AGLI Recortes de Prensa   Jueves 25  Enero 2018

¿La 'Tangentopoli' del PP?
Jorge Vilches. vozpopuli 25 Enero 2018

Este es el año judicial del PP. La confesión de Ricardo Costa, señalando que el partido “se financiaba con dinero negro”, cae en el peor momento. No solo el asunto catalán tiene maniatados y hundidos a los de Rajoy, sino que las encuestas de intención de voto auguran una caída histórica. Y el ex secretario general del PP valenciano canta justo cuando los populares querían recuperar la iniciativa para plantar cara a Ciudadanos, el máximo beneficiado de la desilusión que corre por las filas del centro-derecha. Es más: precisamente la declaración de Costa se produce el día en que el Presidente contesta en Onda Cero que intentará “repetir como candidato”.

En la Italia de los años noventa se acuñó el término Tangentopoli para designar la forma de corrupción basada en pagos (tangenti) a cambio de conseguir contratos, obras públicas, subvenciones y tratos de favor. El dinero se repartía entre los socialistas y los democristianos. No es nuevo. En la Cataluña de los Pujol y el 3% el caso fue peor: no era solo robar a través de un sistema reglado, sino de imponer una ideología única que les hiciera impunes en las urnas.

Hay que confesar que en la República de los ocho segundos la Tangentopoli fue (es) mucho más sofisticada que en Italia, cuya torpeza en tramas corruptas es equiparable a la del PSOE en Andalucía. No son casos aislados o descoordinados, sino un auténtico sistema recaudatorio con el que se alimenta una organización y que decide políticas públicas.

En el país mediterráneo, un pequeño grupo de magistrados, los Mani pulite (Manos Limpias), pusieron al descubierto toda la trama entre 1992 y 1994. Todo estalló cuando fue detenido Mario Chiesa, un don nadie que se había embolsado su novena comisión. En cuanto pisó prisión pidió auxilio a sus políticos, quienes dejaron a Don Tancredo como una donna è mobile. Al sentirse solo, Chiesa creyó que también sería él sólo quien pagara, y empezó a cantar cual Pavarotti. Cayeron empresarios y políticos del PSI y de la Democracia Cristiana. En total, 1.233 condenas y 429 absoluciones, entre ellas la de Silvio Berlusconi.

La consecuencia política de todo aquello, tras las movilizaciones y la campaña que exigía “regeneración”, fue el fin del viejo sistema de partidos, de los gobiernos de coalición, y la aparición de fórmulas políticas nuevas. La solución no fue gratificante. El gobierno de Berlusconi aprobó en julio de 1994 el llamado “decreto salvaladrones”, que libraba de la cárcel a los que habían cometido delitos de corrupción, fraude, abuso de poder y financiación ilegal. El país sobrevivió gracias a la resistencia de su economía y al empuje de la sociedad civil, pero aún no se han repuesto de aquello.

Mariano Rajoy no es Giulio Andreotti, el líder de la DC italiana, ni Bettino Craxi, el jefe del PSI, quienes urdieron Tangentopoli, pero tampoco puede repetir los errores de aquella época. En aquel entonces, los dirigentes políticos señalados contestaban que no sabían nada de la corrupción, de aquellas manos que entraban en los bolsillos privados y públicos para financiar su vida y la de su partido. Negaban conocer a la gente implicada, y menos el haber tenido reuniones o conversaciones. El mantra que se repetía era eso que tanto hemos oído: “Respetaremos las decisiones judiciales”. No podía ser menos, pero sí podía ser más.

La inacción de los cuadros del DC y del PSI, su silencio y espera, acabó con sus siglas. Partidos históricos que había gobernado el país transalpino desde inicios del siglo XX, que se habían opuesto, mal que bien, a la dictadura fascista, que habían echado a un rey golpista e instaurado una república moderna y próspera, se despedían con más vergüenza que gloria. Ni siquiera resucitó el viejo PCI, ese que hoy a Alberto Garzón le parece traidor por “eurocomunista”; esto es, por apostar por la democracia frente a la dictadura del proletariado desde 1956.

La corrupción de la oligarquía, como ya escribieron nuestros clásicos, como Macías Picavea o Joaquín Costa, no es la destructora de regímenes, sino la demostración de que están clamando por una renovación desde los pilares. Pero la solución, si es que hay tiempo, no puede ser la que proponían aquellos, ese “cirujano de hierro” que a todos nos repugna, ni a la italiana de tirar del mantel para luego poner los mismos platos. Si hay cambio de partidos, o de dirigentes, que haya también justicia y cambio de política. No nos vaya a pasar aquello que escribió Salvador de Madariaga: después de tanto tiempo templando la guitarra, no nos han salido más que gallos.

Ganar y perder en Cataluña
MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA El Mundo 25 Enero 2018

"El éxito de la Constitución de 1978 es no ser la expresión de la hegemonía de una mayoría circunstancialmente dominante". La frase es importante. La pronunció Gabriel Cisneros, ponente constitucional, con motivo del 20º aniversario de la Carta Magna, en diciembre de 1998. Encierra una clave política esencial para España, que, sin embargo, el constitucionalismo activado políticamente a raíz del golpe secesionista en Cataluña no ha situado en el centro de su propuesta electoral.

El secesionismo es anticonstitucional por muchas razones, pero sobre todo porque entiende que una mayoría circunstancialmente dominante puede alterar radicalmente y unilateralmente el marco jurídico dentro del cual esa mayoría se produce: quien gana dicta las reglas de la siguiente partida. La última. Lo que significa que el juego, como tal, no existe, sino que muta para adaptarse a lo que prefiere cada mayoría, o al acuerdo del día que puedan alcanzar los partidos que dicen serlo.

Por lo que fuere, tacticismo o estrategia, por cálculo o por desistimiento, el constitucionalismo ha planteado las elecciones en Cataluña en los mismos términos que el secesionismo, tratando de jugar según sus reglas de hoy y de ganarle la partida en su terreno de ahora, dispuesta a alcanzar el Gobierno "para cambiar las cosas" y fiando a ese éxito su propio destino. Como el secesionismo, se ha fijado en la parte de la democracia que tiene que ver con votar y obtener poder, que sin embargo no es toda la democracia ni lo más importante de ella.

Es cierto que hay mucho que cambiar en Cataluña, pero ese cambio no podrá producirlo una mayoría coyuntural, ni llegará por la parte de la democracia que tiene que ver con el poder. Incluso si el constitucionalismo hubiera ganado esa partida, la de formar Gobierno en Cataluña, haberla ganado en el terreno del secesionismo habría sido una victoria de medio y largo plazo para éste. Como ocurrió en el País Vasco. Eso es lo que hay que cambiar.

La norma constitucional que invocaba Cisneros se fija en la parte de la democracia que no tiene que ver con el poder sino con la libertad, que es la más importante. Porque la cuestión en Cataluña no era -ni es- si algún día los constitucionalistas ganarán allí el Gobierno, ni si lo harán ampliamente y por muchos años. La cuestión es cómo es su vida cuando pierden o cuando no forman Gobierno. Cuánta libertad tienen cuando no tienen el poder, no cuánto poder necesitan para asegurar su libertad. Y esta cuestión, la verdadera cuestión catalana, por razones obvias debe ser respondida desde fuera de Cataluña, como expresión de un compromiso de defensa de los perdedores o de la oposición por parte del Gobierno de España, y -luego, no antes- de la Unión Europea.

La democracia liberal, la que sostiene doctrinalmente a nuestra Constitución y al conjunto del proyecto europeo, no establece sólo la vía legítima de acceso al poder del ganador, sino algo mucho más importante que eso, el estatuto jurídico del perdedor. Entiéndase bien la provocación: lo más útil que puede hacer el constitucionalismo hoy en Cataluña es ser un buen perdedor aunque no lo haya sido y puesto que no va a gobernar; es decir, un perdedor que instituya y defienda irrevocablemente todos y cada uno de sus derechos, y que empuje para hacer del Gobierno de España un protector suyo, atento, fiable, ágil e inteligente en el cumplimiento de sus obligaciones. Eso es lo que cambiará Cataluña, no iniciar enloquecidamente la carrera hacia las próximas elecciones, de nuevo en el terreno secesionista.

El constitucionalismo parece haberse olvidado de que ésa es la clave de la Constitución que quiere defender, de que ahí es donde pudo asentarse el proceso de reconciliación nacional -desenterrar españoles donde se enterraron republicanos o nacionales-, el pluralismo, la alternancia, el modelo territorial, el progreso económico, la vida civil, la entrada en la UE. La concordia es un acuerdo sobre el estatuto del perdedor. Toda la construcción europea lo es. La potencia pacificadora y civilizadora de la Constitución de 1978 reside 1.) en lo que prohíbe y manda al que gana, y 2.) en lo que permite y garantiza al que pierde. Y-no-al-revés. No se puede impulsar una agenda constitucionalista invirtiendo esa relación, transfiriendo al buen poder lo que nunca debe estar en manos del poder, ni bueno ni malo.

A mi juicio, la agenda constitucionalista en Cataluña debería ser esa no sólo por principio constitucional, que es lo esencial, sino porque su rendimiento político práctico, incluso electoral, será superior a todo lo demás. Hablar como constitucionalistas de 1978 -una fecha que se parece en lo formal a 1789, cierto, pero cuyo significado político real es más bien el opuesto de ésta; y animo a algunos buenos amigos que hoy están de enhorabuena a darle una vuelta al asunto antes de que sea demasiado tarde- significa hablar más de libertad y menos de poder. Es decir, confiar menos en el poder y más en la libertad como palanca del cambio social. Esto va a ser especialmente práctico a medida que se perciban las limitaciones de un Estado y de una Comunidad asfixiantemente endeudados.

El que corresponde a un constitucionalismo de 1978 consciente, es un enfoque más liberal; y un liberalismo más prudente, más conservador y menos radical, aunque se trate de radicalidad ilustrada, o precisamente por ello; más cívico y menos político, más centrado en la restitución de espacios para el ejercicio de la ciudadanía y menos en la utilización del mismo poder y de la misma cantidad de poder que usan los secesionistas, aunque sea para hacer otras cosas aparentemente mejores.

Proponiendo una agenda sustitutiva del secesionismo pero según las reglas del secesionismo, cargada de promesas, posibilidades infinitas y lucecitas de colores para el que gana, y llena de angustias e incertidumbres para el que pierde, la movilización y la compactación del secesionismo o de cualquiera que pueda llegar a tener la impresión de que su día a día puede verse arrollado por la victoria de otros, puede darse por descontada. Y la petrificación de espacios electorales, también.

Es a través de este constitucionalismo auténtico -el de la libertad, no el del poder- como puede ampliarse el espacio constitucionalista en Cataluña. Será por la libertad y no por el poder como se derrotará al secesionismo y se restaurará la convivencia en Cataluña. Y eso es lo que se debe garantizar mediante la aplicación de cualquier instrumento destinado a mantener en vigor la Constitución, incluido, por supuesto, el 155; o, incluso antes, el mandato genérico y supraconstitucional, nacional en sentido fuerte, de guardar y hacer guardar la Constitución, de la que el 155 forma parte. Acompañado de una adecuada defensa de la libertad de todos, no del poder de los unos sobre los otros.

El secesionismo, por lo que supone de degeneración moral, política y económica, y por ser incompatible con la continuidad histórica de la nación española, ha de encontrarse siempre con un muro infranqueable sostenido por la política y por la ley. Pero es en la libertad donde nos reencontramos los españoles en 1978. Es a nuestra libertad a la que sirven nuestras instituciones.

Al poner de nuevo en el centro del constitucionalismo de 1978 la libertad y no el poder, podremos restablecer, con su alcance prescriptivo fortalecido, el sólido principio de organización territorial que puede formularse así, y que no es sino una de las aplicaciones del principio civilizador de la democracia liberal: "Obligatoriamente, tanta unión como sea necesaria para asegurar la libertad y los derechos de todos y cada uno; optativamente, tanta diferencia como sea posible sin que se ponga en riesgo lo anterior". El constitucionalismo, igual que el europeísmo, no necesita combatir el amor a lo identitario, que juega un papel cohesivo esencial en cualquier sociedad madura y con historia, sino asegurar que ese amor no se utiliza para la confrontación o para la privación de derechos. Los españoles no han colgado de sus balcones su factura de internet, ni la Guía Michelin, ni el retrato de Steve Jobs o un mapamundi. Ni su tarjeta censal. Han colgado la bandera de España. Una manifestación de amor a una identidad con historia y demarcaciones, y cuyo centro es la libertad. Españoles arraigados. Españoles expectantes.

Miguel Ángel Quintanilla es director académico del Instituto Atlántico de Gobierno.

Español, una lengua con embajador propio
Carmen Morodo. Madrid. larazon 25 Enero 2018

Decía Carlos V: «Hablo en italiano con las mujeres, en francés con los hombres, en alemán con mi caballo... y en español con Dios». Eran los tiempos del Imperio donde nunca se ponía el sol, de una fe y una lengua que se expandían a golpe de arrojo. Parafraseando al Habsburgo podríamos añadir que, hoy en día, «hablo en inglés con mi ordenador y en chino con mis proveedores». Y es que todos sabemos de la importancia secular y actual del español como lengua aglutinadora, como un macro-idioma, de hecho es la segunda lengua materna por número de usuarios en el mundo, 477 frente a los 950 millones que nacen hablando chino mandarín. Pero idiomas como el inglés, con 360 millones de nativos, han logrado colocarse como imprescindibles y hegemónicos frente a la lengua de Cervantes gracias a su liderazgo en la economía y el comercio y su uso en las nuevas tecnologías. La cuestión es: el español ya tiene un «territorio», un marco de excepción, ¿cómo podemos beneficiarnos de hablarlo?

