AGLI Recortes de Prensa   Sábado 3 Febrero 2018

Generosidad
David Gistau ABC 3 Febrero 2018

Cuando su delito está relacionado con la corrupción, no existe ningún remilgo que impida vapulear al político profesional incluso con esos escarmientos jacobinos que mutaron como escrache. Otra cosa ocurre cuando el delito dispone de coartada ideológica y de eximentales tales como pretenderse la interpretación de una voluntad popular. Entonces, el político profesional conserva una aureola sagrada por la cual resulta muy difícil imaginarlo degradado durante muchos años a la condición de preso. Operan en estos casos ciertas reciprocidades endogámicas que se concretan en una palabra puesta en circulación por Moncloa en el calabobos de las tertulias: «Indulto». Indulto tan preventivo como las maniobras legales de la vicepresidencia, porque aún no hay ni condena.

Al ingresar en prisión preventiva o al huir, los miembros del gobierno catalán, así como buena parte de la opinión pública, quedaron atónitos porque estaban convencidos de que eso no le podía ocurrir a un político que no robara. Hasta la mano en el cogote de Rato, convocadas las cámaras para que nadie se perdiera el estricto sentido justiciero del Gobierno, resultaba inconcebible en este caso. Pero, ahora, la atmósfera ha cambiado. En cuanto quede resuelto el impedimento Puigdemont, que lo es para todas las partes, el golpe -financiado por el Gobierno a través del FLA- se dará por evitado. Y el independentismo de la siguiente generación volverá a ser una máquina de poder patrimonial -ese «El país es nuestro» del otro Maragall-, de extracción de recursos públicos, y un mero problema político con el que se podrá convivir sin pulsar botones como el del 155. Y entonces, con esa costumbre de armonizar los tiempos políticos con los judiciales, la clase de los políticos profesionales verá innecesarias las condenas largas para golpistas que, por el mero hecho de portar credenciales de diputado en lugar de tricornio, estaban ya en un plano distinto que los golpistas de metralleta y mostacho.

En previsión de todo esto, la campaña de los indultos ya ha comenzado, y no precisamente porque la hayan impulsado las marcas independentistas. El argumento que se usa es en realidad una coacción moral a la sociedad civil española: la democracia, por el hecho de serlo, debe demostrar su generosidad. ¿Por qué? ¿No era tan grave el delito? ¿No era tan hondo el daño infligido a España? ¿Por qué, entonces, esa empatía, esa comprensión, esa impunidad? Tengo curiosidad por averiguar si al PP le funciona la campaña porque de ello dependerá comprobar si ese nuevo sentido de pertenencia a España, disociado del complejo de culpa franquista, que surgió de manera espontánea como reacción al ataque independentista, se convierte en una fuerza moral estable o se disuelve en las perezas y las renuncias habituales. Si ocurre lo primero, si ese nervio de las manifestaciones en Barcelona permanece, el PP seguirá triunfando en su encomiable propósito de autodestrucción.

¡Qué cínicos son!
OKDIARIO 3 Febrero 2018

Podemos prometió “alcaldes del cambio” a través de sus marcas blancas en las últimas elecciones locales. No obstante, lo único que han demostrado sus representantes en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia es que nueva y vieja política se parecen tanto que resultan prácticamente iguales. Sucede con el primer edil de la capital del Turia. Joan Ribó aseguró que si ganaba no utilizaría protección. “Valencia no es peligrosa”, dijo con la proverbial demagogia del populismo. Nadie duda de que Valencia es una gran ciudad, pero tampoco se puede dudar del cinismo de este alcalde. Dice una cosa y hace justo la contraria. Cualidad —más bien defecto— que define a los malos políticos. A pesar de sus palabras, la realidad es que gasta en escoltas personales 710.000 euros anuales. Tiene más de 12 a su disposición.

Huelga decir que los gestores públicos de los grandes municipios deben tener una protección especial. No es una cuestión de si la ciudad es segura o no —casi todas en España lo son— sino de que sus cargos conllevan una responsabilidad y una representatividad que hay que proteger. De ahí que las palabras de Joan Ribó, además de falsas como ha demostrado el tiempo, fueran irresponsables. Pero, ¿qué es el populismo sino una concatenación de irresponsabilidades supinas? El comportamiento que tanto Ribó como Colau o Carmena están teniendo al frente de algunas de las ciudades más importantes del país define perfectamente la talla liliputiense de todos ellos. Tanto criticar a la difunta Rita Barberá y resulta que Ribó gasta más que ella.

El actual alcalde no ha respetado ni el papel que firmó en su momento y donde se comprometía a renunciar a la escolta. Un hombre apegado al dispendio. Sin ir más lejos, su sueldo es de 82.602 euros anuales, lo que significa que cobra más que el presidente del Gobierno. Al margen de estas cuestiones, su currículo como servidor público es paupérrimo. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) multó al Ayuntamiento de Valencia por hacer de policía política en un sondeo. Esto en lo económico, ya que desde el punto de vista de la educación y los símbolos también ha optado por el adoctrinamiento. Basta, por ejemplo, con recordar cuando colgó la bandera republicana del Consistorio en abril de 2016. Este edil es el claro ejemplo de la estafa y decepción que han supuesto para los ciudadanos aquellos que se autodenominaron como “alcaldes del cambio” y que, tras sus mandatos, sólo han “cambiado”… a peor.

Moody’s advierte del riesgo independentista y desaconseja dar autonomía fiscal a Cataluña
Borja Jiménez OKDIARIO 3 Febrero 2018

Moody’s ha presentado el informe anual sobre el perfil crediticio de España. La agencia de calificación crediticia aplaude la fortaleza económica y los altos ingresos, pero no se olvida ni del alto nivel de endeudamiento, ni de Cataluña, de la que advierte de que el Ejecutivo no le debería dar más autonomía fiscal si no quiere empeorar la calidad crediticia del bono soberano.

Para Moody`s, “España continuará beneficiándose de los vientos favorables de la recuperación de la Eurozona, pero la continua tensión política sobre Cataluña, que representa el 19,1% del PIB español, limitará la actividad económica, tanto en la región como en España en general”.

Existe “riesgo político interno vinculado a Cataluña”, advierte la agencia que, eso sí, sigue creyendo que la probabilidad de independencia catalana sigue siendo “baja”. Así, Moody’s cree que “la rápida escalada de las tensiones y el estancamiento político tienen implicaciones negativas para el entorno económico y político”.

“Una resolución rápida de la crisis política sobre Cataluña podría permitir que los recientes desarrollos económicos y financieros fueran positivos, lo que beneficiaría el perfil crediticio de España”, explica la agencia de calificación, que cree, por otro lado, que “cualquier resolución que aumente la autonomía fiscal de las regiones españolas podría tener implicaciones negativas para el bono soberano teniendo en cuenta los desafíos que las finanzas regionales han representado para las finanzas del Gobierno central en los últimos años”.

Fortalezas y debilidades
Según la agencia, la fortaleza crediticia de España (Baa2 estable) se basa en una economía “grande y diversificada, con altos niveles de ingresos y que ha logrado reequilibrar su actividad económica”. Por otro lado, la agencia de calificación norteamericana advierte tanto del alto nivel de endeudamiento como de la demora con la que han llegado las reformas, que “ha dificultado el cumplimiento de los objetivos fiscales”.

“España tiene una de las economías más grandes del mundo y su crecimiento ha sido uno de los más fuertes en el área del euro en los últimos años”, explica Sarah Carlson, Sarah Carlson, Senior Vice President de Moody’s, que advierte de que “su ritmo de crecimiento tiene un fuerte componente cíclico y pronosticamos que el crecimiento anual real del PIB se desacelerará a algo menos del 2% para el final de esta década“.

La “moderada fortaleza fiscal” en España refleja, según Moody’s, “los déficits presupuestarios y el aumento de la carga de la deuda en los últimos años“. “Los altos niveles de deuda de España seguirán limitando el perfil del crédito soberano, a pesar de las recientes tendencias de mejora en los datos económicos, fiscales y financieros”, explican.

La agencia de calificación concluye que “el ritmo de crecimiento, las reformas fiscales y los presupuestos de los gobiernos regionales serán factores clave para el déficit y para la reducción de la deuda“.

RTVE...y el despiporre de la política española
Rubén Arranz. vozpopuli  3 Febrero 2018

No les falta razón a quienes opinan que en España los partidos se han comportado como especies invasoras. Hiedras que treparon por las paredes de instituciones y organismos que no les correspondía habitar y se metieron por sus ventanas hasta conquistar cada una de sus esquinas. Tal es así que actualmente resulta imposible analizar el funcionamiento de estas entidades sin mirar de reojo a los cuarteles generales de las fuerzas políticas para cerciorarse de las disputas que existen entre sus familias y los trapos sucios que tratan de ocultar. El panorama es ciertamente desolador y alcanza una de sus manifestaciones más penosas en Radiotelevisión Española. Es decir, en un servicio público que ha ejercido tradicionalmente de admirador, amigo, esclavo y siervo del poder. Una parte de los diputados ha expresado recientemente su intención de despolitizarlo y de elegir a sus directivos por méritos propios. No caerá esa breva.

Lo que ha ocurrido durante los últimos tiempos con RTVE refleja perfectamente el vodevil en el que se ha convertido la política de este país de un tiempo a esta parte. Todo el mundo ha demostrado más preocupación por guardar las apariencias y acomodarse en su trinchera que por agarrar el timón para enderezar el rumbo de la nave. Y así nos va.

Los partidos aprobaron el pasado septiembre una reforma legal que contemplaba, entre otras cosas, que la nueva cúpula de este medio de comunicación se elegiría a partir de ahora en un concurso público. Al PP no le interesaba y el PSOE optó por desplegar esa estrategia que tan bien se le da y que tan nefastos resultados electorales le ha reportado últimamente: especular y, según cómo salgan los planes, o “todos somos Fuenteovejuna” o la culpa es de ése...o de aquel. Por su parte, los promotores del concurso, Podemos y Ciudadanos, demostraron su inexperiencia parlamentaria y ni calcularon bien los tiempos ni jugaron bien sus cartas.

Total, que casi medio año después de que se aprobara la nueva ley, no se ha dado ningún paso decisivo y al actual presidente de la corporación, José Antonio Sánchez -érase un hombre a un partido pegado-, todavía no le ha llegado la solicitud de desahucio. En su última comparecencia parlamentaria, incluso se permitió el lujo de mofarse de los diputados. Dijeron ustedes que me querían echar, pero al final va a ser más fácil que me vaya cuando yo quiera o cuando agote mi mandato, que será en junio.

Donde dije digo...
Los partidos de la nueva política no pierden la ocasión de recordar a su electorado que España necesita reformas estructurales de urgencia si quiere despegar. El problema es que, cuando llega el momento de acometer el cambio, o no saben por dónde empezar o demuestran que no tienen muy claro lo que quieren. O, peor, venden su alma a los partidos tradicionales con acuerdos macarrónicos.

Se cansó Ciudadanos de decir que los organismos reguladores deberían estar compuestos por personas de reconocido prestigio que fueran propuestas por un comité de sabios. Cuando hubo que relevar a tres consejeros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), pactó con PP y PSOE y designó a Pilar Canedo para cubrir una de las vacantes. ¿Dónde queda su credibilidad? ¿De veras se puede pensar que renunciarán a aplicar el 'dedazo' en RTVE si finalmente fracasa la idea del concurso público, como todo parece indicar?

Ciertamente, los diputados Guillermo Díaz (Ciudadanos), Noelia Vera (Podemos) y Miguel Vila (Podemos) -soldados rasos de los partidos- han presionado durante las últimas semanas para que prosperara el reglamento necesario para elegir al Consejo de Administración de RTVE por concurso. Pero se han dado de bruces contra un muro. En concreto, contra un PP al que lógicamente no le interesaba perder el control de RTVE; y contra un PSOE que quiere desahuciar por la vía rápida al actual presidente, pero reservarse el derecho de elegir consejeros de su confianza. Previo pacto, eso sí, pero no resulta difícil adivinar lo que ocurriría en ese caso: tú eliges a los tuyos y yo no los veto. Yo elijo a los míos y tú no los vetas. Tú me das y yo te doy.

Es seguro que la televisión pública no se despolitizará. Porque ni los viejos partidos están dispuestos a dejar volar libre a este medio de comunicación, ni los nuevos han demostrado que son capaces de renunciar a los caramelos que les ofrecen PP y PSOE.

Culpaba este jueves un portavoz del PSOE a Ana Pastor por retrasar la renovación de RTVE, puesto que la Mesa del Congreso de los Diputados tiene que emitir un informe sobre el método de elección que habrá que seguir y todavía no lo ha hecho. Sea cual sea, es seguro que la televisión pública no se despolitizará. Porque ni los viejos partidos están dispuestos a dejar volar libre a este medio de comunicación, ni los nuevos han demostrado que son capaces de renunciar a los caramelos que les ofrecen PP y PSOE.

Y de esta guisa se encuentra España actualmente. Es un país paralizado, por un lado, por el gran conflicto político catalán y los movimientos sísmicos que genera en todo el territorio; y, por otro, por una penosa realidad parlamentaria que ha provocado que la gran cadena de montaje del sistema, el poder legislativo, no funcione como debería. Basta con consultar la base de datos del Congreso para cerciorarse del efecto que ha tenido este fenómeno. En 2017 sólo se aprobaron 34 textos legales, frente a los 84 de 2015 o los 61 de 2014 (2016 fue el año multi-electoral). La 'producción' ha descendido considerablemente debido a la agitación y a la imposibilidad de alcanzar pactos que han demostrado las fuerzas políticas, más preocupadas por ganar terreno -o de no perderlo- en las encuestas que de cumplir su función.

La penúltima tragedia
RTVE ha sido víctima de esta falta de responsabilidad. No sólo ahora. Resulta significativo leer el voto particular de la sentencia con la que el Tribunal Constitucional echó por tierra el Real Decreto que dictó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 para modificar el método de elección del presidente de la corporación. El documento, firmado por la magistrada María Luisa Balaguer Callejón, viene a decir que aplicar el método del 'decretazo' para obviar la opinión del resto del parlamento a la hora de tomar decisiones sobre medios de comunicación de titularidad pública es execrable.

Aquella cuestionable decisión permitió al PP elegir para presidir la corporación -valiéndose de su mayoría absoluta- a José Antonio Sánchez -cuyo nombre está escrito en los Papeles de Bárcenas- y a Leopoldo González-Echenique. Este último, sin experiencia en la gestión de la televisión, pero bien relacionado con la vicepresidenta. “Creo que la única televisión que ha visto es la de su salón”, dijo el periodista José María García tras comer con él, según confesó en esta entrevista.

Y añadió: “No puedes llegar a los sitios a aprender, sino con la lección aprendida”. En otras palabras, no se puede poner a la cabeza de un servicio público a un delfín o a un amigo del alma. De lo contrario, lo puedes destrozar. Así ha ocurrido.

Pero antes de Rajoy y Sáenz de Santamaría estuvieron Felipe González y sus hombres; y, posteriormente, José María Aznar y los suyos. Y otros vendrán que harán exactamente lo mismo, ante el beneplácito de sus socios parlamentarios y de los profesionales de la corporación que simpaticen con sus siglas. Por cierto, algunos de los que han abanderado la lucha por la despolitización de TVE durante esta última etapa han demostrado una lamentable cercanía al PSOE en sus comunicados más recientes, lo que no habla precisamente bien de ellos ni de sus intenciones. Cada cual sabrá lo que hace y lo que espera ganar con el cambio. Su propósito, desde luego, se puede definir con varios adjetivos despectivos.

Mientras se resuelve este juego de tronos, los interesados comienzan a proponer nombres para suceder a José Antonio Sánchez. Incluso se escuchan historias de actuales directivos que se dejan ver en varios actos públicos para ganarse el favor de unos y de otros. Entretanto, la vida sigue igual en RTVE. Algo que no invita precisamente al optimismo.

RAFAEL BARDAJÍ, FUNDADOR DE GEES
‘Si cae Israel, la siguiente batalla la damos nosotros’
Rosa Cuervas-Mons Gaceta.es 3 Febrero 2018

Las administraciones de Zapatero y Rajoy han sido muy desgraciadas para la cuestión internacional de España. La intervención en Irak no fue un error; el desenlace, sí.  El Ala Oeste de la Casa Blanca es muy divertida, esperar al lado del Despacho Oval es una fuente de inteligencia

Fue asesor de Defensa durante el Gobierno Aznar. También en 2012, con Pedro Morenés y con Mariano Rajoy… pero él mismo explica cómo acabó esa segunda incursión en la vida política: “Hasta que ya no pude más y dimití”. Opina que la relevancia internacional de España se esfumó con Zapatero y sigue desaparecida con Rajoy. Cree que el clásico esquema post Guerra Fría está cambiando y opina que quien pierda el tren del nuevo orden mundial tardará mucho en recuperarse del error. Así es y así ve el mundo Rafael Bardají, fundador del Grupo de Estudios Estratégicos, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, director de la Friends of Israel Initiative y… last but not least fiel columnista de La Gaceta.

