AGLI Recortes de Prensa   Sábado 27  Enero 2018

¡No al harakiri constitucional!
Vicente A. C. M. Periodista Digital  27 Enero 2018

LO SIGUIENTE: ILEGALIZAR A LOS PARTIDOS GOLPISTAS Y LAS ASOCIACIONES CIVILES ANC Y OMNIUM Y TOMAR EL CONTROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN RAC 1 Y TV3.

Hoy se reúne en sesión de urgencia el Tribunal Constitucional para decidir si admite a trámite el recurso presentado por el Gobierno de España respecto a la decisión de la Mesa del Parlamento de Cataluña de nombrar candidato a ser investido Presidente del Gobierno de la Generalidad al Diputado Carles Puigdemont i Casamajó, actualmente prófugo de la Justicia de España y residente voluntario en Bélgica. Los motivos aludidos se basan en que la investidura debe hacerse de forma presencial, para lo que en primer lugar Carles Puigdemont debe regresar a España, momento en el cual sería detenido y llevado a presencia del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena a prestar declaración por los delitos que se le imputan. No ha trascendio el texto del recurso pero se puede deducir de las declaraciones de la vicepresidenta Soraya Sáenz tras el Consejo de Ministros de ayer en la que dijo que se había solicitado dos informes al Consejo de Estado: uno preceptivo respecto al asunto de la impugnación del candidato propuesto por la Mesa del Parlamento de Cataluña y el otro potestativo sobre otros asuntos como el de la delegación de voto, persona interpuesta y sesión de investidura no presencial por vía telemática.

Al respecto dijo que se habían recibido los dos informes solicitados y que “La consulta potestativa, que era favorable, y la preceptiva pero no vinculante, que comparte los argumentos jurídicos pero discrepa del Gobierno sobre el momento temporal”. En cualquier caso la decisión tomada fue la de impugnar y “argumentos legales suficientes para asumir el compromiso político” para impedir el que una persona con una orden de busca y captura pueda ser investida como Presidente de la Generalidad de Cataluña. Insta al Presidente de la Mesa a encontrar otro diputado que cumpla los requisitos y tenga “plenas libertades”. Unas frases que llevan poco contenido jurídico y sí mucho de político donde precisamente se habla de unas libertades constitucionales limitadas por la exclusiva decisión del juez del Tribunal Supremo que antepone su criterio de mantener la prisión provisional, presumiblemente también para el prófugo Carles Puigdemont, por la sospecha de reincidencia en los graves delitos que se le imputan. Y la verdad es que este fugitivo ya ha dado muestras mas que de sobra de su contumacia en la rebelión y en culminar la secesión.

A falta de poder valorar los argumentos jurídicos, si los hay, del recurso presentado, no parece fácil para el Tribunal Constitucional decidir si lo admite o no a trámite. Porque es claro que de admitirlo la consecuencia es que se estaría prejuzgando algo que aún no se ha producido, una justicia preventiva. Y eso me recuerda a aquella película de ciencia ficción “Minority report” donde una policía dotada de medios informáticos y audio visuales de vigilancia y de análisis de comportamiento y predicción de comisión de delitos actuaba deteniendo al presunto asesino, violador, ladrón, etc. antes de que pudiese llevarlo a cabo. Otro de los argumentos esgrimidos por el Gobierno es que lo que se pretende es “evitar un mal mayor” y que se produzca algo irreparable. Por supuesto sería el que el fugitivo Carles Puigdemont lograse su propósito de ser investido, presumiblemente de forma telemática e incluso presencial con el consiguiente impacto mediático de la detención por la policía de un Presidente electo de la Generalidad.

El propio Puigdemont sigue jugando al despiste y al gato y al ratón con el Gobierno y la Justicia de España. Nada de lo que hace es improvisado, todo lo contrario que el Gobierno de España. Sus movimientos están perfectamente coordinados y planificados, y hasta ahora ha logrado mantenerse en el foco de atención mediática en los más de dos meses que lleva residiendo en Bélgica. Todas las respuestas de la Justicia y del Gobierno de España han ido a remolque y condicionadas para evitar que el fugitivo y sus cómplices lograsen sus objetivos. La decisión de suspender la Euroorden de detención y extradición a España es una muestra de la posición de debilidad que se evidencia en una Europa, que sigue muy lejos de ser un espacio común donde las leyes se cumplan y no existan refugios para los delincuentes y terroristas. Pero tampoco debemos echar toda la culpa a este sistema tan irracional e ineficaz de carecer de una política común en algo tan esencial como el respeto mutuo dentro de un marco común democrático. LA legislación en España también tiene sus carencias y deficiencias por ser excesivamente garantista.

Es evidente que el principal motivo para que estemos en este laberinto jurídico viene de la propia Ley de enjuiciamiento criminal y la salvaguarda de determinados derechos constitucionales hasta que una sentencia firme los limite o los anule de forma temporal. En este caso, los delitos por los que han sido imputados los golpistas de rebelión y el de sedición, conllevan la pena adicional de inhabilitación para el desempeño de cargo público y la suspensión del derecho al sufragio pasivo. En ningún caso se contempla la fase de Instrucción como limitativa de esos derechos constitucionales, aunque de hecho la prisión provisional sin fianza impone por razones obvias unas limitaciones a las que la vicePresidenta llamaba “plenas libertades”, principalmente de movimiento como es el caso de la prohibición del juez Pablo Llarena a la presencia de los presos en los plenos del Parlamento, dejándoles intacto su derecho a delegar el voto en persona interpuesta, otro diputado.

El mal mayor al que se refiere el Gobierno es el “pollo” mediático y desprestigio de España tras lo que sería sin duda un nuevo triunfo del golpismo que presentaría la detención como una prueba más del comportamiento anti democrático y represor del Gobierno de España. Un victimismo al que ya nos tienen más que acostumbrados, pero imposible de neutralizar con esa imagen de un Carles Puigdemont esposado e introducido en un coche policial camino de prisión. Hay que evitar a toda costa el que ese prófugo golpista logre su objetivo y se burle otra vez de toda España y de todos los españoles. Y el que eso no ocurra está ahora en manos de los jueces del Tribunal Constitucional que deben valorar no solo la letra sino el espíritu de la ley, para no permitir lo que sin duda es un fraude de ley al aprovecharse de la permisividad de una legislación en casos que, en otros tiempos, se consideraban delitos de “alta traición”, ni tampoco de la desesperante lentitud a la hora de enjuiciar y sentenciar este tipo de delitos, sobre todo cuando se dispone de pruebas irrefutables de su comisión al haber sido el golpe de Estado retransmitido y publicitado al minuto.

En este caso, basta con que se admita a trámite para neutralizar lo que es sin duda un nuevo desafío del bloque independentista que ha vuelto a obtener la mayoría parlamentaria y la Presidencia de la Mesa y están dispuestos a devolver a los golpistas a sus antiguos puestos de mando y proseguir con su plan de secesión. El fondo jurídico de la impugnación puede ser discutible y endeble en su argumentación, pero ese debate puede posponerse y dar tiempo al legislativo para enmendar estas lagunas jurídicas del todo inaceptables.

Quien no respeta la Constitución y ha dado muestras de despreciarla y de no acatarla, no puede ahora ampararse en ella para seguir violándola. Eso sería no un fraude de ley sino un harakiri constitucional.

¡Que pasen un buen día!

El fracaso de los ayuntamientos del cambio
EDITORIAL Libertad Digital  27 Enero 2018

A poco más de un año para que los ciudadanos vuelvan a ser llamados a las urnas para elegir a sus alcaldes, la gran novedad que supusieron las anteriores elecciones municipales se ha destapado como un tremendo bluf: los llamados "ayuntamientos del cambio" no han logrado cambiar gran cosa y cada día más parecen gigantes con pies de barro.

El mejor ejemplo de ello es el hecho de que las dos mayores ciudades de España están, ya acabando el mes de enero, sin presupuestos para 2018. Ada Colau tendrá que someterse, una vez más, a una cuestión de confianza para superar este particular escollo, después de que expulsara del gobierno municipal a los cuatro ediles socialistas que le otorgaban una mínima estabilidad política, blandiendo como excusa el pacto entre PP y PSOE para aplicar el artículo 155 en Cataluña.

La situación del Ayuntamiento de Madrid no es mucho mejor. Tras la intervención parcial de las cuentas locales por parte del Ministerio de Hacienda y la posterior crisis interna que sufrió Ahora Madrid a raíz del cese del concejal de Economía Carlos Sánchez Mato, las negociaciones de cara a la aprobación de los Presupuestos de 2018 siguen paralizadas, y, como mínimo, no se espera un nuevo proyecto hasta el mes de marzo.

Sin embargo, más allá del caos político y presupuestario en el que están inmersas las filiales municipales de Podemos, lo más preocupante es la nefasta gestión que están llevando a cabo, tanto en estas dos grandes ciudades como en el resto de municipios en los que ejercen el poder. Nada más llegar a la alcaldía, Colau anunció una moratoria hotelera y de pisos turísticos que, entre otros factores, no solo ha contribuido a alentar de forma necia e irresponsable la turismofobia, sino que también ha disparado el precio del alojamiento, denigrando con ello la imagen exterior de la Ciudad Condal, hasta el punto de que la prensa internacional empieza a excluirla de sus recomendaciones. Que la alcaldesa torpedee el principal motor económico de la ciudad es de una ceguera colosal. Y lo mismo sucede con Manuela Carmena, dispuesta a imitar, punto por punto, los mismos errores que ha cometido Colau en Barcelona, ya que Ahora Madrid también acaba de anunciar su intención de prohibir la apertura de hoteles y pisos turísticos en el centro.

Si a ello su suma la paralización de nuevos proyectos urbanísticos, el resultado es que en Madrid es cada vez más difícil y caro encontrar pisos en alquiler, al tiempo que el precio de la vivienda acelera su encarecimiento debido a la falta de oferta inmobiliaria, perjudicando así a la mayoría de la población. El constante caos circulatorio que experimenta la capital por culpa de la guerra contra el coche que ha iniciado Ahora Madrid, el problema de suciedad en las calles o las absurdas y constantes polémicas que protagonizan los concejales de Podemos allá donde gobiernan son tan solo algunos ejemplos del mayúsculo fracaso que están cosechando los llamados "ayuntamientos del cambio". Prometían un "cambio" y, por desgracia, no mentían. Simplemente, se les olvidó decir que el "cambio" sería a peor… A mucho peor.

