AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18  Marzo 2018

La Izquierda despreciable y la Derecha lamentable
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Marzo 2018

Tres días para la infamia, para la larga historia de sus infamias, ha acumulado la Izquierda en esta última semana: el primero fue el de la sesión de ultraje en el Congreso a los familiares de las víctimas de asesinos en serie, protagonizada por un politijuez del PSOE llamado del Campo, apellido adecuado si lo limitamos al Rastrojo; el tercero fue el de la toma del barrio de Lavapiés por hordas podemitas encapuchadas y acarreadas en autobús, que tras manipular la muerte por infarto de un mantero senegalés, rompieron escaparates, saquearon comercios, destrozaron cajeros, quemaron sucursales bancarias, destrozaron el mobiliario urbano, incendiaron contenedores, hirieron a dieciséis policías y, al día siguiente, declararon al mantero muerto "víctima del capitalismo".

Entre ambos días, el de la injuria y el del molotov, hubo otra jornada parlamentaria, en la que Podemos, que aunque de forma menos gorilesca que el bípedo sociata también apoyó al PNV y la ETA para derogar la Prisión Permanente Revisable, presentó el programa más completo para acabar con la propiedad privada que hayan visto nunca los leones de las Cortes, que lo han visto casi todo. Proyecto éste que parte de la anulación del derecho de propiedad de los propietarios de viviendas en favor de okupas y maleantes, calcado del chavista que popularizó el Gorila Rojo con el "¡Exprópiese!". Lo pasmoso es que sólo el PNV votó en contra. PP y Ciudadanos se abstuvieron.

ZP con Irene Villa, Sánchez con el niño Gabriel
Pero como ha recordado muy acertadamente David Gistau, el público desprecio del PSOE por las víctimas no lo ha inaugurado el antropodiputoide que acusó al PP de utilizar el dolor de las víctimas y luego usó una frase de la madre del niño Gabriel contra los padres de la niña Mari Luz, Diana Quer o Sandra Palo, que, invitados en la tribuna de las Cortes, se vieron insultados por el zafio politijuez que les acusaba de buscar "venganza y no justicia". Esa actitud se inscribe en el desprecio a las víctimas de ETA que no sólo creó sino que sistematizó e institucionalizó el siniestro Rodríguez Zapatero.

El momento fundacional de ese discurso sociópata del PSOE tuvo lugar cuando ZP recibió a Irene Villa y su madre en la puerta de la Moncloa y les espetó ceñudo: "a mí también me fusilaron a un abuelo", ¡como si lo hubieran fusilado las pobres víctimas de la ETA, con la que él andaba ya en negociaciones, y no el bando de sus otros tres abuelos, que también era el del cuarto hasta que lo traicionó! Por supuesto, lo que les reprochaba era que le pudieron reprochar pactar con sus verdugos, que era lo que venía haciendo, a escondidas antes de llegar al Poder, y a cara descubierta ya en la Moncloa.

Pero además, como bien recuerda Gistau, el dúo ZP-Rubalcaba puso en marcha una Oficina de Atención a las Víctimas, con Peces Barba al frente, cuya tarea esencial era deslegitimarlas y, sobre todo, desactivar la AVT de Francisco José Alcaraz, que como referente moral de la sociedad española convocó manifestaciones gigantescas, todas respaldadas por el PP, contra su pacto con la ETA y pidiendo la verdad de sobre la masacre del 11M, cuya manipulación por el PSOE y PRISA impidió a Rajoy ganar las elecciones. Lo que ha hecho Rajoy en el poder con la ETA, el 11M y la AVT sólo ha sido continuar la tarea de ZP y Rubalcaba de deslegitimación de las víctimas.

Y cuando ha querido utilizarlas -porque sin duda, aunque con razón, lo mueve un legítimo fin electoral: atacar las vacilaciones de Ciudadanos, se ha encontrado con aquel discurso de Peces Barba y la patulea cebrianita, (artillada, como entonces, por García Ferreras y Pre-Escolar) acusando a las víctimas de buscar venganza y no justicia, como si buscar justicia fuera algo criminal y no la respuesta al crimen. Como si las leyes no estuvieran para castigar al asesino sino para "mirarlo a los ojos y sentir empatía", como predicaba Carmena en La Tuerka de Pablo Iglesias. O sea, para buscar cómo absolverlo, a costa de la memoria de las víctimas y del dolor de sus familias.

La teoría en el Parlamento, la práctica en Lavapiés
Como explica detenidamente Manuel Llamas en este artículo, lo que plantea Podemos es la liquidación del derecho de propiedad, en base a uno de tantos brindis al sol de la Constitución, el del derecho a una vivienda digna, que sería interpretado como le dé la gana el Poder político según cumpla su "función social". Dado que la función social básica para el comunismo es la liquidación de la propiedad y la libertad individual indisociable de ella, lo que se busca es legalizar el asalto de las viviendas, cuya función social sería la de albergar gratis a quienes no las han pagado.

Sobre prohibir los desahucios y cualquier otra aplicación de la Ley en defensa de los propietarios, los comunistas de Podemos plantean que el poder público debe suministrar también gratis luz, gas y cualquier clase de energía y servicios a esa viviendaokupada o expropiada. Dado que el 86% de los españoles es propietario de una vivienda y el 16% de dos o más, estaríamos ante el mayor asalto a la propiedad privada en Europa desde 1917, cuando Lenin creó sobre el robo y la masacre el primer Estado comunista del mundo.

Lo asombroso no es que Podemos quiera quitarle todo a todos para quedárselo ellos, sino que PP y Ciudadanos se abstuvieran ante el proyecto. Se da el caso de que Ciudadanos se manifiesta contra el régimen liberticida de Caracas pero se abstiene ante una ley que es la copia de la que sirvió a las hordas chavistas para expropiar casas ajenas y apropiárselas por la fuerza. ¿Acaso es menos grave el "exprópiese" de Iglesias que el del Gorila Rojo?

Lo de Rajoy extraña menos, porque su proceder con Venezuela es, sencillamente criminal. Mientras el poco respetable Santoschenko ha dado el permiso de residencia en Colombia a más de medio millón de venezolanos, de las decenas de miles que lo han pedido en España, pocas docenas lo han obtenido de la burocracia rajoyana, de Dastis 'el Plastis' y de los secuaces que Zapatero debe de tener en la administración a cuenta, supongo, del narco-comunismo, que esa es la naturaleza del triángulo FARC-Habana-Caracas. Total, que a unos se les va la fuerza por la boca y a otros por la ventanilla.

Pero el asalto a Lavapiés, organizado desde el principio por la horda podemita y antisistema es sólo un episodio más de la escalada de violencia callejera que pretende deslegitimar el Parlamento y compensar las escasas expectativas de triunfo en las urnas de la izquierda en una situación normal. Y lo hace como en 2002-2004: utilizando cualquier argumento, cualquier protesta, cualquier sector social -pensionistas, mujeres, estudiantes, okupas, lo que sea- para presentar ante los votantes la salida del poder de la Derecha como la única forma de conseguir la paz social. O sea, convencernos de que sólo la Izquierda puede resolver el problema que previamente ella ha creado. Para ello tiene dos plataformas, las Cortes y la Calle, unidas por la televisión, o sea, La Sexta y sus secuaces.

Y mientras se prepara la resurrección del Frente Popular y Separatista, el PP les regala la televisión y Ciudadanos se entrega al opio de las encuestas, como creyendo que, cuando lleguen al poder, los tratarán mejor que al PP. Ante una Izquierda decididamente despreciable, el Centro-Derecha sigue en Babia, cobardeando, lamentable. Ni unos aprenden ni otros escarmientan.

La maldición de Borges: un parlamento enfermo
El parlamento agoniza. Incumple sus funciones constitucionales y se gobierna a golpe de decreto. Incapaz de renovar las instituciones, es el mejor caldo de cultivo para el populismo
Carlos Sánchez elconfidencial 18 Marzo 2018

Es probable que el tiempo le haya dado la razón a Borges. El escritor —que llegó a respaldar públicamente las dictaduras de Pinochet y Videla— mostraba a menudo su escaso entusiasmo por la democracia: Y así se lo explicó al periodista argentino Bernardo Neustadt en esta entrevista: "Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y, además, no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política?".

El gran (escritor) Borges, que era un ser profundamente descreído, siempre dijo que la libertad estaba sobrevalorada, y, en coherencia con su resistencia a la acción política, se declaraba conservador. "Ser conservador es una forma de ser escéptico", sostenía, y de ahí que arremetiera siempre contra los políticos. "Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. Esto no lo digo contra ningún político en particular. Digo, en general, que una persona que trate de hacerse popular a todos parece no tener vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto. Como político".

Es probable que, si Borges hubiera asistido a los dos grandes debates que se han producido esta semana en el Congreso, el de pensiones y la derogación de la prisión permanente revisable, se hubiera reafirmado en sus convicciones. Aunque la Argentina de aquel Borges del año 1976, por suerte, no tiene nada que ver con la España actual, hay un elemento común: el descrédito de la política y de los políticos, lo que se manifiesta de forma nítida en las encuestas del CIS. O, más recientemente, en el nacimiento de movimientos sociales surgidos al margen del sistema político oficial, y que ha desbordado a partidos y sindicatos.

Sin duda, por eso que muchos han llamado baja calidad de la democracia española. En particular, en lo que respecta a su sistema parlamentario, que hoy no solo es ineficaz, sino que además arrastra la confianza en la política, lo cual suele tener consecuencias desastrosas. El populismo, precisamente, se alimenta del descrédito de la cosa pública ('todos los gobiernos son iguales y nos roban'), y ese es un caldo de cultivo demasiado potente en tiempos de incertidumbres.

La baja calidad del sistema parlamentario no es un problema formal. No tiene que ver con el griterío o con la mala educación de algunos diputados incapaces de guardar el mínimo decoro. Tampoco con su pobre oratoria o con lo soez de algunas de sus expresiones. Ni siquiera con la formación académica de sus señorías. Hay que relacionarla con un problema de fondo: la incapacidad del parlamento de cumplir su mandato constitucional, que no es otro que aprobar leyes y controlar al Gobierno.

A golpe de decreto ley
Y al parecer, no es ningún escándalo que en pleno siglo XXI un país que forma parte de la Unión Europea se gobierne a golpe de decreto ley, que, como ha dicho reiteradamente el Tribunal Constitucional, es un procedimiento extraordinario, y que, necesariamente, está sometido a restricciones.

Lo ha puesto recientemente de manifiesto el Informe sobre el Estado Autonómico que cada año se presenta en el Senado, que recuerda que en 2017 se aprobaron el doble de decretos leyes que leyes ordinarias, lo cual pone de relieve las carencias del sistema parlamentario. Y lo que es peor, refleja la incapacidad de gobernar este país si el partido mayoritario no cuenta con mayoría absoluta. Lo cual es más evidente cuando la posibilidad de alcanzar acuerdos con minorías que antes garantizaban la gobernabilidad del país —los nacionalismos— ha desaparecido.

España, esta es la realidad, está comenzando a acostumbrarse a vivir con presupuestos prorrogados, no solo los del Estado, sino también los de ayuntamientos y comunidades autónomas, donde el filibusterismo político se ha impuesto a la política de pactos pensando en los ciudadanos.

No solo no hay presupuestos. Como dice el informe autonómico, "las renovaciones y reformas institucionales parecen detenidas". No ha podido nombrarse un nuevo Defensor del Pueblo y permanece al frente el Adjunto primero, pese a que el cese del titular se produjo hace casi un año. Igualmente, la reforma de RTVE, que trataba de devolver a la corporación a la neutralidad informativa y el consenso, sigue bloqueada.

