AGLI Recortes de Prensa   Sábado 24  Febrero 2018

Populismo transversal
EDITORIAL Libertad Digital 24 Febrero 2018

Aún falta más de un año para la próxima cita con las urnas -habrá elecciones municipales, autonómicas y europeas-, pero la campaña electoral ya ha comenzado para los principales partidos políticos, que se han lanzado de lleno a la habitual y no menos maniquea tradición de plantear todo tipo de promesas, cuyo coste, por desgracia, recaerá una vez más sobre los hombros del sufrido contribuyente. Poco importa que España sea el único país de la zona euro que todavía no ha salido del procedimiento de déficit excesivo que marca Bruselas o que la deuda pública ronde el 100% del PIB, la mayor cifra del último siglo. Lo único que realmente preocupa a los políticos, sean del color que sean, es engatusar al incauto votante con medidas que o bien no podrá cumplir o bien, en el peor de los casos, crearán problemas añadidos a la frágil situación económica que padece nuestro país.

Todo ello ejemplifica una forma de populismo que, si bien puede adoptar un mayor o menor grado en función de las formaciones que lo ejerciten, se está convirtiendo en un elemento transversal de la política nacional, lo que es muy preocupante. El caso de las pensiones resulta, en este sentido, paradigmático, a día de hoy no hay ni un solo partido dispuesto a contar la verdad a los españoles: que el vigente modelo de reparto condena a la población a trabajar cada vez más tiempo para, a cambio, cobrar una pensión mucho más baja en el futuro. La razón última de este panorama, más allá de la destrucción de empleo que causó la crisis, radica en el inexorable envejecimiento demográfico que padecen la mayoría de economías desarrolladas.

A diferencia de otros muchos países, cuyos gobiernos ya han adoptado las medidas pertinentes para garantizar el poder adquisitivo de sus futuros jubilados, España, lejos de hacer lo que debe, se debate entre volver a ligar las pensiones a la inflación y derogar las dos últimas reformas que afrontó el sistema, la primera en 2011, con el PSOE, y la segunda en 2013, con el PP. De llevarse a cabo tales pretensiones, las cuentas de la Seguridad Social, simplemente, colapsarían a lo largo de la próxima década. Sin embargo, unos y otros insisten en mentir a la opinión pública diciendo, por un lado, que las pensiones están "garantizadas", al tiempo que prometen más y más gasto con la única finalidad de comprar votos de cara a las próximas elecciones. No en vano, el número de pensionistas supera los 9 millones. La irresponsabilidad en esta materia no puede ser mayor.

Y lo mismo sucede con la negociación que el Gobierno ha entablado con los funcionarios. Todo el debate gira en torno a la subida de sueldos y la reducción de horarios, mientras se estudia la posibilidad de volver a crear empleo público en términos netos. Ni una sola línea sobre la necesidad de eliminar organismos y entes inservibles para reducir la grasa del Estado o sobre cómo aumentar la eficiencia de los servicios públicos e impulsar la productividad de sus plantillas para atender de la mejor forma posible a sus clientes, que no son otros que los contribuyentes. Todo se reduce a cobrar más y trabajar menos. Pero, claro, el número de votos aquí asciende a cerca de 3 millones.

Y mientras tanto, el imprescindible debate acerca de cómo atraer inversiones, fomentar la actividad empresarial o crear empleo no tiene cabida en la agenda pública gracias, entre otros factores, a la inestimable ayuda de unos medios de comunicación que siguen con fidelidad las directrices populistas que marcan los diferentes partidos. España se vuelve a embarcar en un juego peligroso en el que las consecuencias de las decisiones gubernamentales no son tenidas en cuenta. Es evidente que los responsables políticos no han aprendido nada de las dolorosas lecciones de la crisis.

Agotados por la incompetencia
Gregorio Morán cronicaglobal 24 Febrero 2018

La realidad electoral demuestra que la corrupción afecta muy poco a los animosos votantes. Quizá se deba a que es lo único repartido entre los partidos dominantes, al menos hasta ahora, lo que consiente una cierta esperanza en los partidos más nuevos que consigan evitar estas prácticas que nos regaló la transición como un alimento tan común como letal. El reproche del Partido Popular a Ciudadanos porque no les cuadran las cuentas respecto a 14.000 euros, o que Podemos recibe dineros de países en quiebra como Venezuela, es algo equivalente al ladrón que escapa al ser descubierto mientras grita "¡al ladrón, al ladrón!".

La idea comprobada con reiteración de que hay que proponérselo para ser más incompetente que el PP en todas las añagazas que le depara la realidad, parece un lema del partido. Cada vez que escucho al ministro Zoido, al teatral Méndez de Vigo --estilo Muñoz Seca y La venganza de Don Mendo--, o al temible Montoro en su papel de Nosferatu, o a la relamida Cospedal que ha de hacer esfuerzos hasta para expresarse en un lenguaje llano, no digamos la desvergüenza reiterada de esa sombrilla que responde por Fátima Báñez, en estos casos, que no son todos, siempre me pregunto de qué baúl sacará el presidente Rajoy a sus ministros. Es posible que se tome a sí mismo como la medida de todas las cosas y entonces suceda lo previsible, que parezca un hombre de Estado ante la indigencia mental de sus colaboradores. No es que se les pida gollerías sino sencillamente sentido común y evitar el ridículo.

Tanto el PP como Mariano Rajoy están agotados; ya no dan más de sí. No sólo han entrado en la decadencia sino que uno tiene la impresión de que la mayoría de sus cargos viven en excelsa beatitud consigo mismos. Quizá se trate de fidelidad, la más alta cualidad para los inseguros, porque en política, como en casi todo, lo importante es la inteligencia, cuestión harto descuidada por la arrolladora mediocridad de un tipo que llegó a presidente por casualidad y que no bajará de su escalafón así nos cueste a los ciudadanos un cabreo continuado.

Recuerdo que el pleno de nuestros talentos mediáticos locales, ahora en trance de recomponerse sin perder un ápice de su sentido del oportunismo, consideraban a Mariano Rajoy como el mayor fabricante de independentistas en Cataluña. Exactamente lo contrario de lo que sucede. Sin el festejo chabacano de la independencia más breve de la historia del mundo --siete segundos que algunos convirtieron en siete minutos-- Mariano Rajoy lo tendría muy difícil para mantener un gobierno agotado y un partido corrupto hasta las cachas.

El argumento más usado por el arco político, incluida la izquierda institucional del PSOE, dentro y fuera del Parlamento aunque con sordina, se reduce a señalar que en un momento como éste, con el reto independentista, nadie en su sano juicio sería capaz de cambiar de caballo. O siguiendo la consigna de San Ignacio de Loyola, "en época de aflicción, no hacer mudanza". Es decir, que una parte muy importante de la ciudadanía ha de sufrir el doble castigo de Rajoy y del independentismo porque ambos, sin llevarse bien, se necesitan.

