AGLI Recortes de Prensa   Martes 10 Abril 2018

Un Nación herida
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 10 Abril 2018

España es hoy una Nación herida. Profundamente. En su dignidad, en su esencia y por supuesto en su orgullo. Una importante mayoría de españoles se sienten gravemente ofendidos y aún peor, maniatados y obligados, a no poderse defender tan siquiera. Y tienen muchas razones para estarlo.

La primera es la vileza de la traición separatista a la generosa, todavía joven e ingenua democracia española. La que ha dado a Cataluña el autogobierno, el respeto total a sus señas identitarias y ha obtenido a cambio la acusación de ladrona y opresora y la utilización de los instrumentos entregados, la educación sobre, todo para propalar el odio a ella, el insulto a sus símbolos y la persecución de la lengua común. Y tras conseguirlo todo pasar la definitiva línea de la secesión, violar la Constitución, ciscarse en todas las leyes y romper el pacto de convivencia que votaron masivamente para quebrar a la ciudadanía, aplastando los derechos de todos y de más de la mitad de sus propios ciudadanos para conseguir un delirio.

La segunda de las razones y de los enfados es también interna. Se dirige a quienes actúan como palanganeros genuflexos de los secesionistas y en ello no solo las formaciones de izquierda populista sino socialistas periféricos, como Baleares que las secundan y hacen propias, sino también a un nutrido grupo de medios de comunicación y a toda una pléyade de opinadores hegemónicos en el relato y los mensajes, entregados al agitprop por convicción o en alianza tras el objetivo de derruir al gobierno sin parar en que con ello se derriba al Estado. El secesionismo, y no solo en TV3 que es su entusiasta correa trasmisora, se pasea por todos los platos, radios y digitales españoles donde pregonan de continuo su mercancía, sin que se les de replica e impidiendo incluso el dársela a quien lo intenta, pues cuando la connivencia no existe lo que suele aparecer es el miedo y el complejo de no molestar al intocable separatista cargado con su bula y con el edicto de excomunión por fascista a quien ose contrariarlo.

La tercera y mas dolorosa, por inesperada y reciente, es Alemania y, por ampliación, la UE. El auto de tres jueces regionales germanos resolviendo de una patada y en un parpadeo el derecho de España a juzgar a un prófugo de su Justicia prejuzgando algo sobre lo que ellos si que carecen de cualquier derecho a juzgar y aduciendo algo tan peregrino en su decisión como que no se puede considerar que hubo rebelión puesto que aunque si hubo intención y violencia esta no fue la suficiente como para poner en riesgo de doblegar al Estado. Esto dicho en un país donde los partidos separatistas están, en si mismos prohibidos supone una patada en el cielo de la boca a España, a su Constitución, a su Estado de Derecho y a sus Tribunales. La Euroorden no supone que un país, en este caso un Land pueda prejuzgar lo que ha de ser juzgado en otro. Y esto es lo que se ha hecho ahora. Y por lo visto se piensa seguir haciendo con el delito de malversación. A quien se parece estar juzgando por esos magistrados regionales es a la Justicia española y si hay alguna duda la ha despejado la ministra socialista alemana que ha aplaudido su decisión y adelantado la próxima negando la malversación y saludando alborozada la plena y próxima libertad de Puigdemont es su suelo.

Lo sucedido no solo tiene una gravedad extrema para la situación actual. Aunque tiene mayor y perverso calado en el futuro de la propia Unión Europea. Por un lado con España, un país convencidamente europeista, que puede deslizarse de inmediato hacia una desafección creciente y resentida ante el trato recibido. La sensación muy lógica, aunque no lo haya sido así excepto por este desdichado pronunciamiento judicial, es que viene a resultar tras lo sufrido, tras nuestra Constitución pisoteada y un intento de despedazar nuestra nación, Europa ni siquiera nos concede derecho ni a juzgar a los responsables. Ni a juzgarlos siquiera, porque ellos prejuzgan lo que aún ni siquiera se ha juzgado aquí y que bien pudiera rectificar o modular acusaciones e imponer otras penas, como sucede tantas veces, que las que se solicitan por los fiscales.

Pero con ello Europa se hace a si misma un daño inmenso y que puede ser germen de su propio desmembramiento. Esto abre de par en par y con impunidad la puerta a todos los nacionalismos secesionistas y estos amenazan una vez más al continente entero. Lo que tres jueces de pueblo alemán pueden haber desatado y alentado bien pudiera ser la respuesta a la pregunta de “¿Cuándo se empezó a joder Europa?”.

Y hay una cuarta razón y no es la menor sino en cierto modo la que más duele. Y no es otra que la responsabilidad de nuestro propio gobierno para ofrecer, al menos, un contrarelato, un liderazgo, una respuesta, una decisión y un mensaje claro a los españoles que se sienten cada vez más huérfanos e indefensos. Eso a nivel interno. Exteriormente aún. El “Inutil Solemne” por parafrasear a Rajoy, de nuestro ministro de Exteriores señor Dastis , es la perfecta imagen de nuestra inanidad y fracaso. ¿Pero que demonios es eso de no internacionalizar el conflicto?. Si ya lo está por tierra mar y aire. Y es más, es que es bueno que así sea, porque al hacerlo es como Europa puede caer en la cuenta de lo que a ellos, a todos se les puede venir encima como no se ataje. Hemos de ser nosotros quienes expongamos nuestras razones y verdades ante la mentira y la propaganda separatista desatada contra España. ¡Pero hay que hacerlo y no quedarse estúpidamente silente, bobamente callado, estupefactamente paralizado e incompetentemente perdido! Pero parece ser nuestra tradición más acrecentada. Tragarnos y no saber replicar nuestra Leyenda Negra. Hacerlo no es absolutamente imprescindible y urgente. Depende de ello lo que vaya a ocurrirnos en breve espacio de tiempo como nación pero también lo que vamos a ser después a los ojos del mundo.

La deuda se enquistará en el 85% del PIB si no se toman medidas
El Gobierno reconoce que la deuda seguirá en el 92% en 2020, a pesar de la que la Ley de Estabilidad obliga a reducirla al 60%.
Teresa Lázaro vozpopuli.es 10 Abril 2018

La deuda pública va a ser uno de los grandes problemas de la economía española en los próximos años. Cerró el año pasado en el 98,3%, como estaba previsto y bajará en 2018 al 97,6%, según consta en los Presupuestos del año 2018. Pero en 2020 seguirá en el 92% y podría enquistarse en el 85% si no se toman medidas para reducir el déficit estructural que sufren las administraciones públicas.

Así lo avisa la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en su última publicación, donde asegura que la deuda se mantendrá en niveles muy elevados en los próximos años y avisa de que su senda de sostenibilidad dependerá de la disciplina fiscal. Un escenario fiscal sin medidas lastraría la dinámica de reducción, sostiene.

La Ley de Estabilidad obliga a reducir este parámetro al 60% en el año 2020, un objetivo que cuando se planteó parecía alcanzable, pero que hoy es a todas luces imposible. De hecho, el Gobierno ha incluido ya previsiones para dentro de dos años en los Presupuestos de 2018 y fija en el 92% la deuda en 2020, más de 30 por encima del objetivo que marca la ley.

Para llegar al 60% que marca la Ley de Estabilidad dentro de 15 años habría que dedicar todos los esfuerzos a reducir la deuda
El propio presidente de la AIReF, José Luis Escrivá, dijo hace solo una semana que, en el mejor de los casos, la deuda tardaría al menos 15 años en bajar del 60%. Y que para conseguirlo, habría que dedicar todos los esfuerzos a este fin. ¿Y si no se hace nada? Eso es lo que nos ha aclarado el organismo fiscalizador en su última presentación. Sin medidas, la deuda podría enquistarse en el 85% del PIB.

Por eso la Autoridad Fiscal resalta la importancia de cumplir las reglas fiscales y actuar para reducir el déficit estructural, que ronda el 2% del PIB. Si no, no habrá forma de bajar la deuda a niveles más sostenibles. Y lo cierto es que se tiende poco a cumplir las reglas fiscales. El año pasado, por ejemplo, se llegó al objetivo de déficit, pero no se redujo dos puntos la deuda a pesar de que el PIB superó el 2%. Y eso es precisamente lo que exige la regla fiscal.

De hecho, el Gobierno, en lugar de contener la deuda, ha decidido utilizarla para financiar las pensiones y no agotar así el Fondo de Reserva. El año pasado emitió más de 10.000 millones para prestárselos a la Seguridad Social y este año emitirá unos 15.000 millones para el mismo fin. Además, cogerá casi 4.000 millones de la 'hucha de las pensiones'.

La política del BCE
Aún así, la política de bajos tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) y las compras de deuda han permitido contener la prima de riesgo y reducir así la partida presupuestaria que el Gobierno dedica cada año a pagar los intereses de la deuda. En concreto, este año se dedicarán unos 31.500 millones del Presupuesto, casi un 2% menos. Aunque sigue siendo alta, la cifra está ya lejos de los máximos registrados en los peores años de la crisis.

El problema es que esta política se acerca a su fin. Todos los expertos dan por hecho que los tipos de interés seguirán tan bajos como hasta ahora en 2018, pero la subida podría llegar unos meses después, en 2019. Y cuando ese ocurra, la prima de riesgo podría verse alterada, lo que volvería a elevar la factura de la deuda. España debería llegar preparada a ese momento.

La necesaria disciplina presupuestaria
J. S. Íscar okdiario 10 Abril 2018

El Observatorio de Deuda de la AIReF acaba de emitir un informe donde afirma que el conjunto de administraciones públicas en España no alcanzará el objetivo de deuda, fijado en el 60% del PIB, hasta el año 2035. La cota que se ha alcanzado recientemente, de casi el 100% del PIB, hace que el camino para lograrlo sea largo y, de no haber reformas estructurales, puede que también sea incierto.

Largo, porque reducir 40 puntos de PIB en el endeudamiento no es sencillo: debe disminuirse mucho el déficit y lograr, incluso, superávit, que es lo que afecta al numerador del cociente objetivo, y debe crecer mucho el PIB, para que el denominador ayude en la consecución del hito marcado. Sin embargo, nos encontramos un escenario en el que se presentan unos presupuestos con subidas salariales para el sector público muy por encima de lo que podrían soportar las cuentas públicas, un incremento fuerte en algunas pensiones y un esfuerzo inversor en infraestructuras, todo ello fruto de las negociaciones para poder sacar adelante los presupuestos. En las regiones, más de lo mismo: se refuerza el gasto en Sanidad y Educación y se abarata, en muchos casos, como el del abono joven en Madrid, el uso del transporte al usuario -esta medida y algunas otras han disparado el gasto en Madrid en más de 2.000 millones de euros estructurales al año, que pese al incremento coyuntural de los ingresos, ha hecho que Madrid pase de ser la comunidad menos endeudada a ser ahora la segunda con menor deuda-. Y si eso sucede en Madrid, que fue la más disciplinada, imaginen las cuentas de Cataluña o de Valencia, cuyos niveles de deuda son elevadísimos.

E incierto, porque sin reformas estructurales el nivel de gasto no va a bajar mucho. Las comunidades autónomas necesitan que se suavice la normativa básica estatal que marca la cartera de servicios de los servicios públicos esenciales, como Sanidad y Educación, para que puedan ahorrar, junto con la aplicación rigurosa de la Ley de Estabilidad para que lo hagan. Del mismo modo, como ya he dicho en artículos anteriores, también debe reformarse el sistema de pensiones para evitar su colapso, que consume muchos recursos y tensa el déficit. Para ello, debe superarse la contienda política y trazar una política de Estado para asegurar una adecuada estructura económica.

La disciplina es necesaria, no sólo por mantenernos cómodos con la política monetaria de la zona euro, cumpliendo los objetivos de estabilidad comunes que permiten homogeneizar las políticas fiscales al haber una única política monetaria común para los países que comparten el euro; es necesaria, además, por sí misma, porque ningún país puede endeudarse perpetuamente sin riesgo de quebrar -imaginemos, además, el incremento del coste de la deuda cuando empiecen a subir los tipos de interés- y necesita ser solvente para mantener e incrementar la prosperidad de sus ciudadanos. Sin embargo, no parece que ni los dos partidos que han gobernado en España desde la transición -incluyendo a UCD dentro del PP- ni el que podría hacerlo, Ciudadanos (que pide más gasto de manera frecuente) vayan a ponerse de acuerdo -de Podemos, ni hablamos, porque si ellos llegasen a gobernar posiblemente nuestro último problema sería la deuda-. Los partidos parece que prefieren mantenerse en el brochazo gordo de las cuestiones políticas más demagógicas, porque, desgraciadamente, la sociedad española prefiere hacer como el avestruz y no afrontar los problemas, de manera que penaliza en las urnas, en muchos casos, a quien le dice la verdad y marca la solución. En cualquier caso, debería haber un gobernante con sentido de Estado que estuviese dispuesto a perder las siguientes elecciones y llevar a cabo las reformas para asegurar la estructura económica y la prosperidad de España. Ojalá lo hubiese.

