AGLI Recortes de Prensa   Lunes 22 Enero 2018

De jueces, políticos y separación de poderes… Un vistazo a la democracia
Fernando Paz gaceta.es 22 Enero 2018

A nadie se le escapa que una de las características esenciales de los sistemas democráticos es la separación de poderes. A nadie se le escapa que, sin ella, no puede hablarse, en propiedad, de democracia.

Sin duda, una aspiración permanente del poder político ha sido la de controlar tanto al legislativo como, sobre todo, al judicial; porque el judicial es el decisivo a la hora de asegurarse la impunidad. En los sistemas representativos, el poder legislativo y el ejecutivo tienen un mismo origen, ya que son el resultado de la expresión popular en las urnas, aunque pueden darse situaciones en las que el legislativo y el ejecutivo presenten algunas divergencias.

En todo caso, una sociedad puede sobrevivir sin un poder legislativo o ejecutivo de mucha altura (y, de hecho, así ha sido durante largo tiempo en España); pero lo que no podrá soportar será una justicia dependiente, una justicia sumisa, una justicia subalterna.

Y eso, exactamente eso, es lo que está pasando en España.
Pero ¿es o no es independiente la justicia? El CGPJ

Es difícil sostener la independencia judicial actualmente en España. El modo en que está estructurada la administración de Justicia deja poco margen a la duda.
El órgano de gobierno de los jueces es el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que es designado por el Congreso y por el Senado a partes iguales; diez representantes cada uno, más el presidente, que es el del Tribunal Supremo. Con el fin de ceñir al CGPJ al control absoluto hubo que modificar en varias ocasiones lo dispuesto en la Constitución a través de leyes orgánicas.

Para su nombramiento hace falta una mayoría de tres quintos, con lo que exige un acuerdo entre PP y PSOE que lleva manteniéndose desde hace décadas. Algo que resulta considerablemente escandaloso, y que movió a uno de los ministros de justicia del PP, Ruiz-Gallardón, a efectuar una de sus varias promesas incumplidas, asegurando que profesionalizaría la justicia y que se iba a terminar la designación política de la justicia. Por supuesto, nada se hizo y el sistema sigue siendo el mismo.

El Supremo y el Constitucional
El Tribunal Supremo se sitúa en la cúspide del Poder Judicial en España, puesto que es el tribunal superior en todos los órdenes y tiene jurisdicción en el conjunto del territorio nacional. Su posición es equivalente a la del Congreso de los Diputados y a la del Gobierno, como cabeza de uno de los poderes del Estado.

Supuestamente, el Supremo es un tribunal profesional sin dependencia política. Sin embargo, está sujeto a la supervisión del CGPJ, al que el propio Supremo aporta su presidente siendo esta una sutil forma de control. Más evidente es el control que ha ejercido sobre él el Tribunal Constitucional pues, aunque en teoría se trata de jurisdicciones diferentes, este último ha ejercido una suerte de tutela sobre aquel cuando ha sido necesario.

Y es que el Tribunal Constitucional es completamente elegido por el parlamento. De los doce miembros que lo componen, cuatro son designados por el Congreso, cuatro por el Senado, dos por el gobierno y dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial…que a su vez, como hemos visto, es nombrado también por el Congreso y el Senado.

Es decir, que el poder que tiene que velar por el cumplimiento de la ley tanto del ejecutivo como del legislativo no es que carezca de independencia, es que el poder que debe ser vigilado es quien determina quién tiene que vigilarle.

Inseguridad jurídica
El que se produzca un fuerte control político del poder judicial, necesariamente repercute en un aumento de la inseguridad jurídica, ya que, en no pocas ocasiones, el poder judicial se convierte en la correa de transmisión del poder político, oscilando en uno u otro sentido de acuerdo a las conveniencias del momento.

Desde hace muchos años, en España se han introducido conceptos como el de “alarma social”, sin grandes protestas de los ámbitos jurídicos. Conceptos que poco o nada tienen que ver con el derecho, pero que otorgan una gran discrecionalidad al poder. Que es de lo que se trata.

Aunque ciertamente no es España el único país en el que las sentencias incorporan llamativas interpretaciones, la inseguridad jurídica resulta ser aquí mayor que en la mayoría de los países de nuestro entorno. En pocos sitios la adscripción ideológica de los jueces es, por un lado, tan conocida y, por otro, tan determinante, como entre nosotros. De hecho, la valoración que los españoles hacen una y otra vez en las encuestas deja poco margen a la interpretación: de acuerdo al CIS, el 75% de los ciudadanos tiene una mala opinión de la administración de Justicia en España.

La justicia y la corrupción
No es extraño: no faltan ocasiones en que la situación llega a rozar el escándalo, hasta el punto de que el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, ha reconocido que el rigor legal se aplica a los “robagallinas”, sugiriendo que los poderosos en España están a salvo de la ley.

Por eso, aunque desde la clase política con frecuencia se alude a la cantidad de casos relacionados con la corrupción que procesan los tribunales, lo cierto es que, de todas las investigaciones de corrupción, pocas han prosperado hasta el punto de inculpar a los principales responsables políticos. De los aproximadamente 1.400 políticos imputados, solo unos 90 se hallan en la cárcel, casi todos por malversación y cohecho. En estas condiciones no es extraño que una sensación de impunidad se extienda por toda la sociedad.

También es cierto que los partidos hacen lo posible para obstruir las investigaciones y condenas de los tribunales; el comportamiento del Partido Popular en el caso Gürtel – en el que se personó como acusación popular – obstaculizando el desarrollo del juicio, lo que le valió la expulsión por el juez Ruz; o el del PSOE con los ERE de Andalucía, muy semejante, son buena muestra de ello.

Es entonces lógico que el 67% de los españoles crean que los fiscales no actúan con libertad, y el 84% que los jueces reciben presiones que sólo un 30% considera que no influyen en las decisiones que toman: es decir, que dos de cada tres españoles creen que los tribunales no actúan con independencia en los casos de corrupción.

Con independencia del grado de verdad que estas opiniones contengan, reflejan la existencia de una opinión pública que ha captado lo esencial: la carencia de independencia de la justicia con respecto al poder político.

Algo que, estrictamente hablando, cuestiona el tipo de democracia que hemos venido desarrollando en los últimos cuarenta años. Algo que, en sentido estricto, priva a este régimen de la consideración de ser una verdadera democracia.

La peligrosa levedad de Rajoy
José Luis González Quirós elespanol  22 Enero 2018

Como el protagonista de Kundera, Mariano Rajoy prefiere lo liviano, lo escurridizo, el disimulo a la gallardía. En su cabeza, el tiempo, que todo lo gobierna, vuelve siempre a lo mismo, y ningún afán merece la pena. No hay que “agarrar el destino por el cuello”, como decía Beethoven, mejor dejarse llevar mansamente por lo ineluctable. ¿Cómo se explica que alguien sin dotes de liderazgo haya llegado a Moncloa? Él mismo se ha definido con una serie de caracteres, la impavidez, la previsibilidad, la indolencia, el desdén hacia lo que no sean cifras y códigos, pero ¿qué hay detrás de ese retrato difuminado?

Comparado con sus antecesores, no sale bien parado. Es verdad que ha ganado elecciones, pero obtuvo esa oportunidad por el designio de otro, mientras que los demás, Suárez incluido, la ganaron en dura contienda. Rajoy es el probo funcionario al que le ha caído el momio por estar en el lugar adecuado y el momento oportuno. Esta manera de acceder al cargo, explica algunas cualidades del personaje.

A diferencia de Aznar, que le puso en su sitio, y se fijó fecha de retiro, Rajoy parece empeñado en durar más que su mentor. Todo indica que se va a diferenciar también en el balance político: recibió un partido unido y hegemónico y va a dejar un PP eviscerado. Es la consecuencia de echar balones fuera, de eliminar cualquier contraste en el partido. Por ejemplo, para explicar lo de Cataluña, ha dicho: “Como partido, hemos cometido errores, los admitimos, tendremos que aprender de los mismos y tendremos que hacer las cosas mejor en el futuro”, pero los errores no los ha cometido “el partido”, ni los militantes de base, son de su exclusiva responsabilidad.

Esa verborrea le permite aparentar autocrítica, borrar las contradicciones, diluir cualquier cosa. En 2013, Rajoy sostuvo que los mensajes de Bárcenas revelaban que le habían sometido a un chantaje al que no se doblegó. El pasado julio, en sede judicial, explicó que respondió a esos mensajes “porque tengo la costumbre de responder a los mensajes que me manda la gente y porque tienen mi teléfono. Eran mensajes en los que él expresaba sus dificultades y que estaba en una situación compleja. Y eso es todo, podía haber utilizado esa frase u otra frase cualquiera. No tiene ningún significado… Uno manda muchos mensajes”.

Suárez, Felipe y Aznar, incluso Zapatero, tenían un proyecto que desarrollar, con mejor o peor fortuna. En el caso de Rajoy la vaciedad es absoluta, busca reducir la política a supuesta buena administración. Presentó a su gobierno leyendo la lista de agraciados, como si fuera obvio lo que habría de hacer cada uno de ellos. Lo que hicieron no tuvo nada que ver con lo que decían que iban a hacer, pero Rajoy pensaba que para qué iba a explicar antes de tiempo lo que todo el mundo podría comprobar en breve.

Rajoy se ha dedicado a embutir su gestión en términos que la emboscan: lo normal, lo lógico, lo necesario, lo que hay que hacer, palabras que eviten la mínima emoción, como si todo se redujese a dar vueltas en tiovivo. Clave del plan fue la desactivación del PP en el Congreso de Valencia: el partido, se dejó hacer y quedó sin ideas, sin corazón, listo para continuar el zapaterismo con otros modos.

Su nihilismo político es de marciano en un momento histórico que requiere claridad, determinación y audacia. Sus palabras la noche del 1 de octubre, ofreciendo diálogo a los golpistas, fueron expresión de su inanidad, por no hablar de su cobardía. Fue necesario que el Rey expresara contundentemente el compromiso con el orden constitucional y la determinación de hacerlo cumplir, sin ningún diálogo, para que el pueblo español viviera una especie de 2 de mayo y tomase las calles con flamear de banderas.

En su viaje a ninguna parte, Rajoy se ha esforzado por apropiarse del esfuerzo colectivo para prometernos que la economía seguiría mejorando, pero no ha hecho lo más mínimo para que el gasto público dejase de ser un disparate. Afirmó que no habría referéndum en Cataluña, pero lo ha habido, y juró que no habría problema con las pensiones, pero ha vaciado la caja del sistema y tiene que recurrir a incrementar la deuda pública para cumplir con esas nóminas, cosas que pasan, diría. También prometió despolitizar la Justicia, pero decidió que era más útil dejarla como estaba, vista la mala uva de la prensa inventando escándalos. Rajoy siempre se desmiente, persevera en su estrategia de mínimo esfuerzo, postergación y disimulo, para salir del paso.

Su voluntad de persistir se ha pagado abundantemente con la eliminación de terceros. Se ha ganado fama de killer, y, en efecto, sus víctimas directas podrían montar una poderosa polifonía. Ese historial no anima a discrepar con él, y produce el milagro de reducir a pavesas al PP en Cataluña sin que nadie ose formularle una ligera observación. Franco presumía de suerte con los periodistas, y Rajoy la tiene con sus rivales, puede decir lo que Narváez a su confesor cuando le sugirió que perdonase a sus enemigos: “Imposible, los he matado a todos”.

