AGLI Recortes de Prensa   Jueves 1 Marzo 2018

Reduzcamos los políticos y engrandezcamos la política
Enrique de Santiago okdiario 1 Marzo 2018

Me gusta, siempre lo he hecho, moverme entre quienes piensan de forma diferente a la mía, entre aquellos que critican mis planteamientos, y lo hago por varios motivos. Uno de ellos, porque la diversidad es lo que te fortalece en tus visiones, te enriquece y te permite conocer los argumentos del adverso; otro, por pensar que si a alguien tengo que convencer no es al correligionario, sino al que duda, al que tienes enfrente y que si puedo arrastrar a alguien al redil es a la oveja descarriada, la otra ya está en él. En ese moverme entre “los otros” me encuentro con que se está consolidando una forma de política de enemigos, no de adversarios; de buenos y malos, no de correligionarios y oponentes, generando una crispación interesada con imágenes de banqueros maliciosos que hemos rescatado y pobres jubilados que sufren recortes por culpa del PP.

Lo siento, pero creo que los males de este país no son sólo culpa del PP, ni de la banca, sino de toda una clase política repugnante que provoca el vómito. No se ha rescatado a la Banca, por más que alguno así lo cacaree, sino a las Cajas de Ahorro que, consecuencia de una legislación ad hoc, creada por el PSOE, se dedicó a integrar en su seno a los políticos y a servir de banco de los partidos que nos robaron a manos llenas, que promovieron fusiones inapropiadas con el único sentido, o voluntad, de cubrir o encubrir la basura hedionda que se encontraba en su seno, de forma que al concentrar fuese más difícil determinar cuál era el foco del mal olor. Es evidente que el problema no es de hoy, ni de ayer, que viene ya de largo. Que no nos engañen, no se ha recortado nada a los ciudadanos para, como dicen, “rescatar a la banca” sino que se han dado hachazos a los derechos de los “perritos sin alma” y robado su futuro sólo por no reducirse ellos sus prebendas, sus poltronas y sus amistades peligrosas.

Utilizan a los pensionistas como moneda de cambio, como arma arrojadiza, como responsabilidad ajena; pero, las pensiones no están en peligro por culpa de los empresarios, sino por culpa de no tomar medidas, de no aplicar políticas que permitan una mayor población, una población más rica, unas empresas más fuertes y una economía más libre que permita solventar el problema; lo que hace falta es cuidar la familia y la procreación, la empresa y la generación de puestos de trabajo sólidos, que el trabajador tenga sus mochilas para un hipotético despido y para su futuro. Pero, esas políticas son incompatibles con Estados elefantiásicos, reinos de taifas, pléyades o legiones de políticos excelentemente engrasados y opíparamente cubiertos en todas sus necesidades presentes, pasadas y futuras.

Cada vez que me acerco a uno de mis amigos, de aquellos “que viven en el error”, siempre proponen más Estado, más impuestos, más magra política, más solidaridad-impuesta, más coberturas institucionalizadas y no contemplan que con menos Estado, menos obesidad política, más solidaridad voluntaria, más libertad, se puede vivir mejor. Cuando se les dice esto, te tildan de extrema derecha o, como dice Rajoy, de populista, pero se olvidan de que Aznar defendía que bajar los impuestos incrementaba los ingresos, todos se burlaron de él y, cuando gobernó, demostró que no era una falacia, sino una realidad. Apostemos por ti y por mí, por tus hijos y los míos, y olvidemos un Estado “Saturno” que no funcionará

28-f: la nostalgia de un éxito
Ignacio Camacho ABC 1 Marzo 2018

Andalucía lleva varias décadas viviendo espejada en la memoria de un éxito. El 28-F de 1980 no sólo fue la única oportunidad en que los andaluces se comportaron con conciencia de pueblo, sino que alteró el diseño territorial de la Constitución y forzó en la práctica un cambio de modelo. El equilibrio estructural de la región, su salida del subdesarrollo y el avance de su nivel de vida deben mucho a la lluvia de fondos de cohesión que trajo el ingreso de España en el marco europeo, pero sin la autonomía de primer nivel ganada en aquel referéndum hubiese sido muy difícil que los mecanismos de transferencias internas de renta evitasen la formación de una nación de dos velocidades partida por una brecha de privilegios. Aunque aquel Estado autonómico improvisado o forzado derivase en un descalzaperros de excesos, su paradigma igualitario, que tanto molesta hoy a los nacionalistas periféricos, diversificó la prosperidad en todo el país y permitió su reparto conforme a un patrón razonablemente homogéneo.

Cuatro décadas después, sin embargo, Andalucía sigue sin actualizar aquel proyecto. Su indudable progreso objetivo no ha servido para mejorar en el escalafón nacional de renta, productividad o empleo. En los últimos años se ha roto incluso el impulso cíclico que en épocas de bonanza la empujaba por encima de las medias de crecimiento. Está estancada, en serio riesgo de bloqueo; incluso el largo liderazgo político socialista, el monocultivo de poder que ha funcionado como estabilizador social, ofrece signos acartonados de estrés y agotamiento. La crisis ha mermado los recursos clientelares de distribución de bienestar sobre los que la socialdemocracia había construido un feudo. Susana Díaz ha consumido gran parte de su mandato en la batalla interna del PSOE y se ha debilitado en ella durante demasiado tiempo. La crisis catalana le ha permitido marcar perfil de responsabilidad de Estado y ampliar la distancia con Podemos pero su aire renovador, su apuesta de esperanza y futuro, ha perdido crédito. Quizá aún le alcance para sostener la mermada hegemonía de su partido; otra cosa es que eso permita esperar nada nuevo.

Así las cosas, la comunidad política andaluza ya no puede seguir apelando a la autocomplaciente evocación del 28-F como argumento. Está muy lejos y la sociedad posmoderna no vive de recuerdos. El agravio comparativo tiene un recorrido limitado cuya prolongación conduce al ensimismamiento. Esta época requiere de estímulos frescos, de iniciativas que sacudan el marasmo e inyecten energía, dinamismo y aliento. La alternativa de poder ya no es una utopía pero la atonía socioeconómica, el trantrán conformista, no se va a resolver sólo con un relevo de gobierno. El problema es de ideas, de confianza colectiva, de pensamiento estratégico. A estas alturas y a esos efectos de nada sirve anclarse en la nostalgia de aquel remoto febrero.

¿Qué están haciendo con Barcelona?
Fernando Díaz Villanueva. vozpopuli  1 Marzo 2018

El lunes pasado tuvo que meterse a bombero el presidente de Telefónica para aplacar las llamas de un incendio que se declaró hace ya dos años y que no amaina. El Mobile World Congress (MWC), en lugar de ser motivo de orgullo y celebración, se ha convertido desde la llegada de Ada Colau a la alcaldía en ocasión privilegiada para airear conflictos y disputas políticas.

Nada más lejos de la voluntad de GSMA, los organizadores de este congreso, el más importante del mundo para el sector de la telefonía móvil. El MWC es un evento de alcance mundial en el que se dan cita los principales ejecutivos de los fabricantes de equipos móviles y de las operadoras telefónicas. Pocas industrias hay más dinámicas en nuestro tiempo que esta. El teléfono móvil da forma a nuestro mundo, pasamos más tiempo con él que con nuestros hijos y eso se traduce en dinero. La telefonía móvil mueve miles de millones de euros anualmente, una buena parte de los cuales se va en investigación, mercadotecnia y empleos cualificados. Si no es la gallina de los huevos de oro se le parece bastante.

El congreso, que aúna feria de muestras tradicional con lanzamiento de nuevos productos y conferencias de expertos internacionales, tardó muchos años en recalar en Barcelona. Antes había pasado por Cannes, por Berlín y por Lisboa. En 2007, veinte años después de su creación, aterrizó en Barcelona convirtiendo así a la Ciudad Condal en la capital mundial de la telefonía móvil.

Muchos de los teléfonos que han marcado los diez últimos años fueron presentados en Barcelona. Terminales míticos como el Motorola RAZR, el Sony Xperia X10 o varias generaciones de la celebrada gama Samsung Galaxy vieron su primera luz junto a las Ramblas. Quiso además el destino que la irrupción de los hoy omnipresentes Smartphones coincidiese en el tiempo con el MWC ya establecido en Barcelona. Una casualidad que hizo crecer el valor de esta feria hasta convertirla en una de las más famosas y deseadas del mundo.

Pero eso no es todo. El MWC necesita cien mil metros cuadrados de exposición para dar cabida a las más de dos mil empresas que exponen sus novedades. Muchas ferias tienen ese espacio, pero sólo unas pocas son las elegidas para albergar eventos como este, cubiertos en directo por cuatro mil periodistas llegados de todo el mundo, y unos cien mil visitantes cada edición que llenan aviones, hoteles y restaurantes. El impacto del MWC se calcula en unos 500 millones de euros anuales. Un regalo caído del cielo que lo mismo que vino se puede marchar.

Esto lo sabían en Barcelona desde el primer momento. Para que GSMA, la patronal mundial de esta industria, se sintiese a gusto en Barcelona tanto el ayuntamiento como la Generalidad y el Gobierno ofrecieron todo tipo de facilidades. La ciudad se viste de gala para la ocasión y el rey de España se desplaza en persona y ofrece una cena de bienvenida a los expositores. Cada uno compite con lo que tiene. Nosotros lo hacemos con una ciudad excepcional, experimentada en organizar eventos internacionales y con nada menos que un monarca, especie esta muy escasa en nuestro mundo.

Pues bien, desde la llegada de Ada Colau y su Gobierno del cambio esas facilidades se han tornado en dificultades. En la edición de 2016 la feria vivió bajo la amenaza de una macrohuelga de los transportes públicos. La de 2017 ya vino marcada por el conflicto independentista. Carme Forcadell, a la sazón presidenta del parlamento autonómico, no se presentó en la cena de bienvenida y aparecieron protestas de grupos minoritarios contra el congreso, seguramente los mismos que meses después orquestaron aquella campaña infame contra el turismo.

Desde que Colau empuñó el bastón de mando ha conseguido que los problemas se multipliquen a su paso. Ni ha traído estabilidad al ayuntamiento -y ahí están los presupuestos de este año como muestra-, ni ha evitado la estampida de empresas de la ciudad. Al contrario, ha hecho todo lo posible para que la inversión se esfume mediante una moratoria turística, la persecución implacable a los empresarios y el abuso de una retórica hosca, desfasada y necesariamente dañina para una urbe global como Barcelona.

El MWC se celebra allí a pesar de su voluntad. Si de ella dependiese jamás se reunirían los fabricantes de móviles en la ciudad. Su visión de Barcelona es otra: una ciudad provinciana, entregada al nacionalismo de aromas caraqueños que no sólo no necesita empresas, sino que las que hay las espanta y las que se quedan sueña con expropiarlas.

El resultado de estos dos años de funambulismo los tenemos delante de nuestras narices. Barcelona ha entrado en un letargo profundo. Los que lo han provocado han sido, curiosamente, los que dicen quererla más: los activistas como la propia Colau y los nacionalistas catalanes. La concomitancia temporal de nacionalismo y nueva izquierda con su cortejo de ideas fundamentadas sobre la aversión al mundo moderno y el decrecimiento, está siendo letal para Barcelona.

Las empresas se van y apenas llegan nuevas. Nadie en su sano juicio se plantea emprender en un lugar tan hostil. Más aún habiendo otros lugares más amigables donde hacerlo. El emprendedor, recordemos, se juega su propio dinero, quizá el único que tenga. Es por ello que si los problemas persisten es más que probable que la GSMA termine llevándose el congreso a cualquier otra ciudad de Europa o directamente a Dubai. No serían los primeros. Centenares de empresas ya han tomado el camino de la puerta. Otras nunca la abrirán para entrar, pues saben lo que les espera.

En nuestro mundo la competencia entre grandes ciudades es feroz. Barcelona hace tiempo que perdió el pulso. El politiqueo está acabando con ella. Ada Colau, una activista profesional que jamás tuvo que vérselas en el mercado, lo representa mejor que nadie, es su santa patrona.

Profesores urgen al Gobierno a poner la "casilla" del castellano en la escuela catalana
Marina Alías vozpopuli.es 1 Marzo 2018

Un grupo de plataformas integradas por profesores catalanes que defienden el uso del castellano en las aulas ha lanzado una iniciativa para recoger firmas y pedir al ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, que el castellano también se pueda elegir como lengua vehicular en la enseñanza en Cataluña. Al igual que el catalán. El Gobierno lanzó la piedra -aunque en la oposición hay quienes insinúan que se trata de un "globo sonda"- y ahora los reclamos llegan mediante una petición a través del portal Change.org que ha logrado cautivar a cerca de 30.000 firmantes en dos semanas.

Detrás de la iniciativa se encuentran la asociación de profesores por el Bilinguismo (APB), la asociación por la Tolerancia (AT) y el sindicato independiente Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria (AMES), mismas plataformas que se encargaron de divulgar las denuncias de los casos de adoctrinamiento político en la escuela catalana desde que se intensificase el desafío independentista. "Se pidió al ministro de educación y consejero de enseñanza de Cataluña el 2 de febrero. Si no la pone, en las próximas elecciones el PP lo pagará muy caro", advierte Antonio Jimeno,defensor del establecimiento de pruebas externas con valor académico al final de la ESO al frente del sindicato AMES.

"Es indiscutible que la forma más adecuada para enseñar a un niño es utilizando su lengua materna, ya que ello favorece la comprensión y la expresión (UNESCO 1953). Está demostrado que los niños aprenden a leer de forma más rápida, cuando adquieren sus conocimientos iniciales en su lengua materna. Además, aprenden un segundo idioma con mayor rapidez que los alumnos que han aprendido a leer utilizando un idioma que no les es familiar (UNICEF 1999)", parte el escrito.

Exclusión del castellano
Según los promotores, dado que en Cataluña el castellano ha sido excluido de la enseñanza como lengua vehicular, los alumnos castellanohablantes se encuentran con más dificultades para aprender que sus compañeros catalanohablantes, ya que a la dificultad de aprender, dicen, se le suma la dificultad de tener que hacerlo en otra lengua. "Y lo peor es que hay bastantes niños que no pueden superar esta dificultad, por lo que su capacidad de expresión y su capacidad de aprender quedan disminuidas. Una prueba de ello es el resultados de nuestros alumnos en la pruebas PISA", consideran.

Y agregan que en ellas se ve que "el porcentaje de los alumnos castellanohablantes que no han llegado al nivel mínimo, es el doble que el de los catalanohablantes", algo que confirmaría, según este grupo de docentes y particulares, que el sistema de la inmersión lingüística en una sociedad bilingüe, no es un factor de cohesión social sino todo lo contrario: "genera fractura social, al perjudicar a aquellos que no pueden aprender a leer en su lengua materna".