Más allá de los presupuestos
Floridablanca. gaceta.es 10 Abril 2018

Los actuales presupuestos optan por el camino de subir el gasto incrementando peligrosamente la precariedad financiera del Estado y su dependencia de las políticas de dinero barato del BCE

Coincidiendo con el final de la Cuaresma, el Gobierno presentó el Proyecto de Presupuestos Generales para 2018. Se trata de unos presupuestos expansivos, de corto plazo, en donde las políticas de demanda parecen ser las únicas palancas para hacer frente a los problemas económicos y sociales, y que, por último, siguen dejando las cuentas públicas en una posición frágil y dependiente del crédito barato del Banco Central Europeo, una situación que no será eterna.

Huelga decir, de entrada, que la bicefalia entre el Ministerio de Economía y Competitividad y el Ministerio de Hacienda ha dificultado el contar con una política económica verdaderamente integral, coherente y sostenible en el largo plazo que permitiera a España recuperar la senda de la competitividad. Nombrar en su día a De Guindos -y hoy a Escolano- Ministro de Economía pero no de Hacienda es darle a alguien un Ferrari sin motor. Como muestra nuestra propia historia reciente, el equilibrio presupuestario en un requisito imprescindible para generar confianza a largo plazo entre los agentes económicos. Se trata, además, de una verdad sin ideología, abrazada por políticos tanto de derechas como de izquierdas (Kennedy, Clinton, Valls, Blair y un largo etcétera). Sin embargo, ésta ha sido una variable ausente para la economía española desde el inicio de la crisis y, pese a los vientos de cola de los últimos años, un mal vicio que se perpetúa también en 2018.

Desde el punto de vista de los ingresos, los presupuestos se sitúan en el rango más optimista del cuadro, con previsiones que para algunos impuestos y tributos estiman incrementos de la recaudación de hasta el 6%. Se trata de unas previsiones que no dejan de ser sorprendentes, en tanto el ejercicio de 2017 se caracterizó, precisamente, por el incumplimiento en unas previsiones que quedaron lejos de sus objetivos, y eso pese a que la economía creció a tasas nominales del 4%, por encima de lo que se estima para este 2018.

Al margen de estas incongruencias en las hipótesis de ingresos y crecimiento, el verdadero problema en la política presupuestaria de Montoro es la de seguir por la senda de resolver los problemas económicos únicamente vía parches de gasto. Lo hemos visto en la política de deducciones y bonificaciones, y también en los cheques, por ejemplo, de 1.000 euros adicionales por hijo a las familias. Se trata de un enfoque que ignora que para que todas estas políticas tengan un efecto real sobre los agentes económicos tienen que ser creíbles en el largo plazo (al margen de pensarnos que 1.000 euros adicionales pueden incidir en la decisión o no de tener un hijo). Es decir, los agentes económicos tienen que percibir que estas medidas son financiables en el largo plazo y que, por tanto, serán sostenibles en el tiempo. Nadie se gasta lo que cree que en el corto plazo le van a quitar.

Simplificar la ley fiscal española, favorecer un esquema impositivo a particulares y empresas más sencillo y liviano, predecible en el tiempo y fácil de ejecutar y de fiscalizar, e implementar a su vez reformas pro-crecimiento que faciliten la creación de riqueza, la reactivación real de los ingresos fiscales y la reducción del déficit (lograr ese ansiado superávit primario), sí son elementos que de forma efectiva incrementarían la confianza en el conjunto de la economía.

Ilustrativa es la partida que prevé un crecimiento de hasta 8.110 nuevas plazas de funcionarios cuando el país lo que realmente necesita son 8.110 nuevos empresarios, que creen riqueza, contraten y, a la postre, también hagan aumentar la recaudación ampliando la base.

Por el contrario, los actuales presupuestos optan por el camino de subir el gasto incrementando peligrosamente la precariedad financiera del Estado y su dependencia de las políticas de dinero barato del BCE. Suben las pensiones, suben los sueldos de los funcionarios (hasta 1,75%), y sube el salario mínimo profesional. Unas subidas que podrían ser palancas presupuestarias justas en el caso de ir acompañadas de reformas pro-competitividad de calado y de una simplificación fiscal que facilitase el ahorro, la creación de riqueza y el empleo de manera que, con una reactivación de los ingresos, -ingresos reales, no ficticios vía crédito barato-, se les pudiera hacer frente. Unas reformas que están siendo las grandes ausentes de la actual legislatura.

Con respecto a las pensiones, partida principal, se incluyen también diversas subidas y bonificaciones; más parches de gasto desprovistos de una estrategia más amplia orientada a garantizar su sostenibilidad económica del sistema en el largo plazo. De nuevo, muchos elementos quedan demasiadas veces fuera del debate. España cuenta con las cotizaciones a la Seguridad Social más altas de Europa y uno de los sistemas de reparto más generosos (relación entre valor cotizado y valor actuarial): a igualdad de condiciones, en Alemania, por ejemplo, un pensionista español cobraría mucho menos y, sin embargo, somos muchos menos competitivos que los alemanes y, a diferencia de ellos, dependemos de fuentes de financiación externas para sufragar nuestros gastos. Al respecto véase el excelente reportaje sobre pensiones publicado por Actualidad Económica ahora hace un mes.

La insuficiencia de fondos para la partida de pensiones es un problema que no se puede arreglar exclusivamente vía presupuestos. Resulta perentorio adaptar el sistema de reparto a la tozuda realidad demográfica y facilitar un modelo mixto de capitalización que favorezca la responsabilidad y la sostenibilidad en cuanto a la vital función del ahorro y la planificación financiera, elemento además fundamental para garantizar la sostenibilidad del Estado de Bienestar para la próxima generación. Incrementar la deuda únicamente nos hace avanzar en dirección contraria.

En suma, se trata de unos presupuestos que siguen por la senda del gasto -hasta un incremento del 5% nominal- que a tenor de la realidad de la economía acabará siendo financiado básicamente vía deuda (más déficit). Un incremento previsible del déficit estimado en el 3% -aunque la fragilidad de ciertas previsiones de crecimiento hace pensar que será más- únicamente acentúa la debilidad de la solvencia de nuestras cuentas públicas y su dependencia con respecto a las políticas monetarias expansivas del Banco Central Europeo. Una política monetaria anti-ahorro que subsidia el sobreendeudamiento, además de ser fuente inagotable de distorsiones en los mercados financieros, y que más tarde o más temprano tocará a su fin. Una política que no es realista no puede ser nunca social.

Respuesta a las mentiras de 'Bild'
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Abril 2018

'Bild' miente, Barley debe ir a la calle y Puigdemont a prisión.

El diario Bild se sumó ayer a la campaña mediática del golpismo catalán y sus aliados –El Periódico, La Vanguardia, TV3, La Sexta, PRISA- achacándome nada menos que llamar a cometer atentados contra los alemanes. Bild tituló literalmente, sin hablar conmigo, contrastar la noticia ni informarse del asunto: "¡Periodista español pide terror contra los alemanes!" Esta es la información completa de Bild y completamente falsa:

Muchos españoles están enfadados porque un tribunal alemán ha puesto en libertad al líder separatista catalán Carles Puigdemont. ¡Y un extremista ha llamado a cometer actos terroristas contra alemanes! El periodista Federico Jiménez Losantos dijo el sábado en su programa de radio: 'Las cervecerías pueden explotar en Baviera. Por supuesto, propongo acciones. Está claro que hay que reaccionar". Y más: "En las Islas Baleares hay alrededor de 200.000 rehenes alemanes". Losantos también dirige el sitio web de derechas Alerta digital., que celebró el atentado en Münster del sábado: "¡El karma existe!" El titular ha sido cambiado, pero aún puede verse en la URL del artículo correspondiente. Aunque el periodista derechista Losantos es un ejemplo extremo, el caso Puigdemont acusó muy bien la relación entre Alemania y España." (…)

Y tras un largo repaso al apoyo del Gobierno Merkel al golpista catalán Bild remata su artículo en apoyo del golpista fugitivo de la Justicia:
(…) "Carlos Puigdemont (55) debería sentirse cómodo en Berlín. Desde aquí tiene un gran escenario para sus mensajes y muchos seguidores, no todos compatriotas. "Somos una familia" dice Thommy, quien califica de "golpe" que el Gobierno de Madrid esté encarcelando a "políticos democráticamente elegidos".

Bild publica una información injuriosa y falsa por la que hará frente a graves acusaciones legales. Yo no tengo programa el sábado, ni "opero" la web Alerta Digital, cuyo titular, si es cierto, me parece execrable. El periódico que "opero" se llama Libertad Digital desde hace 18 años –es el decano de los nativos de Internet en España, no cuesta nada informarse– y no ha celebrado los asesinatos de Munster, del mismo modo que yo no he llamado al "terror" contra los alemanes como propalan los medios golpistas catalanes y recicla Bild, tan falto de ética periodística como de información contrastada, lo que, insisto, debería acarrearle graves consecuencias legales.

Yo no he llamado nunca al terrorismo; al revés: soy una víctima del terrorismo catalán. Si me refería las cervecerías de Munich, en las que hay hasta circuitos turísticos recordando el nacimiento del nazismo, es porque el Tribunal Constitucional de Karlsruhe condenó precisamente el intento de referéndum sobre la independencia de Baviera hace dos años. Y sólo desde un racismo apenas disimulado puede defenderse que para España es bueno lo que Alemania prohíbe, el separatismo, incluyendo a partidos como los catalanes, que buscan destruir el Estado y fragmentar la nación. ¿Es legal para Bild el separatismo bávaro y la destrucción de Alemania? Y si no lo es, ¿por qué defiende el catalán?

Al citar los "200.000 rehenes" alemanes en Mallorca, y los millones de europeos jubilados en España, yo no busco secuestrarlos o agredirlos, como sugiere Bild. Es la ministra de Justicia de Merkel, al proteger al golpista Puigdemont y negar groseramente que exista un Estado de Derecho en España la que deja desprotegidos a sus compatriotas, por pura reciprocidad: si en Alemania no rige la Ley europea para los españoles, en España, no regirá tampoco para los alemanes. En fin, los argumentos están explicados en mi artículo del domingo en Libertad Digital y del lunes en El Mundo. Léanlos los que sepan leer.

Desconozco quién habrá informado y de qué sobre mí a la policía de Munich. Nunca he ido a visitar la cuna política de Hitler, que me repugna. Si la base de su información es Bild o el forajido Puigdemont, estaría muy mal informada y burdamente manipulada por los medios que buscan liquidar el orden legal europeo mediante la destrucción de España. En tiempos de mi tocayo Federico el Grande se acuñó la frase "¡Todavía hay jueces en Alemania!" Espero encontrarlos para hacer justicia a Bild. En cuanto a la ministra de Justicia alemana, debería estar en la calle, tan rápido como Puigdemont en la cárcel. Si es que Alemania respeta a España y a la Ley.

Los quadratische Köpfe del tribunal alemán actuaron con imprudencia
El tribunal y la ministra alemana de Justicia debieron sopesar sus palabras y medir sus rápidas conclusiones antes de exponerse a perder el apoyo de España, el más fiel aliado de Alemania en Europa
Miguel Massanet diariosigloxxi 10 Abril 2018

Es posible que algunos miembros del tribunal de Sleswig-Holstein tuvieran una cierta prevención hacia España o que, como ha ocurrido con la ministra alemana de Justicia, la señora Katarina Barley, miembro del SPD( Social Democracia Alemana, equivalente al partido socialista español) haya decidido expresar su posible antipatía hacia el actual gobierno español, mediante unas declaraciones apoyando la actitud del tribunal de la Audiencia de Sleswig-Holstein, añadiendo algunas consideraciones personales que nada han contribuido a tranquilizar a los españoles con respecto a la posibilidad de que sea entregado a la Justicia española el señor Puigdemont, un prófugo de la justicia que ya hace demasiado tiempo que se le permite circular por Europa a pesar de que existe una euro-orden de detención que, al parecer, no encuentra la aceptación que sería de esperar ante las autoridades judiciales de las naciones que la han recibido.

La primera consideración que se nos ocurre es la forma tan conformista como parece que el Gobierno español ha recibido la noticia del fracaso de nuestra petición de entrega del presunto delincuente, C. Puigdemont. A muchos se nos ocurre que nuestra diplomacia, representada en la persona del ministro de Exteriores, señor Alfonso Dastis, en lugar de referirse a los comentarios de la ministra Barley con una frase más dura y apropiada a la situación creada, se ha conformado, para salir del paso, con meterse el rabo entre las piernas, formulando un comentario tan soso y anodino como es el decir que se trataban de “unas declaraciones desafortunadas”. Ya es hora de que nos sacudamos de encima el complejo de que estamos en un país tercermundista, que es lo que los comunistas bolivarianos de Podemos están intentando hacernos creer desde el malhadado día en el que se les permitió establecerse en nuestro país. Lo malo es que, esta idea de que no pintamos nada en Europa, parece que la comparten también los del PSOE o, al menos, es lo que el señor Pedro Sánchez se esfuerza en decirles a sus votantes, ignorando aposta que la nación española en cuanto a su situación económica, a su recuperación industrial, su financiación externa y la mejora de la situación de nuestro desempleo, a la par que de nuestros contratos indefinidos, va mejorando de mes en mes; siendo evidente que su recuperación va corriendo pareja a nuestra situación política que, al contrario, va empeorando cada día que pasa.