Empecemos por el principio, ¿quién es Rafael Bardají más allá de los títulos académicos y su currículum profesional?
Yo me defino como una persona preocupada por su entorno y por las condiciones sociales de alrededor de su vida. Me defino como alguien generoso y curioso, lo que me hace evolucionar mucho mentalmente a lo largo del tiempo.

¿Sus hobbies?
Navegar, buceo con escafandra autónoma, y la fotografía. Siempre llevo una cámara encima.

¿Qué imagen recuerda por encima de las demás?
Estas navidades he estado en Islandia y tengo una imagen muy bonita de una cueva de hielo en un glaciar y la verdad, creo que es una de las mejores fotografías que he hecho en toda mi vida.

¿Qué hace un fin de semana habitual?
Por desgracia suelo viajar uno de los dos días. O estoy llegando el sábado o me estoy marchando el domingo. Pero, cuando tengo el fin de semana completo, me gusta ir al mar, dejar Madrid y ver un poco la naturaleza, bucear aunque sea invierno y pasar el máximo de tiempo posible en el mar.

Vamos ya con la cuestión profesional. Asesor de Defensa en el Gobierno Aznar; visitas a la Casa Blanca con Bush como presidente; vivir el 11S casi en un puesto estratégico, la foto de las Azores…¿Cómo recuerda aquella época?
Empezando por el 11S, recuerdo que fue un gran shock para todos. Las semanas previas estábamos preparando precisamente la primera revisión estratégica de Defensa en España. Teníamos una reunión organizada con el secretario de Estado, con el ministro… recuerdo que la primeras reflexiones fueron sobre el impacto del terrorismo yihadista, lo que eso iba a significar.

Fue un momento de gran turbulencia y gran cambio. De desestabilizar los cimientos de quienes trabajábamos en Seguridad y Defensa. Lo malo es que no hemos aprendido la lección.

¿Por qué desestabilizar los cimientos? ¿Se dio cuenta el Estado de que no podía proteger a su pueblo? ¿Como se vivió aquel atentado en Moncloa?
Yo estaba en una comida de trabajo y recibí una llamada de Defensa para alertarme de que un avión se había estrellado, pero que parecía un accidente. Cuando a los quince minutos me volvieron a llamar para decirme que había habido otro impacto, todos los teléfonos a mi alrededor empezaron a sonar; nos levantamos y corrimos al despacho. Había una gran preocupación por la explotación de aviones civiles, de cómo los terroristas habían utilizado este recurso. Se activaron todas las herramientas inmediatamente para que eso no pudiera pasar en España.

Visitar la Casa Blanca en la época de Aznar… ¿cómo se vivieron aquellos años dorados de relevancia internacional de España?
En esa época España era un aliado muy cercano a los Estados Unidos. Aznar había desarrollado una muy buena relación con Bill Clinton, y con George W. Bush ya fue el culmen. Había una triangulación muy buena entre Blair, Bush y Aznar.

La foto de las Azores…
En los meses previos a la intervención en Irak, recuerdo que pasaba mucho tiempo en Washington, tanto en el Pentágono como en la Casa Blanca, con los preparativos. Después de la intervención había una relación muy estrecha, incluso cuando José María Aznar dejó el Gobierno y volvimos todos a la vida privada seguimos cultivando esa relación. Era una relación estratégica, de diálogo, pero también una buena relación personal. Cuando uno vive momentos fuertes se crean unos lazos que en otras situaciones más normales no se crean.

¿Fue un error la guerra de Irak?
Yo creo que no. Creo que era una guerra inevitable, por desgracia, que no salió como se esperaba.

¿Por qué?
No tanto por una falta de planificación, sino por unos errores de concepción táctica una vez que el régimen de Sadam cae. Había demasiadas divisiones internas en Estados Unidos y no supieron poner los medios y las políticas adecuadas para evitar el caos que surgió después.

También es verdad que la presencia de Al Qaeda y Al Zarkawi después de Irak fue una sorpresa para todos. Tenían que haber puesto los medios iniciales para evitar esa insurgencia. El segundo gran error fue sacar las tropas en el 2011 con Obama, que dejó el país hundido y dividido y acabó siendo el califato del Estado Islámico. Pero la intervención era inevitable, no sólo por las armas de destrucción masiva, sino porque el régimen de sanciones estaba cayendo, Sadam seguía siendo muy agresivo….

Armas de destrucción masiva que resultaron ser falsas…
La inteligencia falló, drástica y dramáticamente, porque empezó a creerse sus propias historias; a basar sus análisis en muy pocas fuentes, en parte porque la inteligencia se había ido diluyendo de lo humano a lo técnico y eso ha sido siempre un fallo garrafal a la hora de entender las intenciones. Cayeron en su propia trampa. No digo que mintiesen, eso no lo diré jamás, pero sí creo que estaban equivocados.

¿Habla de la inteligencia de Estados Unidos?
Sí, pero también de la de los aliados, porque la inteligencia estadounidense se nutría de mucha información, europea, española. La británica, por otra parte, también nutría a la americana y a los aliados… Entre ellos dos quizá no contrastaron suficientemente las fuentes y la fidelidad de lo que les contaban. En cualquier caso, siempre digo que una cosa es que hubiera o no hubiera armas o proyecto de destrucción masiva y otra es que Sadam hiciera un bluf permanente de que los tenía… y que deseaba tenerlo. Yo estoy convencido de esto último, por eso creo que era una intervención inevitable. Si se hubieran caído las sanciones, como parecía que iba a suceder, a corto plazo, él habría empezado una carrera armamentística otra vez y la intervención habría sido necesaria años más tarde y en peores condiciones.

Avanzan los tiempos y llega a la Moncloa José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Cómo describiría esa etapa en la cuestión internacional?
Yo recuerdo que al poco de llegar Rodríguez Zapatero escribí un artículo con el profesor Florentino Portero –La España menguante de Zapatero– porque enseguida captamos lo que era su esencia.

¿Cuál era?
Retirada de los problemas del mundo; irrelevancia de España en los problemas de agenda internacional y la superficialidad de la política exterior. A él no le interesaba, y por eso vivimos los primeros meses aquellos encontronazos con la administración americana. Vivimos también el desprecio de muchos de nuestros socios europeos. España empezó a ser cada vez menos importante hasta acabar siendo una pieza en la cuneta porque nadie nos tenía en cuenta. Fue una etapa muy desgraciada para nuestro país, de pérdida de techo internacional y en términos de desinterés absoluto por el mundo. Por desgracia todavía seguimos en esa segunda etapa.

¿Todavía?
El Partido Popular de Mariano Rajoy, centrado sólo en los problemas españoles, en el problema catalán… Hemos perdido de vista lo que nos rodea en un momento de cambio general en el mundo. Nos estamos perdiendo un tren que nos va a costar mucho recuperar en el futuro.

¿Es de verdad tan importante que España tenga ese papel internacional? Quizá no tiene que ser su prioridad…
En ningún país la cuestión internacional es la prioritaria. La primera respuesta del Gobierno es hacia sus ciudadanos. Pero también es verdad que vivimos en un mundo globalizado y que uno puede potenciar sus propias condiciones de prosperidad y seguridad a través del mundo. España tiene una relación privilegiada con Latinoamérica que hemos desperdiciado. Podíamos haber tenido muchas más exportaciones, haber jugado un papel líder en la crisis de Venezuela y no lo hemos querido hacer… Yo creo que la política exterior cada vez está más unida a la política interior y económica. Creo que tener una imagen seria, constructiva, innovadora en el exterior ayuda también a atraer inversiones. Nosotros esa imagen, por mucho que se haya puesto la marca España en funcionamiento, la hemos perdido por completo con Rajoy y antes con Zapatero.

Fundador del Grupo de Estudios Estratégicos, director de la Friends of Israel Initiative… haga un breve resumen del panorama internacional. ¿Cómo está el tablero del mundo? ¿Qué papel juegan los distintos países?
Hay varios cambios que se solapan: el final definitivo del orden post Guerra Fría nacido del 89 y el fin del sueño liberal de las democracias occidentales imponiéndose a todo el mundo. Hay dos hitos: la crisis del 2007-2008, que acaba con el mito de la progresión económica y la actuación de Angela Merkel en 2015 abriendo las puertas de la inmigración masiva bajo el supuesto humanitario de ayuda a los refugiados.

Esos dos hechos han puesto en jaque las esencias de lo que es la democracia liberal del mundo occidental. Al mismo tiempo se produce una reinserción del estado nacional y de las grandes potencias por parte de Rusia, China, Irán en el terreno internacional. Y en lugar de tener un mundo pacífico y coordinado tenemos un mundo más confrontado… Y nosotros pensando en el sueño de la paz eterna de Kant, del paraíso terrenal, mientras otros luchan por sus intereses de manera clara y consistente. El mundo se está complicando y yendo fuera de control sin que nadie ponga el mínimo orden.

¿El elemento más desestabilizador?
Cuando la gente se asombra de que Rusia está interviniendo en las elecciones y en la democracia, yo pregunto que qué hacía en los años 80 cuando financiaba la campaña por el desarme nuclear en contra de la decisión de la OTAN de instalar misiles de medio alcance en Europa … Eso no es nada nuevo, es la vieja política y ahora, quienes pensaron que Rusia era un aliado más y una democracia emergente, se han equivocado y tienen que reconocerlo. Sería tonto pensar distinto de lo que dijo el presidente Trump en Davos el otro día… Él se debe a los ciudadanos y a América, como Mariano Rajoy se debe a los españoles y a España, no vamos a sacrificar los intereses nacionales por Francia, Inglaterra o quien sea.

Vivimos en una etapa en la que se han acabado esos sueños de globalización de un gobierno mundial perfecto y que vuelve la nación estado; tienen que volver las fronteras, tiene que volver la identidad nacional… quien no lo quiera entender ahora sufrirá muchos problemas… Y aquellos que sí lo entienden, como Rusia o China, sí que van a defender sus agendas nacionales.

El otro día escribía en La Gaceta que conoció a Steve Bannon “a través de un amigo común del mundo financiero. Tuve la oportunidad de visitarlo en diversas ocasiones (…) trabajamos juntos, mano a mano, en su pequeño y abarrotado despacho del Ala Oeste”. ¿No fue Bannon uno de los que quiso armonizar la relación de Estados Unidos y Rusia? ¿Cómo fue trabajar con él?
No estoy muy seguro de que apostara por una buena relación entre Trump y Putin… Steve Bannon es una gran cabeza, y creo que igual que se decía que Fraga llevaba al estado en su cabeza, Bannon lleva al mundo en su cabeza. Una persona que cree que en el retorno de las naciones. Cree que América tiene que defenderse de aquellos que ponen en peligro sus intereses. Él pone América por delante de todas las cosas. En ese sentido es un nacionalista, pero no simplista ni populista, como se le suele presentar. Yo no estoy tan convencido de que Steve Bannon defendiera una relación cordial y amorosa con Rusia. Él defiende una relación estable, positiva y recíproca con cualquier estado, incluido Rusia. Y que desde luego Rusia para él no era el principal enemigo, sino la emergencia de China y el reto que la economía China pone a la economía de mercado.

¿Su salida? Como gran ideólogo de ese movimiento nacionalista está en el punto de mira de la izquierda americana y del establishment de la derecha, del partido republicano y como todo el mundo en política se cometen muchos errores y la gestión de la Casa Blanca ha sido muy complicada durante los primeros meses… Él ha sido víctima de parte del acoso de sus enemigos, el cansancio y parte de sus errores tácticos. No es sólo una cuestión ideológica; esas intrigas de poder que suceden en todos los sitios donde se manda y que cualquier persona que haya visto House of cards, entiende fácilmente.

Hablando de series… ¿Cómo es eso de estar en el Ala Oeste de la Casa Blanca?
La Casa Blanca tiene dos grandes apartados, bueno tres, además de las instalaciones privadas de la familia presidencial que están arriba. Abajo está el ala occidental, el Ala Oeste, que es lo que se conoce en las series. Es un conjunto de despachos minúsculos, bastante envejecidos y con decoraciones bastante poco atractivas. Cada uno tiene la capacidad de disponer su espacio mínimo como quiere. El de Bannon, en concreto, era extraño porque tenía las mesas distribuidas en las paredes como si aquello fuera una especie de reunión colectiva y nadie tuviera que pasar mucho tiempo frente a su mesa. Pero sí, hay un gran trajín de personas, los teléfonos sonando… Es como cualquier sitio de poder, pero concentrado en el sitio más poderoso del mundo.

¿Qué más cotilleos nos puede contar?
Es divertido… cuando uno está esperando en la Casa Blanca al lado del Despacho Oval, el trasiego de personas que entra y sale… se aprende muchísimo. De hecho, así ha hecho Michael Wolff el libro Fire and Fury ¿no? Estando allí sentado y viendo lo que pasaba, porque es una fuente de inteligencia inagotable.

Luego, enfrente, está el edificio de vicepresidencia y Consejo de Seguridad Nacional, que ya es más clásico, reposado y no tan frenético. Parece que reside la visión a medio y largo plazo.

¿O sea que la vidilla está en el Ala Oeste?
Sin duda, es lo más divertido.

Hay una web, Alerta Digital, que analiza su llegada a La Gaceta y a VOX y llega a afirmar, incluso, que somos una “disidencia controlada” para canalizar a la altright española al servicio del Régimen…
Aquellos que buscan y exculpan sus errores culpando a los demás de sus condiciones normalmente se equivocan, ¿no? Eso lo vivo yo todos los días en el mundo árabe y me parece que la extrema derecha española no ha evolucionado nada en ese sentido. Pero vamos, que me llamen lo que quieran, a mí me da igual. Yo hago lo que creo que tengo que hacer, intento hacerlo lo mejor posible y los resultados se miden en la eficacia de lo que hacemos. Yo no soy muy de teorías conspiratorias, aunque es vedad que las conspiraciones existen, pero casi todas fracasan.

Y es verdad que los grupos de extrema derecha españoles [se refiere Bardají a Democracia Nacional] son neuróticos, conspiradores, porque no saben cómo salir del círculo tan estrecho donde están, porque no tienen más remedio que estar ahí. Que aprendan de la historia.

A usted, en concreto, lo llaman “un belicista fanático al servicio de Israel”, y recomiendan al señor Trump que “no se fíe de toda esta banda. Señor Trump, ni Israel ni sus lacayos como Bardají son aliados de Estados Unidos ni de Occidente. Esperemos que se dé cuenta lo antes posible”, añaden. Usted dirige la Friends of Israel Initiative…
Yo estoy ligado a Israel porque así como el mundo no se entiende sin la participación histórica de España, España no se entiende sin las raíces judeocristianas.
Como segunda razón, porque lleva muchas décadas luchando en la trinchera de defender al mundo occidental del islam radical y el yihadismo. Si Israel cae, la siguiente batalla la damos nosotros que, por desgracia, no estamos preparados para darla. Por eso creo que un Israel fuerte, dinámico y próspero es la mejor garantía de nuestra propia seguridad.

En tercer lugar, apoyo a Israel porque se ha convertido por su capacidad de innovación, en el laboratorio tecnológico de todo el mundo. Hay que estar muy atento a lo que se inventa y progresa allí porque luego lo usamos. Más allá de las neuras de los antisemitas de derechas o izquierdas, hay que reconocer lo que Israel es para nuestros Intereses, y por eso estoy vinculado a Israel. No es una cuestión altruista, sino porque me interesa a mí que Israel vaya bien.

¿Habrá leído el aviso Donald Trump?
Si creemos lo que dicen en Fire and Fury, Trump no lee mucho. Y si lo ha leído, no parece que haya hecho mucho caso.

Para terminar, en los momentos de zozobra, ¿qué le tranquiliza, dónde y cómo busca la paz?
Me gusta mucho la lectura y la música al mismo tiempo, así que me coloco unos cascos para escuchar mis canciones preferidas y leer una buena novela, policíaca, que me evade un poco. Y si ya hay que desconectarse por completo, al cine, una buena película es lo mejor para olvidarse de todo.

