AGLI Recortes de Prensa   Domingo 15  Abril 2018

Rajoy tiene ‘la mano del muerto’
Marcello  republica 15 Abril 2018

En la partida de póker que Mariano Rajoy y Albert Rivera juegan sobre el tapete de la Comunidad de Madrid el presidente del gobierno tiene ‘la mano del muerto’, es decir las de perder su vida política llevando en sus manos unas dobles parejas de ases y ochos como las que tenía Will Bill –‘el salvaje Bill’- en una partida de 1876 cuando un delincuente le descerrajó un tiro por la espalda.

Rajoy está perdido en Madrid y toda España como perdió en Cataluña en esas elecciones del 21-D que nunca debió de adelantar tanto y en las que el PP quedó reducido a cuatro diputados sin grupo parlamentario.

El tiempo de Rajoy se acabó pero el lo quiere prolongar hasta 2020 con la esperanza de que un milagro o gran incidente nacional le salve de su pertinaz autodestrucción desde el quietismo y el ‘dolce far niente’ en el que vive y se solaza desde hace ya muchos años.

Ahora, con la mano del muerto entre sus dedos rotos, Rajoy quiere un poco de tiempo antes de degollar a Cifuentes para que engrose su lista particular –a lo Barba Azul- de cadáveres exquisitos en las mazmorras de la Moncloa, y le reta a Albert Rivera a retirar su petición de cese o dimisión de Cifuentes, acusándole de romper el pacto de gobierno en Madrid y de colaborar con los rojos de PSOE y Podemos.

Pero Mariano llega tarde a la polémica del master de Cifuentes sobre la que guardó un mal calculado silencio. Y por más que acuse a Rivera de amigo de los rojos madrileños su estrategia en esta partida de póker no le va a servir porque el líder de Cs tiene el viento a favor de todos los sondeos electorales y se mueve y vuela como el mismísimo Peter Pan sobre la arboladura del buque del viejo Capitán Garfio (Mariano) que ya escucha el tic tac, tic tac, del cocodrilo que se lo va a merendar.

Y si Rajoy insiste en la partida Rivera subirá la apuesta y pondrá sobre el tapete de la Puerta del Sol los Presupuestos de 2018 echando así el resto de su envite al viejo tahúr del PP, el pretendido dominador de los tiempos que ahora juegan en su contra y que como Herodes entregará la cabeza de Cifuentes a un Rivera disfrazado de Salomé.

El centroderecha español es gilipollas
EDUARDO INDA okdiario 15 Abril 2018

La Real Academia define el “masoquismo” como “una perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona”. La institución que dirige Darío Villanueva recoge otra acepción clónica: “Complacencia de sentirse humillado o maltratado”. Pues eso, que me da igual que me da lo mismo. Eso sí, la gran casa de la lengua española fundada por Felipe V no ofrece alternativa cuando de lo que se trata es de bautizar a quienes son hiperbólica o compulsivamente masoquistas. Allá va una idea: ¿por qué no denominamos “PP” a todo aquél que es masoquista al cubo o infinitamente masoquista, en fin, a todos aquéllos a los que les gusta más que a un tonto un lápiz que les den una, y otra, y otra vez?

Lo del partido de la calle Génova es para hacérselo mirar. Para mear y no echar gota. Claro que cuando tienes al 70% de los medios furibundamente en contra o mirando hacia otro lado con los desmanes y mangancias de la izquierda, lo normal es que te metan una ensalada de bofetadas todos los días. Con razón o sin ella. Con argumentos o porque sí. Les han dado tanto que les ha acabado gustando. Ciertamente habría que dirigirse al Vaticano y plantearle al Papa Francisco y a la Congregación para la Causa de los Santos la posibilidad de catalogar como milagro los 8 millones de votos obtenidos por el PP en 2016. Lo normal viendo las teles, escuchando las radios y leyendo la mayor parte de los periódicos es que no tuvieran un solo escaño. La opinión publicada sobre el PP se resume en cinco palabras: “Ladrones, mentirosos, criminales, fascistas y franquistas”. Vamos, como para salir corriendo.

Tan en contra estoy del control y el manejo de los medios desde el poder político como de que la opinión publicada no refleje porcentualmente a la opinión pública. O, al menos, se aproxime. Si resulta que en las últimas generales de junio de 2016 hubo más votos al centrorecha que a la izquierda, ¿cómo diantres se entiende que siete de cada 10 medios odien al PP, transijan con el PSOE y amen sin fin a un partido de extrema izquierda comunista financiado por dos de las peores tiranías del planeta? Los de Rajoy deberían haberse preocupado un poquito más de abonar el terreno para que haya más TV, radios y periódicos próximos a los postulados liberales que, por cierto, han construido las mejores y más justas sociedades del mundo. Pero no, pasan de ello y sistemáticamente duermen con el enemigo y, a ser posible, se prostituyen ante él.

El caso Cifuentes es tan inmejorable como terrible paradigma de cuanto digo. Tan cierto es que para la presidenta de la Comunidad fue peor el remedio que la enfermedad como que Cifuentes hay en la clase política española para dar y tomar. Ergo, si la presidenta de la Comunidad de Madrid debe tomar las de Villadiego, que no digo que no, el mismo camino al averno político habrán de tomar decenas de hombres y mujeres públicos.

Íñigo Errejón se largó a uno de sus paraísos preferidos, la Bolivia del semidictador Evo, en plena crisis por el máster o no máster de la baranda popular. Lo normal es que el verborreico, ágil y simpático podemita hubiera aprovechado la coyuntura para ir despejando a machetazos su camino a la Puerta del Sol. Que la Presidencia de Madrid no se conquista en dos tardes, que diría el gran Jordi Sevilla. El desgalichado bolivariano prefirió quedarse en el altiplano mascando coca que permanecer en Madrid criticando a Cristina Cifuentes. Normal: conviene no olvidar que él percibía 1.600 euros públicos al mes en la Universidad de Málaga por no trabajar. Ni estaba ni se le esperaba salvo para hacer tra-ca-trá con el dinero de todos. Los funcionarios malacitanos fueron taxativos: “Sólo lo veíamos por la tele en las tertulias”.

Quien sí ha dado lecciones de ética a Cifuentes es el sin vergüenza fiscal de Juan Carlos Monedero. Él, que trincó 425.000 euros de las dictaduras bolivarianas por unos informes más falsos que el máster de Cifuentes. Vamos, que fueron 100 folios pero en blanco. La cosa no terminó ahí porque se olvidó de declarar esos ingresos, tal vez porque Hacienda somos todos menos él. El caso es que la Agencia Tributaria le dispensó trato VIP. Si a usted o a mí, querido OKamigo, nos pillan en un renuncio así no nos invitan a regularizar, nos abren inspección y que sea lo que Dios o más bien el diablo quiera. A Monedero, no, a Monedero le invitaron a pasar por caja eludiendo así el más que seguro delito fiscal que había cometido. Por si fuera poco, la Universidad Complutense le sancionó seis meses sin empleo ni sueldo por falta muy grave al haber compatibilizado la docencia con el trinque. Lo que se dice una joyita.

Pues bien, Monedero, al que el apellido le viene al pelo, se ha pasado estas tres semanas de caso Cifuentes poniendo a parir a la presidenta en particular y al PP en general. Eso sí, nadie menos un menda, le ha afeado la conducta recordándole que él es un jeta de tomo y lomo. Tres cuartos de lo mismo ha ocurrido con Espiblack, el ciudadano que compró una VPO, una vivienda que permite a las personas sin recursos acceder al mercado inmobiliario, para pegar un pelotazo robando el acceso a un hogar digno a una familia pobre. Por no hablar de la epidemia de falsarios que ha brotado como setas en los últimos días. Para variar, fue OKDIARIO quien levantó la veda descubriendo que José Manuel Franco Pardo (número 1 del PSOE madrileño) falsificó su currículum oficial en la Asamblea de Madrid inventándose una licenciatura en Matemáticas. Franco Pardo (como a Monedero, Dios los cría y les pone esos apellidos) se quitó el muerto de encima, pese a reconocer la patraña, asegurando que la culpa fue de los funcionarios de la Cámara regional. Lo que toda la vida de Dios se ha llamado un desahogado.

Pinocho Franco, aún secretario general del PSOE madrileño, tuvo la osadía de ser quien personalmente presentara la moción de censura contra Cifuentes. Tres cuartos de lo mismo ha ocurrido con Toni Cantó, al que se le calentó la boca en twitter desde el 21 de marzo, cuando saltó a la luz el Mástergate, y que ha enmudecido tras conocerse que se arrogó la condición de “pedagogo” cuando estaba en UPyD. Una trola como otra cualquiera. Como, por ejemplo, la de su compi Miguel Gutiérrez, gerifalte de Ciudadanos que se jactaba de ser doctor ingeniero, es decir, ingeniero superior cuando no pasaba de ser perito. Por no hablar del secretario de Organización de Podemos Galicia que se presentaba por tierra, mar y aire como ingeniero naval, una de las carreras más difíciles que existen. No quiero pensar si en lugar de dedicarse a la política, le hubiera dado por construir petroleros o cruceros. El destino quiso que no pasase de ser un mero embustero.

No aguanto el doble rasero, me pone enfermo. ¿Han escuchado una sola tertulia en la que se haya pedido la dimisión de Franco, la de Errejón, que Espinar se vaya por donde ha venido, que Cantó pida perdón, que Gutiérrez entregue su acta de diputado o que Monedero deje de darnos la barrila en la tele con sus monsergas baratas? El objetivo de la oposición en bloque es asaltar por las buenas o por las malas el hasta ahora omnímodo Fort Apache en que se ha convertido Madrid para el PP. Saben, porque son malos pero no demasiado tontos, que para conquistar La Moncloa hay que haber ganado previamente Madrid (salvo acontecimientos imprevisibles como el 11-M). Por eso van a muerte contra Cifuentes y contra el hombre que, salvo sorpresa, pondrá la cara en los carteles del PP al Ayuntamiento de Madrid. Lo de Pablo Casado ni lo comento porque es tal y tan burda mendacidad que tampoco es cuestión de darle tres cuartos al pregonero.

Cifuentes debe dimitir. Sí. Hasta ahí de acuerdo. Pero a la vez, nunca antes, que Errejón, Espiblack, Franco, Cantó y Gutiérrez. Y media hora más tarde de que lo haga el caradura de Echenique, que tenía sin Seguridad Social y pagaba en billetes de 500 a su asistente, y Pablemos, el papá del bebé y de la bebá que lleva en su tripa Irene Montero. No es lo más ejemplar del mundo que le haya financiado una dictadura como la venezolana, que asesina a sus ciudadanos en las calles, o la iraní, que trata a las mujeres peor que a los animales y cuelga a los gays. Más que nada, porque si queremos adecentar la vida pública conviene no dejar hecha una guarrada la mitad del tablero. O todos dimiten, o la ética va al río. Y, entre tanto, no estaría de más que el PP se ponga las pilas, deje de poner la otra mejilla y acabe con la doctrina del terrible doble rasero. Más que nada, porque es el camino más corto al pensamiento único y al totalitarismo.

Rebelión: ni sedición, ni conflicto político.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Abril 2018

UNA INDEPENDENCIA UNILATERAL NO ES UN CONFLICTO POLÍTICO / LA EUROORDEN NO SIRVE PARA NADA EN CASOS IMPORTANTES.

Es una vergüenza ver cómo aumentan los testimonios y declaraciones de personajillos de diverso pelaje empeñados en circunscribir lo que es una rebelión sin paliativos a un mero conflicto político que debe ser resuelto como tal y nunca por medios judiciales. Entre los “expertos” opinadores figuran sujetos como el expresidente del Ecuador, Rafael Correa, o el expresidente del Parlamento europeo, el irlandés Pat Cox. En el primer caso, basta decir que fue íntimo amigo del dictador Hugo Chávez de Venezuela. Alguien incapaz de aceptar las críticas y controlador de los medios de comunicación y la disidencia al igual que su amigo. Así que su opinión está totalmente desautorizada. En cuanto al segundo, no creo que sea el más adecuado para opinar cuando es evidente su parcialidad en cuanto a ver con simpatía la reunificación de su propio país con la incorporación desea parte de la isla, Irlanda del Norte y el apoyo indisimulado al terrorismo del IRA durante la ocupación militar del Reino Unido.

No quiero dejar de denunciar la nula respuesta por parte del Gobierno de España y de la estructura de embajadas y consulados, principalmente en los países de la UE, para desmontar estos mensajes que intentan vender una realidad inexistente. Porque el independentismo no puede ser considerado una opción política aceptable al llevar implícita la destrucción de la Nación, en este caso de España. Y ello porque se ha estado inculcando un sentimiento nacionalista beligerante con el resto de España, retrotrayéndose a más de 300 años y una guerra de secesión de la que España no salió bien parada con pérdidas importantes de territorios y la creación de una colonia británica en la misma península, la zona del Peñón de Gibraltar que sigue siendo un punto de conflicto territorial y de soberanía. Pero es que la realidad histórica se aleja mucho de la que se han inventado los nacionalistas catalanes. Una región más de España que ha sido siempre favorecida por los Gobiernos centrales de España desde los comienzos de la revolución industrial junto a las provincias vascas en detrimento del resto de regiones.

Solo la debilidad del Estado fue la que propició en determinadas etapas el que el nacionalismo tanto catalán como vasco, intentasen dar un paso decisivo hacia la independencia de sus territorios de España. Todos ya conocen como fue la respuesta contundente de la República ante la rebelión y declaración de independencia con la ocupación militar y la detención de los principales líderes políticos sublevados. Una respuesta que no es comparable a la más que contenida intervención del Gobierno de España apoyada en una aprobación por la mayoría del Senado de medidas concretas bajo el amparo del artículo 155 de la Constitución. En ninguno de ambos sucesos los nacionalistas contaban con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos de Cataluña, aunque en el golpe de Estado del 2017, los partidos independentistas disponían de mayoría parlamentaria. Es verdad que mínima y gracias a una ley electoral dudosamente democrática al permitir que los escaños que se adjudican no tengan igualdad de votos requeridos necesarios en función de la circunscripción electoral.

