AGLI Recortes de Prensa   Martes 2 Enero 2018

Indigna TV3
EDITORIAL Libertad Digital 2 Enero 2018

El pasado 30 de diciembre TV3 emitió un discurso de Carles Puidgemont a modo de mensaje institucional de fin de año. En efecto, la cadena de la Generalidad de Cataluña, que se negó a emitir el mensaje de Navidad de Felipe VI, cedió uno de sus canales para dar voz a un sujeto que atentó tan gravemente contra las instituciones catalanas que forzó la intervención de la autonomía por parte del Gobierno central; un sujeto cobarde como pocos que ha huido de la Justicia porque no se atreve a hacer frente a sus responsabilidades como golpista, condición especialmente repugnante en quien era el máximo representante del Estado en el Principado.

TV3 es la vergüenza de los medios de comunicación españoles. Una onerosísima maquinaria de agitprop separatista que desinforma de una manera especialmente miserable y que es tremendamente responsable del gravísimo deterioro de la convivencia que se viene registrando en Cataluña desde que los nacionalistas lanzaran su asalto al Estado de Derecho, hace ya más de cinco años.

La intervención de la autonomía catalana al amparo del artículo 155 de la Constitución tendría que haber dedicado especial atención a la tóxica, infame TV3, enemiga jurada de la mitad de los catalanes y envenenadora de la otra mitad. El Gobierno de Rajoy no sólo no se la dedicó, sino que parece no inmutarse ante el hecho escandaloso de que siga ejerciendo de brazo propagandístico de los golpistas.

Los comisarios políticos que detentan el poder en TV3 merecen todo el desprecio de la profesión y de la ciudadanía, así como los políticos que los colocaron ahí y los que consienten que sigan perpetrando sus infames desmanes.

También aquí, el 155 no ha sido otra cosa que una grotesca farsa y una burla.

2018: un año prerrevolucionario

Javier Benegas. vozpopuli  2 Enero 2018

Previa a la Revolución francesa, algunos historiadores acuñaron la expresión prerrevolución (francesa) para identificar conflictos políticos que se desarrollaron en los años 1787 y 1788, y que precedieron la revolución. Algunos de ellos fueron, por ejemplo, la revoluciones americana e inglesa, las ideas del siglo de las luces, la crisis institucional, la crisis moral, la crisis social, la crisis religiosa y, por último, la crisis financiera.

Evidentemente, la historia nunca se repite; es decir, ningún proceso de cambio profundo es idéntico a otro: cada uno tiene su contexto y sus peculiaridades. Además, la mentalidad cambia de una época a otra. Sin embargo, parece evidente que nuestro mundo, y con él, España, se encuentra incurso en un proceso de transformación profunda, en una prerrevolución. Es verdad que nuevas ideas, en un sentido ‘clásico’, no parece que haya demasiadas, más bien se tiende a rescatar viejas ideas para, poniéndolas al día, adaptarlas vanamente el presente. Pero en lo demás existen bastantes paralelismos.

Hay una revolución previa, la tecnológica, cuya expresión más poderosa es la globalización de los procesos de intercambio, tanto materiales como inmateriales (ideas). Una globalización que, aún a pesar de haberse iniciado hace mucho tiempo, ha adquirido en el presente una característica nueva: la inmediatez que los avances tecnológicos han traído consigo.

La crisis institucional también parece evidente. Los Estado-nación soportan fuertes perturbaciones inherentes al proceso globalizador y, además, han de hacer frente a la pretensión de reemplazarlos por organizaciones superiores aún poco fiables, con valores demasiado indefinidos y cuya jerarquía es estrictamente organizacional, lo que está provocando movimientos pendulares en la opinión pública que son tanto más fuertes cuanto mayor es la presión para desautorizarlos.

La crisis moral queda de manifiesto en la traslación de la responsabilidad individual hacia una colectividad cuya máxima expresión la encontramos en las administraciones y sus crecientes competencias, algo, por otro lado, paradójico en pleno proceso de globalización. La moral ha dejado de ser un constructo social para convertirse en una atribución burocrática, donde se impone un supuesto empirismo para definir qué es correcto y qué no lo es.

La crisis social se hace evidente en la desaparición de la autoridad en favor de una discrecionalidad emocional, de la exigencia de sentirse bien que prevalece sobre el hecho objetivo de “estar realmente bien” o, en su defecto, de hacer las cosas de manera correcta. No hay que entender la crisis social presente tanto como una pérdida de bienestar material como una inquietante y creciente sensación de malestar emocional.

Y, por último, la crisis financiera, aparentemente superada, pero que, sin embargo, una década después de la Gran Recesión, permanece de forma latente, como si la recuperación pendiera de un hilo, habida cuenta de la enorme deuda que muchas entidades, tanto públicas como privadas, aún guardan en sus balances.

España no es un país ajeno a esta prerrevolución. Al contrario, nuestras propias peculiaridades nos colocan en pleno centro de la tormenta, particularmente expuestos. Y a la vez, estas mismas peculiaridades nos impiden prepararnos adecuadamente para lo que viene. Mientras otras sociedades buscan la manera de adaptar sus administraciones a unas exigencias de flexibilidad crecientes, aquí, desde el crack de 2008, prácticamente seguimos como estábamos.

Hoy, los procedimientos y requisitos para constituir una empresa son prácticamente los mismos que hace diez años. Seguimos teniendo que demostrar un capital social cuya cantidad es arbitraria, seguimos teniendo que comparecer ante un notario, seguimos teniendo que elevar la base de cotización aún cuando se trate de una nano-empresa, seguimos teniendo que incurrir en costes prescindibles y en trámites que se demoran, etc. En cuanto al ‘derecho a trabajar’; es decir, las obligaciones administrativas en que hemos de incurrir para realizar una actividad laboral perfectamente reglada no sólo no han disminuido, sino que en términos tanto absolutos como relativos han aumentado. En todo caso, se han añadido pequeñas reformas que, básicamente, suman algunas excepciones, pero que en general no han proporcionado un entorno más amistoso para el emprendedor. Todo ello hace que siga vigente un ecosistema adverso para la creación de nuevas empresas y la beneficiosa competencia.

En realidad, diríase que, a la hora de afrontar el proceso globalizador, no es tanto la nación como su expresión administrativa la que choca frontalmente con las nuevas exigencias; es decir, es el Estado el que actúa como peligroso disruptor. Pese a ello, las exigencias de que sea precisamente el Estado el que maniobre para mitigar los presuntos perjuicios de la globalización no dejan de crecer, lo que en todo caso podría ser pertinente si antes éste hubiera asumido un papel facilitador. Sin embargo, hasta la fecha no sólo no ejerce este papel, sino que quienes lo controlan parecen empeñados en hacer justo lo contrario. Urge pues desburocratizar las mentes.

La prerrevolución en curso dará lugar a una revolución más o menos positiva y benigna en la medida en que las administraciones y la expresión política de las naciones se adapten a los nuevos tiempos. La evolución del mundo no puede planificarse desde ningún ministerio, tampoco desde organizaciones mayores, como la Unión Europea. La lucha contra lo que llaman “desigualdad” no debe basarse en la búsqueda de la igualdad de resultados sino en la facilidad de hacer. Porque no es tanto que todos obtengamos lo mismo como que todos tengamos lo suficiente. De hecho, la desigualdad no es intrínsecamente mala. En un entorno justo, donde prime la facilidad de emprender, la desigualdad sería simplemente la expresión de la diferencia.

Perdiendo chispa económica: el sino de España
José María Gay de Liébana okdiario 2 Enero 2018

Acaba el año 2017 con España ocupando la decimocuarta posición en el ranking de las potencias económicas mundiales. España ha crecido en 2017 al 3,1%, ha creado cientos de miles de puestos de trabajo, nuestro turismo ha ofrecido su mejor cara, empero vamos cediendo posiciones en la Liga Económica Mundial. Lo malo no es que desde 2007 a hoy hayamos caído del puesto octavo al decimocuarto, sino lo que está por venir.

Durante estos dos o tres últimos años, España no ha sabido aprovechar los vientos de cola que han soplado tan a favor para emprender reformas sustanciales y de calado que sirvieran para dar unos aires renovados a nuestra economía, mimando, tutelando y cuidando a empresarios – resalto la palabra que parece estar en desuso y casi se utiliza en términos despectivos, sacralizando en cambio el rompedor término de emprendedor, que identifica al empresario novel, joven y con ímpetu -, emprendedores – ahora sí creo emplear el vocablo en su justa dimensión -, compañías medianas y pequeñas, impulsando unas coordenadas económicas más del siglo XXI, con menos burocracia y recortando abrumadores papeleos, abonando y preparando el terreno económico para que nuestras empresas, en su gran mayoría auténticas pymes, cobraran nuevos impulsos.

Sin reformas económicas de calado, España se va rezagando porque simplemente, como siempre digo, vamos tirando, tirandillo…, y nada más. A este paso, muy de tortuga a la que le costará llegar a las blancas arenas, en 2027, esto es, dentro de diez años, ocuparemos el lugar decimosexto en el hit parade de las economías mundiales y en 20 años habremos descendido del octavo puesto – que nos permitía disponer de un sillón en el elitista G-8 -, al vigesimoséptimo. No es que esté mal, sino muy mal la evolución de la política económica española.

Esa caída en la tabla clasificatoria solo demuestra que durante todos esos años – los que han transcurrido y los que están por venir – España ha perdido su brújula económica, no sabe en qué dirección exactamente tiene que ir y nos contentamos sencillamente con un “vamos haciendo”…, que confirma que no sabemos que después del presente hay un futuro ni somos capaces de avizorar cómo se diseña y construye ese mañana en lo que ahora mismo constituye cruzar el umbral de una era de profunda revolución tecnológica y transformación digital donde, por decirlo en pocas y oídas palabras, nada será ya igual a antes.

En 2025, España, según las previsiones, dejará de ser la primera potencia económica de habla hispana cediendo tal honor al querido México que, tras algunos vaivenes en 2017 a raíz de la llegada de Trump a la Casa Blanca, sabe enfocar su GPS económico sin tanta dependencia de su vecino del norte.

