AGLI Recortes de Prensa   Martes 6  Febrero 2018

Cs: oportunistas y oportunos
Guillermo Dupuy Libertad Digital  6 Febrero 2018

¡Ay, pobre derecha liberal de este país: además de huérfana, te quieren ciega!

Muchos nos acordamos de la tan unánime como escandalosa negativa de la clase política española a evitar el 9-N o el 1-O mediante la suspensión de la Administración golpista, como nos acordamos de su no menos bochornosa y compartida oposición a condicionar el auxilio financiero a la Autonomía en rebeldía al compromiso público y verificable de sus sediciosos mandatarios de poner fin al proceso secesionista emprendido abiertamente en 2012.

Aún recuerdo la excusa rajoyesca que daba Albert Rivera para no cortar el grifo a los golpistas, insuperable ejemplo de memez política: hablaba de "no tomar a los catalanes como rehenes políticos". O cuando aconsejaba a Rajoy que no aplicase el 155, cosa que el presidente del Gobierno rehuía tanto o más que él. Tampoco niego al dirigente de Ciudadanos el copyright del disparate, una vez perpetrado el 1-O, de suspender la autonomía para convocar inmediatas elecciones, por mucho que el máximo responsable del esperpento fuese Rajoy como presidente del Gobierno.

Ahora bien, no por oportunista me deja de parecer oportuno que Ciudadanos pida, por fin, explicaciones al Gobierno sobre la financiación del FLA al golpe de Estado; un golpe de Estado en forma de proceso que en ningún momento ha sido sufragado de sus bolsillos por los separatistas y que, desde 2012, constituye, con gran diferencia, el más grave, silenciado y continuado delito de malversación de fondos públicos de la historia de nuestro país.

Tampoco por oportunista me deja de parecer oportuno que Ciudadanos haya cambiado de opinión y pase ahora a respaldar la llamada "prisión permanente revisable" para todos esos gravísimos delitos para los que está contemplada. Rectificar es de sabios, sobre todo cuando se reconoce el error del pasado.

Por eso mismo, y aun a riesgo de que le tilden de oportunista, animaría a Ciudadanos a hacer muchas otras oportunísimas rectificaciones, como las destinadas a acabar con su lamentable renuencia a combatir el gasto, el déficit y el endeudamiento públicos; o a rectificar su bochornoso respaldo a la Ley de Memoria Histórica y su comisión de la verdad; o la Ley de Violencia de Género, o su negativa a que el Estado central recupere las competencias exclusivas en educación, o su respaldo a un insostenible modelo autonómico que hace de nuestras voraces Administraciones regionales unas de las mejor dotadas, en términos relativos, de toda la OCDE. Nada más oportuno, en definitiva, que Ciudadanos se desmarcase y pasara a combatir las incontables traiciones que el PP de Rajoy ha perpetrado contra sus principios.

En caso contrario, ¡ay, pobre derecha liberal de este país: además de huérfana, te quieren ciega!

Resetear el PP
Ignacio Cosidó. vozpopuli  6 Febrero 2018

El Partido Popular necesita con urgencia un reseteo de ideas y proyecto para reconectar con su electorado. El sistema de partidos vigente en nuestro país desde la Transición ha sufrido en los últimos años una profunda trasformación. El bipartidismo imperfecto en el que izquierda y derecha se alternaban en el poder con el apoyo en muchas ocasiones de partidos nacionalistas minoritarios, se ha trasformado en un cuatripartito inestable en el que las alianzas entre ellos parecen imprescindibles para alcanzar el Gobierno. Esto ha llevado a un desgaste de los dos grandes partidos tradicionales, más evidente en la izquierda, pero también incipiente en la derecha a tenor de las últimas encuestas. Negar la realidad no contribuye a encontrar soluciones.

Junto a esta trasformación política, la sociedad española ha cambiado a su vez de forma acelerada. Tenemos una sociedad más envejecida, más diversa -consecuencia de la llegada masiva de inmigrantes en las últimas décadas-, más digital y avanzada tecnológicamente, más desarrollada económicamente y mas abierta a la globalización.

En el conjunto de Europa hay a su vez tres tendencias políticas que parecen consolidarse en los últimos tiempos. Por un lado, una grave crisis de la socialdemocracia tradicional que ha llevado a una debacle de los partidos socialistas en muchos países europeos. Por otro, la emergencia de una derecha alternativa a los tradicionales partidos de centro derecha. Por último, han surgido nuevas fuerzas a las que no es fácil encasillar en la tradicional división entre izquierda y derecha, cuyo caso más paradigmático es el movimiento En Marche! del presidente francés Emmanuel Macron.

Una profunda reconversión de formas y de fondo
En España, el PSOE ha sufrido un claro desgaste como consecuencia de la emergencia de una izquierda radical y de sus propias crisis internas. El previsible declive de la izquierda podemita en próximas citas electorales puede amortiguar su caída, pero en mi opinión será difícil que el socialismo español se sustraiga a la crisis general que sufre el socialismo en toda Europa. Por otro lado, en España no ha calado una fuerza de derecha radical, quizá porque aún perdura la vacuna del franquismo, aunque algunas encuestas apuntan a una posible presencia parlamentaria futura de algún partido de esa naturaleza. Por el contrario, en nuestro país si ha cobrado fuerza, especialmente tras las últimas elecciones en Cataluña, un partido transversal, pretendidamente de centro, con un proyecto muy poco definido pero que se alimenta tanto de nuevos votantes como de los desencantados de los dos grandes partidos tradicionales.

En el Partido Popular tenemos necesariamente que adaptarnos a estos cambios, tanto políticos como sociales, en el escenario interior, pero también en el internacional. Ha llegado el momento de iniciar una gran reconversión que pasa más por las ideas que por las personas y que debe afectar no solo a las formas sino al fondo de nuestro proyecto.

Tres son los ejes sobre los que debe pivotar ese proceso: la regeneración de la idea de España, la recuperación de principios y valores propios y un programa de reformas que dé respuesta a los grandes retos de futuro que tiene planteados nuestra sociedad.

El desafío independentista catalán, además de la obligada respuesta contundente de nuestro Estado de Derecho, exige una doble acción política. En primer lugar, el fortalecimiento de nuestra identidad nacional, un fenómeno que se ha producido de forma espontanea con la colocación de banderas españolas en miles de balcones de toda España, incluida la propia Cataluña. El Partido Popular tiene que ser quien con más contundencia defienda la idea de España como patria común e indivisible de todos los españoles y de los valores constitucionales de libertad e igualdad de todos sus ciudadanos, sin que eso signifique caer en ningún nacionalismo rancio. En segundo lugar, es necesaria una revisión de nuestro modelo territorial que fortalezca la presencia y la capacidad política del Estado en toda España y de forma particular en aquellas comunidades en las que se ha convertido en un ente prácticamente residual.

El Estado autonómico fue el resultado de un gran acuerdo entre quienes defendían modelos territoriales distintos -entre quienes querían un modelo más o menos descentralizado de España-, pero su desarrollo no puede ser un proceso en una sola dirección -la descentralizadora- en el que siempre cedan los mismos. Una cosa es el respeto y la promoción de las culturas, las tradiciones, las lenguas y las instituciones de los pueblos que conforman España, como señala el Preámbulo de nuestra Constitución, y otra cosa distinta es que el modelo descentralizado genere desigualdades en el ejercicio de los derechos como el acceso a determinadas prestaciones sanitarias, o que no se pueda estudiar en castellano en nuestro país. Esto último, lejos de ser una promoción de las lenguas que conforman el patrimonio cultural de España, supone para muchos ciudadanos que viven en algunas Comunidades Autónomas, sencilla y llanamente, un problema de libertad. No debemos dar más pasos en un proceso de continuas cesiones como el que nos ha traído hasta aquí.

Recuperación de competencias
La respuesta a la crisis catalana no debe ser por tanto una reforma constitucional para tratar de dar satisfacción a una minoría independentista, sino una reforma territorial que haga imposible que vuelva a producirse un desafío de esa naturaleza, reforzando la competencia estatal en materias como educación o seguridad. Este reforzamiento del Estado debe llevar también a una mejor definición del interés nacional y a una defensa más enérgica de ese interés en el ámbito internacional, y especialmente en la Unión Europea, frente a las posiciones federalizantes.

En segundo lugar, es preciso que el Partido Popular defienda aquellos valores que definen nuestra propia identidad como partido. Los votantes del PP tienen que sentirse plenamente identificados con esas siglas porque su partido defiende principios que han sido básicos en su ideario desde su fundación. Hay por tanto que ser más claros y más firmes en la defensa del derecho a la vida, de la familia, de la libertad de enseñanza y del derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. En especial quiero recordar que la defensa de la vida y de la familia estuvo en nuestro programa electoral de 2011, en el que obtuvimos el mayor respaldo electoral histórico de nuestro partido.

Es preciso regenerar en la sociedad unos valores éticos y morales acordes a nuestra tradición occidental y a nuestra raíz cristiana frente al relativismo absoluto imperante, promover la integración de los inmigrantes en esos valores y en nuestro modelo de vida frente a los excesos de multiculturalismo, comenzando por un estricto cumplimiento de la legalidad y el reforzamiento de la seguridad de nuestras fronteras.

La respuesta a la crisis catalana no debe ser una reforma constitucional, sino una reforma territorial que haga imposible un nuevo desafío y refuerce la competencia estatal en materias como educación o seguridad

Necesitamos un verdadero proyecto de regeneración nacional frente a esa plaga insoportable de la corrupción que hemos vivido. No podemos mirar para otro lado. Es verdad que la corrupción no es ni mucho menos exclusiva del PP, como hemos visto bien en Cataluña o en Andalucía. También es cierto que en España ha habido corrupción, demasiada, pero no ha habido impunidad y los corruptos terminan tarde o tempranos en la cárcel. Pero los ciudadanos esperan del Partido Popular algo más que silencios, ni siquiera valen disculpas o propósitos de enmienda, los españoles nos exigen un proyecto de regeneración con medidas que lo hagan creíble. Y esa credibilidad empieza necesariamente por conductas ejemplares.

Esta recuperación de valores tiene que ver también con un concepto de la política en el que los líderes no son únicamente intérpretes de las modas sociales, sino que tienen principios y son capaces de movilizar a la sociedad precisamente por la fortaleza de sus convicciones y su capacidad de liderazgo. Si el Partido Popular no defiende esos principios, nadie va a defenderlos, haciendo que esos valores sean cada vez más minoritarios en nuestra sociedad, lo que no solo es malo para el PP al reducir su base sociológica, sino que es negativo para el conjunto de la sociedad.

Por último, es preciso definir una agenda de reformas que nos permita afrontar los grandes desafíos del futuro a los que nos enfrentamos, como la economía 4.0 o el desafío demográfico. El éxito del Gobierno de Mariano Rajoy para sacar a España de la terrible crisis económica en la que la dejaron sumida los gobiernos socialistas es incuestionable. Pero es necesario profundizar en esa línea de reformas para asegurar el crecimiento futuro. La economía española sigue presentando demasiadas rigideces, los autónomos y empresarios siguen encontrando demasiados obstáculos, el nivel de paro sigue siendo excesivamente alto, las pensiones o los servicios sociales sufren tensiones financieras que es preciso afrontar. En Europa ha existido en las últimas décadas un gran consenso socialdemócrata que ya no sirve para dar respuesta a los desafíos económicos y sociales del futuro. Quienes no tengan el valor y la capacidad de adoptar un ambicioso programa de reformas estarán abocados al fracaso.