Ahí es donde pretende entrar el programa estratégico «El español, lengua global», presentado ayer por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy –cuya presencia, dijo, da fe de que se trata de un «asunto de Estado»–, que aspira a «impulsar el valor y el empleo del español, con el objetivo de convertirlo en una herramienta estratégica de creación de oportunidades para la comunidad hispanohablante». No se trata ya de aumentar el número de usuarios del español, algo de lo que se encarga (a juzgar por los datos, de manera eficiente) el Instituto Cervantes y el programa SIELE), sino de que esa bolsa enorme de hablantes nativos y de estudiantes o personas que lo usan como segunda lengua (entre todos suman 572 millones) redunde en beneficio de todos. La idea pasa también por relanzar al español, colocarlo en las mejores condiciones para lo que se avecina, es decir, para el crecimiento de esta lengua: en 30 años se prevé que se superen los 700 millones de hispanohablantes. Mediante la innovación, las tecnologías y la educación, esas personas no tendrán que buscar fuera de su idioma las oportunidades de crecer profesionalmente, de generar sinergias y negocio, riqueza en suma.

El mejor embajador
«Tenemos la obligación de custodiar y legar el español», aseguró ayer Rajoy en el Museo Reina Sofía durante la presentación de «El español, lengua global». Este programa englobará una serie de acciones para maximizar el uso de «nuestro mejor embajador en el mundo: nuestra lengua». Así, el Alto Comisionado para la Marca España pasará a ser el Alto Comisionado para la Marca España y la Promoción del Español, ampliando sus competencias en este sentido mediante un Real Decreto. Para ello contará con el apoyo de un Consejo Asesor en el que estarán integrados numerosas instituciones como la Real Academia Española (RAE), el Instituto Cervantes, la Secretaría de Estado de Cooperación, cuatro expertos desigandos por Cultura, el ICEX, el CSIC y hasta 4 ministerios. Otra medida será la creación de un Plan de Empresarios por el español, inspirado en el Plan ADO Olímpico, y se fomentará la implicación de la sociedad civil y del empresariado con incentivos fiscales de hasta un 90% de desgravación para promocionar proyectos. Asimismo, se nombraran diversos «embajadores del español» entre figuras notables de nuestra cultura y se pondrá en marcha un Erasmus iberoamericano, que permitirá a nuestros estudiantes formarse en países del otro lado del charco y facilitará las prácticas en empresas de latinoamericanos en España.

Por supuesto, las nuevas tecnologías y los contenidos digitales serán uno de los caballos de batalla del programa «El español, lengua global»: se impulsará la generación de contenidos de la Sociedad de la Información y el desarrollo y programación en español de nuevas aplicaciones, servicios digitales y tecnologías. El plan, explicó Rajoy, pretende apoyarse en el «español como producto, soporte y mercado» para fomentar el «caracter emprendedor e innovador del español, que es una gran sociedad de negocios ajeno a toda frontera».

Y, llegados a este punto, volvemos a Carlos V. Concretamente a Magallanes y Elcano, los dos nombres propios de la primera circunnavegación del mundo o, como recordó el presidente, «la primera vez que el español dio la vuelta al mundo». Rajoy recordó que ese es el origen de la expansión de la, hoy en día, tercera lengua de internet y segunda en las redes sociales. «Esa capacidad de comunicación representa muy bien el valor cuantitativo y cualitativo del español en el mundo. Se trata de algo que trasciende lo lingüístico y que nos invita a reformular su valor como agente global productor de riqueza, identidad y cultura», señaló. «Talento, esfuerzo, innovación y valentía» son las cualidades, según recapituló el presidente, que hicieron posible esa hazaña del siglo XVI y las que permitirán que nuestra lengua crezca. «Con el esfuerzo de todos los españoles hemos dejado atrás la crisis económica más grave de nuestra historia y lideramos la mayor recuperación de los países de nuestro entorno. Es tiempo de vivir, comprender y construir un nuevo mundo en español de grandes horizontes y posibilidades, y estamos ante una ocasión inédita en la historia que no vamos a dejar escapar», añadió.

A la presentación en el Museo Reina Sofía acudieron numerosas personalidades ligadas al mundo de la cultura y la proyección de nuestro idioma como Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, Juan Manuel Bonet, director del Instituo Cervantes, los ex ministro de Cultura Carmen Calvo y César Antonio Molina, la directora de la Bioblioteca Nacional, Ana Santa Aramburo, y el Alto Comisonado para la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, entre otros. También estuvo presente la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría y el ministro de Cultura, íñigo Méndez de Vigo, visibilizando de este modo la trascendencia que el Gobierno ha querido otorgar a este programa.

La llave del futuro
En el acto se celebró una representación de un fragmento de «La dama boba», de Lope de Vega, a cargo de la Joven Compañía de Teatro Clásico y actuó el grupo madrileño Los Secretos, para testimoniar que el idioma español sigue tan vivo en lo creativo en el siglo XXI como en el XVII. La actriz Natalia Menéndez, conductora del acto, se encargó de recordar que, gracias a todos sus millones de hablantes, «el español nunca duerme» y que es «la llave del futuro, un futuro lleno de posibilidades». «Es tiempo de unión, de globalización, de apertura al mundo, cultura colaborativa, de acuerdos, de cohesión y de fortaleza institucional», señaló Rajoy. El Gobierno quiere que, precisamente en un mundo globalizado, el español pueda competir de tú a tú con el chino y el inglés, generando valor más allá del patrimonio inmenso que suponen 500 millones de usuarios.

RAMÓN LUIS VALCÁRCEL
El vicepresidente del PE propone que el Estado retome el control de Educación

La Gaceta  25 Enero 2018

El vicepresidente del Parlamento Europeo, Ramón Luis Valcárcel, ha propuesto este miércoles “sin complejo alguno”, que el Estado recupere la competencia educativa si en las escuelas de determinadas comunidades autónomas persiste la “distorsión de la realidad, la permanente confrontación y la incitación al odio”.

Valcárcel, presidente de la Región de Murcia durante dos décadas y presidente del Comité de las Regiones de la UE entre 2012 y 2014, ha comparecido ante la Comisión sobre el modelo autonómico del Congreso, donde ha hecho un repaso a los problemas del actual sistema territorial y constitucional, así como sus ideas de futuro.

“Si la enseñanza de la Historia, tal y como es hoy impartida en algunas comunidades, supone un riesgo para la convivencia presente y futura, hay que denunciarlo”, ha alertado.

Valcárcel ha remarcado que su voluntad no es “usurpar” la competencia de educación a las comunidades autónomas sino implantar los mecanismos que permitan acabar con el “revisionismo incendiario” que impulsan los nacionalistas.

“Es necesario atajar, cuanto antes, los dogmas que propician el desencuentro en edades demasiado tempranas. Porque, si no lo hacemos, si hoy no actuamos con valentía, quizás mañana sea demasiado tarde para evitar la ruptura definitiva”, ha lamentado.

Rechaza una reforma para contentar al separatismo
Al hilo del desafío secesionista ha rechazado una posible reforma de la Constitución para “contentar a quienes quieren romper España” o para alimentar los “egoísmos” políticos o territoriales porque es el propio texto constitucional el que protege a los ciudadanos, como se ha demostrado con la aplicación del artículo 155.

Por contra, ha abogado por reformas legales ordinarias para abordar los problemas del modelo autonómico que han surgido en 40 años de democracia, así como para reforzar el papel del Senado como cámara territorial, tal y como establece la propia Carta Magna.

En su opinión, el Senado no debería ser solo una cámara de segunda lectura y, de hecho, debería pasar a ser de primera lectura para los asuntos estrictamente territoriales.

“No hagamos de la Constitución un cajón de sastre”, ha insistido Valcárcel, que cree que se debe evitar crear falsas expectativas, actuando con “prudencia y realismo” antes de reformar una Constitución que, a su juicio, goza de buena salud a pesar de las amenazas del populismo y el nacionalismo.

“Nacionalpopulismo” que, en su opinión, ha “prostituido” el referéndum como instrumento de participación democrática e interpreta las leyes “a la medida de sus intereses”.

Mejora del sistema de financiación
Sí ha reconocido que el actual sistema de financiación autonómica es “injusto” y “desastroso” después de que en 2005 “se quebrara” el pacto entre las comunidades.

Para reformarlo y evitar “vaivenes” en el sistema, Valcárcel tampoco cree imprescindible una reforma constitucional aunque sí considera necesaria una mayor concreción competencial para evitar el excesivo número de litigios entre administraciones.

Como expresidente murciano, ha abogado porque el agua sea un “bien de Estado” y un derecho de todos los ciudadanos de forma que se pueda llevar “de donde sobra a donde falta”.

También ha defendido el papel de la diputaciones provinciales, pese a que en 2011, en plena crisis y como presidente de una comunidad autónoma uniprovincial, abogó por su supresión.

Ahora reconoce la excelente gestión de las diputaciones que permite, por ejemplo, que sigan abiertos colegios con solo cinco alumnos en pueblos pequeños o que lleguen servicios esenciales al mundo rural.

CENTENO APROVECHA LA OPORTUNIDAD PARA COLOCAR SUS MENSAJES
Wyoming manda a su vacilón reportero a incordiar a Roberto Centeno y éste les acaba incendiando 'El Intermedio'
"Rajoy es un cobarde, Iglesias el Apocalipsis y Garzón, un cantamañanas"
J.M.BÁEZ Periodista Digital 25 Enero 2018

Para aplastar a cuatro desgraciados que no tienen media bofetada no hacen falta los tanques

Manuel Burque sigue haciendo el canelo en 'El Intermedio'. En esta ocasión, Wyoming envió al reportero a vacilar al catedrático de economía Roberto Centeno, que a pesar de los intentos de Burque, aprovechó la oportunidad para colocar sus mensajes, en ocasiones objeto habitual de polémica.

Centeno no tuvo ningún problema en declararse admirador de Putín como líder político y reconocer que ayudó a diseñar la estrategia política de Donald Trump para captar el voto latino.

Burque conocía el miura que tenía en frente y no tuvo que pincharle mucho para sacarle sus mensajes más exaltados, en una especie de pseudoentrevista donde, fiel al estilo del programa, hubo más de histrionismo surrealista que de información.

"España debe acabar con el Estado autonómico, es el cáncer de este país. Es una vergüenza que el aeropuerto de Madrid lleve el nombre de Suárez, que fue un insensato. El de 'café para todos'. Eso fue un asesinato con el que han colocado a cientos de miles de empleados públicos."

Centeno atacó también a los jefes de Estado y del Ejecutivo:
Rajoy es un cobarde. Patológico. El Rey también lo es. Para aplastar a cuatro desgraciados que no tienen media bofetada no hacen falta los tanques. Con una compañía de la guardia civil basta.

Pero a quienes puso a raya fueron a Pablo Iglesias y a su 'caniche', Alberto Garzón:
Podemos para España es el Apocalipsis. Y Pablo Iglesias. Alberto Garzón en un cantamañanas, yo con un comunista de verdad no tendría ningún problema.

Burque lo tenía claro, era darle a elegir entre los extremos que intoxican la opinión y la política de los españoles desde que finalizó la Dictadura para presentar a su entrevistado como el mismísimo Diablo, que es lo que le interesa al programa de laSexta.

El reportero le pidió a Centeno que eligiera entre comunismo y franquismo a sabiendas de la respuesta que se iba a encontrar:
Yo no soy franquista pero Franco saca a España de la pobreza secular.

Tras el abrazo de rigor, el secuaz de Wyoming salió de su casa asegurando que "había hablado con un sabio henchido de paz y sosiego".

Proposición de Ley
El PSOE exige censura integral, destrucción de libros y penas de cárcel para quienes traten de estudiar la guerra civil y el franquismo desde un punto de vista crítico con la izquierda
www.latribunadelpaisvasco.com 25 Enero 2018

Adoctrinamiento ideológico en las escuelas y universidades para hacer “comprender” a niños y jóvenes todos los males que se derivaron de la Guerra Civil y del franquismo; censura férrea a los medios de comunicación (penas de cárcel incluidas) para evitar que éstos traten de plantear posturas críticas con la lectura “oficial” que "ha de hacerse" del pasado más reciente de España; ruptura de la propiedad privada y expropiaciones de terrenos particulares si éstas son necesarias para hallar enterramientos de la Guerra Civil y, por supuesto, aprobación de una nueva normativa de símbolos que anule gran parte del siglo XX español y que suma en el más profundo olvido casi seis décadas de nuestra historia.

Con estos planteamientos, y otros de igual talante totalitario y dictatorial que, por ejemplo, de aplicarse, mantendrían cerrado un periódico como este, el pasado 22 de diciembre el PSOE presentó una proposición para la reforma de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, “por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”.