Lo que tiene de característico el acto de rebelión del 2017 es precisamente el que a la violación de la Constitución y del Estatuto de autonomía, con la aprobación de leyes encaminadas a consolidar la declaración de independencia y de la soberanía del pueblo catalán y a avanzar como nueva República con estructuras de Estado propias, se sucedió la realización de un referéndum ilegal con la complicidad de las fuerzas policiales autonómicas y de asociaciones civiles independentistas que usaron a sus militantes para enfrentarse a ls FFyCCSE del Estado encargadas de impedir dicho referéndum. Un enfrentamiento que nada tuvo de pacífico y que ha sido el argumento esencial para contemplar el delito de rebelión, mucho más grave que el de sedición. En ningún caso se puede aducir que la rebelión o la sedición sean de índole política y no revolucionaria con componente de violencia, ya que ésta existió y no como casos aislados sino de forma global en todo el territorio de Cataluña con la aparición de masas fanatizadas atacando a las FFyCCSE con la pasividad y complicidad demostrada del cuerpo policial autonómico.

Creo urgente impulsar una campaña diplomática a gran escala a nivel europeo donde parece estar cogiendo cuerpo las tesis favorables a considerar esta insurrección como un acto político donde se discute incluso la existencia de violencia. Una opinión que se ha instalado desde que la propaganda de los golpistas difundió la mentira de la existencia de más de 800 heridos achacados a la dura represión policial, cuando fue precisamente todo lo contrario. La incompetencia e incapacidad del Gobierno de España y de sus embajadores y cónsules para desmontar esas mentiras es lo que nos ha llevado a esta situación de escarnio y burla, donde cualquier tribunal de provincias de un país como Alemania se atreve a dudar de nuestro sistema de independencia entre poderes del Estado y del respeto a los derechos democráticos de los ciudadanos.

Un solo juez, por muy del Tribunal Supremo y con arrestos que sea, no puede competir con esa propaganda subversiva que ha calado en el subconsciente de muchos ciudadanos de la UE y de sus Gobiernos. Esa y no otra razón es la que hace de la euroorden un papel mojado.

Y en esa situación es en la que se encuentra actualmente el juez Pablo Llarena manteniendo una lucha desigual donde ya se ha visto obligado a retirar una vez la euroorden para que no se viese devaluada e incluso rechazada. Una dificultad agravada por una norma europea que en vez de aunar legislación sigue permitiendo legislaciones inconexas y hasta discrepantes en el tratamiento de determinados delitos, precisamente los de mayor gravedad a efectos de la integridad territorial de un Estado. Una situación aberrante no solo en el orden judicial sino también en el meramente fiscal, que permite la existencia de auténticos paraísos donde encuentran refugio defraudadores, oportunistas y delincuentes. Así que no es de extrañar el que los golpistas hayan encontrado refugio y hasta comprensión en esos países dando por buena su versión de los hechos y poniendo en cuarentena y bajo duda la versión de la Justicia española y del Gobierno de España.

Y así no vamos a ningún lado. Porque como ya dicen muchas voces de euroescépticos, la UE no parece ser un club tan atractivo si consideramos los serios inconvenientes en cuanto a la pérdida de Soberanía y libertad de movimientos a la hora de impartir justicia, sin que los beneficios obtenidos los compensen. No es de extrañar que vaya en aumento ese escepticismo y que se transforme en amplio rechazo en muchos países siguiendo la estela del Reino Unido. Yo soy europeísta convencido de que la unión hace la fuerza. Pero lo que no veo por ningún lado es esa unión ni voluntad de avanzar. A los USA la unión les costó una guerra entre Estados de la que aún quedan secuelas y heridas importantes. Y es que se cumple aquello de “unidos, pero no revueltos”. Así que cada Estado conserva su parcela de autonomía legislativa, aunque finalmente esté supeditado a una norma federal que parte del Senado. En la UE falta esa federación real y una confluencia de legislaciones donde el simple hecho de cruzar un Estado no represente inmunidad para los delincuentes.

Falta mucho por hacer. Solo espero que el juez Pablo Llarena no se vea forzado a renunciar a aplicar la ley por la resistencia ante sus demandas de la euroorden que creo que está debida y suficientemente argumentada y avalada por nuestro sistema judicial, tan respetable y garantista como el de cualquier otro socio de la UE y del espacio Schengen de libre circulación de ciudadanos.

Solo espero que el Gobierno de España cumpla con la parte de cometido política que le corresponde para exigir el cumplimiento de los pactos a la UE.
¡Que pasen un buen día!

Querella golpista contra nuestra democracia
roberto l. blanco valdés La voz 15 Abril 2018

Con un origen medieval y derivada probablemente del enfrentamiento entre algún comerciante catalán y genovés, ha pasado al vocabulario jurídico la expresión «querella catalana» para hacer referencia a las iniciativas legales que tienen por objeto poner trabas a un proceso o dar apariencia de inocencia antes de ser acusado de un delito.

Demostrando que esa tradición de leguleyos ventajistas sigue más viva que nunca, el presidente del parlamento catalán ha aceptado la disparatada iniciativa de querellarse contra el juez Pablo Llarena. Y ello a pesar de contar la mesa de la cámara con un dictamen contrario de sus letrados, lo que podría llevar a Roger Torrent, que pisa como sobre huevos para evitar ser imputado, a acabar acusado de malversación por haber dado impulso a una querella temeraria.

Aunque hay que confiar en que el poder judicial responderá a ese nuevo desafío del separatismo con la severidad que la actitud de los golpistas se merece, no puede dejar ya de destacarse el cambio de estrategia secesionista desde que, contra todo pronóstico, obtuvieron la única victoria judicial que han conseguido desde que comenzó la rebelión: el regalo, en un acto jurídicamente infame, del land de Schleswig-Holstein.

Desde entonces, la independencia y la república han pasado, momentáneamente, a retaguardia, a la espera del resultado de la ofensiva contra el sistema democrático español. Porque de eso se trata en realidad: de retomar el intento de desprestigiar por tierra, mar y aire nuestro Estado democrático de derecho proclamando que los jueces están sometidos al Gobierno y que este persigue a sus adversarios políticos, los encarcela sin motivo y los fuerza al exilio para conservar su libertad. El colofón de toda esta serie de mentiras despreciables -que algunos compran fuera, entusiasmados porque confirma una rentable tradición (la España de horca y cuchillo de la leyenda negra) y que, entre nosotros, algunos tontos útiles propagan, convencidos de que así solo dañan al PP-, es tan obvio como falso: que en nuestro país no existe democracia.

Hace unos meses solo el desesperado Puigdemont, aislado con todo lujo en su jaula belga de cristal, había recurrido a defender una fuga cobarde y vergonzosa con ese esperpento del franquismo renacido. Pero ahora, tras la gran contribución de los jueces alemanes a la causa secesionista y, de paso, a la destrucción de la política de seguridad común, lo que no era más que el dislate de un chiflado estrafalario se ha convertido en la política oficial del separatismo catalán: ¡En España no hay democracia y por eso se persigue a Cataluña!

Nadie debería, en todo caso, equivocarse. O combatimos como se merece tan nauseabunda patraña, o acabaremos teniendo que defendernos, antes o después, de los que, desde publicaciones prestigiosos y tribunas respetables, ponen en duda que seamos una democracia equiparable a las mejores que existen en Europa. Y sino, al tiempo.

A lo podrido lo llaman 'pocho'
ARCADI ESPADA El Mundo 15 Abril 2018

Un partido, y un líder, deben gobernar antes de hacerlo. En especial si pretenden evitar la sospecha de que el poder les llegó por accidente. Tal es la diferencia entre González y Aznar respecto a Zapatero y Rajoy. Aún no se sabe por qué modelo de liderazgo va a optar Albert Rivera. Los sondeos le dan la victoria en las próximas elecciones. Pero la razón principal es que los que compiten con él son Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. De los dos primeros no tiene interés hablar. De Rajoy, sí. Nadie puede negar que, después de Adolfo Suárez, ha sido el presidente que ha encarado crisis más devastadoras. El rescate económico de España, el descrédito (y abdicación) de la Monarquía y la proclamación de la independencia de Cataluña son ese tipo de asuntos que pueden hacer del político del presente la figura histórica del mañana. Del primer asunto Rajoy salió con bien, gracias a su sensata capacidad de obediencia. Del segundo también, aunque le ayudó un Rey que, como le ocurrió a su padre, ha estado por encima de las expectativas. En el tercero ha fracasado y la razón originaria ha sido su incredulidad. Rajoy siempre creyó que el separatismo frenaría al borde del acantilado. No fue así. Saltó y todos con él. Un análisis frío y tajante de la situación, que no se hubiera dejado llevar por la viscosidad catalana (alguien, yo mismo, tendría que empezar a escribir Viscosos ilustres, a la manera de Lytton Strachey: Luis Conde, Antón Costas, Enric Juliana, López Burniol, Gay de Montellà tendrían retrato asegurado en la galería), habría sabido aventurar su gravedad y tal vez habría contribuido a limitarla.

Estoy dispuesto a aceptar, cual viscoso, que si en las largas vísperas del 9 de noviembre de 2014 Rajoy hubiera intervenido drásticamente en Cataluña, como le exigía lo mejor del constitucionalismo español, todo habría empeorado menos la estatura política del presidente. La crecida, fruto de un relato desacomplejado y de una acción ejecutiva proporcionada pero consistente, le habría asegurado una sólida mayoría parlamentaria. Y con esa actitud y esa mayoría la innoble parálisis degradante que arrastra a la política española no se habría producido. Y no se habría dado, por tanto, la culminación que ha supuesto el caso Cifuentes, esos dos dedos de grasa podrida (aunque, como Chicho Sánchez Ferlosio, Rajoy a lo podrido lo llama pocho) que han desbordado el vaso. Porque lo peor del caso Cifuentes no es que la presidenta y la Universidad Rey Juan Carlos participaran en comandita en una estafa. Ni las mentiras de una y otros. Ni los histéricos movimientos de políticos tratando de borrar esta semana viejas huellas de sus patéticas vanidades curriculares. La novedad, algo brutal, es que Rajoy, en su protección a la presidenta Cifuentes y sometido ya por completo a la parálisis, haya dicho a la sociedad española que la verdad ni le importa ni le emplaza. Por mucho que quieran buscarse antecedentes de su actitud -en el caso Bárcenas, por ejemplo-, los antecedentes no existen. Llamativamente, lo más parecido a ese desprecio de la verdad no está en Rajoy sino en las antípodas de su proyecto político: solo la larga luna de miel del partido Podemos con los medios explica que otra vieja estafa, como la acordada entre Errejón y un profesor de la Universidad de Málaga, no le impida ser el candidato del partido a la comunidad de Madrid.

Y es, justamente, por el caso de Madrid por donde Ciudadanos debería haber empezado a gobernar. Lo primero, poniendo a la verdad en su lugar y no enmascarándola con la tinta del calamar de una comisión de investigación. Leídas las acusaciones, examinados los documentos y oídas las explicaciones de la presidenta, hace días que está claro que una de las cláusulas del pacto de investidura que Ciudadanos alcanzó con el Pp está roto. Gobernar es que Cifuentes se vaya. Lo que debe dar vértigo es incluir determinadas condiciones en los pactos, no ejecutarlas. Quién vaya a sustituir a Cifuentes, y bajo qué condiciones, es otro asunto: también esa negociación será en su momento un acto de gobierno.

Sin embargo, la clave del gobierno, ¡al sol y no en la sombra!, de Ciudadanos es Cataluña. Y donde resultan más inquietantes sus pasividades. Por ejemplo la de haber renunciado a que la vencedora en las elecciones, Inés Arrimadas, expusiera en la tribuna del parlamento su programa político. Un acto de gobierno no para el hoy sino para el mañana. Un programa político para Cataluña e inexorablemente, como fruto de una excepcionalísima situación, para el conjunto de los españoles. La pasividad, también, de haber dejado en manos de Sociedad Civil Catalana el papel de agente movilizador de la mitad constitucionalista de Cataluña. Los partidos tienen que estar en las instituciones y en la calle con voz propia, sobre todo en las condiciones de urgencia civil que atraviesa Cataluña. Y las asociaciones, mientras tanto, que organicen simposios transversales, donde mejor pueda celebrarse la densidad intelectual de mensajes como el que dejó caer desde la tribuna pública una oradora de la última y fracasada manifestación de Scc: "Basta de jugar a quién la tiene más larga", siendo los equidistantes mesurados el presidente de un Estado democrático y un prófugo de la Justicia. Y no es tampoco Scc, por último ejemplo, la que debe liderar la repulsa política que merecen los putrefactos sindicatos catalanes por su alianza, meramente clientelar, con el separatismo. Scc es la máscara con que socialistas y populares puedan sacar al exterior su desahuciada cabeza. En la intemperie catalana solo Ciudadanos puede ir a cara descubierta. Y él es el único que puede y debe decirle a los ciudadanos la desagradable verdad: que a Cataluña le espera un largo invierno, el largo invierno del 155, a menos que los dirigentes nacionalistas vuelvan a la negociación y al pacto, es decir, a la viscosidad, porque la viscosidad es la única fuerza que puede ejercer el separatismo.

Por último. Ya caducó criticar a Dastis, mi favorito. Es hora de enviarle a escribir sus memorias diplomáticas, que serán ingrávidas y gentiles como pompa de jabón. ¿Qué hacen todavía en casa los hombres y mujeres de C's, macerados en la crítica de un gobierno meramente espectral y corriendo el riesgo de macerarse con él? ¿Cómo es posible que las cancillerías, que los medios de comunicación, que las instituciones, que los poderes económicos, que la opinión pública europea tengan tan vaga noticia de un partido que puede gobernar España dentro de algunos meses, siempre que realmente lo quiera, siempre que medite sobre aquel adagio tremendo de Josep Tarradellas, pronunciado la primera noche electoral de la autonomía catalana: "Esta noche en Cataluña hay dos hombres que no duermen, uno Jordi Pujol, pensando que mañana puede no ser presidente, y otro Joan Reventós pensando que puede serlo?".

