AGLI Recortes de Prensa   Domingo 14  Enero 2018

Rajoy y Pablo Iglesias, dos cabalgan juntos
El horizonte electoral del PP y de Podemos es cada vez más parecido. Los dos partidos que polarizaron las últimas generales son hoy los más perjudicados por el debate territorial
Carlos Sánchez elconfidencial 14 Enero 2018

Parece obvio que la cuestión catalana ha sido —junto al 23F, el terrorismo y la adhesión a la UE— el fenómeno político más relevante desde la recuperación de la democracia. Menos evidente es la influencia que ha tenido —y tendrá— la crisis soberanista sobre el resto de España. Y lo que ofrece pocas dudas es que la crisis catalana amenaza con derrumbar cimientos que parecían sólidos.

El primer envite serio al viejo bipartidismo fue el 15-M, que expresó la furia de millones de españoles contra la corrupción, la incompetencia socialista para enfrentarse a la crisis y la baja calidad democrática de las instituciones, lo que explica la irrupción de Podemos y Ciudadanos.

La segunda embestida ha venido de Cataluña. Pero con la paradoja de que los dos partidos más perjudicados serán, si no cambian las cosas en los dos próximos años, el Partido Popular, que durante algo más de un cuarto de siglo ha reinado en el centro derecha, y Podemos, tan envejecido de forma prematura como ahogado por sus propias contradicciones territoriales. Es decir, los dos partidos más enfrentados en las últimas elecciones aparecen hoy como los más desgastados. Sin duda, porque ambos se necesitan electoralmente y continúan siendo interdependientes. El futuro de uno depende en buena medida de lo que le pase al otro. Dos cabalgan juntos.

Es obvio, en sentido contrario, que quienes saldrán mejor parados de la crisis catalana serán Ciudadanos y, en bastante menor medida, el PSOE, que ha enterrado ese esperpento que es la España plurinacional. Es probable que Sánchez vayan mejorando en las encuestas —tampoco es difícil—, pero no por su labor de oposición o por el hecho de que haya conectado con lo que demandan los españoles, sino porque capitalizará sin hacer apenas nada la decadencia de Pablo Iglesias. El pequeño Robespierre, autoproclamado como el genuino representante de la gente, del pueblo, ha dilapidado en poco más de tres años un enorme capital político derivado de la crisis y ha hecho suyo el célebre aserto de Andreotti: "Lo que desgasta es la oposición, no el Gobierno".

Deriva soberanista
Estos movimientos políticos de indudable transcendencia —que serán cada vez más comunes en Europa tras la quiebra del consenso social y del propio concepto de democracia— hay que vincularlos a una realidad algo más que evidente. Detrás del creciente respaldo de Rivera en las encuestas se encuentra su posición clara (y hasta intransigente) sobre Cataluña. No hay que ser ningún lince electoral para observar que la deriva soberanista ha cambiado la percepción de muchos españoles sobre el modelo territorial que define la Constitución.

España es hoy más centralista de lo que lo era hace 40 años, cuando el modelo autonómico apareció como el mejor instrumento para sofocar las demandas territoriales, en particular las de aquellas regiones que habían contado con Estatuto de autonomía durante la república.

Hoy, por el contrario, si se hiciera una encuesta, es probable que reflejara un creciente malestar con el sistema autonómico articulado a través 17 gobiernos regionales y 17 parlamentos. Es paradójico, en este sentido, que lo único que han conseguido los nacionalistas de izquierdas —contradicción donde las haya— más allá de la fractura social en Cataluña es dar alas a Ciudadanos, curtido con un mensaje más centralista que el Partido Popular.

Probablemente, por la incapacidad de la izquierda para enfrentarse al independentismo y defender el modelo autonómico, que fue uno de los grandes éxitos de la Transición. Y que hoy muchos ven como el origen de todos los problemas por la incapacidad de los dos partidos que han gobernado el país en las últimas décadas de actualizarlo y ponerlo al día, convirtiendo al Senado en una cámara territorial.

Reformar la Constitución por la puerta de atrás
Rivera, legítimamente, y como ya intentó hacer la UPyD, pretende capitalizar ese malestar, que sin duda existe, y no solo por la cuestión catalana. Pero al contrario que Rosa Díez, es probable que lo consiga. Entre otras cosas porque es el propio Rajoy quien, de manera irresponsable, alienta esa imagen derrochadora de las comunidades y ayuntamientos a través de su virrey Montoro, ajeno a la idea de que un país muy descentralizado en el gasto público (otra cosa es en el nivel de ingresos) exige disponer de corresponsabilidad fiscal y no del ordeno y mando, que, en realidad, es lo que hace Hacienda vulnerando el espíritu de la Constitución. La regla de gasto o el FLA, que nació como un mecanismo extraordinario de liquidez y no como una fórmula permanente de financiación, son hoy la reforma territorial del Estado por la puerta de atrás sin debate constitucional.

El territorio, en este sentido, se ha convertido en el argumento central de la vida política española, lo que sin duda supone un cambio radical respecto de anteriores ciclos electorales, en los que el debate giraba en torno al populismo o al eje izquierda-derecha. Ni siquiera la corrupción ha sido capaz de alterar el sistema de partidos como lo están haciendo ahora las cuestiones territoriales, espoleadas por los presidentes regionales para capitalizar el descontento.

Eso explica que si en las generales de 2015 la estrategia de Rajoy pasó por polarizar el voto para frenar a Podemos con la amenaza de que venían los populistas de izquierdas —lo que permitió que el desplome del PP no fuera mayor—, ahora esa tensión se vertebra a través de la política territorial. El Partido Popular, para muchos, ya no es necesario para frenar el populismo de izquierdas.

Podemos está en una situación parecida. El ecosistema en el que nació ha cambiado. Y en la medida en que la crisis, el paro y el descontento con la clase política se vaya alejando con el paso del tiempo, su razón de existir se irá diluyendo si no es capaz de cambiar el discurso político.

Tigres de papel
Iglesias debía ser consciente de ello cuando descartó investir a Sánchez. Su estrategia pasaba por sacar réditos electorales del caos político, pero cuando el caos no existe (porque las sociedades tienden a normalizarse con el paso del tiempo) solo queda la deslegitimación de las instituciones, lo que tampoco se ha producido porque, como se ha demostrado con Cataluña, son más sólidas de los que algunos creen. Podemos, de esta manera, se ha quedado sin guion. Y lo que es peor para sus intereses, no ha sido capaz de enhebrar otro discurso más pegado a la realidad de la España de 2018, muy distinta a la del 15-M.

El hecho de que la política territorial haya sustituido al populismo como argumento central del debate político —no en el caso de los independentistas, que hacen populismo territorial— no es baladí. Es, por el contrario, un material políticamente muy sensible. Sobre todo, en un país como España, donde las tensiones territoriales han sido frecuentes.

Pero también porque el territorio está detrás de un fenómeno político cada vez más relevante, y que tiene que ver con el mayor peso de las ciudades, de las grandes urbes urbanas, frente a la España interior, despoblada, envejecida y con escaso futuro si no se actúa de forma determinante. Y Ciudadanos, en este sentido, es quien podrá capitalizar ese malestar de muchos ciudadanos con la situación económica.

Aunque la recuperación es algo más que evidente, la percepción es muy distinta en las ciudades con más de cien mil habitantes que en los núcleos del interior, más dependientes de las prestaciones sociales y, por lo tanto, de las transferencias del Estado. Y esa es una tendencia de fondo —vinculada a la calidad del empleo y al coste de la vida— que se le ha escapado al PP, incapaz de generar un nuevo contrato social con la España más dinámica. Ya no basta con ser el baluarte para frenar a Podemos, convertido, finalmente, en un tigre de papel.

Temblor de placas
Ignacio Camacho ABC 14 Enero 2018

Aciertos del adversario. C´s -en periodismo sí vale la abreviatura por economía de espacio- no sube en las encuestas por lo que hace sino porque, precisamente a base de no hacer nada, es el único que no decepciona al electorado. Son los populares los que se desploman mientras los socialistas se estancan, víctimas en ambos casos de sus bloqueos autoinducidos y de su incapacidad para sacudirse el marasmo.

A diferencia del PP, que dispone de una sólida y homogénea implantación territorial y de la maquinaria organizativa más poderosa de España, Ciudadanos es aún una plataforma electoral más que un partido propiamente dicho. Le falta estructura, presencia, militantes, cohesión, esqueleto político. Le sobran en cambio reflejos, pujanza, dinamismo y frescura, todo eso de lo que carece el marianismo, cuyo desgaste proyecta un aire mustio, apagado, envejecido. Pero aun así, para que los naranjas pasen de la cuarta fuerza a la primera, esta tendría que sufrir un cataclismo que sólo se puede producir si continúa en ese estado de colapso crítico, en ese desmadejamiento abúlico que los españoles empiezan a identificar como un liderazgo marchito.

Es muy difícil que el sorpasso demoscópico cuaje en las urnas si el Gobierno con su galbana, no se aboca al suicidio. Lo que sí puede ocurrir con relativa facilidad es que un millón o más de votantes del centro-derecha cambien de partido, y que en el bloque de izquierdas haya un trasvase -de al menos otro medio millón- del declinante Podemos hacia el socialismo. Así, el PP quedaría por debajo de los siete millones, el PSOE por encima de los seis y C´s cerca de los cinco. Ese movimiento telúrico permitiría a Rivera subastar su apoyo, con posibilidad de provocar un vuelco decisivo e incluso, en caso de que llegase a superar a Sánchez, postularse como presidente a sí mismo. Encarnarse en el Macron que sueña ser, el reformador centrista de un sistema desfallecido.

Esa sacudida tectónica, u otra similar, se precipitará si Rajoy continúa indiferente y escéptico, ajeno al temblor de placas que precede a los grandes corrimientos. No es el poder lo que tiene en peligro, al menos de momento: es su proyecto, el de la mayoría liberal moderada española, lo que está en juego mientras el presidente cifra su objetivo en completar la legislatura de cualquier modo y a cualquier precio. Le toca decidir cómo perfila su legado; si no adapta el modelo al compás de este tiempo serán los electores los que den paso a otro nuevo.

Cómo construir un relato alternativo al del separatismo catalán
César García elconfidencial 14 Enero 2018

La palabra relato está de moda. Como la palabra narrativa. En esta era del pensamiento positivo la importancia de ambos conceptos radicaría en que el modo en que uno se ve, como individuo o grupo, nos ayudaría a la consecución de unos determinados fines. Si uno se ve como alguien que gana 100.000 euros al año, tendrá más posibilidades de ganarlos. Si unos se ven como un Estado independiente, puede que algún día lo consigan. Por eso, y por la capacidad de persuadir a los demás de lo mismo, se dice que es tan importante ganar la batalla del relato personal o colectivo.

No se construyen buenos relatos en un día. Es una labor lenta, una lluvia fina. Se dice que el Gobierno español, y por ende España, ha perdido la batalla del relato frente al separatismo catalán. Por torpeza, como el día del referéndum ilegal o por incomparecencia durante los últimos 40 años en la comunidad autónoma.

En el supuesto de que el Gobierno actual o alguno de los sucesivos gobiernos de España se pusiera las pilas, ¿puede un grupo de grandes expertos en comunicación estratégica con un buen plan subvertir este estado de cosas? Y en el caso de que así fuera, ¿cuánto tiempo sería necesario? ¿Una, dos o más generaciones?

