AGLI Recortes de Prensa   Domingo 19  Noviembre 2017

La millonada que ha costado la broma catalana
¿Quién va a soportar todo esto? La pregunta puede resultar retórica y cruel. Naturalmente, el contribuyente al que asan a impuestos por lo civil o por lo militar
Graciano Palomo elconfidencial 19 Noviembre 2017

Hay un aspecto que pasa sin pena ni gloria en relación con el carajal catalán: el coste económico para las arcas del Estado, que al final son los bolsillos del contribuyente, inerme ante los “hombres de negro” de Cristóbal Montoro.

Solo los desplazamientos de los efectivos de la Policía Nacional y Guardia Civil y su estancia en tierras catalanes ha costado, por el momento, casi veinte millones de euros, a los que había que sumar los 300.000 euros diarios por alojamiento y manutención. Es solo una parte. Luego vendrían los gastos “extras” que anotar ante los otros desplazamientos de altos funcionarios de todos los ministerios como consecuencia del 155 y un sinfín de gastos fatuos provocados por el independentismo.

Evidentemente, no incluyo en este capítulo los desmanes generados por los secesionistas en busca de una victoria pírrica sobre el Estado. Me refiero a los chiringuitos en cantidad creados para fabricar pesebres a los adeptos a cambio de apoyo 'indepe' y de movilizaciones masivas en las calles o en los aplausómetros a la entrada o salida de los juzgados. También todo esto estaba “subvencionado”. Sumadas esas cantidades serían ya 'per se' la tumba del fascismo. Que se lo pregunten a los dependientes o a otros colectivos en la marginalidad cómo les afecta. ¡Se han comido todo! ¡Han dilapidado todo! Es un escándalo que tras la intervención el Gobierno no haya dado cuenta a los ciudadanos de esas cifras, que deben estar ya sumadas y tabuladas.

Todo ello a costa del erario público, porque no veo yo a ninguno de esos profesionales de la política tirando de visa personal

Si sumáramos los costes originados por los desplazamientos de dirigentes y funcionarios políticos de las formaciones, la cantidad engordaría notablemente. Todo ello a costa del erario público, porque no veo yo a ninguno de esos profesionales de la política tirando de visa personal.

Tampoco voy a contabilizar el daño general y el coste económico 'macro' para empresas y su impacto en los mercados financieros. Estaríamos hablando ya de más de sesenta mil millones de euros a los que habría que sumar el margen al alza que ha supuesto el aumento de la prima de riesgo como país.

¿Quién va a soportar todo esto? La pregunta puede resultar retórica y cruel. Naturalmente, el contribuyente al que asan a impuestos por lo civil o por lo militar.

¿Quién se atreve a emprender en Cataluña?
Lucio A. Muñozl. gaceta.es  19 Noviembre 2017

La región española menos recomendable para crear un negocio.

Cuantas más carencias tiene la democracia de un país, mayor y más peligrosa es la influencia que ejerce la política en la economía. Y menores, por tanto, son las posibilidades tanto de desarrollo empresarial como de crecimiento económico del mismo.

En España, la economía se encuentra totalmente intervenida por los intereses políticos del gobierno de turno.

La subvencionada partidocracia tiene al sector privado fiscalmente asfixiado. Todo ello, al objeto de sostener al económicamente inviable Estado de las Autonomías.

En este sentido, las pymes, los autónomos y la clase media, convertidos en auténticos esclavos fiscales y laborales, son los colectivos seleccionados por la partidocracia para que este parasitario sistema siga con vida.

El resultado de todo ello no es otro que el actual sobreendeudamiento y el insostenible déficit público que soporta España. De hecho, nuestro país estaría quebrado, sino fuera por la balsámica política expansiva ejecutada por el BCE.

Eterna crisis política en España
La crisis económica que ha asolado España, y de la que solo hemos salido en términos macroeconómicos, es una consecuencia directa de las deficiencias democráticas de nuestro sistema. Sobre todo, en forma de corrupción política y politización de los altos tribunales de justicia.

Porque si España dispusiera de un verdadero Estado de Derecho, dotado de una separación de poderes real, la crisis económica hace varios años que se hubiera superado.
La íntima relación entre la política y la economía, potenciada enormemente tras la implantación del Estado autonómico, ha conformado en España un círculo vicioso en el que nuestro país lleva dando vueltas sin parar durante casi cuatro décadas.

U sistema “mata emprendedores”
En función de lo anterior, es factible afirmar que España no es un país idóneo para emprender. Tanto en cuanto, existen demasiados factores políticos que distorsionan la economía.

Inseguridad jurídica, escasa libertad económica, presión fiscal confiscatoria, falta de unidad de mercado, Administración politizada, etc., son términos tan característicos de nuestro sistema como incompatibles con el emprendimiento.

La aventura del emprendimiento en nuestro país es muchísimo más arriesgada todavía que en otros países de nuestro entorno, dotados de democracias más consolidadas.

Los emprendedores cambian Cataluña por Madrid
El proceso de independencia de Cataluña es otro hándicap de índole político que, además de haberse convertido en el paradigma del fracaso del Estado autonómico, está deteriorando profundamente la economía catalana. Y, por ende, también la española.

Recordemos que, tradicionalmente, Cataluña ha sido una de las comunidades autónomas dotadas de mayor potencial emprendedor.

Si bien es cierto, que las numerosas concesiones políticas, en clave de privilegios económicos que desde el Gobierno central se le han otorgado a esta región a lo largo de la historia, han influido mucho en la creación de un ecosistema favorable a los negocios.

Este entorno empresarial privilegiado de Cataluña lo ha destruido el independentismo. Tanto es así, que Cataluña es en la actualidad la región española menos recomendable para emprender un negocio.

De hecho, la creación de empresas en Cataluña bajó en octubre un 12%. En otras palabras, en la comunidad catalana se crearon 171 empresas menos que en octubre del año pasado. Se trata de un retroceso del emprendimiento, mucho más relevante que el registrado en cualquier otra autonomía.

Del mismo modo, se está produciendo un éxodo de emprendedores de esta región española. Puesto que, desde junio del presente año, la comunidad autónoma catalana ha perdido más de 4.000 autónomos. Muchos de ellos han decidido instalarse en Madrid.

No olvidemos que casi 2.500 empresas se han fugado de Cataluña desde el 1 de octubre (fecha en la que se celebró el referéndum ilegal), cambiando para ello el domicilio social a otras regiones españolas. Siendo Madrid el principal destino.

Aproximadamente, 1.000 de estas empresas también han cambiado el domicilio fiscal, en virtud de lo cual, las mismas pagarán sus impuestos fuera de Cataluña.

Los hoteles de Barcelona, la principal ciudad turística de Cataluña, facturan un 14% menos desde octubre, al caer la ocupación hotelera en dicha urbe en un 7,5%.

Incluso, la venta de automóviles también ha sufrido un gran frenazo en Cataluña. La matriculación de turismos ha crecido en esta autonomía un 1%, un crecimiento irrisorio si lo comparamos con la media de crecimiento del resto de regiones españolas, posicionada en el 11%.

Multinacionales que proyectan deslocalizaciones
Por si fuera poco, el desempleo podría crecer en Cataluña en el corto plazo. Todo ello, en el supuesto caso que las multinacionales decidieran trasladar sus unidades productivas (fábricas, centros de trabajo, oficinas principales, etc.) a otras regiones de España.

Determinadas multinacionales ya han planificado en sus estrategias empresariales y planes de negocio deslocalizaciones globales, que podrían poner en marcha si el independentismo siguiera adelante, tras las elecciones autonómicas catalanas del 21-D.

P.D. España y el modelo territorial autonómico no son compatibles. El Estado de las Autonomías no solo es el cáncer económico de España, sino que se trata de un modelo que está capacitado para destruir la integridad territorial de España. Cataluña solo es el principio…

Psicología del separatismo
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 19 Noviembre 2017

Desde que inicié mi actividad política en primera línea al ser elegido diputado en el Parlamento de Cataluña en 1988 tuve que enfrentarme a los nacionalistas de raíz identitaria, es decir, a gente que sitúa contingencias como la lengua, la raza, el folklore o el paisaje por encima de valores trascendentes como la libertad, la igualdad, el imperio de la ley, la dignidad intrínseca de cada ser humano o la justicia. En este combate de ideas he escrito miles de páginas, pronunciado centenares de conferencias y discursos, participado en innumerables debates en radio y televisión, soportado todo tipo de agresiones verbales y en ocasiones físicas de los supremacistas catalanes y recibido curiosamente intensas y repetidas descargas de fuego supuestamente amigo.

De hecho, una de las sorpresas que me ha deparado este largo periplo de servicio público ha sido el considerable esfuerzo de las sucesivas cúpulas de los dos grandes partidos nacionales para acallar, marginar y al final condenar al ostracismo a aquellos que en sus filas nos oponíamos con mayor vigor y convicción a los particularismos divisivos y excluyentes. Habrá de reconocerse que luchar contra un enemigo tan formidable, motivado y pertinaz como el tribalismo fanático es una tarea ingente que, si va acompañada del permanente sabotaje de los que -por lo menos teóricamente- están situados en tu mismo bando, deviene imposible por titánica.

Dado que los nacionalismos catalán y vasco son desde hace más de un siglo el peor enemigo interior que tiene España como Nación que intenta con variable fortuna ser cívica, próspera e ilustrada, siempre me he empeñado en entender sus causas y, sobre todo, los mecanismos emocionales y mentales que hacen que tanta gente quede prendida en sus siniestras redes. En efecto, una doctrina que coloca en la cúspide de la escala axiológica elementos tan accidentales como el lugar en el que uno nace, el idioma que habla, el color de la piel, un pasado imaginado o una serie de costumbres perfectamente prescindibles, no resiste un análisis racional. Lluis Llach tiene una canción cuyo verso central enuncia con un trémolo dramático “Som d´aquí”. La pregunta que surge de inmediato en cualquier cabeza sensata es “¿Y qué?”. Si a eso se añade que el nacionalismo ofrece un balance de guerras, barbarie, destrucción y ruina auténticamente escalofriante, cuesta entender de entrada que cuente con tantos adeptos. La comprensión de tan extraño fenómeno emerge indispensable a la hora de su neutralización.

Mi conclusión es que la obsesión narcisista que constituye la base movilizadora del nacionalismo de identidad es tan potente para ganar adhesiones acríticas porque apela a instintos muy arraigados y profundos en la evolución que ha dado lugar a nuestra especie: el instinto territorial, el instinto grupal y el rechazo preventivo al extraño y diferente. Nuestros antepasados prehistóricos guardaban celosamente el reducido hábitat que les proporcionaba el sustento, se sentían totalmente inmersos en la pequeña colectividad homogénea que les aseguraba protección, calor, alimento y acceso a las funciones reproductoras, y reaccionaban con automática hostilidad si aparecía en el horizonte un humano de otro clan y no digamos de otra morfología. Todas estas pulsiones sepultadas en nuestra arqueología cerebral operan con asombrosa eficacia debidamente manipuladas por los demagogos nacionalistas. Por eso hace tiempo definí el nacionalismo como la utilización racional de lo irracional al servicio de la conquista del poder político. Cuando en las grandes concentraciones de los que anhelan un estado propio para su tinglado localista se agitan banderas, se derraman lágrimas al son de las melodías rituales, se queman fotografías del Rey como sustitución simbólica de su eliminación física, se profieren injuriosas consignas contra el imaginario enemigo centralista y se exhiben pancartas con eslóganes directamente dirigidos al sistema límbico, no puedo evitar ver a una horda de neandertales emitiendo sonidos guturales en las inmensidades heladas del Pleistoceno.

Un movimiento político de naturaleza tan dañina ha de ser derrotado en democracia mediante el sometimiento despiadado de sus postulados y de sus consecuencias al análisis objetivo riesgo-beneficio, combinado con el recurso a emociones, instintos y sentimientos que, a diferencia de los que inspiran al nacionalismo, despierten los registros más nobles, altruistas y benéficos que todo hombre y toda mujer alberga en sus circuitos neuronales.

La patología identitaria ha de ser curada con la razón, pero no sólo con la razón, como pretende el Gobierno isotérmico que disfrutamos. Hay que descender sin temor a los abismos tenebrosos y húmedos de los que se alimenta su épica impregnada de odio para iluminarlos con el fulgor de lo que nos hace humanos, la capacidad de individualizarnos sin olvidar que vamos todos en un mismo barco, cuya boga en común es indispensable para convivir en paz, armonía, orden y bienestar.

Ussía le da una soberana lección de Historia de España a Pablo Iglesias: "Además de antiespañol, analfabeto"
"Inventarse tres naciones no es delito, sino majadería e ignorancia"
Juan Velarde. Periodista Digital 19 Noviembre 2017

Lección de las buenas a Pablo Iglesias por su última ocurrencia. El catedrático encargado de dársela, Alfonso Ussía. El lugar, la 'universidad' de La Razón y la fecha, este 19 de noviembre de 2017.

Como el líder de Podemos parece tener problemas serios de entenderas históricas en lo que se refiere a España, ahí va el contexto inicial que le plantea Ussía:

Para el derruido Pablo Iglesias en España hay cuatro naciones. La vasca, la catalana, la gallega... y España. Sublime acierto. Humildemente le diría que España no puede ser, simultáneamente, nación y parte de la nación, pero con esta gente poco hay que hacer. Con anterioridad a la unión de los reinos de Castilla, León y Aragón, España ya existía como tal. El Reino de Castilla, lo conformaban los reinos de Toledo, Murcia, Jaén, Córdoba, Sevilla, Islas Canarias y el señorío de Vizcaya. El Reino de León comprendía la totalidad de Galicia. El Reino de Navarra ocupaba una pequeña porción de la provincia de Guipúzcoa. El resto del territorio guipuzcoano dependía del Señorío de Vizcaya, y por ende, del Reino de Castilla al igual que Álava, mitad vizcaína, mitad burgalesa.

Prosigue:
El Reino de Aragón asumía los reinos de Valencia, de Mallorca y el condado de Barcelona, posteriormente Principado de Cataluña, de rango menor. Y el Reino de Granada lo formaban lo que en la actualidad son la provincia de Granada y una buena parte de Almería. El Principado de Asturias, lo que hoy es Cantabria y La Rioja, pertenecían al Reino de Castilla, así como la totalidad de Extremadura. Jamás exitió la nación vasca, ni la catalana, ni la gallega. La unión de todos los reinos convirtió a España en el primer Estado de Europa.

