AGLI Recortes de Prensa   Domingo 3  Diciembre 2017

Vuelco al modelo de Estado, la trampa del soberanismo
Cualquier reforma constitucional que acceda a revisar el concepto de «soberanía nacional» en torno a la unidad de España, contemplando otras hipotéticas «naciones», sería una concesión al soberanismo que pondría fin al modelo de Estado tal como se diseñó en 1978
Manuel Marín ABC 3 Diciembre 2017

Fuera cual fuera la hipotética reforma constitucional que se planteara en el futuro, necesariamente su alcance quedaría condicionado, y contaminado, por una enmienda global al modelo de Estado consagrado en 1978. Expresiones como la «superación» del Estado autonómico, o el «diseño» de un Estado federal basado en un criterio de «plurinacionalidad» -la famosa «nación de naciones»-, ocultan una trampa que no es inocua porque en el caso de emprender esa senda, la reforma afectaría al núcleo de la soberanía nacional como sujeto activo y exclusivo de nuestro modelo.

Es relevante advertir del peligro que supondría iniciar una revisión del andamiaje de nuestro Estado porque, más allá de la calificación semántica que pudiera merecer tras 40 años de democracia, las consecuencias obligarían a profundos cambios legislativos que pondrían fin al Estado autonómico tal y como lo conocemos. Sería además el primer paso para que esa izquierda que cuestiona la monarquía parlamentaria como sistema representativo idóneo para España, tuviera la coartada para iniciar otra ofensiva social que transformase el modelo en una república bajo criterios de revanchismo: un referéndum sobre la monarquía, la elección directa de cargos unipersonales, la autodeterminación de «los pueblos de España», la supremacía de leyes autonómicas…
Delimitación de competencias, autogobierno y privilegios

Tender hacia una actualización y corrección del sistema autonómico -con una modernización del Título VIII que abordase sin tapujos un nuevo mecanismo de financiación e interrelación entra comunidades, o que acordase la inclusión de las autonomías en la Carta Magna-, sería factible y recomendable. Lo mismo ocurriría con los instrumentos de delimitación de competencias y autogobierno al que aspiran algunas comunidades en su reivindicación insolidaria de derechos históricos. En el fondo, lo admisible sería reparar y perfeccionar lo que no funciona, pero no abrir la vía de escape para construir un sistema federal encubierto que promoviese más agravios entre regiones de los que ahora existen, o que generase derechos y privilegios desiguales ad futurum.

El derecho a decidir como puerta abierta a la autodeterminación
Cualquier modificación que afectase al titular de la soberanía nacional, o que aceptase cualquier regulación del derecho a decidir o de autodeterminación, obligaría a renunciar al concepto de «pueblo español». Sustituir las «nacionalidades y regiones» con derecho de autonomía (por naciones, por ejemplo) implicaría sencillamente la alteración del complejo equilibrio constitucional con el que España ha tenido el mayor desarrollo de su historia. Asumir premisas de ese tipo conllevaría aceptar que la soberanía correspondería a los territorios y no a los ciudadanos. En cualquier caso, no parece factible que ni siquiera en el supuesto de que el Título VIII experimentase profundas modificaciones, o aun en el remoto caso de que el pueblo español decidiese en referéndum -por la vía de una reforma agravada- la alteración del nombre de nuestra forma de Estado, ello daría satisfacción a las reivindicaciones separatistas.

¿Referendos unilaterales como derecho de las nuevas «naciones»?
Toda regulación futura que albergase la semilla de un referéndum unilateral y no acordado en una comunidad -Cataluña por ejemplo- diseñado como un derecho inalienable, sería tanto como sentar la base de una autodestrucción del sistema de 1978. Porque lo que se pretende, haciendo uso de un criterio extensivo de una supuesta «nación» catalana o vasca, es una regulación por la puerta de atrás del derecho a decidir bajo apariencias amables y eslóganes de generosidad y «diálogo». En cascada, sería tanto como reconocer una suerte de derecho de secesión que no tiene reconocimiento en ningún ordenamiento constitucional del mundo.

Frente al Estado federal de estructura tradicional, la ordenación territorial de 1978 está fundamentada en la aprobación postconstitucional de los Estatutos de Autonomía como marcos regulatorios supeditados a una ley común y superior. Por eso debería ser inviable que se conviertan en textos sustitutivos de la Constitución, o en preceptos pseudoconstitucionales que alteren por la vía de los hechos consumados las normas de convivencia fijadas en 1978.

Lo intentó el País Vasco en 2008 -con el plan Ibarretxe-, y lo intentó Cataluña desde 2005, tras la promesa hecha por José Luis Rodríguez Zapatero a Pasqual Maragall de aceptar «cualquier reforma estatuaria» que fuese aprobada en el Parlamento catalán. Fue un error abrir aquel debate de reformas estatutarias como subterfugio para lograr modificaciones de alcance constitucional sin prever las consecuencias de su rechazo por el TC y de buena parte de la ciudadanía. A posteriori, Rodríguez Zapatero trazó un ambicioso plan de reforma para incluir a las comunidades en la Constitución, que también quedó frustrado. Aquella propuesta tenía cierta lógica, pero planteaba preocupantes problemas de enfoque.

La dificultad del Estado autonómico no será la inclusión de las autonomías en la Carta Magna -su descripción y enumeración-, sino determinar y esclarecer el alcance real que todas ellas están adquiriendo en el proceso de reparto de competencias con el Estado, porque objetivamente hoy se sobrepasan con mucho las previsiones de 1978.

La «singularidad» como factor de agravios y privilegios
El informe solicitado por Zapatero al Consejo de Estado en marzo de 2005 recuerda que los tres principios esenciales de nuestro Estado son la unidad, el derecho de autonomía supeditado a un criterio superior basado en la unidad de España como factor de indivisibilidad, y la solidaridad entre regiones. A ello se unía un conflictivo factor, el de la «singularidad» de unas autonomías frente a otras -el cupo vasco sería un ejemplo-, porque además de generar evidentes motivos de roce, no se determinó en 1978 si esa excepcionalidad tenía fecha de caducidad para ser superada con los años con una mayor soberanía, o si por el contrario se creó con una idea con vocación de permanencia y correctora de tesis separatistas.

Al final, no es un criterio de valoración jurídica el que está en cuestión, sino una ofensiva política ideada para dar por superado el Estado autonómico. Al margen queda otra cuestión determinante: un difícil acuerdo previo para poder avanzar. Porque frente a un concepto centrífugo de la reforma, convirtiéndola en una expansiva excusa para dotar de un autogobierno desbocado a las autonomías, emerge también una idea recentralizadora de competencias que debería recuperar el Estado o, como mínimo, mantener blindadas para evitar el desguazamiento del modelo. Y este no es un debate pacífico.

La Constitución es reformable, pero si se sabe bien para qué
EDITORIAL El Mundo 3 Diciembre 2017

La necesidad de enmendar la Constitución se ha convertido en un mantra que, por desgracia, algunos dirigentes invocan como si se tratara de un bálsamo de Fierabrás con el que remediar milagrosamente los problemas más serios de nuestro país.

Lo cierto es que la Ley Fundamental no es un fósil. Y, 39 años después de su aprobación, bueno sería que nuestra clase política estuviera a la altura para consensuar algunos cambios imprescindibles para actualizar un texto que, pese a todo, mantiene una indudable vigencia y nos sigue permitiendo disfrutar del periodo más próspero de la Historia. Pero abrir el melón constitucional no es cosa baladí. Y no sólo exige una amplia unidad, sino que debe ir precedido de un gran acuerdo sobre qué es lo que se quiere reformar y para qué. De lo contrario, no sólo estaríamos ante un debate estéril, sino que, lo que es peor, contribuiría a dar alas a quienes ven en la voladura de la Carta Magna la oportunidad para acabar con este proyecto compartido de ciudadanos libres e iguales que es España.

La ciudadanía demuestra en este asunto mucha más sensatez de la que se desprende de tantas ocurrencias políticas. Como refleja la encuesta de Sigma Dos que hoy publicamos, el 61,6% de los españoles cree que sería bueno introducir reformas en la Constitución. Pero, de forma abrumadora, señalan algunos límites infranqueables. Así, por ejemplo, hasta el 63,8% rechaza que se enmendara para permitir que se puedan realizar referéndums de independencia, tal como exigen los nacionalistas o formaciones como Podemos, que en esta cuestión demuestra carecer de visión y proyecto nacional.