Es verdad que hay numerosos ejemplos en la historia de acciones gubernamentales concertadas para persuadir a la opinión pública en un espacio de tiempo relativamente corto. El más famoso fue quizás el del Comité de Información Pública que puso en marcha el gobierno de Estados Unidos para persuadir a los norteamericanos de la importancia de participar en la Primera Guerra Mundial (y en el cual participaron dos magos de la propaganda como Walter Lippmann y Edward Bernays). Tuvo un gran éxito pero no tenía enfrente otro relato igualmente bien construido durante décadas como el separatista.

Se ha dicho muchas veces, con razón, que el nacionalismo es una religión laica. Si es así, entonces la fuga de empresas, el empobrecimiento o la falta de apoyo internacional no van a conseguir que los dos millones de separatistas, ni siquiera esa fracción de los doscientos mil dubitativos que tanto se menciona, empiecen a creer en otro relato mágico español por muy bien construido y comunicado que esté. Es verdad que vivimos en un supermercado de las religiones, pero en realidad, sobre todo en occidente, se producen trasvases muy pequeños de unas religiones a otras. El mayor trasvase religioso en los últimos 30 años ha tenido como destino el ateísmo práctico, una consecuencia del pensamiento posmoderno que consiste no tanto en negar o afirmar la existencia de Dios sino simplemente en ignorarla. Por tanto, quizás lo máximo que pueda lograrse sea que un cierto porcentaje del independentismo se desilusione y dejen de pensar en la posibilidad de crear un Estado nuevo. Poco más, aunque eso ya sería algo.

Un error común es pensar que por el hecho de que el nacionalismo catalán esté basado, como todo nacionalismo, en lo que el historiador Eric Hobsbawn llamó 'tradiciones inventadas' lo hace vulnerable a la verdad. Muy al contrario, es el uso de la propaganda y del adoctrinamiento sistemático lo que le aporta tanta solidez, sobre todo si tenemos en cuenta el pudor ético, estético o, por qué no decirlo, quizás la incompetencia de los sucesivos gobiernos de España con respecto al uso de la propaganda.

Si por algo se caracteriza cualquier Estado-nación moderno es por la promoción de una serie de derechos y obligaciones que atañen a todos sus ciudadanos que son transmitidas a través de la propaganda gubernamental, digámoslo sin ambages, en el sistema educativo y los medios de comunicación. Propaganda entendida, como dicen Jowell y O’Donnell en un libro clásico sobre la materia, como el esfuerzo deliberado y sistemático de moldear percepciones y provocar un comportamiento directo con el fin de lograr una respuesta que satisfaga el propósito original del propagandista. Ninguna de las grandes democracias deja de recurrir a la propaganda y, sí, al adoctrinamiento en las escuelas para promover valores positivos como la igualdad, la libertad, el patriotismo o el respeto por los derechos de los demás. España no debe ser la excepción.

Y todo ello sin caer en la ingenuidad de exagerar el impacto de los medios de comunicación, que como apuntó Habermas es "ambivalente" pues el público encuentra lo que busca en ellos, y medios y audiencias se influyen mutuamente. Si el poder de TV3 y todo el conglomerado mediático nacionalista fuera tan omnímodo, no quedaría un solo constitucionalista después de 40 años.

Por último, articular un relato alternativo y sólido requiere liberarse de atavismos y autoconvencerse de algo que cualquiera que haya viajado sabe: que España es un país normal, con un buen nivel económico, buenos indicadores de desarrollo humano y en el que las instituciones funcionan razonablemente bien. El día que los españoles de todo origen e ideología sean conscientes de ello, el relato fluirá solo.

*César García es profesor de Comunicación en la Universidad Pública del Estado de Washington

La manipulación del “Estado Profundo”: consecuencias económicas
Juan Laborda vozpopuli.es 14 Enero 2018

Sin novedad en el frente, el Totalitarismo Invertido avanza a toda máquina, aquí y allá. Hay un patrón de pensamiento grupal que de manera machacona, una y otra vez, se impone a una ciudadanía desnortada, cada día más inmadura, ávida de que le marquen y guíen para no tener que pensar y asumir sus responsabilidades. Vivimos en un mundo donde los que de verdad mandan, a través de los medios de comunicación, nos llenan páginas y páginas de absolutas sandeces, profundas tonterías, propaganda burda. Todo ello muy “orwelliano”, encaminado a guiar a la opinión pública para simplemente mantener intacto sus intereses, su statu-quo.

Uno de los graves problemas de la democracia moderna es la manipulación insidiosa de los ciudadanos a través de la propaganda gubernamental y el papel de cómplice desempeñado por los medios de comunicación. En lugar de alentar la diversidad en los análisis, especialmente sobre temas económicos, geoestratégicos, o de guerra y paz, los principales medios de comunicación se enorgullecen perversamente por excluir puntos de vista responsables y alternativos. Peor aún, llegan al extremo de que cuando perciben que un gobierno sumiso a los intereses de sus acreedores está agotado, ya no le sirve y le buscan rápidamente un recambio, con algún matiz “guay”, para que de fondo todo siga igual.

Sobre Ciudadanos (Cs), Donald Trump y compañía
Resulta muy llamativa, en este sentido, la campaña de casi todos los medios de comunicación patrios en favor de Ciudadanos, cuyo programa de gobierno es humo. Es una campaña orquestada, no hace falta ser muy listo para adivinarlo. Quizás analizando quienes son los acreedores de estos medios se podría entender el porqué. Se trata de mantener el statu-quo aparentando un cambio, al menos generacional. Pero de fondo nada de nada. El problema es que al final los resultados electorales los carga el diablo y las cosas pueden salir lo contrario a lo deseado y planeado.

Pero no solo pasa aquí. Se trata de una tendencia global, que no revierte con el paso del tiempo sino que empeora día a día. Porque el totum revolutum aumenta. Los principales medios de comunicación occidentales son capaces de combinar análisis responsables, algunos incluso disidentes, con noticias falsas inventadas y teorías conspirativas infundadas. Y ello es especialmente peligroso en el momento que nos toca vivir, cuando el destino del mundo se vuelve más tenue en medio de una reanudación de las tensiones de la Guerra Fría entre Occidente y el tándem Rusia-China.

Resulta muy llamativo lo que está pasando en Estados Unidos. Mis ideas políticas, económicas, morales y sociales se encuentran en las antípodas de Donald Trump. Sin embargo, cuando buceo y analizo lo que está pasando al otro lado del Atlántico me quedo atónito. La campaña orquestada, desde el FBI y la inteligencia estadounidense, tenía como objetivo sabotear al candidato y ahora presidente Donald Trump. Y para ello no han dudado en utilizar todo aquello que tenían a su alcance, desde lo que eufemísticamente denominan "evaluación" de inteligencia de la administración anterior, hasta el uso y abuso de la vigilancia electrónica, de legalidad dudosa, y unos dosieres más que sospechosos. Pero al mismo tiempo se pretendía inmunizar a Hillary Clinton y a sus asesores más cercanos.

Esa misma sensación de congoja se puede sentir cuando analizamos el papel de los principales partidos políticos. En líneas generales no admiten la disensión dentro de sus filas, y mucho menos sobre cuestiones relevantes. Pero lo peor es cuando se enrocan en posturas que la inmensa mayoría de la población detesta. En ese caso la desconexión entre ese partido político y el pueblo que supuestamente dice representar alcanza cotas épicas y es un billete seguro al desastre electoral. Un ejemplo reciente es la posición asumida por la actual dirección de Podemos sobre el terma catalán. En la vida hay una serie de prioridades básicas y una de ellas es la unidad del país al que perteneces. Es muy fácil y sencillo de entender, aunque a algunos les cueste mucho comprender. Es una pena que un proyecto ilusionante pueda acabar mal por la miopía o ceguera de algunos El problema de fondo es que el ascenso de muchos de nuestros diputados en sus respectivos partidos se fundamenta en la lealtad al jefe, no en su valía, algo, por cierto, muy español.

El Estado Profundo y su traducción a temas económicos
En todas estas dinámicas que hemos descrito, entra en acción el “Estado Profundo” o “Deep State”, entendido como el conjunto de poderes del Estado e instituciones que, gane quien gane, permanece en el poder para decir qué puede y qué no puede hacerse y, sobre todo, para perjudicar a aquellos que no les gustan. A nivel global el objetivo del “deep state” es subsidiar, y rescatar en su caso, a los bancos sistémicos, además de extraer todas las rentas posibles a costa de la ciudadanía. Esto nunca lo olviden.

Las consecuencias para nuestro país ya las conocemos. Somos una población endeudada hasta las cejas, envejecida, con empleos precarios, donde la desigualdad aumenta hasta límites insoportables. Pero la culpa es nuestra. La sociedad ha permitido con su voto que las élites de siempre, reunidas en el Ibex35, rentistas desde las épocas inmemorables de la Mesta, dirijan nuestro destino. Y quienes podían cambiar las cosas, los jóvenes, hace tiempo que tiraron la toalla. Para colmo de males el deep state no duda en pagar las pensiones con deuda. Ya saben muy bien como amarrar las elecciones. Mientras, los hijos y nietos lo tienen cada día más crudo. ¿Hasta cuándo?

La crisis financiera y el camino de perdición del Banco de España
Jesús Cacho. vozpopuli 14 Enero 2018

¿Cuándo comenzó a torcerse el Banco de España? Difícil poner un punto de partida al proceso de degradación que ha llevado a una institución antaño respetada -coronada por un servicio de estudios de primer nivel- por la mayoría y temida por casi todos, desde luego por los capos de la banca y las cajas de ahorros, a deslizarse por la pendiente de la mediocridad abrazada a la subcultura de la falta de rigor, el escapismo, y el yo no fui que fue Machín. La comparecencia esta semana de Rodrigo Rato y Pedro Solbes ante la comisión que investiga la crisis financiera en el Congreso ha vuelto a poner en evidencia lo ya sabido: que el BdE es el primer responsable de la quiebra del sistema de Cajas y de escándalos tan llamativos como la salida a Bolsa de Bankia o la más reciente venta del Popular. Años en coplas, como la Dolores. Años abochornado como “policía” de un sistema financiero que permitió la proliferación del crimen ante sus propias narices. Al hablar de la responsabilidad del BdE nos referimos naturalmente a la de sus gestores, con el gobernador y subgobernador encabezando la lista, incapaces de cumplir con su obligación. Ninguno de ellos está en la cárcel por el daño infligido. Todos siguen vivaqueando tan ricamente, bajo la protección del establishment.

Columna vertebral de aquella antaño respetada institución era el cuerpo de inspectores adscrito a la Dirección General de Supervisión (DGS), cuerpo al que se entraba tras superar una oposición francamente dura. Los inspectores destacados en las entidades bancarias eran quienes, con los informes que redactaban tras finalizar su labor, provocaban el pavor de presidentes y consejeros delegados, obligados a dedicar tal o cual cantidad de millones para provisionar tal o cual cifra de créditos de dudoso cobro. Han sido los informes de algunos de estos inspectores, con las recomendaciones de actuación que los señoritos del BdE se pasaron por el arco del triunfo, los que han estado a punto de llevar a la cárcel a los Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO) y los Javier Aríztegui de turno. El susto ha sido morrocotudo. Y han aprendido la lección, ellos y sus sucesores al frente del caserón de Cibeles. De diluir su responsabilidad se va a encargar a partir de ahora ese ente de razón que es el Banco Central Europeo (BCE), una bomba de relojería con patas. Por ahí ya no hay peligro. El cabo suelto pendiente es el de los inspectores. Hay que atar en corto a esos chicos tan revoltosos. Desactivar esa espoleta. Anular a los inspectores para que dejen de tocar los cojones al MAFO de turno. En ello están.

