AGLI Recortes de Prensa   Domingo  29 Abril 2018

Del vídeo de Pedro Jota al de Cifuentes: veinte años de cloacas
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 29 Abril 2018

En memoria de Antonio Herrero

Cuando estaba leyendo la escalofriante frase de Granados sobre la liquidación política de Cifuentes: "Si quieres venganza, cava dos fosas", alguien en la redacción de Libertad Digital dijo que al PP ya sólo le falta una versión del himno electoral con la arrebatadoramente letal mandolina de El Padrino. Y es que el partido de Aznar liquidado por Rajoy se parece cada vez más a la caricatura que de él hacen sus enemigos, que son sus aliados mediáticos. En esa sumisión mediática, prueba de su deserción ideológica, está la raíz de la autodestrucción de la Derecha, que es más que un error: una costumbre.

En lo único que no ha traicionado Rajoy a Aznar es en continuar sometido a lo que el Faraón llamó, en una entrevista conmigo en la COPE, Poder Fáctico Fácilmente Reconocible, porque no se atrevía a decir Polanco. Rajoy ya no debe evitar decir Cebrián, porque, pese a él, lo han echado de PRISA, pero tampoco criticará a Atresmedia/La Sexta, Godó, Casals o José Antonio Sánchez. Como prueba el amparo mediático al imputado Gallardón, los medios enemigos de la Derecha protegen a todo político del PP que se desmarque ideológicamente de los suyos, blinde su negocio millonario y use la izquierda mediática para liquidar a sus enemigos internos en la Derecha.

Pero Don Ferreras De las Mil Colinas y las Tres capas de Calzoncillos nunca pone a Soraya y Montoro en su paredón al rojo vivo y al azul muerto. La nariz le creció a Soria, pero no a Rajoy por el "Luis, sé fuerte". A Rato lo detuvo la policía de aduanas de Montoro en La Sexta, avisada por Soraya. Y el gran periodista protege sus fuentes… sobre todo si son fuentes de riqueza. Pero la protección mafiomédiática dura lo que dure el Poder. Al acabar, los protectores-protegidos van, como Cifuentes en Telemadrid, a la fosa común. Ese es, tarde o temprano, el destino de todo el partido. El que afronta el PP.

Los Presupuestos del PNV y Rajoy contra Rivera
De todas las críticas a los Presupuestos Generales del Estado la más dura, la que difícilmente perdonarán sus votantes al PP, y la que muestra la descomposición interna del aún es el primer partido político español, ha sido el discurso de apoyo del PNV. Los portacoces sabinianos llevan desde enero insultando a Rivera por oponerse al Cupo, y han dicho con ese aldeanismo fingido que viste como atavismo rural el zurrón del ventajismo económico, que lo que hacen es votar contra Ciudadanos y que la razón de apoyar a Rajoy es evitar o retrasar la llegada al Poder de Rivera. La servil aquiescencia presidencial, presentando como "buenos para España" unos presupuestos que celebra el PNV, regala al separatismo una victoria que supone la descalificación de su partido. Si el voto útil contra el PNV es el de Ciudadanos, ¿para qué el PP?

Recordemos que Urkullu, el hombre de confianza del Gobierno tras el 1 de octubre ha anunciado la anulación del Artículo 155 en cuanto se forme gobierno en Cataluña. Golpista y separatista, claro, si no, nunca lo apoyaría. El PP asegura ese trámite al no presentar un recurso directo al Constitucional que desembocaría en nuevas elecciones, con posible triunfo de Puigdemont y desaparición del PP si el 155 no se usa para demoler las bases del Golpe: la Generalidad, los Mozos y TV3 financiadas pródigamente por Montoro. Al final, la conversión del 155 en mera herramienta para convocar elecciones ha desembocado en que no se convoquen elecciones para no aplicar el 155.

Cuando Margallo reta a Soraya a presentarse a las elecciones de Madrid para optar a la sucesión de Rajoy, y la llama "extraordinaria gestora", recuerda la presunción de la Vice de "haber descabezado" el separatismo, al que ahora teme incluso fugado de la Justicia. Margallo olvida cuando él fungía de Ministro de Exteriores para Cataluña y ocupó el lugar de Albiol para debatir en TV3 con Junqueras, al que conocía de juergas en Estrasburgo. Pero que Margallo comparta el estrepitoso fracaso de Soraya no la absuelve. Demuestra que hasta dentro del Gobierno y el círculo más cercano a Rajoy se ve la omnipotencia vicepresidencial como la ruina presidencial. Y del PP. Porque tal vez Rajoy no lo haga, pero se supone que el PP se presentará a las elecciones. ¿Con qué programa? ¿Con el apoyo del PNV contra Ciudadanos? Si no fuera porque muchos viven de la política, sería mejor no presentarse.

Se cumplen veinte años de la muerte de Antonio Herrero, uno de cuyos últimos trabajos, de esos que en Hesíodo justifican nuestros días, fue el de plantar cara al vídeo de Pedro Jota, venganza felipista por destapar el GAL.

Hoy, como ayer, denunciaría a la misma mafia político-mediática-judicial, que destruye personalmente a los que profesional o políticamente estorban. Si el vídeo de Cifuentes era objeto de rumores, el del entonces director de El Mundo fue anunciado directamente en la SER por Rafael Vera, Secretario de Estado de Seguridad, que acabó en la cárcel junto al ministro Barrionuevo en lugar del Jefe González, el "Mister X" de Baltasar Garzón, que trocó la instrucción del caso por ir de número 2 de González en las Generales de 1993. Felipe lo engañó, claro, Garzón se vengó reabriendo el caso, y sólo mediante un alarde de prevarigalupación logró la harka judicial felipista-polanquista que el One acompañara a sus segundones a la puerta de la cárcel y, tras una palmadita en el hombro, él no entrase y los dejara dentro.

El vídeo de Pedro J. fue una venganza urdida en Moncloa y perpetrada por el PRISOE. Las campañas de destrucción personal, dirigidas por Cebrián y coreadas por los medios carcoseparatistas las padecimos Antonio, García, Luis Herrero y yo, entre otros. En El Linchamiento cuento mi caso, que diez años después redimió Estrasburgo. Raro es que no haya acabado como Antonio, lo más parecido a Aquiles que ha visto España, pero al que un día su cuerpo obligó a descansar.

De la dictadura silenciosa a la estrepitosa
Todo sigue igual que hace veinte años, no peor, aunque lo peor sea que siga igual. La mafia político-policial-mediático-judicial tiene tal imperio sobre la vida política que fabricando dossiers que mezclan medias verdades y mentiras completas, programados para estallar por capítulos mediáticos, puede destruir personalmente, y de paso, políticamente, a quien se le antoje. Esa voluntad civilmente homicida, que llevó a Cebrián a culpar a Pedro Jota, en un editorial de El País, del vídeo que perpetraron sus cuates, se ve en los que ayer eran chicos de la SER y hoy nerones de La Sexta y Cuatro.

Es el mismo sectarismo y falta de compasión, la burla soez a lo TV3. Los "mecanismos totalitarios de nuestra democracia" que traté en La dictadura silenciosa (1993) estudiando el nacionalismo vasco-catalán y el polanco-felipismo, son más fuertes que hace un cuarto de siglo. No es que hayan cambiado mucho, es que no se les ha combatido nada. El resultado es que las que ayer eran ratas de agua xenófobas y tiburones progres hoy son aliens comunistas y drones separatistas. La dictadura silenciosa es la misma, pero, desde el 11M, más estrepitosa, más inaprehensible, mucho más rápida.

Como el Mal.

Los que nos mangaron los ideales para forrarse
EDUARDO INDA okdiario 29 Abril 2018

Diez millones de euros de todos los madrileños, que es la cantidad que invierte anualmente la Comunidad de Madrid en publicidad institucional, dan para mucho. Dan para adquirir decenas de medios y, consecuentemente, para que los jefes de esos medios tengan amordazados a un sinfín de periodistas amén de cuadrar la cuenta de resultados a costa del contribuyente. Los mismos que desde que publicamos el vídeo de Cristina Cifuentes robando en el híper Eroski de Vallecas se dedican a defenderla como si fuera la Madre Teresa de Calcuta mientras nos ponen a nosotros a parir cual émulos de Don Vito Corleone. Claro que en esta campañita influye tanto más ese mal nacional que, tal y como atestiguaron Don Baltasar Gracián y el mismísimo Quevedo, es la envidia. Me llama poderosamente la atención también un nuevo, aunque de momento exiguo, club de periodistas: los que se jactan de las exclusivas que no dan. Todos dicen que tenían el vídeo pero ninguno de ellos lo dio. ¿Se puede ser más tonto? Jajaja. Me parto. Esto es como si Cristiano Ronaldo se enorgulleciera más de los goles que falla que de los que marca.

¿Qué teníamos que hacer cuando nos entregaron el pasado miércoles el vídeo? ¿Meterlo en un cajón? ¿O satisfacer el derecho a saber de los ciudadanos? ¿Chalanear con la Comunidad como hacen ellos [“dadnos 500.000 euros en publicidad oficial y aquí paz y después gloria” y, acto seguido, destrozar el pendrive a martillazos]? ¿O practicar el sacrosanto derecho a la información que consiste en que los madrileños conozcan la catadura de su presidenta? Está claro de qué lado nos situamos el miércoles por la mañana. Para The New York Times, The Times, The Guardian, el delicioso y no menos heroico Clarín argentino (al que los periodistas a sueldo ponían a parir por destapar las corruptelas de los Kirchner) y cientos de periódicos worldwide fue noticia. Para los trincoperiodistas, no. Me parto.

Como no dan para más, como no han sacado un gran scoop en su triste vida, se dedican a intentar desacreditar la información más importante del año aventurando nuestras fuentes. Esto es como si yo les dijera cómo hace el amor su pareja. Si él o ella grita cuando alcanza el punto G, si le gusta ésta u otra posición o la de más allá, si a él o ella le gusta el sexo convencional o modelo 50 sombras, si como a Trump les pone la lluvia dorada. O si al tuntún elucubrase cuánta pasta tienen en la cuenta corriente, dato que sólo conocen el interesado y el bancario. Vamos, que tendría tantas posibilidades de acertar como de ganar la Lotería. La teoría estrella es que nos lo ha facilitado Ignacio González. Un imposible físico y metafísico. Más que nada, porque la persona que más odia en el planeta tierra es un tal Eduardo Inda que, para más señas, fue quien junto a Esteban Urreiztieta destapó ese dúplex marbellí de 496 metros cuadrados que representa el principio del fin de su carrera política.

El siguiente de la lista es el CNI, organismo en cuyas alturas tampoco gozamos de excesivas simpatías: sus 3.000 agentes nos leen con fruición porque somos los únicos que tenemos información de primera mano de lo que acontece en esa por otra parte necesaria casa. Pero ji-ji-ja-ja, lo que se dice ji-ji-ja-ja, no le hacemos a los de arriba. Por no hablar del caso Bárbara Rey y la cinta con el pinchazo a Don Juan Carlos que publicó Manuel Cerdán hace un año. El siguiente en la lista es Mariano Rajoy, es decir, Génova 13. Hace falta ser desahogado para sostener esa teoría cuando el presidente había decidido ir hasta el final con Cifuentes, cayera o no la Comunidad, con el maquiavélico objetivo de que se retratara Ciudadanos para dentro de un año poder sostener que “votar Ciudadanos es votar PSOE y Podemos”.

Francisco Granados, al que yo destapé en febrero de 2014 su cuenta de 1,5 millones en Suiza y al que los trincoperiodistas también atribuyen el caso del máster, es el cuarto del elenco. De risa porque el ex secretario general del PP madrileño tiene menos papeles que una burra robá (como dicen en el Sur). El quinto es el comisario Villarejo, fuente de todos los periódicos de Madrid y Barcelona, incluido el podemita Público del enemigo de España Jaume Roures. Claro que para que esto fuera verdad tendríamos que haber alquilado un helicóptero, habernos plantado en el patio de Estremera, donde está preso, haber disparado a los guardias civiles que custodian la prisión, haber recogido en segundos el pendrive y habérnoslas pirado en una acción más propia de los Seal que mataron a Bin Laden que de unos simples plumillas. Villarejo tampoco me tiene demasiada simpatía desde que destapé el caso de la doctora Pinto, que le ha costado una imputación en el Juzgado de Instrucción 39. El comisario es, si nos fiamos de los trincoperiodistas, como Dios: está en todas partes, todas las grandes exclusivas de este país salen de él. Jajaja. Me parto.

Menos mal que el viernes desvelamos en rigurosa exclusiva quién nos entregó la celebérrima grabación: Bond, James Bond, el espía más famoso del servicio de inteligencia más prestigioso del universo (el MI6) junto con el Mossad israelí y la CIA. Fue él, quien por órdenes de su Graciosa Majestad Isabel II, eligió OKDIARIO para publicar un documento visual que ha tenido 7,5 millones de reproducciones sólo en esta casa.

Fuera bromas, y más allá de lo que opinen los trincoperiodistas, que bastante desgracia tienen con ser como son (moral y en algunos casos hasta estéticamente), es menester ir al fondo de las cosas. Para empezar, a esa frase que acabaría con el debate envidioso en menos de lo que canta un gallo: “La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”. El quid de la cuestión es que este documento para la historia nos lo facilitó Agamenón, un tipo normal que nada que ver tiene con los políticos, con las luchas intestinas y que no ha militado en un partido en su puñetera vida. “Se lo doy porque yo, que siempre he votado al PP, aunque me voy a cambiar a Ciudadanos, estoy harto de que los míos empleen mis ideales para forrarse. Yo metí la papeleta de Cifuentes y me siento traicionado, por eso he decidido que lo publiquen ustedes. Y, además, Don Eduardo, a usted le escucho en La Sexta y con Ana Rosa y me encanta lo que dice”.

En uno u otro formato, yo siempre he apostado por el centroderecha cada vez que me ha tocado participar en esa fiesta maravillosa que son unas elecciones. El miércoles no sólo cumplí con mi inexorable obligación deontológica sino que, además, puse en su sitio a quienes tomaron prestados los ideales de millones de españoles para robar a manos llenas. Como insistía José Miguel Contreras en Al Rojo Vivo, las imágenes de Cifuentes en el cuarto oscuro revelan quién es Cristina Cifuentes. Una persona que se mete en el bolso dos botes de crema antiaging Olay de 20 euros por placer y no por necesidad no puede estar al frente de todos los madrileños. ¿Si es capaz de robar 40 pavos quién nos asegura que luego no hará lo propio con el 3% de los 19.000 millones de presupuesto de la Comunidad de Madrid? Tan o más lamentable es la sensación de impunidad psicológica en la que viven. Sabiendo como sabían del mangue en el Eroski, ¿por qué el PP de Madrid la promovió a delegada del Gobierno y luego a presidenta?

El centroderecha sociológico está encantado de que su respaldo al PP en las urnas sirva para mejorar nuestras carreteras, para disponer de hospitales más houstonianos que madrileños como es el caso, para llevar a nuestros hijos a escuelas bilingües y para que se palíe la coyuntura vital de los desheredados de la sociedad. El PP y el día que les toque, Ciudadanos, dan sopas con onda a la izquierda gestionando. Pero el regustillo degenera en asco cuando certificamos que nuestros ideales, nuestro sueño en pos de un mundo mejor y más próspero, se emplea espuriamente para que gente que gana 4.000 euros al mes viva tan bien o mejor que esos presidentes del Ibex que con todo merecimiento se meten entre pecho y espalda 3, 6, 9 ó 12 kilos o que Cristiano Ronaldo.

La obligación que es para cualquier periodista destapar los abusos y las golferías del poder se transforma en una especie de placer cuando al que le sacas los colores es aquél o aquélla al que le entregaste tus ideales para hacer de Madrid, España o Europa un sitio más vivible. La decepción es el acicate que me ha movido a expurgar el latrocinio de los que creía los míos ideológicamente hablando. Profesionalmente actúo siempre con el mismo criterio: la verdad. Pero les engañaría si no les reconociera que hay cierto morbo justiciero en las corruptelas que publicamos sobre los que más se aproximan a nuestros planteamientos ideológicos liberales. No votamos ni a éstos ni a los otros para que se forrasen. Una traición te duele más si es de un padre, una madre, un hermano, una pareja o un íntimo amigo que si proviene del vecino de enfrente. La ética no es de derechas ni de izquierdas ni de centro. Es de todos, un concepto universal. Y tampoco hay corrupción buena y mala. Buena si es de los nuestros y mala si es de los otros. Que nadie se engañe: es nauseabunda, venga de donde venga. Y a mí me duele más si quienes la practican emplean como coartada nuestros ideales. Afortunadamente, ellos pasarán y las ideas quedarán. Menos mal.

No aprendemos
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  29 Abril 2018

Los datos macroeconómicos del primer trimestre han resucitado el recuerdo del colapso financiero que nos estalló en las manos hace una década y del que estamos saliendo a base de grandes sacrificios

De la misma forma que la aparición de unas pocas nubes en un cielo despejado son la señal de que se acerca una tormenta, empiezan a producirse hechos en el contexto de la tan cacareada recuperación económica que suscitan malos augurios. Es verdad que España está creciendo a un ritmo muy estimulante y que el Fondo Monetario Internacional ha mejorado nuestras perspectivas para 2018 en cuatro décimas, hasta un prometedor 2.8%, como también es cierto que se crea empleo a razón de medio millón de puestos por año y que las agencias de calificación han subido la nota a nuestra deuda. Sin embargo, en el primer trimestre del presente ejercicio, el paro ha aumentado en mayor proporción que en el del anterior, invirtiendo una tendencia positiva desde 2013 y, lo que es más preocupante, en términos interanuales la ocupación en el sector público ha crecido más que en el privado, el doble para ser precisos, rompiendo asimismo una evolución que venía siendo la contraria a partir de la crisis.

