AGLI Recortes de Prensa   Sábado 16  Diciembre 2017

¡Es uno de los vuestros!
Gonzalo Duñaiturria okdiario 16 Diciembre 2017

Esta semana hemos conocido la noticia del vil, cobarde y abyecto asesinato de Victor Laínez, brutalmente atacado en Zaragoza por el ultraizquierdista Rodrigo Lanza, de origen chileno, con antecedentes penales y por el único “delito” de llevar unos tirantes con los colores de la bandera española. Lanza, aberración humana que comenzando en 2006 permaneció cinco años en prisión por dejar tetrapléjico a un policía local, Juan José Salas, henchido de odio y complejos, es presuntamente el autor material. Cuesta añadir el término “presunto”. Las alimañas que lo acompañaron y jalearon, presuntamente, tendrán la responsabilidad que nuestra ley procesal determine. Pero semejante recua no es la única responsable. Existen muchos, demasiados incendiarios contra el Estado, contra su orden y sus valores y donde caben con nombre propio individuos de toda piara. Todo condimentado al calor del odio a España, de la indigestión de una izquierda radical que no ha tolerado la exhibición natural y popular de banderas españolas en todos los rincones de nuestra nación, por lo que ha decidido cobrarse venganza.

El majadero de Cañamero ya tiene en Lanza un nuevo modelo que añadir a sus camisetas, como hizo con el filo terrorista ‘Alfon’ o con el maltratador Bódalo. Esta izquierda radical ya tuvo en Lanza su ‘héroe’ cuando dejo muerto en vida a un policía local. Qué gran rendimiento político-mediático se le dio por parte de entonces “imberbes” políticos como Ada Colau. Que solidaridades, en realidad invitaciones al delito, le dieron personajes como Jordi Évole y Gabriel Rufián. Y sí, qué responsabilidad tiene Pablo Iglesias y sus semillas de odio que han brotado en seres como Lanza fruto de su emoción al ver cómo la turba agredía a un policía antidisturbios de Madrid, cuando hablaba tranquilamente de “salir a cazar fachas” o pedía disculpas a sus colegas por no haber partido la cara a estos. El asesinato ha tenido numerosos responsables. Moralmente infectos y a la vez amorales.

Pero tantos homenajes, apoyos y afectos a una rata no los disfrutará Víctor Laínez. Tiene la desgracia de haber sido asesinado y, además, la condena de no ser un “mártir del fascismo”, a diferencia de lo que ocurriría si la víctima hubiese sido un activista de izquierda o un proceloso defensor del separatismo. Ningún ayuntamiento le homenajeará y si lo hace, será de tapadillo. Nadie pedirá una comparecencia en el Congreso al Ministro del Interior. No habrá panegíricos, laudatios o loas en su recuerdo firmados por alguno de esos pseudo intelectuales de la progresía. Sin duda, no brotarán palabras de condolencia, ni procedentes de la izquierda ni tampoco de una derecha timorata. En definitiva, bajo un inmundo doble rasero, no se homenajeará su memoria.

Gran parte de la izquierda española cae de nuevo en su típica doble moral que tanto utilizan dependiendo del signo ideológico de los agresores y de las víctimas. Se trata de esa supremacía moral de dicha izquierda, vacía de contenido, sin mensaje alguno, pero repleta de resentimiento y en muchos casos, de odio. Se trata de discursos falsos y engañosos que enmascaran, bajo lo presuntamente “progre”, “popular” o “democrático” la verdadera ideología que lo cobija, el comunismo. Se trata de una idea que no respeta los derechos individuales, no aporta nada a un mínimo debate intelectual, destroza el progreso y el desarrollo económico y sus ofertas solo se reducen a una falsa igualdad destructora del ser y la esencia de cada uno de nosotros.

Asesinado sólo por llevar unos tirantes con la bandera de España. A Víctor Laínez lo asesinó uno de los vuestros, que tal crueldad caiga sobre vuestra hipócrita y barata conciencia.

Como dijo Bertolt Brecht, poeta y dramaturgo alemán: “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.


‘LA SANGRE DE LAÍNEZ LE SALPICA’
Tertsch: ‘Lanza es un miembro de la camada gestada por Zapatero’
La Gaceta  16 Diciembre 2017

“Los jóvenes que aplauden el asesinato y disfrutan fantaseando con ejecuciones solo imitan a todos estos cargos públicos de Podemos”, dice.

El periodista de ABC, Hermann Tertsch, se ha referido a la información que vincula a Rodrigo Lanza, el presunto asesino de Victor Laínez por el simple hecho de llevar unos tirantes con los colores de la bandera de España, con el régimen de Augusto Pinochet en Chile, hecho que ha servido para que, por ejemplo, el diario El País esconda a la extrema izquierda en la información.

“Dicen que Rodrigo Lanza, el chileno que le asestó dos golpes, el segundo mortal, con una barra de metal en la cabeza y por la espalda a Víctor Láinez, tiene un abuelo mas “facha” que su víctima. Es un militar chileno que como la inmensa mayoría de sus compañeros de armas participó en aquel régimen del general Augusto Pinochet que ahorró a los chilenos vivir hoy bajo miseria y terror como cubanos y venezolanos. A cierta prensa española lo del “militar pinochetista” les vino bien para titular con la extrema derecha y no con la extrema izquierda que es donde están los auténticos inductores de esta salvajada le lleva a Lanza a la cárcel. De nuevo. No por lesiones como en 2006 cuando dejó tetrapléjico y destruyó la vida a un guardia urbano. Por asesinato de un hombre que tachó de “fascista” por sus tirantes con la bandera de España”, dice Tertsch, antes de incidir en que “no es su abuelo ‘pinochetista’ el culpable de que este joven sea un ser rebosante de odio, capaz de matar por la espalda a un desconocido” y señalar que “algo tiene que ver su familia cercana, a la vista de su comunicado con argumentos de combate de la extrema izquierda criminal”. “Como los comunicados de ETA convierte a la víctima en el culpable que arrastra al pobre Lanza a la acción. La víctima es culpable. Como los comandos de ETA, el izquierdista Lanza actúa por necesidad y obligación”, añade.

“A nadie debe extrañar el pétreo silencio inicial y las defensivas formas después con que han reaccionado ante este crimen todas las fuerzas de izquierdas. Todas, sin excepción. Porque todas se saben afectadas. Saben que los jóvenes como Rodrigo Lanza que disfrutan fantaseando con la “caza del fascista” -¿te suena Pablo?- y que han sido formados en el odio a “esa bandera que produce asco” -¿verdad Iglesias?- son miembros de las camadas gestadas por el socialista Zapatero (…) Matar al fascista se convirtió en gesta. Eso hacía abuelos heroicos y ejemplares (…) Los jóvenes que ayer llenaban las redes de aplausos al asesinato y disfrutan fantaseando con ejecuciones solo imitan a todos estos cargos públicos de Podemos que ya han borrado sus miles de tuits con alusiones a la muerte del adversario político. Zapatero y su hijo de guerra, Podemos, nos trajeron hasta aquí”, continúa.

Y remata: “La sangre de Laínez les salpica a ellos como a todo el frente mediático que no ha hecho otra cosa que un gran negocio de agitar contra España, desacreditar sus instituciones y símbolos y ayudar a la extrema izquierda y al separatismo a crear condiciones para “ganar ahora la guerra”. Y acosar a los “fachas” desde las propias televisiones. Algunos sabemos de eso. Y en Cataluña las agresiones a la bandera de España, hasta la que pudo carbonizar a una familia con tres niños, siguen impunes. Toda la clase política española es culpable. Unos por acción y otros por cobarde omisión han dejado que el veneno de la mentira, de la desmemoria histórica del zapaterismo destruyera el tejido de afinidades y afectos creados desde el fin de la propia guerra. Así surge ahora este odio desbocado que puede hacer de la muerte de Láinez un terrible augurio”.

Víctor Laínez, el último crimen del Frente Popular
La Verdad Ofende  latribunadelpaisvasco.com 16 Diciembre 2017

Apenas transcurrido un año, y sin orden judicial, Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”, empezó a abrir las cárceles y liberarlos. Los miles de marxistas que asesinaron a destajo en Asturias en el golpe de Estado del PSOE de 1934, no terminarían sus condenas. Tras reventar las elecciones manipulando las actas (febrero de 1936), el Frente Popular tomaba el poder y liberaba “del gobierno fascista represor” a sus criminales.

Quedaban así impunes miles de sicarios marxistas deseosos de más sangre “fascista”, a quienes el Gobierno daría cobertura hasta 1939. Su más rabioso líder, “el Lenin español”, Largo Caballero, lo pedía con claridad, en febrero, en Alicante (“La democracia es incompatible con el socialismo, hay que ir a la revolución”), y, en mayo, en Cádiz (“Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”).

Tras asesinar el PSOE al “fascista” líder de la oposición, José Calvo Sotelo, secuestrado de noche en su domicilio (violando su inmunidad parlamentaria), Gil Robles, a quien esa noche no encontraron los mismos asesinos, relataba en Cortes:

“Mirad lo que pasa por campos y ciudades. Acordaos de la estadística del último mes de vigencia del estado de alarma. Desde el 16 de junio al 13 de julio, inclusive, se han cometido en España los siguientes actos de violencia, habiendo de tener en cuenta los señores que me escuchan que esta estadística no se refiere más que ha hechos plenamente comprobados y no a rumores que, por desgracia, van teniendo en días sucesivos una completa confirmación: Incendios de iglesias, 10; atropellos y expulsiones de párrocos, 9; robos y confiscaciones, 11; derribos de cruces, 5; muertos, 61; heridos de diferente gravedad, 224; atracos consumados, 17; asaltos e invasiones de fincas, 32; incautaciones y robos, 16; Centros asaltados o incendiados, 10; huelgas generales, 129; bombas, 74; petardos, 58; botellas de líquidos inflamables lanzadas contra personas o casas, 7; incendios, no comprendidos los de las iglesias, 19. Esto en veintisiete días. Al cabo de hallarse cuatro meses en vigor el estado de alarma, con toda clase de resortes el Gobierno en su mano para imponer la autoridad, ¿cuál ha sido la eficacia del estado de alarma?”.

Barcelona, año 2006, en una fiesta ilegal de okupas, el comunista e inmigrante “antifascista” Rodrigo Lanza deja parapléjico (en estado vegetal) a un policía padre de cuatro hijos, por cuyo crimen solo cumplió dos años de prisión. Al igual que haría con sus sicarios Bolado y Alfon, la izquierda inmediatamente se volcó en su ensalzamiento, acusando al Estado de torturador (junto a Amnistía internacional), siguiendo el manual marxista-leninista encontrado en SOKOA a los asesinos de ETA para cada detención (casi mil muertes por descuartizamiento, quemados vivos, secuestros y tiros en la nuca).

