AGLI Recortes de Prensa   Martes 26 Diciembre 2017

Ciudadanos y la euforia
Javier Benegas. vozpopuli  26 Diciembre 2017

Es responsabilidad de los medios de información que los partidos dejen de creer que premiar lealtades o, en su defecto, castigar al crítico, es una atribución legítima.

Dicen que en la vida real la lealtad no atiende a los favores recibidos sino a los favores por recibir, es decir, aquellos que se espera obtener en el futuro. La gratitud es por lo general muy desmemoriada; nunca mira al pasado, siempre, mal que nos pese, especula con el futuro, como un broker desapasionado que califica a una empresa no por sus logros consolidados, sino por sus planes para el día de mañana.

En política, esta regla se aplica de manera tajante. Y raro es el agente que mantendrá su lealtad en función de convicciones, valores o por favores ya amortizados. Así, las personas, organizaciones, empresas y medios de información adularán o apoyarán a un partido político cuanto mayor sean sus expectativas de poder, es decir, cuanto más favorables son sus resultados electorales y, sobre todo, los pronósticos a corto plazo. Y también se guardarán mucho de criticarlo abiertamente. En palabras de Martin Luther King: "nada se olvida más despacio que una ofensa; y nada más rápido que un favor.

Viene todo esto a colación de la euforia desatada con Ciudadanos, tras su “éxito” electoral del pasado 21 de diciembre. Euforia que no tiene su origen en el ciudadano de a pie, mucho más atento a las obras y milagros de este partido allí donde ha tenido capacidad de decisión, sino en unos medios de información que se mueven en base a la regla del favor futuro.

¿La esperanza es de color naranja?
Es cierto que el PP parece un partido agotado, cuya incapacidad crónica para renovarse es una pesada losa que ninguno de sus barones es capaz de levantar. Atrapado en esta dinámica terminal, donde todo es susceptible de empeorar, se entiende que Ciudadanos pueda ser visto como su reemplazo natural. Y que su emergencia en Cataluña, sobre todo a costa del Partido Popular, puede ser vista con cierta esperanza. Pero de ahí a la adulación irrestricta, al ensalzamiento incondicional media un abismo. De hecho, los elogios sin medida y las expectativas exageradas deberían agudizar nuestro sentido de la prudencia, porque, al fin y al cabo, Ciudadanos sólo demostrará su verdadero potencial cuando gobierne, no antes.

Cierto es que hacer una oposición correcta tiene su mérito, pero no es comparable con la dificultad de gobernar. La obligación de llevar la iniciativa y tener que asumir los costes de las decisiones suele enfriar los ánimos de los políticos. Criticar las medidas de un gobierno no es lo mismo que ser el gobierno al que todo el mundo critica.

Si la cuestión es simplemente celebrar la posibilidad de que el Partido Popular pueda ser reemplazado, bien puede valer Ciudadanos. Al fin y al cabo, es un partido de centro, respetuoso con el régimen del 78 y libre, por el momento, de graves escándalos de corrupción. Pero si lo que se pretende es vender la esperanza de una renovación profunda del modelo político, de las Administraciones Públicas y, en definitiva, del sistema institucional, no debemos lanzar las campanas al vuelo. Alguna ocasión ya han tenido para demostrar de lo que son capaces en el partido naranja, y los resultados han dejado bastante que desear. Sin ir más lejos, la Ley de Reformas urgentes del Trabajo Autónomo, en la que Ciudadanos ha asumido un gran protagonismo, es un conjunto de excepciones de muy corto recorrido con algún que otro perjuicio añadido.

Ciudadanos no es liberal
La modernidad demanda no ya desburocratizar los Estados sino las mentes. Y si se tienen unas mínimas convicciones liberales, lejos de caer en el elogio gratuito, lo obligado es estar vigilantes, porque Ciudadanos no es ni mucho menos un partido liberal, no ya en lo que respecta a la concepción económica clásica­­, sino respecto de los principios que de verdad proporcionan y aseguran una sociedad abierta. Los cuales, dicho sea de paso, poco o nada tienen que ver con ser enemigo de cualquier tipo de sistema institucional.

La política lo puede todo
Los cuadros que integran el partido que lidera Albert Rivera forman parte de ese cuerpo de expertos surgido al calor del Estado que cree que la política lo puede todo y que, por lo tanto, debe estar presente en todo. Su fe en la capacidad de moldear la sociedad a golpe de incentivos y desincentivos debería, cuando menos, mantener en nosotros una sana y beneficiosa desconfianza.

Confundir europeísmo con Unión Europea
Ciudadanos interpreta el europeísmo como la lealtad incondicional hacia la Unión Europea. Sin embargo, Europa, y por tanto el europeísmo, es mucho más que la UE. De hecho, en ocasiones, la UE es antagónica al europeísmo, de ahí los problemas que afronta en estos días Bruselas. Criticar a la UE no es, por definición, ser antieuropeo. Sin embargo, diríase que en Ciudadanos hay cierto empeño en vincular la lealtad a la UE con el derecho a ser calificado de demócrata.

