AGLI Recortes de Prensa   Viernes 17  Noviembre 2017

Educados en el odio
Manuel Marín ABC 17 Noviembre 2017

Gran parte de la fractura social que se ha producido en Cataluña no proviene en exclusiva de un odio irracional y adulto hacia el resto de España, sino de la prefabricación de ese odio de modo consciente y deliberado desde la misma infancia. En Cataluña no solo se han enseñado matemáticas o una historia falsaria y excluyente sobre una nación que nunca lo fue. Se ha recurrido a una legión de profesores arbitrarios y fanáticos de una utopía basada en mil mentiras para adoctrinar a los niños en un odio sin causa. ¡Cómo no entender ahora su frustración si ellos no solo se habían creído la inmensa falacia de la independencia factible, sino que además orientaban su vocación de servicio y enseñanza a la prostitución de su función social y educativa en la formación de pequeños soldaditos ciegos de un régimen sectario!

La letra pequeña de las conclusiones del CIS resulta alarmante. Una inmensa mayoría del profesorado catalán va mucho más allá de la militancia independentista. El 41 por ciento de este colectivo solo se sienten exclusivamente catalanes, el doble que la media de la población. El 61 por ciento es favorable a un Estado independiente catalán, y los maestros votan a ERC en una proporción que duplica la de la media de los catalanes. Un tercer detalle para permanecer alerta: nueve de cada diez docentes de secundaria de Gerona apoya la secesión, y tres de cada cuatro lo hacen en Lérida y Tarragona. Hoy, con el independentismo desmontado por el artículo 155 de la Constitución, pero muy especialmente por el Código Penal, ese profesorado no solo se sabe víctima de un engaño masivo. También lo es de su propia obsesión identitaria, que sería legítima si estuviera libremente instalada en sus conciencias en los ratos libres y de ocio, pero que no lo es si esa obstinación enfermiza se usa como argumento educativo para moralizar a esos pequeños soldados en la secesión.

No es ya la inmoral erradicación del castellano en las aulas, la amenaza sistemática o la estigmatización del disidente en la universidad, o la marginación de niños por ser «españoles»… No es ya la digestión de bulos propios de una campaña de agit-prop fanática y absurda para enseñar en las aulas que «España nos roba»… No es ni siquiera que Colón o Santa Teresa fuesen catalanes… Lo irritante es esa inoculación del odio por el odio que se ha producido durante décadas en esos cuarteles, que no aulas, mientras el tres por ciento financiaba la perversión de esa infancia.

La "mejor" profesión hoy es ser político: Hay que no tener escrúpulos
Antonio García Fuentes Periodista Digital 17 Noviembre 2017

Lo que debiera ser vocación inconmovible y entrega máxima para organizar cada vez mejor a la sociedad; ha degenerado tanto que aquí y como ocurriera ya en los Estados Unidos (USA) en el pasado siglo, la palabra político es ya una palabra tan despreciable que roza la de insulto. Desde luego, se necesita tener “garganta de tragasables, cara de cemento armado, y oídos adaptados a no oír nada que no interese al político”, para entrar y luego permanecer en ese “mar de corrupciones y basuras”, que sin embargo se mantiene, sencillamente porque allí está el poder, que es la fuerza y no la razón. Para entender ello, no hay que ser ni inteligente en grado notable, puesto que las realidades que nos hacen vivir lo demuestran al más tonto o lerdo que sepa leer o simplemente oír bien lo que dicen esos ejércitos de corruptos.

POLÍTICA Y SU DESPRESTIGIO EEUU AÑOS TREINTA SIGLO VEINTE: ... “En Estados Unidos (EE.UU.) el desprestigio alcanzado en los años treinta del pasado siglo, fue tal, que el Presidente, F.D. Roosevelt se vio obligado a salir al paso con esta recomendación ... “Tenemos que luchar para que la palabra político deje de ser un insulto”. No se puede decir y reconocer más en menos palabras, por cuanto huelgan comentarios... ¿qué nos espera en el presente y el futuro?... me temo que más de lo mismo, tal y como vamos viendo desarrollarse la política nacional o incluso internacional en mayoría de países. De ahí el que la gente vote cada vez menos.

Tras aquellas declaraciones y en un mundo cada vez más corrompido, dio lugar a la peor y más destructivas de las guerras en este mundo (la denominada II GUERRA MUNDIAL) y la que como todas las anteriores no ha arreglado nada notable para la raza “dicen que humana”; puesto que se ha llegado hasta grados en que ya lo que se está destruyendo es el propio planeta y aquí… “tenemos que vivir todos mientras podamos hacerlo”.

En España que es donde vivo; tenemos ahora entre otros muchos problemas, “la rebelión de Cataluña”; que para mí no es otra cosa, que un levantamiento de mercenarios que quieren conquistarla para explotar mucho más y más impunemente al conjunto de los catalanes.

Pues bien, muchas veces y viendo “las propagandas” con que comentan los hechos los noticiarios de los que yo denomino ya como “informativos-deformativos”; pareciera que en el trasfondo de la asquerosa política que padecemos, los rebeldes no los considera el gobierno como tales, sino que parece que los quiere mantener por intereses que yo no entiendo, pero por que los necesitan para no sé qué tipo de planes y compadreos futuros, para que en definitiva sigan chupando del dinero público unos y otros.

¿Cómo si no los han puesto ya fuera de la ley e declarados sin derecho a puesto público hasta que las sentencias que han de recibir cuando sean juzgados sean dictadas y firmes como corresponde a los hechos por los que han sido encausados? ¿Cómo al principal imputado como jefe de la rebelión se le permite tanta publicidad y protagonismo siendo un perseguido por la ley e internacionalmente? ¿Cómo se ven “tan contentos” unos y otros estando pendientes de lo que pueda ocurrir en las elecciones próximas que digan lo que digan siguen siendo un enigma? ¿Cómo sólo hablan en “sus jergas y monsergas” y en realidad no tocan puntos que de verdad son los que nos ocupan y preocupan a unos habitantes que solo nos quieren para que paguemos tantos y tantos abusos, que cada vez nos tienen más empobrecidos y preocupados por cuanto no vemos por ninguna parte esos avances que sin base alguna nos sueltan como a tontos y lerdos…. Es que creen ilusos que aún tenemos confianza en algún partido tan fracasados como son todos en general?

Podría añadir muchas más cosas, pero se las dejo a usted lector, que seguro las puede añadir como cualquier otro con mediana inteligencia; ya es hora de realizaciones basadas en la verdad y la justicia… “y estas fueron asesinadas en este mundo, si es que alguna vez existieron en el mismo”.

Se ha creado una civilización que no tiene problemas para ir a Marte y sin embargo este planeta, sucumbe en problemas mucho más fáciles de solucionar y no se solucionan… ¿Qué tipo de inútiles dirigentes de todo el mundo que dicen gobernar el mismo, sean políticos, religiosos, laicos, capitalistas, tenemos? ¿Para qué seguir votando si los que se echan los sustituyen otros iguales o peores?

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Lo que vendrá después de Podemos (y la palabra maldita)
Iglesias ha apostado por los territorios periféricos como forma de defensa en una situación complicada. Su nueva idea de España, sin embargo, acelerará su descenso
Esteban Hernández elconfidencial 17 Noviembre 2017

El cierre de Iglesias alrededor de sus socios periféricos tendrá consecuencias serias para Podemos en el resto de España. Pero a los morados no les importa, porque han hecho los cálculos, y creen que concentrar sus esfuerzos en Galicia, País Vasco y Cataluña les será rentable aunque pierdan mucho peso en los demás territorios (exceptuando núcleos urbanos como Madrid o Zaragoza). Tiene, además, cierto sentido: allí les ha ido bien, y sus propuestas estrella, el ataque a la corrupción del PP y lo que representa, su insistencia en el régimen del 78 (Rey incluido) y la plurinacionalidad, ya tienen el camino hecho. No tienen que inventarse nada, es solo seguir con lo de siempre.

Iglesias sabe que Podemos está en retroceso, y ha optado por la opción más conservadora, asentarse allí donde está más fuerte, un repliegue que permita conservar las fuerzas. En definitiva, una retirada a los cuarteles. Pero no es una decisión fácil, ya que los perjudica en el resto de España y puede crear fricciones con IU, y porque implica ponerse en manos de Colau y los comunes y de En Marea (o de lo que quede de ella), que son socios, pero quizá solo coyunturalmente, como ocurre con Compromís.

La idea que están manejando de la nueva España: confederal para Cataluña, País Vasco y Galicia, y federal para el resto
Las cosas para Podemos se van a poner peor si acaban por formular públicamente la propuesta que tienen en mente, esa que los comunes ven con buenos ojos: una España de dos velocidades, confederal para Cataluña, País Vasco y Galicia, y federal para el resto. Una idea que, como ayer se vio en Andalucía, refleja de modo cristalino los grandes errores que en la política territorial están cometiendo.

El reciclaje como novedad
Podemos se ha mostrado cada vez más como un partido de reciclaje, eso que Boris Groys llamaba innovación: el rescate del archivo de viejas ideas que se entendían degradadas o superadas y su recuperación como novedad. La formación de Iglesias ha hecho esto en numerosas ocasiones, y su última jugada, lo del patriotismo plurinacional, continúa esa operación. Una idea olvidada que se recupera del desván y a la que se otorga un nuevo sentido. Pero más allá del éxito que pueda tener, que imagino escaso, lo que Podemos está haciendo en la realidad no es otra cosa que llevar un paso más allá lo mismo de siempre, la misma retórica pijoprogre que ha llevado a la izquierda a la irrelevancia en Europa.

Los partidos socialdemócratas tradicionales, una vez que renunciaron a su papel y decidieron sumarse a la ola liberal que inundó Occidente, se recompusieron a partir de la variable cultural: apoyaban los derechos LGTB, a los emigrantes, al ecologismo, el feminismo, la memoria histórica y, en nuestro caso, el correcto encaje de las naciones diversas dentro del Estado español. Podemos ha seguido ese camino, solo que lo ha llevado más lejos. Ha profundizado en la renuncia a dar la batalla en lo económico y ha optado por acelerar en el plano erróneo. Y ahora, cuando ha tocado definirse de manera inequívoca respecto del asunto territorial, ha respondido como era previsible, ofertando lo mismo que antes, pero más. El recorrido español ha sido este: ellos te ofrecen una España centralista, nosotros la autonomía; ellos te ofrecen la autonomía, nosotros más competencias; ellos te ofrecen más competencias, nosotros federalismo, y finalmente, ellos quieren el federalismo, nosotros el confederalismo. Ya quedan pocos pasos más y los está apurando Podemos.

La palabra maldita
El segundo error tiene que ver con su intento de compatibilizar un Estado menos centralizado con la idea de la patria, un concepto al que tienen especial aprecio discursivo, y con el que creían haber tocado emocionalmente alguna tecla ciudadana. Por algún motivo que solo resulta explicable cuando se vive en una burbuja, pensaban que habían traído la idea de patria de regreso y que la habían popularizado entre la izquierda. No ocurrió así, pero eso no les ha impedido insistir en el concepto, solo que por un camino equivocado. Y no porque utilicen eslóganes incomprensibles para la mayoría de la gente, como 'La patria son los cuidados' (y los besitos y los abrazos), sino porque han eliminado la palabra clave. Han hablado mucho de la patria y más de los falsos patriotas, pero nunca han utilizado el término exacto, España. Cualquier construcción de la identidad en términos nacionales pasa por una utilización frecuente del nombre concreto de la nación (en Francia, en EEUU, en Rusia, en Venezuela y aquí). Los soberanistas no hablan de la 'patria', y sí, y muchísimo, de Cataluña. Iglesias no utiliza la palabra España, y Podemos tampoco. De ese modo, es mucho más difícil que su fervor patriótico cuaje, por lo que esa ausencia deja entrever. Sin esa palabra, todo enroque identitario pierde sentido.
El marco perdedor

El tercer error, y el más importante para la izquierda y no solo para Podemos, es haber caído de lleno en un marco, como es el identitario, en el que siempre van a salir perdiendo. No han sabido imponer una propuesta política que no se viera supeditada a los problemas territoriales o que, al menos, los recondujese hacia un escenario manejable. Fuerzas emergentes de otros países europeos lo han conseguido, pero no los morados, y tampoco el PSOE, con lo que quedan atrapados en un problema que no pueden solucionar sin sufrir pérdidas. Entre otras, porque hay una parte de la población española, y no menor, que pertenece a las clases trabajadoras y a las medias bajas, sus votantes en teoría más cercanos, que no ve con ninguna simpatía el proceso soberanista ni a sus aliados nacionales. La misma Cataluña es buen ejemplo, con los barrios del cinturón industrial barcelonés votando a Ciudadanos.

Pero, volviendo al asunto principal, si Iglesias ha apostado por replegarse en terreno favorable y abandonar el resto es porque sabe que su partido está en descenso y ha elegido la opción tácticamente más segura, al menos en apariencia: concentrarse allí donde es más fuerte. Está a la defensiva, intentando conservar lo que le queda. Pero ese mismo movimiento subraya que ya no le queda mucho. Podemos es un partido sometido a tensiones internas, porque Iglesias tendrá que salir tras las elecciones, con socios que es probable que puedan ganar más yendo en alianza con otras fuerzas y con una IU que comenzará a pensarse si le conviene seguir en Unidos Podemos o si, dadas las circunstancias, para tener solo dos diputados, mejor presentarse por su cuenta.

Colau es la sucesora preferida para mucha gente de Podemos, y seguramente ella albergue esas ambiciones: se encontrará con muchos problemas
En otras palabras, que están las cosas dadas para que Podemos siga cayendo. Todo el mundo está preguntándose qué vendrá después, porque tampoco se adivinan líderes en el horizonte. Errejón, que era el sustituto natural, decidió suicidarse políticamente el día que aceptó las condiciones de Iglesias en Vistalegre II para continuar en el partido. Colau es la opción preferida de mucha gente alrededor de Podemos, y seguramente ella albergue esas ambiciones, pero no cuenta ni con simpatías fuera de Cataluña ni con una estructura que la apoye fuera de allí. Es muy poco probable que Garzón, que es IU, sea aceptado como líder de Podemos. Y no parece que haya otro nombre en la formación actual que pueda tener recorrido electoral.