Su madre marxista, blanqueada y convertida en heroína por la izquierda, fue invitada por Ada Colau a su investidura; como “asesora de derechos humanos” su asociacion recibió “a dedo” 30.000 euros de dinero público, homenajes y entrevistas. Tras salir libre de su breve presidio, su criminal retoño Rodrigo fue glorificado en un documental como víctima del Estado “fascista represor”, llegando a dar unas “necesarias” conferencias a nuestros hijos sobre “antifascismo” en la Universidad de Salamanca.

Como broche, “el héroe antifascista” Rodrigo, convenientemente blanqueado, fue invitado por el engominado ayuntamiento comunista de Podemos Zaragoza a residir allí, y allí nos ha regalado su última hazaña “antifascista”: asesinar del modo más cobarde a un hombre por vestir los colores rojigualdos en sus tirantes.

Nueve testigos confirman ante el juez que no fue pelea como él alega sino una cobarde agresión, a traición y con saña. El forense certifica que tras recibir un fuerte golpe en el craneo y por la espalda, la cabeza de Victor Lainez fue pateada hasta la muerte.

La tan repetida escusa del espantapájaros “fascista” del siglo pasado, retorna hoy con la ley de “desmemoria histórica”, “guerracivilista” y cainita que Rajoy no derogó, retorciendo la verdad y avivando rencores pasados, sellados con fortuna en la Transición por los protagonistas de aquellas discordias, y hoy reabiertas por espúrios intereses políticos, con odio y hasta la iniquidad.

Y si en aquel entonces el fascismo Falangista español era residual (con su cúpula dirigente detenida y presa desde marzo del 36) y sin representación en cortes (no así el marxismo) éste inicio el camino de la violencia tras sufrir decenas de asesinatos promovidos desde el PSOE (los “chibiris” que entrenaba el Teniente Castillo). La sombra de aquella espiral de violencia, “acción-reaccion” que Lenin teorizó, amenaza de nuevo nuestra paz social.

Uno de los logros de la Transición fue la desaparición política del fascismo, no así el de izquierdas. No hay partidos que se definan fascistas (y sí marxistas) con representación en Cortes, y sus pocos partidos son apenas aislados grupúsculos sin afiliados, sin financiación ni peso político.

La necesidad del enemigo “fascista” que el marxismo aún hoy agita reactivó el término “guerracivilista” de “Facha” (Fascista) como recurso dialectico para señalar a cualquier oponente político, ese casposo “fascismo” que Lenin aplaudió: “si alguien es capaz de lograr la revolución en Italia es Benito Mussolini”, ese agitador socialista que conoció en Suiza.

Y aunque mi voz siga silenciada en Twitter, como ocultado los hechos que nos cuenta la historia, por ser verdades, ¡ofenden!. "Fascistas no faltan, así que quizá cuando acabemos con esta charla, en lugar de mariconadas de teatro, nos vamos de cacería a Segovia a aplicar la justicia proletaria". (Pablo Iglesias. Secretario General de Podemos. 7 septiembre de 2014).

“Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo ,preferimos la anarquía y el caos”. (Largo Caballero. Secrertario General del PSOE. 10 febrero de 1936)

Cuenta atrás para la traición a España (-7)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 16 Diciembre 2017

TRACA FINAL DE ENCUESTAS PARA TODOS LOS GUSTOS. PUIGDEMONT SOLO REGRESARÁ A ESPAÑA EN CASO DE TENER ASEGURADA LA INVESTIDURA COMO PRESIDENTE.

Hoy es el último día hábil en el que se pueden publicar encuestas relativas a las previsiones de votos y escaños en las elecciones autonómicas del próximo 21. Y es que la ley electoral así lo determina: durante la última semana de campaña no se permite la difusión de ningún tipo de encuestas. Una medida que en sí misma es una solemne tontería, salvo que se quiera conceder a este tipo de publicaciones mucho más valor del que realmente tienen. Y ese es en esencia el objetivo, el de formar opinión. Es decir, no va más allá de animar o desanimar a los votantes, pues existen ambas posibilidades en algo que es tremendamente subjetivo. Porque alguien que se crea que van “a ganar de calle”, puede sentirse tentado de no ir a votar al considerar que un voto, al igual que un grano, no hace granero. Por el contrario, alguien que sienta pavor al ver el pobre resultado de su opción política, tendrá un incentivo adicional para ir a votar. Y eso sin contar con la escasa o nula credibilidad de ese tipo de publicaciones, tras décadas de sonoros fracasos en las predicciones. Se trata en suma de un entretenimiento y una forma pueril de intentar influenciar en una opinión pública que se mueve por otros impulsos mucho más básicos y nada racionales.

Lo que parece evidente es que las encuestas son un arma propagandística de todas las campañas electorales y permiten la existencia de todo un conglomerado de empresas especializas en el análisis del comportamiento humano. Para su trabajo usan medios científicos y subjetivos, manejando datos que luego son mezclados en una especie de puchero alquimista donde se cocinan y se obtiene el producto final. Esa clásica e inescrutable “cocina”, en la que cada maestrillo tiene su librillo, pero en la que todos terminan por hacer el plato a gusto del consumidor, es decir, del que paga la encuesta. Y es que dedicarse a ser un augur nunca ha tenido buen cartel. Ya en la antigüedad, aquellos que se dedicaban a este oficio aprendieron rápido que lo mejor era contentar al poderoso que interpelaba, y en esas seguimos. Una mezcla de intuición, de sociología y de función de psiquiatra moderno, que se dedica a alejar los demonios y los fantasmas de los que quieren saber su futuro.

Lo inexplicable es que este tipo de gentes sigan siendo objeto de los favores y agradecimiento de esos poderosos, a pesar de sus repetidos y estruendosos fracasos adivinatorios. Parece que al final todos quedan contentos y no tienen problema en asumir las increíbles excusas que dan los augures para demostrar que, pese a haberse equivocado en sus vaticinios, la culpa no es suya, sino de los imponderables y de la nula fiabilidad de la voluble naturaleza humana. Sus augurios se basan en la normalidad del comportamiento, en el adocenamiento, en la actitud borreguil y gregaria de la plebe, y no en la sublime elevación espiritual de la élite y su libre albedrío. No importa el resultado si al final se consigue el objetivo primario de detentar el poder, normalmente mediante pactos inconfesables y concesiones inasumibles si se llegasen a conocer por los ciudadanos.

Es por eso por lo que no voy a dedicar ni una línea a especular con los números de esas encuestas y esos gráficos en forma de abanico a colores que se nos presentan sin decirnos cómo han llegado a esos resultados. Y si lo hacen, será en tediosas charlas en los medios de televisión, ya que en la radio no tendrían sentido por las limitaciones de describir una imagen. Y ya se sabe que más vale una imagen que mil palabras. Pero lo que si diré es que Mariano Rajoy ha hecho un pan con unas tortas al convocar de forma tan precipitada unas elecciones autonómicas sin que las circunstancias fuesen las más aconsejables. Es evidente que, en el escaso mes y medio disponible, nada ha cambiado en un electorado fuertemente dividido, donde el independentismo mantiene intactas sus posibilidades de repetir Gobierno y coalición de confluencia de intereses. De ahí el que Carles Puigdemont insista en preguntar si el Gobierno de España respetará los resultados, queriendo decir que si esta vez asumirá que debe dialogar sobre el modo en que Cataluña acceda en el corto plazo a la independencia.

Las encuestas dicen algo que está en la mente de todos y es que volvemos a la casilla de partida como en el juego de la oca, pero esta vez con la revalidación de un Parlamento con mayoría independentista, con los mismos protagonistas de la rebelión y de la sedición, que además reivindican su libertad y su derecho a desempeñar su cargo como electos. Una aberración solo posible en un Estado de Derecho, tan permisivo que es incapaz de poner los medios para defenderse de un vacío legal que consiente esta situación anormal. Nunca un encausado por delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos, debería mantener intactos derechos como el de seguir optando al sufragio pasivo. Sería como si Al Capone en su día, ya encarcelado por evasión de impuestos, hubiese llegado a ser Senador por el Estado de Michigan en los USA. La verdad es que no habría nada en la ley que lo impidiera si fuese Cataluña y España.

Y ahora volvemos a tener la dosis diaria de lo que deberían llamarse “puchidemoniadas”. La última es el amplio despliegue policial y la alerta lanzada por si al maquiavélico Carles Puigdemont, (más bien a su asesora de campaña), se le ocurre dar un golpe (esta vez no de Estado, sino de efecto mediático) volviendo a España de forma clandestina y presentándose en uno de los últimos mítines de campaña. Esa posibilidad real ha provocado que se refuercen las fronteras con Francia y se reactive la euroorden de forma inmediata si se detecta su presencia en Francia, país que está dispuesto a no tener tantos remilgos a la hora de hacerla efectiva y entregar a este fugitivo de pacotilla. Lo que nadie conoce es cuánto dinero nos va a costar este despliegue policial que, en principio, debe durar hasta el ultimo segundo antes del cierre de los colegios electorales, sobre todo por si se le ocurre aparecer en el suyo para votar o en la sede del PDeCAT para celebrar la victoria.

Es increíble cómo este sujeto sigue impunemente riéndose del Gobierno de España, de la Justicia y de todos los españoles, haciéndonos parecer como verdaderos incompetentes y a merced del capricho de sus decisiones. Ya no es solo que tenga presencia virtual en los mítines, ni en los medios de comunicación afines tanto belgas como de la RTVE pública en Cataluña donde goza de publicidad y promoción gratuita, sino que es capaz de poner en jaque a todos por la simple posibilidad de que intente regresar usando las mismas argucias y métodos que en su huida a Bélgica, aunque sea de forma nada honorable en el maletero de un coche. Una situación que países como Israel nunca consentirían y ya han dado muestras de lo que pueden hacer con tal de capturar y poner antes sus jueces a los criminales de guerra nazis. Y aquí somos incapaces de que un país miembro de la UE cumpla con una simple euroorden fundamentada en el derecho homologable de otro país miembro y con el que comparte el espacio de libre circulación Schengen. Una vergüenza y un agravio inaceptables por el que no he leído ninguna protesta vehemente por parte del Gobierno de España ante el Parlamento de la UE.

Este sujeto debería pagar por todo esto y debe ser el Gobierno de España el que termine con esta bufonada. Y no estaría de más, y no me canso de insistir, el que se legislase sobre la suspensión de derechos en una especie de “Estado de excepción” como el que ha sido el fallido golpe de Estado, en el que los golpistas no se han atrevido por cobardía a ir más allá en su desafío y llegar al enfrentamiento civil tras el desacato institucional.