Extremo Centro
Definirse como centro político en ocasiones enmascara cierta intolerancia hacia las posturas no equidistantes. Y Ciudadanos parece caer en este error, manifestándose como “extremo centro”; es decir, en el término medio está la virtud, y fuera de éste, la radicalidad. Sin embargo, no es así. En política, como en todo lo demás, existe lo correcto y lo incorrecto, no lo medio correcto o lo medio incorrecto.

Malos hábitos
Hay en Ciudadanos determinados comportamientos que recuerdan demasiado al partido al que pretende reemplazar, y a otros que se supone muy distintos. Perdonan… pero no olvidan. Su relación con los medios sigue el patrón de la “vieja política”, donde se distingue al amigo del enemigo en base a su capacidad de adulación. Dicho de otra forma, Ciudadanos no se libra de ese comportamiento leninista tan característico de los partidos españoles.


En conclusión, las personas corrientes pueden hacer y decir lo que les plazca en cuestión de preferencias partidarias, pero los medios de información no deberían. Elogiar sin medida a Ciudadanos o a sus líderes no puede ser la tónica general de quienes deben informar, analizar y formar opinión. Se debe, cómo no, reconocer los logros, igual que se señalan los errores. Pero nunca sobrepasar la delgada línea que separa la adulación interesada de la esperanza honesta.

Es responsabilidad de los medios de información que los partidos dejen de creer que premiar las lealtades o, en su defecto, castigar al crítico, es una atribución legítima. Al fin y al cabo, deberían ser los periodistas los que vigilaran a los partidos y no al revés.

¿Se ha quedado el PP sin razón de ser?
Ciudadanos ha ganado porque defiende España sin complejos y transmite convicción y honestidad
Isabel San Sebastián ABC  26 Diciembre 2017

La victoria histórica de Inés Arrimadas tiene una lectura que va mucho más allá de Cataluña. Una lectura de alcance nacional y honda significación política, cuya interpretación correcta (o no) puede significar la desaparición (o no) del PP como referente del centro derecha democrático. Desde el 21-D, el Gobierno de Mariano Rajoy está en funciones y el partido refugio del voto constitucionalista es Ciudadanos. Ni PP ni PSOE; Ciudadanos. Una formación nacida hace apenas once años con el propósito declarado de defender una España de ciudadanos libres e iguales, que ha logrado vencer por vez primera al nacionalismo por su ausencia de complejos y su capacidad para transmitir convicción, valentía, credibilidad y honestidad. Porque cree en lo que hace y lo hace sin avergonzarse. El triunfo de Arrimadas obedece por tanto a algo mucho más profundo que el llamado «voto útil».

Concidiendo con la crisis más dramática a la que se ha enfrentado Cataluña y por tanto España desde la Guerra Civil, millares de sufragios han migrado del PP y el PSC a Ciudadanos porque el electorado ha percibido esas siglas como las más capaces de brindarle seguridad. Lo cual es tanto como decir que el PP y también, aunque en menor medida, el PSOE, han perdido su principal razón de ser. ¿De qué sirve un partido de ámbito nacional si cuando la nación está amenazada no es capaz de generar confianza?

La UCD nació para hacer la Transición y, concluida ésta, desapareció a falta de un fin que justificara su existencia. El PP de Rajoy alcanzó una holgadísima mayoría absoluta para arreglar los desastres causados por Zapatero y la perdió por su incapacidad o negativa a cumplir ese mandato. Si persiste en esa vía, puede perder mucho más. Porque no se le pedía únicamente que cuadrara los números, como se ha obstinado en creer el actual equipo dirigente en Génova y La Moncloa. Los españoles esperábamos que recuperara los valores pisoteados por el presidente socialista saliente: la derrota del terrorismo en todas sus ramificaciones, la decencia en la gestión pública, la verdad, la defensa de ciertos principios sagrados, el rechazo del relativismo y, sobre todo, la concepción de España como una nación indisoluble, indiscutida e indiscutible. Nada de eso ha sabido o querido hacer este PP. Todo ha sido cálculo, actuación, conveniencia. Y en política, la ausencia de convicción se paga.

Ciudadanos ha venido para quedarse. Le falta banquillo, arraigo en la España interior, estructura, apoyos mediáticos... Carece del formidable poder que otorga a una formación política el control del BOE, pero le sobra frescura. Y si no se deja pervertir por las prisas o los apetitos venales, esa autenticidad lo llevará a seguir creciendo.

