AGLI Recortes de Prensa   Domingo 7  Enero 2018

Estímulos, pero también reformas
EDITORIAL El Mundo 7 Enero 2018

La política expansiva de compra de deuda pública que desde 2015 viene aplicando el Banco Central Europeo (BCE) ha sido determinante para que muchos países de la zona euro hayan podido sobrellevar las consecuencias financieras de la recesión. Gracias a estos estímulos del regulador europeo, países como España, Grecia o Portugal han podido colocar su deuda y ahorrarse el pago de abultados intereses. Pero no sólo se han beneficiado de ellos los países del sur. Alemania ha dejado de pagar desde 2008 unos 240.000 millones, lo que pone de manifiesto que, pese a las críticas recibidas, el programa impulsado por el equipo de Mario Draghi ha logrado mantener la estabilidad monetaria de la mayor parte de los países comunitarios.

Sin embargo, los países de la zona euro han de tomar conciencia de que este tipo de ayudas deben ir reduciéndose de forma paulatina. Jens Weidmann, presidente del Bundesbank y principal aspirante a suceder a Draghi en 2019, explica hoy en las páginas de nuestro suplemento Mercados que la política monetaria aplicada por el BCE no basta para generar un desarrollo sostenible. Para ello es necesario que cada uno de los países de la UE implemente cambios estructurales para incrementar la competitividad y flexibilizar el mercado laboral. Ningún Estado, tampoco España, ejemplo de este tipo de políticas combinadas, debe retrasar por cuestiones electoralistas, las reformas necesarias para mantener a la UE en la senda del crecimiento.

2018, ¡seguirán riéndose de nosotros!
Juan Laborda vozpopuli.es 7 Enero 2018

¡Cómo se ríen de nosotros! ¿Han visto ustedes como nos venden unos datos de empleo miserables como la panacea del bienestar patrio? ¿Han visto ustedes como ni se inmutan ante los datos de deuda total, deuda externa y necesidades de financiación de nuestro sistema bancario? ¿Han sentido ustedes el deterioro significativo y programado de nuestros servicios públicos? Lo peor es que hemos sido nosotros, la ciudadanía, quienes les hemos permitido empeorar nuestros niveles de vida y bienestar a marchas forzadas sin levantar la voz. Nuestros hijos y nietos viven y vivirán peor que nosotros. El ascensor social ya no funciona. La riqueza se acumula cada vez más en solo unas pocas manos. Y encima hay que aguantarles ese inagotable relato orwelliano de que todo va muy bien. ¡Basta ya!

Pero este fenómeno no afecta solo a España. Es el denominador común, tristemente, en la inmensa mayoría de democracias occidentales, donde la maquinaria de defensa de las superclase trabaja a pleno rendimiento. Es lo que el gran Sheldon Wolin denominó Totalitarismo Invertido. Lo que ocurre es que se traslada de distinta manera según países. Y aquí, nuestras élites, profundamente antipatriotas, son copartícipes del diseño de un país cuasi-fallido. Digámoslo claramente, España es irrelevante, no pintamos absolutamente nada. Todo se decide fuera, tanto en el ámbito de lo público –recuerden la genuflexión de nuestros políticos ante Herr Merkel durante la Gran Recesión-; como de lo privado, al ir diluyéndose con el paso del tiempo la propiedad patria de nuestras joyas de la corona. Les da todo igual.

Hay tres hitos históricos, que ya detallamos en un blog anterior, que explican dónde nos encontramos hoy. El origen de los problemas actuales se remonta a mediados de los 80, justo con la entrada en vigor del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea, cuando las élites patrias cedieron antes las del norte y centro de Europa. El papel que nos “asignaron” implicaba una desindustrialización masiva, una tercerización de la economía y una bancarización excesiva. El problema se agudizó cuando el Banco Central Europeo, allá por 2002, implementó una política monetaria excesivamente expansiva, con el objetivo último estimular la economía teutona para que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Ello aceleró e infló hasta límites insospechados la burbuja inmobiliaria patria. Pero no contentos con tanto dislate, nos dieron doble ración de cicuta cuando los pasivos bancarios garantizados se acabaron convirtiendo en deuda pública, impidiendo una restructuración privada de la deuda a costa de acreedores, básicamente foráneos.

Por eso los datos de empleo son un reflejo del modelo productivo asumido y de las concesiones orwellianas de las últimas décadas. Obviamente, se caracteriza por la temporalidad, parcialidad, precariedad, y reparto de miseria. El mercado laboral español recoge los frutos sembrados durante décadas por las élites económicas patrias, básicamente rentistas, dominadas por la interacción de una serie de oligopolios dañinos para nuestra salud. El binomio bancario-inmobiliario, aderezado con distintos monopolios naturales privatizados, ha subyugado, y sigue subyugando, la vida económica de este país. Para ello contó con la colaboración, algunos dicen incluso que con el diseño, por parte de una clase política que en plena ola burbujil, alentando un endeudamiento masivo, hundió definitivamente las esperanzas de futuro de este país. Y para colmo nuestro sector exterior patrio está siendo raptado por el capital foráneo, sin darnos cuenta de lo importante que es para un país que la propiedad de su industria esté en manos españolas. Y de aquellos barros estos lodos.

Lo que hay detrás de todo: el masivo fraude fiscal de las élites
Pero el problema de fondo es todavía más profundo. El núcleo del sistema político de las otrora democracias occidentales ha devenido en un control centralizado del fraude que permite un enriquecimiento masivo de unos pocos a expensas de la ciudadanía. Y todo ello mediante un proceso totalmente legal, es decir, dentro de la letra de la ley. Para ello han cooptado la maquinaria legal y la han usado para permitir a aquellos que han amasado una ingente cantidad de dinero y riqueza no pagar los impuestos que les corresponden. Lo peor es que cuando se amasa tanto dinero se hace mediante la extracción de rentas al resto de la ciudadanía. El sistema protege el engaño. Recuerden como en 2008 se rescató a aquellos avaros que arruinaron la economía global.

La gran tendencia global es que los titulares de esa riqueza utilizan las ruedas del sistema mundial para obtener ganancias extraterritoriales en lugares seguros donde no pueden ser gravadas o recuperadas. El concepto es simple, pero los mecanismos son por naturaleza complejos para ocultar el rastro. No dudan en utilizar las ruedas de la contabilidad y el gobierno para permitir la deslocalización de la riqueza, a menudo transmitiendo pérdidas a los contribuyentes en forma de deuda. Una vez que oligarcas, cleptócratas, corporaciones y plutócratas políticamente poderosos estacionan su riqueza en paraísos en el extranjero, protegidos de los impuestos, obligan al resto de la ciudadanía a soportar una mayor carga de los impuestos, es decir, pagar impuestos más altos.