Los vetos gubernamentales por motivos presupuestarios están a la orden del día, vaciando de contenido la acción del parlamento. Y el horror alcanza límites surrealistas si se tiene en cuenta que dos partidos (PP y Cs), al tener mayoría en la Mesa del Congreso, pueden decidir qué ley se tramita y qué ley dormirá en el sueño de los justos, sin que la suma de diputados de ambas formaciones alcance la mayoría absoluta. "Estos hechos", asegura el informe, redactado por los catedráticos, Aja, García Roca, Montilla y Díez Bueso, "no suponen buenas prácticas en el uso de las fuentes del Derecho ni en el funcionamiento del parlamentarismo". Más claro no se puede decir.

La subordinación del parlamento
No es un asunto menor. La consolidación de las democracias liberales ha supuesto en los últimos años un progresivo debilitamiento del poder legislativo frente al ejecutivo. Hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones la vieja idea de la subordinación política del Gobierno al Parlamento —donde se articula la soberanía popular— se encuentra cada vez más lejos. Hasta el punto de que hoy, en realidad, el Parlamento es una especie de Comisión legislativa del Gobierno gracias a esos brazos de madera que de forma mecánica votan en una dirección u otra en función de lo que ordena el jefe de filas. Un dedo, voto afirmativo; dos dedos, negativo, y tres dedos, abstención.

Todo es tan absurdo que a menudo da la sensación de que cuando habla un diputado quien realmente se dirige al resto de parlamentarios es el partido, lo cual convierte un acto político en una representación teatral. Y, desde luego, choca con la esencia del parlamentarismo moderno, que está basado en la razón de los argumentos y no en la fe del carbonero. Algo que explica que la mayoría de las intervenciones carezcan de rigor técnico, como sucedió en el debate de las pensiones, donde ningún grupo de la oposición fue capaz de articular un discurso con alternativas, con propuestas, capaz de ofrecer soluciones a un problema que afecta a millones de hogares.

La degradación de la vida parlamentaria —hoy convertida en un plató de televisión— es tal que a menudo, en Comisión, los miembros del Gobierno no responden a las cuestiones que se les plantean y no sucede nada. Ni el presidente de turno obliga a responder ni los diputados protestan por esta desautorización al parlamento. Da igual. En el fondo, el voto está ya decidido y es completamente ocioso el debate, lo que explica la propia inutilidad del parlamento. En España, por ejemplo, sería impensable lo que ha sucedido hace unos días en Alemania, donde nada menos que 35 diputados de la gran coalición no votaron la reelección de Merkel. El 'atado y bien y atado' sigue marcando el pobre parlamentarismo español.

Se olvida, de esta manera, que no es posible la democracia sin parlamento. O para ser más precisos, sin autonomía del parlamento frente al poder ejecutivo. Y aunque es verdad que la disciplina del partido contribuye a dar estabilidad a los gobiernos, no puede ser incompatible con la dignidad de la cámara. La democracia es otra cosa.

Ocupar Lavapiés, tomar Sol, asaltar el palacio de invierno
Jesús Cacho vozpopuli.es 18 Marzo 2018

Mañana de viernes en Lavapiés, barrio caliente tras los sucesos de la noche anterior, muerte de un mantero en la acera de una tarde de marzo, paro cardíaco, y a la plaza Nelson Mandela se acercó el cónsul de Senegal con muchas horas de retraso, de modo que él y su chilaba se vieron obligados a refugiarse en un café protegido por la policía, y hubo sillas y mesas volando de nuevo, hasta que en un claro de la batalla, entre cargas de la brigada ligera, apareció en la tele el ilustre Monedero, el Lenin de Podemos, ¿cuándo trabaja este hombre?, pañuelo rojo al cuello, con esa cara suya de sabio marxista de vuelta de todo sin haber ido a nada y, su pinganillo en la oreja, ¡oh casualidad!, comienza a relatar el cuadro para La Cuatro, “mucha pena, son como nosotros, llorando de pena porque se les ha muerto un compañero, me recuerdan a cuando los españoles teníamos que emigrar a Alemania y nos veían allí como los negros, triste, porque éramos sospechosos, ¿cómo que no hay una política racista? ¿Cómo que no hay una Ley de Extranjería que les señala como sospechosos? ¿Cómo que no hay una voluntad de que esta gente no pueda ganarse la vida? Luego nos emocionamos viendo lo que sufren para llegar hasta aquí, huyendo de sus países víctimas de nuestra explotación, y después llegan y ¿cómo viven? ¿Qué hacemos para que se ganen la vida? Con el riesgo de que en Lavapiés se enfrenten pobres contra pobres, porque si un blanco quema un contenedor la policía no lo reconoce por la calle al día siguiente, pero en cuanto ven a un negro se convierte en sospechoso…”

Monedero agitando la coctelera. La culpa es del capitalismo. “En un mundo plagado de continuos y complejos problemas, un mundo lleno de frustraciones y desengaños, el liderazgo de América debe estar guiado por las luces del conocimiento y la razón, so pena de que aquellos que confunden la retórica con la realidad, lo plausible con lo posible, conquisten el favor popular con sus aparentemente rápidas y simples soluciones para cada problema que el mundo enfrenta”. La frase, pronunciada en un lejano 1963 por John F Kennedy en el Dallas Trade Mart, no puede estar más de actualidad en este mundo nuestro plagado hasta la náusea de recetas populistas que prometen soluciones milagrosas a problemas complejos, ofrecen el oro y el moro con cargo al gran padre Estado, pensiones, educación, sanidad, paro, becas, renta mínima, y sacan las masas a la calle con la intención de menear el árbol viejo de un sistema que se cae a pedazos hasta que en sus ramas no quede más solución que la revolución.

Conquistar la calle para asaltar el palacio de invierno. El país está parado en la cuneta de una carretera secundaria, un camino vecinal perdido entre riscos, sin móvil a mano, sin mecánico a la vista, sin taller en el que reparar el vehículo. Sin liderazgo. Y llevamos tiempo así. La oportunidad que representó la mayoría absoluta de Mariano Rajoy a finales de 2011 para haber puesto al enfermo sobre la mesa de operaciones y haberlo abierto en canal hasta dejarlo listo para una nueva singladura de décadas, se perdió estrepitosamente, seguramente porque para viaje de tan altos vuelos hubiera hecho falta un liderazgo de muchos quilates. Mandaba la economía, la superación de shock de una crisis que puso a España contra las cuerdas, el costoso rescate bancario, y todo lo demás quedó al pairo, abandonado como esas hojas secas que lleva la corriente río abajo, y alguien lo advirtió: se superará la crisis económica, pero la crisis política –más grave, más profunda- seguirá intacta cuando la economía vuelva a crecer.

País sin proyecto, de nuevo perdido en la espesura de algunos de sus tradicionales demonios históricos, Franco, los muertos de la guerra civil, esa nueva Ley de Memoria Histórica con la que el PSOE pretende imponer un único relato del conflicto con sanciones para quien discrepe, aliñado todo con espantajos iniciáticos que con virulencia enseñorean el paisaje hispano, los pensionistas, los estudiantes, las mujeres, la guerra de los géneros, esfuerzo de ideologías viejas que despiertan enarbolando señuelos nuevos intentado quebrar la paz social en el momento de máxima debilidad, porque España sigue débil, lejos de haberse liberado del cepo tendido por el nacionalismo catalán, nuestra Mater Dolorosa continúa anémica, perdida en el laberinto que llegó del brazo de las generales de 2015, aquellas que iban a finiquitar con el bipartidismo para aflorar un Congreso variopinto, qué bonito, pero que ha resultado un filfa, un desespero que hace mucho más difícil la gobernación, un lío que mantiene a esta en tantas cosas exuberante España parada en la cuneta, sin proyecto, perdiendo un tiempo precioso mientras el mundo, cada día más complejo, avanza sin mirar atrás.

El asesinato del niño Gabriel; la muerte del periodismo
España sin futuro. Emmanuel Macron está intentado rescatar a Francia -más rica, más poblada- con un proyecto que pretende reinsertarla en el liderazgo global, tras muchos años igualmente ensimismada y enferma de estatismo, negada con las reformas, paralizada por un aparato burocrático que rechaza cualquier cambio. No hay noticia de España, barco al pairo perdido en el océano de la inanidad, sin capitán en el puente de mando, sin brújula, sin poderes claros. Con un Gobierno en minoría que circula por la historia de una legislatura prematuramente agostada con la mano atada a la espalda de la maldita corrupción, los casos de corrupción que siguen ocupando el día a día de los tribunales y los titulares de la prensa como flores del mal en esta primavera pasada por agua, pobre España sometida a la granizada de unos medios de comunicación que han perdido el rumbo para entregarse al amarillismo más escandaloso, a la politización más viscosa, a la corrupción más repugnante. La muerte del periodismo. El asesinato del niño Gabriel. Cada vez más claro que nuestra crisis política está indisolublemente unida a la crisis de los “media”, una crisis en la doble horquilla de las cuentas de resultados y del extravío de unos profesionales que han abdicado de sus códigos deontológicos.

Sobre la cubierta de la nave perdida comienza a llegar el eco de un murmullo creciente, un sonido ronco, el ruido y la furia de los pescadores en río revuelto interesados en romper la paz social, dispuestos a edificar no sé qué soluciones populistas (la retórica con la realidad, lo plausible con lo posible), algunas de las cuales, o todas juntas, bastarían para llevar a España a la suspensión de pagos en pocos meses. Las pensiones. Podemos ha logrado instalar la agenda de la demagogia social. El debate político está podemizado. Es la victoria de Iglesias precisamente cuando más débil está Iglesias, ergo más decidido, más dispuesto al asalto del palacio de invierno, a sacar a la gente a la calle con la ayuda de los sindicatos y el aval de unas televisiones entregadas a la tarea de expandir basura, más la radicalización del PSOE de Sánchez, lo más preocupante, un PSOE podemizado que ha decidido echarse al monte abandonando el campo de ese centrismo desde el que se suele gobernar. En frente, un Gobierno sin capacidad de respuesta y, lo que es peor, en gran medida convencido también de que hay que empezar a regar el campo del voto con dinero público. Ni rastro de liberalismo. Nada ni nadie capaz de oponerse a la marea populista. Ni sociedad civil, ni intelectuales, ni siquiera la CEOE, obligada a defender la causa de la libre empresa. Y honda preocupación en los cuarteles generales de las (pocas) grandes empresas, asustadas por el parón de las reformas y el callejón sin salida en que se encuentra la política española.

Con riesgos importantes a la vuelta de la esquina. En efecto, ninguna reforma en marcha. Ningún gran proyecto de futuro. Todo parado hasta la celebración de nuevas generales. Con Ciudadanos en la sala de espera, Mariano se limita a actuar de freno ante los desvaríos de una izquierda empeñada en abrir la caja de caudales pública para empezar a repartir. Lo llaman Igualdad. El riesgo de recaída de nuestra economía no ha desaparecido. España superó la crisis gracias al rescate bancario, la reforma laboral, y los retoques en pensiones que evitaron la quiebra del sistema, entre otras cosas. Consecuencia de lo cual volvió la confianza, se desatascó la llegada de dinero del exterior y se logró retener el doméstico. Eso ha permitido superar el intento de golpe de Estado independentista sin afectar al crecimiento. Pero la lenta subida de tipos y el aumento del gasto público, tendencia agudizada por las pulsiones socialdemócratas de los Montoro y compañía, podría volver a colocar a España en una situación delicada en el horizonte del 2020, en cuanto el crecimiento dé síntomas de ralentizarse, con un déficit que volvería a dispararse por culpa de una estructura de gasto público, que paso a paso vamos construyendo, imposible de financiar en situaciones de crisis.