¡Que pasen un buen día!

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑAFERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR
"Donde hubo carlismo, hubo curas y hay separatismo"
RAFA LATORRE El Mundo 16 Diciembre 2017

El socialista francés Manuel Valls insiste en que deberíamos respondernos qué significa ser español. ¿Usted tiene una respuesta?
Ser español, como ser francés, implica un sentimiento de pertenencia a una misma comunidad, la conciencia de compartir valores y tradiciones semejantes y proyectar un mismo porvenir. Lamentablemente España es la única nación europea que sigue interrogándose sobre su existencia en vez de esforzarse por continuar construyéndose. Aunque nos incomode reconocerlo, vivimos en un país asustado que siempre ha sido algo extraño. Esta debilidad del sentimiento nacional nos diferencia de todas las naciones de nuestro entorno, donde la pertenencia a una comunidad se da por sentada y se recibe gozosamente como una herencia cívica.

¿Y de dónde viene esa debilidad?
La verdad es que, por motivos que tienen que ver con las tribulaciones de nuestro siglo XX, se ha exagerado la cautela a la hora de ejercer el patriotismo, como si con éste se molestara a quienes no han dudado un segundo en propagar por la tierra, el mar y el aire de sus competencias autonómicas los argumentos de su independentismo disgregador. Nuestra crisis nacional parte de nuestros errores, no de las insidias de los nacionalistas, ni de su compañera de viaje, una izquierda desnaturalizada. Lo que resulta verdaderamente escandaloso, porque responde a una dejación de responsabilidades de los gobernantes, es que los españoles hayan carecido de una idea de nación que les garantice seguridad en momentos como éstos, y que permita enfrentar la ofensiva separatista desde una posición de superioridad intelectual, mayor eficacia política y mejores recursos de veracidad histórica.

Está a punto de publicarse su 'Viaje sentimental por España'. Ese adjetivo, sentimental, es muy problemático. ¿Debería España dotarse de un relato sentimental de su historia como han hecho sus nacionalismos periféricos?
Luis Cernuda describe en uno de sus poemas de exilio más sobrecogedores el momento en que se dio de bruces con la amargura de un compatriota en una calle londinense: "¿España?", musitó el individuo, pasando de largo junto al poeta: "España es sólo un nombre". Pocas veces se habrá expresado de una forma tan adusta la insoportable sensación de una pérdida. Lo triste es que durante muchos años para muchos de nuestros compatriotas España ha sido un mero nombre, una pura institución administrativa, olvidándose de que las naciones se desarrollan no sólo a partir de decretos y normas políticas sino fundamentalmente a través de símbolos y valores culturales. A esa España de la Constitución de 1978 la dejamos reducida a una definición jurídica, la despojamos de las emociones que la constituyeron como nación libre en los años de la Transición. Temiendo dramatizar nuestro patriotismo, España dejó de ser una conciencia en tensión, para adquirir la forma de unas instituciones rutinarias. Dejó de ser sentida como nación, para sólo ser considerada como Estado. El patriotismo había sido propiedad de algunos y, al parecer, el remedio no fue nacionalizar de nuevo a los españoles, sino dejarnos a todos sin nación.

Da la sensación de que no hay nada tan español como impugnar los triunfos propios. España ha vivido unas décadas prodigiosas, de superación de traumas históricos, de desarrollo económico, de extensión de las libertades... ¿Por qué esta permanente crisis de autoestima?
Aunque se pasaron los tiempos del pesimismo y del masoquismo intelectual, no pocos españoles creen vivir en una nación enferma, cuya historia es el relato de un inveterado atraso y de una interminable decadencia. La leyenda negra nos ha hecho mucho daño y hemos acabado interiorizando las maldades que desde el extranjero se han dicho de nosotros. Si Reino Unido es el país europeo al que menos le afectan las visiones que sobre él se dan desde el exterior, España es, por el contrario, la nación a la que más le influyen las opiniones que sobre ella se dan más allá de sus fronteras. De todas formas, la miopía que impide el reconocimiento de los logros de nuestro país y su posición en la cabecera del mundo tiene que ver con las turbulencias de España en su historia más reciente. Es el único país de su entorno que en pleno siglo XX ha tenido una guerra civil y una larga dictadura que han pulverizado el marco político, mientras en Europa convivían el liberalismo, la democracia cristiana y la socialdemocracia, con una misma idea de civilización, de cultura y de Estado nacional.

Usted se ocupó de ello en 'Los mitos de la Historia de España'.
Todas las historias de todas las naciones están trufadas de mitos, muchos de ellos nacidos al calor de la falta de libertad, la obsesión étnica o la ausencia de conciencia crítica. Por ello el deseo que inspiró mi libro era el de afirmar una nación desnuda de fabulas y leyendas donde la razón predomine sobre la ingenuidad y el ciudadano suplante de una vez por todas a la tribu o a la aldea. El presente de cualquier nación lo definen sus ciudadanos, no las voces ancestrales de su tierra; la historia de la vida en común, no la memoria inventada de la teología nacionalista; la convivencia integradora, no la soledad del campanario. La historia en el siglo XXI no debería pasar por el mito ni por el saqueo nacionalista o regionalista sino por el ejercicio público de la razón y la metodología científica. La historiografía española goza en general de buena salud pero el problema se plantea con especial virulencia en comunidades autónomas cuyos gobiernos están embarcados en explícitos proyectos de construcción nacional, en cuyo caso la negación histórica de la nación española se convierte en objetivo prioritario y para ello se recurre al despliegue de toda una sarta de falsedades. Ellos, los nacionalistas, son los que traen sus símbolos harapientos, sus mitos de guardarropía, sus efectos especiales para el espectáculo de la confusión. "Nosotros somos quienes somos, basta de historia y de cuentos", ya lo dijo el poeta Gabriel Celaya empujando una movilización ciudadana que nos devolviera el orgullo de ser español.

La burguesía catalana podía tener pulsiones regionalistas pero nunca como hasta ahora había atentado de una forma tan consciente contra sus propios intereses.
En la cultura nacionalista, el pasado es sólo un arma de destrucción intelectual masiva. El sistema educativo en Cataluña ha sido durante estos años una forja de almas templadas en el discurso identitario. Todos los mecanismos de promoción social han sido empleados por el poder autonómico al servicio de la estrategia independentista. A la Iglesia catalana no ha tenido necesidad de comprarla por su querencia natural a la magia de la nación, a la sacralización del proyecto nacionalista y a la satanización de la inserción en España. Consumada esta estrategia sociocultural de normalización independentista, los nacionalistas catalanes han pasado a otro nivel más peligroso. Ha triunfado un nacionalismo de la cartera basado en la reivindicación de un bienestar económico que no ha sido saqueado por la crisis, sino por el expolio de los españoles. La liberación del pueblo adquiere una textura mucho menos lírica que hace 30 años: precisamente por ello ha conseguido triunfar. Porque ha conseguido relacionar el sufrimiento de la gente con la condición de sometimiento de la verdadera nación. Pero el nacionalismo independentista no hubiera llegado a donde llegó con su golpe de Estado desde las propias instituciones políticas si no hubiera sido acompañado en su viaje por la fuerza emocional y destructora del populismo.

El mito de Cataluña como ejemplo de modernidad frente al arcaísmo castellano es uno de los más arraigados de nuestra prolija mitología.
Ni Cataluña fue solo moderna y europea, ni la burguesía catalana fue progresista, ni el autoritarismo o el imperialismo de corte fascista fueron creados en la rural y decrépita Castilla como desean imaginar los nacionalistas catalanes del siglo XXI. Tras la Guerra Civil, media España ocupó a la otra media, lo que quiere decir también, muy a pesar de quienes han inventado una Cataluña exclusivamente republicana, que media Cataluña ocupó a la otra media. Porque la Guerra Civil, como en el resto de España, supuso el ensañamiento de catalanes contra catalanes. En Cataluña muchos sintieron con alivio la derrota republicana. Las historias de los nacionalistas catalanes olvidan que la Cataluña de Companys y el anarquismo armado aterró a la gran burguesía y a las clases medias; y que quienes militarmente terminaron por aplastar la utopía revolucionaria fueron recibidos con entusiasmo por muchos catalanes, alguno de los cuales, como Francesc Cambó, financió a Franco.

Se suele señalar que las zonas de Cataluña donde el independentismo es hegemónico son aquellas de fuerte arraigo carlista, ¿es una coincidencia?
En absoluto, el nacionalismo, como hijo del carlismo, prendió con fuerza en las zonas donde se atrincheraron las fuerzas contrarias a la España constitucional. El catolicismo fundamentalista, la demonización de un liberalismo progresivamente abierto a los sectores populares, el miedo a la modernización social y política que experimentaban los Estados europeos de la época, incluido España, constituyeron las principales señas de identidad de la ideología carlista, que se adueñó de una parte de la Cataluña rural. Donde hubo carlistas, hubo curas y hay independentistas. Alrededor de casi todos los nacionalismos conservadores se apiñan los curas en tal número y con tanta fogosidad que no pocos politólogos vienen destacando la importancia de la contribución cristiana a la propagación de dicha ideología. Se esgrimen distintos argumentos. El clima emocional que envuelve al comportamiento religioso prefiere antes las cálidas y piadosas abstracciones de la nación o pueblo que las frías y materiales reivindicaciones de la clase social.

Barcelona siempre ha representado lo contrario a ese clima político del rural.
Hay que destacar que este nacionalismo montaraz, tan feraz en zonas de Cataluña, ha pretendido asaltar Barcelona. La mítica y farsante caída de la ciudad patriótica en manos de los enemigos de Cataluña el 11 de septiembre de 1714 puede presentarse ahora de otro modo: Barcelona y su área metropolitana han sido los enemigos jurados del discurso nacionalista. Han sido el poder institucional y el espacio social que el pujolismo nunca soportó. La capital de Cataluña y el reguero de poblaciones que la envuelven han sostenido una ejemplar inmunidad a los berridos de sirena del nacionalismo.

¿Usted considera urgente la reforma de la Constitución?
No me parece que haya urgencia alguna en la reforma de una Constitución que ha impulsado los mejores años de la historia de España. La que permitió que nuestro país se convirtiera en un Estado fuertemente descentralizado, sensible a la demanda democrática y atento a las peculiaridades de sus regiones. Y, por supuesto, me parecería suicida tratar de reformarla para contentar a quienes dentro del marco español nunca se sentirían contentos. Lo relevante no es el hecho diferencial sino la voluntad diferenciadora. Somos en España 46 millones de hechos diferenciales. Por eso a finales del siglo XVIII con la Revolución Francesa se inventó una fórmula útil: puesto que la naturaleza nos ha hecho distintos, establezcamos la obligación moral y jurídica de ser tratados igualmente. Y es eso justamente lo que dice la Constitución. A los que quieren reformar la Constitución vigente se les podría sugerir que empezaran eliminando la disposición adicional primera que ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales.