Siempre el conservadurismo político ha mantenido la ausencia de alternativa como una forma de apoyar a quienes nos castigan. Entre los innumerables refranes que detesto hay uno que cada vez que lo escucho logra irritarme: "Es preferible malo conocido a bueno por conocer". De haberlo seguido en su sentido estricto, aún la gente estaría bajando de los árboles a donde algunos pretenden adjudicarnos nuestra residencia definitiva.

Pero es que el asunto se agrava porque en el caso de Mariano Rajoy hay elementos que dificultan romper con la doble condena. Unos porque mientras haya el conflicto en Cataluña tendrán una oportunidad de ser algo; otros porque provocan inquietud en un electorado que de tan conservador parece la Bolsa de Valores, y eso cuando la mayoría está inequívocamente arruinada y sin esperanzas de que Rajoy haga el más mínimo gesto, porque él es parte interesada en que el negocio siga. En su caso va muy bien y sin mucha necesidad de inversión; el que lo trabaje, que se quede con la parte que le corresponde. Una asociación de malhechores convertida en partido. Habrá gente honrada, pero apenas se nota.

Mariano Rajoy y su partido están sobre la mesa de las autopsias pero, como los demás hacen como si estuviera vivo, le ocurre en cierta medida lo que a Puigdemont: hacer de la realidad una ficción macabra.

La Asociación Hablamos Español valora la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la LOMCE
www.latribunadelpaisvasco.com 22

En un comunicado que acaba de hacer público, la Asociación Hablamos Español recuerda que el Tribunal Constitucional ha avalado dos modelos para regular el uso de las lenguas en la enseñanza en aquellas comnunidcon cooficialidad lingüística:

Modelo de separación lingüística (con libre elección de lengua vehicular, STC 137/1986, FJ ).
Modelo de conjunción lingüística (con las dos lenguas como vehiculares para todos los alumnos, STC 337/1994 y STC 31/2010).

“Por lo tanto, ambos sistemas siguen estando amparados por la Carta Magna. Lo que el TC ha declarado ahora contrario a la Constitución, es el procedimiento previsto por el gobierno para compensar a los padres por el incumplimiento de las sentencias del Tribunal Supremo y de la doctrina del Tribunal Constitucional. Lo ha declarado no acorde a la CE porque implica un control jerárquico de la Generalidad, una actuación ejecutiva del Gobierno nacional, a través de la Alta Inspección, incurriendo en una función sustitutoria de la Generalidad en ámbitos de su competencia”.

Desde Hablamos español se aclara que “el TC recuerda que en Cataluña rige de iure, a día de hoy, el modelo de conjunción lingüística, quedando la Comunidad Autónoma para determinar que una de lenguas pueda usarse en mayor proporción que la otra, pero dejando claro que nunca puede excluirse al castellano como lengua vehicular, y para todos los alumnos; por eso se llama de conjunción lingüística. Es decir, no cabe elegir enseñanza solo en catalán”.

“En la sentencia puede leerse lo siguiente: ‘En suma, con el mismo énfasis hemos de reiterar una vez más que corresponde al Estado velar por el respeto de los derechos lingüísticos en el sistema educativo, pero también que tal función ha de desplegarse sin desbordar las competencias que constitucionalmente le están reservadas y sin soslayar los límites y exigencias que ha fijado la jurisprudencia constitucional’”.

"Es decir, que si el Estado constata que el actual modelo de Cataluña se aplica incumpliendo la doctrina del TC, eliminando el castellano como lengua vehicular, por supuesto que puede, y debe, actuar, pero mediante los controles constitucionalmente establecidos, no mediante una actuación ejecutiva directa, a través de la Alta Inspección, que implicaría una ejecución sustitutoria de la autonómica”.

“Por lo tanto, esta sentencia en absoluto implica que el Estado no pueda hacer nada ante el grave incumplimiento por parte de las autoridades catalanas de la Constitución al excluir al castellano como lengua vehicular en una proporción razonable y justificada; esto sería absurdo. Por el contrario, el Estado tiene el deber de impedir que se siga vulnerando la Constitución en Cataluña; pero ha de utilizar los controles constitucionalmente establecidos, y no una vía ejecutiva sustitutoria que invada competencias. La competencia de la Alta Inspección ha de limitarse a verificar si se está incumpliendo la doctrina del TC y las sentencias del TS e informar al gobierno para que adopte las medidas oportunas que eviten tales incumplimientos, previo requerimiento al efecto a las autoridades autonómicas”.

La Asociación Hablamos Español reitera la necesidad de contar con una ley nacional que regule, de manera básica, los derechos lingüísticos de los españoles, y por ello está recogiendo con la ayuda de miles de personas y la colaboración de más de 50 asociaciones, las 500.000 firmas adveradas necesarias para que su ILP Ley de libertad de Elección de Lengua sea debatida y, en su caso, aprobada en el Congreso de los Diputados. Esta Proposición de Ley está basada en la elección de lengua, tanto ante la Administración como en la enseñanza. Su contenido es homologable a la normativa de todos los países con más de una lengua oficial en parte de su territorio. Solo mediante una ley así se pueden cumplir la doctrina del TC y los compromisos adquiridos al ratificar la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias. Estos compromisos exigen que los alumnos cuyos padres así lo deseen, deben poder estudiar en las lenguas regionales cooficiales.

España ratificó la Carta en los mismos términos que países como el Reino Unido o Finlandia, y en estos lugares la Carta se cumple por medio de un sistema de libre elección de lengua vehicular.

En España es imprescindible contar con líneas de enseñanza en español, no solo para que los escolares hispanohablantes puedan estudiar en su lengua materna, sino también para garantizar una verdadera libertad de circulación y establecimiento de las familias españolas. El Estado deberá arbitrar las medidas necesarias para que esto sea así al amparo de los artículos 139, 149.1.1º y 150.3 de la Constitución, que se refieren a la igualdad de derechos de los españoles, que armonizan la normativa de las Comunidades Autónomas, y que garantizan una efectiva libertad de circulación y establecimiento en nuestro país.


La propuesta que le ha hecho Venezuela al expresidente español del Gobierno ha levantado ampollas
El País deja ‘zapateando’ a Zapatero con una carta abierta que lo pone como el 'Ecce Homo'
Un conocido humorista y politólogo venezolano le ha arrinconado con un texto demoledor
Redacción. Periodista Digital 24 Febrero 2018

Hay demasiado dolor, señor Zapatero, solo que nuestros guernicas no explotan, son silenciosos e invisibles para el que no los quiera ver.

Las últimas intervenciones en política internacional del expresidente español del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero están despertando no pocas críticas y este 22 de febrero de 2018, el diario El País asesta un buen varapalo a su imagen a través de una Carta Abierta que le deja a los pies de los caballos.

El texto firmado por el humorista y politólogo venezolano Laureano Márquez se dirige directamente a Zapatero para sacarle los colores a pesar de que "en Venezuela ya es difícil que algo cause extrañeza porque nuestra realidad ha alcanzado unos niveles de surrealismo, que cualquier cosa puede suceder".