¿Qué antecedentes tiene el rajoyismo? Rajoy es hijo y nieto de juristas, de mandamases de burgo, puestos de cierto brillo y escasa aventura, que precisan memoria poderosa pero no requieren inventiva, menesteres conservadores, refractarios a cualquier cambio, en los que sus titulares saben que seguirán al timón. Tal vez eso explique que un joven registrador renuncie a cuatro quintos de salario para convertirse en concejal de su pueblo, ganar comodidad, libertad de movimientos y tramos de escalafón por delante.

Llegó a Madrid desde Galicia, pero, al parecer, muy a pesar de Fraga, y no es fácil imaginarlo comentando el precio de los garbanzos, ni siquiera el de los percebes. Su fortaleza es su preparación de alto funcionario, esos tipos que creen que el mundo entero rodaría de fábula si se les hiciese algo de caso. Se tiene por número uno, y le molesta que cualquier mindundi semianalfabeto le lleve la contraria, con lo que él sabe.

En esa condición de clase ha prendido bien una visión algo desustanciada del crepúsculo de las ideologías, la idea de que lo mejor sería que la gente se estuviese quieta y dejase hacer a los más listos. Para esa mentalidad, la política es un lío, y Rajoy huye de ellos como del demonio, las ideas ambiciosas le parecen propias de bobos aventados. Es lo que dijo de mí, cuando tras una larga conversación política en la que me daba amistosamente la razón, comentó raudo a sus ayudas de cámara, “Quirós es un iluso”, un juicio más performativo que descriptivo.

Rajoy no es nada madrileño, y le basta con asistir al baile de su casino pontevedrés para tomarle el pulso a la sociedad. Como buen provinciano, los viajes le incomodan, volar no es su pasión (y, menos, en helicóptero), y bendice con las dos manos esas tecnologías que le libran de moverse, de ahí su afición al plasma que se puede grabar en zapatillas.

Le gustan los deportes, pero en su fase de tertulia y observación, como aquello que decía Dalí sobre el placer de tomarse un refresco viendo la tele mientras los ciclistas sudaban tratando de superar la Col du Galibier. La realidad como espectáculo que contemplar sin dolor ni pena, desde un lugar que permita un optimismo de forofo, sin esfuerzo y sin riesgo: un ejercicio realmente difícil en una presidencia que no se deja reducir a un chiringuito a cuya entrada pueda colocarse el cartel de “no molesten”. Si estuviera en su mano, creo que dejaría pronto esa morada dolorosa para dejar de ser y presumir jocosamente de haber sido. El sistema político vigente dota a la presidencia de una amplísima serie de poderes que nos coloca al borde de una democracia al revés, en la que los de arriba eligen a los de abajo, y no tienen que responder ante nadie. Rajoy se encuentra cómodo en ese esquema y confía en el tiempo, en que las cosas cambien y vuelvan a su ser, pero es improbable que los dioses le den otra oportunidad.

Debe estar preocupado con que su salida pueda no ser muy gloriosa, y eso le parecerá enormemente injusto porque, según ha confesado, no ha hecho nada demasiado malo. Protegido por pretorianos y aduladores, puede verse privado del mínimo sentido de la realidad necesario para sobrevivir con alguna dignidad, pero apostará, sin duda, por jugar las bazas que le quedan, por seguir siendo el capital principal de un partido cada vez más irresponsable e ingrávido. Como dicen sus exégetas, es lo que ha hecho hasta ahora, y a él, que es lo que importa, no le ha ido mal.

*** José Luis González Quirós es profesor de Filosofía de la Universidad Rey Juan Carlos. Su último libro publicado es 'Introducción a la Lógica' (Editorial Noesis, 2016). Dirigente de UCD y del CDS, fue fundador y primer director de ' Cuadernos de pensamiento político', revista editada por la fundación FAES.

El enemigo del PP
EDITORIAL Libertad Digital 22 Enero 2018

El Partido Popular sigue sin querer enterarse de lo que realmente le está pasando, tras el batacazo de las elecciones regionales catalanas del mes pasado. Incapaces de hacer un análisis riguroso y, por consiguiente, autocrítico, como piden voces como la de Alberto Núñez Feijóo –el único barón popular que gobierna con mayoría absoluta–, los dirigentes del PP siguen obcecados con atacar a Ciudadanos, como si esa estéril inquina hacia el partido de Albert Rivera fuera a devolverles la primacía en las encuestas.

El PP tiene un grave problema, que no está en el partido naranja sino en el propio PP. Por ejemplo, en la forma en que Mariano Rajoy está gestionando la crisis nacional provocada por el separatismo golpista. Su caída en los sondeos y la subida extraordinaria que experimenta Cs es la respuesta de los votantes a la manera en que uno y otro partido han enfocado su acción política ante el desafío secesionista. En el caso del PP, la responsabilidad adquiere un perfil más acusado, dado que es el partido que controla el Gobierno central y el de no pocas comunidades y ayuntamientos de referencia.

Rajoy no debería olvidar que ese poder territorial del que todavía disfruta su partido tiene por causa Ciudadanos, que ha propiciado la existencia de Gobiernos del PP allá donde éste resultó ser la lista más votada. Además de ese elemental agradecimiento político, el PP tiene en Cs a la única formación de carácter nacional con la que puede llegar a acuerdos programáticos, dada la proximidad ideológica que presentan.

A pesar de todas esas evidencias, que obligarían a cualquier gobernante sensato a hacer una profunda reflexión, Rajoy parece dispuesto a seguir con su miserable estrategia de cortos vuelos, basada fundamentalmente en atacar al partido que le mantiene con vida desde que perdió la mayoría absoluta en el Parlamento nacional y en tantos ayuntamientos y Gobiernos regionales.

Con su estupefaciente inquina al Cs de Rivera, Rajoy y sus alabarderos pueden llevar al PP a una auténtica hecatombe, que haría que los comicios catalanes del 21-D no una anomalía sino un elemento precursor.

Por qué sigue la crisis económica
Amando de Miguel Libertad Digital 22 Enero 2018

Hace ya más de un decenio nos sorprendió esa catástrofe llamada crisis económica, que no es propiamente ninguna de las dos cosas. No es crisis porque no es pasajera; antes bien, se ha instalado entre nosotros, algo así como esas dolencias crónicas que aquejan a los viejos. No es solo económica porque sus causas y consecuencias van más allá de lo que saben explicar los economistas. Desde luego, no se trata de una mera crisis financiera. El oneroso rescate de los bancos es una consecuencia de sucesos más amplios.

Se nos dice oficialmente que hemos salido de la crisis porque se crean tropecientos miles de empleos y porque el valor de la producción crece alrededor de un 3% anual. Ambas mediciones son poco fiables y poco válidas. Es cierto, se crean muchos puestos de trabajo, pero sobre todo de dos tipos poco productivos:

1) trabajos ancilares en la hostelería y similares. Recordemos que España es el país más turístico del mundo en términos por habitante. Por cierto, ese éxito no se debe al Gobierno, este o los anteriores;

2) empleos públicos en gran medida parasitarios. La parte que verdaderamente se expande es la masa de políticos profesionales, ya muy nutrida (ediles, parlamentarios, asesores, altos puestos de dirección política, funcionarios de los partidos, liberados sindicales, etc.). Precisamente, ahí reside la verdadera causa de la crisis: la baja productividad de muchos empleos, la escasa eficiencia de muchas organizaciones públicas y privadas.

Por si mi argumento pudiera parecer abstracto, aduciré una experiencia personal, referida a una gran empresa privada de comunicaciones. Llevo batallando años para que me arreglen el teléfono fijo. Comprendo que es un servicio poco rentable para la compañía, pero asombra la incapacidad para resolver este mínimo asunto. No solo eso, me llega un aviso de que el banco ha devuelto el último recibo del teléfono fijo. Tengo que pagarlo imperiosamente. Si me retraso, la factura se multiplicaría por 30. Me parece algo desproporcionado; quizá sea para amedrentar. Lo más humillante es que el pago no se puede hacer a través del banco donde tengo domiciliada la cuenta telefónica, que incluye otros servicios. Tengo que ir a abonarlo a Correos, cuya oficina más cerca me pilla a varios kilómetros. Aprovecho el incidente para reclamar una vez más que me arregle el teléfono fijo. El cual resulta inservible, por ejemplo, para que me graben entrevistas radiofónicas. Todo eso después de solicitar ayuda a diversos empleados de la compañía a través de reiteradas llamadas. Empiezo a sospechar que el asunto es una finísima estafa.

Ya sé que aduzco un caso mínimo, pero se reproduce con otras muchas oficinas públicas y privadas. Aunque parezca increíble, en la época de la informática generalizada, las grandes organizaciones públicas y privadas son cada vez más ineficientes. Podría documentarlo con docenas de ejemplos cotidianos.

La causa fundamental de que se mantenga en España un desusado nivel de paro es porque una gran parte de los empleados son poco productivos. Decía que el 3% de incremento anual del valor de la producción me parece un dato de escasa validez. Lo realmente significativo es el incremento de todo tipo de impuestos, tasas, multas, recargos, costas judiciales, copago de las medicinas, precios determinados por la Administración Pública, etc. Todo eso sube más del 3% anual. Esa inmensa masa monetaria se retira de la circulación verdaderamente productiva y va a parar a un sector público bastante ineficiente e incluso en ocasiones corrupto. Así que poco consuelo produce el dato del incremento del PIB (donoso acrónimo). El monto (ahora dicen "montante") de las pensiones y los salarios modestos se expande de forma más moderada e incluso se congela. Al tiempo, los precios de los carburantes o de la electricidad suben muy por encima del 3% anual. Como para creerse la estadística del índice de precios al consumo. En síntesis, no salimos de la crisis.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Rajoy: mucha cantidad, poca calidad
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol 22 Enero 2018

Trece años y cinco meses entrando y saliendo de la Moncloa. Rajoy se convertirá este martes en el político de la Democracia que más tiempo lleva en el ejercicio del poder. Nadie se habría atrevido a pronosticarlo cuando empezó: su figura política empalidece ante líderes como Suárez, González o Aznar. A todos ha superado en cantidad. La calidad es otra cuestión.

El secreto de la longevidad política de Rajoy hay que buscarlo en la falta de democracia interna de los partidos políticos en España, y particularmente en la del PP. Lo dice todo este dato: en la primera reunión de la Junta Directiva Nacional -máximo órgano del partido entre congresos- celebrada tras la debacle de los populares en Cataluña, ni uno solo de los más de 400 dirigentes levantó la mano para pedir explicaciones a Rajoy.

Un sistema perverso
Dado que en el PP, en la práctica, no son los compromisarios los que eligen al líder, sino el líder el que elige a los compromisarios, y además tiene capacidad para vetar hasta al concejal del último rincón del país, "el que saca la patita está muerto", tal y como manifiesta hoy en EL ESPAÑOL un exdirigente de la formación.

