AGLI Recortes de Prensa   Lunes 5  Marzo 2018

Elecciones
Cayetano González Libertad Digital 5 Marzo 2018

Si en España hubiera unos usos democráticos homologables a los de una democracia madura, y si en la Moncloa habitara un presidente que priorizara, no sus intereses personales, sino los del país, los ciudadanos seríamos convocados antes del verano a las urnas para elegir unas nuevas Cortes Generales. de las que saldría un nuevo presidente del Gobierno y un nuevo Ejecutivo.

El actual Gobierno, con su jefe a la cabeza, y el partido que lo sustenta están abrasados. No son capaces de aprobar los Presupuestos para este año, y mejor no pensar en el precio que tendrían que seguir pagando al PNV para conseguir su apoyo. En Cataluña no saben qué hacer para salir de la parálisis institucional, del esperpento en que han metido a las instituciones catalanas Puigdemont y sus amigos. Las relaciones de Rajoy y del PP con quien les apoyó en la investidura, Ciudadanos, son manifiestamente mejorables. Los casos de corrupción, con sus correspondientes procesos judiciales, convenientemente caldeados por las televisiones del agitprop, acosan un día sí y otro también al PP...

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, los podemitas han movilizado a un sector social importante, el de los pensionistas, especialmente sensible a la hora de ir a las urnas. Los saca a la calle para, con el apoyo de La Sexta, montar un auténtico acoso al Gobierno. No seré yo quien derrame una sola lágrima por el hecho de que la televisión que en el verano de 2012 fue favorecida por este Gobierno sea desde hace tiempo la punta de lanza contra el mismo. El argumento esgrimido en aquel momento por la vicepresidenta Soraya, la pluralidad informativa, para justificar la fusión de Antena 3 y La Sexta producen auténtica risa al contemplar lo que ha sido el devenir del canal de Ferreras. Pero, como dice el refranero popular: si no quieres caldo, toma dos tazas.

¿Convocará Rajoy elecciones anticipadas? Si de él depende, y constitucionalmente es una facultad que sólo a él corresponde, no lo hará. El estado natural del presidente es no complicarse la existencia, no hacer nada, dejar que pase el tiempo y de esa manera agotar la legislatura. ¿Por el bien de España?, ¿por el de su partido? No, simplemente piensa en sí mismo. Cierto es que ningún presidente convoca elecciones para perderlas. Y en estos momentos la encuestas pintan mal para el PP, partido al que no le sonríe ningún estudio demoscópico, ni los de La Razón, lo cual ya de por sí debería ser una clara señal de alarma para los populares. Pero esa resistencia natural de cualquier presidente a adelantar una convocatoria electoral si las encuestas no le son favorables puede ser letal en el caso de Rajoy, porque nada hace pensar que el proceso de declive, de desgaste, de derrumbe del PP no se vaya a agravar en los próximos meses.

Desde un punto de vista partidista, a Rajoy le interesa que primero tengan lugar las municipales, las autonómicas y las europeas, en la primavera del año que viene, aunque nada le garantiza que en esas citas electorales su partido vaya a salir globalmente bien parado. A Ciudadanos e incluso al PSOE no les importaría un adelanto de las generales. Y a Podemos le puede resultar indiferente, porque sus perspectivas son malas, independientemente de la fecha.

Mi apuesta es que, aunque España necesita un cambio, un nuevo Gobierno, un nuevo liderazgo político, sobre todo para hacer frente al desafío secesionista en Cataluña, Rajoy se resistirá todo lo que pueda al adelanto electoral, aunque eso suponga que el proceso de demolición del PP siga su lenta pero implacable marcha. Eso, a estas alturas de la vida, no parece que le preocupe en exceso al inquilino de la Moncloa. Él es muy suyo y los suyos, perdón por la redundancia, se lo han permitido y aplaudido durante mucho tiempo. Por lo tanto, que cada palo aguante su vela.

El PSOE vuelve a las checas
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 5 Marzo 2018

Si me lo permiten ustedes, queridos lectores, esta semana voy a cambiar de tercio. En lugar de escribir sobre las barbaridades que se comenten con las lenguas como método para la formación del espíritu nacional -no el de Franco sino el de los nuevos totalitarismos camuflados de democracia farsaria- y del adoctrinamiento de los niños, que es una nueva forma de estupro o de perversión de menores, me pongo a acometer un peligroso tema con mi “alma y mi pluma”. Recuerden que Sabino Arana tituló así uno de los panfletos más abominables del racismo, antecedente del Mein kanpf (“Mi lucha”) de Hitler, y que el partido que fundó al día de hoy sigue homenajeando a este engendro del mal.

El tema en cuestión es la checa que ha propuesto en forma de proposición de ley el Partido de Pablo Iglesias senior, por la que se amplían los efectos de la “Ley de Memoria histórica” de Zapatero de infausto recuerdo, con el seguro apoyo del otro partido de Pablo Iglesias junior.

La memoria es personal, de cada uno de nosotros. Cada cual, subjetivamente, de conformidad a las experiencias que ha vivido o sufrido en su transcurrir vital, almacena sus recuerdos y los evoca. Por eso, cuando alguien cuenta su trayectoria existencial, llama “memorias” a lo relatado. La historia es otra cosa, es un análisis basado en investigaciones científicas que nos dan una visión lo más aproximada posible a la verdad, a los hechos objetivos acontecidos. Por supuesto que la historia puede tener diferentes enfoques o versiones, pero un historiador que se precie como tal, y que sea honesto, debe basarse en fuentes y acercarse de forma objetiva a la realidad de los hechos históricos, y la interpretación de éstos debe atenerse a los mismos, verificados y comprobados en fuentes fidelignas y objetivables. Memoria histórica es un oximorón. O es memoria o es historia, pues la primera es subjetiva, mientras la segunda para ser veraz debe atenerse al plano objetivo de la realidad.

Voy a hacer un recorrido crítico respecto a partes del contenido de la proposición para que ustedes comprueben el ataque a los fundamentos de la Constitución Española que supone esta proposición de ley; y la vulneración más escandalosa a los principios que fundamentan las libertades individuales, entre las que están la libertad de cátedra, la de expresión, la de pensamiento, la libertad de prensa, la libertad ideológica y las que estén relacionadas con la libertad de publicación y difusión de investigaciones históricas, entre otras.

En el artículo 2 del texto de la proposición se define el concepto de víctima. Y he descubierto que yo soy una víctima, pues como efecto de la conjunción de ETA con los intereses de los partidos nacionalistas sufrí consecuencias emocionales y económicas de las que no he sido indemnizado ni resarcido. Por tanto, si este concepto se aplica a otros colectivos yo tendré que acudir a los tribunales atendiendo al artículo 14 de la Constitución, pues seré discriminado respecto a otros beneficiarios del Estado.

Se dice que…
“A los efectos de la presente Ley, se consideran víctimas todos aquellos y aquellas[sic], con independencia de su nacionalidad que, por su lucha por los derechos y libertades fundamentales del pueblo español, hayan sufrido los mencionados daños como consecuencia de acciones u omisiones que violan las normas internacionalmente reconocidas relativas a los derechos humanos durante el periodo que abarca la Guerra Civil Española y la dictadura franquista, así como el periodo que va desde la muerte del dictador hasta la entrada en vigor de la Constitución española de 1978. De igual forma, en consonancia con las definiciones de Naciones Unidas y del Estatuto de la víctima del delito, se considerarán víctimas a los familiares o personas a cargo y las personas que hayan sufrido daños al intervenir para prestar asistencia a víctimas en peligro o para impedir la victimización.”

Yo no dudo de que, como efecto de la guerra, y, como dice el texto, por la acción de un régimen autoritario, hubo miles de víctimas. Pero tampoco dudo, porque es cierto, que las víctimas no solamente fueron producidas por el bando azul sino también por el rojo. Todos asesinaron. Y hay que recordar que los que murieron en Paracuellos no fueron juzgados, ni tampoco los que fueron asesinados por las hordas armadas por la República y dejadas a su libre arbitrio para llevarse a su capricho por delante a gentes que abogaban por la democracia constitucional republicana, y que tanto durante la guerra como desde el año 1934, hasta el inicio de ésta, se desató una dinámica que buscaba la sovietización del régimen, transgrediendo la letra y el espíritu de la Constitución de 1931, hasta el punto de que en la parte no controlada por las fuerzas franquistas hubo purgas, persecución y asesinatos entre bandas adscritas a la defensa del sistema instituido tras las elecciones de abril de 1936, como relata el libro “1936, fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular”. Eso está suficientemente descrito en la historiografía científica por autores tan poco implicados en posibles intereses derechistas como puede ser el estadounidense Stanley George Paine. Y, precisamente, esto que afirmo está en consonancia con el concepto de verdad que se define en ese mismo artículo:

“Verdad: En el conjunto de principios actualizado para la protección y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad, Naciones Unidas define el derecho inalienable a la verdad como el derecho de cada pueblo a conocer la verdad acerca de los acontecimientos sucedidos en el pasado en relación con la perpetración de crímenes aberrantes y de las circunstancias y los motivos que llevaron, mediante violaciones masivas o sistemáticas a la perpetración de esos crímenes. El ejercicio pleno y efectivo del derecho a la verdad proporciona una salvaguarda fundamental contra la repetición de tales violaciones.”