El punto importante aquí no es que el control fraudulento sea habilitado por instituciones centralizadas. La centralización concentra el poder necesario para que los privilegiados se beneficien a sí mismos a costa de todos los que están fuera del círculo de poder. El mecanismo para enriquecer aún más a las elites adineradas y a los que tienen información política no es un desafortunado accidente del poder centralizado, es el único resultado posible del poder centralizado tal cómo está diseñado en la actualidad.

El BOE, una vorágine sin freno
Gonzalo Baratech cronicaglobal 7 Enero 2018

El Boletín Oficial del Estado se despidió de sus lectores el sábado 30 de diciembre, cuando todo el país estaba preparando la Nochevieja, con una andanada de mil páginas. Como cierre del año, no está nada mal. Es de suponer que a algunos abogados, asesores fiscales y demás expertos que auscultan cada día la antaño llamada Gaceta de Madrid, se les atragantaron las uvas, porque semejante alud normativo entraba en vigor al día siguiente.

Los redactores del BOE se habían mostrado comedidos en 2016: “solo” largaron a los ciudadanos 92.000 folios, es decir, 32.000 menos que el año anterior. Pero en 2017 se acabó la contención y han vuelto a las andadas. Nada menos que 131.000 hojas de densa y árida prosa. ¿Alguien en su sano juicio cree que tamaño diluvio cabe en mente humana?

El año recién terminado lega a la posteridad una espesa batería de 21 leyes, una ley orgánica que enmienda otra anterior, 21 reales decretos-leyes, casi 1.100 reales decretos y 1.330 órdenes.

Se añade a este inmenso caudal otro tsunami paralelo de decenas de millares de acuerdos, resoluciones, circulares, enmiendas, protocolos y edictos de todo pelaje. El BOE se ha transformado en los últimos lustros en una máquina perfectamente engrasada de ametrallar regulaciones a destajo.

Menudean las voces que de un tiempo a esta parte advierten del exceso de reglamentos volcado sobre nuestro país. A todas luces conviene que la burocracia se dé un respiro. Así dejaría de desencadenar a paso de carga un pernicioso maremoto de ordenanzas ministeriales, con el que pretende regular hasta la saciedad la conducta de los individuos.

El campo tributario? es tal vez el que luce el récord en complejidad legal. Así se desprende de la velocidad con que se modifican sus normas. Y no sólo las destinadas a estrujar el bolsillo de los contribuyentes. El fenómeno afecta incluso a las que tienen por finalidad otorgar incentivos y exoneraciones fiscales. La legislación vigente sobre unos y otras es particularmente desordenada, casuística e inestable. Su simple enumeración llenaría varios volúmenes.

El actual maremágnum digital, que ha relevado a la difusión mediante letra impresa, encierra un corolario obvio. El pago de los impuestos se ha convertido en un galimatías indescifrable para las personas corrientes y molientes. Todos los esfuerzos por asimilar el cuadro legal resultan baldíos de un año a otro.

Es sabido que los sistemas fiscales adolecen de complejidad en todas partes. Pero a esta condición se añade ahora en España un vómito incesante de reglas cambiantes, que parece haber tomado carta de naturaleza. De ahí que la complejidad se transforme en un rompecabezas laberíntico, claramente abusivo y desmoralizador.

¿Es pedir demasiado al legislador que frene sus ímpetus y deje de tener suspendido el ánimo de los contribuyentes en un estado continuo de zozobra y desorientación? Ningún país funciona medianamente bien si no dispone de un cuadro estable de leyes al que atenerse. Aquí, con tanta revisión, ajuste y reajuste, no parece sino que estemos empeñados en sumergir a la feligresía en un completo desbarajuste.

Un solo ejemplo. La Ley Concursal, reguladora de las situaciones de insolvencia empresarial y personal, se ha cambiado la friolera de 14 veces desde 2009. Y eso que cuando se promulgó, los palmeros de turno dijeron extasiados que componía un cuadro legal cuasi perfecto.

Entrevista en Le Figaro
Tom Wolfe: “Lo ‘políticamente correcto’ es un instrumento de poder de las clases dominantes”
www.latribunadelpaisvasco.com 7 Enero 2018

A sus 86 años de edad, Tom Wolfe, uno de los mejores escritores norteamericanos contemporáneos y, sin duda, uno de los periodistas más importantes de las últimas décadas, acaba de conceder una entrevista a Le Figaro Magazine en la que el autor de obras excelsas como “La hoguera de las vanidades” o “Lo que hay que tener” habla claramente sobre algunos de los temas más candentes de la actualidad política y cultural, sin dejar de practicar la que es una de sus aficiones más queridas: fustigar sin compasión a lo que, ya en 1970, definió como el “Radical chic” o “la izquierda caviar”.

Alexandre Devecchio, que firma el texto en Le Figaro, recuerda a Wolfe que desde uno de sus primeros textos, titulado precisamente “Radical chic”, ha criticado duramente lo políticamente correcto, el izquierdismo cultural, la tiranía de las minorías…

... “‘Radical chic’ fue un reportaje que publiqué en 1970 en ‘The New York Magazine’, en el que contaba una fiesta organizada por el compositor Leonard Bernstein en su duplex neoyorquino de tres estancias con terreza. La fiesta tenía como objeto recaudar fondos para ‘Los Panteras Negras’ (organización nacionalista negra, socialista, filoterrorista y revolucionaria), activa en Estados Unidos entre 1966 y 1982" (...)

(...) "Los anfitriones tuvieron que contratar camareros blancos para no herir la susceptibilidad de los ‘panteras’. Lo políticamente correcto, que yo también suelo definir como PC (Policía Ciudadana), nace de la idea marxista que afirma que todo aquello que separe socialmente a los seres humanos debe ser prohibido para evitar la dominación de un grupo social sobre otro. Pero, curiosamente, con el paso del tiempo lo políticamente correcto se ha convertido en el instrumento preferido de las ‘clases dominantes’; se trata de explotar la idea de que hay que tener una ‘conducta apropiada’ para mejor asumir su ‘dominación social’ y bañarse en bueba conciencia. Poco a poco, lo políticamente correcto se ha convertido en un marcador de ‘dominación’ y en un instrumento de control social, una manera de distinguirse de las ‘clases bajas’ y de censurarlas deslegitimando su visión del mundo en nombre de la moral. De este modo, la gente, cada vez en mayor medida, debe prestar atención a lo que dice, especialmente en las universidades. El éxito de Donald Trump ha consistido, precisamente, en romper con esto”.

