AGLI Recortes de Prensa   Domingo 17  Diciembre 2017

El tocomocho de la recuperación económica de España
Juan Laborda vozpopuli.es 17 Diciembre 2017

España cada día que pasa pierde relevancia, influencia, y, sobretodo, prestigio en la esfera internacional. No pintamos nada. Somos una población endeudada hasta las cejas, envejecida, con empleos precarios, donde la desigualdad aumenta hasta límites insoportables. Si a eso unimos la pésima calidad de nuestra democracia, donde solo medran los adláteres, los oportunistas, ¡apaga y vámonos! La culpa es nuestra. La sociedad ha permitido con su voto que las élites de siempre, reunidas en el Ibex35, rentistas desde las épocas inmemorables de la Mesta, dirijan nuestro destino. Y quienes podían cambiar las cosas, los jóvenes, hace tiempo que tiraron la toalla, de manera que aquellos formados han ido partiendo al exilio exterior.

Hemos consentido que nos desgobiernen unos absolutos mediocres, al servicio de unas élites todavía más pusilánimes y mezquinas. Y ahora recogemos nuestros frutos. El crecimiento económico de nuestro país desde 2014 es otro tocomocho, un tongo en toda regla. Los empleos generados son precarios y nuestra demografía, consecuencia del modelo productivo elegido por las élites, es insostenible. Mientras, la ciudadanía observa atónita como la vivienda se encarece, los alquileres se disparan, los precios de productos básicos controlados por oligopolios suben sin justificación alguna. ¿Hasta cuándo?

Un país donde cada día aumenta la preocupación por la pirámide poblacional, el futuro de las pensiones, el estancamiento de los salarios, el crecimiento de la deuda, la temporalidad y precariedad del empleo generado, la vivienda, el precio de la energía, la creciente desigualdad, el aumento de la pobreza, … no ha salido de ninguna crisis, al revés se enfanga en la misma.

El empleo creado es de muy baja calidad
Nuestro modelo productivo no ha cambiado, sigue siendo el mismo, a pesar de la heroicidad de ese fantástico tejido industrial de pequeñas y medianas empresas familiares exportadoras. La mayoría de los empleos generados desde finales de 2013 lo han sido en sectores de muy bajo valor añadido, muy intensivos en mano de obra, temporales, precarios. Quienes ganan pasta en nuestro país no es a base de un esfuerzo emprendedor, creativo, que sin duda mejoraría las condiciones de vida de nuestros conciudadanos. Todo lo contrario, son rentistas y especuladores que hacen que la vida de sus conciudadanos sea cada día más triste y jodida. Y para ello cuentan con el apoyo de los distintos desgobiernos. Una recalificación por aquí, una valoración del suelo por allá, una concesión más, un rescate a cargo de los contribuyentes, unos medios de comunicación aduladores con el poder… ¿Quién da más?

Pero vayamos al último informe conocido sobre la realidad patria, nada sospechoso de ser guiado por peligrosos economistas heterodoxos, populistas y antipatriotas. Nos referimos al informe mensual de diciembre de la CaixaBank.

El servicio de estudios de CaixaBank ha realizado un ejercicio muy simple, dividir los sectores de actividad en dos grupos de acuerdo a su nivel de productividad. Por un lado, los que están por encima de la media; por otro, los que están por debajo. Y ¿qué han encontrado? Pues lo que todos sabemos, aquello que hace tiempo es voz pópuli: “la mayor parte del empleo se genera en sectores de baja productividad, que son los que tienen un mayor peso en la economía”. El 78% de los empleos creados desde finales de 2013 tiene una productividad inferior al promedio. O lo que es lo mismo, apenas el 22% de los nuevos empleos se ha registrado en sectores con una productividad superior a la media.

Permítanme una aclaración. Nuestros políticos y la inmensa mayoría de los economistas confunden la baja productividad de la economía española con competitividad. Siempre lo recalco, pero no importa repetirlo. España, frente a la verborrea oficial, jamás ha perdido competitividad en los últimos 25 años. Nuestro país ha mantenido e incrementado su cuota de exportaciones, ya no solo por margen intensivo, sino también por aumentos en el margen extensivo, la exportación de nuevos productos y hacia nuevos destinos. Nuestras élites políticas de tanto hablar con los rentistas patrios, el Ibex 35, siempre confunden productividad aparente del trabajo con competitividad. España tiene una baja productividad por que el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopolistas- era intensivo en mano de obra, b asado en la generación de pelotazos, pero muy lucrativo para ellas. Y ésta es la realidad patria. Otro nuevo tocomocho, donde unos se forran, la mayoría se empobrece. ¡Qué no nos tomen el pelo!

La situación actual de España se complica al observar nuestra enorme fragilidad financiera. Nuestra deuda total y externa es simplemente insostenible, por mucho que el acreedor del Tesoro patrio sea nuestro regulador. Y derivada de dicha política monetaria, la situación de nuestra banca, que se financia cada día más vía Target 2, delicada. Las probabilidades de un cisne negro en nuestro país, sin soberanía monetaria, son mayores de lo que prevé el consenso. Y debemos tenerlo en cuenta.

Conclusiones
España, si nada cambia, se dirige al precipicio. Es urgente ir pesando en una combinación de políticas económicas de medio y largo plazo. Pero para ello lo primero es regenerar la vida pública, no solo desde el punto de vista de quienes nos representan, sino también desde una sociedad civil que ha sido pusilánime, acrítica, inmadura, pelota, y rentista. Debemos recuperar el objetivo de pleno empleo, alrededor de una política industrial activa y de la aplicación del concepto de soberanía monetaria, la base de la Teoría Monetaria Moderna. Es necesario, para ello, diseñar un sistema impositivo que bajo el principio de equidad redistribuya la riqueza de los más acaudalados a los más pobres sin castigar la actividad productiva, en definitiva, la creación de riqueza. Ello pasa por un impuesto al suelo y que las grandes empresas abandonen de una puñetera vez la ingeniería fiscal, paraísos fiscales mediante. Si se hiciera bien daría margen amplio para bajar los impuestos al factor trabajo, al factor capital, y, sobre todo, permitiría reducir de manera ostensible ese impuesto tan injusto que se ceba especialmente sobre los más débiles, el IVA. Es necesaria y fundamental, a la vez, una política de rentas encaminada a incrementar los salarios. Es necesaria y vital, a la vez, una política pública de vivienda, totalmente ausente. Basta con analizar el caso de Viena. Es necesario y fundamental reforzar nuestra educación pública, que sirva para garantizar el ascenso social. La dejación de nuestros gobiernos respecto a nuestros jóvenes no tiene parangón en los países de nuestro entorno, e incluso en nuestra historia moderna. Si no hacemos nada, todo nos acabará estallando y convertiremos a nuestro país en un infierno.

El proceso de los ERE podridos
FRANCISCO ROSELL El Mundo 17 Diciembre 2017

En diciembre de 2008, los jueces malagueños se quejaron amargamente del "progresivo desprestigio institucional" del Poder Judicial que entrañaba la apabullante iconografía de la Junta de Andalucía en la Ciudad de la Justicia, en cuyos accesos contabilizaron entonces 64 logos autonómicos. Una magistrada refirió el susto que se pegó una madre al acudir al juzgado para recuperar la custodia de sus hijos que le había sido retirada por el Gobierno andaluz y, al avistar tamaño despliegue de carteles, inquirió estremecida: "¿Nos van a atender jueces de la Junta?".

Si las cosas no pasan generalmente por lo que son, sino por lo que parecen, conveniente era mitigar esa apabullante presencia, por lo que el juez decano, Rafael Caballero-Bonald, se lo encareció a la Consejería. Empero, ejercitado el derecho al pataleo, todo quedó en agua de borrajas. Es más, al cabo del tiempo, los anagramas no se quedaron en el umbral de los Juzgados, sino que se adentraron en ellos, como se apreció este miércoles en la sala de vistas donde se solventa el fraude millonario de los ERE.

Así, visores con el logotipo de la Junta franqueaban los banquillos que dan asiento a dos ex presidentes andaluces y del PSOE, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a cinco ex consejeros -entre ellos, la ex ministra Magdalena Álvarez- y una partida de ex altos cargos que casi igualan en número a los 40 ladrones de Ali Babá. En ese marco, más acorde con la subordinación que exigía Jacobo I Estuardo a los jueces para que fueran "leones bajo el trono", resulta portentoso -y a fe que lo ha sido, tras una instrucción serpenteada de escollos- que hayan sido encausados los muñidores del último cuarto de siglo de régimen clientelar.

Por medio de la socialización de la corrupción, por la cual muchos reciben un poco del Presupuesto, el PSOE ha emulado al PRI mexicano al que Vargas Llosa tildó de "dictadura perfecta" tras eternizarse en el machito. Excepción hecha de Baviera, pero en sus antípodas económicas, Andalucía es la única región europea en la que jamás se ha operado la alternancia desde su acceso a la preautonomía -año 1979- y donde el PSOE se encamina a 40 años de inalterada hegemonía.

A resultas de lo que dirima la Audiencia de Sevilla, enfila la recta final un proceso que adquirió unos derroteros imprevistos cuando el 27 de diciembre de 2010, dentro de las pesquisas sobre el galimatías de Mercasevilla -lonja del agio al por mayor-, EL MUNDO desveló que el Gobierno andaluz venía sufragando prejubilaciones ilegales desde una década antes. Destapose de esta guisa la mayor podredumbre de la historia de la Administración española mediante un procedimiento dispuesto desde la cúpula de la Junta, en cuya Presidencia había desembarcado Chaves en 1990 procedente del Ministerio de Trabajo como «candidato a la fuerza» para soldar la fractura interna entre felipistas y guerristas en el feudo matriz del PSOE. Fue la punta del iceberg de un jaleo colosal de quienes, como los personajes parasitarios de Los miserables, de Víctor Hugo, gozaban de «la alegría de sentirse irresponsables y de que pueden devorarlo todo sin inquietud».

