AGLI Recortes de Prensa   Viernes 8  Diciembre 2017

Nación y Constitución
José Luis González Quirós vozpopuli.es 8 Diciembre 2017

Los creyentes más avispados suelen recordar aquello de que una de las más grandes invenciones del diablo consiste en hacernos creer que no existe. Pues bien, hay un paralelo político de este argumento, y caemos en él cuando reparamos en que el Estado, el nuestro y casi cualquier otro, suele hacernos creer que él es el único que existe, que nosotros, las gentes, no contamos, y que la Nación es un invento del Estado, discutido y discutible, como diría aquel. Muchos han caído en esta trampa de apariencia sutil cuando han creído estar obligados a venerar la Constitución, la ley de leyes del Estado, como si fuera la expresión última de nuestra mismidad, como si fuera la madre de la Nación, su inventora, o, al menos, quien ha logrado liberarla de un pasado miserable. Esa idea encontró un refugio alemán en la idea del patriotismo constitucional, como si los españoles no tuviésemos otro expediente para poder sentirnos dignamente como tales que el de refugiarnos bajo el manto del sistema del 78. Se piense lo que se piense del asunto, ese acogimiento confusamente habermasiano era una triquiñuela que servía para disimular una trampa de buen tamaño.

Reformar la Nación, reformar la Constitución
Gran parte de la izquierda, pero no solo ella, como suele pasar, cayó con facilidad en esa martingala. Convencidos, por absurdo que fuere el error, de que España era un invento franquista, compraron la mercancía democrática que vendían, como bálsamo de Fierabrás, los nacionalistas catalanes y vascos, la identificación entre democracia y dilución de la españolidad. España dejó de ser una nación, a efectos prácticos, para poder empezar a ser un tinglado de poderes territoriales levemente presididos por una unidad poco más que simbólica.

Por fortuna quedó un hilillo de sensatez que se coló en el artículo 2º de la Constitución reconociendo que la única soberanía de la Nación española era el fundamento, pero los separatistas con apariencia de hombre de Estado apostaron a que esa retórica acabaría siendo poco freno a sus planes, a su intención de trocear implacablemente la unidad nacional en su exclusivo provecho. Creo sinceramente que algunos de los padres del texto constitucional nunca pensaron en que fuese posible tamaña deslealtad, pero se equivocaban, y la prueba de ese error es la pesadilla que nos acompaña desde hace meses, que nos hemos visto obligados a poner en la balanza la unidad de la patria común y el capricho grotesco de un payaso con pretensiones.

La Nación no se toca, y se debe proteger
Hace falta ser muy tonto para no percibir tras la vibrante y espontánea movilización de los ciudadanos en defensa del orden constitucional una rotunda negativa a confundir la unidad nacional, y, con ella, el patriotismo y la solidaridad, con la satisfacción de los planes de ruptura de unos separatistas envalentonados por la tibieza del Gobierno, y apoyados en una concepción supremacista de su supuesta diferencia, esa clase imaginariamente superior de personajillos capaces de quejarse de que la comida en las cárceles españolas “produce flatulencia”.

La moraleja del levantamiento popular es tan obvia que resulta especialmente doloroso constatar que una mayoría de políticos trata de seguir en plan BAU, business as usual, a lo suyo (como Rajoy que dice volverá a presentarse porque “no ha hecho nada malo”), sin darse cuenta de que hay un clamor popular que sí quiere reformar la Constitución, pero para aclarar de una buena vez lo que quedó entre brumas en el texto del 78, y para hacerlo a la vista de todos, sin temor alguno a definir con claridad lo que puede parecer pura retórica en el texto de hace cuatro décadas: que el principio de autonomía está subordinado al interés nacional, y que eso no es lo que ha venido sucediendo hasta la fecha, como lo prueba el que tengamos 17 entes que reprochan a todos los demás, en distintos tonos, pero con idéntica melodía, supuestos abusos y agravios de todo tipo, cosa que evidentemente constituye un disparate lógico, y debería suponer un certificado inmediato de incapacidad política.

La magia y el truco
El que la democracia nos haya llegado “de la ley a la ley”, ha supuesto ciertas ventajas no menores, pero ha tenido costos evidentes. La democracia se buscó como un sistema de legitimación del poder, y los que se han sentido legitimados han procurado que no se pase de ahí, que el poder esté tan ausente de control como sea posible, una situación ideal que se ha consagrado de manera dramática en el carácter absolutamente impermeable a cualquier injerencia “exterior” de los partidos, en su refugio en su particular bunker democrático, en esa mezcla de caudillismo y de reparto mafioso de la tarta territorial que tantos nos venden como vida política.

El principio de autonomía que consagra la Constitución se ha traducido, en la práctica, en la cláusula de garantía de que la clase política puede hacer y deshacer a su gusto, porque, en realidad, dominando los grandes resortes del poder, las televisiones y los medios genuflexos, no tiene nada que temer del mundo exterior, seguros de que los ciudadanos, convenientemente confundidos con doctrinas pasmosas, como la que supone que son los políticos los que dan las ayudas, la educación, la sanidad y los trenes AVE, jamás pondrán en duda la legitimidad de esa democracia que convierte a los partidos en dueños absolutos de la situación. Por eso, buena parte de la clase política, y del periodismo que la jalea, llegan a creer que todo consiste en echarle habilidad, y comunicación, al asunto, y se entregan en manos de los Icetas, bailarines de salón que prometen soluciones transversales, partos sin dolor, y Reyes Magos todos los domingos.

Una Nación de ciudadanos que se tiene que poner en píe
La Constitución es la ley de leyes, y hay que respetarla, desde luego: pero la hemos hecho nosotros, es nuestra creación, y podemos cambiarla cuando el buen sentido lo aconseje, cuando la experiencia demuestre que hay cosas que iban a ir de una manera, y han ido de otra, cuando se vea que sirve para promover lo contrario de lo que la funda, cuando se comprende que los políticos la usan de parapeto de su cobardía y su inacción, que no sirve para avanzar sino para impedir que lo hagamos.

Es claro que lo que ha pasado con ella no es consecuencia directa de sus textos, sino de las lecturas aviesas que con ellos se ha hecho, y la primera condición para reformar lo que está mal es aclarar lo que está confuso y definir lo que ha quedado en el aire. Habrá quien nos proponga mucho más de lo mismo, porque, con ese proceder, el poder de los políticos no ha hecho otra cosa que crecer, está en lo más alto, pero los ciudadanos no estamos aquí para que los políticos manden mucho, trinquen cuanto puedan y coloquen a sus amistades en puestos mollares, sino para forzarles a que administren de la mejor manera nuestros impuestos y a que sean capaces de tomar las medidas que engrandezcan la Patria e impedir las que la destruyen. Es más de lo que suelen darnos, pero si se lo seguimos consintiendo seremos los únicos responsables de cuanto suceda y no será nada de lo que podamos sentirnos orgullosos. Lo que acaba de pasar demuestra que, pese a todo, aún estamos a tiempo, pero no hay que arriar las banderas.

