AGLI Recortes de Prensa   Jueves 7  Diciembre 2017

Arruinar España para contentar a los independentistas
OKDIARIO 7 Diciembre 2017

Cataluña va camino de convertirse en el principio del fin para el nuevo PSOE. Ahora que los socialistas volvían a cotizar al alza en todas las encuestas, su inexplicable táctica fiscal y política —siempre orientada a captar votos entre el electorado independentista de cara al próximo 21 de diciembre— tiene todos los visos de sepultar su efímera recuperación. La última ocurrencia es condicionar su demencial subida de impuestos a la exigencias de los nacionalistas catalanes. Una carga para todos los españoles que redundaría en el beneficio de una región carcomida por el golpismo y, sin embargo, ampliaría la brecha de la desigualdad entre las demás comunidades autónomas. Precisamente lo contrario de lo que debería ser un Estado de las Autonomías solidario y proporcional para evitar, al igual que en Europa, que haya una sociedad de primera velocidad y otra de segunda.

Como les cuenta OKDIARIO, serían más de 15.000 millones de euros para atender las demandas de quienes quieren ver a España partida en dos. Un incremento que, unido al resto de medidas que conforman el impuestazo, podría ser la ruina del país ahora que está mejor que nunca en los últimos 10 años. La razón de este dislate tiene forma de voto, ya que Miquel Iceta pretende llenar las redes en el caladero más radical de la izquierda catalana y quiere alimentar el discurso de conseguir privilegios para la comunidad autónoma. La permisividad del PSOE con su filial autonómica, el PSC, lejos de ser fructífera a nivel de votos sólo conseguirá que la imagen del partido se resquebraje en el resto de España. Los ciudadanos están cansados de hacer sacrificios económicos tras los años de la crisis, por eso no quieren que nadie les meta la mano en el bolsillo. Sin embargo, el Partido Socialista parece ajeno a esta realidad y de los 30.000 millones de euros en impuestos que querrían recaudar en los próximos años, más de la mitad estarían destinados a contentar las exigencias en Cataluña.

Dinero a cambio de “paz social” y respaldo político. Mala mezcla después del golpe de Estado acaecido en los últimos meses. Y en política, como en la vida en general, lo peor no es equivocarse, sino darse cuenta y persistir en el error. Pedro Sánchez, que apoyó con acierto a Mariano Rajoy durante la aplicación del artículo 155, equivoca el rumbo permitiendo que su partido haga un plan condicionado por Cataluña. Se equivoca en el fondo, ya que lo que menos necesita nuestra economía ahora que crece más que ninguna otra en Europa es una política confiscatoria que detenga la inversión y, por lo tanto, la creación de puestos de trabajo. Se equivoca también en la forma, ya que se nota que es una táctica cortoplacista y no un proyecto de Estado viable y coherente, pensada para que Miquel Iceta tenga una excusa para presentarse ante la izquierda radical en su comunidad autónoma. Por lo tanto, el PSOE debería recapacitar de unas vez por todas y darse cuenta de que esta subida es inviable, como inviable, además de nocivo, sería freír a impuestos a quienes inviertan en empresas del IBEX y en los bancos, o subir cuatro puntos el tipo máximo o hacer que las empresas tributen un mínimo del 15%. Un despropósito que no los llevará a ningún sitio, ya que la gente quiere el dinero para disponer de él y no para entregárselo al Ministerio de Hacienda de turno.

La Constitución sólo necesita un ‘lifting’
OKDIARIO 7 Diciembre 2017

La Constitución española está más vigente que nunca el día de su 39 aniversario. El golpe de Estado independentista ha devuelto sus artículos al primer plano de la actualidad y los ciudadanos han encontrado una referencia para este momento de incertidumbre que vivimos. Ahí están las manifestaciones a su favor de miles de personas que han tenido lugar tanto en Cataluña como en el resto de España. Una Carta Magna absolutamente válida hoy en día para articular los derechos y deberes de los ciudadanos. Ahora que su reforma se ha convertido en un tema recurrente, es necesario reivindicar que, más que una enmienda a la totalidad, lo que necesita es un simple lifting. Pequeños ajustes que la adecuen por completo al contexto en el que vivimos. Por ejemplo, acabar con el anacronismo en la sucesión de la Jefatura de Estado que establece un privilegio del varón sobre la mujer. Algo así atenta contra los derechos fundamentales de igualdad. Una rémora que no podemos permitirnos en pleno siglo XXI.

La reforma constitucional debe efectuarse, por tanto, con un proyecto claro que piense en las generaciones venideras. Otro de los asuntos a tratar sería la optimización del Estado Autonómico, especialmente en lo referido al gasto y a la imprescindible solidaridad entre las distintas regiones. Resulta perentorio también luchar contra la discriminación por motivos lingüísticos, tal y como han padecido en Cataluña muchos ciudadanos por el mero hecho de hablar español. Además, debe darse un debate sobre los aforamientos, en España hay una desmesura respecto a la mayoría de países europeos. No cabe en esa posible modificación ningún tipo de prebenda para los golpistas que la han atacado constantemente a base de falacias como que se trata de la ley fundamental de un “país opresor”. Tampoco puede dar pábulo a veleidades populistas. Debe seguir siendo la frontera que corte el recorrido de cualquier desafío contra la legalidad vigente.

Ahí está, por ejemplo, el artículo 155. Su aplicación ha sido fundamental para que la España constitucionalista no acabe secuestrada por una minoría golpista que quiere instaurar en Cataluña la ruina política, social y económica con tal de ostentar el poder omnímodo. La soberanía nacional, la unidad de España y la solidaridad entre todos los españoles deben seguir siendo principios inamovibles de nuestra convivencia. Sin ellos, estos 39 años de avances y progreso —los más fructíferos de nuestra historia— no habrían tenido ningún sentido. El reto ahora debe ser el de poner la vista en el futuro con las modificaciones necesarias, pero siempre asentados sobre las sólidas bases que conforman nuestro Estado de Derecho.

Esto no puede quedar impune
OKDIARIO 7 Diciembre 2017

La justicia tiene que actuar para dirimir la implicación concreta del equipo de Ada Colau en el golpe de Estado del pasado 1 de octubre. Suelen salir impunes de cada una de sus jugadas, pero esta vez han ido demasiado lejos. La alcaldesa y sus colaboradores nunca disimularon sus filias hacia el referéndum ilegal. Sólo la prohibición por parte del Tribunal Constitucional les hizo aparentar una equidistancia que tenía más que ver con el cinismo que con la realidad. La prueba es que Jaume Asens, uno de sus más cercanos colaboradores, mantuvo contacto directo con Marta Rovira en las fechas previas al 1-O. Colau es la máxima responsable de lo que pasa en el Consistorio barcelonés y, por lo tanto, debe explicar hasta qué punto conocía la implicación en el referéndum de la gente que la rodea habitualmente en su desempeño político. Desde luego, Rovira no es la mejor compañía. Hablamos de una de las cabecillas del golpe, al nivel del huido Puigdemont, del encarcelado Junqueras o del “talibán” Forn.

Como OKDIARIO ha desvelado en las últimas fechas, la secretaria general de ERC —y cabeza de lista por parte de los independentistas de cara a los comicios autonómicos del próximo 21 de diciembre— fue la persona que supervisó los preparativos del material electoral así como el almacenamiento de las urnas que se utilizaron en dicho referéndum ilegal. No sólo eso, además estuvo en las reuniones donde se diseñó la hoja de ruta golpista. Una implicación por la que tendría que comparecer como imputada ante Pablo Llarena lo ante posible y que se podría traducir en delitos de rebelión, sedición y malversación. Mala compañía, por tanto, para los componentes del equipo de Ada Colau y, en especial, para una persona tan cercana a ella como Jaume Asens. Un hombre, que nadie lo olvide, que aseguró que la huida de Puigdemont era “una buena idea” porque “dificulta su encarcelamiento”.

Tanto el equipo de Colau en general, como la propia alcaldesa en particular, deben hacer frente a las consecuencias de sus actos. Algo necesario para que se esclarezca la nómina completa de participantes en los preparativos del 1-O. Los antecedentes, desde luego, no pueden hablar más a las claras. El pasado 1 de octubre, Colau dijo que Rajoy era un “cobarde” por mandar a la Policía. Debía pensar la primera edil que la prohibición del Constitucional era de broma, ya que de otra manera no se entiende semejante dislate. No obstante, no se quedó ahí, un mes después reconoció como “legítimo” el gobierno del golpista Puigdemont y, por si fuera poco, acusó sin pruebas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de haber cometido “abusos sexuales”. Con semejante colección de disparates, y las nuevas pruebas que aporta la Guardia Civil, la alcaldesa y sus ediles quedan en una situación muy delicada.

¿Qué es una Constitución?
Alejo Vidal-Quadras gaceta.es 7 Diciembre 2017

Tras casi cuatro décadas de vigencia, la Constitución española de 1978 no goza, pese a los ditirambos conmemorativos de sus apologetas, de buena salud. Durante treinta y nueve años, la vida política de nuestro país se ha desarrollado en el campo de juego delimitado por una Norma Fundamental que fue redactada inicialmente por siete ponentes de diferentes partidos que cubrían todo el arco parlamentario y discutida y aprobada posteriormente en el Congreso de los Diputados con el ánimo de lograr un amplísimo consenso. Así se consiguió y el refrendo del pueblo español fue masivo, destacando el apoyo entusiasta de los catalanes. Ahora que existe una larga y densa experiencia acumulada sobre su eficacia y sobre su capacidad de ordenar pacíficamente nuestra convivencia, el hecho de que se multipliquen las voces reclamando su reforma indica que el grado de satisfacción imperante sobre la idoneidad de nuestra Ley de leyes es escaso. El motivo principal de este descontento es el fallo estrepitoso de nuestro ordenamiento básico a la hora de propiciar la cohesión territorial y de consolidar la solidaridad entre los ciudadanos de las distintas Comunidades. En efecto, de los cinco graves problemas heredados de los dos siglos anteriores, el militar, el religioso, el de la forma de Estado, el social y el de la unidad nacional, los cuatro primeros encontraron en la Constitución alumbrada por la Transición soluciones bastante aceptables, pero el quinto no sólo no halló en sus disposiciones la vía para su correcto encauzamiento, sino que se ha mantenido agudo y lacerante hasta desembocar en el golpe separatista en Cataluña, que ha estado a punto de dar al traste con una Nación de cinco siglos de existencia.

El hecho de que el actual Presidente del Gobierno manifieste repetidamente que la Constitución sigue siendo válida demuestra que conviene actualizarla y mejorarla porque si algo caracteriza a Mariano Rajoy es la resistencia numantina a acometer cambios, por necesarios que sean. Ahora bien, la conveniencia de una determinada medida política no significa que sea posible. El debate sobre la reforma constitucional no debe consistir en discutir sobre la bondad y calidad del texto, demostradamente insuficientes, sino sobre la posibilidad de que tal reforma pueda ser acometida con éxito. En el momento de abordar las eventuales modificaciones de la Constitución es esencial entender cuál es la esencia de una norma suprema, fuente y guía de cualquier otra ley, que debe concebirse y aplicarse de acuerdo con aquélla.

Una Constitución ha de ser, sin duda, un conjunto de reglas de juego, una serie de procedimientos que regulen la vida en sociedad, de tal manera que la forma en que se tomen las decisiones y se diriman los conflictos quede perfectamente clara. También ha de dibujar un entramado institucional, describiendo y fijando los entes y órganos del Estado, así como sus respectivas funciones y competencias. Sin embargo, la naturaleza profunda de una Ley Fundamental no se encuentra en sus aspectos procedimentales o institucionales, indispensables, pero no definitorios. Su alma, su espíritu, su contenido radical, es de carácter moral en la medida que consagra un sistema de valores y una panoplia de derechos y obligaciones. Al postularlos de manera axiomática, o sea, sin darles otra justificación que su obvia verdad, la Constitución se apoya en un concreto concepto del ser humano y de su lugar en el mundo. Una Constitución no puede ser axiológicamente neutral porque afecta a la idea de lo que somos y de lo que debemos ser. Cuando proclama la igualdad, la libertad, la propiedad, la justicia, el pluralismo o la regla de la mayoría, toma partido en el terreno ético y configura un espacio trascendente en el que nos hemos de mover y que hemos de respetar.