Otro acontecimiento inquietante ha sido el brusco giro del Gobierno cediendo a la petición del PNV de incremento de las pensiones con el IPC, desdiciéndose así de su hasta ahora firme propósito de contener el coste de este capítulo y poniendo en peligro el objetivo de déficit comprometido con la Unión Europea. Si a lo anterior añadimos que la destrucción de puestos de trabajo ha tenido lugar en la industria y en los servicios, mientras que el sector primario y la construcción han visto aumentar sus nóminas, y que los precios de la vivienda están remontando a un ritmo bastante vivo, es natural que surja la inquietud a la luz del recuerdo del colapso financiero que nos estalló en las manos hace una década y del que estamos saliendo a base de grandes sacrificios.

La tesis convencional impuesta por la izquierda sobre el origen de la última gran recesión es la de la maldad de unos mercados fuera de control cuya codicia pecaminosa nos arrastró al abismo. En consecuencia, nos dicen, hay que reforzar el Estado, endurecer las regulaciones y los controles y concentrar aún más poder y más recursos en las burocracias públicas. Y en eso estamos, con lo que este consenso colectivista e intervencionista señorea la política y se difunde en los principales medios de comunicación determinando las ofertas electorales y el sentido del voto en prácticamente todo el arco parlamentario desde el comunismo liberticida de Podemos hasta la socialdemocracia emboscada del PP, pasando por el socialismo doctrinario del PSOE. La incógnita es qué hará Ciudadanos cuando previsiblemente llegue a La Moncloa dentro de dos años, porque hasta el momento no ha definido con nitidez su modelo económico, aunque cabe la esperanza de que su etiqueta liberal no sea simplemente un adorno, sino una convicción.

En la crisis financiera global fueron factores determinantes las políticas monetarias suicidamente expansionistas de los bancos centrales, los fallos estrepitosos de los mecanismos de supervisión, un gasto público desenfrenado y el impulso irracional al sector de la vivienda desde los Gobiernos centrales y municipales, ninguno de ellos por cierto atribuible a los mercados, sino por el contrario, a decisiones equivocadas de nuestros gobernantes e instancias reguladoras. Como casi nadie en la clase política o en los creadores de opinión entiende estas cuestiones elementales -Pedro Sánchez, sin ir más lejos, además de creer que Antonio Machado nació en Soria, no distingue entre presión fiscal sobre PIB y esfuerzo fiscal individual-, ni cómo funcionan en realidad las economías capaces de generar riqueza y empleo, seguimos tropezando una y otra vez en las mismas piedras, puestas en nuestro camino por el electoralismo de los partidos y por los esquemas conceptuales erróneos que dominan nuestra sociedad.

Un dato que pocos comentan, pero que nos proporciona una clave reveladora de nuestros males: en España el número de personas que son sustentadas por el erario superan en tres millones a las que reciben sus ingresos de su productividad en el sector privado, quince millones y medio contra doce millones y medio aproximadamente. Pensionistas, desempleados y empleados públicos superan netamente a trabajadores en empresas privadas, profesionales liberales y autónomos. En tanto esta proporción se mantenga o incluso empeore, continuaremos prisioneros del déficit, de la deuda y de las elevadas tasas de paro.

Ramón Espinar, este candidato eximio a académico de la Historia, citaba apócrifamente el otro día con un desfase de cuatro siglos a los comuneros de Castilla ante una audiencia enfervorizada de podemitas irredentos: “Común ha de ser la tierra, que vuelva común al pueblo lo que del pueblo saliera”. Esa es la filosofía que, con diferentes grados de intensidad y distintos matices, nos condenará irremisiblemente al estancamiento si no la combatimos con la razón y la evidencia, o, lo que es peor, a la ruina.

El español da pasos de gigante
La pujanza del castellano se dimensiona en América. Más allá del peso de su población gana enteros como idioma de futuro en Estados Unidos.
R. Fernández. La Razon 29 Abril 2018

El español tiene músculo. Y potencia. Y futuro. El idioma ha crecido –gracias fundamentalmente al enorme potencial que supone su implantación en América–, hasta convertirse en la segunda lengua del mundo, por detrás del inglés en una infinidad de apartados económicos, sociales, culturales y políticos.

Sería prolijo desarrollar todos y cada uno de los escenarios en los que su pujanza se ha impuesto. En este sentido no es desdeñable su importancia económica: los países que hablan español representan un 6,4% del PIB mundial.

Nuestro idioma es la lengua en la que se comunican nada menos que 20 países del mundo, y es que además de España, que es el país en el que nació, se habla en todos los estados del centro y del sur de América, a excepción de Brasil, lo que no resulta desdeñable. La tasa de crecimiento de la producción científica en Latinoamérica ha sido del 128% desde 2003. Un dato que refleja la importancia de todo un continente en el que Estados Unidos no es pieza desdeñable en el éxito que aguarda al castellano. Estados Unidos ahora tiene más de 50 millones de hispanohablantes. Existen más personas que hablan español en Estados Unidos que en España. No es casual que más de 20 estados hayan promulgado leyes para hacer que el inglés sea el idioma oficial.

Lo que sucedió con otros idiomas de inmigrantes en Estados Unidos, como el italiano, el yidish o el polaco no ha sucedido con el español: las terceras generaciones de inmigrantes continúan hablando español. En este sentido, poco importa que su origen sea puertorriqueño, mexicano o guatemalteco: todos mantienen vivo el idioma de sus padres o abuelos. Entre los hispanos la minoría bilingüe es mayor de lo que lo fueron las minorías de alemanes, franceses o italianos que desembarcaron en el Nuevo Mundo. Sin duda, la presencia de oleadas constantes de inmigrantes de países al sur de Río Grande tiene mucho que ver con ese mantenerse vivo el idioma español. Todo ello ha hecho que en la ciudad de Miami, el 62% de la población sea hispanohablante y que el inglés conviva con naturalidad con el castellano. En la ciudad de Chicago, el 29% de los habitantes habla español, casi igual que en Nueva York. Y la cosa no se detiene.

La limpiadora sorda
Pedro J. Ramírez El Espanol 29 Abril 2018

“Yo no soy cleptómana”, me dice Cristina Cifuentes desde el fondo del pozo de su angustia. La presidenta caída quiere salir al paso de la etiqueta que se ha colocado sobre su cadáver político, como si fuera una mariposa perforada por un alfiler y clavada sobre un corcho. “Nunca he sido cleptómana ni padezco ningún trastorno de este tipo y desde luego jamás he estado en tratamiento por algo así”.

Lo que me explica del que describe como “famoso video” coincide, sustancialmente, con la versión que dio en su comparecencia póstuma: “Fue un incidente fruto de un simple despiste involuntario que se solventó sobre la marcha. Algo que además puse en conocimiento de la propia Policía cuando hace unos años ya se me intentó extorsionar con esas imágenes”.

Se refiere a la trastienda de la noticia, publicada en 2016 por EL ESPAÑOL, bajo el título “Rivales del PP encargaron espiar a Cifuentes y difundir el rumor de que era cleptómana”. Y debo confesar que, si bien inicialmente pensé que se trataba de una campaña basada en burdas falsedades –y así se sugería en el texto-, su sobrerreacción del día siguiente me dejó en un mar de dudas.

Mientras los asistentes a la tradicional recepción del 2 de mayo, en la Puerta del Sol, se dividían entre los que bromeaban con la fantasía de que la presidenta de la comunidad pudiera ser un trasunto –rubia y atractiva como ella- de la Tippi Hedren de Marnie, la ladrona y los que ridiculizaban que se pudiera especular con un disparate así, a Cifuentes no sólo no le hizo ninguna gracia, sino que nos trasladó el mensaje de que consideraba la publicación de la noticia como un acto hostil.

Pocos días después, coincidimos en la tertulia de esRadio y pidió expresamente que no se hablara del asunto. En el vestíbulo de los ascensores, mantuvimos una conversación bastante tensa, aunque correcta y amistosa, en presencia de su asesora de comunicación Marisa González.

Visto lo visto, es obvio que entonces perdió una gran oportunidad de haber hecho un ejercicio de control de daños. Máxime si, como dice, ya había denunciado la “extorsión” ante la Policía. Como es público y notorio, yo fui víctima de un montaje, basado también en una grabación, hace veinte años, por parte del entorno de los organizadores de los GAL y nunca agradeceré bastante el consejo de los amigos juristas que apuntalaron mi determinación de plantarme en el juzgado de guardia y perseguir a los chantajistas hasta meterlos entre rejas, sentencia del Tribunal Supremo mediante.

Es verdad que hay tres diferencias sustanciales –conscientemente o no, ella estaba cometiendo un hurto, fue grabada lícitamente y tenía un cargo público-, pero si hubiera denunciado la “extorsión” ante la justicia y salido al encuentro de la verdad, con la dimisión por delante, probablemente hoy no sería presidenta de la Comunidad, pero cada cosa habría adquirido el valor que realmente tiene. Porque no cabe duda de que si es relevante lo sucedido en el hiper de Vallecas, mucho más lo es que alguien pueda responder a las iniciativas de Cifuentes contra la corrupción, sacando de un cajón un vídeo, conservado ilegalmente durante siete años, y dar el golpe de gracia a una política en la cuerda floja, como quien aprieta un botón que electrocuta a un ratón en un experimento de laboratorio.

Cifuentes es hoy un juguete roto en el amargo trance, para ella y su familia, de “tener que leer cosas falsas que sólo pretenden hacer leña del árbol caído”. Entre ellas inscribe la acusación de haber sustraído objetos de las residentes en el Colegio Mayor Antonio Caro cuando lo dirigía. “Lo que habéis publicado del Colegio Mayor es totalmente falso. Las cosas no ocurrieron así, aunque esa fue la versión que pusieron en circulación hace años para perjudicarme”.

Cifuentes atribuye esa “falsedad” a sus crueles enemigos, investigados y encarcelados por corrupción, Francisco Granados e Ignacio González, pero hay que advertir que EL ESPAÑOL recogió el relato de labios de algunas de las antiguas colegialas. Es verdad que lo que transmiten son conjeturas y sospechas más que acusaciones directas y que, tras la difusión masiva del vídeo de Vallecas, cualquiera que haya echado en falta cualquier cosa puede pensar en Cristina Cifuentes. Pero tampoco hay que olvidar que todo indica que ella no dijo la verdad respecto a alguno de los episodios clave de la polémica del máster.

Lo esencial ya no es, en cualquier caso, si Cristina Cifuentes padecía o no una determinada patología o si ella misma era consciente o no de lo que le pasaba. Tiendo a creer que lo que dice es cierto –al menos en lo referente a que nunca estuvo bajo “tratamiento”- pero el ser humano está hecho de un material muy frágil y hay circunstancias en las que una parte de la personalidad no entiende lo que hace la otra. Tanto si aquel día sufrió un “despiste involuntario” o actuó bajo un impulso irrefrenable, nunca nadie pagó un precio tan alto por dos cremas de 40 euros.

Mi resumen descarnado de lo sucedido es que una banda de acreditados ladrones ha liquidado a una antagonista que estaba tirando de la manta, atribuyéndole una apariencia de cleptómana con ingredientes extraídos de la realidad. Ahora que sus alas ya han sido desgarradas y su cadáver permanece ensartado en el corcho catódico, como ejemplo y escarmiento, fijémonos, claro está, en sus culpas, pero también en las de sus descuartizadores y en las de quien debió salir al paso de la una y de los otros.

Si hace quince días dije que Cifuentes debía irse a su casa si no era capaz de demostrar que estuvo el 2 de julio de 2012 defendiendo su Trabajo de Fin de Máster en el campus de Vicálvaro, es obvio que tampoco me cabe la menor duda de que nunca debió llegar a la presidencia de la Comunidad tras el episodio de Eroski.

El desempeño de todo cargo público implica un requisito de ejemplaridad –además de ser honrado hay que parecerlo- y, en cualquiera de las versiones, lo que sucedió en el híper iba a ser una espada de Damocles permanente sobre su cabeza. De hecho, hay que preguntarse, desde el estupor, qué procedimientos se incumplieron para que el ministro del Interior Fernández Díaz pusiera al frente de la Policía de Madrid a quien pocos meses antes había protagonizado un incidente tan embarazoso, del que necesariamente algunos agentes tuvieron que informar a sus mandos.

Sentada esta premisa hay que reconocer que cuando Cristina Cifuentes llegó a la Puerta del Sol tomó una decisión clave en la lucha contra la corrupción, impropia de quien tiene el techo de cristal, al enviar a la fiscalía toda la documentación sobre el saqueo del Canal de Isabel II durante los mandatos de sus predecesores. ¿Fue un acto de honradez, una muestra de ambición, un ajuste de cuentas personal o una simple prueba de independencia de una mujer que nunca fue dúctil ni acomodaticia? Da igual. El caso es que una pestilente House of Cards política, mediática y financiera se desmoronó con estrépito y de entre sus escombros apareció la figura desgarbada de Mauricio Casals, cubierto de polvo pero decidido a preservar, como buen capo mafioso, la impunidad de sus "soldados". Por primera vez en muchos años de desmanes, el Príncipe de las Tinieblas se encontraba dando una batalla bajo los focos de la luz del día.

Estremece leer ahora la transcripción de la profecía autocumplida de Casals, que la Policía grabó cuando él y su banderillero Marhuenda presionaron a Cifuentes en favor del vicepresidente de La Razón y compinche de Ignacio González, Edmundo Rodríguez Sobrino: “Esta señora las pasará putas… y que vea que no es únicamente La Razón, sino que está Antena 3, Onda Cero y La Sexta”.

En esas conversaciones, incorporadas al sumario de la Operación Lezo, están todas las claves de lo sucedido. Se trataba ante todo de una cuestión de poder testicular y por eso Mauricio le dice a Edmundo "me voy a dejar los cojones para defenderte", de la misma forma que Polanco advertía que no había "cojones" para negarle una licencia de televisión. Y tanto la identidad del político que trabaja para la trama delictiva como el ring en el que va a dirimirse la contienda quedan claros desde el momento en que Mauricio llama a Ferreras para pedirle "un favor personal" -proteger a Ignacio González- y proclama que el justiciero de La Sexta "se ha portado de cine".

Si Cifuentes no se hubiera echado atrás ante el juez en la denuncia de las presiones y amenazas que recibió de Casals y Marhuenda para que retirara uno de los informes enviados a la Fiscalía que afectaban al "soldado" Sobrino -el banderillero se jactó de haberle dicho que Edmundo era "intocable"-, el Príncipe de las Tinieblas habría pasado al menos esa noche a la sombra. El ministerio público tenía decidido pedir su detención y el juez instructor acceder a ella. Pero Cifuentes creyó, ingenuamente, que, toda vez que no había cedido a su coacción, era mejor que quedaran en deuda con ella y levantó el pie. Por muy arrepentida que esté, nunca lo estará bastante.

A Rajoy y especialmente a Soraya, que es la que controla el Gobierno, les interesaba que Mauricio y su guiñol televisivo salieran indemnes del lance y, de hecho, los ministros han continuado arropándole en sus saraos recaudatorios como si no estuviera imputado en tres procedimientos penales, incluido el de la "magistrada amiga de la casa" que permitió alertar a González de la que se le venía encima. El mensaje era el mismo que lanzaba Nixon cuando protegía al muñidor de Watergate Harry Haldeman porque era "su hijo de puta".

Como decía Miguel Angel Uriondo en su comentado artículo de esta semana, al lector corresponde determinar si, en lo que sucedió después, ha habido "causalidad" o "casualidad", pero es un hecho que el escándalo del máster surge de la Universidad en la que da clases Marhuenda; es un hecho que Mauricio mantiene notorias relaciones con determinados sectores de las cloacas del Estado; es un hecho que los elementos incriminatorios para Cifuentes, incluido el "famoso vídeo", se divulgan -y no discuto los méritos periodísticos- en dos medios integrados en el teatro de marionetas en el que Ferreras sigue "portándose de cine" para servir, a diario, el "sandwich" que forman Podemos y el PP; y es un hecho que es en ese patíbulo en el que se decapita a Cifuentes, al cabo de lo que ella misma describe como "38 días de linchamiento continuado y despiadado".

Con la televisión pública neutralizada por su sectarismo -amen del bloqueo de la renovación de su cúpula- y Mediaset retirada de la contienda política para centrarse en sus otros fines sociales, en la práctica es Atresmedia quien gestiona, en régimen de quasi monopolio, el circo en el que cada mañana se decide qué cristiano debe ser arrojado a las fauces de las fieras. Que esto perdure meses después de que hayan quedado al descubierto la corrupción y los métodos mafiosos adosados a su cúpula, es obviamente mucho más grave que el máster o las cremas de la difunta Cifuentes.

Aquí sí que habría que legislar, no en caliente sino al rojo vivo, pues el pluralismo y la competencia en la televisión son dos bienes jurídicos esenciales que el Estado debería defender. Pero todos estos hechos suceden porque en el lugar central de la vida española hay un personaje que parece extraído de Marnie, la ladrona y no es Cristina Cifuentes. Me refiero, claro está, al presidente del Gobierno que, como la limpiadora sorda de la oficina en la que se cometen los robos, sigue, impertérrito, a su aire, fregona en ristre, mientras los mayores desmanes suceden detrás de su cogote.

Rajoy no se enteró o no quiso enterarse de los antecedentes problemáticos de la persona a la que se nombraba, primero, Delegada del Gobierno y, luego, Presidenta de Madrid, pero Rajoy tampoco se enteró o tampoco quiso enterarse ni de la corrupción de Ignacio González, denunciada una y otra vez en su despacho, ni de los turbios manejos de su protector y protegido Mauricio Casals, empleando concesiones y subvenciones públicas, ni de los asesinatos políticos urdidos y consumados siempre por los mismos puñales en beneficio de su vicepresidenta.

Claro, que si no se enteró ni de que en Génova se manejaba una contabilidad B, ni de que en las cajas de puros que le entregaba Lapuerta había también billetes, ni de que "Luis sé fuerte" tenía un botín multimillonario en Suiza, públicamente divulgado la víspera del día del SMS, como para enterarse de todo lo demás. Pero, de qué nos asombramos: ningún estafermo ha tenido jamás el don del oído.