En España ya no puede haber oposición. La oposición requiere gobierno. Si C's se empeña en no gobernar con la simpleza de que no tiene el poder para hacerlo, es que no ha comprendido la profundidad de la crisis española ni los mecanismos de relevo en las sociedades democráticas ni las especiales y azarosas, pero inesquivables, circunstancias que hacen de él la única esperanza política de cualquier español razonable.

Y tú, sigue ciega tu camino.
A.

‘RESPETO AL DERECHO A LA VIDA’
La ejemplar labor de las entidades provida y la dejación de funciones del TC
La Gaceta  15 Abril 2018

La bronca de la semana es para los miembros del Tribunal Constitucional, que llevan casi ocho años sin manifestarse sobre el recurso del PP sobre la Ley Aído.

Son muchas las asociaciones provida que ayudan a las embarazadas y que cuentan con voluntarios que destinan parte de su tiempo a aconsejarles y demostrarles que no están solas. Son esa luz, ese apoyo que necesita una madre que tiene miedo, se siente presionada o cree que no van a poder dar a su pequeño lo que le gustaría.

Una de ellas es la Fundación Red Madre, que informa sobre las ayudas públicas y privadas a la maternidad y ponen a disposición de la madre el servicio de voluntarios y las entidades asociadas que pueden ofrecerle respaldo. Esto es asistencia médica, psicológica y jurídica gratuita, apoyo en la búsqueda de empleo y de guardería, alojamiento en casas de acogida de emergencia o entrega de materiales para el cuidado del bebé. Su altruismo y caridad, como la del resto de entidades, merecen la ovación de la semana de La Gaceta.

La Plataforma Sí a la Vida, que integra a más de 500, saldrá este domingo 15 de abril a celebrar el Día Internacional de la Vida, un día en el que Madrid “se convertirá en capital y corazón de la vida”. Marchará para “alzar la voz por los más débiles” y para exigir respeto al derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

La bronca es para los miembros del Tribunal Constitucional, que llevan casi ocho años sin manifestarse sobre el recurso del PP sobre la Ley Aído por entender que “el reconocimiento de un derecho al aborto libre hasta la semana decimocuarta de embarazo resulta incompatible con el artículo 15 de la Constitución”.

FIRMA AQUÍ PARA PEDIR AL CONSTITUCIONAL QUE SE PRONUNCIE SOBRE LA LEY DEL ABORTO
https://gaceta.es/aborto-tc/

Pese a que la jurisprudencia protege al nasciturus y dicho recurso se hizo solicitando la tramitación preferente, los magistrados han cometido una dejación “injustificada” de funciones, según denuncian las entidades provida, que han iniciado una recogida de firmas -apoyada por La Gaceta- para instar al máximo intérprete de la Constitución a manifestarse.

ANIVERSARIO DE LA II REPÚBLICA
La tradición de la izquierda española de quemar iglesias
Juan E. Pflüger gaceta.es 15 Abril 2018

Aquello de “Arderéis como en el ‘36” que gritaban Rita Maestre y sus amigas mientras asaltaban la capilla de la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, es el reflejo de una vieja tradición de la izquierda española. De la extrema, pero también de la moderada. La Segunda República, esa que nuestros políticos a la izquierda de Ciudadanos venden como el paradigma de las libertades y el respeto, se estrenó pocos días después de su proclamación con ataques a la Iglesia. Durante el Gobierno del Frente Popular, antes de estallar la Guerra Civil, también andaban quemando Iglesias. Luego su afición por la piromanía no se ciñe a los periodos bélicos. No es una cuestión de reacción frente a un alineamiento de la jerarquía eclesiástica con los alzados el 18 de julio.

Las primeras agresiones violentas contra centros religiosos se extendieron por España durante los días 11 y 12 de mayo de 1931. La República se había proclamado menos de un mes antes, el 14 de abril, tras las revueltas posteriores a unas elecciones municipales celebradas el domingo 12 de aquel mes. El día 10 de mayo de aquel 1931 era domingo. Los monárquicos inauguraban la sede del Círculo Monárquico Independiente. La música elegida para la apertura de los actos fue –no podía ser de otra manera- la “Marcha real”. Nada de lo que allí se hizo era ilegal ni contrariaba la legalidad republicana que se estaba constituyendo con el anuncio de que sería una democracia abierta en la que se respetarían todas las ideas políticas. Incluso las monárquicas.

Junto a la sede del Círculo se congregaron varios “convencidos republicanos” que insultaron a los que se encontraban en el interior. En ese momento llegaba un taxi con dos asistentes al evento de los monárquicos que discutieron con el conductor y con varios de los allí presentes. El resultado es que los republicanos empezaron a quemar los coches de los monárquicos que había aparcados en la puerta. Inmediatamente los revoltosos hicieron correr la falsedad de que el taxista había sido asesinado y los manifestantes se dirigieron hacia las oficinas del periódico monárquico ABC. Allí la Guardia Civil tuvo que disparar para evitar un asalto violento de las instalaciones del diario y murieron tres personas.

La respuesta de la muchedumbre fue asaltar un quiosco de venta del periódico El Debate, de inspiración católica, y el incendio de una librería especializada en textos religiosos. Si el incidente se había iniciado por un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos ¿Por qué los izquierdistas se lanzan contra los católicos?

No son pocos los autores que señalan que los ataques contra instalaciones católicas estaban preparados y se iban a producir independientemente de la actitud que la Iglesia tomara y este fue el momento que aprovecharon para ponerlos en marcha.

Madrid fue la primera ciudad en verse asolada por una turba que pertenecía a los partidos que formaban parte del Gobierno provisional. Allí estaba la izquierda radical –socialistas, anarquistas y comunistas-, pero también miembros de partidos de la izquierda burguesa como la Acción Republicana de Manuel Azaña, que ocupaba la cartera de Guerra. En Gobernación estaba el único miembro de un partido de derecha moderada de aquel Ejecutivo: Miguel Maura, de Derecha Liberal Republicana, que abogó por sacar la Guardia Civil para frenar los ataques. El propio Azaña se negó, primero el día 10 y luego el 11 de mayo. Fue entonces cuando pronunció aquella frase que se ha hecho célebre: “Todos los conventos de España no valen la vida de un republicano. Si sale la Guardia Civil, yo dimito”.

Los radicales empezaron, ante la inacción del Gobierno, una orgía de incendios en Madrid. Entre la noche del 10 de mayo, todo el día 11 y las primeras horas del 12, momento en el que se declaró el Estado de Guerra en Madrid y se sacó a la Guardia Civil, fueron decenas de centros religiosos los atacados.
Los desmanes empezaron en la residencia de profesos de los Jesuitas de la calle Isabel la Católica, allí se incendió también la capilla adyacente al edificio. La izquierda, que lleva décadas considerándose la garante de la cultura frente a lo que consideran el obscurantismo de la Iglesia, no tuvo ningún problema a la hora de incendiar los casi 90.000 libros de la biblioteca de ese centro de estudios, entre ellos había numerosos incunables y primeras ediciones de miles de títulos clásicos. Después se pasó a incendiar el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI), con su biblioteca de 20.000 volúmenes y el Colegio de la Inmaculada. De allí pasaron al Centro de Enseñanza de Artes y Oficios que se encontraba en la calle Areneros y en el que los jesuitas daban formación técnica a hijos de obreros que no podían pagar sus estudios.

También fueron pasto de las llamas en Madrid la Iglesia de los Carmelitas Descalzos en la Plaza de España, el colegio del Sagrado Corazón, el de Nuestra Señora de las Maravillas y su museo de ciencias, el colegio de María Auxiliadora y los conventos de las Mercedarias Descalzas y de las Bernardas de Vallecas. Además, otra docena de edificios se salvaron de las llamas o solamente fueron parcialmente destruidos gracias a la acción de los bomberos o de ciudadanos que lograron parar la acción de los izquierdistas.

La ciudad donde mayores daños causaron los ataques de los republicanos contra edificios religiosos fue Málaga. En la ciudad andaluza los ataques se habían producido desde el mismo momento en el que se proclamó la República: el 14 de abril se incendiaba la Residencia de los Jesuitas y el 15 el Seminario de la ciudad. El 11 de mayo volvieron a asaltar la residencia de los Jesuitas y la residencia del Obispo, que no llegó a ser destruida gracias a la actuación de la Guardia Civil que después fue retirada de las calles por orden del gobernador militar de Málaga, el general Gómez-Caminero, que dejó vía libre a los izquierdistas para que destruyeran durante 24 horas cuantos edificios religiosos quisieran. Así, en Málaga ardieron 42 iglesias y conventos, fueron asesinados seis religiosos, otros 27 resultaron heridos y más de 50 edificios próximos a los incendiados se vieron afectados por el fuego.

En Valencia ardieron seis edificios y fueron asaltados otros seis. En Sevilla, además del colegio de los Jesuitas de Villacís, fueron incendiados otras cinco iglesias y conventos y una docena recibieron ataques. En la provincia de Sevilla también se incendiaron templos en varias localidades como Lora del Río, Alcalá de Guadaíra o Carmona. En Granada se asaltaron dos diarios conservadores y católicos: Gaceta del Sur y El Noticiero Granadino y se incendiaron dos colegios, una iglesia y un convento. En Córdoba ardió el Convento de San Cayetano. En Cádiz y varios pueblos de su provincia fueron destruidos por las llamas 10 iglesias y conventos.

Ya fuera de Andalucía, en Murcia se quemó la Iglesia de la Purísima y los conventos de las Isabelas y las Verónicas, además de las oficinas del diario La Verdad de Murcia. Y en Alicante se incendiaron 15 centros religiosos.

Las reacciones desde los medios de la izquierda fueron más que llamativas. Todas ellas exculpaban a los pirómanos y asesinos –en toda España murieron cerca de 30 personas y más de 100 resultaron heridas de diversa consideración-, pero es especialmente significativo el editorial del diario El Socialista en el que se decía: “La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: esa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista”.

Tras estos incidentes se produjo el ataque legal a los católicos. Se prohibió su actividad docente, lo que llevó a cerrarse miles de colegios en toda España, se expulsó a los Jesuitas y se incautaron sus bienes y se limitó la capacidad de practicar ritos de culto en público.

Durante la revolución de octubre de 1934 en Asturias se incendió la Universidad de Oviedo, parte de la Catedral y la Cámara Santa, el teatro Campoamor y diversos edificios religiosos en los municipios en los que los revolucionarios tuvieron el poder o cierta fuerza como en Gijón, La Felguera o Sama.

En el periodo de Gobierno del Frente Popular, ya en 1936 y antes del alzamiento militar del 18 de julio, los ánimos volvieron a crisparse y la deriva revolucionaria del nuevo Ejecutivo permitió que se retomasen los desmanes. Durante casi cuatro meses, el diputado José Calvo Sotelo empleó sus intervenciones parlamentarias para burlar la censura y hacer públicas las destrucciones de edificios religiosos, los ataques a personas y organismos, los asesinatos, secuestros, bombas y petardos que sumaron, según sus cuentas, 1.874 actos violentos en ese periodo.

Tras el asesinato de Calvo Sotelo, José María Gil Robles, líder de la CEDA, completó su trabajo y en la sesión especial en el Congreso de los Diputados del 14 de julio que trataba sobre la muerte del dirigente derechista hizo el último recuento antes de la Guerra Civil: “Desde el 16 de junio al 13 de julio, inclusive, se han cometido en España los siguientes actos de violencia, habiendo de tener en cuenta los señores que me escuchan que esta estadística no se refiere más que ha hechos plenamente comprobados y no a rumores que, por desgracia, van teniendo en días sucesivos una completa confirmación: Incendios de iglesias, 10; atropellos y expulsiones de párrocos, 9; robos y confiscaciones, 11; derribos de cruces, 5; muertos, 61; heridos de diferente gravedad, 224; atracos consumados, 17; asaltos e invasiones de fincas, 32; incautaciones y robos, 16; Centros asaltados o incendiados, 10; huelgas generales, 129; bombas, 74; petardos, 58; botellas de líquidos inflamables lanzadas contra personas o casas, 7; incendios, no comprendidos los de las iglesias”.

Ahora, desde las filas de lo que han dado en llamar la nueva izquierda vinculada a Podemos, vuelven las agresiones y ataques a la Iglesia: destrozos, pintadas, profanaciones,… y no se esconden a la vez que gritan: “Arderéis como en el 36”.

ESTE MIÉRCOLES Y JUEVES
Consuelo Ordóñez y Amando de Miguel, en el Club de Amigos de Intereconomía
La Gaceta

El Club de Amigos de Intereconomía recibe el próximo miércoles 18 de abril a la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez.
A partir de las 18:00 horas de la tarde, Ordóñez ofrecerá una conferencia bajo el título ‘’La huella del terror: El casos Alsasua y el final de ETA. La presidenta de la asociación de víctimas del terrorismo, cuyo hermano Gregorio fue asesinado por la banda de ultraizquierda, abordará cómo se enfrenta el Estado al final de ETA.

El precio será de cinco euros para los socios del Club de Amigos de Intereconomía y de diez euros para los no socios. Si quieren acudir deberán apuntarse en el correo club@intereconomia.eu o llamar al teléfono 916162464.

El jueves, Amando de Miguel
El conocido filósofo estará un día después, el jueves 19 de abril, a partir de las 18:30 horas de la tarde en la sede del Club de Amigos ofreciendo una conferencia sobre la deriva secesionista.

