión de los verdugos separatistas. Mi admiración y respeto por todos los que, a pesar del terror instaurado por los separatistas, respetan la ley en Cataluña, respetan a sus vecinos, a sus padres, hijos, hermanos, abuelos… Los verdugos son ellos. Los delincuentes son ellos. Y no hay problema político.

A todos los que hablan de problema político y de su encaje en España les diría: ocupémonos de encajar a los oprimidos, son los débiles en este cuento, y pongamos a los separatistas donde se merecen. Ellos son los verdugos y los delincuentes. Al resto, mi cariño y todo mi apoyo.

La íntima colaboración de ANC y Òmnium con el Govern
El Fiscal General del Estado ha considerado "determinante y revelador" que miembros de las organizaciones soberanistas acudiesen a reuniones del Gobierno de Puigdemont
larazon.es  5 Noviembre 2017

El Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, ha considerado "determinante y revelador" que miembros de las organizaciones soberanistas Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural acudiesen a reuniones del Gobierno de Puigdemont, lo que a su juicio muestra el nivel de colaboración íntima que tenían.

"Yo no sé si con voz, con voto, sin voz, sin voto, no está ahí, pero asistían a las reuniones los propios responsables de estas dos asociaciones", ha indicado en declaraciones a "Informe Semanal", una intervención en la que ha defendido que existen motivos sobrados para fundamentar la querella por rebelión, sedición y malversación presentada por el ministerio público contra miembros del Govern.

En su argumentación, el fiscal general ha expuesto que, aunque no ha existido derramamiento de sangre, hechos como la "destrucción" de tres coches de la Guardia Civil, los "actos de intimidación" a agentes de policía y guardia civil en sus alojamientos y los hechos ocurridos el 1 de octubre son "actos de violencia".

Maza ha recordado que el delito de rebelión no exige el derramamiento de sangre, y en este punto ha puntualizado que el Tribunal Supremo dictó en la sentencia sobre el 23F que la rebelión no necesita ser "cruenta".

El fiscal general del Estado ha considerado "muy razonable" la prisión provisional dictada para el exvicepresidente Junqueras y otros siete exconsellers y ha recalcado que el factor más determinante para pedir la privación de libertad del Govern destituido era la posible reiteración delictiva, y no tanto el riesgo de fuga.

"Ayer mismo, el señor Junqueras se atribuyó y siguió firmando un artículo en un diario extranjero como vicepresidente de la República Independiente de Cataluña", ha recalcado Maza en torno a esta cuestión.

El terrorista que se fotografía con Guardiola y Tardà fue entrenado por ETA en un campamento de Bayona
M.A. Ruiz Coll okdiario 5 Noviembre 2017

El terrorista de Terra Lliure Frederic Bentanachs, que se fotografía abrazado al ex entrenador del Barça Pep Guardiola, recibió entrenamiento de ETA en un campamento de Bayona en 1978, en plena democracia.

Lo contó el propio Bentanach en un reportaje publicado en 2011 en el diario independentista El Punt Avui, titulado “Las amistades peligrosas”. Ahora, Frederic Bentanach encabeza junto al diputado de ERC Joan Tardà las movilizaciones de acoso contra la Guardia Civil en Cataluña.

Frederic Bentanachs no tiene el pretexto de decir que luchó contra una dictadura: el 23 de diciembre de 1978 (es decir, tres semanas después del referéndum en el que se aprobó la Constitución española y el régimen de libertades), “Bentanachs capitaneó el grupo de cinco jóvenes catalanes que viajaron a Bayona en dirección a los campos de entrenamiento de ETA, tras un primer contacto entre el militante independentista catalán Quim Pelegrí y el dirigente de ETA Argala [José Miguel Beñarán Ordeñana] en Lourdes”.