DESCONFIANZA DE LAS VÍCTIMAS
El ‘goteo’ del desarme de ETA en vísperas de su posible disolución
La Gaceta  29 Abril 2018

La entrega el pasado miércoles por parte de ETA de dos cajas con armas a la Policía judicial francesa en Bayona supone un paso más en el “goteo” con el que la banda terrorista de ultraizquierda está llevando a cabo su supuesto desarme total en vísperas del anuncio de su posible disolución y en medio de la desconfianza de víctimas, Gobierno y la mayoría de los partidos.

Este es el tercer “gesto” de desarme por parte de ETA desde febrero de 2014 cuando se produjo la escenificación de lo que la banda llamó inicio del sellado y puesta “fuera de uso operativo” de su arsenal, que consistió en la emisión de un vídeo, remitido a la BBC, en el que dos encapuchados entregaban a miembros de la denominada Comisión Internacional de Verificación (CIV) un documento con un inventario de armas “inutilizadas”.

Aquella iniciativa fue recibida con unánime escepticismo debido a que los “verificadores” reconocieron que los terroristas se volvieron a llevar las armas que aparecían en el vídeo después de la grabación de las imágenes.

Se trataba de 3 pistolas, 1 fusil, 2 granadas de carga hueca, 300 balas, algo más de 16 kilos de material para fabricar explosivos, además de 2 rollos de cordón detonante y 9 temporizadores de distinto tipo, todo ello supuestamente inutilizado.

Pese a que aquello fue considerado como “farsa”, “simulacro”, “escenificación” o “teatro”, la banda terrorista insistió tres días después en un comunicado en su disposición a continuar con el sellado de las armas, “llevarlo hasta el final, hasta el último arsenal”.

ETA calificó entonces ese proceso de “complejo y no exento de dificultades” y quizás por ello pasaron más de dos años hasta que en abril de 2016 la banda terrorista asegurara en otro comunicado que el sellado e inventariado de armas había concluido “de forma total”.

Una operación de la Policía francesa en octubre de ese año permitió el hallazgo de cuatro bidones enterrados con un centenar de armas cortas -revólveres y escopetas- en un bosque próximo a la localidad de Compiègne, en el departamento de Oise, al norte de París.

Los expertos en la lucha antiterrorista franceses y españoles consideraron que se trataba de un depósito en el que ETA estaba agrupando varios arsenales para llevar a cabo una nueva “escenificación” de entrega de armas.

Hace aproximadamente un año, el 8 de abril de 2017, se produjo la entrega de armamento más significativa hasta la fecha cuando la banda terrorista puso en conocimiento de las autoridades francesas la geolocalización de “todo el armamento que controla”.

Eran ocho depósitos de armas en los Pirineos Atlánticos con 3 toneladas de explosivos, munición, detonadores y 120 armas de fuego, sobre todo pistolas de las que habían sido robadas en octubre de 2006 en una fábrica de Vauvert en el sureste francés.

Las Fuerzas de Seguridad recordaron entonces que ETA había robado en Vauvert 338 pistolas, por lo que las entregadas representaban poco más de un tercio de aquel arsenal.

En los últimos meses ha aparecido una mochila con armamento a las afueras de Tosse y una granada en Bayona.

En cuanto a la entrega del pasado miércoles, fuentes de la lucha antiterrorista han confirmado que en las dos cajas había 24 armas cortas, munición de 9 milímetros y 38 SP, cordón detonante (unos 20 metros), medio millar de detonadores electrónicos, dos temporizadores, 200 placas de matrículas y material para el robo de vehículos.

Este nuevo gesto se produce en vísperas del posible anuncio de disolución de ETA que, aunque finalmente llegue a producirse, puede no suponer el fin del “goteo” de entrega de armas, ya que los expertos en la lucha antiterrorista consideran que seguirían produciéndose entregas parciales.

‘OPERACIÓN DE BLANQUEAMIENTO’
Maite Pagaza: ‘El falso perdón de ETA generará una segunda herida terrible’
La Gaceta  29 Abril 2018

Maite Pagazaurtundúa ha pedido que no se dé “bombo” al comunicado de la organización publicado hace una semana.

El “falso perdón” pedido por ETA a las víctimas en su comunicado del pasado 20 de abril, en vísperas de su disolución definitiva en mayo, puede provocar, si se toma en serio, “una segunda herida terrible” que “ni un regimiento de psiquiatras y psicólogos podrá atender”, según la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa.

Así lo ha expresado Pagazaurtundúa durante la celebración de las jornadas ‘La doble victimación y el sufrimiento evitable’, que ella misma ha organizado y en las que ha participado también el psiquiatra experto en victimación secundaria Raúl Nehama.

Maite Pagazaurtundúa es activista por los derechos humanos desde que ETA asesinó a su hermano, el jefe de la policía local de Andoain Joseba Pagazaurtundúa en 2003 y este viernes ha pedido que no se dé “bombo” al comunicado de la organización publicado hace una semana.

Este “falso perdón” no es “un cierre respetuoso”, sino “una operación de blanqueamiento y propaganda”, según Pagazaurtundúa, quien recuerda que estamos en un “momento muy delicado”, pues quedan apenas unos días para el acto de la supuesta disolución definitiva de la organización, previsto para el próximo 4 de mayo en Bayona (Francia).

Por lo tanto, es necesario en este punto “no perder la vista humana” pues, según la ponente, en ese evento se volverá a “cosificar a las víctimas”, como siempre ha hecho ETA, para utilizarlas como campaña política.

Maite Pagazaurtundúa, que es diputada de UPYD en el Parlamento Europeo, ha explicado que este mismo jueves en la Eurocámara se aprobaron una serie de enmiendas al Informe de aplicación sobre la Directiva de Víctimas de 2012 que serán llevadas al plenario en mayo o junio.

Estas enmiendas proponen nuevas medidas para mejorar una directiva que, según la eurodiputada, se está implementando “mal” y trata, entre otras cosas, de “poner nombre” a la doble victimación para poder “canalizar todo el dolor”.

Precisamente, estas enmiendas piden a los Estados que eviten “una posterior victimización derivada de humillaciones y ataques al honor de la víctima por parte de sectores sociales afines al atacante” y recuerda que tales manifestaciones no deben quedar amparadas por la libertad de expresión.

A este respecto, Maite Pagazaurtundúa ha recordado durante su ponencia que, según datos de la asociación de víctimas Covite, en 2017 se celebraron cuarenta recibimientos de homenaje a presos excarcelados de la banda terrorista ETA.

Un campo de minas con facturas en diferido
Ser tesorero del PP o presidente del PP en la Comunidad de Madrid es actividad de alto riesgo judicial
Fernando Garea El Confidencial 29 Abril 2018

Alberto Ruiz-Gallardón fue presidente de la Comunidad de Madrid entre 1995 y 2003. El próximo día 7 de junio debe declarar como investigado —lo que antes era imputado— ante el juez del llamado caso Lezo.

Esperanza Aguirre fue presidenta de la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012. Abandonó la actividad pública tras dimitir de sus cargos asumiendo la responsabilidad política por casos de corrupción.

Ignacio González fue presidente de la Comunidad de Madrid entre 2012 y 2015. Estuvo en prisión siete meses en 2017 acusado de graves delitos de corrupción por los que sigue imputado.

Cristina Cifuentes fue presidenta de la Comunidad de Madrid entre 2015 y 2018. Dimitió tras ser acusada de tener un máster falso, lo que provocó la falsificación de un acta, y tras difundirse un vídeo en el que participa en un hurto en un supermercado.

Son los cuatro responsables de la comunidad que ha tenido el PP y han estado al frente de la institución 23 años ininterrumpidos y los cuatro tienen, en distinto grado e intensidad, problemas con la Justicia. Es posible que por eso alguno de ellos excuse su asistencia a la recepción de la fiesta de la Comunidad del 2 de mayo. No están para canapés, aplausos y medallas. Solo es equiparable esa persistencia en la imputación en la lista de tesoreros del PP en toda su historia: ser tesorero del PP o presidente del PP en la Comunidad de Madrid es actividad de alto riesgo judicial.

Se suman a otros destacados cargos del partido y el Gobierno en la comunidad que han ido cayendo en casos como Lezo, Púnica y Gürtel, con epicentro en el PP de Madrid. Así hasta dejar asolado el partido en una de las comunidades más emblemáticas, por su importancia política y estratégica.

Sus dimisiones y situaciones procesales, una detrás de otra, sirven para intentar entender el agujero negro en el que se ha convertido el PP en Madrid. Se pueden incluir episodios como el del caso de espionaje desde la propia comunidad a dirigentes del partido, la difusión de grabaciones comprometedoras, vídeos personales y la investigación de la compra de un ático de lujo. Curiosamente, tres de ellos han sido mencionados en algún momento y con distinta intensidad como hipotéticos aspirantes a ser líderes nacionales del PP. Y los cuatro han tenido cargos públicos destacados, dependientes del Gobierno central: ministros, delegada del Gobierno, presidenta del Senado y secretario de Estado. Ambas circunstancias dan idea de su relevancia dentro de la organización del PP y en la vida política de España en los últimos 30 años.

Sirven también para entender hasta qué punto la situación del PP en la Comunidad y cómo todos sus antecedentes afectan al presente del partido y al Gobierno de Mariano Rajoy. Y también al futuro porque los cuatro, en diferente grado, están relacionados de alguna manera con sumarios por corrupción que aún tienen largo recorrido y que para alguno dibujan un oscuro horizonte penal.

Desde 1991 ha sido el partido más votado en la comunidad y desde 1995 los resultados electorales del PP se han mantenido en el 50%, con mayoría absoluta hasta 2015, siempre como fuerza hegemónica, sin discusión y sin contrapeso. Solo en las últimas, afectado por los escándalos, bajó al 33.1%. En ese dato influyó la irrupción de Ciudadanos, disputándole el centro derecha, y ahora la suma de todos los párrafos anteriores pueden convertir al PP en partido de oposición, por primera vez en casi 30 años.

Por eso el pánico en el PP y en el Gobierno y por eso la dificultad para encontrar quien pilote ese esfuerzo titánico de reconstruir los escombros. ¿Quién se arriesga a ser el quinto de la lista de presidentes del PP en Madrid? ¿Quién se arriesga a designar un presidente provisional y luego un candidato sin revisar sus antecedentes?

La situación llega al punto en el que desear a otro compañero o compañera de partido ese cargo no es desear su éxito o su ascenso, sino confiar en que se estrelle sentado (o sentada) en un polvorín, al que se llega cruzando un campo de minas. Se pasan al cobro las facturas pendientes y en diferido, pero no simuladas.

Que en Génova quieran ver a Soraya Sáenz de Santamaría al frente de la lista del PP en Madrid solo puede interpretarse en esa clave de venganza. No es casual que el primero que haya mencionado esa posibilidad en público haya sido el exministro José Manuel García Margallo, alineado en el equipo de los menos afines a la vicepresidenta.

Que en el Gobierno se crea que Cospedal se la jugó y perdió en las semanas pasadas en la resolución del caso Cifuentes solo tiene esa lógica de la factura pendiente entre compañeros (o compañeras). O que la quieran situar en Castilla-La Mancha o, aún más lejos, en Estrasburgo.

Y mientras se sortea el campo de minas, Rajoy logra mantenerse en la Moncloa, aunque no esté claro con qué objeto y para qué, más allá del de mantenerse por mantenerse. Acaba de aceptar del PNV una medida de tanto impacto como la subida de todas las pensiones (que antes se decía imposible) y no se ha abierto ningún informativo con la noticia, porque solo se hablaba de Cifuentes. Tantas horas de televisión con las imágenes de protestas de jubilados y qué pocos minutos con la subida pactada.

Por eso desde el Gobierno se reprocha a Génova que no haya hecho política con tal medida, es decir, que no haya montado un gran acto para dar eco y publicidad a tal medida. Como se hizo con la reciente convención de Sevilla, pero con contenido y, sobre todo, con sentido.

En las próximas semanas, según los independentistas, el Gobierno y el PNV, habrá Govern en Cataluña, se levantará el 155 y le tocará una nueva operación diálogo, segunda vuelta de la que fracasó antes. ERC, que tendrá un vicepresidente destacado, quiere normalizar relaciones, como se intentó en algún momento entre Sáenz de Santamaría y Junqueras.

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Cifuentes, Casals y la profecía autocumplida: la señora las pasó putas
Jesús Cacho. vozpopuli 29 Abril 2018

El miércoles 25 de abril pasará a los anales de la pequeña historia como un día triste para la democracia española. A primera hora supimos de la publicación de un vídeo del año 2011 donde Cristina Cifuentes aparecía sisando unas cremas en un supermercado Eroski de Vallecas, la ignominia con la vulgaridad, el escarnio con la humillación, episodio que le obligaba a comunicar su renuncia a mediodía, no sin que antes mediara llamada de Mariano a Cospedal: “Vete a ver a ésta y dile que se vaya de una vez”. Durante 30 días había aguantado carros y carretas, se había resistido a dimitir tras el episodio de su máster en la Rey Juan Carlos, pero quienes estaban decididos a sacarla de la carrera a gorrazos le tenían reservada una sorpresa: el vídeo de Marnie, la ladrona. El empujoncito final. La puntilla. No fue lo más importante de lo ocurrido este miércoles, porque a la misma hora en que la Cifu aún galleaba en los estertores de su agonía, los españoles tuvimos noticia de la rendición del Gobierno Rajoy ante el PNV, solo para que los nacionalistas vascos le aprueben los PGE 2018. Mariano dispuesto a vender a su madre con tal de seguir dos días más en el machito. España en su punto más bajo.

Como casi toda peripecia humana, grande o pequeña, ésta también empezó siendo una historia de amor, quizá solo sexo, de ese roce diario que hace el cariño y termina entre las sábanas de una cama, tórridos momentos de piel contra piel en alcoba de alquiler, lejos de miradas indiscretas, pero misterio bufo al fin, porque en la oficina del amor prohibido todo termina saliendo a la venta, que hay secretarias, hay chóferes, hay escoltas, mucha gente del entorno del poder madrileño que termina sabiéndolo, y al final el jarrón se rompe en mil pedazos cuando a la legítima le llega un anónimo advirtiéndole de que el señor vicepresidente de la Comunidad se lo está montando con la señora vicepresidenta de la Asamblea. Y él rompe muy asustado, rompe a las bravas, y ella queda herida, con la sutura de un despecho que no llegaría a superar jamás.

En junio de 2016, ya como presidenta de la Comunidad de Madrid en sustitución precisamente de Ignacio Nacho González, Cifuentes toma una decisión que se iba a revelar decisiva en su carrera al denunciar ante la Fiscalía Anticorrupción las irregularidades detectadas en la compra con dinero público de la empresa brasileña Emissao por el Canal de Isabel II -presupuesto de 1.050 millones y más de 2.000 empleados-. La “operación Lezo” lleva a la Guardia Civil a imputar a González, capo del Canal, por un presunto pelotazo, y a su antiguo testaferro en el mismo, Edmundo Rodríguez Sobrino, a la sazón consejero delegado de La Razón, considerado el “planificador y ejecutor” de la operación. Sobrino termina con sus huesos en la cárcel, lo mismo que la responsable financiera del Canal, María F. Richmond, y, por encima de todos, caza mayor, el propio Nacho González. Cifuentes había encendido una mecha que con el tiempo terminaría por explotarle en las manos.

En abril de 2017, El juez de la AN Eloy Velasco cita a declarar como imputados al presidente de la sociedad editora de La Razón, Mauricio Casals, y al director del diario, Francisco Marhuenda, por presuntas coacciones a la presidenta madrileña. Según la UCO (Guardia Civil), ambos habrían presionado a Cifuentes para evitar que remitiera a la Fiscalía el informe y las auditorías con las irregularidades cometidas en el Canal. La UCO disponía de grabaciones en las que el dúo, dispuesto a rescatar a su amigo a toda costa, se mostraba dispuesto a utilizar el medio para acollonar a Cifuentes incluso con la publicación de noticias falsas. En una de esas grabaciones, Casals trata de confortar a Sobrino con una frase propia de don Vito que ha resultado toda una premonición: “Esta señora las va a pasar putas”.

Pero cuando es llamada a capítulo por el juez para que se ratifique en las amenazas y presiones, la señora echa el freno de mano, da marcha atrás y dice que no, que de lo dicho no hay nada. Casals, el por algunos llamado “Príncipe de las Tinieblas”, factótum de La Razón y hombre fuerte del grupo Atresmedia como adjunto al presidente, José Creuheras, había marinado adecuadamente a Marisa González, la jefa de gabinete de Cifuentes, el cerebro detrás de la presidenta, para que convenciera a su jefa de que era mejor dejarlo estar. Aquí es donde la aguerrida amazona que iba a acabar ella sola con la corrupción del PP, muestra el vertiginoso techo de cristal que protegía su pasado. A la vista de tal retractación, el juez ordena el sobreseimiento de la causa contra Casals y Marhuenda. La denuncia quedó en gatillazo, y aquí se condenó la doña, que se traicionó para imaginarse a sotavento de las amenazas. Porque Mauricio se había salvado por la campana, cierto, pero su oficio, que se basa en el más escrupuloso anonimato, había quedado seriamente dañado frente a los poderosos clientes a quienes factura grandes sumas por trabajos varios ante el Gobierno –el propio Rajoy y sobre todo la vicepresidenta Soraya-. Hay constancia de que la Vice le ha vetado el acceso a Moncloa a cal y canto, y ha sido su jefa de gabinete, María González Pico, quien se ha encargado de la tarea con un par de ovarios, porque El Príncipe no es un tipo fácil.

