AGLI Recortes de Prensa   Lunes 12  Marzo 2018

¡Queremos saber!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Marzo 2018

CATORCE AÑOS DESDE LA MAYOR MASACRE TERRORISTA EN ESPAÑA: ENTRE EL OLVIDO, EL DESINTERÉS Y LA DESIDIA.

Se han cumplido catorce años desde aquella fatídica mañana del 11 de marzo del 2004 que, solo va quedando en la memoria de las que fueron víctimas inocentes de aquella masacre provocada ¿por? y aquí viene la gran incógnita sin respuesta. Porque la realidad es que catorce años después de los atentados terroristas que ocasionaron casi 200 muertos y dos mil heridos, “seguimos sin saber” ni quienes lo ejecutaron, ni quienes fueron los inductores, ni la razón que les llevó a ello en plena campaña electoral que consiguió un vuelco donde el PSOE con un desconocido José Luís Rodríguez Zapatero consiguió la victoria frente a un PP desconcertado y en pánico intentando desligar desde el primer momento los atentados de nuestra participación, aunque fuera casi simbólica, en la guerra de Irak. Y este es el día en que estamos donde estábamos entonces, en el más absoluto desconocimiento de todo lo que rodea a esta masacre que parece incomodar a muchos que se esfuerzan en que el tiempo ponga una losa de olvido en la sociedad, Una labor que no requiere demasiado esfuerzo, por que esta sociedad está demostrando con su apatía, olvido y desidia, no querer saber, ni tampoco recordar.

Hoy en el País digital, han recopilado diez artículos escritos el pasado año bajo el título “para no olvidar el 11M” de diversas fuentes y analistas. Los artículos se refieren a: La mutación del yihadismo; El análisis del periodista José María Irujo; Sobre los condenados que aún siguen en prisión; sobre el “cerebro” del 11m; un documental reportaje realizado por El País; los lugares más relevantes de los atentados y terroristas; la cronología de los atentados; historias de víctimas y finamente el estudio del Islam como modo de evitar el radicalismo. Es evidente que El País digital comparte la versión oficial que dice que los atentados fueron cometidos por terroristas islámicos, cuyos autores fueron los que se volaron en el piso de Leganés y que consideran como irrefutables las innumerables pruebas contaminadas que señalaron a los finalmente condenados, sin que en el macro juicio pudiese establecerse ni el explosivo usado, ni a los autores y mucho menos señalar a los inductores, los “cerebros” de los atentados.

Y es que no hay nada como una historia que tenga un relato, aunque sea inverosímil, pero que sea coherente en su trama y dé respuesta a todas las preguntas que se haga el lector. Se cumple aquello de “nunca dejes que la realidad te estropee una buena historia”. Sobre todo en este caso en que el PSOE rápidamente se apuntó de forma mezquina, oportunista y demagógica impulsado por diversos medios de comunicación y comunicadores a esparcir una idea sobre la autoría y señalando al Gobierno del PP de José María Aznar, de único culpable de haber traído la guerra de Irak a casa. Una imagen que caló muy profundo en el sentimiento de los españoles, bastante fáciles de manipular conociendo que esta sociedad se mueve por criterios muy básicos. Una imagen que nunca fue contrarrestada por el PP que siempre estuvo a la defensiva y actuando con torpeza al señalar a la ETA como responsable sin aún disponer de pruebas y análisis fiables. Todo ello contribuyó al vuelco electoral más estrepitoso de la Historia de la democracia y a que el PSOE se alzase con el Gobierno y se creasen aquella vergonzosa comisión parlamentaria comandada por Alfredo Pérez Rubalcaba, que supo bien pastorearla hacia la versión que más les interesaba.

Porque lo que el PSOE sintió en aquellos momentos no fue la desazón, la rabia y la angustia de millones de españoles al ver cómo el terrorismo más cruel, distinto del de ETA, -al que la sociedad parecía asumir como inevitable-, estaba a las puertas de casa y no discriminaba por ideología, edad o sexo. Y que, como en el caso del Prestige, la culpa era de un PP y el Gobierno de España por haber actuado de forma pretenciosa y negligente al habernos implicado en la guerra lejana de Irak. Lo que el PSOE vio fue simplemente una oportunidad de oro para retomar el poder tras dos legislaturas de mayoría del PP al que las encuestas le daban de nuevo como ganador por amplia margen. Nunca hubo intención de saber la verdad sobre los atentados, ya que la que le interesaba fue lanzada y expandida de forma brillante en una nueva campaña de desprestigio del PP que quedó atrapado en su intento de desviar de forma burda la investigación cuando no contaba con el control de quienes estaban encargados de la misma.

Porque uno de los mayores errores de Aznar durante su mandato, amén de la inapropiada y funesta foto de las Azores, fue haber dejado intacta la estructura de mandos de los cuerpos policiales, en manos de aquellos que el PSOE tuvo a bien designar. Una situación que tuvo su confirmación en aquella siniestra declaración de Rubalcaba cunado dijo lo de “lo sé todo de todos”, tras una serie de acontecimientos de escuchas en las ondas de forma “aleatoria” pero que casualmente afectaba a cargos de relevancia del Gobierno y de los partidos políticos, e incluso se especulaba si también afectó al propio Rey D. Juan Carlos. Una estructura policial que tuvo sus efectos nocivos durante las primeras horas de la investigación, claves para desentrañar la procedencia y naturaleza de los explosivos usados y seguir la pista. Las innumerables irregularidades cometidas por ese cuerpo policial nunca fueron tenidas en cuenta por los instructores y admitieron pruebas contaminadas y analizadas sin ninguna garantía, amén de haber acelerado su destrucción.

Todo lo que rodea a estos atentados apesta, sobre todo a oportunismo político y a pelea entre navajeros sin escrúpulos ni conciencia. Algo que ha venido sucediendo desde la misma transición, donde cada oportunidad era aprovechada de forma mezquina por cualquiera de os dos partidos mayoritarios para atacar al rival y apearle del poder para sustituirle. EL bipartidismo ha sido solo una alternancia basada en el desprestigio del contrario, usando todas las armas políticas y medios de comunicación para lograrlo. Y en esta lucha, el PP ha demostrado ser todo un inexperto un patán, cometiendo errores no forzados por culpa de su incapacidad en el manejo de la propaganda y de los medios, que al igual que la estructura policial, dejó en manos de su oponente político. No extraña por ello el que finalmente haya sobrevivido ese relato infecto donde los españoles seguimos sin saber la verdad sobe el mayor atentado terrorista cometido en España.