El 'backlash' del sistema
Vienen tiempos duros para la izquierda, porque todo el asunto catalán ha servido para acelerar el repliegue del sistema sobre el PP y sobre un emergente Rivera, que está saliendo con bien de una situación complicada. El Gobierno se ve con más fuerza que nunca para hacer lo que quiere. El PSOE está recuperándose, pero todavía no está fuerte, de modo que si las elecciones generales fueran mañana, PP y Cs obtendrían mayoría absoluta.

Llega una travesía del desierto para la izquierda, época de recomponerse y de activar nuevas opciones. Pasará por una refundación de Podemos, con un equipo totalmente diferente, o por la irrupción de otras fuerzas, pero todo aquello que los morados quisieron representar, un partido que podía ser el primero en España, es ahora una entelequia.

En esa recomposición es importante aprender de los errores. El caso catalán ha señalado de una manera brutal las contradicciones de esa fuerza posmoderna, ligada a las cuestiones culturales, olvidada de lo material, y cerrada en unas convicciones que solo ocurren en su microclima. Estamos en procesos de cambio global, en los que Europa va a salir perdiendo. En una transformación laboral de gran calado. En un reordenamiento del sistema global y en el regreso a la geopolítica. En vísperas de una transformación del sistema productivo. Con una UE presa de tensiones más fuertes de lo que parece. Y sometidos a procesos complejos y socialmente dañinos ligados a esa forma de gestionar y disciplinar que es la financiarización. En ese contexto, y esto vale para Podemos, para el PSOE y para IU, la izquierda no puede limitarse a ser complaciente con partes del territorio para ganar votos, a mirar desde la barrera el mundo del trabajo mientras espera que llegue la renta básica, a celebrar que somos una sociedad más abierta porque hay semáforos inclusivos, o a creer que unos minutos en 'prime time' construyen los discursos sociales. Hacen falta ideas, propuestas, visiones. Lo bueno de la pérdida de influencia de Podemos y de la travesía del desierto que viene es que habrá espacio para que aparezcan y cuajen.

'Catalanitis'
Manuel Peña Díaz cronicaglobal 17 Noviembre 2017

Aunque el sufijo -itis suele ser aplicado para indicar inflamaciones, también se utiliza si ésas van acompañadas de infecciones. La catalanitis es una afección derivada de un uso abusivo del catalanismo, pero no por una tumorización de éste. Los síntomas son bien conocidos y muy numerosos, entre los más destacados hallamos el odio a lo español, la persistente sustitución de España por Estado español, la asociación simplista entre intolerancia y España, el victimismo como expresión paranormal de la trayectoria de una imaginaria nación catalana, la afirmación indiscutida e indiscutible de la soberanía nacionalcatalana, la invención e imposición del catalán como lengua propia, la confusión entre republicanismo y republicanitis, etc. Y así hasta el delirio, curse o no con fiebres altas.

El tratamiento preventivo mediante la concesión de competencias ha sido absolutamente inútil para contrarrestar el avance de la infección desde la lejanía. Tampoco una intervención quirúrgica, invasiva o por laparoscopia, puede asegurar una recuperación rápida y definitiva. Cualquier incisión por minúscula que sea es considerada por el paciente afectado como un ataque a Catalunya. Las reacciones son imprevisibles porque a menudo cuentan con cómplices foráneos en las redes que agigantan hasta calificar como estocadas o cuchilladas esos imperceptibles cortes. Da igual que esa técnica se utilice para reducir la zona afectada o para explorar y diagnosticar la causa de la referida catalanitis. Todo es queja sobredimensionada y manipulada.

Aunque algunos diagnósticos hayan hablado de una etiología tumoral, creo que su expansión no se produce por metástasis sino por simple contagio, posiblemente por una inoculación microbiana. La transmisión más habitual se suele producir por una exposición larga y mantenida en el tiempo a medios catalanistas --sean visuales o escritos-- y a un sistema educativo ya contagiados. También hay casos que se podrían explicar por reacción alérgica a una españolitis --que también existe-- o simplemente por picadura de un organismo ya infectado.

Todo apunta a que una intervención rápida y reducida sobre los agentes que manipulan esos gérmenes tiene éxito inmediato. Cuando los doctores mengeles son denunciados y detenidos, ingresen o no en prisión, la catalanitis se reduce notablemente aunque no llega a desaparecer. Hay otros mengeles que siguen actuando impunemente atacando la integridad mental y la libertad de la mayoría de los catalanes. Aunque parezca que la inflamación se ha reducido, hay que seguir actuando sobre la infección y, sobre todo, hay que contrarrestar las acciones y los experimentos de esos doctores, ideólogos totalitarios de esta bochornosa y ridícula República Virtual Catalana fundamentada en la Secta de la Única Nación.

Se necesita un tratamiento in situ más prolongado, en el que se impliquen no sólo políticos biennacidos sino también profesionales de la educación y de los medios libres de contagio alguno, es decir, que entiendan bien qué significa democracia, convivencia, respeto, libertad, Estado de derecho, que no manipulen a su antojo esos conceptos mientras vacunan con una sonrisa a los niños, a los adolescentes y a muchos ciudadanos adultos hasta anularles su capacidad crítica. La catalanitis afecta y de qué manera al cerebro, a la percepción, a la conciencia y al lenguaje, porque cuando los sentimientos catalanistas se transforman en alteraciones de tipo emocional aparecen los trastornos mentales. Quizás todavía se esté a tiempo de que el Poble no se vuelva loco. Aunque, como están reconociendo los mismos mengeles, sus mentiras y el mantra del mandato popular han hecho mucho daño.

Cataluña como mentira
Manuel Trallero cronicaglobal 17 Noviembre 2017

No creo que nadie en sus cabales confiara en un médico, un abogado o un asesor bursátil a sabiendas de que no nos está diciendo la verdad, que nos está mintiendo. Sin embargo, eso ha sucedido en Cataluña con su Gobierno, con la clase política con la mayoría del Parlamento, con la mayor parte de los medios de comunicación, con muchos periodistas, con las universidades, con los colegios profesionales, con las escuelas de los niños... Y lo más grave del caso es que muy posiblemente vuelva a suceder igual tras las próximas elecciones de 21D. Han mentido a sabiendas y lo volverán hacer de nuevo. Todo el mundo lo sabía, pero nadie se atrevió a decir que el rey iba desnudo. Es bien conocido el adagio de que es más fácil engañar a una multitud que a un solo individuo.

En Cataluña ha regido y rige la mentira, es su imperio. Ni posverdad, ni Donald Trump, ni Brexit. No hay otra. Las cosas no son como son, sino como parecen que son, puras apariencias. Vivimos instalados en la mentira, se ha vuelto nuestro medio natural, ese líquido amniótico que nos protege, estamos en ella como pez en el agua. Todos lo sabían, todo el mundo decía --eso sí, en privado-- que la independencia no era ni siquiera imaginable, menos aún posible. Todo el mundo sabía lo de la financiación de Convergència --¿por qué no se ha hecho pública todavía la sentencia del caso Millet, que tiene que dictar el tribunal presidido por la esposa señora esposa de Juanjo Queralt?-- los negocios de los hijos de Pujol o lo de Banca Catalana. Pero ¿para qué decir la verdad? ¿A quién le puede interesar? Y sobre todo ¿qué beneficio nos puede deparar? Ninguno. Hemos contraído todos, algunos más que otros, una grave responsabilidad ya fuera por acción o por omisión, o simplemente por callar demasiado tiempo. Podemos buscar mil excusas en las actuaciones de los demás, de los otros, de los adversarios... pero, como reza el pasaje evangélico, quien esté libre de culpa que tire la primera piedra. La culpa reside en cada uno de nosotros, es demasiado fácil --y barato-- echársela a los demás.

¿Para qué nos vamos a hacer daño? ¿Que ahora toca independencia? Pues independencia, como antes tocó ser comunista, católico o franquista y alzar el brazo. ¿Después? Después ya veremos...

Hemos confiado, como sociedad, en unos mentirosos porque esta es una sociedad caciquil y clientelista, anudada por estrechos lazos de intereses, una tela de araña. Cataluña es una gran familia, eso sí que lo tiene. Nos conocemos todos, y todos nos hemos visto alguna que otra vez en pijama o incluso sin él. ¿Para qué nos vamos a hacer daño? ¿Que ahora toca independencia? Pues independencia, como antes tocó ser comunista, católico o franquista y alzar el brazo. ¿Después? Después ya veremos... La cosa consiste en ir pasando sin levantar nunca las alfombras, sin tirar de la manta, sin decir esta boca es mía, sin cambiar. ¿Para qué? Cataluña es una sociedad silenciosa y silenciada, en donde no hay lugar para la discrepancia ni para un "sí, pero...".

Ellos a decir que la culpa es de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, que habían ganado unas elecciones cuando habían perdido, a llenar las calles una y otra vez para hacer ver que son mayoría, cuando no lo son y encima lo sabían. Hacer ver que todo está preparado para el día después cuando no había nada previsto, y así, una y otra vez, durante cinco extenuantes años. En Cataluña no había fractura social ni violencia sino cohesión social, un solo pueblo, y sobre todo pacífico, muy pacífico.

Todos lo sabíamos, claro está, porque, como decía mi abuela, aquello que parece mentira es por la poderosa razón de que no es verdad

C´s puede ser peor que PP yPSOE. Diferencias con VOX

Pío Moa gaceta.es 17 Noviembre 2017

La revolución de Lenin: https://www.youtube.com/watch?v=WAjgRoukok8&t=6s
El próximo sábado en “Una hora con la Historia” trataremos las contraofensivas del Frente Popular en la batalla de Madrid en noviembre de 1936.

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Dado que C´s se opone (muy matizadamente) al separatismo catalán, lo que parece diferenciarle de otros partidos, está ganando apoyos de los ilusos de siempre. Conviene, por tanto, señalar que es un partido más de lo que llaman “casta política”, no diferenciándose ideológicamente, en lo esencial, de PP, PSOE y Podemos.
Leo en tuíter , sobre diferencias entre “Ciudadanos” y VOX:

1.-En febrero de 2016 el PSOE y Ciudadanos llegaron a un acuerdo de gobierno para elegir a Pedro Sánchez como presidente, a pesar de haber perdido las Elecciones Generales del 20 de diciembre de 2015, en las que el PSOE obtuvo 90 escaños y el PP 123. El acuerdo incluía -entre otras cosas- el mantenimiento de la Ley del Aborto de 2010, revisar los Acuerdos con la Santa Sede, una ley de eutanasia y una ley de “igualdad de trato” que “debe incluir los mecanismos de inversión de la carga de la prueba”, algo propio de un régimen totalitario. Un pacto ideológico radicalmente opuesto a los planteamientos liberal-conservadores de Vox.

2. Ciudadanos mantiene un pacto con el PSOE en Andalucía, que ha permitido continuar al frente de esa comunidad a un partido que se ha convertido en el paradigma de la corrupción. No me imagino a Vox sosteniendo a un gobierno del PSOE, y menos aún en una región a la que los socialistas han arruinado con sus políticas socialdemócratas.

3. En julio de 2015 Ciudadanos votó junto a PSOE, Podemos e Izquierda Unida en contra de conceder conciertos a colegios de educación diferenciada en Andalucía. Un grave ataque a la libertad de educación que viene siendo característico de los partidos izquierdistas. En este asunto, Vox defiende el cheque escolar, como garantía de la libertad de educación.

4. En septiembre el PSOE y Cs acordaron una mera rebaja del Impuesto de Sucesiones en Andalucía. El caso es que Vox no propone la rebaja de ese impuesto: reclama su eliminación. Es lo que diferencia a un partido socialdemócrata (Cs) de un partido liberal-conservador.

5. En julio de 2016 el PSOE y Ciudadanos votaron, junto al PP y a Podemos, un grave ataque a la libertad de educación en Madrid, en forma de una ley para imponer la ideología de género en los colegios públicos y privados. Esta ley incluía el mecanismo totalitario de la inversión de la carga de prueba que ya figuró en el pacto de gobierno entre PSOE y Cs en febrero de ese año, una medida que obligaría a un acusado a probar su inocencia, algo que viola el derecho a la presunción de inocencia amparado por la Constitución. Vox se opuso frontalmente a esa ley totalitaria.

6. En marzo de 2017 PSOE y Ciudadanos volvieron a votar juntos, con el apoyo de Podemos, esta vez para exigir represalias contra la asociación HazteOir.org por contradecir la ideología de género con la famosa campaña de su bus naranja. Se da la circunstancia de que cuatro meses después la Justicia dio la razón a HO, enmarcando su campaña en el legítimo ejercicio de la libertad de expresión. Al contrario que Cs, Vox se ha opuesto a la imposición de la ideología de género y a los recortes de libertades asociados a esa imposición.

A lo ya citado, manifestado en el terreno de los hechos, podríamos añadir las grandes diferencias ideológicas entre Vox y Ciudadanos. Por poner algunos ejemplos, Vox es un partido provida, mientras que Ciudadanos es abortista y favorable a legalizar la eutanasia; Vox defiende la libertad de elección de lengua en la enseñanza (ver página 72 de su programa), mientras que Ciudadanos apoya el mismo trilingüismo que el PP (e incluso llegó a blindar la inmersión lingüística en catalán en su pacto de gobierno con Pedro Sánchez); Vox tiene un programa liberal de reducción de impuestos y del gasto público, mientras que Ciudadanos tiene un programa que incluye más gasto público y más intervencionismo estatal, un programa socialdemócrata por mucho que se digan “los liberales de Cádiz”. En algunas cuestiones Cs incluso parece empeñado en ser más progre que el PSOE, como en su apoyo a los vientres de alquiler, algo en lo que Cs coincide con Podemos, mientras que Vox se opone.

Estas diferencias entre Vox y C´s son sustantivas, pero dejan la impresión de insuficientes. No mencionan ni denuncian la quiebra de la democracia y del estado de derecho por las cuatro operaciones de Zapatero, no mencionan siquiera la ley de memoria histórica, ni la aquiescencia de los cuatro partidos a la colaboración con la ETA, ni la colonización cultural por el inglés, ni la política exterior, como si no existiera ahí ningún problema, ni Gibraltar. Deja la impresión de diferencias importantes, pero dentro del cuadro político actual, como si la democracia y el estado de derecho siguieran funcionando sin problemas mayores y las amenazas a la integridad de España fueran las rutinarias de antes de ZP.

Desde luego, un programa de ruptura es muy arriesgado, pero me temo que manteniéndolo como aquí se expresa simplemente seguirá dejando marginado a VOX, que se contenta con la expectativa de un posible diputado, que de poco le iba a valer, por elocuente que fuera.