Para nuestra desgracia, lo que los últimos cuarenta años han dejado claro es que no hay coincidencia de las fuerzas políticas sobre este cuerpo de doctrina moral y que, sin un acuerdo al respecto, no habrá una senda transitable para la reforma constitucional. Mientras haya partidos que consideren a la identidad étnico-lingüística un valor superior a la libertad o a la igualdad u otros que pretendan supeditar las personas a abstracciones supraindividuales que aplasten su autonomía y su dignidad, el consenso será una quimera. Ese es el auténtico drama de esta etapa de nuestra historia, que las divergencias sobre asuntos de calado tan hondo parecen irreconciliables. Por eso, tienen razón los que se oponen a reabrir la cuestión constitucional al constatar que no se dan los supuestos para hacerlo con un enfoque constructivo y sereno. En realidad, lo que hacen es admitir que su renuncia y seguramente su incapacidad para librar la batalla en favor de las ideas y los valores propios de las sociedades abiertas frente a los colectivismos totalitarios nos condenan a seguir agonizando bajo el manto deshilachado de una Constitución plagada de imperfecciones, lagunas e inconsistencias. El consenso de la Transición fue por parte de unos una falta de convicciones y por parte de otros un taimado fingimiento, combinación letal que tiene hoy difícil arreglo.

Ciudadanos no brilla y el PSC no es constitucionalista
Cristina Seguí okdiario  7 Diciembre 2017

Arrimadas es una líder inconmensurable que brilla en el Parlamento catalán, pero en Salvados arrasó con Rovira únicamente porque esta no es nada. Como nunca lo fueron Puigdemont o Junqueras. El único mérito de estos tres siempre consistió en acabar con todo aquel discrepante existente entre ellos mismos y el Estado mediante el uso del poder, el mayor entramado de entes públicos y mediáticos del país y el delicado uso de la delincuencia en las aulas que exige convertir a niños en clientes y correligionarios.

Por todo ello hubo mucha gente que no entendió que en Salvados Arrimadas no pronunciara palabra alguna sobre la inmersión y la libertad de estudiar en español, prohibida a día de hoy en Cataluña. Aún más increíble resultó su contestación a Évole cuando éste le preguntó sobre “qué cualidad admiraba en Rovira”. Arrimadas, circunspecta, dijo en tono bajísimo “admiro su valentía”. Fue ahí cuando la líder del partido naranja banalizó el mal de Rovira por miedo a perder en ese estúpido juego en el que, para ser demócrata, hay que negar la existencia del enemigo en la política. Rovira acusó al Estado y a la policía de amenaza de asesinato. Siempre se mostró partidaria de declarar la independencia “caiga quien caiga” por encima de los derechos constitucionales y civiles. No hay valentía sino maldad en Rovira. Existe el bien y el mal y Arrimadas haría bien en comprender que en medio no hay nada.

A un juego más peligroso juega Iceta. Confiar a Iceta la lucha contra la insurgencia independentista en Cataluña que él mismo integra tiene tanto sentido como enviar a John el Yihadista a rescatar a los cristianos coptos a El Cairo. Se calcula que, alrededor de 77 alcaldes del PSC, pertenecen a la AMI, Asociación de Municipios por la Independencia, integrada por 787 municipios rurales gobernados por socialistas en un 6% del total. Por tanto, a pesar del esfuerzo de Iceta y los suyos por pescar en esos antros y electoralmente hablando, los socialistas pintan menos fuera de Barcelona que una crupier en shorts y estiletos impartiendo doctrina al Estado Islámico. De los 77 mandamases progresistas, 30 cedieron locales públicos a Puigdemont para la celebración del 1-O.

Aunque entre las concesiones más graves de Iceta al independentismo encontramos las capituladas entre las 46 exigencias presentadas por Puigdemont a Rajoy previas a la consecución del golpe de Estado y de las cuales el PSC ha hecho suyas 45, como el “respeto al modelo de escuela catalana” que saca a niños con dientes de leche a gritar “libertad presos políticos” y que roba a los padres el constitucionalísimo derecho a elegir la lengua de escolarización de sus hijos. Nada nuevo bajo el sol, ya que el PSC ya presentó una enmienda en 2016 contra el bilingüismo en las escuelas públicas de Cataluña eliminando una partida de 5,1 millones de euros destinada a recibir español en los colegios. La libertad educativa de los niños importaba menos que la implantación de los Pipicanes para la comunidad Caniche Toy, puesto que lo importante era ganarse al público objetivo del PSC, el catalanismo.

Es por el historial arriba mencionado que, la que les escribe piensa que, cuando el martes el ex presidente Felipe González se refirió a Iceta como “el Messi de la política catalana”, aludía a la dura etapa en la que el argentino era tratado con ciclos de polipéptido para dejar de padecer enanismo hipofisario. A pesar de la moda de los expresidentes metidos a costureras para remendar a sus partidos destrozados, y a pesar de que Felipe pretenda coser el suyo con hilo de demócrata enano dopado por su aparato la realidad se rinde a las estadísticas a pesar de la excepcionalidad de las circunstancias: el PSC obtuvo 36 escaños en 2006, 28 en 2010, 20 en 2012 y 16 en 2015. Corcho, con el astro.

El mito del constitucionalismo y la realidad
Jorge Vilches vozpopuli.es 7 Diciembre 2017

Refórmese la Constitución, sí, nuestra realidad, sin mitos, pero contando con el pueblo y el Zeitgeist popular que se percibe del fin de los privilegios y de los chantajes.

Lo cierto es que la celebración del 6-D nunca luce. La UCD no la quiso como festividad . Herrero de Miñón argumentaba en 1981 que la identidad nacional iba más allá del texto y del referéndum, y que podría conmemorarse el día en que se sometió a consulta popular, pero nada más. La Historia de España, alegaba este constituyente que luego recibió el premio Sabino Arana , era muy dilatada y profunda como para reducirla a una fecha.

Fue el PSOE, sí, los socialistas de otros tiempos, los que quisieron que el 6 de diciembre fuera festivo como demostración de la ruptura con los viejos tiempos. No quedó como fiesta nacional, ya que se mantuvo por ley el 12 de octubre, sino como “Día de la Constitución”. Tampoco se realizó una política de creación de una memoria común asentada en las libertades, sino en la difusión de mitos: la Transición y la intangibilidad del texto.

El hecho es significativo porque demuestra dos cosas: la transitoriedad con la que se había concebido la Constitución de 1978, y la adopción sin ambages del mito del constitucionalismo. Era una contradicción, ya que un hecho construido para ser alterado, reformado o sustituido, como una Ley, no se puede mitificar . Esa incongruencia se salvó con el paso de los años, lo que permitió la santificación laica de personas –el Rey, Suárez y otros pocos señalados-, la narración épica de acontecimientos peligrosos –el terrorismo y el 23-F-, y la exposición del dogma salvador –el consenso político -. El relato se construyó al modo de las tragedias griegas: el personaje de grandes valores que, ante un grave riesgo, saca lo mejor de sí mismo para solucionar un grave problema, y que sirve de ejemplo.

La mitificación se empezó a pergeñar tras el 23-F, pero cobró cuerpo como respuesta al acoso de los nacionalistas desde mediados de los noventa, y la posterior tibieza de Zapatero. Consenso, Transición y Constitución se convirtieron en la tríada perfecta para la oposición conservadora. Ese discurso que aún se percibe en la derecha lastra reformas imprescindibles del texto que hacen de nuestra democracia un sistema débil, perturbador e inestable, y que desmerecen lo verdaderamente rescatable de la Transición: el deseo general de hallar un modelo político de convivencia, estable y confortable, con el que resolver problemas y progresar.

Sería un suicidio convertir la constitución reformada en el sueño plurinacional asimétrico de los supremacistas nacionalistas. Un Estado moderno, o que quiere serlo, no puede basarse en la jerarquía de ciudadanías en atención al lugar de nacimiento. La verdadera igualdad está fundada en el individuo y el ejercicio de las libertades en cualquier lugar, no solo en su patria chica. Esto sí es progreso, y no lo que quieren imponer los podemitas, ansiosos por sovietizar la Constitución a través del “blindaje” de derechos sociales y de plurinacionalidades al servicio de oligarquías locales.

El nuevo texto no puede ser la coartada para una mayor ingeniería social que no se contentará con imponernos por qué lado de la calle podemos caminar, como ha hecho el ayuntamiento de Carmena en Madrid. Tampoco debe ser el alimento de un Estado Minotauro al que sacrificar nuestra libertad y riqueza para que nos haga más dependientes de su paternalismo, al socaire de una “justicia distributiva” en manos del político de turno. Eso solo puede ser “progreso” en el sentido leninista de la vida.

La reforma constitucional no debería ser retrógrada, con más Estado y más nacionalismos, sino el blindaje de la libertad y la igualdad. La oportunidad que nos brinda la movilización en defensa de la democracia constitucional ante el golpe de Estado supremacista no tendría que ser desperdiciada. No necesitamos esa protección estatal de la cuna a la tumba porque no estamos en 1945, ni la omnipresencia mediática y educativa estatal, sino seguridad en el ejercicio de las libertades y de los derechos en cualquier territorio.

Es preciso volver a las viejas formas mixtas de gobiernos, ya sean las de los antiguos griegos, las inglesas de Locke y los norteamericanos, o las que pensó Montesquieu, porque el conflicto permanente es, como escribió Zygmunt Bauman, entre gestores y gestionados.

El norte se perdió cuando nos hicieron creer que la clave política de nuestro tiempo era la igualdad material porque fue el instrumento para el sacrificio general de las libertades y de la democracia, la resurrección de los nacionalismos y la moda de los populismos. Por eso, Hannah Arendt escribió que en el futuro el único ámbito donde el individuo podría manifestar en todo su esplendor su ser –hablar, moverse, pensar, expresarse, reunirse, … - sería en la intimidad secreta del hogar.

Refórmese la Constitución, sí, nuestra realidad, sin mitos, pero contando con el pueblo y el Zeitgeist popular que se percibe del fin de los privilegios y de los chantajes, de un abuso y una arbitrariedad que los retrógrados populistas nacionalistas y socialistas quieren aumentar.

 El fracaso de España es el fracaso de su Educación
Carlos X. Blanco  latribunadelpaisvasco.com 7 Diciembre 2017

Cuando se hizo vigente la LOGSE (1991), las previsiones del Estado español en aquella época eran las de una abrumadora mayoría de jóvenes “excesivamente” cultos, una sobreabundancia de universitarios que, cosa lógica, no iban a poder cubrir los necesarios puestos de trabajo manual, técnico y de cualificación media y baja. Debe recordarse que en los años 80 pudieron acudir a las aulas universitarias, de forma masiva y por vez primera, los hijos de la clase obrera y campesina. La universidad había dejado de ser coto cerrado a una élite.

El acceso de una masa tan grande de jóvenes que habían sido producto del "baby boom" de los años 60, años de desarrollismo urbano y turístico, solo había sido posible gracias a una red relativamente buena de institutos de bachillerato creada a lo largo de los últimos años del franquismo. Cualquier problema de masificación o falta de medios en aquellos institutos venía siendo compensado por un profesorado altamente competente (en muchas ocasiones más competente que el de la universidad) y una alta motivación por parte de los estudiantes, deseosos de superar a sus padres en el nivel cultural y en cualificación profesional y académica.