La propuesta de la extrema izquierda socialista, que por supuesto no dice nada de la ilegalidad democrática en la que se declaró la II República y que obvia cualquier crítica a la dictadura roja de socialistas, comunistas y anarquistas que desembocó en el levantamiento del 18 de julio de 1936, atemoriza por su agresividad doctrinaria, por su fanatismo intelectual, su ignorancia histórica y, sobre todo, por su carga censora y dictatorial.

Este objetivo integrista y retrógrado de la propuesta legislativa de los socialistas subyace a lo largo de todo el articulado de la norma, pero llega a su grado máximo de expresión en los apartados que hacen referencia a controlar a quienes “públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra las víctimas de la Guerra Civil Española y del franquismo por su condición como tales” (…) “Quienes produzcan, elaboren, posean con la finalidad de distribuir, faciliten a terceras personas el acceso, distribuyan, difundan o vendan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra las víctimas de la Guerra Civil Española o del franquismo por su condición como tales”. Para estas personas u organizaciones, el PSOE pide cuatro años de prisión, y además, la demanda de cárcel se extiende especialmente a quienes lleven a cabo estos hechos “a través de un medio de comunicación social, por medio de internet o mediante el uso de tecnologías de la información, de modo que, aquel se hiciera accesible a un elevado número de personas”.

Y, por si quedara alguna duda de la voluntad liberticida del PSOE, la propuesta de ley de este partido, firmada por Margarita Robles, exige a los jueces “la destrucción, borrado o inutilización de los libros, archivos, documentos, artículos y cualquier clase de soporte objeto del delito a que se refieren los apartados anteriores o por medio de los cuales se hubiera cometido. Cuando el delito se hubiera cometido a través de tecnologías de la información y la comunicación, se acordará la retirada de los contenidos. En los casos en los que, a través de un portal de acceso a internet o servicio de la sociedad de la información, se difundan exclusiva o preponderantemente los contenidos a que se refiere el apartado anterior, se ordenará el bloqueo del acceso o la interrupción de la prestación del mismo”.

"Guía del contribuyente" no apta para castellanoparlantes
Colau se olvida del español para cobrar los impuestos municipales y envía una guía solo en catalán
Raquel Tejero okdiario 25 Enero 2018

El ayuntamiento de Barcelona colabora con la dictadura del catalán. Lo hace a través de la distribución de su ‘Guía del contribuyente’, en la que se informa a los ciudadanos del calendario de pagos y precios de los impuestos en la Ciudad Condal. Este medio ha recibido quejas en las que usuarios denuncian que esta guía únicamente se distribuye en catalán.

Al intentar conseguir el catálogo en el otro idioma oficial la respuesta es clara: “El envío en español no está disponible”. La solución aportada por los funcionarios es consultarlo en la web del consistorio donde sí se puede conseguir en castellano, lo que implica que todo aquel que no hable el catalán tenga que recurrir a Internet.

La guía del contribuyente es un documento de gran importancia para los barceloneses ya que a través de ella se informan de todo lo relacionado con los impuestos. Sin embargo, la alcaldesa Ada Colau y su equipo de gobierno no consideran que se tenga que realizar una distribución en ambos idiomas. La decisión relega, una vez más, al español.

Además, al llamar al teléfono de información aportado en la guía, la respuesta automática deriva a cada usuario a un departamento de atención que es también en catalán. De tal forma que todo aquel castellanoparlante que necesite consultar una duda tiene que enfrentarse a la barrera del idioma en su propio país.

Alberto Fernández, presidente del grupo Popular en el ayuntamiento de Barcelona, ha denunciado también este hecho. Ha recordado a Colau que “el castellano es tan oficial como el catalán, y por tanto deben utilizarse siempre ambas lenguas”. Añade que “es lamentable que el gobierno Colau solo ofrezca la versión en castellano en un enlace a la página web del Ayuntamiento, sin pensar en aquellas personas que no tienen acceso a internet no pueden tener la información en ambas lenguas ya que el folleto informativo solo se envía en catalán”.
Las empresas también lo hacen

Grandes empresas que rentabilizan su marca también en Cataluña han marginado el español y rotulan únicamente en catalán. Un ejemplo de ello es la cadena internacional de café Starbucks.

Los locales que posee la marca en Barcelona no incluyeron el español en los rótulos en los que avisaba a sus clientes del peligro de carteristas. Sí lo hacían, por el contrario, en catalán e inglés.

Días mas tarde y después de la publicación de la noticia por OKDIARIO, la cadena emitió una rectificación en la que aseguraba que iba a pedir a los locales que incluyesen el castellano en sus carteles.

La corrupción global del PP
Javier Caraballo elconfidencial 25 Enero 2018

Peor que la corrupción política es la cínica negación de la evidencia. Es lo que convierte los casos de corrupción política en una corrupción global, sistematizada y perfectamente asumida. La reacción hipócrita, burlona, de esos tipos cuando se les pregunta por la corrupción y nunca saben nada, es lo que confirma su implicación en los escándalos, en un sistema de recaudación de los que ellos se benefician como líderes políticos. “Mire, yo no sabía nada de eso que me está contando usted”, como repite siempre Mariano Rajoy con un pasmo portentoso.

Hay que estar hechos de una pasta especial para conducirse por la vida como esos tipos, como Javier Arenas o María Dolores de Cospedal, por ejemplo, cuando estos días de revelaciones en la trama de Gürtel les recuerdan sus golpes de pecho de hace unos años. El Partido Popular de Valencia era el espejo en el que se tenía que mirar toda la organización y sus dirigentes, los mejores símbolos de todo el partido. Los dos escalaron la cumbre más alta del desahogo y del descaro cuando, compungidos, exigieron disculpas para Francisco Camps porque se le había crucificado injustamente “por tres trajes”. El cinismo de todos ellos los convierte en la cúpula de la pirámide corrupta en la que ha degenerado el Partido Popular en las dos últimas décadas.

Sentado eso, dirán: ¿y cómo se va a implicar en los casos de corrupción a personas, como Rajoy, Arenas o Cospedal, que nunca han estado implicadas en ningún escándalo, que jamás han sido acusadas y mucho menos condenadas por corrupción política? Y más allá aún de esa queja, un reproche habitual: ¿cómo se puede hablar de corrupción global en el Partido Popular sin ofender a los cientos de miles de militantes y cargos públicos a los que incluso les cuesta dinero su dedicación a la política? Las dos preguntas tienen respuestas que confirman el concepto de corrupción global, siguiendo el más elemental de los métodos deductivos y socráticos: “Todos los seres humanos son mortales. Sócrates es un ser humano. Por lo tanto, Sócrates es mortal”. Vamos por partes.

La afirmación de la existencia de una corrupción global se sustenta en la evidencia, fácilmente comprendida por todo el mundo, de que nadie da dinero a cambio de nada. Si un empresario decide financiar a un partido político es porque recibe algo a cambio, un trato de favor. ¿Por qué iba a llegar nadie al gerente del Palau de la Música en Barcelona, al administrador de Filesa en los tiempos del PSOE o al tesorero del Partido Popular para darles un sobre con dinero negro? Es evidente que las comisiones ilegales se pagan a cambio de la concesión de obras públicas o de contratos públicos. Es tan de perogrullo que solo se ven afectados por casos de corrupción los partidos políticos que están en el poder, porque nadie intenta corromper a un partido de la oposición que nada le puede ofrecer a cambio.

Ricky confiesa... también
Como ha confesado hace poco Álvaro Pérez, 'el Bigotes', la maquinaria de los cobros ilegales solo se pone en marcha cuando, previamente, hay una confirmación política, institucional: "Hasta que no les llaman y no les dan órdenes, pues no pueden pagar (…) Hasta que no se llamaba al Palau de la Presidencia, no se podía hacer nada de nada”.

Con más contundencia, y con menos frivolidad, afirmó lo mismo la fiscal Concepción Sabadell, en su informe sobre la Gürtel el pasado mes de octubre: “No es un hecho aislado, ni puntual, sino que se trata de la actividad duradera de una organización constituida para delinquir”; comisiones ilegales sobre contrataciones públicas que tienen como objetivo último “financiar a un partido político, ahorrarle costes al PP", además de enriquecer a los integrantes de la trama que, por algo, son los que más riesgo corren. Y ese esquema de “corrupción sistemática” es el que el PP implanta en toda España, allí donde gobierna: "Se instaló, se enraizó y se extendió a diferentes entidades y municipios”.

Aun así, ¿por qué iban a conocerlo Rajoy, Arenas, Cospedal y los demás de la cúpula del Partido Popular? Pues porque todos ellos han ascendido hasta la cumbre desde abajo, todos ellos han ocupado cargos de relevancia en la organización de las campañas electorales y, sobre todo, porque un partido político es una organización cerrada, endogámica y jerarquizada en la que el líder desciende hasta el detalle de decidir quién debe ser candidato en un pueblo y a quién hay que darle la espalda. Los cientos de miles de militantes y cargos públicos del PP, repartidos por toda España, lo saben mejor que nadie y por eso, y porque la inmensa mayoría de ellos nada tiene que ver con la corrupción, tendrían que ser los primeros en negarse a comulgar con ruedas de molino. Si no lo hacen porque piensan que, a fin de cuentas, ellos también salen beneficiados de una organización fuerte, ocurra lo que ocurra en su interior; entonces, ellos también estarán participando con su silencio de la corrupción global.

Cada uno de los casos de corrupción que se conocen, desde tiempos de Juan Guerra hasta hoy, tiene importancia porque forman parte de un todo y así deben contemplarse, expresiones de un mismo mal, de una infección general. Incluso los partidos que se han incorporado recientemente al panorama político español, como Ciudadanos y Podemos, espoleados precisamente por la tormenta perfecta que provocó la desesperación de crisis económica unida a la indignación por los escándalos de corrupción, son ajenos a esta mentalidad. De hecho, en el breve tiempo de existencia de ambos se han enfrentado a denuncias que afectaban a su financiación y los dirigentes políticos de esos dos partidos han reaccionado de la misma forma que lo hacen los dirigentes de los partidos tradicionales, defensa a ultranza, demonios exteriores y desmentidos.

Digamos que existe un esquema mental asumido, interiorizado, que nadie pretende combatir y erradicar, se trata solo de exagerar la corrupción que le afecta al adversario y minimizar la propia, con un cansado juego de frases hechas. Por eso, ante la corrupción política, no hacen falta ni más leyes ni más prohibiciones, solo la verdad. Ninguno de lo partidos políticos que se han visto implicados en esas causas ha propuesto nunca en el Congreso de los Diputados una ‘comisión de la verdad’, en la que se analice esta plaga sin interés partidista, sin cálculos electorales, sin cinismo, sin armas arrojadizas. La verdad; hasta que no se empiece por ahí, nada será creíble.

Torrent como cooperador necesario del golpista Puigdemont
EDITORIAL Libertad Digital 25 Enero 2018

Cualquier fórmula para investir presidente a Puigdemont constituirá una nueva vulneración de la ley, que tendría en Torrent a un cooperador necesario.

El tiempo dirá si los separatistas finalmente consuman su tan anunciada como ilegal y nula investidura del golpista y prófugo de la Justicia Carles Puigdemont como presidente de la Generalidad. Lo que está claro es que lo van a intentar, como demuestra el bochornoso viaje que este miércoles ha hecho el presidente del Parlamento regional, Roger Torrent, a Bruselas para entrevistarse con el fugitivo con el confeso y público propósito de estudiar las distintas formas de sacar adelante su anunciado proyecto delictivo.

Aunque hayan manifestado que "lo ideal" sería perpetrar el delito mediante una investidura "presencial" de Puigdemont, ambos han dejado muy claro que no descartan una investidura en la que el candidato –y más que presunto delincuente– no esté presente. Ambas fórmulas implican una vulneración de la ley y ambas tendrían al flamante presidente del Parlamento regional como protagonista o cooperador necesario.

Para poder estar presente en la sesión de investidura, Puigdemont tendría que burlar la orden de detención que pesa sobre él sorteando el amplio dispositivo policial que se va a desplegar, tanto en la frontera con Francia como alrededor del Parlamento catalán. Y precisaría asimismo la colaboración que Torrent ya le ha ofrecido para someter su investidura a votación.

Aún mayor fraude de ley –por no hablar directamente de prevaricación– perpetraría Torrent en el caso de que se atreviera a consumar su disposición a saltarse el reglamento y los informes de los propios letrados del Parlamento regional sometiendo a votación la investidura de una persona que no está presente en la sesión de investidura. Aunque Torrent haya, al parecer, sufragado de su bolsillo su infame visita lacayesca a Puigdemont, con ello solo habrá evitado una eventual imputación por malversación de fondos públicos, pero no una por prevaricación en caso de celebrarse la mencionada investidura telemática.

No faltarán quienes quiten gravedad a esta circunstancia señalando que la investidura de Puigdemont sería, en cualquier caso, anulada por el Tribunal Constitucional, tal y como decían con los referéndums secesionistas del 9-N y el 1-O o con la declaración de independencia del pasado año. Sólo faltaría que se reconocieran efectos jurídicos al delito en favor de quien lo perpetra. La cuestión es que los separatistas parecen ansiosos por retomar su historial delictivo, con lo que ésta bien podría calificarse de tercera fase del proceso golpista y secesionista iniciado en 2012.