Es precisamente por ese criterio de verdad por el que la proposición de ley no debería ser aceptada ni tramitada, pues ninguna verdad puede ser sectaria y afectar solamente a una parte de la verdad sino ser integral, abarcando a toda la extensión de la misma; para no pecar de fragmentaria.

Lo más grave del texto de la ley propuesta es la creación de la “La Comisión de la verdad” que nos recuerda en exceso al Ministerio de la Verdad de la obra “1984” de Orwell. Su similitud es sorprendente. La verdad no puede establecerse en el ámbito político sino en el científico, y es obra y acción de los historiadores que se dedican, si son verdaderos historiadores, a revelar la verdad histórica. Es una vergüenza el silencio mantenido por la Real Academia de la Historia en esta materia. Refleja una cobardía que les invalida para realizar la función que tienen encomendada. Se parece a la pasividad de la Real Academia de la Lengua española que está impasible ante los ataques que sufre la lengua de Cervantes por las instancias nacionalistas. Tampoco entiendo yo la actitud timorata y cobarde del partido de Rajoy, que está visto que va a pasar por el aro izquierdizante.

El artículo 6-2, establece que las funciones de dicha Comisión son las de “[…]la recuperación y análisis de los documentos históricos, sin limitación de acceso a los mismos por su condición de material clasificado o secreto o por el lugar en el que se encuentren, dentro o fuera del territorio nacional, testimonios y otros materiales para elaborar un informe final incluyente y global que contribuya al esclarecimiento de la verdad, la reparación integral de las víctimas y las garantías de no repetición sobre los crímenes de lesa humanidad y de guerra cometidos durante la Guerra Civil Española y la dictadura franquista, hasta la aprobación de la Constitución Española el 6 de diciembre de 1978, a través de la promoción del conocimiento y la reflexión sobre nuestro pasado”.

Y yo me pregunto que quién garantiza la integridad, conservación, supervisión y vigilancia de dichos fondos para que no sean destruidos en la parte que no interese, como sospecho se ha hecho con la burda requisa de los archivos sobre la Guerra Civil trasladados a Cataluña con nocturnidad y alevosía desde Salamanca.

Sería demasiado extenso hacer una evaluación del texto sin incurrir en una tortura para mis lectores. Por eso me voy a centrar en lo que es una verdadera aberración jurídica:
Por ejemplo, el artículo 32 establece que el Ministerio de Educación canalizará los programas oportunos para hacer extensiva esta visión de la historia al sistema educativo. Pero no corresponde esta función al Ministerio sino a las instancias académicas oportunas, bien sea la Real Academia de la Historia, las facultades universitarias de Historia o una comisión de historiadores de reconocido prestigio y de composición plural suficiente para dictaminar esos contenidos.

Lo que supera el límite de lo concebible es el Título IV de Régimen sancionador, constituido en sí mismo como verdadera checa para perseguir al disidente. Y disidente puede ser lo mismo un historiador que desvele las atrocidades cometidas por el bando opuesto al franquista en su intento de sovietizar la República, desde la Revolución de octubre del 34 hasta el golpe anterior y posterior a las elecciones de 1936, como el simple afiliado a cualquier partido de extrema derecha que tiene el mismo derecho para existir que otro que sea de extrema izquierda, a no ser que se prohíban ambos extremos en cuyo caso erradicaríamos el principio constitucional que garantiza la libertad de pensamiento, expresión y ejercicio ideológico.

Y también podría ser purgado cualquier profesor, que en virtud de la historiografía existente o de los manuales que circulan en el mundo editorial que se basan en abundante y variada documentación y fondos archivísticos, ejerciera su libertad de cátedra y actuara en función de la verdad para proclamarla a sus alumnos. Entre otros, el siguiente párrafo es verdaderamente escabroso: “La obstrucción de la actuación inspectora de la Administración en materia de memoria democrática, así como la omisión del deber de información, en relación con un Lugar de Memoria Histórica y Democrática inscrito en el Inventario” .

¿Qué se entiende por obstrucción a la actuación inspectora en materia de memoria democrática? ¿Qué es la memoria democrática? ¿No es memoria democrática investigar la actuación de las checas durante la guerra civil, por ejemplo? ¿No es memoria democrática investigar las implicaciones de Carrillo en la matanza de Paracuellos? ¿Sólo es memoria democrática revelar los crímenes del bando franquista o de su régimen posterior, que también los hubo? ¿Solamente han cometido crímenes los fascismos? ¿No han cometido crímenes los regímenes comunistas? Si no me fallan las cifras los sistemas comunistas asesinaron a más personas en términos absolutos que todos los regímenes fascistas, incluyendo el nazismo, juntos. Más de 100 millones de muertos, sin contar las víctimas no directamente asesinadas. Que nos lo cuenten los ciudadanos venezolanos, los cubanos, o las víctimas del sandinismo. Que son más recientes.

El texto de esta proposición en su conjunto es una aberración jurídica, hay muchos más artículos que convendría desmenuzar, pero no voy a extenderme para no abusar de la paciencia de mis lectores.

Solamente exijo que quienes tienen capacidad para hacer prevalecer la Constitución lo hagan, y que no sigamos deteriorando aún más el régimen que nos dimos en 1978, que cada vez es más irreconocible. No nos puede llevar a nada bueno seguir por la actual dinámica.

“No estamos seguras porque las autoridades no nos dan seguridad”
www.latribunadelpaisvasco.com 5 Marzo 2018

Un grupo de mujeres alemanas ha lanzado una campaña llamada #120db para dar voz a las féminas que han sido atacadas en las calles de sus respectivas ciudades, en la mayor parte de los casos por inmigrantes musulmanes.

El grupo, que se autodenomina "120 decibelios" en referencia a la intensidad del sonido de las alarmas antiviolación, ha lanzado un vídeo en el que varias mujeres recuerdan los nombres de algunas de sus compañeras atacadas. Entre éstas, se citan los casos de Mia, que fue asesinada a puñaladas por su ex-novio solicitante de asilo en la ciudad alemana de Kandel; Maria Ladenburger, que fue violada y asesinada por un inmigrante que mintió sobre su edad; y Ebba Akerlund, una niña sueca de 11 años que acabó con su cuerpo partido por la mitad después de ser atropellada por un camión durante el ataque terrorista de Estocolmo el año pasado.

"Podrían ser yo y yo podría ser ellas", continúan diciendo las mujeres. "Los delincuentes están en todas partes. Mientras corremos en el parque, cuando volvemos a casa después del trabajo, mientras esperamos el autobús, no estamos seguras porque no nos están dando seguridad”. Las mujeres protagonistas del vídeo afirman que las fronteras no son seguras, que las autoridades no tienen idea de quién entrará en el país y que "se niegan a deportar a los delincuentes”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Demasiado parecido al PP de Rajoy
Guillermo Dupuy Libertad Digital 5 Marzo 2018

Me alegro de los malos pronósticos que le auguran al PP las encuestas, pero les mentiría si les dijera que mi valoración de Ciudadanos ha mejorado algo en los últimos dos años de decisiva e inocultable crisis nacional, muy especialmente en Cataluña. De hecho, la falta de ilusión con la que ya voté al partido de Rivera en las últimas elecciones generales se ha tornado, desde entonces, en abierta indignación y en un compromiso de buscar otro partido como forma de votar contra el PP de Rajoy, sin cuya derrota y posterior catarsis no creo que vuelva a haber una derecha liberal-conservadora con representación parlamentaria en nuestro país.

No le voy a reprochar a Ciudadanos que no combata el consenso socialdemócrata imperante, del que siempre ha formado parte junto al PP rajoyesco. Pero de Ciudadanos sí cabía esperar, al menos y aunque fuese por razones de nacimiento, una alternativa a la condescendencia, pusilanimidad, cuando no complicidad, de populares y socialistas para con las formaciones nacionalistas y los excesos de nuestro demencial Estado autonómico.

