AGLI Recortes de Prensa   Viernes 1 Diciembre 2017

¿Se podría convertir Cataluña en una de las regiones más pobres de España?
Lucio A. Muñoz Periodista Digital 1 Diciembre 2017

El secretario general del PSC, Miguel Iceta, ha solicitado al Gobierno la condonación de la deuda que Cataluña debe al Estado español. Fundamentando tal solicitud en que Cataluña ha realizado un gran esfuerzo para intentar cumplir su objetivo de déficit público.

El Consejo Regulador del Cava, gestionado por las bodegas catalanas del sector, ha propuesto al Ministerio de Agricultura restringir las nuevas plantaciones de cava en todas las regiones españolas, excepto en Cataluña. Es decir, vetar el cava no catalán en España.

El objetivo que persigue dicho consejo regulador es que las nuevas empresas pujantes del sector del cava, sobre todo las extremeñas, valencianas, castellano manchegas, etc., no puedan ganar más cuota de mercado.

La patronal catalana, Fomento del Trabajo, ha pedido al Gobierno incentivos económicos para Cataluña, al objeto que las empresas huidas puedan volver a esta región con plenas garantías de éxito.

El establishment se aferra a los privilegios
Estas tres propuestas, ideadas por un partido político que es independentista si conviene serlo y no lo es cuando no conviene, y de dos organizaciones de perfil pseudoempresarial, retratan fielmente al establishment de Cataluña.

En virtud de lo anterior, podemos deducir que la mayor parte de los anti líderes políticos y empresariales (y del mundo de los medios de comunicación) de Cataluña no están dispuestos a cambiar el modelo de gestión tradicional, basado en las subvenciones, los aranceles, etc.

Tanto en cuanto, sigue vigente la estrategia consistente en exigir dinero público o medidas empresarialmente anticompetitivas para beneficio exclusivo de Cataluña. Una estrategia, que mientras beneficia a esta comunidad autónoma, perjudica al resto de autonomías españolas.

Todo ello, a pesar de lo ocurrido durante el proceso separatista, culminado con la declaración de independencia y la aplicación del Art. 155 CE (si bien es cierto que la activación del mismo haya sido en versión extra light).

Un sistema medieval
Cuando un sistema se desmorona, salen a la luz las carencias de las que adolecía. Así, los injustos y antidemocráticos privilegios de los que ha disfrutado históricamente Cataluña (al igual que el País Vasco y Navarra) son los que han hecho grande a esta región.

Si no fuera por las concesiones políticas y económicas, producto del eterno chantaje al Estado por parte de los diferentes gobiernos independentistas, Cataluña nunca se hubiera posicionado como una de las regiones más ricas de España.

Sin embargo, es posible que a partir del 21-D, la concesión de más privilegios a Cataluña conlleve un coste electoral, que sufrirá el partido que ostente el gobierno de España.

Puesto que, el proceso separatista catalán ha provocado que muchos españoles se hayan percatado de que el Estado de las autonomías es, además de autodestructivo, un modelo territorial que potencia las desigualdades entre regiones.

En base a ello, la intención de voto, en clave nacional, podría decantarse a partir de ahora por aquellas formaciones que defiendan la igualdad entre todas las autonomías. Y, por ende, la igualdad entre todos los españoles.

El nuevo escenario político económico
Este novedoso escenario político, en el que se penalizaría electoralmente al partido del Gobierno que concediera privilegios a Cataluña, unido al deterioro económico que está causando el proceso independentista, cuyas consecuencias serán más evidentes a medida que pasen los meses e, incluso, los años, podría convertir a esta región en una de las más pobres de España.

Unas consecuencias económicas que ya se están dejando notar. De hecho, el Gobierno ha rebajado en tres décimas la estimación de crecimiento del PIB de Cataluña en relación al ejercicio 2018 (del 2,6% al 2,3%).

Del mismo modo, el ejecutivo ha incrementado en una décima su estimación para el próximo año respecto al déficit de Cataluña (del 2,2% al 2,3%).

La marca región
Al margen de la fiabilidad de estas estimaciones macroeconómicas del Gobierno, es indudable que las regiones, en este caso Cataluña, al igual que los países y las empresas, poseen activos intangibles difíciles de cuantificar, tanto si incrementan su valor como si los mismos se devalúan.

Debido al proceso independentista y sus derivados en forma de inseguridad jurídica, inexistente libertad económica, incertidumbre política, etc., Cataluña es una marca súper devaluada internacionalmente y a todos los niveles.

En este sentido, es complicado calcular los efectos que en el próximo lustro o década tendrá tal devaluación respecto al sector turístico, las inversiones extranjeras, la creación de nuevas empresas, el establecimiento de multinacionales, etc.

¿Quieren arruinar otra vez España?
OKDIARIO 1 Diciembre 2017

El PSOE parece empeñado en dilapidar el auge que le dan las últimas encuestas. Primero, con su estrategia en Cataluña. Miquel Iceta trata de pescar en los caladeros independentistas con medidas que se acercan a los postulados de éstos. Ese cortoplacismo táctico puede ser mortal para la imagen del partido en el resto de España. En segundo lugar, el plan fiscal de los socialistas que les ofrece en exclusiva OKDIARIO supone una amenaza para la viabilidad económica del país. En un contexto en el que nuestra economía crece a más del 3% y somos cabeza de Europa en la creación de empleo —a expensas de la merma final que deje la crisis de Cataluña— al equipo económico de Ferraz 70 no se le ocurre otra cosa que proponer una subida salvaje de impuestos. El incremento en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) sería de cuatro puntos. Además, anularían las deducciones en el mínimo y dispararían el del ahorro, un ámbito en el que la escala de gravámenes llegaría hasta el 35% con una subida de 12 puntos.

Ingredientes idóneos todos ellos si lo que pretenden es retrotraernos a los tiempos de la crisis. El dinero debe estar en el bolsillo de los ciudadanos para que se genere consumo y riqueza y así crezca la economía, no bajo el control del ministro de Hacienda de turno. Lo que propone el PSOE se acerca a una confiscación de facto. Subir los impuestos ahora mismo sería un craso error. Quizá alguien pueda argumentar que el Partido Popular también lo hizo, pero el contexto era diferente. España estaba al borde del default tras la precaria gestión económica que hizo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero durante dos legislaturas. Fueron incapaces de prever la crisis que se avecinaba —la mayor depresión económica a nivel mundial en un siglo— y, entre otros muchos factores, el control del gasto brilló por su ausencia, amén de subidas de impuestos como el IVA en plena crisis, algo que dañó el ya de por sí maltrecho consumo de manera irremediable.

¿A ese escenario es a dónde nos quiere llevar de nuevo el actual Partido Socialista? ¿O sólo busca el sufragio de los votantes de Podemos con la vana excusa de que es un incremento a “las grandes rentas” cuando en realidad afectará a todos los ciudadanos? Porque un aumento en los hidrocarburos incide directamente sobre la calefacción. Un recurso que al menos en invierno, y salvo capricho, es algo que afecta a todos los ciudadanos y no sólo a ese mantra tan demagógico donde siempre se enuncia a “los ricos”. Esta subida de impuestos desmesurada está destinada, entre otras cosas, a sufragar una renta mínima cuyo coste supondría 5.500 millones de euros y que es un remedo de una de las medidas “estrella” del partido que dirige Pablo Iglesias. Electoralismo puro y duro. Ahora que Pedro Sánchez se había consolidado como principal fuerza de la oposición y acortaba mes a mes la distancia con el Partido Popular, este plan fiscal es un tiro en el pie que a buen seguro pagarán en las urnas si no rectifican. Los ciudadanos son pacientes, pero tras tantos sacrificios a lo largo de los últimos años, no están dispuestos a que nadie les meta la mano en el bolsillo más de lo estrictamente necesario.

Lo que un sinvergüenza pide, un tonto se lo da
Emilio Campmany Libertad Digital 1 Diciembre 2017

La propuesta de Miquel Iceta es inadmisible. El proceso empezó precisamente cuando el Gobierno de la nación se negó a entregar a la Generalidad la gestión de la totalidad de los impuestos. Entonces, Artur Mas y demás separatistas iniciaron el camino hacia la independencia para, a cambio de renunciar a ella, extraer lo que habían exigido. Como Rajoy no cedió, avanzaron hasta llegar al borde del precipicio, pero nunca tuvieron la intención de ser realmente independientes. Lo prueba la disposición de Puigdemont a desdecirse en el último momento y convocar elecciones autonómicas y la nula resistencia que hubo a la aplicación del 155. Los socialistas pretenden ahora remunerar al golpismo secesionista arrugándose frente a lo que en su día exigieron los separatistas bajo amenaza y coacción. Al cupo vasco y al convenio navarro habría que añadir, según Iceta y Pedro Sánchez, el consorcio catalán.

El sistema tributario padece una perversa anomalía. No es el Estado quien fija lo que debemos pagar, sino que es el contribuyente el que, con su declaración, dice lo que él cree que debe pagar. En caso de error a favor del Estado, éste calla e ingresa el exceso sin rechistar. Si el contribuyente se equivoca en su beneficio, se presume que lo ha hecho de mala fe y se le impone una sanción, además de los intereses. Cuando lo que se deja de ingresar va más allá de un determinado límite, aunque sea a consecuencia de un error o simplemente de una interpretación diferente de la que hace la Administración, la conducta se tipifica como delito.

Es obvio que, en un sistema así, la clave es la inspección. Quien en su declaración omita parte de sus ingresos, sólo pagará lo que realmente debería si su declaración es correctamente examinada. Quien sepa que su declaración no será revisada a partir de una determinada suma declarada podrá evadir impunemente lo que se corresponda con el exceso no declarado. A las otras administraciones gestoras, diferentes de la Agencia Tributaria, como la del País Vasco y la de Navarra y como la que se pretende ahora que haya en Cataluña, el sistema les otorga la posibilidad de atraer a inversores y empresas interpretando las normas tributarias de un modo más benévolo a como lo hace la Agencia Tributaria o conduciendo las inspecciones con inferior celo. Asimismo, el sistema también consiente a estos competidores de la Agencia hacer favores a los empresarios amigos asegurándoles que si declaran hasta un determinado límite no serán inspeccionados por lo que falte por declarar. A nadie se le oculta la clase de poder que los separatistas quieren asumir cuando exigen hacerse con la gestión de todos los impuestos. Y todos, incluidos los socialistas, podemos darnos cuenta de lo importante que es negarse a ceder en este punto.

Al final va a resultar que todo se resume en que unos sinvergüenzas disfrazados de patriotas no quieren más que manejar el dinero... y unos tontos están dispuestos a dárselo.

Iglesias: bolivariano… e indepe
OKDIARIO 1 Diciembre 2017

Pablo Iglesias sigue adelante con su plan para tratar de destruir la estabilidad de España. El pacto que firmó junto con Oriol Junqueras y Xavier Domènech en casa del millonario trotskista Jaume Roures ha tenido este jueves un nuevo capítulo que así lo certifica. Podemos ha decidido recurrir la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña y con ello se alía con los golpistas de ERC y PDeCAT. Algo que ha vuelto a crear un cisma en la formación que dirige, donde un amplio sector critica la decisión del secretario general: “Quiere arañar votos de ERC y se olvida de España”. Más allá de una estrategia puntual para ganar votos entre el electorado más radical de cara a las próximas elecciones autonómicas del 21 de diciembre, este paso obedece al plan que supervisa el padrino Roures para tratar de desestabilizar nuestro país y así poner contra las cuerdas la monarquía parlamentaria que se instauró en 1978. Sistema que ha propiciado, por otra parte, el mayor periodo de paz y prosperidad de toda nuestra

Iglesias no aprende a pesar de que su partido se despeña día a día, y cada vez más, en todas las encuestas. Empeñado en implantar en España los postulados bolivarianos de su principal fuente de financiación, Venezuela, hace todo lo que está en su mano para poner en jaque la estabilidad y la prosperidad de nuestro país. Afortunadamente, los españoles ya se han dado cuenta de la realidad que acompaña a los podemitas. No es de extrañar, por tanto, que Iglesias sea el líder peor valorado entre las grandes fuerzas políticas que cohabitan en el Congreso de los Diputados. Una vez más, ha dado la espalda a la Constitución, al resto de formaciones y al conjunto de los españoles. Mientras todos han tenido el sentido de Estado para apoyar la aplicación del 155, él se opone y muestra una vez más una consciente irresponsabilidad que lo invalida como representante público. Poco le importa a Pablo Iglesias la inseguridad jurídica que reina en Cataluña tras el golpe de Estado independentista. Quizá lo prefiera, incluso, ya que sin inestabilidad su credo político basado en la confrontación y la decadencia no tiene ningún sentido.