El sistema, con ser perverso y antidemocrático, podría tener la virtud de dar estabilidad a los liderazgos en el PP, pero pierde cualquier sentido que trate de buscársele cuando se utiliza para eternizarse en el cargo. Así lo entendió Aznar, que se fue voluntariamente tras cumplir dos legislaturas al frente del Gobierno. Rajoy, en cambio, ha usado este modelo para parapetarse de todos sus problemas -incluida la corrupción- y aspira a un tercer mandato.

Sólo una vez ha estado realmente contra la pared, y fue con la investidura de Pedro Sánchez. Pero entonces encontró en Pablo Iglesias a su gran aliado. La izquierda radical que él había alimentado para hacer la pinza al PSOE salió en su auxilio.

Para botón, la ley del aborto
Posiblemente la posición que mejor retrata a Rajoy es la mantenida con el aborto, porque es indicativa de su pasividad, de su carencia de ideología y de su manifiesta voluntad de no meterse en problemas. Él impulsó el recurso al Tribunal del Constitucional de la ley de plazos aprobada por el Gobierno Zapatero. Pues bien, fue capaz de mantener vivo ese recurso mientras gobernó cuatro años con mayoría absoluta: ni lo retiró ni aprobó una ley que sustituyera a la anterior.

Así las cosas, no extraña lo sucedido con la aplicación de un 155 exprés y timorato, como tampoco puede sorprender la inanidad de su legado. Rajoy ha sido incapaz de crear un proyecto para España y también el gran freno para la necesaria regeneración. Su paso por el poder será largo, pero su huella poco profunda. Tal vez, imperceptible.

La peste terrorista
Pedro de Tena Libertad Digital 22 Enero 2018

Días habrá para reflexionar y sugerir ideas sobre La peste de Alberto Rodríguez, hijo de mi amigo Alberto, compañero de fatigas en la entonces pujante RTVE en Andalucía y flamencólogo de altísimo nivel. Pero aplacemos la pensada sobre esa Sevilla compleja y discutible que nos ofrece y activemos un peripatético viaje sobre una película, El extranjero, que está destinada a pasar sin pena ni gloria por las pantallas españolas. ¿Que por qué? Sencillamente porque en su guión y en sus imágenes se somete a un tercer grado al IRA, incluso después de la firma de la paz. Se retrata a la banda como un grupo de asesinos sin escrúpulo alguno a la hora de quitar la vida a quienes convenga, militares o civiles. Por esto, precisamente, no se hablará de ella en España, donde se acaba de estrenar, este mes de enero.

El crimen, el asesinato, el genocidio, toda esa inmensa maquinaria de muerte, justificada o no por intereses económicos, políticos, militares o religiosos, siempre ha tenido cabida en las sociedades más destacadas de las civilizaciones triunfantes. Repásese mentalmente algo de la historia universal y se verá cómo la muerte organizada para fines de poder fue la moneda común de casi todos los siglos pasados. Pero desde el asentamiento del cristianismo, que no siempre fue coherente, el surgimiento, después, de la idea de la tolerancia en el siglo XVII y la extensión de la convicción democrática de que el derecho a la vida es el protoderecho para toda persona, el asesinato debe esconderse. El asesinato ha dejado de estar justificado y poco a poco se ha convertido en lo que siempre ha sido: el peor acto de barbarie, tiránico y despótico, contra un ser humano.

Es lo que han hecho los terroristas modernos de todos los colores desde el siglo XIX, desde los que se empapaban del anarquismo a los amamantados por el neomarxismo con o sin ingredientes nacionalistas. Recomiendo ver esta película con los ojos de las víctimas de los terroristas, muy especialmente de los nuestros, de los asesinos de ETA. En la trama, un extranjero afincado en Londres es testigo del asesinato brutal de su hija –por el método de la moto bomba–, perpetrado por un IRA auténtico. Tras un intento tras otro de pedir justicia y los nombres de los verdugos de su única familia, el extranjero decide actuar por sí mismo. En su camino, se encuentra con un exdirigente del IRA reconvertido en alto cargo político de Irlanda del Norte, que recuerda a Gerry Adams –¿o es a Otegui?–, y que es ferozmente esbozado como un personaje al que matar no se le ha olvidado.

Esta peste, la terrorista, la ha sufrido España como enfermedad ligada a la reconstrucción de la democracia concretada en la Constitución. Muchos quieren hoy que esta peste se olvide y que sus criminales pasen a ser altos cargos de la política vasca y española. Pues vean la película, dejen de lado el cinematográfico ojo por ojo, no recomendable éticamente, pero estén atentos al perfil que se hace de la banda irlandesa. Por eso, muchos tratarán de que la película no se vea. El espejo no miente.

‘SOMOS LOS ÚNICOS’
Los españoles reclaman un Estado más centralizado que sólo defiende VOX
La Gaceta  22 Enero 2018

Santiago Abascal recuerda que el resto de formaciones aboga por mantener el sistema actual o incluso conceder más autonomía al resto de comunidades.
La crisis catalana, no sólo a partir del referéndum de 1 de octubre, sino desde los últimos años, ha alentado una tendencia ideológica a favor de la recentralización del Estado en el conjunto de los españoles. Según el Instituto Elcano, bajan un punto, del 16 al 15 por ciento, los que piden menos autogobierno para las comunidades, y se disparan del 9 al 21 por ciento los centralistas, de manera que la tendencia centralizadora pasa del 25 al 36 por ciento, la que quiere dejar todo como está baja del 40 al 34 por ciento y la que reclama descentralizar disminuye del 29 al 23 por ciento.

El informe que fue presentado este viernes -confeccionado a partir de un millar de entrevistas entre noviembre y diciembre de 2017, en el momento más álgido del conflicto catalán- ha incluido las mismas preguntas que el CIS hace sobre el modelo autonómico, que van desde el apoyo a un Estado que reconociese a las comunidades la posibilidad de independizarse hasta un Estado centralizado sin autonomías.

VOX, el único partido que defiende un modelo centralizado
Desde su concepción, VOX ha abogado por suprimir las principales competencias autonómicas y crear un modelo de Estado centralizado, mucho menos costoso para el resto de ciudadanos. Al contrario que el resto de formaciones, que apuesta por mantener el statu quo o ceder aún más autonomía a las regiones, la formación liderada por Santiago Abascal ha destapado las lagunas de un modelo de organización de Estado que nunca ha terminado de arrancar.

“Hoy el grupo social mayoritario en España quiere suprimir o reducir las autonomías. Ningún partido, ninguno, les representa en el Congreso. Por eso VOX, que es el único partido que defiende un Estado unitario, entrará al Congreso en las próxima elecciones generales”, ha explicado Abascal.

En otro mensaje, el líder de VOX ha pedido a los ciudadanos que saquen sus propias conclusiones: “La organización del Estado que quieren los españoles según la encuesta más reciente, y lo que defiende cada partido en sus programas. Sin trampa ni cartón”.

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Qué sucede en España para que se produzcan disparates incomprensibles
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 22 Enero 2018

Sigo la tesis de que cuando en política emergen disparates incomprensibles, hay gato encerrado.

Algunos de esos disparates que impiden que nuestro país sea una gran nación a la altura de las más prósperas son, a mi entender los siguientes:

1.- Un sistema educativo endiabladamente absurdo que ha fracasado estrepitosamente desde la educación infantil a la universidad, como lo prueban los diferentes análisis internacionales comparados, que nos sitúan en la cola de los países de la OCDE.

A pesar de la evidencia incontestable de su fracaso, ningún partido en España con representación parlamentaria se propone su modificación. Un análisis profundo de las causas de esa caída de credibilidad de nuestro entramado de enseñanza llevaría indefectiblemente a su reforma, y no se hace pese a los balances inapelables de fracaso escolar.
Se dice que se camina hacia un pacto educativo, pero mucho me temo que para que ese pacto se produzca tendrá que continuar el paradigma mantenido por el eje socialismo-nacionalismo secesionista que está, no solamente desvertebrando España, sino tirando por la borda las posibilidades de desarrollo cultural, humanístico y económico de nuestro país.

Como se sabe España no es una nación con materias primas ni fuentes de energía consolidadas; y cualquier planteamiento de progreso ha de nacer de los recursos humanos y de su formación. Ningún enfoque acertado de lo que ha de ser la educación ha de partir, de forma exclusiva, de la formación tecnológica, sino que esta debe estar precedida de un enfoque antropológico, humanístico. Y este enfoque debe partir a su vez de los pilares en que se sostiene nuestra civilización occidental. Es decir, no ha de arrumbar los principios morales que dan fuente a nuestro sentido de ser como sociedad occidental, sustituyéndolos por otros foráneos o relativistas, sino afianzarse en nuestro espíritu judeocristiano que da origen y forma a nuestra auténtica forma de ser. Sin ello vamos a la deriva, que es, ni más ni menos lo que está ocurriendo.

Resulta absolutamente inexplicable, por ejemplo, que nuestros jóvenes investigadores no encuentren apoyo de nuestras administraciones públicas y tengan que desarrollar su carrera fuera de España, enriqueciendo patentes de esos países receptores, y de la ciencia precursora de avances en todos los órdenes y desarrollo humanístico Y aquí mientras tanto nos empobrecemos de cerebros y dejamos todos los baluartes económicos en manos del monocultivo turístico.

Cuando España está abajo, arrastrada por la corriente desintegradora de un tribalismo cavernícola que se disfraza de progresismo, es que estamos al servicio de oscuras disciplinas iluministas.

Guillermo Andreu, un intelectual argentino que ahonda en las causas del acelerado proceso degenerativo en el que se sumergió Argentina en manos del populismo de la Kirchner dentro de la corriente peronista cuyo aprendiz más notable, en forma de caricatura extrema, es el chavismo, dice; “El relativismo moral no es una causa, sino una consecuencia de una acción premeditada por el control y manejo del poder. Tampoco es un error de los <<intelectuales bárbaros>>, sino una maniobra psicopolítica que deposita en los detentadores del poder el manejo moral de la sociedad”.

“Si yo puedo decidir lo que es moralmente bueno y lo que es moralmente malo en una sociedad y a su vez puedo cambiarlo a mi antojo según las circunstancias, yo tengo el control sobre la conciencia de la sociedad. Y por ende, el control social total sobre los hombres”.

¿Y qué hacer para afrontar la conspiración del relativismo moral? Sólo queda plantear la batalla de la libertad desde “el orden natural de los valores”.

El relativismo moral es el fundamento ideológico del Nuevo Orden Mundial, para mantener la ficción del actual simulacro democrático.

La fuerza del islamismo tiene su punto de apoyo en la decadencia de la sociedad occidental, y arraiga con fuerza en España porque ese proceso de desmoronamiento tiene su laboratorio de ensayo en nuestro país, sustituyendo nuestros paradigmas morales por los coránicos, con su estricta observancia. Es curioso que quienes abogan por la destrucción de nuestro entramado antropológico no digan nada ante la invasión de los valores islámicos que son teocéntricos por excelencia y vulneradores en muchos casos de los derechos humanos que se basan en un principio esencial de libertad.

El Nuevo Orden Mundial necesitaba promover otras morales sustitutorias. Un enemigo con el que infundir miedo y aprovecharlo para la promoción de crisis económicas de las que siempre han sacado provecho máximo los poderos financieros asentados en la antesala de los mandos del Nuevo Orden Mundial.

