AGLI Recortes de Prensa   Lunes 6  Noviembre 2017

Nos entretienen con Cataluña
Alejandro Inurrieta vozpopuli.es  6 Noviembre 2017

En un país como España, con un mercado laboral segmentado, anémico, y precario, con prácticas ilegales en muchos casos, el dirigismo mediático y político ahora se ha derivado hacia Cataluña. Tras leer y escuchar sesudos análisis del dato de paro registrado de octubre en aquel territorio, uno se queda muy sorprendido de las conclusiones apocalípticas que se ciernen sobre dicha CCAA, sobre la base de un dato puntual de una serie como el paro registrado. Y lo curioso es que el análisis lo han realizado sesudos economistas que, normalmente, desprecian el valor del paro registrado como fuente fiable de evolución del desempleo, que no del empleo. Pero para ahondar en el descrédito y en la sobrerreacción a un problema como el de Cataluña, sirve cualquier cosa.

En un país con un mercado laboral destrozado, sorprende la atención del dato de paro registrado de octubre en Cataluña
Con este despliegue mediático y académico, siempre utilizando el economista o catedrático que refuerza nuestra hipótesis de partida, parecería que el principal problema de desempleo en España es Cataluña. Este territorio estaría al borde del colapso básicamente por la acción del pérfido gobierno autonómico, parte del cual la justicia independiente ha encarcelado preventivamente.

Detrás de esta deriva está, sin duda, la intención de ahogar los verdaderos problemas económicos que sufre la economía española, a los que la prensa y la academia ortodoxa presta una inestimable ayuda. A partir de ello, surgen innumerables preguntas, como, por ejemplo, ¿por qué Andalucía o Extremadura tienen un paro estructural superior al 20%? Aquí no se han vertido ríos de tinta sobre la acción de gobierno de tantos años de gobiernos incapaces de mitigar el problema del desempleo en esos territorios, por otra parte, fieles seguidores del orden constitucional en lo que al ondeo de banderas se refiere. La alarma social desplegada en Cataluña, una comunidad rica con problemas de infrafinanciación, no se ha correspondido con los sucesivos incumplimientos de mandatos constitucionales en los territorios con mayor tasa de desempleo, pobreza y con sucesivos casos de corrupción como los destapados en Cataluña o en la calle Génova.

Si Cataluña fuese un problema tan grave, ¿qué pasaría en Andalucía?
Toda esta gran mentira nos debería hacer reflexionar como sociedad, ante el burdo intento de manipulación social al que nos siguen empujando los tertulianos teledirigidos y los economistas oportunistas. Cuando se hable de pluralidad, por favor que alguien se entretenga en buscar voces dispares a las que emergen desde todos los grandes medios, a la postre correa de transmisión de las consignas que emanan de Moncloa.

Conviene abrir la mente y observa la realidad del mercado laboral en España a partir de la tasa de paro U6
Pero si uno quiere ver realmente lo que está pasando realmente con el desempleo a nivel nacional, puede analizar el gráfico que se muestra en este blog, entresacado de una publicación del investigador de Fedea, Florentino Felgueroso. Utilizando la metodología que usan frecuentemente en EEUU, agrega los desempleados en diferentes estratos en función de su situación real, no estadística. Con ello, mide con mayor precisión el desempleo real en la tasa de paro U6 que, en el último trimestre conocido alcanzó el 26,2% de la población activa.

En este registro se englobarían los parados estadísticos, los desanimados, los desanimados que no buscan trabajo, y finalmente los empleados a tiempo parcial involuntario que sufren la ralentización de la demanda o simplemente las prácticas ilegales de tantas empresas en este país tan amante de la Constitución. Tal vez si esta estadística, que en EEUU la publica la agencia oficial BLS, la utilizasen más los tertulianos y el propio gobierno, la euforia desatada tras la publicación de la última EPA, no estaría tan fundada. Tan problemático es que no haya ocupación suficiente para todos los activos, que no la hay, como que el propio sistema vaya expulsando trabajadores hacia la inactividad para maquillar las estadísticas. Es la misma táctica que retrasar la puesta en marcha de la ley de dependencia. Cuanto más se tarda, más personas fallecen y así el Estado se ahorra mucho dinero.

Si sumásemos parados estadísticos, desanimados y precarios, la tasa de paro real en España sería del 26%
Porque la realidad es que la precariedad se ha instalado de forma estructural en la economía española. En 2017 se superarán los 20 millones de contratos firmados en un solo año, récord histórico. A la vez que, supuestamente, se recupera el mercado laboral, la precariedad crece con ella, lo que redunda en un aumento del empleo a tiempo parcial y la temporalidad. Esta alcanzó el 27,4% durante el verano, pero si utilizásemos los datos de contratación de la Seguridad Social de octubre la tasa se elevaría al 31,5%. Habría que remontarse a 2007 para encontrar un mes tan aciago en este sentido.

La tasa de temporalidad alcanzó en octubre el 31,5%, y el único problema es Cataluña
Cuando a los temporales se añaden los indefinidos a tiempo completo, claramente una categoría donde se concentra el subempleo, el porcentaje se elevaría al 41,2% dentro del Régimen General de la Seguridad Social. Un agravante más es que estas cifras se producen en un mercado laboral con menos puestos de trabajo que hace diez años. Entonces, los asalariados sumaban 15 millones, mientras que ahora se acercan a los 14 millones. Misma diferencia si se comparan los indefinidos a tiempo completo, 6,6 millones en octubre de 2017. Todo ello nos llevaría a concluir que el crecimiento potencial de la economía española está en mínimos, si es que esto se pudiese medir con ciertas garantías.

Estamos en máximos de precariedad con menos ocupados que hace 10 años
En suma, mientras todas las mentes oficiales en España están pensando cómo incriminar a gobernantes catalanes por saltarse la ley y por causar un dolo económico significativo, el resto de administradores que han robado, estafado, y causado muchísimo más daño económico, se dedican a pontificar sobre el cumplimiento de la ley y el orden. Aquí lo relevante es el paro registrado de octubre en Cataluña, pero silencio sobre la tasa de paro U6 (26,2%) o el paro endémico en Andalucía, Extremadura o Baleares. Y por supuesto, ni una palabra sobre la inversión millonaria en paraísos fiscales de las empresas españolas o la pérdida de poder adquisitivo de pensionistas actuales o futuros que la OCDE cuantifica en un 30%. Como diría un director de cine: silencio, se rueda en Cataluña.

El Gobierno no informa y daña la imagen de España
Marcello republica  6 Noviembre 2017

El estrepitoso fracaso informativo y la ausencia flagrante de una política de comunicación por parte del Gobierno de España en relación con la crisis catalana está causando un enorme daño y desprestigio a España, como consecuencia de dos hechos asombrosos: la negativa del Gobierno a dar información y respuesta inmediata a las agresiones y la propaganda de los golpistas; y a la incapacidad política y profesional del Ministro Portavoz y la Secretaría de Estado de comunicación que depende del presidente Rajoy.

Cuando Puigdemont convocó el pasado martes una multitudinaria rueda de prensa en Bruselas a nadie del Gobierno de España se le ocurrió entregar a los periodistas que acudían a la convocatoria un breve informe (traducido en varios idiomas) sobre los delitos cometidos por Puigdemont y su govern. Ni ningún mandatario español convocó, en el centro de prensa internacional de Bruselas, otra rueda de prensa para responder las mentiras de Puigdemont y denunciar con detalle los delitos perpetrados por el político catalán.

Tampoco se movilizó nadie en Bruselas cuando la televisión oficial belga (que suelen ver los eurócratas residentes en Bélgica) anunció el viernes a medio día que esa noche emitiría una entrevista en exclusiva con el prófugo Puigdemont, quien volvió a insultar a España y a dar su versión falseada de lo que ocurría en Cataluña.

Tampoco hubo respuesta española al artículo de Junqueras en el diario The New York Times, que apoya a los golpistas catalanes sin que nadie informe a ese diario de sus errores y manipulaciones, o le pregunten sobre qué es lo que ocurriría en los EE.UU. si Florida se declara República Independiente al margen de la Constitución USA y de su propia legalidad regional.

Y este caso del NYT o de la televisión belga se ha reproducido en la BBC y otros importantes medios de comunicación europeos sin respuesta oficial alguna. Y especialmente desde el inicio del proceso secesionista el pasado día 6 de septiembre o durante la celebración del referéndum del 1-O, donde la ausencia de portavoces e información del Gobierno fue clamorosa y contrastaba con la información minuto a minuto de los golpistas instalados en el centro de prensa que el empresario Roures les montó en Barcelona para atender y dar facilidades a la prensa internacional.

La gravedad de la situación catalana y española puede traspasar nuestras fronteras e incluso confundir a los gobiernos democráticos de la UE ante la información unilateral que les llega y la no menos incapacidad política del Ministro de Exteriores, Dastis, que desconoce la política española, no sabe de comunicación y se expresa de manera confusa y con dificultad.

El desprecio a la información y a la comunicación no es nada nuevo en la política de Rajoy pero en este momento es algo fundamental para España y su proyección en Europa y en la escena internacional, porque este fracaso de la comunicación y el triunfo de la versión victimista de los golpistas nos hace un daño enorme y está afectando (ya empieza) a la economía del país.

Y especialmente a la de Cataluña donde más de la mitad de la población de esa región de España se siente aislada y acosada por la eficaz propaganda golpista sin que nadie en el Gobierno, ni tampoco en el PSOE, salvo Josep Borrell, se atreven a llamar golpistas y delincuentes a quienes lo son. Ni a responder a sus mentiras e insultos ni a defender la Constitución, la unidad de España y el Estado de Derecho que impera en nuestro país.

Pero ¿acaso no es bastante extraño y asombroso que en Madrid, capital de España, no exista un moderno e importante centro de prensa internacional y nacional?

Esta carencia viene de lejos y no es de la responsabilidad exclusiva de Rajoy, pero del Presidente del Gobierno se sabe que no tiene ningún apego a los medios de comunicación. Lo dejó muy claro cuando a finales de 2011 y tras ganar las elecciones convocó una rueda de prensa en Moncloa para presentar su nuevo Gobierno y llegó Rajoy, sacó un papel del bolsillo, leyó la lista de sus Ministros y sin hacer el menor comentario ni admitir una sola pregunta el Presidente se marchó.

