AGLI Recortes de Prensa   Lunes 13  Noviembre 2017

El difícil retorno a la legalidad (17)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 13 Noviembre 2017

LA HOJA DE RUTA DE RAJOY DE RENDICIÓN ANTE EL INDEPENDENTISMO: CAMBIAR ALGO PARA QUE NO CAMBIE NADA. JULIAN ASSANGE: UN MERCENARIO APÁTRIDA ENEMIGO DE ESPAÑA.

El Gobierno de España está a punto de culminar su traición al Estado de Derecho arrebatando la Instrucción a la Audiencia Nacional y a la jueza Carmen Lamela, que para este Gobierno se ha convertido en Carmen “La mala” por haberse atrevido a encerrar a los golpistas. Para ello cuenta con el Tribunal Supremo, en el cual tiene mayoría el bloque conservador, y con el juez Pablo Llarena que ha dejado en su Auto por escrito su intención de acumular en su Sala todos los casos relativos a los hechos que condujeron al golpe de Estado en Cataluña, aduciendo su interconexión dentro de una hoja de ruta planificada y con los papeles repartidos entre diferentes actores, el Gobierno de la Generalidad, el Parlamento con mayoría de diputados independentistas y las asociaciones civiles separatistas líderes ANC y OMNIUM. Se evidencia que el Gobierno de España jamás tuvo la intención de devolver la legalidad a una autonomía que lleva décadas en manos de separatistas, salvo una corta etapa de un gobierno tripartito liderado por el PSC. La única actuación del PP, que no de los Gobiernos de Aznar ni de Rajoy, fue la de recurrir ante el Tribunal Constitucional algunos artículos del Estatuto de Autonomía que fue aprobado por el Gobierno de la Generalidad presidido por el socialista Pascual Maragall y aprobado en el Congreso de los Diputados con mayoría parlamentaria de las “fuerzas progresistas” y con el apoyo de los nacionalistas, presididas por el PSOE y por José Luís Rodríguez Zapatero.

La actitud del Gobierno de Mariano Rajoy siempre ha sido la de apaciguar a los golpistas, arrastrándose de forma vergonzosa ofreciéndoles una amnistía. Una actitud que he comparado en mis escritos con la parábola del hijo pródigo al que el padre cuando vuelve a casa le perdona todos sus desprecios y el despilfarro de su herencia y le sienta a la mesa con el hermano que lealmente había permanecido en la Hacienda contribuyendo con su trabajo al sostenimiento y crecimiento de la misma. Una de tantas parábolas en la que queda en cuestión el concepto de equidad y de justicia. En este caso, Mariano Rajoy, desde antes de que se consumase la traición con la realización del referéndum ilegal y la posterior declaración unilateral de independencia, había ofrecido como salida la vuelta a la legalidad y que se olvidarían todos los delitos cometidos hasta entonces. Y esa actitud, sigue vigente incluso tras la huida de Carles Puigdemont y cuatro de sus Consejeros y la prisión provisional del resto del Gobierno de la Generalidad decretada por una jueza a la que no pueden influir con sus mezquinas insinuaciones.

Y es que todo ha sido un engaño y además forzado por las circunstancias y no dar la impresión de que su pasividad hasta entonces era premeditada o fruto de una extrema cobardía a la hora de no traicionar su deber de cumplir y hacer cumplir la Ley. Jamás ha sido su intención “molestar” a los independentistas en su feudo nacionalista, ni a esa parte del PSOE, que ahora vuelve a dominar el partido, con la idea de un Estado plurinacional y su intento de hacer un proceso constituyente con una nueva Constitución que certifique la desigualdad entre todos los españoles. Desde el principio, el Gobierno de Mariano Rajoy ha fijado su hoja de ruta en no hacer nada, al menos nada efectivo, para contrarrestar cada acción de deslealtad y desobediencia del Gobierno de la Generalidad, el presidido por Artur Mas y el de ahora de Carles Puigdemont, un Presidente impuesto por las CUP en un vergonzoso chantaje de filibusterismo político de una minoría de ultra izquierda anti sistema y radical, que increíblemente apoya la causa nacionalista en vez de la defensa del proletariado y la lucha social de clases, tan característica de esa ideología, si es que puede otorgársele conceptualmente que dispone de ella.

Mariano Rajoy ni impidió la realización de aquella “consulta” inconstitucional del 9 de noviembre del 2014, oficialmente convocada por el Gobierno de la Generalidad y firmada por Artur Mas, donde solo una directora de colegio se opuso a ceder sus dependencias para esa farsa, y se dispusieron urnas y se votó con total impunidad. Y es que existía realmente un cierto morbo por saber cuál era el equilibrio de fuerzas entre independentistas y aquellos que se abstendrían, lo que llama y en la que pone su esperanza, la “mayoría silenciosa”, que ni es mayoría ni ya es silenciosa, son que se ha atrevido a manifestarse para vergüenza del Gobierno de España cuya estrategia ha pasado por abandonarles a su suerte durante décadas. Y es que sigue siendo un milagro el que aún persista casi la mitad de la sociedad en Cataluña que mantenga un sentimiento de afecto y de pertenencia a España. Y no solo Mariano Rajoy no impidió esa ilegalidad, sino que además, a través de la Fiscalía ha conseguido que los delitos que conllevaban penas de prisión para los principales responsables, Artur Mas, Neus Munté o Francesc Homs, fuesen eliminados y las sentencias quedasen en meras inhabilitaciones para el desempeño de cargos públicos y sufragio pasivo. Solo ahora, a través del Tribunal de Cuentas, se piden responsabilidades económicas por la malversación de fondos públicos en ese proceso que condujo a la consulta ilegal, pero fuera de la vía penal.

Y ahora, con la aplicación “pitiminí” de la intervención de la Autonomía del famoso y denostado artículo 155 de la Constitución, con el cese del Gobierno en pleno de la Generalidad, la disolución del Parlamento autonómico y la convocatoria precipitada de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre (no había otra fecha más cercana tras la imposición del PSOE y CIUDADANOS de convocarlas antes de seis meses), se pretende que los mismos golpistas queden liberados de la prisión decretada por una jueza que no ha considerado ni el contexto ni el entorno, hasta que exista una condena firme, si la hay. Y mientras tanto, puedan presentarse impunemente a esas elecciones y con toda seguridad volver a ser reelegidos como diputados, recuperar la condición de aforados y ocupar cargos en el futuro Gobierno de la Generalidad. Y lo peor es que estarán en una posición de clara ventaja de cara a una negociación de plena autonomía y sobre el futuro “encaje” de la “república” de Cataluña con una cláusula de salvaguardia de un futuro “catalanexit” de España y su incorporación pactada en la UE como miembro de derecho. Algo a lo que también aspiran los nacionalistas vascos.

Y todo gracias a la cobardía manifiesta de un Gobierno que no ha estado nunca a la altura de lo que demandaba este dramático momento de la historia de España. Y también gracias a la actitud mezquina de un PSPS (ese PSOE de Pedro Sánchez) empeñado en destruir España y construir su Estado confederal asimétrico condenado al fracaso y el ahondamiento de la insolidaridad y desigualdad entre los españoles. Una imperdonable traición que se consumará porque ya no existe ese sentimiento de orgullo y de pertenencia al pueblo español. Simplemente ha dejado de existir como tal y solo de forma fugaz se expresa en los escasos acontecimientos deportivos, donde algunos ya ni se atreven a “molestar” y dejan de llevar banderas y se refugian en sus propias banderas. Esa es la cobardía de quienes en el fondo solo se tienen a sí mismos como patria y que no dudan en escamotear al fisco sus millonarios ingresos en paraísos fiscales.

Solo faltaba que en este esperpento nacional apareciesen personajillos de todo pelaje y condición para aportar su excrecencias mentales como las auténticas humanas que son, de forma mercenaria eso sí, como ese apátrida traidor Julián Assange, refugiado en una embajada en Londres, sin libertad de movimientos, que se atreve a apoyar el movimiento independentista catalán y atacar a España y a los españoles. Y es verdad que no ofende quien quiere, sino quien puede. Y él no puede por mucho que vomite falsas acusaciones desde su refugio cloaca. ¿No hay nadie que sea capaz de detener y juzgar a esta escoria de la sociedad?

¡Que pasen un buen día!

Una Justicia simbólica
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 13 Noviembre 2017

CUANDO la gente deje de reírse de la cobardía de Forcadell, empezará a llorar ante la cobardía, teñida de idiocia y ferocidad gramaticida del auto del juez Llarena: para unos, de mucho llanto; para otros, de mucha pena. Partamos de la cobardía: recibir a la golpista Forcadell y sus cómplices con la frase "Tranquilos, que esto no es la Audiencia Nacional", es para que los jueces decentes le peguen fuego al Tribunal Supremo. Es como decirles a los golpistas: tranquilos que yo también soy un político, un poquillo delincuente. Y como los del Supremo nacen jueces pero se abueyan al herrarlos la ganadería política que los coloca, sería mejor que renunciasen a decirse lo que sus haceres y quehaceres niegan: que aún son jueces. Politicastros y gracias.