Cuando uno cavila acerca de los males de nuestra economía, que son varios pero siempre detectables y a los que se puede intervenir con cirugía económica no invasiva, se percata de que con el enredado e inútil patio político que tenemos, en este país flojea el cuaderno de bitácora y carecemos de impulsos briosos. Lo peor del caso es que esa percepción, la de que España hoy por hoy por culpa del tinglado político y vocinglero montado no sabe ver cuál es la senda de su futuro, es captada por nuestros jóvenes universitarios y una gran mayoría de ellos no se contenta con ese escenario y es consciente de que su andadura y desarrollo profesional se encuentra lamentablemente lejos de aquí, en otros lares a los que tendrán que emigrar, primero, en un afán por perfeccionar y mejorar en su formación, y, segundo, en busca de oportunidades laborales que estén a la altura de su nivel de preparación y cualificación. Entretanto, aquí, a España, llegan hornadas de emigrantes de baja cualificación. Mal negocio, en definitiva, ése en el que “exportamos” talento cualificado cual diamante en bruto e “importamos” mano de obra apenas cualificada. El reemplazo de nuestra población activa, a ese ritmo, atenta a la calidad de nuestro futuro mercado laboral y, en definitiva, el estatus de una economía viene influenciado y marcado por la categoría de su factor humano.

En 2031, China será el país que liderará el ranking económico superando a los Estados Unidos. A la larga, si una economía emergente que, aun cuando se halle en una más o menos teórica situación de crisis con crecimientos de su PIB rozando el 7%, va empujando, abriéndose, regulándose, dejando de lado el crecimiento económico meramente cuantitativo en favor del cualitativo, propiciando la inversión en investigación y desarrollo, la innovación, sabiendo manejar adecuadamente las posibilidades que brindan la automatización y la robótica; cuando todas esas circunstancias suman a favor, tal economía emergente, la china, se consolida en el podio económico mundial.

Y no lejos de China, se encuentran otros países que año tras año van exhibiendo sus dotes económicas como India, con aumentos en su PIB del 7% anual; Japón, que siempre está en encefalograma plano pero que ahí sigue al pie del cañón como tercera economía mundial; la pujante Corea del Sur, que es uno de los países que mayor porcentaje de su PIB destina a investigación y desarrollo, más del 4%; Indonesia, cada vez con más visibilidad internacional… Serán esos países los que en 2031 copen posiciones hegemónicas dentro de las 10 grandes potencias mundiales.

Eso se traduce en una pérdida de protagonismo económico de la vieja Europa, de los países que conforman el abolengo de la Eurozona. Y nosotros, desde acá, impasibles, asistiremos como simples espectadores a ese ascenso a la gloria económica de otras naciones que seguramente en vez de perder el tiempo en desaguisados y sainetes políticos, se están sabiendo poner las pilas, andan enchufadas y encaran, con fuste y dándole a la cabeza, los nuevos tiempos.

2018: En busca de la consolidación
José María Rotellar okdiario 2 Enero 2018

Hace diez años, en agosto de 2007, estalló la crisis de las hipotecas basura en Estados Unidos. La política del partido demócrata, eliminando la barrera entre la banca comercial y las operaciones de estructuración financiera compleja, años antes del estallido, así como el impulso que también dieron a la concesión de hipotecas a personas sin capacidad de endeudamiento y devolución, es decir, de alto riesgo, hizo que, ante el impago de estos últimos, dicho quebranto se propagase por toda la economía, debido a la titulización de dichas hipotecas que había permitido el cambio de legislación antes comentado.

En España, pese a la negación de la realidad por el entonces gobierno socialista, la crisis comenzó a mostrar sus efectos en diciembre de 2007, primer mes en el que el paro registrado aumentó tras muchos años de descenso. De ahí en adelante, años de dura crisis, con unos horribles 2009, de destrucción masiva de empleo, y 2011 y 2012, con la presión de un posible rescate sobre España -para el que nunca, pese a los malos datos macro, hubo motivo, pero al que la incertidumbre empujaba- que el ya gobierno del PP pudo resolver. Por el medio, la crisis bancaria, aplacada con el MoU financiero, y tipos del 7% en la financiación de la deuda a diez años, habían constituido un calvario en el día a día de nuestro país.

Después de ello, años de inicio de cambio de tendencia, con abaratamiento de la financiación en los mercados ya en 2013, que se mantuvo en los siguientes ejercicios debido a la tremenda inyección de liquidez del BCE, a razón de 60.000 millones de euros al mes. Poco a poco, tras llegar a la horrible cifra de seis millones de parados, la economía española fue recuperando la confianza, tanto exterior como interior: volvieron inversiones y los consumidores volvieron a incrementar el consumo. El resultado ha sido un crecimiento del PIB superior al 3%, con la creación de millones de puestos de trabajo y recuperación de los niveles de afiliación previos a la crisis, en el que ha influido notablemente la reforma laboral de 2012, que flexibilizó el mercado de trabajo.

Ahora bien, hay que seguir reformando para que en 2018 se consolide el crecimiento y el empleo, pues la economía es un ciclo y hay que estar preparados para cuando retorne la parte bajista. Nubes en el horizonte hay, como el negativo impacto que el intento de golpe de Estado de los separatistas ha producido en la economía, cuya reincidencia sería fatal para la prosperidad. Igualmente, el inicio de la retirada de la inyección extraordinaria de liquidez por parte del BCE, que la realizará de manera paulatina, también constituye un elemento que incorpora dudas y riesgo, pues aunque es imprescindible retornar a una política monetaria menos laxa, la retirada hay que hacerla con suma prudencia, al afectar directamente al sistema financiero y, por tanto, a toda la economía. Las proyecciones para 2018 siguen siendo buenas, con crecimientos de alrededor del 3% y creación neta de empleo, pero hay incertidumbres ante las que debemos preparar a nuestra economía para minimizar los riesgos de impacto negativo. Esperemos que 2018 consolide la recuperación de la economía. Feliz año nuevo para todos los lectores.

El libro que saca los colores a la pusilanimidad de la derecha acomplejada
Libre Mercado Libertad Digital 2 Enero 2018

La derecha chilena vuelve a ganar unas Elecciones Presidenciales. El empresario Sebastián Piñera venció con claridad en la segunda vuelta de los comicios, alcanzando una ventaja cercana a los diez puntos. Pero sería un error pensar que esto va a suponer un cambio político y económico de calado. Y es que, al igual que ocurre en España, la derecha chilena lleva años perdiendo terreno frente a las embestidas intelectuales de una izquierda cada vez más radical y anticapitalista.

Son muchas las voces que llevan años reivindicando la importancia de dar la batalla intelectual y defender el modelo económico liberal que tanto bien ha generado en Chile. José Piñera, padre del sistema de capitalización de las pensiones, ha vuelto al ruedo con distintas apariciones en medios y una nueva edición de su revista Economista y Sociedad. Axel Kaiser, quizá el intelectual chileno más influyente del momento, ha publicado diversos ensayos criticando la tibieza de la derecha a la hora de defender el liberalismo político y económico.

Ese discurso crítico explica que un candidato independiente como José Antonio Kast lograse sumar el 8% de los sufragios en la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales, a pesar de no contar con el apoyo de ninguno de los partidos tradicionales de la derecha chilena. Kast sorprendió en campaña con un discurso sin complejos en defensa del liberalismo económico y del conservadurismo social.

El problema es que esa propuesta no parece seducir lo más mínimo a Sebastián Piñera. En palabras de Eugenio Tironi, el empresario "ganó con un discurso que no toca las reformas de Bachelet más que con el pétalo de una rosa". Teniendo en cuenta que el gobierno de la dirigente izquierdista se propuso "demoler con una excavadora" las bases del sistema económico liberal que tanto progreso ha llevado a Chile, llama la atención que el nuevo presidente insista en plantear un programa tímido, tibio y acomodaticio. En este sentido, tiene especial interés la publicación del libro La derecha perdida. Firmado por la historiadora Valentina Verbal, el ensayo carga contra "el desierto intelectual que prima en la derecha" y pide "enfrentar el discurso político de la izquierda" a base de "actualizar las ideas de la libertad económica, que son las que constituyen y definen la identidad de la derecha".

La izquierda, en las calles
Verbal tiene claro que no es momento de medias tintas: "Chile ha pasado de un proceso de legitimación, basado en consensos fundamentales, a uno de deslegitimación. Desde la pasada legislatura, la izquierda niega la legitimidad de la derecha para hacer lo que ellos han hecho durante más de veinte años: gobernar y administrar el país de manera pacífica". El libro carga las tintas contra el peso que se ha venido otorgando a colectivos organizados que, al igual que vemos en nuestro país, toman las calles para impedir que la derecha implemente reformas que, si bien no gustan a la izquierda, son democráticas, legales y legítimas.

La autora sostiene que, ante esta ofensiva, "la derecha está perdida, puesto que carece de un relato idóneo para hacer frente al discurso de la izquierda. Es ingenuo pensar, además, que se puede ganar la batalla de las ideas con las mismas armas del enemigo. Esta estrategia sirve para ganar tiempo pero no garantiza el triunfo futuro. La buena noticia es que la derecha puede actualizar su relato a partir de las ideas que constituyen y definen su propia identidad".

En España tenemos un buen ejemplo con el fenómeno de sustitución que estamos presenciando y que se traduce en el declive del Partido Popular y el auge de Ciudadanos. El discurso del partido naranja parece cada vez más comprometido con la unidad territorial y la libertad económica, mientras que la acción de gobierno del partido azul preocupa a los votantes de derecha por su pusilanimidad en ambos frentes.

Como afirma Lucía Santa Cruz en un documento del think tank Libertad y Desarrollo, "para que exista un cambio cultural y la derecha recupere a sus votantes, debe ser más valiente en su discurso. No hay que ceder a la tentación permanente de competir con las mismas banderas de la izquierda". Verbal añade que "no basta con una buena gestión (…). Hay que triunfar en la batalla de las ideas y lograr ser culturalmente hegemónicos". Una lección muy válida… a ambos lados del Atlántico.

TAL DÍA COMO HOY EN 1492
La conquista de Granada
José Javier Esparza  gaceta.es 2 Enero 2018

El 2 de enero de 1492, tras diez años de guerra, las tropas de los Reyes Católicos entraban en Granada, el último estado islámico de la península. El rey nazarí, Boabdil, rendía la ciudad y negociaba con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, las condiciones de la capitulación. Así desaparecía el último reducto de poder musulmán en España desde aquel lejano año de 711. La Reconquista había terminado. La unificación de los reinos españoles era ya un hecho; Navarra no tardaría en ser incorporada a la Corona. Sin aquel episodio, sin la conquista de Granada, hoy no estaríamos hablando de España.