Katyn: la oculta masacre comunista en la que Stalin aniquiló a 22.000 prisioneros de guerra
En «Manipulando la historia» («Temas de hoy»), Eric Frattini realiza un recorrido por las operaciones de «falsa bandera» más llamativas de los últimos 100 años
Manuel P. Villatoro ABC 3 Febrero 2018

En más de una ocasión, la historia no es como nos la cuentan los sabios a través de los libros. Un ejemplo de ello es que, durante décadas, Europa vivió engañada pensando que la corona española había hundido el «USS Maine» norteamericano en el Puerto de la Habana, a orillas de las Américas. Aquel vil acto, según se dijo a lo largo y ancho del globo, fue el que obligó a los EEUU a cargar sus fusiles y entrar en lid con los de la rojigualda. «¡Pobres americanos, agredidos en su orgullo y obligados a coger las armas contra los infames hispanos!», que debieron pensar allende los mares todos los que recibieron la noticia. Pero la realidad era bien diferente, y se conoció después: los supuestos agredidos aprovecharon un accidente en el navío para tener una excusa con la que declarar la guerra a España para arrebatarle los retazos que todavía le quedaban de su Imperio.

En pleno 2018, este amaño es el más conocido en lo que se refiere a «operaciones de falsa bandera» (estafas a gran escala en las que un país manipula a otros en su favor). Sin embargo, no es la única que se ha sucedido a lo largo de los siglos. Del Tercer Reich a la Turquía moderna (esta última región, hace menos de un año), los ciudadanos han sido engañados por los líderes mundiales a su antojo para que creyeran enemigo al amigo, y asesino al inocente.

Una buena parte de estas estafas son las que desvela el popular escritor Eric Frattini en su libro: «Manipulando la historia», editado por Temas de Hoy. La obra desvela más de una veintena de misiones de espionaje orquestadas por los estados para lograr tener a la opinión pública de su lado. Y, de todas las que recoge, una de las más destacadas es el fraude mediante el que el dictador Josef Stalin aniquiló a casi 22.000 polacos en el bosque de Katyn (todos ellos opositores a su régimen) y convenció a Europa de que los culpables habían sido los nazis. Una acusación que, posteriormente (y después de muchos años) se confirmó falsa.

Hacia Katyn
Katyn, la que fue una de las mayores operaciones de falsa bandera de la historia (hasta finales del siglo XX todavía se dudaba de su autoría) tuvo su origen en septiembre de 1939. Por aquel entonces, un todavía poco conocido Adolf Hitler (Alemania) y Josef Stalin (URSS) firmaron un pacto secreto por el cual invadirían Polonia. Los primeros lo harían desde el oeste, mientras que los segundos accederían al país desde el este pocos días después. En esos días, por tanto, nazismo y comunismo (futuros enemigos) iban bien apretaditos de la mano hacia el dominio de Europa. El resultado de aquel tratado es conocido por todos nosotros: germanos y rusos conquistaron la región y se la dividieron a medias, como si fuera la propina de un café.

Sin embargo, lo que no es tan de dominio público es que Josef guardaba en su rojo corazón mucho rencor contra los polacos debido a que estos habían humillado a sus tropas en la guerra polaco-soviética de 1919. Quizá por eso, o simplemente por quitarse de en medio a un ejército que podía darle más quebraderos de cabeza en un futuro cercano, es por lo que ordenó a su lugarteniente más sanguinario (Lavrenti Beria, jefe del servicio secreto de la URSS -NKVD-) que se pusiera manos a la obra y creara una serie de campos de concentración a los que pudiera deportar a los miles y miles de reos que había hecho durante la contienda.

En palabras de Pere Cardona (divulgador histórico y autor de «HistoriasSegundaGuerraMundial») dichos centros fueron Jukhnovo, Yuzhe, Kozelsk, Kizelshchyna, Oranki, Ostashkov, Putyvli, Starobielsk, Vologod y Gryazovets.

Poco después comenzaron los problemas para los soviéticos cuando les llegó (entre otras cosas) la factura de la comida que debían dar a aquel ingente número de reos. ¿Qué diantres se podía hacer con ellos? En principio se pensó en deportar a un gran número de los mismos. Pero a Piotr Sopunenko, subalterno de Beria, se le ocurrió otra cosa: «descongestionar» los campos de concentración. Así lo afirma Frattini en su nueva obra, donde rescata un documento secreto en el que Beria (siguiendo el consejo de su subordinado) aconsejó al mismísimo Stalin ejecutar a los reos por formar parte de diferentes «organizaciones rebeldes» y estar «llenos de odio hacia el sistema soviético».

La idea no disgustó al líder rojo, quien comenzó a movilizar a miles de prisioneros hacia el lugar en el que se llevaría a cabo la «limpia» a partir del 5 de marzo de 1940. Las cifras varían atendiendo a los historiadores, pero se cree que fueron trasladados entre 17.000 y 22.000 polacos (oficiales del ejército, reservistas, intelectuales y un largo etc.) hasta Katyn, una pequeña ciudad ubicada a 19 kilómetros de Smolensko (Bielorrusia). Más concretamente, hasta un espeso bosque situado en las afueras de la misma urbe, que apenas sumaba -en palabras de Frattini- una treintena de viviendas y unos 150 habitantes.

Con horarios especiales para no llamar demasiado la atención, se comenzó a desplazar a los prisioneros para su ejecución. Allí esperaban 53 unidades a las órdenes de Vasily Blojin, el verdugo del camarada Stalin.

La brutalidad comunista
Entre abril y mayo se sucedieron las matanzas en el bosque de Katyn. Según explica Frattini, en ese tiempo se llegaron a asesinar a entre 250 y 300 personas al día (aunque el momento preferido era por la noche, por aquello de no montar un escándalo).

El método era siempre el mismo. En primer lugar, los soldados del Ejército Rojo llevaban a cada preso a un pequeño búnker ubicado en el bosque. Este estaba «forrado» en su interior de varios cientos de sacos terreros para amortiguar el sonido de los disparos. Cuando accedían a la estancia, los reos eran interrogados por un oficial del NKVD que les solicitaba datos como su nombre, su graduación, y un largo etc.

Por si aquello no era lo suficientemente desconcertante para el reo, después se le exigía que se desembarazara de sus objetos de valor. En ese instante, la mayoría de polacos entendían que se había terminado su estancia en este mundo. Finalmente, los soviéticos esposaban a la víctima con las manos a la espalda y la llevaban hasta una sala contigua ubicada dentro del búnker, la cual estaba pintada de rojo (quizá para mitigar los efectos de la sangre).

Allí se sucedía la tragedia. «Después, un ejecutor del NKVD le disparaba en la nuca o detrás de la oreja. Posteriormente, el cuerpo era retirado por una puerta trasera, para evitar que el siguiente prisionero lo viera», añade Frattini.

Luego, el cadáver era llevado a un camión. Vehículo que, al llenarse, se dirigía hasta una fosa común cercana. De esta guisa, los comunistas asesinaron uno tras otro a -según Frattini- más de 20.000 personas. «Vasily Blojin, el mismo que se vanagloriaba de haber ejecutado en persona a 7.000 prisioneros polacos en 28 días, cubría su uniforme con un delantal de cuero negro, casco y guanteletes para evitar que la sangre y los restos del cerebro de sus víctimas pudieran mancharle», añade el periodista.

Katyn, la masacre oculta
La masacre, tan útil para Stalin, quedó sepultada bajo los cientos de kilos de tierra que se usaron para enterrar a los cadáveres. Y permaneció silenciada hasta que, años después de la invasión de la URSS por parte de la Alemania nazi, los soldados de Hitler descubrieron en Katyn los restos de aquella matanza. Fue en abril de 1943 cuando un oficial de inteligencia germano de una unidad que se retiraba hacia el oeste mencionó el hallazgo de una «gran fosa común en el bosque». Tras un breve periodo de tiempo, las SS desenterraron los cadáveres de nada menos que 4.000 oficiales polacos. Todos ellos, con un agujero de bala tras su cráneo.

Los nazis acusaron entonces a los soviéticos de perpetrar la matanza. Sin embargo, Stalin lo negó todo y afirmó que los culpables habían sido los hombres de Hitler. Para llegar a esta conclusión, afirmó que los agujeros de bala de los cadáveres tenían el tamaño del calibre de la munición alemana. Y lo cierto es que llevaba razón... La mayoría de los disparos habían sido hechos con pistolas germanas Walther 25 ACP modelo 2. ¿Cómo era posible? Simplemente, porque los soviéticos habían repartido estas armas entre sus verdugos para que, si se descubría aquella barbaridad, la comunidad internacional culpara a sus enemigos. Una operación de falsa bandera en toda regla, según señala Frattini en su obra.

El engaño resultó efectivo, aunque -según se descubrió posteriormente- debido a la colaboración de los aliados (entonces partidarios de usar a la URSS como aliado para enfrentarse al nazismo). Estos silenciaron el suceso y evitaron que se investigara en profundidad. Así, hasta que en 1989 algunos historiadores soviéticos confirmaron que «Stalin ordenó la matanza de Katyn». Hace apenas dos décadas.

«Una investigación posterior llevada a cabo por la oficina de la Fiscalía General de la Unión Soviética (1990-1991) y de la Federación Rusa (1991-2004) confirmó la responsabilidad soviética en las matanzas, pero se negó a clasificar esta acción de “crimen de guerra”. La investigación se cerró con el argumento de que los autores de la atrocidad ya habían muerto y de que el gobierno ruso no podía clasificar a los muertos como víctimas de la “Gran Purga”, añade Frattini.

Lo más tristemente irónico es que, al final de la Segunda Guerra Mundial, muchos polacos fueron llamados a unirse al Ejército Rojo para combatir contra el nazismo usando, como argumento principal, la venganza contra esta masacre.

Del Maine a Pearl Harbour
Más allá de Katyn, «Manipulando la Historia» no podría tener un título más acertado. Y es que, tal y como explica Frattini a este diario, todas las operaciones que se recogen en él sirvieron para modificar, en mayor o menor medida, el devenir de un país. «Las operaciones de falsa bandera son llevadas a cabo por un gobierno con el objetivo de que parezca que han sido organizadas por otros. Ya sea por interés económico, político, o el simple interés de llevar a una región a la guerra», afirma el autor.

Como ejemplo clásico, Frattini recurre a la Antigua Roma y a uno de sus emperador más desquiciados. «Nerón fue el primero en organizar una operación de falsa bandera. Acusó a los cristianos de provocar un gran incendio en la ciudad, cuando realmente había sido él porque quería remodelarla. Aquel acto marcó el comienzo de las persecuciones contra los cristianos», señala. Con todo, su libro no se remonta tan atrás en el tiempo, sino que se centra en la época moderna. Y comienza con la más simbólica de ellas, la del acorazado «Maine».

«Se acusó a España de colocar una mina en el barco para hundirlo. La historia fue difundida por los dos principales periódicos de la época y significó el comienzo de la guerra entre Estados Unidos y España, pero la realidad fue bien diferente», explica Frattini. La verdad, según narra basándose en una ingente cantidad de documentos oficiales (como suele hacer en todos sus libros) es que la explosión en la nave fue producida por un fallo en la construcción. «Como no había presupuesto suficiente, los tabiques que separaban las máquinas de vapor de la santabárbara eran muy finos. Eso hizo que, tras un recalentamiento, todo el navío estallase de dentro hacia afuera», añade.

Pero fue un error bien aprovechado por el país de las barras y las estrellas en una operación de falsa bandera. De hecho, «Manipulando la historia» cuenta en sus páginas con multitud de misiones orquestadas por los Estados Unidos. Otra de las más famosas fue Pearl Harbour. Un ataque que, según desvela Frattini, conocían perfectamente los Estados Unidos mucho antes de que se sucediera. «En el libro incluyo documentos en los que el presidente Roosevelt ordena a los mandos militares que no tomen medidas de refuerzo en la base porque lo que conviene es que haya un gran número de bajas estadounidenses», señala.

«EEUU sacó del puerto a sus mejores portaaviones para que no sufrieran daños, pero permitió el ataque»
El presidente, según parece, tenía sus razones (políticamente hablando). La principal era que la opinión pública estaba totalmente en contra de que Estados Unidos participase en una guerra europea. Pero también influyó que los sectores industriales le estuviesen reclamando una contienda con la que enriquecerse. Así pues, la única solución que vio fue no defenderse de una agresión que conocía para lograr conmocionar a los ciudadanos de su país. «Lo que hizo fue sacar del puerto a los portaaviones estadounidenses para que no sufrieran daños, pero no hizo nada más. Y eso, a pesar de que recibió multitud de documentos (que publico en el libro) en los que se le informaba de la movilización japonesa», completa Frattini.

Pero estas dos no han sido las operaciones más actuales llevadas a cabo por Estados Unidos. En su obra, Frattini también recoge misiones como el incidente de Tonkin, sucedido en los 60. El hecho que desencadenó la Guerra de Vietnam y la muerte, posteriormente, de decenas de miles de militares norteamericanos. «Durante aquella “operación de falsa bandera”, un destructor estadounidense se metió en aguas de Vietnam del Norte. Cuando dos patrulleras le atacaron, su capitán informó de que el incidente se había sucedido en aguas internacionales, por lo que era una agresión en toda regla. En los informes que publico, se puede ver que se habían metido realmente en aguas norvietnamitas», añade el autor.

También en la actualidad
Con todo, las «operaciones de falsa bandera» no son exclusivas de Estados Unidos. Dos ejemplos de ello son dos sucesos que, en los últimos años, han causado un gran revuelo internacional. El primero de ellos se sucedió en 2015. «Ese año, un británico de origen paquistaní llamado Junaid Hussain se enroló en el ISIS. Era un chico de 20 años que se hizo jefe de los hackers de la organización y, supuestamente, atacó los ordenadores del sistema de defensa norteamericanos en multitud de ocasiones (según pudo rastrear el país). Los americanos le detectaron y, en 2015, le mataron mediante un dron», explica Frattini.

La historia podría haber acabado aquí, pero los ataques informáticos se siguieron sucediendo. Algo imposible a priori, pues Hussain ya estaba muerto. ¿Cuál era la causa? «Los ataques provenían realmente del FSB, la división de hackers del servicio ruso», señala el autor. Así pues, los hombres de Putin habían organizado toda aquella pantomima para atacar a su gran enemigo (Norteamérica) y que las culpas fueran cargadas sobre otro. Algo habitual, en palabras de Frattini, en las gélidas tierras de Putin. «En “Manipulando la historia”, publico fotografías e informes que avalan todas estas afirmaciones», destaca a este diario el autor.

En palabras de Frattini, la última operación de falsa bandera que se ha sucedido es el «falso golpe de estado» de Turquía acaecido en 2016. «Fue un caso muy burdo. En el libro cuento cómo se organizó el golpe de estado desde el propio gobierno en 2013. Ese año, Erdogán empezó a gestar un autogolpe con ayuda del servicio de defensa de la gendarmería turca y fue creando gigantescas listas de opositores a los que encarcelar después», explica el autor. Según señala, en la obra explica pormenorizadamente los pasos que iba a seguir el líder para crear un estado presidencialista, su verdadero objetivo.

«Terminé el libro en enero de 2016, y entonces ya sabía lo que iba a hacer Erdogán. En las páginas se puede ver que lo que yo decía ha ido ocurriendo exactamente así. Hace unos días, de hecho, se ha confirmado el cambio constitucional que hará que Erdogán sea el todopoderoso presidente de la república. Se dijo que había sido un golpe de estado perpetrado por militares, pero todos eran cercanos a él. Erdogán solo buscaba que pareciese que estaba siendo atacado, pero realmente buscaba tener una excusa para atesorar el poder sobre sí», destaca Frattini. Según determina, esa información tan pormenorizada le valió a su principal fuente el hallarse ahora entre rejas en el país.

¿Y en España?
Frattini también responde a una pregunta obvia en nuestras fronteras... ¿España ha llevado a cabo alguna operación de falsa bandera en los últimos años? Sus palabras son sinceras y, a la vez, tajantes: «No. Para ello hay que tener peso específico a nivel internacional, influencia... En caso contrario, no funciona y no provoca el efecto que se busca».

Incluso dedica unas frases a uno de los hechos más controvertidos de nuestro país: «Algunos afirman que el 11M fue una operación de este tipo para cambiar el gobierno, pero no. Decir que un gobierno ha matado a 192 de sus ciudadanos es gravísimo, y hay que estar muy convencido de ello y tener unas pruebas sumamente sólidas para afirmarlo».

Según explica, sucede algo parecido que con los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York. «Los más conspiranoicos dicen que fue una operación de falsa bandera de Bush para poder ir a la guerra, pero eso es algo estúpido. Como presidente no le hacía falta matar a 3.000 ciudadanos porque tenía total potestad para dar la orden».


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El independentismo sigue allí
Enrique Arias Vega latribunadelpaisvasco 3 Febrero 2018

Por una vez tiene razón el diputado separatista Gabriel Rufián, al parodiar el célebre microrrelato del escritor Augusto Monterroso: “Al despertar —ironiza—, el independentismo seguía allí”.

