AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 8  Noviembre 2017

El difícil retorno a la legalidad (12)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Noviembre 2017

EL GOBIERNO ASUME EL CONTROL CON EL TRIBUNAL SUPREMO. EL CUADRO DE LAS VARAS EN FLANDES: PUIGDEMONT MONTA SU CIRCO EN UN TEATRO ARROPADO POR UNA REPRESENTACIÓN DE ALCALDES INDEPENDENTISTAS.

El Gobierno de España de Mariano Rajoy casi sufre un síncope colectivo cuando la jueza Carmen Lamela de la Audiencia Nacional, en un Auto impecable, decidió aplicar la prisión preventiva sin fianza a todo el Gobierno cesado de la Generalidad y mandarlos a la prisión de Estremera a los hombres y Alcalá Meco a las mujeres. Y es que lo que más teme el Gobierno es al qué dirán y a la campaña de desprestigio que era presumible que se iba a lanzar tanto por los fugados de la Justicia, Puigdemont y sus exconsejeros, como por los partidos golpistas de PDeCAT, ERC y la CUP. Lo que era sin duda una acción judicial lógica por la gravedad de los delitos que se les imputan, se cuestiona como un exceso, una desproporción y un abuso de poder, del que en este caso el Gobierno no era responsable, salvo porque la Fiscalía había denunciado tanto a la Audiencia Nacional como al Tribunal Supremo, diferenciando entre aforados y aquellos que habían dejado de serlo.

Y es que la Audiencia Nacional es, de todos los altos Tribunales de España, el único que el Gobierno de España no controla como quisiera, y donde los jueces actúan, según se mire, de forma bastante independiente. Hay que reconocer que por esas Salas han pasado algunos jueces pintorescos y amantes de los focos y titulares de prensa, como Baltasar Garzón, suspendido “a divinis” por un comportamiento nada ético y un mucho de sectario y revanchista. De ahí salió el apodo de “jueces estrella”. Otro caso singular sin duda ha sido durante cierta etapa, el caso de Santiago Pedraz con casos sonados y mediáticos. Aunque quizás el más recordado, y no precisamente para bien, sea Javier Gómez Bermúdez, que fue designado Presidente del Tribunal encargado del juicio de los atentados terroristas del 11 de marzo del 2004, que se hizo famoso por decir que los culpables de perjurio irían “caminito de Jerez”, en alusión a la prisión que se encuentra en esa localidad gaditana. Y ahora, por las cosas del azar, ha salido a escena, supongo que muy a su pesar, la jueza Carmen Lamela al asumir por reparto la instrucción del golpe de Estado dado por el Gobierno de la Generalidad a los que se les acusa de rebelión, sedición, malversación de fondos públicos etc.

Hay que destacar que existen diferencias de criterio a la hora de aplicar medidas cautelares contra los encausados. Mientras que la jueza Lamela no tuvo reparos en base a las pruebas aportadas en aplicar la prisión provisional, el Tribunal Supremo se ha acoquinado y ha concedido a sus encausados una prórroga para que puedan analizar los cargos que se les imputan, bajo la amenaza de sus abogados defensores de denunciar indefensión por falta de tiempo en la preparación de las denuncias. Y es que la diferencia está en la forma en que uno es llamado a declarar: como testigo o como investigado (antes imputado) o procesado. En estos dos últimos supuestos: El investigado o procesado, tiene derecho a no declarar. En el caso de hacerlo, no está obligado a decir la verdad (a diferencia del testigo) pues no se puede obligar a una persona a declarar contra sí misma. Debe estar acompañada de un abogado, y si no lo nombra, se le nombrará uno de oficio. Lo cierto es que las denuncias de la Fiscalía han tenido una publicidad mediática que evidentemente han influido en las acciones posteriores de los afectados, que han tenido tiempo de sobra para preparar su respuesta, supongo que coordinada y dividiendo los papeles entre "mártires" y los que permanecerían en activo en un exilio voluntario.

Pero es que además existen diferencias de criterio a la hora de tomar medidas, habiéndose filtrado intencionadamente que el Tribunal Supremo, en caso de asumir todas las instrucciones unificándolas en una macro causa, sería proclive a suspender la prisión provisional decretada por la jueza Lamela y adoptar solo medidas cautelares. De ese modo, también daría vía libre para la participación de los “futuros candidatos”, ahora presos, en la campaña electoral y abriría la posibilidad real a una fuga masiva y la reunificación en Bélgica de un Gobierno en pleno en el exilio. Una resolución con la que el Gobierno de Rajoy se sentiría mucho más cómodo, ya que desde el principio ha apostado por conceder una amnistía de facto a los golpistas si participaban en las elecciones autonómicas bajo las reglas del Estado de Derecho. Y la verdad es que no sé si es más traidor el que ha cometido la rebelión y la sedición, que un Gobierno que se aviene a dejar impunes a los golpistas. Creo sinceramente que es este segundo el que merece nuestro mayor desprecio por su comportamiento tan mezquino.

Ya hice alusión al parecido y paralelismo que existe entre los movimientos de acoso y derribo a la jueza Mercedes Alaya y la macro instrucción de los falsos ERE’s en Andalucía y los cursos de formación, y ahora en el caso de la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, a la que van a apartar de la instrucción, a pesar de que la Audiencia es la competente para los delitos que se les imputan a los denunciados y ahora presos preventivos. Una vez más, los intereses de partido y políticos se imponen sobre el poder judicial y se demuestra la descarada injerencia y la no separación de poderes del Estado. Una Justicia politizada hasta la náusea donde los partidos políticos nombran jueces a discreción y castigan o premian actitudes y lealtades. Es claro que el Gobierno ha estado maniobrando hasta conseguir el control de una situación que con la jueza Carmen Lamela estaba descontrolada y le causaba dolores de cabeza en todos los frentes. Ahora, cuenta con un juez, Pablo Llarena, que seguro que se muestra mucho más sensible.

La excusa es inasumible desde todos los puntos de vista, porque se basa en que el TS es competente para aquellos que aún mantienen su aforamiento, como es el caso de los componentes de la Mesa del Parlamento. comenzando con la golpista Carme Forcadell, la Presidenta de la Mesa, Sin embargo, bastaba con que el Gobierno hubiera extendido el cese a esos componentes implicados en la rebelión y sedición y que se hubiera designado a otros de entre los diputados de la comisión permanente. Es decir, bastaba con quitarles su aforamiento y entonces sería la jueza Carmen Lamela la que podría centralizar todas las causas, ya que la Audiencia Nacional es la competente para instruir y enjuiciar estos casos.

Y ya dentro del esperpento nacional, Carles Puigdemont sigue en su particular circo en Bruselas en su campaña de desprestigio de España. Esta vez acompañado de unas decenas de ediles, con sus varas de mando, en una reedición del aquelarre separatista y la escenificación de la asamblea de electos en el Palacio del Gobierno de la Generalidad. Un viaje que dicen que se han pagado de su bolsillo, pero en el que han cogido las varas de mando en una clara impostura ya que no representan a aquellos ciudadanos que nos les votaron, a los que simplemente ignoran y desprecian. El caso es que, con toda la parafernalia mediática, se reunieron en un Teatro, sitio bastante apropiado para ese circo, ya que las autoridades de la UE les prohibieron montar su mitin en las dependencias oficiales como pretendían. Y la verdad es que como la justicia belga tarde mucho en acceder a las extradiciones, Puigdemont va a conseguir robustecer el cáncer del independentismo en Bélgica.

Ya no es una china en el zapato, sino una pesadilla, una plaga que deberían eliminar cuanto antes accediendo a las peticiones de la Justicia de un país democrático miembro de la UE como es España.

¡Que pasen un buen día!

Indignación de un economista
MANUEL LAGARES El Mundo 8 Noviembre 2017

En estos días son muchos los españoles que se sienten indignados por lo que ocurre en Cataluña y reconozco que escribo estas líneas desde ese mismo sentimiento. Gestado desde tiempo atrás, se ha situado en primer plano con la lectura del Informe sobre Estabilidad Financiera publicado el pasado día 2 por el Banco de España que, en su primer recuadro, describe quizá con excesiva mesura lo que hoy puede pronosticarse respecto a los efectos que sobre nuestra producción y empleo tendría la crisis política de Cataluña.

Se fundamenta mi indignación en recuerdos de tiempos lejanos a los que se añaden realidades cercanas. Esos recuerdos infantiles y de adolescencia de finales de los años 40 y de los 50, los algo más maduros de mi época de estudiante de economía y los posteriores como economista profesional se centran en los enormes esfuerzos que hemos realizado todos los españoles, catalanes incluidos, para que España pasase desde las hambrunas devastadoras del final de la Guerra Civil a una destacada posición en el concierto europeo, al tiempo que sustituíamos pacíficamente un régimen autoritario por una democracia plena. A esos viejos recuerdos se añaden los esfuerzos actuales para superar la última crisis y sus graves consecuencias.

La alta valoración de todos esos recuerdos por los economistas españoles de mi generación no es desde luego casual. Se debe a que hemos vivido unos hechos que pocos de nuestros colegas de otros países, ni tampoco los más jóvenes de los españoles, han experimentado. Los de mi generación hemos vivido los esfuerzos para pasar como país desde los últimos puestos del escalafón europeo del bienestar hasta posiciones de cabeza en esa relación. Por eso tenemos clara conciencia de lo que ha supuesto esa larga trayectoria junto a los sacrificios para superar el grave tropezón que ha significado la crisis iniciada a mitad de la primera década de este siglo.

Esa crisis ha sido la compleja resultante de tres crisis parciales, coincidentes en el tiempo y retroalimentadas a través del amplio conjunto de interdependencias propias de toda economía desarrollada: una crisis del sistema de producción, una crisis del sistema financiero y una crisis del sector público. Luchar contra tan polifacético fenómeno ha tenido también otro alto coste que todavía no hemos terminado de pagar y cuyo saldo pendiente merece conocerse.

La crisis del sistema productivo se llevó por delante en pocos meses no sólo al sector de la construcción que, de representar casi un 12% del PIB al coste los factores en 2006, pasó a un 5,6% en 2016, sino también a buena parte de nuestra industria, que desde el 18,6% del PIB en 2006 pasó al 16,6% en 2009. Todos esos cambios implicaron, a su vez, un fuerte aumento del desempleo, que se situó por encima de los 5,3 millones de parados; un fuerte descenso del PIB real por habitante -mayor del 10% entre 2006 y 2013, cuando su trayectoria en las últimas décadas había sido la de un crecimiento casi continuo- y una elevada necesidad de financiación exterior, que alcanzaría nada menos que el 9,2% del PIB en 2007.

Superar parcialmente todos estos desastres ha supuesto sacrificios que no debemos poner en riesgo. Y nos queda todavía por aumentar nuestro PIB lo suficiente como para dar empleo a los más de 3,7 millones de trabajadores que se encuentran hoy en paro lo que, incluso descontado el paro puramente friccional, no ocurrirá hasta los próximos 20 años en el mejor de los casos.

La crisis del sistema financiero ha sido también espectacular, pues por poco no se lleva por delante a toda la economía española y al propio sistema de moneda única europea. En ella han estado implicadas cajas de ahorros, cajas rurales y algún que otro banco importante. Superarla ha costado por ahora casi 50.000 millones de euros, un saldo que no podremos recuperar totalmente.

La catástrofe de esta crisis no puede medirse sólo por ese saldo sino además por el coste que representan los miles de empleados bancarios que han perdido sus puestos de trabajo, las muchas entidades que han desaparecido, los no pocos pueblos que se han visto desatendidos en sus servicios financieros por el cierre de oficinas bancarias y los numerosos ciudadanos que han perdido sus ahorros debido a colocaciones desafortunadas o fraudulentas difícilmente reparables. Y todavía queda por finalizar la concentración de entidades, terminar la limpieza de algunos balances y absorber los activos tóxicos aparcados en la Sareb.

La crisis del sector público no ha sido menos espectacular. Desde un superávit de más de 22.000 millones de euros en 2006 (+2,2% del PIB) a un déficit superior a los 118.000 millones en 2009 (-11,1% del PIB). Todo un salto en el vacío de más de 140.000 millones de euros en solo tres años y una cuantía relativa sobre el PIB como nunca se había visto en nuestra historia, al menos desde que disponemos de liquidaciones presupuestarias (1850) y quizá con la sola excepción de los tres años que duró la Guerra Civil. Ese enorme agujero de déficit se originó por un aumento de los gastos en más de 107.000 millones de euros y por un descenso de los ingresos de algo más de 33.000 millones, aunque si atendemos solo a los impuestos su caída fue de unos 47.000 millones, compensada parcialmente con un aumento de las cotizaciones a la Seguridad social de 12.600 millones que, sin duda, agravaron aún más las ya altas cifras del desempleo.

Superar esa situación tan negativa ha llevado también a sacrificios de todos los españoles en cuanto a gastos públicos de bienestar más reducidos y a mayores impuestos satisfechos. Hay que advertir que todavía nos queda mucho por hacer porque a finales de 2016 nuestro déficit público aún suponía un 4,5% del PIB, es decir, más de 50.000 millones de euros.

Ahora, con tan importantes tareas aún pendientes, el Banco de España nos dice que, además, la crisis política en Cataluña puede costarnos desde tres décimas en el crecimiento del PIB -unos 3.400 millones- si se arreglase totalmente con las elecciones de finales de este año o 2,5 puntos porcentuales de PIB -unos 30.000 millones- si se prolongase hasta el año 2019. Esa pérdida, estimada muy benévolamente en mi opinión, se concentraría especialmente en Cataluña, pero también afectaría intensamente al resto de España. Mejor no evaluar una secesión completa de Cataluña, porque creo firmemente que nunca se producirá y porque de lo que no cabe duda es de que resultaría económicamente terrorífica.

¿Comprenden ahora la indignación de este economista ante la locura del separatismo? Nos queda todavía un duro camino por recorrer para resolver la última crisis, aunque nos estemos moviendo en la dirección adecuada. Y ahora, ya casi a la vista de su final, algunos iluminados pretenden echarnos otra pesada carga encima, con desprecio completo a la voluntad mayoritaria de la Nación, a sus reglas constitucionales y a los extraordinarios esfuerzos que hemos hecho a lo largo de casi 80 años de duros sacrificios para lograr, finalmente, un país plenamente democrático, moderno, en paz y a la cabeza de Europa.