Los negocios del "consultor privado"
Mauricio siempre se ha definido como un “consultor privado” entre cuyos clientes, además de grandes empresas del Ibex como Repsol o Indra, figura el grupo Atresmedia. Colaborador y amigo es el comisario Pepe Villarejo, actualmente en prisión, muy cercano también al ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, sobre quien algún día habrá que escribir una historia con la nariz bien tapada. Villarejo, que siempre ha defendido su condición de ciudadano virtuoso, supuestamente tiene –tenía, hasta que el CNI cayó sobre él- entre sus activos más importantes un sótano en el que guardaba abundante material sobre gente de toda laya cogida in fraganti en situaciones comprometidas, además de un equipo de abogados a su servicio, muchas amistades peligrosas en la judicatura y, mucho más importante aún, el control de una serie de periodistas “de investigación” a los que desde hace años viene surtiendo de noticias salidas de las cloacas policiales con las que presionar a tirios y troyanos. Un entramado con un único objetivo: información traducible en dinero. ¿El método? Buscar empresarios adinerados en apuros para salvarlos, y si no están en apuros, nosotros nos ocuparemos pronto de que lo estén, para que, una vez librados, abonen con gusto la factura.

La venganza contra Cifu iba a tomar una curiosa deriva universitaria, porque en la Rey Juan Carlos (URJC) enseña como profesor interino Paco Marhuenda, impartiendo clases sobre Historia Jurídica de la UE a distintos grados en el campus de Vicálvaro. Profesor también de la URJC y colega de Marhuenda es Salvador Perelló, que cuenta con un surtido currículo como denunciante de tropelías varias cometidas en ese desastre universitario que es la URJC. Perelló ya había surtido a Eldiario.es con exclusivas como la denuncia, finales de 2016, contra el entonces rector Fernando Suárez, supuesto plagiador contumaz de las obras de otros colegas. Firmaba esas noticias la periodista Raquel Ejerique, la misma que semanas atrás estampó el máster de Cifuentes contra la obra muerta del PP. Perelló, un hombre dominado por un evidente afán de notoriedad, ha alardeado de haber sido el filtrador del regalo que la URJC había hecho a la presidenta madrileña: un máster que apenas valía para colocarlo entre el papel del wáter, pero que iba a servir para matarla.

La URJC, Marhuenda, Perelló y García Ferreras, el hombre fuerte de La Sexta.
La información sobre el máster fake de Cristina apareció en el Eldiario.es el 21 de marzo (“Cristina Cifuentes obtuvo su título de máster en una universidad pública con notas falsificadas”). El director de ese medio, Ignacio Escolar, es tertuliano de La Sexta y comparte plató a diario con Marhuenda y con Eduardo Inda, director de OKdiario. El triángulo de las Bermudas del periodismo cañí: La Sexta, Eldiario y OKdiario, izquierda radical y extrema derecha unidas por el cordón umbilical de Mauricio Casals, con Florentino Pérez, el gran mantenedor de Inda y Ferreras, como cabeza visible de la trama civil de este nuevo tipo de periodismo de filtración. Un rombo perfecto. De hecho, Casals y La Razón ya no publican ninguna “exclusiva”, aunque podrían hacerlo casi a diario. Las bombas las reparte Ferreras con criterio, de modo que cuando llegó la hora de dar la puntilla a una Cifu que, como los toros bravos, se negaba a doblar, es OKdiario, que hasta entonces la había defendido con cierta tibieza, quien publica el vídeo donde la doña aparece sisando dos botes de crema en un Eroski. Parece que la tarde anterior, Moncloa fue informada de la palada de barro que iba a enfangar el rostro de la buena señora.

Publica Eldiario, publica OKdiario –no sin que ambos presuman, en el colmo de la fantasía, de “semanas de dura investigación”- y la poderosa maquinaria de Atresmedia, con La Sexta cual mascarón de proa, se lanza de inmediato a pregonar la exclusiva en un reparto de papeles perfectamente delimitado. Clicks para los medios, visibilidad en plató y audiencia para las televisiones del grupo. Ventajas por doquier y dinero para todos, que de eso se trata, más la “profecía autocumplida” (en feliz expresión de Miguel Ángel Uriondo en El Español) del gran Mauricio: la señora, en efecto, ha terminado pasándolas putas. La Sexta, el instrumento de Mariano & Soraya para cepillarse al PSOE con la creación de Podemos, ha crecido hasta convertirse en un monstruo con autonomía propia, contra el que nada puede el poder crepuscular del marianismo. Estamos ante la consolidación de un emporio mediático (Casals & Ferreras y sus voluntariosos tertulianos) más potente del que en su día llegó a ser el Grupo Prisa (Polanco & Cebrián) e igualmente tenebroso, que, haciendo almoneda de toda clase de códigos deontológicos, cuenta con capacidad de tiro suficiente para arruinar a quien se le ponga por delante y para terminar convirtiéndose en un serio peligro para las libertades informativas, amén de la propia democracia. A estas alturas, es una evidencia que la corrupción periodística es quizá la más grave amenaza que se yergue frente a la regeneración de nuestras instituciones.

La voladura incontrolada del PP
La carrera política de Cifuentes pasó a mejor vida. Se lo ha ganado a pulso. La progre de derechas que llegó a la presidencia de Madrid dispuesta a abanderar la lucha contra la corrupción resultó estar prisionera de las mismas redes clientelares que aquellos a quienes pretendía denunciar. Ambiciosa y mentirosa compulsiva a partes iguales, solo la amnesia que la droga del poder provoca en la mente de quienes tocan moqueta puede explicar que, sabiendo como sabía de la existencia del vídeo de su hurto en el Eroski –y al parecer otros de tono más subido junto a Nacho González-, continuara en la poltrona de la Puerta del Sol como si tal cosa. ¿En qué condiciones de libertad podía operar una mujer sometida a potencial chantaje diario? Su regañina de despedida es todo un monumento a la indignidad: se va no solo sin denunciar a quienes la han “matado”, sino, y esto es la prueba final de su talante, sin pedir disculpas a los votantes del PP que la auparon al cargo y que evidentemente le importan una higa. Le espera un periplo judicial que puede acabar en calvario. A ella y a nuevas figuras del repertorio de la corrupción “popular” cuya estrella más reciente es Ruiz-Gallardón. Mucha gente se ha dejado mucho pelo en esta gatera, tal que María Dolores de Cospedal. Es el final del PP. La voladura incontrolada de un partido que durante la Transición fue garantía de estabilidad y gobernabilidad.

Voladura a los mandos del gran pirómano Mariano Rajoy Brey. Porque lo de Cifuentes, con ser escandaloso, podría resultar en el largo plazo una anécdota incluso pintoresca comparado con el destrozo provocado por la entrevista secreta que el martes noche mantuvieron en Moncloa Andoni Ortuzar, presidente del PNV, y el propio presidente. Sublime ocasión en la que Mariano se bajó los pantalones hasta los tobillos con concesiones inasumibles solo para conseguir el apoyo de los 5 votos peneuvistas a los PGE. Ni Montoro ni Fátima Báñez tenían idea de la tropelía. Jugando con los intereses de la nación, Mariano toma decisiones personales con el fin único de asegurarse año y pico más en el machito, concretamente hasta el otoño de 2019. Compra tiempo al precio que sea, y para ello hace almoneda de Cataluña, donde se ha comprometido a no obstaculizar el nombramiento de un nuevo Govern golpista, y se carga su propia reforma de las Pensiones de 2013. Abre la Caja dispuesto a tirar del dinero público con fines privados. Y con el Tesoro obligado a salir este año a los mercados para endeudarse en otros 30.000 millones. Lo ocurrido es tan grave que habrá que volver con detalle sobre ello. Una sensación de vergüenza embarga hoy a millones de españoles preocupados por el futuro de sus hijos y nietos. “Yo me estoy yendo; me encuentro enfrascado en tres procesos de selección al tiempo”, aseguraba el viernes un alto cargo, “porque me empieza a dar vergüenza personal decir que formo parte de este equipo. No hay nada que hacer; todo está podrido”.

Otro regalo al PNV: podrá hacer más gasto público en sus territorios en plena campaña electoral
Carlos Cuesta okdiario 29 Abril 2018

El último regalo al PNV: podrá hacer más gasto público en sus territorios en plena campaña electoral. Traducido: podrá mejorar la apariencia de su gestión con un empujón de dinero público en el tramo final de los mandatos de sus cargos electos. Y justo en el tramo final de unas elecciones. Todo un mecanismo de compra de voto del que no dispondrán los partidos de la oposición en Navarra o País Vasco, dos comunidades donde se encuentra en esa oposición, por ejemplo, el propio PP.

El truco técnico se ha incluido en los Presupuestos que han iniciado su tramitación ya y que han permitido a PNV venderse públicamente como el partido que ha logrado el pasado miércoles elevar las pensiones. Pero al margen de este precio y de importantes inversiones en la Y vasca ferroviaria, PNV ha logrado que se incruste una disposición adicional muy delicada.

Se trata de la disposición adicional 106. La que se recoge bajo el nombre técnico de “Reglas especiales para el destino del superávit presupuestario de las Comunidades Autónomas y Ciudades con Estatuto de Autonomía”. En esa categoría no se encuentran todos los territorios. Al revés, afecta a sólo cuatro regiones que cerraron 2017 sin números rojos: Baleares, Canarias y, claro está, las dos que disfrutan de un régimen económico especial que les permite recaudar directamente los impuestos y negociar el pago de los servicios comunes -un poder de negociación recogido en la Constitución y del que carecen el resto de territorios españoles-.

Esa disposición señala que “en el año 2018 se eximirá de la aplicación del superávit presupuestario en los términos que define el artículo 32 de la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera” a aquellas comunidades autónomas y ciudades con Estatuto de Autonomía que cumplan varias condiciones simultáneamente: haber tenido superávit en 2017; cumplir las reglas de estabilidad presupuestaria; que no requieran autorización del Estado para endeudarse y cumplan los requisitos legales de endeudamiento; que cumplan la normativa de morosidad; y que verifiquen el cumplimiento de la condicionalidad de los mecanismos extraordinarios de liquidez.

Normas y requisitos, todos ellos, que cumplen Navarra y País Vasco, principalmente gracias a su sistema de financiación privilegiado.
En esos territorios manda el PNV: En el País Vasco, directamente. Y en Navarra, por medio del partido Geroa Bai, dentro del que se encuentra PNV.
Y en esos territorios habrá elecciones el próximo 2019. En Navarra, autonómicas y municipales. Y en País Vasco, municipales.

Pues bien, en esos territorios, los Gobiernos de las CCAA podrán elevar el gasto público de forma generalizada o centrada en determinados municipios con inversiones de última hora mejorando, así, claramente la apariencia de su gestión y, por lo tanto, las opciones de voto de sus respectivos partidos en el Gobierno: PNV directamente o PNV a través de Geroa Bai.

Porque en esas CCAA “el superávit en términos de contabilidad nacional que la Comunidad Autónoma o Ciudad con Estatuto de Autonomía hubiera tenido en 2017 se podrá destinar a inversiones que sean financieramente sostenibles durante su vida útil”, tal y como recoge el texto de Presupuestos en tramitación.

El campo de inversión será amplio. Porque “será considerada “inversión financieramente sostenible” aquella inversión que en el largo plazo tenga un impacto positivo, directo y verificable sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y el crecimiento potencial de la economía. En concreto, la inversión a realizar al amparo de este precepto, deberá tener efectos positivos para el cambio climático, contribuir a la eficiencia energética, o tratarse de una inversión que permita evitar gastos recurrentes o que implique ahorros en ejercicios futuros, todo ello dentro de los ámbitos de competencia de las Comunidades Autónomas”. Unas áreas que permiten un muy amplio campo de justificación. Eso sí, “quedan excluidas inversiones de carácter plurianual”, las más a largo plazo, cosa que en nada perjudica el interés electoral, que busca resultados visibles rápidamente.

En Navarra estas inversiones se podrán hacer directamente en cualquier lugar de la región. Porque todas ellas beneficiarán al voto de su gobernante regional Uxue Barcos. En País Vasco, PNV podrá seleccionar sus proyectos de inversión por municipios, centrando los proyectos en las localidades que comande, de modo que la mejora beneficie en las elecciones municipales a sus regidores del PNV.

Cifuentes y el canal de las desdichas
FRANCISCO ROSELL El Mundo 29 Abril 2018

Al igual que las cerezas, las desgracias se entrelazan entre sí e irremediablemente unas llevan a otras. Por eso, confirmando todos los augurios, Cristina Cifuentes no sólo ha tenido finalmente la absurda muerte política que se le presagiaba, lo que le ha costado la Presidencia de la Comunidad de Madrid, sino que ha sido víctima de un cruel asesinato civil a manos de enemigos íntimos.

En cierta ocasión, con motivo de la inauguración de la nueva sede de la Generalitat en Madrid, el entonces president Maragall se presentó exhibiendo deliberadamente el libro de Leonardo SciasciaLos apuñaladores. Era una clara alusión a José Montilla, quien acababa de ser elegido en el PSC para que lo heredara en el Palacio de San Jaime y que encajó el rejonazo con muda impavidez.

A este respecto, a Cifuentes tampoco deben faltarle ganas de hacer lo propio con los acuchilladores de su partido, si bien ella no usa títulos de libros, sino el color de su atuendo para expresar su estado de ánimo y transmitir sus mensajes subliminales (o quizá no tanto). Tomando como referencia su última aparición pública, la mala sangre debe martillearle las sienes cual maza de fragua, al ver el regodeo de sus enemigos de partido observando sus tacones lejanos del despacho principal de la Puerta del Sol.

Singularmente, Francisco Granados, aun no siendo el principal, pero sí el más boquirroto, con desparpajo de muy echado para adelante como Cifuentes. Quizá por ello se ha visto en la obligación de desmarcarse juicioso: "Si buscas venganza, cava dos tumbas". Sin duda, muestra de prudencia a la que antes no se atuvo mínimamente, por más que resuenen los ecos el adagio latino: Excusatio no petita, accusatio manifiesta.

Con su bajeza moral al aludir a una relación extramatrimonial, el imputado Granados fue emisario del rugido de la marabunta que se cernía implacable sobre la cabeza de la ya ex presidenta madrileña y sobre su familia en un muestrario estomagante de la penosa sicilianización de la vida política. Es como si la capital de aquella isla mediterránea se hubiera trasladado temporalmente al centro de la Península Ibérica, de Palermo a Madrid.

Franqueando la puerta de ese infierno, toda felonía pasaba a estar permitida y tener asiento. Pronto habría irrefutables evidencias gráficas al destaparse la caja de los truenos de vídeos oprobiosos, puestos en manos diestras y deslizados bajo una cómplice sonrisa de hiena. No hay juicio más sumarísimo: con la condena por delante y sin precisar de trámites leguleyos. La felicidad, en suma, de la Reina de Corazones que, enfrentada a Alicia, resuelve: "¡Primero la sentencia, después el veredicto".

Aquel gran observador de la Italia meridional -tan influida por la cultura española desde el Gran Capitán en adelante-, y también de España, que fue precisamente Sciascia sentenció en su lecho de muerte, en un hospital de Milán: "Vivimos rodeados de porquería y lo que vemos habitualmente no nos lleva a ninguna salida posible del pesimismo porque todos somos culpables, aunque el poder sea el culpable principal".

Su diagnóstico es pertinente para esta España, donde la crisis del Estado de derecho favorece su suplantación por clanes y mafias. Retrotrayéndose a los últimos días del tardofelipismo, con su olor a ciénaga y detritus, vuelve el vídeo como letal arma de destrucción del adversario. Este estado de putrefacción desprende un difuso aire irrespirable que hace que nadie se sienta enteramente libre e incluso se mire al espejo tratando de identificar a su enemigo, como en La vida de los otros, mientras repasa sudorosamente un pretérito inevitablemente imperfecto. Ese tóxico gas contaminante lleva a imprecar, en el mismo tono provocador que lo hizo nuestro inolvidable Umbral con respecto a la literatura, que "contra Franco, nos sentíamos más libres".

Es tan desasosegante lo que hay detrás de la caída de Cifuentes que mueve, más allá de las circunstancias episódicas de la misma, a reparar en esta cloaca máxima en la que se desenvuelve la vida pública y en la que reconocidos cocodrilos se enseñorean de ella con prominentes fauces y con sensación de impunidad. En momentos de vértigo como el presente, tal vez convenga traer a colación las palabras marmóreas de un gran prócer patrio como Emilio Castelar: "El menosprecio a las leyes, que nos conduce a una decadencia sin remedio, es el más terrible y el más incurable de todos nuestros defectos". Y remacha a continuación: "Fuera de la ley, nos enseña la historia, sólo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y, en último extremo, la negación misma de la libertad".

La Comunidad de Madrid ha vivido esta tragedia en dos actos. Primero fue el dossier sobre la concesión en 2011 de un masterchef tan indecoroso como inane a sus efectos de funcionaria de carrera. Por no pedir perdón al momento, en vez de dejarse atrapar por sus propias mentiras y las de los expendedores de grados universitarios a granel, quedó herida de muerte. No le valió para nada tratar de poner buena cara y disimular con el método de autosugestión del doctor Coué. Éste hacía creer que se podía sanar a base de salmodiar: "Hoy me siento mejor, me encuentro mucho mejor...". Pero ni curó al amigo Manolo, protagonista de uno de los grandes artículos del maestro Camba, ni a la amiga Cristina. Los aplausos que recibió en la convención de Sevilla se han vuelto empujones con el fin de que se largue cuanto antes y cuanto más lejos, mejor. Nada nuevo bajo el sol.

La recuperación de un humillante vídeo guardado desde aquel mismo 2011 -que legalmente debió haberse destruido-, tras ser descubierta hurtando dos botes de crema, le ha supuesto la puntilla y le ha hundido irremisiblemente. Aunque ambos episodios puedan parecer un accidente, es evidente que no hay casualidades, sino causalidades. ¡Qué razón tenía Borges cuando anotó que "las únicas cosas ciertas eran las coincidencias"!

