AGLI Recortes de Prensa   Viernes 4  Mayo 2018

España vuelve a las andadas: más déficit y más deuda
EDITORIAL Libertad Digital 4 Mayo 2018

Algo más de 11.500 millones de euros. Eso es lo que costarán, como mínimo, los últimos guiños electoralistas que ha concedido Mariano Rajoy a funcionarios y pensionistas hasta 2019 con el fin de intentar remontar en las encuestas y, de este modo, poder revalidar su mandato en caso de que los comicios generales se celebren al término de la presente legislatura.

Lo grave de la estrategia del PP no radica tanto en la cuantía, ya de por sí abultada, sino en su absoluta irresponsabilidad a la hora de manejar las cuentas públicas, ya que la subida de los sueldos públicos y de las pensiones se hará a costa de disparar aún más el déficit y la deuda, además de aumentar, otra vez, los impuestos. El gasto público total en España ronda los 480.000 millones de euros al año, de modo que sería perfectamente factible recortar otras partidas o bien eliminar los numerosos entes y organismos innecesarios que todavía existen a nivel estatal para, de algún modo, compensar tales promesas.

Sin embargo, nada de esto ha pasado. La clase política española, empezando por el propio PP, no ha aprendido nada de la grave crisis sufrida en los últimos años, hasta el punto de que están dispuestos a repetir los nefastos errores cometidos en el pasado. Rajoy ha optado por disparar de nuevo el gasto sin más razón que la de gastar por gastar, pensando que así podrá reconquistar a un electorado que huye despavorido ante la preocupante deriva ideológica que, desde hace años, ha emprendido Génova.

Y el problema aquí no es solo que la austeridad brille por su ausencia, lo cual ya es muy grave dada la delicada situación de las cuentas públicas, sino que el presidente del Gobierno está incluso dispuesto a sacrificar las escasas reformas estructurales que puso en marcha durante la pasada legislatura, como la relativa a las pensiones, con tal de mantenerse un año más en el poder.

Este burdo e inútil electoralismo saldrá muy caro a los españoles. Para empezar, la Comisión Europea ya ha alertado esta semana de que España incumplirá el objetivo de déficit público en 2018, fijado en el 2,2% del PIB, puesto que el agujero ascenderá al 2,6% como consecuencia del incremento arbitrario de gastos. Y ello, sin tener en cuenta la subida de las pensiones en función del IPC recientemente acordada con el PNV para poder aprobar los nuevos Presupuestos Generales del Estado. De hecho, el déficit estructural, descontando el pago de intereses y el impacto coyuntural de la actual situación económica, superará el 3%, registrando así su mayor nivel desde 2012.

España se consolida, por tanto, como el país con mayor descuadre fiscal de la UE, superando incluso a estados que fueron rescatados, como es el caso de Irlanda, Portugal o Grecia. Se trata, en definitiva, de un preocupante paso atrás que, sin duda, traerá consecuencias negativas, tarde o temprano. La combinación de creciente déficit estructural, elevada deuda pública, ausencia de reformas para dinamizar la economía y una Seguridad Social que hace aguas condenan a los españoles a sufrir una nueva crisis fiscal en el futuro. Y todo ello para tratar de recuperar unos votos que no responden a cuestiones presupuestarias, sino al bochornoso abandono de principios que ha ejercido Rajoy al frente del PP.

El fin de ETA debe explicarlo la democracia y enseñarse en los colegios
ESdiario 4 Mayo 2018

La derrota de ETA ha sido policial y judicial, pero también debe ser política y empezar por escribir el relato del horror desde el Estado de Derecho y enseñarse en los colegios.

La performance montada por ETA para anunciar su disolución no debe engañar a nadie ni con respecto a las causas de su cese ni, mucho menos, con su cruel andadura de 60 años. El terrorismo fue derrotado policial y judicialmente por el Estado de Derecho, que pagó un alto precio del que casi 900 víctimas mortales son su más triste testimonio.

Ese inmenso dolor, insuficientemente analizado, reconocido y en la medida de lo posible compensado, incluye además miles de heridos y decenas de miles de exiliados, coaccionados, extorsionados y acosados en su vida cotidiana, marcada por una represión de sus libertades civiles más elementales: ETA, y sus cómplices, impusieron un auténtico régimen del terror en el que los asesinatos fueron su máxima expresión pero no la única.

Si hace unos años dejó de matar y ahora desaparece es, simplemente, porque no le salía rentable y además no podía, sumida en una incesante persecución legal y en un descrédito social que la convirtió en un residuo tóxico incluso para muchos vascos que en su día la miraron con indignante comprensión.

ETA desaparece, pues, porque ya estaba desaparecida, y la parafernalia que quiere ponerle a su funeral es una indecente manera de comenzar una campaña de blanqueamiento de su trayectoria que, simplemente, no se puede consentir.

Porque la derrota de ETA no será total si no se explica bien lo ocurrido, no se hace justicia plena y sin excepciones y, especialmente, no se vence políticamente su pavorosa herencia, resumida en una fortísima presencia de sus cómplices en distintas instituciones del País Vasco y Navarra o en una cierta comprensión de grupos como Podemos hacia los partidos más marcados por su conexión con la banda terrorista.

Acabar con la herencia de ETA
Mientras los hijos y nietos de los terroristas no sientan vergüenza de sus padres y abuelos; los homenajes se den antes a los pistoleros que a las víctimas y las siglas más beneficiadas electoralmente no sean las cercanas a los verdugos sino a los muertos; el legado de ETA seguirá de algún modo vivo y la posibilidad de que, algún día, los herederos vuelvan a las andadas, será menos remota: si se tolera que el relato épico que ETA quiere darle a su sanguinaria carrera, se avalará su hipotético retorno y en todo caso se cometerá una tropelía inadmisible.

El terrorismo debe incluirse en el programa educativo en los colegios de toda España, como ya se ha insertado en la Comunidad de Madrid para el curso que viene; y sin menospreciar el evidente valor de una paz definitiva, ha de hacerse un esfuerzo inmenso por explicar a la sociedad en su conjunto lo que sucedió y señalar sin tregua a quienes lo cometieron, auspiciaron, entendieron o miraron hacia otro lado.

El terrorismo se debe enseñar y explicar en los colegios. Y los homenajes a las víctimas han de ser reiterados

En ese sentido, no llega pues con exigir la aclaración de los más de 300 crímenes etarras aún sin respuesta. Ni tampoco es suficiente con garantizar el cumplimiento de las penas, perfectamente compatible con una política de reinserción para aquellos casos en que ésta sea posible. Tolerar homenajes como los que cada cierto tiempo se celebran en distintos municipios vascos o permitir que el relato público unánime no sea el de condena y estigmatización de los asesinos y el de ensalzamiento y justicia para sus víctimas; es y será inadmisible.

Escribir el fin desde la democracia
PP y PSOE tienen, en este sentido, una obligación y una autoridad especiales: ellos pusieron buena parte de las víctimas políticas del sinsentido, y ellos han gobernado en los tiempos de plomo, dirigiendo a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad que tanto sufrimiento asumieron en defensa de todos. Por eso a ellos, y a todos los poderes públicos y nuevos partidos concernidos sin duda por ese pasado, les corresponde escribir el final y redactar el relato, sin concesiones de ningún tipo a nada que no sea la cruda verdad.

ETA 'chikilicuatre'
ANTONIO LUCAS El Mundo 4 Mayo 2018

Mi generación es la última que convivió con el terrorismo de ETA y comprendió que el misticismo de la democracia pasaba por desbancar la violencia estúpida y rampante que convertía las semanas en una concentración mortuoria. Hasta que se pueda hablar de lo de ETA, con toda la sangre volcada encima de las mesas pasará, probablemente, otra generación más, pero tocará hacerlo con más acierto de lo que ahora se hace con el franquismo. Será el penúltimo gesto sanatorio de una sociedad que habrá aplastado uno de sus demonios colectivos. Entonces sabremos definitivamente que no sirvió de nada. ETA fue una de las peores aventuras criminales de Europa, también por estúpida y mediocre. Muertos, acoso, extorsión, omertá, cinismo.

Existencias arrasadas, miles de profesionales atrapados por su locura, miles de millones de dineros invertidos, chantajes triunfales, gobiernos agrietados, políticas de choque que auguraban garantías líricas y otras promulgando ardores guerreros. No hace más de 10 años. Está documentado excesivamente en la prensa diaria. ETA creció en el anverso de nuestro vivir como una entidad humana y social. Pero era falso, tan sólo se trataba de un siniestro negocio por el que ahora hasta unos pocos curas piden escasamente perdón (sin aportar datos), con un sensacionalismo espiritual oportunista. La Iglesia acondicionó para la causa algunas sacristías feroces, pero tampoco las van a señalar ahora. Imagino que prefieren estar en pecado mortal que abochornados y culpables de cara a la verdad. Más o menos, como siempre.

A ETA le ha salido más gratis matar que a los muertos (y sus familias) morirse. Rompieron los nervios de varias promociones de mujeres y hombres. Pero lo cierto es que, de su paso por el mundo, no dejan más lección que la de ser unos mierdas que al final no han sabido ni apretar los dientes. ETA no se va pensando en nada, ETA fue arrasada. Representa hoy la versión chikilicuatre del principio de Arquímedes: desplazan más publicidad de lo que pesan. Chulearon a izquierda y a derecha. Hicieron del nacionalismo su tonto útil. Jugaron a decir las palabras del domador, pero el tiempo los situó en su perímetro natural: los guiños del payaso. Esto es fácil escribirlo hoy. Hace no más de una década tenías que guardarte de ese especimen por mucho menos. Y aun sí los hubo valientes entre quienes nunca apartaron la mirada.

Pero ha pasado el tiempo/ y la verdad desagradable asoma:/ envejecer, morir,/ es el único argumento de la obra. Ya nadie les guardará el sitio.

¡Mentira! ¡No todos estuvimos contra ETA!
Roberto L. Blanco Valdés La voz 4 Mayo 2018

El obsceno festejo que el viernes montó ETA, con la infame colaboración del PNV y de Podemos, de muchos tontos útiles y de un montón de desalmados, solo merece desprecio y no gastaré ni un minuto en hacerle publicidad a los herederos de una mafia criminal causante de un dolor indescriptible.

Sí creo indispensable, sin embargo, refutar la mentira que estos días algunos quieren colar como verdad. Esa que expresaba En Marea, por ejemplo, en un comunicado delirante: que el fin de ETA fue resultado del «trabajo conjunto del pueblo vasco por una resolución pacífica de los conflictos».

¿Qué pueblo vasco? ¿El que votaba a HB y jaleaba cada asesinato, secuestro y extorsión? ¿El que apoyaba al PNV, sin cuya inmoral ambigüedad ETA se habría rendido mucho antes? ¿El que durante ¡medio siglo! miró para otro lado, mientras se acosaba a docenas de miles de personas de forma ignominiosa? ¿El que formó el batallón de los chivatos, los cómplices por omisión y los Pilatos que se lavaban las manos porque lo de ETA era «muy complejo»? ¿Los curas que enterraban de tapadillo a los asesinados?

No, no todo el pueblo vasco estuvo contra ETA, como tampoco lo estuvieron una parte, en este caso mucho más minoritaria, de los restantes españoles. Porque la realidad es que hubo no poca gente que compró la tan inicua como disparatada teoría del conflicto, de la que En Marea vuelve a hablar: esa según la cual en el País Vasco se enfrentaban los defensores de las libertades nacionales y una España opresora que se negaba a reconocerlas. Una lucha, se afirmaba, que solo podría terminar con un acuerdo entre las partes. Es decir, entre los asesinos y el Estado democrático.

No pocos españoles -vascos o no- se apuntaron a ese dislate criminal, actuando como corifeos de ETA y buscando explicaciones a sus crímenes. Nacionalistas gallegos y catalanes que pasearon a los dirigentes de HB y no apoyaron su ilegalización. Profesores, periodistas e intelectuales izquierdistas, que compraron su seguridad con un silencio cobarde y vomitivo. Artistas que iban al Festival de San Sebastián año tras año sin decir ni una palabra sobre los terribles crímenes de ETA. Obispos que repartían las culpas entre los pistoleros y quienes caían abatidos por sus balas.

Frente a tanta patraña hay que alzar la voz tantas veces como sea necesario para insistir en que ETA desaparece, sin haber conseguido ni uno solo de sus enloquecidos objetivos, gracias a la acción de las instituciones democráticas, de las fuerzas de seguridad, de los jueces, de los partidos constitucionalistas, y del periodismo sano y libre. Y gracias al coraje de una parte de los españoles -vascos y no vascos- que, tantas veces acusados de fascistas por los pistoleros y sus secuaces, nos opusimos sin tregua a su actividad criminal y defendimos que para ETA no podía haber otro final que el que ha tenido: su rendición sin condiciones.

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El 'sensible' Rajoy
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 4 Mayo 2018

El ministro plenipotenciario para la Voladura Programada de España, Íñigo Urkullu, ha confirmado que, como todos suponíamos por el proverbial desinterés que siempre guía al partido de Sabino Arana & Hijos, el precio del apoyo del PNV a los Presupuestos es cuádruple: la liquidación de la reforma del sistema de pensiones -avisa Bruselas que no lo permitirá-, el renovado pastón del Cupo, la colonización político-lingüística de Navarra y la suelta de asesinos etarras. Urkullu ha dicho en El País que, como el responsable de política penitenciaria (Ángel Yuste), Rajoy "es sensible" a la situación de esa caterva de asesinos desalmados. O sea, que la suelta empezará inmediatamente después de la humillación de ver a Fray Ternera en el oficio de tinieblas de la funeraria que durante tantos años y tantas tumbas regentó. La tercera ventaja -la primera es ver cómo se hunde España; la segunda, retrasar la fatal llegada de Rivera- de mantener a Rajoy en la Moncloa, es que puedes pactar lo que sea e incumplir lo que te dé la gana, porque nunca se queja y hasta te da las gracias. Es así de sensible.

