AGLI Recortes de Prensa   Lunes 11 Diciembre 2017

Sólo diez días
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 11 Diciembre 2017

Es probable, si creemos a las encuestas, que dentro de diez días estemos prácticamente como ahora: sin Gobierno en Cataluña y sin trazas de Gobierno en Madrid. Porque todo lo que ha hecho el Gobierno de la Nación en Madrid, a las órdenes de la Oposición, ha sido convocar a toda prisa elecciones catalanas, sin alterar el delicado ecosistema dictatorial del separatismo y esperando que, a golpe de TVColp3, el PSC emergiera como la Venus de Botticelli, desnudita sobre una concha y bajo una lluvia de flores. Y a lo que se va a parecer Iceta es a la Venus de Willendorf, oronda ofrenda a la fecundidad germánica que hace milenios que no fecunda nada. Y sin Iceta, última apuesta de Soraya, y en manos de Podemos, apuesta del PP para no cambiar de sorayos en diez años, nos quedaríamos como la última vez que Rajoy se estrelló contra su electorado: esperando elecciones en Junio.

¿Significa esto que todo seguirá igual? Para nadie; y para el PP, menos. Si los resultados son los que se anuncian, el partido del Gobierno sin partido verá que la aplicación del Artículo 0155 arroja un saldo nulo. Y habrá quedado al descubierto la pavorosa incompetencia de la Vicetoda, convertida en Gran Electora de Puigdemont tras la evasión tutelada por su CSI (Centro de Soraya para Improvisar), antes CNI (Centro Nacional de Inteligencia). La mano derecha de Rajoy ha resultado su mano tonta. Pero sus errores en estrategia, táctica, comunicación y discurso son los de su jefe. Y electoralmente, el PP es sólo Rajoy.

Recordemos que tras presidir el oficioso Virreinato del Diálogo, asumió oficialmente, en vez de Rajoy, la Presidencia de la Generalidad de Cataluña. Y en ambos cargos ha cometido errores tan monumentales que resultan casi artísticos. Desastre fue el periomasaje dialoguero de Cebrián y Godó; desastre la jornada del referéndum -permitida, perseguida y vuelta a permitir-; desastre la proclamación parlamentaria de la República, que no iban a proclamar y proclamaron; y desastre la huida de Puigdemont, que iba a dejarlo en ridículo y al que ha hundido es al masajista Fray Junqueras. El mejor negocio para España hubiera sido encargar la Independencia a Soraya: Cataluña rezaría por entrar en Huesca con las tallas de Sijena. Por cierto, otro desastre: anuncia Méndez que las devuelve y luego presenta un recurso. Son genios.

Pena, penita, pena del alto Albiol
Pedro de Tena Libertad Digital 11 Diciembre 2017

Albiol, Xavier García, no sé si se ha enterado de que, de no ser por la tradición conservadora nacional, la Cataluña del separatismo no existiría.

Lo digo con sinceridad y sin mezcla de ironía alguna. Me da pena este hombre. No lo conozco de nada, pero sí que he seguido su trayectoria política en Cataluña. De fusión catalano-almeriense, le está tocando bailar con la más fea desde hace muchos años. Todo comenzó con la derecha tradicional que siempre ha considerado que sus hermanos de sangre en Cataluña eran, en realidad, los comerciantes e industriales nacionalistas. De hecho, fueron los Gobiernos conservadores españoles durante el siglo XIX los que apuntalaron la emergencia del nacional-racismo catalán haciendo creer a la España que pagaba el invento que el milagro del desarrollo catalán era cuestión de genética, o de cráneos, o de algo así.

Parafraseando a uno de los responsables, andaluz por cierto e inspirador del desaguisado proteccionista, hemos sido españoles los que no pudimos ser catalanes ni vascos. Por ello, las aristocracias vascas, las de sangre, las del carbón, el hierro y las de la tela marinera, y los mercadores catalanes arancelados con pasión por el propio Cánovas influyen hoy tanto en la política nacional, siendo como son una minoría. Ni siquiera Franco se atrevió con esta joroba nacional más que en las formalidades, que no en la pela.

Pero, claro, Albiol, Xavier García, no sé si se ha enterado de que, de no ser por la tradición conservadora nacional, la Cataluña del separatismo no existiría. Cierto que se la protegió – proteger para vivir, decía nuestro político malagueño que la fraguó–, creyendo que de ese modo se protegía a toda España, pero nunca fue así. Ni la II República, que fue mucho más dura con el engendro separatista que la Constitución de 1978, ni tampoco Felipe González ni José María Aznar se atrevieron con el pequeño neroncito sobrevenido que retrató con verdad y mala leche Albert Boadella. Se la siguió protegiendo no ya por intereses nacionales sino por intereses de partido. O se protegía a la Cataluña nacionalista o no se podía gobernar. Tanto se alimentó a aquella casta, que esa sí que lo es, Iglesias, que al final el monstruo volvió a venir a vernos de nuevo como lo hizo en 1934.

O sea, Xavi, que me da usted pena porque está metido en un buen lío. Por una parte, ha enarbolado un discurso digno, de catalán que se siente español, seguidor en buena medida del sacrificado Alejo Vidal Cuadras, pero por otro está de cabeza de turco en un partido que sigue pensando, contra toda sociología respetuosa con los hechos, que la media-alta burguesía catalana es, en realidad, su aliada y que, al final, se impondrá la realidad de las cuentas y los números. Por eso, y por la desidia de su presidente, que ha tardado una eternidad en hacer lo que no quería hacer y debía ser hecho, el PP está precipitándose en el vacío electoral.

Es que el cuento ha cambiado y ahora se trata de representar a esa sobreviviente nación española clase media baja presente en Cataluña que salió a la calle en defensa propia, la misma que le llevó a la alcaldía de Badalona. ¿Recuerda? Ni el saltimbanqui Iceta ni su Partido Popular quieren que esa voluntad política emergida ejerza. Por eso, hay una jerezana de Salamanca que decidió ser catalana y que lo tiene más que claro, que les va a mojar la oreja. Sobre todo a usted, que me da pena, penita, pena porque me cae bien con esa cara creciente de mártir.

Amando de Miguel Libertad Digital
Cataluña escindida
Quién lo iba a decir, la Cataluña dulce de toda la vida aparece ahora maltrecha, partida en dos.


Quién lo iba a decir, la Cataluña dulce de toda la vida aparece ahora maltrecha, partida por gala en dos. César escribiría ahora: "Omnia Catalonia divisa est in partes duas". La mitad de la población que representa la autoctonía quiere ser republicana, más que nada porque el resto de España se organiza en la forma monárquica. Esa mitad que pretende ser indígena necesita manifestarse como antiespañola. El problema es que está también la otra mitad doliente de los catalanes que, por serlo, se saben españoles. La división de los catalanes alcanza visos de esquizofrenia.

La confrontación es ante todo política. En la Cataluña contemporánea siempre han mandado los mismos, los de la ceba, la casta que se considera descendiente de los layetanos y otros aborígenes. Cuando no hay más remedio, se ve enriquecida con el aporte de la sangre rufianesca y charnega. Ya se sabe que el renegado suele ser fanático. Lo malo es que la última manifestación de la oligarquía nacionalista es que ha pasado a ser una verdadera cleptocracia, a partir de un modesto 3% a interés compuesto. El resultado es que la vida pública catalana ha supuesto un coste económico altísimo para la población. La cosa es que encima quieren más autogobierno. Es el final de Cataluña como la locomotora del desarrollo económico español, que antaño se decía.

La penosa realidad es que en la vida pública de Cataluña ya no se aceptan símbolos españoles, sean la bandera o la lengua. Los cuales sí se exhiben particularmente en la mitad sojuzgada de la población. Por otra parte, el sistema de enseñanza obligatoria considera el español como una lengua extranjera. Claro que en la vida corriente el castellano se impone al catalán por la fuerza de los hechos. Al final, la realidad suele vengarse de la ideología.

En estas que se plantean las elecciones catalanas más reñidas de la historia. Tanto es así que la afluencia de votantes va a ser máxima. Aquí la esquizofrenia es ostentosa. El electorado se divide mitad por mitad entre independentistas y españolistas. Es imposible que se pueda formar un Gobierno coherente y estable. Aunque parezca mentira, descollarán los partidos dispuestos a la ruptura republicana, disfrazada de "más autogobierno". Pero ¿no quedamos en que eso era un delito? Claro que en la Cataluña cuántica las cosas son y no son al mismo tiempo.

Con independencia de (ahora se dice "más allá de") los aspectos estrictamente políticos, la realidad bifronte se expresa también en la vida particular. Hay cientos de miles de familias con parientes indígenas y otros venidos de fuera. La esquizofrenia se va a visualizar en la próxima comida familiar del día de San Esteban. La única salida es que en esas entrañables reuniones familiares se prohíba terminantemente hablar de política. Difícil empeño en unos días en los se va a dilucidar quién va a gobernar en Cataluña. Gobernar hoy es sobre todo conceder una ristra interminable de favores, ayudas, licencias y subvenciones a los amigos, parientes y correligionarios. De ahí que la contienda política sea hoy una especie de lucha por la supervivencia.

El esquema anterior presenta una falla lógica. ¿No quedamos en que la gran distinción política es entre la izquierda y la derecha? No en Cataluña. Donde la izquierda tiene que mostrarse como independentista (antes nacionalista), si quiere medrar. Lo cual es un contrasentido, uno más. La razón es muy sencilla: en todas partes los nacionalismos tienden a ser racistas, algo incompatible con el ideal igualitario de la izquierda. Pero en Cataluña todo es diferente. La panoplia de partidos políticos no se corresponde con la que rige en las democracias avanzadas.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Juicio histórico al socialismo
EDITORIAL El Mundo 11 Diciembre 2017

Después de una larga instrucción que se ha prolongado durante casi siete años, esta semana arranca, por fin, el juicio de la que se conoce como pieza política del caso de los ERE en Andalucía. Un total de 22 ex altos cargos, entre ellos dos ex presidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, seis ex consejeros de sus gobiernos y una ex ministra del zapaterismo, Magdalena Álvarez, responderán ante la Justicia por su responsabilidad política en uno de los mayores casos de corrupción de la historia de nuestro país. Ninguno de los políticos que se sentarán en el banquillo en esta primera fase del macrojuicio está acusado de apropiarse de un solo euro del erario público, pero deben responder por la red que permitió, por ejemplo, a Chaves permanecer 19 años en el poder. Los acusados se enfrentan a penas de hasta ocho años de cárcel y 30 de inhabilitación por delitos de prevaricación, malversación y asociación ilícita.Este juicio hará historia tanto por la magnitud de sus cifras, como por lo que se va a juzgar: el caciquismo democrático que aún sobrevive en Andalucía. Una forma de hacer política basada en tejer una gran red clientelar sin la que sería difícil explicar los casi 40 años de socialismo en la Junta sin alternancia política.

Las cifras que saldrán en la vista oral que arranca este miércoles con las sesiones preliminares van a dejar pequeños otros escándalos de corrupción que han supuesto un duro shock para la sociedad española. El fondo de reptiles que supuestamente se diseñó para financiar la Agencia Idea permitió desviar al menos 850 millones de euros (741 millones, según la Fiscalía). Un dinero público que se utilizó con total opacidad y discrecionalidad para prejubilar a 6.500 trabajadores, lucrando a amigos de la Junta, y que nunca llegó a los afectados por despidos masivos de empresas con verdaderos problemas entre los años 2000 y 2010. El número de imputados -cerca de 300- también ayuda a entender el alcance de esta causa que ha sido separada en multitud de procedimientos, lo que prolongará el proceso judicial de manera indeterminada. De momento, se espera que el juicio por esta primera causa concluya en primavera. Esto significa que su sentencia podría llegar antes de las próximas elecciones autonómicas en Andalucía en las que Susana Díaz, heredera política de algunos de los juzgados, aspira a revalidar su Gobierno.

Es oportuno recordar que con este juicio, EL MUNDO vuelve a demostrar el papel trascendental que juega el periodismo contra la corrupción. Fue este diario el que adelantó cómo la Junta había estado pagando prejubilaciones ilegales durante casi una década, una información que sirvió de base para que la juez Mercedes Alaya incoara diligencias.

Pese a la gravedad de los hechos que se van a juzgar, esta vista demuestra la fortaleza de nuestro Estado de derecho en el que la Justicia actúa a todos los niveles.