El objetivo era que cada uno de estos jóvenes catalanes dirigiera luego un comando de Terra Lliure para cometer atentados, tras recibir entrenamiento de los etarras Domingo Yturbe Abasolo Txomin y Dolores González Yoyes, que en 1986 sería asesinada por la propia banda terrorista ETA. Los primeros atentados de Terra Lliure “se realizaron en nombre de ETA, para pagar este entrenamiento”, tal como explicó el amigo de Pep Guardiola a El Punt Avui.

Cinco niños asesinados en Vich
Tal como ha relatado el también terrorista Carles Sastre en el libro “Terra Lliure”, Frederic Bentanachs estaba presente en el atentado fallido en el que el grupo independentista intentó detonar un artefacto explosivo en un concesionario de la Renault en Barcelona, en junio de 1979. La bomba estalló cuando la transportaba en sus manos el miembro del comando Félix Goñi.

Otros dirigentes de Terra Lliure decidieron integrarse directamente en ETA. Como Joan Carles Monteagudo, que organizó el Comando Barcelona a finales de los años 80 y participó personalmente en el atentado contra la casa cuartel de Vich, en el que fueron asesinadas 10 personas (entre ellos cinco niños) y otras 44 resultaron heridas. El comando de ETA que dirigía Monteagudo hizo estallar un coche bomba cargado con 200 kilos de amonal en la casa cuartel de la Guardia Civil.

Ahora, dos de los fundadores de Terra Lliure, Fraderic Bentanachs y Carles Sastre, han vuelto a la primera fila aprovechando la agitación en las calles del movimiento independentista.

Carles Sastre fue condenado a 30 años de cárcel como autor del asesinato del empresario José María Bultó, al que colocaron una bomba en el pecho. Hoy Sastre dirige la Intersindical-CSC que ha convocado una huelga general para “paralizar” Cataluña el próximo miércoles, con el apoyo de los independentistas de la ANC y Òmnium Cultural.
El terrorista está molesto con OKDIARIO

OKDIARIO publicaba este viernes la fotografía en la que el terrorista Frederic Bentanachs aparece abrazado al ex entrenador del Barça Pep Guardiola y al cantautor Lluís Llach, que ha sido diputado de Junts pel Sí hasta la disolución del Parlament para convocar nuevas elecciones.

El terrorista y compañero del asesino Carles Sastre ha respondido publicado un mensaje en el que califica de “panfleto” a OKDIARIO y de “fascista” a su director, Eduardo Inda.

Aterrador testimonio de un efectivo policial sobre los jefes del cuerpo de seguridad autonómico
El cáncer llega a metástasis en los Mossos: Los mandos acorralan a los agentes españoles al grito de "hijos de puta"

"La consigna el 1-O era no requisar urnas, no meternos en berenjenales, como ellos decían"
Antonio Rodríguez Periodista Digital 5 Noviembre 2017

El testimonio es de los que pone los pelos de punta porque el cáncer del separatismo catalán ha llegado al estadio de metástasis en los Mossos -Mossos de paisano alertaron el 1-O a los militantes independentistas de los movimientos de Policía y Guardia Civil-.

Un agente cuenta este 5 de noviembre de 2017 al diario El Mundo como los mandos del cuerpo autonómico de seguridad en Cataluña ha emprendido una feroz cruzada contra todos aquellos efectivos que no comulgan con la rueda de molino del independentismo -La amenaza del Mosso 'el Tigre' a un chófer de autobús por ondear una bandera española-.

Según este número de los Mossos:
En la comisaría de L'Hospitalet los mandos no son policías, son políticos. Los mossos de esa comisaría, la escala básica, estamos casi todos con la ley, con la Constitución. Somos charnegos y hablamos normalmente en castellano, esto es el área metropolitana de Barcelona. En cambio los mandos son comisarios políticos que te exigen obediencia ideológica, y que no se cortan a la hora de exigirla. Pero todo tiene un límite.