Con las víctimas de la ETA y los ciudadanos españoles en general no es tan sensible el socio y rehén de Urkullu. Tras jurar en el Parlamento que no habría contrapartida en favor de una banda que se niega a colaborar con la Justicia en la resolución de casi cuatrocientos asesinatos, el jeltzale confirma que la hay, vaya si la hay. Pero es que desde 2008 la política con respecto a la ETA ha sido la misma: negar de palabra lo que los hechos confirman. La única diferencia es que Zapatero presumía de sus fechorías y Rajoy las niega. Ayer recordaba Javier Redondo el discurso del entonces orgulloso heredero de Aznar en la mayor manifestación de la historia de España: millón y medio, entre un mar de banderas nacionales, contra el pacto ZP-ETA. Dijo Rajoy -entre Ortega Lara y María san Gil- que jamás se resignaría a lo que en las Cortes denominó "una traición a los vivos y a los muertos". Se ve que aún no había cursado el Máster en Sensibilidad Histórica y Resolución Internacional de Conflictos de la famosa Escuela de Negocios Sabin Etxea.

Mayor Oreja le ha confesado a Luis Herrero que se fue de la política porque estaba convencido de que Rajoy iba a hacer lo que ha hecho. Evidentemente, eso no basta.

La perfidia del Gobierno.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Mayo 2018

ROGER TORRENT: UN SECTARIO PRESIDENTE DE LA MESA DEL PARLAMENTO DE CATALUÑA. / EL INDEPNDENTISMO: UNA ABERRACIÓN INCOMPRENSIBLEMENTE CONSENTIDA.

Ayer se produjo en Barcelona, en la plaza de San Jaume donde se ubica el Gobierno de la Generalidad, un acto de apoyo a los golpistas presos Oriol Junqueras y Joaquim Forn que cumplen ahora seis meses de prisión provisional desde que la jueza Carmen Lamela de la Audiencia Nacional les tomase declaración en noviembre del pasado año y decretase su prisión incondicional y sin fianza. Una prisión que ha ido manteniéndose en este tiempo por el juez Pablo Llarena del Tribunal Supremo que asumió la causa. El acto tuvo una participación limitada y casi testimonial, pero sirvió para corroborar el profundo sectarismo del actual Presidente de la Mesa del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent, que evidenció en su discurso no ser digno de su cargo de representación de todos los ciudadanos de Cataluña y que actualmente es la primera figura de la Generalidad.

Un discurso que estuvo plagado de arengas a favor de la persistencia en el objetivo independentista y de apoyo a los políticos presos con frases como ”Ellos representan nuestra dignidad y piden que continuemos y lo hagamos con pacifismo y valores democráticos. Y esto lo haremos juntos. Este país cuando ha avanzado en momentos difíciles lo ha hecho cuando la gente ha caminado de la mano”. O en una arenga de persistir en el desafío al decir “Ni un paso atrás por todos los que luchan, han luchado y lucharán en la prisión. ¡Ni un paso atrás!”. Y desde luego que este sectario y siniestro personaje lejos de dar pasos atrás o mejor, ponerse de perfil defendiendo a todos los ciudadanos y no solo a los que apoyan el independentismo, no ha dudado en dar pasos adelante como cuando se desplazó a Bruselas a entrevistarse con el fugitivo de la justicia Carles Puigdemont para comunicarle su candidatura.

Desde entonces, su actitud ha sido siempre la de posicionarse de modo sistemático a favor del proceso independentista ignorando las recomendaciones de los servicios jurídicos del Parlamento y facilitando la tramitación de plenos y debates de propuestas con marcado sentido independentista y de desafío a la legalidad. Como en el último caso en que se intenta sortear la prohibición del Tribunal Constitucional con el pleno que comienza hoy para la reforma de la ley de Presidencia de la Generalidad y del Gobierno. Y eso tras haber aceptado la delegación de voto de los fugitivos que obtuvieron el Acta de diputado, Carles Puigdemont y Toni Comín. Una actitud de claro desafío a lo que el Tribunal Constitucional prohibió de forma expresa en las medidas cautelares impuestas mientras admitía o no a trámite el recurso del Gobierno de España sobre la candidatura del prófugo de la justicia Carles Puigdemont.

Lo que no termina de entenderse, o quizás sí, ha sido la negativa del Gobierno de España a recurrir ante el Tribunal Constitucional esas resoluciones de aceptar la delegación de voto, algo que resulta indispensable para hacer prosperar otra candidatura si la CUP mantiene la abstención a candidatos diferentes de Carles Puigdemont. Y la única razón es que el PP antepone su interés partidista de permanecer en el poder hasta agotar la legislatura, para lo cual necesita el apoyo del PNV que le exige la retirada de la intervención en Cataluña y que se forme un nuevo Gobierno de la Generalidad. No solo nos va a costar miles de millones de euros, sino además el que se permita la aberración de que unos fugitivos de la Justicia ejerzan su derecho al voto sin haberse puesto a disposición judicial y afrontar sus responsabilidades penales. Esa delegación es equivalente a un voto telemático inadmisible y que equipara a los actuales presos en España con quien ha eludido la acción de la justicia.

Una nueva traición de un Gobierno que desde el primer momento ha demostrado no estar a la altura a la hora de enfrentarse al mayor desafío a la unidad de España. Un Gobierno que intentó por todos los medios pactar un vergonzoso apaño con los golpistas que no dudaron en dar pasos hacia la independencia violando la Constitución y el Estatuto de autonomía. Un Gobierno que se dejó influir por la coacción de otros partidos como el PSOE y CIUDADANOS para terminar por renunciar a las medidas de intervención que la situación aconsejaba. Unas medidas que fueron muy limitadas, precipitadas y que el tiempo está demostrando ineficaces para revertir una situación enquistada durante décadas de manipulación y adoctrinamiento de una sociedad por parte del independentismo. Un Gobierno que sigue en su actitud de avergonzarse por tener que cumplir con su deber de defender la legalidad vigente. Un Gobierno que si tuviera algo de dignidad debería haber dimitido y convocado a los españoles a las urnas.

Porque el independentismo es una aberración incomprensiblemente consentida en una legislación excesivamente permisiva. Una nación que pretenda seguir siéndolo, no puede consentir la existencia de partidos políticos o asociaciones cívicas que tengan como objetivo la destrucción de la misma nación. Eso no es lo que dice la Constitución que nos dimos todos los españoles donde se indica en su artículo 2 que “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Es por tanto la unidad de España un bien máximo que debe ser defendido y protegido. Para ello es absolutamente inadmisible la existencia de esos partidos que pretenden destruir esa unidad enarbolando la bandera de la independencia, o como sucedió en el caso de Cataluña, llegar a declararla de forma unilateral.

Y no es creíble el que se diga hipócritamente que se hará de forma “pacífica y democrática”, porque desde esos partidos y desde esas asociaciones cívicas se ha llamado a la violencia desde el momento en que se impidió mediante la coacción en forma de ocupaciones de locales, de sus accesos y se acosó a las FFYCCSE encargadas de cumplir con la misión judicial de impedir la realización de un referéndum anticonstitucional y con nulas garantías democráticas. NI pacifismo, ni democracia, solo violencia y totalitarismo. Un movimiento cuyos líderes siguen propugnando y animando a sus bases para persistir y resistir. Una actitud que también mantienen los fugitivos desde su refugio en el extranjero, sin que el Gobierno de España haga algo más que el ridículo y demuestre su absoluta incapacidad de hacer que esos delincuentes se pongan a disposición de la Justicia.

Pero este no es un hecho aislado, porque de igual fue la actitud mostrada en la llamada lucha contra la ETA donde se mantuvo una política de apaciguamiento y concesiones, permitiendo la excarcelación de asesinos etarras y su posterior y previsible huida como la de los etarras de Juana Chaos o Josu Ternera, que ahora vuelven a aparecer en esa nueva farsa de disolución de la ETA que se va producir en Francia de forma totalmente pública y publicitada sin que se produzcan detenciones y a la que asistirán representantes de partidos supuestamente democráticos como PODEMOS y el PNV. Y el Gobierno mirando para otro lado con tal de no molestar a ese socio de interés para la aprobación de los presupuestos generales y conseguir terminar la legislatura. ¿Cabe mayor indignidad? ¿Hasta dónde está dispuesto Mariano Rajoy a llegar para prolongar su mandato?

¡ELECCIONES GENERALES YA!
¡Que pasen un buen día!

La memoria de las víctimas es nuestra dignidad
EDITORIAL El Mundo 4 Mayo 2018

Tratándose de ETA, deberíamos estar acostumbrados a esperar siempre lo peor. Pero quizá es que la infamia nunca dejará de sorprendernos. La estéril crueldad disfrazada de alta política que ha caracterizado el lenguaje de la banda durante sus seis décadas de terror planificado se compendia en el medido comunicado de su disolución. En el cual es imposible atisbar nada parecido a la única afirmación que sería aceptable, aquella que ayer reclamaba en vano Consuelo Ordóñez en nuestras páginas: «Nunca tendríamos que haber existido». Lejos de tal asunción de responsabilidad, ajenos a cualquier forma de decencia, los culpables de mil asesinatos y decenas de miles de exiliados y extorsionados pretenden marcharse de nuestras vidas con la cabeza bien alta y el contador criminal a cero.

Fieles a ese leninismo esencial que consagró la mentira como herramienta revolucionaria, los etarras tratan de legitimar su legado reafirmando el cuento maniqueo de los gudaris heroicos en lucha contra el Estado opresor que encontraron un País Vasco «agonizante» y lo devuelven hoy convertido en un «pueblo vivo gracias al trabajo realizado en distintos ámbitos y la lucha de diferentes generaciones». En este punto, y teniendo en cuenta que están llamando «trabajo» a la nuca perforada de Miguel Ángel Blanco o a los niños reventados en Hipercor, es difícil contener las arcadas.

Asentada la mentira fundacional, el texto pasa a detallar el programa político, que hoy como ayer sigue siendo la construcción del Estado vasco independiente y socialista, previa negociación para acercar a los presos primero y para concederles beneficios penitenciarios después. ETA se disuelve sin deplorar sus medios -el crimen- ni renunciar a sus fines: la independencia. Lo deja por facilitar un procés vasco para el cual ella misma sabía que representaba el principal obstáculo. Su incurable tacticismo resulta escalofriante, pero no tanto como imaginar la posibilidad de que algún gobierno llegara a ceder a sus demandas, traicionando la memoria de los muertos.

Cuando repetimos que ETA ha sido derrotada por el Estado de derecho estamos refiriéndonos al ejemplo moral de las víctimas que renunciaron a la venganza y se confiaron a la Justicia; a la inquebrantable labor de los propios jueces y fiscales; a la abnegación de la Policía y la Guardia Civil, que honran en los muros de sus cuarteles a los caídos; al coraje cívico de los que alzaron la voz cuando hacerlo equivalía a ser señalado; a la resistencia de los políticos constitucionalistas cuando los compañeros eran talados uno a uno; a los empresarios que se negaron a financiar nuevos atentados; a los periodistas que lo contaron todo y, amenazados, lo siguieron contando. Por todos ellos debemos recordar, y por todos ellos debe ganarse un futuro que no les hiele la sangre. Ese ciclo no lo puede cerrar ETA, con sus delirios, por puro oportunismo, sino los demócratas, con sus razones, por respeto a sí mismos.

A este mutis guionizado, insincero y venal se le añade la macabra ironía de que leyera el comunicado Josu Ternera, un prófugo de la Justicia que dirigía ETA cuando la bomba en la casa cuartel de Zaragoza arrebató la vida a 11 personas. Sin colaboración resuelta para esclarecer los más de 300 crímenes que claman justicia no puede plantearse ningún beneficio penitenciario. ETA ya no existe, y el pasado no se puede borrar, pero el futuro está aún por escribirse. El proceso de desnazificación en Alemania no se emprendió bajo la coqueta distinción entre víctimas inocentes y objetivos justificados: se asumió la culpa, se registró el horror, se formuló el desagravio, se erigió la memoria y se transmitió la verdad a cada miembro de las generaciones venideras. Eso se hizo. Y eso hay que hacer en la Euskadi posterior al terrorismo. De lo contrario, la primera víctima será el porvenir de nuestra democracia.

Mordaza secesionista
EDITORIAL El Mundo 4 Mayo 2018

Pocas cosas irritan más al independentismo que cuestionar un modelo de enseñanza que se ha convertido en un bastión para perpetuar la hegemonía nacionalista en el espacio público. Esto explica la furibunda reacción del soberanismo a la información que publicó EL MUNDO el domingo, en la que acreditamos quiénes fueron los profesores que insultaron a las fuerzas de seguridad al día siguiente del referéndum del 1-O, hasta el punto de señalar a los alumnos hijos de guardias civiles.

No deja de ser paradójico que, justo cuando se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa -se celebró ayer-, aquellos que han hecho del señalamiento una forma de coacción social se lleven ahora las manos a la cabeza por un reportaje que muestra el control que ejercen los secesionistas en la escuela catalana. El intento de amordazar a los periodistas que no están alineados con sus intereses no es nuevo entre los separatistas, pero conviene subrayarlo en un contexto en el que los denominados Comités de Defensa de la República encuentran amparo político en el Parlament, y justo cuando el control de los medios públicos catalanes resulta asfixiante.

Este periódico no ha puesto en la diana a nadie. Nos hemos limitado a hacer nuestro trabajo, después de que la Fiscalía abriera diligencias para investigar la conducta de nueve profesores en el Instituto El Palau de Sant Andreu de la Barca (Barcelona). Politizar las aulas no solo conculca las más elementales normas de cualquier sistema educativo, sino que supone un escalón más en la estrategia de estigmatización de la Cataluña que no transige con el pensamiento único del nacionalismo.

La miseria moral de ETA y sus blanqueadores
EDITORIAL  Libertad Digital 4 Mayo 2018

Que nadie se llame a engaño ni mire cobardemente para otro lado. No son días de esperanza sino de infamia.

Enésima escenificación de los criminales de ETA, la peor banda terrorista que haya padecido España: los asesinos exhiben la misma arrogancia y falta de arrepentimiento de siempre y, lo que a estas alturas probablemente sea peor, son legión los que se suman a la nauseabunda campaña de blanqueamiento con un entusiasmo muy poco disimulado.

