AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 7  Febrero 2018

La ‘incomprensible’ actuación de un Gobierno
Vicente Baquero gaceta.es 7 Febrero 2018

Un grupo cada vez más numeroso de personas se vienen sorprendiendo de la actuación de este gobierno del PP, una agrupación política que dice representar los intereses económicos y sociales de aquel sector de la sociedad que se identifica con los esquemas de valores tradicionales, conservadores y liberales, y no acaba de comprender la razón de dicha forma de actuar.

Es una sensación que desde hace tiempo se está extendiendo por lo que podría considerarse su base electoral: cada vez se distancia más de la ideología que dio vida a ese partido, lo que irremisiblemente se traduce en un suicido político, no solo de su Presidente, al margen de preferencias personales, sino del propio partido, salvo que se produzca una verdadera recuperación del mensaje original y se lleven a cabo acciones concretas que lo demuestren. En este momento, creo que han perdido toda credibilidad para el grueso de sus votantes tradicionales.

Al intentar explicarnos la razón de tales incongruencias, entre el teórico ideario de esa formación y su actuación, no queremos hacer un análisis de las diversas ideologías políticas y sus motivaciones, sino buscarle una explicación a dicho comportamiento. Entre el discurso político y la realidad posible siempre ha existido un desajuste, eso es normal, pero cuando es de tal naturaleza, el tema requiere más explicaciones.

Un grupo de personas de indudable formación y experiencia política, incluyo igualmente a personas sensatas de otros partidos, no pueden ser tan rotundamente incapaces a la hora de identificar y corregir los problemas que están aquejando a la sociedad española desde hace años… Salvo… que los objetivos perseguidos, realmente, sean otros distintos a los oficialmente manifestados, de no ser así, no nos quedaría más remedio que resignarnos con la irracionalidad del comportamiento humano y asumir aquella máxima que figuraba a la puerta del infierno dantesco: “Abandonad toda esperanza…”

Tras darle vueltas a esta paradoja se puede llegar a la conclusión de que sí podría haber una explicación lógica a dichos comportamientos, lo cual no significa que se acepte o que esta fórmula vaya a ser exitosa.

La idea de constituir una Europa unida viene fundamentalmente impulsada por el deseo de unos dirigentes que deseaban impedir que se repitieran catástrofes como la primera y la segunda guerra entre europeos. Dichos gobernantes eran mayoritariamente personas de perfil ideológico conservador, tradicional y liberal, cuyos objetivos no pasaban por desmantelar los esquemas básicos de los valores propios del pensamiento occidental, sino todo lo contrario: reafirmar precisamente la supremacía de esos valores frente a los movimientos totalitarios existentes en aquel momento, en ningún momento interferir en las particulares idiosincrasias de cada conjunto ciudadano: pretendían una unión en la diversidad y la libertad, sin interferencias de tipo ideológico, tanto era así, que al principio estamos hablando exclusivamente de acuerdos económicos, aduaneros y de intercambio comercial e industrial.

La Unión Europea del presente ha ido ampliando esos objetivos originales para incluir otros complementarios que entrañan un salto cualitativo en cuanto suponen un proyecto de ordenación ideológica de las personas que habitan dentro de sus fronteras, una alteración que va más allá de lo puramente político. No estamos hablando de la abolición de fronteras, o la igualdad de derechos básicos para sus ciudadanos, ni la eliminación de mitos nacionalistas, ni la unión bancaria, sino imposiciones ideológicas que suponen alteraciones importantes en los esquemas de valores tradicionales de la cultura occidental, hasta el punto de poner en riesgo la supervivencia de nuestra propia forma de entender vida y aquello que nos distingue del resto de culturas del mundo.

Sin la agresividad y violencia de anteriores revolucionarios el actual movimiento pretende llevar a la sociedad por el camino del socialismo, ahora en su versión “light”, que se identificó con las siglas “socialdemócratas” y el modelo predicado a imitar son los sistemas político sociales de los países escandinavos. La UE se ha convertido en una “internacional socialdemócrata” aunque subsistan partidos cuya denominación coincida con las siglas conservadoras o liberales, en el fondo ninguno de ellos lo es en realidad, ni por su discurso ni por sus programas económicos. Se está desarrollando un proyecto de ingeniería social y parece que todo aquello que se oponga a esa específica forma de entender el mundo es anatema. Me pregunto: ¿En este “nuevo orden” cabría un PP en su forma tradicional o sería un grupo ideológico a eliminar?

Un grupo político que pretenda subsistir en este contexto europeo ¿no se vería empujado a modificar su ideario para encajar en el conjunto y recibir el apoyo de sus colegas? Acaso es eso… ¿Ha sido Mariano Rajoy el artífice encargado de cargarse al PP conservador en España a cambio de conservar el poder?

Si así fuera, estamos ante una nueva forma de entender Europa, cerrada ideológicamente y abierta a la vez para satisfacer las necesidades de una mano de obra menguante, pero con un abandono de las señas de identidad características de nuestra civilización.

¿Por qué habría de afectar al tema de la integridad territorial nacional? Deberíamos recordar aquí la vieja máxima de: “divide y vencerás”. Es más sencillo encarrilar a una serie de taifas que a un sentimiento nacional arraigado con profundas tradiciones…

Este intento de transformar a Europa, sin respetar la diversidad y peculiaridades nacionales dentro del proyecto común, atropellando a la vez creencias y sentimientos profundamente arraigados entre amplios sectores de la población, para rediseñar una sociedad perfecta según el modelo “social demócrata progre” está provocando fuertes reacciones, cada vez más evidentes en colectivos más amplios y diversos de la población que están poniendo en peligro al proyecto mismo. El europeísmo “auténtico” ha sido secuestrado por una ideología parasita que aprovechando la estructura y poder que proporciona la unión, pretende imponer su modelo social e ideológico a la totalidad, y nuestros actuales gobernantes, de casi todos los partidos, les están siguiendo la pauta por pura conveniencia y mimetismo, de ahí el divorcio que se aprecia cada vez con más evidencia entre importantes sectores de la sociedad y sus clases dirigentes.

Cuando no se comprenden unas razones, por más que intenten explicarlas, es porqué las auténticas son inconfesables… Al menos para una buena parte de la gente de a pie.

¿Condenados a Rajoy?
Fernando Baeta elespanol 7 Febrero 2018

Por qué Mariano Rajoy sigue siendo presidente del Gobierno es un misterio insondable y una ignominia que nos acompañará sine die a todos los españoles de nuestro tiempo. Los libros de Historia tratarán de analizar tamaño despropósito en el futuro si antes éste no nos alcanza y engulle por culpa de nuestros múltiples pecados, de nuestra inacción, de nuestra cobardía por rendirnos sin pelear, de nuestra desidia al ponernos de perfil ante la hecatombe y argumentar que más vale pésimo conocido que malo por conocer.

Por qué un hombre del perfil grisáceo de Mariano Rajoy se ha convertido en el político español que después de Franco lleva más años en el poder –sumando ministerios y Moncloa– es ya un secreto equiparable al algoritmo de Google y al que utiliza, cual trilero de Gran Vía, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) a la hora de cocinar la intención de voto con la que cada dos meses engaña a los españoles, y de la que este lunes tuvimos una nueva ensalada aliñada en exceso. Además, el extenso reinado de Rajoy, sin Corona ni Toisón, es la prueba inequívoca de que Dios existe.

Le pregunto a un amigo conocedor del mercado y me dice que no, que la valoración de líderes no se cocina. “El CIS solo manipula en la última página de cada barómetro”, señala en referencia a aquella en la que el voto directo se convierte, por arte de birlibirloque, en pronóstico de intención de voto.

Que la valoración de líderes no se cocine condena sin remedio al actual presidente del Gobierno. Sin remedio. Donde no hay manipulación hay certezas. Mariano Rajoy, según el histórico del propio CIS, es el jefe de Gobierno peor valorado de la democracia española. El peor y con ventaja. Ni Suárez, ni González, ni Aznar, ni Zapatero rozaron mes tras mes la alcantarilla por la que ahora deambula el actual inquilino de la Moncloa. El último barómetro le da una calificación de 2,87 sobre 10 –sólo Pablo Iglesias saca peor nota entre los líderes de las principales fuerzas–, cuando en Europa no hay jefe de Gobierno que no llegue por lo menos al 4.

Por si fuera poco, y echando mano de esa parte del barómetro del CIS que no pasa por los fogones, el 78,2 por ciento de los españoles sigue teniendo poca o ninguna confianza en su presidente de Gobierno. En el anterior muestreo los datos del "poca" o "ninguna confianza" eran semejantes y en ambos la desconfianza absoluta alcanzaba también a los votantes de su partido.

Hasta el momento, Mariano Rajoy ha sobrevivido a todo. Ha sido inmune, especialmente, a su propia incompetencia; a lo que nos muestra ese CIS que no se cocina, a su inoperancia, a su vaguería política, a su nefasto liderazgo y, por encima de todo, a la corrupción que le tiene rodeado a él y a su partido y de la que tarde o temprano no podrá escapar: a la larga no va a poder huir de esos más de sesenta casos –algunos ya juzgados y sentenciados en primera instancia– en los que a lo largo de toda España las siglas del PP habitan más cerca de los juzgados y de la cárcel que de la Santa Madre Iglesia, ya sea por las obras de la sede de Génova 13, por los ordenadores destrozados a martillazos, los sobresueldos, los castillos hinchables, la financiación ilegal en las campañas electorales, los payasetes de la comunión, las comisiones recibidas de las grandes empresas, las cajas de puros... La fosa séptica rebosa por doquier.