Al margen de la cantidad de puigdemones y de junqueras que tienen JxC y Esquerra para relevar a los originales al frente del procés, lo que parece claro es que las tan nefastas como circenses consecuencias de la aplicación tan tardía y ridículamente superficial y breve del artículo 155 de la Constitución no han hecho más que aflorar.

Mario Vargas Llosa y la reunión de Davos
Roberto Centeno. Economista  latribunadelpaisvasco.com 25 Enero 2018

Organizado por el Foro Económico Mundial o WEF por sus siglas en inglés, una organización suiza sin ánimo de lucro y políticamente neutral, fundada en 1971 por Klaus Schwab con sede en Ginebra, los próximos 23 a 26 de Enero 2.500 personas pertenecientes a 110 países, entre los que se encuentran los principales líderes mundiales de la política, la empresa y la sociedad civil, se reúnen en la Estación alpina de Davos que se ha convertido en el sinónimo de esta reunión anual del Foro. Su objetivo: “comprometerse a mejorar la situación del mundo”, y la forma de conseguirlo es reunir a los grandes jefes de Estado, de las empresas, del mundo académico y de la sociedad durante cuatro días, en un espacio adecuado para poder compartir intereses y problemas.

El tema del Foro este año no puede ser mas trascendente “Crear y compartir futuro en un mundo fracturado”, esperando que a través del dialogo “los principales líderes mundiales en todos los grandes aspectos de la vida compartan sus puntos de vista de cómo mejorar la situación del mundo”.

El Foro se financia fundamentalmente con el dinero que aportan las grandes empresas que acuden al Foro bien como miembros o bien como participantes en las actividades del mismo. Las aportaciones oscilan entre los 60.000 francos suizos (61.300 euros) y los 600.000 francos suizos (613.000 euros), dependiendo de su nivel de compromiso. El Foro también trabaja con agencias gubernamentales en algunos proyectos e iniciativas que dichas agencias financian a través del Foro. Lo participantes no empresariales –líderes políticos, académicos o sociales– no pagan por participar.

Las grandes estrellas de este año serán el Presidente Donald Trump, el Primer Ministro Indio Narenda Modi, y el Presidente francés Emmanuel Macron. Además, la Primera Ministra Británica Theresa, el Primer Ministro Italiano Paolo Gentiloni, o el Presidente de Argentina Mauricio Macri estarán entre los 340 grandes líderes mundiales que asistirán. Se mantendrán múltiples sesiones, paneles, discursos y seminarios donde los participantes podrán escuchar, debatir y compartir sus propias experiencias y en general conocer de primera mano por dónde va a ir el mundo. Inteligencia artificial, economía digital, pobreza (donde España como el país con más desigualdad social de la UE y el empobrecimiento imparable de las nuevas generaciones debería ser un modelo a estudiar), neurociencia o realidad virtual, serán temas centrales.

El ínclito De Guindos, cuya capacidad de dejar en ridículo a España y a los españoles parece no tener límite, será el representante de España y el tema oficial será, mas que tratar de engañar a los asistentes, a los que no va a engañar, salir en los medios españoles contando la patraña de que la economía española va de cine y con un par de narices que el problema catalán está resuelto.

Nada dirá de la burbuja de Deuda que estallará en cuanto el BCE deje de comprarla y empiece a subir tipos, ni de la quiebra del sistema de pensiones y la estrategia del PP definida por Báñez para recortar las pensiones tomando como base de las mismas toda la vida laboral y no la última parte, lo que perjudicará gravemente al 90 % de los pensionistas, ni de los empleos de miseria que se están creando que condenan a la pobreza a nuestra juventud. Pero, claro, esto a Don Luis le importa una higa y además mentir es lo que mejor sabe hacer, lo que de verdad le importa conseguir en Davos es autopromocionarse con el dinero de los españoles para conseguir un sillón en el BCE antes que el PP se hunda.

Mañana llegará Trump a Davos y ya veremos lo que nos cuenta y cómo sus enemigos irreconciliables del establishment socialdemócrata-liberal cogen el rábano por las hojas para tratar de desprestigiarlo, algo que cada día tienen mas difícil ante los éxitos espectaculares en la economía, el empleo, el histórico recorte de impuestos y las subidas salariales directas o indirectas para la clase media y la clase trabajadora.

Imaginen lo que puede pensar un trabajador al que Trump ha bajado los impuestos un 12 %, y la empresa donde trabaja le ha dado un bonus de 1.000 dólares y subido el salario en un 10% por los beneficios que supone para la misma la nueva fiscalidad, cuando le dicen que Trump está loco porque quiere expulsar a los ilegales.

Precisamente en El País, Mario Vargas Llosa ha escrito un artículo sobre el libro “El fuego y la furia” escrito por un periodista desvergonzado y sin escrúpulos que ha visto la posibilidad de hacerse millonario desacreditando a Trump. Este es el resumen de Vargas Llosa sobre el libelo: “hace mucho tiempo que no leía algo tan deprimente y triste como la colección de chismes, vilezas y estupideces que ha reunido Michael Wolf en su libro sobre Trump, cuya lectura es una lamentable pérdida de tiempo”.

Sin embargo, y dado que escribe en El País, Vargas Llosa ha caído en una vileza similar a la que critica en Wolf. ¿Tanto necesita el dinero del diario que al final, pegando un giro de 180º en todo lo que critica, afirma sin sonrojarse que “es probable que en la historia de EEUU nunca se haya empobrecido tanto política e intelectualmente una Administración”?

Y es que don Mario no tiene vergüenza y por cuatro perras que le paga El País es capaz de mentir como un bellaco, por lo menos Wolf se ha hecho multimillonario. O sea, que un Secretario del Tesoro número dos de Goldman Sachs, el primer banco de inversión del mundo, es lo peor que ha habido nunca al frente de la economía americana; que el Secretario de Estado, CEO de Exxon Mobil con una experiencia práctica en la política internacional superior a la de cualquier Secretario de Estado anterior, es como el descerebrado de Dastis, que no estaría ni de botones en el Ministerio de Exteriores de Andorra; que el Secretario de Defensa, el general mas condecorado de EEUU y un experto en inteligencia, es como María Dolores de Cospedal, y lo mismo el resto de ministros de Trump, donde está la flor y nata de la inteligencia norteamericana.

Don Mario, ha arrastrado usted por el fango la dignidad del Premio Nobel, mi amigo Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura, como usted, jamás se hubiera vendido al sectarismo y a la mentira por un plato de lentejas.

Lecciones de Dinamarca
Cristina Losada Libertad Digital 25 Enero 2018

Si, por fin, un día de estos, hace algo para contrarrestar la propaganda separatista, hasta puede que le aplaudan. Y además será útil.

Hace dos meses y medio, el separatismo catalán trasladó parte de sus operaciones a Bélgica y surgió una oportunidad. No sólo empezó un enredo judicial, ni sólo un lío, que diría el presidente Rajoy. La presencia separatista en la capital de la Unión Europea era también una ocasión que España podía aprovechar. ¿Para qué? Muy sencillo. Para hacer llegar a una opinión pública europea, que estaba parcial o sesgadamente informada sobre lo que acababa de suceder en Cataluña, algunas explicaciones sobre la naturaleza del proyecto separatista. Más aún, y más europeamente: para mostrar que tanto ese proyecto como la ideología que lo sustenta, igual que la vía insurreccional que adoptó, son incompatibles con principios básicos de la Unión.

Bien. O sea, mal. Porque esa oportunidad no la aprovechó el Gobierno de España. No ha estado presente en el terreno de creación de la opinión pública, pese a que es ahí donde trabaja el separatismo a fin de generar presión para una internacionalización del conflicto. Le parece sobradamente suficiente que no haya un solo apoyo gubernamental en Europa al independentismo catalán, y ya está. Pero la ausencia de iniciativas impulsadas por el Gobierno español en el campo de la batalla del relato a nivel europeo e internacional ha tenido una consecuencia interna, que seguramente no es ajena a la caída de popularidad del partido gubernamental.

Esa ausencia ha frustrado a muchos ciudadanos españoles. Hemos visto que las falsedades del separatismo y sus ataques a España y a su democracia, siempre con el fantasma de Franco a cuestas, encontraban amplio eco en los medios y entre las clases ilustradas de otros países. Y hemos visto, a la vez, que apenas encontraban réplica ni contrapeso. Cierto, esos medios y esas clases ilustradas tendrían que informarse mejor sin ayuda de nadie, que para eso son mayorcitos. Pero las cosas son como son. Si no estás en la arena contrarrestando la propaganda, le dejas vía libre. Y el riesgo de dejar esa vía libre es muy alto cuando la apuesta del separatismo catalán pasa por forzar, en el futuro, algún tipo de intervención exterior.

La oportunidad que no aprovecha el Gobierno quedó patente el otro día en Copenhague. Allí dos profesores confrontaron a Puigdemont con unas cuantas verdades incómodas. Las preguntas provocadoras que le hizo Marlene Wind, directora del Centro de Política Europea, la convirtieron de inmediato en una celebridad en España. Habituados a que se crean a pies juntillas los cuentos –y las cuentas– del independentismo catalán por el mundo adelante, fue una sorpresa agradable ver que un par de profesores daneses estaban entre los incrédulos y le daban un repaso al argumentario separatista, y al prófugo. En lo mejor de su intervención, Wind expuso el peligro que representa para la Unión Europa un proyecto que implica la creación de naciones étnica o identitariamente puras. Porque, en efecto, si la nación de los nacionalistas se impone a la nación de ciudadanos, la Unión, que se construyó contra el nacionalismo, se acaba.

En la barra de bar de las redes se vitoreó a Wind y se lamentó que nadie en España le hubiera dicho nunca algo así a Puigdemont a la cara. ¡Tienen que ser unos daneses!, se clamó. ¿Donde están los periodistas y los profesores españoles? Un momento. No caigamos en el autodesprecio. Periodistas, profesores e intelectuales españoles hemos dado cumplida cuenta de las falsedades y amenazas del secesionismo, y, desde que se vio venir el golpe de octubre, creo que no exagero al decir que pusimos toda la carne en el asador. Es verdad que no ha habido debates como el de la Universidad de Copenhague. Pero ¿hubieran aceptado los dirigentes separatistas? Lo dudo mucho. Han evitado exponerse a entornos que no son favorables.

El entorno ideal de los separatistas catalanes es el modelo TV3, donde el debate tipo es de siete independentistas, incluido el supuesto moderador, contra uno. Por no exponerse –al ridículo, supongo–, el prófugo ni siquiera quiso ir al debate del Senado sobre el 155. Sospecho que fue al acto en la capital danesa porque no esperaba que allí los profesores actuaran como profesores, y no como turiferarios. Pero hay que extraer una lección del movido episodio danés de Puigdemont. Le conviene extraerla al Gobierno. Si, por fin, un día de estos, hace algo para contrarrestar la propaganda separatista, hasta puede que le aplaudan. Y además será útil.

La lista negra del separatismo
Pablo Planas Libertad Digital 25 Enero 2018

Si el fugado no logra ser investido, nada hace indicar que su sustituto vaya a ser menos obtuso y peligroso.

Después de haber enfrentado y empobrecido a los catalanes, un gran número de dirigentes separatistas se van o se achantan, apelan al realismo y prometen, de boquilla, respetar las leyes. A buenas horas. El principal responsable de haber llegado a la situación actual es Artur Mas, un personaje nefasto en cuyo favor sólo se puede decir que es muy probable que se haya cargado también Convergencia, la fábrica de Pujol que ha sucumbido a la estulticia de la segunda generación. Su sucesor, el funesto Puigdemont, encarna el aserto de que todo en la política catalana es susceptible de empeorar.

Fue a principios de siglo cuando comenzó a fraguarse el núcleo dirigente del presente desastre, con Oriol Pujol, Felip Puig, Artur Mas, David Madí, Germà Gordó, Francesc Homs, Joaquim Forn, Josep Rull y Jordi Turull. En esta explosiva suma de carencias y soberbias se planeó la quiebra de España. A Madí se le atribuye la creación del derecho a decidir, el cachivache dialéctico sobre el que se articuló el golpe de Estado. También le reconocen sus correligionarios el haber logrado para el partido de Pujol el favor ERC y la CUP, el residuo político de Terra Lliure, por la vía de abrazar el puro nihilismo.

Toda esta gente, de muy ilustres y acomodadas familias, iba de sobrada hasta hace nada, chuleándose de que habían engañado al CNI y a la Guardia Civil en la operación Urnas. De hecho, las posibilidades de éxito del proceso se fundaban en la creencia de que el enemigo era y es un país de vagos e incompetentes que se la pasan tirados al sol gracias a los impuestos de los oprimidos catalanes. Tal es el esquema de la panda que se reunía en un Gobierno paralelo que diseñaba la estrategia del adiós a España. Ahí estaban Madí, Homs y Mas, más Puigdemont, Marta Rovira, Turull, Junqueras, los Jordis, el editor Oriol Soler, los republicanos Xavier Vendrell y Joan Puigcercós y algún otro que ahora no conoce de nada a nadie, pero que entonces, hace pocas semanas, ponía pecho palomo al dar los resultados del 1-O en las instalaciones cedidas por el productor Jaume Roures.