De ahí que sea capaz de apoyar a los mismos que han propiciado que 2.842 empresas hayan salido de la comunidad autónoma. Una diáspora masiva que ha llevado aparejada un tremendo impacto tanto para el empleo —el paro subió en la región a niveles de la crisis durante el pasado mes de octubre— como para el crecimiento económico. No obstante, y por mucho que Iglesias se alíe con las fuerzas sediciosas —’vía Roures’ mediante—, su recorrido es corto. Cataluña es la única plaza en la que aún tiene opciones de ser relevante. Algo que pueden evitar la mayoría de españoles que creen en la Constitución si el próximo 21-D van a votar en masa a los partidos constitucionalistas. Entonces, sería el principio del fin para los golpistas y también para todos sus aliados, incluido Pablo Iglesias. El resto de España nunca olvidará que haya dado su apoyo a aquéllos que quieren acabar con la unidad y la prosperidad del país.

EL ISLAM EN LAS AULAS
Temario en un colegio islámico de Londres: ‘El hombre puede pegar a la mujer’
Pepe Gª Saavedra gaceta.es 1 Diciembre 2017

La Oficina de Estándares en Educación (Ofsted) ha mostrado su preocupación por las enseñanzas que ofertan los colegios islámicos de Reino Unido.

El organismo ha denunciado el sexismo, homofobia, antisemitismo y odio hacia todo lo occidental que impregnan los libros de texto en los centros educativos islámicos. La Ofsted ha compilado en un documento varios ejemplos del adoctrinamiento a los más pequeños.

Pone de manifiesto que algunos libros hacen apología de la violencia doméstica, las violaciones en el seno marital y defienden el supremacismo islámico, tal y como publica The Times.

Uno de los textos analizados discrimina a la ‘’mujer occidental internamente desgarrada’’ que ‘’deja su casa para vagar sin rumbo por cines, parques, teatros…’’, y ensalza a aquella ‘’noble’’ fémina que decide cubrir su cabeza.

Otro libro ‘educativo’ anima a cometer violaciones asumiendo que ‘’la esposa no tiene permitido declinar las ofertas sexuales de su marido’’, e insiste en que ‘’no puede dejar la casa donde vive sin su permiso’’. Y por si esto no es suficiente, lo remata afirmando que ‘’el hombre puede golpearla como correctivo’’.

El informe incide también en las enseñanzas de los maestros musulmanes. Uno de estos ‘docentes’ aseguró a sus pupilos que las mujeres sólo tienen la responsabilidad de ‘’tener hijos y criarlos como musulmanes’’.

Son solo algunos ejemplos de lo que los inspectores se han encontrado. Según recoge el diario británico, los encargados de redactar el informe dejaron constancia de su ‘’incomodidad’’.
177 escuelas islámicas en Inglaterra

Hay un total de 177 escuelas de fe islámica en Inglaterra, 148 de las cuales son privadas y otras 29 reciben fondos públicos. Seis de ellas, que se encuentran en Londres, fueron objeto de investigación en 2014 y Ofsted determinó que había un serio riesgo de radicalización de sus alumnos.

‘’Se prioriza intensamente el desarrollo del conocimiento sobre la religión islámica en detrimento de otras materias más importantes’’, denunciaba el informe realizado por Sir Michael Wilshaw.

De los 139 centros educativos de este tipo inspeccionados desde 2015, el 57% obtuvo un suspenso en las puntuaciones finales. Por contra, sólo el 11% del resto de colegios (que no están adheridos a esta fe) sacó semejante nota.

La sharía, una materia más
Londres se ha convertido en una de las ciudades más multiculturales de Europa y la población musulmana ha creado auténticos guetos en barrios como Newham y Tower Hamlets, donde el verdadero poder está en manos del consejo de la Sharia Islámica de Leyton.

Un documental publicado en 2016 ponía de manifiesto cómo, gracias a la connivencia del gobierno británico, los musulmanes enseñan la sharia en sus propios centros, educando a los niños en valores tales como la inferioridad de la mujer o la enfermedad que supone ser homosexual. Los manuales son un auténtico manifiesto islamista que sigue la ideología del Estado Islámico, también de Arabia Saudí, y que distan mucho de la imagen de musulmanes moderados que las élites tratan de hacernos creer.
Imposición del velo islámico

Otra investigación realizada este año alertaba de que colegios islámicos del país, entre los que hay algunos con financiación pública, están imponiendo el velo islámico en el uniforme escolar femenino.

Según las pesquisas capitaneadas por la Sociedad Secular Nacional del país, el hiyab es de uso obligatorio en ocho centros educativos financiados por el Estado, incluidas tres escuelas de primaria.

Del total de las 176 escuelas islámicas inspeccionadas, más de 50 centros privados obligan a sus alumnas a cubrirse la cabeza. Otros 18 ofrecen la opción de llevarlo como una parte más del uniforme.

El Gobierno pasa del adoctrinamiento y tampoco revisa los libros de texto
Hace seis meses se comprometió a realizar un informe "detallado y urgente" de los libros de texto. De momento nada se sabe al respecto.
Libertad Digital 1 Diciembre 2017

El Ministerio de Educación aún no tiene listo el informe sobre el adoctrinamiento en los libros de texto de Cataluña, Comunidad Valenciana o Baleares. Hace seis meses el secretario de Estado del ramo, Marcial Marín, se comprometió a realizar un estudio "detallado y urgente" a este respecto.

El informe, según explican a El Mundo, está encargado a las delegaciones territoriales de la Alta Inspección del Estado, pero aún no está terminado a pesar de esa promesa de urgencia. Según el departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo, la causa de este "retraso" se debe a que primero se encargó un informe de un ciclo educativo y luego se amplió a más etapas, lo que ha hecho más extenso el trabajo.

Fue Ciudadanos el que propuso el pasado mes de octubre la creación de la Agencia Independiente de la Alta Inspección Educativa, que asumiría las funciones de la actual Alta Inspección Educativa, figura recogida en los distintos estatutos de autonomía, con el fin de evitar, entre otras cosas, el adoctrinamiento en las aulas. El PP presentó después también su iniciativa al respecto. Ambas fueron debatidas la semana pasada en el Congreso de los Diputados, pero ninguna salió adelante.

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Reformar la Constitución, ¿para qué?
José Luis González Quirós vozpopuli.es  1 Diciembre 2017

Además de que una mayoría de españoles parece estar conforme con la idea de que algo no marcha, el reciente sofocón por la peripecia catalana hace completamente evidente que la Constitución del 78 ha perdido, al menos, una parte de los apoyos que tuvo, y que, en buena lógica, eso debiera hacernos pensar en lo que habría que hacer para recuperarlos. La salida fácil es la reforma de la Constitución, pero puede que no sea la respuesta más correcta.

La idea de que los males que padecemos deriven de defectos constitucionales goza de muchos adeptos, anidan en las cuatro esquinas políticas del amplio municipio de los disconformes, de aquellos que han visto en la CE un obstáculo a sus ambiciones, los separatistas y los que sueñan con un modelo en el que su poder, en nombre del pueblo, pueda a llegar a ser omnímodo, pero también de muchos ingenuos que creen que con solo cambiar las palabras se mejoran las cosas. No hay que esforzarse gran cosa para entender que ese no tiene que ser, necesariamente, el objetivo de la mayoría de los españoles, y, sin embargo…

¿Dónde nos aprieta el zapato?
Las preocupaciones que inquietan a los ciudadanos no siempre indican directamente la mejor dirección para resolver el problema que las causa. Pondré un ejemplo: al parecer solo un diez por ciento de los españoles está preocupado por la mala calidad del sistema educativo. El dato muestra, a mi juicio, no que el sistema funcione bien, sino lo profundo que es el daño que causa una educación casi universalmente mediocre. En el caso que nos ocupa, el malestar político que aflige a muchos ciudadanos bien podría estar enmascarado por la ideología de su preferencia, de hecho, tal es una de las fuentes de motivación política que más usan los líderes, tratan de convencernos de que no es necesario que ofrezcan buenas soluciones para los problemas comunes, que basta con derrotar al malo de su preferencia. En Cataluña ese rasgo ha llegado a convertirse en una obsesión porque es el arma preferida de los supremacistas, la convicción de que siempre son otros los culpables de cuanto resulta molesto e insoportable y, de ahí, esa paradójica invención del derecho a decidir, la pura eliminación del otro.

Pues bien, no hay una sola línea en la CE del 78 que explique por si sola ni siquiera uno de los males que nos afligen. ¿Qué lo explica entonces? La política postconstitucional ha llegado a estar orientada por dos principios de apariencia engañosa, pero de efectos patológicos que han actuado como un veneno lento. El primero es la abusiva concentración del poder en las cúpulas de los partidos, mal que es gravísimo en el PP y está menos acentuado en el PSOE, pero que puede verse también con claridad en el caso del maduro Iglesias, cuya guardia pretoriana ha ido mutando a medida de las exigencias del líder de la coleta al margen de cualquier razón política distinta a la unidad del mando.

El segundo principio de malignidad que aflige a nuestro sistema surge, en parte, como lenitivo del primero, aunque, en la práctica, se ha constituido en su mejor aliado: es el principio de división territorial del poder que, además de promover la insolidaridad y procurar la quiebra de la unidad nacional, ha sido el gran aliado de la conversión de los partidos en falanges obedientes y en oficinas de colocación para los más mansos. Ninguna de estas dos trayectorias está en la CE, pero se insinuaron prontamente y han entrado en un grado aceleradísimo de agravamiento desde el triunfo del zapaterismo que, no lo olvidemos, trató de evitar a toda costa cualquier nuevo triunfo del rival, lo que es la negación misma de la democracia liberal, aunque lo hizo tan mal que acabamos cayendo en manos de Rajoy.

La reforma que no se quiere hacer
Cualquier reforma de un sistema político anquilosado, como lo es ahora mismo el nuestro, exige dos condiciones que realmente escasean, generosidad y patriotismo. La generosidad es necesaria porque sin ella no se puede producir ninguna clase de renovación del personal político, que se agarra al asiento con uñas y dientes, y el patriotismo hace falta porque si no se piensa en términos del bienestar común se acaba actuando, inevitablemente, en el propio y exclusivo beneficio.

En cualquier lugar con una cultura política algo más exigente que la que nos es común, el cese del líder del PP habría sido una realidad hace ya mucho tiempo. Rajoy es una garantía de que su partido, pues de él es y de nadie más, no va a hacer nada que le perjudique. Ver, por poner el último ejemplo, a un líder del PP acusando a Ciudadanos de “nacionalismo español” por cuestionar las formas del cuponazo vasco es una muestra de hasta qué punto el PP ha perdido cualquier razón de ser distinta a la de mantener indefinidamente a Rajoy, y a sus secuaces más inmediatos, al frente de un aparato cada vez más débil pero todavía con el inmenso poder que nuestra Constitución concede a los gobiernos. La importante ventaja del PSOE, a estos efectos, es que es un partido que, pese a sus muchos bandazos y la precario de su situación, parece conservar cierta autonomía, una vida interna alimentada por distintas ideas, una ambición de política que ha desaparecido por completo en el PP.

