AGLI Recortes de Prensa   Viernes 23 Marzo 2018

Otra fuga en las narices del Gobierno: ¿incompetencia o connivencia?
EDITORIAL Libertad Digital  23 Marzo 2018

La gigantesca incompetencia de la 'intocable' Soraya Sáenz de Santamaría alcanza cuotas inimaginables en un país medianamente normal.

Del "lucharemos hasta el final" que blandía entre sollozos ante la prensa en noviembre de 2017 al ahí os quedáis que yo me fugo a Suiza de este viernes. Marta Rovira, secretaria general de ERC y madre de la utópica "república catalana", es la última golpista que toma las de Villadiego para evitar la cárcel, junto a sus compinches ya fugados Carles Puigdemont, Anna Gabriel, Clara Ponsatí, Meritxell Serret, Lluís Puig y Toni Comín.

La esperpéntica fuga que ha protagonizado Rovira demuestra, en primer lugar, su profunda cobardía a la hora de no querer afrontar las consecuencias de sus irresponsables e ilegales actos contra el Estado de Derecho y la Constitución. La misma que gritaba en las calles "No tenemos miedo", bajo la confianza de que la Justicia nunca actuaría contra el golpe de estado separatista, emprendió su huida de madrugada, dejando como legado una carta de justificación que ha sonado a traición entre los que este viernes han entrado en prisión, pero que, en realidad, constituye la esencia del gran engaño secesionista.

Los nacionalistas catalanes, desde los Pujol hasta los Puigdemont, han alimentado durante décadas esa retrógrada y liberticida ideología supremacista entre la población con el único fin de mantenerse en el poder a toda costa para seguir ejerciendo el clientelismo y la corrupción institucional. Pero a la hora de la verdad, y después de haber fracturado Cataluña por la mitad, causando de paso un daño irreparable a su economía, los artífices de la mayor amenaza que ha sufrido la democracia española emprenden la huida en nombre de los catalanes para salvarse, única y exclusivamente, ellos mismos. Además de cobardes, son una panda de viles e hipócritas.

Dicho lo cual, resulta incomprensible que el Gobierno, y más concretamente el CNI que dirige Soraya Sáenz de Santamaría, sabiendo el evidente riesgo de fuga que existía por parte de los encausados, tras los precedentes de Puigdemont, Gabriel y compañía, no hiciera absolutamente nada para evitar semejante vergüenza. Una de dos. O bien la incompetencia de la vicepresidenta es muy superior a la que muchos ya atisbaban desde hace tiempo o bien los separatistas cuentan con la favorable connivencia del Ejecutivo, lo cual sería mucho más grave. Es inaceptable que nadie en el seno del Gobierno haya movido un dedo para evitar dichas fugas. En cualquier otro país europeo, este bochornoso episodio se cobraría, sin duda, la cabeza de uno o varios responsables políticos. La intocable Soraya, sin embargo, artífice, además, de la desastrosa "operación diálogo" con la Generalidad de Cataluña, sigue tan tranquila en su puesto, sin que nadie siquiera la señale. ¿Se imaginan algo así en EEUU? La prensa estaría triturando a la responsable de los servicios de inteligencia ante semejante ridículo y muestra de incompetencia, en el mejor de los casos. Pero en España, en la prensa que maneja con mano de hierro, Soraya es intocable.

El pasivo papel que desempeñó el Gobierno de Mariano Rajoy durante los meses previos al referéndum del 1 de octubre, la tardanza y debilidad con la que, finalmente, se decidió a activar el artículo 155 de la Constitución, previo requerimiento del Rey, y el repentino cambio de criterio que ha protagonizado la Fiscalía General del Estado para intentar propiciar la salida de la cárcel del exconsejero de Interior Joaquim Forn son señales nada halagüeñas.

De hecho, si Turull, Rull, Forcadell, Bassa y Romeva, junto al resto de procesados por rebelión, duermen hoy en prisión no es gracias, precisamente, a la actuación del Gobierno, ni tampoco de iniciativas de Ciudadanos ni mucho menos del PSOE, sino al buen hacer del juez Llarena, que ha desoído fortísimas presiones del Gobierno para dejar en libertad a los golpistas y, sobre todo, a la iniciativa que, en su día, puso en marcha VOX, en su papel de acusación popular, contra la cúpula secesionista que orquestó y lideró el golpe. Es justo reconocer el enorme mérito del partido que lidera Santiago Abascal, especialmente ahora que otros que no han hecho nada querrán apropiarse de este éxito.

¿Por qué España sigue utilizando el ‘refugio’ del Déficit Excesivo?
Juan Carlos Bermejo. vozpopuli 23 Marzo 2018

¿Cómo explicar al Consejo Europeo que el país que más crece y más reduce el empleo, el “ejemplo” a seguir, es el único que permanece en el PDE?

Bruselas, 9:30 de la mañana. El comisario Pedro ha decidido cambiar definitivamente el café por infusión, ya que le reduce los problemas de reflujo gástrico. Hoy, recibe al nuevo ministro español de economía. Será su primer encuentro privado.

Pedro está nervioso. Ya estamos en primavera y la Comisión tiene que emitir un informe al Consejo para decidir qué hacer con España, único país de la Unión Europea que no cumple con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) al cerrar 2017 con un déficit superior al 3%. Al menos, eso es lo que le han transmitido con los datos preliminares, aunque Pedro anda con la mosca detrás de la oreja porque sospecha que Mariano y Cristóbal se la están jugando para dejar otro año más a España dentro del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) y de esa forma poder seguir aumentando la deuda pública del reino de España y ocultando su valor real.

El objetivo que la Comisión puso a España para 2017 fue del 3,1%, y alcanzar el 3% para salir del PDE y cumplir el PCE no requeriría grandes esfuerzos, salvo que al Gobierno español le interese seguir en el PDE porque realmente España “no va tan bien” como le cuentan.

En ese momento, su secretaria anuncia la llegada del ministro. Carraspea. Apura la infusión precipitadamente sintiendo un calor extremo en el paladar y se dirige a la sala de reuniones.

—Bueno días Román, es un placer conocerte.
—Buenos días Pedro, el placer es mío. Luis le envía recuerdos.

—Gracias, supongo que ahora estará concentrado en su nuevo puesto.
—Ciertamente, la última vez que hablé con él tenía un brillo especial en el rostro…

—Bien Román, vayamos al grano. En unos días Valdis y yo tenemos que emitir un informe al Consejo sobre España. Como supongo ya sabes, todos los países han salido del PDE, incluidos Grecia y Portugal. Sería muy embarazoso tener que anunciar que España, la “locomotora de Europa” de la que presume Mariano, es el único país que no cumple con el PEC. La opinión pública se echaría encima y la situación sería muy complicada de explicar. ¿Qué datos me traes?

—Bueno Pedro, tú sabes que acabo de llegar y no estoy muy familiarizado con estos asuntos, pero tengo buenas noticias. En el dossier que me ha entregado Cristóbal parece que el déficit de 2017 finalmente será del 3,1% del PIB. Eso significa que vamos a cumplir con el objetivo ¿no?
—Apreciado Román, me temía ibas a venir con algo así. ¿Me estás diciendo que, de un presupuesto anual de casi 400.000 millones de euros, no habéis sido capaces de cuadrar el déficit una décima más, es decir, unos 1000 millones de euros, para llegar al 3% del PIB y de esa forma cumplir con el PEC y salir del PDE para no ser el único país de la UE con el dudoso honor de suspender? ¿Y ahora queréis que la Comisión haga de coartada de vuestros desmanes?

—Pues Pedro, me temo que eso es lo que dicen los datos. Pero ¿cuál es el problema?
—Vamos a ver Román, efectivamente te noto un poco despistado. ¿Cómo vamos a explicar al Consejo Europeo y a la opinión pública que el país que más crece y más reduce el empleo, “el ejemplo a seguir”, es el único suspenso que permanece en el PDE única y exclusivamente para que pueda seguir emitiendo deuda como si fuera confeti? Inmediatamente se nos echarán encima y aflorará otra vez la duda de que ha habido manipulación en las cuentas públicas. Te recuerdo que el Reglamento 1467/97 establece sanciones de hasta el 0,5% del PIB a aquellos países que manipulan las cuentas y se les priva de los Fondos Estructurales y de Inversión de la Unión Europea. ¿No sabes que ya ha habido registrada una denuncia que pone en serias dudas la veracidad del PIB español?

—Creo que será fácil de explicar…
—Yo no soy tan optimista, Román. Al contrario, ofrecer ese dato del 3,1% genera un “tufillo” muy sospechoso, ya que invita a pensar que el déficit es en realidad mayor y lo que se está haciendo es maquillar las cuentas para decir que “hemos cumplido el objetivo pero nos quedamos en el refugio del PDE” que os permite seguir ocultando la deuda real. Además, los datos adelantados de recaudación de la Agencia Tributaria y de la Seguridad Social indican que los Presupuestos de 2017 no se van a cumplir, como ya tenemos por costumbre con vosotros.

—¿A qué te refieres con que no contabiliza la deuda real?
—¿Es que Cristóbal no te lo ha contado? Un país que está bajo el PDE no contabiliza como deuda pública las operaciones relacionadas con créditos y efectos comerciales.

—¿Y qué es una operación de carácter comercial?
—Lo tienes en el Reglamento 549/2013 relativo al Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales de la Unión Europea (SEC 2010). El crédito comercial es un crédito otorgado directamente por los proveedores de bienes y los prestadores de servicios a sus clientes. El crédito comercial se genera cuando el pago de bienes y servicios no se hace al mismo tiempo que el cambio en la propiedad de un bien o la prestación de un servicio.

—¿Y eso que significa?
—Pues que esos créditos no aparecen en el cómputo de la deuda, para que parezca que “debes menos” ante los mercados de inversión, pero hay que pagarlos igualmente. Mira este gráfico del Banco de España: a la izquierda puedes ver un círculo con la deuda real (pasivos en circulación) por 1,57 billones de euros (137% del PIB) y a la derecha otro círculo con la deuda PDE sin los créditos comerciales por 1,13 billones de euros (98% del PIB).

—¿Y entonces qué pasa si España sale del PDE?
—Pues que hay que añadir los créditos comerciales al valor oficial de la deuda pública, entonces, el ratio oficial sobre el PIB sería el 137% y tu Gobierno tendría más problemas para colocar la emisión de deuda, además de tener que pagar más intereses. Por cierto ¿Cómo lleva Mariano la aprobación de los Presupuestos para 2018? Ya estamos en marzo.

—Verás, Pedro, esa es una de las cosas que quería transmitirte. Lamentablemente, este año han aparecido imprevistos.
—¿Qué quieres decir?
—Mariano va a tener serios problemas para que nos aprueben los Presupuestos de 2018, y a Cristóbal no le cuadran las cuentas con las nuevas partidas que hay que incluir.

—¿Qué partidas son esas?
—Pues entre otras… la subida de sueldo de a los funcionarios del 8%, la equiparación salarial de las fuerzas de seguridad, ayudas y deducciones, no muy grandes, para las pensiones y rentas más bajas, porque Pedro, ¡tenemos a los jubilados en la calle! Bueno, y también para tapar el agujero de la Seguridad Social que se prevé sea de unos 25.000 millones de euros para 2018.

—¡Mon Dieu! No me extraña que no os salgan las cuentas. Ahora entiendo el porqué de que Mariano quiera seguir bajo el PDE. Pero eso, Román es una locura. Como sabes Mario ha anunciado que este año el Banco Central Europeo dejará de comprar deuda pública de los Estados miembros, los tipos de interés subirán y si seguís incrementando la deuda a tipos más caros el déficit público se disparará a los niveles de 2011. Eso sería insostenible y pondría en jaque a todo el modelo de la Unión Europea.

—Ya Pedro, pero el Estado tiene que seguir funcionando…
—Si, pero te digo lo mismo que ya le dije a Luis mil veces ¿Por qué no recortáis en gasto político? Lo que ocurre en las administraciones públicas españolas no tiene réplica en ninguna parte de Europa. El despilfarro entre duplicidades, empresas públicas inútiles, asesores que no asesoran, analistas que no analizan, organismos que no organizan, observatorios que no observan, fundaciones que no fundan, coches oficiales y demás prebendas supone unos 100.000 millones de euros al año. Te recuerdo que Mariano tiene más asesores que Angela, Theresa y Emmanuel juntos. Si recortáis de ahí te aseguro que a Cristóbal no sólo le saldrían las cuentas, sino que tendría superávit presupuestario, que es lo que busca el PEC y España no va a conseguir.

—Entonces Pedro, ¿qué mensaje vais a trasladar el Consejo? Mariano está preocupado y necesita vuestro apoyo.
—Eso, dependerá de la dueña del circo, que ahora está más tranquila porque va a formar Gobierno, pero dejar a España como único incumplidor del PEC no creo que sea una idea que seduzca a nadie dentro de la Unión Europea ni del Consejo, especialmente con estas novedades que me traes. En los próximos días tendréis noticias nuestras, pero no soy optimista.

PD: Hoy les dedico el tema “Ain't Talkin' 'Bout Love” de Van Halen

Alemania dividida por el islam
Manuel Molares do Val  latribunadelpaisvasco.com 23 Marzo 2018

En 2016 el partido Alternativa por Alemania (AfD), fundado tres años antes y que ahora es el principal opositor al gobierno de Angela Merkel, escandalizó al país al rechazar la llegada masiva de refugiados musulmanes, invitados por la canciller, al advertir en su congreso que “el islam no forma parte del país” y que “su versión más ortodoxa es anticonstitucional”.

Para sorpresa general es ahora el nuevo ministro de Interior Horst Seehofer, a las órdenes Merkel, quien repite la doctrina del partido calificado de ultraderecha.

Desde las elecciones del pasado septiembre los 92 diputados de la AfD son el grupo mayoritario de la oposición --con otros tres partidos más-- a los 399 diputados de la mayoría gobernante cristianodemócrata-socialcristiana y socialdemócrata.

“No, el islam no pertenece a Alemania. Alemania está marcada por el cristianismo”, dijo Seehofer en una entrevista respondiendo una afirmación del expresidente alemán Christian Wulff, que luego fue asumida por Merkel, de que son parte de Alemania “tanto la religión” como los, al menos, cuatro millones de “musulmanes que residen aquí”.

Seehofer ya había matizado que los musulmanes sí pertenecían al país, pero no la religión ni sus tradiciones ni normas, por lo que “por falsa condescendencia no debemos renunciar a nuestras costumbres y tradiciones”. Se refería, entre otros casos, a menús escolares sin las habituales salchichas de cerdo.

Este choque tras formarse gobierno advierte que las ideas de la AfD han penetrado en los partidos de la última coalición de Merkel, canciller desde 2005 y que, entre 2015 y 2016, atrajo a más de millón y medio de refugiados musulmanes de oriente próximo.

Ahora Hungría y Polonia, que rechazan la entrada a mahometanos, tienen ya potentes aliados en una Alemana dividida ante el islam.

Manuela retira a la policía. Lavapiés ya es Molenbeek
La Verdad Ofende  latribunadelpaisvasco.com 23 Marzo 2018

Apenas tres horas después de que un inmigrante musulmán sufriera el infarto y seis policías pusieran todo el empeño en salvar su vida, la alcaldesa Carmena fue informada de lo sucedido. Mientras sus compañeros de Podemos se lanzaban a una campaña en Twitter de bulos e infamia contra nuestra policía para soliviantar a las turbas, ella calló.

La irresponsabilidad de la alcaldesa al no desmentir raya lo criminal. No solo permitió la difusión de los bulos; contribuyó a ello con su primera medida: silenciar la noticia bloqueando la activa cuenta Twitter de la policía, que conocía al detalle la realidad. El desastre estaba servido. Desde entonces, Lavapiés lleva tres días sumido en el caos, promovido y teledirigido por Podemos.

Ayer, de nuevo, los vecinos asistieron espantados al increíble espectáculo de ver cómo inmigrantes arropados por quienes gobiernan la capital atacaban a la policía y se vandalizaba el barrio al grito de “lo vais a pagar, aquí va a morir un policía”. Varios de los policías han denunciado acosos en sus domicilios, se sienten indefensos y abandonados por sus jefes naturales, los concejales de Podemos. La disolución de la unidad de policía antidisturbios del Ayuntamiento de Madrid fue una de las primeras medidas que adoptó el consistorio.

En un acto que raya la locura, y apoyándose en el subterfugio de evitar males mayores, nuestra ocurrente alcaldesa ha decidido retirar a la policía de Lavapiés, apoyándose en el increíble argumento de que no quiere “provocar” más incidentes, abandonando a su suerte a los vecinos. Desarmados moralmente tras años de buenismo oficial y permisividad, cuesta creer que esos madrileños son hoy los sucesores de quienes aquel 2 de mayo de 1808 hicieron entender a los mamelucos de Napoleón cómo de cara vendía su casa y su vida un madrileño. ¿Tendremos que volver a eso?

Lavapiés ya es Molenbeek. Tomado por los comunistas de Podemos, el barrio es el santuario de inmigración islámica y "okupas" organizados en comunas y en total impunidad. Recuerden, son los cristianófobos de Podemos quienes gobiernan la ciudad, facilitando al islamismo inmigrante un santuario donde proliferan las mezquitas ilegales. Hay vídeos en las redes de grupos de musulmanes realizando cánticos islámicos y rezando el Corán ayer mismo tras los altercados.

Es necesario recordar que el consistorio promueve y subvenciona actos cobijados en edificios institucionales de apoyo a la campaña de judeofobia #BDS contra Israel, inconstitucional, ilegal e inhumana. Los asesinatos, castraciones, destripamientos, y torturas de 89 judíos franceses, no israelíes, en la parisina discoteca de Bataclan, fueron promovidos por dichos grupúsculos de radicales de izquierda y musulmanes yihadistas que señalaron aquel local.

Disfrazados bajo eslóganes buenistas del tipo “un ser humano no es ilegal”, los comunistas de podemos promueven todo tipo de parabienes al musulmán ilegal. Reclaman su residencia y nacionalidad, pensión, ayudas, vivienda, luz y agua gratis, dan cobertura a la ocupación de la propiedad privada (okupas) y pública (manteros) y prometen garantizar por ley sus puestos ilegales de productos falsificados que causan un perjuicio económico de 8.000 millones anuales.

Los listados que publica la comunidad de Madrid revelan que el 68% de las ayudas a vivienda las acaparan los inmigrantes magrebíes, mientras los mismos españoles que las financian o nuestros hermanos de sangre venezolanos solo encuentran mil y un obstáculos.

Lavapiés, un barrio trabajador de pequeños comercios y humildes madrileños que sobreviven con rentas muy bajas, se ve asfixiado bajo el peso de un sinfín de impuestos que sangran sus pocos recursos, destinados a alimentar una floreciente industria de inmigración ilegal, sentada hoy ya de modo chulesco frente a su comercio vendiendo género ilegal, gentes recién llegadas que importan oenegés “progresistas” también subvencionadas, en complicidad con las mafias islámicas del Magreb. Varias de ellas están ya procesadas por tráfico de seres humanos.

El desastre económico y al caos social es el fértil semillero de votos que busca el marxismo. Los nuevos comunistas promueven la discordia civil para asaltar el estado. Ante el fin de la lucha de clases nos ofrecen la guerra de sexos, “la violencia está en el código genético masculino", según Manuela Carmena” - o de religiones, “El islam es la religión del amor” - y la invasión de inmigrantes, “derribemos las fronteras”. Son la nuevas causas que impone el marxismo cultura para abocarnos al desastre de su sueño igualitario, excepto para la élite leninista.

Leyes extremadamente garantistas, el complejo Alicia y la idiocia general protegen al criminal. Ayer vimos cómo al rapero comunista Valtonic se le homenajeará en el ayuntamiento de Palma por amenazar con arrancar el cuello al abogado Jorge Campos Asensi. No les engaño si vaticino que muy pronto será concejal y al frente de próximos disturbios, en Baleares también.

“Pacifismo: estafa inventada por ideologos de izquierda que infringen tan pronto se adueñan del poder para imponer con violencia sus ideas".

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Un país equivocado

FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 23 Marzo 2018

Otras cien empresas, como mínimo, debieron de tomar ayer la decisión de largarse de Cataluña. Tal vez doscientas, si tras la halitosa homilía de Turull y el soberbio soplamocos de Arrimadas escucharon al orate Sabriá, diciéndole a la vencedora de las últimas elecciones que "se ha equivocado de país". O sea, que la secta esquerrana piensa que el país se ha equivocado de país por votar a Cs. Nadie que pueda cerrar su negocio se quedará en el yermo de Trespercentonia, ese tobogán de cucos, en frase feliz de Girauta.

Porque lo que vimos fue la confirmación de lo que dijo Arrimadas en el pleno anterior al pleno, pórtico de otro pleno que anuncia otro pleno vacío: los tractorios se emperran en que la Cataluña real no merece ser la Cataluña oficial, y con la ley electoral de la predemocracia y la televergüenza que les conserva Rajoy piensan resistir sin Gobierno hasta que se rompan los relojes.

La razón técnica es que sí hay gobierno, la Generalidad de Mariano Sáenz de Santamaría, que sigue pagando las nóminas de todos los golpistas, sin excepción. Los abogados de Vox deberían denunciarlo por el delito de auxilio a la rebelión. Va para cinco meses del golpe de octubre y la Generalidad del 155 mantiene intacto el inmenso pesebre del golpismo y su gigantesco altavoz mediático. Si Sabriá, Turull y compañía siguen bramando sus penas es porque Rajoy no los deja sin voz, o sea, sin los telepúlpitos golpistas, más feroces que nunca. Bastaría que, en un acto de reparación a su cobardía convocando elecciones y previendo que a este paso se repetirán, cerrara esa teletienda del agravio y la injuria contra España que mantiene abierta.

Pero además de la razón técnica -siguen cobrando del Estado que atacan y sus muecines siguen insultando a la Cataluña que desprecian- hay una razón político-patológica que hace imposible la "vuelta a la normalidad" que a diario piden Rajoy, Soraya y Montoro, los financiadores del Golpe: la media Cataluña golpista niega el derecho a existir a la otra Cataluña, que, pese a TV3 y la Sorayexta (siniestra su operación contra Cifuentes), sigue siendo española. Tampoco le dejan otra opción. Si la fuerza más votada y el grupo cultural más amplio -los castellanohablantes de origen son el 67% de la población- "se han equivocado de país", ese país está muy, pero que muy equivocado.

Esperpento en el Parlamento catalán
EDITORIAL Libertad Digital 23 Marzo 2018

La indignantemente reticente, timorata, inicua por inocua aplicación del 155 de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría es un completo fiasco.

El Parlamento regional de Cataluña sigue viviendo en una realidad paralela en la que no hay espectáculo esperpéntico que no tenga cabida. Así, este jueves se celebró un pleno convocado de urgencia… del que no salió ningún candidato.

La negativa de la CUP a apoyar a Jordi Turull ha dinamitado la enésima huida hacia delante de un separatismo que sigue atascado en un conflicto que parece no poder ganar, pero en el que tampoco se está encontrando con una oposición muy dura, más allá de los discursos de Inés Arrimadas y –esto sí letal para ellos– los esfuerzos del juez Llarena para restablecer el imperio de la ley en Cataluña.

La sesión de investidura de este jueves ha destacado por su estupefaciente irrelevancia, ya que lo único realmente noticioso ha sido el nuevo desmarque de la batasunesca CUP, que aún no se sabe en qué se traducirá.

Más allá de eso, Turull ha hecho un discurso pésimo, bochornoso; Arrimadas ha estado contundente como acostumbra en estas ocasiones; Iceta ha fluctuado, desesperado por lograr "acuerdos más transversales" que la mayoría separatista; Podemos ha seguido a lo suyo, llegando a pedir una moción de censura en el Congreso, y Albiol ha protagonizado una intervención tan bien intencionada en general –aunque lamentable en la crítica a Ciudadanos– como falta de fuerza.

La única conclusión real es que, tres meses después de las elecciones, sigue sin despejarse el futuro político de Cataluña; si bien al menos ha empezado a correr el reloj para unas hipotéticas nuevas elecciones.

También ha vuelto a quedar de manifiesto la tremenda renuencia del Gobierno a acabar de una vez con los desmanes de los golpistas. La indignantemente reticente, timorata, inicua por inocua aplicación del 155 de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría es un completo fiasco: no ha puesto fin al desafío separatista, no ha limpiado de golpistas las instituciones autonómicas, no ha erradicado el repugnante adoctrinamiento antiespañol en las escuelas del Principado ni acabado con el agitprop liberticida de esa afrenta al periodismo que es TV3.

Si los golpistas aún no se han salido con la suya se debe a la resistencia opuesta por la Justicia, la Corona y la ciudadanía, no a que el Gobierno haya cumplido con su deber. Para su vergüenza, sigue sin cumplirlo.

Entre la farsa y el sainete

EDITORIAL El Mundo 23 Marzo 2018

Desde que el independentismo confundió la mayoría parlamentaria de 2015 con un mandato para la secesión, Cataluña permanece anclada en un escenario que bascula entre el engaño y el circo. Esta mezcla -de consecuencias sociales y económicas letales- cristalizó ayer en la farsa representada en el Parlament. Bastaba comprobar la abulia con la que Jordi Turull leyó su plúmbeo discurso de investidura, y las caras de sopor y desinterés en la bancada separatista, para certificar la colosal pérdida de tiempo de la sesión de ayer en la Cámara catalana. Tras intentar la investidura telemática de Carles Puigdemont, fugado en Bélgica; y de Jordi Sànchez, en prisión preventiva, el secesionismo interpretó una nueva representación de la ópera bufa del procés. Ni el propio Turull se creyó su papel de trámite tras ver como la abstención de la CUP reventaba una operación política destinada sólo a ganar tiempo para superar el colapso entre las formaciones soberanistas. El único efecto positivo de este capítulo es que, tras la votación de ayer, el reloj de la investidura ya corre y habrá nuevas elecciones si no hay president antes de dos meses.

Torrent forzó el Pleno para adelantarse al juez Pablo Llarena, quien hoy dictará el auto de procesamiento contra los líderes independentistas, como paso previo para ser juzgados rebelión y sedición. Turull no podrá presentarse ante el magistrado como presidente electo, pero el solo hecho de tratar de acompasar su táctica al calendario judicial revela la concepción antidemocrática en la que sigue moviéndose el separatismo. Durante su intervención, aunque evitó expresar su respaldo al cumplimiento de la ley, se cuidó de no mencionar las palabras "república" e "independencia", probablemente, porque la cita de Llarena le pone a las puertas de un nuevo envío a prisión. Y cabe recordar que un procesado por rebelión encarcelado queda automáticamente suspendido de cualquier cargo público. El independentismo sabe que Turull es una opción inviable para desencallar la legislatura. No sólo por su participación directa en la hoja de ruta que desembocó en el referéndum ilegal y la declaración unilateral de independencia, sino porque puede ser inhabilitado. Por tanto, el independentismo puede seguir porfiando en presentar como candidatos a dirigentes que aplicaron un plan orientado a liquidar el orden constitucional. La realidad es que las trabas para impedir una vuelta a la normalidad no harán más que alargar el 155.

Es una burla pretender investir a un fugado, a un encarcelado o a un imputado. Cataluña necesita un Govern efectivo y respetuoso con la ley, lo que permitiría restituir el ejercicio pleno del autogobierno. Las fuerzas secesionistas cosecharon el 21-D una mayoría de escaños en el Parlament, pero la formación de Gobierno seguirá siendo un objetivo inviable mientras se empeñen en perpetuar el choque con el Estado.

De lo épico a lo grotesco
Emilio Campmany Libertad Digital 23 Marzo 2018

De lo que ocurrió la tarde del jueves en el Parlamento de Cataluña y de lo que previsiblemente ocurrirá durante este viernes en el Tribunal Supremo pueden extraerse algunas conclusiones. La primera de ellas es la incapacidad de los independentistas para ponerse de acuerdo en un candidato capaz de reunir el respaldo de todos ellos. Los viejos convergentes quieren uno de los suyos para controlar el proceso independentista y así condicionar el judicial a su conveniencia. No sólo, sino que el elegido tiene que ser alguien de confianza, quién sabe si para ocultar lo mucho que han robado o para seguir haciéndolo o para las dos cosas a la vez. La Esquerra, siempre dispuesta a aliarse con corruptos con tal de seguir persiguiendo su ideal independentista, ha tragado con todo lo que le han propuesto y lo único que han conseguido, olvidando el consejo de Tarradellas, es hacer el ridículo. Puede que todo se deba a la pavorosa escasez de materia gris que padece el partido, como demuestra el que una de sus mejores cabezas sea la de Joan Tardà. La CUP, el tercer partido independentista, parece que sí ha escuchado el consejo de Tarradellas y ha preferido desengancharse y dejar de perder votos. Lo anticapitalista no quita lo conveniente.

La segunda es que las masas independentistas han empezado a desertar, ahora que se han dado cuenta de que no son el coro griego de un drama épico sino los figurantes de un mal sainete. Huérfanas de padres de la patria, y de la financiación que recibían las asociaciones que las movilizaban, se les ha quedado una cara de niño al que los Reyes Magos no han traído lo que pidió que da pena verlas.

La tercera es que aquí los únicos que combaten el golpe de Estado independentista son los jueces, eso sí, con el respaldo del rey. Este afán se ha convertido en una necesidad por la atronadora dejación del Gobierno, que apenas ha hecho nada por desmontar las bases del golpe de Estado, una obligación que podría muy bien haber cumplido habida cuenta de que tiene todos los resortes legales para hacerlo gracias al 155. Sin embargo, el que los tribunales se hayan visto obligados a ejercer su poder con su máxima amplitud para cubrir el abandono del Ejecutivo tiene el peligro de que en algún momento sus decisiones podrían parecer más políticas que jurídicas y, por lo tanto, una extralimitación que les restaría legitimidad.

Por último, la huida de la CUP ha puesto en evidencia lo mucho que perjudica a los independentistas que prófugos y encarcelados no renuncien a sus escaños. Ocurre sin embargo que sin prófugos y encarcelados se pierden los pocos tintes de tragedia que le quedan a este grotesco entremés.

Turull, al más bajo nivel
Cristina Losada Libertad Digital 23 Marzo 2018

Pura y feliz coincidencia. Albert Boadella, investido o por lo menos vestido de presidente de Tabarnia, llamó a Puigdemont a una "cumbre al más bajo nivel" en Waterloo. A las pocas horas, en el Parlamento catalán, el propuesto como sucesor del prófugo mostraba que aún podía haber un nivel más bajo que el más bajo nivel. El golpe separatista ha elevado a insospechadas cimas la selección inversa. Lo ha conseguido una vez más a pesar de que el listón ya estaba por los suelos. Llegó a ese punto, que luego sería punto de fuga, cuando el secundario llamado a convertirse en héroe del proceso independentista fue el propio Puigdemont. Era difícil bajarlo más. Pero que no era imposible lo acaba de mostrar el siguiente secundario en acceder al pedestal de víctima del Estado bajo el pretexto de ser investido presidente de la Generalitat.

El guión del proceso separatista después de la intentona de octubre sigue enredado en cómo hacer ver que se mantiene vivo el golpe de octubre sin que ello tenga nuevas consecuencias penales. De ahí este pleno de investidura convocado deprisa y corriendo para aprovechar la circunstancia de la citación de Turull y otros encausados en el Supremo. El objetivo era enviar a Turull ante el juez Llarena ya investido como presidente autonómico y denunciar el desprecio del Estado por la libre y soberana decisión del Parlament, si el juez procedía a su inhabilitación o a devolverlo a prisión.

Un presidente de la Generalidad recién electo, que resultara inhabilitado o encarcelado o ambas cosas, serviría para la indispensable agitación propagandística. Y Turull se cubría en lo posible las espaldas con una intervención en la que no mentaba la ficticia república y sólo hablaba de "asumir el mandato del 21 de diciembre". El hombre está dispuesto a asumir los riesgos justos. Una cosa es hacer trabajos sucios de partido, como ser perro guardián de los corruptos, y otra distinta, agregar más pruebas a las que ya pesan en su contra por su papel en el golpe. Uno de los informes que ha entregado la Guardia Civil al juez le implica en un posible delito de malversación por una cuantía de 1,4 millones de euros, dinero público que se utilizó para hacer un censo electoral, papeletas y campañas de publicidad. No es pequeña cantidad.

El bonito plan de propaganda ha tropezado, en primera instancia, con la pata antisistema del procés. Juntos por la Estafa propone, pero la CUP, que tiene que hacer como que se resiste a la estafa, dispone. Y dispuso la abstención en la primera votación de investidura. El sacrificado Turull no podrá comparecer en el Supremo como presidente, al menos esta semana. La siguiente, ya se verá. Si no está inhabilitado o en prisión otra vez. El guiñol separatista tendrá que recurrir entonces a otro personaje secundario para mantener la atención de su público. O montar la escena de la repetición electoral. Mejor ver a Boadella.

No queda otra
OKDIARIO 23 Marzo 2018

Hay un principio vital y filosófico tan sencillo como inexorable: todos los actos tienen consecuencias. Asumirlas y ser consecuentes al respecto es la parte que debe competer a cualquier persona madura que se precie de serlo. Por lo tanto, no queda otra que Jordi Turull, Marta Rovira, Carme Forcadell, Raül Romeva, Josep Rull y Dolors Bassa entren en prisión. No sólo por el flagrante desafío a la ley de todos ellos como parte integrante de un movimiento sedicioso que ha tratado de subvertir la legalidad vigente en España, sino también por lo que podrían hacer, ya que el riesgo de reiteración delictiva es tan flagrante que la entrada en la cárcel se hace indispensable.

¿Alguien se cree que JxCAT y ERC van a abandonar sus aspiraciones independentistas? ¿Que estos políticos van a dejar de ahondar en ellas haciendo de Cataluña un lugar carcomido por la inseguridad jurídica? El juez Pablo Llarena hará lo correcto si finalmente decide encarcelarlos, pues la salud del Estado de Derecho no puede estar en manos de unos pirómanos de la política que o bien salen huyendo como Carles Puigdemont o bien intentan vestirse de demócratas para seguir cayendo constantemente en las veleidades secesionistas, caso del presidente del Parlament Roger Torrent, de Marta Rovira o del candidato exprés a la Generalitat Jordi Turull.

Este último hizo de la sesión de investidura de este jueves un ejercicio de arrepentimiento más que un discurso político. No obstante, la petición de diálogo y aparente cercanía llega cuando 3.208 empresas se han tenido que ir de Cataluña, cuando sus conciudadanos pagan día a día la parálisis a la que los han condenado los independentistas. Cuando el empleo, la sanidad y otros sectores claves de la sociedad catalana —como ha apuntado con acierto Arrimadas— se ven cada vez más mermados. Por lo tanto, no queda otro camino que el que conduce a prisión. No es una cuestión de filias y fobias políticas, sino de estricto cumplimiento de la ley. La persona que la infrinja debe pagar por ello. No hay más.

Cataluña no se merece más farsas
 larazon 23 Marzo 2018

Se ha dicho muchas veces que el independentismo catalán vive en una «realidad paralela» que en nada tiene que ver con los problemas reales de los ciudadanos, ni con lo que está al alcance de la política, pero habrá que aceptar que lo que vivimos ayer en la deprimente sesión de investidura del candidato Jordi Turull tiene que ver con esa construcción mágica de Cataluña.

A lo largo de estos últimos años, el Parlament nos ha dado momentos que pensábamos inalcanzables –desde borrar de un plumazo el Estatuto y la Constitución en la vergonzosa sesión del pasado 6 y 7 de septiembre, a la declaración de independencia del 27 sin la mitad de los diputados presentes–, pero hasta ayer no pudimos asistir a cómo un candidato leía su discurso de investidura sabiendo que no iba a contar con los votos suficientes, que todo era un farsa, otra más, un nuevo engaño a los catalanes. De ahí el poco entusiasmo y la nula capacidad de empatía de Turull, que se ofreció a escenificar un nuevo acto de degradación de las instituciones catalanas.

Si este es el proyecto que tienen que ofrecer –«sabemos qué Cataluña queremos», aseguró en un discurso de una hora leído desde la primera a la última palabra sin levantar la cabeza–, debemos concluir que el nacionalismo es ahora el verdadero problema para que esta comunidad vuelva a la normalidad.

De nuevo se vivió en la Cámara catalana un espectáculo de simulación sin otro motivo que mantener el desafío al Estado de Derecho. Pero no nos engañemos, hasta Turull –el inflexible y ultranacionalista portavoz del gobierno del Puigdemont– tuvo que moderarse sabiendo que hoy tiene una cita con el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, en el que le anunciará su procesamiento y no se descarta su ingreso preventivo en prisión. No alardeó como tantas veces de ser el propagandista de campañas contra la «España que nos roba» –aunque no pudo evitar la referencia a la arcadia de la Cataluña independiente «con los recursos económicos que generaremos»–, pero tampoco aceptó la legalidad expresamente.

Si el independentismo insiste –siguiendo la estrategia de tierra quemada de Puigdemont– en presentar candidatos procesados, la situación quedará enquistada, posiblemente el escenario deseado por el prófugo de Bruselas, pero letal para los intereses de la mayoría de catalanes. Insistir en esta estrategia sólo conduce a perpetuar la intervención de la autonomía a través del 155, una gestión administrativa necesaria, pero, como es lógico, no es a través de este recurso constitucional de emergencia como debe articularse la política catalana en un futuro. Si el independentismo ha presentado a Turull es porque creen que este candidato es la herramienta necesaria para este momento: prolongar el desafío y no aceptar que el «proceso» ha fracasado estrepitosamente.

Aceptarlo es sin duda un mal trago porque ha sido una derrota con alto coste social, económico, político y también personal, pero es la condición jurídica necesaria y también política para que Cataluña pueda reemprender la marcha. Los líderes que han dirigido este choque contra la legalidad –que son los que serán procesados– no están capacitados políticamente para ponerse al frente porque son los responsables directos de este enorme desastre. Es una condición necesaria si se quiere salir de esta situación caótica. La escena final de la sesión de investidura de ayer, con los cuatro diputados de la CUP absteniéndose –y pidiendo más choque frontal–, revela la imposibilidad del independentismo de formar gobierno. Lo único destacable de ayer es que el reloj se ha puesto en marcha y hay dos meses de plazo para buscar a un candidato real, fiable y que acepte la legalidad, alguien que realmente apele por el fin del «proceso». Todo lo demás será hacer frente a responsabilidades penales.

¿Cárcel para Forn y libertad para Turull?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 23 Marzo 2018

Para serles sincero, no me importaria mucho si el juez Llarena sólo rectificara en el caso de Turull.

Por mucho que el Tribunal Supremo acabe de avalar este jueves la prisión preventiva dictada por el juez Llarena contra el golpista y exconsejero de Interior Joaquim Forn, mi discrepancia con esta medida cautelar sigue siendo casi tan grande como la que siento hacia la libertad provisional que este mismo juez dictó en diciembre a favor del golpista y exconsejero de Presidencia Jordi Turull.

Que quede claro que, en mi osada opinión, los dos pájaros merecen por lo que hicieron una muy similar y severa condena, incluso más dura en el caso de Forn, dada la autoridad directa que, como consejero de Interior, tuvo sobre los Mossos d'Esquadra y el decisivo papel que juega en esta causa la violencia o el potencial uso de ella. Sin embargo, a la hora de valorar las medidas cautelares en uno y otro caso, creo que sólo en el del exconsejero de Presidencia existe riesgo de reiteración delictiva, pues, a diferencia de Forn, no ha renunciado ni a su acta de diputado ni a la política, único lugar desde donde se puede volver a cometer la especial clase de delitos de los que se les acusa. Turull, por el contrario, aspira incluso a convertirse en sucesor o testaferro de Puigdemont al frente de la Generalidad a la hora en la que escribo este artículo.

Respecto a Joaquim Forn, entiéndaseme bien: la renuncia de este pájaro a su acta de diputado, su marcha de la política y su compromiso de que, a partir de ahora, será un niño bueno, cumplidor de la ley, no debe evitarle un solo día de condena; pero sí hace ya innecesaria su permanencia en prisión antes de que esa condena se produzca. Si, al menos, el juez Llanera y el Supremo hubieran defendido el mantenimiento de la prisión preventiva de este golpista, que ahora dice encontrase muy malito de salud, en base a un riesgo de fuga, aun tendría algún sentido. Pero no. Llarena justificó, y el Supremo avala ahora, que el exconsejero de Interior siga en prisión por riesgo de reiteración delictiva basado en cosas tales como "la determinación con la que el recurrente cometió los hechos, su ideología independentista y la inestabilidad del contexto político de Cataluña, en el que todavía existen sectores partidarios de la secesión unilateral". ¿Y qué? La cuestión clave, sin embargo, sigue siendo la renuncia de Forn a ocupar cualquier cargo público, único lugar desde donde podría incurrir en dicha reiteración delictiva en lo poco o mucho que tarde en llegar el juicio y previsible condena . Y lo más decisivo es que, lo mismo que Llanera dice contra Forn, podría podría haber dicho en diciembre contra Turull, a quien, sin embargo, puso en libertad, para mayor inestabilidad del contexto político de Cataluña.

Rectificar es de sabios. Adecuar las medias cautaleares a las cambiantes circunstancias también lo es. Y Llanera tiene hoy mejor que mañana una oportunidad para hacerlo tanto en el caso de Turull como en el de Forn. Claro que, para serles completamente sincero, no me importaría gran cosa que sólo lo hiciera con el primero.

Los indepes vuelven a ciscarse en las instituciones catalanas
Jesús Cacho. vozpopuli  23 Marzo 2018

Dejémoslo claro: el pleno del Parlamento catalán convocado ayer, con nocturnidad y alevosía, para elegir a Jordi Turull, miembro de la afamada pareja de cómicos Rull & Turull, como presidente de la Generalidad de Cataluña, responde en exclusiva al interés del separatismo de adelantarse a la visita turística que los capos del independentismo tienen previsto efectuar hoy a Madrid por imperativo del juez Llarena del Tribunal Supremo, que ha citado a Forcadell, Rovira, Romeva, Rull y Bassa, además del ya citado Turull, para comunicarles el auto de procesamiento y la posible entrada en prisión de algunos de ellos. De modo que lo que ayer presenciamos en el Parque de la Ciudadela fue una bufonada más, una apropiación más por el independentismo de las instituciones de todos los catalanes, un acto ilegal cuyo resultado, de haberse concretado, podría haberse sustanciado en la elección de un nuevo presidente sin capacidad efectiva para ejercer sus funciones.

Desde hace tiempo, toda la estrategia indepe de pulso al Estado gira en torno a la idea de poner en evidencia ante la comunidad internacional que España no es una democracia, o es una democracia de muy baja calidad donde no se respetan los principios democráticos básicos que rigen en la UE; en demostrar que España es un Estado represor que no garantiza el ejercicio de las libertades de los nobles patriotas catalanes y les priva de sus legítimos derechos, el más importante de los cuales es el de poder robar a discreción sin que la justicia les llame a capítulo, robar sin rendir cuentas, que al final este es el principio “filosófico” sobre el que se asienta la huida hacia adelante del nacionalismo convergente, huir de la Justicia mediante la creación de un Estadito propio donde nombraremos y controlaremos a nuestros jueces; poner en evidencia, en fin, la intrínseca maldad de esos españolazos que no nos permiten ejercer nuestro derecho a pasarnos por el arco del triunfo la Constitución y las leyes, y ello en la esperanza de que la Europa democrática se escandalice ante tales evidencias y poco menos que se levante en armas, dispuesta a asegurar, por la fuerza si necesario fuere, la independencia de estos consumados chorizos.

“Usted no está hoy aquí para ser presidente, y lo sabe. Esto es una farsa que no se creen ni ustedes; lo único que pretenden es alargar el caos”, proclamó ayer una espléndida Arrimadas. Y a fe que la cosa marcha; la estrategia está saliendo de cine, porque la UE es un sin vivir por culpa de los pobres indepes humillados; las manifestaciones se suceden en las grandes capitales en favor de la independencia de Cataluña y en contra de la tiránica España, y el clamor es tan grande, el sinvivir de los europeos tan evidente, que hasta el propio Brexit ha pasado a un segundo plano, y otrosí digo del triunfo del Putin en Rusia y los peligros que para el mundo libre ello entraña, porque todo en Europa está ahora dominado por el drama catalán, toda un clamor en favor de Puigdemont, de Jordi Sánchez y del nuevo Jordi, el Jordi de ahora, el Jordi Tururú, este personaje con pinta de capellán de sacristía dispuesto a meter la mano en el cepillo o tal vez de gerente de funeraria, que tan activamente participó en las políticas extractivas de CiU durante tantos años y que ahora aspira a presidir al 47% de los catalanes con olvido del resto.

A esto se reduce el quilombo montado ayer tarde por los indepes. Lo escribía en La Vanguardia un tal Francesc-Marc Álvaro, un radical de una pieza: “El bloque independentista no tiene otra opción que llevar hasta el final el pulso con el Estado para demostrar así el abuso y la arbitrariedad del aparato judicial”. Y al servicio de esa estrategia que busca poner en evidencia ante Europa la maldad de la tiránica España ha ido la petición al TC para que autorizara la salida de la cárcel de Jordi Sánchez en orden a permitir su investidura, en la esperanza de que los jueces dijeran no, para, a continuación, brazos en cruz, plantear el ultraje ante la esquiva Europa y gritarle a la cara: ¿ven ustedes como España nos priva de nuestros derechos democráticos…? Y así un día tras otro, y cuando un Jordi hace mutis por el foro y se va a casa, la jerarquía indepe tira de lista y presenta otro Jordi, un mandao de Puigdemont en este caso, un siervo del famoso 3%, a quien el juez Llarena podría enviar hoy a la cárcel. Con la intención de siempre: montar un escándalo con la eventual entrada en prisión del sujeto, y pregonar que España encarcela a un presidente de la Generalidad, escándalo sobre escándalo, después de haber mandado al exilio a otro, tiránica y salvaje España, y tienen ustedes que hacer algo, hagan algo, por favor, salven a este pobre humillado y oprimido pueblo de Cataluña de las garras de España…

Ni una mención a la independencia
El discurso del señor de la funeraria, vuelva usted el sábado, fue una exhibición del habitual muestrario argumental del Movimiento Nacional catalán, la basura intelectual que el separatismo ha venido destilando en los últimos tiempos. Siempre en nombre del pueblo catalán, de todo el pueblo catalán, porque para el independentismo los catalanes no nacionalistas simplemente no existen, no cuentan, no son sujetos de derechos, son bultos sospechosos que deben resignarse a sufrir con humildad los excesos de los auténticos catalanes, los catalanes pata negra empeñados en tener Estadito propio para poder seguir robando con impunidad. Ellos son el pueblo catalán y hacen con las instituciones de todos lo que les sale de la punta del zapato. El mismo tufo totalitario de siempre, y la misma cobardía, la acreditada cobardía de un candidato a presidente de la Generalidad que pone exquisito cuidado en no retar a un juez con el que hoy tendrá que verse la cara. Ni una sola mención a la independencia. Ni una alusión a la famosa República Catalana. Valiente Tururú.

Aburrimiento infinito. La conciencia de que el cáncer independentista va camino de convertirse en un problema crónico con el que habrá que seguir conviviendo (conllevando, que diría Ortega), ante la creciente indiferencia de millones de españoles hartos de prusés, sin que interfiera en la actividad económica, sin que retraiga a los inversores, sin que la gente del común vaya y venga cada día a su trabajo, en un proceso de paulatina pérdida de velocidad del separatismo… Siempre y cuando, naturalmente, en Madrid haya de una bendita vez un Gobierno de España digno de tal condición, no esta retahíla de cobardes que no ven el momento de salir de Cataluña por pies para poder irse tranquilos de vacaciones. Porque lo de ayer, la utilización torticera del Parlament por el independentismo, no hace sino venir a certificar el fracaso del 155, la insoportable levedad de aquel movimiento táctico con el que Mariano pretendió sorprender a todos horas después de la aprobación por el Senado del famoso artículo, al convocar elecciones para el 21 de diciembre dejando casi intacto el cuerpo de la serpiente. Idiocia, impericia y ausencia de patriotismo. El 155 estaba destinado a asestar un golpe definitivo al movimiento independentista y restablecer el orden constitucional. El resultado es que el golpe de Estado sigue vivo, y que ese artículo no ha alcanzado ninguno de los objetivos para los que debiera haber sido utilizado. Un fracaso que puede resultar muy costoso para España. La dimisión de Mariano y de su vicepresidenta, la emboscada virreina de Cataluña, seguramente sería pedir muy poco.

La guerra en Cataluña solo acaba de empezar
José García Domínguez Libertad Digital 23

Lo que ha pasado toda la vida en Cataluña, antes de forma disimulada y ahora ya de modo claro, abierto y a la luz del día, es lo mismo que también viene ocurriendo desde siempre en lugares como Irlanda del Norte o en Bélgica. En Belfast el voto no cambia nunca. Jamás. Ocurra lo que ocurra, los católicos votan por norma a los partidos nacionalistas, y los unionistas protestantes hacen otro tanto de lo mismo con las siglas políticas que se identifican única y exclusivamente con su comunidad. En Bélgica, teóricamente una única nación soberana e independiente, ni un solo flamenco vota a un partido valón y viceversa. Y aquí, decía, ocurre igual. Las lealtades nacionales son como el chicle: una materia maleable y en extremo pegajosa, tanto que una vez adherida a cualquier superficie resulta muy, pero que muy difícil de extraer y eliminar. En Cataluña, si alguien tiene la paciencia de repasar las tablas de los resultados electorales que se vienen produciendo desde los últimos treinta y cinco años a esta parte podrá comprobar que siempre ocurre lo mismo: con independencia de cuáles resulte ser los nombres de los distintos partidos y coaliciones que concurran en cada convocatoria, el bloque indigenista y el españolista obtienen cada uno por su parte porcentajes similares de apoyos.

La suma de CiU y ERC en la década de los ochenta era equivalente de modo milimétrico a los resultados que ahora mismo obtiene el agregado de Junts per Catalunya, ERC y la CUP. En treinta y cinco años no ha cambiado absolutamente nada. Ni cambiará. Da igual lo que manipule o deje de manipular TV3 o lo mucho que se esfuercen en adoctrinar a sus pequeñas víctimas los maestrillos y maestrillas separatistas. Pero también toda la tinta y saliva que nosotros, los botiflers traidores a la pàtria, gastemos a diario a fin de tratar de combatirlos con las viejas armas tan en desuso del pensamiento crítico y la razón ilustrada. Aquí, nadie cambia nunca. Y es bueno saberlo. Yo no sé si al final se volverán a repetir la elecciones domésticas, ni creo que a estas horas lo sepa nadie. Pero lo que sí sé, y con certeza absoluta, es que, en caso de repetirse, habrá que perder toda esperanza de que algo distinto pudiera ocurrir.

La actual correlación de impotencias en Cataluña no se va a alterar ni a corto ni a medio plazo. Y eso significa dos cosas. La primera, que los separatistas continuarán sin estar en disposición de obtener una mayoría clara que legitime, siquiera en el plano teórico y doctrinal, su afán rupturista. La segunda, que Inés Arrimadas, desengañémonos, tampoco va a ser nunca presidenta de la Generalitat. En política, como en la vida, conviene no soñar despierto. Y durante estas vísperas de nada hay demasiados oráculos fantaseando con un quimérico repunte constitucionalista en las urnas como reacción al ya cansino hastío que genera entre tantos la incapacidad de los cabecillas separatistas para desatascar la investidura. Pero eso no va a suceder. Entre otras cosas, porque nunca ha sucedido. Olvidad pues las ofensivas relámpago. Esta va a ser una larguísima guerra de trincheras. Y apenas acaba de empezar.

¿Gobernar? Para nada: ¡armar jaleo!

Roberto L. Blanco Valdés La voz 23 Marzo 2018

Como suele ser habitual en Cataluña desde hace muchos meses, nadie mejor que Inés Arrimadas acertó a describir la situación planteada por el trágala escandaloso al que ayer sometió el nacionalismo al parlamento regional: «Turull es un candidato para que haya más follón, más lío», resumió, con su claridad habitual, la portavoz de Ciutadans. ¡Exactamente! Y yo aun diría más, como los gemelos Hernández y Fernández de las aventuras de Tintín: «Turull es un candidato para que haya más lío, más follón».

Ciertamente, la intención de los dos partidos nacionalistas que ayer, a matacaballo, tras tres meses de auténtico esperpento, donde el secesionismo ha hecho de todo, salvo algo bueno y razonable, decidieron sumar sus fuerzas para, tratando de burlar la legítima acción de la Justicia, elegir con sacacorchos a un presidente de la Generalitat, no es salir del atolladero en que su monumental frivolidad, sectarismo e irresponsabilidad han metido a Cataluña, sino seguir hundiéndola en el fango de esa chifladura denominada «república catalana independiente».

Unos políticos mínimamente sensatos, conscientes de la trascendencia de sus acciones para el mejor futuro de un país de siete millones y medio de habitantes, hace mucho que habrían reconocido su derrota y sus mentiras y aceptado que la batalla que, a lomos de la violación de la ley y de los más elementales principios democráticos, pretenden ganarle al Estado constitucional a costa de la tranquilidad de un país entero es un delirio de grandeza convertido en una manifestación enloquecida de pueblerinismo enano y cutre.

Lejos de ello, y mostrando un desprecio hacia el bienestar de los catalanes que resulta de todo punto incompatible con su cacareado amor a Cataluña, los secesionistas siguen en sus trece. No se trata de elegir a un presidente que pueda gobernar, que es para lo que se eligen presidentes en todos los países democráticos del mundo. Nada de eso. El objetivo es tan diferente como absolutamente claro: mantener en pie la rebelión independentista aunque para ello haya que seguir profundizando la terrible brecha social entre catalanes nacionalistas y no nacionalistas, desangrando económicamente a Cataluña (¡31.400! millones de euros de fugas de depósitos en el último trimestre del 2017 y más de 3.000 empresas que han traslado su sede a otros puntos del país) y haciendo que una comunidad admirada en España y fuera de ella se haya convertido en un mal chiste.

Ni los catalanes no nacionalistas ni el resto de españoles nos merecemos la insensata ligereza de estos fanáticos disfrazados de defensores de la patria, que son ya, abiertamente, los enterradores del prestigio que Cataluña había conseguido acumular con décadas de esfuerzo. Como dijo el conde de Romanones con ocasión de un desengaño de gravedad incomparable: «¡Qué tropa, joder, qué tropa!». La que estamos sufriendo en Cataluña es, con mucha diferencia, la peor que ha dado nuestra democracia.

Fe de etarras
María Jamardo okdiario 23 Marzo 2018

Pasillos de honor, luz, vítores y aplausos para los terroristas y sus cómplices. Silencios, vacío, tierra húmeda y tinieblas para sus muertos. No son recibimientos ni bienvenidas sin importancia. No son abrazos de familiares y amigos que bien podrían hacerse en privado. Es ostentación y risotada impune de los afines, ensalzamiento de los “mártires” de una causa perversa de la que no se arrepienten —los que lo hacen no reciben ni media palmadita en la espalda— humillación a las víctimas en la puerta de su casa. Homenajes a los hijos pródigos de la banda del terror y el miedo, permitidos —patrocinados de hecho— por quienes tienen la obligación de defender a las víctimas y no a sus asesinos. Las instituciones una vez más de perfil bajo frente al lado oscuro. Guante de seda democrático para quienes sólo merecerían destierro social eterno y lija política a perpetuidad. Soportar cómo los depredadores de vidas y libertades bailan sobre las tumbas de inocentes mientras la izquierda infecta —heredera del zapaterismo que reanimó a ETA en su agonía— coquetea con ellos bajo la premisa garantista del Estado de Derecho que tanto abominan.

Y más que el ruido atroz de los extraños, previsibles —Bildu, Sortu, PNV Bai, Podemos y Aranzadi que se niegan a condenarlos— hiere escuchar el silencio atronador de los que se presuponen propios. Contar con el PNV para estos temas es absurdo. Siempre han sido, son y seguirán siendo los que viven de hacerles el contrapunto amable a los violentos. Como si fuese posible una dimensión civilizada del terrorismo… Lo peor es la connivencia disimulada del resto desde los gobiernos centrales. La dejación histórica del PP y el espectáculo dantesco del PSOE en su ratificado buenismo abyecto. Colaboracionismo mal disimulado que a duras penas lamina la obligación mayúscula de cualquier partido serio a oponerse con contundencia frente a fechorías que son delitos tipificados. Decepción causada por quienes claudican de lo correcto para salvar unas siglas más tullidas que los amputados supervivientes de sus enemigos declarados, los que ejecutaban a compañeros de partido disparándoles a bocajarro, los que adornaban sus coches oficiales con bombas lapa por las mañanas.

Qué barata es la traición, pienso. Qué cómodo el olvido. Y rescato de la memoria la conmoción de la opinión pública por la chapuza jurídico-política de la doctrina Parot, la misma que ahora se agita convulsa por la presumible derogación de la prisión permanente revisable. Y veo los mismos actores, el mismo escenario y las mismas falacias electoralistas que les permitieron entonces —y lo harán de nuevo sin despeinarlos— que violadores en serie, despojos humanos y desalmados asesinos de ETA salgan de prisión, jaleados. Y vendrán luego, los unos y los otros a darnos lecciones de Derechos Humanos. Y pienso firmemente —y se lo digo a todos ellos— que si consienten la causa del mal, son causa del mal causado.

A los autores de aquella doctrina, interesada y precipitada. A los que entonces no legislaron como debían y quisieron buscar atajos. A los promotores de la deslegislación en caliente de ahora. A los que callan y consienten que los malditos bastardos caminen erguidos mientras a los buenos se los comen los gusanos. Nadie ha asumido responsabilidades de ninguna clase por claudicar a un chantaje que todos, en mayor o menor medida, han amortizado. Aquí nadie ha rectificado. Ni una sola fe de erratas. Intacta, eso sí, la fe de los etarras que siguen profesando sus ponzoñosas creencias en plaza pública, que vuelven del destierro carcelario como si fuesen héroes y pontifican, blanqueados, desde los estrados parlamentarios.

La lengua castellana es tan catalana como la lengua catalana
Jesús Laínz Libertad Digital  23 Marzo 2018

Todos los días desayunamos algún versículo sobre el genocidio lingüístico, la lengua vehicular, la propia, la impropia, la materna y la impuesta.

No falla: todos los días alguien repite alguno de los versículos del evangelio catalanista. Paraula de Déu. Contra ella no cabe argumento. Como cualquier creencia, es contraria a la razón y a los hechos y exige a sus fieles una fe ciega. Y a quien se salga de la fila, excomunión. Uno de los favoritos es el que declara presos políticos por sus ideas a los políticos presos por sus delitos. O el que define como demócratas perseguidos por el fascismo a los delincuentes totalitarios procesados por el Estado de Derecho.

También circulan mucho últimamente los relacionados con la lengua. Invocados por Pilar Rahola, Ramón Cotarelo o cualquier otro apóstol, casi todos los días desayunamos algún versículo sobre el genocidio lingüístico, la inmersión, la lengua vehicular, la lengua propia, la impropia, la materna y la impuesta. Precisamente de la condición de impuesta e invasora atribuida a la lengua de Cervantes arranca su discriminación en la Cataluña de hoy, con todos los efectos ideológicos, políticos, sentimentales, jurídicos y pedagógicos que ello implica. Así que merece la pena echar un vistazo superficial a la historia para corroborarlo o desmentirlo.

Comencemos por el siglo XIII y por uno de los grandes, Jaime I, aquel rey al que los nacionalistas de siete siglos después colocarían la medalla de "padre de la nacionalidad catalana" (Rovira i Virgili dixit). Pues no son pocos los textos de aquel rey catalanohablante redactados en otras lenguas como el latín o el castellano. Como ha recordado el distinguido filólogo catalán Albert Branchadell (L'aventura del català. De les Homilies d'Organyà al nou Estatut, 2006),

contrariamente a lo que pueda creerse (…) Jaime I no se caracterizó por un gran uso del catalán. A la vista de la documentación de su reinado, que conservamos en el Archivo de la Corona de Aragón, Josefina Font ha señalado que, de los numerosos pergaminos que se conservan, muy pocos fueron escritos en catalán.

Según fueron transcurriendo los siglos bajomedievales, la lengua de Castilla fue afianzándose, por motivos demográficos y geográficos, como la lengua franca dominante en todos los reinos peninsulares, y no sólo entre las clases aristocráticas y cultivadas: así, el gran recuperador del romancero medieval catalán, Manuel Milá y Fontanals, rastreó la presencia en suelo catalán de romances populares en lengua castellana desde al menos el siglo XV.

Pero, efectivamente, los intelectuales dieron ejemplo. En 1517 Cristófor Despuig escribió sobre la lengua castellana:

és necessari saber-la les persones principals, perqué és la espanyola que en tota Europa se coneix.

Nadie obligó a Martí de Viciana, Viñoles, Boscán y Timoneda a escribir en castellano.

Los catalanes fueron apartando paulatinamente la lengua catalana para la creación literaria por preferir la mucho más asentada, cultivada, extendida y prestigiosa lengua castellana. Por ejemplo, en el muy castellanófobo año de 1641, en plena revuelta contra Olivares, el panegírico dedicado a Luis XIII de Francia por Francisco Martí y Viladamor titulado Cataluña en Francia, Castilla sin Cataluña y Francia contra Castilla, así como las Lágrimas catalanas al entierro y obsequias de Pablo Clarís, dedicado por Gaspar Sala al cardenal Richelieu e impreso por orden de los diputados del Principado, fueron escritos en castellano. Y también en castellano escribió medio siglo más tarde el austracista Francisco Castellví sus Narraciones históricas, principal fuente de conocimiento de la Guerra de Sucesión.

El eminente historiador dieciochesco Antonio Capmany consideró la lengua catalana "un idioma antiguo y provincial, muerto hoy para la república de las letras". El diputado liberal mataronense Antonio Puig y Blanch abogó al comienzo del siglo XIX por que los catalanes la abandonaran para su ilustración y progreso. Y nada menos que Aribau, el involuntario prendedor de la Renaixença, animó al Gobierno español a que "generalizase en todos sus dominios una misma lengua".

La expansión de la lengua castellana fue acompañada de la subsiguiente mengua de la catalana. Hasta el punto de que, cuando comenzó a publicar sus versos en catalán en 1839, Joaquín Rubió y Ors, Lo Gayter del Llobregat, se lamentó de estar solo, de que ningún autor contemporáneo considerase la lengua catalana como lengua literaria y de que "a molts los semblará una extravagancia, un ridícol anacronisme".

Cuatro años después, en 1843, se editó el primer número de Lo Verdader Catalá, hito de la Renaixença por tratarse de la primera revista escrita íntegramente en catalán. Su principal objetivo fue "sacar del abatimiento y estado de postración en que se encuentra nuestra hermosa lengua". Dos meses y seis números después sus promotores tuvieron que cerrarla debido al escaso interés despertado, la insuficiencia de suscriptores y las críticas recibidas por redactarla sólo en catalán. En el último número se despidieron de sus escasos lectores lamentando que los catalanes tuvieran tanto desprecio por la lengua catalana:

¡Pobre Cataluña! ¡Cómo desprecian tus ingratos hijos una de tus mayores glorias!

Un siglo más tarde, en 1906, Prat de la Riba se lamentó: "Las familias humildes consideran un insulto, una ofensa, que se les escriban en catalán las cartas". Y de las clases cultas catalanas, incluso de aquéllos que se preocupaban de la recuperación de la lengua catalana en la segunda mitad del siglo XIX, deploró: "Lloraban los males de la lengua catalana y en su casa hablaban el castellano".

Su camarada Francesc Cambó declaró en 1916: "Durante tres siglos hemos trabajado todos de acuerdo para ir a la destrucción de la personalidad catalana. Y por ese camino hemos andado juntos. Quienes más han trabajado para conseguirlo han sido los propios catalanes, y fracasamos en el intento". Y en 1930 escribió: "Durante más de trescientos años los catalanes hicieron todo lo posible para desprenderse de su propia lengua y ligar la expresión de su pensamiento con la lengua castellana". La Veu, portavoz de su partido, ya lo había dejado claro el 17 de febrero de 1910:

El castellano no se ha impuesto por decreto en Cataluña, sino por adopción voluntaria, lenta, de nuestro pueblo, efecto del gran prestigio adquirido por la lengua castellana. Éramos libres, teníamos completa autonomía política, con Cortes más soberanas que las propuestas por las Bases de Manresa, y ya se hablaba y escribía en castellano, y en castellano hubimos de leer uno de los discursos más ardorosos que se hicieron en el Salón de san Jorge en las últimas Cortes Catalanas.

La mano de Franco es alargada.
www.jesuslainz.es

Prisas y 5.000 plazas en espera
La socialista Armengol fuerza antes de vacaciones el decretazo del catalán en la Sanidad
Nacho Doral okdiario 23 Marzo 2018

El ‘Govern’ de Baleares aprueba este viernes el decreto para imponer el catalán en la sanidad pública. Lo hará para irse de vacaciones con la puesta en marcha de una medida que ha provocado protestas y manifestaciones, así como la fuga de cientos de médicos y enfermeros contrarios a la dictadura lingüística. Las prisas de la presidenta Francina Armengol (PSIB) obedecen a que la siguiente oportunidad para aprobarlo no llegaría hasta 15 días después de la Semana Santa.

El Ejecutivo que preside la socialista Armengol con el apoyo de nacionalistas y podemitas ha hecho caso omiso del rechazo suscitado en la sociedad, la economía y la política del archipiélago. Y sacará adelante el ‘decretazo’ que catalaniza la atención sanitaria, incluso ignorando los tres votos en contra registrados en el ‘Consell Consultiu’ por considerarlo inconstitucional.

Desde la Consejería de Salud no esconden el interés de aprobar la ley que obligará a certificar un nivel B1 de catalán a los profesionales “lo antes posible”. Eso es antes de las vacaciones, según fuentes de la política balear. Aunque la excusa oficial que aportan es la convocatoria de casi 5.000 plazas (1.150 de ellas para médicos) de forma inmediata.

Los celadores, menos exigidos
El título de catalán será imprescindible para aquellos que vayan a ejercer por primera vez. Los interinos (un 37 % en Baleares) dispondrán de una prórroga de dos años y podrán presentarse a las oposiciones sin él, pero en caso de no acreditarlo antes de 2020 no podrán pedir traslado ni optar a un ascenso.

El objetivo inicial del tripartito PSIB-PSOE, Més y Podemos era imponer el B2, pero el rechazo ante este proyecto de ingeniería social con la lengua catalana obligó a rebajar esas pretensiones. Finalmente, lo que se aprobará en el parlamento de Palma será el B1 para médicos y el colectivo de enfermería, mientras que para auxiliares de enfermería y celadores se pedirá el A2.

Los asociaciones civiles contrarias al decretazo han convocado una manifestación de protesta contra un ‘Govern’ al que consideran “se ha convertido en una Inquisición lingüística” forzando el uso de una lengua. La protesta tendrá lugar frente al Consulado del Mar (sede de la presidencia del ‘Govern’) a las 13.30 horas, y estará encabezada por Sociedad Cívica Balear (SCB), la Plataforma Mos Movem contra el decreto del catalán en sanidad y el nuevo partido Actúa Baleares.

50 años de Lagun
Lo que escribí entonces: "Vergüenza entre los libros"
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 23 Marzo 2018

Hoy, cuando se cumplen 50 años de Lagun, el gran referente cultural donostiarra contra el totalitarismo, rescato este texto que publiqué en un periódico local en abril de 2001, en plena vorágine de ataques proetarras contra la librería.

Entre estos numerosos hombres y mujeres vascos que están impulsando el rearme moral de la ciudadanía, apostando por la defensa sin fisuras de los Derechos Humanos y recordando en todo momento quiénes son los que matan y quienes son los que mueren, no se encuentran los libreros donostiarras quienes, hace algunos días, han vuelto a dar un ejemplo absolutamente patético de raquitismo democrático, de nula sensibilidad colectiva y de una insolidaridad absoluta que sólo puede explicarse por un inconcebible acatamiento global de la ignominia o por el miedo que tienen muchos a convertirse en futuras víctimas del terror.

Ayer lunes, día 23 de abril, los libreros de esta ciudad, liderados por su correspondiente asociación, celebraron el Día del Libro con diversos actos que trataron, fundamentalmente, de sacar las obras literarias a la calle y, por lo tanto, de acercar a los guipuzcoanos todo ese inmenso caudal de conocimientos, de reflexión, de aventuras y de disfrute estético que va asociado tanto al acto de escribir como a la buena costumbre de leer.

Pues bien, por desgracia, este ánimo por popularizar la cultura se convirtió, especialmente en San Sebastián, en una cruda afrenta a las víctimas del terrorismo y, especialmente, en una incomprensible muestra de falta de respeto para quienes, desde hace demasiados años, sufren directamente los ataques encarnizados de quienes, sin compasión, asesinan a intelectuales, agreden a profesores o amenazan a periodistas.

A largo de los últimos doce meses, uno de los mayores ataques que se ha producido en Europa a la libertad individual en general, y al libro como vehículo casi sagrado de transmisión de valores y conocimientos en particular, es el que se ha perpetrado en San Sebastián contra la librería "Lagun", que durante años ha sido repetidamente atacada, incendiada, mancillada, calumniada y, finalmente, destruida en su propia esencia cuando el pasado día 15 de septiembre la banda terrorista ETA intentó asesinar a José Ramón Recalde, político socialista de brillante trayectoria siempre conciliadora, lúcido pensador y marido de María Teresa Castells, responsable de la librería "Lagun".

Cualquier ciudadano demócrata de este país, que conoce el papel esencial que "Lagun" ha desempeñado en la defensa de las derechos individuales de las personas, en la dinamización de la reflexión intelectual y en la protección a ultranza de los valores de la tolerancia y de la dignidad de pensamiento, hubiera imaginado que, solamente unos meses después de su cierre, el Día del Libro que se celebrara en Donostia estuviera dedicado, qué menos, a recordar, a homenajear, a honrar y a apoyar a un centro de sabiduría, a un templo de la independencia intelectual, que tras su cierre por la presión totalitaria de los criminales nos ha dejado a muchos vascos huérfanos de letras, carentes del oportuno consejo a la hora de enfocar nuestras lecturas y privados de un espacio ideal para hacer una de las cosas que más nos gustan en este mundo: mirar libros con detenimiento, comprar libros con compulsión y hablar de libros sin prisa pero sin pausa.

Cuando se sabe que "Lagun" está apostando por su difícil reconstrucción en la misma ciudad de la que algunos la quieren hacer desaparecer y cuando desde hace muchos años sabemos que cualquier atentado contra las letras es un ataque contra la libertad de expresión, pilar fundamental de nuestras sociedades, lo que ocurrió el pasado lunes en nuestra ciudad se convierte en una auténtica afrenta a todas las personas que en este país han dado su vida por la democracia y contra todos aquellos que hoy en día ponen cotidianamente en juego su existencia para que todos podamos disfrutar de los valores de la tolerancia, la democracia y la libertad.

Décadas de exposición directa al crimen que siempre debía de ser aceptado en silencio, años de convivencia con quienes han justificado y alentado los asesinatos más crueles, y demasiado tiempo de justificar a los verdugos y de despreciar a las víctimas, han provocado que el País Vasco de nuestros días siga estando atemorizado por el terrorismo, pero que, además, carezca de las defensas suficientes y de la habilidad pertinente para protegerse de la constante disolución ética que provoca la invariable comisión de delitos que en demasiadas ocasiones quedan impunes. En esta situación de desmoronamiento general, que quienes se llaman a sí mismos libreros destaquen de un modo sobresaliente por sus silencios cómplices, por sus olvidos voluntarios y por su incapacidad para defender el derecho de todos a promover la cultura, solamente puede llevarnos a la desazón, la indignación o el desaliento.

En otros lugares de Europa y en otros tiempos oscuros, no pocos propietarios de librerías franceses o alemanes lucharon con uñas y dientes por defender un puñado de libros cargados de ideas, emociones y sentimientos. Obviamente, no ocurre lo mismo en San Sebastián en particular y en el resto del País Vasco en general, donde la palabra librero a algunos les viene demasiado ancha: son simples mercaderes de libros.


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