La conquista de Granada fue un acontecimiento de alcance universal. No sólo fue decisiva para la Historia de España. Toda Europa la vivió, en aquel mismo momento, como una noticia formidable, uno de esos sucesos que hoy llenarían horas de radio y televisión, portadas y portadas de periódicos. En Roma se celebraron grandes solemnidades religiosas que culminaron con una gigantesca procesión de tres días, presidida por el Papa. En el reino de Nápoles, la victoria cristiana fue conmemorada con una obra teatral cuyos personajes alegóricos eran la Alegría, el Falso Profeta Mahoma y la Fe. En Londres, en la abadía de Westminster, el Canciller de la Corona, ante una enorme multitud convocada por las campanas, anunció solemnemente la victoria de los cristianos sobre los musulmanes. En España, uno de los grandes poetas del momento, Juan del Enzina, escribió este romance invitando a Boabdil a abrazar la Cruz:

“¿Qués de ti, desconsolado? / ¿Qués de ti, rey de Granada?
¿Qués de tu tierra y tus moros? / ¿Dónde tienes tu morada?

Reniega ya de Mahoma /y de su seta malvada,
que bivir en tal locura/ es una burla burlada.

Torna, tórnate, buen rey,/ a nuestra ley consagrada,
porque si perdiste el reyno / tengas ellalma cobrada;
de tales reyes vencido/ onrra te deve ser dada.

¡O Granada noblecida,/ por todo el mundo nombrada!,
hasta aquí fueste cativa/ y agora ya libertada.

Perdióte el rey don Rodrigo/ por su dicha desdichada;
ganóte el rey don Fernando/ con ventura prosperada,
la reyna doña Ysabel,/ la más temida y amada,?
ella con sus oraciones/ y él con mucha gente armada.

Según Dios haze sus hechos/ la defensa era escusada,
que donde Él pone su mano /lo impossible es quasi nada.”

¿Qué era el reino de Granada?
Lo primero que hay que explicar es qué era el reino de Granada, qué representaba y por qué fueron necesarios diez años de guerra para conquistarlo. El reino de Granada era, para la época, una potencia importante. Había nacido hacia el siglo XIII (1236) de la descomposición del Islam español. Mohamed ibn Nasr, llamado “el rojo”, Alhamar, por el color de su barba, se proclamó sultán e instauró un reino independiente y una dinastía propia: la nazarí, es decir, los descendientes de Nasr. El territorio de este reino no era desdeñable: algo más de la mitad oriental de lo que hoy es Andalucía. Tenía una población muy numerosa para la época (se calcula en unos 300.000 habitantes), una economía muy activa, buen suelo agrícola y largas costas, con una posición privilegiada en el Mediterráneo.

En una situación así, los reyes de Granada tendrán sobre todo dos objetivos. Uno, arreglarse con los reyes cristianos, es decir, con Castilla y Aragón. Castilla era poderosa, pero estaba muy poco poblada y tenía muchos problemas para consolidar los territorios conquistados. En cuanto a Aragón, su principal finalidad era que nadie estorbara a sus barcos en el Mediterráneo. Los nazaríes ofrecerán arreglos satisfactorios para ambos, generalmente bajo la forma de tributos económicos, las parias. Y el segundo objetivo de los reyes de Granada será asegurarse la amistad de los musulmanes del otro lado del mar, los benimerines del norte de África, por si acaso hacía falta su concurso. Con este sistema, el reino aguantará más de doscientos años. Fue especialmente brillante el siglo XIV, con un gran impulso cultural. A partir de ese momento, sin embargo, Granada entrará en decadencia, especialmente por las luchas dinásticas. Cada vez le es más difícil mantener sus territorios, que se van desprendiendo, como a jirones, en manos de los castellanos, mientras la vida interna del reino nazarí es una perpetua querella. Cuando Fernando e Isabel unen las coronas de Aragón y Castilla, en 1479, Granada ya es un caos.

Enfrente están los Reyes Católicos, en efecto. Dos reyes con un proyecto. Hay que insistir en lo que suponen los Reyes Católicos para España. Hasta ese momento, las coronas de la península habían llevado una vida muy cerrada sobre sí mismas; en el caso de Castilla, además, con una larga y cruenta guerra civil. Fernando e Isabel vienen, por así decirlo, con ideas nuevas. En el espacio de Occidente se ha impuesto el ideal de la “república cristiana”, de la organización política construida en torno a una identidad religiosa, y la columna vertebral de esa organización es la Corona. Los predecesores de los Reyes Católicos no sabían nada de todo esto, pero Fernando e Isabel sí; son las ideas que flotan en el ambiente.

Además, recobra vigencia la idea-fuerza de la recuperación de la España perdida, una idea que nace en la corte asturiana en el siglo IX, que a lo largo de la Reconquista aparecerá y desaparecerá para volver a reaparecer, que con el tiempo se funde con el ideal de la Cruzada y que ahora, además, encaja perfectamente con ese otro ideal de la república cristiana. Para lograr este objetivo hay que conquistar Granada. Y así la toma de Granada se convertirá, para los Reyes Católicos, en una auténtica obsesión.

Las etapas de la guerra
Fernando e Isabel acometen la empresa de Granada en 1482. Puede sorprender que la conquista durara nada menos que diez años, pero es que no fue en modo alguno una guerra fácil. Las fuerzas que los Reyes Católicos tienen a su disposición no son muy numerosas. Algunas crónicas aportan cifras fabulosas, de hasta 80.000 hombres, pero la verdad es que la mayor parte de la gente que se movilizaba eran tropas auxiliares para servicios de intendencia y de transporte. La fuerza principal serán las huestes señoriales del territorio andaluz, y éstas estaban compuestas por grupos relativamente pequeños. Sólo con el tiempo irá asentándose un ejército profesional que será, más tarde, el que dará origen a la infantería española y a los tercios. Por otro lado, la geografía del Reino de Granada, lleno de serranías, impedía librar grandes batallas campales. De manera que las batallas de la guerra de Granada serán largos episodios de sitio y asedio de fortalezas, al típico estilo medieval, combinados con correrías en campo enemigo para hacerse con víveres y volver después a las propias líneas. Las tropas se organizan al empezar la primavera y combaten hasta que entra el otoño; se retiran en invierno y, en primavera, otra vez a la pelea. A veces se cobrarán la pieza, como cuando se conquistan Baza o Alhama; otras veces los frentes estarán paralizados durante meses.

En una guerra así, los nazaríes pueden resistir con alguna comodidad. Pero el Reino de Granada tenía dentro su propio cáncer: la enemistad a muerte en el interior de la familia real. El sultán Abul-Hasam Alí, llamado Muley Hacén en las crónicas cristianas, está en guerra con su hijo Boabdil. Muley Hacén se apoya en un poderoso clan, los abencerrajes, pero éstos se insubordinan. Así que el sultán tiene que huir junto a su hermano, Muhamad al-Zagal, llamado en las crónicas El Zagal, y se hace fuerte en Málaga. Cuando muere Muley Hacén, El Zagal reclama el trono. Mientras tanto, Boabdil reina en la ciudad de Granada. La situación es caótica: el Zagal combate a los cristianos por su lado, Boabdil hace lo propio por el suyo, y a la vez ambos bandos moros se enfrentan entre sí. En uno de estos lances, Boabdil cayó preso de las tropas cristianas. Los Reyes Católicos le impusieron condiciones de vasallaje que dieron la vuelta a la situación.

A Fernando el Católico se le ocurrió una idea realmente malévola: utilizaría a Boabdil como punta de lanza contra su tío, el Zagal; ofreció a Boabdil territorios propios en señorío, a cambio de pelear contra la otra facción mora. Así en la guerra civil nazarí los castellanos pasarán a combatir junto a Boabdil y contra el Zagal. Éste, el Zagal, sucumbe en 1490: entrega a Castilla sus tierras y emigra a Argelia. Los Reyes Católicos anuncian el final de la guerra. Llega el momento de pedirle cuentas a Boabdil. Pero Boabdil, al parecer presionado por los partidarios de seguir la guerra, incumple el contrato. Y vuelta a empezar.

El impulso final
A partir de la primavera de 1490, Boabdil intenta pasar a la ofensiva; sueña con sublevar a los musulmanes de los territorios ya controlados por los Reyes Católicos. Pero fracasa: la población, que no guardaba buen recuerdo del gobierno despótico de Muley Hacén, vuelve la espalda a la dinastía nazarí. Boabdil termina encerrándose en la Alhambra. Fernando e Isabel saben que Granada es inexpugnable, de manera que preparan un largo asedio. Instalan un campamento permanente en Santa Fe y se disponen a rendir la ciudad por hambre.

Lo del hambre no es una metáfora. En las semanas anteriores a la rendición, los habitantes de la ciudad se comieron sus caballos, sus perros, sus gatos y, al final, a 260 cristianos que tenían en prisión. Lo cuenta un manuscrito inglés de la época, redactado por el prior de Leicestershire según las noticias que le transmitió un cruzado que participó en el asedio; lo ha descubierto el profesor de Tenerife José Gómez Soliño. Según ese documento, en Granada había en aquel momento 24.000 personas entre 12 y 23 años, además de viejos y niños más pequeños. Como la población total era de en torno a 30.000 personas, podemos suponer que la defensa de la ciudad no provocó la muerte de demasiada gente. A todo esto, nadie crea que, mientras tanto, Boabdil se dedicaba a guerrear. Más bien se dedicó, en secreto, a negociar y renegociar las condiciones de la rendición. Finalmente, el 25 de noviembre de 1491 Boabdil firmaba unas capitulaciones, bastante generosas, que significaban el final de la resistencia. Un fragmento de aquel texto decía así:

“Es asentado y concordado que sus altezas y sus descendientes, para siempre jamás, dejarán vivir al dicho Rey Muley Baudili, y a los dichos alcaides y alcaldis y sabios y muftíes -al-faquíes-, y alguaciles y caballeros y escuderos, y viejos y buenos hombres y comunidad chicos y grandes, estar en su ley y no les mandarán quitar sus aljamas y sumaas y almuédanos y torres de los dichos almuédanos, para que llamen a sus açalaes, y dejarán y mandarán dejar a los dichos aljamas sus propios y rentas como ahora los tienen, y que sean juzgados por su ley sarracena con consejos de sus alcaldis según costumbre de los moros, y les guardaran y mandaran guardar sus buenos usos y costumbres. Ítem es asentado y acordado que no les tomarán ni mandarán tomar sus armas y caballos ni otra cosa alguna, ni en tiempo alguno para siempre jamás, excepto todos los tiros de pólvora grandes y pequeños que han de dar y entregar luego a sus altezas. Ítem es asentado y acordado que ningún judío no sea recaudador ni receptor, ni tenga mando ni jurisdicción sobre ellos. Ítem es asentado y acordado que a ningún moro o mora non haga fuerza a que se torne cristiano ni cristiana”.