¿Cómo? Convocando algo parecido a una oposición que en realidad no lo es, sobre todo si se comparara con la prueba tradicional. Así, se han convocado 45 plazas de “inspector” de entidades de crédito eliminando el primer ejercicio, tradicionalmente muy exigente, que se sustituye por una prueba de conocimientos psicotécnicos parecida a la que se exige para entrar en las universidades norteamericanas, que corregirá una empresa externa. El antiguo examen de Contabilidad y Sistema Financiero ha sido sustituido por otro con un temario mucho más reducido. El último requisito es una aleatoria "valoración de méritos" que no está definida y que puntúa nada menos que un 25%, en la que se habla de "flexibilidad", "trabajo en equipo" y frivolidades semejantes. Naturalmente, el dominio del inglés cobra una gran importancia, por encima incluso de los conocimientos de contabilidad, por lo que dentro de poco el BdE podría estar lleno de perfectos zoquetes con un estupendo dominio del inglés, ello cuando la tecnología de traducción simultánea es ya una realidad que puede convertir en obsoleta esa obsesión por los idiomas.

Por primera vez se convocan, además, 21 plazas de “especialistas en supervisión bancaria” a quienes el BdE ha decidido no denominar “inspectores” en base al criterio de que no van a estar asignados en principio a la DGS, sino a la de Estabilidad Financiera, y que van a entrar sin una oposición digna de tal nombre. Pero, ¿dónde encontrar un especialista en supervisión bancaria fuera del BdE? Parece cosa de chiste. Por segunda vez se han convocado 12 plazas de “especialistas en medición de riesgos bancarios de crédito” (cálculo de recursos propios en el sistema IRB), algo que ha sido siempre tarea de los inspectores en colaboración con economistas titulados del propio BdE. A la primera convocatoria se presentó gente que figuraba como contratada temporal en el Banco y que fue examinada por sus superiores jerárquicos, que configuraron los exámenes y los corrigieron en flagrante anomalía vetada en la administración pública. En suma, fueron plazas diseñadas a medida de quienes se quería contratar, todo ello disfrazado con una serie de exámenes ad hoc y bastante inglés. Aunque las plazas vuelven a abrirse al exterior para dar apariencia de concurso abierto, en realidad se repite la farsa con la presentación de gente amiga y conocida del tribunal examinador. Se han convocado, en fin, 6 plazas de "especialista en modelos de medición de riesgo de mercado", algo que también han hecho siempre los inspectores, y con los mismos procedimientos de acceso que en el caso anterior.

El BdE se esconde tras el burladero del BCE
Conviene decir que estos novedosos procedimientos de acceso al BdE han venido siendo los habituales, incluso sin ningún tipo de examen, en el caso del departamento jurídico (responsable ni más ni menos que de elaborar los requerimientos a bancos y cajas en base a los informes de Supervisión, lo que en parte explica el descarrilamiento de nuestro sistema financiero), el de recursos humanos, obras y contrataciones, etc., amén de distintos “especialistas” que acceden al Banco como “expertos” y que verdaderamente terminan siéndolo, pero sólo después de que la plantilla del BdE les haya enseñado a serlo.

A la hora de explicar los cambios introducidos en la selección de sus especialistas, el BdE se esconde tras el burladero del BCE. En efecto, después de que Luis de Guindos mostrara a Luis Linde, gobernador de la cosa, su preocupación por las denuncias efectuadas por miembros de la Asociación de Inspectores del Banco de España (a la que pertenece el 90% del cuerpo) ante la citada comisión que investiga el rescate bancario, Linde remitió al ministro el “publirreportaje” distribuido internamente a toda la plantilla, en el que venía a enfatizar que el nuevo sistema “se adapta completamente al proceso que el BCE emplea para seleccionar a los supervisores europeos y que le permitió poner en marcha el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) en el año 2014, contratando en un año a mil empleados entre los que se encuentran los 79 inspectores que el BdE aportó para la constitución del mismo”. El gobernador y su tropa consideran que la oposición a través de la cual se ha venido seleccionando a los inspectores de entidades de crédito (también a los técnicos y a la mayor parte del personal administrativo) era un procedimiento largo y farragoso que, tras un duro examen teórico, exigía un máster de larga duración y mucha experiencia práctica antes de que el inspector pudiera empezar a volar cual temible halcón sobre los inocentes bancos y banqueros.

Linde cree que este sistema “que requiere cerca de dos años desde la convocatoria de oposición a la toma de posesión, ha sido eficaz en el pasado”, pero ya no vale para “cubrir las necesidades de reposición que se deriva del MUS”, lo que ha forzado al banco, Estatuto de Autonomía mediante, a “adaptar el concurso-oposición con el objetivo de concluirlo en 9 meses en vez de en 20” y al mismo tiempo “complementar el único criterio de selección empleado, el conocimiento teórico y técnico, con otros exigidos por la integración de la supervisión en el MUS”. Además, y para “cubrir las otras funciones de supervisión” distintas a las realizadas por los inspectores, el BdE “ha decidido acudir al procedimiento de concurso, seleccionando profesionales ya formados con un mínimo de cinco años de experiencia previa y con un dominio completo del inglés para que puedan ser operativos de inmediato”. Los inspectores creen, por el contrario, que los nuevos requisitos simplemente encubren el deseo de los gerifaltes de evitar testigos incómodos de sus fechorías, sustituyendo a los inspectores de siempre por chicos bien mandados. Una derrota del rigor. Un triunfo de la laxitud, de graves consecuencias futuras. Cada vez menos bancos, cada vez más poderosos.

Linde, como MAFO, también “pasaba por allí”
Es el mayor cambio introducido en el sistema de oposiciones al BdE en décadas. El primer ejercicio del proceso para cubrir las 45 plazas de nuevos inspectores ya está corregido. Las bases de la convocatoria especifican que el 70% de los presentados superarán la prueba, método infalible para que a la última (la subjetiva “valoración de méritos”) lleguen seguro los que tú quieras que lleguen. En la vieja oposición, menos del 10% de los presentados superaban la criba inicial de la Prueba General de Suficiencia (contabilidad, matemática financiera, derecho mercantil y sistema financiero). Los cambios, por lo demás, los realiza una Comisión Ejecutiva (gobernador Linde, subgobernador Alonso, y consejeros Salas y Eguidazu) que en su mayor parte está de salida (en primavera se eligen nuevo gobernador y subgobernador), cuando lo lógico hubiera sido esperar que fueran los futuros directivos quienes decidieran sobre los procesos de acceso. ¿Por qué tales prisas, cuando el MUS lleva ya años funcionando? ¿Por qué ha de ser necesariamente bueno alinear los procesos de selección del BdE con los del BCE? A fin y al cabo, ¿quién paga el rescate de los bancos españoles? Naturalmente que los contribuyentes españoles, al menos mientras no esté listo, y nadie sabe cuándo lo estará, el Fondo de Garantía de Depósitos Único Europeo.

Linde se ha defendido tildando a sus subordinados (“La absurda guerra de los inspectores”, Actualidad Económica, 21/12/2017), de “lanzar acusaciones contra su institución y contra el Mecanismo Único de Supervisión del BCE”. Ni una sola explicación plausible. Como en el caso del tristemente célebre MAFO, él también “pasaba por allí”. Eso sí, se ha empeñado en derribar ese último reducto de rigor que es la Inspección mediante el método de devaluar la prueba de acceso, la calidad y capacidad de trabajo de los nuevos inspectores, de modo que sean chicos bien mandados que no den disgustos y nos permitan una jubilación tranquila. Hemos advertido seriamente a estos tipos de la Asociación, pero no se asustan… ¿Qué podemos hacer? Irlos diluyendo de forma paulatina, abriendo la puerta a la contratación de 100 personas a dedo, de modo que en apenas dos años la mitad de la plantilla nos deba el cargo. Y así te evitas que cuando surja un conflicto serio, una nueva quiebra bancaria, salga un par de inspectores –caso de los peritos de Bankia- dispuestos a llevarte a la cárcel porque no has hecho lo que debías, porque te limpiaste el trasero con sus informes. Mientras tanto, continúa el desfile de Ratos, Solbes y Salgados por el Congreso para, con total desparpajo, contarnos lo que ya sabemos: que la crisis financiera pudo haberse evitado si los Gobiernos y los gobernadores del BdE hubieran cumplido con su deber. Las carcajadas de MAFO se escuchan nítidas en la Estaca de Bares.

LA MULTINACIONAL SE JUSTIFICA
Críticas a Starbucks por no rotular en español en Cataluña
La Gaceta 31 diciembre, 2017

La marca, que en algunos locales también rotula en inglés, asegura que “sigue la legislación vigente”.

Carlos Silva, miembro del Consejo de Dirección de UPyD, criticó el pasado viernes a la cadena de café Starbucks por rotular solamente en catalán e inglés un cartel de prevención de robos colgado en sus locales.

La multinacional, lejos de pedir disculpas, señaló que la cartelería estaba en catalán ya que “se trata del idioma oficial en Cataluña”. “Por supuesto que no nos es indiferente lo que comentas, gracias por tu comentario”, añadió.

En ese momento, se desató una lluvia de comentarios -entre ellos el del portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta– recordando a Starbucks que el catalán es “uno de los dos idiomas oficiales”.

La cadena ha lamentado el “malestar” generado asegurando que “desde su llegada a Cataluña hace 15 años ha rotulado en catalán siguiendo “escrupulosamente la legislación y que adicionalmente en las zonas de mayor afluencia turística las indicaciones están también en inglés. “Queremos dejar claro que este hecho no constituye en ningún caso un posicionamiento político de la marca. Somos una marca inclusiva que sirve a todos nuestros clientes con respeto y cariño”, señala en un comunicado.

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El Encuestazo, el Partido Ce Ese y Marisoraya de Godó
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Enero 2018

Desde el maldito día en que Rajoy quiso que se votara en Cataluña antes de juzgar a los golpistas, lo que ve cualquiera es una ola de opinión a favor de Ciudadanos.

Aunque estemos a sólo tres días de saber si la fantasmada separatista catalana se concreta en holograma, avatar, piscofonía o cara de cocomocho, el asunto político que trae de cabeza a todos los partidos políticos no es qué hará el fantasmón de Bruselas sino cómo digerir el encuestazo de El País, que probablemente este domingo corroborará el ABC, y que coloca a Ciudadanos como primera fuerza si ahora hubiera elecciones generales, con cuatro puntos de ventaja sobre el PP, cinco sobre el PSOE y doce sobre Podemos.

Por supuesto, una encuesta es la temperatura de un estado de opinión pública en un momento determinado, y puede decirse que ya otras veces ha sido más favorecido en las encuestas que en las urnas el partido de Rivera y Arrimadas. Y cabe hablar ya de los dos líderes de Ciudadanos porque ha sido la excelente campaña de Arrimadas, contra toda clase de canalladas, la que ha marcado el despegue espectacular de su partido. Rivera es el líder, pero a la que llaman "mala puta" es a Inés. Démosle el mérito que tiene.
Lo nuevo en las encuestas

Lo malo del encuestazo del viernes es que corrobora la tendencia de todas las encuestas desde hace dos meses. Cataluña ha supuesto el cambio del "voto útil" de centro-derecha del PP a Ciudadanos, y eso no es un hecho aislado sino la pieza más llamativa de un cambio de tendencia más profundo, marcado por el desafío separatista. Todos se han puesto a hacer cábalas sobre la capacidad que tendría Ciudadanos para elegir socio de gobierno -o gobernar en solitario con independientes de izquierda y derecha, que, a mi juicio, es lo que convendría- pero casi nadie se ha fijado en que lo que marca el encuestazo, anunciado por El Español y corroborado por ABC, es un clarísimo giro a la derecha del electorado.

