AGLI Recortes de Prensa   Lunes 5  Febrero 2018

Vuelven los fantasmas
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo  5 Febrero 2018

Cuando era joven y leía con avidez episodios de nuestra historia me rebelaba contra la idea pesimista que teníamos sobre nosotros mismos: ni toda nuestra historia había sido un desastre, digno de olvidar, ni estábamos abocados a seguir una senda diferente a la de los países de nuestro entorno. Sin embargo, no me dejaba de sorprender la capacidad que mostrábamos para ensimismarnos en cuestiones domésticas, algunas de las cuales culminaban en fratricidas contiendas. Mientras los países de nuestro entorno evolucionaban con mayor intensidad, veía como pasábamos con frecuencia, sin grandes intervalos de tiempo, de la calma, del «no pasa nada» o del «qué importa» a altos grados de exaltación colectiva.

No dudo que otros países de nuestro entorno pasaran por avatares parecidos, ¡soy alérgico a la idea de una excepcionalidad negativa e inevitable de nuestro país!; pero en ellos, las fuerzas de progreso, y no estoy haciendo una clasificación ideológica, tenían una capacidad de imponerse a las resistencias que encontraban a su paso mucho más clara y fuerte que las nuestras.

Veía ese ensimismamiento aletargado y me sorprendía que aquellos españoles no se dieran cuenta cabal de lo pequeño que era el motivo de su disputa y de las grandes oportunidades que estaban perdiendo; veía, mientras mostrábamos nuestros instintos más cainitas, cómo quedábamos rezagados en todos los campos y cómo a la vez desdeñábamos lo que sucedía más allá del corral donde nos entreteníamos en ocasiones con furia sanguinaria. Los años 1977 y 1978, el primero con la celebración de las primeras elecciones democráticas y el siguiente con la aprobación de la Constitución, fueron años en los que pensamos que la «historia poco canónica» de España no se volvería a repetir; el optimismo de aquellos años de ilusión y de esperanza colectiva traspasaba la guerra civil y los 40 años de dictadura, se trataba de superar una historia que siendo nuestra, nos atormentaba. Creímos que podíamos ser mejores de lo que habíamos sido hasta ese momento y lo fuimos durante unas décadas que el paso del tiempo situará entre las mejores de nuestra historia.

Sin embargo, coincidiendo la última crisis económica con el debilitamiento de la confianza de los ciudadanos en las instituciones, hemos vuelto a enredarnos en nuestras propias miserias, desdeñando los grandes movimientos políticos, económicos y culturales que sacuden al mundo. En nuestra pasada historia fueron diversas las causas de nuestro ensimismamiento, en la actualidad el origen de esta inclinación que aparece con tanta frecuencia en nuestra historia, ha sido la irresponsabilidad infantil de los independentistas catalanes. Paradójicamente, los que luchan y se afanan por distinguirse del resto de los españoles -cómo si anular años y siglos de una historia en la que hemos corrido los mismos avatares generación tras generación dependiera de un acto soberano de su voluntad- son en estos primeros años del siglo XXI los causantes de que vuelvan a aparecer los viejos fantasmas. Si en el siglo pasado las asonadas, los pronunciamientos, los golpes de cuartel nos entretenían dramáticamente, hoy lo hacen los independentistas catalanes. Los que se ofenden si les confunden con los españoles, son precisamente los causantes y culpables de que vuelva lo peor de nuestra historia.

La cuestión no se debe plantear como una inevitable tendencia española, enraizada en una historia tan desconocida como rechazada por los propios españoles, a destruir todo lo conseguido. Los países de nuestro entorno tienen expresiones distintas de la misma crisis política que los españoles creemos exclusivamente nuestra, adornada con ropajes políticos que van desde las pretensiones no conseguidas de Le Pen en Francia o el exitoso y desgraciado Brexit en Gran Bretaña hasta muchas otras expresiones políticas a lo largo y ancho de todas las democracias occidentales. Todas estas opciones políticas tienen varios denominadores comunes: creen que todo es posible, mantienen un repliegue sobre su pasado más o menos falsario, tienen miedo a un futuro que amenaza con arrasar justamente lo que defienden y una desconfianza -expresada encubierta o explícitamente en basura ideológica- en las normas, bases y costumbres sobre las que se ha erigido la democracia que conocemos.

La diferencia entre esos países y el nuestro es que la crisis no les impide el debate o la reflexión sobre el futuro y es incentivada desde el ámbito privado y público. Mientras, nosotros volvemos a encallar, presos de una obsesión y de una dedicación casi exclusiva a la cuestión catalana. Lo que aquí denuncio y sucede no es responsabilidad exclusiva de los independentistas catalanes; es también muestra de la incapacidad de los políticos españoles para elaborar un discurso que supere sin complejos el embarramiento golpista de una parte de la clase política catalana que ni siquiera ganó las últimas elecciones autonómicas. Es imprescindible un discurso nacional que integre las ambiciones de una sociedad que mayoritariamente desdeña el egoísmo prepotente del independentismo catalán, y requiere que se le dedique tiempo y energía para seguir la estela de los países de nuestro entorno.

En Davos, el presidente de la República francesa, país con un porcentaje de ciudadanos simpatizando con las ideas de Le Pen mucho mayor que el que representa el independentismo catalán en España, ha reflexionado sobre el futuro que nos espera, sobre lo que quiere para Francia y lo que desea que sea en ese futuro desconocido la UE. Y justamente esto es lo que debemos pedir a nuestros líderes: que apliquen las leyes, que hagan lo que deben hacer en Cataluña, pero sobre todo y de forma prioritaria que se esfuercen en definir las coordenadas políticas, económicas y culturales de España para los próximos 15 años.

Antaño perdimos muchas oportunidades pero estábamos cerca de los países más prósperos del mundo, hoy la competición es global y desengancharse de la gran revolución tecnología que cambiará el mundo como nunca nos imaginamos que pudiera cambiar, puede suponer un golpe irreparable para nuestras ilusiones y, lo que es peor, para las de las futuras generaciones. Qué fracaso sería el nuestro, si pasadas unas generaciones, un joven ávido de lecturas sobre nuestra historia como lo era yo hace ya unos años, tuviera la impresión de que los políticos y las élites españolas actuales no supieron estar a la altura requerida.

Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

El desfibrilador de podemitas
Pablo Molina Libertad Digital 5 Febrero 2018

Los comunistas sobreviven en los regímenes democráticos por la desmemoria voluntaria de las elites y la ignorancia forzada del resto de la sociedad. A pesar de todo, un sistema económico edificado sobre la mentira sistemática y el falseamiento de datos, al servicio de una secta de fanáticos dispuestos a todo, solo puede generar miseria, devastación y millones de cadáveres, que es exactamente lo que ha producido el comunismo cada vez que se ha puesto en práctica, en todo tiempo y lugar.

Mas la doctrina marxista cuenta con la asombrosa ventaja de ser juzgada por sus intenciones, no por sus resultados. Por eso pervive en el imaginario colectivo esa percepción del comunismo como una enseñanza frailuna que se preocupa de los pobres –precisamente los que más padecen sus peores consecuencias– y pretende alcanzar la igualdad como ideal de la humanidad. Desde ese punto de vista, los comunistas son inmunes a la crítica porque su proyecto no es meramente político, sino fundamentalmente moral.

Pero en estas llega un libro titulado Memoria del comunismo, una obra seguramente mucho más ambiciosa de lo previsto por Federico Jiménz Losantos cuando decidió privarse para escribirlo de unas cuantas siestas, que acabarían convirtiéndose probablemente en más de un centenar. El cuerpo central del comunismo se desplomó en 1989 junto con el Muro de Berlín, pero todavía quedaba en pie la fachada intervencionista, totalitaria, multiculturalista y anticlerical. Estaba pidiendo a gritos que alguien la derribara de un mazazo. O de 736, que son las páginas de un libro que ya se puede catalogar de excepcional por la manera en que aborda el comunismo: desvelando su misterio, relatando su verdadera historia, desmontando sus falacias y anulando su veneno filosófico, todo ello como parte de un compromiso personal.

Hay que invitar a los jóvenes a leer este libro y dárselo subrayado, para que surta efecto antes de que surja la precoz fatiga intelectual tan típica de las generaciones actuales, educadas en el seno de una cultura predominantemente audiovisual. Su lectura servirá para desprogramar a las víctimas del influjo del podemismo, el comunismo de siempre recauchutado como secta ideológica posmoderna, surgida al socaire de una pavorosa crisis económica que a punto estuvo de llevar a sus dirigentes al poder. Y es que, pese a la nulidad intelectual de sus promotores –con sus golferías tan propias de niños de papá– y a las consecuencias perniciosas que acarrean sus políticas cuando se ponen en práctica, varios millones de españoles (muy pronto veremos cuántos) siguen confiando en unos personajes dispuestos a fulminar nuestro sistema de libertades a la menor oportunidad.

Memoria del comunismo es, en esencia, el mejor servicio público que se ha hecho en los últimos años para dignificar a nuestra sociedad e inmunizarla contra los estragos del populismo ultraizquierdista, que hasta ahora seguía gozando de cierto prestigio moral. Jiménez Losantos ha hecho un gran servicio social y, además, sin necesidad de subvención, otro rasgo que distingue a los liberales de los que, incrustados en el presupuesto público, ni siquiera se atreven a salir a la palestra a tratar de desmontar lo que se explica en las páginas de este libro esencial.

El lugar-comunismo comunista
Pedro de Tena Libertad Digital 5 Febrero 2018

Si hay algo peor que el comunismo es el lugar-comunismo del comunismo. Aunque ya Flaubert se dio cuenta del peligro intelectual de los lugares comunes que se asumen como fetiches para no pensar en serio, no he visto más que en Ortega y Gasset la referencia al lugar-comunismo en general. lugar-comunismo para nuestro pensador es la fuente primordial de la estrategia oratoria usada por los políticos para hacer que sus prójimos caigan en la catalepsia intelectual, para idiotizarlos y hacerlos irresponsables. ¿Cómo? Mediante la vociferación de tópicos y lugares comunes.

Como otros muchos miles de españoles, espero, he comprado el libro de Federico Jiménez Losantos Memoria del comunismo,que, naturalmente, no he terminado de leer. Admiro a los que dicen que lo han leído de un tirón, como alucino con quienes afirman que leyeron Quijote en una noche. No diré nada sobre los que afirman haberse tragado Los enemigos del comercio I, II y III de Antonio Escohotado en una sentada. Pero, ya de entrada y consultando el índice, me he dado cuenta de que no hay en él referencia alguna, ni siquiera como apéndice, a los lugares comunes de los comunistas.

En el caso del comunismo internacional, uno de los lugares comunes más extraordinarios, tanto que parece fantástico y legendario, es el que enuncia que su teoría económica, social e histórica, con sus consecuencias en otros niveles de la realidad humana, es científica. Mejor dicho, la única científica. Es la insuperable teoría que encaja perfectamente con todos los hechos y la única que explica la totalidad de los hechos desde el método dialéctico sugerido por el idealismo filosófico alemán y puesto en valor, y cabeza abajo, por Marx y Engels.

No sé si han advertido que estamos en el siglo XXI, que Marx nació en 1818, que murió en 1883, antes de las más grandes revoluciones científicas contemporáneas, y que, para resumir, el Manifiesto comunista se publicó en 1848, esto es, mucho antes de que apareciera publicado el primer tomo de El Capital, el único que escribió realmente el alemán. Puede deducirse con rigor que el joven Karl ya era comunista antes de haber dispuesto de la teoría científica que justificaba su creencia, que vino mucho después. ¿He dicho creencia? Sí, creencia. Como dijo Ortega, antes estuvo en la creencia y luego, tuvo, creyó él, la ciencia.

Espero que se elabore un catálogo razonado del lugar-comunismo de los comunistas porque gran parte de su éxito histórico ha radicado en su capacidad para catequizar al modo religioso más recalcitrante a los adolescentes, sus víctimas propiciatorias porque no han vivido nada ni saben nada ni, salvo excepciones, piensan más que con el ego creciente y desmadrado. Ortega lo vio claro cuando comparó los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola con el Manifiesto comunista,calificando a ambos de "libros de ordenanzas". Para conseguirlo, se han basado en diseñar una relación de preguntas y respuestas prefabricadas con lugares comunes que permiten que sus adeptos abdiquen del pensamiento crítico y racional y se sumerjan en la idiocia ideológica y sectaria.