Irresoluble e inaprehensible
Emilio Campmany Libertad Digital 8 Diciembre 2017

Aplazado el conflicto catalán, PSOE y PP vuelven a deambular por el páramo y la estepa intelectuales. Se supone que antes de que acabara el año tendríamos nuevo sistema de financiación autonómica. Rajoy ya ha empezado a excusar el probable incumplimiento del plazo alegando que no puede hacer nada sin el PSOE. Muy bien, pero podría adelantar qué es lo que propone, si es que tiene algo que proponer. Al otro lado de la bancada, lo que a Pedro Sánchez le interesa es hablar de la reforma de la Constitución. Puesto que brindó el apoyo a la aplicación del artículo 155 a cambio de eso, teme quedar mal y que al final no haya reforma. Además, el socialista quiere presentarse como el hombre que mejor comprende las quejas de los catalanes y el único que posee la fórmula mágica con la que lograr, reforma mediante, que los lamentos desaparezcan. Ahora bien, nada propone. No lo hace porque no tiene nada que proponer. Espera que, iniciado el debate, los separatistas catalanes exijan y cree que, dándoles algo de lo que pidan, se arreglarán las cosas, al menos para unos años. Sin embargo, nada permite presagiar eso. Hace tiempo que los separatistas dejaron de pedir nada y hoy tan sólo se conforman con la independencia, aunque para muchos de ellos no sea más que un pretexto con el que saquear el tesoro público.

Entonces, ¿dónde estamos? Estamos donde siempre. El original sistema autonómico no funciona. No lo hace entre otras cosas porque se basa en transferir a las comunidades autónomas la mayoría de las competencias del Estado sin los impuestos con los que financiarlas. En consecuencia, al ser la Administración central la que recauda el dinero necesario para atender a esas competencias, es el Gobierno de la nación el que lo reparte. Se supone que lo hace atendiendo, entre otros, al principio de solidaridad, de manera que a cada comunidad no se le da en función de lo que en ella se recauda, sino en consideración a lo que necesita. Esto implica que a los electores de las regiones ricas, a excepción de vascos y navarros, no se les da la oportunidad de votar a Gobiernos que no obstante gastan su dinero y lo hacen sin darles ninguna cuenta. En cualquier caso, los independentistas catalanes y muchos catalanes que no son independentistas, pero que amenazan veladamente con acabar siéndolo si no se les hace caso, quieren que, de una manera o de otra, el dinero recaudado en Cataluña vuelva allí en su totalidad. Y esto, mientras su renta per cápita sea más alta que la del resto, no puede ser.

La otra solución, cada vez más atractiva para cada vez más españoles, es la de cargarse las autonomías y volver al Estado centralista, encargado al tiempo de recaudar y de gastar. Sin embargo, ningún partido defiende abiertamente esta propuesta porque hay regiones en España donde tendría un rechazo abrumador. De modo que esto ni tiene solución ni hay quien lo entienda.

Cuentas públicas
Gobierno y autonomías generaron un agujero de 760.000 millones en 10 años
España cierra un decenio marcado por un déficit público de vértigo
Roberto Pérez ABC 8 Diciembre 2017

Gastar por encima de las posibilidades tiene una consecuencia inmediata: los números rojos. Y, en el caso de España, son de récord los que ha acumulado en el último decenio su sector público, el Estado en su conjunto: más de 760.000 millones de euros en 10 años, un lastre financiero que habrá que digerir a futuro en forma de hipoteca colectiva. El déficit al galope se ha traducido en este decenio en una escalada de la deuda pública que tocará pagar durante décadas.

Esos casi 800.000 millones de euros de números rojos acumulados desde el año 2008 han sido generados prácticamente en exclusiva por el Gobierno central y los autonómicos. Los alrededor de 760.000 euros de déficit acumulado en el decenio corresponden mayoritariamente a la Administración del Estado, seguida de las administraciones regionales y, en tercer lugar, de la Seguridad Social. Las corporaciones locales, sin embargo, prácticamente no han aportado déficit en el cómputo global de estos diez últimos años.

Eso sí, la situación ha ido mejorando con el paso del tiempo. El déficit anual del sector público español se ha reducido de forma drástica desde el año 2012. Pero, pese a esa contención creciente, el agregado de las administraciones públicas españolas sigue sumando abultados números rojos día a día, hora a hora.

Si al Gobierno de Rajoy le salieran las cuentas que se marcó como objetivo, España sumaría este año del orden de 42.000 millones de déficit. Es decir, que entre todas las administraciones públicas -central, autonómicas, locales y Seguridad Social- habrán gastado 42.000 millones de euros más de los que realmente tienen. Si esas cuentas se cumplen, los números rojos de este año serán, por ejemplo, un 61% menores que los que se anotó el sector público español en el año 2012, y un 65% inferiores a los que tuvo en el año 2009.

La diferencia entre el déficit actual y el que se daba en el cuatrienio negro 2009-2012 es enorme. Pese a ello, los números rojos del sector público siguen siendo de consideración: el año pasado ese agujero colectivo creció a un ritmo medio de 1.604 euros cada segundo, de 96.225 euros cada minuto. Es decir, cada hora el erario español acumulaba unos números rojos de 5,77 millones de euros.

Este 2017 el ritmo al que se irá agrandando el agujero de las cuentas públicas será sensiblemente menor si se cumplen las previsiones del Gobierno: unos números rojos de 115 millones cada día, a razón de 4,8 millones de euros más cada hora. Pese a que todavía son cifras considerables, parecen una nimiedad comparadas con las que se dieron en aquel cuatrienio negro 2009-2012.

El desastre del año 2009
El récord se dio en 2009, año en el que el sector público español en su conjunto, generó un agujero de 118.222 millones de euros. El déficit público de España llegó a galopar a una velocidad de 13,5 millones de euros por hora en la etapa en la que José Luis Rodríguez Zapatero estuvo al frente del Gobierno.

En 2010 los números rojos alcanzaron los 101.429 millones de euros; un año después el agujero se agrandó en otros 102.881 millones; y en 2012 el déficit alcanzó los 108.886 millones de euros.

Desde aquel año, los ajustes en la estructura del gasto público, el fin de la recesión -primero- y la posterior remontada de la economía han hecho reducir el déficit a cifras más digeribles, aunque todavía elevadas en cifras absolutas -y en términos de PIB, de ahí que el Gobierno de España, acuciado por las autoridades europeas, insista en que debe seguir adelgazándose el déficit-.

En los últimos nueve años, de 2008 a 2016, el sector público español ha generado un agujero acumulado de 720.490 millones de euros, que se elevará previsiblemente por encima de los 760.000 al terminar el presente año, contando con las previsiones de déficit que se fijó el Gobierno.

Estado y CCAA concentran los números rojos
El grueso de ese déficit lo ha acumulado la Administración central, con unos números rojos de más de 450.000 millones de euros desde el año 2008. El resto del agujero lo han generado los gobiernos autonómicos -con Cataluña al frente-, con más de 220.000 millones de euros.

Las entidades locales prácticamente no han sumado déficit en el cómputo global de este último decenio, mientras que la Seguridad Social se ha anotado más de 52.000 millones de euros de números rojos entre los años 2008 y 2016, y el agujero suma y sigue: el Gobierno calcula que el déficit de la Seguridad Social rozará los 19.000 millones de euros este año.

Ciudadanos y la inmersión lingüística
Vicente Torres Periodista Digital 8 Diciembre 2017

Así como UPyD era un partido fiel a unos principios - y, aunque yo no estaba de acuerdo con todo su programa, hay que reconocerle esto-, Ciudadanos está más pendiente de las encuestas. No se produjo la unión entre ambos, surgidos del mismo tronco por idénticos motivos, porque Ciudadanos no quiso asumir los principios de UPyD, seguramente por cálculo.

En la actualidad, muchos de los potenciales votantes de Ciudadanos están inquietos por la ambigüedad de este partido con respecto a la inmersión lingüística. Pero es que hay mucho dinero gastado, procedente de los impuestos, claro, nadie ha puesto un duro de su bolsillo, para hacer creer la mentira imperialista de la supuesta lengua catalana.