Pues bien. Personalmente, no he digerido ver cómo Ciudadanos rehusaba –por segunda vez– suspender la Administración autonómica catalana como forma de evitar (entre otras muchas gravísimas violaciones del orden constitucional) la segunda consulta secesionista del pasado 1 de octubre. Tampoco se me escapa cómo Ciudadanos se ha opuesto en todo momento a condicionar la decisiva financiación extraordinaria a la Administración autonómica en rebeldía, proveniente del Fondo de Liquidez Autonómica, a que sus mandatarios renunciaran públicamente al ilegal y liberticida proceso secesionista abiertamente inaugurado en 2012. A diferencia de otras formaciones mal llamadas regeneracionistas, como VOX o UPyD, Ciudadanos tampoco ha instado proceso judicial alguno contra un procés que ha convertido el delito en acción política.

También recuerdo con repugnancia cómo Ciudadanos fue un calco del PP de Rajoy a la hora de silenciar y ningunear las manifestaciones celebradas en toda España contra el procés que precedieron –y digo bien, precedieron– el espléndido y decisivo discurso del Rey que puso las pilas –aunque sólo fuese por una rato– a nuestra indolente clase política constitucionalista sobre la extrema gravedad de lo que sucedía en Cataluña, y que les animó a respaldar las manifestaciones que posteriormente se sucedieron.

Pero quizá haya sido la ideíca de Albert Rivera, ya una vez consumados todos los delitos anunciados por los golpistas, de recurrir al artículo 155 para, simplemente, convocar cuanto antes nuevas elecciones en Cataluña –insuperable disparate cuyas consecuencias todavía no son del todo manifiestas– lo que más debería desacreditar a Ciudadanos incluso como voto de castigo a Rajoy. Y es que hasta tal punto era rajoyesco el desvarío de Rivera que el presidente del Gobierno tardó bien poco en hacerlo suyo.

Es verdad que, en el decisivo terreno del debate de ideas, Ciudadanos sigue teniendo un discurso mucho más combativo y desacomplejado contra el nacionalismo... si lo comparamos, claro está, con el del PP de Rajoy y el PSOE. Pero es una cuestión que afecta más a las formas que al fondo. Y es que, ¿de qué sirve si luego ya no se defiende la libertad lingüística o el derecho a estudiar íntegramente en español y, en su lugar, se propone una no menos coactiva y acompleajada inmersión lingüística trilingüe?

¿De qué sirve denunciar los estragos del adoctrinamiento nacionalista en las escuelas tan brillantemente como lo hace Toni Cantó si luego se defiende que la educación siga siendo competencia de las autonomías, cosa que deja constitucionalmente en prácticamente nada la labor que pueda llevar a cabo la Alta Inspección del Estado, si luego no se cumplen ni hacen cumplir las sentencias en asuntos mucho menos subjetivos que el adoctrinamiento ideológico, como el de la erradicación del castellano como lengua vehicular ?

A este respecto, ¿dónde están las críticas de Ciudadanos a la colosal y grosera mentira del ministro Méndez de Vigo según la cual ni siquiera en aplicación del artículo 155 de la Constitución el Gobierno de la nación puede hacer que la Administración regional catalana cumpla las sentencias que reconocen el derecho a estudiar en español en toda España?

Lo dicho. Demasiado parecidos como para pensar que Ciudadanos pueda ser, de forma clara y distinta, una alternativa nacional, y menos aun de derecha liberal, al histórico desastre rajoyesco que constituye el actual PP. Como mucho, su heredero y, mucho me temo, continuador.

Un 155 útil, pero demasiado leve
EDITORIAL El Mundo 5 Marzo 2018

Mariano Rajoy sostuvo el pasado 27 de octubre que la aplicación del artículo 155 de la Constitución perseguía cuatro propósitos: "volver a la legalidad, recuperar la confianza, mantener el crecimiento económico y celebrar elecciones en una situación de normalidad institucional". Cinco meses después, el balance provoca un retrogusto agridulce. El Ejecutivo se felicita porque su prioridad era frenar la escalada independentista, un objetivo que no hubiera sido posible sin la acción de los tribunales. Sin embargo, la intervención del Govern no está sirviendo para hacer cumplir las sentencias incumplidas a lo largo de décadas de desobediencia ni para garantizar los derechos de los castellanohablantes en la escuela ni para acabar con el uso partidista que el secesionismo hace de los medios de comunicación públicos. Desde este punto de vista, podemos concluir que asistimos a una oportunidad perdida.

El Gobierno, tal como revelamos hoy, se resiste a endurecer la intervención de la Generalitat, lo que requeriría la autorización del Senado. Rajoy ha objetado que si no aplicó antes este artículo y no lo hizo con más contundencia fue en aras de facilitar el consenso con la oposición. Es cierto que tanto el PSOE como Ciudadanos se muestran partidarios de esperar y dar un margen para ver si el separatismo es capaz de salir de su atolladero. Pero lo cierto es que la responsabilidad del 155 atañe en exclusiva al Gobierno. Por tanto, no hay que buscar subterfugios para justificar la inacción en determinadas materias, como la revisión del sistema de inmersión lingüística. Debajo de los límites que el Estado autonómico plantea al Gobierno, subyace un eterno tancredismo y una contumaz falta de voluntad política.

Las medidas aplicadas al amparo del 155 han servido para restablecer el autogobierno, rebajar el riesgo de desórdenes y detener la fuga de empresas. Pese a ello, el independentismo no ha renunciado a la desobediencia ni a la confrontación institucional. Así ha quedado demostrado tanto en la reciente votación en el Parlament que ha legitimado la figura de Puigdemont como en la frustrada propuesta de Jordi Sànchez como candidato a la investidura. De ahí que una buena parte de los ciudadanos de Cataluña exijan firmeza en la garantía del marco constitucional, tal como ayer acreditaron los cientos de miles de catalanes que secundaron la primera manifestación de Tabarnia.

Mientras persista el bloqueo de legislatura o se forme un Govern que no respete la legalidad, el Gobierno no sólo debe mantener el 155 sino plantearse seriamente un mecanismo que exceda la gestión de los asuntos cotidianos de la Administración catalana. Ningún Estado puede permitir que una parte de su territorio se sitúe fuera de la ley. En consecuencia, no caben complejos ni excusas a la hora de aplicar las previsiones constitucionales destinadas a tal efecto.

Los golpistas, fuera de las instituciones
EDITORIAL Libertad Digital 5 Marzo 2018

Más de dos meses después de las últimas elecciones regionales catalanas, las fuerzas separatistas siguen insistiendo en su venenosa desestabilización, que condujo a Cataluña a una crisis formidable con la intentona golpista en forma de pseudorreferéndum del pasado 1 de octubre. En las negociaciones para formar un nuevo Gobierno regional, bochornosa ópera bufa con escenarios en el Parlamento catalán, la prisión de Estremera y la mansión de Waterloo donde mora el cobarde Carles Puigdemont, ha quedado acreditado que la agitación golpista será de nuevo el único programa de las fuerzas separatistas, que andan buscando la manera de volver a asaltar las instituciones y el Estado de Derecho.

Al parecer, Puigdemont y sus detestados socios de ERC tratan de dar de una vez inicio a la legislatura, con vistas a lo cual el cobarde prófugo ha designado al preso Jordi Sánchez como su candidato-esbirro a la Presidencia de la Generalidad. La endeblez del acuerdo entre Puigdemont y la banda de Oriol Junqueras se puso de manifiesto a las primeras de cambio, cuando la batasunoide CUP rechazó la componenda de una bicefalia con un fantasmagórico presidente en Bruselas y otro encarcelado en España pero detentando la Presidencia nominal de la Generalidad.

Todo es una burda farsa para seguir alimentando la tensión antiespañola y tratar de obtener réditos en la escena internacional, principal punto de acuerdo entre los separatistas. De ahí surge precisamente ese estrambótico Consejo de la República que, presidido por Puigdemont, permitiría al cobarde prófugo seguir dirigiendo entre bambalinas la rebelión separatista. Y es que los pedecatos, ERC y la CUP están dispuestos a cualquier cosa menos a forjar un pacto de legislatura que devuelva el Principado a la normalidad y se traduzca en la conformación de un Gobierno que se ocupe de los muy graves problemas que aquejan a Cataluña, gran parte de los cuales son consecuencia de o se han agravado con el desafío golpista de estos fanáticos.