La mayoría de los encuestados considera que nuestros actuales dirigentes serán incapaces de ponerse de acuerdo para modificar la Carta Magna. Una percepción lógica dado que el debate está teñido de un partidismo irresponsable que poco casa con el verdadero interés general. Hoy ninguna de las grandes formaciones se niega a abordar la cuestión. Pero se echa en falta que aquéllos que más empujan expliquen con claridad qué es lo que quieren modificar y con qué fines. En el caso del PSOE, que ha hecho de la reforma federal su leitmotiv, aún se espera alguna concreción. Máxime porque su Estado federal es poco más que un mero enunciado borroso que se complica con el adjetivo "asimétrico". Resulta antitético apostar por una verdadera federación y pretender calmar a quienes temen por la pérdida de los anacrónicos derechos forales hoy vigentes que exigiría.

Un debate serio debe afrontar cuestiones como que la mayoría de los encuestados se declare a favor de que el Estado central recupere competencias. Lo que confirma que yerran profundamente quienes hacen bandera de la reforma como moneda de cambio para tratar de amansar al independentismo. El marco de convivencia de todos los españoles no puede ponerse en riesgo para satisfacer a quienes sólo piensan en romper la baraja.

La vía cínica
La vía unilateral se ha transformado en la vía cínica, la de la retractación retórica, la del acatamiento de boquilla
Ignacio Camacho ABC 3 Diciembre 2017

En vez de la vía unilateral, la vía cínica: yo digo lo que usted diga que tengo que decir, señoría. Es lógico de toda lógica que unos tipos que rechazan la ley española no sientan el menor escrúpulo en abjurar de sus principios con tal de escapar a la justicia. Primero porque su objetivo inmediato es salir de prisión y después porque saben que su retractación no tiene el más mínimo efecto negativo en la apretada grey soberanista. Cuando salgan serán recibidos como héroes y mártires de una causa sagrada, y puede que hasta presuman de astutos por haber renegado de boquilla. Gozan de bula moral entre los suyos y nadie les va a reprochar el oportunismo de la apostasía. Si por algo se caracteriza el nacionalismo es por su eterno juego ventajista.

Eso también lo sabe el juez del Supremo, que sin embargo está obligado a atenerse a las normas del Derecho. Ésa es la gran limitación del Estado frente a los promotores del proceso, que no se consideran vinculados a ninguna ley distinta a su propio criterio. Desprecian la razón jurídica porque se sienten parte de un país ajeno y no obedecen a otra fuente de legitimidad que no sea la del mitológico destino manifiesto. Se han investido a sí mismos como redentores de su pueblo y ese rango mesiánico les exime de cualquier remordimiento. Si hay que mentir, se miente; si hay que jurar, se jura; si hay que firmar, se firma con tal de continuar el proyecto. Como solía decir Ibarretxe con su naturalidad primaria, qué hay de malo en ello. A los nacionalistas, sean de donde sean, siempre se les acaba notando el parentesco.

La vía unilateral, es decir, la voluntad de hacer lo que les venga en gana para conseguir la independencia, sigue en pie como eje de todos sus planteamientos. Por eso acatan sin pestañear, como una argucia táctica, el statu quo impuesto. Por eso consideran a un prófugo como presidente real de su gobierno. Por eso explotan sin rubor las mismas patrañas que antes y repiten idénticos argumentos. Por eso persisten en su discurso victimista y por eso llenan sus candidaturas de presos. Adaptarán su programa a la situación reformulando los plazos, pero no piensan modificar su propósito estratégico. La derrota de octubre sólo les obliga a esperar mejor momento, a calcular con mayor prudencia el manejo de los tiempos. Su autocrítica es superficial, retórica, desprovista de arrepentimiento.

El magistrado instructor, que no vive en una burbuja, tiene que decidir sobre un conflicto entre la evidencia política y la procesal, con máximo respeto a las garantías. En virtud de esa regla honorable, de esa salvaguardia taxativa, acaso se vea en la tesitura de fingir que se cree una mentira. Ésa es la gran diferencia entre el Estado de Derecho y sus enemigos separatistas, capaces de entonar una farisaica palinodia inspirada por un cinismo utilitario, pura doblez pragmática, maquiavelismo de guardarropía.

Cuenta atrás para la traición a España (-19)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 3 Diciembre 2017

PUIGDEMONT DA UN MITIN POR VIDEO CONFERENCIA. RAJOY SE PREPARA PARA EL JUEGO SUCIO DE LOS INDEPENDENTISTAS. PEDRO SÁNCHEZ DICE QUE RAJOY NO TIENE UN MODELO DE ESPAÑA.

De una manera u otra y con la inestimable ayuda de todos los medios de comunicación sin excepción, Carles Puigdemont está consiguiendo que su imagen se vea más que la de los principales líderes de los partidos políticos de España. Ayer apareció en un mitin dado por el PDeCAT por medio de una gran pantalla en el escenario, desde la que se dirigió a los presentes. Y no hay día en el que por una u otra causa sea el centro de atención de programas de debate político. Siempre hay alguna excusa, como la de mostrar la sobriedad de los apartamentos donde ahora residen los golpistas fugados en una población cercana a Bruselas pero lejos de los focos mediáticos. Ya se encarga él de buscarlos cuando los necesite. Y la noticia es ahora la cita con el juez que debe pronunciarse sobre la extradición. Por si acaso y queriendo quizás despistar, su abogado, el carísimo Paul Bekaert ha declarado que Puigdemont pasará en Bélgica las Navidades porque por una u otra parte habrá recursos. Yo estaría no obstante muy pendiente de si decide acercarse y reunirse con la familia en Andorra o incluso en su tierra en San Julián de Ramís en Gerona. Ya se sabe lo de la “morriña” y la depresiva campaña del “vuelve a casa por Navidad”.

Algunos tachan a Puigdemont de estar haciendo el ridículo. Sin embargo, hasta ahora, su decisión de fugarse parce haberle dado muy buen resultado. Su partido le ha dado poderes plenipotenciarios para la confección de las listas y le reconoce como el líder indiscutible. Su constante presencia en los medios y sus arengas de resistencia y lucha contra la intervención del Estado español está siendo muy beneficiosa para redimirse de su ambigüedad a la hora de llevar a cabo la declaración de independencia. Y no parece que su estrategia de calificar estas elecciones autonómicas como “la segunda vuelta del 1 de octubre” y llamarlas “plebiscito”, sea una ridiculez, sino un golpe de efecto que ha calado y va a servir como acicate para la participación en las elecciones. Para ser un prófugo, hasta ahora no parce irle nada mal. Unas vacaciones pagadas y total libertad de movimientos para mostrarse como un Estadista que no acata su cese y que se propone que las urnas de las elecciones del 21D, esas que él no quiso convocar, sean las que le lleven en volandas a su despacho y sillón en el palacio de San Jaume.

Y todo eso mientras sigue con su mini gabinete de Consejeros preparando las futuras actuaciones para recuperar lo perdido y lanza desde su dorado refugio mensajes de apoyo a sus camaradas, aún presos, que no sé cómo se lo tomarán si lo de la fuga no fue una acción concertada y sí una manera poco digna de salvar el trasero. Porque no creo que la solidaridad que manifiesta Puigdemont sea muy creíble cuando se hace desde la seguridad de un refugio de lujo, un hotel en pleno centro de Bruselas, se contrata al mejor abogado experto en recurrir extradiciones y se deja querer por alcaldes y visitantes del mundo independentista, a gastos pagados. Mientras que, por la otra parte, se está bajo la disciplina carcelaria y disfrutando de la hospitalidad de Instituciones Penitenciarias, aunque sea en una cárcel de lo más “lujosa” y moderna en cuanto a instalaciones como es la de Estremera.

Dice Mariano Rajoy que se está preparando para el juego sucio de los independentistas durante la campaña electoral. Ha decidido ser el gran protagonista como la imagen del Estado que ha aplicado el artículo 155. Se presenta como el salvador, aquél que ha conseguido devolver la “legalidad y la normalidad” a Cataluña. Y la verdad no se qué es peor, la brumosa visión de Rajoy, -más propia de unas cataratas seniles-, que le impide tener una imagen nítida y definida de la situación real en Cataluña, o la equivocada estrategia arriolista que le impide reconocer que su presencia en vez de motivar al electorado va a producir justo todo lo contrario. Porque el PPC de García Albiol, no cae bien y eso se ha ido evidenciando en las sucesivas elecciones autonómicas, quedando como última fuerza política en el Parlamento. Basta recordar quién fue la estrella de las manifestaciones de catalanes reivindicando la unidad con España, no fue García Albiol, ni el PPC, ni el PSC, ni el PSOE, ni siquiera CIUDADANOS que no asistieron oficialmente, sino uno de la “vieja guardia socialista, la que sí que defiende los valores constitucionales que ayudó a crear en 1978, un tal Josep Borrell que fue aclamado en un discurso que sí que fue ilusionante para aquellos que habían estado bajo la ley del silencio y del temor a manifestarse.