PISA en Cataluña
Los autores de la iniciativa manifiestan además su lamento ante quienes defienden el sistema de inmersión lingüística porque "no quieren reconocer esta realidad". "Se empecinan en defender que con sólo dos horas semanales de castellano en Primaria y tres horas en Secundaria, el nivel de nuestros alumnos es superior a la media de España, en la que todas las clases, menos el inglés, se dan en castellano", apuntan. Para ello, continúan, unas veces ocultan que las pruebas PISA en Cataluña se hacen en catalán, y otras veces ocultan que, en las pocas pruebas que ha pasado el Ministerio, los alumnos catalanes sólo obtuvieron resultados aceptables de castellano en comprensión lectora, no en los aspectos cultos de la lengua como ortografía, sintaxis y literatura.

"Para mejorar esta situación nos gustaría que en Cataluña los alumnos fueran escolarizados inicialmente en su lengua materna, sea el catalán, sea el castellano, y que progresivamente se fuera incorporando la otra lengua, para que, al final de la enseñanza obligatoria, todos los alumnos que viven en Cataluña supieran catalán y castellano", piden. Y a continuación recuerdan que la ley de educación "nos permite pedir que exista una opción lingüística para todos los alumnos que la pidan, en la que el castellano, junto con el catalán, sea lengua vehicular en una proporción razonable. Este mínimo es lo que aquí pedimos", insisten.

Pacto de porcentajes
Por su parte, el ministro de Educación, ha adelantado que la idea del Ejecutivo pasa por pactar un único modelo para que todas las comunidades que tienen dos lenguas cooficiales las incluyan como vehiculares en sus sistemas educativos. "Para todos aquellos territorios que tengan lenguas cooficiales, lo bueno sería llegar a un acuerdo de cómo las dos lenguas cooficiales conjuntamente son lenguas vehiculares y pactar entre todos cuáles son los porcentajes en que deba darse una y otra, dejando también un margen a los centros en su programación", ha aclarado este miércoles en la Cadena Cope.

Por otro lado, el portavoz del Gobierno ha sostenido que los centros educativos tendrán un margen para repartir el uso de las lenguas en su programación. "También hay que dejar a los centros escolares que lo hagan, pero evidentemente tiene que haber más asignaturas en castellano, el Tribunal Constitucional ha hablado de al menos un 25%", ha reiterado.

Muere Antonio García-Trevijano, el hombre que sabía demasiado
Hermann Tertsc ABC 1 Marzo 2018

Eran las once en esta noche de perros cuando sonó el teléfono, vi en la pantalla quién era y me pregunté qué querría Antonio García-Trevijano a esas horas. No era él sino su fiel ayudante Elena que me anunciaba que el maestro, como le llamaban y seguirán llamando sus muchos discípulos, acababa de morir. Por complicaciones con el implante de un catéter. No se puede improvisar de madrugada la necrológica de un coloso, de un hombre completo como surgen muy pocos en una nación en un siglo. Hoy la mayor parte de los españoles apenas conocen la figura de este inmenso intelectual y pensador, pero también hombre de acción que tuvo inmensa relevancia en esa transición política española tan manoseada y usurpada tantas veces por personajes menores.

Antonio Garcia-Trevijano Forte, nacido en Granada el 18 de julio de 1927 en una familia de juristas, funcionarios e intelectuales, estudió Derecho, aprobó notarías en cinco meses por tranquilizar a su padre y se lanzó a una vida trepidante y fascinante, merecedora de decenas de ensayos, biografías y novelas. Lo leyó todo, lo conoció todo, lo viajó todo y como abogado ganó fortunas. Pero su pasión eran el pensamiento político y España. Jugó un papel tan importante en los años del tardofranquismo y transición que nadie quiere recordarlo. Ha pasado cuarenta años en el ostracismo por ser el hombre que sabía demasiado. Desde su papel como hombre de confianza de Don Juan desde Estoril, su trato con el Rey Juan Carlos desde épocas de la Academia Militar de Zaragoza, su liderazgo en los planes primero de crítica y oposición real al régimen de Franco y después en la transición elegida. Creó la Junta Democrática de España, protagonizó su fusión con la Plataforma de Convergencia Democrática para la Platajunta. Redactó un proyecto rupturista de Constitución y fracasó al ser arrollado por las fuerzas reformistas. Todos se conjuraron contra él tras el pacto de Adolfo Suárez con Santiago Carrillo y Felipe González y lo metieron en la cárcel de Carabanchel para que no entorpeciera los pactos. Estuvo en la operación del diario «Madrid». Y pudo haberse quedado con «El País», cuyos directivos lo consideraron siempre el enemigo número uno. Como los servicios de información de Carrero. Para la CIA era «Maverick», la única oposición real y seria al franquismo.

No se dio por vencido tampoco tras su derrota en la transición. Tuvo un papel clave como jefe del llamado «sindicato del crimen» en la caída de Felipe. Escribió algunas de las obras más importantes de pensamiento político publicadas en lengua española. Y muchos de nuestros males serían menores de habérsele hecho un poco de caso. Con una cultura enciclopédica, hacía vida de sabio patricio, marginado por la España oficial y admirado por un sinfín de estudiosos e intelectuales. Su legado además de sus libros y una vida arrolladora llena de fuerza, espíritu y tesón creador es el Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC), que pretende reformar el régimen de la partitocracia a una democracia representativa. Su 90 cumpleaños, celebrado por un nutrido grupo de admiradores suyos en Santo Domingo de la Calzada el pasado verano, resultó ser su gran despedida de un mundo en el que pudo serlo todo de haber querido comerciar con sus ideas. Republicano combativo como era, con serios desencuentros con Juan Carlos I, queda en la memoria su precioso llamamiento al Rey Felipe VI a ponerse enfrente de la manifestación de la Nación para salvar la Corona y a España ante la amenaza separatista. Descanse en paz un grandísimo español al que la patria no correspondió su inmenso amor desplegado.

EN LA MUERTE DE GARCÍA-TREVIJANO
La conspiración de la libertad
Javier Castro-Villacañas elespanol 1 Marzo 2018

Sus enemigos le acusaban de ser un conspirador. Y lo era. Pero nunca fue, como ellos le injuriaron, un confabulador oculto ni un intrigante encubierto. Todo lo contrario. Antonio García-Trevijano siempre dio la cara y muchas veces se la partieron, como aquella ocasión, en los primeros años de la Transición, cuando un comando de extrema derecha le secuestró y le abandonó malherido, después de teatralizar su asesinato, en plena Casa de Campo de Madrid.

Y aún así Trevijano nunca bajó la cabeza, ni claudicó de sus ideas, ni dejó de manifestar públicamente lo que pensaba. Y es que Trevijano era, sobre cualquier otra circunstancia, un hombre de acción. Y así lo dejó demostrado a lo largo de su vida: en su oposición a Franco, en su lucha contra la monarquía de Juan Carlos, en su apología radical de la libertad política y en su defensa revolucionaria de la unidad de España.

Hasta los últimos días de su vida no ha dejado de escribir libros, pronunciar conferencias, emitir vídeos, realizar programas de radio reflexionando y propagando estas ideas. Genio y figura para la eternidad.

Hace unos años, cuando un grupo de amigos celebramos en su casa de Somosaguas uno de sus últimos cumpleaños, él, al tomar la palabra, se quejó amargamente de que la mayoría de los elogios que había recibido se habían centrado en resaltar su faceta intelectual, como si al limitarnos a la calidad y profundidad de su pensamiento, expresado en un puñado de libros que nos acompañarán para siempre y de los que hemos aprendido tanto (La Alternativa Democrática, Teoría Pura de la República, Frente a la gran mentira, Pasiones de servidumbre…) le mermáramos en lo que para él era su verdadera personalidad. Porque Trevijano se consideraba sobre todas las cosas un hombre de acción, un luchador por la democracia, un conspirador de la libertad.

“No vamos en busca de la libertad política, la libertad política viene en nuestra búsqueda”, así comenzó una de sus últimas conferencias en el Ateneo de Madrid. Y así le ocurrió a Trevijano, con mayor o menor acierto, a lo largo de su trayectoria pública. La libertad política iba al encuentro de García-Trevijano cuando escribió la carta que don Juan de Borbón en 1969 envió a su hijo Juan Carlos desautorizándole al haber aceptado ser sucesor de Franco a título de rey en contra de la voluntad de su padre; la libertad política confluyó con él al fundar la Junta Democrática y oponerse al pacto de la Transición entre los herederos del franquismo con la izquierda y los nacionalistas; la libertad política le acompañó a la cárcel cuando el primer Gobierno de la monarquía de Juan Carlos I le encerró en Carabanchel, y, la libertad política nos inundó a todos en aquel inolvidable octubre de 1994 al presentar junto a él su libro El Discurso de la República. Del hecho nacional a la conciencia de España, en el viejo Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid. La patria en San Bernardo.

Descansa en paz, querido Antonio.
*** Javier Castro-Villacañas es abogado y autor del libro 'El fracaso de la monarquía' (Planeta, 2013).

Desorden institucional y turismo, una perversa combinación para Cataluña
Manuel Figuerola elconfidencial 1 Marzo 2018

El análisis de los resultados del turismo en Cataluña, especialmente los datos referidos a los últimos meses del año, justo cuando se refleja el lamentable impacto del proceso independentista, permite afirmar que la continuidad de la situación conduce a un grave deterioro de las expectativas de recuperación y desarrollo turístico. No cabe duda de que el horizonte seguro dentro del proceso de confusión, de alteración del orden, de aumento de la ruptura social y de deterioro de los indicadores económicos es una depresión de la actividad turística.

Sin agobiar con excesivas fuentes de información y acumulación de cifras, pero considerando los valores disponibles correspondientes al cierre del año, se puede asegurar que de mantenerse los actuales escenarios políticos iremos, irremisiblemente, a la pérdida de posibilidades, perdiéndose, así, el fruto de la excelente oferta turística de Cataluña y derrochándose las ricas alternativas turísticas creadas.

Una breve, pero severa, consideración de los últimos datos del turismo de Cataluña, muestra claramente que el proceso independentista ha sido un factor negativo y que ha provocado la depresión del mercado turístico, en concreto durante los tres últimos meses del año. El análisis cruzado del número de llegadas del turismo extranjero por comunidades autónomas explica que, para un magnífico año del turismo -el mejor de la serie histórica-, solo Cataluña registra cifras negativas, especialmente durante el cuarto trimestre. Esto, de hecho, ha impedido que el conjunto de España alcanzase los 83 millones de turistas y 87.000 millones de euros de ingresos por turismo.

La tasa de variación mensual acumulada del turismo llegado a Cataluña -creciente desde enero- rompe la tendencia positiva y destruye parte de la capacidad motivadora a partir de septiembre, cuando el proceso independentista cobra fuerza, y desincentiva el viaje de los turistas al encuentro de los maravillosos recursos catalanes. En ese sentido se puede destacar la evolución negativa -como ejemplo de la difícil coyuntura- de tres variables determinantes de los resultados del último trimestre del año, variables que justifican las valoraciones que se deducen de una preocupada reflexión. Caída del 2% de las llegadas del turismo extranjero en ese período; reducción de los ingresos por turismo del 3%; y descenso de la demanda interna, o turismo de los residentes en España hacia Cataluña, durante noviembre y diciembre en 100.000 estancias, lo que supone el 5%.

Podría pensarse que las variaciones relativas son poco sensibles, pero no lo son si las comparamos con los valores en un año de las magnitudes nacionales, como los ingresos y las llegadas del turismo internacional, que han tenido crecimientos medios cercanos al 10%. Además, no debe olvidarse que Cataluña es la primera comunidad en turismo, aportando riqueza al PIB turístico español con un porcentaje cercano al 17%. Ese turismo aporta a su PIB local el 12%, algo más de la media nacional, que es el del 11,8%; y, desde luego, mucho más que la repercusión del turismo en la economía de Madrid, solo del 5,5%.

Ante tales consideraciones, no ha de preocupar el pasado reciente sino el futuro que puede sufrir el turismo en Cataluña. Preocupación cuando, habiendo dispuesto de las mejores condiciones para un desarrollo brillante, comienzan a experimentarse abandonos, deserciones y amenazas de acontecimientos e instituciones, como el Mobile World Congress, que se acaba de anunciar que seguirá en Barcelona, siempre que haya estabilidad. Es esta, la estabilidad, una condición que el turismo exige universalmente, como bien sabemos, y que ante la variedad de destinos y posibilidades para el disfrute de infinitas opciones no duda en cambiar sus horizontes.

Es evidente que el turismo es todo lo contrario al riesgo, la huelga, la algarada, la tensión y la incertidumbre. Todos los que valoramos el turismo, desde cualquiera de sus expectativas, como la consecución de un ideal o de un sueño y los efectos favorables causados no solo a un sector, sino a toda la economía y a la potencial creación de empleo, interpretamos como absurdas toda clase de actitudes egoístas y comportamientos personalistas. Vale que se persigan reivindicaciones que pueden –o no- ser justas, pero en ningún caso han de ser disruptivas y causantes de males que pueden llegar a destruir una imagen y una realidad ilusionante como ha sido, es y debe de ser, el turismo de Cataluña.

* Manuel Figuerola Palomo es director de la cátedra de Desarrollo Turístico Sostenible de la Universidad de Nebrija.

Así es el nuevo libro de Vargas Llosa: el Nobel arrepentido
Se ha publicado la autobiografía intelectual del escritor, en la que reniega de su entusiasmo juvenil por la izquierda. La llamada de la tribu (Alfaguara) propone una defensa de los valores del liberalismo a través de los ensayos dedicados a siete autores.
Karina Sainz Borgo vozpopuli.es 1 Marzo 2018

Que el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha experimentado el escarmiento ideológico es algo que él mismo ha iluminado con el paso de los años y que ahora pone por escrito en La llamada de la tribu (Alfaguara), un volumen que él mismo denomina una autobiografía intelectual. En estas páginas, el autor de La casa verde y La ciudad y los perros relata no sólo su evolución hacia las ideas liberales, sino que describe su tránsito intelectual y político. En sus propias palabras: "el recorrido que me fue llevando, desde mi juventud impregnada de marxismo y existencialismo sartreano, al liberalismo" de la madurez.

Siete autores fueron, asegura Vargas Llosa, fundamentales en sus años de mayor desazón intelectual y política. De ellos habla en este libro
Se reconstruye Mario Vargas Llosa a través de un mapa de las lecturas que fueron importantes en su evolución ideológica, de la que da cuenta a partir de breves ensayos acerca de siete autores: el escocés Adam Smith, el español José Ortega y Gasset, los austríacos Friedrich von Hayek y Karl Popper, el pensador y estudioso Isaiah Berlin, así como Raymond Aron y Jean-François Revel. Esos fueron, asegura Vargas Llosa, los nombres fundamentales en sus años de mayor desazón intelectual y política. De todos y cada uno extrajo una idea básica y el análisis de conjunto que hace de ellos deja muy clara la idea central de este libro y la esencia de su título.

La galería es amplia e ilumina -en perspectiva- los episodios ideológicos más relevantes de los siglos XIX y XX. En su aportación individual y de conjunto, cada uno de los pensadores antes citados permitieron a Vargas Llosa identificar una tradición de pensamiento que privilegiaba al individuo con respecto a la tribu o lo que él identifica como tal: ese efecto aplanador del que se valen las utopías para uniformar a las sociedades, relegándolas a una expresión colectiva que atenta contra el espíritu de libertad que encierra la individualidad, y por tanto la libertad de expresión "como valor fundamental para el ejercicio de la democracia".