El día 2 de enero de 1492 se rendía formalmente la ciudad. El 6 de enero los Reyes Católicos hacían su entrada triunfal en Granada y pisaban la Alhambra.

La Gran Unificación
Tan enorme eco tuvo la conquista de Granada, que el Papa Julio II no dudó en otorgar a Fernando el Católico el título de rey de Jerusalén (que aún conserva el Rey de España). El Papa aspiraba a una nueva cruzada en Tierra Santa. Pero los Reyes Católicos tenían planes más inmediatos. Estaban construyendo una gran unificación y no se apartarían de su proyecto. Y como la fuente de la legitimidad en aquella época era la Corona y la Religión, será a través de ambas como materializarán su proyecto. La unión de la Corona la encarnaban ellos. Y la unión de la religión vendrá, tras la toma de Granada, con la expulsión de los judíos. Pero habrá más unificaciones: en ese mismo año Antonio de Nebrija presenta a la reina Isabel I su Gramática de la lengua castellana, la primera gramática europea de una lengua vulgar, que significará la unificación lingüística del reino.

¿Y qué fue de Boabdil? Leyendas románticas aparte, Boabdil se retiró a las Alpujarras y se dedicó a cazar, que era lo que le gustaba. Pero en 1493, deprimido por la muerte de su esposa, Moraima, decidió cambiar sus tierras a los Reyes Católicos por una fuerte suma de dinero y se instaló en el reino de Fez. Allí viviría hasta 1533, cuando los españoles ya están en Cartagena de Indias y Perú. Aquellos españoles a los que los Reyes Católicos, con la conquista de Granada, dieron una única bandera.

José Antonio
Fernando Paz  gaceta.es 2 Enero 2018

No creo que, a estas alturas, sorprenda a nadie la menguada gallardía con que se desempeña un defensor del pueblo llamado Francisco Fernández Marugán, treinta años en el PSOE; ni creo que tampoco admire a nadie que fuese su antecesora en el cargo, Soledad Becerril, (cuatro décadas largas en la mamandurria, señora marquesa) quien ejecutase en primera instancia esa vasallática requisitoria al ayuntamiento de Boadilla del Monte para eliminar del callejero a “José Antonio”.

Lo que sí llama la atención es el denuedo con que ambos se han producido en este caso. No por su sintonía, claro está. Sino por la perversa aplicación que los titulares de dicha figura -la del defensor del pueblo, teórica protección de este ante los abusos de la administración – hacen de su función, súbitamente arrebatados por una socrática pasión ordenancista, tan irrefrenable que les lleva a ignorar la voluntad de una inmensa mayoría de boadeños.

En su muy acuciante admonición al consistorio madrileño para que no demore los plazos de aplicación de la ley mediante subterfugios, y en medio de tanto desvarío, en una cosa sí que ha acertado el defensor del pueblo: que la citada vía de nombre “José Antonio” no se refiere sino a Primo de Rivera. A nadie, salvo a Fernández Marugán, se le habría pasado por la cabeza otra cosa: es caso raro en la historia española que alguien sea conocido por su nombre de pila, sin añadidos, por más que José Antonio los tuviera, y sobrados. Porque eso – seguro que a Marugán no se le escapa -, es muestra del cariño que generaciones enteras de españoles le han profesado.

El defensor del pueblo, en cambio, nunca será Francisco. Podrá aspirar a Fernández Marugán, si es que ingresa en alguna otra historia que no sea la de la infamia. Podrá aspirar, todo lo más, a una minúscula nota a pie de página en la que figuren su primer y segundo apellidos, costumbre que en España se reserva para los árbitros de fútbol y en Estados Unidos para los serial killers y los asesinos famosos.

Pero aunque a Fernández Marugán no le guste, en nuestra más trágica y reciente historia, la de José Antonio es la estampa de la nobleza misma, de una nobleza que, acaso, este tiempo envilecido sea incapaz de honrar. En épocas de más envergadura, numerosas gentes de la izquierda –y algunas menos, de la derecha –celebraron su honestidad y altura personal con la fascinada estima que sus correligionarios actuales, mezquinos e ignorantes, hoy le regatean.

Aún antes de los episodios finales de su vida, que le granjearían el universal aprecio, José Antonio conquistaría, por su valor y prestancia, el respeto de sus oponentes; uno de ellos, Claude Bowers, embajador gringo en España, que en cierta ocasión le oyese relatar con infantil regocijo el atentado de que acababa de ser objeto concluyó, rendido: “era de la pasta de los mosqueteros de Dumas”.

Los días postreros, que pasó preso, agrandaron su figura humana. Tuviera José Antonio la parte que tuviera en la génesis de la violencia que cristalizó en la exasperación del verano del 36– mucho menor, en todo caso, que la de la mayoría de dirigentes de la izquierda socialista y republicana– la resarció con creces urgiendo desde la cárcel el fin de la matanza cainita que devastaba los campos de España, ofreciéndose como mediador entre ambos bandos y dejando para ello en prenda a sus parientes en zona enemiga.

Incluso fantaseó con un gobierno de concentración nacional, considerablemente escorado hacia la izquierda republicana, con tal de salvar la paz de España: aquello, un imposible, no salió, pero mostró la verdad de su humanidad y de su patriotismo. Sobre ello volvió cuando, seguro de su muerte, redactó aquel testamento -que no puede sino conmover las fibras más íntimas de cualquier bien nacido- en el que deseó, por encima de cualquier cosa, que fuese la suya la última sangre española derramada en discordias civiles.

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La onerosa secuela judicial del 'procés'
EDITORIAL El Mundo 2 Enero 2018

El escenario judicial que arroja el proceso soberanista sólo es comprensible teniendo en cuenta la gravedad del pulso al Estado planteado por las autoridades catalanas cesadas. El desafío a la integridad territorial y a la soberanía nacional ha sido de tal calibre que ha motivado la acción de la Justicia en un total de 46 causas, ligadas a la celebración del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre. Además de 37 causas dirigidas contra políticos independentistas y miembros de los Mossos d'Esquadra, se acumulan otras nueve contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El año que acaba de arrancar, por tanto, deberá sustanciarse la responsabilidad judicial de quienes, desde la Generalitat y el Parlament, instigaron un movimiento político de cariz insurreccional que ha tenido como consecuencia la mayor crisis de Estado de la democracia y la imputación de delitos de rebelión, sedición, malversación y odio.

Actualmente, tal como publicamos hoy, el proceso secesionista se sintetiza en 32 juzgados investigando denuncias, 50 procedimientos abiertos desde el pasado 22 de septiembre -tras el cerco separatista a la Consejería de Economía-, 20 dirigentes políticos imputados -entre miembros del Govern destituido y del Parlament-, además del mayor de la policía autonómica catalana, su teniente y los máximos responsables -Jordi Sànchez y Jordi Cuixart- de la ANC y de Òmnium Cultural, que son las dos principales asociaciones independentistas. A los alcaldes imputados por desobediencia cabe sumar los profesores investigados por delitos de incitación al odio y las cuatro personas que permanecen en prisión incondicional preventiva:el ex vicepresidente Oriol Junqueras, el ex consejero de Interior Joaquim Forn y los propios Sánchez y Cuixart, éstos últimos acusados de sedición. Precisamente, Junqueras está citado ante la Sala de lo Penal del Supremo el próximo 4 de enero para resolver el recurso contra el auto que le mantiene entre rejas. Cabe recordar la garantía de independencia del Estado de derecho, pese a las espurias maniobras de propaganda e intoxicación del independentismo sobre la falta de separación de poderes en España, y la necesidad de desligar los tiempos políticos -pese a la inminente apertura de la legislatura en Cataluña- del ritmo que siguen las causas judiciales abiertas.

Lo relevante, al margen de la decisión que adopte el Supremo este jueves, es que la Justicia depure las responsabilidades tanto de Puigdemont como del resto de dirigentes que llevaron a Cataluña al borde del abismo. El Gobierno catalán destituido liquidó el autogobierno, incurrió en desacato al Tribunal Constitucional, vulneró el marco constitucional y alentó la fractura social y económica de la sociedad catalana. El procés no puede quedar impune.

¿Tabarnia es una broma?
Ernesto Ladrón de Guevara TBN 2 Enero 2018

A mí no me lo parece. En el contexto mundial en el que nos encontramos las ciudades tienen tanta importancia económica, cultural y como entramado democrático y social como los propios estados. El futuro probablemente será el de las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, donde se concentran las masas humanas. Si miramos la esfera terrestre desde un satélite en la zona de sombra solar, es decir, donde es de noche, veremos las concentraciones de luz artificial en manchas luminosas rodeadas de grandes zonas de oscuridad, lo que es una representación física de las concentraciones humanas. Las democracias, en su sentido representativo, son la proyección política de las ciudades. Sobreponderar el voto rural no es democrático y supone la plasmación de lo antiguo contrapuesto a lo moderno. Lo viejo, lo decimonónico, en contraste con lo actual, con lo cosmopolita. Es el contrapunto que podríamos establecer entre el carlismo y el liberalismo, el Antiguo Régimen ante la Democracia representativa. Sesgar la plasmación del voto hacia una representación electoral que prime lo rural sobre lo urbano da como consecuencia el resurgir del caciquismo, del feudalismo, cuya expresión más palpable es el nacionalismo y su enfermedad secesionista.

Por eso no me parece que lo de Tabarnia sea una broma. Yo lo considero más bien un salto hacia la modernidad para superar las tentaciones disolventes, la vuelta al pasado.

El Artículo 151 de la Constitución Española atribuye el proceso autonómico a cada una de las provincias que estén afectadas, y, por tanto, Tabarnia, como zona metropolitana de Barcelona que absorbe a Tarragona podría perfectamente iniciar el procedimiento.

“No será preciso dejar transcurrir el plazo de cinco años, a que se refiere el apartado 2 del artículo 148, cuando la iniciativa del proceso autonómico sea acordada dentro del plazo del artículo 143.2, además de por las Diputaciones o los órganos interinsulares correspondientes, por las tres cuartas partes de los municipios de cada una de las provincias afectadas que representen, al menos, la mayoría del censo electoral de cada una de ellas y dicha iniciativa sea ratificada mediante referéndum por el voto afirmativo de la mayoría absoluta de los electores de cada provincia en los términos que establezca una ley orgánica.”