Le explica que:
España no puede ser una nación de cuatro naciones entre las que figura la propia España junto a tres territorios nacionales que son producto del invento y la mentira. Jamás Cataluña fue nación y menos Estado. Jamas las provincias vascongadas conformaron una nación, y menos un Estado. Y jamás Galicia se consideró nación ni se reconoció como Estado. Le habría gustado a Pablo Iglesias, pero no. También me hubiera gustado a mí que fábula ocupa el lugar de la Historia. Es cuando el engaño de unos fabuladores triunfan sobre la masa de los engañados, a los que además, se les administra una dosis de odio hacia la verdad que ayuda a nacer el nacionalismo. El nacionalismo es raza, es certidumbre desde la mentira y es odio. No sirve el argumento de establecer comparaciones entre los nacionalismos racistas provinciales y ahora autonómicos y el «nacionalismo español». No existe el nacionalismo español. España no excluye, incluye. Y el nacionalismo es, por definición, excluyente.

Y concluye con lo que a él le parece el verdadero diagnóstico:
Otra cosa es que Iglesias odie a España, y lo ha demostrado con creces. Los sentimientos son libres, y el odio a España de Iglesias forma parte de su libertad. Inventarse tres naciones no es delito, sino majadería e ignorancia. Este Iglesias, además de antiespañol y analfabeto, es como muy tonto.

El difícil retorno a la legalidad (23)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Noviembre 2017

FALLECE EL FISCAL GENERAL DEL ESTADO EN UN MOMENTO CLAVE DEL DESAFÍO DE LOS GOLPISTAS. PUIGDEMONT REEDITA LA PÁGINA WEB CON EL ANAGRAMA DEL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD. COSPEDAL Y EL AGENTE CIPOLLINO.

Ayer falleció en Buenos Aires el Fiscal General del Estado José Manuel Maza tras una fulminante infección renal. Una muerte que además de ser un drama en lo familiar viene en un momento delicado y clave de la lucha contra los irreductibles golpistas que siguen reorganizándose para aprovechar la oportunidad que les ha brindado el Gobierno de Mariano Rajoy en su precipitación por convocar las elecciones autonómicas. La muerte siempre es inoportuna y nunca llega en un buen momento, pero en este caso es que se trata de una de las figuras más importantes del Estado dentro del poder judicial y su deceso crea un periodo transitorio especialmente inoportuno hasta que se nombre a su sustituto. Un plazo que, como dice Mariano Rajoy, debería ser lo más corto posible y que ofrezca la sensación de continuidad y determinación en la respuesta del Estado de Derecho a las constantes provocaciones de los golpistas y de quienes les apoyan sin fisuras, como es el caso de las graves e injuriosas declaraciones de la representante de ERC, Marta Rovira. Porque “no todo vale a la hora de defender una posición política” y la libertad de expresión tiene unos límites infranqueables que deben ser respetados y si no se hace, ser tratado con todo el peso de la ley.

Y es que el mal no descansa. Carles Puigdemont ha obtenido una impagable amnistía temporal por parte de la Justicia belga, con el bochornoso comportamiento de un Fiscal tremendamente suspicaz con los derechos humanos del trato a los presos y las condiciones carcelarias en España, mientras que sus cárceles son criticadas por la propia UE como establecimientos muy inferiores. Y aquí aplica aquello de “cree el ladrón que todos son de su condición”. Y no menos bochornosa ha sido la decisión del juez encargado de juzgar en primera instancia la solicitud de extradición de los prófugos de la Justicia española concediéndose un plazo de un mes para decidir si acepta o no esa petición, tras una comparecencia previa de alegaciones en 17 días de los fugados. Una dilación inasumible e inaceptable entre dos Estados miembros de la UE y que además comparten el espacio Schengen de libre circulación de personas. Como dije en otro escrito, un espacio sin fronteras físicas, pero con fronteras jurídicas reales.

Y es así que Bruselas se ha convertido en el centro de operaciones de los golpistas y en un destino de peregrinación de los que siguen intentando recomponerse y aprovechar esa oportunidad que he mencionado antes para recuperar el poder en un frente común, aunque con pactos post electorales. Un esperpento que tiene en Carles Puigdemont al principal bufón que mantiene su particular delirio de considerarse el Presidente legítimo de la Generalidad en un exilio voluntario no aceptado por las autoridades de Bélgica, pero sí por una Justicia no colaborativa y tremendamente hostil a las demandas de Estados sobre personas que han pedido refugio y amparo a los tribunales belgas, en una actitud con atávicos prejuicios en los que son más proclives a aceptar las mentiras de los prófugos que las peticiones legítimas de los Estados cuya Justicia les reclama.

Y es este payaso bufón de Carles Puigdemont el que aprovecha su estatus y la generosidad de aquellos que le sufragan todos sus gastos de defensa y de representación de esta farsa, para seguir delinquiendo y promocionando su golpe de Estado y acusar al Gobierno de España de ese delito por haberles cesado en sus funciones y ponerles a disposición de la Justicia, como se haría con cualquier delincuente. Su relato contiene graves acusaciones que son aceptadas y promocionadas por unos medios de comunicación siempre dispuestos a dar pábulo sin contrastar la información y contribuir a crear un clima de opinión negativa. Auténtica escoria de periodistas y de desinformadores. Porque estos miserables vieven de la inmundicia y no dudan en conceder honores y tratamientos como “Ministro de Exteriores” o “Presidente de Cataluña” aun a sabiendas de que no tiene derecho a usarlos.

Carles Puigdemont, en su constante y desvergonzada representación de su farsa ha reeditado la página web con el anagrama del Gobierno de la Generalidad donde aprovecha para lanzar su propaganda y abrir encuestas a simpatizantes. Una página web que ha sido repetidamente cerrada por los servicios informáticos del Estado, pero que los golpistas han ido reeditando con total impunidad aprovechando la impunidad y la complejidad de la red de Internet. Y es que en este mundo de conexión global el control es tan infructuoso como querer poner puertas al campo. Crear páginas web y dominios es algo sencillo y ágil, mientras que tratar de cerrarlas es una misión imposible. De hecho, esto enlaza con el tema de los hackers y su habilidad para eludir los controles y ser identificados.

Y esto me lleva a la siguiente noticia que se enlaza en lo fácil que es engañar a cualquiera. En este caso le ha tocado el turno a la Ministra de Defensa y Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal. Una situación que tiene antecedentes con humoristas españoles del grupo RISA que haciéndose pasar por el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero hablaron con el Presidente Evo Morales. El caso es que Cospedal tuvo una conversación con dos supuestos miembros del Ministerio de Defensa de Letonia le informan de que el expresidente catalán Carles Puigdemont es un espía ruso apodado “Cipollino”. Tras una conversación extensa y plagada de absurdas afirmaciones, Cospedal agradeció la información y dijo que hablaría con Mariano Rajoy e incluso no descartó una entrevista personal. Tras publicarse la broma y el vídeo, Cospedal intentó infructuosamente excusarse diciendo que todo le sonaba raro. Sin embargo cayó cual panoli en el timo del tocomocho.

Y esto me hace reflexionar lo fácil que es acceder a ciertos cargos gubernamentales con responsabilidad en asuntos de Estado y en este caso de Defensa, sin que existan filtros eficientes que aseguren esas comunicaciones. Una situación que pone en seria duda la Seguridad Nacional y los protocolos internos. Un esperpento más que sumar al del golpecito de Estado en Cataluña, que ni se declaró formalmente, ya que no se aprobó el preámbulo, ni se pusieron todas las medidas necesarias para evitar la fuga de los golpistas. Y así nos va, que todo el mundo, incluidos un juez de primera instancia de Bélgica y un fiscal de sala nos toman a pitorreo, y el bufón de Puigedmont sigue tan ricamente en su dorado exilio y montando su circo particular en los medios de comunicación, incluido Internet.

¡Que pasen un buen día!

Soraya y sus dos grandes peones en el periodismo canalla
Jesús Cacho. vozpopuli 19 Noviembre 2017

Ha caído un símbolo. Se ha cerrado otro capítulo de la historia de la Transición, una época que, más o menos, ha durado 40 años, los que van de la muerte en la cama del general Franco hasta la abdicación de Juan Carlos I. La mayoría de los protagonistas del periodo, gente que dejó su sello en la política, en la economía, en las finanzas, en la comunicación, han pasado ya a mejor vida, sea porque han fallecido (Adolfo Suárez, Jesús Polanco, Emilio Botín) o porque, jubilados, se dedican ahora a ver las tardes pasar al sol del otoño (Felipe, Aznar, Alierta y algún otro). Son contados los testigos de aquella época que siguen con mando en plaza. Tal vez Mariano Rajoy sea uno de los últimos de Filipinas. Juan Luis Cebrián, otro de los indiscutibles protagonistas de la Transición, acaba de echar el cierre. Se ha ido. Mejor dicho, lo han echado los accionistas del grupo Prisa, haciendo bueno aquello de que quien a hierro mata a hierro muere. Se cierra una etapa de la Historia de España, sin que lo que ha de venir, lo que debe nacer, el futuro que está por llegar, acabe de hacerse presente en medio de las convulsiones de un parto cuyos dolores encarna como nadie la tragedia de Cataluña.

Supongo que muchos -tan sobrado de enemigos anda el muchacho- juzgarán una exageración fuera de lugar calificarle de “protagonista indiscutible de la Transición”, pero a un servidor le parece una evidencia incuestionable, para bien y para mal. Para bien, como alma mater de 'El País', el hasta hace poco indiscutible líder de la prensa escrita española, una realidad que algún mérito debe llevar aparejada. Para mal, porque el diario de Prisa ha sido el mayor dispensador de ideología habido en España desde el final de la dictadura. Ideología “progre”, como se decía antes, ideología sectaria, ideología cainita, de buenos y malos, de izquierdas y derechas, siempre abrevando en la fuente de las dos Españas prestas al garrotazo, reñida con todo atisbo de liberalismo, y en permanente y estrecha comunión con el Partido Socialista. ¡Cuán distinta sería hoy la sociedad española si El País y el grupo Prisa, con su capacidad de influencia, que la tuvieron, hubieran apostado a fondo por la materialización de una España abierta e integradora, no sectaria, hermanada con la democracia parlamentaria a la que decían representar!

Hubiera sido, bien cierto, pedir peras al olmo, porque estamos hablando de uno de los tipos más sectarios que ha producido este país en las últimas décadas. Cebrián, tan moderno él, tan elegante, tan demócrata, tan fisno, es un producto típico de la España franquista, un eximio representante de esos valores que conforman la urdimbre de ese establishment que, las raíces firmemente asentadas en el franquismo, echó arboladura de fama y dinero con la democracia. Esos españoles que hicieron de la libertad un negocio. Poder y dinero. Soberbia y cobardía. La cobardía ha sido quizá la herencia más envenenada del franquismo. La cobardía y el miedo a expresarse en libertad, el miedo a hablar de frente y mirando a los ojos, a dar la cara, a honrar “la dignidad de la andadura vertical y del paso erguido del hombre” de que hablaba Ernst Bloch, cualidades todas que nacen de un escrupuloso cumplimiento de la Ley. Regalo del franquismo fue que, muerto Franco, el poder en España se haya seguido ejerciendo en la sombra, en la penumbra de los cenáculos, en las influencias, en el hoy por ti mañana por mí, a través del conseguidor de turno, mediante la corruptela perpetua. Una España cuyo mejor embajador ha sido y es Cebrián.

Una anécdota ocurrida este miércoles, con motivo de la Junta General Extraordinaria de Prisaque lo descabalgó, pone de nuevo en evidencia esa forma de operar del fanfarrón amamantado en la filosofía del Gobernador Civil franquista, del prepotente convencido de que nada ni nadie puede oponerse a sus caprichos, nadie le puede negar nada a quien, con permiso del rey Juan Carlos y de Suárez, trajo la democracia a España, nos regaló la libertad, nos hizo libres y felices, que a él se lo debemos todo. Y no es que lo diga: es que lo cree. A las 10,30 de la mañana le anuncian que va a ser cesado como presidente ejecutivo y ante testigos varios, en pleno arrebato, exclama indignado que “ahora mismo me voy a ver al Rey…” Y desaparece durante una hora, tiempo que algunos sospechan despachó en el bar más cercano, sin que su plenipotenciario protector, se supone que Emérito, diera señales de vida. Pero es que también esta semana, cuando el accionariado en bloque le hace saber que su sucesor en la presidencia va a ser Manuel Polanco, hijo del fundador, corre a Moncloa y se planta en el despacho de Mariano Rajoy (Soraya, su eficaz rompeolas, en discreto mutis por el foro), y que cómo le van a hacer eso a él después de haber puesto su periódico al servicio del Partido Popular, que eso no puede ser…

Duro y rocoso, además de un gran cínico
A Cebrián nunca le ha gustado dar la cara porque nunca ha tenido necesidad de hacerlo. Ha dispuesto de tanto poder que no ha necesitado arriesgar. Le bastaba con figurar en la mancheta de 'El País' como director, primero, y como mandamás, después, para infundir un pánico casi general entre el stablishment patrio sin tener siquiera que forzar el gesto. Era el “cañón Bertha” del que presumía Jesús Polanco. Mucho más inteligente que el fundador (“no le hagas caso a Jesús, que es un frívolo al que solo interesan las relaciones sociales”, decía un día a un amigo a las puertas del Ritz, en los tiempos en que don Jesús bebía los vientos por la Barreiros), Juan Luis es un tipo duro y rocoso, además de un gran cínico, a quien, la pura verdad, los accionistas no han conseguido aún desalojar de Prisa. Bastaba amagar con un editorial en 'El País' para que el Villalonga de turno y el imperio Telefónica se lo hicieran por la pata abajo. Semejante capacidad de influencia sería difícil de entender sin reparar en la condición del grupo como portaestandarte ideológico del PSOE en el poder durante más de 13 años, con Felipe González al frente, con Rubalcaba siempre, incluso con el problemático Zapatero después.

Si a don Jesús le atraían los devaneos con la alta sociedad, a Cebrián solo le han interesado poder y dinero. Un tipo dispuesto a matar por el poder y el dinero, en perfecta comunión con los valores de las élites que gobernaron la Transición, nuestros pequeños “amos del universo”, gente extasiada ante el milagro de los panes y los peces del boom inmobiliario y la burbuja financiera. Tal fue la identificación de Cebrián con su época que fue capaz, mimetismo casi místico, de endeudar a Prisa en más de 5.200 millones, una enormidad imposible de devolver en cualquier circunstancia, que condenaba al grupo de forma inmisericorde a la quiebra. Sólo a este prepotente engreído se le pudo ocurrir una operación tan desastrosa, además de innecesaria, como la salida a Bolsa de Sogecable. El aguerrido periodista, el ejecutivo agresivo, el intelectual orgánico, creyó que valía para todo, para un roto y para un descosido, para convertir 'El País' en el primer diario español y para competir con el más aguerrido lobo de Wall Street. Y siempre con la misma fórmula: con su capacidad de intimidación ante las cobardes élites empresariales hispanas.