El Partido Popular tiene que apostar decididamente por los jóvenes. Necesitamos incrementar nuestra competitividad para permitir un aumento a los salarios más bajos dando oportunidad a las nuevas generaciones para desarrollar sus proyectos vitales y familiares. Tenemos que plantear una mejora y simplificación de nuestra regulación y, en la medida en que lo permita el crecimiento económico, seguir en la línea de reducción de impuestos, de forma especial para las clases medias. Necesitamos impulsar un nuevo pacto intergeneracional que garantice la seguridad de las pensiones para nuestros mayores, que ofrezca al mismo tiempo un horizonte de progreso a nuestros jóvenes y que nos garantice la sostenibilidad demográfica. El Partido Popular tiene que aspirar a ser el Partido de todos. En la próxima Convención convocada por Mariano Rajoy será necesario abordar esos desafíos de forma innovadora, audaz e ilusionante.

En España no ha calado una fuerza de derecha radical, en parte por la vacuna del franquismo, aunque hay encuestas que apuntan a una posible presencia parlamentaria futura de algún partido de esa naturaleza

El cambio político que se está produciendo en España abre la posibilidad de una nueva transición hacia un modelo de sociedad menos estatista -un sistema en el que los ciudadanos esperan que el Estado soluciones todos sus problemas-, hacia una nación más afianzada en los principios de libertad, responsabilidad individual e igualdad de oportunidades. La crisis catalana, superada gracias a la fortaleza de nuestras Instituciones, desde la Corona hasta la Justicia, y en la determinación mostrada por una inmensa mayoría de españoles en la defensa de un proyecto común de España, abre a su vez un horizonte para una reforma territorial y electoral que permita una nación más fuerte, más unida y más cohesionada. España está así llamada a salir reforzada de la triple crisis económica, política y territorial que ha vivido en esta última década y a proyectarse con más intensidad en Europa y en el conjunto de la comunidad internacional. El PP tiene que identificar esas oportunidades y liderar a la sociedad para convertirlas en éxitos colectivos.

El Partido Popular ha protagonizado en las últimas décadas los momentos de mayor crecimiento y prosperidad para España. Tenemos miles de hombres y mujeres que han servido a su Nación, a sus municipios y sus ciudadanos con honradez, con lealtad y con eficacia. Tenemos un líder, Mariano Rajoy, que ha sacado al país de la peor crisis económica de nuestra historia y que a base de templanza está ganando el pulso a quienes pretenden romper España unilateralmente. Tenemos muchos motivos para estar orgullosos de nuestra historia, de nuestras siglas y de nuestra gente. El reto ahora es ser capaces de ilusionar nuevamente a la sociedad con un proyecto de España que dé respuesta a los grandes desafíos que afrontamos. Un partido limpio, renovado en sus ideas y que regenere a su vez los principios y valores que definen su identidad. Un partido en el que, como ningún otro, sus intereses coincidan plenamente con los intereses de España.

Gracias Mariano
Nota del Editor 6 Febrero 2018

Hace ya mucho tiempo que explicaba la necesidad de que tanto el PP como el PSOE debían desaparecer, al haber plenamente demostrado su absoluta falta de principios, ética, razón, sentido de estado y demás atributos que cualquier elemento que pretenda que España siga adelante debe tener. Así que hay que agradecer a Mariano que se haya cargado el PP, puesto que cualquier persona sensata será incapaz de darle otra oportunidad. Lo malo es que Mariano es tan malo que además está destrozando España.

El declive melancólico de Podemos
Javier Caraballo elconfidencial  6 Febrero 2018

El declive de Podemos debió comenzar el mismo día en el que un político paleto o un ridículo tertuliano remilgado se adueñó del alma de Pablo Iglesias y, en medio de una rueda de prensa, dijo aquello de “Podemos ha venido para quedarse”. Qué dolor de estómago… De todas las frases hechas, no puede haber otra peor que esa, “ha venido para quedarse”, que se le aplica a todo, ya sea una fuerza política o una nueva moda de vaqueros, una actriz de cine que presenta su primera película o la gamberrada viral de un grupo de jóvenes en las fiestas populares. “Ha venido para quedarse”… Nadie se sobrepone a un error tan colosal por el aura de simpleza, de vulgaridad, de chabacanería que se le queda a quien lo comete. Y eso es lo que le ha pasado a Pablo Iglesias, que ha confundido la ideología con la simpleza, la cercanía con la vulgaridad, la camaradería con lo chabacano.

Cuando pronunció aquella dichosa frase ya se podría haber apostado por el declive que habría de venir. Desde finales de 2014 hasta este principio de 2018, solo hay un lento e implacable deterioro de las perspectivas. Ya no son lo que eran ni nadie lo espera, tampoco ellos mismos; son una fuerza política más, el reflejo de una izquierda a la izquierda del PSOE que siempre ha existido. Tan lejos están de las expectativas que levantaron un día que ya solo se les puede mirar con melancolía, por lo que pudieron haber sido y no han sabido ser.

La melancolía en política, a ver, es una consecuencia, un estado sobrevenido; aparece cuando existe un mal mayor, pero perfectamente podría tratarse como patología porque la verdad es que altera el funcionamiento normal de las organizaciones y, sobre todo, de las decisiones que toman sus líderes. El problema fundamental de la melancolía política es que provoca empecinamiento, ceguera y un proceder 'murphyano': cuanto más fáciles sean las respuestas, más se persistirá en el error. Establezcamos esas dos fechas de antes como referencia, noviembre de 2014 y febrero de 2018. Hace cuatro años, cuando se hizo público el sondeo de otoño del Centro de Investigaciones Sociológicas, Podemos, que tan solo contaba con ocho meses de vida como organización, apareció como primera fuerza política en intención de voto directo, muy por encima de lo que obtenían el resto de partidos.

Pero el CIS no fue el único, en aquellos meses de finales de 2014 otras grandes empresas demoscópicas de España, como Sigma 2 o Metroscopia, situaban a Podemos también como primera fuerza política; podía ganar las elecciones con un 27% de los votos. Donde no había diferencia entre las distintas prospecciones era en la valoración de Pablo Iglesias: en todas aparecía como el político español más valorado. De ese tope máximo de expectativas nunca cumplidas, Podemos ha llegado a este último sondeo del CIS que ha celebrado como una victoria porque crece medio punto sobre el anterior (19% de apoyo), aunque sigue siendo la cuarta fuerza política. Pablo Iglesias es ahora el político peor valorado de España, incluso por debajo de Rajoy, algo que han conseguido muy pocos dirigentes en todos estos años de Gobierno del Partido Popular. Aun así, al verse vivos, los de Podemos respiraron satisfechos: “Hay Pablo Iglesias para rato”, dijeron.

Suelen decir los dirigentes políticos que las encuestas son 'fotos fijas' de la sociedad, y luego añaden la evidencia aún mayor de que “la única encuesta válida es la del día de las elecciones”. Pues siguiendo esos parámetros de obviedad, lo que se reafirma cada día que pasa es que Podemos ha supuesto en el panorama político español un fenómeno único de conexión y de desconexión con la sociedad; tal como llegaron se están yendo. Supieron conectar mejor que nadie con la sociedad cuando peor lo estaba pasando la sociedad española y por eso subieron como la espuma, porque Pablo Iglesias se convirtió para una gran parte de la sociedad española en una esperanza de cambio, en un desahogo frente al hastío, en una referencia de transformación y de mejora. Pero nada de eso se cumplió, una decepción para cada problema. Analicemos tres de esos errores garrafales de Podemos que han provocado la espantada.

Primer error: la crisis económica. El absurdo empecinamiento de Podemos en defensa de Venezuela es el ejemplo más claro del desnorte en las propuestas que se hacen: ¿quién en España, empezando por los trabajadores, por los mileuristas, que sus problemas actuales son llegar a fin de mes, va a soñar con el desabastecimiento y el reparto de la miseria como ideal político? El primer asesor económico de Podemos, Juan Torres, lo decía hace poco en una entrevista en 'El Independiente', “No han llegado nunca a hacer un planteamiento económico de amplia mayoría, sino que se han radicalizado verbalmente en una posición ideológica que cualquier persona sensata sabe que en España no tiene apoyo social suficiente como para permitir que quien la mantiene pueda cambiar las cosas”. Tan claro es el error que la tozudez solo aumenta las alarmas, porque demuestra que la radicalidad ideológica es lo único que no se cuestiona en Podemos. Como añade Juan Torres, “Podemos está queriendo salir del hoyo tirándose de los pelos, y lo que hace es enterrarse cada vez más”.

Segundo error: la crisis de la izquierda. En 40 años de democracia, solo Podemos ha tenido al alcance de su mano el sorpaso real en la izquierda, en un momento de crisis severa del PSOE como nunca antes en democracia. El término de 'sorpaso' comenzó a utilizarse con la potente Izquierda Unida de Julio Anguita, pero la posibilidad real de superar al PSOE en las urnas solo la ha conseguido, y frustrado, Podemos. Y no lo ha hecho porque, en vez de moderar y ampliar su base electoral, decidió que la fórmula adecuada era radicalizar el discurso; en ese instante se produjo la primera ruptura interna con Íñigo Errejón. De forma paralela, Podemos nunca ha sabido manejar bien la posibilidad real de cambio que se les ofreció con un Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez. Tan mal gestionó Podemos aquella crisis, con argumentos tan erráticos en ocasiones, que ha acabado facilitando a los socialistas un potente argumento de crítica cada vez que en la izquierda se censura a Rajoy o a su Gobierno.

Tercer error: la crisis de Cataluña. Este ha sido, con diferencia, el error más grave, el que más les ha afectado. Ya lo advirtió en su día Carolina Bescansa y lo que hicieron fue excluirla, como a Errejón antes. La identificación con el interés del independentismo catalán es el exponente máximo de cómo se ha alejado Podemos de sus raíces, de aquello que le hizo conectar como nadie antes con una gran parte de la sociedad española. El más acérrimo de los antimonárquicos, el más fervoroso de los republicanos, hubiera entendido que en la gravísima crisis de octubre, tras la proclamación de la independencia de la república de Cataluña, el objetivo a batir no era el rey Felipe sino aquellos que se saltaban la ley, vulneraban la Constitución y amenazaban con la convivencia. Pero no. En Podemos ni lo entendieron entonces ni lo entienden ahora; de hecho, lo que ha decidido Pablo Iglesias es que lo mejor es no hablar de Cataluña, con lo cual se vuelve a equivocar porque no rectifica, sino que se esconde. Aunque igual es que piensa que el problema de Cataluña ha llegado para quedarse.

¿Por qué tiene bula el comunismo?
La propaganda y el control férreo de los medios y las opiniones permitió hasta nuestros días una imagen falsa de esta cruel ideología.
Jorge Vilches. Madrid. larazon  6 Febrero 2018

No importa cuántas veces se denuncie, ni las fotos, testimonios o grandes cifras de muertos, torturados o deportados se aporten: siempre hay alguien, no importa la edad, el sexo o la profesión, que justifica el comunismo. La clave del éxito es que se construyó como una religión sustitutiva, con sus Santos Padres, libros sagrados, clero, dogmas de fe, milagros, mártires y promesa de paraíso en la Tierra. Tomó los más altos valores para envolver las más profundas mentiras, e hizo creer a las sociedades occidentales que vivían un conflicto de clase que solo se podía resolver con la imposición de una sobre otra.