Todavía no sabemos cuál va a ser la respuesta a este órdago del tribunal alemán por parte del juez Llarena y si será cierto que piensa elevar una consulta al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que le aclare si las condiciones para que se conceda la entrega del presunto delincuente reclamado por la Euro-orden comprenden las que el tribunal alemán parece haber utilizado para denegarla. Es de dudosa legalidad que la entrega del delincuente reclamado requiera la opinión favorable del tribunal alemán sobre la situación del proceso y las penas que se pudieran aplicar por el tribunal sentenciador en el caso de que fuere declarado culpable. Todo hace presumir que muchos de los requisitos sobre los que parece pretender decidir el tribunal alemán, no tienen nada que ver con la necesidad de que, en el país de refugio, exista contemplado en su ordenamiento jurídico un delito de similar tipificación a aquel en virtud del cual se ha emitido la euro-orden desde el país peticionario.

Lo más chocante del caso es que, en Alemania, están prohibidos todos los partidos de tipo independentista; lo que hace pensar que, en el caso de España, están dispuestos a aceptar que lo que no desean para su país pueda tener lugar en los extranjeros aunque, como es evidente que sea así, en nuestra nación los actos que atentan contra la unidad de la nación española están debidamente penados. Una extraña e imprevista situación que, aunque los alemanes no parecen verlo así, si se extiende esta interpretación sobre las euro-órdenes es evidente que, como ya nos referimos en un comentario anterior, será lo mismo que certificar su absoluta ineficacia. En todo caso, de persistir los tribunales que deban decidir sobre los casos de extradición en esta postura de defensa de los prófugos de la justicia, en su empeño de atribuirles carácter político a cualquier infracción que tenga por objetivo acabar con el orden, la unidad o los gobiernos legalmente constituidos por medios democráticos, es evidente que los que van a salir ganando van a ser los innumerables grupos independentistas que existen en las distintas naciones europeas, que se van a valer de las facilidades que se les proporcionan por los tribunales para conseguir instalarse en las naciones que los vayan acogiendo para que, desde ellas, poder formar grupos o gobiernos en el exilio desde los cuales vayan atacando, desde la indemnidad, a las naciones sobre las que deseen ejercer coacción y presionar a sus respectivos gobiernos. Veamos si, en estos mismos casos, no se encontrarían naciones como Francia con sus problemas con Córcega y Occitania; Italia: la Padania (la Liga Norte); la propia Alemania con Baviera; el UK con Escocia e Irlanda del Norte; la reticente Bélgica que tiene el separatismo en las regiones de Valonia y Flandes. Quienes podrán a negar las posibilidades de que con el precedente de Kosovo, los procesos de desintegración de Irak, el movimiento para la independencia de Kurdistán o la proclamación de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, las tensiones regionales podrían intensificarse por todo el mundo si encontraran el ambiente abonado; después de que, en una nación de la importancia de España, unos cuantos fanáticos nacionalistas, en contra de la opinión de la otra mitad de los catalanes y del 90% de los españoles, consiguieran gracias a la colaboración y la influencia de la propaganda independentista y el apoyo de la justicia del resto de Europa, salirse con la suya y extender su ejemplo por todos los lugares a los que nos hemos referido, que están esperando la ocasión de encontrar un resquicio legal que les permita presentar sus propias reivindicaciones territoriales.

No debemos olvidar que, dentro del territorio nacional español, no es solamente la comunidad catalana la que tiene aspiraciones independentistas, algo que al parecer no acaban de ver aquellos partidos como es el caso de la ceguera política de los socialistas, en especial de su secretario general el señor Pedro Sánchez, que pretende utilizar a los separatistas catalanes para intentar hacerse con el poder, estando dispuesto a hacerles concesiones a los nacionalistas tales como proponer hacer de España un estado federal, sin darse cuenta de que ni Cataluña ni País Vasco, Navarra y Galicia, que comparten ideas independentistas, estarían de acuerdo con un tipo de nación que poco diferiría del Estado de las autonomías contemplado en nuestra actual Constitución. En este sentido, los partidos independentistas vascos y gallegos se han convertido en los mejores aliados del separatismo catalán y no hay duda de que, si los catalanes lograran mejoras autonómicas o incluso la independencia que vienen pidiendo, al poco tiempo los mencionados y quién sabe si Baleares y Valencia, es muy posible que quisieran seguir su ejemplo.

Ante un panorama semejante muchos españoles nos preguntamos ¿en qué están pensando nuestros gobernantes?, una pregunta que podríamos hacer también a los miembros del Parlamento de la nación; cuando se vienen andando con tantas zarandajas en unos momentos en los que se está comprobando la inutilidad y el peligro que entraña el ir cediendo sin que, en ningún momento, se produzca el puñetazo sobre la mesa y se arbitren las medidas precisas para que, tantas concesiones inútiles e injustas se acaben y, pese a lo que pudieran pensar todos los que en Europa intentan debilitarnos para imponernos sus propias reglas, se empiecen a dar cuenta del peligro que entraña estirar demasiado la cuerda y, cuando menos lo pudieran pensar, se encontraran con un país dominado por unas izquierdas que no son las, más o menos civilizadas, del resto de países importantes de la UE, sino que son los que el señor Maduro envió como avanzadilla para que nos lleven, de nuevo, al sistema soviético que es el que, sin duda alguna, están propugnando estos señores de Podemos que, por si fuera poco, van obligando a los socialistas a torcerse aún más hacia el comunismo para no perder los votos de quienes no entienden de democracia, seguridad y orden.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como aquellos en los que teníamos puesta nuestra confianza han fracasado rotundamente con su política de apaciguamiento ante los sectores más nacionalistas de Cataluña, sin que hayan sabido prever que su información sobre el estado de la autonomía no era creíble, que su ceguera a pesar de las advertencias de muchos que les anunciaban sus equivocaciones y sus errores de apreciación, errores que los mantenían en la inopia respecto a cómo iban avanzando en sus objetivos los nacionalistas, después de haberse hecho con el control de la enseñanza, de la prensa y de las TV catalanas que les permitieron emitir toda la propaganda que precisaban y que, al fin y a la postre, han sido los elementos decisivos para que, a pesar de la aplicación del 155, las cosas sigan y con su propaganda constante y eficaz que les ha proporcionada una amplia adhesión de adictos a la causa, convencidos de que, el Estado español, era el enemigo a batir para lo cual el establecer cabezas de puente (las célebres embajadas) en el extranjero, les proporcionaría los medios de promocionarse; a la vez que dirigían todas sus esfuerzos hacia desacreditar al gobierno español. Todo ha funcionad según lo que tenían previsto los nacionalistas, mientras el Gobierno permanecía en Babia contemplando, con una pasividad culpable, como los enemigos de España iban ganando posiciones y, para más INRI, conseguían financiación extra para subvencionar sus avances logísticos en pro de la independencia. No se puede haber hecho peor.

CAT: el marketing de los rebeldes
Alfonso Merlos okdiario 10 Abril 2018

¿Por qué los derrotados cabecillas del golpe institucional y constitucional en Cataluña, encarcelados o fugados, ya sólo se conforman con ganar la guerra de la propaganda? La respuesta es simple: es la única que pueden ganar. ¿De qué les servirá? De mucho, pues mantendrán vivo el tóxico caldo de cultivo en el que se cuece el desprecio a la convivencia y el rechazo al civismo. ¿Pueden lograrlo? Está, desgraciadamente, al alcance de su mano. ¿Cómo han alcanzado hoy esa ventajosa posición? Muy sencillo: aplicando viejas, agresivas y efectivas recetas de marketing político y maquiavélico. ¿Cuáles son?

Para conmocionar a las masas, para ejercer influencia sobre ellas, para tratar a las personas (no sólo a las de filiación separatista) como moldeable arcilla y perpetuar así el mito independentista han recurrido al “principio de simplificación y del enemigo único”. Una idea, un símbolo, un ente individualizado: España. Sobre este punto de partida han aplicado “el método del contagio”. Han reunido distintos adversarios (fácticos o metafóricos) bajo esa misma categoría: la Guardia Civil, Llarena, Rajoy, el 155 ó la Audiencia Nacional. Han seguido con el recurso a la “técnica de transposición”, y lo han hecho cargando sobre su oponente los despropósitos y los excesos propios: el Estado es en realidad el que ejerce la violencia. Sobre este cocktail han desplegado artes propias de operaciones de “exageración y desfiguración”. De esta manera, cualquier anécdota, hecho aislado o elemento coyuntural que les ha beneficiado lo han elevado a categoría inmutable y definitiva: ahí queda la irresponsable liberación del jeque Puigdemont por la justicia regional alemana.

Por supuesto no se han detenido ahí. Han recurrido a la “vulgarización”, en la convicción acertada de que toda campaña propagandística debe ser popular, adaptando su nivel de sofisticación y complejidad al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. No es necesario, por hiriente, citar ejemplos; pero ya se sabe: cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar para cautivarla, cooptarla y, en algunos casos, entontecerla. Esta dinámica perversa no ha sido posible implementarla con éxito sin un componente vital de “orquestación”; o sea, la limitación a un número pequeño de mensajes (ni siquiera con entidad de ideas) que se repiten incansablemente una y otra vez desde diferentes perspectivas, siempre sin fisuras ni dudas, para hacer arraigar actitudes primitivas: ya se sabe, España no es un régimen democrático y la Unión Europea lo está empezando a percibir.

Y aún así, lo más peligroso y lamentable del improvisado ejercicio de marketing político y maquiavélico que están ejecutando los rebeldes es la imposición de una suerte de “pensamiento único o unidimensional”. Y ya se sabe cómo definieron esta amenaza no tanto Schopenhauer (en su primera formulación) como Herbert Marcuse, desde la escuela de Franckfurt: “un discurso poblado de hipótesis que se autovalidan y que, repetidas incesante y monopolísticamente, se tornan en definiciones hipnóticas… o en dictados”. Ahí me quedo.

Vencedores y vencidos
Manuel Marín ABC 10 Abril 2018

Que un portavoz del Gobierno alemán telefonee al Ejecutivo español para sostener que es un «malentendido» la interpretación que hizo la ministra germana de Justicia de la resolución que rechaza la entrega de Carles Puigdemont por rebelión, es un ejercicio de cinismo. Alemania no solo ha puesto en cuestión la credibilidad de nuestro Tribunal Supremo y de nuestro sistema de garantías, sino que niega la existencia de la violencia como condición inherente al delito de alta traición. El desfase entre el concepto jurídico de violencia en cada país de la Unión Europea, además de la absoluta desconexión entre la dudosa «violencia jurídica» y la evidente violencia social, es absoluto, y Alemania opta por huir de un análisis objetivo de la realidad catalana de los últimos meses.

Ahora, Alemania también pone abiertamente en duda que Puigdemont haya malversado dinero público en la consulta ilegal del 1-O, y por eso exige informes ampliatorios a España. De seguir por este camino, habrá jueces alemanes que admitirán en breve la existencia de «presos políticos». No parece Alemania un pilar básico de la democracia en Europa cuando desprecia con tanta ligereza los indicios hallados en España para juzgar a Puigdemont. Quizás sea el momento de beatificarlo con loas y honores porque Alemania está dando la puntilla a la euroorden como instrumento de leal colaboración entre países democráticos.

Ahora, dado el temor a un enquistamiento de las relaciones políticas y diplomáticas con Alemania, emergen las matizaciones y los mensajes de mesura. Pero se ha quebrado el principio de mutua confianza por más que se niegue. Ese principio ha saltado hecho añicos porque Alemania está cuestionando de facto nuestra propia Constitución como sistema de valores del que emana un Código Penal que es perfectamente democrático.

No se trata de que Alemania prejuzgue si Puigdemont ha cometido rebelión o malversación. En el fondo, se trata de que Alemania no confía en que pueda ser juzgado en España con objetividad por esos delitos. Su obligación es observar si esos delitos son compatibles en ambos países, lo que a los ojos de la propia Fiscalía alemana y del propio Supremo español era evidente, y no insinuar en un «off the record» que no será entregado a España porque será víctima de una sentencia injusta.

Y eso es más que una extralimitación, por legítimo que sea para la justicia germana dictar un fallo así. Es un drama y supone la perversión del sentido jurídico, político y real de una euroorden. El Supremo no ha incurrido en ninguna chapuza jurídica. Es factible una interpretación diversa y contraria de la misma norma en los dos países. Pero ello arrastra consecuencias políticas y morales indeseables en la medida en que Alemania parece ignorar que este conflicto en España solo se va a dirimir en términos de vencedores y vencidos.

El tiempo implacable.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Abril 2018

HEMOS VUELTO AL PLAN C: INVESTIR A UN PRESIDENTE TÍTERE CON PUIGDEMONT EXILIADO AL MANDO. EL ÚNICO MALENTENDIDO CON ALEMANIA ES HABER CONFIADO EN SU JUSTICIA.