Amando de Miguel abordará la tesis de que Cataluña no es solo una parte de España, sino más España de lo que se piensa, en sus virtudes y en sus defectos. La charla lleva el nombre de “Cataluña: España al cuadrado”.

El manifiesto de cien intelectuales franceses contra el separatismo islamista
YCM lagaceta.eu 15 Abril 2018

Somos ciudadanos de opiniones diferentes, y muchas veces opuestas, que nos hemos puesto de acuerdo para expresar, aparte de toda actualidad, nuestra inquietud frente al aumento del islamismo. No son nuestras afinidades las que nos reúnen, sino el sentimiento de que un peligro amenaza la libertad en general, y no solamente la libertad de pensar. Lo que nos reúne hoy es más importante que lo que es probable que nos separe mañana.

El nuevo totalitarismo islamista busca ganar terreno por todos los medios y a presentarse como víctima de la intolerancia. Hemos podido observar esta estrategia cuando el sindicato de enseñanza SUD-Éducation-93 proponía hace unas semanas un curso de formación con talleres de reflexión sobre el “racismo de Estado”, prohibiendo la entrada a los “blanco/a.s”. Algunos monitores eran miembros o simpatizantes del Colectivo contra la islamofobia en Francia y del Partido de los Indígenas de la República (PIR). Ejemplos como éste se han multiplicado en los últimos tiempos. Así, hemos sabido que la mejor manera de combatir el racismo sería separar las “razas”. Si esta idea nos choca, es que somos todos republicanos.

También escuchamos que, puesto que las religiones son pisoteadas en Francia por una laicidad “instrumentalizada”, hay que dar a aquella que es minoritaria, es decir, el Islam, un lugar especial para que deje de ser humillada. La misma idea continúa así: parece que, cuando las mujeres se cubren con un velo, estarían protegiéndose de los hombres, y que ponerse aparte les permite emanciparse. El punto en común de estas proclamas es pensar que la única manera de defender a los “dominados” (no es vocabulario nuestro sino el de SUD-Éducation-93) sería ponerles aparte de los otros, y darles privilegios.

No hace mucho tiempo, el apartheid reinaba en Sudáfrica. Basándose en la segregación de la raza negra, el país quería disculparse creando unos bantustanes donde se les concedía una autonomía ficticia. Un sistema así ha desaparecido, felizmente. Pero resulta que hoy hay un apartheid de nuevo cuño que se le propone a Francia, una segregación al revés según la cual los “dominados” conservarían su dignidad buscando refugio respecto a los “dominantes”. Entonces, ¿quiere esto decir que una mujer que se quita el velo y sale a la calle sin él tendría problemas? ¿Quiere decir que una raza que se relaciona con las otras sería humillada? ¿Quiere decir que una religión que acepta ser una entre tantas otras perdería su dignidad?

Y en cuanto a los franceses musulmanes, o de cultura musulmana sin ser creyentes, que aman la democracia y quieren vivir con todo el mundo, ¿el islamismo ha previsto ponerles en un lugar aparte a ellos también? Y las mujeres que se niegan a estar encerradas, ¿quién decidirá por ellas? Y los demás, aquellos que no merecen por lo visto ser protegidos: ¿estarán bajo llave en el campo de los “dominantes”?

Todo esto choca de frente con lo que se ha trabajado en Francia para garantizar la paz civil. Desde hace tiempo, la unidad del país se ha fundado sobre la indiferencia respecto a los particularismos que pudieran ser causa de conflicto. Eso que se llama el universalismo republicano no consiste en negar los sexos, las razas o las religiones, sino en definir el espacio cívico con independencia de ellos para que nadie sea excluido.

Y ¿cómo no ver que la laicidad protege también las religiones minoritarias? Ponerla en peligro nos expone a la vuelta a las guerras de religión.

¿Para qué puede servir este segregacionismo de nuevas formas? ¿Debe solamente permitir a los « dominados » salvaguardar su pureza viviendo entre ellos mismos? ¿No tiene como objetivo afirmar la secesión respecto a la comunidad nacional, de sus leyes y de sus costumbres? ¿Acaso no es la expresión del odio mejor representado contra nuestro país y nuestra democracia?

Que cada persona viva según la ley de su comunidad o de su casta y en el desprecio a la de los demás, que cada uno sea juzgado solo por los suyos, esto es contrario al espíritu de la República. Esta fue fundada sobre el rechazo a los derechos privados aplicados a categorías específicas y exclusivas, y sobre la eliminación de los privilegios. Las mismas leyes para todos nosotros, esto es lo que nos garantiza la República. Lo que llamamos, simplemente, la Justicia.

El nuevo separatismo avanza disfrazado. Quiere parecer benigno, pero es en realidad el arma de la conquista política y cultural del islamismo. El islamismo quiere estar aparte puesto que rechaza al resto de la sociedad, incluyendo a los musulmanes que no comparten sus puntos de vista. El islamismo detesta la soberanía democrática ya que le niega toda legitimidad. El islamismo se siente humillado cuando no es él quien domina.

No hay ninguna razón para aceptar esto. Queremos vivir en un mundo completo donde los dos sexos se miran sin sentirse insultados por la presencia del otro. Queremos vivir en un mundo completo donde las mujeres no son juzgadas como inferiores por naturaleza. Queremos vivir en un mundo completo donde las personas pueden relacionarse sin temerse. Queremos vivir en un mundo completo donde ninguna religión sea quien mande.


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El Reverendo Rajones y el suicidio colectivo del PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Abril 2018

Netflix ha estrenado una serie impresionante, Wild Wild Country, sobre la asombrosa historia de una secta hindú que en los años 80 del siglo pasado estuvo a punto de tomar un condado de Oregón con un discurso de mucha paz, mucho sexo y mucho amor; y, aprovechando los vacíos legales como todo movimiento totalitario, puso en jaque a la sociedad y al Estado. La movilización ciudadana que se produjo ante la parálisis institucional fue un verdadero modelo de patriotismo norteamericano. Podía ser tabarnés.

El reverendo comunista Jones y los mil suicidas
Los 40 habitantes del pueblo de Antelope se movilizaron contra los miles de seguidores de Bagwan que compraron y urbanizaron lujosamente un valle arriscado y pobre con los fondos recaudados en Hollywood y otros oasis orientalistas por el gurú de los 90 Rolls-Royce. Las comarcas vecinas y multimillonarios como el creador de Nike se rebelaron contra lo que veían una amenaza totalitaria y comunista. Y pese a unos medios de comunicación tan amarillos de forma como rojos de fondo -nada nuevo- los oregonianos tuvieron el apoyo de una opinión pública conmocionada tras el suicidio del Reverendo Jones y 900 siervos de su secta "Templo del Pueblo" en Guyana.

Jones, un galés dizque indio, se declaraba comunista y tuvo el apoyo de la izquierda exquisita post-68, como el alcalde de San Francisco y el líder gay Harvey Milk, llevado al cine magistralmente por el siniestro Sean Penn. La crisis a cuenta de Stalin le alejó del Partido Comunista Norteamericano, cuyas figuras más populares eran Angela Davis y los "Soledad Brothers"; y ante una investigación del FBI por blanqueo de dinero y abusos a menores, huyó a Guyana. Allí instaló su paraíso comunista. Pero allí apareció un día Leo Ryan, congresista que, alertado por unos padres, quiso ayudar a huir a los que vivían en un régimen de terror. Un templista apuñaló y mató a Ryan y otros asesinaron a cinco de los que querían huir, obligando a volver al resto. Al día siguiente, según el film Jonestown, envenenó a más de 300 niños con cianuro y ordenó suicidarse al resto de la secta, que, férvidamente, obedeció.

Desde entonces, muchos americanos sospecharon que el orientalismo de los Beatles pasado por California podía acabar en masacre de enajenados, como en Guyana. Y los uniformes bermellón, las milicias armadas de Sheela, -maligna hindú sonriente y soberbia demagoga mediática al modo podemita- y el discurso de tergiversación de las leyes les movieron a una resistencia de varios años, hasta que pasó lo que cuenta la serie y no voy a destripar aquí.

Los faraones sepultados con toda la Corte
¿Qué tiene que ver esto con lo que pasa en el PP? Si no hubiéramos vivido el suicidio de UCD, diríamos que nada. Como lo vivimos, casi todo. Dicen que hay algo peor que una gran religión dirigida por seres minúsculos: una pequeña religión dirigida por líderes mayúsculos, carismáticos y letales. Pues bien, lo más parecido a una secta que trueca la fe por la obediencia es un partido político con nuestra ley electoral, de listas cerradas y bloqueadas. Esa pirámide con el líder que administra el alpiste de los sueldos y los cargos públicos es una forma de despotismo que acaba chocando con una realidad siempre cambiante, tormentosa, abonada al estiaje y a las riadas de opinión. Pero si no se tiene en cuenta ese cambio continuo, llega un momento en el que no hay más salida que quitarse de en medio, desaparecer. A eso va el PP.

Como la opinión pública depende de los medios de comunicación, los políticos del PP están en manos de la 'Secta del Patíbulo', o sea, de los medios que utiliza Soraya, con Mariano detrás, para irlos liquidando uno a uno. Pero en las pirámides egipcias el faraón no se va solo al otro mundo, sino que lo acompaña toda la corte: eunucos, generales, joyas y animalillos domésticos. Y aunque El Faraón por excelencia era Aznar (se lo puse yo), como se fue por propia voluntad en 2004, nadie murió. Pero, ay, el faraón que él nombró sucesor decidió en 2008 que el Partido-Corte se enterrara con él. Y diez años después, se ve venir el suicidio colectivo inducido por el reverendo Rajones.

El arma última del suicido en masa es la voluntad de morir. Pero el arma que logra esa obediencia son los medios de comunicación patibularios que destruyen a la persona que hay en cada rival político o ideológico. Y sólo la aplastante mayoría mediática de extrema izquierda forjada por el PP explica -lo hizo ayer Javier Somalo en un brillante artículo- que en la semana del juicio a Griñán en el caso de los ERE, 900 millones de euros robados a los andaluces en paro por la Junta de Andalucía, el debate nacional sea el del máster de Cristina Cifuentes, con Casado de postre. No es que haya dos varas de medir. Aquí no hay más que una vara de medir las costillas de los políticos del PP, la que esgrimen los telechicos de Soraya y sufre el partido de Rajoy.

Rajoy liquida al PP y Rivera lo despista
En su peor actuación política, Albert Rivera y Aguado 'El Equivocado' están siendo los fatuos instrumentos de la 'Ashishina One' para liquidar el PP de Madrid, que es el último obstáculo para suceder a Rajoy, bien como candidata a la Moncloa, bien, si él se enroca en el aforamiento, en la reserva tradicional de voto del PP que ha sido Madrid desde hace un cuarto de siglo. Dado que la mayor afluencia de nuevos votantes a Ciudadanos viene del PP, es de idiotas aparecer como el verdugo de Cifuentes por un birrimaster mientras se perdonan masacres financieras como las de los ERE andaluces.

¿Qué no es por el birrimaster sino por mentir? ¿Y no ha mentido más Griñán al decir que no recuerda lo que firmó? Esta semana destapó El Mundo dos escándalos, uno de Susana Díaz y la Gürtel del PSPV y Compromís, mucho más graves: documentos falseados y saqueo de fondos públicos en favor del partido y los intermediarios, que son los mismos que con el PP. ¿Es más corrupto el máster legal de Cifuentes -aun si la Universidad lo trucase- que alterar el régimen legal de contratación o financiar campañas electorales de Zapatero, el PSPV y el Bloc comunista-separatista, base de Compromís?

Para el votante de izquierdas, sin duda, ya que la única corrupción es la que sale en La Sexta y demás medios patibularios sorayejos: la del PP. ¿Pero piensa lo mismo el votante del PP de Madrid, al que no hicieron mella tantas campañas cebrianescas, godojulianescas, rourescas y gabilondescas? Lo dudo. Rajoy acumula méritos sobrados para que cualquier español herido en su dignidad por el golpismo catalán y el padrinazgo político alemán deje de votarlo, pero ¿adónde irá su indignación: a Ciudadanos o a Vox? Hasta el follón de Madrid, estaba claro. Si Cs aparece como partido oportunista que apoya a la izquierda en el linchamiento injusto de la derecha, eso cambiará.

La suerte de Rivera -no de Aguado 'El Equivocado'- es que Rajoy le brinda una oportunidad de oro para sacar la pata que, a mi juicio, ha metido hasta el corvejón. Sus dudas sobre Cifuentes abocan al PP a la guerra civil entre los que prefieren perder el poder y forzar a Cs a retratarse con sociatas y podemitas para cortar la sangría de votos y los que buscan conservar la Autonomía para hacerle hueco electoral a Soraya si Rajoy no la hace faraona. Son bandos irreconciliables. ¿Qué pinta Rivera en esa guerra?

La creación de una sólida alianza nacional
Sucede que casi todos los dirigentes de Cs son provincianos catalanes, ignorantes de la severa y delicada sensibilidad del votante del PP madrileño. Villacís nunca lo ofende, por eso la votarán. Aguado los irrita haciendo los mismos aspavientos que sociatas y podemitas; aunque vote los presupuestos no se lo perdonarán. Lo de Cifuentes, comparado con lo de Errejón y Griñán, es clamorosamente injusto, y lo de Casado es la clásica destrucción personal, después política, de Cebrián y Ferreras que tanto indigna al votante del PP. Rivera debería dar un paso atrás y dejar que sean los verdaderos verdugos de Cifuentes -Soraya y Rajoy- los que muestren su cabeza cortada en la mano.

Lo que está en juego es mucho más que llevar a Rivera a la Moncloa: reconstruir el centro-derecha para hacer frente al separatismo y sus socios de izquierda, lo que no ha hecho Rajoy, obstinado desertor de sus obligaciones. De que Rivera lo entienda depende algo más que el futuro de Cifuentes y el suyo propio. Se trata de llegar al poder con una alianza nacional sólida detrás, y eso sólo es posible uniendo en torno a Cs los restos del PP, VOX y tanta gente que no cree en los partidos, tampoco en el de Rivera, pero sí en España.