Durante sus 19 años de mandarinato, en efecto, Chaves se había ido de rositas de un prolijo correlato de abusos y arbitrariedades ante la pasividad de una Justicia que ni estaba ni se la esperaba: desde el crédito personal de la Caja de Jerez que le fue condonado, al espionaje de los presidentes rebeldes de dos entidades de ahorro sevillanas, pasando por el nepotismo en favor de sus hermanos -partícipes del juego del tres en raya por el que un Chaves aprobaba los presupuestos, otro lo adjudicaba como director general de Deportes y un tercero se lucraba como agraciado con la concesión-, los trajines como comisionista de la Junta de su hijo Iván o la ayuda de 10 millones de euros a la sociedad minera apoderada por su hija Paula, tras haberlo hecho antes para Abengoa. Otros, en cambio, con una mochila menos abultada a la espalda, se pudren en la cárcel como el ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, quien nunca se arrepentirá lo suficiente de haber aseverado que "la Justicia es un cachondeo".

Este capital hallazgo periodístico sobre los ERE atestiguaba que la Junta era un patio de Monipodio en el que la corrupción no era una malformación del sistema, sino el sistema mismo. Secundando el adagio de que siempre hay que seguirle la pista al dinero, sin dejarse despistar por picaros que originaban la lógica indignación, pero que coadyuvaban a dar la sensación de que asuntos de poca monta, EL MUNDO acreditó que Chaves y los suyos habían articulado un dispositivo para eludir la fiscalización de las subvenciones.

Todo ello mediante un fondo de reptiles que institucionalizó "la arbitrariedad y la discrecionalidad -son palabras de la juez instructora, Mercedes Alaya- en la concesión de ayudas públicas, permitir un uso extraordinariamente abusivo en el manejo de los fondos públicos y poder regalar fraudulentamente ayudas a un extensísimo grupo de personas físicas y jurídicas, cuyos privilegios procedían de ser personas o entidades próximas a los cargos de la Junta de Andalucía y del PSOE andaluz". El expolio de caudales asignados a los parados rondaba los 1.000 millones, ignorándose entonces el escamoteo que, en paralelo, se perpetraba a cuenta de los cursos de formación con la anuencia y lucro de sindicatos y patronal.

Hasta alcanzar el final de la escalera, la juez Alaya expió una biliosa campaña denigratoria de Alfonso Guerra, a la que se sumaron con igual mendacidad otros conmilitones que tacharon sus autos de propios de "persona enferma". A la par que estos «fiscales de la inocencia y verdugos de la virtud», que anotó el clásico, se afanaban en herir su honra y abrasar su fama, la magistrada debió pechar con los intentos por recusarla, cuando no por expulsarla de la carrera. Por fortuna, la validación de su instrucción por el juez del Tribunal Supremo Alberto J. Barreiro, cuando el aforamiento de Chaves y Griñán puso el sumario en sus manos, salvó a Alaya en un momento crítico, cuya labor fue saboteada, paradójicamente, por quienes debían ampararla y preservar su independencia.

Valgan dos botones dorados de muestra: el entonces presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Gonzalo Moliner, la amenazó con expedientarla por su supuesta demora y se lo advirtió minutos antes de sentarse a la mesa de Griñán en el Palacio de San Telmo; a la par, el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, maniobraba para apartarla, mientras ocultaba que la Junta le costeaba la vivienda familiar como si fuera un cargo de la Administración autonómica, cuando su nómina es cosa del Ministerio de Justicia, como los del resto de la Judicatura. Si atendiendo al método de Le Carré para distinguir la casualidad de la causalidad -una coincidencia puede ser casual, dos prueban la sospecha y tres la certifican-, las suspicacias ya sobrepasaban esa tercera fase.

A modo de justicia poética, el destino -llamemos así a la tenacidad del periodismo de investigación y a la perseverancia de Alaya hasta acarrearle una neuralgia de trigémino- quiso que uno de los "cuatro golfos" a los que aludió Chaves para quitarse el mochuelo de los ERE podridos y depositarlo en subalternos de tercera, fuera el propio ex presidente. Pero no en exclusiva. Análogamente, su sucesor Griñán, no suspendió el engranaje que se encontró al sustituir a Magdalena Álvarez en la Consejería de Hacienda e hizo oídos sordos a las 15 advertencias 15 del interventor de la Junta, amén de cebar la bomba del fondo de reptiles. A diferencia de El bueno de Manolo, como llamaba González a Chaves, esa doble circunstancia le ha ocasionado una imputación penada con cárcel a quien siempre ha ido de sobrado, frente a un predecesor más consciente de sus limitaciones.

Con estos antecedentes, irrita que, en el informe de sus defensas, ambos ex presidentes le echen el muerto al maestro armero, esto es, al interventor, cuando desatendieron unos avisos que, para qué engañarse, estaban de más para aquellos que, sin su consentimiento, es materialmente imposible armar un enjuague de esta envergadura. Tal impostura tiene su correspondiente traducción en el papel de la heredera de ambos, Susana Díaz, quien dijo que la Junta se personaría en el proceso judicial para recuperar hasta el último euro robado y,en la práctica, se ha valido de ello para hacer un control de daños y socorrer a las defensas de los imputados. Un fraude procesal en toda regla y una burla a los ciudadanos.

Para que se ventilen responsabilidades, en suma, han sido claves los contados medios críticos en una comunidad en la que la mayoría vive de los favores del poder. Ante una defraudación consentida de más de 800 millones de euros, la prensa (cuando menos alguna prensa) no falló llevando sus averiguaciones a las puertas del Juzgado. O portet ut scandala eveniant (Está bien que los escándalos exploten), enseña el proverbio latino para que la sangre no se envenene y la gangrena no traiga la muerte.

Me pido España
Pilar Rodríguez gaceta.es 17 Diciembre 2017

Queridos Reyes Magos:
Este año me he portado bien y por eso quiero pedirles que me traigan una España nueva que esta se me ha roto. No me vale una España cualquiera, quiero la original, la de marca, la que tantas veces hizo historia.

Me pido una España unida, de la que todos sus ciudadanos se sientan parte importante.
Una nación en la que llevar mi bandera sea motivo de orgullo para todo aquel que la vea y no causa de agresión por odio que lleve hasta matar a un inocente.

Si sus majestades quieren, tráiganme también unos políticos que creen y que crean y no que destruyan. Que si viven de España también vivan por ella (no sé si de estos les quedará alguno).

Necesito que en mi nueva España los partidos que sembraron el terror sean ilegales y los que causen ruptura no tengan acceso una y otra vez a manejarla a su capricho.
Mi España debe tener un lugar privilegiado para las víctimas del terrorismo. En mi país no se sentirán solas.

En mi España nueva quiero que se hable español, respetando las idiosincrasias de cada zona pero como riqueza añadida.

Quiero que sea una nación solidaria con los que vengan de fuera siempre que se adapten y respeten nuestras costumbres y creencias y cumplan las normas, pero también con los de dentro, que no haya diferencias entre los ciudadanos por nacer arriba, abajo, a un lado o a otro. En mi nueva España todos seremos iguales sin importar la región.

Me pido un país con un Gobierno, sólo uno, porque así habrá un solo criterio y será más fácil caminar en la misma dirección.

Quiero que me traigan una nación en la que se respete y se apoye a las Fuerzas de Seguridad, porque ellas garantizarán que el año que viene no tenga que pedirme otra España nueva. (No me traigan el kit de policía autónoma, que viene siempre defectuoso).

De color y de forma que sea igual que hasta ahora: el azul intenso del cielo, las aguas de su mar, el verde húmedo de sus bosques, el ocre tamizado de las llanuras sembradas, el arte, la pasión, el coraje, la gente…

Y ya que estamos, aunque sé que es mucho pedir, pueden llevarse a Oriente de vuelta aquellos personajes que no se sienten españoles, se ve que traen defecto de fábrica, serán “made in China”.

No olviden sus majestades dejar carbón, mucho carbón, a los corruptos, a los vividores de subvenciones, a los sindicalistas liberados, a los maestros adoctrinadores, a los entrenadores renegados, a las sor argentinas plastas y a los faranduleros de los medios parciales. Y otra cosa, les pido que adelanten su llegada al 21 de diciembre porque después podría ser que no les dejaran entrar por monárquicos.

Y por último recordarles que mi nación debe ser de la talla más grande, como siempre, porque España es así. Muy grande.

El gobierno de cartón
El PP va a pagar en las urnas su escasa audacia frente a la revuelta de octubre y su incapacidad de construir un relato
Ignacio Camacho ABC 17 Diciembre 2017

LA gran paradoja del artículo 155 consiste en que no beneficia al Gobierno que lo ha puesto en marcha, ni siquiera entre los partidarios de aplicarlo. El rédito electoral de la intervención de Cataluña se lo está llevando Ciudadanos. No sólo en el ámbito catalán, donde Cs tiene legitimidad de origen y el PP es una marca estigmatizada incluso entre los sectores moderados, sino también a escala nacional es el partido de Rivera el que rentabiliza el frenazo a una crisis que estuvo a punto de colapsar el Estado. Se ha extendido, incluso entre los propios electores del centro-derecha, la idea (cierta) de que el Gabinete ha utilizado el 155 tarde, sin convicción y con espíritu timorato, y en cambio la opinión pública ha soslayado las reticencias iniciales de la formación naranja a la invocación de unos poderes excepcionales que consideraba literalmente «demonizados». Este fenómeno responde a un problema de empatía y de desinterés por la comunicación política: como en tantas otras ocasiones, el marianismo ha sido incapaz de construir un argumento discursivo propio, lo que ahora se llama un relato.

