AGLI Recortes de Prensa   Viernes 12  Enero 2018

Partidos políticos: la reforma imposible
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Enero 2018

Para celebrar los 40 años de la Constitución de 1978, se impone una completa revisión de su texto con la idea de asentar una democracia madura. La clave de la reforma es la implantación de verdaderos partidos políticos, cosa que hasta ahora nunca hemos tenido en España. Como método preliminar se impone un estudio de las tachas que afectan a las formaciones actuales. Me sale un decálogo de ellas. Se trataría de eliminar tales defectos, operación que significa intervenir decididamente en la sociedad española, no solo en la política. Se verá así la enorme relevancia que puede tener una reforma de este tipo. Casi se podría hablar de una revolución, si esa voz no estuviera ya tan desgastada por los varios usos que de ella se han hecho.

1. Los partidos políticos actuales no cumplen la condición de ser de verdad de alcance nacional. En el mejor de los caos se comportan más bien como conglomerados de baronías regionales. En ocasiones limitan su acción a una determinada comunidad autónoma. Se impone la elemental condición de que cada uno de los partidos intente representar a todos los españoles, naturalmente, con la ideología correspondiente.

2. Como consecuencia de lo anterior, las actuales formaciones se comportan más bien como grupos de presión, en el sentido de que defienden intereses concretos, parciales. Es claro que deberían superar tal parcialidad.

3. Un partido político en toda regla debe preocuparse de seleccionar muy bien a los políticos, sea para gobernar o para estar en la oposición. Desgraciadamente, esa función primordial ahora no la cumplen. De ahí el desprestigio de los políticos entre la opinión pública.

4. La Constitución actual señala expresamente que los partidos deben tener un funcionamiento democrático. A pesar del simulacro de las primarias, esa condición no se cumple. Los partidos son más bien estructuras oligárquicas.

5. Una condición tan elemental como las cuentas claras es una exigencia indeclinable para la acción de los partidos. Actualmente no se cumple.

6. No extrañará que, con la ausencia de cuentas claras, los partidos que conocemos derrochen el dinero público a manos llenas. Deberían prescindir de las dispendiosas ayudas públicas y valerse fundamentalmente de las cuotas de los simpatizantes. No estaría mal que prescindieran de ciertos gastos suntuarios, como sedes permanentes en muchos lugares y el incontrolado uso de coches oficiales.

7. El extremo del rasgo anterior es que algunos partidos se hallan enfangados en la corrupción más escandalosa. Casi se podría hablar de una verdadera cleptocracia (gobierno de los ladrones). El asunto desborda el planteamiento jurídico.

8. En las formaciones políticas actuales se nota la ausencia de verdaderos intelectuales o teóricos. Los cuales se ven malamente sustituidos por portavoces, literalmente, los que no tienen voz propia.

9. Con todo lo anterior, se desprende que en los partidos que conocemos domina el "fulanismo", según dijera Unamuno para su época. Aquí no pasa el tiempo. Es decir, destaca excesivamente el peso de las individualidades y la consiguiente ausencia de doctrina.

10. Es claro que el funcionamiento de los partidos en el Parlamento exige una cierta disciplina de voto. Pero no debe exagerarse hasta la situación actual. En efecto, actualmente no se reconoce la mínima libertad de voto de los diputados en los asuntos de extrema gravedad o de índole moral.

Bastaría con revisar esos diez elementos negativos para organizar un sistema de partidos que correspondiera a las exigencias del siglo XXI en el continente europeo. Parece un empeño tan difícil como necesario.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

La manipulación del lenguaje como arma de estupidización masiva
Yolanda Couceiro Morín lagaceta.eu| 12 Enero 2018

A much@s nos sorprende la ausencia, en el debate político, de un tema tan grave y urgente como la inmigración masiva y descontrolada, la tercermundización de Europa y la sustitución poblacional (que conlleva una sustitución cultural, de ahí lo de tercermundización)... Llama poderosamente la atención que ningún partido del abanico político español se atreva a llevar en su programa la exigencia de un debate social en el que se aborde el tema de la inmigración masiva desde el único punto de vista que realmente nos interesa: el de cómo afecta al pueblo español, no sólo en el orden económico, sino también en el social (aumento de la delincuencia, ayudas que se pagan a inmigrantes en detrimento de las ayudas dadas a españoles, impacto en el mercado laboral y la política salarial, etc). Algunos partidos incluyen menciones -siempre tibias y descafeinadas- a la inmigración ilegal, pero apenas se atreven a pasar de ahí. Sin embargo, la creciente islamización, ni siquiera encubierta, de nuestra sociedad, que se somete a la ley sharia en muchos aspectos por "no ofender a los musulmanes", relegando nuestras tradiciones a la prohibición con la esperanza del olvido y la sustitución por otras ajenas a nosotros, convierten este inexistente debate en algo realmente urgente.

No es, por supuesto, la ausencia de debate, el único problema que enfrentamos: la mayor parte de la sociedad vive en una realidad paralela, en un mundo irreal, inmersa en una fantasía que no traerá buenas consecuencias para nadie. Pero que estallará más tarde o más temprano, como ha sucedido en Cataluña en otro orden de cosas. Y lo menciono por ser algo relativamente reciente: durante 40 años, cualquier voz disidente sobre la supuesta normalidad de la situación en Cataluña era desacreditada, marginada, perseguida. Nadie podía hablar de adoctrinamiento sin sufrir graves consecuencias. Pero ahora, cuando la realidad ha estallado, todo el mundo reconoce que "esto venía pasando" desde hacía tiempo. Con la islamización y otras graves y nefastas consecuencias de la inmigración masiva y la sustitución poblacional y cultural que de ello deriva ocurrirá otro tanto algún día..., cuando sea tal vez demasiado tarde para hacer otra cosa que levantar acta de la ruina total de nuestra sociedad y el derrumbe irreversible de nuestra civilización.

Que esta inmigración masiva -invasión controlada y fomentada por nuestros gobiernos al servicio de intereses no confesados y círculos de poder en la sombra- es el fin para nosotros, no cabe la menor duda. En Dinamarca, Bélgica, Reino Unido, Francia, Suecia y otros países hay barrios que se dan por "perdidos". Ni la policía se atreve a entrar en ellos, aunque por otro lado da lo mismo, ya que viven bajo la sharia y no reconocen las leyes del país que les acoge...

Pero al igual que los medios de comunicación han estado al servicio, por pasiva o por activa, del nacionalismo catalán, adoctrinando a la gente en sus "verdades", incluso aunque esas "verdades" sean irreales, absurdas o incluso perjudiciales para quienes las reclaman, los medios del Sistema nos adoctrinan continuamente sobre las bondades de la multiculturalidad, que ya se ha comprobado que es una falacia, un engaño, y aún así se sigue "vendiendo" como algo bueno y deseable; nos adoctrinan sobre los "pobres inmigrantes llegados en busca de un futuro mejor", cuando vemos que en la mayoría de los casos no es así ni mucho menos. Y sin embargo ¿es imaginable siquiera un programa de televisión en el que se rechazara la política de acoger "refugiados", que cuestionará la pertinencia de abrir sin restricción nuestras puertas a la inacabable humanidad que presiona por entrar? Imposible. Y así con todo lo demás. No hay pluralismo ideológico: ya se encarga el sistema de imputar por "odio" a los que disienten, a los que dudan, a los que advierten, a los que cuestionan, a los que critican, a los que se oponen...