Mientras, el Reverendo Rajones y la menuda y satánica Sheela rumian su futuro y pasean en círculos -mala señal- por la Guyana.

En torno a España y la UE (1ª Parte)
La UE, es decir, Alemania, amordaza a España
Antonio Ríos Rojas  latribunadelpaisvasco.com 15 Abril 2018

A raíz de lo acontecido estos últimos días con el caso Puigdemont, los medios de comunicación más o menos “constitucionalistas” se reparten básicamente dos posturas. Una primera que nos llama a la calma y nos dice que no hay que ser catastrofista, que existen aún otras vías para detenerlo u otras causas por las que juzgarlo. No pocos de los que optan por esta primera vía justifican incluso la decisión del juez alemán de que “el procés” ha sido llevado a cabo sin violencia y que por ello está demás hablar de rebelión. No faltan en esta primera vía quienes justifican también las palabras de la ministra alemana con el método ya conocido y propagado en nuestras escuelas: “es su punto de vista, válido como cualquier otro”.

En cambio, una segunda vía califica de inaceptable la decisión del juez y de intolerable las declaraciones de la ministra de justicia alemana. Estos últimos son llamados por los primeros “catastrofistas”, pensando que llamar inaceptable a lo inaceptable o intolerable a lo intolerable es una catástrofe de consecuencias imprevisibles. Y es que la tolerancia es el principio rector de los que recorren la vía primera (Gustavo Bueno nos lo ha enseñado), la vía que ustedes han reconocido ya como la vía progre, que en España es la vía PSOE, PODEMOS y PP. Intolerancia (ellos la llaman por sus complejos “tolerancia 0”) sólo puede tenerse con los intolerantes, y calificar de intolerable la decisión de la juez alemana es un intolerable catastrofismo.

No voy a hablarles de unos hechos que todos ustedes conocen hasta la saciedad. Me permito sólo decirles que de las interpretaciones de esos hechos oídas estos días ha sido la de Gabriel Albiac, expresada en pocas frases palabras en dos tertulias con Jiménez Losantos, la que me ha resultado más sensata, más clara, sucinta e irrefutable.

Lo que ha pasado es de una gravedad inmensa, y creo que de haber sido el agraviado cualquier otro país que la cobarde y acomplejada España actual, la situación hubiera supuesto el comienzo de la disolución de la UE.

Si el gobierno alemán tuviera vergüenza y el de España honor, a los hechos de todos conocidos tendría que haber seguido más o menos lo siguiente. Lo resumiré con brevedad: En primer lugar, Merkel tendría que haber obligado a su ministra socialdemócrata a rectificar públicamente todas y cada una de sus palabras, y especialmente pedir perdón al Gobierno español por su afirmación de que Puigdemont será libre en un país libre como Alemania. De no producirse esas declaraciones por parte de la ministra, el gobierno de España debería exigir una rectificación pública a la ministra, digo rectificación y no aclaración, tal como Rajoy exigió por dos veces a Puigdemont tras declarar la independencia de Cataluña.

Tanto los actos de Puigdemont como las palabras de la ministra no ofrecen interpretaciones posibles. De no producirse tal rectificación, España habría de iniciar una ruptura de las relaciones diplomáticas con Alemania, e incluso amenazar con un referéndum para la salida de España de la UE. Ahora bien, ¿qué implicaría esto?, ¿qué consecuencias tendría la justa exigencia de rectificación al gobierno alemán? Ni más ni menos la de que Cataluña vería medio abiertas las puertas de la independencia, y además las de su ingreso en la UE. El sueño catalán de ser independientes de la atrasada España, formando parte además de la UE, se convertiría en mucho más, en un sueño húmedo, pues a lo primero se sumaría la posible salida de la rancia y retrógada España de una UE que no fue hecha para acoger a países represores que mantiene a presos políticos. La parousía, el sueño húmedo del independentismo catalán.

La UE no podría seguir albergando en su seno a un país cuyo atraso cultural, moral, su reticencia al progreso y a las democracias avanzadas se habrían evidenciado al dudar de Alemania como la punta de lanza de una Europa sublime y progresista. El independentismo catalán ha encontrado un aliado, nada menos que en la socialdemócrata ministra de justicia de Alemania, es decir, en el mismo gobierno alemán.

A la cobardía natural, al acomplejamiento patológico, a la falta de orgullo y de dignidad del Gobierno actual y de toda la oposición, se le sumarían las cavilaciones prudentes, rajonianas, “políticas”, que un conflicto diplomático con Alemania podría acarrear.

Y ¿cuál es la conclusión de todo esto? La manifestación –por fin- de que España no es un miembro de la UE sino una sierva de la UE, es decir, de Alemania, un lacayo de Alemania. ¿Manda, pues, Alemania? No.

Alemania es la administradora sin tacha de los poderes económicos de unas élites que tienen en las leyes del mercado al inventado Dios invisible al que adoran. España es, pues, sierva de la inflexible administradora. No le compete un honor más grande, es decir, no ha podido caer más bajo.
Ahora cabe preguntarse ¿por qué Alemania ha actuado así? Alemania sí, no sólo el juez, sino la ministra a través sus declaraciones, y Angela Merkel con su quietud eckhartiana, mística y contemplativa, al consentir las palabras de su ministra socialdemócrata. ¿Por qué por primera vez en cuarenta años un Estado de la UE humilla públicamente a otro Estado miembro?

Sinceramente yo dudo de que Alemania sea consciente de la humillación que ha cometido. No es consciente porque lo que Alemania ha dicho no es sino la aplicación natural y espontánea de los presupuestos ideológicos sobre los que se funda la UE. Y aquí está la clave. Aquí están ya las respuestas. Casi todos –yo también en mi último artículo- pensábamos que la decadente Europa de la UE tenía aún algo de decencia y de justificación, y era la defensa de las fronteras de cada Estado miembro, tanto de los ataques interiores como exteriores. La actitud de Alemania ha mostrado que esa no sólo era una cuestión menor, sino completamente prescindible. Poca importancia puede tener una frontera si lo que está tras ella ha dejado de tener soberanía y se pliega sumisa al dictamen de la UE, es decir, de Alemania.

Mantener las fronteras, establecer con visos de muy larga duración una canonización de Estados a fin de evitar las guerras era un fin falso, o al menos un fin prescindible, cumplidas algunas circunstancias. Tras cuarenta años, se ha destapado al fin la verdad de la UE, de ahí la importancia reveladora de las palabras de la ministra alemana; quizás esta sólo ha sido una enviada del Espíritu Santo europeo que habló por boca de la ministra, anulando la voluntad de esta. Se ha destapado el tarro de las esencias, y son más hediondas aún de lo que muchos veníamos oliendo. El combustible que mueve el motor de la Europa de la UE es esta amalgama de ideas: libertad, tolerancia, acogida, integración, multiculturalidad, no violencia, plenitud y fundamentalismo democrático.

Hubo una etapa en la que para mantener este combustible, las fronteras eran necesarias. Ahora ya no lo son, las fronteras, las soberanías son de papel, de adorno. Lo sabíamos muchos, pero ahora, el pestazo es insoportable. Ha triunfado el utopismo protestante contra el realismo católico. Ha triunfado la libertad de conciencia, contra un sentido más responsable, universal, católico, de la idea de libertad.

Puigdemont es la encarnación de esos valores, el nuevo Lutero. Merkel está encantada. Se ha destapado al fin lo que era y es la UE. Esta tiene su razón de ser en difuminar toda diferencia entre países, culturas, en menguar, y a su tiempo extirpar, las soberanías de países que poseían una estructura más real y más antigua que la sublime e ideal “Europa”. Difuminar y extirpar raíces e historia a fin de convertir a Europa y a los europeos en voraces consumidores. Si la globalización consumista manda ya no tiene sentido hablar de soberanía de los Estados. Si la administradora del ideal de la Europa consumista sublime, Alemania, le dice a otro Estado que está de acuerdo con que Puigdemont sea libre en un país libre, los Estados dejan de tener razón de ser. La verdad es esta: ¿qué más le da a la UE que Cataluña se independice? Eso no alteraría la esencia que por fin se ha destapado de la UE: la globalización salvaje y sus consecuencias. La frontera catalana no sería tal, pues son más abiertos de mente y de espíritu para consumir los productos UE (democracia, libertad, solidaridad, empatía, multiculturalismo) que la vieja España inquisitorial. Pase lo que pase con Puigdemont, se ha destapado el tarro de las esencias. Igual alguien se apresura en los próximos días a cerrar el bote podrido, pero los que dudaban y hayan sufrido arcadas por la peste, no volverán jamás a dudar.

Ya he escrito en artículos anteriores (“Una historia de amor” y “El evangelio independentista”) que nadie ha vendido mejor que el independentismo catalán las palabras libertad y democracia a las mentes pueriles de hoy. Al utopismo adolescente del independentismo hay que añadir el saber aprovechar la ocasión de que nunca las mentes europeas estuvieron tan manipuladas. El espíritu demócrata y tolerante ha hecho suyo el principio evangélico de que sólo los niños y los ignorantes y no los sabios “soberbios” tienen cabida en el reino de los cielos, es decir en el reino del progreso y la democracia. El independentismo catalán es un eficaz predicador de este espíritu, e incluso ha sembrado su grano en el campo de la llamada extrema derecha europea, pues también ésta necesita aliados que sean diestros en el manejo de las palabras libertad y democracia. Puigdemont, Rovira, etc… son los perfectos misioneros; como vendedores de pócimas curadoras han paseado sus carros por todos los pueblos de Europa vendiendo los bálsamos curativos de libertad y democracia. Han vendido el producto a destajo. Y ha calado, ha gustado. A Puigdemont se le vio en Bruselas en la ópera, asistió a “El elixir de amor” de Donizetti. En esta ópera, el farsante Dulcamara vende una pócima de amor que sólo contenía vino. Igual Puigdemont se vio reflejado en el farsante Dulcamara cuya pócima contenía sólo vino.

¡Cómo no van a estar contentos quienes lo prueban! ¿Se habrá visto reflejado el farsante catalán con el farsante Dulcamara? No creo que la poca vergüenza del primero dé para tanto. Por cierto, a VOX le cabe exigir ahora a muchos con los que coquetea en Europa –entre ellos AFD- que se alejen de esta peste independentista catalana. ¿Tendrá valor VOX de hacerlo o sólo seguirá acusando –como bien hace- a la decadente Europa?

Así pues, sintetizando, lo que ha acontecido es de importancia radical. Por primera vez se ha puesto de manifiesto públicamente que el conservar las fronteras, era un chantaje a los Estados, una fachada de la UE, algo secundario de lo que puede prescindirse si no se prescinde de lo esencial: globalización, erradicación de las identidades nacionales, supresión de las soberanías de los estados.

A la ministra alemana se le ha escapado la verdad de una forma demasiado natural; insisto, quizás ha sido el Espíritu Santo europeo quien ha tomado posesión de ella. La verdad de fondo que ha salido de su boca es que el ser humano, al menos en el mundo rico, alcanzará la plenitud, el estado pletórico del bienestar liquidando a la vieja Europa, sustituida por una Europa sublime en la que la libertad, la tolerancia, el respeto a otras culturas, la integración de todos, nos lleva al estado pletórico de consumo. Es el fin de lo que según Gustavo Bueno había sido Europa y la historia misma: la dialéctica de los Estados o de las partes que funcionaban similarmente a los Estados. Anulando la antítesis de toda dialéctica, es decir, el conflicto, la guerra, la dialéctica como tal queda abolida, aconteciendo el Estado pletórico que nos sirve en bandeja el fin de la historia europea. Fin de la historia. El hombre alcanza el Paraíso consistente en que la humanidad redimida levita en el confort del sofá del piso n.70 de tal rascacielos, entonando cánticos celestiales, que invocan a la solidaridad, a la libertad, al derribo de fronteras… que se resumen en un himno glorioso: El fin de la historia. Pero con ello no hemos llegado al fin de esta historia que les cuento. En tres días la segunda parte.

'Presión borroka' del secesionismo
EDITORIAL El Mundo 15 Abril 2018

Acostumbrado a hegemonizar el espacio público en Cataluña, el secesionismo ha derivado su habitual coacción política y social en una peligrosa y preocupante presión borroka que incluye insultos, expresiones de odio y amenazas, además de agresiones físicas y pintadas contra las sedes de las fuerzas constitucionalistas.

Los datos que hoy publicamos resultan estremecedores e indican la metastásis de la gangrena social del separatismo. La sede de Ciudadanos en Barcelona ha recibido seis ataques sólo en marzo, mientras el local de la formación naranja en L'Hospitalet ha sido objeto de ocho ataques durante los últimos dos años. Por su parte, el PSC ha registrado 25 ataques en sus sedes en los últimos meses y el presidente del PP catalán recibe reiteradas amenazas de muerte a través de las redes sociales. No se trata de simples improperios ni de agresiones aisladas. Son acciones que responden a la estrategia de presión ejercida por el soberanisno, en aras de un proyecto excluyente y de corte supremacista en el que ya ha cuajado la violencia callejera a través de los sabotajes de los autodenominados comités de defensa de la república.

El calvario diario relatado por cargos de Cs, PSC y PP muestra las nefastas consecuencias de alimentar el odio y la disgregación, lo que ha envenenado la convivencia. Las formaciones soberanistas tienen la obligación política y el deber moral de atajar la gravísima fractura que sigue extendiéndose en la sociedad catalana.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
La ulsterización de Cataluña, en 20 ejemplos
La región ha quedado dividida en dos comunidades paralelas que cuentan con medios de comunicación, partidos políticos y hasta bares propios.
Cristian Campos elespanol 15 Abril 2018

1. Los votantes, divididos casi al 50%
El 43,4% de los ciudadanos catalanes votaron el pasado 21 de diciembre a alguno de los tres partidos constitucionalistas (Ciudadanos, PSC y PP). El 47,64%, a alguno de los tres partidos independentistas (JxCAT, ERC y CUP). El 7,46%, al PNE (el Partido Nacionalista Equidistante, más conocido como Catalunya en Comú-Podem o, lisa y llanamente, como Podemos).