Chaves y Griñán en el juicio de los ERE
Marcello republica 11 Diciembre 2017

El próximo miércoles se inicia en Sevilla el juicio sobre la macro estafa de los ERE de la Junta de Andalucía en la que se vieron afectados fondos públicos por valor de más de 700 millones euros. Y todo ello bajo los mandatos de distintos gobiernos del PSOE de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Los que están imputados en el caso como otros ex altos dirigentes de la Junta cómo Gastar Zarrías o la muy descarada (‘antes muerta que partía’, decía) y ex consejera y ex ministra Magdalena Álvarez.

Se trata de un juicio que en realidad constituye una macro causa o proceso al Régimen de poder (sin alternancia) y clientelista del que ha disfrutado el PSOE en Andalucía en los últimos 40 años. Un inmenso poder con halo de impunidad que condujo a esta gigantesca estafa ni más ni menos que con dinero de las ayudas al paro, bajo gobiernos socialistas y ahí implicado el sindicato UGT.

Ahora, que están en auge los juicios de la prolífica corrupción política del PP o los de CiU en Cataluña, el PSOE se suma al espectáculo, lo que sin duda le quita a Pedro Sánchez argumentos contra Mariano Rajoy y deja a Albert Rivera en una buena situación con las manos limpias (Podemos está bajo la sospecha venezolana e iraní).

Chaves y Griñán son dos políticos de larga trayectoria. Chaves -miembro del ‘clan de la tortilla campera’- estuvo con Felipe González en la refundación del PSOE y fue ministro de Trabajo, Presidente de la Junta de Andalucía y presidente del PSOE. Un camino que luego recorrió su sucesor -y ex amigo- Griñán, como ministro de Trabajo, Presidente de la Junta y presidente del PSOE.

De ambos políticos se puede decir que no se enriquecieron a su paso por el poder ni a costa de los ERE, pero su responsabilidad política y penal parece al día de hoy, y pendiente de lo que se diga en la sentencia, bastante clara. Sobre todo en el caso de Griñán que desoyó de manera reiterada varías de las advertencias de la Intervención del Estado, diciendo luego que los avisos no llegaron a su conocimiento lo que es imposible de creer, salvo que su negligencia fuera enorme en la gestión pública lo que también le señalaría como responsable político y penal.

Lo de los ERE fraudulentos de Andalucía en favor de amigotes, familiares y golfos comisionistas, amén de la sospecha de financiación ilegal del PSOE y la UGT, tiene mucho que ver con la acumulación de poderes y no separación en la democracia española en general, lo que transportado y clonado a nivel regional produce enormes maquinarias de poder absoluto como ocurrió en Cataluña y Andalucía.

Y, naturalmente, ahora el PSOE se cerrará en defensa de Chaves y Griñán -tiempo de hacer ‘la piña’, como cuando Filesa o los GAL, que decía Felipe González- pero lo cierto es que la gran estafa de mucho dinero público fue una realidad nacida -como los negocios sucios de la EXPO 92- a la sombra del régimen socialista de poder andaluz. Y es cierto que ya han pasado años desde que ocurrieron los hechos que se juzgan pero aunque lenta la Justicia llega a su cita. Y en este caso gracias al trabajo y tenacidad de la juez Alaya que sufrió lo suyo para lograr que, aunque tarde, se abriera el juicio oral.

Sin acatamiento de las leyes no hay Estado de derecho
“Seamos esclavos de la Ley para que podamos ser libres” Cicerón
Miguel Massanet diariosigloxxi 11 Diciembre 2017

Parece ser que se ha puesto de moda poner en cuestión la vigencia de las leyes, la sujeción de los ciudadanos a sus preceptos; la obligación de las autoridades de exigir y hacer cumplir las normas emanadas de las Cortes de la nación; la necesidad de que las leyes proclamadas dentro de sus competencias por las autonomías, respeten la prioridad de las que emanan de la voluntad de todo el pueblo español en el ejercicio del poder que les atribuye la Constitución a las cámaras legislativas de la nación, en nuestro caso el Parlamento. En todas partes escuchamos a quienes no hacen más que presumir de la democracia que, según ellos, justifica sus acciones, cuando éstas no se ajustan al sistema legislativo vigente en el país o, incluso peor, cuando están en abierta contradicción con el mismo y con los preceptos constitucionales que, en definitiva, son los que les dan a las leyes que emanan de ellos su razón de ser.

Todo el entramado revolucionario que se ha establecido en la comunidad de Cataluña; todos estos partidos formados en torno al objetivo de darle al pueblo catalán unos derechos de los que carecen el resto de los españoles, de atribuirles una virtudes y unas preferencias que nadie sabe de dónde se las sacan o de auto-asignarse, sin seguir los procedimientos correctos fijados en los reglamentos y en las leyes patrias, la facultad de poder incumplir la Constitución, precisamente en aquellos puntos básicos en los que se declara la unidad de los pueblos y los territorios españoles y, todo ello, en virtud de unos derechos democráticos que dicen tener para ello, olvidándose de los derechos del resto de españoles, integrantes de una nación democrática, unánimemente reconocida como tal por el resto del mundo y que ha permitido ejercer las libertades fundamentales a sus ciudadanos que, voluntariamente y sin presión alguna, se otorgaron a sí mismos, por una mayoría absoluta, una Constitución, legalmente avalada por los votos de todos ellos depositados en las urnas, según los métodos legítimos de expresión de la voluntad popular establecidos en toda democracia.

El engaño que encierra toda esta rebelión independentista, provocada por quienes no han dudado en prevaricar, desobedecer, levantarse contra sus superiores, incurrir en secesión y cometer el delito de revolución; con el único fin de intentar separar a una parte de España, Cataluña, para formar con ella una nación independiente, con la pretensión de obligar a abjurar de su españolismo a la mitad de sus pobladores a los que no les reconocen el derecho a querer seguir siendo españoles como si, por ello, sus votos tuvieran más valor que los de éstos. Los procedimientos que han utilizado todos estos traidores se han basado en la tergiversación de la Historia, al engaño y a las falsedades, utilizados masivamente a través de sus cómplices las TV catalanas, Cataluña Radio y la Agencia Catalana de Noticias; la prensa escrita como: Ara, El Punt, La Vanguardia, Público, etc. Toda esta parafernalia ha querido justificarse atribuyéndose un mandato democrático de los catalanes, refiriéndose al simulacro de consulta del 1 de octubre pasado, invalidado por el TC, carente de todas las garantías precisas y con evidencias de haber sido burdamente manipulado. Todos los capitostes del independentismo han pretendido justificarse hablando de la democracia del pueblo catalán, un argumento que no se han cansado de repetir cada vez que, precisamente, lo que estaban haciendo no era más que lo contrario al espíritu democrático que exige la lealtad a las normas que se ha jurado obedecer, en este caso la Constitución española y los poderes derivados de ella, entre los que se encuentran el Gobierno de la nación y las dos cámaras de representación popular.

Tanto Puigdemont, como sus compinches revolucionarios, que le han acompañado en esta loca aventura en Bruselas, como el señor Junqueras el líder de ERC, la fanatizada Marta Rovira o el resto de los encarcelados, como la pareja Rull y Turull, se han valido del engaño la mentira, la calumnia, la desacreditación, la injuria y todos los medios que las malas artes son capaces de proporcionar a quienes intentan conseguir adeptos sin tener argumentos válidos para ello y necesitan utilizar triquiñuelas, martingalas y demás subterfugios para poder alcanzar sus espurios objetivos.

Y lo peor es que, para culminar su deslealtad a España, su traición a los cargos que recibieron, precisamente gracias a las leyes vigentes y su cobardía al no afrontar con entereza sus responsabilidad por los delitos de los que se les acusa en España; no les importó huir para buscar asilo en una nación caracterizada por ser un ejemplo de país con graves problemas internos, con las peores cárceles de toda Europa, refugio de terroristas que luego han actuado en Francia y en otros países de la UE, gracias a problemas como la incapacidad de la policía belga de estar al día en sus investigaciones, junto a la imposibilidad de la policía belga de efectuar detenciones de noche, algo que ha venido favoreciendo a los delincuentes que se han valido de tal ventaja para escabullirse de la Justicia. Puede que, el actual gobierno belga hubiera preferido que esta invasión que les ha llegado desde Cataluña no lo hubiera hecho, pero es evidente que, a los flamencos belgas y a los extremistas les haya servido para arremeter contra España acusándola, haciéndole la pelota a Puigdemont y su cuadrilla de separatistas, de que su Justicia no era de fiar, de que las cárceles españolas están inhabitables y de que lo que pretendía el gobierno español era juzgarles por sus ideas y no por los presuntos delitos cometidos. Les vamos a tener que “agradecer” a la Justicia y a la policía belgas (estos que, en lugar de permanecer pasivos vigilando que no se cometiese vulneración del orden público, han preferido implicarse directamente a favor de los sediciosos, colocando la “estelada” catalana en los mismos coches de las fuerzas del orden). ¡Una vergüenza que debiera ser motivo para que, el gobierno de España presentara una reclamación ante el gobierno belga, por permitir a su policía inclinarse a favor de unos delincuentes a los que España reclamó para ser sometidos a los tribunales!

Es incomprensible que un país de la UE permita que, unos fugitivos de la Justicia española, utilicen su territorio, su impunidad y la condescendencia de sus autoridades para que, parte de los insultos y absurdas acusaciones que el señor Puigdemont, furioso porque la aplicación del Artº 155 de la Constitución, acabó de un plumazo con sus planes independentistas, no ha dejado de intentar, ante los periodistas que le escuchaban, desprestigiar al Gobierno, a la democracia y las leyes españolas. Es sabido la reticencia de sus tribunales a la extradición de los supuestos delincuentes que se refugian en su país y la serie de recursos que, contra la orden de extradición, se pueden presentar por los afectados y, como ha ocurrido en este caso, la pléyade de abogados especializados en estas materias, verdaderos desvalijadores de los incautos que caen en sus manos, que se han hecho ricos gracias a sujetos como los evadidos de Cataluña.

Pero el peligro sigue existiendo, en una España en la que, incluso los partidos políticos, deciden por su cuenta cuales son las leyes que hay que seguir y cuales las que, por no favorecer sus intereses políticos, se deben desobedecer. Tenemos en primer lugar a los separatistas catalanes que, por activa y por pasiva, se han declarado en contra de la Constitución, de los tribunales y demás leyes españolas que les impidan llevar a delante sus proyectos independentistas; pero, lo cierto es que no están solos en esta forma de entender la democracia ya que otros partidos, como Podemos y todos los que forman parte de esta agrupación, también han decidido olvidarse de la Constitución y del Código Penal, al ponerse decididamente de parte de los independentistas y en contra de la Justicia y el Gobierno españoles junto a los demás partidos constitucionalistas, que han apoyado la puesta en marcha, con mayor o menor implicación, del citado Artº 155 de la Constitución.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, observamos con preocupación cómo, desde las mismas agrupaciones políticas se van favoreciendo y, en ocasiones, impulsando las desobediencias al cumplimiento de las leyes, algo que, algunos de los miembros del Parlamento español parece que no se lo toman muy en serio cuando hablan, desde sus escaños, de temas tan importantes como es el de la unidad de España. Se empieza cediendo en casos de poca trascendencia pero, si no se ataja a tiempo, cuando se quieren tomar medidas para evitar males mayores, ya resulta imposible ponerles coto. Esto es lo que ha sucedido con el tema catalán y los sucesivos gobiernos españoles que no se atrevieron a erradicarlo de cuajo cuando apenas eran unos pocos los fanáticos los que defendían la particularidad de la autonomía catalana.

Ha llegado la hora de drenar la ciénaga. También en Europa
Geert Wilders  latribunadelpaisvasco.com 11 Diciembre 2017

El mes que viene visitaré Praga, la capital de la República Checa. He sido invitado a hablar ante un grupo de patriotas checos. Los checos son un pueblo amante de la libertad. En 2011, con motivo del centenario de Ronald Reagan, pusieron a una calle de Praga el nombre de este gran presidente americano y luchador por la libertad.

Esto me trae a la memoria un suceso vergonzoso que tuvo lugar en mi localidad natal, La Haya, sede del Parlamento y el Gobierno de los Países Bajos. Si buscas la calle Ronald Reagan en La Haya, no encontrarás nada. En 2011, una proposición para dedicar una calle a Reagan encontró una fiera oposición. Los partidos de izquierdas, como el laborista, los verdes y el progresista D66, adujeron que poner una calle a Reagan "no haría bien a la imagen de la ciudad". El asunto se solucionó con un compromiso político infausto: el año pasado, a un pequeño tramo de una vía ciclista se le puso el nombre de "Carril Reagan y Gorbachov".