Esa especie de "mundo paralelo" que nos presentan los medios está pervertido, ciertamente, en el sentido de que han cambiado los valores: lo malo se hace bueno y noble, lo bueno y noble se presenta como malo... En definitiva, la realidad se sustituye por la ideología, y no se puede ir más allá de eso. Si la realidad choca con la ideología, es la realidad la que está mal, o es tu percepción de la realidad la que está mal, pero nunca la ideología. Y no hay más que un camino para salvarse: reconocer que es la ideología lo que está mal, y que por tanto no sirve.

Un ejemplo metafórico de lo que quiero decir: en los medios nos repiten una y otra vez que "el fuego moja", "el fuego moja", "el fuego moja"... Pero cuando la casa se quema por acción del fuego, la gente que creyó lo que decían los medios se encuentra en un conflicto entre la realidad y la ideología: si el fuego moja ¿por qué se ha quemado la casa?. En vez de concluir que es la ideología la errada, que ésta es una mentira, que nos han engañado, concluyen que la realidad está mal: este fuego era "un caso aislado", este fuego ha sido "un hecho puntual", este fuego "estaba en tratamiento psiquiátrico", llevando al colmo del absurdo mi ejemplo. Sustituyamos "el fuego moja" por "la multicultura enriquece", "la inmigración es necesaria" o cualquier otra cosa que se nos ocurra, y llegamos a los extremos estúpidos de tener cientos de casos aislados cada día, cientos de hechos puntuales, cientos de personas en tratamiento psiquiátrico, unos desequilibrados muy precavidos, que salen a la calle debidamente equipados par el caso de que les diera el "ataque", con un cuchillo o un hacha, o un camión, para matar gritando "Allahú Akbar". Y que nadie se atreva a levantar una voz crítica y disidente, porque en seguida se verá imputado por odio, ya se encarga el Sistema de no permitir para nada la pluralidad ideológica y el debate que no interesa. Y no interesa porque evidentemente mucha gente se convencería de que nos están engañando. Interesa que la masa siga pensando que el multiculturalismo enriquece, que existen "pobres refugiados" que vienen buscando una vida mejor y que nos espera un futuro maravilloso conviviendo todos juntos, donde todos nos relacionamos en paz y armonía, enriqueciéndonos mutuamente con las "maravillosas" costumbres de los "nuevos europeos", suprimiendo y prohibiendo nuestras viejas y rancias costumbres, eso sí.

El lenguaje se ha convertido en la nueva arma de estupidización masiva, y los medios en los ejecutores, al estilo más puramente orwelliano, de este nuevo orden en el que los valores están pervertidos. Primero, se da un sentido nuevo y diferente a un término cualquiera, por ejemplo, el término fascista. Literalmente significa "persona que sigue la ideología del fascismo". Muy poca gente sabe qué es el fascismo, por descontado. Pero no importa en absoluto: ya le dan un significado nuevo. Fascista es, más o menos, toda persona supuestamente intolerante, retrógrada, racista, xenófoba, es decir, todo aquel que representa todo lo que el Sistema da por malo. Cuando se llama fascista a alguien no se le dice que está siguiendo la ideología fascista, se le está llamando todo lo demás. Y así con muchos más conceptos. En realidad esto es una "neolengua", es decir, un lenguaje no oficial, cuya única finalidad es la manipulación de las personas.

Vamos con algunos ejemplos de esta neolengua. Por obra y gracia de los medios, ser solidario es ser solidario con los de fuera, solo y exclusivamente. Si eres solidario con los tuyos, se te llamará fascista, que, como hemos visto, lleva unas connotaciones negativas que muy poca gente están dispuesta a soportar. La masa, ignorante y acrítica, acaba interpretando que ser solidario con los de fuera es bueno y ser solidario con los de dentro es malo, por "fascista". A eso hemos llegado. Perversión del lenguaje, inversión de valores total y radical, y aceptada por todos. Otro ejemplo: por obra y gracia de los medios, el terrorista es una pobre víctima de las circunstancias, de sus creencias, de la manipulación de sus líderes, y hay que tratarlo como tal, es decir, como víctima. Si alguien plantea que un terrorista es un asesino, y que como tal debe ser tratado, no faltarán medios que lo tachen de intolerante, de insolidario, de fascista... Si se demuestra que una mujer maltrata a un hombre y se cuestiona la ley de violencia de género (por discrimatoria con la mitad del género humano, los hombres), en seguida saltarán a la yugular de quien lo haga, porque no interesa reconocer que hay hombres maltratados también: eso no se traduce en subvenciones. Si los recién llegados invaden nuestra cultura con costumbres ajenas a nosotros, debemos respetar tanto a los intrusos como aceptar sus modos de vida, aunque ellos manifiestan a cada momento su desprecio a nuestras tradiciones y la superioridad de las suyas, y por tanto, la convicción de que deben imponerlas, como ya está pasando.

El Sistema se defiende a sí mismo de una doble manera del pensamiento crítico, disidente y racional: si alguien acaba ejercitando sus neuronas y ve que nos están engañando, que la realidad no es la que nos cuentan, ya está previsto lo que hay que hacer. Primero, como a los pecadores públicos de antaño, colgarles un sambenito al gusto actual: "fascistas", "xenófobos", "racistas", etc. Mucha gente ya no se atreve a dar el siguiente paso, por miedo a salir del redil. Pero si a pesar de todo alguien insiste, el Sistema recurre a otro argumento: la sensiblería (que no sensibilidad) para seguir engañando. Niños y mujeres en pateras, pidiendo ayuda a los europeos, cuando la realidad es que la inmensa mayoría de inmigrantes que vienen son hombres jóvenes, en perfecto estado de salud y capaces de trabajar. Ninguna ley puede obligarte a dedicar tu tiempo o tu dinero a la lucha por la supervivencia de la foca ártica o la reproducción del cangrejo malabar, por poner dos ejemplos. Elegir una causa u otra es asunto de formación, sensibilidad, valores religiosos o éticos, la personalidad de cada uno o su entorno..., pero el Sistema ha hecho del tema inmigración/refugiados (y de muchos otros) una cuestión social, y no apoyar esa causa convierte automáticamente al transgresor en poco más que un desecho social, un réprobo, un enemigo del género humano.

Ante esta perversión/subversión de valores no hay mucho que hacer. O la gente se da cuenta de que la están manipulando y engañando (no sólo falseando la realidad, sino con el uso del "neolenguaje" que he explicado) o no hay nada que hacer. Y ya decía aquel sabio que es mucho más fácil engañar a la gente que convencerla de que están siendo engañadas.

Que siga gobernando el 155
Isabel San Sebastián ABC 12 Enero 2018

Estas son las alternativas: O gobierna Cataluña un prófugo de la justicia desde su escondite belga a través del plasma. O lo hace un presidiario en espera de juicio con una condena pendiente de entre veinte y treinta años. O sigue rigiendo el artículo 155 de la Constitución, que garantiza la vigencia del Estado de Derecho y el respeto a la ley. Pensando en el bien de los catalanes y en la estabilidad del conjunto de España, yo me inclino sin dudar por la última opción. Que siga gobernando el 155.