Es probable que un referéndum de independencia en Cataluña arrojara unos resultados cercanos al 50% para cada uno de los bandos. Pero queda la duda de cuántos de los que ahora votan a JxCAT o ERC se atreverían a dar el paso final en el caso de que el órdago pasara del actual terreno de lo fantasmagórico al de lo real. Fuera de Europa, y de España, hace mucho frío.

La división de los catalanes entre separatistas y constitucionalistas es, en cualquier caso, casi perfecta.

2. Los partidos catalanes, un espejo roto por Cs
Constitucionalistas y separatistas cuentan con formaciones políticas paralelas que representan un mismo sistema de valores ideológicos y morales. El PP es el reverso perfecto de la vieja CiU: un partido conservador, burgués y filosóficamente cristiano. Hasta en corrupción se parecen.

ERC es el PSC separatista: un partido socialdemócrata clásico. Aunque en el caso de los de Junqueras, con un toque clerical del que el PSC de Iceta carece. Los comunistas catalanes con altas dosis de resentimiento social almacenadas en sus riñones tienen la opción de votar a la CUP, si son separatistas, o a Podemos, si son nacionalistas aunque no abiertamente independentistas.

Ciudadanos es el partido que rompe el equilibrio perfecto del sistema político catalán y de ahí el odio que despierta Inés Arrimadas entre un separatismo que ha sido incapaz de cuajar un partido separatista equivalente que lo contrarreste.

3. Las banderas
La estelada es la bandera separatista, es decir la de la mitad aproximada de los catalanes. La enseña española y la catalana constitucional, despreciada esta última por los separatistas tras convertirla en un emblema del autonomismo, han quedado en manos de los catalanes constitucionalistas. Un grave error táctico que el independentismo pagará con creces durante los próximos años.

4. El territorio
Lérida y Gerona, la Cataluña rural, es terreno separatista. Tarragona y Barcelona, la Cataluña industrial, es constitucionalista. De hecho, no son pocos —el que escribe entre ellos— los que creen que el llamado "eterno problema catalán" se solucionaría de una vez y para siempre con la conversión de Barcelona y su cinturón metropolitano en una comunidad autónoma diferenciada como la de Madrid.

5. Las sociedades civiles
El separatismo cuenta con la ANC y Òmnium y el constitucionalismo con SCC. Las tres aspiran a representar a una parte muy concreta de la sociedad civil catalana. Pero las diferencian dos detalles.

El primero es su financiación. Mientras la ANC y Òmnium han sido regadas de millones por el Gobierno catalán, SCC ha sido ignorada por las administraciones catalanas.

La segunda son sus ambiciones. Mientras la ANC y Òmnium actúan como partidos políticos, pero sin el molesto requisito de haber pasado antes por las urnas, SCC lo hace como una sociedad civil clásica que no pretende rivalizar con los partidos políticos u ocupar su lugar. Al menos de momento.

6. Las televisiones
Si se divide el share entre televisiones catalanas y nacionales, el desequilibrio es notable en favor de estas últimas. Pero cuando entramos en las cuotas de pantalla individuales, el resultado es otro. En 2017, TV3 acumuló un share del 11,8%, por un 10,1% de Tele 5, un 9,6% de A3, un 7,5% de La 1, un 6,4% de La Sexta y un 5,5% de Cuatro.

El share de TV3, sin embargo, puede llegar al 30% o incluso superar ese porcentaje en los días de máxima tensión informativa, como el de la detención de Carles Puigdemont en Alemania. TV3 es, en definitiva, la televisión preferida de los catalanes… si nos centramos en su cuota de pantalla individual y nos olvidamos de bloques (televisiones catalanas/televisiones españolas).

Los canales de televisión privados catalanes cuentan, por su lado, con audiencias muy pequeñas en comparación con las principales cadenas de televisión privadas del resto del Estado.

Por otro lado, no existen televisiones públicas catalanas en castellano.

7. El cine
En 2015, último año del que se tienen cifras, se estrenaron en Cataluña 135 películas de producción catalana (de acuerdo a la localización de la sede de la principal productora de la película) por 107 españolas, 422 europeas, 423 estadounidenses y 127 del resto del mundo. Que sean de producción catalana no implica que hayan sido rodadas en catalán.

Pero si se atiende al número de espectadores, las estadísticas cuentan una historia diferente. 1.500.000 espectadores asistieron a esas películas de producción catalana, 2.000.000 a las películas de producción española, 3.100.000 a películas de producción europea, 11.700.000 a películas de producción estadounidense y apenas 650.000 a películas del resto del mundo.

8. La lengua
Según los últimos datos conocidos, los de 2013, el catalán es la lengua habitual del 36,29% de los catalanes y la lengua con la que se sienten identificados el 36,38% de ellos. El castellano es, por su lado, la lengua habitual del 50,73% de los catalanes y la lengua de identificación del 47,55%.

9. El sistema educativo
El único de los terrenos en el que se rompe el equilibrio perfecto entre catalanes separatistas y catalanes constitucionalistas. Y, por lo tanto, aquel en el que recaen todas las sospechas de ser el principal causante de la actual ulsterización de la región.

Porque mientras los catalanes nacionalistas cuentan con el 100% del sistema educativo y de una red de colegios en las que el castellano ha quedado relegado a la consideración de lengua extranjera, los catalanes constitucionalistas han visto repetidamente pisoteado su derecho de educar a sus hijos en español.

Todas las sentencias del Tribunal Constitucional que han pretendido enmendar la situación han sido repetidamente desobedecidas y el Gobierno no ha hecho nada para remediarlo ni siquiera durante la aplicación del 155. La solución parece obvia: la creación de una red escolar paralela donde la educación se imparta en castellano, pero el nacionalismo no parece tan interesado en solucionar uno de los problemas endémicos de la región y en rebajar la alta tensión social que se vive en la actualidad como en imponer su lengua y marginar la del 50% de los catalanes.

10. Los libros
En 2016 se editaron 4.473 libros en catalán y 10.578 en español (es decir 30%-70%). Aunque conseguir cifras de ventas por idiomas es muy difícil por la opacidad de las editoriales al respecto, es de suponer que la proporción de libros editados en uno y otro idioma se corresponda más o menos fielmente con la de lectores en una y otra lengua.

O quizá no: es probable que las ayudas de la Generalidad a la publicación de libros en catalán distorsionen esa cifra y que el porcentaje de lectores en catalán sea menor que ese 30%-70%.

11. El humor
Por cada Toni Soler o Empar Moliner existe en Cataluña un Albert Boadella o un Jaume Vives. Tabarnia es el espejo del programa Polònia y sólo dos detalles los diferencian. La financiación (Tabarnia se paga sola mientras que a Polònia la financiamos todos los catalanes) y el estilo de humor (anárquico en el caso de Tabarnia y de pleitesía frente al régimen en el caso de Polònia).

12. Los equidistantes
Hasta en el terreno de la equidistancia se ha ulsterizado Cataluña. Mientras el sector constitucionalista cuenta con sus equidistantes de siempre, es decir el PSC de Iceta y Pedro Sánchez, el separatista cuenta con la fidelidad de Podemos.

Tanto PSC como Podemos son partidos nacionalistas y partidarios de las medidas más sectarias del supremacismo catalanista, y a la cabeza de ellas la inmersión lingüística, pero les diferencia su actitud respecto al Estado de derecho y la Constitución. El PSC pretende reformarla a gusto del separatismo mientras que Podemos pretende demolerla al gusto del separatismo comunista. Barcelona, una ciudad que ha retrocedido cuarenta años en apenas dos de gobierno de Ada Colau, es su campo de pruebas a tal efecto.

Si preguntamos por nombres concretos acabaremos siempre en los mismos: Jordi Évole, Antonio García Ferreras, Ana Pastor o Ignacio Escolar. Ni contigo ni sin ti. Una vela a Dios y otra al diablo. O mejor dicho: una a la democracia y media docena a Jaume Roures.

13. La Policía
Mossos d'Esquadra por un lado y Policía Nacional y Guardia Civil por el otro. Actualmente, las relaciones entre los separatistas y su policía son tensas y abundan las acusaciones de traición hacia el cuerpo. Por el lado constitucionalista, las simpatías parecen bastante más sólidas. Nada sería mejor recibido ahora mismo entre la Cataluña constitucionalista que la supresión de los Mossos y la vuelta a las calles y las carreteras catalanas de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

14. Los comentaristas de referencia
La república catalana cuenta con Pilar Rahola, Quim Monzó, Empar Moliner, Mònica Terribas, Antoni Bassas o Jordi Basté. La Cataluña constitucional, con Carlos Herrera, Carlos Alsina, Arcadi Espada, Fernando Savater, Ana Rosa Quintana o Federico Jiménez Losantos. Se cuentan con una mano los medios en los que coinciden, al mismo tiempo, los unos y los otros.

Mención aparte para la cuota constitucionalista de TV3, esos Astrid Barrio, Laura Fàbregas, Joan López Alegre, Daniel Basteiro o Nacho Martín Blanco que suelen responder con una flema admirable al discurso sectario de unos contertulios nacionalistas que siempre les superan en una proporción de tres o cuatro a uno.

15. Los tuiteros
Hasta Twitter ha llegado la ulsterización de la sociedad catalana. El uso de bots y de perfiles falsos, habitual en sectores independentistas y podemitas, pretende decantar la batalla hacia el bando independentista aunque sea artificialmente y por la fuerza del número. Pero la resistencia no cede espacios y realiza a diario la labor de limpieza y desescombrado que no ha realizado el Gobierno español: la que implica desmontar punto por punto el relato falso acerca de España y su relación con Cataluña que el separatismo lleva propagando desde hace cuarenta años.

16. Los cantautores
Lluís Llach contra Joan Manuel Serrat. Un combate desigual, al menos desde mi punto de vista, entre la canción mortecina del uno y la frescura mediterránea del otro, pero combate al fin y al cabo. Para gustos, colores.

17. Los corruptos
Ni en eso ha logrado diferenciarse el régimen nacionalista del bipartidismo reinante en España durante los últimos cuarenta años. Si PP y PSOE han monopolizado prácticamente todo el poder a lo largo de ese tiempo, CiU lo ha hecho en Cataluña, con la excepción del breve periodo de tiempo en el que la Generalidad fue tomada por un tripartito de fuerzas abiertamente nacionalistas: ERC, PSC y IC-V.

El 3% es ya un símbolo de la Cataluña nacionalista. También la corrupción blanda. La que comporta el mantenimiento de una trama de complicidades y lealtades compradas a base de presupuesto público y en la que medran medios de comunicación, entidades civiles y públicas de todo tipo, ayuntamientos, sindicatos y hasta clubes deportivos. Andalucía, Madrid y Valencia se han llevado la fama, pero la que ha cardado la lana ha sido la Cataluña nacionalista. Por algo es la comunidad más corrupta de España. Y esto son datos oficiales y no una mera opinión del que escribe.

18. Los medios digitales
La Cataluña nacionalista tiene El Nacional, Nació Digital o VilaWeb, mientras que la constitucionalista cuenta con Crónica Global, Libertad Digital, El Confidencial o EL ESPAÑOL.

La diferencia, de nuevo, está en su financiación. Mientras los digitales catalanistas son medios quebrados a los que sólo mantienen en pie las ayudas de la administración, los constitucionalistas son todos privados y se financian por suscripción y/o publicidad (pública o privada).

19. Los medios de papel
Si el lector del ABC fuera nacionalista, leería La Vanguardia. Si el de El País lo fuera también, El Periódico de Cataluña. El hipotético lector separatista de El Mundo debería, sin embargo, conformarse con los medios digitales.

En Cataluña —donde por cierto se leen bastantes menos diarios que en Madrid y sólo hay que echarle un vistazo a los quioscos que sobreviven a la crisis del papel en una y otra ciudad— se puede saber con quién vas a poder tener una conversación civilizada sobre política simplemente atendiendo al diario que lleva bajo el brazo.

20. Hasta los bares
No voy a dar nombres porque supondría poner dianas sobre los unos y los otros. Pero ya les aseguro yo que la Cataluña constitucionalista sabe perfectamente a qué bares y restaurantes acudir. Como lo sabe también la Cataluña separatista.

Sólo les doy una pista. Se beben mejores cócteles en la primera. Aunque también es cierto que el cóctel es una bebida intrínseca y conceptualmente constitucional. El otro bando es más de cerveza artesana local.

Los padres del separatismo: “Los catalanes somos de raza aria, los españoles son una raza inferior”
M.A. Ruiz Coll okdiario 15 Abril 2018

La afición de los independentistas catalanes a celebrar desfiles de antorchas, a semejanza de los que organizaba Mussolini, no es casual. Tampoco es casualidad que, tras gastar varios millones de dinero público en la red de “embajadas” del Diplocat para “internacionalizar” el proceso de independencia, Carles Puigdemont sólo haya recibido el apoyo de los partidos de extrema derecha de toda Europa.

El independentismo catalán echa sus raíces en pensadores que practicaban un discurso profundamente racista, que poco tiene que envidiar al que luego defendería el nazismo en los años 30. Así lo pone en evidencia la recopilación de textos que ha elaborado el historiador y presidente de la asociación Profesores por el Bilingüismo, Francisco Oya.

Uno de los fundadores del nacionalismo catalán fue el escritor Pompeu Gener (1848-1920), quien intentó dar a sus teorías un enfoque científico y “darwinista”. En un ensayo publicado a finales del siglo XIX, defendía este enfoque de supremacismo racista: “Creemos que nuestro pueblo es de una raza superior a la de la mayoría de los que forman España. Sabemos por la ciencia que somos arios”.