La tradición de la retractación
Hay una larga tradición de intelectuales latinoamericanos que se encontraron ante las cáscaras rotas de las ideas en las que alguna vez creyeron. Mario Vargas Llosa es, si se quiere, uno de los últimos integrantes de aquella modernidad -el intelectual como hombre público- en tomar el testigo del escarmiento. Es, pues, el eslabón más reciente de lo que podría llamarse esta genealogía de la decepción. Un aire de familia los emparenta y contextualiza La llamada de la tribu dentro de una dinámica intelectual que ya describió y documentó ampliamente el mexicano Carlos Monsiváis. Ese matiz es importante tenerlo en cuenta al enfrentarse al ensayo de Vargas Llosa. En él habla el hombre de letras que todavía entiende la acción política como parte de un discurso moral. La revisión de una cosa implica directamente a la otra.

También renegó de muchas de aquellas ideas
Como Vargas Llosa en su momento, también el Premio Nobel Octavio Paz fue un entusiasta de la izquierda, aunque ya en la veintena, tras su visita a Europa –concretamente a la España de 1937, en plena Guerra Civil- comenzó a mirar con escepticismo algunas cosas. El desencanto definitivo ocurrió entre 1939, con el pacto de no agresión entre Joseph Stalin y Adolf Hitler, y en 1949, cuando descubrió la existencia de los campos de concentración soviéticos. Las dudas se convirtieron finalmente en ruptura. Lo mismo le ocurrió a Paz con el PRI, al que atacó duramente en las revistas Plural (1971) –junto a Julio Scherer- y Vuelta (1976), donde se dirimieron los asuntos más urgentes no sólo del quehacer latinoamericano, sino del pensamiento político de toda una época. Vargas Llosa no ha llegado a capitanear cabeceras de este tipo, aunque podría decirse que sus libros reflejan ese espíritu no sólo de retractación, sino de divulgación. Responden a una lógica de debate y pensamiento.

En VueltaOctavio Paz reunió a autores fundamentales de la disidencia del Este como Milan Kundera o Adam Michnik; divulgó la Carta de los 77 en Checoslovaquia; reivindicó a los primeros críticos del marxismo e incorporó a aquellos contemporáneos que, como él, habían tenido un pasado marxista que sometían entonces a revisión, entre ellos el polaco Leszek Kołakowski o el francés Alain Besançon. Octavio Paz no sólo publicó en aquellas páginas a los filósofos Bernard-Henri Lévy o André Glucksmann, que, como ha contado en varias ocasiones Enrique Krauze, habían roto con Sartre; también los llevó a México. Es justo ese espíritu del autor de El laberinto de la soledad el que emulsiona en las páginas de Vargas Llosa. Con estilos y escalas distintas, pero en una pulsión parecida. NO hay que perder de vista un dato: este libro se publica en los 50 años del Mayo del 68 y eso también ilumina.

Según contó el propio Mario VargasLlosa, Octavio Paz dio en sus revistas voz al liberalismo en un momento en que la mayor parte de los intelectuales creía solo en la revolución. Pero, como decía el propio Paz: ni conservador ni reaccionario. Habría que decir, acaso, libre, alguien que prefería la convivencia civilizada a la sospechosa utopía. Alguien que siempre estuvo contra el poder, aunque algunos crean hoy que es una figura del poder. Porque, en el fondo, Paz era de sí mismo. De más nadie. Cargó contra el PRI, criticó la dictadura de Fidel Castro, el régimen sandinista en Nicaragua y a muchos escritores latinoamericanos, entre ellos a Gabriel García Márquez, por sus posturas políticas.

Sirva esta larga digresión sobre la tradición crítica del intelectual latinoamericano para iluminar el sentido generacional y cultural de ese pesimismo que Vargas Llosa esparce por donde quiera va, acaso más como un acto de preocupación que de descreimiento: en tiempos donde la democracia atraviesa uno de sus capítulos más oscuros, Mario Vargas Llosa -a sus 81 años- da un paso al frente para ofrecer a los lectores una especie de manual -en el sentido estricto de la palabra- de recomposición intelectual que pasa por su propia experiencia como ciudadano y como escritor.

En muchas ocasiones, quien lee La llamada de la Tribu tiene la sensación de estar leyendo al Octavio Paz que se ganó el linchamiento moral de muchos por defender sus propias ideas. Y eso es lo que intenta Mario Vargas Llosa en la más plena tradición de la retractación y la rectificación. No se trata de cuestionar unas ideas o meramente desembarazarse de ellas, sino de iluminar sus costuras para que las contradicciones personales se conviertan en gestos políticos. Ciudadanos. Y eso es este ensayo. Un buen Vargas Llosa. De prosa sencilla y directa, pero de una efectividad didáctica importante.

El desmoronamiento moral de la izquierda que sedujo a Mario Vargas Llosa en su juventud -en ese periodo que va de la conciencia política más temprana hasta sus años como estudiante en la Universidad de San Marcos- abrió paso a una amarga cadena de constataciones que terminó con su viraje definitivo hacia el liberalismo, a lomos del cual llegó a la carrera por la presidencia del Perú, cuando Vargas Llosa lanzó su candidatura por su partido Movimiento Libertad. Entonces llegó a la segunda vuelta electoral contra el entonces desconocido Alberto Fujimori, oscuro personaje que ejecutó uno de los regímenes más sangrientos en América Latina. En aquellas memorias tituladas El pez en el agua (1993) Vargas Llosa ejecutó un minucioso detalle de aquellos años y explicó las razones por las cuales no retomaría la carrera política.

Desconfiar de la Tribu
La llamada de la Tribu va mucho más allá de aquellas memorias de El pez en el agua, de cuya publicación se cumplen 25 años. No lo parece a primera vista, pero esta entrega de ensaya político es, en su esencia un libro autobiográfico, a pesar del aparato teórico que prima en su estructura inicial. Vargas Llosa reflexiona siempre desde la intuición de la amenaza que delimita la libertad individual en detrimento de esa noción grupal (del bien, de la justicia) que procura la sumisión del ser humano ente una determinada visión utópica por encima de la voluntad de elección y disenso. Ese amalgamiento del individuo en una expresión colectiva de las ideas aloja, según el peruano, una raigambre autoritaria que puede expresarse en cualquier movimiento de corte populista. Esa es la idea que él combate en este libro, a partir de su propia experiencia intelectual y que extrapola en una serie de expresiones concretas: desde el populismo de nuevo cuño hasta causas que, blandiendo un determinado bien colectivo, uniforman acciones y opiniones.

"Descubrí la política a mis doce años, en octubre de 1948, cuando el golpe militar en el Perú del general Manuel Apolinario Odría derrocó al presidente José Luis Bustamante y Rivero, pariente de mi familia materna. Creo que durante el ochenio odriísta nació en mí el odio a los dictadores de cualquier género, una de las pocas constantes invariables de mi conducta política. Pero sólo fui consciente del problema social, es decir, de que el Perú era un país cargado de injusticias donde una minoría de privilegiados explotaba abusivamente a la inmensa mayoría, en 1952, cuando leí La noche quedó atrás, de Jan Valtin, en mi último año de colegio. Ese libro me llevó a contrariar a mi familia, que quería que entrara a la Universidad Católica —entonces, la de los niños bien peruanos—, postulando a la Universidad de San Marcos, pública, popular e insumisa a la dictadura militar, donde, estaba seguro, podría afiliarme al partido comunista. La represión odriísta lo había casi desaparecido cuando entré a San Marcos, en 1953, para estudiar Letras y Derecho, encarcelando, matando o mandando al exilio a sus dirigentes; y el partido trataba de reconstruirse con el Grupo Cahuide, del que fui militante por un año", escribe para relatar sus primeras lecciones de marxismo. Leyó entonces a José Carlos Mariátegui,Georges Politzer,Marx, Engels, Lenin. Su entusiasmo por Sartre sirvió entonces como factor aislante para prolongar en su repertorio intelectual ideas que comenzaban a resultarle sospechosas.

"Me aparté del Grupo Cahuide a fines de 1954, pero seguí siendo, creo, socialista, por lo menos en mis lecturas, algo que, luego, con la lucha de Fidel Castro y sus barbudos en la Sierra Maestra y la victoria de la Revolución cubana en los días finales de 1958, se reavivaría notablemente. Para mi generación, y no sólo en América Latina, lo ocurrido en Cuba fue decisivo, un antes y un después ideológico. Muchos, como yo, vimos en la gesta fidelista no sólo una aventura heroica y generosa, de luchadores idealistas que querían acabar con una dictadura corrupta como la de Batista, sino también un socialismo no sectario, que permitiría la crítica, la diversidad y hasta la disidencia. Eso creíamos muchos y eso hizo que la Revolución cubana tuviera en sus primeros años un respaldo tan grande en el mundo entero”, escribe. El entusiasmo duró muy poco. Viajó esperanzado a Cuba en 1962 y esperó, como su generación entera, que la isla se convirtiera en la coordenada de un nuevo capítulo político. No fue así. Y en este libro, Vargas Llosa -a través de sus perfiles y ensayos teóricos- lo deja más que claro.

Se reafirma Vargas Llosa en el principio individual que entraña toda capacidad de elección: desde aquella a la que apelan quienes se desdicen de determinados entusiasmos políticos hasta los otros, los que reniegan de la colectivización de los argumentos, como única forma de ejercicio político realmente la libre. La democracia actúa como hilo de esa larga travesía a lo largo del pensamiento y la teoría política de la sociedad del siglo XX, que se muestra involuntariamente crepuscular que adquieren determinadas instituciones en la descripción que de ellas hace Vargas Llosa. De ahí su mayor alegato y propósito. La razón vital de este libro: "La doctrina liberal ha representado desde sus orígenes las formas más avanzadas de la cultura democrática y lo que más nos ha ido defendiendo de la inextinguible ´llamada de la tribu´. Este libro quisiera contribuir con un granito de arena a esa indispensable tarea."

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El olor de la sangre del PP y los tiburones
Jesús Cacho. vozpopuli  1 Marzo 2018

Dicen los sabios de Sion que el olfato es el sentido más desarrollado en un tiburón y que gracias a él es capaz de oler la sangre a millas de distancia, facultad que le permite conocer la existencia en las proximidades de una presa herida fácil de reducir. Sin embargo, dicen también que no hay evidencia que invite a pensar que, aun en el caso de que la huela, se vaya a lanzar de inmediato sobre la presa malherida, entre otras cosas porque si no tiene hambre no se molestará siquiera en localizar el origen del olor. Los partidos que se sientan en el Parlamento de la nación tienen hambre, que en la oposición se pasa hambre y frío, y han olido sangre: la que destila un Partido Popular muy malito, un PP que lleva arrastrándose mucho tiempo, al menos desde que en Diciembre de 2015 perdiera la mayoría absoluta, a las órdenes de ese tipo indolente e inescrutable que es don Mariano. Y han decidido lanzarse en tropel sobre la presa que se desangra a ojos vista -a vista de encuestas-, ante la aparente indiferencia de don Tancredo y de su ama de llaves, la eterna opositora Soraya.

Durante el año y medio largo que llevamos de legislatura, las tropas en retirada que comanda el brillante gestor del casino de Pontevedra han sorteado mal que bien las celadas tendidas por los batallones populistas de Pablo y Pedro, con la ayuda del efecto pantalla de ese gran quilombo catalán que todo lo absorbe, todo lo atrapa, todo lo deglute en la nada de la sinrazón, y sobre todo del pacto de gobernabilidad suscrito con nuestro aspirante a milagroso Macrón, Albert Rivera y su Ciudadanos (C’s). Pero el batacazo del 21 de Diciembre en las catalanas, esos tres tristes tigres convertidos al final en cuatro gracias al voto por correo, puso de los nervios a esa templada gente de Moncloa que aparenta no asustarse por nada, les vino la tiritona, cuerpo a tierra que vienen los pijos dispuestos a zamparse nuestros votos, y a don Mariano, que es quien parte y reparte el bacalao, no se le ocurrió mejor cosa que meter la caña noventa a babor, algunos dirán que a estribor, que la cosa no está clara, para arremeter contra C’s: ¡el enemigo en puertas!

Y ha ocurrido lo que era de prever: que C’s, que es quien ha venido –viene- soportando la escuálida mayoría que permite gobernar al PP, ha dicho basta: te vas a enterar, Mariano. De modo que hemos entrado, pase sin llamar, en lo que alguien ha denominado con acierto la “deconstrucción” de la primera legislatura Rajoy, la demolición de buena parte del edificio legislativo, tampoco demasiado glorioso, tampoco para tirar cohetes, de la legislatura de los 187 diputados, y todo porque Rivera ha decidido dejar de oponerse a ese proceso revisionista para pasar a votar de consuno con PSOE, Unidos Podemos y otras hierbas. Ello ante la vuelta al primer plano, la aparición en el horizonte, como si de un batallón de fatales exiliados se tratara, de algunas grandes cuestiones nacionales –unas reales, otras inventadas-, una serie de problemas que el espantajo catalán había logrado mantener en la reserva hasta ahora.

Sostienen los sabios de Sion que a partir de ahora vamos a contemplar a la izquierda televisiva y podemita, con la anuencia de Sánchez y ya se verá hasta qué punto de Rivera, martilleando contra el tambaleante edificio del Gobierno Rajoy en tres frentes: empleo precario (jóvenes); igualdad salarial (mujeres), y pensiones (jubilados). Jóvenes, mujeres y jubilados, o jubilados, mujeres y jóvenes, que tanto monta, tres fundamentales caladeros de voto capaces de decidir la suerte electoral del más pintado. Tres asuntos donde dar rienda suelta a cualquier clase de demagogia populista. Tres problemas que van a poner de nuevo, están poniendo, en evidencia la dificultad de situar los intereses generales del país por encima de los particulares de unos lideres hambrientos de poder cual tiburón en busca de sangre, y de unos partidos dispuestos a alcanzar/conservar el poder a cualquier precio.

Varios miles de mayores se echaron a la calle días atrás para protestar contra la cuantía de sus pensiones y la escuálida revalorización que por ley viene imponiendo el Gobierno desde 2012 (el gran Zapatero las congeló en 2011). Y a Mariano Rajoy y los suyos les entró el tembleque. Literalmente se han puesto a tiritar. Razones no les faltan: la rebelión de los pensionistas podría abrirle al partido un roto electoral de collons en un segmento de población que creía cautivo. Hoy vuelven a salir a la calle enarbolando banderas que, hábilmente manejadas por unos sindicatos que se han venido arriba, con la ayuda del agitprop correspondiente, son capaces de meter ruido bastante como para asustar al político más avezado. Subir las pensiones el 0,25% este año ha costado al Tesoro público 300 millones. Hacerlo el 1,6% (IPC previsto para 2018) como reclama el PSOE supondría el desembolso de algo más de 2.000 millones. Ese es el orden de cifras, para una Seguridad Social que arrastra un déficit del orden de los 18.000 millones.