Cualquier reforma que no busque impedir lo que ahora mismo ocurre, que un partido puede ir más allá de cualquier frontera política concebible porque no existen los instrumentos internos, los controles, las libertades, la pluralidad y la democracia que debiera existir en el interior de esas organizaciones, es escribir en el agua. Piénsese en lo que pasaría si realmente fuera necesario reformar la CE: este PP no sabría qué defender porque está completamente ajeno a todo lo que no sea el más empobrecedor ir tirando para mantenerse en un poder que es políticamente inane. Su esterilidad es absoluta. Hace unos días me confesaba un viejo militante del PP que la gente podía sacar las banderas a la calle porque ha perdido el miedo a que eso les identifique con el partido de Rajoy, lo decía con pesar, pero con convicción.

La reforma que podría ser un engaño
Frente a lo que se necesita, que es mayor control ciudadano de las acciones de los políticos, los aparatos dominantes tratarán de imponer mayores controles políticos de los ciudadanos, mayor poder en sus manos. Desde esta perspectiva, que Iceta pida una Hacienda exclusivamente catalana, no es ninguna forma de una supuesta generosidad con Cataluña, sino una muestra más de lo que tantos políticos anhelan, que no les controle nadie en absoluto. Para caer en la cuenta de ello bastaría con pensar en que la otra medida que ha propuesto este desenvuelto candidato es que los demás españoles le paguemos a los catalanes la deuda de 50.000 millones de euros en que han incurrido, irresponsablemente, los del procés, pero no es piedad lo que mueve a Iceta, sino un deseo irrefrenable de gobernar sin ataduras, de ser Rajoy, podríamos decir. Todas las melodías del encaje catalán son traducciones eróticas de una pura pornografía política: queremos mandar sin que nada nos limite y gastar sin que nadie nos controle.

El nacionalismo, se nos dice, es un sentimiento, y los sentimientos no tienen nada de malo, pero cuando un sentimiento se usa para abusar de un tercero, el sentimiento deja se ser algo inocuo porque se convierte en una agresión. No es necesario hacer grandes esfuerzos para comprender que el camino seguido con las Autonomías ha de ser revisado, que vamos a vivir en un mundo en el que no podremos permitirnos unos dispendios institucionales y administrativos que hay que moderar y corregir. Claro es que tratar de hacerlo va en contra de los intereses de la clase política, pero hemos de exigirles el mínimo de generosidad y patriotismo necesario para comprender que España necesita caminar en otra dirección, precisamente para acrecentar la libertad y hacer más efectiva la democracia.

Que muchos hayan sacado las banderas nacionales a la calle puede ser un buen augurio, si empiezan a darse cuenta de que la Nación no puede permitirse el lujo de empobrecerse a base de que unos les roben su esfuerzo a otros, que es lo que siempre ocurre cuando los políticos solo saben trabajar para sí y para los suyos, y que, pese a todo, el porvenir de España está todavía en nuestras manos.

Por qué la propuesta de Iceta para Cataluña es una barbaridad para España
Antonio R. Naranjo El Semanal Digital 1 Diciembre 2017

Iceta y el PSOE plantean que se le perdone la deuda a Cataluña y, por extensión, un nuevo cupo. Es una medida injusta, clasista e insolidaria que alimenta el victimismo del separatismo.

El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, Miquel Iceta, ha hecho una propuesta económica que pretende encontrar un punto medio entre el delirio secesionista y el encaje actual de Cataluña en la Constitución: condonar la deuda, cifrada aproximadamente en 52.000 millones de euros y, en la práctica, aprobar un nuevo cupo similar al vasco.

Conceptualmente, ya es un punto de partida equivocado situar la defensa constitucional y el asalto a la misma como dos extremos comparables, pues se legitima lo ilegítimo y, a la vez, se degrada lo legal y lo legítimo, obligándole a la víctima de algún modo a premiar al verdugo.

Pero además, económicamente es una medida injusta, insolidaria y ruinosa que nace una premisa falsa y victimista que, durante años, ha alimentado el secesionismo: esa idea de que, en el caso de Cataluña, la solidaridad con el resto de España ha sido excesiva y de que existe un déficit estructural -cifrado a menudo en unos 16.000 millones de euros anuales- que hay que compensar.

Los territorios no dan nada a nadie; lo hacen las rentas individuales en función de su cuantía. Es decir, Cataluña no reparte nada, sino que lo hacen los catalanes más pudientes en función de sus recursos, y lo reciben los españoles -incluyendo a los propios catalanes- con menos posibles para reequilibrar el país.

Lo mismo ocurre con madrileños, baleares o valencianos, según un criterio pretendidamente progresista del que, paradójicamente, reniegan en el caso catalán la izquierda moderada y la radical: desde el PSOE hasta Podemos alimentan, de forma reiterada, la especie de que existe una deuda económica con Cataluña y que esto se debe resolver dándole a la Comunidad lo mismo que pone; escondiendo que con ello se rompería el principio de redistribución de la riqueza que luego dicen defender al hablar a título particular de "los ricos" o, en genérico, de Alemania con Grecia en Europa, por ejemplo.

La contradicción
A Merkel le piden "mutualizar la deuda" y a las rentas individuales de hasta 60.000 euros anuales las acusan de provocar pobreza por "no pagar impuestos", entre otros ejemplos de su dialéctica frentista; pero al llegar al caso catalán, se guardan la lengua y fabulan con una suerte de atraco histórico que en la práctica protege a nuestros alemanes de nuestros griegos, a nuestros ricos de nuestros pobres.

Los indecentes privilegios fiscales del País Vasco y Navarra no ayudan a hacer pedagogía, pues en ambos casos sí se les reconoce una exención contributiva que, de ser aplicada en las otras cuatro regiones con similares renta y PIB per cápita; acercarían al resto de España al subdesarrollo.

Y también es cierto que las comunidades receptoras han de empezar a dar cuentas y a asumir obligaciones, pues la contribución al desarrollo no puede ser percibida ad eternum como una subvención a fondo perdido y al margen de los resultados para que la Susana Díaz de turno mantenga para siempre un régimen paniaguado castrante con el potencial desaprovechado de su tierra.

Mejor reparto, no más privilegios
Pero ambos fenómenos no se subsanan extendiendo el privilegio ni criminalizando a las regiones más desfavorecidas. Que es lo que reclaman siempre los independentistas, con un lenguaje incendiario, pero también el PSC o En Común Podem, con un discurso más aparentemente conciliador pero sustentado en el mismo error.

Perdonarle la deuda a Cataluña supone cargársela a España, que no es un ente abstracto cuya financiación emana del cielo, sino la suma de 46 millones de ciudadanos cuya igualdad de oportunidades depende de una visión única y colectiva de los recursos globales, por mucho cantamañanas como el cántabro Revilla que se quejde del perjuicio para su Comunidad del cupo vasco -que es cierto- y a la vez haga campaña por un Iceta que reclama lo mismo.

La solución, compleja, no es tampoco engordar una deuda (como pide Pedro Sánchez al soltar que hay que mejorar la financiación de todas y tan pancho) que supera ya el 100% del PIB ni un déficit público que es al futuro del Estado de Bienestar lo que la contaminación al del planeta; sino repartir mejor el esfuerzo -que Cataluña o Madrid hagan menos porque Euskadi o Navarra empiecen a hacer el que les corresponde-; examinar sin complejos a las regiones menos pujantes -Andalucía o Extremadura- para que utilicen correctamente lo recibido y entender algo que el secesionismo esconde, el PSC olvida y Madrid demuestra: lo que se pierde por un lado, se gana por otro.

Es decir, con parecido o peor sistema de financiación, la Comunidad madrileña (que paga el doble que la vasca y recibe la mitad) tiene las mejores ratios de PIB, renta, progreso escolar y desempleo. Tal vez porque compartir los recursos genere más riqueza en el entorno y, por tanto, más ventajas propias, aunque se reflejen en la sociedad de manera directa, sin la intermediación de políticos que sólo ven el dinero cuando lo tienen en sus bolsillos e intentan que los del resto tengan lo justo.

Las cifras reales
Cataluña siempre lamenta el supuesto déficit fiscal, pero obvia que vende -o vendía, gracias al procés- en torno a 60.000 millones de euros al año al resto de España; que el Estado completa con 5.000 millones de euros las pensiones que la Generalitat no podría pagar o que el rescate catalán ha costado lo mismo casi que el griego.

Que Iceta y el PSOE quieran acabar con un problema creando una injusticia, en fin, sólo sirve para perpetuar un victimismo imaginario y artificial, el combustible que siempre ha prendido la llama de un independentismo egoísta, excluyente, xenófobo y clasista.

Cuenta atrás para la traición a España (-21)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 1 Diciembre 2017

EL CONSORCIO DE MIQUEL ICETA Y LA TRAICION DEL PSOE. PABLO IGLESIAS OBEDECE A ERC Y CUMPLE SU PAPEL DE COMPARSA ÚTIL ACORDADO EN CASA DE ROURES.

Ya sé que algunos me dirán que exagero y que todos los excesos verbales y posicionamientos drásticos de estos días se deben a que estamos en campaña electoral, en la prueba de fuego en la defensa de la democracia en España. Y la verdad es que, si uno se molesta un poco en reunir las noticias dispersas de gran calado político, podría concluir que lo que se juega en las próximas elecciones autonómicas en Cataluña tendrá una influencia decisiva sobre el futuro de España. Porque creo que nadie puede negar que de los resultados y reparto de poder en el Parlamento de Cataluña con nuevas alianzas y formaciones bisagra esenciales para la gobernabilidad, dependerán los futuros pasos de una Comunidad fuertemente dividida y enfrentada a la que se le ha emponzoñado para que se sienta humillada y sometida por un Estado que ha intervenido sus Instituciones más significativas y a sus representantes.

Y es precisamente ese discurso el que ha llevado a un cambio radical en la actitud política de partidos que, como el PSC de Miquel Iceta, se encontraban en una especie de terreno neutral desmilitarizado equidistante entre el independentismo y el unionismo con España. Una ambigüedad que parte del propio estatus de privilegiado socio federal del PSC con el PSOE en clara posición de ventaja con el resto de federaciones autonómicas. Un mensaje que ha ido desengañando a una parte importante de su electorado en Cataluña y ha creado un clima de rechazo en el resto de España. Y ahora ha llegado el momento clave en el que el PSC ha elegido apostar por el Estado plurinacional, ese que Pedro Sánchez ha logrado imponer a un PSOE irreconocible y radicalizado. Una posición que solo discrepa de la de los independentistas en una cuestión meramente formal en la que Cataluña sería un Estado soberano que voluntariamente se federa con el resto de naciones de España, mientras el independentismo exige la independencia plena de España y seguir en la UE como Estado soberano.

La última de Iceta es exigir lo que se llama la “Hacienda Catalana”, que sería la encargada de recaudar y gestionar “todos los impuestos” en Cataluña. Y eso a través de un “Consorcio” que está recogido en el Estatuto de Autonomía aprobado en el 2006 y parcialmente corregido por el Tribunal Constitucional tras la denuncia del PP. En concreto es el artículo 204 del Estatuto que recoge todo lo relativo a la Agencia Tributaria de Cataluña y contempla lo siguiente:

“Artículo 204. La Agencia Tributaria de Cataluña.
1. La gestión, recaudación, liquidación e inspección de todos los tributos propios de la Generalitat de Cataluña, así como, por delegación del Estado, de los tributos estatales cedidos totalmente a la Generalitat, corresponde a la Agencia Tributaria de Cataluña.

2. La gestión, recaudación, liquidación e inspección de los demás impuestos del Estado recaudados en Cataluña corresponderá a la Administración Tributaria del Estado, sin perjuicio de la delegación que la Generalitat pueda recibir de éste, y de la colaboración que pueda establecerse especialmente cuando así lo exija la naturaleza del tributo.

Para desarrollar lo previsto en el párrafo anterior, se constituirá, en el plazo de dos años, un Consorcio o ente equivalente en el que participarán de forma paritaria la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Agencia Tributaria de Cataluña. El Consorcio podrá transformarse en la Administración Tributaria en Cataluña.