Por ejemplo, con cuatro leyes genéricas pero dialécticas, podemos explicar el mundo. capitalismo sólo ha causado daños. El comunismo defiende a los pobres. Los comunistas son demócratas. La dictadura del proletariado conduce al paraíso. El dinero es la causa de todos los males (como Flaubert). ¿Lo ven? Es necesaria esa relación del lugar-comunismo comunista para ilustrar a las mayorías, sobre todo a los jóvenes, que merecen respeto antes que propaganda.

EN LOS COLEGIOS
‘Coeducadores’ de género para terminar con la libertad educativa
La Gaceta  5 Febrero 2018

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, compareció la pasada semana en la Comisión de Igualdad para dar cuenta del grado de cumplimiento del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y aseguró que la mitad de las 214 medidas están en fase de estudio o ejecución, pero que su cumplimiento íntegro pasa por modificar un total de leyes, entre ellas la Ley Integral de 2004.

Monserrat anunció que el Gobierno de Mariano Rajoy quiere que en cada colegio haya un profesor que promueva medidas “contra el machismo” y la “violencia de género”.

La figura del “coeducador”, que ya existe en regiones gobernadas por la izquierda como Andalucía y la Comunidad Valenciana, se generalizaría en toda España y significaría una nueva traición del PP a su programa electoral, pues se presentó a las elecciones del 26 de junio de 2016 diciendo que “garantizarían el derecho que asiste a los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones religiosas y morales, tal y como establece la Constitución Española” y que “los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos”.

El profesor podría liberarse parcialmente de su carga lectiva y se centraría “en la difusión de iniciativas para promover la igualdad”.

El Ejecutivo también quiere “reforzar los valores igualitarios” en los currículos de la ESO y Bachillerato, incluir contenidos sobre el movimiento feminista en los libros de Historia y “favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, la igualdad de trato, la no discriminación y la prevención de la violencia de género”.

Cabe recordar que la decisión no es nueva ya que el PP ha aprobado en regiones en las que gobierna -como la Comunidad de Madrid- leyes que imponen la ideología de género en los colegios y permiten que los “activistas LGTBI” revisen materiales e impartan talleres y charlas.

‘Termina con la libertad educativa’
Desde VOX han manifestado que el PP “termina con la libertad educativa colocando un policía del pensamiento disfrazado de profesor en cada colegio para así imponer la ideología de género en las aulas”.

La formación pide derogar la actual Ley e impulsar una contra la Violencia Intrafamiliar que incluya a todas las personas en situación de vulnerabilidad”, dice.

PROPUESTA SOCIALISTA
Nueva Ley de Memoria Histórica: controlar el pasado, para dominar el futuro
Fernando Paz gaceta.es 5 Febrero 2018

En la misma línea de la ley hoy vigente, contempla, además, la supresión de cualquier alusión a Francisco Franco en el más insignificante rincón del espacio público.

El Partido Socialista Obrero Español, radicalizado en su lucha por rescatar los votos que en su día se fueron a Podemos, ha presentado una proposición de ley que modifica la Ley de Memoria Histórica hoy vigente, también creación suya.

Se trata de una ley inequívocamente totalitaria, que oficializa los puntos de vista de la izquierda española como obligatorios. La ley prevé el secuestro de libros, la cárcel y pérdida de la condición docente para los profesores que la incumplan, el adoctrinamiento escolar y la inhabilitación y la prisión para los cargos públicos que obstruyan su aplicación.

Dicha propuesta incluye, además de las penas de cárcel mencionadas, cuantiosas multas, inhabilitaciones e ilegalizaciones, y suprime la libertad de expresión en materia histórica.

En la misma línea de la ley hoy vigente, contempla, además, la supresión de cualquier alusión a Francisco Franco en el más insignificante rincón del espacio público. El nombre de Franco debe ser borrado de la historia.

Un viejo y feo hábito
Borrar ciertos nombres de la historia fue costumbre en la antigua Roma, pero no solo: egipcios y babilonios ya practicaban la eliminación de determinados episodios y protagonistas del pasado para acomodarlos a las necesidades del presente.

Pero lo que mesopotámicos y egipcios tenían por costumbre, los romanos lo elevaron a la categoría de arte. Es lo que conocemos como “damnatio memoriae”, la condena del recuerdo, aunque realmente tal expresión no existía en Roma; en su lugar se hablaba de “abolitio nominis”, que consistía en suprimir toda referencia en inscripciones. monumentos o edificios, a la persona que se deseaba eliminar.

Durante largos siglos, sin embargo, este tipo de prácticas se volvió poco usual. Podía interpretarse y reinterpretarse la historia, pero no se utilizaba la supresión como método.

La inspiración estalinista
Hasta llegar al siglo XX, en que el refinamiento pareció alcanzar su culminación durante el estalinismo. Nombres e imágenes de los protagonistas de la historia de la revolución fueron eliminados; las fotografías, las películas y los nombres de Trosky y los trostkistas, primero, y luego los de Kamenev, Zinoviev, Bujarin, Tujachevski, Radek, Tomski, Rykov…

A Stalin no le interesaron tanto otros periodos históricos. Ciertamente, promovió revisiones literarias y cinematográficas referidas al pasado ruso; por ejemplo, se rescató la ominosa figura de Iván el Terrible, o se elevó a la categoría de héroe a Alexander Nevski; un científico no podía defender la herencia genética y un escritor podía perder la vida si incurría en determinadas faltas, pero a Bulgakov se le permitió publicar “La guardia blanca” y el propio Stalin acudió a la representación teatral de la obra, “Los días de los Turbin”, hasta en 16 ocasiones.

En lo que se centró Stalin fue en el episodio revolucionario, porque de ahí arrancaba su legitimidad. La supresión de la generación revolucionaria, la de la clandestinidad y la que hizo Octubre con Lenin, la de la guerra civil, la NEP y el comunismo de guerra, dejaba a Stalin como el único hombre a la altura de Lenin. No era casualidad que las efigies de ambos fueran exhibidas juntas en los desfiles, actos públicos y que presidieran las vidas cotidianas de los soviéticos.

Lo imaginó Orwell
No cabe duda de que el estalinismo fue la inspiración de Orwell a la hora de escribir “1984”, novela distópica en la que el pasado se reconstruye una y otra vez a conveniencia del poder, hasta suprimir todo atisbo de objetividad incluso en lo referente a los recuerdos.

La idea de Orwell de que quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controla el futuro, está muy presente en toda la obra legislativa que hoy conocemos como “memoria histórica”, que permite al poder rehacer el pasado a conveniencia.

Como Orwell le hace decir a O´Brien: solo lo que ocurre en la mente tiene una realidad. El poder bien puede permitirse ignorar los hechos: si controla las mentes, tras una adecuada depuración e interpretación de la historia, lo que realmente aconteciera en el pasado carece de importancia. Si todos lo creen, entonces sucedió.

La ideología no necesita ni de la verdad ni de la realidad. Como en su modelo orwelliano, la ley prevé la creación de una Comisión de la Verdad que parte de apriorismos históricos perfectamente falsos; una comisión que, en lo esencial, ya ha emitido su juicio antes de investigación alguna.

Victimización
En el caso de la memoria – como en otros muchos – esta tuvo por prólogo la habitual campaña de victimización. Imprescindible para pulsar la tecla de la emotividad, la victimización se basó en medias verdades sostenidas por las habituales perífrasis estudiadas para prender en la opinión pública: evocaciones de las cunetas, del derecho a la memoria, de la exigencia de enterrar a los muertos propios, de la justicia y la humanidad…

La desvergonzada manipulación de los sentimientos apenas fue advertida, y muchas personas de buena fe coincidieron en que los fines que se pregonaban eran plausibles. En realidad, solo constituían la excusa para prestigiar la causa desde una teórica perspectiva de justicia distributiva. Lo que había tras ello solo era la primera fase de una venganza largamente planeada.

Aunque al principio el discurso dominante equiparaba a todas las víctimas, pronto se superó esta fase y pudo acometerse el objetivo real. Hoy, una década más tarde, las víctimas de las que se ocupa la ley sólo son las de un bando; mientras a estas se las honra de forma pública y oficial, todos los crímenes cometidos por ese bando son sistemáticamente silenciados, explicados con un abierto aire justificativo o banalizados, cuando no jaleados sin disimulo sin que ello merezca el menor reproche penal.

En la versión del proyecto de ley socialista, las víctimas pueden servir para abrogar de facto la Ley de Amnistía de 1977, de la que se dice que “no será obstáculo para que se otorgue la mentada reparación integral a la víctima.” De hecho, está previsto que se indemnice a quienes “lucharon por la democracia“ desde 1968 lo que, eventualmente, podría incluir a reos de terrorismo.

Una Ley de Amnistía, la de 1977, que en su momento reclamaron socialistas y comunistas como prueba de las intenciones democráticas y reformistas del gobierno de Suárez y que hoy, cumplida su función desde el punto de vista izquierdista, es denunciada sin el menor sofoco por sus beneficiarios.

La mentira como basamento
Desde hace más de dos décadas, han proliferado las condenas institucionales al golpe “fascista” del 18 de julio contra la legitimidad del gobierno republicano. Ni la realidad ni la verdad juegan aquí papel alguno: el golpe no fue fascista, y tampoco existía legitimidad alguna en el gobierno republicano de 1936.

Ninguno de los principales actores de la sublevación de 1936 era fascista en modo alguno. Mientras que Franco, por ejemplo, era un monárquico conservador, no pocos de aquellos que le acompañaban eran republicanos y, algunos, incluso estaban cerca de la masonería: Cabanellas, Queipo de Llano, Aranda, En España, como los pocos fascistas que en ella había reconocían, no existía oportunidad alguna para el fascismo. Que Franco o que Queipo de Llano fuesen fascistas es algo que sólo desde un enloquecido radicalismo izquierdista puede pretenderse.

Y tampoco el gobierno era legítimo, tal y como ha sido aplastantemente demostrado en un reciente libro de título bien expresivo, “1936, fraude y violencia”, firmado por los historiadores Álvarez Tardío y Villa García: las elecciones de febrero de 1936 fueron fraudulentas y, celebradas en medio de violencias sin cuento, las ganaron en realidad las derechas. Es decir, que el gobierno del Frente Popular era ilegítimo.

Pero ellos siguen hablando de golpe fascista y de gobierno legítimo. Ni la realidad ni la verdad les hará desistir de sus propósitos, porque estos son ideológicos y nada tienen que ver con la verdad.

Ausencia de autocrítica
¿Se ha parado alguna vez la izquierda en España a a considerar cuál no será la enormidad de su culpa como para haber provocado el alzamiento de eso tan medroso y pusilánime, tan acobardado, como es la derecha española, a la que obligó a echarse a las calles, a los campos, a los montes? Por supuesto que no, porque si algo caracteriza a la “memoria histórica” es la absoluta ausencia de toda autocrítica por parte de la izquierda.

La autocrítica de la izquierda debería pasar por admitir que el franquismo fue una versión mitigada de aquello en lo que la izquierda revolucionaria y republicana obligó a convertirse a la derecha.

Por eso, quizá lo más sangrante de todo el asunto es que se permitan la condena y persecución obsesiva de Franco quienes, desde su pretendido olimpo moral, son los herederos de aquellos que protagonizaron aquello mismo de lo que acusan a Franco, pero corregido y aumentado; de aquellos que se rebelaron contra la legalidad en muchas ocasiones, en 1917, en 1930, en 1934, en 1936, de aquellos que asesinaron a cuatro presidentes de gobierno en 75 años: una especie de récord Guinness del crimen y el golpe de Estado que no parece frenarles.

Pues estos son quienes, sin haber pedido perdón ni reconocido culpa alguna, insisten en la maniática condena de Franco y su régimen, falsificando de modo obsceno la historia de nuestro pueblo.

“Vaporizar a Franco”
Como en “1984”, Franco está siendo “vaporizado”; desaparece de la historia para reaparecer como una especie de sombra maléfica que contamina todo lo que toca. Lo que estas leyes hacen de nuestro pasado no tiene nada que ver con la realidad de un personaje histórico llamado Francisco Franco y que gobernó España durante casi cuatro décadas.

Franco, que se resistió a sublevarse y que solo lo hizo cuando entendió que no había más remedio; cuando, como escribió Stanley Payne, era más peligroso no sublevarse que hacerlo; Franco, a quien sus compañeros en el alzamiento llamaban “miss Canarias 1936”, por lo esquivo de su compromiso ante la sublevación; Franco, que cuando le propusieron la rebelión ya en diciembre de 1935 se negó a considerarlo; Franco, que defendió la república y la legalidad cuando fue llamado por el gobierno para ello, es condenado a la desaparición del espacio público de un modo hasta ahora desconocido en la historia de España.

El proyecto socialista lleva las cosas hasta el punto de obligar a la eliminación de todo símbolo, cualquiera que sea el coste que eso represente, incluso los que lleven en cementerios más de 80 años.