Patriotas de pacotilla
Gonzalo Duñaiturria okdiario  27 Enero 2018

El que fuera número dos del PP valenciano, Ricardo Costa, confesó este pasado miércoles que su partido financió las campañas electorales con dinero negro procedente de empresarios adjudicatarios de obras públicas mediante la generación de facturas falsas emitidas a los miembros de la red Gürtel, liderada por Francisco Correa. El señor Costa indicó, de forma expresa que “sí, es cierto que el PP se financiaba con dinero negro”, dispuesto “humildemente” y de forma apocada a asumir su “responsabilidad”. Ojeando la prensa me topo con una más que interesante foto, una sugestiva instantánea que hace brotar en mí una natural reacción de enojo y desagrado. El envanecido señor Costa realiza su declaración decorando sus muñecas con dos indisimuladas pulseras de la bandera nacional. Cuanto patriotismo, cuanto patriota de pacotilla.

No seré yo quien se esconda por sentirse profundamente español. Por estar orgulloso de mi bandera y emocionarme al escuchar los sones de nuestro himno patrio. Incluso aliento y apoyo la exhibición de nuestros colores como seña de honra. Pero empezando antes por tener un comportamiento decente y honorable, por tener una ética actitud personal, por ser un ejemplo de honorabilidad y decoro. Mi sentimiento dista mucho de los patriotas de pacotilla. Son patriotas los ciudadanos anónimos de Cataluña qué bajo pena y riesgo de ser señalados, amedrentados e incluso agredidos, colocan con dignidad la bandera nacional en sus balcones. Son patriotas porque luchan por lo de todos y manifiestan a los cuatro vientos sus anhelos de esperanza, convivencia, futuro y unidad. Son patriotas nuestros ejércitos, lo son nuestras a veces olvidadas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Es patriota la gente de bien que madruga cada mañana para aportar a su nación lo mejor de cada uno. Porque ser patriota supone vivir mirando al bien común. Quien se dice patriota, desarrolla su trabajo desde una profunda responsabilidad, sin egoísmos personales ilegales e ilegítimos. Un patriota demuestra ese amor a su pueblo y a su tierra no utilizando los símbolos de su nación para fines sectarios o particulares. Lucha por la justicia social, porque sabe que la patria es de todos y cada uno de sus compatriotas, teniendo claro que todos sus conciudadanos deben vivir y realizarse en una comunidad justa y libre, imperando sin duda el meritoriaje, pero también la igualdad de oportunidades, de deberes y sin duda de responsabilidades. Practica el “patriotismo” para hacer de su patria un lugar mejor, mediante el trabajo fecundo, libre de toda especulación personal que se sustente en la explotación, en el engaño a sus semejantes o en el expolio de las cuentas públicas. Mi sentimiento dista mucho de ese ademán falsario, de esa “apariencia de patriota”, del patriotismo de boquilla y pandereta, del patriotismo de cartón piedra, de quién aprovechándose de nuestras haciendas, del dinero de todos nosotros, la bandera la lleva en el billetero.

Muy a tiempo llegó el Partido Popular, y es virtud del presidente Rajoy, expulsando y apartando de la vida pública a determinados miembros de su partido que no solo desmerecían al mismo partido, sino que desprestigiaron la noble labor del político honrado y sacrificado en pro del bienestar público y mancillaron la conciencia limpia y pulcra de los españoles de bien. Sin duda debe hablar la justicia. En una sociedad avanzada la presunción de inocencia debe ser un principio pétreo. Pero la sociedad tiene todo su derecho a juzgar las actitudes manifestadas expresamente por determinados personajes que no se sonrojan al reconocer sus hechos y lavan su tiznada pseudoconciencia con insultantes “perdones”. El señor Costa se disculpa con una farisaica franqueza “arrepentido por no denunciar en su momento”. Pero el tiempo no se para y pone a cada uno en su sitio. Como dijo el gran Cicerón: “Las vanas pretensiones caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho”.

De Nebrija y Baroja, al futuro del español
Íñigo Méndez de Vigo ABC 27 Enero 2018

En las majestuosas descripciones bélicas de Homero descubrimos al primer periodista de la Historia. En «La Odisea» -la crónica épica del regreso a casa del héroe griego-, reconocemos el potencial transformador de la comunicación, del lenguaje como testigo y catalizador de la Historia, como transmisor de cultura, sabiduría y ciencia. Desde esa perspectiva, la singular hazaña del español y de la cultura en español, a medio camino entre la comunicación y la innovación -entre contar la Historia y hacerla- encuentra difícil parangón en el mundo.

El viaje de Magallanes-Elcano, en cuyas conmemoraciones del V centenario estamos ya inmersos, fue la primera aventura globalizadora del español. Por primera vez nuestra lengua, y con ella toda la cultura en español, se desplegó allende los mares. Aquella pionera circunnavegación del globo fue también una madrugadora expresión de los beneficios de universalizar el conocimiento, abriendo canales de intercambio de cultura y sabiduría.

En los vaivenes de la Historia, la hegemonía de las naciones y las fronteras se han moldeado a través de expansiones y contracciones. Pero la trayectoria del español, con su vocación integradora, siempre ha sido expansiva, siempre ha sido recibida como oportunidad. El español ha sido vehículo de vanguardia, de innovación, de cultura, de comercio. Hoy lo es más que nunca.

En 1492 el humanista Antonio de Nebrija presentaba a la Reina Isabel su gran obra: la Gramática de la lengua castellana, la primera dedicada a las reglas de una lengua romance. En su propósito latía la aspiración de proyectar el español como algo internacional; una aspiración que era casi una profecía. Al tiempo que veía la luz esta primera gramática, Colón cruzaba el Atlántico en busca del Nuevo Mundo que alcanzaría solo unas semanas después.

Al cabo de los años, si algo genuinamente nuestro ha pervivido al otro lado del océano es la lengua y la cultura que compartimos. Cuando emprendimos aquellas primeras aventuras globalizadoras, nadie podría imaginar la realidad de nuestros días: en la actualidad, nuestro país solo aloja un 10% del total de hispanohablantes mundiales. El propio Nebrija estaría asombrado. Asombrado y, me atrevo a vaticinar, orgulloso.

La capacidad de entenderse con otras personas es lo primero que nos mueve a acercarnos a cualquier lengua. Pero no es lo único. Adentrarse en un idioma permite un viaje que trasciende lo puramente lingüístico, lo exclusivamente comunicativo. Y si el lenguaje fuera solo una herramienta de comunicación no tendría sentido la riqueza de la polisemia. Nuestra lengua se bifurca a veces hasta matices insospechados en la búsqueda de la precisión -en ocasiones con intencionada inexactitud retórica- que nos permite expresar sentimientos, sutilezas y exhibir recursos literarios que desarrollan ideas y narraciones con fidelidad casi fotográfica-. Ese trasfondo de las maletas de nuestro idioma nos invita a pensar que el verdadero destino de su viaje es más lejano y más hondo que el ideal -ya bastante ambicioso- de lograr comunicarse con otros tantos millones de personas.

Somos esos 570 millones de hispanohablantes los que hoy recogemos el legado histórico y cultural del español. Los que disfrutamos de la historia dorada de nuestra literatura y los que volvemos a revivir lo mejor que tenemos cada año, en cada cita con el Premio Cervantes. Somos herederos y custodios de un gran tesoro de ciencias y letras, cuyas huellas encontramos por miles de kilómetros de todo el planeta, en el rastro de los callejeros, en lejanos libros de Historia de grandes y remotas naciones, o en la manera en que las artes con acento español pueblan los museos del mundo. Con todo, aun siendo grande el patrimonio acumulado, no es menor la oportunidad de inmediato futuro que en estos momentos nos ofrece nuestro idioma.

El alma de «El español, lengua global», el proyecto de Estado que presentó ayer el presidente del Gobierno, en ese templo del arte y exposición de talento que es el Museo Nacional Reina Sofía, no es un alma melancólica ni anclada en el pasado. Al contrario. Lo ambicioso de esta iniciativa global es potenciar el español en el ecosistema de las nuevas tecnologías, como lengua de programación, de vanguardia, de futuro.

En sus Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, el Pío Baroja más sarcástico nos presenta el célebre invento de Mr. Macbeth, el «traduscopio óptico y acústico»: «Si se habla por un lado del tubo en inglés, por el otro extremo del tubo salen palabras en castellano. Lo mismo sucede si se mira, porque el traduscopio lo traduce todo; la cuestión no está más que en la graduación de los tornillos».

Gracias a la revolución tecnológica, el traduscopio de Pío Baroja ha saltado en nuestros días de lo paródico de su novela a la más sorprendente de las realidades. Estirando la ficción del novelista, el gran propósito de «El español, lengua global» no es solo propiciar que los tornillos estén lo bastante graduados como para que nuestro idioma sea coprotagonista de los más punteros avances. Sino más aún, de la mano de la gran comunidad de hispanohablantes en todo el mundo, queremos promover que los tornillos se fabriquen en español.

En síntesis, como tantas veces en la vida, estamos ante una gran oportunidad que supone un notable desafío. Un desafío común del que podemos sentirnos tan responsables como orgullosos. Porque al final, si aunamos ilusión y voluntad, podremos alcanzar el horizonte de la universalización del conocimiento en español. Un noble y ambicioso empeño al que vamos a dedicar nuestra mayor ilusión y esfuerzo, con la seguridad de que no estaremos solos en este viaje.

ÍÑIGO MÉNDEZ DE VIGO ES MINISTRO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE Y PORTAVOZ DEL GOBIERNO

El futuro del españolito
Nota del Editor 27 Enero 2018.

Este artículo se lo habrá escrito algún "negrito" bien remunerado, pero eso es lo de menos. Lo importante es que el español goza de buena salud fuera de lo que queda de España, y lo lamentable es que el españolito que vive en alguna de las muchas regiones donde el español es lengua impropia, lo tiene cada vez más crudo, tanto para él como para sus retoños.

Erradicar la pobreza, no demoler la riqueza
Daniel Lacalle elespanol 27 Enero 2018

“Same old story, that’s a fact. One step up and two steps back” Bruce Springsteen.

En el tiempo en el que usted termine de leer este artículo, si llega al final, unas seiscientas personas de todo el mundo habrán salido de la pobreza.