Tras ser propuesto Zapatero por el Consejo Nacional Electoral venezolano como coordinador de una misión de observación para las elecciones presidenciales del próximo mes de abril, ironiza Márquez en su página oficial:

"Si acepta, la tendrá usted fácil, porque salvo que el candidato se haga fraude a sí mismo, no habrá mucho más que observar".

LA CARTA
Señor Rodríguez Zapatero:

En Venezuela ya es difícil que algo cause extrañeza. Nuestra realidad ha alcanzado unos niveles de surrealismo, que cualquier cosa puede suceder.

Leo —sin asombro alguno— que el Consejo Nacional Electoral le propone a usted como coordinador de una misión de observación para las elecciones presidenciales del próximo mes de abril. Si acepta, la tendrá usted fácil, porque salvo que el candidato se haga fraude a sí mismo, no habrá mucho más que observar.

Me gustaría proponerle otra misión de observación: véngase un día, de incógnito, como quien no quiere la cosa y observe lo que está sucediendo en los hospitales de Venezuela con la gran cantidad de niños que pierden la vida al nacer.

También están los que mueren de desnutrición o por comer una variedad de yuca— lo más barato que hay —que llaman amarga y que envenena; niños que empiezan a ser abandonados por algunos padres porque tienen que escoger, como en “La decisión de Sofía” (no la reina, sino la película de Pakula protagonizada por Meryl Streep), a qué hijo salvar. Es una dolorosa tragedia.

Sería bueno que observara lo que está sucediendo con los medicamentos, porque mucha gente está perdiendo la vida por no tener medicinas esenciales para sus tratamientos. Debería observar el estado de los hospitales que, como el Clínico Universitario, han dejado de hacer cirugías porque no tienen cómo.

Tendría que observar el paso fronterizo entre Venezuela y Colombia, para que vea la cantidad de venezolanos que abandonan el país. No tiene que volar tanto para ello, en Madrid mismo puede usted notarlo, camine por las calles y pregunte. Pregúnteles a tantos venezolanos cómo y por qué llegaron hasta allá. Se habla de que cerca del 10% de la población ha emigrado, como luego del año 39 por allá.

Observe, señor Rodríguez Zapatero, las aulas de las universidades nacionales, el sueldo de nuestros profesores no sobrepasa los tres o cuatro dólares mensuales. Profesores que pierden peso y muchos que se van, alumnos que no pueden llegar a las aulas porque no hay manera de transportarse o de comer.

Venga y observe en las calles lo que sucede en torno a las bolsas de basura, los anaqueles de los supermercados. Observe la morgue y la cantidad de muertos por violencia que ingresan cada día.

Si usted hiciera una observación profunda de Venezuela, una observación que le permita toparse con esta catastrófica situación que se nos viene encima y cuya gravedad exponencial se percibe a diario en la angustia de la gente que no sabe qué hacer, quizá comprendería por qué la oposición luego de dos décadas (¡medio Franco, para que se entienda mejor!) no puede suscribir acuerdos con quien no está dispuesto a respetar ninguna norma, ningún principio ni palabra empeñada.

¿Me dirá usted qué sentido puede tener firmar un acuerdo, si mientras las partes discuten garantías de transparencia electoral —lo que prueba que no existen—, una de ellas convoca unilateralmente a elecciones?

Anhelamos con urgencia unas elecciones, sin duda, pero de verdad, que estén planteadas para que se exprese la voluntad popular y no —justamente— para lo contrario, para desconocerla. Señor Rodríguez Zapatero, que este régimen lo promueva como observador electoral imparcial debería decirle a usted mucho acerca de cómo se le percibe, pero también acerca de cómo se le percibirá luego del 22 de abril.

El mundo entero, la Comunidad Europea, Canadá, Estados Unidos, nuestros hermanos latinoamericanos —a excepción de su buen amigo Evo Morales— han denunciado estas elecciones.

¿Cree usted que todos se han confabulado en la maldad cuando unánimemente condenan lo que aquí sucede? Solo le invito —respetuosamente— a que medite en ello. Al fin y al cabo, cada uno de nosotros con sus acciones y con aquello que cohonesta o no, está construyendo su propia memoria histórica.

Jitanjáforas progresistas
Jesús Laínz Libertad Digital 24 Febrero 2018

No son cosa de hoy estas chorradas de fabricar palabros progresistas

Prólogo carminativo
No son cosa de hoy estas chorradas
de fabricar palabros progresistas
para pasar por cultas y por listas
y, sobre todo, por las más osadas.

Princesa de las hembras colocadas,
virreina de las huestes socialistas,
primera dama (no daré más pistas),
fue pionera en estas mamonadas.

El "jóvenes y jóvenas" –bobadas
soltadas a placer a cada rato
con suficiencia, pompa y aparato–
dio paso a los "parados y paradas".

Mucho bla-bla para no decir nada…
George Orwell lo llamó "lengua de pato"
para engañar al tonto y mentecato,
para dejar la masa obnubilada.

Tengamos en la mente fresco el dato
sobre esta neolengua diseñada
para vender la más completa nada:
todo ello comenzó en el felipato.

Capítulo I: Jitanjáfora membruda

La glauca afrodisiaca chuchalima
resplande enchufandiente y onusiana,
y, zetapetamente y haragana,
plumbea logsetriz en la tarima.

Fodidos desde el jondo de la sima,
pispiamos verdeantes la jarana.
¡Con cuántas progras rima bien la rana
mientras que miembra tiene mala rima!

Sin previo jurular e imputrescido,
me se ha furunculado este terzote,
primante de un sextote esclarecido.

Dedico perlimplón este sonote
floroso, pertumaz y progresido
a la generación tonta del bote.

Capítulo II: Jitanjáfora portavociente

Lunfarda demostente por la boza,
blablea oligolente y engallada,
y endilga por la mue parlamentada
analfabetamente recia coza.

Julean los tachines de la moza
que por la tafarilla está soldada;
bobea vocablejos bolingada
y esgüelda a tutiplén la portavoza.

Lamelibranquia y julandronamente
ñoñea a los pimpollos y pimpollas
cual silfogurruñaña violescente.

Esmerulad nescientes las farfollas,
mas no gargaricéis tan lindamente
para no demostrar ser gilipollas.

www.jesuslainz.es


******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Una sociedad enferma?

Gonzalo Duñaiturria okdiario 24 Febrero 2018

Varios acontecimientos nos deben hacer reflexionar sobre si una gran parte de nuestra sociedad está claramente diagnosticada de una grave enfermedad, de una preocupante desorientación psicológica, de una pérdida absoluta de los más elementales valores donde cimentar el presente, el futuro de nuestros hijos, el progreso y la libertad individual. Los grandes modelos de convivencia y de respeto se han roto. El necesario orden social, moral y jurídico, con el que el ser humano se dotó desde el siglo XVIII queda ensombrecido frente a una presunta “libertad” utilizada según su antojo por esa progresía vacía que tiene frente a sí el desdén, la dejadez y la indiferencia de quienes no piensan como ellos. Y uno de los síntomas más visibles de todo esto se refleja en cómo nos hemos convertido en simples espectadores de la realidad, concurrentes sin capacidad de asombro y asistentes sin mueca de malestar o agobio.