Son los mismos que durante décadas han fungido de recogenueces; los que han mostrado simpatía y comprensión –cuando no admiración– por los asesinos; los que han dado la espalda a las víctimas en su elemental exigencia de memoria, dignidad y justicia para llegar a una falsa paz tutelada, en la que aquéllas sean humilladas y definitivamente olvidadas.

Su relación con ETA es un formidable indicativo de cómo la izquierda española –con encomiables pero minoritarias excepciones– ha experimentado una degeneración moral que ha acabado cristalizando en Podemos, partido que jamás ha condenado verdaderamente el terrorismo y que con cada nueva declaración o toma de postura deja claro que está mucho más cerca de los asesinos que de sus víctimas. Cómo olvidar, a este respecto, que Pablo Iglesias era uno de los contactos de referencia del entorno etarra y que ha dado cuenta de esa cordial cercanía en numerosas ocasiones, incluso ya como representante electo.

Así las cosas, no debe extrañar que este viernes, en lo que se anda vendiendo como acto final de ETA, vaya a haber una delegación de un partido que se siente especialmente a gusto entre quienes quieren destruir España.

No menos lamentable es el papel del PSOE, cuya responsabilidad en este estado de cosas es tremenda desde la traición del nefasto José Luis Rodríguez Zapatero, tan empeñado en destruir a la derecha política y social como en resucitar a una ETA moribunda cuando él llegó al poder, 11-M mediante.

Patxi López no ha desperdiciado la oportunidad de volver a exhibir su catadura y ha reclamado que los criminales etarras presos sean premiados, a pesar de su nulo arrepentimiento y su inexistente colaboración con la Justicia. López quiere además que esa aberración se perpetre con la "discreción" que suele acompañar a los actos vergonzantes. Lógico, por otra parte, y muy ilustrativo de la inmoralidad de la relación de los socialistas con ETA desde que Zapatero impidió su derrota definitiva e incondicional.

Mientras se bombardea con el mensaje de la derrota de ETA a una ciudadanía en gran medida ominosamente desentendida, los terroristas transmiten algo bien distinto al dictar que quien lea su comunicado definitivo sea el despreciable sanguinario Josu Ternera, que para mayor escarnio lo hace a cara descubierta, cuando pesa sobre él una orden internacional de busca y captura. Siguen siendo lo que siempre han sido, y todo lo que se les conceda lo presentarán como una derrota y una humillación para la democracia y para la nación españolas.

Por desgracia, las concesiones seguirán llegando. Porque unos, los de la cómplice izquierda más siniestra, es lo que, de hecho, quieren, y porque otros, empezando por el Gobierno, no tienen la menor intención de seguir combatiendo a los peores criminales que ha padecido la España democrática.

El panorama es así de desolador y los blanqueadores andan exultantes. Que nadie se llame a engaño ni mire cobardemente para otro lado. No son días de esperanza sino de infamia.

Patria sin ETA
Pablo Sebastián Republica 4 Mayo 2018

El anuncio del fin de ETA por los jefes de la banda terrorista es una obviedad revestida de macabra pomposidad y autopropaganda de un fracaso que dejó tras de sí un inmenso charco de sangre de sus víctimas inocentes (859 muertos, miles de heridos y más de 80 secuestros con tortura). Y además un inmenso dolor y una sociedad vasca rota y asustada que aún no se atreve a hablar con libertad y cuya reconciliación será imposible, hasta que no llegue otra generación ajena tiempo de los crímenes, que los etarras llaman tiempo de ‘conflicto’.

Al fondo de todo esto aparece la palabra ‘Patria’ (lo peor del nacionalismo) que Fernando Aramburu noveló con gran talento literario y que debería ser leída con el máximo interés en Cataluña porque la fractura social catalana, nacida del fallido golpe de Estado catalán, es muy profunda y tampoco tiene a corto plazo de solución.

Lo ocurrido contra los niños del colegio del Palau que son hijos de guardias civiles, además de ser un comportamiento nazi, es un síntoma de la cultura del odio irreconciliable que provoca el nacionalismo feroz e identitario, cuya furia y ceguera están en los orígenes de las guerras europeas como lo han recordado recientemente varios líderes europeos como Merkel y Macron.

ETA se va sin pedir perdón como debiera y con sus jefes y muchos de sus pistoleros aún huidos de la Justicia. Y todo ello adornado con el discurso de que dejan las armas para seguir el modelo catalán de rebelión y de golpe de Estado ‘incruento’. Una vía con la que juega temerario el mismo PNV que chantajea al Gobierno de Rajoy para que le apruebe los Presupuestos y les ofrezcan ventajas carcelarias a los presos de ETA.

Ahora, en Cataluña, el presidente Torrent del Parlament va a desafiar al TC con la reforma de la ley de Presidencia para intentar investir al prófugo de Puigdemont presidente de la Generalitat por la vía telemática, y mientras la Justicia de Alemania estudia que hacer con la extradición del catalán.

Ante estas dos situaciones paralelas sólo cabe una salida democrática por pararte de los partidos constitucionales: que PP, PSOE y Cs pacten evitar, con abstenciones pactadas en el Congreso, el chantaje de los nacionalistas en asuntos de Estado como investiduras, Presupuestos y censuras.

Y ahora le tocaría abstenerse al PSOE en los Presupuestos de 2018 por el bien de nuestro país que es la verdadera Patria de todos los españoles y no la selectiva y la rupturista del odio y la confrontación de los nacionalismos vasco y catalán, con sus particulares variantes de agresividad e intensidad.

Pero está visto que el PSOE no cederá por motivos ideológicos y también de oportunidad electoral. Con lo que la crisis del nacionalismo continuará con el riesgo añadido de extenderse a otras regiones de España por la vía de los desafíos lingüísticos que es por donde empieza a crecer la mala hierba de las praderas de las falsas Patrias que nunca prosperarán.

Las últimas mentiras de ETA
Ignacio Varela El Confidencial 4 Mayo 2018

Desde el basurero de la historia, los administradores de los despojos de ETA llevan una semana tratando de revestir de grandeza la porquería de su existencia y la miseria de su final. Esfuerzo inútil. Todo el mundo sabe que la siniestra serpiente de su logo quedó decapitada hace años, aunque, como los reptiles, abra la boca y mueva la cabeza, aparentando un resto de vida que ya no es tal.

El pistolero apodado Ternera (que ordenó ejecutar a varios de los suyos, mintió a todos y entregó a unos cuantos) ha puesto su voz, que no su rostro, a un texto cínico que contiene al menos tantas mentiras como líneas. El temible matarife de ayer ejerciendo de fantoche terminal.

“ETA, organización socialista vasca de liberación nacional”. Para empezar, cuatro mentiras y media. Lo único cierto fue lo de 'organización', y ya ni eso. Ni socialista, ni vasca ni de liberación, sino lo contrario: racista y totalitaria, radicalmente antivasca y nacida por y para la opresión.

“Quiere informar al pueblo vasco del final de su trayectoria”. Un poco tarde llega la información. Estamos informados del final de la trayectoria de ETA desde hace al menos siete años. Cuando la única identidad reconocible de una banda criminal es matar y no puede materialmente seguir haciéndolo, ese es objetivamente su fin de trayecto. El pueblo vasco fue artífice y beneficiario de que a la serpiente le cortaran la cabeza. Aunque, ¡ay!, parte de su veneno ha quedado inoculado en algún rincón del organismo social, y costará extraerlo del todo.

“Después de que su militancia haya ratificado la propuesta…”. Mentira. Su militancia no ha ratificado nada, entre otras cosas porque ya no existe. Casi todos los que la formaron están en la cárcel o arrepentidos; y fuera apenas queda una docena de sicarios desocupados, holgazanes del crimen esponsorizados por los autodenominados 'organismos de mediación internacional' que necesitan justificar su indecente papel de tapadera.

“ETA ha desmantelado totalmente el conjunto de sus estructuras”. Falso. Lo correcto es decir que a ETA le desarticularon sus estructuras. Llegó un momento en que la banda estuvo infiltrada hasta las entrañas por la acción sincronizada de la policía española y la francesa; todos sus comandos, uno por uno, estaban identificados y localizados; cada intento de atentado se conocía y se desactivaba con antelación. Ellos sospechaban unos de otros y dudaban de quién era activista genuino y quién policía emboscado o soplón. Eso los paralizó. Los primeros en saberlo eran el tal Ternera y su compadre Otegi, que, sin embargo, siguieron vendiendo a sus secuaces —incluyendo a los presos— la fantasía embustera de una negociación imposible.

“ETA da por concluida su actividad política”. No, hombre. Quien dio por concluida la actividad política de ETA fueron sus socios de Batasuna, estrangulados por la acertada decisión de ilegalizarlos y por la transmutación del apoyo social en hastío y rechazo.

Si durante un tiempo la izquierda 'abertzale' se nutrió de la épica de la lucha armada, a partir de cierto momento (el punto de inflexión fue el asesinato de Miguel Angel Blanco y el de no retorno, el atentado de la T-4) se invirtieron las tornas: el vínculo con ETA conducía a su brazo político a la proscripción. Fueron Otegi y compañía quienes, por salvar sus propios culos, renegaron de sus antiguos camaradas de armas y los anularon como actores políticos.

“ETA desea cerrar un ciclo en el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los estados” (se supone que se refiere al Estado español y al francés). El único conflicto relevante es el que durante seis décadas enfrentó a una banda terrorista con la democracia. Su proyecto político siempre fue provocar una involución en España e implantar en el País Vasco una dictadura supremacista de corte neonazi, montada sobre la represión y la depuración violenta de la discrepancia. La lástima es que tanta gente tardara tanto tiempo en comprenderlo, y no solo en el País Vasco.

ETA asesinó a más de 800 personas. Si hubiera podido, habría asesinado a muchas más, de hecho seguiría haciéndolo. No hubo nada noble ni volitivo en el abandono de la lucha armada: solo un colapso operativo y un absoluto fracaso político. Quizá lo que más duela a los que hoy están en la cárcel sea la consciencia de que quitaron la vida a otros y arruinaron la suya por nada y para nada. Disimular ese amargo desastre es el único objetivo de este último vodevil de pretenciosos comunicados y actos rituales.

“ETA nació cuando Euskal Herria agonizaba, ahogada por las garras del franquismo”. Otra falacia. Quizá nació entonces, pero creció y prosperó como nunca tratando de destruir la libertad. De hecho, degeneró muy pronto en un colectivo de mercenarios, asesinos a sueldo que hacían lo único que sabían hacer. Habrían encontrado la excusa para seguir aunque el País Vasco hubiera alcanzado la independencia, como la encontraron cuando se acabó la dictadura.

“ETA surgió del pueblo y ahora se disuelve en él”. Fulero, además de cursi. ETA martirizó al pueblo durante décadas y se disolvió, asfixiada por la sangre que había derramado, cuando al pueblo se le hizo insoportable tanta crueldad gratuita. Mientras tanto, ¿qué tuvo que ocurrir para que el sanguinario Ternera fuera durante unos meses miembro de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco sin provocar un vómito colectivo? Esa reflexión sigue pendiente en la sociedad vasca.

Apesta la obscena alusión a la lucha por “una Euskal Herria no patriarcal”. Eso, dicho por una organización tan cerrilmente reaccionaria y machista como ETA, es el rasgo cómico del comunicado.

En la práctica, ETA no dejó de existir ayer, sino hace siete años. Lo de estos días es un postrer intento de desmontar el tinglado de la farsa revistiendo la mierda de purpurina. Me cuesta entender —aunque no me sorprende— qué pintan el PNV y Podemos en la función de Bayona. Pero leo con asombro que también estará allí la UGT. Espero que no sea cierto. ¿Es que no fue bastante disparate lo de Barcelona? Luego se lamentan algunos de la crisis de la izquierda.

ETA continúa escribiendo su final a plazos
Fernando Savater explicó hace años sus tres razones para oponerse a ETA y sus cómplices (en el fondo, supongo que las mismas por las que combatió al franquismo): soy, dijo, antifascista, antimilitarista y anticlerical. Siempre he admirado la lucidez del diagnóstico. Ciertamente, el etarrismo fue —y su herencia sigue siendo— fascista, militarista y clerical.

Por lo demás, me importa un carajo que pidan un perdón que, además, sería fingido. Hay cosas para las que no existe el perdón histórico. Lo único que me interesa es que saboreen la impotencia y la derrota; y, a ser posible, que se pudran el resto de sus vidas.

A ETA no le pueden salir gratis sus más de 800 asesinatos
OKDIARIO 4 Mayo 2018

Que nadie olvide las casi 900 víctimas mortales de ETA, las 16.000 personas heridas, quemadas o mutiladas, los 42.000 seres humanos que han tenido que padecer una insoportable angustia física y psicológica debido a las constantes extorsiones y amenazas. Que nadie abandone el respeto que merecen todas estas personas, también sus familias. De lo contrario, los terroristas que llenaron las calles de España de muerte y destrucción durante más de cinco décadas habrán conseguido lo que buscaban: imponer la violencia como forma de hacer política y salir indemnes de tan abyecta estrategia. Por mucho que los asesinos anuncien ahora “el final de su trayectoria” y el “desmantelamiento” total del “conjunto de sus estructuras”, el final de la banda no puede firmarse sobre un cheque en blanco. El Estado no debe ni puede conceder ni una sola prebenda. Menos aún cuando en el comunicado no hay un atisbo de arrepentimiento. Hasta hace poco, incluso, algunos de sus líderes encarcelados se sentían orgullosos de los crímenes perpetrados durante sus años en libertad.

Todo este afán comunicativo parece más bien una estrategia encubierta para facilitar el acercamiento de los presos etarras al País Vasco. Algo que, por supuesto, no debe consentir el Gobierno por mucho que necesite el apoyo del PNV para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Los etarras han cambiado las bombas por las palabras, pero siguen hablando de “continuar la lucha con la responsabilidad y honestidad de siempre”. Una frase que, más que anunciar la disolución de ETA, es una provocación a las víctimas del terrorismo. Aún hay centenares de asesinatos sin resolver, de ahí que el mensaje de este jueves tenga el mismo valor que el papel mojado. Sin arrepentimiento no puede haber la más mínima concesión. Por otra parte, este asunto no sólo concierne al Ejecutivo, sino a todas las fuerzas constitucionalistas. Al igual que ocurre con la unidad de España, Ciudadanos siempre se ha mostrado firme ante los terroristas. Lamentablemente, no se puede decir lo mismo del actual Partido Socialista. La formación que dirige Pedro Sánchez parece empeñada en los últimos tiempos en estar siempre en el lugar incorrecto.