Esta anécdota es indicativa de las diferencias entre Europa Occidental y Europa Oriental. También podemos ver la misma diferencia de actitud en las élites gobernantes en lo relacionado con el islam, el nuevo totalitarismo que está amenazando a Europa hoy en día. En el Este, los líderes políticos se oponen al islam; en el Oeste se rinden.

El islam ya ha dejado una fuerte impronta en Europa Occidental, cuyas calles parecen las de Medio Oriente, con velos por doquier. Algunos lugares de Europa Occidental, como el distrito Schilderswijk de La Haya, el barrio de Molenbeek en Bruselas, las banlieues (barriadas suburbiales) de París, la británica Birmingham, el área de Rosengard en Malmoe (Suecia), etcétera, se han convertido en semilleros para la subversión islámica.

La naturaleza totalitaria del islam no puede ser negada. El mandamiento de asesinar y aterrorizar a no musulmanes está en el Corán. El profeta del islam, Mahoma, fue un asesino de masas y un pedófilo. Se supone que todo aquel que abandona el islam merece la muerte. Y quien critique al islam y lo exponga como realmente es puede acabar como yo: en la lista islámica de la muerte.

En las últimas décadas, el islam ha penetrado en Europa Occidental con los millones de inmigrantes procedentes de los países islámicos. Ahora la Unión Europea quiere repartir a esos inmigrantes del Tercer Mundo por todos sus 28 Estados miembros. Las naciones de Europa Central y Oriental rechazan los planes comunitarios de imponer un reasentamiento permanente y obligatorio a todos los Estados miembros. Les preocupa la dilución de su identidad, que no es islámica sino judeocristiana y humanista, enraizada en el legado de Jerusalén, Atenas y Roma, no de La Meca.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha denunciado la agenda proinmigración de la Unión Europea como una manera de erradicar la cultura y la identidad cristianas de Hungría. El presidente checo, Milos Zeman, es un destacado detractor de la inmigración y de la islamización de la República Checa. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, ha dicho que el Islam no tiene lugar en Eslovaquia y advertido: "Los migrantes pueden alterar el carácter de nuestro país". La hasta ayer primera ministra polaca, Beata Szydlo, defiende vehementemente la negativa de su país a aceptar las cuotas de inmigración impuestas por la Unión Europea. "No vamos a tomar parte de esta locura", ha dicho. En la parte oriental de Europa, los partidos contrarios a la islamizacion y a la inmigración masiva están experimentando un auge en su apoyo popular.

La resistencia está creciendo también en la zona occidental del continente. Este año hemos visto cómo mi Partido de la Libertad (PVV) se convertía en el segundo más votado de Holanda, lo cual es un gran logro en un país con 13 formaciones con representación parlamentaria. En Francia, Marine Le Pen llegó a la segunda ronda de las elecciones presidenciales y su partido, el Frente Nacional, consiguió más votos que nunca. En Austria, el FPÖ se convirtió en la segunda formación en importancia. En Alemania, los patriotas de AfD consiguieron entrar en el Bundestag.

No obstante, las élites políticas de Europa Occidental hacen todo lo que pueden para mantener a los vencedores de las elecciones apartados del poder. El mes pasado se formó una nueva coalición de gobierno en mi país, compuesta nada menos que por cuatro partidos. Como se niegan obstinadamente hablar con el PVV, les ha llevado el tiempo récord de siete meses la conformación de la coalición. Prefieren al D66, el partido que ha negado a Ronald Reagan su calle en La Haya; y aun así han conformado una coalición con sólo un escaño de mayoría en el Parlamento.

En Europa Occidental, nuestras democracias han sido subvertidas. Ya no tienen por objetivo hacer lo que la gente quiere; es más, nuestras élites políticas a menudo hacen lo contrario. Nuestros parlamentarios promueven una política de puertas abiertas que la mayoría de la gente rechaza. Nuestros Gobiernos venden nuestra soberanía a la Unión Europea contra la voluntad de la gente. Nuestros gobernantes dan la bienvenida a más islam, aunque la mayoría de la gente se opone.

Nuestras democracias se han convertido en democracias fake. Son dictaduras multipartidistas gobernadas por partidos del establishment. Hacen tejemanejes y a menudo venden los principios por los que han sido elegidos. Los partidos del establishment controlan todo, no solo a sus propios políticos, también las altas esferas de la función pública, los medios de comunicación e incluso los tribunales. Partidos con el mío son excluidos de las conversaciones para la conformación de coaliciones. Nos llaman "populistas" porque defendemos lo que la gente. Incluso nos llevan ante los tribunales.

Hace tres décadas, los países de Europa Central fueron testigos de la Revolución de Terciopelo, democrática, política y pacífica. Tomaron las calles. Dijeron basta. Gracias a la Revolución de Terciopelo, hoy tienen líderes que verdaderamente representan a la gente y que no temen defender a sus países y sus identidades.

En Europa Occidental podemos aprender varias lecciones de la Revolución de Terciopelo. También nosotros necesitamos urgentemente dejar claro que ya está bien. También en Europa Occidental ha llegado la hora de drenar la ciénaga y sacar a las élites del poder. Pacífica y democráticamente pero con firmeza. Tenemos que hacer que nuestros sistemas vuelvan a ser realmente democráticos. Los actores políticos no deben seguir siendo sólo los políticos profesionales. La crisis es existencial. Ha llegado la hora de que cada hombre y cada mujer cumpla con su deber. Porque la supervivencia de nuestras naciones está en juego.

También nosotros tenemos que dejar claro que no queremos seguir tomando parte de la locura de unos líderes que venden sus países a las instituciones comunitarias en Bruselas y de unas élites comunitarias que venden nuestro continente a la inmigración masiva y al islam. Por eso es por lo que el PVV se manifestará en las calles de Rotterdam el 20 de enero. Necesitamos demostrar que las calles de Europa son nuestras, que queremos seguir siendo lo que somos y que no queremos ser colonizados por el islam. ¡Europa nos pertenece!
(*) Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

El 'veneno' nacionalista se expande a Córcega
EDITORIAL El Mundo 11 Diciembre 2017

«El nacionalismo es veneno» para la Unión Europea, asegura Juncker, el presidente de la Comisión. Un diagnóstico compartido por quienes ven en el proyecto comunitario un antídoto contra las guerras y los odios xenófobos que asolaron al continente en la primera mitad del siglo XX. Sin duda, el fuerte resurgir de corrientes identitarias nacionalistas de un tiempo a esta parte es una mala noticia, con un efecto contagio que llega incluso a países como Francia, tan orgullosa de su sistema político centralista e igualitario.

El triunfo del nacionalismo en las elecciones regionales de ayer en Córcega es un quebradero de cabeza para París. Aunque los líderes de este movimiento no sueñan aún con una entelequia como la independencia de la isla, aprovecharán su fuerza para exigir medidas que incidan en un autonomismo real, como la cooficialidad del corso o el traspaso de competencias. Peticiones que chocarán con la Constitución gala, provocando un agrio pulso. Por lo pronto, la demanda de los nacionalistas de excarcelación de los que consideran presos políticos -en su mayoría antiguos terroristas del FNLC- es inasumible para Macron. Las crisis en Córcega o Cataluña demuestran que el secesionismo hoy es el principal enemigo de Europa.

El nacionalismo corso abre la vía catalana en Francia
La coalición Por Córcega arrasa en la segunda vuelta de las regionales y exigirá competencias en educación y recaudación de impuestos
A. Serena. París larazon  11 Diciembre 2017

El próximo 1 de enero, Córcega no será independiente, pero la victoria aplastante ayer de los nacionalistas que gobernarán la isla durante los próximos años, y la nueva estructura administrativa que se instalará a partir de entonces en la región, abren el camino en esa dirección. Y ello a pesar de que Gilles Simeoni, figura principal del movimiento autonomista, que encabeza la lista Por Córcega (Pè a Corsica) ha insistido durante la campaña que Córcega «no es como Cataluña», y que «no se trata de la independencia sino de autonomía». Su hoja de ruta no va más allá de la autonomía, pero sus socios, los independentistas de Jean-Guy Talamoni, tienen claro como objetivo final la desconexión total de París, aunque estén dispuestos a esperar, dicen, diez años.

En cualquier caso, vistos los resultados obtenidos ayer, unos y otros esperan una respuesta positiva por parte de Emmanuel Macron que, de momento, se ha mostrado sumamente discreto. «El sufragio universal ha enviado un mensaje muy fuerte y espero que el presidente de la República lo escuche. La pelota está ahora sobre su tejado», comentó anoche con una contenida euforia Simeoni, quien insistió en que ahora es Macron quien «debe abrir el diálogo con el pueblo corso para construir juntos un futuro político».

El mandatario francés tendrá pues que dar una respuesta a las expectativas que han generado estos resultados. De acuerdo con los resultados oficiales, los independentistas obtienen once puntos más que en la primera vuelta de las elecciones, y ganan por mayoría absoluta con un 56,5% de los votos. «Son unos resultados sin precedentes en la historia de la isla», aseguró Simeoni tras conocer los primeros avances. La participación de 44,63% fue inferior a la registrada en la primera vuelta (45,75%), pero esto no templó su entusiasmo. Simeoni recordaba anoche que los diputados nacionales fueron elegidos en junio con un 42,6% de votos y «nadie cuestiona su legitimidad».

El líder de Por Córcega dijo que no están «en una lógica de ruptura ni de agresividad», e insistió en que son «artesanos de paz y de diálogo», pero quieren que se reconozcan «los derechos del pueblo corso». En cuanto a la presión que sus socios independentistas puedan ejercer, Simeoni considera que «las cosas están claras» porque los autonomistas son mayoritarios (dos tercios de la coalición) y «el programa común no habla de independencia». «Seré el presidente del nuevo consejo ejecutivo y Talamoni el presidente de la Asamblea», añadió. A ambos les mueve una lógica de reparto de poder pero aseguran que quieren «trabajar con el resto de fuerzas políticas, incluidas las no nacionalistas, porque la situación de la isla exige buscar puntos de equilibrio y de convergencia».

Córcega fusionará sus dos departamentos y su consejo regional en una estructura única. El Estado no ha querido esta reforma para traspasar más competencias, sino para que con la simplificación de tres organismos en uno haya menos gastos. Sin embargo, el tsunami que ha sacudido la política francesa con la elección de Macron y su nuevo partido, La República en Marcha, se ha traducido en Córcega en una ola nacionalista que está recogiendo sus frutos. Comenzaron ganando por primera vez las elecciones regionales de 2015, en junio lograron introducir tres diputados en la Asamblea Nacional, y con la victoria de anoche ponen la guinda al pastel. Gobernarán una administración única con un presupuesto cercano a los mil millones de euros, aunque con una importante deuda de 600 millones.

El triunfo arrollador en estos comicios les va a permitir partir de una posición de fuerza para negociar con París y obtener los primeros objetivos acariciados por el nacionalismo corso, como una política de acercamiento y amnistías para los que llaman «prisioneros políticos», la imposición de la coexistencia de la lengua corsa y el francés en los documentos administrativos, o la creación de un estatus de residente para facilitar el acceso a la propiedad de los corsos con ingresos modestos penalizados por la tensión del mercado inmobiliario.

La cuestión de la independencia está excluida del acuerdo que alcanzaron los autonomistas de Hagamos Córcega (Femu a Corsica), encabezados por Simeoni y los independentistas de Córcega Libre (Corsica Libera), liderados por Talamoni para presentar una lista común que es la que les ha dado esta amplia victoria. El pacto alcanzado ha dejado de lado las aspiraciones independentistas al menos hasta las elecciones del año 2021.

Su objetivo inmediato es obtener lo que llaman una «autonomía reforzada», que implicaría tener un verdadero poder legislativo sobre ciertas áreas de gobierno y controlar la recogida de impuestos. Pero para que el Estado les ceda ciertas competencias y conceda a Córcega un estatus particular se necesita una reforma de la Constitución y el visto bueno de los tres quintos de las dos Asambleas. Confían en ello y en que el proyecto de autonomía esté listo para las regionales de 2021 y que pueda ser aplicado en un plazo de diez años.