El intento de romper la paz social
Ninguna amenaza, sin embargo, tan grave como el intento de romper la paz social al que estamos asistiendo estos días, la conquista de la calle en que está empeñada una izquierda radical campeona del cuanto peor mejor, alentada por un Pedro Sánchez que ha perdido el juicio, y jaleada por unos medios de comunicación a quienes, en buena parte, la suerte de España le importa una higa. Alguien ha escrito que al PP le están preparando, a través de la agitación en la calle, otro desalojo como el que sufrió en abril de 2004, pero Mariano no parece enterarse. Ocupar Lavapiés, tomar Sol, asaltar el palacio de invierno. “Lucrecia Pérez, Samba Martine… hoy Mmame Mbage. Los nadie víctimas de la xenofobia institucional y de un sistema capitalista que levanta fronteras interiores y exteriores. El pecado de Mmame ser negro, pobre y sin papeles”, tuiteaba el jueves noche una tal Romy Arce, concejala del Ayuntamiento de Madrid. “La derecha manipula y roba con pensiones de mierda”, podía leerse ayer en la portada -foto de pensionistas concentrados en la Puerta del Sol- de la edición digital de El País, el periódico patrocinado por Soraya Sáenz de Santamaría y mantenido por Telefónica, Santander y CaixaBank. “Ancianas gritando bajo la nieve”, rezaba otro titular más, con su correspondiente y vomitivo texto, del mismo diario, referencia del periodismo español serio. Y bien, ¿cómo piensas aguantar tu presidencia dos años más en esta situación, Mariano? Entre la estulticia de unos y la maldad de otros, este gran país parece tener difícil arreglo.

La España del cambalache
Pedro de Tena Libertad Digital 18 Marzo 2018

No se me puede negar que esta España del primer cuarto del siglo XXI está superando todas las expectativas de una democracia, digamos, acambalachada.

No sabía Enrique Santos Discépolo en 1935 que su tango "Cambalache" iba a representar con una fidelidad inesperada el mundo en que hemos vivido y vivimos, en el 506 y en el 2000, y siguientes, también. Me recuerda un poco al Arcipreste de Hita, o de Alcalá la Real, según se mire, que ya proclamó su ironía ante el espectáculo de una sociedad confusa. Pero no se me puede negar que esta España del primer cuarto del siglo XXI está superando todas las expectativas de una democracia, digamos, acambalachada.

Para no cansar, me fijaré sólo en algunos versos de la letra original, traduciendo del lunfardo, que para eso me hice con un diccionario, lo que sea menester. De chorros –ladrones– y dublés –bisuterías imitadoras de joyas– estamos hasta las trancas. Por ello, mejor fijarnos en el relativismo estructural que nos invade. Dice la letra que han cantado Gardel y Serrat, por poner sólo dos ejemplos:

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.

He leído esta semana los análisis de dos de los sabios de esta España nuestra que repercuten menos en las conciencias que los insultos o las banalidades de algunos burros. Me refiero al estudio al profesor Fanjul sobre el islam en España y al examen de la reforma electoral que ha hecho Mikel Buesa. Podría añadir otros, como los estudios de las pensiones de Domingo Soriano y Manuel Llamas en LD, o los libros de Escohotado y Federico sobre el comercio y el comunismo. Nada de eso importa, ni argumentos ni razones, ni sesudas documentaciones racionales. Una sola palabra de un polizón, de un aplazao –suspendido rufián–, de un traidor o de un caradura, suficientemente amplificada por unos medios, casi enteros ya, de comunicación para los que cualquiera es un señor, sea o no ladrón o estafador, y vale lo mismo.

La democracia española corre el peligro del precipicio de la irracionalidad. Lo hemos visto con el tema de las mujeres desde el estallido de "los jóvenes y jóvenas" hasta el pasado día 8. Ayer mismo, con lo de las pensiones, vieja partitura demagógica desde 1982. Y lo del Congreso sobre la prisión permanente revisable con Gabriel caliente, y lo de Lavapiés… ¿Dónde están los datos fidedignos, dónde las valoraciones, las proyecciones de futuro, el juicio sobre las consecuencias de presente y futuro? Lo que nos llega a los ciudadanos es el ruido cambalachero convertido en una algarabía callejera manejada por los que medran revolcaos en los merengues.

Por eso –se me ocurre y ya sé que no es todo– nos hace falta un canal de televisión de debates, con extensión a redes sociales, donde los sabios y expertos puedan exponer datos y opciones fidedignos y posibles para que seamos capaces de adoptar decisiones políticas de calado que, como es sabido, son una extraña mezcla de técnica y ética. Lo que nos conduce al vacío en esta España de la impostura y el cambalache que se crece sin freno:

No pienses más; sentáte a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...

EFECTO LLAMADA
El coste de la emigración extranjera: lo que no se quiere decir (ni oír)
Rafael Bardají gaceta.es 18 Marzo 2018

La llegada de millones de emigrantes supone un lastre insostenible para las arcas del Estado.

Posiblemente no haya habido un fenómeno de mayor trascendencia para el futuro de los europeos desde la caída del muro de Berlín, que la política de puertas abiertas a los supuestos refugiados, adoptada gracias a Angela Merkel desde 2015.

En la “tiranocracia” de lo políticamente correcto en la que se ha instalado España por el totalitarismo del pensamiento único de la izquierda y la cobardía y pereza de la derecha, nadie se ha atrevido a demoler los mitos que buenamente hemos asumido sobre las bondades de la emigración. Hasta ahora. Acabo de tener la oportunidad de prologar un estudio editado por el Grupo de Estudios Estratégicos titulado “El coste de la emigración extranjera en España”, en el que por primera vez se aborda el tema con una clara metodología que permite valorar de manera realista lo que aporta, lo que consume, lo que beneficia y lo que detrae la población emigrante en nuestro suelo. Y todo ello con un aparataje estadístico de primera envergadura. Sería más que deseable que este informe se viera continuado por otros en la misma línea. Datos y aspectos hay para dar y tomar, sólo hay que poner a trabajar a los investigadores en la dirección apropiada.

Yo no voy a destripar aquí las 67 páginas del informe, pero sí señalaré algunas cuestiones claves del mismo. Para empezar, qué se considera una emigración positiva y cuál una negativa. Así, una emigración sería netamente ventajosa si se cumplieran las siguientes condiciones: A) cuando los emigrantes desempeñan actividades económicas de nivel mayor que la media española, o trabajan en empleos que los españoles no cubren, B) no generan conflictividad social o delincuencia en proporciones mayores que los propios españoles; C) Se asimila e integra con normalidad en la vida social, económica y política española; D) presentan un balance fiscal positivo con el Estado; E) tienen una nivel cultural similar o superior a la media de España. Si los emigrantes cumplen estas condiciones, no creo necesario explicar con detalle por qué se juzga positiva su presencia entre nosotros.

¿Pero es este el caso y la realidad de la población extranjera en España?Después de leer con atención los datos del informe del GEES, elaborados más que profesionalmente, la conclusión no puede ser más que un terrible NO.

Ahora bien, a pesar de no encontrar empleo, relativamente pocos emigrantes han salido de España y, de hecho, vuelven a venir en mayor proporción en el último año. Esto sólo se puede explicar por la gran generosidad conque nuestros dirigentes políticos utilizan el dinero público que extraen de nuestros bolsillos para asegurar ayudas y subsidios de todo tipo a los emigrantes. En este informe se detallan las llamadas rentas de garantía de ingresos que otorgan las comunidades autónomas. Baste mencionar el caso del País Vasco, donde con una población emigrante registrada del 12% (en la franja de edad laboral de 23 a 64 años), se beneficiaba del 45% de esta renta. Por no hablar del poco control con el que se adjudica y que hizo que diversos terroristas islamista cobraran hasta 900 euros al mes, como fue el caso de Saib Lachhbab, o de Ahmed Bourguerba, o de Samir Mahdjoub.

En la comunidad de Madrid de la presidenta Cifuentes, las cosas no son muy distintas. En este estudio se analizan los beneficiarios de las ayudas publicas al alquiler de vivienda y los datos son pavorosos por discriminadores. A pesar de la dificultad analítica ya que la Comunidad esconde la nacionalidad de los beneficiarios, a partir de su identificación por DNI, pasaporte o NIE, amén de por sus apellidos cuando son inequívocos, entre el 60% y el 70% de los perceptores de ayudas al alquiler son extranjeros. Y posiblemente del resto, una proporción significativa sean extranjeros con doble nacionalidad. De los cien primeros listados, el 80% tiene nombres y apellidos de origen magrebí.

Con más niveles de paro y rentas por debajo de la media de los españoles, es lógico pensar que la contribución que los emigrantes aportan al Estado tenderá a ser inferior también que la de los nacionales. Y en el estudio queda meridianamente patente: tan sólo un 3% del IRPF (que subiría al mero 4% si se contabilizan los casos de doble nacionalidad). Por no hablar de cuotas muy bajas en impuestos de sociedades, de propiedad inmobiliaria o de impuestos ligados al consumo.

Es obvio que en un mal llamado “Estado del bienestar”, las rentas más bajas tienden a beneficiarse más de las prestaciones sociales que los segmentos de mayor poder económico. Pero este modelo sólo se sostiene con una población que fluctúa lentamente y de la que se conoce su trayectoria. No es el caso de la política de puertas abiertas que se ha seguido en España (y más recientemente en Europa), con el consiguiente efecto llamada, donde la llegada de millones de emigrantes supone un lastre insostenible para las arcas del Estado. Pensar que los emigrantes van a salvarnos de las pensiones y que van a trabajar para garantizarnos el futuro es un mito peligroso. De hecho, con los datos en la mano, empiezan a cavar la tumba de nuestro sistema, un sistema que hemos intentado mantener a flote durante generaciones gracias a las aportaciones al trabajo de los españoles.

Cuando se tiene en cuenta, además, el consumo neto de los emigrantes en términos de sanidad, educación y demás servicios sociales, el déficit para con el Estado se incrementa sustancialmente. Y el problema es que no se trata solamente de un desequilibrio para con las arcas del estado, se trata de una injusticia para con todos los españoles que han cotizado durante años si no décadas bajo el pacto social de que, al final de su vida profesional, contarían con un retiro y unas condiciones de vida decentes. Ya no tenemos excusa para saber que nuestros dirigentes nos han traicionado también en esto.

Y no he dicho una palabra sobre impacto social, criminalidad y todos los asuntos de fricción en la vida cotidiana. Y es que, por desgracia, el tema da para mucho.

Guerra civil étnica
Carlos X. Blanco  latribunadelpaisvasco.com 18 Marzo 2018

Bienvenidos a Europa. ¿No queríamos parecernos a ellos? Ahí lo tenemos. Un barrio de Madrid, la capital de España, arde. Madrid ya se puede igualar a París y las otras grandes ciudades galas. Ya puede ser comparado con Bruselas, con Londres. Madrid ya es multicultural y lo ha demostrado. Madrid, Lavapiés, como escenario de graves altercados con la policía, como teatro de violencia y destrucción, como campo de batalla ideal para invasores ilegales, extranjeros desagradecidos, radicales anti-sistema. ¿No es muy bonito así? Muchas gentes, de todos los colores, de todas las creencias, de todas las procedencias, incluyendo al autóctono, al producto de la Oclocracia, todos ellos destrozando la ciudad y el país en que viven o que les ha acogido. Es bueno que sea así. Es necesario que sea así. Enriquece, y mucho, que sea así… Ese es el paisaje de la Europa multiétnica. Todas las grandes ciudades de Europa, cuanto más multiculturales son, mayor violencia étnica sufren. Será muy bonito ver ese paisaje de destrucción urbana progresiva. Será verdaderamente hermoso comprobar cómo perdemos el sosiego y la seguridad. Una maravilla protegerse ante los asaltos, las violaciones, las zonas "no vayas allí". Interesante de veras conocer los guetos, los zocos, los campamentos al aire libre, las hogueras en medio de la calle, los tantanes nocturnos, los rezos del imán en plena plaza. Y, de tanto en tanto, las luchas callejeras.