Libertad Digital nunca olvidará el 11-M ni a sus víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 17 Noviembre 2017

El 11-M fue un atentado terrible que tuvo unas consecuencias tremendas para España. De hecho, buena parte de la dramática situación actual empezó a generarse aquel día.

Federico Jiménez Losantos ha recogido este jueves el Premio Ayuda que la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M ha tenido la gentileza de entregar a esta Casa. Es un reconocimiento muy especial para el Grupo Libertad Digital, que si algo ha pretendido desde su fundación, hace ya casi dos décadas, ha sido amparar, apoyar y dar voz a las víctimas del terrorismo.

Una tarea que se tornó una obligación moral aún mayor a partir de la fatídica fecha del 11 de marzo de 2004, un día en el que, como bien ha recordado Jiménez Losantos en el acto de entrega del premio, "no murieron solamente 200 personas: se mató a 200 personas para acabar con el rumbo político de España".

El 11-M fue un atentado terrible que tuvo unas consecuencias tremendas para España. De hecho, buena parte de la dramática situación actual empezó a generarse aquel día.

Ese cambio de rumbo, además, tuvo como consecuencia que las víctimas de aquel atentado hayan tenido que sufrir por triplicado: primero fue el dolor físico y psicológico provocado por el propio atentado; después, el abandono de unas autoridades y de una sociedad que las han considerado recordatorios incómodos de un episodio que habría que olvidar, y finalmente el drama de ni saber lo que realmente ocurrió ni ver castigados a los verdaderos culpables.

Los partidos políticos, los medios de comunicación y el Poder Judicial han colaborado de una forma tan vergonzosa como eficaz para imponer el olvido del 11-M y de sus víctimas, algo que desde el Grupo Libertad Digital hemos combatido en la medida de nuestras modestas posibilidades.

Hemos pagado un alto precio por ello, pero lo hemos hecho convencidos de que la verdad está de nuestra parte y, sobre todo, de que esta es nuestra principal razón de ser. Aún más cuando nuestros colegas han preferido –con honrosas excepciones como Fernando Múgica, al que Jiménez Losantos también ha recordado en su discurso– mirar hacia otro lado o directamente ser parte del engranaje para la instauración de la mentira.

Ese camino nos ha llevado aquí y, además de la satisfacción del deber cumplido, nos ha supuesto alegrías como el reconocimiento que supone este Premio Ayuda, que tanto agradecemos. Y ese camino seguirá siendo el nuestro, porque si de algo estamos seguros, y si de algo pueden estar seguros nuestros lectores y nuestros amigos de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, es de que Libertad Digital nunca olvidará el 11-M ni a sus víctimas, que siempre tendrán en este periódico, en esRadio y en Libertad Digital TV su casa y su altavoz.

Nuestra guerra, y la suya
Cristina Losada Libertad Digital 17 Noviembre 2017

Estas semanas, a cuenta de la atención que nos prestaron los medios internacionales, hemos notado que la España actual les interesa menos que la España que fue.

En atención al centenario de la toma del poder por los bolcheviques en Rusia, estoy releyendo a los disidentes del comunismo, que son lo único bueno que el comunismo ha legado a la humanidad. Tengo especial apego al libro El dios que fracasó, publicado en 1949, porque fue la primera aparición pública de la disidencia entre intelectuales de Occidente, y por lo perdurable de lo que allí cuentan figuras como Koestler, Silone, Wright, Gide, Fisher y Spender. La relectura siempre redescubre, y esta no es una excepción. Lo que he redescubierto es conocido: la profunda impronta que dejó la guerra civil española en la intelectualidad occidental que hizo causa con la República. La cuestión actual es cómo esa huella, que es la huella del mito, distorsiona la visión de España desde fuera.

Estas semanas, a cuenta de la atención que nos prestaron los medios internacionales, hemos notado que la España actual les interesa menos que la España que fue. Quienes han hablado con corresponsales o enviados especiales lo han podido comprobar, igual que quienes han leído o visto sus reportajes. Las referencias a la España franquista, a Francoland, como ya la hemos bautizado, son recurrentes. La idea de que Cataluña fue, de entre las regiones españolas, la que más sufrió la represión de la dictadura abunda como explicación del anhelo independentista. Vinculada a ella, ha tenido algún eco la noción, todavía más audaz en su alejamiento de la verdad, de que la Guerra Civil fue una guerra entre Cataluña y España.

Las extremas tergiversaciones que ha tejido el nacionalismo catalán han contribuido a que circulen falsedades como las mencionadas. Pero no hubieran tenido tanta aceptación, ni de lejos, si hubieran caído en terreno menos favorable. Se han aceptado porque esas ideas y nociones, que no son ciertas ni por aproximación, conectan con una memoria sentimental de nuestra guerra civil que se ha preservado fuera de España prácticamente congelada en el tiempo. Para entenderlo y ponerse en situación, nada mejor que leer esto que escribía el periodista norteamericano Louis Fisher en su contribución a El dios que fracasó:
La lucha de la República contra el fascismo en España fue probablemente el cénit del idealismo político en la primera mitad del siglo XX. Incluso en los mejores años, la simpatía por la Rusia soviética fue política y cerebral. El bolchevismo inspiró pasiones vehementes en sus partidarios extranjeros, pero poco de la ternura y la fraternidad que evocaban los republicanos españoles. Los prorrepublicanos amaban al pueblo español y participaron de su sufrimiento (...) El sistema soviético provocaba aprobación intelectual, mientras que la lucha española despertaba una identificación emocional.

Fisher estuvo en España entonces, al igual que el poeta británico Stephen Spender, y sus impresiones son coincidentes:
La lucha entre los fascistas y los antifascistas europeos se representó en España como en un teatro. La singularidad de la pasión, el idealismo y la vehemencia temperamental de los españoles, y hasta el propio paisaje español, colorearon la lucha y le dieron una intensidad y una suerte de pureza poética que pocas veces había tenido antes y pocas tendría después. (...) Fue en parte una guerra anarquista, una guerra de poetas. Al menos cinco de los mejores jóvenes escritores ingleses dieron allí su vida, como hicieron poetas de otros países. Esto arrastró aún más a los intelectuales a la lucha. Después de la caída de la República, la lucha del fascismo contra la democracia se convirtió en una lucha en la que los ejércitos y las máquinas y las burocracias contaban más que los individuos.

He ahí, en pocas líneas, la memoria sentimental que dejó nuestra guerra entre la intelectualidad europea y americana. La identificación emocional, el amor por un pueblo pasional e idealista, una guerra de poetas… todo eso que entonces se vivió, se sintió y se transmitió ha dejado huella y ha dejado niebla. Ese es el caudal de sentimientos idealizados del que se sigue nutriendo la visión de España desde fuera. Esa es la niebla emocional que difumina a la España democrática, y convoca a los fantasmas.

Porque, para los que han recibido ese legado, los fantasmas siguen vivos, asustando aún a los españoles, y España continúa siendo el escenario apasionante de la batalla. En cambio, para nosotros, la Guerra Civil fue una pesadilla de la que quisimos y pudimos despertar. Despertamos de ella hace mucho tiempo, y por eso nos extraña y nos duele el empeño en que continuemos representando, por los siglos de los siglos, una lucha entre el Bien y el Mal para henchir de emociones puras y fuertes al respetable. Nuestra guerra terminó. Es hora de que termine la suya.

CRÍMENES DEL COMUNISMO
Descuartizamientos, palizas y otros tormentos a los mártires vicencianos
Juan E. Pflüger gaceta.es 17 Noviembre 2017

El pasado 10 de noviembre fueron beatificados 60 mártires de la Familia Vicenciana, asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa cometida en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil. Todas las víctimas sufrieron malos tratos, torturas y agresiones durante el tiempo que estuvieron presos.

Los más afortunados eran fusilados a las pocas horas de su detención, pero hay algunos casos en los que queda claro el ensañamiento bárbaron contra quienes habían decidido elegir el camino religioso, aunque eso supusiera, como ocurrió en la España frentepopulista, acabar padeciendo el martirio.

El caso más llamativo, por su salvajismo, de los 60 mártires vicencianos fue el de José Ibañez Mayandía. Tenía 59 años cuando fue detenido el 26 de Julio en el hospital que regentaban las Hijas de la Caridad en Madrid. Eran las seis de la mañana y un grupo de milicianos le estaba esperando a la entrada del patio de la institución. Allí simularon un registro en el que los anarquistas que le estaban deteniendo dijeron haber encontrado una pistola. Lo que aprovecharon para detenerle y llevarle al Ateneo Libertario de Chamberí, en la calle de García Paredes, en la casa contigua a donde se encontraba le hospital al que había acudido el religioso.

Una vez allí fue desnudado y le ataron las manos a la espalda y encargaron a varios chicos de no más de 15 años que le flagelasen desnudo, a la vista de los enfermos a los que había acudido a asistir espiritualmente. Por la tarde fue conducido en un coche por un un grupo de milicianos a la Dehesa de la Villa, donde le dispararon varios tiros con una pistola y no le dieron el tiro de gracia.

Unas horas después, el mismo grupo de milicianos iba a la misma zona a asesinar a otro detenido y se encontraron José andando, malherido, que bajaba para enfilar la calle de Francos Rodríguez. Inmediatamente lo volvieron a llevar al Ateneo Libertario donde le golpearon y, ante su resistencia física, lo descuartizaron vivo bajo la dirección de un carnicero anarquista. Después, sus restos fueron puestos en una sábana y paseado por el hospital para que lo vieran los enfermos.

El caso de Juan Puig Serra tambien muestra ese odio que llevó a los milicianos a ensañarse con sus víctimas. El 19 de julio se había trasladado a Palma de Mallorca junto a varios hermanos para celebrar el centenario de la llegada de los primeros hermanos vicencianos a la isla. Le detuvieron un día después y el 5 de agosto, trasladado al castillo de San Fernando, convertido en prisión. El 13 de octubre, junto a otros siete sacerdotes y cuatro seglares, fue encerrado en una celda. Al atardecer, un grupo de milicianos abrió la puerta de la celda en la que se encontraban apiñados y abrieron fuego mientras blasfemaban y soltaban carcajadas.

Pedro Gambín Pérez fue detenido el 20 de julio en la Casa de Misericordia de las Hijas de la Caridad en Cartagena, donde intentó que las hermanas que vivían allí no fueran detenidas y conducidas a una checa. Fue detenido y conducido a la cárcel de San Antón de esa localidad, donde ingresó como el preso número 13.

Tras sufrir numerosos tormentos y torturas, el 15 de agosto fue sacado de la prisión a las dos y media de la madrugada y conducido a la carretera de Murcia junto a varios presos más. Cuando el camión que los trasportaba se paró en una zona despoblada, pidió ser el último en morir para así dar la absolución a los demás. Cuando llegó su turno, le dispararon cinco tiros en la barriga y lo dejaron desangrándose. Poco después pasó por alli un carretero que escuchó sus lamentos, pero no pudo atenderle porque se acercó un coche de milicianos. Cuando volvió unos minutos después, Pedor había muerto.

No son los únicos casos, como estos se repiten en cada una de las biografías de los sesenta mártires vicencianos beatificados el pasado sábado. Y lo que es más triste, son miles de casos similares los que se vivieron en la retaguardia del Frente Popular en la persecución religiosa que se desarrolló durante la Segunda República y la Guerra Civil.

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La matanza de Paracuellos
La Gaceta  17 Noviembre 2017

La mayor matanza de la guerra civil fue la de Paracuellos del Jarama, cerca de Madrid, en noviembre de 1936, perpetrada por milicianos del Frente Popular al más puro estilo soviético. En aquel momento el Gobierno del Frente Popular, ante la cercanía de las tropas de Franco, había abandonado Madrid. En la capital mandaba ahora una Junta de Defensa dirigida por el general Miaja como jefe militar, pero, por debajo de ese mando, las Juventudes Socialistas Unificadas se habían hecho con el control político de la seguridad y el orden público. Ese mismo día, las juventudes socialistas, dirigidas por Santiago Carrillo, se habían pasado en bloque al Partido Comunista. Y éste, siguiendo instrucciones directas de los agentes de Moscú, era ya el auténtico poder político en la capital de España.

Fue precisamente un consejero soviético, Mijail Koltsov, quien sembró en las cabezas de los comunistas españoles la idea de liquidar a los presos políticos: si los nacionales tomaban Madrid –arguyó-, en las cárceles iban a encontrar militares, abogados, médicos, escritores y funcionarios que de inmediato formarían la elite de la España de Franco. Había que eliminarlos. ¿Y cómo saber quién era quién en la abundante población reclusa de aquel Madrid? Era fácil: el ministro de la Gobernación, Galarza, antes de fugarse, había dejado en las cárceles los ficheros con todas las identidades de los presos. Los milicianos, excitados por la idea, pusieron manos a la siniestra obra.

Desde la madrugada del 6 de noviembre, los presos políticos derechistas empezaron a ser sacados de las cárceles de Madrid y trasladados por la fuerza en autobuses y camiones. Oficialmente se decía que eran enviados a Valencia, pero en realidad se les hacía bajar de los vehículos en las cercanías del pueblo de Paracuellos del Jarama, y allí eran fusilados en masa. Las víctimas eran principalmente ciudadanos de ideas derechistas, militares y profesionales sospechosos de simpatizar con el bando nacional, pero entre los asesinados había incluso niños. Los ejecutores fueron fundamentalmente los piquetes dispuestos por las milicias del Partido Socialista, el Partido Comunista y el sindicato UGT. El Consejero de Interior de la Junta de Madrid, el joven comunista Santiago Carrillo, fue el principal responsable político de la operación. Entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, más de 2.500 personas fueron asesinadas por este procedimiento en Paracuellos. Las matanzas no cesaron hasta que el anarquista Melchor Rodríguez se hizo cargo de las prisiones de Madrid.

Comentarios (1 comentario). ramosov.17 noviembre, 2017 a las 7:49 am
No son exactamente así algunas de las afirmaciones. Como demuestra claramente el historiador Julius Ruiz en su último libro sobre el tema, aunque los soviéticos estuvieran deseosos de que se eliminara a la población reclusa, sus patrocinados españoles del pce no necesitaban para las matanzas órdenes soviéticas. Las matanzas de Paracuellos -llamadas así porque la mayoría de los asesinados lo fueron en las cercanías de esa localidad- comenzaron en realidad a finales de octubre, con una primera saca en la que pereció Ramiro de Maeztu, y continuaron a un ritmo de varias decenas diarias a primeros de noviembre en sacas dirigidas a Aravaca y Rivas-Vaciamadrid. Las puso en marcha el comité provincial de investigación pública, también conocido como checa de la calle fomento, que era un comité oficial íntimamente ligado a la dirección general de seguridad.