Lenin elaboró la teoría del poder más eficaz del siglo XX; tanto que Mussolini y Hitler le imitaron. Aprendió de los errores y aciertos de los jacobinos de Robespierre, los comunistas de Babeuf y de los republicanos de Blanqui en la Comuna de París de 1871. Retorció las ideas de Marx para decir que la revolución no sería en un país industrializado como resultado de la contradicción del capitalismo, ni obra de los obreros para ellos mismos. No, eso retrasaría la revolución «unos 500 años», dijo Lenin a la Juventud Comunista. El éxito dependía de crear un grupo de revolucionarios profesionales; es decir, de burgueses dedicados a la insurrección.

Esos eran los bolcheviques de Lenin: un conjunto de burgueses y un ladrón de bancos, Stalin. No importaba que fueran burgueses e intelectuales, en nombre del pueblo debían tomar el «cielo por asalto» a través de un golpe de Estado que instaurara una «dictadura del proletariado» que desatase la guerra de clases para purgar al enemigo a través de una liquidación selectiva o una guerra civil. Eso fue lo que ocurrió desde 1917 y en todos los países, desde China a Cuba, que imitaron el modelo.

El Imperio del Terror
Sabiendo esto, ¿cómo fue posible que las sociedades occidentales se rindieran al comunismo? Federico Jiménez Losantos en «Memoria del comunismo. De Lenin a Podemos» (La Esfera de los Libros, 2018), acierta en la clave. Lenin creó el Imperio del Terror; de hecho, cuando Stalin toma el poder, todo el engranaje represivo estaba creado. El éxito fue propagandístico.

Mientras los gobiernos democráticos intentaban solventar la crisis del liberalismo y el parlamentarismo, los intelectuales coquetearon con fórmulas totalitarias, con «cirujanos de Hierro», que escribió nuestro Joaquín Costa, y dictaduras que reconstruyeran la comunidad sobre los más altos valores. Y al intelectual que no estaba convencido, se le compraba. ¿Cómo era posible? Eso era «lo genial y lo diabólico» de Willi Münzenberg, escribe Jiménez Losantos, el agente comunista en Occidente que creó el «Imperio de la Mentira», una hegemonía que se mantiene intacta y constantemente renovada.

He aquí el secreto: el control de los creadores de opinión, de la élite intelectual y universitaria, de los medios de información, y de la educación. Gramsci lo apuntó como instrumento para conquistar la hegemonía cultural que movía a la gente, Max Adler para el adoctrinamiento de las nuevas generaciones, y Eduard Bernstein para el control de la agenda política, pero Lenin y Stalin lo llevaron a cabo a través de Münzenberg. Fue entonces cuando presentaron el comunismo como la evolución natural y filosófica de la Humanidad hacia un mundo más justo, fundado en la solidaridad, el fin de la opresión, la liberación de las necesidades materiales y el reparto de la riqueza. Eso hicieron creer, pero el comunismo era, «el partido», lo que en religión es la Iglesia.

Un joven turolense sustituyó una verdad revelada que se mostró esquiva por otra que parecía ocupar el lugar del catolicismo y del padre ausente, de la familia y del incierto porvenir: el comunismo. En los últimos años del franquismo, como señala el autor en la parte más entrañable de su obra, se entregó a una «teología», la marxista, que lo era todo, que ocupó miles de horas de lecturas en español y francés, y que le abrió el mundo de la política. Pero Losantos, individualista e independiente, no encajó en aquel universo jerarquizado de rebaño y obediencia ciega.

La musa de su escarmiento comunista fue una joven china encargada de agasajar a los «jóvenes progresistas occidentales» a la que encontró en un viaje al país de Mao Zedong en abril de 1976. Al despedirse, ella tomó su mano y cruzaron una larga mirada. Fue entonces cuando aquel Jiménez Losantos de veinticinco años se prometió combatir a la ideología que impedía el derecho más elemental: «El de poder decir no sin sufrir por ello».

Parte de ese combate es el libro que, por su significado personal, ha tardado en ver la luz cuatro décadas. De ahí que la obra combine la denuncia del indulto del que disfruta el comunismo, con la realidad de la «idea más criminal del siglo XX». Por eso, tras citar los cien millones de muertos que contabilizó el equipo de Stéphane Courtois, narra el origen francés de la «ceguera voluntaria» de la que hablaba Christian Jelen para referirse al papel de los intelectuales que callaron los crímenes del comunismo. A esto le sigue un perfil intelectual y político de Lenin que explica su éxito y el atractivo que ha tenido para muchas generaciones de ambiciosos.

El laboratorio de Rusia y España
Losantos advierte una cosa inteligente: el modelo leninista que incluye la guerra civil para la liquidación se ha intentado en Occidente solo en dos países, Rusia y España. Por eso la parte dedicada a nuestro país es cruda y cruel, sin tregua para la literatura, con esas numerosas checas madrileñas detalladas por Alfonso Bullón y las de Companys por Javier Barraycoa. Y cuando el lector cree que, tras tanta descripción, cifras y testimonios, no podría defenderse el comunismo, recuerda a Podemos y a Pablo Iglesias como hijos y discípulos de Willi Münzenberg, demostrando que no es algo del pasado, como ha dicho equivocadamente Richard Pipes, sino del presente y de un negro futuro.

Mira Milosevich: "Nadie elige voluntariamente el comunismo y no se sostiene sin el terror"
Pese al frío y la nieve los asistentes desbordan la presentación en Madrid del nuevo libro de Federico Jiménez Losantos, Memoria del Comunismo.
Nuria Richart Libertad Digital  6 Febrero 2018

Este lunes se ha presentado en el Auditorio de Unidad Editorial en Madrid el nuevo libro de Federico Jiménez Losantos, Memoria del Comunismo. A pesar del temporal de agua y nieve que azotaba Madrid a esa hora de la tarde los asistentes han colapsado el auditorio. Incluso los pasillos de la sala estaban repletos de personas que han seguido la presentación de pie.

En la mesa, junto al director de La Mañana de esRadio, se encontraban el presidente ejecutivo de Unidad Editorial Antonio Fernández-Galiano, moderador del acto, la escritora e investigadora Mira Milosevich, y el escritor y filósofo Gabriel Albiac, presentadoresdel libro.

Entre los invitados hemos podido ver al el escritor Stanley Payne, al vicesecretario general de Comunicación del Partido Popular Pablo Casado, al portavoz parlamentario de Ciudadanos Juan Carlos Girauta, a la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, a la expresidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, a la expresidenta del PP vasco, María San Gil, al exministro Jaime Mayor Oreja, al escritor Carlos Alberto Montaner, al crítico Andrés Amorós, a la portavoz de la asociación Libres e Iguales Cayetana Álvarez de Toledo, al abogado de VOX Javier Ortega, al portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez Almeida, a la exconsejera Alicia Delibes, al director del diario El Mundo Francisco Rosel, a la editora de La Esfera de los libros Ymelda Navajo, además de numerosos periodistas y colaboradores de El Mundo, Libertad Digital y esRadio.

"Todos los hombres creen vivir en el peor de los mundos posibles"
El primero en intervenir ha sido el filósofo Gabriel Albiac, que con gran precisión ha destacado cómo el comunismo "no es una ilusión política como cualquier otra". Federico desde "el arranque mismo del libro indica", ha continuado, que es una "religión de suplencia y así ha operado en el siglo XX" y "nada en el siglo, ni para bien ni para mal, escapa al comunismo, ni para los horrores ni para la resistencia", ha concluido. El escritor ha definido el comunismo como un "monoteísmo salvacionista" y una "religión mundana, sin regulación externa y por lo tanto, una máquina de matar eficaz en cuanto autosatisfecha". Albiac echaba cuentas con ironía, "si el sacerdote de la religión mundana tiene el acceso de la humanidad a un infinito sin límites entonces 100 millones de muertos es una gota de agua".

A diferencia de Federico Jiménez Losantos, el filósofo cree, "como Pipes", que ha sido una religión que "quedó cerrada con el siglo pasado", es decir, "tiene un pasado pero dudosamente un futuro". Y añadía que "no es ningún signo de optimismo" porque "en materia de abominaciones religiosas solo una abominación desaparece para dar origen a otra".

Sobre el título del libro, Memoria del Comunismo, y no Historia, Albiac lo justifica porque trata de cómo "demonios" el comunismo "ha configurado nuestra cabeza", "cómo construye las conciencias esa religión en sí" y "cómo percibes la dimensión del mal". Albiac cerraba su intervención con esta frase de Borges: "Todos los hombres creen vivir en el peor de los mundos posibles".

"La única forma de acercarse al comunismo es acercarse a sus víctimas"
La segunda en intervenir ha sido la investigadora principal del Real Instituto Elcano, Mira Milosevich, que empezaba su intervención con un apunte personal. Según la historiadora Federico demuestra que "Lenin está muerto, pero el leninismo no". Ha explicado que hay "muchas razones personales por las que le gusta este libro". Por ejemplo, ha contado que tenía "mucha curiosidad" por conocer "la experiencia de alguien que voluntariamente se hace comunista", como Federico, algo "raro" para ella porque nació en "un régimen comunista donde era obligatorio ser comunista". Milosevich es de origen serbio. Más tarde, contaba, comprendió cuando se vino a vivir a Occidente que "es muy cómodo y agradable ser de izquierdas viviendo en Occidente".

La historiadora ha explicado las razones por las que le gusta Memoria del Comunismo. La principal, por esa frase que dice el libro de que "la única manera respetable de acercarse al comunismo es acercarse a sus víctimas", es decir un "punto de partida necesario y ético". Milosevich sobre este asunto señalaba que Federico "no se cansa de repetir eso de '100 años y 100 millones de víctimas'".

La investigadora ha destacado que "Federico capta muy bien que el problema del comunismo es el comunismo mismo". Porque aunque "los bienpensantes defendían que la teoría del comunismo era muy buena pero la manera de ponerla en práctica fue equivocada" no fue así. Y es que "la lógica interna de una utopía es la lógica del terror, no hay manera de poner en práctica la utopía si no es mediante el terror. Nadie elige voluntariamente el comunismo. El comunismo no se sostiene sin el terror".

Se lamentaba de que "la idea de la justicia social esté tan bien vista" cuando "la primera víctima de cualquier ideología totalitaria es la libertad individual, es la propiedad privada y es la no separación de la vida pública y privada".

Mira Milosevich-Juaristi también ha animado a la lectura de este libro porque se lee de forma "muy amena", es "una magnífica narración".

Tras un vídeo promocional de Memoria del Comunismo realizado por Libertad Digital, su presidente ha iniciado el turno de palabra con esta cita: "El destino de los libros depende de los lectores". En dos semanas Memoria del Comunismo, ha conseguido llegar a la sexta edición. Cosa que según Federico Jiménez Losantos podría explicarse porque "antes de salir era un libro demandado". Hacía referencia a Podemos, un partido que se define como "leninista" y obtuvo "cinco millones de votos justo en el 25º aniversario de la caída del Muro de Berlín". Por tanto "algo está pasando aquí". La pregunta del millón: ¿por qué sobrevive el comunismo?

La antítesis del comunismo es la civilización. "El ser humano es malo. Y construimos una civilización para tener un sistema por el que la crueldad infantil no se convierta en una constante", apuntaba Losantos.

El comunismo es una ideología contra la propiedad privada, porque se ataca al individuo que es propietario de sí mismo. Esa es la primera libertad.