Su condición de gran partido español y su electorado de amplia mayoría socialdemócrata deberían ser suficientes para que se opusieran a cualquier treta de los radicales. Sin embargo, se unen a PNV y Podemos para tratar de conseguir el acercamiento de los presos etarras al País Vasco. Hasta un exlendakari como Patxi López se muestra partidario de este favor a los etarras. ¿Qué hay del respeto a la memoria de emblemas socialistas como Fernando Múgica, Ernest Lluch, Fernando Buesa o Isaías Carrasco? Esta deriva, unida a la que han protagonizado con los independentistas en Cataluña o con temas tan sensibles como la Prisión Permanente Revisable, dará con la credibilidad de la formación contra el suelo si no rectifican. Una postura connivente con los enemigos de España que se puede esperar de Podemos, ya que los populistas no regatean esfuerzos a la hora de blanquear la imagen de ETA. No obstante, el Partido Socialista debería estar con todos esos demócratas que demandan que nadie olvide el dolor causado por unos asesinos que han protagonizado algunas de las páginas más negras de la historia de España. Falta pedir perdón y sobran ambiciones políticas por parte de los etarras. España ha de seguir inflexible con ellos.

El infame final de una banda de asesinos
Editoriao La Razon 4 Mayo 2018

El comunicado en el que ETA anunció ayer su disolución, leído por uno de sus más sanguinarios jefes, José Antonio Urruticoechea Bengoechea, alias «Josu Ternera», formará parte indeleble de la historia infamante de la banda y, sin duda, causará un dolor añadido a sus víctimas y ofenderá con sus mentiras repulsivas a todas aquellas personas de buena voluntad que han sido testigos del horror del terrorismo etarra. Pero la sociedad española, vacunada como está contra la violencia ideológica, no debería dejar pasar con el desdén de lo sabido, el proyecto político separatista y revolucionario que los terroristas esbozan en los escasos seis párrafos de su «declaración final».

En efecto, la banda no sólo no se arrepiente de nada ni asume la responsabilidad de sus crímenes, sino que se plantea alcanzar los mismos objetivos, aunque por otros medios. Derrotada como banda terrorista por las Fuerzas de Seguridad del Estado y los tribunales de Justicia, rechazada por la inmensa mayoría social y desenmascarada en el ámbito internacional, ETA se dispone a articular un movimiento político en el País Vasco, cuyo ensayo más reciente hay que buscarlo en el llamado «proceso» independentista catalán. Estamos, pues, ante una escenificación de «cambio de ciclo» que no es más que la puesta en marcha de la estrategia que planteó Arnaldo Otegi, la llamada «vía Kosovo», ante el ineludible fracaso de la banda. No es sólo que ETA pretenda blanquear su maldita trayectoria y justificar sus sesenta años de existencia, imponiendo un relato nauseabundo de los hechos, es que trata de arrogarse de nuevo el protagonismo y la legitimidad de la construcción de un futuro Estado vasco, que, en consonancia con su factura marxista, será socialista, unificada, es decir, con Navarra y el sur de Francia; euskaldun y –tributo a los nuevos tiempos– «no patriarcal».

Ante lo visto, se hace perentorio trasladar al conjunto de la sociedad española, especialmente a la vasca, la amenaza que subyace en este proyecto de reinvención de la banda, pero, sobre todo, alertar a la izquierda radical que en el conjunto de España representa Podemos y a las distintas formaciones nacionalistas de las consecuencias que puede tener para el progreso y la estabilidad democrática del País Vasco cualquier tipo de acercamiento con el movimiento etarra. En este sentido, basta con citar el comentario del dirigente batasuno Otegi, a propósito de la declaración final de ETA, en el que señala el punto de partida de esta nueva etapa: «seguimos siendo un pueblo que no conoce la paz ni la libertad». O dicho de otra forma, sólo habrá paz y libertad cuando el País Vasco sea independiente. Como en el ensayo catalán, los etarras plantean la acumulación de fuerzas y los acuerdos entre diferentes, en clara alusión al PNV, para forzar el reconocimiento al derecho a decidir, condición indispensable para alcanzar el estatus nacional. Finalmente, de ese proceso, que la banda describe como «independentismo de izquierdas», podrán formar parte todos los militantes etarras, contribuyendo a la causa de la manera que consideren mejor.

Si hemos expuesto con cierta prolijidad la estrategia que, a nuestro juicio, subyace a lo largo de todo el comunicado de la banda es para advertir contra la manipulación del lenguaje y las retóricas torticeras que, con toda seguridad, pondrá en marcha el mundo etarra de cara a esta nueva fase de la «construcción nacional de Euskal Herria». La única respuesta posible ante esta amenaza, que no conviene despreciar, es la misma que ha conseguido la derrota sin paliativos del terrorismo: la preeminencia de la Ley y del orden constitucional, como bases fundamentales de la democracia española y de la convivencia pacífica de todos sus ciudadanos. Por ello, y sin negar que la disolución de ETA es de por sí una noticia positiva, por más que la vileza de su propaganda nos indigne, nada debemos a quienes tanto dolor han causado y, mucho menos, pueden establecerse compensaciones de ningún tipo para quien deja de asesinar. Como advirtió ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la banda puede anunciar su desaparición, pero no desaparecen sus crímenes ni la acción de la Justicia para perseguirlos y castigarlos. La firmeza en la aplicación de la Ley, que implica mantener la persecución de los terroristas huidos para que respondan de sus delitos, es una exigencia irrenunciable en un estado de Derecho.

Probablemente, a partir de ahora, se alzaran voces que se pretenden pacificadoras para reclamar cesiones al mundo de ETA ante el «nuevo tiempo político». Pero sin establecer juicios de intenciones a quienes, dentro y fuera de España, sustentan esta posición, hay que insistir en que sólo desde el respeto a la Ley se construyen países libres, democráticamente avanzados. El éxito de la sociedad española en la lucha contra el terrorismo lo demuestra. Ha costado muchos sacrificios y esfuerzos, que la conveniencia política no puede despreciar.

El dilema Rivera: ¿sostener al Gobierno Rajoy o dejarlo caer ya?
Jesús Cacho. vozpopuli  4 Mayo 2018

11 de marzo de 1938. A primera hora de la mañana, el canciller austriaco Kurt Schuschnigg recibe un ultimátum de AdolfHitler. O retira su proyecto de plebiscito o Alemania invadirá Austria. Nada que discutir. A las 2 de la tarde, el aludido manda a paseo su plebiscito. Ya está, ya podemos seguir con los paseos a orillas del Danubio, la música clásica, la repostería de la dulce Viena. Pero no, porque apenas media hora después el monstruo sube la apuesta y le exige su dimisión y el nombramiento del nazi local Seyss-Inquart como nuevo canciller de Austria. Schuschnigg duda. Tras el asesinato de Dollfuss, el pequeño junker había cerrado un Parlamento democráticamente elegido, dicho no a la libertad de prensa, suspendido el derecho de huelga, y prohibido la existencia de otros partidos que no fueran el suyo. He aquí un tirano fuerte con el débil y débil con el poderoso. Y en el último minuto, duda. Pero al cabo termina por ceder. El Schuschnigg intransigente, el hombre todo negativa, la negación hecha dictador, se vuelve hacia Alemania, la voz ahogada, el rostro enrojecido, los ojos húmedos y pronuncia un débil “sí”. Capitula. El hombre del no termina por decir sí con tal de que se lo pida Hitler. “No podía hacer otra cosa”, confesaría más tarde en sus memorias.

Lo cuenta Éric Vuillard en “El orden del día” (Tusquets), premio Goncourt 2017, en un relato sobre la cobardía y la resignación de políticos de toda laya, en toda época, y sus trágicas consecuencias para la vida y la muerte de millones de personas. Al día siguiente, 12 de marzo de 1938, Neville Chamberlain y señora ofrecen a Joachim von Ribbentrop y señora un almuerzo de despedida en Downing Street. El embajador alemán en Londres acaba de ser ascendido a ministro de Asuntos Exteriores del Reich. Melón de Charente helado y pularda de Louhans al estilo de Lucien Tendret de plato principal. Fresas silvestres de postre. Como invitados, Alexander Cadogan, viceministro de Exteriores británico, y Winston Churchill. De excelente humor, Ribbentrop monopoliza la conversación con asuntos tan variopintos como triviales. Ante el asombro de la concurrencia, toda la conversación es suya. Ocurrió que, en plena comida, un enviado del Foreing Office hizo acto de presencia para entregar discretamente un sobre a sir Cadogan quien, con gesto serio, se levantó para pasárselo a Chamberlain tras haberlo leído. Churchill, “abriendo uno de sus grandes ojos de cocker”, detectó una profunda arruga en el entrecejo del primer ministro. Una noticia alarmante, sin duda. Pero el único que no pareció enterarse de lo ocurrido fue Ribbentrop, que seguía imparable con su cháchara de comadre. Imposible hacerlo callar. La comida se prolongó hasta más allá de lo que mandan las normas de cortesía, pero Neville no se atrevía a cortar un almuerzo con el ministro de la gran potencia germana. Debía actuar con tacto exquisito.

Solo al final, y no sin que antes la mayor parte de los invitados se hubieran despedido, se atrevió Chamberlain a lanzar al pedante alemán un desesperado “Discúlpeme, pero un asunto urgente me requiere”. Una vez en su coche, el matrimonio Ribbentropp estalló en una sonora carcajada. Se habían dado perfecta cuenta de lo ocurrido. Al tanto de lo que decía el mensaje secreto, el ministro nazi se las había ingeniado para, aprovechándose de la enfermiza cortesía de Chamberlain, hacerle perder el mayor tiempo posible hasta obligarlo a dilapidar unas horas preciosas que tendría que haber ocupado en la toma de decisiones drásticas. Aquel mensaje, en efecto, contenía una noticia terrible: la Wehrmacht acababa de invadir Austria. Gran Bretaña padeció lo suyo por culpa de la innata cobardía de aquel primer ministro que regresó de la conferencia de Múnich blandiendo en el aeródromo unas pobres cuartillas llamadas a asegurar “paz para nuestro tiempo”, pero pudo contar con un Churchill capaz de sacar al país del atolladero. Austria padeció la sumisión de un totalitario como Schuschnigg, sin que en la retaguardia esperara ningún héroe salvífico. España soporta ahora los padecimientos provocados por un pusilánime Mariano Rajoy, sin que en el horizonte asome la cabeza ningún liderazgo transformador. “El problema de Mariano no es de cálculo ni de tacticismo: es biológico; sencillamente él es así. Esperar que se comporte como un valiente va contra sus genes”.

Sin la amenaza de un dictador sanguinario como Hitler, Mariano confía su futuro personal, su determinación de durar año y pico más, a una alianza tácita con el PNV, con el nacionalismo vasco, porque nadie más que el nacionalismo puede apoyar un Gobierno débil que ha renunciado a gobernar pensando en el interés general. Con el nacionalismo vasco y con el catalán, dispuestos a hacer lo que sea para mantenerlo en el poder, porque para ellos siempre será mejor un presidente acobardado e incapaz de tomar decisiones que uno fuerte y sin lastres del pasado. Nadie mejor dispuesto a dar respiración asistida a este Gobierno inane que los enemigos de España, los nacionalistas vascos y catalanes, con la ayuda de la patulea izquierdista que representa Podemos. Más el PSOE, claro está, esa desgracia que desde hace más de 100 años padece España y que es quién hoy mantiene a Gobiernos enemigos de la nación en el País Vasco, en Navarra, en Valencia, en Baleares y en el Ayuntamiento de Madrid, por citar los casos más notorios.

La contaminación independentista
Durar año y pico más en Moncloa sin proyecto político de ningún tipo, sin voluntad de reformas, sin idea de Estado, sin ideología, sin nada. Simplemente durar, permanecer y ponerse a cubierto de las contingencias judiciales que pudieran sobrevenirle. ¿Y qué hace Mariano para perdurar? Pactar bajo cuerda con todo aquel a quien pueda comprar. En Cataluña se apresta a facilitar otro Gobierno golpista presidido por Elsa Artadi, dilecta discípula de Puigdemont, para poder levantar el 155 y salir por pies. Y el que venga detrás que arree. El proceso de contaminación independentista en la Comunidad Valenciana y en Baleares avanza imparable, también con la inmersión lingüística como bandera, aunque es peor lo de Navarra: la entrega de esa comunidad histórica al independentismo abertzale es quizá una de las derrotas más clamorosas registradas por este sedicente Gobierno de España. Y tras Navarra vendrá el acercamiento de los presos etarras. Ello por no hablar del País Vasco, feudo de un PNV que ha construido allí un auténtico régimen clientelar, casi un Estado independiente de facto, cuya única amenaza procede hoy de esa extrema izquierda heredera de ETA que sueña con hacer realidad en el escaño lo que no ha podido lograr con la pistola.

En la situación de crisis política y parálisis institucional que atravesamos, el milagro español se llama crecimiento. Asusta pensar lo que podría estar ocurriendo sin el colchón amortiguador de un PIB en auge capaz de tapar no pocas miserias. El crecimiento está funcionando como un analgésico, una especie de opio que lleva a esta sociedad encanallada de La Gran Manada, varada en un estatismo atroz, a reclamar más y más gasto público como si el dinero viniera del cielo. Se trata, en todo caso, de un crecimiento expuesto a imponderables cuyo comportamiento escapa a nuestro control, y que además está siendo comprometido por decisiones de política económica abiertamente populistas. Teresa Lázaro publicaba el jueves aquí que el Ejecutivo destinará este año más de 5.000 millones a frenar las protestas de pensionistas y funcionarios. La subida de los empleados públicos ha costado casi 2.700 millones y la factura de los diferentes incrementos de pensiones, otros 2.600 millones. Son cifras que figuran en el Programa de Estabilidad que el Gobierno remitió a Bruselas el lunes 30, como es obligado cada año por estas fechas. En total, 5.300 millones en “zanahorias electorales”, versión Montoro, que en román paladino quiere decir compra de votos con dinero público a un año vista de los comicios autonómicos y municipales de mayo de 2019.