AZOTE DEL SEPARATISMO
La izquierda mediática ya valora las posibilidades electorales de VOX
Agustín Benito gaceta.es 11 Diciembre 2017

Reconoce el papel y el protagonismo de la formación liderada por Santiago Abascal tras el golpe separatista.

VOX se ha convertido en el principal azote del separatismo por su posición “sin titubeos” contra los golpistas al ejercer como acusación popular en la causa abierta a los exconsejeros en el Tribunal Supremo.

Así, encuestas como la de por Sociométrica para El Español del pasado mes de noviembre otorgan al partido liderado por Santiago Abascal representación parlamentaria en las próximas elecciones generales, lo que significaría “una voz diferente” que “dice cosas que muchos españoles piensan” en la Cámara Baja de la Carrera de San Jerónimo.

“Somos el único partido que defiende la unidad de España frente a los separatistas y reivindica la soberanía del pueblo español en Europa, que denuncia el infierno fiscal y el sistema autonómico como lastres para nuestra economía, que reclama una Justicia independiente, que defiende la Vida y la Familia y que aboga por el cierre de las mezquitas salafistas”, dice Abascal.

El ascenso -por ahora en los sondeos- de la formación no ha pasado desapercibido en la izquierda mediática. Este sábado, El Plural dedicó un artículo a la formación reconociendo que “su protagonismo en toda la crisis catalana, posicionándose al lado de la Constitución, pero con una postura más extrema que el Partido Popular -acostumbrado a mediar con los secesionistas-, le ha hecho ganar en confianza en la gente” y que “su discurso ha captado la atención de aquellos ciudadanos que creen que VOX es la alternativa constitucional y el baluarte de la defensa de la unidad de España“.

La formación comunicó el pasado mes de octubre una subida importante de su número de afiliados coincidiendo con el referéndum ilegal en Cataluña. Señaló que terminó el mes de septiembre con más de 4.100 afiliados teniendo 3.400 afiliados a mediados de agosto.

Fuentes de VOX confirman a La Gaceta que en el mes de noviembre la cifra ha seguido creciendo, aunque todavía no tienen datos oficiales. Asimismo, dicen que los simpatizantes han crecido hasta los 60.000.

Abascal señala en este sentido que los datos confirman “lo que notan en la calle” y en la afiliación del partido y que entrar en las encuestas “ha sido una recompensa a todo el trabajo que han llevado a cabo desde el golpe de Estado separatista”.

Sin embargo, advierte que no hay que “ponerse la piel del oso antes de cazarlo”.”Siempre tomamos con mucha cautela las encuestas. Falta mucho tiempo para unas elecciones así que tenemos que seguir trabajando como siempre”, finaliza.


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CATALUÑA, PAÍS VASCO, NAVARRA…
La maniobra gatopartiana del régimen del 78 para reformar la Constitución
Fernando Paz gaceta.es 11 Diciembre 2017

La desaparición del Estado en muchas autonomías ha eliminado España del horizonte de muchos millones de españoles.

La situación desatada en Cataluña por los independentistas ha abocado a España a un difícil trance, en el que lo que está en juego no es una u otra forma de organizar la representación política, sino la existencia misma del país. En la edad contemporánea, nunca como ahora hubo un desafío tan generalizado a la unidad de la nación.

El elefante en el salón
Aunque el detonante haya sido una crisis económica sin precedentes, que ha precarizado la vida de los españoles hasta extremos poco antes inimaginables, el cuestionamiento de la unidad de España está siendo posible gracias a las cuatro últimas décadas de intoxicación nacionalista en la educación y los medios de comunicación.

Mientras en Cataluña media sociedad se alinea contra la otra media, en el País Vasco hasta el 59% aboga por una consulta que sirva para “definir” el marco de las relaciones entre su territorio y el Estado. La cifra ha disminuido, de acuerdo al Sociómetro Vasco – elaborado por el Servicio de Prospección Sociológica de la Presidencia vasca – pero sigue siendo preocupante; sólo un 24% está en contra del “derecho a decidir” en todos los casos. Es decir, que apenas uno de cada cuatro vascos apoya sin reservas la unidad de España. Unos datos que deberían llevar a la reflexión a una clase política responsable.

Si no se produce una enmienda radical en el ámbito educativo, como primera providencia, y se continúa ignorado la batalla cultural, el problema se enquistará, como poco, y probablemente hiberne en espera del momento propicio. Para la sociedad y la política españolas el separatismo ha constituido lo que los estadounidenses llaman “el elefante en el salón”: un asunto de cuya magnitud todo el mundo es consciente pero que nadie quiere abordar, y cuya resolución se aplaza una y otra vez.

Pero ahora, el tiempo de los aplazamientos ha llegado a su fin. Aunque durante un par de décadas, Europa pareció la solución, hoy ya nadie se hace ilusiones.

La globalización alimenta el nacionalismo
El nacionalismo no ha decrecido en la era de la globalización; por el contrario, la promoción del cosmopolitismo parece haber insuflado vida al nacionalismo más particularista.

Las causas son, sin duda, muchas y variadas, pero una de las más importantes es la complementariedad de uno y otro proceso: tanto el nacionalismo como la globalización persiguen la destrucción de los estados-nación. En esa tarea, las agencias mundialistas y las instituciones transnacionales han efectuado una eficaz labor durante estos últimos años.

El discurso globalista ha contribuido a la desaparición de la dimensión nacional en muchos países europeos: en España, el proyecto de unión europea ha sido el argumento más eficaz que han encontrado los gobiernos del régimen del 78 para paralizar las aspiraciones separatistas. Sin embargo, el haber entregado a las oligarquías locales la hegemonía cultural ha dado por resultado que, ausente el Estado, la construcción de una nación propia haya sido el único proyecto de trascendencia social una vez que la Unión parece tambalearse.

¿Federalismo?
Por otro lado, la encuesta de NC Report recientemente realizada para La Razón ofrece la visión de la botella medio llena. En materia territorial, una amplia mayoría de españoles se opone a un estado federal (solo un 27.7% lo apoya), e incluso un 30.7% es partidario de retornar competencias al Estado desde las comunidades autónomas, mientras un 37% dejaría las cosas como están.

Así, pues, la idea del Estado federal, impulsada por el PSOE de Sánchez, no parece encontrar acogida entre el electorado. A tenor de las cifras, ni siquiera del suyo. Y es que la propuesta socialista es un disparate que -y esto es lo peor de todo – pone de relieve una lamentable ignorancia.

El diseño constitucional autonómico se hizo pensando fundamentalmente en Cataluña y, en todo caso, en el País Vasco; es decir, en aquellas regiones en las que existía un problema separatista histórico, al que se aspiró a reconducir mediante una equivocada política de concesiones. El error fue completo, en primer lugar, por cuanto las concesiones, lejos de aplacar a los separatistas, les abrieron el apetito; y en segundo lugar, porque a lo que aspiraban los nacionalistas era a un reconocimiento de su singularidad, lo que excluía que las competencias que reclamaban para sí fueran extensivas al conjunto del territorio nacional.

Lo que ahora propone Pedro Sánchez refleja la escasa capacidad de la clase política española para sacar las consecuencias de los errores cometidos.

Los españoles, en contra
Esta pasada semana, el lendakari Urkullu recalcaba la importancia de que la reforma constitucional que se vaya a hacer reconozca la singularidad de algunos territorios, y que no se caiga en el error del café para todos. Es una clara advertencia para el que quiera escuchar.

Sin embargo, la encuesta de NC Report arroja unos resultados poco halagüeños de cara a la reforma constitucional en ciernes: casi el 67% de los españoles se opone a un trato exclusivista a Cataluña y País Vasco (o a cualesquiera otras regiones). En el extremo opuesto, apenas un 11% es favorable a que se celebren consultas de autodeterminación, aunque las cifras están muy desigualmente repartidas en el conjunto de España.

Lo acaecido en Cataluña desde hace unos meses, seguramente ha predispuesto a una mayoría de españoles en contra de una política de apaciguamiento con las autonomías más particularistas. La sensación generalizada es que un gran número de españoles se ha hartado del insufrible narcisismo nacionalista, y no parece dispuesto a transigir con una reforma que atente contra la igualdad de todos los ciudadanos.

Nacionalismo, aunque sea el del vecino
La desaparición del Estado en muchas autonomías (el recurso argumental de que las autonomías son Estado no sirve a estos efectos, puesto que incluso administrativamente se distingue entre el Estado central y la burocracia autonómica) ha eliminado España del horizonte de muchos millones de españoles. Si a eso le sumamos la creciente endogamia comunicativa, el reforzamiento de las oligarquías locales y la ausencia de un discurso y de una práctica nacional, el desastre está servido. La carencia de proyecto nacional la retrata perfectamente la frase de Rajoy en la que describe el tiempo que el Estado puede asegurar el mantenimiento de la unidad nacional: “mientras yo sea presidente”. No hay imagen más lograda de la fragilidad y precariedad del Estado que esta confesión de un presidente de gobierno.

Precisamente la deserción del Estado, ha llevado a que se adopte el nacionalismo del vecino allá donde el propio no es posible. Así, en Navarra, lleva tiempo en el gobierno una coalición separatista que resulta ser una versión radical del nacionalismo vasco, cuyo objetivo ideológico es la euskaldunización del territorio y que, además de apoyar los planes para la inmersión en vascuence o euskera con ingentes partidas presupuestarias, pese a que solo un 12% de los navarros tiene dicho idioma como primera lengua, acaba de imponer el euskera en la administración local, discriminando a los funcionarios que no sepan esa lengua, al tiempo que impone la euskaldunización de los topónimos de la Comunidad Navarra.

La situación en la Comunidad Valenciana y Baleares no es mucho mejor. De hecho, con motivo del golpe de Estado perpetrado por los independentistas en Cataluña, se ha puesto de relieve la algo más que incipiente penetración de los catalanistas en ambas regiones; los enfrentamientos en las calles de las principales ciudades no se han hecho esperar. Y es que el escaso apoyo, en origen, de los catalanistas en ambas comunidades se ha visto incrementando gracias a los planes educativos y al apoyo de la extrema izquierda, siempre atenta a todo lo que sea erosionar la unidad de España.

La misma izquierda radical que, en torno a Diego Cañamero y a Juan Manuel Sánchez Gordillo , y apoyada por la autodenominada Asamblea Nacional Andaluza, impulsa un fantasmagórico proyecto independentista andaluz que deliran extendiéndose por Murcia, el Algarve portugués y el norte de Marruecos.

El deterioro de la nación a manos del Estado de las autonomías alcanza la categoría de estrambote bufo en el caso de las reivindicaciones galleguistas sobre el Bierzo y la Alta Sanabria, si hoy risibles, quién sabe mañana.

Una cuestión también educativa
No es casual el que en muchas regiones españolas se esté abriendo paso la idea secesionista. El manejo propagandístico del nacionalismo ha sido muy efectivo, en gran parte debido a que opera sobre un par de generaciones educadas en un fundamentalismo democrático que puede resumirse en que cualquier sandez resulta aceptable si es democrática. En tales condiciones, el “derecho a decidir” suena a música celestial; si a eso le sumamos el que igualmente hayan sido educados en un supuesto derecho a satisfacer la última de sus superfluidades a costa de – literalmente- lo que sea, el drama está servido.

Se entiende que, para quien ha sido educado en la convicción de que existe un derecho a escoger la propia naturaleza a capricho, en que ser hombres o mujeres -o, eventualmente, cualquier otra condición – resulta tan solo un acto de la voluntad, sea difícil comprender por qué se ha de ver privado de elegir cuál es su nacionalidad o de adoptar una novedosa que jamás haya existido antes.

El que la emotividad haya sustituido a la razón significa que lo esencial no es cómo sean las cosas, sino cómo se perciban. De ahí la extrema importancia de controlar la educación y los medios. Y en ese aspecto, los nacionalistas llevan décadas de adelanto.

La evolución de la política española en los últimos cuarenta años muestra cómo, para crecer, el régimen siempre ha necesitado de la mengua de la nación. La absolutamente insuficiente respuesta de un pálido y fofo constitucionalismo al nacionalismo localista, ha quedado en evidencia ante la masiva movilización patriótica de los españoles, que han mostrado una acaso insospechada vitalidad nacional.