3. Ambas Administraciones Tributarias establecerán los mecanismos necesarios que permitan la presentación y recepción en sus respectivas oficinas, de declaraciones y demás documentación con trascendencia tributaria que deban surtir efectos ante la otra Administración, facilitando con ello el cumplimiento de las obligaciones tributarias de los contribuyentes.

La Generalitat participará, en la forma que se determine, en los entes u organismos tributarios del Estado responsables de la gestión, recaudación, liquidación e inspección de los tributos estatales cedidos parcialmente.

4. La Agencia Tributaria de Cataluña debe crearse por ley del Parlamento y dispone de plena capacidad y atribuciones para la organización y el ejercicio de las funciones a que se refiere el apartado 1.
5. La Agencia Tributaria de Cataluña puede ejercer por delegación de los municipios las funciones de gestión tributaria con relación a los tributos locales.”

Sin embargo, fue en el 2015 cuando la Generalidad dio un paso adelante en el proceso de independencia al legislar para la creación de estructuras de Estado previas, esenciales y necesarias para su consolidación, entre las que se encontraba la creación de la Agencia Tributaria de Cataluña con plenas atribuciones recaudatorias de todos los impuestos. Esta pretensión fue anulada por el Tribunal Constitucional en sentencia 128/2016 y es precisamente la que vuelve a plantear Miquel Iceta en un claro alineamiento con las pretensiones de los secesionistas. Algo que además ha sido corroborado por un irresponsable Pedro Sánchez que desmarca al PSOE de la senda constitucional. Una actitud que no debe de extrañar en quien pone en duda la identidad de España como nación única e indivisible.

Y a este aquelarre contra el Estado de Derecho y el orden constitucional se ha unido Pablo Iglesias que ha arrastrado a su partido PODEMOS a posicionarse de forma clara y rotunda con el independentismo. Una actitud que evidencia aquél pacto nocturno en casa de Roures de la formación de un frente independentista de izquierdas con ERC y los Comunes, por el que PODEMOS ha elegido traicionar a España y contribuir a su destrucción facilitando las aspiraciones de los independentistas. Su anuncio de interponer un recurso de inconstitucionalidad de las medidas de intervención aprobadas por el Senado de España bajo el amparo del artículo 155 de la Constitución, solo persigue meter en campaña electoral al Tribunal Constitucional y abonarse a la idea defendida por los indepndentistas de una intervención ilegal del Estado de Derecho ante lo que fue un golpe de Estado de facto, una traición a España por parte del Gobierno de la Generalidad y de los partidos políticos que impusieron su mayoría en el Parlamento autonómico. Un partido que también considera "presos políticos" a los que no son sino simples delincuentes y golpistas.

Creo que la democracia debe disponer de medios eficientes para poder defenderse de aquellos que quieren aprovecharse de ella para conseguir destruirla. Se está consumando una traición a España desde diferentes frentes y protagonistas y es deber de todos denunciarlo y combatirlo. Aquí no caben equidistancias ni prevenciones fácilmente confundibles con cobardía. Ha llegado la hora de actuar y de no transigir. La duda que tengo es si este Gobierno de España y el único partido con amplia representación que le sustenta, el PP, será capaz de liderar a los españoles y desnudar a sus enemigos. Si no lo hace, también estará cometiendo traición a España y los españoles habremos perdido otra guerra declarada, ésta la definitiva, y en la que no nos dejan participar para defendernos. Porque la primera guerra perdida ha sido ver cómo los partidos que defendían a la ETA están legalizados en el poder y van a conseguir sus objetivos políticos sin que podamos hacer nada por impedirlo, mientras la ETA sigue sin disolverse y mantiene intacto su armamento.

Del PSOE de Pedro Sánchez, y de este mismo, se puede esperar todo ya que ha resucitado los peores instintos de aquél PSOE que ya traicionó a España y fue el culpable del desprestigio de la República y provocó una guerra civil y el triunfo de una dictadura durante cuatro décadas. De la extrema izquierda radical de Pablo Iglesias y PODEMOS con sus sociosde Izquierda Unida, no podíamos esperar otra cosa que la traición y el desprecio por España. Gentes que aluden a la patria, pero a la que ellos quieren construir sobre las ruinas de la nuestra.

¡Que pasen un buen día! También el tiempo parece estar alineado con el clima de congelación que domina al pueblo español incapaz de reaccionar ante los ataques a su soberanía y a su dignidad como pueblo.

No tapemos el 'procés' con unas elecciones
Adrià Pérez Martì vozpopuli.es 1 Diciembre 2017

Desde la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la subsiguiente convocatoria de elecciones, la tensión y la falta de aliento mediático y político ha dado paso al ordinario rito de todo proceso electoral: declamaciones, promesas, compra de votos, y demás mercadeo político. Ya estamos en las encuestas, los pactos, los gestos... El lamentable tie-break o muerte súbita del partido entre el gobierno catalán y central, al que nos obligaron a asistir, y que auguraba la hecatombe... pasó.

Y mientras encajamos las promesas de los candidatos y políticos nacionales, nos asaltan algunos titulares provenientes de las instrucciones judiciales en curso, casi como curiosidades y anécdotas de aquello que fue: "El Govern preparaba un ejército para la independencia"; "El Govern pretendía crear una Agencia Catalana para la cual se apropiaría de parte de los datos fiscales de la AEAT"; "El Govern pretendía usar a la población como agente político".

En mi opinión, jamás resaltaremos y destacaremos lo suficiente todo lo que estos titulares y lo que hace una semana podría haber supuesto. De hecho, creo que estos es una noticia a comentar y desarrollar. De momento, toda la atención mediática está centrada en cuán visible será la politización del Supremo y su actuación quedará en evidencia por comparación con la instrucción de la jueza Lamela. Sin embargo, lo que brilla tristemente por su ausencia es el análisis de la responsabilidad, no sólo de los políticos dirigentes del 'procés' sino de aquellos que los respaldaron.

Creo que las organizaciones estatales deberían evolucionar y también las naciones, pero eso no quita lo que casi ocurre hace una semanas. Algunos partidarios de la secesión desde las posiciones liberales o no liberales, arguyeron que rechazar la secesión porque contravenía la legalidad no era de recibo puesto que las leyes pueden ser buenas o malas. Toda la razón. Sin embargo, lo que estuvimos a un paso de presenciar no fue la sustitución de leyes, sino la alternancia en el poder gubernamental por vías no democráticas. Precisamente, si algo tiene de bueno la democracia (que puede desembocar en la peor de las dictaduras) es el procedimiento pacífico mediante el cual las personas que más ansían el poder y que no lo detentan pueden ocuparlo sin liarse a tiros y sin derramamientos de sangre. Algo que nos parecerá casi del pleistoceno, pero no, señores: aquí y ahora lo tuvimos cerca, y unas pocas semanas no justifica que lo olvidemos y que no nos sobrecoja (y que eso se palpe en las conversaciones, artículos, etc.).

Por eso, creo que iniciar un proceso de reflexión sobre cómo fue posible que millones de personas votaran a otras personas que iniciaban un procedimiento secesionista de cuyos planes no tenían constancia. Algo muy grave ocurre en el sistema si éste permite que se erija en el poder un grupo de personas sin saber qué es lo que iban a hacer en cuestión tan delicada. ¿Acaso los más jóvenes independentistas, que claman por la libertad, serían más libres cuando hubieran sido obligados a hacer un servicio militar obligatorio para el ejército catalán? Aunque recuerde como una imagen más del pasado haberme librado por los pelos de tal secuestro no quita lo siga rechazando. ¿Las víctimas de un conflicto armado estaban dentro de los votantes de los dirigentes que pretendían la secesión no negociada?

¿Los cambios constitucionales que algunos proponen contemplarán esta reflexión? ¿Contemplarán aquella otra cuyos hechos que la motivan estamos a punto de presenciar? Es decir: habrá partidos políticos que no sabemos si siguen con la misma idea del 'procés' (entre otras cosas porque no se puede saber a ciencia cierta, otra cosa es la intuición más o menos certera que tengamos) y habrá millones de personas que estarán dispuestas a votar otra vez a estos mismos partidos que pueden hacernos desembocar en aquella estrambótica sucesión de actos políticos que nos acercaban cada vez más al conflicto civil. Volveremos a ver a millones de personas que votaban como si estuvieran comprando las entradas a una película o accediendo a una atracción de realidad "virtual", sin palpar el peligro real al que se aproximaban y sin ser conscientes de más adrenalina que la emergida cuando se juntaba la masa en las manifestaciones diarias a las que se les convocaba. ¿Se está haciendo alguna reflexión para tratar de evitar esto? Nunca nos quedaremos cortos de recordar aquello a lo que pudimos (o podemos) llegar.

En realidad, las propuestas y reflexiones giran en torno al cupo vasco, la agencia tributaria catalana propia, etc. Un diseño descentralizado que sería positivo, si es diseñado técnicamente y permite la responsabilidad fiscal de unidades organizativas cada vez más descentralizadas. Pero es difícil que ocurra, entre otras cosas porque ¿cómo va a permitirse la recaudación propia, regional si puede ser utilizado para el conflicto armado? No es una cuestión técnica o económica, es una cuestión política. Y es una verdadera lástima porque acercar la administración a los ciudadanos no sólo es una cuestión de eficiencia, también de reequilibrar el poder entre ambos. Y es doble lástima porque de producirse tal descentralización se quedará a nivel autonómico y no en las Diputaciones o Ayuntamientos. Otras reformas que no veremos, mientras tenemos un sistema institucional disfuncional que no arreglaremos en la futurible reforma constitucional.

La democracia es una convención que puede servir para evitar daños, como diría Hayek en "Derecho, legislación y libertad". Se trataría de proteger los derechos de las personas (los valores negativos). Pero también puede servir para crear derechos positivos, es decir, que los políticos creen derechos por sus caprichos, para conseguir el poder, para comprar votos o para los grupos de presión. Los ejemplos más bonitos: derecho a la educación, a la sanidad, a la viviendia, etc. Servicios a los que se podría acceder libremente sin que dependamos de estos mismos políticos, y que sin embargo existen y son utilizados para la manipulación o la demagogia.

Y es que mientras mantengamos este sistema, sin realizar la necesaria reflexión para modificarlo a raíz de los graves acontecimientos del procés, es imposible, como dijo Hayek, pedir a los políticos que lo hagan de otro modo porque sólo pueden lograr el poder si se comprometen a asegurar beneficios especiales a los múltiples grupos de presión, élites o plebe extractiva (independentistas y no independistas). Que la vorágine de las elecciones no nos haga caer en lo de siempre y que lo que ha vivido nuestra generación, y que no es otra cosa que un hecho de máxima relevancia, no se olvide y no se solucione con unas elecciones.

Cataluña: «Livin' la vida loca»
Roberto L. Blanco Valdés La voz 1 Diciembre 2017

Hubo un tiempo en que las empresas catalanas podían anunciarse como una conocida fabrica de automóviles que destacaba que sus coches eran alemanes. Y si eran alemanes... no había más que preguntar.

Gracias a la rebelión secesionista, la marca «catalán», para desgracia de todos, ha bajado muchísimos enteros. Y no me refiero ahora al boicot a sus productos acaecido en otros puntos de España tras el rebrote de las posturas secesionistas, sino al hecho de que el despiporre en que se ha convertido la política catalana ha afectado, como no podía ser de otra manera, al crédito de la comunidad.

Tras la extravagante declaración de independencia ha habido en Cataluña un verdadero terremoto. Y es que no puede ser gratis tener un ex presidente fugado haciendo payasadas, un ex vicepresidente neocarlista convencido de que Dios apoya al separatismo y unos exconsejeros que abjuran de la DUI (declaración unilateral de independencia), antes irrenunciable, sin importarles un pito haber engañado con ese cuento a cientos de miles de personas. El aventurerismo criminal del separatismo es solo comparable a su infame cobardía, al infinito oportunismo de Ada Colau -que aspira a engañar todo el tiempo a todo el mundo- y a los desvaríos de Pablo Iglesias, quien trata, desesperado, de recuperar protagonismo recurriendo ante el Tribunal Constitucional no se sabe muy bien qué contra el Estado democrático que ha ganado ¡por 155 a 0! a los rebeldes.