Ante esa evidencia innegable, hay dos cosas que puede hacer el PP: seguir como hasta ahora, en brazos del pragmatismo sin alma, utilizando todas sus baterías mediáticas, económicas y políticas para atacar a los de Rivera, o aprender de la lección catalana. En este segundo caso, altamente improbable, Rajoy debería asumir que su ciclo ha pasado y llevarse con él al retiro a todos y todas las que han gestionado su desastrosa política de componendas con el separatismo catalán y vasco. Aprovechar la inminente salida de De Guindos para llevar a cabo una remodelación a fondo del Gobierno y fortalecer su perfil político. Hacer lo propio en el partido y el grupo parlamentario. Recuperar las ideas que antaño dieron fuerza al PP y a las personas que las defendieron. Buscar a un sucesor dispuesto a corregir sus errores. Y fraguar una alianza leal con el partido naranja. España la necesita más que nunca.

El suicidio de la razón
José María Rotellar okdiario  26 Diciembre 2017

La doctora Julia Picazo, prestigiosa psiquiatra, en su libro ‘El suicidio actual’ (EOS Psicología, 2017), cuya lectura recomiendo encarecidamente, habla, al tratar el suicidio en la sociedad actual, del suicidio como espectáculo, cuya acción se transmite rápidamente a través de redes y medios de comunicación gracias al avance tecnológico. En esta línea, llega a mencionar que puede estar surgiendo un nuevo tipo de suicidio, el suicidio narcisista, puesto que aprovecha las plataformas de difusión existentes “para exhibir de forma inmediata sus actuaciones”, siendo el suicidio “el resultado final de un espectáculo”.

Esto, ni más ni menos, es lo que los independentistas llevan haciendo desde hace muchos meses, al menos, desde noviembre de 2014, cuyo resultado final ha sido el suicidio de la razón, en dos tiempos: el primero, al perpetrar el intento de golpe de Estado, y el segundo, ahora, tras las elecciones del pasado jueves, donde la mayoría independentista en escaños -que obtuvieron pese a ser minoría en votos-, va a remachar los clavos del ataúd que los separatistas han fabricado para la sociedad y economía catalanas al son de las delirantes promesas de un paraíso independentista, dentro de ese mencionado suicidio narcisista, con su bien preparada coreografía de amarillo, desde los prófugos de la justicia, hasta los encarcelados por el intento de golpe de Estado, pasando por los candidatos independentistas que dieron la rueda de prensa tras el recuento de votos.

Ese suicidio de los independentistas asesina la prosperidad de Cataluña, el trabajo de muchísimos catalanes y la convivencia de toda la región. Los efectos no los percibirán sólo los separatistas, donde se encierran generaciones adoctrinadas por el odio a España inculcado por los secesionistas, sino que también lo padecerá la mayoría de catalanes, que no quiere el independentismo, que se siente español, como ha demostrado ganando en votos el constitucionalismo al independentismo, y ganando también, por primera vez en escaños, un partido constitucionalista, en este caso, Ciudadanos, las elecciones regionales catalanas.

Dicho suicidio de la razón llevado a cabo por los independentistas, ha expulsado de Cataluña, a lo largo de todo el período que ha durado este lamentable espectáculo que los separatistas han montado, a las principales empresas que estaban radicadas en Cataluña. Si han salido empresas que suman más del 30% del PIB catalán, que concentran buena parte del empleo, y que son imprescindibles para la prosperidad, con un nuevo gobierno separatista no sólo no volverán, sino que se irán más, de manera que, desgraciadamente, el desempleo puede volverse masivo y el empobrecimiento de Cataluña puede ser un hecho irreversible. Cataluña no se merece eso, ni la inmensa mayoría de catalanes, que quiere vivir en concordia con el conjunto de España, de la que forman parte, y trabajar y vivir con tranquilidad. Ojalá los independentistas depusiesen su actitud que tanto está maltratando a la convivencia y bienestar de Cataluña y del conjunto de España, pero soy muy pesimista al respecto. En cualquier caso, la Ley y los poderes del Estado habrán de impedir que vuelva a repetirse un intento de golpe de Estado y que se quiera volar la Constitución. Confiemos, al menos, en esto último. Feliz Navidad a todos los lectores.

oferta pública de empleo
Andalucía hará fijos a 37.000 empleados temporales en la Junta
El Gobierno andaluz aprueba las 35 horas presenciales y dos horas y media semanales de ‘teletrabajo’ que regulará en un catálogo de actividades y vigilará de forma anual
Isabel Morillo. Sevilla elconfidencial  26 Diciembre 2017

El Gobierno andaluz ha sacado la primera oferta extraordinaria de empleo público dentro de un plan de estabilización de su personal que hará fijos a 37.115 empleados públicos temporales. El plazo es de tres años, hasta 2021.

En esta primera oferta salen un total de 25.520 plazas, la mayoría del sector sanitario (18.618) y docente (6.000) y 902 plazas de la administración general. El acuerdo sellado con los sindicatos incluye también una oferta extraordinaria que consolidará 3.991 empleos en distintas entidades instrumentales y que deberán sacar a concurso los consejos de administración de estas empresas públicas. La oferta educativa se fraccionará en tres años, con otras dos convocatorias en 2020 y 2021 y una tercera convocatoria 'escoba' en 2022.