Supongo que vio el discurso del Rey del pasado 5 de octubre. ¿Éste ha sido el 23F de Felipe VI? ¿Un hito, al menos, en su reinado?
Me pareció un discurso magnífico, que sirvió para serenar los ánimos entristecidos de millones de españoles. Del mismo modo que un joven Juan Carlos I se enfrentó a graves problemas en los momentos iniciales de la democracia, un joven Felipe VI comprendió que su función no debía ser una vaga representación del Estado sino la de una España real que se encuentra en peligro de descomposición institucional y fractura territorial.

El PSOE en el país de los soviets
BORJA MARTÍNEZ El Mundo 16 Diciembre 2017

En diciembre de 1977, hace ahora 40 años, una delegación del socialismo español visita la Unión Soviética. Invitados por el Comité Central del PCUS y coincidiendo con el 60 aniversario de la Revolución, Felipe González, Alfonso Guerra, Miguel Boyer y a modo de traductor un representante del PSOE de preguerra, el catalán Francisco Ramos Molins -veinte años de su vida en la URSS, diez como exiliado y otros tantos como prisionero del Gulag- aterrizan la tarde del día 11 en Moscú vía París en un Yak-42 de Aeroflot. Por delante, cuatro días de reuniones y atenciones de la nomenclatura soviética, interesada en establecer contacto con la fuerza emergente de la izquierda en la España posfranquista y evidenciar sus diferencias con el PCE de Carrillo, poco menos que humillado en su asistencia unas semanas antes a los fastos del aniversario revolucionario.

La visita fue estrechamente seguida desde España y cubierta por periodistas como José Luis Gutiérrez, que relataría el viaje en una extensa y jugosa crónica -Felipe en la URSS: caliente, caliente- publicada en el número navideño del semanario Cambio 16. Dando cuenta de la obstinación de Alfonso Guerra a la hora de afrontar los rigores climáticos rusos con una insuficiente y muy madrileña trenca, o de su acalorado intercambio de pareceres con el director de una fábrica estatal de automóviles a propósito de la poesía de Yevgueni Evtushenko, en una forzada exhibición de la aireada condición de "hombre de letras" del número 2 del PSOE. Pero anécdotas aparte, los calculados gestos y declaraciones de los líderes socialistas serán objeto de todo tipo de interpretaciones en un momento clave para España, poco después de las primeras elecciones democráticas y en pleno proceso constituyente.

En su visita a Leningrado, González y Guerra disparan simbólicamente el cañón del crucero Aurora que sesenta años antes había dado la oportuna señal para la toma del Palacio de Invierno. En Moscú, la expedición española hace las correspondientes ofrendas ante el mausoleo de Lenin y la llama al soldado desconocido de la Gran Guerra Patria. Como colofón al viaje, Pravda publica en su portada un comunicado conjunto del PSOE y el PCUS en el que ambas organizaciones se reafirman en "la necesidad de superar la división del mundo contemporáneo en bloques político-militares contrapuestos, así como su ampliación". Un pronunciamiento que se interpreta como un compromiso del PSOE con la permanencia de España al margen de la OTAN.

Justo doce meses antes, a principios de diciembre de 1976, tenía lugar en Madrid el XXVII Congreso del PSOE, primero en España tras la Guerra Civil. Histórico encuentro de un partido todavía por legalizar (lo sería en febrero) pero aprobado por la autoridad competente, transcurrido menos de un mes del harakiri de las Cortes franquistas. Nuevo episodio del escrupuloso guión de la reforma política, fiado en este caso a la mejor voluntad de un PSOE ungido y comprometido con una moderación desde la que asumir el espacio de la izquierda en el nuevo e inminente régimen democrático. El acontecimiento vino avalado por la presencia en la capital de España de los principales líderes de la socialdemocracia europea -Mitterrand, Olof Palme, el laborista Michael Foot y sobre todo Willy Brandt, presidente de la Internacional Socialista y valedor de González-, garantes de una homologación ideológica del PSOE subrayada por el lema del congreso: Socialismo es libertad.

Un mensaje vestido de estudiada ingenuidad de mano de Isabel Villar, autora del cartel que serviría de reclamo e imagen del cónclave. A lo Henri Rousseau, Villar interpretaba una vieja fotografía en la que Fernando de los Ríos y Julián Besteiro flanquean a Pablo Iglesias en una estampa estival, casi burguesa, tomada en la parroquia asturiana de Celorio, concejo de Llanes, en agosto de 1921. Precisamente en un congreso extraordinario celebrado en abril de aquel año el PSOE había rechazado su adhesión a la Internacional Comunista a instancias del propio De los Ríos, que en 1920 había realizado un periplo exploratorio, encuentro con Lenin incluido, que contaría en su libro Viaje a la Rusia sovietista.

La elección de la imagen de aquel congreso no era inocente. El venerable fundador entre los dos intelectuales socialistas por excelencia, ambos institucionistas, antirrevolucionarios y víctimas, cada uno a su manera, de la tristísima resaca de la Guerra Civil. Tan elocuente su presencia como las ausencias de Indalecio Prieto o Largo Caballero, caras del socialismo en armas.

Pero la ternura naif del cartel de Villar y el aval de los socialistas europeos contrastó con los principios duros expresados en los debates y documentos del XXVII Congreso. En su resolución política, el PSOE se acogía a su Programa Máximo -un documento ¡de 1888!- y orientaba al PSOE "a la superación del modo de producción capitalista mediante la toma del poder político y económico y la socialización de los medios de producción, distribución y cambio por la clase trabajadora", con el objetivo de construir una "democracia socialista" y autogestionaria. Internacionalista, revolucionario, de masas y de clase: en su primer congreso en España, y aún por legalizar, el PSOE se convertía en el primer partido de la Internacional Socialista en recoger expresamente el marxismo en su ideario.

Semejante intensidad ideológica alarmó a algunos observadores, particularmente del SPD alemán, patrocinador expreso del proyecto de González. También a destacados miembros de la rama liberal del PSOE como Boyer, que poco después del Congreso, donde fue elegido secretario para asuntos económicos de la Ejecutiva, renunció al puesto y a la militancia por el contenido "revolucionario" de las ponencias.

Lo cierto es que la introducción del marxismo en el Congreso del 76, atribuida a Guerra con el consentimiento de González -aunque públicamente el secretario general se mostrara discretamente en contra-, respondía a razones de orden táctico. Los ideólogos de la vía del socialismo hacia la hegemonía de la izquierda y el poder estuvieron dispuestos a que el PSOE se pusiera un disfraz revolucionario para no perder comba en el disputado espacio electoral de la izquierda, particularmente ante el PCE, cuya participación en el nuevo sistema, que el PSOE había intentado torpedear desde tiempos de la Platajunta, ya era inevitable.

Para cuando viajan a la URSS la retórica revolucionaria se ha moderado. Boyer ha vuelto a la foto tras su controvertida espantada, y en las elecciones de junio del 77 el PSOE ha obtenido cinco millones y medio de votos y 118 diputados, frente al millón y medio y los 20 escaños del PCE. A menos de un millón de sufragios de la circunstancial UCD, el PSOE había logrado condensar el voto de izquierdas, convenciendo de su pedigrí al votante moderadamente significado y aprovechando por el otro flanco la "memoria histórica", que en acepción de entonces expresaba el temor sociológico al PCE alimentado por décadas de obsesivo discurso anticomunista del franquismo. "A lo largo de los casi cien años ya de existencia del PSOE, jamás ha utilizado el vocablo marxismo a excepción de su introducción en el último Congreso", declaraba González en mayo de 1978. "Pienso que fue un gran error". Propondrá su eliminación de cara al XXVIII Congreso de mayo del 79, donde el simulacro de debate en torno a la cuestión motivó una teatral dimisión del secretario general y la convocatoria de un congreso extraordinario en septiembre en el que el marxismo sería finalmente arrumbado y González definitivamente repuesto en orgánico loor.

El marxismo no fue la controversia que se ha contado y fijado en las historias más o menos televisadas de la Transición, sino un extraordinario fetiche táctico, el perfume de revolución que necesitaba el PSOE para consolidarse, del mismo modo que hoy necesita el karaoke periódico de La Internacionalentonada puño en alto en ejecutivas y congresos. Una prueba del prestigio resiliente de la revolución, que hoy como entonces sigue fertilizando con sus reliquias simbólicas la legitimidad de las viejas y las nuevas izquierdas.

Borja Martínez es historiador y director de la revista Leer.

UNA LEY PARA ACABAR CON LA INMERSIÓN RADICAL
¿Un 155 lingüístico?
El Semanal Digital 16 Diciembre 2017

Algo puede cambiar si prospera la ley que se debatirá en el Congreso si sus impulsores recogen 500.000 firmas. Intentan que se pueda estudiar en español en toda España. Ahora es imposible.

Un 155 lingüístico. Sirva la metáfora para definir el intento de impulsar una ley en el Congreso, por iniciativa popular, que permita algo tan en principio obvio como sin embargo difícil en estos momentos y ya desde hace lustros: que cualquier niño pueda escolarizarse en español... en todos los rincones de España.

Mientras proliferan los casos de imposición lingüística en el ámbito de la función pública, la polémica en el campo educativo ya es antigua: las transferencias a las regiones con lengua propia provocaron su hegemonía en el sistema educativo, con leyes ad hoc que más allá de la aprobación o rechazo, del número de afectados o quejas, consagraban un fenómeno sin precedentes en el resto de países de Europa. El español, cuyo conocimiento es "un derecho y una obligación" para todos los españoles según la Constitución, desaparecía como lengua única para aquellos niños cuyos padres así lo desearan en la escuela pública.

En Cataluña sólo se escolariza en español a quien lo pide, pero lo envían a un colegio privado costeado
A la vez que la lengua de Cervantes se consolidaba en el mundo, con más de 500 millones de hablantes; en las aulas públicas catalanas retrocedía. Y no es la única comunidad. Y a eso pretende responder la plataforma Hablamos Español, que ha recogido ya más de 30.000 firmas, en pocos días, para impulsar una iniciativa legislativa popular que sirva para blindar la lengua española en las escuelas e instituciones públicas en todo el territorio nacional.