La incapacidad del PP para explicarse
Es cierto que con algunas de nuestras pensiones, las más bajas, solo se puede malvivir, pero también lo es que indexar su revalorización a la inflación anual es un sin sentido que ningún economista con dos dedos de frente recomendaría a un Gobierno sensato, porque eso supondría la entrada en una espiral inflacionista que terminaría por golpear a los más débiles, cuando no acabar con la quiebra del sistema. Junto a la demagogia de unos, los de siempre, sorprende hasta alucinar la incapacidad del PP y sus líderes, con Mariano al frente, para dar explicación cabal a la población del estado de la cuestión, de lo que es posible o no hacer en este capítulo, de los riesgos de hacer demagogia con las cosas de comer. De que no podemos gastar lo que no tenemos. De que no podemos pagar las pensiones con deuda, porque eso es un disparate. Silencio absoluto, nadie abre la boca. No la abren siquiera para explicar aquellas cosas que han hecho bien y de las que razonablemente podrían sacar pecho. Inutilidad total.

Habría que olvidarse de la demagogia en todas sus manifestaciones para volver a los fundamentales del problema: a tratar de arreglar asunto tan grave, tan serio, en el marco del Pacto de Toledo, con abandono de las posiciones de partido y la vista puesta en el interés general. Cuidando con especial mimo la situación de los más débiles. ¿Y qué va a hacer el Gobierno Rajoy en coyuntura tan compleja? Pues deslizarse sin rubor por la pendiente demagógica que con tanta solvencia practica el resto. Dicen que los ingresos fiscales van que chutan, siguen yendo como un tiro, que en enero el Tesoro ingresó un 8,3% más de lo presupuestado, que en febrero las cosas siguieron la misma tónica y que el señor Montoro podría disponer este 2018 de una suma cercana a los 10.000 millones, y otros tantos para 2019, con la que tapar agujeros a tutiplén. Y el que venga atrás, que arree.

De modo que, o mucho me equivoco, o Montoro se dispone a empuñar con decisión la manguera de los dineros públicos para regar a discreción lo que sea y a quien sea menester. Fue Voltaire quien dijo que quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero. Ya nos ha enviado la primera señal anunciando la inclusión en los PGE del año en curso de una deducción en la cuota del IRPF para los que tengan en torno a 80 años y una pensión media o alta (el 63% de los jubilados está exento del pago del IRPF, al cobrar pensiones inferiores a 12.000 euros). Sería una prima fiscal para los jubilados de más edad. Y también una segunda señal, permitiendo a los Ayuntamientos cepillarse los 5.000 millones de superávit correspondiente a 2017. Exclama Mariano desde lo alto del cerro, mientras contempla el incendio de Roma: “A Dios pongo por testigo que no perderé un solo voto que pueda conservar con dinero”. Arreglar don dinero lo que destruye la ausencia de política.

P.D. Y sí, es imposible llevar una vida digna con una pensión de 650 euros mes.

Hay que derribar al Gobierno

Jorge Vilches. vozpopuli  1 Marzo 2018

La clave de la aplicación del artículo 155 no estuvo en lo arrojado de este Gobierno, ni en la presión popular o institucional ante el golpe de Estado en Cataluña que ponía en peligro las libertades de los que resisten al supremacismo. Tampoco puede achacarse a una cuestión personal de los líderes del PSOE y de Ciudadanos que finalmente dieron su autorización. Ni siquiera al impulso de contrarrestar la imagen que se estaba dando al resto de Europa y al mundo entero con un país vuelto del revés, poniendo nerviosos los mercados y haciendo peligrar la calma chicha del establishment de Bruselas.

No; el gobierno de Rajoy esperó a tener el apoyo de Sánchez y Rivera, que se demoró hasta que éstos creyeron que les beneficiaba en las urnas. De ahí el estúpido adelanto electoral al 21 de diciembre, sin esperar a revertir el golpismo, ni a que se decidieran los Tribunales. Los socialistas y de los Ciudadanos querían aprovechar el clima para sacar unos diputados más.

La táctica es conocida. Las oposiciones siempre han jugado a provocar la inestabilidad para derribar a los gobiernos y sustituirlos en el poder. Cuanto más delgado es el sustrato democrático de una sociedad, mayor es la actividad para desestabilizar. El modelo es el de la guerra híbrida: intoxicar la información, reducir los recursos económicos, limitar la capacidad de maniobra del adversario, dividirlo, y, por último, forzar su rendición. Vamos por partes.

Primero. La información se construye dominando la agenda política; es decir, filtrando a los medios aquellos temas que se convierten en objeto de debate. Por ejemplo, las pensiones. A continuación, se organiza una performance con los agraviados, cuyas imágenes abren informativos. Creada la opinión, se forja un frente político-mediático que acusa al gobierno. No importa el debate, ni siquiera la solución, sino el concepto: la batalla es el reflejo de una situación insostenible por más tiempo. Esto ocurrió con los desahucios, una falsa demanda mayoritaria de la que ya nadie se acuerda.

Segundo. Los recursos económicos marcan las capacidades de un gobierno para sus políticas; dicho de otro modo: sin dinero no se puede alimentar ese Estado paternalista que anestesia a estas sociedades socialdemócratas. La gran tarea de las oposiciones es impedir que los Presupuestos salgan adelante -por eso se pueden prorrogar-, o exigir a cambio una rendición pública que muestre la debilidad del gobierno. Por ejemplo: pedir la dimisión de una senadora imputada. ¿Qué tiene que ver esto con la planificación económica del país al que dicen querer y representar? Nada, pero todo vale para desestabilizar.

Tercero. La limitación de la capacidad de maniobra del adversario (el gobierno) es clave porque permite criticar, hacer demagogia sin fin, y posar ante las cámaras sin esperar una respuesta. La dependencia parlamentaria es el mejor método. Lo hemos visto desde que el PSOE perdió la mayoría absoluta en el Congreso y necesitó a los nacionalistas, y especialmente durante la primera legislatura del PP de Aznar, cuando tanto se cedió a Pujol. Ahora lo hacen Ciudadanos y el PNV. Los de Albert con un pacto de investidura sin responsabilidad alguna, y los de Urkullu exigiendo el fin del 155, no vaya a ser que Bildu les adelante en postureo identitario.

Cuarto. “Divide y vencerás”, decíamos en el patio del cole cuando todavía jugar a las guerras no conllevaba el ser acusado de machista y belicista. El control de la información, como dije, permite crear una opinión que debe redundar, en este caso, en la debilidad y estado terminal de la formación de gobierno. A continuación, se hace una labor de captación de cuadros intermedios y de rebotados del partido, lo que, contando otra vez con los medios, da la sensación de desbandada. Esa imagen tiene una gran fuerza política: nadie apoya a un perdedor que huye.

Quinto y último. Las oposiciones deben generar la mayor inestabilidad posible, algo fácil con un gobierno parlamentario en un Congreso tan dividido, que, sumado al estado de opinión creado, la falta de recursos, la inmovilidad -propia e inducida-, y la división, solo puede terminar en su rendición. ¿Por qué no forzar unas elecciones, como en Cataluña, cuando los sondeos de voto dan una victoria?

El partidismo es enemigo de la gobernabilidad, por mucho que se elabore un discurso simplón que diga lo contrario. Mientras, en el Parlamento y en su segunda cámara -los medios-, las oposiciones se unen. Así, se quieren derogar leyes por mera táctica, como la reforma del Código Penal que establece la prisión permanente revisable, la “ley mordaza”, o la reforma laboral. No importa qué norma sea, sino generar batalla y debilitar al Gobierno por todos los medios posibles.

El conjunto es un gran espectáculo: chantajes, amenazas y desplantes que acompañan a insultos y eslóganes vacuos con frases grandilocuentes; pero, ojo, al otro lado está el votante, más cansado, fiscalizado y aburrido que nunca. Quizá por eso, Fernández Flórez, uno de nuestros grandes cronistas parlamentarios, de esos a los que no confundía la retórica ni deslumbraban los cargos, harto de la falsedad, inestabilidad y mediocridad de Sus Señorías acabó por mandarles a esparragar. “Mordeos, zancadilleaos, cominead”, escribió, porque el “país no espera nada de vosotros”. Y sentenció: “Yo, tampoco”.

El nudo del lazo amarillo
Cristina Losada Libertad Digital 1 Marzo 2018

Den por cerrado el ominoso capítulo y vuelvan a la normalidad, les piden a los separatistas catalanes las fuerzas políticas y las fuerzas vivas. Reconozcan en público lo que reconocen en privado, les dicen, tratando de colocarlos frente a sus contradicciones. Regresen a la legalidad y a la sensatez, exhortan los más optimistas de los optimistas. Como si oyeran llover. Los del lacito amarillo están decididos a apretar más el nudo del lazo, aunque al apretarlo corran el riesgo de hacerse daño. Un daño como el que les supone no formar Gobierno y que siga el artículo 155, cosa que no será tan dramática, dada la modalidad light de su aplicación, pero aún así fastidia. Un daño como añadir nuevas pruebas, incluso nuevos encausados, al proceso por rebelión, sedición y otros delitos que lleva el Supremo. De los daños a otros no hablo, ya que les traen al fresco.

En la línea de apretar va el acuerdo de investir presidente de la Generalitat a uno de los Jordis, que está, igual que el otro, en prisión provisional. Como va en esa línea apretada la decisión de los tres partidos separatistas de reafirmar en el pleno del Parlament la declaración de independencia que suscribieron en octubre. Lo propuso la CUP, que se malicia que los otros no quieren "materializar la república", y los sospechosos de blandengues aceptaron. Esta coincidencia de decisiones resulta muy oportuna. Si el juez Llarena tuviera, por un casual, la idea de dejar salir a Sànchez para asistir a un pleno de investidura, ya le han dado un argumento más para decir que no, con esa propuesta de la CUP, quién sabe si recocida en el horno del pastelero loco. Pues ¿qué otra evidencia más palmaria de que existe riesgo de reiteración delictiva que una ratificación de la declaración de independencia?

Todo esto, naturalmente, en el terreno de lo simbólico. Si aquella declaración fue simbólica, como van piando delante del juez muchos encausados, su reafirmación lo será doblemente. Una ratificación simbólica de una declaración simbólica duplicará el esperpento. Pero mantendrá el órdago, que es el punto en el que se ha estancado aquella famosa hoja de ruta separatista, ya de hoja amarilla, aunque perenne. Mantener el órdago, el desafío y el pulso es ahora la manera de simbolizar que el golpe separatista no ha muerto. Y los tres socios golpistas se vigilan entre ellos para que ninguno levante el dedo del botón amarillo. Porque hay también un pulso entre los tres. El primero que dude, traidor. Torrent, que aplazó un pleno para no incurrir en desobediencia al Constitucional, tuvo que hacer después horas extras de profesión de fe, fuese en el Colegio de Abogados de Barcelona o en el Mobile World Congress, para disipar las dudas sobre su lealtad a la conjura de los necios.

No hay vuelta a la normalidad, ni a la legalidad ni a la sensatez que puedan traer estos dirigentes separatistas. Tampoco otros, seguramente, pero los que han salido de la selección de personal que hizo el procés en su devenir final, mucho menos. Los fanáticos, lo dijo Churchill, ni pueden cambiar de opinión ni quieren cambiar de tema. El único retorno a la legalidad posible es el que ya se ha emprendido, vía artículo 155, aunque falta que se amplíe el foco de su aplicación. Esa es la ruta de vuelta, junto con la que se desprende de las decisiones judiciales. Cuando el juez Llarena dicte el auto de procesamiento e inhabilite a los encausados, entonces, tal vez, haya investidura en el Parlamento catalán. Hasta ese instante, todo será simbólico, lo que no quita para que también pueda ser ilegal.

El preso de confianza del prófugo
Pablo Planas Libertad Digital 1 Marzo 2018

Convertida la Generalidad en la sede central de una organización criminal, no es de extrañar que esta gente se plantee como lo más normal del mundo investir a Jordi Sànchez.

Todos los golpistas han depuesto en el Tribunal Supremo que la proclamación de la república catalana fue un acto simbólico, una patraña de cara a la galería para salvar el expediente, una representación verbenera sin valor legal, una engañifa, una juerga en el edificio que hay al lado del zoológico de Barcelona, el célebre circo del Parlament.

Uno a uno, de Junqueras a Forcadell, de Forn a Mas, del minister Romeva al pinturero Turull, de Rull a los Jordis y las Martas, todos menos la cupera Boya le han dicho al juez que aquello era mentira, que nadie declaró nada. ¿República? El mismo Joaquim Forn que mandaba en los Mossos sostuvo ante el juez Llarena que lo primero que le dijo a Puigdemont cuando le nombró consejero es que los policías cumplirían las órdenes judiciales. Tal cual y sin despeinarse. Mientras, los mozos por la causa protegen al fugitivo en sus días de permiso y espían a los rivales políticos en horas de servicio. Si la república fue simbólica, lo del 155 es una filfa que revela la desoladora inconsistencia del Gobierno de Rajoy.

Forcadell, la bizarra expresidenta de la cámara de los horrores, tampoco tuvo nada que ver y hasta sollozó delante la funcionaria que le iba a comunicar la resolución de libertad bajo fianza. "Soy abuela y quiero estar con mis nietas. Por favor, no quiero ir a prisión y acato la Constitución", gimió la brava activista que arengaba a las masas con soflamas a favor de quebrantar la legalidad española.

Claro que nada más superar el trance judicial, los que campan fuera de la cárcel, que son la inmensa mayoría de los que calentaron a una parte de la sociedad contra otra y montaron la juerga del 1-O, se han desdicho de lo dicho ante el juez y los fiscales. O sea que lo simbólico fue la declaración en el Supremo, no la declaración de la república, y para demostrarlo se han puesto de nuevo manos a la obra con renovados bríos pastoreados por Marta Rovira y los hermanos Tururull del presidente fregona.

Este jueves, el circo repone la función del 27 de octubre con una propuesta de resolución del club de fans de Puigdemont tramitada por el tractorio Torrent en calidad de sustituto de la iaia republicana al frente de la asamblea sediciosa. La idea consiste en ratificar que Puigdemont es el presidente de la Generalidad, que el 155 es ilegal y que seguimos para bingo.

Es la condición que pone un prófugo para investir a un preso. Convertida la Generalidad en la sede central de una organización criminal, no es de extrañar que esta gente se plantee como lo más normal del mundo investir a Jordi Sànchez, el capo de la Assemblea que organizó el asedio contra una comitiva judicial subido en el techo de un coche de la Guardia Civil.

Lo habitual es ser presidente primero y ya luego, si acaso, presidiario, pero como la política en Cataluña es una peligrosa anormalidad antidemocrática al margen de la ley y la razón, un preso puede llegar a president mientras Pujol, Mas y Puigdemont siguen de rositas.

Jordi Sánchez, perito en bullangas
José García Domínguez Libertad Digital 1 Marzo 2018

Sánchez o Sànchez, por supuesto, no va a ser presidente de nada. Y la razón de que el ido lo haya propuesto a él, todo el mundo lo sabe, es precisamente esa.