El objetivo, explicó la consejera de Hacienda, María Jesús Montero, es reducir la temporalidad al 8%. Esta oferta extraordinaria de estabilización no disminuirá las plazas ofertadas en convocatorias ordinarias, según la Junta. El Gobierno andaluz toma nota de la sentencia de la justicia europea que da un serio toque de atención a España por el elevado índice de temporalidad en sus administraciones públicas. El Ejecutivo de la nación también anunció que hará fijos a 300.000 interinos que tendrán que pelear su plaza en oposición, aunque tendrán todas las facilidades.
Aprobado el ‘teletrabajo’

El Gobierno andaluz aprobó también un decreto ley que adapta la jornada de los funcionarios a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que tumba las 35 horas. A partir de ahora los empleados públicos en Andalucía tendrán la misma jornada presencial, 35 horas a la semana, pero deberán añadir 2,5 horas semanales de ‘teletrabajo’ para acatar la sentencia.

El gabinete de Susana Díaz retrasó la pasada semana la aprobación de este decreto y envió una notificación al Constitucional para explicarle cómo iba a cumplir la sentencia ante las dudas existentes y después de que se interpretara que, en realidad, Andalucía burlaba al Alto Tribunal con un sistema de ‘teletrabajo’ que iba a ser muy difícil de controlar.

La consejera de Hacienda, María Jesús Montero, explicó que diariamente se computará media hora de formación y preparación de tareas fuera del puesto de trabajo. El objetivo, añadió, es evitar 7.000 despidos de nuevos contratos realizados con la vuelta a las 35 horas presenciales.

El control de la jornada se hará en cada sector de forma anual y la Junta aprobará un catálogo de actividades y tareas que podrían computar como parte de la jornada laboral. Este nuevo horario comenzará el próximo 8 de enero. Entonces se hará público ese catálogo de actividades, que se está negociando con los sindicatos, que los funcionarios podrán realizar desde casa para completar su jornada laboral.

Carta del ministerio
La consejera de Hacienda explicó también que Andalucía recibió el pasado 5 de diciembre una carta del ministerio donde se recomendaba tomar medidas adicionales para el cumplimiento de la regla de gasto. Montero mostró su sorpresa por esa misiva cuando el ejercicio para Andalucía se cerró el 30 de noviembre, por lo que no cabía ya ningún ajuste adicional, explicó. Fuentes de Hacienda enmarcan este aviso dentro del conflicto abierto con el Ayuntamiento de Madrid y en un intento del ministerio de no centrar solo con este consistorio el problema.

La misiva sirvió al Gobierno andaluz para responder al Ministerio de Hacienda con otra carta en la que se exigía más transparencia sobre cómo se computa la previsión de la regla de gasto. La consejera aseguró que en 2016 hubo “una parte opaca” que se imputó a las comunidades y que se relacionó con el gasto en I+D. “El Gobierno está repartiendo 700 millones, una cifra muy importante, que imputa al conjunto de las comunidades autónomas sin explicar qué es”, denunció.

40 años de socialismo andaluz
Nacido para ganar. El PSOE-A jamás ha pasado por la oposición y la única vez que ha perdido las elecciones pudo seguir gobernando gracias a un acuerdo de coalición con sus vecinos de izquierda
Javier Caraballo elconfidencial  26 Diciembre 2017

El PSOE de Andalucía acaba de celebrar un aniversario que, con toda seguridad, no tendrá parangón en ninguna otra democracia: desde que se fundó no ha hecho otra cosa que gobernar. Nacido para ganar. Jamás ha pasado por la oposición y la única vez en esas cuatro décadas que ha perdido las elecciones, pudo seguir gobernando gracias a un acuerdo de coalición con sus vecinos de izquierda. Así que pleno absoluto, 40 años de gobierno ininterrumpido.

Un despliegue de poder hegemónico que ni siquiera se ha visto alterado por las luchas de poder entre los socialistas andaluces algo que, cuando afecta a otros partidos políticos, suele llevar aparejada la pérdida del poder por la descomposición interna de las estructuras organizativas o por la simple imagen de caos que se transmite a la sociedad. Aquí no, en estos 40 años de autonomía, el PSOE-A ha ido quitando de en medio a los presidentes de la Junta de Andalucía que caían en desgracia dentro del partido, aunque ganasen con holgura las elecciones, y los ha sustituido por otros que, aunque fueran completos desconocidos para la sociedad, han seguido ganando.

Tras Plácido Fernández Viagas, que gobernó en la preautonomía y falleció prematuramente, el PSOE se encomendó a Rafael Escuredo, que cayó alanceado por Rodríguez de la Borbolla, quien, a su vez, fue derribado por Manuel Chaves, presidente desde 1990 hasta 2009, cuando Rodríguez Zapatero lo nombró vicepresidente del Gobierno de España para promover un relevo en los socialistas andaluces tras casi veinte años. Lo sustituyó José Antonio Griñán pero tampoco duró mucho tiempo: hasta 2013 que tuvo que dimitir por el escándalo de los ERE y fue relevado por Susana Díaz, que gobierna en la actualidad.