En un momento aciago en el que la política se despeña escaleras abajo y se distancia de la dignidad exigible, se ejecuta esta operación maquiavélica contra quien se empeñó en destapar la fosa séptica del Canal de Isabel II y que tiene imputados a dos presidentes de la Comunidad: Alberto Ruiz-Gallardón e Ignacio González. Cifuentes se cebó y no advirtió suficientemente que se podía caer con todo el equipo, como a la postre así ha sido.

Tratando de marcar distancias con un escándalo que conmueve los cimientos del PP madrileño, el primero en importancia de toda España, Cifuentes quiso hacer justicia para no perecer ella y el PP. Y ha acabado feneciendo ella y, probablemente, también un desangrado PP, cuyo ocaso es perceptible como anticipo de un presumible cambio de ciclo.

La ex presidenta actuó como si conociera la sentencia que Hegel retrucó -"Fiat Iustitia ne pereat mundus", es decir, "hágase Justicia para que no perezca el mundo"- del emperador Fernando I de Hungría: "Fiat Iustitia pereat mundus" ("Hágase Justicia, aunque perezca el mundo").

Si Cifuentes hubiera participado del pacto de silencio, verdadera omertá, sobre el Canal de Isabel II, lo del máster habría quedado reducido a su mínima expresión, sin pirotecnia televisiva alguna, y lo de su hurto todo lo más animaría alguna comidilla de la Villa y Corte, sin mayores consecuencias. Eso sí, habría quedado enganchada de por vida a ese anzuelo y su cabeza bajo una espada de Damocles a merced de los chantajistas.

Es inapelable, desde luego, que Cifuentes ha caído víctima de sus errores y precipitaciones. "Nadie sabe dónde puede terminar el desvío que de la verdad nos aleja", anotó el saber enciclopédico de Samuel Johnson. Pero, sentada esta premisa, ello no empece ignorar lo que hay detrás de esta farsa. Es más, por salud democrática, debiera preocupar más que la suerte de los títeres, la identidad mefistofélica de quienes mueven sus hilos, las fuerzas tenebrosas que los envuelven.

Una vez que el Canal de las desdichas se ha tragado a Cifuentes y, con ella, al PP, ello ha librado a Ciudadanos del dilema de tener que franquearle la puerta a un Gobierno de izquierdas si la presidenta no tomaba las de Villadiego como fruta madura de un árbol podrido. Rajoy, por su parte, se abisma a un año parangonable al último de Felipe González. Justo aquél en el que Pujol le otorgó la gracia de aprobarle los Presupuestos bajo el compromiso escrito de que convocaría elecciones anticipadas para finiquitar aquel ambiente cenagoso de corrupciones, de grabaciones aleatorias por arte de los servicios secretos del Estado a sus más altas magistraturas, de intervenciones telefónicas entre compañeros de partido y vídeos de brutal abyección.

Sin embargo, conociendo la flema del presidente del Gobierno y confortado por el viático presupuestario del PNV, se dirá para sí, emulando al personaje de Camba: "Todas las mañanas, a primera hora, me llevan el periódico a la cama. Yo lo cojo, lo ojeo, veo las esquelas de defunción, y sólo me decido a levantarme cuando me convenzo de que no hay ninguna a mi nombre...".

Puigdemont dejó sin pagar 2.000 millones a proveedores mientras destinaba recursos al 1-O

Carlos Cuesta okdiario 29 Abril 2018

El Govern de Carles Puigdemont dejó a deber 2.000 millones de euros en facturas a proveedores mientras destinaba recursos al 1-O. La entrada del 155 ha desatascado el tremendo desastre interno montado por la Generalitat en el año previo al golpe.

Un desastre que afectaba a acuerdos de servicios básicos bloqueados desde hacía meses en materias tan elementales como limpieza, vigilancia o seguridad. Y una parálisis en actos de pura gestión necesarios para el funcionamiento diario en materias como la Justicia, la Educación, la Sanidad o hasta el pago de las pagas extra de los empleados públicos catalanes, que habían quedado frenados porque el Govern, literalmente, había aparcado el día a día de cualquier administración para centrarse únicamente en su objetivo golpista.

La información del trabajo realizado en Cataluña por los equipos del 155 comandados por el Gobierno -a la que ha tenido acceso OKDIARIO- ha puesto a la luz la magnitud del desastre organizado por Puigdemont y sus consellers.

A la entrada del 155 los acuerdos diarios de gestión en materia de Justicia mostraban un descenso interanual del 46%. En Educación, del 26%. En Sanidad, del 28%, y en Asuntos Sociales, del 30%. El Consejo de Gobierno no había aprobado ningún acuerdo sobre Seguridad en los últimos dos meses. Tan sólo aprobó un acuerdo sobre Justicia en los últimos tres meses y uno sobre Educación en los últimos dos meses.

El Govern que hablaba del “España nos roba” había dejado sin pagar subvenciones desde hacía cuatro años, mantenía un bloqueo generalizado de convenios y un freno a la liquidación de ayudas. Eso sí, todo ello, de entidades o proyectos no separatistas. Puigdemont había dejado a deber a los empleados públicos catalanes parte de la paga extra de 2012 y enteras las de 2013 y 2014.

Desde la entrada del 155, por el contrario, se han celebrado 25 Consejos de Ministros, convocados al amparo del artículo 155 CE, que han permitido aprobar 220 acuerdos relativos a Cataluña. Y se han gestionado pagos atascados por 8.000 millones de euros, de los que más de 2.000 han ido destinados a proveedores y más de 1.000 a entidades locales. Todo ello, para volver a poner a pleno rendimiento los servicios básicos y los niveles exigibles de asistencia social.

Entre las cuestiones paralizadas se encontraba, por ejemplo, la contratación del servicio de terapias respiratorias a domicilio en el ámbito de Cataluña, o la compra de servicios sanitarios ‘atención hospitalaria de agudos’, las mejoras en el Hospital de La Vall d´Aran.

Con el 155 igualmente se ha podido incrementar la contratación de servicios de visitas médicas especializadas y pruebas complementarias y se ha desbloqueado el procedimiento para la contratación, por importe de 40,6 millones de euros, de los servicios de cocina y cafetería en hospitales.

Un desbloqueo del desastre previo que se repite en los distintos departamentos básicos. Porque en Educación, por ejemplo, se han convocado 2.000 plazas para maestros y profesores, después de siete años sin ninguna convocatoria de acceso a la función pública docente de Cataluña, se han renovado los conciertos educativos de las etapas de Infantil y Secundaria. Se han concedido nuevas ayudas al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo. Y se han desbloqueado las becas de carácter general para estudios postobligatorios.

También se han aprobado proyectos de mejora o inversión en escuelas como la de Cau de la Guineu, de Corbera de Llobregat, en el instituto Montsoriu de Arbúcies, el Instituto Leonardo Da Vinci de Sant Cugat del Vallès, o en la escuela Sant Llàtzer de Tortosa.

Todo ello sin contar con el lanzamiento del programa 2017-2019 de servicios sociales, bienestar social y políticas de igualdad; las subvenciones -por importe de 10,5 millones de euros- para la inserción laboral de las personas con discapacidad; o el lanzamiento del programa de subvenciones en los centros especiales de empleo, para el año 2018, por un importe total de 34 millones de euros, centrado en el apoyo a personas con discapacidad de especial dificultad contratadas en los centros especiales de empleo y en el fomento de la integración laboral de personas con discapacidad igual o superior al 33%, contratadas en centros especiales de empleo.

La lista de acciones del 155 en materia de gestión diaria a la que accedido este diario es literalmente interminable. Tan interminable como impresentable el número de frenos y bloqueos a la labor diaria generados por el Govern de Puigdemont. Un Govern que no dejaba de culpar a su país -España- de sus males, y que había decidido olvidar a los catalanes a cambio de organizar su golpe de estado separatista.

ETA y su narrativa
FERNANDO ARAMBURU El Mundo 29 Abril 2018

De viaje por el extranjero, recibí en una estación ferroriavia un mensaje escueto de una persona amiga: ETA ha pedido perdón a las víctimas. Eso era todo. Se trataba, en realidad, de una llamada de atención para que me informase más por extenso con ayuda de internet. Antes de obtener los datos que a esas horas matinales ya estaban corriendo por los distintos medios informativos, aquel mensaje obró en mí un efecto perturbador. Demasiado bello, demasiado humano, me dije, para ser verdad. Y por un momento, deslumbrado por el fogonazo de la palabra perdón, me complació la idea de un cierre con provecho pedagógico para uno de los capítulos más negros de la historia moderna de España y, por consiguiente, de Europa. La ilusión me duró lo que tardé en leer en la pantalla del móvil el comunicado de ETA.

No ignoro los comienzos de la organización, abundante en intelectuales. No faltaron en sus filas iniciales un par de clérigos y algún que otro poeta. Tampoco ignoro que después, ya convertida en un dinamismo de acción, de jefatura cambiante y métodos mafiosos, ha tenido sus ideólogos y sus abogados, sus plumas serviles y sus rockeros radicales, así como un notable apoyo electoral; pero nadie me quita que en líneas generales y con las excepciones que se deseen (porque el totalitarismo no está reñido con el cociente intelectual), en ese tinglado de matarifes predominó de los años ochenta para acá la chavalería adoctrinada, de luces limitadas, dirigida por los espabilados de turno que los instruyeron, azuzaron y ganaron poder. Es mi convicción. No pido a nadie que la comparta.

A mí el reciente comunicado de ETA me pareció una redacción de colegio, de una liviandad intelectual que me haría gracia y hasta me inspiraría ternura si no fuera porque detrás de ella se esconde otra cosa distinta que la lastimosa pretensión de los últimos etarras de hacerse los buenos, los sensibles, los compasivos con una parte de sus propios asesinados. No se sabe exactamente con cuáles. Los no implicados directamente en el conflicto, dicen. Quizá habría que hacerles llegar a los portavoces de ETA un ejemplar de Vidas rotas para que por favor marquen con una cruz los nombres de los muertos en atentados suyos a los que piden perdón y cuyo dolor y el de sus familiares dicen lamentar o al menos reconocer.

No existe la bondad armada, aunque es cierto que estos sacralizadores del suelo patrio, persuadidos de la nobleza de su causa, creyeron implicarse en una acción positiva montándose un paraíso, una comunidad ideal de vascos libres y genuinos, por el expeditivo procedimiento de arrebatarles la vida a otros. Esto se lo siguen bailando todavía algunos con aurreskus a la salida de la cárcel, legitimando los pasados crímenes con homenajes en el quiosco de música del pueblo. Ahora los encargados de echar el cierre a la barraca del terror piden con humildad impostada esa cosa imposible: la absolución histórica. ETA o quienquiera que se exprese estos días en su nombre se considera perdonable; un chiste de mal gusto que una narrativa blanqueadora y falaz, de uso exclusivo entre sus adeptos, intenta apuntalar con una apariencia de buenas intenciones.

ETA reitera la cantilena de la victimización del pueblo vasco, lo que no impidió a la banda, por cierto, matar a numerosos vascos, como tampoco atentar contra ciudadanos que padecieron prisión en tiempos de la dictadura franquista. Me vienen enseguida al recuerdo el periodista José Luis López de Lacalle, que estuvo cinco años en la cárcel durante el franquismo y a quien ETA asesinó, o a José Ramón Recalde, que cumplió un año de condena y a punto estuvo de perder la vida en otro atentado. Extraña manera de terminar con los residuos de una dictadura liquidando a quienes se destacaron por enfrentarse a ella.

Y ya metidos a repasar la Historia, pienso en mi difunto tío Eugenio, miliciano combatiente a las afueras de Gernika el día del bombardeo, o en mi abuelo Manuel Aramburu, que murió defendiendo la República en esa misma guerra, ambos con similares convicciones ideológicas que Isaías Carrasco, Joseba Pagazaurtundúa o Enrique Casas, por poner algunos ejemplos de asesinados por estos justicieros que se arrogan la prerrogativa de hablar en nombre del pueblo vasco, tutelarnos a todos como si nos hicieran el favor de liberarnos, cosa que nunca les pedimos, e interpretar la historia colectiva conforme a su gusto y sus fines, que no fueron otros que los de imponer su utopía con bombas y a tiro limpio. Hay que delirar hasta la náusea para ver un hilo conductor, una lógica histórica, entre un bombardeo de 1937 y la bomba en el Hipercor de Barcelona cincuenta años después o el asesinato de niños y concejales y, en el fondo, de todo lo que se pusiera delante, sin excluir a algunos de sus propios militantes o ex militantes, hasta superar de largo la cifra de ochocientos muertos.

Y buscando justificarse aducen que hubo guerra sucia y violencia de Estado, como si lo contrario de una violencia fuera otra violencia y no la aceptación democrática sin restricciones de unas reglas de juego que permitan la convivencia de los distintos y deleguen en las instituciones creadas al efecto la resolución de los problemas de la sociedad, incluyendo los conflictos de cualquier naturaleza. Por supuesto que deberían aclararse los crímenes de Estado que siguen sin resolverse. Una democracia digna de tal nombre así lo exige, y no la pretensión inhumana de buscar un presunto equilibrio en una balanza de víctimas repartidas en dos grupos. Mucha niebla de olvido habría de levantarse delante de nuestros ojos para que no recordemos que ETA cometió más del 90% de sus asesinatos durante un periodo democrático, sin dejar de legitimar el uso de la violencia mediante la invención de un escenario de guerra, una guerra tan claramente unilateral que se acabó en el mismo instante en que los etarras dejaron de disparar.

Particularmente infantil se me figura la tesis etarra según la cual existía una especie de predeterminación fomentadora de la violencia. ETA pretende convencernos de que recurrió a la violencia porque había una violencia previa, violencia que, según su comunicado del otro día, "ha continuado después de que (ETA) haya abandonado la lucha armada", lo que, se mire por donde se mire, supone una confesión: la de que las acciones de la propia ETA no han servido para nada; en ningún caso, para frenar el dolor más o menos ancestral del pueblo vasco. De hecho, ETA ha liquidado con sostenida pertinacia el mito de un nacionalismo inocente y de los vascos como sempiternas víctimas de la Historia. El relato de ETA no se sostiene. No estaría de más desmentirlo y, en consecuencia, derrotarlo.

IMPACTO ECONÓMICO
Así ha dañado el 'procés' a Cataluña: huida de 3.800 empresas, 185.000 turistas menos y desplome del consumo
DANIEL VIAÑA El Mundo 29 Abril 2018

Siete meses después del referéndum ilegal que el 1 de octubre se celebró en Cataluña, los datos acumulados desde entonces son evidentes: el proceso independentista de la Generalitat impactó de manera negativa sobre la economía catalana. En algunos ámbitos, cierto es, menos de lo que algunos organismos, fundaciones económicas y el propio Gobierno advirtieron. Pero en otros, incluso después de la cierta normalización que se ha producido tras muchos meses de tensión e inestabilidad política, el lastre resulta incuestionable y lo seguirá siendo en los próximos meses.

La economía de Cataluña creció un 0,8% durante el cuarto trimestre del año pasado y un 3,4% en el conjunto de 2017, por lo que en términos de crecimiento el Producto Interior Bruto (PIB) apenas se vio afectado por el 'procés'. Esto es, precisamente, lo que exponen los representantes independentistas para defender que su deriva no dañó la economía catalana. Sin embargo, si se hace un análisis de cómo se logró ese crecimiento, especialmente en el último periodo del año, se observa una situación muy elocuente: el consumo privado y la demanda interna se desplomaron en los meses de octubre, noviembre y diciembre.

Así lo refleja el Observatorio Regional que elabora BBVA Research, trabajo que recoge que «el aumento de la tensión política tuvo como efecto inmediato un estancamiento de la demanda interna catalana en el último trimestre de 2017, con un crecimiento nulo del consumo de los hogares, y una caída de la inversión en equipo, del consumo de los no residentes y de las importaciones de bienes». Esto supone que los ciudadanos catalanes, y en menor medida las empresas, reaccionaron a la inestabilidad igual que se reacciona a una crisis económica, limitando sus compras y ahorrando en previsión de lo que pueda ocurrir.

Esta situación podría haber provocado una recesión o, al menos, un frenazo significativo de la economía catalana. Pero esto no llegó a ocurrir gracias al buen comportamiento de la demanda externa y las exportaciones. «Pese a todo, lo anterior se vio compensado por una mejora de las exportaciones de bienes», explican desde el equipo de estudios de la entidad, a lo que añaden que «los datos disponibles del primer trimestre del año apuntan a cierta recuperación del gasto doméstico, sobre todo en consumo».

Pero aun así, la previsión de crecimiento para Cataluña tanto en 2018 como 2019 está por debajo de la media española porque «sólo se ha recuperado parte de lo perdido» y «hacia delante, la incertidumbre sobre la política económica se mantiene elevada, a pesar de que se ha reducido», explica Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research. «Así, Cataluña presenta desventajas frente a otras comunidades autónomas que tienen presupuestos aprobados para este año y que en algunos casos apoyarán el crecimiento de la actividad», añade Cardoso.

Turismo
Durante la última semana del pasado mes de septiembre, las embajadas de países como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos advirtieron a sus ciudadanos de que, si visitaban Cataluña, tuviesen en cuenta que se podían «producir manifestaciones con escaso o ningún aviso previo» y con riesgo de «tensión y enfrentamientos». Desde entonces, el número de turistas extranjeros que han visitado la comunidad autónoma ha caído con fuerza. Según los datos de movimientos turísticos en fronteras del instituto nacional de Estadística (INE), entre octubre de 2017 y febrero de 2018 , el número de visitantes extranjeros se ha reducido en más de 185.000 personas.

El dato ya es grave por sí solo, ya que Cataluña es la primera potencia turística de España, pero es que además la caída se produce en un contexto de subida de turistas en todo el país. En términos nacionales, la cifra creció en más de 700.000 turistas, con fuertes repuntes en la Comunidad de Madrid y en la Comunidad Valenciana, rentabilizando así ambas la tensión en la región catalana.

