AGLI Recortes de Prensa   Domingo 25  Febrero 2018

El verdadero dilema: pensiones o autonomías
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  25 Febrero 2018

Los jubilados, un sector social nada proclive al activismo callejero y que tradicionalmente vota a opciones conservadoras, se han echado al monte en España, hartos de ver disminuir año tras año el poder adquisitivo de sus exiguas pensiones. Sus protestas han rodeado el Congreso y amenazan con extenderse a todo el país con creciente intensidad. La Seguridad Social, agobiada por el déficit de sus cuentas, ha de recurrir ya a créditos extraordinarios del Estado para satisfacer sus obligaciones porque sus ingresos regulares, procedentes de las cuotas de trabajadores y empresas, no alcanzan a cubrir su presupuesto. Se acumulan los estudios de expertos, tanto nacionales como foráneos, que declaran al actual sistema de reparto inviable, y organismos internacionales solventes anuncian su colapso antes de mediados del presente siglo. La inquietud cunde entre los segmentos de población que pasarán al retiro en las próximas dos décadas y que ven en peligro su vejez, amenazada de pobreza y privaciones. El Gobierno y las principales fuerzas parlamentarias contemplan el problema con una mezcla de impotencia y resignación, lo que agudiza la irritación de la ciudadanía, en la que cunde la sensación de que los políticos pierden el tiempo en polémicas estériles, como el destructivo proceso separatista en Cataluña, mientras los problemas realmente acuciantes se aparcan sin solución. Las recomendaciones oídas estos días de suscribir planes de pensiones privados, procedentes tanto del Presidente del Ejecutivo como de destacados dirigentes del partido en el poder, no han contribuido precisamente a tranquilizar los ánimos de los muchos millones de españoles que no sólo no pueden ahorrar, sino simplemente llegar a fin de mes.

La literatura técnica sobre esta cuestión es abundantísima y los análisis comparativos de los distintos métodos aplicados en el mundo para hacer sostenible el sistema de pensiones no faltan, con lo que el debate no cesa y abundan las propuestas de acción al respecto, que van desde planteamientos rigurosos y razonables hasta disparates arbitristas que nos traerían la ruina. Dos son los abordajes clásicos del tema, el reparto y la capitalización, y ambos se utilizan en distintos países, además de modelos mixtos que intentan aprovechar las ventajas de cada uno de estos procedimientos a la vez que minimizar sus inconvenientes. El sistema de reparto está en peligro por el declive demográfico y se ve sacudido por las crisis económicas en las que se dispara el desempleo y los sueldos bajan. El de capitalización sufre los efectos de las convulsiones de los mercados financieros, que pueden deteriorar hasta extremos deletéreos el valor de los activos que lo sustentan. En cuanto a los planes de pensiones privados, que se utilizan para complementar los públicos, no están al alcance de las capas de menor renta, que dependen exclusivamente del Estado para disfrutar de una jubilación digna.

A la vista de este panorama, unos insisten en la necesidad de fomentar la natalidad, otros de favorecer una inmigración que aporte capital humano capaz de incrementar el número de cotizantes, proliferan también los que insisten en reformas estructurales que promuevan el crecimiento y la ocupación, y desde la izquierda no faltan las exigencias de introducir nuevos impuestos destinados a costear las necesidades del sistema público de pensiones. Sin embargo, nadie o casi nadie habla de un enfoque que, con independencia de las medidas a largo plazo que se adopten, nos proporcionaría alivio eficaz e inmediato para este mal que tanto nos desazona. Me refiero a una redistribución eficiente de los ingresos del erario, suprimiendo todo lo que en nuestras hipertróficas Administraciones sea superfluo, clientelar o despilfarrador para destinar los recursos así liberados a lo que es necesario, beneficioso y generador de valor añadido.

Desde la Transición hasta el presente, el número de empleados públicos en España se ha cuadriplicado, con la aparición de centenares de miles de puestos no funcionariales puramente “políticos” que no contribuyen para nada a un mejor servicio a los contribuyentes, sino que responden únicamente a la conveniencia de los partidos de contentar a sus clientelas de amigos, parientes y correligionarios o de halagar a sus bases electorales comprando sus votos con iniciativas supuestamente “sociales”. Es ahí, en una estructura territorial absurda, disfuncional y carísima, y en una proliferación irresponsable de organismos y entes de variada ralea que no sirven para otra cosa que para proporcionar un buen pasar a una multitud de parásitos y vividores, donde se encuentra la bolsa de la que sacar el dinero para pagar las pensiones, sin perjuicio, por supuesto, de todas las demás provisiones que se acometan en los campos de la natalidad, el crecimiento económico, la inmigración y el diseño de un sistema de sostenibilidad técnicamente conseguido. Hay que concentrar el foco de la atención ciudadana en este punto crucial para que la presión del sufrido votante oriente la actuación de los representantes elegidos en la dirección correcta y no se disperse la polémica por derroteros que oculten el verdadero origen de nuestros desequilibrios presupuestarios. La vida consiste, como es sabido, en acertar a la hora de elegir y es inaplazable que nos enfrentemos al dilema de gastar lo que producimos con nuestro trabajo, nuestro talento y nuestro esfuerzo en mantener el leviatán insaciable del Estado autonómico y partitocrático que padecemos o en asegurar nuestro futuro cuando lleguemos a la edad del retiro. Ese toro, como el del separatismo catalán, sólo se lidia cogiéndolo por los cuernos y para ello no valen los estafermos, se requieren diestros ágiles y valerosos. Habrá que buscarlos ¿o no?

La inutilidad del Estado
Enrique Arias Vega Periodista Digital 25 Febrero 2018

Cada vez que el Estado (en el sentido institucional más amplio) abre la boca, mete la pata.

Sólo así se explica que un país, como España, con una de las Constituciones más garantistas del mundo, una descentralización política y administrativa que sirve de modelo a otras naciones, el mayor sistema de libertades públicas y privadas de su historia, un régimen de ayudas a grupos y entidades de gente vulnerable y desfavorecida,… sea tachado de modelo de fascismo, de ausencia de derechos, de prácticas autoritarias, de falta de división de poderes y de otras lindezas semejantes.

Y que esas acusaciones y calumnias sean hechas (y/o toleradas) por sus propios compatriotas, aquí y en el extranjero, no tiene parangón posible.

Un Estado incapaz de contraponer a semejante algarada ideológica su propio relato objetivo de los hechos es un Estado ineficaz. Inútil, en cierto sentido.

De nada sirve que 80 millones de turistas (el doble que los ciudadanos españoles) vengan cada año a disfrutar aquí de ventajas y de posibilidades de las que carecen en su propio país si la propaganda interesada de unos pocos pretende convertir a nuestra nación en homóloga de Zimbabue o de Corea del Norte.

Resulta que no somos capaces de desmontar las patrañas de que aquí existen presos políticos, de la violencia policial o de la parcialidad de los tribunales y, en cambio, permitimos que la burda censura particular de una obra de arte, la retirada judicial de un libro o la condena por un probado delito de odio se conviertan en fenómenos virales, como si se tratase de abusos diarios y no excepcionales en la vida de los ciudadanos españoles.

Los responsables de un Estado que consigue estos lamentables resultados, insisto, son gente inepta, más al servicio de los enemigos de la convivencia que defensores de los intereses de sus compatriotas. Por eso mismo, quien piense que los problemas y la amenaza del independentismo catalán son cosa del pasado, se equivoca de medio a medio: nada ha cambiado, porque la percepción del Estado español que les llega a los separatistas (y a muchos que no lo son) es la de algo que no vale la pena, por su perversión y su inutilidad.

La rebelión de los yayos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Febrero 2018

CUANDO SE APELA A LA VOLUNTAD POPULAR Y SE PERVIERTE LA DEMOCRACIA; CUANDO LA CLASE POLÍTICA ES LA NARCOTRAFICANTE QUE DOPA AL PUEBLO.

Todos los populistas y demagogos apelan siempre a la voluntad popular para legitimar lo que es una clara perversión de la democracia. Una manipulación de la que todos los políticos hacen uso con frecuencia. Lo normal de los discursos es envolverse en banderas y arrogarse la representación de todos, ese manoseado y desgastado “pueblo”, y su no menos supuesta “voluntad” expresada en las urnas. El pueblo, un concepto etéreo e informe codiciado por todos los que quieren alcanzar el poder. El pueblo, al que antiguamente las clases elitistas dominantes llamaban despectivamente “ las masas”, aludiendo a esas otras que desde hace milenios alimentan a la humanidad. Esos sufridos pueblos engañados en su fantasía de vivir en libertad cuando realmente sufren un esclavismo vigilado y dopado con el consumismo. Y a esos pueblos a los que esta casta de desaprensivos que ostentan el poder intenta convencer para que les sigan manteniendo como los auténticos parásitos que son. Unos pueblos que no son conscientes del yugo que les oprime ni de su propia fuerza para enfrentarse a la opresión, porque esa fantasía de libertad es su droga. Hay quien intencionadamente llegó solo a mencionar a una de las causas como única responsable diciendo que “la religión es el opio de los pueblos”, pero se le olvidó mencionar quiénes eran los que procuraban a los pueblos esa droga y la distribuían, ni tampoco la existencia de otras drogas mucho más dañinas. Unos prometen el estado del bienestar en la otra vida, mientras que los otros lo prometen en ésta si les votas, y eso si te dejan hacerlo.

Existen verdaderos doctores especialistas en esa ciencia que se llama “sociología de masas” que se atribuyen el don de predecir los movimientos de ese ente informe y complejo como si se le pudiese aplicar las leyes de la física. Un concepto en el que existen estímulos y reacciones como caracteriza a cualquier organismo vivo. Son los auténticos augures modernos, los profetas del futuro, los grandes embaucadores, los melifluos consejeros de los poderosos que les susurran al oído aquello que quieren oír. Porque de lo que se trata es de mantener el control y prevenir las respuestas para tomar las medidas necesarias. Se trata de neutralizar el movimiento sin importar cómo y mantener el control sobre el ente. Pues algo así ha sucedido este fin de semana con las concentraciones del ente amorfo que componen los más de nueve millones de jubilados de este país. Por primera vez, se muestra vivo y se mueve de modo coordinado demostrando su tamaño y su fuerza, hasta tal punto que ha causado el miedo en los poderosos.

Y el tema no es baladí ya que se trata simple y llanamente de la supervivencia del organismo. Porque la realidad es que el poder siempre ha tratado de que esa parte de la población, mejor decir del pueblo, se mantuviese dispersa y desorganizada, que nunca fuesen capaces de formar un auténtico colectivo. Y es que, a pesar de la diversidad ideológica y personal, sí hay algo que les une y es su absoluta dependencia del Estado y la edad avanzada que limita sus respuestas y sus posibilidades de acción y reacción. Las concentraciones de este fin de semana han sido el primer aviso de la toma de conciencia de un colectivo dopado y engañado a la hora de recibir aquello que le pertenece por contrato con el Estado. Un sistema de pensiones que no eligieron, que les fue impuesto sin ofrecer otras alternativas y que ahora el Estado está modificando de forma unilateral aludiendo a la insostenibilidad del sistema. Un auténtico fraude que pone en riesgo la supervivencia y que afecta a todo el organismo.

Y aquí es donde el populismo y la demagogia entran a saco desde todos los frentes del poder. Unas mentiras que manipulan los datos y pretenden convencer de la inevitabilidad de las medidas correctoras para salvar el sistema. Se trata de cambiar las reglas del contrato cuando los afectados ya no tienen ni tiempo ni posibilidades de reacción. Porque la realidad fue que las cotizaciones durante la vida laboral fueron incrementándose según iba haciéndolo el famoso IPC. Ahora, lo que se hace es limosnear un incremento de miseria y desligar las prestaciones de ese mismo IPC. El populismo llega al extremo de echar en cara a los pensionistas que son los que menos tienen que protestar, ya que cuentan con unos ingresos fijos y unas ventajas sociales de las que muchos trabajadores en activo con contratos basura a tiempo parcial y temporales, así como los , setecientos o mil euristas no gozan. Ni por supuesto tampoco ese otro colectivo inmenso de los casi 4 millones de desempleados. Una realidad como la de la baja natalidad y el relevo generacional de las que en absoluto son responsables los que ya han cumplido su ciclo laboral obligatorio y casi el vital. Porque la esperanza de vida es otra de las falacias demagógicas usadas para inculcar ese sentimiento de culpabilidad al colectivo. Se le echa en cara el simple hecho de sobrevivir más de lo deseable.

Algunos despectivamente llamaron a esas concentraciones de decenas de miles de pensionistas como “la manifestación de los yayos”, como si el problema no afectase a todos los que en un futuro no estén siendo amenazados por los mismos que ahora han violado el contrato. Y es verdad que en esas concentraciones, quizás por la hora, se echase en falta a ese otro gran colectivo de trabajadores en activo o en paro que decidieron no sumarse a los yayos y pensar que aún están muy lejos para preocuparse del futuro. Un error que terminarán por pagar antes de lo que se piensan. Porque, a diferencia de esos yayos que ya han terminado su vida laboral pactada, las condiciones para recibir una prestación del Estado se van a endurecer y eso no evitará una reducción drástica de esa prestación. Y el que sea aplicado de forma gradual no significa que no sea una violación consumada. Y aquí tampoco valen siglas políticas sino claridad y unidad de acción en la defensa del interés común, como el ejercido en la defensa de derechos como el de la Sanidad y la educación.

Si , eran yayos los que se manifestaron, los mismos que han contribuido a que España esté ahora gozando de esta democracia imperfecta e inestable salida tras una larga dictadura. Los mismos que han querido para sus hijos y nietos un futuro mejor del que ellos tenían en el horizonte. Los mismos que con su sacrificio y con su lucha lograron avances sociales inimaginables que ahora están siendo desmontados por una patronal esclavista. Los mismos que han sido y están siendo el soporte de supervivencia para millones de familias abocadas a la pobreza por una crisis financiera y estructural con burbujas como la de la banca y la construcción y un paro insoportable de hasta 6 millones de personas. Una crisis que ha estado a punto de hacer zozobrar a España y que nos ha llevado a una deuda histórica del 100% del PIB. Y ahora que esa banca y la parte de ella controlada por la clase política ha sido sacada a flote, se pone en el punto de mira a los pensionistas como la rémora que nos impide crecer y lastra las finanzas del Estado. Una hipocresía que no contempla ese despilfarro de las 17 autonomías y más de 3 millones de funcionarios públicos y casi otros tantos contratados que viven a costa de los impuestos de todos los españoles, incluidos los pensionistas.