Detrás de cada una de esas sustituciones había una guerra de partido detrás, soterrada o latente, que justificaba el relevo, porque el motivo nunca fue los deseos de la mayoría de los andaluces que, con uno o con otro al frente, seguía depositando fielmente la papeleta de voto en la urna. El caso de Manuel Chaves, por ejemplo, es especialmente llamativo porque fue designado candidato a su pesar; estaba de ministro y cuando le ofrecieron ‘bajar’ a Andalucía se negó, no quería, pero tuvo que aceptar el sacrificio y, con la etiqueta de ‘el candidato a palos’ que le puso la oposición, ha sido el presidente de gobierno más longevo de Andalucía, y quizá también de Europa.

¿Y cuál es la fórmula? ¿Por qué gana el PSOE en Andalucía hasta cuando parece que se propone que quiere perder las elecciones? Quizá esta ha sido una de las preguntas más repetidas en estos 40 años y no tiene una respuesta fácil. Lo que siempre ha repetido la oposición y se ha instalado como un tópico en la clase política española es que el PSOE gana en Andalucía gracias al clientelismo político, caricaturizado groseramente en las ayudas del PER. Esa es la caricatura y, como todas, tiene una parte de realidad pero no es esa la única explicación.

Lo del PER, por ejemplo, es lo más fácilmente desmontable, por mucho que se repita: los subsidios agrarios los cobran en torno a 150.000 personas de una población total de 8.409.657 habitantes. En demasiadas ocasiones, se oye hablar a algunos políticos y da la sensación de que en Andalucía todo el mundo cobra el PER, con lo que la deformación llega a convertirse en insulto y esa zafiedad acaba, curiosamente, fortaleciendo la posición del partido al que se acusa de clientelismo. No es el PER la explicación y ni tan siquiera la estructura clientelar de la administración andaluza, que esa sí que tiene relevancia aunque nadie podrá afirmar que exista solo en Andalucía y no en las demás comunidades autónomas en los que, sin embargo, sí se han producido alternancia política.

La gran tarta andaluza
Javier Caraballo elconfidencial  26 Diciembre 2017

¿A dónde han ido a parar las decenas y decenas de miles de millones destinados a la concertación social? ¿Y cuál ha sido su resultado?

La conclusión, por tanto, es que si el PSOE ha gobernando ininterrumpidamente en estos 40 años en la Junta de Andalucía ha sido, por encima de las políticas clientelares, por la incapacidad de la oposición, fundamentalmente el Partido Popular, para plantear una alternativa seria, eficaz y creíble contra ‘el régimen socialista’. Solo Javier Arenas ha estado a punto de conseguirlo, pero la única medalla que ha podido colgarse en las cuatro veces que lo ha intentado es la de ganar unas elecciones, aunque no con mayoría suficiente para gobernar.

El primer congreso del PSOE de Andalucía, celebrado en diciembre de 1977, tenía como lema ‘Levantar Andalucía’ y lo más llamativo de todo es que, cuatro décadas después, los socialistas podrían presentarse a las elecciones con el mismo eslogan porque Andalucía, aunque es evidente la transformación de aquella región que el franquismo dejó en el subdesarrollo, sigue a la cola de España y de Europa en los principales parámetros que marcan el progreso de una sociedad. Es la comunidad con más desempleo, con cifras terroríficas cuando se refieren al paro juvenil, con menos renta per cápita, con más fracaso escolar y peor calidad educativa, con más personas en riesgo de exclusión social, hasta un 41,7% de la población…

De forma general, lo que acaba de constatar con desolación la comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu, en el VII Informe de Cohesión es que después de una enorme lluvia de millones, 45.750 millones de euros de la UE entre 1986 y 2016, durante la crisis económica se han vuelto a agrandar las diferencias de Andalucía con la media europea en todos los parámetros. La lluvia de millones ha transformado Andalucía, pero no ha conseguido la convergencia, que era el único objetivo. Para colmo, ahora, por los numerosos escándalos de corrupción, desde los ERE hasta los fondos de formación, la Unión Europea también coloca a Andalucía en el último lugar en el listado de calidad democrática.

