AGLI Recortes de Prensa   Viernes 9  Febrero 2018

Las autonomías ya son “autonosuyas”
Antonio García Fuentes Periodista Digital 9 Febrero 2018

Como lo vaticinó el muy inteligente escritor Vizcaíno Casas en su libro, luego llevado al cine con igual título, ha ocurrido en gran manera. El resumen argumental es el que sigue: “Las autonosuyas es una película española de 1983, la última dirigida por Rafael Gil. Está basada en la novela del mismo título de Fernando Vizcaíno Casas, en la que se ironiza sobre el Estado de las Autonomías en España y los idiomas cooficiales de las mismas. Su argumento, expuesto en un tono de farsa y parodia humorística, trata sobre un pueblo llamado Rebollar de la Mata, (que en la realidad corresponde a Torrelodones), donde a su ambicioso alcalde Austrasigildo se le ha ocurrido constituirse en Ente Autonómico Serrano, siguiendo el ejemplo de otras autonomías. El resto de alcaldes vecinos le secundan cegados por la posibilidad de "chupar del bote", autoimponerse enormes sueldos, cobrar sustanciosas dietas, utilizar caprichosamente los coches oficiales, no escatimar en seguridad, tener secretarias y otras prebendas. De esta forma, el alcalde de Rebollar se convierte en Presidente de esta Comunidad, en la que, para igualarse con otras autonomías, instituye incluso su propio idioma oficial el "farfullo", derivado de la forma de hablar del mismo, quien por un defecto convierte las pes en efes. Ya en marcha la autonomía serrana, se convoca una gran fiesta de hermandad con los nacionalistas del resto de España, pero no todos están a favor del rumbo que ha tomado este asunto y tratarán de impedirlo”. (Wikipedia).

Aquel intelectual tuvo una muy adelantada visión de lo que con creces ha ocurrido después; destacando en todo ello vascos y catalanes; con “el tapón” que han logrado imponer en Cataluña y que ya veremos cómo se “destapona”. Lo que no es ya discutible es que el sistema autonómico, lo que nos ha traído es un aumento de impuestos que nadie ha tabulado aún, pero que todos los que vivimos un antes y un ahora, como pagadores indefensos, hemos soportado y soportamos, lo que en resumidas cuentas, es una creación absurda de un aparato estatal ya insostenible y que habrá que revisar e imponer nuevas normas, en bien de una economía verdadera y no tan cargada de organismos y parásitos.

En una reciente discusión en “la red” yo he opinado lo que sigue harto ya en demasía de los abusos de una importante parte de los catalanes, que insaciables (igual ocurre con los vascos) ya me resultan inaguantables: “AGF03.02.2018 - 11:02:18 ( en Vozpópuli): “Lo que hay es que suspender de una vez la autonomía y por cinco años como mínimo, y así enseñarles que dependen de un gobierno central elegido por votación libre; y que aprendan de una puñetera vez. Las autonomías tal y como se han desbordado, son una carga que antes o después habrá que eliminar, NO CREAN NADA MÁS QUE GASTOS Y CONFLICTOS NUEVOS”.

Cualquier economía y no sólo la doméstica, se mejora y permite una marcha desahogada, si simplemente, “son eliminados gastos superfluos y parásitos que los provocan”; lo contrario, antes o después arrastra un desastre y una quiebra, que puede llegar a ser irrecuperable; y para saber ello, no se necesita nada más que haber sido, “un simple tendero honesto que sabe administrar su pequeño negocio”. ¿Esto tan elemental no lo saben los políticos y sobre todo los que han llegado a gobernar?

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí más)

El problema de Rajoy no es Ciudadanos, es el bloqueo de España
El mal de fondo es que España está políticamente bloqueada desde octubre de 2015
Ignacio Varela elconfidencial 9 Febrero 2018

El PP está atravesando todas las estaciones del recorrido que precede a la entrada en talleres para reparación general —o, quizá, para jubilación y desguace—. En medicina se llama 'síndrome de disfunción multiorgánica', y sucede cuando todo lo que funcionaba comienza a fallar.

Es una película ya vista y repetida. Se empieza culpando a la política de comunicación: lo hacemos bien, pero lo contamos mal. Luego se reclama agitar el banquillo, caras nuevas, cambiar ministros. Se atraviesa por un periodo de exaltación de la marca: el PP es mucho PP (en su día, “el PSOE es mucho PSOE”) y nuestra fortaleza se impondrá sobre todas las adversidades. Sin embargo, en 2019 veremos a candidatos del PP asustados, ocultando la marca y tratando de salvarse cada uno por su cuenta.

También es habitual embestir ciegamente al rival que se está beneficiando de tu crisis. En este caso, Ciudadanos.

Es cierto que Rajoy está pagando la corrupción sistémica de su partido y la penosa gestión del 1 de octubre catalán. Que se relaciona muy mal con la contemporaneidad, lo que le hace depender del apoyo de los mayores. Que con la crisis vino la precariedad y ello impide rentabilizar políticamente la recuperación económica.

Pero todo eso, siendo grave, podría paliarse si este Gobierno tuviera espacio para la acción. Pero no lo tiene. El mal de fondo es que España está políticamente bloqueada desde octubre de 2015. Se convocaron elecciones, de ellas salió un nuevo sistema de partidos y desde entonces estamos atascados en una crisis de gobernación a la que no se ve la salida. Cierto que la culpa del bloqueo no es solo de Rajoy ni del PP, pero él ha estado en La Moncloa durante todo este tiempo, y es comprensible que la sociedad le pase la mayor factura.

Todo lo importante está paralizado. En dos años y medio no se ha iniciado ninguna de las reformas que el país necesita para avanzar. La actualización del sistema político, atorada porque no existe la masa critica de consenso que se necesita para culminarla con garantías. El sistema de pensiones, al borde de la quiebra —si es que no ha quebrado ya—. La financiación autonómica, de la que dependen la sanidad y la educación, eternamente aplazada. La renovación energética, postergada. El pacto sobre la educación, mil veces pregonado y jamás afrontado en serio. Podría seguir enumerando hasta el vómito todo lo que tendríamos que estar haciendo y no hacemos porque nuestros políticos ya no piensan siquiera en ganar los próximos votos, sino en salir vivos de la próxima encuesta. Y por supuesto, el quilombo de Cataluña.

El problema de Rajoy no es Ciudadanos, ese es un efecto. Su verdadero reto es que ha tirado lamentablemente la primera mitad de la legislatura; y si hace lo mismo con lo que quede de ella, nada los librará a él y a su partido de ver la tarjeta roja en las próximas urnas.

En realidad, su agónica investidura fue un espejismo. Lo normal es que un partido que pierde de una tacada el 40% de su fuerza electoral y parlamentaria pase a la oposición. Es lo que le sucedió al PSOE en 2011 y al PP en 2015. La diferencia es que en 2011 existía una alternativa viable de gobierno y en 2015 no. La autosucesión de Rajoy no fue mérito suyo, sino demérito —más bien, fracaso histórico— de una izquierda descompuesta y desnortada que se desentendió por completo de sus obligaciones con el país —y así continúa—.

Hemos decidido colectivamente transitar del bipartidismo al multipartidismo. Nada que objetar. Pero a continuación hay que garantizar que el sistema sea gobernable, y eso es lo que nuestros partidos políticos no saben ni quieren hacer. Fragmentamos la representación política y a continuación renegamos de la consecuencia obligada de eso, que son los acuerdos de gobierno y los gobiernos de coalición. De tanto defender las esencias partidarias nos estamos cargando la esencia del sistema democrático como forma superior de gobierno.

Gobernar en minoría sin una base estable es una maldición. Si tienes que mendigar los apoyos para cada iniciativa y cada negociación te cuesta sangre, el resultado es que abandonas las iniciativas, dejas de nadar y te dedicas solo a flotar. Especialmente, si te llamas Rajoy.

Eso lo vio con claridad Angela Merkel. Pudo elegir gobernar en minoría como Rajoy, pero se negó a ello porque Alemania y Europa no se lo pueden permitir. Es extraordinario que los mismos que jalearon aquí la cultura del noesnoísmo se congratulen ahora de la responsabilidad que han demostrado los dos grandes partidos alemanes con su acuerdo de gobierno.

Cuando estás en la oposición de un Gobierno en minoría, puedes hacer dos cosas útiles: o lo derribas o lo condicionas con una estrategia de negociaciones exigentes pero leales. Especialmente, leales con el país. Si no haces ninguna de las dos cosas, te sucede lo que a los dos partidos de la izquierda española: que nadie sabe para qué sirven en este momento.

Y cuando un partido como el PP pierde votos a chorros hacia su socio ocasional, no parece que el plan más inteligente sea liarse a mamporros con él. Primero, porque se corre el riesgo de que te tome la palabra y te deje en la estacada. Y segundo, porque es muy dudoso que los votantes fronterizos del centro-derecha deseen asistir a una batalla campal en ese espacio. Ya dijo Andreotti que en la política española 'manca finezza', falta finura.

Leo que en Estados Unidos se ha alcanzado un acuerdo entre republicanos y demócratas para salvar el presupuesto y evitar el cierre de la Administración. Lo increíble aquí no es que PP y PSOE no lleguen a un acuerdo sobre el presupuesto: es que ni siquiera han hecho ademán de sentarse a hablar. Es más, la sola hipótesis de conversar sobre ello —como sobre tantas cosas trascendentales— se ve como el preludio de una traición.

Mientras tanto, los de la nueva política, Podemos y Ciudadanos, llevan más de dos años intercambiándose insultos y sin comunicarse sobre nada de lo que importa a la sociedad; pero en cinco minutos se han puesto de acuerdo sobre una gilirreforma de la ley electoral que solo sirve para que ambos tengan unos cuantos escaños más.

No sé si lo del PP tiene arreglo; pero si lo tiene, no será por exhibir músculo orgánico ni por arremeter contra Ciudadanos, sino por hacer que la segunda parte de la legislatura sea más útil que la primera. Ánimo, que el listón está por los suelos.

Rajoy, el hombre menguante
Karina Sainz Borgo vozpopuli.es 9 Febrero 2018

Caían tantas cosas aquel lunes: las temperaturas; la nieve sobre Madrid; también los datos del CIS. Según el primer barómetro de 2018, el Partido Popular cerraba enero siete puntos por debajo en las preferencias de voto respecto a las elecciones de 2016... y con Ciudadanos pisándole los talones. La fuerza de la gravedad -y la demoscopia- abriéndose paso con su sinfonía del derrumbamiento. Esa misma mañana del 5 de febrero un hombre posaba frente a un paisaje nevado. Era el presidente del Gobierno Mariano Rajoy haciéndose un selfie ante el Palacio de la Moncloa cubierto de cellisca. Sólo faltaba la urraca de Monet para rematar aquella estampa invernal. El bajocero político en el termómetro de los que votan, el granizado de la cosa pública. Una bolsa de merluza de la Sirena habría sonreído con más gracia.

Aunque pretendía ser una imagen cercana y espontánea, del tipo buenrollismo 2.0, en esa fotografía se esconde algo averiado. Acaso una alegría estreñida. Un estropicio tragicómico… o lo que es peor: un asombro convertido en accidente. Porque no es la nívea mañana de febrero lo que inundaba el espíritu festivo de Mariano Rajoy, ¡no, no!, al presidente del Gobierno lo estremecía otra cosa: una rotunda soledad, por no hablar del entumecimiento y decrepitud del ánimo, la desaparición de su silueta en medio de la ventisca. ¿Aquello era un saludo o una petición de auxilio? Nadie se fotografía en el infierno de ir vestido de uno mismo, tampoco pone morritos mientras se hunde en una charca, ni añade una leyenda con almohadillas (#happy #snow #Madrid) cuando todo está a punto de irse a la mierda. Y sin embargo, así luce Rajoy en su selfie.

El hombre lento por antonomasia y que ha hecho de la incomparecencia su signo, decidió justo ese día -el de su principal descalabro- derrochar el posado de su propio hundimiento. Ahí estaban Rajoy y su sonrisa de estropajo, esa boca encogida con ese aspecto de donete que adquieren sus labios cada vez que afeita las consonantes de las palabras -ganao, escuchao, trabajao-. Así sonreía Rajoy un día antes de que Francisco Correa echara un par de cubitos de hielo a sus coca-cola zero y lo señalara a él como responsable de los gastos y movimientos de dinero de su partido, actualmente investigado por financiación ilegal. El considerado cabecilla de la trama Gürtel no dejó las cosas ahí y agregó unas paladas más de nieve para seguir sepultando a Mariano Rajoy.

De Mariano Rajoy sabemos que lee poco. Que camina a paso veloz. Que elude la acción. Que sube y baja la escalera al mismo tiempo. Que le cuesta emocionar y emocionarse. Que administra sus pocos recursos con la lógica del que corre maratones, del que resiste. La lógica de los entrenadores de fútbol que se encierran en la parte de atrás del campo: hasta que se cansen los otros. Por eso su sonrisa luce así: rota. Con la ley de la inercia tallada en los dientes: "Todo cuerpo permanecerá en su estado de reposo a no ser que sea obligado por fuerzas externas a cambiar su estado". El PP vive estos días inmerso en la preocupación por el empuje de Ciudadanos tras su victoria en las elecciones catalanas y el miedo a que la concatenación de juicios que afectan a destacados ex dirigentes del partido suponga el desgaste de unas siglas a las que ya sólo le quedan las gaviotas... sobrevolando un vertedero.

En lugar de emitir explicación alguna acerca de estos asuntos, Mariano Rajoy repite una y otra vez lo mismo: que su partido ha ganado las tres últimas elecciones generales y que él, cómo no, repetiría cual candidato en unas elecciones. Ni siquiera la confesión de los empresarios valencianos, que han reconocido en la Audiencia Nacional los pagos en B al PP de Francisco Camps parece inquietarle. Nunca estuvo al tanto de que existiera financiación ilegal en la Comunidad Valenciana, ha dicho. Y por no saber, no sabe siquiera si Camps todavía milita en su partido. Con todo y eso, Rajoy se asoma a su jardín y piensa, acaso, que aquella mañana era propicia para retratarse, para inmortalizar su propio temporal.