El arma del delito es esta frase gramaticida que señalaba ayer Arcadi: "En todo caso, lo que se evalúa es el riesgo de reiteración en ese comportamiento [delictivo], lo que debe hacerse considerando que el devenir político más próximo y cercano pudiera propiciar la persistencia en la actuación fuera del marco constitucional y transformar la próxima legislatura, en un ilegal proceso constituyente. En todo caso, todos los querellados, no es que hayan asumido [solo] la intervención derivada de la aplicación del artículo 155 de la CE, sino que han manifestado que, o bien renuncian a la actividad política futura o, los que desean seguir ejerciéndola, lo harán renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional".

Cuando alguien escribe tan mal y se esconde tan torpemente, o no sabe redactar, en cuyo caso no debería ser juez, o no sabe esconderse, en cuyo caso no vale para político, salvo portavoz del Gobierno. Lo diré en español, para que se entienda: Isabel Pantoja fue a la cárcel año y medio por lavar un millón de euros, dada la alarma social que, según un juez de Málaga, producía su libertad. En cambio, la Tejerell da un golpe de Estado en su Parlamento, proclama la República Catalana, malversa miles de millones de euros, hunde Cataluña, humilla a España y basta que diga -o le digan- que lo dio simbólicamente, y con 150.000 euros de fianza, que paga la trama golpista, a la calle. Es peor este autogolpe de la legalidad española, perpetrado por una Justicia sólo simbólica y que se burla de la ley, que el golpe mismo. Me parece.

Izquierda y separatismo: las 4 trampas de una alianza contra natura
Los autores analizan las causas por las que gran parte de la izquierda se muestra tan comprensiva con el nacionalismo, aunque sea supremacista, insolidario o de derechas.
Alberto G. Ibáñez / Ramón Marcos Allo elespanol 13 Noviembre 2017

Hace algunas semanas Alfonso Guerra recordaba algo bastante obvio: que ser nacionalista y ser de izquierdas es incompatible. Ya en diciembre de 2014, Jürgen Habermas, reputado filósofo y faro intelectual de la izquierda europea, había equiparado a los nacionalismos de Cataluña, Escocia y Flandes con el movimiento del Frente Nacional francés de Marine Le Pen. Sin embargo, el separatismo catalán (asesorado por consultores de ficha elevada) ha logrado crear un relato exitoso tanto en España como en Europa que presenta a Cataluña como una nación de larga historia (más que España), injustamente oprimida, de autogobierno muy limitado, víctima del gobierno español dictatorial y ladrón (“España nos roba”). Un discurso basado en falsedades, pero que ha logrado convencer a muchos.

De hecho, gran parte de la izquierda se ha venido mostrando muy comprensiva y complaciente con el fenómeno nacionalista, con una sola condición: que no sea español. Francisco Frutos, exsecretario general del PCE y catalán, denunciaba recientemente que “Podemos ha sido el palanganero del independentismo en Cataluña”. Y en términos más generales la izquierda no ha tenido problemas para gobernar con la derecha nacionalista catalana o vasca, aunque sí y mucho con la derecha que representaría el PP. Y eso que la nacionalista sería en principio doblemente reaccionaria al proteger no solo a las élites económicas sino a los territorios más ricos, provocando así una doble desigualdad.

Del mismo modo, mientras se alentaba una determinada memoria histórica, se olvidaba la colaboración del PNV con el nazismo y el fascismo italianos, o que el nacionalismo vasco y catalán traicionaran al Frente Popular durante la Guerra Civil a pesar de que éste había indultado a Companys y sus cómplices y restablecido la autonomía catalana en 1936.

El secreto de esta colaboración entre especies opuestas vendría de cuatro trampas conceptuales que el separatismo ha sembrado para que la izquierda pique el anzuelo; y vaya si ha picado. La primera trampa es la del “derecho a decidir”. Se trata de un mero truco de hábil trilero utilizado por el separatismo para esconder el concepto “autodeterminación” que causaba más rechazo. Nunca han creído en ello. Es un mero instrumento para ampliar su base social o de complicidad.

Mientras se hablaba de participación y derechos, se ponían en marcha estrategias para forzar al no-nacionalista a elegir entre adaptación o exilio, reduciendo así el número de discrepantes. Nunca ha habido la más mínima intención del separatismo de aceptar un resultado democrático adverso. Llegado el caso se cuestionarían los resultados o se propondría repetirlo hasta conseguir cambiarlo. Hay pruebas de ello: la reacción frente al ilegal referéndum del 1 de octubre, lleno de irregularidades, cuyos resultados no han sido reconocidos por ningún observador internacional; o la reacción ante las últimas elecciones autonómicas, planteadas por ellos mismos como plebiscitarias, que perdieron por número de votos. Pero es que además el derecho a decidir lo reclaman los territorios más ricos. Sería como si la izquierda apoyara que las empresas del IBEX 35 decidieran en referéndum sus propias reglas, cuántos impuestos van a pagar ellos y cuántos deben pagar el resto.

La segunda trampa es una visión mágica y sesgada del diálogo: el “conflicto” (que ellos mismos han creado) se resolvería negociando un nuevo pacto, y si este no se logra sería culpa exclusivamente de la derecha española. En realidad, diálogo ha habido siempre, comenzó durante la Transición, y nadie puede acusar ni a la derecha ni a la izquierda de entonces de falta de cintura política o flexibilidad. Al contrario, el resultado fue uno de los Estados más descentralizados del mundo, ampliado año a año vía negociación de Presupuestos o pacto de investidura. Lo que se ha dado es una violación y una deslealtad a ese pacto constitucional por parte del nacionalismo.

De llegar a un nuevo pacto permanente con el Estado (incluso admitiendo el cupo catalán), los separatistas se arriesgarían a perder lo único que en realidad les importa; el poder. El votante nacionalista empezaría a exigirles responsabilidades de su gestión (no valdría ya acudir al chivo expiatorio de "la culpa es de Madrid") e incluso podría elegir otras opciones no nacionalistas que plantearan mejores fórmulas para mejorar su calidad de vida.

La tercera trampa-ficción es asumir que apoyando el separatismo se defienden derechos humanos y sociales. Es todo lo contrario, el separatismo conculca diariamente los derechos de la gente que no piensa como ellos. Una izquierda anti-sistema y anti-casta en el resto de España apoya al sistema y a la casta separatista, la más nepotista, corrupta (ningún otro lugar de España ha estado 23 años bajo el gobierno de una familia corrupta, como la de los Pujol, aparte de las otras sagas del 3%) y despótica de todas, cuyo objetivo es simplemente mantenerse en el poder ad eternum, sin alternancia.

Una fracción muy amplia de la izquierda está apoyando un sistema xenófobo y supremacista, que opera como una verdadera religión laica, con un control férreo de la sociedad, desde la escuela hasta los medios de comunicación, con medios de manipulación social propios de las épocas más oscuras de Europa y no de un sistema democrático.

Romper un país con 500 años no es un proceso sencillo, amable y sin costes. ¿Quién lleva sonriendo en Cataluña los últimos años? Solo una parte y no precisamente los más desfavorecidos. No los miles de ciudadanos que hacen periódicamente las maletas porque no aguantan más, no los niños a los que se prohíbe hablar castellano incluso en el patio, no los comerciantes a los que se priva de rotular en castellano, no los que reciben insultos por no ser o pensar en clave nacionalista, no los condenados al silencio para poder sobrevivir.

De todas las regiones de Europa con lengua propia solo Cataluña excluye totalmente a la lengua del Estado como lengua vehicular del sistema educativo. ¿Consecuencias? Unos resultados educativos pésimos, de acuerdo a la evaluación PISA, y el deterioro de un instrumento cultural-económico de enorme importancia: la segunda lengua más hablada del mundo. Y todo esto afecta más negativamente a los más desfavorecidos.

La cuarta trampa, asumida más recientemente, es aceptar la engañosa tesis de que España no es un régimen democrático de derecho en el que impere la separación de poderes, sino una especie de régimen postfranquista, donde el Gobierno nacional actúa con violencia y sin respeto de los derechos fundamentales.

El apoyo a esta tesis es muy grave, no sólo por su radical falsedad, sino también porque sirve para blanquear la estrategia impulsada desde las instituciones separatistas que persigue desacreditar internacionalmente a España para facilitar espuriamente el acceso a la independencia siguiendo la llamada vía Kosovo. Una estrategia organizada, sistemática y violenta -la violencia no es sólo cometer delitos de sangre- para imponer la voluntad de una minoría sobre una mayoría silenciada, causando graves daños psicológicos, morales, económicos y sociales. Acciones que, de consumarse del todo, podrían ser encuadradas sin demasiado esfuerzo entre los crímenes contra la humanidad. De hecho, la izquierda española no tiene muchas dificultades en identificar a movimientos de corte parecido en Italia (la Lega Norte), como ultraderecha xenófoba. Se ve que se asume que España sigue siendo diferente.

Y mientras la izquierda, más aún en Cataluña, anda enredada en esas trampas y contradicciones internas, el separatismo impone su propia agenda (más privilegios para los territorios ricos y romper el país) sobre la protección de la igualdad y de los desfavorecidos o la garantía del sistema de prestaciones públicas, que pasan a un segundo plano. De esta manera se pone en peligro la supervivencia del Estado de bienestar y de todas las demás políticas de solidaridad.