En otro momento de la entrevista, Tom Wolfe explica cómo, en su opinión, parte del voto a Donald Trump se comprende por la desolación de quienes se sienten en una status social inferior o de quienes creen que han descendido de status. “En ‘Radical chic’ describí el nacimiento de lo que hoy yo denominaría como ‘izquierda caviar’ o ‘progresismo de limusina’. Se trata de una izquierda que se ha liberado de cualquier responsabilidad con respecto a la clase obrera norteamericana. Es una izquierda que adora el arte contemporáneo, que se identifica con las causas exóticas y el sufrimiento de las minorías… pero que no quiere saber nada de las clases menos sofisticadas y adineradas de Ohio" (...)

“Los norteamericanos han tenido el sentimiento”, continúa explicando el autor de 'El nuevo periodismo', que el Partido Demócrata solamente tenía interés en seducir a las más diversas minorías, pero que se negaba a prestar atención a una parte muy importante de la nación. Concretamente, al sector obrero de los ciudadanos, que históricamente ha constituido la espina dorsal del Partido Demócrata. Durante las últimas elecciones, la aristocracia del Partido Demócrata ha preferido apoyar a una coalición de minorías y ha excluído de sus preocupaciones a la clase obrera blanca. Donald Trump solamente ha tenido que acercarse ellos para hacerse con todos sus apoyos”


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Después de Tabarnia, Palmarnia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 7 Enero 2018

No hay duda de que la palabra de 2018 será Tabarnia. No hace falta que se reúna FUNDEU, salvo para recauchutar ese acrónimo que parece una versión catalana de FUNDES que, por pre-tabarnesa, ya ha caducado. Prueba de la importancia, sustancia y polivalencia semántica de Tabarnia es que ya le ha nacido una hermana: Palmarnia, que es la Palma de Mallorca que está hasta las narices de que la desgobiernen, arruinen y acateten los separatistas de los pueblos de la isla, lo que en mallorquín se denomina Part Forana, por oposición a Palma, a la que llaman, simplemente, Ciutat.

Nada menos que un notario, Alvaro Delgado, ha certificado y dado razón de ser de la nueva criatura política en El Mundo de Baleares, este 4 de Enero, en un artículo titulado "¿Y si creamos Palmarnia?". Y hay que decir que los argumentos son tan aplastantes como en el caso de Tabarnia, esa Cataluña española saqueada, humillada y discriminada por la Cataluña separatista pero que se niega a seguirla al abismo indeperruinoso y quiere independizarse de los psicópatas y cleptócratas del Prusés para ser lo que siempre ha sido: una parte de España, para lo bueno, lo malo y lo regular.

Una casta política rural
La semejanza electoral entre Palmarnia y Tabarnia es asombrosa: "examinando los resultados de las últimas convocatorias electorales de los años 2015 (Municipales y Autonómicas) y 2016 (Generales), resulta que entre un 65 y un 70 por ciento de los votos emitidos en la capital de las islas se decantaron por partidos constitucionalistas, siendo verdaderamente marginal -y eso que el centro derecha obtuvo sus peores resultados en años- el voto a formaciones de tendencia separatista. Todo ello hay que ponerlo en relación también, pese a las conocidas distorsiones que genera la vigente Ley Electoral -que siempre favorece a los territorios rurales y a las islas pequeñas frente a las zonas urbanas-, con la verdadera importancia económica y social de la ciudad de Palma en el conjunto de nuestras islas. Palma, con sus 434.516 habitantes censados en el año 2017 (según el Instituto Nacional de Estadística), y con un área metropolitana de 560.240 personas, reúne el 50,5% de la población de toda la isla de Mallorca, y el 37,44% del conjunto de las Islas Baleares. Y, en términos económicos, la capital representa holgadamente bastante más de la mitad del PIB de todo el territorio insular balear."

Como los tabarneses, los palmarnienses padecen desde una capital que era un modelo de integración y cosmopolitismo la tiranía que impone una clase política abundosamente rural, separatista, catalanista y aboinada:

"Palma constituye sin duda una ciudad de acogida con un gran éxito en número de visitantes nacionales y extranjeros, gran centro cultural y económico, dotado de excelentes infraestructuras en materia de seguridad ciudadana, sanidad, educación, alojamientos hoteleros, restauración, comercio y comunicaciones, y con un buen número de población foránea residente y perfectamente integrada, podríamos decir que estamos ante una ciudad verdaderamente europea, moderna y cosmopolita.

Y todo ello contrasta enormemente con el hecho de estar dirigida en sus diferentes instituciones autonómicas, insulares y municipales, de manera creciente en los últimos tiempos, y tanto en los partidos de gobierno como en los de la oposición, por un montón de políticos y políticas que no son palmesanos, procedentes en su gran mayoría de la Part Forana de la isla de Mallorca, y cuyas decisiones las siguen adoptando con los ojos cubiertos por una enorme boina, que además les viene a casi todos demasiado grande."

Nuestro notario da algunas pruebas del tractorismo separatista mallorquín, pavorosamente parecido a las fechorías de Colau y Carmena:
"Pretender cambiar sus fiestas y tradiciones seculares (como la Festa de L'Estendard), tener sus calles como una pocilga o un vertedero, cerrar el acceso rodado a todas las calles del centro, cambiar sin ton ni son un montón de direcciones, meter carriles bici por donde no caben con alto riesgo para sus usuarios, eliminar las terrazas del Borne, querer celebrar en este elegante Paseo hasta las ferias de ganado, o intentar por todos los medios, legales o ilegales, derribar algunos de sus monumentos -que no han generado nunca conflicto alguno entre sus habitantes y han sido convenientemente despojados de cualquier símbolo que pudiera ofender a alguien-." (…) "la octava ciudad de España y la primera de nuestras islas se está cansando de ser dirigida por personas que no han gestionado antes ni un bar de pueblo y que, además de incompetentes, tienen una mentalidad estrecha, paleta, folklórica, prohibicionista y, además, secesionista."

¿Y qué proponen? Algo muy lógico y aparentemente sencillísimo:
"la emancipación de nuestra ciudad para seguir siendo una capital europea, española, balear y mallorquina y, ante todo, limpia, acogedora, internacional, libre y cosmopolita. Por ello, exigiremos que dejen de gastar dinero de los palmesanos para pagar actos contra nuestra Constitución y lo gasten en limpiar mejor nuestra ciudad, y que saquen sus ojos miopes, sus arados mentales y su mentalidad rural de nuestras avenidas, nuestros paseos y nuestras calles, y que nos dejen gobernarnos en paz. Vamos a promover el sacrosanto derecho a decidir de los nacidos en Palma. Ese derecho que tanto les gusta cuando se usa solo a su favor. Y en su sano ejercicio les mandaremos a todos los dirigentes foráneos a tomar viento."