Si nada lo impide antes del 22 de mayo, fecha límite para investir a un Presidente de la Generalidad, los golpistas llegarán a un pacto de última hora y último minuto para investir a un candidato con los criterios exigidos de no tener causas pendientes con la justicia. Durante ese tiempo, se dedicarán a seguir desafiando al Estado y a la justicia apurando el plazo y forzando a tomar decisiones que posteriormente pueden ser esgrimidas como violaciones de los derechos fundamentales de los candidatos fallidos. De hecho, ahora intentan investir de nuevo al golpista Jordi Sánchez amparándose en la comunicación al Gobierno de España del organismo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra, sobre la admisión a trámite de la denuncia presentada por ese sujeto, en la que le pide que se preserven sus derechos constitucionales. Algo que ni es vinculante, ni se posiciona sobre el fondo del asunto y además, presupone que en España no existe una división entre los poderes del Estado, tratándonos como si fuéramos un país bananero tipo la Venezuela de Maduro.

El caso es que el Presidente de la Mesa del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, ya ha oficializado la convocatoria del pleno de investidura de Jordi Sánchez para este próximo viernes 13 de abril. Ahora queda esperar a que el protagonista solicite permiso al juez Pablo Llarena para asistir a su investidura y poder ser elegido apelando a los requisitos transmitidos por la ONU. Y nada es casual. Porque el hecho de que aún los procesados conserven sus derechos intactos es solo por una cuestión de plazos legales que ineludiblemente deben de ser aplicados antes de que el Auto de procesamiento sea firme. Y estos pasos comenzaron el mismo día de su publicación y entrega a las partes personadas, comenzando el plazo límite para la presentación de recursos y que ahora sigue con la citación de los procesados en la próxima semana los días 16 a 18 de abril para comunicarles el procesamiento de forma personal y los delitos por los que van a ser procesados en un próximo juicio.

Estas fechas son cruciales porque, mientras ese Auto de procesamiento no sea firme, cualquier limitación de los derechos constitucionales debe apoyarse en los mismos argumentos que los empleados hasta ahora, como el de la reiteración delictiva y fraude de ley. La incongruencia es que un golpista procesado por delito de rebelión pueda ocupar un cargo de la máxima responsabilidad, como el de Presidente de la Generalidad, donde se exige el acatamiento de la Constitución de España, algo que ya ha demostrado este sujeto no hacer y sí el de promover de forma activa la insurrección de los ciudadanos a través de su cargo de Presidente de la ANC, organización independentista radical que hace tiempo debió ser ilegalizada. Estamos ante lo que yo considero un caso de Seguridad Nacional donde los golpistas lo que intentan por todos los medios es recuperar el poder perdido y, una vez instalados en él, proseguir con su golpe de Estado y forzar por todos los medios, incluyendo la paralización y bloqueo de la autonomía, una segunda intervención o una mesa de negociación con la implicación de terceros como intermediarios. La estrategia de la internacionalización del conflicto que parece empezar a tener éxito.

Una aspiración que, con la fuga de Puigdemont y otros exconsejeros de la Generalidad, se hace cada día más real en esa recreación de la República en el exilio con estructuras de Gobierno, Presidencia, Consejo de la República, Asamblea de cargos electos y demás parafernalia ideada por Carles Puigdemont y sus asesores del PDeCAT con la complicidad de ERC. Basta comprobar el éxito de esa política de propaganda promovida por los fugitivos, partidos afines de países de la UE y radicales de todo tipo que solo buscan el fracaso de la UE y su desmembración, ante la amenaza que supone como superpotencia económica para el resto de las que persiguen mantenerse como tales: USA, Federación Rusa, China, etc. Y la verdad es que solo hace falta ver qué países son los que dan cobijo a los fugitivos, para comprobar que en ellos ya estaba el germen del separatismo y la amenaza de la secesión: Escocia, con su facción independentista; Bélgica con su facción flamenca; Suiza, país cantonal por excelencia; Alemania, con Baviera y su especial cultura disonante con el resto de Estados germánicos.

Hay quien acusa a los jueces del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Schleswig – Holstein de injerencia y haber actuado con prejuicio y extralimitación en su cometido. Y es absolutamente incuestionable. Haber liberado a Carles Puigdemont y exonerarle del delito de rebelión con el argumento de que la violencia aducida no fue lo suficiente como para doblegar a todo un Estado, es del todo inaceptable como ya he dicho en otros escritos anteriores. La euroorden es un mecanismo de agilización de los trámites judiciales y nunca puede ser objeto de un análisis tan profundo y pormenorizado que ponga en cuestión su objetivo y la confianza mutua entre países firmantes. Los delitos por los que la justicia española reclama la detención y entrega del fugitivo están perfectamente contemplados también en la legislación de Alemania. Haber recurrido a interpretaciones de casos jurídicos precedentes es ir más allá de lo que se pretende con esa euroorden. La violencia existe y ha sido así reconocida por ese Tribunal, lo que debería bastar para haber resuelto positivamente a favor de la entrega a España asumiendo la petición de su propia Fiscalía. Una actitud que persiste tras al petición de aclaraciones adicionales sobre el segundo delito de malversación o corrupción, en el que expresan serias dudas de su comisión.

Lo más vergonzoso fue la posterior declaración de la Ministra de Justicia Katarina Barley del partido socialdemócrata alemán al afirmar que “esperaba esa resolución” y que se alegraba de que Carles Puigdemont “ahora es un hombre libre en un país libre”. Unas declaraciones que han sido descalificadas por una portavoz del Gobierno de Merkel y que ha obligado a la protagonista a rectificar y excusarse diciendo que fue “un malentendido”. Una excusa típica de no querer asumir su responsabilidad sin rectificar echando la culpa al que interpreta sus palabras, como si estas no fuesen lo suficientemente claras y sin matices. Y es que como Katarina Barley, ciudadana, puede opinar lo que quiera y sentir simpatía por un golpista independentista como Carles Puigdemont, pero como Ministra de Justicia del Gobierno de la República Federal de Alemania, debe mantener una estricta neutralidad y respetar la separación de poderes. Pero sobre todo respetar a la justicia de un país socio y miembro de la UE con el que comparte el espacio de libre circulación y la moneda común. Si por mí fuera, “disculpas no aceptadas” y exigiría su inmediata dimisión. Lo malo es que la CDU tiene al PSDA como socio de Gobierno en un equilibrio inestable entre dos ideologías contrapuestas.

No tengo ninguna fe en esa justicia de Alemania donde la de un Estado Federal se impone sobre los acuerdos jurídicos firmados por el Gobierno Federal en aras de una optimización de los procesos judiciales entre países en delitos de extrema gravedad como el que nos ocupa. El Tribunal de Schleswig Holstein sigue en su labor de exigir aclaraciones adicionales en su extralimitación en la resolución de la euroorden, sospechosamente favorable a no considerar los delitos contemplados en la misma, asumiendo un papel de juez y parte y cuestionando al Tribunal solicitante rebatiendo sus argumentaciones y opinando sobre el fondo del asunto. Una intromisión totalmente inaceptable y que pone en entredicho la voluntad de colaboración de la justicia de Alemania. Una postura que puede tener consecuencias para el proceso de integración en la UE y que solo sirve a los fines de aquellos que quieren destruirla. Apoyando el secesionismo independentista y a los golpistas, Alemania, El Reino Unido, Suiza y Bélgica se ponen en riesgo de sufrir las consecuencias de ese fenómeno en su propio territorio. Y supongo que no verían con buenos ojos injerencias de terceros países apoyando y quizás financiando a esos grupos separatistas que además no dudan en usar la violencia cuando lo creen necesario. Creo que el recuerdo del IRA o de la Baader Meinhof debería estar muy presente. Se suponía que la convención de las Naciones Unidas ya había asumido el estatus quo de las actuales fronteras y soberanías nacionales y sobre el derecho de los pueblos.

Estamos en una situación de extremo riesgo en el que el proyecto de la UE puede fracasar por actitudes tan irresponsables como las que están protagonizando las super sensibles justicias de algunos países en la defensa de supuestos derechos. La excesiva permisividad ya se ha demostrado errónea y peligrosa. Basta ver la xenofobia renacida en Alemania con el tema de los refugiados en los que es difícil separar la mala yerba del yihadismo radical. El mundo islámico ya dijo aquello de “os conquistaremos con los vientres de nuestras mujeres”, a lo que hay que añadir “llevaremos la guerra a vuestras casas”.

Asilar y proteger a golpistas y terroristas es meter los huevos de la serpiente en casa, un caballo de Troya que puede llevarnos a la destrucción.
¡Que pasen un buen día!

El separatismo, en el monte alemán
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol 10 Abril 2018

La insistencia del independentismo en proponer la investidura de un candidato inelegible como Jordi Sánchez demuestra su intención de seguir explotando el victimismo y la confrontación con el Estado. La realidad es que ya se han rebasado de largo los 100 días desde las elecciones catalanas y los separatistas siguen sin bajar del monte.

Que estamos ante un mero ejercicio de propaganda lo demuestra el hecho de que Sánchez, a punto de cumplir seis meses en prisión, ni siquiera cuenta con los votos necesarios para ser investido, ya que la CUP se niega a votar otro candidato que no sea Puigdemont.

Desgastar al Supremo
Envalentonado por la resolución del tribunal alemán que niega la entrega del ex president, Roger Torrent no sólo ha convocado el pleno de investidura de Sánchez para el próximo viernes, sino que ha enviado un escrito al Tribunal Supremo con la tesis extravagante y falsa de que la ONU exige a España que respete los derechos políticos del ex líder de la ANC.

Está claro que el nacionalismo catalán pretende presionar al juez Llarena para que deje salir de prisión a Sánchez y pueda acudir al Parlament. Considera que la credibilidad del magistrado ha quedado deteriorada tras la excarcelación de Puigdemont y busca aumentar su desgaste y el de la Justicia española.
Los CDR y las huelgas

Mientras los políticos separatistas siguen jugando a alargar el 155, los autodenominados Comités de Defensa de la República agitan la calle. Hoy publicamos que al margen de sus acciones violentas intentan condicionar la vida de los ciudadanos utilizando como tapadera sindicatos anarquistas para convocar huelgas y movilizaciones.

La resolución del tribunal de Schleswig-Holstein le ha servido una nueva coartada a los independentistas para seguir echado al monte, aunque haya que buscarlo en Alemania. El Estado debe ser inteligente y fuerte para hacerlos bajar. Sin concesiones.

El futuro de Europa
Ricardo Ruiz de la Serna gaceta.es  10 Abril 2018

Mientras España asiste indignada a la libertad de Carles Puigdemont gracias a la decisión de un tribunal alemán, conviene traer a la memoria la diversidad que caracteriza a nuestro continente

La reedición de “El rapto de Europa. Una interpretación histórica de nuestro tiempo”, que debemos agradecerle a Ediciones Encuentro, no podía llegar en mejor momento. El clásico de Luis Díez del Corral, lejos de envejecer, ha mejorado con los años. Como señala en su prólogo el profesor Benigno Pendás, “la relectura […] descubre nuevos y atractivos enfoques, matices y perspectivas, como es propio de los clásicos que dejen huella frente a esa «espuma de los días», como diría Boris Vian, propia de las ocurrencias efímeras que proliferan sin sentido en el mundo posmoderno”.

Tal vez esta sea la primera virtud que debemos señalar de esta obra brillante: su permanencia y, en este sentido, la necesidad de regresar a ella para reencontrarnos. En sus páginas, Díez del Corral da cuenta del devenir de nuestro continente desde sus raíces en la tradición grecorromana y bíblica hasta la posmodernidad y el “pensamiento débil” que hoy nos rodean. Aquí se explica por qué Europa es como es y no de otra manera: la noción de progreso, las peculiaridades de su Historia, su universalidad y sus tensiones (campo-ciudad, tradición-modernidad, secularidad-confesionalidad, etc.) y, en suma, las fuerzas históricas que, desde el arte hasta la tecnología, han convertido a nuestra civilización en lo que es.

Es imposible hablar con rigor de Europa sin hablar en un momento u otro de España. De este libro magnífico destaco, pues, el capítulo 3 –“Europa desde España” y el 8, que lleva por título “Nación, nacionalismo y supernación”. Díez del Corral asume la pregunta orteguiana (“Dios mío, ¿qué es España?”- para dar una respuesta profundísima y de la máxima actualidad: “La Península Ibérica es una negación de la monotonía geográfica, un apretado resumen, a pesar de la singularidad de su paisaje central, de los cuatro puntos cardinales del continente. España resulta, aunque parezca paradójico, «una Europa en miniatura», como afirma Salvador de Madariaga. Ningún europeo puede barajar más deprisa que el hispano hayas y olivos, palmeras y abetos, brumas y mediodías, ninfas y trasgos. […] España ofrece una extraordinaria colección de formas de vida histórica supervivientes, dotadas cada una de ellas de un vigor raramente igualable más allá de los Pirineos […]: formas de vida oriundas de la misma antigüedad prerromana, las más legítimas del Medievo cristiano o árabe, las peculiares del Renacimiento y el Barroco junto con las características de la ciudad mayor y más industrializada y moderna del litoral mediterráneo y los estilos urbanísticos más americanizados acaso de la Europa Latina”. Deberíamos recordar estas cosas al pensar en España y su encaje en Europa. Cuando muchos de los Estados que hoy contemplamos en el continente estaban naciendo, España ya era muy antigua.