En 1990, el 35% de la población mundial vivía en la pobreza extrema. Hoy no llegan al 10,7% según el Banco Mundial.

En 1987, en China había 660 millones de pobres. Tras la apertura económica, esa cifra ha caído hasta solo 25 millones. En India, la cifra de pobres desde ese año se ha reducido en más de cien millones de personas.

140 millones de personas se incorporan a la clase media cada año.

Sin embargo, estamos viviendo la época en la que se ignoran estas magníficas noticias para centrarse en mensajes intervencionistas sobre la riqueza. Usted leerá que “el 1% del mundo controla el 87% de la riqueza” y cosas como “si las diez personas más ricas del mundo entregaran su riqueza no habría pobreza”.

Los 635 millones de chinos que han abandonado la pobreza en los últimos treinta años disienten. Están encantados de que China sea el país donde más millonarios se crean cada año y donde más crece la clase media, y gracias a esa prosperidad se da una “desigualdad creciente” que no solo no es negativa sino que es positiva. Millones de pobres que dejan de serlo, millones de pobres que pasan a la clase media y unos cuantos que, gracias al progreso, son millonarios.

En vez de fijarnos en los modelos de éxito que han llevado a la caída sin precedentes de la pobreza, los intervencionistas se preocupan. Si se acaba la pobreza, se acaba su trabajo. Al contrario de lo que le dicen los defensores de la represión, el capitalismo está encantado con la caída de la pobreza y la mejora de la clase media. Significa más y mejores consumidores, mejores productos, más sostenibles y mayor desarrollo… y con ello, más beneficios y mejores servicios públicos. Los que sufren ante la caída de la pobreza son los redistribuidores de la nada.

Es una ridiculez de tal calibre pensar que confiscando la riqueza de los ricos se acabaría la pobreza que parece increíble que en 2017 haya que recordar el desastre y aumento exponencial de la pobreza que supuso la idea mágica del expolio al exitoso desde la época de los assignats tras la Revolución Francesa hasta los ejemplos recientes de Argentina, Zimbabue, Venezuela, etc. La lista es interminable.

El expolio a la riqueza solo ha generado pobreza y peores condiciones para todos. Además, es una mentira. Expropie la riqueza de los ciudadanos más ricos y con ello, además de destruir el empleo de miles de personas, no solo no saca a los pobres de su miseria, sino que ¿qué ocurre al año siguiente? Ya no hay ricos que expoliar. Los pobres aumentan y la miseria se multiplica ante la evidencia de que, si penalizas el éxito, repartes el fracaso.

Todos los meses de enero coinciden dos eventos, Davos y el informe de Oxfam. Muchos de ustedes pensarán que son dos eventos diferentes e incluso antagónicos, y sin embargo tienen un tronco común. La glorificación del intervencionismo como solución a los problemas creados por… el intervencionismo.

No es una casualidad. La transferencia de riqueza de los ahorradores y exitosos hacia los gobiernos es un buen negocio. Porque cuando falla siempre se achaca a que no se intervino suficiente. Y es curioso, porque la evidencia del desastre económico que supone poner como objetivo único y central de la política la redistribución y la igualdad es evidente. Porque son consecuencias de la prosperidad, el crecimiento y el empleo.

Los objetivos no pueden centrarse en las segundas derivadas, porque desde la intervención solo se consigue que no quede nada que distribuir. La desigualdad no es lo mismo que la injusticia, como bien explica el Nobel Angus Deaton, y no nos sorprende que los intervencionistas se empeñen en situar como problema la desigualdad, cuando es de un 40% (es decir, un nivel de igualdad muy alto) en vez de la pobreza y cómo acelerar el crecimiento de la clase media, la principal pagafantas -vía impuestos- de los excesos estatales.

No es una casualidad que las sociedades con mayor libertad económica tengan también rentas más altas y Estados de bienestar más sólidos. Y eso lo saben hasta los que predican llevar a cabo lo contrario. Pero es que para e burócrata el objetivo es mantener el aparato, no hacerlo innecesario.

El capitalismo y el libre comercio han hecho más por la reducción de la pobreza que todos los comités gubernamentales juntos.

El debate de la pobreza y la desigualdad se ha convertido en una excusa para intervenir, no en cómo seguir mejorando. No quieren que los pobres sean menos pobres, solo que la clase media y alta sean menos ricos.

El intervencionismo asume que la desigualdad es un efecto perverso, no una consecuencia de la prosperidad. Y la desigualdad es positiva. Si mis compañeros de trabajo tienen más éxito que yo es un incentivo para hacerlo mejor. Solo cuando hay una desigualdad por éxito progresan las sociedades, y se garantiza un Estado de bienestar sostenible. No hay mayor desigualdad que el igualitarismo, que elimina el mérito y el incentivo a mejorar. Y el igualitarismo no solo no reduce la pobreza, la aumenta. Pero, eso sí, como aplaudía Oxfam sobre Venezuela hace ocho años, “se reduce la desigualdad”. Haciendo a todos pobres, menos a los redistribuidores. Esos se forran.

Cuando es el Estado el que asesina
FERNANDO PALMERO El Mundo  27 Enero 2018

Ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, pero no como consecuencia de sus numerosos estallidos bélicos. Porque el Holocausto no fue sólo una matanza masiva de personas. Abundan los ejemplos de destrucción de población civil durante esos años, desde las provocadas por los bombardeos del Reich sobre Londres, o los de los aliados sobre Colonia, Hamburgo y Dresde (que dejaron las ciudades reducidas a cenizas), hasta las prácticas genocidas del Japón imperial en China y el Pacífico Sur o la masacre de oficiales del Ejército polaco a manos del NKVD soviético. Por supuesto, el criminal acto que supuso el lanzamiento por la aviación estadounidense de dos bombas atómicas sobre los habitantes de Hiroshima y Nagasaki.

Lo específico del Holocausto, sin embargo, aquello por lo cual puede y debe ser estudiado como un hecho histórico diferenciado de la lógica del conflicto de potencias que se da entre septiembre de 1939 y agosto de 1945, es que se trata de una práctica asesina que un Estado lleva a cabo sobre su propia población, sobre sus ciudadanos, o sobre aquellos que quedan bajo su jurisdicción. Es lo que hizo el Estado nacional socialista alemán. Pero también, el Estado Independiente de Croacia. Ambos, fundamentalmente el primero, son los responsables de los asesinatos (ya que se cometieron al margen de la ley) de unos 100.000 enfermos mentales y/o crónicos polacos, alemanes y austriacos; de más de dos millones de prisioneros de guerra soviéticos; de unos 322.000 serbios; de alrededor de 250.000 gitanos; y de más de cinco millones de judíos. Por tanto, la aniquilación de los judíos europeos, la Shoá, forma parte del Holocausto, pero no lo agota, ya que eso supondría ignorar a los miembros de otras minorías que fueron víctimas de la violencia asesina del Estado. La Shoá, término hebreo cuya traducción literal es catástrofe, representa, además, el paradigma esencial para entender el Holocausto.

Aquella catástrofe fue posible, en primer lugar, por el sentimiento judeófobo ampliamente extendido en Alemania, que en modo alguno significaba una anomalía de lo que ocurría en Europa. Históricamente, la judeofobia se había manifestado de tres formas diferentes. Durante la formación del cristianismo como ideología de poder, la judeofobia tuvo un carácter religioso: los judíos eran presentados como deicidas, como los asesinos de Dios; tras la constitución de los medievales reinos cristianos de Occidente, se desarrolló una judeofobia económica relacionada con las tareas fiscales que los monarcas habían asignado a los miembros de las comunidades judías. Finalmente, cuando surgen los Estados-nación, los judíos pasan a convertirse en una nación sin Estado que amenaza la identidad política. Para cada una de esas manifestaciones del odio al judío se propuso una solución. En un primer momento, el judaísmo se curaba mediante la conversión; cuando fue visto como una amenaza para la unidad religiosa en las monarquías cristianas, se decretó su expulsión; por último, para combatir su carácter infeccioso y parasitario en las nuevas naciones europeas, se pensó en la aniquilación. Al Estado alemán, heredero de esa larga tradición antisemita, le cabe haber franqueado una línea hasta entonces no concebida por nadie. Había solventado la cuestión religiosa otorgando un carácter racial al judío, imposibilitando así su conversión; por costosa y difícil había descartado la deportación; diseñó, entonces, una solución final: la eliminación física de todos aquellos que significaban una amenaza real para la salud e higiene del Estado. Y esto es lo que determina la especificidad histórica de la judeofobia nazi, como el odio al Estado de Israel, desde 1948, caracteriza el antisemitismo contemporáneo.

Pero la Shoá no es sólo la consecuencia de la fobia racial e ideológica que representaba el arraigado antisemitismo de la Europa de finales del XIX y principios del XX. Ésta es una condición necesaria, pero no suficiente. En La utopía nazi (Crítica, 2006), Götz Aly define el exterminio judío como "el más consecuente atraco homicida de la historia moderna". Gracias a él, sostiene el historiador alemán, el Reich pudo sufragar parte de los desmesurados gastos de guerra a los que tuvo que hacer frente. Fueron muchos los países europeos que compensaron los gastos de ocupación alemana mediante los bienes (muebles, inmuebles, artísticos, comerciales, financieros...) de los judíos que, en contraprestación, Alemania se encargaba de eliminar para imposibilitar una posible reclamación futura. También, ante la incapacidad del Partido nacional socialista de extender sus promesas utópicas de progreso e igualdad social a toda la población, el Estado decidió deshacerse de una parte de los ciudadanos que le suponían un coste inasumible (deficientes mentales, enfermos crónicos...), y de otra, los judíos, a los que retiró sus derechos civiles, les impidió el acceso a determinados puestos de trabajo (lo que ayudó al descenso del paro entre la población aria) y les expropió sus bienes.