Las razones son tan abundantes como abrumadoras. Para empezar, resulta ridículo pretender que pueda asumir la responsabilidad de gobernar una comunidad autónoma un individuo como Puigdemont, imputado por delitos gravísimos tras atentar contra los pilares de nuestro sistema democrático, sobre el cual pesa una orden de detención que se hará efectiva en cuanto ponga un pie en el país. No podría hacerse cargo ni de su comunidad de vecinos. (La verdad es que tampoco antes de la imputación estaba especialmente dotado… aunque ésa es materia para otro artículo.) ¿De verdad cree poder regir los destinos de sus paisanos vía skype, o es que busca desesperadamente salvarse de la cárcel a través de la Presidencia? En cualquiera de los supuestos está descalificado para ocupar el despacho al que aspira. Y lo está, además, porque ha demostrado utilizar ese cargo para conculcar conscientemente el ordenamiento jurídico que juró proteger al tomar posesión del mismo, lo que constituye otro argumento de peso en favor de mantener plenamente operativo el citado artículo de la Carta Magna.

Sabemos ahora que al menos tres millones de euros procedentes del Fondo de Liquidez Autonómica y destinados al pago de servicios indispensables para los ciudadanos fueron a parar al proceso secesionista, en flagrante violación de las condiciones establecidas para acceder a ese dinero. Lo sabemos porque la Policía Nacional detectó hace algún tiempo una furgoneta de los Mozos de Escuadra llena de documentos destinados a la trituradora e impidió que los agentes locales llevaran a cabo su propósito de eliminarlos. Los documentos en cuestión acreditaban la malversación de esos fondos y el hecho de que la policía autonómica estuviese colaborando en la comisión de un delito como es la destrucción de pruebas demuestra hasta qué punto ha penetrado la ponzoña secesionista en la administración catalana. Lo corrompida que está y cuán necesario resulta limpiar a fondo esa organización antes de devolvérsela, o no, a unos gestores que no han vacilado en emplear todos los instrumentos que pone en sus manos el Estado para tratar de hacerlo saltar en pedazos. ¿Tan suicida es la España actual, tan estúpida o tan ingenua como para entregar a su verdugo la soga con la que ahorcarla?

Digo «al menos» tres millones porque probablemente serán más, aunque de momento resulta imposible saberlo ya que el Ministerio de Hacienda ha fracasado en su obligación de velar por la correcta utilización de ese crédito. La justicia está investigando las cuentas, con la ayuda de la UCO, y llegará al fondo del asunto. Entonces conoceremos toda la verdad y Puigdemont, junto a sus cómplices, habrá de responder de sus actos. Precisamente el segundo implicado en esa gestión fraudulenta se encuentra en prisión preventiva, lo que no le impide optar igualmente a la más alta magistratura autonómica. Oriol Junqueras, vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, sabía perfectamente dónde iba a parar el dinero del FLA. ¿Vamos a brindarle los medios para que vuelva a las andadas?

Lo dicho; que siga gobernando el 155. Es la única alternativa viable.

Un país en la nevera
José Luis González Quirós vozpopuli.es 12 Enero 2018

No sin asombro hemos podido comprobar, una vez más, cómo tanto el PP como Podemos, que vive de ser su imagen invertida, han echado la culpa de su declive electoral a los medios de comunicación. Si a eso se le añade el reconocimiento hipócrita de que Ciudadanos lo ha hecho estupendamente bien en el márquetin, vamos, que es pura imagen frente a la política real del PP/Podemos, se obtiene una explicación estándar de cómo, según estos sujetos, funciona la política española. En el caso del PP, la disculpa es todavía más cínica, pues la influencia de ese partido es mucho más extensa y polimorfa que la muy concentrada de Podemos (originada, por cierto, en una maniobra electoral de Moncloa), pero en ambos casos certifica la insensibilidad de esa política hacia las consecuencias de sus actos, su firme predisposición a imponer su autoridad y a lucrarse del miedo, nada que ver ni con la libertad ni con ninguna clase de ideales de fuste.

No todo es política
Para los políticos al uso resulta difícil reconocer que la realidad es más amplia que sus planes, que, por grande que sea su poder, el mundo les sigue siendo ancho y ajeno, relativamente al menos. Pero la pervivencia de desajustes y la imposibilidad de anular todos los conflictos es una de las razones de ser de la política, algo que no puede cesar ni convertirse en un cambio de cromos entre minorías, que es la secreta aspiración de buena parte de nuestros dirigentes: que todo cambie, mientras ellos permanecen. En el caso del PP es absolutamente indiscutible que toda su política se resume en una orden tajante, que Rajoy prolongue su estancia en la Moncloa, al precio que fuere. Para Podemos, está siendo de evidente utilidad el eclipse momentáneo de su estrella, Iglesias quiere recordarles hasta qué punto no son nada sin él, hasta dónde puede llegar su anonadamiento si é les abandona, aunque sea brevemente.

En este punto concreto es donde brilla con mayor nitidez la innegable y absoluta españolidad de los supremacistas catalanes: Puigdemont es un Rajoy apayasado, pero coincide plenamente con el gallego en que los tiene cogidos por donde más duele, nada se puede hacer sin él, y ya puede irse Cataluña por el desagüe, que Puigdemont continuará con sus mejillones de Bruselas como Rajoy repite sus paseatas pontevedresas, solo con la atenta vigilancia del servicio de prensa para que la afición de la muchachada no decaiga.

Por desgracia, la realidad todavía se resiste, bien que con dificultades, a esos diseños personalistas, porque, al fin y al cabo, ni los políticos abren los negocios cada mañana, ni los ciudadanos dependemos completamente de ellos, pero, no lo duden ni un momento, eso es muy a su pesar: tratarán de que la realidad no se les desmande, de que todos atiendan, mansamente, a sus ocurrencias, en eso están.

Fuera de guión
Los españoles hemos descubierto, felizmente, que todavía subsiste algo de esa realidad histórica que es el Estado, que no está del todo muerto bajo los intereses del partidismo y del fulanismo. Hemos comprobado que existen jueces que están dispuestos a defendernos de políticos pusilánimes, y que la Guardia Civil, y la policía, cuando no se los envía a un despeñadero vergonzoso, cumplen admirablemente sus funciones. Hasta quedan restos de Parlamento, aunque parezca mentira.

El otro día se dibujó una de esas escenas parlamentarias que tienden a prohibirse con la cínica excusa de que los ciudadanos no tengan sueños meones: Rodrigo Rato se defendió con ardor en el Congreso ante la mirada atónita de los diputados de número y escolta. No creo que don Rodrigo sea nadie ejemplar, pero nos hizo un favor al defenderse, como gato panza arriba, de quienes le han querido acusar hasta de la muerte de Manolete. Frente a él, una cuerda de mindundis de ocasión, escogidos para emborronar la memoria colectiva, porque es evidente que, por encima de cualquier interés, lo que se persigue es que un proceso políticamente muy complejo, y con mucho de conjura, quede reducido a la traición del conde Don Julián, a un spaghetti western de tercera en el que Rato sea, al tiempo, el feo y el malo. Ni Rajoy ni cualquier otro protagonista, fueron blanco de las diatribas de Rato, porque don Rodrigo, que se estaba defendiendo, y sabe muy bien cómo funciona este teatro, estimó económico repartir estopa, únicamente, entre los secundarios del extenso reparto del drama. En fin, ha sido bochornoso ver cómo en medios tan destructivos del ideario del PP, según Moncloa, algunos tertulianos que lamieron largamente las vestiduras del otrora vicepresidente, le agredían con las espadas flamígeras de la ortodoxia del momento, vae victis!