A lo que no renunció pese a la quiebra de Prisa fue a hacerse rico. Poder y dinero. En el ejercicio 2011, en pleno valle de la crisis, fue capaz de adjudicarse unos emolumentos de 13,6 millones mientras el grupo perdía 451, convirtiéndose en el ejecutivo mejor pagado de España, solo por detrás de Pablo Isla (Inditex). Pero donde el genio del personaje salió a relucir en todo su esplendor fue en la espectacular voltereta ideológica protagonizada por Prisa a partir de la victoria electoral del PP en diciembre de 2011. Amenazado por la liquidación del grupo y su venta por piezas, Cebrián comprendió que solo podía salvarle un cambio de caballo en plena carrera, pasando del famélico rucio que ya entonces era el PSOE a las albardas llenas de votos de un PP y, en particular, de una vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, a la que supo camelarse hasta convertirla en su principal punto de apoyo en estos últimos y tormentosos años. Fue ella quien muñó la conversión en capital de una parte de la deuda que Prisa arrastraba con Santander, Caixabank y Telefónica. Y ha sido ella quien le ha sostenido frente los embates crecientes de un accionariado convencido de que él es el cáncer que hay que extirpar si quieren salvar algo del naufragio del grupo.

En perfecto do ut des, Prisa ha sido el palo mayor al que la vicepresidenta se ha aferrado a la hora de cuidar una agenda personal orientada a sustituir a Mariano en la presidencia del Gobierno. El de mesana ha sido AtresMedia. Hoy la vice ha perdido, o está en trance, dos de sus grandes apoyos en este mundo del periodismo canalla: Cebrián y Mauricio Casals. ¿Y qué le ha dado Juan Luis al PP a cambio de su ayuda para seguir en el machito? ¿Cómo ha pagado el editor los favores de la reina Soraya? Con un espectacular golpe de timón en la guerra que el Estado sostiene contra el golpe protagonizado por el separatismo catalán, ello después de años de haber alimentado el monstruo del pujolismo con lisonjas y negocios mil, que el business ha sido la estrella polar de estos patriotas movidos siempre por el olor del dinero. Es de justicia, sin embargo, reconocer que la firmeza de la línea editorial mostrada por Antonio Caño, director de El País, ha resultado decisiva en el fracaso de la intentona golpista, no tanto por el apoyo a las tesis de Mariano, cuanto por mantener firmemente embridado, en línea con la defensa de la Constitución, a ese caballo loco que es el PSOE.

Las maniobras del gran sectario
Al final, hasta los hijos de Jesús Polanco han terminado por rebelarse contra el pretendido gestor que ha sido capaz de llevar a la ruina a uno de esos imperios que parecían llamados a la eternidad. La cadutta degli dei. Y ha tenido que ser un curioso inversor armenio, de apellido Oughourlian (Amber Capital), dueño del 20% de Prisa y de un perfecto castellano, quien haya venido a decirle a Cebrián lo que jamás nunca nadie se atrevió a decirle en España. Las maniobras de este gran sectario para dar esquinazo al accionariado, tan bien contadas aquí por Rubén Arranz, darían, ciertamente, para un Quijote. Siempre con la misma estrategia: colocar como consejero delegado a un hombre de paja susceptible de ser manejado en la sombra a su antojo. Varios –Luis Velo, Javier Monzón, Jaime Carvajal (“Pues papá me dice que lo acepte”), Cristina Garmendia- han sido algunos de los triturados por este devorador de famas, eximio representante del régimen de la Transición que muere. Su último intento consistió en proponer para el cargo a Gregorio Marañón, su eterno mozo de estoques.

No está claro, con todo, que vaya a marcharse. Sí lo están, desde luego, los 6 millones que se meterá en el bolsillo el día que definitivamente se jubile, y está por ver qué pasa con los 1,9 que se ha adjudicado en caso de que llegue a buen puerto la ampliación de capital que por importe de 450 millones la Junta de Accionistas aprobó el miércoles. Todo con el permiso de Ana Patricia Botín, que el Santander es ahora el auténtico power broker en Prisa, además de financiador de la familia Polanco, y de algunos más, en la referida ampliación. El 1 de enero abandonará finalmente la línea ejecutiva, pero Juan Luis, el literato de la prosa atormentada, el político frustrado, el falso ejecutivo y el cianuro del periodismo, se ha buscado la presidencia de una neonata Fundación Prisa desde la que seguir mangoneando para prolongar la agonía del Régimen y la del propio grupo, haciendo realidad aquello de que plus ça change, plus c'est la même chose. Hace falta, empero, que los accionistas se lo consientan.

Tiembla Pablito
EDUARDO INDA okdiario 19 Noviembre 2017

Pablo Iglesias debe dar gracias a Dios, bueno, en su caso a Satanás, por no ser ciudadano estadounidense. Si la tan seria y rigurosa como poco eficaz en términos prácticos Comisión del Senado sobre la Investigación de la Financiación de los Partidos Políticos se celebrase en la primera potencia mundial el secretario general de Podemos tendría todas las papeletas de la tómbola para sentarse en el banquillo. Como mínimo. Me explico: allí estas fórmulas parlamentarias tienen consecuencias penales. Aquí se celebran a beneficio de inventario. Es como el que jura la bandera sin ser soldado: un acto muy bonito pero sin efecto alguno en el terreno legal salvo que se cometa lo que toda la vida se llamó perjurio y ahora en este cursi mundo que nos ha tocado vivir se denomina falso testimonio.

No conozco un solo caso de un embustero que haya acabado condenado, siquiera procesado, tras pasarse la verdad por el arco del triunfo en alguna de las no muy numerosas comisiones de investigación celebradas en 40 años de democracia. El a la sazón (1994) gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, toreó a Juan Pedro Hernández Moltó, Luisa Fernanda Rudi y la verdad en el Congreso y santaspascuas. Juan Carlos Monedero se burló de los senadores el lunes, les vaciló e incluso les mintió con la desvergüenza que le caracteriza y se quedó más ancho que pancho porque es consciente de que todo eso sale gratis. Admitió a regañadientes que trabajó para la dictadura venezolana pero puntualizó que “muy poco y tan sólo 3 meses”. Todo el mundo sabe, empezando por él, que estuvo años, nueve en concreto según desveló el brillante portavoz del PP, Luis Aznar. A más, a más, hay que recordar al nada desmemoriado y muy patrañero Monedero que tenía el despacho al lado del del sátrapa Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores.

“Cuando yo trabajaba en el Palacio de Miraflores, Chávez me llamaba ‘el infiltrado’”, asegura este sin vergüenza fiscal en un acto público celebrado por la tiranía venezolana en el estado de Miranda que se puede ver en YouTube. Eso sí, no sin antes definir al sátrapa en dos palabras que en el fondo no dicen nada pero en las formas lo aclaran todo: “¡Chávez, Chávez, Chávez, Chávez… caaaaaaa-ra-jooooo!”. El tono de la mano derecha de Pablo Iglesias recuerda al de esos pobres norcoreanos que se vuelven locos, como si estuvieran poseídos, cuando ven aparecer al psicópata gordito que para su desgracia preside su país. Monedero también asegura que “no sabe” quién es Rafael Isea, antiguo ayudante personal de Chávez y ex ministro de Finanzas exiliado en los Estados Unidos y convertido en testigo protegido de la agencia antidroga estadounidense (DEA). Esto es como si Jorge Moragas, el secretario general de la Presidencia del Gobierno de Mariano Rajoy, manifestase públicamente que desconoce quién es el titular de Hacienda de España. Cabrían tres posibilidades: que se hubiera demenciado, que bromease o que nos mintiera deliberadamente. Un tipo que está a la derecha de dios se sabe el nombre de los ministros mejor que el padrenuestro.

Como quiera que Monedero es un desahogado pero no está loco, como está claro que en sede parlamentaria y bajo juramento o promesa no se bromea, resulta perogrullescamente obvio que el personaje mintió a sus señorías. No podemos olvidar otro detalle, aparentemente insignificante pero demoledor si separamos el grano de las pajas mentales de nuestro protagonista: el Banco del ALBA que le dio 425.000 euros en octubre de 2013 por unos informes que nunca aparecieron fue presidido ese mismo año por ese Rafael Isea que él jura y perjura no conocer. Claro que la catadura moral de este sujeto quedaría clara con rebobinar la frase que vomitó hace un lustro en un debate sobre el terrorismo que se llevó por delante la vida de casi 900 personas: “Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, a lo mejor puede empezar a entender la violencia de ETA”. Como diría aquél, no hay más preguntas, señoría. Qué asco.

Las apariencias normalmente no engañan. Las cosas suelen ser lo que parecen. Pues eso: ese regalito de 425.000 euros que se consumó dos meses y medio antes de la constitución de Podemos como partido político era lo que era. Como los 272.000 dólares que, tal y como atestiguaron OKDIARIO, una TV de Miami y el líder opositor Henry Ramos Allup, el Ejecutivo del asesino Maduro transfirió a una cuenta de Iglesias en el paraíso fiscal de Granadinas eran lo que eran. Una pista de por dónde van los tiros: esta última transacción mágica se produjo dos meses después de la inscripción de Podemos y dos antes de esas Elecciones Europeas en las que contaron con unos medios que para sí quisiera cualquier formación novel. Por mucho menos (también por mucho más) se ha metido mano a algunos dirigentes del PP.

Sea como fuere, una cosa está clara. Del lunes a esta parte la cúpula del partido de los chavistas en España está de los nervios. Básicamente porque han visto que la Comisión de Investigación de sus pufos va a por todas y porque tanto Enrique Riobóo, dueño de Canal 33 y ex socio de Pablemos, como un servidor no nos cortamos ni caímos rendidos víctimas de ese miedo escénico que invade a buena parte de los periodistas patrios cada vez que hay que hablar de estos chicos. Riobóo, que sabe cómo se las gasta el pájaro, a él lo utilizó y lo engañó vilmente, fue tajante. Repitió lo que ha afirmado hasta la saciedad: que Pablo Iglesias pagaba en negro al más puro estilo Bárcenas, que explotaba a los trabajadores de esa basura ética y televisiva que es La Tuerka y que los salarios que satisfacía estaban siempre por debajo del mínimo interprofesional. Desveló con todo lujo de detalles cómo el chico de los piños más sucios que he visto en mi vida era un esbirro a sueldo de esa teocracia, la iraní, que ahorca a los homosexuales, lapida adúlteras y asesina a los disidentes.

Un servidor hizo tres cuartos de lo mismo. Desgranar, con el mayor grado de precisión posible, lo que sabe. Que no es poco. Lo que puedo probar. De momento. Porque el futuro, tu futuro, Pablo, Pablito, Pablete, está escrito en las estrellas. Ya lo verás. El relato a sus señorías no fue sino una compilación de todas las informaciones que hemos publicado en OKDIARIO acerca de las corruptelas de Iglesias, de ese monedero ambulante que es Monedero, Verstrynge y un tan largo como jeta etcétera. Para empezar, por ese curradísimo y documentadísimo documento policial PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima), que demuestra hasta qué punto ese país de los ayatolás que trata a los mujeres peor que a los perros ha llenado los bolsillos de esta banda. Un dato lo dice todo: dinero manchado con la sangre de los demócratas iraníes sufraga el teléfono personal del increíble hombre menguante que es políticamente Pablo Iglesias (673298***).

No menos relevantes son los documentos que Rafael Isea entregó bajo juramento y ante notario a la Polícia española en el Consulado de España en Nueva York. Una serie de órdenes de pago a favor de las trillizas bolivarianas (Iglesias, Monedero y el antaño filonazi Verstrynge) firmadas de su puño y letra por el mismísimo Hugo Chávez Frías. Alrededor de 7 millones que primero fueron a parar a esa Filesita de Podemos que fue el Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) y luego al entorno de estos tres personajes, cuando Podemos era un partido con todas las de la ley (años 2014 y 2015). Bueno, con todas las de la ley, no. Con todas las formalmente exigibles. También puntualicé que, aunque la prueba había sido obtenida con todas las garantías, en el colmo de la deontología periodística encargamos a un perito calígrafo que autenticase la rúbrica. No dudó el experto: “Más allá de toda duda razonable, es la firma de Hugo Chávez y no ha sido introducida en el documento a posteriori”. Vamos, que los papeles de Iglesias no eran ful sino fetén a más no poder.

Que a Iglesias y cía les ha invadido el baile de San Vito también va más allá de toda duda razonable. No hay más que ver cómo han reaccionado sus matones en Internet linchando a Riobóo y a este menda. Nos han dicho de todo y por su orden. Nos han amenazado. Se han ciscado en nosotros, en nuestra parentela y en nuestros muertos. A mí me han seguido, al punto de que el mismo lunes me fotografiaron con la persona a la que le saqué su cuenta en Suiza, Francisco Granados. Y en un intento hilarante, que ni mi hijo pequeño superaría en infantilismo, nos amenazaron con una querella por falso testimonio. Jajajajajajajaja. Me parto. Majetes, dejad de malgastar el dinero del contribuyente en intentar amordazar periodistas incómodos: tanto Riobóo como un servidor nos limitamos a rememorar lo que ya hemos contado y probado y porque es verdad. Toda la verdad y nada más que la verdad. Métela, Pablo, Pablito, Pablete, otra más que perderás.

El guión de esta película me lo sé de memoria. Cuando en Mallorca osé destapar las vergüenzas de Maria Antònia Munar, me intentaron asesinar civilmente por tierra, mar y aire. Los peores, para variar, fueron los periódicos que vivían de la mamandurria de la publicidad institucional (historia que se repitió, calcadita, con los Pujol). Cuando hice lo propio con el president Matas y su célebre palacete de 5 millones de euros ganando 70.000 brutos al año, me ocurrió tres cuartos de lo mismo. Qué contarles de mis peripecias en esos años en los que viví peligrosamente desvelando con Esteban Urreiztieta el caso Urdangarin, Pujol, los sobresueldos y la financiación en black del PP, las mangancias del muy mangante Ignacio González o el escándalo Neymar. Hoy los unos están (Rosell y su íntimo enemigo Pujol Ferrusola), han estado (Matas y González) o estarán en la cárcel (Iñaki, Bárcenas et altri) y la otra mora allí desde hará cosa de cuatro años. La historia siempre me ha absuelto. ¿Será esta vez la excepción que confirma la regla? Se admiten apuestas, coletudo.