Algo que ahora es imposible en Cataluña, donde la inmersión obliga a inscribirse en colegios privados a cargo del erario público si se quiere optar por una enseñanza en castellano, y es casi inviable también en el País Vasco y Navarra. Valencia y las Islas Baleares son otros puntos calientes en el que las lenguas propias intentan imponerse a las comunes en la enseñanza pública, convirtiéndolas así en una herramienta de construcción nacional, tal y como reconocen los propios promotores.

500.000 firmas
Se trata de una proposición de ley admitida en las Cortes el pasado mes de septiembre y que deberá recoger 500.000 firmas para ser llevada a debate en la Cámara Baja y, en su caso, aprobada, según han explicado sus impulsores.

La recogida de firmas se inició el pasado viernes, en la Puerta del Sol de Madrid. Para la presidenta de la plataforma, Gloria Lago, el apoyo recibido ya es una señal de que "los españoles, cada vez más, están concienciados del problema lingüístico que existe en muchas comunidades" y ha garantizado que la recogida de firmas se extenderá a "todos los rincones de España", empezando por Barcelona.

La proposición de ley que impulsa la plataforma pretende, por un lado, "garantizar que todos los niños de España podrán estudiar en español, si así lo desean" y, por otro, asegurar "que los hispanohablantes de todas las comunidades autónomas tengan los mismos derechos lingüísticos", algo que consideran que está siendo conculcado en comunidades como Cataluña, Galicia, Islas Baleares, País Vasco y Comunidad Valenciana.

En varias comunidades
"En Cataluña ya no se puede estudiar ninguna asignatura en español. En el País Vasco se entorpece la elección de la línea en nuestra lengua. En Baleares, Galicia, o Comunidad Valenciana, se aprueban normas que la eliminan de asignaturas clave, disfrazando esta imposición bajo nombres como 'trilingüismo' o 'plurilingüismo'. Quienes llevamos tiempo trabajando en esto sabemos que detrás de la promoción y conservación de estas lenguas hay intereses políticos y también económicos", aseguran desde la plataforma.

La inmersión beneficia a grupos y perjudica a los niños, según los promotores de la ley
En este sentido, consideran que el actual es un "momento clave" porque "ahora que todo indica que la LOMCE va a ser derogada" y que "se anuncia un gran pacto educativo", creen que es necesario dotarse de una legislación específica para regular el derecho a elegir la lengua en las escuelas y "también en los otros ámbitos donde se está excluyendo el español".

Grupos de presión
Según los promotores de esta iniciativa, la imposición lingüística no es sólo un asunto político clave para los movimientos nacionalistas, sino también un negocio. "Beneficia al lobby formado por personas y empresas que consiguen subvenciones y ventajas por la promoción de las lenguas cooficiales, además de puestos de trabajo bien remunerados, viajes con gastos pagados con motivo de actos y reuniones, y acceso a círculos de influencia que les permiten crecer empresarialmente y que les dan prestigio para ascender profesionalmente. En ese lobby hay, principalmente, editores, escritores, filólogos, y empresas de audiovisual", explican.

Y a su juicio, también "beneficia a partidos nacionalistas y sus plataformas, asociaciones, y fundaciones, que utilizan las lenguas cooficales como un elemento de diferencia, para crear una identidad, una nación. También a otros partidos que no llevan el nacionalismo en sus siglas, pero que necesitan fomentar la identititis, la diferencia, porque muchas personas de sus partidos se benefician del entramado de los cargos y del negocio que generan".

Medio millón de firmas harían posible que al menos ese debate, presente ya en la calle y en los medios de comunicación, llegara al Congreso de los Diputados, donde difícilmente triunfaría salvo que el PSOE se uniera a PP y Ciudadanos en este otro '155'.


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La Generalitat actuó como un Estado totalitario
EDITORIAL El Mundo 16 Diciembre 2017

Cada vez hay más pruebas de que los Mossos d'Esquadra actuaron como una auténtica policía política al servicio del proyecto secesionista diseñado desde la Generalitat. El informe elaborado por la Policía por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, y al que ha tenido acceso EL MUNDO, revela que los gobiernos de Artur Mas y Carles Puigdemont articularon una red de espionaje valiéndose de algunos mossos seleccionados por su "marcada tendencia nacionalista". Estos agentes hacían seguimientos y elaboraban informes sobre representantes de formaciones políticas como el PP y Ciudadanos, colectivos "españolistas" como Sociedad Civil Catalana, miembros del Gobierno nacional como el entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz o abogados particulares. Además, como publicamos hoy, manejaban detallada información sobre las evasiones de dinero a Andorra del ex president Jordi Pujol. Es decir, investigaban paralelamente causas que estaban judicializadas para tener alertados e informados sobre las mismas a los dirigentes independentistas que pudieran verse salpicados por la corrupción de la familia Pujol.

Los hechos son de una gravedad extrema y más propios de estados totalitarios que no dudan en poner las fuerzas del orden al servicio de intereses bastardos. Como, en este caso, organizar un golpe de Estado contra la legalidad constitucional. Afortunadamente, la Policía Nacional interceptó el pasado 26 de octubre, víspera de la aplicación del artículo 155, dos furgonetas repletas de carpetas y cajas con documentos en los que se detallaban las acciones ilegales de estos agentes, que pretendían borrar las huellas de sus delitos incinerándolos. Gracias a esta documentación sabemos que la Generalitat espió a la que fuera presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, en vísperas de las elecciones autonómicas de 2012, y entregó sus conclusiones al entonces conseller de Interior Felip Puig. O lo que es más grave: el propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, cada vez que viajaba a Cataluña era sometido a un control absoluto de sus movimientos al objeto de informar de ellos al Govern de turno. Existía incluso un organigrama detallado en el que figuraban, junto al ministro, comisarios del Cuerpo Nacional de Policía. No estamos, por tanto, ante un espionaje con fines políticos o electorales, un delito ya de por sí intolerable en una democracia, máxime cuando se comete desde una instancia de la Administración pública. Nos encontramos ante un espionaje institucional cuyo objetivo último era la amenaza y el chantaje al Estado con fines golpistas y sediciosos. Cuando la Policía Nacional termine de analizar todos los documentos que los mossos pretendían quemar, será necesaria la intervención de la Fiscalía para exigir responsabilidades penales ante unos delitos que repugnan por su magnitud.

Tanto Artur Mas como Carles Puigdemont deberán dar explicaciones a los catalanes y a todos los españoles sobre esta red policial oculta que evidencia la concepción patrimonial del poder de los líderes de la antigua Convergència. Los miembros de los sucesivos gobiernos nacionalistas han estado durante años actuando delictivamente y con absoluta impunidad, violando la intimidad de sus adversarios políticos y poniendo los recursos públicos al servicio de sus objetivos políticos. Su concepción totalitaria del poder les llevó incluso a espiar a miembros de la propia Policía autonómica contrarios al independentismo. Así, un equipo de mossos recogió en un informe multitud de datos referentes al secretario general del Sindicat de Policies de Catalunya, David José Mañas, de su mujer y de su hijo. Alguien tendrá que aclarar con qué finalidad se elaboraron estos informes que exceden la labor de los Mossos d'Esquadra, cuya función es hacer cumplir la ley, no violarla por orden de una clase política que ha demostrado un profundo desprecio por la democracia.

El nacional-narcisismo catalán, ayer y hoy
Jesús Laínz Libertad Digital 16 Diciembre 2017

"El problema está entablado entre la España lemosina, aria de origen (...), y la España castellana, cuyos elementos presemíticos y semíticos (...) la han paralizado".

Ya en las páginas de Lo catalanisme, piedra fundacional del ídem aparecida en 1886, Valentí Almirall señaló una tara esencial de sus paisanos: considerar inmejorable todo lo catalán y ser incapaces de advertir sus defectos, lo que demostraba "una vanidad estúpida o una ignorancia deplorable". Y veinte años después, arrepentido de sus opiniones juveniles, acusó a los catalanistas de haber llegado a descubrir que,

como los antiguos griegos, pero sin tener los fundamentos que éstos tenían, han de declarar bárbaros a los no catalanes.

Debió de tener muy presentes Almirall los escritos de uno de los más influyentes ideólogos catalanistas, Pompeyo Gener, sostenedor de la tesis de que la raza castellana es inferior a la catalana:

El problema está entablado entre la España lemosina, aria de origen y por tanto evolutiva, y la España castellana, cuyos elementos presemíticos y semíticos, triunfando sobre los arios, la han paralizado, haciéndola vivir sólo de cosas que ya pasaron (…) Conocemos que somos arios europeos y que como hombres valemos más en el camino del Superhombre. Esto es lo que da el análisis. En Cataluña ser muy hombre quiere decir tener mucho talento, ingenio, voluntad, empresa. En casi todo el resto de España significa ser muy bruto, y del hombre sólo se comprende la humana bestia y aun la cruel bestia africana.

En febrero de 1900 nació Joventut, el semanario catalanista de mayor enjundia intelectual de las primeras décadas del siglo XX. En su primer número, los redactores dejaron claro que su objetivo era recuperar para Cataluña los tiempos edénicos perdidos:

Todos los que formamos parte de la Redacción somos catalanes y amamos a Cataluña como el que más, y como la amamos, quisiéramos que volviese a ser lo que fue en los siglos XII, XIII y XIV, es decir, la primera de las naciones latinas, y a veces la primera de toda Europa (…) Creemos que nuestro pueblo es de una raza superior a la de la mayoría de las que forman España. Sabemos por la ciencia que somos arios; ya por los celtas autóctonos; ya por los griegos, romanos, visigodos, ostrogodos, francos y otros que vinieron por aquí; y por lo tanto queremos ser dignos descendientes de razas tan nobles.

Pero para conseguirlo Cataluña debía desembarazarse de ciertos obstáculos de lengua y carácter:
Ya va quedando demasiado fuera de lugar, en esta época de despertar, eso de que los catalanes, en Cataluña, escriban sus periódicos en castellano, y lo que es peor, que piensan como piensan en el resto de España, que es pensar muy poco y muy atrasado (…) También intentaremos expulsar todo lo que nos trajeron los semitas de más allá del Ebro: costumbres de moros fatalistas, hábitos de pereza, de obediencia ciega, de crueldad, de despilfarro, de inmovilismo, de agitanamiento, de bandería y de suficiencia estúpida.

En 1907, indignado por la política catalanista, el industrial ampurdanés Francisco Jaume, en su El separatismo en Cataluña: crítica del catalanismo según los hechos, confirmaba así el supremacismo catalanista:

Los separatistas se creen personas superiores a los demás. Es claro, no dicen que sean ellos solos los superiores, sino los catalanes, más adelantados que los castellanos, por cuyo motivo hay que separarse o, si no, Cataluña se ve obligada a llevar a remolque a esa masa ignorante de las demás provincias, compuesta de una raza inferior a nosotros, los catalanes.