Por todo esto, y por mucho más, no me entran en la cabeza dos hechos que dicen muy poco de este país: que el 26,3% de los españoles –cocina del CIS de por medio, al margen– siga votando al Partido Popular. Y que el incombustible Rajoy Brey siga teniendo ganas de intentar repetir, una vez más, como cartel electoral de su partido, “porque yo me siento bien, con ganas”, y que las bases y cargos de su partidos humillen la cerviz y lo permitan.

Mi amigo, el experto demoscópico me cuenta que, al final, se sigue votando al PP al margen de su líder. “Y lo hacen por fidelidad a unas siglas y para que no gane otro peor, como por ejemplo Podemos. A los mayores y jubilados –su principal y casi único caladero de votos– les importa poco que Rajoy sea una mierda. ¿Cuántos no le habrán votado en las últimas generales por el temor a que pudiera ganar Pablo Iglesias?”, me dice.

No podemos seguir eternamente condenados a Mariano Rajoy. No nos lo merecemos. Con estos antecedentes penales no podemos seguir votándole aunque nos tapemos las narices para que el hedor de la fosa séptica que le rodea no acabe con nosotros. Ya hay otras alternativas –PSOE y Ciudadanos empatan en voto directo con el partido favorito del CIS–, ya no estamos abocados a elegir entre lo malo y lo peor. Y esta certeza es la que pone de los nervios al ejercito de la gaviota, con don Marianone al frente, y nos lleva a pensar que quizá nuestra condena esté cumpliendo ya sus últimos meses. Ojalá.

Dos lenguas, sólo una verdadera
Cristina Losada Libertad Digital 7 Febrero 2018

A esto hemos llegado no sólo en Cataluña. Ni son los separatistas los únicos que persiguen la 'impureza de lengua'.

El otro día, Inés Arrimadas fue entrevistada en TV3. Este fue uno de los momentos de la entrevista, si así queremos llamarla.

P: ¿Cómo se entiende que en la noche electoral, la noche del 21 de diciembre, en aquella celebración en el centro de Barcelona, hiciera todo el discurso en castellano? ¿Cuántas palabras dijo en catalán, señora Arrimadas?
R: No tengo a nadie contando, no sé si en TV3 tenéis a gente contando las palabras que digo en cada idioma…

P: Seguro que no.
R: ...que no me extrañaría…

P: Tenemos otro trabajo.
R: ...O mirar quién está cantando Els Segadors, también.

P: Señora Arrimadas, le acepto la enmienda.
R: Puedo hacer el discurso en la lengua oficial que quiera.

P: Evidentemente.
R: El problema es que usted parte de la base de que hacerlo en castellano es menos catalán que hacerlo en catalán.

P: No, no, no.
R: En Cataluña podemos hablar la lengua que queramos.

P: Evidentemente.
R: ¿Por qué no le ha dicho al señor Torrent que todo su discurso, el cien por ciento, fue en catalán?

P: Hay dos lenguas en Cataluña.
R: ¡Exacto, dos!

P: Y quiere gobernar…
R: El castellano y el catalán. Usted no le ha preguntado esto al señor Torrente, e hizo el cien por ciento en catalán.

P: Sí. Es una institución del país, puede hablar en catalán.
R: Claro, y yo puedo hablar en castellano, ¿o no?

Puede. En teoría, puede. Sólo en teoría, y de momento. En la práctica, en las autonomías donde se hablan dos lenguas sólo se puede hablar una en el ámbito de la política y en todo el ámbito público. Si te atreves a transgredir la norma de la normalización, puedes hablar la otra, esto es, el español, la que las leyes y el establishment político consideran anormal, impropia, invasora, ajena, no importa cuántos ciudadanos la tengan como lengua habitual o materna. Pero has de tener claro que si la hablas, te pedirán cuentas. Nueve veces de cada diez te las pedirán agresivamente como en TV3 a Arrimadas. A ver cuántas palabras has dicho en cada idioma. A eso hemos llegado.

A eso hemos llegado no sólo en Cataluña. Ni son los separatistas los únicos que persiguen la impureza de lengua. De hecho, al escuchar ese fragmento de la entrevista a Arrimadas no he podido evitar acordarme de las numerosas veces que, en la campaña electoral de las autonómicas gallegas, en 2016, me preguntaron cosas parecidas. Porque también en Galicia, donde el partido mayoritario es desde hace mucho tiempo el PP, resulta obligatorio el uso exclusivo de la lengua gallega en la política autonómica. No hay ninguna ley que prohíba que un político hable en español, pero lo prohíbe la convención. Esta prohibición fáctica se ha vuelto tan convencional que hasta defensores acérrimos de la libertad de elección de lengua en la enseñanza te pueden atacar por elegir libremente hacer uso del español en un debate.

Tal es el consenso político –y mediático– que reina en las autonomías bilingües. Que los nacionalistas sean hegemónicos o minoritarios es casi intrascendente. Sólo cambian el alcance y la intensidad de la prohibición. Los nacionalistas quieren un monolingüismo de iure y los demás, léase populares y socialistas, un monolingüismo de facto. Unos rechazan el español porque rechazan España, los otros porque cultivan la exaltación de las diferencias y el supuesto amor a lo propio como fórmula de poder. Este consenso significa que sólo tienen títulos para acceder a la esfera pública aquellos que reafirmen su condición nativa a través del empleo exclusivo de la lengua propia. Los ciudadanos que persistan en el error de hablar español, ya saben lo que hay. Tendrán terrenos vedados. Sea la política, sea el empleo público, sean subvenciones y canonjías.

La paradoja de los defensores de la diversidad lingüística española es que en nombre de la diversidad hacen lo posible por suprimirla. Defienden la diversidad en abstracto, pero en los territorios donde existe, allí donde se hablan dos lenguas, todo su empeño es que sólo se hable una. La coexistencia de dos lenguas no es, para ellos, una riqueza, sino una anomalía a corregir. Así convierten la lengua cuyo uso dicen que quieren promover en instrumento de división, en barrera y en peaje. No pueden ser amigos de la diversidad lingüística, mucho menos de los derechos de los ciudadanos, tales enemigos de la libertad.

Jetas y tontos en inglés
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Febrero 2018

Es quizá perdonable que un enviado especial a España, apremiado por la obligación de informar, se deje intoxicar por los separatistas catalanes. No lo es en absoluto que la más prestigiosa revista de asuntos internacionales, Foreign Affairs, publique un artículo sobre España con más tonterías y falsedades que palabras. Me refiero al que ha publicado Omar G. (de Guillermo) Encarnación el 5 de febrero, titulado "Why Spanish Nationalism Is on the Rise". Su objetivo es denunciar que Mariano Rajoy se ha subido a lomos de ese nacionalismo para, reaccionando duramente al intento secesionista catalán, ampliar su base electoral conservadora y poner en la picota a sus adversarios de la izquierda. Naturalmente, el análisis da risa porque lo que está ocurriendo es lo contrario, que la tibia respuesta de Rajoy a la intentona secesionista está haciendo que parte de su base electoral le abandone.

Pero, aparte la tontería central, la pieza está festoneada con muchas otras periféricas. El atolondrado autor enlaza el resurgente nacionalismo español con el franquismo, aunque reconoce que en España no hay extrema derecha y que quienes se manifiestan con la bandera española a favor de la unidad de España rechazan ir de la mano de grupúsculos extremistas. No sólo, sino que también admite que ese nacionalismo español resurgente no defiende nada de lo que defienden los nuevos partidos de extrema derecha europeos en relación con la inmigración, la globalización y demás. ¿Entonces? Entonces, nada. Insiste en que este nacionalismo español tiene reminiscencias franquistas. Y se funda en que muchos de estos nuevos nacionalistas corean el "Arriba España" falangista. La falsedad del fundamento hace que sea superfluo argumentar contra la conclusión que de él extrae.

Otra de las muchas tonterías que se dicen en el artículo es que el nacionalismo español rampante ha prolongado la crisis en Cataluña creando un ambiente político que hace difícil que la Administración central pueda llegar a un compromiso con Cataluña. Aparte la errónea identificación de Cataluña con quienes no son más que una parte de ella, lo ocurrido es exactamente lo opuesto. Ha sido la radicalidad del movimiento separatista catalán, inasequible a ningún compromiso, la que ha hecho resurgir el sentimiento nacionalista en muchos españoles cuyas ideas, en cuanto a lo demás, nada tienen que ver ni con el franquismo ni con la extrema derecha.

Está claro que el tipo se ha creído, porque es tonto o porque ha cobrado por creerlo, que en Cataluña son todos independentistas. Lo prueba que considere una cosa rara entre las raras (oddly enough) que Ciudadanos, no obstante ser un partido nacido en Cataluña, se oponga a la independencia de la región. Y olvida de forma groseramente culpable reseñar que ese partido no sólo se opone a la independencia de Cataluña, sino que, precisamente por el vigor con el que lo hace, ha sido el más votado en las recientes elecciones catalanas.

Pase que haya en Estados Unidos jetas que pretendan, gracias a su apellido español, saber todo de los países de habla hispana, incluido el nuestro. Lo que no tiene pase es que en el Council on Foreign Relations haya tontos que se lo crean. Al menos, consuela saber que en todos sitios, no sólo aquí, abundan los caraduras y los necios.