En el año 1957, Richard Matheson adaptó al cine su novela El increíble hombre menguante, una película que se convirtió en una pieza de culto y un clásico de la ciencia ficción. En aquella historia, un hombre llamado Scott Carey emprende un viaje en barco con su esposa. En plena travesía, les cubre a ambos una densa niebla. Pasan los meses y Scott Carey descubre que, desde aquel día, su cuerpo se ha empequeñecido. Prácticamente se desdibuja. Tras someterse a varias pruebas, llega a la conclusión de que aquella bruma radioactiva fue la causa de su mengua. Como Scott Carey, Mariano Rajoy va a menos. Aislado y consumido, le devora la nieve. Le engulle el entorno. Él, como Carey, padece su propia mengua.

Somos perritos sin alma para los políticos
Enrique de Santiago okdiario 9 Febrero 2018

Para dar comienzo a esta nueva singladura que se inicia con estas letras, mal juntadas, y para los que no me conocéis, en este espacio encontraréis a un pequeñajo bigotín que, amén de inconformista, premisa fundamental para acceder a este apartado, gusta de zapatear en todos los charcos, remover todas las piedras y buscar en todos los pliegues para intentar vislumbrar aquello que nos ocultan, el trasfondo de las cosas y, con ello, ayudar a los demás, manteniendo un pensamiento crítico de la realidad que, normalmente, se tiñe de gris y, al tocarlo, intentar darle un punto de color y esperanza.

Alguno de mis latiguillos es que nuestros políticos nos consideran “perritos sin alma” sólo útiles en período electoral para, unos, alcanzar su poltrona, y, otros, para manipularnos e intentar conseguir en las calles lo que no consiguen en las urnas, y que esto lo hemos aceptado con mansedumbre, con una docilidad que nos define y que ya se dejaba ver por Jarcha en los años 70, en su canción ‘Libertad, sin ira’ en la que se cantaba, junto a un grito de libertad, lo que desea la gente que no es otra cosa que “su pan, su hembra y la fiesta en paz”.

Resulta doloroso comprobar cómo, con esa sumisión, llevan jugando con nosotros desde el inicio de la democracia para transmitirnos la visión de que la bravura sólo es patrimonio de la izquierda, que no admite que existan otros que piensen distinto de ellos; como nos han inculcado, de forma lacerante, que la libertad y el progreso es de izquierdas, ocultando que el único partido que se mantiene desde antes de la Segunda República es el PSOE, que el único himno que se mantiene tras las guerras es la internacional, que el único gesto que se hacía por los más grandes asesinos es el puño en alto y, pese a todo, se enfrentan, con dolorosa prepotencia, cual dómino del predio para, con una Ley de Desmemoria Histérica, interpretar que unos eran buenos y otros malos, unos florecían en el campo y otros asesinaban en la cuneta olvidando las checas en las que, al parecer, se hacía el amor. En el otro lado, la derecha ha superado las flechas, el brazo en alto y los símbolos del franquismo, pacíficamente y, pese a ello, mantiene una actitud melindrosa y acomplejada, o demasiado cerca de posiciones populistas o trasnochadas que, en lugar de aportar solvencia, ocasionan perjuicio a la democracia cristiana, al conservador democrático o al liberal.

Pues bien, no es así, no lo contemplo así, la libertad es un anhelo de los ciudadanos con independencia de su color político, y el progreso algo por lo que se lucha desde todas las posiciones, y observamos la política como un mal necesario, en la medida que controla nuestro presente y el futuro de nuestros hijos, y que contemplamos o bien como un Estado paternalista que nos cuida y decide por nosotros, dirige nuestra vida y actúa por nosotros, o como un Estado que cubre necesidades mínimas, pero que no puede limitar nuestra libertad personal, que somos nosotros los que decidimos y dirigimos nuestro destino.

El problema es el de siempre, que ya no existen líderes, no hay estadistas, no existe el altruismo, sino mangarranas, con más o menos poder, miedosos y carentes de principios, con el único criterio del marketing y el rédito personal, de su cobre, de su inconsistencia moral y flojera intelectual.

Gracias no sólo al PNV
Guillermo Dupuy Libertad Digital 9 Febrero 2018

El Gobierno de Rajoy ya puede comprobar, por si aún le quedaba alguna duda, para qué le ha servido conceder al Gobierno nacionalista vasco el cálculo del cupo más privilegiado y escandaloso con el que ilusamente creía poder comprar el apoyo del PNV a los Presupuestos de Montoro. Pues para que los nacionalistas vascos, una vez cobrada la mordida, no sólo se nieguen a respaldar las cuentas del Estado, sino que se animen a rescatar un plan Ibarretxe con una reforma del Estatuto de Guernica que declare al Pais Vasco "sujeto político" con un "derecho a decidir" con "una fuerza superior a la legalidad vigente".

Por enésima vez se comprueba que la famosa máxima que algunos atribuyen a Lenin: "Pincha y, si notas blando, sigue profundizando", es la más acertada descripción del modus operandi de toda formación nacionalista. Ya en los tiempos de la elaboración de la Constitución los nacionalistas vascos hicieron la misma jugada: primero plantearon sus exigencias –entre ellas, su privilegiado régimen foral– y una vez plasmadas en el texto constitucional, le negaron su apoyo promoviendo la abstención en el referéndum del 78.

Desde entonces lo que también está sobradamente acreditada es la imbecilidad de una buena parte de nuestra clase política, que, desoyendo la máxima –en este caso, de Julián Marías– de "No se debe tratar de contentar al que no se va a contentar" aún tiene las tragaderas de plantearse una reforma constitucional que no sea la destinada a erradicar todas y cada una de las contraproducentes concesiones que en nuestra Carta Magna se hicieron a los nacionalistas vascos y a los catalanes.

En cualquier caso, algo de positivo tiene que el Gobierno de Rajoy haya concedido a los nacionalistas vascos el cupo más bochornoso y opaco que se recuerda. Y es que Ciudadanos, de forma tan oportunista como oportuna, haya pasado por fin a defender la erradicación de ese privilegiado sistema de financiación autonómica que, constitucionalmente, tienen asignados el País Vasco y Navarra.

Con todo, esta golondrina no hace verano. Y sigo pensando, al igual que hace cinco o seis años, que personas como Rajoy al frente del Gobierno "garantizan la continuidad del desafío secesionista" tanto como "imposibilitan la regeneración del PP Vasco".

El despiporre nacionalista
Roberto L. Blanco Valdés La voz 9 Febrero 2018

Ningún Estado democrático que aspire a funcionar de forma razonable puede hacerlo sin la lealtad constitucional de los partidos que representan al cuerpo electoral. Una lealtad que es aun más necesaria en los sistemas descentralizados, donde los partidos tienen que renunciar a convertir su eventual poder territorial en un arma para destrozar al propio Estado.

La situación de España -uno de los países más descentralizados del planeta- acabaría siendo sencillamente catastrófica si a la «feria del disparate» en la que, en palabras de Joan Manuel Serrat, se ha convertido al desafío secesionista catalán se uniera la enloquecida reivindicación soberanista del nacionalismo vasco que ha presentado el PNV.

El desbarre del lío catalán alcanza un grado insólito de impudicia y desvergüenza. La pretensión de que Cataluña se gobierne desde Bruselas por Carles Puigdemont y un esperpéntico ejecutivo en el exilio, del que el gobierno autonómico catalán no sería más que brazo ejecutor, solo cabe en la cabeza de quienes la han perdido por completo. No se trata ya de que tal dislate sea ilegal, que lo es de arriba a abajo, sino de que un país serio, donde hay muchos importantes problemas que arreglar, no puede estar pendiente durante meses de las constantes payasadas de unos sujetos que se han convertido en unos auténticos marcianos. Facinerosos, sí, pero tan carentes de chaveta que darían risa si no tuvieran, como tienen, el país patas arriba.

Lo del PNV resulta igualmente inconcebible. Meses después de haberse puesto en plan institucional para llegar a un acuerdo presupuestario con el Gobierno a cambio de llevarse un pastón en los bolsillos, ahora el PNV se echa al monte (¡una vez más!) y plantea una serie de exigencias que pueden resumirse fácilmente: su plan es que el País Vasco deje de ser una Comunidad Autónoma para convertirse en un Estado confederado con España. ¡Como quien no quiere la cosa y se levanta un día con la pierna pactista y otro con la soberanista!

Y así, claro, no se puede. España se convirtió en un tiempo récord en un Estado federal, uno de los más descentralizados del planeta, donde se respetan como en ningún otro país democrático eso que los nacionalistas llaman identidades propias. Y ello hasta el punto de que lo que está en riesgo en España desde hace años no es la real o imaginada identidad de cada territorio, sino la cohesión política, económica, social y cultural que resulta indispensable para la permanencia del país de todos como un Estado con futuro.

Por eso, hartos ya de una insufrible e intolerable deslealtad, que se han convertido en un escarnio para la inmensa mayoría, hay que decir, con Francisco de Quevedo: «Pues amarga la verdad / quiero echarla de la boca». Y la verdad es que, dejando de lado incluso sus manifestaciones terroristas, el desafío a la convivencia democrática y a la paz civil del separatismo es desde hace dos décadas el problema más grave, injustificado y delirante de la vida nacional.

Lo que va del PP de Gregorio Ordóñez al de Rajoy y Santamaría
EDITORIAL Libertad Digital 9 Febrero 2018

Escuchar esta excepcional alocución de Beatriz Álvarez Fanjul, secretaria general de Nuevas Generaciones del País Vasco, produce una mezcla de estupor, esperanza y tristeza. Preguntada por lo que Gregorio Ordóñez diría ahora a los militantes populares, a la joven le bastan poco más de dos minutos para demostrar que aún hay un PP que recuerda lo que llegaron a significar esas siglas dentro y fuera del País Vasco gracias, precisamente, a gentes como el inolvidable político donostiarra. Resulta poco menos que sorprendente que aún haya en esa formación jóvenes que saben que aquel PP tenía "un mensaje claro, unas ideas claras, determinación, objetivos, sentimientos" y, sobre todo, "unos principios".

Además, Beatriz no olvida algo fundamental: que eso era una parte importante, probablemente la más importante, de lo que llevó a los populares a rozar el poder en el País Vasco y a ser el mayor partido de España.

Es esperanzador ver que ese mensaje sale de las juventudes del partido, pero al mismo tiempo no puede dejar de provocar una profunda tristeza comparar las seguras y contundentes palabras de Beatriz con los endebles discursos del PP Vasco y, aún más, con la acción de gobierno absolutamente carente de principios de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría.

Porque es difícil de creer, pero Gregorio Ordóñez y Beatriz Álvarez son del mismo partido que soltó a Bolinaga, que ha permitido que ETA siga en las instituciones, que no movió un dedo para evitar que –al torticero amparo de la derogación de la Doctrina Parot– las calles se colmasen de terroristas, asesinos y violadores… Un partido que en seis años en el poder –cuatro de ellos con mayoría absoluta– no ha tomado una sola medida en la línea que esperaban sus votantes, en la que marcaban con claridad esos principios "que muchas veces hemos dejado de lado", como reconoce la joven vasca.

Resulta casi imposible imaginar siquiera que aquel PP es el mismo que esta pálida sombra, que este partido descapitalizado intelectualmente que ha cambiado aquellos principios por un culto a la personalidad centrado, para colmo, en personajes de tan escaso atractivo como el presidente y la vicepresidenta.

En poco más de dos minutos, con una sinceridad encomiable, Beatriz Álvarez ha demostrado que en su propia organización algunos son conscientes de que este PP está muy lejos de aquel en el que un político como Gregorio Ordóñez encontraba su lugar para defender la democracia y la Nación, incluso pagando por ello el más alto precio: la propia vida.

"Goyo nos diría: vuelve al inicio, vuelve a tus principios, vuelve a ese ser", dice con acierto Beatriz Álvarez. Lástima que la distancia entre este PP y aquel sea tan grande que el retorno se antoje tan difícil; imposible bajo el mando de los que han comandado un cambio tan negativo.

La gran mutación
Eduardo Arroyo gaceta.es 9 Febrero 2018

Allá por 2010, José María Aznar pronunció una conferencia titulada “Los retos del Islam en Europa” en el Fórum de Viena 2010. Allí afirmaba que “no tenemos un problema con el islam”, sino con “el yihadismo y con los radicales”. Para Aznar “las democracias europeas deben abrirse a la presencia en su seno del islam”, en un contexto de igualdad esencial en dignidad y derechos de las personas, y ha defendido “mantener los principios de nuestras sociedades abiertas y acoger a personas que profesan unas determinadas creencias y quieren usar el espacio público con respeto a los principios constitutivos de las democracias” frente a “una Europa debilitada y fragmentada en guetos identitarios”. Las tesis recogidas en la noticia no fueron objeto de vitriólica crítica en las páginas del lugar donde fueron recogidas: el diario ”Libertad Digital”.

Pese a sus discutibles opiniones, José María Aznar era por entonces el líder del “centro-derecha”, entronizado por muchos como la antítesis del gobierno izquierdista de ZP el cual, con su “alianza de civilizaciones” no difería mucho de las ideas de Aznar. Y sin embargo, esta apertura suicida al Islam difícilmente sería compartida por muchos de sus votantes. Era un ejemplo más de la gran mutación producida en el seno del pensamiento “conservador” español. Hoy, esa gran mutación se manifiesta en la leyes LGTB del gobierno de Cristina Cifuentes en Madrid, sus leyes “antidiscriminación” por “delitos de odio”, la negativa del PP a derogar la revanchista “ley de memoria histórica” y demás. Incluso el hipotético recambio político del PP dentro del espectro “conservador”, el partido de Albert Rivera, “Ciudadanos”, sostiene en muchos de estos aspectos posiciones nada diferentes a las delirantes tesis podemitas.