Jiménez Losantos empezó este libro "hace 20 años", pero lo fundamental para enfocarlo fue intentar contestar a la siguiente pregunta: "¿Qué es lo que nos mueve a imponer a los demás una visión del mundo por su bien, o por su mal?". El director de Es la Mañana ha reflexionado varias veces sobre una ideología que "para hacer el bien te permite hacer todo el mal. Me salvo yo, salvo a la humanidad y voy a hacer lo que me dé la gana", añadía.

Federico cree que lo que define al comunismo es que "es una ideología contra la propiedad privada, porque se ataca al individuo que es propietario de sí mismo. Esa es la primera libertad, es propietario de su fuerza de su trabajo, de su salario, de su vida. No se puede diferenciar ser y tener, el que es, tiene y el que tiene, es". Precisamente es clave para combatir al comunismo entender que "la propiedad es un hecho moral, la integridad del individuo, y no económico. El escritor recomendaba volver a leer a los autores de la Escuela de Salamanca, es "la esperanza".

Lenin tiene un largo capítulo en el libro y se refería a él también en la presentación "Lenin es el big bang del terror, todo está en Lenin", el origen de la práctica del terrorismo comunista. "Lenin les roba todo a todos los rusos y, si se quejan, los mata; y por si se quejan los mata también; y por si se quisieran quejar en el futuro, los sigue matando". Por eso el comunismo dura tanto, según Federico, "porque da miedo y porque es mentira". En resumen, el bello ideal de Lenin, Bakunin, Marx o Netcháyev... "Mató tanto que sólo la demografía nos permite aproximarnos a ello", decía Federico.

Mirando a uno de los invitados, al escritor Carlos Alberto Montaner, ha recordado la cantidad de víctimas del castrismo que ambos han visto salir de Cuba. Federico sentenciaba: "Frente a la tiranía siempre hay una persona desnuda en una celda de una cárcel, una persona desnuda que dice no. Que no se viste, que se queda desnudo. Esa es la libertad, esa es la dignidad, esas son las víctimas del comunismo".

Federico Jiménez Losantos se despedía de los asistentes a la presentación, en cuyas manos está ahora la memoria del comunismo, con una cita de Quevedo: "Yo he hecho lo que he podido; Fortuna, lo que ha querido".

El plan de Susana Díaz para 'rascar' 4.000 millones de euros extra al resto de CCAA
La presidenta andaluza plantea crear un nuevo "fondo autonómico" con los impuestos cedidos que recauda cada región.
Libre Mercado Libertad Digital  6 Febrero 2018

La guerra fiscal entre comunidades autónomas está enfrentando diferentes modelos de gestión. El cruce de acusaciones entre Cristina Cifuentes y Susana Díaz suele ser habitual. Desde hace varios meses se está hablando de una reforma en el modelo de financiación autonómica, algo que supondrá un gran esfuerzo, ya que existen muchos y muy diversos puntos de vista. Aunque, debido a que el modelo caducó en 2014, la reforma debe acometerse cuanto antes.

Andalucía ha sido la última en exponer ante el Ministerio de Hacienda su particular modelo de financiación. Para Díaz y sus compañeros del PSOE andaluz lo ideal sería crear un "fondo autonómico" en el que meter todo lo recaudado por los impuestos cedidos por el Estado -como el de sucesiones y donaciones- y, posteriormente, repartir ese dinero en función de la población de cada territorio.

Asimismo, desde la región presidida por Díaz, piden una mayor participación de las autonomías en la recaudación del IVA y de los impuestos especiales. A día de hoy, se reparten al 50% entre Estado y CCAA, pero Andalucía pide que el porcentaje se eleve al 75% en favor de las regiones.

A esta propuesta, presentada a modo de borrador, hay que añadirle un extra económico. Consideran que a esa "bolsa común" le faltan desde el inicio 16.000 millones de euros que deberían ser puestos por el Estado. Además, la Junta pide una mayor proporcionalidad en el reparto del dinero -quieren que se ajuste a la población real- y que se tenga en cuenta la tasa de paro, el número de personas dependientes y las personas por debajo del umbral de la pobreza. Esto elevaría la cantidad de dinero que recibe Andalucía en 4.000 millones anuales.

Madrid en el centro de las críticas
Madrid, una vez más, se encuentra en el ojo del huracán. Susana Díaz, Ximo Puig y Emiliano García-Page han acusado a la región madrileña de ser un "paraíso fiscal". Lo cierto es que Madrid cuenta con tributos bajos que facilitan el asentamiento y la creación de empresas -en 2015, el 72% de las empresas españolas tenían su sede en la capital-. La baja fiscalidad hace que la región presidida por Cristina Cifuentes recaude más porque las rentas altas y las empresas prefieren asentarse en Madrid y pagar menos.

De hecho, una renta de 600.000 euros anuales tributaría en Madrid 249.562 euros frente a los 272.871 de Andalucía, una diferencia de 23.309 euros al año. Todo ello hace que Madrid aporte el 10% de su PIB para financiar al resto de comunidades con impuestos más altos y menos competitivas. Por el contrario, Andalucía recibe cada año del resto de comunidades un partida proporcional al 6% de su PIB.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El pacto de Bruselas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  6 Febrero 2018

LA ASAMBLEA DE ELECTOS INDEPENDENTISTAS, EL PRESIDENTE “LEGÍTIMO” Y EL GOVERN EN EL EXILIO.

¿Se acuerdan de aquella patochada que se inventaron los etarras de la Udalbiltza o asamblea de electos de municipios vascos como remedo del Parlamento autonómico? Pues en Cataluña, los golpistas, es decir los partidos nacionalistas que dieron el golpe de Estado, se la apropiaron para crear su Asamblea de cargos electos de Cataluña (AECAT) que formaron la Asamblea de Municipios por la independencia. Esta AECAT se declara como un instrumento útil y define su misión para actuar: “Si se producen situaciones en las que pueda haber una imposibilidad de que los cargos electos ejerzan sus funciones, nuestra obligación es estar preparados para garantizar que la voluntad popular expresada por los catalanes se materialice”. Es decir, se constituyen como una especie de Parlamento paralelo al único que reconoce la Constitución de España, poniéndose claramente fuera de la Ley. Una asociación promovida desde otra independentista radical como es la ANC, cuyo papel decisivo en el golpe de Estado ha quedado perfectamente establecido, estando su principal líder Jordi Sánchez en prisión a la espera de ser enjuiciado.

Pues precisamente es esa Asamblea la que se menciona como instrumento para proclamar como Presidente “legítimo” de la Generalidad al golpista fugitivo de la Justicia de España, Carles Puigdemont. Una propuesta que fue lanzada por el otro golpista, Oriol Junqueras, preso a la espera de ser enjuiciado, como solución aceptable ante la imposibilidad legal de mantener la candidatura de Carles Puigdemont y su investidura tras las medidas cautelares impuestas por el Tribunal Constitucional. Es decir, se propugna la coexistencia de una especie de “Presidencia y Gobierno de la Generalidad simbólicos y en el exilio”, con la del Presidente y Gobierno de la Generalidad que resulten de la investidura de otro candidato alternativo sin condicionantes legales ni lastres jurídicos. Un Gobierno que, al menos Carles Puigdemont, pretende que sea satélite y cumpla fielmente las órdenes y consignas que se emitan desde la sede del Gobierno legítimo desde Bruselas.

Como pueden ustedes deducir es evidente la absoluta irracionalidad de este planteamiento que incide en la desobediencia, en la ilegalidad y en el uso instrumental de las Instituciones del Estado para conseguir sus fines secesionistas en lo que es una continuación del golpe de Estado. Este nuevo desafío debe ser cortado de raíz y la primera actuación debe ser la de ilegalizar esa asamblea de cargos electos y el resto de las entidades fundadas bajo su amparo como es la Asamblea de Municipios por la independencia, que vulnera de forma flagrante la misión de la administración local dándole un rango político que viola derechos de los ciudadanos. Aunque este comportamiento no es exclusivo de los municipios gobernados por fuerzas separatistas, sino que afecta a otras fuerzas que, como pasa en los casos de Barcelona o Madrid, el sectarismo se impone de forma vergonzosa en la política de gobierno, con grave perjuicio para todos los ciudadanos.

No hace ninguna falta tener que justificar la ilegalidad de cualquier acto que emane de esa Asamblea, ya sea la Udalbiltza de Euskal Herría, o esta AECAT en Cataluña. La única legalidad y legitimidad provienen de la que emana de la Constitución, de los Estatutos de autonomía, del Parlamento de España y subsidiariamente de los Parlamentos autonómicos, y todos ellos como expresión de la Soberanía Nacional que reside de forma exclusiva en el conjunto del pueblo español. Es por tanto falso el que se reconozcan legitimidades emanadas de solo unas partes segregadas de ese pueblo español que se proclaman a sí mismos como “pueblos” con derecho a decidir su futuro, como propugnan los partidos nacionalistas independentistas. La sola existencia de esas asambleas es ilegal por atentar contra la esencia de la democracia de España que se establece en la Constitución. Por consiguiente, es exigible que se proceda a su ilegalización.

Los golpistas intentan una vez más burlar al Estado de derecho y ridiculizar al Gobierno de España abusando de la hospitalidad de un país de la UE como es Bélgica, convertido en refugio de terroristas y de prófugos de la Justicia de otros países, cobijados por el estamento judicial y unas leyes permisivas y garantistas que interfieren y cuestionan las leyes de otros países. Carles Puigdemont intenta mantener su esperpento y escenificar su investidura con toda la fanfarria, solemnidad y publicidad mediática imaginables, para dar esa imagen de Gobierno legítimo en el exilio. Para ello no dudará en usar un entorno como el Parlamento de la UE y no la alquilada sala de conferencias del hotel donde se celebra la reunión de los golpistas de JXCAT y ERC que vuelven a ser socios y cómplices en esta farsa. Porque que nadie dude de que el pacto ya está cerrado en lo esencial y solo quedan los flecos de designar quien será el candidato o candidata para sustituir a Puigdemont y ser investido en el Parlamento de Cataluña junto al Gobierno que se le imponga desde ambas formaciones.

Lo más probable es que la semana que viene se produzca esa investidura simbólica y acto seguido, a finales de semana, se realice el pleno de la sesión de investidura exprés en una sola jornada parlamentaria, para que la intervención amparada por el artículo 155 quede derogada en la siguiente semana tras la designación de los nuevos Consejeros y la constitución del nuevo Gobierno de la Generalidad. Ceo que el Gobierno de España ha tenido tiempo más que suficiente par haber promovido la ilegalización de esa AECAT y Asambleas de Municipios y haber evitado la vergüenza de ver, como ya ocurriera con la peregrinación a Bruselas de doscientos alcaldes de municipios con sus varas de mando, escenificar la investidura de un fugitivo golpista que debería estar hace tiempo en prisión y que ese acto se retransmita en directo a toda Cataluña y a todo el mundo a través de una no menos golpista TV3 que sigue emitiendo por culpa de la pasividad y cobardía del Gobierno de España. Otra vergüenza y otra canallada más que sumar a la incompetencia del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Mi vergüenza como español por la impotencia de no poder ir más allá de la denuncia en este medio de comunicación, está siendo superada por la ira al ver cómo España está siendo destruida por sus enemigos sin que nadie haga nada por evitarlo. Haber permitido la fuga de Carles Puigdemont y sus compinches, ha sido la causa responsable de haber llegado a donde estamos actualmente. Y eso solo tiene un responsable, el Gobierno de España que no ha estado a la altura y siempre ha actuado de forma tímida y apocada, sin determinación ni firmeza, ni siquiera cuando se decidió a aplicar la ley. Esta actitud remisa y dubitativa ha sido aprovechada por quienes tienen todo bien planificado y siempre han ido varios pasos por delante hacia su meta.