Solo cabe esperar que estemos todavía a tiempo de que el encantamiento se rompa, y la izquierda despierte de la pócima que ha ingerido. Porque España necesita a una izquierda, pero una de verdad, que tenga el coraje y la honestidad intelectual de defender auténticamente la igualdad y el equilibrio entre territorios, y a las verdaderas víctimas del proceso, en lugar de servir de felpudo a los pirómanos que han provocado el fuego.

*** Alberto G. Ibáñez y Ramón Marcos Allo son los coordinadores del libro colectivo 'A favor de España: el coste de la ruptura'.

La lengua del Estado
Nota del Editor 13 Noviembre 2017

La lengua de España es el español. Eso de lengua del Estado no tiene actualmente sentido puesto que muchos procedimientos del "estado" se ejecutan exclusivamente en alguna lengua regional.

El español y los derechos humanos y constitucionales de los ciudadanos español hablantes son sistemáticamente conculcados en todas las regiones de España donde el español es lengua impropia, por ser lengua propia la lengua regional.

En cuanto a eso de que España necesita una izquierda, a estas alturas de la película, no tiene sentido. Eso de derechas e izquierdas ya pasó, a pesar de que aún quedan muchos creyentes anclados en la vieja izquierda peleando en el quinto frente de la guerra civil, de donde extraen importantes botines.

España
Caza a los «españolistas» en Cataluña a través de Telegram
Los CDR catalanes, además de las protestas, organizan comités a nivel de barrio para «señalar» a ciudadanos no independentistas.
J.M.Zuloaga. Madrid. larazon 13 Noviembre 2017

Los Comités de Defensa de la República (CDR) catalanes utilizan la red Telegram (y se investiga si otras similares) para «denunciar», desde el nivel de barrio, con nombres y apellidos, dirección y teléfono, a las personas que «contrarias» al independentismo, a los «españolistas», según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto.

De momento, este tipo de acciones, muy al estilo de los soviets comunistas, no ha implicado violencia, sino que es una expresión más de la actividad de los «comités». En cualquier momento pueden pasar a la «acción directa» sobre esas personas.

Los CDR (igual denominación de los que actúan en Cuba, que en este caso defienden la «revolución») se constituyeron a partir de los Comités de Defensa del Referéndum, tal y como adelantó este periódico. En la actualidad, según reconocen en las redes sociales, son 230, pero el 4 de este mes eran, también según datos propios, 172. Su número crece a gran velocidad ya que están controlados en gran parte por la CUP. «Algo se está generando en ese mundo y no tardaremos en conocer su alcance», según expertos en la materia.

Sus primeras apariciones se produjeron durante las concentraciones que siguieron a la «proclamación» de la república por el Parlamento catalán. Están integrados por colectivos de activistas y vecinos de la extrema izquierda independentista y de otros sectores; han logrado implantarse por toda Cataluña, tal y como se refleja en los mapas que publican en las redes.

Según los expertos consultados, durante la pasada jornada de huelga general, fueron los más activos y los que protagonizaron más de medio centenar de cortes de carreteras y vías de ferrocarril, que tantos problemas provocaron a decenas de miles de ciudadanos. Lo hicieron de forma coordinada, lo que conlleva que «estamos ante algo que ya es una realidad preocupante».

Cada día que pasa, ganan protagonismo en el mundo separatista. A base de colectivos locales, descentralizados y de actuación asamblearia, con una destacada influencia de la izquierda independentista, practican el «comunismo puro y duro», agregan .

De momento, se limitan a la «resistencia pasiva» no violenta, pero todo puede cambiar en función de lo que ocurra en Cataluña en los próximos meses.

Quienes controlan los CDR, les quieren dar una imagen de espontaneidad, auto organización y «asamblearismo». La presencia de la CUP, que se hizo patente en la inmovilización de trenes en la Estación de Sants, en Barcelona y en otros muchos cortes de circulación por carretera y ferroviaria, es vital para el funcionamiento y extensión de los CDR.

De hecho, la CUP no oculta su voluntad de dirigirlos e integrarlos, no de forma «oficial» y visible, en todo su entramado. Además de controlar a los ciudadanos no separatistas, participar en huelgas y manifestaciones, los CDR están en un proceso de definición de objetivos y actuaciones.

Aunque pueda sonar arcaico, toman como ejemplo algo que se fundó en la década de los sesenta en Cuba. Los CDR tenían como función tareas de vigilancia colectiva frente a la injerencia externa y los actos de desestabilización del régimen comunista. Hoy en día, es una de las más influyentes organizaciones del entramado «revolucionario» ya que su «vigilancia» no alcanza sólo a los disidentes, casa por casa, sino a todos los aspectos de la vida ciudadana.

Los CDR cubanos, como los que se están formando en Cataluña, nacen en los barrios y obtienen información de las actividades de todos los ciudadanos; es decir, realizan una vigilancia del tipo de comisariado político. En el último encuentro celebrado por los CDR catalanes en Manlleu, el pasado 4 de noviembre, anunciaban que daban por «cerrada nuestra estructura organizativa y operativa después de un proceso de consolidación que hemos querido que sea rápido pero eficaz».

«No tardarán en llegar a los 300. Son los que organizan las acciones no “lúdico-festivas”, que quedan para la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium. Por eso pueden ser el germen de algo», advierten los expertos.

«Con la consolidación –decían entonces– de la red de vecinos y vecinas que hicieron posible la celebración del referéndum del 1 de octubre, estamos preparados y preparadas para defender la República de forma pacífica pero contundente. Por todo esto llamamos a la población a participar de forma activa en los Comités de Defensa de la República de su municipio. Ante el golpe de Estado que estamos viviendo, ahora más que nunca, necesitamos romper con esta falsa normalidad: paremos el país».

La atroz pesadilla de Paracuellos
Cientos de presos fueron sacados de las cárceles de Madrid el 7 de noviembre de 1936 con un destino concreto: ser fusilados y arrojados a fosas comunes.
José María Zavala. larazon 13 Noviembre 2017

Félix Schlayer, encargado de Negocios de la Embajada noruega en Madrid, recorrió con la mirada los casi trescientos metros de zanja que iban del castillo de Aldovea al río Henares. Montones de tierra recién removida asomaban por el inmenso socavón como queriendo ocultar algo. Schlayer se acercó un poco más. Enseguida percibió el olor fétido que le llegaba desde el fondo de aquel tenebroso mausoleo. Cogió una pala y empezó a sacudir la superficie. Notó que la herramienta tropezaba con algún objeto: era una mano. Excavó ligeramente y descubrió el cadáver de un militar con el uniforme fangoso salpicado de cuajarones de sangre coagulada. Sintió náuseas y quiso no haber estado allí jamás. Pero era demasiado tarde. Poco después atisbó un par de botas que sobresalían de otro montículo unos metros más allá, y distinguió algo más lejos lo que parecían ser brazos y piernas. Los enterradores habían disimulado la carnicería echando únicamente una fina capa de tierra.

Aquel antiguo canal de irrigación excavado antes de la guerra, al que los lugareños conocían como el «caz», había sido el motivo que atrajo allí a los asesinos el 8 de noviembre de 1936, hace ahora ochenta y un años. Preparar una fosa de aquellas dimensiones habría requerido el esfuerzo denodado de una treintena de hombres durante un día entero.

Autobuses de dos pisos
¿Qué sucedió? Fue una pesadilla atroz. Pedro Díaz Currinche, natural del pueblo madrileño de Torrejón de Ardoz, era pastor y tenía entonces dieciséis años. Aquella mañana cuidaba de su rebaño de ovejas junto al río y se sorprendió al ver llegar tres autobuses de dos pisos.

Años después, relataba al hispanista Ian Gibson cómo enseguida bajaron de ellos muchos hombres con las manos atadas a la espalda, siendo conducidos por milicianos armados hasta el borde mismo del canal. Los milicianos abrieron fuego y arrojaron los cadáveres a la zanja. Esa misma tarde, sobre las cuatro, llegaron más autobuses y se repitió la macabra operación. Llevaron hasta allí 414 presos sacados de la cárcel. Iban en grupos de diez, maniatados por parejas. Al descender de los autobuses, fueron despojados de sus objetos personales, conscientes de la suerte que les aguardaba.

Algunos, malheridos, se removían luego en la zanja tras recibir la descarga, implorando a sus asesinos que les diesen el «tiro de gracia». Entonces, sucedió algo terrible: los milicianos empezaron a echar paletadas de tierra sobre los moribundos, hasta enterrarlos vivos. A continuación, les tocó el turno a los diez siguientes, y así sucesivamente, hasta que no quedó ni uno solo con vida.

El diplomático Schlayer advirtió de las matanzas a un joven de veintiún años, que acababa de ser nombrado consejero de Orden Público. Era Santiago Carrillo Solares. Tras entrevistarse con él, Schlayer no exoneró a Carrillo de su responsabilidad en los asesinatos en masa cometidos horas después: «También durante esa noche y al día siguiente –advertía– las sacas de presos continuaron sin que Carrillo y Miaja se sintiesen obligados a intervenir. Y no podían apelar ya a la ignorancia, puesto que a ambos les habíamos informado debidamente».