Quizá en el fondo, más allá de la decisión concreta de activar el procedimiento de emergencia, lo que pese en el electorado sea la actitud entre reticente y desconcertada con que el Gabinete de Rajoy se ha movido en toda la fase crítica del proceso. La contemplatividad ante la crecida independentista, el pensamiento ilusorio de que la revuelta se frenaría sola, el fracaso en la evitación del referéndum; la sensación de que el nacionalismo se venía arriba envalentonado por la ausencia de respuesta del Gobierno, que tampoco resultó capaz de explicar a los españoles que su tardanza en reaccionar se debía a las dificultades encontradas para urdir un consenso. El silencioso movimiento de las banderas en los balcones no sólo expresaba el resurgir de una conciencia española y el hartazgo por el continuo hostigamiento separatista, sino una llamada de atención a unos poderes institucionales atenazados por la falta de reflejos. Sólo el Rey fue capaz de encarnar el liderazgo moral que la nación requería en aquellos delicadísimos momentos.

Fue en esas semanas cuando se fraguó el estado de ánimo y de opinión que ahora reflejan los sondeos y que registrarán las urnas catalanas como primer aviso al PP de que se va a enfrentar a un contratiempo serio: la fuga del voto útil, el abandono de muchos segmentos de apoyo, el deterioro de su crédito. Su acartonamiento, su escasa audacia en el conflicto catalán lo deja en evidencia frente a un partido sin responsabilidades que puede permitirse un discurso descomprometido pero pujante, resuelto, fresco. Lo que Rajoy se está jugando, no sólo en Cataluña, es lo que consiguió impedir a base de paciencia en el ciclo electoral de 2015/16: la pérdida de su condición de referencia como eje de un proyecto.

MAESTROS PARA PENSAR
George Orwell: el que no cerró los ojos
José Javier Esparza gaceta.es 17 Diciembre 2017

Me han preguntado mil veces qué autores hay que leer para construirse una visión del mundo alternativa a la descomposición presente. Me faltan ciencia y sabiduría para contestar a esa pregunta, pero sí puedo contar qué autores me han marcado y por qué. Por supuesto, sigo buscando. Hoy: George Orwell.

El siglo XX fue el de las grandes ilusiones y el de las grandes decepciones. Muchos prefirieron cerrar los ojos y callar la boca. Otros, quizá los menos, no. Entre esas excepciones figura el inglés George Orwell: socialista de convicción, tuvo el valor de reconocer el carácter criminal del comunismo soviético. Y de su experiencia dedujo dos obras que siguen vivas hoy por su carácter anticipador: Rebelión en la granja y 1984. El carácter clarividente de estas obras hace que Orwell nunca pase de moda.

De señorito a mendigo
Se llamaba Eric Arthur Blair y era hijo del imperio colonial británico. Su padre, funcionario de la Corona, dirigía el departamento de opio del Gobierno indio; su madre tenía ascendencia inglesa y birmana. Él mismo nació en la India, en Moithari, en 1905. Ese origen será fundamental en el rumbo que tomará después su vida. No lo fue en su infancia, sin embargo: trasladado a Inglaterra con su madre y hermanas cuando contaba dos años, se educó en escuelas británicas hasta completar su formación. Y muy buenas escuelas, por cierto: inteligente y trabajador, el pequeño Eric Blair consigue becas para estudiar sucesivamente en Saint-Cyprian, Wellington y Eton, la flor y nata del sistema de enseñanza.

Con esos antecedentes, la vida del joven Blair parecía abrirse a un futuro prometedor, pero fue todo lo contrario. Como su familia no podía costearle estudios universitarios, deja Inglaterra y se alista en la policía imperial en Birmania. Será una experiencia atroz, que reflejará en sus libros Los días de Birmania y Disparando a un elefante. Indignado por los abusos de la fuerza colonial, deja la policía, vuelve a Inglaterra, trata de ganarse la vida como puede y… no puede. Vive literalmente en la indigencia. Acude a París, a casa de una tía suya, para tratar de abrirse campo en el mundo de las letras, pero sin éxito. Su existencia mendiga quedará puesta por escrito en Sin blanca en París y Londres, que es su primer libro importante. Hace de todo: maestro de escuela temporal, asistente en una librería de viejo, lavaplatos en un hotel. Finalmente, vuelve a casa de sus padres en 1929, derrotado, tuberculoso y sin un penique en el bolsillo.

Su vida se encauzó relativamente en los primeros años treinta. Obtuvo un puesto de profesor en Hayes, un suburbio al oeste de Londres. Empezó a escribir en el New Adelphi. Es en este momento, 1933, cuando adopta el nombre literario de George Orwell y aparecen publicadas sus primeras obras. Se casa con Eileen O´Shaughnessy y la pareja adopta un niño. Y entra en contacto con los círculos de la izquierda del Partido Laborista, que entonces eran mucho más radicales que hoy. A petición de esos círculos escribe Orwell una especie de ensayo-reportaje, El camino a Wigan Pier, que era una denuncia de la situación de los obreros en el norte de Inglaterra. George Orwell ya era un hombre innegablemente de izquierdas. Era 1936. Y en España estallaba la guerra civil.

La decepción roja
Para buena parte de la izquierda europea, la guerra civil española, hábilmente manejada por la propaganda, fue un momento supremo: la gran defensa del pueblo trabajador contra la oligarquía conspiradora y fascista. Orwell, como muchos miles de europeos, se enrola en las Brigadas Internacionales para luchar en las filas del Frente Popular. Y la experiencia española será decisiva para el autor, porque aquí descubre la verdad. Orwell se alista en Barcelona en diciembre de 1936. Se le envía como miliciano a las fuerzas del POUM, el partido comunista que rivalizaba con el estalinista PCE.

Orwell asiste a los grandes procesos revolucionarios de socialización que el POUM y los anarquistas estaban llevando a cabo. Eso es lo que cuenta en su ensayo Homenaje a Cataluña. Pero, al mismo tiempo, descubre las manipulaciones del Partido Comunista, su dependencia total de la Unión Soviética y las mentiras de la propaganda de guerra. Mayo de 1937 marca el punto de inflexión. Es la fecha en la que el Frente Popular, siguiendo órdenes de Moscú, ejecuta la brutal represión sobre el POUM y, después, sobre la CNT. Orwell mismo a punto está de ser asesinado en Barcelona. Herido en el frente de Huesca, pone tierra de por medio y vuelve a Inglaterra. Su visión sobre el mundo ya no será la misma.

La experiencia de la guerra de España cambió a Orwell. Había descubierto dónde estaban realmente las grandes amenazas para la libertad, y también las mentiras de los supuestos redentores. Y la guerra mundial, que empezó inmediatamente después, terminó de definirle el paisaje. Orwell, 35 años y una salud destrozada, pasó la guerra en Londres, en los servicios de seguridad civil de la capital, mientras vivía de sus colaboraciones literarias y de su trabajo en el Servicio Oriental de la BBC, enviando mensajes a la población de las colonias británicas para que apoyaran a los aliados. Lo que por entonces le pasaba por la cabeza, lo escribió en su Diario de Guerra 1940-1942. Pero lo más importante son los libros en los que iba a plasmar los grandes peligros que se cernían sobre el mundo: Rebelión en la granja y 1984.

Las grandes alegorías
Rebelión en la granja es una alegoría deliberada del despotismo soviético. La historia es bien conocida: en una granja, los animales se rebelan para acabar con la explotación humana. Expulsados los hombres, sin embargo, los cerdos se autoproclaman líderes de la granja y terminan imponiendo una dictadura más despótica que la anterior. El principio “Todos los animales son iguales”, que justificó la revolución, se transforma ahora en este otro: “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. Rebelión en la granja es una caricatura del sistema soviético, pero su mensaje va más allá del comunismo: es una prevención contra todos aquellos que suprimen la libertad en nombre de la libertad, y un llamamiento a la necesidad de establecer limitaciones al poder.

Respecto a la otra obra, 1984, es quizá la que más proyección de futuro ha tenido, por su capacidad para anticipar cosas que Occidente ha conocido después. Esta novela, que originalmente se titulaba El último hombre en Europa, construye un mundo donde toda libertad ha desaparecido bajo la presión de un poder omnipresente y, eso sí, con ínfulas filantrópicas. La lengua ha sido modificada según criterios políticos: nace así la llamada “neolengua”, que es la que marca lo que se puede y no se puede decir. Para asegurar que nadie se salga del orden se ha constituido una policía, la policía del pensamiento, cuya función ya no es vigilar el orden público, sino, más aún, controlar el mundo interior de las personas, sus pensamientos privados. Los ministerios del orden nuevo en Oceanía –que así se llama el país donde se sitúa- son cuatro: el de la Paz, que se encarga de mantener la guerra; el del Amor, que gestiona la tortura y los castigos; el de la Abundancia, cuyo fin es lograr que la gente viva siempre al borde del nivel de subsistencia, y el de la Verdad, cuyo fin es deformar y manipular la Historia para que todo coincida con la verdad oficial que predica el Estado.