En los años 30, los judíos en Alemania representaban un porcentaje mínimo de la población, pero los proyectos de anexión territorial diseñados por el Reich elevaban la cifra total a los 11 millones de personas que aparecen en las actas de la Conferencia de Wannsee (Berlín, 20 de enero de 1942), donde se coordinan y ultiman los preparativos para la ejecución de la Solución Final. "El 95% de los alemanes", concluye Aly, "se beneficiaban de lo robado (...) Las víctimas de los bombardeos se vestían con la ropa de los asesinados, y dormían en sus camas, aliviados por haberse salvado una vez más y agradecidos al Estado y al partido que les habían ayudado tan rápidamente". Durante los años de la Guerra, los ciudadanos alemanes pudieron mantener su alto nivel de bienestar gracias a que podían disponer de las cosechas incautadas y comprar a bajo coste vajillas, cuberterías, mantelerías, instrumentos musicales, libros, lámparas, juguetes infantiles, sillones, colchones, obras de arte... de judíos que ya no podrían reclamarlos nunca. Ante el silencio cómplice e interesado de sus antiguos vecinos, habían sido aniquilados por un Estado que se definía como jurídicamente garantista y que había construido el primer régimen de bienestar.

La confluencia, por tanto, de los factores ideológicos y económicos dan lugar a un proceso de exterminio de población que se desarrolla, según expone Raul Hilberg en La destrucción de los judíos europeos (Akal, 2005) en cuatro fases, que no están de antemano fijadas, sino que se van desarrollando, a veces de forma caótica, otras, con estricta racionalidad. En la primera de ellas, mediante una minuciosa legislación racial elaborada en Nüremberg en 1935, el Estado alemán determinó quiénes de entre sus ciudadanos dejaban de serlo porque pasaban a tener la condición de judío que sus relaciones de parentesco le imponían. En un segundo momento, para aquellos que habían sido clasificados administrativamente como judíos se determinó su separación paulatina de la sociedad y la expropiación de todos sus bienes. En una tercera fase, todos los judíos del Reich fueron encerrados en guetos y en campos de concentración y trabajo, a lo largo del cada vez más extenso imperio germano. Por último, a partir de finales de 1941, en los territorios de la Polonia ocupada, se diseñaron unos centros especiales, los campos de exterminio, en los que las víctimas pasaban, en unas pocas horas, de la vida a la muerte, como resultado de una minuciosa planificación industrial. El artefacto que permitió aquella operación fue la cámara de gas, alimentada por gases de combustión en los campos de Bélzec, Sobibór, Chelmno, Treblinka y Majdanek, y con Zyklon B, un potente gas antiparásitos, en éste último y en el mayor de los centros de muerte: Auschwitz.

Y es en Auschwitz donde, a partir de 1943, cristaliza la síntesis del modelo nacional socialista. Inaugurado como lugar de reclusión, gracias al perfeccionamiento de las técnicas de exterminio, se convierte en el más eficaz lugar de muerte industrial del Reich. También en una inmensa fábrica de esclavos que pasaban a la cámara de gas cuando sus cuerpos se agotaban. Un modelo que se presenta hoy como tentación en nuestras sociedades capitalistas sometidas a una continua revolución tecnológica que produce excedentes de mano de obra y en las que las sucesivas crisis han demostrado la dificultad para mantener un Estado de bienestar sostenible y justo.

Fernando Palmero es periodista, doctor por la Universidad Complutense y coautor de Guía didáctica de la Shoá (CAM, 2013) y Para entender el Holocausto (Confluencias, 2017).

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Medios y fines
MANUEL ARIAS MALDONADO El Mundo  27 Enero 2018

Después de tanto movernos, resulta que estamos donde estábamos. O sea, al comienzo de otra extenuante sucesión de trucos reglamentarios, recursos exprés, impugnaciones judiciales e interpretaciones doctrinales. Ya hemos pasado por esto: se trata de una guerra de guerrillas librada simultáneamente en el plano legal y en el propagandístico, como demuestran los aspavientos melodramáticos de un soberanismo que por momentos parece inspirarse en la hinchada gestualidad del cine mudo. "¡Golpe de Estado!", aducen desde Junts per Catalunya sin despeinarse, dispuestos a continuar otro quinquenio con el retorcimiento de la democracia en nombre de la democracia.

Es indudable que el gobierno ha incurrido en una flagrante contradicción de la que no sale bien parado. Defender sin descanso el imperio de la ley para terminar incurriendo en algo parecido a un fraude de ley resulta decepcionante. Para colmo, la reticencia del presidente del gobierno a comunicarse con sus ciudadanos crea un vacío rellenado de inmediato por la verborrea hiperbólica del independentismo. Pero tampoco nos engañemos: si el recurso se ajustara a derecho, la reacción del nacionalismo habría sido exactamente la misma. Ya que no se trata de tener razón legal, sino de aprovechar las garantías jurídicas del Estado de derecho para seguir desafiando el orden constitucional. Es un ventajismo que procura indudables ventajas.

Así que lo que ha hecho el gobierno es responder a una maniobra dudosa con otra maniobra dudosa. Ha cedido, en otras palabras, a la tentación del atajo. Para consuelo de demócratas, hay una diferencia: aunque el medio sea tramposo, el fin es irreprochable. Sería por ello un error perder de vista el objeto del recurso, olvidándonos de que el presidente del Parlament está persiguiendo un objetivo tan estrafalario como investir presidente a un prófugo de la justicia. Se dice pronto.

Estamos ya tan familiarizados con la lógica delirante del procés que la posibilidad de una investidura vía Skype ha sido seriamente evaluada por los letrados parlamentarios. Si no existieran obstáculos legales, en fin, el independentismo estaría dispuesto a instaurar un gobierno telecrático: la primera democracia ocular del mundo occidental. O, al menos, eso finge. En realidad, sus líderes saben que piden un imposible y por eso lo piden, con vistas a mantener vivo un show que necesita de renovación constante. Y esta vez, otra vez, el gobierno ha echado una mano con el guion.

Nadie se reirá de España el martes
José García Domínguez Libertad Digital  27 Enero 2018

Desde hace una semana, esto es desde el lunes pasado a primera hora de la mañana, todas las puertas de acceso al Parque de la Ciudadela, que son más de una docena, están vigiladas por furgones de la Policía Nacional (española) con sus correspondientes dotaciones de agentes. Nadie, pues, va a poder acceder al recinto del antiguo cuartel del ejército de Felipe V donde ahora está instalado el Parlament de Cataluña sin que esos policías de absoluta e indubitada obediencia a las autoridades legítimas del Reino de España dejen de certificar su identidad. Y es que hasta las cloacas que transitan por los alrededores de la Cámara están siendo inspeccionadas en las últimas horas por los leales funcionarios de ese mismo cuerpo de seguridad. La memoria histórica de cuánto ocurriera el 6 de octubre del 34 tras la fuga por las alcantarillas de las Ramblas del célebre Dencàs, aquel Puigdemont a avant la lettre, ha estado muy presente en las últimas horas entre los responsables del Ministerio del Interior llamados a garantizar que Barcelona no se convierta (otra vez) en una pista de circo. Aunque de bien poco le serviría al Payés Errante la eventual proeza de burlar ese dispositivo de vigilancia.

Y es que si bien existen en nuestro ordenamiento jurídico tres lugares (las iglesias, los campus universitarios y los parlamentos todos) donde quien ejerce la función policial es el responsable de dichas instalaciones, o sea párrocos, rectores y presidentes de cámaras legislativas, esa potestad en ningún caso puede ejercerse para tolerar que se cometa un delito flagrante. El Parlamento de Cataluña, como el de La Rioja o el de Extremadura, no es una embajada sometida al estatus jurídico de extraterritorialidad. Así las cosas, si Puigdemont se dejara caer por su hemiciclo el próximo martes, a Torrent, tras ser requerido por una cuestión de poco más que simple cortesía, no le quedaría otro remedio que autorizar el acceso a la Policía Nacional (española). El único requisito, tal como establece el protocolo aprobado el pasado septiembre tras el registro del Parlament por parte de una dotación de la Guardia Civil sería que los policías entrasen en la Cámara desarmados y sin cubrir sus rostros con pasamontañas. No habría ninguno más. Ninguno ¿Estará dispuesto Puigdemont a cambiar dos horas de gloria escénica a cambio de siete años (como mínimo) en Estremera? ¿Alguién duda de la respuesta correcta a esa pregunta retórica? Ese farsante, por supuesto, no va a aparecer por Barcelona el martes. Ni en broma.

Lo que sí resulta harto probable, en cambio, es que Torrent acepte la delegación de voto de los otro cuatro idos de Bruselas, lo que abriría la puerta de atrás a su investidura in phantasma. Pero esa burla anunciada a nuestro Estado de Derecho tiene una solución, por lo demás sencillísima, que responde por buromail, que es el burofax de toda la vida, pero que ahora llega por correo electrónico a sus destinatarios. La laguna legal llamada a colocar en un brete al Tribunal Constitucional, en principio llamado a desautorizar al Gobierno o al Consejo de Estado con su dictamen sobre el pleno, se puede resolver, y se resolverá, por una vía que ofrece la tecnología. Porque bastará con que el Constitucional esté reunido el próximo martes a las 3 de la tarde en punto, hora prevista para el inicio de la sesión de investidura en la Ciudadela, y que los señores magistrados dispongan de un receptor de televisión en la sala. Transcurridos unos instantes, esto es una vez constatada la ausencia física del aspirante en la tribuna de oradores, la correspondiente interlocutoria anulando el pleno, cuyo texto ya habrá sido redactado con anterioridad, podrá ser remitida a la Mesa del Parlament por ese cauce instantáneo, el del buromail.

Ergo, a las tres y media, como muy tarde, el joven padre de familia Roger Torrent ya sabría que, en caso de desobedecer, estaría incurriendo en ese mismo instante en un delito de desobediencia, tipo penal que, entre otras contrariedades para el afectado, implica la inhabilitación para ejercer cualquier cargo o función pública. Eso, repito, a las tres y media del próximo martes. Llegado ese instante procesal, Torrent dispondrá de dos opciones. O buscarse la ruina personal, la primera. U obedecer, la segunda y última. Pero siempre desde el bien entendido de que un gesto de rebeldía por su parte supondría al tiempo otro de supina estupidez, pues el pleno ya sería inválido desde el punto de vista jurídico en cualquier caso. Nadie se va a reír de España el próximo martes en la Ciudadela. Y menos que nadie, Puigdemont.

El último error de Soraya da alas a Puigdemont y agudiza la crisis catalana
El presidente del Parlament mantiene el pleno de investidura del fugitivo para el martes y anuncia una querella contra el Gobierno
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 27 Enero 2018

Munición para el separatismo. La obcecación del Gobierno ha conseguido reagrupar a las formaciones separatistas. Roger Torrent, el presidente republicano del Parlament mantiene a Carles Puigdemont como candidato a la investidura y la fecha del próximo martes para el pleno, que si no queda suspendido por el Tribunal Constitucional, arrancará a las tres de la tarde. Persiste la incógnita de si el expresidente de la Generalidad será capaz de presentarse en la cámara o permanecerá en el santuario bruselense.