Los separatistas confían en el agotamiento de los defensores del Estado de derecho para avanzar en sus objetivos liberticidas. Por eso es crucial desalojarlos de las instituciones, a las que están infligiendo un daño tremendo, y mantener la presión social con, por ejemplo, movilizaciones ejemplares como la que ha tenido lugar este domingo en Barcelona, corazón de Tabarnia.

Larga vida a Tabarnia
José García Domínguez Libertad Digital 5 Marzo 2018

Hay broma, sí, pero no va en broma. Porque como con esa gente ya no se puede vivir, procede empezar a pensar en vivir sin ellos. Y a pensarlo en serio, muy en serio. A fin de cuentas, hoy, ahora mismo, nosotros somos muchos, muchísimos más que cuando empezaron con su tediosa monserga interminable. Lo cuenta así Cambó en el primer tomo de sus memorias:

En su conjunto, el catalanismo político era una cosa misérrima cuando, en la primavera de 1893, yo inicié mi actuación para consagrar de pleno mi vida (...) Ni en la masa ni en las corporaciones el catalanismo poseía la menor influencia. Aquél era un tiempo en que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa.

Más adelante, transcurridos ya tres años de su incorporación a la secta, en 1896, Cambó describe el acto público más importante que hasta aquel momento habían logrado promover los nacionalistas en los siguientes términos:
El local de la Liga de Cataluña, que se había trasladado de Puerta Ferrisa a la Rambla de las Flores, estaba lleno hasta los topes. Allí estaban presentes todos los catalanistas de Barcelona y los de Badalona, Masnou, Sabadell y Tarrasa. Total, unas doscientas personas.

Eran, y lo confiesa uno de los padres del invento, cuatro gatos mal contados. Por lo demás, siguen siendo una secta, igual que el primer día. En eso nada ha cambiado. Lo que sí ha mutado es el objeto recurrente de su obsesión. Hace un siglo su objetivo a batir era España. En el instante presente, por el contrario, el motor primero que agita su fanatismo crónico es el afán por acallar y avasallar a la media Cataluña que se resiste a obedecerles. Esa gente odia mucho más a los catalanes leales, sus conciudadanos en la vida cotidiana, que a ese imaginario enemigo exterior que convoca sus pasiones gregarias. Están enfermos, muy enfermos. Y su patología colectiva no va a tener cura, como mínimo, en el intervalo de un par de generaciones. Demasiado tiempo. No podemos esperar tanto. Así las cosas, lo más razonable es comenzar a pensar en un divorcio amistoso y civilizado. Antes de llegar a las manos, y de continuar ellos como suelen acabará siendo inevitable que lleguemos a las manos, lo razonable será convenir que no tiene sentido ninguno que sigamos juntos.

Admitamos de una vez la realidad. Esa patología degenerativa que padecen les ha llevado a creer que son más catalanes que el resto de los catalanes. Pero no lo son. No, no son más catalanes que los demás catalanes. Y como eso nunca lo van a admitir, jamás, lo mejor para todos es que nos separemos. El primer carnet de identidad que existió en el mundo lo implantó Luis XVI de Francia para que lo portaran exclusivamente los gitanos (era un documento donde incluso se hacía constar la longitud de los dedos de su titular). Y ellos quisieran crear otro ahora donde quedase constancia pública y oficial de quién es buen catalán y quién mal catalán. ¿Qué se puede hacer con una tropa semejante? No se puede hacer nada. Intentarlo es perder el tiempo. Y si seguimos compartiendo el territorio con ellos acabaremos compartiendo su locura. Hay que empezar a trabajar muy en serio en el proyecto de promover una nueva comunidad autónoma leal a España y a la Unión Europea en el noreste de la Península. Que se marchen a su Tractoria feliz, la Ítaca de los tractores amarillos, a plantar calçots, identidades tribales y esteladas. En cuanto a nosotros, creemos la Nueva Cataluña. Larga vida a Tabarnia.

El éxito de Tabarnia, un sopapo de democracia al separatismo más ultra de Europa
Esdiario 5 Marzo 2018

Tabarnia es el espejo donde el separatismo refleja todos sus males y miedos. Y el escudo cívico para defender la vigencia de la ley, la historia y la Constitución de unos asaltantes necios.

Decenas de miles de personas (bastantes más de las 15.000 citadas por la tendenciosa Guardia Urbana de la Barcelona de Colau) se manifestaron el domingo bajo la bandera de Tabarnia, la irónica bandera de un movimiento inteligente, masivo y atrevido que simboliza el rechazo al separatismo catalán y a la perniciosa combinación de ilegalidades, mentiras y victimismo que le da forma.

Por divertida que sea la figura de Albert Boadella y sarcásticos que sean los mensajes y campañas de esta plataforma, lo que dice, defienden e intentan es muy serio y saludable: derrotar esa idea funesta de que, como en Cataluña todo el mundo piensa igual que Puigdemont y compañía, saltarse la ley, provocar el choque con España y adoptar decisiones golpistas es, en realidad, un legítimo ejercicio democrático frente a una presión totalitaria.

Tabarnia sí es el pueblo de Cataluña. El soberanismo se aferra a la Cataluña de pueblo tras manipularla

Tabarnia, la comunidad metafórica compuesta por Barcelona y Tarragona, reúne a siete de cada diez catalanes, acumula cerca de un 60% de voto constitucional, agrupa al 80% de las ciudades más pobladas de la región y supera en 18 puntos al PIB del resto de la autonomía: es el pueblo catalán, y no la Cataluña de pueblo bautizada con sorna Tractoria donde prende más la llama independentista.

Lo más importante de este movimiento es que completa la imprescindible acción política y judicial con una respuesta ciudadana que refleja la auténtica naturaleza del soberanismo: no es sólo un movimiento ilegal ni contra una idea abstracta de España; es sobre todo un golpe contra los propios catalanes y el sistema que les permite vivir en un espacio democrático europeo de la máxima jerarquía.

Contra el miedo
Tabarnia ha logrado contraponer a los mantras nacionalistas, un mero cúmulo de falacias repetidas masivamente por TV3 y alojadas en el espíritu de la educación pública catalana, un relato verídico y cívico de Cataluña, de su relación con España y de la verdadera esencia histórica, económica, social y cultural de la autonomía. Y ha quitado el miedo a millones de catalanes que, no estando de acuerdo con el mensaje totalitario del separatismo, se sentían huérfanos y aislados para decirlo.

Tabarnia ha sido decisiva en que millones de catalanes se liberen de las cadenas del soberanismo

Que todo ello lo haya hecho un grupo de chavales con talento y esfuerzo, sin ningún dirigismo político y sin otra intención que defender la democracia en el espacio vital y sentimental que les vio nacer, es casi emocionante: liberarse de las cadenas es siempre el reto más difícil en regímenes totalitarios que consideran disidente a todo aquel que no comulgue con el discurso oficial, y Tabarnia lo ha hecho animando con ello al resto a seguir sus pasos.

La respuesta social al golpismo supremacista cierra un círculo de resistencia al pulso que, pese a las caricaturas denigratorias del separatismo y sus altavoces, es impecable y definitoria de un espacio democrático donde operan la separación de poderes y la sociedad civil con un mismo fin y medios complementarios: las instituciones activan sus respuestas reglamentarias a desafíos de esta calaña, con el 155 como símbolo de ello; los jueces aplican las leyes y las hacen respetar y los ciudadanos, con su protesta en la calle y su voto, colocan a cada uno en su sitio.

Sin miramientos
Aunque el imperio de la ley y la defensa de la Constitución no dependen del apoyo que tenga tal o cual partido en comicios en los que, por mucho que se intenten presentar como plebiscitos o referendos, se deciden diputados autonómicos estrictamente; conviene recordar que además el nacionalismo no ganó las elecciones y tampoco tiene la calle.

Por eso es comprensible la simpatía que en toda España ha suscitado Tabarnia, prueba viva de que la condescendencia con el soberanismo es, amén de una debilidad, un error: con movimientos de esas características no sólo no se puede ser equidistante; tampoco se puede ser tibio. Llegados a este punto, no basta ya con frenar al independentismo; hay que cercenar sin miramiento alguno la ideología que lo soporta y controlar los recursos públicos que lo extienden como una epidemia.