Incluso a los catalanes libres de nacionalismo les gusta esa mentira. Pero no sólo han gastado dinero en Cataluña. Los nacionalistas se han apoderado del Reino de Aragón, lo han hecho suyo y se han inventado una historia a su gusto, que también gusta a los catalanes no nacionalistas. En este menester han contado con la aquiescencia y la ayuda de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Los resultados los tenemos a la vista.

Si Ciudadanos optara por la verdad perdería muchos de los votos que ya tiene seguros, porque cuando la verdad desbanca a una mentira que se recibe con agrado resulta molesta.

La verdad es que los cuatro catalanes mal contados que acompañaron a Jaime I en la conquista de Valencia fueron, seguramente, analfabetos, por lo que no podían enseñar nada a los valencianos de aquel tiempo, mucho más cultos.

La verdad es que esa supuesta lengua catalana, obra de Pompeyo Fabra, se mantiene de forma artificial, pero cada vez con más esfuerzo. Pero los catalanes, nacionalistas o no, siguen en la nube con respecto a ella y cualquier intento de actuar con sensatez lo perciben como un ataque.

PP: ¿más cerca de ZP que de Ciudadanos?
EDITORIAL Libertad Digital 8 Diciembre 2017

Este jueves, el portavoz parlamentario del Partido Popular, Rafael Hernando, se ha arrancado con una insólita defensa de José Luis Rodríguez Zapatero, cuya presencia en la Comisión del Estado Autonómico ha considerado "muy importante".

Entre otros muchos desastres, Zapatero fue el principal impulsor del estatuto de Cataluña, abriendo un proceso que con el tiempo ha desembocado en el golpe de Estado separatista. Por lo tanto, si hay una opinión despreciable en lo relacionado con una hipotética reforma del marco constitucional es el infausto expresidente socialista, que no sólo demostró una ligereza terrible en la gestión de asuntos cruciales, sino que además dejó claro que ni siquiera tenía claro el manejo de conceptos como el de nación, "discutido y discutible", según su célebre deposición.

Más allá de su idoneidad como experto para la Comisión del Estado Autonómico, Zapatero puede ser muchas cosas, pero desde luego no es un referente o un político estimado por los votantes populares, y resulta chocante, por no decir grotesco, ver al PP defenderlo con tal denuedo.

Es más, muchos de los que confían su voto al partido liderado por Mariano Rajoy probablemente lo que sienten es una fenomenal aversión por el político que perpetró infamias como la Ley de Memoria Histórica y excitó el cainismo para asegurar su posición.

Parece obvio que esa reivindicación de Zapatero por parte de Hernando no ha tenido otro propósito que atacar a Ciudadanos; un ataque tan torpe como revelador de los nervios que la formación naranja está provocando en Génova a golpe de encuesta.

Una preocupación que es comprensible y que sería legítimo que influyese en la acción política del PP, pero que, si se manifiesta con semejante torpeza, sólo servirá para que más y más votantes se den cuenta de que tras esos ataques ridículos hay un partido que critica a aquellos que defienden los principios que se suponían eran los suyos y que ahora no lucha por otra cosa que no sea mantener el poder a toda costa.

Se ponga como se ponga Hernando, ningún votante cercano al PP va entender de ninguna forma que su partido esté más cerca de Zapatero que de Ciudadanos.
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Mejor 'desterrado' que mal juzgado
Guillermo Dupuy Libertad Digital 8 Diciembre 2017

Me parece que el juez Llanera está decidido a que todo el peso de la ley caiga sobre los golpistas catalanes. Y me lo parece, paradójicamente, gracias a dos resoluciones judiciales que, a primera vista, dan la impresión de todo lo contrario, como son su decisión de poner en libertad provisional a la mayor parte de los exconsejeros encarcelados y la de retirar la orden europea de detención contra Puigdemont y los cuatro exconsejeros huidos a Bélgica.

Respecto a la primera decisión, no hay que confundir churras con merinas. De lo que estamos hablando es del levantamiento de una medida cautelar como es la prisión preventiva que ningún jurista puede interpretar como un anticipo de la privación de libertad a la que pueda ser condenado el acusado. Y el hecho de que el juez Llanera haya distinguido el grado de responsabilidad y el riego de reiteración delictiva o de fuga de alguien como Dolors Bassa –exconsejera de Trabajo a la que el juez ha concedido libertad provisional a la espera de juicio– frente al exvicepresidente Junqueras –al que mantiene en prisión preventiva– me parece que no destila otra cosa que rigor jurídico.

El hecho que el juez del tribunal Supremo haya sido más riguroso y cauteloso con Junqueras, Forn o los Jordis que con el resto de encarcelados, dada su mayor responsabilidad directa en los actos de violencia relacionados con el delito de sedición de los que se le acusa, desmiente, al menos de momento, esos rumores según los cuales Llanera –a diferencia de la juez Lamela– estaba menos predispuesto a apreciar ese componente violento que, desde la funesta reforma del Código Penal de 1995, es imprescindible para que cualquier alzamiento público encaminado a declarar la independencia de cualquier parte del territorio nacional –o a derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución pueda ser constitutivo de un delito de rebelión.

Esta aparente disposición de Llanera a juzgar a los golpistas por los delitos más graves por los que les acusa la Fiscalía también se puede apreciar es su más reciente decisión de retirar la orden internacional de detención que pesaba contra Puigdemont y los cuatro exconsejeros huidos a Bruselas. Y es que, habida cuenta de que la directiva europea establece que los Estados miembros resuelven las solicitudes de extradición según sus propias leyes penales, y teniendo presente también que los delitos de sedición y rebelión no están tipificados como tales en Bélgica, existía el riesgo de que los tribunales belgas denegaran la extradición. Tal vez para lograr esa extradición a toda costa la juez Lamela –a mi parecer de forma torpe pero bienintencionada– incluyó dos nuevos delitos –desobediencia y prevaricación– que no constaban expresamente en la acusación de la Fiscalía ni en los propios autos de prisión provisional de los acusados.

El riesgo al que se enfrentaba el proceso contra los golpistas no radicaba tanto en la denegación de la extradición de Puigdemont por parte de los tribunales belgas como en su concesión bajo la condición de que el cabecilla del golpe y los cuatro exconsejeros fugados sólo fueran juzgados por delitos menos graves como el de malversación, o incluso solo por los de desobediencia y prevaricación, que ni siquiera están penados con cárcel.

No le falta razón al juez Llanera al apreciar la contradicción y el disparate jurídico que supondría juzgar unos mismos hechos con dos varas de medir: los acusados que se quedaron en España podrían ser juzgados por los delitos más graves, mientras que los que se fugaron a Bruselas sólo podrían ser juzgados por los que accedieran los tribunales belgas. Y eso a pesar de la mayor responsabilidad de Puigdemont en todo el proceso delictivo.

Así las cosas, veo preferible que Puigdemont y el resto de los golpistas fugados sufran la pena de destierro a que sean juzgados por delitos mucho menos graves que los que han perpetrado y por los que serán juzgados el resto de los acusados.

¿Memoria histórica o histórico revanchismo?
Gonzalo Duñaiturria okdiario 8 Diciembre 2017

Como si en la España del siglo XXI no tuviéramos problemas, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, presentó el pasado lunes la propuesta de reforma de la ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 por Zapatero.

“Memoria histórica” son dos conceptos contradictorios. La forma en la que se escribe la historia es plenamente objetiva y desprovista de acepciones personales. La historia y su análisis no admiten seleccionar hechos a nuestro gusto a modo de “copia y pega” para componer una realidad que no fue tal. La historia es la ciencia que estudia, de manera objetiva, los acontecimientos que conforman nuestro pasado. Por el contrario, no hay nada más caprichoso ni más azaroso que la memoria. El ser humano selecciona una serie de datos ciertos y los hilvana mediante personales interpretaciones, subjetivas, de dolor o alegría, de fallos y aciertos, de vivencias… El individuo trata de sobrevivir ante un infortunio de hechos o un ramillete de aciertos. Memoria e historia no pueden ir ligadas. No pueden ir de la mano, pues si la historia debe responder al bien común y al interés general, la memoria es personal e introspectivamente manipulable.