«El adoctrinamiento en las aulas es una práctica antidemocrática»
Andrew Hargreaves es profesor en el prestigioso Boston College y asesor educativo de la primera ministra de Ontario (Canadá), Kathleen Wynne, y de la separatista Nicola Sturgeon, primera ministra de Escocia
J. G. Stegmann. DOHA. ABC 19 Noviembre 2017

Andrew Hargreaves es profesor en el prestigioso Boston College y asesor educativo de la primera ministra de Ontario (Canadá), Kathleen Wynne, y de la separatista Nicola Sturgeon, primera ministra de Escocia. Este reputado profesor de origen británico afincado en Estados Unidos asegura que jamás se pusieron sobre la mesa cuestiones políticas en su trabajo. «Jamás discutimos cuestiones de identidad nacional. No es relevante para nuestro trabajo como educadores y tampoco es parte de lo que Sturgeon quiere hacer». Por su experiencia con ese gobierno y, sobre todo, porque lleva años asesorando no solo a gobiernos sino también a universidades y organismos como el Banco Mundial y la OCDE, muestra su frontal rechazo al adoctrinamiento en las aulas. «Los profesores que tratan de convencer a sus alumnos de su particular posición ideológica o política están desempeñando de forma incorrecta su rol como docentes. El adoctrinamiento en las aulas es una práctica antidemocrática», sentencia. Este prestigioso profesor ha escrito más de 30 libros y actualmente preside el Congreso Internacional para la Eficacia y Mejora de las Escuelas. Estos días participó en Wise, la Cumbre mundial para la innovación en educación celebrada en Doha (Qatar).

-En España ha habido numerosos denuncias contra el adoctrinamiento en las aulas catalanes. Profesores que animaban a votar por el «sí» en el referéndum ilegal, que les prohibían hablar en español...¿Qué opina?
-Los profesores que tratan de convencer a sus alumnos de su particular posición ideológica o política están desempeñando de forma incorrecta su rol como docentes. El trabajo del profesor consiste en enseñar, ayudar a los niños a que piensen de forma crítica y a que desarrollen su identidad, el sentido de quiénes son. Esto último tiene que ver con la cultura, el idioma... En muchos lugares hay complicaciones en este sentido: España, Canadá, Escocia o Gales. Lo importante en estos casos es que el profesor no convenza a sus alumnos de que una identidad es más importante que otra. La política no trata sobre la verdad o sobre lo que está bien o mal, sino sobre ideología, sobre diferencias de opiniones... Y en democracia tenemos elecciones para ello. Convencer a los niños de que tienen que votar de una forma u otra es realmente antidemocrático; el adoctrinamiento en las aulas es una práctica antidemocráctica. Quienes la llevan a cabo hacen que los niños no desarrollen valores sino ideologías.

¿Cómo es su trabajo como asesor del gobierno escocés? ¿Ha tenido algún problema de este tipo?
-Soy educador y no opino sobre la independencia de Escocia. Mis opiniones en ese sentido no son importantes. Somos diez consejeros y jamás discutimos sobre identidad nacional. No es relevante para nuestro trabajo como educadores y tampoco es parte de lo que Sturgeon quiere hacer. No hay evidencia de que haya mezclado la política con la educación de los niños. Ella quiere una educación de calidad que haga a los niños buenos ciudadanos y pensadores críticos.

¿Qué ha de tener un profesor para ser bueno?
Un buen profesor es el que ayuda a los niños a aprender, el que les demuestra que tiene expectativas en ellos. Al mismo tiempo, debe estar interesando en su propio aprendizaje y mejora trabajando con otros profesores.

¿Es necesaria la ayuda de los padres?
Es importante no hacer juicios cuando tu hijo te dice que el profesor es malo; no hay que creerles inmediatamente. Padres y docentes deben construir una relación desde el inicio y no solo cuando llegan a casa las malas noticias.

El independentismo acaba también con los viajes de Imserso en Cataluña
El 80% de las plazas se han quedado libres, algo que no ocurría en casi cuatro décadas
Redacción lavozlibre 19 Noviembre 2017

Los viajes de Imserso, orientados hacia pensionistas, han sufrido un desplome en Cataluña. El 80% de plazas han quedado libres en esta región. No son las únicas compañías turísticas que se han visto afectadas por la inestabilidad política.

Las consecuencias de la situación política en Cataluña siguen afectando a su economía. Tras la fuga de miles de empresas, esta vez el sector que se ha visto perjudicado ha sido el del turismo.

Los viajes del Imserso, que son viajes destinados a pensionistas para mantener la actividad hotelera en temporada baja, ha sufrido un caída en picado. Concretamente el 80% de los viajes se han quedado sin reservar, una situación que no había ocurrido en aproximadamente cuatro décadas. Esto es excepcional ya que en otros años los destinos catalanes en la costa se han llenado en apenas un par de semanas.

El desplome del turismo sólo se ha producido en Cataluña, ya que el resto de destinos de Imserso sí que se han llenado como es normal.

Ante esta noticia, la presidenta de la Asociación Catalana de Agencias de Viajes (Asacat) ha afirmado que “ha llegado el momento de dar la vuelta a la situación, dejar atrás la crisis gravísima que hemos atravesado y ponernos a trabajar para recuperar el turismo y dar estabilidad, confianza y seguridad a la imagen de Cataluña en España y el mundo entero”.

En las redes sociales muchos usuarios han mostrado este desplome económico como consecuencia de la irresponsabilidad del independentismo en Cataluña.

No solo es el plan Imserso, sino todas las empresas turísticas en Cataluña las que han sufrido pérdidas. Si se mantienen estas cifras tan bajas el PIB turístico regional podría perder casi 1200 millones de euros. Además según el lobby Exceltur (formado por compañías turísticas) han confirmado que hay una caída de reservas de viajes y alojamiento que podría alcanzar el 30% del negocio turístico.

Economía ENTREVISTA CON DANIEL LACALLE
Lacalle: “No habrá independencia por los incentivos perversos que da la UE”
'La gran trampa', una crítica contra las medidas adoptadas en los últimos años para salir de la crisis económica.
Arturo Criadoelespanol 19 Noviembre 2017

Una de las tesis que han promovido los populismos en Europa en general, y en España -con Podemos a la cabeza- ha sido la de acabar con el sistema actual. Una tesis que promueve también Daniel Lacalle en su último libro: La gran trampa, en el que promueve una fuerte crítica contra bancos centrales y políticos por las medidas adoptadas en los últimos años para salir de la crisis económica.

Deconstruir el sistema para volver a construirlo antes de que sea demasiado tarde; un libro del economista -y colaborador de EL ESPAÑOL- en el que se analizan las causas que nos han traído hasta el momento actual; y en el que se sientan las bases para que no vuelva a suceder. Recetas, en algunos casos, complejas y duras; pero con las que confía en que el ciudadano no vuelva a padecer los rigores de la explosión descontrolada de una burbuja.

En La gran trampa se muestra usted muy crítico con el papel de los bancos centrales. ¿No han acertado en sus políticas? No podemos olvidar que, desde que comenzaron las actuales medidas de expansión el crecimiento global ha vuelto a nuestras vidas.

Fueron ellos quienes crearon la crisis. Los bancos centrales bajaron tipos del 5% al 1% tras el 11-S; y aplicaron las mal llamadas políticas contracíclicas que contribuyeron a crear una enorme burbuja que luego generó una crisis.

Ante esta situación se presentan como alquimistas para solucionar su propio problema. Y lo hacen con más de lo mismo. Como la crisis vino por bajar los tipos del 5% al 1%, ahora los bajamos al 0%. Y como la crisis viene por un excesivo endeudamiento, vamos a endeudarnos más.

¿Qué tendrían que haber hecho?

¡Nada! No presentarse como la gran solución a todos los problemas. Ese es el problema. Tendrían que haberse planteado que sus medidas estaban calentando la economía y los mercados; y, por tanto, tendrían que haber prestado más atención. Tendrían que haber pensado que un enorme optimismo en el mercado financiero no siempre es un síntoma de fortaleza.

¿Es por esa actuación por la que el auge de las criptomonedas es cada vez mayor?

Es un síntoma de la pérdida de confianza en los bancos centrales y del miedo del ciudadano a una política que busca devaluar la moneda. Es normal que ante el riesgo de esa política -que es como meterte la mano en el bolsillo- la gente busque la forma de protegerse. Puede ser oro, metales preciosos, el inmobiliario o las criptomonedas.

¿Por qué criptomonedas? Porque al contrario de otros activos, no son activos cautivos. Es decir, que no hay opción a que te puedan subir los impuestos o traten de devaluar tus ahorros. No es casualidad que ante riesgos de devaluación en China los ciudadanos compren este tipo de monedas.

Este tipo de activos tienen como activo esencial que la masa monetaria no crece por decisión de un gobierno; y además son electrónicas. Otra cosa es hablar de si están sobrevaloradas.

Sea como sea, es lo que hay. Una economía en donde los bancos centrales han inundado de liquidez el mercado. Han ‘dopado’ la economía. ¿Cómo le quitamos el chute y pasamos el ‘mono’?

Es curioso. Nos dicen que no hay burbuja. Sin embargo, insisten en que no pueden quitar los estímulos porque sería nefasto para la economía. ¿No habíamos quedado en que no había una burbuja?
No pasa nada si se retira el dinero. ¿Le afecta en algo a un ciudadano que el Ibex en lugar de 10.000 llegue a 9.600? No.

Pretenden hacernos creer que estamos en 2007, y que si se elimina la liquidez la prima de riesgo se va a disparar. Eso no va ocurrir ya. En aquel entonces pasó porque había un grupo de políticos descerebrados que decían que la solución era salirse del Euro. Eso asustó a los ciudadanos y a los inversores.

Te aseguro que si eliminas los estímulos y subes los tipos tendríamos solidez para crecer. El problema, además, es que piensan que la política monetaria debe mantenerse porque hay demasiado desempleo. Y eso no es así, ahí estamos hablando de un problema de productividad y competitividad.

¿Quiere decir eso que España puede reducir el paro por sí sola? ¿Dónde está el problema?
En lo de siempre. España cuando estaba fuera del Euro, con su propia política monetaria, tenía una media de desempleo del 17,5%. El problema está en la estructura de rigideces que hay en el mercado laboral y con las dificultades de las empresas para crecer.

Las grandes empresas, en realidad, son pequeñas; las medianas son muy pequeñas y las pequeñas son enanas si las comparamos con otros países. Tenemos un problema de tamaño empresarial, de rigidez laboral. Esto no es facilitar el despido; es un problema de flexibilidad en la contratación, que es carísima.

¿Hasta qué punto influyen los políticos?
Mucho. La política monetaria es la gran excusa de los políticos. Si es expansiva se ponen la medalla de las cosas positivas. Si no lo es, le echan la culpa. Es la gran excusa para no llevar a cabo reformas estructurales.

Con el Brexit la Unión Europea ha aprovechado para reforzar su proyecto.

De hecho, durante todos estos años, parece que el sector privado sí ha hecho los deberes. Se ha desendeudado. Sin embargo, el sector público ha seguido endeudándose. ¿Era la única solución para salir de la crisis?
El problema de la deuda privada no es porque las empresas o las familias se volvieran locas. Es que vino generada desde una política de demanda bajando los tipos de interés y facilitando el acceso al crédito.

Fueron los bancos centrales quienes han bajado tipos, han multiplicado por dos la masa monetaria. Es cierto que el sector privado cometió excesos, pero no se le puede echar la culpa en su totalidad. Claro que hay una responsabilidad, pero no es exclusiva.

Además, el sector público se beneficiaba de esa burbuja. Decía Miguel Sebastián (el ex ministro) que la deuda pública de España era muy baja antes de la crisis. Lo era porque había 40.000 millones de euros de ingresos extra que servían para desapalancarse gracias a la burbuja inmobiliaria. Cuando desaparece ¡oh sorpresa! resulta que el sector público es ineficiente y triplica la deuda.

¿Nos pasará factura Cataluña?
¡Claro que pasará! ¡Lo ha hecho toda la vida! La historia económica de España es la del potencial incumplido. Siempre nos creamos nuestros problemas, y cuando la economía empieza a fortalecerse, nosotros mismos nos empujamos hacia abajo.

El problema del separatismo es autocreado y autoinfligido. Siempre, como en otras ocasiones, desde la idea de que no pasa nada. Parece que los políticos pueden decir las mayores burradas.

Por ejemplo, hablando de la crisis, ¿por qué no ha habido sanciones a quienes decían que había que salir del Euro? Eso crea pánico, no que una empresa cierre.

El problema histórico de España es que nos ponemos a nosotros mismos la zancadilla porque pensamos que está todo hecho.

En 1.992, por ejemplo, ocurrió. AVE, Expo, Olimpiadas, dinero a espuertas. Llega 1.993, y para abajo. Es por tener una visión arrogante de la economía en la que los políticos creen que la economía se adapta a ellos.

No me responde… (Risas) ¿Habrá o no independencia?
(Risas) No habrá independencia. Yo viajo mucho a Estados Unidos. Se me cae la cara de vergüenza cuando tengo que explicar que los independentistas quieren una política monetaria y fiscal europea; que las pensiones las pague España; que la deuda la avale España y la defensa se subcontrate a un país extranjero.

Los nacionalismo europeos son victimistas, vienen del privilegio y son imperialistas. ¿Quiere separarse? Entonces, ¿por qué quieren anexionarse Valencia y Baleares?.
Si tu vas a Estonia hoy y vas a un restaurante, verás muchos trabajadores muy mayores. ¿Por qué? Porque desaparecieron las pensiones. Pero de eso aquí no se habla. Aquí se habla de que todos los privilegios se van a mantener, y no es así. Si quieres independizarte de verdad, tienes que estar preparado para vivir varias décadas en la pobreza.

La mera llamada a la independencia hace que caiga el consumo, se vayan las empresas. No hay ni un sólo proceso parecido. La razón por la que no habrá independencias en la UE es por el sistema de incentivos perversos que se generan desde la UE.

El sector público se aprovechó de 40.000 millones de euros extra de recaudación para desapalancarse durante la burbuja.

¿Cómo evitamos volver a caer en la crisis?
Ya hemos hecho muchas cosas. No podemos quitarnos la medalla de que se han hecho muchas cosas. Es la primera vez que salimos de la crisis sin acudir a estimular la demanda interna. Eso está muy bien.

Hemos logrado salir a partir de la exportación con el 33% del PIB. Nuestras empresas son más competitivas, y eso se ha hecho con un comercio internacional que no crecía y un euro relativamente fuerte.

Tenemos el shock del pesimismo. Ahora no estamos reconociendo las cosas que hacemos bien. No pasa nada por reconocerlas. Podrá molestar a quien no esté en La Moncloa, es algo empírico. Hay que seguir lo que hemos hecho hasta ahora.

¿Aguantará Europa la salida del Reino Unido?
¡Claro! Reino Unido nunca ha estado en Europa. Nadie puede compararme el Brexit con la salida de Cataluña o Escocia. Reino Unido tenía su política monetaria, su moneda, un sistema separado, etc.

Le está pasando factura. En Londres se nota mucho la caída. Si en una economía con tu propia moneda, tu propia política, con credibilidad, Defensa, etc. están sufriendo los efectos de la salida.