Ha habido una lenta revolución, silenciosa y soterrada, en la conciencia de los españoles y, lo que es más importante, tanto en aquellas opciones que los españoles pueden elegir como en los términos que utilizan para expresar sus ideas políticas. Lo que antes era “moderado” es hoy tildado -con todo lo que de anatema conlleva- de “extrema derecha”, precisamente por aquellos que durante toda su vida han sostenido posturas harto fanatizadas.

Pero lejos de lo que se piensa, el fenómeno es mundial y tiene su equivalente en todos los principales países europeos y, como no, en los EEUU. Precisamente el mismo año de la conferencia de Aznar, Benjamin Balint publicaba un interesantísimo libro de enorme importancia aunque no se si gran repercusión. Su título era “Running Commentary: The Contentious Magazine that Transformed the Jewish Left into the Neoconservative Right” (New York. PublicAffairs, 2010). El libro rastrea los orígenes del “neoconservadurismo” como fenómeno moderno y, en definitiva, del giro copernicano que se ha impuesto dentro del pensamiento tradicional estadounidense, posteriormente exportado a otros países. La tesis central del autor es que el vínculo principal entre el neoconservadurismo y la izquierda anti-estalinista no es una coincidencia si no que corre paralelo a los cambios sociales que condujeron a gran número de judíos inmigrantes en los EEUU, todos ellos radicales izquierdistas, antiguos troskistas, desde la marginación a la plena integración social y política. Este proceso se analiza a través de la revista “Commentary”, fundada en 1945 por el Congreso Mundial Judío y dirigida, sobre todo en sus inicios, por un círculo conocido como “la familia”, a causa de sus lazos de parentesco. Este círculo de intelectuales era virulentamente anti-comunista, si bien su anticomunismo era muy diferente del del senador Joseph McCarthy o del del padre Coughlin; mientras que estos representaban un conservadurismo de base religiosa, aquellos abogaban más bien por la democracia liberal, los derechos civiles y la sociedad abierta que tanto gusta a Aznar.

En apenas veinte años, la revista circulaba ampliamente por los corredores de la Casa Blanca y estaba en condiciones de influir en la política. El resultado fue el desplazamiento gradual del conservadurismo tradicional en los EEUU, de un modo similar a lo que ha sucedido aquí, si bien en Europa se ha producido, al menos en parte, por seguidismo de los cambios inducidos desde los EEUU y que relatamos en este artículo. El caso es que las ideas centrales de “Commentary” constituyen ahora el núcleo del globalismo exportado desde los EEUU y han pasado a ser ahora dogmas en casi todos los partidos. Tras el 11S, diseñaron la guerra de Iraq y la política exterior estadounidense hasta hoy. Paralelamente, al auge de todas estas ideas ha seguido el eclipse del “paleoconservadurismo”, representado en los EEUU por Russell Kirk y, más tarde, por Pat Buchanan. De ahí la agresividad de la élite dirigente del “establishment” estadounidense contra el mensaje del Donald Trump candidato -en buena parte paleoconservador-, no tanto del presidente, que se muestra mucho más en sintonía con los poderes globales.

Las ideas de este pequeña banda de radicales solo tienen una pega: no son populares más que gracias a la propaganda masiva. Nacen en conciliábulos que validan plenamente las tesis de la Nueva Derecha francesa sobre la metapolítica como concepto operativo. No conectan con el pueblo porque se imponen desde arriba, desde un poder más aplastante cuyos intereses son radicalmente diferentes de los de la gente de a pié. Por eso jamás bajan la guardia de su agresividad mediática y judicial. Acertadamente, Balint cita a Irving Kristol cuando este dice que “la misión histórica y el propósito político del neoconservadurismo parece ser el siguiente: convertir el partido republicano, y el conservadurismo americano en general, en contra de sus voluntades respectivas, en una nueva clase de política conservadora, adecuada para gobernar una democracia moderna”. Es una advertencia sibilina y, en el fondo letal, porque el vino que ha ido poco a poco llenando los odres de la política norteamericana en general no difiere mucho de las tesis de la izquierda, internacionalista y global, enemiga mortal de cualquier idea de nación y, por consiguiente, de la libertad. El esquema, con sus comprensibles diferencias, se ha repetido en los casos de Merkel, Macron y, como no, en el Reino Unido.

La respuesta a todo este veneno debe consistir, primero, en pensar nuestra época desde supuestos distintos. Lo demás es perder el tiempo.

Zapatero, cayado de Maduro
Emilio Campmany Libertad Digital 9 Febrero 2018

¿Por qué el Gobierno sigue consintiendo que Zapatero nos deje a la altura del betún fingiendo una mediación que no tiene otro objeto que sostener a Maduro como dictador?

Se supone que el español José Luis Rodríguez Zapatero está en América tratando de lograr un acuerdo entre el Gobierno venezolano y la oposición. Tan difícil gestión no podía haberse encargado a nadie más incompetente. De forma que no es de extrañar que su misión sea un rotundo fracaso. Y, sin embargo, la falta de pericia en el dialogante exmandatario español no es ni mucho menos lo peor. La carta enviada por él a la delegación de la oposición venezolana en la República Dominicana, donde se han llevado a cabo las negociaciones bajo el arbitraje de Zapatero, es una inequívoca prueba de cargo. La misiva hace que las sospechas de falta de parcialidad que pesaban sobre quien fue durante siete años nuestro presidente del Gobierno se confirmen más allá de toda duda razonable.

La carta contiene un primer párrafo larguísimo, que no se puede leer en voz alta sin ahogarse, donde cuenta que se ha redactado un documento que supuestamente da cumplida respuesta a las exigencias de ambas partes, pero que es descrito de una forma vaga, sin ofrecer una sola garantía que pueda mínimamente tranquilizar a la oposición. Luego, el solemne confiesa:

De manera inesperada para mí, el documento no fue suscrito por la representación de la oposición. No valoro las circunstancias y los motivos, pero mi deber es defender la verdad y mi compromiso es no dar por perdido el lograr un compromiso histórico entre venezolanos.

O sea, que lo que hizo el ínclito es acordar con Maduro lo que iba a pasar a la firma a la oposición y, tras rechazar ésta el trágala, Zapatero hace pública la carta en que la regaña por no haber aceptado lo que Maduro graciosamente concedió. No sólo, sino que, en el último párrafo, conmina a la oposición a firmar el acuerdo con el irrefutable argumento de que Maduro ya lo ha suscrito. Es imposible que Zapatero no supiera que los términos de lo que él llama acuerdo no habían sido aceptados por la oposición y que, en consecuencia, carecía de sentido pasarlo a la firma, y resultaba ultrajante proferir una velada amenaza pública por no haberlo aceptado. El que tanto México como Chile, los países elegidos por la oposición como observadores, hayan abandonado la mesa de diálogo da idea de la clase de conversaciones de las que Zapatero era árbitro.

Por menguadas que sean las capacidades intelectuales de nuestro compatriota, no puede estar inadvertidamente obrando por cuenta de uno de los interlocutores en perjuicio del otro cuando se supone que lo que debería hacer es mediar entre ellos. ¿Qué espera recibir a cambio de tan parcial arbitraje? La respuesta a esta pregunta, ahora que ya no es, gracias a Dios, presidente, no es importante. La pregunta importante es: ¿por qué el Gobierno de España, presidido por Rajoy, sigue consintiendo que Zapatero nos deje a la altura del betún fingiendo una mediación que no tiene otro objeto que sostener a Maduro como dictador de Venezuela? Cualquier respuesta que tenga esta pregunta es letal para España y su imagen en el mundo.

Francia entrega armas y documentos de ETA a España para resolver crímenes
larazon.es.  9 Febrero 2018

Los documentos, armas y efectos ocupados a ETA en Francia durante los últimos veinte años, y entregados a España por el país vecino, servirán para potenciar la investigación de los crímenes de la banda terrorista que están sin resolver judicialmente.

Además, contribuirán a dignificar la memoria de las víctimas a través del trabajo del Centro Memorial con sede en Vitoria, según informa en una nota el Ministerio del Interior.

Los pasados días 5 y 6 de febrero, y bajo el nombre "operación Mémoire vivante", se llevó a cabo el traslado del "archivo de ETA" desde París a Madrid en un convoy de camiones de la Guardia Civil.

El convoy viajó escoltado por una unidad del Grupo de Acción Rápida (GAR) de la Benemérita y por una patrulla de la Gendarmería francesa.

Se realizó con la máxima confidencialidad, por razones de seguridad, y siguiendo el criterio establecido de común acuerdo por ambas partes, ha explicado Interior.

La entrega, la primera de estas características que realizan las autoridades francesas, es fruto de la colaboración que España y Francia han mantenido hasta alcanzar la derrota operativa de ETA y "tuvo su punto culminante" en febrero de 2017 en la cumbre hispano-francesa celebrada en Málaga y presidida por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el por entonces presidente de la República Francesa, François Hollande.

Los efectos intervenidos, especialmente la documentación en papel y en soporte informático, así como las armas requisadas a numerosos miembros de ETA detenidos en Francia, servirán para esclarecer algunos de los crímenes perpetrados por ETA, todo ello bajo la coordinación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

En total son unos cincuenta sumarios instruidos por la justicia francesa, concluidos definitivamente, y cuyos elementos de prueba han sido cedidos al Ministerio del Interior español.

Se trata, ha señalado Interior, de los sumarios de mayor relevancia de los últimos años, que se corresponden con las operaciones antiterroristas más importantes llevadas a cabo por la policía francesa en colaboración con los servicios de información españoles.

Una labor en la que ha destacado la ya ex juez Laurence Levert, uno de los mejores aliados que han tenido las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españolas en su decidida lucha contra ETA.

El volumen del material que constituye el "archivo de ETA" es muy valioso. Se compone de miles de documentos y efectos, a lo que hay que sumar numerosos dispositivos informáticos de gran capacidad de almacenamiento.

En ellos los expertos esperan encontrar datos relevantes sobre el funcionamiento interno de ETA, decisiones estratégicas, autocríticas sobre la realización de atentados terroristas, datos sobre la extorsión conocida como "impuesto revolucionario", notas internas de aparatos y comandos de ETA, información sobre potenciales objetivos, etc.

Sólo en papel hay más de 40.000 folios de documentación, a lo que habría que añadir los documentos en formato digital.

Francia también ha entregado más de trescientas armas y piezas de armas de todo tipo (pistolas, revólveres, armas camufladas en objetos, lanzagranadas...).

Armas que serán objeto de estudios balísticos para cotejarlas con atentados sin esclarecer que hayan sido cometidos en España.

El Ministerio de Interior ha destacado el "considerable valor histórico" del material que compone la entrega por las informaciones que puedan extraerse sobre las estrategias y tácticas seguidas por ETA durante esos años, "que podrían desmontar parte del relato del conflicto que se pretende imponer desde aquellos que fueron protagonistas o cómplices del azote terrorista que durante tantos años padeció la sociedad española".

Interior ha mostrado su agradecimiento a las autoridades francesas por la entrega del "archivo de ETA" y por su "compromiso en la lucha contra el fanatismo terrorista y la contribución decidida a la dignidad y memoria de las víctimas del terrorismo".

MATTEO SALVINI
‘El islam es una ley contraria a los derechos y libertades occidentales’
La Gaceta 9 Febrero 2018

Salvini atacó el Corán porque dijo que defiende que “la mujer vale menos que el hombre” y que “la ley islámica vale más que la italiana”.

El líder del partido italiano Liga Norte, Matteo Salvini, afirmó que “el islam es una ley, no una religión” y opinó que es contraria a los “valores, derechos y libertades” de los países occidentales.

“El problema del islam es que es una ley, no es una religión. En nombre de un dios impone una ley, en mi opinión, incompatible con nuestros valores, derechos y libertades”, dijo Salvini en una visita a la localidad de Umbertide, en la provincia de Perugia, en el centro de Italia.

El partido de Salvini acude a las próximas elecciones generales del 4 de marzo coligado con otras formaciones de derechas, como la conservadora Forza Italia, de Silvio Berlusconi, o la ultraderechista Fratelli d’Italia, de Giorgia Meloni.

Estos partidos coligados podrían vencer las elecciones, según los sondeos, con cerca del 36 % de los apoyos y superar al antisistema Movimiento Cinco Estrellas, que encabeza las preferencias de voto en solitario.

Salvini, que ha endurecido su discurso sobre la inmigración irregular, atacó el Corán porque dijo que defiende que “la mujer vale menos que el hombre” y que “la ley islámica vale más que la italiana”.

“No quiero que en Italia se asienten personas para las que la mujer vale menos que el hombre”, subrayó.

Salvini visitó esta localidad italiana en la que en los últimos años se está construyendo un centro cultural islámico que ha generado polémicas y que en junio del pasado año enfrentó a la comunidad islámica con el ayuntamiento, por unas acusaciones que aseguraban que estaba siendo financiado por Catar.

“Detrás de la construcción de esta mezquita hay fondos de Catar. ¿Por qué en el corazón de (la región de) Umbría tiene que haber un asentamiento de un país islámico extremista?”, preguntó.

“Es necesario cerrar las mezquitas ilegales, saber quién las financia, quién está detrás, de dónde viene el dinero, quién predica y qué predica”, concluyó.

Estas declaraciones se producen después de que el propio Salvini afirmara en los últimos días que “la inmigración descontrolada conlleva caos, rabia y desencuentro social”.

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La ultraderecha catalana
Manuel Peña Díaz cronicaglobal 9 Febrero 2018

Cuentan que en una ocasión un periodista se acercó a Eugenio d'Ors y le preguntó: "¿Tiene usted aficiones políticas?". Y el escritor le respondió: "Sí, pero me las aguanto". Así, con esa estreñida contención se ha sujetado el movimiento nacionalista catalán hasta el inicio de la segunda década del siglo XXI. Unos decían ser de izquierdas, otros de derechas, unos catalanistas moderados, otros más catalanistas que los unos. Excusas para el disimulo. Todos vivían tiempos de goce nacional en el oasis en el que se pavoneaba el virrey Pujol con su corte de privilegiados y su cohorte intelectual, por encima de ellos sólo estaba el cielo nacional con sus dioses, sus héroes y su lengua propia. Era un mundo casi feliz porque tenían muy bien trazado el camino de perfección. Mediante la hipnopedia de la televisión y de la escuela en catalán, la evacuación final estaría asegurada.