Para el “juego sucio” hay que estar dispuesto a mancharse y usar las mismas argucias que el oponente. Se trata de un combate sin reglas donde lo que importa es la victoria sobre el oponente. Y la verdad es que no veo yo a Mariano Rajoy como un luchador callejero y sí como lo que es, un excelente parlamentario con ironía y rapidez de reflejos capaz de noquear al contrario con argumentos de pie desde su escaño o desde el púlpito del Estrado en el Congreso. No, no le veo fajándose como un pandillero defendiendo el territorio de influencia de la banda. El juego sucio requiere aptitudes que solo la pelea callejera es capaz de actuar como universidad. Pero también requiere sobre todo actitudes, falta de escrúpulos y de conciencia a la hora de luchar. Y lo que sinceramente creo es que Mariano Rajoy no puede nunca actuar en contra de todo aquello que le han inculcado y que, a su edad, es imposible cambiar. Tiene todas las de perder.

Otra cosa es que esa labor la delegue en alguien acostumbrado a la brega con estas pandillas. Me refiero a García Albiol que ya ha demostrado su capacidad de enfrentarse, aunque siempre hay que tener en cuenta que Cataluña hace décadas que es un territorio hostil y nada amigable para formaciones como el PP que en el subconsciente ciudadano se identifica con ese Estado insensible que no comprende el sentimiento de los catalanes. No se trata ya tanto del juego sucio sino de la propia suciedad que el independentismo ha ido metiendo a los ciudadanos en una labor descarada de adoctrinamiento y creación de un sentimiento anti español que va a ser muy difícil de erradicar y menos en solo dos semanas de campaña electoral. El opitmismo de Mariano Rajoy es totalmente infundado y no debería tratar de engañar a los españoles con falas esperanzas y con el mantra de que se ha conseguido devolver la normalidad. Eso es absolutamente falso e imágenes como los muñecos colgados en la autopista AP-/ lo demuestran. A Mariano Rajoy le falta ser sincero y reconocer que se ha equivocado al apresurarse en la convocatoria de elecciones mientras los golpistas mantenían sus derechos constitucionales a ser candidatos.

El que también juega sucio es Pedro Sánchez que desde su contenida posición de acompañante circunstancial y forzado en la aplicación del artículo 155 en Cataluña, y su impresentable reconocimiento de una inexistente “plurinacionalidad” en España, afirma que Mariano Rajoy no tiene una idea para España. Se le nota incómodo y solo está esperando a los resultados de las elecciones autonómicas para lanzar su moción de censura aludiendo al fracaso de las políticas del PP y de Mariano Rajoy en un proyecto que está acabado. ¡Quién fue a hablar! Alguien cuyo único objetivo es alcanzar el poder e imponer su deformada visión de lo que ha sido, es y será España pese a traiciones de ambiciosos demagogos. España es algo que le supera a Pedro Sánchez, y ser Presidente del Gobierno de España le viene demasiado grande para su mediocridad y nulo patriotismo. Es por eso que promueve trocearla y recomponerla a su manera aunque termine por sobrarle piezas.

¡Que pasen un buen día!

INFORME DEL PEW
Europa será musulmana: ‘La evolución demográfica es ya incontenible’
Arturo García gaceta.es 3 Diciembre 2017

La población musulmana de Suecia rozará el 30% en 2050 aunque las políticas migratorias cambien radicalmente en todo el continente.

Europa camina imparable a convertirse en un continente musulmán. Décadas de políticas favorables al islam y a la inmigración masiva han provocado un cambio de tendencia que refleja que la evolución demográfica es “ya incontenible”. Un informe del PEW revela que la población musulmana en Suecia podría llegar al 30% para 2050.

Bruselas ha ido enterrando las raíces cristianas del Viejo Continente y sólo desde Polonia o Hungría defienden la tradición cultural y el valor de la citada religión en la historia mundial. En uno de sus discursos más celebrados, Viktor Orbán explicó que el país había pasado “décadas bajo el control de poderes anticristianos e internacionalistas” y que era el momento de “basar nuestro Gobierno en las enseñanzas de Cristo que hicieron grande a Europa y a los húngaros”.

“Nuestro deber es proteger las raíces cristianas de Europa. Necesitamos una renovación espiritual e intelectual”, mantuvo el líder húngaro, que explicó que, tras años de opresión bajo el régimen comunista, la piedra de la nueva Hungría se colocó sobre la “base del cristianismo”. De hecho, la Constitución del país comienza: “¡Dios bendiga a los húngaros!”.

El escenario más probable que se maneja es que los niveles de inmigración continúen creciendo gracias a las políticas de Bruselas favorables en este sentido y al apoyo de los principales empresarios internacionales que, aprovechando la situación, reclamaron la bajada del salario mínimo interprofesional.

El informe del PEW recoge que algunas naciones muestran una tendencia al cambio más amplia que otras y se estima que Suecia tenga los niveles más altos en este sentido. Un 30,6% de los ciudadanos será musulmán gracias al llamado “vuelo blanco”. A Suecia le seguirán otras naciones con alta migración: Austria, Alemania y Francia, con entre 18 y 19,9% de población musulmana.

Mientras que PEW informa de que la migración masiva continuará siendo el principal impulsor de estos cambios, incluso el modelo de migración cero muestra que el crecimiento continuo revela que otros factores están funcionando. Las altas tasas de natalidad entre las comunidades musulmanas son una de las causas, como lo son los 160.000 residentes europeos proyectados que se convertirán al Islam.

Más de un tercio de los musulmanes se concentran en África y Oriente Medio, regiones con altas perspectivas de crecimiento. Pero incluso dentro de estas zonas, la proyección musulmana es mucho más rápida que la media. Por ejemplo, los musulmanes de África subsahariana tienen una fertilidad más elevada que la población general de la región.

Políticas de natalidad
Una de las claves para entender la expansión del islam en Occidente son las políticas de natalidad seguidas en los países donde esta religión es mayoritaria y los bajos índices registrados en Europa durante los últimos años. Según otro informe del PEW Research Center, los musulmanes representarán en 2030 el 26,4% de la población mundial.

Y es que mientras los ‘no-musulmanes’ crecen entre el 0,9% y el 0,6%, los musulmanes lo hacen al 1,7%. Si bien se prevé que la población mundial crezca un 35% en las próximas décadas, se espera que el número de musulmanes aumente en un 73% -de 1,6 millones en 2010 a 2,8 millones en 2050-.
Así afectan estos datos a Europa

Vamos a ejemplos concretos. En Reino Unido, el nombre de Mohamed ha desbancado a nombres tradicionales británicos y es ya el más común entre los varones recién nacidos en el país. La firma Baby Centre analizó los nombres más populares y confirmó que Oliver y Jack han perdido su tradicional trono. Mohamed, escrito de diferentes formas, es ya el más utilizado, lo que da cuenta del peso migratorio de la ciudadanía.

Francia y Alemania, dos países de tradición católica, han visto cómo el crecimiento del islam ha provocado la proliferación de mezquitas que se ubican en antiguas iglesias. Durante el último año se cerraron en Alemania seis iglesias en Duisburg, una de las ciudades con más musulmanes. Pero no sólo se cierran templos católicos. Les sucede lo mismo a los protestantes, que también han sido convertidos en mezquitas.

En los últimos doce años, en Alemania se han cerrado más de 400 iglesias católicas y más de 100 protestantes. Sin embargo, hay unas 200 mezquitas (incluyendo más de 40 mega-mezquitas), 2.600 salas de oración musulmanas y una innumerable cantidad de mezquitas no oficiales. Además de estar en construcción 128 mezquitas más.

En Francia se están construyendo unas 150 mezquitas, lo que refleja la gran cantidad de población musulmana que ha llegado al país.

Oposición en Europa del este
Los ciudadanos de los países del este se oponen a las políticas migratorias impuestas por Angela Merkel en toda Europa. En Hungría, nueve de cada 10 ciudadanos se posicionan en contra. La encuesta fue realizada por el Instituto Nézopont en Austria, Bulgaria, Croacia, República Checa, Alemania, Hungría, Polonia, Rumanía, Serbia, Eslovaquia y Eslovenia.