Hoy solo me queda una sensación no ya de rabia, sino de doloroso recuerdo por aquellas víctimas inocentes y sus familiares, trabajadores, estudiantes, profesionales anónimos de diversas razas, ideologías y nacionalidades propios de una gran ciudad multicultural como Madrid, que se dirigían como cada mañana a cumplir su jornada laboral y que vieron sus vidas truncadas por la barbarie terrorista. Y por eso, quiero hoy mandarles mi compromiso de solidaridad con su dolor, de no olvidar y de no aceptar esa verdad oficial que siguen empeñados en imponernos. ¡Descansen en paz!

¡Que pasen un buen día! Y por favor, ustedes tampoco olviden.

La izquierda como amenaza
EDITORIAL Libertad Digital 12 Marzo 2018

La amenaza de la ultraizquierda populista de lanzarse a las calles ha comenzado a adquirir carta de naturaleza, como se pudo constatar en la ominosa huelga feminista del pasado jueves. La primavera de movilizaciones anunciada por Iglesias y orquestada por su movimiento liberticida comienza así a dar sus frutos, en una evidente y repulsiva apuesta por tratar de dar la vuelta a las encuestas, que andan vaticinando el tan necesario desplome de Podemos.

No cabe duda de que los medios están desempeñando un papel esencial en esta operación de la extrema izquierda para imponerse por el miedo en una sociedad que cada día le es más hostil. Repárese de nuevo en la infausta huelga feminista del 8-M, que llevaba por reclamo un manifiesto infame plagado de mentiras y manipulaciones y que fue vendida como un acto de liberación de las mujeres contra el capitalismo y el heteropatriarcado; precisamente en España, uno de los cinco mejores países del mundo para nacer mujer. Qué miserable hay que ser para negar esta realidad y perpetrar mensajes apocalípticos mientras se da a la espalda a, por ejemplo, las mujeres iraníes, que viven un auténtico infierno por culpa de los ayatolás que engrasan la cuenta corriente de Pablo Iglesias.

La huelga feminista y concentraciones como las que han tenido como objeto de manipulación a los jubilados, hasta ayer despreciados por la extrema izquierda por su respaldo mayoritario al PP, no son la culminación sino tan solo el comienzo de una etapa de agitación callejera que se va a agudizar a medida que se aproximen las elecciones europeas, autonómicas y municipales. En el horizonte está la movilización de la enseñanza pública, otro campo fecundo para la izquierda desestabilizadora, tremenda responsable del deplorable estado de aquélla.

Por más que lo peor del periodismo estupendo se empeñe orwellianamente en lo contrario, lo cierto es que la izquierda española no es la solución a los problemas que tiene planteados la Nación sino uno de sus más graves problemas. Lo trágico es que el PP, sabiéndolo, se frota las manos y vuelve a aprestarse a confiar su éxito al discurso del miedo a un Gobierno frentepopulista en manos de PSOE, Podemos y el resto de la izquierda ultra. Mariano Rajoy y Soraya Sáenz Santamaría vuelven a encomendarse a un Iglesias con el que comparten televisiones y el desprecio a Ciudadanos, el partido que ha permitido al PP seguir en el Gobierno de la Nación y de no pocas comunidades y ayuntamientos importantes. Qué espectáculo más abominable.

¿Sirven para algo los partidos de izquierdas?
Carlos Sánchez elconfidencial 12 Marzo 2018

Algunos politólogos han situado el origen de la decadencia de la izquierda italiana en 1977. El 17 de febrero de ese año, cientos de estudiantes expulsaron de la Universidad de Roma a Luciano Lama, el poderoso secretario general de la CGIL, el principal sindicato del país con cuatro millones de afiliados. Lama no era un líder cualquiera. El PCI estaba en pleno apogeo —había logrado el 34,4% de los votos en las generales de un año antes— y el prestigio del sindicalista estaba cimentado en la Resistencia.

Los estudiantes, sin embargo, consideraban que la izquierda se había aburguesado, y, aquella mañana fría, muy fría, como recordaban los periódicos de la época, tiraron de ironía. No solo reclamaron trabajar más horas con menos salarios, sino que hicieron circular una frase que se haría célebre: 'I Lama stanno nel Tibet'. O lo que es igual: 'Los lamas están en el Tíbet'. En otra pancarta se podía leer: '"Andreotti es un rojo, Fanfani lo será".

Los eslóganes, en realidad, escondían una ruptura. Por primera vez desde 1945, la izquierda institucionalizada se había alejado de ciertos sectores vanguardistas, lo que obligó a Luciano Lama a abandonar La Sapienza escoltado de forma ignominiosa por el servicio de orden del PCI y la propia policía. Una huida atropellada que no solo representaba el fin de una época, sino que era una premonición.

Una década antes, en el mayo del 68, había sucedido algo parecido. Los sindicatos franceses —en particular la poderosa CGT— habían sido desbordados por los estudiantes de la Sorbona y Nanterre, y fue entonces cuando resucitó la figura del sexagenario Sartre, ese pequeño saco de maldades, como le dirían algunos. El filósofo, como es conocido, se convirtió en emblema de la revuelta, y, fruto de ello, nació el diario 'Libération', símbolo de la izquierda no convencional. Lo que no cambió fue la hegemonía del marxismo como canalizador de lo que se llamó 'cultura de izquierdas', que era una forma de reconocer tácitamente la pérdida de influencia de la URSS tras las revueltas de Budapest y Praga.

Keynes vs Hayek
Quedó también en pie lo que algunos han llamado de forma despectiva la superioridad moral de la izquierda, basada en su presencia hegemónica en las instituciones y en el pensamiento. La revolución liberal de los 80 —Reagan y Thatcher— significó el principio del fin de esa realidad y, de hecho, acabó suponiendo una derrota histórica.

Hayek, finalmente, se había tomado la revancha de Keynes tras aquel duelo colosal. De hecho, los partidos de izquierda, para sobrevivir, tuvieron que cortejar a los nuevos movimientos sociales. Por primera vez, los viejos partidos obreros se veían desbordados por las nuevas generaciones, que se movilizaban por cuestiones concretas, no por hacer la revolución: el pacifismo, el feminismo, la lucha contra las centrales nucleares, la extensión de los derechos civiles… El trabajo, las fábricas, el tajo, dejaban de ser el epicentro del descontento social.