Por si algo faltaba en este circo, salta ahora a la pista Miquel Iceta, planteando que se le condonen a Cataluña parte de los 52.499 millones de euros que debe a las arcas del Estado. Iceta no solo carece de vergüenza para bailar delante de cientos de personas sino, también, para atreverse a hacer una propuesta que de tan descabellada ha puesto en pie de guerra incluso a dirigentes del PSOE.

Y eso que Iceta no acompaña su propuesta de los datos indispensables para juzgarla cabalmente: que la deuda de su comunidad con el Estado es muy superior a la siguiente (Valencia, con 35.405 euros), multiplica por 25 a la de una comunidad de su tamaño (Madrid, con 1.919) y más que dobla la de la más poblada del país (Andalucía, con 24.030). Tampoco cuenta Iceta que la deuda total catalana per cápita es la más alta (10.311): más del doble, por ejemplo, que la gallega (4.192) y muy superior a la de las demás comunidades, salvo Valencia (9.114). Ni aclara, en fin, Iceta que desde el año 2010, cuando comenzó la locura secesionista, la deuda total catalana más que se ha doblado: ha pasado de 35.616 millones de euros a 76.727.

Pese a lo espeluznante de esos datos, Cataluña lleva años desgobernada, con una Generalitat que ha dedicado todos sus esfuerzos a la secesión y ha gastado en tal delirio grandes cantidades de dinero. Y, en lugar de exigir por ello las responsabilidades oportunas a quienes han organizado tal desastre, Iceta pide que paguemos entre todos el (con permiso del cantante Ricky Martin) Livin’ la vida loca que ha hundido a Cataluña. ¿Por qué? Quizá porque Iceta no quiere indisponerse con aquellos con los que aspira a gobernar.

La confederación camuflada de Iceta
Antonio Robles Libertad Digital 1 Diciembre 2017

¿Para qué necesitamos a los independentistas si ya tenemos la confederación del PSC/PSOE?

Estos días anda revuelto el gallinero autonómico a cuenta de las diferencias salariales entre los funcionarios de una y otra autonomía. No es de ahora, como casi todo. Viene de lejos. Y por las mismas causas. Lo inició el expresidente Jordi Pujol en Cataluña y enseguida le siguió el Gobierno vasco. Como casi siempre. Y por las mismas causas.

Un indicio. Nada más tomar las riendas de la Generalidad, en 1980, ordenó diseñar grandes vallas de publicidad para plantarlas en cada obra pública municipal o autonómica. En ellas se dejaba claro que tal obra se llevaba a cabo gracias a la Generalitat de Catalunya. Una anécdota menor si se hubiera quedado ahí o si tales vallas estuvieren justificadas. Pero no, en muchísimos casos el coste de la valla era mayor que la obra a realizar. Como la sustitución de una farola, o el arreglo de un bache en la calzada. Había que crear la ficción de que la Generalidad era más eficiente que el Estado y ajena a él. Una lluvia fina de símbolos al principio, ladina después, para mostrar a las claras en estos últimos años su rostro separatista.

Le siguieron los funcionarios de educación, no porque Cataluña estuviera mejor financiada o los sueldos estuvieran por debajo de los del resto del Estado, sino porque necesitaba su adhesión incondicional. Y empezar por el dinero era una razón de peso. Después vendrían las contraprestaciones lingüísticas e identitarias. Y el éxodo de 14.000 maestros.

Exactamente lo mismo que hizo con la implantación de los Mozos de Escuadra. Era preciso demostrar que eran mejores, superiores a "los grises" y a la casposa Guardia Civil. Pasen, comparen y vean una comisaría de los Mozos de Escuadra y compárenla con una de la Policía Nacional o un cuartel de la GC. Con un agravante, que el sueldo de los mossos no lo paga la Generalidad, sino el Estado. El Gobierno de la Generalidad añade un sobresueldo al sueldo. De ahí viene la diferencia de 955 a 1.090 euros entre las policías autonómicas y las nacionales. El resto de funcionarios siguieron el mismo camino.

Eso explica la doble intención de Pujol, crear sentido de Estado propio a base de dopar con dinero a tales funcionarios y alimentar un supremacismo simbólico de la nación catalana en construcción sobre la atrasada España. Ellos eran europeos, carolingios; del Ebro abajo, africanos.

Se podrán discutir las intenciones, pero no los resultados: eso es precisamente lo que se ha conseguido. El estudio de hace unos días de CCC demuestra que el índice más alto de independentistas está en la educación. Alrededor del doble que el resto. Le siguen en el podio los demás funcionarios, como los de sanidad.

A la luz de estas causas, resulta sangrante que venga de nuevo Iceta a pedir que el Estado asuma una quita a la deuda de Cataluña y ceda la recaudación total de los impuestos (¿qué diferencia hay con la Agencia Tributaria de Cataluña que el TC cerró a los golpistas por inconstitucional? Aunque si seguimos sus palabras, han dado un paso más: "Las Comunidades Autónomas, todas, deben poder ser Gobiernos auténticos –no meras gestoras de un estado descentralizado–" (Resulta curioso que "Comunidades Autónomas" lo escriba en mayúsculas y "estado descentralizado" en minúsculas).

¿Para qué necesitamos a los independentistas si ya tenemos la confederación del PSC/PSOE? Lo diré con palabras lanzadas por la vicepresidenta, Sáenz de Santamaría, contra Inmaculada-Domènech ayer en el Congreso: "El independentismo secundario es secundar todas las propuestas electorales que hacen los independentistas". Aplíquenlo al PSC de Iceta, palanganero histórico del nacionalismo. Encaja a la perfección.

Es una vergüenza que el señor Iceta no se haga cargo de sus propias responsabilidades en esa deuda, y encima exija el tesoro público común. Empezó en el Tripartito del PSC. En él colaboró con ERC a gastar sin medida en la construcción nacional. Y después no ha mostrado indignación alguna con los sueldos de políticos y cargos públicos que doblan en muchos casos los del Congreso de los Diputados, ni se ha indignado con el derroche destinado a la exclusión del español en las escuelas a base de cebar entidades y medios de comunicación con la disculpa de la normalización del catalán, ni ha intentado reducir la malversación de fondos públicos en TV3, ni en la internacionalización del conflicto. ¿Qué es si no tal derroche público, la causa de su deuda?


PS. Quieren ser Estado, pero actúan como esos niños consentidos que aborrecen a los padres, pero al menor contratiempo vuelven a casa a repostar. Libres y descarados, pero sin asumir las consecuencias de sus actos. Cuando superen esa adolescencia histórica e histérica es posible que comprendan que España no es su problema, sino el chivo expiatorio de su incapacidad para convivir con la cruda realidad.

Última noticia del 155
Pablo Planas Libertad Digital 1 Diciembre 2017

Rovira disfruta de las que pueden ser sus últimas horas al frente de ERC si prospera el recurso de los letrados de Oriol Junqueras, los Jordis y los exconsejeros presos en el Tribunal Supremo. Hace dos semanas, el recluso Junqueras no sólo le otorgaba plenos poderes en la dirección del partido, sino que la preproclamaba presidenta catalana. Escribía Junqueras desde la penitenciaría de Estremera una larga epístola a los republicanos de la que destaca este párrafo:

Tantas veces dijeron que no habría urnas ni papeletas... Y que no votaríamos. Pues votamos. Pocas personas como Marta Rovira, nuestra secretaria general, remaron tanto y desbrozaron tanto el camino. Confiemos siempre en ella, se lo ha ganado como ninguno. Siempre empujando, resolviendo dificultades y superando toda clase de obstáculos. Sin ella no habría sido posible. Y lo digo desde la prisión de Estremera, con serenidad y tiempo para pensar. No es fácil estar en la cárcel, con todo lo que ello implica. La lejanía y la reclusión son difíciles de gestionar. Ahora bien, ERC no me preocupa porque está en buenas manos. Va siendo hora de que en este país una mujer esté al frente, una mujer que nunca se rinde, con una determinación y un convencimiento inigualables, prudente y audaz a la vez, tozuda y obstinada, pero también dialogante y pactista. Todos a su lado, no la dejemos nunca sola. República tiene nombre de mujer.

En apariencia, Rovira sería la encarnación de todas las virtudes catalanistas, un caso de manual de mujer providencial bajo quien ampararse en tiempos de tribulaciones y turbulencias, un fenómeno de la política catalana, ya de por sí fértil en materia de personalidades esféricas. Sin embargo, tan encendidos elogios no ocultan el traspaso de responsabilidades judiciales en materia del 1-O. La pública, solemne y formal acusación a Rovira por parte de Junqueras viene envuelta en los aparatosos ropajes del panegírico, pero es inapelable. Sin ella, el 1-O "no habría sido posible", confiesa Junqueras por escrito.

La puñalada es tan esquinera como evidente. Junqueras delata a Rovira sin ambages ni medias tintas. No hace falta ser un Perry Mason para inferir que si la Guardia Civil no tenía suficientes pruebas sobre la participación de Marta Rovira en la parte operativa del golpe con las conversaciones de los altos cargos de ERC (que se remitían siempre a la última palabra de la secretaria general de Esquerra), el testimonio escrito de Junqueras proporciona un palmario material incriminatorio.

Junqueras va de franciscano, viste los ropajes reglamentarios de prisión, reza, medita y escribe cartas de amor al pueblo de Cataluña que bordean el éxtasis místico, pero ha sentenciado a su preferida al estilo de los mafiosos que usan la Biblia para cifrar las instrucciones, con un beso en la frente.

Traicionada y condenada de antemano por su propio patrocinador, presa del vértigo y de los nervios, a los pies de los caballos, rodeada de delatores, Rovira emite confusos y contradictorios pronunciamientos. Por un lado dice que la república ya está proclamada y sólo falta aplicarla, cosa que hará cuando gane las elecciones; por otro reniega de la unilateralidad del "mandato democrático" del 1-O que sustenta el hecho republicano.

Al tratarse de política catalana, si el Supremo mantiene el grado presidiario de Junqueras, Rovira podría tener recorrido a pesar de su partido. Se enfrenta a Puigdemont, otro segundón, el de Artur Mas, que tampoco tiene más partido que su condición de símbolo y que también se macera en la contradicción. Dice que es el presidente legítimo pero se presenta a unas elecciones "ilegítimas". En cualquier parte del mundo libre, informado y democrático estarían políticamente muertos. No en Cataluña, donde se disputan la condición de más votados gracias al adoctrinamiento y la manipulación. ¿155? La última noticia del popular número es que cinco senadores del PP ganaron el cuponazo el mismo día que se anunció el legendario artículo. Jugaban al 93.155, que tocó el 27 de octubre.

Confusión catalana
Rodrigo de Rato gaceta.es 1 Diciembre 2017

Transcurridos dos meses desde la celebración del referéndum ilegal de independencia en Cataluña y un mes desde que el Gobierno aplicara el artículo 155 de la Constitución, los ciudadanos catalanes pro-independentistas no han tenido ningún motivo para sentirse reafirmados en sus ideas. Todos sus líderes han reconocido que la independencia era prematura, su declaración simbólica, que se carecía de preparación, que no había consenso social suficiente, además de generalizados acatamientos de la Constitución Española ante los jueces por parte de todos los líderes. La mayoría de las empresas más grandes y representativas, bastante calladas durante años, han abandonado Cataluña a las primeras de cambio, como lo han hecho miles de depositantes bancarios.

Podría decirse que ha habido un reconocimiento general de que se había mentido a los seguidores del independentismo, quienes sin embargo han estado años obedeciendo instrucciones para manifestarse, votar y hacer todo tipo de generosas aportaciones a su causa. Sorprendentemente, todo este cúmulo de reconocimientos de actuaciones irresponsables, si no falsarias, no ha venido acompañada de ninguna dimisión o renuncia a la vida pública, sino más bien al contrario. Prácticamente todos y cada uno de los antiguos líderes del procés se presentan a las elecciones del próximo día 21, aunque no se sabe todavía con qué programas, aceptando de manera expresa unas elecciones convocadas directamente por el Gobierno español, una vez disueltas las instituciones autonómicas catalanas. Pero sus compromisos judiciales hacen imposible que lo hagan con la declarada intención de proclamar la independencia otra vez. Todo esto dicho, las encuestas a día de hoy le otorgan a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) la victoria relativa en los comicios.