No estamos ante una ley justa que pretenda resarcir nada. Está basada en el rencor y el resentimiento. Determina una ayuda económica a represaliados, olvidando a quiénes por disfrutar de una determinada posición, perdieron sus tierras y haciendas durante la II República. Exhibe las fosas comunes del franquismo mientras esconde la más cruel sita en Paracuellos del Jarama, cuando su ejecutor vivió en una privilegiada vejez carente de memoria, por supuesto de historia y sobre todo de dignidad personal. Se obliga a retirar símbolos franquistas de cualquier lugar público visible, mientras se permite la pervivencia de signos de cariz contrario encumbrando y agasajando la más abyecta ideología de todos los tiempos. Argumentan mediante mezquinas mentiras que España es el único país del mundo donde existen monumentos que ensalzan la dictadura, cuando en Italia permanecen incólumes más de 30 monumentos del fascismo, al igual que numerosos monumentos del III Reich en Alemania, así como en Portugal, Dinamarca o en la Noruega de Vidkung Quisling. Segregan resentimiento proponiendo la retirada de los honores a quienes les fueran dados por el franquismo, sin pararse a pensar que los padres de muchos de ellos fueron unos convencidos y activos colaboradores con el régimen.

Quienes aprobaron y pretenden ampliar semejante afrenta representan la misma ideología de aquellos que en los años treinta dieron numerosos golpes de Estado y protagonizaron constantes pucherazos electorales. Estúdiense los diarios de Alcalá Zamora, a la sazón presidente de la República, que expresamente afirmó que “el país va al caos absoluto y sin duda a la Guerra Civil”. Qué absurdo. Hoy son instructores en clases de democracia y de libertad mientras acomodan a su gusto el relato de unos hechos trágicos con el objetivo de una presunta reeducación. Nadie puede negar el derecho a la reparación moral y a la recuperación de la memoria personal y familiar de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y el franquismo, pero, ¿solo hasta entonces?, ¿Qué pasa con quienes lo necesitan de igual forma por sufrir la persecución y violencia por parte del otro bando? Se trata de una ley para ganar una guerra empezada antes de 1936 por muchos, perdida por sus incapacidades ideológicas y morales y fruto del encono y la animadversión.

Sánchez nunca fue fuerte. Siempre se ha movido entre la flaqueza, la inestabilidad y lo movedizo. Pero mala estrategia es evitar lo anterior azuzando el rencor y el resentimiento.

Como dijo Madame Swetchine, noble e intelectual rusa: “La fuerza que sacamos del rencor y de la irritación es solo debilidad”.

Alguien llama franquista a alguien
¿Vamos a darle alas a la mentira podrida? ¿Vamos a tomar en serio esa bazofia? ¿Es que sólo hay que hacerle fact-check a Trump?
Cristina Losada Libertad Digital 8 Diciembre 2017

El separatismo catalán está gritando "¡franquista!" sin parar desde el 1 de octubre. El grito lo ha preparado, ensayado y probado durante mucho tiempo. Con todo ese tiempo de preparación, con un extenso cultivo de falsedades históricas bien abonado con dinero público, ha conseguido creérselo. Ha logrado creer que lo suyo es el antifranquismo y todo lo que se opone a lo suyo, el franquismo. Ha interiorizado esa impostura intelectual y ese fraude histórico, y ahora ya no hay día en que no usurpe, robe y saquee el antifranquismo real, el que hubo en vida del dictador Franco, y acuse de franquista a alguien.

Fraude, estafa, impostura, bajeza moral. Y, sobre todo, mentira. Pero ahí lo tenemos: ninguna acusación de franquista que arrojan los impostores pasa desapercibida. Al revés. Todas se anuncian a bombo y platillo. Ahora mismo, por ejemplo, la única información relevante que proporciona la prensa sobre la manifa bruselense de los separatas es que uno de ellos, exconsejero fugado, ha llamado franquista al Gobierno de España. Si quiero, puedo leer esa mamarrachada de Toni Comín en las portadas de todos los periódicos españoles y, si quiero, puedo verle en vídeo diciéndola, cosa que evito para no pasar vergüenza ajena. Resulta penoso que siendo hijo de un antifranquista de verdad, este hombre, adulto, se enfangue de esa manera. Pero qué le vamos a hacer. No podemos hacer nada. Es su problema.

Mi problema es otro. Es que cada una de esas mentiras cobre altura de noticia. Que cada una de las acusaciones de franquismo que sale del intestino separatista sea cuidadosamente recogida, reproducida y elevada al altar de los titulares. Que una flatulencia ante la que sólo cabe reaccionar tapándose la nariz y yendo a toda prisa a por un ambientador adquiera el estatus de un mal olor que necesariamente debemos soportar.

Es como si tuviéramos que aguantar el tufo pestilente de la acusación mentirosa para castigarnos por el pecado franquista. Y el pecado franquista es un pecado tan rarito que sólo lo han cometido los demás (porque aquí no hubo franquistas, según la ficción histórica comúnmente aceptada), pero hemos de expiarlo todos per sécula seculorum y hasta el fin de los tiempos, pues nunca hemos querido reconocerlo (no hemos afrontado nuestro pasado, según la misma ficción).

Por lo que sea. A lo tonto es por pereza. Ya se ha instalado la rutina de considerar noticioso que alguien llame franquista a alguien, igual que se ha instalado la rutina de llamar franquista. A lo peor es que le interesa al público, que a veces nunca tiene suficiente del mismo producto. Y es posible también que los separatistas catalanes no digan ya otra cosa más que "son franquistas, son franquistas, son franquistas", en su delirio. Bien. Vale. Pero ¿vamos a darle alas a la mentira podrida? ¿Vamos a tomar en serio esa bazofia? ¿Es que sólo hay que hacerle fact-check a Trump?

Hoy, cuando alguien llama franquista a alguien, lo único que está diciendo, en realidad, es que no fue antifranquista si tuvo edad para serlo, o que no lo hubiera sido de haberla tenido.

#PremioHO 2017 que otorga la asociación HazteOir.org
Hermann Tertsch: “El periodismo español en un refugio de agitadores ideológicos repleto de basura izquierdista"
www.latribunadelpaisvasco.com 8 Diciembre 2017

El periodista Hermann Tertsch, perseguido por Podemos y su líder, Pablo Iglesias, y vilipendiado por la izquierda, ha sido recientemente galardonado con el #PremioHO 2017 que otorga la asociación HazteOir.org

El jurado ha distinguido al escritor y columnista madrileño en la categoría ‘Libertad de prensa’ por “su constante trabajo en defensa de la libertad de expresión y su coraje frente a los que imponen los dogmas de lo políticamente correcto y pretenden acallar a los disidentes”.

Al tener conocimiento de la concesión del #PremioHO, Hermann Tertsch agradeció “mucho” recibirlo “porque es un premio de una organización que también es perseguida por sus opiniones y por su defensa de unas creencias y unos valores”.

Hermann Tertsch del Valle-Lersundi es escritor y columnista del diario ABC, y uno de los periodistas más vilipendiados por la izquierda.