Pues creo que va siendo hora de que esta clase política sienta el miedo de verdad a perder el voto de un colectivo al que creen que pueden mantener drogado y sumiso por el solo hecho de ser unos yayos que gastan su vida tomando el sol, jugando a cartas o al dominó y contando sus batallitas dando la murga a quien se ponga a su alcance. Son más de 9 millones de individualidades que de modo espontáneo han empezado a organizarse motivados por lo que es la fuerza mayor de la naturaleza, el instinto de supervivencia de los seres vivos. Y este colectivo empieza a dar muestras de que está muy vivo.

¡Que pasen un buen día!

La dudosa salud de nuestra democracia
¿Cuándo tendremos políticos que piensen en el bien común?
Francisco Rodríguez diariosigloxxi 25 Febrero 2018

Comienzo por confesar mi pesimismo respecto a la marcha de nuestra democracia que comenzamos con grandes ilusiones, pero nos está llenando hoy de graves desazones, pues da la impresión de que, al faltar una meta común, un programa ilusionante de futuro, una historia compartida, ha llegado el momento de desmembrar, de hacer pedazos esta vieja nación a la que tanto amo.

Cada partido, cada grupo, cada región, cada ciudad, cada pueblo, en lugar de sentirse aunados en un proyecto compartido, en una búsqueda incesante del bien común, pretenden utilizar todas sus fuerzas para desunir, para reclamar derechos imposibles, para hundir a los contrarios,

Unos tratando de mantenerse en el poder hablan constantemente de éxitos económicos, seguramente ciertos, pero que no llegan a todos. Pretenden ser representantes de la derecha, pero ¿qué derecha? ¿Hay quien defienda los valores que la cohesionaban? ¿Por qué se siguen aprobando leyes destructoras de la familia inspiradas en la perversa y amenazante ideología de género, en la promoción de una sexualidad descontrolada pero que se niega a favorecer el crecimiento de la natalidad, la estabilidad del matrimonio?

Los que aspiran a desalojar a los anteriores ¿qué ofrecen? Unos, más de lo mismo, aunque con un aire más moderno. Otros, o mejor, otro quiere a toda costa ocupar la Moncloa, es el del no, el del odio africano, el que ha conseguido nuevamente imponer su voluntad al viejo partido socialista, pero que no sabemos lo que ofrece o al menos yo no he oído nada que valga la pena.

Otros que también sueñan, o soñaron alcanzar el poder, con su color morado y su círculo de soga, -─uroboros─ son los viejos marxistas que sueñan con la revolución que nos castigará, hasta eliminarnos, a los que no pensamos como ellos. Son peligrosos porque han asimilado a Gramsci que los convenció de que la revolución hay que empezarla ocupando las universidades, los colegios, incluso las guarderías, los medios de comunicación y desde ahí ir borrando valores, virtudes, religiones, con la potente herramienta que ideó Noam Chomsky, de armas silenciosas para guerras tranquilas, de técnicas de manipulación masiva.

También están los nacionalismos que nuestra democracia pensó integrarlos en el proyecto constitucional del 78 pero ha sido en vano. Han crecido sus quimeras, sus falsas historias, sus locos deseos de ser independientes, que no harían a todos sus habitantes ni mejores ni más ricos ni más europeos y han pensado que el momento de hacer realidad sus fantasías es ahora, cuando parecen acabados los políticos capaces de ofrecer una programa de convivencia lleno de ilusión, capaces de buscar el bien común, el de todos, por encima de los egoísmos partidarios.

Hay algunos embriones de partido que ignoro si llegaran a cuajar, si los dejarán cuajar, porque el ritmo de gasto para las campañas electores no está a su alcance.

Y hablando de gastos está el derroche de mantener una administración desmesurada, municipal, provincial, autonómica y estatal una hidra feroz de cuatro cabezas que engullen por lo menos la mitad del PIB, sin que esté nada claro que el sistema autonómico nos haya aportado algún beneficio superior al que tendríamos con estado unitario, salvo a los políticos, funcionarios y enchufados que lo disfrutan.

El Gobierno planta al Rey en Barcelona
Federico Jiménez Losantos LD 25 Febrero 2018

Era el momento de instar a la Fiscalía a actuar contra todos los cargos públicos que pretendieran obstaculizar la presencia del Estado en Cataluña.

La Generalidad de Cataluña está presidida -155 mediante- por Mariano Rajoy, atareado Presidente del Gobierno de España que la delega en la Vicepresidenta del Gobierno, que dirige con éxito el CNI y la política de comunicación del Gobierno, amén de coordinar el antiguo Consejo de Subsecretarios que prepara semanalmente el Consejo de Ministros, y ha acreditado extraordinaria eficacia en la "política de diálogo" del Gobierno frente al separatismo catalán. Total, sólo ha podido celebrar dos referendos ilegales para la destrucción de España - Rajoy aseguró en ambos casos que jamás se celebrarían y tras celebrarse que no tenían validez legal-, liquidar en dos días de Septiembre la legalidad constitucional, estatutaria, el propio reglamento interno del Parlamento y los derechos de la Oposición. Ah, y proclamar la República y organizar la huida de la Justicia del Presidente.

Era lógico, que tras el éxito del CNI frente a los golpistas, desde las urnas a las papeletas y los Mozos de Escuadra, en los que pese a sus fechorías en el atentado de las Ramblas se siguió confiando, y tras el brillo en el 1 de 0ctubre de la política interior y exterior, de la comunicación y la propaganda, áreas todas en manos de la Vicepresidenta, Rajoy le confiara la Generalidad. Nada merece más crédito que una gestión eficaz, y nada más eficaz que la política sobre Cataluña desarrollada por la Gran Soraya.
Puigneró, empleado de Rajoy, insulta al Rey

El martes 20 de febrero, cinco días antes de la celebración de la cena que la organización del Mobile World Congress ofrece al Rey de España, el Secretario de Estado de Telecomunicaciones de la Generalidad, un tal Jordi Puigneró, dijo que no recibiría al Rey por defender el orden constitucional en su histórico discurso del 3 de Octubre. Lo hizo con la chulería que la impunidad asegurada por Rajoy y/o Soraya han asegurado en estos meses de aplicación exclusivamente electoral del artículo 155 a los golpistas que siguen insultando al pueblo español. Ese del que tan opíparamente viven.

Era el momento de destituir al tal Puigneró e instar a la Fiscalía a actuar contra todos los cargos públicos que pretendieran obstaculizar la presencia del Estado y la acción de Gobierno en Cataluña, sobre todo por la delicadísima situación en que el golpe de Estado ha puesto a la economía catalana, que tras la huida de miles de empresas teme, con fundada razón, que el MWC anuncie también que se marcha de Barcelona. De hecho, la presencia del Rey se ha debido exclusivamente a la angustiada petición de sectores económicos que ven en la presencia del Jefe del Estado el símbolo último de una legalidad que pudiera tranquilizar a los gestores del MWC.

Pues bien, ni el martes, ni el miércoles, ni el jueves, ni el viernes quiso destituir Rajoy a Puigneró y escarmentar a todo funcionario que no cumpla su obligación a satisfacción de su Gobierno de su Generalidad. Y como no lo hizo, porque la mezcla de rencor, celos y vergüenza que marca la relación del Presidente del Gobierno con el Rey se manifiesta en esos términos de mezquindad, ayer sábado la alcaldesa de Barcelona y otros cargos de la Generalidad se manifestaron en los mismos términos contra la presencia del Rey, que es la de España, en el intento de salvar el MWC. Se recoge lo que se siembra. Rajoy siembra impunidad y cosecha desplantes. Pero el que planta al Rey, en última instancia, es el que permite que lo planten sus empleados, o sea, el Presidente del Gobierno y de la Generalidad: Mariano Rajoy
El ministro de Justicia, con el Golpe y contra los jueces

La política del Gobierno es la de favorecer como sea y cuanto antes que el Parlamento de Cataluña vote a cualquier golpista como Presidente de la Generalidad, para lavarse las manos de toda responsabilidad y abandonar el famoso e inédito 155 a las hemerotecas, los historiadores y las termitas.

Anteayer viernes, dijo Rajoy que "una sola persona", en referencia al prófugo Puigdemont, "no puede ser un obstáculo para siete millones de personas", como si los siete millones de habitantes de Cataluña fueran uno solo, desearan lo mismo y quisieran que su futuro dependiera del prófugo, no de la actuación decidida del Gobierno de España y de la Generalidad, ambos presididos por Rajoy, para imponer lo que la Ley y toda la fuerza que la respalda, que es la del Estado y la Nación españoles, deban decidir.

¿Decidir, he dicho? Lo único que ha decidido Rajoy es no decidir absolutamente nada, sobre todo nada en contra del golpe, a ver si de una vez se ponen de acuerdo los golpistas, forman otro Gobierno golpista y vuelven a dar otro golpe, que será el mismo pero que no le tocará a él. O sí, o a saber, o ya veremos. "Aquí -dijo ayer- sobran comentaristas políticos". ¡Por lo visto, aún no hay bastantes papagayos del Gobierno y de Podemos!

Y esa predisposición de Rajoy a la actividad inactiva, ese empeño en boicotear toda forma de dignidad institucional, la ejemplificó el Ministro de Justicia (antes, de Codere) Rafael Catalá, que en un acto de los abogados de Cataluña, cuando Torrent, Presidente del Parlamento regional, habló de "presos políticos", se negó a abandonar la sala como hicieron indignados los jueces y muchos de los presentes. La excusa del sedente Catalá fue que no quería faltar al respeto a los abogados convocantes. Cosa que por lo visto no hizo Torrent pero sí los jueces que abandonaron la sala porque no admiten que trabajan para una dictadura, la española, con presos políticos.
Mariano piensa en el banquillo; Soraya, también

Esa mezcla de cobardía y parálisis, de aturdimiento y necedad, es la que viene marcando la acción de Gobierno en los últimos meses. Y no tiene aspecto de remitir, sino todo lo contrario. Al parecer, la única preocupación de Rajoy es que Rivera no le gane las elecciones el año que viene. Eso, al parecer. En realidad, la estrategia del Estafermo de la Moncloa es tan sólo un intento de salvación personal, a costa del Gobierno, para evitar acabar en el banquillo por los casos de corrupción del PP que puedan alcanzarle.

La alternativa a este tembleque ayuno de alternativa la ha puesto en marcha Soraya, que a través del alter ego de Cebrián, Baltasar Garzón, ha pasado a coordinar la estrategia de los imputados del PP. Como descubrió Luis Herrero y comentamos en Libertad Digital -en muy pocos medios más-, la táctica de asumir personalmente el marrón y exculpar a los de arriba se ha trocado en culpar a los de arriba para exculparse del marrón. Ese cambio se verá en el gran guiñol del Congreso que arrejuntará a Cifuentes, Aguirre, González y Granados, cuatro personajes con una sola cosa en común, que no es el PP de Madrid: todos estaban bajo las órdenes de Rajoy. Pero él es el Gran Sorayo, el responsable de que el juicio a la corrupción en el PP, en medio de filtraciones ashishinas por falta de un heredero, no acabe de terminar.

Mientras tanto, el Golpe de Estado en Cataluña ha vuelto a empezar.

La desmemoriada y fascistoide Ley de Memoria Histórica
EDUARDO INDA okdiario 25 Febrero 2018

Es para hacérselo mirar que casi 43 años después de la muerte del dictador y 79, que se dice pronto, del fin de la Guerra Civil, pervivan las dos españas. Peor aún: que pervivan con más acritud que nunca desde el restablecimiento de las libertades en 1975 y casi con tanta intensidad como en aquel infausto 1936 que tiñó de negro nuestra historia para siempre. El guerracivilismo está presente en los medios de comunicación y en la política (no en la sociedad, que pasa de ello) de una manera que Torcuato Fernández-Miranda, Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González y Manuel Fraga no hubieran imaginado ni en la peor de sus pesadillas nocturnas.

El culpable de este dislate tiene nombre y apellidos: José Luis Rodríguez Zapatero. El leonés de Valladolid tiró a la basura lo mejor que hemos hecho en España en 500 años de historia: el Pacto de la Transición, que permitió olvidar nuestro lamentable pasado integrando en las instituciones a quienes habían perdido la Guerra Civil. Ver a Adolfo Suárez forjando la democracia de la mano de Santiago Carrillo no tiene precio. Aquel Pacto de la Transición permitió que los que habían perdido la Guerra teniendo que partir muchos de ellos al exilio ganasen las elecciones el 28 de octubre de 1982. Aquella noche de los 202 diputados de Felipe González se consumó definitivamente la transición de la dictadura a la democracia. Ya no había marcha atrás ni dos españas, sino una sola. Y el abogado sevillano lo tuvo claro intentando gobernar para todos, ensanchando el horizonte de sus decisiones con una transversalidad que nadie hasta ahora ha logrado.

El guerracivilismo durmió el sueño de los justos hasta que el tan mediocre como ciertamente demócrata en sus costumbres José Luis Rodríguez Zapatero sacó adelante la Ley de Memoria Histórica sin consensuarla con el elenco de rivales políticos que en ese momento encabezaba Mariano Rajoy. Es decir, todo lo contrario de lo que hizo Adolfo Suárez, que gestó el proceso constituyente con los que hasta entonces (1978) eran considerados por el oficialismo postfranquista poco menos que como la reencarnación del maligno. Carrillo era considerado Belcebú por los ministros de la Transición al punto que la legalización del Partido Comunista de España el llamado Sábado Santo Rojo de 1977 supuso la espantada de numerosos altos cargos, entre ellos, el ministro de Marina, Pita da Veiga.

La Ley de Memoria Histórica resucitó con inaudita agresividad las dos Españas que creíamos enterradas para siempre. Tamaña irresponsabilidad de Zapatero tiene peores consecuencias prácticas que la ruina que nos legó porque la crisis ya pasó y el guerracivilismo, mucho me temo, continuará ahí al menos otra generación cuando pensábamos que ya sólo era un terrible fantasma del pasado. Un dislate que nos hace retroceder como país más de 40 años, si no 80. La concordia fue posible en 1977 pero ahora en 2018 es un imposible físico y metafísico por culpa del artefacto con efectos retardados que nos dejó como legado el iluminado de ZP.

La Ley de Memoria Histórica engendró un concepto tan estúpido como falaz: que la Guerra Civil fue una batalla entre la democracia y el fascismo. El mejor hispanista vivo, el estadounidense Stanley G. Payne, buen amigo de mi familia, lo pudo decir más alto pero no más claro hace una década: “La Guerra Civil fue una guerra de malos contra malos”. Los extremistas del bando republicano habían abjurado de la democracia un par de años antes alentando el matonismo contra toda la discrepancia y asesinando curas, violando monjas e incendiando iglesias. Item más: tal y como demuestran Álvarez Tardío y Villa García en su irrefutable (por lo documentadísimo) libro Fraude y Violencia, el Frente Popular ganó con un bestial pucherazo en esa antesala de la Guerra que fueron las elecciones de 1936.