Los nacionalistas topan con Macron
EDITORIAL El Mundo 7 Febrero 2018

Parafraseando a Tolstói podríamos decir que cada nacionalista vive el hecho diferencial a su manera, pero desde fuera todos los nacionalismos se parecen. El principal enemigo al que se enfrenta Europa, hoy como ayer, sigue siendo esa reaccionaria pulsión de frontera que prefiere la homogeneidad al mestizaje, el proteccionismo al libre comercio y la identidad a la ciudadanía. Contra sus periódicos y agresivos desbordamientos se fundó la Unión Europea, uno de cuyos máximos valedores es Emmanuel Macron. Una Córcega más nacionalista que nunca tras la arrolladora victoria de la coalición nacionalista en las elecciones regionales de diciembre recibe hoy la visita del presidente de Francia. Macron se significó durante su campaña por tratar a los ciudadanos como adultos, es decir, capaces de encajar la verdad. Y la verdad es que el cultivo del particularismo debilita a la República -Alsacia sería la siguiente en reclamar privilegios con coartada historicista-, y por tanto a la Unión.

Macron se reunió con los líderes nacionalistas y escuchó sus demandas, que se resumen en tres: la cooficialidad de la lengua corsa, el reconocimiento de un estatuto propio para la región y el acercamiento de los presos corsos a las cárceles de la isla. Si al lector español le suena esta clase de reivindicaciones es, como decíamos al principio, porque todos los nacionalismos se parecen. Así como se parecen las maneras de combatirlos. Por eso el presidente francés decidió comenzar su visita por Ajaccio. "Ni indulgencia, ni olvido, ni amnistía", sentenció al pie del lugar exacto donde cayó el prefecto de policía Claude Erignac, asesinado por terroristas corsos hace 20 años. Así que Macron no ha ido a Córcega a negociar, sino a exhibir "una clara línea de autoridad" en defensa de la igualdad de todos los franceses. La unidad nacional, en Francia como en España, no es un capricho anacrónico sino una garantía de equidad en el trato que del Estado merecen todos los ciudadanos, entre otras muchas consideraciones de hondo valor.

Lo que sí diferencia al nacionalismo corso del nacionalismo catalán es que el segundo hace mucho que superó con creces todos los objetivos por los que suspiran los partidos de la isla francesa. El catalán es una lengua cooficial consagrada como tal por la Constitución española, y el Estatuto de Autonomía regulaba el profundo autogobierno de la comunidad catalana hasta que sus desleales dirigentes decidieron jugárselo a una quimera unilateral de independencia que forzó la aplicación del 155. El hecho es que no hay ningún país de Europa más descentralizado que España, ni más respetuoso con las normas y tradiciones de sus plurales pueblos. Un nacionalista corso mira a uno catalán y se pregunta de qué demonios se queja. Como no sea de haber perdido la autonomía por su contraproducente ensueño de emancipación.

Una independencia imposible
Paul Bacot. larazon 7 Febrero 2018

¿Cuál es actualmente el estado de las relaciones entre Francia y Córcega?
No se puede hablar de relaciones entre Francia y Córcega, puesto que la isla es parte integrante de Francia. Los independentistas utilizan mucho «París» o «el Estado». Ya no hay acciones violentas organizadas por parte de los nacionalistas corsos, lo que de alguna manera les permite exigir a cambio que se satisfagan sus reivindicaciones (en materias como la lengua, la amnistía, la fiscalidad...).

El asunto no ha estado en el centro de la vida política francesa desde hace bastante tiempo. Y las sucesivas reformas durante varias décadas ya han dado lugar a una cierta forma de autonomía. Córcega ya no es un departamento, ni una región, sino una colectividad territorial específica.

¿Podrá Macron apaciguar las ansias separatistas?
Los separatistas son muy minoritarios. Ganaron las regionales en coalición con los «autonomistas», que no quieren abandonar la República. Es ciertamente imposible para Macron pensar en la independencia de Córcega, aunque sí en una mayor autonomía que la actual, ya sea sólo para Córcega o también para ciertas áreas en todas las regiones francesas.

¿Los separatistas corsos se han visto alentados por los acontecimientos vividos en Cataluña?
El caso de Cataluña es muy distinto al de Córcega. ¡Cataluña es la región más rica de España, Córcega es la más pobre de Francia! En términos de población la diferencia también es considerable: millones de personas frente a cientos de miles. ¡Y lo que ha ocurrido recientemente en Cataluña difícilmente puede ayudar a los partidarios de dejar Francia! Los nacionalistas corsos se refieren más bien al estatuto de autonomía de las islas mediterráneas italianas (Cerdeña y Sicilia), y también piensan en Malta o Chipre.

¿Aceptará Emmanuel Macron las reivindicaciones de los dirigentes nacionalistas, quienes ostentan una posición fuerte después de las elecciones?
Macron también está en una posición de fuerza. Como los dirigentes nacionalistas corsos, su elección es reciente y ha sido muy clara. En ambos casos, también apenas existe una oposición capaz de obstaculizarlos. Esto es lo que aporta toda su especificidad a la coyuntura actual.

Profesor emérito de Ciencias Políticas en la Sciences Po. Preguntas de E. S. Sieteiglesias


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Sin investidura ni juicio a la vista
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2018

Lo único serio en el panorama catalán parece ser la manifestación que celebrarán en Barcelona los promotores de Tabarnia el próximo día 25. Todo lo demás, ni es serio ni tiene maldita la gracia.

Es cierto que si el Parlamento regional catalán no rechaza en una votación la investidura de un candidato a la Presidencia de la Generalidad no se pueden convocar nuevas elecciones en el Principado: así lo dice el artículo 67.3 del estatuto de autonomía y así parece que lo van a reconocer los letrados de dicha Cámara en el informe que les ha sido solicitado por la Mesa del propio Parlamento regional. Ahora bien, eso no significa que Roger Torrent pueda sostener sine die a Carles Puigdemont como único candidato. El presidente de la Cámara catalana tiene la obligación legal no sólo de no someter a votación la investidura del golpista prófugo, sino de proponer la investidura de cualquier otro candidato o diputado que así se lo solicite.

Lo que garantiza la continuidad del esperpento es que ni los separatistas quieren –al menos por ahora– proponer a otro candidato ni los constitucionalistas quieren desbloquear la situación postulando a uno de los suyos, votación que perderían porque el Parlament tiene mayoría separatista. Así las cosas, seguimos condenados a una aplicación paniaguada y superficial del artículo 155 que no sirve ni para lo que fue concebida.

No menos esperpéntica e ilegal sería la maniobra que estudia ERC: una Presidencia dual de la Generalidad, con Puigdemont convertido en símbolo en el extranjero y otro miembro de JxCat o de la propia Esquerra asumiendo la presidencia real del Gobierno regional. Y qué decir de la celebración de los cien días del Gobierno en el exilio que ha organizado el grotesco prófugo en Lovaina, o de las premuras con que su grupo parlamentario reclama al Parlament el abono de los casi dos millones de euros que le corresponden por los resultados electorales.

Mientras tanto, el juez Llanera parece decidido a mantener en prisión a los principales acusados por la intentona sediciosa hasta la celebración de un juicio cuya fecha de inicio también resulta una incógnita. Así, y tras prorrogar la prisión preventiva del exconsejero de Interior Joaquim Forn, Llanera ha confirmado la misma medida contra el presidente de la Asamblea Nacional Catalana, Jordi Sánchez, tras valorar no sólo los "nuevos elementos de soporte" sobre la participación de ANC y su entonces presidente en los hechos investigados, sino el riesgo cierto de reincidencia en el delito que tendría su puesta en libertad provisional.

La absurda celebración de nuevas elecciones regionales sin esperar siquiera a que concluyera el juicio por el 1-O también está afectando a la actuación del juez a la hora de tomar medidas cautelares y valorar riesgos como el de la reincidencia. Y esto es así precisamente porque las elecciones han brindado a los golpistas la oportunidad de regresar al único lugar desde donde podrían reincidir en el delito a la espera de ser juzgados: el Poder. Este riesgo, más aún que el de fuga o el de destrucción de pruebas, es el que justifica el recurso de un mal necesario como es el de la prisión preventiva.

Así las cosas, lo único serio en el panorama catalán parece ser la manifestación que celebrarán en Barcelona los promotores de Tabarnia el próximo día 25. Todo lo demás, ni es serio ni tiene maldita la gracia.

Tabarnia y un 155 más contundente, respuestas al último delirio de Puigdemont
Editorial esdiario 7 Febrero 2018

El Estado tiene obligación de evitar el 'Consell de la República' en Bruselas para designar a Puigdemont ni siquiera simbólicamente. Y Tabarnia es la prueba del respaldo que todo ello tiene.

Mientras Carles Puigdemont incurría en su penúltimo delirio al filtrar su intención de crear por la puerta de atrás un ilegal 'Consell de la República' en Bruselas para gobernar desde allí Cataluña; los promotores de Tabarnia y de Resistencia Catalana anunciaban una gran manifestación contra tanto abuso el próximo 25 de febrero, en Barcelona.

Será la tercera gran marcha contra el separatismo en apenas un trimestre, y la primera tras unas elecciones catalanas ganadas por un partido constitucionalista y con menos votos y escaños conjuntos del bloque soberanista: aunque la ley les otorga más actas de diputado, conviene no olvidar la realidad aritmética de Cataluña cada vez que Puigdemont, ERC o la CUP se arrogan la representación exclusiva del pueblo.

El separatismo es un robo de derechos: por eso es fundamental que los ciudadanos salgan a la calle el 25F

El anuncio de Albert Boadella, presidente oficioso de una comunidad virtual que agrupa la Cataluña más próspera y contraria al retroceso aldeano del soberanismo, tiene enorme importancia y merece un respaldo unánime de la ciudadanía, catalana y española, y de los partidos políticos que creen y defienden el Estado de Derecho: la respuesta al pulso ha de ser judicial y política en una democracia, pero también social y emocional. No es suficiente con que el Tribunal Constitucional impida esta nueva pantomima, llegado el caso. Los afectados han de mostrar, precisamente, su resistencia.