Para qué aguantarse más las aficiones políticas, debieron pensar, si la verdad, la única, está con nosotros. Se acabó el disimulo. Desde el nacionalismo se ha desbordado sin complejo alguno y se ha convertido en un movimiento transversal de masas sustentado por discursos identitarios y anclado en posiciones muy conservadoras respecto a la comunidad, la lengua, la nación y la época medieval. Como tantos partidos de la ultraderecha europea, los nacionalistas catalanes se declaran también muy demócratas y sus militantes y votantes no relacionan su supremacismo o su xenofobia con posturas reaccionarias. Al contrario, se consideran más demócratas que nadie mientras te sonríen y te perdonan la vida.

Todo el movimiento nacionalcatalán es un modelo cuasi perfecto de ultraderecha. Es curioso que cuando los politólogos hablan de extrema derecha en España nombran tan sólo el neofascismo de grupos minoritarios de españolistas radicales. Sin embargo, en el resto de países europeos califican de ultraderecha a partidos nacionalistas, demócratas, populistas y supremacistas como los italianos de la Liga Norte, aliados del procés, los flamencos republicanos amigos de Puigdemont o los ruralistas finlandeses amigos de Romeva. Resulta también extraño que se oculte que la experiencia política de las cuatrocientas familias del régimen pujolista bebe directamente del franquismo. El oasis catalán fue la continuidad de la dictadura --salvo el efímero paréntesis de Tarradellas-- y se sobrevivió porque fracasó la Transición en las altas instituciones autonómicas, incluido el Palau de la Música. Después de 1980 las élites franquistas catalanas continuaron en el poder, pero sin necesidad de rendir pleitesía al despreciable dictador centralista.

El proyecto de República catalana es la mejor síntesis del modelo totalitario hijo del franquismo. El éxito del virus ultraderechista se comprueba también cuando desde la CUP, ERC, PDeCAT hasta la versión caudillista de JxC niegan que la lengua castellana sea lengua propia de Cataluña, cuando ignoran que más del 60% de la población catalana practica cotidianamente expresiones culturales que no se insertan en el modelo normalizador catalanista. Desde 1980 se han reforzado las desigualdades sociales invirtiendo mucho más en aquellas zonas que consideran que tiene un peso étnico-electoral más puro; desde 2010 se defiende la desobediencia como forma de antisistema que niega el pluralismo y con la que se desea imponer una concepción autoritaria del orden social. Estos y otros ejemplos son la muestra de cómo se han llevado a la práctica las formas más peligrosas y característica de la extrema derecha.

Todo esto sucede porque ha triunfado y se ha normalizado la intolerancia, perfectamente identificable con la imposición de una bandera de origen fascistoide, con la exaltación de un himno xenófobo y con la exigencia vehicular y excluyente de una lengua. Con la mentira del mandato popular, con los insultos y con los ataques a la libertad de expresión la ultraderecha catalana ha perdido toda la contención y toda la vergüenza. Y sólo cuando por todas las partes --europea, española y catalana-- se asuma que es la ultraderecha quien ha gobernando y quiere seguir mandando en Cataluña será posible una negociación. Mientras, todo está cerrado, tan sólo el cementerio de las ideas y el osario de los cuerpos parecen tener las puertas abiertas.

Los dos millones
Cristina Losada Libertad Digital 9 Febrero 2018

El exilio fue una fiesta, tituló provocativamente Carlos Semprún Maura uno de sus libros. Yo me acuerdo de aquel título chispeante cada vez que veo noticias sobre cómo pasa sus días en Bélgica nuestro prófugo Puigdemont, que va de Waterloo en Waterloo, al parecer sin privarse de nada. No se priva siquiera de celebrar cosas, y el martes celebró o conmemoró o lo quiera que fuese los cien primeros días de su exilio belga. Lo hizo en Lovaina y en compañía. La compañía fue escasa. Los corresponsales españoles la cifraron en poco más de una decena de personas, incluidos él y los cuatro ex consellers también fugados. Dato éste, el de la escasez de celebrantes, que la prensa catalana que simpatiza con el independentismo ocultó caritativamente, recurriendo al recorte de las fotos para que pareciera que había gente donde había cuatro gatos.

Sea allí o aquí, desde su Primero de Octubre hasta hoy el separatismo ha ido perdiendo capacidad de convocatoria en la calle. Una semana antes de la fiesta del exilio de Puigdemont, la llamada a acudir al Parlament para exigir la investidura del pretendiente fue secundada por poco más de mil personas, lo que no impidió que forzaran el cordón policial, que más que cordón era colador, e insultaran gravemente a los diputados de Ciudadanos y otros a su salida. Por su lado, las encuestas registran que la mayoría de los catalanes, incluidos los independentistas, quieren que se ponga fin al procés, aunque ese deseo y esa fatiga no se traduzcan en pérdidas de apoyo electoral a los partidos que lo pusieron en marcha y lo culminaron de forma tan estrambótica como dañina.

Es importante tomar nota de este retroceso en la movilización por un motivo. El procés era un proyecto político que tenía como instrumento esencial la movilización de masas, y un proyecto golpista que se propuso lanzar a la gente a la calle para conseguir la cesión del Estado, tal como están reflejando los distintos autos judiciales. La pérdida de capacidad de convocatoria es, por tanto, un golpe para el separatismo. Un golpe a su capacidad para presentar a las masas movilizadas como la voz y el cuerpo de Cataluña. Un golpe que les priva de la posibilidad de proyectar a sus seguidores como imagen y representación de ese "un sol poble" mítico, unido sin fisuras en la causa de la independencia.

El separatismo se arropó en la movilización para legitimar tanto su propósito de ruptura como su ruptura de las normas de convivencia. Somos muchos, luego tenemos razón, era el mensaje. Lo mismo hacen con los resultados electorales. Con los últimos y con los anteriores.

Cuando se les pone frente a la ley, la Constitución o la soberanía nacional, sacan el comodín de los dos millones. Somos dos millones, luego hay que dialogar (con las condiciones que pongamos nosotros). Son dos millones, luego esto es un problema político. Son dos millones, ¿qué quieren hacer con esos dos millones? ¿Echarlos? Y así en múltiples variantes. La idea de que ni dos millones ni cuatro permiten saltarse la legalidad democrática les es por completo ajena.

No hace mucho se supo que el jurista Carles Viver Pi Sunyer, autor de los trucos jurídicos del procés para aparentar un paso de la ley a la ley, había advertido a Esquerra y al PDeCAT que con menos del 50 por ciento de los votos los planes independentistas estarían acabados. Algo que ya habían manifestado, de una o de otra manera, otros dirigentes separatistas. Pero lo notable no es que vieran que con menos del 50 por ciento se acababa la fiesta. Lo escandaloso es que pensaran, y piensen, que la ruptura de un país y el asalto al orden constitucional se pueden hacer con más del 50 por ciento de votos. Que superada la frontera de la mitad de los votos podían proceder y tenían todas las de ganar. No hay número que avale un procedimiento ilegal para conseguir un propósito político. Y menos, un golpe para provocar una secesión. Pero ya hay que ignorar y despreciar a los catalanes no separatistas para pensar, como pensaron, que con un 50 por ciento podían pasarles tranquilamente por encima.

Plan Ibarretxe, segundo asalto
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 9 Febrero 2018

Me hace mucha gracia la ingenuidad o inconsciencia de quienes pensaban que el PNV se había moderado y que Urkullu era la esperanza blanca para sanear las ansias independentistas del nacionalismo.

Se ha publicado por La Tribuna del País Vasco la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía del PNV que no es más que la marca blanca del Plan Ibarretxe con apariencia de negociación y pacto, aprovechando -¡cómo no!, como si fuéramos nuevos en esto- la debilidad del Gobierno y su necesidad de encontrar suficientes apoyos parlamentarios para aprobar los presupuestos del Estado.

Yo espero que el Gobierno no de un paso en falso en esta cuestión, como ya lo hicieron los antecesores, por un plato de lentejas, destruyendo en potencia la unidad del Estado, y en cierta medida también en acto.

De haber hecho los deberes por parte de los anteriores gobiernos y de no haber tenido un irresponsable -Zapatero- que desbarató la estructura doctrinal que era la argamasa de la unidad de España, en línea con la teoría estalinista de la autodeterminación de los pueblos para atomizar Europa y formar la Euroasia soviética, no estaríamos así, con Cataluña desbaratada y enfrentada, y con unos nacionalistas vascos agazapados esperando la menor y mejor ocasión para saltar a las trincheras de la descomposición de España, como hicieron en la República traicionando a sus socios en el último momento y favoreciendo el triunfo de los “nacionales”.

Vamos a desbrozar la hermosa “perla” del texto por el que se establecen las “BASES Y PRINCIPIOS PARA LA ACTUALIZACIÓN DEL AUTOGOBIERNO VASCO A TRAVÉS DE UNA REFORMA DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE GERNIKA”

Voy a hacer un comentario de los párrafos más significativos, aunque todo el texto merece un análisis pormenorizado:

1º.- “El reconocimiento de unos Derechos Históricos previos al marco constitucional y la voluntad colectiva expresada en el Artículo Primero del Estatuto de Gernika hace que Euskadi pueda identificarse como una nacionalidad de carácter histórico”.

¡MENTIRA! La Adicional 1ª de la Constitución reconoce los “Derechos históricos de los territorios forales”. Es decir de Álava, de Guipúzcoa y de Vizcaya por separado, sin perjuicio de las previsiones estatutarias vascas. Y, como se sabe, cada territorio o provincia tenía sus propios fueros diferenciales y son entes distintos. El propio Estatuto de Guernika se configura por el pacto entre los tres territorios que tenían su evolución e identidad histórica diferenciada. De hecho, en la II República, ante los intentos del nacionalismo de formar una comunidad autónoma, Álava se opuso tanto en 1931 con las fuerzas progresistas con un Estatuto alavés como en 1934 con la Carta Foral de Alava, auspiciada por las fuerzas conservadoras. Por algo sería.

Por otra parte, es una anacronía. Debería dar vergüenza que nos apoyemos, en el siglo XXI, en unos fueros que representaban al Antiguo Régimen y que eran la expresión del pacto con la Corona cuando ésta era absolutista y detentadora de “la gracia de Dios”. Es volver -como ellos mismos suelen afirmar con abundancia- a 1834, es decir a hace poco menos de dos siglos. Una verdadera aberración jurídica de quienes cedieron a la concesión de esta adicional para lograr el apoyo de los nacionalistas vascos a la Constitución española, cosa que no hicieron a pesar de este absurdo jurídico.

Pero es más y peor… Hablan de pueblo vasco o Euskalherria a lo largo del texto de reforma autonómica. Euskalherria nunca ha existido como ente jurídico o político a lo largo de la historia. No solamente eso, sino que carlistas y aranistas a finales del siglo XIX se enfrentaron porque los carlistas hablaban de Euskalherria como representativo de un espíritu vasco -cultural- contra el concepto de Euskadi que era un neologismo inventado por Sabino Arana. Nunca ha existido Euskalherria como hecho nacional. Sería suficiente hacer una cata de documentos de los archivos históricos de los territorios forales para comprobar que no existían antecedentes ni consecuentes que anunciaran una unidad política con ese nombre. Otra cuestión es la orientación cultural como lugar o región donde se hablaba euskera.

Los nacionalistas son manipuladores hasta el extremo, cambian la historia y adormecen, cuando no lavan los cerebros de nuestras generaciones jóvenes con mentiras. Un buen amigo mío me decía esta semana con referencia a una demanda judicial que hizo ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por la utilización en el centro de sus hijos de unos libros de texto con el término y mapa de Euskalherria y sus siete llamados herrialdes o territorios, que la editorial denunciada modificó los contenidos de geografía e historia tras haberse quemado en una hoguera los libros de esa editorial, en otro centro de sesgo abertzale; tras lo cual optaron por plegarse a esas presiones.

2º.- “El Pueblo Vasco es Nación porque cumple con todos los parámetros establecidos en el derecho comparado y porque, además, así lo reconoce e identifica una mayoría de su ciudadanía”.

Mentira absoluta. ¿Cuándo y cómo se ha hecho una consulta al respecto para hacer una afirmación tan frívola y falsa?

3º.- “El Pueblo Vasco siente ahora la necesidad de profundizar en la actualización de sus Derechos Históricos para que, con un nuevo enfoque de su relación con el Estado, posibilite nuevas capacidades para afrontar los retos que como comunidad diferenciada le interpelan desde una ya instalada realidad globalizada, competitiva e interdependiente, que reclama a partes iguales cohesión interna, diferenciación competitiva y cooperación”

¿Y quiénes son ellos para interpretar al pueblo vasco? ¿Qué es el pueblo vasco? Yo entiendo que hay una ciudadanía residente en las provincias de la Comunidad Autónoma del País Vasco, aunque ese concepto es muy flexible, pero no hay un ente colectivo que se pueda calificar como pueblo al estilo del volk alemán de tiempos del nazismo, con connotaciones de raza y nación. Es tremendamente peligroso reconocer ese concepto pues nos lleva directamente a visiones que debieran estar superadas.

4º.- “El Nuevo Estatus reformado ha de reconocer la participación de Euskadi en aquellos convenios internacionales que afecten a competencias propias, confiriendo al sujeto político-jurídico titular la posibilidad de establecer acuerdos bilaterales no normativos, de conformidad con la Ley de tratados internacionales”.