Una brutal represión
De salir adelante la proposición socialista tal y como está formulada, impedirá que nadie exprese en público una opinión que pudiera ser considerada favorable a Franco o a su régimen: para “quienes enaltezcan o justifiquen por cualquier medio de expresión pública o de difusión el franquismo” hay abundantes disposiciones punitivas, que incluyen cárcel y multas de generosa cuantía. Es decir, que hacer una valoración positiva del franquismo, de algún periodo del mismo o de algún hecho, u obra, o acto, o iniciativa anterior a 1978, te puede llevar a la cárcel. Se tipifica, pues, el delito de opinión.

Así mismo, cualquiera que, en el curso de una investigación, extraiga una conclusión que pueda favorecer a dicho régimen se expone a penas de prisión y a cuantiosas multas. Es decir, que se limita el derecho a la libre investigación, clave del conocimiento científico. No solo eso: la ley también estipula la destrucción de libros y documentos que incumplan la ley.

El profesorado será adoctrinado en materia de memoria histórica, que será incluida en el currículo escolar en forma trasversal en primaria, secundaria y bachillerato. Si con carácter general las infracciones a la ley se castigarán con multa de hasta 150.000 euros, en el caso del personal docente se impondrá, además, la pena de inhabilitación especial para profesión u oficio educativos, en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre, por un tiempo superior entre tres y diez años.

Tampoco los funcionarios se libran: el funcionario que vote contra la aplicación de la memoria en su ámbito, y de cuyo voto se desprenda el incumplimiento de la ley, “será castigado con la pena de prisión de un año y seis meses a cuatro años y la de multa de doce a veinticuatro meses y con la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público y para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por tiempo de nueve a quince años.”

Comisarios de la memoria
Para un desarrollo y una aplicación más efectivos de la ley, la proposición de ley elaborada por el PSOE cuenta con la participación activa de las asociaciones de la memoria, organizaciones que no han hecho ningún secreto de su sectarismo.

Dichas organizaciones han venido desarrollando una labor beligerante en extremo en lo tocante a la reconstrucción de la “memoria” de la guerra civil y el franquismo; partiendo desde un sonrojante maniqueísmo han llegado a hacer profesión de fe de su republicanismo militante, desentendiéndose de todo lo que suponga contrariar sus apriorismos, reacomodando el pasado a los intereses del presente, una y otra vez.

La proposición de ley socialista les otorga un espacio central en el cumplimiento de la ley, y puede contarse con que, dotadas económicamente como cabe presumir, cumplirán con su misión delatora a plena satisfacción.

SIGUE LA MANIPULACIÓN
Las prioridades de Díaz: 100.000 euros para proyectos de Memoria Histórica
La Gaceta  5 Febrero 2018

Andalucía sigue siendo la segunda región con mayor tasa de paro de España con un 24,43%.

La Junta de Andalucía subvencionará con 100.000 euros actividades relacionadas con la Memoria Histórica.

Destinará 5.520 euros a la Unidad Cívica por la República, una organización contraria a la actual monarquía constitucional española, para la representación teatral del romance del Aguaucho, y una cantidad similar para cartelería digital sobre el archivo de Comisiones Obreras.

Además, según ha publicado ABC, subvencionará proyectos relacionados con la identidad de la mujer andaluza, la fosa de la Puebla de Cazalla, las mujeres cordobesas represaliadas, la edición de un libro sobre las fosas del franquismo, las brigadas internacionales o la casa de la memoria de La Sauceda de Jimena (Cádiz).

Por otra parte, la Junta exige a las entidades que reciben las ayudas que hagan constatar en todo momento que los proyectos han sido respaldados por la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía y les pide que “utilicen un lenguaje no sexista”.

La concesión ha generado revuelo en las redes sociales, y numerosos andaluces se han preguntado por la prioridad de estas ayudas sabiendo que Andalucía sigue siendo la segunda región con mayor tasa de paro de España con un 24,43%, solo superada por Extremadura, Ceuta y Melilla.

Cabe recordar que el vicepresidente de la Junta y consejero de la Presidencia, Manuel Jiménez Barrios, ya manifestó a finales del 2017 que la dotación para el desarrollo de la Ley de Memoria Histórica de Andalucía, que fue aprobada con los votos a favor de PSOE, Podemos e IU y la abstención de PP y Ciudadanos, tendría un “incremento importante” en los Presupuestos de la región de este año. El objetivo, dijo, es “seguir fortaleciendo la posición de vanguardia en el desarrollo de políticas públicas de memoria en España”.

La Junta ha llevado la Memoria Histórica a la educación primaria, secundaria, bachillerato, etc, para continuar el adoctrinamiento en los colegios e imponer una única versión -manipulada- sobre la Historia de España y en concreto sobre la Guerra Civil y el franquismo.

“Quien quiere ver un intento de adoctrinamiento o de reabrir heridas del pasado, se equivoca; nada más lejos de la intención del Gobierno. Esta iniciativa no solo es necesaria sino un buen ejercicio para evitar esa tentación tan propia de la condición humana de tropezar dos veces en la misma piedra”, justificó Susana Díaz.

Desde la Fundación Francisco Franco, por su parte, manifestaron que la Ley y su enseñanza en las escuelas significa “institucionalizar la mentira y el sectarismo en nuestra sociedad” y añadieron que la “memoria histórica”, “lejos de pretender la reparación a las víctimas de la guerra y la posguerra -aunque de un solo bando-, es una herramienta jurídica para acallar y amedrentar a quienes se oponen al discurso dominante de la izquierda”.

INFORME DE INTERPOL
Cincuenta terroristas del ISIS, listos para atentar en Europa
Arturo García gaceta.es 5 Febrero 2018

La permeabilidad de las fronteras europeas vuelve a quedar de manifiesta tras el viaje de cincuenta yihadistas tunecinos a costas italianas.

“Los terroristas se cuelan en el flujo de refugiados y en las embarcaciones que cruzan el mediterráneo”. Estas palabras, pronunciadas por Viktor Orbán en 2016, provocaron la reacción de los dirigentes comunitarios contra el primer ministro húngaro y una campaña mediática sin precedentes en su contra. Hoy, tres años después, cabe reconocer que lamentablemente tiene razón.

La permeabilidad de las fronteras europeas es un hecho y el espacio Schengen está más cuestionado que nunca. Lejos quedan los tiempos en los que la canciller alemana, Angela Merkel, proclamaba el Welcome Refugees y aseguraba que los mecanismos de recepción y acogida estaban más listos. Nada más lejos de la realidad. Esta madrugada, bandas de inmigrantes africanos y afganos se enfrentaban en Calais en una batalla campal que se saldó con más de 20 heridos.

Interpol ha difundido una lista con los nombres de 50 terroristas del Estado Islámico que llegaron recientemente a Italia y cuyo objetivo principal es penetrar en otros países europeos para preparar atentados. Según alerta la Organización Internacional de Policía Criminal, el documento, obra de la secretaría general de Interpol, fue enviada el 29 de diciembre al Ministerio del Interior italiano que repartió copias por todo Europa.

Los sospechosos proceden de Túnez y muchos de ellos fueron identificados al entrar en territorio italiano. Según las estimaciones de las Naciones Unidas, más de 4.200 tunecinos se unieron al Estado Islámico en Irak y Siria durante los últimos años. Ahora, tras la caída del autoproclamado Califato, buscan una salida en Europa para mantener viva la llama yihadista mundial.

Algunos de los nombres incluidos en la lista son viejos conocidos de las agencias de inteligencia. “Uno de los sospechosos habría cruzado la frontera entre Italia y Francia para llegar hasta Gard, un departamento en el sur de Francia. Según la información obtenida gracias a la cooperación internacional, los ciudadanos tunecinos están vinculados a Daesh y habrían alcanzado Europa en botes o lanchas no identificadas”, explican desde el órgano.

La Interpol cree que los tunecinos llegaron entre los meses de julio y octubre a Sicilia en pequeños barcos de pesca. Según ‘The Guardian’, la playa de Torre Salsa, en Agrigento, se ha convertido en uno de los lugares favoritos por los inmigrantes tunecinos para alcanzar la costa. El ‘modus operandi’ es el habitual: alcanzan Italia en pequeños grupos de 20 0 30 personas por lo que las autoridades tienen muy complicado identificar a los recién llegados.

El Ministerio del Interior italiano estima que cerca de 5.5000 tunecinos llegaron al país y fueron identificados en 2017, pero las cifras reales son muy superiores. De hecho, Roma ordenó la repatriación de 2.193 mediante dos vuelos a la semana desde Palermo y se intensificaron los controles en la zona, pero la realidad es que no son suficientes. “Si eres un terrorista y no quieres que tomen tus huellas dactilares, llegar de forma ilegal a Agrigento es la forma más segura de entrar en Europa”, ha explicado Salvatore Vella, fiscal de Agrigento.

Sólo 2,6% de refugiados
En 2016 sólo el 2,65% de los inmigrantes que llegaron a Italia eran refugiados. El resto, que no consiguió el estatus, permaneció en el país europeo de manera ilegal.

Según ha publicado ACNUR, un total de 181.436 inmigrantes cruzaron el Mediterráneo hasta Italia en 2016, batiendo todos los récords de la historia reciente. Esta cifra no incluye a aquellos que lograron acceder al país sin ser detectados. Tal y como publica Breitbart, el recuento se ha hecho en base a los registros efectuados por las autoridades y ONG italianas.

Del total, sólo 4.808 han obtenido asilo en el país (un 2,65%). La estadística ha revelado que la mitad de los inmigrantes que ha llegado a Italia (90.334) ni siquiera solicitó la condición de refugiado, desapareciendo del radar de las autoridades y distribuyéndose a lo largo y ancho del país.

El resto (91.902) solicitó asilo y el 60% de los mismos ha visto cómo sus peticiones fueron rechazadas. Otro 21% (18.879) obtuvo ‘protección humanitaria’ y el 14% (12.873) consiguió ‘protección subsidiaria’.

Extranjeros en su país
El 49% de los ciudadanos italianos se muestra contrario a las políticas migratorias dictadas por la Unión Europea y asegura “sentirse extraño” en su propio país. Una encuesta de Ipsos Mori, recogida por Breitbart, muestra el rechazo a los acuerdos entre Bruselas y Turquía para paliar los efectos de la crisis migratoria.

Tras la firma del pacto con Turquía, Italia se convirtió en el epicentro de la inmigración clandestina procedente de las costas libias. Allí, el poder de las mafias en las zonas costeras es absoluto. La BBC ha puesto en evidencia la realidad que se vive en el país, donde las autoridades europeas se han demostrado incapaces de fijar un rumbo para ayudar a encauzar la situación del Estado, donde dos parlamentos conviven sin legitimidad alguna y los señores de la guerra han tomado posiciones en las principales ciudades. Durante años, los ciudadanos que han intentado cruzar el Mediterráneo sufrieron el horror en sus carnes, palizas, secuestros y hasta la esclavización.

Las playas que se extienden entre Trípoli y la frontera con Túnez se han convertido en los últimos dos años en el bastión principal de las mafias que trafican con seres humanos, pese a la presencia de patrulleras europeas.

Polonia trata de blindar la verdad histórica del Holocausto
Su ley sobre los campos de exterminio nazis en su territorio entraña riesgos
HERMANN TERTSCH ABC 5 Febrero 2018

Polonia tipifica como delito referirse a «campos de exterminio polacos»

Quién afirme que existieron los «campos de concentración polacos» durante el Holocausto incurre en un delito en Polonia que está penado con hasta tres años de cárcel. Ninguna advertencia de dentro y fuera de sus fronteras ha impedido que Polonia aprobara la controvertida ley sobre el Holocausto que establece esta pena. Desde hace muchas décadas, las autoridades polacas de muy diverso signo y la propia sociedad civil protestan airadamente siempre que alguien, véase el presidente norteamericano Barack Obama en 2012, habla de «campos de concentración polacos» o «campos de exterminio polacos».

Ha sucedido con frecuencia. Y las protestas tienen toda la razón. Es una monstruosidad histórica. Porque los campos estaban en Polonia pero no eran polacos. Definirlos como tales implica una imputación a Polonia que es falsa, injusta y gravemente injuriosa. Los campos de concentración y exterminio habidos en los territorios polacos de antes y después de la Segunda Guerra Mundial eran campos nazis alemanes, concebidos, construidos, organizados, gestionados y dirigidos exclusivamente por las tropas de ocupación de la Alemania nazi y sus colaboradores. Pero la controversia sobre la ley no surge de que ese hecho incuestionable sea puesto en duda. Sino del temor a que la ley que limite la libertad para recordar otras facetas como la colaboración de polacos en el exterminio de los judíos de Europa central y oriental.