¿Es reversible?
No. Ni laboristas ni conservadores son anti Brexit. Son pro distintas formas de Brexit.

Allí no hay respeto a Europa. Hay poca gente que defienda la Unión Europea; otra cosa es que quieran el status quo que había antes. Creo que la Unión Europea tampoco está dispuesta a seguir con ese modelo.

Creo que la UE ha aprovechado para reafirmarse en su proyecto, que a mí en muchas cosas no me gusta, pero en su proyecto.

Colabora usted con la Comunidad de Madrid para atraer empresas inglesas que se planteen salir de Londres; ¿tendremos la nueva City?
(Risas) ¡Ese nunca ha sido mi objetivo! La gente se piensa que la City es Disneylandia. Estamos contentos. No hay Brexit, no sabemos qué va a pasar con el pasaporte financiero ni con los derechos de los ciudadnaos europeos, pero ya hemos traído más de diez empresas que se han instalado en la Comunidad de Madrid.

El Brexit no es un juego de suma cero. No todo el mundo se va a ir a un sitio. Son miles de empresas con distintos objetivos. Está ocurriendo lo que dije: vamos a tener un movimiento empresarial que aprovecharán la oportunidad para expandirse, como tiene toda lógica.

El futuro de los centros financieros, con la revolución tecnológica, van a desaparecer porque ya no hace falta que esté todo el mundo allí.

Vemos que por mucho que moleste a los antieuropeistas, catalizadores como el Brexit o los nacionalismos han fortalecido a la Unión Europea.

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¿Quién va a pagar la fiesta?
La factura del ‘procés’ en cifras: Así ha impactado en el PIB, turismo y paro
La Gaceta  19 Noviembre 2017

La ‘broma’ del ‘procés’ parece que está llegando a su fin y, ahora, la pregunta que habría que hacerse es ¿quién va a pagar la fiesta?

Ciudadanos, no sólo de Cataluña, así como empresas de todos los tamaños serán los encargados de hacer frente a la factura que el separatismo ha dejado sin pagar.

Los expertos lo llevan alertando durante meses y ahora se está materializando. Sólo este martes hemos conocido varios datos preocupantes respecto al PIB nacional, el turismo en Barcelona o la cifra total de empresas fugadas de Cataluña.

La CEOE rebaja su previsión del PIB nacional
La CEOE ha rebajado tres décimas su previsión de crecimiento económico para 2018, hasta situarlo en el 2,5 %, debido al “impacto moderado” de la incertidumbre política y económica que ha generado el conflicto catalán.

En un comunicado remitido este martes, la patronal ha asegurado que en 2018 la creación de empleo se moderará hasta los 428.000 nuevos ocupados, frente al medio millón que se estima para 2017.

La CEOE mantiene que en 2017 la economía crecerá en torno al 3,1 %, a pesar de un inferior crecimiento del cuarto trimestre, provocado por una posible ralentización del consumo y de la inversión.

El consenso de los analistas privados que integran el panel de Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) coincide con la previsión de la CEOE y ha rebajado una décima, hasta el 2,6 %, su previsión de crecimiento del PIB para 2018 por la situación en Cataluña.

Para este año, la previsión se mantiene en el 3,1 %, pese al “ligero recorte” de la estimación para el cuarto trimestre hasta el 0,7 %, señala Funcas.

De cara al próximo año, Funcas señala que 13 de los 17 servicios de análisis que participan en el panel han rebajado su previsión de crecimiento del PIB. Y la mayor parte de ellos lo achacan, en su totalidad o en parte, a la crisis política en Cataluña.

En conjunto, la previsión queda en ese 2,6 %, una décima menos que en el anterior panel. La previsión del Gobierno para 2018 es del 2,3 %.

Sobre el empleo, la tasa de paro media anual se reducirá este año hasta el 17,1 % y caerá al 15,3 % en 2018, frente al 15,2 % del anterior panel.
Caen el comercio y el turismo en Barcelona

La ocupación de los hoteles de Barcelona cayó siete puntos en el mes de octubre y la facturación un 13 %, aunque en algunos casos llegó al 40 %, debido, básicamente, a la situación política que atraviesa Cataluña, según ha explicado el presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos.

En un encuentro con la prensa en Barcelona, Clos ha dicho que le han llegado a preguntar si España está en guerra civil y que algunos prescriptores ya no cuentan con Barcelona cuando se trata de organizar congresos.

Según Clos, Barcelona ha vivido unos meses “muy convulsos” empezando por la huelga de control de seguridad del aeropuerto de Barcelona, problemas de vandalismo turístico, el atentado y la situación política de Cataluña.

Para Clos, el atentado de Barcelona afectó al turismo menos de lo que esperaba, lo que empeoró cuando se empezaron a ver las cargas policiales en los medios, que una parte de los políticos catalanes hablan desde Bruselas, otros están en la cárcel y el problema es que -ha añadido- desde los medios extranjeros “se exagera muchísimo” y se está hablando mucho del tema de manera “muy repetitiva”.

El presidente de la Asociación Passeig de Gràcia, Luis Sans, por su parte calcula que las movilizaciones políticas que ha vivido el centro de Barcelona durante el mes de octubre han provocado una caída en las ventas “de entre el 20 y el 30 %”.

En la rueda de prensa de presentación de la Shopping Night de este año, que se celebrará el 30 de noviembre, Sans ha asegurado que la caída de ventas se ha producido, principalmente, por la cantidad de manifestaciones que se han celebrado en el centro de Barcelona y no tanto debido al turismo.

“La gente no podía comprar cuando había manifestaciones”, ha asegurado Sans, que ha desvelado que la asociación Barcelona Oberta, que reúne a los principales ejes comerciales de la ciudad, llegó a pedir a la ANC y a Òmnium Cultural que la manifestación del pasado sábado para exigir la liberación de los dirigentes soberanistas presos no se celebrara en el centro de Barcelona.
2.500 empresas se han ido ya de Cataluña

La salida de empresas de Cataluña sigue a la baja y marcó este martes -último día con datos disponibles- la cifra más baja, 27, desde que se inició el éxodo el pasado 9 de octubre, aunque el número total desde el referéndum del 1 de octubre asciende ya a 2.498, según datos del Colegio de Registradores de España.

La tendencia se mantiene en descenso desde el 9 de noviembre, ya que ese día trasladaron su sede social fuera de Cataluña 69 empresas, cifra que bajó a 53 el día 10; a 30, el lunes; y a 27 el martes.

Este nivel de salidas está muy por debajo del registrado en octubre, cuando se contabilizaron muchos días con más de cien cambios de domicilio social y momento en el que todavía no se había aplicado el artículo 155 de la Constitución.

En este sentido, el presidente de Fira de Barcelona, Josep Lluís Bonet, ha asegurado que el proceso secesionista ha puesto “en peligro” la marca Barcelona y ha hecho “mucho daño” a la economía, pero confía en que la aplicación del artículo 155, que defiende abiertamente, ayude a reconducir la situación.

Bonet, que también preside la Cámara de Comercio de España y Freixenet, ha explicado que las empresas están sufriendo las consecuencias de la deriva separatista del último Gobierno catalán, que con sus políticas ha puesto en riesgo el liderazgo económico de Cataluña y la reputación de Barcelona debido a la falta de seguridad jurídica y estabilidad que han marcado los dos últimos años.

“El proceso ha sido muy perjudicial y ha hecho mucho daño, digámoslo claro, tenemos que reconocer las cosas”, ha declarado Bonet, que ha recordado que aunque lo políticos manden “tienen que escuchar a los empresarios” y trabajar juntos en la misma dirección.

“Tenemos que sumar porque sumar es multiplicar y restar y dividir es destruir y no nos podemos permitir la destrucción de Cataluña”, ha manifestado Boneten una conferencia en el ciclo Dinars Cambra que se ha celebrado en la Casa Llotja de Mar ante un centenar de empresarios.

La ruina catalana es la única certeza
Pablo Sebastián republica 19 Noviembre 2017

La frase clave que los nacionalistas catalanes no quieren oír en vísperas de la campaña electoral del 21-D es la de ‘ruina nacional catalana’. Una vez que la declaración de la independencia de Cataluña está agotada en España y la UE y lo que de verdad está en juego en los comicios del 21-D solo es saber cuánto tiempo va a durar la crisis económica, financiera y social catalana, si 5, 10 o 20 años.

Desde luego si son los secesionistas quienes suman más escaños para gobernar la ruina estará más cerca de los 20 años que de los 5 iniciales que ya son imparables. Pero de esto, que es la cuestión esencial, no hablan los medios golpistas ni los dirigentes secesionistas. Los que se refugian en el discurso de la ‘represión del Estado’ y el victimismo de unos dirigentes que están sometidos, por méritos propios, a la Justicia.

Los que tienen en su haber el fracaso comprobado de la declaración de independencia de Cataluña y de la creación de la república catalana que, sencillamente, no existe.

Ahora bien, estos actores de un guiñol que han manipulado manos muy habilidosas del poder económico, financiero catalán y de sus terminales en los medios públicos y privados de Cataluña (Godó, Rodés, Roures) sí han cosechado sin embargo la ruina por muchos años de Cataluña y la ruptura social y familiar de la sociedad catalana.

Pero sobre todo han conseguido, en España y en Europa, que la aventura secesionista se acabe por muchos años. Porque quien pretenda reincidir ya sabe que el artículo 155 está disponible, las puertas de los tribunales y de las cárceles abiertas y la UE cerrada ante cualquier intento de secesión al margen de la legalidad.

Si Puigdemont hubiera convocado elecciones el 26 de noviembre, como lo intentó durante unas horas (de ahí viene el borrado de Santi Vila de la foto oficial), todo habría cambiado y siempre les había quedado pendiente dicha declaración de independencia en el horizonte catalán.

Pero la escasa perspicacia política de las marionetas y la furia radical de ERC y la CUP -la pinza que trituró al PDeCAT- hicieron que Puigdemont se metiera hasta el fondo de su propia trampa. Y, una vez dentro y gastado el cartucho de la declaración de independencia, el Estado dejó caer el rastrillo del 155 que bloqueó el puente levadizo de la ciudadela. Y unos saltaron al foso del Palau para huir hacia Bélgica y otros acabaron en sus mazmorras a la espera de un juicio que tarde o temprano a todos les llegará.

La pregunta del pretendido plebiscito del 21-D es la siguiente: ‘¿quiere usted que la ruina catalana dure 5 años, o prefiere que sean 20 años?’ Cualquier otro debate sobre política, pactos y alianzas siempre será algo superficial en comparación con el nivel y alcance en el tiempo de la ruina creciente que, si las cosas continúan como van, espera por mucho tiempo al pueblo catalán.

Y se entiende que los partidos secesionistas (ERC, PDeCAT, CUP, En Comú) no quieran hablar de la ruina catalana, pero llama más la atención que los partidos democráticos y constitucionales, C’s, PSC-PSOE y PP tampoco se ocupen de esta cuestión esencial. Y peor aún sorprende que el Gobierno de Rajoy se empeñe en afirmar que la economía catalana ya está camino de la normalidad, lo que es una absoluta falsedad.

Las bacantes
El separatismo imposta ahora un sufrimiento fingido y se reclama víctima de la violencia con lágrimas de cocodrilo
Ignacio Camacho ABC 19 Noviembre 2017

Una de las mentiras más eficaces del independentismo ha sido la del expolio español. El lema de «España nos roba», modulado con más o menos detalle según los segmentos sociales a que iba dirigido, penetró la sociedad catalana como un afilado cuchillo porque combinaba la queja pragmática con el victimismo. Ésa fue la base de expansión del sentimiento separatista, la que daba apariencia racional al mito. La predicó el propio Pujol: su frase «España ya no nos trae cuenta» fue la señal de que el procés entraba en el período crítico.

Lo que sucedió en la revuelta de octubre fue que los que se creyeron la patraña comprobaron que la independencia tenía un precio. Y que se pagaba en efectivo, con fugas masivas de empresas y retiradas de depósitos por miles de millones de euros. A Artur Mas y sus colegas, los primeros apóstoles del destino manifiesto, los que decían que las grandes compañías se pelearían por asentarse en la nueva república, el butirreferéndum de 2014 les ha costado bastante dinero. De repente, muchos catalanes seducidos por la aventura se dieron cuenta de que les tocaba afrontar la factura de su sueño. El secesionismo parecía un buen negocio porque generaba compensaciones apaciguadoras, pero la secesión en sí misma era una ruina, una bancarrota, un hundimiento.

Desmontado por el brusco aterrizaje en la realidad, el discurso de las ventajas económicas de la ruptura ha girado hacia el de la denuncia, igualmente embustera, de un régimen autoritario. El separatismo busca ahora la coartada que lo presente como víctima no ya de la violencia económica sino física del Estado. La fábrica de posverdades empezó a funcionar desde el 1-O a todo trapo y lo ocurrido después –el 155, la fuga de Puigdemont, el encarcelamiento de su Gabinete– sirve de combustible para la exaltación del agravio. El eje de su campaña electoral va a ser una agitación paroxística y truculenta de la idea del pacífico pueblo maltratado. La autocrítica forzosa ha durado pocos días porque ningún proyecto resiste la aceptación del fracaso.

Como todo movimiento populista, el nacionalismo vive de inventar enemigos. Su estrategia esencial consiste en señalar un culpable de los problemas ciertos y adjudicarle también los ficticios. Como la trola del despojo español se ha hundido, la de la represión viene a sustituirla como vínculo colectivo. Acostumbrados a la sobreactuación, al simulacro desahogado, los soberanistas no van a ahorrar excesos de impostado sentimentalismo. Ya ha empezado Marta Rovira, estrella lacrimógena que promete dura competencia a Colau, y su impune denuncia de amenazas inventadas no es más que el principio. Si el Gobierno no se hace respetar, nos espera una avalancha de representaciones torticeras y fraudulentas de sufrimientos fingidos. Una función extra de lamentos elegíacos interpretados por un coro de bacantes plañideras con sollozos de cocodrilo.

Adversarios reales y aparentes: las estrategias del 21-D
En cuanto la Generalitat recupere la competencia de convocar elecciones empezará a gravitar la tentación de hacerlo
Ignacio Varela elconfidencial 19 Noviembre 2017

Ayer se presentaron las candidaturas del 21-D y Cataluña está ya en campaña electoral. Qué gusto volver a ver a los políticos catalanes haciendo cosas normales, aunque sea en un contexto anormal. Recuperamos el rigodón familiar de las encuestas, los mítines, los debates (con el imprescindible “debate sobre el debate”), los 'spots' oficiales en las teles y los movimientos de tropas más o menos mercenarias en la red. Ello nos devuelve, al menos durante unas semanas, el aroma perdido de la normalidad democrática. Mientras estamos en campaña no estamos haciendo la revolución.