Salían a la luz movimientos subterráneos ignorados por los partidos tradicionales, cuya pérdida de influencia empezaba a ser evidente. Aquellas protestas, en el fondo, significaban una nueva forma de hacer política. Por primera vez desde 1945, la protesta social no se canalizaba a través de los partidos que usaban la calle para hacer política, fundamentalmente de izquierdas, sino que, por el contrario, surgían revueltas espontáneas de gran significado político articuladas en torno a pequeñas organizaciones sociales.

La llegada de la Gran Recesión hizo el resto. Desde 2007, la crisis de representación no ha hecho más que crecer y hoy los viejos partidos y los sindicatos vuelven a verse superados por la calle. Entre otras cosas, por la capacidad de movilización de las redes sociales, que hace ineficiente la acción política clásica basada en consignas partidarias. Y las protestas del 8 de marzo —mucho más relevantes que la propia convocatoria de huelga— no son más que un paso en esa dirección. Los partidos y los sindicatos van a rebufo y, ni siquiera, las nuevas formaciones como Ciudadanos o Podemos son capaces de capitalizar la respuesta social.

Probablemente, porque en el nuevo esquema de la política —carente de un objetivo estratégico— no encajan las organizaciones cerradas y jerarquizadas, lo que explica el éxito de la acción política canalizada a través de movimientos y no tanto de líderes carismáticos. Muchos de los que votaron el Brexit nunca apoyarían al UKIP de Farage. Trump, en EEUU; Macron, en Francia o Beppe Grillo, en Italia, no tienen un partido detrás, y saben que si lo tuvieran estarían condenados al fracaso, porque muchos electores no se sentirían a gusto dentro de una definición ideológica concreta.

La decadencia de Podemos
La decadencia de Podemos, precisamente, comenzó en Vista Alegre II, cuando Pablo Iglesias impuso un modelo de partido tradicional que no solo no tenía en cuenta la pluralidad de la sociedad, sino que, expulsaba de la acción política y de la agitación social a amplios colectivos movilizados por objetivos concretos, y no tanto por un determinado modelo de sociedad.

Así es como ha nacido lo que muchos han llamado democracia de audiencia, que ha transformado de forma radical la estructura de representación de la política, lo que obliga a los partidos a confeccionar sus agendas a remolque de los fenómenos políticos y sociales y de la demoscopia. Ni las pensiones, ni la discriminación de las mujeres, ni siquiera la prisión permanente revisable, estaban entre las prioridades de los políticos hace pocas semanas, lo que refleja hasta qué punto los partidos van a remolque de la acción política.

Esto hace a los partidos enormemente vulnerables. En particular, a los centristas, cuya indefinición ideológica —ahí está el caso de UCD, el CDS o UPyD, choca a menudo con las nuevas realidades sociales, como históricamente ha sucedido en Europa a los partidos liberales. Algo que puede explicar el viraje de Albert Rivera hacia la derecha, donde se pretende capitalizar el voto conservador que se alza contra la ruptura del 'statu quo', como ha sucedido en Cataluña por el desafío independentista. De esta forma, el paso de votar desde el PP a Ciudadanos será menos traumático para el votante conservador.

El tiempo dirá si la estrategia es la correcta, pero por el momento hay una cosa clara. No es seguro que los nuevos partidos vayan a ser tan longevos como los viejos. Entre otras cosas, porque la agenda política la marcan los movimientos sociales, cada vez más vinculados a las grandes urbes, por naturaleza muy dinámicas. La política de alquileres, por ejemplo, puede dinamizar a amplios colectivos sociales y transformar de la noche a la mañana el mapa político.

Se acaba de ver en Italia, donde las dos formaciones que sustituyeron a los partidos hegemónicos desde la postguerra han sucumbido ante el empuje del populismo. Tanto Forza Italia —una formación nacida sobre las cenizas del centro derecha—, como el Partido Democrático —heredero de la DC y el PCI— son hoy formaciones viejas, lo que no deja de ser un toque de atención para Ciudadanos y Podemos, a quienes las movilizaciones del 8-M les han desbordado. Obviamente, también a los viejos partidos —en particular al PSOE de Sánchez— y a los sindicatos, pero esto entraba en el guion.

El sociólogo Manuel Castells recordaba hace algún tiempo que los neurólogos han demostrado que la más potente de las emociones negativas, el miedo, tenía efectos paralizantes, mientras que, por el contrario, la indignación conduce a la acción. No estará de más recordarlo para que los partidos pongan al día su política de prioridades. Algo más que obsoleta. Cuando la izquierda deja de canalizar la movilización social y, además, es parlamentariamente inútil, es perfectamente prescindible para muchos electores. La hegemonía cultural hace tiempo que la perdió.

Antisemitismo islámico en Francia: hacia la limpieza étnica
Guy Meliere lagaceta.eu  12 Marzo 2018

Viernes, 12 de enero de 2018. Sarcelles. Una localidad en la periferia norte de París. Una joven de 15 años vuelve del instituto. Lleva un collar con una estrella de David y el uniforme de una escuela judía. Un hombre la ataca con un cuchillo, le raja la cara y se da a la fuga. La chica quedará desfigurada para el resto de su vida.

El 29 de enero, de nuevo en Sarcelles, dos adolescentes dan patadas y puñetazos a un niño de 8 años que lleva una kipá.

Un año antes, en febrero de 2017, en Bondy, dos jóvenes judíos que llevaban kipás fueron apalizados con porras y barras de hierro. A uno le cortaron los dedos con una sierra.

Antes de eso, en Marsella, un profesor judío había sido atacado con un machete por un alumno de su instituto que dijo que quería "decapitar a un judío". El profesor usó la Torá que llevaba para protegerse. Sobrevivió, pero quedó gravemente herido.

En Francia, los ataques antisemitas se han multiplicado.
La mayoría se llevan a cabo a plena luz del día; los judíos saben que deben ir con cuidado por la calle. Algunos atacantes irrumpen en las casas de los judíos.

En septiembre de 2017, Roger Pinto, presidente de Siona, una destacada organización proisraelí, fue retenido y golpeado durante horas por unos individuos que habían entrado forzando la puerta.

Sarah Halimi, una anciana judía, sufrió golpes y torturas en su apartamento de París, y después la tiraron por el balcón.

El 18 de enero, seis días después del ataque con cuchillo de Sarcelles, uno de los líderes de la comunidad judía de Montreuil, al este de París, fue torturado toda la noche por dos hombres que habían entrado en su domicilio rompiendo una ventana, atacándolo mientras dormía.