Dos factores inciden en el tropezón separatista: el menosprecio a España y un narcisismo patológico. Como no saben hacer nada más, lo volverán a intentar. Puede que Puigdemont se eche a un lado en el último momento. Es especialidad nacionalista apurar los plazos para llegar a acuerdos de mínimos en el minuto final. Nada podía haber peor que Mas y surgió Puigdemont. Ha ocurrido lo mismo con Forcadell y Torrent, el flamante presidente del Parlament que ha ido a Bruselas para hablar en persona con Puigdemont sobre la posibilidad de que éste no tenga que acudir en persona a la Cámara para ser nombrado presidente. Si el fugado no logra ser investido, nada hace indicar que su sustituto vaya a ser menos obtuso y peligroso. Elsa Artadi o Eduard Pujol, el exdirector de la radio del conde de Godó, están en la recámara dispuestos a convertir a Puigdemont, por comparación, en un tipo sensato.

Cambio de chaqueta
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Enero 2018

La fidelidad sin capacidad de crítica es 'fidelidad perruna'. Nada.

Dos modelos de partido político dominan en España: los ganadores y los perdedores. El PP pareciera que es un partido ganador, sencillamente, porque está en el poder, pero a poco que se estudie su situación nadie diría que está comportándose como tal. La fragilidad de su poder es tan profunda que algunos ya lo presentan como un partido perdedor. Tendrá que aprobar, por ejemplo, los Presupuestos Generales del Estado mendigando el voto de los separatistas vascos; se mantiene en el Gobierno por el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE; ha perdido estrepitosamente las elecciones en Cataluña por culpa, según él, de Ciudadanos, al que sin embargo pide un diputado para formar grupo parlamentario; la justicia sigue juzgando a este partido por los múltiples casos de corrupción, y así podríamos seguir poniendo ejemplos para mostrar los pies de barro sobre los que se mantiene el PP.

Y sin embargo se nos objetará: el PP se vendrá arriba, recompondrá y volverá, en fin, a ganar porque es una máquina de poder. Quizá sea así, pero he aquí mis argumentos, que, aunque en forma condicional, ya no son solo ejemplos de que estamos ante un partido perdedor. Si el PP fuera un genuino partido ganador, sería capaz de relacionar, vincular y conciliar posiciones diferentes; y, sobre todo, no tendría miedo de la crítica y la autocrítica. Si el PP fuera un partido ganador, no trataría a sus socios a patadas, o peor, como enemigos. Es patético que culpen de sus males a Ciudadanos. Si el PP fuera un partido político solvente, no generaría malestar, fragmentación y exclusión en sus filas y en las de sus grupos ideológicos más próximos. Cuando el PP tacha de traidores, infieles y aprovechados a quienes abandonan el partido para entrar en otros, por ejemplo Ciudadanos, está entonando la palinodia más cacareada de un partido perdedor. Si en verdad el PP fuera un partido ganador, trataría de preguntarse y aclarar por qué abandonan sus filas antiguos y nuevos dirigentes, la militancia no crece, los votantes disminuyen, etcétera. Si el PP fuera un partido político con capacidad de renovación, entonces escucharía los argumentos de todos aquellos que antes lo votaban y en las próximas elecciones lo harán a Ciudadanos, al PSOE o se abstendrán…

Todos los que dejan el PP exhiben argumentos sólidos con una conclusión inapelable: desilusión. La política, en efecto, es antes que nada la capacidad de un partido político por crear ilusión, alegría y esperanza de comenzar de nuevo. Eso es lo que trae la nueva política. Eso es lo que ofrece Ciudadanos: la reconciliación de los contrarios. Eso es exactamente lo que critican los falsos moralistas de la política, los correctos periodistas al servicio del Gobierno, la capacidad de convivencia de gentes de distinto pelaje, procedencia e intenciones en Ciudadanos. Eso se llama ilusión y nada tiene que ver con los integristas que se disfrazan de integridad moral advirtiendo a Ciudadanos que se cuide de los que acuden en socorro del triunfador. ¡Integristas miserables! Es de todo punto inaceptable que los periodistas del PP afeen las conductas de quienes se marchan del PP, el PSOE o cualquier otra formación política para trabajar, votar o disfrutar observando el crecimiento de Ciudadanos, cuando tendrían que preguntarse por qué huye la gente de los otros partidos para refugiarse en Ciudadanos.

También resulta patética la crítica de quienes desprecian a Ciudadanos por que no tienen, dicen con facundia, "cuadros preparados" para gobernar. Falso. Pero, pongámonos en lo peor, supongamos que aún carecen de suficientes técnicos para gestionar bienes públicos. ¿Y qué? Si no los tienen ahora, pronto los tendrán. Llegarán a montones de otros lugares donde no les permitieron realizar sus tareas. Sí, sí, señores moralistas de la política, lo importante de Ciudadanos es que ha creado un espíritu público, un ánimo colectivo, una ilusión política que permite participar en esa empresa común a millones de ciudadanos que quieren cambios, empezando por los de camisa y chaqueta, ¿o es que acaso los cambios de muda política no son tan higiénicos como los de la ropa real? Los cambios de partidos no sólo son higiénicos sino trascendentales para la regeneración de la vida política. De la democracia.

La gente que huye de un partido político a otro, aparte de por algunos inconfesables intereses personales, lo hace por algo, sí, porque ha aprendido que su viejo partido no le satisface o ha sido incapaz de recoger sus energías. La gente que mantiene una fidelidad imperturbable al PP, a un partido que es incapaz de hacer autocrítica ante errores tan descomunales como los cometidos por Rajoy, es mejor que se quede en el PP. La fidelidad es humana o perruna. Mientras que la humana se justifica, razona y argumenta, la segunda no va más allá de "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". La fidelidad sin capacidad de crítica es fidelidad perruna. Nada.

El separatismo señala a Wind, la profesora danesa que dejó en ridículo a Puigdemont
La directora del Centro de Política Europea de la Universidad de Copenhague, nueva bestia negra del proceso.

Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 25 Enero 2018

Los partidarios de Carles Puigdemont no han digerido el severo correctivo que la politóloga danesa Marlene Wind propinó al expresidente de la Generalidad en su intento de mitin en la Universidad de Copenhague. Las preguntas y los argumentos de Wind sobre el supremacismo y populismo implícitos en el independentismo catalán no pudieron ser rebatidos por Puigdemont, que se limitó a hacer una encendida defensa del sistema lingüístico y educativo del régimen nacionalista y del concepto de "un solo pueblo".

El papelón del fugado ante Wind ha enfurecido a no pocos separatistas al punto de que ya se organizan campañas para señalar y acosar en las redes a la profesora. Crónica Global destaca las instrucciones en un chat de un Comité de Defensa de la República para bombardear a la académica con mensajes críticos. Se trata de una "micro-campaña fácil, de sofá, que estamos en pretemporada activista y hay que ir entrenando", se afirma en el grupo en el que se insta a sus seguidores a mandar mensajes "con amabilidad" a la profesora con un vídeo en el que Wind vendría a decir que Dinamarca reconoce el derecho de autodeterminación de Groenlandia y las Islas Feroe porque "son pobres". En teoría, tales declaraciones se habrían hecho a un periodista del diario digital separatista Vilaweb, pero en la página ha desaparecido el vídeo y sólo se mantiene una transcripción de lo que presuntamente habría declarado.

Sea como fuere, en el chat del CDR también se propone que se le den las gracias a Wind por debatir con "el primer ministro de la república de Cataluña".

De momento, la campaña separatista no parece cuajar y la mayoría de los mensajes que aparecen en la cuenta de Twitter de Wind son de apoyo. Algunos incluyen también la portada de la edición de este miércoles del ABC, con una foto de la profesora y unas declaraciones en las que afirma que "el discurso de los independentistas no lo escuchábamos en Europa desde la II Guerra Mundial".

Aceptación de la inmigración masiva: la "nueva norma" que trata de imponer la Comisión Europea
Alain Destexhe  latribunadelpaisvasco.com 25 Enero 2018

Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

Dimitris Avramopoulos, el comisario europeo para Migración, Asuntos Internos y Ciudadanía, publicó hace poco un desconcertante artículo de opinión, en el que defendía una mayor inmigración como una realidad ineludible a la que los ciudadanos europeos deberían adaptarse sin más discusión.

El artículo ilustra buena parte del problema con las instituciones europeas, en particular la Comisión Europea, una mezcla de arrogancia burocrática, un credo falso basado en el dogma en vez de en los hechos, y el desdén por el debate democrático. La Comisión, con sede en Bruselas, no ha sido votada, pero según los tratados de la UE, tiene el monopolio —sí, el monopolio— para iniciar procesos legislativos a nivel europeo. Cada comisario es un burócrata al que se le nombra, uno para cada estado miembro; a menudo es un antiguo político de alto perfil, ya apartado en su país de origen, y por lo tanto con muy poca legitimidad democrática.

"Es hora de afrontar la verdad [...]. La única forma de hacer que nuestras políticas de asilo y migración resistan el futuro es cambiar colectivamente nuestra forma inicial de pensar", escribió Avramopoulos. ¿Cree que los ciudadanos de a pie no piensan? Como Zeus —otro griego— en el monte Olimpo, la verdad viene de la última planta del edificio Berlaymont, la sede central de la Comisión Europea en Bruselas, en un proceso de arriba abajo. Oíd, estúpidos que quieren controlar la inmigración: escuchad al nuevo autoproclamado dios-burócrata y callaos, porque: "no podemos y nunca seremos capaces de detener la inmigración". Punto.

Está muy claro, encuesta tras encuesta, Eurobarómetro tras Eurobarómetro, elecciones tras elecciones, que una inmensa mayoría de ciudadanos europeos no sólo están preocupados por la inmigración, sino que quieren, si no pararla, sí reducirla drásticamente y recuperar el control perdido sobre las fronteras y sobre quién tiene permitido entrar en Europa y quién no. En el Brexit y las recientes campañas electorales en Reino Unido, Austria, Alemania, Países Bajos y la República Checa la inmigración ha sido una cuestión esencial. Esta tendencia es muy evidente y Avramopoulos no puede ignorar estas señales escribiendo que "la migración es un asunto delicado, emocional [...] en el que influye el creciente nacionalismo, el populismo y la xenofobia". Así que, ¿cualquier reticencia para aminorar el ritmo de la inmigración se clasifica como "racista" y descalifica a cualquiera que intente plantear una objeción al futuro mundo feliz soñado por la Comisión Europea?

Según nuestro comisario, este populismo y racismo han "limitado nuestras oportunidades de poner en marcha políticas inteligentes que miran al futuro", políticas que idearán e implementarán, ¿adivinan quiénes? Las ilustradas instituciones europeas, por supuesto.

En un proceso democrático normal, cualquier país debería, idealmente, poder decidir, mediante los parlamentos nacionales, sus políticas migratorias. Al nivel europeo, se debería tener en cuenta la voluntad de la mayoría de los ciudadanos. Pero a Avramopoulos no podría importarle menos. Según este comisario griego no electo, esto es porque "al final, todos tenemos que estar preparados para aceptar la migración, la movilidad y la diversidad como la nueva norma". Las nuevas normas, como el tamaño de las manzanas o la curvatura de los pepinos, las debería determinar, según el comisario europeo, la Comisión Europea. La migración no será una cuestión abierta al debate. Será una "norma" determinada por la Comisión.

Así pues, ¿de verdad tenemos que aceptar migrantes y refugiados? Según la Comisión, "no sólo es un imperativo moral, sino también un imperativo económico y social para nuestro continente envejecido". Este es otro cliché falso. En su libro Exodus: How Migration is Changing Our World [Éxodo: Cómo la migración está cambiando nuestro mundo], el profesor de Oxford Paul Collier explica que ha revisado todos los principales artículos científicos que sustentan las afirmaciones de que los migrantes podrán pagar las prestaciones sociales de los europeos envejecidos y llegó a la conclusión de que no estaba convencido en absoluto. En primer lugar, muchos de los migrantes no están cualificados, y segundo, reciben prestaciones sociales, así que tienen pocos o ningunos incentivos para trabajar.

Los artículos que sustentan las afirmaciones de las autoridades —que Europa necesita más migrantes para financiar el sistema sanitario y las pensiones de los europeos envejecidos— ignoran que este plan sólo puede salir bien si los migrantes trabajan. estos supuestos, por lo tanto, se basan al parecer en un prejuicio ideológico en vez de en la evidencia científica.

¿Pero qué pasa con los casi cuatro millones de jóvenes ciudadanos en paro que ya están en la Unión Europea? Han tenido una tasa de paro de entre el 15 y el 20% en los últimos años. ¿No tienen los políticos "un imperativo moral" (por decirlo como Avramopoulos) para darles un trabajo y un futuro a ellos primero antes de recibir a nuevos migrantes?

En Grecia, el país de Avramopoulos, la tasa de paro juvenil no es del 17% —la actual media europea—, sino que supera el 40%. En Grecia, Portugal, España e Italia —países con tasas muy elevadas de desempleo– también hay una generación de jóvenes con estudios, pero están en el paro y se enfrentan a un futuro incierto. Muchos jóvenes griegos no ven motivos para quedarse en Grecia y querrían irse del país. ¿Prevé el comisario Avramopoulos sustituirlos con migrantes, o acepta que su destino es esta migración interna, casi forzosa, dentro de Europa? ¿Otra "norma"?