La clave es la crisis nacional, por la que ha salido la gente a la calle con sus banderas y dando vivas al Rey. Y ante esa crisis que ni el PSOE -pese al certero análisis de Guerra sobre el fenómeno de las banderas- ni, por supuesto, Podemos, contemplan siquiera como problema, salvo para agravarla, el único partido que ofrece esperanza es Ciudadanos. Porque, y esto es lo nuevo, el PP no tiene credibilidad como obstáculo al separatismo.

La izquierda no tiene remedio, al menos mientras en el PSOE siga con la murga del federalismo y la plurinacionalidad, que apenas esconde su plan, que es el del PSC, de desmantelar la soberanía nacional española con los separatistas catalanes y vascos. Lo de Podemos es peor, porque se le ve como una fuerza separatista más, con un liderazgo central cada vez más débil y una dependencia, a la larga insostenible, de grupos separatistas. La vuelta de Iglesias tras hibernar estas Navidades ha confirmado que no es capaz de reconocer lo que le pasa: que nadie lo ve como un líder nacional. Es la única noticia buena para un PSOE condenado a morir de federalismo, cuando lo que la opinión pública pide, cada vez con más fuerza, es unidad.

La crisis del PP es, sin embargo, la más honda y más desconcertante. Por supuesto, Rajoy no ha dejado de bajar en los últimos cuatro años, pero le pasa como a Iglesias, que se niega a reconocer lo que le pasa: que no lo quiere la gente y que gobierna con la respiración asistida de Ciudadanos. Hace dos años que lo anunció Aznar, y lo echaron con cajas destempladas de politburó rajoyano: el PP no es propietario de los votos de la derecha y si sigue actuando como si lo fuera, acabará perdiendo su clásica y sólida hegemonía. Esa opinión consta en la hemeroteca. Ahora, en las encuestas.
No hay peor ciego que el que no quiere ver

Pero si la reacción ante el palizón de Cataluña fue nula, ante el encuestazo ha sido patética. El portavoz del Gobierno se refirió al socio que le permite a él infatuarse y piafar bellacamente cada viernes como "el partido Ce Ese", recordando a Urdaci y su "Cecé Oó" y, sobre todo al hoy desahuciado Floriano, que les llamó en catalufo bellotero "Chutatans". Hace falta ser oceánicamente tonto, con síntomas de falta de riego cerebral, para decir eso el mismo día en que Rafael Hernando, el que bailoteaba con Irene Montero para divertir a Wyoming, se queja de que "el partido Ce Ese" no les presta algún diputado para formar grupo parlamentario en Cataluña. ¿Una orden mendicante se muestra despectiva? ¿Habrá majadería mayor?

Cualquier partido grande tiene rachas buenas y malas, lo que no se puede permitir es la costumbre de negarse a ver lo que está a la vista. Y desde el maldito día en que Rajoy quiso que se votara en Cataluña antes de juzgar a los golpistas, lo que ve cualquiera es una ola de opinión a favor de Ciudadanos. Y la mejor forma de convivir con ella no es combatirla, sino acompañarla. Claro que Rajoy es el que se burló de Rivera después de que éste le hiciera Presidente diciendo que un líder del PP "no se le encuentra en las cafeterías". A este paso, se le va a encontrar en la cola del INEM.
Vuelve la Virreineta del diálogo

Y en vez de amigarse con Ciudadanos, la Moncloa prefiere volver a amancebarse con Godó y el famoso "catalanismo moderado", el de Millo y compañía. Unos días después de las elecciones catalanas, tras cosechar el peor resultado de cualquier partido nacional en unas elecciones regionales o nacionales, el Gobierno del PP habilitó la entrega de nueve millones de euros a la red de medios de comunicación en catalán que conforman la estructura básica del golpe de Estado separatista: 7 millones para el grupo Godó y otras empresas de menor envergadura en prensa escrita, radio y televisión, y 2 millones para los medios de internet, que han sido y son la avanzadilla más violentamente antiespañola del golpismo separatista

La excusa de Moncloa para derramar una lluvia de oro sobre unos medios incapaces de valerse por sí mismos y concebidos para la ruptura con España desde tiempos de Artur Mas, es que si ayudaban a Godó y no a los digitales "podrían acusarlos de prevaricación en los tribunales". Que es donde están los jefes políticos de esa barahúnda de medios adoctrinadores y manipuladores cuyo único fin es destruir el Orden Constitucional. Moncloa prefiere que le acusen de ayuda a la rebelión que ser criticada por Juliana.

Cospedal ha asegurado a su entorno que cuando en la Pascual Militar denunció la campaña de noticias falsas y manipulaciones putinescas contra España a cuenta del desafío separatista no sabía que estaba haciendo el más espantoso de los ridículos porque su íntima enemiga Soraya había decidido seguir financiando la mayor máquina de mentir de Europa, creada por la Generalidad y alimentada con dinero de todos los españoles para insultar a España, burlarse de la Constitución, ciscarse en la Ley y ser una de las pocas empresas que no tienen que salir de Cataluña para sobrevivir. El 'partido Pe Pe' asegura su solvencia financiera. Ninguno de los medios de papel o internet en España recibimos esa ayuda (ni la pedimos), pero de ser en catalán y separatistas ganaríamos mucho dinero, directamente extraído de los bolsillos de los ciudadanos, y , como diría Guerra, ¡Tó p’ar Gorpe!

Otra: pocos días después de tener que devolver las tallas de Sijena, el consejero de Cultura de la Generalidad Méndez de Vigo recurrió ante la Justicia el cumplimiento de la orden judicial por el ministro de Cultura… Méndez de Vigo. El argumento es sorayino... "Si no lo hacemos, podrían acusarnos de prevaricación", los que podrían acusarles son los acusados de delitos tan graves como los de rebelión, sedición y malversación de fondos, por urdir y perpetrar el Golpe de Estado desde la Generalidad y con fondos del FLA (tres millones halló la policía) pero a los miembros y las 'miembras' del Gobierno y la 'Gobierna' del 'Pe Pe' y de la 'Pa Pa', les preocupa más qué dirá Juliana que Llarena "Marisoraya quiere dialogar" -se reirá Godó- "Y yo le sigo y le cobro la corriente…" Hasta que se los lleve a todos la riada.

La ruleta rusa está girando (7)
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Enero 2018

PEDRO SÁNCHEZ: UN PRESIDENTE INCONSTITUCIONAL NO PUEDE LIDERAR LA LEGISLATURA EN CATALUÑA. VIRTUAL Y CONSTITUCIONALMENTE CARLES PUIGDEMONT SERÁ INVESTIDO PRESIDENTE DE LA GENERALIDAD.

No sé si Pedro Sánchez es consciente de que el bloque independentista liderado por el fugitivo Carles Puigdemont desde Bélgica ha obtenido la mayoría parlamentaria, lo que le permite investir a cualquier candidato que acuerden. Y ese candidato de consenso es el golpista Carles Puigdemont. En política, expresar deseos en vez de soluciones es un signo de debilidad argumental. Una especie de brindis al sol desde la certeza de que nada de lo deseado se va a cumplir. Basta con saber sumar escaños y partir de la base de que el PSC dispone solo de 17 diputados de los 135 y que el llamado bloque constitucionalista suma 57. Así que es inútil seguir mareando la perdiz y lanzar mensajes como el de ayer en un foro donde se trataba el tema de las pensiones, en el que el Pedro Sánchez se olvida de la crisis que su partido no quiso ver y que dejó en herencia y culpa al PP de haber dilapidado la hucha que creó José María Aznar, como si no tuviera nada que ver con la bancarrota de un sistema que el PSOE contribuyó de forma decisiva a hacer inviable al sumar colectivos de trabajadores que no habían cotizado en la caja común, y ser cómplice del fraude de los falsos ERE`s en Andalucía.

En cualquier caso, la frase pronunciada fue la de que el PSOE propugna “abrir una legislatura constitucional que no puede estar presidida por un presidente inconstitucional”. Una forma poco afortunada de querer expresar que el Gobierno de la Generalidad que se forme bajo el amparo de las elecciones autonómicas avaladas por la Constitución, no puede estar presidida por un presidente, Carles Puigdemont, que violó la Constitución y dio un golpe de Estado, razón por la cual fue cesado y denunciado. Porque lo realmente esperpéntico de esta situación es que Carles Puigdemont haya podido crear su propia plataforma de Junts per Cataluñya, elaborar las listas electorales con él de líder, participar de forma telemática en la campaña electoral y organizar actos en su refugio de Bélgica y finalmente obtener su formación 34 escaños, siendo la primera fuerza política del bloque independentista por delante de ERC y de una CUP irrelevante con solo 4 escaños.

Y todo ello amparado por la Constitución. Así que nada le impide presentarse a la investidura, incluso que podría aprovechando la mayoría en la Mesa del Parlamento lograr que se modifique el Reglamento y se permita su comparecencia de forma telemática y ser investido como Presidente. Y eso, salvo opinión mejor fundada en derecho y previa denuncia ante el Tribunal Constitucional, sería estrictamente constitucional. Porque lo insólito no tiene por qué ser ilegal, al entrar en una disquisición de interpretación entre la letra y el espíritu de la ley, en este caso del Reglamento del Parlamento de Cataluña. Y aquí me remito al texto actual que ya analicé con detalle hace tan solo unos días. Y es que los Reglamentos dan por sentado muchas cosas que en absoluto son inmutables, por la simple razón del avance de la tecnología. Se cuestiona la presencia telemática en el Parlamento autonómico, mientras se permite que los funcionarios teletrabajen desde casa dos horas y así cumplir las 37 horas semanales presenciales.

Es evidente que la legislación va retrasada respecto a la realidad social donde la telefonía móvil y los teléfonos “inteligentes”, Internet, programas como SKYPE, las video conferencias vía satélite son cosas comunes en un mundo que es global y requiere inmediatez en las acciones y respuestas y permiten estar conectados y en comunicación. Puede ser insólito el que una comparecencia se realice vía holograma o por pantalla de plasma, pero ha dejado de serlo el que el dinero en papel sea algo cada vez más en desuso y se haya sustituido por transacciones informáticas vía Internet con códigos y contraseñas personales aceptadas por el banco. De hecho, la misma existencia de monedas virtuales como el Bitcoin muestra lo que puede ser la frontera entre lo asumible y lo irreal. Los tiempos cambian, y los modos de comunicarnos también. Aunque algunos opinamos que ese exceso de comunicación global, lo que produce es el efecto contrario de la incomunicación personal.

No hay nada que impida la creación de las estructuras de Estado en la red, en servidores, pero eso no tiene por qué implicar necesariamente la desaparición de las Instituciones de representación como son los Parlamentos. Algo que ha ido evolucionando en un proceso de apertura a la sociedad, abandonando esa aura de catedral donde el pueblo asiste callado y respetuoso a algo que no comprende pero que según los oficiantes le servirá para mejorar en el prometido Estado del Bienestar. Hoy en día, los plenos de los Parlamentos se retransmiten y solo en contadas ocasiones se convierten en estrellas de la programación televisiva. Hoy en día, los parlamentarios han perdido en su mayoría el dominio de la dialéctica, volviéndose los debates en algo zafio donde se insulta, se abuchea al orador y se pierde el respeto por la misma Institución y lo que Sus Señorías representan.