Junto a las realidades nacionales, Europa ha sido un marco unitario de todas ellas: “Los cuerpos nacionales, por mucho que se perfilen, destácanse siempre sobre un fondo común que, aunque pierda intensidad en algunos aspectos, va ganándola en otros”. Europa es más que la Unión Europea; es más: ésta existe porque aquella existió primero. Sigue Díez del Corral: “Las fronteras entre los grandes pueblos europeos distinguen netamente modos distintos de vivir. Las lenguas literarias de Europa implican formas sentimentales diversas en todos los sectores de la vida espiritual”.

Mientras España asiste indignada a la libertad de Carles Puigdemont gracias a la decisión de un tribunal alemán, conviene traer a la memoria esta diversidad que caracteriza a nuestro continente. Si la Unión Europea, es decir, su Derecho y sus instituciones, insisten en soslayar estas diferencias nacionales para imponer un marco normativo y unas vigencias culturales pretendidamente comunes a todos, sólo conseguirá que la tensión entre Bruselas y Estados nacionales se resuelva a favor de los segundos y que el Brexit sea sólo el primero de varios procesos de desconexión con la Unión. Si el Derecho europeo termina sirviendo para que un prófugo español se refugie en diversos países escapando así de las autoridades de España, la Unión estará traicionando, una vez más, su propio sentido. Europa sólo es posible si su diversidad se mantiene. De lo contrario, ya no será ella misma, sino otra cosa bien distinta y, tal vez, bastante más indeseable.

“El rapto de Europa” es un libro que exige una lectura sosegada. Está lleno de detalles, de sugerencias, de advertencias que, pasados más de cincuenta años desde su primera edición, han ganado sabor añejo y se han vuelto jugosísimos. Muchas de sus apreciaciones sobre cómo China, el Japón o los Estados Unidos han abrazado la civilización occidental y, al tiempo, la han transformado, brindan claves para entender la guerra comercial entre Washington y Pekín o la transformación social que produce la tecnología.

Se trata, pues, de una obra de máxima actualidad cuya lectura no decepcionará, sino que dejará al lector deseoso de volver a San Agustín, a Tocqueville, a Montesquieu, a Ortega, a Toynbee y a tantos otros a cuyos hombros seguimos hoy subidos.

‘EN VOX NO CEJAREMOS JAMÁS’
En defensa de nuestra dignidad y de la soberanía nacional
Santiago Abascal gaceta.es 10 Abril 2018

El jueves recibimos una malísima noticia. La juez alemana encargada de resolver la eurorden decidió, por medio de un incomprensible auto, no entregar a Puigdemont a España para ser juzgado por rebelión. Una decisión la de la justicia alemana, que se entromete de forma intolerable en nuestra soberanía nacional y en nuestra capacidad para defender nuestro ordenamiento constitucional y la unidad de nuestra patria.

Sin duda es una puñalada trapera, recibida en los momentos más duros de nuestra historia reciente, por parte de los que más nos tendrían que haber apoyado en estos momentos difíciles. Que tomen nota todos esos papanatas que piensan que la disolución de España en unos Estados Unidos de Europa es nuestro futuro.

En VOX no cejaremos jamás. Por eso estamos estudiando el modo de personaremos ante el tribunal alemán para recurriremos una resolución que carece del más mínimo fundamento. Igualmente confiamos en las actuaciones que la Justicia Española realizará ante los tribunales europeos, pero desconfiamos de la respuesta de esos tribunales ajenos. Razones tenemos. Recordemos el fin de la doctrina Parot y la excarcelación de terroristas y violadores.

Pero el verdadero problema no está en los jueces alemanes y belgas. El problema, está en la infame actitud de un Presidente del Gobierno que desde hace dos años renunció a defender nuestra soberanía y el Estado de Derecho, arrodillándose ante un golpe separatista que todavía tiene secuestrados a millones de catalanes. Un presidente del gobierno que con su flagrante dejación de funciones se ha convertido en un auténtico cómplice del golpe de estado.

Fue cómplice Rajoy cuando por cobardía, incompetencia o un estúpido cálculo político, permitió que Puigdemont escapase de nuestras fronteras y se refugiase en el santuario judicial belga. Fue cómplice Rajoy cuando aplicó el artículo 155 tarde y mal, convocando precipitadamente unas elecciones regionales en las que consiguieron la mayoría los mismos que habían perpetrado el golpe de estado. Fue cómplice Rajoy cuando consintió que TV3 siguiese envenenando el corazón de los catalanes con sus mentiras y su sectarismo. Fue cómplice Rajoy cuando no movió un dedo para terminar con el adoctrinamiento de la juventud catalana en las aulas. O cuando consintió, durante estas últimas semanas, la impunidad de los siniestros comités de defensa de la república a lo largo y ancho de Cataluña.

Lo peor de todo es que la rebelión continua. Y el Gobierno continua con su complicidad y no hace nada para evitar que los golpistas continúen con su siniestro plan. Ciudadanos y el PSOE aceptaron a regañadientes la aplicación del 155 y aplaudieron entusiasmados la intervención “light” de Cataluña. Como siempre, más interesados en sus ruines cálculos políticos a corto plazo que en el bien de nuestra Nación, Ciudadanos y el PSOE parecen más preocupados porque Cifuentes haya falsificado un título de máster -hecho intolerable-, que por los graves acontecimientos que se están produciendo en Cataluña. Sinceramente, no entendemos que se pida la dimisión de Cifuentes, que debe dimitir, y no se pida la dimisión de Rajoy por su nefasta siesta ante el golpe separatista.

Los españoles no nos merecemos esto. Nos merecemos un Gobierno patriota, un Gobierno de valientes, un Gobierno que crea en España; no una banda de cobardes, blandos y descreídos. Mientras eso llega, en VOX nos comprometemos a redoblar los esfuerzos de la acusación popular contra los golpistas y sus cómplices. No pararemos hasta conseguirlo.

Porque lo tenemos muy claro. España es una nación soberana. España no es Alemania ni debe serlo. El Gobierno, sus socios y su “inteligencia” nos han fallado. Es la hora del Tribunal Supremo, que debe juzgar conforme a nuestras leyes, ejercer nuestra soberanía y defender nuestra dignidad nacional. El juez Llarena está haciendo lo correcto. Su recurso ante Tribunal de Justicia de la UE será la prueba del algodón definitiva. Si nos fallan, igual que lo hizo el Tribunal de Estrasburgo con la doctrina Parot, se impondrá un SPEXIT JUDICIAL. No somos una colonia de Bruselas.

Críticas del cuerpo diplomático al Gobierno por no permitirles desactivar el mensaje independentista en el exterior
Carlos Cuesta okdiario 10 Abril 2018

Las críticas del cuerpo diplomático al Gobierno por no permitirles desactivar el mensaje independentista en el exterior han empezado a sonar. Fuentes españolas en Bruselas han afirmado a OKDIARIO que “es un comentario habitual entre los cuerpos desplazados en el exterior” la crítica y el reproche por lo que consideran que es “un error de planificación en la creación de un discurso en el exterior contra el separatismo”. Estas mismas fuentes apuntan que problemas como los vividos para conseguir cursar una euoorden de detención en Alemania, Bélgica o Dinamarca se podrían haber solventado “habiendo estructurado un mecanismo adecuado de información y contrainformación para evitar el desgaste de la imagen de España a causa del control de las redes por los separatistas”.

Todas estas fuentes señalan el daño tremendo que a hecho España la difusión masiva y orquestada de las imágenes descontextualizadas de las cargas policiales el día del 1-O. Y el daño que igualmente ha generado para la credibilidad de nuestra democracia la viralización de versiones de falsas víctimas. “Todo ello ha corrido por las redes llegando a infinidad de países. Y los jueces o fiscales que tienen que intervenir en un proceso como la euroorden son personas que reciben igualmente esa información falsa o manipulada”, aclara un alto representante de España en el exterior.

“Debería haberse preparado un contingente y una estrategia para haber tenido a todos estos países preparados y para contrarrestar lo era muy posible que llegase”, añade un alto funcionario español en Bruselas.
No se trata de la única crítica que ha surgido en los últimos días ante esta situación en la que está resultante muy difícil tramitar cuestiones como una euroorden.

Este mismo lunes, el eurodiputado del Partido Popular, Esteban González Pons, ha enviado una carta al resto de eurodiputados del Parlamento Europeo en la que asegura que “algo funciona mal” en la Unión Europea cuando “un tribunal regional puede anular en dos días el criterio de un Tribunal Supremo nacional”, en referencia a la decisión del Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein de descartar el delito de rebelión y dejar en libertad bajo fianza a Carles Puigdemont.

“Con todo el respeto, algo no está funcionando en nuestra Unión cuando un tribunal regional puede anular en sólo dos días el criterio de un Tribunal Supremo nacional, elaborado durante seis meses de detallada y exhaustiva investigación sobre pruebas legalmente demostrables, y sin posibilidad de recurrir a un tribunal superior”, denuncia en la misiva.

“España pertenece a Europa. Creemos en este proyecto común europeo y estamos preparados para luchar por él. Pero esta Unión sólo es posible si podemos confiar entre nosotros y si nos apoyamos cuando uno de nosotros está siendo atacado. Eso es lo que significa Europa”, añade.

El mensaje de González Pons iba dirigido a provocar una reflexión sobre el mal funcionamiento de la euroorden. Pero también es verdad que algunas de las personas que han recogido el guante de este mensaje no han dudado en entonar una crítica contra la Administración española por no haber hecho previamente una labor “de sembrado del mensaje”. Algo que, según las fuentes consultadas por este diario, “de alguna manera podría haber ayudado”.

POR EL MONOLITO DE BAYONA
Carta de Covite a Macron: ‘Pronúnciese ante la humillación a las víctimas’
La Gaceta  10 Abril 2018

Covite transmite al Gobierno francés la humillación que supone para las víctimas del terrorismo de ETA que se haya erigido en Bayona un monumento que conmemora un falso desarme de ETA y le insta a pronunciarse al respecto.

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha enviado una carta al presidente de Francia, Emmanuel Macron, en la que pide al mandatario francés que “deje a un lado la indiferencia y se pronuncie reprobando la instalación en territorio francés de una escultura que humilla a las víctimas”.

En su misiva, Ordóñez transmite a Macron la “profunda desazón que ha invadido a las víctimas del terrorismo y a buena parte de la sociedad española” por la instalación en la localidad gala de Bayona de un “monolito para conmemorar el supuesto desarme de ETA”.

Consuelo Ordóñez explica a Macron que su “indignación” se cimenta en dos aspectos: el primero que el monumento “rememora una falsedad, ya que la lucha antiterrorista gala ha puesto de manifiesto que el desarme de ETA fue falso”, y el segundo, que la obra representa un hacha que, aunque invertida, “hace alusión directa al símbolo que históricamente ha representado a ETA: el hacha y la serpiente”.

A continuación reproducimos íntegramente el escrito de la presidenta de Covite:

“A D. Emmanuel Macron, presidente de la República Francesa:

Mi nombre es Consuelo Ordóñez y le escribo en calidad de presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), una asociación creada en el País Vasco en 1998 y que lleva veinte años luchando contra el terrorismo y para lograr su deslegitimación política, social, judicial y moral. Me veo en la obligación de escribirle para poner de manifiesto la profunda desazón que ha invadido a las víctimas del terrorismo y a buena parte de la sociedad española por la instalación en la ciudad francesa de Bayona de un monolito que pretende conmemorar el supuesto desarme de la organización terrorista ETA, responsable, como sabe, de una ominosa historia criminal con miles de heridos más de 800 personas asesinadas, la última de ellas el gendarme francés Jean-Serge Nèrin.

Nuestra indignación se cimenta en dos aspectos: el primero, el monumento rememora una falsedad, ya que la lucha antiterrorista gala ha puesto de manifiesto que el desarme de ETA fue falso; el segundo, que la escultura consiste en un hacha que, aunque invertida, hace alusión directa al símbolo que históricamente ha representado a ETA: el hacha y la serpiente. Además, la instalación de la escultura ha estado amparada e impulsada por cargos electos franceses, encabezados por el alcalde de Bayona.

En las últimas semanas, Francia ha dado al mundo un ejemplo de cómo se honra a las víctimas del terrorismo. En el funeral de Estado por el gendarme Arnaud Beltrame, convertido por méritos propios en un héroe nacional, usted trasladó el potente mensaje de que su actuación “conjuró el espíritu de renuncia y de indiferencia que a veces nos amenaza” y “mostró que el fundamento vivo de la República es la fuerza del alma”.

Sin embargo, ha sido precisamente la indiferencia hacia las víctimas la que ha presidido la instalación del monolito. En el acto de inauguración no se hizo mención a los damnificados ni se exigió un condena clara del terrorismo a aquellos que lo siguen justificando. A ello se une una evidente falta de sensibilidad: me pregunto si ante una eventual derrota de Dáesh, el Gobierno francés conmemoraría su final utilizando la bandera que ha representado a los terroristas y que simbolizará siempre los crímenes cometidos.