Políticos presos, cómplices al quite
Es miserable que Podemos utilice munición tóxica golpista en su afán de derribar al PP
Isabel San Sebastián ABC  6 Noviembre 2017

El golpe de Estado perpetrado en Cataluña se ha construido sobre un enorme cúmulo de mentiras. Embustes incrustados a conciencia en las mentes vírgenes de los niños y repetidos una y otra vez a través de la prensa apesebrada, unida en una misma voz a la televisión y radio autonómicas. Falsedades apiladas a lo largo de los años, hasta formar un sustrato muy difícil de limpiar, cuya guinda se manifiesta ahora en la madre de todas las falacias: ese insulto a la inteligencia consistente en tildar de «presos políticos» a Junqueras, los «Jordis» y demás políticos presos por orden de la juez Lamela.

No resulta sorprendente. Quien es capaz de inventarse una historia propia a costa de tergiversar burdamente la de España es capaz de cualquier cosa. Quien tiene el cuajo de prometer, contra todo análisis solvente, toda previsión y toda lógica, que la economía catalana saldría incólume de un trance como la proclamación unilateral de una república soberana, no tiene empacho en saltar todas las barreras de la decencia. Quien no duda en alentar semejante proyecto suicida, a costa de dinamitar la convivencia de los ciudadanos y enfrentarlos entre sí hasta el punto de quebrar familias y amistades, no retrocede ante nada. Quien se atreve a pronosticar un respaldo internacional masivo a sus propios delirios soberanistas carece de contención, de vergüenza o de cordura. ¿Qué no dirán para tratar de eludir las gravísimas consecuencias de sus actos delictivos? Lo extraño no es que ellos, los sediciosos, se aferren a esa patraña en un intento desesperado de movilizar a su tropa y presionar a los jueces. Lo raro es que aún quede gente dispuesta a tragarse sus ruedas de molino, por muy adoctrinada que esté. Y lo grave, lo miserable, lo profundamente ruín es que haya opinadores dispuestos a dar pábulo a esa basura, medios de comunicación cómplices de esa estrategia repugnante y líderes de formaciones que se dicen españolas encantados de utilizar esa munición tóxica en su afán de derribar al PP.

El papelón de Colau, Iglesias y demás voces podemitas en este sarcasmo de los «presos políticos» ya les está pasando factura en las encuestas y ha de costarles caro en las elecciones. ¡Al tiempo! Porque no todo vale en la batalla contra el adversario. No todas las armas son lícitas. No es tolerable socavar uno de los fundamentos del Estado de Derecho, la separación de poderes, con el único empeño de dañar al gobierno legítimo. No es de recibo cuestionar la decisión impecablemente sujeta a derecho de una magistrada de la Audiencia Nacional, de reputación intachable, para golpear a Mariano Rajoy. Es simple y llanamente inaceptable.

Iglesias sabe que el cobarde Puigdemont y sus acólitos encarcelados han infringido varios artículos del Código Penal vigente. Sabe que la rebelión, la sedición, la malversación o la prevaricación son conductas penadas en la mayoría de las democracias occidentales. Sabe, al igual que Colau, Fachín o el omnipresente Echenique, tertuliano de guardia en todas las televisiones, que en España no hay presos políticos. Si los hubiera, cualquiera de ellos acumularía méritos sobrados para encabezar la lista. Pero desde hace cuarenta años esa figura no existe, merced al régimen de libertades del que disfrutamos. Cuando afirman lo contrario, cuando hacen el juego a los golpistas asegurando que son sus ideas las que les han llevado a prisión, no hacen sino demostrar su desprecio por la democracia. Ya alardeó de ello el «conducator» coletudo: «El cielo no se toma por consenso sino por asalto». Solo cabe esperar que las urnas les hagan cosechar lo sembrado.

Soberanismo de conveniencia
La revuelta catalana no puede entenderse sin la confluencia de nacionalismo y populismo, unidos por un mismo enemigo
Ignacio Camacho ABC  6 Noviembre 2017

Ninguna prospección del resultado de las elecciones catalanas será correcto si no cuenta como parte del bloque soberanista a la franquicia de Podemos. En primer lugar porque Ada Colau, que aunque no sea candidata ejerce el verdadero liderazgo de los Comunes, se ha escorado de forma manifiesta hacia los insurrectos; y luego porque el propio Pablo Iglesias ha señalado a los partidos constitucionalistas –«el bloque monárquico»– como el adversario a batir en primer término. Pero existe una tercera y más importante razón, y es que la defensa del derecho de autodeterminación sitúa a los populistas frente al concepto de soberanía nacional al margen de cualquier otro pronunciamiento.

En este punto esencial no valen ambigüedades ni equilibrios: o se cree o no se cree en el pueblo español como indivisible sujeto político. Ése es el núcleo de la cuestión y la base del independentismo, que entiende que los catalanes son, al margen de los demás españoles, los dueños de su destino colectivo. Al respaldar el fantasmagórico «derecho a decidir», que no está en la Constitución, Podemos se alinea con el soberanismo; da igual que no postule la secesión inmediata si acepta la fragmentación del poder constituyente para reconocer un titular alternativo. No se trata de la posición táctica sino de una cuestión de principios.

Lo que en realidad sucede es que Iglesias no deja de ver en el conflicto catalán una posibilidad de acercarse a su auténtico objetivo, que es la demolición del régimen del 78, e intuye a los nacionalistas como aliados en la medida en que comparten el mismo enemigo. A partir de ahí ha levantado una bandera de conveniencia pese al riesgo evidente –lo cantan las encuestas– de meter a sus votantes de fuera de Cataluña en un lío. Por otra parte está la tentación del poder, de «tocar pelo» en el pujante autogobierno catalán aunque sea mediante un gabinete multipartito. Y por último, la evidencia de que sin la facturación electoral que le proporcionan Colau y sus adláteres, Podemos se desplomaría en el conjunto de España a un puesto marginal sin ningún peso decisivo.

La revolución catalana no puede entenderse sin la alianza entre nacionalismo y populismo; uno ha puesto el horizonte, el programa, y el otro, la herramienta política, la técnica de creación emocional de mitos. Juntos constituyen una confluencia estratégica, un frente de rechazo con enorme potencial desestabilizador y un mismo designio: la liquidación del sistema constitucional, identificado como prolongación autoritaria del tardofranquismo, para alumbrar un proyecto de nueva planta, un régimen distinto.

Por tanto, el que quiera engañarse respecto a la configuración de bloques en Cataluña está en su derecho, pero será un error descomunal pensar que se puede contar en el bando constitucionalista a Podemos. Cualquier cálculo en ese sentido pecará de malintencionado o de ingenuo.

Golfo por partida triple
OKDIARIO  6 Noviembre 2017

OKDIARIO ha publicado desde 2015 numerosas pruebas que muestran que el ex alcalde convergente de Barcelona Xavier Trias habría ocultado durante años una cuenta en Suiza, que llegó a alcanzar un saldo próximo a los 13 millones de euros. Este diario desveló en noviembre de 2016 el informe de la Brigada de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción, UDEF-BLA, según el cual Trias habría transferido a Andorra los 12,9 millones de euros que tenía depositados en la cuenta 7651162-3445.954 de la Union de Banques Suisses (UBS) de la que era titular en Ginebra. Y meses antes, OKDIARIO ya había difundido los documentos que mostraban a Xavier Trias i Vidal de Llobatera como titular de la misma cuenta.

Cuando el diario El Mundo publicó las primeras informaciones sobre las cuentas de Trias en Suiza, el entonces alcalde negó los hechos una y otra vez. Llegó a esgrimir un “desmentido” de la Union de Banques Suisses (UBS), en el que ni siquiera aparecía escrito correctamente su nombre. El político convergente fue más lejos y tuvo la desfachatez de querellarse contra los periodistas del diario El Mundo que habían destapado estos hechos. Buena parte de los medios de comunicación le aplaudieron. El periodista Jordi Évole llegó a dirigir un programa de desagravio al político corrupto, en el que identificaba a los periodistas de El Mundo como “la máquina del fango”. Ahora sabemos que el fango era Évole.

La Sexta ha emitido este domingo una información exclusiva que confirma las informaciones publicadas primero por El Mundo y luego por OKDIARIO: durante casi 14 años, que abarcan casi toda su carrera política, Xavier Trias ocultó fondos en Suiza a través de una sociedad radicada en las Islas Vírgenes, de la que era socio junto a sus once hermanos y sus padres. Ha resultado especialmente patética la imagen de un Xavier Trias que, titubeando, al tener ante sí los documentos ha alegado desconocimiento y ni siquiera se ha atrevido a negar la existencia de su cuenta en Suiza. En lugar de ello, ha optado por apuntar a uno de sus hermanos, ya fallecido.

De este modo, Xavier Trias se ha convertido en un golfo por partida triple. En primer lugar, por ocultar dinero en Suiza para evadirse de sus obligaciones con Hacienda. En segundo lugar, por manejar estos fondos a través otro paraíso fiscal, las Islas Vírgenes Británicas, como ha desvelado ahora La Sexta. Y en tercer lugar, por haber tenido la desfachatez de querellarse contra los periodistas de El Mundo Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, por haber publicado unos hechos que, tal como ha quedado confirmado, eran ciertos.

Todo esto demuestra que el proceso de independencia de Cataluña ha sido una operación orquestada desde el poder por un puñado de políticos corruptos, encabezados por la familia Pujol y seguidos por personajes como Xavier Trias, en un intento desesperado por huir de la Justicia española.

No lo conseguirán. La investigación desarrollada por la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional ha conducido a la cárcel a Jordi Pujol Ferrusola y ha acorralado al resto de miembros del clan que reinó durante más de dos décadas en Cataluña, enriqueciéndose y moviendo por distintos paraísos fiscales las cifras millonarias obtenidas con el cobro de comisiones ilegales y el fraude a la Hacienda pública. Ante la existencia de pruebas concluyentes, la Fiscalía Anticorrupción debe actuar ahora contra el portavoz del PDeCAT en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias, quien se suma a la larga lista de políticos corruptos que han intentado buscar su tabla de salvación en el proceso de independencia de Cataluña.

Franco ha vuelto (pero no como se dice)
La actual retórica del uso partidista de la figura del dictador y la lucha contra el fascismo que hacen partidos como Podemos, que quedó aparcada hasta el año 88 por el espíritu de la Transición, comenzó a labrarse en los años del zapaterismo y su «memoria histórica»
Jorge Vilches. larazon  6 Noviembre 2017

El uso público del antifranquismo ha pasado por varias fases. Una primera, entre 1977 y 1988, estuvo marcada por la Ley de Amnistía y el espíritu de la Transición. Los hombres de aquel tiempo, desde los comunistas hasta los democristianos, renunciaron a tomar la Guerra Civil y la represión posterior como armas políticas. No hubo cobardía, sino generosidad para la reconciliación. Reconocían que ninguno de los bandos había sido ejemplo de libertad y democracia, echaron el pasado al olvido y construyeron un modo de convivencia. Recogían así el testimonio de políticos e intelectuales, como Americo Castro, Ortega o Araquistain, que vivieron el conflicto. Hubo un empeño en la superación de la dialéctica del enfrentamiento. La guerra del 36 quedó como cosa de historiadores.