Carles Puigdemont es un golpista junto a su Gobierno y a los cómplices votos de los parlamentarios. Y eso no es una sospecha, ni una presunción, sino una realidad retransmitida en directo que fue vista por millones de españoles. Y es por eso que resulta inexplicable el que esos mismos golpistas, que fueron cesados cuando el Estado de Derecho reaccionó aprobando el Senado las medidas de intervención amparadas bajo el artículo 155 de la Constitución, hayan podido presentarse a las elecciones constitucionales autonómicas y ser elegidos para desempeñar los mismos cargos de representación que les dan opción a formar Gobierno y liderar de nuevo el plan de acceso a la independencia, sin ninguna garantía de que esta ve respetarán la ley y no reincidirán en la desobediencia y en la rebelión. Y una ley que permite esta aberración es simplemente suicida y temeraria.

El problema es que podemos estar en unos días ante hechos consumados sin que se pueda aducir ilegalidad o inconstitucionalidad. Y si Carles Puigdemont se empeña en mantener su exilio voluntario, estará cometiendo un error de bulto, porque debería ser consciente de que el Gobierno de España cederá, es más hace tiempo que está dispuesto a ceder en todo y el juez Pablo LLarena, quizás acuciado por sus superiores, se vería obligado a no contradecirse, dejar en libertad a los presos y a los fugados si vuelven y esperar a finalizar la Instrucción para formalizar las imputaciones a los encausados. Porque la realidad, no virtualidad, es que el independentismo siempre llega “in extremis” a acuerdos de Gobierno, aunque escenifiquen rupturas. Lograrán imponer sus mayorías parlamentarias para formar la Mesa del Parlamento y allanar el camino para la presencia, física o virtual de los candidatos a ser investidos. Tiempo hay hasta el 31 de enero.

Pedro Sánchez haría bien en acelerar el paso si quiere desbancar al PP presentando la moción de censura con la ayuda de PODEMOS con un Pablo Iglesias que ha venido dispuesto a eso y a abolir la Monarquía. Mariano Rajoy bastante tendrá con tragar sapos lidiando con los golpistas y decidir si vuelve a aplicar el 155, pero esta vez de forma más efectiva o disolver las Cámaras y convocar elecciones generales. Y es que a Mariano Rajoy se le está poniendo cara de Boabdil.

¡Que pasen un buen día!

La cuestión de las provincias
Ricardo Ruiz de la Serna gaceta.es  14 Enero 2018

Buena parte del territorio nacional se está quedando vacío. La despoblación es tan grave que la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) lleva trabajando desde 2015 a través de una comisión especial para poner detener esta tragedia. Sus causas son muy diversas. Van desde la bajísima natalidad -y ahí podríamos preguntar por qué nacen tan pocos niños- al imparable éxodo del campo a la ciudad. Los datos del informe “Población y despoblación en España 2016. El 50% de los municipios españoles, en riesgo de extinción” son terroríficos. Más de 4.000 municipios españoles están en peligro de desaparecer a medio plazo. Como señala el informe, “el ránking de provincias que más población han perdido en el último año lo encabeza Zamora (-1,57%), seguida -por este orden- de Ávila (-1,24%, Orense (-1,22%), Ciudad Real (-1,11%), León (-1,10%), Teruel (-1,06%), Segovia (-1,05%), Soria (-099%) y Salamanca (-0,97%)”. Se refiere a Teruel, Cuenca o Soria como “desiertos demográficos”. En catorce provincias, señala la FEMP, “más del 80% de todos sus municipios no pasan de 1.000 habitantes”.

Este drama tiene consecuencias gravísimas para la política nacional. Por lo pronto, nos recuerda que seguimos necesitando una “redención de las provincias” como la que reclamaba Ortega. Mientras hablamos sin parar de Cataluña, Tabarnia, Tractoria y la investidura de Puigdemont o de quien se presente a ella, España se va desgarrando por las costuras del interior de la Península. Poco a poco se está deshilachando la urdimbre que mantiene cohesionado el territorio nacional del que sólo se habla en los medios locales. Hablamos mucho -tal vez demasiado- de las Comunidades Autónomas, que son un invento relativamente reciente, y apenas pensamos en el futuro de las provincias, el verdadero armazón de la vertebración de la España moderna.

So pretexto de la descentralización, se impuso sobre las provincias un nuevo centralismo -el autonómico- con todo el poder que da no sólo una Administración poderosísima, sino la potestad legislativa de los Parlamentos autonómicos. Cada vez que se habla de la ineficiencia del Estado de las Autonomías, se termina dirigiendo el tiro contra las Diputaciones Provinciales, como si fueran ellas las causantes de “los males de la patria” sobre los que escribió Lucas Mallada. Así, a la despoblación, se suma la doble dependencia del Estado y de las Comunidades, los dos agentes cruciales a la hora de definir, por ejemplo, las políticas en materia de infraestructuras como las redes ferroviarias. Causa indignación, por ejemplo, que Cáceres siga padeciendo unas conexiones por tren que se remontan al siglo XIX, como viene denunciando la plataforma Milana Bonita, o que haya pueblos -no hace falta ni salir de Madrid para encontrarlos- que sólo tengan autobuses que pasen por un hospital los días de diario. Si uno tiene una urgencia en fin de semana, tiene que llamar a una ambulancia o a un vecino taxista.

Algunos piensan que el futuro son las ciudades-Estado, hiperconectadas, “inteligentes”, globalizadas, generadoras de un producto interior bruto superior al de muchos Estados. A veces, serán regiones enteras, como California o la zona de Guangdong-Shezhen en China. Entre estos lugares y el resto del territorio no habrá sólo una diferencia geográfica o económica, sino temporal. Unas vivirán en un futuro que aún no ha llegado a las otras, o éstas vivirán en un pasado que aquéllas dejaron atrás hace tiempo.

Sin embargo, esto no sólo amenaza a las provincias y los municipios que sufren la despoblación, sino a la propia identidad y la cohesión de las naciones. Podríamos poner, como ejemplo, ciertos grupos radicales que, so pretexto de preservar el medio ambiente o proteger a los animales, lastra o directamente impide el desarrollo de los pueblos, las comarcas y las provincias que, cuando los manifestantes regresan a la ciudad, se quedan con sus problemas económicos, su envejecimiento y su despoblación. Victorino Martín, ganadero y presidente de la Fundación Toro de Lidia, ha recordado recientemente los ingresos que la tauromaquia genera al erario en impuestos directos e indirectos. Esto no debería soslayarse. En provincias como Salamanca, que tiene más de 50.000 hectáreas de dehesa, la cría del toro bravo es importantísima para la economía de las provincias. Como señaló hace pocas semanas el presidente de la Junta de Castilla y León, la tauromaquia genera más de 13.000 empleos entre directos e indirectos en toda la comunidad.

Así, no es sólo imprescindible sino urgente una reflexión profunda y una acción decidida para detener la despoblación de los municipios y la desertización de las provincias. En abril de 2017 la FEMP aprobó un “Listado de medidas para luchar contra la despoblación en España”, que se centra en aspectos importantísimos como la distribución de fondos europeos, nacionales y autonómicos o las bonificaciones fiscales. Sin embargo, siendo todo esto muy importante, creo que no basta con pensar en términos de gestión y de elaboración de políticas públicas. A mi juicio, junto con todo eso, es necesario devolver a las provincias la importancia que merecen en el debate público nacional como vertebradoras, históricamente y hasta la actualidad, de la unidad nacional. Las provincias son necesarias si queremos mantener lo que Cánovas llamó la “Constitución histórica”.

De esto se trata en el fondo. La cuestión de las provincias nos obliga a afrontar si podemos aceptar una España a dos velocidades, una desigualdad pretendidamente inevitable, una nación de áreas metropolitanas rodeadas de zonas despobladas.

He aquí la magnitud del desafío que hoy debe afrontar España.

El sálvese quien pueda de Puigdemont y su fanatismo
EDITORIAL El Mundo 14 Enero 2018

El destituido Puigdemont se ha acabado convirtiendo en el reverso del protagonista de El enfermo imaginario. Si en la comedia de Molière su personaje se sentía aquejado de toda clase de patologías que nadie más observaba, en el caso del ex presidente catalán él es el único que no se da cuenta del grave padecimiento político que sufre. Así, casi a modo de epílogo de la astracanada del desafío independentista, Artur Mas acusó a su sucesor de "confundir la realidad por exceso de ideología". Puigdemont respondió vía plasma que él no sufre "ningún trastorno ideológico". Aunque hasta los más antisistema de la CUP ya le tachan de "irresponsable" y en ERC reclaman "realismo".

El huido ex president está cada vez más solo. Y su empecinamiento provocaría hilaridad si no estuviéramos hablando de algo tan serio como la gobernabilidad catalana y la estabilidad de toda España. Por acabar con los símiles teatrales, Puigdemont ha entrado en la liga de Hamlet y Segismundo de La vida es sueño, caracterizados los tres por su incapacidad para percibir lo que es realidad y lo que no es sino pura ficción.

La fuga y la posterior estrategia victimista en campaña del destituido president se tradujeron en un buen resultado electoral para la antigua Convergència. Pero una vez evitado el sorpasso de ERC el 21-D, Puigdemont es ahora mismo un dolor de muelas y una patata caliente de la que en el soberanismo desean librarse.

El ex president no tiene futuro político. Sabe que antes o después habrá de rendir cuentas ante la Justicia española. Y ha ido viendo cómo, uno tras otro, sus ex consellers en prisión provisional se han apeado del descarrilado tren independentista. Pero él se aferra al disparate de pretender ser investido president por vía telemática y de querer dirigir Cataluña desde su exilio flamenco, algo tan descabellado que ha hecho que el propio Mas se despida de la presidencia del PDeCAT lamentando que la «hiperideologización» de su delfín lastre todo el proyecto nacionalista.

Pero de alguien que ha llegado tan lejos como Puigdemont no cabe esperar arranques de cordura. Cuando sostiene que por encima de los reglamentos del Parlament está la obligación de no "subvertir la orden democrática de los ciudadanos", confunde de nuevo deseos con realidades. Y vuelve a ignorar que la mayoría de los catalanes no ha votado a partidos independentistas, aunque la ley electoral sí les haya otorgado a éstos mayoría absoluta de escaños.

Frente a él, hasta la siempre radical Marta Rovira, secretaria de ERC, parece tocada por la sensatez cuando pide realismo para recuperar la Generalitat y propone explorar alianzas más allá del independentismo, en un guiño a Podemos. El corsé de la legalidad está muy bien definido. Y fuera de él, no hay nada. O el nacionalismo se deshace de una vez de Puigdemont, o Cataluña se verá abocada a nuevas elecciones. El daño que está dispuesto a hacer el ex president es infinito.