Observamos, tan circunspectos como impávidos, como se homenajea a dos etarras en un pueblo vasco y frente a los afrentadores, nuevamente fratricidas ahora de la memoria y dignidad de las víctimas, tan solo seis valientes ciudadanos manifestando su asco y su nausea. Se levanta polémica por la retirada de una “obra de arte” en la feria de ARCO de este año. Semejante creación refiere a supuestos “presos políticos del Estado español” donde figuran, a modo de escarnio y de barata y grosera protesta, dignatarios de la talla de Junqueras, el infame Bódalo, activistas del 15-M, miembros de Egin o los acusados de explosionar una bomba en la Basílica del Pilar en Zaragoza. Los prebostes de la “libertad de expresión”, aplicable solo a ellos, jalonan el protagonismo con airadas y retorcidas protestas. Poca libertad la cajera del supermercado golpeada por el tal Bódalo. Nula condena de las beatíficas protagonistas del falso feminismo ideologizado.

Se llega a la impudicia de discutir y negar el derecho de millones de ciudadanos españoles a recibir educación e instrucción en su lengua, en la lengua de todos. Que sociedad tan real y a la vez tan desquiciante. Y su relación con la dramática y a la vez bufa comedia, esperpéntica y extravagante actuación de aquellos que provocaron una de las mayores crisis que ha sufrido España en los últimos 50 años. Aquellos que se rebelaron contra el Estado, amenazaron sus instituciones y enfrentaron a todo un pueblo. Unos, regurgitando su bilis desde un presunto exilio y amparados desde la mentira por una parte de esa Europa cicatera y mercantilista, vacía e inculta y tantas veces antiespañola. Mientras, otros comparecen ante nuestros tribunales con el discurso milonguero, básicamente cobarde y pusilánime, como si sus hechos fueran fruto de un desatinado juego de rol. Pero mayoritariamente votados en las últimas elecciones catalanas.

Nos enajenamos con el necesario progreso material y nos emocionamos con los buenos —pero tan fríos como inteligible— datos macroeconómicos de las grandes suprainstituciones internacionales. Pero no nos damos cuenta, y no sería la primera vez en la historia, que una sociedad culta y moderna se despeña sin freno impelida por la frivolidad y ligereza de sus conciudadanos. Estamos ante el mal de la indiferencia donde la enfermedad de esta sociedad reside en su apatía y en su indolencia. Y mientras, cuántos versados se atreven a dar consejos, antídotos y panaceas. Cuánta teoría vana y nimia. Quizá debamos confiar en el despertar del letargo producto de la gran riqueza humana que acapara España. Nunca es tarde y el calambre que encienda la indignación se hace cada vez más necesario. Audaces ciudadanos catalanes, y por catalanes españoles, nos abrieron el camino hace meses. Que dicho camino no se enfangue. Como dijo Séneca: “No quiere el enfermo médico elocuente, sino que le sane”.

Chapuzas, no
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 24 Febrero 2018

Nunca falta el lenguaraz secesionista que saca del baúl de los rencores la famosa sentencia del que fuera ministro de Educación, José Ignacio Wert: "Vamos a españolizar a los niños catalanes". Suma injuria para el secesionista, que interpreta el proyecto como una amenaza de colonización. Sin embargo, el traspié del ministro consistió en plantear como un plan provocativo algo que la naturaleza y la legislación vigente ya habían llevado a cabo: los niños catalanes son españoles desde el momento en que nacen, igual que los andaluces, los vascos, los murcianos o los gallegos, y que todos los paridos en la Piel de Toro, hijos de madre o padre español. Es superfluo prometer convertirlos en lo que ya son. Así queda certificado en los documentos que exhibirán a lo largo de toda su vida. Aunque más tarde sus alzamientos contra la ley los hagan recalar en una ascética celda de Estremera, presos, o en una opulenta mansión de Waterloo, huyendo de la justicia, seguirán siendo españoles. Y por esta razón sus actos continuarán sometidos a la valoración que de ellos haga la justicia española.

Desobediencia contumaz
Lo más probable es que Wert quisiera decir que había llegado la hora de rescatar a los niños españoles nacidos o residentes en Cataluña del laboratorio de ingeniería social donde los había recluido un régimen local totalitario, gobernado por un conglomerado tribal cuyo gran sacerdote atesoraba, a espaldas de sus feligreses, cuantiosos bienes mal habidos. Gente poco recomendable para educar a la infancia cautiva.

Los trapicheos del Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español con el alto mando de los conspiradores secesionistas –todavía astutamente enmascarados– frustraron la iniciativa depuradora de Wert –que tampoco tenía una formulación concreta más allá del postureo retórico– y la campaña discriminatoria contra el castellano siguió intoxicando a muchas generaciones desde el parvulario hasta la universidad. Las sentencias judiciales que amparaban el derecho de los hijos de familias castellanohablantes –y también catalanoparlantes sin prejuicios retrógrados– a salir del gueto provinciano y a cursar asignaturas en la lengua nacional chocaron con la desobediencia contumaz de los fundamentalistas hispanófobos. Únicamente perduró una chapuza en la Lomce, que el Tribunal Constitucional acaba de derogar.

Solo los sucesivos movimientos regeneradores que Antonio Robles describe en su enciclopédica Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña (Crónica Global, 2013) fueron marcando el rumbo de la oposición a la dictadura ideológica y lingüística implantada en 1981; oposición que por fin parece haber ocupado el espacio político que le corresponde, gracias a los resultados electorales mayoritarios de Ciudadanos –y el social, gracias a la buena acogida de Sociedad Civil Catalana–.

Reacción furibunda
La entrada en vigor del artículo 155 de la Constitución española para sofocar el golpe de Estado secesionista devuelve al Gobierno el ejercicio de la autoridad que le habían birlado arteramente los conspiradores. Y la sociedad exige que quienes pueden restablecer el orden jurídico y el clima de convivencia lo hagan sin concesiones ni evasivas. Bastará que empiecen por aplicar las abundantes sentencias judiciales que obligan a dictar asignaturas troncales en castellano. Chapuzas, no.

En este contexto falsean la realidad quienes, como Xavier Vidal-Folch y Almudena Grandes, se oponen a que el artículo 155 sirva para hacer cumplir las sentencias judiciales (El País, 19/2). Insisto, no se trata de promulgar una nueva ley, sino de respetar las sentencias ya dictadas en el marco constitucional. ¿Protestarían estos objetores si el Gobierno aplicara el 155 a una comunidad autónoma que se negara a obedecer la ley de matrimonio homosexual o del aborto? ¿El derecho de los padres a asegurar el futuro de sus hijos con una educación abierta al mundo es menos importante que el derecho de los gays a casarse o el de las familias a planificar su descendencia?