Perdón y olvido
La represión se orilló, del mismo modo que se hizo con los episodios criminales protagonizados por las izquierdas durante la contienda, como la liquidación del clero, las sacas, las checas, las purgas, los asesinatos masivos como en Paracuellos, o la guerra entre comunistas y anarquistas. Hubo un acuerdo implícito para el perdón y el olvido que no fue el resultado de una presión externa, sino de la convicción de que el antifranquismo se circunscribía a procurar la democracia, no a una revancha.

Esto no quitó el que se hicieran homenajes a personalidades que se opusieron a Franco, como Salvador de Madariaga o Dionisio Ridruejo. Sin embargo, se pusieron límites. Los restos de Francisco Largo Caballero llegaron a Madrid en 1978. Las izquierdas y los republicanos montaron una manifestación de casi 400.000 personas hasta el cementerio civil. Felipe González, convencido de la necesidad de no remover el pasado, impuso entonces en el PSOE que no hubiera identificaciones ideológicas con símbolos del pasado, resumido en la frase: «¡No más cenizas!». De esta manera, el centenario del nacimiento de Indalecio Prieto en 1983, histórico líder socialista, se celebró de forma discreta.

El nombramiento de Jorge Semprún como ministro de Cultura de 1988 inició el uso público del antifranquismo. Al año siguiente se celebró el cincuentenario del final de la Guerra Civil y el exilio republicano, combinando la emotividad con la reivindicación de personalidades. La cronología facilitó que se trajeran a la vida política el recuerdo de Manuel Azaña, Lluís Companys y Julián Besteiro, tres opositores considerados víctimas del franquismo por igual. A esto contribuyó la retirada de Carrillo y el ascenso de Julio Anguita, quien devolvió la estética y el discurso guerracivilista al PCE. Durante los años de gobierno socialista, entre 1982 y 1996, se fue creando una imagen de Franco a través de la educación, el cine, la literatura y los medios, con la implicación de muchos intelectuales, cuyo objetivo era desmontar el «mito del Caudillo» construido durante la dictadura. Era preciso ridiculizar todas sus facetas para que el poder político y cultural de aquel momento, que se arrogaba en exclusiva la esencia de la democracia y del progreso, tuviera definido su contrapunto.

El imaginario antifranquista comenzó con su origen familiar. La infancia de Franco se contó desde una perspectiva psicológica, aludiendo a la estricta religiosidad de su madre y a la dureza de su padre. Carlos Castilla del Pino, prestigioso psiquiatra y militante comunista, decía que Franco tenía un «complejo de castración» que le convertía en una persona fría, egoísta y rencorosa sin interés por el sexo. Además, su físico no le acompañaba: bajo, con sobrepeso, de «rostro feminoide» y voz atiplada. La comparación con otros «fascistas» más varoniles e intelectuales, como José Antonio, Mola o Ramiro Ledesma, le dejaba en ridículo. Franco solo había sido un militar rencoroso y cruel, hijo del conservadurismo católico y provinciano, «un hombre ignaro y carente de visión histórica», escribió López-Aranguren, falangista reconvertido en socialdemócrata. El dictador tenía el mismo interés por la cultura o la tecnología –cuestiones que ya se atribuía en exclusiva la izquierda– «que un rodaballo por la música», al decir del militar e historiador socialista Gabriel Cardona. La frialdad y la ambición de Franco, añadían, habían generado su crueldad. Un ejemplo era su orden de bombardear Guernica, una leyenda no documentada que reproduce algún historiador como Xabier Irujo. Incluso se le llamaba «el gallego» en el sentido peyorativo de impasible.

En la imagen antifranquista el dictador despreciaba al pueblo –sujeto al que creía y cree representar la izquierda en régimen de monopolio–, por lo que los contactos públicos con los españoles eran cada vez menos, y siempre gracias al truco del «autobús y bocadillo». Era, además, un hombre encerrado, no un cosmopolita, ajeno a Europa –esa misma que, empero, le apoyó y toleró desde 1936 y con la Guerra Fría– y a la modernidad. Franco, por contra, tenía un gusto provinciano, motivo por el cual se alojó en un palacio feo, en El Pardo, y en otro en Galicia, el Pazo de Meirás, que, claro, había robado al pueblo gallego. La pequeñez lo era todo en el dictador, algo que compensaba con su egolatría; de ahí la construcción de El Valle de los Caídos por «los esclavos de Franco», según novela el periodista Isaías Lafuente a pesar de que eran voluntarios, para acoger su cadáver –algo que decidió Arias Navarro cuando Franco estaba en fase terminal–.

liquidar a «los rojos»
La perfidia y el disimulo habrían sido otras dos características de Franco. Traicionó a la República después de «masacrar obreros» en octubre de 1934, al decir del anarquista Abad de Santillán. Luego se incorporó tarde al golpe del 36 por cálculo personal. Sobre su jefatura se levantaron grandes sospechas: había propiciado la muerte de Sanjurjo y Mola, las dos personas que podían hacerle sombra. Si la guerra se prolongó durante tres años, se lee en cierta historiografía, fue para liquidar a «los rojos», obviando así los errores militares de Franco, por ejemplo, en la toma y cerco de Madrid en 1936 y 1937.

Los años de mayoría absoluta del PP iniciaron una nueva fase en el antifranquismo. La mayoría popular aceptó en septiembre de 2002 una proposición socialista, presentada por Alfonso Guerra y Fernández de la Vega, para reparar a los exiliados. Y el 20 de noviembre de 2002, el PP, PSOE, IU y otros pactaron en el Congreso una condena de la dictadura y un compromiso de ayuda a sus víctimas. El gran cambio se produjo con la victoria de Zapatero en 2004. Asumió el discurso de la izquierda radical y de los nacionalistas que no habían aceptado la reconciliación de la Transición y reabrió el problema. Ese año, el nuevo presidente se comprometió a «devolver» los papeles de Cataluña a la Generalidad de Pujol, y en 2006 lo ordenó Carmen Calvo, ministra de Cultura. Los socialistas hicieron entonces suyo el concepto de «memoria histórica», como si el Estado pudiera imponer un único relato del pasado.

El resultado fue la Ley de 2007, que no solo financiaba la búsqueda de fosas y la reparación personal, cosa que ya se hacía antes, sino que subvencionó asociaciones y cátedras dedicadas a crear un relato del antifranquismo, vincularlo al PP, y traer a la vida pública el lenguaje guerracivilista como legitimador de la política gubernamental. Zapatero quiso recuperar una identidad perdida durante los mandatos del PP y las derrotas electorales recurriendo justamente a aquello que el mejor PSOE había sabido apartar: el fantasma de la Guerra Civil.

La emotividad del discurso reforzó los años de propaganda antifranquista y lo hizo suyo la izquierda populista de Podemos, quien lo ha llevado a primer plano. Han recuperado el discurso de la Liga Comunista Revolucionaria, que constituyó ETA VI Asamblea, el de Grapo y el FRAP, ambos marxistas-leninistas, quienes consideraban traidores y oportunistas a Carrillo y su PCE de la Transición. Podemos recogió la letra y el espíritu de la IU de Anguita para tomar el imaginario antifranquista como principal argumento histórico para su retórica política demagógica, señalarse como los auténticos herederos de la Segunda República y hablar del ajuste de cuentas con el pasado. Así, aquel discurso que en la década de 1970 solo sostenían grupos terroristas o soviéticos, marginales, que perjuraba que el franquismo había perdurado sin hacer «justicia» y que había hurtado la «democracia popular», se ha hecho fuerte y está presente en los medios de comunicación más allá de nuestras fronteras.

La memoria interesada en Italia
La proclamación de la República en Italia en 1947 precisó de una reconstrucción de la identidad nacional sobre el antifascismo por los dos años de guerra civil (1943-1945) entre la República de Salò, de Mussolini, bajo protección nazi, contra la Italia del armisticio con los aliados. La «República antifascista» generó una «retórica de la Resistencia», donde los partisanos eran presentados como luchadores por la libertad, «precursores» de la República cuyos nombres se leían en placas, monumentos, escuelas y calles. La nueva clase dirigente eran represaliados, exiliados y antiguos partisanos. El fascismo se definía como un paréntesis en la historia. Mussolini había sido fusilado el 28 de abril de 1945 y humillado en Milán. Tras ser enterrado, el cadáver fue robado y escondido en una iglesia hasta que el Gobierno, en 1957, decidió recuperarlo y darle sepultura en la capilla familiar de San Cassiano. El antifascismo fue el discurso oficial de la República hasta 1995, cuando la crisis del sistema de partidos creado en 1947 obligó a reconsiderar el régimen. Hoy no se usa.


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La estructura del golpe sigue intacta
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  6 Noviembre 2017

Lo que ha pasado en España ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan.

Durante una semana, los lacayos de Soraya y de Rajoy, que son los mismos y de lo mismo, han puesto de vuelta y media a los pocos que venimos pidiendo hace años la intervención del Estado, cuya dirección pertenece en buena parte al Gobierno, para frenar el golpe de Estado en Cataluña. Somos los mismos que hace tres años, tras el referéndum del 9 de Noviembre, nos declaramos traicionados por el Gobierno de Rajoy, que se negó a mandar a la cárcel a Artur Mas, usando todos los recursos legales a su alcance y utilizando su mayoría absoluta en el Congreso y Senado.

El manifiesto de Libres e Iguales en 2014
Recordaba Arcadi Espada la movilización de Libres e Iguales bajo el lema "Sí nos importa" en todas las capitales españolas, pidiendo la anulación del referéndum y la defensa de la nación y de la Constitución. Cuando se celebró y el Gobierno, que había asegurado que no se celebraría, dijo que no había habido referéndum porque no tenía valor legal, Libres e Iguales publicó una nota. Me complace tanto como me apena repetirla.

"Después del 9-N
El pasado sábado miles de ciudadanos convocados por Libres e Iguales en las grandes ciudades españolas exigieron del gobierno de España firmeza contra la iniciativa secesionista del gobierno de la Generalidad y la burla de la democracia que ha acabado consumándose ayer en Cataluña.