Quizá la indignación sea un sentimiento demasiado suave para describir lo que la mayoría de los españoles, incluidos catalanes, sentimos ante tamaño desatino.

Manuel Lagares es catedrático de Hacienda Pública y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Los 7 pecados capitales del PP
Javier Barraycoa gaceta.es 8 Noviembre 2017

Los pecados capitales son parte de la condición humana, por culpa de un triste episodio en el Edén y una astuta serpiente. Pero también estas siete causas, “cabeza” de otros muchos vicios, pueden aparecer en los organizaciones de todo tipo incluso partidos políticos. Sí, también ellos son sujetos de debilidades pecaminosas, pues la Democracia no es una vacuna antivicios que la virtud sólo por mentarla. Nos apetece revisar los pecados capitales del Partido Popular, por ser unos de los protagonistas del drama del reto secesionista y, evidentemente, por ser el actual responsable de los destinos de la nación española.

1.-Soberbia: Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor por encima incluso de Dios. El endiosamiento de los partidos cobra especial ardor cuando ostentan en el poder. Sus dirigentes sólo escuchan a los que les regalan los oídos con halagos vergonzosos. En Cataluña, desde las asociaciones antinacionalistas, hemos intentado hace ver al PP que no puede ganar la batalla contra el secesionismo sin derrotarlo social y culturalmente. Pero en su ensimismamiento y ceguera, sólo se fían del poder judicial y policial que creen controlar. Fracaso a la vista.

2.-Avaricia: Consiste en la inclinación o deseo desordenado de posesiones, poder y placeres. Los partidos políticos como sólo reconocen la soberanía del pueblo y ellos sus representantes, desprecian cualquier límite moral por encima de ellos. La avaricia, sin la virtud de la austeridad que la contrapese, es imparable. Por ello, es absurdo presentarse como en abanderado de la anticorrupción, cuando tu propio partido es la cueva de Alibabá. Podemos excusarnos que la corrupción es un mal endémico de la partitocracia. Pero los militantes honrados, y políticos de casta, del PP han ido siendo desplazados por una pandilla de “trepas” avariciosos y sin escrúpulos morales. Son una generación de políticos que nacieron en y vivieron del partido. Han mamado la cultura de la avaricia.

3.-Lujuria: Es el deseo desordenado por el placer sexual. El PP se ha demostrado liberal en su sentido más estricto, pretendiendo establecer una barrera infranqueable entre la vida pública de sus dirigentes y sus intimidades individuales. Desde Aristóteles se pensaba que el político precisamente debía mantener una coherencia entre su vida particular y pública. De ehcho, los viejos votantes del PP pensaban que era así cómo debía ser el político honrado y digno. Pero se ha producido una rendición incondicional del PP a la ideología de género, que oculta algo más: ¿no acaso esta aceptación una proyección y justificación de los comportamientos ocultos de muchos de sus líderes? Santo Tomás afirma que cuando se arraiga la lujuria se embota la inteligencia … y la verdad sea dicha, la inteligencia práctica, en el PP brilla por su ausencia.

4.-La ira: es un sentimiento no ordenado de odio y enfado. A veces se manifiesta por defecto, esto es, no mostrando una ira ordenada hacia una injusticia que lleve a una denuncia contundente. Por eso es habitual en el PP callar, sea por tacticismo, sea por cobardía ante ciertas injusticias evidentes. La ira, también puede manifestarse, dice Santo Tomás, negando vehementemente la verdad. O peor aún, intentando eliminar como los enemigos más peligrosos a los que dicen la verdad. Por eso el PP tiene a bien tratar muchas veces mejor a la izquierda que los que quieren posicionarse a su derecha contando la verdades del barquero.

5.-Envidia: es la tristeza o el rencor que padece el envidioso, motivado por los bienes, espirituales o materiales, que reciben otros. Ella se manifiesta en el PP especialmente cuando le corroe la aparición de asociaciones sociales 8especialmente las antiindependentistas en Cataluña) que no puede controlar y teme que le resten votos, sus críticas, y sobre todo que no pueden controlar a sus dirigentes y asociados. Los partidos en general, y el PP en particular, son estructuras caucas y agonizantes, que no soportan una sociedad liberada de sus directrices y control. El monopolio de la vida pública es su única tabla de salvación y pactarían con cualquier partido de izquierdas, con tal de que el asociacionismo no tuviera relevancia De ahí que las subvenciones sean su único instrumento de control de la sociedad. Como son incapaces de dejarse insuflar por la vitalidad de las asociaciones, las tienen que matar comprándolas.

6.-Gula: Aunque en un principio se aplica al exceso desordenado de consumo de comida y bebida, también se puede aplicar –en esta analogía política- a los deseos de cargos que otorgan prebendas y suculentos emolumentos. ¿Cuántas veces se han prometido los políticos bajarse sueldos y estos no han hecho más que incrementarse? Y los sueldos que aparecen en las páginas de transparencia casi nada tienen que ver con la realidad, pues no contabilizan dietas, participación en reuniones y comisiones, etc, etc. El PP ha prometido mil veces rebajar el número de funcionarios, reducir la administración y deuda públicas … y no han hecho más que aumentar. Gula por los instrumentos del poder.

7.-Pereza: se puede definir de mil formas, pero en el fondo es una falta culpable de esfuerzo físico o espiritual a la hora de conseguir algún bien. Se manifiesta una tristeza –o acedia- al conseguirlo, especialmente porque supone muchos esfuerzos que no se están dispuestos a realizar. Los partidos como el PP lo camuflan de “optimismo”, pero los líderes del PP transmiten a la sociedad su poco entusiasmo por abordar las grandes cuestiones de Estado y, cuando inevitablemente han de enfrentarse, recurren al tacticismo y a la ley del mínimo esfuerzo. Un ejemplo claro es una micro aplicación del famoso y debatido artículo 155. Su famosa aplicación solo habrá durado hasta las elecciones del 21 de diciembre. Lo único cierto es que el gobierno no habrá aplicado ningún esfuerzo real por rectificar los abusos del nacionalismo catalán; un esfuerzo que llevaría muchos años de volcarse en la problemática, pero … da pereza.

Sí, lo sabemos. Estos pecados capitales no son patrimonio exclusivo del PP y se hayan en todos los partidos institucionalizados, incluso Podemos (hasta el que suscribe este artículo está bajo su peso). Pero el caso es que el PP ostenta el gobierno de la nación y por tanto su responsabilidad es máxima. Recomendamos, como haría el típico jesuita director de almas de antaño, que antes de actuar en política, los que se consideran adalides de la lucha contra la corrupción, la dignidad política, el regeneracionsimo y vayan de salvapatrias, que primero hagan examen de conciencia.

La furia
Zoé Valdés Libertad Digital 8 Noviembre 2017

¿Ven esa furia anormal que hoy azota las calles de Barcelona, ven a ese pueblo embravecido que ataca a policías, golpea a estudiantes, afrenta e insulta a maestros, rompe, destroza y se confiesa capaz de matar en nombre de la independencia? Es el mismo pueblo que tantas veces ha acabado con países prósperos, con culturas enteras, que ha arrasado con la humanidad. Me recuerda al pueblo cubano en las calles, a inicios de 1959, rompiendo parquímetros, engrosando las filas de los juicios populares del lado de los verdugos, enviando a las prisiones y al paredón a numerosos inocentes. Esa es la furia de un pueblo incitado e incitando al odio. Eso es el odio de unos cuantos, volcado en las mentes de otros muchos.

"No nos asustemos", recomiendan y nos calman o intentan calmarnos algunos. "Con España no pasará nada de eso de los que ustedes nos cuentan", afirman. Lo mismo oímos de parte de los venezolanos, hace más de veinte años, "si no sirve lo sacamos, los venezolanos no somos como los cubanos", nos insistían. Y ahí tienen. Sólo la muerte pudo arrancar del panorama político al dictador comunista Hugo Chávez, reemplazado por otro peor, Nicolás Maduro. Eso sí, los venezolanos votaron por eso. No así los cubanos. Porque, además, recuerden que los cabecillas manipuladores también han encontrado la manera de inventarse dictaduras constitucionales, mediante el voto, en un juego de falsa democracia, y buscándose la legitimidad que ningún otro país pudiera cuestionarles.

¿Qué es esa furia? ¿Pasión libertaria e independentista? ¿Nacionalismo pulsado? ¿Estallido social enfrentado a supuestos abusos de poder? De ninguna manera. Tiene otra cara, se viste ahora con otros colgajos, pero es lo mismo. Se llama comunismo. No le busquen otra interpretación ni otra definición. Es comunismo. Cien millones de víctimas. Odio, mentiras, persecución y muerte, sólo eso. Comunismo, lo reitero.

¿Que en España no puede suceder jamás el advenimiento del comunismo? Como escribí en esta plataforma hace algún tiempo. Sí, claro que puede suceder, ya lo tienen dentro. Se llama Podemos, Pablo Iglesias, Ada Colau, Manuela Carmena, y compañía. Se llama corrupción de todos los bandos. Se llama envidia y podredumbre. Prefieren ver al país terminado, destrozado, a los españoles derrotados, y hasta muertos, más que ninguna otra cosa. Es lo que los mueve, el odio a España, el desprecio a los españoles, la destrucción antes que la construcción, la muerte antes que la vida.

Cien años después de la creación del sistema más letal que ha debido soportar la humanidad, pareciera que el monstruo renaciera, en España, en Colombia, reanimando el horror del castrocomunismo y del castrochavismo comunista.

¿Pudiera en la actualidad presentarse a las elecciones presidenciales un exnazi? De ninguna manera, no lo aceptaríamos. Sin embargo, en la Colombia de los Castro, un asesino comunista, un narcoguerrillero como Timochenko puede presentarse a las elecciones presidenciales. Lo que no dista mucho de esa entrada triunfal en Barcelona de un terrorista como Arnaldo Otegui, cuando hace pocos días se codeaba con Carles Puigdemont, reverenciado por los líderes de Podemos, y se hacía selfies en la calle cual noble y famoso artista de cine.

¿Que cómo me siento? Pesimista. El único signo sensato ha sido la declaración de un Día Nacional por las Víctimas del Comunismo en Estados Unidos, lo que hay que agradecer sin duda alguna al presidente Donald Trump.

Pero la furia persiste, y multiplica sus tentáculos.

100 años de comunismo = 100 millones de muertos
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 8 Noviembre 2017

Esto es el comunismo
El comunismo le ha costado a la humanidad 100 millones de muertos, como recopilaron concienzudamente Stéphane Courtois y un equipo de historiadores en ese libro imprescindible que es El Libro Negro del Comunismo, que la izquierda se ha cuidado de convertir hoy en imposible de encontrar incluso en Amazon.

El comunismo fue una ideología dedicada al crimen desde el primer minuto de su existencia, como han recordado en días recientes autores tan relevantes como Richard Pipes o Stanley Payne, y que ya muy pronto fue denunciado por quienes –como describe Ayn Rand en Los que vivimos- vivieron en carne propia lo que significaba la dictadura del proletariado.

En estos días se cumplen 100 años de la revolución bolchevique, y abundarán los balances y valoraciones. Verán ustedes como habrá unas cuantas, desde la izquierda autodenominada "progresista", que condenarán los crímenes de Stalin, tal vez incluso los de Lenin… pero salvarán al comunismo, alegando que era un ideal digno de encomio.

No es así. No es que Stalin, Lenin o Mao falsearan o desviaran el ideal comunista. No se puede condenar a estos megacriminales sin condenar al comunismo en sí, como idea y como concepción del poder. El problema no fue que los líderes soviéticos se equivocaran o exageraran en su aplicación del dogma comunista. El problema fue que hicieron exactamente lo que el comunismo es en sí mismo.

El comunismo es en sí mismo una idea criminal, que elimina de raíz la libertad humana, sometiendo minuciosamente la vida de cada persona a los designios y las decisiones de otros. Por eso toda expresión de individualismo o de libertad de pensamiento y de expresión fueron cuidadosamente prohibidos, como George Orwell ilustra en 1984.

El comunismo es criminal porque aniquila la igualdad de los seres humanos, estableciendo quiénes tienen derecho a vivir y quiénes no. Por eso a Mao, a Stalin, o a Lenin, les tuvo sin cuidado que millones de personas murieran de hambre, como describe magistralmente Martin Amis en Koba el Temible.

El comunismo es criminal porque es en su esencia opuesto a la condición humana y a la propia dignidad, a la que reduce a una despreciable insignificancia que no merece mayor atención. Vasili Grossman, que lo conoció bien y en días de guerra, lo describe perfectamente en todos sus libros, y especialmente en el estremecedor Todo fluye.

Por eso en estos 100 años la ideología comunista ha sido culpable de la muerte de 100 millones de personas. El régimen maoísta en China se llevó por delante a más de 60 millones de seres humanos, entre asesinatos, saltos hacia adelante, revoluciones culturales, y hambrunas deliberadamente provocadas. Otros 20 millones cayeron en la Unión Soviética, muchos en el gulag y en las purgas, pero otros muchos –ucranianos, especialmente- en sus casas, hambrientos, requisado por el soviet todo lo que pudiera ser comido. Sin duda el comunismo es la ideología política que ha causado mayor dolor a la humanidad por un período de tiempo más largo, que ni siquiera ha terminado aún.

Por eso es necesario recordar el centenario de la revolución bolchevique, como ha hecho en estos días la Universidad Francisco Marroquín, o como va a hacer Victims of Communism, una fundación que cada vez programa actividades más interesantes. Escuchar el testimonio de las víctimas directas del comunismo, como Armando Valladares en Cuba, o Natan Sharansky en la URSS, ayuda a no olvidar de lo que es capaz el comunismo cuando llega al poder.

El comunismo demostró una capacidad innegable de extender la agitación a través del mundo y a lo largo del tiempo. Mucho sufrieron Europa y Asia, pero también Latinoamérica y África. Aún hoy hay tres estados –Cuba, Corea del Norte y Venezuela- que ponen en jaque la libertad y la tranquilidad de continentes enteros. Movimientos recientes como Podemos son una forma renacida de comunismo, que disfraza su leninismo entre círculos y coletas.

La única forma de vencer al comunismo es la que aplicaron Reagan, Thatcher y, a su manera, el Papa Juan Pablo II: negando de raíz que esa doctrina tuviera nada de idealista, ni parte positiva alguna. No puede tenerla quien en 100 años de poder omnímodo no ha traído otra cosa que tiranía, empobrecimiento y muerte.