2.- La liquidación de la lengua española por antonomasia. Esa liquidación está asociada al desmantelamiento de España, tal como la hemos recibido tras siglos de recorrido histórico, fragmentándola en identidades que tienen como único fundamento las lenguas llamadas “propias”, hurtando la propiedad de las mismas a los hablantes que son sus legítimos dueños.

Esta liquidación va en sentido opuesto a las tendencias mundiales que tienen como lenguas vehiculares de comunicación a lenguas internacionales, una de las cuales más extendidas es el español. Con esto se crean células territoriales extirpadas de su tejido comunicativo global, creando islas incomunicadas y perjudicando gravemente a las nuevas generaciones, que así, se ven privadas del principal mecanismo de interrelación que es el idioma.

Este diseño de ingeniería social también forma parte de una programación. No se entiende que sea de otra manera pues es tan absurdo que no tiene explicación posible. En el mundo globalizado actual es fundamental manejar lenguas internacionales. Privar del uso de éstas, una de ellas el español, es tan corrosivo como no alfabetizar a nuestros niños y jóvenes. Pongo como ejemplo lo que ocurre en la Navarra del gobierno que diseña su liquidación como comunidad foral, donde se ha rebajado sustancialmente el programa PAI, reduciendo la franja curricular de inglés para dar más peso al euskera. Cuando se persiste en un empeño que resulta pasmosamente estúpido es porque hay detrás una intención que forma parte de un diseño de alcance que no tiene explicación que sea razonable.

3.- La descomposición de los elementos que antes llamábamos del Estado de Bienestar, término que se ha desterrado del lenguaje político. Una de esas liquidaciones es la de las pensiones, en pleno proceso de descomposición y de desfase respecto al índice de precios al consumo; de tal manera que las posibilidades de vida digna de nuestros mayores quedarán en entredicho en un plazo corto de tiempo, haciendo un uso fraudulento de las aportaciones que durante la vida laboral se han hecho a la caja común. Esto no deja de ser otro de los aspectos citados que no responden a la casualidad.

4.- La descomposición de la familia, que lleva a la bajada inusitada de la natalidad hasta llegar a la imposibilidad de cubrir las tasas de sustitución laboral que permiten sostener el régimen de la Seguridad Social.

Este hecho es uno de los más importantes pues supone modificar la estructura demográfica y reemplazarla con elementos exógenos inmigratorios que modifican sustancialmente nuestros componentes culturales y antropológicos; y que responde a una programación para liquidar los elementos culturales y el acervo común tal como los hemos conocido. Aparte de que ello implica alejar las posibilidades reales de transmisión intergeneracional de valores y cultura al dejar a los niños en manos del Estado.

Por ello no hay ningún interés en hacer compatible vida familiar y laboral, como ocurre en los países más septentrionales.

No es en absoluto casual ni fruto de una incompetencia de nuestros políticos este fenómeno que es sustancial para preservar nuestras sociedades tal como eran hasta ahora. En poco tiempo se producirán cambios fundamentales en la estructura y composición de nuestras sociedades y se cumplirá aquel dicho de uno de nuestros políticos socialistas que afirmó que “a España no la iba a conocer ni la madre que la parió” Sin duda, así es, por desgracia.

Hablemos de lo importante.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Enero 2018

EL TRIBUNAL SUPREMO DUDA SOBRE LA IMPUTACIÓN DE REBELIÓN. HABLEMOS DE LO IMPORTANTE Y NO SOLO DE CATALUÑA.

Hoy el periódico digital de El PAÍS publica un artículo que titula “El Supremo quiere agilizar la causa contra el secesionismo y celebrar el juicio en otoño”. El articulista alude a indeterminadas “fuentes de la investigación” para indicar que el Tribunal Supremo “pretende dilatar la causa solo lo imprescindible, pero sin menoscabar el derecho de defensa”. También al parecer el juez Pablo Llarena “es reacio a declarar la causa de especial complejidad”, lo que podría conllevar, de considerarlo, el ampliar el límite de la investigación desde los 6 meses a 18. Insinúa que con las pruebas disponibles hasta ahora podría tener acreditados los delitos de malversación de fondos públicos con penas de hasta 8 años de prisión y el de sedición con hasta 15 años. En cuanto al delito de rebelión existen dudas sobre poder demostrar e imputar su comisión, que desde el principio se cuestionó al exigir para su aplicación la existencia de “tumulto con violencia” y es el que conllevaría la pena mayor de hasta 30 años. Y no deja de ser curioso que estas reflexiones se deslicen justo ahora en el momento en que podría activarse la euroorden de detención contra el fugitivo Carles Puigdemont que planea asistir a una conferencia universitaria en Dinamarca en los próximos días, abandonando el refugio de Bélgica cuya Justicia no contempla el delito de rebelión y cuestiona el de sedición a la hora de valorar la euroorden y la entrega del fugado a la Justicia de España.

Es claro que la idea del juez sea la de no eternizar la fase de Instrucción y además no prorrogar las medidas cautelares de prisión provisional, cuyo límite se establece en los 6 meses. Este plazo termina a finales de abril. Y es que una vez termine y se definan quienes de los investigados quedan finalmente acusados y procesados y se establezcan los delitos de los se les acusa y tras unos meses, comenzaría el juicio cuya Sala encargada sería la Penal del Tribunal Supremo. La previsión es que el juicio comenzase en octubre o noviembre, lo que para un macro juicio como este sería todo un récord de celeridad. Otra cosa es lo que llegue a durar el juicio que dependerá de muchos factores pero que puede extenderse hasta un año o más. Lo que no parece muy lógico es que gracias a una Ley demasiado garantista, los procesados puedan seguir ejerciendo sus cargos de Diputados y de responsabilidad en el futuro Gobierno de la Generalidad mientras no tengan una sentencia firme de inhabilitación. Una aberración legal dada la gravedad de los delitos por los que son acusados.

Y es que precisamente la piedra angular de todo este proceso desde el principio ha sido la de poder imputar a los máximos responsables, Puigdemont, Junqueras, Forn, los Jordi’s y la Presidenta de la Mesa Forcadell, el delito de rebelión, en el que lo del tumulto estaba bastante claro y que fuera con violencia lo demuestran multitud de grabaciones de manifestantes persiguiendo a la Policía Nacional y Guardia Civil, o acosando a los que intentaban cumplir con su misión de impedir el referéndum ilegal. Unas algaradas alentadas tanto desde el mismo Gobierno de la Generalidad como desde las asociaciones civiles, ANC y OMNIUM, cuyos principales líderes participaron de forma activa en esas manifestaciones violentas. Así que no sé que más pruebas necesitan Sus Señorías jueces del Tribunal Supremo que les haga disipar esas dudas de la comisión de una verdadera rebelión ciudadana con unos principales inductores y promotores plenamente identificados. Duda sería si en ese llamamiento a las masas de fanáticos independentistas no hubieran sido conscientes de la probabilidad real de descontrol que evitase los violentos sucesos como el del asalto y robo de armamento reglamentario en un coche de la policía. O se hubiese dado orden de dejar actuar a la policía y Guardia Civil en el cumplimiento de su misión de cerrar los colegios electorales ilegalmente abiertos y con urnas, llevadas y dispuestas de forma clandestina y a veces publicitada con la colaboración expresa de los Mossos de la policía autonómica. En vez de eso, los responsables se dedicaron a difamar y acusar a las FFyCCSE de violencia contra los “pacíficos” manifestantes aludiendo a casi mil heridos en las trifulcas y obviando los heridos en esas FFyCCSE. Hubo violencia tumultuaria y así lo recogió en su Auto la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

Pruebas existen y muy numerosas, tanto de la comisión del delito de rebelión como de la incitación por parte de los principales encausados. Así que la única duda sería la de conocer si esa actuación podría hacerse extensiva a aquellos que con su actitud pasiva, como el Mayor de los Mossos Josep Lluis Trapero y algunos de sus mandos intermedios, provocaron la indefensión de las FFyCCSE que estaban intentando cumplir con la misión que se les había encargado. Filtrar ahora esta reflexión sobre la validez de haber hecho esa imputación, es sembrar la duda sobre la legitimidad de todas las actuaciones posteriores incluidas las medidas de intervención aprobadas por el Senado y que buscaban impedir que los responsables de la Generalidad pudieran seguir cometiendo delitos impunemente. No hace falta ser un lince para pensar en qué jueces del Tribunal Supremo de determinada tendencia ideológica se muestran tan remisos a la hora de mantener la acusación por un delito que es el de mayor gravedad y que conllevaría mayores penas de prisión. No hay que ser un lince como para ver una deriva política a la hora de calificar lo que sin duda ha sido un golpe de Estado dejándolo en una simple acto de desobediencia, deslealtad institucional y malversación de fondos públicos ridículos, con penas mucho menores.

Algo que no debería extrañar desde el momento en que el Gobierno de España liderado por un apocado Mariano Rajoy, intentó hasta el último momento eludir su deber de sofocar esa rebelión y demostró su incapacidad , su falta de previsión y su improvisación cuando quiso evitar el referéndum ilegal, cosa que finalmente no logró, al igual que en aquella "consulta" del 9 de noviembre del 2014. Y algo debe estar cambiando en la estrategia cuando es el mismo Mariano Rajoy el que parece ya haber tirado la toalla y se ha embarcado en plena campaña electoral, quizás pensando en un adelanto de las elecciones locales y autonómicas y, según los resultados, dar por finiquitada esta legislatura y convocar elecciones generales. De hecho, solo le quedaba el as en la manga de no mantener la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado del 2017 para este 2018 y conseguir el apoyo del PNV los PGE de este año, cosa que se presenta como muy remota, por no decir imposible ante las exigencias del PNV en el tema de Cataluña. Así que incluso mal dadas, podría haber coincidencia entre ambas elecciones y jugárselo todo a una carta.

El caso es que lo mismo parecen opinar tanto PSOE como PODEMOS. Ambas formaciones parecen coincidir en querer dar carpetazo a su fracaso electoral en Cataluña y desviar la atención de los ciudadanos acudiendo al manido tema de “hablar de lo importante, de aquello que importa realmente a los ciudadanos” y no solo de Cataluña. Y esto me hace sospechar una confluencia de acción en un intento de recuperar los votos que se disputan que parecen haber desaparecido del mapa. Una situación en la que ambos partidos han perdido importantes apoyos en intención de voto, demostrando que una vez más, el votante de izquierda defraudado opta por desmotivarse y no acudir a votar. Y ahí es donde PSOE y PODEMOS quieren echar sus redes intentando ilusionar a ese electorado con una ristra de promesas de beneficios sociales y recuperación del poder adquisitivo pagados por los que se han beneficiado del rescate y no han devuelto nada a la sociedad, es decir los bancos y las empresas del IBEX. Y la verdad es que ese argumento es incontestable incluso podría ser admitido por los votantes del llamado centro derecha. Basta ver que, de los 65.000 millones de euros de rescate de las Cajas de Ahorros, solo se van a recuperar unos 7.000 millones, es decir un 10%. El resto va a pérdidas y al bolsillo de todos los españoles con sus impuestos.