¿Querían esto los madrileños? Los españoles, ¿fuimos preguntados? ¿Está escrito en alguna parte que las leyes vigentes contra la entrada y permanencia de gente no deseada deban ser omitidas, olvidadas, burladas? ¿Garantiza o permite de veras nuestra Constitución que existan privilegios y excepciones para con individuos sin nuestra nacionalidad y sin permiso de entrada y residencia? ¿Pueden ellos, los invasores o los residentes o legales "montárselo" sin pagar impuestos? ¿Tienen derecho a reclamar, protestar, alborotar… quienes han venido sin pedírselo, violando desde el inicio mismo de su estancia todas nuestras leyes? El mensaje que todos estos hechos desgraciados transmiten a la población es más destructivo que las algaradas salvajes, importadas de África y de la barbarie. Es el mensaje de que en España, como en el resto de Europa occidental, ya no hay ley, y que aquellos textos que se dicen "ley" sólo sirven como grillete para sus verdaderos destinatarios y supuestos beneficiarios, nosotros. El pueblo autóctono ha elegido a sus enemigos como representantes. Pobre pueblo que una vez confió en unos legisladores para que velaran por lo que creían suyo: la paz de sus ciudades, la identidad de sus pueblos, el honor de sus mujeres, la preservación de las libertades y del estado de derecho.

Cuando ve las fotos terribles de las algaradas, este pueblo español burlado no puede sentir otra cosa que la punzada de la traición. Hemos sido traicionados por una clase política corrupta y salvaje. Tan cruel y ciega como las hordas que importa, cual mercancía barata para sus sucios trapicheos. Entre los miles de desagradecidos y delincuentes que esta clase política sucia y hedionda está metiendo con calzador y alevosía en nuestra estrecha horma, también hay miles, millones de seres humanos buenos y sufrientes, que huyen de países atrasados, violentos y fallidos, pozos oscuros de miseria, fanatismo y guerra étnica. Por desgracia, quienes más se quejan, quienes más destruyen, quienes más violan las leyes y rompen la convivencia son aquellos que más se hacen notar, aquellos que manchan el buen nombre de compatriotas y compañeros de emigración o exilio. Los humanos somos así, estamos todos mezclados dentro de cada raza y cada país: los buenos con los malos. Pero un Madrid que arde siempre nos recordará que un Estado no es una oenegé, que no se puede ser bueno con todo el mundo y a todas horas, y que la (geo)política mundial no es una tarea de las Hermanitas de la Caridad. A España le concierne la misión histórica de ser dique de contención de las oleadas del sur. Siempre ha sido así desde la caída del Imperio Romano. El error histórico español, tanto como el francés o europeo en general, ha consistido en no colonizar debidamente todo el norte de África, desde su fachada atlántica hasta Palestina. Un error grave el no haber destinado energías suficientes, desde el César Carlos V, a cristianizar y occidentalizar todo el llamado Magreb, creando allí, y no en Europa, sociedades verdaderamente mixtas, colchones de civilización al sur formados al alimón por cristianos y mahometanos, colchones fronterizos que hicieran de limes entre "el espacio exterior" y un Imperio en el sentido estricto (en el sentido espiritual, como dice Robert Steuckers, esto es, en el terreno civilizador).

Pero se hizo mal, y ahora tenemos una España y una Europa occidental que es ya, alarmantemente, una "frontera", un espacio inseguro de acometidas, invasiones, flujos, colonizaciones y segmentaciones internas. Barrios enteros sufren el proceso de "guetificación". Se pueden estudiar ya en los mapas, a modo de glóbulos, de universos-isla, afroárabes, o en ocasiones "latinos", universos-isla dentro de Europa que se reproducen, que se arraciman, que se interconectan como las estrellas en el seno de constelaciones, como bolsas de barbarie dentro de una civilización que se cuartea.

Vamos hacia una nueva Edad Media en la que Occidente sufre metástasis. En cada ciudad, las urbanizaciones burguesas parecen castillos amurallados con vigilancia privada. Ya no existe un nomos común, vinculado a la tierra, a la tradición, a la sangre, al "nosotros". El multi-universo cultural significa, en el fondo, el más atroz de los individualismos, la importación de la ley de la jungla. Cuando el maestro o el niño cristiano calla su fe en el colegio, "por no molestar" a otras confesiones que sí tienen ganado el derecho (por su violencia no contestada) a molestar, eso es que la Edad Media ha comenzado.

Cuando uno pasa por su barrio, entre el retumbar de los tantanes y los bailes procaces de latitudes lejanas, eso es que mi España y mi Europa están muriendo. Muriendo también en manos de organizaciones ultracapitalistas (FMI, BM, OCDE, etc.) que no dudan en minar las bases culturales mismas en las que ese propio sistema capitalista brotó y que lo hicieron posible. Organizaciones que recomiendan, alientan e impulsan la "importación de mano de obra" so pretexto de pagar nuestras pensiones, llenar nuestros colegios, mantener nuestra pirámide poblacional. El sistema capitalista mundial ha desarrollado la estúpida noción de que el hombre no posee raíz, es trasplantable, recambiable, como quien suple una bombilla fundida por otra nueva. Pero no todo el mundo da luz cuando se enrosca en boquillas muy otras, o se introduce en casquillos ajenos. Miles de españoles dieron luz a las Américas, fueron savia y fueron el sudor que regó aquel continente para que floreciera allí la civilización. Y más recientemente, en la Europa de postguerra, nuestros mayores pusieron en marcha el desarrollo capitalista de los alemanes, suizos, belgas, franceses. Pero esta España de fronteras abiertas, esta imposición del multiculturalismo sólo nos dejará bombillas fundidas, lámparas rotas, cráneos machacados, cadáveres en las calles y desarraigo.

Madrid, Lavapiés, arde. Prepárense. Sólo es el comienzo. Hace treinta años que Guillaume Faye anunció que Europa entera avanza hacia una guerra civil étnica. Ambas cosas a la vez, pues habrá gente de todos los colores a los dos lados del frente: defensores de Europa, a un lado, enemigos de la civilización, al otro.

El Gobierno adelanta a los inversores que España cerró 2017 con un déficit público del 3%
Asegura también que la Seguridad Social ha conseguido reducir sus números rojos del 1,6% al 1,4%
Teresa Lázaro vozpopuli.es 18 Marzo 2018

En los próximos días el Gobierno tendrá que dar a conocer la cifra final de déficit público de 2017 y comunicarla a las autoridades comunitarias. Pero ya se la ha adelantado a los inversores. En una presentación del Tesoro Público con fecha de marzo, el Gobierno incluye un cuadro en el que aparece que el saldo final de las administraciones públicas al cerrar el año pasado fue del 3%, un décima por debajo del nivel pactado con Bruselas.

De confirmarse el dato, España acabaría el año justo en la cifra límite del procedimiento de déficit excesivo y seguiría un año más bajo la estrecha tutela de las autoridades comunitarias. De hecho, sería el único país europeo que aún sigue en esta situación. Para haber abandonado este procedimiento, tendría que haber dejado el déficit, al menos, en el 2,9%.

¿Qué es el procedimiento de déficit excesivo? Un procedimiento que forma parte del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE y que se aplica a los países que se anotan un desfase entre sus gastos e ingresos de más del 3%. Es decir, a los grandes incumplidores. En la práctica, supone un mayor control y vigilancia por parte de la Comisión Europea. España lleva en este procedimiento desde el año 2009.

Bruselas podría apretar las tuercas más a España si sale del procedimiento de déficit excesivo
En un primer vistazo, parece dejar atrás el procedimiento de déficit excesivo, pero lo cierto es que también tiene su lado negativo. La UE ha levantado mucho la mano precisamente por las dificultades que ha pasado España durante estos años y una que vez que el se deje atrás el 3%, quizá no sea tan benevolente. Pasaremos del déficit excesivo, al procedimiento preventivo ordinario, con reglas estrictas para países que van bien económicamente, como es el caso de España.

Además, una vez que se baje del 3%, el objetivo a medio plazo será el equilibrio, es decir, que el ajuste pendiente, se haga como se haga, asciende a 30.000 millones. Algunos expertos creen que el ciclo económico poco más puede hacer para equilibrar las cuentas y que esta cifra de déficit se está convirtiendo en algo estructural. De ser así, el Gobierno estaría obligado a hacer nuevos recortes para seguir reduciéndola.

En cualquier caso, parece que este escenario no se va a producir y que España seguirá al menos unos meses bajo la estrecha vigilancia de Bruselas. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) hace un seguimiento estrecho del objetivo de déficit y en el último informe, con fecha de febrero, sitúa también el desfase en el 3%. "Desde diciembre se ha producido un ajuste del déficit de 1,2 puntos del PIB, situándose en el 3%", sostiene.

La Seguridad Social
En lo que no hay mucha coincidencia es en el reparto de ese déficit. Tanto el Gobierno como la AIReF achacan la mitad del desfase a la Seguridad Social, pero el primero asegura que los números rojos de este subsector se han moderado al 1,4% del PIB (desde el 1,6% de 2016), mientras que el organismo fiscalizador lo eleva al 1,5%.

De hecho, curiosamente, en la última notificación que hizo el Gobierno a Bruselas el pasado mes de octubre, planteó un desfase del 1,5% en las arcas de la Seguridad. Puede que la situación haya mejorado en el tramo final del año y que eso haya empujado al Gobierno a mejorar un poco más la cifra. En cualquier caso, no hay que olvidar que el sistema de pensiones sigue registrando el mayor déficit de su historia, como dijo la propia ministra.

El Gobierno sigue usando el superávit de los ayuntamientos para cuadrar la cuenta
Tampoco coincide la cifra de la Administración Central. En la presentación para los inversores el Gobierno cifra el déficit en el 1%, a pesar de que a Bruselas en octubre le trasladó una cifra del 1,7%. Según la AIReF, la cifra de octubre es mucho más realista y el objetivo del 1% es "muy improbable".

¿Por qué este desfase entre las cifras? Por el superávit de las entidades locales. El Gobierno sigue fijando un objetivo de equilibrio presupuestario a los ayuntamientos cada ejercicio y utiliza su superávit para cuadrar las cuentas allí donde lo necesite. En este caso, para compensar el déficit del Estado.

Y en 2017 es probable que las comunidades hayan acabado el año con un déficit menor al -0,6% que figura en la presentación para inversores. Según el seguimiento que hace la AIReF, todo apunta a que han cerrado con un desfase del 0,3%, lo que daría otras décimas de margen para compensar el exceso de optimismo en la Administración Central.