LA OBRA DE LENIN Y SU REVOLUCIÓN
Cien años de una revolución que implantó el crimen como modelo de Estado
Juan E. Pflüger gaceta.es 8 Noviembre 2017

Se cumple un siglo de la Revolución Rusa, el primer triunfo del comunismo. Desde entonces, 100 millones de personas han sido asesinadas en su nombre

La izquierda española tardó en desterrar a Stalin de sus idearios, aunque en los últimos tiempos ha resurgido en los sectores más radicales, pero no ha ocurrido lo mismo con Lenin. Y ello a pesar de que fue el iniciador de los exterminios en masa en la Unión Soviética y el creador de la policía represiva de un régimen tiránico que duró más de setenta años.

Y no es por desconocimiento:
En 1918, según Izvestia, fueron ejecutadas por contrarrevolucionarias –es decir, por pensar de manera diferente a Lenin-, casi 6.000 personas solamente en Moscú y Petrogrado. Ese mismo año las fuerzas bolcheviques dirigidas por Stepán Shaumián con apoyo de Lenin masacraron a 14.000 civiles que se oponían al proyecto de instaurar un régimen soviético en Azerbaiyán como una república satélite de Moscú. Entre las víctimas de Bakú se encontraban los dirigentes socialdemócratas, comunistas mencheviques y liberales que fueron asesinados junto a toda su familia.

En 1919 se produjo una de las mayores masacres decididas por Lenin, curiosamente de ello no hablan los dirigentes podemitas para quienes todo en el líder revolucionario era bueno y admirable. En Turquestán, un territorio díscolo frente al Imperio Ruso que mantenía contra sus nuevos amos soviéticos la revuelta Basmachí, Lenin impuso la denominada “hambre artificial”. Un bloqueo a la entrada de alimentos en una zona de guerra permanente que ocasionó más de 1,2 millones de muertos en pocos meses y que supuso el agotamiento y sometimiento de un territorio que no quería pertenecer a la naciente Unión Soviética.

El avance soviético seguía imparable imponiendo el terror como forma de sometimiento. Un modelo que el propio Lenin había descrito perfectamente: “Ahora y sólo ahora, cuando en las zonas afectadas por el hambre hay antropofagia y las carreteras están pavimentadas con cientos de cadáveres, si no miles, es cuando podemos –y por lo tanto debemos- insistir en la apropiación de los objetos de valor (…) con la energía más implacable y despiadada, sin reparar en medios para aplastar toda resistencia (…) debemos declarar ahora una guerra decisiva y despiadada, y someter su resistencia con una brutalidad que no olviden durante décadas”.

Tras el Turquestán llegó el turno de Kiev, donde en una sola semana los bolcheviques del Ejército Rojo fusilaron a más de 3.000 personas. En toda Crimea la represión en 1920 había superado los 60.000 asesinatos contra la oposición política. Allí aplicaron la técnica de Lenin de matar de hambre al enemigo y durante los dos primeros años de ocupación soviética habían perecido por inanición más de 100.000 personas, en su mayor parte mujeres y niños.

La crueldad impuesta por Lenin se dejó sentir especialmente en algunas ciudades, como es el caso de Ganzha, en Azerbaiyán, donde la entrada de las tropas comunistas se saldó con el asesinato de 15.000 opositores en unas pocas horas.

Existen estudios que los profesores de la facultad de Ciencias Políticas no deberían desconocer a la hora de hablar de Lenin. En ellos, el estudio de la represión es tan pormenorizado que da las cifras agrupando a las víctimas por categorías. Así, entre las víctimas de Lenin, según recoge el libro “La URSS”, de Jorge Fernández Pradel (1932), se cuentan 890 mil campesinos, 268 mil soldados, 56 mil oficiales, 196 mil obreros, 8.800 médicos, 6.775 maestros, 212.263 intelectuales, no menos de 100 mil religiosos y más de 750 mil mujeres y niños que no se pueden adscribir a las categorías anteriores.

Si la izquierda occidental, salvo un reducido número de radicales, adjuró de Stalin por sus crímenes. Sin embargo no ha ocurrido lo mismo con Lenin, quien inició los exterminios en masa, y todo ello a pesar de que sus crímenes están documentados desde los años veinte del siglo XX.

Un informe del ejercito alemán alerta del colapso y desintegración de la UE en 2040
Redacción lagaceta.eu 8 Noviembre 2017

El Ejército alemán advierte de la desintegración de la Unión Europea (UE) y Occidente en las próximas dos décadas.

El Ministerio de Defensa de Alemania publicó el pasado febrero un amplio informe de 102 páginas, titulado “Pronostico Estratégico de 2040”, el cual mantuvo en secreto hasta que esta semana lo sacara a luz el semanario alemán Der Spiegel.

El informe describe seis escenarios de cómo las tendencias sociales y los conflictos internacionales se desarrollarían e influirían en la seguridad de Alemania y Europa.

“El mundo cada vez más desordenado, a veces caótico y conflictivo, ha cambiado drásticamente el entorno de la política de la seguridad para Alemania y Europa”, según el estudio.

Un portavoz de dicha Cartera ha indicado a La Gaceta Europea que el estudio hizo una serie de “predicciones robustas”, pero se negó a comentar sobre el contenido del informe, que, a su juicio, es confidencial.

En uno de los escenarios (“El colapso de la UE y Alemania en un modo reactivo”), los autores asumen una “confrontación múltiple”.

Entre los otros cinco escenarios, citados por Der Spiegel, uno alude a que algunos Estados de Europa Oriental detendrían el progreso de la integración en la UE mientras otros entrarían en el “bloque del Este”, una referencia probable a Rusia y sus aliados.

Dos escenarios en el estudio del Ejército ven la vuelta del “capitalismo de estado” al estilo ruso en algunos países de la UE y una paralización en la globalización. Los otros dos pronostican un mundo más pacífico.

El informe parece echar un jarro de agua fría a las ilusiones de los que quieren una integración mucho mayor en Europa.

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió en septiembre una amplia integración de los países de la UE, diciendo que una “transformación profunda” del bloque es necesaria tras la salida del Reino Unido (Brexit).

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, también afirma que una fuerza militar conjunta podría agregar “un peso adicional a la política exterior y de seguridad europea”.

El Islam amenaza a Francia
Giulio Meotti  latribunadelpaisvasco.com 8 Noviembre 2017

Islamoizquierdistas: Los nuevos colaboracionistas franceses

Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

Hace unos días fue juzgado Abdelkader Merah, hermano del terrorista islámico que mató a disparos a cuatro judíos en Toulouse en 2012, acusado de cómplice de terrorismo. "A partir de 2012, entramos en una nueva era del terrorismo, donde antes nos creíamos seguros. Fue un punto de inflexión en la historia francesa", dijo Mathieu Guidere, profesor de Estudios Islámicos en París.

Desde entonces, Francia ha sufrido varios ataques de los fundamentalistas islámicos en Europa. El presidente francés, Emmanuel Macron, está intentando ahora gestionar una situación terrible: actualmente hay unos 350 terroristas en la cárcel; 5.800 están siendo vigilados por la policía; y otros 17.000 han sido clasificados como "amenaza potencial", mientras que, desde 2015, el terrorismo yihadista ha acabado con 240 vidas.

Parece que Francia ha decidido aceptar lo que quizá considera inevitable: la toma islámica de partes del país. Esta visión se refleja en la propia idea del "estado de emergencia". La cámara baja del Parlamento francés acaba de aprobar una nueva ley antiterrorista, por la cual se toman medidas que llevaban aplicándose dos años bajo el anterior "estado de emergencia", y que ahora han sido consagradas como leyes.

Tras el ataque asesino de enero de 2015 en las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo, el predecesor de Macron, el presidente François Hollande, declaró oficialmente que "Francia está en guerra". Hasta ahora, sin embargo, la guerra sólo la ha librado una parte: los fundamentalistas islámicos.

Aunque algunos estudiosos, como Gilles Kepel, creen que podría estallar una "guerra civil" en el futuro, hay un escenario más realista: un país dividido en torno a líneas demográficas y religiosas, la república laica francesa frente a los enclaves islámicos, los "cien Molenbeeks franceses", tomando el nombre del nido yihadista de Bruselas.

Francia se consideraba la joya de la civilización. Uno de los grandes intelectuales franceses, Alain Finkielkraut, dijo hace poco: "Francia se ha convertido para mí en un país físico, ya que su desaparición ha entrado en el orden de lo posible". Finkielkraut, miembro del lugar más sagrado de la civilización francesa, la Académie Française, no estaba pensando en la desaparición física de las panaderías, las tiendas de ropa o los bulevares franceses, sino que se refería a la desaparición de Francia como la capital de la cultura occidental.

Bajo el ataque del islam radical, se está minando a la civilización francesa desde dentro. Y ahora hay grandes partes de la cultura francesa que están echando agua al molino del islam. A ellas se ha referido justamente Le Figaro como "agentes de influencia del islam". Intelectuales, periodistas, políticos. Todos los que consideran a los musulmanes "los nuevos oprimidos".

El ensayista francés Michel Onfray los llamó hace poco "los nuevos colaboracionistas", como los franceses que se pusieron del lado de los nazis:

"Son los que creen que el islam es una religión de paz, tolerancia y amor, y no quieren enterarse del islam de la guerra, la intolerancia y el odio. El colaboracionista sólo quiere ver el primer [tipo de] islam, creyendo que el segundo no tiene nada que ver con el islam. Estos colaboracionistas son los islamoizquierdistas".

Y están ganando la guerra cultural.

¿Cómo puede impedir Francia la toma islámica de partes del país con metástasis letales para todo el continente europeo? "Para desarmar a los terroristas, tenemos que desarmar las conciencias", ha escrito Damien Le Guay en un nuevo libro titulado La guerre civile qui vient est déjà là (La próxima guerra civil ya está aquí).

Francia tiene que dejar de hablar con los "islamistas no violentos" como los Hermanos Musulmanes, y hablar en su lugar con los verdaderos reformistas liberales, los disidentes internos del islam. El diario Le Figaro dedicó recientemente todo un número a las mujeres musulmanas de Francia que están intentando combatir el islam radical. Son periodistas, activistas y escritoras que quieren la igualdad entre hombres y mujeres, libertad de expresión y libertad sexual. Es obvio que a estas musulmanas les importa más la Ilustración francesa que a muchos no musulmanes que defienden el apaciguamiento de los islamistas.

Francia también tiene que cerrar sus fronteras a la inmigración masiva y seleccionar a los que llegan en función de su voluntad de conservar la actual cultura de Francia, y abandonar el multiculturalismo a favor de la pluralidad de confesiones en el espacio público. Eso significa reconsiderar el falso laicismo francés, que es agresivo con el catolicismo pero débil y pasivo con el islam.

Francia tiene que cerrar las mezquitas salafistas y prohibir predicar a los imanes radicales que incitan a las comunidades musulmanas contra los "infieles" y urgen a los musulmanes a separarse del resto de la población.

Francia tiene que impedir la llegada de propaganda de los regímenes dictatoriales de Oriente Medio: sus mezquitas, sus canales por satélite, sus panfletos, sus bibliotecas y sus libros.

Francia tiene que prohibir la poligamia; la sharia, la ley islámica; la mutilación genital femenina (MGF), el supremacismo islámico y los matrimonios forzosos.

Francia tiene que reforzar su alianza con Israel, el único puesto de avanzada de la cultura occidental en una región que la ha rechazado. Israel es el único aliado verdadero de Occidente en una región que se está desmoronando bajo el peso del islam radical.

Francia tiene que proteger y renovar sus tesoros cristianos. Hace unas semanas, la Catedral de Notre Dame de París lanzó un proyecto para recaudar fondos para ayudar a salvar al edificio de su deterioro. Las autoridades francesas tienen que cumplir el papel que les corresponde y no descuidar el patrimonio cristiano de Francia. Francia tiene que enviar a los islamistas el mensaje de que Francia es un país secular, no un país descristianizado.

Francia tiene que proteger a su comunidad judía, que en diez años ha perdido a 40.000 personas que han huido del país a causa de la reacción de indiferencia hacia el antisemitismo.

Francia tiene que reforzar la cultura occidental en las escuelas, los museos, las universidades y las editoriales: la Ilustración, como la fundación de la libertad de conciencia, de expresión y de religión, de la separación entre Estado e Iglesia; y la tradición judeocristiana como origen de todos los grandes logros de la cultura europea.

Francia tiene que exigir reciprocidad. El derecho a construir una mezquita en Francia debería ir asociado al derecho de los cristianos en Oriente Medio a practicar su religión: una mezquita por cada iglesia. Francia tiene las conexiones políticas y diplomáticas en África del Norte y Oriente Medio para imponer esta reciprocidad. Lo que no tiene es la voluntad política.

En resumen, Francia tiene que empezar a promover su bando en esta guerra cultural. Aunque sea demasiado tarde para recuperar todo el terreno perdido, si Francia no empieza inmediatamente, sino que se limita a "gestionar" este "estado de emergencia", las luces que se apagarán no serán sólo las de la Torre Eiffel, como ocurre tras cada atentado, sino también las de una de las más grandes civilizaciones que la historia nos ha dado jamás.

La dura realidad de la Gran Sustitución
Renaud Camus lagaceta.eu 8 Noviembre 2017

Si hay un hecho que angustia hoy a muchos franceses es realmente la sustitución progresiva, étnica, cultural y civilizacional de la nación francesa.
Francia se está "desfrancizando". ¿Quién tiene la culpa? ¿Alguien piensa que el francés de a pie se hace la pregunta? Yo lo dudo. Los cándidos dicen que algunos nos imaginamos un Atila inexistente a nuestras puertas. Esos "algunos" somos cada día más. Decir Atila es decir violencia, pillaje, violación, en resumen: todas las barbaries que llegan con las invasiones. Pero estas violencias pudieran incluso no existir y la cosa no sería mejor. Existen, claro está, pero sin ellas, las zonas fuera de la ley (barrios en poder de los inmigrantes que imponen sus ley al margen de las del Estado francés) son territorios de predominio demográfico de personas que no consideran a la cultura francesa como la suya. Y esas zonas son cada día más grandes. Si dentro de 50 años, el conjunto del territorio francés se parece a lo que se ha convertido Marsella, Lille o Roubaix, creo que podemos poner un punto final en nuestros libros de Historia.