Los partidarios de la unidad de España, que se movilizaron masivamente tanto en Cataluña como en el resto de España y lo hicieron sin ninguna instrucción ni cobertura de los partidos políticos, también tienen motivos para la perplejidad. Hay que reconocer que los poderes públicos españoles, es decir, Las Cortes y el Gobierno, han frenado desde la legalidad la intentona separatista después de que cientos de miles de españoles, el Rey incluido, más centenares de empresas catalanas demostraran a las claras su rechazo a la independencia.

Pero lo que el presidente Rajoy llama” vuelta a la normalidad” suena a regreso al statu quo, que indudablemente nos trajo hasta el 1 de octubre de 2017. Temas como el adoctrinamiento ideológico en la educación, en los medios públicos de comunicación, las ayudas a través de los Presupuestos regionales a la ideología independentista, la utilización partidista de la Administración empezando por la propia Policía Autonómica, hacen creer que todo seguirá igual hasta que una próxima mayoría parlamentaria en Cataluña tome decisiones. Tampoco se plantea, salvo por Ciudadanos, una nueva ley electoral que evite en el Congreso el actual plus nacionalista, que ha condicionado y condiciona la estabilidad de los sucesivos Gobiernos nacionales.

¿Está bien leído por el Gobierno, el PP y el PSOE el pensamiento de la población sobre qué ha sucedido en Cataluña? ¿Es esto lo que los españoles esperaban de la aplicación del artículo 155?

Tanto los independentistas como los constitucionalistas han tenido además un motivo común de perplejidad: la negociación del Cupo vasco en plena precampaña autonómica catalana, en las que pueden ser unas elecciones cruciales para todos. La singularidad foral vasca se reconoció en la Constitución durante los años más duros del ataque terrorista de ETA. Una Constitución, la de 1978, por cierto, no respaldada por el PNV. El resultado ha sido una financiación per cápita muy superior en los territorios forales que en los territorios de régimen común (más del doble, según los datos de un estudio de Ángel de la Fuente y otros expertos para el Ministerio de Hacienda).

Es decir, el Concierto vasco y el Convenio navarro producen mejor financiación autonómica que la que se aplica al resto de España. Clave para todo esto no es sólo la capacidad de regular y recaudar los tributos, sino la fijación cada cinco años del Cupo, o sea la aportación concreta quinquenal de las Diputaciones Forales Vascas a las arcas del Estado. Esto es lo que justo ahora se ha acordado, aprobado en lectura única en el Congreso, explícitamente como parte de un acuerdo político que incluye los Presupuestos del Estado para 2018 a cambio de una mejora en la financiación vasca (según Funcas, el cupo debería ser de 2.500 millones anuales, no de 1.300 millones).

¿Cabe mejor ejemplo de la politización de las decisiones territoriales? Los independentistas catalanes pueden afirmar que a unos se les aplica el artículo 155, pero a otros se les mejora el Cupo. Sería quizás demagógico pero parece verosímil. Los constitucionalistas pueden preguntarse si la situación actual tiene remedio con los actuales partidos. El PNV ha demostrado que casi todos los partidos estatales lo buscan y lo necesitan como socio, aceptando sus condiciones. ¿Avidez, maestría, sentido de la oportunidad? Todo esto se ha dado para debilitar la unidad territorial española. Los responsables nacionales lo remiten todo a unas futuras, ya retrasadas, negociaciones sobre la financiación autonómica, que cuando empiecen tendrán sobre la mesa la deuda acumulada de varias Comunidades Autónomas con el Estado durante los últimos cinco años: 217.000 millones.

Para ser justos, sólo un partido nacional se ha opuesto a este nuevo Cupo: Ciudadanos, primer partido en Cataluña pero sin representación en el País Vasco. Ciudadanos también ha sido quien ha planteado el adoctrinamiento ideológico en la educación, tema en el que el PP se le ha unido pero no así el Gobierno ni el PSOE.

Además, no parece que ni PSOE ni PP vayan a apoyar una presidencia de la Generalitat de Inés Arrimadas de Ciudadanos, hoy por hoy la primera fuerza constitucionalista en Cataluña. Aunque ambos necesitarán a Ciudadanos para gobernar ayuntamientos y autonomías después de las elecciones de 2019, todo parece indicar que caminamos hacia una gran decepción para todos –me refiero a los ciudadanos- como consecuencia de la crisis catalana. Esto es lo más grave.

Engaños
Manuel Peña Díaz cronicaglobal 1 Diciembre 2017

Decía Stanislaw J. Lec que cada régimen deviene al final Antiguo régimen. Si después del 21D siguen gobernando en Cataluña los grupos independentistas con sus cómplices comunes, se confirmaría este pensamiento despeinado del escritor polaco. Que un sistema democrático --con un peculiar y descompensado mecanismo electoral-- sancione la elección de unos representantes sectarios no quita que al régimen ideológico que ampara y genera ese resultado se le pueda calificar como antiguo y retrógrado.

Cualquier mente mínimamente crítica sabe que votar no es sinónimo de democracia, y no sólo porque haya habido referéndums en dictaduras del siglo XX. En los siglos XVI al XVIII, por ejemplo, cuando aún no se habían producido en Occidente los pasos definitivos hacia los Estados sociales y democráticos de derecho, se votaba para elegir priores en los conventos, jurados en los barrios, rectores en las universidades, hasta papas en Roma. Y por mucho que se votara, nadie puede decir que aquellos regímenes republicanos o monárquicos fueran una democracia, en el sentido actual del término.

Tampoco existe correlación directa entre república y libertad. Existen numerosas repúblicas en la actualidad en las que no se respetan derechos humanos fundamentales. Para el caso español no estaría de más que se pudiese distinguir entre republicano y republicanista, entendida esta última acepción como aquella dolencia ideológica que tiene como objetivo constituir una república cueste lo que cueste, sin respetar la pluralidad de opciones políticas o la mayoría del electorado.

El independentismo, además, ha impuesto la absolutización de la voluntad general en tanto que sacraliza al poble de Catalunya como único sujeto soberano. Decía Rousseau en su Contrato social que “quien se niegue a obedecer la voluntad general será obligado por todo el cuerpo: lo que no significa sino que se le obligará a ser libre”. El régimen nacionalcatalán bebe de esta fuente política cuando hace suyo un imaginario mandato popular para obligar a ser “libres” a todos los ciudadanos, nacionalistas o no.

El mayor peligro para la convivencia democrática ocurre cuando la ciudadanía asume, sin crítica alguna, la absolutización y sacralización de la soberanía del pueblo, o dicho de otro modo, cuando el amor a la patria se asocia inevitablemente con el amor a la libertad. Pero ¿qué se antepone a qué? Maquiavelo dejó muy claro que “en las deliberaciones en que está en juego la salvación de la patria, no se debe guardar ninguna consideración a lo justo o lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro respeto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad”.

Bajo ese principio maquiavélico, y con el añadido de salut i pessetes, se ha gobernado Cataluña en los últimos treinta y cinco años. Durante la Revolución Francesa ya se demostró que una soberanía popular absolutizada no desemboca en una democracia real, un fracaso que se reiteró con los regímenes totalitarios del siglo XX. No confundamos pueblo con democracia o patria con libertad, son nociones distintas, ni siquiera constitución con catecismo, son términos diferentes, porque --como advirtió Lec-- las erratas no son las únicas que pueden transformar el “racionalismo” en “nacionalismo”.

El 21D es una cita electoral clave para poner límite a tantas mentiras y confusión difundidas por el nacionalcatalanismo. “Puedes engañar por algún tiempo a todo el mundo; puedes engañar durante todo el tiempo a algunas personas. Pero no puedes engañar a todo el mundo durante todo el tiempo”, lo dejó escrito Lincoln y esperemos que por la salud de nuestra democracia se cumpla ese conocido aserto.

Hartos de feminismo intolerante, políticos ineptos y cesiones al separatismo
España se está derrumbando mientras las estupideces de un feminismo pasado de rosca amenazan la convivencia; los políticos irresponsables nos conducen al caos y el tema separatista se aprovecha de los egoísmos de los partidos políticos constitucionalistas para mantenerse en el candelero
Miguel Massanet diariosigloxxi 1 Diciembre 2017

En realidad, la falta de sentido común ha llegado a tal punto que dudamos de que, los españoles, podamos llegar a superar este periodo por el que estamos transcurriendo y seamos capaces de retornar, a esta sociedad llena de contradicciones y de tics neurasténicos, a la normalidad y al respeto de la ética y las leyes. Da la sensación de que esta nueva propuesta de vida se va imponiendo a la sensatez, madurez y cordura, en un intento de practicar un relativismo egoísta en el que parece que, una parte importante de la población española ha decidido instalarse, convencida de que una nación puede subsistir cuando sus habitantes deciden enfrentarse al resto de naciones, gastar lo que tienen y lo que no tienen en mejorar la vida de los que no trabajan y reducir a la miseria al resto.

Y es que, amigos lectores, cuando leemos cosas tan peregrinas como estas: (Marina) “De hecho el acto sexual en si es un máximo exponente de violencia machista al producirse penetración y, como tal, debería ser delito”; (opresiones) “En todo caso hay que proteger a las vacas, no a los toros. Los toros se lo han buscado (¿?) ellos por tener un comportamiento tan violento”; otro tuit tachaba de machista controlador a un joven “porque enviaba cada día a su novia y email dándoles los buenos día”; (Anastasia) “El ajedrez es uno de los deportes más machistas y discriminatorios. Otro de los iconos del patriarcado a erradicar”… Es de suponer que, quienes son capaces de expresarse con tanta contundencia y falta de autocrítica, no pretendan constituirse en ejemplo paradigmático, valga la redundancia, de la inteligencia del género femenino porque si, en realidad, fuera esto cierto, podríamos llegar a la conclusión de que la humanidad estaba camino de su extinción de manos de un feminismo absurdo y radical.

Sin embargo, aunque el feminismo galopante pueda ser un reflejo de una sociedad perdida en una vieja batalla de sexos donde, apartándose de los evidentes derechos que tienen las mujeres a su igualdad con sus compañeros, los hombres, se intenta maquinar una venganza, una revancha contra el sexo opuesto, un infantil empeño en sustituir los roles femenino y masculino, que puede interesar a unas pocas extremistas pero que, en líneas generales, por mucho que les enfurezca a estas cejijuntas y desgreñadas teóricas del feminismo, la mayoría de las mujeres están satisfechas de serlo, les gusta arreglarse para atraer a los hombres y siguen aspirando a encontrar su media naranja y, si puede ser, que el noviazgo esté rodeado de un aire romántico capaz de enternecerlas.

Con ser el tema tratado merecedor de ser comentado, deberemos reconocer que, en la actualidad, tenemos los españoles motivos más inminentes y preocupantes para estar disgustados con quienes parece que son incapaces de sacar a nuestro país de una situación, que lleva arrastrándose desde hace años, y que, sin embargo, por negligencia, falta de visión de futuro, mojigatería e intereses partidistas, han dejado que la semilla de maldad que se estaba incubando en Cataluña, a cargo de una serie de políticos locales iluminados, influidos por leyendas inexistentes y basados en batallas perdidas y supuestos derechos históricos inventados; haya ido creciendo a lo largo de los años hasta que, la oportunidad de una grave crisis económica, les ha puesto a huevo el intentar, aprovechar la ocasión en la que las defensas del Estado estaban bajas, para lanzar su ataque de deslealtad revolucionaria; en un intento, fallido por supuesto, de cargarse la legalidad vigente para imponer lo que ellos califican de derechos democráticos que, por mucho que intenten adornarlo con palabras bonitas, no es más que una forma que pretende ser sutil de saltarse la Constitución a la torera, atacar la unidad de España, actuar en contra del Derecho Penal y constituirse en una pandilla de indeseables, cobardes y dispuestos a venderse al mejor postor, como se ha demostrado cuando se han prestado a reconocer el Artº155 de la Constitución, al que se habían opuesto por todos los medios, para conseguir salir de la prisión en la que se encontraban.