Verdaderamente, en el mundo de 1984 hay demasiadas cosas que se parecen mucho a ciertos excesos contemporáneos. Orwell supo anticipar hasta qué extremo la manipulación de la Historia o las limitaciones sobre el lenguaje iban a ser rasgos característicos de un mundo donde el poder adquiría formas nuevas. Las demás comparaciones, las dejamos en manos del lector. En todo caso, lo que queda es una clara advertencia sobre las artes que empleará el totalitarismo del futuro… quizá no tan futuro.

El final de la segunda guerra mundial anunciaba una posguerra caliente. El totalitarismo hitleriano había sucumbido, pero el totalitarismo comunista había conquistado media Europa. Orwell conocía perfectamente el significado de eso: la libertad estaba seriamente amenazada. Muchos intelectuales y artistas seguían engañados, obstinados en cerrar los ojos a la realidad. El peligro era grande. Y entonces Orwell hizo algo que luego se le reprocharía mucho: entregó a una amiga suya, Celia Kirwan, que llevaba una sección de propaganda anticomunista en el Ministerio británico de Exteriores, una lista con treinta y siete escritores, actores y periodistas caracterizados por sus inclinaciones procomunistas. Entre los nombres de esa lista, algunos personajes tan conocidos como Michael Redgrave y Charles Chaplin. Debió de ser un trago amargo, pero Orwell sabía lo que hacía: estaba frenando la penetración del estalinismo en Europa.

Aquello fue, seguramente, lo último que hizo Orwell en vida. Su tuberculosis se agravó muy seriamente. De un hospital a otro, consciente de que la vida se le acaba, en octubre de 1949 contrae matrimonio con Sonia Brownell y acto seguido pide que se le entierre conforme al rito anglicano, la fe de sus padres. Murió el 21 de enero de 1950, a los 48 años de edad.

¿Por qué, en fin, reivindicar hoy y aquí a George Orwell? Fundamentalmente, porque él abrió los ojos donde otros los cerraban, y él habló donde otros callaban. Enfrentado a un dilema atroz entre sus ilusiones y la realidad, Orwell tuvo el valor de escoger la realidad. Lo hizo a través de dos obras, Rebelión en la granja y 1984, que van mucho más allá de la memoria personal para convertirse en clásicos del siglo XX. Y como testamento dejó un mensaje que hoy nos interpela con urgencia: la peor tiranía será aquella que, en nombre de una libertad abstracta y sin carne, anula nuestra libertad de personas, nuestra libertad de carne y hueso. Ahora, miremos alrededor.


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La ruina de Cataluña y la ruina de España
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 17 Diciembre 2017

Hace unos días, entrevistando a Cristina Cifuentes, ella dijo algo que yo he dicho a menudo: "La ruina de Cataluña es la ruina de España". Sin embargo, esta vez, me apresuré a llevarle la contraria: "De eso nada, la ruina de Cataluña es la ruina de Cataluña, y nada más que de Cataluña; no de España". Luego añadí algo así: "si España quiere dejar de arruinarse, le vendría bien esa ruina, por lo menos si los partidos unionistas no ganan las próximas elecciones, que no parece, forman Gobierno, que tampoco parece y empiezan a derruir todo el tinglado separatista, que aún parece menos".

La crisis de la Nación y el Estado no es el fin de ambos
Trataré de aclarar esta frase que puede parecer contradictoria en los defensores de la Nación y la Constitución pero sólo lo es si seguimos creyendo que hay una cierta continuidad o una continuidad cierta en todo lo que ha sucedido en Cataluña y en el resto de España antes y después del 1 de octubre.

A mi juicio, lo más importante de la rebelión de la Generalidad contra el Estado de que forma parte, pese a los cobardes y prevaricadoras avisos del Gobierno de Rajoy, ha sido la reacción que han suscitado la rebelión y la dejación de funciones, esa inesperada, masiva y emotiva rebelión de la Nación contra el Golpe separatista en la calle, con el Rey simbólica y realmente a la cabeza, así como la actuación de los jueces contra los golpistas. En ese cumplimiento forzoso de la Ley se enmarca la aplicación e inmediata suspensión electoral del artículo 155 de la Constitución, imitación simiesca de la proclamación de la independencia-y-suspendencia catalana por el prófugo 'Belgamocho'.

La novedad: el 'Prusés' era el fin del Proceso
En Cataluña ha seguido pasando lo que venía pasando desde 1980, cuando Pujol empezó a crear la estructura de un estado independiente y enemigo de España con la anuencia y colaboración de todos los gobiernos de Madrid, con la única excepción de los meses de la LOAPA con UCD. Al alcanzar el objetivo proyectado por el pujolismo y el maragallismo, que era la proclamación de independencia, terminaban los 37 años de golpe disimulado y avituallamiento descarado. En realidad, la proclamación del 'Prusés' como camino sin retorno suponía el fin del proceso separatista diseñado por Pujol y aceptado en Madrid mientras fuera, en apariencia, interminable.

Pero al terminar la historia y la estafa interminables, al proclamar el golpismo catalán el fin de la Constitución y del Estatuto de Cataluña, la apariencia de continuidad se acabó. Y pasó lo que no había pasado nunca: que el Gobierno de Turno -PP-PSOE- tuviese que darse por enterado de la conversión del proceso en desafío, ante el que sólo cabía -y sólo cabe- aceptar la independencia o combatirla, y, sobre todo, lo que aún no quieren entender el Gobierno ni la Oposición, e incluyo aquí a todos los partidos: que millones de españoles dejaron de mirar a otro sitio, aunque fuera Cataluña, y empezaron a pensar en sí mismos, a mirar por su interés, que es el de la conservación de la Nación y la reforma del Estado para defenderla. Ante la 'desconstitución', golpista o icetista, se impone la 'reconstitución'.

El delito de 'lesa patria' de Rajoy
Pase lo que pase este jueves, no habrá pasado nada más -pero nada menos- que eso. Unos han dicho: hasta aquí hemos llegado, pues bueno, pues adiós, y otros han dicho, pues bueno, pues ni adiós, ni nada, vais a ver. El problema es que estas elecciones alargan hasta el agotamiento lo que debería ser el comienzo de la implacable destrucción de todo el entramado golpista -mediático, escolar y económico- y la lenta construcción del orden constitucional en Cataluña. El jueves se vota para hacer como que se hace algo, pero lo que puede salir es lo peor: casi nada, nada, o menos que nada.

Por eso, en siete vidas que tuviera, y ya debe de haber agotado tres o cuatro, no pagaría Rajoy el delito de lesa patria de diluir la intervención del Estado, a cargo del Ejecutivo, en una convocatoria electoral que renuncia a alterar la desventaja de los partidos unionistas. Ahora es inevitable que el triunfo del separatismo o la prórroga de la ingobernabilidad, que es algo más que la formación de Gobierno, se vea en el conjunto de España como un apoyo de Cataluña al separatismo y una bofetada a los españoles. Con lo cual se traslada el peor mensaje posible a la ciudadanía: de nada ha valido la formidable movilización del Rey y la Nación, porque 'los catalanes', no tienen remedio.

El primer remedio será la ruina
Por supuesto que ha valido para mucho la movilización nacional y la actuación de los jueces. Ha demostrado a los españoles que somos muchos más y que tenemos la fuerza suficiente para aplastar a nuestros enemigos, que son los separatistas y terroristas antiespañoles pero también los que han preferido pactar con ellos antes que hacerles frente. Lo que sucede es que una traición a la libertad y la igualdad de los españoles ante la Ley, que ha pervertido la jurisprudencia del Tribunal Constitucional e institucionalizado en Barcelona y Madrid la tolerancia ante todos los atropellos nacionalistas durante cuatro décadas, no puede cortarse de golpe, y mucho menos con los mismos actores que lo vienen representando desde tiempo casi inmemorial.

Hoy por hoy, el único escarmiento generalizado en una Cataluña que ha engañado a España y se ha engañado a sí misma al crear, gracias al despotismo de unos y a la medrosidad de otros, en una tiranía incompatible con la libertad y la prosperidad es y será la ruina, la deserción empresarial. El día 22, salvo que el Gordo se adelantase un día, pero la Lotería es, con los toros, lo único puntual en España, las empresas seguirán huyendo de ese paraíso racista que los 'tevetreros' y los 'ferreras de las mil colinas' siguen presentándonos como paradigma de civilización. Los catalanes votarán con las manos, nadie ha votado más que ellos en Europa en los últimos años, y han empezado también a votar con los pies, como, los que desde hace un siglo huyen de los países comunistas. Y ese voto, a la larga, es o debería ser el voto de confianza para que España se baste a sí misma y actúe en favor de los suyos, no de sus enemigos, ni del género ladronicio ni del criminal.

El milagro de los jueves era una estafa
Por eso, voten lo que voten, no deberíamos pedirles a esos catalanes que por fin han entendido que no pueden callar ni para preservar la familia, porque los otros catalanes los humillan, marginan y piensan liquidar igual, lo que el gran Berlanga inmortalizó en Los jueves milagro: una 'estafa a lo divino' de los gestores de un balneario que para evitar la ruina del pueblo fingen una aparición de la Virgen, hasta que el diablo de los detalles, como suele, descabala en invento. No hay milagros que valgan, y tampoco en las urnas, aunque es natural que se sueñe con ellos en la víspera del Gordo. La ruina de Cataluña no ha hecho más que empezar. La de España, y el juicio al PSOE en Andalucía es una prueba, podría, digo podría, ir terminando ya.