Ciudadanos como promesa
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 18 Marzo 2018

Desde su irrupción en la política nacional en las elecciones generales del 20 de Diciembre de 2015 obteniendo cuarenta escaños en el Congreso de los Diputados, resultado que mantuvo sustancialmente en las siguientes del 26 de junio de 2016, aunque perdiendo nueve décimas en porcentaje y ocho diputados, ha cundido en la opinión pública española la percepción de que la formación naranja y su joven líder están llamados a jugar un papel decisivo en nuestra vida pública durante los próximos años. Esta sensación se vio reforzada en las elecciones autonómicas catalanas del 21 de Diciembre de 2017, cuando Ciudadanos se impuso como primer partido con un espectacular 25% y más de un millón de papeletas. Hay que señalar que el récord en porcentaje de voto de una formación liberal y constitucionalista lo ostentaba el Partido Popular, que en los comicios catalanes del 19 de Noviembre de 1995 alcanzó un 13,2%, cifra jamás superada posteriormente en este tipo de citas con las urnas por esta opción electoral en esa Comunidad Autónoma. El hecho de que Ciudadanos, llenando el hueco que en 1996 el entreguismo de José María Aznar ante Jordi Pujol abrió en beneficio del separatismo -natura horror vacui-, haya triturado veintidós años más tarde aquella cota que hizo perder entonces a CiU la mayoría absoluta que había disfrutado ininterrumpidamente a lo largo de tres legislaturas en el Parlament, fue sin duda el anuncio de que Ciudadanos, más pronto que tarde, reemplazará al PP como representante de referencia del espacio liberal-constitucionalista en España.

En este contexto de espera de un cambio de mapa político que intensificará y consumará el ya registrado recientemente, la atención que recibe la estrella ascendente se multiplica y el número de cortejadores que zumban como ávido enjambre alrededor de un panal sobre el que existe la certeza de que no tardará en suministrar abundante y densa miel, crece cada día. El presidente de Ciudadanos y sus principales colaboradores no dan abasto para responder a las invitaciones que les llueven desde las más altas instancias empresariales, académicas y financieras hasta las más humildes entidades de la sociedad civil, deseosas de conocer de forma directa sus planes, sus programas y sus propuestas para el futuro enderezamiento de una gran país europeo que vive la paradoja de estar creciendo al tres por ciento y creando medio millón de empleos al año a la vez que es sacudido por una grave crisis institucional y de unidad nacional. La impresión que albergan una gran mayoría de ciudadanos es que este tremendo esfuerzo de recuperación económica tiene lugar no por una acertada acción de gobierno, sino a pesar del lastre que representa una clase política que, salvo honrosas excepciones, no se corresponde ni por su competencia ni por su preparación ni por su honradez con lo que requiere la envergadura de la nación a la que en teoría debe conducir.

Como es de esperar, a Ciudadanos le llueven las alabanzas, pero asimismo las críticas, algunas completamente injustas, y otras más dignas de consideración por su parte. Las que carecen de fundamento y son fruto de la lucha descarnada por el poder que caracteriza tradicionalmente la política española, en cuyos lances el interés nacional suele quedar postergado ante el electoralismo partidista, no merecen mayor comentario. Las otras, las que se apoyan en algunos defectos, han de ser evaluadas tras pasar por el tamiz de las características de una organización nueva que se halla más en la fase de construcción que de plenitud o, como sucede con los antiguos protagonistas del bipartidismo, en período de declive y posible debacle. En primer lugar, el rápido crecimiento del partido en número de afiliados hace que la selección sea difícil y dentro del material de aluvión que invade sus filas puede haber mercancía de diferente calidad y de una composición ideológica peligrosamente heterogénea. En este aspecto, la clarificación conceptual de su último Congreso, con la desaparición de la etiqueta socialdemócrata para declararse como netamente liberal, ha sido un movimiento inteligente y oportuno. En segundo, la falta de madurez doctrinal propia de un work in progress da lugar a giros algo bruscos de posición como el que se ha producido sobre la prisión permanente revisable. Sin embargo, lejos de denotar incoherencia u oportunismo, las rectificaciones en la buena dirección son un síntoma positivo de que la cúpula de Ciudadanos sabe escuchar el pulso de la calle y comprender a tiempo la solidez de los mejores argumentos. En tercero, en una empresa a la que el éxito ha sorprendido por la velocidad y la magnitud con que se ha producido, pueden aparecer inevitablemente algunos reflejos de autosuficiencia que conviene corregir porque hasta ahora Ciudadanos, a diferencia de sus anquilosados rivales PP y PSOE -Podemos no entra en la categoría de rival ya que es más bien una plaga-, que hace tiempo que se muestran sordos a cualquier advertencia de voces autorizadas o incluso de la misma realidad, Ciudadanos ha sabido ser desacomplejadamente permeable a las recomendaciones y consejos procedentes del exterior, sana costumbre que debe conservar cuando llegue al gobierno. Por último, la acusación de ambigüedad y de descarado pragmatismo, ha de ser atemperada por la obviedad de que un proyecto que viene obligado por las circunstancias a definirse mientras simultáneamente construye su armazón organizativo y fija su rumbo, es normal que en ocasiones convierta sus perplejidades transitorias en una cierta apariencia de confusión mental.

En este panorama de transformación profunda que se avecina, la cualidad más destacada de Ciudadanos, frente a la cual los dos partidos que han disfrutado en el pasado del duopolio imperfecto diseñado por la Transición son impotentes, es su condición de promesa, su aroma embriagador de novedad, vitalidad y limpieza, que contrasta irresistiblemente con la espesa capa de óxido que recubre los despachos que se asoman a las calles Ferraz y Génova. Y es esa ilusión de que a partir de ahora las cosas serán diferentes y de que los españoles podremos dejar atrás la división, la corrupción, la mediocridad y el desánimo para tomar con vigor renovado la senda del éxito, del trabajo en común, de la pisada fuerte en Europa y de la salud institucional, la que se concentra en Albert Rivera y en su imagen impoluta y atlética de yerno ideal, de amigo leal, de socio fiable y de patriota sin aspavientos. Si estas expectativas se cumplirán o darán paso a una decepción que añadir a la larga lista acumulada durante las últimas cuatro décadas de nuestra historia, no lo podemos vaticinar. Ahora bien, teniendo en cuenta lo que ya hemos padecido, parce aconsejable que las amplísimas capas sociales que, junto a la Corona y a la Justicia, sostienen todavía con su labor diaria, su generación de riqueza y su cultivo de las virtudes cívicas vertebradoras de las sociedades abiertas, a una España que ha visto muy cerca el abismo, contribuyan tanto como esté en su mano a que esta promesa nos proporcione pronto una fecunda realidad.

VOX como realidad
Nota del Editor 18 Marzo 2018

¿ Porqué se empeñan en silenciar a VOX, el único grupo de españoles empeñados en sacar a España del agujero donde aún siguen excavando la mayoría de los profesionales de la política y la prensa apesebrada ?

Gracias a Rajoy, Zapatero, Sánchez y demás, tanto el PP como el PSOE están dando los últimos estertores y pronto podremos celebrar su deseada, esperada e imprescindible desaparición.

Pero de ahí a elevar a los altares a "Ciudadanos" hay un trecho que nunca debería ser atravesado. Han demostrado su absoluta falta de principios y los padres fundadores ya abandonaron la nave hace muchos años.

Muchos de los que ahora ensalzan a Ciudadanos, fueron responsables del desmantelamiento de UPD, que siempre se mantuvo fiel a sus principios, cortos en cuanto a la defensa del español y de la derogación de las lenguas regionales. Así que no se fíen.

PSOE: el buen gobierno empieza en casa
Roberto L. Blanco Valdés La voz 18 Marzo 2018

El que, entre críticas sonoras y ausencia clamorosas, le haya salido el tiro por la culata a Sánchez en su escuela de buen gobierno es solo la directa consecuencia de los dos caracteres esenciales que definen desde el principio su forma de actuar.

Por un lado, un escalofriante oportunismo, que impide saber qué piensa Sánchez sobre las grandes (y las pequeñas) cuestiones de la política española: un día es el abanderado de la españolidad y otro el adalid de la plurinacionalidad; un día habla de Podemos como su aliado natural y otro lo tacha de populista reaccionario; un día está en contra del 155 y otro a favor; un día quiere pactar con Ciudadanos como fuerza de progreso y otro considera a los de Rivera la marca blanca del PP; un día parece un socialdemócrata moderado y otro un radical antisistema; un día culpa de la rebelión nacionalista al secesionismo y otro hace corresponsable al gobierno de Rajoy. Es tal la confusión que transmite Sánchez que solo cabe pensar o que en realidad no cree en nada y se deja llevar por donde soplan los sondeos o que su cabeza es un batiburrillo solo comparable al camarote de los hermanos Marx. Aunque siempre puede tratarse de una mezcla de ambas cosas.

La segunda característica de Sánchez como líder es su enfermiza obsesión por el poder, que lo ha llevado, tras dos devastadoras derrotas electorales, y una abrupta expulsión de la secretaría general, a convencerse de que para llegar algún día a la Moncloa debe, tras su vuelta, perpetuarse al frente del PSOE. Para ello ha decidido descabezar a todos sus adversarios estableciendo un modelo de partido sin elementos internos de equilibrio. En una curiosa mezcla de bonapartismo y leninismo, Sánchez anula toda posibilidad de oposición interna mediante el establecimiento de una relación populista directa con su reducida base militante, cada vez más alejada del tradicional electorado socialista. Es a este Sánchez, que quería probar con su escuela de buen gobierno «que la unidad del partido está recompuesta», al que le han dado la espalda todos los ex secretarios generales del PSOE, menos Rodríguez Zapatero -de hecho, su directo inspirador- y los presidentes de las dos Comunidades más pobladas con presidente socialista.

Para redondear el fracaso, Javier Solana, que, con González, ha sido el militante socialista español más relevante durante la segunda mitad del siglo XX, mostró su profundo descontento con la deriva del PSOE y puso dos ejemplos que dejan a Sánchez a la altura del betún: su abandono de las negociaciones por un pacto educativo y su posición en el debate sobre la supresión de la prisión permanente revisable.

¿Escuela de buen gobierno? Es dudoso con un Sánchez que no tiene ni una sola idea clara para gobernar este país y que solo sabe gobernar su propia casa a base de palo y caramelo. En casa del herrero, «jarabe» de palo: esa es su idea.

ODIO UNIDIRECCIONAL
El fin de la libertad de expresión en Gran Bretaña
Carlos Esteban gaceta.es 18 Marzo 2018

El ‘Speaker’s Corner’ (‘Rincón del Orador’) de Hyde Park, en Londres, lleva casi siglo y medio asistiendo a todo tipo de discursos de espontáneos, desde los más extravagantes a los más sensatos, de los más moderados a los más indignantes. Su fama procede de que, en el país que se precia de haber extendido por el mundo la libertad de expresión, cualquiera tenía derecho a subirse en una caja y dar su opinión, cualquier opinión, sobre cualquier cosa mientras no fuera directamente delictivo. Por ahí han pasado Orwell, Marx, Lenin.

Hasta esta semana pasada, cuando la policía británica impidió a Tommy Robinson, el activista antiislamización, cuando trataba de dar un discurso -aprecien la ironía- sobre la importancia de la libertad de expresión.

La actuación de la policía, aparentemente, le dio el discurso hecho de forma más eficaz que si lo hubiera pronunciado.

Según el ex líder de la Liga de Defensa Inglesa reconvertido en periodista ciudadano, los agentes le dijeron que no tenía permiso para hablar y le ordenaron a él y a sus cámaras que abandonaran el parque.

Es un apto colofón para una quincena en la que las autoridades británicas se han cubierto de gloria en lo que se refiere a la libertad de opinión: a dos activistas canadienses, Lauren Southern y Brittany Pettibone, -recuérdese: el jefe de Estado de Canadá sigue siendo la Reina de Inglaterra- se les detuvo al llegar al país y se les impidió la entrada por sus ‘mensajes de odio’, al tiempo que vuelven de las guerras de Irak y Siria combatientes del ISIS con pasaporte británico.