Como Colectivo de Víctimas que representa a alrededor de 400 familias de víctimas del terrorismo en España, le pido que deje a un lado la indiferencia y se pronuncie reprobando la instalación en territorio francés de una escultura que humilla a las víctimas.

Atentamente, Consuelo Ordóñez”.

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Alemania: de socio a enemigo
OKDIARIO 10 Abril 2018

El país más poderoso de la Unión Europa y socio indispensable de España está sufriendo una metamorfosis muy preocupante en el caso Puigdemont. Cuando lo detuvieron y lo encarcelaron actuaron como socios leales con nuestro país. No obstante, poco a poco están derivando hacia una defensa implícita y explícita del sedicioso propia de un enemigo. Si los detalles son los que definen la realidad, llama mucho la atención, por ejemplo, que presentadores de la televisión pública alemana aparezcan ataviados con vestidos y corbatas amarillas —color reivindicativo de los golpistas— para informar sobre el expresident huido. Más allá de la anécdota, el contexto de connivencia es muy preocupante, ya que afecta tanto al ámbito político como al judicial. Resultó muy extraño que un magistrado de provincias tuviera la potestad para dejar libre a Puigdemont sin ni siquiera conocer el caso en su totalidad y dejando cientos de folios sin leer. La aparición posterior de la ministra de Justicia federal, Katarina Barley, politizando y dando apoyo institucional a dicho dislate, tampoco mejoró las cosas. “Es absolutamente correcta. La esperaba”, dijo sobre la decisión de no juzgar al golpista por rebelión.

Lo que le parece normal a la señora Barley ha generado una corriente de estupor entre prestigiosos juristas de toda Europa. Nadie entiende por qué no aceptaron el delito de rebelión cuando el Código Penal alemán tiene en el delito de ‘alta traición’ una norma idéntica. Del mismo modo, nadie entiende una instrucción tan sesgada y poco profesional . De hecho, los alemanes son especialmente duros con la violencia en su enjuiciamiento criminal. Tanto con la de facto como con la que trata de perseguir la correcta aplicación del orden constitucional. Algo que sucedió el pasado 1 de octubre con la celebración del referéndum ilegal —prohibido por el Tribunal Constitucional— y que ocurre todos los días en las cada vez más violentas calles de Barcelona con esos émulos de la kale borroka llamados CDR. Motivos más que de sobra para entender que Puigdemont era el líder de una rebelión que ahora está espoleada por el apoyo que están encontrando en Alemania. El último ha sido Elmar Brok, un eurodiputado del partido de Angela Merkel que ha pedido que España ceda ante los golpistas.

Aquí no sólo está en juego la estabilidad en Cataluña —que ya es mucho con más de 3.200 empresas obligadas a dejar la región— sino que está en juego la estabilidad de España y, dada su importancia y peso en el continente, la de Europa. Alemania, por tanto, se tira piedras sobre su propio tejado con su connivencia y laxitud judicial. La única salida es que reconsideren su deriva y vuelvan a aquellas palabras e intenciones de su portavoz gubernamental, Steffen Seibert, cuando dijo que “este conflicto se debe solucionar en base al derecho español”. Palabras que, con otra forma pero con el mismo fondo, ya habían defendido los grandes representantes comunitarios: Antonio Tajani, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker. El Gobierno de España debe intensificar los contactos con el alemán, explicarles el contexto en toda su amplitud así como las nefastas consecuencias sociales que generan estas últimas declaraciones de sus representantes. Sólo así, y con el recurso de la Fiscalía de Alemania al fallo del magistrado de Schleswig-Holstein, Europa podrá seguir siendo un proyecto sólido y creíble. Si el país más importante de la UE apoya a los independentistas catalanes sólo está contribuyendo a la balcanización del continente. El principio del fin para ese sueño de unidad, cooperación y lealtad entre Estados. El mismo que premiaron en los últimos Premios Princesa de Asturias y donde Europa le dijo a España que la unidad era intocable. A ver si es verdad…

El estrepitoso fallo alemán
Cristina Losada Libertad Digital 10 Abril 2018

No me lo esperaba. No porque pensara que los jueces alemanes iban a dar curso sin más, como si sólo fuera cosa de ponerle un sello, a la euroorden de un juez del Supremo español sobre Carles Puigdemont. Al contrario. Daba por sentado que los magistrados del Tribunal Superior de Justicia regional de Schleswig-Holstein iban a examinar el asunto en profundidad, con seriedad y rigor, sin dejarse influir por prejuicios políticos, y ateniéndose perfectamente a los procedimientos de la euroorden. Vaya sorpresa.

Sorpresa por lo inimaginable. Era sabido que en Alemania no existe con tal nombre el delito de rebelión. Pero cómo suponer que allí no fuese un delito equivalente que un Gobierno de un Land haga todas estas cosas: aprobar leyes para separarse del resto de Alemania pese a las advertencias del Tribunal Constitucional; convocar un referéndum para decidir la secesión del Land, contraviniendo al TC; organizar la logística del referéndum desafiando los mandatos judiciales; llamar a la movilización y organizar resistencia tumultuaria para impedir que dichos mandatos se cumplan; ordenar a la policía del Land que los incumpla y que entorpezca todo lo posible a las fuerzas de seguridad federales enviadas para hacerlos cumplir; y, por último, para no alargar la lista, proclamar un Estado independiente en un territorio que es parte de la República Federal de Alemania.

Los jueces de Schleswig-Holstein, sin embargo, dijeron que no. Que en el caso de Puigdemont no habría en Alemania un delito de alta traición, el equivalente al de rebelión, porque falta un requisito: el grado de violencia adecuado (geeignet). No dicen que no hubiera violencia y que todo fuera pacífico y festivo. Reconocen que la hubo, pero sostienen que no llegó a darse en una medida tal que sometiera al Gobierno a una presión capaz de hacerle "capitular ante las exigencias de los perpetradores de la violencia".

Este criterio, que los magistrados de Schleswig-Holstein aplicaron en su literalidad, procede de una sentencia del Tribunal Federal de Justicia alemán. En efecto, así figura en la sentencia del 23 de noviembre de 1983, que relaciona la violencia para la coacción a un órgano constitucional con la violencia para la alta traición. Pero decir que corresponde a "un caso comparable", como dijeron, es ir demasiado lejos en la comparación. Se trata de una sentencia sobre el recurso del ecologista Alexander Schubart contra su condena por el bloqueo del aeropuerto de Frankfurt en noviembre de 1981. Un bloqueo de varias horas que fue realizado por manifestantes con el fin de impedir la construcción de una nueva pista de despegue.

No es sólo que a simple vista sean asuntos muy diferentes. Es que la capacidad de coacción de unos manifestantes y la de un Gobierno regional no son similares ni comparables. Sería interesante conocer si el Derecho alemán dispone de algún criterio preciso para el caso de que sea un Gobierno, que tiene bajo su autoridad a una fuerza armada, el que incita a quebrar la ley y a enfrentarse al Estado y a sus fuerzas de seguridad. Porque fue un Gobierno autonómico el que se rebeló contra el orden constitucional. Un Gobierno con una policía que puso al servicio de sus planes de ruptura. No son pequeños detalles irrelevantes.

El criterio que aplicaron induce a llevarlo al extremo y, de ahí, al absurdo. ¿Cómo saber si unos actos de violencia son capaces de hacer capitular a un Estado? ¿Hay que esperar a que capitule? Confiemos en que no, porque entonces será demasiado tarde. Pero que los árboles violentos no impidan ver el bosque. El bosque problemático es que las rebeliones contra el orden constitucional que están en la visión de esos criterios penales son los golpes de Estado, motines y levantamientos de otras épocas o de otros entornos. Son los que se hacen con el concurso de las armas o con un estallido de violencia de armas tomar los que cuentan. Mientras que actos de rebelión de otras características, los que algunos han llamado "golpes posmodernos", se van de rositas. Así, los intentos de desmembración territorial de un Estado pueden ser, como mucho, delitos de desobediencia y prevaricación.

Ese problema no sólo lo trasluce el fallo alemán. También la calificación de rebelión que ha hecho el juez Llarena se discute en España. Por lo mismo: la violencia. En la reforma del Código Penal de 1995 se introdujo el requisito –violentamente– por expreso deseo de los nacionalistas. De los vascos, en concreto. Lo recordaba hace poco el propio autor de la enmienda, Diego López Garrido, entonces en Izquierda Unida, en este artículo. Aunque no explicaba ahora, ni explicó en su día, que hay una diferencia notable entre defender que una región pueda ser independiente y declarar la independencia de esa región.

No hace tanto que el Tribunal Constitucional alemán rechazó la pretensión de celebrar un referéndum de independencia en Baviera. Dijo que "los Länder no son los dueños de la Constitución" y que en ella "no existe ningún espacio para las aspiraciones secesionistas de los Länder". Ahora, por los magistrados de Schleswig-Holstein, sabemos que ese referéndum y, en realidad, todo un procés –o dos o muchos más– pueden hacerse contra viento y marea sin que a sus impulsores los procesen por alta traición contra la Federación. Claro que no es previsible que los tribunales alemanes tengan que afrontar esa desagradable tarea. El partido separatista bávaro, por ejemplo, es tan minoritario que ni siquiera tiene representación en el parlamento regional. Qué tranquilidad. Allí.

Yo no sé si los jueces de Schleswig-Holstein dedicaron todo su saber y pericia a estudiar el auto de Llarena y se ajustaron perfectamente al Derecho alemán y al procedimiento de la euroorden. Pero la impresión que tengo es otra. Es que manejaron el asunto como una patata caliente a soltar cuanto antes. Un dilema frente al que era mejor lavarse las manos, aplicando sin darle más vueltas un criterio formulado por un tribunal superior en ocasión nada comparable. Sólo faltaba, y no faltó, que ese fallo veloz y estrepitoso recibiera público aplauso de una ministra de Justicia que rompió la neutralidad política e hizo amago de dar lecciones. Porque en Alemania, hay políticos y prensa que han descubierto ahora lo de las "soluciones políticas a problemas políticos". Han descubierto el Mediterráneo.

ANTE EL SEPARATISMO
Cataluña y el relato: cuatro pruebas de la incomparecencia del Gobierno
Agustín Benito gaceta.es 10 Abril 2018

El Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy sigue permitiendo que el separatismo venza en la batalla internacional del relato.

El separatismo lleva décadas internacionalizando su delirio e incumpliendo la Constitución, que solo otorga atribuciones en política exterior al Estado. Liquidado el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat) con la aplicación del artículo 155 y con parte de sus líderes encarcelados, sigue colando su mensaje y multiplica sus actos por toda Europa sin respuesta del Ejecutivo, que no comparece para defender en el exterior la Verdad y el imperio de la ley.

Humillación de Alemania
Lo último ha sido el silencio tras el ataque -humillación- a España infringido por la Audiencia Territorial del länder Schleswig-Holstein al poner en libertad al golpista Carles Puigdemont, desatender la solicitud de Pablo Llarena y negar a la justicia española su capacidad para juzgarle por rebelión, y las justificaciones del Gobierno alemán, que en palabras de la ministra de Justicia, Katarina Barley, la cual ahora ha dicho que se trata de un “malentendido”, señaló que la decisión era “absolutamente correcta”.

El presidente, Mariano Rajoy, se limitó a manifestar que no hacía juicios de valor sobre decisiones judiciales y que no había hablado con la canciller alemana, Angela Merkel. El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, fue más allá y tras tildar de “desafortunadas” las palabras de la ministra, se desdijo, rechazó fomentar el “historial de tensión” con este país e insistió en la necesidad de “despolitizar” este asunto.

Mientras en el Ejecutivo el pesimismo era notable, la alegría en el secesionismo se desbordó visto que los principales medios alemanes destacaban el “revés” a España. La edición digital del semanario “Der Spiegel” recurrió a una terminología habitual del periodismo deportivo y abrió la portada con un artículo titulado “Schleswig derrota a España”, en el que señaló que los jueces alemanes desbarataron la argumentación de sus colegas españoles de que Puigdemont promovió por la fuerza la independencia de Cataluña.

El diario “Frankfurter Allegemeine Zeitung”, por su parte, consideró que Puigdemont ha ganado una etapa con la Audiencia Territorial alemana y pidió, mientras que el popular “Bild” se limitó a recoger la información bajo el título “Puigdemont sale en libertad condicional”. En este sentido, el canal de televisión NTV ha instado al gobierno alemán y a la Unión Europea a intervenir en el “conflicto”, y han enterrado la tesis de Rajoy de que es un “asunto interno”.

Huida de Puigdemont
La prensa internacional justificó la fuga del expresidente Carles Puigdemont a Bruselas “por motivos de seguridad” y compró su discurso -marcha al exilio vinculada a una persecución política-. Durante su estancia en Bruselas -hasta su detención en Alemania-, pudo viajar a países como Dinamarca o Finlandia.

En estos lugares, solo se encontró la oposición de profesores como Marlene Wind, que le cuestionó la legitimidad del procés y su naturaleza política dentro de la Unión Europa, y le preguntó si “la estrecha mayoría parlamentaria” de los secesionistas era suficiente para proseguir con su proyecto sin vulnerar los derechos del resto.