Quizá el aspecto más triste de su artículo es que Avramopoulos no es un político izquierdista, ecologista, ni siquiera socialdemócrata. Es de Nueva Democracia, un partido de derechas. Él es la prueba viviente de hasta qué punto la izquierda ha acabado dominando el paisaje intelectual en las instituciones europeas e impuesto su forma de pensar. Con políticos de "derechas" como Angela Merkel o Avramopoulos, que traicionan a sus propios electorados, a uno no le debería sorprender el auge del "populismo" que ellos mismos denuncian tan a menudo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La eterna crisis de la política española

Eladio Del Prado cronicaglobal 25 Enero 2018

¡Vaya tiempo que nos toca vivir! En política. No hay por donde empezar a caminar. Miramos los partidos y no hay donde clavar el ojo. Miramos las autonomías y todas tienen sus alforjas vacías, a pesar de ser el país que raya el federalismo. Miramos el Gobierno y sus ministerios y se nos nubla la vista. ¡Qué desastre! Y Mariano de paseo y sin inmutarse. Miramos a Cataluña... y no se ve nada. Estamos al principio, otra vez. ¿Avanzamos o retrocedemos? Sin respuesta. Y sin movimiento.

Veamos el panorama. ¿Qué hace el presidente Rajoy? Nada. Mirar hacia otro lado. No distingue si viaja en avión o en AVE. A Maduro le apellida Madero. Está fuera de sí. Por la calle Génova, sede del PP, se observan ciertos movimientos raros. No sé si sísmicos. Pero sí llenos de nerviosismo. Algunos no saben cómo comerse la empanada gallega. Con la mano o con el tenedor. Dicen que el presidente está sometido a muchas presiones y no recibe ayuda de sus ministros porque éstos, la mayoría, ni saben ni sirven. La prueba es la descoordinación entre el fiscal general y el juez Llarena en lo referente a Puigdemont. Moncloa está fuera de sí con la crisis de Cataluña. Y Soraya de Castilla, a por uvas. Fracaso. Enorme fracaso con el tema de Cataluña. Adiós Soraya. Tiene también el presidente Mariano Rajoy la espada de Gürtel sobre la cabeza por si tiene que ir a declarar otra vez y por si los pájaros de Gürtel cantan la traviata sobre el Gürtel nacional. Peligro. ¿Y los Presupuestos? Difícil su aprobación por el Congreso. Si PNV y Cs no apoyan, adiós legislatura.

Cuidado Mariano.
Si miramos al PSOE puede que se nos nuble la vista. Este partido no lo arregla ya nadie, salvo que vuelva Alfonso Guerra. Comentan que la viaja guardia, liderados por Rubalcaba, está maquinando un segundo golpe de estado contra Pedro?. Lo que faltaba. Pedro va por libre, pasa de los históricos y sanciona y expulsa a quien no cree de su rebaño. Y, claro, algunos se van antes de que los eche, caso de Corbacho, porque miles de militantes “no se reconocen en el partido”. Los paseos de Pedro con Susana son puro maquillaje. Y de las muchas conversaciones de Pedro con Mariano hay opiniones para todos los gustos. A Javier Fernández le gusta que negocien, como él lo hizo antes. A gente de la nueva ejecutiva no le gusta nada. No es no. Porque, al final, Mariano te merienda.

¿Y Ciudadanos? Están en la nube. Hoy son el perejil para todas las salsas. Cuidado, también se muere de éxito. Y la consecuencia de dar brochazos en todas direcciones es que al final uno se mancha. Albert, en su aparición de ayer por el Fórum en el Ritz parecía ya el presidente del Gobierno. Todavía no has ganado nada Albert. Y tu discurso es repetitivo. Cambia el discurso, ya chillan los tímpanos. La victoria en Cataluña se va desinflando. Ni presiden el Parlament. De cara a próximas elecciones generales, cuando Rivera rompa el pacto con PP a quien ya le sacude por todos los lados, se precisa un programa. Programa, programa, programa, que decía Julio Anguita. ¿Dónde está el programa? Apoyar a gobiernos del PP y del PSOE indistintamente no se entiende en muchas partes de España. Habrá que definirse. Y cumplir la palabra dada a los ciudadanos. ¿Fuera corrupción? Pues no se entiende el blindaje a Cristina Cifuentes sobre la corrupción del Canal de Isabel II. Cristina, que lo sabe todo, íntima amiga de González, el anterior presidente de la Comunidad de Madrid. No se aprecia la lanza a la yugular. Combatir la corrupción no es eso. Mucho giro de veleta. ¿Y las cuentas? ¿Por qué no las avala el Tribunal de Cuentas? Ya empezamos, antes de gobernar. ¿Mantendrá las Autonomías, Albert, si llega a gobernar España? Rubalcaba ha dicho que las autonomías “han venido para quedarse”. A Rivera no le gustan.

Podemos. ¿Podemos? Ah, sí, que Podemos es un partido. Hay quien piensa que sólo es Pablo Iglesias. Partido unipersonal. Divisiones. Personalismos. Enfrentamientos. Narcisismos. Indefinidos. Sobre todo en lo referente a Cataluña. Rápida escalada. Más rápida la caída. Y ahí están. Buscando una definición para recuperar a los ciudadanos que han huido.

Clase política mediocre. La mayoría nunca han tenido un trabajo ni una profesión. Es la política. Conseguir un escaño y maniobrar para mantenerlo. ¿Se abre una nueva etapa, con gente nueva? Lo veremos en las próximas elecciones generales. Estaremos atentos

La corte de Puigdemont y el corte de mangas de Torrent al Parlament.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Enero 2018

EL PRESIDENTE DE LA MESA DEL PARLAMENTO RINDE PLEITESÍA A PUIGDEMONT Y SE DESPLAZA A BRUSELAS. UN VOTO DELEGADO MENOS: JOAQUIM FORN RENUNCIA A SU ACTA DE DIPUTADO.

“Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma”. Hay que ver lo que manda este fugitivo que vive a cuerpo de rey en Bélgica en su exilio voluntario. No solo ha dejado en la estacada a su principal socio y competidor, Oriol Junqueras, sujeto al menú y disciplina carcelaria mientras él, el amado líder, se sacrifica comiendo langosta en uno de los mejores restaurantes de Bruselas, sino que además se ha erigido en la figura representativa del independentismo beligerante. Ha logrado imponerse a su propio partido el PDeCAT, creando una nueva formación, Junts per Cataluñya (JxCAT) y elaborando su propia lista electoral, con la que consiguió ser el más votado de ese bloque independentista con 34 escaños. Una posición que le ha valido para imponerse como el único y legitimo candidato a ser investido como Presidente de la Generalidad. Algo que nadie públicamente contradice. Tan es así que la constitución del nuevo Parlamento de Cataluña y de la Mesa, se convirtió en un rodillo del separatismo donde coparon la mayoría con un hasta ahora desconocido Presidente, un radical militante de ERC, Roger Torrent. Un sujeto cuyos antecedentes en los cargos que ha ejercido certifican su sectarismo y radicalidad, así como su compromiso con el proceso independentista.

Su discurso de toma de posesión fue mal interpretado por algunos como el PPC y el PSC que quisieron ver algo que no había, moderación y pragmatismo. Al contrario, han bastado menos de 48 horas para que se destape la verdadera personalidad de este radical dispuesto a seguir los pasos de su camarada de ERC y antecesora en el cargo Carme Forcadell. Su primera decisión fue la de designar a Carles Puigdemont como candidato a la investidura. Una decisión que de ser una situación normal no sería objeto de crítica. Sin embargo, la situación es todo menos normal ya que, entre otras cosas, 8 diputados electos se encuentran o presos (3) o fugados (5), con la circunstancia agravada de que a los presos se les concede la delegación del voto, pero no participar en los plenos ni en el desarrollo normal de la Cámara como reuniones de grupo parlamentario, comisiones, etc., y a los fugados no se les permite esa delegación de voto ya que lo único que les impide asistir es su negativa a volver a España y presentarse ante el juez Pablo Llarena del Tribunal Supremo a declarar.

Pero para Roger Torrent no hay nada fuera de lo corriente y está dispuesto a cumplir con su misión de investir a quien los grupos independentistas han designado como candidato, por muy fugado de la Justicia que esté y exiliado voluntariamente fuera de España en Bélgica. De hecho, hoy se va a desplazar hasta allí para entrevistarse con el fugitivo candidato y analizar la forma en que podría llevarse a cabo la investidura. Un viaje en el que por mucho que se asegure que es “privado” y pagado por él mismo, no puede desligarse de su cargo institucional y que su misión es resolver algo que los Servicios Jurídicos del Parlamento de Cataluña ya se han pronunciado y es que no se puede hacer una investidura sin la presencia física del candidato en el Parlamento. Es decir, se rechaza la comparecencia por otros medios como la vía telemática por Skype o video conferencia, así como la persona interpuesta en representación para la lectura del discurso y debate posterior. Para ello habría bastado una llamada de teléfono y preguntarle directamente si pensaba volver a España y acudir al Parlamento. Pero no, ha preferido moverse en la opacidad de un encuentro a puerta cerrada y acudir a rendir pleitesía al que también es su candidato como militante y Diputado de ERC.

La primera anomalía y mezquindad es la de que un Presidente de la Mesa del Parlamento autonómico, se avenga a ir a entrevistarse con un fugitivo de la Justicia, que de forma vergonzosa ha sido designado por los golpistas como candidato a Presidente de la Generalidad, con el único objetivo de burlarse de la Justicia de España y de sus Instituciones. Han designado a un violador de la Ley, a alguien que llevó a cabo junto a sus cómplices del Gobierno un golpe de Estado y que sigue dispuesto a reincidir. Alguien que se ha comportado de forma mezquina y cobarde y que no duda en envolverse en banderas y vender su mercancía podrida actuando como el payaso histriónico y farsante vendedor de feria que es. Un cobarde que intenta imponerse al Estado de Derecho y a la propia Institución siendo investido de forma virtual y que pretende gobernar de la misma forma virtual por video conferencia desde su refugio en Bélgica. Una aberración que nunca debería ser admitida ni por el Parlamento autonómico ni por el Tribunal Constitucional.

El viaje del Presidente de la Mesa del Parlamento autonómico está completamente fuera de lugar y solo contribuye a denigrar una Institución que se ha visto involucrada en actuaciones tan delictivas como la aprobación de leyes inconstitucionales, las famosas de “desconexión”, la anulación del debate democrático y la vergonzosa declaración unilateral de independencia, tras una bochornosa votación donde la cobardía del voto anónimo se usó para evitar la asunción de responsabilidades. Y es que es la cobardía lo que sigue siendo la norma de distinción de estos golpistas de salón que se acoquinan en cuanto se ven delante de un juez, o se ven sometidos a la disciplina carcelaria, o puesto en riesgo su patrimonio personal. Carles Puigdemont es el máximo exponente de esa cobardía por la que está dispuesto a seguir ensuciando a las Instituciones y difamando a España,. Eso sí, con la complicidad del resto de fuerzas independentistas que no se atreven a desdecirle ni ignorarle en sus estrafalarias exigencias. Hay que ser cobardes y mal nacidos.

Y una muestra de esa rendición es la constante deserción de los golpistas. El último al que la prisión de Estremera no le está sentando nada bien es el ex Consejero de Interior Joaquim Forn, que en su desesperación ya abjura de todo y ha enviado una carta personal manuscrita (cosas de las limitaciones carcelarias) al Presidente de la Mesa Roger Torrent para comunicarle su renuncia al Acta de Diputado por su situación de no poder participar de modo normal en la vida parlamentaria. Esta renuncia solo tiene como intención evidenciar ante el juez Pablo LLarena que ya no existe riesgo de que pueda volver a reincidir, al menos desde un cargo parlamentario. Lo cual no excluye el que pudiera ser designado y rehabilitado por el nuevo Presidente del Gobierno de la Generalidad como Consejero. Y más si éste Presidente, por razones que se me escapan, volviera a ser Carles Puigdemont. ¡Cosas veredes amigo Sancho!

No sé lo que tardará el abogado de Forn en solicitar una nueva declaración ante el juez Pablo Llarena, pero creo que será muy pronto a fin de reintentar obtener la libertad. Y es que algunos empiezan a flaquear en eso de haber pasado por los tontos útiles que se quedaron mientras otros se iban de periplo a refugiarse y enarbolar la bandera de la resistencia. La cara de gilipollas que se les ha quedado a los encarcelados es inevitable. Es lo que tiene creer a un embaucador y trilero como Carles Puigdemont, así que esa es su penitencia por haber pecado de panolis.

¡Que pasen un buen día!

Los minutos de la basura de Puigdemont
José García Domínguez Libertad Digital 25 Enero 2018

Se podría decir que en Cataluña han comenzado a correr los minutos de la basura a partir del anuncio oficial de la candidatura del Payés Errante hecho público por ese padre de familia de 38 años que responde por Torrent. Pero no se puede porque en Cataluña ya estamos en el siglo de la basura desde el lejano instante en que Mas nos comunicó urbi et orbi que los siete millones y medio de pobladores del país petit íbamos a ser invitados a un crucero a Ítaca con todos los gastos pagados. Restos, sobras y deshechos al margen, lo único cierto y seguro a estas horas es que Carles Puigdemont no será el próximo presidente de la Generalitat. Seguro y cierto, digo. Porque el corazón de los catalanistas asilvestrados acaso tenga razones que la razón no entiende, pero la aritmética no conoce de esas bagatelas. Y lo que dicta la aritmética es que, se ponga como se ponga, los números no le salen a Puigdemont. Simplemente, no le salen. Pues ocurre que el Reglamento de la Cámara deja bien claro que el candidato propuesto solo podrá ser investido si logra la mayoría absoluta de los votos del Hemiciclo en primera instancia, objetivo quimérico para los separatistas, o si, ya en una segunda votación, fuese capaz de cosechar más apoyos que repudios por parte de los diputados presentes.