Tabarnia: pluralismo frente a nacionalismo identitario
Francesc Moreno cronicaglobal 5 Marzo 2018

La manifestación​ pro Tabarnia de hoy, sin apenas apoyo de los partidos políticos, ha sido otra demostración de que una parte importante de la sociedad catalana ha decidido plantar cara al nacionalismo al margen de los intereses políticos coyunturales. Los catalanes no secesionistas estamos escaldados de los partidos que teóricamente deberían defendernos. No estamos dispuestos, como pretenden los denominados equidistantes y tienen la permanente tentación de hacer todos los partidos, a volver a callar, a continuar siendo catalanes de segunda, para que volvamos al statu quo anterior al procés, deseo que parecen compartir al menos parte de los constitucionalistas y de los independentistas.

Se trata de dialogar, pero no de cómo se separa Cataluña o cómo siguen manteniendo la hegemonía los nacionalistas, sino de qué pacto es necesario en Cataluña para restablecer la igualdad de derechos entre todos los catalanes.

Los independentistas --amigos de la ultraderecha y de los etarras-- pretenden descalificar cualquier reacción contra sus pretensiones totalizadoras calificándola de lo que ellos son: ultranacionalistas supremacistas. La realidad es que en todas partes cuecen habas, pero cuando se reivindica una identidad plural no se es nacionalista. Cuando se apela a la fraternidad no se es nacionalista. Hoy se veían banderas españolas, pero también de Tabarnia y catalanas.

Sólo cuando el nacionalismo acepte que Cataluña es plural y demuestre una voluntad de gobernar para todos los catalanes, podrá plantearse volver a la normalidad. Sin ese requisito previo, cualquier pacto será una traición a la Cataluña mestiza que ha despertado por los excesos identitarios. Deberían tomar nota todos los partidos constitucionalistas con representación parlamentaria.

Lo que ha pasado en Cataluña no es un paréntesis que se deba cerrar para volver a las andadas. El daño causado a todos los catalanes no se olvida con un ejercicio de amnesia por parte de los que nos manifestamos hoy o en octubre. Nuestras reivindicaciones, basadas en la igualdad, la libertad y la no discriminación, no vamos a permitir que sean orilladas. Exigimos ser tratados como interlocutores para construir, de verdad, una Cataluña​ de todos.

¿España: una democracia occidental o la casa de Troya?
Un gobierno del PP amenazado por los cuatro costados
Miguel Massanet diariosigloxxi 5 Marzo 2018

Es evidente que hemos entrado en una fase que amenaza seriamente en convertirse en insostenible si, como parece que va a ocurrir, los señores del PP y Ciudadanos, deciden romper la baraja y empezar a declararse una guerra de caza de votos entre ellos. Suponemos que ésta sería la situación más deseada por el resto de rivales políticos, especialmente de los que tratan de sacar al PP de la arena política. Los partidos de izquierdas llevan tiempo buscando la oportunidad de desembarazarse de los populares desde que el señor Aznar se hizo cargo del Gobierno y, con más intensidad y perseverancia, si cabe, desde que el señor Rajoy le sustituyó en las labores de dirigir el país. Los sucesivos intentos que se han producido de descabalgarlo del poder no han tenido éxito y esto dio lugar a que el señor Rajoy cometiera su primer gran error cuando tuvo la ocasión de rechazar hacerse con el gobierno y provocar unas elecciones en las que todo le venía de cara. No lo hizo y prefirió hacerse con un gobierno en el que sabía que se encontraba en minoría parlamentaria y con el solo apoyo de Ciudadanos que, para consentir en ayudarle, le hicieron aceptar una larga y humillante lista de concesiones que han venido pesando sobre los populares como una losa de granito debido a que, en muchos aspectos o no han podido hacerlo o no han sido capaces de cumplir con lo prometido.

Fuere por lo que fuere y sin querer entrar en las razones que nos han conducido a la situación actual, nos encontramos con un Gobierno que pretende simular que todo funciona a la perfección, pese a que el tema catalán no hace más que girar alrededor de un eje único, constituido por un nacionalismo recalcitrante e incapaz de atender a razones, dispuesto a seguir dando guerra y con la particularidad de haberle perdido miedo al 155, cuando se han dado cuenta de que tienen la posibilidad de recobrar las instituciones que dominaban, colocando en las mismas a sus peones con la intención de que, a la primera ocasión que se les presente y con la posibilidad de seguir teniendo las claves de imponer sus políticas izquierdistas, reanudar sus esfuerzos para conseguir su objetivo, quizá cuando gobierne España otro ejecutivo más permeable a sus peticiones, como pudiera ser el PSOE del señor Sánchez, un personaje del que es difícil fiarse y que, con toda seguridad, tiene preparado su propio plan de alianzas para las próximas legislativas.

Querámoslo reconocer o no el hecho de que el magistrado Pablo Llarena se haya visto precisado a declarar “causa compleja” todo lo relativo al procedimiento instruido en relación a los sucesos de 1.O, debido a las dificultades de examinar toda la documentación incautada y el grado de la participación de los distintos personajes afectados en aquellos sucesos; no hace más que añadirle un importante retraso a este caso que comporta, a la vista de un ciudadano de a pie, el alargamiento de la prisión preventiva de todos los que, cautelarmente, fueron ingresados en prisión y, por otra parte, el hecho de que las inhabilitaciones que hubieran podido derivarse de las respectivas sentencias que el TS fuera dictando, queden ya muy alejadas de los posibles nombramientos que el Parlamento catalán, una vez constituido, pudiera hacer para la Generalitat, en sustitución del huido señor Puigdemont, que sigue intentando, pese a su renuncia, mantenerse en el poder y tener vigilado todo lo que tenga lugar en Cataluña. De ahí su empeño de que sea nombrado como testaferro, con el cargo de presidente de la Generalitat, al también encarcelado, Jordi Sánchez; hasta que (él está seguro de que lo va a conseguir y de ahí su recurso ante la ONU) él pueda sustituirlo en el cargo, de ahí su especificación de que Sánchez ocupe el cargo “de manera provisional”.

Es obvio que, el hecho del éxito indiscutible de Ciudadanos en las elecciones catalanas, acompañado de una más que notable expansión del partido de Rivera por todo el resto de las comunidades españolas, hasta el punto de haberse situado a escasa distancia del PSOE, recortando de forma muy notable las diferencias con los partidos de cabeza, PP incluido; ha puesto de los nervios a la cúpula de los populares, que se ven inermes ante el avance de Ciudadanos, su único competidor dentro del sector conservador de la sociedad, y ello les ha llevado a lo que muchos consideramos como la peor estrategia que pudieran haber adoptado: arremeter como toro enfurecido y cegado por la ira, a trancas y barrancas, contra la formación naranja que, de momento, sigue siendo su único apoyo para mantenerse en el gobierno y el único que le viene permitiendo mantener a raya las leyes que se van aprobando en el Parlamento, sistemáticamente vetadas por el Ejecutivo, entre las que se encontraba, entre muchas otras, la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, conocida con el nombre coloquial de «ley mordaza». Lo malo es que, el cambio de actitud del PP respecto a sus valedores Ciudadanos, ha sido desabrido y falto de la más elemental sensibilidad de tal modo que, finalmente, el señor Ribera ha decidido pagar a Rajoy con la misma moneda, alineándose con la oposición para acabar con la mentada “ley mordaza” lo que, con toda probabilidad, va a ser seguido en el caso de otras leyes que siguen pendientes de ser publicadas.

No acabamos de comprender este pretendido optimismo que intenta aparentar el señor Rajoy cuando habla de la inmediata aprobación de los PGE del 2018 cuando, para ello, da por sentado que va a tener el apoyo de Ciudadanos y del PNV. Podemos entender que el sentido de responsabilidad de los dirigentes de Ciudadanos, quizás imponiendo algunas enmiendas previas, puede hacerles ceder y lleguen a apoyarlos; sin embargo, donde vemos mayor dificultad es en la postura de los vascos que, primero, exigieron que la cuestión del gobierno catalán estuviera solucionada y, como ocurrió en cuanto a la aprobación de los vascos de los PGE de 1917, quedará por ver cuál va a ser la cantidad que va a tener que condonarles el Estado, del famoso cupo vasco, para conseguir su colaboración. En realidad, al Gobierno no dejan de crecerle los enanos, que ya no se reducen al desgaste que les viene produciendo todos los innumerables casos de corrupción que vienen afectando a personalidades del partido, sino a nuevos frentes a los que se deberá enfrentar y que, con toda seguridad, no se imaginaban que se le iban a presentar en estos momentos en los que da la impresión que la moratoria que, en cierta forma le venía concediendo la oposición (nos referimos al PSOE y a Ciudadanos) ya se ha dado por finalizada y, aunque todavía queda mucho tiempo para el final de esta legislatura, es evidente que para la izquierda ya ha llegado el momento de procurar que sea lo más corto posible y, si Ciudadanos se decidiera a dar por rotas sus relaciones de apoyo con los populares, es evidente que el señor Rajoy se vería en la situación incómoda de convocar nuevas elecciones precisamente en uno de los momentos menos favorables para él y su partido.