Galardonado con los premios Cirilo Rodríguez, Europeo de Periodismo del Parlamento Europeo, Mejor Corresponsal del Club Internacional de Prensa, Libertad de Expresión del Club Liberal y otras distinciones, como la Gran Cruz al Mérito Civil de Austria, ha publicado las novelas La acuarela y Cita en Varsovia y los ensayos La venganza de la historia, Libelo contra la secta y Días de ira.

En estos dos últimos libros ha descrito la deriva de España hacia el odio revanchista y la alianza entre izquierdismo y separatismo hacia nuevas formas totalitarias del frentepopulismo.

En declaraciones a HazteOir.org, el veterano periodista ha asegurado que “para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen ‘facha’. Sin duda tiene un precio”. Y ha añadido: “En España salirse de los grandes rebaños tiene un precio y nada produce más entusiasmo a la mayoría que machacar al que ven aislado porque lo creen indefenso. Pero quien haya conseguido tener el valor para estar solo es libre”.

En opinión de Tertsch, a día de hoy no es fácil ejercer la profesión de periodismo en nuestro país.“El periodismo en España está alcanzando sus niveles más ínfimos, más miserables cabe decir, de la historia de esta profesión. No es un fenómeno exclusivamente español porque es alarmante el deterioro del periodismo anglosajón, que siempre fue nuestro ejemplo, o los demás, incluido el más serio en Alemania”.

Y ha insistido: “La conversión del periodismo en un refugio de agitadores ideológicos que no trabajan para reportar e informar sobre la realidad sino para transformarla en el sentido marxista ha llevado a la basura ideológica izquierdista hasta a quienes no saben que están en ella”.

Además, en declaraciones realizadas a HazteOir.org, el columnista ha asegurado que en el mundo del periodismo cada vez hay menos libertad. “La libertad de expresión está bajo un masivo acoso de la corrección política, la ideología de género y el igualitarismo. En esas condiciones hay muchas menos libertades que hace treinta o veinte años”, ha denunciado.

A pesar de que son tiempos difíciles para los periodistas, Tertsch se siente orgullo de serlo. “La premura, la falta de reflexión, la falta de espacio, la práctica defunción de la lectura periodística también son factores que hacen más pobre la práctica habitual del periodismo no solo en España pero muy especialmente en España. Eso no significa que yo no siga en mi permanente historia de amor, amor enfadado, pero amor al fin y al cabo, con esta profesión que detesto pero es la única en la que concibo mi felicidad. Hago lo que amo. Lo he hecho siempre. Y encima me pagan por ello. Soy por ello un privilegiado que da por ello gracias a Dios”, ha concluido.

MAÑANA EN LA PUERTA DEL SOL
‘Hablamos Español’ comienza una masiva campaña de recogida de firmas
La Gaceta 8 Diciembre 2017

‘Hablamos Español’ comienza en Madrid su gran campaña de recogida de firmas (necesita medio millón) para lograr “que ningún hispanohablante sea discriminado en ningún lugar de España”. Estarán de 10:00 a 22:00 en el ‘kilómetro cero’ de España.

Después de que el Congreso diera el visto bueno a la propuesta de ley, la asociación tiene nueve meses para alcanzar las 500.000 firmas que son necesarias para que la iniciativa se debata en Las Cortes. Mañana viernes Madrid acogerá el inicio oficial de la campaña de recogida de firmas.

La recientemente constituida ‘Asociación Hablamos Español’, que reúne a diferentes entidades favorables a la libertad de elección de lengua, dará en la capital de España el pistoletazo de salida de su campaña de recogida de firmas.

Será mañana viernes 8 de diciembre en la Puerta del Sol, un lugar escogido por el simbolismo que supone ser el ‘kilómetro cero’ del país, y se prolongará desde las diez de la mañana a las diez de la noche. “De ahí -dice la presidenta de Hablamos Español, Gloria Lago– extenderemos nuestra labor a todos los rincones de España”.

Lago, que también es la presidenta de ‘Galicia Bilingüe’, espera llegar “al corazón de muchos españoles” pues se trata, a su juicio, de “un problema de derechos civiles, con grandes implicaciones afectivas, y que afecta a la educación de nuestros hijos, a nuestra libertad, a nuestro país”.

La inauguración de la campaña contará con miembros de ‘Hablamos Español’ de Valencia, Barcelona, Vigo o Vitoria, que se desplazarán a Madrid para la ocasión, así como muchos colaboradores que viven en la capital.

Nueve meses para lograr medio millón de firmas
El pasado mes de octubre la Mesa del Congreso de los Diputados admitió que la propuesta de ley de Libertad de Elección Lingüística sea tramitada como Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Con ello, ‘Hablamos Español’ dispone de nueve meses para reunir las 500.000 firmas certificadas necesarias para que la ley sea debatida y, en su caso, aprobada en el Congreso.

La propuesta de ley busca garantizar que todos los niños de España podrán estudiar en español, si así lo desean, y que los hispanohablantes de todas las comunidades autónomas tengan los mismos derechos lingüísticos. Caso de tener éxito la iniciativa, ningún hispanohablante verá restringida la libre circulación por el territorio de su país por razón de lengua, porque podrá escolarizar a sus hijos en español y no tendrá limitado su acceso a un puesto de trabajo, ni tendrá que soportar ninguna otra traba lingüística de las que afectan a los hispanohablantes en la actualidad en las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales.

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O Justicia, o belga

FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 8 Diciembre 2017

Nadie que siga estos comentarios dudará de mi aprecio por Arcadi Espada ni de mi poco afecto por el juez Llarena desde aquel "Tranquilos, que esto no es la Audiencia Nacional", que es para echarlo de la carrera. Sin embargo, la retirada de la Orden de Detención Internacional, que había cursado la juez Lamela, no ha sido un error, sino una obligación, si es que de lo que se trata es de que Cocomocho ande de payaso mejillonero toda su vida o acabe volviendo a España y entrando en el trullo, para criar líquenes.

La clave no es que Llarena, esta vez, renunciara a buscar Justicia, sino que Bélgica ni tiene una Justicia digna de ese nombre ni merece ser miembro de la UE; y esa es la razón por la que el cobardica del maletero se ha instalado no lejos de Molenbeek, barrio islamista desde el que salen los terroristas a medianoche -cuando la Policía ya no puede intervenir- camino de París para degollar infieles. Hace unos días, la prensa francesa, que odia a Bélgica a pesar de Brel y Simenon, precisamente por la impunidad allí del islamismo, publicó un informe sobre la sórdida insalubridad de las prisiones de lo que no es un país sino tres semiestados, o sea, la España futura si liquida su Constitución como quiere la izquierda. Pues bien, pese a ese informe carcelario, Bélgica se ha negado a extraditar a la etarra la Pepona, con varios crímenes pendientes, porque España, dijo un juez belga, atendiendo a un abogado belga y amigo de la ETA, es una dictadura a cuyo lado las cárceles belgas, digo turcas, son hoteles de cinco estrellas. No por casualidad, el abogado de Cocomocho es el de la etarra, y había serio peligro de que Bélgica concediera su extradición para juzgarlo por delitos menores, no por el mayor, el de rebelión, que no existe en Bélgica. Si no huyó a París o Berlín es porque lo habrían devuelto a Madrid.

El problema de fondo es que, sobre la politización del Supremo, el CGPJ y el Constitucional, Rajoy ha puesto una mina en la instrucción del caso del golpe de Estado en Cataluña, que es convocar elecciones antes de haber juzgado a los golpistas. Y como, según este Gobierno de listillos, había que evitar el victimismo nacionalista, la campaña se ha convertido en una diaria maratón de lloricas para TV3, en directo desde Bélgica.

Pero, sólo por esta vez, Llarena no ha estado de pena.