En 1916, el guipuzcoano José María Salaverría constataría así el fenómeno:
El catalanista considera a España como una ridiculez (…) Es así, por consiguiente, que la tierra mostrenca de España se convierte al llegar a Cataluña en un objeto santo, inviolable (…) Ésta es la gran injusticia del catalanismo. No existe en sus juicios ninguna idea de proporción. Usa unos lentes falaces para mirar los dos patriotismos; ve a España con los cristales minúsculos y a Cataluña con los de aumento. Todo es en España sujeto de crítica y de vejación; todo es en Cataluña tema de reverencia y de santidad. Se toman a sí propios tan en serio, que la menor objeción los deja estupefactos, como ante el infiel que profana el ara.

En 1918 vio la luz el Concepto General de la Ciencia Catalana, libro de Francesc Pujols, humilde creador de la Pantología o Ciencia del Todo. En él desarrolló la idea de la existencia de una corriente filosófica catalana iniciada por Raimundo Lulio y culminada por él mismo. Debido a ello, Pujols consideraba que algún día Cataluña sería reconocida como "reina y maestra del mundo", lo que llevaría al mundo entero a tener a los catalanes por seres excepcionales merecedores de todo tipo de beneficios, incluidos los pecuniarios, que tampoco hay que despreciarlos:

Tal vez no lo veamos, porque estaremos muertos y enterrados, pero es seguro que los que vengan después verán a los reyes de la Tierra arrollidarse ante Cataluña. Y será entonces cuando los lectores de mi libro, si todavía quedan algunos ejemplares, sabrán que tenía razón. Cuando se mire a los catalanes será como si se mirase a la sangre de la verdad; cuando se les dé la mano será como si se tocase la mano de la verdad. Todos sus gastos, vayan donde vayan, les serán pagados por ser catalanes. Serán tan numerosos que la gente no podrá acogerlos como huéspedes en sus viviendas, y les invitarán al hotel, el regalo más valioso que se le puede hacer a un catalán cuando viaja. Al fin y al cabo, y pensándolo bien, más valdrá ser catalán que millonario.

Un siglo después, el fenómeno, lejos de atenuarse, se acentúa sin cesar. Por ejemplo, uno de los dirigentes de la ANC, Víctor Cucurull, suele explicar en sus charlas que la catalana fue la primera de las naciones, ya existente en el siglo VII a. C.; que la antigua Tartessos se hallaba en Tortosa; que Roma no fue nada hasta que entraron en ella los catalanes; que la nación más importante del mundo en el siglo XVI era Cataluña; que san Ignacio no era de Loyola sino de Orihuela; que Cervantes era catalán y escribió el Quijote en lengua catalana; o que las tres carabelas de Colón partieron del pueblo gerundense de Pals.

La aportación de su correligionario Juli Gutiérrez Deulofeu tampoco es moco de pavo. Pues lleva algunos años divulgando la obra de su abuelo Alexandre Deulofeu, camarada del inmortal Francesc Pujols e inventor hace medio siglo de una Matemática de la historia con la que pretendió descifrar infaliblemente el futuro de la Humanidad. Por ejemplo, fijó en 2029 el momento de la independencia de Cataluña. Puigdemont y los suyos han debido de medir mal los tiempos.

Para resumir, Juli Gutiérrez, siguiendo un siglo después la estela de la revista Joventut, considera que los catalanes medievales fueron los inventores de una nueva manera de explicar el mundo, del arte románico, de la filosofía, de la música y de la pintura. Y sostiene como verdad matemáticamente demostrable que las viejas naciones europeas –Gran Bretaña, Francia, España– se desintegrarán liberando a los pequeños pueblos dominados secularmente por ellas. Sólo Alemania pervivirá y se convertirá en el gran imperio europeo del futuro. Y, según Gutiérrez, cuando los futuros dirigentes imperiales alemanes quieran saber quiénes son y de dónde vienen,

se darán cuenta de que Europa es catalana, de que el pensamiento que ha hecho a Europa ha sido todo él catalán. Y de esta manera, en los próximos 1.700 años, que no son pocos, todo el mundo occidental pensará y vivirá de acuerdo con la manera catalana (…) El argumento importante, que abrirá los ojos al mundo, es que Cataluña es la madre de la cultura europea y que el papel que tendrá Cataluña en los próximos 1.700 años será el mismo que han tenido los griegos en los últimos 2.000.

Si a esto le añadimos el adoctrinamiento totalitario en aulas y medios de comunicación, no costará comprender por qué la Cataluña de hoy está a un paso de convertirse en manicomio.

www.jesuslainz.es

El muerto de la Ciutat Morta
Fernando Díaz Villanueva vozpopuli.es 16 Diciembre 2017

El 4 de febrero de 2006 un vecino de la calle Sant Pere Més Baix, en el mismo casco histórico de Barcelona, no muy lejos del Palau de la Música, llamó a la Guardia Urbana quejándose del ruido que armaban los okupas de la una casa cercana que estaban celebrando una fiesta. La casa en cuestión, el llamado Palau Alòs, una finca desvencijada que en el pasado conoció tiempos mejores, llevaba ocupada desde el año 2000 a pesar de las quejas de los vecinos, y del hecho en sí que el inmueble no era suyo y lo ocupaban de manera ilegal. En la España de nuestro tiempo a menudo toca recordar lo obvio

Los guardias acudieron a la llamada y se encontraron una batalla campal. Los okupas se enfrentaron a ellos armados con palos y botellas. Uno de ellos arrojó desde un balcón una maceta que cayó sobre la cabeza de uno de los agentes, Juan José Salas, de 39 años y padre de familia numerosa. A consecuencia del golpe se quedó tetrapléjico. La policía procedió a varias detenciones, entre ellas la de Rodrigo Lanza, un chileno de 21 años que vivía en Barcelona sin oficio conocido gracias a su pasaporte italiano.

La de la maceta es una versión de los hechos, en otra el agente fue herido por una pedrada que el propio Lanza le arrojó y que impactó en la frente, lo que le hizo perder el conocimiento y caer al suelo golpeándose la cabeza. Una vez en el suelo inconsciente el grupo le pateó repetidas veces al grito de "perro cabrón, nos lo hemos cargado".

Ya fuese una maceta o una piedra, que tanto da, el hecho es que Rodrigo Lanza y otros siete jóvenes fueron arrestados, juzgados y declarados culpables. Entre ellos se encontraba Patricia Heras, que se suicidó durante un permiso penitenciario en 2011 clamando por su inocencia.

Al asunto cayó más o menos en el olvido hasta que en 2013 dos habituales de la escena radical independentista de Barcelona, Xapo Ortega y Xavier Artigas, presentaron un documental titulado "Ciutat Morta" centrado en torno a Patricia Heras y con los sucesos del 4 de febrero como trasfondo.

El documental fue un éxito de crítica aunque no tanto de público. No dejaba de ser, a fin de cuentas, algo de temática política que ocurrió hace mucho tiempo. Le llovieron los premios, eso sí, incluido el del Festival de Málaga, que le galardonó como la mejor producción documental del 2014. A partir de ahí hizo un recorrido por las televisiones, generalmente marginales y minoritarias como el Canal 33 de Madrid, aunque también se exhibió en TV3 por mediación de los diputados de la CUP, de conocidas simpatías hacia el movimiento okupa.

En TV3 la cinta tuvo una espectacular acogida. Consiguió un 20% de cuota de pantalla y más de medio millón de espectadores. En ella participaban el propio Lanza, transmutado en padre-coraje de todo aquel enjuague, y significados miembros de la casta mediático-política del 'procés' como Núria de Gispert, a la sazón presidenta del Parlamento de Cataluña, y Mònica Terribas, factótum de la corporación radiotelevisiva de la Generalidad.

A raíz de la exhibición del documental y del éxito que cosechó en Cataluña, Rodrigo Lanza se convirtió en algo parecido a un héroe para la extrema izquierda de toda España y para buena parte del independentismo catalán. Se le pudo ver en los estudios de grandes emisoras como Catalunya Radio o la SER y varios diarios le entrevistaron.

No era de extrañar. Tenía buenos padrinos. El actual teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens, fue su abogado defensor y destacados líderes de la izquierda barcelonesa como Ada Colau, entonces al frente de la PAH, se hicieron eco del documental exigiendo responsabilidades y una depuración policial. Estaban todos o casi.

Lanza se paseó por España impartiendo charlas, desde Madrid hasta la Universidad de Salamanca. Todo con una privilegiada cobertura de los medios afines

Lanza se paseó por España impartiendo charlas, desde Madrid hasta la Universidad de Salamanca. Todo con una privilegiada cobertura de los medios afines, que se deshicieron en elogios con "Ciutat Morta" al tiempo que se dolían por el desafuero que había padecido el desdichado Lanza, un pobre inmigrante que llegó a afirmar en las páginas del diario Público que fue a parar con sus huesos en la cárcel por "ser un sudaca".

Y en estas llegó lo que nadie había previsto. El pacífico Lanza, el joven combativo llegado de allende los mares para denunciar injusticias, la víctima del 4-F, el Saco y Vanzetti posmoderno que pagó por un crimen que no había cometido, fue detenido por un crimen que, a juicio de la policía, si que ha perpetrado con sus propias manos y delante de testigos. Lo ha hecho con alevosía, nocturnidad, odio ideológico y una indecible cobardía. Le acusan de haber asesinado por la espalda y a sangre fría a Víctor Láinez, un hombre de 59 años natural de Tarrasa tras intercambiar con él unos improperios en un bar de Zaragoza.

El finado al parecer llevaba unos tirantes estampados con la bandera de España lo que, según se desprende de la investigación, fue el desencadenante de la ira de Rodrígo Lanza, que acabó con la vida de Láinez golpeándole con una barra metálica en la cabeza. Un asesinato sin más móvil que el estrictamente ideológico y, justamente por eso, especialmente execrable. Un asesinato que desvela un fallo en el mátrix que la extrema izquierda ha construido sobre su presunto pacifismo. Insistir en que se es una víctima de un sistema corrupto y violento no significa que se sea una víctima ni que ese sistema sea corrupto y violento.

Pero el mensaje ha calado después de décadas de repetirlo una y otra vez. Los llamados antisistema tal vez sean algo agresivos, pero son rebeldes con causa, pelean a solas exponiendo su propio cuerpo contra un enemigo cruel e inhumano personificado en España, en los mercados o en cualquiera de los villanos al uso. Hay como mínimo que mostrarse comprensivos con ellos y no echarles demasiadas cuentas. De esta benevolencia, de esta mentira inmensa, impuesta a golpe de titular, edificada retorciendo sistemáticamente la realidad se han beneficiado individuos como Rodrigo Lanza.