"Permanezcamos cartesianos, el miedo es contraproductivo", se oye decir aquí y allá. Si embargo, cuando el miedo será sinónimo de instinto de supervivencia y saldrá de los cajones insoportablemente rancios del FN, ¿no será acaso demasiado tarde? Frente a la multicultura encantadora, utopista, casi innovadora (ya que nunca fue conceptualizada anteriormente), y sin embargo, frente a una multicultura cada vez más invivible, hay personas que piensan que es el idioma francés lo que salvará nuestra identidad. Se trata, para ellos, de un denominador común que resistirá cualquier contingencia.

Si creemos que no nos queda en nuestro arsenal más que el francés para definirnos en el plano identitario, podemos preocuparnos sobre el estado en que nos encontramos. ¿Olvidamos acaso que el latín murió como lengua vernacular entre los siglos VII y X, es decir 200-400 años después de la caída del Imperio Romano de Occidente? Esa muerte no llegó enseguida, pero llegó al final. Luego no, la francofonia no es un remedio a tener en cuenta.

La Gran Sustitución no es un concepto, lamentablemente. Es mucho peor que un concepto, es una realidad cotidiana, es algo que las personas pueden observar cada vez que caminan por la calle. Es simplemente el cambio de pueblo. Hay un pueblo en un país determinado. Mediante un movimiento extremadamente rápido, y que además se va aclerando, hay otro pueblo, lo que implica necesariamente otra civilización, ya que es un concepto muy despreciativo de los pueblos, de los individuos, pensar que con otra población que tiene su propia cultura, su propia civilización, se puede seguir teniendo el mismo pueblo. La Gran Sustitución es simplemente la sustitución de un pueblo por otro: en las calles, en el metro, en las universidades, en las escuelas, sobre todo en las cárceles, ya que es ahí donde el reemplazo está más avanzado que en otras partes.

Yo digo que la crisis económica representa un fenómeno secundario frente a la crisis identitaria. La inmigración masiva y la hegemonía financiera de la oligarquías supranacionales son dos realidades unidas entre sí. Esta situación nos lleva a preguntarnos: ¿A quiénes beneficia la Gran Sustitución? Todo está estrechamente interconectado. La crisis (el cambio de pueblo y de civilización) es para Francia una crisis más importante que la Guerra de Cien Años o la derrota de 1940, y por lo tanto más importante que la crisis económica es esta masiva y devastadora inmigración, ya que con otro pueblo, tendremos otra historia. No niego la gravedad de la crisis económica, pero hemos tenido otras crisis económicas y muy graves, dos o tres por siglo de promedio... ¡ Pero se sale de ellas! En cambio, si tenemos otro pueblo, salimos de la Historia. En cuanto al hecho de que la crisis económica tiene repercusiones sobre el cambio de pueblo (y viceversa, por cierto), eso es evidente, pero es cierto también para la escuela, para la situación cultural en general.

En cuanto a quíen beneficia el cambio de pueblo, siempre podemos acusar a uno y a otros, por ejemplo la gran finanza internacional, los intereses nacionales que por supuesto ganan mucho en disponer lo que yo llamo el "hombre reemplazable", es decir una ficha en un tablero, que se puede deslocalizar incondicionalmente, lo que es evidentemente el concepto más despreciativo y más bajo que se puede tener del individuo. Podemos incriminar a los EEUU, podemos incriminar a Europa, que es como un país salido de la Historia, ese es el drama. Es el hecho de que probablemente las catastrófes de la mitad del siglo XX han finalmente llevado a esta salida de la Hisotria que constatamos a diario, que hemos podido constatar hace poco, cuando veíamos de manera absolutamente ridícula y siniestra la manera como era celebrada la liberación de los rehenes (del supermercado judio). Se sentimentaliza de manera extrema el acontecimiento, se le pregunta a las familias cuáles son sus sentimientos por el regreso de "papá", como dicen en su estúpido idioma ridículo. Todo eso pone al descubierto la abdicación de toda dignidad, un rechazo de participar a la Historia, es decir considerarse como un actor de la situación histórica.

¿Qué remedios aplicar al gran mal que sufrimos? No creo que sea demasiado tarde, ya que en la medida de mis medios trato de actuar, de movilizar la mayor cantidad de gente posible. No dejo de lanzar llamadas a lo que llamo el "NO al cambio de pueblo y de civilización" y convoco a todos a unirse alrededor de este rechazo, que implica ciertamente un cambio de gobierno. Hay que deshacerse de lo que llamo los "reemplacistas", que se benefician de la Gran Sustitución. Por ejemplo, el poder socialista ya cuenta electoralmente con los reemplazantes, su clientela electoral es esa. Creen tener en esos reemplazantes la garantía de su permanencia eterna en el poder.

Tenemos que unirnos todos los que están horrorizados por esta epecie de desvanecimiento de una civilización que fue grande, prestigiosa, hermosa y que carece de motivos para ser abandonada en favor de otras que no valen otro tanto, en todo caso no en el territorio que fue el lugar de sus prestigios.

El FN es parte de la solución a este problema. No soy enemigo del FN. He pedido el voto para Marine Le Pen... Dicho esto, no todo el mundo se unirá al FN. Hay en este partido aspectos que mucha gente no está dispuesta a aceptar y por lo tanto tiene que estar al lado del FN el conjunto de los que están decididos a decir NO a este desastre, a este cambio de pueblo. Es posible que haya una reacción en las poblaciones de Francia y Europa para formar una verdadera fuerza que se manifestaría de toda las maneras convenientes. Es por eso que he creado el NCPC ("No al Cambio de Pueblo y de Civilización") e invito a mis compatriotas a unirse a este movimiento. Y no solamente a los franceses, ya que el problema no es sólo de Francia, y hay que pensar en escala europea en esta Europa que se ha declarado ciudad abierta y que consiente esta clase de suicido, esta colonización por sus antiguos colonizados, como los dijo tan acertadamente Vladimir Putin hace ya 10 años.

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Tras del delito constitucional, la responsabilidad económica de los separatistas
José Javaloyes republica 8 Noviembre 2017

Se dispara el horizonte de las responsabilidades penales del separatismo en Cataluña. Al cúmulo de los cargos activados desde la Fiscalía General del Estado, traducido en los encarcelamientos correspondientes de los cargos de la Generalidad, se suma ahora la expectativa de lo que resulte de la petición de Hacienda al Tribunal de Cuentas de que investigue al Govern, ANC y Omnium por los gastos del 1 -O; gastos irregulares efectuados por la Generalitat, en malversación de caudales públicos, toda vez que se aplicaron en la realización de un referéndum desautorizado por el Tribunal Constitucional.

Al aire de estos procedimientos, penales en un caso y administrativos en el otro, sobreviene la oportunidad periodística de considerar las eventuales pesquisas sobre los fondos que sostienen tanto los gastos que soportan la huida a Bélgica de Puigdemont y parte de su equipo de gobierno, y la de los alcaldes adheridos a su muy objetable labor contra la Constitución y el Estado que en ella se apoya. Además de reparar en la consideración de otros tantos gastos irregulares efectuados por la Generalidad, componentes de una amplia malversación de caudales Públicos.

Conforme pasan los días y la campaña del separatismo catalanista se aplica a la propaganda internacional desde la cabeza de playa montada por Puigdemont en Bruselas, cabe prever que el debate abierto ya entre los partidos de la grey secesionista, va a estar flanqueado por lo que resulte de los averiguados estragos de los fondos públicos afanados, antes de que el Artículo 155 de la Constitución permitiera cortar el saqueo secesionista del “Puigdemontismo” y sus adláteres.

El triste espectáculo nacional entra en una nueva fase.

Volver la burra al trigo
Emilio Campmany Libertad Digital 8 Noviembre 2017

Nada menos que uno de los padres de la Constitución, Miquel Roca Junyent, ha escrito un artículo en La Vanguardia,titulado "Volver a empezar", en el que hace una especie de llamamiento a reconstruir los puentes entre Cataluña y España. "Invocar la necesidad del diálogo casi resulta ridículo", dice. Luego añade: "Y hablo de Catalunya y España. Históricamente se demuestra que somos más capaces de trabajar en común para recuperar la libertad perdida que para administrarla". Y termina: "A veces es incómodo, difícil, incluso triste y decepcionante, pero lo que hay que hacer es aceptar que hay que volver a empezar". ¿Qué está diciendo? Salvo que el autor aclare en otro sentido las calculadas ambigüedades de su artículo, cabe entender que, primero, Cataluña y España son entidades distintas que colaboran cuando se trata de recuperar la libertad perdida y se enfrentan una vez que disfrutan de ella. Y, segundo, que lo que hay que hacer ahora es volver a dialogar para encontrar el modo en que ambas puedan convivir sin sobresaltos.

El planteamiento es inadmisible. Para empezar, Cataluña y España no son entidades diferentes. Y si cuando dice "España" Roca se refiere al resto de España, tampoco vale, porque el resto de España no es un conglomerado compacto contrapuesto a Cataluña, sino un conjunto de regiones con sus características, sus costumbres, a veces sus lenguas y sus problemas, tan peculiares y especiales como puedan serlo los de Cataluña. Lo que nos une al resto de los españoles no es diferente de lo que nos une a los catalanes, y es ni más ni menos que el ser todos españoles. Tampoco es verdad que Cataluña colaborara más que el resto de las regiones en la recuperación de la libertad cuando ésta se había perdido. Si se refiere a la Transición, la libertad y la autonomía llegaron por un acuerdo entre todos los españoles, y por lo tanto también con el acuerdo de los catalanes. En aquellos años lo que importó fue dotarse de un régimen genuinamente democrático que, como corolario, llevaba la posibilidad de que las regiones tuvieran una generosa autonomía, conscientes como éramos todos de las ansias de autogobierno que latían en algunos lugares de España, no sólo en Cataluña. Y eso es lo que se hizo. Tanto colaboró en ello Cataluña demandando autonomía como Murcia aceptando que se le diera con tal de no ser ella menos. Que esto último es lo que quizá irrita más a los nacionalistas.

Así que, cuando Roca habla de volver a empezar, a lo que se refiere es volver a intentar obtener para su región los privilegios que con el chantaje de la independencia no han sido capaces de lograr. Ése es el verdadero significado de la supuesta necesidad de diálogo. No dice el autor si se está refiriendo a la recaudación y gestión de los impuestos, con cuya reclamación, no con la sentencia del Constitucional limando el Estatuto, empezó todo; o si lo que quiere es que se reconozca al pueblo de Cataluña la condición de soberano, o si está exigiendo la competencia para el nombramiento de jueces y tribunales o todo a la vez. Sea lo que sea lo que quiere cuando habla de "volver a empezar", está claro que está pensando en privilegios para Cataluña a cambio de que ésta consienta seguir siendo española. Dicho de otra manera, volver a chantajear, aunque ahora quizá de una forma más sibilina y sin saltarse las leyes de un modo tan grosero. Lo de siempre.

TV3 y Catalunya Ràdio siguen al servicio de los golpistas
EDITORIAL Libertad Digital 8 Noviembre 2017

No será posible derrotar a los golpistas si no se los expulsa de unos medios públicos que han convertido en sentinas saturadas de desinformación y odio.

La negativa de Carles Puigdemont a convocar elecciones autonómicas no es, desde luego, uno de sus "incumplimientos de las obligaciones" que la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico imponen ni de sus "actuaciones gravemente atentatorias" contra el "interés general de España" de que habla el artículo 155 de la Constitución, finalmente utilizado por el Gobierno de Rajoy para destituir a los golpistas que venían detentando el poder regional en Cataluña.

El hecho, sin embargo, de que el Ejecutivo haya aplicado el 155 como si ese fuera el problema no sólo aboca a que individuos acusados de delitos gravísimos como Puigdemont y compañía puedan concurrir a los comicios del 21-D, sino a que buena parte de las estructuras del golpe sigan intactas.

El caso más sangrante es el de los medios públicos catalanes, que han sido una de la más poderosas armas con que han contado –y siguen contando– los golpistas. No en vano en 2014, en plena crisis económica, los separatistas no se cortaron lo más mínimo en justificar públicamente el espectacular incremento de las subvenciones que recibían por su "papel principal" en el "proceso de construcción nacional" de Cataluña.

Ocuparía mucho espacio recordar el nauseabundo rol que han desempeñado los medios públicos catalanes en el desarrollo de un procés manifiesta y radicalmente ilegal desde su mera concepción. Baste con denunciar que el agitprop, lejos de mitigarse, se ha recrudecido con una aplicación del artículo 155 que no ha contemplado la clausura o la intervención fiscalizadora de aquellos.

Así, Catalunya Ràdio ha asestado este lunes a su audiencia una ominosa entrevista a los cinco cobardes exmiembros del Gobierno regional que se han dado a la fuga; ominosa entrevista en la que no sólo no se les ha apeado del tratamiento oficial, sino que se les ha brindado la oportunidad de hacer apología de sus delitos y de arremeter contra el ordenamiento jurídico. En la web de la emisora se ha esgrimido lo siguiente como justificación del traslado a Bruselas del equipo de la fanática biempagada Mònica Terribas, enemiga jurada del periodismo: "Era la única manera de hablar con parte del Gobierno que elegisteis en las urnas el 27 de septiembre de 2015 que el Gobierno de Rajoy cesó. Las cinco únicas personas de este Gobierno que están fuera de la cárcel". Todavía más bochornoso y repugnante ha sido el espectáculo que ha ofrecido el canal infantil de TV3 al presentar a los golpistas encarcelados como si se tratase de presos políticos.

Estos comportamientos, que podrían encajar en lo que el artículo 18 del Código Penal tipifica como apología del delito, han "impactado" y –dicen– indignado sobremanera a la vicepresidenta del Gobierno, la dialogante Soraya Sáenz de Santamaría. Está por ver, sin embargo, que el Gobierno los ponga en conocimiento de la Fiscalía o, cuando menos, destituya a Vicent Sanchis, el indigno director de la indigna TV3.

El 155 también está para esto. También o sobre todo. Porque no será posible derrotar a los golpistas si no se los expulsa de unos medios públicos que han convertido en sentinas saturadas de desinformación y odio.

Cataluña sigue siendo un territorio sin ley
Jesús Cacho vozpopuli.es 8 Noviembre 2017

“Estimadas familias: Como seguramente saben, mañana miércoles día 8 de noviembre hay convocada una huelga general por parte de alguna de las organizaciones sindicales. Ante este hecho, y como es habitual, les transmitimos las siguientes informaciones:

L’Escola, según las instrucciones del Departament d’Enseyament, estará abierta en servicios mínimos. Estos servicios mínimos no incluyen el transporte escolar ni las actividades fuera del horario lectivo. Si bien garantizamos la custodia de todo el alumnado que venga a la Escuela, no podemos asegurar el funcionamiento ordinario de las clases, ni del servicio de acogida.