Tan cierto es que la Segunda República fue la primera democracia española (por cierto, título de otro maravilloso libro de Payne) gracias a personajes como Alcalá-Zamora, Azaña o Lerroux como que degeneró en una suerte de dictadura comunista en la que los asesinatos políticos estaban a la orden del día y en la que los moderados pusieron pies en polvorosa viendo cómo se las gastaban los Largo Caballero, Carrillo, la endemoniada Pasionaria y compañía. Y que a los malos del Frente Popular les sucedió en la gobernación de España un Francisco Franco tan implacable o más en la destrucción del enemigo que ellos mismos. La historia habría sido la misma, sólo que al revés, si el frente marxista hubiera doblado el pulso al tirano ferrolano. Habrían establecido una satrapía comunista títere de la Unión Soviética, igual de sangrienta y represiva que la fascistoide que alumbró el resultado de la Guerra Civil.

No entiendo por qué ahora Pedro Sánchez, que olvida que para ser presidente debe imitar a Felipe González ampliando su base social y centrando el discurso, se lía con una reforma de la desmemoriada Ley de Memoria Histórica que entre otras cosas pretende una Comisión de la Verdad, que será la que fije quiénes son los buenos y quiénes los malos. Y yo que pensaba que en todas las guerras civiles son todos malos-malísimos, más malos-malísimos que en una confrontación bélica normal porque matarse entre hermanos, primos, amigos y vecinos es doblemente inmoral.

La Comisión de la Verdad es purito fascismo. Miedo me da. Porque se empleará para estigmatizar a quienes no piensan como ellos. Al tiempo. La especulación deja lado rápidamente a la convicción cuando les comento quién apadrina junto al PSOE la reforma de la Ley de Memoria Histórica que se votará el próximo martes: Podemos. Esto es, el partido más revanchista, resentido y chequista que ha parido madre desde que en 1977 recuperásemos esa tan sanísima como maravillosísima costumbre de elegir en votación universal a nuestros representantes políticos.

Cuentan con todo mi apoyo para desenterrar y enterrar dignamente con dinero público a los muertos de las cunetas. Y con toda mi oposición a la inmensa mayoría de las medidas, entre otras, la de impulsar la reescritura de la historia en los colegios en base a las opiniones y no a los hechos contratastados. Que PP y Ciudadanos miren lo que ha ocurrido en Cataluña con la prostitución de la historia para calibrar lo que será España dentro de cuatro lustros si se da carrete a esta barbaridad histórica, ética y hasta estética si me apuran.

El precedente de las calles no invita precisamente a la esperanza. Se quitan, con toda la razón del mundo, las calles en honor a los militares y pensadores del bando franquista pero se mantienen las que homenajean a una matona como Dolores Ibárruri (“esta es la última vez que este hombre se dirige a la Cámara”, dijo 72 horas antes del asesinato de Calvo-Sotelo) o Carrillo, que ordenó ejecutar a 6.000 personas en Paracuellos. Por no hablar de las que recuerdan al mayor asesino de la historia, Josif Stalin, a Companys, responsable de 8.000 fusilamientos, o a Lenin, líder de una Revolución que instauró una dictadura en Rusia que se extendió en el tiempo durante siete décadas.

Y que dejen a los muertos en paz. Jamás he estado en el Valle de los Caídos y jamás estaré porque me parece un lugar casposo y porque mi madre no me lo perdonaría pero mover tumbas y restos humanos me provoca cierto yuyu. No olvidemos que en la minimontaña de El Escorial presidida por la cruz de 150 metros reposan no sólo los restos del dictador sino también los de otras 33.000 personas. Un servidor y OKDIARIO, mientras tanto, continuarán luchando por la instauración de la Tercera España, la de Marañón, Ortega y Pérez de Ayala. La que inspiró el nacimiento de este periódico. En buena medida, la España que inspira esa Institución Libre de Enseñanza en la que me eduqué. Y a Pedro Sánchez le recordaría que él mejor que nadie encarna el Pacto de la Transición. Su familia paterna era genuinamente socialista y la materna, inequívocamente franquista de la mano de su abuelo El Carnicero Antonio Castejón, Pues eso, querido Pedro, sé tú mismo. Que eso, más para bien que para mal, es España.

Inda: “Habría que reducir las TV públicas y eliminar coches oficiales para garantizar las pensiones”
OKDIARIO 25 Febrero 2018

Eduardo Inda ha propuesto recortar gastos superfluos de la Administración, como reducir las flotas de coches oficiales y el presupuesto de las televisiones públicas, para garantizar la subida de las pensiones y equipararlas a la inflación.

El director de OKDIARIO ha recordado que durante los últimos años las pensiones han mantenido su poder adquisitivo hasta 2016, cuando esta tendencia se quebró: en 2016 la inflación subió un 1,6% y un año después un 1,8%. “Si ahora las pensiones sólo suben un 0,25%, los pensionistas ya están perdiendo poder adquisitivo por tercer año consecutivo“, ha señalado.

“Hacen falta entre 1.600 y 1.800 millones de euros para equiparar las pensiones con el IPC”, ha afirmado el periodista en La Sexta Noche, “tampoco es mucho dentro de los Presupuestos Generales del Estado, que ascienden a 290.000 millones, pero hay que ver de dónde se saca el dinero”.
Un déficit de 18.000 millones

“A lo mejor”, ha añadido, “hay que hacer que en Andalucía, que tiene más coches oficiales que toda la administración norteamericana de Donald Trump, no haya tantos. A lo mejor habrá que reducir TV3 a la tercera parte, o reducirla a la mínima expresión, a lo mejor hay que hacer lo mismo con TeleMadrid y Canal Sur”.

Inda ha advertido que “habrá que detraer el dinero de otras partidas para que nuestros padres puedan cobrar una pensión digna. Pero hay que echar cuentas porque el déficit del Estado es de 18.000 millones de euros y tenemos a los señores de Bruselas con el palo preparado para darnos en la cabeza”.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
La lengua bífida del nacionalismo

FRANCISCO ROSELL El Mundo 25 Febrero 2018

Visto lo visto, todo indica que, más que un revés o una contrariedad, la reciente anulación por parte del Tribunal Constitucional del parche ingeniado por el ex ministro Wert para garantizar la enseñanza en castellano en Cataluña va a suponer una excusa perfecta para que el Gobierno no haga nada. Atrapado en el laberinto de la inacción, no encuentra el hilo de Ariadna que le conduzca a la salida de un atolladero por el que a los castellanohablantes se les convierte, de facto, en extranjeros desposeídos educativamente de su lengua y de otros derechos constitucionales.

De este modo, con artículo 155 o sin él, en lo que hace a este derecho fundamental, la irrefrenable política de hechos consumados del nacionalismo remata irreversiblemente sus propósitos. En esta encrucijada, Rajoy debe hacerse una reflexión semejante a la de aquel personaje de Bertolt Brecht que aguarda a que le cambien un neumático pinchado: "No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde voy. ¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?".

No ayuda, desde luego, que el Tribunal Constitucional, incapaz de garantizar el cumplimento de sus sentencias respecto al carácter vehicular del castellano, anteponga el fallo de este recurso de 2013 de la Generalitat sin haber resuelto uno anterior de 2009 contra la Ley de Educación catalana. Sugiere un juego de apaños y componendas difícilmente explicable, pero muy en consonancia con la errática trayectoria de este Alto Tribunal.

Si urgía elucidar si el Ministerio invadió las competencias autonómicas al anticipar 6.000 euros para escolarizar en colegios privados a los alumnos que quisieran recibir enseñanza en castellano y no dispusieran de oferta pública, cuánto más apremia su dictamen sobre la Ley de Educación catalana. Entre otros menoscabos, no precisamente presupuestarios, esta norma sólo permite proyectos lingüísticos (bilingües o plurilingües) del catalán con "lenguas extranjeras", esto es, excluido el castellano. Si un alumno desea recibir una educación bilingüe en catalán y en castellano, lo tiene prohibido, pero no en el caso de que pretenda hacerlo en catalán y en inglés, francés o en alemán.

Cuando parecía llegado el momento de restablecer el carácter de lengua vehicular del castellano, junto al catalán, esta circunstancia no se produce y la espera parece en vano. Como la llegada en vano de Godot, el personaje teatral de Samuel Beckett. A resultas de tanto desvarío como dejación de responsabilidades, los castellanohablantes son una mayoría discriminada en Cataluña a la que, paradójicamente, sus autoridades ni siquiera le reconocen los derechos políticos exigibles para cualquier minoría, lo que aúna el sarcasmo y el abuso.

Frente a esta realidad incontrovertible por la que los castellanohablantes son tratados como extranjeros en su propio país, también se registra la plausible lucha a contracorriente de muchos resistentes. En su denuedo y en su fe de carbonero, evocan aquello que se cuenta del gran poeta Arthur Rimbaud. Al parecer, aprendió a tocar el piano practicando durante meses sobre una mesa del comedor en la que había labrado un teclado con el cuchillo. Le impulsó su confianza ciega en que su madre alquilaría el instrumento que al final dispuso. Incomprensiblemente, estos encomiables padres castellanohablantes son dejados a su suerte, cuando no estigmatizados.

Con la marcha de Tarradellas, en cuyo corto mandato se pusieron las bases de la escuela bilingüe, Jordi Pujol emprendió la escuela en catalán, con clara postergación de los castellanoparlantes. De esta forma, se pasó del bilingüismo al monolingüismo en catalán. Hizo de la ley de inmersión lingüista una auténtica ley de inversión, poniendo las cosas del revés y haciendo visibles las advertencias de Tarradellas. Al romperse la etapa que éste había comenzado con esplendor, confianza e ilusión el 24 de octubre de 1977, se inició otra que condujo a la ruptura de los vínculos de comprensión, buen entendimiento y acuerdos constantes entre Cataluña y el Gobierno. "Ello nos llevaría -concluiría- a una situación que nos haría recordar otros tiempos muy tristes y desgraciados para nuestro país".

Con la inconsciencia de los grandes partidos nacionales, deudos del voto nacionalista para asentar las sucesivas mayorías parlamentarias, Pujol utilizó los muchos medios a su alcance para lanzar su proyecto de ruptura con España, después de implantar lo que Tarradellas tildó de "dictadura blanca". A juicio de éste, más peligrosa, si cabe, que la roja porque, si bien "no asesina, ni mata, ni mete a la gente en campos de concentración, se apodera del país".

En pro de ese objetivo, Pujol controló férreamente que el ingreso a la función pública correspondiera a creyentes del credo nacionalista. Singularmente en el ámbito de la enseñanza, después de forzar la salida de profesorado castellanohablante. Era consciente de que, para imponer su pensamiento, era ineludible adueñarse de los colegios desde las aulas a los patios hasta requerir a los padres que hablen en catalán en el ámbito familiar para que los niños inadaptados lingüísticamente sean unos buenos catalanes. Le movió más erradicar el castellano que promover el catalán.

Pujol empezó a popularizar una de su máximas de que "catalán es quien vive y trabaja en Cataluña" para acabar reduciéndolo a aquellos que hablan el catalán como paso ineludible a la formación del espíritu nacional. No en vano, ateniéndose a la definición de charnego que figura en la Gran Enciclopedia Catalana que él mismo promovió, no deja de ser "persona de lengua castellana residente en Cataluña y no adaptada lingüísticamente a su nuevo país". Lo hizo con la misma insaciabilidad con que este gran Tartufo y los suyos saqueaban las arcas públicas, mientras atizaba a las masas con el "España nos roba".

De esta guisa, hecho el país, se construyeron las estructuras de Estado para no correr "el riesgo de perder el país", como presumió sin tapujos en marzo de 2011 durante la presentación en Barcelona del libro Jordi Pujol y los judíos. Después de moldear pacientemente la sociedad (fer país), levantó sigilosamente un Estado (catalán) dentro del Estado (español) para, cuando fuera menester, proclamar la independencia.

El nacionalismo siempre ha tenido claro que la lengua es un arma política de primer orden frente a la torpeza inconmensurable de gobernantes como el presidente Zapatero. En marzo de 2005, incluso desautorizó al presidente del Congreso, Manuel Marín, por no permitir al diputado nacionalista Aitor Esteban, expresarse en euskera en el hemiciclo. Ello acompañado de aquel otro chusco episodio en el que dos andaluces, como Chaves y Montilla, debatían en el Senado, con un pinganillo en la oreja, mediante traducción simultánea.

Aquella frase de Zapatero -escrita desde entonces con tinta indeleble en el argumentario de un plurinacional PSOE- de que "las lenguas están hechas para entenderse" sublevó a Rafael Sánchez Ferlosio. Nuestro Premio Cervantes no tuvo por menos que refutarle que están hechas para que sus hablantes se entiendan entre sí. Nunca para entenderse una lengua con otra. Los hablantes griegos y romanos para hacerse comprender entre ellos habrían recurrido al lenguaje de los gestos para comunicaciones elementales, a un intérprete que supiese ambas lenguas o a una tercera lengua por ambos conocida.

Eran engañosos aquellos tiempos en los que los nacionalistas vascos parecían de Marte, a causa del terrorismo etarra, y los catalanes de Venus, como ha sintetizado el profesor Alfonso García Figueroa, hoy recluido en la Universidad de Castilla-La Mancha, en un vivencial artículo sobre sus "recuerdos de un charnego en el exilio" publicado en la Revista de Libros. Tiene toda la razón cuando asevera que no es que el nacionalismo catalán, tras 40 años en Venus, haya mutado de naturaleza para cultivar con entusiasmo los campos de Marte, pues éste siempre ha sido marciano.

Pese a su máscara venusina, el nacionalismo catalán ha ejercido, en efecto, una violencia, más sutil si se quiere, pero violencia al fin y al cabo, como este mismo profesor sufrió en su propia familia. Incluido el momento doloroso de la muerte de su padre -gran parte de su vida residiendo en Cataluña- en un hospital barcelonés donde la enfermera se negó a responderle en castellano hasta en la hora de su agonía. Por no referirse al día en que su madre se reencontró con una vieja amiga, acompañada por su nieto, al que saludó y con el que trató de conversar hasta que la abuela le advierte que el pequeño no entiende el castellano, siendo esa la razón exclusiva de su mudez.

En cierta manera, la lengua bífida del nacionalismo secunda las pautas que, apenas dos años después de la derrota del nazismo, el filólogo alemán Victor Klemperer recogió en su inexcusable libro sobre La Lengua del Tercer Reich. Redactado a partir de las notas tomadas diariamente desde la llegada de Hitler al poder, Klemperer explica que el habla del nazismo, como ahora el habla del nacionalismo, acaba con la noción de verdad pública y distorsiona el empleo de las palabras para hacerles decir lo que sus gerifaltes querían que dijeran. "¡Cuántos conceptos y sentimientos han deshonrado y envenenado!", se lamenta.