¡Que pasen un buen día!

Más 155 y más Justicia para 'destronar' a Puigdemont
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol  6 Febrero 2018

El acuerdo de investidura al que parecen apuntar Junts per Catalunya y ERC pasaría por rendir pleitesía a Puigdemont y entronizarlo simbólicamente en Bruselas. Algo así no tendría otro valor que el propagandístico. Carecería, por tanto, de legitimidad. Pero precisamente por tratarse de una farsa y de una teatralización sin validez jurídica sería un acto difícilmente impugnable en los tribunales.

Ahora bien, si ese acuerdo diera pie a que los separatistas acabaran invistiendo a un candidato de paja en el Parlament para formar un gobierno títere, dependiente de la corte de Puigdemont en Bélgica, estaríamos ante algo políticamente inaceptable. Esa parece ser la intención: crear un Ejecutivo dirigido por Puigdemont en la distancia, a quien los consellers acudirían a consultar regularmente las decisiones.

La extensión del 155
Dado que se trata de un escenario probable, Rajoy debería preparar una respuesta, que tendría que coordinar necesariamente con PSOE y Ciudadanos. Esa respuesta pasaría por extender y endurecer la aplicación del artículo 155.

Es posible, sin embargo, que la imagen de un Puigdemont dirigiendo durante años la Generalitat en el exilio no acabe dándose nunca. Y es que, tal y como desvela hoy EL ESPAÑOL, el juez del Supremo Pablo Llarena planea reactivar la euroorden contra el expresidente dentro de dos meses, una vez que haya reunido los suficientes elementos incriminatorios que hagan difícil a la Justicia belga rechazar la extradición.

Pruebas contra Puigdemont
Los informes de la Guardia Civil sobre el procés han permitido ir cerrando el círculo sobre el expresidente catalán, apuntalando los indicios de rebelión y malversación de caudales públicos. En ese sentido, Crónica Global, nuestro medio asociado en Cataluña, publica hoy que los agentes han reunido pruebas que demostrarían que Puigdemont supervisó los contratos ilegales del 1-0 hasta el último detalle.

La negativa de los independentistas a volver a la legalidad, o en el mejor de los casos a tratar de burlarla para seguir desafiando al Estado, no puede perpetuarse. El Gobierno, el Parlamento y la Justicia tienen que poner todo de su mano para acabar cuanto antes con esta situación. El 155 y la euroorden son instrumentos válidos para destronar a Puigdemont .

¿Cuándo se jodió España?
GABRIEL TORTELLA El Mundo  6 Febrero 2018

La tragicomedia de los independentistas catalanes ha despertado de un largo letargo a la opinión pública española; esto es evidente para cualquier observador mínimamente informado y perspicaz. No han sido sólo los acontecimientos en Cataluña: las manifestaciones masivas contra la declaración de independencia, la exhibición de banderas españolas, y, sobre todo, la victoria inapelable de Ciutadans en las últimas elecciones catalanas, demostrando una vez más que la mayoría de los votantes no apoya la independencia. Están también las manifestaciones en otras capitales, en especial Madrid, la profusión de banderas españolas en los balcones de todo el país, y la subida de Ciudadanos/Ciutadans en todas las encuestas nacionales. Igualmente hay otros signos menores, como el alza súbita del sentimiento que podríamos llamar españolista y del interés por los libros que tratan de temas relacionados.

Hace unos días asistí a una interesantísima conferencia relacionada con esta efervescencia del españolismo. Pese a su claro tono académico, el acto, bajo el lema Hispanofobia y con tres ponentes tan distinguidos como Ricardo García Cárcel, Stanley Payne, y Elvira Roca Barea, autores de libros recientes sobre la Leyenda Negra, y temas afines, llenó con creces una gran sala-auditorio con un público apasionado, que aplaudió con delirio las presentaciones del moderador Hermann Tertsch, cada una de las ponencias, e incluso las preguntas del público y las respuestas de los ponentes en el coloquio que siguió. Puede imaginarse que, aunque el tema general fuera histórico, la actual situación política planeaba en el ambiente, lo que se traslució en la mayor parte de las preguntas del público. El tenor de las ponencias fue el de reivindicar la historia de España frente a las tergiversaciones y medias verdades de la Leyenda Negra y, sobre todo, frente a la interiorización de los ataques exteriores por buena parte de la opinión española, especialmente la de izquierdas. Una de las conclusiones de los ponentes fue que el problema actual no era tanto la Leyenda Negra, ya en gran parte agua pasada, ni la opinión extranjera, hoy bastante objetiva, sino los resabios de la Leyenda Negra que habían hecho mucha mella en la España presente, en el derrotismo histórico de una parte importante de la opinión española actual. En esto me encontré bastante acuerdo con los ponentes.

Sin embargo, una pregunta picó especialmente mi interés, y fue la de un asistente que, parafraseando la conocida frase de Vargas Llosa en Conversación en la catedral, hizo la pregunta contenida en el título de este artículo. La respuesta de los ponentes, articulada por el más joven y optimista de ellos, fue, en esencia, que "nunca se jodió España", que toda la historia de España había sido un éxito. El aplauso que siguió fue quizá el más clamoroso de todos. Yo, sin embargo, me quedé pensativo. ¿Era cierto esto? ¿No estábamos pasando de un ominoso pesimismo a un alarmante triunfalismo? Confieso que me quedé sorprendido por mis propias dudas y quizá por eso no intervine.

Volví a casa meditabundo. Lo cierto es que la historia de la España moderna muestra uno de los más espectaculares fracasos que haya sufrido una gran potencia, que pasó de ser hegemónica en el siglo XVI a sufrir una cadena de derrotas y calamidades que la desmembraron y la redujeron a un papel secundario en menos de un siglo. La pérdida de los Países Bajos, de Portugal y todo su imperio, la rebelión de Cataluña, las derrotas ante Francia que, a partir de Rocroi (1643), nos humilló e invadió repetidamente durante gran parte del XVII, las pestes y despoblaciones que asolaron el país desde finales del siglo XVI, los terribles desarreglos monetarios, las bancarrotas y el empobrecimiento general, el pesimismo general del siglo del Quijote y de Quevedo ("Miré los muros de la patria mía...") constituyen síntomas de lo que los historiadores han convertido en un tema clásico de la historiografía: la decadencia de España. El país se repuso luego parcial y lentamente, aunque sufrió más desmembramientos tras la Guerra de Sucesión, pero nunca volvió a ser potencia hegemónica, situándose desde entonces en un segundo o tercer plano. Hoy es un país adelantado, pero entre estos ocupa un discreto papel secundario.

Es pertinente preguntarse qué le pasó a España para desplomarse tan súbitamente en menos de un siglo, y esa es la pregunta que se hacía aquel oyente el otro día y que todo historiador serio, e incluso cualquier persona reflexiva, debe hacerse. No se puede negar la evidencia: el declive de España en el siglo XVII fue fulminante. Esto debe tener una explicación. Y, a mi entender, la tiene.

La decadencia de España se debe a una conjunción de errores políticos y de problemas geográficos. La geografía española, mejor dotada para el pastoreo que para la agricultura, con una baja densidad de población, producía grandes soldados, pero ejércitos poco numerosos. Francia, más poblada, nos superaba numéricamente en el campo de batalla, y esto quedó ya claro en Rocroi. Algunos errores políticos fueron claros e identificables: es evidente que la Inquisición y la Contrarreforma asfixiaron el pensamiento filosófico y científico y esta lacra persistió largamente. Y hay tres errores graves de Felipe II que tuvieron muy hondas repercusiones: la ejecución de los condes de Egmont y Horn, la pretendida invasión de Inglaterra por medio de la llamada Armada Invencible, y las tres bancarrotas de su reinado (1557, 1575, 1596). La ejecución de Egmont y Horn zanjó definitivamente la posibilidad de una solución transaccional en los Países Bajos y dio paso a la Guerra de los 80 años que arruinó a España, inició su desmembramiento, y puso al descubierto todas sus debilidades, además de confirmar a los ojos de la opinión mundial la imagen de intransigencia y fanatismo inquisitorial, sambenito que aún hoy muchos siguen colgando a España. El intento de invadir Inglaterra por medio de una expedición naval mal concebida, peor organizada y aún peor ejecutada fue un error militar y político garrafal, que convenció a muchos de que España era ya una potencia en declive, además de arruinar las finanzas de la Corona, esquilmar al país y encaminarle hacia la tercera bancarrota, ya en los últimos años del rey. Por último, las repetidas bancarrotas que jalonaron el reinado del monarca prudente terminaron con la banca española, afectaron gravemente al comercio, debilitaron la economía, y fueron el prólogo a los descalabros económicos, políticos y militares que caracterizaron a la siguiente centuria.

Todo este cúmulo de errores tuvo efectos muy duraderos. Aunque hubiera un breve respiro a finales de siglo, y aunque bajo los primeros Borbones se dieran claras mejoras en todos estos campos, los problemas de descapitalización humana y física persistieron y aún en parte persisten hoy día. Y los problemas de cohesión nacional también persisten como bien sabemos todos y lamentamos la gran mayoría.

Durante el Siglo de Oro, el cenit de la historia de España, como le llamó Jordi Nadal, se cometieron graves errores que resonarían después durante siglos. Debemos admitir que algunas alegaciones de la Leyenda Negra tuvieron cierto fundamento. Y precisamente porque parte de los errores que tanto daño hicieron aún subsisten, el triunfalismo sin matices sólo sirve para que los problemas perduren. Esa falta de cohesión, de espíritu nacional, ese derrotismo que los ponentes en aquella reunión tan justamente lamentaban, se deben en gran parte a que las causas de la decadencia de España no han sido suficientemente debatidas y dilucidadas entre nosotros. Si el derrotismo es malo, el triunfalismo lo es igualmente.

Gabriel Tortella es historiador y economista, es coautor de Cataluña en España. Historia y mito, con (J.L. García Ruiz, C.E. Núñez y G. Quiroga), publicado por Gadir.

De Platón y Voltaire a Torrent y Puigdemont: la Cataluña que nunca será
Alfonso Merlos okdiario  6 Febrero 2018

De la ‘República’ de Platón a la ‘Utopía’ de Tomás Moro. De ‘Eldorado’ de Voltaire a ‘La Isla’ de Huxley. ¡Para terminar en Puigdemont y Torrent! Qué bajo han caído esos planes o sistemas de gobierno ideales que conciben una sociedad perfecta y justa, donde todo discurre sin conflictos y en gloriosa armonía. Ésa era la Republica Catalana Independiente que en un imposible ejercicio de marketing pretendían colocar en la opinión pública quienes en privado pergeñaban unos papeles que anunciaban el verdadero infierno. Porque sólo así puede ser calificada, a tenor de la penúltima exclusiva de OKDIARIO, la abrasiva subida de IRPF, sociedades, sucesiones, donaciones… el auténtico bombardeo de impuestos con el que los ciudadanos del ansiado y naciente Estado serían desde el primer día pulverizados.

¡Qué ingenuos! Todavía hoy se cuentan por centenares de miles los que creen a pies juntillas y reproducen palabra a palabra el mantra de que la independencia traería más poder adquisitivo, más riqueza, más empleo… cuando los propios cabecillas del golpe jugaban todas las cartas de la supervivencia al saqueo fiscal. Nada nuevo bajo el sol. Todos los movimientos de masas que pivotan sobre la manipulación, la propaganda y la mentira proyectan planes atrayentes y beneficiosos para la comunidad, que es improbable que se cumplan y que, cuando lo hacen, en el momento de su implementación, a la hora de la verdad, son irremediablemente inviables.