Han pasado más de 20 años y ya podemos hacer balance del desastre, del estropicio. Los niveles culturales y formativos de la juventud española actual están muy por debajo de los de aquel entonces. El anterior sistema de bachillerato (3 años de B.U.P. y uno de C.O.U) ya habían sido producto de una reforma (a la baja, en cuanto a nivel y calidad) del viejo bachillerato del franquismo, que distinguía entre “elemental” y “superior”. Las universidades de los 70 y 80 pudieron nutrirse con profesores jóvenes de altísimo nivel alcanzado en sus institutos, y unos alumnos acostumbrados a la disciplina y al esfuerzo. Con la L.O.G.S.E esta cota histórica se vino abajo. La etapa educativa llamada “Bachillerato” quedó reducida a un periodo ridículo de dos años escasos, escasamente formativos de cara a entrar en la universidad. Antes, el joven se ve forzado a pasar por una larga etapa de Educación Secundaria Obligatoria de la que habría muchas, muchísimas cosas que decir.

Sólo voy a comentar algunas de ellas, que me parecen sangrantes. Para empezar, los secretos a voces. Es un secreto a voces que los inspectores de Educación y la Administración educativa (cuando no el propio equipo directivo) han obligado a miles de profesores a disminuir el número de suspensos, a inflar las notas de no pocos alumnos, a promocionar obligatoriamente a chicos que, en ocasiones, habían suspendido cuatro o más materias, esto es, malos estudiantes de solemnidad que no merecen titular en “secundaria”. De esta manera se disfrazaron las estadísticas en el Estado español durante lustros enteros. Miles de adolescentes obtuvieron sin esfuerzo alguno, sumidos en un analfabetismo funcional clarísimo, su título de graduado en E.S.O. gracias a este “empeño” de nuestros burócratas.

El problema sigue ahí. Con todo lo fácil y “obligatorio” que está resultando sacarse el título académico más bajo vigente en el sistema escolar español, aún así, con todas las presiones ejercidas sobre el profesorado, hay una tasa de abandono escolar dentro del periodo de obligatoriedad que clama al cielo. En comunidades muy atrasadas en su nivel cultural y académico (Andalucía, Castilla-La Mancha…) es una tasa de un tercio de los chicos. Escandaloso. En el norte contamos con porcentaje de abandonos inferiores, y los resultados de los bachilleratos se cuentan entre los mejores del estado. Pero en cualquier caso nos encontramos con una masa de población “sin oficio ni beneficio” que van a competir a la baja con emigrantes extranjeros que, en ocasiones, cuentan con mejor formación que ellos y cuyo nivel de exigencia salarial no va ser alto. Las consecuencias de aquí a la larga no se van a hacer esperar en los próximos años: aumento del racismo y de la xenofobia, auge de formaciones y bandas de ultraderecha, aumento de la delincuencia, perpetuación de los mercados negros y de la llamada “economía sumergida”.

Y luego tenemos el discurso de los “progres”. Álvaro Marchesi, César Coll y otros muchos capitostes de la LOGSE pasaron de sus cómodas cátedras universitarias a las no menos cómodas altas instancias del Estado y se convirtieron en mandarines de una reforma que hizo que la cultura en el Estado español se viniera abajo. Sacaron sus libros y sus decretos imponiendo –desde arriba- una “filosofía” de la educación cuando menos cuestionable. Llamar “filosofía” a todas sus chorradas sobre “curriculum abierto y flexible” es excesivo. Habría que referirse más bien a un cúmulo de necedades que, si se enseñan a nivel teórico a estudiantes adultos en facultades de Psicología o Pedagogía, no pueden adquirir demasiados visos de peligrosidad. Ahora bien, si esas mismas necedades que hablaban de “constructivismo”, “transversalidad” y qué se yo más, se implantan y se imponen de arriba a abajo en todos los institutos del Estado español, eso puede equivaler a un ciclón capaz de barrer definitivamente el afán por estudiar, el afán por formarse y ser persona. Teorías más o menos peregrinas, creadas en el nicho específico de la psicopedagogía universitaria, se convirtieron en dogmas inapelables de obligado cumplimiento en secundaria y Bachillerato. La nueva ley de educación que sustituye a la LOGSE persevera en las mismas tonterías, con infinidad de asignaturas “maría”.

Con estas intromisiones pseudocientíficas, con este sistema fracasado desde todos los puntos de vista, con este bajón del nivel cultural y educativo tan terrible…¡aquí nadie hace propósito de enmienda! UGT y CCOO, en sus secciones de Enseñanza se quejan como plañideras de que la LOGSE (“una buena ley”) fracasó por no venir bien acompañada de una financiación suficiente. Claro, sindicalistas progres: estáis absorbidos hasta la médula por la lógica del capitalismo: dinero, dinero, dinero. Lo sabemos todos: el dinero es la panacea. Claro que esta mentalidad es el reverso mismo del idealismo, curiosamente, como bien supo analizar Marx. Pensar en una ley como buena en sí misma al margen de la estructura social y la base económica en la que va a aplicarse no demuestra otra cosa que un idealismo de la peor estofa. Con muy buenas intenciones se ha llenado el mundo de cadáveres y miseria. Los sindicalistas “progres” y sus ideólogos se niegan a ver la sangrante realidad de un engendro conceptual, jurídico y pedagógico como fue la LOGSE y como es su derivación legal actual, la LOMCE. El utopismo de los pedagogos se hace realidad –lamentablemente- en forma de ignorancia, retraso, abotargamiento intelectual y moral. Gracias, progresistas.

Hoy, el marco legal que regula la Educación no universitaria del Estado Español es enteramente heredero de aquella ley, que yo considero nefasta. Los políticos y burócratas que controlan los resortes de nuestro sistema educativo parecen no “haberse bajado de la burra”, a diferencia de San Pablo, quien se convirtió a una nueva fe cayéndose de un caballo. Esto quiere decir que no desean enmendar sus errores, que no quieren reconocer que aquella ley fue un desastre. Curiosamente fue una ley de inspiración izquierdista, auspiciada por el PSOE y por sus fieles monaguillos y sacristanes, Izquierda Unida. Una ley, sin embargo, que fue contra el pueblo. Pues condena al pueblo, y precisamente al pueblo humilde y trabajador, a una ignorancia crasa. Perpetúa el clasismo, prohibiendo por ley la excelencia (único ascensor social), ampara los privilegios, hace el juego a las elites y a los sectores adinerados. Es una ley BASURA, con todas sus letras, y la Ley de Educación actual, la LOMCE, lo es más todavía, pues no hace propósito de enmienda ni de rectificación y prosigue con un modelo burocrático y con una retórica sofística que no se sostiene por sus pies, ni tampoco tiene cabeza.

Mi artículo podría dar la impresión superficial de que soy un nostálgico del régimen franquista, régimen que en materia educativa (sobre todo a partir de los 60) fue alcanzando grandes niveles de exigencia y calidad en cuanto a conocimientos de los estudiantes, en cuanto a competencia de los profesores, etc. Precisamente aquellos institutos tardo-franquistas pudieron nutrir unas universidades que en los 60 y 70 eran cada vez más contestatarias con el Régimen. Unas aulas aborregadas y un analfabetismo general no constituyen un buen ambiente para fomentar el deseo de democracia. Toda dictadura tiene los días contados ante una juventud crecientemente culta, crítica, exigente. El Bachillerato franquista fue más liberador.

La comparación entre épocas distintas es cosa muy arriesgada. El bombardeo televisivo y el efecto de la sociedad de consumo de hoy no son comparables a las influencias de aquellos tiempos. Hoy los jóvenes quizás no reciben tantos sermones de curas pre-conciliares ni retóricas falangistas, ya entonces hueras para la mayoría de los adolescentes. Hoy en día hay más "fascismo" implícito y más indefensión, si cabe, ante un anuncio de la TV o un mensaje subliminal violento de una película americana. Las comparaciones entre épocas tienen sus límites.

Las causas del fracaso educativo son múltiples y complejas, quién lo duda. Pero de entre las causas, teniendo en cuenta los efectos nefastos de la sociedad de la imagen y el estilo de consumismo que nos imponen, quiero subrayar precisamente la Teoría Pedagógica que la LOGSE santificó, y que hoy administra -cual dogma de Fe- toda una Iglesia de Pedagogos, Psicólogos y demás “Expertos” que, instalados en una Curia confortable e investidos arrogantemente de una enorme Voluntad de Poder, han echado a perder ya a varias generaciones de adolescentes.

Quiero subrayar que LA PEDAGOGÍA NO ES UNA CIENCIA. Solamente unos torcidos intereses inherentes al propio capitalismo, a la propia sociedad administrada por burócratas han podido investirles de tal autoridad incontestable. Me niego a considerar a la pedagogía como una ciencia y menos como una ciencia incontestable, y estoy en contra de los prejuicios gremiales (con un punto de altanería) que se muestran en manifiestos tales como el titulado “No es verdad”. Es lógico que una serie de personas que poseen el título de pedagogos (yo también me licencié, entre otras especialidades, en Pedagogía pero nunca tuve ese espíritu gremialista) quieran defender su espacio en la sociedad, para que los demás vean que son importantes, necesarios, etc. Yo comprendo que una profesión inventada y accesoria trate de buscar su sitio y su auto-legitimación. Es razonable que maestros o licenciados en diversas especialidades quieran olvidarse de su formación académica de origen y sentirse, ante todo, “técnicos de la educación”, “científicos de la educación”, etc. Todo ello puede ser respetable, aunque yo no lo comparto. No hay una ciencia de la Pedagogía sino una determinada Filosofía de la Educación. La mía se define de forma muy clásica: por los fines de la Educación. Fines, a saber: alcanzar una Sociedad de personas sabias, libres y dignas. Lo demás son recetas, nada más que recetas artesanales que un profesor, con la práctica diaria, va perfeccionando. Cualquier intento de formalizar esa práctica artesanal de auto-perfeccionamiento docente es abrir un portillo al burocratismo y a la tecnocracia. La LOGSE nos abrió un enorme portalón a los “expertos”, a los supuestos “Científicos” y “Tecnólogos de la Educación” que tanta ruina nos han traído. Con ellos ha venido el burocratismo más infame.

He dicho que los principios teóricos de la LOGSE , y ahora la LOMCE, en sí mismos son muy discutibles, y que de científicos no tienen nada. Como epistemólogo he investigado el Constructivismo, una filosofía que en líneas generales comparto, pero la tesis del Constructivismo es solamente una posición interesante pero muy genérica y siempre me ha parecido absurdo imponerla por decreto o por ley. Me recuerda algo así como lo de hacer del “Materialismo Dialéctico” una “filosofía oficial” en la URSS.

Cuando una filosofía se hace oficial y se impone por decreto en un Estado, entonces adiós Filosofía y adiós pensamiento crítico. Y eso es lo que se hizo con el “constructivismo”. Piaget, Vigotski, Freire y todos los demás que cita el Manifiesto son personas muy respetables, pero sus teorías no son científicas ni están libres de críticas. Aún más, todavía, no veo por qué tiene que ser obligatorio comulgar con ellas. Los docentes podemos tener nuestras propias preferencias intelectuales y, sobre todo, nuestras propias recetas artesanales.