Ese enfoque del anterior punto nos lleva directamente al reconocimiento de un Estado asociado camuflado. Y esta es la consecuencia… la relación bilateral con otras instancias de la Unión Europea sin pasar por la jerarquía del Estado español, es decir, un reconocimiento de la posibilidad de representación unilateral ante instancias ajenas a España sin pasar por los organismos nacionales (de España).

Es absolutamente inadmisible. Y es homologable al salto que dieron por la vía de hecho los gobiernos catalanes del pujolismo, estableciendo embajadas en todo el mundo con la pavorosa pasividad de los gobiernos en España. Se empieza así y se acaba en la independencia. Es obvio y ya tenemos suficientes ejemplos que esgrimir a modo de carga de la prueba.

5º.- Hay un párrafo que es la clave de bóveda de lo que pretenden los nacionalistas con esta reforma: “No obstante, el respeto a la legalidad no debe provocar la vulneración del principio democrático. Un principio que exige dotar de un valor relevante y primario a la decisión de la ciudadanía vasca. Un principio que es también, con igual o superior fuerza, legalidad vigente”.

Es, ni más ni menos que eludir el sujeto de soberanía depositado en la ciudadanía española en su conjunto, por mandato constitucional. Se dice en el texto que el principio democrático está por encima de la ley, como si ésta no dimanara de ese mismo principio; cuando es justamente al revés, es la ley la garante del principio democrático, pues esta nace de la soberanía nacional cuyo origen está en una nación histórica -esta sí que es histórica- que se llama España.

6º.- “El texto articulado que actualice el Autogobierno vasco debe expresar que Euskal Herria es un pueblo con identidad propia, en el conjunto de los pueblos de Europa, depositario de un patrimonio lingüístico, cultural y jurídico-institucional propio, que ha pervivido a lo largo de la Historia, y asentado geográficamente sobre siete territorios que en la actualidad se encuentran políticamente articulados en dos Estados europeos –el español y el francés– y tres ámbitos institucionales diferenciados: la Comunidad Autónoma de Euskadi, la Comunidad Foral de Navarra y el territorio gestionado por la Mancomunidad de Iparralde. La lengua, el euskera, y cultura propias y el sentido de pertenencia a una misma comunidad política en conjunción con el resto de factores precitados son los que forjan la identidad nacional vasca”.

Se comenta por sí mismo. No hay por donde agarrarlo. Es el salto que ya veíamos que se estaba tramando con el abordaje al poder en Navarra de las fuerzas independentistas, sin tener la legitimidad de haber sido los más votados. Es la conjunción de fuerzas para llegar al Estado de Krutwig, que estaba basado en la Europa de los pueblos de concepción nazi y con concomitancias ruso-soviéticas, cuya única fuente de legitimidad estaba en la lengua; que, por cierto, tiene una implantación muy limitada como los propios nacionalistas reconocen cuando comentan lo de su uso social.

E insiste a continuación: “Los Derechos Históricos vascos que la Constitución de 1978 ampara, respeta e insta a actualizar en su Disposición Adicional Primera proporcionan la base jurídica imprescindible para seguir desarrollando un Autogobierno vasco de raíz foral, singular, único y no generalizable, y que ha sido, además, avalada por el Tribunal Constitucional”

Pues no señores; los llamados derechos históricos -aberrante en pleno siglo XXI- de los territorios forales son de cada uno de los territorios. No del ente autonómico cuyo Estatuto adquiere legitimidad en cada uno de esos fueros. Si uno de ellos decidiera escindirse de la comunidad podría hacerlo perfectamente en función de ese principio. Los derechos forales no están depositados en el llamado pueblo vasco, sino en la trayectoria histórica de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya por separado. Y si no fuera así, estaríamos hablando de una situación exnovo, y por tanto no cabe hablar de derechos históricos.

Un análisis detallado nos llevaría a un verdadero tratado sobre la naturaleza tramposa de los nacionalistas para lograr siempre avanzar en sus objetivos, por etapas perfectamente estructuradas y previsibles, pero este artículo sería demasiado extenso si entrase en ese tipo de detalles.

Lo que está claro es que si los partidos de ámbito general en España ceden ante estas pretensiones estaríamos ante una traición innominable al legado histórico y a la nación por la que nuestros ancestros, fueran de la ideología que fueran, murieron y lucharon; y nos llevaría al desastre, es decir a la consagración definitiva de la ruptura de España tal como hoy la conocemos.

Esta estrategia -supera el simple tacticismo- es enormemente alambicada y peligrosa. Mucho más que el golpe de Estado de los independentistas catalanes comandados por Puigdemónt, pues tiene apariencia de pacto y aparente patente jurídica, cuando es una trampa mortal.

Pero de algunos qué podemos esperar, si no son capaces ni de dar su respaldo a un representante que podríamos tener en el BCI, en funciones de vicepresidencia, solamente por la razón de que es de otro partido. Y cómo vamos a prever lecturas que vayan más allá de sus propios deseos personales. Todo cabe en este escenario de política de baja estofa.

El laberinto independentista
Josep Burgaya cronicaglobal 9 Febrero 2018

Pedir recuperar la prudencia y la cordura al procés, el sentido de la realidad, a día de hoy parece ya fuera de lugar. La razón hace tiempo que mudó de país. La estrategia de retarse entre las facciones independentistas e ir doblando la apuesta les ha llevado a que la salida sea prácticamente imposible. La vigencia del 155?, más que algo meramente circunstancial, puede convertirse en un instrumento de bastante más recorrido y duración del que se había planteado. El soberanismo se encuentra ahora atrapado en una lógica infernal, en la cual Puigdemont? es el factor incontrolable e imprevisible que les atenaza. No hará un paso al costado para poder normalizar la situación política en Cataluña y que la mayoría de sus diputados lleve a puerto el difícil y contradictorio encaje de erigir un gobierno de independentistas, pero para hacer política autonómica. Hace tiempo que el expresidente habita en una realidad paralela en la que lo fundamental es, en nombre de la legitimidad, poder mantenerse en la política y llevar a cabo el histórico papel que cree tener encomendado. Ni ERC ni el PDeCAT lo van a desautorizar públicamente --aún menos una ya casi irrelevante CUP-- porque nadie quiere pasar por ser el rupturista y traidor del movimiento y aún menos perder el soporte electoral del cúmulo de jubilados con lazo amarillo movilizados que, cuanto más extravagante resultan las salidas de tono del exiliado belga, más lo idolatran.

No sabemos qué nos deparan las próximas semanas o meses, pero lo que tenemos asegurado es que no haremos sino profundizar en un cúmulo de despropósitos que van liquidando la credibilidad del país, agotando a los ciudadanos que no participan de la fiesta y generando una factura de costes económicos y sociales que se tendrá que pagar a lo largo, como mínimo, de varias generaciones. Nada resulta tan placentero y estimulante como instalarse en la inconsciencia. El problema principal, en mi opinión, no es cómo volver a establecer puentes y rehacer encajes políticos catalano-españoles cuando se termine esta kermesse heroica, sino como se restablece un clima razonable de convivencia en una sociedad catalana a la que se ha ido desguazando su estabilidad y cohesión de manera frívola. También, cómo se recupera la credibilidad de unas instituciones de autogobierno que han perdido toda seriedad y legitimidad a base de saltarse el Estado de derecho, llamar a la desobediencia y hacer todo tipo de exhibiciones entre grotescas y pueriles. Resultará difícil suplir unas clases dirigentes de la sociedad catalana que han distado mucho de estar a la altura de la serenidad, templanza y moderación que la dinámica crecientemente enloquecida requería.

A pesar de la actuación notoriamente torpe del Gobierno Rajoy, primero por omisión y luego por acción desmesurada, ni vivimos en el franquismo ni estamos faltos de libertad de expresión. Afortunadamente. Pero, a pesar de los eslóganes y el relato hegemónico construido desde el independentismo, el reto de la república catalana no va de "democracia", sino de configurar un nuevo sistema de poder y ocuparlo. Hay en el fondo poca ideología y sí un mal disimulado cúmulo de intereses. La composición sociológica del actual movimiento independentista no deja de ser curiosa y bastante elocuente. Esta es una movilización mayormente de clases medias y acomodadas a las que la crisis económica desplazó de su zona de confort y del voto a CiU, para escuchar los cantos de sirena de aquellos que les prometían poder acceder a las nuevas seguridades y oportunidades que les había de proporcionar la constitución de un nuevo Estado lleno de cargos, plazas de funcionarios, negocios y honores para repartirse.

El perfil predominante de los movilizados por las entidades que se atribuyen ser la sociedad civil, son bastante representativas de esta Cataluña acomodada, temporalmente transmutada en rebelde. Los de la CUP no dejan de ser los hijos de los primeros, con una radicalidad que tiene más que ver con frustraciones generacionales y profesionales, que en una apuesta realmente social y de clase. El redundante "seguim!" del que continúan haciendo gala Puigdemont y los suyos resulta una quimera, pero también resulta una amenaza.

José Rosiñol: "Tras 30 años de manipular y adoctrinar se han quedado en el 47%"
El presidente de SCC ha estado en Es la Mañana de Federico hablando de la inestable situación en Cataluña y de lo que nos ha llevado a ella.
esRadio Libertad Digital 9 Febrero 2018

José Rosiñol ha reconocido que ser presidente de Sociedad Civil Catalana es duro, pero que él lo ve "como un deber, no una imposición", y además "siempre digo que vengo de casa llorado". A modo de anécdota ha recordado que fue "el primer presidente y me prometí a mí mismo que no volvería serlo…".

Respecto a la situación política y a la posible investidura, Rosiñol ha asegurado que "estamos en un escenario kafkiano" en el que "cualquier cosa es posible". No se trata de "un escenario más racional" en el que se podrían "calcular probabilidades", sino que hay muchas "variables imprevisibles" como la CUP o lo que pueda decidir Puigdemont desde Bruselas.

"Estamos llegando a un nivel de locura importante", ha resumido comentando un momento en el que "muchos piensan que el escenario de elecciones es muy posible pero no quieren aparecer como el que lo ha forzado".

Propaganda y adoctrinamiento
Rosiñol ha señalado que lo que ocurre en Cataluña es sobre todo "un problema de comunicación y de propaganda que lleva muchos años" y en el que "se ha invertido muchísimo dinero público".

El de SCC ha denunciado "el enorme gap entre los medios de comunicación de la Generalidad" y aquellos que no son públicos o no están subvencionados y que, por tanto, no están en el separatismo. "Pero aun así, yo quiero ser optimista", ha dicho, ya que "tras 30 años de medios haciendo propaganda y de controlar la educación y adoctrinar se han quedado en un 47%".

En este sentido, Rosiñol ha dicho que "la campaña de propaganda de los independentistas siempre fue muy bien ideada, orquestada e implementada" y eso disimulaba "su supremacismo". Sin embargo, "ahora cada vez hacen más gala de su supremacismo con menos vergüenza". Ha puesto como ejemplo la asamblea de cargos electos, solo independentistas, que Puigdemont quiere montar en Bruselas para "representar a su república". Rosiñol ha apuntado que "entonces hay 3 millones que no existimos para ellos y que ni siquiera somos catalanes".

A raíz de las declaraciones de Piqué refiriéndose al Espanyol como un equipo de Cornellá y no de Barcelona ha explicado que "Cornella sirve como metáfora de lo que le incomoda tanto al nacionalismo, que Cataluña es mucho más plural de lo que a ellos les gustaría". Además ha contado cómo en las masivas manifestaciones de Barcelona a favor de la unidad de España "me encontraba a gente que me decía que iban para decir que son tan catalanes como cualquier otro" y ha remarcado que "ser catalán es mi forma de ser español y europeo y eso lo rechaza el nacionalismo".

En este sentido, "el lema de Tractoria y Tabarnia les pone muy nerviosos porque se ven en el espejo y les repugna". Sobre el paso atrás de muchos separatistas ha afirmado que "cuando pasamos de la poesía a la gramática y hay personas que ya han pisado la cárcel la gente se pone nerviosa". Por eso "se empiezan a ver contradicciones, como las de los letrados del parlamento catalán que no se atreven a dar un paso en falso porque, al final, la Ley es una cosa muy seria".

Desde Sociedad Civil Catalana quieren contrarrestar la propaganda separatista y eliminar la fractura que actualmente existe en Cataluña. Todo ello pese a no tener recursos porque "en SCC somos una asociación de voluntarios" no como ANC y Òmnium Cultural. "Vamos a empezar a hacer actos en Gerona y Lérida bajo el lema Diálogos para la Convivencia". Posteriormente, "vamos a celebrar el 23 de abril un acto en el Palau de la Música para simbolizar que todas las administraciones de Cataluña son de todos los catalanes". Un acto que todavía no tiene el visto bueno de las autoridades.

Además entregarán el "Premio Europeo a la Sensatez para mostrar cómo Europa también apoya al constitucionalismo". Por otro lado, está solicitando reuniones con presidentes de comunidades autónomas: "Ya tenemos cerrada una reunión con Susana Díaz".

Sobre posibles manifestaciones, han dicho que volverán a salir a la calle en el momento que vuelva a repetirse lo vivido el 6 o 7 de septiembre "en defensa de las libertades y derechos de todos los catalanes".

Por último ha lanzado un aviso sobre cómo el nacionalismo se está extendiendo. El otro día "estuve en las Islas Baleares y me quedé asustado porque el virus independentista se está expandiendo".

El PNV quiere recoger las nueces
Gonzalo Bareño La voz 9 Febrero 2018

Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas». Han pasado ya 28 años desde que, en abril de 1990, el entonces presidente del PNV, Xavier Arzalluz, hiciera esta proclama en una reunión con la cúpula de Herri Batasuna. El histórico dirigente del nacionalismo vasco se refería así a la coincidencia de intereses entre su partido, la izquierda aberzale y la organización terrorista ETA, y al necesario reparto de papeles para alcanzar el objetivo común, que no es otro que la independencia. Casi tres décadas después, Arzalluz es un fósil político y ETA, aunque no ha desaparecido, lleva ya seis años sin sacudir el nogal. Es decir, sin asesinar a inocentes en nombre de la independencia y el derecho de autodeterminación del País Vasco. Y, sin embargo, el PNV sigue aferrado a esa estrategia ventajista, consistente en hacerse pasar por un partido moderado para recoger tranquilamente, sin riesgo y sin coste alguno, las nueces que caen cuando otros tratan de alcanzar sus mismos objetivos zarandeando el árbol de manera radical. En este caso, al contrario que ETA, el independentismo catalán lo hace sin recurrir a la violencia terrorista, pero sí provocando una «violenta explosión social» con el objetivo de «intimidar a los poderes legalmente constituidos», según los autos por los que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena mantiene la acusación de rebelión contra los principales líderes del fracasado procés.