El procedimiento era maquiavélico: los sicarios Andrés Urresola o Agapito Sainz se presentaban en la prisión con una «orden de libertad» firmada de puño y letra por Serrano Poncela, lugarteniente de Carrillo, pero después esos reclusos eran fusilados sin conmiseración. Entretanto, al frente de la Consejería de Orden Público, Carrillo supervisaba la criminal represión contra la Quinta Columna y los presos políticos de las cárceles. En Madrid, el aniquilamiento empezó el 7 de noviembre. Hacia las cuatro de la madrugada, las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia llegaron a la cárcel de San Antón y realizaron una saca de unos doscientos hombres. Fue la misma que vio con sus propios ojos el alcalde de Paracuellos del Jarama, Ricardo Aresté Yebes, cuando, sobre las ocho de la mañana, tres autobuses de dos pisos aparcaron en la llanura que se extendía al pie del altozano en cuya cumbre, a un kilómetro escaso en línea recta, se asentaba el pueblo.

Carrillo fue al menos cómplice de las masacres, pues nada hizo parar evitarlas. Nadie en su sano juicio puede creer que no tuviese la menor noticia de que centenares de presos eran sacados de las cárceles y fusilados luego en Paracuellos o Torrejón de Ardoz.

¿Cómo fue posible que un solo hombre –Melchor Rodríguez–acabase con los crímenes recién nombrado inspector general de Prisiones y que Carrillo, con más poder e influencia que él, no estuviese al corriente de lo que sucedía en su propia jurisdicción?


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Los miserables

Fernando Paz gaceta.es 13 Noviembre 2017

El impagable espectáculo al que estamos asistiendo estos días no es fruto de azar alguno, como casi ninguna de las cosas que suceden en este universo en el que atribuimos a la casualidad aquello de lo que ignoramos las causas.

Así que el vil comportamiento de quienes han dirigido el proceso hacia la pretendida independencia de Cataluña tiene muy poco de azar y todo de lógica.

A la huida de Puigdemont solo le ha faltado la ruta por el alcantarillado de Barcelona que protagonizó Dencás en 1934, un hábitat que parecía conocer bien; como él, ha abandonado a los suyos mientras se ponía a buen recaudo; y, también como Dencás, ha escapado a su particular Meca.

La de Dencás –autodefinido como “nacional-socialista”- fue la Italia de Mussolini, y la de Puigdemont esa Bélgica que acoge terroristas etarras con exquisita pulcritud, y yihadistas que no pueden ser molestados a partir de las nueve de la noche. Esa Bélgica que aún acuna sus noches de insomnio con las sombras de la leyenda negra española, y con su ministro de Interior de adelantado de la nueva república catalana independiente. La Bélgica genocida de aquel rey Leopoldo que despreciaba a la “gentecilla” sobre la que reinaba, y a la que solo su capitalidad de la UE salva de ser un Estado fallido en pleno corazón de Europa.

Pero con Puigdemont el desfile no había hecho más que empezar. Por la pasarela aún habrían de contonearse Ada Colau con los dodotis calados, Rufián con Manolo Escobar a todo trapo en el cassette del Seat Panda y, refulgente en el firmamento estelado, Carme -“ni un paso atrás”- Forcadell jurándole amor eterno a la Constitución.

A nadie extrañará después de verles votar en el “Parlament” con la gallardía que da el esconder la propia opinión para no arrostrar las consecuencias derivadas, pareja a la de aquel “conseller” valleinclanesco dispuesto a entregar la vida por la patria, pero no la cuenta corriente.

En fin, que ni parece que vayan a detenerse ante ninguna indignidad, ni que haya sima que les sea inasequible. La catadura moral de esta caterva no merece más comentario.

La vileza, empero, no muere a orillas del Ebro. Al contrario, ya se extiende por toda la península, cubriendo España con el hedor de un cadáver: el de este sistema.

Los mensajes de la casta durante estas semanas –desde Borrell hasta Dastis- son inequívocos: van a premiar a los golpistas con una reforma de la Constitución a modo. Y las noticias que trascienden desde el foro no son mejores, no pueden serlo, convertidos los tribunales en correa de transmisión de un gobierno agazapado tras las togas. El barrunto de que el Supremo hará su trabajo a conveniencia es, hoy, algo más que una sospecha.

La aplicación del 155 por el gobierno no se ha traducido más que en la convocatoria de unas elecciones absurdas, de las que nada bueno va a salir, todo lo más un tripartito de izquierdas, fuertemente escorado hacia el secesionismo. Ese gobierno, de producirse, entre ERC, el PCS y Podemos, no planteará la cuestión de la separación, pero bajo su mandato seguirá creciendo el secesionismo en el corazón de los catalanes envenenados por la propina de unos años más de odio a España.

A la casta le trae sin cuidado. Cuando llegue el día, atribuirán a la inevitabilidad la destrucción de España. Que a ellos lo que les importa es salvar el pacto que nos ha traído al borde del abismo. El pacto por el que el nacionalismo ha sido piedra angular del sistema. Por eso, en lo que están ahora es en sacar a los golpistas de la cárcel y, si puede ser, que las elecciones vayan como Dios manda.

Pues el gobierno, y el con él la casta toda, no tiene otra intención que volver al 5 de septiembre. A esas cotas de indignidad hemos llegado.

Frenemos el próximo golpe
José García Domínguez Libertad Digital 13 Noviembre 2017

Tan rápido y ejemplar, el adecuado progreso experimentado por Carme Forcadell en su proceso de reeducación democrática, unos avances civilizatorios que ponen de manifiesto la función pedagógica de la cárcel, viene a certificar que el miedo funciona. De hecho, es lo único que funciona ante cuadros crónicos de fanatismo ideológico agudo como los que presentan los reos catalanistas ahora bajo tutela de la Justicia. De ahí que ejemplos como los de Forcadell o el del Jordi mudo, ese Cuixart desaparecido en combate tras su ingreso en prisión, muestren a las claras que esa vía, la de los barrotes, es en la que ahora deberíamos profundizar si lo que se desea es llegar a una solución definitiva del problema catalán. Siempre con la debida salvaguardia, huelga decirlo, de los derechos y garantías que en todo Estado de Derecho amparan a las personas sometidas a procesos judiciales. Entre otras razones, el no renunciar bajo ningún concepto a severos correctivos carcelarios, sino todo lo contrario, se antoja la estrategia más adecuada porque no es cierto, contra lo que se ha convertido en un lugar común indiscutido, que el independentismo haya sufrido un crecimiento exponencial en los últimos años, pasando de representar en torno al 20% de las voluntades a cotas, las actuales, que rondan la mitad del censo electoral. Porque no se ha producido una conversión masiva al separatismo de la noche a la mañana. Esas cosas, y los sociólogos lo saben bien, no pasan en ninguna parte. Y en Cataluña tampoco.

Lo que ocurre es que aquí, en Cataluña, siempre ha habido, más o menos, un 50% de independentistas. Siempre. La diferencia reside en que una gran parte de ellos, los que votaron a la coalición CiU durante casi 40 años seguidos, eran eso que podríamos llamar separatistas sentimentales. Soñaban con la independencia del mismo modo que un niño puede soñar con un tren cargado de juguetes: deseándolo con todas sus fuerzas pero, al tiempo, sabiendo que nunca va a llegar. Hasta que, 2012, Artur Mas se les apareció disfrazado de Moisés y les aseguró que sí, que era posible y que habría montañas de juguetes gratis para todos. No es que ahora, pues, haya más independentistas que hace 20 años, lo que ahora hay en más independentistas infantiles que hace 20 años, muchísimos más. Y eso conviene saberlo. En Cataluña, y como mínimo en el intervalo de un par de generaciones, no va a haber una reducción significativa del número de separatistas. Al igual que en Estados Unidos, y pese a los muchísimos esfuerzos del Gobierno federal a lo largo de décadas, el porcentaje de supremacistas blancos en los Estados del Sur se ha mantenido estable grosso modo desde la abolición de las leyes de segregación racial. De ahí que el apaciguamiento, la política a la que mucho más pronto que tarde querrán volver PP y PSOE, sea un camino que, como ya se demostró de sobras en las vísperas de esta grotesca carlistada, no conduce a ninguna parte. Ahora mismo, en las aulas de las escuelas de la Generalitat, esas aulas donde se explica a niños de cinco años que en Cataluña hay presos políticos, están aprendiendo sus primeras letras el próximo Junqueras y el futuro alter ego de Puigdemont.

Y por eso los legisladores de nuestra democracia tienen la imperiosa obligación, el imperativo perentorio e inexcusable, de adelantarse a la próxima intentona golpista de los catalanistas. Y de hacerlo bajo la inspiración de esa grata evidencia antropológica que Forcadell ha venido a ratificar en los últimos días, la de que el miedo funciona. Urge, pues, una iniciativa en el Congreso de los Diputados para prohibir por ley los indultos gubernativos en los casos de convictos que cumplan pena por los delitos de sedición o de rebelión. Alternativamente, cabría proponer una modificación del Código Penal para que en esos dos supuestos, los de sedición y rebelión, la ley exigiera de forma expresa el cumplimiento íntegro de las penas. Y esa iniciativa en las Cortes no la puede promover nadie más que el grupo parlamentario de Ciudadanos. Es sabido que en España, como en cualquier país democrático y civilizado, las leyes no pueden tener carácter retroactivo. No se trataría, entonces, de perseguir venganza alguna contra Junqueras, Puigdemont y compañía, sino de asegurarnos de que el próximo Tejero con barretina se lo vaya a tener que pensar mil veces antes de repetir la machada chulesca y testicular del Payés Errante. Frenemos el próximo golpe. Pero ya.