40 años han pasado y quizá la estampa que lo resume todo es la del banquillo de los acusados de los ERE, en la que se sientan dos expresidentes de la Junta de Andalucía, Chaves y Griñán, y decenas de altos cargos que estaban a sus órdenes en la organización de esa enorme red de clientelismo. ¿Será por eso por lo que Susana Díaz no ha querido celebrar por todo lo alto las cuatro décadas de hegemonía socialista en Andalucía? Lo único que hizo fue poner un mensaje en las redes sociales, recordando la efemérides, y volviendo a prometer, como entonces que “gracias al apoyo mayoritario de los andaluces y de las andaluzas, seguimos transformando y defendiendo nuestra tierra…”

Es posible que no estén los tiempos para grandes celebraciones del PSOE-A, pero tampoco debe inquietarse demasiado la presidenta andaluza. Lo único que puede tener claro Susana Díaz, ella y todos los demás, es que si mañana mismo se convocaran elecciones en Andalucía, el PSOE, de nuevo, las ganaría. Como una rutina, como un sinónimo. No hay más.

Factura de los errores en la Transición
José Javaloyes republica  26 Diciembre 2017

Por sus obras los conoceréis – reza el principio moral – tanto en sus aciertos como en sus errores. El corto plazo transcurrido desde el fin de la Transición ha sido bastante para que ciertos de ellos, como los referidos a los fallos en los criterios sobre la Enseñanza dentro de la política del Estado.

A toro pasado, cierto es también, se advierte el sabor y la gravedad de los errores cometidos en esta materia, de tan crítica gravedad en términos de cohesión nacional y estabilidad social. La idea de llevar a la práctica política de las transferencias a los entes autonómicos, los principios metodológicos que deben regir el gobierno de la Enseñanza sobre lo nacional, se ha venido a traducir en insospechadas y amargas desventuras.

No son una ni dos las Autonomías aplicadas a la labor de radicalizar la diversidad de la singularidad propia a costa de trivializar, cuando no borrar lo común y compartido. Aquel inmenso error lleva y obliga a ir por la reflexión sobre la conveniencia de desandar el camino transitado en términos de progresiva discordia entre los territorios españoles.

Obviamente, no es cuestión baladí. Tanto más cuanto se dispara la insistencia política en llevar a término una reforma de la Constitución de 1978. Ahí están, como ejemplo, las diligencias incoadas para que los días 4, 5, 8 y 10 del próximo enero los profesores de un instituto catalán y el director del Centro docente concurran con su testimonio para aclarar los términos del supuesto incidente en que ciertos de ellos maltrataron de palabra a varios estudiantes hijos de guardias civiles, luego de los sucesos habidos con ocasión de la consulta del 1 de Octubre.

Se acabó la España federal del PSOE
Pablo Sebastián republica  26 Diciembre 2017

Las elecciones catalanas del 21-D han enterrado para siempre o por mucho tiempo el discurso federal del PSOE, su declaración de Granada y la España plurinacional de Pedro Sánchez y del inefable Zapatero. Los dos millones de votos independentistas cosechados por los partidos soberanistas el 21-D se repiten con exactitud después del resultado idéntico que los soberanistas ya habían cosechado en los comicios catalanes de 2015.

Luego PDeCAT, CUP y ERC solo quieren independencia y no sucedáneos como el modelo federal (que es igual que el vigente Estado Autonómico) y algo similar ocurre en el País Vasco. En ambas comunidades lo menos que hoy se acepta es un referéndum de autodeterminación, que es ilegal y que querrán repetir hasta la eternidad, o hasta que lo ganen.

Además en el lado españolista los votantes catalanes tampoco quieren la España federal, como lo demostró Arrimadas con un discurso claro y sin la menor concesión. Luego el federalismo del PSOE y del PSC solo cuenta en Cataluña con Miquel Iceta -que hizo una desastrosa campaña electoral, con su oposición al 155, críticas a la Justicia y petición de indulto a los golpistas- y en el resto de España con Pedro Sánchez y el PSOE. Pero esa propuesta que ellos creían original, conciliadora, ‘la tercera vía’, está agotada y muerta.

Y ello obliga al PSOE -y a Podemos e IU- a refundar en la izquierda su nuevo proyecto nacional. El que además está muy dañado en el campo ideológico desde el inicio de la crisis financiera de 2008, y afectado por los populismos radicales europeos (Iglesias, Grillo y Melenchon) y la decadencia de las socialdemocracias en la UE, como se aprecia en Francia, Italia, Alemania y España, aunque resiste Portugal.

El federalismo ha muerto y el catalanismo también. A estos últimos los mató Artur Mas (por encargo de su jefe Jordi Pujol) que es la cabeza del golpe de Estado catalán (Puigdemont solo es una marioneta que se ha creído, como un Pinocho, propio su rol teatral) y el guía que ha conducido el soberanismo por senderos ajenos a la democracia, las libertades, el Estado de Derecho, la decencia -lo ocurrido con los niños es fascismo- y la verdad.

En Cataluña y en el resto de España en este momento no hay sitio para los discursos federales, ni catalanista ni regionalista de ningún tipo. Y menos aún para coaliciones oportunistas como las del PSC con Unió y los ex de Podemos. Y se equivoca Sánchez cuando, con el argumento de que el PP se ha hundido en Cataluña, afirma que ahora el PSOE es el único partido con presencia en toda España y con capacidad de vertebrar el país porque el federalismo y la España plurinacional son centrifugadores en lugar de unionistas.