Cuenta atrás para la traición a España (-14)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Diciembre 2017

EL INDEPENDENTISMO OCUPA BRUSELAS: ¡EUROPA DESPIERTA! DEMOCRACIA PARA CATALUÑA. MIQUEL ICETA YA PIENSA EN INDULTAR A LOS GOLPISTAS.

Ayer Bruselas fue de nuevo el escenario escogido por los independentistas catalanes para hacer su mascarada de manifestación que, según la policía belga, ha congregado a unas 45.000 personas. En ella estaban en puestos destacados portando la pancarta el condenado a inhabilitación Artur Mas, el golpista fugitivo Carles Puigdemont y sus cuatro mosqueteros fugados con él, la llorona de ERC, Marta Rovira y el portavoz de ERC en el Congreso Gabriel Rufián. Además, se encontraban los actuales líderes de ANC y OMNIUM unos desconocidos Marcel Mauri y Agustí Alcoberro. El lema decía en inglés “Libertad de expresión ¡Europa despierta! Y “Democracia para Cataluña”. Para este evento la ANC no ha reparado en gastos y han acudido al cuerno de la abundancia de su Caja de solidaridad que parece inacabable. Según informaciones publicadas se han fletado unos 250 autobuses y unos cuantos vuelos chárteres, amén de aquellos más pudientes que seguramente vivan del erario y que han aprovechado el puente para hacer turismo por una zona que no pilla excesivamente lejos desde Cataluña, para degustar la excelente cerveza belga, su espléndido chocolate y disfrutar de los pintorescos mercados navideños y sus productos típicos de estas entrañables fechas.

No hay nada nuevo y siguen con su discurso de que el Estado español con la aplicación del 155 ha dado un golpe a la democracia. Les acusan de “franquistas” y hasta de “tener miedo la justicia belga” y exigiendo a la UE que dejen de legitimar la democracia del bloque del 155 que es la que ejerce el Gobierno de España “a golpe, a golpe, a golpe, ejerciendo la violencia de Estado” (Marta Rovira dixit). Se pudieron escuchar gritos de “President Puigdemont”. En sus intervenciones se dijeron cosas como las que pronunció el huido Comin como “Tenéis miedo de que un juez belga os diga la verdad, diga que nosotros somos perseguidos por nuestras ideas políticas y que los presos son presos políticos. Tenéis miedo de un juez belga porque tenéis miedo de la democracia, de las urnas, porque sois unos franquistas. Tenéis mucho miedo de Catalunya, porque es un país de demócratas, y la democracia siempre gana”. Ya ha salido el lema de la manifestación contra el terrorismo yihadista de Barcelona, ese del “no tinc po” y vosotros sí. Será por eso que ellos siguen huidos y no regresan a “su país” Cataluña, que muy a su pesar sigue siendo España, y donde impera de nuevo la Ley, esa que ellos violaron y que ahora les pide cuentas.

Y es que desde la distancia y con la tranquilidad de estar fuera de prisión mientras sigan allí de turismo forzoso, se pueden decir cosas como las pronunciadas por el ex consejero Toni Comín: “Seguimos siendo vuestro Govern, a nosotros no nos destituye el fascismo y mientras estemos en el exilio no estaremos destituidos y querrá decir que el fascismo todavía existe. Todos juntos nos tenemos que conjurar para seguir adelante”. Se siguen considerando como Gobierno de la Generalidad en el exilio (no sé que opinarán los exconsejeros que han sido liberados por el juez Llarena, ni los aún presos Junqueras y Forn). O “El combate que hay ahora en Catalunya es el combate entre la democracia del país catalán y el totalitarismo del Estado español” exhortando a la UE con un “Te juegas el alma, Europa”.

Marta Rovira sube para trasmitir un mensaje del preso Oriol Junqueras en el que exhorta a sus seguidores con un “Seguid, no desfallezcáis nunca, luchad con una sonrisa y optimismo contagioso. Y el 21 de diciembre, todo el mundo a votar, como hicisteis el 1 de octubre. Cada voto será un clamor por la libertad, para dejar atrás los barrotes y la represión.” Para seguidamente lanzar un mensaje apocalíptico en el caso de que ganen los unionistas “si ganan, ¿sabéis que harán? Destruir el modelo de país que hemos construido durante años y años, destruir los consensos sociales, se lo cargarán todo”. Y es que el miedo atenaza solo a los cobardes.

Finalmente, Carles Puigdemont toma la palabra para, en primer lugar, calificar el día de histórico para Europa y agradecer la asistencia de los manifestantes. Pasa a culpar a la UE “Queremos una Europa que escuche a sus ciudadanos, no solo a sus estados, y que no tenga miedo de decir a sus gobernantes 'así no”. Y Acaba con “¿Han visto en algún lugar del mundo una manifestación así para apoyar a un criminal? Quizás es porque no somos criminales, sino demócratas”. Ninguna alusión a su cambio de situación judicial, ya que de las excusas ya se han encargado s otros que le han precedido en el discurso diciendo que ellos seguirán en el exilio porque eso quiere decir que en España existe el fascismo. Ese fascismo que permite la celebración de unas nuevas elecciones autonómicas donde hay candidatos que están siendo investigados por delitos muy graves de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos. Si hubiera fascismo real en España, habrían sido sometidos a un Consejo de Guerra y desde luego su fuga no se habría producido. Deben de agradecer que no exista ese fascismo, pero también deben saber que con su actitud sí que pueden terminar por despertarlo.

Miquel Iceta no se corta un pelo (y no es que tenga demasiados) a la hora de soltar su patochada del día. Algunos le tienen por un gran político, hábil y astuto (como Artur Mas que siempre hablaba de la astucia). Sin embargo, no deja de ser un gran estafador que intenta sobrevivir en la auténtica esquizofrenia que afecta al PSC y también al PSOE. Todo lo que dice es pensando en un futuro donde se ve como Presidente del Gobierno de la Generalidad, a la par que da por hecho que Pedro Sánchez, en un plazo razonable de unos meses o de un año, será el nuevo Presidente del Gobierno de España. Es decir, prevé un escenario igual al que se produjo cuando la era de José Luís Rodríguez Zapatero y Pascual Maragall. Un tándem que ha sido el responsable de haber llegado a esta situación. Una mezcla de sectarismo y de nacionalismo independentista con mínimas diferencias con el ultra radical de ERC o del PDeCAT.

A Miquel Iceta no se le ocurre otra cosa que “vender la piel del oso antes de cazarlo”. Y no tiene empacho en aceptar las tesis de los independentistas por las que todo se ha tratado de una ilusión que quedaba en el plano de lo político y sin efecto real. Una estrategia de defensa ya usada ante el juez Pablo Llarena que intenta desvirtuar los efectos penales de los hechos, negando la intencionalidad de consumar la hoja de ruta perfectamente planificada con la declaración de independencia, de forma unilateral ya que no pudo conseguirse un referéndum pactado. Según ellos nunca se tuvo intención de establecer estructuras de Estado, ni que las embajadas fuesen una forma torticera de promocionar la sedición, ni que las multimillonarias subvenciones a las entidades sociales como ANC y OMNIUM y otras independentistas no tuviesen la intención de crear Estado concienciando (una forma cínica de referirse al adoctrinamiento) a las generaciones de ciudadanos catalanes con la imposición de la inmersión lingüística, la censura del CAC y el uso de los medios de comunicación públicos en esa labor impagable de deformación de la realidad a mayor gloria del independentismo. Según ellos, todo fue “puro teatro”, pero el despilfarro de millones de euros fue una innegable realidad.