El 74% de los encuestados cree que las medidas tomadas por los dirigentes europeos “eran negativas” para el futuro del continente. Eslovacos y húngaros tienen la visión más negativa, seguidos muy de cerca por checos y austríacos.

En Alemania, donde Merkel tiene la difícil papeleta de convencer al socialdemócrata Martin Schulz para poder repetir como canciller, los ciudadanos tampoco están contentos con las decisiones tomadas y un 58% se posiciona “radicalmente en contra”.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Imágenes de la "normalidad" de Cataluña según Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Diciembre 2017

En los tres últimos días, como aperitivo de lo que puede ser el caso más clamoroso de prevaricación de la Justicia española desde el 11M, los catalanes en particular y los españoles en general hemos asistido a diversos alardes de violencia política que ni siquiera tienen la excusa de la campaña electoral, que oficialmente empieza mañana alfombrada por el temible –que no temido- juez Llarena. Ninguna imagen muestra más claramente el carácter criminófilo y criminógeno de la política separatista catalana que esos muñecos colgados de un puente con los carteles que los identifican como votantes de Ciudadanos, PP y PSC, imitando los cuerpos decapitados que los narcos mexicanos cuelgan de los puentes como aviso a las bandas enemigas y al pueblo en general de que pueden matar a los que quieran y hacer con sus cuerpos como les dé la gana.

Nula reacción nacionalista contra "su" barbarie
En México, pueblo que tradicionalmente rendía culto piadoso y hasta de buen humor a sus "muertitos", el salvajismo exhibicionista de los narcos prueba su total desprecio por la nación y sus tradiciones más acendradas. Y que esa nación y ese Estado sean incapaces de combatirlo prueba también hasta qué punto el crimen ha envilecido y corrompido a toda la República.

En Cataluña no ha habido un movimiento de indignación general contra quienes alardean públicamente de su afán genocida –porque esa imagen de los muñecos colgando boca abajo de los puentes, muestra la voluntad de asesinar españoles por el hecho de serlo o de ejercer como tales mediante el pacífico derecho al voto- y exigiendo a la policía matamoros o a la nacional tragabilis la captura inmediata de esos canallas. La asunción sin fingir siquiera escándalo por parte del sector nacionalista de esa imagen en otro tiempo inaceptable por la buena imagen que el catalanismo tenía de sí mismo, prueba que la reacción democrática de defensa del adversario político como semejante y no como enemigo mortal, está ya descartada. O lo que es lo mismo: que la masa tele amaestrada por los medios separatistas está ya más allá del nivel del hincha futbolero: en el de la mara y el terror.

Otegui, modelo político catalán
No es casualidad que Otegui fuera el personaje más reclamado en la última Diada para los selfis de la chiquillería separatista. Eso es porque la voluntad criminal antiespañola se ha instalado en lo más hondo del magín rebañego del nacionalismo. Esa foto es el primer paso de identificación con lo que en el País Vasco se llamó kale borroka y luego, en eufemismo políticamente correcto "terrorismo de baja intensidad". En realidad, la mayor o menor intensidad obedecía a la capacidad o conveniencia de la ETA en cada momento. Nunca a la espontaneidad. Los jarraitxus de hoy eran los etarras de mañana. Era un terrorismo por relevos, con un alimento común: el odio feroz a lo español y la despersonalización de las víctimas. ¿Hay algo que lo refleje mejor que los muñecos cabeza abajo en el puente?

El terrorismo se activa siempre a partir de dos circunstancias básicas: que la mayoría social se niegue por las buenas a seguir el dictado de una minoría fanatizada y que las fuerzas del Estado -Policía, Justicia y Ejército- que deben hacer frente al terrorista sean o parezcan suficientemente débiles a los jóvenes fanáticos que están en trance de radicalización terrorista. Las dos circunstancias se dan en Cataluña: los separatistas no han conseguido arrastrar a la mayoría a posiciones de ruptura con España, más bien todo lo contrario, y el Estado es objeto de mofa y befa sin que se defienda nunca.

Un ministro braseado en TV3
La fuente de burla continua y humillación impune de todo lo español es TV3, cuya intervención estaba prevista por el propio Rajoy y se canceló por la presión del PSOE, es decir, del PSC y su candidato el nacionalista Iceta, que quiere heredar el pujolismo con sus dos herramientas principales de adoctrinamiento antiespañol: los medios de comunicación y las escuelas. Y una criatura de TV3 uno de esos terroristas del humor típicos de la cadena, el mismo que simuló disparar en el campo, como cualquier etarra con su pistola y todo, contra el Rey y un periodista, ha alardeado ahora de afán caníbal y con receta para comerse la papada del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

La respuesta del ministro ha sido de mantequilla, muy adecuada para el guiso: "no ofende quien quiere sino quien puede". Pero está claro que estos titiriteros del amedrentamiento no sólo quieren sino que pueden y les sale absolutamente gratis. Si esto no es una muestra evidente de impotencia policial e incitación a la violencia impune, no sé qué lo será.
Atacan un piso por tener una bandera española

Un tercer alarde de terrorismo separatista ha sido el de incendiar una casa en Balsareny que tenía una bandera española en el balcón. Al parecer, los terroristas buscaban quemar la bandera a toda costa. Rajoy ha escrito un tuit tras hablar con la dueña de la casa, cuya puerta se quemó con ellos dentro.

La responsabilidad de Rajoy
Cabe preguntarse si Mariano Rajoy es consciente de hasta qué punto él será responsable de todos los casos similares que, con toda probabilidad, se producirán en pueblos como Balsareny, en esa Cataluña fuera de la Ley en los próximos meses o años. Pero él ha tenido la oportunidad y tenía el deber de desmontar, con la ley en la mano, toda esa estructura golpista, xenófoba y con claras tendencias genocidas que el separatismo ha armado en las últimas décadas, en especial los últimos cinco años, todos ellos con el PP en el Poder. Desde las madrasas escolares a las jazziras televisivas que han abocado al fundamentalismo a dos generaciones enteras.

Al renunciar a la intervención, cierre y persecución de todas esas instancias, organizaciones y bandas golpistas, Rajoy ha renunciado a defender a esas personas que viven un infierno bajo el separatismo. Él y su partido cómplice, el PSOE, son los máximos responsables de que dentro de dos semanas estemos mucho peor que hace dos meses, cuando el Golpe de Estado obligó al Estado a actuar. El Gobierno prefirió esconderse tras la oposición como antes tras los jueces para no afrontar el ejercicio legítimo de la violencia para aniquilar el acto más violento que cabe ejercer desde una instancia del estado, que es atacar al Estado mismo. Han preferido una convocatoria irresponsable de elecciones, en las que se someterá a todos los españoles a la humillación de ver como candidatos a los jefes del Golpe, antes que encarcelarlos, juzgarlos y condenarlos a todos y no llamar a las urnas hasta disolver toda la estructura política y mediática del Golpe.

En manos del juez Llarena
Atención a esas tres imágenes de los últimos tres días. El titiritero de TV3 exhibiendo sus ganas de comerse a un ministro; los muñecos colgando boca abajo del puente, en representación de los votantes de los tres partidos españoles; y la casa quemada en Balsareny por tener una bandera española en el balcón son, simplemente, la "normalidad" a la que, según Rajoy, está a punto de volver Cataluña. Es la normalidad del terror que ni los gobiernos del PSOE ni el PP han querido nunca abordar y, menos, resolver. Si el juez Llarena hace mañana lo que tememos, ojalá lo manden un año a Balsareny.

Cipollino va ganando en la ruleta rusa
Pedro J. Ramírez elespanol 3 Diciembre 2017

Entre los libros recomendados por The New York Review of Books para entender los últimos acontecimientos en Europa destaca uno de recentísima publicación –el copyright es ya de 2018- titulado Russia and the Western Far Right. Su autor es Anton Shekhovtsov, investigador en el Instituto de Ciencias Humanas de Austria. La portada muestra a Putin con Marine Le Pen, una imagen acorde con la tesis de que la “cleptocracia autoritaria” del Kremlin ha encontrado en la extrema derecha europea su mejor aliada para tratar de imponer un “nuevo acuerdo de Yalta”, basado en el reparto de las áreas de influencia dentro de una “comunidad económica armoniosa que se extienda de Lisboa a Vladivostok”.