Tabarra catalana
Antonio Burgos ABC 14 Enero 2018

Todo el mundo, hasta mi admirado embajador José Cuenca Anaya en una Tercera de ABC, ha escrito ya brillantemente sobre Tabarnia, ese país imaginario con nombre de ficción de Jardiel Poncela que por la vía de la parodia le está haciendo a las pretensiones independentistas de los separatistas catalanes (unilaterales o multilaterales) más daño que la valentía de Inés Arrimadas, pues el humor es un arma de destrucción masiva. No hago el «resumen de lo publicado» sobre Tabarnia, todo el mundo lo sabe: que hay una Cataluña litoral que es Tabarnia, formada por las provincias de Barcelona y de Tarragona, donde Ciudadanos ha ganado las elecciones autonómicas y no tienen el menor interés en separarse de España; y otra interior, Tractoria, constituida por las provincias de Lérida y Gerona, donde han triunfado los del millón que ha votado a un prófugo cobardón y el otro millón que ha votado a un preso por rebeldía y sedición, y que es la Cataluña profunda como la mina de Antonio Molina, la Cataluña de los pueblos, algo así como la del PER de Andalucía que vota al PSOE, pero con barretina; esto es, una sociedad retardataria y alejada de todo progreso, encantada de haberse conocido viviendo de la subvención y la mamandurria, y si se van las empresas, que se vayan.

Todo eso que descrito queda en cuatro brochazos (porque uno tampoco es Velázquez ni columnista de Madrid como para usar el pincel fino) era Tabarnia. Que, por cierto, no sé cómo se dirá Tabarnia en Tertulianés, con el habitual apoyo de las muletillas del «escenario», «desde el minuto cero» y «en primera persona». Todo eso era así hasta que se está acercando que escarba y se echa albero a los lomos la constitución de la mesa del Parlamento autonómico catalán y la elección de su presidente. Y héte aquí que, desde mi claro rincón de la provincia y «coram natione», acabo de descubrir que ni Tabarnia, ni Tractoria, ni niño muerto. Que en esta hora toda Cataluña es Tabarria. ¡Qué tabarra más grande con el empecinamiento de estos señores pesados, pesados, pesados! Hay que ver la tabarra que están dando a España estos señores independenstistas. Tabarra telemática, naturalmente, como pide el más jartible de todos. El que más tabarra y más por saco da. El de la fregona en la cabeza y los mejillones en Bruselas, el prófugo Puigdemont, que porque una chirigota de Cádiz (y dos, y tres, y todas las que han de venir) se cachondea de él, quieren poco menos que empapelar a los comparsistas por delito de odio. Y quieren hacerlo los mismos que declaran su República Independiente, queman el retrato del Rey y la bandera de España y se ponen lazos amarillos (con la mala suerte que da el amarillo) para pedir que liberen a los sediciosos y rebeldes.

Los cuales también dan tela de tabarra, abjurando de cuanto haya que abjurar, sin que les rasque la marcha atrás, con tal de que los pongan en la calle. Se merecen la cárcel no sólo por sediciosos y rebeldes, sino por pesados; por el coñazo independentista que nos vienen dando, cuando saben que el Estado es de duralex, como una vajilla de las antiguas de color ámbar o verde, y no puede romperse, por aquello de «Dura lex, sed lex». Que se llama 155, y que se ha aplicado, pero poquito y con miedo. Porque, ¿dónde me dejan el miedo que le tienen muchos del Gobierno de Madrid a los de la sediciosa tabarra independentista? ¿Cómo es que no cerraron esa TV3 que está dale que te pego con la tabarra separatista, que en este punto es como «Sálvame», pero sin María Lapiedra, otra señora pesada, pesada? No, si de tabarras está bien despachada en España. ¿No dicen que quieren reformar la Constitución? Si tal ocurre, yo aprovecharía la collada para poner allí: «A los españoles no se les puede dar la tabarra con milongas, porque están ya de ellas, especialmente de la separatista catalana, hasta los mismos co...rdones de los zapatos».

Proceso, deshecho
ARCADI ESPADA El Mundo 14 Enero 2018

El presidente en funciones de la Generalidad de Cataluña, Mariano Rajoy Brey, convocó elecciones autonómicas cuyo resultado ha dado una mayoría parlamentaria favorable al retorno a la presidencia del hombre al que Rajoy destituyó, Carles Puigdemont i Casamajó, fugado de España a causa de sus cuentas pendientes con la Justicia. El fugitivo ganó esas elecciones por la torpeza política y jurídica del Estado español, que ni le detuvo ni fue capaz de obligarle a volver a España, facilitándole hacer así una intensa y exitosa campaña electoral. La misma y perseverante torpeza permite ahora al fugitivo dirigir las negociaciones para su investidura, que ya cuenta con el asentimiento de una mayoría de diputados electos.

Puigdemont nunca volverá a ser presidente de la Generalitat sin coletillas. Podrá serlo añadiendo el adjetivo legítimo, localizando su presidencia en el exilio o atribuyéndole galones de República. Pero Rajoy no le traspasará el poder. No aceptará su investidura a distancia ni tampoco por delegación y Puigdemont no llegará a la presidencia para entrar después en la cárcel. El Gobierno convocó las elecciones y seguirá ejerciendo sus funciones hasta que lo sustituya otro gobierno. Ante la imposibilidad de elegir a Puigdemont la mayoría independentista deberá tomar una decisión: o elige a un hombre de paja para la presidencia o asume que Rajoy siga al frente de la Generalidad con el 155 activo. Esta última situación puede ser llamativa: un legislativo flamante enfrentado al ejecutivo. Para imaginar algunas de las extravagantes circunstancias que puede acarrear esta situación cabe evocar el largo período sin gobierno que atravesó España antes de que Rajoy fuera otra vez elegido. Y aquellas sesiones, como la dedicada al acuerdo europeo sobre los refugiados, en que hubo de encararse a una mayoría parlamentaria distinta de la que le permitía seguir en funciones. Tendría su punto de interés que el futuro parlamento de Cataluña sometiera al ministro Zoido a una sesión de control. Y ya no digamos al propio Rajoy o a su delegada Saénz de Santamaría. El nuevo parlamento catalán podría decidir también la repetición de las elecciones. Bastaría que después de la imposibilidad legal de investir a Puigdemont dejara transcurrir el plazo de elección de un nuevo presidente, que caduca a principios de abril. Sin embargo, las decisiones que pueda tomar el parlamento estarán sometidas, mientras no haya gobierno, a la voluntad de Rajoy, que por el artículo 155 puede limitar parcial o completamente sus competencias. Entre ellas la de convocar, aunque sea por pasiva, nuevas elecciones.

Es dudoso que el independentismo decida escoger esta vía de abierto enfrentamiento institucional. Para empezar tiene poco sentido que renuncie a gobernar en beneficio de que lo haga el 155 cuando tiene una mayoría suficiente en la cámara. Gobernar es disponer del presupuesto y de la televisión, del dinero y del relato. Es comprensible que en estas primeras escaramuzas intente forzar la elección de Puigdemont. Pero una vez visualizado, como gustan decir, que Puigdemont es el presidente legítimo no debe de haber mayor problema para que cualquier otro diputado cumpla con la formalidad institucional. Esta bicefalia daría lugar a situaciones grotescas. Pero el adjetivo aplicado a Cataluña resulta ya indiferente. Y mucho más cuando se observa la situación de cerca. El Proceso, entendido como un asalto revolucionario a la democracia española, ha acabado en derrota, con sus máximos dirigentes en la cárcel o huidos, la autonomía intervenida y el país partido en dos. Dos millones de catalunyenses han dado su apoyo a esa derrota. Entiéndase bien: un apoyo a la derrota, en sí, como es lógico que suceda en una comunidad enviciada con ella. En Cataluña hay dos millones de víctimas marcialmente organizadas. Como lo demuestra la drástica inmovilización posterior al 1 de octubre, su única exigencia es no pasar nunca de la condición virtual de víctima. El resultado de la bicefalia será que en el interior habrá un gobierno que se ocupará de los asuntos corrientes, sin merma importante de la legalidad, y en el exterior un gobierno infatigablemente destinado a la gestión de la ilegalidad y de la propaganda, que recibirá desde el interior la legitimidad y el dinero. Una formalización, en realidad, de la bicefalia política y social de Cataluña.

Dije que el Proceso ha acabado en derrota, pero no es exacto. La experiencia ha sido victoriosa en la propaganda. El independentismo catalán se ha convertido en Europa, y en parte del mundo, en un lugar común. Es verdad que es un lugar común vinculado a la peor discrepancia, desde Assange a Putin, pasando por los fascistas de Flandes. Pero la inconsistencia de la prensa extranjera ha acabado dándole un eco inusitado, sin desvelar del todo su carácter fraudulento. El Financial Times, un ejemplo que vale por muchos, satiriza ahora la posibilidad de un gobierno por Skype; pero durante la fase previa se tomó con seriedad el delirio y ayudó a que fuera tomado seriamente. La operación de propaganda puede verse corregida y aumentada si Puigdemont sigue gozando de sus actuales facilidades para gobernar desde un exilio que las circunstancias tecnológicas relativizan a su favor. Su victoria ante Junqueras ha sido, también, la victoria de lo digital ante lo analógico. Mientras el antiguo vicepresidente sigue rezando en Estremera y escribiendo cartas a mano, dando más pena que gloria, Puigdemont invierte el sintagma y sonríe en las fotos y en el plasma, siempre un punto cínico. Mejor el plasma que el plasta. No es lo mismo el hipsterismo que el histerismo. El experimento de un gobierno dividido en dos, de un gobierno en el exilio de acuerdo ¡por vez primera en la historia! con el gobierno del interior y sobre todo con la televisión del interior, no es solo viejunamente nacionalista: tiene también un aire seductor de modernidad subversiva. Por si todo ello no fuera suficiente al Govern de la República le encaja como un guante la deriva principal de nuestro tiempo. Lo que Masha Gessen dice en el New Yorker sobre el libro de Michael Wolff dedicado a Trump puede aplicarse sin trauma alguno a los planes virtuales de Puigdemont: «Que Fire and Fury pueda ocupar un espacio tan grande del debate público degrada aún más nuestro sentido de la realidad, a la vez que crea la ilusión de que la reafirmamos». Ciertamente. El Govern de la República jamás será un hecho. Pero qué importancia tendrá esa menudencia en nuestra política.

Sigue ciega tu camino
A.

El embrujo nacionalista
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 14 Enero 2018

Es un hecho sorprendente, además de difícilmente explicable, que fuerzas políticas que, en principio, deberían oponerse al separatismo y combatirlo en el terreno ideológico y político con resolución y vigor, no sólo no lo hacen, sino que, bien sea de manera activa o pasiva, le dan alas y le facilitan su tarea disolvente y destructiva. Los ejemplos son abundantes y han sido ampliamente comentados, pero siempre que un episodio de este tipo vuelve a aparecer, se reproducen el estupor y la indignación.

Ya causó extrañeza y consternación en su momento que la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno de la Nación dejara incólume la máquina de adoctrinamiento, intoxicación y fomento del odio que es la Corporación Catalana de Radio y Televisión. En vez de reemplazar de inmediato a los directores y a los responsables de los informativos de TV3 y de Catalunya Ràdio, auténticos comisarios políticos al servicio del independentismo, por profesionales sin adscripción partidista que situasen a estos poderosos instrumentos de creación de opinión dentro del respeto a la ley y de la objetividad, el tándem Rajoy-Soraya los mantuvo en sus puestos. Como era de esperar, las pantallas y los micrófonos de ambas cadenas no han dejado de emitir propaganda masiva en favor de los golpistas y de la secesión unilateral de Cataluña de forma obscena, contribuyendo eficazmente al decepcionante resultado de las elecciones del 21-D. De la misma manera que se disolvió DiploCat o se cesó al Presidente de la Generalitat, a sus consellers y al mayor de los Mossos, ¿por qué no se actuó con similar firmeza para neutralizar esa fuente incesante de veneno que es TV3? Insondable misterio.