Sería una buena manera de abortar para siempre las pretensiones independentistas que son el fruto no de la mayoría de los votos, sino de la de los escaños que nacen de un sistema electoral viciado que no respeta la proporcionalidad del voto.

Este fenómeno fue experimentado por Unidad Alavesa en Alava, para frenar las pretensiones colonialistas del nacionalismo vasco. Y doy fe de que hizo mucho daño a los independentistas. Además, se formulaba la secesión de Alava para seguir perteneciendo a España desde el plano puramente histórico y constitucional, amparándose en la Adicional Primera de la C.E. que fue una concesión al nacionalismo. En esa Adicional se preservan los derechos históricos de los territorios forales, es decir de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya por separado. Cada territorio tiene sus fueros históricos diferenciados y no formaron hasta 1936 unidad política alguna entre sí. Euskadi fue un invento del fundador del nacionalismo vasco, el racista Sabino Arana, que, por cierto, planteó su fórmula independentista desde Vizcaya con la pretensión de adherir a ese proyecto a Alava y Guipúzcoa desde un planteamiento colonial.

Unidad Alavesa se basaba en el Estatuto Alavés de 1931 y la Carta foral de Alava de 1934. El primero formulado desde las fuerzas progresistas y el segundo desde las conservadoras, como intento de parar los pies a las ansias independentistas en una provincia donde el PNV era absolutamente residual y recibía la herencia del carlismo. Por eso, a mitad de la década con la que se inició este siglo se presentó en las Juntas Generales de Alava un Proyecto de Estatuto Foral que no triunfó, obviamente, por la exigua representación de Unidad Alavesa en ese momento. Pero hay que recordar que ese partido tuvo su momento de gloria en 1990 llegando a obtener tres parlamentarios en el Parlamento Vasco, recogiendo el voto decepcionado del PP y de un PSOE desarmado de argumentos ante la cesión de la lehendakaritza al PNV tras superarlo los socialistas en número de votos. La desaparición de Unidad Alavesa tuvo mucho que ver con la reorientación del proyecto popular hacia el alavesismo y por razones de índole interno. Diríamos que el grande se comió al chico.

Pero el voto alavesista fue capaz de poner a raya al nacionalismo, cosa que se frustró tras la desaparición del partido foralista, acosado por un terrorismo que puso el foco sobre sus dirigentes, calificándolos como objetivo prioritario de sus zarpazos, afortunadamente sin consumar; aunque a punto estuvieron de hacerlo.

En definitiva: la mejor receta para combatir al nacionalismo es usar sus propias armas. Eso profundiza en sus contradicciones, si bien el peligro es la cantonización de España como sucedió en la Primera República.

Año 2018: ¿Un Armagedón político asolará España?
“Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro.” Confucio
Miguel Massanet diariosigloxxi 2 Enero 2018

Algazel, el filósofo y teólogo iraní (1058-1111) nos dejó escrito en uno de sus trabajos más conocidos “La incoherencia de los filósofos”, que “los acontecimientos que tienen lugar en el mundo están determinados por los caprichos actuales de Dios”. Para él esto elimina el resto de fuentes de la causalidad natural y pone todo en las manos de Dios. Aunque podamos no estar de acuerdo con la expresión de “los caprichos de Dios” lo cual nos pintaría un creador imperfecto, sujeto a variaciones de humor que le hicieran cambiar de parecer en lo que parece estar escrito desde la eternidad hasta la eternidad, sin que ello nos conduzca, necesariamente, a un determinismo implacable puesto que nosotros, los humanos, podemos escoger lo que nos dé la gana, sin que ello obste a que Dios ya sepa de antemano lo que vamos a escoger. Mejor no seguir por este camino, si lo que pretendo, solamente es hacer una simple proyección de los acontecimientos políticos que se han producido durante este año 2017 y deducir de ellos, sin pretensión alguna de disponer de facultad alguna de adivinación, lo que, como mero ciudadano de a pie, mucho me temo que pueda tener lugar en este año que estamos a las puertas de inaugurar.

Para empezar una evidencia: la aplicación del 155 para destituir al Gobern catalán y dejar sin efecto todas sus leyes relativas a una hipotética declaración unilateral de autonomía de Cataluña, así como el cese de todos los parlamentarios del Parlament catalá, como ya hemos comentado en otro lugar, no parece que haya conseguido más que ensombrecer el futuro político de esta comunidad. Unas elecciones precipitadas, convocadas a instancias de C´s y el PSOE, de las que lo único que es razonable esperar es una repetición (dada la posibilidad de que, los investigados por los delitos que les imputa el fiscal, todos ellos de gran gravedad) de la situación de la cámara y el gobierno catalán, que quedaría constituida, prácticamente, como un calco de la que, en virtud del 155 de la Constitución, quedó destituida. Al no haber sido condenados a inhabilitación nada les impide volver a formar parte del Parlamento Catalán y de la Generalitat.

Es obvio que, desde el gobierno del señor Rajoy, se intenta boicotear la elección del nuevo presidente de la cámara catalana reduciendo los plazos, como es el caso de haber convocado al Parlament para el 17 de Enero para que el 31 haya debate de Investidura. No obstante, aun siendo muy importante que se aclare quién va a salir vencedor de esta lucha sorda que mantienen el JuntsxCat y la ERC de los señores Puigdemont y Junqueras, lo que verdaderamente nos importa a los españoles es el hecho de que, los partidos que tienen las papeletas para formar gobierno en Cataluña, son los de intenciones separatistas y las izquierdas, como la CUP, que pueden intentar introducir algunas de sus “geniales “ ideas socializantes e igualitarias, para acabar de convertir esta parte de España, aún en el caso de que no se salgan del ámbito constitucional, en una especie de sucursal del comunismo extremo bolivariano.

El tercero en discordia, el PSC con su jefe de filas y figura importante del PSOE, debido a ser el que le dio vida nuevamente a P.Sánchez cuando se jugó el ser alguien en el partido sometiendo su elección al voto de los miembros afiliados de su partido. Ganó, pero la influencia de Iceta sobre el Secretario General del PSOE no ha disminuido, al contrario, se puede decir que sigue gozando de gran predicamento en la cúpula de su partido en Madrid. Pese a que ha repetido, en varias ocasiones, que no va a apoyar nunca a los separatistas, nadie puede ser llamado a engaño respecto a su antipatía visceral al señor Rajoy y a su equipo, lo que nos lleva a considerar la posibilidad de que, a cambio de un puesto importante en el nuevo gobierno de la Generalitat o, incluso, de la presidencia del mismo, don Miguel se dejara de pamplinas y supuestas ataduras políticas para aceptar de plano y sin hacer ascos, el puesto tras el cual lleva años luchando para conseguirlo.

Se puede decir que en esta ocasión y ya van varias, las estrategias de Podemos en busca de conseguir aumentar su influencia como partido comunista en Barcelona han quedado muy lejos de lo que tenían en mente. El señor Doménec no ha sabido vender adecuadamente la mercancía y no se sabe si la teórica ayuda que le pudiera prestar la alcaldesa de Barcelona, señora Colau, ha sido tan desinteresada como se hubiera podido pensar. De hecho las diferencias entre ella y el señor Pablo Iglesias no parecen ser un secreto dentro de su mismo partido. Esto no impide que esta aspirante a la Generalitat de Cataluña, no siga teniendo entre ceja y ceja este salto hacia la presidencia del gobern catalán. De hecho, su jugada de desprenderse del socialista señor Colboni no parece que fuese la más acertada ya que se ha quedado en minoría en un ayuntamiento, el barcelonés, en el que ya san varias las veces en las que sus propuestas han quedado rechazadas por la oposición.

Pero, dónde vemos un panorama más negro para el 2018 es, sin duda, en la calle Génova y en sus ocupantes los directivos del PP. No se puede decir que el resultado electoral en Cataluña haya sido, ni mucho menos, para ir tirando cohetes. El hecho cierto de que, el señor Rajoy, esté intentando que no se le note el chasco de la debacle de su partido en la comunidad catalana, no significa que la procesión no le vaya por dentro. De hecho su imagen y, especialmente, su rostro demuestra a las claras que es consciente de que la autoridad dentro de su partido cada vez es más reducida y que, al contrario, las críticas son cada vez mayores y de más calado. Sabe que los simpatizantes ya están empezando a preguntarse si es conveniente seguir apoyándolo y, esta sensación de rechazo, donde más se nota es en los simpatizantes catalanes que han lanzado un importante aviso al PP y a su presidente: “no van a apoyar más a un partido que no sabe defender la españolidad de Cataluña tal y como se debería hacer”. El sistema de los paños calientes, de las cesiones, del diálogo a cambio de euros o de sacrificar a sus dirigentes en la comunidad catalana, como hizo Aznar con Vidal Cuadras, no le va a servir más. Todos sabemos que no ha sido culpa del señor Albiol el que el PP haya tenido una derrota histórica, porque los verdaderos responsables, por su falta de valentía y sus intentos de llegar a acuerdos mediante intrigas secretas (la señora vicepresidenta seguramente sabe bastante de esto), no han sido los del PPC, sino la cúpula de Madrid que ha fallado tanto en la información, como dando la confianza a los mossos de escuadra, culpables del éxito relativo de los comicios ilegales del 1º.

Un PP que gobierna en minoría, con la mayoría del Parlamento enfrentada a él, con un PSOE dirigido por un enemigo implacable de Rajoy y aspirando ( las encuestas ya asignan a su partido una recuperación que lo sitúa a pocos puntos del popular) a obtener el número de votos en unas nuevas elecciones ( que pueden estar a la vuelta de la esquina si la ingobernabilidad del país impide seguir en el gobierno al señor Rajoy) que, si no superar al PP, al menos que le dieran la posibilidad de pactar con algunos de los partidos, no descartemos a C´s si llegara la ocasión o, incluso, con las izquierdas si con ello conseguían hacerse con el gobierno de España. Lo mismo le puede suceder en el caso de quien ha sido su mayor apoyo para la aplicación del 155 aunque, como ha sido el caso de los socialistas, también chantajeó a Rajoy obligándole a convocar unas elecciones en un plazo corto pensando que, además de ganarlas, como ha sucedido, los socialistas y el mismo PP sacarían los votos suficientes para que apoyaran un gobierno de C´s en Cataluña.