Sánchez, a por uvas o vendimiando
Pedro Sánchez trata de salir del chapoteo catalán en el que lo ha colocado su fiel Iceta, y no se le ha ocurrido otra cosa que sugerir que un buen pellizco a los Bancos será el modo idóneo de acabar con el déficit de las pensiones. Le ha caído la del pulpo, porque aquí se prefiere el modelo Rajoy, ir recortando, tacita a tacita, a ver si los pensionistas aguantan, pero la realidad del agujero de las pensiones es de las que no caben debajo de la manta. Lo más divertido es que muchos de quienes critican al ocurrente Sánchez dan por hecho que es disparatado todo lo que no sea seguir como hasta ahora, disimulando y tirando de deuda, que paga Draghi, que, como en lo de “pisa morena, que paga el ayuntamiento”, lo aguanta todo. Todo sea para ocultar que tenemos un problema de verdad, de esos que Rajoy no quiere que le molesten, porque no toca. Pero no hay una tercera salida, o se modifica el sistema de pensiones, o se suben los impuestos, y está claro que eso lo pagaremos entre todos, Bancos mediante o de forma más abrupta. Lo malo de la propuesta de Sánchez no es que se fije en los sospechosos habituales, sino que no se atreva a hablar con claridad de las grietas de un modelo a cuyo lomo ha hecho gran parte de su carrera política lo que queda del PSOE, pero, al menos, ha tratado de salir del tran tran de la estabilidad y el aquí no pasa nada que llevó a la tumba a Zapatero, como ya ha reconocido hasta Solbes. Los que pretendan conocer la solución del PP pueden esperar sentados.

El sainete catalán
Que Rajoy se crece en las adversidades es una doctrina que defienden con ahínco todos sus apologetas. Estamos a punto de que se admire lo previsor que fue al propiciar el escenario catalán, un panorama pantanoso en el que puede brillar un loro loco como Puigdemont. Si la política consiste en hacer que el espectáculo persista sin que el público perezca de aburrimiento, hay que ponerle un 10 al incombustible Mariano. Que la economía catalana se gripe, que las empresas huyan, o que el nombre de Barcelona empiece a tener resonancias inquietantes en el universo mundo, no parece afectarle. Lo suyo es mantener el país en la nevera, que nada cambie para que sus pericias resistencialistas puedan resultar una mina de oro.

El espectáculo de unos políticos, me refiero ahora a las huestes del proceso, que se dedican en exclusiva a salvar su culo es repugnante, pero es lo que cabía esperar tras el conchaveo que a punto ha estado de llevarnos al desastre colectivo. La política del apaciguamiento cargando sobre otras espaldas los costes es un resultado que parece gustar a los conservadores de lo suyo. Si embargo, hay que esperar que el país que se levanta cada mañana sepa despedir a quienes no saben hacer otra cosa que meterse bajo el caparazón de su legitimidad electoral, a ver si todo se arregla, porque siempre acabará pasando algo con lo que no contaban, a pesar del cariño con el que los tratan sus periódicos.

Sánchez & Iglesias, la izquierda vacía
Ignacio Varela elconfidencial 12 Enero 2018

Leo el texto del primer discurso de Pedro Sánchez de 2018, en el Foro Nueva Economía, que los servicios oficiales del PSOE presentan como reaparición estelar para retomar la iniciativa y galvanizar la sociedad con un proyecto potente y fresco. ¿Alguien se siente galvanizado?

Si es usted votante del Partido Socialista o alguna vez lo fue, y no quiere que su actual indiferencia derive hacia la depresión, ahórrese la lectura del discurso. Es difícil encontrar un texto más vacuo, rutinario, cargado de tópicos y frases hechas, pagado de sí mismo, superficial y miope. Y no será por que este tipo de productos escasee en el actual mercado político.

Y sobre todo, más rancio. Sánchez repite hasta 10 veces la expresión adanista “el nuevo PSOE”. Pero no hay nada nuevo. Si tienen curiosidad, acudan al discurso de Rubalcaba el 9 de julio de 2011 en la presentación de su candidatura. Allí encontrarán todas las 'novedosas' propuestas de Sánchez, aunque expuestas entonces con más consistencia y menos frivolidad.

También allí estaba ya la propuesta del doble impuesto a los bancos y a las transacciones financieras. Rubalcaba hablaba de exigirles que, tras haberse recuperado gracias a las ayudas públicas, contribuyeran con una parte de sus beneficios a crear empleo. Y recogía una iniciativa europea y europeísta, un acuerdo comunitario para gravar las transacciones internacionales. Sánchez desafina la melodía de aquella canción de hace siete años y presenta una versión paleta de la letra.

Lo acompaña con 10 “acuerdos de país”, tan pretenciosos en su enunciado como tediosamente redundantes en su sustancia (más bien, en la ausencia de ella). Si de verdad quisiera sacar adelante esos “acuerdos de país”, no sé a qué espera para llamar al presidente del Gobierno y sentarse a negociarlos, incluyendo en el paquete los Presupuestos. Pero se remite a una vaporosa “alianza con la sociedad” que, según anuncia, establecerá de aquí a mayo. Solo falta preguntar a la sociedad si tiene gran interés en aliarse con el volátil dirigente del “nuevo PSOE”.

Luego está el mantra sanchista, esa reforma constitucional de la que habla sin cesar y sin concretar jamás en qué consistiría. Tras haber transitado por sucesivas ocurrencias (¿qué fue del artefacto plurinacional que llevaría la paz a Cataluña y resolvería todos los problemas territoriales de España?), ahora nos asombra con este hallazgo peregrino:

“La nueva Constitución debe ser también la Constitución del 15-M”.
¡Carajo, esto sí que es nuevo! ¿Qué diablos será la Constitución del 15-M? Ardo en deseos de que la presenten, artículo por artículo, en la inane comisión que Rajoy concedió a Sánchez para que adecentara ante los suyos el apoyo al 155 tras haber abominado de él.

Al menos, el primer acto en la comisión ha servido para que tres casi octogenarios den un baño de solvencia intelectual y sabiduría política a la desarrapada tropa de pigmeos que forman nuestra actual clase parlamentaria.

Podemos se queja de que Sánchez le copia las propuestas. Tiene su guasa que hable de plagio un partido cuyo nombre en inglés es 'Yes, we can', pero ni siquiera es cierto.

De Pablo Iglesias no puedo citar declaraciones recientes porque ha enmudecido. Tras las elecciones de Cataluña, se esperaría de su vigoroso liderazgo que iluminara a sus cinco millones de votantes con una interpretación sobre el conflicto más grave que ha conocido la democracia española; pero se ve que no tiene mucho que decir al respecto o que lo que podría decir tras el patinazo no puede expresarse en voz alta.

En realidad, el PSOE de Sánchez y el Podemos de Iglesias están afectados del mismo mal. Se llama desorientación histórica. Sus síntomas son inequívocos:

Viven obsesionados por petrificar su poder orgánico antes que por conectar con la sociedad. Sánchez ha dedicado el año 2017 a establecer en el PSOE la paz de los cementerios para blindar la cuarta planta de Ferraz 70. Iglesias, tras errar clamorosamente en el diseño estratégico de Vistalegre, decapitar a todos los demás socios fundadores y sucursalizarse respecto a Colau, ha sembrado España de secretarios de Organización domesticados y de tribunales disciplinarios. Debe ser duro admitir que Errejón y Bescansa tenían razón cuando advertían de que la rabia social no puede ser el único combustible de un proyecto político, porque llega un día en que la furia amaina y el vehículo se gripa.

Han sustituido las ideas por las consignas, las soluciones por las recetas y el discurso comprensible por la jerga de la tribu. Nadie encontrará en ellos una inspiración, la señal de un camino a recorrer, ni siquiera el rastro de una emoción que parezca auténtica. Por supuesto, tampoco algo parecido a una estrategia para el país.