Las entrevistas familia-tutor quedan anuladas y cada tutor se pondrá en contacto con las familias afectadas para reprogramarlas. Para cualquier duda que tengan, pueden contactar con secretaria. Atentamente”.

Es el texto, traducido del catalán, de la carta dirigida por un colegio de Badalona al padre de un niño que cursa en dicho centro y que ayer me hizo llegar un amable lector de Vozpópuli con algunas preguntas espantadas, si es que en la Cataluña actual queda algo susceptible de espantar o sorprender a quien de antiguo venga asistiendo al espectáculo de una Comunidad Autónoma convertida, antes y después de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, en territorio sin ley.

Se trata de un tipo de comunicación estándar, probablemente redactada desde la consejería de Educación, en la que únicamente cambia el nombre y dirección del colegio y el de su director, y que, con ligeras variantes, han recibido los padres de alumnos de todos los colegios públicos y concertados, lo que parece revelar la existencia de una acción coordinada tendente a favorecer la huelga por parte de la Generalidad intervenida a tenor del citado artículo 155. ¿Qué clase de oprobiosa intervención, qué feroz aplastamiento de las libertades es este que permite montar en la enseñanza pública y concertada una huelga general política contra decisiones adoptadas por la Administración de Justicia del Estado, ello por obra y gracia de un fantasmal sindicato de la enseñanza, totalmente vertical por cierto?

El desafío de hoy ha sido convocado por una denominada Confederación Sindical de Catalunya, un pequeño sindicato independentista, claro está, que so capa de protestar contra “la regresión de los derechos sociales y la precariedad laboral en Cataluña”, porque a estos sindicatos nacionalsocialistas solo les interesa la suerte de los trabajadores catalanes, y mayormente de los trabajadores catalanes independentistas, lo que en realidad pretende es paralizar la región con una huelga general política en protesta por la aplicación del 155 y la detención preventiva de una parte del Gobierno de Puigdemont. Aunque seguramente ya lo sepan, el secretario general de la tal CSC es Carles Sastre, un viejo militante de la organización terrorista Terra Lliure, condenado en su día a 30 años de cárcel tras haber sido declarado culpable del asesinato del empresario José María Bultó, que falleció tras explotarle una bomba que le fue adosada al pecho. Este es el tipo de angelitos que hoy campa por sus respetos en la Cataluña “ciudad sin ley” envilecida por el nacionalismo totalitario.
La educación como palanca de adoctrinamiento

Es más que probable que la huelga, que cuenta con el apoyo entusiasta de los sospechosos habituales, léase ANC, Òmnium y AMI, tenga un seguimiento muy limitado, entre otras cosas porque CC.OO. y UGT, los sindicatos mayoritarios, le han negado su apoyo, cosa que lógicamente también ha hecho la patronal Foment del Treball e incluso las dos patronales minoritarias Cecot y Pimec. Probablemente el mayor seguimiento vaya a producirse precisamente en la enseñanza, razón por la cual resulta curioso constatar cómo la consejera de d’Enseyament cesada, Clara Ponsatí, hoy prófuga en Bruselas, ha entrado de lleno en el conflicto afirmando en su twitter, desde la capital belga, que no tolerará “acoso judicial a los maestros” y que “la libertad de expresión también es educación”. La educación, vale decir adoctrinamiento, entendida como palanca de alienación por todos los movimientos totalitarios que en el mundo han sido.

¿Está el Gobierno Rajoy al tanto de lo que hace -aparte de pasear, tomar café y dar ruedas de prensa- la colla de prófugos independentistas huida a Bruselas? Algunas informaciones insinuaban ayer que Puchimón y sus cuatro magníficos podrían estar prestando apoyo activo a esta enloquecida huelga general, como por otra parte parecen indicar los mencionados twitts de la Ponsatí, en cuyo caso podríamos estar hablando de algo más que de los inocentes paseos de unos turistas circunstanciales: estaríamos hablando de unos prófugos de la justicia española, con orden de busca y captura dictada por Interpol, tratando de desestabilizar un Estado de la UE mediante una huelga política fomentada o alentada desde otro Estado miembro de la UE. Un intento de dañar la seguridad de un miembro de la Unión por parte de prófugos de la Justicia acogidos a la protección de otro miembro de la Unión. Algo ciertamente grave. ¿Está haciendo algo al respecto ese genio de la diplomacia mundial apellidado Dastis?

Mientras tanto, todo sigue igual, o casi, en la Cataluña castigada por el cáncer nacionalista. Preguntada ayer en los pasillos del Senado, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pareció muy afectada a la hora de valorar el miserable acto de adoctrinamiento perpetrado por Super 3, el canal infantil de TV3, esa preclara escuela de libertad, que este lunes explicaba a los niños catalanes qué son los presos políticos: “Segurísimo que estos días habéis escuchado a vuestros padres que hablaban de políticos que están en la cárcel, ¿a que sí? Se habla por todos lados, en las radios, en las cafeterías, en las televisiones. ¿Pero qué ha pasado exactamente? Os lo vamos a intentar explicar en tres minutos”, prometía alegre y dicharachera la presentadora del espacio.

Les ahorro la explicación porque se la pueden imaginar. De modo que Soraya se mostró muy dura, durísima, al condenar el episodio, uno más de los muchos que todos los días y a todas horas se producen en Cataluña. Dijo la doña que “La obligación de los directores de los medios es respetar la infancia, eso sí que son derechos humanos” y Puchimón en Bruselas y Junqueras en Estremera aún están temblando de miedo, por favor, señora, conténgase, que le va a dar algo. Por cierto, TV3 y CatRadio siguen con su diaria matraca de desprecio a todo lo español, ello a pesar de que seguimos, magnánimos que somos, pagándoles el sueldo a todos. Y otro sí hacen 8TV y Rac1, los medios audiovisuales del conde de Godó, Grande de España. No hay noticia de que doña Soraya esté haciendo algo al respecto. Por no decir, la virreina catalana no ha dicho esta boca es mía. ¿Está usted haciendo algo, señora, para cambiar situación tan humillante para los españoles de bien? La pura y dura realidad es que el Gobierno sigue desaparecido en Cataluña, sigue sin mandar en Cataluña, sigue sin controlar esa Cataluña convertida en territorio sin ley. Controlan tan poco que hasta les prepara una huelga general –un ejercicio de puro fascio- un sindicato minoritario y en sus propias barbas. Repito: ¿están ustedes haciendo algo en Cataluña para restaurar la legalidad? Pero, ¿no estaba intervenida la Generalidad?

Cataluña, capital mi ombligo
Cristian Campos elespanol 8 Noviembre 2017

Ayer tecleé premsa espanyola (así, en catalán) en el buscador de Twitter y al segundo me cayó encima un aguacero de brillantes reflexiones cosmopolitas como estas: “Prensa española manipuladora”; “La prensa española es un ministerio más del Gobierno español”; “Políticos y prensa española viven en el siglo XIX y Cataluña piensa en el XXII”; “¿Qué queréis que piense de los catalanes quien sólo lee prensa española?”; “La objetividad de la prensa española, prostitución informativa, vendidos al mejor postor”.

Pero mi preferida fue esta: “Españoles que queréis entender el tema catalán: dejad de leer prensa española, llamad a amigos catalanes y preguntad qué sienten y opinan”. Se refiere la tuitera a los amigos catalanes independentistas, claro. Porque yo soy catalán, escribo en la prensa española y sobre el tema catalán siento y opino que la manipulación, la mentira, el autoengaño, el odio, la xenofobia y el provincianismo campan a sus anchas por Cataluña. También en sus medios de comunicación.

Pero ¿cómo podría ser de otra manera? Sólo hay que echarle un vistazo a los nombres de la plantilla de un medio catalán cualquiera. Por ejemplo el diario Ara, uno de los que con más ahínco ha defendido el proceso independentista, perpetuado la ficción de una fantasmal república catalana independiente y diseminado el mito de una España franquista, rancia y antidemocrática.

Si no conocen el Ara, yo les suministro sin problemas la droga dura del contexto. El diario Ara recibió durante el segundo semestre de 2016 una subvención directa de la Generalidad de 499.515 €. Esa cifra no incluye las ayudas recibidas durante los seis primeros meses del año ni los ingresos en concepto de publicidad institucional, que en algunos medios catalanes pueden llegar a doblar o triplicar las subvenciones directas concedidas por el Gobierno catalán.

Pues bien. El diario Ara es propiedad del grupo Edició de Premsa Periódica Ara SL. Su presidente es Ferran Rodés (de Barcelona, Cataluña). Su consejero delegado es Salvador García Ruiz (Santa Perpètua de Mogoda, Cataluña). La directora del diario es Esther Vera (Badalona, Cataluña). Su director adjunto, Ignasi Aragay (Barcelona, Cataluña). Sus subdirectores, Jordi Cortada (Vilanova i la Geltrú, Cataluña), Silvia Barroso (Barcelona, Cataluña) y Georgina Ferri (Barcelona, Cataluña).

Entre sus columnistas de guardia se encuentran nombres como Antoni Bassas (Barcelona, Cataluña), Empar Moliner (Santa Eulalia de Ronsana, Cataluña), Xavier Bosch (Barcelona, Cataluña), Salvador Cardús (Terrassa, Cataluña) y Toni Soler (Figueras, Cataluña). Les listo los apellidos de sus redactores: Solé, Tedó, Mas, Borràs, Pruna, Mumbrú, Grau, Castellví, Freixa, Font, Llimós, Callarissa… Me intereso por los apellidos españoles: Àlex Gutiérrez (pero Àlex es de Barcelona, Cataluña), Marta Rodríguez (de Martorell, Cataluña) o Natàlia Arroyo (de Esplugues de Llobregat, Cataluña). Al rato, localizo dos concesiones a la internacionalidad: David Miró (Borriana, Valencia) y Catalina Serra (Artà, Mallorca). Que no se diga que el Ara no fomenta la diversidad.

Entonces llamo a Ana Delgado, compañera de EL ESPAÑOL, y le pregunto por los periodistas del diario. El director Pedro J. Ramírez, como ya sabrán, es de Logroño (La Rioja). Vicente Ferrer, subdirector de la sección de opinión, es valenciano (pero vivió varios años en Barcelona). Mariano Gasparet es murciano, aunque valenciano de adopción. Ana es de Sevilla. Daniel Basteiro es gallego. Alberto Lardiés, de Navarra. Jorge Sáinz, de Zaragoza. Ana I. Gracia, de Andorra (Teruel). Daniel Montero es valenciano. También lo es Juan Sanhermelando. Carmen Lucas-Torres es, como dice ella misma, “más manchega que el mostillo”. Alejandro Requeijo es de El Ferrol. Fernando Baeta, el vicedirector, es aragonés. Lorena G. Maldonado es malagueña, como Montano y Jesús Nieto Jurado. Manuel de Lorenzo es gallego. Andros Lozano, valenciano. Gregorio Morán, de Oviedo. Marta Rivera de la Cruz, de Lugo.

¡A ver si va a resultar que la cuota catalana soy yo! Pues no. David López Frías también es de Barcelona. Como Anna Grau. Hay muchos más, sobre todo en Crónica Global. Y madrileños ¿no los hay? Los hay. Peio H. Riaño o David Jiménez lo son. Javier Yanes es de Chamberí. Hasta hay uno de Carabanchel. Un tal Lorenzo Silva. Les sonará.

Vamos a dejar de lado lo que dice eso acerca de la capacidad madrileña de atraer talento de toda España en comparación con el meloso, ensimismado y barbitúrico ombliguismo regional de Barcelona. Lo relevante es que esa diferencia entre la uniformidad de orígenes geográficos de los redactores del Ara y la diversidad de los de EL ESPAÑOL es exactamente la misma que uno esperaría encontrar entre los redactores de la Vineyard Gazette de Edgartown (Massachusetts) y los del New York Times. De Nueva York, por supuesto.

Con la Justicia no se mercadea
OKDIARIO 8 Noviembre 2017

Las negociaciones para aprobar los Presupuestos Generales del Estado no se pueden convertir en una barra libre para los deseos del PNV. El Gobierno ni debe ni puede aceptar la condición de dejar libres a los golpistas catalanes. En primer lugar porque la división de poderes ha de ser sagrada en cualquier sociedad del primer mundo. En segundo lugar porque unas personas que han ido en contra de la Constitución y del Estado de Derecho, generando un grave perjuicio a la nación, deben dirimir sus responsabilidades ante la Justicia sin ningún tipo de prebenda, del mismo modo que lo haría cualquier ciudadano. De lo contrario, ¿qué ejemplo e imagen se daría a la sociedad española? Por mucho que el Gobierno necesite el apoyo de los nacionalistas vascos para sacar adelante las indispensables Cuentas Públicas de 2018, hay ciertas barreras que deben ser insoslayables en la negociación.

Especialmente si tenemos en cuenta que el desafío golpista sigue adelante a pesar de la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna por parte del Ejecutivo. Sólo hay que mirar hacia Bélgica para comprobar en la persona del huido Carles Puigdemont que cualquier concesión a los independentistas catalanes sería el principio del fin para Cataluña y, por extensión, para toda España. ¿Qué gesto más allá de la ley, y sólo la ley, se puede tener con aquéllos que quieren “hundir la economía española”? La respuesta es simple: ninguno. Por mucho que la situación en Cataluña condicione las negociaciones con la formación presidida por Andoni Ortuzar, Mariano Rajoy y su equipo deben mantenerse firmes. El Partido Nacionalista Vasco también necesita esos Presupuestos aprobados como reclamo ante su electorado.

Resulta comprensible que el PNV quiera sacar tajada del contexto, pues en política cabe prácticamente todo menos la ingenuidad. Incluso es razonable que presionen al PP. Sin embargo, la libertad de los golpistas a cambio de apoyo supondría un mercadeo judicial inaceptable. El país necesita ese acuerdo para cerrar cuanto antes el capítulo presupuestario y mitigar en lo posible el efecto negativo que el golpe de Estado independentista tendrá sobre nuestro Producto Interior Bruto. Un acuerdo que sería bueno a nivel autonómico para Euskadi y bueno a nivel estatal para España, pero que en ningún caso puede suponer la firma de un cheque en blanco sin la más mínima restricción.