Las prisiones de donde partían estos primeros asesinados eran Ventas, Porlier y San Antón, que contaban con muchos menos reclusos que la Modelo, de ahí que la cantidad de presos seleccionados para fusilar fuera mucho menor que lo que estaba por venir. Cuando los mandos chequistas de la checa de fomento se personaron en la Modelo, para continuar la matanza en gran escala ocurría que las tropas de Franco se habían acercado ya hasta los suburbios de Madrid, lo que provocó la huida del gobierno y la creada de la Junta de defensa y la consejería de orden público, lo que hizo que coincidieran en el tiempo la eliminación masiva de presos de la Modelo con la llegada de Carrillo y su equipo a dirigir la “evacuación”, es decir, las matanzas.

Carrillo fue puesto al corriente de la operación puesta en marcha dias atrás contra los presos políticos de las cárceles y le explicaron que ahora estaban abordando el tema en la Modelo -que por sí sola tenía dos tercios de los presos totales de Madrid-, a lo que Carrillo y su equipo -Cazorla, Serrano Poncela- dieron aprobación y la intensificaron. La checa de fomento fue disuelta por Carrillo para centralizar la represión en la consejería a su mando, y los mandos chequistas de la checa de fomento que habían venido operando desde la calle fomento 9 -Rascón, Vega, Ramos, etc…- fueron puestos a continuar la tarea a las órdenes de Carrillo. Las matanzas se detuvieron brevemente entre el 10 y el 17 de noviembre, y continuaron desde esta fecha hasta el 4 de diciembre.

El Islam supremacista avanza en Occidente
Judith Bergman  latribunadelpaisvasco.com 17 Noviembre 2017

Artículo Publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

Mientras que Occidente está ocupado luchando contra el "discurso del odio", la "islamofobia" y las organizaciones de supremacistas blancos, parece más que dispuesto a ignorar el cultivo del discurso de odio musulmán y las actitudes supremacistas hacia los no musulmanes.

Es un cultivo que se da sobre todo mediante el proceso de la dawa, la práctica musulmana de la divulgación islámica o el proselitismo, cuyos resultados se pudieron contemplar la semana pasada en un atentado en el centro de Nueva York. El terrorista, Sayfullo Saipov, nativo de Uzbekistán, al parecer no se radicalizó hasta que se fue a Estados Unidos. La mezquita a la que iba en Nueva Jersey estaba siendo vigilada por la Policía de Nueva York desde 2005. Un informe encargado por EEUU decía que los ciudadanos uzbekos eran "más propensos a ser radicalizados cuando emigran a trabajar al extranjero", según el Departamento de Estado de EEUU.

A simple vista, la dawa o la divulgación —en persona u online— parece ser una actividad misionera benigna, consistente en la conversión de los no musulmanes. A esta actividad, legal en las sociedades occidentales, se le permite actuar sin trabas por parte de los medios o el gobierno. Por lo general, la dawa genera poca atención, salvo cuando los miembros de una organización proselitista aparecen de repente en los titulares como auténticos yihadistas.

Los políticos y los medios occidentales parecen preferir ver el islam como solamente una religión, y no como un sistema político que, según los críticos, trata de imponer sus propias leyes y normas, la sharia, en el mundo.

En cambio, la disidente musulmana de origen somalí y escritora, Ayaan Hirsi Ali, sostiene en su último libro, The Challenge of Dawa: Political Islam as Ideology and Movement and How to Counter It (El desafío de la dawa: el islam político como ideología y movimiento y cómo contrarrestarlo):

El término dawa se refiere a las actividades llevadas a cabo por los islamistas para ganar adeptos y enrolarlos en una campaña para imponer la ley de la sharia en todas las sociedades. La dawa no es el equivalente islámico del proselitismo religioso, aunque a menudo se disfrace como tal [...]. Incluye el proselitismo, pero va más lejos que eso. En los países occidentales, la dawa tiene por objetivo convertir a los no musulmanes al islam político y generar posturas más extremistas entre los que ya son musulmanes. El objetivo último de la dawa es destruir las instituciones políticas de una sociedad libre y sustituirlas estrictamente por la sharia.

Presumiblemente, lo último que querría una sociedad son organizaciones que utilizan para su actividad política la tapadera de las prácticas religiosas, protegidas bajo los preceptos de la libertad religiosa.

En Filipinas, hace poco, los miembros de una organización dawa conocida como Yamat Tabligh ("Grupo que Propaga la Fe") entró en el país aparentando que iba a realizar una actividad misionera, diciendo que iban a participar en la reunión anual de Yamat Tabligh allí. En cambio, resultó que habían venido a librar la yihad junto con Isnilon Hapilon, el difunto "emir" del Estado Islámico en el Sudeste Asiático.

Yamat Tabligh ha sido descrita por la experta en el islam y periodista Innes Bowen, en su libro Medina in Birmingham, Najaf in Trent, de 2014, como "un movimiento misionero deobandi y una de las mayores organizaciones islámicas en el Reino Unido [...] [que] ha ido creciendo discretamente hasta convertirse en uno de los movimientos islámicos con mayor éxito en Gran Bretaña. Un gran número de musulmanes británicos ha militado en sus filas"[1]. Sin embargo, Yamat Tabligh era bastante desconocida en Reino Unido, hasta que se supo que varios musulmanes británicos acusados de delitos de terrorismo habían pasado por la organización[2]. Entre estos terroristas estaba Richard Reid, el "terrorista del zapato" y tres de los autores de los atentados de Londres el 7-J. El combatiente estadounidense enemigo, John Walker Lindh, que ayudó a los talibanes, estuvo vinculado a Yamat Tabligh; y el terrorista de San Bernardino, Syed Faruk, rezaba en San Bernardino en la mezquita Dar al Ulum al Islamiyah, descrita como "un santuario para los activistas de Yamat Tabligh".

El movimiento, según explica otro experto en el islam, Yoginder Sikand, en su estudio de 1998 sobre Yamat Tabligh, intenta "promover un sentimiento de paranoia e incluso repugnancia hacia la sociedad no musulmana"[3]. Citaba estas palabras de un destacado promotor británico de Yamat Tabligh:
Uno de los principales objetivos de la tabligh es rescatar a la umma [la comunidad musulmana] de la cultura y la civilización de los judíos, los cristianos y [otros] enemigos del islam para generar en ellos el mismo odio que los seres humanos tienen por la orina [...] y los excrementos.

Yamat Tabligh ha sido descrita en un artículo del Middle East Quaterly titulado "Tablighi Jamaat: Jihad's Stealthy Legions" ("Yamat Tabligh: Las legiones sigilosas de la Yihad"), como un lobo con piel de cordero:
Yamat Tabligh no es un monolito: una subsección cree que debe practicar la yihad mediante la conciencia [...] mientras que un ala más radical defiende la yihad mediante la espada [...]. En la práctica, todos los tabligh predican un credo que es difícilmente distinguible de la ideología yihadista radical uahabí-salafista que comparten tantos terroristas.

Sin embargo, Yamat Tabligh sigue siendo una organización legal y activa, que ha logrado una considerable influencia sobre los musulmanes de Europa, especialmente en Reino Unido y Estados Unidos. Ya en 2003, el jefe adjunto de la sección antiterrorista del FBI, Michael J. Heimbach, dijo: "Tenemos una presencia significativa de Yamat Tabligh en Estados Unidos y hemos descubierto que Al Qaeda la utilizó para reclutar, ahora y en el pasado". Un vídeo grabado con cámara oculta en 2011 en el instituto Darul Ulum Islamic de Birmingham (Inglaterra), vinculado a Yamat Tabligh, demostró que a los niños musulmanes se les estaba educando en la supremacía musulmana. A niños de once años se les estaba enseñando que los hindúes "no tienen intelecto" y que beben "pis de vaca". El profesor también decía: "Vosotros no sois como los musulmanes de ahí fuera [...] Todo el mal que veis en las calles [...] que la gente no lleva el hiyab como corresponde, la gente que fuma [...] debéis odiar eso". A los niños también se les decía:
Tenéis que liberaros de la influencia de Satán y de la sociedad [...] Los kufar [un término denigrante para los no musulmanes] han traído muchas cosas nuevas ahí fuera [...] Están controlando vuestra mente [...] ¿Sois parte de los que prefieren seguir su estilo de vida, el camino del kufar, o el camino del Profeta?

Tanto los servicios de inteligencia de EEUU como los holandeses parecieron en una ocasión ser conscientes del inminente peligro de las organizaciones dawa. En 2004, un informe del gobierno holandés identificaba la práctica de la dawa como una amenaza para la sociedad holandesa y concluía que la "interacción o incluso el entretejimiento de la dawa y la yihad demostraban la relación entre las diversas formas del islam radical y el fenómeno del terrorismo del islam radical".

El estudio también distinguía entre varios tipos de dawa, tanto abierta como encubierta, y las amenazas que provenían de ella:
La dawa puede tener como objetivo intentar convencer a las comunidades musulmanas de que las comunidades no musulmanas son hostiles hacia el islam y que quieren oprimirlo o incluso destruirlo. La dawa también puede tener por objetivo tratar de convencer a las comunidades musulmanas de que los valores y normas de los no musulmanes son incompatibles con los del islam y por lo tanto se deben considerar una depravación. En esa modalidad de dawa, se anima con frecuencia a las comunidades musulmanas a resaltar (de forma provocativa) las diferencias con otros grupos y a veces también a expresar su desprecio y su odio hacia las normas y valores y la cultura de los no musulmanes.

Parece como si los gobiernos occidentales no se hubiesen enterado —al menos oficialmente— de muchos de estos conocimientos sobre la dawa como herramienta para fomentar los sentimientos musulmanes de supremacía y odio hacia los no musulmanes. En su lugar, se dedican a obsesiones interminables y despistadas sobre la "islamofobia". Su ignorancia debería ser motivo de preocupación.

También operan otras organizaciones dawa en Occidente. Una es la Academia de Educación e Investigación Islámica (iERA), dirigida por dos conversos, Abdur Rahim Green y Hamza Andreas Tzortis, que trabaja a nivel mundial para difundir el islam. A diferencia de Yamat Tabligh, se centra en los esfuerzos misioneros hacia los no musulmanes. Sus líderes han hecho declaraciones racistas, supremacistas y antidemocráticas como llamar, de nuevo, kufar a los no musulmanes. Green ha dicho que "el propósito de la yizia [el dinero o "impuesto" pagado por los no musulmanes a los musulmanes a cambio de protección] es hacer que los judíos y los cristianos sepan que son inferiores y están sometidos al islam", y "si un musulmán se encuentra a un judío o un cristiano por la calle, debería apartarlo de un empujón". También ha dicho que el "problema inmediato" para los musulmanes de Gran Bretaña es estar rodeados de kufar, y que la única justificación para que los musulmanes sigan en Reino Unido es "convocar a los kufar al islam".

Tzortis ha dicho que "habría que matar" a los apóstatas que "combaten desde el interior de la comunidad [...]" y que "nosotros, como musulmanes, rechazamos la idea de la libertad de expresión e incluso la idea de libertad". También habló a favor del matrimonio infantil. Admite que fue miembro de Hizb ut Tahrir, una organización islamista radical, pero la abandonó por "motivos escolásticos y filosóficos". En una declaración en la web de iERA, Tzortis y Green intentan distanciarse de algunas declaraciones (no especificadas) del pasado escribiendo: "algunas de las anacrónicas declaraciones atribuidas a miembros de iERA han sido aclaradas o se ha realizado una retractación pública al respecto, y nunca se hicieron en campus universitarios".

Es evidente que iERA goza de un amplia plataforma en los campus de Reino Unido. Según un informe sobre los actos extremistas que tuvieron lugar en los campus de Reino Unido en el año académico 2016-2017, iERA se encontraba detrás de 34 de los 112 actos que tuvieron lugar ese año. A diferencia de los grupos de extrema derecha y marginales recientemente prohibidos por la secretaria de Interior británica, Amber Rudd —el mero apoyo a dichos grupos es castigable con hasta diez años de prisión—, iERA es libre de llevar a cabo sin trabas su actividad dawa[4] y lo hace a un ritmo increíble. Según la página de Facebook de la organización, en octubre de 2017, iERA o sus representantes realizaron actividades dawa en Canadá, Hong Kong, Países Bajos y Estados Unidos. iERA también formó a 15 líderes dawa de todo el mundo —desde Islandia y Polonia a Honduras y Finlandia— en un reciente programa dawa online.

En Estados Unidos, iERA coopera con la Sociedad de Musulmanes Americanos (MAS) y con el Círculo Islámico de América del Norte (ICNA), según la web de iERA. ICNA, una destacada organización musulmana en EEUU, participa activamente en la dawa, y en 2015 organizó el "Día Mundial de la Dawa", que hacía alusión al curso de formación de Tzortis.

Según el Manual para Miembros 2013 (para miembros femeninos) de ICNA, la organización se considera un movimiento islámico que es:
un esfuerzo organizado y colectivo para establecer el islam en su forma completa y en todos los aspectos de la vida. Su objetivo último es complacer a nuestro Creador Alá y triunfar en el más allá mediante la lucha por el Iqamat ad Deen [el establecimiento del islam en su totalidad]. Los movimientos islámicos están activos en varias partes del mundo para lograr los mismos objetivos.

El objetivo último de establecer un estado islámico en Estados Unidos no puede ser más claro. La pretensión de cuidar la "diversidad" y la "inclusión" que ICNA exhibe en su web pública no puede caracterizarse como nada más que un intento de disimular, ya que el objetivo declarado es "crear un lugar para el islam en Estados Unidos". ICNA ya tiene un lugar en Estados Unidos, y presumiblemente quiere expandir ese lugar hasta que ya no quede nada más.

El Manual para Miembros 2013 explica que el trabajo de ICNA se desarrolla por "etapas". Una de las etapas es la dawa, o la "divulgación efectiva".

A los que aceptan la verdad del islam se les proporciona la literatura islámica adecuada y se les da la oportunidad de convertirse en musulmanes. Se les hace formar parte de la umma islámica como hermanos y hermanas.