Si eran necesarios más argumentos para defender que el Estado de derecho debe mantenerse firme y sin ceder en lo más mínimo ante las presiones de quienes pretenden subvertir por la fuerza el orden constitucional, el PNV los pone encima de la mesa al tratar de aprovechar el caos político generado por el golpismo en Cataluña, y la debilidad de un Gobierno que necesita su apoyo a los Presupuestos, para volver a la carga en su reivindicación soberanista por la vía de una reforma del Estatuto que desborda cualquier marco constitucional e implica una independencia de facto que va más allá incluso que el frustrado plan Ibarretxe. Y, como siempre, el PNV se pone la piel de cordero haciendo pasar por moderadas y asumibles, en contraposición con la unilateralidad del independentismo catalán, unas propuestas que son en realidad absolutamente inaceptables.

Era evidente que, a pesar de presentarse como un partido responsable y comprometido con la gobernabilidad de España, el PNV iba a aprovechar los desvaríos de Mas y Puigdemont para tratar de sacar tajada. Y es palmario también que ceder a cualquier pretensión soberanista en Cataluña solo provocaría un efecto dominó que comenzaría en el País Vasco y supondría a la postre la desaparición de España como nación. El Gobierno no solo debe combatir por tanto con toda la fuerza del Estado de derecho el golpismo en Cataluña, sino también negarse a entrar a negociar siquiera el trágala al que quiere someterle el PNV. Y ello, aunque el precio sea quedarse sin Presupuestos o poner fin a la legislatura.

Se levantan las alfombras de la Generalitat
Puigdemont se gastó 1,6 millones públicos al año siendo president en comidas, viajes y vestuario

Carlos Cuesta okdiario 9 Febrero 2018

El fugado Carles Puigdemont se ha gastado 1,6 millones de euros anuales de las arca públicas en viajes, comidas y vestuario, entre otros gastos. La investigación judicial al entramado montado por los golpistas está sirviendo para abrir las cuentas de gastos de las que disfrutaban los sufridos separatistas. Y las cifras asustan: un sueldo de más 150.000 euros anuales –casi el doble que el de Mariano Rajoy–, unos gastos personales en vestuario de 24.500 euros o viajes por valor de más de 80.000€. Todo ello se convirtió en el día a día de una factura personal de gastos presidenciales que alcanzó en 2016 y 2017 los 1,6 millones de euros.

Los informes contables a los que está accediendo la Justicia muestran una administración catalana que no escatimó en gasto alguno por el separatismo. Pero tampoco en gasto alguno para los defensores del golpe de estado. Y el primero de ellos, para el propio Carles Puigdemont.

El ex presidente de la Generalitat fugado ha disfrutado de un amplio presupuesto personal de gastos. En primer lugar, su sueldo ha ascendido a 145.471 € en el año 2016, un 78% superior al sueldo del presidente el Gobierno Mariano Rajoy. Pero en 2017, el sueldo del ex presidente regional subió en 10.000 € anuales, un 6,3% superando los 155.000 € y prácticamente duplicando el sueldo del Jefe del Gobierno nacional.

Pero quizás su sueldo sea lo de menos a la vista del dispendio generalizado. Porque Puigdemont y su Gobierno han incurrido en importantes gastos de representación relacionados con la actividad propagandística del separatismo. Tanto dentro de España, como fuera. En total, esta partida de gasto ha ascendido a 2,3 millones de euros en 2016, y elevándose un 11,4% en 2017 hasta los 2,5 millones.

Medio millón anual en viajes al extranjero
Si de esa partida se seleccionan los viajes y transportes utilizados con presencia directa de Puigdemont, es fácil hacerse una idea del gasto personalmente ocasionado por el fugado y depuesto mandatario. Así, en 2016 el gasto en este concepto alcanzó los 670.000 €, la mayor parte del cual, 464.000 €, se atribuye a gastos en viajes al exterior. En 2017 y con la cercanía del golpe, el presupuesto se incrementó en 35.600 €, el 5,6%, tocando el medio millones de euros solamente en este concepto. Destaca el incremento del presupuesto en el concepto “transporte”, del 253% entre un año y otro.

Los viajes del presidente al exterior, además, no parecían marcados por la pauta de la austeridad: sólo uno de ellos, que se produjo entre el 26 y el 30 de marzo de 2016 y en el que Puigdemont decidió hacerse acompañar por Römeva, rozó los 90.000 euros. Ambos se desplazaron a Estados Unidos, lo que supuso unos costes de 88.214,46 €.

Un millón en gastos de protocolo
Los actos institucionales del presidente y las atenciones protocolarias del propio presidente y de sus altos acompañantes –altos cargos– más directos ascienden, así, al 1 millón de euros. con un incremento en 2017 de 80.400 €, un 8,8%. El incremento se explica por el mayor presupuesto para actos institucionales del presidente en 100.000 €, y por un incremento del presupuesto para vestuario que pasó de 10.500 € a 24.500 €. Hay que recordar que por una partida similar, pero en maquillaje, el presidente Macron soportó un importante escándalo en Francia.

En resumen, todo un abanico de gastos de nada menos que 1,6 millones de euros provocados, en gran medida, por sus dispendios desmedidos y por su decisión de cruzar medio mundo con el argumento de que tenía que divulgar la idea de una Cataluña independiente. La independencia no la ha conseguido, pero los viajes sí los ha efectuado.

El encargado de aplicar el 155 en Cataluña está implicado en la organización del 1-O
Carlos Cuesta okdiario 9 Febrero 2018

El encargado de aplicar el artículo 155 en Cataluña figura en el último listado policial de implicados en los correos preparatorios del golpe del 1-O. Su nombre es Víctor Cullell i Comellas y en estos momentos es “secretario del Gobierno” de la Generalitat en plena aplicación del artículo 155.

Un cargo muy parecido al que tenía durante su etapa en el Govern golpista y el referéndum ilegal del 1-O, cuando era “secretario de Autogobierno”. La Guardia Civil acaba de entregar a la Justicia su nombre junto con el de otros 31 cargos –entre ellos, la aspirante a la Presidencia de la Generalitat, Elsa Artadi– acompañados de la siguiente anotación: “Correos relativos a los preparativos para la celebración de las elecciones del 1 de octubre. […] Personas físicas intervinientes en los 53 correos analizados considerados de interés”.

Las funciones de Víctor Cullell en estos momentos son básicas para la aplicación del 155. Tal y como figura en su ficha oficial actual en la Generalitat, es el encargado de “coordinar el Gabinete Jurídico de la Generalitat y hacer el seguimiento de sus actuaciones”, “fijar las directrices de elaboración, seguimiento y aplicación del Plan de Gobierno” y “supervisar y hacer el seguimiento de la coordinación interdepartamental”. En ausencia de Govern constituido y, por lo tanto, de “plan de Gobierno”, el único control que efectúa es, precisamente, el de que se aplica la orden de intervención impuesta por el 155 de la Constitución Española.

Entre el resto de funciones de Cullell figura “prestar asistencia jurídica y apoyo técnico al Gobierno […] y custodiar las actas de los acuerdos adoptados, y velar por su ejecución”, “supervisar los requisitos que deben cumplir las disposiciones” y “efectuar las propuestas que estime convenientes sobre el desarrollo normativo derivado del programa legislativo del Gobierno”. Es decir, de nuevo, puro desarrollo del 155.

Pero no se trata del único cargo que permanece en puestos clave de la Generalitat y que figura en la nueva lista de la Guardia Civil remitida a la Justicia y a la que ha tenido acceso OKDIARIO. También figuran Marta Subirà y Roca, actual Secretaria de Medio Ambiente y Sostenibilidad -durante el golpe del 1-O tenía exactamente el mismo cargo-, y Josep Ginesta y Vicente, ahora y antes secretario general de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia -una de las carteras donde más información puede haber sobre el posible uso de fondos públicos destinados al 1-O, básicamente, porque fue una de las grandes áreas asistidas por el rescate autonómico.

Correos interceptados en el CTTI
Todos ellos figuran en la última lista confeccionada con los mails interceptados en el CTTI y que ha sido trasladada ya al Juzgado número 13 de Barcelona por la Guardia Civil.

En la lista figuran un total de 32 nombres. Algunos de ellos habituales ya en las grabaciones, seguimientos o interceptaciones de correos de los golpistas. Así, aparece “Josep LLuis Salvadó Tenesa; Oriol Junqueras i Vies; Marta Rovira Verges” o “Carles Viver Pi Sunyer”.

Aparecen también nombres nuevos en el listado como los de Culell, Subirà o Ginesta. Y vuelve a surgir el de “Elsa Artadi Vila, Directora de la Coordinación Interdepartamental de la Generalitat de Catalunya”, en el puesto 29 de la lista.

La Guardia Civil deja claro en su informe que se trata de correos de la máxima importancia: “Correos relativos a los preparativos para la celebración de las elecciones del 1 de octubre”. Y aclara que en ellos “se tratan entre otros temas: correos en los que se confirma la participación en el referéndum ilegal del 1 de octubre del Govern, el Parlamento [catalán] y los ayuntamientos, así como la utilización de medios publicitarios y páginas web como la de garanties.cat”.

La siguiente anotación recoge una explicación destacando la gravedad del contenido y el listado sobre los cuales el juez deberá decidir, a partir de ahora, el trato procesal correspondiente: “Personas físicas intervinientes en los 53 correos analizados considerados de interés: las personas físicas que figuran en los correos, a juicio de esta instrucción, fueron considerados de interés para la presente investigación y que figuran en los mismos tanto como receptores como emisores”.

Tabarnia y el callejón del Gato
Juan Francisco Martín Seco republica 9 Febrero 2018

“Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato… Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento”. Valle Inclán en “Luces de Bohemia” intenta definir el género literario que va a utilizar en varias de sus obras. Continúa una tradición de la literatura española encarnada, por ejemplo, en Quevedo y en Cervantes, incluso en la novela picaresca, en la que, mediante el humor y el ingenio, se efectúa la crítica más acerva y corrosiva de la realidad. Se trata de descubrir lo que se encuentra detrás del disfraz social que cada uno lleva. Los espejos cóncavos deforman la imagen o, más bien, muestran la verdadera.

El esperpentismo lo inventó Goya, afirma Max Estrella en “Luces de Bohemia”. La pintura negra, pero sobre todo los tres Caprichos en los que aparecen personajes mirándose al espejo son enormemente expresivos: un petimetre que ve su imagen trocada en un mono; la maja que contempla en el espejo una serpiente enroscada en una guadaña; un mosquetero convertido en un gato enfurecido. El espejo habla. Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas, sentencia el protagonista de “Luces de bohemia”.

Hay que llevar al independentismo catalán a pasear a un imaginario callejón del gato para que asome su auténtica imagen. Que caigan el disfraz y la máscara. Pongamos fin al carnaval. A dicha finalidad está ayudando de forma muy notable esa nueva realidad que ha recibido el nombre de Tabarnia. Tabarnia y su presidente Boadella se han instalado enfrente del procés y han asumido el papel de espejos cóncavos que colocan a los independentistas ante su verdadera figura y sus incoherencias. Demuestran el esperpento que se halla detrás de su épica. Boadella tiene una larga trayectoria dedicada a desmitificar, caricaturizar a todos los poderes fácticos: ejército, Iglesia, Franco… En el lote entró también en su día Pujol, confirmando que detrás del gran padre de la patria solo había un fantoche avaro y corrupto.

La constitución de Tabarnia ha puesto enormemente nerviosa a la cúpula del secesionismo. Los coloca frente a sus propias contradicciones y ante la falsedad de sus argumentos. Detrás de la grandilocuencia y petulancia de su discurso, de sus grandes ideales patrióticos y de su pretendido heroísmo, se esconden tan solo los intereses más bastardos y el más ramplón de los provincianismos. Su verdadera imagen es esperpéntica, un fantoche extravagante. Quienes cifran toda su legitimidad en un estrafalario derecho a decidir no pueden negar a la parte más importante de Cataluña, Tabarnia, la facultad de exigir lo mismo. Y quienes han colocado como fundamento de sus reivindicaciones el victimismo del “España nos roba” no pueden ofenderse porque los tabarneses, con los mismos argumentos, mantengan que se sienten robados por el resto de Cataluña (Gerona y Lérida). Al fin y al cabo, Tabarnia es la zona más rica de Cataluña.

Si el soberanismo quiere convertir Cataluña en un nuevo Estado -lo que es patentemente ilegal y anticonstitucional-, con más razón los tabarneses están legitimados para crear una nueva Comunidad Autónoma, posibilidad que concede la Carta Magna. ¿Una broma? No en mayor medida que el independentismo. Ya lo dijo Boadella en el discurso de toma de posesión de la presidencia de la entidad: “Sí, soy un payaso, pero no mayor que quienes están al frente del secesionismo”.

La constitución de Tabarnia tampoco ha sentado bien en Podemos. A primera vista resulta extraño el apasionamiento con el que Pablo Iglesias ha reaccionado calificándolo de circo y afirmando que “ya está bien de tomar el pelo a la gente”. La explicación tal vez se encuentre en que eso que llama circo cuestiona también el discurso de Podemos sobre el tema territorial, y más concretamente sobre Cataluña. La defensa del derecho a decidir no conforma esa postura progresista que pretenden transmitirnos, sino un tópico grotesco con el que situarse en el medio de la contienda y mantener así al mismo tiempo los votos de Cataluña y los del resto de España. Es, como se ha visto, difícil de conseguir y no tendría nada de extraño que se quedase sin los unos y sin los otros. Gracias a Tabarnia, la defensa del derecho a decidir se refleja en el espejo como el absurdo de una Europa fraccionada en 200 o 300 reinos de Taifas. ¡Viva Cartagena!