Otro suceso reciente en esta misma línea ha dejado estupefactos a propios y extraños. La Generalitat, es decir, el Gobierno central, que es ahora quién tiene a su cargo la Administración catalana, ha desbloqueado dos millones de euros en subvenciones para la red de medios digitales independentistas que incluye a cabeceras tan sectarias como Nació Digital, Ara o Punt-Avui. En lugar de proceder a la interrupción de semejante despilfarro, destinado directamente a alimentar el imaginario tóxico separatista, se obliga a los contribuyentes a seguir pagando el despliegue en la red de las mentiras, los infundios y las llamadas a la subversión propias de estos periódicos. Y eso lo hace el Gobierno al que la Constitución -de ahí la existencia del artículo 155- encomienda evitar que una Comunidad Autónoma se salte el ordenamiento vigente o perjudique gravemente el interés general.

Siguiendo con esta clase de singulares fenómenos, resulta llamativo que Podemos, un partido de ámbito nacional con un proyecto supuestamente para toda España, se suicide electoralmente al adherirse en términos tácticos y estratégicos al independentismo golpista. Con sistemática contumacia, en cada ocasión en que Pablo Iglesias y su aliada Ada Colau han tenido que elegir entre defender la unidad nacional y la Constitución o sumarse a la ofensiva separatista de Puigdemont, Junqueras y demás tropa sediciosa, se han apresurado a ayudar los presuntos delincuentes y a bloquear cualquier medida que les frenase. A pesar de que esta toma de posición al lado de los separatistas y frente al orden constitucional les está costando una sangría terrible de votos, tanto en Cataluña como en el resto del territorio nacional, y desoyendo a voces autorizadas de sus mismas filas como Íñigo Errejón o Carolina Bescansa, continúan erre que erre clavando clavos en su propio ataúd. Por ejemplo, su negativa a contribuir con sus ocho escaños en el Parlamento de Cataluña a elegir un Presidente constitucionalista para dicha Cámara, lo que implica entregar de nuevo una función tan decisiva a los golpistas, repugna a la razón porque de ello no obtienen ningún beneficio y, por el contrario, soliviantan a una parte significativa de sus votantes y simpatizantes, que rechazan taxativamente las nefastas consecuencias del malhadado procés.

Habrá que concluir que el nacionalismo ejerce un enigmático embrujo sobre las mentes de determinados dirigentes políticos que, sin militar en su campo, se dejan arrastrar al abismo, obnubilados por los sortilegios invocadores de la identidad, aunque esa identidad sea inventada y no sea la suya.

Palau de la Música y de la Generalitat
Pablo Sebastián republica 14 Enero 2018

Artur Mas se va de la presidencia del PDeCAT después de haber fracasado en todo, empezando por el proceso independentista que él inventó y de haber fracturado y hundido Cataluña. Y por su puesto a su partido la antigua Convergencia que hoy será condenada por corrupción en el caso del Palau de la Música. Lo que afecta a Mas porque las comisiones fraudulentas que se gestionaban en ese Palau estaban relacionadas con obras públicas que se concedían en el Palau de la Generalitat.

Vamos pues de un Palau al otro en una semana crucial por la sentencia del golfo Millet y sus colaboradores, y la Constitución del Parlament y la Mesa que ha de decidir el cómo, cuándo y por quién de la investidura del próximo presidente de la Generalitat. Si es que dicha investidura, a la que aspira Puigdemont por vía telemática o colándose en la Cámara -tras burlar a la Justicia y la policía- se llega a celebrar.

Los soberanistas perdieron las elecciones del 21-D en votos y el partido más votado fue Ciudadanos pero tienen mayoría de escaños y pueden gobernar. Aunque su candidato oficioso Puigdemont es un prófugo de la Justicia y pretende ser investido y gobernar desde Bruselas. Algo que no quieren ni ERC ni PDeCAT pero que nadie se atreve a decir con claridad a la espera de que los letrados del Parlament se pronuncien sobre la eventual investidura desde fuera de la Cámara y por vía telemática como pretende Puigdemont.

Un político cobarde, que huyó de su país tras declarar la independencia y mientras sus compañeros de la alta trama golpista permanecen en prisión intentando tomarle el pelo al Tribunal Supremo para salir huyendo también. Y todo ello mientras muchos dirigentes soberanistas abandonan la política o empiezan a renegar del proceso por miedo al horizonte penal, mientras en sus partidos mantienen lo que queda del proceso independentista que aún lidera Puigdemont.

Pero si los soberanistas intentan forzar el reglamento del Parlament, como lo hicieron los pasados días 6 y 7 de septiembre violando la legalidad, esta vez se van a encontrar de frente con el 155 porque además Rajoy está tocado y decepcionado y no dejará pasar la menor sospecha de ilegalidad.

Al contrario pensará que está sería una oportunidad de ofrecer la firmeza de la que no hizo gala a primeros de septiembre pasado. O sea, si Rajoy cree que hay burla de la Ley con la investidura de un Presidente prófugo que ha de representar al Estado en Cataluña en ese caso actuará por la vía del 155 y si tiene que volver a disolver el Parlament lo disolverá.

Porque ni España ni su Gobierno se pueden permitir otro desafío o burla del Estado y de la Justicia. No en vano todo eso no sólo daña la imagen y el prestigio de España sino que arruina la recuperación de la economía y el empleo, y de manera especial en territorio catalán.

Y ello, unido al ascenso imparable de Ciudadanos en las encuestas, es lo que le falta a Rajoy para confirmar su declive y el del PP. Una caída a la que se añaden sus casos de corrupción (esta semana comienza el juicio de la Gürtel de Valencia), que no tienen nada que envidiar a los del Palau musical, y que están por otra parte en muy estrecha relación con lo que está semana ocurra en los Palacios de la Moncloa y la Generalitat.

Zhirinovsky y el apoyo ala independencia
Los ultranacionalistas rusos que 'odian' a España
El partido de Zhirinovsky puede ser segundo en las próximas elecciones. Su apoyo a la causa separatista catalana forma parte de una estrategia más amplia
Javier C. Escalera. Moscú elconfidencial 11

Si Donald Trump era el candidato "anti México" en las elecciones de 2016 en EEUU, Rusia también tiene un candidato "anti España" para los comicios presidenciales de marzo de este año. “Occidente destruyó la URSS y nosotros queremos destruir Europa, nos conviene. Cuando Cataluña sea independiente iremos de vacaciones a sus costas”. Las palabras pertenecen al veterano político ultranacionalista ruso Vladimir Zhirinovsky, que esta vez ha sido el primero en inscribirse para una carrera electoral en la que la victoria del presidente Vladimir Putin se da por segura.

Zhirinovsky es un viejo zorro de la política. El pasado mes de noviembre se manifestó ante el Consulado de España en Moscú acompañado de medio centenar de seguidores para apoyar la independencia de Cataluña y pedir al Gobierno español que "saque sus manos" de ese territorio. Sus partidarios portaban las banderas azules del PLDR, el Partido Liberal Democrático de Rusia. Pero unos cuantos enarbolaban banderas catalanas pintadas a mano. No es la primera vez que las esteladas florecen en una protesta rusa: durante el verano aparecieron varias en manifestaciones de la oposición extraparlamentaria en San Petersburgo. Algo parecido ocurrió en otras ciudades del interior, donde algunos activistas denunciaron que se habían orquestado manifestaciones a favor de la independencia Cataluña para ‘contraprogramar’ sus protestas antigubernamentales.

A sus 71 años, Zhirinovsky concurre a sus quintas elecciones presidenciales. No se ha perdido ninguna salvo las de 2004 y las encuestas dicen que esta vez tiene posibilidades de pasar del tercer al segundo puesto y ser oficialmente la ‘alternativa’ a Rusia Unida, el partido que sostiene al Gobierno. La mera idea de tenerle como 'jefe de la oposición' no puede gustar al Gobierno español.

En círculos políticos ha sorprendido su apoyo a la causa separatista catalana, aunque en realidad el movimiento forma parte de una estrategia más amplia. "En los últimos meses se ha encarado con países de la UE y la OTAN, antes montó el mismo circo delante de la embajada de Letonia", explica una fuente de los servicios de seguridad. Letonia tiene problemas con una minoría rusa que reside ahí desde la URSS y Zhirinovsky está así intentando robar votos a los comunistas. España es un país de la OTAN y la UE, y la crisis con Cataluña es un talón de Aquiles que lo sitúa en la diana de sus ataques.

Como recuerda el profesor Carlos Taibo, que acaba de publicar ‘La Rusia contemporánea y el mundo’, un análisis sobre las últimas décadas del país, el LDPR logró su mejor resultado cuando más brillaba la estrella del presidente Boris Yeltsin. “En las elecciones generales celebradas en 1993 la fuerza política más votada fue el Partido Liberal Democrático. El pronóstico que se extendió entonces sugería que la gran confrontación en los años siguientes se produciría entre el nacionalismo agresivo y parafascista de Zhirinovsky y el bloque de poder liderado por el presidente Yeltsin”.

Tanto fue así que por un momento pareció una amenaza para el 'establishment'. Las cosas, sin embargo, no sucedieron así: “Zhirinovsky fue perdiendo fuelle en el terreno electoral, de tal manera que nunca más repitieron, ni en las elecciones generales ni en las presidenciales, el éxito de 1993”. Sucede que Vladímir Putin se ha hecho con parte de su ideario y su electorado en un giro al nacionalismo en el que la anexión de Crimea es remate de la recuperación de la gloria pasada.

"Los rusos, sean radicales o moderados, no han estado nunca de acuerdo con el hecho de perder Crimea", explica Dimitri Trenin, del Centro Carnegie. Zhirinovsky pesca en el mismo charco de nacionalismo y nostalgia que Putin. Y el hecho de haber nacido en Kazajistán no le impide abanderar las ideas más xenófobas. En los modos y en los proyectos presenta algunas similitudes con el presidente de EEUU, Donald Trump. En el pasado propuso construir una gran alambrada para separar a Rusia de algunos de sus vecinos del sur.

Si nadie supera el 50% de los sufragios, los dos más votados se verán las caras en una segunda vuelta. Ahí Zhirinovsky viviría su momento de gloria, aunque impedir que Putin supere el 50% a la primera es una gesta difícil. Tal vez por eso ha endurecido su discurso. Ha cargado con furia contra la última “provocación” de EEUU. Washington bautizará una de las calles aledañas a la embajada rusa con el nombre de Boris Nemtsov, el líder opositor ruso asesinado en 2015 cerca del Kremlin: “Quieren escupirnos delante de nuestra embajada”

Frente a la embajada española no escatimó ninguna perla. "Hemos venido aquí para mostrar al Gobierno español y a la Monarquía que en Rusia hay muchos ciudadanos que apoyan el deseo de Cataluña de vivir de forma independiente, bajo su bandera, en un Estado catalán". "No puede haber un matrimonio por la fuerza, los matrimonios deben ser por amor, ¿para qué quiere Madrid tener un territorio ajeno, con una lengua ajena, con un pueblo ajeno?".

Siguiendo la misma línea argumental que Vladimir Putin, Zhirinovsky acusa a Occidente de doble rasero a la hora de tratar los conflictos separatistas: "Occidente reconoció la desintegración de la URSS en 15 Estados diferentes, una división que fue ilegal, y ahora no se quiere reconocer la independencia de uno solo, que es Cataluña". En realidad fue Boris Yeltsin, el gran valedor del ascenso al poder de Vladimir Putin, el coautor de esa ruptura. Pero Zhirinovsky insiste y porfía: "Occidente destruyó la URSS y nosotros queremos destruir Europa".