La oportunidad de nuestra vida

EDUARDO INDA okdiario 17 Diciembre 2017

Ha habido tres elecciones que transformaron nuestra democracia y que cambiaron nuestra historia a mejor. En algún caso, a mucho mejor. Las primeras, las generales de julio de 1977, porque supusieron la primera experiencia democrática en 40 años. Mejor dicho, la primera experiencia democrática pura de la historia de España. En la República el pucherazo estaba a la orden del día, con lo cual cabe colegir que fue la primera vez que no había trampa ni cartón, que no se prostituían los resultados, que no se metía mano a las urnas. Las segundas, las de octubre de 1982, fueron trascendentales para consolidar la Transición ad aeternum porque ganaron quienes habían perdido la guerra: los socialistas. Las terceras en importancia cualitativa se celebraron el 3 de marzo de 1996, permitieron finiquitar un Gobierno que había degenerado en régimen corrupto y condujeron al centroderecha de nuevo al poder de la mano de un José María Aznar que fue el mejor gobernante en términos de prosperidad a la par que un remedo del felipismo desde el punto de vista ético.

Los del jueves no son, obviamente, unos comicios cualquiera. Seguramente estamos ante las elecciones más importantes no sólo de la historia catalana en particular, que también, sino de la española en general. No olvidemos que el gran problema de nuestra nación es la región de mis dos abuelas. La comunidad de los tan tolerantes como mundanos Servet, Peñafort, Monturiol, Gaudí, Dalí, Cambó, Pla, Verdaguer, Miró, Barraquer y Tarradellas. Pero también la de la Semana Trágica, la de Pujol, Mas, Junqueras, Puigdemont, la gentuza de la CUP, los jordis y también la de la financiadora del asesino Lanza, Ada Colau. Sin el problema artificialmente creado tras 37 años de dictadura democrática nacionalista, Cataluña no sería el tumor de una España que va económicamente como un tiro y que ha sido y es ejemplo de cómo hacer las cosas bien democráticamente hablando. Lo repetiré con orgullo hasta la saciedad: los países que asoman a la libertad siempre se fijan en nuestra Transición a la hora de establecer la hoja de ruta.

Un catalán que tenga uno, 10, 20 ó 37 años no ha conocido otra cosa que el pujolismo y sus sucedáneos. El tripartito fue el mismo perro con distinto collar. Un sistema totalitario simbolizado por dos repugnantes características. La primera es que para hacer algo o ser alguien hay que someterse al nacionalismo; de lo contrario, estás civilmente muerto en vida y terminas ejerciendo involuntariamente de paria. La segunda es tanto más perogrullesca: si no hablas catalán y no dices amén a la verdad oficial, mejor poner tierra de por medio emigrando. Los jóvenes y no tan jóvenes que han nacido entre el 29 de marzo de 1980, fecha de las primeras autonómicas que se anotó Pujol, y el día de hoy, 17 de diciembre, han sido educados, más bien reeducados al modo maoísta, en el odio consciente o inconsciente a España, en una historia vergonzosamente reescrita y en una sola verdad, el nacionalismo más fascista de Europa Occidental. No han conocido otra cosa. Las tareas de desprogramación de los padres responsables, que actuaban cada vez que el niño regresaba de clase, han evitado males mayores.

Pujol es tan chorizo como astuto. Fíjense, pues, si es astuto. El eterno delincuente sabía mejor que nadie, porque su alma y su cerebro son sólidamente fascistas, que el que controlaba la educación controlaba el futuro. Y a su antojo. Sobra añadir que esta barra libre le permitió robar 3.000 millones como el que hace churros. Nadie osó nunca tocarle el pelo: en los albores de su latrocinio por el miedo cerval felipista a un levantamiento en Cataluña que no se ha producido ni siquiera ahora con el 155 y en los estertores, porque sus escaños en la Carrera de San Jerónimo eran claves para la gobernabilidad de España. Una coyuntura que transformó la antaño pionera y mundial Cataluña en una suerte de república bananera con Jordi ejerciendo de Perón mediterráneo en feo y Marta Ferrusola jugando el rol de Evita en versión pueblerina.

Josep Tarradellas, un gigante en lo moral, que pasó de fundador de ERC en la Segunda República a estadista de postín tras su célebre “¡Ja sóc aquí!”, lo pudo decir más alto pero no más claro. Y desde luego no pudo diseccionar mejor el ADN del gran ladrón: “La gente se olvida de que en Cataluña gobierna la derecha. Hay una dictadura blanca muy peligrosa, que no fusila, que no mata, pero que dejará un lastre muy fuerte”. Lo más relevante de todo es que tal afirmación salió de la boca del primer president de la Generalitat tras la dictadura cuando el pájaro llevaba tan sólo un lustro en el Palau de Sant Jaume: en 1985. Treinta y dos años después contemplamos cuánta razón tenía el hombre que se pasó cuatro décadas sufriendo un exilio errante que le llevó a vivir en medio mundo: desde Francia a México, pasando por Reino Unido y Suiza, entre otros países.

No se trata tanto de conquistar el poder como de democratizar Cataluña. De inyectar libertad donde nunca la ha habido de verdad. De insuflar tolerancia donde está proscrita. De practicar la democracia donde sólo la hay formalmente. De primar la libertad individual donde manda el diktat colectivo. De perseguir la corrupción donde se ha mangado más que nadie y nunca y donde muchos (Los Pujolini son sólo la epítome) se fueron de rositas. De imponer la mayoría silenciosa a la minoría gritona. De permitir a los padres elegir la lengua vehicular de sus hijos donde ahora se les priva de ese tan sacrosanto como elemental derecho. De reescribir la historia para que vuelva a mandar LA HISTORIA y no la historia falsificada por un grupo de paletos embusteros que llegan al delirio de suscribir que Colón, Leonardo y ¡¡¡hasta Jesucristo!!! eran catalanes. De recordar a los alumnos que hay vida allende el Delta del Ebro y más allá de Almacellas y que la de 1700 no fue una guerra de secesión sino de sucesión monárquica. En resumidas cuentas, de resucitar la verdad, la ley y la libertad. Que manda narices que a estas alturas, 2017, y estando como estamos en la Unión Europea, continuemos con este debate.

La esperanza de meter Cataluña en la normalidad democrática tiene nombre de origen griego, Inés, y apellido salmantino, Arrimadas. La lideresa de Ciudadanos en Cataluña es el mascarón de proa del constitucionalismo. Se vote a Ciudadanos, se introduzca la papeleta de un Iceta que coquetea con los malos o se apueste por ese Albiol que siendo alcalde demostró el gran gestor que es, la única con posibilidades reales de presidir Cataluña para cambiar la historia es ella. Algo que la mayoría natural y hasta ahora silenciosa ha de tener en cuenta a la hora de depositar su voto un jueves que puede quedar inscrito con letras de oro en los libros de historia. Sólo el hecho de ganar, aunque luego no pueda gobernar, marcará un antes y un después, será en resumidas cuentas el final del principio del final de esa dictadura blanca de la que hablaba Tarradellas.

Ese 60% de catalanes que no quiere la independencia, que defiende el imperio de la ley y el Estado de Derecho, que anhela el regreso de la paz, la libertad, la modernidad y la prosperidad, tiene dentro de 96 horas la oportunidad de su vida. Si todos los ciudadanos de bien acuden en masa a las urnas, Cataluña estrenará un Gobierno constitucionalista cuatro décadas después de la vuelta de la libertad tras otras cuatro de oscuridad franquista. Es matemática pura: los catalanes buenos no sólo son mejores moralmente sino que son más, bastantes más numéricamente. Si por el contrario, optan por su proverbial conformismo, planteándose “para qué votar si todo seguirá igual”, los golpistas volverán a arrimar el ascua a su sardina. Y la venganza será terrible. Catalanes y catalanas constitucionalistas deben grabarse en la cabeza una sencilla máxima, parafraseada de la que condujo a la victoria a Bill Clinton: “Son las matemáticas y la estadística, estúpid@”. Si van todos, ganan. Pues eso: a dar a esta banda de fascistas la lección de su vida. Luego no se quejen.

Donde le duele al nacionalismo: enseñanza e idioma.
“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.” Karl A. Menninger
Miguel Massanet diariosigloxxi 17 Diciembre 2017

Si alguien había pensado que la aplicación del 155 serviría para apaciguar la revolución catalana ya puede apearse del guindo y aceptar que, todo lo que se ha hecho desde el pasado 1 de octubre, en cuanto a desanimar a los separatistas, no ha tenido el más mínimo efecto si es que lo que se tenía en mente era erradicar o, al menos, aplazar por unos años este virus nacionalista que ha conducido, a una parte importante del pueblo catalán, a enfrentarse al Estado español, incumpliendo la Constitución y desafiando al Estado de derecho, sin que ello parezca haberles preocupado ni poco ni mucho.

Con una parte de los conspiradores en la cárcel, los otros en libertad bajo fianza y otros exiliados voluntariamente en el extranjero; se puede decir que estas elecciones, para el día 21 de este mes de diciembre, aunque anómalas, evidentemente insólitas por los objetivos que se han planteado los dos bloques enfrentados entre sí a cara de perro y con, más que evidentes, diferencias dentro de cada uno de ellos; no suponen un enfrentamiento de carácter partidista, para tratar de imponer una determinada forma de gobernar la nación o, como es el caso de Cataluña, la comunidad autónoma de que se trate, sino que aquí, aunque aparentemente todo se ciñe a la comunidad catalana, en realidad se ponen en juego o ésta parece ser la intención del bloque separatista y los comunistas, el ser o no ser del independentismo catalán y, por ello, a esta consulta se le ha querido dar el perfil del referéndum ilegal que intentaron llevar a cabo con su convocatoria del 1ºO, declarada inconstitucional por el TC.