La escuela y la TV como fábrica de mentiras
EDITORIAL El Mundo 8 Noviembre 2017

Allí donde reina la mentira se vuelve difícil combatirla. Una falsedad circunstancial puede desenmascararse, pero cuando es una fuente de autoridad institucional como la escuela o la televisión pública la que fabrica y repite relatos manipulados, su desmontaje requiere de una paciencia y un tiempo del que no siempre dispone la política. Por eso hay que lamentarse de que la aplicación del artículo 155 no vaya a alcanzar los dos focos desde los que el discurso independentista ha logrado imponer a una parte de la sociedad catalana una visión distorsionada de la realidad histórica y política. Ejemplos no faltan y algunos de ellos son muy recientes.

Ayer tuvieron que declarar ante el juez ocho profesores de distintos centros de la localidad leridana de La Seu de Urgell, acusados de incitación al odio por haber utilizado las aulas para lanzar proclamas contra las autoridades españoles y en defensa de la huelga del 3 de octubre y del procés separatista. Algunos de ellos transmitieron a sus alumnos de nueve años al día siguiente del referéndum ilegal que "la Guardia Civil es mala y pega a la gente" que «quería votar». Una actitud intolerable que sólo se explica por la falta de competencias de la Alta Inspección del Estado en Cataluña, donde sólo cuenta con tres personas y carece de capacidad sancionadora. Los docentes, que quedaron en libertad con cargos, fueron recibidos a la salida de los juzgados por 25 directores de las escuelas de La Salle de toda Cataluña que se concentraron para darles apoyo. Según dijo uno de los profesores, ellos trabajan "por la paz, la solidaridad y la justicia" y para que los "alumnos sean felices yendo a la escuela". Es obvio que no sólo no han mostrado arrepentimiento, sino que entienden la educación pública como una militancia doctrinaria desde la que inculcar a los alumnos el relato independentista.

También en las universidades catalanas hemos visto a piquetes de estudiantes impidiendo entrar a los alumnos que no quisieron secundar la huelga. E incluso enviaron misivas a los rectores para que, "por respeto y solidaridad con el movimiento estudiantil que tanto hace por el país", recibieran un trato académico privilegiado.

La televisión pública catalana, por su parte, lleva años haciendo suyos los principios de actuación de la propaganda de corte totalitario. Mostrando una falta de ética descarada y un absoluto desprecio por los hechos, el informativo de TV3 InfoK, dirigido al público infantil, presentó a los miembros del Govern encarcelados como "presos políticos", la Constitución como "el libro donde se recogen las leyes españolas" y el procés como un movimiento pacífico. La Junta Electoral deberá velar durante la campaña para que la televisión de todos los catalanes no se salga de la legalidad y ofrezca sólo información veraz y objetiva.

Iglesias destruye Podemos y se destruye a sí mismo
OKDIARIO 8 Noviembre 2017

Pablo Iglesias es el hombre menguante de la política española. Ha pasado de citar a Karl Marx en 2014 en su vacua y petulante intención de “asaltar el cielo” a tropezar con su propio ego y chocar de bruces contra la realidad en 2017. En menos de cuatro años como secretario general de Podemos ha conseguido perder más de un millón de votos en las últimas elecciones generales y situarse en la actualidad como el político peor valorado de las grandes formaciones con sólo 2,57 puntos. Nunca antes en la historia reciente de España alguien había defraudado tanto ni tan rápido a sus propios votantes. Su gestión del golpe de Estado independentista ha supuesto la puntilla definitiva a su carrera como líder de Podemos. El estrepitoso suspenso que le ponen los españoles se debe a la connivencia con los sediciosos y su posterior marcha atrás cuando se le echaron encima dentro de su propia formación en el resto de España.

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) deja bien a las claras el rechazo que genera entre los ciudadanos. Sólo el independentista de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Joan Tardà con 2,51 puntos está peor considerado que él. Iglesias pasará a la historia de la política española como un político-centella por su velocidad a la hora de desaparecer. Primero ha destruido Podemos y después se ha destruido a él mismo. Los morados siguen en caída libre y se han dejado casi dos puntos en el último CIS. Lejos de conseguir el sorpasso al PSOE, serán sobrepasados por Ciudadanos en breve, que con el 17,5% en intención de voto se sitúa a tan solo un punto de ellos. Prueba de que la defensa de la Constitución y de la legalidad vigente siempre es mucho más productiva que aliarse con los que intentan partir España en dos.

Por mucho que haya que poner en cuarentena estas cifras, en el caso de Podemos son especialmente significativas. Confirman la tendencia que se evidenció en las elecciones del 27 de junio de 2016 tras su alianza interruptus con Izquierda Unida. Algo que demuestra que el proyecto de Pablo Iglesias al frente del partido está totalmente acabado. Más cuando es incapaz de hacer la más mínima autocrítica y culpa de los malos resultados de Podemos a “los ataques de la Brunete mediática”. Iglesias, al más puro estilo soviético, se ha caracterizado durante los últimos tiempos por sus purgas internas contra los disidentes. Además, su cercanía a la ambigua Ada Colau lo ha marcado como un traidor en Cataluña tanto a los ojos de los radicales independentistas por su tibieza pública como ante el resto de españoles por la más que evidente connivencia. Más allá de la destitución de Fachin sólo hay un plan impulsado por el millonarios trotskista Jaume Roures para que los morados pacten con ERC y tratar de poner así Cataluña en las manos de los golpistas. Afortunadamente, nuestros conciudadanos se han dado cuenta y dan el valor que merece a la credibilidad de Pablo Iglesias: ninguno.

La Internacional Separatista
Manuel Molares do Val Periodista Digital 8 Noviembre 2017

Tras el gran ruido emitido por el separatismo catalán todos los separatistas europeos comienzan a moverse para que la Europa creada tras la II Guerra Mundial hace casi tres cuartos de siglo, que trajo la paz al continente, sea sustituida por otra con decenas de nuevas naciones regidas por minorías lingüístico-étnico-culturales.

Los apoyan dos responsables de Bélgica, un Estado fallido que perdura solamente por ser sede de la UE y la OTAN, que eligieron Bruselas por su centralidad en Europa, cuando había una cierta unidad representada por el Rey.

Pero otra cosa es el país actual, corroído por los odios de quienes muchas veces preferirían ser franceses, los valones, y quienes desearían ser Holanda, los flamencos.

Su primer ministro entre 2011 y 2014, el socialista valón Elio Di Rupo, le llamó este domingo “franquista autoritario” a Mariano Rajoy por aplicar el artículo 155.

Las cesiones al separatismo flamenco del débil Dio Rupo fracasaron al no mejorar, más bien empeorar, la convivencia entre flamencos y valones.

Y el actual viceprimer ministro y ministro de Interior, el separatista flamenco Jan Jambon, afirmó este domingo en una televisión que Rajoy “ha ido demasiado lejos” y pidió la “intervención de Europa” para pararlo.

Críticas poco respetables: Di Rupo, es una marioneta de los nacionalismos, y Jambon es dirigente de un partido estuvo suspendido temporalmente por su cercanía al neonazismo: ambos son engranajes de los separatismos etnoculturales locales.

Una tira cómica en “Le Soir”, el principal periódico valón, muestra a un etarra, un corso, un escocés, un padano del Véneto, y hasta a un marciano, a los que les sirve cervezas un separatista belga.

Se diría que está naciendo una Internacional Separatista que, como en Cataluña, trata de oprimir a los no nacionalistas mientras propone un imperialismo expansionista.

Los separatistas catalanes, como se enseña en las escuelas, se anexionan ya en sus mapas parte de Aragón, la Comunidad Valenciana y Baleares: el ideal de los Països Catalans creado por el falangista Joan Fuster.

Decenas de separatismos europeos buscan igual camino para provocar la implosión del Continente hasta culminar con innumerables y terribles guerras; sí: como las balcánicas.

Las amistades peligrosas del separatismo
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 8 Noviembre 2017

En el apoyo exterior: ahí pusieron sus esperanzas de victoria los sediciosos catalanes. Pero, cegados por el odio a España, cometieron un error morrocotudo: creer que igual que habían manipulado a cientos de miles de catalanes podrían vender a los gobernantes democráticos el cuento chino de una Cataluña oprimida y expoliada.

Como era de esperar, el resultado fue un fiasco. Tras haber gastado millones de euros -pagados también, por supuesto, por los no nacionalistas- ningún Estado de la Unión Europea ni ninguna democracia del planeta apoyaron la rebelión nacionalista. La realidad fue la contraria: los dirigentes democráticos repitieron que su único interlocutor era el Gobierno, que los rebeldes no podían pretender que legitimasen un acto delictivo y que nada había que mediar entre un Estado defensor de la legalidad constitucional y unas instituciones autonómicas que la habían pisoteado sin desmayo.

Sería, sin embargo, una rotunda falsedad afirmar que nadie apoyó a los sediciosos. Lo hizo toda la zarrapastrosería del planeta: Nicolás Maduro, gran demócrata según su amiguete Pablo Iglesias; Neil Farage, exlíder del UKIP, el partido xenófobo y antieuropeísta laminado en las elecciones de junio en Gran Bretaña; y lo más granado del ultraderechismo europeo: el holandés Geert Wilders, la francesa Marine Le Pen o el finlandés Jussi Alla-ho. La cesta la completaron Vladimir Putin, por quien siente rendida admiración todo aprendiz de dictador, y ese condimento que no puede faltar en una salsa que quiera convertirse en intragable: Julian Assange, siempre dispuesto, a cambio de dinero, a desestabilizar las democracias de Occidente.

Vista tan lucida selección, los rebeldes, no han querido defraudar al interpretar el rock de la cárcel, segunda parte de su admirable vodevil. Y así, el único miembro de un Gobierno de la UE que defiende sus embustes (que en España se encarcela a los opositores y hay presos políticos) es Jan Jambon, ministro belga de Interior, militante de un partido de acreditada trayectoria xenófoba (Nueva Alianza Flamenca) conocido, entre otras lindezas, por asistir en su país a una fiesta de antiguos SS (la legión Vlandern), por haber declarado que los belgas colaboracionistas con los ocupantes nazis «tenían sus razones» o por haberse fotografiado feliz con Jean-Marie Le Pen, el papá de Marinita. No menos escandalosa ha sido la selección de los letrados que defenderán a los fugados: a Puigdemont, Paul Bekaert, conocido abogado de etarras; a los ex consellers Meritxell Serret y Antoni Comín, Gonzalo Boye, condenado en su día por la Audiencia Nacional a 14 años de prisión por colaboración con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla.

Ciertamente, con esos amigos la causa del secesionismo catalán no necesita de enemigos. Los rebeldes se lo guisan y los rebeles se lo comen. Su indigestión será, inevitablemente, formidable.

Por higiene democrática hay que intervenir TV3 y Catalunya Ràdio
Miquel Giménez vozpopuli.es 8 Noviembre 2017

El último capítulo perpetrado por esa máquina de propaganda llamada medios de comunicación públicos catalanes dependientes de la Generalitat ha sido la entrevista al cesado President y a los cuatro ex Consellers que lo acompañan en Bruselas. Hasta ahí se ha desplazado la gurú del periodismo secesionista. Con el dinero de todos los catalanes. Es de escándalo.
Mónica Terribas, más independentista que los independentistas

La presentadora de las mañanas en la radio del régimen separatista nos tiene acostumbrados al sectarismo que destilan sus entrevistas, así como sus inequívocas simpatías respecto a la independencia. Nadie que no sea de la cuerda puede, a día de hoy, ocupar un lugar importante los medios de comunicación catalanes y Terribas no iba a ser una excepción. Pero hay límites que incluso el pelota más pelota de las plantillas de TV3 o Catalunya Ràdio no se atreve a cruzar, lo que es mucho decir. Pedir por antena a los oyentes que informen acerca de los lugares en los que se halla la Guardia Civil o la Policía Nacional el día del pseudo referéndum, acosar literalmente a los políticos de la oposición cuando se ve obligada a entrevistarlos, editorializar a diario acerca de lo buena que es la independencia, todo eso ya se lo habíamos visto hacer a la ex directora de TV3, accionista del diario vinculado a Esquerra Ara y musa del periodismo secesionista. Creíamos que no podía superarse a sí misma. Nos equivocábamos. La Terribas cogió los micrófonos de la, repetimos, radio pública catalana y se plantó en Bruselas. ¿Motivo y alcance de la visita? Hacerle un masaje al cesado Carles Puigdemont junto a la banda de los cuatro que le acompañan en su dulce estancia belga.

Ya no es noticia que en todo momento les diera el trato de President o el de Consellers, que ya no lo son desde que fueron cesados, o que se refiriera en todo momento al “actual Govern”, cuando este tampoco está funcionando, es algo bastante más perverso. A fin de cuentas, en todos los programas de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales se sigue tratando a los golpistas como cargos electos, con el tratamiento y la unción que les dedicaban antes de la aplicación del 155. Véase cualquier informativo de TV3 o escuchen a Xavier Grasset, ex cómico devenido en supuesto periodista, que modera, es una manera de hablar, la tertulia política nocturna en dicha cadena. Hasta el circunspecto Ramón Pellicer - ¿ha olvidado su paso por TVE como presentador del Telediario? – sigue la consigna acerca de como tratar a los huidos o encarcelados en su Tele Noticies.

Pero lo último, la entrevista en Bruselas a esa corte del faraón que se ha organizado allí simplemente para huir de una justicia que tarde o temprano les alcanzará, ha sido de premio de fin de carrera. Ni una sola respuesta del cesado ha sido repreguntada por Terribas, ni una sola de sus afirmaciones extraídas del léxico pro etarra – “en España hay presos políticos”, “España no es un país democrático” o “el estado ha enloquecido, está furioso y con gente furiosa no se puede hablar”– ha sido refutada, todo han sido jaleos, complicidad, entusiasmo por la causa, en fin, lo que jamás debería producirse en una entrevista en la que el profesional del periodismo tuviese un mínimo de ética.
Son muy duros desde su cobarde y cómoda posición

Terribas sabe estar a la altura del lenguaje duro, muy duro, que emplea Puigdemont, el cesado. Este no ha tenido reparos en asegurar que no puede cesarlo el PP, un partido que según el mismo es una minoría ínfima en Cataluña. Tampoco acepta lo que dice y hace el delegado del Gobierno español, Enric Millo, que ha salido al paso de las calumnias vertidas por el ex President dirigiéndole una educada pero contundente respuesta. Ambos, el cesado y Terribas, son muy valientes desde sus posiciones confortables, uno en Bruselas, la otra parapetada tras su micrófono que pagamos entre todos. Micrófono que nos cuesta cientos de miles de euros anuales a los contribuyentes en una región en la que cada vez hay menos camas de hospital o aumentan el número de barracones escolares.