La reforma constitucional que se avecina es un intento de prolongar el régimen mortecino del 78 a costa de la nación, a través de una maniobra gatopardiana en la que todo cambia para que todo siga igual. Y que la misma oligarquía continúe manejando los hilos, en Madrid y en Barcelona.

Ese es el plan.

Ciclogénesis catalana

RAÚL DEL POZO El Mundo 11 Diciembre 2017

La parda neblina del amanecer invernal va a ser atropellada por una ciclogénesis explosiva, un frente atlántico que se llama Ana. La ciclogénesis explosiva en Cataluña es una borrasca que nos amenaza y que podría llamarse Puigdemont-Savonarola en los Países Bajos y Junqueras-Gapón en la cárcel de Estremera. Cuando Arnold Toynbee propuso en su viaje a Latinoamérica que se arrojaran al mar las estatuas de Bolívar, San Martín y O'Higgins, se pensó que el historiador inglés se había vuelto loco. También criticaron a Marx cuando llamó a Bolívar «canalla miserable» y «dictador traidor». Esa feroz campaña contra los libertadores se basaba en la pertenencia de los caudillos a la nobleza criolla y en la demagogia que usaron para convertirse en mitos del pueblo.

Puigdemont y Junqueras, que ahora se pelean como caudillos taifas por el trono de la Generalitat, son los principales autores de esta borrasca política. Los dos nos sugieren que no eran tan descabelladas las críticas a los héroes de la independencia. Aquellos forjaron un nacionalismo bananero que degeneró después en populismo, éstos han organizado un caos. Con sus camarillas de fanáticos, desde la idealización de la historia y el memorial del agravio, han construido un gran embuste, un tormento que llaman nación y no es sino un disparate. Lo asombroso es que le sigan millones de personas después de haber desbaratado la paz de su tierra.

Los dirigentes del constitucionalismo les avisan cada día de que el triunfo de los sediciosos sería la ruina total. ¿Y qué? ¿Qué importa la ruina -destrucción de empleo, huida de empresas y turistas- cuando esta en juego la liberación de un pueblo? Así se explica el poco desgaste que han sufrido los partidos de la revuelta. Algunas encuestas le dan la victoria a Inés Arrimadas, pero aún en el caso de que venciera, le va a resultar muy difícil formar un Gobierno. Todo puede seguir como estaba: bloqueo o empate entre independentistas y constitucionalistas. Los primeros votarán a un presidente que está en prisión o en busca y captura, arropado por la extrema derecha flamenca.

Es que los votos no se pesan, se cuentan, y no siempre se vota por intereses; a veces se vota por principios, por quimeras y hasta por compasión y, como dijo el filósofo, la compasión degrada tanto al compadecido como al compasivo.

Mariano Rajoy dijo el otro día que el cuento del independentismo ya no da más de sí. «Nadie le apoya en ninguna parte, ya es hora de que en Cataluña se hable de cosas distintas al procés, que se ha acabado y ha acabado mal». Es posible que acierte el presidente del Gobierno pero, de momento, sus deseos no coinciden con los augurios.

Manda huevos: Iceta quiere indultar a los golpistas
EDUARDO INDA okdiario 11 Diciembre 2017

Físicamente, Manuel Azaña murió en el exilio francés de Montauban, pero políticamente lo hizo víctima de sus propios errores. El mayor de ellos fue haber dejado que los matones del Frente Popular campasen a sus anchas, empezando por los escoltas de Indalecio Prieto que asesinaron a José Calvo-Sotelo y terminando por las hordas comunistas dedicadas en cuerpo y alma a quemar conventos, asesinar y castrar curas y violar monjas. Cuando te alías con el diablo corres el riesgo, que estadísticamente suele ser muy alto, de acabar incinerado en la pira del infierno. En el tercer y penúltimo año de la Guerra Civil, con la primera democracia española en estado catatónico, el brillante presidente de la República pronunció su celebérrimo discurso, miles de palabras simbolizadas y compendiadas por tres que han quedado para la historia: “Paz, piedad y perdón”.

Una alocución que tenía sentido porque el alcalaíno se hallaba en medio de dos extremos: el fascismo y el comunismo. Dos pensamientos que acostumbran a imponerse no por medio de la normalmente infalible seducción sino más bien a través de la joseantoniana dialéctica de los puños y las pistolas. Sus palabras tenían tanto sentido como poco efecto práctico. Era una paloma en medio de buitres rabiosos y hambrientos de carroña, a cual más malo. Una invitación a la convivencia cuando la convivencia era ya un imposible físico y metafísico.

Miquel Iceta no llega a la altura del betún a Manuel Azaña. Y eso que el vasco de Barcelona es uno de los prohombres más talentosos del por otra parte no muy sobresaliente panorama nacional. Ya se sabe: en política cualquier tiempo pasado fue mejor. Los de la Segunda República y los de la Transición, cualesquiera que fuera su inclinación ideológica, son Cristiano Ronaldo o Leo Messi al lado de los que pueblan nuestros parlamentos de norte a sur y de este a oeste y no digamos ya nuestros ayuntamientos, en los que actualmente hay desde etarras hasta antisemitas furibundos, pasando por indocumentados que no han tenido un trabajo remunerado en su puñetera vida o licenciadas en primero de Filosofía como es el caso de la muy separatista alcaldesa de Barcelona.

Iceta se ha especializado en el arte de deleitarnos con una de cal y otra de arena. Los días pares se presenta como un constitucionalista convencido y los impares como un melifluo relativista que entiende y comprende a los golpistas. Por la mañana se erige en un ferviente defensor de la unidad de España y cuando cae la tarde apuesta como salida por ese derecho a decidir que es una chorrada intelectual que ni está ni se le espera en el Derecho comparado. Sus ocurrencias también dependen de la climatología de la jornada: si hace sol en Barcelona reclama que los catalanes rompan esa solidaridad interterritorial que ha hecho de España un país más justo y menos desigual. Si llueve o truena se acuerda de Susana Díaz y proclama la necesidad de que las regiones más ricas contribuyan al sostenimiento de las más pobres, en fin, lo propio en cualquier socialdemócrata que se precie.

La última charlotada del genialoide mandamás del PSC no ha sido ponerse a bailar con un ritmo travoltiano que ya nos gustaría al resto de los mortales. No ha tenido tanta gracia. Es más, no tiene ninguna gracia. Yo iría más allá y apostillaría que es sencillamente lamentable. El secretario general del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) fue taxativo en una entrevista en el diario pijoindependentista Ara. Está grabado y, en consecuencia, no podrá argumentar ese tan manido como cobarde “me manipularon”. “Algún día habrá un juicio, una sentencia y veremos si hay condenas”, apuntó proyectando su mente al verano de 2018, “será el momento de ver la forma de que [sic] las personas no se vean penalizadas y, por tanto, en algún momento habrá que hablar de indultos”.

La cuestión no es baladí. Éste no dispara al tuntún. Es consciente, entre otras razones, porque así lo ha avanzado una vez más OKDIARIO, de que la instrucción estará resuelta en marzo y probablemente haya sentencia de la Sala Segunda del Supremo en plena canícula. Lo cual indica que los apóstoles del apaño se han puesto las pilas para que no les pille el toro. Para que los émulos de Tejero no pasen una noche de más entre rejas. Para que Mariano Rajoy y Rafael Catalá se vayan haciendo a la idea de que hay que bajarse los pantalones ante los delincuentes, que eso lo quiero ver yo, porque ni el uno ni el otro están por la labor. Lo que no cuenta el dueño del copyright de semejante barbaridad es que su cada vez menos oculto plan pasa por pactar con ERC y los podemitas para gobernar Cataluña. Mejor dicho, su plan, no, el del baranda de la empresa acusada por el FBI de pagar sobornos a la FIFA (la Mediapro de Roures). El que astilla, manda. Y los demás, a obedecer como mansas ovejitas. Y, como quiera que la prerrogativa de indultar quinquis es de La Moncloa, no les quedará otra que cruzar los dedos para que la moción de censura que preparan a la vuelta de Navidad salga bien. Do ut des: tú me das el Gobierno de España, yo te pongo de patitas en la calle sin antecedentes penales.

Imagino que los hombres y mujeres que moran el maco nacional estarán ya exigiendo que les hagan un Iceta. Ladrones, estafadores, asesinos y demás ralea penintenciaria de mal vivir pensarán y no les faltará razón: “Si indultan a unos tíos condenados o que les pueden condenar a 30 años, ¿por qué no a mí que me han caído 10?”. Además de una barbaridad jurídica de tomo y lomo en unos tiempos en los que la ciudadania exige el fin de los indultos gubernamentales, es un sideral agravio comparativo. La vuelta a unos repugnantes privilegios feudales de una clase política más denostada que nunca antes en 40 años de democracia.

Por no hablar del feo espantoso y de la peineta que se ejecutaría a unos jueces y fiscales que son los auténticos héroes de un proceso golpista en el que los partidos se han hecho los suecos y en el que el Gobierno empezó extraordinariamente bien pero ahora silba como quien no quiere la cosa porque sospecha sin argumentos empíricos que la trena da votos a los independentistas. Tanto los magistrados de la Sala Segunda del Supremo, el generalato de la carrera, como la extraordinaria Carmen Lamela en la Audiencia Nacional han puesto firmes al legislativo y al ejecutivo demostrando que Montesquieu está más vivo que nunca por mucho que le moleste al ahora salvapatrias Alfonso Guerra. Los historiadores tienen claro que quienes salvaron a España de concluir abruptamente medio milenio de vida en común fueron un Rajoy que se atrevió a aplicar un 155 que nadie antes osó siquiera imaginar y un poder judicial que hará cosa de dos meses lanzó un contundente aviso a navegantes: “No estamos subordinados al poder político”. Pues eso. Lo normal y lo habitual en democracias de calidad, modernas, sólidas y que funcionan.

La penúltima frivolité del muy frívolo Iceta es reescribir la historia anulando la validez jurídica del juicio sumarísimo a un Lluís Companys que llevó a cabo la igualmente repugnante dictadura franquista. Tan cierto es que estos últimos fueron unos asesinos como que el president de la Generalitat no era precisamente María Goretti ni San Francisco de Asís sino el Satanás que ordenó ejecutar a 8.000 conciudadanos que no pensaban como él. En lugar de ocupar su preciado tiempo en estas ahorradas demagógicas que no conducen a nada, debería preocuparse por los 51 ayuntamientos gobernados por socialistas que aún permanecen afiliados a la Asamblea de Municipios por la Independencia. Por ejemplo. Y, mientras tanto, recordarle que la paz y la piedad es cosa nuestra pero el perdón es un apartado reservado única y exclusivamente a Dios. Moncloa está para cuestiones más terrenales. Amén.

Homenaje a la injusticia
Francisco José Alcaraz Libertad Digital 11 Diciembre 2017

Que del 'homenaje' que pretenden hacer a mis familiares de nuevo excluyan a mi familia es algo que llevamos con orgullo.

Muchos de los lectores estarán preparando las reuniones familiares en estas fechas próximas a la Navidad. Algunos llevarán mucho tiempo sin coincidir con padres, hermanos, hijos, etc. Otros ya habrán comprado con ilusión los juguetes a sus pequeños hijos o nietos, esperando a disfrutar de sus emociones cuando rasguen el papel de los regalos. Son algunas de las muchas vivencias que en estos días la mayoría de los españoles vivirán. En mi familia, como siempre, la celebración será incompleta, por el vacío que ETA nos provocó.

Ataúdes encima de la mesa pedía ETA mientras nuestro Gobierno se sentaba a negociar con los asesinos, y en mi casa nos condenaron a poner tres aquel 11 de diciembre de 1987: los de Miriam y Esther, con poco más de 3 años, y el de mi hermano Ángel, con 17; mi cuñado Juan y mi hermana Rosi milagrosamente fueron rescatados de los escombros que dejó el coche bomba que ordenó poner el que fuera diputado vasco y miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco Josu Ternera. En aquella matanza fueron igualmente asesinadas otras ocho personas.

Nada ni nadie devolverá la vida a mis familiares, y las heridas que nos dejaron en el alma se reabren con cada aniversario, con cada cumpleaños, en cada Navidad y en tantos otros momentos. También se nos abren las heridas cuando comprobamos que Henri Parot, uno de los asesinos, saldrá el año que viene a disfrutar con su familia de momentos como los que nosotros no podemos vivir desde aquel día. Se nos abrieron cuando supimos que el Gobierno de Zapatero negoció con el asesino Josu Ternera su impunidad; como lo ha asumido Rajoy, ambos son responsables del indulto encubierto al asesino Josu Ternera, que actualmente se pasea por Europa siendo consciente de su premio.