Polonia fue la principal víctima de la vesania criminal nazi, pero en los casi seis años de ocupación hubo por supuesto casos de colaboración de la población civil con el ocupante nazi alemán. Especialmente en la persecución de judíos alimentada por un antisemitismo extendido por Centroeuropa. Como por Europa occidental. La colaboración con el nazismo en Polonia fue mínima si se compara con la habida en Francia, Bélgica u Holanda. Siendo la brutalidad de la ocupación alemana infinitamente mayor en Polonia que en los países europeos occidentales.

La ley dice que será perseguido «todo el que atribuya al Estado o a la nación polaca alguna responsabilidad en los crímenes del Tercer Reich alemán», y permite una discrecionalidad peligrosa que va más allá de la mentira de los «campos polacos». Israel ha protestado con tanta vehemencia contra esa ley que ha desencadenado una crisis diplomática. También sufren las relaciones con Washington, el gran aliado estratégico de Varsovia, aun por encima de la UE. Polonia vuelve así al centro de críticas internacionales. Lo está a veces por el mero hecho de tener un gobierno conservador, ideológicamente lejano a los consensos socialdemócratas el núcleo de UE. Pero ahora el malestar afecta también a quienes en EE.UU., Europa e Israel ven con simpatía a un gobierno polaco derechista que se resiste al seguidismo de la política culturalmente izquierdizante que domina en la UE.

Combatir la mentira por ley lleva directamente al infierno. Porque utilizar la ley para imponer hechos históricos genera más problemas de los que soluciona. También Israel, ahora iracunda con Polonia, tiene leyes que persiguen penalmente cuestionar el genocidio y los crímenes contra judíos. Pero ahí también hay zonas grises y agujeros negros. Como los crímenes contra judíos cometidos por judíos colaboracionistas de los nazis. La primera piedra en ese empedrado maldito está en las leyes contra el negacionismo surgidas de las órdenes de las fuerzas aliadas de ocupación en Alemania y Austria tras 1945. Negar el Holocausto se consideró delito porque se entendía como intento de rehabilitación y reactivación (Wiederbetätigung) del nazismo. A partir de ahí, el negacionismo está prohibido en muchos países pese a quienes creen que este tipo de leyes hacen menos bien que mal. Al abusarse de ellas para recortar libertades de expresión, opinión e investigación.

Caso extremo, insólito en Europa es la nueva Ley de Memoria Histórica que presentó el PSOE en el Congreso y que pretende imponer con draconianas penas de cárcel e inhabilitación una determinada visión de la historia de España en el siglo XX. Esa ley no parte de la defensa de una verdad histórica como la ley polaca, sino de la voluntad de reprimir toda verdad histórica que no convenga a la versión frentepopulista de república, guerra civil y franquismo. Blindar la verdad con leyes como en Polonia es peligroso. Aún lo es más blindar la mentira como quieren hacer en España.

El hedor
RAFA LATORRE El Mundo 5 Febrero 2018

Cuando Claude Lanzmann y el escueto equipo de rodaje de Shoah abandonaban Chelmno, el sonidista, un tipo que había trabajado a gusto en alguna de las producciones más insidiosas contra los judíos de la filmografía polaca, le dijo: "¡Menos mal que ya no quedan judíos en Polonia, porque si no habría un antisemitismo espantoso!". Menos mal. En aquel pueblo polaco que dejaban atrás había comenzado el exterminio. Con métodos artesanales: cargaban camiones con judíos y los asfixiaban con el dióxido de carbono de los motores.

El método se fue perfeccionando hasta la eficiencia fabril de Auschwitz y Treblinka. Allí, en Treblinka, Lanzmann vivió alguna de las experiencias que determinarían el enfoque del prodigio documental que tardaría una década en filmar. Czeslaw Borowi, uno de los hombres que vivían próximos al campo de exterminio, le explicó los esfuerzos vanos que hacían los lugareños para evitar que se les colara en casa aquel hedor que invadió, de día y de noche, el pueblo. Lanzmann reflexiona sobre ello en su autobiografía La liebre de la Patagonia: "Comieron e hicieron el amor en la pestilencia inaguantable de la carne quemada, la de los cuerpos que se incineraban en las fosas para borrar las huellas del exterminio, y en la tal vez más insoportable aún de los carnarios en descomposición".

El hedor debió de llegar lejos. Atraídas por él, se instalaron en Treblinka las putas más voraces de Varsovia, que mantuvieron un negocio estable gracias a los bienes de los judíos asesinados que los mercenarios del campo lograban distraer de la vigilancia de los SS. Tal era el trasiego de bienes hurtados, pues tal era el trasiego de cadáveres.

La consciencia de que aquel fue un tiempo donde lo normal se volvió extraordinario y la piedad con aquel al que la cobardía arrastra al envilecimiento, no debe hacernos olvidar que en Treblinka los polacos no sólo aprendieron a convivir con el hedor de la muerte sino que una parte muy sustancial contribuyó alegremente a generarlo. En 2001 el profesor Jan T. Gross logró demostrar que los que habían quemado vivos a los más de 300 judíos de Jedwabne habían sido sus propios vecinos polacos, católicos. Los alemanes fueron sólo testigos. Al historiador le esperaba una campaña feroz. Igual que a Shoah, cuya emisión íntegra fue imposible durante años en Polonia. El Gobierno se negaba a someter a su población a ese abismo.

El actual Gobierno ha ido aún más allá y ha decretado la redención oficial del pueblo polaco mediante una ley que castiga con la cárcel a quien ose recordar.

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Principios de Rajoy
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  5 Febrero 2018

Rajoy, o sea, Soraya, o sea, Rajoy, han decidido que la tarea esencial del Gobierno y de uno de los dos partidos que lo sustentan, el PP, es atacar al otro, Ciudadanos. "Que no tiene principios", ha dicho Mariano Rajoy, mientras los golpistas van y vienen de Bruselas, con el dinero de todos los españoles que Montoro (o sea, Rajoy) pone cada mes en su bolsillo; el que iba a igualar los sueldos de la Policía Nacional y la Mocedad Golpista, pero ya no los iguala; el que excarceló al asesino y torturador de Ortega Lara porque iba a morirse en tres semanas y vivió tres años.... ¿Seguimos?

Seguimos: el que iba a bajar los impuestos y los disparó; el que iba a controlar la Deuda y casi la dobló; el que aseguró (Montoro, o sea, Rajoy) que ni un solo euro del FLA financiaría el Prusés y lo ha financiado entero; el que en la rueda de Prensa posterior al Consejo de Ministros dijo que lo que el fugitivo Puigdemont tenía que hacer era presentarse a las elecciones (Méndez de Vigo, o de Rajoy) se presentó y aún anda buscándolo; el que aseguró que Mas no haría su referéndum y, tras hacerlo, dijo que era igual porque no tenía valor legal; el que dijo (Soraya, o sea, Rajoy) en la noche del 1 de Octubre que ese día había triunfado la legalidad, pero los jueces andan juzgando por rebelión, sedición y otros delitos a los representantes del Estado en Cataluña; el que anunció que la aplicación del 155 duraría al menos seis meses (Albiol, o sea, Rajoy, dijo que ocho, que, con dos más de campaña electoral, daba un año para juzgar a los golpistas); el que aseguró (otra vez Méndez de Rajoy) que el adoctrinamiento escolar en Cataluña se daba sólo en "algunos casos aislados"; el que iba a cerrar TV3; el que iba a dejar de financiar los medios golpistas, y a los cuatro días de las elecciones Soraya, o sea, Rajoy, se apresuró a dar siete millones a Godó y compañía y otros dos a los digitales golpistas. ¿Seguimos?

Seguimos: aseguró que iba a despolitizar la Justicia y junto al PSOE la ha politizado del todo; iba a derogar la Ley de Memoria Histórica y a cambiar la de Violencia de Género y ahí siguen; casi no hay promesa que el Gobierno no haya incumplido ni esperanza que el PP no haya frustrado. Los "principios" de Rajoy son finales y sin derecho a prórroga; son de orden testamentario y tampoco los cumplirá.

Hay que suspender la autonomía de Cataluña
La oportunidad es de oro. Aprovéchese.
José García Domínguez Libertad Digital 5 Febrero 2018

En tanto que aspirante a presidir esa región autónoma de España conocida en los mapas por Cataluña, Puigdemont está muerto. Y Junqueras también. Y Jordi Sánchez también. Y Forn también. Están muertos todos. Léase, si no, lo que reza al respecto ese demoledor artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que el instructor Llanera se acaba de sacar de debajo de la toga:

Firme un auto de procesamiento y decretada la prisión provisional por delito cometido por persona integrada o relacionada con bandas armadas o individuos terrorista o rebeldes [la cursiva es mía], el procesado que estuviere ostentando función o cargo público quedará automáticamente [la cursiva sigue siendo mía] suspendido en el ejercicio del mismo mientras dure la situación de prisión.

Pues tan cierto es que la inhabilitación de los golpistas de octubre exige de la previa existencia de una sentencia condenatoria firme como que su suspensión cautelar en funciones, lo que en la práctica viene a ser lo mismo, se puede producir ipso facto desde el instante mismo en que sean procesados por el delito de rebelión. Y ocurre que sí van a ser procesados todos ellos por el tal delito. Ergo, están muertos y bien muertos.

Así las cosas, lo único que ahora resta por ver es si el karlismo, esa comunión ultramontana y fundamentalista que encabeza el Payés Errante, constituye algo más que una atrabiliaria anécdota folklórica y circunstancial dentro del bloque sedicioso. Es lo que nadie sabe a estas horas en la Ciudad de los Prodigios, si el karlismo, al igual que ocurriera con su antepasado legitimista, cejijunto y cerril en el siglo XIX, acabará protagonizando una escisión trabucaire y bullanguera que parta en dos facciones enfrentadas e irreconciliables al movimiento separatista. Lo que ya no ofrece duda ninguna es que Puigdemont se muestra cada vez más empecinado en la labor de dinamitar todos los puentes que aún pudieran mantener en contacto a lo poco que aún queda del PDeCAT con la realidad. Su actitud solipsista acaso parezca insensata, suicida y políticamente absurda, cierto. Pero también el proceder del primer pretendiente carlista al trono debió parecer lo mismo a la mayoría de los observadores de la época. Aquello también semejaba una irrisoria quimera quijotesca que iba contra toda lógica, empezando por la de los tiempos.

Y sin embargo, el carlismo, aquel aparente disparate anacrónico y medievalizante, duró más de un siglo como actor político a tener en cuenta dentro del tablero español. Nadie puede descartar en este preciso instante que con el karlismo pudiese ocurrir otro tanto de lo mismo. Sea como fuere, lo hasta aquí constatado es que el sanedrín cortesano que sigue manteniendo el control del grupo parlamentario de Junts per Catalunya se resiste como gato panza arriba a bajar del monte del procés y sus espectrales legitimidades republicanas. Una actitud polpotista, la del cuanto peor mejor, que acaba de abrir una vía inopinada para que el Estado, ante la manifiesta incapacidad de los separatistas para formar un Gobierno acorde con la legalidad constitucional y estatutaria, alargue sine die la aplicación efectiva de ese artículo 155 que tanta tranquilidad ha devuelto a la sociedad catalana. Un enésimo adelanto electoral a mayor gloria del Papa Luna de Bruselas, la baza a la que se aferra ahora el ido, sería algo más que un sarcasmo: sería una chirigota de Cádiz. Ni tan siquiera en teoría el Estado debería tomar en consideración semejante eventualidad. Ese hiperventilado crónico está sirviendo en bandeja la ocasión de que se aplique de verdad y a fondo, no al compungido modo como durante estos cien días, el 155. La oportunidad es de oro. Aprovéchese.

Descomposición y recomposición del PP y Ciudadanos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5 Febrero 2018

Imposible encontrar mejor escenario para contemplar el actual proceso de descomposición y recomposición del centro-derecha que el homenaje a Gregorio Ordóñez, el líder del PP en Guipúzcoa asesinado hace veinte años por la ETA. Como siempre, junto a su viuda Ana Iríbar, estaba Aznar, creador del PP y de la causa política por la que Goyo dio la vida. No es que la causa fuera el PP, claro está, sino España, pero el partido que nace el 1 de Abril de 1990 produce una imantación de voluntades que consigue reunir a todas las familias del centro derecha, que eran bastantes.