Es sabido que los independentistas buscan que les contraten una segunda temporada de la serie 'El Procés', con un nuevo guión que concluya mejor para ellos; que se disputan la presidencia y la configuración del próximo gobierno soberanista (la fórmula de Bruselas o la de Roures); que en cuanto la Generalitat recupere la competencia de convocar elecciones empezará a gravitar la tentación de hacerlo; que el PSOE de Sánchez forcejea para librarse cuanto antes de la incomodísima camisa de fuerza del apoyo a Rajoy. Pero ahora manda la urgencia de llenar la cesta de votos.

Durante cuatro semanas los actores políticos se manejarán con el manual de instrucciones electorales en la mano. Lo harán incluso en los tableros judicial y penitenciario. ¿Qué da más votos, seguir en Estremera o salir a la calle, ser icónico desde el exilio o serlo desde dentro de una celda?

Tenemos sobre la pista dos bloques enfrentados en una elección aparentemente bipolar: soberanistas frente a constitucionalistas. En realidad, todo es más complejo. Hay tres candidaturas independentistas, tres constitucionalistas y una hermafrodita dentro del soberanismo, la de Colau.

Se puede incluso entrever un juego de espejos contrapuestos. El PP sería la contrafigura de ERC porque, previsiblemente, ambos partidos se verán las caras al frente de los respectivos gobiernos tras las elecciones. Ciudadanos juega en el espacio españolista un papel similar al de la CUP en el independentista: cultivar la pureza de sangre, la intransigencia discursiva y el embriagador olor del napalm por las mañanas. Y la posición del PSC en la galaxia constitucional es simétrica a la de Catalunya en Comú en la soberanista, ambos buscan contentar a su electorado mestizo subrayando la gama de los grises en esta tétrica película en blanco y negro.

Cada bloque choca con el otro, pero dentro de cada bloque las piezas chocan entre sí. Esta competencia interna es más sorda y quizá más sórdida, pero también mucho más relevante para la estrategia de campaña.

A cualquier pinche en un curso práctico de cocina electoral se le enseña a distinguir entre el adversario electoral real y el adversario de referencia. El adversario real es aquel con el que te disputas directamente un mayor número de votos, que pueden caer de un lado o del otro. El adversario de referencia es con el que te enfrentas públicamente, pero no para disputarle los votos sino para situarte ventajosamente en tu propio espacio.

Frecuentemente se pelea con el adversario de referencia para derrotar al adversario real. Un ejemplo: en las últimas elecciones, el adversario real del PSOE era Podemos y viceversa, pero el adversario de referencia de ambos era el PP. El 'noesnoísmo' de Sánchez nunca pretendió quitar votos al PP, sino defenderse del 'sorpasso' de Podemos mostrando a los votantes fronterizos que él era más contundente y eficaz en la lucha contra el enemigo común.

Trasladen el mismo esquema a la campaña catalana. Los dos bloques principales son electoralmente impermeables, el tráfico de votos entre ellos tiende a cero. Pero ese enfrentamiento será el eje de la campaña. Porque en el interior de ambos sí hay una auténtica batalla, que ganará quien mejor responda a la doble demanda parroquiana: unidad de nuestro bloque y máxima beligerancia hacia el bloque rival. Esa es la baza que a la desesperada juega Puigdemont.

El adversario real del PP es Ciudadanos. También el partido de Arrimadas es el adversario principal del PSC, ya que se disputan los votos españolistas del cinturón de Barcelona. Y por supuesto, la expansión electoral de Ciudadanos solo puede nutrirse de entrar a saco en las despensas de populares y socialistas. Pero el adversario de referencia de todos ellos es el independentismo, del que no esperan sacar ni un voto pero sí que esa pelea les proporcione una buena posición de contraste.

En el campo soberanista, ERC es el enemigo a batir para todos los demás. Puigdemont solo puede sobrevivir si resiste la invasión de su socio actual, Colau intenta equilibrar fuerzas con su socio prometido y la CUP debe mantenerse para seguir siendo el socio necesario. Los cánticos a la unidad no son tales, sino una forma de aventajar a los rivales en un atributo emocional muy apreciado en ese mercado.

Puigdemont y la CUP tratan de dañar a ERC presentándolo como culpable interesado y ventajista de la fragmentación de la sociedad Procés, SL (actualmente en suspensión de pagos). Además, sugieren que Junqueras incuba una doble traición: pactar con los “sangre sucia” de Colau y después, desde el Govern, sentarse a negociar con El Maligno el postergamiento de la república a cambio de un quintal de competencias generosamente financiadas.

ERC ha acreditado de nuevo su capacidad de destruir a sus aliados. Ahora se dispone a pedir el voto útil para fortalecer a quien deberá liderar y conducir los destinos de Cataluña y lidiar con el Estado invasor; y a la vez, erigirse en el gran valladar frente a la represión.

Esa es la utilidad electoral de que su líder padezca martirio en la cárcel recordando 'sotto voce' que el líder rival se escaqueó fugándose a Bruselas; también el sentido del embuste de Rovira de que se les amenazó con un baño de sangre si seguían adelante con la DUI (mentecata, si pensaran hacer semejante cosa no te lo iban a contar a ti). Además de fijar el foco sobre la hasta ayer anónima 'apparatchik', hoy flamante nominada presidencial, y lanzarla rápidamente al estrellato de la forma más eficaz: haciendo que los lobos del unionismo se abalancen sobre ella.

Les recomiendo dos cosas para seguir bien este capítulo del culebrón. Cada vez que les oigan decir aquello de “mis adversarios están en el campo de enfrente”, esperen una puñalada hacia el de al lado. Y miren fijamente a donde miran ellos: a las urnas. Llevar la mirada un metro más allá queda elegante, pero llama al despiste.

Todas las lenguas españolas
Carlos X. Blanco  latribunadelpaisvasco.com 19 Noviembre 2017

Que España sea una nación plurilingüe es una gran riqueza. Nadie en su sano juicio puede esconder este hecho, ni retorcerlo a favor de un estrecho jacobinismo. Es cierto que, de todas lenguas del Estado, y a distancia, aquella se llama por antonomasia "lengua española" o castellana, cuenta con una proyección internacional y con una potencialidad económica y geopolítica insuperable, incomparable con las demás lenguas de España. Pero ninguna es, per se, inferior a otra. En el aspecto cultural y educativo, el español o castellano no tiene nada que envidiar al alemán, francés, inglés o alguna de las otras lenguas mundiales de alta cultura. La lengua de Cervantes es y será una de las grandes lenguas, de esas que han logrado educar a la Humanidad.

Resulta lamentable que, justo cuando esto es así reconocido en una escala planetaria, sea en la propia España donde el poderoso idioma cervantino se vea atacado o, al menos, sumido en feos conflictos con las otras lenguas española. Conflictos que nos podríamos haber ahorrado. Yo aquí propongo una salida a la "guerra de las lenguas". Salida que tengo por ecuánime, regionalista y a la vez leal con la patria común que es España.

Esta es la idea obvia pero que yo quiero difundir: todas las demás lenguas no castellanas son también lenguas españolas. El catalán (o sus variantes, valenciano y mallorquín), el vascuence, el gallego, el asturiano, el aragonés, todas éstas lenguas, con total independencia de su grado de implantación o supervivencia, al margen de sus implicaciones políticas (nacionalismo, regionalismo) o ideológicas, más allá de su situación sociolingüística… todas ellas son lenguas españolas, forman parte de nuestro acervo, y es preciso velar por su protección, estudio, y conocimiento general. Pero subrayando siempre esto: son lenguas españolas. No son y no deben ser lenguas que pertenezcan exclusivamente a una Comunidad Autónoma. En esto, como en tantas cosas, el Régimen de 1978 lo hizo todo mal, sembró la cizaña y trajo consigo manzanas envenenadas y gérmenes de estúpida discordia.

El régimen del 78 nos trajo un Estado de las autonomías que, como ya se ha leído en este diario, supuso la creación de un mosaico de reinos de taifas. Cada reino de taifas, con sus reyezuelos y caciques correspondientes, se inventó una historia regional (y hasta "nacional") a la medida. No es extraño leer programas académicos que rezan así: "la prehistoria en Castilla-La Mancha", "el románico en Castilla-León", utilizando divisiones administrativas actuales con gran anacronismo y con mucha violencia hacia la realidad pretérita. Los caciques universitarios y políticos han creado una especie de imagen eterna de las autonomías, como si éstas fueran esencias intemporales que hubieran existido desde siempre. Lo peor de todo es que se ha empleado la lengua regional no castellana como factor diferenciador de unas supuestas nacionalidades o naciones, siguiendo así las ideas románticas de Herder, que son todo menos ideas científicas.

Cualquier español que viaje a Cataluña, por ejemplo, podrá constatar que éste de la lengua propia es el único factor esgrimido por los soberanistas locales para justificar sus anhelos separatistas, pues históricamente no pueden sino mentir, y etnográficamente tienen muy poca cosa que ofrecer. Aparte de la lengua, que también es la de valencianos y mallorquines, todo el paisaje y paisanaje de esta región es español por los cuatro costados. Paisaje y paisanaje encuadrados en la España mediterránea. A muchos que, como yo, procedemos del norte, de la otra vertiente marina, la cantábrica, nos cuesta mucho asimilar cómo hay independentistas en la región catalana, cuando a los atlánticos nos parece que su paisaje y paisanaje es tan cercano al valenciano y en general al español-mediterráneo. Me pregunto cómo diablos algunas gentes habrán llegado a tal conclusión, la de que "son diferentes", si no es manipulando el único hecho de tener una lengua propia. Hecho no exclusivo de los catalanes, dicho sea de paso.

Yo creo que la Constitución del 78 debería haber contemplado una Real Academia de las Lenguas Españolas, como institución hermana, paralela a la R.A.E. , para evitar la usurpación que algunas taifas autonómicas han hecho de las lenguas regionales. Como todo el mundo sabe, éstas han sido instrumentalizadas por los soberanistas con los fines más turbios imaginables. En el Principado de Asturias, una zarpa galleguista (a través de su TV autonómica y su Academia) se extiende por el occidente de la región, así como por ciertas zonas de León. Por su parte, la Llingua Asturiana –o bable- es la misma que aún se habla en algunos territorios de León y Zamora, territorios donde allí prefieren nombrarla como "leonés", pero que no es distinta en nada sustancial en comparación con las hablas situadas más al norte. En las Encartaciones, donde nunca se habló vascuence, quedan restos del bable o del montañés (sin duda por su antigua pertenencia al Reino Asturiano) en claro retroceso actual ante la "euskaldunización" forzosa y artificial a la que se ve sometida la zona. Por otra parte, una minoría vascoparlante de Navarra está a punto de "euskaldunizar" la Comunidad Foral entera por obra y gracia del soberanismo vasquista que, por esencia, es imperialismo y expansionismo. ¿A qué viene todo este jaleo?

Debería existir una Institución centralizada que estudie y promocione las lenguas con objetividad y sin ceñirse a estúpidos criterios administrativos, los de las taifas del estado autonómico o turbias intenciones imperial-soberanistas. Las lenguas españolas distintas del castellano no conocen esos límites administrativos, y muchas veces sus hablantes patrimoniales son cualquier cosa menos nacionalistas. Puedo dar cuenta personalmente de ese hecho a propósito del bable: quienes lo hablan bien y "de verdad" (patrimonialmente) no quieren saber nada de independencias, soberanías o naciones sin estado. En cambio, muchos de quienes agitan una bandera reivindicativa son "neo-hablantes" que cometen verdaderas tropelías lingüísticas, hablan un bable mostrenco y sueñan con nuevos mini-estados liberados de una España "cárcel de pueblos".

No concederé nunca mucha legitimidad ni credibilidad a unas Academias regionales de las lenguas cuyos miembros, mayoritariamente, sean "soberanistas" y pretendan cosificar las actuales fronteras administrativas de las C.C.A.A. La desgracia de los soberanistas catalanes es que su lengua también está presente entre los valencianos y mallorquines (que con todo el derecho del mundo no desean llamarla "catalán), pues la suya, como las demás, es una lengua que nos pertenece a todos. El catalán, como el vascuence, también son míos, aunque yo sea asturiano y, de forma muy lógica y natural, yo no sepa hablarlos. Son lenguas de España, como mía es también la playa de la Concha donostiarra o el Tibidabo barcelonés, porque están en España y yo soy ciudadano de este país.

Este sistema autonómico ha laminado el verdadero regionalismo, y ha dejado la gestión política (especialmente la gestión educativa) de nuestras lenguas en manos de unos entes artificiales, las taifas, que pugnan, en muchos casos, por convertirse en cuasi-estados. Yo abogaría por la supresión de las Academias regionales de las lenguas, y la creación de una Academia central que asumiera las funciones científicas, educativas y proteccionistas de todas las lenguas españolas, labor hecha con una perspectiva de Estado. En todo caso, si esta medida ahora puede parecer muy radical, al menos se podría condicionar la percepción de subvenciones públicas a la coordinación de estas Academias o Instituciones lingüísticas regionales con el organismo estatal futuro que vele por todas las lenguas en atención a criterios rigurosos, científicos, ajenos a toda manipulación soberanista. A la vez ese ente central que velaría por las lenguas españolas tomaría como divisas, al menos, éstas:

1) No discriminar nunca a ningún ciudadano español por motivos lingüísticos, únicamente el castellano deber ser obligatorio a efectos oficiales, 2) No considerar ninguna lengua de España como propiedad exclusiva de un ente autonómico ni de una Academia regional, 3) Expulsar de la Academia Española cualquier científico o académico que emplee la lengua regional con fines soberanistas.

Esto no se hizo con la creación y desarrollo del "café para todos". ¿Llegaría demasiado tarde si, después del Golpe de Estado en Cataluña, nos vacunamos para siempre de amenazas como éstas?

La Izquierda "chic" contra la bandera española

Lo que de verdad no acepta la izquierda pija, en Barcelona chic, es que resucite un símbolo que conjura su poder sobre la conciencia de los ciudadanos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Noviembre 2017

Por una vez, la Izquierda llegó a tiempo. En la primera y asombrosa manifestación contra el separatismo en Barcelona, ya el melifluo Borrell increpó a la muchedumbre que, enarbolando banderas españolas, pedía el cumplimiento de la Ley ("Puigdemont, a prisión"). "Sssst! –chitó- ¡Esto no es un circo romano". Él, tan finústico, preferirá Le Cirque du Soleil. De ahí el repelús ante tanto pueblo español con su bandera al viento y no a cuestas.