La iniciativa de hacer cumplir las sentencias judiciales que obligan a emplear el castellano como lengua vehicular en todas las escuelas del sistema público de enseñanza es un primer paso en la buena dirección. La prueba de que lo es la encontramos en la reacción furibunda del contubernio supremacista y de su servidumbre enrolada en la izquierda reaccionaria. Les basta oír la palabra castellano para perder la chaveta. Meritxell Batet informó de que el PSC se opone a "segregar por razones de lengua" (LV, 16/2), compinchada con Joan Mena, de En Comú Podem, que acusa a los partidarios del bilingüismo de "querer dinamitar los consensos sociales y políticos de la sociedad catalana", y con Manuel Pulido, secretario de CCOO en Cataluña: "No vamos a permitir que se segregue por la lengua". Todos arropados por la estulticia de los bufones Pedro Sánchez y Miquel Iceta.

Es ilustrativo comprobar que estos renegados del credo humanista e internacionalista que sustentó el socialismo en sus orígenes, antes de pudrirse infectado por el nacionalismo y el leninismo, actúan como instrumentos de la casta etnocéntrica que utiliza la lengua para discriminar a los ciudadanos cuando estos se niegan a abjurar de la condición de españoles que tienen desde la cuna. Los discriminadores y segregadores son los promotores de una república totalitaria donde quienes hoy componen la mayoría del censo electoral y demográfico serían tratados como parias.

Trampantojos espurios
Lógicamente, quienes llevan la voz cantante en la campaña contra la enseñanza del castellano no son estos personajillos de la chusma claudicante, sino las eminencias grises de la conspiración y su equipo de propaganda. Ellos son quienes más tienen que perder si se frustra la balcanización de España. Saben, estos sinvergüenzas, que la inmersión lingüística no fue más que el primer eslabón de una cadena de trampantojos espurios programados para fracturar y debilitar la sociedad catalana. Si se rompe ese eslabón primordial, corre peligro el resto de la maquinaria subversiva.

Como de costumbre, es Francesc-Marc Álvaro quien da la voz de alarma ("Vivir bajo el 155", LV, 16/2). Empieza por crear un clima de beligerancia propicio al victimismo, extrapolando maliciosamente como un clamor masivo aquel grito solitario "¡A por ellos!" que se escuchó, aisladamente, en una despedida a las fuerzas de seguridad del Estado. Y olvida que fue el cabecilla hoy fugitivo de su banda quien profirió aquella amenaza mafiosa con la que expulsó de Cataluña a dos bancos, 3.250 empresas y tropecientos inversores, compradores y turistas: "Damos miedo, y más que daremos". ¡Vaya híbrido de Atila, Terminator y Don Corleone!

Álvaro envenena su discurso denunciando una intención ficticia de "desmontar la lengua catalana", cuando es obvio que esta formará parte de la aplicación civilizada del bilingüismo. Y arremete:
Desmontar la escuela y la lengua catalana es solo la primera parte de un plan que pone el foco también en los medios públicos, los Mossos y las finanzas de la Generalitat, que están bajo los designios de Montoro desde hace tiempo.

Semillero de endogamias
El predicador secesionista no incurre en una indiscreción al enumerar los componentes de la trama golpista que es indispensable desmontar, exceptuando, repito, la lengua catalana, que él ha incluido falazmente. Todos los conocemos y la nomenklatura se jacta de controlarlos y de utilizarlos en su propio beneficio: escuela sectaria, medios de comunicación regimentados, policía local cooptada y finanzas malversadas. El mayor aliciente que tienen los trileros enfrentados entre sí para escenificar una reconciliación transitoria es la necesidad de conservar estos rentables factores de poder que, previsiblemente, después se disputarán en la timba de los despachos oficiales con las malas artes típicas de su oficio clandestino.

Esto es lo que debe tener presente el arco constitucionalista. La recuperación del castellano en el sistema de enseñanza de Cataluña será un primer paso positivo. Pero hay más. La escuela tiende a ser, en Cataluña y en algunas otras comunidades autónomas, sobre todo en las mal llamadas "históricas", un semillero de endogamias. Secesionistas, unas veces, regionalistas otras. La discriminación entre Nosotros y Ellos se puede inculcar en muchas lenguas, incluido el castellano.

Por lo tanto, urge elaborar un plan de enseñanza de ámbito nacional, que salvaguarde las asignaturas troncales: la lengua, la historia y la geografía compartidas por todos los españoles. Como en Francia, donde Emmanuel Macron acaba de parar los pies a los prepotentes corsos, ciñéndose a normas que no son jacobinas, como pregonan los cavernarios, sino laicas, igualitarias y constitucionales. Urge, asimismo, que se adopten las medidas preventivas que más temen los supremacistas, o sea las que evitarán que si retoman las riendas del poder valiéndose de sus artimañas crónicas sigan fracturando la sociedad catalana y empobreciéndola en los terrenos moral, cultural y económico. La escuela, los medios de comunicación públicos, las fuerzas de seguridad y el presupuesto deben estar al servicio de la comunidad, no de sus saboteadores, aunque estos usufructúen una mayoría parlamentaria que no refleja la mayoría social.

Dejar inconclusas las tareas de saneamiento institucional y de restauración de los deberes y derechos constitucionales sería una chapuza. Chapuzas, no.

PS: Me recuerda un lúcido amigo catalán que algunos defensores de la inmersión lingüística sugieren, para presumir de moderados, que el sistema se puede mejorar. Pero jamás insinúan siquiera en qué pueden consistir las mejoras. Si estás sosteniendo la cabeza de un individuo sumergida bajo el agua y realmente quieres mejorar su situación, debes permitir que la saque inmediatamente a la superficie para respirar. La asfixia por inmersión no se mejora. La interrumpes sin demora o ahogas al sumergido. Metafóricamente, en este caso, pero con un daño irreparable a la cultura.

Cobardes, mentirosos y la "disonancia cognitiva" de los independentistas
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 24 Febrero 2018

¿Justifican las "estrategias de defensa" la cobardía o la mentira? Casos de cobardía son las retractaciones de dirigentes del proceso soberanista que ante el magistrado Pablo Llarena se han comprometido a dejar la vida política, abandonar el unilateralismo y no volver a incumplir nunca más la ley, pese a que en su trayectoria se han mostrado como los más arrojados independentistas. Son personas que se han venido abajo, que cuando urdieron el plan separatista, o eran unas culpables ignorantes de la trascendencia de sus actos, o, directamente, frívolas y banales. Luego están los mentirosos, aquellos que niegan la realidad de lo que ocurrió al estilo de lo que ha confesado Artur Mas: la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre pudo ser "un engaño". O Trapero, que ayer endosó toda la responsabilidad a Puigdemont, mientras los demás insisten en el carácter "simbólico", "testimonial" o meramente "declarativo" tanto de las leyes de desconexión como de la famosa DUI.

Unos y otros –cobardes y mentirosos— se amparan en la "estrategia de defensa" como gran coartada. La cuestión es que al Tribunal Supremo nadie le va a convencer de que los presuntos delitos que cometieron los 28 imputados por el proceso soberanista consistieron en una mera mascarada, en una 'performance' festiva, pacífica y poco menos que inocua, mientras el expresidente sigue huido en Bélgica haciendo cuanto daño puede al Estado español y Anna Gabriel se refugia – su 'look' batasuno tuneado, perpetrando así un forma sutil de impostura— en la amable Suiza. La fuga de la Justicia es también una "estrategia de defensa".