Jordi Sánchez o Sànchez, un atrabiliario agitador callejero perito en armar bullangas tumultuarias, su único oficio conocido desde que allá a principios de la Transición se profesionalizó a tiempo completo como activista de la Crida, resulta ser el candidato del presunto partido de la derecha catalana, el de las siglas que encarnan la pretendida herencia local de la tradición conservadora y de orden, para ser investido máximo representante del Estado en la plaza. Tras el loco del pueblo, un reventador de farolas. Sánchez o Sànchez, por supuesto, no va a ser presidente de nada. Y la razón de que el ido lo haya propuesto a él, todo el mundo lo sabe, es precisamente esa. Lo sustantivo, no obstante, es que el perfil idóneo para aunar voluntades dentro de la comunión separatista, el currículum adecuado para generar consensos multipartidistas en torno a una figura que se eleve por encima de las disputas intestinas de las distintas devociones particulares, es el de ese Sánchez o Sànchez. Siempre el más fanático. Siempre el más intransigente. Siempre el más refractario a reconciliarse con la realidad. Al final, claro, no será él. Y tampoco Rull & Turull, esa pareja artística sub iudice, pero será otro que se les parezca como un gota de agua a otra. No podrá ocurrir de otro modo.

Y no podrá porque ya hace mucho tiempo que las élites rectoras del catalanismo político se han convertido ellas mismas en rehenes de las fuerzas reprimidas que decidieron desatar en su día con la ingenua creencia de que podrían controlarlas. Una ingenuidad temeraria que, al final, ha acabado llevando a Mas a la ruina, a Junqueras a Estremera y al Payés al extravío. Porque no controlan lo que ocurre a su alrededor. Simplemente, no lo controlan. Por eso Cataluña está condenada a ir pasando de loco en loco. No cabe, por desgracia, otra posibilidad. Porque lo que no tuvieron en cuenta los aprendices de brujo del PDeCAT y de la Esquerra que diseñaron la escenografía efectista del procés fue el poder crítico, determinante, de lo que podríamos llamar el independentismo volátil.Maquinado durante tantos años hasta su último detalle, el plan consistía en jugar un gallina con el Estado desde la íntima certeza de que en el postrer segundo alguien se echaría atrás. Pero nadie se echó atrás. La Esquerra forzó el farol pensando que al Payés no le quedaría más remedio que rilarse antes de hacer lo que hizo. Y el Payés hizo lo que hizo porque, aunque ansiaba por encima de todo rilarse, sabía que lo condenarían a pasar a la Historia como un traidor en el caso de obrar con arreglo a lo que demandaba la razón.

Él y ellos, todos los dirigentes catalanistas del tiempo presente, son las principales víctimas colaterales del independentismo volátil, ese nutrido grupo de electores locales, los genuinos cruzados de la causa indigenista, que van y vienen de la Esquerra al PDeCAT y del PDeCAT a la Esquerra en función de cuál de ellos se manifieste en cada momento más proclive a implementar en la práctica las proclamas retóricas más extremas y maximalistas. El choque final entre la locomotora del Estado y el ridículo carrilet de la Generalitat no se hubiera producido nunca si ese grupo, que ni siquiera resulta ser el mayoritario dentro de la comunión catalanista, no dispusiese de la capacidad efectiva para inclinar la balanza en todo momento entre los dos contendientes que se disputan la hegemonía de la facción sediciosa. De ahí que solo los más locos (y las más locas) dispongan en este instante del plácet transversal para tratar de consumar desde la Generalitat la tarea iniciada y terminar de despeñar contra las rocas de su demencia el segundo periodo de autogobierno del que ha dispuesto Cataluña a lo largo de su historia moderna toda. Sea.

Trapero es impune e inmune: ¿Por qué?
OKDIARIO 1 Marzo 2018

Llama poderosamente la atención que el que fuera mayor de los Mossos durante el golpe de Estado en Cataluña, Josep Lluís Trapero, siga en libertad sin ni siquiera pagar fianza a pesar de que la Fiscalía lo considera dentro de la cúpula que orquestó el ataque al Estado de Derecho que cobija a todos los españoles. El Ministerio Público está convencido de que el jefe policial de la región en aquellos momentos ocultó reuniones clave con Puigdemont que tenían como fin último la preparación de dicho golpe. Nadie duda del riguroso trabajo que ha realizado hasta el momento Carmen Lamena, actuando con contundencia siempre que lo ha requerido la ocasión y haciendo valer la ley de un modo escrupuloso.

No obstante, hay indicios sobrados para que Trapero rindiera cuentas con la justicia más allá de sus visitas puntuales a la Audiencia Nacional. Con Trapero a los mandos, los Mossos contribuyeron con su activa inacción al contexto más complicado que ha tenido la historia reciente de España desde el golpe de Estado del 23-F. Para empezar, con lo ocurrido durante el referéndum ilegal del 1-O, que había sido prohibido por el Tribunal Constitucional. La connivencia de los hombres de Trapero con los sediciosos provocó un total abandono de los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, amén de que contribuyeron a la vulneración de la legalidad vigente. Además, Trapero ha estado al frente de los agentes autonómicos en una de sus épocas más oscuras.

Basta recordar que esos mismos Mossos espiaron a buena parte de los representantes del constitucionalismo en Cataluña. También destruyeron documentos que contenían información muy sensible sobre un proceso que pretendía subvertir la legalidad vigente en España y, por supuesto, fueron clave en el asedio de los radicales separatistas a la sede de la Consejería de Economía durante la noche del 20 de septiembre, ya que hicieron caso omiso a sus responsabilidades. Si como cree la Fiscalía Trapero estaba dentro de la cúpula del golpe y como considera la propia Carmen Lamela su actividad estaba orientada a “facilitar la celebración del referéndum y con ello la proclamación de una república catalana”, quizá debería dar más explicaciones ante la justicia. A no ser, eso sí, que haya alguna razón por la que no responda como debe a las consecuencias de sus actos.

Derecho a decidir, derecho a destruir
JOSÉ A. ZORRILLA El Mundo 1 Marzo 2018

Con Cataluña en pleno mini 155, ya pide el PNV poder separarse de España y montar un Estado propio por la vía de mayoría parlamentaria en Vitoria o de referéndum y recoger ese "derecho" en un nuevo Estatuto. Es lo que tiene ser nacionalista étnico y no saber Derecho Administrativo ni Constitucional ni Internacional Público. Eres una nación porque tienes un idioma propio, dicen. Los constitucionalistas contestamos: eso hace de ti una tribu. Una nación es un esquema de poder donde el parlamento armoniza mayoría y minoría. Y añadimos: el euskera no tiene valencia política, es como el chotis.

Porque para Occidente hoy, la ciudadanía es una condición legal y no depende de identidades colectivas basadas en cualidades étnicas. Por ello resulta inadmisible que la patria se exprese de manera unánime a través de una Asamblea, sea Udalbitza o Electos, unida en la trainera o los castellers. Por eso lo que el PNV llama "superar" la autonomía es, en realidad, destruir la democracia. Sobre esto no puede haber compromiso. En cuanto los nacionalistas quieran reducir la minoría parlamentaria vasca a minoría nacional española, obligan al Estado a devolver el territorio nacionalista a su común condición de España regida desde Madrid. Un País Vasco sin autonomía seguiría siendo democrático. Un País Vasco regido por una tribu euskaldun con asamblea de electos y minoría nacional española, no. Por otra parte, intentar recoger ese "derecho" en un Estatuto regional es algo así como si el Ayuntamiento de Bilbao decidiese que tiene competencia para firmar tratados internacionales. Ni eso. Porque el derecho internacional público no reconoce el derecho a la secesión en ningún caso, si bien las relaciones internacionales lo admiten para remedio de genocidio o grave vulneración de derechos humanos.

Es una pena porque el estatutismo era un buen compromiso. El Estado aceptaba no mandar en ese territorio y los nacionalistas aceptaban a los constitucionalistas en casa y al Estado como marco. Pero a partir del momento en el que el nacionalismo intenta acabar con la otra mitad del país y "superar" el parlamentarismo, no queda otra sino la abolición foral. Aclaremos que esto no es verdad revelada. En la Edad Media hubo una institución llamada "behetría de mar a mar" en la que sus habitantes elegían libremente al señor. Pero se abolió con Pedro de Castilla en el siglo XIV. Hoy secesión no reparadora yo solo conozco la de San Cristóbal y Nieves (54.000 habitantes) y la de Somalia para, en su día, recuperar Eritrea. La de Sudáfrica no incluye el derecho a fundar estado. Se queda en poligamia y otras excepciones para culturas indígenas. En Occidente en el siglo XXI, crear Estados sobre identidades étnicas es inasumible. Imaginemos a los nativos americanos invocando todos y cada uno de ellos sus culturas étnicas para formar Estados nación. En Europa es todavía peor porque esas iniciativas costaron dos guerras mundiales y cincuenta millones de muertos. Tampoco hay que dejarse engañar por la referencia al "ámbito vasco de decisión". Si en el momento carlista se hubiese respetado el ámbito vasco o catalán de decisión habría ganado el carlismo. Liberales en esos territorios, más bien pocos. Pero los liberales tenían en sus manos algo mucho más efectivo que la mayoría parlamentaria regional, tenían el paradigma, el espíritu del tiempo, llámenlo como quieran. Digamos que en 1833 no podía haber ni Santa Inquisición ni juicios de brujas aunque lo quisiesen la mayoría de los vascos. Pues hoy la mayoría parlamentaria de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa no puede constituirse en Estado étnico. El único Estado democrático posible para los vascos y catalanes es el español.

Siendo esto así, es irresponsable que los nacionalistas lleven 40 años actuando como si fuese posible y deseable levantar un Estado étnico unánime y tratando de vendepatrias a los constitucionalistas. Esas baladronadas no consiguen extender el código nacionalista sino sólo enardecer a sus partidarios y lanzar a los constitucionalistas al otro lado del espectro en una curva del conflicto clásica que suele ser el prólogo de guerras civiles. Lo mas increíble, con todo, es que el Ejecutivo español haya financiado y siga financiando esa máquina de destrucción social masiva, porque sin el BOE el trampantojo nacionalista se viene abajo. Se cerró Egin y no pasó nada. Se ilegalizó HB y tampoco. En cuanto a Cataluña ya se ha visto que los suyos no son ni capaces de pagarle a Mas el embargo de su primera residencia.

Sin embargo, este juego de irresponsabilidades entre Madrid y Barcelona o Vitoria, aun siendo de imposible resolución, dista de ser inocente. Que se lo pregunten a los 35.000 catalanes que han perdido su trabajo gracias al famoso procés. O a las 3.500 empresas que han abandonado la comunidad. A las víctimas del terrorismo no se lo podemos preguntar. Ni hace falta. Ya dieron su vida, que es lo que más importa. Por el contrario, los responsables del engendro/ficción siguen viviendo como duques a cargo del presupuesto. Y esto está creando un hartazgo sideral en la ciudadanía que afecta al fondo mismo de 1978. Creamos las autonomías para que catalanes y vascos se socializasen en los modos del mundo y lo que han terminado por hacer, y con nuestro dinero, es crear una burbuja donde dos más dos son cinco. Vino la rendición de cuentas y tuvo que ser extranjera. Al PNV le echaron de la Democracia Cristiana por haberse metido en Estella. Cosa normal porque intentar montar un Estado étnico de la mano de un movimiento insurgente en Europa Occidental resulta no ya punible sino incomprensible. En cuanto a Cataluña, el revolcón que ha supuesto intentar verificar los mantras del nacionalismo, tanto en cancillerías como en mercados, pasará al Guinness del fracaso. Y los españoles nos preguntamos. Si rompimos Castilla en seis pedazos para encajarla mejor en el Estado (que no en España) y dimos estructuras estatales a provincias de 300.000 habitantes, ¿cómo justificarlo si la razón de todo era que catalanes y vascos se iban a sentir cómodos en una autonomía? Entrando en el fondo político del asunto. ¿Cómo criticar a TV3 o Euskal Telebista si TVE también es televisión de Estado? ¿O cómo abominar de las subvenciones de la Generalitat a la prensa si la renegociación de la deuda de Prisa se hizo en Moncloa? En lo referente a Cataluña. ¿Cómo es posible que el Estado consienta la promulgación de una Ley de Empoderamiento que es fiel reflejo de la Ermächtigungesetz hitleriana sin abolir la supuesta Ley y la Cámara que la promulga? En cuanto a Vitoria. ¿Va a consentir el Ejecutivo que una Cámara regional proclame el derecho de secesión unilateral en su articulado? ¿Todo lo que se propone hacer es recurrir ante los tribunales?

Por el momento la indignación social es contenida. Que haya arrasado las terceras vías y los federalismos remediales es excelente. Pero está arrasando también al PP por tibio, al PSOE por incompetente y a Podemos por no saber leer a Lenin. Veremos si Ciudadanos está a la altura del reto porque, en caso contrario, se va a abrir un conflicto institucional de alcance imprevisible.

En fin: perdón por este argumentario Petete pero es que alguien tendrá que enunciarlo: el Ejecutivo no lo hace. Se limita a repetir: "Es ilegal, es ilegal".

Ahora acaban de presentarse en Moncloa los del PNV. ¿Qué ha dicho Urkullu? "Queremos el ejercicio pactado del derecho democrático de la ciudadanía vasca a decidir su estructura política y su régimen de convivencia". Vamos, el derecho de la mayoría parlamentaria vasca a "superar" la autonomía y crear una Euskalherria Barataria con minoría nacional incluída. ¿Cuál es la respuesta de Rajoy a esa aberración? Confía en que el PNV "tendrá que hacer un esfuerzo por construir respetando naturalmente los marcos y los procedimientos que nos hemos dado entre todos".

Y Asturias, Baleares y Valencia en la recámara del despropósito sin que el PSOE o el PP digan nada.

Terminará mal.

José A. Zorrilla es escritor y director. Su último libro es Historia fantástica de Europa.

¡Ojo a los parches!
XAVIER PERICAY El Mundo 1 Marzo 2018

Nada más conocerse la sentencia del Tribunal Constitucional, empezaron a oírse los tambores. Me refiero a la sentencia que anulaba los pasajes de la Lomce en los que el Ministerio de Educación se arrogaba, en sustitución de la Generalidad incumplidora, la competencia de becar en Cataluña en centros docentes privados a aquellos alumnos que quisieran ser escolarizados en castellano. Entre esos tambores estaban, por supuesto, los que resonaban desde las muy estentóreas franquicias políticas, sociales y mediáticas del extinto Gobierno de la Generalitat; al fin y al cabo, el recurso de inconstitucionalidad había sido interpuesto años atrás por el propio ejecutivo autonómico, por lo que no le faltaba a la tropa motivos de celebración. Pero también le dieron al parche quienes habían sostenido desde la aprobación misma de la ley, en 2013, que semejante iniciativa del ministro Wert constituía una verdadera chapuza, un remedo carente de consistencia y, lo que es peor, la asunción del fracaso del Estado en su obligación de hacer cumplir la ley.