El nacionalismo está intentando robar el único derecho a decidir legal y moral existente, el del conjunto de los españoles, pisoteando el procedimiento inherente a toda democracia digna de tal nombre: frente a eso, la calle tiene que responder y acabar con la falacia de que el 'procés' es, ante todo, la pugna de un pueblo oprimido por unas leyes duras e impersonales. Ponerle caras y personas de carne y hueso a la oposición al supremacismo golpista es, tal vez, la mejor noticia que ha dejado todo este dislate.

Porque mucho más importante que saber qué quiere hacer el soberanismo es tener preparada la respuesta del constitucionalismo, sin complejos, con la certeza de que refrenar esa escalada siempre será un gran servicio a la democracia: hacerlo con mesura y consenso ha sido fundamental hasta ahora -aunque no siempre fuera comprendido- para evitar disturbios y más conflictos sociales; pero ya ha pasado el momento de temer las consecuencias y ha llegado el de aplicar las medidas en toda su extensión.

Al precipicio
Porque todo lo que no sea investir a un presidente respetuoso con el marco constitucional prolongará el conflicto y reforzará el victimismo indecente de un prófugo que, tras desafiar a España y a Cataluña, ahora presiona a sus propios socios independentistas para que la acompañen al acantilado.

No se puede permitir ni una investidura formal ni una simbólica de Puigdemont. Si se intenta, más 155 y más Tabarnia

Si ERC es incapaz de resistirse a esta pantomima y termina avalando esa especie de proclamación a distancia de Puigdemont, a través de la Asamblea de Municipios Independientes y no del Parlamento catalán, al Estado no le quedará más remedio que mantener y ampliar la vigencia y los efectos del artículo 155.

El absurdo Consell de la República no se puede crear desde las instituciones catalanas y tampoco se puede dejar nacer desde ninguna entidad paraoficial sin que los poderes del Estado actúen con la máxima contundencia para evitar semejante desvarío. Y mucho menos se podrá tolerar que una pseudoinstitución ubicada en el extranjero ejerza un control real a distancia de las instituciones catalanas, con un Govern de paja y teledirigido a las órdenes de Bruselas.

Sin plazos ni límites
Si la intervención primigenia con el 155 se hizo para restituir la Constitución y el Estatut por el menor tiempo posible -de ahí la convocatoria urgente de comicios-; su renovación en el caso de que no quede más remedio ha de ser sin plazos y sin límites e incluir, sin la menor duda, el control de los medios públicos y de la educación, dos de los estiletes más vergonzosamente utilizados por el soberanismo.

Aplicar la ley nunca es un desdoro; hacerlo en su plena extensión una necesidad en situaciones límite como la que el mortecino independentismo quiere crear. Y saber que detrás está Tabarnia, como concepto espiritual para millones de catalanes y españoles concernidos por la defensa de la democracia, un bálsamo y un incentivo para actuar sin remilgo alguno.

El sueño eterno
Javier Barraycoa gaceta.es  7 Febrero 2018

El sueño eterno significó la cima del cine negro. Un magistral Howard Hawks en la dirección y la interpretación de Humphrey Bogart y Lauren Bacall, dieron forma a la novela homónima de Raymond Chandler. Entre las leyendas hollywoodenses cuentan que el guion era tan enrevesado que el director y los guionistas tenían que llamar al autor de la novela para que les indicara que pasos seguir y, en definitiva, dilucidar quién era el malo o quién estaba vivo o muerto. Alguien definió esta obra maestra del cine en blanco y negro como una película con “demasiados personajes y demasiados entre enrevesados diálogos, escenarios y muertos en un mar de escenarios y giros confusos”. Y no sé por qué, esta definición le viene como anillo al dedo al “prucés”.

Si bien la película de Howard Hawks mantiene la tensión en todo momento hasta el minuto final, el “prucés” más que un sueño eterno, se está convirtiendo en un sopor perpetuo. El final se va alargando y estirando como un chicle. Y cuando parece que ya no da más de sí, algún guionista es capaz de darle otro estirón. Y eso es lo que más y menos están intentado los dos partidos separatistas enfrentados: Junts pel Si y ERC. La última boutade colectiva para mantenernos en el espejismo eterno es la aparatosa idea de investir a Puigdemont en Bruselas. Una idea que “suena bien”, dicen los de ERC para contentar a su víctima propicia Puigdemont. Pero claro, hasta un alumno primerizo de Derecho podrá entender que la cosa es algo esperpéntica. Los defensores de la democracia, democracia, democracia (el lema electoral de ERC en las últimas elecciones fue: “La democracia siempre gana”), están dispuestos a no dejar una ley en pie. La investidura de las coles de Bruselas, por llamarla de alguna forma, la realizaría una Asamblea de Electos; entre los que se encontrarían hasta los alcaldes independentistas. ¡Cómo si alguien les hubiera elegido para investir presidentes en vez de administrar sus poblaciones!

El soberanismo vive en un sueño eterno del que no quiere despertar. Y esta fase nos recuerda el ensueño en el que vivieron los catalanistas en su debacle a partir de 1938. Más en concreto, Puigemont nos recuerda a Josep Irla, gerundense, que nunca acabó estudios y en política se hizo así mismo. En 1938, cuando las tropas de Franco ya entraban el Lérida, aceptó ser, como buen “tonto útil”, el presidente del Parlamento de Cataluña pues ya nadie aspiraba a ese cargo (nos recuerda a Mas cuando le cedió la presidencia de la Generalitat a Puigdemont). Tras la guerra, al ser fusilado Companys, y sin que nadie le hubiera votado, Irla se autoproclamó automáticamente presidente de la Generalitat. Daba igual las normas o leyes para la elección del cargo. La cuestión era mantener la fantasía de una Generalitat viva e ininterrumpida. No importaban las leyes estatutarias o que Irla ni siquiera pisara jamás el Palau de la Generalitat tras su autoproclamación en el exilo.

En 1950, y tras sufrir mil conspiraciones por parte de los propios catalanistas en el exilio, decidió dimitir tras diez años en el “cargo” sin que nadie lo hubiera elegido. Escribió una carta a Josep Tarradellas en la que le reconocía que se sentía viejo y enfermo; y que preparara la elección para un nuevo presidente. Tarradellas, ni corto ni perezoso, vio la ocasión que siempre había soñado: ostentar el cargo de “Molt Honorable”. El 5 de agosto convocó en México una reunión del pleno del Parlamento de Cataluña, en la embajada de la República Española en México. Asistieron ocho diputados para la elección y llegaron unos pocos votos más por correo. Y claro, Tarradellas ganó la presidencia. Aunque esta elección fue una astracanada, permitió mantener el sueño del autogobierno a los catalanistas en el exilio. Aunque eso sí, Tarradellas que era un hombre frío y racional hasta la médula, renunció a formar gobierno. El argumento era más que contundente: “el poder es para ejercerlo” y “Todo menos hacer el ridículo”, son dos de las frases que espetó a los que le exigían que nombrara un gobierno en el exilio. ¿Para qué? Tarradellas era consciente que el catalanismo sólo necesitaba una ilusión sobre la que sustentarse y con un presidente, aunque sin gobierno, era más que suficiente.

Y el tiempo le dio la razón. Mantuvo en el limbo al catalanismo hasta la muerte del general Franco y regresó a España como si la Generalitat hubiera estado funcionando a pleno rendimiento durante cuarenta años. Daba igual, las masas se alimentan de símbolos y esperanzas. ¡Cuán parecido y cuánta diferencia entre Tarradellas y Puigdemont! La diferencia reside en que en sus últimos años de vida, Tarradellas había despertado del sueño y tenía ataques de realismo y clarividencia, como la carta privada escribía un 26 de marzo de 1981 al entonces director de La Vanguardia, Horacio Sáenz de Guerrero. Tras el golpe de Estado del 23-F, éste decidió publicarla el 16 de abril del mismo año. El escrito es más que revelador estaba dedicado a advertir a los catalanes sobre Pujol, pero ustedes lo pueden aplicar a cualquiera de sus sucesores: “Era inevitable la ruptura de la unidad de nuestro pueblo … Es desolador que hoy la megalomanía y la ambición personal de algunos, nos hayan conducido al estado lamentable en que nos encontramos y que nuestro pueblo haya perdido, de momento, la ilusión y la confianza en su futuro. ¿Cómo es posible que Cataluña haya caído nuevamente para hundirse poco a poco en una situación dolorosa, como la que está empezando a producirse?”.

La película El sueño eterno, que contó con tres de los mejores guionistas del momento, produjo algunos de los mejores diálogos de la historia del cine. El “prucés”, y los que redactan sus múltiples, variantes y contradictorias hojas de rutas, sólo es capaz de procurar titulares y sonrojo en los catalanes que huimos de las pesadillas y necesitamos ya un largo descanso, en lugar de un sueño eterno … e inalcanzable.