Y a no olvidar que en 2019 -si antes no le da un desmayo a Rajoy- habrá elecciones Europeas (de circunscripción única) y municipales y autonómicas en 12 Comunidades) y ahí veremos si Albert Rivera crece con fuerza por el centro de la política, porque Arrimadas ha crecido a costa del PP y del PSC.

De manera que si C’s avanza con ímpetu su adelantamiento (sorpasso) se iniciará por la izquierda y para empezar quitándole el tercer puesto nacional a Podemos (otros que se han dado un batacazo en Cataluña y no saben dónde están) y poniendo en jaque al PSOE y al PP, por más que los C’s no tengan arraigo municipal como no lo tenían en Cataluña antes de ganar.

Pero C’s no tiene corrupción de EREs andaluces ni Bárcenas en Madrid y si tiene un proyecto unionista, reformista y democrático para España y conecta muy bien con las jóvenes generaciones del país. Mientras que Sánchez es agresivo y antipático -míster ‘no es no’- en general, y Rajoy deambula por la política española como un zombi que mete miedo en su partido y no sabe a dónde va.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El largo camino a la normalidad (4)
Vicente A. C. M. Periodista Digital  26 Diciembre 2017

LOS NUEVOS "TERCIOS DE FLANDES" EN CONDICIONES VERGONZOSAS. EL JUEZ PABLO LLARENA NO SABE CON QUIÉN NI QUIEN SE LA ESTÁ JUGANDO.

Ayer leí, más que con asombro con tremenda crispación, que el Gobierno de España, en este caso por el Ministerio de Interior y el Ministro Sr. Zoido, se sigue manteniendo a la policía y guardias civiles destacados en Cataluña en unas condiciones vergonzosas. El caso es que solo han cambiado el barco de “Piolín” por otros de casco menos “cantoso” pero con las mismas deficiencias de cumplir como un alojamiento digno y adecuado. Y esto me recuerda la centenaria costumbre de trato a nuestras tropas a las que se abandonaba a su suerte con medios inadecuados para cumplir con su misión. Y sí, como en cualquier aspecto de la vida, se nota que España está a años luz de distancia del trato que otros países dan a sus FFAA destacadas en el extranjero y a sus FFyCCSE. Algunos dirán que es anecdótico, pero el caso es que las denuncias y los vídeos en youtube son lo suficientemente elocuentes para hacernos una idea de las condiciones reales en las que estos servidores públicos del Estado deben enfrentarse y además cumplir con su deber. Y la noticia de ayer fue la del menú de rancho de la cena de Navidad, que consistió en un primer plato de espaguetis y un segundo a base de croquetas y un pescado rebozado y cuatro panecillos, ¡Menudo lujo!

Una dejación completa de quienes creen que estos servidores públicos, por el hecho de serlo, deben soportar estoicamente esas condiciones y además conformarse con la promesa de un futuro económico mejor de quien así les trata y posiblemente deje de estar en el Gobierno para cumplirla. Ni la Policía Nacional ni la Guardia Civil son el servicio de seguridad privado de nadie, y mucho menos del Gobierno de turno. Su juramento o promesa de lealtad y de servicio, no contempla tener que soportar condiciones vergonzosas y miserables que el Estado no se atreve a dar a los presos comunes y mucho menos a los golpistas que mantiene en prisión preventiva, a los que concede un trato exquisito de favor con toda suerte de comodidades. El Gobierno presupone que el cumplimiento del deber debe ser lo primordial, pero se equivoca. Hasta grandes estrategas y ambiciosos líderes como lo fue Julio César, compartía con sus tropas rancho y confraternizaba en sus hogueras en las campañas bélicas. Y así es cómo se ganaban el respeto y la lealtad de sus hombres. Aquí no se pide tanto, pero sí que las condiciones sean dignas y acordes con el sacrificio personal y familiar que se les exige.

Me he permitido la licencia literaria, aunque puede que haya exagerado un poco, en calificar a estas fuerzas como los nuevos tercios de Flandes. Pero la realidad es que Cataluña es un territorio hostil dentro de España y una anomalía en Europa donde el independentismo campa a sus anchas y tiene la calle tomada, contando con la connivencia y complicidad de unas FFyCCS autónomas como los Mossos que han dado ya suficientes pruebas de ello. Y es en ese ambiente hostil donde se les ha exigido devolver la legalidad y controlar la situación. Una labor condenada desde el principio al fracaso, no solo por la baja moral de esas fuerzas públicas, sino por la limitación en la respuesta ante verdaderos ataques a su integridad física, como los hechos vergonzosos de verles perseguidos por la multitud que les lanzaba piedras y cócteles molotov nada improvisados, acosados en sus lugares de residencia, insultados, desafiados y controlados todos sus movimientos por aquellos que deberían ser los responsables de controlar la situación y unos presentadores y medios de comunicación que alentaban esos comportamientos. Entre ellos los Mossos, a los que teóricamente estas fuerzas deberían complementar en su misión de control y cumplimiento de las órdenes recibidas. Solo faltaba en este terrorífico escenario, el que además esa moral se resquebrajase con el trato indigno que se les está dando a nivel personal y como colectivo. ¡No hay vergüenza en este Gobierno!