El proceso soberanista ha sido una colosal mentira culminada con una enorme cobardía. Les sugiero la lectura de 'Empantanados' (Editorial Península) de Joan Coscubiela, el izquierdista rectilíneo —procede del PSUC y del sindicalismo de Comisiones Obreras— que en el Parlamento catalán puso en pie y enardecida a la oposición del PP y de Ciudadanos —también de algunos diputados del PSC— cuando la mayoría trituró los derechos de la minoría en el pleno que se celebró los días 6 y 7 de septiembre con ocasión de la aprobación de las leyes de referéndum y de transitoriedad y fundacional de la república. Su discurso de denuncia fue antológico.

Transcribo algunos pasajes de este libro que enlazan con la convicción de que el proceso soberanista ha sido cocinado por cobardes y mentirosos, con alguna excepción que confirma la regla. De ahí que Coscubiela sostenga que "cuando hablo de 'procesismo', lo hago para identificar una estrategia que yo considero de manipulación partidista de la independencia y del independentismo. En la que la ilusión se confunde con la ficción y la astucia, con el engaño".

Coscubiela es muy duro con el empleo de la astucia como recurso mentiroso, del que culpa también a los medios de comunicación catalanes (a los que denomina "División Mediática Ítaca") y sentencia que "quien a astucia mata, a astucia muere". Y reconoce paladinamente que "el papel de los equidistantes silenciados ha sido muy importante durante todo el proceso. Lo ha sido sobre todo su silencio. Peligroso. Porque no era voluntario sino autoimpuesto".

Pudiera ser que el espectáculo de cobardía y mentira haya hecho mella en el electorado independentista. Ayer el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat constataba que el separatismo perdía diez puntos desde octubre y más de siete desde el 21-D. Pero más de un 40% de catalanes persiste en la creencia de la impostura. Desconcierta que así sea, pero Coscubiela ofrece una explicación: en Cataluña ese amplio sector social sufre una "disonancia cognitiva", es decir, sigue viviendo en una realidad alternativa en pelea con la que no lo es. Al autor le "cuesta creer en ese grado de disonancia cognitiva en el que se puede vivir para no darse cuenta de que las cosas no iban por el camino que esas personas imaginaban". Y sigue: "Nadie era capaz de decirles a esas personas que la independencia unilateral 'low cost' no era posible. Nadie fue capaz de decirles todo aquello que los miembros del Govern y los dirigentes del 'procés' se explicaban entre sí discretamente: que la DUI había sido una gran ficción, un gran autoengaño". También el catedrático de Psiquiatría, Adolf Tobeña, en 'La pasión secesionista' (EDlibros), entiende el seguimiento del independentismo emocional en clave de psicología colectiva alterada.

Esta crisis —aún lejos de estar concluida— ha sido resultado, en buena medida, de la mentira y de la cobardía de sus ejecutores. Y las comparecencias judiciales ante la Audiencia Nacional y ante el magistrado de la causa especial del Tribunal Supremo son el escaparate de la catadura cívica y ética de los dirigentes del 'procés'. Que no merecen a los electores que les siguen, instalados aún en la "disonancia cognitiva" de seguir creyendo en lo que ya desmienten hasta los propios autores del estropicio. De tal manera que el problema no es tanto el separatismo de los dirigentes cuanto la entelequia emocional de sus seguidores que se aferran a una catastrófica ficción. Devolverles a la realidad será la gran tarea política del Estado y de la entera sociedad española.

Herri Norte, los ultras del Athletic de Bilbao
Los que montaron la bronca en que murió el ertzaina no fueron los rusos sino los proetarras
Los radicales del Athletic escondieron piedras, botellas y otros objetos en cinco emplazamientos diferentes alrededor de San Mamés para usarlos como arsenal de ataque
Periodista Digital 24 Febrero 2018

Lo revelaba con todo lujo de detalles Sergio R. Viñas en 'El Mundo' este 23 de febrero de 2018: Los que montaron la montaron la bronca en que murió de un ataque al corazón un ertzaina, no fueron los feroces hinchas rusos del Spartak, sino los proetarras de Herri Norte, los ultras del Athletic de Bilbao.

La alerta máxima llevaba decretada desde hace varios días en Bilbao. La amenaza del desembarco de varios centenares de ultras rusos del Spartak de Moscú sin entrada para San Mamés había puesto sobre aviso a la población y a las autoridades.

Nadie reparó, sin embargo, en que el peligro también vivía oculto en Bilbao. No obstante, cinco de los nueve detenidos por los altercados del jueves durante los que falleció un ertzaina son vascos.

Los ultras del Athletic lo tenían todo perfectamente planificado para sembrar el caos y enfrentarse con los hinchas llegados de Rusia, quienes también habían estudiado al detalle la mejor forma de desplegar su violencia.

Los hinchas vascos pertenecían, al menos en su mayoría, a Herri Norte, la facción más violenta de la afición del Athletic.

Se trata de un colectivo proetarra, que simpatiza con la izquierda abertzale más extremista, nostálgico de la violencia y el terrorismo e incluso crítico con la línea oficial de Sortu, el partido heredero de Batasuna.

Uno de los detenidos, de hecho, tiene antecedentes por kale borroka y está vinculado a ATA, la escisión de la izquierda abertzale que rechaza el abandono de las armas por parte de ETA.

Según las fuentes policiales consultadas por Sergio R. Viñas para 'El Mundo', los radicales del Athletic escondieron piedras, botellas y otros objetos en cinco emplazamientos diferentes alrededor de San Mamés para usarlos como arsenal de ataque.

Contaban además con unas 2.000 pelotas de golf y diverso material pirotécnico y usaron contenedores de vidrio tanto para protegerse como para usar las botellas como armas arrojadizas.

El plan comenzaba en la manifestación «contra el fascismo» que diversos colectivos vinculados a la izquierda abertzale habían organizado para los prolegómenos del encuentro. Ese era el punto de reunión para acceder en bloque a la zona más próxima al estadio.

FACINEROSOS CON EXPERIENCIA
Sin embargo, la Ertzaintza frustró en parte sus intenciones. Alrededor de dos horas antes del partido, la Policía vasca interceptó a un centenar de ellos, a los que les incautó puños americanos, porras extensibles, martillos, petardos, alguna bengala y diverso material arrojadizo.

Entre los identificados, había ciudadanos navarros y alaveses. Muchos de los radicales vascos tenían experiencia en actos violentos de este calibre, según estas mismas fuentes.

Mientras un grupo de ertzainas identificaba a ese centenar de radicales, otros agentes conducían a parte de la hinchada rusa desde el centro de Bilbao hasta la Catedral. El recorrido transcurrió sin problemas hasta que llegaron a las inmediaciones del estadio y se produjo contacto visual entre rusos y los vascos.

Miembros de Herri Norte, que llegaban de la manifestación antifascista, abrieron fuego con bengalas y botellas después de que un ruso lanzara un objeto. Los ultras del Spartak respondieron del mismo modo, también con bengalas.