Además, de la mano de la lengua, se justifica el expansionismo propio del irredentismo nacionalista . De ahí la lógica aplastante que mueve la propuesta independentista de conceder la nacionalidad catalana a todos los pueblos del entorno que hablen su lengua en alguna de sus variantes. Una vez descartada la componente racista, como aquella que llevó a Junqueras a asegurar que su ADN era más francés que al español sin caer en las locuras del medidor de cráneo del tronado doctor Robert, pero rondándolas, se busca por medio de la lengua anexionar a valencianos, baleares y hasta a los aragoneses de la Franja para constituir esos Países Catalanes.

Sin ninguna base histórica, esta aspiración entronca con el lebensraum, el "espacio vital" al que Hitler afirmaba que tenía derecho el pueblo alemán. Todo un proyecto de ingeniería política que se completa con la modificación de la toponimia hasta erradicar de la misma el castellano y ese impulso a distanciarse de España promoviendo la catalanización de nombres y apellidos. Algo que se puso de moda en la Alemania de la segunda mitad del XIX, donde se dio en bautizar a los niños con sonoros nombres de la antigüedad germano-escandinava y que se incrementó en el Tercer Reich. No había manera más fácil de demostrar fidelidad al régimen que un nombre nibelungo.

A esta ósmosis se sumaron entusiásticamente algunos judíos, como ahora lo hacen los charnegos agradecidos, pero inevitablemente despreciados por el clasismo supremacista de los que se arrogan el derecho para dispensar certificados de limpieza de sangre.

Era la manera de pasar desapercibidos en una sociedad crecientemente antisemita. Se registraron casos esperpénticos como el de padres que llamaron a su hija Heidrun. Estaban persuadidos de que se trataba de un nombre digno de una valquiria, cuando era la cabra que, según la mitología noruega, produce en sus ubres hidromiel para los héroes muertos en combate. Ya en la Cataluña de la II República hasta el mismísimo Companys, ahondando en unos complejos que no disimuló ni cuando proclamó la independencia por unas horas. Fue acusado de catalán indigno por el periódico La Nació porque figuraba un inaceptable Luis en la placa de su despacho.

Frente a esta realidad claramente escamoteada -y lo que es peor convalidada por aquellos que deben garantizar plenamente los derechos constitucionales de todos los españoles, independientemente de su condición o lugar donde moren-, el nacionalismo ha impuesto su discurso después de adueñarse del lenguaje. Gracias a lo cual, como señaló Julien Benda, puede practicar el mal, pero honrando el bien.

Así, puede emplear como monedas de curso legal grandes mendacidades como hablar de normalización, cuando ese modelo lingüístico sólo impera en Groenlandia, y de éxito, como refutan los informes Pisa. No en vano las élites catalanas ponen a salvo a sus hijos llevándoles a colegios internacionales privados, como hizo el ex presidente Montilla con sus trillizas para que aprendieran castellano en el colegio alemán, después de negarles esa posibilidad a quienes no atesoraban esos caudales.

Como certificó Samuel Johnson, el intelectual por excelencia de Inglaterra, las lenguas son el historial, el linaje de las naciones. Por eso, la erradicación legal del castellano y la condena al ostracismo de sus hablantes no son males que curen el tiempo ni el silencio, sino que los agrava irreversiblemente. Por eso, nadie -y menos el Gobierno- debiera perder más el tiempo ni enmudecer. Al contrario, actuar diligentemente y alzar su voz. Pero ambas cosas puede que sea tanto como pedir peras al olmo. Han sido muchos lustros callando y otorgando frente a un nacionalismo de lengua bífida que envenena la convivencia de un modo tan letal como las serpientes.

... Y a eso le llaman amar a Cataluña.

13 mentiras sobre la inmersión lingüística que cuenta el nacionalismo catalán
Cristian Campos elespanol 25 Febrero 2018

1. Los catalanes apoyan masivamente el sistema de inmersión lingüística.
Un mito basado en una manipulación de libro. Cuando en las encuestas se pregunta a los catalanes por el sistema de inmersión lingüística, su apoyo parece ser mayoritario.

Pero cuando se pregunta específicamente a los catalanes por su sistema educativo preferido, sólo el 14% dice preferir uno en el que el catalán sea la lengua vehicular exclusiva. El apoyo mayoritario (en porcentajes cercanos al 60%) es para un sistema trilingüe equitativo o para uno en el que el castellano y el catalán sean vehiculares al 50%.

La conclusión es obvia. Los catalanes nacionalistas sólo apoyan el sistema de inmersión lingüística en cuanto perciben la pregunta como un ataque a una institución básica del autogobierno catalán (responderían lo mismo respecto a TV3, la Generalidad o los Mossos d'Esquadra). Pero una aplastante mayoría de ellos rechaza en la práctica el sistema de inmersión lingüística cuando se pregunta, específicamente, por la principal de sus características: la imposición del catalán como lengua vehicular a todos los escolares catalanes.

2. Europa avala el sistema de inmersión lingüística.
Falso. El Consejo de Europa ha recordado en repetidas ocasiones dos principios básicos de convivencia en las sociedades bilingües democráticas: que la inmersión debe ser voluntaria y que los padres tienen derecho a escoger la lengua de escolarización de sus hijos.

La cláusula de divorcio de Paula Echevarría y David Bustamante que les 'impide' tener amantes La cláusula de divorcio de Paula Echevarría y David Bustamante que les 'impide' tener amantes José Antonio Avilés JALEOS conoce las razones por las que la actriz no ha querido confirmar todavía su relación con el futbolista Miguel Torres.

Todavía más. Según la Carta europea de las lenguas regionales en España, la inmersión en la lengua regional minoritaria (en este caso el catalán) no puede ser jamás obligatoria. Por su parte, la UNESCO ha repetido en incontables ocasiones que la escolarización en la lengua materna es un derecho esencial y una herramienta imprescindible para el correcto desarrollo intelectual de los estudiantes.

Estos mismos argumentos eran frecuentemente utilizados por los nacionalistas catalanes durante los últimos años del franquismo para defender la necesidad de una red de escuelas en catalán. Una vez instalado el nacionalismo en el poder e impuesto el catalán a todos los niños catalanes, esos argumentos parecen haber caído en el olvido como si nunca hubieran sido pronunciados en Cataluña.

3. El sistema de inmersión lingüística es habitual en Europa.
Mentira. El sistema de inmersión lingüística, es decir aquel en el que se impone a los estudiantes una de las dos lenguas oficiales, sólo existe en Groenlandia y en Cataluña.

La imposición del groenlandés a los estudiantes de la isla no está, de hecho, exenta de polémica puesto que es vista como una herramienta de las autoridades locales para evitar la huída en masa de su población a la metrópolis danesa. Es decir, como el muro lingüístico que esas autoridades han construido para impedir el éxodo de los lugareños y la consiguiente desertización del lugar.

4. Los sistemas bilingües o paralelos (con una red de escuelas en castellano y otra en catalán) crean guetos.
Wishful thinking inverso. Los sistemas bilingües o paralelos son la norma en las regiones bilingües de Europa y nadie tiene constancia de la creación de ningún gueto por razones de lengua en ellas. Y no hace falta irse demasiado lejos para comprobarlo. Como explica Teresa Giménez Barbat aquí, no hay guetos por razones de lengua en el País Vasco de los cuatro itinerarios educativos.

En la práctica, es el sistema de inmersión lingüística el que ha creado un gueto de alumnos castellanohablantes condenados a peores resultados académicos que sus compañeros catalanohablantes. Un problema que se extiende hasta la universidad, donde los alumnos castellanohablantes parten con una evidente desventaja, y hasta la vida profesional adulta, puesto que resulta prácticamente imposible acceder a cualquier puesto de trabajo público en Cataluña si no se demuestra un conocimiento profundo del catalán.

La maldad del sistema se demuestra cuando se tiene en cuenta que los funcionarios encargados de gestionar y perpetuar el sistema de inmersión lingüística son los mismos que han accedido a sus puestos de trabajo gracias a ese sistema de inmersión lingüística que garantiza la falta de competencia por parte de la mitad de la población castellanohablante.

Si una dictadura quisiera diseñar un sistema educativo que discriminara a la mitad de su población en función de su lengua y asegurara los puestos clave en la administración pública para la otra mitad de la población, este sería el sistema escogido. Sin duda alguna.

5. La inmersión es un modelo educativo de éxito.
Esta es quizá la más cruel y malintencionada de las mentiras del nacionalismo. Porque la inmersión ha provocado que los niños castellanohablantes fracasen el doble que los niños catalanohablantes.

Los alumnos castellanohablantes fracasan el doble en matemáticas, lectura y ciencias, una vez excluidas diferencias sociales, culturales y de renta, que los alumnos catalanohablantes.
Los alumnos castellanohablantes catalanes fracasan también en mucha mayor proporción que los alumnos castellanohablantes de otras comunidades españolas.

6. Los estudiantes catalanes dominan mejor el castellano que los del resto de autonomías.
Que esta mentira pueda, no ya pasar por cierta, sino por verosímil, roza lo esperpéntico. Los alumnos catalanes sólo oyen el castellano durante dos horas a la semana: las correspondientes a la asignatura de lengua castellana. ¿Cómo puede alguien creer que tienen mejor nivel de castellano que alumnos que estudian treinta horas a la semana de y en castellano? Por supuesto, sólo lo creen aquellos nacionalistas que creen en la superioridad innata de la genética catalana respecto a la del resto de los españoles.

El nivel de conocimiento del castellano de los alumnos catalanes (tanto catalanohablantes como castellanohablantes) es muy bajo. Los niños catalanes están diez puntos por debajo del resto de los españoles en acentuación y análisis morfológico, y casi veinte en ortografía, conocimiento de géneros literarios y relaciones morfosintácticas. En conocimiento de periodos, autores y obras les separan de sus pares del resto de España casi cincuenta puntos de diferencia.

La realidad es mucho más sencilla que la descrita por las autoridades educativas de la comunidad catalana. Los alumnos catalanes son los peores de España en lengua castellana. Y la prueba son las evidentes dificultades de expresión que demuestran muchos diputados y políticos catalanes a la hora de lidiar con el castellano.

7. El sistema de inmersión favorece la integración de los inmigrantes.
Falso también. Según el informe PISA de 2015, Cataluña es la comunidad española en la que los estudiantes inmigrantes se sienten menos integrados. Aquellos que dicen no sentirse integrados "en absoluto" alcanzan el 26,4%, por un 15,3% en Madrid y un 13,2% en Navarra, ambas comunidades muy similares a Cataluña en renta per capita. En el caso de la comunidad de inmigrantes hispanohablantes, ese descontento alcanza el 29,3% en Cataluña.

Aun más. La diferencia de puntuación en las pruebas PISA entre alumnos inmigrantes y nativos es en Cataluña de un 61,9% (a favor de los nativos) por un 42,2% en el resto de España y un 37,8% de media en Europa.

8. La inmersión lingüística garantiza la cohesión social.
A la vista de lo sucedido durante los últimos meses en Cataluña, la afirmación sólo puede ser tomada a risa. Cataluña está dividida en dos; su sociedad, fracturada; las empresas, fugadas; su imagen en Europa, por los suelos; su autogobierno, suspendido; los líderes nacionalistas, en prisión o a pocos meses de entrar en ella; los partidos políticos nacionalistas, en guerra abierta entre ellos y contra la mitad de los ciudadanos.

Un éxito clamoroso, a la vista está. Las naciones europeas deberían enviar delegados a Cataluña con el objetivo de estudiar las técnicas locales para garantizar la cohesión social.

9. Cualquier otro sistema a la inmersión supondría separar a los niños por su lengua.
Este es el argumento favorito de Miquel Iceta (PSC). Basta con recordar que los partidos nacionalistas, entre los que se incluye el suyo, llevan cuarenta años separando a los catalanes por su lengua.

10. Los catalanes apoyan masivamente el sistema porque es un modelo de éxito (fusiona el punto 1 y el 5).
No es el caso de esos líderes nacionalistas que, como Artur Mas, Oriol Junqueras, Pilar Rahola o José Luis Montilla, han matriculado a sus hijos en escuelas internacionales privadas donde no opera el sistema de inmersión lingüística. Resulta curioso que Mas, Junqueras, Rahola o Montilla no quieran para sus propios hijos lo que con tanto entusiasmo imponen a los de los demás ciudadanos.

Un malpensado podría pensar que esos líderes catalanistas imponen la inmersión lingüística al resto de los catalanes para que sus hijos no tengan competencia cuando se incorporen al mercado laboral.

11. Los resultados del sistema de inmersión son públicos y transparentes.
El Gobierno catalán no publica las puntuaciones o los porcentajes de fracaso de los alumnos catalanes. Toda la información al respecto procede de evaluaciones nacionales o internacionales como el informe PISA. Ese según el cual los alumnos catalanes que repiten curso son en su mayoría castellanohablantes (un 53,9% por un 46,1% de catalanohablantes, un porcentaje que pasa a ser de un 89,6% contra un 10,4% en el grupo de los repetidores de dos o más cursos).

12. El idioma catalán es el idioma propio de Cataluña.
El concepto de "idioma propio" no existe como tal en ningún país del mundo. Existe, en todo caso, el idioma materno o el idioma de uso preferente. Y todas las encuestas realizadas al respecto coinciden. El catalán es la lengua de uso preferente de entre un 30 y un 35% de los catalanes por un 55% de catalanes que tienen el español como lengua de uso preferente.

Dicho de otra manera. En términos estrictamente numéricos la lengua propia de Cataluña sería antes el español que el catalán. Ni siquiera acudiendo a argumentos históricos se puede afirmar que el catalán sea la lengua propia de Cataluña. Ya a finales del siglo XV los primeros impresores catalanes (que en realidad eran alemanes) imprimían más libros en castellano que en catalán porque la demanda era mucho mayor para los primeros que para los segundos. Y el mismo Cervantes describe, un siglo después, una sociedad catalana en la que el castellano es hablado mayoritariamente y considerado por la mayoría de los catalanes como "lengua propia".

13. Sólo la inmersión asegura la supervivencia del catalán.
Si esta frase es cierta, los catalanes nacionalistas deberían ser los primeros interesados en crear dos redes educativas paralelas (una en castellano y otra en catalán). Porque si algún día llegara a la Generalidad un partido no nacionalista y decidiera aplicar la inmersión lingüística en beneficio del castellano y con los mismos argumentos del nacionalismo, el catalán desaparecería de raíz.