Lo peor es que, como ya anunciamos en su día, ahora el PP no tiene a su favor las circunstancias que sí concurrían cuando, en lugar de provocar que se convocaran unas nuevas elecciones, negándose a presidir el Gobierno que le ofrecía el Rey, hubiera permitido que pasaran los plazos y hubiera sido preciso que Felipe VI convocara unos nuevos comicios, en los que el PP estaba en unas condiciones óptimas para conseguir una mayor ventaja sobre el resto de partidos de la oposición. No lo hicieron y se equivocaron, como se ha demostrado a lo largo de los meses en que Mariano Rajoy viene presidiendo, a trancas y barrancas, un gobierno en el que ya han sido repudiados dos ministros y que, en el Parlamento, el mismo PP ha tenido que ejercer, en numerosas ocasiones, su derecho a veto para impedir que salieran publicadas propuestas de la oposición, aceptadas por mayoría y que, en caso de ser aprobadas, hubieran sido un entorpecimiento para la labor gubernamental y para el correcto desarrollo de los intereses de España y de los españoles.

Sí, señores, es muy difícil poder anticipar lo que va a suceder en el próximo, ya inminente, 2018, pero si es posible que a lo largo del mismo sucedan cosas que nada tengan que ver con el optimismo, un poco forzado, todo hay que decirlo, de este señor Rajoy que se niega a admitir que está gobernando sobre el fiel de una navaja guardando un equilibrio inestable que, en cualquier momento, en cuanto se lo proponga alguno de sus enemigos irreconciliables si se le presenta la ocasión de poder obtener una posición que le permita acceder al poder, puede darse la circunstancia de que el gobierno popular salte por los aires, se convoquen nuevas elecciones legislativa y los resultados pudieran no ser los que, los que nos gobiernan, parece que están convencidos de que van a darse.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no podemos menos de denunciar esta aparente pasividad, esta pachorra y esta falsa tranquilidad que se empeñan en mantener los que, apenas hace unos días acaban de perder la mejor ocasión que se les había presentado de dar un importante golpe de efecto, desmantelando de una vez toda la organización que tenían montada los separatistas catalanes; de modo que toda su logística, aparato de propaganda y organizaciones afines hubieran quedado deshechas, descabezadas y con todos sus dirigentes en chirona. Puede que lo último pueda suceder pero, en ningún caso, será mérito del Gobierno sino de la Justicia y sus servidores los jueces.

El tripartito isleño «catalaniza» Baleares
Las últimas decisiones políticas de MÉS, más o menos apoyadas por el PSOE y Podemos, cuentan con el aliento de las hasta hoy muy minoritarias entidades independentistas de la Comunidad
Josep María Aguiló ABC 2 Enero 2018

La última semana de diciembre ha servido para constatar, una vez más, el propósito de varios de los principales dirigentes actuales de Baleares de «catalanizar» en mayor o menor medida la Comunidad, en especial la isla de Mallorca. El homenaje dedicado a los «Jordis» el jueves de la pasada semana en el Teatro Principal de Palma o el hecho de que la Diada de Mallorca se haya trasladado ahora al 31 de diciembre, en lugar del tradicional 12 de septiembre, serían dos buenos ejemplos en ese sentido.

Paradójicamente, el sentimiento nacionalista ha sido y sigue siendo aún bastante minoritario en Baleares. De hecho, en el Archipiélago nunca ha presidido el Govern ningún partido nacionalista. En seis legislaturas ha habido presidentes autonómicos del PP, mientras que en tres —incluida la actual— los mandatarios han sido del PSOE gracias al apoyo de otras formaciones. Por lo que respecta al sentimiento independentista o de adhesión a unos hipotéticos «Países Catalanes», es todavía mucho más minoritario aún, pero partidos como MÉS o entidades como la Asamblea Soberanista de Mallorca parecen querer subvertir hoy esa realidad a golpe de decreto o con recurrentes manifestaciones reivindicativas. MÉS incluso defiende que haya un referéndum en 2030 como antesala de la creación de un futuro estado propio, que sería la República de Mallorca.

Cabe recordar que en esta legislatura el Ejecutivo autonómico está presidido por la socialista Francina Armengol, gracias al apoyo del PSOE y de MÉS por Mallorca, así como al aval externo de Podemos y de MÉS por Menorca. En las elecciones autonómicas de mayo de 2015, el PP fue el partido más votado en Baleares, pero la pérdida de la mayoría absoluta con que contaba supuso su pase a la oposición. Por lo que respecta al Consell de Mallorca y al Ayuntamiento de Palma, en ambas instituciones gobiernan en el presente mandato sendos tripartitos conformados por el PSOE, MÉS y Podemos. El presidente de la institución insular es Miquel Ensenyat, mientras que el alcalde palmesano es Antoni Noguera, ambos ecosoberanistas de MÉS.

A nivel de partidos, en el PSOE balear conviven hoy una línea socialdemócrata clásica y otra más nacionalista, en la que se encontraría situada Armengol. Aun así, la presidenta balear empieza a sentirse cada vez más incómoda con sus socios ecosoberanistas, tanto por el apoyo que dio MÉS al referéndum ilegal del 1 de octubre en Cataluña como por determinados ultimátums políticos que los socialistas isleños se vieron obligados a aceptar el pasado año para no perder el apoyo de sus socios. Cabe recordar, en ese sentido, que la presión de MÉS hizo que el PSOE desistiera de su propósito inicial de no exigir el catalán a los médicos y enfermeros de la sanidad pública o que Armengol tuviera que aceptar como nueva vicepresidenta del Govern a la ecosoberanista Bel Busquets, persona que no era del agrado de la presidenta por su perfil poco técnico.

El homenaje a los «Jordis»
Busquets fue, precisamente, uno de los altos cargos políticos que el jueves de la pasada semana acudieron a la denominada «Nit de la Cultura» («Noche de la Cultura»), en la que la Obra Cultural Balear (OCB) entregó sus tradicionales galardones anuales. La OCB es hoy una entidad proindependentista, muy lejos del ideario original con el que nació en 1962. En la actualidad, la OCB recibe subvenciones de las principales instituciones de Baleares y de la Generalitat de Cataluña. Además, forma parte de la denominada Federació Llull, conformada también por Acció Cultural del País Valencià y por Òmnium Cultural.

La «Nit de la Cultura» de la pasada semana contó con la presencia de varias de las principales autoridades de Baleares y también con la asistencia de la presidenta de la Diputación Permanente del Parlament de Cataluña, Carme Forcadell, que había sido invitada por la OCB. Uno de los galardones entregados en esa noche, el premio Gabriel Alomar, fue concedido de manera conjunta al presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y al de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez. En el transcurso de la gala, otro de los galardonados, reconocido con el premio Emili Darder, calificó de «fachas» al PP, PSOE y Cs. Por su parte, Forcadell fue recibida con gritos de «llibertat!, llibertat!» («¡libertad!, ¡libertad!») por parte de casi todos los asistentes, que además se pusieron en pie y aplaudieron. Los altos cargos de MÉS presentes en el acto hicieron lo mismo.

Unas horas antes de la celebración de la «Nit de la Cultura», Forcadell había sido recibida en audiencia en el Parlamento balear por el presidente de la Cámara regional, Baltasar «Balti» Picornell, de Podemos. El citado encuentro institucional fue criticado por el presidente del PP balear, Biel Company, y por el portavoz de Cs en el Parlamento autonómico, Xavier Pericay, por el hecho de que Picornell hubiera recibido de manera oficial a una persona que se encuentra ahora en libertad con cargos tras habérsele imputado previamente diversos presuntos delitos.

Por lo que respecta al desarrollo de la «Nit de la Cultura», Company pidió la «suspensión de las ayudas públicas a la OCB» cuando sirvan «para financiar el fomento de conductas contrarias al Estado de Derecho», mientras que Pericay denunció que «el independentismo pancatalanista está colonizando todas las instituciones de Baleares». Por su parte, el presidente de la entidad constitucionalista Círculo Balear, Jorge Campos, anunció que presentará una denuncia ante la Fiscalía por la presunta «incitación al odio» que habría tenido lugar durante la celebración de la «Nit de la Cultura».

Independentismo a la baja
Tanto la OCB como la ya citada Asamblea Soberanista de Mallorca (ASM) son dos de las entidades que cada año promueven la manifestación proindependentista que desde hace décadas se celebra cada 30 de diciembre en Palma. En la nueva edición de esta marcha, que tuvo lugar el pasado sábado, participaron alrededor de 2.000 personas —unas 5.000 según los organizadores—, con lo que la asistencia en esta ocasión fue igual o algo inferior a la de hace justo un año.

Los dos lemas de la manifestación del sábado fueron «Per la democràcia, cap a la sobirania» («Por la democracia, hacia la soberanía») y «A Mallorca decidim: independència Països Catalans» («En Mallorca decidimos: independencia Países Catalanes»). Entre los asistentes a la marcha se encontraban el presidente de la ASM, Cristòfol Soler, antiguo dirigente del PP que llegó a presidir la Comunidad en 1995, así como el presidente de la OCB, Jaume Mateu, y diversos altos cargos de MÉS.

A lo largo de dicha manifestación, que se desarrolló sin incidentes, se escucharon gritos en favor de la liberación de los políticos independentistas catalanes que en estos momentos aún siguen presos, como presuntos autores de varios delitos. «Presos polítics, llibertat!» («¡Presos políticos, libertad!») e «Independència!» («¡Independencia!»), fueron algunas de las consignas más repetidas. La citada marcha de carácter anual no tiene ninguna relación directa con la máxima celebración institucional de Palma, la «Festa de l'Estendard» («Fiesta del Estandarte»), que también tiene lugar a finales de diciembre.

La «Fiesta del Estandarte», organizada cada año por el consistorio palmesano, se desarrolla en su actual configuración entre los días 29 y 31 de diciembre. Históricamente, el sentido de esta conmemoración oficial ha sido el de rendir homenaje a la figura del rey Jaime I de Aragón, que junto con sus tropas liberó la ciudad isleña de la dominación musulmana el último día de 1229. Sin embargo, esta efeméride poco a poco ha ido perdiendo su carácter de celebración políticamente neutra para pasar a ser ahora una fiesta marcada, en buena medida, por el enfrentamiento entre formaciones o entidades constitucionalistas por una parte y soberanistas por otra. Así ocurrió de nuevo el pasado sábado por la tarde, durante la celebración de la ofrenda floral ante la estatua ecuestre de Jaime I, ubicada en la Plaza de España. En varios momentos hubo intercambio de descalificaciones entre representantes de ambas partes. El importante dispositivo policial presente en la zona evitó que se pudieran llegar a producir incidentes relevantes.