No sabemos lo que le dijeron, en su descargo, todos los separatistas que fueron interrogados por el magistrado Pablo Llarena y que, luego, salieron a la calle en libertad provisional previo pago de sendas fianzas de 100.000 € cada una de ellas. Pero parece que, todos ellos, se comprometieron a ajustarse, en sus sucesivas actuaciones, a la Constitución y las leyes españolas, cumpliendo con la legalidad de nuestro Estado de derecho. Nadie les ha pedido que abjuren de sus ideas, ni que estén conformes con las limitaciones que se les han impuesto para conseguir salir de la cárcel, pero no creemos que, en una campaña electoral a la que se han añadido de forma activa los liberados, se puedan comprometer ante sus posibles electores a poner en práctica, si es que ganaran las elecciones, aquellas mismas acciones ilegales que los han conducido directamente a la prisión y a ser encausados por delitos tan graves como son los de prevaricación, secesión, revolución, desobediencia y malversación de caudales públicos; los mismos en los que ahora, en sus mítines, se comprometen a reincidir si consiguen ser reelegidos para sus cargos.

Públicamente, sin el menor recato, por medio de video conferencias ( no parece que Puigdemont tenga la intención de arriesgarse a regresar a España, como se había comentado ) y recogido con todo lujo de detalles y con titulares destacados en todos los periódicos de Cataluña, incluido, como no, La Vanguardia de los Godó que, después de un impasse en el que se moderó y dio un paso atrás, parece dispuesta a regresar a su labor de apoyo al independentismo y los independentistas dada la cantidad de papel que dedica a apoyar y dar publicidad a los actos de todos estos traidores a España y a su pueblo; el expresidente de la Generalitat, se dirige a sus huestes y les anima a seguir el “process”, llamándoles a votar “con mentalidad de Estado” y no “en clave de partido”, con lo que deja claro que intenta darle, a lo que son unas meras elecciones autonómicas para cubrir las plazas de miembros del gobierno de la Generalitat y del Parlamento catalán, el carácter de consulta sobre si los catalanes quieren la independencia o no. Aunque venciesen los no independentistas, si los republicanos separatistas ganaran más escaños en el Parlamento que los llamados constitucionalistas (como ya sucedió en las anteriores autonómicas), volverán a insistir en su teoría de que Cataluña es, mayoritariamente, favorable a la independencia.

Lo que va a ocurrir el día 21 tiene suma importancia, no puede negarse, pero sus consecuencias en los siguientes días, cuando se conozcan los verdaderos resultados de las votaciones, no hay duda alguna de que van a marcar el futuro, no sólo de Cataluña sino de toda España. La estrategia de los que llevan enfrentándose al Estado español va a ser la de negar, por principio, la limpieza de las elecciones, atribuyendo pucherazo a los defensores de la Constitución; luego, sea cual sea el resultado de los comicios, van a intentar que todos los partidos separatistas y de izquierdas apoyen a Puigdemont, al que pretenden convertir en el impulsor de la “causa” en contra de las “manipulaciones” los intentos de “oprimir a los catalanes”, formando lo que ellos llaman un gobierno en contra de los defensores del 155. Si ganaran echarían toda la carne en el asador para iniciar una campaña de propaganda europea y mundial, si pudieran, para hacer victimismo de su situación, supeditados a las leyes españolas cuando “todos los catalanes” buscan la independencia y, como ello no basta, si lo que sucediera fuera que quedaran ( como evidentemente quedarían si rompieran con España) fuera de Europa y de las ventajas inherentes a su pertenencia a la UE, pedirían un trato especial que ellos están convencidos que conseguirían “dada la importancia de Cataluña en el campo económico”.

Claro que en su simpleza, en su sectarismo y en su falta de visión de futuro no paran mientes en que Europa está enfrascada en otros problemas mayores, que el tema del “brexit” ingles les trae a parir a los miembros de la Asamblea europea y que, son muchas las naciones en las que también existen problemas con sus provincias independentistas ( Francia, Italia y la propia Alemania con Baviera) que no tienen ninguna intención de abrir la puerta de la cámara de los horrores para facilitar que, el ejemplo catalán, cunda por el resto de países europeos cuando lo que se busca es lo contrario o sea el unir a todos los países en un ente común con una sola constitución y leyes que puedan ser aplicadas por igual a todas las naciones de la UE.

Esto no obsta a que, si los resultados de las elecciones no dan un vencedor destacado y si, en cada bloque, el resto de grupos partidarios o contrarios a la independencia de Cataluña, dejan de apoyarse los unos a los otros, lo más probable que suceda es que Cataluña se convierta en ingobernable y que sea necesario convocar unos nuevos comicios, algo que volvería a crear una situación de mayor incertidumbre e inseguridad jurídica que podría dar lugar a una desbandada de las empresas ( ya son más de 3.000 las que han trasladado su domicilio social y la mitad de ellas las que también han cambiado de ubicación su domicilio fiscal) y una caída en crisis de toda Cataluña, que arrastraría al resto de España.

Nos choca que el Gobierno, que tiene en sus manos con el 155 para restablecer la normalidad constitucional en aquellos temas en los que, la comunidad catalana, ha dejado de cumplir con las leyes, se han negado a acatar las sentencias de los tribunales y se han obcecado en mantenerse fuera de la normativa española, como es el caso de la enseñanza y de la negativa generalizada de las escuelas públicas de impartirla en castellano; no haya aprovechado la ocasión para imponerse con firmeza en una cuestión que constituye una de las bazas de las que se ha venido valiendo el nacionalismo catalán para crear lo que, en el país vasco, se conocen como ikastolas; donde profesores fanatizados imparten una enseñanza claramente politizada, aprovechando el ascendiente que tienen sobre los alumnos para adoctrinarlos y trasmitirles opiniones sesgadas e informaciones manipuladas para imprimirles, en sus tiernas edades, el odio hacia España y el resto de españoles a los que les atribuyen el robar a los catalanes y el vivir a costa de lo que, el Estado español, les “exprime” a los empresarios y ciudadanos catalanes. Han usado el idioma catalán como excusa para dejar de enseñar el castellano, prohibir rotular en dicho idioma, aunque la Constitución dice que todos los españoles pueden emplearlo y hablarlo y convertirlo, de hecho, en un medio para agobiar al resto de castellanohablantes para conminarles a utilizar el catalán como un medio para intentar integrarlos en sus reivindicaciones nacionalistas.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, mucho nos tememos que, de estas elecciones que ya tenemos encima, lo que pueda resultar es que se produzca un pufo tal que nos conduzca a una situación todavía peor de esta actual por la que estamos pasando, con el peligro que con tantos enfrentamientos, odios, discusiones, temores o intolerancias se llegue a un punto en el que de las palabras se pase a los hechos, algo que hasta ahora a trancas y barrancas se ha conseguido evitar en general, pero que, evidentemente, si se prolongan las circunstancias anormales en las que vivimos, nadie puede decir que, en un momento determinado, salte la chispa de la discordia y se produzca la primera víctima mortal. Así suelen empezar las verdaderas revoluciones, cuando los rebeldes consiguen su primera víctima a la que convertir en la causa “justificada” de sus reacciones salvajes. De ello al caos sólo hay un paso.

Intolerable burla de Forcadell: sigue en la unilateralidad
EDITORIAL El Mundo 17 Diciembre 2017

A lo largo de su trayectoria como activista y después en calidad de presidenta del Parlament, Carme Forcadell ha dado muestras del sectarismo con el que ha abrazado la causa independentista. Pero ayer dio un paso más en su escalada radical para volver a reivindicar la unilateralidad. Un día después del audio de Jordi Sànchez exhibido en un acto de Junts per Catalunya y haciendo uso de su habitual demagogia alrededor de los presos políticos, Forcadell proclamó que "la represión no frenará la república ni nuestras ansias de libertad". Se trata de una amenaza inaceptable al Estado. Con estas palabras, la número cuatro en la lista de ERC a las elecciones del 21-D abandona el silencio de las últimas semanas, convenientemente calculado por temor a volver a regresar a prisión tras haber sido excarcelada -en contra del criterio de la Fiscalía- previo pago por parte de la ANC de una fianza de 150.000 euros.

Probablemente, la subida en las encuestas de Puigdemont y la frustrante campaña de ERC explican que Forcadell haya resucitado el inflamante discurso alrededor del despliegue de una república fruto del delirante relato secesionista. En todo caso, desde el punto de vista jurídico, las amenazas de la ex presidenta del Parlament suponen un desafío intolerable que, en el fondo, constata que el acatamiento del artículo 155 de Forcadell en el Tribunal Supremo no puede entenderse más que como una mera asunción retórica para evitar su envío a prisión provisional incondicional. Es verdad que, tras su comparecencia ante el juez Pablo Llarena, Forcadell se ha cuidado de no acudir a manifestaciones soberanistas ni de participar en la primera línea de campaña. Ayer, en cambio, volvió a dejar patente que continúa parapetada en la vía unilateral.