Lo que nadie advirtió, sin embargo -excepto tal vez algún lector avisado-, es que la sentencia del TC venía a corroborar el propósito de Ciudadanos de crear una Agencia Independiente de Alta Inspección Educativa. Es decir, venía a corroborar que dicho propósito no era en modo alguno una ocurrencia más o menos oportunista, sino que se erigía en una oportunidad -en una oportunidad apremiante, dado el momento político que vivimos-, para garantizar a todos los españoles los derechos lingüísticos que les confiere la Carta Magna.

Sostiene la sentencia en el punto 10 de sus Fundamentos Jurídicos, en un párrafo terminal y sin importancia aparente, lo que sigue: "Conviene precisar desde este momento que cuanto se expone a continuación atiende exclusivamente a la dimensión funcional de la alta inspección estatal, por ser la única que presenta trascendencia constitucional, con independencia de su configuración organizativa y, por tanto, sin tomar en consideración el reparto interno de funciones entre distintos órganos de la Administración del Estado". En otras palabras: la Alta Inspección se puede organizar como quiera, esto es, también a través de una Agencia Independiente que no esté sujeta, en su actuación, a las ataduras que los pactos suscritos por los sucesivos gobiernos de PP y PSOE con los nacionalismos le han ocasionado durante décadas.

En este sentido, de la propia sentencia se desprenden una serie de enseñanzas -en algunos casos, no por sabidas menos trascendentes- en relación con la educación y los derechos lingüísticos. A saber: 1) al Estado le corresponde un poder de vigilancia respecto a cómo las comunidades autónomas cumplen con la legislación educativa; 2) ese poder de vigilancia se cumple a través de la Alta Inspección Educativa; 3) ese mismo poder incluye la garantía de los derechos lingüísticos; 4) la vigilancia conlleva la comprobación, la supervisión y el control, pero no la sustitución de las competencias autonómicas; 5) se trata de un control determinado, no genérico, por lo que se precisan reglas legales que fijen qué se debe comprobar, hasta dónde alcanza esa supervisión; y 6) el Estado no ha regulado cómo se garantizan los derechos lingüísticos, de ahí que sea necesaria una regulación normativa. En definitiva, si bien el Estado no puede sustituir a las comunidades autónomas en su cometido de prestar la docencia respetando los derechos lingüísticos, sí puede y debe regular cómo se garantizan esos derechos.

Nos hallamos, pues, ante una oportunidad inmejorable para crear el instrumento -la Agencia Independiente de Alta Inspección Educativa- que fuerce al cumplimiento por parte de las comunidades autónomas de los derechos lingüísticos que asisten a todos los españoles. Hasta la fecha, quienes han gobernado España -y da igual de qué color hayan sido- no han estado por la labor. Ni siquiera en estos tiempos convulsos en los que muchos aseguran haberle visto, por fin, las orejas al lobo. Empezando por el Gobierno del PP. Lo máximo a lo que ha llegado, en este tema, es a la declaración de intenciones. Mucha palabrería y ningún hecho.

Y, hablando de lobos, no deberíamos olvidar que el lobo no es sólo el nacionalismo catalán, por más que concentre hoy todas las miradas. También el pancatalanista, el que anida y se expande en la Comunidad Valenciana y Baleares a imagen y semejanza de su hermano mayor peninsular. (Por no citar, claro está, el resto de nacionalismos hispánicos, que hacen de la llamada lengua propia su principal seña de identidad.) En Baleares, por ejemplo, los casos de adoctrinamiento en la escuela han sido también noticia en los últimos meses. Aunque tal vez lo más relevante, por su repercusión en los medios y su impacto social, haya que buscarlo en la respuesta de los profesionales del sector sanitario a la pretensión del Gobierno autonómico de imponer el catalán como requisito para acceder o promocionar a una plaza en los hospitales y centros de salud. Y ello en un archipiélago donde la falta de especialistas -sobre todo en las islas menores- ha alcanzado niveles alarmantes.

Ese atropello a la igualdad de todos los españoles en el acceso y la promoción a la función pública es lo que ha llevado a Ciudadanos a registrar en el Congreso una proposición de ley que haga imposible, en este terreno, cualquier discriminación por razones lingüísticas. No se trata, pues, de ningún parche. De aprobarse la proposición de ley, las lenguas cooficiales podrán ser en lo sucesivo un mérito, pero no un requisito en la Administración. Lo que, por cierto, no sólo constituirá una garantía de igualdad, sino también de calidad en el servicio; cuanto mayor es el número de posibles opositores a una plaza, más probabilidades hay de que el finalmente escogido posea un nivel óptimo.

España no está para más parches, ni en este ni en ningún otro campo. De ahí que de nada sirva un Gobierno como el actual, que amaga con hacer lo que sabe a ciencia cierta que no hará. O afrontamos los grandes problemas del país desde el convencimiento de que tienen solución a poco que nos pongamos a ello -y el nacionalismo, sobra añadirlo, es uno de esos grandes problemas, por no decir el mayor-, o estaremos contribuyendo a la progresiva desmembración de esa obra colectiva que es nuestro Estado de derecho y que tanto ha costado levantar y mantener.

Xavier Pericay es filólogo, escritor y responsable del área de Educación de Ciudadanos.

La corte de Bruselas y la nación gilipollas
El catalanismo compra los desvaríos de Puigdemont, que replicará la Generalidad en Bélgica con siete consejeros. La sección de espías de los Mossos y la dieta del buen independentista
Pablo Planas cronicaglobal 1 Marzo 2018

El bueno de Puigdemont se hará investir rey legítimo de Waterlunya en el "Espai Lliure de Bruselas" tras aclamación de la "Assemblea de Representants de la República" y proclamación del "Consell de la República", correlato de la Generalitat en el extranjero. Lo de Barcelona será un ejecutivo sometido al criterio político del residente en Bélgica, una pantalla legal para pasar otra vez de pantalla.

La astucia de los negociadores republicanos y de los del club de fans del pelocho es decir muy alto que no habrá vinculación financiera o jurídica entre la corte bruselense y la administración autonómica para sortear al Estado. Se proponen ir de oros en Barcelona y de copas en Bruselas, faroleo para que a Puigdemont no le falte de nada. A los medios del proceso les parece estupendo todo, una genialidad más de El Puma de Gerunda.

No es broma. El nacionalismo se encamina hacia el doble gobierno que aventuró Marta Rovira, dos pistas centrales en el circo catalán con la bendición del editorialismo conjunto. La Vanguardia se hace eco de las argucias de Puigdemont: "La misión de esta “estructura republicana en el exilio” sería “implementar e internacionalizar” la república, mientras que el Govern de la Generalitat --que el texto recoge por vez primera por escrito que tendrá a Jordi Sànchez como candidato a la investidura-- actuaría con “legalidad autonómica y obediencia republicana”".

En el Ara detallan las singularidades del mondongo previsto para el próximo 5 de marzo: "El Govern a l'exili tindrà tres potes. L'autoanomenat Espai Lliure de Brussel·les es presenta amb tres expressions i funcions pròpies, segons es desprèn del document que la CUP ha enviat a les bases perquè sigui votat i al qual ha tingut accés l'Ara. Dels cupaires dependrà que el pla dissenyat per Junts per Catalunya (JxCat) i ERC es posi en marxa. La primera d'aquestes institucions és l'Assemblea de Representants de la República, que estarà formada per diputats i representants del món local i la societat civil. La seva tasca serà fer seguiment del Consell de la República i del seu president. Aquest òrgan serà l'encarregat d'escollir el president del Consell de la República cada cop que es renovin els diputats al Parlament, de definir la metodologia del Procés Constituent i de la internacionalització de la causa republicana".

¡Toma! Menudos cracks, qué tíos. "Legalidad autonómica y obediencia republicana" mientras junteros, republicanos y cuperos discuten si reproclamar la república esta mañana o dejarlo correr. El prófugo propone al preso Sànchez, que no aclara si aceptará la encomienda. Turull está en la recámara. La Fiscalía "estudia" las añagazas del tractorio Torrent por si fueran constitutivas de algo y prosigue el cachondeo porque el papel lo aguanta todo y no se puede defraudar a los portadores del lazo amarillo. A los demás nos toman por idiotas, la nación gilipollas.

El cuerpo de Trapero sigue en el candelero. El contenido de los papeles de los Mossos incautados por la Policía Nacional a dos milímetros de la incineradora es demoledor. En El Periódico abordan el caso de los mossos espías, sección especial para investigar a los disidentes, fueran políticos, empresarios, periodistas o miembros de Sociedad Civil Catalana: "Ese "departamento de espionaje ilegal", como lo definen en su oficio 3022/2017 al que ha tenido acceso El Periódico, "puso en marcha una serie de acciones con miembros de ese cuerpo para realizar tareas de vigilancias, seguimientos, así como grabaciones de conversaciones y toma de fotografías, de personas del ámbito político, periodístico, empresarial y social, que pudieran ser una amenaza para el proceso soberanista que estaba poniendo en marcha la Generalitat de Catalunya".

Y eso pasaba en tiempos de Espadaler y Jordi Jané, éste último el mismo que dio un paso al lado pero se quedó de asesor especial en Interior, un trabajo bien remunerado, pero de poca exigencia. Así es que el 20 de septiembre pasado, víspera de San Mateo, Jané no tenía nada mejor que hacer, según cuentan en Voz Populi, que pasarse por el asedio a la comitiva judicial en plan chafardero más que nada. La pieza alude a la declaración del antecesor de Forn en el Supremo: "Jané admitió haber estado, pero restó hierro a su presencia diciendo que fue “un rato viendo el ambiente” y “sin acercarse al núcleo”. “No acudí por la mañana ni a las horas de más afluencia a esa concentración. Sí que recuerdo que ese día por la tarde mi hermana había venido a Barcelona de compras, yo había quedado con ella antes de cenar y para ir donde estaba el coche pasé por la Rambla Cataluña, pero no nos quedamos allí”, explicó a preguntas del fiscal".

Arranca el ayuno colectivo por relevos y por los presos y escapados en los Capuchinos de Sarrià. El món se hace eco del evento con entusiasmo militante y constata que la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, los Lluïsos de Gràcia y TeatRe amb R de República están por la operación bikini del republicanismo.

Debut de Carles Mundó en La Vanguardia con un estupefaciente artículo en el que el consejero de Justicia del anterior Govern da clases de gobernanza. Ahí va el final: "Gobernar es pensar en la próxima generación, y en el caso de las pensiones es pensar en la próxima y en la siguiente. Mientras nos entretienen con falsos debates sobre un conflicto lingüístico inexistente, nos despistan con dilemas sobre la letra del himno español y nos confunden trasladando el debate político a los tribunales, van pasando los años sin saber quién pagará nuestra pensión". Con dos cojones. Se lo dice Mundó, un titán de la república simbólica. ¿Cinismo? ¿Cara dura? Puede que no sean conscientes de la que liaron y tal vez por eso estiran la goma con el beneplácito de la crítica indígena. Eso sí, hay catorce que hoy no comen por los presos. Gallina de piel en Estremera y Soto del Real.

1 de marzo, santoral: Albino de Anjou, David de Gales, León de Vasconia, Siviardo y Suitberto.

Independentismo es surrealismo
Miquel Giménez. vozpopuli 1 Marzo 2018

Que las CUP insistan en reafirmar la declaración de independencia del pasado 27 de octubre es la prueba irrefutable acerca de donde están los secesionistas. Viven instalados en una rueda de hámster y siguen girando y girando sin llegar a ningún sitio. Puro surrealismo.
¿Hubo o no hubo República?

Resulta difícil, si no imposible, seguir los vericuetos que presenta el discurso separatista. Carente totalmente de lógica, solamente puede valorarse desde la perspectiva que nos ofrecía el Manifiesto Surrealista de André Breton. Como muchos saben, en él se ensalza a los locos y a la capacidad de imaginar cosas, partiendo de un enfrentamiento total y absoluto contra lo lógico, lo real, lo cotidiano. Desde ese ángulo, si aceptan mi modesta sugerencia, entenderán perfectamente lo que sucede entre aquellos que siguen instalados en sus teorías fantásticas acerca de proclamaciones, repúblicas, reivindicaciones de políticos fugados y otras lindezas de semejante fuste.

Las CUP, curiosa e indigestísima mélange fabricada a base de gente honesta y primaria, antiguos asociados al movimiento de los violentos, colectivos de extrema izquierda e hijos de poderosos convergentes, haría las delicias de aquellos artistas que escapaban de la realidad para refugiarse en su onirismo. Porque los cupaires son unos surrealistas.

Me fundamento en algo escuchado al desgaire de labios de uno de sus líderes cuando este martes se presentaban en la reunión de la mesa del Parlament sus enmiendas. Todas ellas hacen hincapié en la reafirmación de la declaración de independencia – para ellos sí la hubo -en los resultados del pseudo referéndum del 1-O – para ellos fue legal y vinculante – y la reivindicación de la figura de Carles Puigdemont como único President legítimo – para ellos se ha producido un golpe de estado con el 155 -, con lo que nos retrotraen al mes de noviembre. La persona, en cuestión, se vio interpelada por un miembro de otro partido que le dijo “¿Cómo pretendéis que votemos a favor de cosas que todos hemos negado ante la justicia? Nunca hubo independencia real”, a lo que el cupaire respondió sin inmutarse “Y qué más da que se proclamase o no. Lo importante es lo que crea la gente”.

Al escucharlo me vino a la memoria inmediatamente la frase que dijo el periodista francés Laurent Tailhade al enterarse de que una bomba anarquista había causado varios muertos en una estación de París, a finales del siglo XIX. El plumífero anarquista espetó un seco e insolente “Qué importan la desaparición de algunas vagas humanidades si el gesto es bello”. Poco después, también fue víctima de otro atentado, mientras cenaba en el restaurante Foyot, perdiendo un ojo. Para las CUP sucede igual, todo es secundario cuando del objetivo final se trata. Da lo mismo que se haya proclamado o no la independencia, que Puigdemont se haya fugado o que lo haya hecho también su correligionaria Anna Gabriel, todo sea por la causa. Son como lo juramentados que atacaban a nuestras tropas en las Filipinas, también en el XIX, borrachos de fe islámica. No conocen obstáculos ni reparan en los desastres que causan en su obcecación contumaz. Tienen un modo de actuar que coincide con el de los Padres Jesuitas, y que me perdone mi admirado Ignacio de Loyola: todo ha de ser a la mayor gloria de Dios, solo que ellos lo aplican a la mayor gloria de su revolución, un tanto confusa, oscura, carente de grandeza y subvencionada.