Y esto me lleva al segundo asunto en el que Mariano Rajoy sigue enquistado en su huida hacia adelante sin hacer la mínima auto crítica y negando la mayor, el que CIUDADANOS ha sido el vencedor y el PPC, al que él personalmente arropó durante toda la campaña electoral, se ha convertido en una fuerza residual en Cataluña con ahora 4 escaños de los 11 que tenía, lo que sin duda redundará en las elecciones generales. De ahí su negativa a extrapolar estos resultados a nivel nacional y negarse a adelantar las elecciones. Este enroque póstumo no lo podrá mantener por mucho tiempo y no solo por las conspiraciones palaciegas para su relevo, sino porque Pedro Sánchez no va a tardar en lanzarse a la yugular de su enemigo al que solo le une un condicionado y temporal apoyo a las medidas de intervención del 155 en una tregua que está a punto de expirar tras las Navidades. De hecho, todo va a depender de un solo hombre, el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena y sus actuaciones a partir del 4 de enero. Y lo primero es decidir si el Diputado autonómico Oriol Junqueras obtendrá la libertad condicional para acudir a tomar posesión de su acta y participar libremente en las sesiones de constitución del Parlamento y, quizás de su propuesta de candidato a la presidencia del Gobierno de la Generalidad. O si finalmente, aunque muy improbable, decidiera suspender temporalmente la orden de detención contra Carles Puigdemont y facilitarle el regreso, cosa que nadie entendería, aunque el Gobierno de Rajoy respiraría mucho mas tranquilo, pues esa era su primera intención, la de permitir que entrasen en el juego democrático pese a la intervención, como así han hecho aunque las calificasen de ilegítimas.

Mariano Rajoy mantiene intacta su estrategia de esconderse tras las togas de los jueces, tanto del Tribunal Supremo como del Constitucional. Ha judicializado todas las actuaciones políticas en una clara dejación de funciones y de impulsar iniciativas en el legislativo para evitar el esperpento de ver cómo los golpistas, que de presuntos no tienen nada y por eso están encausados y a espera de juicio y sentencia, mantienen intactos sus derechos a sufragio y han podido formar parte de las listas electorales y ser elegidos. Una situación aberrante y anómala del todo incomprensible para el común de los ciudadanos, agravada por las intenciones de los golpistas de reeditar el Gobierno cesado e incluso la presidencia de la Mesa del Parlamento autonómico. Y entonces ¿para qué habrán servido las famosas medidas de intervención? Una situación kafkiana de retorno a lo que se conoce como el día de la marmota o vuelta a la casilla de salida en el juego de la oca.

Mariano Rajoy debe asumir su parte más que notable de responsabilidad en la torpeza y actitud melindre de la respuesta y los desastrosos resultados obtenidos, exclusivamente por precipitación y falta de determinación. Debe dejar de esconderse tras los jueces y dar un paso al frente para gobernar, con todo lo que eso significa en cuanto a poner en su sitio a esa oposición desleal y obligarles a retratarse ante los ciudadanos y, al menos, dar un postrero ejemplo de dignidad y valor asumiendo los propios errores y dejar en manos de los españoles que decidamos sobre nuestro futuro. Sé que es mucho pedir para quien no está dispuesto a renunciar a nada, lo que me lleva a preguntarme cuales son las verdaderas razones que le hacen mantener esa numantina posición. La respuesta que intuyo es muy preocupante porque, de ser cierta, me confirmaría la sospecha de que sea por no gozar de plena libertad por estar sometido a presiones externas por alguna causa concreta no edificante y de profundo calado político y personal.

La próxima semana sabremos si el juez Pablo Llarena decide terminar con la prisión preventiva o acelera la Instrucción en su expansión de imputaciones que van camino de superar a la del caso de los falsos ERE’s y el "fondo de reptiles" durante la fase de Instrucción de la jueza Mercedes Alaya. Y ya sabemos cómo está esa macro causa que comienza su andadura por fascículos en los juicios orales. Se quiera o no , la Justicia se inmiscuye, normalmente a su pesar, en asuntos políticos, al igual que la política se inmiscuye de forma vergonzosa en asuntos judiciales. En ambos, la democracia sale perdiendo y los ciudadanos vemos cómo corruptos y golpistas pueden “salirse de rositas”, sobre todo si pertenecen a la casta política que actúa como un sindicato gremial en la defensa de sus miembros e intereses, sin importarles las consecuencias para el resto de los ciudadanos.

¡Que pasen un buen día!
 


Recortes de Prensa   Página Inicial