Juicio al final de la escapada
Clemente Polo.  latribunadelpaisvasco.com 13 Noviembre 2017

Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico Universidad Autónoma de Barcelona

Puigdemont, tras votar en el Parlament el pasado 27 de octubre la resolución de Junts pel Sí y CUP que declaraba constituido el “estado independiente en forma de república”, se reunió con sus consejeros en el Palau de la Generalitat para fijar la estrategia a seguir una vez que fueran previsiblemente cesados por el Gobierno español, como así ocurrió pocas horas después. Nada trascendió de lo allí tratado. El líder secesionista, antes de salir por la puerta de servicio, no tuvo siquiera la gallardía de salir al balcón para arriar la bandera española, como sí hicieron los alcaldes de Sabadell y Gerona esa tarde, y saludar a los seguidores que se habían congregado en la Plaza de San Jaime para festejar tan fausto acontecimiento. No en vano habían pasado 83 años desde que su predecesor Companys declarase el Estado Catalán de la República Federal Española, un invento que duró 11 horas.

Volando voy, volando vengo
Después de visitar Gerona, Puigdemont reapareció en Bruselas donde el martes convocó una rueda de prensa para explicar el motivo de su viaje al corazón de la UE: denunciar la falta de democracia en España. Quien sin ningún recato se había saltado todas las reglas democráticas en Cataluña durante dos años, leyó una declaración en la que cuestionaba la división de poderes, presentaba al Estado como una feroz maquinaria represiva, y dejaba caer que no volverá hasta obtener garantías de que tendrá un juicio justo. Argumentos que caían por su propio peso porque mientras difundía Puigdemont sus infundios en francés, catalán y castellano, Junqueras y el resto de líderes secesionistas anunciaban que concurrirán a las elecciones autonómicas convocadas por el Gobierno el 21-D. Quizá la mejor réplica al cinismo del nada honorable expresidente se la dieron Michel, primer ministro belga, que le recordó su condición de mero ciudadano europeo, y Peeters, viceprimer ministro, que le reprochó que “cuando se pide la independencia, más vale quedarse cerca de su pueblo”.

Pocas horas después, la juez Lamela citaba al expresidente y miembros de su gobierno a comparecer en la Audiencia Nacional (AN) el 2 y 3 de noviembre para responder de los delitos de rebelión o sedición y malversación de caudales públicos. Además, la instructora les dio un plazo de tres días para depositar una fianza de 6.207.450 euros y evitar el embargo de sus bienes. Se acabó el tiempo de las mofas en el Parlament y llegó la hora de responder ante los jueces de los delitos que se les imputan. Dos de los consejeros que le acompañaron a Bruselas, Forn y Borràs, regresaron para comparecer en la AN, no así Puigdemont y los exconsejeros Comín, Ponsatí, Puig y Serret que pretenden declarar en Bélgica y quieren obligar a la juez a dictar una euroorden de detención. El propósito evidente de Puigdemont es alargar la tensión y aprovechar su estancia en Bruselas –por cierto, se debería investigar quién abona las facturas– para seguir cuestionando la democracia española. Todo vale para este presunto delincuente que considerándose todavía presidente del ‘legítimo’ gobierno de Cataluña no tiene inconveniente en postularse para encabezar las listas de su partido el 21-D.

Golpe a nuestra democracia
Comprendo que Puigdemont y sus consejeros consideren excesivas las penas aparejadas con los delitos de secesión (entre 4 y 15 años) y rebelión (entre 15 a 30 años). A nadie le gusta la perspectiva de pasar tanto tiempo entre rejas. Ahora bien, ¿qué otra cosa podían esperar quienes de manera reiterada han promovido resoluciones y leyes en el Parlament de Cataluña encaminadas a constituir un estado independiente, contraviniendo abiertamente la Constitución y las sentencias del Tribunal Constitucional? Y, ¿qué podía hacer el Estado después de que el 27 de octubre aprobaran una última resolución donde afirmaban “constituimos la República catalana, como estado independiente y soberano”? ¿Acaso esperaban que el Estado continuara pagándoles el sueldo y riéndoles sus gracietas? La auténtica anomalía democrática habría sido que el Rey, el Gobierno y el Senado no hubieran reaccionado ante “un inaceptable intento de secesión”.

Por mucho que se empeñe Puigdemont en desacreditar nuestra democracia, lo cierto es que ningún Estado democrático contempla su posible ruptura y todos los ordenamientos constitucionales prevén elevadas penas para los delitos de insurrección, traición, rebelión o sedición. Los Estados de la UE, a los que Puigdemont apela cínicamente, no habrían sido tan comprensivos como el Gobierno español en caso de haberse producirse un desafío similar en algún departamento, región autónoma o estado. Todos los Estados democráticos, sin excepción, exigen lealtad a la Constitución, considerada “la ley suprema del país” y los delitos de insurrección, traición, rebelión, cohecho u otros delitos y faltas graves son motivo suficiente para destituir a los representantes de los ciudadanos e inhabilitarlos para el ejercicio de cargos públicos.

Nada hay de anómalo o extraordinario en la destitución de Puigdemont y sus consejeros ni en el encarcelamiento de los líderes de la ANC y Òmnium unas semanas antes. Quienes se sorprenden de que la juez enviara a los ocho exconsejeros a la cárcel el 2 de noviembre quizá no han leído el auto motivado de 19 folios en los que Lamela explica por qué “la medida de prisión provisional es pertinente y proporcionada”, tras examinar las actividades desplegadas ) durante varios años por los miembros del gobierno de la Generalitat coordinadamente con los partidos (ERC, CDC-PDE-Cat y CUP) y las asociaciones secesionistas (ANC, Òmnium y AMI, la gravedad de los delitos que se les achcan, y la determinación de los encarcelados de seguir delinquiendo. Por cierto, en la orden de detención cursada el 3 de noviembre contra Puigdemont y los cuatro exconsejeros huidos, la juez les imputa también los delitos de desobediencia y prevaricación. Estamos a la espera de que un juez belga decida su futuro inmediato.

La ‘izquierda’ nacionalista
El PSC calificó en un comunicado de desproporcionada la medida cautelar adoptada por la juez, e Iceta ha iniciado su campaña electoral pidiendo mayor autonomía y un gran acuerdo de la izquierda y el centro. Al coro de partidos y asociaciones secesionistas, se sumó Iglesias, demócrata de toda la vida, que dijo avergonzarse de que “en mi país -¿cuál será?– se encarcelen a opositores”. Mención especial merece Colau que consideró el auto un “despropósito jurídico” y acusó a Lamela de prevaricar, puesto que su decisión “sólo se explica por el espíritu de venganza” y el deseo de “humillar a las instituciones catalanas y sus legítimos representantes”. Colau y su avispado politólogo de cabecera (Domenech) ejemplifican la pueril actitud de los movimientos populistas para los que saltarse las leyes es el no va más de la democracia y meter en prisión a quienes se las saltan un despropósito.

En la manifestación cívica celebrada en Barcelona el 29 de octubre, Frutos, ex-secretario del PCE, tomó la palabra en “nombre de una izquierda no nacionalista, suponiendo, permitidme la ironía, que haya una izquierda nacionalista”, para reafirmar el compromiso con la convivencia y denunciar a la seudoizquierda cómplice del nacionalismo, dispuesta a erigir barreras entre españoles. La claudicación de ERC, CUP y CSQEP, y el PSC en menor medida, al programa pujolista de construcción nacional explica por qué el secesionismo ha llegado tan lejos en su reto al Estado y por qué el Gobierno optó finalmente por una intervención minimalista al aplicar el 155. A los constitucionalistas nos corresponde desenmascarar de aquí al 21-D a la seudoizquierda nacionalista y velar para que Puigdemont, sus consejeros y los líderes de la ANC y Òmnium respondan ante la justicia.

‘La fractura es muy preocupante’
La hermana de un ex conseller huido: ‘No hay familia que no esté dividida’
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 13 Noviembre 2017

Maria Comín es hermana del cesado y huido conseller de Salut, Antoni Comín. Ambos vienen de una familia izquierdista. María define el procés como una “contrarrevolución burguesa” apoyada en sectores rurales que “no cuestiona lo estructura capitalista ni la correlación de clases en Cataluña”.

Viene de una familia comunista que combatió al franquismo en la clandestinidad. Es hija de Alfons Carles Comín i Ros, ingeniero, periodista, sociólogo y uno de los referentes del eurocomunismo durante la Transición. En 1980 fue elegido diputado en la I Legislatura del Parlamento de Cataluña por el PSUC, aunque murió antes de poder tomar posesión del escaño.

En una entrevista en El Triangle, su hija, la historiadora Maria Comín, describe el procés en el que se embarcó su hermano como una operación de las clases burguesas “que se han apropiado de Cataluña porque lo necesitan tapar sus equivocaciones, los recortes y la corrupción; se suman al carro del independentismo, lo convierten en bandera y arrastran estos sectores descontentos, en una situación de crisis económica y social y unas clases medianas que se han visto amenazadas”.
¿Cómo y por qué empezó todo?