Fue en ese escenario, en la explanada de San Mamés, en el que el ertzaina fallecido se desplomó. Participó en una carga policial y llevaba trabajando 13 horas seguidas, hecho denunciado por los sindicatos policiales, pero no murió fruto de un impacto.

Al parecer, como venganza ante esa ofensiva, un grupo de ultras rusos que acudió al estadio por su cuenta atacó brutalmente la sede de la peña Piratak, en otro de los accesos a San Mamés.

Aunque no son aficionados ultras ni violentos, compraron cohetes como medida de prevención, temiendo un posible ataque como el que se produjo. Se vivieron también ahí escenas de pánico, con lanzamiento de objetos en una y otra dirección, también contra aficionados de a pie que se movían por la zona, muy transitada antes de los partidos del Athletic.

Todos estos sucesos provocaron durante la jornada del viernes un clamor en el mundo del fútbol y política para erradicar de una vez por todas las violencia en los estadios, con peticiones expresas a la UEFA para que actúe ante barbaries de este calibre.

Una contundente sentencia, en la que los indeopendentistas tiene que pagar hasta la costas
La Generalitat pierde su demanda contra Jiménez Losantos porque no representa a todo el pueblo catalán
La Audiencia de Barcelona confirma que el periodista no lesionó el Derecho al Honor de los catalanes con sus opiniones sobre la manifestación independentista de la Diada de 2013
Periodista Digital 24 Febrero 2018

Considera que se trata de una "pirueta dialéctica" concluir que quien se considera insultada y menospreciada es la Generalitat

La Audiencia Provincial de Barcelona da la razón a Federico Jiménez Losantos frente a la Generalitat de Cataluña, que recurrió en nombre del "poble catalán" (pueblo catalán) una sentencia de 2016 en la que se absolvió al periodista de un atentado contra el honor por sus opiniones sobre la Diada independentista de 2013.

En una didáctica sentencia, el presidente del Tribunal, Agustín Vigo Morancho, explica que la Generalitat no puede hablar en nombre de todo el pueblo catalán cuando en realidad lo hace en nombre de la Generalitat y de los sectores independentistas catalanes.

"Las manifestaciones efectuadas por el periodista se circunscriben al ámbito de la crítica política y éste es el contexto en el que deben ser entendidas, sin que pueda estimarse que puedan ofender al pueblo catalán, ya que no se puede admitir que en Cataluña exista un pretendido 'sentimiento uniforme', pues se trata de una sociedad muy plural, aunque esta pluralidad aparezca oculta u ocultada en algunos ámbitos de la sociedad".

Eso se puede leer en la sentencia de la Sección catorce de la Audiencia de Barcelona.

La Generalitat de Cataluña demandó a Jiménez Losantos en 2014 por las opiniones realizadas sobre la manifestación independentista de la Diada de 2013 en Intereconomía TV.

A través de su abogado, el Gobierno catalán recogió hasta 37 fragmentos de vídeo en los que Losantos intervenía y los presentó como prueba de lo que consideraban un ataque contra todos los catalanes. Entre esos comentarios, recabaron uno en el que el escritor pronunció la palabra 'nazi' refiriéndose al comportamiento de los independentistas.

El periodista ganó el juicio y la Generalitat lo recurrió argumentando que se trataba de unas "manifestaciones que tienen un claro mensaje xenófobo con la finalidad de una incitación al odio anticatalán" al comparar al pueblo catalán con otros regímenes totalitarios.

Sin embargo, la Audiencia de Barcelona considera que la demanda se basa en una serie de expresiones "que han sido seleccionadas unilateralmente por un órgano administrativo dependiente de la Generalitat de Cataluña, por lo que es difícil admitir que actúe de forma imparcial".

Recuerda además el magistrado presidente que las personas jurídico-públicas no son titulares del derecho fundamental al honor, basándose en la sentencia del Tribunal Supremo 408/2016 de 15 de junio.

"La Generalitat trata de defender solo a un grupo"
El Tribunal considera: "Es la Generalitat quien realmente se siente ofendida por las expresiones del periodista Don Federico Jiménez Losantos, máxime cuando las críticas son de contenido político, se refieren a la actuación llevada a cabo por la Generalitat y otros grupo políticos parlamentarios o extraparlamentarios con la finalidad notoria de segregar a Cataluña del territorio español".

El Tribunal destaca que en el recurso de apelación del Gobierno catalán:
"La Generalitat, quizá involuntariamente, después de decir 'su' pueblo, se matiza que no es necesario que sea todo el pueblo, expresión con la que se indica que la Generalitat no trata de defender a todo el pueblo catalán, sino sólo a un determinado grupo".

Por estas razones, el Tribunal ha decidido por tanto desestimar el recurso de apelación interpuesto por la Generalitat, aunque con un voto particular redactado en catalán por el magistrado Esteve Hosta, que está en desacuerdo con la argumentación dada para rechazar el recurso.

Considera que se trata de una "pirueta dialéctica" concluir que quien se considera insultada y menospreciada es la Generalitat.

Unos 15 'mossos' se turnan en Bruselas para dar seguridad a Puigdemont
El expresidente catalán prófugo de la justicia tiene un equipo de vigilancia voluntario "leal, pero chapucero", que puede costar unos 30.000 euros mensuales
Ignasi Jorro cronicaglobal 24 Febrero 2018

La seguridad del expresident Carles Puigdemont en Bruselas (Bélgica): 15 mossos a turnos con un coste de 30.000 euros al mes. Estas son las cifras que dan diversas fuentes sobre los escoltas voluntarios del exjefe del Gobierno catalán prófugo en la capital comunitaria, un servicio que los profesionales ven "leal, pero chapucero".

Según han informado diversas fuentes consultadas, el exlíder del Ejecutivo autonómico tendría a tres personas siempre con él: dos encargadas de la seguridad dinámica, entre las que se encontraría el mosso expedientado por la División de Asuntos Internos (DAI), y un agente de contravigilancia. Todos ellos, agregan las mismas voces, están en activo y se turnarían con compañeros para no perder días de trabajo. Con este esquema, hasta 15 agentes participarían en un dispositivo montado sobre días libres y vacaciones que generaría una factura de 30.000 euros al mes "tirando muy bajo".

Desde París y en pisos turísticos
Las fuentes conocedoras explican cómo está montado el operativo. "Se trata de agentes leales al expresident que vuelan de Barcelona a París (Francia), y de allí a la capital belga en tren para no levantar sospechas. Se alojan en apartamentos turísticos reservados por un tercero por internet siempre en zonas de la comunidad flamenca, donde minimizan los riesgos", detallan.