Es la constatación de un hecho, no una opinión, que la libertad de expresión vive horas bajas no solo en Gran Bretaña, que presume de ser su cuna, sino en buena parte de Europa Occidental. La introducción, contra toda nuestra tradición jurídica, de los ‘delitos de odio’ -cuyo potencial ofensivo no es objetivo, sino que depende de la subjetividad de la ‘víctima’- ha convertido opinar contra el pensamiento único en una actividad de riesgo que ya ha llevado a ciudadanos a la cárcel.

Basta echar un vistazo a las cuentas en redes sociales de la policía británica -esa misma que no impidió el abuso de millares de niñas durante décadas en Rotherham, Telford y otras ciudades- para leer continuas advertencias de que lo que se diga en ellas puede llevar a prisión y de que van a ser implacables con el ‘odio’.

‘Odio’ que, apenas hay que decirlo, tiende a ser unidireccional.

Si son creyentes, recen un responso por la muerte de la libertad de expresión en el país que la vio nacer y en el resto de nuestros vecinos europeos.


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Los correos del 1-O prueban la malicia independentista
EDITORIAL El Mundo 18 Marzo 2018

Los correos electrónicos intervenidos por la Guardia Civil a los principales dirigentes independentistas certifican la gravedad del desafío que plantearon al Estado y también la malicia de un comportamiento que les llevó a burlar la ley a sabiendas. Las comunicaciones a las que ha tenido acceso EL MUNDO delatan no sólo a Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, sino al conjunto del Govern y a los líderes de la ANC y de Òmnium Cultural. El ex president pidió "entregar en mano" una carta a Josep Lluís Trapero para agradacerle su papel en el referéndum ilegal del 1-O, mientras que el entonces mayor de los Mossos no dudó en informar al conseller de Interior, Joaquim Forn, que habría "una escalada de violencia" de raíz secesionista el día de la votación. Además, el ex consejero de Presidencia Jordi Turull remitió una carta a Junqueras en la que le pedía "una aportación extraordinaria" de 3,4 millones de euros para una campaña que, a la postre, se destinó a promover el 1-O.

Lo que muestran estas comunicaciones es que Puigdemont y sus socios tejieron una urdimbre política orientada a burlar el marco constitucional. Pese a la inconstitucionalidad de la consulta, la Generalitat llevó a cabo una votación que trataba de desbordar el orden constitucional. Lo hizo, tal como ahora se constata de forma fehaciente en los correos electrónicos de sus promotores, con plena conciencia de que su comportamiento era absolutamente contrario a la legislación y, por tanto, se arriesgaban a graves penas de prisión. Y lo hicieron, además, en connivencia con el brazo social del separatismo. Tal como publicamos hoy, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, líderes de ANC y de Òmnium respectivamente, dieron instrucciones para impedir la actuación de las Fuerzas de Seguridad y exhortaron a sus seguidores a emplear a "personas mayores y niños" en los colegios electorales, en aras de la estrategia larvada por los Jordis en connivencia con la Generalitat, que pretendía inflar la imagen de opresor del Estado.

Cabe recordar que los Jordis se encuentran en prisión preventiva por instigar la manifestación que asedió la sede de la Conselleria de Economía antes del 1 de octubre. Los mails que ya obran en poder del juez Pablo Llarena certifican que, contrariamente a lo que ambos declararon en el Tribunal Supremo, la declaración de independencia no tenía carácter simbólico ni pretendían con ella provocar una negociación con el Estado. Sin embargo, el propio Sànchez reconoció en un correo que la oferta de diálogo al Gobierno "no implica una renuncia a la independencia".

En suma, la información que desprenden los buzones de los ordenadores de los dirigentes secesionistas no deja lugar a dudas: su propósito fue el de forzar la proclamación de un nuevo Estado y, por tanto, liquidar la soberanía nacional. Un fin para el que no dudaron en actuar de forma coordinada y apoyados en la estructura institucional y económica del Govern.

La política y las pistolas
FERNANDO PALMERO El Mundo 18 Marzo 2018

Durante el debate de la Ponencia constitucional, el PNV, que había asumido el sentido patrimonial de lo vasco, planteó, en la enmienda 689, sus aspiraciones: la "devolución" a las tres provincias vascas y a Navarra de las instituciones forales y los poderes propios que le habían sido usurpados total o parcialmente desde el primer tercio del siglo XIX. Se trataba de unos "derechos históricos", defendían los nacionalistas en línea con lo que el clérigo Lasa Apalategui había teorizado (más bien imaginado), que provenían de tiempo inmemorial y que suponían algo así como una "unión mística" entre el "pueblo vasco" y un supuesto derecho natural (quizá consumada por una especie autóctona vasca de cromañón, como imaginaba, también, el prehistoriador José M. Barandiarán). La tesis que Arzallus y Garaicoechea querían imponer era la de que "las dos guerras carlistas y la Guerra Civil debían entenderse como una larga guerra foral, prolongada por ETA, y solucionarse mediante ese ejercicio de devolución constitucional".

Y lo consiguieron. Cómo, lo explica de forma rigurosa José M. Portillo Valdés en el ensayo que acaba de publicar en Galaxia Gutenberg: Entre tiros e historia. La constitución de la autonomía vasca (1976-1979). Para el catedrático de la Universidad del País Vasco, el nacionalismo logró sus propósitos mediante la conjunción de política, historia y violencia. Las dos primeras las desarrolló el PNV (junto a otros partidos abertzales minoritarios y algunos historiadores sui generis). La segunda, la ejecutó ETA. El reconocimiento de los "derechos históricos de los territorios forales", inexplicablemente recogido en una Constitución que se suponía moderna, y la negociación del Estatuto, de tú a tú con el Gobierno, sin control parlamentario, para garantizar privilegios sobre la hacienda, la seguridad, la educación y la sanidad que se negaban a otras regiones, estuvieron acompañados de selectivos atentados terroristas que forzaron al Gobierno de Suárez a ceder: de los 14 asesinatos de ETA en 1976, se pasó a 66 en 1978 y a 80 en 1979. "Cada atentado de ETA", escribió Solé Tura, "significaba la paralización de la discusión o la reapertura de discusiones ya cerradas".

Aun hoy, Bildu y PNV comparten un mismo objetivo. Aunque Otegi ya no use pistola.

DENUNCIA DE 'PROFESORES POR EL BILINGÜISMO'
"El Gobierno debe proteger a los profesores catalanes. Nos están machacando"
Paloma Esteban elconfidencial 18 Marzo 2018

'Profesores por el Bilingüismo', entidad cívica de oposición al nacionalismo catalán desde hace 24 años, denuncia una fuerte campaña de acoso y derribo contra su actividad y su presidente, el profesor Francisco Oya, desde el mundo independentista. Aseguran que sus iniciativas, contra el adoctrinamiento de estudiantes y profesorado, están siendo objeto de persecución desde hace meses —que se ha intensificado en estas últimas semanas— coincidiendo con una demanda judicial interpuesta contra los Mossos d'Esquadra por desamparo. El 25 de febrero la asociación protagonizaba un acto público en Barcelona a favor de la libertad de lengua y vinculado por la plataforma de Tabarnia, cuando los organizadores fueron acosados por "extremistas", según denunciaron. Les rompieron las pancartas y agredieron a algunos de los participantes. Denuncian la dejadez de la policía autonómica, hasta el punto de que han iniciado un proceso judicial contra la consejería de Interior de la Generalitat.

La situación es de especial gravedad para el presidente, Francisco Oya, que afirma estar recibiendo presiones desde su centro de trabajo, el IES Joan Boscà —situado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, junto al barrio de Pedralbes, y que cedió sus llaves para celebrar el referéndum ilegal del 1-O— que le impiden, entre otras cosas, ejercer su derecho de libertad de cátedra. 'Profesores por el Bilingüismo' pide al Gobierno central que actúe en la medida de lo posible para proteger a los profesores que ejercen en Cataluña. "Somos funcionarios del Estado y necesitamos protección. Nos están machacando", asegura a este diario. En la asociación reconocen estar sorprendidos al comprobar que desde la aplicación del artículo 155 las cosas no han mejorado en este sentido. En teoría, explican, el consejero de enseñanza es ahora el ministro de Educación, pero se reafirman en el "ataque brutal" que muchos de ellos sufren en sus puestos de trabajo, especialmente los pertenecientes a esta asociación. "Es una revancha por todo lo que hemos luchado contra el adoctrinamiento y la imposición del catalán".

En el caso concreto del presidente de la asociación, denuncia que el centro le conminó a impartir sus clases de Geografía e Historia siguiendo los manuales que existen para todos los cursos (desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato) y que están escritos por Agustí Alcoberro, portavoz de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), de la editorial Teide. Una situación "gravísima" a ojos de Oya, que contribuye a un "adoctrinamiento evidente" para los estudiantes y al que él se negó, tal y como comunicó al director del instituto, Ignacio García de la Barrera. Los problemas llegaron cuando al comienzo del curso (siendo su primer año en este instituto fruto del traslado que él solicitó) decidió entregar a los estudiantes del último curso y que se examinan de Selectividad este año textos complementarios para "que tuvieran una visión más general y menos sesgada de la Historia de España". Cuestión que le afeó el director y días después le comunicaron una inspección rutinaria para hacer un seguimiento de su clase.

El sindicato de profesores Acció per a la Millora de l'Ensenyament Secundari (AMES) se ha pronunciado en uno de sus informes sobre los manuales de Alcoberro, considerando que son de los que más adoctrinan de toda Cataluña, y advirtiendo del riesgo que para los alumnos puede tener una enseñanza a través de dichos manuales. El informe, al que ha tenido acceso este diario, denuncia planteamientos ideológicos partidistas y tendenciosos en la explicación de acontecimientos históricos y sociales para adolescentes de 16 años.

Entre otros y en el periodo de la Guerra Civil, el libro afirma que el catalanismo político no colaboró jamás con Franco y el bando nacional. El AMES entiende que el objetivo es vincular el catalanismo con movimientos de izquierdas y progresistas. Reprochan que no se mencione la figura de Francesc Cambó, máximo referente del catalanismo y que financió una importante red de espionaje (SIFNE) para el bando franquista. Tampoco se habla del apoyo que dieron figuras pertenecientes a la cultura catalana al franquismo, como los escritores Josep Pla y Eugeni d'Ors, el filólogo Martín de Riquer o el pintor Salvador Dalí. El mismo sindicato denuncia el tratamiento que el manual hace del político Lluís Companys, que aparece como "víctima" según el informe en el momento de "represión brutal de la lengua y cultura catalanas durante el franquismo". "Ni una palabra de la responsabilidad de Companys en los asesinatos de 8.000 catalanes durante la Guerra Civil, incluyendo 90 miembros de su propio partido (ERC) y el fusilamiento de casi 200 militares que se sublevaron en julio de 1934".

Otra de las cuestiones más criticadas por el informe del AMES es la continua acepción de "inmigrantes" al hablar de andaluces o extremeños que se trasladaron a vivir a Cataluña en los años sesenta, utilizándolo en ocasiones como sinónimo de "extranjero". El sindicato considera "que sería impensable que en Francia alguien utilizara esa calificación cuando un francés nativo pasara a residir a París desde Marsella". Reprocha también las fotografías que ilustran estos apartados del temario, donde aparecen "en modestísima condición, penosamente cargados con maletas y bultos". En la misma línea, el informe critica la insistencia en que "el Estado español hizo todo lo posible por destruir la industria catalana y favorecer a Madrid", mientras que los profesores del sindicato recuerdan que Cataluña fue una de las regiones más favorecidas por la política económica, industrial y de infraestructuras durante el franquismo.