1 de octubre
La desidia del Ejecutivo se apreció con nitidez durante y tras el referéndum ilegal del 1 de octubre, en el que fracasó al permitir que el separatismo lanzara al exterior la imagen de las urnas -disfrazando la farsa de plebiscito legal-, y de las fuerzas y cuerpos de seguridad -Policía Nacional y Guardia Civil- ejerciendo la violencia legítima para cumplir una resolución judicial, y arrastrara ante toda Europa el prestigio del Estado.

Los principales diarios internacionales destacaron también entonces la “represión” y subrayaron el debilitamiento del Gobierno con titulares como “El golpe de fuerza” (Liberation), “Cientos de heridos durante la tormenta policial en los colegios electorales de la votación catalana” (Financial Times) o “Madrid lo ha perdido todo” (Le Soir). Además, la Comisión Europea, pese a reiterar su apoyo al “orden constitucional” en España, llamó “a todos los actores relevantes a pasar de la confrontación al diálogo” y aseguró que “la violencia nunca puede ser un instrumento en política”.

La respuesta de la sociedad civil
Fue Societat Civil Catalana (SCC) -no el Gobierno- la entidad que desmontó con ironía la producción insidiosa elaborada por Òmnium Cultural y titulada Help Catalonia. Save Europe (Ayuda a Cataluña. Salva a Europa) en la que una chica con los ojos llorosos pedía ayuda a Europa y denunciaba que el Estado español atacaba “los derechos fundamentales de los catalanes” y fueron los representantes de Tabarnia, un movimiento que recurre a la sátira para combatir el separatismo catalán, los que se vieron obligados a poner rumbo al Parlamento Europeo para hacer frente a las mentiras de Puigdemont y recordar “la desidia de los distintos gobiernos de España” por “no hacer su trabajo, no inspeccionar lo que sucedía en las escuelas y permitir la generación de un odio exacerbado ya desde la infancia a todo lo español”.

Soberanía y humillación

Ricardo Chamorro gaceta.es  10 Abril 2018

En el año 2012, el que fue ministro de Exteriores de España elegido por Mariano Rajoy, José Manuel García Margallo, decía en un café ante cientos de periodistas que “es una estupidez hablar ahora de soberanías nacionales, porque vivimos en un mundo de soberanías compartidas”, “la única diferencia es de grado, no hay ninguna diferencia constitucional”.

Después de estas frases tan grandilocuentes, sufrimos al año siguiente las consecuencias de la Sentencia del Tribunal de Estrasburgo derogando la Doctrina Parot, obligándonos a soltar a terroristas, criminales y violadores.

El pasado jueves nos volvieron a humillar en Alemania con la puesta en libertad del golpista secesionista Puigdemont obviando la Euroorden cursada por España. El portavoz de la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura, Celso Rodriguez, declaraba que “no cumplir una euroorden implica no reconocer la soberanía de un Estado, negar una parte de nuestra soberanía, la capacidad de un país para legislar y aplicar su derecho”.

Ese mismo jueves el Ayuntamiento de Bayona en Francia inauguraba un monumento titulado ‘Arbolaren egia’ (La verdad del árbol), donde de un hacha invertida, símbolo de ETA, surge un árbol. La escultura fue encargada por el Ayuntamiento para los actos previstos en el País Vasco francés por el denominado proceso de paz, y participaron EH BILDU, así como otros políticos franceses y del resto de Europa, que se vanaglorian de defender los derechos humanos humillando a las víctimas del terrorismo etarra que se han mostrado indignadas.

Opiniones sobre la Soberanía Nacional de los partidos
Los de PODEMOS dicen ser los hermanos de Syriza en España, pero su defensa de la soberanía nacional es contradictoria al cuestionar la propia integridad territorial de la nación española y que se trocee la propia soberanía asumiendo los falsos dogmas del secesionismo. Fraccionar la soberanía, relativizar la nación, es debilitar al propio sujeto político que debe resistir y defender los intereses de los ciudadanos frente a los embates globales.

Los del PSOE consideran discutida y discutible la nación española, mientras que se han entusiasmado con la cesión de soberanía al exterior y con la cesión de poder interior a las autonomías. La historia del PSOE es una historia de cesión hacia las internacionales y sumisión a otras naciones como Francia o Alemania.

Los de UPyD reivindican la soberanía nacional de manera puramente jacobina frente a los nacionalistas en el interior, pero son firmes defensores de la cesión de la soberanía al exterior.

La visión de CIUDADANOS está muy en línea con UPyD, cesión de soberanía, rechazo a las identidades, federalismo y reivindicación de la nación laica y jacobina.

El único partido con repercusión, que públicamente dice anteponer la soberanía nacional y la dignidad nacional por encima de cualquier otro interés es VOX.

¿Qué es la soberanía nacional española?
Los conceptos de soberanía e incluso un esbozo de la identidad patria, están definidos en la propia Constitución española: La patria común es España: “La Nación española es la patria común e indivisible de todos los españoles” (Artículo 2 de la Constitución Española). La Constitución se fundamenta en ella, al fundamentarse la Constitución en la nación española se está afirmando que la nación es previa, y para que ello sea así la nacion debe tener una identidad histórica, comunitaria, humana y cultural única e indisoluble. España seria ante todo y sobre todo una realidad unica que se ha proyectado en la Historia.

Soberanía: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado (artículo 1.2 de la Constitución Española). La soberanía nacional es un concepto que le da todo el poder a la nación, es decir a los ciudadanos. El singular pueblo español es el sujeto político soberano. Hace pertenecer la soberanía a la nación, una entidad abstracta y única, vinculada normalmente a un espacio físico (la “tierra patria”), a la que pertenecen los ciudadanos presentes tanto como los pasados y futuros, y se define como superior a los individuos que la componen.

La formulación se acuñó en el artículo 3 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Revolución Francesa) y determinó que “toda soberanía reside esencialmente en la nación”. Así la soberanía nacional se concebirá como una, indivisible e inalienable, que no puede confundirse con los individuos que la conforman.

Hay que creerse la Soberanía Nacional en España primero y luego reivindicarla en el exterior

Son muchos en España los que desprecian la Soberanía Nacional y por lo tanto la Nación Española. Desde el siglo XIX donde los partidarios del absolutismo gritaban “Vivan las cadenas, muera la nación”, pues lo de milicia nacional y soberanía nacional les parecían términos liberales; pasando por los separatistas, o por los partidarios de la cesión a organismos extranjeros globales y sumisión a internacionales de distinto cuño como la socialista.

La última vez que tratamos de reivindicar tímidamente un papel en el mundo como nación soberana en el contexto internacional, explotaron una serie de trenes en Atocha un 11 de marzo, produciendo el mayor atentado terrorista perpetrado en Europa. Lo que ha venido después ya los sabemos.

Parece que España tiene una espada de “Damocles” que no le deja tomar decisiones al margen de contextos preconcebidos.

La centralidad de la nación es fundamental. La unidad y el interés nacional, son valores de la patria española, deberían ser el centro de la soberanía política. Todas nuestras alianzas deberían respetar el principio de la soberanía, en la que se organiza la democracia, la ciudadanía y la cohesión social.

Si los políticos que teóricamente nos representan no respetan la Soberanía Nacional, difícilmente nos respetaran en el extranjero el resto de las naciones, y a los hechos me remito.

A puñetazos en Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 10 Abril 2018

Los socialistas fueron los primeros en hablar de la balcanización de Cataluña. Alfonso Guerra contra Jordi Pujol cuando estalló Yugoslavia, en el 91.

En la Cataluña que con más ahínco practica la versión separatista de la no violencia limpiar las calles de plásticos amarillos y propaganda nacionalista es un peligroso desempeño que se suele saldar con vejaciones y empujones en el mejor de los casos. También puede pasar que se bajen del coche tres o cuatro sujetos y la emprendan a golpes de bate de béisbol con algún temerario y solitario quitalazos. También es de lo más normal que un grupo de espectadores de un partido de hockey sobre patines en Reus (a medio camino entre Tabarnia y Tractoria) se líe a puñetazos porque unos gritan "¡Puta Espanya!" y otros, del mismo club, replican que para puta, Cataluña. Los heridos del fin de semana catalán evolucionan favorablemente, menos uno, que está en estado crítico. Por fortuna, este peor parado lo fue a consecuencia de una paliza apolítica en Cornellá (Tabarnia dura) que le habrían propinado unos supuestos seguidores del FC Barcelona por presunto gitano. Los Mossos ni desmienten ni confirman.

Sometida la región al denominado "régimen del 155", alrededor de una veintena de agentes de los antedichos Mossos se han turnado para dar cobertura a la fuga de Puigdemont, que abolió la Constitución y proclamó la república. Todos ellos siguen en sus puestos, todas las consejerías y edificios de la Generalidad están decoradas con lazos amarillos y fotografías de los golpistas procesados, el hombre fuerte de ERC, Pere Aragonés, sigue como secretario de Economía de la Generalidad, el cargazo por el que cobra de todos los españoles para cargarse a una parte de los españoles. Continúan los ataques a sedes de partidos no nacionalistas, las amenazas a jueces, políticos y disidentes, las advertencias a los socialistas y las condenas contra Ciudadanos y populares.

Hablar de familias rotas es nostalgia del pasado, pantalla superada. Ahora es la fase de las hostias por la calle y los mozos de miranda, de la ruleta rusa del primer infartado muerto del proceso. Los socialistas fueron los primeros en hablar de la balcanización de Cataluña. Alfonso Guerra contra Jordi Pujol cuando estalló Yugoslavia, en el 91. Para el separatismo, el caso es más tipo Ulster, de ahí el término unionista para referirse al enemigo. En Schleswig-Holstein, el comercio marcado de los padres de Rivera tal vez les podría recordar lo de la Kristallnacht si la ministra federal y sus jueces regionales tuvieran una mínima y remota idea de lo que ha ocurrido, ocurre y ocurrirá en Cataluña con los hijos de los emigrantes españoles y la población no sumergida.

"ES UNA ENEMIGA DE ESPAÑA"
Tertsch sacude a la ministra alemana que simpatiza con los golpistas: "Es una patética bibianaaido renana con máster en leyes"
"El Gobierno de Merkel piensa que el asunto está saldado. Se equivoca"
A.P. Periodista Digital 10 Abril 2018

"Absolutamente correcta". Esta es la valoración que, según publicó el Süddeustche Zeitung, hizo la ministra de Justicia alemana, Katarina Barley, sobre la decisión del Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein de dejar en libertad al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y descartar el delito de rebelión.

Unas palabras que sentaron mal en el seno del Ejecutivo español y del PP, que un día después consideró "desafortunada" la valoración. Sin embargo, este 9 de abril de 2018 el portavoz de la ministra de Justicia, Piotr Malachowski, ha negado la entrevista con el rotativo bávaro y ha calificado toda la polémica de "malentendido".

"No hubo ninguna entrevista ni ninguna declaración autorizada de mi ministra", ha asegurado Malachowski, quien además ha precisado que Barley ya ha contactado por teléfono con su homólogo español, Rafael Catalá, para aclarar "el malentendido".

"Nada de malentendido", escribe Hermann Tertsch este 10 de abril de 2018 en ABC. Y lo que piensa y dijo es que España tiene que negociar con los golpistas y ella es partidaria de poner todas las dificultades al Gobierno de España y todas las facilidades a los separatistas para forzar esa negociación.

Tertsch la llama " patética bibianaaido renana con máster en leyes":
"Retórica izquierdista barata de la ministra, otra radical en un SPD escorado hacia la izquierda porque Angela Merkel, con sus democristianos hechos socialdemócratas, no le deja otro espacio. Además está el declive de la calidad. También allí es dramático. Ministros de Justicia del SPD fueron Gustav Heinemann o Hans Jochen Vogel. En ese cargo que ocupa ahora esa patética bibianaaido renana con máster en leyes. Pero a Merkel lo único que le importaba era salvar la cabeza y no estaba para ponerse exquisita en la elección de ministros".

La ministra no se ha disculpado ni parece tener intención de hacerlo ante los españoles. Y el Gobierno de Merkel piensa que el asunto está saldado. Se equivoca. La gravísima ofensa de su ministra a España sigue en pie. Porque todos los españoles sabemos hoy que en el gabinete de Merkel hay una ministra federal de Justicia que simpatiza abiertamente y actúa en la sombra a favor de una banda golpista que quiere destruir España.

Òmnium paga la fiesta 'indepe' con dinero de todos
María Jesús Cañizares cronicaglobal 10 Abril 2018

Sigan este hilo. Y si al término del mismo no se le llevan los demonios, es que el conflicto catalán no tiene solución. Resulta que la entidad soberanista más subvencionada de todos los tiempos, Òmnium Cultural, ayudó a pagar la fianza de Carles Puigdemont, miembro del partido que aplicó los recortes sociales más grandes de toda Europa y que, la semana pasada, se negó a devolver la paga extra a los funcionarios.