Desconocen la ambición de construir verdaderas mayorías sociales. Especulan con los datos de las encuestas buscando una carambola de sumas minoritarias que los meta en el poder por la puerta de atrás, pero nada en ellos transmite la convicción —ni siquiera las ganas— de llegar a merecer la confianza de 10 o 12 millones de españoles.

Se sienten extraviados e incómodos ante la cuestión candente de España y su unidad. Se manejan con extraordinaria torpeza en el debate territorial y, prisioneros de complejos y estereotipos, han olvidado la lección histórica de que progresismo y nacionalismo son casi siempre términos inconciliables.

Se vigilan y sabotean mientras los adversarios les vacían la despensa. Sánchez fue a una investidura e Iglesias se la tumbó. Iglesias presentó una moción de censura y se la tumbó Sánchez. Nadie espera ya seriamente que de ahí nazca una alternativa de gobierno fiable y viable, por eso hoy las miradas se dirigen a otro lado. Por eso el líder de la oposición amenaza con freír a impuestos a los bancos y aquí no tiembla nadie, empezando por los bancos.

La izquierda española padece de anemia ideológica y de presbicia política. Su contacto con la realidad social se hace cada día más problemático. Vive ensimismada, autorreferenciada, paralítica. La izquierda es un tema inagotable de conversación para la izquierda; y cuando eso sucede, se produce la temida desconexión con la sociedad.

El PP sufrió en 2015 un tremendo castigo electoral: perdió cuatro millones de votos y más de 60 escaños. Pero no existió entonces, ni existe ahora, una alternativa en la izquierda capaz de recoger esa cosecha. El PP de Rajoy no cesa de descender en las encuestas. Lo paradójico es que no sale premiada su oposición sino su socio, el partido que lo sostiene.

¿No les parece extraño? ¿No será que, como apunta Pablo Pombo, la mayor parte de la espectacular crecida de Ciudadanos esté siendo el producto de un puro voto de descarte? Ante tres vinos detestables, comamos con agua que, al menos, no hace daño. Así empezó Macron.

TV3zzers
Cristian Campos elespanol 12 Enero 2018

Yo no veo TV3 porque ya tengo novia, pero reconozco su utilidad social en la Cataluña moderna. Muchos catalanes sólo la tienen a ella. A su Samantha. Me refiero a la Samantha de Her, esa inteligencia artificial complaciente, sumisa y parlanchina de la que se enamora el protagonista de la película de Spike Jonze. De ahí la relación casi pornográfica que los catalanes mantienen con la que ellos llaman La Nuestra.

TV3 es un servicio público pero no en el sentido habitual del término servicio público. Es un juguete sentimental diseñado para el masajeo incansable del verdadero punto G nacionalista: la autoestima identitaria. Y digo el verdadero punto G porque todavía quedan ilusos en el Gobierno que creen que ese punto G es la cartera.

Sólo hay que observar la cara de los nacionalistas cuando chillan, rojos como las branquias de un atún de Barbate, aquello de "TV3 siempre será nuestra". El independentismo no habla de TV3 como los ciudadanos europeos hablan de sus televisiones públicas, sino como Humbert Humbert lo hacía de Lolita en la novela de Nabokov.

La relación de un catalán con su televisión roza lo endogámico y ese es el motivo de las apelaciones de los líderes catalanistas, habituales durante la pasada campaña electoral, a no ver ninguna otra televisión. La cosanguinidad intelectual es un mal menor si de lo que se trata es de salvar la pureza del dogma.

Por eso la simple idea de que la que ellos llaman La Nuestra pueda ser mancillada por esos rudos colonos españoles ha excitado tanto la sensibilidad independentista. ¡Antes cerrada que oírla gemir en ese idioma gutural que los bárbaros llaman español!

Bien lo sabía Mariano Rajoy cuando decidió que el 155 pasara de largo frente a las instalaciones de TV3. Como el que en el bar del polígono evita cruzar la vista con la novia chillona del macarra local, no sea que este lo perciba como una falta de respeto a su hombría y acabe repartiendo una somanta de educativas hostias.

Como no veo TV3 no le tuve el gusto a esa película de ciencia ficción de producción propia llamada 1-O que La Suya tuvo a bien regalarle a los catalanes nacionalistas el pasado martes. Pero he leído que es una obra maestra del infantilismo periodístico. También del analfabetismo democrático.

La segunda razón por la que no veo TV3, novia aparte, es porque ya me la sé. Que es la misma razón por la que uno se cansa periódicamente del porno. Si los catalanes que salieron a la calle el 1-O hubieran metido la mano en cajas de pizza en vez de en urnas de plástico, yo habría tenido serias dificultades para distinguir el documental 1-O de TV3 de la última producción de Brazzers.

Lástima que Jordi el Niño Polla sea de Ciudad Real. Si los de TV3 lo llegan a grabar votando el 1-O, la confusión entre servicio público y púbico habría sido ya total en Cataluña.

Ignacio Peyró: «Ya impulsamos con el British Council el español en las aulas británicas»
Ignacio Peyró, director del Cervantes de Londres, augura una creciente colaboración
GUILLERMO GARABITO ABC 12 Enero 2018

Si Shakespeare y Cervantes se hubieran conocido en realidad en el Valladolid de Felipe III, le habría sido más fácil conversar en español tras el anuncio realizado hace escasos días por el British Council. Esta institución inglesa, una de las más respetadas del mundo, dictaminaba en noviembre la importancia de estudiar español tras el Brexit. Desde su llegada en el mes de octubre a la dirección del Instituto Cervantes de Londres, Ignacio Peyró señala que «el Cervantes es una institución muy virtuosa. Cuida muy bien del dinero del contribuyente. El nivel de profesionalidad y motivación es muy alto. Es una de esas empresas españolas, empresa en el sentido del espíritu, en que españoles de la más diversas tendencias pueden sumar esfuerzos por un bien común y superior». El Cervantes es uno de los baluartes del español en el mundo. En los diferentes países en los que tiene sede «estamos muy bien considerados entre los institutos culturales y tenemos buena llegada al mundo académico», asegura el autor de «Pompa y circunstancia: diccionario sentimental de la cultura inglesa».

Respecto a la importancia de esta nueva del instituto británico, Peyró lo explica de la siguiente manera: «El British Council es del año 34, nosotros del 91. El Cervantes es una historia de éxito de la España constitucional. La España que quiere abrirse al mundo y mostrar sus tesoros. Es una iniciativa panhispánica. Estamos con Borges y Bioy tanto como con Calderón».

Pero, para el director, la declaración del British Council y la estrategia que se pondrá próximamente en marcha «es un espaldarazo impresionante en términos simbólicos. Hace unos años no nos hubiéramos atrevido a fantasear con ello siquiera. La demografía va con el mundo que habla español. Como éxito de diplomacia es muy importante, hay que tener en cuenta el enorme reconocimiento que tiene el British Council. Y es que el B.C., que emite pocos informes, redacte uno de cuarenta y tantas páginas en el que se dictamina que las lenguas más necesarias para los británicos son el español en primer lugar, en segundo el mandarín y en tercero el francés, es clave», asevera. «Cervantes y British Council coincidimos: el español es la lengua más necesaria tras el Brexit y ya estamos impulsando conjuntamente el español en las aulas británicas».