Seguramente alegarán que “el fin justifica los medios”, pero les aseguro que si yo (Dios me libre) hubiera sido quien les hubiera votado, en estos momentos me estaría mesando los cabellos, indignado por haberles dado mi confianza a una pandilla de cobardes capaces de venderse, con el pobre Esaú, por un mísero plato de lentejas. No obstante, aunque aborrecemos de estos sujetos, cargos públicos que prometieron respetar y aplicar la Constitución de 1978, capaces de renegar, prevaricar, desobedecer e intentar cometer secesión para conseguir la independencia de Cataluña; deberemos reconocer que no toda la culpa, de la difícil situación en la que nos encontramos en la actualidad, es de ellos. La verdad es que, si nos queremos referir a la actuación de aquellos partidos a los que se ha dado por denominarlos “constitucionalistas”, no podemos dejar de reprocharles la forma en la que, durante todos estos años en los que, el nacionalismo catalán, ha ido dando pasos de gigante en favor de sus tesis separatistas, se han estado atacando unos a los otros reprochándose, los que no gobiernan al partido en el poder, el no haber “dialogado” con los secesionistas y no haber tenido la “flexibilidad” necesaria para conseguir apaciguar a los separatistas y, los gobernantes a la oposición, la poca colaboración y, en muchos casos, la falta de lealtad con la que, quienes se consideran defensores de la unidad de España han actuado, poniéndole al ejecutivo toda clase de trabas y obstáculos para impedir el avance de la lucha contra este nacionalismo excluyente, al que han apoyado, aunque fuere indirectamente.

¿Cuántas veces han pedido, el resto de partidos no nacionalistas, al gobierno de Rajoy que llegara a acuerdos con los nacionalistas catalanes?, ¿en cuántas ocasiones se ha calificado de incompetente al gobierno del PP por no haber querido transigir ante las peticiones de Puigdemont, aunque se ha sabido que lo único a lo que se avenía el presidente de la Generalitat, era a trazar un plan, unas etapas que condujeran directamente a conseguir la independencia de Cataluña de España? Se ha criticado al PP el haber tardado en utilizar el 155, pero se han olvidado de que cuando, en otras ocasiones, insinuó hacerlo fueron el resto de partidos, incluidos C`s y PSOE (siempre influido por el PSC) los que se negaron a que lo hiciera y amenazaron con dejar solo al PP si se atrevía a hacerlo.

En realidad, lo que se está percibiendo en estos días en los que nos encontramos, ante la convocatoria de unas nuevas elecciones autonómicas para Cataluña, fijadas para de día 21 de diciembre; es, sin duda, una perplejidad generalizada, una insatisfacción para que, una vez más y creemos que van 7, se nos llame a las urnas sin que, de verdad, la aplicación del artículo 155 haya servido o haya logrado, como prefieran, sus objetivos. No, precisamente, debido a que la norma no permitiera hacer mucho más de lo que se ha hecho o porque no haya sido preciso apurarla más a causa de que el orden y la normalidad se hubiera restablecido en Cataluña; porque nada de todo esto es cierto. La realidad es que, el Gobierno, sigue actuando de forma mojigata, con miedo a no tener que afrontar una reacción que, en ningún caso parece que se haya producido. El señor Rajoy y su equipo de gobierno han estado temblando ante la posibilidad de que los magistrados del TS se mostraran duros con los detenidos en las cárceles de Barcelona y los mantuvieran en prisión. Otra vez más tenemos la impresión de que, los tribunales, en este caso el TS, van a dejarse influir por las conveniencias políticas, permitiendo que los presos por delitos tan graves, como son los de sedición, revolución, prevaricación y malversación de caudales públicos; una serie de delitos de los más graves que se pueden cometer por personas que han ostentando cargos públicos, que los que siguen en prisión preventiva sean liberados si es que, no se pierdan el detalle, reconocen la vigencia del Artº 155 de la CE. ¡Con ello basta y…pelillos a la mar!

Si me preguntaran les diría que se trata de una mera superchería o triquiñuela legal basada en una supuesta rectificación de aquellos que desoyeron al TS, al TC y a los avisos emanados de este último por los que se les conminaba a cesar en sus continuos incumplimientos de los mandatos constitucionales. Un fraude de Ley que no se debiera alentar y, mucho menos, por los más altos tribunales de la nación, principales responsables de que el orden constitucional se mantenga sin dar muestras de debilidad ni dar lugar a que, los ciudadanos, interpreten esta condescendencia de darles libertad a unos sujetos imputados de delitos tan graves, en función de un reconocimiento del 155 y, lo que es peor, dados los antecedentes de lo sucedido con el señor Puigdemont, hoy en Bélgica, como prófugo acogido en dicho país, gracias a haber huido de Barcelona, sin que nadie fuera capaz de evitarlo.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, deberemos concluir que, el peligro que en estos momentos existe en España es el de que, la ciudadanía, aquella que ha seguido pasmada esta serie de acontecimientos de continuo ataques al Estado de Derecho y las suaves consecuencias que han venido tenido para los presuntos culpables de tales delitos , tratados a cuerpo de rey, sin que se les impida presentarse a unos nuevos comicios y con la agravante de que, si no ocurre un milagro, las vamos a ver circulando libremente por las calles cuando, por comparación, cualquier infeliz que haya cometido un robo, quizá para poder comer, se ve encarcelado, sin poder pagar su fianza y al albur de que el juez tenga tiempo para ocuparse de él. En realidad, la vox populi en este país, queda reservada únicamente, para que se les haga caso, a aquellos que se apoderan de la calle para extorsionar al Estado.

La batasunización de Podemos
El Semanal Digital 1 Diciembre 2017

Iglesias saca del sistema a Podemos al ponerse de máximo defensor del separatismo y ayudarle a atacar las bases de la democracia española por cálculos electorales de Ada Colau.

Podemos ha decidido interponer un recurso de anticonstitucionalidad por la aplicación del artículo 155 en Cataluña dado que, según su líder, se ha utilizado para acabar con un Govern y un Parlament perfectamente válidos.

Esto es, para Pablo Iglesias y su partido lo ilegal no es saltarse la Constitución, como hizo de manera reiterada la Generalitat, sino intentar restituirla respetando todos los procedimientos y apoyándose en el Tribunal Constitucional, el Senado y, en definitiva, el Estado de Derecho. Para, entre otras cosas, proteger el autogobierno de Cataluña recogido en su Estatuto de Autonomía.

La decisión de Podemos le sitúa fuera del sistema y al lado del separatismo, un lugar que le aleja a la vez de la inmensa mayoría de la ciudadanía española: ni siquiera quienes detesten profundamente al Gobierno de Rajoy y defiendan algún cambio en el encaje de Cataluña en España pueden sentirse más cómodos al lado de Puigdemont y compañía, unos cuatreros de una democracia, la española, que permite defender cualquier idea pero no de cualquier manera.

Es probable que Iglesias esté impulsando este recurso por indicación de Ada Colau y que obedezca a la estrategia electoral de la alcaldesa de Barcelona para el próximo 21D, en el que pretende que En Común Podem sea una especie de alternativa equidistante entre dos extremos inexistentes e incomparables: el de la DUI, ilegal y dañina; y el del 155, constitucional y necesario aunque resulte traumático y desasosegante.

Equiparar la defensa de la legalidad con el asalto a la misma es lamentable, pero situarse finalmente con quienes están en la segunda opción roza o se adentra en el escándalo y evidencia la falta de principios de Podemos y su sometimiento a los meros cálculos electorales. Tenía razón la diputada Carolina Bescansa, hoy marginada por Iglesias, cuando protestó por la cercanía de su partido al independentismo, finalmente confirmada con el despropósito de este recurso.

Con Batasuna
No poder incluir ya a Podemos entre los partidos constitucionales y con una visión de Estado similar en lo estructural es una lástima, pero también un problema: por primera vez, todos los grupos nacionalistas o separatistas tienen el respaldo de un grupo parlamentario con 71 diputados en el Congreso, un hecho sin precedentes que siembra de inquietud la política española al corto y medio plazo.

Por eso conviene insistir en el carácter marginal que deben tener estos discursos y dejar de hacer excepciones al respecto de Podemos en este asunto, que le convierte, en pocas palabras, en una Batasuna nacional. Una etiqueta que sin duda no hace justicia a sus millones de votantes, pero que describe con precisión a sus principales líderes.

La enterada
ARCADI ESPADA El Mundo 1 Diciembre 2017

Ciertamente, lo más inquietante del Psoe es lo que está por debajo de Pedro Sánchez. Cómo será. Y empezando por lo inmediatamente debajo. Así, esta Adriana Lastra, númera dos del partido, cuyas intervenciones públicas se cuentan por éxitos. Hace un par de días dijo que Albert Rivera era como José Antonio Primo de Rivera. Probablemente, y tras poner mucha atención, se había fijado en que compartían parte del apellido y se decidió a aprovecharlo. Así funcionan hoy los argumentarios. Eligió Lastra una manera onomástica de llamarle fascista al líder de Ciudadanos. José Antonio fue un dirigente falangista español, joven y carismático. Su más importante rasgo biográfico fue su muerte. El 20 de noviembre de 1936 lo fusilaron en la cárcel de Alicante. Para entretener el tiempo, había dedicado sus últimos días a la elaboración de un gobierno de reconciliación nacional que gestionara el fin de la guerra. Lo interesante, para la formación de Lastra, es que el gobierno que dio el enterado a la sentencia de muerte estaba presidido por el socialista Largo Caballero. El mismo hombre y socialista al que José Antonio salvó años antes la vida al prohibir la ejecución de un atentado falangista.

Pero si Lastra menciona la soga en la casa del verdugo es porque el fusilamiento de José Antonio es anecdótico para la opinión. Las circunstancias trágicas de algunas biografías suelen blindar al sujeto. No es fácil que un fusilado se convierta en un insulto. Ahí está el caso de Lluís Companys, presidente de la Generalidad de Cataluña. Su responsabilidad en la muerte de miles de personas durante la guerra civil está probada. ¿Pero quién se atrevería hoy a insultar a un político utilizando el nombre de Lluís Companys, fusilado por Franco, después de que la Gestapo se lo entregara vivo? Companys murió gritando: "Per Catalunya!". José Antonio gritando "¡Arriba España!" y escribiendo un testamento en una de cuyas últimas líneas decía: "Que sea la mía la última sangre española vertida en discordias civiles". Los dos tuvieron lo que los españoles (y no los italianos, ¡que no conocen el refrán!) llaman un bel morire. Pero no es cierto, como sigue el refrán, que «un bel morire tutta una vita onora». No siempre la muerte indulta a la vida. Hay mártires como Companys y hay fascistas como José Antonio. Unos siguen limpios, vivos y nimbados en los altares. De otros se sigue aprovechando su estiércol para ensuciar la cara del primero que pase y lo merezca.

LA JEC EXIGE NEUTRALIDAD
Trece hechos que prueban que TV3 es un instrumento de agitación del golpe
Agustín Benito gaceta.es 1 Diciembre 2017

Adoctrinamiento infantil, ejemplares de la Constitución quemados y odio sistemático a España y a los españoles en la cadena que agita el golpe y que el Gobierno no se ha atrevido a tocar.

La Junta Electoral Central (JEC) exigió esta semana “neutralidad informativa” a TV3 y le prohibió que siga empleando expresiones que pueden inducir a “confusión” y favorecen a algunas de las candidaturas de los comicios autonómicos catalanes del 21 de diciembre.