[NDR — Este artículo ha sido elaborado a partir de los datos incluidos en el documento 'Las mentiras de la inmersión' de la asociación Convivencia Cívica Catalana y que puede encontrarse aquí.]
http://convivenciacivicacatalana.blogspot.com.es/2018/02/las-mentiras-de-la-inmersion.html

De disparates y atropellos
Fernando Navarro. vozpopuli  25 Febrero 2018

La imposición del requisito del catalán en la sanidad balear es el doble disparate de un proyecto identitario que utiliza como peones a profesionales y ciudadanos

Imponer el requisito del catalán para acceder laboralmente a la sanidad balear es un disparate y un atropello. Un disparate para los ciudadanos de Baleares, que verán reducida la calidad del servicio sanitario por la imposición de una barrera artificial: si hay menos oferta, hay menos competencia y el nivel desciende. ¿Preferiría un sistema sanitario con 10 profesionales, u otro con 100 entre los que se incluyen los 10 del otro? No se preocupe, Francina Armengol responde lo contrario al sentido común por usted. La semana pasada salieron listas de candidatos en el IbSalut, el servicio de salud de la comunidad. En la categoría ‘técnicos de radioterapia’, hubo 18 admitidos y 162 excluidos, 160 de los cuales por no acreditar el conocimiento suficiente de catalán. En ‘técnicos de anatomía patológica’, más de lo mismo: 59 admitidos y 108 excluidos, de los cuales 105 lo fueron por no superar el requisito del catalán. ¿Anatomía patológica? ¿En qué lenguaje se expresan los tejidos que se analizan?

Pero además de ante un disparate estamos ante un atropello: ciudadanos y profesionales sanitarios perciben con acierto que están siendo utilizados como peones en el proyecto identitario del Ejecutivo PSOE-Més, que dirige Armengol y que se extralimita en sus funciones. El poder es expansivo y tiende a ocupar todos los huecos que la inacción ciudadana le deja. La manifestación del pasado domingo se dirigió, entre otras cosas, contra ese poder intrusivo del actual Govern, y por eso fue una manifestación cívica.

Estamos ante una pieza más del proyecto nacionalista de Armengol, en el que la inmersión lingüística obligatoria es parte esencial"

Les recomiendo que no se dejen enredar por aquellos que intentarán enfocar este asunto como defensa de las lenguas -los mismos que anhelan arrinconar la lengua común-, o como defensa de los derechos de los usuarios -los mismos que impiden a los padres elegir el español como lengua vehicular para sus hijos-. No hay que perder mucho tiempo discutiendo disparates: hay que evitarlos.

En realidad es conveniente enfocar este asunto del requisito del catalán en la sanidad balear como una pieza más del proyecto nacionalista de Armengol, del que la inmersión obligatoria también es parte. Vistas ambas piezas simultáneamente se exponen con mayor claridad los pretextos y las incoherencias. Permítanme presentarles una pieza más, muy reciente, proveniente del ayuntamiento de Palma.

Resulta que el alcalde, Antoni Noguera (de Més y que gobierna en coalición con el PSOE), ha decidido destinar 155.000 euros a los barrios con menos poder adquisitivo de la ciudad. Eso está bien. ¿Los usará para mejorar la seguridad, para aprobar ayudas a la vivienda o para mejorar la atención social? No exactamente. Noguera piensa utilizarlos para «incentivar» el uso del catalán en la rotulación y la atención al cliente en los comercios de estos barrios más humildes, «reforzar» el catalán a los inmigrantes y sus familias en las escuelas e «introducir el catalán» en actividades lúdicas y culturales.

Como ven, todo tiene que estar supeditado al proyecto identitario pancatalanista de nuestros gobernantes: la sanidad, la atención social, los ciudadanos, la sensatez e incluso el sentido del ridículo. Tampoco podemos perder mucho tiempo los ciudadanos discutiendo los atropellos: sencillamente, debemos oponernos a ellos.

España no lo ha entendido
Pablo Mosquera  latribunadelpaisvasco.com 25 Febrero 2018

A pesar de ser el catalán lengua latina. A pesar del espectáculo en directo y diferido. A pesar de la cantidad ingente de horas dedicadas al proceso. A pesar de la emoción a diestro y siniestro. A pesar de las algaradas pacíficas?. A pesar de los pesares... España no ha sido capaz de entender qué sucedió en el Parlamento del Parque de la Ciudadela en la Ciudad condal. ¡Sí, condal!. Ni capital de la República. Ni capital del Reino. Y es que una vez más las lágrimas impiden leer con nitidez la historia.

La presidenta de tal Parlamento, cuando declaró la República Independiente de Cataluña, estaba de coña. Aquello era un anuncio de butifarras. Aunque alguien me dijo que formaba parte de una estudiada hoja de ruta para lograr batir todos los records en la venta del cava. ¿Se imaginan a todos los partidarios del proceso brindando por su consecución?

Pero, ¡oh cielos!. El Puigdemont huido. Emulando al Papa Luna, cuando hubo varios sumos pontífices y nuestro testarudo hispano se refugió en Peñíscola. La Gabriel dispuesta a ser como Juana de Arco, pero en Suiza. El Oriol Junqueras, repasando la tesis doctoral que hizo en el Vaticano, a fin de encontrar la inspiración divina necesaria al más puro estilo de la mística española.

De todos, al que aguardo con avidez y malévola curiosidad, es a ese Mosso, ex mandarín de las mesnadas -más de diecisiete mil agentes armados- que responde al apellido - ¡pardiez!, como no se cambió tal, como hacían los judíos- de Trapero. Un Caballero del Temple, en este caso, con sede en Montserrat y servicio a la Moreneta, no da un paso atrás ni para tomar impulso. ¡Seguro!. Firme en sus convicciones, hasta la mazmorra. Es broma...

Todos adjurando en sede judicial. Todos tratando de contarle a sus señorías que aquello era un sainete. Todos y todas, jurando por la cobertura del smartphone que en ningún momento hubo intención de rebelarse, independizarse, secesionarse. Eso en Cataluña no pasa. Son gente de paz, negociantes, comunidad de pubillas y hereus, a los que preocupa la pela -quise decir el euro-. Además, si el clan de los Pujol, ya no es el clan, ya no mandan, ya no pintan nada, ¿dónde está el delito?.

Pero insisto. Daría algo por saber qué piensan los miles de catalanes participantes en las Diadas. No puedo aceptar que un pueblo culto, Mediterráneo -¡maldito Serrat!, prohibiremos su música en la nueva Cataluña- emprendedor, viajero, cargado de historia o histeria, tenga a unos representantes tan gallinas. Capaces de recordarnos a Galileo cuando el Santo Oficio le preguntaba cómo era la tierra.

¿Y ahora qué?. Por lo de pronto habrá dos gobiernos. El de Barcelona y el de Bruselas. Claro que esta clandestinidad es de lujo. Nada que ver con aquellos pobres catalanes que pasaron la frontera al final de la guerra civil y triunfo de la oprobiosa. Aquellos compatriotas que terminaron en campos de concentración, y los que resistieron, tuvieron los arrestos de ser miembros de las primeras fuerzas militares que libraron Paris del poder tras la esvástica nazi.

Supongo que los más listos habrán aprendido: que no es posible la independencia, que no es posible hacerle frente a un Estado, que las facturas hay que pagarlas y sólo el Estado tiene garantizados los mecanismos para la emisión de la deuda pública, que en las cárceles hace frío, que la condición de reo por sedición es muy incómoda y da miedo declarar delante del juez, lo mismo que les gritaban o señalaban en mítines o manifestaciones a los ciudadanos.

Tengo una duda existencial. ¿Dónde se ha situado la todavía alcaldesa de Barcelona?. Incluso, ¿cuál es la postura de Podemos-España-Estado, en todo este conflicto, y qué precio van a pagar en votos más allá de las encuestas de intención, que debería preocuparles.

La España tradicionalmente sufridora, que cuando no hay trabajo emprende el camino de la emigración, esa que en Cataluña sitúan en el espacio peyorativo de la "charnegada" , esa España harta con desigualdades y desequilibrios de un Estado asimétrico, en el que Cataluña siempre sale ganando, esta vez no va a consentir tratos de favor y quitas de deuda. ¡La tierra para el que la trabaja, el dinero para el que ahorra!. Alguien debería hacer una auditoría y explicarnos con transparencia a los contribuyentes españoles, cuanto nos ha costado, año tras año, las veleidades nacionalistas de Cataluña.

España tiene que dejar de ser un país cargado de complejos de culpabilidad. Cataluña sin la clientela española y sin la protección del gobierno central, sería un condado dónde unas cuentas familias descendientes de Wilfredo el velloso, ejercerían derechos feudales sobre la plebe. España a estas alturas del siglo XXI debe olvidar la pérdida de las colonias en 1898, la guerra de la Independencia contra Francia, la guerra de África y la pertinaz sequía. España tiene que ofrecer cobijo, justicia, igualdad de oportunidades y el imperio de la ley, a todos sus habitantes.

Lástima que el 155 no haya servido para cerrar la TV3, cuya programación está calculada para sembrar el odio contra España. Lástima que no hayan hecho una buena limpieza de funcionarios dedicados a estimular el secesionismo. Lástima que hayan logrado reunir dinero para pagar las fianzas de los presuntos delincuentes, aunque tenemos sospechas razonables para dudar de la procedencia de dichos fondos.

Ana Losada: "Los padres tienen miedo a pedir educación bilingüe para sus hijos"
Pese a las trabas, la presidenta de la AEB anima a otros progenitores a seguir su camino para superar la inmersión obligatoria que aplica la Generalitat de forma ilegal
Alejandro Tercero cronicaglobal 25 Febrero 2018

Ana Losada es la presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), una entidad formada en junio de 2014 por un grupo de padres con el objetivo de lograr para sus hijos una educación pública bilingüe, en castellano y en catalán. Losada desmonta algunos de los mitos creados en torno a la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán que aplica la Generalitat hace décadas en contra de lo ordenado por los tribunales. Ella es uno de los padres que han logrado vencer las imposiciones de la administración autonómica y anima a otros a seguir su camino.

--Los defensores de la inmersión lingüística obligatoria​ dicen que es un modelo de éxito.
--Ese es uno de sus mantras que no se basa en ningún dato comprobado, de hecho no hay ninguna prueba a nivel comun a toda España que indique que sea un modelo de éxito.

--Dicen que garantiza el dominio del castellano y del catalán.
-No es cierto, porque para dominar una lengua con todos sus registros necesitas muchas horas y aplicar ese aprendizaje no solamente en la materia de lengua castellana sino también en otras asignaturas para poder mejorar el vocabulario y la expresión escrita y oral, y eso es imposible con el número de horas que se imparten actualmente en castellano.

--También aseguran que la inmersión garantiza la cohesión social y la integración de los alumnos.
--Tampoco estamos de acuerdo. La cohesión social, por mucho que nos quieran insistir en ello, no es sinónimo de monolingüismo. La cohesión social se consigue con la igualdad de oportunidades, que a su vez se consigue invirtiendo en educación, especialmente en las zonas con poblaciones menos favorecidas socioeconómicamente. La cohesión social no se puede conseguir a expensas de que el castellano esté arrinconado en la escuela, porque el 55% de la población catalana es castellanohablante y, para que haya cohesión social, hemos demostrar en las escuelas que tenemos una sociedad bilingüe y plural. Eso no se transmite a nuestros hijos si su lengua, su cultura y su identidad está arrinconada.

--Les acusan de querer separar a los niños por razón de lengua, lo que --señalan-- generaría guetos lingüísticos.
--No es cierto. Nosotros no queremos segregar a los niños por motivo de lengua, nosotros queremos que en las escuelas de Cataluña los niños --independientemente de que sean castellanohablantes o catalanohablantes-- tengan las horas en castellano y en catalán suficientes como para dominar ambas lenguas, que aprendan a querer la cultura pensada y escrita en castellano y en catalán. Eso sí que es garantía de cohesión social y de convivencia.

Nosotros no queremos segregar a los niños por motivo de lengua, queremos que en las escuelas de Cataluña todos los niños tengan las horas en castellano y en catalán suficientes como para dominar ambas lenguas

--O sea, que el objetivo no es establecer dos líneas.
--Exactamente. Y los porcentajes de uso de cada lengua dependerían de cada centro y del tipo de alumnado que tenga en función de su entorno socioeconómico y cultural.

--Pero la Ley de Política Lingüística, para la primera enseñanza, sí que otorga el derecho a recibir la educación en la lengua materna del niño. De ahí surge la polémica de la casilla.
--Sin embargo, ese apartado de la ley se ha utilizado incorrectamente, porque lo que se ha hecho es ofrecer atención individualizada, que al final es segregación. Al final, lo que recibía el niño eran tres o cuatro consejos de su profesor, que le hacía una traducción especial a él de lo que no entendiera.

--La Generalitat dice que con eso cumple.
--Con eso no cumple, y además las reiteradas sentencias de los tribunales no van en esa dirección. Actualmente el sistema educativo catalán ya está acotado no solamente por las leyes educativas sino por las diferentes sentencias que han ido interpretando cómo deben aplicarse estas. Y dicen que, en todas las etapas obligatorias de la enseñanza, las dos lenguas tienen que estar presentes en la escuela. Ese es el camino para que la escuela sea realmente el reflejo de la sociedad, con ambas lenguas conviviendo.

--Los defensores de la inmersión también aseguran que hay un consenso político, social y educativo para seguir defendiendo ese modelo. Y, en relación a las encuestas en las que se ve que la población apuesta por un modelo bilingüe o trilingüe, responden que esa cuestión la deben decidir los pedagogos y no los padres ni los ciudadanos.
--La gente puede pensar y decir lo que quiera porque estamos en democracia. Pero, en todo caso, a los catalanes nunca se nos pregunta desde la Generalitat por el sistema educativo que queremos, ni siquiera en la hoja de preinscripción escolar. Aún así, en las últimas elecciones el partido más votado, Ciudadanos, proponía un sistema bilingüe para la escuela, por lo que hay al menos 1.100.000 personas que están en desacuerdo con la inmersión lingüística obligatoria. Entonces no puede ser etiquetado como un modelo de amplio consenso social.

A pesar de estar en un país democrático europeo, la gente tiene miedo a exigir sus derechos

--Pero son muy pocas personas las que han acudido a los tribunales o las que optaron por la fórmula Wert para conseguir una educación bilingüe.
--Hay muchos padres que quieren una educación bilingüe pero que se callan porque acudir a los tribunales casi te convierte en un héroe. Tienes que luchar contra la comunidad educativa y contra la maquinaria nacionalista y te expones a que te señalen socialmente. No todo el mundo quiere pasar por eso. Cuando los padres nos preguntan por cómo conseguir algo de educación en castellano, la siguiente pregunta es si van a marcar o a señalar a su hijo de alguna forma. Tienen miedo, a pesar de estar en un país democrático europeo. La gente tiene miedo a exigir sus derechos.