Torrent, que ha dejado claro no tener nada de moderado con sus últimos gestos en el Colegio de Abogados o con motivo de la visita de Felipe VI al MWC, lo ha hecho, pero para volver a lo mismo de antes de las pasadas elecciones"

Les da lo mismo ocho que ochenta. La cuestión estriba en seguir provocando, en continuar el pulso al estado democrático, esperando que se pierda la paciencia en algún momento. Si llegase tal cosa, y ojalá Dios quiere que no sea así, uno se pregunta si los líderes de las CUP emigrarían también a Suiza o a Bruselas.
Un pleno vacío de contenidos

Los que deseaban el desbloqueo institucional en Cataluña pedían, casi de rodillas, que el president de la cámara catalana Roger Torrent convocase un pleno para intentar desencallar el terrible atasco en el que vivimos. Torrent, que ha dejado claro no tener nada de moderado con sus últimos gestos en el Colegio de Abogados o con motivo de la visita de Felipe VI al MWC, lo ha hecho, pero para volver a lo mismo de antes de las pasadas elecciones.

Todo sigue girando alrededor de los yerros pasados, de no aceptar lo que muchos de ellos mismos han declarado ante la justicia, lo que anda repitiendo por los platós el expresident Artur Mas. La coincidencia en que nada de lo que se hizo podía tener el menor recorrido, la inutilidad de las cosas que se proclamaban con grandes visajes, es insignificante para el movimiento separatista, y aquí podemos incluirlos a todos, desde los neo convergentes a las CUP pasando por Esquerra. Es un caso de doble personalidad, o triple, o cuádruple. Lo que declaran ante la justicia no se compadece en modo alguno con lo que dicen en sus mítines, en los medios o en el parlamento.

Lo que en otro caso podría considerarse como calculada ambigüedad, aquí solo puede calificarse de miserabilismo político. Ese tiovivo en el que se han instalado ellos y, desgraciadamente, a todos los catalanes, gira y gira, sin intuirse que pueda detenerse. De ahí que el plenario convocado sea solamente una página más del proceso, en la que escucharemos los mismos argumentos, las mismas consignas, la horrísona tonada que impide reemprender la normalidad institucional.

Decía Xavier García Albiol que, en caso de que volviesen a las andadas los de la estelada, el gobierno debería aplicar un 155 mucho más duro. Debería ser un 300 y no un 155. Un 300 como el de los espartanos en la conocida película. No sé si la política catalana se habría recuperado totalmente si el PP hubiese intervenido los medios de comunicación de la Generalitat, los Mossos, la administración autonómica y hubiera cerrado de verdad el grifo de las subvenciones a los que se aprovechan de ellas para destruir al estado democrático. Pero sí sé que estaríamos mejor, infinitamente mejor.

¿Es esta la terrible situación de opresión dictatorial que el PP, España, la monarquía y no sé cuantas cosas más ejercen sobre los separatistas?"

Basta con ver el programa de las tardes de TV3 y los personajes que desfilan por allí, vertiendo ponzoña como jamás había visto en la televisión autonómica, para comprender que en Cataluña no estamos viviendo una normalidad constitucional aceptable. Paseen por las calles de Barcelona y verán como en los edificios oficiales hay lazos amarillos y carteles en favor de la libertad para los presos políticos. Escuchen a los separatistas en plazas y calles, intimidando a los que no pensamos como ellos, y vean como su arrogancia no ha disminuido ni un ápice. Hablen en voz alta en cualquier local público acerca de su postura anti secesionista y comprueben como siempre saldrá un energúmeno que les increpará ante la complacencia o la pasividad del resto. ¿Es esta la terrible situación de opresión dictatorial que el PP, España, la monarquía y no sé cuantas cosas más ejercen sobre los separatistas?

Bien se conoce que no. Seguimos igual que antes de las elecciones, perdón, rectifico, estamos mucho peor. Ahora sabemos que solamente un cuarenta por ciento de la gente de mi tierra apoya a la independencia, que el partido que ganó las últimas elecciones fue Ciudadanos, que los líderes del separatismo o huyen o se excusan cuando ven que pintan bastos. Con todo eso, solamente que el gobierno de Rajoy apoyase de verdad a la gente normal de este país, la que aspira únicamente a vivir en paz, dentro de la ley, con justicia y libertad, no estaríamos donde estamos.

Pero Rajoy no es Albiol, ni el PP es Ciudadanos. En Cataluña seguimos condenados a vivir aherrojados a la rueda del separatismo, a sus caprichos, a sus miserias. Estamos inmersos en esos delirios surrealistas de los que les hablaba antes. Unos sueños terribles que son, para la mayoría, auténticas pesadillas. El sueño de la razón engendra monstruos, pero el de la dejación en lo que respecta a la aplicación de la ley y del estado de derecho engendra a las CUP.

Sí, estoy a favor de un 300.

Fascismo de dos velocidades
Fran Carrillo okdiario 1 Marzo 2018

Paseaba estos días por Ámsterdam. En una mañana nublada, habitual allí, como si el tiempo respetara el olor a historia, me adentré en la casa donde vivió Anne Frank, la niña que dibujó el horror y la esperanza en la parte de atrás de la vivienda que compartía junto a su hermana, sus padres y otros amigos de la familia. Allí se escondían de la miseria humana que el mundo estaba sufriendo. Durante dos años, resistieron la búsqueda nazi que rastreaba los alrededores, persiguiendo cualquier latido judío de decencia. Cuando creían que no les descubrirían, un chivatazo alertó de su guarida a los oficiales alemanes. El resto de la historia ya la conocemos. Siempre he pensado que no hay delación más cruel que la del chivatazo amigo, porque confirma que la deslealtad es la morada perfecta del hombre. Toda barbarie necesita de chivatos y cómplices, de esclavos en vida que huyen de la muerte a base de golpear la memoria de los suyos.

Los cínicos del fascismo son aquellos que toleran con parche la ciega destrucción de sus compatriotas. Mucho antes de aquello, en abril de 1909, se publicó en Italia este manifiesto: “Nosotros queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad… Queremos exaltar el movimiento agresivo, glorificar la guerra, el patriotismo el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las cuales se muere y el desprecio a la mujer”. Lo que parece un canto fascista a la violencia en realidad obedece a los deseos de Marinetti, un poeta con ínfulas de revolucionario, que quiso hacer del arte la máxima expresión de rebeldía moderna. Creó el ‘Manifiesto Futurista’ que serviría de inspiración al rechazo estético del momento y enmarcaría las acciones del fascismo ulterior. Mussolini vio en el futurismo la nueva estética con la que seducir a un pueblo cansado del statu quo burgués. El fascismo actual no es futurista. No aborrece del pasado para acoger con entusiasmo los nuevos tiempos.

Más al contrario, construye un imaginario simbólico sobre el que emerge una profunda aunque falsa mitología. Porque sin simbolismo, el nuevo fascismo quedaría en episodios coyunturales de kale borroka y circo parlamentario. Abominan los nuevos fascistas de toda vanguardia porque representan el triunfo de la decadencia, basada en estereotipos construidos bajo propaganda y relatos adocenados. En Cataluña, como antes en Alemania, se vive un fascismo preocupante, no por las hordas de segadores de la razón, sino por la complacencia conformista de esa élite intelectual que lo acepta. Un fascismo de dos velocidades que trataré de explicar en breves líneas: el fascismo de primera velocidad lo representan los soldados de la causa que, con la violencia callejera y las coacciones directas a los disidentes políticos del movimiento nacional, instauran el miedo social, tan importante para la consecución de fines como invencible sin parapeto judicial enfrente. Son aquellos que pintan de lazos amarillos las calles de Cataluña, escrachean sedes (sic) y grafittean paredes de comercios no afectos a la causa. Como pasaba en el País Vasco hace unos años.

Como sucede allá donde el nacionalismo pone sus tentáculos. Primero señalar al diferente, luego hacerle sentir incómodo. Por último, acosarlo moral y físicamente. A este fascismo de violencia verbal y callejera, de corto alcance en secuencias de acción, se le suma un fascismo de segunda velocidad: los aliados directos e indirectos de la causa. Los directos ejercen de patrocinadores, pagadores de esa fiesta abominable desde la perspectiva democrática como fue el 1 de octubre, aquellos quienes articulan desde un canal de televisión todo el odio contra la mayoría pacífica de la población, esos que ejercen de adalides del periodismo para justificar bajo capas de pluralismo donde sólo hay fanatismo de una dirección. Estos me preocupan más: porque a los primeros se les puede juzgar y meter en prisión. Pero los de segunda velocidad son los que acaban por convencernos de que odiar a España y poner lazos amarillos en las casas es libertad de expresión. Son los que banalizan el mal porque del mal viven. La niña de la casa de atrás lo sabía antes de que la atraparan.

"Una pista: no es Venezuela"
Santiago Navajas Libertad Digital 1 Marzo 2018

Los violentos no solo no están en el poder, sino que los fascistas de izquierda y de derecha se reprimen cuando tratan de cruzar las líneas rojas de la violencia.

"¿En qué país no muy lejano y en solo una semana: se condenó a un rapero a tres años de prisión, se secuestró un libro, se retiró una obra de arte en la feria más importante del país y se multó a un club con 36.000 euros por unas pancartas anti racistas?". Esta batería de preguntas me llegó por wasap. Y, por si no se tenía muy claro, se ofrecía un añadido: "Una pista: no es Venezuela".

La clave de la resolución es muy importante para desentrañar el misterio. Los autores de la adivinanza reconocían implícitamente que el primer país que vendría a la mente es el de Chávez y Maduro, que sirve de modelo de populismo a Iglesias y Monedero. Pero no, dichos acontecimientos han pasado en España. Ahora bien, así como no es lo mismo el "Te voy a matar" del asesino en serie y el de la madre que ve a su bebé tirar al suelo un potito, unos mismo hechos ocurridos en Venezuela (3,87 sobre 10 en el Índice de Democracia que elabora The Economist) y en España (8,08) exigen analizar las razones de las acciones judiciales y administrativas de que han sido objeto.

En el caso español, el rapero no ha cantado al lucero del alba o al toro enamorado de la luna sino, que ha amenazado de muerte, injuriado gravemente y hecho apología de ETA y el Grapo. Los artistas no tienen impunidad para cometer delitos en el ejercicio de su actividad porque, aunque no se lo terminen de creer, el arte no está más allá del bien y del mal. O de las leyes. El libro ha sido retirado por el momento, en cuanto que hay una reclamación, que la juez ha considerado pertinente, sobre una vulneración del derecho al honor por parte del periodista que ha llevado a cabo la investigación. Y los periodistas también están sujetos a las mismas normas de respeto a la integridad moral que el común de los mortales. En este caso, y sin tener más información que la publicada por la prensa, sospecho que el libro volverá a las librerías en menos de lo que se lee este artículo.

Por otra parte, ARCO es una organización estatal a la que pagamos todos, por lo que está más constreñida a la hora de emplear el dinero público para no hacer burda propaganda golpista y apología de la violencia. Una cosa es enlatar mierda para hacer reflexionar sobre el material del arte, como hizo Piero Manzoni, y otra muy diferente pixelar fotos de delincuentes para enmierdar la democracia española, al estilo de Santiago Sierra. El primero está en la Tate Modern de Londres; el segundo es jaleado por Jordi Évole en El Hormiguero. Por supuesto, Helga de Alvear, la astuta galerista que se ha prestado a la performance fascistoide de Sierra, puede hacer en su galería lo que le venga en gana y sacarle el máximo de dinero a los paletos del procés, pero no en nuestro nombre y, mucho menos, con nuestro dinero. En Suiza se estableció, a raíz de una actividad de propaganda de un grupo islamista, que

la comunidad no está obligada a dejar los espacios públicos como plataforma para difundir puntos de vista que son irreconciliables con los valores básicos y fundamentales de nuestra sociedad.

Esto vale para la distribución del Corán por unos fundamentalistas islámicos en Suiza o para Santiago Sierra en ARCO.

Por último, la retirada de las pancartas obedece a la muy prosaica, burocrática y razonable medida de que hay que informar con antelación antes de hacer cualquier tipo de manifestación pública. Hay, además, una prudencia doble en las actividades deportivas, para que no se instrumentalicen políticamente, dado que es un espacio colectivo muy susceptible de ser copado por pasiones y soflamas de la peor especie. Lo acaba de comprobar Guardiola cuando la Premier le ha prohibido llevar su lazo amarillo en apoyo al golpismo xenófobo en Cataluña, dado que no se permite este tipo de mensajes a nadie en el mundo del fútbol. Aunque el entrenador catalanista, que sostiene que España es un Estado autoritario (v. The Economist supra), crea que él ha de ser la excepción.

Así que, efectivamente, no es Venezuela sino España, porque nuestro país, por mucho que duela a comunistas como Pablo Iglesias y a socialistas como Zapatero, se diferencia del país bolivariano en que los violentos no solo no están en el poder, sino que los fascistas de izquierda y de derecha se reprimen cuando tratan de cruzar las líneas rojas de la violencia y la intolerancia. Mala noticia para los grupos neonazis Batallón de Castigo y Más que Palabras, para los que el fiscal pidió hasta 11 años de cárcel por promover la violencia, y Valtonyk, Pablo Hasel y La Insurgencia, raperos por un mundo lleno de odio, violencia y destrucción.

En España, incluso los jueces están sometidos a la ley. Y el Gobierno. Y los raperos. Y los artistas. Y los futbolistas. Que se lo digan a Garzón, a Barrionuevo, a Shakira, a Almodóvar, a Messi...

Esto, efectivamente, no es Venezuela.

El dato del que Colau y los "indepes ingratos" no hablan: España paga 58M por el Mobile
Hay una cifra muy significativa que evidencia el bucle de contradicciones en que se sumió la alcaldesa de Barcelona durante el Mobile. ¿Cuánto nos cuesta la feria a todos los españoles?
Manuel Ángel Méndez. Barcelona elconfidencial 1 Marzo 2018

Llegó el día de la clausura del Mobile World Congress y más de uno respirará aliviado. Especialmente la organizadora, la GSMA, que asistió a un arranque insólito de trifulca política en que las instituciones que le habían prometido lealtad le ofrecieron bronca, plante al Rey y manifestaciones independentistas. Se temía lo peor, pero al final se impuso la cordura y todos hemos empezado a olvidar.

El Mobile World Congress ha sobrevivido a sí mismo, a los 'secuestros' políticos, al tráfico y hasta a la amenaza de nieve. "¿Colau? Lo que de verdad nos acojona ahora es la nieve. Como caigan algo más que cuatro copos, la ciudad se va a colapsar y esto será un caos. Barcelona nunca ha estado preparada para la nieve", me contaba el martes por la mañana una fuente cercana a la organización de la GSMA que prefería no desvelar su nombre.

Los copos no aparecieron y al final el Mobile funcionó (casi) como un reloj. El "bochorno" político del domingo ha pasado desapercibido para los asistentes, que lo contemplan desde fuera como un episodio exótico de política local, pero ha supuesto una bofetada para la organización. Es pronto para evaluar qué impacto va a tener a largo plazo, más allá de 2019, pero es un asunto de fondo, el de la estabilidad institucional, que sin duda estará sobre la mesa. ¿Por qué? Para continuar en Barcelona, el Mobile World Congress depende de dos factores fundamentales: unión y acuerdo entre Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat y Gobierno central y, más importante aún, dinero. Y es aquí donde los datos importan. Y explican.