Pero lo que no podemos es dejar de hablar de repente del que es el mayor problema que sigue afectando a España y a su economía. Por supuesto que Cataluña está muy lejos de no ser una amenaza para España, precisamente por culpa de quienes han hecho todo lo posible por no resolver realmente la situación y han permitido que los golpistas hayan recuperado el poder y estén en disposición de relanzar su desafío, pero esta vez avalados y apoyados incluso por formaciones como PODEMOS en su marca catalana, cuyo discurso sigue siendo cambiante y nada creíble en el resto de España. Cataluña sigue siendo un cáncer de células independentistas dispuestas a acabar con el cuerpo, aunque ese sea también su final. Un fanatismo irracional en el que algunos quieren aún ver un atisbo de moderación. Podemos hablar de otras cosas, pero eso sería hacer como el avestruz escondiendo la cabeza para convencerse de que el peligro ya no existe.

Por mi parte, seguiré hablando de lo que considero lo mas importante para el futuro de España y de los españoles y esto es neutralizar el peligro que supone actualmente Cataluña con los golpistas al mando otra vez.

¡Que pasen un buen día!

El pájaro sale de su jaula de oro.
Vicente A. C. M Periodista Digital 22 Enero 2018

EL FUGITIVO CARLES PUIGDEMONT DESAFÍA A LA FISCALÍA Y AL JUEZ LLARENA VOLANDO A DINAMARCA. SER FUGITIVO DE LA JUSTICIA NO ES IMPEDIMENTO PARA SER CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE LA GENERALIDAD.

Alea iacta est! Carles Puigdemont desoyendo el consejo de sus abogados belgas está en estos momentos en vuelo regular hacia Copenhague para asistir a una conferencia debate en la Universidad. Esta es la primera vez que deja su seguro refugio y se arriesga a que la Fiscalía, tal y como ya ha anunciado, pida al juez del tribunal Supremo Pablo LLarena que considere reactivar la euroorden, si no de forma general, sí de forma particular solo en Dinamarca. Eso sí, la Fiscalía espera para ello a tener constancia oficial por parte de la policía danesa de que el fugitivo Carles Puigdemont se encuentra en ese país, lo cual debería producirse nada más pase por el control del aeropuerto. Aunque al tratarse de un país dentro del espacio Schengen, no existe ese control de pasaportes ni puesto fronterizo, ya que se permite la libre circulación de ciudadanos de los países de ese espacio dentro de la UE. Así que la identificación ha tenido que ser en el aeropuerto del país de origen al pasar los controles de seguridad del aeropuerto de Bruselas.

En cualquier caso, supongo que la policía danesa colaborará con la española a la hora de avisar la presencia de ese fugitivo en Dinamarca. Por lo pronto, la Fiscalía ya tiene constancia gráfica de que Carles Puigdemont vuela con destino a Copenhague y aterrizará en breves minutos. Y aquí debemos preguntarnos si realmente este movimiento de Puigdemont es tan arriesgado como a primera vista podría parecer. Y la verdad es que, conociendo al personaje y el éxito de los movimientos dados hasta la fecha, todo parece indicar que se trata de otra jugada de las que se llaman “win-win” (ganar -ganar), es decir que cualquiera que sea la alternativa, beneficia a los intereses del fugitivo. Si se produce la detención caben dos posibilidades, que la Justicia danesa se tome su tiempo para decidir y le mantenga detenido o retenido impidiéndole la salida del territorio Danés hasta que se decida sobre su extradición. Si en vez de eso se decidiera proceder a la extradición inmediata y su entrega a España, el juez Pablo Llarena debería decidir si decreta su ingreso provisional en prisión hasta tomarle declaración. En ambos casos, Carles Puigdemont podrá alegar incapacidad para presentarse en el Parlamento si, como es previsible, el Presidente de la Mesa del Parlamento Roger Torrent designa como candidato a Presidente del Gobierno de la Generalidad a Carles Puigdemont.

Es evidente que de ser detenido no va a desaprovechar explotar la imagen victimista y exigir el mismo trato que el juez Pablo Llarena ha dado a los Diputados presos permitiendo la delegación de voto, cosa que hasta ahora permaneciendo en Bélgica se le negaba. Así que nada le impediría delegar su voto e incluso su discurso en otro Diputado o Diputada de su formación política de Junts per Catalunya. Se rumorea que el pacto pasaría por su asesora de campaña y mano derecha Elsa Artadi. Esta delegación haría innecesaria la comparecencia por video conferencia y la sesión de podría llevar a cabo e incluso proceder a la votación para la elección. Y aquí solo cabría el pequeño escollo de si se la Mesa del Parlamento, desoyendo nuevamente el informe de sus Servicios Jurídicos, admite la delegación de voto del resto de Diputados fugitivos que siguen en Bélgica. Lo normal es que intenten convencer al menos a uno de ellos para que renuncie a su Acta de Diputado y corra la lista y no se admita la delegación de voto respetando el Auto del juez Pablo Llarena. Y es que así sería la única posibilidad de que la candidatura prospere en segunda votación con mayoría simple de votos afirmativos.

Este escenario sería simplemente irracional e inviable dentro de la normalidad exigible a una Institución como es un Gobierno autonómico. Pero es que nada de esta situación es racional desde el mismo instante en que encausados por graves delitos como el de rebelión y sedición, hayan podido presentarse con total normalidad, a pesar de estar en prisión preventiva o fugados de la Justicia, a unas elecciones autonómicas para ser finalmente elegidos como Diputados, tomar posesión de sus Actas y optar como el fugitivo Carles Puigdemont a ser nominado candidato a Presidente del futuro Gobierno de la Generalidad. Y lo que nace de forma irracional, solo puede llevar a un desenlace irracional. Y en esas estamos, debatiendo aspectos jurídicos de alternativas y su viabilidad en un escenario que solo puede producir un bloqueo institucional o entrar en un bucle infinito de disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones autonómicas encadenadas.

Voy a estar atento a cómo se van desarrollando los acontecimientos de hoy que promete ser un día de lo más activo. La actualidad manda.

¡Que pasen un buen día!

La "brisa" del PP y el 'Prusés' hinchan las velas de Ciudadanos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 22 Enero 2018

Para ser simples “aficionados”, les están dando para el pelo a Rajoy y sus “profesionales” de la inacción.

El hasta hace unos días jefe de Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, ha sido durante estos últimos años el hombre decisivo en las decisiones –más bien indecisiones- tomadas sobre la crisis nacional en Cataluña. Y aunque ha huido de la quema electoral de su Presidente con puntualidad wertiana, camino de un puesto en la ONU que, para un embajador sin embajadas en su haber, resulta mollarmente oportuno, su espíritu, que es el de la inacción como estrategia y la parálisis como táctica, sigue marcando la política del PP pese a la prueba irrevocable de su error: la debacle en las urnas del 21D.

Moragas, amigo de Sánchez Camacho, de la novia de Pujol junior y de otras criaturas políticas espiadas y espiables en Pujolandia, ha suplido la ignorancia absoluta sobre los asuntos internos catalanes que ha aquejado a todos los presidentes del Gobierno en España, sin excepción, pero que en el caso de Rajoy, con experiencia en cinco ministerios y la Vicepresidencia de Gobierno con Aznar, es menos excusable que en los llegados a Moncloa sin experiencia de Poder, que han sido todos, excepto Leopoldo Calvo Sotelo, el que menos tiempo y con más dificultades graves tuvo que gobernar.

"Los que sabían" aconsejaban no hacer nada
Un Presidente puede no saber casi nada de casi todo, pero un Estado grandón como España le permite elegir asesores sobre todos los asuntos, previsibles o imprevisibles. Cataluña era las dos cosas. Y lo peor que se veía venir tras Zapatero, el Tripartito y el vicepujolismo o arturmasismo, llegó, corregido y aumentado por la seguridad de que Moncloa nunca iba a atreverse a frenar el golpe de Estado hasta que fuera demasiado tarde. Sin embargo, Moragas, que, como decían Rajoy y sus sorayos, "conoce muy bien aquello", aconsejaba siempre no intervenir y dejar que todo se fuera desarrollando, seguro de que nunca se atreverían a "llegar hasta el final". Y llegaron dos veces: en el referéndum de Mas y el de Cocomocho. Tras el primero, tras asegurar Rajoy que no se iba a celebrar, dijo Soraya que era como si no se hubiera celebrado. En el segundo, dijo Soraya hablando por Rajoy, que "se había mantenido la legalidad". Es decir, que creyeron a pies juntillas a Moragas cuando decía que no pasaría nada, y cuando sí pasó, dijeron, como si Moragas hubiera acertado, que nada serio había pasado.

Pero si será serio lo que ha pasado que el PP está, según todas las encuestas, en la mesa de operaciones y camino de la de autopsias. A un año de las elecciones municipales, autonómicas y europeas –éstas, ojo, con circunscripción única, sin las ventajas de la Ley Electoral para PP y PSOE-, el "Partido ce ese", que ayer llamó despectivamente Rajoy "de aficionados", está muy cerca de arrebatarles la mitad de sus votantes e incluso la victoria. A esto han conducido los consejos de Moragas durante seis años. Él se ha largado a Chollowashington y Rajoy sigue como si tal cosa, en plan zombi.

El papel de Arrimadas y el papelón de Albiol
Toda la campaña electoral, que nunca debió celebrarse antes de que fueran juzgados los golpistas y desmontada su trama policial y mediática, la basó el PP en dos premisas: que Ciudadanos no era de fiar y que Rajoy era el verdadero candidato y el que aseguraba los votos y los escaños. Si se hubieran presentados como aliados de Arrimadas en vez de censores, y si el candidato Albiol hubieran protagonizado esa campaña podrían haber dicho que el éxito de Ciudadanos lo consideraban suyo y que si había algún error no era achacable a Rajoy. Se impuso el rajoyismo-moraguismo-sorayismo, y el fracaso ha sido de Rajoy como líder y del PP como partido nacional.

Podrían haber aprendido del trompazo. Pues no señor: se empeñaron en decir que Arrimadas renunciaba al Poder, como si pudiera ser investida sin que la Mesa del Parlamento se conformara en sentido constitucional y la llamara a formar Gobierno. Pero junto a los ataques a Ciudadanos todos vimos que Podemos prefería a los separatistas, con lo que era imposible siquiera plantearse lo que el PP pedía a Inés Arrimadas… para estrellarla.

Y en la apertura del Parlamento, el PP cometió otro de esos errores que uno creía abandonados tras la huida de Moragas: saludó como "brisa de esperanza" el discurso del golpista redomado Torrent y llamó mezquino al "Partido ce ese", del grasioso Méndez de Vigo, por no traicionar a los electores que votaron a Ciudadanos y no al PP regalándoles un diputado para cuadrar las cuentas de la desastrosa campaña. Los que al lograr su último escaño cantaban "yo soy español, español", eran los malos. El tío que se pasado la vida combatiendo a España y los españoles era el bueno, la "brisa", el "aire nuevo", "la esperanza de que se volvería a la legalidad".