Una factura cuyo tamaño aumentará en 2019 hasta rondar los 6.000 millones, y que pondrá en peligro el cumplimiento de los objetivos de déficit, como ya se ha encargado de recordar Bruselas a Madrid. Es gasto estructural que se incorpora al sistema y compromete el crecimiento futuro. Y ello con el Tesoro público obligado este año a pedir prestado en los mercados más de 30.000 millones (37.000 en 2017), una parte de los cuales irán a atender el pago de las extras de las pensiones, que habrá que sumar a una Deuda Pública que crece exponencialmente -1,2 billones a finales de 2018- y que alguien, algún día, tendrá que pagar. Nuestra clase política se llama andana. Los partidos del arco parlamentario parecen empeñados en ordeñar la vaca hasta donde aguante, con desprecio de cualquier previsión de futuro. Todos han sucumbido a la orgía populista en la que vivimos, sin la menor reflexión sobre los cambios urgentes que necesita el modelo para poder subsistir. Reflejo de país sometido a una auténtica riada de populismo ramplón. Turbiones violentos de opinión publicada, como el provocado por la sentencia de La Manada, que dejan tras de sí el paisaje de un país razonablemente rico y culto reducido a cenizas, horizonte de tierra quemada donde todos parecen haber perdido crédito y criterio, con los propios ministros del Gobierno implicándose en el griterío y la confusión, sin que nadie, en ninguna instancia política, económica o cultural, llame a la mesura.

Y mientras, el votante del PP, escandalizado, continúa migrando hacia la ensenada de Ciudadanos en la que poder refugiarse de tanto oprobio. Rivera, de viaje por América del Sur esta semana, está obligado a enfrentarse al dilema que ni él ni Ciudadanos pueden soslayar: ¿Seguir apoyando a este Gobierno inane hasta el otoño de 2019, o dejarlo caer cuanto antes para acortar la agonía? ¿Vale la pena exprimir la sangría de votos del PP a cambio de heredar en su momento un erial, un país reducido a escombros? No se me ocurre formulación que recoja mejor el drama al que España se enfrenta en este momento. Ocurre que en otoño de 2019, la situación puede ser mucho más complicada y difícil, tal vez inmanejable, porque la velocidad del deterioro con un Gobierno que no gobierna es exponencial. Razón por la cual sería de la mayor importancia que Ciudadanos se decidiera a dejar caer cuanto antes, mediante la oportuna moción de censura, al Ejecutivo Rajoy para ir de inmediato a elecciones generales. Es hora de acabar con los Chamberlain y los Schuschnigg. Hora de apostar por el valor cívico y la determinación democrática. No cabe ya alegar los riesgos que para la estabilidad política y económica tendría un lance semejante. No hay estabilidad ninguna en asistir perplejos a la demolición de la nación por culpa de quien solo aspira a permanecer en el poder para huir de sus propias responsabilidades. Volvamos a Vuillard: “Mientras Inglaterra se ha acostado y ronca apaciblemente, mientras Francia tiene hermosos sueños y a todo el mundo se la trae al pairo lo que ocurre, el viejo Miklas [Wilhelm Miklas, presidente de Austria] a su pesar, acaba nombrando al nazi Seyss-Inquart canciller austriaco. Las mayores catástrofes se anuncian a menudo paso a paso”.

¿Derrotada o indultada?
ROGELIO ALONSO El Mundo 4 Mayo 2018

"Pero detrás del desafío terrorista, que absorbía toda la atención, se estaba librando otro combate más hondo de naturaleza nacionalista. Además de sus comandos clandestinos, el terrorista ha contado con numerosos representantes civiles; y, junto a su aparato militar, ha dispuesto de otro político e ideológico. Derrotado policialmente, ¿no habrá salido, sin embargo, ganador en estos otros combates? Eludir esa pregunta sería prueba de complacido simplismo o de cobarde escapada; a la postre, de rendición". La pregunta de Aurelio Arteta en un artículo de 2014 es especialmente pertinente ahora que ETA despliega un espectáculo mediático anunciando su final. Pero ETA no finaliza, pues su terrorismo no consistió solo en esa violencia física que cesó en 2011, sino también en la psicológica y política que coaccionó y aterrorizó a ciudadanos no nacionalistas durante décadas y que todavía hoy condiciona sus vidas. El terrorismo etarra no ha tenido un coste político para el nacionalismo ni para un partido como el PNV, que fue definido como "parásito objetivo de ETA" y que ha impuesto su hegemonía política, social y cultural. Pero sí ha tenido para sus víctimas implicaciones políticas ignoradas en este engañoso final. La organización terrorista seguirá presente a través de quienes ya han sido perdonados por los últimos Gobiernos de nuestra democracia y una significativa parte de la sociedad. Como escribió Mikel Azurmendi en 2017, "las instituciones del Estado y los partidos políticos democráticos no han sido capaces de que el terrorista con múltiples asesinatos haya sido juzgado políticamente".

"Lo tenemos merecido", denunció Joseba Arregi tras el último comunicado etarra evidenciando la falacia de una derrota de ETA a la que las elites políticas han renunciado: "Es realmente indignante lo fácil que tragamos la enorme contradicción de reconocer que ETA ha matado por razones políticas, para materializar un proyecto político, y el carácter radicalmente privado de todo lo que se le exige a ETA en su final". Años atrás, cuando el nacionalismo vasco ansiaba un final del terrorismo como el que ahora se le concede, centrado solo en los medios violentos mientras quedan indemnes los fines nacionalistas y la ideología compartida por ETA y PNV que los legitima, Aurelio Arteta exigió no solo una "derrota por un KO legal y policial", sino también "por otro político y moral". El Estado ha desistido de aplicar la justicia política que la verdadera derrota de ETA exigía para merecer ese nombre. Se expresa solidaridad con las víctimas ignorando que fueron asesinadas para lograr metas políticas y que, por tanto, la justicia hacia ellas exige mucho más que indemnizaciones y promesas.

Este tramposo final de ETA llega a costa de la rehabilitación política y social del entorno terrorista, auténtico poder fáctico y cómplice necesario del terrorismo nacionalista. Así lo han querido quienes se vanaglorian de una derrota de ETA que constituye, parafraseando a Hannah Arendt, "una mentira política organizada". Se oculta tan seria anomalía democrática, ya normalizada, mediante la instrumentalización de las víctimas prometiéndoles "Memoria, Dignidad, Verdad y Justicia", mientras se les niega estas reivindicaciones.

La manida batalla del relato instrumentaliza la memoria con una política memorialística limitada a recordar las atrocidades y a reivindicar la injusticia de los crímenes, pero sin exigir la necesaria rendición de cuentas a los terroristas nacionalistas y a sus cómplices. Estos ya han recibido el perdón político y moral e incluso penal con numerosos crímenes impunes. Por ello, muchas apelaciones a la memoria equivalen a extraer la última gota de sangre de esas víctimas a las que se les promete justicia mientras se les niega tan irrenunciable derecho. Tzvetan Todorov desenmascaró a quienes se presentan como "bravos combatientes por la memoria y la justicia" que, sin embargo, utilizan la memoria como sustituto de la justicia para eludir sus "responsabilidades frente a las miserias actuales". Entre esas miserias que el discurso oficial sobre el final de ETA omite: la legitimación del terrorismo mediante la presencia de los representantes de ETA en las instituciones tras una legalización que obedeció a criterios políticos, no jurídicos, con la connivencia de los principales partidos y el fraude de ley de un Tribunal Constitucional que, sin competencia para ello, neutralizó la ilegalización dictada por el Supremo. Hoy escuchamos grandilocuentes llamamientos al recuerdo de las víctimas como pretexto para olvidar su significado político. Las consecuencias del terrorismo son blanqueadas incluso por algunos demócratas que abusan del sentimentalismo para vaciar de contenido político la violencia nacionalista, borrando cómo esta ha deformado el tejido político y social del País Vasco y Navarra.

El mutis de ETA es un show propagandístico rentabilizado por quienes la legitiman ante la inacción de un Gobierno español que solo contrapone un eslogan: ETA ha sido derrotada. La realidad demuestra que se trata de un significante vacío con el que ocultar la dejación política que ha evitado una verdadera derrota del terror nacionalista. Ciertamente, como ETA reconoció en 2011, no ha logrado sus objetivos estratégicos pues "si no Euskal Herria aparecería en los mapas del mundo como un país libre". Pero ETA puede reivindicar que, pese a no haber ganado, su "lucha no ha sido en balde". Esta es la derrota del vencedor que debería avergonzar a sus responsables. Como algunas víctimas denunciaron, aunque los terroristas no lograron "todo lo que buscaban" sí ganaron "su batalla política imponiendo su paradigma de legitimación de su ideología". ETA ha conseguido que hablemos de sentimientos en lugar de hacer justicia a las víctimas, una justicia que necesariamente debe ser política. Se ha renunciado a una justicia política que interpela a los lobbistas de ETA y al nacionalismo representado por el PNV que obtuvo ventajas políticas, y que consolidó su poder gracias a la violencia contra los constitucionalistas. Hoy, en 194 ayuntamientos de mayoría nacionalista y solo 14 no nacionalistas, el PNV cuenta con 1018 concejales; Bildu, con 894; el PSE, con 196; y el PP, con 79.

Muchos demócratas ya han perdonado al terrorismo nacionalista su culpa política y moral. Con notable hipocresía rechazan los homenajes a etarras mientras se niegan a hacer cumplir dos leyes de víctimas, una nacional y otra autonómica, que los prohíbe expresamente. Incoherente resulta reivindicar la derrota de ETA cuando toleran rituales con los que los terroristas se desprenden simbólicamente de toda culpa, reforzando el esquema moral que justifica el terror mediante ese reconocimiento social y político. Así se impone el relato que culpabiliza a las víctimas y absuelve a ETA sin que quienes se declaran indignados hagan nada por impedir tamaña injusticia. Prometen honrar a las víctimas y la deslegitimación del terrorismo, pero sus actos evitan deslegitimar a quienes, ante la indefensión de aquellas, imponen el control del espacio público, a quienes tuvieron y tienen como misión la no condena de ETA y, por tanto, la legitimación del terror nacionalista.

ETA YA ha recibido su indulto político y moral mediante la naturalización y normalización democrática de sus representantes, evidenciando una dejación del Estado que el mantra de la derrota de ETA intenta encubrir. El perdón a ETA y la renuncia a derrotarla verdaderamente también se aprecian en la petición de una víctima a Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno de Mariano Rajoy que, al igual que Rodríguez Zapatero, se negó a aplicar las órdenes internacionales sobre Josu Ternera tras localizarlo en Suiza y Noruega: "No apelo a usted solo en su condición de representante público. Sé que hace poco ha sido madre; por ello apelo también a esta condición para que nos ayude a que se haga justicia por el asesinato de mis hijas y de mi hermano". Hoy son muchos los que promueven una amnesia consentida que subestima las graves cesiones políticas al terrorismo. Lo hacen mediante su comparación ventajosa con un final de ETA que utilizan como bandera para esconder cuan injusto y humillante ha sido para quienes tanto sacrificaron.

Rogelio Alonso es autor de La derrota del vencedor. La política antiterrorista del final de ETA, que será publicado por Alianza Editorial en la segunda quincena de mayo.

La comunidad del odio vasca sigue viva
José García Domínguez Libertad Digital 4 Mayo 2018

La comunidad del odio no se ha disuelto. Ni en décadas se disolverá. El veneno sigue ahí

Euskadi Ta Askatasuna, aquella escisión asilvestrada de las nuevas generaciones del PNV hartas de la quietud contemporizadora y silente de sus padres, padres tanto en el sentido doctrinal del término como en el más original, biológico y primigenio, fue en origen, allá por el mítico 68, el producto más destilado de una comunidad del odio que ni se ha disuelto ni tampoco se ha replegado sobre sí misma. Bien al contrario, la comunidad del odio que alumbró en su día a ETA solo ha renunciado, tras medio siglo, a que su brazo armado siguiera presionando el gatillo con fruición. Únicamente a eso, que no a desprenderse de la bilis tribal que les impulsó a aferrarse a él con devoción patológica. Euskadi Ta Askatasuna acaso haya muerto hace unas horas, pero la comunidad del odio que la alumbró sigue y seguirá ahí, tan viva como siempre, más presente que nunca.

De esos hijos silvestres de sus padres se solía gritar en las manifestaciones de repudio tras las carnicerías que no eran vascos. Un ejercicio de autoengaño voluntarista y naíf, por lo demás. Porque sí eran vascos. Claro que eran vascos. ¿Qué otra cosa iban a ser más que vascos? También se solía gritar en otro ejercicio de ingenuidad coral que eran fascistas. La misma acusación recurrente y absurda que en la Cataluña desquiciada de ahora mismo se lanza contra los profesores que marcan y vejan a los hijos de los guardias civiles en las aulas de la Generalitat. Acusación recurrente y absurda porque ni los unos ni los otros tienen ni han tenido nunca nada que ver con el fascismo. Los silvestres del Cantábrico que mataban niños con bombas no son fascistas, sino genuinos nacionalistas vascos.

Como los silvestres del Mediterráneo que humillan y torturan psicológicamente a los niños señalados, que tampoco nada tienen de fascistas y sí todo, en cambio, de verdaderos nacionalistas catalanes. Por lo demás, es sabido que juzgar resulta siempre mucho más fácil que comprender. Y comprender la incomprensible pervivencia temporal de ETA se antoja empresa imposible sin abordar antes la enfermedad crónica que anida en lo más profundo del ethos tribal vasco, esa perenne comunidad del odio que luce tan presente y viva hoy como hace 50 años, cuando el 7 de junio de 1968 Txabi Etxebarrieta mató de cuatro tiros por la espalda al guardia civil José Pardines. "El terrorismo es casi exclusivamente una actividad de jóvenes seducidos por adultos", escribió en cierta ocasión Dahrendorf con esa lucidez tan suya.