--¿Tienen miedo?
--No hay padre que nos llame que no nos haga esa pregunta. Ha habido casos alarmantes, como el de Balaguer o el de Mataró, o incluso como lo que se intentó en Castelldefels pero no se logró, pero también tengo que decir que desde octubre del año pasado se ha disparado el número de padres que nos contactan para lograr una educación bilingüe para sus hijos. Hay muchos catalanes que parece que desde octubre han dicho que se acabó y están dispuestos a exigir sus derechos.

--Los promotores de la inmersión dicen que con este sistema los alumnos catalanes dominan el español más que los del resto de España.
--El sentido común contesta a esta pregunta. Es imposible creer que con dos horas a la semana en primaria y con tres a la semana en secundaria puedas dominar la lengua castellana en todos sus registros como lo hace un niño que estudia el 90% de las horas en esa lengua. Además, insisto, no hay ninguna prueba homogénea a nivel de todo el Estado para medir el nivel de castellano. De hecho, las comunidades autónomas que más se opusieron a la ley Wert en este punto fueron las que están gobernadas por nacionalistas: el País Vasco y Cataluña

--¿Por qué?
--Porque quedarían todos retratados si se hicieran las pruebas.

--Los nacionalistas dicen que la inmersión está avalada y reconocida internacionalmente, a pesar de que después no se aplica en ningún otro territorio...
--Muchas personas del ámbito de la política han comprado los mantras nacionalistas, pero demuestran una falta de información total sobre la realidad en Cataluña. Es es especialmente grave cuando lo hacen partidos arraigados en Cataluña, es incluso temerario. El Consejo de Europa, por ejemplo, considera la inmersión lingüística como un buen sistema siempre que sea de libre elección por parte de los padres, que sea voluntario. Nadie ha avalado el sistema de inmersión lingüística obligatoria de Cataluña a nivel internacional, al menos, tal y como se aplica.

--Vaya
--Además, no olvidemos que la inmersión solo es inmersión para los castellanohablantes porque los catalanohablantes estudian en su lengua materna, lo que me parece muy bien, pero yo quiero los mismos derechos que ellos, ni más ni menos.

--¿Por qué cree que los colegios de pago utilizan un sistema plurilingüe y no la supuestamente exitosa inmersión en catalán?
-Porque buscan ofrecer una educación de calidad que asegure el mejor futuro para los niños. Por eso, eligen el mejor sistema.

--De hecho, ¿no le parece curioso que los políticos que promueven la inmersión lingüística acostumbran a evitarla cuando se trata de sus hijos?
--Me parece incoherente. Hay que ser cínico. Pero todavía me da mucha más pena que haya personas que crean en aquellos que defienden la inmersión públicamente pero apuestan por otro sistema para sus hijos.

--¿Están decepcionados en la AEB por el fracaso de la estrategia Wert para que los niños puedan educarse en español y catalán?
--Nosotros incluso interpusimos un recurso contra ese punto de la LOMCE. Estamos totalmente en desacuerdo con ese sistema. Lo que no puedes hacer es un atajo ni un parche. Y esto era un parche para que el Gobierno no tuviera que forzar a la Generalitat a cumplir las leyes y las sentencias. El atajo era para ellos, no para los padres.

--¿Considera entonces que los diferentes gobiernos de España no han hecho lo que estaba a su alcance para que se cumplieran los derechos lingüístico de los castellanohablantes en Cataluña?
--No han hecho nada para hacer que los derechos de todos los ciudadanos de España sean los mismos en todo el país en el ámbito de la educación. Incluso de cara a los niños que por, cuestiones de trabajo de los padres, se desplazan a Cataluña y que se encuentran con un sistema que los rechaza y que los lleva a aulas de acogida, cuando podrían hacer los exámenes en castellano, pero habitualmente se les impide. Una situación que todavía es más grave para los niños con necesidades especiales y que son castellanohablantes.

La AEB conoce perfectamente el procedimiento legal para llegar a que los tribunales dicten las medidas cautelares que obligan al colegio a ofrecer bilingüismo en unos nueve meses

--Con la aplicación del artículo 155 el Gobierno del PP es el máximo responsable de la Consejería de Enseñanza de la Generalitat. ¿Esperan que tome alguna medida valiente en este sentido?
--Claro que esperamos que el Gobierno haga algo más, aunque para eso no haría falta el 155. En todo caso, ahora no pueden parapetarse en que hay una administración que se lo impide.

--¿Tendrán la valentía suficiente para hacerlo?
--Espero que la tengan porque, si personas anónimas como nosotros nos hemos jugado muchas cosas para pedir una educación bilingüe para nuestros hijos, entiendo que un representante político que tiene una responsabilidad mucho mayor que la mía lo haga.

--El PSC, por su parte, no solo no crítica la inmersión sino que saca pecho de haber sido el principal impulsor del modelo desde sus orígenes, y cuenta con el aval del PSOE.
--Para mí eso no tiene sentido. El PSC en Cataluña ha desconectado de buena parte de su electorado que no está de acuerdo en absoluto con la inmersión lingüística. Ha cedido al nacionalismo en la escuela. Tiene miedo de ser metido en el mismo saco que los partidos de derechas e intenta diferenciarse en algo de ellos. Este es un tema que han cogido para diferenciarse del resto de partidos constitucionalistas. Sin embargo, algunos dirigentes territoriales del PSOE han mostrado en los últimos días sentido común al posicionarse a favor de una escuela bilingüe.

--Usted ha conseguido que su hija, que está en primaria, reciba una parte de la educación en castellano --el 25%--. ¿Ha sido complicado el proceso?
--El proceso judicial en sí no es muy complicado. Eso a veces los padres lo desconocen y la AEB está haciendo un trabajo de información en ese sentido. La AEB conoce perfectamente el procedimiento legal para llegar a que los tribunales dicten las medidas cautelares que obligan al colegio a ofrecer bilingüismo. En un plazo de unos nueve meses se pueden llegar a tener las medidas cautelares hoy en día.

--¿Es muy caro este proceso?
--Nosotros no cobramos nada.

--¿Recomienda a otros padres hacer lo mismo que usted hizo?
--Sí, absolutamente, porque compensa. De hecho, cada vez está pasando más que varios padres de un colegio se agrupan e inician el procedimiento juntos.

--O sea que algunos padres como usted abrieron una brecha que ahora otros pueden aprovechar, ya que ahora los procesos judiciales van más rápido tras la jurisprudencia creada.
--Un poco es así. Pero es cierto que hay una presión social, sobre todo hacia los padres, especialmente desde la dirección de los centros.

--¿Es optimista de cara al futuro?
--Sí, soy optimista porque veo que algo está cambiando en la sociedad catalana. El silencio está disminuyendo y eso hace que la gente se sienta más libre para exigir sus derechos lingüísticos.

Política INMERSION LINGÜÍSTICA OBLIGATORIA
El drama de las familias del plan Wert: "No podemos volver al colegio anterior. Estamos marcados"
El fallo del TC contra las ayudas a la escolarización en colegios privados de los niños que pedían más horas de español deja tirados a un centenar de niños.
Cristian Campos elespanol 25 Febrero 2018

Agustín Fernández vive en Mataró y tiene dos hijos. En 2015 pidió que se amparara el derecho de sus hijos a ese 25% mínimo de castellano previsto por la ley y los jueces le dieron la razón. Al poco de conocerse la noticia, un millar de padres y vecinos organizaron una manifestación frente a su colegio con esteladas y gritos de "independencia".

"A mí me han expulsado en la práctica de la escuela pública; estamos marcados", me cuenta Agustín. "Hay coacciones y hay señalamiento de niños. Y como quieres evitar eso, te acabas yendo a otro sitio". Ese "otro sitio" del que habla Agustín son las ayudas de 6.000 euros a la escolarización en castellano que hasta el pasado martes se concedía a las familias catalanas que las solicitaran. Y digo hasta el pasado martes porque ese fue el día en que el Tribunal Constitucional decretó la ilegalidad de esas ayudas y su fin en la práctica.

Abucheos a las puertas del colegio
Las aproximadamente cien familias -cincuenta según datos oficiales de la Generalidad- que recibían hasta el momento esas ayudas no saben qué ocurrirá con sus hijos el curso que viene. La inseguridad jurídica es total. No pueden regresar, además, a unas escuelas públicas en las que han sido señalados, acosados y marginados. "¿Cómo vamos a volver al colegio anterior si nos montaron una manifestación en la puerta?", denuncia Agustín.

Una carrera de obstáculos
"En realidad, las compensaciones nunca llegaron a ser de 6.000 euros porque se calculaban teniendo en cuenta lo invertido en cada alumno en Cataluña", me informa Agustín. "Este año eran 4.600 euros y el año pasado fueron 5.200", añade. Las cantidades, además, no se ingresaban de inmediato: "Primero tenías que adelantar el dinero y luego te concedían, o no, la compensación. Generalmente tardaban cuatro o cinco meses y la recibías al acabar el curso".

Conseguir esa compensación no era fácil. A lo kafkiano del proceso se sumaba un departamento de Enseñanza de la Generalidad volcado a tiempo completo en el boicoteo de las familias que se atrevían a pedir la enseñanza en castellano. "Piensa", continúa Agustín, "que todo el papeleo, todo el proceso administrativo, está transferido a la Generalidad. Te obligan a demostrar que no has podido encontrar un colegio público en el que den ese 25% de castellano". Un requisito, para todo aquel que conozca el sistema educativo catalán, absurdo. Porque en Cataluña no existe ni un solo colegio público o concertado que oferte ese 25% mínimo de castellano que exige la ley.

"Te obligan a un peregrinaje. Has de entregar una carta en el centro, te la han de sellar, luego hay un sorteo, luego has de volver al centro para que te notifiquen el resultado del sorteo, luego has de volver a entregar la carta y te la han de volver a sellar", relata Agustín. A las dificultades del proceso se suma la arbitrariedad de los funcionarios encargados de gestionar la reclamación. Si esos funcionarios son nacionalistas, el proceso puede complicarse aun más. "En mi caso, el director de mi centro se negó a sellarme los documentos. Tuve que ir a Correos para que sellaran el envío y quedara constancia. Es una pérdida de tiempo importante y una fuente de cabreo", señala.

Un derecho al que nadie tiene derecho
La odisea vivida por estas familias para conseguir que se respete su derecho a la escolarización en castellano ha quedado ahora en agua de borrajas tras la sentencia del Tribunal Constitucional. "Todo eso no nos servirá ahora de nada. Porque nosotros sí hacemos caso de las resoluciones judiciales, lo que implica que la compensación para la escolarización en castellano prevista por la LOMCE desaparecerá. Pero el Tribunal Constitucional también ha dicho claramente que el castellano es lengua vehicular en Cataluña. Y la Generalidad se pasa esa parte por el forro y no pasa nada. Es de locos. Hacemos caso de las resoluciones que son favorables a los nacionalistas y no aplicamos aquellas que son desfavorables para ellos", dice Agustín con amargura.

Aunque los detalles no están claros, parece que la voluntad del TC ha sido asegurar la continuidad de esas ayudas hasta el fin de la escolarización obligatoria para las familias que ya las tengan concedidas. "No sé si eso será así. Ten en cuenta que esto se ha de renovar cada año. Además, fíjate en mi caso. Yo tengo dos niños y los llevo a un colegio trilingüe privado de Montgat. Pero el año pasado hubo un problema con uno de los profesores del mayor y no se llegó a la cuota del 25% en castellano. Así que la renovación del menor será más fácil, pero para el mayor ha habido que empezar de nuevo el proceso", explica Agustín.

Tampoco ayuda a la tranquilidad de ese centenar de familias el hecho de que la Generalidad, ahora controlada por el Gobierno central, denunciara en su día en los tribunales todas y cada una de esas ayudas. "La Generalidad se ha ensañado. Lo ha recurrido todo en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid gracias a un ejército de abogados, pagados con nuestros impuestos, que no dejan de reclamar contra nosotros. Y, mientras, nosotros hemos tenido que pagarnos los procuradores de nuestro bolsillo para defender nuestros derechos, con apenas la ayuda de un par de asociaciones. Estamos como los cristianos en las épocas de las catacumbas", señala Agustín con un símil fácil de comprender.

Contra la maquinaria de la Generalidad
"La Generalidad presenta los recursos uno a uno, caso por caso, lo que te obliga a pagar un procurador para cada niño. Menos mal que los abogados lo facilitan. Habría que ponerles sus nombres a algunas calles en vez de tanto nombre de nacionalistas a los que no conoce nadie. Porque hacen un trabajo enorme dándonos representación legal gratuita y empujando los casos cuando acaban su jornada diaria", comenta este padre de familia. Una de esas asociaciones a las que hace referencia es Convivencia Cívica Catalana, una de las muchas que suelen ser presentadas en los medios de prensa públicos y privados catalanes como poco menos que epígonos del franquismo.

"La ley no se cumple y no pasa nada. Y no se cumplirá mientras tengamos Gobiernos acomplejados. Y también Justicia acomplejada. Porque… ¿qué es eso de un 25% de castellano? ¿Por qué no un 40, o un 60, o un 5%? Una ley cuyo incumplimiento no conlleva consecuencias ni es ley ni es nada: es un cachondeo. Así que ahora, con el fin de las ayudas, voy a tener que pagar con mis impuestos una escuela pública que no puedo utilizar y también una escuela privada", protesta Agustín.

Cuando le pido que me facilite teléfonos de otras familias que también han pedido la escolarización en castellano me contesta que conoce a algunos de esos padres, pero que no quieren significarse en público. "Puedes intentarlo, pero ayer mismo vinieron los de Telemadrid y no consiguieron hablar con ninguna otra familia. Nadie quiere ser señalado en público en Cataluña", concluye.

ENTREVISTA
‘Geronia ha nacido para defender la Gerona española’
Pepe Gª Saavedra gaceta.es 25 Febrero 2018

¿No tienen los ciudadanos de Gerona el mismo derecho que los de Barcelona o Tarragona a no arrojarse por el precipicio independentista? ¿Son menos españoles que sus primos de ‘Tabarnia’?

En la tierra de Puigdemont también hay catalanes que defienden con gallardía su pertenencia a España. Al fin y al cabo, recuerda el impulsor de este movimiento: ”Gerona es conocida como la ciudad inmortal porque resistió a dos ataques franceses y defendió la Corona y el orgullo español”.

‘Geronia’ ha nacido para defender la unidad de nuestro país y su acogida está siendo ‘abrumadora’, confiesa a La Gaceta José Luis Rodríguez, impulsor de esta comunidad autónoma y fundador de Caminem Junts.