Estaban los que entraron en AP viendo la debacle de UCD, los que se fueron al CDS de Suárez y tras el breve renacer del Duque y su marcha en 1989 volvieron al centro derecha del PP de Aznar, los que naufragaron en la Operación Roca en 1986 y vieron que lo más liberal que tenía España era el flamante presidente de Castilla y León, y los restos de la masacre etarra de AP y UCD del País Vasco, que encontraron una nueva motivación y pusieron en pie una nueva organización española de centro-derecha que combatiera ideológica y políticamente al nacionalismo de las pistolas y al de las nueces, a la ETA y al PNV, jugándose la vida como Goyo Ordóñez.

La descomposición de UCD y la del PP
Hoy no existe aquella sopa de siglas proveniente de la Transición, pero sí una organización que se evapora por carecer de proyecto político y de un liderazgo atractivo: el PP de Rajoy; y un partido por estrenar como fuerza política en toda España aunque viniera siendo una fuerza política nacional en Cataluña desde hace once años: Ciudadanos, de Albert Rivera, que está recibiendo un aluvión de votos del PP de Aznar, desengañados de Rajoy y también del PSOE, que son aquellos de UCD que migraron con Paco Ordóñez al felipismo, volvieron luego al PP de Aznar, se fueron del de Rajoy y ahora recalan en el proyecto liberal pero algo progre de Rivera.

No estamos, pues, ante esa cursilada de la "nueva política" sino ante la recomposición de un espacio político de centro-derecha reformista cuyo programa es prácticamente idéntico al del PP de Aznar en la Oposición, que sólo en parte cumplió al llegar al Poder. Y que triunfó en el País Vasco mientras se allanaba, como el PSOE, ante el nacionalismo catalán, con las pavorosas consecuencias que hoy están a la vista. Pero el PP de Aznar era un partido de oposición que fracasó a medias en el Poder. El PP de Rajoy es un partido de Poder que se ha convertido en la oposición al PP de Aznar.

Podría decirse que la UCD se descompuso porque ya no hacía falta, una vez hecha la Transición y votada la Constitución. En cambio, el PP se está descomponiendo cuando más falta haría un partido nacional sólido de centro-derecha para hacer frente al desafío separatista catalán -pero no sólo catalán- que cuenta con la complicidad, total o parcial, de toda la Izquierda. Ciudadanos no está llenando ese hueco sino atendiendo a esa necesidad.

Rajoy ha elegido a Soraya
El Gobierno Rajoy-Santamaría -porque tras el ascenso de Ayllón a la jefatura de gabinete de Rajoy, Soraya controla la agenda política de su jefe- vive en estado de pánico tras la debacle electoral catalana, peor que la peor que haya sufrido un partido nacional de centro-derecha en la Democracia, y ante el hundimiento del PP en las encuestas en favor de Ciudadanos. Es un movimiento de tal envergadura que no obedece a una sola causa, sino a la coincidencia de muchas, cuyo balance es inequívoco: un desgaste mortal.

Ante esta situación, con el desafío separatista catalán no sólo abierto en canal sino convertido en un caótico frente de desgaste para el Gobierno, al que se pide lo que no ha hecho cuando presume de haberlo hecho todo, Rajoy sólo tenía dos caminos: despedir a Soraya y recomponer el partido o despedir al partido y entronizar a Soraya. Ha elegido esta última opción, tal vez por la oscura esperanza de que ante un envite judicial por corrupción le serán más útiles el duopolio televisivo y el CNI de Soraya que la resistencia del PP a entregar la cabeza de su líder, como el PSOE felipista en los GAL.

Pero el problema de fondo es que gestionar un presente que se está viniendo abajo apelando a una "normalidad" futura que pasaría por indultar a los separatistas presos después de su juicio y condena y por buscar a un Puigdemont que se llame de otra forma aunque mantenga que el proceso separatista con un perfil más bajo, aunque, claro, sin renunciar a él. Mientras, PP y PSOE unirían sus fuerzas para demoler a Ciudadanos antes de las elecciones municipales, autonómicas y europeas del año que viene.

El partido, partido en dos
La crónica de Pablo Montesinos mostraba a la perfección un partido roto en dos: a un lado, los pasados que no aceptan a los presentes (Mayor, San Gil, Consuelo Ordóñez); al otro, los presentes que detestan a los pasados pero los necesitan (Alonso, Semper, Maroto). Y detrás, el partido nuevo, Ciudadanos, que cuenta tantos afectos como desafectos cosecha Soraya, la figura más visible del desastre catalán y la ruina del PP. Ningún representante del Gobierno del PNV, dizque socio parlamentario de Rajoy pero aliado estructuralmente a ETA y que prepara el zarpazo vasconavarro en cuanto lo permita el catalán. Sólo una representante de un PSOE más del PNV que del PP, dentro de lo poco que es: casi tan poco como el PP vasco, que de la mano de los sorayos Alonso y Maroto es ya, sencillamente, nada. Y dentro del Gobierno, la misma ruptura: a un lado Cospedal y Zoido; al otro, Soraya y… Soraya. Ana Botella, entre las niñas ashishinas, sonreía como en casa, mientras su marido veía a Soraya padecer entre enemigos. Era difícil que en tan breve espacio hubiera tanta distancia, pero la había.

La moción de censura de Ana Iríbar
Pero todo quedó en nada al lado del discurso de Ana Iribar, toda una moción de censura contra la gran defensora del diálogo con el separatismo catalán y del pacto inútil con el separatismo vasco: "¿No creen que ya va siendo hora de poner en su sitio a los nacionalismos y muy especialmente aquí en Euskadi donde el relato de lo sucedido se pervierte en favor de los asesinos y sus cómplices? (…) ¿No creen ustedes que hace falta más tensión por parte de este Gobierno suprimiendo no sólo a corruptos sino también a los herederos de ETA-HB-Bildu de listas y organismos?" (…) "No puede haber más amnesia moral ni concesiones. Algunos no estamos por la reconciliación inmoral que promocionan instituciones vascas ni por el perdón; ¡tensión democrática, Vicepresidenta!".

Y ante Girauta (Rivera, maricomplejines, no se atrevió a ir a buscar la sagrada heredad), Iribar habló de Cataluña: "Hoy, la reivindicación de libertad debe ser más exigente que nunca. Muy especialmente en Cataluña, pero también en el País Vasco. Allí donde el nacionalismo consentido y mimado de este país utiliza las instituciones del Estado para reivindicar su fantasía y poner la casa patas arriba" (…) "La palabra libertad en sus bocas tiene el mismo efecto que la palabra paz en boca de Otegi".

¿Podía servir de algo el discurso de la heroica viuda de Ordóñez? De nada. Por eso el PP está condenado a la disgregación y el centro derecha a la recomposición. Porque los que deberían oír han decidido morir sordos.

La Cataluña enferma
Carlos Mármol cronicaglobal 5 Febrero 2018

Nos van a perdonar ustedes la impertinencia, pero --sin que sirva de precedente-- tenemos que citar al Papa Francisco, tan querido por Sor Junqueras en la piadosa soledad de Estremera: "La miseria y la pobreza no coinciden; la segunda es la carencia material sin confianza ni esperanza. En cambio, la primera es una forma de suicidio incipiente". Podríamos decir al hilo de este argumento --que hacemos nuestro no por devoción, sino porque los católicos dicen que el Santo Padre es infalible-- que los independentistas catalanes se están inmolando en su ciega búsqueda de esa patria que pretenden construir mediante el amedrentamiento del disidente, el supremacismo de los tontos solemnes y el fascismo de los gudaris en prácticas. Al menos, desde el punto de vista moral, que ya sabemos que no coincide exactamente con el electoral, cuya pauta sólo indica cuál es la extensión aritmética de las patologías sociales.

Cataluña está enferma. Sus males son el arribismo y el sectarismo, entre otros. Es la región de España donde más recortes sufrieron los presupuestos sociales entre 2009 y 2015. Un mérito indudable del Astut --como dice el maestro Ramón de España-- antes de ser decapitado por la alegre muchachada de la CUP y ser requerido en los tribunales por haber costeado sus consultas populistas con el dinero de todos. Desde que en 2011 decidió entrar en el Parlament en helicóptero, que ya sabemos que es un privilegio reservado sólo a los césares que sufren la incomprensión de su propio pueblo, Mas ya demostró que su huida hacia el independentismo se debía únicamente a la necesidad de tapar con la estelada las prosaicas miserias de toda una era --la pujolista-- sustentada en la corrupción, los clanes tribales de intereses, el 3%, Andorra and all these stuff. Mientras fabricaba el prusés con los republicanos y los antisistema (que cobran del sistema) su país se hundía en el precipicio.

Las estadísticas dicen que casi el 20% de los catalanes viven en una situación cercana a la pobreza. El 53% de sus desempleados llevan más de un año buscando un trabajo para sobrevivir. El 71% de los parados ya no recibe ningún tipo de prestación social. Los salarios han desaparecido o han menguado. Quienes ingresaban menos de 10.000 euros al año por su esfuerzo laboral ahora apenas alcanzan los 7.800 euros de renta anual. Su flotador ha perdido un 15% de aire disponible. Y siguen dando brazadas en el inmenso océano del desamparo. El Govern recortó los programas asistenciales, educativos y sanitarios públicos entre un 14% y un 17%. Lo que no eliminó lo privatizó o directamente lo externalizó. Las políticas públicas de vivienda perdieron hasta el 60% del presupuesto. Al mismo tiempo el boom de los alquileres turísticos reventaba el mercado inmobiliario de Barcelona.

El Estado social ha retrocedido en Cataluña un 20% en números globales al tiempo que el Gobierno central avalaba y mantenía la liquidez de un ejecutivo hipócrita que prometía el paraíso mientras tocaba la obertura de los locos y acercaba a sus administrados al infierno. La lista de quebrantos ha seguido creciendo: fuga masiva de empresas, huida de los patrimonios privados y la caída (inevitable) de la recaudación fiscal. El impacto económico del delirio soberanista es como un iceberg: sólo hemos visto la parte superior; la inferior debe ser pavorosa. Que una parte de electores sigan votando a los hacedores de tales gestas demuestra que la ceguera en Cataluña no es sólo espiritual, sino material. Por supuesto, quienes viven del presupuesto pueden aguantar la tormenta: ni necesitan los servicios sociales, ni acuden a la sanidad pública, ni dejarán de hacer paellas en Cadaqués en verano.

Para ellos el prusés es un carrusel de emociones sin riesgo. Como una montaña rusa en un parque de atracciones. El problema lo tienen los catalanes humildes. Quienes dependen de la asistencia pública para mantenerse a flote. Gracias a la investigación judicial abierta, ya se sabe con certeza que parte de la pasta que Montoro enviaba a Sor Junqueras para pagar las facturas, evitar la quiebra de los proveedores y sostener los programas asistenciales ha sido destinada a la pantomima full de las urnas de plástico, el Iphone de Comín y el exilio de Puigdemont y Cía. Tener a Napoleón refugiado en Waterloo sale carísimo. Habrá quien aplauda esta malversación pensando que es lícito saquear las arcas españolas para levantar la República Catalanufa. Que Dios (o La Moreneta) les conserve el juicio.

El nacionalismo siempre ha dicho que Cataluña era un país rico saqueado por sus vecinos. Ahora sabemos que la realidad es justo la contraria. Cataluña es más pobre gracias a la atrofia espiritual de sus gobernantes. Sólo unos miserables morales serían capaces de quitarle el pan a los que no tienen nada o necesitan de la solidaridad de los demás para regalarles a cambio una banderita.

La viuda de Ordóñez retrata al PP de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 5 Febrero 2018

La ceremonia de entrega del Premio Gregorio Ordóñez, concedido este año al ex primer ministro francés Manuel Valls, movilizó a la cúpula del PP ante el fortísimo desgaste que viene sufriendo el partido de Mariano Rajoy en beneficio de Ciudadanos. Allí estuvo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, encabezando una nutrida delegación popular obsesionada con no ceder el protagonismo político al partido de Albert Rivera, que de manera harto incomprensible decidió delegar su asistencia a un acto de tan profunda carga simbólica.

La viuda del inolvidable Gregorio Ordóñez, ejemplo de resistencia democrática ante la barbarie terrorista y el nacionalismo liberticida y criminógeno, aprovechó la presencia de tantos representantes políticos para recordar a la vicepresidenta algunas cosas esenciales:

¿No creen que ya va siendo hora de poner en su sitio a los nacionalismos, y muy especialmente aquí en Euskadi, donde el relato de lo sucedido se pervierte en favor de los asesinos y sus cómplices? (…) ¿No creen ustedes que hace falta más tensión por parte de este Gobierno, suprimiendo no sólo a corruptos sino también a los herederos de ETA-HB-Bildu de listas y organismos?