Y establecía la siguiente distinción entre los catalanes “arios” (del Ebro al Pirineo) y el resto de españoles: “En España, la población puede dividirse en dos razas. La aria (celta, grecolatina, goda), o sea del Ebro al Pirineo; y la que ocupa del Ebro al Estrecho, que, en su mayor parte, no es aria sino semita, presemita y aun mongólica. Nosotros [los catalanes], que somos indogermánicos, de origen y corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores“.

“Un fajo mal atado de kabilas africanos”
Tras dejar sentada esta tesis –que distinguía entre los catalanes “arios” y el resto de españoles, de sangre judía, como luego haría Hitlet–, pocos años después insistió: “Soñamos con un imperio intelectual y moral mediterráneo, por nuestra influencia sobre las restantes naciones latinas, sin ser desviados por las durezas e ignorancias castellanas (…) Nuestro patriotismo es de Patria superior. Los demás pueblos de España ya nos seguirán, si quieren o si pueden, y si no, peor para ellos. tal es nuestro cometido”.

A los mismos tópicos recurría Enric Prat de la Riba (1870-1917), fundador de la Lliga Regionalista y considerado como uno de los padres del nacionalismo catalán. En 1898 escribía las siguientes palabras: “Los castellanos, que los extranjeros designan en general con la denominación de españoles, son un pueblo en el que el carácter semítico es predominante; la sangre árabe y africana que las frecuentes invasiones del sur le han inoculado se revela en su modo de ser, de pensar, de sentir y en todas las manifestaciones de su vida pública y privada”.

Frente a ellos contraponía la “fuerza de la prosperidad económica, de energías intelectuales, morales y artísticas” de Cataluña, “la principal representante de la civilización europea en ese fajo mal atado de kabilas africanos que el Estado español encarna“.

El nacionalista catalán Daniel Cardona i Civit (1890-1943) fundó la organización Nosaltres Sols!, que imitaba el nombre del partido independentista irlandés Sinn Féin, luego convertido en brazo político del grupo terrorista IRA.

La “invasión enemiga” española
Cardona calificaba de “invasión enemiga” la llegada de castellanos y andaluces a Cataluña: “Sintiendo como una repulsión instintiva por el trabajo, vienen a nuestra tierra a buscar los garbanzos que le son difíciles de encontrar en la suya (…) Compañeros, hace falta meterse en este importante aspecto de la invasión enemiga. La tierra y la riqueza catalana pasan así fácilmente sin que nadie se dé cuenta a manos de nuestros enemigos. Para una mujer catalana, sólo un patriota catalán como marido. Hace falta infiltrar en la mujer catalana una máxima repulsión hacia toda unión que además de entregar al enemigo tierras y bienes catalanes, vaya a impurificar la raza catalana”.

El escritor nacionalista catalán Josep Genovès Moles también se mostraba muy preocupado ante la posibilidad de que la sangre catalana se contaminara con la del resto de los españoles: “Ningún catalán ni ninguna catalana dignos de tal nombre admitirán unión matrimonial con individuo español o hijo de españoles“, escribió en un ensayo publicado en 1931, ya proclamada la Segunda República, “consideramos anticatalanas tales uniones y, como tales, las combatiremos. Declaramos mal catalán al que, después de habérsele hecho tales reflexiones, efectúe el matrimonio”.

Los nacionalistas catalanes veneran al fundador de ERC y presidente de la Generalitat Francesc Macià (1859-1933), quien el 14 de abril de 1931 proclamó una “república catalana” que sólo duró tres días. Más que la de Carles Puigdemont, eso sí, que apenas duró nueve segundos.

En un escrito publicado en 1923, Macià advertía que el resto de españoles llegados a Barcelona, a los que calificaba como “la gitanada inmensa”, corrompían a la sociedad catalana: “Esta inmundicia de basuras que han colmado la indignación de tantos sutilísimos comodones, no nos ha aterrorizado mucho a nosotros, acostumbrados a soportar la existencia de otra inmundicia más grande, la gitanada inmensa de una clase de gente que lleva gangrenando Barcelona desde hace tiempo; todo este pudridero de barrios bajos en descomposición, en donde se engendra la maldad y el microbio… Y de los barrios bajos que hemos señalados –al decir barrios bajos quiero decir España– son hijas todas las prostitutas de calle y de cabaret que envenenen la vida de nuestra juventud”.

El “hombre poco hecho” de Pujol
No es raro, por tanto, que el propio ex presidente Jordi Pujol Soley sintetizara estas ideas en la obra magna que publicó en 1976, bajo el título La inmigración, problema y esperanza de Cataluña. En el libro, el político corrupto que sigue siendo el principal referente del independentismo catalán escribió lo siguiente: “El hombre andaluz no es un hombre coherente. Es un hombre anárquico. Es un hombre destruido. Es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y miseria cultural, mental y espiritual“.

Y añadió en alusión a los miles de andaluces que emigraron a Cataluña: “Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes. Es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña“.


"Sánchez piensa que la plurinacionalidad son croquetas puestas unas al lado de otras"
Javier Caraballo elconfidencial 15 Abril 2018

Antonio Elorza es uno de esos vascos que decidieron nacer en Madrid. Punto. Hasta ahí todos los tópicos que se le pueden aplicar porque este hombre es de todo menos previsible y convencional. Es de los pocos intelectuales españoles que jamás se ha callado un pensamiento, que nunca se ha sometido a una amenaza, ni cuando estaba en el Partido Comunista durante el franquismo ni cuando, muchos años después, veía en Podemos un peligroso populismo regido por una estrategia leninista. Ni en el País Vasco, aun en los peores momentos de la amenaza terrorista, ni ahora frente al conflicto independentista catalán. Por eso no es raro que en Cataluña lo hayan barnizado con todos los desprecios, en la prensa y en las conferencias. Fuera de esa espuma, Antonio Elorza Domínguez (Madrid, 1943), discípulo de José Antonio Maravall y Luis Díez del Corral, es uno de los intelectuales españoles más sólidos, "un historiador formado en el análisis de las ideas políticas", como se dice de él en alguna biografía, autor de más de una veintena de libros y polemista nato, acaso por su inconformismo o porque pertenece a una generación que vivió la clandestinidad de la dictadura, en los años 60, y tiembla ante las frivolidades que se cometen contra la democracia conquistada entonces y que ahora disfrutamos en España.

PREGUNTA.- ¿Por qué los intelectuales españoles se mojan tan poco con los problemas de España?
RESPUESTA.- Es que yo no creo que se mojen poco, sino que más bien el problema es todo lo contrario, que a veces los intelectuales han tenido un papel excesivo en la historia reciente de España. Su entrada en escena es en la crisis del 98, con Ortega y Gasset, Unamuno o Azorín, y la tendencia sigue en la actualidad como nos demuestra el ejemplo de Fernando Savater. Otra cosa es el momento concreto de Cataluña, donde sí ha habido una sorprendente escapada o inhibición de los intelectuales. En eso, tiene razón. Pero es más grave, ha sido inhibición, por un lado, sobre todo de los constitucionalistas, y por otro lado, una cierta deformación o despistes clamorosos. A Álvarez Junco, al que usted entrevistó aquí también, se le ocurrió decir un día, debió ser una noche de invierno con mal tiempo, que en España no hubo Guerra de la Independencia. Ese es uno de los tópicos más nefastos y más utilizados por los nacionalistas vascos y catalanes. Hubiera sido magnífico que el intelectual que lanza una idea así, luego aceptara un debate, porque no se sostiene con datos lo que dice, pero no ocurre; nos quedamos solo con el efecto negativo: si no ha habido Guerra de la Independencia, no hay nación española. Hay muchos más ejemplos así de intelectuales españoles que han entrado al debate con ocurrencias y monadas y han causado mucho daño.

P.- A usted, que ha sido de los que no se ha callado, lo han tachado de "españolista" y de representar el "nacionalismo asfixiante" de España.
R.- Ese mismo sambenito también se lo colgaron a Ernest Lluch, que acabó asesinado por ETA. No me preocupa y, además, no soy españolista. De hecho, yo soy de los que piensa que España es plurinacional, aunque no lo digo con la superficialidad de Pedro Sánchez. A partir del siglo XIX y la Guerra de la Independencia, el proceso de construcción nacional no ha funcionado en España debido a la mala calidad y la falta de implantación de la educación pública y a un retraso económico y político estremecedores. Al no funcionar los elementos de construcción nacional que sí han funcionado en otros países como Francia, se ha abierto paso a construcciones nacionales alternativas. Por eso no hay ningún nacionalismo en el Rosellón, lo que ellos llaman la Catalunya del Nord. Aquí los elementos de integración del estado contemporáneo no han funcionado hasta los años 60 del siglo pasado, cuando el mal ya estaba hecho.

P.- ¿Y no le parece que el principal baldón que tiene en la actualidad la idea de España son los 40 años de franquismo?
R.- Franco ha sido una fábrica de nacionalismos periféricos porque les ha dado una razón histórica. Eso que repiten tanto de que el que no es nacionalista catalán es fascista, viene de ahí, claro. Pero ese es el último episodio del desajuste. Las cosas se apaciguaron con la Transición y, cuando todo iba bien en España, a Maragall y a Zapatero se les ocurrió la brillantísima idea de abrir la caja de Pandora. A mí se me pusieron los pelos de punta desde el primer día.

P.- ¿Cuándo Pedro Sánchez dice que tiene "un concepto no nacionalista del término nación" está expresando un complejo?
R.- Está expresando una empanada mental. El sentimiento de pertenencia a una colectividad arranca de las sociedades primitivas y partir de ciertos momentos de la Edad Media y, sobre todo del siglo XVIII, adquiere un sentido político. Ese sentimiento identitario en Andalucía o en Galicia es mayoritariamente español y en el caso de Cataluña o el País Vasco lo que se expresa desde la Transición es el sentimiento catalán y vasco, pero fundido con el español. ¿Qué quiere decir? Que hay un sentimiento doble de identidad, vascos y españoles, catalanes y españoles. Cuando digo que España es plurinacional a lo que me refiero es a eso, sentimientos imbricados en un tronco común. En situaciones como la española, lo que hay que acentuar es el federalismo, pero eso no debe significar nunca privilegios, como el que tienen los vascos, de unos territorios sobre otros. La pertenencia de un territorio a un Estado no debe ser nunca una ruleta rusa.

P.- ¿Pero los nacionalismos vasco y catalán tienen algún objetivo distinto a la obtención de esos privilegios? ¿Se puede llegar a algún acuerdo con un mínimo de lealtad o siempre será una ruleta rusa, como dice?
R.- Antes de llegar a algún acuerdo de Estado es necesario aclararse, que es a lo que no llega Pedro Sánchez que piensa que el concepto de plurinacionalidad es como croquetas puestas unas al lado de otras. Pero es que, además de la confusión en el concepto, luego tienen el problema del Partido Socialista de Cataluña que anda como el alma de Garibay, que decía Quevedo, a mitad de camino entre el cielo y el infierno. Con lo cual, no hay manera de aclararse porque acaban asumiendo la disgregación, como ahora en Baleares que para ser músico o médico tienes que demostrar tu catalanismo. La deslealtad del nacionalismo se presume, pero lo fundamental es tener claro el concepto y estar siempre atentos y vigilantes para que no te tomen el pelo.

P.- ¿En las circunstancias actuales es posible el diálogo, que tanto se invoca, para encontrar una solución?
R.- El diálogo, tal y como se plantea en Cataluña, es una consigna de agitación. Elegir entre referéndum o referéndum no es diálogo. Como con ETA, que el diálogo que se pedía era rendirse a ETA. Eso nunca lo puede aceptar el Estado, aunque otra cosa, como ha dicho Felipe González, es que mantengas caminos abiertos de interlocución que supongan la implicación de los nacionalistas en una reforma de la Constitución o en una nueva situación de Cataluña dentro del Estado constitucional. Eso sí es diálogo. Pero vamos, que, en la actualidad, nada de esto parece posible porque la única voluntad del nacionalismo catalán es romper el jarro, con el agravante de que las últimas elecciones les han dado fuerza para seguir desafiando al Estado.

P.- ¿A usted le alarma que el conflicto catalán esté en manos de los jueces? Hay quien sostiene que eso es un fracaso de la democracia…
R.- Pues no. Y a quien sí le alarma, yo le preguntaría, ¿cuál es la solución? No hay vía parlamentaria porque la Generalitat se la cargó en septiembre. ¿Qué haces? ¿Aceptas un golpe de Estado? Hay un periodista catalán con cara de sapo y nombre de sopa que me acusó, cuando defendí esto mismo, de ser partidario de que los tanques españoles entraran en Barcelona. Siempre están con lo mismo; el tópico de la judicialización… Es como si alguien se salta un semáforo en rojo y, cuando se le multa, dice que el problema de la circulación no se resuelve con guardias. Es absurdo; una democracia no puede actuar de otra forma cuando alguien infringe la ley desde el principio.

P.- ¿Qué sensación le provocó, entonces, la resolución de la Audiencia de Schleswig-Holstein sobre la extradición de Carles Puigdemont?
R.- Eso ha sido algo delirante… Yo veo varios elementos de crisis que provocan este despropósito. El primero es la legislación española: Zapatero, por presión del PNV, modificó el delito de rebelión para que fuera inaplicable y luego el PP cuando pudo, con mayoría absoluta, no lo corrigió. Yo comparo el artículo 472 de nuestro Código Penal, que es el que se refiere a la rebelión, con unos zapatos que se fabrican en Italia y que se utilizan solo para ponérselos a los muertos. Parecen zapatos perfectos pero en realidad no sirven para andar, solo tiene la apariencia de un zapato. Es tan absurdo que, por esa lógica penal, hasta el mismo Hitler tendría salidas. Cuando se da un golpe de Estado, la violencia viene después; lo que no se puede hacer es considerar solo la rebelión si hay violencia previa, eso es ridículo. En cualquier caso, que unos jueces alemanes hayan comparado lo ocurrido en España con una protesta ecologista en Alemania solo puede entenderse si se hace por mala fe o si es fruto de la estupidez. Como cuando afirman que solo se comete delito si se doblega al Estado… Es decir, que a Puigdemont solo se le puede juzgar si hubiera tenido éxito la declaración de la República. Oiga, y en tal caso, ¿quién lo juzgaría? ¿Se juzgaría a sí mismo?