En las casas de los judíos aparecen pintadas que advierten a sus propietarios de que "huyan inmediatamente" si quieren vivir. En los buzones les dejan cartas anónimas con balas auténticas en las que les dicen que la próxima bala se las dispararán en la cabeza.

Se pinta la palabra judío en mayúsculas en tiendas y restaurantes judíos. En el tercer aniversario del atentado contra un supermercado kósher de París, otra tienda kósher fue prendida fuego y destruida.

"Uno de cada tres actos racistas cometidos en Francia en los dos últimos años fue dirigido contra un judío, aunque los judíos representan ahora menos del 1% de la población francesa", señaló el informe más reciente que el Servicio de Protección de la Comunidad Judía ha presentado al Gobierno francés.

"El antisemitismo ha crecido tanto últimamente —añadía el informe— que los actos de agresión que no dejan heridas ya no se reportan. La mayoría de las víctimas se sienten impotentes y temen las represalias por presentar una denuncia".

Los judíos franceses que pueden marcharse del país lo hacen.
Los que aún no han decidido marcharse o no tienen medios para hacerlo se mudana barrios más seguros.

La mayoría se marcha de forma apresurada; muchas familias judías venden sus casas muy por debajo del precio de mercado. Algunas familias acaban en apartamentos que son demasiado pequeños, pero prefieren la incomodidad al riesgo de que los asalten o los maten.

Puede que la comunidad judía francesa sea la más grande de Europa, pero está menguando rápidamente. En 2000 se calculaba que tenía unos 500.000 miembros, pero la cifra es ahora inferior a 400.000, y bajando. Los distritos judíos que antes eran prósperos ahora están al borde de de la extinción.

"Lo que se está produciendo ahora es una limpieza étnica a la que no nos atrevemos a llamar por su nombre. En unas pocas décadas ya no habrá judíos en Francia", dice Richard Abitbol, presidente de la Confederación de Judíos Franceses y Amigos de Israel.

Sin los judíos de Francia, Francia ya no sería Francia, afirmó el ex primer ministro Manuel Valls en 2016. Pero no hizo nada.
Hace poco dijo que había hecho todo lo posible, que no podía haber hecho más. "El problema —dijo— es que el antisemitismo actual en Francia procede menos de la extrema derecha que de los individuos de confesión o cultura musulmana".

Añadió que en Francia, durante al menos dos décadas, todos los ataques contra los judíos en los que se ha identificado al perpetrador los han cometido musulmanes, y la mayoría de los más recientes no han sido una excepción.

Valls, sin embargo, sufrió enseguida las consecuencias de su franqueza. Fue empujado a codazos a los márgenes de la vida política. Las webs musulmanas lo llamaron "agente del lobby judío" y "racista". Exlíderes de su propio partido, como el exministro de Exteriores Roland Dumas, dijeron que la mujer de Valls es judía y dieron a entender que estaba "bajo su influencia".

En Francia, decir la verdad sobre el antisemitismo islámico es peligroso. Para un político es suicida.
Los políticos franceses, de la derecha y la izquierda, saben que rige la corrección política y que transgredir sus normas no escritas conduce a la exclusión de los medios y efectivamente al ostracismo. Saben que ya no se pueden utilizar algunas palabras en Francia, y que las organizaciones antirracistas se aseguran de que nadie pueda criticar al islam.

Una nueva edición de un libro de texto de Historia de octavo curso de un colegio público afirma que en Francia está prohibido criticar el islam, y cita una sentencia judicial para sustentar la afirmación.

Los políticos ven que la cifra de musulmanes en Francia es tan alta ahora que es prácticamente imposible ganar unas elecciones sin el voto musulmán, y que la diferencia entre la tasa de nacimientos entre musulmanes y no musulmanes hará más insalvable ese criterio en los próximos años.

Los políticos también ven que las 600 "zonas de exclusión" del país están creciendo; que los musulmanes radicalizados podrían matar y que pueden estallar revueltas violentas en cualquier momento. En Francia, más de 500 personas han sido asesinadas o mutiladas por terroristas islámicos en menos de cuatro años.

Los políticos también ven que las olas de inmigrantes de Oriente Medio y África han creado barriadas que en su mayor parte son ajenas al control de la Policía; que las cárceles están a punto de estallar y que los judíos no tienen peso electoral y son básicamente impotentes.

Los políticos, por tanto, eligen la inercia, la negación, la cobardía.
En los barrios musulmanes franceses, los imanes islamistas denuncian la "mala influencia" de los judíos y difunden teorías conspiratorias antisemitas. Los políticos guardan silencio.

Las librerías islámicas de Francia venden libros prohibidos en otras partes, como los fraudulentos Protocolos de los Sabios de Sion, y CD y DVD con virulentos discursos antisemitas de predicadores radicales. Yusuf al Qaradawi, el líder espiritual de los Hermanos Musulmanes, que tiene prohibida la entrada en Francia y Estados Unidos, dice que lamenta que Hitler "no terminara el trabajo". Los políticos franceses guardan silencio.

Aunque no ha habido ataques contra sinagogas en Francia desde 2014, están vigiladas las 24 horas por soldados armados que llevan chalecos antibalas y se protegen tras sacos terreros, como lo están los colegios y centros culturales judíos.

Entre tanto, la ley dirigida a castigar las amenazas antisemitas se utiliza ahora para castigar a los que denuncian las amenazas.

Hace seis años, el escritor Renaud Camus publicó Le grand remplacement ("El gran reemplazo"), un libro que señalaba que los judíos y los cristianos no sólo están siendo reemplazados por los musulmanes, también que a menudo son hostigados y perseguidos. Lamentaba la destrucción de las iglesias y describía los ataques contra los judíos como un "pogromo lento". Fue condenado por "incitación al odio".

Recientemente, el periodista Éric Zemmour observó que en sus barrios los musulmanes viven ahora "según sus propias leyes", obligando a los no musulmanes a marcharse. Fue declarado culpable de "incitación" y multado.

Un reportero que realizó hace poco un documental sobre los barrios musulmanes franceses, concluyó que los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones islamistas radicales están arraigando rápidamente en las comunidades musulmanas francesas mientras propagan el odio hacia los judíos y Occidente, y que tienen muchas escuelas donde se enseña la yihad.

El Gobierno francés, añadió, está financiando estas escuelas y es por tanto cómplice de sembrar las semillas de una devastación que podría perfectamente ir más allá de la destrucción de los judíos de Francia. "La ocupación de Occidente —dijo— se hará sin guerra, pero lentamente, mediante la infiltración y la subversión". Ninguna cadena de televisión francesa lo ha emitido, ni prevé hacerlo. El documental sólo se emitió en Israel.