En su resolución, señaló que “no es cierto” que exista un Gobierno catalán “legítimo” cuyos miembros se encuentran exiliados en Bélgica, como tampoco que haya presos políticos encarcelados “por sus ideas”. A su juicio, se está transmitiendo “en beneficio de determinadas candidaturas” un mensaje “confuso” ante el cual el espectador puede llegar a la conclusión falsa de que existe un legítimo Gobierno en el exilio y una “supuesta persecución política”, cuando se trata de la aplicación “pura y simple de las leyes vigentes de un país democrático”.

Desde el ente público, que no ha sido tocado en la aplicación del artículo 155 por exigencia del PSOE al Gobierno, mantienen que su actuación es “normal“, pero hay hechos que prueban que la televisión pública catalana sirve como instrumento de agitación del golpe separatista.

1- No al acatamiento del 155
La cadena sigue refiriéndose a Carles Puigdemont como “president”. En la entrevista realizada por Ricard Ustrell el pasado día 25 no pararon de referirse a él de esta forma. El propio candidato de Junts per Catalunya -fugado en Bruselas- dejó claro que, a pesar de la aplicación del artículo 155, él se siente “president” porque eso “no sólo es un sentimiento sino un derecho que tiene que defender”, dijo.


2- Adoctrinamiento infantil
Utiliza el canal infantil ‘InfoK’ para adoctrinar a los niños. Emitió un especial sobre la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre diferenciando entre la actuación de los Mossos, y la de la Guardia Civil y la Policía Nacional, Cuerpos a los que criticó. “Los Mossos fueron algunos sitios pero no se enfrentaron a la gente (…) y mucha gente les está agradecidos. En cambio, la policía española usó la violencia para entrar en los puntos de votación”, explicó. ¿Es normal? La dirección de la cadena dice que sí.

El mismo programa infantil abordó “qué es un preso político” el pasado mes de noviembre. Tras mostrar las fotografías de los exconsejeros encarcelados y de ‘los Jordis’, se afirmó que un preso político “es una persona que está en la cárcel por sus ideas políticas y por pensar y actuar diferente que las personas que gobiernan un país”. “En el caso de las personas de las que estamos hablamos, hay quien cree que las han encarcelado por ser independentistas. Es decir, que son presos políticos y que no es justo que estén en prisión”, añadió, antes de decir que “también hay mucha gente que cree que no, que en España no hay presos políticos”.

3- Supremacismo: ‘España es África del Norte’
Las intervenciones de sus colaboradores suelen llevar implícito el supremacismo inherente al nacionalismo. El investigador lituano Daniel Estulin -conocido por centrar sus estudios en torno al Club Bilderberg- causó estupor al declarar que entendía que Cataluña quisiera irse de España porque “nadie quiere apoyar a Andalucía, que son unos vagos que no quieren trabajar nunca”. Según Estulin, “en Alemania, Francia, Suiza, Inglaterra solo se habla de Cataluña porque trabajan y piensan como los europeos” y “España es África del Norte”. Nadie le recriminó sus palabras.

4- Una Constitución en llamas
Entre todas las prácticas vergonzantes, destaca la que protagonizó la periodista-activista Empar Moliner en abril del año pasado. Moliner quemó una Constitución Española durante el programa Els Matins de TV3. “Si calentarse en invierno es inconstitucional, los catalanes pobres tendrán que calentarse con cualquier libro a modo de estufa”, dijo mientras quemaba un ejemplar de la Carta Magna una vez conocida la anulación del Tribunal Constitucional de una norma catalana sobre la luz por invadir competencias.

5- Odio: ‘Hay un grupo terrorista llamado Estado Español’
El odio a España está presente en TV3 de forma sistemática. El actor Toni Albà tiene un espacio en la cadena desde hace lustros. En su historial está asegurar que ser español es estar “enfermo” y que España es una “potencia invasora”. En otras ocasiones, señaló que “el Estado había causado más muertos a lo largo de la historia que todo los grupos terroristas juntos” y que “hay un grupo terrorista llamado Estado Islámico y otro llamado Estado Español que tiene más medios de información”.

Asimismo, el programa de ‘Bestiari il·lustrat’ incluyó un vídeo en el que uno de los entrevistados simulaba disparar a una caricatura del Rey Juan Carlos I y el humorista Quim Masferrer, colaborador de la casa, llegó a llamar a los españoles “panda de mangantes sarnosos y cabrones de mierda”.
6- Mapas con los ‘países catalanes’

La cadena anuncia en ocasiones la previsión meteorológica con mapas que incluyen a la Comunidad Valenciana y a Baleares. Encuadran a las dos comunidades autonómas vecinas en los denominados -por ellos- “países catalanes”. Otra afrenta más.

7- Complicidad con los acosadores de la Guardia Civil
Iván Medina, reportero del programa de TV3 Tarda Oberta, mostró su complicidad con los acosadores de la Guardia Civil al saltar en directo sobre un coche durante el asedio de las hordas separatistas a la Benemérita a las puertas a la consejería de Economía antes del 1 de octubre. Su lamentable actitud le costó una denuncia de la Unión de Guardias Civiles ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por un presunto delito de daños y otro de terrorismo.

8- Espacio para proetarras
La cadena permitió que el exmiembro de ETA y líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, se burlara del presidente del partido de la oposición -Ciudadanos. y claro favorito para -al menos- revalidar ese puesto en los comicios autonómicos del 21 de diciembre.

9- Contra los contrarios al procés
En un intento de desprecio hacia la manifestación contra el separatismo, una presentadora de TV3 incluyó a la Falange y a la Plataforma per Catalunta entre las organizadoras de la multitudinaria marcha del domingo 9 de octubre por la unidad de España y la Constitución.
10- Los cambios de programación

TV3 cambió su programación un día antes del referéndum ilegal para emitir “El Patriota”, una cinta enaltecedora de la lucha de los colonos americanos por la independencia.

11- Voz a los violentos
Además, dio voz a la treintena de miembros de Arran -organización juvenil afín a la CUP que intentó asaltar el marzo de este año la sede del PP en Barcelona para exigir el referéndum ilegal-. La televisión autonómica catalana volvió a evidenciar su sectarismo dando voz a los violentos y facilitándoles micrófono para difundir su mensaje rupturista.

12- Idioma mexicano para no decir español
Durante la manifestación por los atentados islamistas de Barcelona, una reportera se inventó el idioma mexicano para no decir “español”. “Gente de diferentes países (…) y de muchas nacionalidades llevan pancartas en diferentes idiomas. Por ejemplo, a mi espalda, unas personas mexicanas que han hecho sus lemas en mexicano: “México está con vosotros”, aseguró.


13- ¿Y el pluralismo?
La televisión es cara -tiene más empleados que Atresmedia y Mediaset- y un presupuesto de más de 230 millones anuales, y no es plural. La parcialidad de TV3 es palmaria. En sus tertulias no suele haber críticos duros con el ‘procés’, si acaso “equidistantes” que le hacen el juego al separatismo.

Del favoritismo a los sediciosos ya se hicieron eco los medios internacionales. “Hace meses que la televisión pública catalana aporrea con una propaganda independentista simplista y mentirosa. Y meses que recurre a una retórica victimista que quiere hacer creer, de forma grotesca, que Cataluña es víctima de un regreso de la dictadura franquista. Este no es el caso”, señaló el diario francés Le Monde en un editorial en pleno delirio.

La Guardia Urbana denuncia la coacción de la CUP a los jueces tras otra absolución de los antisistema
Nacho Doral okdiario 1 Diciembre 2017

La absolución judicial de dos concejalas de la CUP por Barcelona por la agresión a un agente de la Guardia Urbana ha provocado que este cuerpo policial denuncie la existencia de presiones y coacciones por parte de los separatistas antisistema.

Los policías locales han acogido con indignación la sentencia del Juzgado de Instrucción número 16, en lo que es una nueva sentencia exculpatoria para la Candidatura de Unidad Popular (CUP). El juez ha absuelto a las dos ediles ‘cuperas’ de un delito de lesiones. Y los agentes apuntan al clima de intimidación que los radicales ejercen a todos los niveles de la Administración, también en la de Justicia, para que salgan de los juzgados sin condena.

El miedo de algunos jueces a la CUP
En una nota interna que se ha difundido entre los integrantes de la Guardia Urbana, se señala “el miedo que este movimiento puede despertar”, y denuncian “la impunidad con la que operan”. Fuentes de la policía municipal apuntan a que ese amedrentamiento se detecta en algunos jueces, como también en otros funcionarios públicos que tienen que tratar de causas y pleitos en los que son protagonistas los antisistema.

Los hechos que han llevado a estos policías locales a hacer público su malestar tiene su origen en la agresión que las concejalas María José Lecha y María Rovira infrigieron en diciembre de 2016 a un agente durante una concentración de la CUP en apoyo del exconcejal Josep Garganté, uno de los miembros más violentos de esta formación. Al entonces edil se le juzgaba precisamente por coaccionar a un médico para que modificara un informe sobre lesiones a un mantero y atribuirlas a la Guardia Urbana.

Insultos, amenazas y patadas
En un momento de la manifestación, y tras cruzar insultos y amenazas con decenas de personas que habían acudido a apoyo al médico y a los guardias que declaraban, las dos ‘cuperas’ propinaron varias “patadas y golpes bajos” a un agente. El agredido presentó denuncia por delitos graves, como atentado a la autoridad, desobediencia y desórdenes públicos, y que han sido desestimados por el juez.

La Guardia Urbana ha mostrado su malestar por este nuevo fallo exculpatorio de los radicales, además de mostrar su sorpresa por el hecho de que la resolución judicial, que aún no se ha notificado, se haya conocido antes por la cuenta de Twitter de la CUP y sin habérselo comunicado a los abogados del agente.

No es la única absolución reciente que la CUP cosecha en los juzgados. El propio Garganté, que ya tenía antecedentes penales por agredir a un cámara de TV3, también fue absuelto en ese juicio por coacciones. Casualmente, la exención de condena llegó después de que el galeno se retractase a ratificar la denuncia tras las amenazas de la CUP, según confirman a OKDIARIO fuentes de la Guardia Urbana.

El presidente de Freixenet incendia TV3: humilla a Puigdemont y alaba el 155
ESdiario 1 Diciembre 2017

José Luis Bonet acudió a una entrevista a "Els Matins" y acabó provocando el enfado de parte de los espectadores por sus durísimas palabras contra el procés y el independentismo.

Seguramente a parte de los espectadores de TV3, marcadamente independentistas (los que no lo son abandonaron la cadena hace tiempo) se les atragantó este jueves el desayuno al escuchar la entrevista a José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio de España.

Els Matins llevó a su plató a Bonet para hablar de la situación catalana y éste acabó soltando sapos y culebras contra el independentismo y el procés. Precisamente el día en que el INE confirmó que la llegada de turistas a Cataluña se redujo un 4,7% en octubre, frente a una subida del 1,8% en el resto del país (respecto a octubre de 2016).

Bonet incendió TV3 con sus comentarios, a juzgar por cómo se cebaron con él los independentistas en Twitter, donde incluso le acusaron durante el programa de ser el "portavoz del PP".

Lo que ocurre es que los independentistas no están acostumbrados a que les digan en su televisión cosas como las que dijo el presidente de Freixenet.

Nada más empezar Bonet recalcó que Carles Puigdemont (a quien TV3 había entrevistado minutos antes) es "expresident", para mayor escarnio del huido en Bruselas. Ello después de que la Junta Electoral haya tenido que prohibir expresamente a los medios públicos catalanes hablar de "Govern en el exilio" y expresiones parecidas.

A partir de ahí arremetió contra él por no haber convocado elecciones cuando pudo y alabó la aplicación del 155 porque ha devuelto Cataluña "a la senda de la Constitución, el Estatuto y la democracia".

El presidente de Freixenet se felicitó asimismo por las elecciones del día 21 de diciembre, convocadas por el Gobierno de España, porque traen la "normalidad" y la "democracia" nuevamente a Cataluña.

Eso sí, dudó de que algunas de las empresas que se han ido en el "octubre negro" vayan a volver y advirtió de que si se intenta nuevamente la independencia por la vía unilateral el resultado será trágico.


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