Por desgracia para la democracia y para el mantenimiento de los más elementales vínculos de confianza entre gobernantes y ciudadanos, el gobierno del presidente Rajoy ha observado pasivamente el desarrollo de los acontecimientos, olvidando culpablemente que su primera obligación es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El gobierno de la Generalidad no sólo ha organizado política y logísticamente la jornada sino que ha exhibido su compromiso con la ilegalidad de manera retadora. Se ha negado a acatar la sentencia inequívoca del Tribunal Constitucional y ha exhibido el sometimiento del Estado de Derecho como un triunfo político.

Esta agresión a la democracia no ha recibido la respuesta que merece. El Gobierno del presidente Rajoy no ha impedido el atropello a la legalidad en Cataluña. Su dejación ha debilitado gravemente al Estado y ha colocado a los ciudadanos en la indefensión jurídica y el desamparo político.

El incumplimiento de la ley y este desistimiento abren una crisis política de una envergadura desconocida desde la aprobación de la Constitución y un foso de profunda desafección ciudadana que, a juicio de Libres e Iguales, descalifica al Gobierno del presidente Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional."

Las consecuencias de tres años de inacción
Por supuesto, los lacayos de Soraya y de Mariano, aliados entonces con Podemos a través de La Sexta, nos pusieron verdes. Pues bien, lo que ha pasado en España estos tres años ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan, a través de ese aparato de lloros y gemidos que va del Barça a TV3 y de La Sexta a… Antena 3.

En ésta última, criatura de Rajoy y Soraya, para honra y provecho de Planeta y sus directivos, se ha dado un paso importante en el alineamiento mediático del PP con el golpismo a través de la reforma desconstitucional. En lo que legalmente sigue siendo una concesión gubernamental para un servicio público, que ese es el estatus de la televisión llamada privada, El Follonero aprovechó el prime time de El Hormiguero, cuyo presentador Pablo Motos fue un día compañero de baile de Soraya, para atacar a la juez Lamela y ciscarse en el régimen constitucional español durante una hora. Esos sí que son medios responsables, no los que criticamos a Rajoy.

Viendo el estado de los medios audiovisuales en Cataluña, rendidos al golpe, y el de los del resto de lo que quiere seguir siendo, no sabe cómo, España, entregados a la desconstitución de la nación, cabría pedir a este Gobierno que al final ha convocado las elecciones de la impunidad que pactó con Puigdemont, que no presuma de que defiende la Ley y la Nación. Nos ha traicionado como hace tres años, mantiene íntegra la estructura del golpe y tras dejar en manos del PSOE la convocatoria electoral a cambio de no aplicar el 155, va a dejar en manos de Podemos y el PSC una reforma de la Constitución que sólo puede ser, viniendo de Pablo Iglesias y del partido traidor a España por antonomasia, una puñalada a la soberanía nacional.

Seguimos insistiendo: no bastan las urnas
Sin embargo, las encuestas sobre intención de voto en Cataluña están llenando de perplejidad a los devotos del pensamiento mágico de Rajoy, ese Houdini abúlico que escapa de las situaciones más difíciles metiéndose en otras más complicadas. Excluyo de la cofradía de los perplejos a los agradaores del Poder, en especial a uno que empezó diciendo en el Avui que "hablar español es de pobres" y ahora es opinaet preopinat en ABC y la COPE. En el diario duda si es separatista o no, y me recuerda el número de los tres ratas de Arniches. En la radio aún no ha explicado, al menos en directo, la diferencia de olor vaginal entre jóvenes y maduras, como en Telemadrid, pero igual que entonces le grabaron sin saberlo, un día se abre el micro y habemus ictus masivo en la Aquiescencia Episcopal, que, por cierto, tras doblar vilmente la cerviz ante el Prusés, ahora celebra el 155… poco. Lo siento por los católicos decentes. Desde que redujeron la Cruz a la crucecita de Hacienda, ni Cruz ni crucecita. Así que el opinaet está muy bien allí: del coro al caño, y ojo a las vocales.

Sin embargo, el rebaño opinat debe aclararse al aplaudir a su pastor. Rajoy dijo sobre el 155: "No nos obliguen a hacer lo que no queremos hacer". Al proclamarse la república que no se iba a proclamar tras el referéndum ilegal que no se iba a celebrar, dijo: aplicaré el 155 hasta que haya condiciones para nuevas elecciones, "al menos seis meses". Entonces iba a intervenir TV3 y otros medios golpistas y castigar a los centros que educan los niños en el odio a España. De pronto, anunció elecciones en 55 días sin tocar TV3. ¿A qué Rajoy de los tres aplauden? ¿A los tres?

Las urnas sirven para cambiar pacíficamente de Gobierno, no para abortar un golpe de Estado que es parte de un cambio de régimen en toda España. De las urnas, con los mismos partidos y medios audiovisuales, en seis semanas saldrá casi lo mismo que nos ha llevado al Golpe y a un 155 limitado a convocar elecciones. Había y hay que desnazificar, no conservar intacta la dictadura. Hace años que tuvo que aplicarse el 155, pero entonces Rajoy acertaba. Ahora tampoco se aplica, pero acierta. Cuando gane ERC y haya otro Tripartito habremos "vuelto a la normalidad", y habrá acertado. Los agradaores se romperán las manos –nunca los bolsillos- aplaudiend

Los separatistas no triunfarán
José García Domínguez Libertad Digital  6 Noviembre 2017

Van a estrellarse. Y me refiero a ellos, a los separatistas y a sus compañeros de viaje, los nacional-hermafroditas de Inmaculada Colau y su escaldado corresponsal en Vallecas. Hacer predicciones, bien lo sé, siempre resulta asunto complicado, y mucho más cuando los pronósticos versan sobre el futuro. Pero empiezan a proliferar por aquí y por allá los indicios de que lo suyo, lo de los separatas y sus tontos útiles mesetarios, no va a acabar ni medio bien. En las encuestas no les sale nada a derechas. Ni la mayoría absoluta en escaños (que no en votos populares) de la que hasta ahora disfrutaba el bloque independentista en el Parlament ni tampoco un aval del electorado, sino todo lo contrario, al ambiguo cálculo mercantil permanente de los de Inma. Y la única prospección demoscópica que sí se compadece con los primeros, que no con los equidistantes de Colau, la elaborada por la propia Generalitat, aporta en su letra pequeña muestral interesantísimas pistas indiciarias del desastre que les puede estar esperando a la vuelta de la esquina, tanto a los unos como a la otra.

Y es que en ese último barómetro del Centro de Estudios de Opinión, negociado que, por cierto, dirige un antiguo miembro del brazo político de Terra Lliure, se cuantifica un rasgo en apariencia accesorio, pero que podría anunciar un muy inminente cambio de equilibrios en las urnas. Porque a ojos de un sociólogo electoral no puede pasar inadvertida la circunstancia de que entre todos los encuestados que responden no saber aún a quién votarán apenas un 7% sean hijos de padre y madre catalanes. Y que, por el contrario, el 63% se confiesen descendientes de progenitores no nacidos ambos en Cataluña. Ese dato, pese a que nadie entre los analistas parece haber reparado todavía en él, se antoja clave. Porque aquí, en Cataluña, y desde siempre, la variable crítica que permite anticipar la adscripción nacional del voto, y con una altísima probabilidad de acierto, es esa, la del origen geográfico de los padres. Lo era hace cuarenta años y lo sigue siendo hoy.

De ahí que resulte legítimo inferir que los que no quieren revelar el sentido de su sufragio a los encuestadores de la Generalitat sean en su gran mayoría votantes de los partidos constitucionalistas. Añádase a ello otro factor, este no mensurable aún, cuya inminente irrupción en escena vendría avalada por la memoria también sociológica. Una memoria, la de aquella izquierda antifranquista que cayó de bruces en el desencanto cuando la ruptura, y mucho más aún la revolución que se revelaron quimeras irrealizables tras las elecciones de 1977. Luego del compromiso vital militante, recuérdese, lo que vino fue el pasotismo, un abatido retornar a la vida privada. Ahora, tantos años después, el procés catalán ha embarcado a cínicos, a corruptos, a oportunistas, a pescadores en río revuelto, a jugadores aficionados de póker, a tontos con balcones a la calle, pero también a una legión de creyentes sinceros. Y esos creyentes sinceros, la esforzada carne de cañón que durante cinco años ha hecho bulto en todas las charangas callejeras de Òmnium y de la ANC, esos innúmeros devotos de las bases son los que se sintieron engañados y estafados cuando el Gran Cobarde tomó las de Villadiego apenas un segundo después de proclamar en secreto la non nata República catalana. Esa gente, que es mucha, anda desolada, completamente desolada. Que entre los más entregados a la causa va a producirse un fenómeno análogo al de aquel ejército derrotado y en desbandada, el de los genuinos militantes antifranquistas, es de prever. Y que su manifestación primera consista en un incremento de la abstención independentista también lo es. Sí, el 21 de diciembre puede ser un gran día.

El tempo para el delincuente no es justicia, es política
Ignacio Blanco gaceta.es  6 Noviembre 2017

En nuestro país la independencia judicial está bajo sospecha. La capacidad del legislativo y el ejecutivo para designar a los órganos más relevantes del poder judicial o la fiscalia, son un lastre insoportable para el prestigio de nuestros jueces y fiscales. Es por ello, por lo que en ocasiones las decisiones judiciales parecen estar dirigidas desde otras instancias.

No es el caso del encarcelamiento de los miembros del Govern. La aplicación del Art. 155 de la Constitución, ha resultado ser un bálsamo para los aguerridos separatistas. Ese escozor que solo cesa con la pomada apropiada. Resulta extraño comprobar la facilidad con la que se abandona la agitación callejera, el acoso a guardias civiles y policías, o los escraches a los constitucionalistas. Es como el qué fugitivo que después de tres semana huyendo monte a través, hambriento, sediento y aterido de frío, clama por que lo detengan y se entrega en brazos de sus perseguidores, a los que ve como una salvación y no como un castigo.

Algo parecido ha sucedido con el movimiento separatista. Convencidos de que su independencia fast food es irrealizable, conocedores de que ni si quiera el propio Junqueras se la cree, sabedores de que las mentiras de Mas y su paraíso empresarial bancario, resulta en un infierno del que todos huyen, han recibido, con alivio de fugitivo hambriento, la aplicación del art. 155. Hasta la propia ERC, acepta la convocatoria electoral del “tirano” Rajoy, desautorizando a Gabriel Rufián, cuando decía que aceptar las elecciones impuestas por el estado opresor sería una “traición a nuestra gente”.