Según el agente, refiriéndose a lo sucedido el 1 de octubre de 2017, el día de la votación ilegal en Cataluña, esta fue la situación que se vivió en Hospitalet de Llobregat:
La consigna era no requisar urnas, no meternos en berenjenales, como ellos decían. Los mandos están posicionados con el secesionismo y decidieron incumplir las órdenes de Fiscalía con absoluta desfachatez. El problema es que al menos dos parejas de mossos sí quisieron cumplir con la ley, y decidieron quitar las urnas. De manera deliberada se dejó que fueran rodeados por la masa, con la consiguiente coacción. Estos compañeros pidieron auxilio varias veces por la emisora.

Lo más grave viene ahora, cuando los jefes niegan la ayuda a los agentes acorralados:
El jefe, [Jaime] Monterde [subinspector de Seguridad Ciudadana], dijo por la emisora: 'Que no se mande a nadie' Los de transmisiones se quedaron, lógicamente, perplejos. Luego, para disimular, dijo que le pasaran aviso al jefe regional de turno, para ver si se podía enviar a la brigada móvil de antidisturbios. Todo el mundo sabía en ese momento que en la brigada móvil antidisturbios ese día estaban todos o bien de vacaciones o de asuntos propios, que se habían quitado de enmedio. Así que el jefe dijo: 'Pues que llamen a la Guardia Civil' Nadie, no obstante, llamó a la Guardia Civil.

Luego relata como se trató a una de las patrullas y la bronca que le cayó a un agente:
Pues lo que pasó con la segunda de ellas fue que Monterde tuvo la desfachatez de llamar a uno de los agentes aparte a su despacho, quitarle el móvil para que no le grabara, echarle una bulla por intentar coger urnas y enviarle a prestar servicio en los calabozos. Por cumplir con su obligación como policía.

El efectivo de los Mossos sabe perfectamente cuál será la repercusión de sus declaraciones:
Hay cosas que están grabadas. Monterde, por ejemplo, llamó por la emisora 'hijos de puta' a los policías que estaban desalojando gente del colegio Can Vilumara. Se quedaron todos callados y se oyó al intendente pidiendo decoro en las comunicaciones. Pero vamos, que este señor no tiene autocontrol siquiera, ha sido visto en la comisaría escupiendo literalmente a la bandera de España... Y luego, tiene colocada una unidad perpetua en la sede del PDeCAT, como gesto de lealtad. Es politización constante, no se puede trabajar.

Y ofrece los nombres de otros mandos implicados en este despropósito:
El intendente, Josep Lluís Grasa, que ha dado cobertura a todo esto, a la desobediencia. También el subinspector José Carlos Burgo, que ante 45 agentes dio orden de no actuar el 1-O. Y, por estos mismos hechos, el sargento Josep Lluís Vidal, que antes estuvo en la División de Asuntos Internos, la DAI, otro brazo político que usan de manera discrecional.

Explica cómo se acosa a quien no pasa por el aro separatista:
En los Mossos, además de que los mandos persiguen a los agentes no independentistas, se usa la jerarquía de manera represiva, y ahí siempre está la DAI. Es un comisariado político. A la mínima que discrepes, te la echan encima. Te suspenden de empleo y sueldo cuando te niegas a hacer lo que ellos quieren. Muchos compañeros tienen más miedo a la DAI que a un juez, se manejan sin garantía ninguna. Para desacreditar a algún agente, llegan a pedirle a quien has detenido que te denuncie. Son parte del clima de lealtad y adhesión a sus postulados ideológicos. Quien no pasa por el aro, que se olvide de aprobar nada en procesos internos. Mérito y capacidad ninguno. El proceso selectivo es arbitrario, las entrevistas son la clave en el proceso, con la consiguiente discrecionalidad.