También lamenta que nadie reconozca el resultado del referéndum organizado por el Gobierno catalán el 1 de octubre -declarado ilegal por un marco legal más suave con el separatismo que el que rige en Rusia- y dijo que su deseo es "salvar a Cataluña".

Zhirinovsky coincide con Putin cuando acusa a Europa de hipocresía por condenar la anexión de Crimea a pesar de que sus habitantes apoyaron la unión con Rusia en un referéndum (no reconocido por la comunidad internacional), y a la vez no reconocer otras independencias como la de Abjasia, pero si la de Kosovo. Pero se diferencia de Putin con declaraciones altisonantes y propuestas descabelladas. En sus momentos más duros es un antisemita que incluso elogia la política de Adolf Hitler. Quiere expulsar a todos los inmigrantes de Rusia y de paso rediseñar las fronteras hasta que se parezcan a las de la URSS con la ayuda de las antiguas repúblicas soviéticas, una idea con la que de nuevo intenta robar votos a sus vecinos de bancada en el parlamento, los comunistas.

No le parece suficiente la anexión de Crimea y quisiera también recuperar Alaska mediante un despliegue militar. Es de nuevo la continua enmienda rusa del pasado. Nikita Khrushchev, cuando estaba al frente de la URSS, traspasó Crimea a Ucrania, entonces una república soviética. Eran los años cincuenta, pero en cambio fue la Rusia zarista la que vendió Alaska a Estados Unidos nada menos que en 1867: un asunto no demasiado viejo para Zhirinovsky, que quiere deshacer el curso de la historia empezando por sus recovecos más anecdóticos.

En cuanto al presente, su receta es tronante como la de Trump: se muestra dispuesto a usar armas nucleares contra el Reino Unido y contra Chechenia, una república rusa con cuyas ambiciones separatistas no tiene la misma comprensión que muestra con Cataluña. Contra la gripe aviar quiso repartir escopetas entre la población. Y con el fin de combatir las bajas tasas de natalidad, planteó una ingeniosa propuesta para regularizar la poligamia y prohibir que las mujeres en edad fértil vuelen fuera del país. El asunto del apareamiento siempre le ha preocupado y hace cuatro años que se practicase sexo usando unos cupones que antes serían vendidos a la población: una especie de ‘tasa sexual’ que jamás llegaría a compensar la debacle del precio del petróleo.

"Su función es la de ser un bufón, alguien con quien la gente puede desfogarse en lugar de rebelarse contra la realidad del gobierno de Vladimir Putin", explica la jurista moscovita Tatiana Mitrofanova, que rechaza de plano que se trate de un radical o un desequilibrado: "Está todo perfectamente diseñado, él sabe cuál es su papel y qué líneas rojas no puede cruzar, por eso nunca ha tenido ni tendrá un problema con el poder".

La Obra Cultural Balear acentuará su viraje independentista con la nueva dirección
El futuro presidente de la entidad (federada a Òmnium Cultural), el abogado Josep de Luis, candidato al Senado en 2016 por Sobirania per les Illes, ha defendido como letrado a activistas de izquierda en diversas causas
Josep María Aguiló ABC

El abogado Josep de Luis (Inca, 1971) será, salvo sorpresas de última hora, el futuro presidente de la Obra Cultural Balear (OCB), ya que lidera la única candidatura que se ha presentado con vistas a la asamblea del próximo 28 de febrero, en la que se elegirá a la nueva dirección. De Luis relevará en el cargo al escritor y poeta Jaume Mateu, que ha estado 12 años al frente de la entidad. La OCB, creada en 1962, fue en el pasado un referente en la recuperación de la lengua y la cultura propia de las Islas, pero a lo largo de las dos últimas décadas ha pasado a ser, esencialmente, la principal entidad soberanista del Archipiélago.

La OCB forma parte hoy de la denominada Federació Llull, creada en Palma en 1990 y conformada también por Acció Cultural del País Valencià y por Òmnium Cultural. Por otra parte, a lo largo de la actual legislatura autonómica la OCB está recibiendo subvenciones de las principales instituciones de Baleares y también de la Generalitat de Cataluña. El pasado año, por ejemplo, recibió 60.000 euros de la Generalitat, así como 50.000 euros de manera global del Gobierno balear y 5.600 euros del Ayuntamiento de Palma.

La elección del nuevo presidente de la OCB acentuará el viraje proindependentista de la entidad. Cabe recordar que en 2016 De Luis fue candidato al Senado por Mallorca en la lista de Sobirania per a les Illes (Soberanía para las Islas), impulsada por Esquerra Republicana de Baleares y por la Assemblea Sobiranista de Mallorca (Asamblea Soberanista de Mallorca). De Luis obtuvo un total de 7.921 votos. Para haber podido resultar elegido senador, tendría que haber conseguido en torno a los 85.000 votos. Por otra parte, De Luis fue el abogado de los dos jóvenes independentistas vinculados a Arran que el pasado año declararon ante la Audiencia Nacional por, presuntamente, haber quemado una fotografía del Rey en el transcurso de un concierto celebrado en Palma el 30 de diciembre de 2016.

Con anterioridad, este abogado se ocupó de la defensa de una parte de los 44 estudiantes que fueron juzgados por haber ocupado el 22 de mayo de 2012 la Consejería de Educación, para protestar contra las políticas del entonces presidente balear, el popular José Ramón Bauzá. Ya en 2014, De Luis se hizo cargo de la asesoría jurídica de la Asamblea de Docentes, entidad que en 2013 había convocado una huelga indefinida contra el proyecto de trilingüismo impulsado por Bauzá. Finalmente, fue el letrado de los jóvenes proabortistas que fueron juzgados en septiembre de 2016 por haber irrumpido en una iglesia de Palma el 9 de febrero de 2014. Cinco de esos jóvenes fueron condenados a un año de prisión por un delito contra la libertad religiosa.

Un momento delicado
El relevo en la dirección de la OCB se producirá en un momento delicado para esta entidad, después de la polémica suscitada por el desarrollo de la «Nit de la Cultura» («Noche de la Cultura») celebrada el pasado 28 de diciembre en el Teatro Principal de Palma. En dicha gala, organizada por la OCB, esta entidad entregó sus tradicionales reconocimientos anuales. Uno de los galardones entregados, el premio Gabriel Alomar, fue concedido de manera conjunta al presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y al de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez.

El acto contó con la presencia de la hasta ahora presidenta de la Diputación Permanente del Parlament de Cataluña, Carme Forcadell, que había sido invitada por la OCB. Forcadell fue recibida con gritos de «llibertat!, llibertat!» («¡libertad!, ¡libertad!») por parte de la mayor parte del público asistente, que además se puso en pie y aplaudió. Los altos cargos de la formación ecosoberanista MÉS presentes en la gala hicieron lo mismo, entre ellos la vicepresidenta del Gobierno balear, Bel Busquets; el presidente del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat, y el alcalde de Palma, Antoni Noguera. En el transcurso de la «Nit de la Cultura», otro de los galardonados, reconocido con el premio Emili Darder, calificó de «fachas» al PP, PSOE y Cs.

El presidente del Parlamento balear, Baltasar «Balti» Picornell, de Podemos, asistió también a este evento cultural. La ausencia más notable fue la de la presidenta del Gobierno regional, la socialista Francina Armengol, que decidió no acudir a la gala. Cabe recordar que Armengol gobierna en la presente legislatura con el apoyo directo del PSOE y de MÉS por Mallorca, así como con el aval parlamentario de Podemos y de MÉS por Menorca.

Críticas del PP y Cs
Tras la celebración de la «Nit de la Cultura», el presidente del PP balear, Biel Company, pidió la «suspensión de las ayudas públicas a la OCB» cuando sirvan «para financiar el fomento de conductas contrarias al Estado de Derecho», mientras que el portavoz de Cs en la Cámara autonómica, Xavier Pericay, denunció que «el independentismo pancatalanista está colonizando todas las instituciones de Baleares». Por su parte, el presidente de la entidad Círculo Balear, Jorge Campos, anunció que presentaría una denuncia ante la Fiscalía por la presunta «incitación al odio» que habría tenido lugar durante el desarrollo de la mencionada gala.

Las críticas han continuado desde entonces. Así, en el pleno celebrado el pasado jueves en el Consell de Mallorca, el diputado del PP Mauricio Rovira interpeló al vicepresidente y consejero insular de Cultura, el socialista Francesc Miralles, sobre la «Nit de la Cultura». Miralles confirmó que el Teatro Principal fue cedido de forma gratuita a la OCB, al igual que había ocurrido en años anteriores. Por su parte, Rovira lamentó que se hubiera cedido ese espacio público para rendir homenaje a «dos presuntos delincuentes». En ese contexto, el PP presentará en el próximo pleno del Consell de Mallorca una propuesta pidiendo que no se vuelva a ceder el Teatro Principal a la OCB. En la institución insular, que es la que gestiona este teatro, gobierna ahora un tripartito conformado por el PSOE, MÉS y Podemos.

Por otro lado, el portavoz de Cs en el Parlamento regional anunció el pasado viernes que pedirá la comparecencia de la consejera de Cultura del Gobierno balear, la ecosoberanista Fanny Tur, para que «justifique la financiación de la OCB». Pericay se pronunció de ese modo después de que hubiera trascendido el coste televisivo de la retransmisión de la gala, que fue emitida por el canal autonómico IB3, primero en «streaming» y dos días después en diferido. El coste global ascendió a 10.000 euros, de los cuales 7.000 fueron aportados por IB3 y el resto por el Ejecutivo autonómico. «En Cs Baleares estamos hartos de la corrupción de un Govern que utiliza el dinero de todos los ciudadanos para financiar el independentismo catalanista», denunció Pericay.

INDIGNACIÓN EN LA RED
Un franquiciado de ‘100 montaditos’ en Bilbao apoya a los presos etarras
La Gaceta  14 Enero 2018

Ha ofrecido junto a más de 100 establecimientos su ayuda y apoyo a la movilización por los presos de la banda.

La plataforma Sare se manifestará este sábado en Bilbao en apoyo a los presos de la banda terrorista de ultraizquierda ETA.

La manifestación contará con el apoyo de EH Bildu y miembros de Podemos a título individual. La candidatura ciudadana Aranzadi-Pamplona En Común también estará presente. “Respaldamos la defensa de los derechos humanos. La gran mayoría de la sociedad vasca y navarra está preparada para seguir avanzando en la consecución de un objetivo común: los derechos humanos, la resolución y la paz”, ha dicho.

Asimismo, más de un centenar de establecimientos, entre ellos un franquiciado de ‘100 montaditos’, han ofrecido su ayuda y apoyo a la movilización.

En las redes, Víctor Sánchez del Real, miembro de VOX, ha pedido explicaciones a la franquicia. Otros internautas han llamado al boicot.

Esta semana, el colectivo de presos de ETA (EPPK) expresó su total disposición “a asumir su responsabilidad y reconocer a las víctimas el sufrimiento que han padecido”, para lo que plantean “participar en un diálogo constructivo” con los afectados por el terrorismo que permita una convivencia “sin reproches”.

Así lo expresó el preso de ETA Juan Antonio Olarra Guridi, en nombre del EPPK, al coordinador del Foro Social para impulsar el proceso de paz en el País Vasco, Agus Hernan, en el transcurso de un encuentro celebrado en la prisión de Albolote (Granada).

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