En este escenario, donde parece que se imponía una senda pacífica para recomponer el estamento político catalán, estalla la sentencia de la Jueza Lamela. La próxima celebración de elecciones que permitiría confirmar el deseo de los catalanes sobre su futuro y sustituir Quijotes por Cervantes en el diálogo político, no ha condicionado a Su Señoría.

La sentencia de encarcelamiento de los Quijotes secesionistas, genera un consenso general sobre su inoportunidad política. El consenso sobre su inoportunidad política es precisamente lo que nos permite valorar la independencia desde la que se dispone la privación de libertad para Junqueras y los suyos, traicionados por el escurridizo Puigdemont.

Algunos apuntarán a la Jueza Lamela como responsable de las consecuencias políticas de su decisión. Un juez no puede temer las consecuencias políticas de la aplicación de la ley. No fue Su Señoría quien dividió a la sociedad catalana, quien financió TV3 para intoxicar la mente de muchos catalanes, quien inoculó el odio en las escuelas, quien reiteradamente incumplió las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, quién provocó las huida masiva de empresas, quién saltó sobre los coches de la guardia civil o quien acosó a la secretaria judicial. No fue la magistrada quien no convocó elecciones en Cataluña el 26 de octubre para evitar la aplicación del artículo 155, y permitió que las convocara el “Estado Opresor”.

Su Señoría sólo ha aplicado la ley, sin caer en la subjetividad de valorar si el tempo era el adecuado para el delincuente, pues eso no sería justicia, sino política. En todo caso, fácil se lo han puesto los encarcelados, con su líder huido y en rebeldía, su contumaz empeño en violentar las resoluciones judiciales, y la falta de arrepentimiento de los imputados.

Provoca sonrojo escuchar a Pablo Iglesias o a Alberto Garzón, por no hablar de los independentistas que siguen cobrando salario del “Estado Opresor” desde su república independiente, hablar de presos políticos, cuando para esta izquierda basura, Cuba, Venezuela, Coreo del Norte o la extinta URSS, son ejemplos de democracia.

Provoca nauseas, que esta izquierda de aluvión y trasnochada, clame democracia para excarcelar a unos delincuentes, que lo son por sus actos que no por sus ideas. Si lo fueran por sus ideas, Rufián o Tardá llevarían años encarcelados. Estos “presos políticos”, según sus repugnantes estándares morales, no son más que Ratos o Bárcenas, es decir políticos delincuentes. Es esta misma izquierda la que condena a prisión a quién no paga el IVA trimestral y llama demócratas a quienes, desde una de las regiones más ricas de España, pretenden la ruptura del orden constitucional.

Los que ahora claman por la intervención del gobierno para excarcelar a los delincuentes, son los mismos que no creen en una separación de poderes o que se saben incapaces de respetarla, pues quien pide a un poder que condicione el actuar del otro se sabe capaz de violentar cualquier norma para lograr sus objetivos políticos.

En fin, que viva la ley y su aplicación estricta con abstracción de los políticos y la política.

Colau, bisagra indeseable
EDITORIAL Libertad Digital  6 Noviembre 2017

Las encuestas que están empezando a circular sobre las elecciones autonómicas catalanas del próximo 21 de diciembre arrojan un virtual empate entre las fuerzas separatistas promotoras del golpe de Estado que ha provocado la destitución del Gobierno regional de Carles Puigdemont y las formaciones que han respaldado la legalidad y el Estado de Derecho. Según el sondeo divulgado por el progolpista diario La Vanguardia, el bando sedicioso, conformado por ERC, el PDeCAT y la CUP, se haría con el 46% del voto y podría no llegar a la mayoría absoluta de los escaños, mientras que Ciudadanos, PSC y PPC, aunque verían mejorar sus registros y se quedarían a solo dos puntos de aquellos, tampoco se podrían asegurar el control de la Cámara catalana. Los datos que ofrece la encuesta de La Razón son similares, aunque los golpistas sufren en ésta una caída más acusada.

Así las cosas, la llave de la gobernabilidad en el Principado podría tenerla Catalunya en Comú, la formación de la alcaldesa de Barcelona, Inmaculada Colau, pues la decena de diputados que obtendría podría inclinar la balanza en uno u otro sentido.

Sin lugar a dudas, sería una mala noticia. Ni Catalunya en Comú ni su cabecilla, la ultra Colau, son agentes de sensatez y estabilización. Todo lo contrario. La nefasta alcaldesa de la Ciudad Condal y sus comunes son agentes perturbadores de primer orden, no en vano han medrado en la vida política a base de presentarse y venderse como lo que son: antisistema. Pero su antisistemismo no radica en una denuncia radical del régimen nacionalista que está llevando el Principado al despeñadero; como fanáticos de la peor izquierda que son, su antisistemismo tiene en la mira la democracia liberal y las instituciones civiles que la hacen posible, empezando por el libre mercado.

Inmaculada Colau representa lo peor de la nueva política, tan rancia: el populismo, el fanatismo, la insensatez, el amateurismo, una transversalidad tan falsa como sus proclamas más sentimentaloides. Como de su semejante Pablo Iglesias, nada bueno cabe esperar de ella, tan presta a abrazarse a los golpistas como a arremeter contra los defensores de la Constitución y el Estado de Derecho.

La pésima alcaldesa de Barcelona no encarna precisamente el justo medio entre dos pretendidos extremos. La pésima alcaldesa de Barcelona sería, en definitiva, lo último que le faltaba a una Cataluña que está viviendo horas infaustas por gente que es como ella o a la que ella blanquea.

Del 'procés' catalán y los Balcanes
BORJA LASHERAS El Mundo  6 Noviembre 2017

A pesar del ruido sobre Cataluña, hay que seguir refutando las posverdades del procés, con la esperanza de recuperar el seny. Vista la tendencia de sus spin doctors de apropiarse sin rubor de causas ajenas, es además preciso hacerlo por respeto a las ilusiones y dramas de otros pueblos, gratuitamente banalizados. Esta apropiación indebida incluye selectivas comparaciones con Balcanes; en concreto, con la secesión de Eslovenia en 1991, como independencia diferida, y de Kosovo (2008), como independencia unilateral proclamada por un parlamento, como hizo la mayoría secesionista el pasado 27 de octubre.

Volverán sobre estos casos, así que dejemos claro en qué no se parecen. En el caso esloveno, el ex primer ministro, Alojz Peterle, subrayaba en estas páginas el fin del bloque comunista, el desmembramiento de Yugoslavia y la unidad política para la independencia. El Estado matriz no era democrático y, en los 90, lo controlaba un Slobodan Milosevic autoritario y cínico promotor de la Gran Serbia que terminó sus días en La Haya. También era distinto el marco constitucional y, en el caso de Eslovenia, permitía su autodeterminación. El apoyo a la independencia en una Eslovenia homogénea alcanzó el 90% en un referéndum con participación superior al 90%. Por su parte, la declaración de independencia de Serbia realizada por el Parlamento kosovar en febrero de 2008, no siguió a un referéndum y fue boicoteada por la minoría serbia (11 de 120 representantes). Guste o no, representa la realidad demográfica, social y política de este país hoy, con una población albanokosovar muy mayoritaria. Son cifras de representatividad y legitimidad muy diferentes a las del procés, como confirmó el 1 de octubre y la República Catalana proclamada en otra grotesca sesión de un Parlament semivacío, con 70 votos secretos sobre 135 y que equivalen en torno a un 35% del censo. El problema de estos movimientos, eso sí, es que pueden terminar imponiéndose y creciendo en apoyos ante errores del contrincante, y hastío e incomparecencia de los demás.

No cabe tampoco utilizar Balcanes y soslayar la guerra. La declaración eslovena fue seguida de la Guerra de los Diez Días entre el Ejército Popular Yugoslavo y la entonces Defensa Territorial Eslovena, hasta la firma de los acuerdos de paz de Brioni. Eslovenia suspendió tres meses su declaración y en 1992 logró reconocimiento internacional, muy polémico, por cierto, por su impacto en los conflictos en Croacia y Bosnia. En Kosovo, la guerra de 1998-99 fue precedida de años de extrema discriminación étnica por el Belgrado de entonces. Sin la guerra y sus consecuencias, con unos 10.000 muertos, limpieza étnica y años de tutela de Naciones Unidas, el caso kosovar sería aún más discutible de lo que ya es. De igual modo que en Kosovo marcan distancias con el caso catalán, la mayoría de miembros de la ONU que hoy reconocen su independencia inciden en tales factores que existen en este precedente. Factores que, por fortuna, no se dan aquí a pesar de la propaganda sobre opresión y Help Catalonia en una Cataluña controlada desde décadas por el poder nacionalista y su clase dirigente. Por todo ello, no obtendrán reconocimiento para su República más allá del Estado paria de turno y turbios personajes como Julian Assange. Eso sí, los utópicos de esta rica Dinamarca podrían poner las cosas aún más difíciles a Kosovo, un país pobre -los otros platos rotos del procés-.

Dicho esto, sí veo otros incipientes elementos de comparación con Balcanes, por mi experiencia allí, y que no dejan bien a muchos líderes del procés y sus sectores más intransigentes. Hablo de una forma de política que, a pesar de la visión estigmatizadora sobre Balcanes, no es exclusiva de esta región, sino que es en parte una variante extrema del populismo nacionalista de que hablaba aquí Daniel Gascón: puede darse en otras partes si las circunstancias son propicias. Me centraré en varios aspectos de esta política aún presente en parte de Balcanes y algunos de cuyos elementos fueron claves en los 90. En primer lugar, el abuso de la democracia plebiscitaria y referendos para otorgar fachada democrática a una decisión tomada y hecha a la medida de un grupo que se arroga la propiedad del conjunto de la comunidad política, al margen de las consecuencias y de lo que piensen los demás. Esto daña la democracia representativa y pluralista y los consensos fundamentales, y crea fracturas duraderas en sociedades un día diversas, arrastradas por un binomio sí/no tan polarizador como irrevocable. Milorad Dodik, presidente de la Republika Sprska -una de las dos entidades que componen Bosnia y de mayoría serbia- es ejemplo de ello. Tras un pseudo referéndum prohibido por el Tribunal Constitucional bosnio y con baja participación, quiere otro para «defender al pueblo serbio de los abusos» del Estado. Con su amenaza de la independencia, chantajea la UE, debilita un poder judicial que quiere procesarle por corrupción, acalla una oposición «traidora al pueblo», desestabiliza Bosnia y empobrece su reino taifa.