Manifestaciones contra Israel que apoyan el terrorismo. Gente que grita: "Muerte a los judíos". Pero después a esa gente nunca se la detiene por discurso del odio.

Las encuestas revelan que la diseminación sin trabas del antisemitismo y la violencia de los musulmanes resultante ha provocado el surgimiento de un antisemitismo generalizado que evoca nítidamente algunos periodos oscuros de la historia.

Un creciente porcentaje de franceses dice que los judíos de Francia son "demasiado numerosos" y "demasiado visibles".

Los informes para el Ministerio de Educación Nacional revelan que se utilizan expresiones como "No hagas como los judíos" para criticar a un alumno que no dice lo que piensa, y están muy extendidas en los colegios públicos. Los estudiantes judíos son cada vez más objeto de burla, y no sólo por parte de los estudiantes musulmanes.

Hace unos días, la cómica Laura Laune ganó el concurso de telerrealidad Got Talent Francia. Algunos de sus chistes bromeaban con que hubiese menos judíos en el mundo en 1945 que en 1939. Las organizaciones judías protestaron, pero en vano. Ahora, llena las salas. El cómico antisemita Dieudonné también llena los estadios donde actúa.

Recientemente, la prestigiosa editorial Gallimard pidió volver a publicar los escritos antisemitas de Louis Ferdinand Celine, admirador francés de la Alemania nazi y firme defensor del exterminio de los judíos de Europa durante el régimen de Vichy. El primer ministro, Edouard Philippe, se declaró a favor de volver a publicarlos, e hizo hincapié en que no se puede negar "el lugar central de Celine en la literatura francesa". El famoso cazador de nazis Serge Klarsfeld repuso que los escritos que habían enviado a sus padres a la muerte "no debían volver a ser accesibles". Gallimard aplazó temporalmente la publicación.

Hace unos años, el deber de memoria —lo que se le ha hecho a los judíos— era objeto de muchos artículos. El pasado 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, ni un solo periódico francés lo mencionó.

El presidente francés, Emmanuel Macron, guardó silencio. Publicó un tuit que evocaba "Auschwitz" y la necesidad de "preservar la paz, la unidad y la tolerancia". No dijo una palabra sobre los judíos o el Holocausto. Es difícil encontrar hoy en Francia "la paz, la unión y la tolerancia", especialmente si eres judío francés.

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Los políticos, el tapón de España

Ignacio Varela elconfidencial 12 Marzo 2018

Los dirigentes políticos han expropiado el tiempo de los españoles. Se consideran propietarios de él y lo dilapidan irresponsablemente. Dejan pasar las semanas y los meses como si, en el mundo actual, perder el tiempo saliera gratis. Cuando las sociedad los zarandea fingen urgencias, pero siempre encuentran el pretexto para frenarlo todo y regresar a su juego onanista. Los políticos son el tapón que tiene a España empantanada. Y el fenómeno es, como se dice ahora, transversal.

La última noticia de Cataluña es que se aplaza 'sine die' la investidura. ¿Ha sucedido alguna catástrofe imprevista? No, es que la siguen peinando porque los políticos nacionalistas no saben qué hacer con ella.

El 'procés' se extinguió hace más de cuatro meses. En diciembre ganaron las elecciones. Saben que ahora les toca comportarse como un Gobierno responsable y no como un comité revolucionario. Podrían estar haciéndolo desde enero, pero la tarea les asusta: han olvidado cómo se gobierna la normalidad. Abominan del 155, pero hacen todo lo que está en sus manos para prolongarlo. Parece que se mueven pero, en realidad, solo se agitan. Cataluña está aplazada 'sine die' por su culpa.

También España está aplazada 'sine die'. Los ciudadanos decidimos fragmentar la representación política y dar paso al multipartidismo. Pero a los partidos viejos y nuevos no les da la gana de hacer lo necesario para que el nuevo sistema sea gobernable, como es su obligación. La consecuencia es que llevamos desde octubre de 2015 con un Gobierno en funciones, que ha aceptado su condición de tal y pretende permanecer así, flotando sin nadar, hasta el final de la década.

Han perdido dos años y medio y se disponen a perder los dos que vienen. Dan por malograda la legislatura cuando apenas ha transcurrido su primer cuarto. Estamos en marzo y ya se da el año por amortizado, a la espera del nuevo ciclo electoral. Fuentes gubernamentales advierten: “Se puede gobernar 150 años con los Presupuestos prorrogados”. Claro, y deberíamos poder pasar mucho más tiempo sin el imbécil que haya dicho eso.

La función representativa no es un fin en sí mismo, tiene que servir para algo. Las dos obligaciones principales del parlamento son aprobar anualmente las cuentas públicas y legislar. Si abandona o se deja sustraer esas dos tareas, traiciona su misión constitucional. Hasta el momento, este parlamento elegido en segunda vuelta en junio del 16 es una institución inane a todos los efectos. Sus sesiones son un monumento al postureo y la nadería.

¿Qué decir de la oposición? ¿Ha hecho algo provechoso Pedro Sánchez desde que recuperó el trono de Ferraz hace un año? Cuando se tiene enfrente a un Gobierno en minoría, pueden hacerse dos cosas prácticas: o se derriba o se aprovecha su debilidad para condicionarlo con negociaciones exigentes que reporten beneficios a la sociedad. En este caso, “no es no” significa que ni una cosa ni la otra.

¿Dónde están las conquistas políticas o sociales del PSOE de Sánchez? ¿Algún sector de la sociedad ha visto mejoradas sus condiciones de vida gracias a la acción de la oposición parlamentaria que encabezan los socialistas? ¿Tienen algo que agradecerle los pensionistas, las mujeres o los trabajadores precarios? Ni siquiera es eficiente en lo electoral: su legado se reduce a un reglamento interno de más de 500 artículos que no está concebido para avanzar hacia la victoria, sino para blindarse ante la tercera derrota.

Presentó a bombo y platillo 10 pactos de país, todos ellos con claros efectos presupuestarios. Pero como su religión le impide hablar con el Gobierno de presupuestos, la idea quedó como lo que es, un brindis al sol. A cambio, se ha lanzado a proponer sucesivamente una convocatoria anticipada de elecciones que hace dos semanas rechazaba; o, ya que él no quiere perder una moción de censura (o ganarla, lo que sería aún peor), exigir a Rajoy que se suicide presentando una cuestión de confianza. Pompas de jabón.