Un Golpe de Estado blando y por etapas
Luis de Velasco republica 7 Febrero 2018

En esta columna de El Replicante he escrito muchos artículos relativos al denominado ‘proces’. Desde sus primeros pasos lo califiqué de intento de “Golpe de Estado blando y por etapas”. “Blando” es decir sin tanques en la calle y “por etapas”, con medidas escalonadas en el tiempo tratando de establecer un “doble poder” y así sustituir progresivamente la legalidad estatal y autonómica vigentes por unas nuevas acordes con el objetivo buscado de independencia y establecimiento de una República .(“El Proces como intento de Golpe de Estado”. Publicado el 11 de enero de 2016).Ya antes, el 10 de noviembre de 2015 con el titulo “Golpe de Estado blando: primer paso” había analizado el tema viendo lo ocurrido eso días en el Parlament. Reproduzco aquí los párrafos que creo de mayor interés de ese artículo.

“El primer paso en un intento de golpe blando”, de un intento de golpe “por secretaría “, se dio este lunes poco después del mediodía en el Parlamento catalán. El aventurerismo de unos antidemócratas consumando su desprecio a la legalidad vigente lo hizo posible. Se invoca por ellos y sí lo proclama en su primer punto la Resolución aprobada, ”el mandato obtenido en las pasadas elecciones del 27 de septiembre de 2015 se basa en una mayoría de escaños y una amplia mayoría soberanista de votos…”. Recordemos aquí a Orwell que escribió “El lenguaje político es construido para lograr que las mentiras parezcan verdades y el asesinato respetable”. Algo perfectamente aplicable a ese primer punto y a toda la Resolución. No hay mayoría de votos y menos “amplia ”y la mayoría simple en escaños no permite modificar el vigente Estatut. Más aún: una mayoría incluso aplastante de votos no permite saltarse la Constitución y la legalidad con otra “”paralela”.(La simple observación de esto me llevó al convencimiento de estar entonces ante los primeros pasos de un intento de golpe de Estado.)Y seguía el artículo “hoy y aquí lo importante es hacer frente a este intento y hacerlo rápida y decididamente aplicando los muchos instrumentos legales de que dispone el gobierno, Con el mayor respaldo político, social y ciudadano”. Hasta aquí algunos párrafos de este articulo al que siguieron varios más, todos ellos insistiendo en que enfrentábamos un auténtico golpe de Estado silencioso, blando, sin tanques pero un golpe al fin y al cabo. Algo que hoy, finalmente parece ser reconocido sino por todos sí por muchos, muchos que antes miraban a otra parte.

El citado artículo insistía en que lo aprobado en el Parlament “es un paso más y cualitativamente distinto y en un “proceso” plagado de falsificaciones, provocaciones, ilegalidades establece esa nueva línea divisoria. Ya no caben mistificaciones ni funambulismos. Estamos, por muy brutal que suene e increíble que parezca, ante un intento de Golpe de Estado que podemos calificar de “blando” o “por secretaría”. Incluso, como lo ha llamado alguna prensa extranjera, un “pronunciamiento” algo, paradójicamente para sus inspiradores actuales, muy español. Basta leer esa propuesta de resolución presentada al Parlament.

No se trata sólo de una provocación. Es mucho más que eso. Es un paso más en un proceso con etapas que suponen un plano cada vez mayor de desafío a la legalidad, la estatal y la propia. Del derecho a decidir se pasa al “proceso participativo” para llegar ahora a la independencia. Se ha dejado crecer demasiado el monstruo. El gobierno de Rajoy (como los anteriores, aunque éstos en menor medida) ha sido incapaz de articular y llevar a cabo un mínimo plan para contenerlo y esto ha envalentonado y envalentona a unos aventureros que, sabiéndolo o sin saberlo, aplican la máxima leninista de “Cuanto peor, mejor”. (Es de suponer que los de la CUP la conocen, su traducción castiza es eso de “montar un pollo”).Y no se trata de equidistancia en el reparto de culpas porque es claro que los principales responsables son los nacionalistas en su escalada de dislates.

Ahora lo primero, lo más urgente e importante es aplicar la legalidad. Y eso no es judicializar la política. Al contrario, eso aquí y ahora ante un intento sedicioso es hacer política aplicando la ley. No confundamos al personal. En este inmediato, hay que ampliar el frente de los demócratas y hacerlo visible. Esa opción debe tomar la iniciativa que, hasta ahora, ha estado en manos de los nacionalistas “termocéfalos” y aislarlos. Los interlocutores sociales, en cabeza patronales y sindicatos, deben estar ahí, aun siendo conscientes de que parte de ellos, sobre todo los primeros, están abducidos por las regalías del gobierno catalán. Grandes empresas y la burguesía de esa Comunidad tienen mucho que decir y hacer, sobre todo ahora que “su” partido, Convergencia, está en ruina institucional y política y enfangado por su saqueo institucionalizado.

La ciudadanía catalana tiene una enorme responsabilidad delante. Debe expresar claramente y sin reticencias su rechazo a este intento de violar repetidamente la legalidad y el marco de convivencia democrática. No debe recompensar a unos aventureros. Debe recordar aquello de que “para que el mal triunfe, solo es necesario que los buenos no hagan nada” (Edmund Burke). Hay que parar el golpe”.

Hoy, transcurridos varios meses, ese golpe (ya reconocido como tal por casi todos ) puede darse por fracasado. Pero el daño causado ha sido y es enorme en todos los órdenes, desde el político y el socioeconómico al de la confianza y convivencia familiar y social.Digo que “puede darse por fracasado en vez de decir simplemente que “ha fracasado” por una elemental prudencia.La maligna imaginación de los dirigentes indepes y su obstinación en el desprecio a las más elementales normas de una democracia aconsejan esa prudencia. Ojalá me equivoque y no reincidan. El Estado español ha mostrado su poder frente a unos aventureros siendo además de enorme importancia la posición de los países de la UE porque no puede haber independencia si nadie (importante) te la reconoce. Ha quedado claro. Como ha quedado claro lo imprescindible de sancionar justa y adecuadamente a los autores e inductores de este golpe de Estado. La Justicia tiene la palabra.

El humor desquicia a los supremacistas
OKDIARIO 7 Febrero 2018

Tabarnia se ha convertido en el mayor dolor de cabeza de los independentistas catalanes. A veces sólo se necesita una buena dosis de humor para doblegar la sinrazón de los que actúan fuera de la ley. Roberto Benigni decía en ‘La vida es bella’ que “no hay nada más necesario que lo superfluo”. Si aquella película denunciaba el holocausto nazi con una originalidad encomiable, otro histrión genial, en este caso Albert Boadella, ha conseguido que lo que nació como una chanza acabe convertido en un movimiento cívico de primer orden contra las veleidades independentistas. El talento de Boadella, Tomás Guasch o Miguel Martínez ha desnudado todas las carencias secesionistas mediante una “bufonada” —en el mejor sentido de la palabra— que se han convertido en una referencia inexcusable del constitucionalismo en Cataluña.

El ridículo es el mejor antídoto para desnudar el ridículo. Los impulsores de la falsa república catalana han dado sobrados motivos para que el humor sea la mejor respuesta ante la constante ilegalidad. ¿Quién se puede tomar en serio a un grupo que quiere gobernar Cataluña desde Bruselas? ¿Quién puede aceptar como legítimo a un presidente huido de la justicia? Ante eso, los miembros de Tabarnia han tenido la habilidad de copiar cada uno de los pasos de los separatistas para ser su espejo y así reflejar hasta qué punto cada una de las ocurrencias golpistas sólo podían ser producto de una broma de muy mal gusto. Una broma pesada, por otra parte, que está costándole muy cara a le economía catalana y, por ende, a todos los españoles.

A día de hoy, Tabarnia es mucho más que una ocurrencia humorística, se ha convertido en un punto de encuentro de todos aquéllos que aún creen en una Cataluña regida por la legalidad vigente. En una Cataluña libre de pensamientos atávicos y adoctrinamientos políticos en colegios y medios de comunicación públicos. En una Cataluña, en definitiva, como siempre ha sido desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 92: referencia internacional y punto destacado en la cuenca mediterránea. La dimensión social que han adquirido se resume en la manifestación que han convocado en la capital catalana de cara al próximo día 25 de febrero. Una marcha por la unidad de España que es también una marcha por la esperanza de todos los catalanes que creen en la ley. Ante el mal chiste del independentismo, una broma muy seria para volver a situar Cataluña en el lugar que nunca debió perder.

Pronto le pedirán a Arrimadas la prueba del pañuelo en TV3
Cristian Campos elespanol 7 Febrero 2018

La peor televisión española, la más grosera y malvada, se hace hoy en Cataluña. Durante años, y por un elemental sentido de la higiene, el pan y circo se lo hemos facturado al resto de televisiones españolas. Sabrá de qué hablo todo el que haya aterrizado la vista durante un solo minuto de su vida en Salvados, Operación Triunfo o Crónicas Marcianas, esa caja de Pandora de la que surgió toda la telebasura posterior.

Cataluña no sólo se ha embrutecido a sí misma con nacionalismo, ha embrutecido al resto de España con televisión. La empresa ha sido metódica y tenaz, y ha gozado del favor de las audiencias españolas. Hoy, los catalanes no facturamos ya el verdadero pan y circo. La mandanga de la buena nos la quedamos para nosotros. Paga el 155.

TV3 es una televisión regional dirigida a una audiencia muy concreta: niños, barcelonistas y tietes. Precisamente los grupos sociales que han ejercido como motores callejeros del procés. Desde su nacimiento en 1984, TV3 ha medrado gracias a unos presupuestos hipertrofiados, envidia de las televisiones privadas del resto del Estado, y unas cifras de audiencia pomposas y resultado de la peculiar distribución de los medidores de audiencia de la empresa Kantar. El 81,3% de esos medidores ha sido instalado en hogares catalanohablantes cuando el catalán apenas es la lengua principal del 32,6% de las familias de la comunidad. Este último es un dato oficial de la propia Generalidad.