Los profesores de Baleares reciben la orden de “hablar en catalán cuando haya algún alumno delante”
Carlos Cuesta okdiario 5 Noviembre 2017

Órdenes a través de los móviles, por medio de WhatsAap. Mandatos a los profesores con el siguiente imperativo: “Recordad que los maestros hablaréis en catalán entre vosotros siempre que haya algún alumno presente”. Este es el nuevo mecanismo implantado en las Islas Baleares para adoctrinar a los niños y violar su derecho a tener una educación en castellano.

El mensaje ha empezado a llegar a los profesores. Con uno de ellos ha contactado OKDIARIO y ha enseñado el mensaje en su móvil. Este profesor, en concreto, imparte clases en un colegio de Pòrtol, en Marratxí, Mallorca. Y, para más señas, es profesor de primaria, es decir, que da clases a niños de entre seis y doce años, edades entre las que el plan lingüístico pretende aislar a los más pequeños de cualquier entorno en el que puedan percibir el más mínimo rasgo de la lengua castellana.

Los mensajes están siendo remitidos a los profesores por medio de los chats de móviles que mantienen como mecanismo habitual de coordinación de los horarios, festivos, actividades, etc. Una mecánica que permite no revestir de oficialidad las órdenes vulneradoras de los derechos de los niños y padres que se trasladan, pero que “en caso de que no las acates, sabes que vas tener muchos problemas”, señala un profesor con el que ha hablado OKDIARIO.

Este diario ha podido comprobar que la práctica no es un hecho aislado de uno o dos centros escolares. Y que las quejas sobre las imposiciones del “catalán” -nunca utilizan el término mallorquín- se han generalizado. Las órdenes llegan de manos de los denominados “coordinadores de la comisión lingüística”, una categoría que se arroga el poder de imponer el catalán en base a la nueva política lingüística de Baleares adoptada tras la llegada del Partido Socialista al poder con el apoyo de Mes y Podemos.

“Ha habido enfrentamientos de algunos profesores. Muy pocos, la verdad. Porque la presión es tremenda. Es una persecución literal al uso del castellano”, añade uno de los profesores afectados y que se ha atrevido a hablar de lo que ocurre en las aulas baleares.

Y es que esta política avanza sin pausa en una de las comunidades que los separatistas quieren sumergir dentro de lo que denominan Países Catalanes. No sólo es que el desarrollo de estas órdenes cuente con el respaldo de lo que llaman normalización lingüística. Es que recientemente, y sin ningún tapujo, la directora general de Política Lingüística del Govern de las Illes Balears, Marta Fuxà, mantuvo reuniones abiertas con la directora general de Política Lingüística de la Generalitat catalana, Ester Franquesa, y el director general de Política Lingüística i Multilingüisme de la Generalitat valenciana, Rubén Trenzano, para oficializar y compartir estrategias tendentes a garantizar el impulso del uso del catalán dentro del proyecto político de los Países Catalanes. Nunca hablan del valenciano, ni del mallorquín. Porque se trata de la imposición catalana.

Con el PSOE en el gobierno
Además, el Gobierno balear de la socialista Francina Armengol ha convertido el catalán en requisito para poder acceder a la función pública en esta comunidad. Lo ha hecho después de que hace tres años se legislara como mérito.

Igualmente se ha modificado la ley de normalización lingüística para asegurar que sea “efectivo el uso progresivo y normal” de la lengua catalana en el “ámbito oficial y administrativo”. Un cambio dentro del cual los topónimos, por ejemplo, pasaban a tener como “única forma oficial la lengua catalana”.

Y, como último ejemplo de la invasión catalana en Baleares impuesta por los socialistas y sus socios podemitas, cabe destacar , que el propio portavoz del PSIB-PSOE en el Parlamento regional, Andreu Alcover, llegó a defender, como supuesta solución al desafío separatista catalán, la celebración de un referéndum de independencia, pero “siempre que se pacte” entre el Gobierno central y la Generalitat. Porque, según este partido, la única vía de solución es “el diálogo sin apriorismos” entre las partes enfrentadas.

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