Algunos pedagogos “progres” quieren negar evidencias y mienten ante hechos incontestables. Parece mentira que pongan como título de un manifiesto pedagógico (pro-LOGSE) la frase “no es verdad” diciendo cosas que, manifiestamente, no son verdad: por ejemplo, cuando escriben en el citado –y valga la redundancia- Manifiesto: “Basta comparar los libros de texto de hoy con los de antes para comprobar que cada vez se pretende enseñar más contenidos”. Esto, sencillamente, no es verdad. Los libros que empleaba los alumnos ya eran, en los años franquistas, indeciblemente más austeros, claros y rigurosos que los míos. Y si éstos los comparamos con los libros de la era LOGSE, podemos sacar la triste conclusión de que éstos se llenan de fotos enormes, a todo color, que distraen del texto y que guardan –muchas veces- una penosa conexión con el contenido escrito. Esto por no hablar de la moda de atiborrar a los estudiantes con coloristas “mapas conceptuales” y exhaustivas especificaciones de “contenidos”, “procedimientos”, “actitudes”, como si el libro del alumno fuera una programación para el profesor. Ahora pondrán listados de “competencias”, "rúbricas", "estándares", nueva moda de los pedagogos autócratas. Algunos penosos libros “LOGSE” son más bien guías para el visionado de películas (he visto el estrambote editorial de “innovación” que consiste en enseñar toda una asignatura visionando películas) o agendas inconexas de actividades en vez de auténticos manuales de texto. A mí me da lo mismo porque en Bachillerato yo no doy ganancia a las editoriales y me sirvo de mis propias clases “magistrales” (y espero que no me condenen a penas de cárcel o exilio por tratar de ser “maestro”, magister). Está bien contrapesar lo teórico con lo práctico, pero la LOGSE ha supuesto una inquina contra todo esfuerzo conceptual y toda disciplina intelectual. La obsesión moderna por atiborrarnos con “nuevas tecnologías” (pizarras electrónicas, cañones de proyección, portátiles para cada alumno) va en la misma línea de la fobia a la teoría, fobia a la disciplina conceptual, culto a la imagen y veneración por el juguetito electrónico.

El Manifiesto “No es Verdad” abunda en las no-verdades cuando consigna: “Cada vez es más pesada la carga académica de los estudiantes”. Sencillamente, no es así. Muchos chicos titulan en ESO sin haber hecho la tarea en casa (cosa muy saludable) ni una sola tarde en sus cuatro años de secundaria obligatoria. Un ser irracional sentado en un pupitre, una acémila por ejemplo, hubiera podido titular en la ESO española. Que “cada vez hay más asignaturas”, como dicen los pedagogos, no quiere decir “más carga académica”, siguiendo aquí al citado manifiesto. De ocho a trece asignaturas puede haber en un curso de la ESO. Muy pocas de ellas relevantes: “Imagen y Expresión Corporal” (una especie de Aerobic), junto a un sinfín de materias lúdicas (que no voy a seguir nombrando para no herir a nadie) y de “aprobado obligatorio” ocupan su sitio frente a las realmente formativas: Matemáticas, Lengua, Ciencias Sociales, Latín… Esto es ocupar (mejor dicho, perder) el tiempo precioso de los chicos y chicas con solemnes tonterías. Hace falta titular en secundaria sabiendo leer y escribir correctamente, siendo capaces de localizar los países en el mapa, manejándose con soltura en el tiempo histórico, con unos rudimentos de matemáticas. Muy pocos están logrando estas metas.

Quiero hacer constar que yo, como muchos otros docentes hartos de la LOGSE y su hija o nieta, la LOMCE, también tenemos una minoría de alumnos excelentes, educados y con ganas de educarse. Hay chicos inquietos intelectualmente y algunos son buenos cívicamente. También los hay con espíritu de sacrificio y, por lo menos, preocupados por su propia educación. Son minoría, por desgracia. Su “supervivencia” en medio de un clima escolar deteriorado, donde falta autoridad, respeto y tranquilidad, es meritoria. Es como si uno quisiera aprender entre cabestros y rebuznos, en aulas repletas de extranjeros y nativos que no se integran o se integran “demasiado” y que cobran por cumplir con un mandato legal –escolarizarse- pues bien, uno necesita hacerlo con dosis de esfuerzo extra (con mucho más esfuerzo que en un ambiente normal de seriedad y respeto, esfuerzo penoso que nos ahorraríamos). Es una tarea que parece imposible. Los hay que lo logran y yo les pondría medallas y monumentos: se lo merecen. Porque muchas aulas tienen el clima de establos llenos de rebuznos y desorden. Quien lo quiera negar, que lo niegue, pero falta a la verdad. Para devolver el orden y la paz a las aulas hay que devolver –institucional y legalmente- la autoridad al profesor, permitiendo a este la capacidad de imponer sanciones inapelables. También habría que suprimir el cuerpo de Inspección y todas las demás figuras parasitarias que giran alrededor de los docentes directos, los que cara a cara vemos a los alumnos a diario (ejemplos de figuras parasitarias son: asesores de formación, liberados sindicales, orientadores, etc.). A todos ellos les devolvería a la docencia para disminuir las ratios profesor/alumno y para obligarles a conocer de primera mano cuáles son los verdaderos conflictos y problemáticas de la enseñanza.

También habría que devolver la autoridad a los profesores en los centros. Una sociedad libre –liberal-necesita de autoridad. Una sociedad socialista también exige autoridad. Una comunidad de hombres libres, un mundo civilizado exige una autoridad. Un mundo democrático formado por personas libres y racionales exige autoridad. Es decir, que en este asunto nada tiene que ver la ideología. Autoridad y nada más que autoridad (que no autoritarismo). Y la autoridad se aprende en casa y en el aula. Lo demás son monsergas de “progres” alejados del verdadero mundo de la educación, sofisterías de parásitos (del Estado) que quieren interferir en la convivencia normal entre estudiantes y educadores (educadores en el sentido estricto de personas que se dedican a enseñar cara a cara y no de forma teledirigida). Invito a todos los docentes a que respondan críticamente a toda esta burocratización y tecnificación de la enseñanza. Es un camelo: lo que quieren nuestras leyes, nuestros legisladores, nuestros partidos políticos, nuestros sindicatos, es mano de obra barata, poco culta y fácilmente manipulable. Desobediencia civil ante este desastre educativo ¡ya!

“¡Se desmantela, se hunde el estado del Bienestar!” Es el grito de guerra. Y es cierto que todo se va al fondo. Este mismo que les escribe ya lo advirtió hace años en los medios. Toda una forma de vida se nos va de las manos, y hay muchísima gente que lo va a pasar mal. Es sabido que tenemos que apretarnos el cinturón para pagar a una casta inmensa de parásitos. Entre políticos y personal colocado por ellos, vulgarmente los enchufados (liberados sindicales, para-funcionarios sin oposición, asesores…), etc., contamos con una cuarta parte de la población del Estado a la que hemos de mantener. ¿Qué hacer con tanta gente “no competitiva”? Los neoliberales y neocons quieren que seamos todos unos emprendedores, pero no se puede emprender nada llevando a rastras tanta carga. Cada trabajador debe pagar, con su nómina, los gastos de su familia y los de cuatro o cinco políticos, asesores y sindicalistas “de clase”. La casta política vampiriza la mayor parte de los recursos, y hay mucha gente que no es emprendedora per se, sino trepadora en las jerarquías partidistas y sindicales ¿No se quieren enterar? Son demasiados los que sólo pueden vivir como sujetos en clientela. Cuando se trata de “sostener el Estado” hay que leer: “sostenerlos a ellos”. Las inmortales páginas de El Capital o El Manifiesto Comunista enseñan un teorema fundamental: los famosos “emprendedores” son muy pocos; lo que abunda es –por el contrario- una inmensa masa de individuos y entidades parasitarias. Bancos, Fundaciones, Sindicatos, Partidos políticos, empresas que producen daño moral o ecológico. Todos estos entes son agencias de colocación y con ello consigue la lealtad agradecida de millones de estómagos.

Se desmantela el estado del Bienestar de los que estaban bien. Ahora veo pancartas y camisetas, gorritos y silbatos… especialmente en las charangas del 1º de mayo, una pequeña movilización en la que abundan muchos de aquellos “progresistas” que bajo la entente PSOE-IU nos tiraron la casa por la ventana. Los libros gratis en la escuela. Las subvenciones a sindicatos que editaban una revistilla y liberaban a vagos. Ahora llaman a la huelga a todos los “obreristas” que buscaron dar servicios gratis universales con un dinero que ellos mismos no aportaban. El progresismo es genial cuando trata de administrar el dinero ajeno. Ahora lo veremos con las propuestas podemistas y pedrosanchistas de dar una paguita al primer indocumentado que pise suelo español. En Educación, la chapuza de la LOGSE hizo descender el nivel cultural del Estado a unos niveles históricos: todo fue integración y promoción automática. A base de integrar a vagos y maleantes, con becas, adaptaciones curriculares (o sea, estudiando menos, sacarse el título igual que los que hincan el codo) y otras mamarrachadas pedagógicas, han logrado que la gente estudiosa con algunos posibles hagan el esfuerzo de irse a la Privada. Los demás, a hundirse en el fango de una Escuela pública asistencial Las morcillas ideológicas del la LOGSE y sus derivados, la LOMCE, ahora se las tendrán que comer las víctimas de una Escuela Pública asistencial, que hace aguas, que se hunde pero no sólo se hunde por culpa del “españolizador” señor Wert, como si el ser “españolizador” fuera su mayor tara. Se hunde desde los tiempos de Felipe González y de sus teóricos constructivistas, sus currícula abiertos y flexibles, sus promociones automáticas (verbigracia: pasar de curso por imperativo legal con diez asignaturas suspensas y docenas de amonestaciones y sanciones por gamberrismo, por ejemplo). Se hunde con el ataque sistemático al Latín, al Griego, a la Filosofía, a las Humanidades y a las Ciencias puras (Física). Se hunde con la mezcolanza inextricable de maestros de primaria y profesores técnicos de FP junto a profesores y catedráticos de Enseñanza Media. Se hunde por vía de la coexistencia de escuelas de cocina o peluquería junto con guarderías, reformatorios y clases de Bachillerato (toda esta mezcla es hoy un IES típico). El presupuesto de la Enseñanza Media mengua al lado de enormes gastos para montar unos minoritarios y exclusivos ciclos de Formación Profesional en los que no se involucra la patronal. Patronal que quiere que con dinero público les lleguen muchachos sumisos, bobos, perfectamente adecuados a su perfil y dispuestos a “cobrar simplemente aprendiendo”. O sea: chicos, a trabajar gratis y a ofrecerse perfectamente formados como esclavos especializados a costa de la cultura humanística y científica de la población general.

A mí, que dedico mi vida profesional a la tarea de educar, me suena a música celestial y a jeremiada estúpida el tipo de discursos que últimamente se construyen para hacer oposición a las reformas que hizo el ministro Wert. Admito desde el principio que las tendencias neoliberales ya han tomado carta de naturaleza obligatoria. Son un hecho impuesto, un imperativo, una losa que pesa sobre todos los estados que antaño se consideraban “soberanos”. Que los hilos de la OCDE, el FMI, la UNESCO y demás siniestras entidades, son hilos que llegan hasta el Ministerio de Educación, a sus “expertos”, y a sus asesores, es cosa que no discuto. Es más, no tengo la menor duda al respecto. Ahora bien, que aquellos mismos que ahora agitan pancartas y lucen camisetas y chapas “a favor de la escuela pública” sean –muchas veces- los mismos individuos que se la han cargado, que la han sepultado para siempre, esto es lo que mi estómago no puede tolerar.