No es una estrella, es una política
Y ahí es donde se creció y, ante una opinión pública despistada, se reveló como una política –no sólo una estrella de cartel- Inés Arrimadas. Fue la única que no le hizo reverencias ni mimos a Torrent y la que en una actuación memorable en TV3 corneó al matasiete que pretendía apuntillarla porque ni ella ni los representantes de Ciudadanos habían cantado "Els Segadors". Rivera ha estado muy bien, como si por fin siguiera su guión, que es el de servir a lo que cree la mayoría, no a lo que dicen los moragas. Pero Arrimadas lo tenía bastante más difícil y no ha podido hacerlo mejor. Esa "brisa" que ve Mariano y que sólo es el ventarrón del Prusés, es la que hincha las velas electorales de Ciudadanos. Para ser simples "aficionados", les están dando para el pelo a Rajoy y sus "profesionales" de la inacción.

 

Los palos de la política en la rueda de la economía
Manuel Alejandro Hidalgo vozpopuli.es 22 Enero 2018

La comisión de investigación de la crisis financiera está poniendo de manifiesto la tardía actuación de los poderes políticos en un sector financiero cuyo tumor maligno crecía mientras algunos nos contaban que todo iba bien

Durante la semana pasada, en el Congreso, la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera tuvo varias citas de relevancia máxima, a pesar de la esperada impermeabilidad de los ponentes a los requerimientos de los portavoces que en ella participaron. El objetivo de la Comisión era depurar las responsabilidades políticas, si es que las hubieron, no tanto sobre el origen de la crisis, sino sobre su desarrollo, así como por su mayor o menor gravedad. Si bien poco se consiguió de los invitados, no estamos huérfanos de un relato sobre lo sucedido gracias a diversos informes, memorias y sobre todo trabajos académicos. Las investigaciones realizadas por algunos académicos desde el año 2008 sí han conseguido fijar algunas de estas responsabilidades, pudiéndose establecer, de algún modo, un boceto sobre cómo los hechos discurrieron y quiénes lo fomentaron.

La crisis económica en España tuvo un origen externo, no cabe duda. Es faltar a la verdad afirmar que la responsabilidad de la crisis fue exclusivamente de quienes entonces nos gobernaban. Cuando un mal acecha y asola a muchos hogares, es razonable buscar causas y detonantes comunes. Así pues, el epicentro de la crisis se localizó fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, esta aseveración puede ser concurrente con otras que describan la existencia de factores propiamente nacionales que la ampliaron y profundizaron. Y algunos de estos factores nacionales se gestaron presuntamente, ya fueran por omisión, acción o simplemente por ser inevitables, en los corredores de algunas instituciones públicas.

Por un lado, el agravamiento del problema financiero en España surgió de la putrefacción de algunas cajas de ahorro engordadas mórbidamente durante los años de la expansión. El particular diseño institucional de estas, así como la regulación que las ceñía, favoreció un tipo de crecimiento muy diferente al de los bancos. Este crecimiento se basó, especialmente, en la concesión de créditos y en la expansión de los depósitos pero sobre todo en el endeudamiento de las mismas. Además, una parte de esta expansión se gestó en base a la selección de proyectos de dudosa rentabilidad económica, pero no así política (aquí y aquí).

Esta vinculación estrecha entre política y sector financiero podría presuntamente explicar el siguiente de los factores que nos permiten escribir el guion de terror que supusieron los peores años de la crisis: La tardanza en la actuación de los poderes políticos e institucionales en un sector financiero cuyo tumor maligno crecía mientras algunos nos contaban que todo iba bien. Esta tardanza fue letal para la economía española, pues dejó que el problema engordara, lo que, una vez cortocircuitado, supuso enormes pérdidas de empleo para los españoles, así como un rescate oneroso.

Mientras tanto, y antes y después del estallido de la crisis, la existencia de una élite económica y política que comparte viandas y bebidas, restaba eficiencia a la economía española. La particular dependencia de ciertos sectores a los poderes públicos, por decirlo de un modo ingenuo, ha restado desde hace más de tres décadas crecimiento a nuestra economía y bienestar a los españoles. A la “extraña” tardanza de actuación en la crisis de los diferentes gobiernos españoles hay que sumar además la especial relación del mismo y el resto de administraciones con un sector productivo excesivamente acomodado en los pasillos de quienes toman decisiones.

El futuro exige un cambio en este sentido. La reestructuración de las cajas de ahorro y su conversión en banca comercial ha finiquitado un modo de hacer finanzas en este país, sin que aún podamos saber si realmente estamos a salvo de pasadas exuberancias. Pero, por otro lado, las diferentes reformas que sobre las administraciones públicas se han realizado no ofrecen garantía plena de que en el futuro nuestra economía se pueda beneficiar de un crecimiento mayor sin que las administraciones pongan palos en las ruedas.

Mientras discutimos sobre nacionalismos, sobre Tractorias y Tabarnias, mientras haya partidos políticos cuya política sea simplemente buscar la confrontación por definición, mientras haya quienes busquen solucionar los problemas del país poniéndose de perfil y esperando a que estos desaparezcan por sí solos, nosotros, los españoles de a pie, veremos cómo nuestro bienestar será limado. Para ello debemos zarandear al país para que reaccione y cambie. De arriba a abajo. Un día un alumno me preguntó qué tendríamos que hacer los españoles para disfrutar del nivel económico de los alemanes. Mi respuesta fue simple: llamarnos Jürgen, Klaus, Gertrud, Hildegard o cualesquiera de los nombres usuales en el país teutón; y ser rubios y altos. Los estereotipos son estereotipos y estos no necesariamente los representan, pero a mi alumno le quedó claro qué quería decir. ¿A que sí?

Puigdemont no puede jugar con la justicia a su antojo
 larazon 22 Enero 2018

El pasado 30 de agosto, el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, inauguraba la «embajada» de Cataluña en Copenhague. Fue la última en abrir del total de siete delegaciones en el extranjero –aunque en los presupuestos de 2016 se dotaron los fondos para llegar a las 17– y el gobierno danés prefirió dar la espalda al acto y no verse implicado con lo que a todas luces era un acto de propaganda a favor de la independencia en el que se iba alardear de las «estructuras de Estado».

Dinamarca ha ocupado un papel importante en la estrategia de «internacionalización del proceso». Con una población que no llega a los seis millones de habitantes, Artur Mas llegó a definir a Cataluña como la «Dinamarca del Mediterráneo»: moderna, desarrollada y siempre defendiéndose de las incursiones del sur que quería vivir a su costa. Un detalle que no dejan escapar es que Groenlandia, una región autónoma de Dinamarca, celebrará un referéndum de autodeterminación este año. De ahí que la elección del país nórdico para el arranque de la diplomacia del «legítimo presidente en el exilio» –está anunciado que Puigdemont dé hoy una conferencia en Copenhague–, no es casual.

Tampoco es extraño, por lo tanto, que la Fiscalía anunciase ayer que pedirá «inmediatamente» que se active la orden internacional de detención. Su finalidad no es otra que el instructor de la causa por malversación, sedición y rebelión en el Tribunal Supremo, Pablo Llarena, active la euroorden de detención y entrega. En este caso, en el momento en el que fuera retenido o detenido por la justicia danesa, Puigdemont podría solicitar el voto delegado, en virtud del mismo auto en el que el Supremo se lo concedió a Junqueras, que habla de «incapacidad legal» en una situación de «prisión preventiva». En el caso del ex president no le permitiría moverse del territorio y podría agarrarse a eso, por lo que el Supremo no prevé dictar la euroorden.

Entendemos que en la decisión de la Fiscalía General del Estado ha pesado la evidencia de que el viaje de Puigdemont a Dinamarca no tiene más objetivo que persistir en el delito y en la difusión de un mensaje que abunda en los mismos motivos por los que es investigado en la Audiencia Nacional. El ex presidente de la Generalitat, fugado desde el 30 de octubre para eludir la Justicia española que le investiga por dichos motivos, ha diseñado una estrategia que no tiene más misión que la desestabilización de España, difundir una imagen distorsionada de nuestra democracia y perjudicar los intereses nacionales con infundios, mentiras e inculcando una ideología llena de odio. No hay más estrategia. Puigdemont alargará la ficción de que debe ser investido presidente de la Generalitat bajo el criterio de que debe volver al cargo del que fue apartado por la aplicación del artículo 155.

No sólo es imposible que su candidatura pueda votarse sin estar presente, sino porque el supuesto delirante de que podría gobernar Cataluña desde Bruselas porque las nuevas tecnologías lo permiten, volvería a situarnos en un escenario de total ilegalidad. O aún peor. Hay que impedir que Puigdemont pueda viajar por Europa difundiendo su mensaje supremacista, sin importarle el futuro y el gobierno de los catalanes y poniendo por delante sus propios intereses a los generales. Sabe que su futuro pasa por responder ante la Justicia.

Baleares no es Cataluña
JOSÉ RAMÓN BAUZÁ El Mundo 22 Enero 2018

Hace casi 20 años un jovencísimo Hugo Chávez deambulaba por los pueblos más recónditos de Venezuela proclamando las supuestas bondades del socialismo a la bolivariana. Más derechos sociales, menos poder para los oligarcas, más pueblo, menos jerarquías. En definitiva, más patria. De la suya. Sólo unos pocos opositores se atrevían a contradecirle. Que el comunismo era la ruina para todos, en particular para los obreros que se jactaba de defender. Que la URSS había fracasado y apenas quedaban unos cuantos países satélites cuya sostenibilidad financiera o bienestar social era más que cuestionable. Que votar a Chávez, o incluso sostener sus tesis por acción u omisión, iba a convertir a uno de los países más ricos del mundo en una pesadilla. Ante esos argumentos la reacción casi unánime era de descrédito. Tanto por los propios votantes, como por los que no comulgaban con todas sus tesis pero sí con su raíz ideológica. Todos argumentaban, en definitiva, que los agoreros opositores no eran más que eso. Que pasara lo que pasara, a fin de cuentas, Venezuela no era Cuba.

Recuerdo esta anécdota cada vez que alguien critica las acciones que llevó a cabo mi Gobierno en la lucha contra la catalanización de las Islas Baleares. Los argumentos son los mismos: que en Cataluña sí, tal vez, pero que en Baleares seguro que no. Que no somos lo mismo ni podríamos nunca llegar a serlo. Que no hay que exagerar, que eso nunca pasará aquí, en nuestras islas. Que las excepciones son eso, sólo excepciones, y la acción de un Ejecutivo no debía ir destinada a combatir ciertos casos aislados que, total, apenas molestan a nadie.

Un ejemplo paradigmático es el de la educación. Hay un consenso entre los constitucionalistas en que existe un grado considerable de adoctrinamiento en Cataluña. Algunos opinamos que escandaloso, otros que menos, pero todos estamos de acuerdo en que existe. En Baleares este consenso no se replica. Tenemos esteladas y mapas de los mal llamados Països Catalans en muchas de las aulas donde nuestros hijos pasan al menos ocho horas diarias; directores increpando a padres de alumnos con el objetivo de que se escolaricen en catalán para, supuestamente, no quedar marginados con los inmigrantes; docentes instruyendo en la historia inventada de los independentistas y, ahora, lazos amarillos en las solapas. Exactamente lo mismo que está ocurriendo en Cataluña y, sin embargo, muchos políticos, incluidos aquellos de partidos que debieran ser poco sospechosos de comulgar con las ideas de los nacionalistas, compran y defienden la idea de que todo son excepciones que no merecen demasiada atención. Como si hubiera un umbral válido de expansión del independentismo que debiéramos tolerar. Que es mejor no tocar estos temas, que generan polémica. Total, ya pasará.