Efectivamente, la aparente victoria (¿pírrica?) de la ley, de la Constitución y del sentido común no ha acabado ni muchísimo menos con el monstruo (siguiendo el símil de Rufián) independentista que hasta ahora ha destruido todo cuanto ha tocado sin otorgar a los ciudadanos catalanes nada bueno a cambio.

Si durante 35 años (por establecer una fecha no tan arbitraria) se ha creado un monstruo colectivo de desafección institucional, de ilegalidad contumaz, de falseamiento repetido de hechos históricos, de manipulación de conceptos, de adoctrinamiento educativo, de información tendenciosa y de odio a todo lo que se oponga a ello, no bastan 35 días para revertirlo.

Y no me corto un pelo al afirmar algo que conozco de primera mano y que de alguna manera permití (como tantos otros) que sucediera ante mi perpleja y desconcertada mirada.

La aparente vuelta a la legalidad democrática, propiciada por la aplicación temporal del artículo155 de la Constitución, ni es una victoria del Gobierno (pobrecito), como algunos dicen, ni mucho menos de un Mariano Rajoy, desnortado desde hace tiempo.

Lo único realmente operativo ha sido la intervención de las cuentas de la Generalitat y, en consecuencia, el frenazo en la malversación de fondos públicos para sufragar con ellos un gigantesco proceso de secesión (“embajadas” incluidas) así como los bolsillos particulares de muchos de sus agentes.

Por lo demás, el adoctrinamiento sigue, la desinformación también, el apoyo de instituciones públicas y de ciertas administraciones se mantiene y, lo que es más importante, también el odio a España, a los españoles y a todos aquellos otros catalanes que no manifiesten estos sentimientos.

Por eso, no nos engañemos: necesitamos un didáctico y pacífico “contra-procès” de al menos otros 35 años, en el que las futuras generaciones se instruyan en los conceptos democráticos de libertad, igualdad y fraternidad; es decir, en el respeto a las ideas de los demás y hacia las personas que los manifiesten. Si no, el monstruo totalitario e intolerante del independentismo volverá a rugir de nuevo, y esta vez quizás llevándose por delante todo aquello que encuentre a su paso.

Puigdemont, listo para el taxidermista
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 3 Febrero 2018

Periodismo puro. El programa de Ana Rosa ’brought off the scoop’ —trajo un triunfo con la exclusiva— que decapita a ese farsante de Carlitos Puigdemont. Bastó un buen reportero como Luis Navarro y un buen cámara como Fernando Hernández para retratar al catalufo desde el móvil de su torpe esbirro Toni Comín, politicastro famoso por sus resbalones, que desveló en Lovaina lo que debía ocultar a toda costa: el hundimiento del “procés”. De lo cual se congratulan varios millones de catalanes que se sienten españoles.

Gracias a la primicia de los hombres de Ana Rosa, debemos dar por muerto —políticamente hablando— al prófugo. Incluso habría que certificar su defunción y pasar a la fase de disecar a un ser, cuyo inútil fin, por constante, consiste en maldecir a España con mentiras propias de un mercader de Gerona. Si aún está más vivo que una rata, le recordaremos que anda bajo busca y captura en la península y territorios de ultramar. Tampoco la ruta del mejillón le va a servir de vía de escape infinitamente… Se apagó el futuro.

El biorritmo de WhatsApp que recibió Comín resume el bajón de la fregona Puigdemont, que susurra: “Estoy sacrificado”. Sus quejidos inundan la alegría de Bruselas. Tan mal razona, que ha alquilado una mansión en Waterloo para disfrazarse de Napoleón Bonaparte antes de admitir la derrota final. El expresident está para el arrastre. Los chicos de Ana Rosa lo han devuelto a esa avara burguesía cateta que le parió. La psiquiatría ve en él un caso irrecuperable y urge a que le embalsame un taxidermista experto en codornices.

Ahora iniciará su migración el derrotado. Duda entre esconderse en un oasis datilero del África salvaje o perderse de vista en una selva tropical de Sudamérica. Sea el destino que fuese, el huido ya se ha puesto mil vacunas, incluyendo la del beri-beri. Cualquier cosa, con tal de eludir las rejas que la esperan aquí. Los sueños artificiales que alimentó, como montarse en un ultraligero, alcanzar el Parlament y ser investido president, en plan Tarzán, se han convertido en sueños vanos. Su cobardía intrínseca le impide dar la cara.

Waterloo
Luis Herrero-Tejedor ABC 3 Febrero 2018

Ningún megalómano que se precie debería unir a su biografía el nombre de Waterloo. Esa locución ha cruzado la frontera histórica y geográfica y se ha hecho fuerte en el territorio de la semántica como sinónimo de desastre. Todos los seres humanos nacidos después de 1815 hemos padecido, en algún momento de nuestras vidas, un pequeño Waterloo. Y a veces no tan pequeño. Si lo que quiere trasmitir el cónsul vitalicio de La República catalana con su decisión de trasladarse a vivir a la tumba del esplendor napoleónico es que admite al fin su propia derrota -como ya hizo en los mensajes telefónicos que le envió el martes pasado a Toni Comín- lo suyo es que se hubiera largado a vivir a un granero de Santa Elena, que es donde su insigne predecesor de calenturas ególatras pagó el precio de sus errores hasta el momento de su muerte, y no a un palacete ajardinado con vistas privilegiadas al camposanto que sepultó los cadáveres de las víctimas de la batalla.

Las Santa Elena del siglo XXI se llaman Estremera o Meco y no son tan insalubres como lo era en su día el islote perdido en el Atlántico. Pero ni por esas. A nuestro napoleoncito catalán no le hace gracia que sus honorables huesos acaben confinados en un cuarto oscuro de la historia y está tratando de construir una especie de Colombey-les-Deux-Eglises, a cuatro mil quinientos euros la mensualidad, donde afrontar sus postrimerías con la dignidad que le confiere haber sido el gran general del desafío al Régimen totalitario de Vichy, siendo Vichy, naturalmente, una manera metafórica de referirse a la despótica y pérfida España.

Este hombre, empeñado en dictar personalmente los términos de su obituario político, mira a veces la imagen que le devuelve el espejo cóncavo de su propio callejón del gato y otras veces se fija en la que refleja el convexo. De ahí que los principales acontecimientos de los últimos capítulos del culebrón catalán se parezcan más a un esperpento de Valle Inclán que a ningún otro género literario. Cuando a don ombligo no le gusta verse bajito y gordo como un Napoleón derrotado cambia de espejo y se reconforta viéndose alto y estilizado como un glorioso general de Gaulle de los años cuarenta. Hemos entrado en la fase de lo grotesco. Hay tantos reflejos posibles aguardando en su imaginación como papeles históricos demande el guión del panegírico.

Y lo peor es que nadie de su alrededor parece dispuesto a decirle que la realidad se parece muy poco a lo que captan sus ojos. No hay nada de distinguido en lo que piensan de él la mayoría de sus socios. Para la CUP es el traidor que apuñaló el procés en el último minuto y estuvo a punto de convocar elecciones autonómicas para eludir la declaración de independencia que él mismo había prometido. Para ERC es el cobarde que huyó de España en el maletero de un coche mientras Junqueras era conducido a la cárcel en un furgón policial. Y para la mitad del PDeCAT es el obstáculo que impide encontrar la solución política que acabe cuanto antes con la onerosa vigencia del 155.

Conscientes de que a un megalómano solo se le saca de su ofuscación hipertrofiando su ego, los cabezas de huevo de la situación la han propuesto nombrarle archipámpano de todas las cataluñas, con honores retroactivos y promesas de pleitesía eterna, si permite que después se produzca la investidura efectiva de un president que se encargue del día a día. Pincho de tortilla y caña a que antes o después terminará aceptando el trato. Lo hará, sin duda, porque la alternativa sería forzar unas nuevas elecciones a las que no podrá presentarse porque el Tribunal Supremo le habrá inhabilitado antes.

¿Qué pasaría entonces? ¿Cuánto tardarían el olvidarle? ¿De qué viviría? ¿A qué dedicaría su tiempo libre mientras le dure el chollo del exilio fingido? La salida honorífica le proporciona un proyecto vital y una rica cámara mortuoria en una pirámide faraónica. Mejor eso, desde luego, que el granero de Santa Elena.

Waterloo
Fermín Bocos diariosigloxxi 3 Febrero 2018

MADRID, 2 (OTR/PRESS) Lo nuevo será tan antiguo como lo viejo. Salgan como salgan del atasco en el que están metidos, los partidos secesionistas ni van a renunciar a su objetivo ni actuarán con lealtad a la Constitución. En el mejor de los casos, el "govern" que puedan formar tras dejar atrás el lastre que supone el huido Carles Puidemont volverá a las andadas.

El proceso de desafección de una parte de los catalanes respecto de cuanto significa España en el orden cultural, histórico y político ha cuajado. Es el resultado de un proyecto de ingeniería social desarrollada a través de la escuela y la televisión. Para progresar hay que ir contra alguien y ése "alguien", en el núcleo de la ideología separatista, es cuanto significa España y lo español. Empezando por el idioma. Preterir el uso del español bajo la excusa de que el catalán corría peligro de extinción llevó a la inmersión lingüística. Una imposición que de manera transversal se extendía desde la enseñanza a los usos administrativos relegando, en el caso de la enseñanza, al español, pese a su carácter de lengua cooficial, a la condición de asignatura. De manera que en los colegios e institutos públicos no había manera de estudiar "en español" y su aprendizaje se reducía a una materia más, como la aritmética o el inglés.

El paso siguiente fue la revisión de textos. La Historia diseñada para otorgar fundamento con carácter retrospectivo a los mitos del nacionalismo. Así nacieron cumbres de la manipulación como el relato falsario de la Guerra de Sucesión (un conflicto dinástico entre Borbones y Habsburgos) transformada en guerra de "secesión". Quiero decir con todo esto que, mientras Jordi Pujol era la muleta en la que se apoyaban en Madrid el PSOE o el PP, la cizaña ideológica sembrada durante una generación fue creciendo hasta convertirse en sabana. Son muchos los jóvenes que viven en Cataluña que han sido reclutados intelectualmente para rechazar cuanto significa España y los valores democráticos que compartimos el resto de los españoles.

No será tarea fácil convencerlos de que han sido manipulados. Que no ha sido "España" quien ha robado a Cataluña. Que basta con repasar las crónicas de tribunales para saber que han sido políticos catalanes, "sus políticos" (caso Palau de la Música, Pallerols, los Pujol, etc.), quienes han estado robando y les han estado engañando. Que el prófugo Puigdemont haya decidido abrir casa en Waterloo (Bélgica) no debería crear el espejismo de que el "procés" separatista está derrotado. Será tarea de años convencer a quienes les votan de que han sido manipulados y utilizados. De muchos años.

Sin proyecto
Lorenzo Silva El Espanol 3 Febrero 2018

Nada más apropiado, para Puigdemont y lo que representa, que acabar alquilando una casa en Waterloo: la población belga que dio nombre a una canción de ABBA y, algunos años antes, a la derrota militar que envió al desván de la Historia a un tribuno militar elevado a emperador e infructuosamente empeñado en sobrevivirse.

Waterloo es un buen paraje para encabezar una empresa que desde hace algún tiempo (semanas, meses o años, dependiendo de la indulgencia o crudeza del observador) vive desprovista de cualquier atisbo de itinerario viable, abandonada a la inercia del sentimiento y el voluntarismo improductivos.

No se sabe qué pretende ni a dónde va el movimiento que encarna el depuesto president, más allá de la construcción de una república arcádica y por el momento rigurosamente imaginaria. El hecho cierto es que Cataluña y los catalanes, presuntos beneficiarios de tan formidable regalo, siguen hoy por hoy sin gobierno, sin proyecto y, para colmo, viendo cómo su comunidad es la menos autónoma de todas, bajo el protectorado de la Moncloa.

Sobrecoge pensar que en estos compases del siglo XXI, en los que todo se está moviendo a velocidad de vértigo, y en los que otras sociedades, con mejor o peor fortuna, se preparan para afrontar transformaciones revolucionarias, un pueblo con tanto bagaje y tanto potencial como el catalán esté atascado en ese limbo sin esperanza ni perspectiva, a la espera de que el que se proclama su líder natural e inexorable termine de desanimarse y arroje la toalla o sean los suyos los que se atrevan de una vez a revelarle que su hora pasó y en el futuro no se le aguarda.

Por lo demás, la parálisis catalana viene a ser un exponente de la parálisis española. En Madrid sí hay un gobierno, pero la impotencia parlamentaria del partido que lo sustenta, unida al descrédito que cada semana incrementa un poco más alguna de las múltiples causas judiciales que tiene pendientes, le impide plantear un proyecto transformador o abordar una sola de las reformas estructurales necesarias y cada vez más perentorias.

En ese contexto, el gobierno central vive también instalado en la inercia, en todos y cada uno de los campos en los que debería desplegar su acción. Comenzando por la propia crisis catalana, abandonada a una dinámica que se resume en esperar a que los secesionistas infrinjan y los jueces les vayan arreando, con un desinterés que explica, y de qué modo, la jibarización sufrida por la representación del PP en el Parlament de Cataluña.

Tampoco hay presupuestos, ni se espera mucho más que lo que pueda solventarse prorrogando los existentes, esa solución de desistimiento con la que ya se convive como si nada. El muermo es tan grande, y tan contagioso, que, con la excepción del voluntarioso Rivera, ni siquiera los líderes de la oposición hacen ya casi acto de presencia. Ya veremos la factura que nos pasa todo este tiempo inerte y sin proyecto, pero cabe temer que gracias a él nos tocará, una vez más, marchar rezagados.

Dónde se habla de provocación, desafío y desmoronamiento moral
“La justicia, aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera.” Horacio
Miguel Massanet diariosigloxxi 3 Febrero 2018

No sabemos, porque no somos adivinos, lo que va a suceder en los próximos días, después de las confesiones (no se sabe si dadas a conocer voluntariamente o por un descuido del señor Comín) inesperadas y reveladoras del prófugo señor C. Puigdemont; dando a entender que tiraba la toalla y se resignaba al papel de héroe abandonado por los suyos y traicionado por sus anteriores aliados. No obstante, fuere cual fuere la intención o el descuido de quien permitió que saltaran a la luz, lo que sí es evidente es que el efecto que han tenido, tanto entre sus seguidores como en sus adversarios (el Gobierno, especialmente) y la prensa extranjera; tenemos la firme creencia de que han sido devastadores para la causa separatista. En ocasiones,

lo que se puede pensar que fuera una idea brillante (en este caso, pretender incentivar el sentimiento de victimismo de los seguidores independentista de forma que se produjera una reacción en favor de la investidura de Puigdemont calculando que, aquellos a los que iba dirigido, tendrían una percepción más profunda y sibilina que la que, en realidad eran capaces de asimilar ya que, normalmente, a lo único a lo que llegan ( a veces con gran esfuerzo), es a creerse todo lo que aparece en la prensa o se dice en las TV, sin que se les pueda pedir que lleguen a interpretar posibles doble intenciones en los textos que leen. Dicho lo cual el efecto que, con toda seguridad, van a tener estas declaraciones sobre las masas va a ser el que, una lectura literal del texto, va a dejar en las mentes imbuidas del radicalismo separatista. Por consiguiente si Puigdemont pensó en esta forma tan artificiosa de promocionarse, la causa en sí adolece de falta de realismo y, como tengo la impresión que va a suceder en este caso concreto, lo más probable es que se crean a pies juntillas lo que ha aparecido en estas declaraciones reveladoras de un presunto estado de ánimo de Puigdemont, teniendo en cuenta que no ha negado la existencia de las declaraciones, que ha atribuido a unos momentos de flaqueza y desmoralización.

Es obvio que, lo que está sucediendo estos últimos días, poco viene favoreciendo a los que siguen creyendo en la posibilidad de una república catalana y menos a aquellos que, como el recientemente nombrado presidente del Parlamento Catalán, señor Roger Torrent, un cabeza de turco que, con toda seguridad, estará maldiciendo el día en el que se prestó a ocupar tan delicado cargo. Podríamos decir que lo que ha sucedido en el refugio de Bruselas con las manifestaciones del expresidente de la Generalitat, ha sido un torpedo en toda la línea de flotación del entramado separatista y, especialmente, en las pocas esperanzas que algunos todavía albergaban en cuanto a un difícil investidura de la persona propuesta por el presidente del Parlament, señor Torrent. De hecho, ya eran muchos, incluso de su propio partido, los que en el anonimato se quejaban de la testarudez de su líder, el excesivo retraso que se estaba produciendo en la constitución de un nuevo gobierno catalán, que pudiera hacerse cargo de la multitud de asuntos que hay pendientes de resolver en la comunidad catalana y con la, para muchos separatistas “insoportable” vigencia de la ocupación de hecho y derecho de la autonomía, en virtud de la aplicación del 155.