Apología del catalán
Entre la «Nit de la Cultura» del jueves y la manifestación del sábado tuvo lugar, el viernes, el acto institucional central de la Diada de Mallorca. Como se ha señalado ya, dicha celebración ha pasado ahora, por vez primera, del tradicional 12 de septiembre al 31 de diciembre. Cabe recordar que la Diada fue instituida por el Consell de Mallorca en 1997, cuando la presidenta de la institución insular era la nacionalista de UM Maria Antònia Munar. El motivo de que se hubiera escogido el 12 de septiembre estaba relacionado con el hecho de que en esa misma fecha del año 1276, el primer rey privativo de la isla, Jaime II, juró la Carta de Franquezas y Privilegios del Reino de Mallorca. Dicho documento era uno de los más avanzados en la Europa de la época en relación a los derechos y libertades de que podían disfrutar los súbditos de un reino.

El cambio de fecha de la Diada fue promovido por el actual equipo de gobierno tripartito del Consell de Mallorca. En el pleno extraordinario en el que se votó dicho cambio, uno de los partidos de la oposición, Proposta per les Illes (PI), se posicionó también a favor de la nueva fecha, mientras que el PP y Cs se pronunciaron en contra. El hecho de que la Diada de Mallorca sea ahora el 31 de diciembre cuenta con el apoyo de los sectores nacionalistas e independentistas isleños, que consideran que en el último día de 1229 habría nacido la «Mallorca catalana», por el origen de quienes acompañaban a Jaime I en su expedición y por la introducción del idioma catalán en la isla.

Precisamente, en ese sentido se pronunció el viernes el presidente del Consell de Mallorca, el ecosoberanista Miquel Ensenyat, durante su discurso institucional con motivo de la Diada. «Queremos ser un país orgulloso de nuestra lengua, nuestra máxima aportación colectiva a la humanidad», afirmó. Asimismo, indicó que en la Diada se celebra «el nacimiento» del pueblo de Mallorca, «un pueblo que es autoconsciente y que se muestra orgulloso de ser quien es y que tiene por bandera la paz, la multiculturalidad y el progreso». Esa línea de pensamiento es la que ahora predomina en MÉS, formación que nació de la confluencia del Partido Socialista de Mallorca (PSM) y de Iniciativa Verdes, que era una escisión de Izquierda Unida. En la actualidad, los dirigentes de MÉS no soberanistas, que a su vez serían los más pragmáticos políticamente, son muy minoritarios.

En ese contexto, el PSOE balear se siente cada vez más molesto con algunos posicionamientos de sus socios. Ese fue el motivo principal por el que Armengol decidió no acudir ni a la «Nit de la Cultura» ni al discurso de Ensenyat. Aun así, los socialistas isleños parecen moverse también a veces en una cierta ambigüedad. Cabe recordar, en ese sentido, que el expresidente balear y hoy senador autonómico, el socialista Francesc Antich, se ausentó de la votación en el Senado en la que su partido, junto con el PP y Cs, votó a favor de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Por lo que respecta a Podemos Baleares, mantiene en las Islas la misma indefinición que en el resto de España sobre el modelo de país que tendría hoy en mente, pero aun así la formación morada muy rara vez se desmarca del PSOE y de MÉS. Y viceversa.

El sindicato de médicos recurrirá el decretazo
Dictadura lingüística en la Sanidad navarra: 6 puntos por la especialidad médica y 8,9 por el euskera
Agustín de Grado okdiario 2 Enero 2018

Un médico con mejor formación, pero sin conocimiento del euskera, tendrá más difícil trabajar en Navarra que otro de un nivel inferior, pero con excelente conocimiento de la lengua vasca. Visto desde el ángulo de los pacientes: los navarros estarán atendidos antes por médicos con excelente conocimiento del euskera que por profesionales que, pese a estar mejor preparados y con mayor experiencia, sólo hablen castellano.

El decreto lingüístico implantado por el gobierno de Uxue Barkos para fomentar el uso del euskera en las administraciones públicas navarras establece que en las zonas vascófonas se valorará más el conocimiento de la lengua (8,97 puntos) que la propia especialidad médica (6 puntos).

La dictadura lingüística va aún más lejos. El conocimiento del euskera (8,97) supondrá casi tanto como la suma de la especialidad (6 puntos) y la tesis doctoral (3 puntos).

“La aplicación de la preceptividad del euskera producirá el cese de eventuales y la reubicación de funcionarios con plaza en propiedad”, ha alertado el Sindicato Médico de Navarra (SMN). En los próximos días presentará un recurso contra un decreto lingüístico que amenaza con provocar situaciones como las de Baleares con la imposición del catalán, donde la única especialista en neuropediatría en Ibiza ha tenido que abandonar su plaza por no tener el título que acredita un conocimiento suficiente del catalán.

Discriminación y arbitrariedad
Los profesionales de la medicina navarra avisan de que el requisito del euskera en vacantes y plazas a ocupar permitirá a la administración actuar de manera arbitraria en cada una de las convocatorias de empleo público, “generando una gran inseguridad jurídica”.

El gobierno navarro que sostienen Geroa Bai, Bildu, Podemos y Ezquerra sacó adelante el decreto lingüístico en contra del dictamen del Consejo de Navarra, órgano consultivo que denunció su ilegalidad porque conlleva “la aplicación de criterios discriminatorios en el acceso a la función pública en la administración de la Comunidad Foral que no se corresponden con los principios de racionalidad y proporcionalidad”.

El SMN alerta de que, ante la falta de médicos que hay en Navarra, el decreto va a tener un efecto disuasorio muy importante a la hora de atraer profesionales de otras regiones españolas.

La presidenta del PP en Navarra, Ana Beltrán, afirmó hace unos días que es necesario “parar” el gasto destinado a promocionar el euskera en la Comunidad foral porque, de lo contrario, “vamos a acabar como Cataluña”.

Las 10 falsedades más habituales con las que se adoctrina a los niños catalanes
En libros de apoyo e incluso en manuales se presenta a Cataluña como una nación milenaria y se justifican la existencia de los Países Catalanes y el 'procés'.
Ana Delgado cronicaglobal 2 Enero 2018

El procés la disparado las alarmas sobre el uso político de la educación en Cataluña. El desafío secesionista ha traído imágenes de niños yendo de excursión para manifestarse contra las actuaciones policiales del 1-O y profesores explicando por qué el "Estado español" o el "Rey" son malos.

Las denuncias de familias y profesores contrarios al adoctrinamiento han sacado las vergüenzas de un sistema politizado y diseñado para fomentar la idea de una Cataluña independiente y promover el nacionalismo en todos los ámbitos de la sociedad, tal y como explicaba un artículo publicado por CIU -hoy PDeCat- ya en 1990.

El asunto del adoctrinamiento ha llegado al Congreso de los Diputados y al Parlamento Europeo. EL ESPAÑOL repasa varios de los libros más usados en Cataluña para explicar a los niños una historia tergiversada al gusto del nacionalismo. En sus páginas se manipula la historia con el objetivo de justificar el presente. Hemos seleccionado 10 sofismas de los más repetidos.

1. Cataluña, un país milenario
A tenor de los títulos consultados, Cataluña existe como país desde prácticamente el siglo IX. De hecho, en un libro infantil titulado La meva história de Catalunya, escrito por el periodista Toni Soler, aparece como un "país pirenaico" en el año 800.

Además, según se explica en el libro Petita Història de la Nació Catalana -escrito por un conjunto de periodistas bajo el seudónimo Martí de Sant Jordi- Cataluña es desde los primeros tiempos "una nación tan importante como otras de Europa". En el propio título ya se da a entender que la conciencia de los catalanes de conformar un país es anterior al siglo XII, lo cual es una aberración histórica.

Es habitual ver en estos textos que se reconoce a Cataluña como una nación milenaria. De hecho, en uno de los títulos se explica que "Catalunya se configuró como nación durante los siglos de la reconquista". Es decir, que antes del siglo XV ya existía como tal.

La manipulación no solo se da en libros que suelen recomendarse o utilizarse de apoyo en las aulas, sino también en los propios manuales. Un libro de la editorial Teide que actualmente se usa para dar clase a escolares de 13 y 14 años habla de la existencia de Cataluña en la Edad Media.

2. Wifredo el Velloso, el primer 'indepe'
La figura de Wifredo el Velloso (845 d. C - 897 d. C.), conde de Urgel y Barcelona entre otros títulos, se ha magnificado hasta el punto de convertirlo en prácticamente el primer independentista. De hecho, en el libro escrito por Martí de Sant Jordi se afirma que él fue el "núcleo central y básico del futuro Estado catalán".

Su muerte en el campo de batalla, una leyenda, se ha convertido en un referente para para el secesionismo. La fábula relata que cuando estaba herido de muerte hizo con su sangre de las heridas de guerra cuatro líneas verticales en su escudo el "origen de las cuatro barras catalanas".

Aunque los promotores de estos mitos reconocen que la leyenda podría no ser cierta, sí aseguran inmediatamente que "nuestra Senyera es muy, muy antigua". De este modo convierten las cuatro barras -bandera perteneciente al conjunto de la antigua Corona de Aragón- en símbolo absolutamente catalán.

3. Jaume I, rey de Cataluña
Jaime I de Aragón fue uno de los grandes reyes de la Casa de Aragón y se le conoce como el Conquistador ya que bajo su reinado tomó Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera, Valencia y Murcia.

Sin embargo, según los libros nacionalistas que proliferan en Cataluña se habla abiertamente de Jaume I como rey de Cataluña -no de Aragón, Valencia y Mallorca y conde Barcelona, como es la realidad-, y se explica que él "emprendió la expansión de Catalunya por tierras hispánicas". Así queda reflejado, por ejemplo, en Petita Història de la Nació Catalana.

Jaume I se presenta como un rey catalán.
Entre otras manipulaciones históricas se afirma que Alfonso II de Aragón es el catalán que proyecta la "creación de un Estado" y, además, se habla una y otra vez de la "confederación catalanoaragonesa", nunca de la Corona de Aragón. Es llamativo que en los libros analizados prevalezca la idea de que Cataluña fue la que conquistó Aragón y Valencia.

4. La existencia de los Países Catalanes
Desde hace años el independentismo aboga por crear los Países Catalanes, una entidad falsa que nunca ha existido a lo largo de la historia y que iría desde el sur de Francia, pasando por la Franja aragonesa, hasta Murcia y Baleares. Se trata de un término ambiguo que pretende dar categoría de sujeto político a un extenso territorio basándose para ello en sentimientos indentitarios y similitudes lingüísticas.