Pero no, no hay ninguna diferencia entre un fascista violento y un antifascista violento. Ambos son hermanos de la misma camada. ¿Por qué a los segundos se les tolera cuando no se les protege mientras que a los segundos se les estigmatiza y persigue con saña? Esa es una pregunta que la izquierda bienpensante debería responder.

Los extremismos políticos traen consigo siempre un reguero catastrófico de enfrentamientos civiles, trifulcas callejeras y muertos, sí, muertos como Víctor Láinez. El muerto de la ciutat morta ha terminado cayendo muy lejos de la Barcelona menguante y decrépita que pintaba aquel documental. No es casual que Láinez sea catalán de nacimiento y Lanza lo fuese de adopción durante una parte de su vida. Todo está del revés, no se puede fabricar tanto odio sin que sus frutos se hagan ver. No se puede, como decía Vázquez de Mella, levantar tronos a las premisas y cadalsos a sus consecuencias.

Laínez mort
Los medios, cumpliendo con su función social, se han esforzado por situar a Víctor en el lugar correcto de la gradación de humanidad que le corresponde. Y todas las informaciones apuntan, más allá de toda duda, a que él era un facha.
José Carlos Rodríguez vozpopuli.es 16 Diciembre 2017

Ciutat morta ha otorgado todo tipo de reconocimientos, merecidísimos. El Festival de Málaga de Cine Español (premio al mejor documental, biznaga de plata), Muestra Cinematográfica del Atlántico Alcances de Cádiz (Premio del público al mejor largometraje), Festival Plataforma Nuevos Realizadores de Madrid (tres premios), Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (Mejor documental), Festival de Cine i Drets Humans de Barcelona (Premi Amnistia Internacional)... Todos ellos merecen el oprobio de haber premiado una obra de propaganda tan burda como esa.

Un grupo okupa organizó una macrofiesta en febrero de 2006 en un teatro municipal de Barcelona, con cientos de participantes, a altas horas de la madrugada. La Guardia Urbana acudió a la calle Saint Pere Més Baix para restaurar el orden, y fueron recibidos con una lluvia de objetos. Alguien lanzó un objeto contundente sobre el agente Juan José Salas, que le impactó en la cabeza y le causó una herida que le ha paralizado el cuerpo y le impide el habla. El vídeo pone en duda que el juicio en el que se condenó a Rodrigo Lanza fuera del todo justo. Y es posible que no lo fuera, pero Ciutat morta no nos ayuda en nada a obtener una respuesta fiable. Los directores lo llaman documental para otorgarle una credibilidad que el propio vídeo se encarga de desmentir. Sólo se ofrece una versión, la de los acusados, y sólo se mencionan las pruebas en su contra para desmentirlas. Al cabo del “documental” comparece un fantasma que habría reconocido ser el autor del ataque por el que se condenó a Lanza; una confesión de la que sólo tenemos noticia por parte de los abogados de Lanza. El vídeo recoge los testimonios de una parte, y ni siquiera menciona el nombre de la víctima, en

En realidad, nada de ello es sorprendente. Se trata de una obra de “denuncia”, que es como se llama al enunciado canónico, ilustrado, de una ideología que llamaremos progresista, o de izquierdas. Esa exposición tiene sus mandamientos, severísimos.

El primero es que por encima de cualquier consideración debe prevalecer, siempre, la verdad. Nada puede interferir su exposición nítida, prístina, triunfante. Esa verdad, eso sí, nada tiene que ver con la realidad. ¿A qué propósito sirve respetar una realidad, si lo que queremos es transformarla? El mundo es lo que acaece, decía Wittgenstein, pero pronto acaeceremos nosotros, en cuanto nos sobrepongamos a las resistencias del sistema. We shall overcome, pero mientras tendremos que conformarnos con exponer la verdad, que no es otra cosa que la propia ideología.

El resto de los mandamientos se resumen en el primero, pero no por ello son menos importantes. Otro dicta una gradación de humanidad que va desde los líderes de progreso, pasando por los miembros del partido o los exponentes de la verdad, y que desciende hasta oprimidos que son, a su vez motores de la historia, y que vuelve a caer hacia el vacío de quienes se oponen al progreso; a los miembros del sistema que se resiste a nuestro ímpetu transformador.

Otra de las leyes de la “denuncia” es que la violencia siempre es unidireccional. Sólo procede del sistema. La violencia de los jóvenes activistas es sólo la respuesta, mecánica, inevitable, de la violencia del sistema. Son los demás, las instituciones, los ciudadanos no comprometidos, los únicos que ejercen la violencia. Y si parte de ella les vuelve, es también sólo por su causa. ¿Por qué “un agente”, según se dice en el vídeo, ha resultado herido? Ellos tienen la respuesta: “No llevaba casco”.

Ya lo tenemos todo para entender Ciutat Morta. Se trata de “un agente” que “queda tendido en el suelo, gravemente herido. No llevaba casco”. Juan José Salas era parte del sistema; lo suyo no tiene nombre propio.

Todo ello nos ayuda a entender, también, el extremo cuidado que han tenido los medios de comunicación con Rodrigo Lanza. Él mismo nos contó, en Ciutat Morta, los motivos que le han llevado a matar por la espalda, con dos golpes en la cabeza, a Víctor Laínez y a rematar la faena dándole patadas en la cara: “A veces, más que justicia, y no sé si lo tengo que decir, pero después especialmente de lo de Patri (una amiga suya que se suicidó), yo busco venganza. Y lo tengo claro. Hay gente que… la justicia para mí ha perdido el sentido. Y con cierta gente, o instituciones, o conceptos, sí que busco venganza”. “Yo me voy a vengar de todo esto. No sé cómo. No sé si violentamente (...) Pero sí hacer algo para volver a sentirme bien y decir: he logrado algo de equilibrio”.

El equilibrio entre las fuerzas opresoras del sistema, como por ejemplo Víctor Laínez andando por la calle con tirantes de la bandera de España, y los activistas como el propio Lanza. Es una víctima, según nos dice La Vanguardia. Y no un asesino, sino un verdugo; alguien que ejecuta los dictados de la justicia.

Si Lanza es ya la víctima, ¿qué es Laínez? Laínez es un facha. Los medios, cumpliendo con su función social, se han esforzado por situar a Víctor en el lugar correcto de la gradación de humanidad que le corresponde. Y todas las informaciones apuntan, más allá de toda duda, a que él era un facha. Presentadas todas las pruebas, queda en el lector el espacio suficiente para achacarle cierto grado de responsabilidad por su propia muerte. Porque sobre esta realidad no cabe transformación, la de Laínez mort.

La Policía hunde a Trapero y los Mossos: descubre los papeles que iban a quemar
ESdiario 16 Diciembre 2017

La juez Lamela sabe qué había en la furgoneta de la policía autonómica catalana que portaba documentos para incinerar. Se dijo que no eran importantes, pero hay datos hasta de Jordi Pujol.

Lo cuenta Fernando Lázaro en El Mundo, la documentación interceptada por la Policía a los Mossos d'Esquadra cuando iba a ser destruida -todavía con el Mayor Josep Lluís Trapero al frente del cuerpo autonómico- está aportando datos muy significativos sobre la actuación de los policías autonómicos en investigaciones que estaban judicializadas. Así, según consta en los documentos recuperados, los responsables de los Mossos habían encargado a sus agentes destruir informes en los que se incluían datos sobre la corrupción vinculada al que fuera presidente de la Generalitat Jordi Pujol.

Lo constata la Policía en el informe que ha elaborado por orden de la juez Carmen Lamela sobre el contenido del material interceptado en las dos furgonetas de los Mossos. La incineración se iba a producir el 26 de octubre, justo la víspera de que el Gobierno aplicara el artículo 155 de la Constitución y tomara las riendas de la Generalitat, incluida la gestión de los Mossos.

Según explica esta información, la Comisaría General de Información incluye en sus conclusiones un informe "sobre la evasión de dinero de Pujol". En concreto, hay referencias a informaciones bancarias en Andorra.

Además, los Mossos también trataban de destruir documentos de sus espionajes a políticos críticos con el independentismo. Las investigaciones de la policía catalana incluían también a sus propios agentes. En concreto, existe otro informe que se refiere al secretario general del Sindicato de Policías de Cataluña, David José Mañas. Los datos que los Mossos recogieron de su compañero incluían los relativos a su mujer y a su hijo.

A este espionaje a los propios Mossos se suman los seguimientos al abogado José María Fuster Fabra, quien ya ha presentado una querella contra "los funcionarios del Cuerpo de Mossos d'Esquadra que realizaron los seguimientos y elaboraron los informes referidos en el contenido de la presente querella y todas aquellas personas, funcionarios o no, que dieron las órdenes para efectuar tales hechos".

Fuster Fabra recordó que es abogado de este sindicato de Mossos y que entre sus defendidos está un importante número de agentes de este Cuerpo. Así, lo que se concluye, según denuncia, es que unos mossos investigaron a otros mossos.

La información concluye asegurando que los agentes de la Policía encargados de analizar la documentación interceptada a los Mossos aún no han concluido su estudio. De hecho, sus primeras conclusiones se refieren únicamente a la documentación en papel, la que estaba guardada en cajas numeradas. Aún tienen un complejo trabajo por delante, ya que tienen que revisar "los dispositivos informáticos" que también iban a ser destruidos.

Trapero ordenó a los Mossos espiar los movimientos de Policía y Guardia Civil el 1-O para anularlos
Carlos Cuesta okdiario 16 Diciembre 2017

El mayor Josep Lluís Trapero dio órdenes a los Mossos de espiar, informar y delatar cada movimiento que realizase la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1-O. Las consignas de los agentes autonómicos no eran estar atentos al referéndum ilegal pese a las exigencias del TSJC. Su obsesión era controlar al milímetro cada paso que daban los agentes enviados desde el resto de España para poder informar a su cúpula y evitar la eficacia del operativo nacional que pretendía paralizar el golpe separatista. Así se desprende de la información recopilada en los informes que los agentes del cuerpo autonómico pretendieron destruir el 26 de octubre justo cuando fueron interceptados por una decena de efectivos de la Policía Nacional que impidieron a los Mossos d’Esquadra destruir las pruebas en una incineradora de Sant Adrià de Besòs (Barcelona).