También se parece este procés en el impulso de narrativas sobre quién es pueblo y quién no, con un lenguaje político que distingue entre ciudadanos (e.j. la «lista de país» de que hablan para el 21D; los que no estén en ella, se entiende, no son del país o no del todo). Un lenguaje que justifica como defensa lo que es agresión y de política pacífica el privar de derechos a los demás. Un lenguaje que mezcla medias verdades y críticas legítimas con mentiras, y que genera miedo constante al enemigo externo y sus quintas columnas. El problema es que puede operar como profecía auto-cumplida. Los yugoslavos, salvo los albano-kosovares y otras minorías, siendo la misma etnia, al día siguiente eran diferentes y enfrentados. Da casi igual que la descripción del adversario como ustacha (fascista croata), chetnik (nacionalista serbio), franquista espanyol, etc., sea o no cierta: lo importante es que mucha gente lo termina creyendo, lo que tiene difícil arreglo. Así, pasamos de gestionar desacuerdos constitucionales a exacerbar políticas de identidad. La racionalidad desaparece y arrastra consigo voces moderadas en ambos lados así como opciones de reforma.

Finalmente, también se empiezan a parecer en la naturaleza de la clase en el poder. Hablo de una clase dirigente con nulo sentido de responsabilidad personal, que relega a los demás las consecuencias de sus decisiones y se esconde tras el subterfugio del «pueblo». Una clase que decide qué derecho e instituciones judiciales son legítimas según convenga o no a su impunidad -de ahí el afán de tener jueces propios-. Son políticos que se mueven entre un fanatismo mesiánico que nos obliga a revivir un pasado mítico para condicionar el futuro común, y el cinismo calculador de un jugador de póquer sin escrúpulos. Arrastran así al borde del colapso a partidarios y disidentes y hacen Historia, pero de la mala. En parte de Balcanes esta élite cleptocrática sigue en el poder, capturando Estados hechos a su medida y recurriendo al lenguaje del «pueblo atacado» para agrupar la tribu y acallar cualquier desafío democrática a su poder. Algunos de sus líderes más tóxicos entre ellos, como he comprobado en un viaje a la región, miran con interés el procés, cuyos líderes, con el huido Puigdemont a la cabeza, empiezan a ser maestros en esta escuela nefasta.

¿El resultado para el espacio público? Pues democracia de mala calidad con guiños autoritarios y populismo casi hegemónico, empobrecimiento, emigración, economías frágiles y dependientes de troikas, la homogeneidad resultante de expulsar al diferente y sociedades segregadas de cámaras de eco y donde la reconciliación es muy difícil. El ciudadano de a pie añora los días en que pertenecía a una colectividad más amplia y las cosas iban mejor. A pesar de ello, al igual que en Balcanes surgen movimientos y alternativas democráticas que cuestionan sus élites y el nacionalismo como excusa, en Cataluña aún no es tarde para evitar que esta política tan destructiva se consolide. Renovemos pues acuerdos constitucionales en base a conceptos de ciudadanía, concesiones mutuas y reglas compartidas. Aun así, uno no deja de sorprenderse ante el atractivo ciego del nacionalismo, también en el extranjero. Quizá porque, como decía Misha Glenny en La caída de Yugoslavia, «neutraliza esa parte de la mente capaz de valorar ecuaciones complejas».

Borja Lasheras es director de ECFR Madrid

Retroroce soberanista
RAÚL DEL POZO El Mundo  6 Noviembre 2017

La política no sólo es el destino, sino la culpable de muchas catástrofes. El desastre que estamos viviendo en Cataluña viene de lejos, pero ha rebrotado con los disparates del bloque independentista. Han pisoteado las leyes, han enterrado su país con sus propias manos y culpan de ello al bloque constitucionalista. La asonada supremacista tiene en la Corte un caballo mediático que pide diálogo como en los días en los que otros separatistas daban tiros en la nuca. En las tertulias se quedan solos los que defienden la Constitución o el espíritu de las leyes y no exigen la liberación de los "presos políticos". Podría ocurrir que los delirios fanáticos de los independentistas triunfaran. Por ahora están siendo apoyados por la multitud: las patrañas se están transformando en verdades.

El espíritu de análisis es la doctrina oficial de la democracia; pero los independentistas han utilizado fabulaciones, lepra retórica y maniqueísmo infantil para enloquecer a la gente. Se ha apoderado de las calles un surrealismo catalán lacrimógeno, una rauxa sectaria de tapa de galletas. Digo lo de tapa de galletas recordando el diseño del museo Trías de las Galletas de Santa Coloma de Farners (Gerona) en que en las cajas dibujan el mapa del pancatalanismo, donde se incluyen Navarra, Murcia, Aragón, Albania, el reino de Nápoles, el reino de Sicilia y Atenas. Es como si Castilla quisiera imaginar anexionar a Filipinas. La rebelión ha sido urdida por los partidos independentistas con un presupuesto secreto. Preparaban la internacionalización del conflicto con sus embajadas y mordidas. Su programa de agitación permanente se ha acrecentado en estas horas preelectorales; denuncian "tratos vejatorios a los políticos catalanes como si fueran traficantes de droga", hablan no de su golpe de Estado, sino el que supuestamente ha dado el Gobierno de Madrid. Comparan a la Audiencia Nacional con el TOP.

Mientras presumían de ser seguidores de Gandhi y de su resistencia pacífica, se rebelaron contra la mediación del lehendakari con los abades de Montserrat, Poblet y el Arzobispado de Barcelona para evitar el 155. Ya en el prólogo de las elecciones organizan boicots como el de Sant Andreu de Llavaneres contra un mitin de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

Ahora presenciaremos el apetito de poder de los políticos y cómo se tragan unos a otros en las elecciones autonómicas-plebiscitarias. Algunas encuestas detectan un apoyo decreciente de los independentistas aunque los encarcelamientos -posiblemente aminorados antes del 21-D- y su utilización propagandística de mentiras y mártires puedan trastocar los sondeos.

Las cloacas de Xavier Trias
Manuel Cerdán okdiario  6 Noviembre 2017

Los papeles de Panamá han jugado una mala pasada a uno de los independentistas más irredentos, a Xavier Trias. El ex alcalde de Barcelona, desde que Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta descubrieron una cuenta suya -opaca y millonaria- en Suiza, se ha paseado por todas las televisiones, principalmente las catalanas, exigiendo el cadalso para los dos periodistas a quienes calificó con los improperios más gruesos. Al mismo tiempo, no perdía la oportunidad de presentarles una querella por calumnias.

Como la mentira suele tener las patas cortas habrá que esperar qué inventa ahora Trias para justificar lo descubierto por el consorcio internacional de periodistas. Las cloacas de Interior, el ataque al independentismo, la policía patriótica del ex ministro Fernández Díaz, la persecución de los políticos catalanes, etc, etc…, ya no le valdrán de argumentos. Ya se han convertido en ingredientes de una ópera bufa, al son de charanga y pandereta.

Xavier Trias se reía cínicamente cuando, en un programa producido por ciudadano Roures y Público, Las Cloacas de Interior, escuchaba atentamente una cinta con las palabras del ex jefe Antifraude de Cataluña, De Alfonso, en la que éste afirmaba que el ex alcalde de Barcelona tenía una cuenta en Suiza. “Es esperpéntico -comentaba Trias- Es una cosa que te quedas escandalizado”. Y más adelante calificaba a quien entonces era ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de ser una persona “profundamente deshonesta”.

El programa de Roures aprovechaba la oportunidad para zarandear a los dos periodistas Inda y Urreiztieta en defensa de Trias y situaban su descubrimiento periodístico en una conspiración contra los políticos catalanes y lo tachaban de subproducto de las cloacas de Interior.

Y a continuación, para completar una escena de Gaby, Fofó y Miliki, aparecía el pseudoperiodista Bayo afirmando que el ejemplo de Trias es “un caso paradigmático del modus operandi de la brigada política de Fernández Díaz porque se hace una investigación prospectiva, por si se encuentra algo sobre determinados políticos”.

Y seguía con su lección de maestro del periodismo: “En el caso que no se encuentre, que es lo que ocurre con Trias, documentos y materiales que lo puedan comprometer, entonces, se hace un montaje y se fabrica un informe donde, supuestamente, se avala lo que no se ha podido demostrar. Ese informe apócrifo de la UDEF pero con membrete pero sin firma es el que, a continuación, se filtra a los medios de comunicación afines para que levanten un escándalo de grandes titulares”.

Y Bayo, todo un insigne reportero, avalado por las escuelas del New York Times y del Washington Post y a punto de haber obtenido el premio Pulitzer, se permite el lujo de calificar las revelaciones, ahora constatadas sobre Trias, de “informaciones viciadas” e “intoxicaciones periodísticas”.

Bayo denuncia con voz engolada los fines de la publicación de la noticia: había sido publicada el 27 de octubre, trece días antes de la consulta sobre la independencia, para hacer daño al proceso. ¿Cuándo publicó Público la cinta del ministro del Interior? Unos días antes de las elecciones generales, originando la fantasmagórica Operación Cataluña y otra serie de mendacidades como la policía patriótica. Con el tiempo se ha demostrado que la verdadera policía patriótico tiene sus cuarteles en Barcelona y se llama Mossos de Escuadra.

En otro programa de televisión, Trias se quejaba de las informaciones de Inda y Urreiztieta y hasta llegaba a decir que debían pedir perdón, como refleja el vídeo adjunto.

Más tarde, cuando Évole realizó un programa especial Salvados sobre el comisario Villarejo, quien se hacía un hueco en el casting del espacio era el ex presidente de la Generalitat Artur Mas. El ex molt honorable seguía acuñando el término Operación Cataluña y aseguraba que la campaña contra Convergencia había comenzado en las elecciones catalanas de 2012, curiosamente, cuando su partido se estrelló por culpa de la corrupción y no por la policía patriótica. No sólo los tribunales le embargaron la sede del partido sino que, además, la realidad política le confiscó las siglas CDC, que pasó a ser PdeCat. Y no sabemos hasta cuándo. Artur Mas afirma en la entrevista con Évole que otro reportaje de Inda y Urreiztieta le pasó “factura electoral” y calificaba la información de “reportaje asqueroso”.

El 3%, el caso Palau, las cuentas opacas de los Pujol, la ITV, el saqueo de las cuentas de los ciudadanos catalanes en experimentos independentistas…, eso sí es una asquerosidad. También es una asquerosidad gastarse en dinero en embajadas y en televisiones propagandísticas e independentistas mientras las listas de espera de los hospitales estrangulan la paciencia de los catalanes.