Y es así que Miquel Iceta, “el magnánimo”, puesto en su papel de intermediario, de artífice de la paz y del reencuentro entre la sociedad catalana y la española (como si fuesen distintas), se postula como el hombre de centro moderado que busca el consenso. Y para ello, no cabe duda de que debe rebajar la radicalidad de los hechos que tuvieron lugar para poder mostrarse benévolo con los golpistas, cuando la Justicia haga caer sobre ellos todo el peso de la Ley que violaron de forma consciente y premeditada. Su oferta de perdón solo puede basarse en la seguridad de poder disponer en su momento de la facultad de poder hacerlo, no él que sería un mero Presidente autonómico, sino a través del Gobierno del PSOE con Pedro Sánchez y la mayoría parlamentaria lograda mediante pactos con los golpistas, con los independentistas de otras regiones de España y con la ultra izquierda radical de PODEMOS.

Y si no, juzguen ustedes estas palabras “Algún día habrá un juicio, una sentencia y veremos si hay condenas. Después deberemos buscar la formula de que las personas no se vean penalizadas y. por tanto, en algún momento habrá que hablar de indultos”. En primer lugar, duda de que la sentencia contemple condenas de prisión, lo cual solo podría darse si no llega a establecerse la comisión de los graves delitos que se les imputan, especialmente el de rebelión, o sea por el golpe de Estado. Pasa a decir que, en ese caso de condena, no se penalice a las personas. ¿a quienes se refiere? ¿A los golpistas, a sus familias? Por supuesto que tiene que haber una penalización en el momento en que exista una condena de privación de libertad y posiblemente económica para resarcir, en lo posible, el daño causado a las arcas públicas. Toda sentencia condenatoria lleva implícita una pena, cuya levedad o gravedad solo depende de lo que la ley contemple y sujeto a interpretación de los tribunales que juzgan. El hablar de indultos en el mayor caso de desafío a la legalidad vigente es simplemente inaceptable. Y ya sé que el indulto no deja de ser una medida que ha sido ampliamente usada por los diferentes Gobiernos de España, sobre todo con la clase política en una especie de defensa gremial solidaria en el “hoy por ti, mañana por mi”.

Miquel Iceta da por supuestas demasiadas cosas en esa especie de ensoñación que le ha entrado al verse con posibilidades reales de ofrecerse a unos u otros como el eslabón de unión entre dos bloques antagónicos. Se ve como el nuevo Adolfo Suárez de la política catalana, cuando no es sino un estrafalario vendedor ambulante de feria que intenta ser simpático y dicharachero diciendo a todos aquello que quieren oír. Pero en este caso, lo que dice está totalmente fuera de lugar y es especialmente inoportuno, aunque sea en campaña electoral. Como decía el patriarca del clan Pujol de los nidos del árbol, “ahora no toca”.

¡Que pasen un buen día! Felicidades a las Conchas, Inmaculadas y Concepciones de España, la tierra de María Santísima que se ha transformado en la de ¡Santa María, qué tierra de descerebrados! El milagro es que España siga existiendo pese a todo y pese a todos.

El separatismo contra Europa
EDITORIAL El Mundo 8 Diciembre 2017

Bruselas fue el escenario ayer de uno de los actos más concurridos de esta campaña para los comicios catalanes del 21-D. Porque la marcha de miles de ciudadanos en favor de la independencia en la capital comunitaria no fue otra cosa. Desde ese punto de vista, por caro que resultara, fue sin duda un éxito organizativo, con cientos de autobuses y vuelos fletados para llevar a tantos ciudadanos desde Cataluña. Pero, más allá de lo propagandístico, la manifestación sólo sirvió para acentuar la división en el independentismo y para corroborar que los promotores del secesionismo hoy muestran tanta animadversión por España como por la Unión Europea.

ERC ya no disimula la frustración que le está generando la astucia con la que está capitalizando el ex presidentPuigdemont su martirio victimista. Ayer disfrutó de un baño de masas en el país que ha escogido para fugarse, arropado por independentistas flamencos. Y tanto protagonismo ahonda en la herida del republicanismo catalán, cuyos líderes ven cómo pese a haberse llevado hasta ahora la peor parte por haber tenido la valentía de hacer frente a la Justicia -prisión provisional incluida-, es Puigdemont quien está dando la vuelta a las encuestas y acercando peligrosamente su partido a ERC, pese a que hace apenas un mes la antigua Convergència estaba hundida. El ex conseller de Exteriores y número tres de Esquerra, Raül Romeva, dice que él no huyó porque "de ninguna manera" barajó evitar la cárcel si Junqueras corría peligro de acabar en ella. Sus palabras rezumaban una indisimulada crítica al oportunismo del ex president y malestar por su estrategia.

Lo que resulta extraordinariamente grave es la deriva antieuropea de los seguidores de Puigdemont, ya que puede dañar todavía mucho más la imagen de Cataluña -y con ello, de toda España- en el exterior. Ya hemos sufrido consecuencias como la desinversión de multinacionales o la exclusión de Barcelona como sede de la Agencia Europea del Medicamento. Y ayer en Bruselas se corearon barbaridades acompañadas de multitud de pancartas y símbolos contra la UE.

Desde el momento en el que se hizo patente la falacia del independentismo de que los Veintiocho darían la bienvenida a su República, Puigdemont dedica sus mayores dardos a Europa. Tratar de desprestigiar al mayor espacio de prosperidad y libertades del planeta es la única forma que tiene de contrarrestar lo que hoy ya nadie duda: que una Cataluña independizada quedaría fuera de la UE. A nadie se le niega su derecho al pataleo. Y ayer los independentistas se permitieron tratar de dar lecciones de democracia a Europa. Aunque a cambio recibieron una respuesta contundente del vicepresidente de la Comisión Timmermans: "Todos tienen derecho a expresarse, pero no a ignorar la ley". Hay que tener ganas de darse la paliza de viajar hasta Bruselas para aprender algo tan básico.

Cuando cualquier opción es derrota
Antonio Robles Libertad Digital 8 Diciembre 2017

Mientras el reality show Puigdemont sigue su curso y el delito penal de fondo se sustituye por enredos de visillo en tertulias televisivas, es preciso no dejarse arrastrar por la euforia ante la posibilidad histórica de que los partidos constitucionalistas den un vuelco electoral y puedan formar el primer Gobierno no nacionalista desde la reinstauración de la democracia.

El escenario que nos aguarda el día 21 no puede ser más desolador. A pesar de las manifestaciones constitucionalistas del 8 y el 29 de octubre, a pesar del declive de la hegemonía moral del nacionalismo, y de las encuestas, ninguna de las opciones que surjan de esas elecciones será buena.

Sobra decir que el peor escenario de los posibles es la formación de un Gobierno secesionista, con o sin la participación del partido de los comunes de Inmaculada Colau. ¿Pero la formación de un Gobierno constitucionalista, PSC, Cs, y PP, sería el fin del nacionalcatalanismo? En sus apariencias y formas, parecerá; en sus contenidos, consolidará el programa de exclusión cultural y lingüística e impondrá un federalismo asimétrico en lo económico, en lo judicial, en lo nacional y en lo judicial. No lo digo yo, lo pretende llevar a cabo Miquel Iceta.

De las 47 propuestas que Puigdemont propuso al presidente del Gobierno en abril del 16, sólo rechaza la que pretende acordar un referéndum de independencia. El resto, está dispuesto a llevarlas adelante para "cerrar las heridas abiertas por el proceso (…) un acuerdo para la confianza y la reconciliación". El chamán del entendimiento quiere heredar la obra de Pujol como pal de paller de Cataluña. De momento ya ha empezado a utilizar a Ramon Espadaler, de UDC, como caballo de Troya para rescatar al catalanismo del 3%. Ese catalanismo conservador, católico y moderado que ha vivido de las concesiones y coimas y no está dispuesto a aventuras patrióticas. ¡Viva la coherencia socialista!