También aquí. Las aspiraciones, las ensoñaciones, la plena felicidad del homo independentalis estaban canalizadas para terminar en el sumidero. La Cataluña imposible, la que por fortuna nunca será, pivotaba sobre la inoperancia, habría recibido no un baño de realidad sino un fulminante revés, un sonoro mazazo. Los inventores de esta ficción lo sabían y lo ocultaron. Era pura fantasía, una irrealidad distanciada de la cruda economía. Es verdad que Puigdemont y Torrent —éste hasta hace poco entregado compulsivamente a tuitear con brocha gorda— no habían llevado a cabo una descripción detallada de ese mundo nuevo, no habían proporcionado demasiadas pistas sobre los métodos a través de los cuales llevarían a cabo su mesiánica y redentora misión. ¡Casi mejor!

Pero no es todo. El inmenso bulo promovido y difundido por los ayatolás del 1-O nos recuerda esa concepción sabia de Karl Popper según la cual las utopías encierran por norma el peligro de lindar con el totalitarismo. La creencia irracional y el convencimiento ciego del carácter ideal del nuevo Estado conducen a la intolerancia más extrema respecto de cualquier propuesta alternativa. Cualquier opinión contraria, cualquier oposición es vista automáticamente como una amenaza para la supervivencia del idílico régimen. Y en esas estamos. Quienes pretendían poner en marcha un plan de saqueo tributario tras implantar su maravilloso país deberían reflexionar sobre las consecuencias de su política de odio y del odio en su política. Tal vez así nos puedan explicar a todos por qué, como hace años en las plazas y los negocios y los bulevares del País Vasco, la kale borroka ha aflorado en Cataluña. Confiemos que para ser arrancada de la sociedad lo antes posible.

El fugitivo que arrastra a Bélgica y España a una crisis diplomática
Nuestra embajadora en Bruselas, Cecilia Yuste, se está empleando a fondo, pero sus afanes parecen inútiles. Ni una sola palabra de reproche a Puigdemont en Bélgica
José Antonio Zarzalejos elconfidencial  6 Febrero 2018

Si, como parece por el alquiler de una mansión en Waterloo y por el acuerdo en ciernes para investirle como presidente simbólico de Cataluña, Carles Puigdemont se instala en Bélgica al modo, salvando las enormes distancias, de un Tarradellas en su Saint-Martin-le-Beau, podría desatarse una crisis diplomática entre Madrid y Bruselas. Las autoridades belgas podrían aducir que la euroorden ha sido revocada y que Puigdemont es un simple ciudadano comunitario que, al parecer, ya estaría realizando los trámites para convertirse en residente.

Pero esa no es la cuestión. Es otra: ¿es propio de un país socio acoger en silencio, incluso con complacencia, a un fugado de la Justicia española y, sobre todo, a un personaje que se muestra públicamente hostil con el sistema democrático español al que insulta atribuyéndole adherencias franquistas? Es más, ¿podría mantener su conducta el 'expresident' de la Generalitat desde otro país como Francia o Alemania con o sin euroorden o hacerlo un fugado de la Justicia belga desde España?

Puigdemont no puede ser expulsado de Bélgica o limitada su autonomía si no hay razones de orden público, de seguridad pública o de salud pública, según la Directiva 2004/38, de obligado cumplimiento y que además judicializa esta cuestión. Pero más que jurídico, el problema es político. Del mismo modo que el Gobierno de Ecuador ha silenciado la agresividad tuitera de Julian Assange desde su reclusión en su embajada en Londres, al parecer por gestiones realizadas por el Gobierno, se piensa en ambientes diplomáticos españoles que el Ejecutivo de Charles Michel podría expresar, al menos, su disgusto con la actitud del dirigente catalán y de su entorno y requerirles discreción y respeto hacia España y hacia el país que los acoge. Mucho más si los planes de establecer un fantasmal 'Govern en el exilio' prosperan.

Hay un aspecto grave en lo que ocurre en el escenario belga. Consiste en el ejercicio de funciones institucionales españolas por cargos públicos catalanes (el presidente del Parlament, por ejemplo) fuera del territorio nacional. Y así sí se está produciendo una injerencia evidente en la política española desde un territorio que es socio de la Unión Europea. Es un principio de derecho internacional público que la territorialidad es el perímetro del ejercicio de las funciones públicas de las autoridades nacionales. De tal modo que en Bruselas no podría constituirse un Ejecutivo extraterritorial, ni un 'president en el exilio'.

Nuestra embajadora en Bruselas, Cecilia Yuste, se está empleando a fondo, pero sus afanes parecen inútiles. Ni una sola palabra de reproche a Puigdemont en Bélgica, ni siquiera a nivel académico, como ocurrió en Copenhague con la profesora Marlene Wind, que le puso los puntos sobre las íes. El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, se preocupa mucho de no mencionar esta posible crisis, ni de pasada, porque se supone que retroalimentaría el aparato de victimismo, agitación y propaganda de los independentistas. Nada desearían más que un conflicto diplomático a cuenta de la presencia de Puigdemont en Bélgica. Otra cosa es que el Gobierno belga —una coalición con partidos flamencos secesionistas y nacionalistas— le pare los pies con discreción o públicamente.

En Madrid funciona, además, la denominada Delegación del Gobierno de Flandes, un organismo que se camufla en la red EUNIC, de carácter cultural, pero que explícitamente se instala en España para mantener relaciones con “los representantes de los gobiernos vascos y catalán” (sic) y con los organismos internacionales residenciados en nuestro país. Y cuyo delegado actual es André Hebbelinck, un personaje que en la propia capital de España favorece todas y cada una de las tesis de los independentistas. Lo cual se corresponde con el apoyo que recibe Puigdemont de los partidos nacionalistas y separatistas flamencos, que son los que impiden que el valón Charles Michel pueda ser un punto más explícito. Tampoco el Gobierno ha advertido públicamente al delegado de Flandes para que limite sus ocupaciones a las profesionales y se abstenga de injerencias en nuestra política interior.

Es muy posible que Pablo Llarena reactive la euroorden contra el expresidente de la Generalitat en cuanto emita el auto de procesamiento en la causa especial del 'procés', arriesgando que la Justicia belga lo devuelva solo por delitos menores (desobediencia, malversación) y no por los más graves (rebelión). Pero mientras tanto, el ir y venir desde Barcelona a Bruselas comienza a crear un ambiente de serio malestar en España. Fuentes diplomáticas tienen al Gobierno belga por el “más complejo” de Europa, atrapado en difíciles equilibrios, con una legislación garantista pero muy formalista, al amparo de la cual caben los criterios más estrictos con los más laxos. En cualquier caso, la advertencia diplomática de que las relaciones Bélgica-España se están tensando es importante y aparece como una derivada muy sensible de la crisis catalana.

El trampantojo de la 'investidura fake'
El independentismo cree haber encontrado la fórmula para quitarse de encima a Puigdemont, haciéndole ver que será 'president' simbólico de la Generalitat desde Bruselas
Fernando Garea elconfidencial  6 Febrero 2018

"Trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es". Esa es la definición breve que la Real Academia de la Lengua hace de 'trampantojo', un término que podría actualizarse en la palabra 'fake', con el sentido de algo falso pero con apariencia verdadera.

Desde hace semanas, la mayoría de los dirigentes independentistas andan dándole vueltas a una salida lo más honrosa posible para Carles Puigdemont, que les permita literalmente quitárselo de encima sin que se note mucho, para empezar una nueva etapa en Cataluña, frenar las actuaciones que puedan agravar la situación penal de sus presos e imputados y, al tiempo, crear un trampantojo dirigido hacia quienes legítima y honradamente se han movilizado en favor de la independencia. Parece abrirse camino la opción de la investidura real (y legal) de un nuevo 'president' "sin mochila" penal, junto con una 'investidura fake' de Puigdemont, que ya fue barajada por él mismo en diciembre, según publicó entonces El Confidencial.

Enemigo que huye, puente de plata y al expresident le construyen uno en forma de fiesta de investidura simulada.

Se trataría de disfrazarle de 'president', para que se crea que puede seguir siéndolo en su casa de Waterloo. Mientras, otra persona ostentará realmente el cargo en el Palau de la Generalitat, controlará el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya y hará los nombramientos. Puigdemont se creerá Papa, como se lo creía aquel del Palmar de Troya, vestido como tal y, sobre todo, investido por sus fieles, pero lejos de Roma y de sus resortes de poder.

Puigdemont puede aspirar a actuar como una especie de vigilante que controle a quien de verdad sea investido por el Parlament. Puede tener la tentación de creer que permitiendo el nombramiento de un fiel se asegura su poder vicario. Así lo creyó Artur Mas cuando impulsó a Puigdemont y así lo han creído otros dirigentes en la historia cuando han dado paso a sucesores fieles pensando que así se aseguraban su supervivencia, sin tener en cuenta la obligación de todo nuevo dirigente al llegar al poder: "Matar al padre". Las puertas en política se cierran desde dentro.

Siempre hay que recurrir a Carlos Fuentes que, en 'La silla del águila', explicó este proceso referido a las sucesiones en el PRI mexicano: “Si escoge al que más le debe a usted, puede tener la seguridad de que lo traicionará para demostrar que no depende de usted. Es decir: el que más le deba será el que más obligado se sienta a demostrar su independencia. En otras palabras, su deslealtad. El canibalismo político se practica en todas partes (…) El acto propiciatorio del nuevo presidente es matar al predecesor”.

Si Puigdemont quisiera añadir a su hipotético cargo simbólico algún apellido como referencia a la República de Cataluña se lo pondría fácil al juez Pablo Llarena, que necesita poco para sostener que se mantiene el peligro de actividad delictiva continuada y le haría un flaco favor a los imputados y encarcelados que verían todavía más negro su obscuro horizonte penal.

Eso sí, siempre hay que repetir que hay dos millones de catalanes que votaron a favor de partidos independentistas y algo más de la mitad de ellos apoyaron en las urnas a Puigdemont cuando ya estaba en Bruselas, y ese problema no desaparece ni se soluciona cuando él se vaya a negro. A esos votantes nadie les hablará claro y, a cambio, se les presentará el trampantojo del 'president' simbólico.

Si avanza la fórmula de la 'investidura fake' o de consolación, solo es cuestión de tiempo que se imponga la conclusión del título de la novela del colombiano Héctor Abad Faciolince: 'El olvido que seremos'. Es decir, queramos o no, somos olvido y Puigdemont va lanzado (y empujado) por ese camino.

Cuando los árboles del procés pretenden tapar el bosque judicial
Margarita Batallas. vozpopuli   6 Febrero 2018

Aunque parece que lo único que les ocupa y preocupa es lo que les separa, la crisis catalana, lo cierto es que PP y los herederos de CiU comparten un oscuro destino judicial

“La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa”, decía el escritor mexicano Marco A. Almazán. PP y CiU, y lo que después ha venido, se han especializado en el arte del disimulo. Confrontan abiertamente en la arena política, e intentan ocultar su evidente sintonía en el terreno judicial. Ambos partidos están atenazados por una misma práctica: el cobro de comisiones a cambio de adjudicaciones públicas para financiar ilegalmente sus partidos. Sin embargo, una y otra prefieren que sus siglas sigan vinculadas al culebrón del reto independentista. Carles Puigdemont no ha dedicado ni un minuto de su tiempo en pedir disculpas a la ciudadanía por el expolio del Palau, que durante años fue la tapadera para que su antigua formación se embolsara 6,6 millones de euros.