A los separatistas les sobran todos los que no lo son
Por supuesto, al notario Delgado lo han insultado frenéticamente los odiadores separatistas en El Mundo balear. El racismo, la xenofobia y la burricie que exhiben son de ferocidad rufianesca. Uno lo confunde -para insultarlo- con Carlos Delgado, alcalde de Calviá y consejero de Bauzá, que acaba de dejar el PP porque el partido de Rajoy ya acepta sumisamente la imposición del catalán y la marginación del español en todos los ámbitos de la vida pública. Inútil razonar. Para el separatista asilvestrado, y ahora lo están todos, respetar el bilingüismo es una intolerable agresión. En cambio, imponer el monolingüismo –y de paso liquidar las variantes dialectales de las islas- es defenderse contra la agresión.

¿Y qué es agredir? Pues para esos separatistas que de cerebro apenas tienen surcos, es cualquier cosa que no les suene bien: venir, llegar de otra parte de España o de Europa, considerarse ciudadano libre e igual ante la Ley y votar a un partido de los que defienden, en Madrid, la Constitución. Pero mientras a los separatistas catalanes de las Islas, les sobre, como a los de la Península, más de la mitad de la población, mayoritariamente urbana, la tabarnización de España continuará. Tabarnia o Palmarnia son los pasos primeros de la reacción necesaria de las mayorías democráticas nacionales ante la apisonadora separatista, cebada con dinero público y que sólo puede seguir un camino: el de la destrucción de España. Si no se le destruye antes.

Cataluña año cero
Rodrigo de Rato. gaceta.es 7 Enero 2018

La explosión de las relaciones entre los independentistas catalanes y el Gobierno español se produjo irremediablemente el 1 de octubre del año pasado. No es fácil exagerar la importancia de lo sucedido, cuyas repercusiones no solo afectan a la organización territorial de España, sino también a la configuración del mapa político nacional. Como era de esperar, la confrontación sobre la independencia de Cataluña ha afectado profundamente a los liderazgos nacionales.

Para empezar, Mariano Rajoy y el propio PP se encuentran de repente ante una crisis existencial, que no puede solucionarse con la mera utilización del poder. El riesgo de perder la franja electoral más liberal, dinámica y joven es el más real desde los años 80, antes de la refundación del partido y de la llegada de José María Aznar a la presidencia del mismo. La continuidad de Rajoy basada en la inexistencia de alternativas se ha evaporado con el resultado catalán: el desplome del PP y la victoria de Ciudadanos. La estrategia de aguantar, esperando errores de otros, tan característica de Rajoy, parece haber llegado a su fin. Un cambio de liderazgo en el PP resulta tan necesario como imposible, lo que sucede ahora es que la solución vendrá por una pérdida considerable del espacio electoral, que puede ser irreversible. La legendaria fortaleza de la organización puede ser un espejismo sin un electorado motivado, solo resignado. Al PSOE le ha pasado primero.

El PSOE , por su parte, ha fracasado en su intento de recuperar una posición predominante en Cataluña. Teniendo en cuenta que el PSOE en las últimas elecciones generales de junio 2016 no ganó en ninguna provincia, el reciente resultado electoral catalán le deja sin posibilidades de poder ganar las próximas elecciones generales, con lo que solo podría estar en el futuro Gobierno formando parte de una coalición de más de dos partidos, ostentando o no la presidencia del Ejecutivo. Un duro cambio de expectativas para sus líderes.Por suerte para el socialismo, su principal competidor en la izquierda tampoco ha salido robustecido de las elecciones catalanas. Podemos, con Pablo Iglesias, ha apostado por convertir el 15M en una fuerza política organizada, pero su atractivo se va reduciendo, mientras sus contradicciones se hacen más evidentes. Ni los votantes catalanes, ni la opinión pública española parecen confiar ya en Podemos con Iglesias. Si en las elecciones autonómicas y municipales de 2019 este proceso continúa, sus posibilidades de liderar la izquierda habrán desaparecido, dejando una herencia de pequeños partidos regionales con los que el PSOE intentará formar gobiernos, locales y autonómicos, que resultarán muy inestables.

Ciudadanos ha salido robustecido de la crisis catalana, además de convertir a Inés Arrimadas en una líder nacional junto a Albert Rivera. En un panorama nacional tan pobre de liderazgos dos en un solo partido es una excepción. Ciudadanos puede estar ahora en posición de conseguir una parte del electorado del PP, que desde mediados de los años 80 formaba parte de su espacio político. Le ha arrebatado ya el protagonismo en la defensa de la unidad de España, que fue la clave de fraguismo. Y si consigue formular un propuesta creíble, equilibrada y justa en materia de impuestos y derechos del contribuyente, junto con otra liberal sobre educación, habrá dejado al PP como un partido burocrático, aburrido, solo detentador del poder. No es tarea fácil, desde una estructura territorial débil, como la que tiene Ciudadanos, pero es muy parecido a lo ocurrido el pasado año en Francia a los Republicanos con la aparición de Emmanuel Macron. La oportunidad será en las elecciones territoriales de 2019.

Tampoco los partidos independentistas han salido indemnes de su desafío. Para empezar la estructura económica les ha abandonado, su proyecto parece llevar a Cataluña hacia el declive socioeconómico que vivió Quebec y más recientemente el Brexit para Reino Unido. Han dejado, además, de ser una candidatura unitaria. En la división la derecha ha ganado a Esquerra Republicana, pese al “martirologio” de Oriol Junqueras. Han perdido las elecciones en votos, con 300.000 votos menos que hace dos años, solo pueden gobernar : si les dejan los jueces, si se alían entre todos para intentar hacer lo que se ha demostrado imposible, no tiene respaldo y es ruinoso, la independencia. Un gobierno independentista sin agenda social o económica, enfrentado con España pero también con la UE. La lista parece abrumadora pero aun así tienen mayoría en escaños. ¿Cómo entenderlo? ¿Qué se puede hacer hacia el futuro?

Cataluña ha supuesto también la irrupción en la política española del voto incomprensible, que vemos en EE UU o en Reino Unido. Votar sin pensar, escudándose en unos sentimientos, no parece que sea la mayor fuerza de la democracia aunque sea democrático. En Norteamérica hasta la percepción económica, si las cosas van bien o mal, está ya determinada por las posiciones políticas entre republicanos y demócratas, quienes contestan en las encuestas de opinión económica según a qué partido pertenecen. En Cataluña vamos hacia esa situación, lo que no augura nada constructivo para el futuro. Tampoco el pasado con eleciones cada dos años es como para añorarlo. La preocupación, además de la frustración, del conjunto de los españoles con lo que está y puede pasar en Cataluña indica que todos somos conscientes. Una nueva agenda no solo en Cataluña sino en España es necesaria. Mirar por el retrovisor es inútil.