Llevamos 40 años esperando un acuerdo político que dé solidez y estabilidad al sistema educativo. Pero Sánchez ha hecho exactamente lo mismo que hizo Rajoy en la oposición en tiempos del ministro Gabilondo, boicotearlo por no dar oxígeno al Gobierno. Siempre habrá un Gobierno al que privar de oxígeno, aunque con ello se asfixie también al país.

Podemos fue útil alguna vez para la subversión, pero ya no es funcional ni para eso. Ni construye ni destruye. Últimamente ha venido ejerciendo como sucursal de Colau en Madrid; y sus actuaciones más notorias de los últimos meses han sido protagonizar una absurda moción de censura y provocar el inefable debate de portavoces y portavozas. Eso sí, las purgas internas avanzan a buen ritmo.

Ciudadanos, el partido de moda, se ha especializado en el refinado arte de coleccionar las intenciones de voto que los demás pierden sin que ello tampoco se traduzca en nada tangible para el procomún. Cada lunes repasan las encuestas del fin de semana, hacen caja de ganancias y a vivir, que son dos días.

Cataluña está atascada. El presupuesto, bloqueado. Las pensiones, frenadas. La educación, postergada como siempre. La financiación autonómica, en lista de espera. La reforma constitucional, convertida en quimera inalcanzable. Cualquier visitante extranjero —especialmente si viene de Latinoamérica— relata el asombro ante la desaparición de España en el mundo. Todo sigue aplazado ¡sine die¡, vuelva usted mañana.

No es extraño que la sociedad se mueva por su cuenta, sin esperar más a sus políticos. Empezaron los jubilados, los mismos que construyeron y sostuvieron esta democracia durante décadas. Siguieron, y de qué manera, las mujeres. Y pronto veremos en la calle a los trabajadores precarios, que ya son la mayoría. Como ha señalado Joaquín Estefanía, mujeres, pensionistas y trabajadores precarios son tres bombas de relojería social, la masa crítica que va a poner este país patas arriba mientras los cachazudos ¿dirigentes? políticos se vigilan y zancadillean con celo digno de mejor causa.

Informa el CIS de que uno de cada cuatro españoles señala a “los políticos en general, los partidos y la política” como uno de los tres principales problemas del país. Como es una pregunta abierta, quizá deberíamos sumar a quienes mencionan “la corrupción y el fraude”, “el Gobierno y los partidos” y “la situación política y la falta de acuerdos”, para obtener la bonita cifra del 70%. Esta es la medida del deterioro de quienes deberían traer las soluciones y resultan ser el problema.

Sí, estos políticos son hoy el tapón de España. Es duro admitirlo para quienes llevamos toda la vida combatiendo a populistas y demagogos de la antipolítica. Pero como canta Serrat, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

CON LA APLICACIÓN DEL 155
El Gobierno se rinde: no sabe cómo introducir el castellano en la escuela catalana
Si no se forma un Govern, Moncloa tiene de plazo hasta abril para buscar la fórmula que obligue a los colegios a que el 25% de las clases no se impartan en catalán.
Ana I. Gracia elespanol 12 Marzo 2018

El Gobierno no encuentra la fórmula para garantizar libertad a los padres con hijos escolarizados en centros educativos de Cataluña que quieren elegir el castellano como lengua vehicular. El Ejecutivo de Mariano Rajoy trabaja contrarreloj para, al menos, obligar a todos los centros escolares catalanes a cumplir con las sentencias que exige que el 25% de las clases se impartan en castellano.

Desde que el Ejecutivo central se hizo con las riendas de la Generalitat de Cataluña tras aplicar el artículo 155 de la Constitución, una de las obsesiones de Moncloa es cambiar el modelo actual de inmersión lingüística de Cataluña antes de que se forme el nuevo Govern, momento en el cual el Ejecutivo dejará de tutelar la autonomía. Sin embargo, fuentes gubernamentales reconocen que cambiar el modelo educativo "tendría que tramitarse en el Parlament", donde los independentistas tiene mayoría y se resignan a que esta vía no prosperará.

Otra de las preocupaciones del Gobierno de Mariano Rajoy es que el partido de Albert Rivera no se adelante y presente alguna proposición de ley que deje de nuevo al Partido Popular sin capacidad de reacción. Por eso, en los despachos gubernamentales se estudia la opción de que sea el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados el que presente una proposición de ley para armonizar el uso de las lenguas cooficiales. Una medida que no solo afectaría a Cataluña, sino también a aquellas autonomías donde conviven dos lenguas: Galicia y País Vasco.

El Gobierno reconoce que con el 155 no puede cambiar el modelo educativo catalán
Sea como fuere, en el Gobierno todavía no tienen claro qué camino seguir para no tropezar ni herir sensibilidades. El mensaje oficial es que se siguen explorando todas las vías para que los padres en Cataluña puedan tener libertad a la hora de escoger la lengua en la que estudien sus hijos. Pero la realidad es que no saben cómo hacerlo para no agitar todavía más el sentir independentista.

En Moncloa sí descartan ya que el Gobierno apueste por incluir la casilla del castellano en las matrículas y preinscripciones escolares en Cataluña para recuperar la opción lingüística que permita escolarizar a los niños en lengua castellana, tal y como piden algunos colectivos del sector educativo. En el Ejecutivo son conscientes de que para cambiar el sistema de educación es necesario un acuerdo con las demás fuerzas políticas. Un consenso que, de momento, el Partido Popular no tiene.

El plazo que tienen los padres para matricular a sus hijos termina en abril. Así que el Ejecutivo aún tiene de margen unas semanas -si no se forma un Govern antes- para cerrar la manera en la que se obligaría a los colegios de Cataluña a dar el 25% de las clases en castellano, como fijó el Tribunal Superior de Justicia en Cataluña (TSJC). Pero la fórmula que se utilizará para aplicarlo sigue siendo un gran misterio.

Los Mossos ayudaron a Roures a fabricar la ‘Operación Cataluña’ para tapar la corrupción del PDeCAT
M.A. Ruiz Coll okdiario 12 Marzo 2018

Los medios de comunicación de Jaume Roures han dedicado varios meses a fabricar la llamada Operación Cataluña, según la cual la corrupción de los Pujol y de Xavier Trias nunca ha existido, sino que fue un invento del Ministerio de Interior para desacreditar a los independentistas.