No es la única cuestión que el profesor Oya denuncia del centro de educación. También critica la existencia de paneles partidistas en espacios comunes del instituto como la biblioteca, en los que hablan de Cataluña y España como estados distintos o que contienen expresiones de celebridades en favor de un pretendido "pueblo reprimido catalán" y contra "la violencia policial".

Además de la situación concreta del instituto, el presidente de la asociación 'Profesores contra el Bilingüismo' —entidad que también aparece en los papeles de espionaje de los Mossos— ha iniciado otro proceso legal contra el medio de comunicación 'El Món', cercano al independentismo, por un artículo que considera "injurioso" contra él, ejerciendo su derecho de rectificación. En la información le acusan de tener una ideología "de extrema derecha", ser "homófobo" y "racista". Otro ejemplo más, insiste el presidente de 'Profesores por el Bilingüismo' de la "campaña de acoso" que están sufriendo. "Nos están intentando machacar", insiste.

Úrsula Mascaró: «Hemos despertado porque el separatismo nos iba a arrasar»
A diferencia de Cataluña, hay empresarios en Baleares que han visto las orejas al lobo soberanista segundos antes de la devastación. ABC entrevista a la primera que denunció el acoso a la sanidad
Mayte Alcaraz. MAHÓN (MENORCA) ABC 18 Marzo 2018

Mascaró Pons Pons Coll Alles Florit Florit Coll. Son los ocho apellidos menorquines de Úrsula Mascaró(Menorca, 1969), la empresaria de zapatos más importante de Menorca y una de las más internacionales de España. Ha calzado a Reinas, modelos, actrices... pero desde las Navidades pasadas su nombre ha pasado del cuché y el salmón a la agenda política nacional. Un decreto de una presidenta socialista balear, con costaleros independentistas, intenta imponer el catalán a los médicos. La maniobra política la ha distraído, y parece que por mucho tiempo, de las pieles curtidas, los tacones stilettos y las «pretty ballerinas» de Olivia Palermo y Claudia Shiffer y miles de clientas en todo el mundo. ABC la visita en Mahón, el epicentro de un movimiento social (Mos Movem) que está a punto de derivar en Sociedad Civil Balear, la hermana pequeña de la catalana, pero con tantos arrestos para evitar el naufragio como aquella. Hace ya años que las orejas del lobo independentista asomaron por la isla encantada, por Menorca, una reserva de la biosfera a que no le ha sido difícil detectar al independentismo depredador.

¿Es el procés catalán la gota que colmó el vaso en Baleares?
Sí. En Cataluña han estado callados más de treinta años y fíjese ahora qué desastre. Nunca he entendido por qué su empresariado no dijo nada. Pero en Baleares no somos nada guerreros, por no pedir no pedimos ni más vuelos a la península ni mejores carreteras, pero llegados a este punto y pensando que esa ola independentista nos iba a arrasar hemos tenido que despertar.

¿Desde cuándo se larvaba aquí?
Desde hace treinta años porque todos los partidos son cómplices, desde Cañellas. Se han puesto de perfil, les ha dado pánico o pereza, o han hecho intercambios políticos. Por ejemplo, en el Estatuto de las islas se habla de que nuestra lengua es la catalana cuando en realidad es el castellano, el mallorquín, el menorquín y el ibicenco.

Inmersión sanitaria y educativa
¿El objetivo es afianzar aquello de los «Països Catalans»...?
Claro. El único objetivo es crear estos Països que jamás han existido. En Baleares hay una dictadura lingüística impuesta por el separatismo. Es un concepto que se empezó a usar lingüísticamente y luego se ha llevado a las aulas donde se adoctrina a los niños. Tiene que pensar que hay pueblos en las islas donde realmente los niños tienen dificultad para hablar en castellano. En la educación pública un 90% se da en catalán, y el resto son dos horas en castellano y dos en inglés.

Primero la educación y ahora la sanidad. El decreto del catalán se acaba de cobrar una última víctima, la única neuropediatra de Ibiza...

Aquí hay una fuga de profesionales muy grave. Unos 15 especialistas se han ido en los últimos meses de las islas. Neurocirujanos, ginecólogos, anestesistas, internistas, psiquiatras...

¿Cree que pone en peligro la sanidad en Baleares?
Por supuesto. Y espere usted al verano, con la llegada del turismo, que se triplica la población. Ya era muy difícil captar especialistas que quieran vivir aquí. Nosotros hacemos una fiesta cuando un médico encuentra pareja en la isla porque es una manera de que se arraigue y supere todas las desventajas de la insularidad: alquileres caros, problemas de transporte aéreo.. Bueno, pues ahora los pocos médicos que tenemos en lugar de ocupar sus horas libres en reciclarse y mejorar sus conocimientos científicos, van a tener que ponerse a estudiar catalán, todo un negocio de los filólogos pancatalanistas que viven de esto.

¿Había alguna demanda de los pacientes para que se les atendiera en catalán?
De 7.000 quejas en el servicio de salud el año pasado, cinco fueron por no ser atendidos en catalán. O sea, los otros 6.995 pacientes restantes reclamaron por lo fundamental, las listas de espera, el colapso en las urgencias, que la ambulancia llega tarde, que no hay pediatra para nuestros niños...

Con sus protestas lograron que Francina Armengol rebajara el decreto...
Sí, algo sí, pero ya hay 500 auxiliares de enfermería que no pudieron entrar en las oposiciones. Estas 500 personas se han quedado sin la posibilidad de optar. Ahora se exige que en dos años se tenga la titulación y la mayor parte de nuestros médicos se van a ir.

¿Qué dicen los sanitarios peruanos, argentinos, marroquíes...?
Mire, cuando mi gran amigo Luis Prieto, jefe de Traumatología de nuestro hospital, me contó que iban a imponer a todo el personal sanitario de las islas que acreditasen un nivel de catalán decidí dar un paso al frente. Fue entonces cuando convocamos la manifestación del 17 de diciembre a la que acudieron cinco mil personas. Mi amigo Luis es gallego, no tiene el certificado de catalán. Pero tiene dos hijas menorquinas, hablan el menorquín como yo, les encanta Menorca. No tiene el certificado pero es un gran profesional que va a hacer cursos a Canadá para renovar su especialidad en Traumatología. Esto es un problema político, no sanitario. Si los médicos hablan en español, que es la lengua oficial de España, y es necesario protegerla para que haya cohesión, es suficiente para que paciente y médico se entiendan. Si además el médico habla menorquín, pues estupendo, pero lo importante son los conocimientos y las técnicas médicas no su acreditación lingüística. Y se lo digo yo que el menorquín es mi lengua materna. Pero que he viajado a muchos países, que tengo tres hijos con un inglés, y que cuando lo cuento por el mundo no dan crédito a lo que pasa aquí.

¿Han hablado de esto con la presidenta socialista de Baleares?
A Francina Armengol le hemos pedido una entrevista y ha dado la callada por respuesta. Eso sí, recibe a cualquier asociación en defensa de cosas insospechadas.

¿Le ha decepcionado el PSOE?
A mucha gente que les votó. Porque creyeron apoyar a un partido constitucionalista que hoy está en manos de fuerzas soberanistas. ¡Una de ellas pide hasta una Policía autonómica aquí! En el Ayuntamiento de Palma, por ejemplo, están exigiendo que todos los proveedores facturen en catalán. Es decir, si yo tengo una empresa de pinturas que se llama «Los Pacos» y hago las facturas en castellano, estoy en desventaja y me hace competencia desleal otra empresa que se llama «Los Xiscos» y factura en catalán. ¿Puede ser todo más ridículo?

¿Ha sentido el boicot a sus zapatos? ¿Tiene miedo?
Ninguno. A mí me han dicho de todo. De lo más gordo: que me tenían que pegar como a un perro. Yo les dije que yo a un perro no le pego. Dicen que me hacen boicot pero yo no lo he notado más allá de la bajada de ventas en Cataluña que lo estamos sufriendo todos por el desastre al que nos han llevado los independentistas.

Con lágrimas, en el salón de su casa, relata cómo le llamó la mamá de un amigo de su hijo para agradecerle el apoyo a los inmigrantes, a los que con el decreto se va a echar.

¿Eso es xenofobia?
Puede llegar a serlo, sí.

Usted ¿qué se siente?
Soy menorquina, madre de hijos ingleses, y por supuesto española. Me siento muy española. Y hasta tengo un trozo de mi corazón italiano, donde estudié. Todo eso cabe en mi corazón.

Visita a Rajoy y la nueva Balearnia
Aunque mantendrá la plataforma Mos Movem, la siguiente estación será Sociedad Civil Balear, de la que será presidenta, pero sin vinculaciones políticas. Tan transversal como la catalana. Además, tras las movilizaciones de Menorca y Mallorca contra el decreto sanitario, se prepara otra en Ibiza, donde la fuga de sanitarios es un clamor. En unas semanas, la entidad civil pedirá una entrevista con Mariano Rajoy, no sin antes haber presentado públicamente un nuevo Estado, Balearnia, que a imagen y semejanza de Tabarnia, tendrá su propio presidente en el exilio. El Boadella de las islas será probablemente el cómico mallorquín Agustín «El Casta». La empresaria lo toma con humor: «Bromeo con que para comprar una sandalias hace falta un B2 de catalán, para ser proveedor de pieles, un B1, y para comprar unas botas tienes que tener un nivelazo de catalán. Es surrealista todo».

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
28 conclusiones sobre el 'procés' que se pueden extraer del libro de Santi Vila
'De héroes y traidores', el libro en el que el exconsejero se despacha contra el 'procés' y sus líderes, es tanto una exculpación personal como una venganza. Y por ello doblemente interesante.
Cristian Campos ESP 18 Marzo 2018

1. Que el nacionalismo catalán de 2017 lleva con la misma matraca desde finales del siglo XIX.
“En lo que a nacionalismo catalán se refiere, después de Prat de la Riba, Francesc Cambó y los de su generación, todo ha quedado dicho, escribe Santi Vila en De héroes y traidores. El dilema de Cataluña o los diez errores del procés (Península, 2018). O dicho de otra manera: España ha evolucionado pero Cataluña se ha quedado anclada en los mismos agravios imaginarios de hace cien años.

2. Que Cataluña jamás será independiente porque lo imposible es imposible.
Dice Santi Vila que "en esas circunstancias" (se refiere a la crisis económica y la corrupción en España y Cataluña) muchos catalanes quisieron darle una oportunidad a "lo imposible". Que es justamente lo que se espera de un adulto que se viste por los pies: que ante un problema, real o imaginado, ponga sus esperanzas en los unicornios.

3. Que la mayoría de los que impulsaron la independencia ni siquiera creía en ella.
Dice Santi Vila en su libro que en el Gobierno de la Generalidad podían identificarse dos tendencias desde 2012. La posibilista, por un lado, y aquella que sostenía que el procés "era el camino recto hacia la independencia de Cataluña, imaginada como inminente e indolora, de consecución casi automática e inevitable”, por el otro. Y dice Vila que esta segunda tendencia era más minoritaria de lo que la gente cree.

4. Que el 'procés' ha sido un proyecto de la izquierda al que se ha sumado, por inmadurez política, la burguesía catalana.
Vila lo llama "el tronado sesgo izquierdista de la retórica hegemónica en Cataluña”. Siendo eso cierto, también lo es que la burguesía conservadora catalana ha mordido el anzuelo con entusiasmo. Ya ven, ahora que la izquierda se desmorona en toda Europa por falta de proyecto, de ideas y de razón, en Cataluña le ceden el mando de sus vidas, familias y haciendas. Jugada maestra y a contracorriente de la historia.