Tal vez todo el misterio del interminable medio siglo aferrados al ir y venir de un gatillo se esconda en esa frase. Porque nunca fueron cuatro locos. Ni antes ni ahora. Cuatro locos eran los del GRAPO, cuatro locos eran los de las Brigadas Rojas y cuatro locos eran los alemanes de la Facción del Ejército Rojo, más conocida por Baader-Meinhof. Los hijos asilvestrados de sus padres, en cambio, ni nacieron ni morirán en la marginalidad. La aquiescencia tácita y la legitimación implícita de la comunidad del odio, esa magna comunión indigenista que desde siempre ha pastoreado el PNV y bendecido las hipócritas sotanas ensangrentadas de sus párrocos tribales, es lo que explica su longevidad diferencial. No, la comunidad del odio no se ha disuelto. Ni en décadas se disolverá. El veneno sigue ahí.

'El relato'
Emilio Campmany  Libertad Digital 4 Mayo 2018

Si la ETA estuviera completamente derrotada, no habría comunicados de ETA hechos impunemente por terroristas con cuentas pendientes con la Justicia.

Hay palabras o expresiones que se ponen de moda en la política española quién sabe por qué. Pasa con hoja de ruta, líneas rojas, puntual y muchas más. En los últimos tiempos ha atraído los focos hacia sí la palabra relato. Lo curioso que le pasa a relato es que se usa peyorativamente cuando uno se refiere al ajeno, al que se acusa de falso, y admirativamente cuando se emplea para aludir al propio, por ser obviamente verdadero.

El PSOE trata, incluso por medios legales, de imponer su verdad sobre la Segunda República y la Guerra Civil. Según su relato, aquel régimen fue exquisitamente democrático y la Guerra Civil fue consecuencia de una sublevación militar que quería acabar con la democracia en España. Naturalmente, en ese relato ni a la izquierda, en general, ni al PSOE, en particular, les alcanza ninguna responsabilidad en el estallido del conflicto. Fruto del éxito de tal relato son las estatuas erigidas en los Nuevos Ministerios en memoria de dos de los mayores culpables del mismo: Indalecio Prieto y Largo Caballero. No fueron los únicos, pero sí dos de los más importantes. Y los dos eran dirigentes del PSOE.

Ahora, la ETA está empeñada en imponer su propio relato de lo que ella llama "conflicto". Según él, su actividad armada estaba justificada por la opresión que sufre el pueblo vasco. Y lo más que está dispuesta a reconocer por boca de sus actuales líderes es que se les fue un poco la mano. En frente, los llamados "partidos democráticos", incluido el PSOE, tratan de imponer su relato de los hechos. Según él, la democracia derrotó a ETA, gracias, entre otras cosas, a la insigne labor de Zapatero y Rubalcaba. Ante la acusación de que se rebajaron a negociar con la banda, alegan que todos los Gobiernos lo hicieron. Olvidan sin embargo aclarar que sólo ellos tuvieron éxito. Un éxito que sólo puede explicarse por medio de las cesiones que se hicieron y que todavía están por confesar.

El verdadero relato del terror etarra está todavía por escribir. Pero en el mismo no pueden faltar dos hechos: el acoso policial y político sin precedentes con el que Aznar asedió a la banda y el exceso de violencia etarra, en parte consecuencia de lo anterior, que hizo que la organización perdiera la poca legitimidad que le quedaba. Cuando más acorralada estaba, Zapatero abrió una negociación que garantizó a la ETA una salida relativamente digna a cambio de que la medalla de haber acabado con ella se la colgara el PSOE y no Aznar. En todo caso, si la ETA estuviera completamente derrotada, no habría comunicados de ETA hechos impunemente por terroristas con cuentas pendientes con la Justicia. Aunque sólo se haya cedido en no perseguir a los etarras que han conseguido zafarse de la cárcel, que algo más habrá, ya es mucho. Y es suficiente para desmentir el relato oficial.

Luego está el relato del 11-M, pero eso no es un relato, eso es un cuento chino.

último pronunciamiento de la banda terrorista
ETA se va sin pedir perdón, sin hacer autocrítica y sin colaborar con la Justicia
Jose Mari Alonso. Vitoria El Confidencial 4 Mayo 2018

ETA se ha ido sin pedir perdón a las miles de víctimas causadas, sin hacer autocrítica por su actividad y sin mostrar ninguna intención de colaborar con la Justicia para esclarecer los cerca de 400 asesinatos sin resolver. El epitafio de la banda terrorista, al que ha puesto voz el histórico terrorista Josu Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', no deja de ser una mera justificación a lo que ha hecho en el pasado y en la que en cierto modo viene a reclamar a todos aquellos a los que infligió dolor y sufrimiento un reconocimiento por la decisión adoptada de desaparecer.

No hay nada en el escueto comunicado con el que se despide ETA de lo que se le había demandado. Solo, y forzada, ha asumido el término “disolución” para su final, una palabra que no entraba en su diccionario y que la banda terrorista se ha visto obligada a utilizar a instancias de los mediadores internacionales que han ejercido de 'jueces morales' de este proceso y que habían puesto la exigencia de que la declaración fuese clara e inequívoca como condición para avalar su adiós definitivo. "Desmovilización" -término utilizado por las FARC para su final- o "desmilitarización" eran los términos que la banda terrorista pretendía asumir en un inicio para formalizar su adiós, algo que no encajaba en la "desaparición unilateral, efectiva y definitiva" que se le reclamaba.

La banda terrorista no ha querido proyectar una sensación de derrota y ha desterrado en su declaración final cualquier expresión que proyecte fracaso. No hay nada en sus escasas 30 líneas de despedida más allá de su habitual retórica. De hecho, ETA dice más en su anterior comunicado del 20 de abril en el que pidió un perdón selectivo a las víctimas, a aquellas que “no tenían participación directa en el conflicto”, o incluso en la carta de carácter privado remitida hace unos días a agentes políticos, institucionales y sociales, y cuyo contenido fue conocido ayer, en la que reconocía su parte de culpa en el “sufrimiento provocado”.

El mensaje final de ETA va en la línea de esta misiva, fechada el pasado 16 de abril, y utiliza prácticamente las mismas expresiones para comunicar que “ha desmantelado totalmente el conjunto de sus estructuras” y que ha "dado por concluidos el ciclo histórico y la función” de la banda terrorista. “ETA da por concluida toda su actividad política. No será un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores”, asevera. Esto es, rechaza ejercer un papel político, algo a lo que nunca había renunciado tras declarar en 2011 el fin de su actividad armada.

ETA viste el comunicado de ahora que certifica su final, bautizado como ‘Declaración final de ETA al pueblo vasco’, como “la secuencia lógica” de la decisión adoptada hace seis años y medio. Y defiende que haya adoptado esta “decisión histórica” porque “no tiene miedo alguno a ese escenario de democrático (sic)” y “para que el proceso a favor de la libertad y la paz continúe por otro camino”. Pero el camino que ahora hay que emprender exige verdad, justicia y reparación, tres máximas de las que se desentiende la banda terrorista en el certificado de su defunción como organización a futuro (que no a pasado).

Porque ETA, como bien deja constancia en el comunicado, quiere permanecer en el recuerdo como un agente que cumplió su función para 'la liberación del pueblo vasco' y quiere pasar a la historia como el artífice de una nueva etapa hacia la paz y la convivencia en el País Vasco. “Esta última decisión la adoptamos para favorecer una nueva fase histórica”, resalta.

ETA continúa escribiendo su final a plazos
La banda terrorista, como era de esperar, se va con reproches y con exigencias. Reproches a los gobiernos español y francés por la “utilización de la violencia política”, por su “obstinación en perpetuar el conflicto” que les enfrenta con “Euskal Herria”. Y exigencias a los demás, a quienes no ha podido vencer con las armas, a quienes le han forzado a dimitir en su loca y sanguinaria trayectoria que ha dejado a lo largo de casi 60 años más de 850 víctimas mortales. “El principal reto será construir un proceso como pueblo que tenga como ejes la acumulación de fuerzas, la activación popular y los acuerdos entre diferentes, tanto para abordar las consecuencias del conflicto como para abordar su raíz política e histórica”, señala.

Apagadas las armas, ETA apunta directamente al "derecho a decidir" del pueblo vasco, la que va a ser la gran reivindicación nacionalista de cara a ‘la lucha política’ de los próximos años. La banda terrorista deja especialmente esta tarea en manos del que ha sido su brazo político. “Materializar el derecho a decidir para lograr el reconocimiento nacional será clave. El independentismo de izquierdas trabajará para que ello conduzca a la constitución del Estado Vasco”, expone. No hay, por el contrario, ninguna alusión a sus cerca de 300 presos repartidos en las cárceles de España y Francia, y cuya cuestión ya está en la agenda prioritaria del nacionalismo, que va a presionar al Gobierno de Mariano Rajoy a nivel político e institucional con un cambio en la política penitenciaria.

ETA no admite que se va por su debilidad, ahogada por la presión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FSE) y repudiada por la sociedad vasca de forma mayoritaria, y, por el contrario, atribuye esta "debilidad” a España y Francia, que están “temerosos a la situación que provocaría una resolución integral del conflicto”. No reconoce la verdad de las causas de su final como tampoco asume la vía de la reparación y la justicia. No hay ni una sola palabra dirigida a sus víctimas ni referencia alguna a una hipotética colaboración con la Justicia para esclarecer los cerca de 400 crímenes que permanecen sin esclarecer. Aunque esta última era una cuestión que ya se daba por segura. Más dudas existía, en cambio, sobre el reconocimiento a las víctimas tras el perdón selectivo dado hace apenas dos semanas y tras las posteriores exigencias de la sociedad vasca a la que dice deberse para que extendiera este perdón a todas las víctimas en su último pronunciamiento.

Sin este perdón, sin este reconocimiento del sufrimiento acusado, sin está falta de autocrítica y con esta burla a la Justicia en su epitafio, ETA deja claro que se siente orgullosa de su trayectoria. Es más, en su lápida de defunción deja escrito que la sociedad vasca le debe un doble reconocimiento: por la lucha llevada a cabo en el pasado y por su contribución presente al proceso de paz y convivencia. “ETA nació cuando Euskal Herria agonizaba, ahogada por las garras del franquismo y asimilada por el Estado jacobino, y ahora, 60 años después, existe un pueblo vivo que quiere ser dueño de su futuro, gracias al trabajo realizado en distintos ámbitos y la lucha de diferentes generaciones”. Sin palabras.

“ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él”, se despide de su ‘pueblo’, no sin antes dejar constancia de que la lucha continuará a futuro aunque no sea como organización. Porque la banda terrorista no se quiere ir sin señalar nuevos objetivos. “Los exmilitantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patriarcal en otros ámbitos, cada cual donde lo considere más oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre”, testimonia para elevar por última vez su proclama por la que ha luchado durante casi seis décadas. “Gora Euskal Herria Askatuta! Gora Euskal Herria Socialista! Jo Ta ke independentzia eta socialismo lortu arte!”

La serpiente muda de piel
fernando Ónega La Voz 4 Mayo 2018

Me ha tocado vivir todos los atentados de ETA. Uno de ellos, un coche bomba que mató a cuatro policías, cuando pasaba un semáforo en el que cazaron a los agentes como pajarillos. El destino me situó al lado del presidente Suárez en los años más duros y supe lo que era el miedo a una organización enloquecida que, según decían, podía disparar un misil contra un desfile militar. He visto al rey de España acudir a un Consejo de Ministros a dar moral al Gobierno cuando parecía que los asesinos hacían naufragar la hermosa aventura de la conquista de la libertad. Y he asistido como periodista a entierros de guardias civiles, de policías y de militares y todavía siento las lágrimas de sus viudas y todavía oigo las voces de manifestantes que gritaban «¡Ejército al poder!». Todo eso lo llevo, como millones de españoles, grabado en el alma.

Y ahora, después de 43 años de tiros en la nuca, de bombas bajo los coches, de cerca de un millar de muertos, de viudas, de huérfanos, de familias rotas para siempre, ¿vienen esos asesinos y me intentan conmover con un sentimental «ETA nació de este pueblo y ahora se disuelve en él»? Es posible que ETA haya nacido del pueblo. También Hitler nació del pueblo. Es seguro que contó con apoyo de una parte notable del pueblo vasco, que confundió, como algún partido político, el crimen cobarde y fácil con la lucha heroica contra una dictadura. Pero mató más en democracia que en el franquismo y no le debemos absolutamente nada del avance hacia la libertad. No tiene ningún derecho a atribuirse, como se atribuye, el éxito del autogobierno. Al revés: siempre fue un freno, además de ser una de las causas del golpe de Estado de 1981. Su única y lamentable gloria es el crimen. Y algunos de los que ahora hablan de paz deben figurar entre los grandes criminales en serie de la historia.

El comunicado final confirma que la serpiente solo cambia de piel. Dicho en sus propias palabras: inician una nueva fase para que «el proceso a favor de la libertad y la paz continúe por otro camino». Y ese otro camino para llegar al Estado de Euskal Herria, es el del independentismo catalán: «materializar el derecho a decidir». Lo que queda de ETA, legalizado a través de Bildu, busca ahora una nueva legitimidad. Hablan de paz, pero también hablaban cuando acababan de asesinar. Y seguirán rindiendo homenaje a sus matarifes. Y como llevan el odio en la sangre, seguirán inoculando odio a la parte de la sociedad que, desgraciadamente, identifica a esa banda con la «liberación». Y por cierto: Josu Ternera, uno de los lectores del manifiesto, sigue siendo un huido de la Justicia. Sigue siendo un sanguinario. No acepto en su boca ni la palabra paz ni la palabra libertad.