El Gobierno insiste en que Puigdemont no es elegible por sus circunstancias judiciales, la imputación de los delitos de sedición, rebelión y malversación, pero el separatismo rebate la teoría de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría mostrando el acta de diputado del prófugo, cuya fuga no le impidió encabezar una candidatura que resultó la segunda más votada el 21-D, por detrás de Ciudadanos. Si pudo liderar una lista, arguyen, puede presidir la Generalidad.

El informe del Consejo de Estado no es vinculante. Tampoco la opinión de los letrados de la cámara catalana, pero el mismo personal jurídico del Parlament que se pronunció en contra de una investidura a distancia coincide con el órgano consultivo del Gobierno. Si Puigdemont comparece en persona, puede ser votado para el cargo. Consta el precedente en 1987 del etarra Yoldi en el parlamento vasco, que estaba en prisión, pero pudo participar en una sesión de investidura como candidato de Batasuna a "lehendakari".

Los letrados de la cámara
El equipo de abogados del Parlament ha sido ninguneado por los grupos separatistas por ceñirse a la ley y destacar el carácter ilegal de las resoluciones parlamentarias del último tramo de la pasada legislatura.

Los letrados llegaron a interrumpir plenos para advertir a los diputados nacionalistas de que se estaban saltando la ley e incurrían en desobediencia a resoluciones del Tribunal Constitucional. No son sospechosos de parcialidad independentista. Su superior, el "letrado mayor" Antoni Bayona, insistía este mismo viernes, durante una conferencia en el parlamento vasco, en el escaso recorrido aparente del recurso instigado por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría. Puigdemont no está inhabilitado.

Otra cosa, apuntaba, es que pretenda ser elegido sin moverse de Bruselas. "Se produciría otro día negro en el Parlamento", afirmó Bayona, que es de la opinión de que el Gobierno debería haber esperado al martes, fecha fijada para la investidura, para presentar el recurso en caso de que Puigdemont no hiciera acto de presencia. En ese supuesto, la sesión podría ser impugnada tanto por la vulneración del Estatuto y el reglamento de la cámara, que no contemplan la investidura no presencial, como por lesionar el derecho de los diputados a mantener un debate con el aspirante a presidente.

En este contexto de críticas generalizadas al movimiento del Gobierno, el presidente del Parlament se sube a la parra, anuncia una querella contra el Ejecutivo de Rajoy por fraude de ley y mantiene el pleno de investidura de Puigdemont para el martes. Desde la perspectiva separatista no le queda otro remedio. Contempla, eso sí, que el Tribunal Constitucional cancele sus planes, por lo que se niega a hacer "valoraciones casuísticas" hasta que haya una resolución.

Otro fallo de comunicación
Vuelven a fallar con estrépito los canales de comunicación de Moncloa en Cataluña. La precipitación de Sáenz de Santamaría, que ha pillado desprevenido a medio Gobierno, obstruye la capacidad de maniobra de ERC para vetar a Puigdemont y favorece al separatismo.

Los republicanos esperaban un recurso gubernativo que incidiera en las tesis de los abogados del Parlament respecto a la investidura a distancia para forzar un cambio de candidato por parte de Junts per Catalunya, pero la impugnación preventiva los arroja a las manos de Puigdemont, que acumula material para arremeter contra el Gobierno y galvaniza aún más a sus partidarios.

Mirándose el ombligo
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  27 Enero 2018

Tuve la tentación de tildar de "solipsista" el artículo "No nos conocíamos" de Salvador Cardús (LV, 11/1/2018), pero me di cuenta de que era un exceso de pedantería. Es más sencillo y elocuente decir que lo escribió mirándose el ombligo. Solo así se explica que haya acumulado tantas falacias anacrónicas para urdir un discurso que huele a rancio y está visiblemente desconectado de la actual realidad catalana y española. Todo el artículo gira en torno de un aserto inicial que el autor eleva a la categoría de dogma multiuso:

No nos conocíamos. No nos conocemos. Y este desconocimiento es la mejor prueba del fracaso rotundo del proyecto de nación española. (…) Y el no conocernos pone en evidencia otro hecho: que políticamente no somos lo mismo. O para ser más precisos y no ser sospechosos de supremacismo étnico que, siendo de los mismos, el modelo de relación política entre el Estado español y los catalanes de cualquier origen nos ha impuesto una profunda desigualdad de reconocimiento y dignidad.

Expoliados y catequizados
Puesto de espaldas a la Cataluña de hoy, Cardús extrae de su ombligo el recuerdo de un encuentro entre intelectuales españoles y catalanes que se celebró entre 1997 y 1998 en El Paular (Madrid) y en el parador de Aiguablava (Burgos) "para entendernos mejor, como se decía entonces". La cordialidad era "impostada" porque, según hizo notar el mismo Cardús al final del primer día, "el bienintencionado diálogo, más allá de las formas amables, se producía en unas condiciones de enorme desigualdad objetiva". En el banquillo español "todos eran nombres de peso", en el catalán "unos pardillos" (sic). Pero, sobre todo, "todavía éramos menos iguales con relación al control de grandes instituciones, con enormes presupuestos… y en nuestras declaraciones de renta".

Con la vista puesta en la realidad y no en el ombligo, recordamos que entre 1997 y 1998 los cofrades de Cardús ya habían montado en Cataluña, bajo el paraguas de la Generalitat, un gigantesco entramado de enriquecimiento ilícito y un colosal aparato de propaganda y adoctrinamiento anticonstitucional y antiespañol que no perdonaba a ningún habitante del territorio. Todos expoliados y catequizados, directa o indirectamente, lo quisieran o no.

Solo quien no aparta los ojos del propio ombligo e ignora lo que en realidad sucede, o quien lo sabe muy bien y siembra mentiras con premeditación y alevosía para engañar a la masa incauta y ponerla al servicio de sus proyectos disolventes, puede afirmar, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que España y Cataluña no se conocen. Nos conocemos todos muy bien y quienes fomentan la ruptura opacan este conocimiento para planificar su estrategia balcanizadora.
El motor de la cruzada

La jeremiada de Cardús pretende eludir expresamente la acusación de "supremacismo étnico" cuando este es, ni más ni menos, el motor de la cruzada secesionista. Nos lo recuerda Lluís Amiguet ("Votando por apellidos", LV, 6/12/2017):

En la [lista] de Puigdemont, 9 de cada 10 candidatos tienen dos apellidos catalanes; en ERC son 8 de cada 10; y en la CUP también 8 sobre 10. En los comunes es menor el sesgo, pero los primeros cinco son apellidos catalanes, que también dominan, aun sin ser hegemónicos, en el PSC.

En Ciudadanos y el PP están proscriptas las discriminaciones, no los nouvinguts.

Cardús se afana en negar la versión de que existe una "espiral silenciosa" que tiene "atemorizada a la mayoría unionista". Se apropia torticeramente de la palabra pueblo-como acostumbran a hacerlo estos lenguaraces- para atribuirle la intención, al susodicho pueblo, de "llegar hasta el final" del proceso iniciado el 1-O. Y remata el trampantojo con la mentira mayúscula: "Contra todo pronóstico el 21-D volvió a ganar el independentismo en las condiciones electorales más bestias imaginables".

Embuste sobre embuste para justificar la patraña de que no hay conocimiento ni entendimiento posible entre Cataluña y España. Con el supremacismo étnico como telón de fondo, aunque intenten negarlo. Pero la mentira tiene patas cortas y el resultado del 21-D demuele el argumentario de los secesionistas:

– Partidos no secesionistas: 2.150.000 votos
– Partidos secesionistas: 2.057.646 votos

Con el añadido de que el imparable Ciudadanos tuvo mayoría de votos y de escaños.

Divide y vencerás
Más claro, imposible. Y lo que se deduce de este resultado es que mientras dura la farsa secesionista, los estrategas de la sedición anhelan el desconocimiento entre la mitad ligeramente mayoritaria de la sociedad catalana y la otra mitad ligeramente minoritaria, aplicando la máxima "Divide y vencerás".

La mitad mayoritaria, que algunos llaman Tabarnia, sí que se entiende con España y la conoce. La conoce porque forma parte de ella. En cuanto a la minoritaria, sus caciques se desentienden de España pero se conocen muy bien los unos a los otros. Vaya si conocen sus ambiciones y sus artimañas, y por eso están a la greña. Isabel García Pagan no se mira el ombligo, como Cardús, y describe así el cambalache que ven sus ojos en "La estrategia de confrontación de Puigdemont tensa la relación con ERC", LV, 21/1/2018):

En los últimos días, Puigdemont ha lanzado ataques contra las instituciones europeas, los letrados del Parlament y hasta mensajes que pervierten la relación con los que deben ser sus socios de Govern. Las declaraciones del viernes en las que sostenía que podía gobernar Catalunya desde Bruselas pero no desde la cárcel fueron consideradas en ERC una desconsideración hacia Junqueras, que lleva 80 días en el centro penitenciario de Estremera.

Simulacros de conciliación
Basta estudiar los mapas de Cataluña que reproducen con distintos colores las comarcas donde predominan los ciudadanos fieles a la Constitución y aquellas otras donde se ha impuesto la propaganda sediciosa para tener una imagen nítida de la magnitud de la fractura. La costa y los núcleos urbanos y emprendedores por un lado y las zonas rurales y conservadoras por otro. Estas son las mitades que se conocen porque son hermanas pero no se entienden, por ahora, y la atrocidad imperdonable del secesionismo, que lo hace acreedor a duras sentencias judiciales y morales, consiste precisamente en haber provocado este desgarramiento en el tejido social.

Es evidente que los supremacistas desprecian a esa mayoría que juzgan incompatible con sus prejuicios étnicos y políticos, hasta el extremo de actuar como si no existiera, pero cuando la realidad apremia los más astutos montan simulacros de conciliación. Ellos, que siempre han negado que sus abusos hubieran fracturado la sociedad catalana, hablan, por boca del nuevo presidente del Parlament, de "recoserla". Tarde piaste, Roger Torrent. Se te ve el plumero de disciplinado comparsa en el esperpento de Terminator Puigdemont. O de quien este autorice a salir, como último recurso, del huevo de la serpiente secesionista.