Toda esta labor no deja de verse ensombrecida de vez en cuando por anécdotas como la de los independentistas dispuestos a llamar la atención que aparecieron en una de las sesiones de cine del Cervantes, el día de la Constitución, con lazos amarillos en la solapa. «Somos una institución de la España constitucional al servicio de la España constitucional. Punto. Eso lo tiene claro todo el mundo, sea cual sea su ideología. Y no vamos a dejar que nos manipule nadie, con lazo o sin lazo», observa Peyró.

De vuelta a la importancia del idioma, cree que «la España contemporánea ha sido muy responsable esto. En veinticinco años se han abierto cien centros, ha sido un esfuerzo muy importante», especifica respecto al número de sedes con las que cuenta hoy el Instituto Cervantes alrededor del mundo. «Tenemos unas instituciones que cuidan mucho del español. Por el mundo tenemos gran prestigio incluso a ojos de la lengua. Y es que la nuestras es una de las poquísimas lenguas globales que hay. Otras culturas viven encerradas en las limitaciones de su propio idioma…», añade.

Por suerte, concluye, «el mundo piensa en español».


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Aún hay jueces en España
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol 12 Enero 2018

Dos días después de que Artur Mas y Carles Mundó anunciaran su retirada de la política, Joaquim Forn, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart han manifestado en el Supremo que renuncian a la vía unilateral de independencia y que abandonan ese "tren". Son bajas muy sensibles para Puigdemont, que le aíslan todavía más. Baste decir que Sánchez, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, fue el número dos en la candidatura que Puigdemont encabezó el 21-D.

Pero aún es más relevante si cabe el paso atrás dado por Forcadell, que este jueves anunciaba su decisión de seguir sólo como diputada de a pie. Y es que el expresidente huido estaba empeñado en desquitarse del 155 restituyendo a los principales cargos que éste apartó. Eso pasaba necesariamente por que él volviera al Palau de la Generalitat, Oriol Junqueras a la vicepresidencia y Forcadell recuperase la presidencia del Parlament. Ya no será posible.

Goteo de deserciones
Este goteo de deserciones, unido a las dificultades de una investidura telemática o por persona interpuesta, ha provocado que ya se barajen nombres de posibles sustitutos de Puigdemont como candidatos a la Generalitat. Hoy en EL ESPAÑOL avanzamos cinco, tres de ellos escogidos de las propias filas del expresidente: Elsa Artadi, Albert Batet y Teresa Pallarés.

No parece casual, en cualquier caso, el hecho de que la mayoría de quienes han acabado haciendo apostasía de la vía unilateral de independencia hayan sido personas que han pasado por prisión. Artur Mas no lo hizo, pero de momento ya ha visto comprometido seriamente su patrimonio por las fianzas millonarias a las que ha tenido que hacer frente por orden del juez.

El contexto y el entorno
Al final, lo que no ha podido lograr el Gobierno por su torpeza y atolondramiento lo está consiguiendo la Justicia. Una Justicia que ha actuado de forma independiente, obviando las presiones del Ejecutivo. Recuérdese que mientras Forcadell declaraba en el Supremo, el ministro Zoido insistía en que el instructor, antes de decidir, debía tener en cuenta "el contexto y el entorno".

Ahora conocemos también que Hacienda está determinada a dejar de controlar las cuentas de la Generalitat en cuanto se retire la aplicación del 155, esto es, cuando haya nuevo presidente en Cataluña. No sólo el Gobierno aplicó tarde y mal sus recetas, sino que ahora parece que tiene prisa por suprimirlas. Menos mal que aún hay jueces en España.

El KGB separatista
Cristina Losada Libertad Digital 12 Enero 2018

Hace un par de años, la prensa internacional empezó a hablar del kompromat. Fue a raíz de la posible intromisión del Gobierno de Putin en las presidenciales norteamericanas que ganó Donald Trump. Kompromat es la abreviatura en ruso de "material comprometido". El término remite a prácticas de la policía secreta soviética, el KGB, que continuaron con Putin. El objetivo del kompromat es desacreditar a oponentes políticos, ensuciando su reputación. El procedimiento consiste en fabricar rumores, imágenes, vídeos y documentos que siembren la duda sobre la honorabilidad de la persona a la que se quiere desprestigiar. Toda esta producción de basura se ha perfeccionado hoy gracias a avances tecnológicos que pueden dar sólida apariencia de verdad a imágenes y documentos, y permiten difundirlos a una escala sin precedentes.

El Gobierno separatista catalán, con el apoyo de periodistas, figuras públicas y medios de comunicación, ha usado exactamente los procedimientos del kompromat para difamar a sus oponentes políticos. Josep Ramon Bosch, que fue presidente de Sociedad Civil Catalana hasta finales de 2015, acaba de publicar cómo fue víctima de una campaña para denigrarlo a él y a la asociación que presidía. Su testimonio no puede pasar desapercibido. El separatismo catalán ha usado el poder de forma abusiva y torticera en multitud de aspectos, y es de esperar que la Justicia le pase la cuenta de todas las ilegalidades que cometió. Pero la cara más oscura, vil y maléfica del poder separatista aparece en casos como el de Bosch: cuando se dedica a destruir la vida de una persona con el fin de aniquilar a una asociación políticamente molesta.

Sociedad Civil Catalana fue, desde su nacimiento en abril de 2014, un enemigo a batir para el poder separatista. Lo recuerdo perfectamente. Estaba entonces en una tertulia en la que coincidía con una de las más conspicuas voceras del separatismo, y fue cosa de ver, o sea, de oír, cómo reaccionó después de que un miembro de SCC presentara allí brevemente la asociación recién nacida. Reaccionó con histerismo, lo cual me indicó que la asociación iba a tener importancia, y lanzó un primer dardo de descrédito, insinuando manos negras y financiación oculta. Sólo alguien del campo separatista, reino del cinismo y la demagogia, se puede atrever a acusar de finanzas poco claras a una asociación que acaba de constituirse. Por el hecho de publicitarse poniendo unos anuncios en la prensa.

El kompromat separatista contra SCC no se detuvo. Hubo, por ejemplo, un insistente bombardeo para vincular a la asociación con la extrema derecha. Pero volvamos a Bosch. Porque un día después del 27-S se presentó una querella contra él, en la que se le acusaba de utilizar un perfil falso en Facebook para difundir mensajes insultantes contra "figuras relevantes del independentismo". La acusación era falsa y la querella fue archivada, pero "la campaña mediática emprendida contra mí", dice Bosch, "fue impresionante, con reportajes en prime time en TV3 y Catalunya Ràdio acusándome de amenazar al presidente Mas, tertulias en las emisoras del subvencionado conde de Godó y Grande de España con graves desprecios hacia mi persona, reportajes insultantes en uno de los medios del monárquico grupo Prensa Ibérica". A la vista de todo ello, Bosch decidió dejar la presidencia de SCC.

La querella basada en falsedades la firmó, mira tú por donde, un tal Toni Albà. El mismo Albà del programa Polonia de TV3, cuya hazaña más reciente ha sido llamar "mala puta" a Inés Arrimadas, la dirigente del partido ganador de las elecciones catalanas de diciembre. El mismo agitador separatista que hace poco denunció que su restaurante en Vilanova i la Geltrú, 1918 Cuina de Mar, era objeto de una campaña de "desprestigio, difamación y boicot" que estaba "orquestada desde varios medios digitales y redes sociales". Quién sabe. Lo único seguro es que Albà es perito en difamar y desprestigiar, y en orquestar campañas. Una de sus víctimas fue Josep Ramón Bosch. La basura lanzada contra él y SCC lleva su firma.