Al contrario que la opinión general, que atribuye al recorte del Estatut el inicio de proceso de secesión, Maria Comín sitúa la génesis en la “desmembración de Convergència” y la corrupción de la familia Pujol y de los gobiernos convergentes. Esto es, la crisis como elemento de activación del nacionalismo.

Es en el momento más agudo de la crisis y ante una más que posible hegemonía de las fuerzas de la izquierda que “la derecha del 3% en Cataluña se rearma y se lanza al independentismo como una forma de ser hegemónica”. Comín recuerda a Josep Rull, que confesó públicamente que tenían que hacer un frente nacionalista, porque si no les arrebatarían la Generalitat.

“Con la cuestión del tricentenario de Carod-Rovira ya se empieza a poner fecha fija a la independencia. Y a Mas también le interesaba porque tenía mucha prisa por tirar por los suelos la corrupción. También pasa que cuando ya se ha puesto en marcha, no saben como pararlo”.

Lamenta que, consecuencia de toda la operación quedará, sobre todo, “una fractura en Cataluña, una cosa muy preocupante”. Y reconoce que ella misma y su entorno está viviendo la fractura social. “No conozco ni una sola familia que no esté dividida“, lamenta.

“Una contrarrevolución burguesa”
“La burguesía que está en el poder busca alianzas con las clases medianas y el pueblo y hace ver que esto es una revolución. Exactamente lo contrario de lo que realmente es: una contrarevolución burguesa o, como mucho, una revuelta, en la cual adquieren protagonismo sectores no metropolitanos, aliados con la burguesía. Cosa que refuerza la ley electoral, que hace que el territorio rural esté sobrerepresentado”, explica la historiadora.

El triste papel de la izquierda
“El izquierdismo cuando ve a la gente en la calle piensa que hay que estar, sin analizar quién son y por qué lo hacen. La historia nos enseña que no siempre son revolucionarios los movimientos de masas. Además, el sesgo de la izquierda del proceso hace que se piense que tal vez tienen razón o que no nos podemos quedar fuera de un posible cambio social, que sólo se produce cuando hay una ruptura estructural”. Sin embargo, para Maria Comín el procés no ha tenido nada que ver con un cambio social. ¿La razón? “No cuestiona lo estructura capitalista ni la correlación de clases en Cataluña”. Denuncia que haya gente de izquierdas que piensen que pueden arrebatar al nacionalismo la hegemonía del proceso y otras fuerzas de izquierda que “sólo piensan en aritmética electoral (por el deseo de ocupar el lugar del PSOE a escala estatal) y por eso buscan alianzas con fuerzas que solamente aspiran a independizarse de España”.

Adoctrinamiento en Baleares y Valencia: mímica para evitar el castellano, banderas catalanas…
Los padres denuncian "situaciones de manicomio". Los profesores enseñan historia manipulada y mandan analizar canciones contra el Rey.
Libertad Digital 13 Noviembre 2017

El adoctrinamiento en las aulas no ocurre sólo en Cataluña. Este lunes, El Mundo presenta varios ejemplos en Baleares y Comunidad Valenciana, donde gobiernan de la mano socialistas y nacionalistas.

Así, por ejemplo, en el colegio público Ses Rotes Velles de Santa Ponça, en Mallorca, se ha prohibido hablar en castellano delante de los alumnos. Cuando los padres mostraron su malestar, la solución que recibieron por parte del centro fue "expresarse por señas". En otro colegio mallorquín, el Puig de Sa Morisca, ocurre lo mismo. Según un padre, se dan "situaciones de manicomio, como ver a un inmigrante haciendo mímica para tratar de comunicarse con el docente, o al maestro riñendo a los que hacen caso omiso".

La directora del primer colegio, Joana María Mas, señaló al diario de Unidad Editorial que las familias se "acogen" al proyecto de inmersión lingüístico cuando eligen el centro; el director del segundo ha sido imposible de localizar por el mismo periódico. Por su parte, la Consejería de Educación defiende estas instrucciones: "Se actúa con normalidad".

No son los únicos casos que se dan en las islas:
La Fiscalía de Baleares ha abierto diligencias para investigar la participación de menores en diversos actos reivindicativos a favor del referéndum del 1-O durante el horario lectivo, como en el instituto Pau Casesnoves de Inca (Mallorca), en el que los alumnos estuvieron en una sentada de protesta sin el permiso de sus padres durante el 2 de octubre.

El rapero Josep Miquel Arenas, Valtonyc, fue invitado por el instituto Santa Margalida (Mallorca) para dar una charla pese a ser condenado por la Audiencia Nacional a tres años y medio de cárcel por injuriar a la Corona y enaltecer el terrorismo con frases en las que pedía atentar contra Cristóbal Montoro y María Dolores de Cospedal.

En Palma, el instituto público S’Arenal puso en septiembre un ejercicio de lengua en el que los alumnos debían hacer un comentario de texto sobre una canción del grupo catalán Els Pets que reza: "Quiero ser rey, ser por cojones jefe del Estado; tenerlo todo hecho sólo por ser hijo de papá".

Mientras, en Valencia…
Además del decreto de plurilingüismo de Marzà, denunciado por discriminar con menos horas de inglés a los alumnos que escogen el castellano, en la Comunidad Valenciana se han cometido los siguientes atropellos:

El libro Valencià, Llengua i Lliteratura de 3º de ESO de la editoral Ecir-Tabarca-Marfil, usado por el colegio público Forn d’Alcedo de Valencia –entre otros centros-, asegura que, a principios del siglo XIII, Jaume I El Conquistador era "rey de Cataluña y Aragón", cuando, como argumenta la Plataforma Valencianista "Cataluña no existía en esa época y Jaume I era conde de Barcelona".

En el colegio público Segària de El Verger (Alicante), los alumnos tuvieron que dibujar banderas cuatribarradas con motivo del Día de la Comunidad. La Plataforma Valencianista interpuso una denuncia ante el Sindic de Greuges porque ésta no es la bandera oficial de la región –le falta una franja azul-, sino la de Cataluña. Esta bandera también se dibujó en el instituto Ausiàs March de Manises (Valencia) y se exhibió en el Enric Valor de Pego, en Alicante.

Inmersión en el bable
Manuel Molares do Val  latribunadelpaisvasco.com 13 Noviembre 2017

Cualquier idioma o dialecto español es tan importante para sus hablantes como el catalán, gallego o vasco para los suyos, por lo que como dice el líder de Podemos en Asturias, Daniel Ripa, “que no sea oficial el asturianu es una anomalía dentro de la Constitución”.

El PSOE, que gobierna con su presidente Javier Fernández, no es muy partidario de imponer el bable –y el gallego-asturiano fronterizo—como vehículo para el estudio en escuelas e institutos, aunque su consejero de Educación; Genaro Alonso, es miembro de la “Academia de la Llingua Asturiana”.

Ese PSOE es el mismo partido que acaba de defender la inmersión en catalán al apoyar en el Congreso la iniciativa de la separatista ERC de reprobar al ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, por decir en la BBC que en Cataluña esa inmersión había arrinconado el castellano.

Los bablistas, que afirman que la Constitución garantiza que “las lenguas propias” como el asturianu deben ser oficiales tienen seguidores de numerosos idiomas o dialectos –están creando incluso el “andalú”—, desde Aragón hasta el último rincón del país.

En Cataluña, Galicia y País Vasco –único lugar con idioma no romance y por tanto muy lejano del castellano—se ha luchado desde hace décadas para que sus idiomas locales sean prácticamente el único vehículo de enseñanza.

Lo han logrado totalmente con la inmersión en Cataluña, a pesar de que antes el PSC-PSOE quería equilibrar ambos idiomas.

Ahora los socialistas castigan al castellano. Quieren arrimarse a los nacionalistas.

Y podrían terminar haciéndolo en Asturias, donde hay millares de candidatos a imponer la inmersión en escuelas e institutos, y echar así a quienes no hablen asturianu.

Como pasó en Cataluña y aún en Galicia y Euskadi son gentes que buscan un fácil, apacible y perenne empleo público exigiéndole a quienes compiten con ellos el Nivel C, en este caso, de un bable creado a su gusto por ellos.

LA OTRA CARA DEL SEPARATISMO
El testimonio de una Mosso d’Esquadra que denuncia el adoctrinamiento
La Gaceta  13 Noviembre 2017

“De inspector para arriba la mayoría son de la rama independentista”. Las declaraciones de una mosso d´Esquadra harta por la situación del cuerpo.

Más de la mitad de los Mossos tienen miedo a denunciar las irregularidades que se cometen en el cuerpo. Así lo ha confesado Inma, una mujer que ha decidido desenmascarar lo que sucede en las altas esferas de la policía autonómica en una entrevista para Onda Cero y recogida por La Contra TV.