«Barcelona es un puerto estupendo, con una buena oferta tanto previa como posterior. Pero para seguir llegando allí necesitamos estabilidad», explica a EL MUNDO Harry Sommer, vicepresidente ejecutivo de Norwegian Cruise Lines, en lo que supone otra muestra de la inquietud que existe en el ámbito internacional. Esta compañía estadounidense de cruceros es una de las más importantes a nivel mundial, y cada año lleva a decenas de miles de cruceristas hasta la capital catalana. Además, recientemente ha reorientado su estrategia comercial hacia un sector con un nivel económico medio y alto, por lo que los visitantes que llegan de su mano a Cataluña tienen un mayor poder adquisitivo. «Pero para ello», recalca Sommer, «necesitamos estabilidad».

Empresas
Probablemente, el aspecto más visible del daño que el 'procés' ha ocasionado a la economía catalana es la salida masiva de empresas del territorio catalán. La cifra exacta varía de manera sensible en función de la fuente a la que se acuda, pero el Colegio de Registradores de España, que ha seguido muy de cerca todo el proceso, ofrece el siguiente dato: en 2017 se fueron de Cataluña 2.536 empresas, que si se suman a las 1.350 que cambiaron su sede social durante el primer trimestre de este año, hace un total de 3.886 compañías. El dato, por lo tanto, se refiere a un periodo de tiempo superior a los siete meses que han transcurrido desde el 1-O, pero resulta indudable que al crisis política generada antes y después de ese fecha es la principal responsable de la fuga.

Entre las empresas que salieron, además, están algunas que siempre han estado íntimamente ligadas a Cataluña y cuyo cambio de sede fue especialmente doloroso. Un ejemplo muy claro es CaixaBank, que en los primeros días de octubre decidió trasladarse a Valencia. «Fue la mejor decisión como se ha demostrado», aseguró presidente de la entidad, Jordi Gual, durante la primera junta de accionistas que se celebró en la ciudad valenciana hace unas semanas.

Banco Sabadell, el otro gran banco catalán, también buscó refugio en la misma región aunque, en su caso, eligió Alicante. Su presidente, Josep Oliu, afirmó hace unos días que «no hay ninguna razón previsible» para volver a Cataluña. «Un hecho como el cambio de sede viene motivado por unas causas graves y tendría que haber unas causas muy fundamentadas, que hoy por hoy no se me ocurre pensar, para motivar un cambio de domicilio de vuelta», expuso. De esta manera, el 'procés' ha provocado que Cataluña deje de ser uno de los principales polos financieros de España, lugar que ahora ocupa la Comunidad Valenciana.

Asimismo, dentro de las más de 3.800 compañías que salieron se encuentran otras grandes cotizadas como Gas Natural, Abertis o Cellnex, o firmas del Mercado Continuo como Oryzon, Dogi, Service Point y Catalana Occidente, entre otras.

Desempleo
Los primeros datos de paro en los meses inmediatamente posteriores parecían indicar que el órdago independentista sí estaba lastrando la creación de empleo en Cataluña. Sin embargo, al igual que en otros ámbitos esa primera impresión se confirmó, en el caso del desempleo ha ocurrido todo lo contrario. Sin ir más lejos, la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre del año muestra que mientras en el conjunto de España el paro repuntó, Cataluña fue la comunidad autónoma en la que más se redujo el número de parados con 20.600 desempleados menos. Estos datos confirman las cifras de afiliación a la Seguridad Social, que también están mostrando un buen comportamiento en la región catalana, y que demuestran que el mercado laboral sí ha conseguido esquivar el impacto de la crisis política e institucional.

Calificación y confianza
La calificación crediticia que las principales agencias de rating asignan a la de deuda de Cataluña es la de bono basura. Y los motivos los dejan claros: la compleja situación financiera de la comunidad y la inestabilidad política que sufre. Sin embargo, a diferencia de aspectos como el turismo o el desplome del consumo, los problemas de Cataluña en este ámbito no comenzaron con el 1-O, sino que empezaron a dejarse notar ya cuando la Generalitat empezó a dar forma a su desafío.

Pero lo que la celebración del referéndum sí ha provocado es que la mala nota catalana se haya mantenido a pesar de la subida de calificación que ha registrado España. Tras las últimas mejoras, el rating español está ya en el notable y, aunque hay algunas variaciones entre las diferentes agencias, la distancia entre ambas notas alcanza ya los siete escalones. A todo ello hay que añadir que si las agencias no han degradado todavía más la calificación catalana es por las facilidades de financiación que le ofrece España, y consideran que si la región tuviese que salir a los mercados tendría grandes dificultades para poder colocar su deuda.

Este último escenario es el que, según Banco de España, debería comenzar a materializarse a medio plazo, esto es, que las CCAA dejen de depender de los fondos de liquidez y acudan a los mercados. De ser así, la degradación de la nota catalana y la pérdida de credibilidad que ha sufrido la región tendría un mayor impacto.

La persistencia en el victimismo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 29 Abril 2018

JUNQUERAS PIDE TRASLADO A UNA PRISIÓN EN CATALUÑA. / A ROVIRA Y GABRIEL SUIZA NO LES CONCEDERÁ ESTATUS DE ASILADO POLÍTICO.

El golpista Oriol Junqueras vuelve a intentar alejarse de la sede del Tribunal Supremo que va a enjuiciarle junto al resto de procesados por el golpe de Estado, y solicita a Instituciones Penitenciarias el traslado a una prisión cercana a su domicilio familiar. Para tal fin, su abogado no ha dudado en usar daños psicológicos “irreparables” a sus hijos, menores de edad, por el trauma y estrés de tener que desplazarse 1300 km (supongo que en AVE) para visitar a su padre tan solo unos pocos minutos al mes. En su escrito de alegaciones, basadas fundamentalmente en las llamadas “reglas Nelson Mandela” sobre la presunción de inocencia, incluye cosas del estilo de:

• “Existen datos hoy día para creer que el distanciamiento con mis hijos les está repercutiendo de forma negativa e inmerecida, sobre todo cuando no hay ningún obstáculo para que pueda estar en situación de prisión provisional en instalaciones próximas a mi domicilio familiar”.
• “Es de público conocimiento que las situaciones de estrés emocional afectan al individuo y pueden generar secuelas irrecuperables, pero sobre todo en relación a los menores de edad las experiencias emocionales generan una huella biológica”.

• “Después de seis meses de encarcelamiento y con las escasas posibilidades de relación derivadas del sistema de visitas de convivencia y familiares, los derechos de los menores a disfrutar de su salud física y emocional se podrían ver seriamente comprometidos, dados los datos que actualmente se manejan y que constan documentados en la alegación precedente”.
• “No puede la medida de encarcelamiento tener más consecuencias aflictivas que las necesarias, ni su cumplimiento puede ocurrir en una restricción desproporcionada o excesiva de derechos individuales compatibles con la situación de encarcelamiento”.

• “Con una mayor proximidad geográfica, vería incrementadas las garantías a participar en condiciones en el proceso penal, sin las evidentes dificultades que comporta la articulación de una tarea defensiva en situación de prisión provisional y alejado centenares de kilómetros de mi letrado, con las dificultades de trabajo en las condiciones en que las comunicaciones penitenciarias se desarrollan”.

El pasado enero ya intentó conseguir ese traslado sin ningún éxito con alegaciones muy similares y casi calcadas también basadas en esas Reglas Nelson Mandela. La variante es que ahora usa a sus dos hijos menores de edad como principal argumento. El caso es que una vez que el Auto de Procesamiento sea firme, la responsabilidad recaerá en el Tribunal que se designe para el juicio. Pero mientras tanto, Instituciones Penitenciarias deberá contar con el “plácet” del instructor de la causa, el juez Pablo Llarena. Y la verdad es que no creo que esta vez cambie de parecer sobre su rechazo a ese traslado y a los permisos carcelarios para asistir a sesiones del Parlamento de Cataluña, toda vez que ya aprobó la delegación del voto y no existen motivaciones diferentes a las ya presentadas en enero, salvo quizás esta llamada a posibles perjuicios psicológicos a sus dos hijos menores de edad. Un argumento más basado en apreciaciones personales y generalidades y sin el debido apoyo profesional exigible de psicólogos forenses.

No deja de sorprender esta actitud victimista que el susodicho ya expuso en un artículo al periódico Punt Avui , donde se le menciona como “vicePresidente de la Generalidad”, a sabiendas de que ya no ostenta ese cargo, y donde se explaya con virulentos ataques al juez Pablo Llarena y acusando al Estado de que “Su prisión y la del resto de compañeros solo se puede interpretar como una voluntad de castigo, de venganza, por parte de un Estado cada día más autoritario, que degrada la democracia y pone en cuestión los derechos y las libertades”. Niega que existiera violencia por parte de los ciudadanos ni del Gobierno de Cataluña y añade que:"La única violencia es la que el mundo pudo ver: la policial contra miles y miles de ciudadanos pacíficos”. Niega también que hubiera habido malversación ya que el propio Gobierno de España así lo reconoció, la única verdad de todo un alegato panfletario de auto exculpación.

El colmo del cinismo viene cuando insiste en la idea de que el referéndum, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional y que la policía, actuando a órdenes de la justicia, intentó por todos los medios que no se celebrase, era un acto normal al decir que: “Todo el mundo sabe que los ciudadanos fueron a votar de manera ejemplar, pacífica, ordenada, soportando estoicamente las dificultades para ejercer su derecho al voto”. Lo que obvia es que unas multitudes arengadas ocuparon de forma ilícita los llamados colegios electorales y se opusieron de forma violenta impidiendo la orden policial de cierre, incautación de urnas y papeletas y desalojo, cuyas imágenes que vio también todo el mundo, también obvia este “pacífico” fariseo e hipócrita que no es sino un mentiroso recalcitrante. Y se dice creyente y católico, pues tiene muchos pecados que confesar, y mentir es solo uno de ellos. Finalmente no muestra ningún tipo de arrepentimiento y afirma que persistirá: “tengan siempre presente que hay que persistir, porque yo y el resto de mis compañeros y compañeras presos persistiremos”.

Ya me imagino lo que pasaría si este sujeto fuese trasladado a una cárcel en Barcelona. Se convertiría en lugar de peregrinación, de escraches diarios y de acoso a los funcionarios de prisiones. Y eso además del descontrol normal al poder tener la complicidad de presos a la hora de hacer más visible su presencia en los medios de comunicación, sin las limitaciones impuestas en su actual prisión. Y eso sin contar con el complicado operativo de seguridad policial necesario para el traslado frecuente de los procesados cuando comience el juicio en la sede del tribunal Supremo en Madrid. Porque la concesión de una libertad condicional podría tener consecuencias imprevisibles. Amén del evidente riesgo de fuga. Pero eso queda en manos de la justicia evaluarlo. De ahí su insistencia en el traslado y en que sea el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña el que les juzgue.

Respecto a los fugados en Suiza, Marta Rovira y Anna Gabriel, parece que ese país no está por la labor de concederles asilo político, llegándolo a calificar como “fantasioso”. El hecho es que el tiempo pasa y en pocos días se cumplirá el plazo de tres meses que se concede a los visitantes extranjeros para estar en ese país como turista, exigiéndose un trabajo adecuado y medios económicos suficientes para permitir prolongar la estancia o decretar la expulsión del país en caso contrario. Ninguna de las dos fugitivas ha conseguido ese trabajo, ni tampoco algún tipo de financiación. De hecho, Anna Gabriel ha editado un video en su cuenta de Twitter donde pide ayuda a sus simpatizantes para que le financien la estancia mientras consigue un trabajo y sigue "luchando insistentemente" a favor de la República. Para ello, su partido, la CUP ha programado un evento musical donde espera recaudar fondos que se prevén de todo punto insuficientes y como un parche. Marta Rovira está en condiciones similares pero con la presión adicional familiar de una hija pequeña que necesita escolarización y un hogar estable. Y en eso los suizos son bastante estrictos con los derechos de los menores.

Debo recordar que mientras que Marta Rovira tiene una euroorden de detención y entrega a la justicia en España por el delito de rebelión, Anna Gabriel solo tiene una orden de detención en España. Por tanto, su fuga a Suiza fue solo ante el temor a ser acusada de otros delitos e ingresar en prisión provisional, cosa nada probable como se ha demostrado en casos similares de encausados. Su única opción sensata es regresar y asumir entrar en prisión solo el tiempo necesario entre que sea detenida y puesta a disposición del juez Pablo Llarena, máximo unas 48 o 72 horas. Su fuga se revela, por tanto, como innecesaria y sobreactuada.

Porque lo que parece muy claro es la absoluta cobardía demostrada por todos los fugitivos que, una vez más, se excusan en discursos demagógicos y populistas donde dicen “sacrificarse” por el “proceso” y el pueblo de Cataluña, cuando solo intentan eludir sus responsabilidades durante ese proceso que condujo a un golpe de Estado tras violar las leyes y despreciar a los que no comparten sus objetivos independentistas. Al menos, Oriol Junqueras demuestra valor y no renuncia a sus fines ni a sus convicciones y se expuso en su dia a ser detenido e ingresar en prisión. Aunque ahora sea consciente de la gravedad de sus delitos y del futuro penal al que se enfrenta e intente defenderse con todas la armas y argucias que el derecho le concede. Otra cosa es que logre sus propósitos.

¡Que pasen un buen día!

Denunciados por menoscabo moral
Los 9 maestros catalanes de la infamia
JAVIER NEGRE El Mundo 29 Abril 2018

Quiénes son y cómo se comportaron los profesores de un colegio catalán que se dirigieron en tono despectivo y humillante a los hijos de guardias civiles que tenían como alumnos tras el 1-O

Los alumnos aludidos sufrieron de ansiedad y fuerte miedo a represiones. En algún caso, llamaron llorando a sus padres para que fueran a sacarlos del colegio

"Que levanten la mano los hijos de los Guardias Civiles", "parecen (vuestros padres) perros rabiosos"

La mañana del pasado 2 de octubre el profesor de Matemáticas del instituto público El Palau de Sant Andreu de la Barca (Barcelona) no dio clases de álgebra a sus estudiantes de cuarto de Secundaria. La maestra de inglés no enseñó la lengua de Shakespeare a sus alumnos de primero de la ESO. La de Ciencias Naturales tampoco les explicó la teoría de la evolución de Charles Darwin. Y más tarde, el Superman indepe del centro, apodado así por los alumnos porque apareció en sus redes sociales con una estelada como capa, no se empleó a fondo en la enseñanza del catalán... Ellos y otros cinco profesores más olvidaron sus labores docentes para, según ha denunciado la Fiscalía Provincial de Barcelona, «humillar y señalar» a los hijos de varios agentes de la Guardia Civil, algunos de los cuales estuvieron destinados en el País Vasco en los años de plomo de ETA. En avisperos como Azkoitia o Intxaurrondo. En la Guipúzcoa de los tiros en la nuca. Allí donde les señalaban o les miraban con cara de odio por llevar el tricornio. Ahora, ya con la banda derrotada, estos mismos agentes sienten que vuelven a estar en la diana. Y no sólo ellos. También su flanco más débil, sus hijos. Y en el interior de un aula por la presunta culpa de unos maestros que, según el escrito de la Fiscalía, han querido discriminarles ante sus compañeros por el mero hecho de ser hijos de la Benemérita.

El clima de hostilidad hacia los hijos de guardias civiles nunca había reinado en El Palau hasta el pasado 1-O. Un centro educativo dependiente de la Generalitat con 1.200 alumnos, dotado de pizarras digitales en cada aula y con los ciclos formativos más punteros de Cataluña. Más allá de alguna riña entre alumnos por chicas, por chivarse de algún copión o por disputar un balón en su pista de fútbol, el instituto no había registrado ningún incidente de calado. La comunión entre el claustro y el alumnado era total. Se respiraba paz en este edificio de color beige situado a 150 metros del cuartel más grande de la Guardia Civil en Cataluña, con 1.500 agentes, y que nutre al instituto de alumnos. En total, 40 estudiantes que estaban totalmente integrados. Ajenos a cualquier lucha política. En un lugar donde nadie les señalaba por ser hijos de agentes. Hasta ese maldito 1-O. La fecha que llevó definitivamente la fractura social a Cataluña. No sólo a sus calles, a sus hogares o a sus empresas. También a unas aulas donde algunos docentes se olvidaron de los principios rectores del sistema educativo catalán como son «el respeto de los derechos y deberes que se derivan de la Constitución y del Estatuto, la inclusión escolar y la cohesión social así como la exclusión de cualquier tipo de adoctrinamiento». Marcando a los descendientes de guardias civiles. Hasta hacerlos llorar. O bajar las persianas de sus habitaciones. Por miedo.

Ahora el fiscal para delitos de odio de Barcelona, a petición de los padres afectados, les ha acusado de un delito de lesiones de la dignidad de las personas por motivos de discriminación por nacionalidad (hasta dos años de prisión) y a cinco de ellos, además, les imputa un delito de injurias graves contra los Cuerpos de Seguridad (con una pena de multa de 12 a 18 meses). Mientras tanto, el director del centro, de origen maño, guarda silencio. Como los profesores acusados. El alcalde socialista de este municipio del cinturón rojo de Barcelona, Enric Llorca, sí ha querido defender a un centro con una trayectoria intachable. También pidió hace siete meses un informe sobre lo ocurrido al departamento de Enseñanza del Bajo Llobregat. Aún lo está esperando.