En esas preguntas tan pertinentes hay una tremenda acusación contra el Gobierno de Rajoy y el PP, cuyo ninguneo a las víctimas del terrorismo y a lo que representan, unido a su contemporización con las fuerzas separatistas, lo convierten en un triste remedo de lo que fue en tiempos del propio Gregorio Ordóñez. No es de extrañar que se desplome en las encuestas.

Hoy, la reivindicación de libertad debe ser más exigente que nunca. Muy especialmente en Cataluña, pero también en el País Vasco. Allí donde el nacionalismo consentido y mimado de este país utiliza las instituciones del Estado para reivindicar su fantasía y poner la casa patas arriba.

Las palabras de Ana Iríbar cifran la traición de Rajoy a las esencias de su partido y a las ideas que antaño abanderó y que siguen estimulando a tantos de sus votantes, buena parte de los cuales se están volviendo en busca de amparo a Ciudadanos. Y es que la gran formación de centro-derecha refundada por Aznar en 1989 está hoy en buena medida al servicio de una camarilla obcecada en no estar a la altura de las circunstancias.

Los golpistas usaron las redes de comunicaciones de los colegios para burlar a la Guardia Civil
Carlos Cuesta OKDIARIO  5 Febrero 2018

Los golpistas se escondieron tras las redes de comunicaciones de los colegios infantiles para despistar a la Guardia Civil. Lo hicieron, al menos, en la recta final del golpe, en los días previos al referéndum ilegal. Un momento en el que decidieron esconder sus movimientos tras los centros escolares por las barreras que eso implicaba para la actuación policial y porque la investigación empezaba a cercar a los organizadores del 1-O, tal y como demuestra la documentación en poder de los agentes de la policía judicial a la que ha tenido acceso OKDIARIO.

La Benemérita se dio cuenta de que tenían las comunicaciones de los colegios coordinadas a través del Centro de Tecnologías de la Generalitat (el CTTI) y que gracias a ello conectaban con las bases en las que habían volcado el censo robado a las autoridades españolas. La Guardia Civil dio orden de cortar de inmediato las comunicaciones tras detectarlo y tuvo que bloquear el acceso a las redes de los colegios el mismo día del referéndum.

El informe de la Benemérita resume la operación en la que sus agentes detectan el mecanismo utilizado por los golpistas para eludir la investigación judicial. Las notas de los agentes afirman así que “durante la jornada del día 1 de octubre el Gobierno catalán utiliza la red Wi-Fi de los centros oficiales (colegios, institutos, etc.) para que los integrantes de las mesas electorales de los distintos colegios pudieran comunicarse por esta vía con las bases censales que habían preparado para poder realizar el referéndum”.

Los miembros de la Guardia Civil consiguieron detectar estas comunicaciones. No lo hicieron en los propios colegios. Lo hicieron en el Centro de Telecomunicaciones de la Generalitat. “Al detectar esta circunstancia los agentes destacados en el CTTI ordenan apagar toda la red Wi-Fi de estos centros”.

Pero la Guardia Civil sospecha que el recurso no sólo se utilizó como tapadera durante el día clave. Sus pruebas demuestran que el recurso se empleó previamente ante la evidencia de que los agentes policiales tendrían más problemas para chequear unas instalaciones escolares.

Las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil dejan a la luz que los golpistas no tuvieron reparos en usar nada, ni siquiera los colegios, con tal de conseguir su fin ilegal. En una de la llamadas pinchadas, los interlocutores aluden a las investigaciones que se realizaban ya en los días previos al golpe y en cómo intentaban evitar que la Benemérita llegase a cortarles las comunicaciones con las bases del censo o entre los propios organizadores.

“A raíz de la siguiente conversación telefónica que Xavier Puig Farré mantiene con una tal Marta se deduce que el desconocido que contacta con él es Xavier Mila Vila -director del área de aprovisionamiento del CTTI-. Puig Farré también era un alto cargo del Govern centrado en los preparativos del golpe separatista.

“Se recoge una llamada de Xavier Puig Farré. Un desconocido (Xavier Mila) llama a Xavier Puig. El desconocido le dice que la policía le pide desconectar Diplocat”. Diplocat era el nombre del servicio de embajadas de la Generalitat en el exterior. Pero lo que pedía la policía era cerrar un sistema informático que permitía las comunicaciones, supuestamente a través de las redes del servicio exterior del Govern. La respuesta de Puig Farré es simple: “Le dice que no sabe lo que es, que es una aplicación de exterior pero que no sabe”.

En esa conversación hablan de las presiones para cerrar las aplicaciones “de las escuelas”. Porque la Guardia Civil se había dado cuenta de que se estaban usando para sortear los controles y mantener abiertas las comunicaciones necesarias de los golpistas. Ambos reconocen en esas mismas llamadas interceptadas que se han empezado a cerrar ya a petición de los agentes nacionales.

Perdón por no haberos homenajeado como merecíais
José Manuel Otero Lastres ABC  5 Febrero 2018

A finales de la década de los sesenta y durante los primeros años de los setenta del siglo pasado, mi vida se vio sobresaltada por el comienzo de la actividad criminal de ETA. Aunque están algo borrosos, los primeros recuerdos que tengo eran noticias, al principio no demasiado frecuentes, que daba Televisión Española sobre miembros de la policía destinados en el País Vasco que habían sido asesinados por dicha banda terrorista. Recuerdo también que, como entonces aún vivía Franco, había quienes mantenían un difícil equilibrio entre condenar lo que era claramente la muerte alevosa e inadmisible de un ser humano y considerar esas acciones como una pieza más dentro de la lucha para la instauración de la anhelada democracia.

Pero llegó la democracia, y para sorpresa de muchos, ETA, lejos de cesar en sus acciones terroristas, intensificó su lucha armada, ampliando el territorio en el que atentar: se extendió a toda España; la condición de las personas elegidas como víctimas: los militares y la población civil; y hasta el modo de matar: al tiro en la nuca añadieron las bombas.

Hoy, que ya se puede hacer el trágico balance de su actividad terrorista, se sabe que esos descerebrados independentistas vascos llevaron a cabo 2.472 actos terroristas y abatieron al rededor de 829 inocentes.

El daño que causó esa banda criminal fue, sin embargo, mucho mayor que los asesinados y los heridos y no puede resumirse en esas cifras. La presencia de la banda criminal, su infiltración en la sociedad vasca, y su delirante objetivo, más o menos compartido por muchos habitantes de aquella región de conseguir la independencia de la gran Euskadi, generó en aquella tierra un clima social irrespirable en el que se mezclaban, el miedo, la delación, el rechazo y la presión social contra los familiares de las victimas.

No sé si todo esto era conocido en el resto de España, pero también recuerdo que las noticias de los primeros entierros de las asesinados se colaban de puntillas en los noticiarios de la época. En lo que a mi concierne, caí de verdad en lo que habían sufrido las víctimas de la banda ETA cuando leí “Los peces de la amargura” de Fernando Aramburu, que hoy ha ampliado en su excelente novela “Patria”. Entonces me di cuenta de que la historia de ETA no era solo una historia de muerte y asesinatos de inocentes a los que les robaron su futuro, sino, sobre todo, una historia de dolor causado a personas vivas.

Dolor por la pérdida de seres queridos, pero, sobre todo, dolor porque ser damnificados por la cobardía de un pueblo que, en lugar de ampararlos y de hacerles sentir el apoyo que merecían por ser víctimas inocentes de una locura separatista, los miraba con ojos de malicia, arrojaba sobre ellos sombras de sospecha, y les hacía sentir un enorme vacío para que acabaran huyendo de aquel pueblo de “valientes delatores”.

Desde hace unos años tenía personalmente dos deudas con las victimas del terrorismo. Una impagable, porque no tuve entonces la valentía suficiente para alzar mi voz en su apoyo a pesar de lo mucho que estaban sufriendo por mí y por el resto de los españoles. Su callado ejemplo merecía –y todavía estamos a tiempo de hacerlo- un gran homenaje nacional porque fueron víctimas no solo de los actos de la criminal banda terrorista, sino también de la indisculpable cobardía de todos los valientes delatores que les amargaron el dolor que ya sentían por la pérdida de seres queridos.

La otra, mucho más pequeña, me gustaría dejarla pagada hoy, con estas líneas porque es una deuda de perdón: os ruego que me perdonéis por no haberos acompañado en el dolor como merecíais y por no haberos mostrado mi mayor admiración por haber sabido sufrir con enorme dignidad y entereza nuestro ominoso silencio.

Cómo y por qué ETA extorsionó, aterrorizó y asesinó a empresarios vascos y navarros
El libro 'La bolsa y la vida' cifra en 25.000 millones de euros el coste de la violencia etarra en la economía vasca. El Confidencial habla con víctimas y autores
Marcos García Rey elconfidencial 5 Febrero 2018

El destino trágico de José Legasa comenzó a fraguarse en noviembre de 1976 cuando recibió una carta de extorsión de ETA. A este empresario de Irún le exigían 10 millones de pesetas, 520.000 euros de hoy. En la misiva se le pedía que cruzara la frontera hasta la localidad francesa de Bayona y entregara el dinero en el bar Euskaldun a un tal Otxia.

El constructor guipuzcoano lo denunció a la Policía Nacional y acompañado de varios agentes se dirigió cierto día al encuentro del tal Otxia, que resultó ser Francisco Javier Aya Zulaica, jefe del aparato de extorsión de ETA. Lo halló jugando tranquilamente a las cartas en el bar. El terrorista fue detenido allí mismo y posteriormente fue condenado a tres años de prisión en Francia.

José Legasa fue valiente en tiempos de pocas heroicidades. No solo denunció y colaboró para condenar a un terrorista, sino que también evitó que su oro lo convirtiera ETA en plomo. Pero lo pagó caro porque la venganza no se hizo esperar. “Después del juicio en Francia, mi tío cambiaba de hábitos y horarios constantemente porque era consciente del peligro. Protegía como podía a su familia, pero él tenía claro que no quería emigrar, quería ser libre en su tierra a pesar del miedo”, cuenta su sobrina Lourdes Legasa a este diario. Su padre Miguel trabajaba con José en el negocio familiar y siempre andaban juntos.

Uno de los empleados de la empresa resultó ser confidente de ETA y facilitó la información necesaria para que se consumara la tragedia. Corría noviembre de 1978 cuando el francés Henri Parot, el etarra más sanguinario con 26 asesinatos a sus espaldas, llegó a Irún acompañado de otro pistolero. Sorprendieron a José y a Miguel a pie de obra. “Mi padre forcejeó con Parot y recibió un tiro en la pierna. A mi tío le dispararon hasta la muerte”, narra Lourdes. “La familia ha estado muy callada, pero es el momento de hablar porque no podemos dejar que este caso y otros muchos se queden en el olvido. Ojalá hubiera habido más valientes como mi tío”, explica con templanza Lourdes.

En un nuevo libro, con igual mesura y mucho rigor también nos cuentan nueve autores cómo y por qué ETA aterrorizó a los empresarios, principalmente vascos y navarros. En ‘La bolsa y la vida. La extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial’ se lee que entre 1993 y 2010 fueron 10.000 las personas a las que exigieron el ‘impuesto revolucionario’. Se sabe por el descifrado de los códigos alfanuméricos que la organización terrorista añadió a las cartas a partir de 1993. Hablar del número de extorsionados antes de ese año “es pura especulación”, apunta el periodista Florencio Domínguez, quien viene a ser como la ‘enciclopedia' sobre la temática de ETA.

El estudio de Domínguez le lleva a asegurar que las fuentes de financiación de ETA fueron principalmente los secuestros (106 millones de euros), los atracos (19 millones) y la extorsión (21 millones). Los valores están actualizados. Asegura este periodista, ahora director de la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, que “la aportación de los simpatizantes, según la documentación analizada, es irrisoria".

"El ‘merchandising’ de pulseritas y medallitas apenas les aportó fondos”. Dada la ‘omertà’ impuesta por el miedo a ETA y el silencio mayoritario de los afectados, la cifra conservadora obtenida mediante el ‘impuesto revolucionario” la fundamenta Domínguez en el análisis de la documentación incautada en la empresa Sokoa de Bayona (1986), en la localidad francesa de Bidart (1992) y a Mikel Antza en 2004.

Otra de las cifras llamativas que aporta el libro es que el terrorismo de ETA tuvo un impacto negativo de 25.000 millones de euros en la economía vasca, actualizado el valor a hoy. El coordinador del libro, Josu Ugarte, afirma que “ese coste directo estimado ha sido pagado en su mayor parte por el conjunto de los españoles”. Añade Ugarte: “Tan solo la paralización que provocó ETA de la central de Lemóniz supuso un sobreprecio de entre 6.000 y 7.000 millones de euros en los recibos de la luz pagados por los ciudadanos”. El coste de la incidencia en el PIB del País Vasco y Navarra es incalculable, sostienen los autores.