Y sin embargo las cosas se moverán, a mejor o a peor, pero no permanecerán simplemente estancadas. Para empezar, el Parlament no debería enquistarse en una agenda identitaria, no todo debe ser visto desde ese prisma. Es sin duda tarea de las fuerzas políticas catalanas ser capaces de hablar sobre algo más. Dentro de menos de tres años habrá un nuevo Gobierno en España. Para los no independentistas en Cataluña y para el resto de los españoles ese es un futuro no necesariamente tranquilizador. Pero tres años podrían dar mucho de sí para cambiar la agenda catalana, también la nacional. Ahora para empezar nadie debería prescindir de Ciudadanos, ganador de las elecciones. Su propuesta de presidir el Parlament indica una cierta humildad. Los nacionalistas harían bien en trabajar sobre ella. Este enero nos indicará si podemos confiar, por poco que sea.

Cuando la democracia es solo un eslogan
Manuel Cruz elconfidencial 7 Enero 2018

De manera totalmente espontánea, como todo cuanto viene ocurriendo en el 'procés' desde sus orígenes, muchos balcones de las ciudades catalanas han aparecido en las últimas semanas decorados con un nuevo tipo de pancarta. Han desaparecido las que aludían de una u otra manera a la independencia y ahora todas se refieren, sencillamente, a la democracia. Son iguales sin excepción, tanto en la leyenda como en el dibujo que acompaña a esta, pero debe ser casualidad. Al igual que debe ser fruto de la casualidad el que en la reciente campaña electoral ninguno de los dos grandes partidos hoy decididamente independentistas —ERC y el PDeCAT rebautizado por Puigdemont como Junts per Catalunya— hicieran la menor referencia a la independencia y se limitaran a presentar afirmaciones vacías, del tipo "la democracia siempre gana", susceptibles de ser suscritas por cualquier formación política del arco parlamentario.

De hecho, para cualquier observador de la realidad catalana mínimamente atento resultaba por completo evidente que la cuestión de la independencia les incomodaba de manera profunda. Supongo que en parte la incomodidad se debía a que ellos mismos parecían no tener claro si la que habían declarado semanas atrás había sido meramente simbólica, litúrgica, testimonial o cualquiera de los términos que sus dirigentes utilizaban para definirla, pero dejando siempre claro que, en todo caso, no había sido efectivamente real.

Ambas circunstancias coinciden —tercera casualidad— con la tesis planteada por un ideólogo sobrevenido del independentismo, según la cual el problema de España es que tiene una democracia de baja calidad. Se conoce que mientras para algunos las desgracias nunca vienen solas, para otros las que vienen juntas son las coincidencias. Pero no nos distraigamos con las casualidades, por abundantes que sean, e intentemos ir al fondo del asunto, abordando de una vez por todas la pregunta: ¿es cierto que esto del 'procés' va de democracia, como hemos visto que repiten sus partidarios? Adelantemos la respuesta: sí, pero no en el sentido que ellos acostumbran a declarar.

Llegados aquí, el presente texto podría proseguir insistiendo en esas consideraciones, tan reiteradas de un tiempo a esta parte, acerca del valor de las leyes como garante de la democracia, de la necesidad de cumplir con una serie de condiciones como el respeto a las minorías, unos medios de comunicación públicos alejados del sectarismo y respetuosos con la efectiva pluralidad de la sociedad, una administración pública al servicio de los ciudadanos y ajena a toda forma de clientelismo, etc. Consideraciones todas ellas dignas sin duda de ser reiteradas cuantas veces haga falta, pero que no agotan la reflexión sobre el asunto. Por ello, tal vez valga la pena hacer referencia también a otras dimensiones de lo democrático, relacionadas más bien con las actitudes y disposiciones de sus protagonistas, tanto de los ciudadanos como de sus representantes, en las que asimismo parece ponerse en juego, y de manera determinante por cierto, la calidad de la vida pública de una sociedad.

Algo de lo que decía Karl Popper acerca de que el talante insobornablemente crítico del científico es condición indispensable para el desarrollo del conocimiento podría ser de aplicación a la ciudadanía y al buen funcionamiento de la democracia. Y es que, en el fondo, uno de los supuestos básicos de esta es que la gente no solo dispone de la posibilidad de cambiar de opinión sino que, efectivamente, cambia. Pensémoslo desde otro ángulo: en una sociedad repleta de votantes completamente fidelizados, dispuestos a votar siempre lo mismo, de acuerdo con unos ideales inamovibles y persiguiendo un prototipo de sociedad respecto a cuya idoneidad no albergaran la menor duda, no habría alternancia democrática hasta que la biología (la inexorable muerte de los votantes de mayor edad y la irrupción de los más jóvenes) o la demografía (incorporación de votantes venidos de otras latitudes) cambiara la composición del conjunto del cuerpo electoral.

No parece un modelo de gran vitalidad democrática precisamente. Sin embargo, lo cierto es que los resultados electorales del pasado 21 de diciembre en Cataluña, con un electorado independentista insensible a la rotunda falsación de las predicciones de sus dirigentes (por seguir con el lenguaje popperiano) y aceptando sin crítica las disparatadas versiones que el oficialismo le proporcionaba de lo que acaba de ocurrir escasas semanas antes (un solo botón de muestra: la huida de las empresas catalanas traía causa, según la Generalitat, en las cargas policiales del 1 de octubre), a lo que más nos acercan es, desde luego, al mencionado modelo.

Pero otra de las premisas básicas de la democracia es también la falibilidad de los gobernantes en particular y de los políticos en general. Se supone que en unas elecciones se lleva a cabo una rendición de cuentas de la gestión realizada por parte de quienes hasta ese momento detentaban el poder (aunque también, en la medida correspondiente, de la actividad de la oposición), al tiempo que las diversas fuerzas políticas que concurren a la cita presentan a la ciudadanía una propuesta de actuación futura desde el gobierno para el supuesto de que aquella les otorgue su confianza.

Empezando por lo primero, un ejemplo de ausencia de rendición de cuentas la tenemos en estas últimas elecciones autonómicas, en las que la autocrítica por la deriva adoptada al final por el 'procés' apenas duró un par de días. Pero tal vez mucho más claro sea el ejemplo de las inmediatamente anteriores, las del 27 de septiembre de 2015, calificadas por el convocante, Artur Mas, como plebiscitarias y en las que él mismo no iba como cabeza de lista, sino que dicho lugar lo ocupaba una persona, Raül Romeva, hasta pocos semanas antes en las filas de Iniciativa per Catalunya. Este, por definición, no estaba en condiciones objetivas de rendir cuentas de la acción de un Govern del que no había formado parte, como tampoco había formado parte del partido que lo sustentaba, por lo que soslayaba sistemáticamente la cuestión en cuantos debates participaba. Quedó así absolutamente incumplido uno de los requisitos fundamentales que concede sentido a las elecciones en democracia.