El Manual para Miembros pasa a describir cómo era ya en la década de 1970:
ICNA creó sus propios foros para la labor de la dawa a nivel local, regional y nacional. Creó instituciones vitales a nivel nacional para apoyar las actividades de la dawa [...]. Reconociendo otros movimientos orientados a los grupos en esta tierra, ICNA sigue coordinando y combinando sus esfuerzos con ellos.

De hecho, ICNA tiene un proyecto separado llamado "Proyecto Dawa PorQuéIslam", que:
tiene por objetivo organizar la labor de la dawa en América del Norte de manera profesional y eficaz. Algunos hitos del proyecto son Llamadas Gratuitas para No Musulmanes, Distribución de Literatura Islámica [...] la Dawa en los Medios, la Dawa en las Cárceles, el Apoyo a la Dawa en los Campus, Folletos de la Dawa Online, y Dawa a través del Email".

Expertos como Steven Emerson, fundador y director ejecutivo de The Investigative Report on Terrorism, consideran que ICNA está vinculada a los Hermanos Musulmanes. Su líder espiritual, Yusuf Al Qaradawi, ha predicado que Occidente será conquistado por el islam, no mediante la espada, sino de la dawa.

Si los líderes occidentales son incapaces de desentrañar el peligro que representan organizaciones como Yamat Tabligh, iERA e ICNA y, según los críticos, otras como CAIR e ISNA —no digamos ya de hacer algo al respecto, en vez de obsesionarse interminablemente con la "islamofobia"— Qaradawi podría acabar teniendo razón.

[1] Innes Bowen, Medina in Birmingham, Najaf in Trent (Hurst 2014), pág. 35.
[2] Innes Bowen, Medina in Birmingham, Najaf in Trent, pág. 41.
[3] Citado en Innes Bowen, Medina in Birmingham, Najaf in Trent, pág. 47.
[4] El único obstáculo para iERA, hasta ahora, parece haber sido que el Comité sobre Organizaciones Benéficas abrió una investigación sobre iERA por posible financiación de yihadistas en Siria. Varios yihadistas que viajaron desde Reino Unido a Siria estaban al parecer vinculados a iERA, haciendo labores de dawa para ellos. Green ha hablado a favor de morir por la causa de la yihad.

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El 155 y nuestros problemas
José Luis González Quirós vozpopuli.es 17 Noviembre 2017

El chusco episodio de la proclamación de una república independiente en Cataluña debería servir para que hiciéramos un diagnóstico más preciso de nuestros problemas políticos de fondo. Es un inmenso error considerar que el fracaso de los separatistas se pueda anotar como un éxito propio, entre otras cosas porque si Cataluña es España, para lo bueno y para lo malo, el mal que se ha causado, y no es nada pequeño, nos alcanza a todos, y no basta pensar en que la responsabilidad mayor recae en los que han confundido la dura realidad con un vodevil, porque su yerro nos ha causado un gran daño, por ejemplo, la marcha de empresas de Cataluña, que sería absurdo percibir como algo positivo para nadie.

Nación, Estado y Gobierno
Aunque el Gobierno se empeñe en presentar el episodio como un éxito, al menos de momento, su papel en el drama ha sido penoso. Tras afirmar que todo lo tenía pensado y previsto se tragó un referéndum, y van dos, que nunca debió haberse celebrado, y ha parido, a deshora y arrastrado por los acontecimientos, un 155 improvisado y timorato, ya se verá lo que da de sí tal decisión.

El fracaso de la intentona separatista hay que anotarlo en la fortaleza del Estado, que por la boca del Rey habló con claridad y valor, en la vitalidad de la Nación que se ha echado a las calles asustada por lo que se le venía encima, y en la coherencia y fortaleza política de la Unión Europea, más allá de fakes y belgas. Esto es lo que ha hecho entonar la palinodia a los protagonistas del procés que solo unos días antes se sentían lo suficientemente valientes como para asaltar un convoy de la Guardia Civil que efectuaba un registro por orden judicial.

El doble fracaso separatista
La comprobación de que el intento secesionista no resultó posible será notoriamente insuficiente, si no se sacan todas las consecuencias que no hay otro remedio que deducir. El argumento secesionista afirma que no fue posible en la práctica algo que era ideal en la teoría, y sobre esa mentira tratarán de sobrevivir y de volver a la carga en cuanto se recuperen del trompazo. Se trata de un razonamiento profundamente falaz, puesto que si es verdad que la intentona no fue posible, esa imposibilidad no se ha derivado de las circunstancias ni, menos aún, de la determinación del Gobierno para aplicar la ley. La razón de su fracaso es mucho más honda, y será necesario que los ciudadanos de Cataluña lleguen al meollo de este asunto para no volver a tragarse de nuevo el cuento de un proyecto ideal pero desgraciadamente no hacedero, de momento. La verdad es que las causas de la imposibilidad de esa república residen en su esencia, no es un proyecto ideal pero impracticable, es, por el contrario, un plan perverso y profundamente dañino que, en parte por fortuna, ha estado muy mal llevado y ha conducido a un fracaso histórico, a un ridículo indisimulable.

Pero las raíces del mal son las que son: supremacismo, desprecio de la ley común, que es la base de cualquier democracia, insolidaridad, autoritarismo, corrupción política, propaganda mentirosa, negación de derechos ciudadanos y libertades básicas, involucionismo histórico, voluntarismo mitológico, caudillismo subvencionado, todo lo que es capaz de convertir a una acción política en un proyecto de destrucción de la convivencia, de los derechos y de la libertad. Nada hay ahí de ideal: tal es la honda raíz de su fracaso y bien harían los catalanes en reflexionar sobre el mal del que acaban de librarse casi por los pelos.

El PP, partido ausente
La razón de que el gobierno de la nación haya ido a remolque en este asunto reside, en último término, en que el gobierno está en manos de un partido que hace tiempo que ha dejado de ser una fuerza política para convertirse en algo muy distinto, en un sindicato de intereses, en una especie de banda organizada en la que pesan más las órdenes de arriba que cualquier otra consideración. La corrupción que se asoma incesantemente desde las cuadernas del PP se debe, precisamente, a que en ese partido se ha abandonado cualquier proyecto político de fondo, carencia que se disimula con la pobre retórica del servicio a los intereses de todos, de la economía, y de la ley: una visión funcionarial del orden establecido cuyo dominio y salvaguarda les proporciona la oportunidad de tener poder e influencias, de ganar amigos. Para esa visión de la tarea política, el problema catalán es, naturalmente, un fastidio, y todo lo que el gobierno ha procurado es ver cómo amenguar las molestias de ese engorro. El ridículo sumo del papel de la vicepresidenta, a la que, con todo, le queda tiempo para echar una manita en Prisa, es la consecuencia necesaria del malentendido entre quienes hacen política, aunque sea perversa y absurda como la de Mas, Puigdemont o Junqueras, y los que meramente se dedican al negocio del poder procurando que el paisanaje no les moleste.

El fulanismo y su historia
Si bien se mira, puede resultar razonable que el paso de un período de guerra civil/dictadura a la consolidación de una democracia plenamente constitucional no se haya hecho con demasiada facilidad, especialmente en la derecha. Sobre el acierto de un encaje institucional ejemplar, la transición se acabó llevando por delante a UCD, y la crisis política que vivimos podría enterrar al partido que Aznar consiguió edificar para apurar la ruina del felipismo. Mientras el PP se trata de zafar de su condena en los juzgados, y llegan a la opinión pública las conversaciones ejemplares de algunos de sus prebostes de antaño, el partido parece decidido a inmolarse en beneficio del proyecto personal de su máximo dirigente. Su abulia catalana, mínimamente corregida por el arrojo de García Albiol, va a hacer que cuando el electorado conservador catalán llegue a desengañarse, tenga que mirar hacia Ciudadanos, un partido que ha sido, sobre todo, fruto del doble desenganche entre este PP, sus electores y sus políticas.

Se puede ser optimista y pensar que Ciudadanos vaya a hacer un gran papel, pero cualquiera que conozca la historia del centro derecha, temerá que acabe cayendo en los mismos vicios que el PP ha llevado a su máxima expresión, el fulanismo, el poder por el poder ausente de cualquier idea. No es muy distinto lo que está pasando en Podemos, aunque eso preocupe mucho menos, y es posible que tamaña deriva se evite por completo en el PSOE si llega a reconstituirse y librarse de la sombra de su gran padrino, pero la tentación de convertir a los partidos en el escabel de sus líderes de ocasión es, claramente, uno de los errores de base en los que ha incurrido la política de la joven democracia española.

El silencio de los corderos
Que en la mayor crisis política que ha padecido España desde el final de la guerra civil, el partido de la derecha haya sido superado en todos los frentes, no augura un porvenir muy brillante a esa formación, al menos mientras siga a las órdenes de quien ahora manda. La lógica de la sumisión se adecúa perfectamente al medro en organizaciones cerradas, pero esas organizaciones no son útiles a la Nación cuando tiemblan las cuadernas constitucionales. Naturalmente que podría ponerse remedio a esos males, pero eso exige una serie de reformas de fondo para el bien de España que nadie parece dispuesto a abanderar. Mientras el PP persista en el sesteo temeroso y en la huida de los juzgados no quedará otro refugio político que el de Ciudadanos y el PSOE, que, aunque tampoco están exentos de problemas, no tienen esa capacidad de generar rechazo que el PP se empeña en acaparar. Así resulta casi natural que en la crisis catalana el PP haya optado por pasar inadvertido.

Menos mal que hemos tenido un Rey alerta, y que, pese a todos los pesares, el mundo entero no se ha dejado seducir por los que se proponen destruir alegremente las democracias, pero nuestra derecha ha estado clamorosamente ausente y ha creído que cumplía sus obligaciones parapetándose detrás de los poderes uniformados, de los guardias y los jueces: el grado cero de la política, la antesala de la defunción.

El talón de Aquiles del independentismo
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Noviembre 2017

Entre las muchas contradicciones del golpismo separatista está la de que participa en unas elecciones que tacha de ilegales e ilegítimas. De haberse negado a concurrir a ellas y provocado una abstención cercana al setenta por ciento, el Gobierno de Mariano Rajoy se habría visto en un grave aprieto. Y el Gobierno resultante de ellas habría tenido un serio problema de legitimidad. Sin embargo, los independentistas, incluso los de la CUP, han decidido acudir a la convocatoria. ¿Por qué? Se dirá que porque creen que ganarán. Desde luego, pero hay más. Lo hacen sobre todo por dinero.

El oxígeno del independentismo catalán es el presupuesto de la Generalidad. Sin su control, los separatistas son incapaces de hallar financiación suficiente. Prueba de ello son las dificultades que está encontrando Artur Mas para reunir la suma que en concepto de fianza civil le exige el Tribunal de Cuentas. Si los que votaron a favor de la independencia de Cataluña el 1 de octubre hubieran aportado 2 euros y medio, el expresidente catalán no se vería en trance de tener que hipotecar su casa. El dinero donado por las asociaciones independentistas no vale porque lo que éstas reciben es sobre todo dinero público.

Los independentistas pueden estar más o menos inclinados a colgar la estelada en sus balcones, a acudir a manifestaciones de protesta, a obstaculizar la acción de la Justicia, a cortar calles y carreteras o a hacer escraches. Pero no a pagar el aparato de propaganda con el que el independentismo gana adeptos. Ese aparato está hoy financiado con el dinero de la Generalidad. Si los separatistas consintieran en perderlo por dejar de presentarse a las elecciones, no sólo las asociaciones independentistas morirían de inanición, sino que los medios de comunicación públicos dejarían de fomentar el odio a España y los privados sólo podrían seguir haciéndolo a su costa. Por eso no pueden permitirse el lujo de atenerse a sus principios y dejar de concurrir a unas elecciones que ha convocado el presidente del Gobierno de España artículo 155 mediante y no quien ellos sostienen que es el legítimo presidente de Cataluña. La cuestión es que, pasadas las elecciones, sobre todo si las ganan, ya no podrán continuar sosteniendo la ficción de que Puigdemont sigue siendo presidente de la Generalidad. Tras participar en la convocatoria, tendrán que aceptar la legalidad del presidente que salga de las urnas y reconocer la legitimidad de la aplicación del artículo 155, en base al cual se llamó a ellas. El motivo de tamaña falta de decoro no es otro que la necesidad ineludible que tienen de volver a apropiarse del dinero de la Generalidad.

Así que no parece que el movimiento independentista sea muy sólido cuando los millones de seguidores que dicen que tiene no están dispuestos ni siquiera mínimamente a financiarlo. En consecuencia, encontrar el modo de impedir que los golpistas puedan emplear el dinero público en subvencionar su movimiento separatista cuando vuelvan a tener el poder en Cataluña es la clave para acabar con él. Hay maneras de hacerlo, pero ésa es otra historia.

El difícil retorno a la legalidad (21)

Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Noviembre 2017

LA LISTA TRANSVERSAL DE PUIGDEMONT PARA DILATAR EL ENJUICIAMIENTO. EL PSOE MÁS DESLEAL ACOSA AL GOBIERNO DE ESPAÑA CON EL ATAQUE HACKER.

Hoy comparecen ante un juez belga designado tan solo media hora antes del comienzo de la sesión, Carles Puigdemont y los cuatro, de los cinco exconsejeros que viajaron a Bélgica, acompañados por sus abogados. Por parte de España, como demandante de la extradición de los fugados, ejerce la acusación el Fiscal de Sala. Una cuestión que pone de manifiesto lo mucho que falta para que la UE llegue a un estado pleno de desarrollo en cuanto a lo que debe ser un ente con estructuras de Estado único con los tres poderes establecidos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial con atribuciones completas sobre todos los Estados miembros. Algo equivalente y mejorado de lo que actualmente existe en los USA. Porque solo así, la UE podrá evitar el que algunos de sus Estados miembros se conviertan en refugio de terroristas, delincuentes y evasores, al permitir la existencia de fronteras judiciales y paraísos fiscales.

El caso es que esa falta de espacio único, donde solo una parte, el denominado espacio Schengen, ha eliminado virtualmente las fronteras para permitir la libre circulación de sus ciudadanos, es responsable, sin embargo, de seguir manteniendo las fronteras judiciales y dando estatus de exiliado o refugiado a individuos reclamados por la Justicia de otro país miembro de la UE. Una situación que hace inútil ese cuerpo policial de la INTERPOL y la propia esencia de la Constitución de la UE en cuanto a las exigencias y requisitos democráticos para la pertenencia a este “club”. Porque debiera haber bastado el Auto de petición de detención y puesta a disposición judicial de la jueza Carmen Lamela de la Audiencia Nacional para que la policía belga hubiera actuado y cumplido con esa orden internacional emitida por la Justicia de uno de los Estados miembros, y con el que además comparte el espacio Schengen.