Ya he escrito en este medio que la LOGSE, y ahora la LOMCE, fue y es un desastre, un cataclismo para el nivel intelectual y cultural del Estado Español. No voy a repetir argumentos que ya circularon con gran profusión en la red. La reforma de Wert está cargada de vicios, y toda la jerga neoliberal acerca de “competencias”, “empleabilidad” (sic) y “emprendedores” no corrige ni modifica un ápice los vicios de nuestro sistema desde 1991. El Bachillerato más corto y ridículo de Europa, que recoge a todos los fracasados académicos que vienen de los centros de adultos, de la diversificación curricular y de los rechazados en las pruebas a ciclos de Formación Profesional. La mayor tasa de abandono escolar de Europa, a pesar de que se regalan los títulos y a pesar de las amenazas y presiones que reciben los profesores que suspenden. El mayor analfabetismo de su juventud, y las peores perspectivas de futuro para los que se quedan aquí, sin emigrar. Los grandes Estados que se hicieron grandes precisamente por la Educación (Prusia, URSS, China) no podrán ser un ejemplo de democracia liberal, pero sí son ejemplos históricos de cómo un Pueblo puede ser elevado a las mayores cotas de instrucción, de cultura, de auto-exigencia con una política educativa seria, exigente, selectiva. No hay una reconstrucción del Estado sin esta política. No hay un Estado que se haga respetar sin esta política. Lo demás son boberías de “progresistas”.

La obsesión del consenso
Óscar Elía Mañú gaceta.es 7 Diciembre 2017

Una palabra recorre de principio a fin la novísima Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por el Gobierno: consenso. La palabra se repite de manera continuada por todo el texto, algo extraño y sorprendente en un documento sobre seguridad y defensa. La obsesión del Gobierno por transmitir que el texto ha sido consensuado (algo que, por otra parte, ha negado el PSOE) constata dos hechos trágico: por un lado no existe en España consenso en esta materia, salvo que éste se quede en principios genéricos, impracticables y por tanto incapaces de generar polémica política; por otro, el Gobierno fía esta cuestión a alcanzar acuerdos con un partido que no está demasiado interesado en alcanzarlos.

El problema español reside precisamente en esto: descuidar la seguridad por buscar el consenso. Se observa fácilmente en la política antiterrorista, en la que una y otra vez el gobierno de Rajoy baja el listón de las medidas para mantener el apoyo de la oposición socialista y fingir unidad: incluso se invita al pacto antiyihadista a un enemigo declarado del pacto, como es Podemos, con tal de evitar las algaradas de Iglesias en sus televisiones. En el caso que nos ocupa, la ESN es fruto de un Gobierno débil en términos ideológicos y parlamentarios: sin una concepción clara de España y de sus intereses y desconfiado y temeroso de la oposición: el resultado son medidas propuestas se quedan en las vaguedades y en la mezcla de corrección política y formalismo jurídico que recorre el texto. Nadie que lea la ESN sabrá exactamente qué busca, qué quiere y cómo quiere garantizar España su seguridad.

En mi opinión, la política de seguridad y defensa española se ve lastrada además por otra característica además de la consensuetis: el estatismo, la burocracia y el formalismo jurídico. Repetir que España pertenece a la OTAN y a la UE, afirmar la importancia de esta pertenencia no constituye ni una política ni una estrategia: éstas implican un cómo y un de qué manera se va a pertenecer, con qué objetivos y a través de qué medios. En términos nacionales, la pertenencia a una organización internacional es un medio para lograr los fines propios, y no un fin en sí mismo. Pero los sucesivos gobiernos españoles han evitado conscientemente definirlos, porque la definición implica la asunción de obligaciones, y éstas, decisiones firmes. Hay una tautología referida a la OTAN: España pertenece a la OTAN que garantiza nuestra seguridad, y la seguridad de España está garantizada porque pertenece a la OTAN . Rafael Bardají ha plasmado recientemente en La Gaceta la inutilidad de este estar para estar español en Europa, que no incluye curso de acción ni compromiso diplomático y militar alguno. Una Estrategia de Seguridad no debe recordar que se pertenece a la OTAN, sino con qué objetivos y de qué manera va a hacerse.

Defensa, ciberdefensa, política exterior
La falta de concreción política y estratégica, la repetición de lugares comunes y de expresiones deliberadamente abstractas y formales se repiten en en varios aspectos. El primero es la defensa. El Ministerio de Defensa tiene tendencia a la burocracia y al continuismo. No es un caso aislado: el vicio militar por excelencia en cualquier país es la resistencia al cambio de mentalidad, de estructura, de organización. Los uniformados piden más dinero, más medios, más personal y menos interferencias, menos transformación, menos examen y control. Los ministros del ramo se han encontrado con este problema, que habitualmente conlleva la abducción del responsable político español por el oropel militar. Lo que lleva a un segundo problema: la resistencia del estamento militar a los cambios profundos conduce a su vez a los responsables políticos a centrarse en aspectos menos problemáticos y más visibles y gratificantes: así, el énfasis puesto una y otra vez en las “capacidades industriales y tecnológicas”, asociadas además al empleo y al gasto público, esconde la dificultad para afrontar el problema de fondo. Éste es el de las capacidades militares de las fuerzas armadas, su disposición y aptitud para afrontar operaciones concretas y reales dentro y fuera de España. La política de transformación profunda de las Fuerzas Armadas para luchar en la guerra postmoderna se cambia por la compra y desarrollo de material: la industria sustituye a la estrategia.

En segundo lugar, la ciberdefensa se ha destacado en los últimos años como uno de los grandes temas en materia de seguridad. Se ha traducido en una moda política y estatal. En España han crecido los organismos dedicados a ello, y cada Ministerio se ha ido aferrando celosamente a su propia parcela de trabajo: el Mando de Ciberdefensa, el Centro Criptológico Nacional, la BIT, el Grupo de Delitos Telemáticos, el INCIBE… Sin embargo, tanto esfuerzo en la materia no se traduce en resultados reales. El CNI informa de ataques cuando ya se han producido, pero no parece capaz ni de impedirlos de manera eficaz ni de localizar y a su vez atacar a los responsables. No va más allá de lo que muchas grandes empresas son capaces de hacer.

Además, la ciberdefensa no es más que la mitad de la ciberguerra, que exige también la ciberofensiva, la capacidad de atacar usando esos mismos medios en un determinado espacio, la web. España es también aquí un país tullido, incapaz de proponerse nada semejante: el Mando de Ciberdefensa y el CNI carecen de la capacidad de hacerlo: que tras la supuesta intromisión cibernética rusa en la crisis catalana el resultado fuese que España acudiese histérica a la UE y la OTAN buscando el apoyo de sus socios muestra que nuestro país es incapaz de actuar maduramente en esta materia.

La disuasión y la amenaza, también en internet, constituyen parte de la defensa y la seguridad, pero España parece haber renunciado a ello. La crítica y la reflexión aquí parecen, de nuevo inexistentes.

En un tercer sentido, geográfico, se plasman también estas generalidades. La afirmación, típica entre muchos expertos, de que la política exterior de España se mueve entre América, Europa y el Mediterráneo resulta banal cuando no se acompaña de compromisos y de líneas de actuación. Respecto a Europa, desde 2004 España ha preferido jugar el papel de potencia mediana, subordinando la posición nacional, primero con Zapatero y después con Rajoy, al eje franco-alemán y adaptando los propios intereses nacionales a los de la Unión Europea. No existe, desde este punto de vista, política exterior española hacia Europa, sino un proceso de acatamiento ya casi inconsciente a las instituciones comunitarias: en casi cualquier cuestión internacional, el interés de España se limita a lo que diga Europa.

Respecto a Iberoamérica, hace siglo y medio que España ha perdido pie. Y del pasado no se vive, máxime cuando éste no es valorado como se merece ni se busca renovarlo. Quedan los lazos culturales, económicos, sociales entre España y las Españas, pero ni éstos dependen de la acción del Estado, ni el Estado tiene una estrategia nacional que fije objetivos y establezca medios para ello. Que el Gobierno trate de defender los negocios particulares de empresarios españoles en Cuba y Venezuela puede ser lógico: pero nada de ello tiene que ver con la Seguridad nacional. Máxime cuando una y otra vez se cede a la verdadera amenaza a la seguridad desde esos países, que son sus gobernantes. Invertir dinero en ayuda al desarrollo, en proyectos culturales carece también de sentido cuando se hace por invertir y decir que se invierte, pero no para qué.

Del 11M a los fakenews
Por fin, la Estrategia de Seguridad Nacional presenta como gran paso adelante la lucha contra los fakenews y la desinformación: se acepta así con demasiada ligereza la doctrina según la cual todos los “problemas” occidentales dependen de Rusia y no de los propios países europeos: en España se utiliza a Putin como ohartada para los fallos estatales en la gpcrisis catalana. Pero más allá de eso, identificar el problema de las fakenews con las nuevas tecnologías constituye un error doble: primero, porque éstas son neutras, y son simplemente canales de información y de opinión donde . Y segundo porque las fakenews dependen demasiadas veces de las preferencias de cada cual,

De hecho, el país donde con más y mejor ha funcionado la desinformación en materia de seguridad es precisamente España, pero no lo ha hecho por la actuación de hackers rusos: marzo de 2004 es el gran episodio nacional de fakenews, con un gobierno acosado y acorralado por las mentiras de ciertos medios de comunicación (PRISA con sus “capas de calzoncillos” y los terroristas suicidas), por la oposición izquierdista (“no nos merecemos un gobierno que nos mienta”) y con la movilización callejera radical indentificando irak con el 11M (“que no se vayan de rositas”, “no más sangre por petróleo). Nunca la mentira, la desinformación a gran escapa ha funcionado tan bien en materia de seguridad nacional El resultado de aquel lamentable capitulo fue el cambio de Gobierno y el giro de toda la política exterior española. Sin embargo, los responsables de la presente Estrategia de Seguridad Nacional olvidan ominosamente el episodio, y relacionan las fakenews con adolescentes encerrados en edificios rusos y chinos. De nuevo el consenso evita enfocar bien el problema, que es precisamente el por qué de la obsesión por el consenso.

Una Estrategia de Seguridad Nacional real
Lo cierto es que la Estrategia de Seguridad Nacional se ha convertido en un documento a medio camino entre la burocratización o la búsqueda de consenso entre ministerios y departamentos; y la vaguedad política o la búsqueda de consenso entre partidos que, manifiestamente no comparten la visión de la seguridad. Perpetúa problemas, y pese a identificar algunas nuevas amenazas, adolece de una vaguedad que impide realmente afrontarlas.

¿Puede romperse este círculo vicioso de burocracia y consenso? Sin duda. La ESN debe ser un documento de Gobierno, no de Estado: lo que significa un documento político. Éste es el problema de concepción que lastra la seguridad, la defensa y la política exterior española, tratados solemnemente como “política de Estado” cuando no lo son: al hacerlo así se evita la discusión, y con ella la mejora. Debe ser justo al contrario: cada presidente del Gobierno debiera presentar su propio texto tan pronto donde sea posible: prioridades en materia de seguridad, dirección de la política exterior y de defensa, medidas destinadas a lograrlo e instrumentos utilizados para ello. La ESN debe ser el texto que guíe la acción del Gobierno en estas materias, del que se haga responsable y por el que sea juzgado durante los años de gobierno.

UN 68%, A FAVOR DEL ACTUAL
Un 30% de los españoles defiende la recentralización del Estado
La Gaceta  7 Diciembre 2017

Seis de cada diez españoles (el 66,4 %) están a favor de que se aborde la reforma de la Constitución esta legislatura, pero una amplia mayoría (el 82,7 %) se opone a que esa modificación posibilite un referéndum catalán de independencia y el 68,8 % no quiere que cambie el modelo territorial actual.

Estos datos se desprenden de la encuesta realizada entre los pasados días 30 de noviembre y 5 de diciembre por NC Report y que publica el diario La Razón, cuando se conmemora el 39 aniversario de la firma de la Constitución y la campaña para las elecciones catalanas del 21D cumple su segunda jornada.

La muestra, llevada a cabo en 102 municipios españoles, refleja el apoyo mayoritario a la reforma constitucional y también que la mayoría de los encuestados (el 66,9 %) están en contra de que esa posible reforma reconozca un “estatus especial” para Cataluña y el País Vasco.