Darío Fo mantenía que la sátira es el arma más eficaz contra el poder. Es posible que Tabarnia se esté manifestando como uno de los principales instrumentos para combatir el nacionalismo. ¿Un circo, tal como ha dicho Pablo Iglesias?, ¿una broma? Quizás, pero su sola presencia muestra el circo, la bufonada y la patraña que conforman el procés, y por ende el discurso de todos los que intentan justificarlo.
www.martinseco.es

El PNV quiere recoger las nueces
Gonzalo Bareño La voz 9 Febrero 2018

Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas». Han pasado ya 28 años desde que, en abril de 1990, el entonces presidente del PNV, Xavier Arzalluz, hiciera esta proclama en una reunión con la cúpula de Herri Batasuna. El histórico dirigente del nacionalismo vasco se refería así a la coincidencia de intereses entre su partido, la izquierda aberzale y la organización terrorista ETA, y al necesario reparto de papeles para alcanzar el objetivo común, que no es otro que la independencia. Casi tres décadas después, Arzalluz es un fósil político y ETA, aunque no ha desaparecido, lleva ya seis años sin sacudir el nogal. Es decir, sin asesinar a inocentes en nombre de la independencia y el derecho de autodeterminación del País Vasco. Y, sin embargo, el PNV sigue aferrado a esa estrategia ventajista, consistente en hacerse pasar por un partido moderado para recoger tranquilamente, sin riesgo y sin coste alguno, las nueces que caen cuando otros tratan de alcanzar sus mismos objetivos zarandeando el árbol de manera radical. En este caso, al contrario que ETA, el independentismo catalán lo hace sin recurrir a la violencia terrorista, pero sí provocando una «violenta explosión social» con el objetivo de «intimidar a los poderes legalmente constituidos», según los autos por los que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena mantiene la acusación de rebelión contra los principales líderes del fracasado procés.

Si eran necesarios más argumentos para defender que el Estado de derecho debe mantenerse firme y sin ceder en lo más mínimo ante las presiones de quienes pretenden subvertir por la fuerza el orden constitucional, el PNV los pone encima de la mesa al tratar de aprovechar el caos político generado por el golpismo en Cataluña, y la debilidad de un Gobierno que necesita su apoyo a los Presupuestos, para volver a la carga en su reivindicación soberanista por la vía de una reforma del Estatuto que desborda cualquier marco constitucional e implica una independencia de facto que va más allá incluso que el frustrado plan Ibarretxe. Y, como siempre, el PNV se pone la piel de cordero haciendo pasar por moderadas y asumibles, en contraposición con la unilateralidad del independentismo catalán, unas propuestas que son en realidad absolutamente inaceptables.

Era evidente que, a pesar de presentarse como un partido responsable y comprometido con la gobernabilidad de España, el PNV iba a aprovechar los desvaríos de Mas y Puigdemont para tratar de sacar tajada. Y es palmario también que ceder a cualquier pretensión soberanista en Cataluña solo provocaría un efecto dominó que comenzaría en el País Vasco y supondría a la postre la desaparición de España como nación. El Gobierno no solo debe combatir por tanto con toda la fuerza del Estado de derecho el golpismo en Cataluña, sino también negarse a entrar a negociar siquiera el trágala al que quiere someterle el PNV. Y ello, aunque el precio sea quedarse sin Presupuestos o poner fin a la legislatura.

El reconocimiento de la identidad nacional del País Vasco, claves de la propuesta del PNV para actualizar el estatuto de Guernica
El PNV se lanza a buscar la independencia pactada con Madrid
www.latribunadelpaisvasco.com 9 Febrero 2018

"Los Derechos Históricos, amparados y reconocidos por la Disposición Adicional Primera de la Constitución y por el Estatuto de Guernica, serán la base de una relación singular y bilateral con el Estado basada en el pacto y el reconocimiento de la realidad nacional de ambas partes. El texto articulado que se elabore reconocerá que Euskadi es una nación y regulará el ejercicio pactado del derecho democrático de la ciudadanía vasca a decidir su estructura política y su régimen de convivencia, es decir, a decidir sobre su futuro".

El PNV ha presentado en el transcurso de la reunión que la Ponencia de Autogobierno ha celebrado en el Parlamento Vasco, el documento que recoge su propuesta de bases y principios para la actualización del autogobierno vasco a través de una reforma del Estatuto de Autonomía de Guernica.

Según el PNV, se trata de "una propuesta legal, abierta y democrática" que eleva el autogobierno vasco a un estatus nacional. "El reconocimiento de la identidad nacional del pueblo vasco; el derecho democrático de la ciudadanía vasca a decidir su estructura política y su régimen de convivencia a través de la actualización de los Derechos Históricos que reconocen y amparan la Disposición Adicional Primera de la Constitución Española y la Disposición Adicional Única del Estatuto de Guernica; una nueva y clara delimitación competencial, basada en la singularidad y bilateralidad que consagre una nueva figura, la de las competencias concertadas; el establecimiento de un verdadero y efectivo sistema concertado de garantías; la profundización de los derechos sociales con la ampliación de derechos y deberes de la ciudadanía; el afianzamiento de relaciones económicas, financieras y tributarias sobre la base del respeto mutuo y garantizadas a través del sistema de Concierto Económico; o la representación de Euskadi en las instituciones y organismos europeos e internacionales son los pilares sobre los que descansa la propuesta jeltzale".

Para el Partido Nacionalista Vasco, los Derechos Históricos, "amparados y reconocidos por la Constitución Española y por el Estatuto de Guernica", deben ser la base de una nueva relación singular y bilateral con el Estado basada en el "pacto y el reconocimiento de la realidad nacional de ambas partes". Desde el punto de vista del PNV, el texto articulado que se elabore sobre estas bases y principios "deberá ser la formulación jurídico-positiva de un ejercicio pactado del derecho democrático de la ciudadanía vasca a decidir su estructura política y su régimen de convivencia, es decir, a decidir sobre su futuro, para lo cual habrá de dotársele a la voluntad mayoritaria de la ciudadanía de un valor normativo relevante".

El texto articulado que actualice el autogobierno vasco deberá, en opinión del PNV, expresar que "Euskal Herria es un pueblo con identidad propia, y cuyo patrimonio lingüístico, cultural y jurídico-institucional propio y el sentido de pertenencia a una misma comunidad política forjan su identidad nacional. El reconocimiento de unos Derechos Históricos previos al marco constitucional y la voluntad colectiva expresada en el Artículo Primero del Estatuto de Guernica hacen que Euskadi pueda identificarse como una nacionalidad de carácter histórico. El pueblo vasco es nación porque cumple con todos los parámetros establecidos en el Derecho Comparado y porque, además, así lo reconoce e identifica una mayoría de su ciudadanía. Su carácter histórico y su singularidad institucional están amparados y reconocidos por la propia Disposición Adicional Primera de la Constitución española".

Para el primer partido vasco, "las competencias previstas en el Estatuto de Guernica deben experimentar una importante transformación.

En un primer bloque deberán figurar las 'materias concertadas', aquellas que, siendo sectoriales, expresan con especial intensidad la preservación del hecho diferencial e identitario vasco: lengua y cultura vascas, educación, seguridad, empleo público, derecho civil, régimen del Concierto Económico, la organización institucional propia de los tres niveles institucionales forales vascos (común, territorial y municipal) y la Administración de Justicia (en este último caso, con los condicionantes de la integración en el Poder Judicial unitario español)".

"Un segundo grupo reconocerá a las instituciones vascas la titularidad demanial y/o patrimonial de los recursos naturales de su ámbito territorial –que se extiende hasta el mar territorial– y de las infraestructuras sitas en el mismo".

"En tercer lugar, atribuirá a los poderes públicos vascos todas las facultades relacionadas con los sistemas de relaciones laborales y de protección o de seguridad social, que deben incluir la capacidad legislativa plena de Euskadi".

"Finalmente, definirá un espacio concertado con el Estado español en relación con el régimen jurídico y relacional de las Administraciones públicas (en particular, respecto a las relaciones con el Estado) y asimismo la necesidad de definir ese espacio concertado a fin de que se respeten las relaciones transfronterizas de Euskadi y su participación en el entorno europeo e internacional".

Según el PNV, la actualización del autogobierno vasco también debe reconocer el derecho a establecer vínculos políticos y las relaciones internas de cooperación, tanto a nivel municipal como de cualquier otro ámbito territorial, que se consideren más adecuadas con la Comunidad Foral de Navarra y "con los territorios vascos de Iparralde, Lapurdi, Zuberoa y Baxe-Nafarroa, para el desarrollo del bienestar social, económico y cultural, sin más limitación que la voluntad de la ciudadanía y las decisiones de sus instituciones representativas. Asimismo, la actualización del Autogobierno Vasco deberá reconocer la capacidad de representación de Euskadi en la Unión Europea, en las instituciones y organizaciones internacionales, así como la proyección internacional y de relaciones externas.

Finalmente, el PNV explica que en el documento de bases y principios que ha presentado para la actualización del autogobierno, utiliza la expresión “sujeto político-jurídico” para referirse "al ente depositario del Nuevo Estatus Político". "Ese sujeto jurídico-político", añade el PNV, "debe tener un nombre que acompañe y defina a Euskadi, una cuestión de alto valor simbólico. Es nuestra voluntad compartir con los grupos políticos los diversos conceptos con los que hemos trabajado en el proceso de gestación de esta propuesta":

-Comunidad Foral Vasca: remite a los Derechos Históricos y a la foralidad que inspiran toda nuestra propuesta.
-Comunidad Nacional Vasca: pone de relieve la identidad nacional del Pueblo Vasco, el reconocimiento de la Nación vasca.
-Estado Autónomo Vasco: definición utilizada en el proyecto de Estatuto de 1931, nos remite al concepto estatal propio de los modelos federales o confederales que han sido propuestos por diversos partidos.
-Estado Foral: aúna el concepto estatal con nuestra singularidad foral histórica que ahora quiere actualizarse.

Del ‘apartheid’ de Tardá, de Girauta y Boadella
La Verdad Ofende  latribunadelpaisvasco.com 9 Febrero 2018

Ayer asistí a otro esperpéntico sainete en las Cortes, servido por esa impúdica Esquerra catalanista que desde los años treinta del pasado siglo ejerce un cinismo que Misses retrató: “El marxismo usa palabras fetiche como eslóganes politicos, cuyo doble o triple sentido facilita reivindicaciones incompatibles”.

Vendió Tardá ayer en Cortes el insufrible ‘apartheid’ del Estado español contra el “Mandela” del recientemente disuelto CiU del 3%, el partido del represaliado Puigdemont, residente en Bélgica y no en prisión, cuya jugosa nómina de President que le pagamos los españoles le permite reservar un burgués chalet como infecta celda represora, nada menos que en Waterloo.

Olvida Tardá al referirse a Mandela, que éste pasó 30 años de su vida preso en cárceles infrahumanas. En los últimos 30 años, la vida del partido de Puigdemont fue el saqueo al catalán y sus instituciones (hasta el incendiado Palau reconstruido con dinero español) mientras agitaban el señuelo del “España nos roba”. Ya ven, ahora llaman Mandela-Puigdemont, al último presidente de una región europea que ellos saquearon y quebraron, no solo democráticamente, fue declarada bono basura por las instituciones financieras internacionales.

La basura que ayer Tardá trajo al Congreso vestido con toga democrática es conocida, y Girauta la desenmascaró. Se trata del victimista señuelo leninista para romper la ley y la paz social hacia una liberadora república bananera de corte bolchevique. Cataluña vivió esta propuesta de la que renegó Orwell durante el terror rojo 1936-39 que creo su partido ERC, quien practicó un ‘apartheid’ asesino y cristianófobo más criminal que el que ejerce el carnicero Nicolás Maduro hoy con cobertura de Zapatero.

Esperemos verle pronto en “La Haya” si no lo evita el prevaricador Garzon, quien ya está también en Caracas.

Tardá, además de heredero apologeta del asesino golpista Companys, acompaña en listas electorales de ERC al marxista y descuartizador del catalán Bultò. Para avalar dichas listas “democráticas” recurrieron nada menos que al acrisolado “hombre de paz” Otegui, de la banda comunista ETA, jaleado por los supremacistas para denunciar la falta de democracia que ellos asaltan.

Razones para el asalto no les faltan; hay un represor estado fascista español heredero de Franco, que rompe urnas asamblearias (no constitucionales) y dejó más de mil heridos que nadie ha encontrado aún y Amnistía internacional rechazo denunciar. Miento, hubo una luchadora feminista contra la cosificación sexual, amiga de Colau y también víctima de acoso sexual (sic), que denunció a un policía por fracturar sus cinco dedos sanos, ademas de sobar sus “tetas” (eso gritaba).

Gritaba acaloradamente ayer en Cortes Juan Tardá con el aplauso del nacionalismo vascón: "Nunca se atrevió el Gobierno británico a aplicar el delito de rebelión a Gandhi, que también luchaba sin violencia por la independencia de la India. De hecho, por su crueldad sólo puede compararse a la justicia del ‘apartheid’ que condenó a cadena perpetua a Nelson Mandela".