Porque estamos ante el caso de fugitivos, prófugos de la Justicia que con esa acción intentan eludir o dilatar la comparecencia ante la jueza alegando persecución política y equiparando a la Justicia de España con la de un sistema dictatorial, no democrático y sin garantías, algo así como aquellos tribunales de la Inquisición y de la llamada “leyenda negra” de los desmanes cometidos por los españoles y que tanto arraigo ha tenido en la cultura de esa zona de la UE que comprende los Países bajos, Holanda y Bélgica. Basta recordar la anécdota de que a los niños se les asustaba con el “Duque de Alba” como el ogro hombre del saco que se los iba a llevar si se portaban mal y no obedecían. Y es que, aún hoy en día, queda un poso y se sigue dudando del abrazo a la democracia de un país que fue aliado de los nazis con la dictadura de Franco y que ha sido protagonista de escenarios de violencia con el terrorismo salvaje de la ETA, al que muchos han querido confundir como un movimiento de liberación del pueblo vasco. Entre ellos y hasta no hace muchos años la muy democrática y republicana Francia, refugio de los etarras.

Todo ello hace que estemos asistiendo a una farsa de la defensa de unos supuestos derechos y un victimismo esgrimido por unos delincuentes prófugos de la Justicia de España, con la benevolencia no exenta de complicidad de un Estado cuya Justicia cuestiona a la de otro país de la UE y da visos de credibilidad a los argumentos de esos delincuentes. Una situación aberrante que debería ser corregida por el Parlamento de la UE y avanzar en la integración real y no solo en la económica, si no se quiere fracasar como en el caso del Reino Unido y su Brexit, precisamente por no querer integrarse y perder su soberanía. Una sociedad dividida por su clase política en el que ha bastado una exigua mayoría para decidir sobre una cuestión de gran relevancia para sus ciudadanos. Una regresión motivada por intereses políticos y económicos en los que se acudió al sentimiento nacionalista, al “Europa nos roba” y al mensaje de que “solos estaremos mejor”. ¿Les suena esto como algo muy cercano?

Y no solo Carles Puigdemont sigue impunemente actuando como representante del Gobierno legítimo de la Generalidad, asistiendo a actos de apoyo como el vergonzoso de los casi doscientos alcaldes separatistas con sus varas de mando; o protagonizando vídeos esperpénticos en habitaciones de hotel; o concediendo entrevistas a medios de información convertidos en cómplices altavoces de la propaganda de estos delincuentes. Ahora se ha postulado y ha sido refrendado por su partido como candidato en las próximas elecciones autonómicas del 21 de diciembre y se le ha dado “carta blanca” para la confección de la lista electoral. Y como el ocio es la madre de todos los vicios, Carles Puigdemont y su equipo ya tenían preparadas varias alternativas para intentar confundir a su electorado creando otras marcas “blancas” en las que el ya defenestrado PDeCAT, pasase a mejor vida. Entre ellas se ha impuesto una que evoca a una supuesta coalición de independentistas en la que el ya amortizado “Junts p’el Sí, pasa a denominarse Junts per Catalunya pero sin ERC. Aunque para disimular, intenta incorporar, además de sus Consejeros presos en Extremera, a Jordi Sánchez de la ANC e incluso a Trapero el defenestrado ex Mayor de los Mossos, en lo que llama “lista transversal”.

Solo faltaba para este circo el que, en el constante desfile de solidaridad en Bruselas de los independentistas con los prófugos del cesado Gobierno de la Generalidad, se haya sumado la ungida Marta Rovira de ERC para formar un “frente común independentista” y coordinar estrategias políticas y jurídicas, ya que se presentan en solitario los antiguos socios de Junts p’el sí y unos están prófugos y otros en prisión. Y el Gobierno de España impotente como mero espectador, pero sabiéndose responsable, por inacción o por incompetencia, de haber permitido esta situación y no haber previsto la reacción de los huidos y controlado sus movimientos tras el irresponsable anuncio de la Fiscalía de lo que iba a hacer tras el fin de semana, dando tiempo más que suficiente para que se produjese esa huida masiva. ¿Torpeza o premeditación? Personalmente me inclino por lo segundo.

No podía faltar en este esperpento la alusión a los enemigos externos. En este caso se ha centrado el foco en los Hackers, que como todo el mundo debe saber son unas personas de diversa procedencia e intenciones cuya habilidad consiste en encontrar debilidades en los sistemas informáticos a través de las redes de Internet introduciéndose en ellos y tomando el control de ordenadores, servidores, etc. para provocar el caos o cometer actos delictivos. Como especialistas que son, se cuidan muy mucho de ocultarse en esa red y acuden a todo tipo de estrategias para entorpecer el rastro hasta el origen de la procedencia de los ataques, que son normalmente muy numerosos a través de los llamados ordenadores “zombis” previamente infectados y controlados por esos hackers. Entre las estrategias, una muy común es la de la ocultación de la famosa IP, usando servidores externos varios localizados en diferentes partes del mundo, creando una red repetidora del trasiego digital en Internet muy difícil de rastrear.

Estamos en una guerra cibernética donde existen varios grupos de hackers, algunos que van por libre como es el caso de Anonymous, y otros que son verdaderos equipos profesionales al servicio de empresas o Estados con fines que no siempre son de legítima defensa de su seguridad nacional y sí constituye una agresión en una guerra virtual que nadie reconoce ni se atreve a declarar. Es la cruz de un sistema global donde la información es vital para adquirir una ventaja que puede ser decisiva. En el caso de la acusación del Gobierno de España de que son hackers ubicados en Rusia, es necesario que se tengan pruebas irrefutables que la avalen. En caso contrario estaríamos asistiendo a una intencionalidad política en busca de ese enemigo externo como culpable de la desestabilización e injerencia en una fabulación de oscuros intereses geopolíticos. Y eso es ir demasiado lejos para excusar los propios errores.

Sería deseable que, si esa información proviene de la misma fuente que ha permitido la fuga de los golpistas, la pongamos en cuarentena y no le demos pábulo.
¡Que pasen un buen día!

Separatismo y perversión autonómica
JAIME IGNACIO DEL BURGO El Mundo 17 Noviembre 2017

El proceso independentista o soberanista impulsado por todo el arco parlamentario del nacionalismo catalán ha sumido a Cataluña en una crisis sin precedentes. La sociedad se ha partido en dos. Unos sueñan con dejar de ser españoles;otros entienden que ser catalán es un modo de ser español. No es un conflicto entre Cataluña y España, sino en primer lugar entre catalanes.

La activación del tristemente célebre artículo 155 de la Constitución tampoco supone la defunción del Estado autonómico. En la inmensa mayoría de las comunidades autónomas no se pone en cuestión la unidad constitucional y sus poderes propios no quebrantan el principio -recíproco- de lealtad institucional. En los próximos meses, 27 congresistas van a analizar en una Comisión parlamentaria los éxitos y las disfunciones del sistema autonómico. Si progresan adecuadamente en su estudio, se arriesgarán a formular propuestas para el amejoramiento del sistema (permítaseme utilizar la expresión que identifica al régimen foral de Navarra). Si concluyen su trabajo, formularán "con la atención excepcional que se requiere... cambios en la propia Constitución". Así se desprende de la prudente declaración de intenciones de su presidente, el socialista José Enrique Serrano, cuya elección ha rozado la unanimidad.

Sería un grave error, a mi juicio, mezclar la necesaria revisión del sistema autonómico, que inició su andadura hace 40 años, con la solución del problema catalán. El proceso soberanista no es otra cosa que la perversión radical del Estado autonómico. Las instituciones catalanas, con una exigua mayoría parlamentaria, han pretendido dar jaque mate a la Constitución de 1978. La oportuna y medida aplicación del artículo 155, así como la actuación de la Justicia, han impedido hasta ahora la consumación de la declaración la independencia y la proclamación de la República catalana.

En este asunto tan crucial no cabe una posición de equilibrio. O se está en España o se está fuera de ella. Ignoro si el PSOE tratará de convencer a los comisionados del Congreso de que "España es una nación de naciones y Cataluña es una nación", como declaró el pasado mes de abril su secretario general. El gran problema está en que el independentismo catalán niega la mayor, es decir, que España sea una nación. La única reforma constitucional capaz de dar satisfacción a las aspiraciones secesionistas sería el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, algo muy difícil de aceptar por el titular del poder constituyente que no es otro que el pueblo español. Harían mal los socialistas en olvidarlo.

De modo que ningún acuerdo será posible mientras las instituciones catalanas no vuelvan a la senda constitucional. Para ello resultaría imprescindible la reafirmación del consenso alcanzado en 1978 y que el procés ha hecho saltar por los aires, so pretexto de que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de 2006 declarando la inconstitucionalidad de un puñado de sus preceptos, había quebrantado el pacto constituyente entre Cataluña y España. Nunca hubo tal pacto. El consenso subyacente en la Constitución de 1978 fue entre los representantes del pueblo español.

La Minoría catalana encabezada por Jordi Pujol participó activamente en la ponencia redactora del proyecto de Constitución, pero nunca se atribuyó la representación de toda Cataluña pues sólo contaba con 11 de los 47 escaños catalanes. Me parece oportuno recordar las palabras del ex presidente de la Generalidad en la histórica sesión del Congreso de 21 de julio de 1978: "Muchas veces -dijo- en España se ha fracasado. La historia de los dos últimos siglos... es la historia de los fracasos, del intento de estructurar, de construir, de estabilizar, de poner las bases para el progreso del país, de todo el país. Nosotros esta vez no queremos fracasar. Desde nuestra perspectiva catalana, desde la cual a veces hemos fracasado doblemente, doblemente en nuestra condición de españoles y, además, porque hemos fracasado en aquello que nos afectaba directamente como catalanes, desde esta perspectiva... nosotros aportamos aquí, por una parte, nuestra firme decisión de no fracasar esta vez, y nuestra aportación para que, entre todos, consigamos eso que la Constitución nos va a permitir; un país en el que la democracia, el reconocimiento de las identidades colectivas, la justicia y la equidad sean una realidad". Y en otro momento dijo: "Pensamos que la Constitución persigue un Estado equilibrado, un Estado fuerte, no en el sentido autoritario de la palabra, sino en el de la eficacia y en el de la capacidad de servicio; un Estado al servicio de sus ciudadanos, de su seguridad y del bienestar físico y moral de sus ciudadanos, del orden y de la justicia. Por eso, nuestra minoría ha aceptado plenamente la Constitución".

Su compañero Miquel Roca no se había quedado a la zaga al formular durante el debate en el Congreso una sugestiva tesis sobre la compatibilidad entre el concepto de nación española y la existencia en su seno de nacionalidades. La Constitución "al lado de definir esta nación española, nación-estado, define aquellas otras nacionalidades que son aquellas identidades históricas y culturales... que vienen a configurar la realidad de la resultante en una España-nación, una nación española que en este sentido cobra su dignidad". Las nacionalidades son, a su juicio, territorios españoles dotados de una identidad histórica y cultural, que configuran la realidad de la nación española. «Nación de naciones -concluyó- es un concepto nuevo, es un concepto, se dice, que no figura en otros Estados o que no figura en otras realidades; quizás sí, pero es que, señorías, ayer ya se decía que nosotros tendremos que innovar». Pues bien, al margen de que se comparta o no la idea de España como nación de naciones, es evidente que esas pretendidas "naciones" forman parte inseparable de una nación soberana, España, cuya unidad indisoluble e indivisible constituye el fundamento de la Constitución. En consecuencia, la conversión de España en un mero Estado plurinacional, con vaciamiento de las competencias estatales vinculadas al mantenimiento de la unidad, rompería el marco constitucional.

La rebelión del nacionalismo catalán se sustenta en grandes mitos y falsedades históricas. Es falso decir que Cataluña es desde hace 500 años una colonia de España y padece una insoportable opresión, de modo que la República catalana ha de ser el último episodio de su larga lucha por la liberación nacional. Tan profunda es la interiorización de esta mentira que los separatistas no han querido atenerse a razones. No les ha importado frenar en seco el desarrollo económico de Cataluña. Ni la masiva huida de empresas, a la que podría seguir la deslocalización de sus centros productivos. Ni la congelación de las inversiones. Ni la ruina de sus empresas exportadoras una vez fuera del mercado español y europeo. Ni el empobrecimiento galopante de la sociedad catalana. Ni el negro futuro de sus pensionistas. Ni la salida de UE, con la consiguiente irrelevancia internacional. Ni siquiera les importa sacrificar al Barça, más que un club. Han pisoteado las más elementales reglas del juego parlamentario para convocar un referéndum ilegal, celebrado sin ninguna garantía democrática, y aprobar un engendro legislativo para dar los primeros pasos de la non nata República catalana. Han desafiado al Tribunal Constitucional y llamado a la ciudadanía a defender la sedición en la calle. No sólo han violado la Constitución -votada con entusiasmo por una aplastante mayoría de ciudadanos de Cataluña en 1978- sino su propio Estatuto que, por cierto, en 2006 obtuvo un escuálido respaldo popular (36,1% del censo electoral).

Lo peor es que esto sucede en una de las comunidades más prósperas de España. La revolución separatista no lucha por una sociedad más libre, más justa, más igualitaria, más solidaria. No ha enarbolado la bandera de los desheredados ni de los marginados como en las revoluciones de los siglos precedentes. Parece más bien fruto de la irresponsabilidad de un grupo de inconscientes pequeño-burgueses dispuestos a recibir con alegría el abrazo del oso de los anarquistas y de los anticapitalistas, enemigos declarados del sistema democrático y de la economía de mercado. Justo el marco en el que Cataluña ha progresado en paz y en libertad.

Jaime Ignacio del Burgo fue presidente de la Diputación-Gobierno de Navarra, senador constituyente y diputado.

El mito fallido
Esta deflación del nacionalismo responde a una orfandad política e intelectual patente tras el fiasco de su gran mito
Ignacio Camacho ABC 17 Noviembre 2017

Vista desde ahora, con el artículo 155 triunfante, la autonomía intervenida, Puigdemont fugado (y pelado) y la cúpula soberanista procesada o en la cárcel, cuesta creer que la revolución catalana de octubre llegase a parecer tan inquietante. Siempre quedará la duda de si el colapso que amenazó la democracia constitucional, con una gravedad que obligó a la salida en tromba del propio Rey Felipe, se debió a que la respuesta correcta del Estado llegó tarde. El procés no tenía ni media bofetada, y su actual desplome obliga a preguntarse cómo fue posible aquel momento crítico en que la estabilidad de España zozobró bajo la presión del separatismo en las calles.