En TV3 un tal Otegi, condenado por terrorismo en 2011 y santo súbito del nacionalismo catalán desde que salió de la cárcel, ha bromeado con la desaparición física de Albert Rivera y ha sido vuelto a entrevistar después de ello, por si repetía el graznido. Se le notaba en su salsa, a Otegi. En su pueblo echa el día cebando con pan mojado a las palomas, excluido por sus paisanos, y aquí le piden opinión sobre jurisprudencia constitucional. Le han dado una segunda juventud.

Oriol Barnils, tertuliano habitual de la cadena, quiso el sábado pasado echarle en cara a Inés Arrimadas el pasado de su padre, un simple funcionario policial cuya relación con el franquismo es nula. Menor, en cualquier caso y según dicen aquí, que la del abuelo de Puigdemont con la Falange. O la del abuelo de Marta Rovira, alcalde franquista de Sant Pere de Torelló entre 1956 y 1965, con el régimen. O la de los antepasados de Artur Mas con el esclavismo, cuya prohibición se saltaron durante el siglo XIX.

"¿Qué opina su padre, que como policía franquista tiene experiencia en operaciones policiales, del operativo del 1-O?", le dijo Barnils. La presentadora del programa le reprochó también a Inés Arrimadas que no hablara más en catalán. Pocos días antes, en la misma cadena, le habían reprochado que no cantara a voz en grito el himno bélico de los partidos nacionalistas catalanes y que por aquí llaman Els Segadors. Pronto le exigirán la prueba del pañuelo y ay de ella si no sale cuatribarrado.

La Generalitat ordenó a los Mossos echar a la Policía porque eran “agentes hostiles”
Carlos Cuesta okdiario 7 Febrero 2018

La Generalitat ordenó a los Mossos echar desde “el día uno de la independencia” a la Policía. Porque, según sus explicaciones, eran “agentes hostiles” dispuestos a aprovechar la “vulnerabilidad” del “proceso de transición”.

La descripción de la estrategia aparece recogida en un correo de Josep Lluís Salvadó Tenesa que fue remitido a la Vicepresidencia Económica y Secretaría de Hacienda de la Generalitat, el departamento bajo el mando de Oriol Junqueras. El correo, en manos ya de la Guardia Civil y al que ha tenido acceso OKDIARIO, está fechado el 6 de septiembre del pasado año, es decir, justo antes de la negativa de los Mossos a ayudar a los Guardias Civiles en el registro judicial al Departamento de Economía. Y justo antes de las reticencias a aceptar el mando coordinado del coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos que impuso la Justicia.

El mail de Salvadó Tenesa puede ser decisivo a la hora de juzgar si los Mossos tuvieron una actitud de omisión de su deber por la falta de “coordinación” de los agentes nacionales –como acaba de asegurar el ex mayor de los Mossos Trapero– o si, por el contrario, es que contaban con órdenes para desafiar la legalidad porque se encontraban inmersos en el golpe separatista.

El mail fue enviado con un archivo adjunto. Un documento titulado ‘La seguridad de la república catalana: primeros planteamientos’. Bajo ese título se recogían una serie de indicaciones para la fase de “transición”. Y es ahí donde Salvadó Tenesa aclara el planteamiento estratégico con respecto a los Mossos.

“Riesgo y amenazas el proceso de transición”. Así se denomina ese apartado del documento. Y allí se puede leer –como destaca el documento que hoy muestra este diario– que “mientras que la República Catalana puede tener amenazas similares a las de sus vecinos, durante el proceso de transición nacional pueden surgir o intensificarse algunas”. Por ello, “durante la transición las fuerzas de seguridad asumirán las competencias que actualmente [en septiembre de 2017] recaen sobre el Estado español para garantizar que no haya problemas en este ámbito”, apunta el texto.

Y es en ese momento donde directamente califica a los agentes nacionales de “agentes hostiles”: “Es necesario que se haga un proceso conducido de manera correcta para que los agentes hostiles no puedan aprovecharse de las vulnerabilidad de la transición”, añade el documento. Una tarea que considera necesaria “desde el primer día de la independencia”. Es decir, desde la declaración unilateral de la independencia.

Salvadó Tenesa recuerda que el resto es dejar sin eficacia a los “7.000 agentes estatales entre Policía Nacional y Guardia Civil”.

Las indicaciones fueron trasladadas por mail en la primera semana de septiembre. Y hoy en día una de las preguntas a las que debe dar respuesta la Justicia es si los Mossos actuaron sin órdenes de desobedecer a la Justicia y a la ley, o, por el contrario, lo hicieron por indicaciones de sus superiores en la Generalitat.

Pues bien, otro de los párrafos del mail vuelve a recordar que “para poder hacer frente a las situaciones diversas relacionadas con la seguridad, la República habrá de llevar a cabo determinadas actuaciones” para asumir rápidamente las funciones y competencias que ostentan los agentes del “Estado español”.

A partir de ahí es historia. Historia plasmada en informes también en poder de la Guardia Civil, como ha adelantado OKDIARIO. Informes que revelan que el mayor Josep Lluís Trapero dio órdenes a los Mossos de espiar, informar y delatar cada movimiento que realizase la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1-O. Que las consignas de los agentes autonómicos no eran estar atentos al referéndum ilegal pese a las exigencias del TSJC sino que su obsesión era controlar al milímetro cada paso que daban los agentes enviados desde el resto de España para poder informar a su cúpula y evitar la eficacia del operativo nacional que pretendía paralizar el golpe separatista.

Convergència elaboró un formulario para los que pagaban las «mordidas»
J.M.Zuloaga. Madrid. larazon 7 Febrero 2018

La Fundación CatDem, de la que era administrador y tesorero Andreu Viloca, que ocupaba similar puesto en Covergència Democrática de Cataluña (CDC), elaboró un «documento tipo» para que las empresas a las que se adjudicaban obras pudieran formalizar en sus órganos rectores las «donaciones» del 3%. El formulario en cuestión fue encontrado por la Guardia Civil durante el registro de las empresas relacionadas con Félix Pasquina Olivé, que realizó abonos a la cuenta 2100 0419 95 0200464820, de la que era titular la Fundación CatDem, de 102.000 euros en 2014 (31 de Octubre), y 45.000 euros en 2015, (28 de Enero), un total de 147.000 euros.

Estas donaciones, según la Benemérita, se realizaban a través de las sociedades administradas por Félix Pasquina: Voladures i Enderrocs; Bergadana de Transports; Reciclatge Mobil; y Tramex.Asimismo, figura otra empresa, denominada Textal Invest, que según la documentación facilitada por la Agencia Tributaria, habría donado la cantidad de 2.000 euros en el año 2014. La administradora de esta entidad es Alba Pasquina.

Sin embargo, esta empresa, según la documentación que fue intervenida en el registro del despacho de Andreu Viloca, forma parte y era donante como perteneciente al «Grup Srs. Pasquina». La entidad fue registrada y fue en la que se encontraron evidencias de pagos a la referida fundación por valor de 174.000 euros. El documento en el que se hace referencia a la donación es un borrador (y su fotocopia) de certificado de la Junta General de Accionistas de la Sociedad, en la que según se desprende de la redacción, se aprobaría una aportación a favor de CatDem de ese importe.

Pero el asunto no termina ahí, ya que «entre los correos electrónicos de Andreu Viloca, obtenidos del registro efectuado en la sede de CDC, el día 28 de Agosto de 2015, se localiza el correo electrónico enviado por Anna Benitez, del Departamento de Administración de CDC, a Andreu Viloca, de fecha 07/03/2012, y como anexo un documento Word adjunto con el nombre “Model Acord de Govern”». Se trataba del formulario aprobado por CatDem, que tiene el mismo contenido, «a excepción de la anotación Fundació CatDem 174000 euros, desprendiéndose por tanto que es un modelo propio de la Fundación y que probablemente habría sido facilitado por la propia CatDem a Pasquina».

Las continuas reuniones que representantes de Pasquina con Andreu Viloca, basadas en las anotaciones que constan en los asientos diarios de su agenda en los años 2012 y 2013 (en total 13 registros), «tienen un fin, que no es otro que la adjudicación final de un contrato y por ello una donación a la fundación como contraprestación», subraya. También se encontraron datos de otro contrato de fecha 30 de octubre de 2014. Se reunieron con Pilar Matesanz, como directora de Contratación y Finanzas de Infraestructuras de la Generalitat de Catalunya SAU y Félix Pasquina.

Contra la ideología del catalán
Josep Maria Cortés cronicaglobal 7 Febrero 2018

La obsesión monoglósica de los dirigentes soberanistas siembra un territorio inexistente. Fomentan el odio al bilingüismo​ natural desde la ideología del catalán, sin darse cuenta de que, a pesar del fervor patriótico, la aulas de filología catalana están prácticamente vacías. Ellos inventan y sobre nosotros recae el peso de la irresponsabilidad de su desgobierno. Nos vamos convirtiendo en ciudadanos de un país inexistente: la República gobernada virtualmente desde Waterloo, mientras la alcaldesa Ada Colau discrimina sin saberlo a Machado y a Ortega en los carteles de Ciutat Vella, escritos en árabe, urdú o tagalo, todo menos castellano, que es lo que habla la gente. El anti España de Colau tiene el aire de cruzada contra la quinta columna, una batalla que pretendiendo ser virtuosa, como el odio hacia la injusticia, desencaja el rostro, diría Brecht.