Podrían suponer que el PP y Cs no lo aceptarían nunca. Apreciación errónea, el propio PP, por boca de su presidente, Mariano Rajoy, se mostró dispuesto a dialogar sobre 46 de los 47 puntos que le presentó Puigdemont el 10 de abril de 2016 en Moncloa. Menos la convocatoria de un referéndum acordado de independencia, todo es dialogable. Igual, exactamente igual que Miquel Iceta pretende ahora plantear al Ejecutivo de Rajoy.

Cs no sería tampoco un escollo. Para empezar, el Ejecutivo de Inés Arrimadas acepta el principio de ordinalidad, ya ha pedido revisar al alza la financiación de Cataluña y ha renunciado a combatir la inmersión. Por el roce llega el cariño.

¿Qué viene detrás de un pacto de tal naturaleza? Todos los privilegios y todas las exclusiones nacionalistas que nos han convertido en ciudadanos de segunda. En realidad, el mejor escenario de los posibles, el pacto constitucionalista, será la consolidación de todo contra lo que hemos luchado en los últimos 39 años.

¿Será posible? Será. ¿Por qué? Porque el PSC es eso, porque sin él no habrá pacto, ni aceptará otro, y porque PP y ahora también Cs lo tomarán como un mal necesario para sus aspiraciones de poder. Así son las cosas, y así se lo hemos contado.

¡Con qué facilidad nos conformamos los mortales! Sólo hace falta ponernos en lo peor para que cualquier otra opción menos gravosa la tomemos como un alivio. Damos por bueno el fracaso de la ruptura de España, y relegamos el coste de olvidarnos por qué nos opusimos a ella.

Aun así, votaré a los constitucionalistas. El mundo no tiene remedio, pero no todos son iguales.

EL ESPAÑOL ESTÁ HACIENDO ERRADICADO DE LAS ADMINISTRACIONES DEL ESTADO
¿Quiere que el español no desaparezca a manos de los separatistas? Apoye a 'Hablamos Español'
LA libertad de lengua para los hispanohablantes empeora en Cataluña, País Vasco, Islas Baleares y Galicia
PERIODISTA DIGITAL 8 Diciembre 2017

Gloria Lago: Ver un indicador en Madrid que diga A Coruña es un disparate

Nace "Hablamos Español", una entidad que defenderá a los hispanohablantes en toda España, y que llevará al Parlamento una Iniciativa Legislativa Popular que blinde sus derechos

Hace un año un grupo de defensores de la libertad lingüística hicieron público un manifiesto bajo el nombre castellanohablantes.es, para llamar la atención sobre la restricción de derechos lingüísticos que estaban soportando en varias comunidades autónomas de España. Desde entonces han estado trabajando para crear una entidad desde la que aunar esfuerzos y reclamar nuestros derechos.

A lo largo de este año han visto cómo la falta de libertad de lengua para los hispanohablantes empeora en Cataluña, País Vasco, Islas Baleares y Galicia, sobre todo en el ámbito educativo, siendo la Comunidad Valenciana, donde este ámbito ha empeorado de forma más notable.

TITULARES DE LA ENTREVISTA CON Periodista Digital
"Queremos convencer a los políticos de que este problema afecta a la gente para que nos crean. Y después nos sentaremos a hablar con ello"
"Nosotros no somos ni Omnium Cultural ni la ANC, todo lo recibimos de nuestros voluntarios"
"El PP donde gobierna hace el papel de Convergencia y Unión, rentabilizando la identitis "
"En Galicia los padres que van a solicitar la excepción del gallego en la educación de sus hijos reciben respuesta de la Xunta ¡en gallego!"
"No es lo mismo aprender en tu idioma que en otro que no conoces"
"Se ha mitificado mucho lo de las lenguas. Los nacionalistas antes dividían con la raza, ahora dividen con la lengua"
"En Galicia y Cataluña se inventan palabras. No estamos aquí para conservar lenguas"

En Cataluña ya no se puede estudiar ninguna asignatura en español. En el País Vasco se entorpece la elección de la línea en nuestra lengua, en Baleares, Galicia, o Comunidad Valenciana, se aprueban normas que la eliminan de asignaturas clave, disfrazando esta imposición bajo nombres como "trilingüismo" o "plurilingüismo" y, en Navarra se sustituye de forma progresiva la educación en español por la enseñanza en euskera.

Se propone que sea garantizado el uso del catalán, euskera, y gallego incluso en lugares de España donde éstas lenguas no son oficiales, mientras siguen sin restablecerse los derechos que nos han quitado a los hispanohablantes.

Tanto el discurso sobre una pretendida plurinacionalidad de España, como los pactos que se plantean para blindar la imposición de lengua a cambio de una hipotética paz con el independentismo, o las propuestas de cambios en la Constitución, suponen una nueva amenaza para los derechos de los hispanohablantes.

Ante la gravedad de esta situación, las entidades defensoras de la libertad de elección de lengua han decidido pasar a la acción de forma conjunta. Han elaborado una propuesta de ley nacional que garantice nuestros derechos lingüísticos, respetando los de los hablantes de las lenguas cooficiales, y la llevarán al Parlamento español en forma de Iniciativa Legislativa Popular.

Lo harán bajo el paraguas de una nueva entidad: Hablamos Español, que informará y llamará a la sociedad española a participar. La denominada "normalización lingüística" se sostiene gracias a la desinformación, a las campañas de los partidos que se benefician de crear diferencias, y a la presión del lobby que ha convertido la conservación de lenguas minoritarias en un gran negocio.

La ley que han elaborado se basa en el principio de elección lingüística, y es por ello homologable a las que se aplican en los países europeos en los que existen dos o más lenguas oficiales en un territorio. Esta la única manera de que se respete la igualdad de derechos. No quieren quitarle derechos a nadie, pero tampoco quieren que se pisoteen los nuestros.

En su página web encontrarán amplia información.

POR NAVIDAD
¿”Y tú, juegas en catalán”? La última ‘fanática’ campaña de adoctrinamiento
La Gaceta  8 Diciembre 2017

La respuesta en las redes: “los niños no juegan en catalán o en español sino que simplemente juegan”.

Este jueves ha arrancado la campaña “¿Y tú, juegas en catalán?” impulsada por el Consorcio para la Normalización Lingüística (CPNL) de la Generalitat de Cataluña desde 2012 con el fin de promover “la presencia del catalán en el consumo de juegos y juguetes”.

El CPNL ofrece un catálogo de 750 productos en catalán para las familias -se pueden consultar en la aplicación- además de la lista de establecimientos que apoyan el programa. Aseguran además que 17 empresas fabricantes apoyan de “forma clara” la presencia del catalán en el sector y más de 400 centros se han adherido (aquí los puede consultar).

Los 22 centros de normalización lingüística, es decir, de persecución del español, lengua materna de la mayoría de los catalanes, que el Consorcio tiene distribuidos por toda Cataluña permiten la coordinación de las actuaciones con los comercios adheridos.

El Consorcio para la Normalización Lingüística es una administración pública creada en 1989 por la Generalitat de Cataluña y varios entes locales, con el fin de “favorecer la enseñanza y fomentar el uso de la lengua catalana en todos los contextos de la sociedad y facilitar, así, la cohesión social”. Otra herramienta más para el adoctrinamiento de los menores.

La campaña ha recibido la respuesta de las redes, que les recuerdan que los niños no juegan en catalán o en español sino que simplemente juegan. “Es despreciable”, señala una internauta.

 


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