Todo eso sucedió, sin embargo, y con severos daños colaterales; y acaso hubiese ido a mayores de no haber cometido los independentistas unos errores tan flagrantes. El principal, como ha quedado patente, su tendencia narcisista a autosobrevalorarse. Sabiendo que les faltaba masa crítica y un plan de fondo más allá del ataque, se lanzaron en picado sin pensar en el aterrizaje. Se obcecaron con la declaración de ruptura creyendo que la propia dinámica de la insurrección tendería a solucionar sus carencias estructurales. Su célebre hoja de ruta estaba mal calculada: al minusvalorar la energía del Estado no tuvo en cuenta que la DUI no era el principio sino el final del viaje.

Esta deflación del nacionalismo, que ahora no sabe cómo reformular sus objetivos, responde a una orfandad política e intelectual manifiesta tras el desengaño de su gran mito. La proclamación de independencia no ha servido para nada salvo para disparar en una salva la bala decisiva y dejarles a sus propios promotores una penosa sensación de proyecto fallido. Fue un desahogo, una efusión calenturienta, un éxtasis autocomplaciente de efectos mínimos. O máximos, según se mire, pero en su contra: ahora tienen el autogobierno suspendido, a sus partidarios en estado de shock y la cárcel como expectativa para ellos mismos. Aún pueden ganar las elecciones, sí, pero ya no les sirven de plebiscito. Y además han movilizado en Cataluña a una sociedad civil replegada y han despertado en el resto de España una oleada inédita de patriotismo. Su mejor horizonte es el de mantenerse en una especie de empate infinito.

Todos esas equivocaciones -y las de Podemos, que también se ha confundido- han acabado por fortalecer al sistema en vez de destruirlo; no hay acierto más eficaz que los fallos del enemigo. Pero eso no quiere decir que haya desaparecido el peligro del nacionalpopulismo; sólo que ha tropezado con su propia mitología y se ha metido solo en un laberinto. Ese fracaso abre una oportunidad de oro para el constitucionalismo español, si no cae en la debilidad, en el apaciguamiento apocado o en el complejo remordido. Una ocasión, y una responsabilidad histórica, de enfriar el recalentado proceso catalán durante otro cuarto de siglo.

El masoquismo como entidad nacional
Antonio Robles Libertad Digital 17 Noviembre 2017

Esta guerra no está ganada, ni la ganará una mayoría electoral el 21 de diciembre.

Cuenta José García Domínguez que "los separatistas ya han perdido". Ahora que el fantasma de Flandes prolonga el ridículo en toda Europa y el resto de farsantes del procés se desdicen, no parece que vaya desencaminado. Pero ¿realmente han perdido?

Para entender la naturaleza del catalanismo y su sueño secesionista hay que doctorarse en masoquismo histórico y teoría de la derrota. Si se siguen tales huellas, el resultado de este último asalto a la soberanía española es una nueva batalla ganada a España. A pesar de perder la apuesta de la independencia. De momento.

Puede resultar extraño, pero han logrado instalar en el inconsciente nacional catalán y en la ciudadanía española que la aspiración a la independencia es legítima y es posible, aunque hoy por hoy no se den las circunstancias para conseguirla. El tabú de la ruptura se ha roto, la aspiración ha pasado de villanía a sueño, y todo depende ya de obtener una mayoría electoral que las generaciones demográficas de la inmersión y TV3 acabarán solucionando.

Me paro un instante en su legitimidad. Digo que han logrado legitimar social, moral y políticamente la independencia porque, a pesar de que ya era legal defenderla, no estaba moralmente aceptada. Ahora lo está, al menos para los que la defienden. Lo que era insolidario, una aspiración basada en el egoísmo y la insolidaridad con el resto de los españoles, han logrado que aparezca ahora como la oportunidad de restaurar un derecho histórico.

Artur Mas dice: "Aún no estábamos preparados para la independencia (...) No existe aún una mayoría para alcanzarla". Joan Tardà, desde ERC, justifica la derrota de idéntica manera, incluso Puigdemont asegura desde Bélgica que "quizás haya otras formas que no pasen por la independencia". Un paso atrás para el próximo envite. Esta secta no cambia de obsesión, sólo de caballo.

Tienen en la derrota la fuente de su energía y en la actitud victimista, la convicción necesaria para mantener al rebaño ciego, sordo y mudo ante los hechos. "Fue un día trágico porque vi directamente la violencia ante mi cara", le acaba de dramatizar Puigdemont a su colega escocés, Alex Salmond. Necesitan tanto sentirse víctimas que convierten el 1 de Octubre en el bombardeo de Guernica sin inmutarse.

Hay una malsana recreación masoquista en la derrota: la diada del 11 de septiembre es la fiesta nacional, el invento de la derrota de una nación que nunca existió. Lo más parecido al Pueblo Elegido. Si reparan, a falta de legitimidad (la habían perdido el 6 y 7 de septiembre con la aprobación de leyes inconstitucionales), buscaron recrear al pueblo oprimido en la orden judicial de desalojo de los colegios electorales.

Jordi Pujol ha sido el máximo exponente de esta patología, prefirió la cárcel en 1960 antes que retractarse ante los tribunales. Con la complicidad de su mujer, Marta Ferrusola. Podría haberse librado, sólo tenía que mostrar arrepentimiento ante el Consejo de Guerra, pero prefirió convertir la cárcel en la oportunidad de su vida: ganar el liderazgo a través del martirio. Una lección que sigue de nuevo el taimado Juntroleras resistiéndose a desdecirse, como ya lo ha hecho Carme Forcadell. Sabe que tal actitud capitalizará su liderazgo político ante la futura república catalana. Como sabe que la cárcel será un paréntesis pasajero en cuanto amaine la tormenta.

José G. Domínguez, uno de los mayores conocedores de esta patología masoquista del catalanismo, relata la derrota de esta última farsa, pero yerra si no tiene en cuenta el nuevo peldaño ganado a la derrota. Viven de ello. Aunque sea enfermiza la apuesta, constituye la energía para alcanzar una mayoría electoral en el futuro.

Esta guerra no está ganada, ni la ganará una mayoría electoral el 21 de diciembre. Esta infección del espíritu solo se curará si se va a la raíz del problema: desmontar la cultura de una falsa nación oprimida, junto a la reivindicación de una España europea de sólidas convicciones democráticas y segura de sí y de su historia, donde nadie se sienta extranjero, y, sobre todo, nadie sea extranjero.

El golpismo catalán a la conquista de Valencia
OKDIARIO 17 Noviembre 2017

El golpismo catalán trata de extenderse como una pandemia a pesar de su rotundo fracaso tras la declaración de independencia más corta de la historia. Con Carles Puigdemont huido en Bélgica y gran parte de los secesionistas asumiendo que no hay una “mayoría independentista” en la región, persisten en su locura y ahora tratan de extender a Valencia lo que denominan como los Països Catalans. Un viejo sueño del nacionalismo más rancio que procede del siglo XIX y que en el mundo global y comunitario en el que nos encontramos, además de anacrónico, resulta tan ridículo como inviable. No obstante, lo que no es anacrónico, sino muy peligroso, es que la forma de llegar a la Comunidad Valenciana haya sido a través de la creación de una radio y una televisión públicas.

En primer lugar, por la negligencia económica que supone. Esta comunidad es la segunda más endeudada (45.000 millones) de España –curiosamente después de Cataluña— y necesita cualquier cosa menos que los impuestos de sus ciudadanos vayan a la creación de un medio destinado a la mera propaganda. Y es justamente ahí donde radica el segundo peligro: la programación de la radio ha arrancado con 10 canciones separatistas en bucle. De nuevo los medios de comunicación públicos, como ocurre con TV3, —donde incluso llegaron a quemar una Constitución en directo— al servicio del adoctrinamiento. En el repertorio había temas con frases como: “Que no será por ganas de poneros bombas”. Y es que A Punt —como se denomina esta corporación audiovisual— es una plataforma para que los independentistas catalanes traten de sembrar el odio a España en Valencia.

Una nueva concesión pública a los golpista que, para mayor gravedad, viene patrocinada por el presidente socialista Ximo Puig y por su socia y vicepresidenta, la política de Compromís Mónica Oltra. De Oltra poco se puede esperar, ya que encabeza una formación pseudopodemita que se autodefine como “soberanista de izquierda”. No obstante, el presidente Puig debería dejar los juegos de manos políticos con los más radicales para atenerse a la línea nacional de su partido, compartida incluso, en estos momentos tan delicados, por la inmensa mayoría del PSC: apoyar sin ambages la legalidad vigente y la unidad constitucional. Es muy irresponsable en lo ideológico, y tremendamente nocivo en lo económico, que una comunidad autónoma con el dinero bajo mínimos obligue a sus ciudadanos a sostener una televisión y una radio que sólo sirve para ser un altavoz de los que quieren romper España. Los valencianos no pueden permanecer callados ante este dispendio que lleva adherido un burdo intento de manipulación y propaganda.

El nefasto cuento de la lechera del separatismo catalán
“Es lastimoso que seamos seducidos por nuestras propias bufonadas e invenciones” M.E de Montaigne
Miguel Massanet diariosigloxxi 17 Noviembre 2017

Cuando observamos con cuánto ahínco y con qué entrega, los artífices de la reciente historia de Cataluña intentan salvar los escombros de lo que ha pretendido ser el mayor desafío de una región a la nación a la que lleva unida más de 500 años; no podemos menos de sentirnos afectados, tanto como ciudadanos residentes en esta comunidad, como como españoles directamente afectados por la locura separatista que se ha apoderado de tantos catalanes que, por ingenuidad, por desconocimiento o por fanatismo han sido víctimas propiciatorias de esta pléyade de políticos que fueron capaces de construir, en torno a un relato histórico manipulado, inventado y artificiosamente acoplado para que se mostrara lo suficientemente convincente de modo que consiguiera atraer a muchos catalanes a la causa del independentismo.

Ahora, cuando toda la trama montada por los distintos partidos que han llevado a Cataluña a la actual situación de desconcierto en la que nos encontramos, se está mostrando tal y como en realidad es: una gran mentira cuyos efectos deletéreos para la sociedad, el comercio, la industria y el turismo de toda Cataluña, cuyos efectos se están empezando a manifestar como anticipo a lo que podría llegar a suceder en esta región de España, si la fatalidad y la falta de sentido común de los catalanes, en las elecciones del próximo 21 de diciembre, intentaran conducir a Cataluña, de nuevo, al despeñadero de su independencia de España; es cuando sentimos la necesidad de pedirles cuentas a todos estos ilusos, temerarios y vendedores de utopías que con sus sandeces, embustes y fantasías, han conseguido lo que no consiguieron los años de crisis por los que ha tenido que pasar España: poner en peligro la recuperación del país, hipotecar nuestro lugar privilegiado en Europa y acabar echando por la borda todo el esfuerzo de los ciudadanos españoles para conseguir superar una de las peores crisis económicas del Mundo.

Que el señor Junqueras, en época de grandes meditaciones filosóficas en la soledad de la cárcel, haya decidido delegar en una de las peores representantes del separatismo excluyente, como es la señora Marta Rovira (una de las que más influyeron en que, Puigdemont, decidiera no convocar elecciones), para que le sucediera como candidata de ERC a la presidencia de la Generalitat ; no hace sino confirmarnos en nuestra idea de que el independentismo sigue vivo y que, todos los culpables de que se tuviera que aplicar el Art.º155 en la autonomía catalana, siguen convencidos de que esta lucha, sin sentido alguno, en pos de una utópica nación catalana, debe continuar con la misma fuerza y tesón con que la han mantenido hasta ahora, una vez se hayan celebrado las elecciones del 21D. Lo mismo podríamos decir de este señor, Carles Puigdemont, que, para evitar entrar en la cárcel, huyó vergonzosamente de España para instalarse a cuerpo de rey en la nación belga desde donde, sin que nadie se lo impida, ni las propias autoridades que decretaron su detención y posterior puesta en libertad, pusieran la condición de que no utilizara el territorio nacional belga para ser su centro de propaganda en contra del gobierno y la propia Justicia, españoles.

Cuando se habla de que el brexit inglés puede hacer peligrar la llegada de fondos de cohesión comunitarios a España por valor de 37.000 millones de euros, tenemos que dar cuenta de que los hoteleros catalanes se están lamentando ya de la caída del turismo. Si la señora Colau, esta “brillante” alcaldesa de Barcelona, ya puso la primera piedra de su particular campaña en contra del turismo en la ciudad condal, el separatismo ha contribuido a que el resto de este edificio de dislates, respeto a los visitantes de fuera de España, haya conseguido en tiempo récord, que los malos augurios que se hicieron respecto a dicha iniciativa se hayan confirmado con creces, de tal manera que los datos se hayan convertido en inexorables muestras del daño que se ha hecho al sector turístico catalán. Hoy mismo, La Vanguardia, uno de los periódicos que más ha defendido el independentismo catalán, no ha tenido más remedio que reconocer que, la ocupación hotelera del pasado mes de octubre, sólo ha sido un 83% de lo que fue la de octubre del año pasado (siete puntos menos); que el precio medio de la habitación ha bajado 9 € y que, las reservas hoteleras para Navidad, han descendido en un 40%. El Gremio de Hoteleros (¿por qué no lo pensaron antes, cuando todos se las prometían muy felices con una Cataluña independiente?) exigen de las administraciones que, por si no se hubiera invertido suficiente en Cataluña a través de la financiación y el FLA, se destinen otros 7 millones de euros para promoción del turismo ¿en qué quedamos?

La aplicación del 155 no ha sido suficiente para impedir que siga el goteo, en ocasiones a chorro, de empresas catalanas que han decidido cambiar de sede social a otros lugares de España o del Extranjero; de modo que ya se habla de que son 4000 las que se han ido y más de mil las que han cambiado su domicilio fiscal, lo que supone un 13% menos de recaudación para la autonomía catalana. Lo peor es que ya son varias las multinacionales que, no contentas con haber desplazado su sede social y fiscal, están empezando a plantearse la posibilidad de trasladar sus centros productivos a otros lugares menos conflictivos y, posiblemente, donde se paguen menos impuestos y existan menos trabas burocráticas. El señor de Guindos intenta dar tranquilidad y pide que cese el éxodo de empresas de Cataluña. Es obvio que, últimamente, son menos los que se van, entre otras razones debido a que las más importantes ya hace tiempo que lo hicieron, no obstante, tan cierto como ello será que la mayoría de las empresas que ya han adoptado por irse no va a ser fácil que regresen a Cataluña, como ocurrió con las que se marcharon de Quebec, por parecidos motivos, que no regresaron nunca de Toronto ciudad en la que se habían instalado.