Forcadell, sobre la que pesa la acusación del delito de rebelión, salió de la madrileña cárcel de Alcalá Meco el pasado 10 de noviembre tras acatar la Constitución, procedimiento que luego se ha repetido con el resto de consellers excarcelados. En el auto de libertad, Llarena consideró que Forcadell tuvo «una actuación principal en los hechos que se investigan, tanto por su intervención medular durante todo el largo proceso, como por la intensa repercusión que su propio liderazgo ha tenido en cada uno de estos periodos». De ahí, precisamente, la gravedad de las amenazas que ahora ha vuelto a dirigir al Estado. El juez no apreció riesgo de fuga ni de reiteración delictiva en la ex presidenta de la Cámara catalana. Pero su abierta disposición a materializar la creación de un Estado propio para Cataluña, saltándose la legalidad, supone de facto que no acepta la intervención de la Administración catalana al amparo del 155. Esta burla de Forcadell es suficientemente grave como para que el juez Llarena revise su libertad condicional. El respeto al marco constitucional es absolutamente incompatible con la defensa de la secesión unilateral perpetrada por el Govern destituido.

Cuenta atrás para la traición a España (-5)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Diciembre 2017

MENSAJES DE CAMPAÑA DESDE LA TRENA DE JUNQUERAS Y SÁNCHEZ. FORCADELL SE SALTA LA CONDICIONAL EN UN MITIN. TRAPERO: PRUEBAS DEFINITIVAS PARA SU INGRESO EN PRISIÓN.

Ya no son solo las “cartas desde Estremera”, Oriol Junqueras y Jordi Sánchez han dado un paso más en su intento desesperado de tener presencia en la campaña electoral en la que son candidatos de sus respectivas formaciones, ERC y Junts per Cataluñya. Para ello se han servido del soporte del audio para dar su mensaje, algo que ha sido inmediatamente respondido por parte de Instituciones penitenciarias abriendo un expediente y en el caso de Jordi Sánchez con un traslado de módulo en su cárcel de Soto del Real. Un asunto que legalmente está muy enrevesado ya que existen conflictos entre los derechos que asisten a cualquier candidato a unas elecciones y los deberes impuestos en la disciplina carcelaria, como es la prohibición de disponer de un teléfono móvil. Cada preso tiene derecho a comunicarse por el teléfono de acuerdo con lo establecido en el Reglamento Penitenciario, Real Decreto 190/1996, en su artículo 47 sobre comunicaciones telefónicas y que se recoge en las normas de la página web del Ministerio de Interior en la que se detalla que:

“Llamadas ordinarias:
Todos los internos e internas pueden llamar por teléfono, de manera ordinaria, a familiares cuando vivan en lugares lejanos o no puedan visitarlos, haciendo uso de los teléfonos habilitados en las zonas comunes.

Para ello, habrá de solicitarse autorización previa a la Dirección del centro, indicando datos de las personas con las que se desee contactar, su dirección, número de teléfono y titularidad del mismo, así como parentesco o relación que mantienen con el interno o interna.

Podrán autorizarse hasta diez personas, y el coste de las llamadas corre a cargo del interno o interna, a través de un sistema de tarjeta, con un tope de 10 llamadas a la semana de hasta 5 minutos cada una.

Llamadas urgentes:
También por asuntos urgentes, podrá el recluso comunicarse con familiares, abogados u otras personas, con autorización del máximo responsable del establecimiento en ese mismo momento. Además, en el momento del ingreso en prisión, la persona tiene derecho a poner dicha circunstancia en conocimiento de su familia y abogado.

Llamadas desde el exterior:
Salvo casos excepcionales, libremente apreciados por el Director del establecimiento, no se permitirán llamadas desde el exterior a los internos.”

Como se ve se trata de una comunicación bastante limitada donde las nuevas tecnologías no tienen cabida, ni teléfonos móviles, ni ordenadores personales, ni libre acceso a Internet, etc. Y aquí surge el debate de si la pena de prisión preventiva y comunicada debe ser tan restrictiva y si debe conllevar la merma de derechos y quedar aislado del exterior. Personalmente lo que creo es que esos derechos deberían permanecer intactos, salvo que la gravedad de los delitos y su naturaleza contemplen la suspensión temporal de los mismos hasta que se celebre el juicio y exista condena, en este caso sin posibilidad de apelación posterior al tratarse del Tribunal Supremo. Pero ese planteamiento no existe en la actual legislación, por lo que los derechos de los presos están plenamente vigentes y deberían darse todas las facilidades para que puedan ejercerlos con las salvaguardas normales en cuanto a la seguridad.

La realidad es que el impacto mediático de la participación, por ejemplo por Videoconferencia, sería muy grande y contribuiría a la victimización, sobre todo en el caso de Oriol Junqueras que se ha negado a vestir ropa informal y se obliga a ir con el pijama de la prisión varias tallas inferior a lo que precisa. Una imagen patética y lamentable que de seguro le haría ganar votos. No parece muy normal el que se deba recurrir a estratagemas, a ocultaciones de correspondencia y otros métodos de burla de los sistemas de seguridad, que caen directamente en el esperpento nacional de la imagen de la barra de pan y la lima dentro. Las cárceles no son centros de ocio, ni hoteles de “todo incluido”, son lugares donde el primer objetivo es la reinserción. O como en este caso, el alejamiento de los encausados, como prevención a que puedan reincidir en los delitos cometidos o destruyan pruebas o se fuguen de la Justicia.

Al limitarles las alternativas para comunicarse, se impide básicamente el tema de la reiteración en los delitos, cosa que por ejemplo sucede con Carme Forcadell y sus participaciones y arengas en los mítines de ERC. Esta violación de la condicional debería ser analizada por el juez Pablo Llarena y considerar si por ello esta golpista debería entrar en prisión. De no hacerlo, daría la razón a aquellos como Oriol Junqueras o Joaquim Forn que siguen exigiendo su puesta en libertad para ejercer sus derechos constitucionales a participar en la campaña electoral.

Por otra parte, hoy hemos sabido por los medios de comunicación que en los papeles incautados a los Mossos antes de que procedieran a su incineración, existen fuertes indicios que señalan al Mayor de los Mossos Josep Lluis Trapero como responsable de establecer los seguimientos y delaciones de la Policía Nacional y Guardia Civil durante sus movimientos el día 1 de octubre de las elecciones ilegales. Y también como principal responsable de la actitud pasiva frente a los graves acontecimientos del 26 de septiembre donde se acosó a los agentes judiciales durante su labor de inspección en las dependencias de la Consejería de Economía de la Generalidad. Sería muy oportuno el que esa información se pusiese oficialmente en manos de la jueza Carmen Lamela, que lleva la Instrucción, por si considerase necesario revisar su decisión sobre la libertad sin fianza que decretó contra este sujeto cuya afinidad política con el independentismo y el proceso de sedición han quedado patentes.

Estamos en días claves donde cada actuación tiene una gran incidencia en la campaña. Creo que hay que actuar con absoluta escrupulosidad en las decisiones que se toman tanto en no extralimitarse, como en quedarse corto por razones de estrategia política.

¡Que pasen un buen día!

Las SS separatistas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 17 Diciembre 2017

Comienzan a descubrirse algunas de las actividades de la agencia secreta e ilegal que espiaba a las instituciones del Estado y a los opositores al independentismo creada por la Generalidad catalana con alrededor de un centenar de agentes de élite de los Mossos d’Esquadra, y que se planeaba elevar a 3.000.

Pretendía ser más que una Gestapo, pese a ser ya una policía fanatizada el servicio de la Unidad Central de Recursos Operativos (UCRO), creada en 2012 dentro del CSICAT (Centro de Seguridad de la Información), inicialmente para combatir a extremistas y anti-sistema.

Pero se preparaban realmente para hacer como Heinrich Himmler, líder de las SS de (Schutzstaffel- Escuadras de Protección), la agencia militarizada de seguridad, investigación y terror en Alemania y los territorios que ocupaba.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que están descubriendo cómo actuaba la UCRO y cuáles eran sus planes, están estrictamente controladas por los jueces, pero estas aspirantes a SS independentistas carecían de control judicial alguno.

Espiaban a políticos y agencias estatales, y ahora descubren que también a fiscales, jueces y civiles poco afines: chantajearlos con sus secretos para que callaran sería el arma inicial de su arsenal contra los constitucionalistas.

Hasta ahí serían la Gestapo. Pero como aspiraban a ser unas SS, aparte de una estructura fanática y militarizada necesitaban armamento, armas de guerra, empezando por las intermedias para la disuasión con fuego real de las masas y las pesadas de guerra abierta entre ejércitos.

Por lo que en 2016 trataron de adquirir armamento poderosísimo, incluyendo fusiles de alta precisión HK G36, como los de fuerzas de asalto del Ejército, lo que alertó a los servicios de seguridad de Estado de la transformación de esta Gestapo en unas SS, aunque todavía algo torpes y castizas.

S.O.S: odio en las aulas
Alberto J. Gil Ibáñez vozpopuli.es 17 Diciembre 2017

Un amigo argentino, que vive desde hace años en Barcelona, me contó lo que le pasó a su familia al día siguiente de que España ganara el mundial de fútbol. Sus dos hijos quisieron ir al colegio (donde no se exigía uniforme) con la camiseta de la selección española. Al ir a recogerlos su madre se encontró con un comité de bienvenida que la esperaba en la puerta para decirle: “Sabemos que eres extranjera y que no entiendes lo que está pasando aquí, pero tus hijos hieren nuestros sentimientos viniendo al colegio vestidos de esa manera. Que sea la última vez”. Mi amigo y su familia optaron por no entrar en líos, aunque nunca entendieron esa reacción: ¿no había ganado España por primera vez un mundial?, ¿no habían jugado en ella varios jugadores catalanes?, ¿no lo habían celebrado en las calles de la misma Barcelona una multitud el día anterior?