Nación milenaria inventada
Me entero de que el artículo que comento aquí es el último que Salvador Cardús publica en La Vanguardia, de donde lo han despedido. Lo lamento, porque estos mensajeros del odio son quienes más argumentos nos brindan para desnudar la naturaleza irracional y fóbica de su ideología.

Espero que no toquen a Pilar Rahola, desacomplejada panfletista que nos recuerda todos los días, con encono supremacista, lo inferiores que somos, a su juicio, quienes no tenemos la suerte de poseer, como ella y sus clones, una genealogía pura impregnada por las emanaciones míticas de una nación milenaria inventada ad hoc. Gracias a estos oscurantistas esotéricos podemos viajar en el tiempo para conocer, no España y Cataluña, sino la era de las tinieblas con sus déspotas, inquisidores, amos y siervos, que ellos añoran y quieren resucitar. La ciudadanía, el Gobierno y el Poder Judicial de España y la Unión Europea pueden y deben impedir profilácticamente esta involución. El primer paso, aunque incompleto, lo dimos cuando llegó el 155 y mandó parar.

Manos Limpias denunció el 3% catalán ante la Ficalía, que no hizo nada y archivó la denuncia
Ramiro Grau Morancho. Abogado.  latribunadelpaisvasco.com  27 Enero 2018

Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

El 25 de febrero de 2005 se presentó por registro general un escrito firmado por don Miguel Bernad Remón, secretario general del Sindicato de Funcionarios Públicos MANOS LIMPIAS, ante la fiscalía especial para la represión de los delitos económicos relacionados con la corrupción, explicando que: “con motivo del debate que se produjo, el día 24 de febrero de 2005, en el Parlamento Catalán, el Presidente de la Generalitat, Pascual Maragall, denunció públicamente que los Gobiernos de CIU, habían percibido comisiones del 3% en la adjudicación de obras públicas. Ante la amenaza de no negociar la reforma del Estatuto, el señor Maragall retira la denuncia de corrupción”.

La denuncia se formuló contra “los responsables del Gobierno de CIU con el Presidente Jordi Pujol, que gobernaron la Generalitat hasta la toma de posesión del partido PSC-PSOE con Pascual Maragall”.

Como se dice en el texto: “No se puede canjear, permutar un delito por la negociación de un pacto de reforma del estatuto catalán y la estabilidad institucional”.

Es insólito que el debate parlamentario en el que se acusa públicamente de corrupción, el acusador se retracte cuando se le amenaza que de no retirar la denuncia no se negociaría la Reforma del Estatuto Catalán y que la gobernabilidad y estabilidad de las Instituciones peligrarían…

La denuncia de percibo de comisiones de un 3% en la adjudicación de obras públicas en los Gobiernos de la Generalitat, presididos por el ex Presidente Jordi Pujol, podrían encuadrarse en:

a). Tráfico de influencias, previsto y penado por el art. 428 del Código Penal.
b). Malversación de caudales públicos, art. 432 y siguientes del Código Penal.

A tenor de lo preceptuado en el art. 433, se da el “animus utendi”, lo qu ele distingue del “animus rem sibi habendi”.

La doctrina del Tribunal Supremo reitera el animus utendi: SSTS 10/04/1992, 30/05/1994; 03/02/1995, 24/02/1995 y 10/07/1995, entre otras.

El bien jurídico protegido es la lesión al deber de fidelidad del funcionario y de defensa del patrimonio público, así como también el correcto funcionamiento de la actividad patrimonial del Estado, Comunidad Autónoma o Administraciones Locales, así como la confianza del público en el manejo correcto de los caudales públicos (SSTS 31/01/1996, 24/01/1996 y 13/02/199, entre otras).

c). Cohecho, previsto y penado por el art. 419 y siguientes del Código Penal.
d). Prevaricación administrativa, delito previsto y penado por los arts. 404 al 406 del Código Penal.

1. El bien jurídico protegido es el correcto funcionamiento de la Administración Pública, con sujeción al sistema de valores establecido en la Constitución y, en definitiva, en el correcto ejercicio de la potestad administrativa (SSTS 14/o7/1995, 5/02/1996, 14/03/1996 y 7/02/1997).

Supone un ataque frontal a la legalidad.

El Tribunal Supremo insistir el ocuparse del delito de prevaricación en el art. 103 de la Constitución.

2. En cuanto a los elementos objetivos, el sujeto activo es una autoridad o funcionario, que ha dictado una resolución arbitraria, esto es, no adecuada a la legalidad.

Según el Tribunal Supremo, la contradicción con el ordenamiento jurídico ha de ser patente, de manera y forma que pueda ser apreciada por cualquiera, sin especiales conocimientos jurídicos.

La resolución, finalmente, para ser típica tiene que dictarse en un asunto administrativo.

3. En cuanto a los elementos subjetivos, el autor debe dictar la resolución a sabiendas de su injusticia, esto es, con intención deliberada y plena conciencia de la ilegalidad del acto realizado, o sea, conociendo los elementos propios del dolo.

4. Finalmente, significar que no se exige de forma expresa una lesión al correcto funcionamiento de la Administración Pública para su consumación (iter criminis).

Excuso decirles que la Fiscalía no hizo absolutamente nada, limitándose al archivo de la denuncia, por entender que los hechos no estaban acreditados y, además, no eran constitutivos de delito alguno, según me indica don Miguel Bernad Remón, pues no he podido acceder todavía al oficio correspondiente.

¡Otro gran éxito de la fiscalía española!
En esa fecha, año 2005, era fiscal general “del gobierno” el taimado Conde Pumpido (1), y presidente del (des) gobierno de España el imbécil de Zapatero (2).

Sic transit gloria mundi…
Diccionario RAE:
- Acepción 1 de taimado: Bellaco, astuto, disimulado y pronto en advertirlo todo.
- Acepción 1 de imbécil: Tonto o falto de inteligencia.

ENTREVISTA A SANTIAGO ABASCAL
‘Es urgente recuperar la competencia de Educación para el Estado’
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es  27 Enero 2018

Las Autonomías no garantizan la pluralidad de España; al contrario, la persiguen || España se ha construido contra el Islam, en reconquista || ¿Miedo? Personalmente, a nada. Sí a que le pase algo a mi familia

Nacido en Bilbao en abril de 1976, Santiago Abascal Conde conoce desde muy joven los sinsabores de la política. Sabe lo que es llevar escolta a la Universidad y ha visto el comercio de su familia atacado por el odio etarra. Sabe lo que es formar parte de un partido grande y triunfador -fue parlamentario por el PP entre 2004 y 2009 en el País Vasco- y también sabe lo que es presidir un partido pequeño, sin apenas espacio en los medios de comunicación y sin representación parlamentaria. Pero no sabe, por ahora, lo que es rendirse.

Con la vista puesta en la próximas europeas, VOX ha conseguido la atención de los medios después de colarse en el Congreso en las encuestas electorales y tras haberse convertido en azote del separatismo con querellas, denuncias y peticiones de detención. Hablamos de esos avances. También de su trayectoria vital. De su familia. De sus vacaciones perfectas y de qué habría sido de no ser político. Hablamos con Santiago Abascal:

Empecemos por lo más fresco… ¿Un análisis rápido de la situación política actual?
Lo más grave para España ahora mismo es la permanencia de cuatro crisis que comenzaron hace unos años. La crisis de identidad nacional, muy agudizada; la crisis institucional, de calidad de las instituciones, de la división de poderes…; la crisis económica, que permanece en las cuentas del Estado y la crisis de valores. Todas permanecen sin que se hayan articulado respuestas para superarlas.

¿Cree que veremos a Carles Puigdemont presidiendo la comunidad autónoma de Cataluña?
Francamente, creo que no. Veremos a Puigdemont juzgado, condenado y en prisión. Y yo confío en la fuerza del pueblo español, en la movilización ciudadana, para impedir que se acabe produciendo un indulto, o para impedir que el Gobierno se rinda o pastelee con los golpistas.

¿Qué le parece más peligroso: Puigdemont en el Palau o Rajoy en la Moncloa?
Lo más peligroso ha sido tenerlos a ambos a la vez en ambos puestos. Es difícil calibrar quién es más peligroso porque ambos han tenido una gran responsabilidad en lo que ha pasado. En VOX decimos eso y no lo decimos desde la equidistancia, como hace el PSOE, que culpa a los dos [Gobierno nacional y separatismo] para decir que hay que negociar. Nosotros acusamos al Gobierno de la Nación de dejación de funciones. Lo hemos hecho en los tribunales presentando una querella contra el presidente del Gobierno. Pero también hemos presentado una querella por rebelión y sedición contra los separatistas. Para España es muy peligrosa la actitud de ambos.

Hablando de Cataluña. El partido que preside aboga por eliminar las autonomías. Eso, el Senado… habrá quien diga que quieren entrar como un elefante en una cacharrería…
VOX lo que quiere es dar representación a todos los españoles que no tienen representación. Las últimas encuestas publicadas sobre la opinión de los españoles respecto a la organización del Estado nos dan la razón: Una encuesta del Instituto Elcano publicada la pasada semana viene a decir que hay un 36% de españoles que plantea que el Estado tiene que recuperar competencias de las autonomías o suprimirlas. Ya hay un 21% que piensa que no tiene que haber autonomías.

Hay un 34% que quiere dejar las cosas como están; un 18% que plantea más competencias para las autonomías y un 8% que pide la secesión.
Estamos hablando de un 36% de españoles que plantea un ataque frontal a las autonomías… y ese 36% tiene cero representación en el Congreso. No tienen.

Más allá de las consecuencias para España, del debate o la tensión política que genere nuestra propuesta, lo que nosotros valoramos son las gravísimas consecuencias de que haya tantos españoles sin representación. Además, estamos convencidos de que [hacer desaparecer las autonomías] no provocaría grandes tensiones sino que pondría a los separatistas en su sitio, que es lo que no se ha hecho en 30 años.

Yendo a la cuestión concreta. ¿Han hecho números? ¿Cuánto se ahorrarían -nos ahorraríamos- los españoles si las comunidades se convirtieran en pasado? ¿Y con el Senado?
Se han hecho estudios que han tratado de valorar y cuantificar el coste del Estado sin y con autonomías. Nos faltan algunos datos de los que no disponemos por ser un partido que no tiene representación parlamentaria, y por tanto, tampoco acceso a datos de los que sí disponen con facilidad los partidos establecidos en las instituciones.