Las españolas somos el único colectivo de víctimas del terrorismo que jamás no hemos tomado la justicia por nuestra mano. Hemos dejado en manos de nuestros Gobiernos la acción de la Justicia, palabra que prefieren no pronunciar porque son perfectamente conscientes de sus traiciones. Es precisamente por eso que las responsabilidades se las debemos y podemos exigir a la clase política: a los terroristas no hay que suplicarles nada, sólo debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que paguen por sus crímenes.

Con motivo del 30º aniversario de la matanza que destrozó a mi familia, los políticos se harán la foto de turno. Algunos de ellos fueron responsables directos de la negociación (PSOE); otros, más cobardes, asumieron lo negociado (PP); incluso habrá algunos que representan a partidos que no tienen inconveniente en manifestarse a favor de los asesinos de mi familia (Podemos).

Estos son los políticos que nos han hurtado la Justicia. Yo les pido que nos dejen a las víctimas que honremos con dignidad a nuestros seres queridos y que no utilicen el dolor y la sangre derramada para intentar lavar sus sucias conciencias, si es que las tienen. Ustedes han negociado y apoyado lo negociado con los asesinos.

Si de verdad quieren honrar y homenajear a las víctimas, sean valientes y hagan públicas las actas de la negociación: que todas las víctimas y España entera conozcan cómo se ha pactado con los asesinos. Que toda España conozca cómo han utilizado la sangre de mi hermano y de mis sobrinas, cómo han negociado la impunidad de Henri Parot y de decenas de etarras, violadores y pederastas. Que España conozca toda la Verdad. Y es que ustedes han renunciado a la Justicia en nuestro nombre. No renunciarían a esa Justicia si los asesinados hubiesen sido sus hijos; pero, como siempre, la generosidad los políticos la tienen con la sangre ajena.

Que del homenaje que hacer realizar a mis familiares de nuevo excluyan a mi familia es algo que llevamos con orgullo. Ustedes no se encuentran cómodos con quienes denuncian sus traiciones. Déjense de falsos homenajes, aprovechen y disfruten con sus familias de los momentos que nosotros no podremos disfrutar jamás. Su traición a las víctimas del terrorismo tiene el perdón de una sociedad cobarde, amoral y olvidadiza que no les castigará en las urnas, que es lo único que ustedes temen. Pero no tendrán el perdón de las víctimas que no nos dejamos engañar o manipular ni sucumbimos a intereses espurios.

En mi nombre, NO.

Cuando ETA abrió la puerta del infierno
Fernando Lázaro El Mundo 11 Diciembre 2017

Eran las seis de la mañana del 11 de diciembre de hace 30 años cuando el comando Argala de ETA colocó un coche bomba con 250 kilos de amosal en la puerta de la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, en la avenida de Cataluña. Los cuatro asesinos activaron el explosivo apenas dos minutos después. Y abrieron las puertas del infierno. Asesinaron a 11 personas, seis de ellas menores de edad. Allí vivían medio centenar de familias de guardias civiles; casi 200 personas. Y había, además, una cuarentena de estudiantes, que preparaban su ingreso en el Cuerpo. Además de los fallecidos, más de 70 personas resultaron heridas.

Por recordar: murieron los guardias civiles José Ignacio Ballarín, Emilio Capilla y José Julíán Pino. Junto a ellos, los civiles Pedro Ángel Alcaraz, Silvia Ballarín, Esther Barrera, Miriam Barrera, Rocío Capilla, María del Carmen Fernández, María Dolores Franco y Silvia Pino.

Todas las víctimas fueron y son iguales. Pero desde aquel día irrumpió con fuerza un apellido que se convertiría en un tormento y un azonte para muchos políticos: Alcaraz.

Pedro Ángel Alcaraz tenía 17 años y falleció en el atentado. vivía en la casa cuartel junto a su hermana Rosa María, su cuñado Juan José Barreda y sus dos sobrinas gemelas de tres años de edad, Miriam y Esther.

El hermano de Pedro Ángel y de Rosa María, Francisco José, tomó la bandera de los tribunales, salió de su pueblo de Torredongimeno y se convirtió en el referente de las víctimas del terrorismo, el que dio la cara, el que se puso siempre (fuera quien fuera) frente a los intentos políticos de sentarse, hablar y hacer concesiones a ETA. Bajo su batuta, la Asociación de Víctimas del Terrorismo convocó multitudinarias manifestaciones contra las negociaciones que llevó a cabo el Ejecutivo de Zapatero con ETA. Alcaraz se convirtió en un dolor de cabeza permanente para los 'buenistas'. No tuvo nunca medias tintas. Tuvo que aguantar campañas de desprestigio personal.

Sevilla, Madrid, Bilbao... sus movilizaciones contra los pactos con los etarras fueron constantes. Y no cambió cuando dejó la AVT. Fue de los más firmes críticos contra el Gobierno cuando se derogó la doctrina Parot y se excarceló con celeridad a los etarras más sanguinarios. O cuando se produjo la liberación de Bolinaga, el carcelero de Ortega Lara.

Ahora, 30 años después del asesinato de los suyos, Alcaraz ya no está en la primera línea. La AVT está ya en otra dinámica, que incluye sentarse, charlar, y recibir subvenciones de aquellos tibios del País Vasco que arrastraban los pies para condenar a ETA, cuando no se escabullían.

La rebelión cívica que defendía se fue diluyendo. Nadie recogió su testigo en las víctimas. La voz está ya solo en los tribuinales vía Dignidad y Justicia y Covite. ¿Los demás? Que responda cada cual.

Y fruto de esta acción sabemos que aún está vivo en los tribunales este atentado en Zaragoza. Porque la justicia aún reclama la detención de Josu Ternera, si el dirigente de ETA, al que se le considera el autor intelectual de esta masacre. Si, el mismo que por obra y gracia de los radicales y de los nacionalistas (con los que ahora se sientan algunas víctimas) llegó a presidir la comisión de Derechos Humanos del parlamento vasco. Que sí, que es verdad, que este asesino estuvo cobrando dinero público por defender los derechos humanos. Y hasta que no aparezca y responda, la última puerta del infierno que ETA abrió en Zaragoza seguirá sin cerrarse.

informe del centro memorial
Las víctimas y el fin de ETA: de 2001 (inicio de su declive) a 2007 (comienzo de su agonía)
Un informe señala que la labor de las FSE tras la tregua trampa de 1998 y el cuestionamiento interno sobre la continuidad del terrorismo ante la "incapacidad" para derrotar al Estado marcan su defunción
José Mari Alonso. San Sebastián elconfidencial 11 Diciembre 2017

ETA anunció el cese de su actividad el 20 de octubre de 2011 pero antes de este día hay dos fechas que avanzaron la defunción de la banda terrorista: a finales de 2001, cuando la banda terrorista inicia su declive por la actuación de las FSE, que neutralizan la inmensa mayoría de las células activadas durante la tregua trampa de 1998, dejando a ETA en una situación de debilidad estructural de la que no se recupera; y en 2007, momento en el que la banda criminal empieza a agonizar ante el cuestionamiento de los propios terroristas sobre la continuidad de la acción armada dada la fortaleza del Estado.

El análisis sobre el principio del fin de ETA se recoge en el último informe del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, elaborado por su director, Florencio Domínguez. La que es la tercera publicación de este organismo aborda ‘Las claves de la derrota de ETA’ en pleno debate interno en la banda terrorista sobre su disolución tras la “forzada” escenificación de la entrega de armas que llevó a cabo el pasado 8 de abril tras “fracasar” en su intento de lograr contrapartidas de los gobiernos de España y Francia, y de destruir los arsenales para evitar su entrega intacta a las autoridades.

El informe aborda el “debilitamiento progresivo” de ETA desde la ruptura de la tregua en diciembre de 1999, su “incapacidad” para mantener “un nivel efectivo de violencia”, la “erosión” del liderazgo de la cúpula etarra tras la detención de ‘Mikel Antza’ y su pareja Soledad Iparragirre, ‘Anboto’, en octubre de 2004, y la “pérdida de influencia” sobre su entorno dentro del "conflicto de intereses" entre la banda terrorista y su brazo político a raíz de la ilegalización de Batasuna y sus posteriores siglas. Asimismo, el volumen incluye datos de las incautaciones de armas y explosivos a ETA desde 1967 hasta 2016, cuando fueron aprehendidas más de 4.000 armas de fuego, 41 toneladas de explosivos y por encima de 2.000 granadas.

En su análisis, Domínguez asegura que hay un periodo clave que marca el principio del fin de ETA y que engloba los tres años posteriores a la tregua trampa de 1998. La banda terrorista había aprovechado los 14 meses sin atentados para acometer un “esfuerzo de reclutamiento y organización de células similar al que había llevado a cabo a finales de los 70 y principio de los 80”, y que había hecho posible los llamados ‘años de plomo’, pero la acción policial fue “tan intensa” como la de la propia banda terrorista. Hay una serie de datos elocuentes: las FSE desmantelaron un tercio del más de medio centenar de comandos organizados por ETA antes de que hubieran llevado a cabo su primer atentado. Además, en 2001 se produjo la captura de 206 presuntos miembros y colaboradores de ETA, la segunda cifra más alta tras el “emblemático” año 1992. La "intensidad" de la respuesta policial hizo que al llegar el año 2002 ETA “no solo no había perdido la iniciativa sino que se encontraba a la defensiva y desorientada por su incapacidad para recuperar el nivel de violencia de los años anteriores”.

Durante los años 2000 y 2001 ETA tuvo capacidad para cometer un “buen número” de atentados y asesinatos (23 y 15 muertos respectivamente) pero a partir del otoño de 2001, una vez las FSE frenaron la ofensiva terrorista en la que la banda terrorista estaba inmersa tras la intensa labor de reorganización interna durante el alto el fuego, ETA “perdió la iniciativa y ya no volvió a recuperarla”. “La actuación policial había dado una respuesta adecuada a ETA y le había arrebatado la iniciativa. A partir de entonces el nivel de violencia siempre estuvo por debajo de las pretensiones etarras”, señala Domínguez. En 2002, los atentados se redujeron a la mitad y la cifra de víctimas mortales cayó a cinco.

La propia ETA asume que su defunción comenzó a escribirse en 2001. “A partir de 2002 se debilitó progresivamente la estructura en la clandestinidad (...). En los años 2000-2003 cayeron militantes con mucha experiencia militar (...). El declive que vino a partir de 2001 era lógico”, admitió el dirigente de ETA Garikoiz Aspiazu, ‘Txeroki’, en 2008 en un documento intervenido ese año por la Policía francesa dentro del material informático ocupado a los miembros del aparato político capturados en Burdeos, con Francisco Javier López Peña, ‘Thierry’, a la cabeza. “La evolución de los últimos años ha mostrado claramente que hemos tenido dificultades estructurales para hacer frente a la represión de una manera eficaz. Estaba a la vista que no hemos valorado en su justa medida la incapacidad que generaba un funcionamiento agotado y no hemos puesto los medios para llevar a cabo una reestructuración general”, enfatiza el 'Informe de conclusiones de la asamblea de ETA 2008'.

Las fuerzas de seguridad “impiden un funcionamiento óptimo” de la organización terrorista, pero igualmente hay una serie de “decisiones equivocadas sobre las características organizativas del grupo y de sus militantes” dentro de ETA que, para Domínguez, “contribuyen también al fracaso” de la banda terrorista y facilitan la acción policial. Durante sus últimos años, ETA tuvo que funcionar con comandos que “en muchas ocasiones tenían una corta duración con el resultado de una limitada capacidad de actuar”. La “neutralización de la capacidad de encuadramiento” de ETA por las operaciones contra sus aparatos instalados en Francia fue “clave para lograr la pérdida de eficacia del grupo terrorista y para evitar su recuperación”, como lo había hecho en el pasado.

El periodo de 2000 a 2004 es “clave para la erosión” de las estructuras de dirección en ETA ya que todos los aparatos (militar, logístico y político) sufrieron un “deterioro espectacular” por la captura de sus líderes (los diferentes jefes iban cayendo con celeridad). Están ya asentadas las bases de la derrota de la banda, que se fortalecen además con tres iniciativas políticas de “gran importancia”: el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo firmado en 2000 por el PP y el PSOE, la Ley de Partidos de 2002 y la ilegalización de HB y otras siglas instrumentales creadas por la izquierda ‘abertzale’ para tratar de burlar la legalidad. La salida de Batasuna de las instituciones y el aval a esta medida del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo en 2009 abrió un “conflicto de intereses” entre ETA y su brazo político.