EL INFIERNO DE LOS EMPRESARIOS
Amenazas con pistolas en la boca, la ‘iniciativa política’ de ETA
La Gaceta  4 Mayo 2018

Una mañana de 1978, tres etarras, dos de ellos con las cabezas cubiertas con medias y el tercero a cara descubierta, entraron en el domicilio del empresario navarro Fernando Jiménez Fuentes para secuestrarle, aunque finalmente no lograron su objetivo. La familia ha vivido durante años en un estado de permanente angustia.

Aunque han pasado cuarenta años desde los hechos, Inmaculada Jiménez Caballero, hija del empresario navarro, recuerda perfectamente cómo aquel día aciago, hacia las siete y media de la mañana, un comando de ETA entró en el domicilio familiar de Pamplona.

Los etarras, ha relatado Inmaculada a la Agencia EFE, habían retenido al portero del inmueble y lo colocaron delante de la mirilla de la puerta para que la trabajadora doméstica les abriera la puerta.

Tras entrar, dejaron inconsciente al portero con un golpe en la cabeza y distribuyeron a los miembros de la familia en habitaciones separadas.

Inmaculada permaneció durante más de una hora junto a su madre, ambas atadas de pies y manos, tumbadas en la cama, mientras un miembro del comando les apuntaba con una ametralladora.

Otros dos etarras permanecieron con su padre en su despacho para exigirle el pago del impuesto revolucionario, en algún momento con el cañón de una pistola metido en la boca, mientras le amenazaban de muerte.

La intención de los etarras, ha señalado la hija del empresario, era secuestrar a su padre, pero no consiguieron su objetivo porque la empleada doméstica, al abrir la puerta, dio un fuerte grito, que escuchó Inmaculada en el baño.

Inmaculada, antes de que los etarras la encontrasen, se asomó a la ventana del baño, que daba a un patio, y pidió auxilio. Fue escuchada por varios vecinos, empresarios y profesionales liberales que también eran extorsionados y que llamaron a la Policía.

“El comando vio que no podían salir con mi padre a la calle y lo dejaron en casa, advirtiéndole de que debía hacer un ingreso en una cuenta bancaria”, ha recordado Inmaculada.

Ese mismo día, sus padres se marcharon de Pamplona y nunca más volvieron. Inmaculada y su hermana vivieron unas semanas más en Pamplona, pero también tuvieron que irse, cuando el chófer de la familia recibió una amenaza de secuestro de las hijas y se remitió después una carta de ETA al domicilio de la capital navarra.

Unos meses más tarde estalló además una bomba en la oficina de la empresa familiar, que mató a un Policía.

Este es sólo el caso de uno de los más de 2.000 empresarios navarros extorsionados por ETA desde los años setenta, que vivieron durante décadas un auténtico infierno.

“Fue muy duro, era vivir con una permanente sensación de persecución, de salir a la calle y mirar hacia todos lados. Era una sensación de estar viviendo una vida peligrosa”, ha destacado Inmaculada Jiménez, que ha asegurado que vivían “permanentemente en una situación de angustia”.

Sobre la anunciada disolución de ETA, la hija del empresario navarro hace una primera reflexión: “Es una buena noticia, es lo mejor que nos puede pasar a todos”.

Pero, sobre todo, tiene palabras de recuerdo para los que han sido objetivo de la banda terrorista: “Me parece magnífico el comportamiento de todas las víctimas del terrorismo, hay que hacerles un homenaje a perpetuidad”.

Las víctimas, ha aseverado, han demostrado “una generosidad infinita, una conducta admirable”, que tiene que estar acompañada “de la misma dosis de justicia”, ya que “la justicia está en la base de nuestro Estado de Derecho”.

EN BUSCA DE LA ‘DISOLUCIÓN’
ETA: así fue la negociación con la banda terrorista
La Gaceta  4 Mayo 2018

“Hay que asumir que hemos perdido”. Son las demoledoras palabras de Francisco José Alcaraz, víctima del terrorismo -ETA le arrebató a su hermano y a dos sobrinas, dos niñas- tras el anuncio de disolución de la banda terrorista ETA de este miércoles. En una entrevista en el programa Buenos días, España (Radio Inter), dirigido por Rafael Nieto, Alcaraz ha asegurado que “ETA no ha desaparecido”.

No es una sorpresa para él; de hecho Alcaraz denuncia desde hace tiempo -antes desde la AVT y ahora desde Voces Contra el Terrorismo- la hoja de ruta, el plan con el que Gobierno y terroristas llegarían justo hasta donde están ahora.

“Los proetarras y el proyecto de ETA se ha disuelto en ayuntamientos, diputaciones, el Congreso, el Senado, empresas públicas, asociaciones, etc”, analiza en un artículo publicado este jueves.

“El proceso de ETA está culminando la primera fase de esta carrera de relevos, una carrera que se pactó para que se desarrollara durante el periodo 2000-2012. Han sido 6 años de retraso (…) gracias al periodo de la resistencia con la Rebelión Cívica. Manifestaciones y concentraciones constantes que evidenciaban el clamor mayoritario de las víctimas y el apoyo social”.

‘Hemos perdido’
Convencido de que no hay ni memoria, ni dignidad ni justicia para los asesinados por ETA, Alcaraz recuerda que el Gobierno de Mariano Rajoy “ha excarcelado y acercado a más terroristas que ningún Ejecutivo anterior. Rajoy ha permitido la presencia de ETA en las instituciones al no aplicar la Ley de Partidos, pese a las múltiples pruebas aportadas por la Guardia Civil. Con Rajoy en el Gobierno es cuando más homenajes a terroristas se están realizando con total impunidad”.

Y reclama, como lleva haciendo desde hace años, que se hagan públicas las actas de la negociación que el Gobierno de Rodríguez Zapatero llevó a cabo con la banda asesina. “Si realmente ETA dice que se ha disuelto, si realmente el Gobierno dice que la ha derrotado, si realmente ninguno de los dos mienten, ¿qué miedo tienen a hacer públicas las actas de negociación que Rajoy se comprometió a hacer públicas y tanto exigía a Zapatero? No hemos vencido a ETA, ahora convivimos, subvencionamos y pagamos a ETA y a su proyecto, que sigue más vivo que nunca y por el que mi familia fue asesinada”.

Las actas
Unas actas que dan cuenta de lo que ocurrió en la España gobernada por José Luis Rodríguez Zapatero: “Mientras el Ejecutivo socialista buscaba el fin de ETA a través del diálogo con los jefes terroristas, Zapatero encargó a una persona de su confianza que estableciese contacto directo con un alto dirigente del PP para informarle casi en tiempo real de los pasos que se daban en las conversaciones con ETA y la izquierda abertzale. El interlocutor que designó Rajoy para esa tarea tomó nota de todas las informaciones que le suministraba el Gobierno”, asegura este jueves la Cadena SER, que difunde parte del contenido de esas actas:

“Zapatero hizo al PP dos ofrecimientos: participar en las negociaciones junto al Gobierno o simplemente abrir un canal permanente de información sobre los contactos con ETA. Esta segunda opción fue la elegida por el partido presidido por Mariano Rajoy. Las conversaciones arrancaron con el presidente del Gobierno y el entonces líder de la oposición como interlocutores. A los pocos meses delegaron en sus hombres de confianza para esta tarea”.

Según la SER, que cita fuentes del entorno de Rajoy durante aquellos años, el hoy presidente del Gobierno le dijo a Rodríguez Zapatero que “hablara con quien tuviera que hablar e hiciera lo que tuviera que hacer”, pero siempre dejando claro que “Génova no se hacía responsable de nada” ni se daba por enterada de lo que le contara el Gobierno, información que el PP entendía como de mera cortesía. Durante ese tiempo, en plena negociación socialista, Mariano Rajoy criticaba la política antiterrorista del Ejecutivo Zapatero e incluso llegó a decir en sede parlamentaria: “No se puede dialogar, es el abc, bajo la amenaza y el chantaje. Si usted no cumple le pondrán bombas y si no hay bombas es porque ha cedido”.

Y esto, a pesar de que, según la SER, el Gobierno de Rodríguez Zapatero pidió a los populares que las reacciones y declaraciones fueran “moderadas y a ser posibles pactadas”. “Nos comunican que a Zapatero le molesta que Rajoy le pregunte en la sesión de control. Nos dicen que el calendario sigue siendo legalización de Batasuna y luego ETA renuncia definitivamente a matar, aunque no se disuelva”, son parte de las transcripciones que el PP hacía de la información recibida por parte del Gobierno socialista en su diálogo con ETA.

Así, la disolución anunciada por la banda terrorista sería el penúltimo paso de este plan; con ETA en las instituciones, homenajes a etarras en las calles y casi 400 crímenes sin resolver.

El temor de las víctimas: Un epílogo sin justicia
El acercamiento de presos etarras es el principal temor de las asociaciones, que ven prioritario mantener la dispersión para forzar a los terroristas a colaborar en el esclarecimiento de los más de 300 asesinatos de ETA sin resolver
Ricardo Coarasa. La Razon 4 Mayo 2018

Las víctimas no quieren que el anuncio de la disolución de ETA venga acompañado de contrapartidas. Y un posible cambio en la política penitenciaria, que precipitaría la transferencia de esas competencias al Gobierno vasco, es su principal temor. No se creen el comunicado, que califican como «el más humillante» de los que ha hecho públicos la banda terrorista y defienden que la prioridad es resolver los más de 300 asesinatos impunes.

«Me da igual ya lo que diga ETA», asegura Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia (DyJ), para quien no es posible el acercamiento de presos hasta que se conozca a los autores de esos atentados sin condena. «Nuestra oposición será total», avisa. «Si se adopta esa medida las víctimas perderemos cualquier tipo de presión para que los etarras colaboren en su esclarecimiento. Si no colaboran que se queden donde están hasta que cumplan sus condenas», añade Portero, hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía Luis Portero, asesinado por ETA en octubre de 2000.

«Está claro que no se arrepienten de nada –dice la ex presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) Ángeles Pedraza– ni están dispuestos a colaborar con la Justicia. Han dado ese paso porque esperan alguna contrapartida». La situación de los presos de nuevo emerge como una posible moneda de cambio. «Espero que el Gobierno no lo acepte, pero me temo que sí –vaticina–. No se puede ceder de ninguna de las formas, pero mucho menos cuando los terroristas no han hecho nada». Sus expectativas, admite, «son nefastas», y por eso advierte de que desde la AVT estarán «vigilantes» para que eso no suceda.

Para la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, el comunicado de ETA supone «el fracaso del estado de derecho». «Si lo que se buscaba era derrotar a ETA, ¿cómo es posible –se pregunta– que el terrorista más buscado (en referencia a «Josu Ternera») se dedique a grabar spots publicitarios? ¿Eso es el triunfo del estado de derecho?». Para la hermana del ex edil del PP Gregorio Ordóñez, asesinado por los terroristas en enero de 1995 en San Sebastián, «los únicos protagonistas del fin de ETA deberían ser los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. No se ha detenido a los diez etarras que quedan porque no se ha querido. No nos merecíamos este final. El último comunicado de los terroristas tendría que haberse escrito desde la cárcel. Estamos pagando el pato desde ya». «Eso se podía haber evitado», se queja, «desmantelando por completo a la banda terrorista. Con todo esto las víctimas sufrimos un montón».

«No descansaremos hasta que se consiga hacer justicia a más de la mitad de las víctimas de ETA», hace hincapié Portero, para quien «la única vía para impedir la impunidad» es la denuncia por lesa humanidad que su asociación, tras cerrársele las puertas de la Audiencia Nacional, ha llevado hasta Estrasburgo y ante la Justicia argentina. Y es que el presidente de DyJ está convencido de que «conseguir pruebas para condenar a autores materiales de atentados es muy difícil. Hay que ir contra los jefes de ETA».

Para las víctimas del terrorismo, es Sortu y ex dirigentes de la ilegalizada Batasuna los que están detrás del comunicado de la banda terrorista. «Se han plegado a lo que les han dicho con la promesa de cambios en la política penitenciaria», asegura Portero, para quien si se produce el acercamiento de presos etarras las víctimas serán las «paganas» de la disolución de la banda criminal. «Se nos convertirá de nuevo en víctimas», avisa.

«Nos preocupa muchísimo ese posible acercamiento. El propio ministro de Interior me dijo que no se podía comprometer a que no se transfieran esas competencias», dice Ordóñez. La presidenta de Covite mantiene que el Gobierno vasco «quiere ser carcelero para abrir las puertas de las cárceles» a los etarras.

Pese a la anunciada disolución, Pedraza asegura que las víctimas «no nos sentimos solas». «Quienes están con nosotros no se lo han creído. Seguimos sintiéndonos igual de arropados», dice.

Más tesis improcedentes sobre Cataluña
Amando de Miguel  Libertad Digital 4 Mayo 2018

En Cataluña se han producido más casos de corrupción que en ninguna otra parte de España.

Alguien me lo ha recordado desde Barcelona: "Usted, señor Amando, sigue ñaca ñaca con sus ideas españolistas sobre Cataluña. No aprendió la lección de cuando le pusimos un cartel en la Universidad de Barcelona, que decía Amando, go home". En efecto, así fue. De momento me fui un año a los Estados Unidos como profesor y luego me instalé en Madrid, donde no hay palabra para designar a los de fuera.

Vamos a dejarnos de discusiones teóricas. El hecho es que, en Cataluña, y durante la última generación, dominada por los nacionalistas, se han producido más casos de corrupción que en ninguna otra parte de España. Bien es verdad que en las otras regiones españolas también se ha dado la asociación de los latrocinios del dinero público con la Administración dizque autonómica. Pero esa es otra cuestión sobre la que habrá que volver.

Una de las leyendas más piadosas sobre los catalanes es que en ellos domina siempre el seny, esto es, la mesura, el sentido común. Mi impresión es la contraria. Cataluña es la tierra de la desmesura, la exageración, sacar los pies de las alforjas. Basta pensar en el pasado anarquista (que impidió que en Cataluña se asentara propiamente el PSOE), el arte de Gaudí o de Dalí, la genialidad de Boadella, el apasionamiento de los escritores como letraheridos. El ejemplo más reciente y llamativo de ese talante de la desmesura es la rocambolesca peripecia del presidente Puigdemont. Es el forajido más famoso de Cataluña, después de Roque Guinart, inmortalizado por Cervantes.