De forma minuciosa y documentada, la obra describe la “ingeniería inversa” con que la Rusia de Putin viene respondiendo a la pretensión occidental de extender el liberalismo y los derechos humanos a su patio trasero, desencadenando crisis como las de Georgia y otros enclaves del Cáucaso o Ucrania. El inspirador de esa respuesta es el politólogo Alexandr Dugin, cabeza visible del “neuroasianismo” y caracterizado a menudo como “el Rasputin de Putin”. Uno de sus más fieles discípulos, Alexandr Bovdunov, ha dejado bien claro su proyecto en su revista de cabecera Eurasia:

“Partiendo de la base de que entre Rusia y Occidente hay un conflicto de civilizaciones, nuestro propósito debe ser destruir la civilización occidental. Por lo tanto, utilizando las redes existentes, debemos dar prioridad a las que van dirigidas a la destrucción de la identidad de la civilización europea moderna".

“Los grupos que pueden contribuir a ello incluyen sectas totalitarias, movimientos separatistas –atención a esto- , racistas, neonazis, antiglobalización o ecologistas radicales. Exactamente así es como actúa Occidente, utilizando a organizaciones no gubernamentales pro derechos humanos, cuya ideología es perniciosa y destructiva para la civilización rusa”.

Una elemental búsqueda en internet, al alcance de cualquiera, permite comprobar que Dugin ha visitado reiteradamente España y que el tal Bovdunov colabora en medios digitales minoritarios que, dentro de una panoplia de asuntos internacionales, enfocados siempre en sintonía con el Kremlin, incluyen artículos favorables a la independencia catalana. En ellos no faltan ni las diatribas contra quienes se hacen eco de estas conexiones ni, desde luego, las burlas a la ministra Cospedal tras picar el anzuelo del humorista de Sputnik que se hizo pasar por su homólogo letón.

Fue en esa hilarante conversación cuando el falso ministro de Defensa báltico desveló que Puigdemont era un agente ruso identificado como 'Cipollino'. Ya se sabe que no hay mejor disfraz de algo que se pretende ocultar como su propia exageración caricaturesca. Qué mejor salida por la tangente para un delincuente cínico o un político corrupto que alegar que pronto habrá quien le atribuya "la muerte de Manolete". De hecho otro miembro del Gobierno me contaba el otro día que ha escuchado a algunos colegas bálticos, de viva voz y muy en serio, cosas similares a las que le dijeron por teléfono y en broma a Cospedal.

Naturalmente, no quiero decir con esto que Puigdemont sea en realidad un espía ruso. Pero sí que el chiste de 'Cipollino' -aquel entrañable personaje de los cómics italianos del siglo pasado- sirvió como cortafuegos para contribuir a soslayar toda una cadena de indicios que sugieren que el procés catalán ha sido uno de esos “movimientos separatistas” alentados por Moscú para desestabilizar a la Unión Europea.

Decir esto no implica negar las raíces autóctonas del problema, sino repasar, ya que va de cuentos infantiles, las "piedras de Pulgarcito" que forman el rastro de su estímulo exterior. Es el caso de la implicación en la causa separatista del notorio protegido del Kremlin Julian Assange; de la reciente visita a Barcelona del “ministro de Exteriores” del Gobierno títere de Osetia del Sur, para hacer un paralelismo entre las dos "repúblicas oprimidas" por España y Georgia; del encuentro televisivo entre Puigdemont y el independentista escocés Alex Salmond, auspiciado por la cadena RussiaToday; de la presencia del ultra Zhirinovsky –siempre útil a Putin- en la protesta ante el consulado de Moscú o, por supuesto de la denuncia del Gobierno de que el 55% de las noticias falsas sobre el 1-O fueron diseminadas “desde Rusia”.

La incapacidad de hilvanar todos estos hechos en un relato coherente es una prueba más tanto de la atrofia política de Rajoy y su partido como del fracaso del CNI en sus tareas de contrainteligencia en relación a la crisis catalana. Me parece bien que Cospedal plantee el debate sobre la desinformación, a través de una comisión en el Congreso, pero hay que pasar de las musas al teatro. De nada sirve decir que hemos sido atacados desde territorio ruso si no se añade por quién, por qué y para qué; y se actúa en consecuencia.

¿Para qué pagamos a nuestros espías, además de para tener controlada a Corinna? Los hombres de Sanz Roldán no detectaron todas estas injerencias a tiempo, pero tampoco encontraron las urnas, advirtieron del doble juego de los Mossos, o previeron la fuga de Puigdemont. Nadie puede creer a estas alturas que su salida de España, mientras se le esperaba en el palco del Girona-Real Madrid, fuera un episodio casual o improvisado, una especie de ocurrencia de última hora. O que la red de complicidades que le arropa en Bélgica haya brotado de la nada.

Esta semana ha asistido a una representación sobre el Duque de Alba –inspirador como todo el mundo sabe de los métodos represivos de José Antonio Zoído- en la ópera de Gante. Precisamente, en esta ciudad flamenca que tanto le arrulla, fijó su corte Luis XVIII durante el breve exilio de los cien días que mediaron entre el retorno de Napoleón de la isla de Elba y su derrota en Waterloo. No creo que Puigdemont coma tantas ostras como hacia el gotoso y gordinflón monarca francés para matar el rato -la propia noche de su llegada se zampó cien-, pero aspira a ser repuesto de igual modo en el trono de la Generalitat y al cabo de un interregno de similar duración. O sea que cuenta con que el 21-D sea el Waterloo de Rajoy y su ejército del 155.

Lo inaudito es que, a juzgar por encuestas como la que hoy empieza a publicar EL ESPAÑOL, tiene crecientes posibilidades de que esta saga/fuga con visos de charlotada le lleve de nuevo a la plaza de Sant Jaume. De momento, su recién constituida Junts per Catalunya es la fuerza que más sube en la precampaña, gracias a un sencillo planteamiento: mientras Junqueras y los demás pasan por el aro del acatamiento de la legalidad "española" para intentar salir de la cárcel, Puigdemont resiste en el exilio como depositario de la legitimidad "catalana". El acto de cobardía que supuso su huida, se transforma así en una encomiable prueba de astucia al servicio de la causa.

Podría alegarse que si la sociedad catalana -con la que está cayendo sobre su economía- prima en las urnas un dislate de este calibre, merecerá los peores males. Pero también hay que notar que la estupidez con que el Gobierno está aplicando el 155 trabaja todos los días a favor de Puigdemont. En primer lugar porque su trama de apoyos se mantiene intacta: TV3 sigue amplificando cada una de sus intervenciones y tanto los medios privados -perdón, concertados- como los propios funcionarios actúan pensando en que sus subvenciones y empleos dependen del rápido regreso de los destituidos. Y en segundo lugar porque la prelación de esta atolondrada convocatoria electoral sobre la acción de la Justicia trivializa los flagrantes delitos en los que incurrieron todos los detenidos y huidos al proclamar unilateralmente la independencia.

La obsesión del ejecutivo, tal y como la expresó Méndez de Vigo desde el primer momento, no es impulsar el rápido castigo de los golpistas sino darles una nueva oportunidad en las urnas. Ciudadanos y sobre todo el PSOE, cegados por sus presuntas opciones electorales en Cataluña, son esta vez corresponsables del error. Ojalá les salgan al menos las cuentas, pero si el 21-D resulta que su crecimiento se produce básicamente a costa del PP y el separatismo sigue ganando en escaños o, a lo sumo, necesita del concurso de Colau y Pablo Iglesias para regresar al poder, los partidos constitucionales habrán hecho un pan como unas tortas.

Si el mero hecho de ser candidatos ya ha servido de argumento para pedir la excarcelación de los cabecillas del 1-O, y el juez Llarena lo compra este lunes, como indican sus antecedentes, a ver quién impulsa su reingreso en prisión cuando sean otra vez cargos electos, por mucha apología del golpismo que hagan. Y si Puigdemont, Junqueras y los demás recuperan el Govern, respaldados por las urnas y, en lugar de volver a tirar de inmediato por la calle de en medio, reanudan el secuestro de la sociedad catalana y su adoctrinamiento en el odio a España con medios públicos, hasta hacer inevitable la destrucción del Estado a medio plazo, a ver cómo se les juzga, condena, encarcela e inhabilita por los nuevos "hechos de octubre". Seguro que no faltarán quienes aleguen que los problemas políticos no pueden solucionarse con el Código Penal en la mano.