Tardó poco en llegar la adecuada respuesta del nuevo Besteiro que tienen las Cortes en esa especie de UCD que es hoy Ciudadanos. Correoso como pocos, es un cuajado demócrata y hombre de izquierdas formado en el PSOE, harto como lo estamos millones de tanta sinrazón. Se llama Juan Carlos, es catalán y se apellida Girauta:

“Prefiero un millón de veces que se entreviste a Boadella a las entrevistas a Otegui o las apologías al asesino Carles Sastre que se hacen en TV3”

El "presidente en el exilio" y víctima del único ‘apartheid’ que sufren los catalanes, Albert Boadella, convocó una manifestación ayer “en defensa de los derechos y la libertad de un pueblo que ha vivido oprimido”. Huido de Cataluña por el ‘apartheid’ del supremacismo cat de Tardá, vive exiliado como cientos de miles de vascos a causa del terror etarra, ese que Otegui practicó mientras pasea hoy con Tardá por Cataluña dando lecciones de democracia y paz.

De Tardá a Boadella y Tabarnia, una necesaria y constitucional propuesta de abandonar la ruinosa, cerril y tractoril autonomía catalana, cuyo camino de ‘apartheid’ ahuyenta la prosperidad, provoca la huida de más de 4.000 empresas en dos años y pronto del turismo, industria nacional que los comunistas de la CUP y ARRAN, socios de ERC, buscan destruir desde eslóganes como #Tourismterrorism exportado a Baleares. Que no tarden.

La manifestación Tabarnica anti-apartheid se hará frente a la estatua de Casanovas, aquel valiente cuya memoria se pervierte cada 11 de septiembre en “la Diada”, ese aquelarre Nazi-Cat supremacista que vende como separatista a un patriota español, otra mentira más que el propio bando de Casanova sitúa:

“{--} Que todos como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España. Dado en la Casa de la Excelentísima Ciudad residente en el portal de San Antonio, estando presentes los citados Excelentísimos señores y personas asociadas, a 11 de septiembre, a las 3 de la tarde, de 1714.”

Girauta hizo ayer lo que durante 40 años vino haciendo con poca fortuna, mientras los afortunados políticos españoles, no: plantar cara al nazionalismo. ¿Cundirá el ejemplo?.

"Hay dos maneras seguras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable." (Cambó)

Observatorio de la Radicalización en el País Vasco
"Señor Esteban, el Coronel Corbí no miente; el PNV fue en ocasiones cómplice de ETA"
Antonio Mancera Cárdenas, guardia civil retirado  latribunadelpaisvasco.com 9 Febrero 2018

Carta de un guardia civil al PNV

Señor Esteban, no ha mentido el coronel Corbí, ni son infundadas sus declaraciones, como no miente la historia, ni la de ETA ni la del PNV, otra cosa es la vergüenza que en ustedes supone que se ponga de manifiesto la relación ambigua que siempre han mantenido con los terroristas, que se airee una vez más la estrategia del "arbol y las nueces", mantenida por el PNV y ETA, y de la que se sentía orgulloso Arzalluz. Una estrategia que al PNV le pone, le guste más o menos, en el bando "de los malos".

Y es que el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha anunciado que pedirá al Gobierno que “desautorice y repruebe” al coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí, por unas declaraciones en La Vanguardia en las que incluía en el bando de “los malos” en la lucha contra ETA a “etarras, batasunos, peneuvistas y la Iglesia vasca”. Según el portavoz del PNV en el Congreso, “acusaciones tan graves e infundadas como las que vierte Sánchez Corbí, no pueden quedar sin la reprobación inmediata de sus superiores”.

Olvida el señor Esteban que el Coronel no ha mentido, simplemente ha citado algo obvio y conocido, la deriva y la ambigüedad que durante años ha mantenido el PNV en relación con ETA, lo que ha hecho Corbí es constatar la relación necesaria que ha mantenido, en no pocas ocasiones, el PNV y ETA, como la que mantuvo durante años la iglesia vasca con la banda asesina, cuando se negaba a oficiar las misas para dar cristiana sepultura a los guardias civiles.

En cuanto a la relación del PNV y ETA, podríamos retrotraernos a los comienzos de la actividad terrorista de ETA, surgida como todo el mundo sabe de las propias juventudes del PNV, en julio de 1959, cuando un grupo de estudiantes disidentes del colectivo EKIN funda Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad), como una alternativa ideológica a los postulados del PNV con cuatro pilares básicos: la defensa del euskara, el etnicismo (como fase superadora del racismo), el antiespañolismo y la independencia de los territorios que, según reivindican, pertenecen a Euskadi: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra (en España), Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (en Francia).

Podríamos recordar como el Partido Nacionalista Vasco, los hijos políticos de Sabino Arana, condenaban oficialmente por un lado los atentados de ETA y por otro sus dirigentes celebraban reuniones periódicas con los cabecillas de la banda asesina, en el transcurso de las cuales debatían amigablemente sobre el mejor modo de alcanzar la meta ansiada por todos ellos: la independencia del País Vasco.

Recordemos las palabras de Arzalluz, siempre, como hoy el PNV, cerca del Gobierno de España, del signo que fuese, y a la vez de ETA, aunque en realidad siempre más cerca de ETA que de Madrid, según declaraciones en la década de los 90 del propio Arzalluz, dirigente histórico del PNV, cuando pactaba con el PSOE, en el Gobierno de España en esa época, ya manifestaba que "el PNV no considera a ETA su enemigo y no quiere verla derrotada, el enemigo es el de siempre, aunque ahora gobernemos con él", también declaraba que "Madrid intuye que al final el objetivo principal del PNV y ETA es el mismo", palabras suyas son también las que decían "No conozco de ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen y otros discutan, unos sacudan el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recojan para repartirlas", en clara alusión a la estrategia que seguían ETA y el PNV en aquellos momentos.

No ha mentido el Coronel porque para vergüenza del PNV este partido ha sido en demasiadas ocasiones cómplice necesario de la propia banda asesina ETA, para la consecución, a través de la violencia de ésta, de sus propios objetivos políticos, es lo que llamaba Arzalluz que "unos sacudan el árbol, para que caigan las nueces, y otros las recojan para repartirlas", fue la política de recolección política del PNV durante años.

Esta cercanía ambigua del PNV para con ETA es demasiado conocida, como lo son las reuniones clandestinas del entonces presidente del PNV, Arzalluz, con los dirigentes de ETA, es la relación del PNV con la banda asesina, que ya desvelaba la periodista Isabel San Sebastián en su libro “El árbol y las nueces”.

Algo que el propio Arzalluz manifestaba el 22 de septiembre de 2016 en el diario Deia, donde dejaba claro que el PNV siempre fue un instrumento más en la estrategia de ETA para alcanzar esos postulados, sus palabras: “Pero por parte de ETA, con la que traté siempre que pude, oí tantas veces que el papel del PNV era el de desbrozar el camino para una negociación política de ETA con el Estado,... y yo estaba de acuerdo con su contenido práctico”, lo dejaban claro.

Esa ambigüedad del PNV, se mantiene hoy, mediante un discurso moderado con el Gobierno, mientras con los hechos se posiciona cada vez más del lado de los herederos de los postulados de ETA, más cerca de los asesinos que de las víctimas.

Es la misma ambigüedad histórica del PNV que muestra el "moderado" Urkullu, que nos pide "altura de miras" para tratar el tema de ETA, pero que pretende pasar página para borrar sus propias vergüenzas de los libros de historia, porque no son capaces de reconocer su verdadera postura ante ETA, una postura de cercanía con la banda asesina.

No es el Coronel quien miente, como no miente la historia del PNV, no es Corbí quien debe ser reprobado, porque no ha mentido, ni son infundadas sus palabras, no es culpable el Coronel de los actos y las amistades del PNV, para entenderlo solo hay que echar la vista atrás en la historia de la lucha contre ETA y descubriremos como el PNV se ha mantenido en demasiadas ocasiones, aún hoy lo hace al reunirse con asesinos confesos, en el bando “de los malos” o cercano a él, algo que hoy al parecer, escuece y le molesta al señor Esteban, pero de lo que algunos de sus dirigentes se mostraron orgullosos y airearon, leáse Arzalluz.

Víctimas del terrorismo piden ante el Supremo dureza contra el enaltecimiento
FERNANDO LÁZARO El Mundo 9 Febrero 2018

El Supremo pone más difícil condenar por enaltecimiento del terrorismo
Absuelto un tuitero que despidió al etarra Bolinaga diciendo "tu lucha es nuestro modelo"

El cambio de criterio en el Tribunal Supremo sobre el enaltecimiento del terrorismo ha provocado un profundo malestar entre las víctimas del terror. Dos de ellas, que ocupan escaños en la Eurocámara -Maite Pagazaurtundua (UPyD) y Teresa Jiménez-Becerril (PP)-, han pedido una reunión al magistrado del Tribunal Supremo Andrés Palomo, que ha sido ponente de la sentencia que ha llevado a la absolución del tuitero Arkaitz Terrón, que estaba acusado de enaltecimiento del terrorismo.

Esta sentencia absolutoria se ha apoyado en parte en la nueva directiva europea sobre cómo combatir el terrorismo, aprobada en 2017 por el Parlamento Europeo y que aún no está transpuesta a la legislación española.

"Consideramos que el magistrado no ha entendido el espíritu de esa directiva, en la que se ha buscado en todo momento proteger los derechos y la dignidad de las víctimas del terrorismo", explican las europarlamentarias, ambas víctimas de la banda terrorista ETA.

"Nosotras hemos participado en la elaboración de esa ley europea con nuestras enmiendas, ya que ambas, desgraciadamente, somos víctimas del terrorismo y nos duele y preocupa que se malinterprete una ley cuyo objetivo no es sólo combatir el terrorismo sino proteger a sus víctimas, también emocionalmente y psicológicamente", añaden. Teresa Jiménez-Becerril recordó que otra directiva europea de 2012 sobre derechos de las víctimas, de la que ella fue ponente, se refiere a la protección de las víctimas y sus familiares, al igual que a la defensa de su dignidad. "Creemos que esta sentencia del Supremo hará muy difícil condenar por enaltecimiento del terrorismo a quienes siguen humillando a tantas víctimas de ETA, y desde luego en Europa no se legisla de espaldas a las víctimas sino tendiendo la mano a quienes han sacrificado sus vidas por la democracia y la libertad de todos», subrayaron.

El presidente de Dignidad y Justicia recuerda que ETA no se ha disuelto y tiene armas escondidas

En la misma línea se pronunció Daniel Portero, presidente de la asociación Dignidad y Justicia, quien recordó que la nueva directiva europea entiende que para castigar el enaltecimiento se requiere que los mensajes generen "un riesgo de que se pueda cometer uno o varios delitos". Dado que ETA no supone un riesgo real, los magistrados consideran que no se da cumplimiento a los requisitos. Portero considera que las decisiones del Supremo, "recortan las posibilidades de acusación por humillación a las víctimas del terror o a sus familiares". "El Supremo considera 'humor negro' los tuits ofensivos hacia las víctimas del terrorismo que se refieren a las lesiones que sufrieron las víctimas, sin entrar en la causa que los generó, es decir, olvidando el daño producido por ETA en sus casi 60 años de historia". Recuerda Portero que las directivas europeas se transponen a los tres años de dictar y en este caso no ha pasado ni uno. "Me recuerda esta decisión a aquella aplicación de la sentencia de derogación de la doctrina Parot en la que los magistrados de la Audiencia Nacional no tardaron ni 24 horas en aplicar dicha sentencia que supuso liberar a más de 100 terroristas, asesinos y violadores en menos de tres meses". "La única realidad", añade Portero, "es que a día de hoy ETA es una organización activa que no se ha disuelto, que continúa incautándose arsenal asesino un día si y otro también. ¿Cómo puede hablarse de que ETA no supone una amenaza si aún no se ha disuelto? ¿Y su arsenal? ¿Acaso se incautó todo el material? ¿Le damos más credibilidad a los comunicados de una organización asesina que al dolor de una víctima?". "ETA no mata, pero ETA mató, y, además, no ha desaparecido", concluye el presidente de Dignidad y Justicia.

PAÍS VASCO
50 años de terrorismo en 75 fotografías
JOSEAN IZARRA El Mundo 9 Febrero 2018

Una exposición muestra, entre otros asesinatos, la atmósfera que envolvió la muerte de Pagazaurtundua

Hacía frío ayer en un Andoain encapotado. Una humedad heladora como la que envolvió a Joseba Pagazaurtundua el sábado 8 de febrero del 2003, cuando entró en el bar Daytona para tomarse un café y hojear los periódicos. El frío y el Daytona en ese barrio humilde del pueblo guipuzcoano en el que tan sólo tres años antes ETA había asesinado al columnista de EL MUNDO José Luis López de Lacalle. Eduardo Nave y Maite Pagazaurtundua vivieron juntos en la mañana de ayer los recuerdos de aquel asesinato anunciado. El fotógrafo valenciano, tras concluir su trabajo de 75 imágenes sobre los asesinatos de la banda terrorista, colocó su cámara frente al Daytona y accionó el disparador.

«Ha sido un silencio de tres minutos y un estallido de emociones al tener tan cerca a Maite, la hermana de Joseba», recordaba horas después Nave, mientras ultimaba la colocación de la enorme fotografía que ya cuelga en las paredes del Museo de San Telmo de San Sebastián. El Daytona se incorpora así a las otras 75 fotografías que realizó entre 2008 y 2013 con su proyecto A la hora, en el lugar.

Arte para purificar porque, como aseguró ayer Maite Pagazaurtundua, quedan muchas cosas aún pendientes como la «condena explícita» del terrorismo etarra que no toda la sociedad vasca ha realizado. La hermana de Joseba, quien se comprometió ante él en sus últimos días de vida en el Hospital Donostia a cuidar de la familia y mantener su memoria, recordó que constituye una «obligación» mirar al pasado.

Pese a acumular momentos tremendos a lo largo de los últimos 15 años, Pagazaurtundua reconoció la enorme «emoción» en la que se mezclaba «algo de regeneración y algo de catarsis» por participar en silencio en el trabajo del fotógrafo valenciano, que también sufrió el impacto del terrorismo cuando, con 15 años, ETA mató al padre de uno de sus compañeros de clase. Desde ayer, el Daytona forma parte de la amplia exposición que recuerda los 50 años de terrorismo etarra en el Museo de San Telmo de San Sebastián.
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