P.- ¿Y el Gobierno de Rajoy tiene alguna responsabilidad en lo que está ocurriendo?
R.- El último elemento de la crisis es la inexistencia de toda explicación por parte del Estado, dentro y fuera de España, para desarmar las continuas trampas de trileros del independentismo, algo que sigue ocurriendo. Para que el fracaso del independentismo funcione, para que el muro que supone la aplicación de la ley sea reconocido, el Estado tiene que hablar, tiene que explicarse, tiene que informar, pero este Gobierno de Rajoy tiene una capacidad de exposición que es nula. Eso le ocurre en todo, no solo con Cataluña. La incapacidad de Rajoy para hacer una política dinámica, unida a la tolerancia hacia la irracionalidad, es una estrategia suicida para su partido y, en algunos casos, para España, que es lo peor.

P.- ¿Qué quiere decir con 'tolerancia hacia la irracionalidad'?
R.- Le pongo un ejemplo reciente. En el mismo momento en el que apareció la historia de la señora Cifuentes, Rajoy debió entender el problema y actuar con contundencia. "Lo siento, Cifuentes, has cometido un error de pipiola, pero te tienes que marchar porque si no dimites, hundes a todo el partido". En vez de hacer eso, deja pasar el tiempo porque es incapaz de tomar una decisión. Como con la corrupción de su partido, como con Bárcenas, no toma decisiones hasta que, al final, se ve abocado a hacerlo. Cuando al cabo del tiempo se resuelve la crisis, lo que se le queda es una imagen de protector de la corrupción y de un político inconsistente. Eso es tolerancia hacia la irracionalidad.

La nieve en Alsasua
Iñaki Arteta. larazon 15 Abril 2018

Una gran nevada en los primeros días de enero de este año generó importantes problemas en las carreteras navarras. Cerca de la localidad de Alsasua se cerró un puerto de montaña en el que quedaron atrapadas más de 1.000 personas. Tanto el ayuntamiento de la comunidad foral de Navarra como numerosos habitantes de la localidad se movilizaron para acomodar en locales municipales y casas particulares a todas esas personas. Todo un ejemplo de solidaridad.

Solidarios. «La solidaridad es la imagen verdadera de Alsasua» dice su alcalde, Javier Ollo, del partido abertzale Geroa Bai. Alsasua tiene 7.419 habitantes, por lo que generalizando podría afirmarse que todo el pueblo fue solidario, pero parece lógico deducir que habiendo una mayoría de votantes abertzales (60 por ciento) sean ellos los que, en proporción, se comportaran más solidariamente con los atrapados por la nieve.

La nieve. En marzo de hace dos años la Guardia Civil acudió a la llamada de socorro de un grupo de personas atrapadas en dos autobuses cercados por la nieve en una carretera cerca de Lecumberri (Navarra). Los excursionistas que llamaron desesperados por la situación eran un grupo de expresos de la banda terrorista ETA. En el rescate participó uno de los guardias civiles agredidos tiempo después en el bar «Koxka» de Alsasua. Ningún homenaje.

Ahora bien, no se puede generalizar afirmando que este pueblo, que duplicó su población entre 1.950 (3.500 habitantes) y 1.980 (7.250 habitantes) gracias a una industria que atrajo a inmigrantes en su mayoría extremeños, sea un pueblo agresivo. Lo son las personas del grupo responsable de la agresión y quizás también las que rodearon a las víctimas para que no hubiera que tomarse la molestia de perseguirlas. Quizás también (vale, un poco menos) los promotores del movimiento «Ospa Mugimendua», activistas por la desaparición de las Fuerzas de Seguridad en Navarra y quienes participan (incluido el Gobierno Navarro) en las concentraciones, marchas y manifestaciones que defienden a los agresores y quienes no dudaron a la hora de insultar a Consuelo Ordóñez cuando con otras tres personas defendieron a los agredidos en la plaza del pueblo.
La nieve en Alsasua

El cubo de reciclado de basura ha sido también pintado con dos franjas rojas, emulando una bandera de España, para reflejar el rechazo del pueblo a todo lo que venga de España

No ha sido un crimen espantoso, pero tampoco hay que reducirlo a la consideración de una simple paliza. Un grupo de 40 contra cuatro personas, dos de ellas mujeres. Lo de la violencia de género aquí ni se menciona. Imaginemos que esas cuatro personas hubieran sido de raza negra. O en un escenario peor, que en cualquier pueblo de España 40 personas hubieran agredido a 4 abertzales. El poso que ha dejado el terrorismo, el trabajo que aún se toma el mundo abertzale por ampliar espacios de opresión contra lo no nacionalista, contra lo español, sigue siendo incesable, y más en lugares en los que consideran que tienen menos oposición. La banda terrorista pudo dejar su actividad, pero sus seguidores no han dejado la suya.

¿Qué decir de un pueblo que permite todas esas pancartas echibidas en el pueblo, todos esas manifestaciones, todos esos gritos sin...? ¿Y esas voces que quieren resultar tranquilizadoras con sus «no es para tanto», o «ahora esto pasa menos que antes» o «esto se irá normalizando»? Puede que tengan razón, pero lo cierto es que si se consigue revertir la situación no será por ellos. Esos lánguidos comentarios en boca de bienintencionados políticos avalando la normalidad en una tierra de raíces enfermas acaba siendo más de de siempre. «No fue una situación aislada. De nuevo dos guardias civiles, de nuevo borrachos y agresivos, provocando y en nuestro terreno». Dicen los del grupo «Ospa Mugimendua».

Otro guardia civil (retirado), Sebastián Arroyo González, trabajador en la fábrica de guantes de caucho Igartex en Alsasua fue tiroteado cuando iba del trabajo a casa el 8 de enero de 1980, y falleció al día siguiente. Su nombre no aparece en la flamante web «Altsasu memoria».

Provocación. «En la tarde de ayer caminaban tranquilamente por la Gran Vía de Madrid alrededor de doscientos obreros cuando vieron venir en dirección contraria a un sacerdote vestido con sus hábitos por la calle, y ante tamaña provocación, la gente, enfurecida, no pudo contenerse y arremetió contra él...», se leía en un periódico anarquista en tiempos de la segunda república. Decía Luis Buñuel en sus memorias que leyendo esta noticia del palizón al sacerdote descubrió el surrealismo.

Surrealismo. Entiendo que habita entre nosotros desde hace tiempo: abramos bien el periódico de hoy mismo. Es posible que la primera experiencia piloto fue (aún hoy es) el País Vasco donde los master gratuitos en experiencias surrealistas han ido convirtiendo a una mayoría a la indolencia, al relativismo. Tan inmersos nos encontramos en ese surrealismo, que empezamos a no distinguir lo sensato, lo lógico... y no digamos el bien del mal. La hipocresía y el victimismo son herramientas cotidianas. Niños y mayores, pudientes y parados, hombres y mujeres, políticos y votantes. Nada tan interclasista.

Lo hemos visto muchas veces por aquí: un vecino mata a otro empujado por el aliento colectivo. Otro vecino lo ve y no hace nada por impedirlo ni denunciarlo, eso exime las culpas personales. La vida sigue.

La nieve en Alsasua
La antigua fábrica de Alsasua cuenta con una gran pintada en una de sus paredes donde se lee «presos a casa» con el mapa que reclama el fin de la dispersión

El debate de los defensores de los agresores navarros se centra ahora en que la condena puede ser desproporcionada («propia de un Estado fascista») en caso deque se les considere culpables. La Justicia no tiene por qué gustarnos a todos, ni siempre por igual, y es imposible satisfacer a quienes se merecen castigo. Que se lo digan a las más de trescientas familias de asesinados por ETA que desconocen la identidad de los responsables de dichas muertes. Recordemos que solamente fue condenada una persona, y a un año de prisión menor, por el asesinato de Sebastián Arroyo. En Alsasua.

La blanca nieve les hizo solidarios: hasta lo son con un tipo de agresores.

Dictadura lingüística
Barcos obligará a las empresas privadas que ganen contratos públicos a atender en euskera
Nacho Doral okdiario 15 Abril 2018

Podemos se une a Bildu y Geroa Bai para imponer la oficialidad del euskera en Navarra

Las empresas que quieran ser subcontratadas por las Administraciones Públicas de Navarra para trabajos que requieran atención al público deberán tener obligatoriamente un plan de euskera. Así lo incluye el texto de la Ley Foral de Contratos Públicos, aprobada en el parlamento navarro, una ley en la que todos los grupos parlamentarios estaban de acuerdo hasta que el cuatripartito nacionalista de Uxue Barcos introdujo de forma subrepticia este nuevo ejemplo de dictadura lingüística.

En el capítulo V (‘Contratos de Servicios’) y en una breve disposición adicional (la decimoquinta) Geroa Bai-PNV, EH Bildu, Izquierda-Ezkerra y Podemos) han incluido que esas empresas que contraten con el Gobierno de Navarra “elaborarán un plan de euskera para que las personas trabajadoras que ocupen los puestos de atención al público puedan formarse en dicha lengua”, señala.

La imposición lingüística a los contratistas llama la atención en una comunidad en la que tan sólo habla euskera un 6,7 % y que en su mayor núcleo poblacional, la comarca de Pamplona, no llega ni al 3 %.

Ley de Contratos de Navarra y el plan de euskera obligatorio

Cuelan el euskera ‘de tapadillo’
Para evitar la polémica que genera cada paso en el proyecto de euskaldunización emprendido por nacionalistas, podemitas y proetarras, el Ejecutivo de Barcos ha aprobado esta ley en vía parlamentaria casi ‘de tapadillo’.El controvertido capítulo se introdujo a través de una enmienda y como la Disposición Adicional Decimoquinta de una ley con 234 artículos

Los siete grupos parlamentarios con presencia en la cámara navarra iban a votar a favor por tratarse de una Ley de Contratos que en un inicio se ceñía a aspectos de ahorro de costes, mejora del medioambiente o en materias como calidad, igualdad, discapacidad y salud laboral en las subcontrataciones.

De esta forma, empresas radicadas no sólo en Navarra, sino en cualquier otra comunidad autónoma que allí obtenga un contrato público, tendrán que pagar la elaboración de un plan que permita a sus trabajadores atender en euskera si quieren optar a un concurso público de contratación con el gobierno foral. La dictadura lingüística de Barcos, tras la Educación, la Sanidad y la Administración públicas, llegará así también a la empresa privada.

El gobierno de Barcos defiende la impunidad de los agresores de Alsasua
OKDIARIO  15 Abril 2018

Unas 35.000, según la delegación del Gobierno, han participado este sábado en una manifestación en la que han pedido “justicia” para los encausados por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua, y han defendido que “no es terrorismo”.

La manifestación, convocada por los familiares de los encausados agrupados en Altsasu Gurasoak y la plataforma vecinal Altsasukoak Aske, se celebra dos días antes del inicio del juicio, este lunes en la Audiencia Nacional. La marcha ha partido pasadas las 17.30 horas de la Plaza de Europa, junto a los cines Golem, y ha recorrido la avenida Bayona, la avenida del Ejercito, Baja Navarra, Carlos III para finalizar en la Plaza del Castillo donde se ha leído un comunicado.

La movilización ha contado con el apoyo oficial del Parlamento de Navarra que el pasado lunes aprobó una declaración institucional, con el voto a favor de Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra, y la oposición de UPN, PSN y PPN, en “apoyo” a esta manifestación. También se ha adherido el Gobierno de Navarra, con la presencia de su portavoz María Solana, el Ayuntamiento de Pamplona, con la participación del alcalde Joseba Asiron, así como Geroa Bai, EH Bildu, Podemos, Izquierda-Ezkerra y los sindicatos CCOO, ELA y LAB.

En declaraciones a los periodistas antes del inicio de la manifestación Edurne Goicoechea, madre de uno de los encausados, ha declarado que “este año y medio ha sido un calvario y sólo nos hemos sentido arropados por la fuerza y el cariño de la gente que hoy se está demostrando de manera palmaria”. “La sensación de injusticia que estamos padeciendo es una situación que percibe la ciudadanía”, ha destacado.

“No podemos permitir que jueguen con la vida de nuestros hijos con las cartas marcadas y negándoles un futuro sólo por sus intereses”, ha criticado Goicoechea que ha reconocido que afrontan el juicio de este lunes “sin mucho optimismo porque nos han denegado la mayor parte de pruebas” así como la recusación de la magistrada que juzgará el caso “porque está casada con un alto mando de la Guardia Civil”. “Vamos a un juicio donde al menos la apariencia de justicia no se ve”, ha opinado.

De la misma manera, ha valorado la petición de Amnistía Internacional de que se retiren los cargos de terrorismo en esta causa y ha indicado que “es algo que a lo mejor el Gobierno de España se lo tendría que hacer mirar”. “Quieren equipararse con una democracia homologable pero los hechos les están poniendo en la picota. Esta situación no ocurre en una democracia plena”, ha asegurado.

Por su parte, el alcalde de Alsasua, Javier Ollo, ha reivindicado “justicia y para que exista justicia es necesario proporcionalidad”. Ollo ha destacado que la manifestación ha contado con “personas de distintas ideologías, que también tenemos diferencias a la hora de valorar estos hechos, pero hay un elemento que nos une: que estos hechos no se pueden calificar como terrorismo”. “Tratando estos hechos como terrorismo se está devaluando el concepto de terrorismo”, ha aseverado.

 


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