Esta clase de basura, amplificada por medios supuestamente respetables, supuestamente dedicados al periodismo, tiene una característica: nunca deja de aparecer. Es un residuo tóxico que no desaparece nunca. Cuando caduca como tema de tertulias y periódicos, continúa su ciclo vital en las alcantarillas. O en la Wikipedia. Si van ahora a la entrada dedicada a Bosch en la versión catalana de la Wiki, la Viquipèdia, verán ahí la correspondiente ración de bazofia. No se privan de nada. El KGB y la Stasi tienen en el poder separatista catalán a un discípulo adelantado de sus malas artes: del kompromat.

Están locos estos independentistas
Emilio Campmany Libertad Digital 12 Enero 2018

Lo primero que tiene que hacer un movimiento independentista para tener éxito es que los demás lo tomen en serio. Y lo primero para poder ser tomado en serio es tomarse uno a sí mismo en serio. Durante los últimos días se ha puesto en evidencia lo lejos que están de esto los líderes del movimiento catalanista. Ha resultado que los Jordis tienen la mandíbula de cristal y dicen que renuncian a la vía unilateral de independencia. Probablemente lo hacen tratando de emular la actitud de Forcadell, que abjurando de todo aquello en lo que supuestamente creía consiguió eludir la prisión preventiva. Los argumentos del juez Llarena para poner en libertad a la expresidenta fueron sin duda extrajurídicos, pero han tenido la virtualidad, no sé si querida o no, de sembrar la discordia en el independentismo. Y ello porque, si lo que hay que hacer para conseguir la libertad es rengar de los propios ideales, el ejemplo de Forcadell ha cundido entre los otrora acrisolados patriotas. No parece que les vaya a servir de mucho, porque el argumento es tan extrajurídico como lo era en el caso de Forcadell y por lo tanto es difícil que valga para su puesta en libertad. No se han dado cuenta los delincuentes que lo insólito no es que ahora les nieguen la libertad, pues las alegaciones son irrelevantes desde el punto de vista legal, sino que lo extraordinario es que con esos argumentos se la dieran a doña Carme.

La siguiente en dar espectáculo ha sido la propia Forcadell, que se ha negado a presidir el Parlamento, en un gesto raro entre los raros. Aquí no es costumbre que un político se niegue a aceptar una sinecura. Es evidente que a Forcadell le han aconsejado evitar asumir el mismo cargo que le permitió presuntamente delinquir, porque en tal caso tendría la oportunidad de continuar haciéndolo, y la probabilidad de que lo hiciera sí es un motivo jurídico para decretar su prisión incondicional. En otras palabras, Forcadell está evitando la posibilidad de volver a prisión. Es comprensible, pero incoherente. Se supone que para alguien como Forcadell la independencia está por encima de todo y, en consecuencia, por encima de sus intereses personales. Pero al parecer la liberación de la madre patria del yugo español no merece ni siquiera el riesgo de volver a prisión.

Y ya el colmo de lo ridículo y cobarde es lo de Puigdemont, que exige ser investido presidente a distancia para evitar ser encarcelado. No sólo, sino que parte de la Esquerra prefiere secundar semejante despropósito antes que arriesgar unas nuevas elecciones. ¿Es que no hay en el independentismo nadie con capacidad para presidir la Generalidad, que no hay más remedio que ponerse en manos de este botarate? Debe de ser que no y que el único que puede dirigir el movimiento es alguien que pueda demostrarse capaz de ser tonto en varios idiomas. Frente a este grupo de cobardes y estólidos incompetentes, la boutade de Tabarnia es un proyecto mucho más serio.

‘RIESGO MUY ALTO PARA CATALUÑA’
Deuda y pérdidas millonarias en el turismo: las secuelas del ‘procés’
La Gaceta  12 Enero 2018

La agencia de calificación Standard and Poor’s (S&P) considera que la incertidumbre causada por el desafío separatista no permite, por ahora, subir la nota que le atribuye a España, aunque la perspectiva sigue siendo positiva.

Una eventual independencia de Cataluña no es el escenario central de la agencia, ha señalado este jueves en conferencia de prensa en París Patrice Cochelin, responsable de las calificaciones soberanas de S&P, aunque ha dicho no querer hacer cábalas.

En el caso de que esa independencia se materializase, “el riesgo sería muy alto para Cataluña” con una rebaja de su nota en varios escalones.

En la actualidad la deuda catalana tiene una calificación de B+ (equivalente al bono basura) con perspectiva negativa, mientras España está con BBB+ (aprobado alto) con perspectiva positiva.

Cochelin ha indicado que después de las elecciones del pasado 21 de diciembre “la situación es muy compleja” y ha considerado que “parece difícil que haya una mayoría clara para un proceso de secesión de Cataluña”, por lo que “es poco probable que la situación se solucione a corto plazo”.

El economista jefe de S&P para Europa, Oriente Medio y África, Jean-Michel Six, ha explicado que tras varios años de crecimiento por encima de la media de la zona euro e incluso por encima de las previsiones, la economía española se ralentiza, “nada fuera de lo normal”.

El desafío separatista hace perder 319 millones a la actividad turística
La inestabilidad política en Cataluña ha generado una pérdida de 319 millones de euros de actividad turística 2017, detrayendo 0,3 puntos porcentuales del crecimiento del PIB turístico español previsto para el conjunto del año del 4,7% al 4,4%, según la Alianza para la Excelencia Turística, Exceltur.

Se trata, por lo tanto, de un impacto muy inferior a las cifras que auguraba Exceltur a mediados de octubre pasado y que oscilaban entre los 1.197 millones de euros menos, de caer un 20% la actividad, hasta 1.796 millones, de bajar un 30%.

El desafío separatista produjo un descenso medio del 9,6% de los ingresos turísticos, concentrado en Barcelona, en octubre y noviembre, y del 15%, en diciembre, principalmente por la caída en la demanda en los mercados europeos de proximidad, ha detallado este jueves el vicepresidente ejecutivo de Excletur, José Luis Zoreda, en una rueda de prensa.

Tabarnia como síntoma
Antonio Robles Libertad Digital 12 Enero 2018

Tantos años excluidos, tantas hostilidades borradas de la memoria colectiva, tantos silencios, cobardías, renuncias de tantos, tantas alegaciones a la razón, tantos pretextos para digerir con cierta dignidad las cobardías colectivas, tantos alegatos al respeto por parte de quienes nunca nos respetaron, tantos desprecios en nombre de la recuperación de una lengua, de una cultura, de una historia tomadas como disculpa para acogotarnos y reducirnos a meros súbditos… Cuánto cinismo, cuánta renuncia ante los dueños de la masía. Y de pronto, cuando parecían invencibles y su despotismo no guardaba ni las apariencias, una ficción, a imagen y semejanza de su propia fábula nacionalista, se convierte en el antídoto más poderoso para combatir cuanto son. Estoy hablando de Tabarnia.

Ahí está de nuevo, viendo pasar el tiempo una España mitad madre, mitad madrasta, de luces y sombras que asombraron al mundo, que nos hizo llorar, vivir con desmesura, maldecir y soñar a lo largo de los siglos. Ahí está de nuevo, como si estas cuatro décadas de nacionalismo periférico hubieran sido sólo una ventolera de verano.

Tres hechos nos han devuelto el pulso de la mejor España de las posibles: la cívica, la España de ciudadanos libres e iguales, con derechos y deberes, sometidos al Estado de Derecho. Tres hechos rotundos, inimaginables unas semanas antes, incontestables hoy. Tres hechos que certifican la existencia de España en Cataluña y el fin del silencio.