Es evidente que la movilización de los pensionistas no se ha producido por generación espontánea por la misma dificultad derivada de que estas personas ya no forman parte de grupos de trabajadores de empresas con representación sindical o de sociedades numerosas que puedan hacer valer con facilidad sus justas peticiones. Sin duda alguna que, en esta explosión de manifestaciones que se han venido produciendo en distintas ciudades importantes del país, han intervenido activamente partidos y sindicatos que se han puesto de acuerdo para explotar a esta numerosa población de los pasivos para que den a conocer sus quejas. En muchas ocasiones hemos elevado nuestra modesta queja para protestar contra esta gran tomadura de pelo, en la que se había instalado el Gobierno de los populares, alardeando de haber ido elevando las pensiones de los jubilados cuando lo único que han hecho ha sido subir un escandaloso 0’25% ( unos pocos euros para los más afortunados). Es evidente que, en tiempo de crisis, todos los ciudadanos en cierta forma se han visto obligados a aceptar recortes y hacer sacrificios que, en cierta manera podían justificar que las pensiones sufrieran también los efectos de las vacas flacas.

Si, como vienen diciendo, llevamos ya dos años de mejoras económicas que vienen afectando a nuestras industrias, si es cierto que el empleo va mejorando y si se pide a los empresarios que vayan incrementando los salarios de los trabajadores; es obvio que el seguir perjudicando a los “obreros en paro forzoso” que son los pasivos, no tiene justificación. Sé perfectamente, por mis años de relación directa con la legislación laboral y las empresas, el hecho de la influencia del paro en un sistema de reparto como es el que tenemos en la actualidad, y la dificultad de mantener un sistema de pensiones que hace aguas por los cuatro costados y que ahora, a diferencia de lo que ha venido sucediendo durante muchos años, las cuentas de la Seguridad Social en lugar de dar beneficios vienen produciendo pérdidas desde que la crisis se cebó en nuestra nación. No obstante, el Estado, si ya se ha comido el Fondo de Garantía Salarial que el señor Aznar implantó para cubrir precisamente situaciones como la que hemos tenido que soportar, ha llegado el momento en el que sean los PGE los que deban afrontar la parte de déficit que se pudiera derivar de la falta de recaudación desde las empresas y los trabajadores.

Un problema de primera magnitud y, a la vez, un caladero de votos dentro de un sector, el de las clases pasivas, en el que el PP obtenía muy buenos resultados electorales debido a que, los mayores, lo primero que buscan es la seguridad. No se les puede pedir a los que perciben una pensión sin tener medio de realizar otro trabajo: ya fuere por la edad, por la enfermedad o por la misma legislación que lo impida, que vaya perdiendo poder adquisitivo cada año, como ha venido sucediendo en los últimos años, y que se conformen con tener que prescindir, en muchas ocasiones, de artículos de primera necesidad e, incluso, de algunos que les permitían unos pocos placeres de los que les están consentidos a personas que ya forman parte de la tercera edad. Si estamos en una democracia, una de las primeras cuestiones de las que se debe preocupar el Gobierno es la de procurar trabajo al pueblo, la defensa del país, la asistencia de los mayores y la sanidad pública. El hecho de que sean muchos los jubilados no es excusa para que no sean atendidos y retribuidos debidamente.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos declaramos decepcionados y en cierta manera engañados, por quienes supieron afrontar con eficacia, algo que reconocemos, una situación de extrema gravedad para España y lo consiguieron pero que, inexplicablemente, se han mostrado incapaces de afrontar otros graves problemas como ha sido el del nacionalismo catalán y, en parte, el vasco; han fallado gravemente en su obligación “in vigilando” permitiendo que, en el PP, un grupo demasiado numeroso de sus directivos se burlaran de los españoles, cometiendo corrupción, fraude y aprovechándose de sus cargos para enriquecerse fraudulentamente a costa de los impuestos de los ciudadanos. Insistimos, una vez más, como voz que predicar en el desierto, en la necesidad de un relevo inmediato en la cúpula del partido en unos momentos en los que, el equipo gubernamental, esta gastado, desacreditado y, evidentemente, falto de la confianza de los antiguos votantes y simpatizantes del partido. Es mejora asumir una catarsis renovadora, recurriendo al apoyo de viejas figuras, injustamente apartadas de los primeros puestos, para ayudar a dar confianza a todos aquellos que han abandonado el PP por no sentirse identificados con el nuevo rumbo que los actuales dirigentes, le han dado a la formación de Fraga Iribarne. Lo contrario quizá conduzca al auto-suicidio del PP.

Exigen que el euskera sea obligatorio para cualquier oferta pública de empleo
Los proetarras de Bildu quieren ahora copiar la dictadura lingüística catalana y balear

OKDIARIO 5 Marzo 2018

EH Bildu ha presentado una iniciativa en el Parlamento Vasco en la que reclama que se “euskaldunice más” la Administración pública en el País Vasco y que en todas las Ofertas Públicas de Empleo que se celebren a partir de 2018 se establezca como “requisito imprescindible” el conocimiento de la lengua vasca, tal como ocurre con el catalán en Cataluña y en Baleares.

En una proposición no de Ley, recogida por Europa Press, la parlamentaria Rebeka Ubera afirma que “el modo más efectivo de superar la indefensión” que, a su juicio, se produce hacia la ciudadanía euskaldun en la Administración cuando los funcionarios desconocen el euskera, es que “todos los trabajadores públicos conozcan las dos lenguas oficiales”.

“A tal fin, diferentes comunidades autónomas del Estado (Cataluña y Baleares) han establecido como requisito imprescindible el conocimiento de las lenguas oficiales para ser trabajador público”, destaca.

En este sentido, apunta que “durante los próximos años, como consecuencia del cambio generacional que va a vivir la Administración general de Euskadi, miles de puestos de trabajo van a estar ocupados por nuevas personas“.

Por ello, insta a “aprovechar esta oportunidad para euskaldunizar más la Administración”. “La práctica ha demostrado que la vía más eficaz para conseguir este objetivo es que todo el personal de la Administración sepa las dos lenguas oficiales“, ha añadido.

Por ello, quiere que la Cámara emplace al Gobierno Vasco a que, en todas las ofertas de empleo público que haga para cubrir los puestos de la Administración a partir de 2018, “establezca como requisito imprescindible la acreditación por parte de todos los trabajadores del conocimiento de las dos lenguas cooficiales”.

Los 'tabarnienses' toman Barcelona, dicen basta y avisan: "se acabó la broma"
ESdiario 5 Marzo 2018
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Miles de personas han secundado la convocatoria "no independentista" para decir "cosas muy serias" sobre el futuro de Cataluña.Han roto falsos símbolos soberanistas como Rafael Casanova.

"Se ha acabado la broma" y "Tabarnia libre de populismo". Estos han sido los dos lemas de las pancartas que han poblado la manifestación convocada por la Plataforma por Tabarnia –cuyo "gobierno preside" Albert Boadella. Miles de personas se han congregado en las calles del centro de Barcelona para dar respaldo a la iniciativa.

Su objetivo: recuperar Cataluña de los independentistas. Recuperar Cataluña para todos los ciudadanos. Y hacerlo con las mismas "armas" que utilizan los secesionistas. También con sus símbolos, una vez que la "batalla" por el humor ya se está librando.

La marcha se ha iniciado puntual a las 11.30 horas, después de llevar a cabo una ofrenda a uno de los mitos del nacionalismo catalán que luchó en la Guerra de Sucesión de 1714 y cada año –el 11 de septiembre, concretamente– es loado por los independentistas: ni más ni menos que Rafael Casanova.

Desde el monumento a Casanova ha salido la marcha, que no ha estado exenta del humor, que ha recorrido Ronda de San Pedro, Vía Layetana y la calle de Jaime I para desembocar en la plaza de San Jaime, que alberga los palacios de la Generalitat de Cataluña y del Ayuntamiento de Barcelona. La manifestación ha concluido con el himno de España al ritmo de la música sardanista.

Ni Cs ni el PSC respaldaron la marcha, que sí ha contado con el apoyo del PP.

Según la consultora hotelera BRIC
El ‘procés’ frena la inversión hotelera en Barcelona y pone en peligro más de 100 millones en activos
OKDIARIO 5 Marzo 2018

La inversión hotelera en Barcelona está paralizada desde el pasado día 1 de octubre debido a la situación política en Cataluña y, aunque se han perdido inversiones, que se han desviado a ciudades como Madrid o Valencia, todavía se mantiene el interés por la ciudad a la espera de estabilidad.