Vamos por la calle con una sombra sobre los ojos, símbolo del ser apesadumbrado por problemas insolubles. Cada día hay un nuevo desafío al orden constitucional. El entramado de alternativas ilegales, de retorcimientos del Estatut, de reinterpretaciones de los códigos penal y civil han construido un laberinto inextricable; un rizoma sin salidas desde el que los políticos de ríen de nosotros. Solo nos queda el 155, el silencio de los dioses y el compás de espera para los mortales.

Andreu Jaume, profesor de la Pompeu y del Instituto de Humanidades, escribió hace pocos días que la verdad de la vida está en la palabra cara a cara "como principal herramienta hermenéutica". Pues eso es lo que nos quieren robar los soberanistas, el conjunto de símbolos y referencias --da igual en qué idioma-- que nos definen como ciudadanos, no como etnia ni como manada. En el seno del duopolio indepe, PDeCAT-ERC, pugnan ambos por abanderar la hegemonía en el memoricidio catalán, el crimen contra nuestra memoria de seres libres, sabedores de que el territorio es el abrazo del oso. Buscan la quiebra de las instituciones y cuando todo se venga abajo, el dúo y su coletilla (la CUP y parte de los comuns) recogerán lo que quede con el camión de la limpieza. Es la estulticia del populismo como doctrina: ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio; como yo no soy de eixe món, construyo el meu món, dentro del teu món, con tu voto y sin avisar. Zafia mendacidad la de Puigdemones y Roviras.

Destructores de nuestra escenografía vital --la infancia--, los indepes son, por lo general, perdices mal cocinadas de una nación de cazadores. Llevan décadas poniéndole ideología a nuestra lengua materna, en contra de lo que hicieron Carner, Riba o Pla, y de lo que ha hecho Jordi Llovet, el gran maestro insensible al nacionalismo, que ha traducido al catalán lo mejor de la literatura europea, Baudelaire, Flaubert, Rilke, Hölderlin, Paul Valéry, Thomas Mann o Walter Benjamin. Y tambien ha editado en castellano la obra completa de Kafka.

Los buenos navegan entre dos ríos, como lo hizo Martín de Riquer, enciclopedista y medievalista, que se pasó vida deleitando a sus alumnos entre el Tirant y El Quijote. O como José María Valverde, traductor al castellano del Ulises de Joyce, cuando la novela dublinesa era el foco de una generación y los jóvenes acudían en tropel a sus clases en el aula magna de la Central. Después del magisterio, los iniciados se convertían en Leopold Bloom y Stephen Dedalus en un viaje por la entraña de Ciutat Vella, tratando de emular el aguante al destilado de los protagonistas de Joyce.

En un libro algo lejano de Llovet Adiós a la universidad (2011), -el mallorquín Andreu Jaume le llama “particular elegía sobre la enseñanza de humanidades”- el profesor retirado explicó su idea fallida de crear un área de literatura comparada en el departamento de filología catalana, pero se encontró ahí con los recelos de los custodios de las esencias patrias, a quienes todo amago de heterodoxia les sonaba a fascismo. Como ven, en el mismo corazón del sistema, brotan la injuria y el resentimiento. La autoridad gramatical catalana, extendida en emisoras y periódicos oficiales y en otros sometidos a la pura subvención, los lingüistas más que correctores actúan de censores. Incómodo en la tradición política y filológica de su país, Llovet, insensible al nacionalismo, llegó a sentirse distante respecto a una Universidad hostil que practica la confusión entre lengua e ideología. En el valiosísimo rastro de Andreu y buscando entre libros y material del Llovet, que fuera también crítico operístico de La Vanguardia, -de sesgo wagneriano-, uno puede encontrar situaciones comparables, en las dianas de Marsé, Mendoza o el mismo Vázquez Montalbán, contra la deriva del nacionalismo abrasivo.

Si es cierto que la paz produce delincuencia juvenil, mientras la guerra es una dramática válvula de escape para las vidas en excedencia, el nacionalismo seguirá hurgando. Su maquinaria de generación del odio recuerda a Georges Orwell en 1984, la narración en la que donde Emmanuel Goldstein aparece ante el pueblo enfurecido que debía vejarle y lesionarle. Era la ceremonia del Odio organizada por Gran Hermano, que se repite a lo largo de la historia para dejar fijada en la mente de su grey que solo el odio puede vencer a nuestros perores sueños, como por ejemplo el miedo al extranjero en un momento de tensión migratoria como el nuestro.

En los excesos teológicos del procés, el enemigo no solo es la victima que dice desesperado que no es culpable de no ser independentista sino que al final confiesa haberlo sido; asume una culpabilidad artificialmente creada por sus verdugos. Es un argumento análogo al que describe Arthur Koestler en El cero y el infinito cuando, como exmiembro desengañado de la Internacional, describe las purgas soviéticas de Stalin. En el Gulag, primero se construía artificialmente la imagen del culpable y después se obligaba a la víctima a reconocerse en esta imagen. Por su parte Sartre, el filósofo a su pesar de François Mitterrand, utilizó un esquema de gran sencillez en su obra, A puerta cerrada, para reunir a cuatro difuntos en una habitación sin nada, para que uno de ellos reconociera que estaban en el infierno. No habría fuego eterno sino ostracismo y olvido.

Jordi Sánchez cobraba en la ANC 8.000 € al mes a través de la Fundación Universidad Pompeu Fabra
Carlos Cuesta okdiario 7 Febrero 2018

El líder de ANC Jordi Sánchez cobraba un sueldo mensual de 8.000 euros procedente de la Fundación Universidad Pompeu Fabra. Jordi Sánchez, el mismo que acaba de intentar ser puesto en libertad por enésima vez, consiguió, de este modo, contar con unos ingresos más que notables sin necesidad de que contasen los pagos dentro de los registros de la propia Asamblea Nacional Catalana (ANC). Las investigaciones empiezan a aclarar, de este modo, el supuesto misterio de cómo podía tener tanta actividad golpista una asociación que, a fecha actual, sigue defendiendo que no recibe subvenciones de la Generalitat.

Fue Jordi Sánchez el mismo que aseguró en el acto del 11 de junio pasado en Montjuic, con Guardiola como testigo, que “no habría jueces suficientes para llevar a todos los tribunales”. Pues bien, no sólo parece que empieza a haberlos, sino que lo que también parece es que su posición económica era más que saneada mientras lanzaba las consignas. Porque, pese a no figurar dentro de la contabilidad de ANC, Jordi Sánchez había encontrado una vía de ingresos mensuales más que notable para desarrollar su actividad golpista.

A pesar de no haber figurado en plantilla, la Fundación Universidad Pompeu Fabra ha previsto una asignación mensual de pago de casi 8.000 euros como contraprestación por los “trabajos y estudios” que “oficialmente” ha realizado Jordi Sánchez para esta institución.

“La UPF es una universidad pública”, como destaca abiertamente la Universidad. Y la “Fundación Universidad Pompeu Fabra es una entidad privada sin ánimo de lucro, constituida en el año 2006 por acuerdo del Consejo de Gobierno de la Universidad Pompeu Fabra [pública]” que, según sus estatutos, tiene “el objetivo de cooperar para conseguir las finalidades de la Universidad a través de: la promoción y mejora de la docencia y la investigación; el fomento y la difusión de la cultura universitaria; el establecimiento de interrelaciones entre la Universidad y la sociedad”.

Por lo visto, en todo ello, ha conseguido encontrar hueco para albergar los lucrativos trabajos de Jordi Sánchez.

La universidad de Sala i Martín
Se trata, además, de la misma universidad de la que es profesor Sala i Martín, mentor de Elsa Artadi -hoy mano derecha de Carles Puigdemont- y miembro destacado del Colectivo Wilson, otro de los centros investigados por la Guardia Civil. La Benemérita sospecha que el grupo de economistas autodenominado Colectivo Wilson en el que se encuentra Xavier Sala i Martín pueda haber servido de comité asesor del golpe separatista del 1-O.

Las investigaciones parten de las menciones realizadas por el juez Santiago Vidal -sancionado por redactar un borrador de Constitución catalana- en las que apuntaba directamente a este grupo de expertos como “equipo de trabajo” del que “disponemos [en referencia al colectivo encargado de impulsar la independencia]” para “el ámbito fiscal y de hacienda”.
Además, cuatro profesores de esta universidad -Sala i Martín, Roderic Guigó, Tomàs Marquès-Bonet, y Anna Veiga han asesorado en las actuaciones del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña, el famoso Diplocat desmantelado en aplicación del 155.

El pago a través de esta fundación y la implicación de más protagonistas de la Universidad Pompeu Fabra puede arrojar luz sobre un supuesto y pretendido misterio de la ANC. Y es que mientras que Òmnium Cultural admite su financiación mediante subvenciones de la Generalitat, ANC lo niega. La Guardia Civil, de hecho, cree que ANC y Òmnium forman parte de un esquema de ocultación de fondos del que se ha beneficiado la Generalitat para eludir los controles del Gobierno y el Ministerio de Hacienda. La estructura sería la que habitualmente se considera como sociedades pantalla o instrumentales, con la única variante de que en esta ocasión, lejos de ser entidades mercantiles, son asociaciones.

Las tesis de la ANC no encajan
Las investigaciones de la Benemérita le han llevado ya al juez Pablo Llarena a ordenar el registro de las sedes de ambas entidades hace escasas semanas. Allí, los agentes de la policía judicial han buscado pruebas para confirmar varios puntos. En primer lugar los esquemas reales de financiación de ambas entidades. Hay que recordar que Òmnium es una sociedad que obtiene subvenciones y que no ha ocultado su percepción de fondos públicos. Pero, teóricamente, no así ANC. Según los responsables de la Asamblea Nacional Catalana, sus ingresos proceden exclusivamente de las captaciones de aportaciones populares. Los datos de la Guardia Civil no encajan con esta tesis y con la capacidad de movilización de la ANC.