Respecto a las causas de la violencia sistemática contra el empresariado, Ugarte señala que “la búsqueda de fondos para llevar a cabo su actividad terrorista es la causa que prevaleció en la práctica de la extorsión”. ETA colocó bombas contra las instalaciones de las compañías, realizó atracos, envió miles de cartas de extorsión, secuestró a 86 personas entre 1973 y 1997 y cometió 55 asesinatos en sus atentados contra el empresariado.

El coordinador del libro cuenta a El Confidencial que “en los primeros años de ETA, su ideología anticapitalista y de odio hacia los empresarios en tanto que explotadores y enemigos del pueblo vasco provocó ciertos episodios de violencia, pero ya desde finales de los setenta lo que marcó la extorsión fue conseguir dinero”.

Florencio Domínguez añade que también hubo otros motivos por los que ETA atentó contra el mundo empresarial. Señala, por ejemplo, que hubo ataques contra intereses económicos franceses para que París dejara de cooperar con Madrid en la lucha antiterrorista. O casos en los que la banda terrorista se arrogó la defensa del ecologismo, como en el caso de la central nuclear de Lemóniz que paralizó o el de la autovía de Leizarán que uniría Navarra y Guipúzcoa, proyecto este último cuyo sobrecoste por la amenaza terrorista fue de casi 100 millones de euros.

A más terror, mayor recaudación
“Mi secretaria captaba con la mirada qué quería el empresario extorsionado cuando venía a entrevistarse conmigo porque el terror se le veía en los ojos”, explica José Manuel Ayesa, que fuera presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra entre 1989 y 2010 y que vivió con escolta durante 14 años por las amenazas de muerte recibidas.

El terror facilitaba el pago del chantaje. Así, desde finales de los setenta la banda le dio una gran importancia estratégica a crear un aparato de extorsión que perfeccionó en los ochenta y que se profesionalizó del todo en los noventa con un archivo informático cifrado. La jefatura de ese aparato siempre estuvo en Francia, pero “necesitaba una red de personas legales vinculadas a la trama política de ETA [Herri Batasuna y sindicato LAB] que hacían las labores de inteligencia, además de una red de informantes entre trabajadores de la banca que registraban los movimientos de las cuentas o empleados públicos que proporcionaban datos clave para el chantaje”, explica Josu Ugarte.

Luego había otra red de colaboradores que mantenían los primeros contactos con los extorsionados y también una trama de intermediarios que negociaban los pagos que se realizaban normalmente en el País Vasco francés o que directamente recogían el sobre y lo llevaban al país vecino.

ETA entendió muy pronto que la intimidación sistemática y la violencia extrema favorecían el pago del ‘impuesto revolucionario’, un ingreso básico para los terroristas. “Hubo factores que interactuaban: a mayor violencia, más ingresos; a más ingresos, más recursos humanos para atentar y más capacidad de conseguir dinero de la extorsión. De modo que sí, hubo una relación directa entre el miedo y la capacidad de recaudar”, detalla Florencio Domínguez.

Así, no fue casualidad que en 1977 ETA secuestrara, torturara y asesinara a sangre fría al importante industrial y político Javier de Ybarra y Bergé. Cinco días después de su secuestro, la familia Ybarra recibía una carta que rezaba: “La oligarquía de los Ybarra entregará a ETA la cantidad de mil millones de pesetas [50 millones de euros hoy]. En caso contrario, J. Ybarra será ejecutado”.

Gaizka Fernández, historiador y coautor de ‘La bolsa y la vida’, explica lo siguiente: “El secuestro y asesinato de Ybarra fue un mensaje para la oligarquía de Neguri, que era la oligarquía española en contraposición con la burguesía del PNV, la aliada nacional: ‘Si no pagáis, os vamos a matar’. Eso aceleró el proceso de extorsión y de pago”.

Fue un punto de inflexión. Como consecuencia, desde finales de los setenta y durante la década de los ochenta el presupuesto de ETA se incrementó exponencialmente gracias en gran parte a los ingresos por el ‘impuesto revolucionario’. Sus acciones terroristas sufrieron un gran auge. No en vano solo entre 1980 y 1989 los terroristas asesinaron a 412 personas del total de 858, número del balance mortífero de su medio siglo de acción violenta. Una correlación siniestra que funcionó: a más terror, más ingresos por extorsión; y a más pago del ‘impuesto revolucionario’, mayor capacidad asesina.

Esa relación también se ve claramente en 2000 tras el asesinato con coche-bomba del empresario José María Korta, entonces presidente de la patronal guipuzcoana Adegi. Florencio Domínguez comenta a este diario que esa acción “conllevó un efecto de intimidación entre los empresarios extorsionados, lo que llevó ingresos a las arcas de ETA”. Un documento intervenido en 2004 a la jefa de extorsión, Soledad Iparraguirre, confirmaba esa correlación: “En el 2000 el efecto Korta tiene su influencia; hay dos años buenos, fructíferos”.

El desamparo del empresariado
Todas las víctimas de la extorsión con las que ha hablado este diario —unas quieren aparecer, otras no— manifiestan una queja común: el desamparo que sufrieron por parte del conjunto de las administraciones del Estado mientras hacían frente al chantaje y la violencia de ETA.

“No tengo ninguna duda de que el silencio de los empresarios, que no denunciaran y el hecho de que muchos pagaran, es consecuencia del desamparo que sentían ante el comportamiento de los medios gubernamentales”, explica José Manuel Ayesa.

Este expresidente de la patronal navarra sostiene que, salvo la Guardia Civil, que tenía un equipo contra le extorsión, los gobiernos e instituciones no dieron importancia alguna al sufrimiento de los empresarios chantajeados y sus familias: “Mientras mis hijos no me dejaban pasear con mis nietos por temor a que pasara algo, los diferentes cuerpos policiales no eran capaces de coordinarse para ayudarnos”.

Cuenta Ayesa una anécdota que le ocurrió en la Semana Santa de 2007 mientras compartía hotel con Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro de Interior. “Un amigo mío —relata Ayesa— había recibido una carta de extorsión esos días y aparecí en todos los telediarios nacionales para denunciar la situación, aunque estuviera de vacaciones. Pérez Rubalcaba sabía que desayunábamos a cinco metros uno del otro, pero me miraba y no decía nada. Una mañana quise acercarme a él para comentar el asunto, pero no dio permiso a su escolta para que me dejara hablar con él”. Concluye Ayesa: “No les interesaba en absoluto el sufrimiento de los empresarios”.

A finales de los setenta y los ochenta, el panorama era peor. Francia era la retaguardia segura de los etarras, quienes celebraban reuniones a cara descubierta en los bares con los extorsionados, y en el País Vasco aún no había una conciencia social e institucional para combatir a los terroristas.

“Tras el asesinato de mi tío, no sufrimos una especial estigmatización social, pero tampoco sentimos un apoyo de las instituciones”, asegura Lourdes Legasa. Cuando ocurrió el atentado, a los pocos días ETA exculpó a su padre (herido) en un comunicado de la denuncia de su tío que había propiciado la condena de un terrorista. “En ese momento pensé que ya estábamos vacunados, pero en los ochenta, que fueron muy duros, me volvió la inquietud: ‘A ver si estos vuelven a por nosotros”, confiesa Lourdes.

La diáspora
La situación de violencia y falta de protección institucional que sufrieron los empresarios llevó a no pocos a emigrar a otras regiones de España y al extranjero. La tentación de irse era muy grande.

Los Ortuzar emigraron a Reino Unido tras el asesinato de Javier de Ybarra y Bergé en 1977. Una de las personas que encabezaron el grupo familiar de negociadores para intentar su liberación fue Gaizka Ortuzar, casado con una de las hijas del empresario vizcaíno e hijo del fundador de la Ertaintza en 1936, Luis de Ortuzar. “Cuando mi padre estaba negociando la liberación de mi abuelo, los etarras le dijeron que el siguiente sería él. Nos obligaron a mudarnos y varios familiares míos siguieron apareciendo en las listas de objetivos de la banda terrorista”, contó su hijo Iban a El Confidencial.

Unos años más tarde, en 1987, la hoy galerista Blanca Soto montó un espacio multicultural en la céntrica calle donostiarra de Urbieta. Pero al día siguiente de la inauguración, ella y su socio oyeron unos ruidos que les sobresaltaron mientras trabajaban. “De repente, nos vimos rodeados por ocho chicos de Jarrai, habían entrado en el local y echado el cierre”, afirma Soto. “Nos interrogaron sobre nuestras personas, el origen del dinero para abrir el negocio y qué actividades pretendíamos hacer. Nuestras explicaciones no les convencieron, así que destrozaron el local en apenas cinco minutos y nos dieron una paliza de muerte”, explica esta empresaria hoy afincada en Madrid.

Los socios denunciaron los hechos ante la Policía Nacional, cuyo caso llevó personalmente el inspector jefe de San Sebastián, Enrique Nieto.
“A los pocos días identifiqué a los ocho jóvenes en una rueda de reconocimiento. Entonces comenzaron a pasar por el negocio los padres pidiéndome que los perdonara, a lo que me negué, por lo que también ellos me amenazaron”, narra Soto. A continuación, comenzaron a llegarle cartas que incluían amenazas de muerte, hasta siete. “Me sentía aterrorizada. No podías hablar con nadie porque la gente allí estaba acostumbrada a la violencia y a la muerte, solo podía hablar de esto con el psiquiatra, como tantas otras víctimas”, cuenta atribulada. La banalidad del mal también afectó a la sociedad del País Vasco.

Una de las cartas para ella le llegó al político del Partido Popular Gregorio Ordóñez cuando estaba en el Ayuntamiento de San Sebastián. “Pensaban que era mi amigo —señala la galerista—, pero no lo era. Entonces, Gregorio me dijo: ‘Tú eres una ciudadana normal, no te inquietes’; pero yo tenía mucho miedo porque las cartas también llegaban al buzón de mi casa”.

La violencia continuó. Con la misma pistola, en 1995, ETA segó las vidas del inspector Enrique Nieto y de Gregorio Ordóñez. “En 2000 me marché, tenía por entonces dos hijos muy pequeños y el ambiente seguía siendo insoportable. Además, no quería que ellos crecieran en una sociedad enferma como aquella”, dice Blanca Soto.

La mayor parte del tiempo los empresarios extorsionados se vieron solos ante el peligro. La sociedad, las instituciones y las propias patronales les dieron la espalda en demasiadas ocasiones. El que no pagaba, se sumía en la angustia; el que lo hacía, arrastraba el sentimiento de culpa. “Todo el mundo sabía que el dinero que ingresaba ETA era para matar y eso era un castigo terrible para la conciencia de quien pagaba”, concluye José Manuel Ayesa.

ASESINADO POR ETA
El hijo de Múgica: ‘Debemos combatir el terrorismo de ETA en las escuelas’
La Gaceta  5 Febrero 2018

José María Múgica ha hecho esta invocación durante la ofrenda floral que anualmente su familia organiza en memoria del histórico dirigente socialista.

José María Múgica, uno de los hijos del dirigente socialista Fernando Múgica asesinado hace 22 años en San Sebastián, ha hecho hoy un llamamiento a combatir el legado de odio del terrorismo de ETA “en las instituciones, a través de la ley y en las escuelas, construyendo la historia de su derrota”.

José María Múgica ha hecho esta invocación durante la ofrenda floral que anualmente su familia organiza en memoria del histórico dirigente socialista en el cementerio de Polloe y que, en esta ocasión, ha contado con la asistencia del ex primer ministro de Francia Manuel Valls, distinguido ayer en San Sebastián con el premio Gregorio Ordóñez 2017.

Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente español Adolfo Suárez, la secretaria general del PSE/EE, Idoia Mendia, el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia (PNV), y el consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco, el socialista Iñaki Arriola, han sido otros de los asistentes al acto.

Durante su intervención, José María Múgica ha recordado que, “gracias a la acción policial, judicial y la colaboración internacional”, se ha conseguido la derrota del terrorismo y que en el País Vasco “ya nadie asesine a nadie”.

A pesar de ello, ha precisado que, después de “décadas de sufrimiento”, los demócratas aún siguen en el mismo “combate” para lograr derrotar definitivamente “su legado y sus ideas de odio”.

“Ese legado de odio -ha añadido- que estamos viendo hoy en toda Europa a través de otras expresiones: sea el terrorismo islamista, sea el antisemitismo, sea la xenofobia, o ese proyecto de odio que quiere laminar y destruir al otro”.