Según han explicado a Efe fuentes de la consultora hotelera BRIC Consulting, los inversores continúan queriendo estar en Barcelona y en los últimos días parece que se está reactivando el mercado, aunque para ello se necesita que haya “estabilidad política”.

La inversión hotelera que se ha paralizado en Barcelona se ha refugiado en otros activos más seguros que no dependen tanto de la afluencia turística, como el residencial, o se ha desviado hacia otras ciudades como Madrid, Valencia o Bilbao.

Algunos inversores, sin embargo, están a la expectativa de que se clarifique la situación y ahora hay activos por valor de más de 100 millones de euros a la espera de comprador, entre hoteles y apartamentos turísticos. “Hace unos meses no se hubiera visto un volumen de activos tan importante”, porque se iban cerrando operaciones, han señalado las fuentes consultadas.

Muchos inversores estaban pendientes de ver cómo se desarrollaba el Mobile World Congress (MWC) y la “buena sensación” que ha dejado animará a reactivar el sector, ya que a los inversores no les preocupa tanto “quién gobierne como que no haya problemas en las calles”, apuntan desde BRIC Consulting.

En las últimas semanas “se están haciendo algunas opciones de compra condicionadas y supeditadas a la estabilidad política”, opciones de compra que suponen un pequeño desembolso a cambio de bloquear la operación durante un tiempo.

El parón del último trimestre impidió que 2017 fuera un año récord en cuanto a inversión hotelera en Barcelona, pese a lo que fue un “muy buen año”, ya que se cerró con un inversión de 325 millones de euros, un 26,9 % más que el año anterior, con una inversión por habitación de 273.000 euros y una rentabilidad esperada del 5 %.

Antes de octubre, la situación en Barcelona venía marcada por los numerosos actores interesados en entrar o ampliar posiciones en la ciudad, la relativa facilidad de acceso a financiación asociada a la realidad y a las expectativas del negocio hotelero y, especialmente, por la imposibilidad durante los próximos años de promover nuevos establecimientos en ubicaciones atractivas.

Por todo ello, hoteles no necesariamente céntricos presentan “gran potencialidad para cadenas internacionales ya que cuentan con escasa o nula presencia en la ciudad“, según BRIC Consulting.

Durante el primer semestre de 2017 se registró una gran afluencia de capitales norteamericanos hacia el mercado europeo y el sector hotelero español y barcelonés no fue una excepción, ya que se estima que el 50 % de las inversiones provienen de ese país.

Si el contexto político se estabiliza, inversores extranjeros y socimis locales serán los compradores más activos y el mayor número de operaciones no se corresponderá necesariamente con hoteles muy céntricos, pero sí necesitados de una importante inversión.

Desde 2016, las principales operaciones se realizaron por fondos y cadenas extranjeras (un 80 % de la inversión total), que prefieren las inversiones a largo plazo.

Los "embajadores" de la Generalitat vivían a cuerpo de rey y gastando millonadas
M. Blasco esdiario 5 Marzo 2018

Se han descubierto gastos llamativos en algunas tarjetas de crédito del personal del famoso Diplocat que dirigía Raúl Romeva. Por no hablar de algunos alquileres estratosféricos.

Con Junts per Catalunya y ERC enredados en un debate sobre si el preso Jordi Sánchez debe ser candidato a la investidura o no -Esquerra quiere a Oriol Junqueras-, este viernes trascendió cuánto se gastó el independentismo en 2017 sólo en internacionalizar el procés: 29 millones de euros.

La cifra salió de las arcas de la Consejería catalana de Asuntos Exteriores que dirigía Raúl Romeva y supone casi la mitad de los 64 millones de euros de presupuesto que tuvo ese año.

Según fuentes oficiales, solo 35 millones de ese presupuesto pueden justificarse como gastos corrientes de una Consejería que, además, había visto incrementado sus fondos exponencialmente: En 2011, su presupuesto ascendía a entre 11 y 12 millones de euros.

El Gobierno encontró en Asuntos Exteriores más resistencia que en ninguna otra consejería a la hora de aplicar el artículo 155. De hecho el diplomático que fue enviado a Barcelona a dirigir la intervención, Juan Fernández Trigo, llegó a tener que disponer de protección policial después de haber sufrido acoso en la calle.

Tras el cierre de las 11 delegaciones de la Generalitat que funcionaban como embajadas -entre ellas la de la hermana de Pep Guardiola- y el cese del delegado en Bruselas, ahora solo queda pendiente la liquidación del Consorcio de Diplomacia Pública catalán, conocido como Diplocat. Éste debe llevarse a cabo antes del 15 de abril, sin importar si antes hay un nuevo gobierno o no.

La hermana de Guardiola reaparece hecha una furia tras irse al paro por el 155

Diplocat ha sido un pozo sin fondo. Sólo el alquiler de su sede de 230 metros cuadrados en el 420 de la Avenida Diagonal de Barcelona cuesta 4.960 euros al mes. Además, al levantar las alfombras de Romeva se han encontrado gastos llamativos en algunas tarjetas de crédito que ya están en conocimiento de Hacienda.

En la delegación que sigue y seguirá abierta, la de Bruselas, los gastos son desorbitados. Tanto en el pago de las nóminas de sus 35 empleados como en el alquiler de la imponente oficina de 2.400 metros cuadrados, más grande que la embajada de España en Bélgica. Cuesta 900.000 euros al año.

Los alquileres de las embajadas cerradas no eran menos escandalosos. La de Estados Unidos, con 1,1 millones de euros al año, se lleva la palma. La de Francia ascendía a 895.000 euros. La de Ginebra, a 760.000. La de Italia, a 738.000. La de Austria, a 700.000. Las de Alemania y Polonia, a 500.000 euros cada una. Y suma y sigue.

El día en que Casanova volvió a ser español
Ayer no fue un domingo más. Algo está cambiando en Cataluña. «La manifestación de octubre lo cambió todo», enfatiza un hombre en la manifestación de Tabarnia
Pedro García Cuartango ABC 5 Marzo 2018

Salgo del metro en la parada de Urquinaona y escucho a un señora mayor lamentarse por haber olvidado el paraguas. Unas nubes amenazan con descargar lluvia, pero al llegar a la discreta plaza donde se halla la estatua de Rafael Casanova el sol empieza a brillar entre las nubes. El lugar está abarrotado de gente, mientras algunos vecinos agitan las banderas de Tabarnia y otros miran con perplejidad desde los balcones.

Casanova permanece inmutable. Tiene los ojos cerrados, un semblante de dolor y mira hacia el más allá como si lo que está sucediendo abajo no le importase. Empuña su espada desenfundada y porta una bandera plegada. No cuesta mucho imaginarlo así el 11 de septiembre de 1714, cuando apeló a su sangre y su honor para defender «la libertad de toda España».

El conseller en cap de Barcelona y jefe del bando del archiduque Carlos de Austria vuelve a ser hoy lo que siempre fue: un patriota español. Así lo proclama desde una improvisada tribuna Eduardo de Delás, su descendiente, que asegura que «los independentistas han pervertido la memoria» de su antecesor que, según sus palabras, luchaba contra el dominio borbónico de la Península.

Delás, un hombre de pelo cano y voz firme, lee el último pregón de Casanova, que anima a los menguados resistentes que quedaban en la villa a pelear hasta el último aliento contra el ejército del duque de Berwick, cuyas tropas entrarían al día siguiente a mediodía en la Ciudadela. Pero de eso hace más de tres siglos.

Al teléfono con Boadella
Aquella jornada de heroísmo y fuego parece tan lejana como irreal entre la multitud de las decenas de miles de catalanes que han secundado la convocatoria y que rodean las calles adyacentes. Llevan banderas de España y de Tabarnia y algunos se han colocado una careta con la efigie de Albert Boadella. De repente todos empiezan a gritar: «¡President, president!».

No resisto el impulso de llamar por teléfono a Boadella y le pongo mi móvil al aire para que escuche el rugido de la gente. Está en Madrid y le digo que se le echa en falta. Le pregunto por qué no ha venido. Esta es su respuesta: «Yo no puedo ir a Barcelona mientras esté en el exilio. Cuando el régimen se derrumbe, volveré».

Pero el espíritu de Boadella sigue flotando sobre esos ciudadanos que han acudido desde todos los puntos de Cataluña y que cantan el himno de una utopía que ha devuelto la ilusión a quienes habían perdido toda esperanza. «Lucharemos hasta el fin. No nos rendiremos», reza una pancarta.