La Policía española señala en su informe, que será remitido este lunes a la Justicia, que “en el vehículo Ford Transit matrícula 0491-BSV y dentro de la caja nº30, se intervino un documento de comunicación CECOR (Centro de Coordinación) de Mossos d’Esquadra, que incluye varias comunicaciones recogidas entre los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 2017”. Esa caja contenía las pruebas de buena parte de las comunicaciones realizadas esos días durante el desarrollo del referéndum ilegal. A las 8:15 de la mañana del día del golpe surge la siguiente comunicación destinada a los mossos de toda Cataluña: “Petición: se transmite a todo el territorio que CECOR solicita que en caso de localizar vehículos y efectivos de CNP (Cuerpo Nacional de Policía) y GC (Guardia Civil), efectuando movimientos, se informe a través del chat”.

La orden fue cumplida de inmediato. A las 10:40 “Hospitalet de Llobregat. […] Guardia Civil entra en el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información. Ha entrado un coche blanco con cuatro agentes de paisano, era un coche que llevaba rato, que daba vueltas al edificio CTTI”. La transmisión era de la Unidad de Información Metropolitan Sur. Detallan “las horas en las que han permanecido dentro, la presencia de helicópteros, los periodistas que hay en la puerta, los vehículos de Guardia Civil que hay en el lugar”. Todo. Porque las labores que estaban haciendo, como señala la información recabada, mantenían “la prioridad de la Jefatura de Mossos, más que de intervenir o colaborar con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para evitar que se conculcara la ley en centros de votación, era el detectar y en algunos casos dificultar los movimientos y la intervención de éstas, llegando a producirse escenas de tensión y algunos enfrentamientos aislados”.

Trapero ordenó a los Mossos espiar los movimientos de Policía y Guardia Civil el 1-O para anularlos
A partir de ahí, los documentos que pretendían quemar los Mossos para evitar su conocimiento recogen como los agentes autonómicos fueron delatando los movimientos desde los barcos en los que se alojaban los policías y guardias: “Parece ser que del barco Piolín están saliendo todas las furgos de CNP y GC”; “habrían obligado a tener todos los accesos al puerto abiertos”. Informaron de los movimientos de los coches: “70 vehículos de la Guardia Civil se encuentran en el aparcamiento de Girona”. O de los desplazamientos generalizados: “Comienza a haber movimientos de Guardia Civil por todo el territorio catalán”.

Porque las ordenes del mayor Trapero eran utilizar sus recursos policiales para espiar a los policías. No para evitar el referéndum.

EL COLEGIO QUE EJEMPLIFICA LAS CRÍTICAs
Lo que sepulta el 'procés': "El problema es que esta escuela se cae a trozos, no el idioma"
Pese a que el debate electoral trata el adoctrinamiento, los padres reclaman inversiones. Cataluña lidera el número de barracones y es de las comunidades que más recortó
Rafael Méndez. Barcelona elconfidencial 16 Diciembre 2017

En la escuela Ventós Mir de Badalona hay inodoros sin tapa, puertas enormes que no cumplen la normativa de incendios, persianas rotas y humedades. Hay también, según la asociación de padres, unos profesores estupendos y un nivel académico del que están muy satisfechos. Su presidente, Jordi Soler, señala la reja en una de las ventanas: "Está lleno de hierro oxidado. Si un niño pasa la mano por aquí es un desastre". Los padres han lanzado una campaña para que al fin se invierta de verdad en la escuela, fundada en 1926, y de paso han puesto de manifiesto que en la campaña del 21-D la educación solo ha entrado para hablar del adoctrinamiento y el catalán pero poco sobre la inversión. "Eso es porque da votos, pero aquí no tenemos ningún problema con el idioma. Si llega un niño y habla en castellano todos le hablan en castellano. Como en toda Cataluña se estudia en catalán y así tienen la suerte de conocer dos idiomas. Nuestro problema es que la escuela se cae", resume Jordi.

En la campaña catalana no se habla de listas de espera sanitarias. Ni de la subida del alquiler. Tampoco hay anuncios sorpresivos de bajadas de impuestos ni debates sobre la precariedad. O mejor dicho, si lo hay, apenas trasciende y queda rápidamente sepultado por la DUI, los "presos políticos", Puigdemont en su bosque belga y el 155. El único tema que se ha colado, y de refilón, ha sido la educación: denuncias de adoctrinamiento y de imposición del catalán, con encendidos argumentos a favor y en contra. Lo que no cala es la situación de las escuelas, la inversión, los barracones y el número de niños por clase. Justo de lo que se suelen quejar los padres.

Al menos es lo que reclaman en Badalona. Jordi Soler es un padre comprometido. A sus 43 años hoy está atareado. Es la fiesta de Navidad en la escuela. En el sótano, que hace las veces de gimnasio, teatro y comedor, están preparando chocolate para los niños. Saluda y sigue la visita. El colegio tiene su encanto y tiene protección local. Fundado en 1926, la escuela más antigua de Badalona, tiene una entrada para niñas y otro para niños vestigio de aquella épica. En la fachada un escudo recuerda que fue construido por las Escuelas Nacionales antes incluso de la República. Los techos son altos y las clases espaciosas. Pero hace falta meterle billetes. El director del centro, José María Peleato, admite que hace falta más inversión. "La escuela está bien, pero el edificio ya no ta el paso del tiempo. Las persianas no sé si son las primeras que se instalaron pero lo parecen", ironiza.

Según la ley de Educación autonómica, la inversión en la enseñanza debería ser del 6% del PIB y actualmente ronda el 3%
El problema es que la escuela ha llegado al peor momento para todo en la última década. "Hace diez años, con el 'boom' económico y demográfico, el tripartito dijo que iba a hacer un nuevo colegio y que por lo tanto no tenía sentido invertir. Y parecía razonable. Después llegó la crisis y nunca se hizo. Entonces como pusieron una segunda línea de alumnos, se llevaron a los pequeños a un solar aquí cerca donde instalaron barracones. Ahora dicen que lo que hace falta es un instituto pero es que llevamos muchos años así", resume Jordi. En Badalona, donde durante años gobernó Albiol y el PP fue la fuerza más votada en las últimas elecciones aunque una coalición de izquierdas y nacionalistas lo desalojó del poder, ni abundan las esteladas ni los lazos amarillos. Los hay, pero no es territorio 100% 'procés'.

La paradoja es que pese a su mala fama los barracones de los niños pequeños son a menudo preferidos por los padres al colegio al que saltan con siete años. Tienen aire acondicionado y calefacción. Alrededor tienen un pequeño huerto y un patio. Las condiciones del colegio no son el mayor problema para los niños, que han crecido con eso, sino para los padres. El suelo del parque levantado, el frío que entra en invierno a través de las viejas ventanas de madera, los bancos a los que le faltan tablillas o las baldosas que se levantan serán el paisaje de su memoria como escenas similares lo son para generaciones anteriores.

Jordi quiere ser justo en sus críticas y no hay un solo culpable. "El Ayuntamiento se encarga del mantenimiento de los colegios pero hasta un nivel que este supera, así que hacen una ñapa, pero la reparación integral dicen que no pueden. El Govern actual se encontró con este marrón. Es un problema de todos". La causa, explica, es que a un edificio de 1926 no se le puede aplicar un mantenimiento normal. "Todo está lleno de escaleras y no es accesible a chicos con problemas. Las canastas no tiene protecciones. Mira esta clase, era la cocina antigua y se nota". Explica que la mayoría de los padres que eligen la escuela lo hacen como segunda opción. "Cuando vienen a las jornadas de puertas abiertas les decimos que los profesores son muy buenos y que el nivel es alto. Y responden que en los otros les dicen lo mismo y que además el colegio es bonito y está cuidado. Es difícil".

Recortes, déficit de inversión, barracones... la escuela resume los males de la educación en Cataluña —y en otras comunidades—. Con la salvedad de que aquí el debate se ha centrado más en el adoctrinamiento independentista —con denuncias de casos graves y de conductas de profesores escandalosas— o la crítica al uso del catalán como lengua que en la inversión. En el debate en televisión entre Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Marta Rovira (ERC) a la pregunta de Jordi Évole sobre cuántos barracones había en Cataluña las respuesta fueron dispares. "Yo no tengo la cifra concreta. Sé que es una problemática habitual en Cataluña", dijo la republicana. El punto fue para Arrimadas, que respondió: "Hay 20.000 niños en Cataluña que estudian en barracones, 20.000. Somos la comunidad autónoma con más barracones". Évole dio la cifra por válida, teniendo en cuenta que el número de barracones es de 1.017.


La consejería de Educación responde por correo electrónico —con el 155 es complicado dar con un portavoz y la consejera cesada, Clara Ponsatí, está en Bruselas con Puigdemont y demostró tener serios problemas para hablar en castellano— que si hay mil barracones es porque "en muchos casos se prioriza el hecho de poder dar respuesta a la necesidad de escolarización en un momento determinado en una localidad determinada, antes que el tener un edificio definitivo. Es decir, que en algún momento crece mucho la población escolar en una zona concreta de un municipio por alguna razón (incremento de población por inmigración o por un proyecto de centro que tiene mucha oferta), y si hay que esperar a tener un edificio definitivo, se necesita más tiempo (aprobación de presupuesto por el Gobierno, trámites de construcción, construcción....). Esa situación es, sin embargo, provisional de forma mayoritaria, y en cuanto hay presupuesto suficiente y según las prioridades, se construyen los edificios definitivos".

Pero el problema es estructural. Según la ley de Educación autonómica, la inversión en la enseñanza debería ser del 6% del PIB y actualmente ronda el 3%. La Generalitat dejó de subvencionar la educación de cero a tres años y ha sido condenada por ello en una sentencia esta semana. Es verdad que los recortes en educación durante la crisis se dieron en todas las comunidades, pero en Cataluña los números destacan. Según un informe de Fedea, la comunidad que más redujo el gasto fue "Castilla-La Mancha con casi el 29%, seguida de cerca por Cataluña con una reducción superior al 20% y Cantabria y la Comunidad Valenciana, ambas con reducciones en educación superiores al 18%". Los resultados de los alumnos catalanes en las evaluaciones están en la media nacional y está mejor situada en la tasa de abandono escolar. Cataluña está, como otras comunidades meditarráneas, penalizadas por el sistema de financiación autonómico y eso lo ha esgrimido el Govern.

El informe sobre los recortes trata el periodo 2011-2014. Entonces en Cataluña gobernaba un Artur Mas que aún no había abrazado la independencia. Presumía de ser uno de los gobiernos que más abeazaba la austeridad y llegó a tener apoyos del PP en el Parlament. En Bruselas el portavoz de la austeridad era Amadeu Altafaj, luego 'embajador' en Bruselas de la independencia nombrado por Puigdemont y destituido con el 155. Después llegó el 'procés' y eso pasó, al menos políticamente, a un segundo plano.
 


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