Pero, como es sabido, los electos levantiscos que no son competencia exclusiva de la Guardia Civil por encontrarse en situación procesal de búsqueda y captura disponen de 65 escaños escasos en el Parque de la Ciudadela. Los mismos 65 que suman, juntos y revueltos los grupos todos de la oposición. Algo que no sería un problema para los sediciosos escaldados si la Reina de la Ambigüedad se hubiera vuelto a mantener equidistante. Pero resulta que Colau ha impartido órdenes expresas a Domènech para que le administre la extremaunción al ido. Empate, pues. Y el Reglamento es de una claridad inmaculada al contemplar esa eventualidad: el candidato, para ser elegido, necesita contar, al menos, con la mayoría simple de los sufragios emitidos. Por tanto, tras el postrer ruido y la última furia crepuscular, el histrión de la triste estampa tendrá que hacerse a un lado. So pena que el padre de familia Torrent quiera inmolarse por la causa, hipótesis harto improbable. Porque ese Torrent es, sí, un separatista convicto y confeso, pero no parece un tarado.

Esa joven estrella emergente no se va a jugar el futuro de sus dos hijos pequeños por los delirios de grandeza del Payés Errante. El precedente de Forcadell, aquella noche aciaga suya sobre un camastro de Soto del Real, está muy presente en el ánimo más bien medroso de la tropa de la Esquerra. Pero si Torrent hiciera honor a su apellido y se revelara un orate súbito a última hora, si la Mesa por él presidida violentara tanto la letra como el espíritu de la norma que rige el proceso de elección de la máxima autoridad del Estado en la plaza, ni tan siquiera en esas circunstancias Puigdemont podría ver consumado su burdo afán de ser promovido de nuevo a la presidencia de la Generalitat. Y es que, materializada esa circunstancia extrema, aún faltarían un par de requisitos formales, ambos insoslayables por lo demás, para poder dar por concluido el trámite de designación de un nuevo presidente de la Generalitat. Porque nadie puede tomar posesión formal de ese cargo oficial, ni de ningún otro, sin que su nombre aparezca publicado con la preceptiva antelación tanto en el Diario Oficial de la Generalitat como en el Boletín Oficial del Estado. Dos periódicos diarios que en este preciso instante comparten un mismo director, cierto Mariano Rajoy Brey. El extraviado no quiere entenderlo, pero su hora ya pasó.

Rajoy sigue perdiendo la batalla en Cataluña
Melchor Miralles republica 25 Enero 2018

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está en un mal momento, pero claro, lleva así muchísimos meses, y por eso quizá no se le nota. El cante en la Audiencia nacional de Correa, Crespo, Pérez y Costa que ha dejado al PP a la altura del betún, le tiene tocado, y prepara ya con sus abogados su nueva comparecencia en la Audiencia nacional, donde casi seguro tendrá que comparecer como testigo de nuevo, aunque con las nuevas acusaciones en posición más débil. Y ahora llega el Consejo de Estado, ye le dice al Gobierno que, en contra de lo que pensaba el Ejecutivo, no hay fundamento para presentar recurso contra la decisión del presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, de proponer la candidatura de Carles Puigdemont para presidir la Generalitat. Lo había anunciado, pomposa, Soraya Sáenz de Santamaría, que, no lo olvidemos, es quien ejerce la presidencia de la Generalitat desde la aplicación del artículo 155.

El Gobierno y los hombres y mujeres de Rajoy insisten en que Puigdemont no será investido de ningún modo, y en que la sesión no se llevará siquiera a cabo. Pero al estas alturas ya tenemos muchas dudas, pese a lo serios que se ponen cuando lo proclaman. Y ojo que, tras la aparente tranquilidad y rotundidad de los portavoces gubernamentales, hay nervios, preocupación e inquietud en las filas rajoyanas, y tienen al ministro Zoido en un ¡ay!, pendiente hasta de las alcantarillas para evitar una aparición sorpresa del fugado Puigdemont, a la que temen como a un nublado. Y los antecedentes apuntan a que Puigdemont y los suyos, hasta la fecha, le han ganado ya algunas partidas al Gobierno de Rajoy, o sea que ojito, que en cualquier momento aparece de sorpresa..

Y la opinión pública sigue estupefacta, cansada, hastiada del “problema catalán”, y sobre todo de que no se solucione, Y la decisión del Consejo de Estado deja en mal lugar al Gobierno, y a Santamaría, que, no lo olvidemos, es la gran responsable del fracaso del Ejecutivo en relación con Cataluña, desde la “Operación diálogo” que acabó con la farsa del 1 de octubre. Había dudas en el Gobierno respecto a la fundamentación jurídica del recurso que ha anunciado hoy la vicepresidenta. Pero tras el pronunciamiento del Consejo de Estado han quedado disipadas. A ver qué hace ahora Soraya Sáenz de Santamaría, que como responsable también de los servicios de inteligencia, está quedando como la chata, aunque ella esté contenta porque uno de los suyos, Ayllón, vaya a sustituir al embajador Moragas en la jefatura de Gabinete del presidente.

Cataluña sigue siendo el gran quebradero de cabeza, y lo que te rondaré morena. Aunque desde Moncloa se insiste en que en Cataluña hay “normalidad institucional”, nada es normal desde hace mucho tiempo. Puigdemont sigue teniendo en jaque a la política española, está partiéndose de risa dese Bruselas, está ganando buena parte de la batalla mediática e incluso en ocasiones llega a percibirse como un vacile en toda regla a Rajoy y el Gobierno de España. Lo poco que hay de normal en Cataluña es, ciertamente, que los independentistas, desde la aplicación del 155, no ocupan las instituciones y las utilizan su antojo.

La fuga de Puigdemont resulta ya un esperpento, pero algunos siguen tomándoselo en serio. Y conviene tener en cuenta de que, aunque estemos ya casi en carnavales, el secesionismo catalán no es una chirigota, va muy en serio, y ojo que en torno a 2 millones de catalanes siguen apoyándoles, lo cual es un problema que no se resuelve con el 155.

Aunque tras la aplicación del 155 pudo parecer que el sentido común se podía imponer entre los líderes independentistas y que se podían encontrar otros caminos, su empecinamiento en investir al fugitivo Puigdemont evidencia que aún están atrapados como rehenes por un político que ha acreditado su escaso fuste y su irresponsabilidad. No se sabe si, además del enfrentamiento abierto con España, pretenden algo más a estas alturas. La investidura es un imposible. El Gobierno no sabe como salir del atolladero. El PP no tiene ninguna propuesta política que no sea la estricta aplicación de la legislación vigente y Puigdemont y los suyos se sienten como peces en el agua en esta situación kafkiana que les permite seguir ocupando escaparate en los medios, portadas, tertulias y telediarios y telediarios

Muy bien, pues más 155
OKDIARIO 25 Enero 2018

El Gobierno debe ser firme en la aplicación del artículo 155 de la Carta Magna ante los planes de Carles Puigdemont. Mariano Rajoy y su equipo han de mantener una vigilancia férrea sobre los principales aspectos de la sociedad catalana para garantizar su salud democrática y el cumplimiento del Estado de Derecho. El golpismo, lejos de remitir como ha intentado simular Roger Torrent, sigue buscando tretas y subterfugios para secuestrar el día a día de Cataluña. A Puigdemont le da igual la comunidad autónoma y sus conciudadanos. Sólo quiere forzar su investidura —a sabiendas de que es imposible— para así ganar tiempo y provocar unas nuevas elecciones autonómicas durante el próximo verano.

Su táctica es plenamente ombliguista, ya que piensa que así sacará más votos y estará más legitimado. Otra veleidad más de un hombre que ha hecho de la política y el asalto a las leyes su única forma de vida y que, por tanto, hará lo posible para no apearse de esa dinámica, aunque sea a costa de llevar hasta la mismísima ruina a la comunidad que quiere representar. Las pretensiones del exmandatario chocan de bruces contra la tozuda realidad, como casi todas sus acciones. Ahora o en verano, seguirá siendo un prófugo con cuentas pendientes con la justicia. Algo que, tarde o temprano, tendrá que saldar y que lo imposibilita para cualquier desempeño institucional.

Los próximos días también trazarán el verdadero perfil de Roger Torrent. Si el presidente del Parlament se obstina en una investidura de Puigdemont —a sabiendas de que es imposible ya sea en persona o a distancia— o de cualquier otro golpista, se demostrará que sigue siendo el mismo radical que se definía como “diputado de la república catalana“. En cualquier caso, toda dilación es una puñalada a la prosperidad económica de Cataluña y, por ende, a la de España. La región se ha convertido en la rémora del país, la única que empeora los datos de turistas con respecto a hace un año y la única que está a niveles de la crisis en datos de empleo. Con esta realidad, Puigdemont debería pensar en los ciudadanos más que en sí mismo. No obstante, eso sería como pedirle a Convergencia que no se agarrara al 3% o a ERC que se volviera monárquica. El Ejecutivo ha de estar muy atento y no escatimar en la aplicación del 155.

Cataluña: la incineradora y la vergüenza
Teresa Giménez Barbat okdiario 25 Enero 2018

Aún había sangre incrustada en el paseo central de Las Ramblas cuando los opinadores nacionalistas empezaron a celebrar en sus tribunas —lo primero es lo primero— que el mundo entero había sido testigo de la solvencia, determinación y eficacia de los Mossos d’Esquadra. Como si las víctimas hubieran rendido póstumamente un servicio a la causa independentista. Como si el Altísimo les hubiera tendido la mano en uno de sus inescrutables y no siempre delicados caminos. En su extravío moral, nuestros dilectos patrioteros lamentaban la matanza para, al renglón siguiente, congratularse de que al menos había servido para demostrar que Cataluña hubiera sido, siquiera durante unas horas, un Estado soberano. Que Cataluña, en suma, no había necesitado a España —a la que el bullshit supremacista, recordemos, suele caracterizar como el país de Pepe Gotera y Otilio—, para responder al mayor ataque terrorista que sufría esta comunidad desde Hipercor.

En cierto modo, ése fue el primer error: aceptar, más o menos resignadamente, que el atentado se había producido en suelo catalán —el periodismo de plañidera que hizo de Barcelona la capital universal de la bonhomía tampoco mejoraría las cosas—. Es habitual en su Cataluña que cada una de las apropiaciones —indebidas— del nacionalismo lleve adherida en su reverso una dejación del Gobierno español. Cada supuesto éxito catalán lleva al burro de las Hurdes en el dorso. Y ahí la inocencia “española” es proverbial. Rajoy, en efecto, consintió que el Gobierno catalán asumiera el mando de la crisis, y ante ello, Puigdemont (¡Puigdemont!) y su tropa se dieron a lo que mejor saben hacer, pues llevan décadas practicándolo: el achique. En la fase más aguda del delirio, cuando el rostro de Trapero y su “bueno, pues molt bé, pues adiós” empezaron a estamparse en camisetas —el Estado de fiesta, según acuñó Gil Calvo, rige en Cataluña—, hubimos de leer que estábamos, probablemente, ante un atentado de falsa bandera, y que tal vez España, el CNI, estuviera detrás del ataque, que serviría al Gobierno de pretexto para decretar el estado de sitio y sofocar la agitación callejera proindependentista.

Y no transcurrió demasiado tiempo para que empezaran a llover las condecoraciones —o las propuestas de condecoración, si cabe, no tengo fresco el recuerdo— sobre los mandos de la policía catalana. En todo caso, la adulación a los mossos y su major —que hasta jerarquía propia tenían (quan es va inventar aquest terme?????)— fue general. Hasta ahí las reticencias que los catalanes no nacionalistas teníamos ante la presunta gesta de los “nuestros”. El choque con la realidad fue aún más descorazonador: no tenían la menor pista acerca del comando, cuyas primeras reuniones databan de al menos un año atrás, el atentado —me refiero a su duración— no cesó porque ellos intervinieran, sino porque el terrorista que estaba al volante de la furgoneta así lo decidió, y tras bajar del vehículo se adentró en La Boquería, cruzó Barcelona y huyó de la ciudad, asesinando por el camino a un ciudadano.

Y qué decir de la negativa a dejarse asesorar por la Guardia Civil en las explosiones fortuitas de Alcanar, o de la muerte a tiros del yihadista que conducía la furgoneta, a quien habrían tenido que capturar vivo, pues andaba ya como lute por rastrojos. A semejante cadena de méritos se une estos días la noticia de que los Mossos que fueron interceptados el pasado octubre camino de la incineradora del Besós, llevaban entre los documentos que querían echar al fuego la alerta de Estados Unidos sobre un probable atentado en Cataluña. Sí, la misma que Forn y Trapero, ante las primeras informaciones, tildaron de falsa. Nos usaron emocionalmente y todo era mentira. Nos hicieron sentir incómodos y poco patriotas por notar el zumbido de una mosca detrás de la oreja.