“El terrorismo que sufrimos aquí durante décadas entronca con esas corrientes criminales que desgraciadamente ocurren en Europa”, ha agregado Múgica, antes de propugnar su derrota “en las instituciones, a través de la ley y en las escuelas”.

“Un combate contra la impunidad de los criminales que tienen que seguir en prisión en España y en Francia, donde también se articularon hace años políticas de dispersión para dificultar su acción”, ha recalcado.

Ha explicado, en este sentido, que “no es cierto que todas las ideas sean respetables” porque, como ha afirmado, “quien expresa a través del crimen un proyecto de odio, de destrucción, de exclusión y de arrasamiento del otro y del distinto no tiene derecho a expresar esas ideas legítimamente”.

Por su parte, Manuel Valls, ha recordado la figura de Fernando Múgica como “uno de esos militantes socialistas que habían hecho tanto por la democracia española y que cayó bajo las balas de la banda etarra”.

Junto a él, Valls ha reivindicado también a Gregorio Ordóñez, el edil donostiarra del Partido Popular asesinado igualmente por ETA y enterrado en el mismo cementerio. “Gregorio y Fernando eran adversarios políticos, uno del PP, otro socialista, pero son las dos caras de lo mejor que hay en España” porque representan “la convivencia, la democracia y el respeto”, ha explicado el político francés.

Se ha felicitado asimismo por el hecho de que en la actualidad sea posible “vivir en el País Vasco sin protección -de escoltas- porque ya no matan”, aunque no ha querido olvidar que “hace pocos años” militantes políticos, intelectuales, profesores, militares y policías eran asesinados por sus opiniones y porque “amaban la democracia y los valores combatidos por el terrorismo”.

El secretario general del PSE/EE de Gipuzkoa, Eneko Andueza, ha reivindicado por su parte “la verdad que duele” y los valores de “todos aquellos que no tuvieron miedo” ante el terrorismo y que “con su valor y sus convicciones hicieron frente a la barbarie”, al tiempo que ha exigido a ETA que, “de una vez por todas, anuncie su disolución definitiva”.

La Oficina de Drets Lingüístics margina al castellano y el Síndic la investiga
Redacción Valencia. ESdiario 5 Febrero 2018

El Síndic de Greuges estudia una queja, presentada contra la Oficina de Drets Lingüístics, por usar exclusivamente el valenciano en la Intranet para empleados del Ayuntamiento de Valencia.

El Síndic de Greuges ha admitido a trámite una denuncia cursada contra la Oficina de Drets Lingüístics por el tratamiento que realiza sobre una queja que se le remite hace unos días, y en la que se le explica que la Intranet del Ayuntamiento de Valencia únicamente está disponible en valenciano para los empleados del consistorio.

Lo curioso del asunto es que la Oficina de Drets Lingüístic, en su contestación, también margina al idioma castellano. La Sindicatura ha cursado ya el correspondiente escrito a la Oficina pidiéndole un informe aclaratorio al respecto.

En esa queja, el asesor del grupo municipal popular, Luis Salom, explica que la Oficina de Drets Lingüístics le contesta -y lo hace exclusivamente en valenciano- que el Reglamento municipal de uso y normalización del valenciano dice que la "interfaz ha de estar escrita en valenciano y la documentación que contiene la Intranet, dirigida al personal del Ayuntamiento, se ha de hacer en valenciano".

Sin embargo, el autor de la queja asegura que esta argumentación de la Oficina no se ajusta al artículo 5 del citado Reglamento en el que señala que la "documentación administrativa interna (...) y toda la documentación dirigida a los concejales o al personal del Ayuntamiento se harán en valenciano, salvo en aquellos casos en los que se pida expresamente su traducción, y en este caso, se hará en las dos lenguas".

Para Salom, resulta evidente que "tanto el motivo de la queja formulada en el propio Ayuntamiento de Valencia como la reclamacio´n formulada ante la Oficina de Derechos Lingu¨i´sticos, pretende conseguir lo que recoge el arti´culo 5 del Reglamento municipal de uso y normalizacio´n del valenciano, esto es, que la informacio´n se encuentre en las dos lenguas tras solicitarlo expresamente como personal del Ayuntamiento".

Además, añade que el propio director general de Política Lingüística ha señalado en la contestación que "el material informático adquirido por el Ayuntamiento de Valencia se ha de adaptar, en la medida de los posible, al uso preferencial en valenciano", lo que según Luis Salom "no implica un uso exclusivo, como es el caso de la Intranet municipal, sino un uso preferencial".

Según describe el asesor del grupo municipal popular, el uso preferencial del valenciano sí que se da en el resto de aplicaciones informáticas del Ayuntamiento de Valencia, en las que cada usuario es libre de poder cambiar el idioma al castellano, pero no así en la Intranet municipal.

El denunciante también advierte en que la contestación de la Oficina de Drets Lingüístics, remitida únicamente en valenciano, vulnera el artículo 11 de la Llei d’Ús i Ensenyament del Valencià.

El PP lo califica de "escarnio"
Borja Jiménez okdiario 5 Febrero 2018

Ada Colau ha vuelto a excluir el español en unos carteles del Servicio de Acogida de la Infancia dirigidos a familias del Raval. En ellos, además del catalán, la alcaldesa de Barcelona ha decidido traducir el texto a idiomas como el árabe, el tagalo, y el urdu, pero no al castellano.
Colau vuelve a despreciar el español: no lo incluye en un cartel que sí está en ¡árabe, tagalo y urdu!

Alberto Fernández, presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, denunció esta exclusión hablando en árabe en el Pleno Municipal: “Excluir el castellano en las comunicaciones del Ayuntamiento siempre es inaceptable, pero hacerlo cuando en cambio se incluyen lenguas extranjeras como el árabe, el tagalo, o el urdu, convierten esa exclusión en un escarnio que no se puede consentir y que el Grupo Popular va a denunciar”.

Fernández ha lamentado que “pese a que hace un año, tras las denuncias del Grupo Popular, Colau se comprometió a incluir el castellano en sus comunicaciones, la alcaldesa persiste en excluir esta lengua, mientras incluye el árabe, el tagalo y el urdu, lo que convierten esta exclusión en un escarnio que no se puede consentir y que el Grupo Popular va a denunciar”.

Alberto Fernández nuevamente ha criticado que “una vez más en Ciutat Vella, el castellano cuando no es relegado es excluido, mientras se utiliza el árabe, el urdu o el tagalo, en carteles informativos sobre audiencias públicas, Consells de barri y ahora en información sobre un tema tan sensible como la escolarización de niños”.

El líder Popular ha recordado a la alcaldesa Colau, y a la concejala de distrito, Gala Pin, que “el castellano es tan oficial como el catalán, y por tanto deben utilizarse siempre ambas lenguas” y añade “es vergonzoso que el Ayuntamiento vea normal utilizar lenguas extranjeras como el árabe, tagalo, o urdu, y en cambio excluya el castellano en las comunicaciones, como hizo recientemente excluyéndolo también de la guía del contribuyente”.

Finalmente, Alberto Fernández ha advertido de que “si Colau no rectifica, volveré a hablar en árabe en el Pleno municipal para protestar por la exclusión del castellano”.

LOS CHIKISTAS LAURA ROSEL Y RICARD USTRELL DAN MUCHO ASCO
TV3 y Catalunya Radio ponen alfombra roja a los proetarras Hasel y Otegi para que insulten a las víctimas de ETA
Hasel reivindica que la verdadera izquierda es la del partido comunista del GRAPO por no apoyar la reconciliación durante la Transición
JF LAMATA, Periodista Digital 5 Febrero 2018

Otegi: "El independentismo catalán está comprendiendo ahora la verdadera naturaleza de España"

Podemos y su referencia ética, el terrorista Otegi, se meten con el cumpleaños del rey Felipe VI y los corren a gorrazos
David Gistau: "Los presos del golpe indepe, son víctimas del síndrome Otegi"

Este fin de semana parecía haber una competición entre la actual presentadora de 'Preguntes Frequents' de TV3, Laura Rosel, y su antecesor, ahora centrado en Catalunya Radio, Ricard Ustrell.Podemos y su referencia ética, el terrorista Otegi, se meten con el cumpleaños del rey Felipe VI y los corren a gorrazos

Ustrell tenía en su programa a Martxelo Otamendi, el ex director de Egunkaria, muy sensibilizado para denunciar represiones y torturas del Estado español con una contundencia que le desaparece cuando se trata de condenar los crímenes o torturas de ETA (ahí su sensibilidad brilla por su ausencia).--Arnaldo Otegi: "L'independentisme català comença a descobrir la naturalesa de l'Estat"--

Además Ustrell tuvo - como ya se había anunciado, a Arnaldo Otegi, condenado en su día por pertencia a ETA y con ganas de ser candidato a lehendakari por EH Bildu.

Escasas novedades en la entrevista de Otegi, salvo que aprendió política escuchando a La Pasionaria en Radio Moscú y que aprovechó la tribuna que le cedió Ustrell para poner a España: "El independentismo catalán comienza a conocer la verdadera naturaleza del Estado".Cuando no bailan con Otegi, invitan a Boye a laSexta como los Ferreras: 'Puchi' se tomó las uvas con un exterrorista de 'Terra Lliure'

Arnaldo Otegi no dudó en ponerse el traje de víctima: "No podría pasearme por Madrid, porque la gente me insultaría". Otegi quizá debería recordar que a gente con ideología contraria a la suya no podían pasearse por Guipuzcoa no por miedo a la que les insultaran, sino a que miembros de la banda de Otegi los mataran.Twitter destroza a dentelladas al rapero podemita Hasel por insultar a la hermana de Miguel Ángel Blanco

En lo que se refiere a Laura Rosel, junto a dejar un hueco a Pilar Rahola para que arremetiera contra Inés Arrimadas y asegurara que no quería a Catalunya (ella dice quién ama o no a 'su' Catalunya), dedicó una tertulia para arremeter contra el jefe del Estado de España, Felipe VI y su familia, con Juan Carlos Monedero y Pilar Urbano (lo mejor en cada casa, sólo le falto Iñaki Anasagasti).'Chani' quiere al "niñito miserable y delincuente filoterrorista Hásel entre rejas"

Pero para demostrar que podía tener el mismo 'tacto' que Ustrell hacia las víctimas del terrorismo, sentó en su mesa a Pablo Hasel, el rapero admirador de ETA que se dedica a componer canciones o a escribir tuits donde desprecia, insulta o amenaza de muerte a todos los que no piensan como él.Hasel, el rapero amigo de Monedero, desea que se estrelle el avión del Betis

Pablo Hasel se metió con todos, incluido Podemos, denunció la farsa de la democracia y defendió que la única izquierda auténtica era la del Partido Comunista de los GRAPO (algo que si le escucharon los familiares de Plubio Cordón, Jesús Haddad o las víctimas de la masacre de California 47, seguro que les haría mucha ilusión).

Ni Laura Rosel, ni ninguno de los tertulianos que andaba por ahí, se levantó a decir que eso era irrespetuoso para las víctimas del terrorismo.Ahora Hasel quiere dar pena tras ser citado a declarar por la AN: "Me hacen desplazarme a Madrid y no me abonarán los billetes del viaje"

Rosel que para hablar del caso Hasel hacía preguntas al aire tan inocentes como 'si la justicia era más dura con la gente por su ideología', sólo afeó - y con suavidad - que Pablo Hasel se hubiera metido con el alcalde de Lleida, Angel Ros dado que era un político "al que habían votado" (y los del Código Penal pensando que amenazar estaba mal en sí). Hasel respondió que a Ros tampoco le votaban tantos, que sonaba respuesta de niño inmaduro.

Después, una sucesión patética de tertulianos suavizando la situación de Hasel (a destacar Antón Losada que pedía que se quitara del Código Penal la injuria al Jefe del Estado). ¿Se han molestado los de TV3 en leer el tipo de tuits de Pablo Hasel?

¿Les parece al citado Losada, a Laura Rosel, a Andrea Barnils, a Anna Grau, a Pilar Urbano o a Ana Pardo de Vera que la libertad de expresión incluye desear la muerte de un equipo de fútbol (el Betis, para más detalle), decirle "te mereces un tiro" a Ángel Ros, o reiterar su admiración a ETA y GRAPO como "referentes de la resistencia"?

Cómo si los asesinados por esas dos bandas no existieran (y, realmente, para el programa parece que no hubieran existido, pado que nunca incluyen a representantes de la AVT, Dignidad o Justicia o el resto de representantes de las víctimas.

Realmente la 'corpo' separatista se está luciendo últimamente con su 'delicadeza' para tratar el tema terrorista que da gusto.
 


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