Al mismo tiempo, será casualidad o simple imperativo del trascurso del tiempo de la instrucción que, el juez Pablo Llarena, está llevando a cabo, respecto a los personajes que, de una manera u otra, protagonizaron y formaron parte de aquellos políticos y autoridades autonómicas que desobedecieron, prevaricaron, cometieron presuntamente delito de rebelión o de sedición, incumpliendo la Constitución, los autos y advertencias del TC. La pretensión de actuar independientemente, prescindiendo del Estado español; junto a hacer caso omiso de los requerimientos del Gobierno y las sentencias de los tribunales de justicia del reino español, declarándose en rebeldía contra el orden constitucional español, no podía quedar impune. La participación de todos los implicados en este sucio asunto de los despropósitos separatistas de Cataluña intentando darle un enfoque meramente político a la cuestión, buscando una negociación “entre iguales”, de tú a tú, con el Estado, como si éste se pudiera saltar la normativa y la Constitución, para permitir que, una parte de España se pudiera separar del resto. Todo ello, sin tener en cuenta que su petición de independencia de España; su negativa a admitir que se estaban violando artículos de CP, calificados de extremadamente graves, y su temeridad de seguir cometiendo acciones que, el TC, había declarado de forma expresa contrarias a la constitución, tenían todas las consideraciones precisas para ser declaradas delictivas. No cabía más que una respuesta, proporcional y adecuada, por parte de los tribunales competentes de Justicia, obligando, a todos los que participaron en aquel circo de insensateces, a que tuvieran que comparecer ante los jueces para explicar sus motivos y defenderse de los delitos que se les han imputado. Con todas las garantías personales para los acusados, pero con la seguridad de que el ministerio fiscal y las acusaciones particulares, en su caso, van a hacer valer todas las pruebas y evidencias para intentar probar la culpa de quienes se han atrevido a desafiar el Estado de derecho.

Ha pasado el tiempo de las bravatas, de las declaraciones explosivas, de los desafíos institucionales, de las amenazas revolucionarias, de las ocupaciones de las calles, de las amenazas y chulerías contra los catalanes que se seguían considerando españoles y las ocupaciones, por la fuerzas, de locales públicos. Ha llegado el momento de poner en claro las actuaciones, durante los días del falso referendo y las irregularidades que, en el trascurso de los últimos meses, pudieran haberse cometido por los funcionarios, los dirigentes, los miembros del gobierno de la Generalitat y los parlamentarios autonómicos, para ser sometidos a la consideración de los jueces, los que, en el ejercicio de sus atribuciones, deberán determinar si ha existido delito en las acciones de cada uno de los investigados y, previo escuchar a los peritos, tomar en cuenta las pruebas aportadas y los alegatos de la defensa y a la acusación, dictar el sobreseimiento o la condena adecuada al grado de culpa que, de acuerdo con la Ley, les correspondiera a cada uno.

La situación de interinidad que, todos estos últimos acontecimientos, han provocado en la administración catalana, que se ha visto imposibilitada de designar a una persona que pueda formar gobierno en la comunidad catalana, no deja de ser algo que, hasta ahora, no se había producido en nuestro país y, en consecuencia, va a corresponder a los expertos establecer el camino legal que se va a tener que seguir para restablecer la normalidad que, a consecuencia de los distintos movimientos de separatistas y constitucionalistas, da la sensación de que ha quedado encallada. Lo que es evidente es que, por sentido común, no es conveniente que se prolongue demasiado sin que se sepa cuál va a ser el resultado y las medidas que se vayan a tomar para normalizar la situación. Es obvio que, unas nuevas elecciones, están contempladas en el caso de que la persona elegida como candidato no pueda conseguir los apoyos para ser elegido, pero es preciso que se presente, presencialmente, para que se pueda comprobar si cuenta con ellos o no. Mientras se está en un limbo jurídico provocado por la suspensión que, el presidente del Parlamento Catalán decidió decretar del pleno en el que se tenía que nombrar presidente de la Generalitat catalana, sin que se sepa el plazo que tiene para convocar de nuevo la reanudación del acto suspendido.

Mientras la ciudadanía catalana sigue pendiente de lo que va a suceder en esta comunidad, amenazada de caer en manos de comunistas como la señora Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, o de sujetos tan atrabiliarios como los de la CUP, principales responsables de todas las ocupaciones y destrozos callejeros; individuos que no se cortan cuando se trata de atacar, insultar, amenazar y agredir a aquellos que no comulgan con sus especiales métodos. Una Cataluña en la que formaran parte del gobierno semejantes sujetos, estaría condenada, desde el primer día, al más absoluto fracaso. Esperemos que el Gobierno tenga preparados y en condiciones de ser puestos en funcionamiento todos los recursos políticos, materiales, administrativos y garantes del orden para el caso, más que probable, de que los ánimos de los más incendiarios y fanatizados independentistas y nacionalistas, tuvieran previsto elevar el nivel de protestas de modo que llegaran a colapsar la vida ciudadana.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos viendo como los acontecimientos se precipitan, los virajes de la política se han convertido en habituales y la normalidad institucional parece que está amenazada, como no sea que se eleven los niveles de seguridad por parte de los responsables del Gobierno que tengan facultades para ello. Quizá el adelantamiento de los juicios de las personas que han sido encausados por causa de la rebelión catalana fuera un medio para que, condenas ejemplarizantes y disuasorias, rebajaran la presión que, hoy en día, se está ejerciendo por aquellos fanáticos nacionalistas que no se resignan a que, una vez más, como sucedió con Maciá y Companys, sus ambiciones nacionalistas se hayan convertido en agua de borrajas. Ya hemos repetido varias veces que la marcha de policía nacional y Guardias Civiles ha sido precipitada y no nos extrañaría que, según como se desarrollen los acontecimientos, deban regresar de nuevo para pacificar las calles de Cataluña. Entre tanto: esperar y ver.

ETA y sus cómplices morales: ni olvido ni perdón
Gonzalo Duñaiturria okdiario 3 Febrero 2018

Se cumple esta semana el vigésimo aniversario del asesinato del matrimonio Jiménez Becerril a manos de la mugre etarra. 30 de enero de 1998, una fría noche sevillana rota por varios disparos cobardes, mezquinos, miserables. Dos vidas destrozadas, quizá más. Cuántas sonrisas partidas, cuántos abrazos sajados, cuánta vida amputada, qué cantidad de silencios cómplices y cuán innumerables son las miradas para otro lado. Y frente a ello, cuántos millones de gargantas emocionadas, partícipes del dolor, justas, claman contra la amnesia, levantando una inmaculada bandera donde reza: ¡NI OLVIDO NI PERDÓN! Las nuevas generaciones no son conscientes del inmenso dolor que ETA produjo y desconocen la existencia durante más de 40 años de una banda mafiosa de extrema izquierda que truncó la vida de centenares de españoles por el mero hecho de serlo. Qué lastre arrastra esta sociedad por no transmitir que nunca debe olvidarse la memoria de las víctimas, pero tampoco la catadura moral de quienes amparan y justifican a sus verdugos.

Los cómplices morales. Los que se niegan a participar en el homenaje al matrimonio asesinado, sectores del hipócritamente llamado “nacionalismo moderado”, parte del abyecto clero vasco y parte de la sociedad de “Euzkadi”, parte de una sociedad enferma. Como los que se prestan a la futilidad amilanada e impostada llegando, ignominiosamente, a abrazarse para la foto con Otegi y seguir abrazados hoy, como si nada hubiera pasado. Enfermos todos aquellos que continúan manteniendo que la barbaridad etarra tuvo “efectos positivos” mientras critican y censuran el honrado y necesario deseo de justicia que cada cierto tiempo, desde una prudencia envidiable, reclaman las víctimas. La herida imperecedera que causaron ETA y sus cómplices directos e indirectos nos obliga moralmente a no tener que perdonar ni olvidar, pues se buscó un exterminio contra militares, policías, guardias civiles, empresarios, funcionarios, hombres, mujeres, niños… toda la sociedad.

No podemos permitir el olvido. ETA debe estar presente en la memoria de todos los españoles por teñir de sangre nuestra nación. Debe existir en nuestras conciencias por lo menos hasta que se resuelvan todos los asesinatos que cometieron y se cumplan las condenas integras, hasta que no pidan perdón y paguen las indemnizaciones, y sin duda, hasta que no salgan de las instituciones y se proceda a la ilegalización de todos los partidos que la representan o apoyan. Y para ello es necesario el coraje político, la firmeza y el apoyo unánime a las víctimas. Que muchos dejen de ponerse medallas hediondas. Quien acabó con la ETA activa y asesina fue la Guardia Civil y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. No fue la “sociedad civil vasca” pues muchos de estos que hoy se supone la conforman, comulgan con los criminales, respaldan sus tesis, justifican sus desmanes y hacen apología del espanto.

Ni olvido ni perdón. No existe la paz sin justicia. No vale una paz roñosa que pretenda mercadeos bajo el precio de la impunidad. No hay nada peor que la indiferencia moral y la equidistancia, por lo que no caben las medias tintas. Si, esta es la verdadera y necesaria “Memoria Histórica”, pero gritando bien alto que la reconciliación verdadera pasa por pedir perdón, compensar los daños causados y asumir sin complejos el peso de la ley. Señores, en 1975 España estaba reconciliada. 40 años después es hora de recordar el inmenso dolor provocado por unos asesinos y sus cómplices. Y quien practicó el terror debe antes ayudar a esclarecer todos los crímenes y procurar el castigo de los culpables. Siempre con el ejemplo constante de las víctimas, con su dignidad como divisa. Siguiendo el camino forjado con recuerdos, desconsuelos, silencios y lágrimas. Escoltando su memoria. Como dijo Alfredo Zitarrosa, cantante y compositor uruguayo: “Porque hay olvidos que queman y hay memorias que engrandecen…”.

Ni una sola concesión a los etarras
OKDIARIO 3 Febrero 2018

El Gobierno del Partido Popular ni puede ni debe pagar cualquier precio para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Bien es cierto que dichas Cuentas Públicas son esenciales para el desarrollo del país. España crece a más del 3% por tercer año consecutivo y del documento dependerá en gran medida que se consolide la estabilidad necesaria para seguir creciendo como no lo hace ninguna otra economía en Europa. No obstante, el desarrollo económico no puede estar condicionado por un pago político lacerante. A nadie se le escapa que sería un gran error el hecho de claudicar ante los deseos del PNV y permitir el acercamiento de los presos etarras al País Vasco.

Sería un error tanto a nivel de Estado como para con las víctimas del terrorismo, que son, y deben serlo siempre, un colectivo absolutamente respetado tanto por el dolor como por el ejemplo y el sacrificio que sus familiares y ellos mismos han ofrecido a España. No se puede acercar a los 360 terroristas encarcelados, de los que alrededor de 280 se encuentran en cárceles españolas. Nadie ha pedido perdón, nadie ha mostrado un arrepentimiento esencial para que se les conceda prebenda alguna. De hecho, lejos de eso, la sociedad española aún tiene que aguantar que de vez en cuando aparezcan líderes terroristas como David Pla y tenga la desfachatez de decir: “No lamentamos lo que hicimos”. Para añadir después que “no hubo concesiones morales para detener la lucha armada”.

En estos días se cumplen 20 años del asesinato por parte de ETA del matrimonio Jiménez Becerril. Por ellos, por su memoria, por su ejemplo, por las otras 900 personas muertas, 16.000 heridas, quemadas o mutiladas y por los 42.000 seres humanos que siguen llorándolos, no hay que hacer una sola concesión con aquéllos que trataron de imponer sus ideas políticas mediante la dinámica del terror y las armas. Por mucho que el Ejecutivo necesite aprobar esos Presupuestos, por muy necesarios que sean para asentar nuestro futuro a corto y medio plazo, y por muy complicado que esté el contexto político a causa del golpe de Estado en Cataluña, hay peajes que simplemente no se pueden pagar. Honores que no se deben perder. Memorias a las que no se pueden faltar.

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
"Dejé de ser marxista por ser español"
JORGE BUSTOS El Mundo 3 Febrero 2018

No hay necesidad alguna de presentar al comunicador más influyente de la derecha española en las últimas tres décadas. Pero sí la hay de leer 'Memoria del comunismo. De Lenin a Podemos' (La Esfera de los Libros), porque librará a muchos incautos de perder el tiempo y la moral por culpa del vigente influjo de la ideología más criminal de la historia. Losantos la profesó, salió con vida y aquí explica cómo lo hizo.

Presentas el comunismo como una «teología de la sustitución». Aron y Steiner afirman que más que una ideología, es una religión política. ¿Sin catolicismo no hay comunismo?
En mi generación sin duda. El catolicismo popular español tiene unos ingredientes -igualitarismo, ayudar al débil, obras de misericordia...- que entre nosotros estaban profundamente arraigadas. El protestante se salva por la fe; el católico, por la fe y por las obras. El católico, cuando deja de creer en Dios, tiene que seguir creyendo en hacer el bien. Russell decía que el comunismo se parece más al islam porque es una religión despótica, que te organiza la vida, mientras que el catolicismo, al creer en el libre albedrío, te deja libertad para hacer el bien o no. Si la salvación no llega en el más allá de la religión, tiene que venir en el más acá de la política, que en el comunismo se vive como una forma de redención: propia y de los demás.

Eres de los pocos que se ha leído entero 'El capital'. Dedicaste años a la formación teórica: Engels, Althusser, Derrida, Foucault... ¿Cómo recuperas el castellano limpio en el que hoy escribes tras semejante exposición a la jerga marxiana?
Mi tesis doctoral sobre las acotaciones en los esperpentos de Valle-Inclán la hice a base de Kristeva, Barthes y los formalistas rusos, porque entonces la filología seguía la senda de la semiología, que era una mezcla de marxismo y psicoanálisis. En esa época escribía muy mal, por eso no he publicado nunca mi tesis. Esa jerga universitaria debería ser delictiva. Uno necesita aprender a escribir claro, no para presumir de que escribes sino para que alguien te lea, y eso es lo más difícil. Tienes que ir a los clásicos españoles, que es donde se aprende realmente a escribir.

Podías haber caído en una mezcla (muy común en el antifranquismo) de nacionalismo y marxismo, o bien haber defendido un cómodo internacionalismo. Pero eras una cosa muy rara: un marxista español.
Claro. Y dejé de ser marxista por ser español. Yo nunca me avergoncé de mis orígenes, que era lo primero a lo que te obligaban. Porque yo no tengo nada contra mi padre ni contra mi madre ni contra mi pueblo ni contra mi lengua. Todo lo contrario: gracias a la lengua española un chico pobre de un pueblo remoto de Teruel puede estudiar. ¿Y me dicen que tengo que renunciar a eso? Un día en un congreso clandestino se levantó uno de Comisiones y pidió perdón por ser español. ¡Pero so mamarracho! Otra vez la Fundación Miró, que ayudé a fundar, me mandó una carta a nombre de «Frederic Jiménez». ¿Cómo que «Frederic»? Le pregunté a uno del Partido y me contestó que era una deferencia hacia mí. ¿Deferencia? ¿Vosotros quejándoos de que Franco no os deja usar el catalán y a mí no me dejáis usar el español, que por cierto vale 20 veces más? Además, el mundo bohemio de Las Ramblas en el que me movía era absolutamente español, despreciaba a los progres catalanes porque era más libre y culto que ellos, que eran unos acomplejados. Las locas bajaban de los barrios altos de Barcelona a entender los sábados, pero no los domingos, no fueran a decir.

Una de las tesis centrales del libro es que el problema del comunismo es el comunismo mismo, no su aplicación. ¿Por qué aún reviste cierto prestigio intelectual? Según Aron porque el capitalismo se enjuicia por sus efectos y el comunismo por sus intenciones.
Fundamentalmente el comunismo te presta una superioridad moral y te pone del lado del Bien. Por el hecho de ser comunista automáticamente tú ya eres sabio: sabes más de la clase obrera que cualquier obrero, aunque no hayas trabajado jamás.