Las crisis internas se instalan en ETA durante la primera década de siglo con protestas en torno a las decisiones de la dirección que son sancionadas por vía disciplinaria. La propia dirección etarra reconoció en 2004 la “preocupación generalizada” entre los militantes debido a la falta de atentados. En este escenario de descontento generalizado, ETA intentó engañar de nuevo al Gobierno con la tregua de 2006 que saltó por los aires con el atentado contra la T4 del aeropuerto de Barajas el 30 de diciembre de ese año que causó dos muertos. Pero, a diferencia de lo ocurrido en 1999, la banda terrorista “no fue capaz de articular una gran ofensiva” porque las FSE “supieron atajar sus intentos de echar un pulso al Estado” tras la ruptura del alto el fuego. “Funcionó el plan B del Estado para acosar a ETA y a su entorno hasta hacerles asumir la inviabilidad de la continuidad del terrorismo”, asegura el director del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo en el informe.

Es entonces cuando la propia ETA constata una “impotencia” que “comienza a hacer mella en sus filas”, hasta el punto de que por primera vez se cuestiona la continuidad del terrorismo a nivel interno. “En la situación de enfrentamiento que se abrió con la ruptura del proceso de negociación no se hizo una previsión real de la ofensiva que llevaría adelante el enemigo, no se acertó en la medición de las fuerzas”, admitió ETA en el ‘Informe de conclusiones de la Asamblea de ETA 2008’. A la altura de 2007 la convicción de que la banda terrorista “no estaba en condiciones de crear graves problemas al Estado ni de tener incidencia política empezó a dejarse sentir en las filas de la banda terrorista”, tal y como se percibe en algunas enmiendas presentadas al debate interno por la banda ese año. “La lucha armada actual no tendrá la capacidad para acumular la fuerza necesaria”, “la actividad de ETA se ha convertido en perjudicial para la consecución de los objetivos estratégicos”, “la represión de los Estados nos ha superado”, “la posición del enemigo es cada vez más fuerte”, “la cantidad y calidad de nuestras 'ekintzas' [atentados] es penosa (desde hace unos años)” o “tenemos claro que hoy en día ETA no es un problema para el enemigo” se refleja en las clarificadoras enmiendas.

Sin embargo, pese a la aparición de estas voces en el seno de ETA que piden el abandono de las armas ante la “impotencia” e “incapacidad de condicionar al Estado”, la mayoría de los etarras participantes en el debate ratificó la continuidad del terrorismo, de modo que la banda terrorista “necesitó todavía cuatro años más para asumir su incapacidad y poner fin a su historia terrorista”. Han pasado ahora seis años del cese de la violencia y ETA sigue presentando el abandono de las armas como una decisión unilateral, pero, como sostiene Domínguez, se trató de una medida “forzada por el Estado, que, a través de sus herramientas judiciales y policiales, había conducido a la banda a la impotencia operativa”.

“Cuando ETA anunció que abandonaba el terrorismo lo único que hacía era reconocer su impotencia para sostener su enfrentamiento contra el Estado, una impotencia que arrastraba desde una década antes, desde finales de 2001. A la banda terrorista le costó diez años asumir que había perdido su pulso con las instituciones democráticas, pese a que en ese tiempo en el seno de ETA algunas voces habían advertido de esa incapacidad y de su declive”, asevera Domínguez en el informe. “ETA no dejó el terrorismo porque hubiera evolucionado o por cambios en las circunstancias políticas, sino por incapacidad para desarrollar un nivel de violencia mínimamente eficaz para sus intereses”, sentencia.
¿Armas en manos de los etarras disidentes?

Más de lo mismo se puede decir de la escenificación de la entrega de armas de abril en Bayona (Francia), que fue una “actuación forzada después de que ETA hubiera fracasado en su intento de negociar [el desarme] a cambio de contrapartidas con los gobiernos de España y Francia, y de que también hubiera fracasado la operación para destruir los arsenales y evitar su entrega intacta" a las autoridades. "El desarme no era más que la aceptación del último fracaso de ETA. La banda terrorista tuvo que asumir en abril de 2017 lo que no admitía en el mes de diciembre anterior, la entrega de sus armas sin manipular, y la única compensación que obtuvo fue la del montaje propagandístico organizado por la izquierda 'abertzale' para tratar de enmascarar la última renuncia de la banda.", apunta Domínguez.

En relación a las armas que contenían los diferentes zulos, el informe sostiene que el material entregado por ETA es inferior a las armas de fuego que la banda terrorista comunicó al grupo de intermediarios a quien encargó la escenificación del desarme. ETA dijo que los zulos contenían 120 armas. Sin embargo, los inventarios entregados por los intermediarios ya redujeron en un primer momento la cantidad a 107 armas y, posteriormente, "lo contabilizado por las autoridades francesas no llegaba a las 70 armas de fuego". Es decir, faltan más de 40 armas en relación al inventario entregado, del que también han desaparecido más de 300 kilos de explosivo. "Era conocido que ETA no tenía el control de todos sus zulos y que existen escondites que lo que queda de la banda no tiene capacidad de localizar, pero ese no es el caso de las armas que figuran en el inventario hecho por los propios etarras. Todas esas armas estaban localizadas y controladas por ETA, pero por circunstancias que no han explicado decidieron no entregarlas a las autoridades francesas", alerta el informe.

¿A qué se puede deber entonces la ausencia de algunas de las armas 'declaradas'? Entre las posibilidades, el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo apunta a la hipótesis del robo por parte de etarras afines al sector disidente. "La conclusión final es que ETA ha ocultado una parte de su armamento por motivos que se desconocen. En medios de la lucha antiterrorista inicialmente se barajó la hipótesis de que el temor de los etarras a mover armas cuyos escondites podían estar vigilados hubiera llevado a la banda a no entregar una parte de los arsenales. Sin embargo, poco a poco se ha ido afianzando la sospecha de que esas armas han podido ser robadas a la organización terrorista por miembros de la propia ETA afines al sector disidente", sostiene.

La publicación ‘Las claves de la derrota’ es el tercer informe que edita el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo tras ‘La estrategia del miedo: ETA y la espiral del silencio en el País Vasco’ y ‘La sociedad vasca ante la memoria de las víctimas y el final del terrorismo’.

30 años del atentado del cuartel de Zaragoza: «Sabíamos que podían morir mujeres y niños»
El artefacto con el que los terroristas asesinaron a 11 personas estaba compuesto por tres bombonas llenas de explosivo y reforzadores que atacaron el cuartel como si fueran cañones.
J.M.Zuloaga. larazon 11 Diciembre 2017

Henri Parot, del «comando Argala» de ETA, integrado por súbditos franceses, en el colmo del cinismo y por miedo, ya que estaba prestando declaración ante guardias civiles, dijo que había colocado el coche bomba en un lateral de la Comandancia de la Benemérita en Zaragoza (hoy se cumplen 30 años del brutal atentado que costó la vida a 11 personas, seis de ellas niños y adolescentes) porque pensaba que en esa zona dormían los guardias solteros, ya que la ropa estaba tendida en otra zona. Aun así, admitió que «podían morir familiares».

La justificación de la masacre era, según dijo el etarra francés, la reciente detención de Santiago Arróspide Sarasola, «Santi Potros», o para forzar al Gobierno a negociar con la banda; o las dos cosas.

Parot explicó a la Guardia Civil que cuando cometió otro atentado en Zaragoza, en este caso contra un autobús militar, vio una serie de coches de la Guardia Civil que estaban aparcados en la Avenida de Cataluña (se trataba de comprobar una información que les habían dado en Francia). Consideraron que «era factible llevar una acción por lo que se lo comunicaron a Paco (Francisco Múgica Garmendia, uno de los integrantes del colectivo «Artapalo», desarticulado por la Guardia Civil en marzo de 1992, en una operación dirigida por el entonces teniente coronel Enrique Rodríguez Galindo)».

Pasado algún tiempo, este cabecilla «nos ordena llevar a cabo la acción contra el acuartelamiento (...) nos trasladamos a Zaragoza para adquirir los datos suficientes sobre su vigilancia, lugar donde dejar el coche bomba y buscar los itinerarios de retirada. Esta misión la realizamos en un solo día».

De regreso a Francia, se reunió todo el «comando» con «Paco» y deciden colocar el coche bomba, «aunque sabíamos que podíamos causar víctimas civiles». Múgica, un terrorista sanguinario donde los haya, dijo que ya se había advertido a la Guardia Civil de que si sus familiares vivían con ellos también eran objetivos, por lo que debían estar fuera de los cuarteles.

Los etarras franceses utilizaban sus coches particulares, con matrícula gala, para llegar a las ciudades donde iban a atentar con el fin de no tener problemas en controles. En la zona industrial de Zaragoza recogieron el Renault 18 con el que iban a cometer la acción criminal y un Peugeot 205 para la huida. «Paco nos dio las llaves, como siempre etiquetadas con la matrícula, modelo y color». También les entregó un croquis de unos zulos, cerca del Ebro, donde, en varios bidones, estaban escondidos 50 kilos de amonal.

«Para montar la carga utilizamos tres botellas de acero del tipo de las usadas para nitrógeno que estaban seccionadas, para lo cual en cada una de ellas metimos cordón detonante, amonal, y reforzadores, conectando las tres mediante cordón detonante. Una la pusimos en el maletero y dos en la zona de los asientos traseros».

«El sistema de iniciación era mediante detonadores pirotécnicos, utilizando en este caso tres con sus respectivos trozos de mecha lenta que van a parar al encendedor que es del tipo como el utilizado en las granadas de mano; es decir, que lleva una anilla que al tirar de ella hace caer una cucharilla accionándose un percutor que pica un fulminante que es el que enciende las mechas lentas. El utilizar tres mechas lentas esta motivado para conseguir que en el caso de que falle alguna la otra inicie la carga explosiva».

Parot aportó la siguiente información: «La orientación de los tubos con la boca abierta hacia el objetivo junto con el cordón detonante y los reforzadores que están en sus bases provoca que la explosión sea dirigida como si se tratase de auténticos cañones».

Explicó que las botellas de acero estaban ocultas entre el ramaje en la misma zona de los zulos y en el croquis que les dio «Paco» se incluían fotos Polaroid, «para que no tuviéramos ningún problema de localización».

«La hora elegida para colocar el coche-bomba era pasado un tiempo después de que los obreros hubieran salido de sus casas hacia las fábricas y antes de que empezaran a salir los guardia civiles». Los querían a todos dentro, incluidos mujeres y niños.

«Cuando terminamos de preparar todo el artefacto explosivo Txistor (Frederic Haramboure) se fue hacia Barcelona en tren para evitar que después de la acción pudiera ser controlado, debido a que tenía una cicatriz bastante importante en la cara del atentado sufrido por los GAL en el sur de Francia y pudiera ser identificarlo algún testigo que lo hubiera visto en el desarrollo de la acción».

«En espera de que llegara la hora de la comisión de la acción, primero colocamos los vehículos particulares en los puntos por donde íbamos a realizar la retirada definitiva hacia Francia y nos quedamos por la zona de los zulos intentando dormir».

«Llegada la hora de la acción, yo conduje el R-18 acompañado por Jacques (Jacques Esnal) y seguidos por Jon (Jean Parot, hermano de Henri) en el 205 blanco hasta las inmediaciones del cuartel que es cuando Jon se adelanta y aparca el coche para que yo y Jacques supiéramos exactamente dónde nos estaba esperando. Una vez aparcado el 205, yo y Jacques entramos con el R-18 por el callejón y lo dejamos en el punto previsto, accionando la carga Jacques saliendo inmediatamente corriendo, ya que el tiempo previsto para la explosión era de un minuto y quince segundos».

«Posteriormente huimos en el 205 y me dejaron en las proximidades, donde tenía aparcado mi vehículo particular R-ll, introduciendo el armamento de todo el comando en el zulo que tenía en coche y me dirigí por la autopista dirección Barcelona. A Jacques lo dejó Jon también en las proximidades del Ford Escort (particular) y continúa con el 205 para abandonarlo lejos de esa zona y posteriormente coge un tren. Jacques recogió a Txistor en Barcelona y regresan por la misma autopista y el mismo día a Francia. Yo Llegué por la autopista hasta pasado Lérida, donde cambié las placas falsas por las auténticas y regresé a Francia».