“Hay una cifra de la que apenas se habla y da mucho contexto sobre lo absurdo de la situación que se vivió el domingo. Colau ha jugado con fuego, ha sido una enorme irresponsabilidad”, explica un directivo de una gran tecnológica española que remite a los datos de financiación de la Mobile World Capital (MWC), la fundación de la GSMA que impulsa el Mobile World Congress y que se financia a partes iguales por Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat y Gobierno español.

Creada en 2012 y presidida por el entonces alcalde, Xavier Trías, la Mobile World Capital ha recibido a día de hoy del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital un total de 25 millones de euros en subvenciones públicas a fondo perdido. Es decir, dinero del contribuyente que no debe ser devuelto. En 2015, el contrato se renovó y amplió hasta 2023, con una aportación extra del Estado de otros 30 millones más.

A eso hay que sumar subvenciones públicas puntuales, como la recibida por la MWC en 2016 de tres millones de euros. Suma total: 58 millones que paga España para garantizar que se cumpla una de las condiciones sagradas que la GSMA impone para que el congreso se quede en Barcelona: estabilidad política, unidad de todas las instituciones.

“Es pura hipocresía. Generan ruido e inestabilidad en un evento a costa de machacar a las instituciones de las que dependen económicamente para que ese mismo evento millonario siga en Barcelona. Sin ese dinero y esa estabilidad que aporta la Administración central, el Mobile se habría ido hace tiempo. Que se quede es bueno para todos, pero no se puede torpedear una feria para luchar contra aquellos que les están ayudando. Son datos que al independentismo no le interesa que se difundan, es de una ingratitud alucinante”, dice incómodo el mismo directivo consultado.

No es solo dinero público, también privado de empresas 'estatales' como Telefónica, que aportó más de 5,1 millones de euros entre 2014 y 2016. Oficialmente, la empresa no quiere saber nada del entuerto político, pero fuentes cercanas a la operadora aseguran que su cúpula está muy molesta con lo ocurrido. Si el Mobile abandona algún día Barcelona, la operadora sería una de las grandes perjudicadas. “Juegan en casa, en España, consiguen un mayor foco mediático que si tienen que ir a Dubái a competir por la atención. Normal que pongan tanto dinero”, explican fuentes cercanas a la dirección de la GSMA.

Estas mismas fuentes señalan otro factor más allá de la cuantía de las subvenciones. Transparencia. ¿Qué se está haciendo con ese dinero público? ¿En qué se está gastando exactamente? "Hay una enorme falta de visión, sobre todo durante los dos últimos años. Desde que los comunes llegaron al Ayuntamiento de Barcelona en 2015, se ha producido un giro. Le dan menos importancia al Mobile que antes. Ellos han heredado una situación excepcional, con nuevas ideas de éxito como el 4YFN [evento paralelo de 'startups' en la feria] y, sin embargo, todo lo que hacen es poner obstáculos en el camino", explica un directivo de una tecnológica involucrado en el pasado en las negociaciones con la Mobile World Capital.

En definitiva, este año hemos asistido a una penosa politización de un evento que no entiende de política, pero que la exige: de altos vuelos y en forma de estabilidad y acuerdo entre las diferentes administraciones. Es legítimo establecer todo tipo de condiciones y exigencias cuando la fiesta la pagas tú. Pero cuando dependes del dinero de terceros y, más aún, de subvenciones públicas, se espera un mínimo de coherencia. La cuenta atrás para el Mobile 2019 en Barcelona empieza hoy, y Dubái ya está soñando con un nuevo 'show' de Colau.

PRINCIPAL FINANCIADOR
El ‘represor’ gobierno español, mecenas a fondo perdido del MWC de Barcelona
La Gaceta  1 Marzo 2018

Si el Mobile World Congress sigue afincado en Barcelona es, en gran parte, gracias a la generosidad de los contribuyentes españoles -aunque muchos de ellos ni siquiera lo sepan-.

Desde que la Ciudad Condal albergase por primera vez en 2011 el evento, el (despreciado por el separatismo) Estado español se ha dejado al menos 165 millones de euros en subvenciones a su organizador GSMA. Y, según publica El Mundo, la mayor parte de estas aportaciones son ‘’no reintegrables’’, es decir, a fondo perdido.

¿Por qué subvencionarlo?
La decisión la tomó el ministro de Industria de la segunda legislatura de Zapatero, Miguel Sebastián. Tras dejar Cannes, el Mobile World Congress puso rumbo a Barcelona encumbrándose como un evento de éxito y llamando la atención de otros pretendientes. Afirma el citado diario que el Ejecutivo recibió llamadas de otros países con suculentas condiciones para abandonar definitivamente la Ciudad Condal.

Era 2011 y la crisis económica estaba en su punto álgido. Zapatero comenzaba a aplicar sus recortes y era muy complicado presupuestar subvenciones a fondo perdido. Pero Sebastián insistió en la necesidad de atar el eventro y, finalmente, logró el ‘ok’ del expresidente para dedicar una partida de cinco de millones de euros al MWC.

El acuerdo establecía además que tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de Barcelona deberían aportar sendas partidas de cinco millones de euros, al ser los principales beneficiados de la feria internacional.

450 millones de beneficio, en peligro
El contrato firmado con la organizadora del Mobile World Congress vencía en 2018, pero fue prorrogado hasta 2023 por el exministro de Industria del PP, José Manuel Soria. En los once años de vigencia del contrato, el Estado habrá destinado 55 millones de euros a fondo perdido.

Es la misma cifra que habrán aportado la Generalitat y el Ayuntamiento barcelonés. Sin embargo, el exministro Soria dejó escrito en el Real Decreto que proclamaba el acuerdo con los organizadores que ‘’si la Generalitat o el Ayuntamiento incumplen, la Administración Central responde, aunque con derecho a reclamárselo después’’. Una vez más, el Fondo de Liquidez Autonómico vuelve a jugar el papel de salvavidas, dadas las precarias condiciones de las cuentas catalanas.

Y el ‘procés’ puede tener un papel fundamental en el futuro de un congreso que genera alrededor de 450 millones de euros en beneficios. Una de las cláusulas del contrato con el organizador es la posibilidad de cambiar de sede en caso de ‘inestabilidad’ política.

Y TV3 se pregunta sin es rentable…
La cadena pública catalana TV3 se ha preguntado si sale a cuenta albergar el Mobile World Congress en Barcelona y ha manifestado que “los puestos de trabajo que se generan localmente no se pagan a más de 6 euros brutos la hora”. “Con la llegada del MWC se repite un mantra: la lluvia de millones que el evento significa para la ciudad”, ha señalado en un reportaje.

Y todo una vez conocido que se espera alrededor de unos 108.000 asistentes, la misma cifra registrada durante la edición del año pasado, procedentes de alrededor 200 países, y un impacto económico de 471 millones de euros.

La asociación que agrupa la industria del móvil y que impulsa el evento (GSMA) ha calculado además que contará con alrededor 2.300 empresas expositoras, un 1% más que en 2017, y más de 170 delegaciones internacionales, y se crearán 13.000 empleos temporales.

Los partidos políticos vascos se reparten 4.536.000 euros en subvenciones
www.latribunadelpaisvasco.com 1 Marzo 2018

El Consejo del Gobierno Vasco ha aprobado la propuesta de acuerdo presentada por el Departamento de Seguridad por la que se establece la distribución de las subvenciones que se conceden para el año 2018 a las formaciones políticas.

La Ley de Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Euskadi para el ejercicio 2018 contempla una partida de 4.536.000 euros, destinada a subvencionar a los partidos políticos con representación en el Parlamento Vasco para atender sus gastos de funcionamiento ordinario.

La partida será distribuida por el Gobierno Vasco entre las formaciones según los criterios establecidos en la Ley de Financiación de Partidos Políticos y tomando como base los resultados electorales de las últimas elecciones autonómicas celebradas el 25 de septiembre de 2016.

La distribución de subvenciones para el presente ejercicio se establece de la siguiente manera:

EAJ-PNV 1.750.903,84 €
EH-BILDU 1.033.826,51 €
Elkarrekin-Podemos 690.569,17 €
PSE-EE (PSOE) 558.134,51 €
PP 502.565,97 €

Fuga de médicos en Menorca por el requisito del catalán de Armengol
Más de un tercio de los profesionales del hospital Mateu Orfila de Mahón proceden de países como Colombia o Argentina.
Carmen Lucas-Torres elespanol 1 Marzo 2018

El único hospital público de Menorca corre el riesgo de quedarse sin médicos ante la inminente aplicación del decreto que prepara el Govern balear, por el que el nivel B1 en catalán será requisito para las oposiciones de Sanidad previstas para finales de este año.

Dolors Montserrat defiende que los médicos no hablen en catalán

El hospital Mateu Orfila de Mahón tiene un problema de déficit de médicos desde hace dos décadas. De ahí que un tercio de la plantilla del centro se componga de especialistas provenientes de países extracomunitarios, sobre todo de Latinoamérica.

A la falta de profesionales crónica del centro se suma ahora el decreto del gobierno de PSOE y Més, con Francina Armengol al frente. Todos los profesionales sanitarios, también los enfermeros y auxiliares, tendrán que acreditar un nivel B1 de catalán.

Un anestesista y una psiquiatra del hospital de Menorca acaban de marcharse a Mieres (Asturias) donde comienzan a trabajar este mismo jueves y una decena de médicos han manifestado ya que están buscando opciones fuera de Baleares, según denuncian fuentes del principal sindicato de médicos de las islas, Simebal.

En el resto de las islas también comienza a haber fugas por este motivo. Nada más anunciarse el decreto, un cirujano cubano que tenía la condición de especialista eventual y pasaría a ser interino en el hospital de Son Espases (Palma) decidió marcharse a Ciudad Real por miedo a no conseguir la acreditación lingüística, según denuncia el mismo sindicato. Otros dos médicos de Urgencias del hospital público de Ibiza también aportaron el mismo motivo para marcharse.

El caso del hospital de Menorca es el más delicado, pues la plantilla se compone de 150 médicos y cada salida es difícil de cubrir. La isla resulta poco atractiva por las pocas posibilidades de investigación y el alto precio de los alquileres.

"Se está puenteando a la Sanidad balear. No tienen en cuenta que tenemos un problema de captación de médicos y que se agravará con esta medida. Yo hablo de Sanidad, no de Política. Este decreto tendrá consecuencias negativas en nuestro sistema de salud", denuncia Miguel Lázaro, secretario general del sindicato Simebal.
El decreto de Armengol

El primer borrador del decreto redactado por el gobierno de Armengol y los nacionalistas de Més, ya descartado, exigía el nivel B2 de catalán para poder presentarse a las oposiciones. Todos los sindicatos, a excepción de UGT, votaron en contra en una reunión de la mesa sectorial celebrada el pasado otoño.

Ahora plantean un decreto 'light', por el que se pedirá la acreditación de un grado menos, el B1. Quienes vayan a ejercer la medicina por primera vez necesitarán el título. Los interinos, sin embargo, podrán presentarse a las oposiciones sin el título, pero si en dos años no consiguen acreditarlo, no podrán pedir traslado ni promocionarán.

La ratio de interinidad en Baleares alcanza el 37% del personal médico. Ante la falta de solicitudes para ejercer la medicina en las islas, han llegado médicos de todas las partes del mundo, desde países árabes a Sudamérica y este de Europa.

La consellera de Salud, Paula Gómez, ha anunciado este mismo miércoles, según recogía la agencia Europa Press, que la convocatoria de oposiciones se oficializará cuando esté aprobado el decreto, que ahora se encuentra en el Consejo Consultivo de las islas.

El Govern tiene previsto convocar 4.600 plazas, entre las que habrá unas 1.150 para médicos.

Por "agresión" al gallego
Persecución lingüística en Galicia: denuncian a una funcionaria por atender sólo en español
Nacho Doral okdiario 1 Marzo 2018

La Mesa Por la Normalización Lingüística (MNL), una plataforma nacionalista que trata de imponer el gallego y eliminar el español, ha denunciado a una funcionaria de la Xunta de Galicia en Lugo por atenderla en castellano. Esta entidad, considerada el ‘brazo civil del nacionalismo gallego’ y adalid de la dictadura lingüística, alega que el trabajador habría incumplido la ley que establece que se puedan hacer los trámites en la lengua cooficial.

Los hechos que refiere esta entidad afín al separatismo gallego sucedían este lunes en Lugo. Una vecina acudió a un funcionario del Servicio de Deportes de la Xunta para buscar información sobre clubes deportivos y se dirigió a la funcionaria en gallego. Ante la respuesta de la trabajadora en castellano, se molestó y pidió que le hablaran en gallego. Ante su insistencia, la funcionaria le respondía: “Estoy trabajando y puedo elegir el idioma que quiero”, según el relato que difunde la MNL.
“Es una agresión”, aseguran

La Mesa Por la Normalización ha interpuesto una denuncia por lo que considera “una agresión linguística” ante la Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta de Galicia. En ella esgrime que la Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo de las Administraciones Públicas estipula el derecho de uso de las lenguas oficiales en el territorio de la comunidad autónoma, en este caso el gallego.

Denuncias ‘prefabricadas’
La MNL se fundó a finales de la década de los 80 y fue favorecida con subvenciones millonarias durante los gobiernos de PSdeG-PSOE y BNG, que las multiplicó por siete. Esta organización que impulsa la dictadura lingüística al estilo de la Plataforma Por la Lengua en Cataluña, hace funciones de delación del mismo calibre. Incluso con denuncias falsas, según han comprobado asociaciones como Galicia Bilingüe.

La presidenta de este colectivo explica a OKDIARIO que “periódicamente sacan este tipo de casos totalmente forzados o inventados. Van a la administración pública o una empresa, y usan un gallego muy cerrado para quejarse si no les entienden y victimizar la situación. A continuación, difunden que se les ha negado la atención en gallego y hablan de agresiones a la lengua”, señala Gloria Lago.

El de Lugo, asegura la responsable de esta asociación: “Sería un caso más” en las denuncias de esta organización. “Nunca hay nada por escrito ni pruebas“, apunta Lago. La MNL ha llegado a denunciar a un importante hotel de Vigo, a una granja escuela, al Club de Hípica Casas Novas, propiedad de Amancio Ortega en el año 2015. “Acudían decenas de independentistas con pancartas a montar el numerito. Y todo se demostró que era mentira. Pero el efecto propagandístico para el nacionalismo lo consiguen” explica.

Listas negras de no gallegohablantes
La Mesa Por la Normalización elabora y difunde además listas negras en las que recoge comercios y empresas que optan por atender en español, y a las que envía cartas en las que se les advierte de que pueden ser denunciados. Su expresidente, Carlos Callón, ha sido concejal de la formación independentista BNG y no esconde su apoyo al separatismo en Cataluña y País Vasco.

La plataforma nacionalista ha obtenido el apoyo a sus manifiestos por parte de partidos de la izquierda nacionalista e independentista, como el PSdeG-PSOE, Podemos, el BNG, Anova-Irmandade Nacionalista, Esquerda Unida o Compromiso por Galicia. Aparte de sus denuncias, ha perseguido hasta lograrlo la eliminación de topónimos en español como La Coruña, Orense o El Ferrol y la imposición de los correspondientes en gallego.


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