Háblame de Münzenberg, del que aprendió Goebbels la esencia de la propaganda, que no consiste en afirmar lo propio sino en negar lo ajeno. O sea, no hay que defender el comunismo sino atacar el fascismo, o el franquismo, o la globalización.
Lenin ha muerto, Münzenberg no. Su técnica es genial: nunca digas que eres comunista, di que estás con los pobres. Lo que dice Pablo Iglesias: «Yo lo único que quiero es que los niños no tengan que buscar la comida en los contenedores de los hoteles de cinco estrellas». Puro comunismo. Münzenberg se entiende muy bien con Lenin, cuya mente proyecta en los demás lo que les quiere hacer. Lenin acusa a la Iglesia de querer cargarse el comunismo... cuando es el comunismo el que quiere cargarse a la Iglesia; Lenin dice que los socialistas quieren acabar con los bolcheviques... cuando son los bolcheviques los que quieren acabar con los socialistas. Ese mecanismo de proyección consiste en poner al otro a la defensiva y forzarle a elegir entre darte la razón, en cuyo caso queda desactivado, o bien llevarte la contraria, en cuyo caso tiene que asumir que es una basura fascista y capitalista, mientras tú quedas como único depositario del bien.

Ese mecanismo se ve a diario en las redes...
Todos los días. Es una superioridad autoproclamada: el izquierdista es bueno porque lo ha dicho él. Y los demás son los malos.

¿Por qué los primeros que dejan de vivir como comunistas son siempre los jerarcas comunistas?
Porque son los que saben la verdad. Es como eso que se decía de los cardenales, que pierden la fe porque ellos están en el secreto. Desde ahí arriba conoces el mecanismo de la propaganda. Sabes en qué consiste la mentira, cómo se ha urdido; si estás abajo sólo conoces el terror, y el terror solo funciona con la mentira: voluntariamente ningún país ha querido ser comunista.

En tu caída del caballo fueron decisivos el libro de Solzhenitsin y la visión de aquella chica presa en una granja de reeducación en las afueras de Pekín...
El franquismo nos daba cierto nivel de vida a los pobres, y becas para una excelente educación pública. Pero yo quería libertad. Y cuando leo a Solzhenitsyn descubro que el problema no es Moscú o Mao, lo que arrebata la libertad es el comunismo mismo. Y cuando viajo a Pekín encuentro a aquella pobre chica, mi musa del escarmiento, una belleza a la que solo vi apenas unos minutos, hija de un brigadista. Y al despedirnos nos miramos y me juré que sería anticomunista toda mi vida. Me dije: «No hay derecho a que una chica cuyo único delito es ser hija de alguien tenga que quedarse en este campo de concentración gélido y pueda ser fusilada mañana».

El comunismo sabe que solo puede resucitar borrando el recuerdo de sus víctimas. ¿Pero es eso posible con 100 millones de muertos?
Bueno, se ha borrado desde el momento en que cinco millones de personas votan a Podemos, que es el comunismo más rancio desde Bullejos. El comunismo que yo conocí era el de la reconciliación nacional, el que pedía superar la Guerra Civil porque fue una tragedia entre hermanos. El PCE condenó la invasión de Praga; Pablo Iglesias felicita a Maduro por las masacres en Caracas. Y sin embargo lo han votado cinco millones, cuando el comunismo en España nunca ha pasado de los dos millones. Claro, no saben que es comunismo porque Iglesias es un embaucador televisivo. Lenin es el primero que entiende que el periódico es el verdadero partido: la propaganda. Iglesias es un muy buen vendedor de humo; ahora está en baja forma, pero al principio iba por las teles diciendo con aparente buena intención cosas muy gordas que a la gente le gustaba oír. Era como un videojuego. El problema es que el comunismo arruina y mata de verdad.

¿De dónde nace la superioridad moral de la izquierda, esa conciencia de bondad, esa justificación por la fe que recuerda un poco al protestantismo?
Y también un poco al judaísmo, que está en Marx, esa conciencia del pueblo elegido y el destino manifiesto. No necesitas ni siquiera decir la verdad: la mentira es una herramienta revolucionaria, dice Lenin. Así que tienes la conciencia blindada.

El éxito del comunismo quizá lo explique el concepto de «servidumbre voluntaria» de Étienne de La Boétie. ¿No será que a la gente en el fondo no le gusta tanto la libertad como creen los liberales?
Ni siquiera a todos los liberales les gusta. Al liberal académico lo que le gusta es el beneficio. Algunos han perdido de vista que la libertad es un hecho moral, no económico. La libertad no es una condición del desarrollo, por más que sólo hay desarrollo económico en libertad; hay una condición moral previa, que es la dignidad de la persona, desarrollada magníficamente por nuestros clásicos de la Escuela de Salamanca. De ellos sale -en un castellano espléndido- la teoría del favorecimiento de la libertad unida a la propiedad: el rechazo de la inflación, la limitación del poder, la ley por encima del poderoso, etcétera. Pero muchos liberales no aman la libertad: no entienden que la libertad es el fin. De ahí el equívoco de China. Dicen: «Es que en China ya comen todos». Y qué, si no pueden hablar. Eso no es liberalismo, es una tiranía gansteril.

Vázquez Montalbán. Fue una contradicción viviente: un pujolista-leninista, un burgués-comunista. Hoy lo reivindica mucho Podemos.
Encaja en la definición que Bergamín daba de Dámaso Alonso: un cerdito con nostalgia de jabalí. Tenía el genio de la propaganda. El discurso separatista catalán lo crea él. Explota el gran negocio intelectual del progre: vivir a todo plan sin dejar de sentirse ideológicamente superior. El catalanismo no lo crea Pujol: lo crea el PSUC de Montalbán, con esa idea de que hay que arrepentirse de ser español y de que el español es una lengua maldita.

Incluyes un anexo con el mapa -calle y número- de las 200 checas del Madrid rojo. ¿Para cuándo un itinerario de esta memoria histórica?
Es que la derecha tampoco se ha preocupado de eso. Ni Cs. Se podría hacer un callejero del terror rojo, muchas checas se conservan porque la gente no se ha atrevido a destruirlas, por respeto.

El Che, hoy mero producto de consumo y postureo, confesaba fascinación por las armas. ¿Fue antes el pistolero o el comunista?
Se hizo comunista porque eso le permitía usar armas y encima quedar bien. Era un niño de mamá, fascinado por la guerra de España, donde habría querido estar. Era un imbécil integral. El comunismo fabrica clones: Mao tiene la misma infancia que Lenin, igual que Castro, muy parecida a la de Pablo Iglesias: son niños-dioses, gente que no ha trabajado nunca, rodeados de mujeres que les hacen la vida fácil.

Iglesias. ¿Qué habría pasado si hubiera adoptado una estrategia más nacional y menos nacionalista?
Si hace dos años, en lugar de unirse al separatismo, saca la bandera de España, hoy está en el poder. Y no nos lo quitamos ya de encima. Si la izquierda española no vuelve a ser española, nunca mandará. En los últimos meses hemos visto que España es mucha España. Iglesias no es tonto, pero tampoco lo suficientemente listo como para poner la inteligencia por encima de sus sentimientos. Él se da cuenta de que le convendría defender España, pero le repugna. Tiene esa tara. Y un tío que odia España lo mejor es que se vaya a Cuba. O con Echeminga a Rosario. Acabará dirigiendo tesis sobre sí mismo y sus distintos momentos: mi vida con Tania, mi etapa con Irene...

Mises fue el primero que se dio cuenta de que el peligro del comunismo lo representaban los profesores y no los tanques. Esa adicción al opio de clases que no cesa. ¿Por qué la propiedad tiene tan mala prensa?
La deslegitimación de la propiedad es obra de profesores y periodistas, oficios de comunistas; los socialistas sí vienen del proletariado. Hoy se da por hecho que quien es propietario ha hecho algo malo. ¡Lo malo es robar lo que no es tuyo! Es imposible que haya libertad individual si no se respeta la propiedad.

Llevas contigo la herida de la violencia ideológica. No es metáfora: te pegaron un tiro. ¿Aquello ha marcado el fondo y la forma de tus análisis políticos?
No: mi atentado es en el 81 y para entonces yo ya había escrito Lo que queda de España.

Más que nada te dio la razón entonces...
Tuve que dejar pasar un tiempo para reafirmarme. El síndrome del estrés postraumático es real. Yo además cometí un error, que es no ir al psicólogo. Después de un episodio así en que te secuestran, te disparan, sobrevives de milagro... tienes que ir al psicólogo. Yo había estudiado psicoanálisis y me negué, como si no lo necesitara. Se lo recomendé a Aznar cuando el bombazo y no me hizo caso: malos resultados. Pero en fin, consejos vendo, para mí no tengo.

A los criados en democracias prósperas obsesionadas con Instagram nos cuesta demasiado creer que pueda volver a correr la sangre... ¿Es verosímil?
Por supuesto. Todos los países que han padecido un régimen comunista, en la misma víspera de su llegada decían: «Esto aquí no puede pasar».

Pero el ser humano, al menos según Pinker, se vuelve cada vez menos violento...
Menos cipotudo, dirías tú. Aprecio a Pinker, pero hay una cosa que no entiende: que el hombre es malo. Desde niño empieza a abusar. La civilización es un ejercicio de represión. Y esta sociedad instantánea tiene algo infantil. Antes los ciclos políticos exigían un poso y por tanto permitían cierta capacidad de reacción. Iglesias estuvo a punto de llegar al poder en 10 meses a través de la tele y las redes sociales. En el 1936 se vivía mucho mejor que en 1736 y fuimos a la guerra. En Cataluña una mitad odia a la otra. Recuerdo lo que le contaba un etarra no sé si a Juaristi o a Yanke: «¡Es que, si no matamos, esto en 10 meses es Burgos!». Y es verdad: sólo te tomas en serio a la raza elegida si te puede matar. ¿Por qué Lenin necesitó la violencia? Coño, porque no le votaban lo suficiente.

La Guardia Civil da a la Justicia las pruebas para hacer una limpia de 300 mossos golpistas
Carlos Cuesta okdiario 3 Febrero 2018

La Guardia Civil ha entregado ya el material probatorio necesario para que la Justicia saque del cuerpo de Mossos a más 300 agentes inmersos en desobediencia, en prácticas de acoso ideológico a compañeros y en colaboración abierta con el golpe separatista del 1-O.

Fuentes conocedoras de la investigación señalan que “se van a llevar los procesos judiciales hasta el final. No va a temblar la mano porque ni se puede ser condescendiente con lo ocurrido, ni se puede dejar de actuar contra prácticas que no son admisibles”. Algunos de esos procesos judiciales contra los agentes autonómicos que han actuado de forma ilegal ya están lanzados. Y la totalidad lo estará en breve, “porque el cuerpo de los Mossos es necesario y lo es sin focos de rebeldía”, añaden.

Dentro de esos mossos que se someterán a la Justicia y cuyas acusaciones apuntan a su más que posible condena se encuentran los que decidieron obstaculizar -e incluso espiar- la labor de la Policía Nacional y de la Guardia Civil o que, simplemente, actuaron en plena omisión de su deber de impedir el referéndum ilegal del 1-O.

Estarán también, por supuesto los que han realizado seguimientos ilegales contra policías, contra miembros de partidos políticos constitucionalistas o contra asociaciones que, como Sociedad Civil Catalana, se han dedicado a defender a la gente frente a las violaciones de derechos por parte de los separatistas.

El primer paso por parte de la Guardia Civil fue elaborar un listado de hasta 3.250 mossos identificados en comportamientos contra las que se podía actuar disciplinariamente. En algunas ocasiones, por haber actuado con evidente omisión de su deber de control de los delitos el día del referéndum ilegal.

En otras, y según consta en las pruebas remitidas a la Justicia, directamente por haber impedido o intentado impedir a los agentes de la Guardia Civil o de la Policía Nacional la retirada de las urnas o por haber contribuido al bloqueo de los agentes nacionales a lo largo de la investigación del golpe o, por ejemplo, del caso Pujol, tal y como adelantó OKDIARIO.

El segundo paso ya se ha producido. Y, en estos momentos, la Justicia cuenta con un listado de más de 300 agentes de la policía autonómica catalana inmersos en causas judiciales. Agentes, todos ellos, que tendrán que dar explicaciones particulares al juez de la razón de su actuación. Pero partiendo de la base de que el cumplimiento de órdenes ilegales no exime de la pena.

Cazados en infracciones
Los Mossos, además, no sólo se enfrentarán a la actuación judicial. Y es que, incluso sin llegar a la calificación penal, pueden acabar dentro de una sanción por comportamiento contrario a sus exigencias de actuación. Así, el Ministerio del Interior podría actuar disciplinariamente contra esos agentes de la policía autonómica cazados en infracciones, incluso en el caso de que su comportamiento no llegase a la gravedad necesaria como par ser considerado delito.

Y eso, traducido, significa que, todos ellos deberán tener cuidado con sus lealtades o deslealtades a partir de ahora, porque su progresión en el cuerpo se verá alterada de forma que no alcancen cargos de responsabilidad desde los que reproducir la situación generada por el mayor Josep Lluís Trapero ya depuesto.

De hecho, ha sido una parte de los propios Mossos -identificada claramente como defensores de la Constitución- lo que se han visto con el delegado del Gobierno en Barcelona, Enric Millo, para pedirle ayuda urgente ante la reaparición generalizada de casos de discriminación ideológica contra aquellos integrantes de la policía autonómica que no son separatistas.

La información denunciada ante el delegado del Gobierno alerta de que las promociones y ascensos siguen favoreciendo a los mossos que acreditan su separatismo y castigan a los que no comulgan con ese planteamiento, precisamente porque los mossos separatistas siguen dentro del cuerpo y, en determinadas áreas, con capacidad de mando.

Entre la información facilitada se ha recordado la existencia de colectivos totalmente separatistas que hacen alarde de su desacato a la Constitución y que, sin embargo, campan a sus anchas sin el más mínimo problema. Se ha recordado la existencia de una sectorial de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) que agrupa a mossos y que, ya en el pasado más reciente, afirmó que se mantendrían “leales al Parlament y al Govern” y no al 155 o la Carta Magna española.

Los mossos leales con la Constitución, además, han identificado un área especialmente delicada, la de Asuntos Internos. Y han denunciado que esta sección, la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos, sigue controlada por grupos separatistas que, pese al control de la policía autonómica por parte del Gobierno de España, han vuelto a usar su poder para realizar cribas ideológicas entre las que se encuentran, por ejemplo, los desplazamientos a zonas alejadas del domicilio de aquellos que se significan como contrarios al separatismo.

Un silencio culpable
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 3 Febrero 2018

Después de embarcar a Cataluña rumbo a una fantasmagórica Ítaca, los grumetes nacionalistas, ascendidos torticeramente al grado de almirantes secesionistas, la han dejado embarrancada en los arrecifes. Con el agravante de que las víctimas del descalabro son no solo los miembros de la minoría que optó por seguir voluntariamente a los timadores rupturistas, también todos aquellos que se resisten porque prefieren conservar y consolidar los lazos que los unen a los familiares, amigos, socios, mercados y simples compatriotas del resto de España, bajo el amparo de la ley. Los cataclismos de esta magnitud no perdonan a nadie.

La caverna identitaria
Lo razonable sería que los formadores de opinión que se proclamaron máximos defensores de la patria catalana se retracten de sus arcaicos discursos beligerantes y confiesen a su desconcertado rebaño que solo el Reino de España, del cual al fin y al cabo son afortunados ciudadanos, puede rescatarlos de la crisis moral y económica que desencadenaron unos líderes inescrupulosos. Pero no. Los lenguaraces del régimen depredador siguen sumidos en un silencio culpable, indiferentes a la sociedad que se derrumba en torno de ellos. Y mientras se consuma ese derrumbe, ellos, cegados por su sectarismo, arremeten contra otro silencio, el de los intelectuales y artistas de izquierda que no se suman, contra su costumbre, al coro de los enemigos del sistema establecido. Escribe el predicador Francesc-Marc Álvaro ("Un silencio generoso", LV, 25/1/2018):

El silencio sobre Catalunya de los famosos que tenían una causa para cada temporada es un regalo y por eso lo considero un silencio generoso: nos sirve en bandeja la fotografía exacta de una sociedad perfectamente conforme con las recetas del Dr.Rajoy.

Es verdad que muchos de los famosos a los que alude Álvaro en su memorial de agravios han hecho correr ríos de tinta firmando manifiestos a favor del subcomandante Marcos y de otros guerrilleros y dictadores variopintos, y han encabezado las manifestaciones derrotistas del "No a la OTAN" y el "No a la guerra", pero el espacio del secesionismo catalán, que probablemente los tentó por su excentricidad, lo encontraron ocupado por los ultraderechistas flamencos, italianos, ingleses, finlandeses y, ahora, dinamarqueses. Aunque sus compañeros de viaje, los emboscados traidores al mundo democrático Edward Snowden y Julian Assange, todavía pueden tender puentes entre la caverna identitaria y la progresía. La caverna identitaria ya tiene a Bildu y la CUP en el flanco izquierdo y a Vladímir Putin y Nicolás Maduro en la retaguardia.