Aquel "Sssttt" a lo Rotemmeyer del alquitarado socialista, súbito abogado de la Generalidad separatista, pudo provocar que cualquiera de las fieras de la arena o del público sediento de sangre, que eso es un circo romano, viendo que Borrell proclamaba mártir a Puigdemont, le hubiera mordido la clámide. Pero las fieras eran tan pastueñas, llevaban tan orgullosa y festivamente su bandera recién estrenada en público, porque lleva décadas tan prohibida en la calle como el español en las aulas, que no quisieron estropear el acto mandando a tomar viento de Abengoa al embajador del rojerío chic, recién llegado de muy, muy afuera.

El socialismo domador de españoles
Pero el déspota a medio ilustrar se quedó satisfecho. Había hecho lo que se espera de un intelectual y político de izquierdas: marcar distancias con la horda española, buena para votar, no para ser atendida y respetada. Al cabo, Borrell es uno de los domadores –por eso se le escapó lo del circo- de la fiera española, arrinconada en los alrededores de la Ciudad de los Prodigios Transversales, uno de los caporales que la han herrado con las cuatro barras de la ganadería catalana, donde los maestros instilan el odio a su lengua y su nación a los niños, hijos de padres españoles a los que deben marginar, y los adiestran para que voten a la Izquierda y aplaudan al Barça.

En la segunda manifestación, un modelo de apropiación indebida por los partidos políticos y en especial por el PSC, que no quiso ir a la primera, Borrell salió al Coliseo dispuesto a echarle un tasajo de carne a la apaleada fiera. En la anterior opuso con la cursilería liricoide típica del progre añejo, la bandera separatista estrellada y la de la Unión Europea, con las estrellas de Eurovisión. Hubo algún comentario sobre el gesto anterior de apostrofar a la fiera y despreciar su bandera, así que esta vez cogió la española, pero el viento, sin subvencionar, deslució el esfuerzo. Quedó como era: falsísimo.

Francesc Frutos contra Manolo Escobar
En esa segunda manifestación, el que se subió a la chepa del millón de españoles fue el dirigente comunista Francesc Frutos, que se hace llamar Paco ahora, no cuando mandaba en Izquierda Unida y atacaba al PP por el delito de poner en duda los beneficios sociales de la inmersión lingüística. Francesc, alias Paco, no cayó en el error de reprocharles la bandera, que con tanta gente repitiendo era suicida, ni les llamó fieras o público de circo romano. Pero tenía que reprocharles algo, no fueran a confundirlo con un político de derechas, así que criticó que cantasen demasiado el "¡Que viva España!". Podía haber hecho la glosa del "Resistiré", segundo himno de la rebelión española en Barcelona, pero también era un recién llegado, como Borrell, y dijo echar en falta a otros cantantes que pusieron música a otros poetas, todos de izquierdas, como Antonio Machado y Miguel Hernández.

El tono no fue despótico, como el de Borrell, sino peor: paternalista y condescendiente. No recuerdo que en sus años en el PSUC, el PCE y CCOO, (allí Comissió Obrera Nacional de Catalunya, Vieja Guardia Roja de Pujol y Maragall durante cuarenta años) defendiera España, el español o pusiera en los mítines canciones emocio-nacionales de Paco Ibáñez, que anda ahora etasuno. Tal vez "A galopar", (hasta enterrarlos en el Mar del Tinell y el Trespercent). Frutos podía haber censurado que Serrat censurase "Mediterráneo" a los manifestantes, mientras renueva a Messi, que es lo único de Cataluña, para la progresía apolítica Barçaluña, sobre lo que se ha atrevido a escribir. Pero no: al que censuró Frutos fue a Manolo Escobar, no fueran a confundirlo con la caspa española a él, calvo de Checa y Gulag. Como Borrell, también se negó a firmar el manifiesto de Libres e Iguales contra el primer referéndum separatista de Artur Mas. Música, sí; letra, no.

En 'El Español' contra la bandera española
La última bronca contra los españoles de Cataluña que, empeñados en reivindicar su condición cívica y denunciar la opresión separatista, han sacado a la calle cientos de miles de banderas españolas, se la ha propinado Gregorio Morán en El Español. Está recién llegado tras varias décadas de acomodada intransigencia en La Vanguardia, pero corre el peligro ante el rojerío chic, nieto del de Bocaccio, de que puedan confundirlo con Cristian Campos (por la prosa, difícil, por la ideología, imposible) y ha publicado este sábado un pliego de descargos para evitar que lo confundan con algo distinto a la izquierda de Lenin, en guerra eterna con la España de Franco. El título es muy propio del recio rojerío que lamenta la débil Transición: "¡Banderas, al armario!". Y a Borrell y Frutos les habrá encantado, seguro. Esta es la explicación de la orden de Morán al millón de patanes españoles:

La recomposición de la vida ciudadana en Cataluña pasa por devolver las banderas a los armarios. Y por lo que puede haber afectado más allá del Ebro, animar a retirarlas todas y de todas partes. Basta conservarlas en los lugares de poder, en las instituciones, como paga y señal de quienes las inventaron y las conservan para bien de sus intereses. ¿Qué sería de un patán sin bandera? Estaría desnudo. El trapo consensuado le sirve como taparrabos y acaba convirtiéndose en el reducto donde atesora, o eso cree él, las raíces patrióticas. Mientras la gente no se manifieste en silencio y sin emblemas no podremos decir que constituimos una sociedad de gentes iguales en derechos y compromisos.

Por insultar que no quede. Pero cualquiera que haya visto las dos manifestaciones españolas habrá comprobado su carácter pacífico y festivo, tan distinto de los alardes del separatismo catalán glosados por la marabunta que puebla el diario donde ha escrito Morán muchos años, tantos que llegué a creerlo primo de Godó. Pero compartir periódico con Rahola y compañía tiene consecuencias. Al despotismo del chequista, que insulta ritualmente a la plebe embanderada, se añade la calumnia que proyecta en los demás lo disimulado o reprimido. Diríase que insulta a todas las banderas, pero no a todos los que las llevan.

Aparece el antifascismo redentor
En lo único que hemos cambiado es en la exhibición de trapos no en el significado del gesto. Cataluña se ha llenado de banderas esteladas solo salpicadas de alguna señera cuatribarrada, otras rojo y gualda, e insólitas tricolores de la II República española que en los tiempos que corren deberían llevar un lema explicativo para ayudar a los nuevos banderizos a entender que el levantamiento contra aquel régimen fue obra del fascismo de verdad y que los presos y las torturas no necesitaban de actrices que simularan la realidad.

Es asombroso el sectarismo, raíz del odio a lo nacional español, de estos nostálgicos del "antifascismo", bandera propagandística de Stalin en la que bordan la nostalgia falsaria de la II República. Habrá que explicar, como dice Morán, por qué la izquierda sigue inventándose una República que no existió y ocultando que los que se alzaron cuatro veces contra la II República antes que Franco fueron los anarquistas, tres veces y los socialistas y separatistas catalanes en 1934, porque no toleraban que los "fascistas" (!) Lerroux y Gil Robles les hubieran ganado las elecciones.

Claro que su golpe era para instalar una democracia a lo Stalin, y, además ellos nunca llevaban banderas. Nunca abrumaron a la gente con la tricolor, que nunca fue la nacional española, ni con la roja de la hoz y el martillo, ni con la roja y negra de la CNT-FAI, que en vez de combatir el alzamiento de Franco se alzó en Cataluña contra los restos de la República e instauró un régimen de terror que asesinó a 3.000 católicos en quince días.

Pero ante todo hay que posar, evitar que lo confundan con la chusma española. Y Morán se hace el tonto: dice que no entiende las banderas:

Nunca entendí el significado de las banderas y debo reconocer que no recuerdo haber tenido una, ni menos enarbolarla. Aseguran que están hechas de sentimientos, como las postales o la pasión futbolera, y me pregunto qué naturaleza sentimental habrá que depositar dentro de uno mismo para amar a un equipo de fútbol o a una tela. Porque en definitiva las banderas no son más que trapos consensuados.

Yo creo que miente, que entiende lo que significa la bandera norteamericana encima de un féretro o la francesa en el Arco de Triunfo, que ocupa gracias a esos americanos y sus trapos. Lo que le fastidia a Morán, que por cierto, luce en la foto trapos de mendigo consensuados, muy a la moda, es la bandera española. Tal vez hasta en los féretros de los soldados y muchas víctimas de la ETA.

He llegado a oír de determinada gente que es capaz de matar en defensa de su bandera. A mí la primera reacción que me produce una bandera es de rechazo. En algunos casos auténtico desprecio teñido de odio por lo que ha significado en la historia, porque esos trapos consensuados exigen adhesiones nada sentimentales sino más bien ofenden, achican o insultan al que no comparte esos sentimientos de menor cuantía que se jalean con el flamear de las banderas.

Pero todo lo que significa en la historia la bandera roja de la hoz y el martillo no le ha movido a Morán a regurgitar ese odio, tan leninista. Le puede el desprecio, el sectarismo cultivado, el guerracivilismo irredento, la nostalgia de la tricolor, la roja y el poder supremo sobre vidas y haciendas que eso fue la guerra civil que buscó la izquierda y finalmente perdió. No lamenta la guerra que empezó la izquierda sino su derrota. Y lo paga la gente que con su bandera a cuestas se siente y se sabe española, a pesar de la gentuza de izquierda y separatista que, al cabo, también nació aquí.

El experto en alfalfa y otros piensos
El cáncer político de España en estos cuarenta años de democracia es la superioridad moral, la bandera invisible pero cegadora de la izquierda que odia a la bandera de España, por ser, dice, la de Franco. ¡Y la de Galdós! Lo que de verdad no acepta la izquierda pija, en Barcelona chic, es que resucite un símbolo que conjura su poder sobre la conciencia de los ciudadanos. Y ese símbolo es la bandera nacional, ante la que se horroriza como Drácula ante el crucifijo de plata y la españolísima ristra de ajos. La frase que escoge El Español para resaltar el artículo de Morán es ésta:

Detesto las banderas. Todas. Son un señuelo del poder hacia quien no lo tiene. Un alimento para estómagos acostumbrados a la alfalfa.

Yo no creo que Morán haya detestado siempre la bandera de la hoz y el martillo. Ni ahora. Pero barrunto que este perito en piensos empieza a echar en falta el abanderado pesebre del Conde de Godó.

Atraco (perfecto) en lectura única y por vía de urgencia
La mejor manera de defender el Cupo es renovarlo con luz y taquígrafos. El PP y el PSOE han optado por lo contrario. El País Vasco sigue sin aportar a la solidaridad interregional
Carlos Sánchez elconfidencial 19 Noviembre 2017

Aunque tenga mala prensa en ciertos sectores, hay razones para pensar que uno de los grandes logros del 78 tiene que ver con el encaje del País Vasco en la Constitución. Es sabido que el PNV se abstuvo en el referéndum constitucional –tras una asamblea de dirigentes celebrada, precisamente, en Pamplona–, pero lo cierto es que la célebre disposición adicional primera –que “ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”– fue un buen hallazgo político. Desde luego, para los habitantes del País Vasco y Navarra, aunque también para el resto del España.

Entre otras cosas, porque la Constitución obliga a que la actualización del régimen foral tenga que llevarse a cabo necesariamente en el marco de la propia Carta Magna y de los respectivos estatutos de autonomía. Es decir, que es la Constitución –y no los pactos políticos– quien impone los límites a esa singularidad.

Como se sabe, la entonces minoría catalana tuvo inicialmente la oportunidad de adherirse a esa formulación en razón a la existencia previa de la Generalitat (con Estatuto propio durante la República), pero finalmente Pujol lo rechazó ahuyentado de cuestiones historicistas, lo que explica que Cataluña no tenga hoy su propio Concierto.

Pujol siempre prefirió negociar directamente con Madrid –ante la ausencia de un partido bisagra de carácter nacional– que someterse a los rigores del autogobierno, que suponía, entre otras cosas, recaudar y subir impuestos en momentos de fuerte crisis económica. El propio Pujol reiteró su oposición al Concierto en 1980, inmediatamente antes de la aprobación de la Lofca (Ley Orgánica de Financiación de las Comunidad Autónomas), como reveló en su día el exconsejero vasco Uriarte tras entrevistarse con Pujol y Trías Fargas.

Obsérvese que la Constitución habla de “actualización del régimen foral”, lo que significa que no aborda el origen de los derechos históricos, al contrario de lo que pretendía el PNV, ausente de la Ponencia Constitucional, quien buscaba aclarar que esos derechos históricos –articulados a través de las tres diputaciones forales– nacían de la tradición y no de la Constitución del 78. Es decir, pretendía dejar claro que el autogobierno bebía del pasado y no era fruto de una concesión de la Carta Magna.

La propuesta nacionalista era coherente con la célebre enmienda Arzalluz, en la que el dirigente nacionalista planteó el reconocimiento explícito de un pacto bilateral entre la Corona y los territorios históricos, lo que fue descartado por su carácter confederal. O, lo que es peor, por el hecho de que su aprobación hubiera supuesto una vuelta a la monarquía absoluta en la que los distintos territorios pactaban con el soberano.

Singularidad constitucional
El PNV, por el contrario, sí logró establecer una singularidad constitucional a través de una disposición adicional cargada, además, un carácter fuertemente simbólico. Ese párrafo, de apenas 38 palabras, es un ejercicio político de puro pragmatismo que tanto la UCD como el PSOE y el PCE aceptaron después de intensas horas de negociación. Incluidos, los dirigentes socialistas menos nacionalistas, como Múgica o Gómez Llorente, integrantes de la Comisión Constitucional, aunque no de la Ponencia. Como señaló el malogrado Tomás y Valiente, fue la tolerancia lo que permitió meter en el mismo saco constitucional conceptos a priori tan dispares como las regiones de régimen común, las nacionalidades o la singularidad vasca y navarra. Incluso, la posibilidad de acceder a la autonomía a través de dos vías, lo que hoy se consideraría una traición a la igualdad de los españoles.

Hasta aquí la historia. El futuro se escribirá este jueves, cuando el Congreso apruebe –en procedimiento de urgencia y lectura única que inevitablemente recuerda a las bochornosas sesiones del 6 y 7 de septiembre en el parlament de Cataluña– la actualización de la metodología para calcular el Cupo hasta 2021 y la renovación del Concierto vasco. Es decir, la norma se remitirá al Senado, gracias a los votos del PP y PSOE, sin pasar ni por ponencia ni por comisión ni por el trámite de enmiendas parciales, solo caben las enmiendas de totalidad. Ciudadanos ya ha anunciado que votará en contra.

El hecho de que se vayan a aprobar sin apenas debates, leyes territorialmente tan significativas, y casi por la puerta de atrás, no es más que el reconocimiento de un fracaso político. Es como si al PP o al PSOE, al mismo tiempo que reclaman la vigencia de la Constitución para restablecer el orden legal en Cataluña, les diera vergüenza aplicar la Constitución, que en el caso de los regímenes forales dice lo que dice. Guste o no. Y quien quiera cambiarla, que lo lleve en su programa electoral.