Una radio pública, la catalana, que está al servicio del partido en el poder, no podía por menos que arrojarle flores al President cesado, colocándole una suntuosa alfombra roja para que la pisotee con sus mentiras y sus medias verdades. No conozco a ningún periodista serio que aceptase de su entrevistado frases como que en España se vulneran los derechos humanos simplemente por hacer cumplir la ley a cargos públicos que juraron aceptarla.

No hay el menor asomo de vergüenza en la actitud de los que están al frente de los programas en los medios de la Generalitat. ¿Y con estos mimbres nos asegura Mariano Rajoy una campaña limpia? ¿Destilando veneno a diario? ¿Manipulando la realidad? En mal momento pactó usted, presidente, con el PSOE que no se tocarían TV3 y la radio catalana. Fue un error tremendo, casi un crimen de estado, porque esa es la principal trinchera desde la que los que han intentado dar un golpe de estado se van a parapetar las próximas semanas. Ya no le hablo de lo que nos cuestan ni de la bajísima audiencia que tienen ni de la ínfima calidad de sus productos, le hablo del totalitarismo que impregna todo lo que allí se dice y se hace. Que no nos vengan los del PP diciendo que tienen un ojo puesto encima de ellos, porque no es verdad. Han hecho ustedes igual que en su día hizo el tripartito de Maragall y, posteriormente, el de Montilla, dejando los medios en manos de auténticos talibanes que, no lo duden, ni van a moderase ni van a concederles la menor oportunidad.

El sentido del estado debe ir más allá del titular de la mañana, la encuesta de la semana próxima y el vuelo gallináceo de la política del pan para hoy hambre para mañana. Debería usted haber escuchado más a Ciudadanos. Estos conocen muy bien el paño catalán en materia de radio y televisión. Pero refirió escudarse en ese PSOE ambivalente, que piensa más en como echarle a usted de la Moncloa para colocar a ese señor que parece un vendedor de crecepelo que en el interés general.

Y que no se nos diga que para controlar a esos medios existe el CAC, porque ya ha dado numerosas pruebas de parcialidad. En Cataluña nadie ha llegado a un puesto de responsabilidad en materia audiovisual sin ser del rollo nacionalista, y aunque existan organismos en los que participan otras formaciones políticas, la mayoría siempre cae del lado de los secesionistas. Eso no es garantizar unas elecciones libres, eso es jugar con las cartas marcadas.

¿O es que los asesores de Moncloa no ven los informativos de TV3, las tertulias, el programa diario que tiene el comisario político Toni Soler? ¿Nadie le informa de que, en cualquier programa, sea del tipo que sea, se introducen esteladas y mensajes acerca de la independencia? ¿Están ustedes ciegos, sordos o son, como Puigdemont, unos cobardes, incapaces de coger el toro por los cuernos?

Señor Rajoy, usted se harta de repetirnos, y con usted sus ministros, que los catalanes no estamos solos, que el gobierno de España nos protege. Sinceramente, hasta que no vea intervenida la Corporación no me lo creeré, porque si necesario era intervenir las finanzas o los Mossos, mucho más necesario es cortar de raíz el altavoz que tienen los separatistas. Si más no, para no tener que aguantar entrevistas como la de Bruselas y personajes como Terribas, que se burla de los que apenas llegan al salario mínimo interprofesional con su vida regalada a costa de los impuestos de la gente, solamente por hacer de aduladora del poder.

¿Tiene usted lo que hay que tener?

Hablan Elvira Roca e Iván Vélez
Puigdemont sabía dónde iba: Bélgica y el ‘rencor histórico contra España’
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 8 Noviembre 2017

Los expertos coinciden: el destino de Puigdemont “no es en absoluto casual”. La Leyenda Negra subsiste en la Europa protestante, enemiga atávica de España. Ocurre en Flandes, pero también en el Reino Unido, cuyos medios acusan a España de “añorar el retorno a la dictadura”

El expresident Carles Puigdemont ha insistido en todas sus apariciones públicas en que el destino belga de su huída lo es por ser Bruselas la capital de la Unión Europea. La realidad, a juzgar por lo que fue ocurriendo en lo sucesivo, es muy otra. Bélgica fue el único país de la Unión que criticó públicamente “la violencia policial” del 1-O. Lo hizo nada menos que su primer ministro, Charles Michel, y supuso un primer conato de crisis diplomática entre los dos países.

A los pocos días, el politólogo flamenco Bart Maddens aseguraba en la televisión pública RTBF, que Bélgica “sería la elección obvia para el gobierno catalán en el exilio, ya que es el país más comprensivo frente al movimiento independentista catalán”. Pocas horas después, el diario Le Soir se preguntaba: “Bélgica, sede del gobierno catalán en el exilio… ¿Es posible?”. Esto fue el 24 de octubre; el 29, mientras Puigdemont y sus consellers partían hacia Bélgica vía Marsella, el ministro de Inmigración, el nacionalista flamenco Theo Francken, aseguraba que, ante la posibilidad de no recibir “un juicio justo”, su país podría conceder asilo político al cesado presidente de la Generalitat. “No es algo irreal, bien mirado”, advertía en una entrevista a la cadena VTM.

El lunes 30 de octubre Puigdemont apareció, efectivamente, en Bélgica. Y si al principio las autoridades del país se mostraron prudentes con la nueva situación, el paso de los días ha clarificado las posturas haciendo evidente que detrás de la huida existe toda una operación política que, a juicio de María Elvira Roca Barea, está alimentada por la Leyenda Negra que sobre España permanece aún muy viva en Bélgica.

“Rencor histórico contra España”
La autora del super ventas ‘Imperiofobia y Leyenda Negra’ explica a La Gaceta que el destino escogido por Puigdemont “no es en absoluto casual”. ¿La razón? “El pasado tiene consecuencias en el presente y en Bélgica subsiste un rencor histórico contra España” que podría facilitar las cosas a Puigdemont. Roca Barea se refiere a Bélgica como “un Estado fallido” que procuró forjar su débil identidad nacional “contra España” y cuyo teatro y literatura nacionales rebosan, desde el XIX, una narrativa antiespañola que califica de “delirante” y que ha permeado todas las manifestaciones culturales, también las populares, hasta establecerse como un relato hegemónico.

Así, todos los partidos flamencos han ido mostrando, con el paso de los días, sus simpatías por el “exiliado” líder separatista catalán. Tanto Nueva Alianza Flamenca (N-VA), como los cristianodemócratas del CD&V o los xenófobos del Vlaams Belang (VB). El N-VA, además, controla tres ministerios del Gobierno federal, una vicepresidencia y dos de las cuatro Secretarías de Estado.

Las continuas llamadas al orden del francófono Charles Michel no han impedido que los separatistas flamencos tomen partido por sus homólogos catalanes. Ya con Puigdemont en Bélgica, el líder del N-VA y alcalde de Amberes, Bart de Wever, daba la bienvenida al president cesado subiendo a las redes sociales un grabado “del día más sangriento” de la ciudad, cuando “la furia española” de Felipe II “asesinó a 10.000 vecinos”.

Roca Barea insiste en que Bélgica -y Flandes muy en particular- “ha absorbido” la imagen de una España oscurantista, cruel y de pulsión autoritaria. Incluso el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, reconocía el pasado jueves en una entrevista en Le Figaro que “la elección de Bélgica no es trivial: los separatistas flamencos muestran simpatía por Cataluña, y el gobierno belga también parece inclinado a un cierto entendimiento”. No en vano, el ex primer ministro belga Elio Di Rupo acusaba este fin de semana al presidente español de comportarse como un “franquista autoritario” y animaba a Rajoy a combatir el independentismo “siendo demócratas” y haciendo de España un Estado “federal”.

También el fin de semana habló Geert Burgeois, presidente de Flandes, para criticar la resolución judicial española que ha enviado a prisión a Junqueras y a varios exconsellers y pedía mediación internacional. Lo mismo hizo el viceprimer ministro y titular de Interior, Jan Jambon (N-VA), que se preguntaba “a qué espera Europa” para intervenir en España: “Madrid ha ido demasiado lejos, ¿dónde está Europa?”.

Los argumentos del ministro del Interior coinciden, por cierto, con los del abogado, también flamenco, contratado por Puigdemont, Paul Bekaert: la Justicia española está politizada y no ofrece garantías para el acusado.

Los datos de The Economist, que sitúan a España como una democracia más completa y rigurosa que la belga, desmienten a los líderes flamencos, sin embargo “el sustrato ideológico negrolegendario está ahí”, según Iván Vélez, autor de ‘Sobre la Leyenda Negra”. Y como Roca Barea, es rotundo: “El destino de Puigdemont no es inocente, sabía adónde iba”.

Leyenda Negra transversal a todas las clases sociales
Para Vélez, la Leyenda Negra describe una España “de esencias autoritarias”, un relato que, a ojos de los flamencos, estaría viéndose confirmado con el trato judicial y penal que nuestro país dispensa a los separatistas catalanes. Además, y por un “juego de espejos”, Flandes vería en Cataluña su territorio homólogo. Una “nación” que, como ellos en el pasado, estaría buscando sacudirse el yugo español.

Ni Puigdemont y ni ninguno de sus cuatro exconsellers hablan neerlandés, sin embargo es el idioma que han escogido para la tramitación de su defensa. Con ello se garantizan que el proceso se desarrolle en Flandes, donde entienden, “con buen criterio”, que sus posiciones encontrarán mayor acomodo.

Iván Vélez, como Roca Barea, insiste en que la Leyenda Negra “está incorporada a la ideología de la población, también de la población no erudita”. Esto es, una narrativa perfectamente asumida, también en lo “popular”; una narrativa disuelta “en el ambiente ideológico” belga, pero también del resto de Europa. Particularmente en la Europa protestante, enemiga atávica de España. Así, el autor de “Sobre la Leyenda Negra” cita el severo papel que, al respecto de la crisis separatista, viene desempeñando la prensa anglosajona.

España como “elemento exótico”
Publicaba un estudio el Instituto Elcano en el año 2012, en plena crisis económica, que llamaba la atención sobre la visión “negativa y parcial” que la prensa británica y norteamericana venía proyectando sobre España. El New York Times llegó al extremo de publicar una colección de fotografías grotescas en la que se sucedían desahucios, comedores sociales, españoles menesterosos buscando en cubos de basura… y así hasta quince imágenes de un país tercermundista inserto en la Europa del siglo XXI. Iván Vélez recuerda el tratamiento que durante aquellos días se prestó a nuestro país y la vigencia de los prejuicios que lo motivaron “Se sigue viendo a España como un elemento exótico, algo así como la anomalía europea”. Una imagen que vendría condicionada por “un sustrato histórico-cultural, basado en exageraciones y tergiversaciones”. Un sustrato que se dio en llamar Leyenda Negra.

España “añora el retorno a la dictadura” y Rajoy es “franquista”
En los últimos días, y como consecuencia de la crisis separatista, los medios de comunicación ingleses han vuelto a cargar las tintas contra España. Tanto es así que incluso dos diputados de la comisión sobre España del Parlamento británico han elevado una queja a la BBC por el sesgo favorable que la televisión pública británica muestra hacia el movimiento separatista catalán.

La carta del presidente de la comisión, Chris Bryant, y del secretario, Greg Knight, ha sido hecha pública en “The Times”. En ella se denuncia la cobertura de los acontecimientos en España y se lamenta que “no cumple el requisito de la BBC de informar a la audiencia con imparcialidad y sin sesgo”. Según los diputados, resulta “irresponsable” insinuar, como ha hecho la cadena británica, que España “añora el retorno a la dictadura” y que Mariano Rajoy es “franquista”. “La impresión que dejan las informaciones de la BBC es que esto es una batalla entra catalanes de espíritu noble contra derechistas con puño de hierro partidarios de Franco”.

Los viajeros ingleses del XIX describieron una España exótica y “oriental” que aún permanece en el imaginario colectivo; es por eso que no ha de sorprender que incluso la BBC impute a España una pulsión autoritaria: “Lo oriental y lo despótico siempre han ido unidos”, explica Iván Vélez.

Lo cierto es que la BBC preguntó a su audiencia el pasado jueves a través de Twitter si consideraban que, tras la detención de ocho “ministros” catalanes, España se está comportando como un “Estado fascista”.

Otro ejemplo: The Guardian prestó ayer sus páginas al expresident prófugo de la justicia para la publicación del texto “Esto ya no va sólo de Catalunya, va sobre la democracia misma”. En él se critica la “brutal ofensiva judicial para instigar el encarcelamiento masivo y la criminalización de candidatos que promueven ideas políticas”.

Y otro más, el caso de ‘The Late Show’ de la cadena norteamericana CBS. Un espacio de análisis en clave de humor pero muy revelador de un sistema de valores y creencias. El presentador, Stephen Colbert, interpretaba así la historia de España: “Cataluña fue independiente hace mucho tiempo, eran parte del Reino de Aragón, pero en el siglo XV, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla se casaron y unieron sus reinos. Estaban tan emocionados que enviaron a Colón a mostrar a los nativos americanos lo divertido que es formar parte de España. Su regalo: la viruela“.

El eurodiputado español y secretario general del Partido Popular Europeo, Antonio López-Istúriz, reconocía la semana pasada que tras la resaca de las cargas policiales del 1-O -días en los que el Gobierno de España “lo pasó mal”-, los medios internacionales habían adoptado un postura mucho más aséptica. Todos, “con la excepción de la prensa anglosajona”.

ENTREVISTA A JOSEP LAGO
Insultos, escupitajos… el precio de defender a España en la universidad
Rosalina Moreno gaceta.es 8 Noviembre 2017

El coordinador de ‘Jóvenes de Societat Civil Catalana’ relata en La Gaceta la represión que sufren en las facultades catalanas los estudiantes no separatistas que tratan de expresar públicamente una opinión contraria a la independencia, especialmente en la UAB.