¿Y qué decir, en fin, del otro requisito imprescindible para que pueda hablarse de una vida democrática aceptable, el de la presentación de propuestas por parte de las diferentes fuerzas políticas para el hipotético caso de que alcancen el poder? ¿Se conocían las presentadas por el bloque ganador, más allá de instar a la restitución del anterior Govern? En realidad conocerse, solo se conocía una propuesta concreta, la presentada por Carles Puigdemont para el caso de que Junts per Cataluña ganara las elecciones. La anunció el 12 de diciembre en una rueda de prensa desde su peculiar exilio, sin dejar margen para una interpretación ambigua: "Si la decisión es que el Parlamento me invista en el Gobierno a mí, si el Parlamento tiene mayoría independentista y me da la confianza, esto no tiene plan B. Este es el plan. Yo volveré al Palau de la Generalitat, que nadie tenga ninguna duda". Y por si alguien la tenía, el anuncio se convirtió en el mismísimo eslogan de su campaña: "Para que vuelva el 'president', vota al 'president'". Pues bien, esta única propuesta ya ha sido desmentida por su autor, que, apenas pocos días después de que el bloque independentista ganara las elecciones, ha dejado de tener claro si regresa o no.

Resumiendo: debería como mínimo sorprender o incluso mover a escándalo que quienes —además de quebrantar hasta sus propias leyes, no respetar a las minorías, intoxicar a través de los medios de comunicación públicos y practicar el clientelismo en la administración que controlan— no rinden cuentas a la ciudadanía y, cuando hacen propuestas, se apresuran a incumplirlas a la menor oportunidad hayan convertido, precisamente ellos, la reivindicación de la democracia en su nueva consiga. Pero estos cinco años largos de 'procés' han dejado muy en entredicho la efectiva predisposición a la crítica por parte de un importante sector de ciudadanos catalanes que, si algo han acreditado, sobre todo en los últimos tiempos, es una credulidad a prueba de bomba. No es esta última una buena noticia, ciertamente, pero peor es todavía que se tome el nombre de la democracia en vano, sobre todo por parte de quienes tan poco la respetan y andan ufanos por haber metido papeletas a puñados en un 'tupperware' en la plaza del pueblo.

F. GONZÁLEZ MINIMIZA EL PROCÉS
Las graves (y grandes) consecuencias del ‘pequeño conflicto catalán’
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 5 Enero 2018

El expresidente del Gobierno Felipe González ha dicho en Colombia que España tiene “un pequeño conflicto en Cataluña”, ignorando la salida de empresas, el aumento del paro o la fractura social.

Felipe González, además de defender la participación electoral de los políticos investigados en Cataluña, ha descrito el procés como “un pequeño conflicto”.

González citó el caso de Cataluña tras participar en una reunión de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación de los Acuerdos de Paz de Colombia que se llevó a cabo en Turbaco, localidad cercana a la caribeña Cartagena de Indias, con la asistencia del presidente Juan Manuel Santos y de representantes de la FARC.

Ha sido en ese contexto donde Felipe González ha hecho su controvertida afirmación: España tiene “un pequeño conflicto en Cataluña”.
¿Hasta qué punto ha sido o está siendo “pequeño” el conflicto?

Para el Banco de España, las consecuencias no son precisamente “pequeñas”. El procés está afectando de manera muy grave la economía catalana: ha caído la inversión inmobiliaria, se ha desplomado la compra de vehículos, el turismo y la creación de empleo.

La preocupación es muy evidente. La situación política en Cataluña ya es la principal preocupación de los barceloneses, con el 11,3% de las menciones, seguida de los aspectos políticos generales, con un 9,6% de las respuestas, por lo que el contexto político actual suma más del 20% de las respuestas, según el Barómetro Semestral de la ciudad recientemente publicado.

Empleo
El paro en Cataluña sube en 17.665 personas en último trimestre, 8 veces más que en 2016. En términos globales, Cataluña ha pasado del segundo al undécimo puesto en reducción del paro en 2017.

Turismo
Mientras el volumen de gasto turístico de los visitantes extranjeros en toda España en noviembre alcanzó los 4.638 millones de euros, con un incremento del 10,3% con respecto al mismo mes del año anterior, en Cataluña no sólo no creció, ni siquiera se mantuvo: descendió. Los turistas extranjeros que visitaron Cataluña gastaron 936,5 millones de euros en noviembre, un 4,2% menos respecto al mismo mes del pasado año, según la última encuesta Egatur difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Además, Cataluña recibió un 2,3% menos de turistas en noviembre respecto al año anterior, mientras que en el conjunto de España creció un 7,4% más en el mismo mes, según datos del citado INE.

Fuga de empresas
La salida masiva de empresas se ralentizó con la aplicación del Artículo 155, pero con la victoria separatista el pasado 21D sea vuelto a desbocar. Ya son más de 3.000 sociedades las que han solicitado el inicio de los trámites para salir de Cataluña. A 27 de diciembre de 2017, 3.172 empresas habían pedido salir.

Para el informe del último trimestre del Banco de España, “La actividad económica se habría desacelerado en el último tramo del año en Cataluña en mayor medida que en la media de las CCAA consideradas. Esta ralentización se debería, en particular, al peor comportamiento de los indicadores de empleo, turismo y mercado de la vivienda en esta comunidad autónoma con respecto a lo observado en el conjunto de las CCAA”.

En cuanto al impacto nacional, el documento apunta que “dependerá de la magnitud y de la persistencia que este acabe teniendo”. Si el desafío continúa, el crecimiento del PIB del conjunto del país se vería afectado de manera grave.

MANIPULAN LA HISTORIA
Así adoctrinan en Cataluña a los alumnos de la ESO
Rosalina Moreno gaceta.es 7 Enero 2018

Presentan a los diferentes gobiernos de España como injustos, incompetentes y enemigos de la cultura catalana, de su lengua y de sus entidades propiciando que los alumnos no se sientan españoles, sino sólo catalanes.

Niegan que en Cataluña se adoctrine. Tres ejemplos de cómo lavan el cerebro este curso a los chicos de la ESO en los libros de Geografía e Historia:

La Historia de España se presenta como un constante conflicto entre España y Cataluña. Los enfrentamientos más repetidos son la “Guerra dels Segadors”, la “Guerra de Sucesión” y la proclamación de la “República de Cataluña”.

Los gobernantes de España siempre aparecen coartando las libertades, las costumbres, las tradiciones y la lengua propia de los catalanes, y los catalanes defendiéndolas, sin cometer error alguno. Generalmente no se hace ninguna referencia a acciones positivas por parte del Gobierno de España, ni a proyectos comunes, ni a éxitos conjuntos.

Además, muchos de los planteamientos contenidos en los libros propician que los alumnos no adquieran la identidad española, que no se sientan españoles, sino sólo catalanes, al no hacer referencia alguna a las instituciones, entidades y normas compartidas, como son la monarquía, el gobierno de España, la Constitución y los derechos de ella derivados, los servicios educativos y sanitarios, los centros de investigación, y los cuerpos de defensa y de seguridad.