Me encuentro con Tomás Guasch, ministro de Deporte en la sombra, y me da un abrazo efusivo. «La gente ha acudido para expresar su hartazgo. Les estamos aplicando lo que peor les sienta a los independentistas: el humor. Ellos son incapaces de reírse», subraya.

La letra de Marta Sánchez
Jaume Vives, el portavoz del movimiento, coge el micrófono y arenga a los manifestantes: «Después de soportar muchos años de atropellos, estamos comenzando a liberar Cataluña. Los cielos se han abierto para nosotros. ¡Visca Tabarnia!»

Suena el himno de España y muchos asistentes, emocionados y con la mano en el corazón, tararean la música. Algunos cantan la letra de Marta Sánchez. Una joven derrama unas lágrimas. Y un muñeco, vestido con una camiseta negra y ataviado con una barretina, envuelto en una bandera rojigualda, se eleva unos segundos sobre la muchedumbre. El acto acaba con una grabación de la Santa Espina, el himno monopolizado por los independentistas, que a partir de ahora pasa también a ser patrimonio de los ciudadanos de Tabarnia. «No les vamos a dejar apropiarse de los símbolos», exclama un manifestante a mi lado.

José Moreno, que ha venido de Mataró con unos amigos, me dice: «Escriba usted que el Gobierno de Rajoy nos ha abandonado. Nos sentimos solos frente a las imposiciones, el supremacismo y la propaganda abrumadora de los independentistas. Ellos no paran jamás. Lo manipulan todo». Un compañero suyo asiente: «Sufrimos una ausencia total del Estado. Lo peor en esta situación es no hacer nada».

Poco a poco la multitud que llena la ronda de Sant Pere va enfilando sus pasos hacia la plaza Sant Jaume. Las banderas ondean al viento y los tabarnienses parecen contentos. «De ahora en adelante, no nos van a poder parar. Hemos dejado de estar afónicos y hemos empezado a hacer oír nuestra voz. La manifestación de octubre lo cambió todo», enfatiza un hombre de mediana edad que se ha desplazado desde Sabadell.

Son casi la una y media y empieza a llover. Tímidas gotas empapan el asfalto y el viento agita las ramas todavía desnudas de los árboles. Los que han venido de fuera retornan a su casa, mientras que los que viven en Barcelona parecen tener menos prisa. Me encamino a la parte alta de la ciudad por la calle Aribau, que me trae recuerdos de cuando yo trabajaba en una empresa editorial de la plaza de la Universidad en los años 80. Todo está vacío y silencioso. Pero no es un domingo más. Algo está cambiando en Cataluña.

¿Quién fue Rafael Casanova?
Rafael Casanova fue el consejero jefe de Barcelona durante el conflicto bélico de la Guerra de Sucesión de 1714, tras la que se instauró la dinastía borbónica.

Los defensores de Barcelona liderados por Casanova eran partidarios del archiduque Carlos de Austria como Rey de España. Enfrente se situaba el bando de Felipe V. El 11 de septiembre, las tropas borbónicas tomaron la ciudad.

El independentismo ha tratado de apropiarse de su figura. Los secesionistas organizan la fiesta oficial de Cataluña en torno a su estatua. Los tabarnienses denuncian la manipulación de la memoria y reclaman que el héroe luchó por Cataluña y por España.

Ricardo Ruiz de la Serna:
Los homenajes a etarras
Ricardo Ruiz de la Serna gaceta.es  5 Marzo 2018

COVITE detalla otras formas de enaltecimiento que, tal vez, pasan más desapercibidas fuera del País Vasco, pero que refuerzan el relato que los terroristas, sus amigos y sus simpatizantes tratan de imponer.

Lo ha denunciado el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE): el año pasado hubo 77 actos de enaltecimiento a etarras en el País Vasco. Hubo 34 en Guipúzcoa, 17 en Vizcaya, 16 en Navarra, 6 en Álava y 4 en Francia. Al salir de prisión, algunos de los terroristas regresaron a sus pueblos en loor de multitudes y aclamados por sus vecinos en medio de vítores y aplausos. A José Miguel Gaztelu, condenado a 32 años de cárcel por el secuestro de Ortega Lara, 14 por el del empresario Julio Iglesias Zamora y 178 (sí, han leído bien, 178) por el asesinato de tres guardias civiles, lo recibieron como un héroe en Bergara el pasado 4 de octubre. A Aratz Gómez y a Arkáitz Sáez los esperaron el 28 de octubre en Ascain (Francia) con un escenario, equipo de sonido, bailarines de aurresku y grupos musicales. Ha habido más casos. El mes pasado, doscientas personas dieron la bienvenida a los etarras Ignacio Otaño e Iñaki Igerategi, condenados por facilitar información para el asesinato de Joseba Pagazaurtundua el 8 de febrero de 2003. Consuelo Ordóñez, presidenta de COVITE, ha dicho que “el culto al terrorista es el pan de cada día en las calles del País Vasco y Navarra debido a la inacción de las instituciones y a la pasividad de la Justicia”. He aquí lo que está sucediendo hoy en España y, en menor medida, también en Francia.

COVITE detalla otras formas de enaltecimiento que, tal vez, pasan más desapercibidas fuera del País Vasco, pero que refuerzan el relato que los terroristas, sus amigos y sus simpatizantes tratan de imponer. Se trata de las “jornadas de lucha”, que incluyen celebraciones como “el día del inútil”, dedicado a la Guardia Civil, o el “tiro al fatxa”, que consiste en arrojar objetos a imágenes de políticos no nacionalistas.

Cuando, allá por el año 2005, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero negociaba con la ETA, la madre de Joseba Pagaza escribió una carta que leo a menudo. En ella, le decía a Patxi López, líder por aquel entonces del Partido Socialista de Euskadi, palabras de una clarividencia escalofriante. Hay dos párrafos cuya lectura me sigue sobrecogiendo:

“En el segundo aniversario del asesinato de mi hijo Joxeba te hablé en público y en privado, Patxi, porque estaba cada vez más preocupada con algunas palabras y gestos de quienes te acompañan en el partido. Soy mayor, Patxi, tengo 73 años y tú eres muy joven, como lo es el presidente del Gobierno. Por eso me atreví a decirte que pensaras en las cosas que son realmente importantes: la vida y la dignidad. La defensa de la vida y de la libertad y de la dignidad es más importante que el poder o que el interés del Partido Socialista. Y desde luego es más importante que el interés de los socios del Partido Socialista, te lo digo tal y como lo pienso. Sabes muy bien que mi hijo pensaba exactamente así.
[…]
Ay, Patxi, ya sé que no me enseñarás los lugares donde estuve refugiada. Tú me dijiste que mi vida había sido triste. Fui una refugiada de guerra miserablemente pobre, crecí como la hija de un rojo represaliado, no pude votar hasta los 44 años. Y después vino el calvario de nueve años de ver sufrir a mi hijo, que veía llegar su propio asesinato. Se jugó la vida por defender la libertad, no por lo que parece que viene de vuestra mano. Porque, Patxi, ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad y en el otro, el poder y el interés del partido, y que te has reunido con

EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas. A tus pasos los llamarán valientes.

¡Qué solos se han quedado nuestros muertos, Patxi!
¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!

Me temo que parte de este texto podría hacerse extensivo hoy a toda España. Aquí y ahora se están produciendo estos homenajes que subrayan hasta qué punto están solos los que no han “cerrado los ojos”. Ella escribía a Patxi López, pero no me parece forzado extender su interpretación a nuestra sociedad y, en particular, a tantos que pudiendo impedir esta ignominia, callan o vuelven el rostro.

Al final, la libertad de expresión y las de reunión y manifestación -que, como todo derecho, tienen límites- se pueden terminar convirtiendo en la última excusa para seguir humillando, insultando y vejando a las víctimas de estos asesinos. Por eso, debemos reaccionar tanto en el plano político como en el social y cultural. Hay que desbaratar este intento de reescribir la historia y secuestrar la memoria de las víctimas. Aquí no puede haber “pelillos a la mar”. Aquí debe haber justicia porque sin ella no puede haber paz ni convivencia ni nada perdurable. No todo está perdido. Hay quienes siguen, como COVITE, resistiendo a la claudicación y el olvido. No debemos “cerrar los ojos”, sino abrirlos más que nunca. Debemos evitar dar a ETA y a sus amigos una victoria sobre el relato, la historia y la memoria.
 


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