Pese al optimismo del señor Rajoy y al intento de aparentar tener dominada la situación que, desde el PP, se quiere vender al pueblo español; no parece que estas elecciones precipitadas con las que se intentó coger con el pie cambiado al separatismo, tengan asegurada una victoria clara y suficiente de los partidos constitucionalistas, para llamarlos de alguna manera, sobre el grupo de la izquierda independentista en el que incluimos a un PDEcat en plena descomposición, con escasísimas posibilidades de que se reproduzcan las favorables votaciones de otros tiempos. Y es que, a don Mariano parece que no le caben en la cabeza las posibilidades de un cambio de compañeros de gobierno del señor Iceta, demostrado enemigo de cualquier posible pacto con los populares, como ha dado muestras en todas las ocasiones en las que ha tenido posibilidad de darlo a entender. Ni P.Sánchez, por mucho de que ahora le conviene mostrarse comedido y haya colaborado en poner en marcha el Art.º 155, aunque tascando el freno; es evidente que sus “simpatías” por el PP y, principalmente por Rajoy, están en bajo mínimos, lo que no augura que, aún ganado el bloque contrario a la independencia, no se puede esperar que la aritmética electoral impida que, quienes se lleven el gato al agua, sean los independentistas o una simbiosis de ellos con los socialistas.

El porvenir de Cataluña puede considerarse sumamente incierto. Si vencen los independentistas, con toda probabilidad podría crear una situación complicada porque ya, desde ahora, están vendiendo los comicios del 21D como el sustituto de referendo por decidir o, lo que es lo mismo, le van a dar el carácter de una consulta a favor o contra la independencia. Puede ocurrir que las fuerzas queden tan igualadas que no exista una mayoría clara o lo suficientemente fuerte para que permita que, el gobierno de un bloque determinado, pueda pretender hacerse con el poder, en cuyo caso los menos favorecidos serían los del bloque españolista. Puede ocurrir, en el peor de los casos, que los independentistas se alíen con los anarquistas de la CUP, como ha sucedido en las autonómicas anteriores, con fatales resultados para la anterior CDC, contando con el apoyo de los comunistas de BComú de la señora Colau y los comunistas bolivarianos de Podemos. En cualquier caso, salvo el comprometido acuerdo de todas las fuerzas antiseparatistas, el resultado para el pueblo catalán puede ser de unas consecuencias tales que, salvo un milagro, condujeran al país a una situación, con respeto al resto de España, que convirtiera la vida en esta región en insoportable.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, empezamos a pensar en que los resultados de esta aplicación descafeinada del Art.º 155 de la Constitución; la absoluta falta de intervención en temas tan importantes como la educación y el adoctrinamiento que en las escuelas y universidades catalanas se lleva a efecto o la nula intervención estatal de los medios de comunicación desde los cuales, sin el menor disimulo, se van llevando a cabo actos claros de propaganda de la insurrección, fomento del rechazo a las medidas estatales, defensa de los encarcelados a los que consideran víctimas de sus pensamientos políticos; acusaciones de politización de la Justicia y ataques escorados y evidentemente falsos, sobre la actuación de los policías y la Guardia civil nacionales; con lo que han conseguido crear una imagen falsa de todo lo que ha estado sucediendo en estas tierras de Cataluña. Lo peor es que el mal ya está hecho y que, de cara al exterior, ya son muchos los europeos que se han creído, a pies juntillas, lo que la falsa propaganda del independentismo les ha hecho llegar a través de medios, como estos a los que nos hemos referido. Siempre nos encontramos con la mojigatería, el miedo escénico y la falta de arrestos de este desconocido PP que hoy está al frente del gobierno español.

El colectivo de profesores es el más independentista de Cataluña
Es la profesión que presenta mayor número de separatistas y votantes de ERC, en comparación con el resto de la población catalana.
Libertad Digital 17 Noviembre 2017

El adoctrinamiento ideológico que sufre la educación en Cataluña para fomentar el sentimiento nacionalista entre los más jóvenes no solo es fruto de una determinada directriz política, sino que también está relacionado con el perfil que poseen los propios profesores y maestros, ya que conforman, de lejos, el colectivo profesional más independentista.

El profesorado catalán -de Primaria, Secundaria y Formación Profesional- posee una posición política notablemente escorada hacia el nacionalismo y, además, es muy militante en su defensa, según se desprende de los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) analizados por Convivencia Cívica Catalana.

Así, mientras entre el conjunto de ciudadanos catalanes la opción mayoritaria de sentimiento de pertenencia es 'tan español como catalán', entre los docentes la elección mayoritaria es 'únicamente catalán'. En concreto, más de un 40% de profesores en Cataluña se sienten 'únicamente catalanes', el doble que la media de la población. Y al revés: mientras que un 10% de los catalanes afirma sentirse ‘únicamente españoles’, tan sólo solo un 2% de los docentes se encuentran en ese caso.

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Por profesiones, la ocupación donde más personas se sienten 'únicamente catalanes' también es la de profesor, con un 41%, el doble que la media de la población (21%). Le siguen los trabajadores agrícolas (31%) y los comerciantes propietarios de tiendas (30%), es decir, los 'payeses' y los 'botiguers'.

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Asimismo, un 61% de los profesores son favorables a la posibilidad de que Cataluña se convierta en un estado independiente, casi 23 puntos superior a la media de la población catalana (38%).

Igualmente, si se analizan las respuestas por su sentimiento independentista y se cruzan con su profesión, los docentes aparecen de forma destacada como la ocupación más favorable al secesionismo. Les siguen los trabajadores agrícolas (51%), los profesionales de enfermería (50%) y los agentes comerciales (48%).

Otro de los datos relevantes es que el profesorado presenta el doble de votantes de ERC que la media a nivel regional. El porcentaje de votos del profesorado catalán al PP es apenas un tercio de la media de la población catalana y al PSOE también inferior en cinco puntos porcentuales.

De hecho, los profesores en Cataluña son el colectivo profesional que más vota a ERC (25% sobre el total de encuestados). Les siguen a distancia ocupaciones tales como enfermería (17%), los agentes comerciales (16%), los directores de departamentos de administración (15%) y los comerciantes propietarios de tiendas (15%).

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El colectivo docente en Cataluña muestra también un elevado grado de movilización política con un nivel de abstención electoral muy bajo, apenas la mitad del existente entre el resto de la ciudadanía. Mientras un 19% de la población catalana no fue a votar en las últimas elecciones generales, el porcentaje se reduce a un 11% en el caso de los profesores de formación profesional o a solo un 8% en el caso de los de primaria o secundaria.

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Por último, a nivel provincial, en todas las demarcaciones catalanas el porcentaje de apoyo al independentismo es notablemente superior entre los profesores que en el resto de la población. Destacan especialmente los profesores de secundaria. Así, el apoyo al secesionismo alcanza el 56% entre los docentes de secundaria en la demarcación de Barcelona, el 75% en Lérida y Tarragona y el 88% (casi 9 de cada 10 docentes) en Gerona.

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Así pues, el profesorado en Cataluña muestra, hablando en términos globales, "unas ideas políticas diferenciadas a la media de la población catalana, notablemente escoradas hacia el nacionalismo y además es muy militante en su defensa", según el estudio. "Cabe preguntarse si ello es casual o ha sido deliberadamente buscado por los sucesivos gobiernos catalanes, de cuyas directrices dependen la práctica totalidad de centros educativos en Cataluña: directamente los públicos e indirectamente, los concertados", advierte.

En este sentido, Convivencia Cívica recuerda que en los años 90 diversos medios sacaron a la luz el borrador del que iba a ser el programa ideológico de Convergencia, un programa integral de catalanización y entre cuyos objetivos se fijaba, con relación a los maestros, "promover que en las escuelas universitarias de formación del profesorado se incorpore el conocimiento de la realidad nacional catalana", "velar por la composición de los tribunales de oposición" o "reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza. Vigilar de cerca la elección de este personal".

Esta entidad concluye que "la escuela en Cataluña debería enseñar a los alumnos a pensar y no a qué pensar y, asimismo, la selección de los docentes debería efectuarse en base a criterios estrictamente profesionales y alejados por completo de la política", cosa que, a la vista de los datos, no sucede.

Análisis de Convivencia Cívica Catalana
Los profesores de Primaria y Secundaria son los profesionales más independentistas de Cataluña
www.latribunadelpaisvasco.com 17 Noviembre 2017

El profesorado en Cataluña es un colectivo que presenta características socio-políticas diferenciadas respecto al resto de la población catalana, con opiniones políticas notablemente escoradas hacia el nacionalismo, siendo, además, muy militante en su defensa. Así se desprende al menos del completo análisis de los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) llevado a cabo por Convivencia Cívica Catalana.

Mientras entre el conjunto de ciudadanos catalanes, la opción mayoritaria de sentimiento de pertenencia es ’tan español como catalán’, entre los docentes la elección mayoritaria es ‘únicamente catalán’. De hecho, si se analizan los sentimientos de pertenencia por profesiones, la ocupación de Cataluña donde más personas se sienten ‘únicamente catalanes’ es la de profesores, con un 41%, el doble que la media de la población (21%). Le siguen los trabajadores agrícolas (31%) y los comerciantes propietarios de tiendas (30%), es decir, los ‘payeses’ y los ‘botiguers’.

El análisis de los datos del CIS permite también verificar que un 61% de profesores en Cataluña son favorables a la posibilidad de un estado independiente. El porcentaje es veintitrés puntos porcentuales superior a la media de la población catalana (38%). Los docentes aparecen de forma destacada como la ocupación en Cataluña más favorable al secesionismo.

El comportamiento electoral de los profesores catalanes también difiere sustancialmente de la media. El porcentaje de votos del profesorado catalán al PP no llega a un tercio de la media de la población catalana y al PSOE también es inferior en cinco puntos porcentuales. Por el contrario, los maestros votan a ERC en una proporción que duplica a la media. A nivel provincial, en todas las demarcaciones catalanas el porcentaje de apoyo al i independentismo es notablemente superior entre los profesores que en el resto de la población. Destacan especialmente los profesores de secundaria. Así, el apoyo al secesionismo alcanza el 56% entre los docentes de secundaria en la demarcación de Barcelona, el 75% en Lérida y Tarragona y el 88% (casi 9 de cada 10 docentes) en Gerona.

De todo lo anterior cabe deducir que la educación de las nuevas generaciones de catalanes está en manos de un colectivo sustancialmente más nacionalista que la media de la población. Ello ayuda a entender numerosos episodios vividos en las últimas fechas en Cataluña como el apoyo de docentes al referéndum ilegal del 1 de octubre o a huelgas políticas que no han triunfado en otros sectores de la sociedad.

Bélgica puede dar pocas lecciones
Editorial larazon 17 Noviembre 2017

El hecho de que la Fiscalía belga haya solicitado información a la Audiencia Nacional sobre la situación de las cárceles españolas y el tipo de Tribunal que podría juzgar al ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a sus cuatro ex consejeros fugados con él, debe tomarse con la suficiente alarma, por cuanto confirma el doble rasero que la experiencia europea atribuye a la Justicia de Bélgica, muy dada a imponer estándares de «excelencia democrática» que sus propias instituciones están muy lejos de cumplir.

Si ya es grave el espectáculo de unos fugitivos, acusados de graves delitos contra la soberanía de un país socio en la Unión Europea y aliado en la OTAN, convertidos en estrellas mediáticas e incursos en una inequívoca reiteración delictiva, más aún lo es que las autoridades judiciales belgas contribuyan a extender el mismo discurso falsario sobre la democracia española del que se ha servido la propaganda separatista catalana.

Ofende especialmente la suspicacia hacia el sistema penitenciario español por parte de una fiscalía, la belga, que tolera la existencia en su país de una increíble alta tasa de presos preventivos –el 31,2 por ciento–, que es el síntoma más evidente del mal funcionamiento de un sistema judicial. El porcentaje de preventivos en España es del 12,4, por si le sirve a la Fiscalía belga como orientación.

Ofende, además, por lo que tiene de duda sobre la calidad y profesionalidad de nuestros funcionarios de prisiones, que con mayor carga de trabajo que los belgas, mantienen la convivencia interna de los establecimientos dentro de los parámetros más exigentes. No sólo, como reconoce el Observatorio Internacional de Prisiones, los centros españoles están considerados por las organizaciones de Derechos Humanos por encima de la media europea en higiene, asistencia sanitaria y seguridad de los propios internos, sino que en indicadores tan sensibles como los suicidios, –que debería ser una preocupación constante en los sistemas penitenciarios modernos–, España presenta una tasa de suicidios de reclusos de 5, frente a la de 8,1 de las prisiones belgas.

Es más, en 2014 y en 2015 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictó sendas condenas contra el Reino de Bélgica por el mal funcionamiento de su servicio penitenciario, tanto en lo que se refería a las condiciones de vida de los presos como por el deficiente acceso a la protección jurídica. Por último, Bélgica presentaba una tasa de masificación carcelaria de 133, frente a la tasa de ocupación española de 84,2.

Tiene, pues, la Fiscalía belga suficiente trabajo por hacer en su propias cárceles y en su sistema de Justicia, –comenzando por cumplir una de las principales exigencias democráticas como es la de proporcionar un juicio a los inculpados–, como para ponerse exquisita con el resto de las democracias europeas. Y lo mismo reza para la otra información solicitada a la magistrada Carmen Lamela, referida al tipo de Tribunal que puede juzgar a los reclamados.

Si bien existe controversia jurídica y política sobre la conveniencia de los tribunales con jurisdicción especial, caso de la Audiencia Nacional española, ello no permite poner en duda ni su legitimidad ni, sobre todo, la imparcialidad, independencia y profesiona-lidad de los jueces a la hora de aplicar los procedimientos jurídicos y las garantías procesales. Los hechos son, por lo demás, absolutamente claros y no admiten matices. Una juez de un país democrático, con un Poder Judicial independiente y unos procedimientos procesales garantistas, reclama la entrega de cinco personas acusadas de graves delitos por los medios jurídicos europeos establecidos. Es difícil explicar lo que la Justicia belga no entiende.
 

 


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