De esto advierte el sindicato de profesores AMES (Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria), que ha revisado uno por uno los libros de texto de Geografía e Historia de 2º, 3º y 4º de ESO de las principales editoriales que operan en Cataluña, Barcanova, Cruïlla, Edebé, La Galera, Santillana y Vicens Vives, y ha encontrado un puñado de “planteamientos ideológicos partidistas, es decir, planteamientos que solo son defendidos por determinados partidos políticos que no son compatibles con nuestra Constitución, y que no se deberían enseñar en los centros educativos”.

El pasado abril también demostró cómo manipulan a los niños de 6 a 11 años. Estudió los contenidos de Geografía e Historia de Primaria y encontró “un claro enfoque partidista y abiertamente anticonstitucionales en determinados libros”.

AMES concluye que el Ministerio de Educación debería disponer de los mecanismos necesarios para controlar que en los centros educativos sólo se enseñe lo que está establecido por las leyes generales de educación y que lógicamente coincide con los valores establecidos en la Constitución. Advierte de que sin estos mecanismos es muy probable que en determinadas comunidades autónomas cada vez haya más alumnos que deseen independizarse del resto de España.

Explica que actualmente la Alta Inspección de Educación no dispone de los medios, humanos y materiales para actuar, ni de las competencias legales para hacerlo, y apunta que algo tan imprescindible y sencillo como es el restablecimiento de la autorización de los libros de texto por parte del Ministerio, le resultaría una tarea inabordable.

AMES considera que la mejor solución para enderezar esta situación, -en su opinión, la única-, sería el establecimiento de evaluaciones externas con efecto académico al final de la Primaria y de la ESO, que deberían ser las mismas para todas las comunidades, aplicadas y corregidas por funcionarios dependientes directamente del Ministerio de Educación.

“Esto permitiría valorar si los alumnos están recibiendo los conocimientos adecuados en cada una de las materias y con las orientaciones ideológicas recogidas en la Constitución y en los Estatutos de Autonomía”, apunta el sindicato, e indica que la Alta Inspección debería ser la responsable de organizarlas.

“Los alumnos que desconocieran los conocimientos establecidos, no obtendrían buenos resultados en dichas pruebas, por lo que se produciría un cambio de orientación ideológica del profesorado de los centros que no lo estuviera haciendo bien, con el fin de que sus alumnos pudieran mejorar sus resultados en dichas evaluaciones, y así en pocos años se acabaría con el actual adoctrinamiento ideológico partidista escolar por parte de los partidos secesionistas”, argumenta.

Estructura política del Estado
AMES ha detectado que se dedica una extensión a la Geografía e Historia de Cataluña excesivamente superior que a la de España, no se cita el concepto de provincia o no se lo prioriza sobre el de comarca; y se prioriza término “Estado español” o “Monarquía hispánica” o similares, sobre el término “España”, o se cita muy pocas veces “España”, y no se resalta que la Constitución está por encima.

Explica que se presenta a Cataluña y a España como si fueran dos entidades diferentes de la misma categoría y que en los mapas Cataluña se destaca en color distinto como si fuera un estado independiente.

La historia de España y Cataluña
Este sindicato informa que se utiliza el término “Corona catalanoaragonesa” o “Corona de Aragón” en vez de “Reino de Aragón”, que es lo que realmente existía, y que se hace creer que la Cataluña inicial comprendía Aragón o era del mismo rango que Aragón.

Además, cuenta que se le otorga a Cataluña la categoría de Reino, y en lugar de decir Carlos I de España se dice Carlos I de Castilla y de Cataluña-Aragón, como si no existiera España, y que se esconde que los negocios de muchos catalanes en América, a partir del siglo XVIII, se debieron al decreto de Nueva Planta.

También se considera la guerra de “els Segadors” como un ataque de Castilla a Cataluña y no como la consecuencia de no querer contribuir a formar el ejercito, y se habla del bandolerismo catalán, sin hacer una condena explícita del mismo.

Ha encontrado victimismo por el decreto de “Nueva Planta” y/o sin citar que fue la consecuencia de que Cataluña apoyó al otro aspirante al Reino.

Además, dice que se presenta la Guerra de Sucesión como una guerra contra Cataluña, en vez de hacerlo cómo una guerra entre dos aspirantes; y la declaración del Estatut por Macià o/y del Estado Catalán por Companys, como un hecho legal y positivo.

También ha detectado que en la Segunda República se presenta a la derecha como mala y a la izquierda como buena, y que se exaltan sin crítica las Bases de Manresa y/o se relacionan con el derecho a la independencia de las colonias .

Explica que fomentan sólo la identidad catalana, y que se afirma que se prohibió el catalán, sin aclarar que no era así a nivel familiar y social y/o que los catalanes no querían hablar en castellano

Además, indica que no se hace ninguna referencia a la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes de España, y se critica al Tribunal Constitucional y no se enseña que las leyes se han de cumplir aunque no gusten.

También “se dice que Cataluña y País Vasco se sienten naciones, como si todos sus habitantes pensaran lo mismo y “sentirse” quisiera decir “serlo”” y “se presenta el nacionalismo catalán y su uniformidad (catalanidad) como bueno y el español (españolidad) como malo”.

“Se ensalza en exceso los méritos de los intelectuales y artistas catalanes o se hace lo contrario con los españoles” y “e silencian los errores de los dirigentes de Cataluña o se los considera aciertos y se hace lo contrario con los dirigentes de España”.
El ranking de los libros adoctrinantes

AMES ha hecho una lista de los libros según su contenido de adoctrinamiento ideológico partidista.

Barcanova de 3º de ESO (15 contenidos)
Teide de 4º de ESO (12 contenidos)
Santillana de 4ºdeESO (10 contenidos)
Cruïlla de 4º de ESO (9 contenidos)

Vicens Vives de 4º de ESO (9 contenidos)
Santillana de 3º de ESO (8 contenidos)
Barcanova de 2º de ESO (7 contenidos)
Cruïlla de 3º de ESO (7 contenidos)

Vicens Vives 3º de ESO (7 contenidos)
La Galera de 2º de ESO (6 contenidos)
Cruïlla de 2º de ESO (6 contenidos)
La Galera de 3º ESO (5 contenidos)

Vicens Vives de 2º ESO (5 contenidos)
La Galera de 4º ESO (4 contenidos)
Santillana de 2º ESO (4 contenidos)

PROPAGANDA SECESIONISTA Y LGTB
Adoctrinamiento separatista y otras anécdotas que nos dejan las cabalgatas
La Gaceta  7 Enero 2018

Los llamados “ayuntamientos del cambio” han revolucionado el panorama navideño de muchas ciudades, con “reinas magas”, “cabalgatas republicanas”, estilismos imposibles, a lo que se suma, además, la politización del separatismo, que ha convertido esta celebración infantil en actos de propaganda política. Todo vale para los radicales, hasta jugar con la ilusión de los niños con el fanatismo.