La Guardia Civil remitió el pasado 20 de noviembre un informe al Juez del 13 de Barcelona en el que ya afirmaba lo siguiente: “La Generalitat no ha contestado todavía” a los mandamientos de requerimiento de información sobre sus rutas de dinero, “pero esta Instrucción tiene sospechas de que efectivamente sí se ha empleado dinero público en la consulta”. Los agentes realizaban ya en ese informe una descripción del esquema de triangulación preparado para despistar los controles del Gobierno en el desvío de fondos públicos hacia fines ilegales: “Si fue o no dinero público o de un tercero y posteriormente repuesto precisamente de fondos públicos (aquí entrarían o no las actuaciones de la ANC y Òmnium)”.

No se trata del único organismo que considera que las cuentas de ANC y Òmnium son una tapadera. El Sepblac, el organismo máximo antiblanqueo, acaba de entrar a investigar a las dos grandes asociaciones separatistas catalanas, tal y como adelanto OKDIARIO.

La Benemérita, además, tiene la sospecha de que el dinero de las campañas de captación de fondos realizadas para pagar los viajes de los familiares a visitar a los encarcelados, estancias como la de Carles Puigdemont en Bruselas, el pago de los gastos jurídicos de todos los imputados por el 1-O, o las fianzas de Forcadell y sus compañeros, puede estar beneficiándose de una vía de dinero negro. Dinero, posiblemente, desviado a cuentas corrientes durante los años previos al golpe separatista con la previsión, ya en esos periodos, de que tuviese que ser utilizado para diversos gastos ligados al proceso de ruptura con España.

Covite acusa al Gobierno vasco de “trabajar a favor de los intereses de ETA”
OKDIARIO 7 Febrero 2018

El colectivo de víctimas del terrorismo Covite ha acusado al Gobierno Vasco “de trabajar a favor de los intereses de ETA” por su ‘Informe de seguimiento correspondiente a 2017’ del Plan de Paz y Derechos Humanos 2017-2020.

En un comunicado, Covite ha criticado que el Ejecutivo Vasco haya incluido entre sus objetivos para el próximo año “el de erigirse como mediador entre los Gobiernos español y francés para lograr una política penitenciaria favorable a terroristas de ETA que se niegan a desmarcarse de su pasado para obtener beneficios como el traslado de prisiones”.

Además, ha censurado “el anuncio de la puesta en marcha de un plan de reinserción específico para los etarras presos“. “A los terroristas orgullosos de su pasado no se les aplica planes de reinserción, sino políticas de desradicalización que hasta ahora brillan por su ausencia en el País Vasco”, han señalado Covite.

El colectivo ha acusado al Gobierno Vasco de “indignidad manifiesta” por reconocer en su informe su “participación activa” en el “desarrollo del proceso de apoyo a la verificación y confirmación del desarme”, que considera de carácter “legal, definitivo e irreversible”.

A juicio de Covite, “ETA podría prescindir de sus mediadores profesionales ya que, al parecer, es el Gobierno de Urkullu el que ha asumido sus tareas”. “El Gobierno vasco está empeñado en cerrar de un plumazo el capítulo de ETA aunque la realidad y el antiterrorismo francés digan lo contrario”, ha subrayado.

Además, Covite ha opinado que el Gobierno Vasco “miente de forma reiterada” en torno a los supuestos cambios en política penitenciaria impulsados por Francia. Por último, Covite ha criticado que el Gobierno Vasco “proponga aplicar un plan de reinserción específico para los presos de ETA”.

“En un territorio con unos niveles de radicalización violenta tan elevados como el País Vasco, un Gobierno responsable aplicaría planes de desradicalización a terroristas que siguen estando orgullosos de su pasado, que han establecido el arrepentimiento y la delación como sus líneas rojas y que son recibidos con honores por multitudes cuando abandonan la cárcel”, ha finalizado.

ETA necesitó más de 5 millones al año que logró sobre todo de los secuestros
EFE. Bilbao El Mundo 7 Febrero 2018

Josu Ugarte, coordinador del libro "La bolsa y la vida. La extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial". EFE

La banda terrorista extorsionó a 15.000 personas y secuestró a 82

El director de la asociación vasca de derechos humanos Bakeaz, Josu Ugarte, ha destacado hoy, en una entrevista con Efe, que ETA necesitaba para costear su actividad terrorista más de 5 millones de euros al año y su principal fuente de financiación fueron los secuestros.

Ugarte ha coordinado durante varios años de investigación el libro "La bolsa y la vida. La extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial", que hoy se presenta en Bilbao como un documento sobre el chantaje que ejerció la banda y que le aportó los recursos suficientes para financiar su actividad terrorista.

Ha aclarado que nunca será posible cuantificar exactamente cómo pudo afectar el terrorismo de ETA al PIB y al desarrollo económico de Euskadi y Navarra, ni determinar cuántas empresas abandonaron esos territorios por esa amenaza, ni la pérdida de inversiones o el coste en seguridad que tuvieron que hacer, por ejemplo, grandes bancos que conformaron sus propios equipos de protección y escolta para proteger a sus directivos.

Los informes periciales y datos de investigadores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desde el inicio de su actividad terrorista en 1968 hasta 2013 han determinado que el coste económico directo de ETA puede alcanzar los 25.000 millones de euros, destacando el peso que tuvo la paralización de la construcción de la central nuclear de Lemoiz (Bizkaia), que supuso unos 6.000 millones de euros.

La empresa Iberduero alcanzó un acuerdo con el Gobierno español presidido por Felipe González para compensar a la empresa la paralización de ese proyecto y, así, "lo pagamos, vía factura de la luz, todos los españoles a lo largo de varias décadas".

Entonces, ha explicado, cuando arrancaba la democracia aún con inseguridades y llegó la crisis industrial a Euskadi, "es cuando ETA agregó desolación a la desolación", con sus años de plomo, asesinatos, secuestros y la extorsión, que agravó el declive de ese sector que también había sacudido a otras regiones de Europa.

En su época de máxima actividad, ETA funcionaba con presupuestos, a precios de hoy, de entre 5 y 6 millones de euros anuales", y a partir del año 2000 se mantenía con 2,5 millones aproximadamente, por tanto, era una organización "pequeña y casi cinco veces menos que el IRA".

El trabajo profundiza en las consecuencias de la extorsión mediante el cobro del denominado impuesto revolucionario y lo que denomina 'microextorsión' a pequeños empresarios, comerciantes y hoteleros que debían colocar huchas y recaudar pequeñas cantidades en sus establecimientos para ETA, si bien destaca que la principal fuente de ingresos de la banda fueron los 82 secuestros que realizó en sus casi cinco décadas de actividad.

Esos secuestros no solo tenían razón económica, sino que también buscaban condicionar las relaciones laborales y chantajear el Gobierno.

"La mayoría de los extorsionados por ETA no pagó, pero la mayoría de los secuestrados sí lo hizo", ha matizado.

Ugarte ha denunciado que la amenaza de la violencia contra los empresarios pervirtió durante décadas las relaciones sociolaborales en Euskadi, ya que había sindicatos que reivindicaba mejoras en sus condiciones laborales desde "el odio" al empresario y la amenaza de muerte por parte de la banda terrorista era real y se hacía efectiva a veces.

La documentación incautada a ETA en Sokoa en 1986 sobre la red de extorsión que dirigían Mikel Albizu 'Antza' y Soledad Iparagirre reveló los estadillos con las cartas remitidas y de los pagos recibidos, e "información valiosísima" que describía la dimensión de este fenómeno, que no se denunciaba porque quienes lo hicieron "firmaron con ello su sentencia de muerte".

Al margen de esos papeles, apenas hay información al respecto, pero los autores del informe bajaran que ETA extorsionó a unas 15.000 personas, sobre todo en Gipuzkoa.

Empresarios, altos directivos y profesionales liberales de ese territorio fueron quienes más pagaron porque era "el entorno más difícil, donde la amenaza era más real".

Ha denunciado que quién recibía esa misiva "estaba solo, no tenía ningún tipo de ayuda ni protección" para poder arriesgarse a no pagar y por lo tanto, a su juicio, empresarios como el alavés Félix Alfaro Fournier y el guipuzcoano Juan Alkorta, que hicieron pública su decisión de no pagar ETA, deberían ser considerados por la sociedad "como héroes".

Sin embargo, los autores del libro piden no juzgar a quienes, atenazados por el miedo, pagaron a sabiendas de que con su dinero se iban a financiar atentados.

Ha denunciado que después de que ETA anunciara el cese definitivo de su "actividad armada" el 20 de octubre de 2011, aún no se ha disuelto y, por tanto, "sigue ahí, como una espada de Damocles sobre la sociedad vasca".

Según sus datos, "será muy difícil que se pueda recomponer su actividad o la de una escisión de ETA, pero hay movimientos en este sentido".

Los investigadores no han constatado ningún tipo de actividad extorsionadora en la actualidad, mientras también se van reduciendo paulatinamente las aportaciones recaudadas en fiestas y bares para las organizaciones de apoyo a los presos de la banda.

En "La bolsa y la vida", Ugarte ha coordinado a siete investigadores entre quienes figura el director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez, en un trabajo que reclama una reflexión sobre la extorsión de ETA, que ha sido hasta ahora "un tema muy oculto".


 


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