Los mapas de los Países Catalanes se ven en varios libros de texto.
En una suerte de justificación histórica de este concepto, en los libros consultados se afirma que "los catalanes ocuparon la mayor parte de estas nuevas tierras, y es por eso que hoy se habla catalán, aunque con acentos muy diferentes", o también que "los reyes catalanes conquistaron muchas tierras en todo el Mediterráneo".

Se habla, además, del "sentimiento de solidaridad entre las tierra catalano-occitanas" como ejemplo de las relaciones existentes entre Cataluña y el sur de Francia.

5. Cataluña, cuna de la democracia
No sólo es un continuo la narración de Cataluña como una nación milenaria, sino también como baluarte de los valores democráticos. De hecho se afirma en estos libros que "en nuestro país [Catalunya], el rey no ha hecho nunca las leyes solo. Y él era siempre el primero que las tenía que cumplir".

Otra fantasía es la de presentar a los campesinos catalanes como "hombres libres" y a los catalanes en conjunto como "una sociedad abierta y compleja". Eso en plena Edad Media, donde las relaciones se basaban en el vasallaje y las clases sociales eran completamente estamentales, es otro disparate.
Se presupone la existencia de Cataluña en la Edad Media.

6. Valores políticos forjados en el siglo XII
Según el libro Petita Història de la Nació Catalana el cartulario Liber feudorum maior (siglo XII) es uno de los pilares de la "identidad política de Cataluña". En realidad, recoge documentos sobre las relaciones feudales de los reyes de Aragón y condes de Barcelona en la Alta Edad Media así como sobre alianzas, esponsalicios, testamentos, encomiendas de castillos, juramentos de homenaje...

7. Fusilamiento de Companys
En el libro La meva história de Catalunya se explica que en 1931, "después de unas elecciones, Cataluña recuperó su gobierno propio: la Generalitat". Después se cuenta que en la Guerra Civil los "ganadores eran militares" y fusilaron al presidente Companys por el simple hecho de ser catalán. "Muchos otros catalanes murieron o tuvieron que huir del país". Ojo, del país catalán.

8. El catalán nace en el año 800
El origen del catalán como símbolo sobre el que fundar la nación catalana también ha sido manipulado, de hecho en los títulos consultados se afirma que la lengua nació antes del siglo VII. Sin embargo, no se tiene constancia de ella hasta el siglo XII.

Pero las pretensiones secesionistas van más allá ya que se explica a los niños que en la época de Ramón Llull (mallorquín por más señas, del siglo XIII) el catalán llega a su "mayoría de edad" y ya era el idioma de "un Estado independiente".

9. Narrar la independencia a lo niños
En el libro infantil de Toni Soler se explica que la crisis se soluciona trabajando juntos, pero que es fundamental que a la vez "no dejamos de demandar más libertad para Cataluña. Lo hacemos cada 11 de septiembre y cada vez nos hacemos sentir fuertes". Los niños participan en las ilustraciones en las cadenas humanas y las esteladas aparecen por doquier.

La confusión llega hasta tal punto que incluso en libros de texto de secundaria se habla de la independencia. Así, se habla del nacimiento de Cataluña en el año 732 y de su independencia en el 870.

10. Justificar el 'procés'
El proceso independentista se ve abiertamente reflejado con simpatía en las páginas. Y se cuestiona la Corona, supeditándola a la voluntad popular catalana: "Para Cataluña, compartir el rey con otras tierras no fue nunca un problema... siempre que el rey jurara respetar las leyes del país. Si no, no se le debía obedecer". Con este tipo de manipulaciones se pretende dar la idea de que la independencia de Cataluña es una hazaña histórica que se remonta en al albor de los tiempos.

TV3: se acabó el chollo
Una modificación legislativa obliga a la cadena a devolver 167 millones a Hacienda, por lo que tendrá que reducir el gasto en las producciones externas
Laura Fàbregas cronicaglobal 2 Enero 2018

Jaume Roures, Toni Soler e Isona Passola son algunos de los productores que se verán más perjudicados por los inminentes recortes en la televisión pública catalana. La reciente modificación de la llamada ley del IVA ha obligado a la dirección de TV3 a desplegar un inédito plan de ahorro --que debe aprobarse el próximo 14 de enero-- que generará un “déficit de más de 40 millones de euros” en las cuentas de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), según estima el comité de empresa de la cadena.

La adaptación de la Ley de Contratos del Sector Público y el nuevo sistema de liquidaciones del IVA afecta a todas las televisiones autonómicas, además de las instituciones culturales. Sin embargo, en el caso de TV3, las consecuencias que acarrea son más severas, debido a la dimensión y a la facturación de la cadena en comparación con las otras.

Medida irreversible
El director de TV3, Vicent Sanchis, explica su preocupación por una medida “que es irreversible” y que, a su juicio, responde a la poca simpatía del Estado por la cadena catalana. “Con los presupuestos de la Generalitat prorrogados, tratándose de una partida de tanta envergadura y con las cuentas de la Generalitat intervenidas es muy complicado que se destine una partida extraordinaria”, asevera cuando se le pregunta si prevé una ayuda por parte del Govern para sufragar las deducciones del IVA (correspondientes a los ejercios de 2015, 2016 y 2017), que reclama la Agencia Tributaria. La suma de estas actuaciones supone un impacto global negativo de 167 millones.

Fuentes del Sindicato de Periodistas de Catalunya (SPC) se quejan de que el consejo de gobierno de la CCMA no ha comunicado a sus empleados en qué consistirán las medidas de contención: “Lo hemos sabido todo a través de la prensa”, señalan.

Mediapro, perjudicada
De momento, se ha sabido que el primer gran damnificado de las nueva ley del IVA es el magazín de la tarde Tarda Oberta --de la productora Mediapro de Jaume Roures--. Aunque en el punto de mira también están el informativo satírico Està Passant --de la productora Minoría Absoluta S.L, de Toni Soler--, y el late show político Preguntes Freqüents --de la productora El Terrat, de Andreu Buenafuente--.

Las productoras de Roures y Buenafuente no dependen exclusivamente de TV3. Mientras que los negocios de las productoras de Soler y Passola son sostenibles gracias a las generosas partidas que reciben de la cadena catalana.

El “lobby” de las productoras externas
Por lo que respecta a Toni Soler, su nuevo informativo satírico que emula a El Intermedio de La Sexta es un encargo de la dirección de TV3. Según explican miembros del comité de empresa, contó además con “una partida extraordinaria” por parte del Gobierno de la Generalitat de 3,5 millones.

“Estas productoras pueden hacer lobby frente al Gobierno de la Generalitat para que les destinen más partidas, si desde TV3 no se puede”, explican las mismas fuentes sindicales.

Una hipótesis que solo es factible con la formación de un nuevo Gobierno catalán tras las elecciones del 21 de diciembre y la recuperación de la gestión de las cuentas públicas.

El sector audiovisual catalán
Passola, la también presidenta de la Academia del Cine Catalán, ha sido la primera en dar la voz de alarma. En una intervención el jueves en 8TV admitía que el cine catalán “lucha en igualdad de condiciones con el cine español gracias a la financiación de la Generalitat”, pero advertía de que “TV3 está pasando un momento difícil” y que es la única televisión que “da apoyo a que se pueda seguir rodando películas en catalán”.

Passola, también productora de películas como Incerta Glòria y Pa negre, rodadas en lengua catalana, ya instó durante la última gala de los Premios Gaudí al entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a dar “más dinero” a TV3. La cadena pública participa en muchas de las producciones del sector audiovisual catalán, ahora también en situación vulnerable.

Salarios de la plantilla
La actual presidenta del comité de dirección de la CCMA, Núria Llorach, ha garantizado a los trabajadores de la cadena que los recortes “no afectarán a la plantilla ni a los salarios”. En una primera instancia, la “compra de series y las producciones externas” serían los principales afectados. Como informó Crónica Global, TV3 ha gastado 642 millones en producciones externas en diez años.

Los trabajadores de la cadena, no obstante, matizan que algunos contenidos --como los talks shows de humor-- “no se pueden hacer desde dentro” y que es necesario que se externalicen. A medio y largo plazo, como ha comunicado el propio director de TV3, estos recortes afectarán a programas de “máxima audiencia”, pero también pueden plantearse el cierre de canales secundarios, como Esports 3.

Ante este escenario --que Sanchis ha calificado de “terrorífico”-- resulta difícil mantener la promesa de no tocar los salarios ni la plantilla. Asimismo, la eliminación de producción externa significa aumentar la producción propia, es decir, a cargo de los trabajadores de la cadena.

“En manos de Montoro”
La Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), del ministerio que lidera Cristóbal Montoro, inició el procedimiento para que la CCMA abone el IVA por las aportaciones que la Generalitat ha realizado a la corporación desde 2015. En la misma línea, Hacienda ha paralizado la devolución a la CCMA del IVA aún pendiente de parte del 2016 y del importe correspondiente al ejercicio de 2017.

Esta actuación de la Agencia Tributaria, sumada a la modificación de la ley del IVA de este año, comporta, para las cuentas de 2018 de la CCMA un nuevo impacto negativo anual de 20,4 millones. “Indirectamente estamos en manos de Montoro”, afirman desde el sindicato: una apreciación que comparten con la cúpula directiva.

Directiva europea
El pasado 9 de noviembre entró en vigor la adaptación de la Ley de Contratos del Sector Público a la directiva europea que deja claro que las subvenciones culturales están exentas de tributar el IVA. El dilema estriba, sin embargo, en la diferencia de criterio entre el Gobierno y la cadena catalana sobre la retroactividad de los pagos.

El Ejecutivo central se ha acogido a dos sentencias europeas del caso Rayón D'Or, de 2015 (en el que las empresas subvencionadas tributarán el IVA si ésta afecta al precio del servicio), para solicitar esta deuda a TV3 con carácter retroactivo. “La deuda más la intervención de la Generalitat han disparado las alarmas”, explican desde el sindicato. “Es muy duro de asumir porque siempre hubo la confianza de que el Parlamento sufragara este gasto”.

Con los presupuestos prorrogados y la falta de un nuevo Ejecutivo que pueda destinar partidas extraordinarias, parece que la dirección de TV3 no podrá aplazar más el cuantioso pago. Y eso será a costa de sus grandes producciones.

 


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