Los convergentes no sólo pierden elecciones sino que también se han quedado sin dignidad y sin siglas. Ló único que les queda por ganar son años de cárcel por la ingente cantidad de causas judiciales por corrupción que tienen pendientes. La Ciudad Condal durante años ha vivido hermanada con Andorra, Panamá y Ginebra.

¿Y, entre tanto, cómo reaccionan sus socios de ERC, la CUP y los Comunes?. Una vez más se vuelve a demostrar que lo más granado de la corrupción se halla en las filas del PdeCat. La Gürtel es un sainete de Arniches comparada con el saqueo de Cataluña. Los Junqueras, Gabriel, Domenech y compañía ya no pueden mirar para otro lado porque sus socios de aventura aparecen en primer plano de los frisos del patio de Monipodio.

¿Y qué piensa hacer la alcaldesa Colau con Trias con quien juega a experimentos independentistas? Hay que ser cínico, amoral y trilero, como Trias, para ofrecerse a la alcaldesa de los desahucios para desahuciar a los socialistas del PSC del ayuntamiento de Barcelona por cometer el crimen de posicionarse a favor del 155.

Las revelaciones de los papeles de Panamá supone un impactante golpe para la estrategia del independentismo y para los muñidores de la espectral Operación Cataluña. Finalmente, lo que huele a cieno no son las cloacas de Interior -dónde estaban los Bayo cuando algunos investigábamos las verdaderas alcantarillas del poder, como la guerra sucia de los GAL- lo que apesta es la indecencia de Trias, el agit-prop de Roures y el sudor de los pseudodocumentales de Público.

Dos denuncias ciudadanas destaparon el desvío de fondos para financiar la "República de Cataluña"
La investigación sigue su curso en los juzgados de Barcelona.
diego de la cruz Libertad Digital  6 Noviembre 2017

¿Cómo se han financiado las estructuras paralelas con las que la Generalidad pretendía dar validez a su golpe de Estado? Esa es la pregunta que se hacen millones de españoles y que está investigando la Justicia tras lo ocurrido en las últimas semanas. Libre Mercado ya ha arrojado luz sobre esta cuestión en diversas ocasiones.

Así, el pasado 21 de septiembre, este diario certificó que el nivel de gasto del gobierno catalán entre enero y junio de 2017 triplicó lo permitido por la Regla de Gasto, lo que permitió crear un "colchón" de financiación valorado en 755 millones de euros. Algunas semanas después, el 26 de octubre, Libre Mercado apuntó que el control de gastos de la Generalidad ha permitido certificar que el Ejecutivo catalán gasta mensualmente 660 millones por encima de lo estrictamente necesario.

Pues bien, el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona ha seguido "tirando del hilo" y ha detectado de dónde han salido los gastos que han permitido financiar algunos de los hitos del "procés" independentista, como fueron el "referéndum" ilegal del 1 de octubre o la creación de la llamada "Hacienda catalana".

El Departamento de Trabajo, vector clave
Al parecer, según ha descubierto la instrucción judicial, parte de los fondos que financiaron dichas actuaciones salieron del presupuesto del Departamento de Trabajo, Familia y Asuntos Sociales. De modo que, en vez de cumplir con los desembolsos anunciados en estos campos, el Ejecutivo de Puigdemont y Junqueras habría empleado estos fondos para pagar su desafío independentista.

De especial valor para la investigación ha sido un correo anónimo enviado a la Policía Nacional a finales del pasado mes de julio. El denunciante precisó entonces que los fondos para las actividades separatistas fueron canalizados a través del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI), un ente público ligado al gobierno regional. Según la hipótesis que maneja el juzgado, el CTTI estaba intentando levantar la estructura digital de una hipotética "Hacienda catalana".

En la misma línea iba una segunda denuncia remitida a la Policía Nacional. Esta vez, se alertó a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de que la Agencia de Protección Social estaba desarrollando aplicaciones informáticas orientadas a coordinar los datos del "referéndum" ilegal del 1 de octubre.

A raíz de estas dos comunicaciones ciudadanas, la Justicia ha seguido "tirando del hilo" y ha podido detectar numerosos desvíos de fondos presupuestarios que, en vez de consignarse a lo anunciado, han terminado financiando las estructuras del independentismo. En todos los casos, el rol del Departamento de Trabajo, Familia y Asuntos Sociales parece clave. Su número uno hasta la aplicación del artículo 155, Dolors Bassa, está hoy en prisión provisional por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

ALERTA CÍRCULO BALEAR
En el 70% de los centros públicos de Baleares hay adoctrinamiento
Rosalina Moreno gaceta.es  6 Noviembre 2017

Círculo Balear proporciona fotos y vídeos de algunos casos. Revela que cuando más reclamaciones se presentaron por casos de adoctrinamiento nacionalista fue en la pasada legislatura, con mayoría absoluta del PP. Más de 2.300.

El 70% de los centros educativos públicos de Baleares sufren adoctrinamiento. Es el grito de la Fundación Círculo Balear, entidad presidida por Jorge Campos. Una recopilación de reclamaciones de padres, alumnos y profesores por adoctrinamiento nacionalista que ha tramitado Círculo Balear arrojan esta escalofriante cifra.

Esta entidad, que no recibe subvenciones, sino que se sustenta de las de sus socios, asesora a familias cuyos hijos que sufren esta “dictadura” pancatalanista en las aulas. Fue fundada en 1999 por un grupo de universitarios que llevan por bandera la defensa de la libertad y la tolerancia, y lleva desde el año 2000 presentando reclamaciones por casos de adoctrinamiento nacionalista en los colegios de Baleares.

Círculo Balear ha facilitado fotografías de libros, carteles, banderas catalanas y manifestaciones en horario lectivo con alumnos llevadas a cabo durante los últimos cuatro años, incluidos “correllenguas” y movilizaciones de la llamada “Assemblea de docents”, formada por docentes que hoy ocupan cargos en la Consejería de Educación balear. Aquí las tiene:

Esto ha ocurrido en el IES JM Llompart y en el colegio Pedro Poveda, respectivamente:
Al presidente de esta entidad, con más de 3.500 socios y simpatizantes, le parece “indignante” que políticos del Partido Popular, empezando por el portavoz y ministro de Educación, Méndez de Vigo, hablen de “casos aislados sólo en Cataluña”.

“No tienen vergüenza”, denuncia Jorge Campos exaltado, y destaca que “en Baleares se sufre una dictadura catalanista desde hace más de 15 años”. Más aún, que “las administraciones autonómica y estatal han trabajado a favor de ello abandonando a las familias”.

Campos recuerda que también es adoctrinamiento la inmersión obligatoria en catalán. “¿O no es adoctrinar a los niños prohibirles estudiar en español, que se les enseñe que el catalán es la única lengua ‘propia’ de Baleares, que los profesores informen a los padres que delante de los niños sólo hablarán en catalán, o que en los libros de texto se manipule la historia?”, añade.

Insiste en que esto se sufre en el 70% de los centros educativos públicos, además de mítines pancatalanistas, manifestaciones políticas en horario lectivo e incluso conferencias con condenados por enaltecimiento del terrorismo. Campos se refiere al rapero Josep Miquel Arenas, alias Valtonyc, que fue invitado el pasado marzo por el Instituto de Enseñanza Secundaria del pueblo mallorquín de Santa Margarita a dar una charla sobre “libertad de expresión” a niños de 1º y 4º de ESO.

El discurso no hubiera tenido nada de peculiar a no ser que el orador es un individuo condenado por la Audiencia Nacional por los delitos de enaltecimiento del terrorismo, humillación a las víctimas, injurias graves a la Corona y amenazas de muerte al presidente de la Fundación Círculo Balear. Este sujeto también amenazó a esta Casa con un kalashnikov. “Cogeré un kalashnikov iré a Intereconomía, acabaré con este circo. Después mutilaré a De Cospedal”, dijo. Círculo Balear solicitó la intervención de la Fiscalía de Menores y pidió explicaciones al consejero de Educación, Martí March sobre aquellos hechos.

Un mes después, este personaje que “anima a asesinar a personas por sus ideas” también participó en un evento en la Universidad balear. Además, el PSOE aprobó mociones de apoyo y solidaridad con el condenado, como ha sucedido en el Ayuntamiento de Calvià. Campos, cómo no, también puso el grito en el Cielo: “La Universidad de las Islas Baleares, convertida en un centro de apología delincuencial”, y advirtió de la “deriva radical del gobierno de Armengol y el PSOE”.

Por si fuera poco, el presidente del PP balear, Gabriel Company -considerado catalanista y condenado por agredir a un niño de 12 años– tampoco le infunde confianza. Campos trasladó a este diario la decepción con la que salió del primer encuentro que mantuvieron ante la ambigüedad mostrada por el PP frente al nacionalismo o la indefinición en cuestiones que afectan a miles de familias como la libertad lingüística y educativa. Tampoco da crédito a que el PP esté dispuesto a pactar con “MÉS, que se define como la marca de Bildu en Baleares”.

‘La solución que propone C’s no sirve de nada’
La solución que propone Ciudadanos de la creación de una Agencia de alta inspección para Círculo Balear “no sirve para nada”.

Argumenta que “la Alta Inspección lleva años demostrando que no tiene capacidad de respuesta porque las autonomías tienen competencias plenas en educación”.

Esta pasada semana Jesús Marrodán, el presidente de la Unión Sindical de Inspectores Educativos (USIE), también ha avisado de la necesidad de “modificar totalmente la Alta Inspección” porque “no tiene sentido una Alta Inspección en la que no hay inspectores y que solo cuenta con una plantilla ridícula en cada comunidad autónoma”.

En una entrevista en Efe ha expresado que “necesitamos que la Alta Inspección esté dotada de inspectores, un personal cualificado que haya tenido que aprobar unas oposiciones y no dependa del Gobierno de turno” porque de este modo conseguirían “cierta independencia profesional”.

El presidente de USIE espera de un posible pacto educativo el “replanteamiento de la Inspección” que le confiriera más autonomía, más estabilidad en las plantillas y una mejor coordinación territorial. Cree que los inspectores necesitan más formación y más cualificada, una convocatoria de oposiciones de una forma más o menos periódica y un real decreto de Inspección en el que se trabajen todos estos temas, que sirva como documento marco en las diferentes regiones, añade. Además, ha alertado de que el adoctrinamiento también se extiende a Valencia y Baleares.