¿Pero, tienen cálculos propios?
Un estudio de hace 3 años fijaba en 70.000 u 80.000 millones de euros el sobrecoste del estado de las autonomías. Y esto me lleva a una reflexión sobre las pensiones. Llegará un momento en que los españoles tengamos que decir ‘o pensiones o autonomías’.

¿A qué otras cosas destinarían ese dinero (además de las pensiones)?
A veces no hay que pensar a qué se destinaría. Quizá el Estado tenga que costar menos dinero. Lo que nosotros planteamos es que el Estado sea mucho más barato. ¿A qué se destinaría? Por ejemplo a cobrar menos impuestos. A sostener el sistema de pensiones, que necesita una reforma; a devolver la deuda pública española. El dinero que podamos ahorrarnos con esa carestía del estado autonómico puede tener temporalmente ese destino, el de tapar agujeros actuales del Estado y sostener a los más desfavorecidos, pero el objetivo final es que el Estado cueste menos a los españoles. Que tengamos impuestos más bajos, que será bueno para todos y seguramente haga aumentar la recaudación del Estado.

Más allá de lo material… ¿cree que los españoles ansían la España común, uniforme que supondría acabar con las autonomías? ¿No hay diferencias entre un gallego y un andaluz?
Nosotros no hablamos de una España uniforme. España es diversa y plural y los españoles tenemos características comunes y diferencias entre nosotros, pero lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. ¿Cuáles son las diferencias entre un vasco y un gallego más allá de las lenguas que hablan una parte de los vascos y una parte de los gallegos? Pues, sinceramente, a mí me cuesta decir cuáles son. Es mucho más importante lo que hemos hecho juntos, lo que nos iguala. Y lo digo yo cuando mi padre es vasco y mi madre es gallega.

Buena mezcla…
Por eso, cuando escuchaba a Pedro Sánchez decir que en España tiene que haber cuatro naciones, y señalar ‘España, Cataluña, País Vasco y Galicia’ yo decía: “este señor es un auténtico descerebrado”.

No cree en las diferencias…
No creo que esas diferencias sean importantes. Es más, el Estado de las autonomías no garantiza la pluralidad de la nación española, la persigue.

¿En qué sentido?
En que hay quien piensa que el Estado de las Autonomías es el garante de la pluralidad. Y entonces, ¿cómo se ha conservado hasta ahora, hasta el inicio de la España de las autonomías? No eran necesarias. Las autonomías crean centros de poder muy centralizados y con una intención uniformizante. Tratan de que Tarragona sea igual que Gerona y que Álava sea igual que Guipúzcoa. La provincia de Álava, de donde yo procedo, es un buen ejemplo.

¿Por qué?
Porque un 96% de la población es castellanoparlante de cuna, pero no es posible escolarizar a los hijos en castellano salvo en un colegio de toda la provincia. ¿Eso qué significa? Que los separatistas, en cuanto tienen el poder, son los principales responsables de atacar la pluralidad de España, que estaba ahí antes de que llegaran las autonomías y permanecerá el día que acabemos con el Estado de las autonomías. Nosotros no queremos la uniformidad, lo que queremos es una igualdad real entre españoles. Que tengan las mismas oportunidades, derechos y obligaciones en todo el territorio nacional. Esa es la clave.

Escribió Javier Barraycoa en La Gaceta que hay tres intocables para el separatismo: los mossos, la educación y los medios de comunicación. ¿Cree que algún gobierno de PP o PSOE estaría dispuestos a tocar alguno de esos tres pilares?
Francamente creo que no. Es urgente la recuperación de competencias para el Estado por este orden: educación; justicia; seguridad; sanidad para el estado. La de la educación es la más urgente y por eso nosotros vamos a iniciar una Iniciativa Legislativa Popular para que se pueda recuperar.

¿Tienen fecha para esa iniciativa?
Vamos a iniciarla en las próximas semanas. Estamos estudiando el texto concreto y vamos a comenzar con el proceso de recogida de firmas que es complejo. Tenemos que poder votar y decidir sobre eso y la opinión de los españoles es absolutamente mayoritaria, sin embargo ningún partido lo defiende. ¿Por qué? Porque han sido conniventes con el separatismo y, en el fondo, aspiran a volver a pactar con él. Por eso necesitamos que los viejos partidos se derrumben y sean sustituidos por otros nuevos.

Habla de los viejos partidos, pero habrá quien piense -algún votante del PP, quizá- que la de VOX es la posición fácil. Que gobernar es otra cosa. Haga un ejercicio de empatía y colóquese en el Palacio de la Moncloa el 1 de octubre de 2017 [día del referéndum ilegal]. ¿Qué habría hecho? Piense que hablamos de cientos de periodistas extranjeros observando, de radicales buscando escenas violentas…
¿El 1 de octubre? Yo, aprovechando que era un día festivo, me habría ido al monte a caminar con mi familia. Sin ninguna duda.

[Sonríe]
¿Por qué? porque no habría llegado el 1 de octubre. Estaría resuelto mucho antes porque habríamos dado órdenes para que el Gobierno de la Generalidad estuviera detenido por conspirar para la sedición y los habríamos puesto a disposición judicial y habríamos actuado a través de la Abogacía del Estado. El 1 de octubre no habría pasado nada porque lo habríamos impedido.

Vale. Otro ejercicio de imaginación. Elecciones generales en 2020, VOX consigue un escaño en el Congreso y Santiago Abascal se convierte en diputado. ¿Cómo se imagina esos días que según las encuestas electorales están próximos? ¿Tendría algún amigo con quien hablar por los pasillos o sería el nuevo del colegio?
Esos días llegarán y yo espero no llegar solo al Congreso, sino con compañía y con buena compañía. Lo de tener alguien con quien hablar en los pasillos es algo que me preocupa muy poco. Yo soy una persona cordial y conservo las relaciones con antiguos compañeros y con adversarios. Otra cosa es el debate político.

Así que no sentiría soledad…
No. Incluso, en el hipotético caso de que estuviera solo, me sentiría muy acompañado por tanta gente, que no me afectaría para nada. Para VOX es muy importante conseguir esa primera representación que yo creo que va a llegar en las elecciones al Parlamento Europeo (junio de 2019). Son por circunscripción única, se reparten este año más escaños -lo cual beneficia a VOX-… Muchas personas prueban en estas elecciones para ver si funciona, hacen el experimento con gaseosa, porque no se atreven a votar por primera vez a un partido nuevo en las Generales. Creo que en las europeas vamos a superar con creces la prueba del algodón y entraremos después con fuerza en el Congreso.

¿Será el cabeza de lista?
VOX es un partido que decide democráticamente, tanto la elección de los órganos de dirección, que he de presentarme de nuevo a la presidencia de VOX el 10 de marzo, como las listas.

¿Pero se presentará?
Valoraremos quién encabeza las próximas elecciones europeas, que coincidirán con las autonómicas, las municipales… Prefiero no adelantar acontecimientos, pero yo estoy en disposición de encabezar lo que el partido considere que tengo que encabezar,

Votación para mantener la prisión permanente revisable tal como está. ¿Qué vota?
Votaríamos a favor de su mantenimiento, pero sobre todo a favor de la claridad. Esto del concepto revisable es un eufemismo más. Nosotros creemos en la cadena perpetua, en la prisión permanente. Creemos que hay ciertos delitos que merecen que el condenado permanezca siempre en prisión sin ninguna esperanza de volver a salir. ¿Por qué? En primer lugar porque debe ser castigado. En segundo lugar porque hay que resarcir a la víctima y, en tercero, porque hay que proteger a la sociedad.

Le dirá alguien que si se olvida de la reinserción…
Hay determinados delitos que son tan graves y otros en los que la posibilidad de reincidencia es tan clara, que algunas personas no deben salir nunca de prisión. El concepto revisable nos escama. Además…

Diga:
Entendemos que cualquier juicio es revisable. Si aparecen nuevas pruebas que demuestren o puedan demostrar la inocencia de una persona, se revisa el juicio. Aquí e incluso en países que contemplan la pena de muerte. Ahora bien, aquí se plantea el ‘revisable’ como una posibilidad de redención. Se utiliza para salvar ese mandato constitucional que creen algunos que existe de que las penas privativas de libertad tiene que estar orientadas a la reinserción social. Y yo estoy de acuerdo con eso. Estoy de acuerdo en que hay penas que también están orientadas a eso… cuando sea posible y se merezca.

Un individuo que ha puesto coches bomba; que ha matado a decenas de personas; que ha ido pegando tiros en la nuca. Un individuo que sale cada vez que puede a meter a una mujer en el maletero de un coche, a violarla y matarla y que lo hace de forma sistemática y vuelve a hacerlo después no merece salir de prisión nunca y no debe haber ningún tipo de reinserción ni posibilidades de redención. Eso es lo que nosotros sostenemos.

Más votaciones. Esta sobre los Presupuestos Generales del Estado. Son positivos, de entrada, pero hay un voto separatista en el pack… ¿Qué hace VOX?
Eso es imposible.

¿Qué es imposible? ¿Qué cuenten con el voto separatista y sean buenos para España?
Claro. Es imposible. Eso es lo que nos han dicho durante treinta años, pero es imposible. Yo creo que podría responder mejor a la pregunta de qué haría VOX si nuestros escaños fueran necesarios para aprobar unos Presupuestos.

Vale. Pues cambiamos la pregunta. ¿Qué haría VOX?
Exigiría algunos cambios, la aplicación de parte de nuestro programa. Es difícil adelantar cuál pero, si tuviera que aventurarme, creo que sería recuperar las competencias de educación para el Estado.

Cambiamos de tercio: Santiago Abascal, trending topic… ¿Cómo lo lleva y qué desayunaron en la sede del partido el día que decidieron publicar una foto suya corriendo en medio de una carretera?
[Se ríe]. A mí no me afecta nada lo de ser trending topic.

¿Pero se entera cuando lo es?
Sí, claro. Me avisan y me empiezan a llegar todos los memes y nos lo tomamos como un gran cachondeo. No me afecta nada en lo personal que se rían de mí. Es verdad que no me han pillado ni tropezándome, ni en una situación indecorosa… Es una imagen extraña pero es mínimamente digna. No me siento avergonzado.