POR SER CRÍTICO CON EL GOBIERNO
Excluyen a Alcaraz del homenaje oficial a su familia asesinada por ETA
Rosalina Moreno gaceta.es 11 Diciembre 2017

El presidente de Voces Contra el Terrorismo conversa con La Gaceta sobre esta ‘puñalada’ cuando se cumplen 30 años del atentado en el que perdieron la vida su hermano y sus dos sobrinas de tres años.

Este lunes se cumplen 30 años del atentado de ETA contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, que se saldó con 11 personas asesinadas, entre ellas seis niños, y 88 heridos. Francisco José Alcaraz, presidente de Voces contra el Terrorismo, que perdió aquel el 11 de diciembre de 1987 a su hermano y a sus dos sobrinas de tres años, ha sido excluido del homenaje oficial. Ni él ni su familia han sido invitados. Ni siquiera los padres de las pequeñas, Miriam y Esther -su cuñado Juan y su hermana Rosi-, que milagrosamente fueron rescatados de los escombros que dejó el coche bomba que ordenó poner el que fuera diputado vasco y miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco Josu Ternera.

El acto tendrá lugar en el Museo de Zaragoza, organizado por la VIII Zona de la Guardia Civil, el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo -dependiente del Gobierno- y la Fundación Víctimas del Terrorismo, que preside María del Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, que es diputada del PP por Madrid en el Congreso y miembro de la ejecutiva nacional del PP.

Lo presidirá el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y contará con la asistencia del alcalde, el podemita Pedro Santisteve, y del presidente de Aragón, el socialista Francisco Javier Lambán.

-¿Por qué homenajean a las víctimas y no las invitan? Porque Alcaraz es crítico con este Gobierno, del que afirma rotundo que “ las víctimas no pueden esperar nada, porque no ha hecho nada por ellas” y que “quienes están esperando son los de ETA, esperando a que siga cumpliendo todos y cada uno de los puntos pactados por el expresidente Zapatero”.

Informa de que a los 40 días de que Rajoy llegara a Moncloa se dio cuenta de que “había una continuidad del proceso pactado”, y explica que “por denunciarlo y ser crítico, el PP y el Ministerio del Interior han excluido cada vez más a Voces contra el Terrorismo de sus actos”, y es la única asociación a la que dejan fuera.

“Nos han aplicado la muerte civil en todos los sentidos”, relata Alcaraz, que antes de fundar Voces contra el Terrorismo presidió entre 2004 y 2008 la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). No obstante, Francisco José Alcaraz afirma a La Gaceta que a su familia no le preocupa lo más mínimo que no le hayan invitado a este acto.

-¿Por qué? “Por que quienes realizan el homenaje son los partidos que han negociado con los asesinos de mis familiares, los que han asumido la negociación y están permitiendo el indulto encubierto a Josu Ternera, y el partido que se manifiesta a favor de los presos de ETA”, afirma en alusión al PSOE, al PP y a Podemos, respectivamente.

Destaca que lo que sí le indigna es “lo miserables que son” cuando utilizan la sangre derramada de su sobrina y su hermano “para intentar blanquear sus sucias conciencias y de esa manera buscar una rentabilidad política de cara a la publicidad que les da este acto”.

Subraya que “si realmente quieren honrar a las víctimas del terrorismo lo que tienen que hacer es hacer públicas las actas de negociación, echar a ETA de las instituciones, eliminar la Vía Nanclares que está permitiendo las excarcelaciones de los asesinos de ETA, y derogar el permiso parlamentario para negociar con ETA”. Apunta que esta es una de las promesas que hizo el PP estando en la oposición y “no ha cumplido ninguna de ellas” y que por lo tanto, “su traición es tanto o más que la que hizo el PSOE”.

“De los asesinos esperábamos cualquier cosa, pero lo que no esperábamos jamás es que un Gobierno del PP dirigido por Mariano Rajoy fuese tan miserable para utilizar a las víctimas en beneficio propio”, sentencia indignado.

Este lunes, Alcaraz hará un homenaje a las 11:45 de la mañana en el Parque de la Esperanza, de Zaragoza, al margen de los políticos y de asociaciones. Informa de que será un acto sencillo, en el que su familia depositará unas flores en el monumento que se ha realizado donde se encontraba el cuartel de la Guardia Civil.

Alcaraz tiene la conciencia tranquila y la paz interior de que a él no lo han vencido. Considera que la gestión al frente del Gobierno se resume en la palabra “traición”. Afirma que “el Gobierno blanquea a los terroristas al no aplicar la ley de partidos para expulsarlos de las instituciones y por no perseguir todos los actos de enaltecimiento y de homenaje que hay”. Considera que “Rajoy es igual que José Luis Rodríguez Zapatero”, si bien destaca que “la política penitenciaria de este Gobierno es aún más beneficiosa para ETA que la del socialista porque ha minimizado los requisitos que se pedían a través de la Vía Nanclares, y ha aplicado una sentencia que ha permitido la excarcelación de centenares de terroristas, aunque no estaba obligado a hacerlo, salvo por los compromisos que tenía Zapatero”.

Hace hincapié que “si ETA no ha asesinado no es fruto de la derrota policial y política de la banda terrorista, sino de haber conseguido gran parte de sus objetivos a través de un proceso de negociación”.

Por último, denuncia que el problema no es que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy “traicionen a vivos y muertos”, sino que “ambos han moldeado durante años a una sociedad cada vez más amoral y carente de principios y valores, una sociedad que sólo se mueve por intereses, especialmente partidistas”.

Lamenta que “ciudadanos, medios de comunicación e incluso víctimas del terrorismo que estuvieron reclamando justicia contra Zapatero, hoy callan o justifican a sueldo del partido de Rajoy lo que hace y lo que deja de hacer y que favorece a ETA”. Le duele que la sociedad española esté siendo “tan tolerante con los proetarras y con los gobiernos que mantienen el proceso con ETA”. Considera que “esta sociedad está enferma”, y alerta de que “tarde o temprano todo esto lo iremos pagando en muchísimos ámbitos”.

Josu Ternera, el «ideólogo» de matanzas etarras que lleva 15 años fugado
Huyó para no ser juzgado por la masacre de la casa-cuartel de Zaragoza, cometida el 11 de diciembre de 1987
R. P. Zaragoza ABC 11 Diciembre 2017

El 11 de noviembre quedó grabado a sangre y fuego en la historia de España y, en especial, de Zaragoza capital. Hace ahora justo 30 años, en la madrugada del 11 de noviembre de 1987, una brutal explosión reducía a escombros la casa-cuartel de la Guardia Civil situada en la zaragozana Avenida de Cataluña. El resultado: once vidas segadas, cinco de ellas niñas, y 88 heridos. Los autores materiales fueron juzgados y siguen encarcelados, pero uno de quienes lo decidieron continúa fugado: José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, más conocido por el apodo de Josu Ternera.

Considerado por las fuerzas de seguridad como el autor «intelectual» de aquella matanza, Josu Ternera se dio a la fuga en noviembre de 2002, justo cuando tenía que comparecer ante la Justicia por su presunta participación en aquel atentado. Por entonces, Josu Ternera se había hecho hueco como diputado en el Parlamento vasco. Allí llegó a ejercer como representante de la izquierda proetarra en la Comisión parlamentaria de Derechos Humanos, algo que las víctimas del terrorismo consideraron una macabra burla.

Ternera había sido señalado por destacados etarras como uno de los jefes de ETA en los años más duros de la banda, cuando se produjo la matanza de Zaragoza. Por eso fueron reabiertas varias causas judiciales y se apuntó de nuevo contra Josu Ternera, histórico miembro de ETA que ahora está a punto de cumplir 67 años. En vez de comparecer ante la Justicia, se dio a la fuga.

Por aquella masacre de Zaragoza fueron juzgados y están encarcelados los exdirigentes de ETA Francisco Múgica Garmendia («Pakito») y José María Arregui Erostarbe («Fitipaldi»), ambos detenidos en la famosa operación de Bidart (Francia) que descabezó a la banda terrorista en 1992. Los autores materiales del atentado de Zaragoza también cayeron a manos de las Fuerzas de Seguridad y cumplen condena. Se trataba de los integrantes del sanguinario «comando itinerante», formado por los hermanos franceses Jean y Henri Parot -el primero está preso en Francia y el segundo en España-, Frederic Haramboure y Jacques Esnal, ambos recluidos también en prisiones galas.

El coche bomba contra la casa-cuartel de Zaragoza formaba parte de la estrategia con la que la cúpula de ETA había decidido encarar las «Conversaciones de Argel», uno más de los fracasados intentos de negociación entablados entre el Gobierno español y los terroristas. La dirección etarra apostó por masacres para doblegar al Estado ante la negociación.

La brutal explosión se llevó por delante las vidas de las niñas Rocío Capilla Franco (13 años), Silvia Pino Fernández (7), Silvia Ballarín Gay (7), y las gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, de 4 años. En el atentado murieron también seis adultos, entre ellos el padre de las gemelas Miriam y Esther. Otras 88 personas resultaron heridas.

La tutela del catalán en Aragón está en manos de una institución independentista
Luz Sela okdiario 11 Diciembre 2017

La difusión del catalán en Aragón está supervisada por el Instituto de Estudios Catalanes, una institución que apoya el independentismo y que, entre otras reivindicaciones, ha pedido la liberación de los dirigentes encarcelados.

La penetración de la lengua y cultura catalana en la comunidad vecina es una de las obsesiones desde hace años de los dirigentes independentistas y, poco a poco, va ganando terreno en connivencia con el propio gobierno de Aragón. Un ejemplo es el convenio de colaboración que, el próximo 29 de diciembre, suscribirá la asociación cultural Matarraña- que, entre otros, recibe subvenciones de la diputación de Teruel-con el citado Instituto. El acuerdo permitirá que esta zona, limítrofe con Cataluña, “reciba las visitas de la élite científica y cultural del ámbito lingüístico catalán, así como la producción de exposiciones temáticas y publicaciones periódicas”, según denuncia la ‘Plataforma Aragonesa No Hablamos Catalán’.

El Gobierno de Javier Lambán (PSOE) tiene ya a punto la puesta en marcha del Instituto del Catalán de Aragón, una entidad que se pretende impulsar definitivamente en el primer trimestre de 2018 y que, se concibe como una “institución científica oficial y pública en el ámbito de la lengua y modalidades lingüísticas propias de Aragón”.

El Ejecutivo se ha volcado en la promoción del catalán en la comunidad, con decisiones como la orden que incluyó por primera vez la enseñanza del catalán y el aragonés como lenguas propias de la comunidad (antes figuraban como extraescolares).

En junio, la Generalitat de Cataluña presentó en Zaragoza un estudio sobre la situación del catalán en Aragón, en el que se concluía que la mitad de la población de la Franja-la zona más próxima a esa comunidad y que el independentismo catalán reclama en su idea de los ‘Países Catalanes’-lo emplea. La directora de Política Lingüística de la Generalitat aprovechó el acto para presionar a Lambán para que declare la cooficialidad del catalán en la región y reciba el “estatus jurídico que le corresponde como lengua propia”.

En paralelo, el Gobierno aragonés ha impulsado la promoción de la lengua y cultura catalana en los centros escolares. Es el caso del ‘Jesús Moncada’, que ofrece hasta 10.000 euros a los colegios que impartan distintas actividades en catalán.

El apoyo del Instituto de Estudios Catalanes al ‘procés’ está avalado en sus propias declaraciones institucionales. Recientemente, manifestaron su “firme rechazo” al encarcelamiento de los miembros del Govern y los presidentes de las asociaciones independentistas, ANC y Òmnium.

“Tras el continuo menosprecio a las opiniones políticas que tiene una parte muy importante de la población catalana, de la aplicación durísima del artículo 155, de la intervención de las finanzas de la Generalitat, de la destitución de todo el Govern y de la disolución del Parlament, parecía que la convocatoria de elecciones podría relajar relativamente la tensión política entre Cataluña y el Estado español. El encarcelamiento del Gobierno catalán vuelve a encender los ánimos”, se podía leer en el comunicado, en el que denunciaban “los despropósitos de toda clase en relación a un hecho que ha de tener, necesariamente, una solución exclusivamente política”.


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