-¿Por qué nace ‘Geronia’?
A raíz del tema de ‘Tabarnia’ la gente de Gerona tenía sentimientos encontrados. Por un lado querían apoyar esta idea que ha sido un éxito contra el independentismo. Pero por otro lado nos dejaban fuera. Ante este sentimiento nos dijimos: ‘si Tabarnia les ha salido tan bien, por qué en Gerona no puede salir lo mismo’.

-Y parece que nos les va nada mal…
El proyecto se puso en marcha y estamos desbordados. Tenemos muchísimo apoyo, bastante más del que esperábamos. El único temor que tenemos es poder gestionar todo el poder que toda esta gente no está inyectando.

-Hablando de ‘Tabarnia’. A ustedes no les sentó muy bien que se excluyese a Gerona del proyecto
Era el punto que le faltaba y lo que nos motivó a ponerlo en marcha. Estamos de acuerdo con ello, pero nos dejaron fuera.

-Y qué me dice del término ‘tractoria’ para referirse a las zonas del interior de Cataluña, ¿no es un poco ofensivo?
No deja de ser un toque de humor.

-Pero tiene un cariz peyorativo…
Quizá en cierto modo sí. Hay sentimientos enfrentados por este tema. Más que nada fue un detonante para nuestro nacimiento.

-Al fin y al cabo defienden lo mismo, no se entiende mucho esa exclusividad ‘tabarnesa’
‘Geronia’ es un movimiento social, no pretendemos formar un ejército que vaya a la batalla. Es un grupo de ciudadanos en contra del ‘procés’ que tiene que expresarse, y la manera de conseguirlo es hacer lo mismo que ‘Tabarnia’.

-¿Buscan un hermanamiento con su ‘socios’ de la costa?
Sí, y de hecho estamos en contacto.

-Gerona es un territorio mayoritariamente independenstista, pero muchos como ustedes no quieren romper con España. ¿Cómo es la convivencia?
Es bastante complicada. En Gerona han cambiado recientemente el nombre de la Plaza de la Constitución por 1 de octubre, y los que no nos sentimos de acuerdo con el ‘procés’ tenemos ciertos problemas.

-¿Qué clase de problemas?
Han localizado a una compañera de la asociación porque su padre es de Ciudadanos y le han atacado el coche, le han rajado las ruedas… Tampoco es esta la tónica general, pero ocurre. Hay presiones, problemas, coacciones, gente que no puede salir públicamente porque tienen cargos públicos y tiene miedo a que haya una repercusión en su trabajo.

-¿Supone su movimiento una reacción para hacer frente al separatismo?
Reclamamos que Gerona también está compuesta de españoles. ‘Geronia’ ha nacido para defender la Gerona española.

-De hecho, su bandera reivindica este espíritu español que a alguno se le ha debido olvidar
La bandera de ‘Geronia’ es un baño de Historia al independentismo. Enmarcamos el escudo de Gerona dentro de la bandera española y los dos hipogrifos que aparecen a los lados representan las dos veces que la ciudad fue sitiada por los franceses. Gerona es conocida como la ciudad inmortal porque resistió a dos ataques franceses y defendió la Corona y el orgullo español.

-¿Qué le echarían en cara a Puigdemont?
No puede hablar en nombre de todos. Aquí hay una mitad que no está de acuerdo con el ‘procés’ y se nos ignora sistemáticamente.

-Según los últimos datos del CEO de la Generalitat el separatismo ha perdido ocho puntos de apoyo, hasta el 40% ¿Está cambiando algo?
Hay una cita que dice: ‘las mentiras te pueden llevar muy lejos pero no te permiten volver’. Teniendo en cuenta que los principales cabezas están juzgados o fugados, es un golpe de realidad.

-Sin embargo sigue habiendo un gran apoyo al proyecto independentista, un 40% es mucho…
Tenemos que ser muy conscientes de que si el Gobierno no pone remedio seguirán creciendo en unos años seremos minoría.

-Qué culpa tiene Madrid de todo lo que está ocurriendo. Durante más de treinta años ha imperado el espíritu pactista y de concesiones.
Ha habido falta de actitud. Cuando la gente está en casa y ven que no hay solución se acomodan, no luchan. Cuando sale un líder la gente le sigue, y el Gobierno no tiene líderes, no tiene ideas. No hay nada fresco que ofrecer a la gente, están aburridos.

-Insisto, qué grado de culpa tiene el Gobierno central de la situación actual.
Tiene parte de culpa. Tenemos que resolver un problema que nos afecta gravemente y cuando acabemos en Cataluña vamos a Madrid, porque son la otra mitad del problema.

-Qué hay del 155, ¿ha sido una medida extrema o han pecado de ingenuos en Moncloa?
Si antes se hubiesen hecho las cosas bien no habría hecho falta aplicarlo. Lo único que han hecho es retrasar el problema y ahora está enquistado.

-¿Se ha quedado corto Rajoy?
Sí, sobre todo en atacar a los principales medios de difusión como tv3, entrar en la enseñanza y poner un poco de orden porque es increible.

-Y ahora en serio, ¿realmente quieren formar una nueva comunidad autónoma?
‘Geronia’ o ‘Tabarnia’ son tan posibles o tan imposibles como la ‘república catalana’.

-Pero su proyecto no tiene recorrido constitucional
La Constitución nos ampara. El artículo 144 nos ampararía. De hecho ya ha habido un precedente en Soria, no pertenecía a la comunidad en la que está ahora. Nosotros sí que tenemos una base jurídica a la que agarrarnos, el independentismo no. Aun así lo tomamos como algo simbólico.

-¿Hasta donde están dispuestos a llegar?
Tan lejos como nos empuje el independentismo.

Úrsula Mascaró: En casa de la mujer que lucha contra los catalibanes
Se define como una persona sencilla y que sigue la corriente, pero no tiene reparo en plantar cara al gobierno balear y a los que imponen la lengua en Menorca: «Los de Més necesitan un gin tonic»
Aurora G. Mateache. larazon 25 Febrero 2018

No hay problema en admitirlo: cuando uno se documenta sobre el entrevistado y lee datos como 100 tiendas repartidas por el planeta, 1.000 clientes multimarca en los cinco continentes, 520.000 pares de zapatos producidos al año, presencia en 85 mercados en todo el mundo, el nombre de Claudia Schiffer como su primera consumidora «top model» hace varios lustros ya... Uno espera encontrarse con una diva de la creación. Y el primer «batacazo» a dicha anticipación llega nada más aterrizar en su casa, en la de Úrsula Mascaró, en el idílico remanso de Es Castell (Menorca). Pasada la puerta, mientras se avanza por el camino de asfalto que conduce a la entrada, bordeado por árboles y «adornado» por un cochecito antiguo de juguete, olvidado en el césped, se atisba a una mujer que sale por la puerta en camiseta y con el pelo alborotado por el frío y húmedo viento de febrero, que a duras penas consigue ponerse un jersey: «¡Pasad! ¡Es por aquí!», mueve enérgicamente los brazos. Hay algo en la personalidad de esta menorquina que hace sentirse al invitado como un miembro más de la casa desde que pone un pie en ese reducto de apacibles y continuos metros cuadrados, mezcla de estilo «hippie» y hogar, que se percibe nada más ver en la entrada un mueble de madera sobre el que reposa un candelabro antiguo con varias ramificaciones sin velas al lado de una carta enmarcada que dice: «A la mejor amiga del mundo. Siempre dispuesta a escuchar y a hablar durante ho-
ras». No se puede hacer una valoración del primer mensaje por motivos obvios, pero de lo segundo se puede dar fe: miles de ideas van agolpándose en su cabeza según nos dirigimos al patio exterior para hacer las fotos: «Aquí hacen mis hijos unas fiestas que flipas», dice mientras se coloca y habla sobre «Mos movem» –la plataforma ciudadana de la que es precursora– Nos movemos, en menorquín, nombre que en catalán sería «ens movem», en señal de rechazo al decreto del tripartito formado por Més, PSOE y PODEM para la imposición del catalán en la Sanidad pública. «A los de Més sí que les hace falta tomarse un gin tonic».

Más de 1.000 «likes»
Ahora se halla envuelta en manifestaciones y peticiones de reuniones con la presidenta balear Francina Armengol, todas ellas sin respuesta. Todo empezó el pasado mes de septiembre, un rutinario día en que, «como siempre», se sentó agotada al llegar a casa en el sofá del salón, después de ir a la fábrica de la firma, haberse levantado a las seis y media de la mañana para preparar a sus tres hijos «cafés, bocatas y Cola Cao» antes de que cojan el autobús para irse a las clases, y haber hecho de «mamá taxi» a su regreso. Se metió en Facebook y publicó: «Las Islas Baleares no tienen nada que ver con los Países Catalanes», tras escuchar testimonios de sus amigos médicos, que le contaban cómo un máster vale menos puntos que pasar la prueba de catalán para tener plaza en el hospital. «De repente, veo que acabo teniendo más de 1.000 “likes” por ese comentario». Situaciones como las peticiones de las señoras de la peluquería diciéndole «no nos dejes», o el guiño del carnicero al ir a comprar, le hicieron darse cuenta de que ser una cara pública podía ayudar a estas personas. Descarta rotundamente meterse en política: tiene como objetivo seguir los pasos de Sociedad Civil Catalana, plataforma con la que asegura hablar casi a diario. De unos 80.000 habitantes que tiene la isla, asegura que ya hay más de 13.000 personas inscritas en Mos Movem. «Con estas medidas fomentan el odio y la ruptura. Hablan con mucho desprecio de los españoles, me dan ganas de llorar. Yo sufro mucho».

Una vez terminadas las fotos, prepara los cafés ella misma para entrar en calor, a pesar de tener ayuda en casa. «Yo estaba preocupada por las ventas», explica. Su gato Rasputín no le da tregua y salta sobre la mesa para estar cerca de su dueña. «Somos unas 500 personas las que vivimos de esto. Si dejáramos de vender, ¿te imaginas? Yo no voy de valiente, sino de madre que ve que a sus hijos les están imponiendo un idioma. Aquí no hay centros privados, mis hijos van a un colegio público en el que el 90 por ciento habla en catalán. Tienen libros de texto que yo necesitaría un diccionario para entenderlos. Hay niños en los pueblos a los que les cuesta hablar en castellano. Yo adoro el catalán, como el gallego o el euskera. Todas las lenguas son bonitas, pero no puede ser que nos encierren dentro de su plan de formar los Países Catalanes. Hasta la Asociación de Navarra se ha puesto en contacto conmigo porque tienen el mismo problema. España tiene que solucionar esto».

No hay que exprimirse el cerebro para darse cuenta de que el éxito de su negocio no depende de las compras de un sector nacionalista, pero es llamativo cómo nunca pierde de vista que «son una empresa familiar con mucho curre». Estudió en Inglaterra, en Milán... Habla cinco idiomas y recuerda que, de adolescente, le gustaba ir a la fábrica de su padre, Jaime Mascaró, fundador de las zapatillas de ballet que conquistaron al público femenino, a aprender. «Cargaba paquetes como la que más para ganar un dinerillo en verano». Este año la empresa cumple 100. «Nunca hemos pedido un fondo de inversión: No somos Louis Vuitton, ya lo hemos pillado. Tampoco somos Zara, también lo sabemos. Damos lo mejor que podemos dentro de nuestras posibilidades», asegura. «Nosotros no hemos recurrido a un fondo de inversión, como otras marcas sí deciden hacer».

La diseñadora menorquina avanza a LA RAZÓN que dentro de sus proyectos más inmediatos podría figurar el diseño de unos nuevos zapatos, en azul, y que de algún modo se represente el «tsunami» de Mos Movem. «Sí, lo voy a hacer», dice con entusiasmo. «Y te envío la foto».

Úrsula es una mujer de gustos sencillos. El «mejor premio» al trabajo de toda la semana es un sábado «bebiendo buen vino y comiendo pizza con la familia y amigos de toda la vida de la isla». O haciendo yoga: «Soy muy activa y necesito recoger mi cuerpo y alma algún día de la semana». Por esa sencillez que quiere mantener se ha erigido contra el tripartito. «Zapatera, a tus zapatos, me han dicho desde ese gobierno. ¿Qué pasa, que un celador y yo no podemos hablar? ¿Tenemos que callarnos y pagar para que hablen ellos?», dice mientras conduce para llevarnos al aeropuerto, a pesar de la insistencia en coger un taxi. Son muchas las amenazas e insultos que ha recibido en las redes sociales desde entonces. «¿Miedo?», repite la pregunta, y se encoge de hombros. «Yo ya he salido del armario. No puedo volver a entrar».

Coronel Corbí
David R. www.latribunadelpaisvasco.com 25 Febrero 2018

- 06.01.2008. Miembros del glorioso y mítico GAR detienen a los terroristas Igor Portu y Martín Sarasola en la población guipuzcoana de Mondragón, ambos son miembros de ETA. Los GAR, con su actuación y la siempre previa y ardua tarea de los Servicios de Información, vuelven a cumplir con éxito su misión más importante, detener asesinos y salvar vidas.

- 07.01.2008. Portu ingresa en urgencias quejándose de alguna dolencia que, parece ser, se ha producido como consecuencia de ofrecer resistencia en el momento de su captura. Hay que ser corto de entendederas, o muy necio, para resistirse a la legal actuación de miembros del GAR, personas con magnífico entrenamiento que configuran una de las unidades de élite más prestigiosas del mundo. Rápidamente los dos terroristas denuncian a la fuerza actuante por torturas.

- 25.08.2010. Se celebra juicio en la Audiencia Provincial de San Sebastián. La Fiscalía pide penas de cárcel para cuatro guardias y la acusación particular pide 17 años de cárcel para 15 guardias. El fiscal y los magistrados viven escoltados y atemorizados porque saben que son objetivos de ETA y que individuos como Portu y Sarasola les quieren asesinar; mientras tanto, la acusación particular y sus abogados consideran que los terroristas Portu y Sarasola son inocentes héroes del pueblo, la sublimación del buen vasco, para los más allegados el colmo del "gudari" (guerrero).

- 30.12.2010. La Audiencia condena a penas de prisión de 4, 2,5 y 2 años a seis Guardias. El fiscal Jaime Goyena (Pamplona 1964), que ha desarrollado toda su carrera en Gupúzcoa y Navarra, sabe cómo funciona ETA, o debería saberlo, y debería saber que los miembros de ETA tienen instrucciones específicas de actuación en caso de detención, entre las que se encuentran la instrucción de presentar denuncia por torturas sistemáticamente, aunque para cenar les hayan ofrecido chuletón de buey en su punto y de postre queso de Idiazabal. Son órdenes sagradas porque las ha dictado el Komite Ejecutivo (KE). Pese a estar documentado (documentación incautada a diferentes comandos), el Fiscal y los miembros del tribunal deciden no tenerlo en cuenta.