Un grupo de universarios dio un paso al frente en mayo de 2015 para dejar claro que “los jóvenes no están por la independencia”. Gestaron Jóvenes de Societat Civil Catalana “para dar voz a los catalanes que no se sienten nacionalistas, denunciar el monopolio que los independentistas pretenden ejercer sobre sobre los sentimientos y las opiniones de catalanes”, algo “especialmente escandaloso sobre los jóvenes”.

¿El coste? Un grupo de radicales nacionalistas los tiene en el punto de mira. En ocasiones les insultan, escupen y dan codazos. Pero, además, se sienten desamparados por la “pasividad” de la rectoría del campus.

Josep Lago, coordinador de Jóvenes de SCC, que además es estudiante de la Universidad Autónoma de Barcelona, relata en La Gaceta este duro panorama que sufren “muchos alumnos, pero desde la Universidad no se toman medidas, sino al contrario”. Revela que a un colectivo creado en exclusiva para expulsar a Jóvenes de SCC de la UAB, la Universidad les cede material y mesas para que hagan estas actividades contra ellos. “Otra evidencia de la complicidad de la Universidad Autónoma de Barcelona con la extrema izquierda nacionalista es que les ha permitido este martes previo a la huelga que se queden a dormir en la Facultad de letras. Esto les permite organizarse fácilmente, levantarse pronto, montar barricadas, cortar autopistas y colocar a los piquetes en diferentes facultades”, denuncia este estudiante de Derecho y ADE, portavoz de la plataforma. Y critica que la Universidad “nunca condene el comportamiento violento y totalitario” de estos individuos.

Forman un grupo robusto presente por todo el territorio catalán. Hay jóvenes de esta entidad en cada comarca y campus universitario.

Hay profesores que han perdido el miedo y están denunciando este ‘acoso’. Por ejemplo, la profesora titular de Medios de Comunicación, Isabel Fernández Alonso, que envió una carta a la rectora, Margarida Arboix, en la que le recordaba que una universidad debe ser neutral y fomentar el debate político desde la serenidad en lugar de azuzar a los alumnos. Fernández ha denunciado la “pasividad” de la universidad ante “las acciones violentas de algunos estudiantes que agreden a otros solo por pensar de manera distinta”. También han alzado la voz Rafael Arenas, de la Facultad de Derecho y expresidente de SCC; o el profesor de Ciencias Políticas Gabriel Colomé, que, entre otros, firmaron en marzo un manifiesto contra la violencia radical en el campus.

SCC ha denunciado ante la Fiscalía las agresiones que sufrieron miembros de esta entidad en una carpa en la UAB en la que radicales “destrozaron” el expositor y quemaron una bandera española. Según explica Josep Lago, “el fiscal Miguel Ángel Aguilar ha imputado ya a 12 ‘antifas’ por coacciones, aunque ellos venden que es por rajar una bandera”.

“Les interesa que parezca que el Estado español es tan represivo que les piden cárcel por rajar lo que ellos llaman ‘un trapo’”, señala el portavoz de Jóvenes de Societat Civil Catalana.

-¿Ycuál es el precio de defender a España en las universidades de la Cataluña de Puigdemont?
A lo largo del curso sufrimos insultos, nos escupen y nos dan codazos. Buscan crear un clima de hostilidad para que desistamos de nuestra labor y callemos, con el objetivo de generar una sensación de homogeneidad para que parezca que todos somos independentistas.

-¿Y quiénes son estos sujetos?
Un grupo de extrema izquierda, nacionalista, con unos 150 componentes.

-¿Cuántos jóvenes hay detrás de Societat Civil Catalana en la Universidad de Barcelona?
Si hablamos de personas activas que quieren dar la cara, teniendo en cuenta el clima de la Universidad, unos 15, pero somos más. Muchísima gente nos apoya en privado. Entre todos los miembros de las universidades sumamos alrededor de 60. Poco a poco se está perdiendo el miedo.

Pese a que haya estas personas violentas que inciden en el funcionamiento normal de la Universidad, poco a poco se está concitando una respuesta de jóvenes contrarios a la independencia y van saliendo iniciativas anónimas.

-¿Por ejemplo?
La de este miércoles. Hay una convocatoria anónima, movida por WhatsApp y Twitter, para concentrarse a las 8.30 delante de las facultades, para hacer presión social y cívica ante los piquetes violentos, y que estos no se salgan con la suya cortándonos el accesos a las aulas.

Habrá huelga contra la aplicación del 155 y el encarcelamientos de los exconsejeros de Puigdemont y ‘Los Jordis’, y la gente está ya harta. En la Universidad Autónoma de Barcelona llevamos cerca de 10 días de huelga en menos de dos meses de clase entre piquetes y “paros generales”. Esto implica que casi dos semanas la universidad ha estado paralizada.

-Recordemos las prácticas de los separatistas para tratar de impedir el paso a la facultad y boicotearles las clases.
Cuando hay huelga ponen piquetes violentos en las entradas de las facultades y entonces nadie entra en clase. Hacen barreras con contenedores, sillas y mesas. Para impedirnos el paso lo que hacen es intimidar. Van encapuchados, muchas veces con palos y así tratan de intimidar.

Cuando intentas traspasarlas te dicen que no puedes. Al preguntar el motivo contestan que porque están movilizándose contra la represión franquista que implica el 155. Esto es un poco más o menos su argumentario, no tienen más. Todo se acaba reduciendo al franquismo.

Los alumnos que consiguen acceder tampoco dan clase porque los piquetes se plantan a las puerta del aula con altavoces o las sirenas de los megáfonos. Y a las puertas de las aulas te llaman esquirol, fascista, que estás en línea con el supuesto Estado franquista, un Estado represor, totalitario. Esa es su argumentario. No tienen otra.

-¿Detrás de qué marcas están estos radicales?
Se organizan bajo las siglas SEPC, que es el sindicato de estudiantes de los denominados ‘países catalanes’. Es un entramado muy grande y se van poniendo diferentes caretas. En ocasiones utilizan otros nombres, como Plataforma Antifascista, un grupo que crearon con el objetivo de expulsar a Joves de SCC de la UAB; o Autónoma Rebel, que es el movimiento que cuando hay huelga corta las carreteras.

En el SEPC se autodenominan falsamente antifascistas y no hacen más que comportarse como fascistas, sin el “anti”.

-¿Y qué hace la Universidad?
En la Universidad nos han comentado que se limitarán a limpiar las pintadas que hay dos veces al año. Ahora está repleta de grafitis. Principalmente son contra el 155. Contra Societat Civil Catalana también hay alguno. Y eso nos hace mucho daño porque quién quiere pertenecer a un colectivo de estudiantes contra el que ponen pintadas en la universidad.

-Por suerte, hay profesores que también han perdido el miedo y denuncian este ‘acoso’.
Sí, cada vez más. La gente, en general, está perdiendo el miedo. Se dan cuenta de que es mejor reivindicar su opinión públicamente antes que permitir que el nacionalismo supremacista se salga con la suya. Y empiezan a organizarse. La movilización de este miércoles es para que más estudiantes pierdan el miedo y hacer presión contra los piquetes que impiden entrar a clase por motivos nacionalistas. Ya no estamos hablando si quiera de una reivindicación social, sino que hay un 50 por ciento de independentistas que mediante estos piquetes impiden al otro cincuenta por ciento no independentista secundar huelgas por motivos nacionalistas.

-Desde la Universidad manifiestan que han mostrado siempre su rechazo radical a cualquier tipo de violencia y a favor de la libre expresión de ideas…
A parte de limpiar las pintadas dos veces al año, no han hecho nada. Todo lo contrario. Dicen públicamente que ellos han trabajado para mejorar la convivencia, pero nunca explican cómo, porque no han trabajado o no han hecho nada. Y, por otra parte, estamos viendo que a este colectivo de antifascistas que actúa contra nosotros la Universidad le cede mesas y carpas.

Estamos teniendo que tragar que a un colectivo que se ha creado para expulsar a Jóvenes de SCC de la UAB, la Universidad les cede material y mesas para que hagan estas actividades contra nosotros. Por ejemplo, este mismo martes han proyectado una película en un cine de la Universidad. Otra evidencia de la complicidad de la Universidad Autónoma de Barcelona con la extrema izquierda nacionalista es que les ha permitido este martes previo a la huelga que se queden a dormir en la Facultad de letras. Esto les permite organizarse facilmente, levantarse pronto, montar barricadas, cortar autopistas y colocar a los piquetes en diferentes facultades. Ciertamente, la Universidad nunca condena el comportamiento violento y totalitario de estas personas.

Como ellos le dan la vuelta a todo se llama algo así como Cultura del odio, como si nosotros fuéramos los que estamos inculcando el odio. Pero es que la Universidad es cómplice. Para que te hagas una idea de lo que sucede aquí: Hace una semana hicimos un acto, con una seguridad brutal por parte de los Mossos de Esquadra. Al final logramos hacerlo. Ese día vinieron tantas personas que no cabían. Había más de 200 personas y alrededor de 50 que se quedaron fuera. Nosotros dijimos de proyectarlo fuera, pero no se nos permitió. En cambio, hoy sí permiten que estén haciendo pintadas a plena luz del día y a cara descubierta, y nadie les ha dicho que lo que están haciendo no se puede hacer.

Al final, estamos viendo que la Universidad es cómplice absolutamente de ellos y que funciona como un engranaje más de todo el movimiento independentista.

-¿La rectora de la Universidad pertenece a alguna plataforma separatista?
No, que yo sepa, pero sí que es muy cercana a todos los movimientos de Iniciativa, que son Podemos básicamente. Por otra parte, ella está o estaba en una comisión de mediación, no sé si todavía sigue, para mediar entre el Govern y Gobierno central, y tiene este posicionamiento ambiguo de unas veces me posiciono a favor y otras en contra según le pueda sacar más rédito a una cosa que a la otra.

Golpe de Estado en Cataluña
La clave del fracaso del Centro Nacional de Inteligencia en Cataluña
Una orden política del Gobierno de Mariano Rajoy obligó a que el CNI se pusiera a disposición de los Mossos despreciando a la Guardia Civil y a la Policía Nacional

Raúl González Zorrilla  latribunadelpaisvasco.com 8 Noviembre 2017

Entre las muchas consecuencias que ha dejado el reciente desafío golpista de los independentistas catalanes, una de las más importantes, por lo que supone de riesgo para la solidez de la legalidad democrática española y de amenaza para la confianza de los ciudanos en sus instituciones, es el absoluto fracaso del CNI de Soraya Sáenz de Santamaría en la gestión del ataque independentista a la integridad territorial de España.

Fuentes del Ejecutivo de Mariano Rajoy que desean permanecer en al anonimato han explicado a La Tribuna del País Vasco que las claves del descalabro de los servicios de información en Cataluña hay que buscarlas en cómo la marca del CNI en esta región ha ninguneado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional a lo largo de los últimos años. Al parecer, una decisión política de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, y de Félix Sanz Roldán, Director del Centro Nacional de Inteligencia, impuso que el CNI primara a los Mossos d’Esquadra como cuerpo policial sobre el que apoyarse a la hora de traducir en hechos concretos (detenciones, operaciones, desmantelamientos de estructuras delictivas, etc.) las investigaciones llevadas a cabo por los servicios de investigación. Hay que tener en cuenta que los agentes del CNI no pueden llevar a cabo por sí mismos las operaciones policiales habituales y, para ello, deben contar con el resto de los cuerpos policiales que son los que culminan las investigaciones de los servicios secretos.

Tanto se ha impulsado desde Madrid la colaboración del CNI con los Mossos d’ Escuadra que la práctica totalidad de las detenciones de terroristas islamistas que se han realizado en Cataluña recientemente han sido efectuadas por la policía autonómica catalana, pero con información servida en bandeja por los servicios secretos.

Incluso la operación policial que desmanteló la célula yihadista responsable de los atentados islamistas que tuvieron lugar el pasado mes de agosto en Barcelona y en Cambrills, con 17 personas asesinadas y casi 200 heridas, se dejó también en manos de los Mossos, que cometieron numerosas irregularidades en la investigación y resolución de la misma, lo que provocó las primeras protestas públicas de colectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que llevaban ya mucho tiempo indignados por el ninguneo al que les sometía el CNI en Cataluña.

La Tribuna del País Vasco también ha podido saber que la lamentable labor de los Mossos en este caso, y el hecho de que se hubiera confiado en este cuerpo policial para una operación de semejante calado, despertó una fuerte sorpresa y un elevado grado de enfado en las poderosas antenas que tanto la CIA estadounidense como el Mossad israelí mantienen en Cataluña (servicios secretos que habían aportado al CNI información relativa a los atentados y clave para detener a los autores de los mismos).

Soraya Sáenz de Santamaría, que como titular del Ministerio de Presidencia es también la responsable última de la labor del CNI, transmitió repetidamente en el Consejo de Ministros del Ejecutivo de Mariano Rajoy una doble información: “No habrá referéndum y no habrá urnas para votar el 1 de octubre” porque, en el imaginario radicalmente equivocado de la vicepresidenta, los Mossos, que tanto y tan bien trabajaban con el CNI, se iban a encargar de prohibir el acceso a los colegios electorales ilegalmente levantados e iban a responsabilizarse también de buscar las urnas. Nada fue así.

Los Mossos, a las órdenes del ya dimitido Josep Lluis Trapero, no solamente no impidieron que se celebrara el referéndum ilegal sino que, en muchos casos, abrieron el paso a los votantes y, del mismo modo, no solo no hallaron el paradero de las urnas que se iban a utilizar en la votación sino que, en no pocos casos, portaron éstas en los coches oficiales.

Cuando el Gobierno comenzó a intuir la traición, una semana antes del 1-O, ya era demasiado tarde. Todo estaba perdido. A pesar de ello, decenas de agentes peinaron la región en busca de las urnas, lógicamente sin ningún resultado, lo que llevó al CNI a cosechar en Cataluña un nuevo fracaso que ya venía precedido de otros muchos: desconocimiento absoluto del golpe de Estado secesionista que se estaba fraguando; ignorancia sobre la ruta política trazada por los independentistas; inutilidad para calibrar el tamaño de la amenaza; incapacidad absoluta para defender con eficacia el orden constitucional en la región y, por si todo esto fuera poco, total ineptitud para descubrir los planes de Carles Puigdemont, y varios de sus consejeros golpistas, tras la suave aplicación del Artículo 155.

Los responsables políticos del CNI guardan silencio, aunque en varios miembros del Gobierno del PP, el sainete que el Centro Nacional de Inteligencia ha interpretado en Cataluña es de los que no se olvidan.
 


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