La historia tras la foto…
En realidad es una foto casual, sacada en familia. Me asomé a mirar por un precipicio y al volver al coche iba corriendo, me sacaron la foto y la publiqué. No tiene más explicación. Pero bueno, ha alcanzado tal repercusión que se ha convertido en un buen marco para otras ocasiones. Ya sabemos que eso va a llegar. Si anunciamos algo en rueda de prensa, va a tener una repercusión muy pequeña. Si lo hacemos de esta forma, vamos a llegar mucha más gente.

Hablando de redes sociales. ¿Las seguiría usando si pudiera prescindir de ellas, si pudiera darse a conocer de otra forma? O, dicho de otra forma, ¿es un hombre moderno por imposición o por elección?
Las seguiría usando porque te dan la posibilidad de contactar con mucha gente. Te permiten tomar el pulso de lo que piensa la gente que te rodea, la gente que no piensa como tú. Son una herramienta verdaderamente importante y especialmente para un partido como nosotros que no tiene otros recursos. El PP y el PSOE, por ejemplo, pueden pagar sondeos de opinión y detectar el pulso de la sociedad. Nosotros no tenemos esa posibilidad y las redes sociales nos ayudan a ello.

¿Qué siente cuando escucha eso de que la clase política es corrupta, vaga, que sólo quiere pisar moqueta y acomodarse?
Pienso que los políticos españoles han dado muchos motivos para que la gente piense eso. Por otra parte pienso que los políticos salen de la propia sociedad, que es la que los elige. Me cuesta establecer una dicotomía clara, pero pienso que hay muchos motivos para la desafección de muchas personas, personas honradas, de la España que madruga, que se esfuerza, hace las cosas bien y ve que los políticos se dedican al pasteleo entre ellos, aparentemente a discutir por todo para luego estar de acuerdo en todas las acciones políticas.

¿Un ejemplo?
La polémica entre PP y Ciudadanos a cuenta del parlamento catalán. Que no se prestan un parlamentario para poder tener grupo parlamentario, y entran en este debate con absoluta normalidad, como si fuera normal retorcer la voluntad de los ciudadanos, que le han dado cuatro escaños al PP. Si no puede tener grupo parlamentario no es lícito que nadie le de un parlamentario para que ellos puedan tenerlo. Y eso, que en el fondo es un fraude de ley, una corruptela como otra cualquiera, es algo que los políticos debaten con absoluta normalidad. Es normal que los ciudadanos tengan esa percepción de la política española.

Si pudiera volver atrás, ¿cambiaría el rumbo profesional de su vida?
No. Habría elegido ser guardabosques, pero habría salido del bosque viendo lo que pasa en mi sociedad. A mí esto [la política] me llama. Es una llamada muy potente y me siento obligado a hacer las cosas que hago. Nunca me he planteado volver atrás.

Y en el rumbo personal, ¿se arrepiente de algo?
Sí, de muchas cosas, pero ninguna grave. Sin ninguna duda me gustaría tener más cerca a mis hijos mayores, pero la vida es así.

¿Cómo cree que le definiría cada uno de sus hijos?
Uf, difícil… nunca me lo he planteado.
El pequeño, que tiene dos años, cuando vamos a la carnicería -que tiene un símbolo de un tipo así fuerte-, señala y dice ‘papá’.
Jaime, el mayor, ya está en plan competencia. Vamos al monte y su principal obsesión es subir más rápido que yo. Y tengo que reconocer que la semana pasada lo consiguió… Es un momento tan triste como emocionante [se ríe].
Las niñas me tienen en un pedestal… es una cosa exagerada.

Pasado ya cierto tiempo desde la marcha de su padre, y con el peso que da el paso de los días, ¿cuál es el mejor recuerdo que le ha dejado? ¿Su mejor legado?
[Silencio, emocionado silencio]. Me cuesta elegir un recuerdo. Tengo tantos y me vienen todos, pero probablemente acompañarle montando a caballo, que es cuando él estaba en su salsa.

Recuerdo, además, un día que me llamó y me abroncó por algo. Yo estaba agobiado, y le manifesté mi desazón y mi cansancio… Al poco rato me llamó para decirme lo orgulloso que estaba de lo que estaba haciendo.

¿Cuántos años tenía en esa bronca?
¿Años? Mi padre me ha echado la bronca siempre. La última con 41 años, y tengo 41 años.

Hay quien no entiende que a partir de una edad los padres sigan echando broncas…
Mi padre murió en julio, y en abril todavía me echó alguna bronca. Me ha echado broncas toda mi vida, me han venido todas muy bien y en todas he agachado la cabeza.

También recuerdo con mucha emoción como muy poco antes de enfermar estábamos buscando candidato a lehendakari para el País Vasco y no había forma de encontrarlo. Me llamó y me dijo ‘oye, sigue buscando, pero si no encontráis a nadie, contad conmigo. Así que tú estate tranquilo, que candidato tenéis en todo caso. Pero hazme el favor de seguir buscando’. La verdad es que no busqué mucho más. No le engañé, le dije: ‘si tenemos al mejor que podemos tener y encima se ha comprometido’… Aquello me emocionó mucho, porque además él ya estaba de retirada de todo, era un lío más. De hecho, nunca pudo hacer esa campaña. Esta decisión la tomó a finales de agosto y en septiembre se puso enfermo y estuvo hospitalizado varios meses.

Vamos terminando, pero antes, y a modo de programa electoral para quien no conozca a VOX, ¿qué le sugieren estas palabras?

España: Mantenimiento de su unidad, cohesión y la igualdad de todos los españoles por encima de todo y cueste lo que cueste.

Islam: Todo lo contrario de nuestra identidad. España se ha construido contra el Islam, en reconquista, y por lo tanto la cosmovisión islámica del mundo es lo contrario de la cosmovisión cristiana del mundo, del mundo judeocristiano, occidental, del que España ha sido parte importantísima.

Catolicismo: Una parte esencial de nuestra identidad colectiva más allá de que se tenga o no se tenga fe. Y vuelvo a recordar, lo hago muy a menudo, al filósofo Gustavo Bueno: ‘yo soy ateo, pero católico’.

Ceuta y Melilla: España. Desde siempre y para siempre.

Inmigración: la inmigración es natural, inevitable. Pero un Estado tiene el derecho y la obligación de regularla en función de las necesidades de su economía nacional y de la capacidad de adaptación de los inmigrantes. Es decir, uno tiene el derecho de abrir las puertas de su casa a quien quiera y cerrárselas a quien quiera.

Antes de seguir, un inciso. Para quien lea esto y piense que lo anterior es una falta de piedad o de caridad, ¿qué responde?
Que es un principio cristiano. A Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar. Las puertas del Cielo son cosa de Dios; las de los estados son cosas del césar.

Seguimos con el programa electoral…
Aborto: cero.
Familia numerosa: una alegría, una bendición y una oportunidad para compartir.

Día del orgullo gay: un sinsentido. Mostrar orgullo por las actividades sexuales de cada uno para mí no tiene ningún sentido. Desde el respeto a las personas homosexuales, que además creo que una gran mayoría de ellas no se identifican con las escenificaciones del día del orgullo gay.
Impuestos: los justos. Es decir, los mínimos.

Pensiones: sostenibles. Para eso debemos iniciar un proceso hacia un sistema mixto de capitalización y reparto y hacer que en la sociedad española la natalidad y la demografía vayan en otra dirección para poder sostenerlas.

Reforma laboral del Partido Popular: No nos hemos posicionado con toda claridad. Lo que sí pensamos es que en las cuestiones laborales hay que proteger al más débil. En una gran multinacional, en una gran empresa, el eslabón más débil es el trabajador. Pero en una empresa familiar, pequeña, un autónomo que tiene un único empleado…ahí la parte débil puede ser el autónomo al que se le puede obligar, con determinada legislación laboral, a unas condiciones de contratación que le imposibiliten contratar o le lleven a la ruina en caso de despido. Creemos que tiene que haber una legislación laboral adaptada a la realidad.

Prisión permanente revisable: Cadena perpetua. Sin remisión y sin redención para determinados delitos.
Corrupción: Mucho mayor de la que se dice porque no es sólo económica. La corrupción es moral y de muchos órdenes. De hecho, la mayor corrupción que se ha perpetrado en España es la de los que nos han querido robar nuestra propia patria, la de los separatistas. Es mucho mayor no sólo en términos emocionales, sino materiales, porque lo que nos han querido robar es más que todos los casos de corrupción de PP y PSOE juntos.

Para terminar, y a modo de ficha personal, algunas preguntas de esas de cotilleo:
Un plan perfecto: subir a la montaña, cuanto más alto mejor y cuanto más acompañado de familia y amigos, mejor. Alguna vez solo.
La música que suena en su coche: variada. Me gusta la música en español, la música que puedo entender con claridad -no tengo muy buen oído- y lo último que suena es Taburete.
El último libro que ha leído: es releído. Discurso de mi vida, de Alonso de Contreras.

El próximo viaje que quiere hacer: me gustaría volver a los Pirineos, es algo que no hago hace mucho tiempo.
Sus mejores vacaciones: las de hace dos años, donde pude reunir a toda la familia. nietos, abuelos, todos podían estar juntos.
Con unas copas de más, es de los que baila hasta el amanecer, de los que se sienta y cuenta historietas, de los que abraza a los amigos…: la verdad que copas ya no tomo, pero cuando tomaba algunas copas, necesitaba unas cuantas… bastantes… muchas, para poder bailar.

¿Fuma? No, nunca he fumado.
¿Comida preferida? Una que no pido mucho, precisamente para cuidarme. El arroz. Pero el arroz en todas sus versiones: arroz blanco con aceite, con tomate, arroz pasado, arroz chamuscado, arroz duro… me gusta el arroz de todas las maneras posibles.

¿Bebida preferida? Agua y vino tinto.
¿Cuál es su amistad más antigua? Tengo amistades antiguas, muchas, pero por razones de la vida, pasa mucho tiempo sin vernos. La amistad permanece pero mis amistades más destacadas son de hace diez años y están junto a mí en estos momentos en VOX.
¿A qué tiene miedo Santiago Abascal? Personalmente, a nada. Tengo miedo a que sufra mi familia, a que sufran mis hijos, que alguien les haga daño.
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