Dice que tienen miedo a las represalias pero que el ministro Zoido tiene que “abrir la pasarela” para que se produzca un auténtico cambio en el cuerpo. Asimismo, relata también su experiencia como madre, al observar que a su hijo le impiden hablar castellano con normalidad en su escuela.

https://www.youtube.com/watch?v=r1e1yFuxizI

ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE SCC
"En Cataluña hay ingeniería social desde 1989"
"Si la participación pasa del 81% puede romperse el sesgo del sistema catalán"
Jordi Rosiñol El Semanal Digital 13 Noviembre 2017

Fundó Sociedad Civil Catalana, martirio del separatismo, y ahora la vuelve a presidir.Entrevistado por su propio hermano, apuesta por la concordia, pero tras reponer la ley y la democracia.

José Rosiñol es el nuevo presidente de Sociedad Civil Catalana, estilete de la revuelta cívico contra el separatismo y artífice de imágenes que hace nada parecían imposibles, como Barcelona repleta de banderas de España y Cataluña, juntas contra el procés. Esta entrevista tiene dos peculiaridades: es prácticamente la primera que condede a un medio desde su designación y no habrá otra igual. El entrevistador es su hermano Jordi, articulista de ESD. Ambos aceptaron la propuesta de charlar y éste es el resultado.

Mecidos por el pausado vaivén del AVE, nos dirigimos hacia Madrid, donde nuestro entrevistado tiene múltiples compromisos con diversos medios de comunicación. El viaje nos regala un agradecido y tranquilo paréntesis para conocer mejor a nuestro protagonista, el flamante nuevo presidente de Societat Civil Catalana.

José Rosiñol tiene un primer aspecto serio que se disipa con una media sonrisa en el mismo momento de empezar hablar con él. Hijo de padre catalán y madre murciana nació en Ripollet, una población del cinturón industrial de Barcelona. José es una persona hecha a sí misma, sencilla, alejada de ostentaciones, con inquietudes y conocimientos labrados constantemente durante sus 47 años. Dicen sus colaboradores que es amablemente firme, metódico, y con una ingente capacidad de trabajo. Y nos confiesa que una de sus pasiones es sumergirse en lecturas relacionadas con la historia antigua.

21D, día clave
ESD. Muchas gracias por ofrecernos una de sus primeras entrevistas a nuestro medio, aunque si no te importa yo te tengo que llamar Pepe.
José Rosiñol. Risas, sí claro.

ESD. ¿Cómo afrontas tu nombramiento en momentos tan difíciles como los que vivimos hoy en día?
JR. Realmente vivimos en unos momentos sociopolíticos complejos, pero estamos ante una gran oportunidad, por primera vez en decenios se ha visualizado esta Cataluña silenciada por el nacionalismo, por primera vez la Cataluña real, plural y diversa se ha movilizado en las calles, si esta movilización se traduce en una participación masiva en las próximas elecciones autonómicas –por encima del 81%- la Generalitat podría contar con un gobierno no nacionalista para reconstruir económica e institucionalmente Cataluña.

ESD. ¿Hasta hoy que responsabilidades habías ejercido en SCC?
JR. Fui uno de los fundadores de SCC y presidente de la Junta Provisional de la asociación, posteriormente fui vicepresidente y responsable de RRII hasta el 27 de septiembre de 2015, fecha en la que, por razones personales, dejé la Junta.

ESD. En la transversalidad política de SCC confluyen personas de diverso signo político ¿Te identificas con el pensamiento político de alguna de estas formaciones políticas que les dan apoyo?
J.R. Personalmente mi pensamiento no encajaría al 100% en ninguna de las opciones, de hecho, mi voto no siempre va a la misma formación política, depende del momento, las circunstancias y el programa de cada partido. Como es lógico y obvio, mis opciones solo son partidos constitucionalistas.

ESD ¿Qué te empujó a implicarse activamente en SCC?
J.R. La idea de constituir SCC partió de la asfixia social y a la presión mediática a la que se sometía desde la Generalitat a todo aquél que no acatará los postulados independentistas, ese pensamiento único que ahoga la pluralidad y la imposición de la espiral del silencio me empujó a empezar a escribir y denunciar públicamente, de ahí conocí a los que fundaríamos SCC con la “revolucionaria” idea de defender la Ley y el estado de Derecho.

ESD ¿Con anterioridad a tu ingreso en SCC habías estado movilizado políticamente?
J.R. Nunca hasta el año 2010 en el que empecé a escribir tuve la necesidad e interés por la política activa ni el activismo social.

ESD ¿Cómo llega uno a ser presidente de SCC?
J.R. Pues eso me pregunto yo la verdad, (risas) como en cualquier organización, gracias a la confianza y apoyo de todos los que integran nuestro proyecto.

Barcelona, en la calle
ESD. ¿Cómo viviste las movilizaciones masivas convocadas por la organización en Barcelona? ¿Se esperaban la magnitud de la respuesta ciudadana hasta entonces silenciada?
J.R. Personalmente fueron dos días de los más emocionantes de mi vida (no personal), ver a cientos de miles de ciudadanos expresándose en libertad en un ambiente festivo y de concordia será algo que nunca olvidaré. Permítame dar las gracias a todos los que vinieron.

ESD. SCC es una organización sin ánimo de lucro, por lo tanto, tu trabajo al frente de la misma entendemos que es altruista ¿Cómo puedes conciliar tu puesto en SCC, con la vida laboral y familiar?
J.R. Lo cierto es que por esto mismo que indicas, los que han ejercido el cargo de presidente de SCC lo han dejado al cabo de pocos meses, es muy difícil compatibilizar la vida personal y profesional con el cargo de presidente, la ecuación siempre te lleva a restar tiempo a la familia y a los amigos, a invertir tus vacaciones por la causa común y a un nivel de compromiso e implicación muy profundo.

ESD. ¿Qué le tienes que decir a quienes les acusan de tener entre sus filas elementos de la ultra derecha?
J.R. Desde que surgió SCC el nacionalismo siempre nos han intentado relacionar con ese tipo de movimientos, no conciben que existan catalanes que disientan de su pensamiento único, como sabe, en SCC solo caben personas que defiendan los valores constitucionales y democráticos, el resto no son bienvenidos. Resulta paradójico que, para el separatismo, cualquier persona que ose criticarlos se convierta automáticamente en fascista, casos paradigmáticos los hemos visto cuando se le ha llamado “facha” a Paco Frutos por su intervención en nuestra manifestación del pasado día 29 de octubre, a Serrat o a Coscubiela…

ESD. ¿Qué opinión tienes de los hechos transcurridos desde los días 6 y 7 de septiembre en Cataluña?
J.R. Esos días fueron en punto de inflexión en los que se conculcaron los derechos políticos de la mayoría de catalanes, fue la quiebra del estado de Derecho. Se constató jurídicamente lo que se iba contemplando a lo largo de estos años: el Govern de la Generalitat renunció al principio de representación, gobernando solo para el separatismo secuestrando las instituciones de todos en pos de un proyecto ideológico claramente excluyente y de raíz supremacista.

ESD ¿Cómo puedes explicar el apoyo popular masivo al independentismo a pesar de las consecuencias que vamos viendo?
J.R. Es algo a la vez muy sencillo y complejo: por la ingente y continuada campaña de propaganda y manipulación, junto a un programa de ingeniería social diseñado en 1989 por el exmolt honorable Jordi Pujol (el Programa 2000) implementado por los distintos gobiernos de la Generalitat a lo largo de los años.

El 155 y la cárcel
ESD. ¿Crees que en España hay presos políticos?
J.R. En España hay políticos presos por distintas causas, en el caso que nos atañe, por el insistente y reiterado incumplimiento de las leyes y las resoluciones judiciales, a pesar de los llamamientos a la vuelta al orden constitucional.

ESD. ¿Qué opinas de la aplicación del artículo 155 en Cataluña?
J.R. Básicamente que, lamentablemente, no hubo más remedio que aplicarlo, el nacionalismo llevo nos llevó al precipicio de la arbitrariedad y el Estado tuvo que garantizar los derechos y libertades de todos los catalanes, incluidos los independentistas.

ESD. ¿Crees que el resto de España entiende lo que sucede en Cataluña y de donde viene el procés?
J.R. Creo que hay que hacer mucha pedagogía, hasta hace muy poco tiempo, muchos conciudadanos de otros puntos de España habían “comprado” (permítame decirlo así) la narración nacionalista que hablaba de Cataluña o los catalanes como si tuvieran un sentir único, afortunadamente, el día 8 y el 29 de octubre se visualizó que existe una mayoría social de catalanes contrarios a la ruptura.

ESD. ¿Qué opinión te merece que el expresident de la Generalidad y parte de su gobierno esté en Bélgica acusando públicamente a España de ser un estado fascista represor, comparándolo con el franquismo?

J.R. Desde luego es un episodio más de los coletazos finales de este esperpéntico “prusés”, que lamentablemente no hace más que hundir la imagen de Cataluña y los catalanes en el extranjero, además fíjese, que los únicos que parecen echar de menos al franquismo son los próceres separatistas, no hacen más que sacarlo a colación porque su discurso victimista está agotándose por momentos.

ESD. ¿Qué opinas de la dirección y firmeza del Gobierno de Rajoy en esta crisis?
J.R. El Gobierno de la nación debe velar por el buen funcionamiento del Estado y por garantizar las libertades de todos los españoles.