Por su parte, Mariano Rajoy tampoco se ha dado por aludido por las confesiones del que fuera secretario general del PP en Valencia, Ricardo Costa quien, sin eufemismos, ha reconocido que su partido se financió con dinero negro.

El fraude de la financiación ilegal de CDC a través de la fundación CatDem, ronda los 200 millones de euros y acabará en la Audiencia Nacional

Sin embargo, la maquinaria de la justicia, lenta pero implacable, sigue su curso y la fiscalía anticorrupción, que ya no ocupa portadas diarias como cuando la dirigía Manuel Moix, está cosechando algunos éxitos tan sonoros como el arrepentimiento de más de la mitad de los imputados en la financiación ilegal del PP en Valencia. Fuentes fiscales han explicado que los nuevos colaboradores de la justicia han dado este paso tras constatar “la solidez de las pruebas” y el negro futuro carcelario que les aguarda. Sus abogados informaron a los fiscales de este cambio de posición antes de la vista, pero la fiscalía se negó a negociar con ellos previamente la rebaja de la pena. Y es que, explican las mismas fuentes, “no se pasa de villano a héroe por una confesión”. Además, Anticorrupción quería curarse en salud y que su arrepentimiento fuera con “luz y taquígrafos”, y no pactado en un despacho.

Los arrepentidos han usado casi la misma estrategia y han pensado “en su propio interés” para obtener ventajas, es decir, “han apuntado a personas que no están sentadas en el banquillo”, como Luis Bárcenas o Francisco Camps (citados sólo como testigos), se han negado a asumir su responsabilidad en el delito más grave, la falsedad continuada, y se han comido el más liviano, la financiación irregular. Por ello, fuentes fiscales sostienen que estas declaraciones no sirven para sacarles “bajo palio”. Así que, hasta que no termine el juicio, los arrepentidos, entre ellos Vicente Cotino, el sobrino del ex director de la policía, Juan Cotino, no conocerán si han logrado convencer a los fiscales de su cambio de actitud.

Anticorrupción se negó a pactar con los arrepentidos en la financiación ilegal del PP en Valencia porque por un solo testimonio “no se pasa de villano a héroe”

Además, Anticorrupción ha dado un paso más para poner contra las cuerdas a Artur Mas y a los convergentes. El juez del Vendrell, Josep Bosch, tiene encima de su mesa un informe para que remita la causa del 3% a la Audiencia Nacional. La fiscalía sostiene que este caso, la financiación de CDC a través de la fundación CatDem, ha causado un grave perjuicio a la economía nacional. Y no es para menos, ya que la investigación ha acreditado que el fraude ronda los 200 millones de euros aunque aún no se ha calculado el importe de las comisiones abonadas que, en algunos casos, alcanzó el 10% de la obra adjudicada.

Esta investigación tendrá vida propia y no se unirá a la que se sigue contra la familia Pujol en esta sede judicial. Sobre esta última habrá pronto novedades. Cuando, en cuestión de días, empiecen a llegar nuevas comisiones rogatorias. Se da la circunstancia de que algunos de los empresarios investigados en el 3% son los mismos que hicieron rico a Jordi Pujol Ferrusola y en la causa catalana ya han empezado a colaborar.

Así las cosas, el PP y los convergentes seguirán vinculados en los juzgados por la corrupción, aunque parezca que su única preocupación sea el futuro territorial de España y Cataluña.

El aldabonazo de Ana Iríbar
Cayetano González Libertad Digital  6 Febrero 2018

Qué distinto sería el PP si fuera el partido por el que claman la viuda de Gregorio Ordóñez y la secretaria general de las NNGG vascas.

En apenas cuatro folios, leídos con fuerza y convicción interior, la viuda de Gregorio Ordoñez, Ana Iríbar, expuso negro sobre blanco el pasado sábado en San Sebastián los sentimientos de la mayoría de las víctimas del terrorismo y de muchísimos españoles respecto a cuestiones tan esenciales como el mimo al nacionalismo vasco representado por el PNV, la presencia consentida de las marcas de ETA en las instituciones o el intento de blanquear la historia de horror protagonizada por esa banda terrorista, que causó 857 víctimas mortales, centenares de heridos, miles de exiliados y mucho dolor a toda la sociedad.

En primera fila, escuchando a Ana Iríbar, estaban responsables políticos que nunca han ido a los actos de la Fundación Gregorio Ordoñez. Por ejemplo, la vicepresidenta del Gobierno, la ministra de Defensa o el ministro de Interior. El motivo por el que en esta ocasión hubo tal desembarco de miembros del Ejecutivo parece que fue el temor a que la presencia no confirmada de Albert Rivera, junto al expresidente Aznar, pudiera seguir ahondando la profundidad del pozo en el que se encuentra el PP. Al final, Rivera no estuvo, sí Juan Carlos Girauta; pero, de ser ese el motivo por el que se produjo semejante movilización gubernamental –Cospedal fue la última en hacerlo, quizá forzada por la presencia de su íntima amiga Soraya–, no dejaría de ser algo muy mezquino, tratándose de un acto en homenaje a una víctima del terrorismo.

Ana Iríbar debió de pensar que, ya que se daba tal concentración de poder popular en la sala del conocido Hotel Londres, tenía que dejar algunas cosas claras. Y bien que lo hizo. Interpelando de una manera directa a la vicepresidenta del Gobierno, la viuda de Ordóñez dijo, entre otras cosas, las siguientes:

¿No creen ustedes que ya va siendo hora de poner en su sitio a los nacionalismos, y muy especialmente aquí, en Euskadi, donde el relato de lo sucedido durante cincuenta años de dictadura terrorista se pervierte en favor de los asesinos y sus cómplices?

¿No creen ustedes que si añadieran más tensión suprimiendo no sólo a corruptos, sino también a los herederos de ETA-HB-Bildu de listas y organismos estatales y autonómicos, este Gobierno favorecería una atmósfera más descontaminada, por así decirlo, más democrática?

Soy muy escéptico respecto a que Soraya, su jefe Rajoy o cualquiera de los actuales dirigentes del PP vasco tomen buena nota de estas acertadísimas sugerencias de Ana Iríbar. Rajoy seguirá buscando el apoyo del PNV para aprobar los Presupuestos; Bildu seguirá en las instituciones; el Gobierno –¡qué gran decepción el ministro Zoido!– está encantado con la noticia, que no ha desmentido, de que el Ejecutivo francés podría proceder al acercamiento individual de presos de ETA, y así suma y sigue.

Mientras Ana Iríbar pronunciaba su magnífico discurso en San Sebastián, a 664 kilómetros de distancia, en Orense, a Beatriz Álvarez, secretaria general de las Nuevas Generaciones del PP vasco, le preguntaban en un acto de jóvenes militantes de su partido sobre qué creía que les diría Gregorio Ordóñez si estuviera allí. Esto contestó Beatriz:

Nos diría que no tuviéramos complejos. Políticos como Goyo no quedan, ninguno, ni en el País Vasco ni en España… Goyo no era políticamente correcto, levantaba muchas ampollas, pero decía grandes verdades. Iba a ser alcalde de San Sebastián. ¿Y cómo está el PP en San Sebastián ahora? Porque también hay que hacer un poco de autocrítica… Igual es que entonces teníamos un mensaje claro, unas ideas claras; igual es que teníamos determinación, unos objetivos, unos principios que muchas veces hemos dejado de lado. Y eso es lo que creo que Goyo nos diría: vuelve al inicio, vuelve a tus principios, convence, ilusiona, influye en la sociedad vasca.

Entiendo que la respuesta de esta joven dirigente pueda devolver algo de esperanza a los desencantados votantes populares en el País Vasco y en el resto de España. Es verdad que si los actuales dirigentes del PP, en la calle Génova y en el País Vasco, hicieran sólo un poco de caso a lo dicho por Ana Iríbar y por Beatriz Álvarez, algunas cosas podrían empezar a cambiar en el negro horizonte que tienen. Pero mi escepticismo al respecto es total.

Este PSOE sin remedio
Pretender cambiar el nombre de Castellón de la Plana ofrece argumentos al secesionismo catalán
Ramón Pérez-Maura ABC 6 Febrero 2018

«Abandonad toda esperanza, los que entráis», nos dijo Dante que rezaba sobre los portales del infierno. Eso mismo debemos pensar los españoles del PSOE dirigido por Pedro Sánchez. Hubo un tiempo en que creíamos que sondeos de opinión como el de ayer del CIS, en el que el PSOE pierde en la oposición más de un punto porcentual, harían reflexionar al socialismo sanchista. Porque el verdadero derrotado de ese sondeo es ese Partido Socialista que en lugar de crecer como alternativa, retrocede. Pero no hay nada que hacer. Sus despropósitos siguen multiplicándose.

Cataluña debería ser una lección que ilumine a todos los políticos constitucionalistas -en realidad, también a los que no lo son-. Las cesiones al nacionalismo han llevado a España a la encrucijada de la hora presente. Pues el PSOE no se da por aludido. Ahora sabemos que está en el empeño de cambiar el nombre oficial de Castellón de la Plana por el de «Castelló de la Plana». En este momento ambos son oficiales. De aceptarse el cambio que promueven los socialistas valencianos con Compromís y el resto de la izquierda nacionalista, la «n» sería prohibida. ¿De verdad puede alguien creerse que los castellonenses se merezcan el que se dedique un minuto de su tiempo y un céntimo de sus presupuestos a esta estupidez? Pues la realidad es que el PSOE está en eso que acabará, como en su día ocurrió con La Coruña, obligando a todas las instituciones a emplear «el nombre oficial». Lo que es una soberana mamarrachada. Porque quienes defienden la teoría de que los papeles oficiales deben referirse a «A Coruña» o a «Girona», Princesa incluida, son los mismos que cuando se refieren a Madrid lo hacen empleando el término «Madrit» que tengo la impresión de que tampoco es su nombre oficial. Igual que me gustaría ver a los defensores de esa teoría de la oficialidad excluyente refiriéndose a Londres como London, a Bruselas como Bruxelles o a Marsella como Marseille, por poner sólo algunos ejemplos.

Este PSOE sin remedio sigue alineado con el nacionalismo rupturista que se nutre de pequeños detalles como quitar la «n» de Castellón. España no se merece un Partido Socialista así. Y que no nos cuenten que es un problema en el que el socialismo local puede actuar por libre. Porque sus consecuencias afectan a todos los españoles a corto y a largo plazo. Es una medida, que de aprobarse obligará a todos los organismos del Estado y socavará la unidad de la nación, que tiene en el idioma castellano uno de sus instrumentos de cohesión. Un partido federal como el PSOE debe de tener unas políticas de obligado seguimiento en todo el territorio. Y lo que a todos afecta no puede ser decidido por unos pocos solamente. Porque eso es exactamente lo que pretenden los secesionistas catalanes. Y el socialismo valenciano les da argumentos.