Sólo el 11,3 % de los entrevistados son partidarios de que la nueva Carta Magna permita la celebración de un referéndum soberanista catalán y el 64,2% quieren que se mantenga el actual estado de las autonomías, por encima de un estado federal que recibe el respaldo del 27,7 %.

Además el 37 % mantendría las competencias de las Comunidades autónomas, frente al 30,7 % que las reduciría, y casi la mitad (el 46,3%) abogan por eliminar el Senado, incluso si se transformase en una Cámara de representación de las autonomías.

El sondeo indica también que los encuestados piensan que la reforma de la Constitución debería recoger o ampliar los derechos de igualdad entre hombres y mujeres (el 88,3 %); de renta mínima (75,6 %) y de vivienda (un 84 %).

Más de la mitad (57,8 %) contestaron que es imprescindible que los grandes partidos políticos se pongan de acuerdo para reformar la Constitución; un 86,8 % pidieron cambios en el régimen actual de aforamientos y un 80,2 % apoyan que se elimine la preeminencia masculina que rige actualmente para la sucesión en la Jefatura del Estado.

En cuanto al sistema electoral vigente, el 48,8 % estima que la reforma de la Carta Magna debería incluir un reparto de escaños más proporcional al número de habitantes de cada provincia y casi el mismo porcentaje (48 %) están a favor de que se prime con más escaños a los partidos más votados.

A mí nunca me preguntan
Nota del Editor 7 Diciembre 2017

Esto de las encuestas es como la paradoja del gato de Schrödinger: si el encuestado es un tipo que no tiene ni pajolera idea de lo que le preguntan, su respuesta puede ser cualquier cosa, y su razonamiento inexistete. Si antes de encuestarle, le informan detalladamente de las ventajas e inconvenientes de cada opción, de los riesgos y daños propios y ajenos que implica, las ventajas y desventajas las valorará en función de su propio beneficio, no en el interés general. Así que lo mejor es que a nadie se le ocurra contratar encuestas en el variopinto universo de los seres humanos, salvo que pretenda seguir haciendo humo.

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No es por el DNI
Marcello republica 7 Diciembre 2017

Ha dicho la vicepresidenta Sáenz de Santamaría que la manifestación de los independentistas catalanes celebrada ayer en Bélgica fue posible porque todos ellos tienen un DNI español. Eso no es verdad y además es una muy pésima e infantil ocurrencia para restar importancia a un hecho que la tiene y daña la imagen y el prestigio de España.

La importante manifestación de los secesionistas en Bélgica se celebró porque el Gobierno de Rajoy no aplicó el artículo 155 de la Constitución el día 7 de septiembre cuando se aprobó en el Parlament el inicio del golpe de Estado catalán. Lo que permitió más adelante la celebración del referéndum del 1-O -que Rajoy dijo que no se iba a celebrar-, y después el arranque de la campaña internacional de los golpistas contra España.

El Gobierno ha llegado tarde a todas las citas del desafío catalán y ahora se ve desbordado y confundido y dice tonterías como las del DNI mientras los ministros de Exteriores y Portavoz siguen cazando moscas.

Y en la Moncloa viven en un sin vivir ante la cita electoral del 21-D porque no saben lo que va a ocurrir ni las consecuencias políticas que de esa cita se van a derivar. Si saben, sin embargo, que al PP esas elecciones les van a ir muy mal. Y buena culpa de todo ello tiene la vicepresidenta Soraya porque ella ha sido y es, desde hace ya muchos meses, la responsable de la política catalana del Gobierno y en consecuencia también del PP.

Y ha sido precisamente porque Ciudadanos pidió el 7 de septiembre que el Gobierno aplicará de manera inmediata el 155 por lo que el partido de Inés Arrimadas obtendrá el 21-D un buen y merecido resultado electoral.

De manera que, seamos serios, porque el desafío catalán no ha terminado y sigue causando daño y no se puede combatir con frivolidades y ocurrencias como las del DNI.

La defensa de la Constitución en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2017

No ha sido, lógicamente, equiparable a las multitudinarias manifestaciones que, en defensa de la Constitución y de la unidad de España, abarrotaron las calles de Barcelona antes y después de la ilegal consulta secesionista del 1-O. Sin embargo, los miles de catalanes que se han manifestado este miércoles en la Ciudad Condal bajo el lema "Constitución española: la ley de todos. Con la Constitución, por la concordia" han protagonizado uno de los homenajes más meritorios de cuantos ha recibido la Carta Magna en el 39º aniversario de su aprobación.

Y hay que hablar de mérito no sólo por las trabas que ha impuesto la infame alcaldesa Ada Colau, sino porque ni los medios de comunicación ni las formaciones constitucionalistas dieron la menor cobertura a la convocatoria, llevada a cabo por una entidad sin apenas recursos, Espanya i Catalans, y a la que no se han sumado los candidatos a la presidencia de la Generalidad del PSC, Miquel Iceta, y Ciudadanos, Inés Arrimadas. Tan sólo los representantes de Ciudadanos y del PP en el Consistorio barcelonés Paco Sierra y Alberto Fernández Díaz, así como el candidato popular al Gobierno regional, Xabier García Albiol, se han dejado caer en una concentración convocada, básicamente, a través de las redes sociales.

Han hecho mal los dirigentes constitucionalistas catalanes y sus medios afines en no volcarse con un acto así en el Día de la Constitución. No sólo porque la Constitución merece homenajes de ese tipo, sino porque es vital que lideren la movilización en defensa de la Carta Magna; más aun en unos momentos en que la esperpéntica aplicación del artículo 155 llevada a cabo por el Gobierno de Rajoy no ha eliminado el tóxico agitprop separatista en los medios públicos del Principado.

Esa repulsiva hostilidad hacia el constitucionalismo está teniendo estos días presencia en los medios en forma, por ejemplo, de anuncio en el que el himno de España sirve de banda sonora para cargas policiales efectuadas durante el pasado 1 de octubre. Teniendo en cuenta que el artículo 543 del Código Penal castiga como delito de ultraje a España cualquier ofensa a sus símbolos o emblemas, es sencillo hacerse una idea de la desidia de unas formaciones que ni siquiera se han molestado en denunciarlo ante la Junta Electoral. Eso, por no recordar que TV3 ha elegido al vomitivo Quim Masferrer, que tachó a los españoles de "sarnosos y cabrones", como presentador de su programa de Nochevieja; o que un estrecho y conocido colaborador de la televisión pública catalana, Jair Dominguez, ha escrito un artículo en el que expresa su deseo de rebanar el pescuezo al ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

Sea como fuere, conviene insistir en que ningún homenaje a la Constitución sería mejor que ver cómo se cumple y se hace cumplir en Cataluña.

La Constitución no se toca
Pablo Sebastián republica 7 Diciembre 2017

Rajoy no quiere reformar la Constitución y menos aún para conceder más ventajas y autogobierno a las autonomías como pretenden Sánchez e Iceta para justificar su discurso político y electoral catalán. Y si Rajoy dice no y estamos seguros que Rivera también estará en contra, la reforma de la Carta Magna no tendrá lugar en esta legislatura y menos aún para premiar a los autores del golpe de Estado catalán.

Ni con más autogobierno, ni con más financiación y menos aún en base a repetir por todas las autonomías el modelo del concierto vasco como lo propone el lehendakari Urkullu, para romper la solidaridad y para que las Comunidades más ricas sean más ricas y además avance la diáspora de la desintegración nacional.

Sin un amplio consenso, como dice Rajoy, no puede haber reforma de la Carta Magna. Y si hay reforma no puede ser para aumentar el poder de las autonomías sino, más bien al contrario, para reducirlo y para que el Estado controle la Justicia y la Educación.

Además la reforma que necesita la Constitución se refiere sobre todo a que en ella se debe plasmar y garantizar la separación de los poderes del Estado que en España brilla por su ausencia y es causa de muchos problemas, tal y como ocurre con la corrupción y el abuso de poder.

Pero está reforma de la separación de poderes nunca ha interesado al PSOE ni al PP, porque en sus respectivas alternancias ambos partidos y gobiernos de turno han disfrutado de un inmenso y acumulado poder que solo perdían por sus propios errores y no por méritos de la oposición.

O sea, de momento y con el golpe catalán aún caliente la Constitución se va a quedar como está. Y nada de más autogobierno ni de la España federal que pregona Sánchez desde el PSOE. Entre otras cosas porque no existe en el mundo un proceso similar en el que una nación como la española pone en marcha un procedimiento de centrifugación federal.

Es al contrario, pequeñas naciones o más bien regiones si se han federado (Suiza e incluso Alemania) para construir una nación, o un ente superior, como ocurrió con EE.UU. y ahora pasa con la Unión Europea. Pero romper una nación en federaciones es un disparate enorme que conduce a unas situaciones propicias a la independencia como siguiente escalón y como lo hemos visto en el caso catalán.

Cuenta atrás para la traición a España (-15)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Diciembre 2017

PUIGDEMONT SE RIE DE ESPAÑA PERO AL FINAL O EXILIO O CÁRCEL. EL APOYO A UN TRIPARTITO CON ERC Y PODEMOS HUNDIRIA AL PSOE. RAJOY NO HA HECHO NADA…MALO PARA NO VOLVER A PRESENTARSE.

Dicen que solo los tontos y los locos se ríen sin sentido y eso es lo que parece ocurrirle al fugitivo de Carles Puigdemont, parece un tonto de capirote. Tras la retirada por parte del juez Pablo Llarena del Tribunal Supremo de la euroorden de extradición contra Carles Puigdemont y los cuatro exconsejeros que permanecen fugados junto a éste en Bélgica, el susodicho quiere presentarlo como una victoria sobre la Justicia de España y se atreve a calificarlo de cobardía por el miedo al fracaso y la enmienda de plana que la justicia belga hubiera hecho de continuarse con el proceso de extradición. Una estrategia de querer dar la vuelta a su propia cobardía de haberse fugado para eludir la prisión que efectivamente esperaba a sus compinches de Gobierno, de los cuales aún quedan en prisión Oriol Junqueras y Joaquim Forn. Porque la certeza que tiene Puigdemont es que si vuelve a España será inmediatamente detenido en cuanto se detecte su presencia. Y aquí se cumplirá el dicho de “quien ríe el último, ríe mejor”.

No deja de ser patética su campaña virtual en plasma y su intento de intento de dar una visión de internacionalización del conflicto y acaparar las limitadas y nada multitudinarias manifestaciones de fanáticos subvencionados, -ya que nunca hacen uso de su propio patrimonio para este tipo de gastos-, desplazados a Bruselas y concentrándose con sus banderitas ilegítimas frente al Parlamento de la UE e Instituciones. También es patético su empeño en ningunear a los medios de comunicación españoles, ya que la TV3 y la RAC1 hace tiempo que dejaron de serlo, como el escrache que ha sufrido la corresponsal de Tele 5. Eso sí, se desvive en los canales flamencos donde da rienda suelta a su bilis de odio contra España y sigue lanzando sus mentiras y falsas acusaciones a unos entrevistadores y un público que comparten ese sentimiento de odio secular al reino de España desde la época del Duque de Alba y su Tercios en Flandes.

Puigdemont sí que ha demostrado ser un cobarde que sigue escondido amenazando pero sin atreverse a dar la cara, ni siquiera frente a sus camaradas, llevando como todo símbolo colgado un lazo amarillo en señal de una falsa solidaridad, ya que se evidencia que su precipitada huida pilló de sorpresa al resto de su equipo de Gobierno. Y es que Carles Puigdemont aunque parezca tonto, no lo es en determinados aspectos y sabía perfectamente a dónde debía ir para salvarse de la cárcel o al menos solo poder ser acusado de delitos leves que no conllevan penas de prisión. Fue muy bien aconsejado y tenía planificado los primeros movimientos obligados por parte de la jueza Carmen Lamela al solicitar la euroorden de detención y entrega a la justicia de España, la elección del equipo de abogados de Paul Bekaert, defensor de etarras, y la estrategia de recursos hasta el Tribunal de Derechos Humanos. Pero lo que no esperaba es el movimiento del juez Pablo Llarena, que le ha dejado ante una disyuntiva y desnudo ante sus camaradas y conciudadanos. Se le acabaron las excusas.