Gemma Dabán. Maestra de Inglés y organizadora de eventos de salsa
Once y media de la mañana. La profesora Gemma anuncia a su alumnado de primero de Secundaria que habrá una manifestación en el patio para condenar la violencia policial. Lleva una foto donde aparecen, según la denuncia, 50 guardias civiles. «Parecen perros rabiosos», expresa. Entre sus estudiantes, estaba María Jesús, de 12 años, hija de José, agente de la Guardia Civil. La niña decidió intervenir entre lágrimas para explicar que su padre y sus compañeros sólo cumplieron con su deber. «Si no se hubiesen resistido a ser desalojados del instituto no había pasado nada», aclaró. Gemma, que estudió su carrera en la Complutense y es también madre, la mandó al lavabo a secarse «las lágrimas». María Jesús llegó rota de dolor a su casa y le dijo a sus padres que no quería volver al instituto. Estuvo cuatro días sin aparecer. Metida en una habitación. Hundida por haber sido presuntamente señalada por la persona que en teoría debe proteger a los alumnos de este tipo de comportamientos. Fue su padre quien le pidió que regresase a clase. La maestra salió de aquel aula y otra clase siguió, según el escrito de la Fiscalía, con su señalamiento. Ante 25 alumnos, preguntó: ¿Quiénes sois hijos de Guardias Civiles. Sólo uno levantó la mano. Era Javier, hijo de un guardia civil. La maestra está abatida y ha declarado a su entorno que todo ha sido una invención. «Nos han utilizado políticamente. Yo no odio a la Guardia Civil ni me importa que esté en Cataluña. He dado clase a muchos hijos de guardia civiles y hablo a mis alumnos en castellano. También tengo una escuela de baile [se llama Cubanéame especializada en salsa y bachata] a la que vienen guardias civiles. Son declaraciones inventadas porque con una de las niñas que se ha quejado tengo una buena relación. Le habrán dicho que diga eso o a saber», ha dicho insistiendo en que esa mañana solo dio clases de speaking. «Les pedí a los alumnos que describiesen en inglés su casa ideal. Algunos se pusieron a discutir por el 1-O, me limité a separarlos y la niña empezó a llorar», ha llegado a confesar.

Jordi Amorós. Maestro de Matemáticas
Nueve de la mañana del 2-O en El Palau. La acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado para frustrar, ante la pasividad de los Mossos, la consulta ilegal ha levantado ampollas. La máquina propagandista indepe ha convertido a la Policía y a la Guardia Civil, a ojos de la opinión pública, en cuerpos represores con 800 víctimas a sus espaldas [sólo serían cuatro reales]. En ese clima, Amorós entró en el aula de 4º de la ESO con el rostro cansado. El 1-O había estado encerrado en el centro para posibilitar el referéndum y fue desalojado. «No me encuentro en disposición de dar clases normales por lo acontecido ayer, ya que la Policía y la Guardia Civil me han tratado a palos, porque son unos animales y unos bestias que solo saben dar palos», explicó Amorós a sus alumnos. No les contó que se resistió a la autoridad. Entre sus estudiantes estaba Carmen, de 15 años e hija de un agente. «Mi padre es guardia civil y no ha pegado ningún palo a nadie», le dijo antes de romper a llorar. Sus lágrimas no compungieron a Amorós porque, más tarde, volvería a causar el llanto de la hija de otro agente llamada Victoria. Amorós pidió un traslado y en diciembre abandonó el centro.

Ruth García. Profesora de Catalán
A las 11 y media de la mañana los alumnos de cuarto de Secundaria que recibieron la no clase de Matemáticas del profesor Amorós tienen, según su horario escolar, una lección de Catalán con la maestra Ruth García. La docente sólo enseña a sus alumnos que «los guardias civiles son unos animales que sólo saben dar palos», según recoge la denuncia. Allí en el aula seguía Carmen, la hija del guardia civil que ya había tenido que soportar las palabras gruesas de Amorós contra la Benemérita. Había aguantado el primer envite del profesor de Matemáticas, pero ya no pudo con el segundo de la experta en catalán. Rompió a llorar desconsolada y llamó a su padre para que la recogiese. «Papá, no aguanto más», le dijo. «A consecuencia de los comentarios y del debate provocado por ambos docentes la menor se sintió señalada y humillada por ser hija de un guardia civil y también angustiada», recoge la denuncia del fiscal que ya ha sido admitida a trámite en el Juzgado número tres de Martorell. La menor lloró durante «todo» el día y preguntó a sus padres si esa hostilidad se iba a prorrogar en el tiempo.

Helena Soler. Maestra de Catalán
Treinta estudiantes de primero de Bachillerato esperan en el aula la llegada de Helena Soler i Puig, reputada escritora, con varias obras en su haber, y profesora de Catalán. Son las 11 y media de la mañana y la maestra, que tiene su Facebook inundado de fotos a favor de la liberación de «los presos políticos» y de esteladas, irrumpe en la sala para anular la sesión de enseñanza. «Hoy no hay clases por estar indignada con la Guardia Civil porque han sido unos salvajes», espetó, según el escrito de la Fiscalía, para acto seguido convocar a sus estudiantes a la manifestación de repulsa que se iba a celebrar a las doce de la mañana en el patio del instituto. Les explicó que los alumnos de Bachillerato irían a la calle y los alumnos de Secundaria al patio del centro por ser menores de edad. Entre ellos, estaba Denisse, de 18 años e hija de un agente de la Benemérita. La chica no se arredró y le dijo a Helena que no iba a salir de clase. «Yo vengo al instituto para estudiar, no para hablar de política», le comentó. Y la profesora le replicó: «Pues eso es lo que hay... si no te gusta ahí tienes la puerta». Y Denisse siguió sus órdenes y se fue «afligida» a su domicilio.

David Tomé. Profesor de Catalán
18 días después de que varios alumnos fuesen señalados por algunos profesores por ser hijos de guardia civiles y de que los padres se movilizasen en señal de protesta, hay un profesor que cae en un comportamiento similar, según la Fiscalía. Se trata de David Tomé, al que algunos apodaron el Superman pues apareció en su Facebook con una estelada como capa. La imagen circuló por el Whatsapp de los estudiantes y él decidió borrar la imagen de su red social. Tomé, en una clase de tercero de Secundaria y «conocedor del gran rechazo social generado por el comportamiento humillante de sus compañeros», dijo a sus alumnos: «Que levanten la mano los hijos de los Guardias Civiles». Varios alzaron la mano y fue cuando Tomé les aclaró que entendía que no quisieran hacer la huelga que había convocada en contra de la aplicación del artículo 155 porque eran hijos de guardias civiles y sus padres no eran independentistas. Les explicó que tenían que ir a clase «poniendo en evidencia ante todos los alumnos a aquellos que eran hijos de la Guardia Civil, señalándolos para ser blanco del rechazo y la hostilidad de sus compañeros de aula», reza el escrito de la Fiscalía.

Ana Belén Cadenas. Maestra de Naturales
Eran las 11 y media de la mañana cuando la profesora de Ciencias Naturales apareció en una clase de tercero de Secundaria del instituto El Palau. Ante 30 alumnos, y según denuncia la Fiscalía, animó a sus alumnos a sumarse a la manifestación que se había organizada en el centro contra la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado el 1-O: «El que esté a favor de la violencia policial que se quede en clase y el que no, que se baje al patio», les dijo a sus estudiantes. Entre ellos se encontraba Daniel, de 14 años, quien como otros hijos de guardias civiles presentes en el aula y otros estudiantes ajenos al cuerpo declinaron la posibilidad de sumarse a la repulsa. Sin embargo, por allí apareció el jefe de estudios para explicarle a todos los que se habían negado a bajar al patio que debían sumarse a la protesta «viéndose obligados a hacerlo dada su autoridad educativa», según recoge el escrito del fiscal Miguel Ángel Aguilar. Daniel y su hermana Victoria, que había padecido una situación similar, tuvieron que ser recogidos por su madre, víctimas de una crisis de ansiedad.

Lucía Cortinas. Profesora de Naturales
11,45 de la mañana. Pol, de 12 años y estudiante de primero de Secundaria, llega tarde a clase porque había acompañado a otro compañero hasta el botiquín a cubrirse una herida que se había hecho en el patio. Toca en la puerta y pide permiso para entrar. La profesora Lucía de Ciencias Naturales le recibe con mala cara. Le deja entrar pero nada más sentarse en el pupitre le dispara una tendenciosa pregunta: «¿Estarás contento con lo que hizo tu padre ayer?». Pol no tardó en verse inundado en un mar de lágrimas. «Se puso a llorar porque no entendía el comentario de la profesora, quedando también señalado como hijo de la Guardia Civil, al que se le atribuía gratuitamente ser autor de un supuesto maltrato policial», se expone en la denuncia. La docente no frenó ahí y dijo a sus alumnos: «Cuando oigáis una música por megafonía debéis bajar al patio durante 15 minutos a protestar por la actuación de la Guardia Civil». Les puntualizó que los agentes habían entrado en el centro rompiendo las puertas. Y Pol, después de aquello, estuvo «apagado» varios días.

Gemma. Maestra de primero de Secundaria
La profesora Gemma de primero de Secundaria decidió minutos antes de que el reloj marcase las 12 de la mañana interrumpir su clase para exigir a sus 25 alumnos que bajasen al patio «para defender la independencia». Entre ellos, estaba Javier, hijo de un guardia civil destinado en la comandancia de Sant Andreu, quien por «miedo a posibles represalias y dado que era algo generalizado para todos los alumnos» decidió seguir las instrucciones de la docente. Estas supuestas humillaciones contra hijos de la Benemérita están siendo seguidas con preocupación en el Ministerio de Educación pues la Consejería de Enseñanza de Cataluña está presidida, en virtud de la aplicación del artículo 155, por el ministro del ramo, Íñigo Méndez de Vigo. Sin embargo, no se abrirá ningún expediente contra los profesores. «De momento el asunto está siendo investigado por la vía judicial. Y la vía judicial anula por el momento la vía administrativa», puntualizan desde el Ministerio de Educación.

Carina Navarro. Profesora de Catalán
Nueve de la mañana en el instituto El Palau. Primera hora de clase. Los alumnos de tercero de Secundaria esperan una brillante lección de Catalán. Pero se encuentran con que la profesora Carina Navarro decide anular la sesión de docencia con estas palabras: «Estoy muy afectada por los hechos y la actuación desproporcionada de la Guardia Civil ocurridos en el día de ayer». A su estudiante Daniela, nacida un 4 de julio de 2004 e hija de guardia civil, le invadió un sentimiento de culpa. «Se sintió muy afectada porque creía que la clase se había suspendido por culpa de su padre y de sus compañeros, expresando ante sus padres todos los días que se tienen que ir del cuartel y de Cataluña», se recoge en el escrito del fiscal. La niña de 13 años tiene las persianas de su habitación bajadas a cal y canto. Tiene miedo «a que le pueda pasar algo».

Guardias civiles, tras el 1-O: «Ya no merece la pena vivir aquí. Es irrespirable»

Los agentes destinados en Cataluña y sus familias describen una atmósfera de aislamiento. Los secesionistas señalan con odio a sus hijos pequeños
Cruz Morcillo ABC 29 Abril 2018

«Mamá, ¿a ti qué bandera te gusta más la estelada o la española?, le pregunta a Lorena su hijo, que aún no ha cumplido seis años, bajo la sombra de la que preside el cuartel en el que viven en Solsona (Lérida). «La que a ti te guste, cariño, pero ya sabes que somos españoles», le responde su madre con el entusiasmo justo para satisfacer la curiosidad del niño. «Son muy pequeños, no tienen por qué entrar en ese discurso en el colegio», cuenta disgustada. Lorena es catalana -ahí nació y ahí vive- y está casada con Pedro, guardia civil y padre de sus dos hijos. Ni las banderas ni el secesionismo se sientan a la mesa de esta familia que volvió a la tierra de ella desde la de él (Canarias) para que sus padres les echaran una mano con los críos.

«Presume de su papá»
La menor tiene dos años y su mayor interés se concentra en las andanzas de Peppa Pig, pero el de cinco ya entra machaconamente en la competición de banderas a fuerza de discurso aprendido. El primer día de clase tras el referéndum ilegal -el lunes 2 de octubre del año pasado-lo sacaron al patio del colegio junto a sus compañeros de infantil (de tres a seis años) para contarles que la Policía había pegado a la gente. «Mi niño presume de que su papá es policía, para él es un orgullo y no quiero que nadie le arrebate su inocencia».

Solsona ronda los 9.000 habitantes, está gobernado por ERC y en el pequeño cuartel solo viven cuatro familias: dos con hijos y dos sin. «No nos limpian ni la calle por orden del Ayuntamiento», cuenta Pedro Jesús Rodríguez, su marido, que nació en la isla de La Palma y mira a su alrededor con escepticismo y asombro. «En 50 kilómetros a la redonda del cuartel es la única bandera de España que se puede ver». Es el secretario general de la Asociación Unificada de Guardia Civil (AUGC) en Lérida y le asoma el carácter reinvidicativo. «Se han vuelto locos. Los pueblos pintados de amarillo, las carreteras, los plásticos por todas partes...» Describe una atmósfera asfixiante, de pueblo, de aislamiento, de tolerancia ejercida en una sola dirección. «Mi mujer catalana, de padres catalanes, no se siente integrada. ¿Alguien cree que eso es normal?».

Hace tres años se difundió un cartel del Carnaval de Solsona con el reclamo «ven a matar a españoles» y la imagen de una mujer empuñando una pistola. Ese es el ambiente de partida. A la pregunta de si se ha sentido odiado, Pedro no lo duda. «Por algunos es evidente, que sí».

«Los guardias civiles son unos animales, solo saben dar palos»; «parecen perros rabiosos»; «¿estarás contento con lo que hizo ayer tu padre?». Son tres de las expresiones con las que profesores de un instituto de Sant Andreu de la Barca (Barcelona) se dirigieron a hijos de guardias civiles tras el referéndum y que han acabado esta semana con la denuncia de la Fiscalía por un delito de incitación al odio.

El hijo de Laura (nombre ficticio porque le preocupa que la señalen con el suyo) volvió del colegio y le soltó a su padre: «He visto vídeos en clase de tus compañeros pegando a la gente». El niño tiene siete años. Su padre, guardia civil en el puerto de Tarragona, le recordó que a él también le regañaba si no obedecía... «La directora del colegio es independentista. Tienen pancartas colgadas dentro del centro, pegatinas pidiendo la libertad de los políticos encarcelados, un muñeco vestido de amarillo...», enumera Laura, que oyó los gritos contra la Guardia Civil procedentes del patio mientras paseaba a su perro. «Soy catalana para mi desgracia a día de hoy, pero también soy española y no me respetan».

Cuenta Laura, que atraviesa un momento vital complicado, que empiezan eliminándote en la red social Facebook y acaban sin dirigirte la palabra por la calle. «Eso son los indepes, los que el otro día le chillaron a mi hermana que dónde iba con esa mierda de pulsera (una de España). Yo no quiero explicarle a mi hijo cosas que no le corresponden por edad ni forman parte de nuestra vida, pero tengo miedo de que tomen represalias contra él por ser hijo de un guardia».

Viven en un pueblo de Tarragona -«ni se te ocurra poner el nombre tampoco»-, advierte; un pueblo tomado por el amarillo, que se ha convertido en la llave para no ser un apestado y estar en el círculo en determinados ambientes.

«Me dicen los profesores que le ponga TV3 para que vea los dibujos en catalán, pero esa es mi pequeña venganza», resume esta catalana cuya familia es de origen madrileño. Ella y su marido tomaron una decisión drástica: él ha pedido el traslado a Ceuta. No se lo han dado. Van a insistir y eso que el cambio le supone a Laura cambiar sus revisiones médicas oncológicas. «Ceuta, porque nos permite seguir manteniendo nuestra casa aquí, a ver si se calma el ambiente».

El artículo 155
El cultivo de esta fractura social ha sido lento, macerado y no parece que el 155 esté enmendando plana alguna. «Mi hijo no me dijo nada, pero un amigo suyo llegó a casa con un papel muy bien doblado: “Mami, traigo una cosa muy importante aquí”. Era la estelada que la habían dibujado en clase, ¡con cinco años!», explica Lorena noqueada aún por la fractura social que ha reducido de forma progresiva su círculo de amistades.

«Yo me llevo bien con mis compañeros de trabajo pero el grupo de amigos se ha roto y otros nos hablan a la fuerza. Las relaciones se han enturbiado, son falsas. El otro día me preguntaron qué opinaba de los detenidos por los CDR. Mi respuesta fue: yo no opino nada que luego todo se sabe». Trabaja en un supermercado y vive en un cuartel. Lo normal, si no fuera por el enrarecimiento que se ha adueñado de la normalidad. Lorena es la segunda generación de catalanes que hunden sus raíces en Cádiz y el mar de olivos de Córdoba. Dice que no se ha enfrentado cara a cara con familiares aunque las redes sociales sí han sido escenario de batalla entre la parentela. «Me han dolido comentarios, insultos a la Guardia Civil. Pedro es el padre de mis hijos y no lo tolero».

«Estamos creando un pequeño País Vasco, el aislamiento y el silencio se empieza a parecer». Son palabras de Francisco Javier Favorecido, de la Unión General de Guardia Civil (UGC) en Tarragona. Ha pasado 25 de sus 45 años en Cataluña. A este pontevedrés le queda un rastro poco evidente de su acento gallego y soslaya el discurso de medias tintas. «Tengo que comerme la bandera independentista en la plaza del pueblo con el 155 vigente y no pasa nada. Los independentistas se han crecido porque nadie les ha rebatido y ahora nos vemos así».

Él no tiene hijos y esa circunstancia le ahorra el trago de muchos compañeros porque es claro que el caso denunciado por la Fiscalía no es único. Su mujer, que trabaja en la recepción de un gran hotel, es una empleada anónima en ese entorno. «Todos nos sentimos mal, sobre todo el que no vive en un cuartel». Sin rastro de provocación, reflexiona: «Si mi mujer o yo nos dedicáramos a forrar la plaza de plásticos rojos, sería vandalismo. Como son amarillos, y son ellos, se mira para otro lado».

Amarillo y verde
Pedro y Lorena describen el día a día. Ellos sí viven en un cuartel, en el de Solsona, donde el amarillo y el verde son enemigos declarados. «El fin de semana pasado estuvimos en un cumpleaños de un niño de clase. Los castellano hablantes nos sentamos en unas mesas y los que hablan catalán en otras. Solo nos juntamos para la tarta», describe con resignación Pedro Rodríguez. Responde rotundo a la pregunta de si es tan evidente la fractura social después del día 1 de octubre. «No sé si el nacionalismo feroz y más radical lo despertó TV3 o nuestra actuación, pero es un hecho».