BALEARES
El Pacte maquilla el decreto del catalán en la sanidad ante el rechazo social
MAYTE AMORÓS. M. A. FONT. Palma El Mundo  6 Febrero 2018

La Ejecutiva de Més intentaba ayer por la noche cerrar un acuerdo definitivo con el PSIB

Una de las soluciones que se plantea es dar una prórroga de dos años para conseguir el título lingüístico

El Govern busca la manera de maquillar la exigencia del catalán al personal sanitario de Baleares para evitar un conflicto social a poco más de un año de las elecciones. Con una manifestación planeando sobre sus cabezas -Mos Movem ha convocado una protesta el próximo día 18 de febrero-, el PSIB-PSOE y los nacionalistas de Més apuraron el día de ayer con reuniones intensas para tratar de llegar a un acuerdo que zanjara de una vez por todas un conflicto que ya colea desde el pasado verano. Ayer alcanzaron un preacuerdo que, a última hora de la noche seguía «perfilándose», y que contempla la rebaja del polémico decreto, que sigue adelante aunque con matices.

Los dos socios de Govern han dado su brazo a torcer: el PSIB aceptaría mantener el requisito del catalán para acceder a una plaza en el Servicio Balear de Salud (en vez de retirarla, como planteaban algunas voces críticas dentro del partido) y Més asumiría una rebaja del catalán en algunos supuestos, a cambio de que el decreto salga adelante.

Més convocó ayer por la tarde a su Ejecutiva y al Consejo Político para debatir la propuesta que los socialistas han puesto sobre la mesa y que propone suavizar el decreto con una moratoria de dos años para el personal sanitario que quiera presentarse a las oposiciones y que aún no tenga el título de catalán.

Fuentes socialistas hablaban de «pedir catalán en diferido», es decir a dos años vista, cuando ya haya acabado la legislatura, pero los nacionalistas planteaban algunas reticencias porque esto supondría acabar su mandato en 2019 sin que el catalán se haya implantado completamente en la sanidad. Un incumplimiento de su programa y una línea roja para su electorado. Hasta ahora.

El nuevo borrador de la normativa que ayer se debatió incluye un punto polémico que plantea no otorgar una plaza fija ni abonar la carrera profesional al personal del IB-Salut que se saque la oposición sin el título de catalán. El Govern permitiría que se presentaran a la próxima oferta pública de empleo sin acreditar el título lingüístico pero, si en el plazo de dos años no se lo han sacado, no consolidarían su plaza. Hay dudas jurídicas de que esto puedan hacerlo.

La cuestión no es nada fácil: los socios de Gobierno discrepan en cómo aplicar el requisito de conocimiento de la lengua catalana, que ambos firmaron en los Acuerdos de Gobernabilidad. Incluso dentro del PSIB hay división en este asunto. Desde hace días, el PSOE balear suaviza el tono y ha repetido por activa y por pasiva que «ninguna plaza quedará sin cubrir por motivos del conocimiento del catalán», aunque sigue haciendo guiños a su socio, reivindicando «el derecho del catalán». La semana pasada, la portavoz del Govern, Pilar Costa, fue muy gráfica y no dudó en reconocer la «evidencia»: la normativa no goza del «apoyo» social.

Tras varios desencuentros y mucha confusión, ahora plantean pedir el catalán en diferido, lo que supone volver al planteamiento inicial que defendían los socialistas en el mes de julio, cuando quisieron hacer una convocatoria que eximiera a médicos y enfermeras del catalán para que pudieran presentarse a la oferta pública de empleo -que está a punto de abrirse en Baleares- y exigirlo a posteriori en una moratoria de dos años para acreditarlo.

Siete meses después y con el desgaste político y en pleno auge del rechazo social, PSIB y Més tratan ahora de salvar el Pacte por enésima vez y no agitar demasiado a la sociedad civil, aunque Més afirmó ayer que «no le importa» el «ruido» de las protestas. A última hora de la noche, Més anunció que ambos partidos «estaban de acuerdo en todo, aunque tenían que perfilar algunos detalles». Un preacuerdo in extremis que se produce horas antes de comparecer hoy en el Parlament, donde los socialistas tienen que dar explicaciones a PPy Ciudadanos sobre el estado de esta normativa, paralizada desde que se aprobó en noviembre con el rechazo de todos los sindicatos .

El pleno de hoy se prevé tenso. Un nutrido grupo de la plataforma Mos Movem, contraria a la imposición del catalán en la sanidad pública, se personará a las puertas del Parlament balear a las ocho y media de la mañana para reivindicar la retirada de esta norma y, más tarde, seguirá el debate político dentro de la Cámara balear.

El preacuerdo de los socios del Govern no zanja ni mucho menos la polémica. Los profesionales de la salud preparan recursos ante la Justicia, al considerar que la normativa es discriminatoria, y la manifestación de Mos Movem sigue en pie. Quieren que el catalán sea un mérito para trabajar en la sanidad y no un requisito, por muchas rebajas de temporada que anuncien.

Tener que clamar por el español... en Alicante
La autora denuncia la situación que está viviendo la Comunidad Valenciana desde que Compromís, merced a su pacto con el PSOE, dirige la Consejería de Educación: no hay libertad para eligir lengua.
Kristin Tennebø Holslagelespanol  6 Febrero 2018

¿Los países catalanes? Espero que pienses y te preguntes ¿qué es eso? Hace un año yo tampoco había escuchado esa expresión. Pero la verdad es que pronto será una realidad a menos que los políticos lo detengan a tiempo.

Lo que está sucediendo ahora en Cataluña, que definitivamente no ha surgido de la noche a la mañana, está pasando ahora aquí, en la Comunidad Valenciana, y aquí, donde yo vivo, en Alfàs del Pi. La única diferencia es que está sucediendo a una velocidad récord, no al ritmo que se produjo en Cataluña o en las Islas Baleares, por dar algunos ejemplos.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Hay dos elementos de los que viven los separatistas: los requisitos lingüísticos y el abuso y manipulación de las lenguas como instrumento de poder.

Los idiomas que existen en la Comunidad Valenciana deberían ser utilizados para su fin lógico: la comunicación. Los separatistas (léase: Compromis, Podemos y PSOE) lo utilizan como una herramienta para la separación y para distanciarse de lo que todos los españoles tienen en común: el idioma oficial de España, un idioma global y mundial, el español o castellano.

El sistema educativo en comunidades con aspiraciones separatistas busca adoctrinar

En los colegios no existe el derecho a estudiar en español. En muchas escuelas, aquí en la Marina Baja (Alicante), el español casi ha desaparecido de la educación. El requisito lingüístico se impone cada día en más sectores. Será más importante hablar en valenciano que tener un buen currículum médico.

En las instituciones públicas, la comunicación se impone en valenciano. Las empresas que promueven el valenciano obtienen más apoyo oficial. Y esto continúa indefinidamente. Hasta que eliminemos estos requisitos lingüísticos tendremos generaciones de jóvenes que serán adoctrinados (sin éxito escolar), porque el sistema educativo en estas comunidades gobernadas por políticos con aspiraciones separatistas tiene ese propósito.

El consejero de Educación de la Comunidad Valenciana, Vicent Marzà, con el presidente Ximo Puig a su lado, sólo ha encontrado resistencia de los padres en el último año. Nos quitan el derecho a elegir la lengua vehicular en la enseñanza y no nos han dejado nada que decir. Esto se hizo más evidente después de que el Tribunal Superior de Justicia valenciano enterró su decretazo famoso, llamado de plurilingüismo.

Su argumento es que los niños aquí, en la Comunidad Valenciana, aprenderán inglés, español y valenciano. Pero sus decisiones muestran que eso está lejos de la verdad. Quieren imponer el valenciano como el idioma principal (mi hija ahora tiene un 90% de valenciano en el colegio y un 10% de español, y el inglés no está presente). El enfoque de los separatistas es precisamente ese: vulnerar los derechos humanos y romper la Constitución para lograr una cosa: odio y separatismo.

En mi zona, en Calpe, Altea, Polop, Alfàs, El Albir... el español casi ha desaparecido de la escuela

Utilizar a nuestros hijos de esta manera es adoctrinamiento y chantaje total. Los partidos políticos como PP y Ciudadanos intentan encontrar soluciones que no valen para nada. Soluciones como súpercoles con un 80% de inglés o inmersión en inglés, cuando no hay profesorado suficiente con un nivel de inglés satisfactorio. No puede ser tan difícil encontrar un modelo que se adapte a la Constitución y siga el patrón educativo europeo.

El español es el idioma oficial de España y el idioma mundial más importante junto con el inglés. No tiene que haber porcentajes de cada idioma (33%-33%-33%) ni que se mezclen idiomas en una asignatura troncal como Ciencias Naturales o Sociales. Lo que hace falta es el derecho a elegir la lengua vehicular en las comunidades bilingües. Aquéllos que quieran estudiar en valenciano y aquéllos que no lo deseen pueden tener derecho a optar por estudiar en el idioma oficial de todo el país, el castellano.

Y luego, la legislación del PP del 2012 también tiene que ajustarse. Debe ser posible ofrecer líneas limpias donde la línea en español permita estudiar todas las materias troncales en español y estudiar el valenciano como asignatura. Y viceversa en la línea valenciana.

Por otra parte, la inspección de las escuelas debe intensificarse de inmediato. Todos han de seguir las mismas leyes. En mi zona, en Calpe, Altea, La Nucia, Polop, Alfàs y El Albir, el español casi ha desaparecido. La diferencia es aterradora, variando entre el 44% y el 90% de la enseñanza en valenciano. ¿Cómo es posible si todos tienen las mismas leyes?

Me pidieron que me mudara a otro municipio. Eso es ilegal y espero que tenga consecuencias

España está en camino de convertirse en el primer país de Europa donde no se puede estudiar en el idioma oficial. Es ridículo y absurdo. A menos que los partidos políticos estén de acuerdo y presenten las soluciones que he mencionado anteriormente, no nos queda otra solución que centralizar la educación. Y con un nivel de alta inspección, sin corrupciones. Y eliminar todos los requisitos lingüísticos para que la libertad sea real y no condicionada.

Yo he participado mucho en esta batalla, más de un año, y soy miembro activo de la organización Idiomas y Educación. He participado en muchos niveles, desde conferencias de prensa hasta debates políticos, manifestaciones etcétera. Siempre con el apoyo de la prensa. He tenido reuniones con el Ayuntamiento para pedir ayuda, apoyo y, más que nada, libertad para los padres. Pero aquí en Alfàs no se ofrece nada. Incluso me pidieron que me mudara a otro municipio. Eso es ilegal y realmente espero que tales declaraciones tengan consecuencias. He recibido amenazas de diferente gravedad, más que nada para conseguir que dejara de hablar con la prensa y dejara la lucha por la libertad. Esas amenazas provocaron que luchara aún más.

He informado a los padres y les he informado sobre lo que está sucediendo, siempre diciendo la verdad. Y lo vuelvo a repetir: todos los niños aprenderán valenciano. Ni yo ni nadie está en contra del valenciano. Ocurre al revés. Nos llaman a los extranjeros "guetos". Querido Vicent Marzà, no somos guetos, somos personas con los mismos derechos que todos los demás. Tenemos derecho a elegir la educación de nuestros hijos. Queremos el fin del adoctrinamiento, del chantaje, la manipulación y la segregación. Hemos intentado buscar vías de diálogo, pero al final con personas como tú no se puede hablar, porque no nos vas a escuchar. Lo llevas demostrando mucho tiempo. Pero creo que merecemos ser escuchados. Después de todo, se trata de nuestros hijos. El futuro de España. Una España que está a punto de perder la democracia, la igualdad, la convivencia y su propio idioma.

*** Kristin Tennebø Holslag es una madre noruega instalada en Alicante desde hace dos décadas que defiende el derecho de sus hijos a estudiar en español en la Comunidad Valenciana.

 


Recortes de Prensa   Página Inicial