Haciendo el ridículo
El problema de los intelectuales y políticos que, para ostentar su pragmatismo, se mostraron comprensivos con algunas reivindicaciones del secesionismo, aun sin compartir las más radicales, es que terminaron haciendo el ridículo por mezclarse con esa gentuza. Fue el caso del reputado crítico literario Ernesto Ayala-Dip, que sucumbió a la indignación cuando corrieron rumores sobre actos de violencia policial el 1-O y, además de ir a votar en el referéndum ilegal que le inspiraba dudas, escribió ("Juro que no estoy abducido", El País, 2/10/2017):

Y por fin, el domingo negro de la democracia española de las últimas décadas, golpes, sangre, tortura (romperle a una chica los cinco dedos de la mano con absoluta premeditación y conciencia del extremo daño que se le infligía, a esto yo lo llamo tortura).

Ayala-Dip no estaba abducido pero sí estaba comulgando con ruedas de molino. Marta Torrecilla Domènech, concejal absentista de ERC en el poblado de Gallifa, apareció en TV3 el 2 de octubre mostrando un dedo vendado en su mano izquierda. Tenía capsulitis, o sea inflamación de la cápsula digital, y confesó que se había equivocado al creer que le habían roto los cinco dedos (El Mundo, 8/10/2017). Menuda equivocación. Adiós a la truculenta fake news que el crítico literario estaba predispuesto a creer y a divulgar convertida en una difamadora leyenda urbana..

Monumento a la incoherencia
Entusiasmado por la posibilidad de rebatir la hipótesis de la abducción –que nadie toma en serio porque se sabe que solo existe en el imaginario de la ciencia ficción–, Ayala-Dip desgranó los nombres de algunos intelectuales que, por su prestigio, parecían estar por encima de toda sospecha de secuestro hipnótico y que, igualmente, se mostraban afines al secesionismo o comprometidos con él. Argumento exculpatorio que olvida que la sabiduría no garantiza ecuanimidad, y que muchos pensadores ilustres se pusieron al servicio de los déspotas más crueles, desde Calígula hasta Mao, pasando por Hitler.

No me extrañó encontrar en la lista a Josep Ramoneda y a Antoni Puigverd, pero sí a Eduard Punset, a quien siempre admiré por su trayectoria de político liberal y de divulgador didáctico del conocimiento científico. Hasta que leí su artículo "¿Por qué me tengo que callar?" (LV, 9/11/2017). Un monumento a la incoherencia donde coexisten la apología de la democracia y el halago a los golpistas que la aborrecen. Es imposible no suscribir su profesión de fe, formulada tras su exilio y sus viajes:

El segundo hecho importante (…) fue descubrir el enorme salto democrático que suponía la separación absoluta de poderes, tan sólidamente implantada en mis países de acogida: Francia, Alemania, Estados Unidos, Inglaterra… para entender en toda su magnitud las democracias modernas. Montesquieu (Del espíritu de las leyes, 1748) el inventor de la separación entre los poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo es sublime, simplemente ¡fantástico!

Para solidarizarse a continuación con los conjurados que pasaron el rodillo de la Ley de Transitoriedad sobre la separación de poderes y sepultaron a Montesquieu bajo los detritos de su estulticia endogámica, visible en la siguiente colección de nombres:

Y así están las cosas: aún vivimos en un país donde alguien puede ir a parar a la cárcel por sus ideas políticas (…) beberé, en silencio, por la libertad, por los amigos Oriol, Jordis, Josep, Joaquim, Jordi, Raúl, Dolors, Meritxell y Carles que, de nuevo, están otra vez en la cárcel y que ¡quiero que saquen ya!

Palabras muy duras
Afortunadamente, estos trastornos del raciocinio no son incurables. Las barrabasadas de los totalitarios pueden inmunizar contra el virus cainita a los mediadores de buena fe. Es lo que le sucedió a Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, quien, harto de los desafueros de estos embaucadores, sentenció (LV, 11/1/2018):

La reforma de la Constitución debe ser abordada por vías legales y no debe servir para premiar a quienes han tratado de usar la vía unilateral. No se puede premiar la delincuencia. No hablamos de opiniones distintas, hablamos de delincuentes y de no delincuentes. No se puede premiar la delincuencia criminal porque la otra parte haya cometido errores.

"Delincuentes", "delincuencia criminal". Palabras muy duras pronunciadas por uno de los padres de la Constitución que más concesiones había ofrecido a los nacionalistas para fomentar la concordia.

Volvamos al silencio culpable de los turiferarios del régimen. Los paniaguados viven en el mejor de los mundos y no hablan del derrumbe que los circunda. Pilar Rahola pregunta "¿Quién teme a Puigdemont?" (LV, 25/1/2018) y nos pinta un Gobierno acojonado por el liderazgo del president. No, no es el Gobierno el que está acojonado, sino la sociedad catalana fracturada por la prepotencia –no el liderazgo– de quien se lleva por delante el Estado de Derecho y ya no es presidente sino prófugo. Un Terminator egocéntrico escoltado por un equipo de incondicionales que explotan rencores guerracivilistas para apropiarse de las instituciones en beneficio propio. Ni siquiera sus socios forzados en la operación subversiva confían en él, y buscan solapadamente coartadas razonables para dejarlo arrumbado en Bruselas, ya sea en la suite de un hotel de cuatro estrellas o en una residencia psiquiátrica acorde con su delirio de grandeza.

El antídoto 155
¿Quién teme a Puigdemont y a sus cortesanos? La prensa lo informa todos los días. Todos lo sabemos, aunque quienes se encierran en el silencio culpable se obstinan en ocultarlo. Les temen los directivos de los bancos y de las más de 3.200 empresas que se mudan a otras regiones de España; los inversores que se van o se retraen; los comerciantes que asisten a la caída de las ventas; los hoteleros y restauradores que pierden turistas y comensales; los trabajadores que ven peligrar sus puestos; los parados que no participan en la recuperación del resto de España; los profesionales que no salen de la crisis; la gente de la cultura postergada por los ágrafos gobernantes; los padres escrachados por reclamar que se cumplan las leyes sobre enseñanza del castellano.

Son muchos los que temen a Puigdemont y a sus cortesanos. Esta lista es incompleta. Pero no existe para el agitprop, que sigue encerrado en el silencio culpable, en la omertá. Francesc-Marc Álvaro atribuye todos los males a "la receta del Dr. Rajoy", pero oculta tras su pantalla de silencio culpable que las pócimas del aprendiz de brujo Puigdemont están envenenando Cataluña y a los catalanes. Será aconsejable inyectar dosis masivas del antídoto 155 hasta que se complete el tratamiento de desintoxicación.

PD: ¿Quién teme a Puigdemont? Muchos le temen con sobrada razón. El 21-D apenas tuvo la aprobación del 21,65% de los votantes (contra el 25,37 % de Inés Arrimadas) y de solo el 17% de los inscriptos en el censo electoral. ¡Manda huevos!

El secuestro de Cataluña
Manel Manchón Cronica Global 3 Febrero 2018

La geografía. Es crucial. Pero se reflexiona poco sobre ello. Robert Kaplan --recuperen sus libros como aquel extraordinario Viaje al futuro del imperio, sobre Estados Unidos-- ha ahondado sobre ese factor, en relación a la política exterior de las grandes potencias. Lo reflejó en La venganza de la historia. Una parte significativa de la evolución de los países se explica --no únicamente, claro-- por la situación estratégica, por sus oportunidades vitales. Y Cataluña ha gozado de ser un rincón muy interesante en el Mediterráneo, y con una frontera con un país tan extraordinario como Francia.

En eso se debería pensar más a menudo para compararse con otros territorios del resto de España, que se han visto condicionados por muchos años de aislamiento, con poca iniciativa empresarial, porque no se daban las condiciones ni físicas ni de formación del capital humano necesario. Antes que presentar siempre agravios, hay que ponerse en la piel del otro. Y los nacionalistas catalanes se olvidan con demasiada frecuencia.

En las últimas décadas en Cataluña se ha llegado a cuestionar todo, sin valorar lo alcanzado, porque, y esa es la idea que comienza a ser central entre diversos analistas, como apunta Jordi Amat en La conjura de los irresponsables, se entró en una absurda guerra en el seno del campo nacionalista, que ha perjudicado al conjunto de la sociedad catalana.

En el resto de España hay proyectos e ideas como defiende el historiador Álvarez Junco, ¿quién las recoge?
Se advertía en los últimos años de gobierno de Jordi Pujol. Nadie supo recoger el legado, para mejorarlo y superarlo, pero desde otra perspectiva. Nadie tuvo la fuerza suficiente. Y CiU, entonces, luego Convergència y ahora no se sabe qué instrumento político neoconvergente, entró en una batalla contra Esquerra Republicana que ha secuestrado Cataluña. La voluntad de ser hegemónico en ese campo, ha roto los consensos, ha desviado la atención, ha arrinconado la necesaria atención por la gestión, y ha permitido una gran mentira sobre la supuesta necesidad de tener un Estado propio si se quería sobrevivir como país.

Porque disfunciones existen. Es una evidencia, pero no se apunta en la buena dirección. En el resto de España hay interés en cambiar y mejorar las cosas. Repasen la intervención del historiador José Álvarez Junco en el Congreso, en la comisión para la modernización del Estado autonómico. Hay ideas y proyectos, que no pasan, sin embargo, por una ruptura imposible.

En ciudades y pueblos, y en función de las diferencias generacionales, la rivalidad entre PDeCAT y ERC es total

Fuera de Barcelona y de las grandes áreas urbanas catalanas, esa guerra en el campo nacionalista es todavía más evidente. Las nuevas generaciones, los profesionales de mediana edad, reclaman su momento. Y puede ocurrir que apuesten por Esquerra, pero también que se identifiquen con los neoconvergentes. Depende de cada ciudad, de cada pueblo. De hecho, el PDeCAT tiene un enorme poder en el territorio, con alcaldes de poco más de 40 años que tienen un gran arraigo. La cuestión es que todo se centra en quién defiende mejor “al país”, en quién es más soberanista, perdiendo ya cualquier matiz sobre cómo se gobierna, sobre cuáles son las prioridades en el campo socioeconómico.

Se comprueba ahora con la discusión sobre la figura de Carles Puigdemont. En gran medida --no digamos que en su totalidad-- lo que se busca es el poder de una Generalitat, que, aunque se desprecia porque se entiende que el autogobierno es mínimo, ofrece altavoces, puestos de trabajo bien pagados, influencia directa en la sociedad, y proyección para mantener la propaganda nacionalista. Esquerra contra los neoconvergentes, el nuevo instrumento de Puigdemont contra los republicanos. Y Cataluña sin gobernar y sin proyectos claros de futuro, mientras el mundo circula a toda velocidad.

Cataluña sigue secuestrada por una lucha de manual por el poder en el campo nacionalista

El independentismo --un disfraz para mantener el poder-- desprecia a los que insisten en la gestión. Personas, ciertamente mayores, pero siempre lúcidas, como Josep Maria Bricall, quien en su libro Memoria de un silencio aseguraba que no le interesaba el autogobierno si no servía para prestar servicios de calidad a los ciudadanos, si no permitía una administración sólida, eficaz y de prestigio. Bricall, que formó parte del Gobierno unitario de Josep Tarradellas, y rector de la Universidad de Barcelona, se sigue preguntando si se ha gestionado y se ha servido mejor a los catalanes desde la Generalitat que desde otras instancias de la administración general del Estado.

Sin embargo, Cataluña sigue secuestrada por una lucha de manual por el poder dentro del campo nacionalista. ¿Quién será el primero en advertir esa circunstancia para atender, de verdad, a todos los catalanes, nacionalistas incluidos?

TRAS EL 155
TV3 campa a sus anchas mientras el Gobierno dice que ‘todo está bajo control’
La Gaceta  3 Febrero 2018

La cadena dice que “el 1 de octubre Policía Nacional y Guardia Civil dejaron entrever un talón de Aquiles: gestionar concentraciones pacíficas”.

El portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, ha manifestado que con la aplicación con el artículo 155 la situación en Cataluña está bajo control, a pesar de que la cadena pública TV3 sigue atacando a España y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y agitando el ‘procés’.

Lo último ha sido una voz en off en la que dice que “el 1 de octubre Policía Nacional y Guardia Civil dejaron entrever un talón de Aquiles: gestionar concentraciones pacíficas”, tras la declaración en el Tribunal Supremo del coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos, coordinador de Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil ante la celebración del referéndum del 1 de octubre. De los Cobos señaló que el objetivo del cuerpo policial catalán fue siempre facilitar esta convocatoria ilegal.

Además, la cadena pública aseveró en el telenoticias de mediodía que “los afectados por las cargas policiales han llevado su caso al Parlamento europeo como ejemplo de la vulneración de los derechos fundamentales”. Incluyó el testimonio de un experto de la ONU que aseguraba que “la Comisión Europea tiene que tomar esto como un peligro sobre la democracia en España”.

El miércoles, recogió las declaraciones de una vecina de Medinyà que tildaba de “dictadura” a España una vez conocida la sentencia del Tribunal Constitucional que anula la ley que declara a este pueblo como municipio independiente de Sant Julià de Ramis y en consecuencia le obliga a volver a anexarse tras dos años y medio de autonomía.

La cadena tiene en su hemeroteca multitud ejemplos de odio y adoctrinamiento. Ya utilizó el canal infantil ‘InfoK’ para diferenciar entre la actuación de los Mossos, y la de la Guardia Civil y la Policía Nacional el 1-O. “Los Mossos fueron algunos sitios pero no se enfrentaron a la gente (…) y mucha gente les está agradecido. En cambio, la policía española usó la violencia para entrar en los puntos de votación”, explicó. ¿Es normal? La dirección de la cadena y el Gobierno de España sostienen que sí.

Cabe recordar que las intervenciones de sus colaboradores suelen llevar implícito el supremacismo inherente al nacionalismo. El investigador lituano Daniel Estulin -conocido por centrar sus estudios en torno al Club Bilderberg- causó estupor al declarar que entendía que Cataluña quisiera irse de España porque “nadie quiere apoyar a Andalucía, que son unos vagos que no quieren trabajar nunca”.

Por otra parte, el actor Toni Albà tiene un espacio en la cadena desde hace lustros, dijo que ser español es estar “enfermo” y que España es una “potencia invasora” y un colaborador del programa ‘Està passant’ señaló que quería “comerse la papada” del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.

El «procés» paraliza los grandes proyectos educativos de Cataluña
Los sindicatos acusan al Gobern de «sacrificar la enseñanza por el secesionismo»
ESTHER ARMORA ABC 3 Febrero 2018

«En los últimos años, por desgracia, se ha hablado poco de enseñanza en el mundo educativo», afirma un maestro en una conversación informal con este diario apenas 24 horas después de las elecciones del pasado 21 de diciembre. No es una opinión aislada. La comparten muchos miembros de la comunidad educativa que han visto como desde la etapa final de la exconsejera Irene Rigau en el departamento , que coincidió con la consulta del 9-N; hasta el último y precipitado mandato de la consejera Clara Ponsatí, destituida tras declararse la DUI y que se fue a Bélgica arropando al expresident Puigdemont, muchos de los proyectos educativos más ambiciosos anunciados desde la etapa del tripartito (PSC- ERC e ICV) se han paralizado.

El ambicioso plan anunciado por Rigau en 2012 para eliminar en solo dos años los barracones (llevamos varios años con más de un millar de estas instalaciones en funcionamiento) ha quedado olvidado en la memoria. «Estas infraestructuras se han ya cronificado en la educación pública catalana», denuncian en declaraciones a ABC fuentes sindicales. Acusan al Govern de «haber sacrificado la enseñanza por el secesionismo». La federación de Enseñanza de CC.OO., uno de los sindicatos mayoritarios en el sector, recuerda a ABC otros incumplimientos más recientes que han quedado aparcados en estos últimos años, coincidiendo con el estallido del denominado «procés». Destaca, entre ellos, el anunciado Decreto de Evaluación de Secundaria, que el Govern se comprometió a poner en marcha este curso y que, según C. OO. , «solo se han hecho cursos de formación a los docentes».

«Tendremos orden propia»
El decreto fue anunciado en abril de 2017como una alternativa de la Generalitat al nuevo poryecto de Real Decreto el Gobierno por el que se regulan las condiciones para obtener los títulos de ESO y Bachillerato.

«Tendremos nuestra propia orden de evaluación de secundaria, la aplicaremos el curso 2017-2018 y estará basada en el currículo ya desplegado», dijo el entonces secretario de Políticas Educativas de la Generalitat, Antoni Llovet. El controvertido decreto de comedores escolares, que regula la gestión de esos espacios y que debía estar listo antes de fin de 2017, ha sido otro de los proyectos sacrificados por la «politización» educativa.