Detrás de este comportamiento, sin duda, se encuentra algo mucho más relevante. Se pretende esconder que la metodología utilizada para calcular el Cupo incumple la Constitución. Precisamente porque privilegia a unos territorios frente a otros, y que la comisión de expertos de financiación autonómica estimó recientemente en unos 2.600 millones de euros que tanto el País Vasco como Navarra dejan de aportar cada año a la solidaridad interregional y a la igualdad de acceso a los servicios públicos generales. El problema no es el Cupo, es su cálculo.

Gasto por habitante
Eso explica, por ejemplo, que las comunidades forales pudieran gastar en 2016 por ciudadano –lo que los expertos denominan unidad de necesidad– en torno a un 30% más que las de régimen común. Las comunidades forales, de hecho, se han ido alejando progresivamente de las de régimen común desde 2007 –cuando se firmó el anterior Concierto– en su nivel de gasto por habitante ajustado.

Tanta opacidad ha dado como resultado que hoy las leyes en las que se establecen los importes del Cupo y de la aportación navarra no contengan, como han dicho los expertos, un anexo detallado en el que se recoja toda la información relevante para el cálculo, incluyendo un listado exhaustivo de cada una de las cargas consideradas asumidas y no asumidas con sus correspondientes valoraciones. Estas leyes “deberían estar sujetas al procedimiento habitual de discusión y enmienda”, dijo en vano la Comisión. Creada, paradójicamente, por el Gobierno.

No parece que la mejor manera de defender la Constitución sea, precisamente, atacarla o, al menos ignorarla. Entre otras cosas porque si se quiere abordar la reforma territorial –la Comisión parlamentaria ha nacido muerta antes de empezar a trabajar– se deben tener en cuenta las legítimas singularidades de otras regiones, como Canarias (con un sistema fiscal propio que cada vez se parece más a un paraíso fiscal) o Ceuta y Melilla, lo que refleja una gran diversidad.

Los regímenes forales forman parte de las particularidades de un Estado complejo como es el español, y como tal requiere luz y taquígrafos. Entre otras cosas, porque los agravios territoriales comparativos son un veneno político que con el tiempo tienden a cristalizar. Y el caso de Cataluña está ahí para extraer alguna lección.

Y dejar las cosas como están, sin incluir a los territorios forales en la solidaridad interregional, no es más que volver a los viejos fueros abolidos por Cánovas para acabar con lo que por entonces se conocía como ‘provincias exentas’. No estará de más recordar que antes de 1876, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya no solo no estaban sujetas al servicio militar al que contribuían obligatoriamente el resto de las provincias españolas, tampoco pagaban impuestos a la Hacienda central. Solo entregaban “donativos” para el sostenimiento de las arcas públicas y de la propia Corona. En eso estamos.

La memoria de ETA

Ricardo Ruiz de la Serna gaceta.es 19 Noviembre 2017

El intento de lavar el recuerdo de Belén González Peñalva, terrorista y asesina, y el silencio que solo unos pocos han roto una vez más, dice mucho sobre la España de nuestro tiempo.

La etarra Belén González Peñalva ha muerto en San Sebastián antes de cumplir los 60 años después de una larga enfermedad que motivó su excarcelación en el año 2009. Desde entonces, estaba en su domicilio en régimen de prisión atenuada. Entró en ETA poco antes de cumplir los 20 años. Formó parte del Comando Madrid e intervino en las conversaciones de Argel. En sus cuatro décadas de actividad terrorista, mató a cinco personas y secuestró a una. Digamos sus nombres: Eugene Kent Brown, ciudadano estadounidense; Vicente Romero, coronel del Ejército; Juan García Jiménez, empleado del Ministerio de Defensa; Esteban del Amo, policía; Fausto Escrigas, vicealmirante. El secuestrado fue Diego Prado y Colón de Carvajal. No fueron sus únicos crímenes. Participó, por ejemplo, en el atentado de la Plaza de República Argentina (Madrid) en el que murió un guardia civil y 17 resultaron heridos. A lo largo de su vida fue dejando un reguero infame de dolor, muerte y desolación. La condenaron a más de setecientos años de prisión. Cumplió diez; seis en Francia y cuatro en España. Ese mismo sistema que puede ser despiadado con los delincuentes comunes -algún día deberíamos hablar más de esto- ha sido muy benévolo con los terroristas. Sigue siéndolo con ellos y con sus amigos. Ahí tienen a los nacionalistas catalanes que abrazan a Arnaldo Otegui. En el País Vasco, Sortu ha convocado un acto de homenaje para esta asesina. Forma parte del esfuerzo de blanquear a ETA y convertirla en un movimiento de resistencia antifranquista y una organización de luchadores por la libertad. El texto de la convocatoria dice que la fallecida “ha dedicado toda su vida a la lucha feminista, de los trabajadores y por la liberación de Euskal Herria”.

A estas alturas, a uno ya no le escandaliza tanto la miseria de los simpatizantes de los terroristas como el silencio de aquellos que deberían hacerles frente. Recordar el pasado de los asesinos, los secuestradores, los extorsionadores y, en general, los integrantes y colaboradores de ETA parece de mal gusto. El reproche del deseo de venganza se convierte en la coartada para llamar a las víctimas al silencio. So pretexto de “pasar página” se pretende reescribirla para beneficio de los que mataron, hirieron y secuestraron durante décadas.

No me escandaliza tanto que algunos lo intenten -no cabría esperar otra cosa de miserables que justificaban el asesinato de inocentes- como la pasividad de tantos que, en el País Vasco y en el resto de España, deberían impedirlo y denunciarlo.

Así, de nuevo, los pocos valientes que se atreven a alzar la voz, se quedan solos con su dolor, su memoria y sus muertos, sus heridos, sus miedos superados por un coraje inquebrantable.

Por eso deberíamos hablar más de ellos. Su lucha contra el olvido, su empeño en denunciar la tergiversación de la historia y su dignidad frente a ETA y sus amigos es el acta de acusación más contundente contra los olvidadizos, los cobardes y los desmemoriados.

COVITE recuerda a través de su cuenta de Twitter (@CovitePV) las efemérides de los atentados terroristas: los de ETA, los del GAL, los de los GRAPO… Día a día, marcan el ritmo de la historia de décadas de terrorismo en España. Suelen acompañarlos con fotos. De vez en cuando me asalta un escalofrío cuando veo los retratos en blanco y negro de los guardias civiles, los policías, los militares. Recuerdo a mis padres conmocionados en aquellos años 80 en que ETA atentaba casi todas las semanas. Las bombas, los ametrallamientos, los tiros en la nuca. Esas fotos me traen a la memoria otras en color de los 90 y de principios de este siglo: Gregorio Ordóñez, Miguel Ángel Blanco, Fernando Múgica, Fernando Buesa, Luis Portero, Joseba Pagaza y tantos, tantísimos otros. Pienso en sus familiares -a algunos de los cuales conozco- y en cómo pelean a brazo partido contra la desmemoria y la mentira.

¿Qué nos está pasando?
Carlos Sastre, asesino del empresario catalán José María Bultó, es un líder sindicalista cuyo pasado no le ha impedido convocar huelgas ni conceder entrevistas en medios de comunicación públicos. Habla de libertad y de democracia. Denuncia una regresión en “derechos sociales”.

Arnaldo Otegui apoya a los separatistas catalanes como si fuese Nelson Mandela. Anna Gabriel, destacada líder de la CUP, advirtió pocos días antes del 1 de octubre de 2017 que “si no se puede votar, quizás haya que volver a dinámicas de clandestinidad”.

El intento de lavar el recuerdo de Belén González Peñalva, terrorista y asesina, y el silencio que solo unos pocos han roto una vez más, dice mucho sobre la España de nuestro tiempo, sobre la mediocridad de algunos de sus líderes y sobre la cobardía de tantos que callan para no significarse, para no tener problemas, para no sufrir las consecuencias de romper los pretendidos “consensos”. So pretexto de la “reconciliación” y del “perdón”, lo que se está tratando de imponer en España es una historia tergiversada a conveniencia de algunos políticos.

Debemos reaccionar con vigor frente a este intento de que triunfe la mentira y frente a la politización de la historia y la memoria. Belén González Peñalva fue, sobre todo, una asesina y así debería ser recordada. Son sus víctimas las que deberían recibir homenajes, protagonizar conmemoraciones y estar presentes en los memoriales.

Moncloa nombra jefe de Educación Concertada a un separatista que defiende a los golpistas y ataca a Albiol
M.A. Ruiz Coll okdiario 19 Noviembre 2017

El Gobierno de Rajoy ha nombrado responsable de los Colegios Concertados de la Generalitat a un abogado que se opone a que los niños puedan escolarizarse en castellano en Cataluña y niega el adoctrinamiento independentista en las aulas.

El Consejo de Ministros aprobó el viernes el nombramiento de Miquel Mateo García como director general de Centros Concertados del Departamento de Enseñanza de la Generalitat. Hasta ahora, Miquel Mateo era secretario general y asesor jurídico de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya, una patronal de colegios católicos de la que forman parte 400 centros.

En este cargo, Miquel fue el encargado de presentar varios recursos ante los tribunales, oponiéndose a ampliar el número de horas lectivas que se imparten en castellano en las escuelas de Cataluña.

En una sentencia dictada en enero de 2014, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) estableció la obligación de los centros educativos catalanes de impartir al menos el 25% de las horas lectivas en castellano, si así lo solicitan los padres.
adoctrinamiento

Como asesor jurídico de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya, Miquel Mateo representó a cuatro colegios concertados que presentaron recursos ante el TSJC y lograron impedir que se aplique dicha sentencia. En la actualidad, los alumnos de Primaria sólo estudian dos horas semanales de la asignatura de Lengua y Literatura Española.

Más recientemente, la misma Fundación ha emitido un comunicado, firmado por el propio Miquel Mateo, en el que niega que en los colegios catalanes exista un adoctrinamiento político de signo nacionalista. “No podemos aceptar mensajes que incitan al odio y a la falta de respeto a nuestros profesoras y profesores que, con un gran sentido de coherencia y convencimiento, enseñan a nuestros hijos e hijas para que sean conscientes de las injusticias sociales y se comprometan a favor de una sociedad más justa y fraterna”, señaló al respecto la asociación.

Simplemente, el nuevo cargo público nombrado por el Gobierno de Rajoy niega la realidad. El sindicato catalán de profesores AMES presentó el pasado mes de mayo un análisis de los libros de texto utilizados en los colegios catalanes para enseñar la asignatura de Ciencias Sociales en 5º y 6º de Primaria.

Las conclusiones de este informe son demoledoras: en los principal libros se borra la existencia del Reino de Aragón para sustituirlo por una inexistente “corona catalanoaragonesa“, se presenta a Cataluña como un país más de la Unión Europea y se defiende el pancatalanismo: la incorporación de la Comunidad Valenciana y Baleares a los llamados Països Catalans como una unidad política.
adoctrinamiento

Por su parte, la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundua presentó el pasado día 10 ante la Agencia europea de Derechos Fundamentales un amplio informe en el que se acredita el adoctrinamiento político que se practica en el sistema educativo catalán.

El informe recuerda que la Generalitat ha incumplido sistemáticamente las sentencias judiciales que le instaban a ampliar el número de horas lectivas en catalán. Como consecuencia de ello, la tasa de fracaso escolar a los niños que tienen el castellano como lengua materna duplica a la de los alumnos catalanoparlantes, como indican los resultados del informe PISA.

El dossier presentado por la eurodiputada de UPyD también cita numerosos casos concretos de adoctrinamiento en las aulas, a raíz del referéndum ilegal de independencia del 1-O y del proceso de independencia que la Generalitat presidida por Carles Puigdemont ha intentado sacar adelante.

Desde los comentarios vejatorios realizados por profesores a alumnos que son hijos de guardias civiles, a los colegios que han convocado concentraciones y actos para “exigir la libertad de presos políticos”. Unos hechos que niega el nuevo director general de Centros Concertados de la Generalitat nombrado por el Gobierno de Rajoy.

La ‘burbuja’ informática de la Generalitat: 10.000 € al mes para ‘arreglos’ en el ordenador de Puigdemont
Luz Sela okdiario 19 Noviembre 2017

Carles Puigdemont disponía de servicios informáticos bajo demanda por valor de 117. 057 euros al año a través de un convenio del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalitat (CTTI), cuya prestación se encargaba a distintos proveedores.

El acuerdo-suscrito en enero de este año-contemplaba específicamente la prestación de “soluciones técnicas bajo demanda” para las oficinas del ‘núcleo duro’ del expresident: su propio despacho así como el del secretario general de Presidencia, Joaquim Nin y del secretario del Govern.

Servicio también para la oficina de Mas
En total, la suma de los convenios suscritos por el departamento de Presidencia con el CTTI durante el primer semestre del año superaron los 80 millones de euros, destinados fundamentalmente a mantener el servicio a los distintos departamentos de la Generalitat.

Una ‘burbuja informática’ en la que llama la atención otro expediente, por importe de 173.178,95 euros, para, entre diversos servicios, el ‘archivo de la oficina del Presidente Mas’, el despacho que el expresident dispone en pleno centro de Barcelona con cargo a las cuentas públicas. En otro, por valor de 92.712,08 euros, se mencionan también las llamadas ‘oficinas de los presidentes’.

Los datos corroboran el despilfarro de fondos públicos del que hacía gala la Generalitat. Además de estos convenios, los Presupuestos autonómicos descubren ya gastos llamativos, como la partida de 24.500 euros para ‘vestuario’, a disposición en exclusiva de Puigdemont, los 325.000 para ‘actos institucionales y de promoción’ del entonces president o los 25.000 destinados a pagar ‘productos farmacéuticos y analíticos’ en el departamento de la Presidencia.

Las cifras revelan además que los suntuosos gastos no se limitaban al gobierno vigente, sino a los anteriores presidents.

En concreto, el Presupuesto autonómico destina una partida de 180.000 euros para sufragar únicamente los gastos de alquiler y el mantenimiento de los despachos de Pasqual Maragall, José Montilla y Artur Mas, todos ellos muy bien ubicados. Pero además, y según la ley, los presidentes catalanes disponen de tres empleados a su servicio “con dedicación especial”, un coche con chófer “proporcionado por el Departamento de la Presidencia de la Generalitat” y los servicios de seguridad “necesarios para el desarrollo de sus funciones”. Todo ello, claro está, pagado con dinero público.

Los informes que, anualmente, remiten los expresidentes al Parlament con el coste de sus oficinas, revelan que, a cargo de arcas públicas no solo corren gastos corrientes como la luz o el agua, sino ‘ornamentos’-Montilla gastó 2.622 euros el año pasado en este concepto, según esta Memoria-suscripción a prensa o ‘manutención del personal de la oficina’.
 


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