El Consejo de Estado desautoriza al Gobierno
Pablo Sebastián republica 25 Enero 2018

El Consejo de Estado ha echado por tierra y ha rechazado la pretensión del Gobierno de Mariano Rajoy de elevar un recurso al Tribunal Constitucional contra la propuesta del presidente del Parlament Roger Torrent de presentar a Carles Puigdemont como candidato a la presidencia de la Generalitat.

El dictamen del Consejo de Estado, donde se afirma que Puigdemont puede ser propuesto candidato a presidir la Generalitat porque no está inhabilitado aunque sea prófugo de la Justicia y que la figura de los recursos preventivos tampoco es aceptable, no es vinculante y permite al Ejecutivo acudir, como ya ha dicho que hará, al Tribunal Constitucional a ver qué dice el TC.

Pero el alcance jurídico y político de la decisión del Consejo de Estado es demoledor, constituye otro triunfo de Puigdemont y deja en evidencia al Ejecutivo. Y en especial a su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que es la responsable de la política catalana y la autora de la iniciativa que ella misma presentó ayer públicamente, dando por sentada que la posición del Gobierno era irrefutable, lo que ha resultado falso como lo demuestra el dictamen del Consejo de Estado.

Que además parece lógico y de sentido común porque si Puigdemont, al no estar inhabilitado, podía ser candidato en las elecciones del 21-D y elegido como ocurrió también puede ser propuesto, como ocurrirá, candidato a la presidencia de la Generalitat.

Otra cosa bien distinta será saber si Puigdemont puede ser elegido como presidente de la Generalitat si no participa de manera ‘presencial’ en el debate de investidura, bien porque está fuera de España o en prisión. Pero esa es harina de otro costal y una cuestión que deberá decidir primero la Mesa del Parlament, partiendo de la exigencia ‘presencial’ que propugnan los letrados de la Cámara y que también comparte el Consejo de Estado.

Estamos ante el problema político español más grave desde el inicio de la Transición y asistimos a una asombrosa cadena de gravísimos errores y de improvisaciones del Gobierno de Rajoy, desde que los pasados días 6 y 7 de septiembre de 2017 (momento en el que Rajoy debió aplicar el 155) se inició el proceso secesionista de Cataluña y la ruptura de la legalidad y del orden constitucional.

Y este error, como el que delata el Consejo de Estado, se suma en cuestión de horas a la fallida propuesta de la Fiscalía de volver a relanzar la euroorden de captura de Puigdemont durante su viaje a Dinamarca, o las esperpénticas explicaciones del ministro Zoido que anuncia el registro de los maleteros de los coches en puestos fronterizos para impedir que se cuele Puigdemont.

Lo que está dejando en asombroso ridículo al Gobierno por su manifiesta incapacidad -ayer también la autoridad de Competencia desautorizó al ministro de Industria, Nadal, en su disputa con Iberdrola- y el agotamiento del liderazgo de Rajoy que confirman las encuestas en beneficio de Rivera y Ciudadanos, mientras el PP sufre las confesiones de sus ex altos cargos en los distintos juicios sobre sus casos de corrupción.

Y todo ello dando una imagen de desconcierto del Ejecutivo que causa un daño gravísimo a España y a la imagen de nuestro país en el mundo. Y sin que nadie tome las riendas como mano firme y acertada en La Moncloa o presente su dimisión. Porque el desafío catalán no puede ser la excusa o el escudo para que los malos gobernantes se queden donde están.

La Guardia Civil descubre que Òmnium recaudó dinero de empresas privadas para el golpe del 1-O
Carlos Cuesta okdiario 25 Enero 2018

La Guardia Civil ha descubierto un sistema de captación de fondos empresariales orquestado en Òmnium Cultural. Un mecanismo que se centraba específicamente en la recaudación de dinero de compañías privadas con el objetivo de financiar el golpe del 1-O. Se trata de la enésima prueba que encuentra la policía judicial sobre la implicación de esta entidad –comandada en esas fechas por el hoy imputado y encarcelado Jordi Cuixart– en la financiación del golpe separatista.

La particularidad de esta vía de financiación se basa en la dirección específica de sus esfuerzos de captación de fondos hacia las empresas. Unas empresas que, en Cataluña, han soportado ya durante años la famosa exigencia del pago del 3% en comisiones para poder acceder a contratos públicos y que, en caso de insistir en ser abiertamente constitucionalistas, han tenido que aguantar desde campañas de presión, hasta la visita habitual de inspectores lingüísticos que se han encargado de demostrarles la conveniencia de amoldarse al nacionalismo a base de multas.

La Benemérita sospecha que esta asociación ha trasladado buena parte de esos ingresos logrados a la financiación del golpe del 1-O, de manera que las empresas que querían apoyar –o se sentían en la obligación de hacerlo– podían contar con un mecanismo de financiación del principal objetivo de los partidos separatistas, pero sin tener que entrar a financiar directamente a esos partidos y, por lo tanto, esquivando la ilegalidad recogida en la ley de partidos.

La Guardia Civil teme que muchas de esas aportaciones se han realizado de forma anónima. Pero, pese a ello, comprobará los pagos para comprobar el origen y su legalidad.

Todo este trabajo de investigación se sumará a las pruebas encontradas por la Guardia Civil que la han hecho considerar ya a ANC y Òmnium Cultural como parte de un esquema de ocultación de fondos del que se ha beneficiado la Generalitat para eludir los controles del Gobierno y el Ministerio de Hacienda. Una estructura en la que habrían jugado el papel de sociedades pantalla o instrumentales, con la única variante de que en esta ocasión, lejos de ser entidades mercantiles, son asociaciones.

Las investigaciones de la Benemérita le han llevado al juez Pablo Llarena a ordenar ayer mismo el registro de las sedes de ambas entidades. Allí los agentes de la policía judicial han buscado pruebas para confirmar varios puntos. En primer lugar los esquemas reales de financiación de ambas entidades. Hay que recordar que Òmnium es una sociedad que obtiene subvenciones y que no ha ocultado su percepción de fondos públicos. Pero no así ANC. Según los responsables de la Asamblea Nacional Catalana, sus ingresos proceden exclusivamente de las captaciones de aportaciones populares. Los datos de la Guardia Civil no encajan con esta tesis y con la capacidad de movilización de la ANC.

La Guardia Civil no oculta sus “sospechas de que efectivamente sí se ha empleado dinero público en la consulta“. Y lo hace porque existía un esquema de triangulación preparado para despistar los controles del Gobierno por medio del desvío de fondos públicos hacia fines ilegales: “Si fue o no dinero público o de un tercero y posteriormente repuesto precisamente de fondos públicos (aquí entrarían o no las actuaciones de la ANC y Òmnium)”, señala la Guardia Civil en uno de sus informes. La nueva vía de captación de fondos empresariales por parte de Òmnium se suma ahora a este esquema.

No se trata del único organismo que considera que las cuentas de ANC y Òmnium son una tapadera. El Sepblac, el organismo máximo antiblanqueo, acaba de entrar a investigar a las dos grandes asociaciones separatistas catalanas, tal y como adelanto OKDIARIO.

Dinero en paraísos fiscales
El organismo, comandado por el Banco de España y que cuenta con los mejores expertos de la Agencia Tributaria y del Tesoro, cuenta con los acuerdos internacionales y los mecanismos de intercambio de información suficientes para poder seguir las pistas de dinero en paraísos fiscales y de rutas de blanqueo complejas. Y eso es, precisamente, lo que en estos momentos se investiga. Tal y como reclamó en su acusación popular Vox y como también adelantó en su momento este diario a la vista de los trabajos iniciales desarrollados por la Guardia Civil.

La Benemérita sospecha igualmente que el dinero de las campañas de captación de fondos realizadas para pagar los viajes de los familiares a visitar a los encarcelados, estancias como la de Carles Puigdemont en Bruselas, el pago de los gastos jurídicos de todos los imputados por el 1-O, o las fianzas de Forcadell y sus compañeros, es excesivo como para ser pagado exclusivamente con los fondos controlados oficialmente por estas asociaciones. Y cree que se podría estar introduciendo dinero negro dentro de esos circuitos. Dinero, posiblemente, desviado a cuentas corrientes durante los años previos al golpe separatista con la previsión, ya en esos periodos, de que tuviese que ser utilizado para diversos gastos ligados al proceso de ruptura con España.

Baleares La diseñadora Úrsula Mascaró crea Balearnia contra la imposición lingüística
De manera irónica dice que ella también pedirá el catalán para comprar sus diseños
Redacción vozlibre 25 Enero 2018

La diseñadora Úrsula Mascaró se ha significado contra la imposición lingüística en Baleares. Y lo hace creando Balearnia y con mucha ironía, asegurando que pedirá el catalán para comprar sus zapatos.

Empresaria de calzado y diseñadora, Úrsula Mascaró también está harta de la imposición lingüística. Por eso, ha decidido meterse de lleno en el movimiento Balearnia. Al abrigo de Tabarnia, lucha contra el decreto del Gobierno balear de exigir el catalán para trabajar en la sanidad pública. Algo que ha hecho que la falta de personal sanitario en la comunidad balear sea una constante desde hace tiempo.

Mascaró está dispuesta a abandonar la lucha contra ello e, irónicamente, ha establecido su propia ley que obliga a saber catalán para comprar sus zapatos.

Al abrigo de Tabarnia
En Facebook y en clave de humor, Úrsula anunciaba la creación de Balearnia. Un lugar fuera del ideario independentista de los llamados ‘Països Catalans’. En él se necesitará tener “un B1 para comprar sandalias” y un “C1 para comprar zapatos de tacón”.

“Estimados miembros de Balearnia, hoy es un día muy importante para nosotros. El espíritu balear me ha invadido y he tomado una decisión muy importante. Yo, como empresaria, también quiero hacer un decreto. Uno muy parecido al de nuestro Govern, pero sin pactos ni nada. Un decreto que creo que es bastante justo y que lo aprobaré yo”, ha escrito en tono sarcástico. La diseñadora hace así referencia a la ausencia de diálogo entre el Gobierno balear y los sindicatos y en contra del colectivo sanitario.

La publicación de Úrsula Mascaró
“Para hacer trabajo de diseño pediré el D, importantísimo y para trabajar como zapatero, con un C1 ya podrán entrar en la bolsa de trabajo. En la oficina bastará un B1 y las dependientas necesitarán un D, porque tenemos clientes muy exigentes”, escribía Úrsula Mascaró de forma irónica.

La diseñadora, por si quedan dudas, aclara al final que todo se trata de una broma. “No hará falta acreditar [el catalán], podéis comprar zapatos tranquilamente en catalán, menorquín, inglés, francés y sueco. Feliz día a todos desde Balearnia. Un poquito de humor entre tanta confusión va bien”, termina.

Úrsula Mascaró lucha así con Balearnia al hilo de Tabarnia y contra una imposición lingüística que tiene soliviantado a todo el personal sanitario.

COVITE DESMONTA LAS MENTIRAS
Francia niega la versión del Gobierno vasco sobre el acercamiento de etarras
La Gaceta  25 Enero 2018

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo critica al Gobierno de Mariano Rajoy por no impedir la campaña de descrédito al Estado de derecho.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha mantenido este martes en París una reunión en el Ministerio de Justicia francés para abordar las últimas informaciones que apuntan a un posible traslado de presos de la banda terrorista de ultraizquierda ETA.

Tras el encuentro, mantenido con la magistrada Helene Davo, las víctimas han cargado contra los mediadores de los presos etarras y contra el Gobierno vasco por orquestar y dar pábulo a una “campaña de confusión para presionar y lograr cambios en política penitenciaria”.

Tal y como ha confirmado la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, Francia no está negociando con los mediadores porque, como aseguran desde el Ministerio, “no hay nada que negociar”.

En esta línea, a los presos de ETA en el país galo se les va a aplicar el derecho común, que establece que se atenderán las solicitudes de forma individualizada y se podrían aplicar a quienes les queden menos de tres años de cumplimiento de pena, quienes cumplan requisitos de seguridad y quienes tengan buen comportamiento en prisión. La organización de víctimas ha confirmado que no se tomará ninguna medida colectiva que afecte al conjunto de los presos.

Covite ha celebrado las líneas rojas marcadas por el Ministerio de Justicia francés, que asegura que no se concederán traslados a presos con delitos de sangre ni a aquellos con condenas o causas pendientes en España.

Tras la reunión, Consuelo Ordóñez ha criticado a la delegación nombrada por los presos de ETA para entablar contacto con el Gobierno francés y al propio Ejecutivo de Íñigo Urkullu por “orquestar una campaña de falsedades y mandar mensajes interesados sobre supuestos cambios en política penitenciaria sabiendo que son inexistentes”.

El único cambio, ha señalado Covite, es “la actitud de los etarras, que han decidido someterse a la legislación francesa“. Además, el colectivo ha culpado al Gobierno de Mariano Rajoy de permitir que “se juegue con la ley y se ponga en entredicho el Estado de derecho”.

“Es totalmente ilógico que una organización de víctimas tenga que desmontar una campaña de mentiras favorables a terroristas presos ante la pasividad total del Ejecutivo español”, ha lamentado.
 


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