Como si pudiéramos permitir que acaben con nuestras propias modalidades (el mallorquín, menorquín, ibicenco o formenterense) para imponer el catalán. Como si no supiéramos que esa imposición del idioma es el primer paso para derrocar nuestra cultura en pos de la de otra Comunidad Autónoma a la que lo único que nos une es, precisamente, el hecho de ser lo que más detestan los independentistas: profunda y orgullosamente españoles. Y es que esta connivencia es lo más grave que puede ocurrirnos a los constitucionalistas.

Lo importante no es que haya personas que defiendan la catalanización de un determinado territorio, que por supuesto pueden hacerlo, siempre dentro de la legalidad, con toda la libertad que les concede nuestra democracia. Lo grave es que aquellos que deberían mantener y defender nuestra identidad insular, que por supuesto es indisoluble de la de España, sean conniventes con los métodos, estrategias y argumentos que utiliza el nacionalismo. Que empecemos argumentando que la presencia de una bandera no es tan grave y acabemos admitiendo que nuestros alumnos crean que Puigdemont es más presidente nuestro que Rajoy.

Y todo para no tener problemas: "¡Qué importa si no nos votan los fachas! ¡El resto nos votará!". ¡Vaya terrible error! En Baleares todavía hay esperanza para que nuestro futuro sea mejor, pero sólo si detectamos y combatimos todos esos síntomas que preceden a la metástasis independentista que ya asola a otros territorios.

Y obviamente, si nos quitamos los complejos y en lugar de pensar en votos cómodos pensamos en practicar la política con responsabilidad, con valentía, sin cobardía, en defender principios, convicciones, ideología, cada uno con la suya, pero basada en la unidad de España. Baleares tiene la oportunidad de evitar la experiencia catalana y no caer en sus errores, y los políticos, tenemos la obligación de dinamitar todos los caminos que pretendan conducirnos al desastre nacionalista.

Como presidente lo tuve muy claro: educación trilingüe; respeto a nuestra identidad a través de la difusión de nuestras modalidades lingüísticas; eliminación de subvenciones a entidades, asociaciones y medios de comunicación catalanistas/nacionalistas; erradicación de símbolos independentistas en cualquier institución o centro público y la eliminación del catalán como requisito en el acceso a la función pública, especialmente la sanidad. En definitiva, anular cualquier atisbo de independentismo de raíz. No ser connivente. Defender, contra todo y todos, que ser de baleares es la mejor manera que se nos ocurre de ser españoles.

Hace 20 años casi nadie podía imaginar que Venezuela acabaría siendo peor que Cuba. Las Islas Baleares son el objetivo primordial de expansión del independentismo catalán, y su penetración en nuestra sociedad ya podemos observarla en nuestros colegios, en hospitales e instituciones. Es nuestra responsabilidad detectar su presencia y combatirla siempre, aunque sea incómodo o aunque debamos sufrir, como fue mi caso, y a mucha honra, las consecuencias de defender la libertad.

Porque mi Govern sí tuvo claro que si no hacíamos nada, al igual que Venezuela fue Cuba, Baleares podría ser Cataluña, cosa que jamás permitiría como president. Les aseguro que por mi parte no dejaré de luchar por esa libertad que hace grande a una nación, esté donde esté.

José Ramón Bauzá es senador del PP y fue presidente del Govern Balear 2011-2015.

'Junts' en el odio
RAÚL DEL POZO El Mundo 22 Enero 2018

¿Puigdemont se ha extraviado, gira en una montaña rusa? ¿Se le ha ido la olla o es la voluntad de poder la que le hace seguir su propio rumbo? Para muchos es un trastornado, para otros, un torpe provinciano, para algunos, un personaje entretenido que ha logrado desorientar al Gobierno. Domina las candilejas interpretando el papel de un soñador para una nación. En el teatro de la política también interesa lo que es inesperado. Puigdemonr sorprende siempre. "El espectador siempre está esperando que pase algo y el actor es el provocador de esa inquietud", dice Miguel Ángel Conejero en su libro El actor y la palabra. Es muy posible que dentro de unos días Puigdemont sea marginado por su propio partido; en este instante aún interpretará el papel de protagonista.

Mariano Rajoy ha dicho que Puigdemont está fuera de la realidad. Puede que efectivamente sufre trastornos de la razón y obre con incoherencia. Actúa como un gran disimulador, como hábil juglar de patriotas. Aún le necesitan; después puede ocurrirle lo que a muchos héroes de la multitud. A Savonarola los mismos que le aclamaban cuando lo quemaron, hicieron con su efigie un cerdo de cartón y lo arrastraron por las calles.
Nadie sabe qué va a hacer el prófugo de Flandes el día 31 de enero. Su abogado insinúa que puede intentar la investidura presencial. "No descartes -me dicen los que están en la onda- ver a Puigdemont sentado en el escaño y votando su investidura". De momento, los leguleyos están mintiendo sobre la supuesta inviolabilidad del ex. El fiscal general del Estado les ha advertido que la inmunidad parlamentaria no le exime de ser ingresado en prisión. Es que no existe ese privilegio para los parlamentarios autonómicos.

La Constitución garantiza la inmunidad de los diputados y senadores. El origen de esta prerrogativa procede de Westminster desde la época en que Thomas Moro defendió el privilegio de que los parlamentarias pudieran expresarse con libertad.

Todo ha cambiado pero todo sigue muy oscuro. "Ahora los independentistas -siguen mis fuentes- compiten para demostrar quién de ellos es el más legalista para ser el mejor interlocutor del Gobierno. Lo único claro es que Junts per Catalunya y ERC se odian más que aman a Cataluña. Todo lo que hagan no será a favor de la independencia sino para destruirse". Me convencen de que los dos serían capaces de pactar con Ciudadanos con tal de meter al otro en prisión. Posiblemente Puigdemont será investido a distancia y hay quien cree que llegará de incógnito a la sesión. Después, quizás, se anulará la elección por el Tribunal Constitucional y se escenificará una nueva votación para elegir a otro de Junts per Catalunya.

El comunismo es una desmemoria
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 22 Enero 2018

El comunismo es una desmemoria. No un olvido, sino la destrucción de la Historia, de todo lo que nos recuerde lo que hemos sido o venido a ser, para poder imponernos lo que, como una página en blanco que llenarán nuestros amos, vamos a ser, querámoslo o no. El leninismo, ese prestigioso engendro de mentira y terror, pretende inventar el mundo como si nunca hubiera habido mundo y crear un "hombre nuevo" que, para no estropear su utopía de diosecillo sanguinario, no pueda, como es natural en la especie, hacerse viejo. De ahí que el "hombre nuevo" del comunismo nazca muerto pero cuidadosamente amortajado y embalsamado, memoria borrada de sí mismo, hijo de todos y de nadie, futuro sin pasado, fotograma mudo de la momia, reducida tras tanto afeite y remiendo a puro celuloide, de Lenin.

El comunismo es una película de terror que sólo puede verse en los cines pequeños de versión original con subtítulos. Para los grandes quedan las grandes producciones sobre el nazismo o sobre la tremenda represión de los comunistas en Hollywood, cuya función esencial es la misma que la del antifascismo o el antifranquismo desde Stalin hasta hoy: ocultar el terror comunista. Dejo aparte las dignificaciones documentales del Che, Castro, Chávez y demás sanguinaria patulea porque es la forma endémica en que famosos multimillonarios del mundo del espectáculo se convierten en algo así como rebeldes de cualquier causa, roja como la alfombra de los Oscar.

El asunto es esencial, porque de esas imágenes se abastece ya más de una generación desde la caída del Muro en 1989 y la implosión de la URSS en 1991. Con los archivos abiertos o entreabiertos del KGB y la confesión oficial rusa de los más de cien millones de personas que han sido víctimas del sistema político instaurado por Lenin, ¿cuántas películas se han hecho sobre el comunismo y cuántas se han seguido haciendo sobre el nazismo?

El dominio de la izquierda en los medios de comunicación es mayor que en ninguna otra época de la Historia, especialmente en España. Eso se traduce en una hiperlegitimidad aplastante, absoluta, de la izquierda totalitaria, so pena de excomunión en nombre de la democracia, que por otra parte se condena. El aparato ideológico, por usar la vieja expresión althusseriana, del comunismo militante y el socialismo adjunto han hecho del franquismo la única dictadura conocida, visible y condenable, pese a haber desaparecido voluntariamente hace más de cuarenta años, mientras se sigue glorificando la resistencia comunista al franquismo y a la democracia, ayuntadas en unas libertades más que discutibles y un capitalismo criminal, cuyos héroes son la ETA, Terra Lliure o el FRAP de Álvarez del Vayo y el padre de Pablo Iglesias, citado elogiosamente por su vástago en Las Cortes.

Para saber si un país está enfermo de totalitarismo, si está incubando el huevo de la serpiente leninista, que sólo cambia de camisa para seguir venenosamente viva, hay que comprobar su relación con la Historia, que es como decir con su memoria. Si se borran, en nombre del multiculturalismo, los géneros gramaticales para satisfacer el sexismo feminista o LGTB; si se oculta la referencia racial en la noticia del delito de una banda criminal; si se condena la Reconquista para no molestar al Islam o caer en el horrendo delito de islamofobia, para cuya ocultación se disimulan todos sus alardes femicidas y homocidas, si, en fin, los libros clásicos, de Cervantes a Mark Twain, en los que durante siglos aprendieron a leer los niños occidentales, se vetan en todos los centros educativos y hasta en Oxbridge se censuran, por ser sólo de raza blanca, a los a los filósofos griegos, que no se ajustan a los criterios multiculturalistas que la izquierda impone y la derecha acata, el comunismo sigue vivo y está madurando a esa sociedad para tiranizarla.

El populismo, marbete periodístico para designar los movimientos de izquierda y derecha que se han enseñoreado del mundo occidental, es una de las formas que el socialismo, en su vertiente ludita o comunista, utiliza para acceder a unas sociedades que ya no pueden extasiarse ante la "luz que viene del Este", porque saben que en el Este sigue habiendo cortes de luz. El populismo es siempre proteccionista, enemigo de la libertad de comercio y de todas las formas de globalización. Y eso une a Le Pen y Melenchon, a Trump y Pablo Iglesias, a May y Merkel, a Beppe Grillo y hasta a Macron.

Hay una forma de populismo adolescente que hace de MacDonalds su Satán y recuerda a los luditas que destruían las máquinas de la primera revolución industrial. Es el que hoy sonríe en los emoticonos de los jóvenes urbanos que imaginan, como los hippies del 68, una vida en comunión con la naturaleza y guitarra al atardecer, sin la tensión de buscar trabajo ni el agobio de poderlo perder. Y sin llegar a Woodstock, hay viejos de todas las edades que sueñan con un campanario que dé la hora del almuerzo, la del Ángelus. En fin, hay populismos sindicalistas de izquierdas y populismos nacionalistas de derechas. Lo que nunca veremos es un populismo liberal.