"Para realizar un servicio de protección de 24 horas a una personalidad de este tipo son necesarias ocho personas: dos turnos diurnos cubiertos por tres componentes --dos escoltas más el servicio de contravigilancia-- y un turno nocturno desempeñado por dos agentes si se realiza en turno estático, en el domicilio de la persona", aclaran para explicar la norma general. En el caso de Puigdemont, el dispositivo sería más relajado: de tres personas a turno con otros agentes que les relevarían desde Barcelona.
Mossos: "Asunto bajo investigación"

Preguntado por la cuestión, un portavoz de los Mossos d'Esquadra (CME) ha indicado a este medio que el asunto del mosso que acompañaba al expresident prófugo en función de escolta en Bruselas "se está investigando". Como en pesquisas de cualquier otro tipo, sean internas o externas, el cuerpo no puede aportar detalles que alteren la investigación, incluido el número total de efectivos implicados en el servicio de seguridad.

Como norma general, la misma fuente ha recordado que existe un código de incompatibilidades --"en revisión"--, que prohíbe a los agentes "desempeñar segundas actividades que tengan relación con su trabajo en el cuerpo. Un servicio de vigilancia, escolta o seguridad personal quedaría dentro del perímetro de esas exclusiones". En cualquier caso, un funcionario que quiera realizar una segunda actividad "debe solicitarlo a la prefectura. Y normalmente las solicitudes son incompatibles".

Expertos: "Vigilancia chapucera"
Directivos expertos en vigilancia personal han aportado más datos. "Se trata de un operativo chapucero, de cara a la galería. Las escoltas a vip en modo de seguridad dinámica son los llamados de confianza: una o dos personas. Y una o dos más de contravigilancia por la noche", explican. ¿Por qué el blindaje a Puigdemont es un apaño? "Porque si yo protejo a un político, diplomático o a un alto directivo, el 90% del riesgo es de seguridad electrónica: de pinchazos o micrófonos. Sólo el 10% son riesgos físicos. Y con quince mossos hay filtraciones seguro. Sí, el expresident tiene un topo. Y siendo vigilado por el CNI, como se ha publicado que lo está, para él no es bueno", aclaran.

"La seguridad del prófugo es un pegote porque una escolta dinámica en un tercer país tiene que ser de máximo una o dos personas fijas. Que sepan dónde están los hospitales para posibles eventualidades; que conozcan la red de carreteras; que tengan varios puntos de seguridad para emergencias y que interlocuten con la policía del lugar", agregan. "Un miembro de cualquier policía española --continúan-- no puede llevar su arma en el exterior. Si se produce una situación de peligro, no tiene pistola que sacar". Hay más. "Un agente, por muy leal que sea, tiene que tener el título de seguridad personal. Un mosso de calle no será óptimo", abunda un profesional y profesor del ramo. ¿Cómo cobrarían esos funcionarios? "No lo hacen. Al menos en dinero declarado. Otra cosa es que puedan cobrar en favores presentes o futuros. En mi opinión, Puigdemont combina la seguridad del grupo de mossos con escolta privada de una empresa. De lo contrario, está comprometido", concluye otra fuente.

SE CUMPLEN 30 AÑOS
El secuestro de Revilla, baza de ETA para mostrar que su lucha era permanente
La Gaceta  24 Febrero 2018

Emiliano Revilla siempre ha asegurado que no ha podido perdonar a sus secuestradores, aunque durante esos 249 días se sintió bien tratado.

Este sábado se cumplen 30 años del secuestro del empresario soriano Emiliano Revilla, retenido por ETA 249 días hasta su liberación tras pagar su familia unos 1.000 millones de pesetas. Hasta entonces, nadie había permanecido tanto tiempo secuestrado por la banda, que quiso mostrar que su lucha también iba para largo.

Tres etarras -dos hombres y una mujer, entre ellos el jefe del comando Madrid Joseba Urrusulo Sistiaga-, asaltaron a Revilla, de 59 años y natural del municipio soriano de Ólvega, poco después de las once de la noche cuando estaba a punto de entrar en el portal de su casa, en la plaza madrileña de Cristo Rey.

Fue encañonado con un arma y obligado a montarse en un Seat 1430 de color verde que apareció abandonado al día siguiente en un aparcamiento de la plaza de Olavide.

A ocho kilómetros de su casa pasaría los siguientes ocho meses, concretamente en la calle Belisana, cercano al metro de Arturo Soria, en un zulo de 2,45 metros de largo por dos de alto, al que se accedía por una escalera de mano y que Revilla recorría en apenas dos pasos.

Emiliano Revilla se había convertido en un “tiburón” del sector inmobiliario tras la venta en 1986 de su imperio alimentario cárnico a la multinacional holandesa Unilever por casi 9.000 millones de pesetas. El industrial fue dueño, entre otros, del palacio de Linares o del local de Galerías Preciados en el centro comercial de La Vaguada.

1988 había comenzado con una tregua de 60 días ofrecida al Gobierno de Felipe González, que respondió con el anuncio de la apertura de negociaciones apenas cinco días antes del secuestro de Revilla. Con la tregua rota, aquel año acabó con un balance de 19 personas asesinadas a manos de la banda.

Fuentes de la lucha antiterroristas explican que el secuestro del empresario no supuso un punto de inflexión significativo en las acciones de la organización, salvo que hasta la fecha fue el cautiverio más largo y posteriormente se convirtió en el tercero más duradero, después del de José Antonio Ortega Lara, 532 días, y el de José María Aldaya, 342 días.

Sí dio una idea, resaltan las fuentes, de que ETA estaba dispuesta a “una lucha permanente o, al menos, a muy largo plazo”.

Más allá, el secuestro de Revilla abrió el debate sobre la legitimidad del pago de un rescate por parte de la familia y al que se opuso el Gobierno porque entendía que con ese dinero se contribuía a que los terroristas dispusieran de más recursos en el futuro para continuar la violencia.

De hecho, durante los 249 días del cautiverio el Ejecutivo intentó que el entorno familiar no accediera a las condiciones de ETA. Se realizaron varias operaciones que acabaron con detenciones de miembros de ETA y la interceptación en Francia de pagos destinados a su rescate.

Aunque no se puede evaluar el montante final del pago efectuado finalmente por la familia a la banda por su liberación, se estima en alrededor de 6 millones de euros (1.000 millones de pesetas), aunque hay fuentes que doblaron esa cifra.

Fuera cual fuera la cantidad, dos semanas antes de aquel 30 de octubre, ETA reveló que tenía el dinero y que daba por cumplido el pago. Los terroristas “soltaron” a Revilla de madrugada muy cerca de su domicilio y le pidieron que no dijera nada a la Policía hasta dos horas después.

En estos 30 años, Revilla apenas ha hablado de su cautiverio. En marzo de 2012 accedió a visitar a Urrusolo Sistiaga en la cárcel de Nanclares de Oca, donde le pidió perdón y le dio una carta para su familia.

Emiliano Revilla siempre ha asegurado que no ha podido perdonar a sus secuestradores, aunque durante esos 249 días se sintió bien tratado.

Los terroristas le entregaron papel, lápiz y pinturas, material con el que pintó y escribió unas memorias que no salieron del zulo. Sí sus dibujos, que en 2005 se expusieron en su pueblo.

Cuarenta y ocho horas después de su liberación, ETA hizo una nueva oferta al Gobierno de interrupción de la violencia, condicionada nuevamente a la negociación de la “alternativa KAS”.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial