AGLI Recortes de Prensa   Domingo 1 Abril 2018

Un pueblo con ventanas cerradas
Santiago González El Mundo 1 Abril 2018

Incluso en las etapas en las que vivió en Madrid por razones profesionales, él volvía a pasar los fines se semana en familia. De esas visitas de los desayunos que ella disponía primorosamente en el jardín de su casa y de las conversaciones que mantenían salió un libro excelente, 'mis desayunos con ella', que es un canto de amor a su mujer y que me cupo el honor de presentar en Bilbao, en la jornada de reflexión de las elecciones autonómicas de Cataluña el 24 de noviembre de 2012, el día en el que empezó todo. Diarios de un francotirador. Mis desayunos con ella. En ese libro se descubre ese pequeño paraíso que describen en términos coincidentes Albert y su hija Mariana Boadella Caminal, una mujer fantástica que leyó un manifiesto personal al final de la concentración de ayer, un texto excelente que evoca la alegría de vivir de antes de la revolución, la que evocaba Talleyrand y Bertolucci llevó al título de una de sus grandes películas: "Solo el que ha vivido antes de la Revolución sabe lo que es la alegría de vivir":

Vine a vivir a Jafre a los ocho años. Jugaba con los niños del pueblo que tenían entonces mi edad. Mis padres se encontraban a gusto en este lugar y la convivencia con los vecinos era natural y amable. Pensábamos que habíamos encontrado un pequeño paraíso tranquilo y civilizado. Hoy, la imagen externa del pueblo es la misma que en mi niñez pero en muy pocos años, muy pocos, todo aquel panorama de plácida convivencia ha cambiado de forma radical y esto no solo ha sucedido en nuestro pueblo sino en la mayoría de pueblos y ciudades de Cataluña. La división entre vecinos, familias y amigos ha invadido todos los rincones de nuestra sociedad. Los gobiernos de segregación étnica, la sumisión de los educadores, la corrupción de la política y el vasallaje de los medios de comunicación están llevando Cataluña a la ruina moral y material. En este pueblo que hoy dice formar parte de la Republica Catalana hemos recibido la expresión del odio generado por el nacionalismo en forma de basuras en nuestro jardín, tala de árboles y pintadas xenófobas. Este nacionalismo pretende ahora arrebatar el derecho de ciudadanía a los que piensan distinto mediante formas de inducción a la violencia.

Se sirven de métodos fascistas para atemorizar a los ciudadanos que expresan legítimamente sus ideas. Señalan públicamente a los disidentes intentando fomentar el desprecio y el odio. Pretenden imponer las fronteras del pensamiento único en un territorio que forma parte de la España democrática y constitucional. No podemos dejar pasar impunemente estos actos que menosprecian los derechos fundamentales de ciudadanía y buscan extender el temor a disentir del régimen nacionalista. Una vez más debemos recordar que la política identitaria y xenófoba que anida en el nacionalismo ha provocado cerca de mil asesinatos en la España democrática y es también la responsable de la Europa sangrienta del pasado siglo. Estas pintadas que pueden parecer un hecho sin mayor trascendencia forman parte del proceso de elaboración de odio que se ha ido generando para conseguir el enfrentamiento con el resto de ciudadanos españoles. No tenemos más salida que expresar el desprecio de todas las personas libres ante tales formas de totalitarismo étnico. Esta manifestación de solidaridad tranquila, silenciosa y serena, solo pretende mostrar una vez más el testimonio de los que están en el lado de la libertad, la democracia y de todas las leyes que la sostienen. Es una más de las manifestaciones de ciudadanos que trabajan para que este y otros pueblos y ciudades de Cataluña vuelvan a ser el paraíso tranquilo y civilizado del día que llegamos aquí a Jafre.

La concentración se realizó en la plaza del pueblo, frente al Ayuntamiento y a ella asistieron unas doscientas personas, según los Mozos de Escuadra. Los partidarios de la República deberían haber hecho el encargo de contar asistentes a la Guardia Urbana de la Colau para que dejaran la asistencia en docena y media. Pero como digo, todos eran de fuera. Los vecinos de Jafre, que hace 30 años recibieron con amabilidad a la familia Boadella habían cambiado las cañas por lanzas, que les llevaron a talar los tres cipreses que había junto a la tapia de la casa, tirar bolsas de basura al jardín y hacer pintadas con el mensaje 'Boadella, lárgate'. Jafre era ayer un pueblo de ventanas cerradas a medida que avanzaba el pasacalle de Tabarnia. Siempre es igual. En las plazas de los pueblos sicilianos que tan bien retrataba Leonardo Sciaccia: un cadáver al sol y todas las contraventanas cerradas. Lo hemos conocido en la San Sebastián ríspida de los años duros, mientras desfilábamos los manifestantes de '¡Basta Ya!' y ninguno de los miles de habitantes de las viviendas ante las que pasábamos, sentía la curiosidad de asomarse a ver aquel cortejo.

Jafre tiene 386 habitantes, casi el doble del número de manifestantes. Eso sí, son más cobardes. La medida de su arrojo militante son las basuras que lanzan por encima de la tapia, la pintada nocturna, la tala de cipreses. Esta gentuza actúa siempre en montón y con nocturnidad.

Marcilla se inmola al apoyar al director que llamó fascista a España
"Creemos que sentarse a tomar un café (o un té) puede ayudar al entendimiento mutuo"
Redacción Periodista Digital 1 Abril 2018

Xavier Mitjavila, directivo de Cafés Marcilla y Saimaza, trata de borrar su rastro tras calificar a España de 'Estado fascista'

Jacobs Douwe Egberts (JDE), la multinacional holandesa que comercializa marcas como Saimaza y Marcilla, ha salido en defensa de su General Manager para Francia, Xavier Mitjavila i Moix, tras la polémica generada en las redes porque calificó a España de "Estado fascista".

La empresa ha emitido un breve comunicado en el que señala que "las opiniones personales son opiniones personales". Y añade: "Creemos que sentarse a tomar un café (o un té) puede ayudar al entendimiento mutuo". JDE se ha posicionado de esta forma "en respuesta a la reciente cobertura en las redes sociales en relación a nuestras marcas y nuestra compañía", según recoge ESdiario.

"Reciente cobertura" es un eufemismo de lo que ahora piden las redes que no es otra cosa que un boicot a estos productos por culpa de las declaraciones de Xavi Mitjavila. Unas peticiones que animaban a dejar de comprar estas marcas hasta que la multinacional prescindiera de su General Manager en Francia.

JDE -un gigante mundial de la alimentación especializado en productos de café, té y tabaco- tiene su sede para España en Barcelona, y cuenta con una importante fábrica en Mollet del Vallès (Barcelona) en la que produce unas 18.000 toneladas anuales de café molido. Además de Saimaza y Marcilla, comercializa marcas como Soley, L’Arome, Senseo Hornimans y Natreen. La empresa emplea a unas 200 personas en España, que es uno de sus principales mercados.

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Sun-Tzu y el separatismo
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli 1 Abril 2018

El Arte de la Guerra fue escrito hace dos mil cuatrocientos años y se ha dicho, seguramente con razón, que su autor, Sun-Tzu, proporcionó a la humanidad el mejor libro sobre estrategia que jamás se haya publicado. En sus densas e inspiradas páginas bebieron Maquiavelo, Napoleón y Mao y, obviamente, han sido ignoradas por todos los Gobiernos de España desde 1978 hasta hoy en su tratamiento del problema separatista en Cataluña. Esta llamativa carencia de las más elementales reglas del combate con un enemigo pertinaz y astuto, es tanto más sorprendente en políticos que se han considerado y se consideran a sí mismos duchos en los asuntos públicos, maestros en la asignatura de la supervivencia y que han despreciado sistemáticamente las advertencias y las recomendaciones de aquellos que, desde sus propias filas, les han venido señalando los peligros que les acechaban y los errores que cometían. En una época en que cualquier dirigente de empresa de nivel medio que haya seguido un curso de estrategia corporativa maneja con soltura los rudimentos de la ciencia bélica establecida en la China de Confucio en tiempos tan remotos, ya es mala suerte que los sucesivos inquilinos de La Moncloa hayan estado ayunos de unos planteamientos que les hubieran resultado tan útiles.

Empezando por la idea central del tratado de Sun-Tzu, la de que toda guerra es un engaño, ya entendemos por qué se ha llegado a la situación inmanejable que hoy reina en aquella Comunidad. En efecto, los nacionalistas mintieron cuando fingieron que aceptaban el pacto de la Transición y que se comprometían a respetarlo. Los protagonistas de la política nacional de aquellos días, de forma tan ingenua como irresponsable, no contemplaron la posibilidad de que sus interlocutores catalanes estuviesen engañándoles y no tomaron ninguna precaución para el caso en que así fuese. Los que ostentaron el poder después de ellos en las instancias centrales del Estado, bien del PSOE o del PP, tampoco sopesaron esa opción, pese a los indicios crecientes de que así era, y continuaron actuando impertérritos como si en la Generalitat habitasen espíritus seráficos rebosantes de lealtad y bondad en vez de malignos felones entregados al saqueo y a la conspiración.

Sun-Tzu dejó clara la relevancia de privar al oponente de los medios necesarios para el enfrentamiento y remarcó que aquellos recursos detraídos al enemigo equivalen a veinte veces los que se consigan para el bando propio. La opinión que hubiera adquirido de unos gobernantes dedicados durante cuatro décadas a suministrar a su peor adversario ingentes facilidades financieras, institucionales y simbólicas, dejando en sus manos el control de la educación y de los instrumentos de creación de opinión, es perfectamente imaginable. Y si además hubiese asistido al espectáculo inaudito de que, ya estallado el conflicto, esta transferencia de enorme sumas se haya mantenido y de que la radio y la televisión oficiales sigan en manos de los rebeldes, su juicio sobre semejante forma de proceder hubiese sido implacable.

Otro consejo destacado del Arte de la Guerra es preparar cuidadosamente los planes de batalla y no acudir nunca al campo de la confrontación sin un diseño bien elaborado de las acciones a llevar a cabo y de las posibles contingencias a superar. Pues bien, la permanente mezcla de pasividad y de pura reactividad frente a las ofensivas nacionalistas de los dos primeros partidos nacionales también revelan una imprudencia incomprensible. Mientras los independentistas, con la paciencia de una araña venenosa, ponían en práctica años tras año la refinada técnica pujolista del "gradualismo" - cada paso hacia la secesión ha de ser lo bastante pequeño como para no suscitar alarma, pero su suma en el tiempo ha de resultar demoledora- los Ejecutivos centrales y las fuerzas que los sustentaban caían reiteradamente en la trampa para regocijo y burla de los que tan hábilmente les iban segando la hierba bajo los pies. Cuando un lado tiene un rumbo minuciosamente trazado en todos sus detalles y el otro ni siquiera ha pensado el suyo, el desenlace está cantado.

Y, por último, un concepto esencial del esquema teórico del genial estratega chino, el de que la guerra sólo hay que declararla cuando ya está ganada de antemano, es decir, cuando se han preparado todos los elementos que hagan que la victoria esté garantizada con el mínimo coste. Aquí los nacionalistas le han dado asimismo sopas con onda a los encargados de asegurar el imperio de la ley y la integridad territorial del Estado. Durante cuarenta años se han valido de las aulas, de las organizaciones de la sociedad civil y de los periódicos y medios audiovisuales bajo su control para adoctrinar a una población indefensa falsificando la historia, inventando agravios, prometiendo paraísos de leche y miel, consolidando un sentimiento identitario supremacista, excluyente y agresivo y agitando el espantajo de un enemigo exterior tan inexistente como real a los ojos de las masas fanatizadas por una propaganda masiva e infatigable. Ante una operación de lavado de cerebro colectiva de tal envergadura, los Gobiernos de la Nación, lejos de contrarrestarla con una defensa cerrada de la verdad y de los valores de la sociedad abierta, se han dedicado de forma suicida a desmantelar sus propias estructuras en Cataluña o a entregárselas al enemigo. Al asestarse el golpe del 1 de Octubre, la chispa prendió, como era de esperar, en un gigantesco montón de leña seca.

Los principales culpables de los penosos sucesos que están arrastrando a Cataluña al caos y a la ruina y a España a la disolución son sin duda los golpistas que han perpetrado la traición, pero también es evidente que la incompetencia, la desidia, el oportunismo y la falta de visión de las cúpulas de los dos grandes partidos nacionales a lo largo de doce legislaturas han sido determinantes a la hora de explicar el desastre. Sun-Tzu legó en su época a los estadistas y generales del futuro un compendio de sabiduría impagable para preservar la unidad y la prosperidad de sus países, aunque con una premisa indispensable: que la aprendieran y estuvieran dispuestos a aplicarla.

Los 155 días del 155
La Gaceta  1 Abril 2018

Cuando Mariano Rajoy anunció el 27 de octubre la destitución de Carles Puigdemont y la convocatoria de elecciones para el 21D en Cataluña, con la idea de abrir cuanto antes una nueva etapa de tranquilidad y normalidad, seguramente no imaginaba que 155 días después, aún estaría vigente el artículo 155.

El Gobierno siempre ha sostenido que no desea que el 155 esté en vigor en Cataluña ni un día más del estrictamente necesario, pero lo cierto es que hoy se cumplen precisamente 155 días de su aplicación, en medio de un bloqueo institucional que no permite atisbar una salida inmediata en el horizonte y de una escalada de protestas derivada de la detención en Alemania del expresidente catalán, en Bruselas desde finales de octubre para eludir la acción de la justicia.

155 días en los que se ha procedido a la destitución de 260 cargos de la Generalitat catalana, al desmantelamiento de la llamada estructura de Estado con la que se estaba preparando la secesión, al cierre de las “embajadas” en el exterior, excepto Bruselas y Madrid, y a la celebración de los comicios del 21D, que por primera vez ganó Ciudadanos.

Su candidata, Inés Arrimadas, no obstante, renunció a la investidura por no contar con los apoyos necesarios, y los independentistas -con mayoría absoluta en la Cámara- intentaron primero investir a Puigdemont desde Bruselas, lo que frenó el Tribunal Constitucional, y luego a Jordi Sànchez, en prisión preventiva y a quien el Supremo se negó a excarcelar.

Eso sí, ya ha empezado a correr el “reloj” para la próxima convocatoria electoral con la fallida investidura de Jordi Turull, que no pudo someterse a una segunda votación porque el Tribunal Supremo ordenó su encarcelamiento.

La vertiente judicial ha estado en un primer plano estos meses, en los que han entrado en prisión el exvicepresidente Oriol Junqueras, la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y los exconsellers Joaquim Forn, Jordi Turull, Raül Romeva, Josep Rull y Dolors Bassa.

Ya estaban en la cárcel preventivamente desde antes del 155 el expresidente de ANC Jordi Sánchez y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart.

Todos ellos están procesados por el delito de rebelión, del que también se acusa a Puigdemont, y a los exconsellers fugados Antoni Comín (en Bruselas) y Clara Ponsatí (en Escocia), así como a la secretaria general de ERC, Marta Rovira, que huyó a Suiza el día que tenía que declarar ante el juez.

La detención en Alemania el pasado 25 de marzo de Carles Puigdemont, cuando volvía en coche de participar en un acto en Finlandia, ha soliviantado a muchos soberanistas hasta el punto de que han vuelto a activarse los llamados comités de defensa de la república (CDR) y se han visto contenedores ardiendo en las calles, que habían estado mucho más tranquilas los últimos cuatro meses tras la vorágine del otoño.

Tranquilidad que se reflejó en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), elaborado entre el 1 el 14 de febrero, en el que la situación de Cataluña era citada como uno de las tres principales preocupaciones del país por un 11,3 por ciento de los encuestados, cuando en octubre ese porcentaje llegaba al 29 por ciento.

Mientras tanto, el Gobierno ha intentado gestionar con la mayor discreción posible, casi de forma técnica, para reactivar una administración autonómica que, según el Ejecutivo, estaba paralizada.

Con ese objetivo, se han celebrado 22 reuniones extraordinarias del Consejo de Ministros, en las que se han aprobado cerca de 190 acuerdos sobre Cataluña, que han permitido desatascar subvenciones que llevaban sin pagarse cuatro años y autorizar ayudas pendientes desde 2015, entre otras actuaciones.

De los 8.000 millones de euros en pagos efectuados en este tiempo, unos 2.000 millones corresponden a proveedores y otros 1.100 millones a ayuntamientos.

Junto a estas medidas, tal y como explicó la semana pasada en el Senado el secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, Roberto Bermúdez de Castro, se ha activado la convocatoria de acceso a la función pública en Cataluña: se han desbloqueado 2.000 plazas para maestros y profesores y 455 para Mossos d’Esquadra.

Actuaciones con las que el Gobierno asegura haber reactivado la agenda social y económica que “la Generalitat paralizó durante meses”.

Desde el Gobierno se espera que los soberanistas puedan finalmente proponer a un candidato “limpio” para la Presidencia de la Generalitat y, de ese modo, dejar sin aplicación el 155. De no ser así, los catalanes volverían a las urnas en pleno verano.

El Waterloo del independentismo
FRANCISCO ROSELL El Mundo 1 Abril 2018

En la cima de su poder, antes de presentarse el General Invierno en su Rusia y de su hecatombe en Waterloo, le inquirieron a Napoleón qué era lo que más temía. "A los imbéciles -replicó sin ambages-. No hay forma humana de cubrir un frente tan numeroso". No barruntó que, a su muerte, se formaría otra tropa más nutrida y que engruesan quienes, en su delirio, sienten ser la reencarnación del mismísimo Bonaparte. Con relación a ese extendido trastorno, un democristiano del diablo como Giulio Andreotti introdujo una variante italiana. Ironizaba con que, junto a quienes suponían ser Napoleón, estaban aquellos otros pobres chiflados resueltos a mejorar la red de ferrocarriles del Estado.

Con esa psicología adolescente inherente a quienes anhelan compensar con megalomanía desbocada su palmario complejo de inferioridad, el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha tratado de erigirse en el Napoleón de Cataluña, si bien ha tenido su Waterloo sin pasar por Austerlitz, su final sin principio. Pretendiendo burlar a la democracia española, como el que llama a desgracia, el prófugo tentó a la suerte y a la Historia constituyendo su fantasmagórica "corte de los milagros", precisamente, en los pagos anejos a Bruselas del trascendental cataclismo napoleónico.

Tras proclamar la independencia y salir trasconejado, dejando en la estacada a los suyos, como le afeó el vicepresidente belga, Kris Peeters, su tocata y fuga ha supuesto un recital en línea con el personaje de Orson Welles en La Dama de Shanghai: "Cuando empiezo a comportarme como un idiota, entonces casi nada puede detenerme". Para colmo, su sino ha sido el de Ruiz-Mateos, también capturado en su día en Alemania, y al que le reían sus gracias y jugarretas, como a Puigdemont, del que su incondicional Pilar Rahola tuiteó en las horas previas a su arresto que era el "puto amo" por la forma en que se recochineaba del Estado. "Como creo lo que invento, no me parece que miento", dice un proverbio tan viejo como perenne.

Al ser intrínsecamente imposible que el interfecto pusiera fin por sí mismo a su suma interminable de dislates, cayó en la red. Con la perseverante paciencia de la araña que mueve sigilosamente sus hilos hasta atrapar al moscardón que no se percata de su desgracia hasta que su situación muta en irremediable, el Estado echó el guante a Puigdemont. A base de hacerse presente hasta en la sopa, incurrió en la pifia que lo enjauló.

Si Wellington no habría salido victorioso en Waterloo sin la proverbial aparición del general prusiano Blücher, otro tanto cabe con la Policía alemana. Pero sin incurrir en aquel exceso de Guillermo II cuando, con apreciable falta de tacto, aseveró que Blücher rescató al ejército británico de su destrucción. En este caso, los servicios secretos españoles se han sacado la espina de los infaustos prolegómenos de la consulta ilegal del 1 de octubre, si bien quizá no quepa cargarles a ellos todo el mochuelo, sino a quienes desatendieron todos los avisos, engañándose con que el separatismo iba de farol, cuando se crecía a medida que hallaba facilidades.

Con el burlador burlado de Waterloo se han hecho ciertos los versos del Don Juan de Zorrilla: "Adviertan los que de Dios/ juzgan los castigos grandes/ que no hay plazo que no llegue/ ni deuda que no se pague". Seguro de su impunidad, despreció la admonición con un displicente: "¡Qué largo me lo fiáis!". Largos pudieron hacerse, pero fueron justo 155 días en cabal correspondencia con el guarismo del artículo de la Carta Magna que posibilitó su defenestración por la asonada contra el orden constitucional y la unidad de España.

Empero, conviene preguntarse por qué una parte de los catalanes, sabedores de que todo tiene un precio -esa fue la pregunta que se hizo Pla al observar el espectacular alumbrado de Nueva York- y que no sale ni a la puerta de la calle sin aclarar por cuanto les saldrá la broma, cierra ojos y mente para embarcarse en un viaje a ninguna parte. Es más, dispuestos incluso al naufragio, por más que acaricien la idea aterciopelada de que se puede romper una nación trimilenaria con un hola y adiós.

Tampoco reparan en que ello pone en solfa el proyecto europeo que se levantó sobre las tierras devastadas por las dos guerras mundiales desatadas por el nacionalismos, lo que explica que la única compañía europea sean los fascismos xenófobos y los antisistema de la extrema izquierda eurófoba.

Con lágrimas de plomo, Rudyard Kipling cinceló en su epitafio sobre la tumba de su único hijo, muerto en el campo de batalla de la primera gran contienda mundial, una gran verdad de una gran mentira: "Si alguien pregunta por qué morimos, decidle que fue porque nuestros padres mintieron". Como enseña la Historia propia y la ajena, la violencia no vive sola. Lo hace entrecruzada con la mentira, de modo que al hacha que representa a la primera se entrelaza la serpiente de la falsedad. Así, la violencia se embosca tras la mentira, y ésta se apoya en la violencia.

La serpiente, como explicita la popular canción soul de ese título y que Trump ha manipulado a conveniencia en varias hitos de su carrera presidencial, siempre acaba por mostrar su verdadera faz. The snake narra la historia de la mujer que recoge a uno de estos reptiles con el que se topa medio congelado en el camino. Afligida, le da cobijo, lo alimenta con leche y miel y lo acomoda al lado de la chimenea. Tras prodigarle cuidados y esmeros, la sierpe se revuelve y le asesta una mordedura venenosa. Cuando la aturdida protectora le inquiere sobre por qué le paga con tamaña ingratitud, el ofidio se regocija gozoso: "Oh, cállate, mujer tonta./ Sabías jodidamente que era una serpiente antes de llevarme contigo".

Esta fábula ilustra la metamorfosis de la autodenominada Revolución de las sonrisas en Cataluña, aunque nunca fuera esa su naturaleza, como tampoco era la condición de la serpiente que se encara contra su bienhechora. A menudo, el odio se disfraza con careta sonriente cuando hiede a hiel. En cuanto se ha desplomado el teatro de la farsa y el primero de sus impostores se ha precipitado al foso, los Gandhi de opereta, con su impostado pacifismo, han aparecido con la máscara oscura y tenebrosa con la que intensifican su violencia callejera y reviven escenas ya vistas en el País Vasco con la kale borroka.

Al respecto, convendría no banalizar esa violencia relativizándola como de "baja intensidad", cuando tanta yesca se apila. Obra efectos letales al hacer que el ciudadano se olvide de lo que es y cómo piensa. Sumido en una espiral de silencio, le convierte en rehén de sus verdugos, al modo de ese vecino del juez Llarena. Éste ha plantado una estelada bien visible para que nadie confunda su residencia veraniega con la del magistrado del Tribunal Supremo erigido en martillo de golpistas.

La vanguardia de esos activistas, reclutada por la CUP y amparada por el mismísimo presidente del Parlamento, Roger Torrent, además del resto de corifeos del separatismo, agrava una deriva furibunda. Ya era apreciable tanto en las vísperas como en las postrimerías del intento de golpe de Estado del 1 de octubre. Basta ver el piélago de pruebas que la Guardia Civil ha remitido al juez Llarena, documentando hasta 315 actos virulentos en el periodo comprendido entre el 1 de septiembre y el 8 de octubre, lo que habla meridianamente claro.

Tales tropelías evocan aquellas escuadras mussolinianas de los años 20 que conformó el Duce contra sus adversarios, y luego revividas por el chavismo en Venezuela, al mismo tiempo que se presentaba como el único capaz de preservar la paz en Italia, aunque sea ésa una marea de difícil conducción y que puede volverse con redoblada furia en cualquier dirección.

Después de 40 años de adoctrinamiento de la cuna a la sepultura y de fabulación histórica basadas en falacias complacientes, junto a la labor atosigante de un poderoso instrumental de agitación y propaganda, se ha asentado en Cataluña un pensamiento paranoico, así como una forma psicótica de hacer política. Así, una explosiva vena loca (rauxa) arrasa cualquier atisbo de sentido común (seny), remembrando el extraño caso deldoctor Jekyll y mister Hyde. Al formularse quiméricos objetivos imposibles de satisfacer, el consecuente fracaso exacerba el sentimiento de frustración del paranoico, quien se revuelve contra el Otro, contra el que difiere de sus postulados ideológicos, al que tiene por el infierno de sus desgracias y al que convierte en chivo expiatorio de las mismas.

Por muchas vueltas que se le dé al independentismo catalán, éste no configura un problema estrictamente político, sino que lo desborda y entra en la esfera de la psiquiatría. En consecuencia, sólo cabe, retomando el consejo del gran antropólogo Julio Caro Baroja sobre País Vasco, recurrir a trenes llenos de psiquiatras. Dado como el nacionalismo mete a los catalanes en el pozo del que a los vascos les ha costado Dios y ayuda sacar cabeza, mejor no echar en saco roto la apreciación del sobrino de don Pío.

Para Caro Baroja, salir del laberinto vasco obligaba a corregir un problema de autovisión errónea que llevaba a sus paisanos a indagar causas exteriores cuando era un problema originado por ellos mismos. "La única esperanza para Euskadi -concluía, lo que vale también para Cataluña- es el cansancio, pues este país vive en tiempos de tragedia, y la tragedia se basa en una falta de adaptación absoluta a su espacio y a un desconocimiento total del tiempo en que vive".

Por eso, siguiendo la dicotomía que Andreotti establecía para Italia, diríase que, en España, hay también dos clases de locos: quienes se creen Napoleón y aquellos otros que estiman que es posible devolver la cordura a los secesionistas en una España en la que la ley de las consecuencias imprevistas no puede estar mejor servida. Auspiciando un encaje nacionalista por medio de una Constitución de su agrado, éstos propugnan descabalar España. Alzados en hijos del destino, los soberanistas son presa de calamitosas alucinaciones románticas que derivan en enormes camposantos como aquel en el que yacen los huesos del malogrado hijo de Kipling.

Días de gloria y de infierno.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 1 Abril 2018

LOS GOLPISTAS NO RENUNCIAN A NADA NI A NADIE SOLO BUSCAN LA CONFRONTACIÓN. EL EURODIPUTADO TREMOSA MIENTE Y NADIE LE REBATE NI LE DENUNCIA. EL PRESO PUIGDEMONT YA ES UNO MÁS Y COLEGUEA CON EL RESTO.

Hacía falta mucha fe y también candidez para mantener alguna esperanza de que los golpistas aceptarían el juego democrático y volverían a la senda de someterse a las leyes y respetar la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Y no es porque hayan ocultado sus intenciones desde el mismo momento en que el Gobierno de España cesó al Gobierno de la Generalidad, disolvió el Parlamento de Cataluña y convocó elecciones autonómicas. Desde el primer minuto las calificaron de plebiscitarias y de confirmación de la voluntad del pueblo de Cataluña expresada en el referéndum inconstitucional del 1 de octubre, dándolo por válido y legítimo cuando su desarrollo fue todo menos eso. Una actitud que en campaña se acompañó de mensajes de revanchismo y reconquista del poder y restitución de las Instituciones que el Gobierno de España había suprimido desde que tomó el control de la Generalidad, como por ejemplo las “embajadas”. Unas elecciones que permitieron que los mismos máximos responsables golpistas y sus partidos, fueran candidatos y figurasen en listas electorales, a pesar de que muchos habían sido encausados por los Tribunales, algunos estaban en prisión y otros se habían fugado.

Desde el principio estas elecciones fueron un error de bulto, -prefiero suponer eso a cobardía-, por parte del Gobierno de España que evidenciaba que no estaba nada cómodo con el papel de interventor y que estaba dispuesto a pasar el testigo al futuro Gobierno de la Generalidad salido de las urnas. Pero esa intención se vio frustrada cuando los resultados de las elecciones permitieron que los golpistas pudiesen obtener la mayoría parlamentaria con 70 escaños frente a los teóricos 65 del mal llamado bloque constitucionalista, en el que inapropiadamente incluían a la marca de PODEMOS en Cataluña, En Comú Podem. La consecuencia fue que el fugitivo Carles Puigdemont, jefe de filas y fundador de la formación de Junts per-Catalunya (JXCAT), fuese designado candidato a la Presidencia de la Generalidad estando fugado en Bélgica y con una orden de detención en España, ya que la euroorden emitida hubo de ser suspendida ante la posibilidad de que ese país la negase por los delitos más graves como el de rebelión, no contemplado en su ordenamiento jurídico.

El Gobierno emprendió una carrera judicial de denuncias para evitar lo que evidentemente es una aberración en la que un fugitivo de la Justicia pudiera ser investido de forma no presencial por vía telemática y puso un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Este resolvió posponer su resolución, pero imponiendo unas medidas cautelares que obligaban a Puigdemont a acudir a su investidura de forma presencial, que implicaba su regreso a España, momento en el cual sería detenido y llevado ante el juez Pablo Llarena. Ante esta disyuntiva el propio Puigdemont decidió renunciar de forma provisional a su candidatura y propuso a su segundo en la lista y diputado electo, Jordi Sánchez, preso por la jueza Carmen Lamela y confirmado en prisión por el juez Pablo Llarena. Esta candidatura también fue desestimada ante la negativa del juez a conceder permiso para la asistencia al pleno y solo permitir la delegación del voto. Tras el nuevo revés, los golpistas acordaron presentar a otro candidato, de entre los encausados en libertad bajo fianza y el cuarto de la lista de JXCAT, Jordi Turull. Tras la primera sesión del pleno de investidura, ingresó en prisión sin fianza el día de su comparecencia ante el juez Pablo Llarena, lo que provocó que se supendiese la segunda sesión y se transformase en un pleno de reivindicación y reafirmación independentista.

Posteriormente se convocó de urgencia un pleno para debatir sobre las propuestas unificadas de JXCAT, ERC y CUP en las que reclaman la libertad de todos los presos , a los que califica de políticos, y reconocen el derecho de los candidatos Puigdemont, Sánchez y Turull a su investidura. Así mismo se incluyó la propuesta de CIUDADANOS de repulsa de Roger Torrent exigiendo su dimisión como Presidente de la Mesa por actuar de forma sectaria. Solo se aprobó la resolución del bloque golpista. Esta resolución ha sido acompañada por diversos movimientos de denuncias en foros internacionales como la ONU sobre la denegación del permiso a Jordi Sánchez a asistir al pleno de su investidura, instando al Gobierno de España a garantizar los derechos de representación de ese aún diputado electo. Una petición que presupone que en España no hay división entre los poderes del Estado y que el Gobierno puede influenciar sibre decisiones que solo competen al poder judicial, en este caso al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena.En este caso , el Gobierno debería instar a la Fiscalía a solicitar la concesión de ese permiso, de igual modo que la usó para solicitar la libertad por razones humanitarias del golpista Joaquim Forn.

Por otra parte, diversos dirigentes de los partidos y formaciones golpistas, se han lanzado a una campaña de desprestigio como en el caso del eurodiputado Ramón Tremosa que ha lanzado un email privado a los eurodiputados de la cámara donde miente de forma descarada al decir que la Constitución de España no prohíbe el referéndum. Una actuación más a la que este miserable ya nos tiene acostumbrados. Pero tampoco podemos ignorar la actitud cómplice y de absoluta vileza del PNV que se ha comprometido con el PDeCAT a defender en la Eurocámara el referéndum separatista. Y creo que ya es hora de que algunos se ganen el espléndido salario del que disfrutan en las instituciones de la UE, sobre todo los eurodiputados del PSOE y PP rebatiendo estas mentiras y la forma miserable en que las propalan. Ya existen razones más que suficientes para haber denunciado a Tremosa por anteriores actuaciones y la posible malversación de fondos públicos en actividades irregulares a través de uno de sus asesores personales.

Mientras tanto, Carles Puigdemont se amolda a su nueva situación en la esperanza de que la semana que viene obtenga la libertad, aunque sea con medidas cautelares. Y no desaprovecha el tiempo. Desde luego no puede quejarse de su estancia ni del trato recibido, que ni siquiera la moderna prisión de Estremera posee. Una celda amplia individual de unos 8m2 equipada con una cama, mesa despacho y silla, aseo, televisión y acceso a internet. Eso sí bajo el estricto horario de actividades de estas instituciones penitenciarias. El caso es que al parecer ya ha comenzado a relacionarse con el resto de los presos y viste el chándal oficial de la prisión y ha recibido a sus abogados. En definitiva, está viviendo en un compás de espera en una estrategia que seguramente pasa por obtener la libertad como sea y preparar su fuga para saltar a Bélgica a la primera oportunidad. Su defensa se basa en afirmar ser un represaliado político.

Es verdad que la euroorden emitida por el juez Pablo Llarena ha debido adaptarse lo más posible a la legislación alemana, y entre otras cosas enumerar los delitos de forma no literal, como en el caso del de malversación de fondos públicos, cuya similitud solo encaja con el delito de corrupción. Ha sido un encaje de bolillos para intentar mantener el de rebelión, que sí que lo contempla la legislación alemana en términos muy similares. En todo caso nada está garantizado y será toda una prueba de independencia de la Justicia alemana si no se deja influenciar por los medios de comunicación, mayoritariamente favorables a no conceder la extradición. El Gobierno alemán ya ha filtrado su determinación a mantenerse al margen de las decisiones judiciales respetando la separación de poderes del Estado.

La próxima semana veremos la decisión de la Fiscalía si pasa al resolución de la extradición a una instancia superior judicial del Estado de Schleswig -Holstein, al que pertenece la ciudad de Neumünster donde se encuentra preso Carles Puigdemont. En cualquier caso, el recorrido judicial puede preverse largo en el caso en que se decida dar curso a la extradición, pudiéndose llegar hasta el Tribunal Constitucional alemán. En caso de que no se concediese, Puigdemont previsiblemente proseguiría su regreso a su residencia de Waterloo en Bélgica donde se volvería a acoger a la Justicia mucho más permisiva de ese país. Otra posible alternativa es que opte por cambiar su residencia a Suiza y crear allí su base de operaciones, ya que en ese país tiene la certeza de que no será extraditado. Al fin y al cabo, en Ginebra también se habla francés y él lo domina. Allí ya se encuentran algunas camaradas de fuga como Anna Gabriel y Marta Rovira, y también fue el lugar elegido por la familia Urdangarín - Borbón a la espera de la sentencia firme del Tribunal Supremo. Un lugar muy acogedor y seguro refugio, no solo de capitales, pero exclusivamente apto para economías saneadas.

Se avecina otra semana de las llamadas cruciales, así que espero que todos los que ahora han dedicado la Semana Santa al descanso, hayan cargado bien las pilas porque van a necesitar ponérselas a tope para enfrentarse a la realidad a su vuelta al trabajo, perdón, a sus labores de Gobierno.

¡Que pasen un buen día de Gloria! Un buen amigo me ha recordado que se celebra esa onomástica. Aunque más que gloria, parece que talmente estamos viviendo un infierno.

El guardiolismo, enfermedad crónica del catalanismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Abril 2018

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto?

El ayer futbolista, hoy entrenador y siempre pesadísimo hijo de Sampedor, fiel a su cita semanal con la vanidad al modo nacionalista, que es la pública denigración de España, porque sólo denigrándola logra sentirse superior al resto de los españoles y a buena parte de la humanidad, ha resumido en pocas frases el mal crónico del catalanismo, nacionalismo o separatismo catalán, una fiebre con diferentes grados de temperatura pero que revela una misma enfermedad: el autobombo servido por la mentira.

Guardiola ha dicho: "Estoy como toda la gente que no quiere el mal para los demás ni para sus familias. Todo lo que hemos hecho seis millones de personas saliendo a la calle en estos años lo hemos hecho de manera pacífica... o más que eso. Cuando dicen que somos generadores de violencia, se equivocan de lleno. Puedes estar de acuerdo o no, ya sabemos que las ideas son de cada uno, también los jueces pueden hacer su trabajo".

Y, añadió: "Es una gran injusticia que nos comparen con la kale borroka o con ETA. (…) Esto es muy sencillo: es ver lo que pasó el 1 de octubre. La fotografía no engaña, los vídeos no engañan. Y hay muchos. Hace años se podía, pero ahora no. Todos los mensajes, desde el presidente Puigdemont, el vicepresidente Junqueras, presidente de la ANC, presidente de Ómnium... Toda la gente de allí lo ha dicho mediante el pacifismo y expresarse mediante el voto de las urnas. Por eso es muy injusto: puedes no estar de acuerdo conmigo, pero hay fotos e imágenes".

Ni seis millones, ni fotos ni imágenes verdaderas
Nunca han salido seis millones a la calle, como dice el demagogo de Sampedor, ni catalanes, ni norcoreanos. Esos seis millones son los que el mayor ladronazo de Europa, Jordi Pujol, exhibió en una campaña pagada en diarios de todo el mundo para fingir que la Barcelona del 92, cuyos Juegos Olímpicos consiguió el franquista Samaranch y pagó toda España, no estaba en España sino en un ente sin fronteras llamado, solo en catalán, Catalunya. Ente unívoco, "un sol poble", donde no había más diferencia que la de ser catalán de nacimiento, amb arrels, o con "voluntat de ser-ho".

El sueño totalitario de Pujol era el de cualquier cerdito con nostalgia de jabalí: "Ein Volk, ein Reich, ein Führer". Un solo pueblo, el alemán; un solo Estado, al que todo se somete; y un Caudillo, al que todos obedecen. Ni siquiera entonces, cuando los gobiernos de Madrid celebraban aquel vasto sistema de latrocinio que "aseguraba la gobernabilidad de España", toda Cataluña pensaba lo mismo ni aceptaba el proyecto separatista. Menos aún ahora, cuando una mayoría de votantes catalanes rechaza la violenta imposición de la ruptura de España de los separatistas como Guardiola.

En realidad, sólo la pereza analfabeta del periodismo inglés impide preguntarle al entrenador del Manchester City: ¿cómo es posible que, de esos seis millones de los que habla, sólo dos voten a partidos separatistas; que la mayor manifestación de la historia de Cataluña haya sido la de las banderas españolas, un millón en la calle; y que el partido más votado en las últimas elecciones legales sea antinacionalista, llamado Ciudadanos? ¿Y por qué se empeña en contar las votaciones ilegales como si fueran legales?

Pero hay algo peor que la pereza analfabeta del periodismo deportivo inglés: la pereza criminal del Gobierno de España para contrarrestar esas fotos e imágenes trucadas, la campaña de intoxicación internacional que no sólo orquestaron los corresponsales amaestrados por la Generalidad, sino la TV3, el gang Roures y las televisiones de Soraya, con La Sexta a la cabeza. Hoy sabemos que de los mil heridos sólo hubo dos; que Marta Dedosrrotos es una mentirosa compulsiva que ni fue manoseada por la policía, como dijo Colau, ni nadie le rompió nada; que la famosa anciana ensangrentada se había caído por una escalera antes de que llegase la policía; que por orden de la Generalidad se computaron todas las altas en hospitales como lesiones a manos de la policía; que no hubo ni una foto de los políticos separatistas con sus heridos porque los heridos eran policías, más de un centenar; que en las fotos de las cargas de la Policía nacional se añadieron imágenes de los Mozos de Escuadra contra el 15M ¡y de la policía turca!

La violencia de los compinches de Guardiola
Más aún: en el auto del juez Llarena se reseñan más de 300 actos violentos por parte de los separatistas, dentro del cuadro violentísimo de convocar a millones de personas a participar en un Golpe de Estado, más de lo que se nunca han atrevido a hacer la ETA y sus cachorros callejeros. El terrorista Otegui es el héroe de las Diadas a que convoca Guardiola. En el último cerco institucional se coreaban gritos de apoyo al terrorismo. Y la mayoría golpista del Parlamento se niega a condenar los actos violentos.

Cataluña es una dictadura nacionalista desde hace cuarenta años. La persecución de los disidentes políticos la llevan a cabo las instituciones que en teoría representan al Estado y bandas organizadas de matones que atacan en la calle o el trabajo a quienes pretenden algo tan elemental como que sus hijos reciban la enseñanza en su lengua materna, el español, proscrito de la enseñanza pública y objeto de multa si se usa para rotular establecimientos. La violencia política en Cataluña no es la que por orden judicial padecen unos pocos golpistas sino la que desde hace décadas sufren los que se han opuesto a la dictadura separatista. El presidente en el exilio es Boadella, al que le talaron los cipreses de su casa, no Puigdemont, que no se atrevió a convocar elecciones y a evitar la cárcel, por miedo a los radicales de ERC.

El mismo día en que hablaba –o sea, que mentía- Guardiola, un muchacho era apaleado por llevar una bandera española. Lo mismo les sucedió a dos chicas por llevar el uniforme de la Selección Española de Fútbol a la que Guardiola perteneció porque económicamente le convenía. Son continuos los asaltos a los tenderetes de Sociedad Civil Catalana y las sedes del PP y Ciudadanos, que, conviene repetirlo, ha sido el partido más votado por los catalanes en las últimas elecciones legales. Nadie en España ni ningún país europeo ha acudido más veces a las urnas que los catalanes. Lo que pretendían los separatistas era convocar por la fuerza un plebiscito ilegal para proclamar la ruptura del régimen constitucional español, la sumisión de media Cataluña a la otra media y la destrucción del Estado. A eso, la máxima violencia posible contra la legalidad española y europea, le llama el cantamañanas de Sampedor "pacifismo", "democracia" y "votar".
Complejo de superioridad, complejo de inferioridad

¿Qué enfermedad moral lleva a Guardiola y los guardiolos catalanes a vivir instalados en la mentira compulsiva, en el embuste total y absoluto? Esta misma semana, el médico del Bayern, que tuvo que dejar el club por los celos de Guardiola y que ha vuelto a su club al largarse el demagogo, daba esta pista en un libro: "Guardiola se cree más que nadie, pero esa superioridad que exhibe esconde un profundo complejo de inferioridad". Hay quien dice que el famoso complejo de superioridad de los catalanes les ha llevado al extremo de creerse argentinos. Con Messi en el Barça, difícil. Pero es cierto que la fatuidad que a diario exhiben, al modo de Guardiola, tantos políticos y periodistas catalanes esconde una duda primordial: si somos tan modernos y tan superiores al resto de España, ¿por qué nunca hemos sido independientes, ni capaces de vencer a esa antigualla de Estado casposo? Si España vale tan poco y Cataluña tanto, ¿cómo es que nunca jamás, ni antes ni después de los romanos, hemos valido más que ellos?

Para no contestar esta pregunta han hecho falta cuarenta años de dictadura política, de inmersión lingüística, de desinformación mediática, de corrupción de los Gobiernos de Madrid y de la conversión de toda la clase dirigente de Barcelona en una mafia cleptocrática para, finalmente, perpetrar un golpe de Estado, luego arrepentirse, después reafirmarse en plantar cara a los jueces, a continuación huir de la Justicia, luego gemir, siempre llorar y, mientras se agrede a los indefensos, seguir quejándose.

Esa enfermedad moral de vivir en perpetua impostura, exhibiendo a diario su fanfarronería miedosa, no la cura el médico de Sampedor ni Freud resucitado. Para mí que no tiene cura. Lo importante es evitar el contagio.

Un 155 necesario para la democracia
 larazon  1 Abril 2018

Cataluña vive la peor crisis de su historia reciente –salvado el gran desastre del Guerra Civil–, cuyas consecuencias empezamos a ver ya. La peor de todas, y la que de manera directa está afectado al conjunto de la sociedad: la ruptura en dos bandos casi simétricos y el deterioro de la convivencia y la paz civil. Sólo desde este punto de vista, el «proceso» independentista ha sido un fracaso en toda regla que todavía sus dirigentes no se atreven a reconocer, lo que demuestra la falta de liderazgo y de talla política y nos ha conducido a un deterioro institucional absoluto.

El independentismo decidió sacrificar cuarenta años de autogobierno por una quimérica República Catalana que provocó la inmediata aplicación del artículo 155, por la que el Gobierno pudo adoptar las medidas necesarias para obligar a que una Comunidad Autónoma, Cataluña en este caso, cumpla con las obligaciones constitucionales. El anuncio de esta medida fue el pasado 27 de octubre, previo requerimiento y aprobación por la mayoría absoluta del Senado, supuso el cese el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont –que horas después huyó vergonzosamente a Bruselas– y de los consejeros.

En los días posteriores al 1 de octubre, fecha del referéndum ilegal de independencia suspendido por el Tribunal Constitucional, se produjo una salida masiva de empresas –que ha superado las 3.000– para instalarse en otros lugares de España, lo que por sí sólo mostraba que los partidos secesionistas habían optado por una estrategia irresponsable, la del cuanto peor, mejor. La aplicación del 155 cortó esta hemorragia y restableció la confianza de los mercados y la normalidad administrativa abandonada por el gobierno de Puigdemont. La puesta en marcha de esta medida excepcional –pero constitucional– contó con menos impedimentos de los esperados, en contra de aquellos que auguraban un enfrentamiento con el Estado.

Pero no nos engañemos, Cataluña vive una situación de anormalidad provocada por la imposibilidad de los partidos independentistas –JxCat, ERC y CUP– de formar gobierno, en parte por incapacidad –son activistas dogmáticos que carecen de cualquier sentido público de la política– y en parte también por prolongar el desafío contra el Estado y presentar a la presidencia candidatos encausados por delitos que no son menores: el de rebelión, entre otros. El 155 ha acabado siendo un mal necesario para estabilizar una situación que estaba fuera de todo control y consecuencia directa de una ataque frontal contra el Estado de Derecho.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue reacio a poner en marcha una medida que mermara en algo el autogobierno y con la convocatoria inmediata de elecciones marcó unos tiempos con los que podría restablecerse el normal funcionamiento de unas instituciones que ahora se han revelado como meros aparatos al servicio del «proceso». Basta comprobar ahora que los que fueran presidente de la Generalitat, del Parlament y los consejeros de departamentos estratégicos, como Interior –que es el mando político de los Mossos–, Presidencia y el llamado de Asuntos Exteriores están acusados por el delito de provocar por la fuerza la caída del orden constitucional.

Una buena parte de la sociedad catalana recibió con alivio la puesta en marcha del 155 porque el desafío del independentismo y la entrega total desde todos los resortes de la Generalitat estaba abriendo una situación que iba contra el interés general, el económico y la convivencia. Los partidos constitucionalistas –PP, PSOE y Cs– que apoyaron la medida deben mantener el mismo pacto hasta que en Cataluña exista un gobierno que respete el orden constitucional. No hay otra salida ante un desafío tan descomunal contra la democracia española.

El oneroso circo del separatismo
EDITORIAL El Mundo 1 Abril 2018

Desde que arrancó el proceso soberanista, el independentismo ha dado muestras de vivir fuera de la realidad. Sin embargo, a la temeridad propia de su quimérico proyecto, los cabecillas del procés han añadido una huella de espectáculo circense. En la entrevista que publicamos hoy, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, acierta al considerar que el sececionismo ha derivado en un "circo". De otra forma no puede tacharse la inaceptable conducta de quienes en octubre llevaron a Cataluña al precipicio. Y ello hasta el punto de confundir la acción del Estado de derecho con una "represión autoritaria" y la fuga de dirigentes imputados con un Govern "en el exilio".

Lejos de asumir sus responsabilidades y reconocer sus errores, los líderes y las entidades soberanistas continúan parapetadas en el falso agravio, el victimismo y la irresponsabilidad institucional. El principal riesgo de todo ello es la deriva de violencia callejera. Por este motivo, Juan Ignacio Zoido afirmó ayer que "acosar a jueces, a periodistas, a policías y a todo el que no comulgue con el independentismo es violencia". Sus palabras llegan en respuesta a Pep Guardiola. El entrenador del City, abanderado de la causa separatista, consideró injusta la analogía de los secesionistas con ETA o la kale borroka.

Dada la contumacia del soberanismo a no aceptar la realidad, y tras el fracaso de su intento de liquidación de la Nación española, hay que aplaudir ejercicios saludables de protesta como el que ayer protagonizó Albert Boadella en el pueblo gerundense en el que reside y donde ha denunciado agresiones contra su propiedad. "En Cataluña -aseguró el dramaturgo- se está por el pensamiento único y quien no está con él es señalado". El independentismo es un circo, sí. Pero con muy poca gracia.

TV3, el problema persiste
ABC 1 Abril 2018

La televisión pública catalana se ha convertido al calor del golpismo en una anomalía antidemocrática que trata de condicionar la vida social en Cataluña y atiza un discurso de confrontación ciudadana, especialmente perverso en el contexto de violencia que están ejecutando y planificando los grupos más radicales del proceso separatista. Si la finalidad de las medidas aprobadas por el Senado al amparo del artículo 155 fue la recuperación de la normalidad democrática en Cataluña, la exclusión de TV3 de la intervención del Estado en la Generalitat fue y es un error que se está pagando caro, pero que aún se pagará más caro en el futuro, porque la impunidad anima nuevas agresiones a la democracia. La normalidad que buscaba el 155 exigía actuar decididamente sobre las causas de la crisis separatista de 2017, pero se optó por una solución, sin duda intensa -disolver el Parlamento y convocar elecciones a la mayor brevedad legal-, pero corta, tanto temporal como políticamente.

La difusión de mensajes agresivos, perfectamente calificables como «discurso del odio», es la mayor degradación posible de un medio público de comunicación que debe servir a todos los ciudadanos y no únicamente a una parte. La ausencia absoluta de neutralidad en TV3, su adhesión sectaria al proyecto separatista, el maltrato informativo a los partidos y líderes no nacionalistas y la repetición de las peores consignas contra la Justicia y sus jueces son motivos suficientes para que el Gobierno se replantee su actitud ante la radiotelevisión catalana. La mera expectativa de que puedan celebrarse nuevamente elecciones autonómicas debería llevar al Gobierno y al PSOE a la convicción de que no podrá haber un debate político limpio si TV3 persiste en su alineación separatista. Los medios públicos de comunicación en Cataluña representan una amenaza para la igualdad política, y así no se debe acudir a unas elecciones. El Gobierno central debe huir del temor a las reacciones dentro y fuera de nuestras fronteras por abrir una nueva confrontación con el separatismo a cuenta de TV3; y el PSOE ha de recapacitar sobre su responsabilidad por impedir que el artículo 155 llegue a esta cadena. Bastaría con que los socialistas trasladaran a este medio de comunicación sólo una pequeña parte del escrúpulo y sensibilidad que muestran para criticar la gestión de cadenas públicas de televisión de administraciones dirigidas por el PP. Aquí no se discute sobre la parcialidad política de un medio público, sino sobre su defensa de una ilegalidad manifiesta, contraria a la convivencia y dirigida contra las estructuras mismas del Estado.

En Cataluña no habrá normalidad democrática mientras su televisión y su radio públicas sean plataformas del sectarismo nacionalista, cuyos déficits -el de 2018 se calcula en casi 40 millones de euros- acaban en última instancia enjugados por el dinero de todos los españoles. Para mayor escarnio.

PP, PSOE y Cs descartan ampliar el 155 a TV3 aunque sea "el engranaje del golpe"
Los constitucionalistas acusan a la televisión y la radio autonómicas catalanas de convertirse en un "aparato de propaganda política" al servicio de los independentistas
Ángel Collado elconfidencial 1 Abril 2018

El 'president' Carles Puigdemont fue 'retenido' en Alemania y después pasó a 'instalaciones' (cárcel) de Neumünster. Luego se interrumpió la programación habitual para hacer retransmisiones-convocatoria de las revueltas callejeras y cortes de carreteras a favor de los 'presos políticos' y un reportaje sobre el juez Pablo Llarena y su mujer que incluyó la difusión de sus datos personales para facilitar su identificación pública. Son algunos de los últimos servicios que la corporación de medios de la Generalitat, básicamente TV3 y Catalunya Ràdio, prestan a la causa independentista y que escandalizan al Gobierno, PP, PSOE y Ciudadanos.

Para los constitucionalistas, la televisión y la radio autonómica catalanas se han convertido en un "aparato de propaganda política", como lo definen desde ministros como María Dolores de Cospedal a portavoces socialistas, o "un peligro para la convivencia", como repiten en Ciudadanos. Y más en concreto, en palabras de Juan Carlos Girauta, "un engranaje clave en el golpe de Estado". Pese a todo, no se plantean la posibilidad de ampliar la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ni siquiera en el caso de que se repitan las elecciones en Cataluña, a una corporación de medios que reconocen controlada por Puigdemont y sus socios.

Cinco meses después de que el Senado autorizara al Gobierno a intervenir las competencias de la Generalitat para frenar el golpe independentista, los principales responsables de la intentona están encarcelados y 260 altos cargos del equipo saliente han sido destituidos.

Pedro Sánchez se empeñó a última hora en dejar fuera del 155 a los medios de comunicación autonómicos y tanto Vicent Sanchis (TV3) como Saül Gordillo (director de Catalunya Ràdio además de exsocio de Puigdemont) siguen en sus puestos y las respectivas cadenas acompasan línea editorial y programación a la doctrina y los intereses de los secesionistas.

Mariano Rajoy accedió a la exigencia del PSOE porque su secretario general amenazó con retirar su apoyo a la intervención de competencias de la Generalitat y también rechazaba la idea de que la corporación catalana quedara bajo tutela parlamentaria, dado que formalmente no depende de forma directa del Ejecutivo autonómico. El presidente del Gobierno convocó las elecciones de forma inmediata, con lo que el PP se tuvo que conformar con la idea de que la Junta Electoral pondría límites al apoyo de TV3 a los independentistas durante la campaña.

Xavier García Albiol se quedó solo en la petición de obligar a la corporación de medios, como al resto de la Generalitat, a respetar el orden constitucional y los derechos de todos los catalanes. El desarrollo de la campaña dio la razón al dirigente y candidato del PP. TV3 se saltó las advertencias de la Junta y luego se volcó en la promoción de cada paso que dan los secesionistas para devolver al poder a Puigdemont o sus candidatos inviables por tener cuentas pendientes con la Justicia.

El Gobierno y los partidos constitucionalistas insisten ahora en que debe ser la Cámara autonómica la que tome medidas con los medios de la Generalitat. Pero como no se ha constituido aún la comisión parlamentaria que debe controlar la corporación, se tienen que conformar con el recurso del pataleo. En abril del pasado año Sanchis fue reprobado por la Cámara anterior y con votos de todos los grupos, salvo el del presidente autonómico que era el único que aprobaba su gestión. Doce meses después y con dos semestres del 155 en vigor, Sanchis sigue al frente de TV3.

Fuentes gubernamentales recuerdan que en su primer guion para intervenir competencias estaban la televisión y la radio autonómicas, insisten en que quien debe dar más explicaciones son los socialistas y descartan volver al Senado para cambiar la aplicación del 155. Insisten en que el PSOE no ha dado señal alguna de arrepentimiento y en que debe ser la oposición en la Cámara catalana, con Cs al frente como grupo mayoritario, la que se empeñe en la denuncia del sectarismo independentista de la corporación de medios.

Desde la dirección nacional de Ciudadanos admiten que TV3, a la que llaman 'Telepuigdemont', se ha convertido en pieza clave para mantener un 'procés' que no tiene "ni mayoría social ni cobertura legal ni apoyo internacional". También recuerdan a los presentadores de la televisión autonómica "destilando odio hacia jueces y servidores públicos que hacen su trabajo, la invitación de Arnaldo Otegi como invitado estrella o, más recientemente, a un colaborador de TV3 diciendo que "habrá muertos" por el 'procés' porque "hemos descubierto que la república no se hace con lacitos". El partido de Albert Rivera se compromete en la protesta, pero no se plantea la intervención por la vía del Senado.

Los socialistas no hacen autocrítica alguna pese a considerar "brutal" el tratamiento de TV3 en favor de los secesionistas. La número dos del PSOE, Adriana Lastra, sentenció la semana pasada que la postura mantenida por su partido en octubre pasado en el Senado "se mantiene".

El secretario de organización, José Luis Ábalos, reconoció después que los medios autonómicos catalanes se han convertido en un "aparato de propaganda hecho a la medida de los nacionalistas, que ha hecho que la mayoría de nacionalistas hayan terminado independentistas". Pero al igual que el Gobierno, el PSOE deja para el ámbito del Parlament y del nuevo Govern, cuando se forme, las decisiones sobre ese "aparato de propaganda" que no cesa en el objetivo de mantener viva en la opinión pública más nacionalista la viabilidad del golpe.

155 días sin Govern
T. Bolaño /J. Gallego. Barcelona. larazon 1 Abril 2018

La unidad del independentismo ha estallado desde el 28-O y en el horizonte planean unas nuevas elecciones ante la falta de acuerdo. Mientras tanto, el Gobierno sigue a cargo de la administración de la Generalitat con menos resistencias de lo esperado.

Los resultados que arrojó el 21-D dibujaron un panorama propicio para que el independentismo formara gobierno con celeridad y desactivara la aplicación del 155. Pero la realidad, muy condicionada por la acción de la Justicia y el resurgimiento de las rivalidades históricas que envuelven a los partidos separatistas, se ha demostrado bien distinta y mucho más enmarañada de lo previsible. Ayer se cumplieron 155 días desde que el 28 de octubre, el Gobierno, previo consentimiento del Senado, estrenara el artículo 155 de la Constitución e interviniera la autonomía catalana con la disolución del Govern (y el Parlament), un escenario que parece dilatarse sin un horizonte definido.

El bloqueo desquicia a todo el mundo, excepto a los sectores que todavía hoy siguen propugnando el pulso contra el Estado (Asamblea Nacional Catalana, núcleo duro de Puigdemont y la CUP). Desde el Gobierno hasta el funcionariado catalán, pasando por la oposición constitucionalista en el Parlament, así como «comunes», ERC, PDeCat y Òmnium Cultural, todos ellos apuestan ya por un Govern efectivo. La detención de Puigdemont, sin embargo, ha recrudecido la tensión con un nuevo ciclo de agitadas protestas en la calle impulsadas por los Comités de Defensa de la República y ha contribuido a que las tesis de mantener la confrontación con Madrid vuelvan a coger fuerza, aunque todo apunta a que el eco del arresto se disolverá en los próximos días y permita aclarar el porvenir político.

Ese, por lo menos, es el clima que Esquerra espera que se vaya imponiendo para poder empezar a negociar con JxCat un candidato efectivo y alternativo a los tres nombres que han aparecido hasta ahora –el ex president, Jordi Sánchez y Jordi Turull. Esto también lo facilitará que Puigdemont quede desactivado tras su nueva situación judicial y tenga, por tanto, ahora ya más difícil seguir enredando como lo hacía desde su refugio en Bruselas. Sin embargo, su círculo más cercano, la CUP y la ANC vuelven a intensificar su demanda de que sea investido –escenario que ayer contribuyó a alimentar con un mensaje a través de las redes sociales en el cual aseguraba en términos beligerantes que no «claudicará ni renunciará», aunque es su propio abogado quien desaconseja ahora su candidatura-, e incluso, no ven mal desenlace el retorno a las elecciones para reafirmarse.

Ante esto, ERC también ha iniciado, en las últimas horas, una estrategia de presión paralela para acelerar una salida a la parálisis y ha planteado a Ernest Maragall como presidenciable, quien sí contaría con los apoyos de los «comunes» y sectores de JxCat, ante la eventual marcha a la oposición de la CUP. El paso más inmediato consensuado entre JxCat y ERC, por ahora, es intentar de nuevo la investidura de Sánchez usando la notificación del Comité de la ONU en la que reclama que se respeten sus derechos políticos con el objetivo de forzar al juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena. A partir de ahí, como plan D, figura Elsa Artadi como principal candidata.

Sin embargo, con los precedentes que existen en las negociaciones desde el 21-D y el contexto de máximas hostilidades en el independentismo, hacer vaticinios por ahora se convierte en una quimera. Muestra de ello es, por ejemplo, un acuerdo que tenían ERC y JxCat por escrito y firmado por los líderes de cada grupo para que la semana del 19 de marzo, el presidente del Parlament, Roger Torrent, iniciase una nueva ronda de contactos que permitiese una investidura efectiva, tras las dos sesiones parlamentarias fallidas –el 30 de enero para investir a Puigdemont y el 12 de marzo para investir a Sánchez–. Aquel compromiso, que tenía que desembocar en una investidura tres días después quedó en papel mojado por las divisiones que hay en el seno de JxCat, que no lograron ponerse de acuerdo en el candidato. Sin embargo, un nuevo giro de guión impreso por los tribunales españoles impulsó un cierre de filas entre ERC y JxCat y tuvo como desenlace una fracasada investidura «exprés» de Turull el 22 de marzo, tras la abstención de la CUP.

El objetivo de ese Pleno no era otro que regresar a la espiral de «performances» que tanto ha caracterizado el «procés». Ante la previsión de que Turull ingresaría un día después en prisión, Esquerra y JxCat querían convertir al ex portavoz del Govern en president previamente a su encarcelamiento, para erigirle así en nuevo mártir. Esa ha sido de las pocas concesiones que ha hecho Torrent desde que el pasado 17 de enero fuera elegido presidente de la cámara catalana. Torrent, en los dos meses y medio que lleva al frente, no ha dado margen para las ilegalidades y se ha convertido, prácticamente, en el principal verdugo de Puigdemont, frustrando desde su investidura hasta cualquier plan que supusiera incurrir en alguna desobediencia a los tribunales. Ahora bien, para disimular su línea de actuaciones y contrarrestar el linchamiento al que está siendo sometido por el independentismo más radical, ha tenido que ir introduciendo gestos políticos más estridentes y de menor neutralidad institucional, como sus recientes discursos o el Pleno del miércoles para reconocer los derechos políticos de Puigdemont, Sánchez y Turull.

La acción de los tribunales, que arrancó antes de la aplicación del 155 con el encarcelamiento de Sánchez y Jordi Cuixart el 17 de octubre, se intensificó a partir del 2 de enero, con el ingreso en prisión de más de la mitad del Govern, y el resto, con Puigdemont a la cabeza, se fugaron a Bélgica. La senda de Puigdemont fue seguida por la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y la ex diputada de la CUP, Anna Gabriel en Suiza. En todo caso, la traducción práctica ha sido que los independentistas se hallan descabezados y abocados a buscar nuevos liderazgos. Por ahora, el balance es de 13 de los 28 políticos investigados están procesado por rebelión.

Si la aplicación del 155 –con la convocatoria automática de elecciones para el 21-D– sacudió el frente independentista y desató un evidente desconcierto y división entre sus fuerzas políticas –ya que en un corto margen de tiempo tuvieron que decidir si se presentaban y acataban así el marco legal español, y si lo hacían reeditando la coalición de JxSí–, además de aplacar cualquier signo de claro desafío por parte de las fuerzas independentistas mayoritarias (JxCat y ERC ahora diseñan una hoja de ruta mucho más prudente, que ha generado el choque con la CUP, que da ahora por acabado el «procés» y sus alianzas forjadas), lo cierto es que también ha resonado en el frente constitucionalista. Aunque con más tardanza. Así se ha demostrado en los últimos días, cuando el PSC se ha unido a la voluntad generosa y atrevida de los «comunes» por romper la dinámica de bloques y apostar por la formación de un gobierno transversal, que aglutine a todas las formaciones parlamentarias. Una idea que, por ahora, parece muy difícil de ejecutarse, ya que el PSC también se ha encargado de enfriar en las últimas horas y que todavía le faltan muchas concreciones –más allá de que los «comunes» hayan precisado que pretenden un gobierno de independientes y con mandato limitado, no han detallado quién lo presidiría (el reglamento tipifica que debe ser un diputado).

Quien no se esperaba una situación política tan embrollada era el Gobierno, que había previsto una intervención autonómica «quirúrgica» y había conjeturado un Govern para marzo, que le permitiera deshacerse de la gestión de la Generalitat y desbloquear los presupuestos generales del Estado de 2018 –el PNV condiciona sus votos a la supresión del 155. En todo caso, a pesar de la prolongación del 155, al ejecutivo de Mariano Rajoy le ha permitido desmantelar el «procés» institucionalmente (ha impedido actuaciones extracompetenciales de la Agencia Tributaria Catalana; ha suprimido toda la acción exterior de la Generalitat con el cierre de todas las delegaciones; o ha frenado el desvío de fondos a entidades afines al «procés»). Asimismo, también ha tenido que poner en funcionamiento la administración catalana, movilizando más de 1.500 millones de euros para sanidad, servicios sociales y educación, y convocando más de 2.000 plazas para profesores y 455 para Mossos d’Esquadra, así como pagando a proveedores o liquidando la deuda de la Generalitat con los Ayuntamientos.

También es cierto que, el Gobierno apenas ha encontrado resistencias entre los altos cargos de la Generalitat durante su gestión –incluso de los cargos de confianza de los consellers cesados-, aunque tampoco ha dado pie a ello, absteniéndose de desplegar cualquier medida de marcado carácter ideológico –tuvo la oportunidad de incluir el castellano como lengua vehicular para el curso que viene, pero lo evitó-. Las pocas pegas que ha encontrado ha sido entre un grupo de funcionarios afines al separatismo que, esporádicamente, ha ido actualizando un inventario de daños por la paralización de proyectos existente, algo que se niega desde el Gobierno. En todo caso, estas quejas han ido desapareciendo a medida que se ha ido comprobando que es el propio independentismo quien impide la desactivación del 155. Hoy se han cumplido ya 155 días.

Semana de mantenimiento reveladora
Manuel Cruz elconfidencial 1 Abril 2018

Uno de los ideólogos del 'procés' denunciaba en un tuit el pasado domingo 25 que el juez Llarena hubiera decidido enviar a prisión "a la nostra gent" justo antes de vacaciones de Semana Santa, y anunciaba que el 3, martes (el lunes, 2, es fiesta en Cataluña), todo el mundo estaría de nuevo "al pie del cañón". A poco que se prestara un poco de atención a la literalidad del mensaje, una cosa quedaba clara, más allá de unos términos en apariencia combativos: el autor había decidido no alterar sus planes de tomarse unos 'diítas' de descanso, tal vez porque había llegado al convencimiento de que, a fin de cuentas, la república podía esperar o, en todo caso, no se le iba a echar en falta.

Probablemente todo lo ocurrido a lo largo de esta semana deba entenderse en esta misma clave, empezando por el pleno del pasado miércoles. Alguien anunció aquí mismo hace unas semanas que probablemente en los próximos tiempos la tónica dominante en la política catalana se iba a caracterizar por el mucho ruido y pocas nueces, y su pronóstico parece irse confirmando. Quizá sea el propio 'president' del Parlament, Roger Torrent, quien mejor esté encarnando dicha actitud, con sus encendidas declaraciones que suelen ir acompañadas de iniciativas extremadamente cautas, que parecen medir con cuidado el riesgo de incurrir en ilegalidad alguna.

En realidad, el propio pleno no parecía tener más objeto que el de intentar que no decayera en exceso el ánimo de los sectores de la ciudadanía que todavía prestan su apoyo al independentismo, sectores que sería razonable que anduvieran francamente confundidos a estas alturas, incapaces de dirimir qué letra del alfabeto le corresponde al nuevo plan del coartado bloque independentista. Así, cuando empezaba a escribir estas líneas, andaban por el "D", pero, mediado el texto, apareció el "E" (la candidatura de Ernest Maragall), aunque desde el mismo anuncio quedó claro que se trataba de una propuesta "de transición", a la espera de que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena deje la causa sobre el 'procés' vista para el juicio oral. No es descartable, por tanto, que para cuando alguien pueda leer este artículo se haya alcanzado la mitad del alfabeto.

Lo cierto es que, exceptuando los líderes de PSC y En Comú Podem que, con desigual veracidad (no da la sensación de que la lideresa del partido, Ada Colau, dispuesta a lo que sea con tal de no perder la alcaldía de Barcelona, ande muy sincronizada con Domènech), se esforzaban en presentar propuestas constructivas a la cámara, el resto de fuerzas políticas no hicieron otra cosa que perseverar en sus afirmaciones más habituales. Así, Inés Arrimadas, por lo general aseada en sus intervenciones, en esta ocasión estuvo francamente desganada y reiterativa, por no decir cansina. Tuvo el detalle, eso sí, de no aludir por enésima vez a la "Matrix del 'procés'", una de sus expresiones favoritas, pero fuera de ese pequeño cambio, el resto de su parlamento resultó por completo reiterativo.

Ahora bien, siendo significativa la impotencia de la oposición para acordar ninguna alternativa al independentismo, tal vez resulte más la impotencia de este último para salir de la parálisis en la que se encuentra sumido, una parálisis que deja en evidencia la total ausencia de dirección política. Su empecinamiento en proponer, uno tras otro, candidatos imposibles con el único objeto de chocar contra el muro de la legalidad y obtener así el rédito de un nuevo agravio hacía prever lo que ocurrió en cuanto el juez Llarena dictó prisión provisional a los 'exconsellers' y, dos días después, Puigdemont fue detenido en Alemania.

En efecto, en vez de reconsiderar la situación a la vista de las nuevas circunstancias, los independentistas se han dedicado denodadamente a la sobreactuación en solidaridad con los políticos presos o huidos, único asunto del que hablan, como si recuperar las instituciones, formar gobierno y empezar a tomar medidas que ayuden a la ciudadanía a mejorar su situación material constituyeran una minucia que no merece demasiada atención; o como si no formaran parte de las tareas para las que han sido elegidos.

Dudo que haya alguien que a estas alturas no tenga claro que el 'procés', al menos en la forma en la que fue diseñado en las sucesivas hojas de ruta a lo largo de estos años, ha sufrido una rotunda derrota. No solo porque no haya alcanzado ni uno solo de sus objetivos, sino porque ha acreditado una enorme capacidad autodestructiva. Pero los políticos independentistas se están comportando como esos jugadores de fútbol que, cuando creen que han sido derrotados como consecuencia de un arbitraje injusto, se quedan en el campo una vez que el árbitro ha pitado el final del partido. Unos lo hacen para protestarle por su actuación, otros para insultarle sin más y los más sanguíneos para agredirle. Suelen ser respaldados en ese comportamiento por el sector más 'hooligan' de su propia afición, a la que en ese momento le trae sin cuidado no ya solo que dichos jugadores puedan ser sancionados, sino incluso que el mismo campo pueda ser cerrado y el club, severamente multado.

Pero, siguiendo con la metáfora, un entrenador responsable es aquel que, con antelación, cuando percibe que un jugador anda demasiado excitado y ya tiene una tarjeta, lo retira del campo para evitar perjudicar al equipo con una más que probable expulsión. De la misma forma que no es raro que sean los propios clubes los que se encargan de castigar al jugador expulsado precisamente por el perjuicio que ha causado su descontrol.

Entre nosotros, en cambio, se diría que las cosas funcionan al revés y las direcciones de los partidos parecen estar más pendientes de satisfacer a esa facción 'hooligan' de su electorado que de pensar con un mínimo sosiego en el futuro. Si lo hicieran, de inmediato caerían en la cuenta de que una cosa es que haya terminado este partido, aunque sea con derrota, y otra, bien distinta, que haya finalizado el campeonato (del que en este caso todavía queda mucho).

En el fondo, es de suponer que, sin pretenderlo, el ideólogo al que aludía al principio del artículo estaba poniendo la venda antes que la herida: de haberse producido las detenciones en cualquier otra época del año esa misma ausencia de un plan definido que ahora se constata hubiera quedado disimulada tras el ruido de la calle y la bronca de los medios. Pero no ha sido así y para intentar remediarlo el independentismo ya anda convocando una gran manifestación para el 15 de abril "en defensa de los presos políticos": a ver si, con un poco de suerte, el griterío de la multitud consigue acallar su atronadora carencia de propuestas.

El separatismo como secta
Alberto J. Gil Ibáñez. vozpopuli  1 Abril 2018

En noviembre de 1978 en Jonestown (Guyana) se produjo el suicidio colectivo de 912 seguidores (incluido el asesinato de 300 niños) del pastor estadounidense Jim Jones, miembros de una secta llamada, curiosamente, “Templo del Pueblo”. Esta acción auto-destructiva paradójicamente fue presentada por Jones como un “acto revolucionario” (aparentemente acompañado asimismo de sonrisas) que les llevaría a otro nivel superior de realidad donde encontrarían finalmente la libertad, la felicidad y el bienestar. Este escenario se fundamentaba no en datos objetivos sino tan solo en la fe de los seguidores en la palabra de su líder. El separatismo disgregador lleva prometiendo algo muy similar para el día después de la independencia, sin ningún estudio riguroso y objetivo que lo asegure, basado solo en la confianza ciega en la palabra de los líderes independentistas o en la mera fuerza de un deseo ingenuo e irracional. De hecho, estaría proponiendo un suicidio colectivo, alimentado por información falsa y manipulada. Se ha comprobado recientemente que los informes de que disponía la Generalitat mostraban un futuro incierto y potencialmente desolador, con caídas del PIB en torno al 20%, datos cuidadosamente ocultados a los ciudadanos, que siguen creyendo hoy, como ayer, ciegamente en el nirvana independentista a pesar de que miles de empresas han abandonado Cataluña y de que otros estudios concienzudos alerten del engaño masivo al que han sido sometidos (e.g., Josep Borrell y Joan Llorach, Las cuentas y los cuentos de la independencia, 2015).

¿Cómo se forja un tipo de mentalidad que permite extender y caer en esta trampa? Existen razones que apuntan a que nos encontraríamos ante comportamientos típicos de una secta más. Veamos. Los que cuestionaban las afirmaciones de Jones eran tratados como herejes o enemigos del movimiento, y severamente castigados; el separatismo trata igual a los constitucionalistas, ya sean padres, niños o comerciantes que cometen la osadía de rotular en castellano. El “Templo del Pueblo” se presentaba como defensor de la “verdadera” voluntad de su pueblo frente al opresor externo, que en su caso era el capitalismo; los fanáticos separatistas también oponen una voluntad virtual del pueblo catalán (no superan con toda la manipulación existente el 50%) frente el enemigo exterior que sería el Estado al que pertenecen (o simplemente “Madrid”), pero añadiendo, en el caso de ERC y la CUP, también al capitalismo, con lo que las semejanzas continúan. Jim Jones obligaba a sus seguidores a romper con sus familias y a apartar cualquier valor (por importante que hasta entonces fuera) que entrara en contradicción con la consecución de los fines del grupo; el separatismo ha buscado enfrentar y romper familias y hacer olvidar a muchos emigrantes el respeto por los valores que representaban sus antepasados.

Tal vez haya todavía alguien que, llegados a este punto, clame: “¡El separatismo es una opción ideológica legítima, protegida por la libertad de pensamiento y expresión!”. Pues bien, continuemos. La Resolución del Parlamento Europeo, de 22 de mayo de 1984, sobre “una acción común de los Estados miembros de la Comunidad Europea en torno a diversas violaciones cometidas por nuevas organizaciones que actúan bajo la cobertura de la libertad religiosa", señala algunos criterios para identificar a una secta: que personas que no hayan alcanzado la mayoría de edad sean incitadas a pronunciar votos que comprometan de manera determinante su porvenir (imposición de la lengua minoritaria, persecución de la lengua materna de la mitad de la población, falseamiento de la historia común, creación de mitos, implantación del pensamiento único en las escuelas y utilización de menores en manifestaciones y otros actos); que se pida un compromiso de orden financiero o personal, sin precederlo de un período de reflexión suficiente (campaña para la suscripción de “bonos patrióticos”, pagados finalmente por el Estado, presión coercitiva separatista: “o estáis con nosotros o no sois verdaderos catalanes”); romper o impedir el contacto del adepto con sus antiguos amigos y familia (ruptura de relaciones familiares y de amistad); condicionar la elección formativa de sus miembros (sólo puede estudiarse en un idioma, todas las escuelas y/o universidades deben ser adeptas a la causa); poner obstáculos al derecho a abandonar libremente el movimiento en cualquier momento (si abandonas el independentismo eres un traidor que merece ser lapidado socialmente, e.g. Santi Vila); impedir el derecho a solicitar la opinión de una persona independiente, en el terreno jurídico o en cualquier otro (compra de observadores internacionales por 200.000 €, instrumentalización del TV3…); incitar a transgredir la ley (sin comentarios); pedir un compromiso permanente a miembros potenciales que, como los estudiantes o los turistas, efectúan una visita a un país en el que no son residentes (presión sobre los emigrantes, rechazando a los procedentes de países de lengua española); no proporcionar a las autoridades competentes, si se lo piden, toda información relevante, incluyendo el lugar de permanencia o residencia de ciertos miembros (sic); no proporcionar a los niños de los miembros una educación y cuidados apropiados que eviten lo que pudiera perjudicar el bienestar del niño (por ejemplo, excluyendo la enseñanza de/en la segunda lengua más hablada del mundo).

En el país de la igualdad, libertad y fraternidad (Francia) se aprobó en 2001 una Ley anti-sectas: Ley 2001-504, de 12 de junio de 2001, dirigida a reforzar la prevención y la represión de los movimientos sectarios que atenten contra los derechos del hombre y las libertades fundamentales. Introduce la posibilidad de declarar la disolución de aquellas entidades legales, cualquiera que sea su forma jurídica u objeto, cuando el propósito o la finalidad de sus actividades sea crear o explotar la dependencia física o psicológica de sus miembros, y en especial, cuando la persona jurídica en cuestión o sus dirigentes legítimos o de hecho hayan sido condenados mediante sentencia firme por determinados delitos. La demanda de disolución la presenta el fiscal de oficio o a instancia de parte y en el mismo procedimiento se podrá pedir igualmente la disolución de otras personas jurídicas que persigan los mismos objetivos y estén unidos por intereses comunes. Se introduce un nuevo delito en el código penal que sanciona con tres años de prisión y una multa de dos millones quinientos mil francos el abuso fraudulento de una situación de ignorancia o debilidad de cualquier persona cuya vulnerabilidad sea específica por minoría de edad u otras razones, o de personas sometidas física o psíquicamente como consecuencia de graves presiones ejercidas para alterar su juicio (e.g. presión social del separatismo especialmente a menores y emigrantes para que se “conviertan” al dogma independentista).

Puede que, a pesar de lo dicho, a alguien le siga indignando y sorprendiendo esta equiparación, pero una cosa es cierta: las nuevas sectas y el separatismo disgregador se aprovechan de la misma situación de vacío que ha dejado la crisis de las religiones y las ideologías tradicionales El ser humano tiene necesidad de identidad, sentido y objetivos para justificar y mantener su existencia. Y cuando fallan unas recetas se buscan (desesperadamente) otras. El nacionalismo, como sus sectas hermanas, hábilmente explota esa demanda y debilidad, al precio de eliminar el espíritu crítico y dividir la sociedad entre los separatistas (los buenos) y “los otros” (los malos, que merecen por tanto ser odiados, marginados y expulsados). Buscan crear una dependencia psicológica del individuo hacia el grupo, haciendo imposible la vida independiente o al margen del mismo. De hecho, para muchos independentistas, el separatismo se ha convertido en su vida (la rama aparentemente firme a la que asirse), no existiendo sentido en un mundo sin él. Y de esta tentación (a lo fácil y a una autoestima “prêt-à-porter”l) nadie está libre, ni aunque cuente con un doctorado. Es la mera consecuencia de la fragilidad humana y una sociedad cada vez más líquida.

En este contexto, si vemos claro lo peligrosas que son las sectas, hasta el punto de que se prevea en algunos países su ilegalización, ¿por qué no hacer lo mismo con el separatismo, dado que comparten tantos puntos en común? Una última pregunta: ¿sería mejor o peor el mundo sin sectas ni separatismos? Una pista: llevamos cinco meses de aplicación (light) del art. 155 de la Constitución. ¿La vida de los catalanes es mucho peor que antes?

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Los 9 responsables de la derrota del procés separatista
Sin ellos, el golpe de Estado separatista habría triunfado y cinco millones de catalanes no nacionalistas habrían sido abandonados a su suerte.
Cristian Campos elespanol 1 Abril 2018

1. La caverna mediática
Sólo hay que leer el reciente editorial de The Times sobre Cataluña, a Raphael Minder en The New York Times o a Jon Lee Anderson en el New Yorker para desmontar el mito de la superioridad del periodismo internacional sobre el nacional. Resultaría difícil encontrar en algún diario español de la llamada caverna mediática un solo texto que acumule tanta ignorancia, desconocimiento y analfabetismo histórico, geográfico y político sobre otro país como en los artículos citados.

Como es evidente para cualquiera que conozca el percal, esos textos no son espontáneos ni obedecen a una exquisita preocupación por los derechos humanos de los catalanes. Hay dinero de por medio y también intereses nacionales. En menor medida, prejuicios ideológicos, pereza y la sempiterna leyenda negra, tan cómoda ella, utilizada como filtro aplicable a todas las noticias sobre España, sea un golpe de Estado a cargo de la ultraderecha nacionalista, sea la crisis financiera, sea Rafael Nadal.

Jamás se ha hecho mejor periodismo en España del que se hace en la actualidad en El Mundo, ABC, El País, Libertad Digital, El Confidencial y EL ESPAÑOL, entre muchos otros. Ellos son los que han realizado la labor de zapa que debería haber hecho el Gobierno, desmontando a diario las mentiras y las fake news independentistas, ofreciendo datos que negaban los delirios separatistas y dando la batalla —y la cara— por los catalanes constitucionalistas. Y todo eso sin recibir ni un solo euro de las decenas, cientos de millones que el Gobierno catalán ha invertido en los medios de comunicación separatistas y en propaganda exterior.

2. Inés Arrimadas
Ha tenido que ser una jerezana libre de los complejos de mal catalán que arrastran el PSC y Podemos la que derrotara al separatismo en su propio terreno. Su victoria en las elecciones del 21D, la primera de un partido no nacionalista en Cataluña en cuarenta años de democracia, ha tenido la virtud de desmontar uno de los mitos sobre los que se ha construido el régimen supremacista que ha gobernado la región desde la llegada de la democracia: el de su invencibilidad. Porque el nacionalismo no es invencible. Es graníticamente impermeable a la realidad, que es otra cosa muy diferente.

Pero si por algo ha de ser admirada Inés Arrimadas no es ya por su oposición al nacionalismo sino por su tenaz, y de momento infructuosa, labor pedagógica en el Parlamento catalán. Hay que verla en el estrado, alfabetizando a docenas de diputados nacionalistas rezagados, esos que fueron incapaces de realizar la transición a la democracia junto al resto de los españoles en 1978, acerca de cómo funciona un Estado de derecho y del verdadero significado de términos como libertad, igualdad, solidaridad o separación de poderes.

3. Tabarnia
El separatismo es una ideología esencialmente narcisista por partida doble. Defiende la idea de que los catalanes son seres intrínsecamente superiores a sus vecinos al mismo tiempo que hace a estos responsables de todos los males que aquejan a la patria. La explicación de cómo unos individuos sociológicamente franquistas y deficientemente civilizados como los españoles han podido sojuzgar a una raza sofisticada, trabajadora y perseverante como la catalana suele dejarse siempre para otro día.

Tabarnia ha golpeado en la línea de flotación del nacionalismo: su egocentrismo. Choteándose con desparpajo de sus delirios políticos, históricos e ideológicos, ha puesto al separatismo frente a un espejo y le ha revelado su verdadera faz. Que a fin de cuentas no es otra que la de la sempiterna insolidaridad xenófoba del nacionalismo.

4. El rey
Queda para la política ficción analizar qué habría sido de los catalanes no nacionalistas sin el discurso del rey del 3 de octubre. Nada bueno, desde luego. Lo que es innegable es que su aparición en televisión apelando a la protección del orden constitucional, es decir a la derrota del golpismo, activó todas las alarmas en un Gobierno que hasta ese momento había oscilado entre la inacción y la molicie.

Suele compararse su discurso de octubre con el del rey emérito durante la noche del 23F, pero son incomparables. Juan Carlos I apareció en televisión cuando el golpe se sabía fracasado. Felipe VI se jugó la corona: si el golpe de Estado catalanista hubiera triunfado, la monarquía habría caído. Esa noche muchos republicanos nos hicimos monárquicos.

5. Los que llevaban años avisándolo
Son los Arcadi Espada, Félix de Azúa, Federico Jiménez Losantos, Félix Ovejero, Albert Boadella o Alejo Vidal-Quadras. Son también Rosa Díez, Fernando Savater, Cayetana Álvarez de Toledo, Teresa Giménez Barbat, Teresa Freixes y muchos, muchos otros que siempre, siempre, tuvieron razón. Ojalá les hubiéramos hecho caso antes los que, como yo, despertamos tarde del vanidoso sopor nacionalista.

6. Los españoles
Este no es desde luego el primer golpe de Estado en cuya derrota ha jugado un papel clave la ciudadanía, pero sí el primero durante el que esta se ha visto obligada a organizarse por su cuenta y riesgo y sin el apoyo del Gobierno o del primer partido de la oposición frente a la principal amenaza a la igualdad de todos los españoles desde el golpe de Estado del 23F. De esa organización espontánea y no centralizada son prueba los cientos de miles de banderas que cuelgan desde hace meses de los balcones españoles.

De la desconexión de los tres principales partidos españoles respecto al sentir mayoritario de los ciudadanos de este país da fe el hecho de que esa bandera, la constitucional, haya pasado a convertirse en la práctica en un símbolo de partido. Del partido Ciudadanos, concretamente.

7. Europa
El separatismo fió buena parte de su éxito a la internacionalización del proceso y al reconocimiento del resto de Europa de la existencia de un conflicto frente al cual el Estado español sería obligado a rendir sin lucha la independencia, y el resultado ha sido el mayor ridículo internacional que se le recuerda a una operación de marketing político emprendida por una administración regional europea.

La causa separatista no ha recibido ni un solo reconocimiento, ni un solo apoyo, ni un solo aliento que no provenga de partidos minoritarios, radicales o de ultraderecha. La Europa institucional le ha dado la espalda al nacionalismo catalán y las empresas han ido detrás: sólo en el tercer trimestre de 2017, la inversión extranjera en Cataluña fue tres veces menor que en la comunidad de Madrid, cuando ambas tienen un peso económico similar.

8. Los catalanes separatistas
Despreciaron la autonomía y ahora que han perdido el autogobierno luchan por volver al punto en el que estaban en 1980. Despreciaron la bandera catalana y esta ha pasado a convertirse en símbolo del constitucionalismo. Jamás volverá a ser su bandera.

Creyeron que derrotarían a un Estado en demolición y han reforzado las convicciones democráticas y de lealtad constitucional de una amplia mayoría de los españoles. Confiaron en instaurar una república catalana a la que seguiría una república española y el resultado ha sido el mayor índice de aprobación de Felipe VI en toda su reinado, el hundimiento de Podemos y el auge de Ciudadanos.

Despreciaron a Europa y ahora ponen toda su esperanza en una victoria pírrica. La que supondría que desconocidos jueces alemanes, escoceses y belgas rechazaran la extradición de sus prófugos y los condenaran a una vida de fugitivos —y de trabajo en un sector privado que la mayoría sólo conoce de oídas—.

El procés nació habiendo tocado fondo, pero el separatismo ha encontrado la manera de seguir cavando y de hundir aun más el prestigio y la imagen exterior de Cataluña. Su fracaso, impropio de una supuesta raza superior como la suya, tardará décadas en amortizarse. Su último ramalazo fascista ha sido rechazar la condena de la violencia provocada durante los últimos días por los CDR.

9. La Policía Nacional y la Guardia Civil
Otras de esas instituciones, como la de la monarquía, que han salido reforzadas del envite separatista. Nada sería más jaleado ahora mismo en Cataluña que su vuelta a las calles de la comunidad, la lenta desaparición de los Mossos d'Esquadra y el reciclaje de aquellos de sus agentes todavía leales a la Constitución en alguno de esos dos cuerpos, donde serían recibidos como hermanos pródigos. Pueden apostar por ello.

Parar el 'procés' a la valenciana
El autor sostiene que en la Comunidad Valenciana se lleva gestando desde hace años un sentimiento independentista que, si no se para a tiempo, puede provocar una fractura social.
Fernando Giner elespanol 1 Abril 2018

A quienes desde hace tiempo denunciamos una deriva soberanista en el gobierno que administra el futuro de los valencianos se nos ha negado la mayor. Y aún así. ¿Es una exageración decir que hay un procés en la Comunidad Valenciana?

Pues habida cuenta de los hechos, mi respuesta es: en absoluto. Ya el 28 de octubre de 1990, El periódico de Catalunya filtró el documento que recogía la estrategia para aumentar la 'conciencia nacional' catalana y contemplaba el nuevo concepto de nación de los països catalans donde incluían a las tres provincias de la Comunidad Valenciana. Sin embargo, y a decir de las evidencias sociales, esas intenciones no han permeado, todavía, en la conciencia social valenciana y, por lo tanto, no ha provocado la fractura y enfrentamiento social que conlleva el nacionalismo.

¿Por qué no ha funcionado esa estrategia?
En primer lugar, por la propia forma de ser de los valencianos. Nuestro sentimiento nos hace compartir los ideales comunes de España y de la Comunidad Valenciana con la misma intensidad. Pero, sobre todo, porque no contaban con los resortes primordiales para ello: unos medios públicos de comunicación serviles, un modelo educativo adoctrinador y una financiación ad hoc, tal y como contemplaba el documento en cuestión.

Sin embargo, con la llegada del Consell del Botànic al poder en 2015 (PSOE-Compromís-Podemos), se abre una nueva etapa en el procés a la valenciana. Las carteras de Educación, cultura y comunicación -la nueva televisión pública À Punt- cayeron, en el reparto de competencias, en poder del ala nacionalista del gobierno valenciano, un hecho que no es baladí.

Pero, ¿cuando comenzó el fenómeno? ¿De cuando data el Big Bang del procés valenciano?
Posiblemente fue en 1984, cuando se trasladó la señal de TV3 a la Comunidad Valenciana. Una emisión millonaria en bonos permitió que Acció Cultural del País Valencià y la Fundació Ramón Muntaner construyeran los repetidores necesarios para difundir en la Comunidad Valenciana la falacia de los països catalans.

¿Quienes fueron los actores de aquel desembarco?
Volvamos al modus operandi secesionista. Si en Cataluña, el procés se ha pilotado entre ANC y Òmnium Cultural, en la Comunidad Valenciana se creó Acció Cultural del País Valencià como entidad promotora del pancatalanismo en Valencia. Para la coordinación de todo el entramado catalanista se crea en 1990 la Fundación Raimon Lull como punto de encuentro, armonización y de puesta en común de los procesos de adoctrinamiento que se debían llevar en cada territorio. Y el fenómeno tuvo padrinos. Compromís en 2011 ayudó a Acció Cultural a pagar la multa por aquellos repetidores alegales de 1984 que retransmitían TV3.

¿Quién ha pagado la fiesta? Ya no es Cataluña sólo quien financia el procés valenciano
Llegados a este punto cabe preguntarse, ¿quién ha pagado la fiesta? La respuesta es que el procés valenciano se ha regado con subvenciones públicas. Los gobiernos de la Generalitat de Cataluña han inyectado decenas de millones de euros durante décadas a Acció Cultural y su entorno. Sin embargo, en 2015, la llegada de Compromís al poder público valenciano supuso una mejora exponencial en las vías de financiación de este entramado en forma de ayudas a cargo de los presupuestos generales. Ya no es Cataluña sólo quien financia el procés valenciano. Ahora son las instituciones valencianas quienes pagan la fiesta de sus acciones a través de la Generalitat, las diputaciones y los ayuntamientos valencianos.

¿Qué es Compromís?
Compromís es el brazo político del independentismo en Valencia al servicio de los mismos que diseñaron el documento de la conciencia nacional catalana. Es una coalición de varios partidos con el objetivo común de hacer una Comunidad Valenciana a medida de su procés. Los principales socios son Els Verds, el Bloc Nacionalista -mayoritario- e Iniciativa del Poblé Valencià, el partido de Mónica Oltra. Respecto al Bloc, sus intenciones son evidentes: según consta en el artículo 3 de sus estatutos, su misión es alcanzar la soberanía nacional junto al resto de los països catalans. Por su parte, el pequeño pero influyente partido Iniciativa aporta la radicalidad de su comunismo trasnochado.

¿Cuál es la estrategia de Compromís?
Pues parece clara. Los nacionalistas valencianos necesitan alterar la realidad valenciana y adaptarla a sus postulados replicando así el modelo que pretenden implantar ERC y PdCAT en Cataluña y su reto independentista. Ambos, durante décadas han adoctrinado en Cataluña para propiciar el enfrentamiento insaciable contra España. Y sólo hay que acudir a la hemeroteca, a Jordi Pujol cuando el caso Banca Catalana: “El Gobierno central ha hecho una jugada indigna”. Inauguró en 1984 ese “Espanya ens Roba” que derivó en su célebre "Una Catalunya independent és viable". Aquí, ya lo dijo Enric Morera -presidente actual del parlamento valenciano y coportavoz de Compromis- "L’estat espanyol no és viable". Que nunca nos diga nadie que no estábamos avisados.

***Fernando Giner, portavoz autónomico de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana

'Borroka' en Cataluña
Fermín Bocos diariosigloxxi 1 Abril 2018

MADRID (OTR/PRESS)"Con cánticos y caceroladas no hacemos nada". Este parece ser el lema de los rebautizados como Comités de Defensa de la República --antes se llaman defensores del referéndum del 1 de Octubre--. Dicen que luchan para implantar en Cataluña una república (forma tan honorable como lo pueda ser la monarquía), pero aceptar su nomenclatura es concederles un rango político. El lenguaje crea marco mentales que en este caso no se ajustan con su forma de actuar. Son grupos violentos. Alborotadores urbanos promotores de violencia callejera. Generadores de caos. 'Borrokas', en la terminología importada desde el País Vasco.

Los medios deberían hacer bien su trabajo no dejándose contaminar por la propaganda. La etiqueta 'antisistema' sólo refleja una parte de sus actividades violentas. Y llamarles anarquistas refleja la ignorancia o la pereza de algunos periodistas a la hora de elegir las palabras en función de su verdadero significado. ¿Qué tendrán que ver estos individuos con el anarquismo histórico que, hablando de Cataluña, dio figuras como Federica Montseny o Juan García Oliver? ¿Sabrían decir algo respecto de lo que fue la CNT, en su día el sindicato mayoritario en España? A cada uno lo suyo.

Cuando en la prisa y por el lado de la urgencia en los relatos televisivos se cuelan expresiones imprecisas o directamente erradas se contribuye a la confusión. Poco que ver con el anarquismo político tienen estos grupos en los que participan menores de 18 años hijos de familias burguesas "convergentes de toda la vida", junto a okupas marginados o estudiantes universitarios de clases medias. Quienes pegan fuego a los contenedores y se enfrentan con la Policía son jóvenes, pero junto a ellos, en segunda línea, también hay gente de más edad. Su forma de actuar da a entender que disponen de algunas conexiones con grupos internacionales antisistema, pero a juzgar por sus actuaciones --cortes de carreteras en Gerona y Lérida, manifestación de acoso a la Delegación del Gobierno en Barcelona-- mayoritariamente son autóctonos. Conectados con Arran, el frente de juventudes de las CUP, pero que va por libre y ha arrebatado el control de la calle a la Asamblea Nacional Catalana y a Ómnium Cultural. Liderazgo en las manifestaciones que, los hechos hablan por sí solos, desmiente el pretendido carácter pacífico de la lucha independentista. Es difícil avizorar si las algaradas y demás actos que alteran el orden público son el principio de una escalada de desestabilización o si, por el contrario, la formación de un nuevo gobierno en la Generalitat --que pondría fin a la aplicación del Artículo 155--, aparejará la vuelta de la normalidad a Cataluña. De momento, lo único cierto es que mientras en el Parlament marean la perdiz, los 'borrokas' cortan carreteras.

Literatura sobre un proceso de violencia terrorista
Pablo Mosquera  latribunadelpaisvasco.com 1 Abril 2018

La primera vez que Unidad Alavesa asiste, por mi presencia, a la Mesa de Ajuria-Enea, dónde comparto pacto para la pacificación y normalización de Euskadi, eran comensales: Xabier Arzalluz, Ramón Jáuregui, Jaime Mayor Oreja, Javier Madrazo, Ignacio Oliveri y Kepa Aulestia; presididos por José Antonio Ardanza. Me llama la atención la solemnidad de la reunión de la que levanta acta José Luís Zubizarreta, auténtico estratega, pero también las pésimas relaciones entre los contertulios, eso sí, cuidando las formas, pero con las heridas abiertas por la contienda entre nacionalistas y constitucionalistas. Añado, las malas relaciones en el bando constitucionalista entre PP y PSE, o las mías con Mayor Oreja. De la misma forma que los representantes del PNV y los de EA, se odiaban cordialmente.

Pasados los años, todos aquellos dirigentes, amén de hacernos mayores-jubilados, hemos desaparecido de la escena política. El último, Ramón Jáuregui. Una persona excelente, un buen político, una oportunidad perdida en el seno de los socialistas para tener un secretario general honesto, capaz y con experiencia, dotado por la moderación y grandes dosis de serenidad.

Unidad Alavesa había irrumpido, contra la cátedra, con un discurso que tuvo tres coordenadas asumidas en el futuro para la resolución del “conflicto”. Álava tenía razones de peso para responder al separatismo vasco con el separatismo alavés de la Euskadi diseñada por Arzalluz por manual del pensamiento que un tal Sabino Arana desgranó y convirtió en dogma de fe. Las instituciones forales, desconocidas por muchos españoles, eran garantes de una parte importantísima de las competencias del Estado español a la Comunidad Autónoma Vasca, con lo que Álava podía ser la "Tabarnia" que por Derechos Históricos y Forales, impidiera la unidad de “Euskal Herría” para ser nación y Estado. Los habitantes de Álava dispusieron de un partido alavesista, foralista, reformista y progresista que les defendía de los acuerdos entre partidos nacionales y el PNV, o que impedía al Parlamento vasco declarar la independencia, ya que la respuesta de inmediato habría sido la salida de Álava de la vasconia del PNV y correligionarios, y así ser una Comunidad Foral dentro de España, al estilo de Navarra.

Hoy, en pleno siglo XXI, lo mismo que se aproximan los historiadores a las guerras carlistas, también hay aproximaciones de toda índole al periodo de violencia terrorista que "aguantamos" en Euskadi. Aun nadie se atrevió a escribir sobre las relaciones entre ETA y determinados personajes del nacionalismo moderado, o entre ETA y determinados servicios de inteligencia que aprovechaban a los presuntos gudaris para desestabilizar el sur de Europa. Incluso, más allá de la guerra sucia, en uno y otro bando, algún día, alguien se atreverá a mostrar que mientras algunos las pasábamos "canutas" otros hacía grandes negocios, pues a la postre en casi todos los procesos violentos, unos ganan y otros pierden...

Lo mismo que les recomiendo leer: "23-F. El golpe del CESID", publicado por Planeta, escrito por Jesús Palacios, para comprender lo que sucedió con razones y protagonistas en la fontanería, aquella tarde de los transistores, les recomiendo leer: "La sociedad vasca ante el terrorismo. Las ventanas cerradas (1977-2011), que ha escrito Luís Castells Arteche, de la Universidad pública vasca, a la que pertenecí durante diez años.

En la primera etapa de ETA contra el Estado, tuvimos la sensación de ser una minoría y que la batalla estaba perdida. Las víctimas no existían, se las enterraba casi en la clandestinidad. Eran tiempos de ventanas cerradas. Nadie había visto nada en cada atentado en plena luz del día. Me sucedió un domingo a la salida de misa en Villareal de Álava, o en Salvatierra, tras una carrera ciclista. Lo que no puedo aceptar es que se señale a Jonan Fernández, actual Secretario de Paz y Convivencia como uno de los defensores de las víctimas en tal periodo. Yo le recuerdo de paladín contra la autovía de Leizarán donde, como en Lemoniz, ETA y sus compinches, mataban o lo intentaban con el disfraz de ecologistas.

Evidente, cada comarca de Euskadi era diferente. La temperatura en el Goyerri no tenía nada que ver con la de la Rioja Alavesa. Vivir en Donostia no tenía el mismo precio que hacerlo en Vitoria. En mi caso, tuve que renunciar a la plaza de profesor asociado por oposición, en la materia de Salud Pública, cuando me destinan al campus de Donostia, desde el de Álava dónde impartía mis clases desde hacía diez años. Precisamente, el 23-F del 1981, me dirigía a tal actividad cuando Tejero irrumpe en el Congreso de los Diputados.

Tampoco comparto que hubiera una elección a la hora de elegir para las "ekintzas" asesinas el perfil de las víctimas. Les valía cualquiera que se lo pusiera fácil. Y fue el ponérselo muy difícil y arriesgado por las medidas de seguridad, lo que evitó que nos-me mataran. A diferencia del terrorismo islámico, aquí los "aberzales-gudaris- estaban dispuestos a matar pero no lo estaban a morir, si la víctima podía hacerles frente. Fue la época en que desde las cárceles, la ETA presa, señaló la denominada "socialización del sufrimiento". De ahí el cambio del tiro en la nuca por la bomba activada con instrumentos electrónicos sin correr riesgos para el comando.

Uno de los grandes beneficiados de lo que antecede fue el PNV. Era imposible presentar listas en los pequeños ayuntamientos, o en determinadas comarcas. Eso les daba un plus de salida. Una vez más se producía la gestión del miedo. Hasta la llegada de "un tal Blázquez" el papel de la Iglesia Vasca fue muy militante en la causa de la liberación nacional.

No puedo por menos que señalar la falacia al señalar al sargento de la policía municipal de Donosti, Alfonso Morcillo, como de extrema derecha. Cuando era un agente honesto, de información, que cumpliendo con su deber informó a Gregorio Ordoñez del "enjuague" que había descubierto, entre ETA y determinadas organizaciones que usaban el narcotráfico. Si alguien duda de lo que digo, puede repasar el denominado "informe Navajas" que le costó la vida a Ordoñez y puede que se la salvara a Damboriena. Por aquellas fechas y como sucede en la actual Cataluña, el Estado español casi había desaparecido de Euskadi por despliegue de unos y repliegue de los otros, así como por el mismo error que están a punto de cometer los socialistas catalanes. No se puede pactar con el nacionalismo, precisamente por ser tal, una parte fundamental del problema. Lo que hay que hacer es quitarles todo el poder. El nacionalismo sabe muy bien como implantar la espiral del silencio...

Al final, tres fueron los pilares históricos que derrotó a la violencia terrorista en el país de los vascos. La resistencia de unos cuantos que sacamos dignidad paisana para luchar contra el fascismo nacionalista. La colaboración internacional tras los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York. La profesionalidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, con destino en Euskadi. Por cierto, es imprescindible reflexionar sobre el despliegue de los Mossos en Cataluña y el repliegue de FCSE, no vaya a ser que la violencia termine por darnos la razón sobre causas, medios, cómplices y errores cometidos por el Estado, al abandonar el espacio nacional.

Tras el vandalismo, el terrorismo llegó a Cataluña: 40 años de las bombas de Terra Lliure
Todo empezó en 1978. La calle estaba revuelta y un grupo de independentistas se fueron al País Vasco francés a que ETA los entrenase. El bagaje de esta banda fue de 196 atentados, 5 muertos (4 de sus propias filas), una mujer asesinada por error y un disparo en la pierna a Federico Jiménez Losantos
David López Frías elespanol 1 Abril 2018

En 1978, en plena transición, las calles estaban revueltas en Cataluña. Existía un clima de crispación y vandalismo no tan distinto al de nuestros días. Fue entonces cuando una parte del independentismo catalán optó por la vía del terrorismo. Y no el de baja intensidad, como el que desplegan ahora los CDR y su nuevo concepto de kale borroka. Terrorismo al uso, con bombas y asesinatos. Este año se cumplen 40 del nacimiento de Terra Lliure (Tierra Libre), un intento de ETA a la catalana que no se caracterizó precisamente por su efectividad.

Terra Lliure fue, para unos, el brazo armado del independentismo catalán de los 80. Para otros, una gran chapuza terrorista. Las cifras hablan: la organización duró 17 años en los que cometió 196 atentados. El balance fue de 5 muertos, de los cuales 4 fueron miembros de la propia banda. 3 de ellos explotaron mientras manipulaban bombas que iban a colocar. El cuarto fue tiroteado por la Guardia Civil cuando iba a cometer un atraco, que era la forma de financiación de la banda.

La única víctima mortal que no formaba parte del grupo terrorista fue una mujer que no tenía nada que ver con la política, ni con el independentismo ni con el terrorismo. Una señora cuyo único delito fue estar durmiendo al lado de un lugar en el que Terra Lliure puso una bomba.

El embrión de Terra Lliure
Terra Lliure se gesta en 1978, en plena transición democrática. El contexto social tampoco era tan distinto del actual. Numerosos grupos independentistas de agitación callejera vandalizaban las calles catalanas. En España, no obstante, las bandas terroristas no eran algo nuevo y ya llevaban años siendo un problema. La principal era ETA, que llevaba matando dese 1968.

En Cataluña también había una banda terrorista que ya había asesinado. Se llamaba ÈPOCA (Acrónimo de Exèrcit POpular CAtalà). El ÈPOCA fue el responsable de matar, en 1977, al empresario José María Bultó, el dueño de la empresa de motos Bultaco. La operación fue así: Bultó estaba comiendo una tarde en casa de su hermano. De pronto, 5 terroristas armados asaltaron el domicilio y pegaron en el pecho de Bultó un objeto metálico del tamaño de una tableta de chocolate. Luego le pidieron 500 millones de pesetas. Bultó se negó a pagar y los terroristas se marcharon, avisándole de que lo que le habían pegado al pecho era una bomba de presión, que explotaría cuando se la intentase sacar. Bultó atravesó toda Barcelona con una bomba pegada al pecho y pensaba ir a denunciar el hecho a comisaría, pero prefirió pasar primero por su casa para despegarse el artefacto en el lavabo. Allí reventó, muriendo en el acto.

Carles Sastre fue condenado por asesinato
Uno de los autores de ese crimen, por cierto, es Carles Sastre, que era miembro del ÈPOCA y luego se pasó a Terra Lliure. Sastre fue condenado por aquel crimen a 30 años de cárcel, aunque ahora está en la calle. En la actualidad es una figura activa del actual Procés. Fue uno de los invitados a la cumbre independentista organizada por Puigdemont sobre el referéndum de octubre.

El ÈPOCA también mató al exalcalde de Barcelona Joaquín Viola y a su mujer en 1978. Por esos tres crímenes hubo detenciones y ese mismo año el grupo quedó prácticamente inactivo.

Entrenados por ETA en el País Vasco francés
Deslumbrados por las actuaciones del ÈPOCA y convencidos de que el independentismo catalán necesitaba un brazo armado, un grupo de jóvenes independentistas catalanes miembros del PSAN-N (Una escisión del PSAN, Partit Socialista d'Alliberament Nacional) cogieron el relevo. Se pusieron en contacto con ETA, que era el gran referente terrorista en España, para que les proporcionasen armas y entrenamiento militar. Los vascos aceptaron, con la idea de convertirlos en una especie de sucursal.

Así, los fundadores de este nuevo grupo terrorista catalán se fueron a Iparralde (el País Vasco Francés) a recibir adiestramiento. Los etarras les enseñaron (con éxito dispar, como después podremos comprobar) a fabricar bombas. “Nos advirtieron también de que la vida de un comando terrorista es de tres meses. Que a partir de ahí, todos muertos, presos o en el exilio. Nosotros dijimos que adelante”, explica Fredi Bentanachs, uno de los fundadores de Terra Lliure, en un documental.

Pegando palos para sobrevivir
Corría el invierno de 1978, y tras el periodo de entrenamiento en Iparralde, los etarras les facilitaron a los cachorros catalanes un arsenal compuesto por 2 subfusiles Sten, 5 pistolas Firebird y 5 kilos de Goma-2. Todo ello a cambio de que perpetrasen algunos atentados en Cataluña contra objetivos franceses. Ya estaba todo listo para que los nuevos terroristas catalanes se dispusieran a atentar a lo grande.

El problema es que no tenían dinero. Se tenían que financiar atracando y pegando palos. Uno de los terroristas llamado Felix Goñi trabajaba en una empresa llamada Cosmética Barcelonesa y propuso ir a robar allí. Eso fue antes de que los vascos les diesen las pistolas, así que estos cinco terroristas novatos tuvieron que entrar a cara descubierta y con cuchillos. Ataron y amordazaron al conserje y robaron 500.000 pesetas. Al huir se pudieron tan nerviosos, que uno de ellos tuvo que entrar al coche en el que se fugaban por la ventanilla. Fue la primera acción documentada de Terra Lliure, que todavía ni siquiera tenía nombre.

Los dos primeros muertos
El 26 de enero, primer gran atraco y primer gran fracaso. El primer comando de este nuevo grupo terrorista se disponía a atracar un furgón que trasladaba dinero de Banca Catalana. Habían preparado el palo con antelación. El terrorista Quim Pelegrí había alquilado un coche para cometer el delito y lo había dejado aparcado en la calle Diputació de Barcelona.

El día escogido para el atraco, los terroristas llegaron montados en un Renault 4L (un modelo conocido coloquialmente como 'Cuatro Latas') a coger el coche de alquiler, pero se dieron cuenta de que la policía había puesto allí, casualmente, un control policial para proteger a un abogado. Los terroristas no estuvieron hábiles y dieron dos vueltas a la manzana para esperar a que se fuese el Land-Rover policial. A la tercera, un agente ya mosqueado les dio el alto. Los terroristas se asustaron. “Tira, tira”, dijo uno de ellos. El conductor aceleró. El cabo de la Guardia Civil vio que huían y disparó, acertando de lleno al terrorista Martí Marcó, de 19 años, que fallecía días después a causa de las heridas de bala.

Esperaron dos meses para cometer la siguiente acción. No olvidaban el encargo que les habían hecho los etarras: atentar contra objetivos franceses. Por ellos, y siguiendo una lógica aplastante, decidieron poner una bomba en un concesionario Renault. La noche del 26 de mayo colocaron dos kilos de explosivos en el concesionario, pero los activaron mal y aquello no explotó. Recogieron los explosivos y se marchó cada uno a su casa.

Se prepararon durante una semana y volvieron el 2 de junio al mismo concesionario, esta vez sí, con los deberes hechos y la lección bien aprendida. Esta vez sí que reventaría la bomba. Dos de los terroristas (Fredi Bentanachs y Griselda Pineda) vigilaban. Mientras, Quim Pelegrí (el que alquiló el coche para el primer atraco) y Félix Goñi (el que trabajaba en la empresa donde pegaron el primer palo) fueron los encargados de poner la bomba. Bomba que, esta vez sí, explotó. El problema es que les estalló en la cara, algo antes de lo esperado. Resultado: Félix Goñi muerto y Quim Pelegrí herido de gravedad. La policía detuvo a los otros dos miembros que vigilaban. Así, a mediados de año, la banda terrorista todavía no tenía ni nombre y ya habían muerto dos de sus miembros.

Confundidos con ecologistas
En 1980, con la cúpula reconstruida, empezaron a atentar contra lo que sería su principal objetivo las centrales eléctricas, y más concretamente FECSA, la empresa eléctrica catalana con la que Terra Lliure tenía una especie de fijación. Tanta, que durante los primeros años la gente confundía a Terra Lliure no con un grupo independentista sino ecologista. Eran los tiempos de las protestas contra la energía nuclear, y el nombre Terra Lliure invitaba a pensar en tierra, en campo, en ecología y en los verdes.

Un ataque a FECSA, otro a ENHER (otra compañía eléctrica) y un atraco a un supermercado Supeco el día de Nochevieja, fue el bagaje de Terra Lliure en 1980. Tres operaciones que tampoco tenían mucho que ver con la independencia de Cataluña: dos explosiones en cuadros eléctricos y darle un disgusto antes de las uvas a una pobre cajera del Supeco el último día del año.

En 1981 se incorporaron varios miembros de ÈPOCA y la cosa empezó a tirar. Ya se llevaron a cabo 13 atentados. Varios contra FECSA y otros contra organismos del estado. También fue el año en el que se presentaron en sociedad en el campo del Barça. Fue el 24 de junio. Se celebró un acto independentista multitudinario en el Camp Nou titulado “Som un nació” en el que, además de las actuaciones de La Trinca y Lluis Llach, se repartieron octavillas con el “Manifest de Terra Lliure”. Ya tenían nombre.

Una bala para Federico Jiménez Losantos
Un mes antes habían protagonizado el que tal vez fue su acto más sonado: pegarle un tiro a Federico Jiménez Losantos. El periodista era por aquel entonces profesor de instituto en Santa Coloma de Gramanet. De posturas abiertamente contrarias al independentismo, había firmado el “Manifiesto de los 2.300”. Un documento rubricado por intelectuales que denunciaban la discriminación del idioma español en Cataluña.

Por este motivo, dos terroristas le siguieron una tarde al salir del instituto, lo encañonaron en su coche y lo secuestraron. Lo llevaron a un bosque de Esplugues junto a otra profesora. A los dos los ataron a un árbol y a Federico le pegaron un tiro en la pierna y le amenazaron con matarlo si no se marchaba de Cataluña. La acción fue atribuida al terrorista Pere Bascompte.

Entre 1982 empezaron a atentar contra el INEM, otro de los espacios que con el tiempo se acabaría convirtiendo en uno de los objetivos favoritos de los terroristas, hiriendo más de una vez a los parados que iban a sellar el paro. Ese año se cerró con 9 nuevos atentados y dos guardia civiles heridos. También ese año se empezaba Terra Lliure a quitar la careta: empezaron a aparecer las primeras pegatinas xenófobas en las que se leía “Fora xarnegos” (“Fuera charnegos”, que es el nombre con el que se nombra de forma peyorativa a los emigrantes del resto de España, especialmente del sur).

1983 se cerró con 7 atentados. Uno de ellos contra una comisaría, tuvo que repetirse un par de veces. Fue en la comisaría de la Policía Nacional de Montjuic, dos días antes de la diada: un terrorista intentó lanzar una granada con un tubo de aluminio casero a modo de mortero. Pero la granada explotó antes de tiempo y el terrorista tuvo que huir.

1984: otro muerto por una bomba mal manipulada
Las bombas mal manipuladas, el gran talón de Aquiles de Terra Lliure, se llevaron por delante la vida de otro terrorista en 1984. Fue Toni Villescusa, un valenciano que manipulaba un artefacto explosivo en Alcira. Explotó y murió en el acto, Era el tercer muerto de la banda, precisamente el año en el que más atentados de produjeron en la Comunidad Valenciana.

1984 también fue el año en el que se celebró la II Asamblea de Terra Lliure y en el que apareció el principal aparato de propaganda de la banda terrorista: la revista Alerta. Una especie de fanzine que se fotocopiaba y se pasaba de mano en mano. Su tirada era de 40 ejemplares. Curiosamente, en la actualidad, uno de los principales canales de información de los CDR se llama L'Alerta y su página web es lalertacanal.cat

Pero si por algo fue importante 1984 es por la fundación del MDT, el Moviment de Defensa de la Terra. Era el proyecto que tenía que unir al independentismo catalán y vertebrar políticamente el terrorismo. Es decir, convertirse en la Herri Batasuna de ETA o en el Sinn Fein del IRA.

El problema radicó, como en casi todas las fases del independentismo catalán, en las divisiones. El independentismo catalán tenía un montón de organizaciones diseminadas que no se ponían de acuerdo entre sí: CSPC (Comités de Solidaritat amb els Patriotes Catalans), IPC (Independentistes dels Països catalans), MEN (Moviment d'Esquerra Nacionalista), PSAN (Partit Socialista d'Alliberament Nacional), PSAN-P (Lo mismo, pero Provisional), BEAN (Bloc d'Esquerra Alliberament Nacional), Crida (Llamamiento), MDT (Moviment de Defensa de la Terra, que luego también se partió en dos), FNC (Front Nacional, como el de Le Pen) y muchos más que fueron surgiendo y desapareciendo. Algo así como el sketch del “Frente Popular de Judea” (¡Disidentes!) en la película “La vida de Brian” de los Monty Phyton.

1985: otro muerto por bomba mal manipulada
1985 fue un año malo para Terra Lliure. La policía practicó en enero decenas de detenciones en relación con la banda terrorista, lo que provocó que la banda tuviese que volver a refundarse de algún modo. Se nutrió de nuevos militantes del área metropolitana de Barcelona, de la comarca del Maresme, de Gerona y de Valencia.

El MDT tenía que convertirse en el vertebrador político del independentismo radical
Nueva savia para Terra Lliure, pero gente inexperta y con el mismo poco acierto con las bombas: en verano intentaron atentar contra oficinas del INEM, pero dos de ellas no llegaron a estallar. En septiembre lanzaron una bomba en la Comandancia militar de Barcelona, pero los artificieros la desactivaron. En octubre, tres cuartos de lo miso en el cuartel de la Guardia Civil de Canet de Mar. En diciembre, varias acciones fallidas contra el INEM de Barcelona por bombas que no estallaron.

Sí que estalló la del 16 d diciembre de 1985 en una cabina de teléfono del Baix Llobregat. Y lo hizo mientras la estaba manipulando el terrorista Quim Sánchez, que moría en el acto. Quim Sánchez había militado en el PSAN y había sido impulsor de los CSPC y del MDT. Se convirtió en el cuarto muerto de la banda.

1986, la OTAN y las divisiones
1986 prometía para Terra Lliure. Fue el año en el que mas acciones callejeras se llevaron a cabo. Sin embargo, un elemento acabó colándose en la armonía de los independentistas: el referéndum de entrada a la OTAN. El MDT no se acabó de pronunciar. Consideraban que aquello era un debate que correspondía a los españoles, y que como ellos no eran españoles, tenían que mantenerse al margen. Aquella postura suscitó muchas críticas de otras formaciones independentistas como el IPC.

EL MDT empezó entonces a resquebrajarse. Del MDT se escindió en dos grupos: uno llamado MDT-PIC (Por una Política Independentista de Combate), y otro llamado MDT-Front Patriòtic. Entre los dos acabaron a la greña, como veremos después.

1987: El annus horribilis; el principio del fin.
1987 fue el peor año para Terra Lliure. Ahí comenzó la decadencia, si es que alguna vez había tenido la banda días de vino y rosas. En febrero se fundó “Catalunya Lliure”. Otra escisión del independentismo que quería montar un partido pero rechazando las armas. Estaba conformada por los independentistas sociológicos, los que no querían la violencia. Los denominados peyorativamente por los que sí querían violencia como “independentistas de chapita”.

En junio, la banda terrorista ETA puso una bomba en Hipercor matando a 21 personas. Aquel atentado sacudió los cimientos de la sociedad catalana. Y si había independentistas que simpatizaban con la lucha armada, después de aquella barbaridad se lo pensaron mejor. Incluso algunos terroristas catalanes de Terra Lliure o del ÈPOCA que estaban presos redactaron cartas denunciando los hechos.

La señora asesinada que no tenía nada que ver
El broche infame del año tuvo lugar el 10 de septiembre, el día antes de la Diada. Terra Lliure quiso celebrar el día de Cataluña haciendo ruido. Pusieron una bomba en un juzgado en Borges Blanques. Dos terroristas se colaron en las dependencias y dejaron una bombona de butano y 5 kilos de explosivos en la mesa del despacho del juez. Cuando el artefacto estalló, derribó la pared que separaba el juzgado de la casa de al lado. Una vivienda en la que dormia Emilia Aldomà, Emileta; una señora de 62 años que no pintaba nada en la lucha independentista y que falleció porque la pared le cayó encima. Fue la enésima chapuza de Terra Lliure y la única víctima mortal ajena a la banda de su historia.

A la muerte de Emilia Aldomà le siguió el esperpento del día siguiente protagonizado por los dos sectores enfrentados del MDT. Fue durante la celebración de la Diada. El día 11 de septiembre, el MDT-PIC y el MDT-Front Patriòtic se enzarzaron en una pelea para ver quién de los dos ocupaba la tarima principal del paseo del Born para dar el discurso independentista más épico. Ganó MDT-PIC, que era el sector que tenía los permisos oficiales. Los del MDT-Front Patriòtic, muy enfadados, se colocaron en un espacio muy cerca de ellos, en un lateral de la iglesia de Santa Maria del Mar. Y cuando los del PIC empezaron a hablar, los del Front Patriòtic pusieron sus equipos de megafonía a todo trapo, para que no se escuchase lo que estaban diciendo sus hasta hacía poco compañeros.

Deserciones y trasvase a ERC
Terra Lliure estaba tocada de muerte. Fue cuando entró en escena Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Un partido casi refundado por Àngel Colom, que se reunió con varios de los terroristas que querían abandonar su aventura en Terra Lliure. Se iniciaron las primeras conversaciones para el trasvase de terroristas que querían dejar las armas y pasarse a Esquerra.

Fue en 1991 cuando un sector de Terra Lliure anunció la disolución. UN sector en el que se encontraba Pere Bascompte, el terrorista que le pegó el tiro en la pierna a Federico Jiménez Losantos.

Pero aquella decisión fue duramente criticada por otro sector de Terra Lliure, que no dio validez a dicha disolución. “No se hizo en bloque, con la banda diciendo que dejaba las armas a cambio de algo. Fue algo que se hizo de forma más individual, cada uno buscando su propio beneficio”, cuenta el director de informativos de TV3 David Bassa en un documental.

1992, Garzón y los Juegos Olímpicos
A pesar de que Terra Lliure estaba herida de muerte y de que parte de la banda ya había abandonado, todavía había muchos terroristas en las calles que, además, estaban en contra de los Juegos Olímpicos de Barcelona que se iban a celebrar en verano. Consideraban el evento “Las Olimpiadas españolas”, por lo que casi todo el independentismo las rechazó. Por ese motivo, desde España decidieron tomar medidas para evitar atentados en el marco del evento deportivo.

El independentismo radical estaba en contra de los Juegos Olímpicos de Barcelona
El juez Baltasar Garzón fue el encargado de dirigir una operación que acabó con más de sesenta personas en la cárcel. Algunos de ellos fueron encarcelados gracias a la infiltración de un topo en el seno de Terra Lliure. Se llamaba Txema Aloy, era de Manresa, estuvo entrenado por Mikel Lejarza “El Lobo” (el agente que se infiltró en ETA) y tras su operación de ayuda a desmantelar Terra Lliure, desapareció del mapa. La última vez que se supo algo de él vivía en Brasil y se dedicaba a asesorar a la empresa recreativa de Terrassa CIRSA en temas de seguridad.

Ese año, Terra Lliure dejó de ser importante, si es que alguna vez lo había sido. La mayoría de sus miembros, en la cárcel. Los que no, habían optado por dejar las armas (visto el éxito) y iniciar su militancia en formaciones políticas. El MDT, el grupo que los tenía que cohesionar a todos, ya no tenía voz ni voto porque se había autofagocitado. Sólo quedaba pegarse el tiro de gracia.

Macrojuicio y fin
El tiro de gracia llegó en 1996, con el macrojuicio a 60 miembros de Terra Lliure en La Audiencia Nacional. Por un lado, 18 de sus miembros fueron condenados a 119 años de prisión por delitos de terrorismo. Por el otro, la misma sala pidió al gobierno español el indulto para los condenados. "El motivo fue que todos ellos habían renunciado a la violencia y abandonaban la lucha armada. Fue una buena respuesta del derecho y la justicia", cuenta Baltasar Garzón en el documental "Terra Lliure, punt i final".

El gobierno español concedió el indulto a los presos. El 11 de septiembre de 1995, en la celebración de la Diada, la revista Alerta anunciaba el fin de Terra Lliure "por un agotamiento de la propaganda armada y de los recursos humanos". Se acabó lo que se daba. Se acabaron 17 años de bombas que se iniciaron con una etapa de vandalismo callejero. Una etapa que algunos piden que vuelva. Entre el independentismo catalán se convocan homenajes por "los mártires caídos en combate" e incluso se han vuelto a ver pintadas con el lema "Terra Lliure". Y hay quien teme que vuelva a conformarse algo parecido. A fin de cuentas, el ambiente no es tan distinto al que había cuando se gestó aquella banda terrorista. Además, muchos de aquellos militantes, no sólo siguen en la primera línea; es que no se arrepienten de haber formado parte de una banda terrorista:
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"Yo no estoy arrepentido. Todo lo contrario. Si yo volviese a nacer,con aquellas coyunturas, habría hecho lo mismo"
Carles Benítez
Miembro de Terra Lliure

Todos los mandos policiales en Cataluña han sido aleccionados contra el espionaje de los Mossos
Carlos Cuesta okdiario 1 Abril 2018

La Policía descubre que 80 mossos separatistas se dedicaban al espionaje político

Todos los mandos policiales destinados a Cataluña en los últimos años han sido aleccionados contra el espionaje de los Mossos. No se ha tratado de ningún programa oficial porque era preferible no plasmar la realidad en ningún documento, pero si de una advertencia que han recibido tanto los cargos destinados por La Guardia Civil, como los enviados por la Policía Nacional, al menos, en los últimos cinco años.

Porque todos ellos, nada más llegar a esta comunidad autónoma, eran advertidos de que unidades de espionaje político de los Mossos podían seguirles o intentar investigar sus movimientos, reuniones o conversaciones, tal y como le paso al policía nacional Giménez Raso.

Las advertencias sobre la existencia de esos espionajes eran acompañadas de advertencias prácticas. Se les aleccionaba así para tener cuidado en sus conversaciones, en sus contactos, en sus actuaciones en situaciones que pudiesen ser grabadas por los Mossos, para evitar que sus correos electrónicos pudiesen ser violados, etc. Y, en especial, se les alertaba del trabajo de una unidad concreta de los Mossos: la UCRO, una unidad donde se encontraba el epicentro del espionaje político y social.

Hoy se sabe ya que las advertencias que recibían los Mossos no iban desencaminadas. Porque los Mossos d’Esquadra han espiado efectivamente a policías y a decenas de asociaciones civiles constitucionalistas de todo tipo e ideario, desde hermandades de legionarios a movimientos provida, pasando por Sociedad Civil Catalana o los responsables de Dolça Cataluña.

Así se se ha confirmado ya con la documentación incautada a los Mossos por la Policía por orden de la titular del Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional Carmen Lamela cuando iba a ser incinerada en el municipio de Sant Adrià del Besòs en octubre del pasado año a la que ha tenido acceso OKDIARIO .

Los documentos muestran el seguimiento efectuado a Sociedad Civil Catalana, el Movimiento cívico de España y Catalanes Somatemps, Españoles de a pie junto con otras como Hazte Oir ORG, la Traca, Dolça Cataluña, Comunión Tradicionalista, Plataforma.cat o la Hermandad de Caballeros Legionarios.

A ellos se añaden establecimientos como el restaurante La Camarga, donde fueron grabadas Victoria Álvarez y la dirigente del PP Alicia Sánchez Camacho; las empresas CENYST Consultoría Organizacional; Servicios de Investigación y Detección; Stuar & Mackenzie; Bunker Detect; Castor & Poloux Consulting y Deseinco Bcn.
Espionaje a Guardia Civil y Policía

Pero también se emplearon con especial dedicación los Mossos d’Esquadra espiando a los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional durante la celebración del referéndum ilegal de 1 de octubre identificándoles en clave como “banderines” y “escudos”, respectivamente.
Así lo desvelaba la Fiscalía de la Audiencia Nacional en un informe de 35 páginas remitido a la titular del Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, en el que el Ministerio Público señalaba que “de mayor gravedad son actuaciones en las que Mossos d’ Esquadra, de paisano y con vehículos camuflados, controlaron los dispositivos del CNP (Cuerpo Nacional de Policía) en horas previas a la apertura de colegios electorales, alertando a los responsables de las mesas de dichos dispositivos. Estas actuaciones podrían considerarse como elementos necesarios para la ejecución del referéndum ilegal”.

Y, por si fuera poco, los Mossos también espiaron más de 30 bases de datos catalanas y nacionales para tener datos privados de toda la población en general. Entraron en ellas y volcaron datos de sensibles de la inmensa mayoría de los habitantes catalanes, tal y como revela la documentación a la que ha tenido acceso este diario.

El listado de bases de datos públicas –protegidas todas ellas por la Ley de Protección de Datos– que fueron espiadas es prácticamente inacabable. El accedo a los datos no se obtuvo exclusivamente en la recta final del golpe. Todo lo contrario. El listado de bases de datos que tenían orden de reventar y vulnerar está fechado el 17 de febrero de 2012. Cinco años y medio antes de que la información extraída fuese empleada en el golpe separatista del 1-O y de que se pudiese comprobar que, efectivamente, la Generalitat contaba con un censo ilegal.

El informe policial elaborado a raíz de la incautación de este material detalla que el documento en cuestión es el Informe de los Mossos con fecha 17 de febrero de 2012 donde se señala como asunto “acceder a las bases de datos externas”. En dicho informe se aclara que “las Comisarías Generales y la División de Información indicaban a qué bases de datos externas interesaba acceder”. Es decir, que se trataba de una orden directa de la cúpula de los Mossos.

A partir de ahí, el informe policial recoge el siguiente e inacabable listado:?“Registro de personas aseguradas (Servicio Catalán de la Salud). Bases de datos del Departamento de Salud (que permita consultar domicilio teléfono y dónde fue atendido). Registro de alumnos matriculados – Educación. Expedientes sancionadores por expedientes de tráfico – Servicio Catalán de Tráfico. Bases de datos TEMIS 2 – Justicia. Fichero único de prestaciones de carácter Económico – Bienestar social. NIE. ADEXTRA. Base de datos de subvenciones del Departamento de Economía y Finanzas. Base de datos de centros religiosos. Servicio de Ocupación de Cataluña. Registro Mercantil. Agencia Tributaria de Cataluña. Instituto Nacional de Estadística. Oficinas de Trabajo de la Generalitat (ver vida laboral y lugar de trabajo). DNI. TIRCE. Registro civil. Intervención de armas. UNESPA. Catastro. Registro de cooperativas. Registro de entidades y asociaciones. Registro de fundaciones. Bienestar social. Cámara de Comercio. Incasol. Registro de expedientes de menores. Informes de extranjería. Datos de ayuda social. Etc”.

Así hasta sumar en total 35 bases con datos judiciales, de salud, laborales, personales, con datos patrimoniales, fiscales, de situaciones de dependencia, de asociación ideológico sindical o hasta religiosa. Con información educativa y hasta de multas de tráfico.

Así aplaudía el PP con Podemos e independentistas la Ley de Memoria Histórica balear
OKDIARIO 1 Abril 2018

El Parlament balear ha aprobado esta semana, con el apoyo del PP y Ciudadanos (C’s), la Ley de Memoria Histórica elaborada por Podemos, el PSOE y los independentistas de Més que abre la puerta a la manipulación de la historia en las escuelas y prevé sanciones de hasta 150.000 euros.

La imagen que acompaña a esta noticia muestra al presidente del PP balear, Biel Company, y a su portavoz, Margarita Prohens, aplaudiendo la aprobación de la norma en la Cámara autonómica.

La Ley impone que se impartan en las escuelas de Baleares contenidos relacionados con la Memoria Histórica y exige la eliminación, en cualquier espacio público o privado, de cualquier vestigio del franquismo en forma de escudos, placas o inscripciones.

Hasta 150.000 euros de sanción
También se elaborará un censo de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, se crearán “itinerarios de la Memoria” en espacios especialmente relevantes de estos hechos históricos y se prohibirá la realización de actos, homenajes, distinciones o reconocimientos a “personas, entidades u organizaciones que sustentan el régimen dictatorial”.

En el caso de los “espacios e itinerarios de la Memoria”, el Govern balear podrá recurrir a su expropiación si son de propiedad privada. La norma aprobada por el Parlament establece sanciones de hasta 150.000 euros para quienes infrinjan sus preceptos. Por ejemplo, para los particulares que se nieguen a retirar de sus propiedades símbolos o inscripciones propias del franquismo, siempre que sean visibles desde los espacios públicos.

PROCESIONAN A SU CRISTO
El separatismo no puede con los Caballeros Legionarios en Palafolls
La Gaceta  1 Abril 2018

Los separatistas no han podido con los Caballeros Legionarios de Palafolls que, pese a la trabas de las autoridades, han logrado procesionar un año más a su Cristo.

Partidarios y detractores de la presencia de los exlegionarios en la procesión del Cristo de la Buena Muerte que se celebra en Palafolls (Barcelona) han mantenido enfrentamientos verbales a través del cordón policial establecido por los Mossos d’Esquadra.

Además, un grupo denominado Cuerpo Nacional del Somaten por la Paz, procedente de Terrassa (Barcelona), ha formado un cordón de seguridad para “proteger” a los que defienden la procesión, que portan banderas españolas y símbolos de la legión.

Unos setenta antiguos Caballeros Legionarios se han desplazado a esta localidad para participar en la procesión, en medio de gritos de apoyo de sus partidarios y los insultos de los contrarios a su presencia.

Los radicales contrarios a los legionarios han coreado lemas como “fuera la legión de nuestros barrios”, “la calles son y serán siempre nuestras” y “fuera fascistas”.

Mientras que desde el bando contrario han cantado el himno de la Legión, “El novio de la muerte”, y han coreado “viva España” y “no queremos ‘perroflautas'”.

Desde hace ya varios años, una cofradía laica, que no cuenta con el apoyo de las autoridades eclesiásticas, formada por vecinos del barrio de Sant Lluís organiza esta procesión a la que, desde 2014, asiste un grupo de Caballeros Legionarios de Barcelona, formada por antiguos miembros de este cuerpo.

La presencia de los exlegionarios suscita la oposición de grupos secesionistas y de la extrema izquierda, e incluso del Ayuntamiento de Palafolls.

Ataques a España y la Legión
Varios centenares de personas se han concentrado a las seis de la tarde, dos horas antes de la salida de la procesión, ante el Ayuntamiento convocados por la Plataforma Antifascista, que este año ha contado con el apoyo de los ‘comités de defensa de la república’.

Los manifestantes, con pancartas con lemas como “no pasarán” o “fuera legionarios”, han llegado cerca el lugar del que partía la procesión, a pesar de los intentos de los Mossos para evitarlo.

Cuando la policía cortaba una calle, un grupo de manifestantes permanecía en el lugar, pero otros se dispersaban y buscaban otros caminos alternativos, con lo que finalmente han alcanzado su objetivo y la policía ha montado un cordón de seguridad.
El Ayuntamiento ofrece subvenciones para echarlos

El hermano mayor de la cofradía de Sant Lluís y Santa Maria de Palafolls, Oscar Bermán, ha explicado que esta polémica es “un asunto político” y lo ha atribuido a una estrategia del Ayuntamiento y de ERC “en contra” de algunas tradiciones, para las que ha reclamado “respeto”.

Oscar Bermán también ha denunciado que el consistorio les ha ofrecido subvenciones si dejan de invitar a los exlegionarios, algo que ha considerado “ridículo”.

El hermano mayor de la cofradía de Palafolls ha subrayado que la gente “disfruta” con su procesión “y los comercios se quedan sin existencias”.

“Los que nos quieren imponer ideologías parece que tienen más razón que nosotros”, ha denunciado, además de puntualizar que los Caballeros Legionarios “procesan” con ellos, con su virgen de los Dolores.

El Ayuntamiento, por su parte, ha hecho público un comunicado que indica que la cofradía tiene permiso para su procesión, aunque no está autorizada la presencia de exlegionarios porque es “motivo de conflicto”.

Ante esta situación, y por motivos de seguridad, el consistorio ha trasladado este asunto al departamento de Interior de la Generalitat.


 


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