- 15.11.2011. Afortunadamente, previo recurso, el Tribunal Supremo (TS) desacredita la versión de los peritos, los terroristas y la Audiencia Provincial. Los terroristas están en prisión, y los Guardias Civiles, absueltos, pueden continuar desarrollando su peligroso y digno trabajo: detener asesinos y salvar vidas.

Pero, el pasado día 13.02.2018 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) sentencia que se produjo "trato inhumano o degradante" durante la detención e incomunicación de estos criminales. La Corte europea dice que las heridas se han producido mientras estaban "en manos de la Guardia Civil", algo tan lógico como elemental, y cuatro jueces dicen que sospechan "la producción deliberada de sufrimientnos graves o crueles con el fin de obtener información, punir o intimidar".

Dice también que es sospechosos que ninguno de los 16 guardias intervinientes sufriesen heridas; jolines ¿sería diferente si algunos de esos guardias hubiese sido herido por los terroristas? ¿o quizá asesinado?, porque todos sabemos que si Portu y Sarasola pudiesen, sin duda les hubieran asesinado a todos porque todos eran objetivos.

Pues no, estos jueces del TEDH dicen que el Estado, o sea, todos nosotros, tenemos que indemnizar a Portu con 30.000 euros y a Sarasola con 20.000 euros y se quedan tan a gusto sentados en su dorada poltrona.

Mientras reconocen la duda y nos obligan a indemnizar a los asesinos le pegan un patada en el cielo de la boca a nuestro TS, responsabilizan al Gobierno de no se sabe muy bien qué, y lo que es más grave, cuestionan la actuación de los miembros del GAR y los del Servicio de Información de la Benemérita, desde sus poltronas remuneradas con escandalosos sueldos de más de 20.000 euros al mes y prebendas propias de reyes medievales, se atreven a dudar de la actuación de unos profesionales a los que les debemos la derrota de una de las bandas criminales más sanguinarias que ha sufrido Europa desde la II Guerra Mundial.

Ya puestos, podrían haber hecho alguna recomendación, como que los miembros del GAR vayan a detener asesinos terroristas desarmados y vestidos con traje y corbata de seda, y que los miembros del Servicio de Información se limiten a utilizar en los interrogotarios procedimientos hiperamables como decir: "Señor, perdone que le moleste, si le apetece y le viene bien en este momento, ¿podría usted decirme si sabe algo de este asesinato?”.

"No hay dos sin tres" dicen algunos, y "río revuelto ganancia de pescadores" dicen otros, y en este escenario Aitor Esteban, portavoz en el Congreso del PNV, aprovecha la aberrante sentencia del TEDH para atacar al Presidente Rajoy y en la cámara le espeta: "Una persona condenada por torturas no puede ser el jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil”. Se refiere al Coronel Manuel Sánchez Corbí, que en su día fue erróneamente condenado por torturas e indultado por el Gobierno.

Entre el Sr. Esteban y el Sr. Corbí hay una similitud (tienen casi la misma edad), pero muchas diferencias. Aitor Esteban es independentista declarado: "Por eso me afilié al PNV a los 16 años" (entrevista en el Diario Vasco el 18.02.2018), en 1983 fue secretario del Consejo Nacional de Eusko Gaztedi Indarra (EGI) las juventudes del PNV; en 1995 presidente de la Juntas Generales de Vizcaya, y desde 2004 portavoz del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados de España, un auténtico profesional de la política.

Manuel Sánchez Corbí es hijo y nieto de Guardias Civiles, pasó toda su infancia en el País Vasco, tiene una formación excelsa y un "currículo vitae" que quita el hipo, actualmente es el jefe de la UCO. Hasta el año 2013 ha dedicado toda su vida profesional a la lucha antiterrorista. Sabe muy bien de lo que habla cuando se refiere a las conexiones entre ETA, el PNV y la Iglesia católica vasca.

El Coronel Corbí realizó unos comentarios en el marco de una entrevista que concedió al periódico La Vanguardia el 03.02.2018 y dijo algo que al Sr. Esteban no le ha gustado nada, porque sabe mejor que muchos que es absolutamente cierto.

Sr. Esteban, un consejo, si es capaz (que lo dudo), lea la trascendental obra que ha dirigido el Coronel Corbí (Historia de un desafío - Vol. 1 y 2 - Grupo Editorial - Barcelona - 2017), su lectura le traerá muchos recuerdos y aprenderá algunas cosas que no sabía. Mientras usted se convertía en veterano político profesional, el coronel Corbí, y muchos como él, trabajaban sin descanso y se jugaban la vida para defender la de personas como usted.

ETA
Las víctimas no se fían de los pasos de ETA: "Están ganando tiempo”
Las víctimas del terrorismo recuerdan el historial de ‘trampas’ de ETA y temen que el nuevo movimiento de la banda responda a una estrategia para blanquear sus crímenes
Juan Carlos Téllez vozpopuli.es 25 Febrero 2018

Las víctimas del terrorismo aseguran tener motivos más que suficientes para recelar de los últimos movimientos protagonizados por ETA. La organización terrorista hizo público el pasado jueves que sus militantes se encuentran en pleno proceso de votación de un documento en el que la banda apuesta por integrarse dentro de la izquierda abertzale y dejar la anterior fase "definitivamente atrás". Un proceso que ya está en marcha pero cuya integridad se desconoce despertando la inquietud de las víctimas.

Para Florencio Domínguez, experto en terrorismo y director del Centro Memorial de las Víctimas, ETA pretende mantener una dirección clandestina incluso después de disolverse; una intención que la banda terrorista habría ocultado en los documentos dados a conocer el pasado jueves en el Diario Gara.

La disolución llega "858 muertos tarde"
El debate en el seno de ETA comenzó hace meses con la distribución de un documento entre los miembros de la banda en el que los terroristas reconocen no haber conseguido sus objetivos e instan a dar por concluido su “ciclo y función”.

No obstante, los terroristas continúan sin mostrar arrepentimiento por el daño producido y no se atisba ningún interés por parte de la banda en ayudar a esclarecer los crímenes todavía no resueltos. Por eso, a juicio de Domínguez, en declaraciones a EFE, la disolución de ETA “llega tarde, 858 muertos tarde”.

Las víctimas no vamos a permitir un nuevo teatro. Todo esto huele muy mal"

Desde las asociaciones de víctimas temen que detrás de todo esto se esconda algo más: “ETA lleva 7 años de propaganda y nosotros no vamos a permitir un nuevo teatro” afirma Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite, en declaraciones a Vozpópuli.

Ordóñez considera que ETA tiene una hoja de ruta perfectamente planificada y no piensa salirse de ella. Por eso pide al Gobierno que se aplique a fondo para acabar definitivamente con la banda. “Todo esto huele muy mal”, lamenta Ordóñez, que cree que ETA está intentando ganar tiempo para continuar eliminando pruebas de sus crímenes y considera que la “pasividad” del Ejecutivo va a permitir que la banda lleve adelante sus planes.

La presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo cree que todo forma parte de la estrategia habitual de ETA que, una vez derrotada, intenta blanquear un pasado plagado de terror. Consuelo Ordóñez recuerda el episodio vivido hace apenas unos días en la localidad guipuzcoana de Andoain, donde centenares de personas homenajearon a dos etarras involucrados en el asesinato de Joseba Pagazaurtundua que acababan de salir de prisión.

“Tienen total impunidad”, lamenta Ordóñez, que se pregunta “cómo reaccionaríamos si se homenajease a un terrorista de Daesh al salir de prisión”.

Denuncia por el homenaje de Andoain
En este sentido, Covite ha presentado este viernes una denuncia ante la Audiencia Nacional contra los presos de ETA Iñaki Igerategi e Ignacio Otaño, que fueron homenajeados en Andoain, al considerar que con el acto conmemorativo se incurrió en un delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación de las víctimas, penado en el artículo 578 del Código Penal.

Un libro de texto usado en Baleares elogia a los separatistas y culpa al PP del retroceso del catalán
M.A. Ruiz Coll okdiario 25 Febrero 2018

El retroceso del catalán es culpa de la inmigración y de las políticas del PP, los independentistas de Òmnium Cultural (cuyo ex presidente, Jordi Cuixart, está en la cárcel por encabezar el golpe de Estado) y TV3 realizan una gran labor social, la “inmersión lingüística generalizada” es muy beneficiosa porque evita la “fractura social”, la Administración central y el “mundo de la Justicia” son un obstáculo para el avance del uso del catalán.

Estos mensajes están contenidos en el libro de texto de Lengua y Literatura Catalana de la Editorial Casals para segundo curso de Bachillerato. Es un libro obligatorio para miles de alumnos en institutos públicos de Baleares y centros concertados religiosos, como el Colegio Santa Mónica de Palma de Mallorca.

Sociedad Cívica Balear ha denunciado que la Editorial Casals ha incumplido el compromiso que adquirió hace un año de eliminar dichas afirmaciones de su libro. Quienes niegan el adoctrinamiento ideológico independentista en las aulas deberían echar un vistazo a sus páginas.

En el capítulo titulado “El catalán como hecho histórico y social”, el libro de texto culpa del retroceso en el uso del catalán a la inmigración y al PP. En la Comunidad Valenciana, porque los gobiernos del PP cerraron Canal 9 (el canal público acumulaba más de 1.200 millones de euros en pérdidas), por la negativa a que la señal de TV3 llegara a su región, por la “drástica reducción de líneas de escolarización en valenciano” y por “la negativa a reconocer que valenciano y catalán son dos nombres de la misma lengua”.

adoctrinamiento
El libro culpa a los gobiernos del PP del retroceso del catalán en la Comunidad Valenciana y Baleares.

En el caso de Baleares, el libro que utilizan los alumnos de 17 años explica que “el catalán ha vivido un retroceso especialmente visible en Palma e Ibiza, debido al alud migratorio de las últimas décadas” y a que “los gobiernos autonómicos de los últimos años no han favorecido el uso social del catalán”.

Frente a estos enemigos del catalán, el libro de texto elogia la encomiable labor de Òmnium Cultural (cuyo ex presidente se encuentra en la cárcel por encabezar el golpe de Estado independentista), la Obra Cultural Balear y Acció Cultural del País Valencià (ACPV). Se trata de tres asociaciones financiadas por la Generalitat para extender el pancatalanismo y los mensajes independentistas, con el pretexto de difundir el uso del catalán.

En cuanto al caso de Cataluña, el manual de la Editorial Casals explica que “el número de catalanoparlantes crece año tras año: el catalán es la lengua de uso normal en la Administración autonómica y municipal y es un requisito para acceder a los puestos de trabajo públicos. Subsiste, sin embargo, un ámbito importante refractario al uso del catalán: la Administración estatal en general y el mundo de la Justicia“. De nuevo, señalando a los enemigos del catalán para que los alumnos tomen nueva nota.

Pese al permanente discurso del victimismo, el manual constata que “el uso del catalán como lengua en la escuela ha permitido que el dominio oral y escrito del idioma haya llegado a cotas nunca alcanzadas hasta ahora”. Y a continuación coloca el mensaje político: “La inmersión lingüística generalizada también ha evitado el riesgo de fractura social entre comunidades lingüísticas”. A costa de negar a más de la mitad de los alumnos el derecho a educarse en su lengua materna.

Òmnium
El manual de Editorial Casals elogia a los independentistas de Òmnium Cultural y TV3.

El libro de Editorial Casals, de uso obligatorio para miles de alumnos en Baleares, también elogia el papel de TV3 (hoy convertida en portavoz de los independentistas) como “gran herramienta de difusión y uso público del catalán, que se ha consolidado como un referente del espacio comunicativo catalán”. En el mismo apartado menciona a otros medios independentistas como Catalunya Ràdio y RAC1.

Las actividades que el manual de Editorial Casals propone a los alumnos también son muy interesantes: “Si observas el mapa del enlace”, señala una de ellas, “comprobarás que el catalán es la única lengua europea sin Estado propio que consigue significarse en el mapa lingüístico de Twitter”.

En otra actividad, pide al alumno que identifique “en qué universidades del Estado español, fuera de los Països Catalans, se estudia catalán”. En sus páginas, se da por hecho la existencia de los Països Catalans como realidad política y se niega la existencia de España, nombre que aparece sistemáticamente sustituido por “el Estado español”. El libro de texto de Editorial Casals que inculca mensajes independentistas a los alumnos de 17 años está firmado por Remei Barberà, Josep Maria Pallàs y Joan Puig.

EN UN ESPACIO PÚBLICO
¿Derecho a la libertad de expresión? Barcelona cancela un acto de Tabarnia
La Gaceta  25 Febrero 2018

El Centro Libre Arte y Cultura (CLAC) ha denunciado que el Consistorio presidido por la podemita Ada Colau ha cancelado un evento bajo el título “Help Tabarnia!”.

El Ayuntamiento de Barcelona ha censurado un acto en favor de Tabarnia, la plataforma que critica de forma irónica el ‘procés’ y apuesta por la secesión de las comarcas de Barcelona y Tarragona en las que la mayoría de la población es contraria al delirio del prófugo Carles Puigdemont y el encarcelado Oriol Junqueras.

El Centro Libre Arte y Cultura (CLAC) ha denunciado que el Consistorio presidido por la podemita Ada Colau ha cancelado un evento bajo el título “Help Tabarnia!” que se iba a celebrar el próximo día 27 en una de las salas del Centro Cívico Casa Elizalde.

Ha señalado que los responsables del centro cívico han anulado la reserva sin previo aviso y sin ofrecer ninguna fecha ni ningún espacio alternativo, solamente la devolución del importe de la tasa pública de alquiler.

En el evento iban a participar el dramaturgo Pau Guix y los periodistas Ramón de España y Pablo Planas junto con el portavoz del movimiento Plataforma por Tabarnia, Jaume Vives.

CLAC ha señalado que mantiene el evento, en el mismo día, aunque todavía no ha confirmado el lugar en el que se llevará a cabo.

‘El 4 de marzo, todos a Barcelona’
La Plataforma celebrará finalmente el 4 de marzo la movilización en Barcelona, que había convocado en un principio para este domingo, y que al coincidir con el Mobile World Congress (MWC) ha decidido aplazar.

La manifestación discurrirá entre el monumento a Rafael Casanova, donde cada Diada del 11 de septiembre se celebra una ofrenda floral, y la plaza de Sant Jaume, según ha informado.

Ha escogido como punto de inicio la estatua a Casanova porque quieren que sea “merecidamente desagraviado de la instrumentalización que de su figura han realizado los separatistas durante décadas”.

En la revista Historia
La revista Historia de Iberia Vieja” se ha hecho eco de Tabarnia en su edición de este mes, como “la historia de una broma que algunos se están empezando a tomar muy en serio”.

El eco del movimiento ha sido puesto en valor por varios internautas.
 


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