No hay que descartar el milagro de un vuelco electoral, fruto de un súbito ataque de sensatez o miedo de los catalanes, y seré el primero en celebrarlo si se produce. Pero ¿qué necesidad había de jugarnos el Estado constitucional a la ruleta rusa -ni siquiera hace falta el "nunca mejor dicho"- de unas elecciones exprés cuando hasta el PSOE había asumido que pudieran retrasarse entre seis meses y un año?

De eso es de lo que tendrá que responder Rajoy, con el contenido del "segundo sobre" desparramado ya sobre la mesa, si el único efecto de su 155 es que los separatistas vuelvan con más cautelas al poder. Porque la trascendental declaración de Puigdemont a la televisión pública israelí, arremetiendo contra la UE -tan en línea con el planteamiento del Kremlin- como un "club de países decadentes y obsolescentes ligados a oscuros intereses económicos", es la prueba de que Aznar tiene razón cuando dice que si el 21-D vuelven a ganar los mismos "estaríamos peor que antes de aplicar el 155". Porque habríamos despilfarrado nuestra mejor baza, las cartas habrían quedado boca arriba y el tumor nacionalista en nuestro flanco mediterráneo no sólo amenazaría así a la España constitucional sino al propio proceso de construcción europea. Y encima con el aval de unas elecciones convocadas y controladas desde Madrid. Moscú se frotaría las manos.

Iceta y el nuevo arancel catalán
FRANCISCO ROSELL El Mundo 3 Diciembre 2017

Como profesor de la Universidad de Sevilla, de la que fue rector, Ramón Carande, el gran hacendista y autor del monumental estudio sobre Carlos V y sus banqueros, protagonizó una desternillante anécdota que suele evocar con memoria pródiga y gusto por la conversación el maestro de mercantilistas que es Manuel Olivencia. Cuando explicaba la exclusividad del Estado para la emisión de moneda, un alumno de primer curso le interrumpió y, como el que no quiere la cosa, le espetó: "Siendo como usted lo cuenta, don Ramón, ¿por qué no se hacen circular más billetes y se reparten a todo el mundo por igual?".

Sin perder la compostura, pese a sus repentinos ataques de ira, el ilustre palentino acalló los murmullos y, con una sonrisa no precisamente beatífica, le preguntó a su vez: "¿Qué edad tiene usted, señor mío?". Al responderle que 17 años, exclamó facundo: "¡Qué maravilla! No puedo contestarle, pero sí aconsejarle que no venga más a clase. No se le ocurra leer absolutamente nada ni tampoco prestarle sus oídos a quienes pretendan explicárselo. Abandone ahora el aula y conserve siempre su seráfica inocencia".

Como la escena tuvo como marco el curso 1946-47 y la capital hispalense, hay que descartar que aquel ingenuo discípulo fuera Miquel Iceta, aspirante socialista a la Presidencia de la Generalitat. Pero, sobre todo, hay que desecharlo porque no se trata, en su caso, de un alma cándida. Más bien, al contrario. Ha echado los dientes (puede que hasta los de leche) en el partido (primero en el PSP y luego en el PSC) hasta retorcer sus colmillos. Eso sí, ha evitado que le sobresalgan tanto como para tener que limárselos. A la sazón, fue lo que hizo el mismísimo Mitterrand en las presidenciales de 1980 para evitar que su vampírica imagen echara a perder los carteles en los que figuraba su foto junto al lema "La fuerza tranquila".

Por eso, cuando Iceta proyecta remediar la financiación de Cataluña con una quita de la deuda que acumula con el Estado (unos 52.000 millones de vellón) y la creación de una Hacienda propia, a la vez que deja la puerta abierta a que lo hagan las demás comunidades para que no se interprete como privilegio alguno, hay que entenderlo como una muestra de perspicacia al servicio de un gran engaño que, si se pone atención, se ve a tiro de escopeta. A mucha cortesía, mayor cuidado, que dice el clásico.

Si en la novela de Orwell los animales promueven una revolución en la granja para que todos sean iguales, pero pronto se comprueba que unos son más iguales que otros, el pacto fiscal (concierto con barretina) que alienta Iceta, con la anuencia de Pedro Sánchez, dejaría el Estado en las raspas y la solidaridad interterritorial en cosa de la beneficencia, como columbra cualquier hijo de vecino que no se despiste con el juego de cubiletes del trile. Y eso explica, por ejemplo, que la presidenta andaluza, Susana Díaz, quien creció conociendo a los trileros de la sevillana calle Sierpes, haga mutis por el foro en la campaña catalana, y el resto de barones socialistas se impongan a su vez voto de obligado silencio.

Si se aplicase esa regla de tres, los contribuyentes que más tributos consignan al erario deberían recibir más contraprestaciones. Defenderlo desde la izquierda no deja de tener su aquel. Se deberá a esa crisis de identidad de la socialdemocracia de la que habla Manuel Valls, ex primer ministro francés. Por muchas salvaguardas que se establezcan al respecto y por más que se dore la píldora con que esa Hacienda propia funcionaría en consorcio con el Estado, tendría la misma eficacia práctica de, por ejemplo, la Alta Inspección Educativa con respecto al adoctrinamiento en las aulas o de la Junta de Seguridad con relación a la coordinación ministerial con los Mossos

No es, en consecuencia, Iceta ningún arbitrista que discurra proyectos disparatados, al uso de aquel "argigogolante" -así los denomina Quevedo en El buscón don Pablos- que formula conquistar la inexpugnable Ostende (Amberes) secando el mar con esponjas, sino que responde a un plan rataplán para catapultarse como candidato que genere el mínimo común divisor que le reporte ser el único presidente factible el 21-D en caso de que ni constitucionalistas ni independentistas, como todo apunta, dispongan de mayoría por sí mismos y no quede otra que un gabinete mestizo. De esta guisa, se obraría un efecto como el que la escritora norteamericana Gertrude Stein registraba en la pintura de Picasso: "Un cuadro puede parecer sumamente extraño y, al cabo del tiempo, no sólo deja de parecerlo sino que resulta imposible descubrir que había en él que pudiera parecernos extraño".

Con desparpajo y dominio de la escena, Iceta interpreta su propio guión, tras haberlos escrito para actores como Narcís Serra, Pasqual Maragall o José Montilla. A este fin, desencalla el pacto fiscal del tripartito de Maragall, cual arancel con el que atemperar al independentismo. Como buen hijo de las burguesías vasca (padre) y catalana (madre), conoce de cartera el provecho de las barreras arancelarias que pusieron a las manufacturas catalanas y a la siderurgia vasca a cubierto de la competencia extranjera, pero a costa del resto de españoles.

Ya, en 1838, el viajero Stendhal constataba cómo "los catalanes piden que todo español que hace uso de telas de algodón pague cuatro francos al año por el solo hecho de existir Cataluña". Tras el arancel, vino el coeficiente de inversión obligatoria franquista que forzaba a las cajas a financiar la industria catalana (y vasca), además de aprovisionarla de mano de obra barata.

Desde Cambó, el nacionalismo marca el destino español con su voto, pero impide que los gobiernos que ayuda a formar se inmiscuyan, como si España fuera su protectorado. Esto llevó a Wenceslao Fernández Flórez a sentenciar con retranca gallega: "Barcelona es la única metrópoli del mundo que quiere independizarse de sus colonias". "La solución -predicaba en vano en su artículo El Arancel- no está en proteger la industria nacional, siempre mendicante del favor arancelario, sino en proteger a los ciudadanos contra la industria".

Por igual razón, ahora corresponde salir en defensa del contribuyente y la igualdad de los españoles frente a este nuevo arancel que busca contentar al separatismo con una financiación privilegiada para esta Cataluña expoliada por una clase gobernante que, al tiempo que se quedaba con la bolsa, daba más voces que nadie gritando "¡que viene el ladrón!" o lo que es lo mismo, "España nos roba".

¿Acaso Cataluña no se ha beneficiado de la leva de caudales que le ha acarreado disponer sus minorías nacionalistas del voto de oro de los presupuestos con Suárez, González, Aznar, Zapatero (con quien pactó, por cierto, el vigente sistema de financiación autonómica) o Rajoy, amén de otras regalías?

Hay que acudir a los hechos y dejarse de suspicacias y narcisismos. No se pueden hacer las cuentas del Gran Capitán cuando ni todos los gastos públicos pueden identificarse territorialmente, ni algunos ingresos, como los gravámenes indirectos, se contabilizan donde se saldan. Si Cataluña liquida más impuestos es porque dispone de mayor número de ciudadanos con réditos superiores, al igual que Madrid o Baleares, pero su saldo comercial enjuga ampliamente ese déficit fiscal. Con pragmatismo y desparpajo, Josep Pla explicó que "el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos". Claro que, cada vez que el nacionalismo choca contra el muro de sus desatinos, acuden al rescate los grandes partidos nacionales. Pareciera que España estuviera condenada al esfuerzo inútil e incesante de arrastrar como Sísifo esa piedra a la cumbre.

Transigir con singularidades y pactos fiscales sólo alimentará la insaciable bulimia nacionalista. Aquí nadie es más que nadie y los privilegios feudales ya fueron extinguidos como para restablecerlos. En pro de ello, el PSOE debiera preconizar en Barcelona lo mismo que en Valencia o en Sevilla en una encrucijada en la que muchos ciudadanos piensan que los males de España se resumen en que no tienen quien los ampare, y no tanto en el independentismo, esa gran mentira que, a base de dejarla rodar, se ha tornado inconmensurable y grosera.

Con todos estos zamarreos, el Estado de las autonomías se resquebraja y, por sus grietas, lo que se percibe es un Estado manifiestamente imposible. Para imaginar el futuro que depara, basta con comprobar lo que le pasa al paraguas sin el bastón que lo sostiene y que aquí padece la carcoma de egoísmos y agravios desmedrados y descomedidos. En definitiva, un Estado sin atributos como el que se desmadeja entre las manos de los protagonistas de la inacabada novela de Robert Musil.

Mucho más cuando Iceta saca del desván el oxímoron maragalliano del federalismo asimétrico que no erradica el sistema foral ni abole los privilegios por el que España toda es contribuyente neto de regiones florecientes como la vasca y la navarra, sino que persigue extenderlo, bajo otra denominación, a la próspera Cataluña hasta que su incompetente clase dirigente se cisca cíclicamente en cavar su declive. En cuestión de dinero y de finanzas, las cosas no son tan simples como las percibía el alumno de Carande, sino complejas como la Hacienda de Carlos V y su alta hipoteca con los banqueros alemanes, como sabiamente el gran hacendista palentino esclareció.

Trajinando su desmarque de España, Cataluña se inflige su propia mutilación, al tiempo que fractura la convivencia colgando de puentes muñecos con las siglas de los partidos constitucionalistas, como en el México del narcoterrorismo, o existiendo dueños de quioscos barceloneses que tienen a gala no vender determinados diarios (y libros). "EL MUNDO no entra aquí, me dice -anotaba Gregorio Morán en su sabatina de Crónica Global a propósito de la película La librería, de Isabel Coixet- sin que me quedara muy claro si se refería al periódico, al mundo en general, o a ambas cosas". Inevitablemente, ambas cosas, querido Gregorio, como sabes y padeces en medio de solipsismo nacionalista.

El PP no se libra de la corrupción
José Antonio Sorolla cronicaglobal 3 Diciembre 2017

La intensidad del procés, aparte de las muchas desgracias que ha provocado, había servido también para tapar los casos de corrupción del PP, que seguían existiendo, pero quedaban sepultados por la avalancha mediática de las noticias sobre el conflicto catalán. En el último barómetro del CIS, por ejemplo, Cataluña se alzaba hasta el segundo puesto de las preocupaciones de los españoles, después del paro, y la corrupción descendía en el ránking.

Los tiempos de la justicia, sin embargo, no coinciden normalmente con los de la política y ya se sabe que la maquinaria judicial, una vez puesta en marcha, no hay quien la detenga. Por eso seguramente se hacen tantos esfuerzos para poner palos en las ruedas antes de que los jueces actúen. El cumplimiento de los plazos judiciales y una cierta distensión en la cuestión catalana, fruto de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, han bastado para que el protagonismo de la corrupción que afecta al PP haya vuelto al primer plano.

Han coincidido para ello varios casos de los muchos que siguen afectando al partido de Mariano Rajoy. El último es la apertura de juicio oral por la destrucción de los ordenadores del extesorero Luis Bárcenas, decidida el viernes por la magistrada Rosa María Freire, titular del juzgado de instrucción número 32 de Madrid. Carmen Navarro, actual tesorera del PP y la única responsable de las cuentas que faltaba por implicar en algún caso relacionado con la corrupción, se sentará en el banquillo, acusada de los delitos de encubrimiento y daños informáticos, junto a los responsables jurídico e informático del partido.

La decisión de abrir la vista oral, en la que un partido político será juzgado penalmente por primera vez como persona jurídica, se produce solo dos semanas después de que finalizara el primer juicio del caso Gürtel, en el que el PP estaba acusado como beneficiario a título lucrativo, al igual que la exministra Ana Mato. Al mismo tiempo se producía el primer juicio del caso Púnica, en el que está imputado por cobro de comisiones el exconsejero de la Comunidad de Madrid Francisco Granados. Y el expresidente madrileño Ignacio González salió de prisión tras pasar seis meses encarcelado por el caso Lezo?, el saqueo de dinero público del Canal de Isabel II de Madrid.

El PP tiene aún más casos pendientes, pero solo su actitud en estos tres mencionados desmiente sus afirmaciones de que la corrupción es cosa del pasado y de que el partido siempre está dispuesto a colaborar con la justicia. La juez Freire fue recusada dos veces y Bárcenas se retiró como acusación particular, presumiblemente tras un pacto con el partido después de haber declarado en principio que en sus ordenadores se guardaban datos relevantes sobre la caja b del PP: listas de donantes, agendas de personas con las que se había reunido, recibos de pagos de la contabilidad paralela, detalles de las cuentas en Suiza. Y como la fiscalía no acusaba, el PP pretendió acogerse a la doctrina Botín para salvarse del juicio, pero la magistrada no ha aceptado la petición y ha decidido abrir la vista oral, en una muestra más de la independencia de la justicia.

Ante la reaparición de la corrupción, al PP solo se le ocurre hablar de “persecución política” y relacionar a algunas acusaciones con el PSOE o asegurar, como hizo el viernes el ministro portavoz Íñigo Méndez de Vigo, que son asuntos de “hace muchos años” y que mientras tanto “ha habido elecciones, investiduras, comparecencias y explicaciones del Gobierno por lo que las responsabilidades políticas ya han pasado”.

El argumento es falaz por doble motivo. En primer lugar, las elecciones no lavan las responsabilidades políticas si ningún cargo las ha asumido con su dimisión y, en segundo lugar, las comisiones de investigación del Congreso de los Diputados, donde deberían sustanciarse las responsabilidades políticas, muchas veces no pueden hacerlo por la falta de colaboración de la justicia. Es lo que acaba de ocurrir al negarse la Audiencia Nacional a enviar al Congreso información --informes policiales y de Hacienda-- sobre la caja b del PP porque podía afectar a la “presunción de inocencia”.

El único juez que defendió la entrega, José Ricardo de Prada, acaba de ser relevado como ponente en el próximo juicio sobre la pieza separada del caso Gürtel sobre la caja b del PP en virtud de la reforma de las normas de reparto de casos en la Audiencia Nacional decidida por la presidenta de la Sala de lo Penal, Concepción Espejel, próxima al PP. El otro magistrado que con su voto forzó la declaración como testigo del presidente del Gobierno, Julio de Diego, ha sido apartado del tribunal como consecuencia de la misma reforma, aplicada con carácter retroactivo.

El PP mueve sus peones para salir bien parado, pero, como demuestran el caso Gürtel y la decisión de la juez Freire sobre los ordenadores de Bárcenas, muchas veces no lo consigue.

Pujol y Sumarroca, dos clanes de petulantes
Gonzalo Baratech cronicaglobal 3 Diciembre 2017

Josep Pujol Ferrusola ha presentado una querella contra Albert Rivera, el líder de Ciudadanos. Le acusa de publicar en Twitter que “la familia Pujol robó a los catalanes 2.500 millones de euros”.

Tengo para mí que quizás Rivera pecó de impulsivo o de osadía excesiva. De hecho, nadie conoce el calibre de la fortuna de los Pujol, oculta en remotos enclaves. Probablemente ni ellos mismos saben el monto exacto. Han manejado fondos en cantidades astronómicas. Han utilizado cuentas, fundaciones y trusts a porrillo. Se han acogido al pabellón de paraísos fiscales sitos en medio mundo. Por tanto, es aventurado determinar el importe que alcanzan sus caudales.