La investigación judicial ha acreditado sobradamente la corrupción del clan Pujol y el ex alcalde convergente de Barcelona Xavier Trias se ha visto obligado a reconocer que ocultaba una cuenta en Suiza. Pese a ello, la teoría de la Operación Cataluña ha gozado de cierto éxito, gracias a la difusión que le ha dado TV3.

Los documentos que los Mossos d’Esquadra intentaron destruir en la incineradora de Sant Adrià de Besòs (Barcelona) acreditan ahora que la Policía autonómica dirigida por Josep Lluís Trapero intentó apuntalar, mediante seguimientos y espionaje, la teoría de la Operación Cataluña creada por los medios de Roures para ocultar la corrupción del PDeCAT.

Entre otros documentos, los Mossos pretendían destruir el expediente del llamado caso Florida, en el que agentes de la Comisaría de Información que dirigía Manel Castellví espiaron y coaccionaron a dos ex detectives de la agencia Método 3, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit, con el fin de demostrar que habían colaborado con el Ministerio de Interior. El objetivo de esa estrategia: desacreditar el origen de las pruebas que han llevado a los tribunales a todos los miembros de la familia Pujol y al resto de imputados del PDeCAT por corrupción.

Por investigar la corrupción de los Pujol
Según los datos que la Policía Nacional ha remitido a la juez Carmen Lamela, el expediente del caso Florida acredita que los Mossos espiaron y tomaron fotografías de al menos tres reuniones que ambos detectives mantuvieron con periodistas, políticos y miembros de las fuerzas de seguridad. Los seguimientos se prolongaron desde febrero de 2016 hasta mayo de 2017.

En uno de estos encuentros, Peribáñez y Tamarit se reunieron con un antiguo agente de la Policía Nacional. Los Mossos anotaron que, tras abandonar la casa de Peribáñez, el ex policía nacional “se dirigió a un bar en la Avenida Diagonal donde se reunió con el señor David Heredia Tapia, secretario primero de la Mesa del Consejo General de Ciudadanos (C’s). Hablaron de la actual situación política en Cataluña, mencionando algunos partidos políticos, CNP, CNI, de una posible oferta a su partido…”

caso Florida
El dossier del caso Florida explica el motivo de estos seguimientos: Peribáñez y Tamarit habían sido “denunciados por el señor Francisco Marco (director de Método 3), quien, a través de unas conversaciones de Whatsapp de la ex pareja de uno de los detectives puso en conocimiento de la PG-ME (Policía de la Generalitat-Mossos d’Esquadra) que habrían cobrado dinero del Estado para realizar informes de políticos catalanes”.

La denuncia judicial fue archivada inmediatamente por los tribunales, porque carecía de fundamento. Pero los Mossos decidieron mantener el espionaje a Peribáñez y Tamarit, en un intento de demostrar que habían ayudado al Ministerio de Interior a investigar la corrupción de la familia Pujol y otros dirigentes del PDeCAT.

“Hay que picar un informe secreto”
Así lo acredita un correo electrónico que el subinspector de los Mossos Oriol Aiguadé remitió el pasado 25 de abril al intendente de la Comisaría de Información Miquel Justo Medrano. En su mensaje (que ha sido aportado por la Policía Nacional a la juez Lamela), Aiguadé explicaba que “nos hemos reunido con el subinspector Carles Castellano de la UCSP (Unidad Central de Seguridad Privada) en relación al caso Florida. Actuarán en dos frentes”.

En primero lugar, detalla el mensaje: “En relación al escrito presentado por el señor Marco: citarán a los señores Tamarit y Peribáñez a una Comisaría de Barcelona para tomarles declaración en relación a los trabajos de investigación que manifiestan haber hecho y si éstos constan en el libro de registro del despacho de detectives. Nosotros sabremos cuándo se hará la toma de declaración y organizaremos un servicio para observar reacciones y posteriores reuniones de los dos detectives”.

“El segundo frente”, continúa el email, “se centrará en una posterior inspección en el despacho de detectives (aquí señala su dirección). Desde Seguridad Privada levantarán una acta de las irregularidades administrativas que se puedan detectar. Paralelamente nosotros haríamos un dispositivo de control de los dos detectives para observar posibles reuniones o encuentros que puedan ser de interés”.

Operación Cataluña
Un subinspector de los Mosos informa al número 2 de la Comisaría de Información, Justo Medrano, del dispositivo puesto en marcha para espiar a los detectives Peribáñez y Tamarit.

En su respuesta con copia al jefe de la Comisaría de Información Manel Castellví, el intendente Justo Medrano dio su visto bueno a este dispositivo de espionaje: “Perfecto, mantenednos informados e ir pensando en que hará falta picar informe secreto sobre las diferentes actuaciones”.

Justo Medrano
El número 2 de la Comisaría de Información de los Mossos, Justo Medrano, ordena “picar un informe secreto” sobre los seguimientos realizados a ambos detectives.

Peribáñez y Tamarit fueron citados dos semanas después, el pasado 16 de mayo, por la Unidad Central de Seguridad Privada (UCSP) de los Mossos d’Esquadra, donde un agente les exigió, bajo la amenaza de sanciones administrativas, que confirmaran si habían colaborado con el Ministerio de Interior. Ambos detectives se limitaron a remitirse a la declaración que habían prestado ante el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, que investiga la corrupción de la familia Pujol.

“Coaccionaron a ambos detectives”
En el informe que ha dirigido a la juez Carmen Lamela, la Policía Nacional explica lo siguiente: “Los Mossos d’Esquadra citaron telefónicamente a ambos detectives, manifestándoles que había una simple denuncia administrativa contra ellos y, una vez en Comisaría, les dijeron que si no declaraban en torno a los hechos de la Operación Cataluña se iniciaría inmediatamente un proceso sancionador por no colaborar con ellos”.

En el interrogatorio, los Mossos “querían saber si los dos detectives habían hecho seguimientos físicos a personas en Cataluña, si grabaron a alguien, si se reunieron con terceras personas, o si realizaron informes sobre alguien. Todos estos datos ya fueron archivados por falta de pruebas, primero por un Juzgado de Barcelona y posteriormente por la Audiencia Provincial”.

Julián Peribáñez
En su informe dirigido a la juez Carmen Lamela, la Policía Nacional constata que los Mossos coaccionaron a ambos detectives por haber colaborado con el Ministerio de Interior.