“La única solución es devolver la Educación al Estado”
Para Círculo Balear la única solución es “devolver la Educación al Estado”. Jorge Campos subraya también que “aunque ahora parece que hayan descubierto que existe adoctrinamiento por culpa de gobiernos nacionalistas, esto, además de una burla a las miles de familias que llevan denunciando sus casos hace años, es falso”.

Explica que en Baleares, “gobiernos con mayoría absoluta del PP, han legislado favoreciendo este adoctrinamiento”. Hace hincapié en que “no es exclusivo de partidos propiamente nacionalistas”. Y revela que “cuando más reclamaciones se presentaron por imposición catalanista y adoctrinamiento fue en la pasada legislatura, con mayoría absoluta del PP y con Rafael Bosch como consejero de Educación. “Más de 2.300“, sentencia con coraje este valiente que lidera esta cruzada contra la “vulneración de derechos y de la legalidad vigente” que supone la “imposibilidad de estudiar en español en los centros educativos públicos de Baleares”, así como en el resto de comunidades autónomas con lenguas cooficiales desde Castellanohablantes.

“Un calvario”, que Jorge Campos le traslada a Rey cada agosto en la recepción que el Monarca ofreció a una representación de la sociedad civil balear. Su trabajo altruista le ha acarreado amenazas de muerte, insultos e injurias. Entre los últimos insultos que ha recibido está éste:

También reciben insultos los padres que se atreven y denuncian adoctrinamiento. Recuerdemos, por ejemplo, el caso del consejero balear de Educación, el socialista Martí March, que recientemente ha llamado ”impresentable”, “sectaria”, “ignorante” a una madre.

Círculo Balear ha pedido la dimisión de este individuo. Dice que “estos insultos se añaden a una gestión nefasta de la cartera de Educación”. “No está a la altura del cargo que representa demostrando un radicalismo y sectarismo impropio de un miembro del gobierno que debe representar y atender a todos los ciudadanos sean pancatalanistas o no”, recalca.

Actos de apoyo a la independencia de Cataluña
La Fundación Círculo Balear también ha informado recientemente que con motivo del referéndum ilegal celebrado en Cataluña el pasado 1-0 se incrementaron los “actos organizados por docentes pancatalanistas en los centros educativos públicos de Baleares en favor de la independencia de Cataluña y de los llamados ‘países catalanes’“. Van desde colgar esteladas en las escuelas a organizar actos en horario lectivo u obligar a los alumnos a apoyar el referéndum ilegal catalán.

La Fundación Círculo Balear denunció que el gobierno balear no respondía ante esto y que la consejería de Educación permitía, por ejemplo, que la asociación radical docente Assemblea de docents organizara junto al sindicato de estudiantes ultra SEPC actos bajo el lema ‘Hacemos historia. Somos Països Catalans’ en el IES Sineu, el IES Josep Maria Llompart de Palma, el Son Pacs y el de Santa Maria, entre otros. Explica que todos ellos se sumaron a las críticas contra la “represión del Estado español”, y la “violación flagrante de lo Derechos Humanos”.

Cuenta, por ejemplo, que en el IES Pau Casesnoves de Inca, denunciado hasta en 10 ocasiones en los últimos 7 años por adoctrinamiento político, la dirección ha obligado a los alumnos a hacer sentadas y pronunciarse a favor del independentismo y en contra de la Policía y Guardia Civil. También prohíbe a los alumnos llevar banderas de España y se autorizan las banderas separatistas.

Explica que las familias que denuncian estos hechos están “desesperadas” porque no reciben respuesta alguna de “la Consejería de Educación, que apoya estos actos ilegales, ni del Ministerio de Educación, que da la callada por respuesta”.

La 'Cataluña' que viene: así se adoctrina en Baleares y la Comunidad Valenciana
El desafío independentista ha destapado el uso de la Educación como instrumento para inculcar a los niños la idea de los 'Países Catalanes'.
Ana Delgadoelespanol  6 Noviembre 2017

El desafío separatista ha sacado a relucir el adoctrinamiento en la escuela, una realidad que ha condicionado la vida de varias generaciones de catalanes y que ha extendido el sentimiento independentista. Pero al hilo del procés también se ha puesto al descubierto la extensión del problema a la Comunidad Valenciana y Baleares, donde la enseñanza se está convirtiendo en un instrumento político, según denuncian padres, asociaciones y partidos políticos.

El independentismo viene usando la lengua catalana como excusa para tratar de dar identidad política a lo que sus impulsores llaman "Países Catalanes": Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana, Andorra, parte de Aragón y sur de Francia. Desde hace más de dos décadas, por ejemplo, iniciativas como el Correllengua -impulsada por grupos como Arran, las juventudes de la CUP- llega a decenas de pueblos y colegios de estas regiones para “defender” y “celebrar la catalanidad”, en un ambiente lúdico para que los niños se impliquen en el uso del catalán.

En Valencia son varias las organizaciones que llevan años reclamando una Educación sin tintes políticos. La Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de la Provincia de Valencia (FCAPA) denuncia que “en las aulas y en los pasillos de muchos centros están desapareciendo la senyera valenciana o el Himno de la Comunidad” al tiempo que se colocan la estelada y se promueven “himnos independentistas”.

Cánticos independentistas en las aulas
De hecho, esta asociación denuncia que el pasado 9 de octubre, Día de la Comunidad Valenciana, la festividad se celebró en varios colegios con una canción “significada políticamente con una determinada idea nacionalista”. “¿No había ninguna canción o texto de un escritor valenciano de renombre que pudiera ser usada para unir a los valencianos y no para dividir y crear diferencias ese día?”, se preguntan en FCAPA. La entidad ya ha puesto en conocimiento de la Inspección General de Educación estos hechos.

“Estudiamos catalán y en catalán", es uno de los eslóganes que cientos de niños valencianos ven a diario en sus agendas escolares a diario, por más que históricamente y en el Estatuto de autonomía se especifica que las lenguas oficiales de la Comunidad son el valenciano y el castellano. El mensaje es claro: en el cole sólo se habla catalán, los cuadernos -pagados con el erario público- animan a los chavales a hablar catalán en el patio, así "tus amigos que no lo hablan lo podrán aprender".

El presidente de FCAPA, Vicente Morro, explica a EL ESPAÑOL que lo que está sucediendo “no es nuevo” y que demuestra lo “ideologizada” que está la educación valenciana donde “abundan” los símbolos independentistas en las aulas -como mapas de los inventados Países Catalanes- y donde se ofrece un “relato falso de lo que es Cataluña y su historia”.

La última denuncia de este colectivo alerta sobre el anuncio de la Consejería de Educación de "formar" a los profesores en “memoria histórica” para el curso que viene. Esa formación “no será exclusiva para los docentes de Historia, sino para todos” y, según explica Morro, es una "imposición" porque se trata de una iniciativa “que no se pactó con nadie”.

Morro explica que existe un gran descontento por la imposición ideológica que se está produciendo en los colegios e institutos valencianos: “Hemos pedido a la inspección que investigue los casos de imposición lingüística, en paralelo a lo que está pasando en Cataluña, para que la gente empiece a darse cuenta de que lo que está pasando no es normal”. Sin embrago, explica a este periódico, los partidos políticos no son capaces de dar una solución al problema "que afecta ya a varias generaciones".
Baleares: “Por fin España sabe lo que sufrimos”

En las Islas Baleares la situación es similar: “Durante los últimos 20 años llevamos conviviendo con presiones catalanistas”, explica el presidente de la Fundación Nacional Círculo Balear, Jorge Campos. “Ahora, en el 70% de los centros públicos hay campañas a favor de la independencia”. “Si algo positivo sacamos de todo esto [del desafío separatista catalán] es que por fin el resto de España comienza a saber lo que sufrimos aquí”, sentencia Campos.

Desde el Círculo Balear advierten de la necesidad de un cambio de paradigma en la Educación “para que las aulas no se usen para hacer política”. Aseguran que pese a las continuas quejas de padres y colectivos “la alta inspección de Educación no responde”, dando lugar a “situaciones incomprensibles en el siglo XXI: muchas familias se han ido porque sus hijos fracasan y están incómodos”.

Además, Campos explica que en el sistema educativo balear hay una gran cantidad de “profesores que pertenecen a partidos nacionalistas y que hacen política en clase: es habitual que se usen las horas lectivas para preguntar a los chavales qué piensan del independentismo, del procés… al final acaban señalando a los alumnos”. Denuncia, por ejemplo, que a comienzos de este curso se preguntó en un instituto a los estudiantes si eran de familias de los "Países Catalanes" o de "España", ante la perplejidad de decenas de familias que denunciaron la situación.

“El último caso ha sido el del instituto Pau Casesnoves de Inca, denunciado hasta en 10 ocasiones por adoctrinamiento político, y donde la dirección del centro ha obligado a los alumnos a hacer sentadas y pronunciarse a favor del independentismo y en contra de la Policía y de la Guardia Civil. También prohíbe a los alumnos llevar banderas de España mientras se autorizan banderas separatistas”, relatan desde Círculo Balear. Tras el 1-O, centenares de centros públicos en las islas se unieron a las protestas por la “actuación represora del Estado español”.

Ausencia de neutralidad ideológica
El uso de las aulas para implantar la ideología nacionalista es una polémica que ha llegado al Parlamento. Hace dos semanas el diputado de Ciudadanos Toni Cantó llevó el asunto al Congreso y denunció el intento del independentismo catalán de controlar la Educación en Cataluña, Valencia y Baleares. A renglón seguido Cs presentó una moción contra del “adoctrinamiento” en las aulas, en el que se reclamaba que la Alta Inspección Educativa “garantice la neutralidad ideológica y política de los centros docentes”. Sin embargo, no recibió apoyo: el PP se abstuvo y tanto el PSOE como Podemos votaron en contra.

Ante la negativa de la Cámara, Ciudadanos anunció una proposición de ley que creee una autoridad independiente contra el adoctrinamiento. Por su parte, el Partido Popular anunció una propuesta para "derrotar" a quienes pretendan "colonizar las mentes de los escolares" movidos por "el fanatismo y sectarismo".

Las asociaciones que luchan contra el adoctrinamiento reclaman que se busquen soluciones reales y que se huya de remedios partidistas. Pero fundamentalmente exigen que se cumpla con el deber de neutralidad que señaló la sentencia del Tribunal Constitucional 5/1981: "Todas las instituciones públicas y muy especialmente los centros docentes, han de ser, en efecto, ideológicamente neutrales".

 


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