ESD. ¿Y de la actuación Rey Felipe VI?
J.R. El discurso del su Majestad el Rey fue un auténtico punto de inflexión, su discurso institucional fue el de un Jefe de Estado que vela por el cumplimiento del orden constitucional que garantiza nuestros derechos y libertades. Si me permites un comentario respecto a dicho discurso, en Cataluña, los que nos sentimos catalanes y españoles sin complejos, siempre nos hemos sentido solos, muy solos, por ello cuando el Rey, mirando a cámara dijo “no estáis solos” conmovió a millones de catalanes que por fin se sintieron reconfortados y apoyados.

Europa, con España
ESD. ¿Crees que Europa ha estado a la altura en estos momentos difíciles para España?
J.R. Europa, en concreto la Unión Europea ha reaccionado como debía hacerlo, reconociendo que un proyecto rupturista y decimonónico va en contra de la esencia misma de la UE, sin embargo, debería estar más atenta a la injerencia extranjera en Cataluña que solo busca desestabilizar el proyecto europeo, hay países extracomunitarios que usan el desafío separatista para azuzar las fuerzas centrípetas en la Unión.

ESD. ¿Crees que es posible volver a la convivencia social y a la concordia de los catalanes?
J.R. No solo lo creo si no que es imprescindible.

ESD. ¿Qué planes tienen en SCC para el futuro próximo?
J.R. Básicamente, apostar por lo que decía en la anterior pregunta, trabajar por la convivencia, la concordia y, como no, por la reconciliación entre catalanes, debemos bajar la tensión social y acabar con la lógica de suma cero que ha impuesto el nacionalismo que ahoga la diversidad y la pluralidad empobreciendo la calidad de nuestra democracia.

ESD. ¿Qué crees que puede suceder si el 21D vuelven a tener mayoría parlamentaria las fuerzas independentistas?
J.R. La clave el 21D es la participación, si se pasa del 81% puede romperse el sesgo mayoritario del sistema electoral catalán (no digo ley catalana porque Cataluña es la única comunidad autónoma que sin ley electoral propia), cualquier participación inferior podría derivar en escenarios como el surgido el día 27 de septiembre de 2015: con un 47,2% de los votos el independentismo logró una mayoría parlamentaria.

ESD. Ante las denuncias de adoctrinamiento independentista en las escuelas, o la pasividad de los Mossos D´Esquadra ¿Crees que es necesario recuperar algunas competencias por el Gobierno central?

J.R. Los que formamos parte de SCC creemos profundamente en la democracia representativa, por ello, este tipo de decisiones les corresponde a nuestros representantes, a aquellos a los que hemos votado, una organización social y cívica como la nuestra no puede arrogarse la representatividad de la sociedad, si no estaríamos ayudando a pervertir la esencia de la democracia.

ESD. Queremos agradecerte la deferencia con nosotros.
J.R. Gracias a vosotros ha sido un placer.

Con gran parte de la meseta desandada y, antes de llegar a Atocha, nos enfrascamos en una conversación banal, llena de anécdotas, risas y recuerdos mutuos entre dos hermanos.

Adoctrinamiento infantil en Cataluña. Un ejemplo
David R.  latribunadelpaisvasco.com 13 Noviembre 2017

Un análisis del libro “Història de Cataluña - Revolució i modernitat (1701-2017)”. Vol.3 (Editorial Base), SOBREQUES Jaume, y ROMANÍ, Joan. El libro está subvencionado por la Generalidad de Cataluña.

Este libro es el tercer volumen de una serie de tres libros dedicados a la enseñanza de la historia de Cataluña a niños y niñas de 11/12 años, configurando una colección complementaria a los libros de texto de las aulas en ésta materia concreta, con el soporte del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.

Quiero destacar que la medotología educativa es imaginativa: primero, el niño tiene que leer una lección (una página); a continuación, observar un dibujo en color a dos páginas que representa momentos históricos relacionados con el texto; en la siguiente página, y antes de pasar a la próxima lección, se le pide al niño que observe detalles del dibujo, se le invita a que "busque y encuentre" esos detalles y se le pide que se fije bien en algunos aspectos muy concretos.

Las respuestas a las preguntas están al final del libro, a modo de auto-exámen.

Al final de cada lección también se insta al niño a visitar ciertos lugares de Cataluña vinculados a la historia que se describe; y se le pide que invite a sus amigos a realizar estos ejercicios y prácticas.

Extracto literal de cada una de las lecciones en el período estudiado por estos niños. (En negrita y cursiva, marco las manipulaciones ideológicas y las mentiras históricas)

Capítulo I - La guerra de sucesión. El fin del Estado catalán
"El último episodio trágico de aquella guerra (la de Sucesión de 1700 entre Austrias y Borbones) fue el largo sitio de Barcelona y la caída de la capital catalana en manos de Felipe de Borbón el 11 de septiembre de 1714. Fue el final del Estado catalán. La heroíca resistencia catalana ha convertido ésa fecha en el día nacional de Cataluña (la Díada)".

Cap.II - La represión borbónica. El decreto de nueva planta
"En 1716, Felipe V proclamó el desgraciado decreto de Nueva Planta, que cambió toda la estructura soberana de Cataluña y se convirtió en el simbolo de la represión contra el principado. Fue entonces cuando el nuevo régimen inició el primer gran expolio fiscal haciendo pagar a los catalanes impuestos exorbitantes".

Cap. III - Crecer, pese a las dificultades
"Fue posible gracias al esfuerzo de los catalanes, al dinamismo de las clases mercantiles y a la estructura que Cataluña había ido consolidando durante siglos".

Cap. IV - Unos años de crisis y guerras.
(Guerra de independencia - Napoleón - 1808 a 1814), "A lo largo de esta guerra, la ciudad de Gerona sufrió unos años muy duros y ha pasado a la historia como una ciudad inmortal".

Cap. V- La revolución industrial.
"La revolución industrial generó la aparición del proletariado, que impulsó un sólido movimiento social reivindicando sus derechos laborales". Y "en aquellos días, Cataluña vio el primer humo de un ferrocarril y el primer submarino, el Ictínio" (del ingeniero ampurdanés Narcis Monturiol).

Lo siento por los cartageneros.

Cap. VI - Una nación que revive el renacimiento.
"Después de la perdida de las colonias españolas de Cuba y Filipinas (1898), los catalanes iniciaron un camino con el que se fueron desligando políticamente de España y creando partidos propios, el más importante de ellos fue la Liga Regionalista (1901), impulsada por Prat de la Riba y Francesc Cambó".

Cap. VII - El modernismo. Un arte bien arraigado en Cataluña.
"La gran figura de aquellos tiempo fue Antoní Gaudi, autor de la Sagrada Familia, la Casa Vicens, el Palacio Güell, la Casa Batlló y la Casa Milà (1906 - 1910)... y Josep Puig i Cadafalch, autor de la Casa de Ametller, la Casa de las Puntxas, la fábrica Casaramona y el Celler Codorniu, en Sant Sadurní d'Anoia".

Cap. VIII - Un gran paso adelante. La dictadura de Primo de Rivera.
"Pese al soporte inicial que Primo de Rivera tiene por parte de algunos sectores catalanes de derecha, enseguida la burguesía catalana del Principado le da de lado, cosa que provoca la caída del dictador".

Cap. IX - Una nueva esperanza. La segunda República y la autonomía.
"El día 14 de abril, Lluis Companys proclamó la república desde el ayuntamiento de Barcelona, y Francesc Macià, desde el balcón de la futura Generalitat, proclamó la República Catalana, La respuesta del Gobierno de Madrid a éste hecho fue rápida. Cataluña tuvo que renunciar a su soberanía y, a cambio, pudo instaurar la Generalitat y redactar el primer estatuto de autonomía del siglo XX".

Cap. X - Modernizar Cataluña. La obra de la Generalitat republicana.
"Los decretos del gobierno catalán y la sociedad civil hicieron de la Cataluña de aquellos años una de las naciones más progresistas. La revuelta militar de Franco puso fin a éste proceso de modernización del país".

Cap. XI - La Guerra Civil española.
"Lo primero que hizo Franco al entrar en territorio catalán fue suspender el estatuto de Cataluña de 1932, que había dado vida a las instituciones catalanas de autogobierno, como la Generalitat y el Parlament".

Cap. XII - El franquismo quiere aniquilar Cataluña.
"En el exilio, los catalanes preservaron las instituciones de la Generalitat y el Parlament, y mantuvieron viva la lengua y la cultura del país".

Cap.XII - Hacia la democracia y la independencia.
"En el año 1980 se hacen las primeras elecciones al Parlament catalán, que llevan a la presidencia de la Generalitat a Jordi Pujol, que durante años cumplió una acción muy importante de recuperación en Cataluña" (...) "En las elecciones del Parlament de Cataluña del 2015, los partidos independentistas impulsaron un calendario para llegar a convertir Cataluña en una República".

El libro concluye con una invitación a escribir una breve redacción que se titula: "Ara la història l'escrius tu" ("Ahora la historia la escribes tú").

Al final, el libro tiene unos anexos geograficos: un mapa de las comarcas catalanas, otro de la orografía del territorio, y uno de los ríos de Cataluña.

El colofón es un sumario cronológico (año a año) con una pregunta al niño:
¿Qué época te ha gustado más?
Recortes de Prensa   Página Inicial