Primero, el reconocimiento del valor, de la eficacia y el trabajo abnegado de las Fuerzas de Seguridad del Estado, Guardia Civil y Policía Nacional en Cataluña, como contrapunto al desprecio otorgado por el nacionalismo a su actuación el 1 de octubre. Lo nunca visto, los aplausos, los abrazos, las lágrimas de los constitucionalistas al cruzarse con algún furgón policial, con cualquier pareja de servicio, al pararse ante la comisaría de Vía Layetana. La ciudadanía quería mostrar agradecimiento, solidaridad por los malos tragos del 1 de octubre y por ser el único baluarte en Cataluña del Estado de Derecho. Este cambio radical en la percepción de las Fuerzas de Seguridad del Estado ha constituido un síntoma del vigor cívico de España en Cataluña, el contrapunto al desprecio de los que la quieren romper, la definitiva legitimación de su labor al servicio del Estado de Derecho.

El sábado, 20 de enero, a las 12 de la mañana, nos manifestaremos en la Plaza de San Jaime junto a ellos, para reivindicar la equiparación salarial con las policías autonómicas. ¡Qué menos!

Segundo, la recuperación de la bandera nacional a partir de las manifestaciones del 8 y el 29 de octubre en Barcelona. ¿De dónde habían salido tantos símbolos constitucionales? ¿De dónde tanta gente? Cuando todo parecía perdido, un millón de ciudadanos salía a la calle con cientos de miles de banderas españolas como talismán de sus derechos. Algo inédito e inaudito. La irrupción en balcones y terrazas, días antes, presagiaba el fin del miedo, pero jamás podíamos habernos imaginado después de tantos años de satanización que brotasen con tanta alegría, sin ninguna inhibición, orgullosas de sentirse españolas.

Y tercero, el surgimiento de Tabarnia, un fenómeno sin precedentes en las RRSS. El decálogo de cargos más irrebatible contra los argumentos antidemocráticos, insolidarios, egoístas y falsos del nacionalismo. Un espejo donde reflejar todas las contradicciones del dret a decidir.

Su fortaleza es tan abrumadora que hasta los partidarios de la solidaridad entre españoles han olvidado de pronto el detalle para darse el gusto de pagarles con la misma moneda. Una broma muy seria que va camino de convertirse en la pesadilla de los separatistas.

El fenómeno Tabarnia no es una ocurrencia ni se quedará en anécdota, llegó para quedarse como barricada común de todos cuantos aman la libertad en Cataluña. No es patrimonio de ningún partido, ni debe serlo. Su aspiración es convertirse en una nueva comunidad autónoma. Mientras tanto, es una tabla de oxígeno constitucional con poderes terapéuticos para una población harta de tanto despotismo y sinrazón nacionalista. No nos vamos a hacer daño, ¿verdad, doctor?

PD. De todo ello, ¿qué ha aportado el Gobierno? ¡Nada! Si no hubiesen sido el Poder Judicial y los ciudadanos, hoy Cataluña sería un territorio perdido.

El Gobierno paga a los medios separatistas las millonarias subvenciones concedidas por Puigdemont
Altos cargos de la Generalidad negociaron con representantes del Gobierno la reapertura del grifo del dinero público para la red de medios del procés.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 12 Enero 2018

Fiesta mayor en los medios separatistas. El secretario general de Presidencia de la Generalidad, Joaquim Nin (PDeCAT) y el de Comunicación, Miquel Gamisans (ERC), han logrado un acuerdo con el Gobierno para desbloquear las subvenciones pactadas con el ejecutivo de Puigdemont. Según el diario independentista Ara, la prensa digital recibirá finalmente las ayudas anuales por el fomento de la lengua y cuyo monto se reparte por criterios de difusión y número de periodistas contratados.

La aplicación del artículo 155 de la Constitución había frenado estas subvenciones, lo que provocó duros ajustes en medios como El Punt-Avui, que ha cerrado su redacción en Barcelona y ha anunciado un ERE que afecta a noventa empleados.

La inyección, cuya cuantía es superior a los siete millones de euros, también repercutirá en la prensa de papel, como el citado Ara, La Vanguardia y El Periódico. En cuanto a los digitales, las subvenciones desatascadas por el Gobierno son la clave de su viabilidad a medio plazo tras el cese de la propaganda de la Generalidad, la otra gran vía de ingresos de estos medios.

La Associació de Mitjans d'Informació i Comunicació ha enviado una carta de agradecimiento a Nin y Gamisans, que no se vieron afectados por el 155. Los editores destacan "la negociación discreta y eficiente que han llevado a cabo ante los representantes del Gobierno español encargados de aplicar el 155".

Nuevas medidas de la dictadura lingüística en las islas
El Govern socialista de Baleares deja sin promoción ni traslados a los médicos que no aprendan catalán
Gonzaga Durán okdiario 12 Enero 2018

El Gobierno socialista de Baleares penalizará sin promoción y sin posibilidad de traslado a los médicos que no consigan sacarse el título que acredite el conocimiento de catalán. En concreto, los candidatos que opten a una plaza fija en la Sanidad balear y se hagan con el puesto sin tener este título y por carencia de especialistas para las plazas ofertadas, tendrán un plazo de dos años para estudiar y lograr el título de catalán.

En caso de que se agote este plazo, el Servicio de Salud de la región les penalizarán impidiendo que participen “en ningún procedimiento de movilidad (traslados de un hospital a otro, promociones de empleo, etcétera) que convoque el Servicio de Salud de las Islas Baleares“. Esto también incluye al personal sanitario temporal.

Es lo que establece el decreto lingüístico que exige tener un título que acredite el conocimiento de catalán para seguir trabajando en el sector. La ordenanza fue aprobada hace unas semanas la Mesa Sectorial de Sanidad de Baleares, gobernada por la socialista Francina Armengol con la complicidad de Podemos y la formación nacionalista de Més.

Esta normativa entrará en vigor cuando se publique en el BOIB (Boletín Oficial de Islas Baleares), aproximadamente en marzo, una vez que sea aprobado por el Parlamento de la región y por el Consejo de Gobierno de las islas.

“Es una estupidez máxima”
El sindicato CSIF fue uno los grupos que se opusieron a esta medida. “Tendrán que acabar de eximir la obligación de saber catalán porque las plazas ofertadas se están quedando desiertas”, denuncia a OKDIARIO Luis Apolinar, presidente de Sanidad del CSIF en Baleares.

“La medida es una estupidez máxima, porque ya se ve que todas las plazas que están ofertando y en las que se pide el catalán se quedan desiertas o tienen que hacer cesiones porque la gente no tiene el título“, señala Apolinar. “Es una medida que dificulta tener disponibles los recursos humanos que se necesitan”, agrega.

El líder de CSIF señala al ejecutivo de Armengol, amparado por sus socios de Podemos y Més, una formación que califica como “una minoría del electorado de Baleares”.

“Lo que pretenden es que con cualquier plaza y en cualquier convocatoria, en cuanto uno de los que se presenten tenga el catalán, coja el trabajo y pase por delante de todos los que tengan mejor currículum. Y lo que quieren es colocar a todos los que tienen el catalán, a toda su cuadrilla, como hicieron en educación“, alega Apolinar.

En este sentido, apunta también que el decreto que obliga a saber catalán genera “un electorado agradecido y que en las siguientes elecciones saben que les votarán a ellos, habiendo tenido un beneficio con respecto a otra gente gracias a esta medida política total”.
 


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