Dicho de otra manera, que los 10 millones de euros que esta entidad ha recibido durante diez años han permitido, no solo comprar un casoplón en el Eixample de Barcelona, sino pagar con los impuestos de todos los catalanes, los caprichos separatistas de una generación neoconvergente que quiso hacer una revolución muy nostrada. Esto es, con dinero y sin ensuciarse demasiado. Lo del asedio del 15M al Parlament –por los recortes, debemos insistir-- dio mucho que pensar a los estrategas del secesionismo, pero si la clase dirigente dispuso aquel día de helicópteros para sortear a los desarrapados y aplicar el tijeretazo, hoy cuenta con el apoyo de empresarios gerundenses que financian el exilio dorado de Puigdemont y con la caja de resistencia habilitada por Òmnium y la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

Lo del asedio del 15M al Parlament dio mucho que pensar a los secesionistas, pero si la clase dirigente dispuso aquel día de helicópteros, hoy cuenta con el apoyo de empresarios gerundenses que financian el exilio de Puigdemont y con la caja de resistencia de Òmnium

De casta le viene al galgo. Porque entre los padres fundadores de esa entidad, que pasó de defender la cultura catalana a atacar al "Estado opresor" en lo que tardó Artur Mas en tocar a rebato, se encuentran, entre otros próceres del soberanismo, Lluís Carulla o Fèlix Millet i Maristany. Apellidos que les sonarán por las investigaciones de Hacienda, en el primer caso, y por el llamado caso Palau, relativo a la financiación ilegal de CDC mediante la adjudicación de obra pública. O sea, por su supuesto empeño en sacar provecho del erario público.

A lo que íbamos. Con todas las ayudas recaudadas en los últimos años, ya sea en concepto de subvenciones o donaciones, es lógico que Òmnium pague la fiesta del independentismo. Lo hace con el dinero de todos, escondida bajo la bandera de entidad proscrita durante el franquismo. ¿Proscrita? Eso lo dejamos para otra ocasión. Pero lo de organizar un happening con los euros de otros es marca Millet. Y si no, que se lo digan a su consuegro. A bodas me convidas.

Nacionalismo pasivo-agresivo
Ramón De España cronicaglobal 10 Abril 2018

La conducta que los psiquiatras definen como pasivo-agresiva consiste, básicamente, en hacerle la vida imposible a alguien mientras te presentas como la víctima de ese alguien, que puede ser, sin ir más lejos, tu desdichado cónyuge. La cima de esa actitud en el ámbito conyugal sería la advertencia definitiva: “Si me dejas, me suicido”. Más de uno ha conseguido retrasar el divorcio recurriendo a esta amenaza inapelable: a ver quién quiere cargar con la muerte de su pareja, aunque se trate de un/a perturbado/a mental.

Pasando de lo particular a lo general, la actitud pasivo-agresiva también puede dar buenos resultados. Fijémonos en nuestros nacionalistas, que llevan año presentándose como víctimas de los que no estamos por la independencia mientras nos amargan la existencia con sus obsesiones. Lo que ellos hacen siempre es, por definición, democrático, mientras que lo nuestro es, también por definición, intolerante, facha y franquista. Pasarse por el forro la Constitución española y el Estatuto de autonomía es, por consiguiente, democrático. Repartir unos porrazos para impedir un referéndum prohibido es, por el contrario, la muestra evidente de que España es una dictadura y de que aquí todo sigue como en los tiempos de Franco. Y es que ellos son pacíficos y festivos, mientras que los demás somos, directamente, unos trogloditas. Como no van armados, consideran que todo lo que hacen es pacífico, y así es como han ido construyéndose una propaganda (o relato, que dirían los cursis) que resulta eficaz hasta en el extranjero, donde, reconozcámoslo, el discurso victimista pasivo-agresivo ha calado (entre otras cosas porque el holgazán de Rajoy y su catastrófico Gobierno de inútiles, empezando por el responsable de Asuntos Exteriores, nunca se han tomado la molestia de presentar al mundo una versión alternativa de la historia).

El discurso victimista pasivo-agresivo del independentismo ha calado porque el holgazán de Rajoy y su catastrófico Gobierno de inútiles nunca se han tomado la molestia de presentar al mundo una versión alternativa de la historia

Si la judicatura alemana no ha visto el delito de rebelión por ninguna parte es porque el motín se llevó a cabo de manera pasivo-agresiva, sin violencia física, aunque no existiese ningún mandato popular y se ejecutase el golpe pisoteando a más de la mitad de la población catalana. Al gañán de Tejero lo pillaron enseguida porque se dedicó a pegar tiros al aire, pero Puchi y los suyos fueron mucho más sutiles, pasaron de la ley a la ley a su manera y hasta tuvieron el detalle tolerante de dejar la bandera española en su mástil antes de irse de fin de semana.

Tal vez habría que inventar nuevos términos para acusar a Puchi y sus leales. “Pesadez manifiesta recalcitrante” no estaría nada mal, pero no le veo mucho futuro. Mejor “crueldad mental”, amplio concepto que sirve para los divorcios y que en el caso que nos ocupa podría incluir las manifestaciones de Òmnium y la ANC (tan pacíficas y festivas ellas), las cruces en las playas, los asedios a los juzgados, los lacitos amarillos en la solapa, la manía de cantar L'estaca a todas horas, la programación de TV3 y las soflamas por tierra, mar y aire de Pilar Rahola, que personifica como nadie la conducta pasivo-agresiva de los separatistas.

Los documentos que prueban que Òmnium recibió 10,2 millones públicos
La entidad independentista, organizadora junto a la ANC de las movilizaciones del 'procés', cobró ayudas oficiales entre 2006 y 2016 y ayudó después a pagar la fianza de Puigdemont
María Jesús Cañizares cronicaglobal 10 Abril 2018

Òmnium Cultural es una de las entidades independentistas más mimadas por las administraciones catalanas. Así lo confirman sus cuentas de resultados, a las que ha tenido acceso Crónica Global. Entre 2006 y 2016, esta institución que, junto a la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha organizado las movilizaciones ciudadanas a la medida del procés y ha pagado la fianza del expresidente Carles Puigdemont, recibió un total de 10,2 millones de euros en subvenciones, donaciones y legados, en su mayoría procedentes de entes públicos. Es decir, de ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones y Generalitat.

Dicho de otra manera, esta asociación nacida en 1961 con la finalidad de defender la lengua y la cultura catalanas –sus cinco fundadores llevan apellidos ilustres: Lluís Carulla, Joan Baptista Cendrós, Félix Millet i Maristany, Joan Vallvé i Creus y Pau Riera— ha podido sobrevivir durante estos años gracias a las ayudas públicas, decisivas a la hora de hacer llamamientos a la movilización. Su actual presidente, Jordi Cuixart, se encuentra en prisión preventiva procesado por sedición. La imagen de Cuixart subido a un coche policial junto al expresidente de la ANC Jordi Sànchez durante el acoso a la comitiva judicial que el pasado 20 de septiembre de 2017 efectuó una entrada y registro en la Consejería de Economía, fue una de la pruebas de cargo contra ambos líderes independentistas.

Herencias intestadas
La lluvia de millones recibida por Òmnium ha sido una constante desde 2006, aunque en los últimos años, las subvenciones se han reducido sensiblemente tras la decisión del Ejecutivo autonómico de cortar el grifo. Así, durante los años 2013 y 2016, las ayudas no han superado los 280.000 euros. Cifra muy inferior a años anteriores, cuando la generosidad pública no bajaba del millón de euros.

Òmnium llegó incluso a beneficiarse de las herencias intestadas, aquellas que recibe la Generalitat cuando muere una persona y no se conoce la identidad del heredero. Gracias a esos legados, Òmnium pudo abandonar el histórico y vetusto Palau Dalmases, situado en la calle Montcada, y comprar otra sede en el Eixample por tres millones de euros. Lo hizo gracias a la subvención extraordinaria de 600.000 euros que a finales de 2003, último año de gobierno de Jordi Pujol, se le concedió. Ese dinero procedía de una herencia intestada.

Donaciones sospechosas
Durante el gobierno tripartito –PSC, ERC e ICV--, los pagos públicos a Òmnium fueron también millonarios. Así, en 2009, Òmnium se hizo con 1,2 millones de euros procedentes de diversos departamentos de la Generalitat –Vicepresidencia, Cultura, Acción Social e incluso Interior--, a los que hay que añadir 358.810 euros concedidos por ayuntamientos, diputaciones y diversas empresas públicas.

La llegada de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat permitió mantener el ritmo de subvenciones, pues en 2011 y 2012, Òmnium obtuvo 1,01 y 1,08 millones de euros, respectivamente.

La financiación de Ómnium estuvo bajo sospecha, pero en lo que respecta a las donaciones recibidas de empresas. Concretamente de la constructora Teyco, investigada por presuntos pagos a CDC a cambio de obras públicas. La entidad reconoció haber cobrado 20.000 euros en 2008 y 2009, pero dentro de la "legalidad absoluta".

Los CDR no ocultan su adoctrinamiento: talleres para niños en sus reuniones independentistas
Raquel Tejero okdiario 10 Abril 2018

Los autodenominados Comités para la Defensa de la República (CDR) se suman al adoctrinamiento de los menores en Cataluña. En sus jornadas de recaudación de dinero para la causa independentista, incluyen actividades dirigidas directamente a los niños, como talleres de cocina o en las que los pequeños podrán pintarse la cara.

Con un coste de cinco euros los más pequeños participarán en engrosar la llamada ‘Caja de resistencia’ con la que se sufragan los gastos de las fianzas de los políticos encarcelados.

Los CDR, que han representado la faceta más violenta del independentismo en los últimos meses, organizan encuentros en los que se habla de separatismo y se proyectan imágenes de las cargas policiales durante el 1-O. Estas jornadas se disfrazan de eventos familiares cuando en realidad están compuestas de actividades a favor únicamente del secesionismo.

Dos ejemplos de ello se darán el próximo sábado en Lérida y Barcelona. “Ayudemos a las familias de los presos y exiliados”, puede leerse en el encabezado de uno de los carteles.

Los CDR, en colaboración con las asociaciones independentistas ANC y Òmnium Cultural y partidos como ERC y JxCAT, han organizado la que tendrá lugar en Barcelona. En ella se servirá un “almuerzo amarillo” en el que los adultos tendrán que pagar 25 euros y los niños 5 euros.

En la que se celebrará en Lérida, los niños serán partícipes de la composición de un mural en el que se rendirá homenaje al acto golpista del 1 de octubre y a los políticos presos.

Cruces amarillas clavadas por niños
Otro caso de adoctrinamiento de menores por parte del independentismo catalán tuvo lugar durante la pasada semana santa: la utilización de niños para clavar decenas de cruces amarillas en la playa de Port de la Selva (Gerona).

En el vídeo se puede observar a varios padres colocando cruces en una playa con la ayuda de sus hijos. “Justicia”, “democracia” y “libertad” son algunas de las consignas que se escribieron en estas cruces amarillas. Los independentistas simularon un cementerio para representar “la muerte de estos conceptos” en el Estado español.

Entrevista a los jóvenes de Sociedad Civil Catalana tras ser expulsados como colectivo
“Somos la voz no independentista en la Autónoma de Barcelona y nos quieren quitar de en medio”
Raquel Tejero okdiario 10 Abril 2018

El Juzgado de la Contencioso-Administrativo número 7 de Barcelona ha dictado un auto de medidas cautelares que obliga a la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) a inscribir provisionalmente a la Agrupación de Jóvenes de Societat Civil Catalana de la UAB en el directorio de colectivos del centro. La decisión proviene de un litigio entre la asociación y la universidad pública catalana por vulneración de derechos fundamentales, al negarles el centro su inscripción en el directorio de colectivos.

OKDIARIO ha hablado con Josep Lago, coordinador de Joves SCC y María Domingo, vicecoordinadora de la plataforma para conocer su experiencia en este sentido.

“Al estar en la universidad al menos hay un grupo de jóvenes que representa una voz que si no estamos nosotros no se escucha. De los 80 colectivos que hay, 20 son totalmente independentistas y nosotros somos lo únicos que no lo somos”, aseguran.

“Que la rectora tome esta medida no son nos afecta a nosotros sino a todos los que piensan como nosotros y que comparten ideas que nosotros representamos”, se quejan los jóvenes.

Para ellos, la universidad buscó “una forma para quitarlos de en medio” y se acogió a unos argumentos con los que se vulnera, según el propio juez “su libertad de expresión”. “Uno de los motivos fue nuestra línea de comunicación porque decían que estaba lesionando la imagen de la universidad”, afirman.

La UAB siempre ha sido testigo de una gran cantidad de actos independentistas bajo la pasividad de los dirigentes universitarios. Pintadas, lazos amarillos e incluso actos violentos que los jóvenes de Sociedad Civil Catalana no dudan en denunciar en las redes sociales.

“El SPC que es un colectivo que ha llegado a reconocer que ha dañado material universitario nunca ha sido sancionado” y esto quiere decir que existe “una discriminación por motivos ideológicos”, protestan los entrevistados.

“Los independentista nos han atacado en varias ocasiones y al expulsarnos parece que han resuelto el problema”, añaden.

Ahora, están a la espera de la resolución definitiva en la que han depositado todas sus esperanzas.

 


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