En la cabalgata de Manresa, emitida por la televisión pública catalana, TV3, el Rey Baltasar habló de prisión, exilio y “situaciones injustas” ante miles de niños. Se repartió entre los asistentes globos amarillos para que pudiera verse la plaza Major llena de este color.

“Hemos visto niños separados de su familias por la prisión y por el exilio y por otras situaciones injustas”, proclamó su majestad, que desató una ovación de los separatistas congregados junto a sus hijos.

Además, el alcalde de la localidad, Valentí Junyent, del PDeCAT, deseó en su discurso “poder vivir en democracia y libertad”, lo que cosechó también una gran ovación entre los asistentes.

Cabe también destacar que cuando las cámaras grababan a los congregados, algunos separatistas enfocaban las pantallas de sus móviles iluminadas de amarillo o ponían la función de linterna y así el plano aparecía con luz amarilla.

La cabalgata culmitó en la plaza del Ayuntamiento, donde diversos ramos de globos amarillos fueron colocados cerca del árbol navideño captando la atención de las cámaras.

Las de Vic estuvieron llenas farolillos con lazos amarillos, repartidos durante toda la semana por voluntarios de la ANC Osona, de Òmnium y del Comité de Defensa de la República de Vic.

Aquí tienen algunas imágenes colgadas por internautas indignados. Por ejemplo, en esta carroza se pide libertad para los “presos prolíticos”, como definen a los golpistas encarcelados.

En estas otras se puede ver además de una pancarta reclamando la excarcelación de los separatistas, lazos amarillos en homenaje a los líderes de la ANC y Òmnium, y esteladas.

Cómo no, también se ha colado en ellas el adoctrinamiento LGTB. Por ejemplo, con este esperpento que tuvo lugar en la de la localidad madrileña de Valdemoro.

La drag queen de Vallecas: ‘Nuestro mensaje es la pluralidad’
No fue la única cabalgata politizada por el colectivo LGTB. La de Puente de Vallecas ha contado con una drag queen, autodenominada La Prohibida, que manifestó en varias ocasiones su rechazo hacia la conmemoración del nacimiento del Hijo de Dios: “detesto la Navidad”.

Esta polémica ha acaparado la atención toda la semana, generando las críticas de padres, de partidos como Ciudadanos y el PP y de varias plataformas y asociaciones, que pidieron ante el juez que se prohibiera esta carroza, impulsada por varios colectivos, entre ellos Orgullo Vallekano.

Otros también denunciaron “cinismo” e “hipocresía” de PP e Ciudadanos:

Finalmente, la drag queen fue ataviada con un pijama rosa, como un animal de peluche, y con su habitual pelo rosa. “La idea que tenemos es concienciar a los niños contra el bullying escolar y los delitos de odio contra los menores de edad, por eso estoy aquí. Nuestro mensaje es el de la pluralidad y la diversidad no sexual sino afectiva”, señaló La Prohibida para intentar zanjar la controversia.

El colectivo está contento:
Carmena vuelve a enfadar a los padres

Las carrozas de Manuela Carmena, alcadesa de Madrid, han vuelto a provocar enfado entre los asistentes.
Aquí tiene una muestra de las críticas que corren por las redes:

Los ofrece sólo en catalán
Burger King sigue excluyendo el español de carteles y menús en sus restaurantes de Barcelona

Nacho Doral Okdiario 7 Enero 2018

La cadena estadounidense de hamburgueserías Burger King no ha variado su política de exclusión del español en sus tiendas de Barcelona y sólo utiliza el catalán en sus carteles y menús. Ello pese a la cooficialidad de los dos idiomas y al derecho de los castellanohablantes a recibir la información del establecimiento también en la lengua de todo el Estado.

En una práctica que ya adelantó OKDIARIO el pasado octubre, y que no ha variado en este recién estrenado 2018, hasta este diario han llegado las quejas de clientes de la multinacional hostelera, que denuncian que Burger King España haya eliminado todo rastro del castellano en sus tiendas catalanas.

De esta forma, Burger King mantiene en sus restaurantes la discriminación lingüística a los no catalanoparlantes (o a los catalanes que no conozcan la lengua regional), ignorando que la cooficialidad de castellano y catalán establece que no exista prevalencia de una lengua sobre otra.

Burger King, que tiene en España su segundo mercado más importante de Europa, Africa y Oriente Medio, y al igual que otras grandes cadenas internacionales como Starbucks (que ha tenido que pedir disculpas en Cataluña y anunciar que rectificará y rotulará también en español) , opta así por mostrar solamente el catalán en sus protocolos de rotulación.

Y lo hace como otros establecimientos a los que la Agencia Catalana del Consumo (ACA) vigila desde que comenzara a multar en 2010 a los comercios que no utilizan el catalán en letreros, menús u ofertas de negocios.

Multas por rotular en español desde 2010
Y este organismo de la Generalitat encargado de imponer el catalán (y, en la práctica, la erradicación del español) lo hace en cumplimiento del Código de Consumo de Cataluña, aprobado mediante la Ley 22/2010, de 20 de julio y redactado en la era Pujol, que han mantenido los siguientes gobiernos desde el tripartito nacionalista que lideraba el PSC a los ya abiertamente independentistas de Artur Mas y Carles Puigdemont.

Hay que recordar que desde el punto de vista legislativo, no se puede imponer ninguna de las dos lenguas cooficiales y el TC, que ha declarado constitucional el derecho de los consumidores a ser atendidos oralmente y por escrito en la lengua que escojan en sus relaciones con la administración, recuerda no obstante que en el ámbito de las relaciones entre particulares no se puede imponer “el uso de cualquiera de las dos lenguas”.

La propia Ley catalana establece la regulación lingüística “de acuerdo con el régimen de cooficialidad de lenguas establecido en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, reformado mediante la Ley orgánica 6 / 2006” y que “la lengua propia de Cataluña es el catalán que, también, es la lengua oficial en Cataluña junto con el castellano.

En el artículo 4 de la Ley sobre la rotulación y cartelería dice que “cualquier elemento informativo de carácter fijo deberá estar redactado al menos en catalán con independencia de su soporte (por ejemplo los carteles o rótulos de las empresas o establecimientos que contengan información relacionada con la actividad comercial desarrollada, siempre y cuando tengan carácter permanente)”.

En los restaurantes de Burger King España, al menos están en catalán, porque la otra lengua cooficial, la de todo el Estado, y que hablan los millones de turistas hispanohablantes (y del resto de España) que cada año visitan la Ciudad Condal, directamente, se ignora.


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