Josep Pujol, ahora litigante, es el mismo que perpetró bastantes años atrás el pelotazo de Europraxis. Era uno de los principales accionistas de esta consultora barcelonesa. A la sazón, el gigante madrileño Indra pugnaba por penetrar en Cataluña, donde apenas desarrollaba actividad. Alguien le abrió los ojos. Le hizo saber que, si compraba Europraxis, su suerte cambiaría. Y efectivamente así fue.

Indra pagó un sobreprecio considerable por Europraxis. Gracias a tal generosidad, Josep y sus socios devinieron millonarios. Tras la operación, se obró el milagro. Casi de inmediato, empezaron a llover las contratas de la Generalitat sobre Europraxis e Indra.

Hoy el linaje Pujol luce un récord mundial poco común. Sus nueve miembros, padre, madre y siete hijos, están envueltos en sumarios judiciales. El primogénito, Jordi junior, se halla en prisión desde abril. Oriol, el único vástago que siguiendo los pasos de su progenitor se metió en política, está involucrado hasta las cejas en un escándalo mayúsculo: el amaño de las estaciones de ITV. Ha pactado con la fiscalía reconocer sus delitos, a cambio de que su esposa se libre de la trena. Por todas las trazas, el propio Oriol acabará entre rejas.

La demanda de Josep contra Rivera semeja temeraria. Recuerda un caso similar protagonizado por otro polémico clan vernáculo, el de los Sumarroca. Su fundador es Carles Sumarroca Coixet, de orígenes muy humildes y amigo íntimo de Jordi Pujol Soley. En la actualidad, atesora uno de los mayores patrimonios de Cataluña. Lo forjó a la sombra de los sucesivos gobiernos convergentes.

Los Pujol y los Sumarroca destilan en sus exigencias procesales una arrogancia clamorosa. Ésta sólo se explica por el enorme poder y la inmunidad plena que unos y otros disfrutaron durante casi treinta años, mientras se enriquecían de forma obscena

En el verano de 2015, la policía escudriñó las oficinas y domicilios de varios integrantes de la dinastía por el caso del 3%, o sea, pago de mordidas para obtener concesiones de obra pública. Los agentes se llevaron detenido a Jordi Sumarroca Claverol, quien durmió en el calabozo.

A la vez, la Audiencia Nacional imputó al veterano patriarca Carles Sumarroca Coixet y a su hijo Carles por sus turbios negocios con Pujol junior, hoy encarcelado. Otros dos Sumarroca, Joaquim y Susana, también son objeto de investigaciones. En resumen, una auténtica joya de alcurnia.

Pues bien, ciertos de sus componentes, ni cortos ni perezosos, dieron en cubrir de denuncias a una legión de medios informativos españoles, durante los años 2015 y 2016. Les reprochan haberse atrevido a divulgar las actuaciones presuntamente ilícitas de la estirpe.

Un solo ejemplo. A la subdirectora de Crónica Global Cristina Farrés la llevaron ante los tribunales por relatar en este periódico, entre otras cosas, el hecho incontestable de que la policía había registrado las dependencias de la saga.

Hasta ahora, los órganos de la justicia han desestimado, una tras otra, todas y cada una de las pretensiones interpuestas. Y, encima, han condenado en costas a los Sumarroca. Es la mejor prueba de cuán inconsistentes son sus reclamaciones.

Los Pujol y los Sumarroca destilan en sus exigencias procesales una arrogancia clamorosa. Ésta sólo se explica por el enorme poder y la inmunidad plena que unos y otros disfrutaron durante casi treinta años. Gracias a ambos factores hicieron y deshicieron a su antojo, mientras se enriquecían de forma obscena.

Pero la vida de muchas vueltas. Hoy esas y otras tribus han caído en desgracia. A sus individuos se les considera unos apestados. Sus maniobras para incordiar a los medios son una forma como otra cualquiera de perder tiempo y dinero a raudales. En vez de ello, harían bien en preparar sus propias defensas para cuando se sienten en el banquillo. Les va a hacer falta.

EFECTO CONTAGIO DEL SEPARATISMO
Una ‘República Vasconavarra’: Bildu quiere robar la soberanía a los navarros
La Gaceta  3 Diciembre 2017

EH Bildu insiste en que Navarra debería adherirse al País Vasco para impulsar una república con soberanía propia.

Sin complejos. Así se han mostrado los dirigentes de EH Bildu en Navarra en una declaración institucional con motivo del día de la Comunidad foral que se celebrará el próximo domingo.

La formación abertzale ha recalado que Navarra debería formar parte de una confederación junto al País Vasco con “soberanía plena”. El objetivo, dicen, es el de llegar a una forma de autogobierno con el que impulsar una convergencia entre las fuerzas políticas, sociales y sindicales.

La declaración ha sido leída por el portavoz de EH Bildu en el Parlamento de Navarra, Adolfo Araiz, y por la dirigente de Eusko Alkartasuna Eva Aranguren, en un acto en el que también han estado presentes el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron; el alcalde de Tafalla, Arturo Goldaracena; el fundador de Aralar Patxi Zabaleta; la coordinadora de Sortu en Navarra, Miren Zabaleta; y los parlamentarios de EH Bildu Maiorga Ramírez y Bakartxo Ruiz, entre otros.

Durante la comparecencia, los representantes de EH Bildu, -con dos escaños en el Congreso de los Diputados-, han asegurado que su proyecto político “no se resume a defender lo que a duras penas han conservado hasta ahora” sino por establecer una relación completamente diferente entre Navarra y España en la que no exista “ningún tipo de subordinación”.


Es más, han insistido, -siguiendo con el ideario separatista- en que confían en la existencia a medio largo plazo de una República Vasconavarra Confederada en la que Navarra formaría parte con una “soberanía plena” y con una participación “absolutamente voluntaria”.

“Ese camino solo se podrá recorrer si así lo quiere la ciudadanía navarra”, han insistido haciendo hincapié en la “tendencia recentralizadora” por parte del Gobierno central: “Es necesario unir fuerzas en Navarra para hacer frente a esta ofensiva centralizadora y el mejor punto de partida es la defensa de la democracia, la que emana de la ciudadanía, la que entiende la participación de la ciudadanía como una subrogación del poder sino como un empoderamiento real, como un poder compartido”.

Como no podía ser de otra forma, el partido abertzale también ha hablado del mal denominado derecho a decidir y han subrayado que con la celebración de una consulta se avanzará también en la cohesión social y para conseguir una Navarra “libre, alegre, justa y solidaria”.

EN BALSARENY
Incendian la casa de una familia en Barcelona por colgar la bandera de España

La Gaceta  3 Diciembre 2017

“Intentaron quemar su vivienda con ellos dentro”, ha dicho el candidato del PP a la presidencia de la Generalitat, Xavier García Albiol.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el candidato del PP a la presidencia de la Generalitat, Xavier García Albiol, han denunciado este sábado en un mitin en Mataró el ataque en la madrugada del viernes al sábado a una familia con un cóctel molotov en Balsareny (Barcelona) por poner la bandera de España en el balcón.

Albiol ha dirigido unas “palabras de recuerdo” hacia los inquilinos de este domicilio, que “han cometido el delito de tener la bandera española colgada en el balcón”, ha dicho, lo que ha provocado “que hayan intentado incendiar” la vivienda estando “ellos dentro”.

Por su parte, Rajoy ha asegurado que enseñar una bandera, en este caso la española, es un “derecho constitucional”, y por ello ha mostrado su “solidaridad” con la familia en cuestión. Fuentes de la formación han calificado el suceso de esta madrugada de “atentado”. Además, ha ofrecido la ayuda de la Delegación del Gobierno. “Emotiva conversación con Cristina, una mujer con una gran fortaleza. Su familia en Balsareny ha sufrido un terrible golpe, han intentado quemar su vivienda por tener colgada una bandera de España en su balcón. Nos tienen a su disposición para lo que necesiten“, ha escrito Rajoy en su cuenta personal de Twitter.

La familia, con niños pequeños, dormía cuando ocurrieron los hechos, según testimonios del entorno familiar.

Fueron los ladridos del perro los que les alertaron del fuego, que dañó el recibidor del edificio. Efectivos de los bomberos tuvieron que acudir a sofocarlo. No hubo heridos.

Las citadas fuentes han afirmado que “en Cataluña, sobre todo en poblaciones pequeñas donde hay mayoría independentista, ser y sentirse español ya no sólo está mal visto, sino que también es peligroso“.


Recortes de Prensa   Página Inicial