Se imaginaba si esto podría haber pasado en alguna de las provincias de su país, Argentina, una nación mucho menos antigua que España: ¡Imposible! También se preguntaba qué habría pasado si un grupo de padres (que los hay) hubiera hecho lo mismo cuando algún niño va al colegio con una camiseta con la estelada: ¡Imposible! En Cataluña al parecer existen sentimientos de primera y de segunda. Y eso que esa bandera no sólo es ilegal sino que no responde a la historia de Cataluña, sino a la ocurrencia de un tal Albert Ballester a principios del siglo XX de copiar la bandera cubana, olvidando el pequeño detalle de que la revuelta contra España se había debido en gran parte al hartazgo contra los privilegios comerciales de la burguesía catalana en la isla

Lo peor del proceso separatista no son las empresas que han tenido que huir de Cataluña, el clima de conflicto político asfixiante, el uso sectario de los medios de comunicación, los miles de personas que están teniendo que dejar su tierra... Lo más terrible es la utilización de los niños como arma política (incluso como piquetes improvisados el día de la huelga general), el falseamiento de los contenidos educativos para adaptarlos a una visión fantasiosa de la Historia. Y sobre todo introducir el odio en sus corazones a todo lo que suene español, presentando un mundo de buenos (los que creen y apoyan una Cataluña independiente) y los malos (todos los demás). Esta visión se planta diariamente en las aulas y en los patios de los colegios, y luego en las universidades. Desde pequeños aprenden que les toca elegir entre el acoso permanente, la adaptación, el silencio o finalmente el exilio.

Un sistema educativo que discrimina a los niños por su lengua materna, por la profesión de sus padres (e.g. guardia civiles o policías nacionales), que se utiliza como instrumento para vender unos determinados objetivos políticos, o que sirve para enfrentar a unos niños contra otros, viola los principios de la Declaración universal de los derechos del niño de las Naciones Unidas. El primer principio dice que sus derechos “serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia”. Y el segundo principio establece que: “El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos (…).”

No importa si esto ocurre en todas, muchas o alguna de las escuelas. Basta que suceda en una sola para denunciarlo. Lo que sorprende es que esta política de ingeniería social y xenofobia haya pasado desapercibida tanto en foros internacionales como para las ONGs que se dedican a proteger los derechos del niño. Más sorprende que se permita e incluso alabe que se discrimine a los niños por sentirse españoles en España o por ser castellano parlantes, siendo esta lengua no solo la común del Estado sino además la segunda más hablada del mundo, mientras se hace bandera de la igualdad entre hombres y mujeres y la lucha contra la discriminación por orientación sexual. Tampoco ningún fiscal ha abierto expediente por delitos de odio, a pesar de que se condena a los más desprotegidos a un futuro de frustración, rencor y rabia contenida, sobre la base de un conflicto artificial entre Españay Cataluña, cuando disfrutan de un grado de autonomía impensable en otros lares. Basta mirar a la Cataluña del norte, y sin embargo esos niños no se pasarse el día rumiando contra Francia. Una sociedad que siembra en los niños la semilla del odio, ni es sociedad ni es nada.

A vueltas con el dialecto catalán
Vicente Torres Periodista Digital 17 Diciembre 2017

Quienes hayan llamado por teléfono a alguna gran empresa catalana, pongamos La Caixa o Gas Natural, habrán tenido que escuchar dos locuciones, una en catalán y otra en español, en un intento por igualar el dialecto que el químico Pompeyo Fabra quiso convertir en lengua, hace cuatro días, como quien dice, con la española, que lleva siglos generando obras literarias de gran nivel.

Pero es que además, en la versión catalana de esa locución de bienvenida se percibe un aire de superioridad que desaparece cuando pasa al español, cuando el tono es mucho más educado y cordial.
Según explica el digital catalán más leído, dolcacataluña punto com, que pone de los nervios a los separatistas, J. Pla, el genial escritor catalán, no consideraba que Pompeyo Fabra tuviera muchos conocimientos lingüísticos, pero no era el único en pensar así. El Padre Batllori tampoco lo tenía en mucha estima.

Por si faltara poco, a esos inicios espurios hay que añadirles la cantidad de millones gastados en comprar voluntades, y ya se sabe que el dinero ablanda a los espíritus más fuertes y otros se dejan llevar por la corriente, de modo que personajes ilustres han caído en la ignominia de dar por ciertas cosas que no son.

Al dinero gastado en esto hay que añadir el ejército perfectamente adiestrado de catalanistas que de forma metódica han ido insuflando ‘su verdad revelada’ sobre la grandeza de la supuesta lengua catalana a lo ancho y lo largo del mundo. Un día se les va a desplomar el castillo de naipes y van a llorar como plañideras.

El nacionalismo es una enfermedad y la paranoia, con sus delirios de grandeza y sus manías persecutorias, no le es ajena. Esos delirios, que se perciben en cualquiera de los nacionalistas, les lleva a inventárselas cada vez más gordas y a creerse sus propios inventos, que entre otras cosas, consiste en apropiarse de lo que no es suyo.

La CUP mete en su candidatura al asesino de Terra Lliure que mató a Bultó con una bomba en el pecho
M.A. Ruiz Coll okdiario 17 Diciembre 2017

La revolución de las sonrisas continúa imparable. La CUP ha incluido en su candidatura para las elecciones del 21-D al terrorista de Terra Lliure Carles Sastre, que cumplió una condena de 11 años de cárcel como autor material del asesinato del empresario José María Bultó.

Sastre dirige actualmente la Intersindical-CSC, el sindicato independentista que convocó la huelga general del pasado 8 de noviembre, que gracias a la pasividad de los Mossos d’Esquadra logró paralizar las principales carreteras de Cataluña pese a su escaso seguimiento. Ahora, el asesino de Terra Lliure se ha incorporado a la candidatura de la CUP al Parlament. También ha participado en varios actos de campaña de la CUP el hasta hace poco líder de Podem, Albano Dante Fachín, ya abiertamente entregado a la causa independentista.

Carles Sastre i Benlliure fue uno de los fundadores del grupo terrorista Terra Lliure y fue condenado por la Audiencia Nacional a 30 años de cárcel como autor del asesinato del industrial José María Bultó, perpetrado en mayo de 1977 en Barcelona.

Una bomba colocada en el pecho
Según la sentencia, Sastre y otros cuatro miembros del llamado Ejército Popular Catalán irrumpieron en la vivienda en la que se encontraba el empresario, le colocaron un explosivo pegado al pecho con esparadrapo y le advirtieron que si intentaba desprenderse de la bomba explotaría.

Los terroristas exigieron al empresario 500 millones de pesetas para desactivar el artefacto. Cuando ya habían abandonado la vivienda, la bomba estalló destrozando por completo el cuerpo de Bultó.

Carles Sastre sólo llegó a cumplir 11 de los 30 años de cárcel a los que fue condenado por estos hechos. En 1986 volvió a sentarse en el banquillo, acusado de participar en el asesinato del ex alcalde de Barcelona Joaquín Viola y su esposa. Esta vez fue absuelto por falta de pruebas, a pesar de que había sido identificado por el hijo de Viola como uno de los terroristas que irrumpieron en su domicilio.

Puigdemont se pone en manos de Boye
La televisión autonómica catalana TV3, que cuesta más de 300 millones de euros públicos anuales a todos los españoles, se encargó en 2015 de blanquear el historial criminal de Carles Sastre. En una amplia entrevista, fue presentado como un “gran reserva del independentismo”, sin hacer ni una sola mención a que fue condenado a 30 años de cárcel como autor del asesinato de José María Bultó.

En su ofensiva para destruir la Constitución, los independentistas han forjado ahora una siniestra alianza con los terroristas. Recibieron con todos los honores en el Parlament al terrorista Arnaldo Otegi, y luego lo convirtieron en la estrella invitada de la última manifestación separatista del 11-S.

El ex presidente Carles Puigdemont ha contratado como abogado a Paul Bekaert, especializado en defender a terroristas de ETA para demorar su extradición a España. Y dos de sus ex consellers, Meritxell Serret y Antoni Comín, tienen como abogado al chileno Gonzalo Boye, quien fue condenado a 14 años de cárcel por colaborar con la banda terrorista ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla. En una reciente entrevista, Boye presumió de que fue él quien aconsejó a Puigdemont que huyera de España, para burlar a la Justicia.

Tribunal Superior de Justicia de Pamplona
El TSJN confirma la sentencia que rechazó los cambios de modelo a euskera introducidos por el Ayuntamiento de Pamplona en dos escuelas infantiles
www.latribunadelpaisvasco.com 17 Diciembre 2017

El Tribunal Superior ratifica el criterio de dicha sentencia, en el sentido de que al obligar a estudiar a los pequeños en euskera se produjo un cambio en la ordenación y planificación de la oferta educativa en el ciclo de 0-3 años en las escuelas del Ayuntamiento de Pamplona, no una mera reestructuración como este sostenía.

"Reestructuración, ordenación, planificación son actuaciones de consecuencias jurídicas no siempre de fácil definición; algo así como conceptos jurídicos indeterminados solo concretables a posteriori, una vez conocido el alcance de la actuación. De reestructuración habla el Ayuntamiento y, si acudimos al diccionario de la RAE, por tal ha de entenderse la reordenación de las partes de un conjunto, pero sin variar el conjunto. Eso no es, desde luego, lo hecho", asegura la Sala.

Según exponen los magistrados, la decisión adoptada modificó "ostensiblemente el conjunto de la oferta educativa municipal", que cambió su configuración en cinco de las doce escuelas de titularidad municipal. Y no en aspectos secundarios o de escasa transcendencia, sino en un extremo "tan esencial como el modelo lingüístico".
 


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