El comunismo es la destrucción del individuo suelto, la prohibición del Yo por un Nosotros en el que el Yo puede matar a otros yoes, a cualquier otro. Por eso en la lucha contra el comunismo, como idea y práctica, es inapelable el testimonio individual. Ante la salvación en nombre de Todos, el gran obstáculo es el "no" de Uno. Por eso en este libro he tratado de rescatar, en sus propias palabras, lo que tantos de sus disidentes han firmado con su nombre, su sangre y su vida. En el momento de más éxito, de mayor aplastamiento de la oposición, de más triunfos en el interior y el exterior, el comunismo siempre ha tropezado con una persona que negaba a decir "sí", y a veces, insistía en decir "no".

Y eso sucedió desde el primer día del imperio del terror leninista, desde el primer diputado secuestrado, el primer liberal asesinado, el primer sindicalista preso, el primer manifestante muerto, el primer periódico clausurado, el primer libro prohibido, el primer campesino robado, el primer proletario fusilado, el primer juez despedido, el primer funcionario caído, el primer niño muerto de hambre, entre los cinco millones de víctimas de la primera gran hambruna soviética, deliberadamente provocada por Lenin. Siempre hubo Oposición, siempre hubo disidentes, siempre, en el último rincón del mundo, quedó una víctima del comunismo que un día dijo "no".

Dedicatoria
Cuenta Anne Appelbaum en su libro sobre el Gulag que de las fosas comunes en los campos de concentración a orillas del Círculo Polar Ártico se desprenden a veces, dentro de bloques de hielo, montones de cadáveres apilados un día y olvidados bajo la nieve años atrás. Los imagino flotando en el silencio del mar helado, roto de vez en cuando por la fractura de los icebergs, hasta que un día se funden y los pobres muertos van dejando caer sus huesos en la tiniebla del fondo del mar, más clemente que sus verdugos. No es imposible que algún día, ante los ojos asombrados de los turistas que hayan ido a la Vorkutá como hoy van al Kremlin a ver la momia de Lenin, empiecen a aparecer, con la última mirada atónita del fusilado, uno, otro y otro cadáver, conservados en el hielo de la minúscula memoria de cada uno de ellos, que en nombre de la Memoria Historia con mayúsculas, la del crimen impune y el triunfo del mal, tantos historiadores tratan de borrar. A la memoria de cualquiera de ellos va dedicada esta modesta memoria mía.

NOTA: Este texto forma parte del nuevo libro de Federico Jiménez Losantos, Memoria del comunismo, que saldrá a la venta el próximo martes.

Los "tesoros" de la banda terrorista ETA
David R.  latribunadelpaisvasco.com 22 Enero 2018

El pasado día 31, un "buscador de tesoros", con su detector de metales, localizó en un bosque de las Landas francesas (Iparralde) un zulo de ETA (un depósito de armas), que contenía explosivos y detonadores.

Unos días después, la noticia trasciende y el periódico Gara publica un artículo en el que destaca las declaraciones del sindicalista ultra-radical-independentista francés Txetx Etcheverry, que nos ilustra explicándonos que la responsabilidad de que exista un zulo de ETA extraviado es de los gobiernos español y francés, y por supuesto, de los policías.

Hay que recordar que éste individuo es uno de los autodenominados "artesanos de la paz" y, sin duda, uno de los protagonistas designado por los residuos de ETA para el cuplimiento de la perversa misión de liquidar el pasado, pero que misteriosamente no está siendo investigado por la comisión de un delito de colaboración con banda armada.

Etcheverry también dice que la localización del zulo no solo no cuestiona el desarme al que está procediendo la criminal y terrorista organización ETA, sino que "se convierte en una evidencia de los problemas que acarrea no haber podido dar a este proceso un carácter ordenado y más seguro", y que "resulta notorio que se perdieron cosas debido a la presión policial sobre los miembros de la organización", incluso auguró que "este tipo de hallazgos puede repetirse".

Esto último que ha dicho es la única verdad que ha salido por su sucia boca.

Por supuesto que aparecerán más zulos de ETA, porque la realidad es que gracias a la actuación de los cuerpos de seguridad españoles, en colaboración con los franceses, muchos miembros y comandos de ETA abandonaron los zulos que habían fabricado.

Esos depositos se caracterizan por contener explosivos y detonadores fabricados por ellos mismos o comprados en el mercado negro, cordones detonantes con alma de polvora negra o pentrita, armas cortas y largas, granadas de mano, y en ocasiones granadas de fusil o las famosas "Jotake", en algunos casos llegaron a contener documentación; el contenido previsto determinaba su tamaño.

En la época de más operatividad de la banda terrorista ETA algunos de esos zulos eran utilizados además de como almacenes seguros, como buzones para transmitir informaciones, directrices, órdenes y documentación interna. En general los zulos se caracterizaban por requerir estanqueidad, porque casi siempre estaban enterrados y la humedad era el peor enemigo de sus contenidos. Pero también se caracterizaban por su condición de máximo secreto.

El constructor del zulo creaba un secreto que se transmitía, o no, a la cúpula de ETA, y que una vez detenido el constructor o la cúpula se convertía en un secreto peligroso, que tenía que ser abandonado ante la posibilidad de que el "enemigo" lo vigilase.

Al Etcheverry se le olvida recordar que esos depósitos contenían muerte. El del otro día contenía explosivos y detonadores, los detonadores sirven para activar los explosivos, y los explosivos sirven para destruir y asesinar. Pero en un discurso inverosímil y maligno responsabiliza a los Estados español y francés, y por supuesto a los cuerpos y fuerzas de seguridad.

Son tan miserables y cobardes que tienen miedo a que un día un zulo le estalle en la cara a un "buscador de tesoros", pero siguen empeñados en no reconocer la realidad: no tienen ni idea de la localización de algunos de esos "tesoros", pero si saben que alguno podría seguir conteniendo muerte, como si de cajas de Pandora se tratase.

El Círculo Balear se transforma en partido político para frenar el pancatalanismo en las Islas
M.A. Ruiz Coll okdiario 22 Enero 2018

La fundación Círculo Balear, presidida por Jorge Campos, tiene previsto iniciar la próxima semana los trámites para registrarse como partido político, con el fin de frenar el pancatalanismo en las Islas Baleares. De acuerdo con su ideario, el Círculo Balear defiende “los valores constitucionales, las libertades ciudadanas y la identidad cultural balear, en una España plural, unida y de todos“.

Desde que fue creación en octubre de 1999, el Círculo Balear ha reclamado la libre elección de la lengua vehicular en la enseñanza (hoy inexistente en Baleares), ha denunciado el adoctrinamiento independentista en las aulas y la progresiva catalanización de las principales fuerzas políticas de las Islas.

Una tendencia que se ha acentuado con el actual Govern balear de la socialista Francina Armengol y sus socios independentistas de Més, que defienden abiertamente la existencia de los supuestos Països Catalans.

La ‘Nit de la Cultura’ de los Jordis
Entre sus iniciativas más recientes, la asociación que preside Jorge Campos ha anunciado que denunciará ante la Fiscalía los “mensajes de odio” lanzados en la Nit de la Cultura celebrada el pasado mes de diciembre en Palma de Mallorca, durante la cual la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell fue la encargada de recoger un galardón dedicado a los golpistas Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, hoy en prisión.

El Círculo Balear también ha respaldado la campaña Hablamos español –que defiende los derechos lingüísticos de los hispanohablantes frente a las imposiciones de los nacionalistas– y las movilizaciones contra el decreto del Govern de Francina Armengol que expulsa de las Islas a los profesionales sanitarios que no acrediten el conocimiento del catalán.

Según las fuentes consultadas por OKDIARIO, el nuevo partido político impulsado por el Círculo Balear estará presidido por Jorge Campos y tendrá como vicepresidenta a Malena Contestí (hija del ex presidente del Real Mallorca Miquel Contestí).

Ante las elecciones autonómicas de 2019
Tras formalizar los trámites ante el Ministerio de Interior, la asociación convocará en un par de semanas una rueda de prensa para ofrecer todos los detalles sobre la nueva formación política, que aspira a hacerse un hueco en las elecciones autonómicas y municipales de 2019 en las Islas.

“La causa de España y la libertad ha sido la única motivación para llevar a cabo estos años un trabajo altruista, sacrificado, pero justo y necesario”, explica Jorge Campos en la carta que ha dirigido a los socios de la fundación. Ahora ha llegado el momento de trasladar estos principios a la política, añade, con la defensa de “la libertad y la tolerancia, en una sociedad balear que se encontraba cohibida y acosada por el nacionalismo excluyente“.

El nuevo partido defenderá en las Islas los valores constitucionales y los derechos individuales, la libertad en la educación, la igualdad de todos los españoles ante la Ley, independientemente de dónde residan, la independencia de la Justicia, el liberalismo económico y la identidad cultural de Baleares dentro de una España constitucional.

EN LA RAMBLA
Los Mossos trataron de destruir la alerta de la CIA sobre el ataque islamista
La Gaceta  22 Enero 2018

El Periódico asegura que la Policía incautó en una incineradora el artículo original en inglés.

La advertencia norteamericana sobre un posible ataque terrorista como el que finalmente tuvo lugar en la Rambla estuvo a punto de ser destruida. Según El Periódico, un soplo a la Policía Nacional impidió que los Mossos destruyeran el original y un dosier del propio documento el pasado 26 de octubre en una incineradora del Bésos.


El periódico catalán ha tenido accedo a ambos documentos. El pasado 31 de agosto ya se desveló el texto de la alerta que los servicios de inteligencia norteamericanos habían remitido el 25 de mayo a los Mossos y a la lucha antiterrorista española. El expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, Joaquim Forn y Josep-Lluís Trapero desmintieron esta información.

“Es un montaje fruto de una campaña de desprestigio e intoxicación contra los Mossos”, aseguró Trapero, que finalmente tuvo que reconocer que la alerta era cierta pero negó que proviniese del espionaje de Estados Unidos.

Dos meses más tarde, una furgoneta y dos patrullas de los Mossos se desplazaron hasta Sant Adrià de Besòs para destruir información sensible. No obstante, al llegar la incineradora, 20 agentes de la Policía Nacional interceptaron a los mossos, les impidieron quemar los papeles y les exigieron la entrega de todos ellos.

Tras unos momentos de tensión, la Policía recibió la preceptiva orden judicial y se incautó de 36 cajas de material. Al revisarlo, los agentes se encontraron con el documento original norteamericano.

El original en inglés reproduce, palabra a palabra, el texto filtrado en el mes de agosto: “Información no corroborada de veracidad desconocida de finales de mayo del 2017 indicaba que el Estado Islámico de Irak y ash-Sham (ISIS) estaba planeando llevar a cabo ataques terroristas no especificados durante el verano contra emplazamientos turísticos muy concurridos en Barcelona, España, específicamente en la calle La Rambla”.

La única variación que se produce es el encabezamiento, pues aquel documento, remitido por Estados Unidos al mando español después de los atentados, reproducía la nota de mayo, mientras que el confiscado en Sant Adrià era el original.

“No hay relación entre agencias de inteligencia internacionales y los Mossos”, subrayaron Forn y Trapero en sendas comparecencias públicas días después del ataque. Puigdemont también negó rotundamente los hechos el 20 de agosto.


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