Ríe por no llorar, y ya solo le queda el recurso a agotar el victimismo emulando a aquellos etarras que se refugiaban en la multitud en manifestaciones y usaban a los manifestantes como escudos humanos para impedir su detención por las FFyCCSE, porque no creo que los Mossos hicieran algo diferente de lo que hicieron en el pasado el día del acoso a los funcionarios judiciales y asaltos a los coches de la Guardia Civil, o durante el día 1 de octubre en el desarrollo del referéndum ilegal. Lo que Puigdemont debe ser consciente si no es tonto, es que, si vuelve a España, de una u otra forma será detenido y llevado a la presencia del juez Pablo Llarena, que no se reirá de sus andanzas, sino que las considerará en su Auto donde decretará muy posiblemente prisión incondicional y sin fianza, a la espera de un juicio y condena por su rebelión, sedición y malversación de fondos públicos.

El PSOE está jugando con fuego si contempla reeditar el tripartito con los independentistas por la ambición personalísima del PSC y un Miquel Iceta dispuesto a ser Presidente del Gobierno de la Generalidad sea como sea y siendo la cuarta fuerza política. Una ambición que comparte con Pedro Sánchez en su objetivo de desbancar a Mariano Rajoy con el apoyo de los mismos independentistas. Dice Iceta que no está dispuesto a hacer Presidente a ningún independentista, pero tampoco está por la labor de hacer Presidenta a Inés Arrimadas. Lo que quiere es que le apoyen a él, el penúltimo mindundi en escaños y en votos como es “centro progresista y dialogante” que dice representar. O sea que ahora resulta que el socio independiente federal del PSOE, es heredero de la extinta UCD de Adolfo Suárez y no el de esa izquierda socialista del cinturón industrial y de ciudades de descendientes de inmigrantes, como Hospitalet, los charnegos sin pedigrí catalán, cuyos hijos se han transformado en fanáticos independentistas.

¡Ver para creer! Miquel Iceta como el hombre de consenso y estandarte de la moderación. El mismo que gritaba como un poseso a Pedro Sánchez en sus mítines aquello de “Pedro ,por dios, líbranos de Rajoy! Y a fe que de no ser por Pablo Iglesias y PODEMOS, un ególatra mayor que Sánchez, este hubiera sido investido Presidente del Gobierno de España y quien sabe si ya estaríamos hablando de la independencia pactada de Cataluña con referéndum incluido, de El País Vasco con navarra anexionada también independiente y de una República Federal de los diferentes pueblos de España transformados en naciones, la España plurinacional y pluri fracasada. Es cierto que se habría evitado aplicar el denostado artículo 155, pero también es cierto que España ya no existiría como tal. Y la verdad, espero que ese futuro nunca llegue a ser realidad.

Por otra parte, Mariano Rajoy, que ya tiene una cierta edad, parece querer alargar su vida laboral dando ejemplo de atrasar su paso al jubileo. Se plantea seguir, seguir y seguir, como la arenga lanzada por Puigdemont en su plasma, en el que también ha plagiado a Rajoy. Dice Rajoy que “¿Por qué no me voy a volver a presentar? No he hecho nada tan malo”. Y no es verdad porque precisamente lo malo ha sido que no ha hecho nada cuando pudo, y lo poco que ha hecho obligado y a destiempo aún no se sabe las consecuencias, que en principio no parecen ser nada buenas. Así que sí que existen graves impedimentos para su presentación como candidato. Y muy mal tiene que estar el PP para permitir la permanencia de Rajoy y no dar paso a alguien con mayor proyección de futuro que evidencie un cambio en una organización anquilosada y manchada por el fantasma real de la corrupción. El PP necesita regenerarse si quiere convencer de su repulsa por un pasado con demasiados casos pendientes en los juzgados donde se encuentran imputados muchos de sus altos cargos y al que debe renunciar apartando de la cúpula a quienes son la imagen de la connivencia o pasividad por omisión de su deber de “in vigilando”, al menos.

No Sr Rajoy, usted no debería forzar a su partido a que le renueve en el cargo. Su paso por el poder ha sido largo desde su lejana juventud y afiliación al partido y en los últimos tiempos muy cuestionable por su aparente inacción, pasividad y renuencia a gobernar. Usted es corresponsable de la situación actual y nunca puede formar parte de la solución, si es que todavía la tiene.

¡Que pasen un buen día! Y disfruten del acueducto de la Constitución como anticipo de unas Navidades que pueden ser amargas, como algunas almendras rancias, tras las elecciones autonómicas – plebiscitarias del próximo 21, y encima que no nos toque el gordo de Navidad y tampoco tengamos salud por culpa de una gripe inoportuna provocada por el frío y la pertinaz sequía.

Una etarra y Puigdemont
Pablo Planas Libertad Digital 7 Diciembre 2017

Puede que el caso de Natividad Jáuregui Espina haya influido en la decisión del magistrado Llanera de retirar la euroorden contra los golpistas fugados.

Justicia belga. Puede que el caso de Natividad Jáuregui Espina haya influido en la decisión del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llanera de retirar la euroorden de detención de Puigdemont y los tres exconsejeros de la Generalidad que le acompañan en la escapada. A Natividad Jáuregui la llamaban Pepona sus colegas de la ETA, pero en Gante se hizo nombre de cocinera. Se le atribuye la autoría material del asesinato del militar Ramón Romeo Rotaeche a la salida de misa, el 19 de marzo de 1981. Esta Pepona habría apretado el gatillo en ese caso y como integrante del denominado Comando Vizcaya participó en otros cinco asesinatos cometidos entre enero y julio de aquel año. Después escapó primero a Francia, luego a México y por fin a Bélgica, donde es conocida por su afición a las mariscadas y el punto de sus mejillones con patatas.

La Audiencia Nacional trató en vano de lograr su extradición durante años. El último intento fue en 2013. Detenida por la Policía belga a petición de la española, las autoridades judiciales de ese país decidieron desatender la euroorden por las en teoría severas condiciones penitenciarias españolas. La individua corría el riesgo de ser incomunicada y torturada en las lóbregas mazmorras de la dudosa democracia española, adujo su defensa y sancionó el tribunal de apelación en un auto en el que sostenía sin pudor que "los sospechosos de terrorismo son sometidos en España a un régimen de supresión de libertad en circunstancias inhumanas".

A la familia de Ramón Romeo no le quedó más remedio que llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que admitió la denuncia contra el Estado belga hace un año y podría alumbrar un fallo a finales del próximo en un alarde de rapidez para lo que es costumbre en Estrasburgo.

El abogado de Pepona es el mismo Paul Bekaert al que ha confiado su defensa Puigdemont, que está encantado con la Justicia belga. Mientras tanto, los exconsejeros excarcelados dan fe de las "circunstancias inhumanas" de las cárceles españolas. Mala comida, hamburguesas quemadas, demasiada fritanga, poca variedad y muchas flatulencias, relatan los expresidiarios Mundó, Rull y Turull. Tremendo.

Córcega capital Girona
José María Albert de Paco Libertad Digital 7 Diciembre 2017

El diagnóstico se acomoda a Cataluña con tanta naturalidad que aun desmiente la singularidad de que se ufanan unos y otros, sumidos, al cabo, en el mismo extravío moral.

En octubre de este año, el semanario satírico Charlie Hebdo calificó en portada a los independentistas catalanes de idiotas en grado superlativo. "Más idiotas que los corsos", decía exactamente el titular. En el dibujo central, tres encapuchados con un estandarte del Frente de Liberación Nacional de Córcega (en una escenografía que recordaba la que ETA disponía en sus vídeo-comunicados) discrepaban airadamente de la supuesta superioridad catalana: "¡Exigimos un debate!". No les faltaba razón.

Este domingo, la coalición nacionalista Pè a Corsica (Por Córcega), que reivindica un estatuto de autonomía, la cooficialidad de la lengua corsa (un dialecto italiano) y la amnistía de los llamados presos políticos, obtuvo el 45% de los votos en la primera vuelta de las elecciones regionales. El más que previsible triunfo de Pè a Corsica en la segunda vuelta proyecta sobre Francia, paradigma del Estado centralista, la amenaza del secesionismo.

Entre los rasgos identitarios sobre los que se fundamenta el nacionalismo corso figuran, además de la insularidad y el idioma (que ha legado al mundo la palabra vendetta), la criminalidad. A la violencia que ejercen de antiguo los clanes mafiosos, y que hunde sus raíces en el bandolerismo dieciochesco, se añadió a mediados de los setenta del siglo pasado la del FLNC y su ristra de facciones, adherencias y disidencias, a menudo enfrentadas entre ellas. De resultas, Córcega quedó atrapada en una tupida red delincuencial en que los intereses de los hampones tendieron a confundirse con los de los terroristas, a quienes, no en vano, se solía designar en los medios afines como "bandoleros", en lo que bien podría ser una flexión mediterránea de la voz gudari. El devaneo autorreferencial también cursa a la manera vasca: los corsos mataban para que se reconociera su particularidad, que consistía sustancialmente en que mataban. Hoy, con el FLNC en la reserva, los herederos de la mítica French Connection se cobran no menos de 20 vidas anuales.

El otro gran hecho diferencial respecto al Hexágono es la pobreza. Con poco más del 0,4% del PIB francés, una tasa de desempleo superior al 10,5% (más de un punto por encima de la media del país) y el 25% de la población sumido en la pobreza, sólo el bombeo de subsidios estatales, que adoptan la forma de exenciones insulares, subvenciones varias y nóminas de funcionarios (uno de cada cuatro corsos se halla empleado en la Administración) evita el colapso de la economía corsa. Por su parte, la UE acordó en 2014 insuflar a la región 245 millones de euros en seis años.

Así, la principal y cuasi única fuente de ingresos al margen de las dádivas de París y Bruselas es el turismo, un sector infradesarrollado en razón del reglamentarismo paleoecologista, la atávica extorsión de la cosa corsa y el goteo de sabotajes de los nacionalistas, que ven en este modelo de desarrollo un disolvente de la identidad. De hecho, entre las reivindicaciones de Pè a Corsica se cuenta también la instauración de una ley de residentes que obligue a vivir en la isla para ser propietario.

Ningún político francés ha sido tan claro respecto a la cuestión corsa como el exsocialista Jean-Pièrre Chevènement, quien dimitió en 2000 del cargo de ministro del Interior con Lionel Jospin por su frontal desacuerdo con la política de cesiones a la región. "Si se acepta la creación de una Asamblea legislativa corsa, ¿por qué no una vasca o bretona?", alegó entonces, no sin denunciar "el problema que representan para las democracias las minorías violentas". Doce años después, y a propósito del asesinato del abogado independentista Antoine Sollacaro, en una cadena de atentados y ajustes de cuentas que tuvo en vilo a la República, Chevènement cargó de nuevo contra la trama mafioterrorista corsa y la condescendencia de las autoridades estatales: "París ejerce con Córcega una tolerancia dañina, y se produce un uso bastardo de los medios de comunicación que trata de favorecer al independentismo como fuente de progreso y futuro para la isla. La juventud corsa ha sido abandonada a un adoctrinamiento que se realiza por todos los canales de comunicación, France 3, France Bleu Frequenza Mora, rectorado, universidad... Abandonados a la propaganda". El diagnóstico, salta a la vista, se acomoda a Cataluña con tanta naturalidad que aun desmiente la singularidad de que se ufanan unos y otros, sumidos, al cabo, en el mismo extravío moral, de tan parecidas hechuras que se diría de fábrica. Ambos son, por lo demás, asuntos internos; a fuer, claro, de europeos.