«Yo esto no lo había vivido nunca», le da la razón su mujer. «Cada uno pensaba como pensaba pero eso no rompía las relaciones. Nosotros hemos perdido muchos amigos». Su marido lo confirma. «Me han llegado a decir barbaridades: “Abre los ojos, sois unos asesinos, de qué lado estáis". Todo el mundo cree que la Guardia Civil es el PP y obviamente hay de todo».
Un joven muestra su apoyo a la Guardia Civil ante la manifestación convocada en contra por los Comités de Defensa de la República (CDR)
Un joven muestra su apoyo a la Guardia Civil ante la manifestación convocada en contra por los Comités de Defensa de la República (CDR)-EFE

Este agente, al que le encantaría regresar a su tierra, lo tiene claro: «Estamos abandonados por las instituciones y al no tener la Guardia civil competencias aquí nos ven como una policía residual». Lorena lo lleva a su día a día. «Es un trago muy difícil. Solo lo puedes entender si vives aquí. ¿Tú crees que un crío de cinco años puede decir que no se junta con niños que hablan castellano? Esto es lo que llevo peor. No soportaría que se metieran con mis hijos»
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«Nos vamos»
La hija de Claudia (también nombre ficticio) es demasiado pequeña para sufrir escarnio, humillación u odio en sus carnes, pero sus padres no. La niña tiene dos años y asiste a la guardería, ajena a la deriva totalitaria y excluyente en la que se han sumido muchos de sus vecinos. Su madre es guardia civil en un pueblo de Tarragona. Su padre trabaja como vigilante. Ambos son gallegos y llevan ocho años afincados en Cataluña. «Nos vamos. Esto ha sido la gota que colma el vaso. En cuanto salgan vacantes nos marchamos», cuentan a dúo.

«Me he sentido odiada solo por decir que soy guardia civil e incluso sin decirlo». Su marido asiente: «Gente con la que tenía trato se cruza de acera para evitar saludarme». La agente marca el 3 de octubre del año pasado como uno de los peores de su vida. «He tenido miedo por mí, por la nena y por mi marido. Eran más de mil personas delante del cuartel (las conocíamos a casi todas) y dentro estábamos seis».

Cuenta Claudia que el día 1 fue complejo, aunque no tuvieron una participación activa ni salieron del cuartel. «Sufrimos una tensión y unos nervios horribles por qué no sabíamos cuál iba a ser nuestra actuación, pero el día 3 fue mucho peor. Había 40 o 50 tractores delante del cuartel además de gente de toda la comarca. El alcalde estaba a la cabeza, con los bomberos. Yo tenía que recoger a mi niña de la guardería y no podía salir. Mi marido tuvo que ir a buscarla y llegó varias horas tarde al trabajo».

Francisco, que tampoco se llama Francisco, pero sí es su marido, completa el relato: «Tuve que pasar entre la gente, claro, y allí estaban las profesoras de la guardería, el frutero, el farmacéutico... ya casi no nos hablan». En su pueblo adoptivo tampoco luce la bandera de España, solo esteladas: en el Ayuntamiento y en el hospital, en las rotondas de las entradas, en las ventanas... En el balcón del consistorio cuelga también la pancarta de apoyo a los «presos políticos».

Los balcones y las plazas recuerdan a otros tiempos y otras latitudes; sin muertos pero con un silencio parecido que arrincona a la minoría. Las banderas han cobrado un protagonismo extemporáneo y definitivo, pero aun así la oficial permanece desaparecida. «Si no piensas como ellos, estás solo. A nosotros nos queda una pareja de amigos y algunos conocidos», cuenta Francisco. «Ya no merece la pena vivir aquí. La gente antes era cerrada, ahora es irrespirable». Palabra de Claudia. Palabra de guardia.

Declaraciones de policías

Lorena, mujer de un guardia civil
«Mi hijo presume: mi papá es policía, para él es un orgullo y yo no quiero que nadie le arrebate su inocencia y le diga que pega a la gente».

«Son muy pequeños, no tienen por qué entrar en ese discurso», reflexiona, tras relatar que su hijo le preguntó si prefería la bandera española o la estelada.

«Yo me llevo bien con mis compañeros de trabajo, pero el grupo de amigos se ha roto y otros nos hablan a la fuerza. Las relaciones se han enturbiado, son falsas».

Claudia, guardia civil en Tarragona
«Me he sentido odiada solo por decir que soy guardia civil e incluso sin decirlo. Gente con la que tenía trato se cruza de acera para evitar saludarme».

«He tenido miedo por mí, por la nena y por mi marido. Eran más de mil personas delante del cuartel (las conocíamos a casi todas) y dentro estábamos seis».

«Nosotros ya hemos decidido irnos. En cuanto salgan vacantes nos marchamos. Ya no merece la pena vivir aquí. La gente antes era cerrada, ahora es irrespirable».

Pedro, guardia civil en Solsona (Lérida)
«Estamos abandonados por las instituciones y al no tener la Guardia Civil competencias aquí nos ven como una policía residual».

«Mi mujer catalana, de padres catalanes, no se siente integrada. ¿Alguien cree que eso es normal?».

«El fin de semana estuvimos en un cumpleaños de un niño de clase. Los castellano hablantes nos sentamos en unas mesas y los que hablan catalán en otras».

Francisco Javier, guardia civil en Tarragona
«Tengo que comerme la bandera independentista en la plaza del pueblo con el artículo 155 vigente y no pasa nada. Se han crecido porque nadie les ha rebatido»

«Estamos creando un pequeño País Vasco, el aislamiento y el silencio se empieza a parecer. Todos nos sentimos mal, sobre todo el que no vive en el cuartel»

«Si mi mujer o yo nos dedicáramos a forrar la plaza de plásticos rojos, sería vandalismo. Como son amarillos, y son ellos, se mira para otro lado»

Laura, mujer de un guardia civil
«Soy catalana para mi desgracia a día de hoy, pero también soy española y no me respetan».

«Esos son los independentistas, los que el otro día le chillaron a mi hermana que dónde iba con esa mierda de pulsera (una pulsera con la bandera de España)».

«Yo no quiero explicarle a mi hijo (de siete años) cosas que no le corresponden por edad ni forma parte de nuestra vida, pero tengo miedo de que tomen represalias contra él por ser hijo de un guardia civil».

Ni olvido, ni perdono
Pablo Mosquera latribunadelpaisvasco 29 Abril 2018

Cuando me trasladé desde Barcelona hasta Vitoria en junio de 1976, lo hice por tres razones: Vitoria era una ciudad del norte de España, moderna y con magníficas comunicaciones. Vitoria me ofrecía la mejor de las aventuras: poner en marcha un hospital público. Vitoria era un lugar que hasta el tres de marzo por aquel año de la Transición, no había dado señales conflictivas.

Si llego a saber que me esperaba una trágica historia plagada de actos violentos, no me habría ido a tal lugar. No tenía necesidad. Era el director de Hospital más joven de España. Era funcionario público por oposición. Estaba dirigiendo Vall de Hebrón, uno de los hospitales punteros de España. Es necesario contar esto, pues hubo alguien que casi me echó en cara que iba a Vitoria para hacer dinero. Evidentemente, yo ni tenía una pastelería, ni había hecho inversiones en inmuebles.

Pero vamos al grano. Durante muchos lustros me levantaba por las mañanas con las noticias de la radio. Aquello era un parte de guerra. Asesinatos, bombas, amenazas, la famosa alternativa KAS como justificación para tales barbaridades. Pude haberme echado a un lado. Hacer como que la cosa no iba conmigo. Disfrazarme de "lagarterana" y tratar de ignorar todo lo que pasaba. Pero tampoco era fácil. Ser español en aquel País Vasco era un "crimen" para los aguerridos gudaris y sus múltiples organizaciones socioculturales. Habría tenido que hacer como mis antepasados judíos. O adjurar de mi fe y convertirme a la de ellos. Cambiarme el apellido Mosquera -típicamente galaico- por algo así como Mosqueragoitia...

Nunca había militado en organizaciones políticas. Mis padres me habían enviado a estudiar al sistema público -escuela, instituto, universidad, hospital-. Ni siquiera había hecho campamentos con la OJE. Mis vacaciones siempre fueron en la costa más al norte de España. Eso sí. Por cultura, tenía claro que desde mi condición de gallego, era español. Incluso, del Real Madrid...

En la Vitoria de los años setenta sólo se hablaba en alavés. Es decir, en castellano. Cuestión que hasta me sorprendía, pues estaba acostumbrado a oír hablar con normalidad, tanto en catalán como en gallego. Lenguas latinas fáciles de asimilar por ósmosis.

Lo que antecede viene a cuento de la noticia que hoy intenta abrirse camino mediático entre crisis jurídicas y políticas. Me encuentro sentado en la ventana de mi casa en la costa más al norte. Delante sólo tengo la mar Cantábrica. Hace un día primaveral y estoy viendo siete grandes cargueros esperando turno para entrar en el puerto de San Ciprián. Soy feliz. He recuperado mis raíces. Vivo en un paraíso. Puedo hablar en castellano o en gallego. Es una cuestión de espontaneidad social. Aquí nunca hubo violencia. Este era mi refugio durante "a longa noite de pedra", que es como Celso Emilio Ferreiro denominó a la oprobiosa. Pues todos los que sufrimos la oprobiosa del nacionalismo radical plagado de mitos, derechos histéricos y amenazas, tuvimos que defendernos para sobre vivir a cuarenta años matando al disidente, con resultado de más de novecientos muertos que no podrán volver con los suyos o a sus pueblos.

Ya comienzo a situarme en la tesitura. No olvido. Es que tendría que padecer algún trastorno cognitivo para que se borraran las barbaridades vividas en la Euskadi católica-apostólica-sabiniana. Y eso que no era lo mismo vivir en Vitoria que hacerlo en la Guipúzcoa profunda o en la costa vizcaína. Aquella chulería infinita de la juventud alegre y combativa, convenientemente adoctrinada en las ikastolas y en las Herriko Tabernas. De aquellos aprendices del coctel molotov en los fines de semana celebrando Kale Borroka, un cinco por ciento daban el salto. Se hacían soldados de Aitor. Algo así como los Templarios en el reino cristiano de Jerusalén. A partir de tal, eran héroes mimados, temidos, organizados. Incluso cuando los capturaban, al rendirse a la Guardia Civil, pasaban a ser tratados de usía en las cárceles, dónde se organizaban como la ETA de los presos. Hubo momentos en los que algunos políticos o dirigentes de corbata o de sotana, nos hicieron creer que sólo la negociación con el "ejército" del MLNV podía poner fin a tal contienda en la que siempre mataban los mismos y siempre morían los mismos. No puedo olvidarme. Fueron demasiadas las escenas de terror. Fueron demasiados los momentos callejeros en los que parecía vivíamos en Belfast.

No perdono. Precisamente por tomar partido. Precisamente por mi condición humanística. Precisamente por mi orgullo identitario. Precisamente por mi dignidad y amor a la libertad. Y así, no sólo me estremecían las víctimas de mi alrededor. También la posibilidad de convertirme en una más. Hubo momentos en los que era verdad lo de Bécquer. Dios mío, qué solos se quedan los muertos. No podía asumir los atentados. No quería asumir las amenazas. No soportaba las condenas a muerte que aquellos miserables dictaban al más puro estilo de Consejo de Guerra en país con dictadura al servicio de la limpieza étnica. Porque hubo limpieza étnica. De hecho, casi todas las víctimas eran gentes de fuera. No tenían la condición de vascos. O se la habían quitado, al militar filosóficamente en los postulados de la democracia universal.

Tuve la suerte de no caer en los numerosos atentados que me prepararon. Algunos me los contó la Guardia Civil. Otros, me los negaron desde la Delegación del Gobierno al servicio del PP, ya que sólo podían ser víctimas los suyos. Otros más, nunca los conoceré, como tantas autorías de salvajadas que nunca sabremos cómo se prepararon y con qué fines macabros. No perdono. Sería traicionar a los que dieron su vida por la dignidad y la libertad. Aquello nunca fue una guerra. Nunca hubo dos bandos. Demostraron que matar es muy fácil. Tal como le dije un día a mi padre, a mí no me mataron por tres razones: se lo puse muy difícil; tuve buenos profesionales cuidando de mi seguridad; supongo que en mi destino nunca figuró tal suceso. Pero nos hicieron la vida imposible.

Mi familia sufría en silencio. Mis amigos no contaban con mi supervivencia. Mis gentes bastante tenían con protegerse. Pero también aquí estaba escrito. En Unidad Alavesa no tuve que dar ninguna condolencia, y eso que como figura en el trabajo universitario "Informe Foronda" nos tuvieron en el punto de mira, en la diana, en sus más oscuros intentos para acabar con el pequeño partido de Álava. Tendría que hacer la lista de amenazados. Prefiero decir que estamos todos para contarlo. Y desde luego, cada uno sabrá si perdona o no. Yo, como ciudadano, persona, víctima, dirigente, no perdono.

Parece que en los primeros días de mayo se disponen a entregar las armas y disolverse. ¡Ya veremos!. Parece que la generación del odio a España, se ha hecho vieja. ¡Ya veremos!. Perece que oficialmente, muchas de aquellas sabandijas dicen estar arrepentidas. ¡Ya veremos!. Parece que hay quien está dispuesto a dialogar como método terapéutico con sus verdugos. ¡Yo no!

Hubo que echarle mucho valor al asunto. Parecía que iban a ganar. Hubo momentos en los que tuve la sensación de perdedor, incluso por hartura del resto de los españoles. Algo parecido está sucediendo en Cataluña y su proceso. Por cierto. Para algunos incautos mal o bien intencionados. La violencia no necesariamente consiste en matar. Hay múltiples formas de violencia. Basta con poner determinados programas de TV3. No entiendo cómo es que no les meten mano. Y, desde luego, argucias jurídicas aparte. Lo de los jueces alemanes y belgas, es de Aurora Boreal. Sólo les deseo que a ellos les pase otro tanto de lo que está aconteciendo en Cataluña.

Espero y deseo que nunca más se repita la "carlistada". Espero y deseo que no se humille a las víctimas. Espero y deseo que asuntos como el de Alsasua, se castiguen de forma ejemplar.

Pablo puede hablar en castellano o en gallego y se pone de canto con la inmersión lingüística
Nota del Editor 29 Abril 2018

Poder hablar cualquier idioma es primero cuestión de conocimiento y segundo de interlocutor. Cualquier persona puede hablar el idioma que le apetezca aunque lo conozca someramente y delante tenga a alguien que quiera enterderlo. Pero ese no es el problema de las lenguas regionales, que son el problema de España a partir del momento en que algunos se colocaron para vivir de ellas a costa de hacer de los hijos de los demás y de los que pasábamos por allí ciudadanos de cuarta clase.

EN CONTRA DEL FALLO DEL TC
Podemos apoya a los separatistas para el “uso preferente” del occitano en el Valle de Arán
Segundo Sanz okdiario 29 Abril 2018

Podemos celebra que la preinscripción escolar en Cataluña no incluya el español como lengua vehicular

El grupo parlamentario de Unidos Podemos-En Comú-En Marea ha presentado una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados donde arremete contra el fallo del Tribunal Constitucional que declara “inconstitucional” el “uso preferente” del occitano en el Valle de Arán. El máximo intérprete de la Carta Magna rechazó así esta demanda de los separatistas que ahora apoya la formación de Pablo Iglesias y sus aliados de Catalunya En Comú.

En la iniciativa registrada en la Cámara baja, el partido morado y sus socios ponen en valor la ‘Ley 35/2010 del occitano, aranés en Arán’ en tanto establece que “las administraciones y las instituciones aranesas tienen que usar normalmente el aranés y que los servicios y los organismos que dependen de la Generalitat en Arán también han de utilizar normalmente en sus relaciones administrativas y en la difusión de información a la ciudadanía, sin perjuicio del derecho de los ciudadanos a escoger otra lengua oficial”. Para Unidos Podemos-En Comú-En Marea, “a pesar de ello, el occitano, aunque es lengua cooficial, es muy minoritaria”.

En esta línea, Podemos y sus confluencias recuerdan que esta ley fue recurrida “en el año 2011 por parte del Gobierno de España ante el Tribunal Constitucional, cuyo pleno acaba de declarar inconstitucionales, y nulas por lo tanto, las expresiones ‘preferente’ y ‘debe otorgarle posición preferente’ en lo referente al uso del aranés”. Una resolución que, en oposición de la formación morada y sus mareas, “va en contra del artículo 22 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE donde se impone la obligación de respetar la diversidad lingüística, y el artículo 3 del Tratado de Lisboa” según el cual la “Unión respetará la riqueza de su diversidad cultural y lingüística y velará por la conservación y desarrollo del patrimonio cultural europeo”.

Tras atacar el fallo del TC con estos argumentos en la exposición de motivos y ponerse del lado de los separatistas, los diputados de En Comú Podem Lucía Martín, María del Mar García Puig y Jaume Moya -firmantes de la iniciativa- emplazan al Congreso a exigir al Gobierno que “respete” la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, el Tratado de Lisboa y la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias, y promueva las medidas necesarias para que el aranés “sea conocida y utilizada con la misma categoría” que las otras lenguas oficiales “por parte de la Administración del Estado” que opera en el Valle de Arán.

El fallo del TC, emitido el pasado febrero, ve inconstitucional “no el hecho de que el aranés sea empleado en la práctica entre la Generalidad y los entes locales en sus relaciones institucionales, sino que el uso preferente sea impuesto por la norma en detrimento de las otras lenguas oficiales” (el castellano y el catalán).

Tras conocerse esta sentencia, el ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, contestó en el Congreso de los Diputados a la diputada de Esquerra Republicana (ERC) Anna Azamar que “la situación del aranés está bien garantizada por el marco constitucional, de modo que el único riesgo por el que han de temer sus hablantes en por los aludes porque ha nevado mucho”, ironizó.


 


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