La última consejera, Clara Ponsatí, ya anunció antes de abandonar precipitadamente la consejeria que era «difícil» que el nuevo decreto, que sustituiría al vigente desde 1996, estuviera listo en el tiempo previsto. «La intención es que entre en vigor el curso 2018-2019», dijo a los periodistas tras justificar el retraso. Fuentes de la consejería de Enseñanza consultadas por este diario mantienen que «los dos proyectos siguen en marcha» aunque admiten que «avanzan con retraso». «En el caso del decreto de Evaluación hemos querido empezar por la formación del profesorado, pero no está congelado», precisaron. Respecto al de comedores, se limitaron a afirmar que «se está trabajando en el primer borrador».

Decretos al margen, el sindicato UGT de Cataluña reprocha la Generalitat el haber hecho «oídos sordos», espcialmente en estos últimos años, a reivindicaciones de hace años de la central como la «generalización en el sistema de los centros integrados de FP» o la «jornada intensiva».

La Consejería afirma que los proyectos no se han parado, «solo avanzan con retraso»

«Lo de los barracones es una batalla de hace años que aún se mantiene», precisan a ABC fuentes de este sindicato. Las sospechas de los sindicatos sobre la «politización» de la enseñanza se confirmaron definitivamente en la «precipitada» aprobación del proyecto «Ara és demà» («Ahora es mañana»), la piedra angular sobre la que el Govern pensaba armar el futuro modelo de enseñanza. En julio de 2016, la entonces consejera del ramo, Meritxell Ruiz –la primera consejera que logró mejorar sustancialmente las arcas de su departamento–convocó formalmente al Consejo Escolar de Cataluña (CEC), órgano de máxima representación de la comunidad educativa para exponerle el documento.

Proyecto «de país»
El proyecto, que fue presentado formalmente en el Palau de la Generalitat en un acto solemene presidido por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se articuló en base a cinco ponencias realizadas por reconocidos expertos. Éstas debían debatirse en el seno de la comunidad educativa y dar lugar a un documento final sobre el que construir el sistema de enseñanza de una hipotética Cataluña independendiente.

En julio de 2017 los sindicatos y las asociaciones de padres dieron, en bloque, la espalda al proyecto. Lo rechazaron por tres razones: porque «el proceso no parte del consenso», «no tiene en cuenta las actuales necesidades educativas» y «responde más a fines políticos que a estrictamente pedagógicos».

Normalización
RAFAEL MOYANO El Mundo 3 Febrero 2018

"Pedir perdón exige más valentía que disparar un arma, que accionar una bomba. Eso lo hace cualquiera". Es la reflexión desde la cárcel del etarra Joxe Mari en Patria, la novela de Fernando Aramburu, la presunta ficción que lleva año y medio abriendo los ojos y removiendo las conciencias. Joxe Mari se debate entre mostrar arrepentimiento o no ante la viuda moribunda de Txato, el empresario amigo de su padre asesinado por la banda terrorista. A Arnaldo Otegi no le asaltan esas dudas, nunca se ha arrepentido y tiempo y oportunidades ha tenido. Hace tres meses se enfadó públicamente porque la patronal vasca no invitó a su partido, EH Bildu, al acto de homenaje a todos los empresarios acosados, chantajeados, secuestrados y asesinados por ETA durante tantos años. A Confebask le pareció entonces que la izquierda abertzale, representada ahora por ese partido, no había hecho autocrítica por su evidente y sentenciada complicidad con el grupo terrorista, y la ignoró.

Esta semana ha rectificado, la patronal no Bildu, y una delegación encabezada por Otegi ha sido recibida con todos los honores en la sede de los empresarios vascos. "Se abre un nuevo ciclo de relaciones normalizadas", dijeron los invitados tras el cordial encuentro. Ni una mención a los años del plomo, a los miembros de esa patronal caídos, a los exilios forzosos, a las empresas arruinadas... Para mirar hacia adelante no es necesario olvidar. El señor que se sentó sonriente en la mesa de la patronal pasó seis años en la cárcel por secuestrar a uno de los suyos, el director de Michelín en Vitoria, Luis Abaitua. Estuvo encarcelado seis años más, hasta hace solo dos, por intentar reconstruir Batasuna, la organización que la justicia ilegalizó por ser una pieza más de ETA. Es decir, ha estado integrado en la banda terrorista que generalizó un plan mafioso para aterrorizar durante décadas a los empresarios, mató a 49 de ellos, secuestró a 52 y dio a elegir entre la bolsa o la vida a otros 10.000.

La realidad: Un día después de la reunión Confebask-Otegi clamaba Teresa Jiménez Becerril, en el 20 aniversario del asesinato de su hermano y de su cuñada, contra los intentos de "pasar página". La ficción: Los dos hijos de Txato, el empresario asesinado en Patria, hablan: "Algún día no muy lejano pocos recordarán lo que pasó.... Y ya verás como nos echan en cara a las víctimas que nos negamos a mirar hacia el futuro". Ansiada normalidad, sí, pero no como si no hubiera pasado nada.

Baleares retrasa «sine die» la aprobación del decreto que exigirá el catalán a médicos y enfermeros
Se presenta una proposicion no de ley, avalada por 36.000 firmas, contra la implantación de la futura norma lingüística en la sanidad pública
JOSEP MARIA AGUILÓ. PALMA DE MALLORCA ABC

La aprobación del futuro decreto autonómico que regulará el conocimiento de catalán que se exigirá a los médicos y enfermeros de Baleares se está retrasando «sine die» por falta de consenso político y social. Así lo ha reconocido la portavoz del Ejecutivo regional, la socialista Pilar Costa, quien ha indicado que desde hace meses el Govern trabaja para «tener una normativa que tenga el más amplio consenso político y social». Costa ha añadido que en estos momentos se está trabajando «en el contenido del decreto», ya que «es una evidencia» que el borrador del texto «no ha tenido el apoyo de la parte social que creemos que una norma de estas características debería tener».

El borrador del controvertido decreto fue aprobado inicialmente en la reunión de la Mesa Sectorial de Sanidad celebrada el 17 noviembre del pasado año, pese a la oposición del Sindicato Médico de Baleares (Simebal) y el Sindicato de Enfermería (Satse), mayoritarios en el sector. Ambos sindicatos, que defienden que el catalán debería ser solo un mérito, anunciaron que impugnarían el mencionado decreto cuando entrase en vigor. La portavoz del Govern no ha adelantado este mediodía una posible fecha de aprobación definitiva del documento, si bien ha garantizado que, en cualquier caso, se convocarán las oposiciones previstas para este año y también para el próximo en la sanidad pública.
Iniciativa civil

Por otra parte, también este viernes el presidente del movimiento ciudadano Valores en Baleares, Juan José Tenorio, ha registrado en el Parlamento regional una proposición no de ley en la que se pide que los partidos políticos insten al Govern a que «impulse la paralización del decreto del catalán». Dicha propuesta está avalada por la firma de unas 36.000 personas. «Esto es una prueba de que la política la puede hacer cualquier ciudadano», ha explicado Tenorio a ABC.

Cabe recordar que en la presente legislatura gobierna en Baleares la socialista Francina Armengol, que cuenta con el apoyo directo del PSOE y de MÉS por Mallorca, así como con el aval parlamentario de Podemos y de MÉS por Menorca. La posición de los socialistas con respecto a la exigencia del catalán ha sido siempre más flexible que la de sus socios ecosoberanistas. De hecho, el pasado verano el Servicio de Salud había dictado una resolución inicial en la que dispensaba del conocimiento de dicha lengua a médicos, enfermeros y farmacéuticos. La presión de MÉS obligó al PSOE a retirar dicha resolución y a aceptar la redacción del mencionado decreto, cuya aprobación se está demorando ahora, entre otras causas, por las divergencias que mantienen ambas formaciones sobre el requisito del catalán.
Una norma compleja

La futura norma autonómica establece, en su actual redacción, que la lengua catalana será un requisito para auxiliares, enfermeros y médicos que se presenten a oposiciones. Los auxiliares deberán acreditar el nivel B1 —básico—, mientras que médicos y enfermeros deberán tener el nivel B2 —avanzado— para poder optar a una plaza en la sanidad pública. Los únicos trámites legales que quedan aún pendientes y que se están retrasando desde hace meses son el envío del documento al Consejo Consultivo para que emita el preceptivo dictamen —no vinculante— y su aprobación por parte del Gobierno balear.
Penalización para los médicos

El citado decreto fija, en cualquier caso, varias excepciones. Una de ellas establece que cuando haya menos aspirantes que plazas a cubrir, no se exigirá el conocimiento del catalán. Aun así, quienes finalmente consigan una plaza en esas circunstancias tendrán que acreditar, en un plazo máximo de dos años, el nivel de catalán inicialmente requerido en sus respectivas convocatorias. En caso de que esa acreditación idiomática finalmente no se produzca, habrá una «penalización» para dichos profesionales sanitarios. En concreto, se les impedirá participar en los posibles traslados que se convoquen.

A la espera de la aprobación del mencionado decreto, de momento sigue rigiendo lo establecido por la Ley de la Función Pública, como ha recordado este viernes la portavoz del Gobierno balear. La citada ley es algo más flexible en materia lingüística que el polémico decreto. Ello ha permitido que recientemente el Servicio de Salud de Baleares haya podido eximir del conocimiento del catalán a ocho jefes de servicio del Hospital de Son Espases, ubicado en Palma. Una decisión en esa misma línea se había producido ya en diciembre en el Hospital de Can Misses, en Ibiza, cuando el requisito del catalán quedó excluido en la convocatoria para cubrir ocho plazas en Urgencias. Igual ocurrió hace dos meses en el Hospital Mateu Orfila, en Menorca, que publicó una convocatoria para cubrir tres plazas de jefe de servicio con idéntica exención.
Una creciente controversia

En estas últimas semanas, el PSOE balear y MÉS por Mallorca están volviendo a evidenciar sus recurrentes discrepancias con respecto al futuro decreto. Desde la Consejería de Salud, que está en manos de los socialistas, se aboga hoy mayoritariamente por flexibilizar un poco las condiciones fijadas en el borrador del citado documento, mientras que los ecosoberanistas quieren que se apruebe lo antes posible y que además entre en vigor sin cambios. Por lo que respecta a los dos principales partidos de la oposición, el PP y Cs, ambos han venido expresando de manera reiterada su rechazo al nuevo decreto lingüístico.
«Los idiomas no salvan vidas»

En este contexto de divergencias políticas, el sindicato de enfermería Satse de Baleares confirmó el pasado mes de diciembre la marcha de decenas de enfermeras de Ibiza ante la inminente aprobación del citado documento. Fue también en diciembre cuando unas 2.000 personas participaron en Mahón, capital de Menorca, en la manifestación convocada por la plataforma civil ciudadana Mos Movem (En Marcha) bajo el lema «Los idiomas no salvan vidas. Por una sanidad sin fronteras lingüísticas». Para el próximo 18 de febrero está convocada otra movilización por parte de Mos Movem en esa misma línea, que en este caso se celebrará en Palma.
Preocupación entre los enfermos

Por su parte, la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER) de Baleares y la Asociación de Diabéticos de las Islas Baleares (ADIBA) emitieron el pasado martes un comunicado conjunto para manifestar que sus socios, que padecen enfermedades crónicas, estaban «muy preocupados y muy alarmados ante la imposición de la acreditación lingüística como requisito en la sanidad». Ambas entidades, que reúnen a más de 1.700 miembros en total, rechazaron que «se imponga un requisito que haga todavía más difícil y complicado configurar los servicios como se precisa».

Iribar, a Santamaría: "¿No creen que ya va siendo hora de poner en su sitio a los nacionalismos?"
El temor a Cs provoca un desembarco de cargos del PP en el acto de la Fundación Gregorio Ordóñez. Frialdad entre Santamaría y Aznar.
P. Montesinos Libertad Digital 3 Febrero 2018

Nunca fue tal la asistencia de cargos del PP, y tan importantes, al acto de entrega del Premio Gregorio Ordóñez, este año para Manuel Valls por su defensa "del patriotismo frente a los nacionalismos". El partido, que en su día sufrió un gran distanciamiento con las víctimas por las dudas que despertó su política antiterrorista, no quiere perder bajo ningún concepto la bandera de la firmeza contra ETA. Pero los asistentes populares tuvieron que escuchar la reprimenda de Ana Iribar, que se dirigió expresamente a Soraya Sáenz de Santamaría para reclamarle firmeza frente "a los nacionalismos".

El hecho de que Ciudadanos confirmara su asistencia al acto hizo saltar las alarmas en Génova y provocó un auténtico desembarco de populares en San Sebastián. Albert Rivera sopesó desplazarse pero finalmente el representante del partido naranja fue Juan Carlos Girauta. El PP amplió la lista de asistentes hasta juntar en el mismo acto a la vicepresidenta y a María Dolores de Cospedal, cosa muy inusual más allá de que ambas coinciden cada viernes en el Consejo de Ministros. Juan Ignacio Zoido fue el tercer de los ministros y tras Alfonso Alonso acudió buena parte de la cúpula del PP vasco.

"Aquí estamos con la familia de Gregorio Ordóñez, como hemos estado siempre", proclamó Cospedal en una breve declaración ante los medios. Antes, en una reunión de la Junta Directiva del PP vasco, fue contundente sobre ETA. "La derrota final" del terrorismo consistirá en garantizar "que no ganen el relato" y no logren "cambiar la historia", subrayó la ministra de Defensa y número dos del PP. "No hay mentiras a medias, ni verdades a medias, el relato se tiene que contar de forma completa: que hubo hombre y mujeres que lucharon por la libertad y por defender sus ideas, la unidad y la concordia dieron su vida, ese es nuestro legado. El legado de Gregorio Ordóñez es nuestro tesoro", razonó.

Con su férrea defensa de las víctimas, el PP pretendió lanzar un mensaje claro al votante de centro-derecha: "Somos los mismos de siempre", en palabras de un destacado dirigente popular. "No vamos a dejar que Ciudadanos nos siga robando votos", añadió. La mera posibilidad de que Rivera hubiera asistido provocando una nueva foto con José María Aznar, patrono de la fundación y que acude a la llamada de Iríbar cada vez que está en España, provocó los miedos de Génova, que decidió no dejar ninguna silla vacía.

Frialdad entre los populares
Ya en el acto propiamente dicho, los que siempre han asistido dejaron constancia de que la primera fila pocas veces había estado tan concurrida. El expresidente se hizo de rogar y Cospedal no se inmutó ante la entrada de la vicepresidenta. Ya ante las cámaras, Ana Botella se puso entre las dos mientras que Aznar se situó en un extremo al lado de Valls.

El reparto de asientos también fue llamativo. Cospedal y Zoido a un lado y Santamaría y el expresidente, con Valls en medio, a otro. Cabe recordar que era la primera vez que la número dos de Mariano Rajoy se veía con Aznar después de las críticas de la fundación que preside contra ella por su gestión de la crisis catalana. Ambos se saludaron con dos besos y poco más. Atrás, Jaime Mayor Oreja y María San Gil, con Consuelo Ordóñez, lejos de la nueva cúpula del PP vasco. También asistió Santiago Abascal, que dejó el partido y fundó Vox.

La firmeza de Iribar
Con la plana mayor del PP escuchando, Iribar no se quedó callada. Se dirigió directamente a la vicepresidenta. "¿No creen que ya va siendo hora de poner en su sitio a los nacionalismos y muy especialmente aquí en Euskadi donde el relato de lo sucedido se pervierte en favor de los asesinos y sus cómplices? ¿No creen ustedes que hace falta más tensión por parte de este Gobierno suprimiendo no sólo a corruptos sino también a los herederos de ETA-HB-Bildu de listas y organismos?", afirmó, tal y como recoge El Mundo.

"No puede haber más amnesia moral ni concesiones", zanjó la viuda de Gregorio Ordóñez, en su mensaje a Santamaría. "Algunos no estamos por la reconciliación inmoral que promocionan instituciones vascas ni por el perdón; tensión democrática, vicepresidenta", enfatizó. Habló también de Cataluña: "Hoy, la reivindicación de libertad debe ser más exigente que nunca. Muy especialmente en Cataluña, pero también en el País Vasco. Allí donde el nacionalismo consentido y mimado de este país utiliza las instituciones del Estado para reivindicar su fantasía y poner la casa patas arriba". Y remató: "La palabra libertad en sus bocas tiene el mismo efecto que la palabra paz en boca de Otegi".

Por su parte, el galardonado, Manuel Valls, defendió la necesidad de mantener la cooperación antiterrorista entre ambos países que, precisó, "tiene que ir hasta el fin, hasta la derrota de la banda terrorista". "Los criminales de ETA tienen que reconocer que se han equivocado y pedir perdón a la sociedad española, no hay otra solución", afirmó el que fuera primer ministro de Francia.

 


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