“Queda claro”, añade la Policía Nacional, “que dicha declaración ante los Mossos fue preparada por éstos, con el fin de coaccionar a ambos detectives para obtener nuevos datos para demostrar que hubo una Operación Cataluña y llevarlo ante la Comisión que se estaba llevando a cabo en el Parlament catalán”.

A modo de testimonio
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 12 Marzo 2018

A finales de los ochenta, ejercí una tarea tormentosa, la de delegado territorial de Educación en Alava, en el primer Gobierno de coalición PNV-PSE, con el ya fallecido consejero de Educación, el señor Recalde. Esta persona sufrió un atentado de ETA que por pura casualidad no acabó con su vida pues la bala que le dispararon le atravesó la mandíbula, cuando iba destinada a su nuca. Otro de los consejeros de la misma cartera, también socialista, el señor Buesa, no tuvo la misma suerte, pues él y su escolta fueron asesinados por una bomba colocada en un punto por el que habitualmente transitaba.

Recuerdo que uno de los centros que estaba bajo mi jurisdicción, una de las once ikastolas públicas que la Diputación de Alava puso en marcha, que eran verdaderas punta de lanza de la misión colonizadora que el mundo abertzale tenía en la provincia, se puso en pie de guerra porque una limpiadora que la Administración le envió era sordomuda, y, por tanto, tenía dificultades de comunicación. Bastante problema tenía para expresarse en la lengua materna de la absoluta mayoría de los alaveses, que no era precisamente el vascuence. Ese mismo centro, o más bien su director, se negaba a tramitar los libros de escolaridad porque en aquel tiempo llevaban el escudo del Estado español, obviamente el constitucional. Y para ese individuo, al igual que para la mayoría de los padres de ese centro, el Estado español era una nación extranjera, invasora.

Evidentemente yo no podía enviar otra empleada de limpieza pues la contratación se hacía en riguroso orden de lista, según criterios objetivos, y era la que tocaba a ese centro. Sin embargo, no era ese el punto de vista de la comunidad educativa de la ikastola, que entendía que mi intención era perversa.

El caso es que no le permitieron a la citada empleada ejercer su trabajo, bajo la excusa de que todo aquel personal que llegara al centro debía ser euskaldun, aunque su trabajo tuviera como objeto una función higiénica.

En una fecha previa a las Navidades de aquel año, un grupo de quince encapuchados invadió la Delegación de Educación y volcó bolsas de basura a lo largo y ancho de la misma. Al oír el ruido producido por los agresores, me asomé, entreabriendo la puerta de mi despacho, y me topé a uno de los individuos encapuchados que estaba vertiendo una de las bolsas sobre la cabeza de mi pobre secretaria. Cerré con llave la puerta de mi despacho y llamé a la Policía nacional y a la Ertzaintza. Aún la Ertzaintza no estaba desplegada en su totalidad y compartía tareas de seguridad y protección ciudadana con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Policía llegó a los pocos minutos sin que pudieran detener a los transgresores del orden público. Y yo, temeroso, salté por una ventana a un patio interior.

Como entre la basura había bastantes pruebas de que los residuos procedían de dicha Ikastola presentamos una denuncia, pero cuando se sustanció el juicio yo no me personé en la causa, no era ya delegado y, entre otras cosas, me encontraba en situación de indefensión por la nula protección de las instituciones controladas por el nacionalismo lo que conllevaba una situación de alto riesgo en unos años de sangre y fuego.

Una vez que yo cesé en mis atribuciones por dimisión, al no ser capaz de soportar las infinitas presiones, acosos y amenazas, le propuse a mi mujer coger el remolque-tienda que en aquel tiempo tenía, e irnos lo más lejos posible, dentro del territorio nacional. Y nos dirigimos a Pontevedra. Acampamos en un camping con la intención de relajarnos lo más posible. Y al día siguiente de la llegada me encontré en el limpiaparabrisas de mi coche unos papeles de los que se utilizan para la limpieza de cocina con unos textos en euskera. Al ir a los baños, me di de bruces con el director de la ikastola, con sorpresa por mi parte pues la mala fortuna me había jugado ese nefasto encuentro. Era obvio que él había sido e autor de una acción cuya finalidad era desasosegarme. Le increpé, anunciándole que iba a ir a formular una denuncia contra él; cosa que no hice porque ya se encargó el susodicho de no escribir nada que fuese injurioso o amenazante, por lo que no había materia para una causa penal.

Ese era el contexto de subversión organizada por el entramado dinamitador del orden constitucional, nucleado por la Coordinadora K.A.S. (Coordinadora Abertzale Socialista), con la cooperación de los nacionalistas del PNV y de EA, para crear las bases de colonización y asimilación cultural de los territorios no abertzales, como era Alava. Y, como he indicado, en ese ambiente era una tarea imposible cualquier intento de racionalización o de mero cumplimiento de la legislación vigente, en el tinglado educativo, que era caballo de Troya para nacionalizar a las masas. Lo hubiera sido si el Estado hubiera hecho su trabajo.

Lo narro porque así se entiende mejor el proceso por el que forzaron la introducción del euskera como vehículo al servicio del independentismo y como método para segregar a la población no afín a los fines secesionistas.

Tengo muchas anécdotas del mismo estilo pero iré narrándolas en sucesivos artículos.

Como ejemplo de esa trama cuyo objeto es liquidar de la Administración todo vestigio de resistencia a las pretensiones secesionistas hoy tiene más valor acreditar en el sistema sanitario un alto nivel de euskera que haber realizado 600 horas de formación continuada o haber publicado un libro como primer autor. Se puntúa más en las O.P.E para seleccionar médicos el euskera (18 puntos) que tener un doctorado con cum laude (10 puntos). Y los socialistas comparten estas vías excluyentes, pues nada hacen para evitarlo, cuando no son partícipes de estas políticas. Eso a sabiendas de que el euskera no es una lengua de origen latino, sin parentela filológica con otras lenguas de la península, y por tanto con dificultad para su adquisición; o bastante tiempo destinado a lograrlo abandonando otras tareas de formación más necesarias para la prestación del servicio. Y que no siempre se encuentra personal de todas las especialidades médicas.

Sería comprensible ese tipo de políticas si una comunidad lingüística no compartiera conocimiento de la lengua común, pero constitucionalmente el español es obligatorio, mientras que las lenguas cooficiales no lo son en las comunidades con lengua específica, por lo que se está incumpliendo la letra y el espíritu del artículo 3 de la Constitución española, sin que nadie haga nada para corregirlo.

Es una obligación moral luchar contra estas injusticias.
 


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