(Coda: "El vandalismo me indigna. Cuando me enteré de que los incendios habían sido provocados y escuché a una abogada independentista asegurar con un orgullo malsano que Córcega sería una roca desértica pero libre, mi primer impulso fue abandonar una región en la que los nativos eran tan estúpidos como para quemar su casa. Pero Jacques me aseguró que era algo más complicado que eso, que en todos lados había problemas y que no había que bajar los brazos ante la primera dificultad que surgiera". La desesperación de los simios y otras bagatelas. Memorias. Françoise Hardy).

Euroliberados
ARCADI ESPADA El Mundo 7 Diciembre 2017

La genialidad táctica del juez Llarena que España celebra está cargada de malas noticias, y voy a enumerarlas:

1. Un Estado democrático deja de perseguir a un grupo de presuntos delincuentes, hoy fugados, que conspiraron para destruirlo.

2. Si como insinúa el auto de retirada de la euroorden, el juez belga habría concluido contra el criterio del fiscal que Puigdemont no debía ser juzgado, según el código penal de Bélgica, por los delitos de rebelión y secesión, lo mejor que puede hacer Europa es asumir que no existe ni como territorio moral ni como territorio jurídico.

3. Al no agotar la vía de los recursos ni propiciar, en consecuencia, la presión española y de otros Estados europeos sobre Bélgica, el juez Llarena asume de facto que España es un Estado de derecho de baja calidad, cuyas decisiones judiciales pueden ser eficazmente impugnadas por otro Estado miembro de la Unión. Es así que mañana dirá un puigdemont: «La Justicia española no se atreve ni a ser examinada por otros tribunales europeos».

4. En el balbuceante auto de supresión de la euroorden, donde como para darse ánimos escribe el juez que "los investigados parecen [sic] haber mostrado su intención de retornar a España", se insiste en la necesidad de no colocar en «peor derecho» a los encarcelados que a los fugados ante la hipótesis de que los primeros respondieran por delitos más graves que los segundos. Una hipótesis sin duda aberrante. Pero los ciudadanos españoles hubiéramos esperado de un juez del Supremo estudio y dedicación para contrarrestarla y no la confortable vía de la suspensión de la euroorden. Por lo demás compárese el peor derecho de los encarcelados con esta vida de los euroliberados solo privada de pisar la nación hollada por los ocupantes.

5. Indirectamente, el juez Llarena da cobertura legal al establecimiento de un gobierno catalán en el exilio. La supresión de cualquier medida cautelar y una libertad de movimientos casi ilimitada permitirán que Puigdemont teledirija la política catalana si los independentistas obtienen mayoría el 21 de diciembre. Y que celebre en Bruselas, semanalmente, las ruedas de prensa posteriores a las reuniones de gobierno. ¡Por no hablar de las propias reuniones de gobierno! La evidencia insufrible de una vida global y una justicia local.

6. Unos cuantos miles de independentistas viajan hoy vociferantes a Bruselas. Pero ya no habrá necesidad. El euroliberado Puigdemont ya puede dar mítines en Cataluña. En la llamada Catalunya Nord, naturalmente. Se aventura un emocionante cierre de campaña en Perpiñán. Contrariamente a lo que suponíamos no será Puigdemont el holograma. Será la Justicia el holograma.

Aprobado el libro de estilo que deberán usar sus periodistas
Puig y Oltra entregan la nueva TV pública al independentismo: se hablará de ‘País Valencià’ y ‘Govern’
Agustín de Grado okdiario 7 Diciembre 2017

Se veía venir. À Punt, la nueva televisión pública valenciana que sustituirá a Canal 9, nacerá el primer trimestre de 2018 entregada al pancatalanismo. Su libro de estilo marca la nueva dirección de los medios públicos valencianos. Y su orientación no deja lugar a dudas, después de que su redacción haya estado dirigida por Rafael Xambó, consejero de la nueva televisión a propuesta de los nacionalistas. La Comunidad Valenciana, así designada en en el artículo 1 del Estatuto de Autonomía, pasará a denominarse ‘País Valencià’, un concepto no oficial cuyo uso están tratando de normalizar los grupos que defienden a esta región española como parte integrante de los imaginados ‘Països Catalans’.

El libro de estilo asegura que “las denominaciones de Comunitat Valenciana, País Valencià y Regne de Valéncia se usarán de acuerdo al contexto comunicativo”. Pero la realidad es que hasta el Partido Socialista que lidera Ximo Puig cada vez utiliza más el concepto de ‘País Valencià’ para referirse a la Comunidad autónoma que gobierna, sobre todo tras el giro nacionalista que los socialistas valencianos emprendieron en su congreso regional del pasado mes de julio. En su ponencia política era más fácil leer ‘País Valencià’ que Comunidad Valenciana.

Además, los periodistas de la radio y la televisión pública valenciana tendrán las manos libres para usar otros términos propios de la realidad política y administrativa de Cataluña. Así, las instituciones valencianas que denominan al Ejecutivo (Consell) y al parlamento autonómico (Les Corts) podrán ser llamados a partir de ahora como en Cataluña: Govern y Parlament.

La directora general de À Punt, Empar Marco, ha definido el libro de estilo como “una guía para saber narrar”. Marco fue corresponsal de la catalana TV3 y periodista de medios independentistas como ‘Avui’.

El organigrama directivo de À Punt incluye también a los siguientes periodistas: Esperanza Camps, subdirectora de informativos no diarios es exconsejera de Baleares por el MES, una coalición de formaciones independentistas; la subdirectora de informativos diarios, Remei Blasco, es activista de Compromís y persona de confianza de Xambó, responsable último del libro de estilo; la directora de contenidos web y redes sociales es Anna Peña portavoz de las juventudes de Esquerra Republicana.

Aragón crea una «policía» de expertos contra las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán
Difundirá en internet el nombre de las editoriales que publiquen manuales de Historia con falsedades
Roberto Pérez ABC 7 Diciembre 2017

Tras décadas aguantando las manipulaciones históricas cocinadas a su medida por el nacionalismo catalán, Aragón se ha decidido a poner en evidencia a todo aquel que las fabrique o que las difunda. Lo hará a través de una suerte de «policía» de historiadores, expertos fichados en el mundo universitario que se encargarán de vigilar contra las tergiversaciones, advertir de ellas cuando se detecten y ponerlas en evidencia con la realidad histórica.

Esa especie de «policía» contra las manipulaciones históricas del independentismo catalán estará formada por profesionales «de reconocido prestigio», según ha avanzado la consejera aragonesa de Educación y Cultura, Mayte Pérez (PSOE). Quiere que ese consejo de expertos empiece a funcionar a la mayor brevedad posible y tendrá la condición jurídico-administrativa de órgano asesor de la Administración regional aragonesa.

Este consejo tendrá como cometido primordial velar por el rigor en los manuales con los que se enseña en Aragón su propia historia, pero también perseguir las manipulaciones de la historia aragonesa cometidas en otras comunidades autónomas. Ese nuevo órgano emitirá informes tanto a iniciativa propia como a petición del Gobierno regional.

El paso de los años ha demostrado que el grueso de esas tergiversaciones tiene el cuño del nacionalismo catalán, pero Mayte Pérez ha extendido la estrategia de vigilancia a cualquier otro territorio en el que se detecten falsedades históricas que afectan directamente al pasado de Aragón. También se han detectado incidencias de este tipo en la Comunidad Valenciana.

La consejera aragonesa de Cultura ha avanzado que lo que se persigue es poner en evidencia a quienes protagonizan ese tipo de tergiversaciones para manosear la historia a la medida de sus intereses políticos (la peculiar forma con al que se enseña en Cataluña la historia de Aragón).

Tras años en los que los sucesivos gobiernos aragoneses han sido incapaces de contrarrestar eficazmente esas manipulaciones e injerencias, ahora se inclinan por una medida práctica: dar publicidad a las tergiversaciones históricas cuando sean detectadas y difundir por internet –a través de la web del propio Gobierno aragonés- el nombre de los responsables de dichas falsedades. Por ejemplo, prevé hacer público el nombre de las editoriales que publiquen libros o manuales educativos con ese tipo de tergiversaciones.

El nacionalismo catalán lleva décadas de activa vocación por reescribir la historia del Reino y la Corona de Aragón para crear una versión al servicio de sus estrategias identitarias e independentistas. Se acumulan «reiterados casos», como indica la consejera Mayte Pérez. Los ejemplos abundan, en publicaciones de lo más diverso, libros, manuales escolares o los contenidos propagados durante años a través de la página web de la Generalitat.

EXPOSICIÓN EN SU RECUERDO
Homenaje a las víctimas de la masacre de ETA en el cuartel de Zaragoza
La Gaceta  7 Diciembre 2017

Zaragoza rendirá homenaje con una exposición a las víctimas de la masacre de ETA en la Casa-Cuartel de Zaragoza que será inaugurada el 11 de diciembre de 1987.

El recuerdo llega cuando se cumplen 30 años de aquella matanza, una de las más sangrientas de la banda terrorista de ultraizquierda.

Mediante la explosión de un coche-bomba con 250 kilos de amonal la banda asesinó a 11 personas. Acabó con la vida de Silvia Pino Fernández, de siete años; de Silvia Ballarín Gay, de seis; de Rocío Capilla Franco, de 14; de Esther Barrera Alcaraz y de su hermana gemela Miriam Barrera Alcaraz, ambas de tres años. En el atentado murieron además María Dolores Franco Muñoz, de 36; y María del Carmen Fernández Muñoz, de 38.

Las víctimas pertenecían a cuatro familias distintas. Además hubo más de 80 heridos que presentaron lesiones de diversa consideración. La onda expansiva derribó los muros laterales del cuartel y dejó un agujero de más de diez metros de largo. Este hecho provocó el derrumbamiento de las cuatro plantas del edificio. Desde el primer momento se sucedieron escenas de gran angustia entre los agentes y las familias que luchaban por salir de los escombros y salvar la vida.

Los miembros del Instituto Armado -Cuerpo en el que más víctimas ha provocado ETA: 230- han derramado su sangre y las lágrimas de sus seres queridos en la lucha contra el terrorismo etarra y son, junto con la Policía Nacional y el Ejército, “los causantes principales de que la banda terrorista haya dejado de aniquilar seres inocentes” –así lo han reivindicado-. Ahora, sin embargo, son víctimas del hostigamiento público e impune de la izquierda abertzale ante la inacción de las instituciones. Todos esos hombres y mujeres guardias civiles han dedicado su vida y las de sus familias a conseguir la paz que los verdaderos enemigos de la patria vasca llevan décadas tratando de romper.

El atentado se produjo sólo seis meses después de que ETA materializara -el 19 de junio anterior- el mayor atentado de su cruel historia en el Hipercor de Barcelona. Quince mujeres fueron asesinadas -de un total de 21 víctimas- con un coche-bomba cargado con veintisiete kilos de gamonal y doscientos litros de líquidos incendiarios. Perecieron Milagros Amez Franco, de 43 años; María del Carmen Mármol Cubillo, de 36, y sus dos hijas –Sonia y Susana Cabrerizo Mármol, de 16 y 13 años-; María Teresa Daza Cecilia, embarazada; María Emilia Eyre Diéguez, de 44 años; Mercedes Manzanares Servitjá, de 30, y su sobrina Silvia Vicente Manzanares, de 13; Matilde Martínez Domínguez, de 35; Luisa Ramírez Calanda, de 41, Consuelo Ortega Pérez, de 67; Mercedes Moreno Moreno, de 36; María Rosa Valldellou Mestre, de 57; Bárbara Serret Cervantes, de 32; y María Paz Diéguez Fernández, de 57 años.


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