5. Que el 'procés' es un matriarcado. Un matriarcado guerracivilista, concretamente.
Así lo insinúa Santi Vila antes de alabar los logros de la Transición y los cuarenta años de democracia en España como los más prósperos de nuestra historia: “Los discursos de los máximos representantes y líderes del procés, con Carme Forcadell, Marta Rovira y Ana Gabriel a la cabeza, siempre coinciden en la idealización de los tiempos de la República y en la demonización de los de la Transición”.

6. Que el 6 y 7 de septiembre sintieron vergüenza hasta ellos.
Vila lo llama "la sesión probablemente más triste de la historia del parlamentarismo catalán contemporáneo". No deja de ser un eufemismo para no utilizar el término "golpe de Estado", pero se agradece la constatación.

7. Que el 'procés' era ilegítimo.
Santi Vila lo repite varias veces y de distintas formas en el libro. Los líderes del procés no tenían legitimidad democrática para hacer lo que hicieron. Una obviedad, puesto que en democracia lo ilegal siempre es ilegítimo. Pero bien está que lo recuerde.

8. Que el independentismo ha arrasado Cataluña.
Transcribo literalmente: “Las consecuencias de este error político están ya a la vista: Puigdemont y medio Gobierno catalán, refugiados en Bruselas; el otro medio, encarcelado cautelarmente un mes; Oriol Junqueras, Joaquim Forn y los Jordis aún en la cárcel; miembros de la Mesa del Parlament (y yo mismo) con el pasaporte retirado y penas de prisión eludibles bajo fianza. Autogobierno suspendido, familias rotas, patrimonios comprometidos, carreras políticas interrumpidas son el lienzo del campo de batalla después del enfrentamiento. Y lo que es peor, una fractura social evidente en Cataluña, depresión de la actividad económica a todas las escalas durante aquellas histéricas semanas de octubre, y lesión de la marca Barcelona a ojos del mundo y de la idea de Cataluña en el resto de España”. Mejor parada habría salido Cataluña si la hubieran invadido los vikingos.

9. Que el entorno mediático del 'procés' es tóxico.
Es sabido en Cataluña que ni un solo medio de prensa, radio o televisión en catalán sobreviviría más de un par de semanas, y tiro largo, sin las generosas subvenciones públicas de la Generalidad. Pero choca la contundencia con que Vila le desea a esos diarios digitales y opinadores nacionalistas que "algún día pierdan lectores y, aún más, que pierdan definitivamente a sus patrocinadores”. Vila formaba parte del Gobierno que tan generosamente les patrocinaba, pero en fin.

10. Que el 'procés' genera fanáticos.
“En aquellos días [6 y 7 de septiembre] fue tan grande la fanatización de los míos que el menosprecio de los que no pensaban como ellos se consideró un mal menor, justificable por el bien superior que se perseguía”. Suerte tenemos los españoles catalanes de vivir en 2017 y dentro del paraguas de la UE. En 1934, los mismos que ahora lloran lágrimas de desconsuelo por los Jordis ya habrían ordenado cavar zanjas para sus vecinos.

11. Que Cataluña sólo podrá ser independiente tras una guerra civil.
Dice Vila que “Cataluña se encuentra atrapada en un verdadero choque de legitimidad. Más de dos millones de ciudadanos se sienten absolutamente impelidos, movilizados y comprometidos con el discurso soberanista, tan cierto como que otros tantos se sienten únicamente vinculados al orden constitucional. En este sentido, si alguna cosa puso en evidencia aquella convocatoria electoral [la del 1 de octubre], es que ninguna de las dos legitimidades parece capaz de poder imponerse sobre la otra sin riesgo de conflicto civil”. Un conflicto, añado yo, en el que dos millones de independentistas y unos cuantos cientos de miles de equidistantes de Podemos y del PSOE deberían imponerse, de forma sorprendente, sobre los 40 millones de españoles restantes. Lo veo difícil.

12. Que España no fabrica independentistas: son los mismos de siempre, sólo que más chillones.
Cita Vila en el libro el barómetro de intención de voto del Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP) publicado en El Periódico de Cataluña a finales de octubre para constatar que en plena efervescencia de la propaganda independentista, los soberanistas no eran muchos más sino "prácticamente los mismos, pero más radicalizados".

13. Que el PSOE/PSC es tan nacionalista como ERC, JxCAT y la CUP.
Lo dice sutilmente, pero lo dice. "Sufríamos el riesgo de que con la suspensión fáctica del autogobierno, el catalanismo político saliera de las instituciones catalanas por primera vez en cuarenta años”. ¿Como que "en cuarenta años"? ¿Pero no hubo un tripartito encabezado por el PSC? Claro que lo hubo. Sólo que el PSC también es de los suyos. Puro nacionalismo por desarmarizar.

14. Que se declaró la independencia por miedo a contarle la verdad a los hiperventilados.
“Pesaba en el ambiente el miedo a decepcionar a centenares de miles de personas absolutamente convencidas de que una declaración de independencia de Cataluña conllevaría la proclamación automática de una República, del todo idealizada, convertida en verdadera arcadia feliz”, dice Vila en su libro. Mentirosos que hunden una región entera para no decepcionar a cientos de miles de infantiloides: Cataluña, siglo XXI.

15. Que los independentistas no son más que niños caprichosos.
Recuerda el exconsejero de Empresa y Conocimiento de la Generalidad cómo después de las masivas marchas independentistas los manifestantes volvían a sus vidas perfectamente burguesas y acomodadas. "De compras, a cenar o a ver el fútbol con los amigos”. Decía Oscar Wilde que un sentimental es el que quiere vivir una emoción sin pagar el precio. Lo mismo ocurre con los independentistas catalanes del siglo XXI.

16. Que ni Puigdemont ni Rajoy han tenido nunca el teléfono personal del otro y que sólo decidieron dárselos tras los atentados de la Rambla.
¿Qué más añadir? Estamos en manos de irresponsables. Irresponsables maleducados, más concretamente.

17. Que los convergentes ejercieron de pagafantas de la izquierda guerracivilista.
 "Algunos de estos planteamientos hubieran debido resultar ciertamente chocantes en familias como las de muchos exconvergentes, perseguidos en su día por los nacionales por catalanistas, pero igualmente amenazados por su condición de católicos por parte de los extremistas republicanos anticlericales”, escribe Vila. ¿Conocen el cuento de la rana y el escorpión? Siempre hay un necio, en este caso la derecha nacionalista, que cree que evitará el destino de la rana de la fábula.

18. Que el 'procés' es un matriarcado. Un matriarcado antidemocrático, concretamente.
“Otro aspecto no menos importante que cabe tener en cuenta para llegar a comprender cómo pudo ser posible todo aquello es el profundo arraigo en el seno del movimiento soberanista de una idea que en el fondo era sumamente antipolítica. Recuérdese en este sentido que las semanas previas a la convocatoria de las elecciones del 27 de septiembre de 2015, Òmnium Cultural defendió públicamente la configuración de una candidatura única sin políticos. Y que por aquellos días, fueron tres ciudadanas, la malograda Muriel Casals, la monja Forcades y la activista Carme Forcadell, las heroínas del movimiento. Costó Dios y ayuda evitar que progresara esta propuesta”. No hace falta añadir más.

19. Que el bagaje cultural de los independentistas es inexistente.
Recuerda Vila cómo durante los últimos cinco años la mayoría de los líderes del procés decía sentirse ofendida por la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatuto, "aunque difícilmente ninguno de ellos hubiera acertado a señalar una sola consecuencia práctica de aquella amputación tan humillante en la vida de los catalanes”.

20. Que Dios nos libre de que Marta Rovira llegue algún día a presidenta.
Cito literalmente. “[El miércoles 25 de octubre] la voz cantante de los republicanos quedó en manos de Marta Rovira, quien es también una mujer intensa, irascible y fanatizada”.

21. Que aquello era un sindiós.
Explica Vila cómo durante la espera para la reunión en la que se decidiría convocar elecciones o tirar adelante la declaración de independencia unilateral, el Patio de los Naranjos de la Generalidad se llenó "de corrillos políticos, asesores, periodistas afines y otros tertulianos y personajillos para mí desconocidos hasta aquella tarde y que, al parecer, formaban parte de la inteligencia del procés”. Esta frase ("que, al parecer, formaban parte de la inteligencia del procés") es una de las más malvadas del libro.

22. Que el 'procés' acabo en manos de horteras, desharrapados y maleducados.
“Pocas corbatas, mucha mochila, jerséis y botellines de agua, ninguna formalidad”, dice Santi Vila de la patulea que pululaba alrededor del cogollo del procés.

23. Que Marta Rovira, en fin.
Literal: “A pesar de los lamentos y de las críticas de algunos de los presentes, como Marta Rovira, que entre sollozos, lágrimas y aullidos habló de decepción, desconfianza e incluso de traición…”.

24. Que pesaron más los hiperventilados de las redes sociales y los alcaldes de pueblo que la democracia y la legalidad.
Explica Santi Vila cómo unas cuantas docenas de alcaldes de pueblo, todos con su palo y presentes en el palacio de la Generalidad durante las jornadas en las que debía tomarse la gran decisión (elecciones o independencia), no querían ni oír hablar de comicios electorales. Gracias a ellos y a la presión de unas cuantas docenas más de hiperventilados de Twitter, un puñado de gobernantes irresponsables, pero sobre todo cobardes, inmaduros y débiles, tiró el autogobierno de Cataluña a la basura.

25. Que en las manifestaciones independentistas abundan los niños y los ociosos.
“El traslado de la noticia sobre la posible convocatoria electoral a las redes sociales había empezado a congregar estudiantes y personas sin nada mejor que hacer en la plaza de San Jaime”. Mientras tanto, la Cataluña productiva pasaba miedo en sus puestos de trabajo por el conflicto civil al que nos conducían los irresponsables.

26. Que ERC lleva la traición en sus genes (por algo es un partido que cuenta con tres golpes de Estado en su currículum).
Recuerda Vila la tendencia natural de ERC a la traición. Lo dice por ese momento del procés en el que ERC intentó capitalizar el descontento en la calle y las redes sociales cuando poco antes había apoyado en privado la convocatoria de elecciones anticipadas.

27. Que Turull y Rull son dos opciones pésimas para la presidencia de la Generalidad, por radicales.
Santi Vila lo insinúa cuando dice que el jueves 26 de octubre Carles Puigdemont se enfrentó al dilema de pasar a la historia como un héroe o como un traidor para los independentistas. "Así de simple se lo plantearon descarnada e irresponsablemente los Turull, Rull y otros tantos alcaldes y opinadores independentistas radicalizados”, añade Vila.

28. Que el 'procés' es un modo de vida y que el chicle se estirará todo lo que haga falta (haciendo el ridículo todas las veces que sea necesario).
Cito, de nuevo, literalmente. “A pesar de la humillación [de la convocatoria de elecciones autonómicas por parte de Mariano Rajoy al amparo del 155] todos los partidos catalanes, sin distinción, acudieron a la cita. Además, por si fuera poco, algunos de ellos pasaron sin rubor del unilateralismo, la declaración de independencia y la promesa republicana al juego partidista en el marco de la Constitución, sin tan solo sentirse en la necesidad de llevar a cabo la más mínima retractación o autocrítica, ni cambiar sus caras protagonistas. ¡Y tan panchos!”.

 


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