Una de las obsesiones del catalanismo es la de los orígenes, el adanismo. Resulta que Cataluña fue una nación antes que todas las demás; no solo eso, sino una nación democrática en la época medieval. Puede que los layetanos ya fueran democráticos. Que conste que el complejo de Adán es común a los nacionalistas españoles, entusiasmados siempre por los orígenes de España. Claro que el invento historicista más genial de los catalanistas es que han impuesto la creencia de que existió una "Corona Catalanoaragonesa", entiéndase, con la capital en Barcelona.

El catalanismo es un fenómeno genuinamente español, al caracterizarse por lo que Unamuno llamó "fulanismo", esto es, la decisiva importancia de las facciones personales en los partidos políticos.

En algunos países europeos ha habido fermentos separatistas que han logrado la independencia de sus respectivas naciones con mayor o menor tradición. Así fue en Irlanda o en Noruega, por ejemplo. Ahora bien, la gran diferencia es que esos movimientos secesionistas consiguieron la adhesión del 80% de la población, por poner una cifra. Sobre esa base tan amplia triunfaron. Pero en Cataluña los independentistas no logran pasar del 50%, y eso forzando la máquina de la propaganda. Lo cual significa que aquí no hay solución más que el conflicto permanente, la inestabilidad constitutiva.

Lo primero que hacen los independentistas en todo el mundo es inventar una bandera. Lo han intentado en Cataluña, pero con escaso éxito. Pesa mucho la cuatribarrada sin más, que proviene de la Corona de Aragón y de los almogávares.

La gran ambivalencia de los catalanistas, desde Cánovas, es que se han preocupado en influir en la vida pública española con todos los Gobiernos y regímenes. Es lo que llamaron "fomento del trabajo", donoso nombre para una patronal. Recordemos que, de los siete ponentes de la Constitución de 1978, dos eran catalanes y, naturalmente, tiraban para lo suyo. Entre otras cosas, impusieron el término nacionalidades para referirse a las regiones. Es algo que provenía de la Yugoslavia de Tito. Vaya un precedente.

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INVESTIGACIÓN SOBRE EL 1-O
La Policía ridiculiza a Montoro: la interventora de la Generalitat ocultó la malversación de 3 millones
Carlos Cuesta okdiario 4 Mayo 2018

Los informes de la Policía y la Guardia Civil ridiculizan al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, puesto que la interventora del fisco bajo el 155 ha ocultado pruebas del 1-O al ministerio y, por lo tanto, a los jueces que investigan el golpe separatista. Los documentos remitidos ya a la Justicia a los que ha tenido acceso OKDIARIO ponen el descubierto que la interventora de Hacienda ocultó la malversación de 3 millones de euros destinados a la promoción y celebración del referéndum ilegal.

El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena pidió informes adicionales para descubrir el esquema de malversación y uso de fondos públicos del Govern separatista. El juez de Instrucción de Barcelona Juan Antonio Ramírez Sunyer hizo lo mismo. Y la Guardia Civil ha hecho su trabajo destapando la realidad: ha cazado a la interventora general de la Generalitat ocultado pruebas en operaciones de millones de euros.

La Guardia Civil y el juez Ramírez Sunyer habían alertado en diversas ocasiones a Montoro de los retrasos e irregularidades cometidos por esta interventora, Rosa Vidal, a lo largo de toda la investigación del golpe separatista. Pese a ello, Hacienda no ha querido apartarla del cargo. Ella era y es la supuesta controladora de la legalidad de los pagos y gatos de la Generalitat. La que debía alertar a Hacienda hasta que se intervinieron los pagos de los movimientos de fondos públicos con destino al 1-O.

“Las presentes diligencias son ampliatorias y enfocadas a determinar qué cantidades de dinero efectiva se han empleado para llevar a cabo los actos de preparación y ejecución del referéndum, es decir la presunta malversación de caudales públicos”, explica la Guardia Civil en su informe.

Una de las ocultaciones de pruebas de la interventora que detectan se encuentra en los pagos a Unipost, la empresa que preparaba las papeletas del referéndum.

“El servicio en cuestión alcanza la cifra de 979.661,56 euros sin IVA”, señalan. La Guardia Civil detecta una serie de anomalías que anota como “incidencias sobre la gestión de la interventora general de la Generalitat”.

Y allí detalla la Guardia Civil que “la interventora hace referencias en un anexo al registro de facturas de la Generalitat emitidas por Unipost, pero sin embargo no las adjunta en el informe”. La policía judicial añade que la interventora afirma con respecto a las facturas que “no se han registrado ni se han abonado los importes de las mismas”.

Pero la Guardia Civil no se lo creyó ya en aquel momento y decidió seguir investigando. “Debido a que la interventora no aportó el anexo, al cual hace referencia en el informe, se acordó mantener una reunión con ella al amparo de lo que recoge el propio mandamiento que habilita esta unidad para tener cuantas ampliaciones de información fuera necesarias. A raíz de la reunión, la interventora facilitó el anexo que no había aportado inicialmente mediante un correo electrónico.

Es decir, que lo que no aparecía inicialmente, empezó a surgir a medida que la presión policial se incrementaba.

En el informe de contestación al mandamiento, además, “la interventora no menciona ninguna coincidencia con los datos que aporta en el anexo”. Y de nuevo, ocultó datos: “Sin embargo se observa un asiento que coincide en el importe con la factura número 90659350-P de fecha 7 de septiembre de 2017 emitida por Unipost al Departamento de Trabajo de la Generalitat de Cataluña con un abono por importe de 238.965,37 €.

Más trampas
La Guardia Civil ha encontrado más trampas. Y anota, de hecho, que la factura en cuestión se intentó cobrar dos veces y ninguna de las dos fueron reseñadas por la interventora.

Las ocultaciones por parte de la interventora se repiten y la Guardia Civil anota en su informe que tras la fecha en la que ya se conoció que las facturas estaban alteradas tampoco “ha activado ningún procedimiento para denunciar acciones” que pretendían realizar una malversación de 2.299.900,20 €.

La Policía ridiculiza a Montoro: la interventora de la Generalitat ocultó la malversación de 3 millones

La misma escena se registra con las notas de entrega. La Guardia Civil aporta varias notas de entrega de Unipost con el sello de salida. Todas ellas fueron registradas con sello de salida el día 7 de septiembre de 2017, es decir, justo antes del golpe separatista. Y pese a todo ello la Guardia Civil menciona cómo en el informe la interventora se “concreta sobre esas cinco facturas que no se han registrado en el registro contable de facturas de la Generalitat y que tampoco se han abonado los importes de las mismas”.

Todo ello ha sido recogido por la Guardia Civil. Y advertencias, no tan concretas, pero sí delatoras de lo que pasaba con la interventora han sido trasladadas a lo largo de meses por el juez de Instrucción. Pero, pese a todo ello, Hacienda no ha solicitado la sustitución de una interventora que, de hecho, colaboró ya con Junqueras en el primer parón de envío de información antes del golpe separatista

La franquicia catalana de Batasuna
Cuando ETA buscó abrir filiales de Batasuna fuera del País Vasco, el encargo en Cataluña le llegó a David Fernández, amigo de Arnaldo Otegui. Creó la PUA, el embrión de la CUP, que siempre ha querido «batasunizar» la vida pública catalana
Salvador Sostres ABC 4 Mayo 2018

A principios de los años noventa, ETA quiso probar suerte abriendo franquicias de Batasuna fuera del País Vasco y en Cataluña le confió a David Fernández, íntimo amigo de Arnaldo Otegui, la creación de la PUA (Plataforma d’Unitat d’Acció). Cristalizó de este modo la fascinación por el submundo abertzale que sentía entonces el muy minoritario y marginal independentismo catalán. La PUA, una organización fundamentalmente juvenil, desembocó en la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), que le copió hasta el nombre a Herri Batasuna (que en español es Unidad Popular).

David Fernández, conocido en su mundo independentista como «el chófer de ETA», porque a pesar de no tener carné de conducir era quien acompañaba a Otegui en sus estancias en Cataluña, fue el primer candidato de una CUP que siempre ha pretendido «batasunizar» la vida pública catalana con su activismo callejero, su violencia de baja intensidad y su bloqueo institucional permanente, dinamitando cualquier intento de articulación política del propio independentismo.

Pero en los últimos años la admiración ha cambiado de aldea y la CUP ha desbordado a Batasuna. Cuando Anna Gabriel se negaba a votar la investidura de Artur Mas, el entonces presidente en funciones le pidió a Otegui que tratara de convencer a sus cachorros. Otegui lo intentó pero sin conseguirlo. «Ahora que yo me he vuelto socialdemócrata, ellos se han hecho de La Polla Records», ha ironizado el presidente de los batasunos.

Si los actuales CDR (comités de defensa de la república) son de inspiración claramente batasuna, Bildu aprovechará la rendición de ETA para gangrenar las instituciones con la complicidad de Podemos, del independentismo catalán y de algún que otro socialista distraído: y con el feminismo, el ecologismo, el igualitarismo y por supuesto el independentismo intentarán hacer palanca en la fortaleza resquebrajada del Estado, no tanto para conseguir la independencia, la plantación de más árboles o más días de baja por maternidad como para asegurarse su pedazo en el gran pastel de sueldos públicos, subvenciones y poder político.

También la CUP buscará hasta el último momento la repetición electoral en Cataluña, segura de que mejoraría su resultado y con él sus cargos y recursos económicos a repartir. Tras la debacle de diciembre (cayeron de 10 diputados a 4) tuvieron los anticapitalistas que hacer un ERE y si Anna Gabriel está en Suiza es mucho más por buscarse la vida que por miedo a la Justicia, que no la acusa de absolutamente nada, porque nada hizo ni por el referendo ilegal de octubre ni para luego declarar la independencia.

En estas vidas paralelas hay algo que es a la vez muy ridículo, por parte de la CUP, y que sin embargo los catalanes y el conjunto de la sociedad española agradecemos tanto. Lo ridículo es que si el submundo etarra ha pagado un alto precio -como así tiene que ser- por sus actos, la retórica batasuna les ha salido gratis a nuestros antisistema de ir por casa, que nunca han asumido ningún riesgo ni personal ni político: ninguno de ellos está en la cárcel y el periplo suizo de Anna Gabriel es una broma, como lo es la CUP en general, toda ella una tienda de artículos de broma con sus bombas fétidas, su cojín de las pedorretas y esos penes de plástico que si les das cuerda se ponen a andar encima de la mesa.

Y eso mismo es también lo que tanto agradecemos los catalanes: que así como cualquier alegría por la rendición de ETA viene lastrada por la memoria de las más de 800 personas a las que asesinó la banda, el día que la CUP dimita de sus majaderías podremos cambiar de conversación, y entretenernos con cualquier otra tontería como si nada hubiera sido, porque no ha sido nada, y estos chicos, con sus excentricidades incluidas, son el resumen perfecto de la vacua cursilería del proceso independentista en general: los miembros de Convergència y Esquerra que están en prisión o en el destierro no es porque hayan sido unos héroes, sino porque en su patética ignorancia de lo que es España, creyeron que el Estado se lo tomaría todo tan a broma como ellos.

PALABRAS CLAVE DE SU HISTORIA
De la A a la Z: El sangriento abecedario de la banda terrorista ETA
La Gaceta  4 Mayo 2018

De la A de asesinatos, pasando por la I de impuesto revolucionario hasta la Z de zulo. Estas son las palabras que nos dejan los 60 años sangrientos de la banda terrorista.

La historia de ETA, que hoy ha anunciado el final de su trayectoria y el desmantelamiento total de sus estructuras, se puede resumir en este abecedario:

-A DE ASESINATOS: La banda terrorista ha asesinado a 864 personas. El año más sangriento fue 1980, cuando cometió 98 crímenes. El 20 de octubre del 2011 anunció el “cese de la actividad armada”.

-B DE BORROKA, KALE: En castellano, lucha callejera. Ha completado la acción de ETA desde 1992, con actuaciones como la quema de autobuses o de cajeros, que llegaron a ser centenares al año.

C DE CARRERO: El asesinato del presidente del gobierno de Francisco Franco en 1973 fue el atentado de mayor repercusión durante la dictadura.

D DE DISPERSIÓN: La clave de la política penitenciaria de este siglo, que nació para facilitar que los reclusos etarras se separaran del control de la banda. Hoy sigue, y es la principal queja de los familiares de los presos, que piden su acercamiento al País Vasco.

E de ETA: siglas de “Euskadi ta askatasuna”, en castellano “País Vasco y libertad”; el nombre que creó en 1958 José Luis Álvarez Emparantza, “Txillardegi”. Nació como una escisión de las juventudes del PNV, y antes de llamarse ETA, se llamó Ekin.

F de FRANCIA: La colaboración plena de Francia en las últimas décadas permitió el fin de lo que se llegó a llamar “el santuario de ETA” por la permisividad de las autoridades francesas en los primeros años de democracia. La última víctima mortal de ETA fue el gendarme francés Jean Serge Nérin, tiroteado en el 2010.

G de GAL: La guerra del Estado contra ETA se plasmó entre 1983 y 1987 en los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que mataron a 27 personas vinculadas con la banda.

H de HERRI BATASUNA: Una coalición de cuatro partidos que surgió en 1978 y que fue el nombre “oficial” de la izquierda abertzale hasta 2001; después, ha variado, unas veces por voluntad propia y otras por las ilegalizaciones de las sucesivas formaciones políticas a partir del año 2002. Hoy se llama Sortu y está presidida por Arnaldo Otegi.

I de IMPUESTO REVOLUCIONARIO: La principal vía de financiación de ETA, que enviaba cartas de extorsión a empresarios pidiéndoles dinero para no secuestrarlos o asesinarlos. Un estudio de la Universidad de Deusto calcula que hubo misivas a diez mil empresarios.

J de JOSÉ ANGEL PARDINES: Guardia civil que fue la primera víctima mortal de ETA reconocida por la banda, el 7 de junio de 1968. La primera víctima atribuida a ETA es una niña de 22 meses, Begoña Urroz, asesinada en San Sebastián ocho años antes, aunque ETA no ha reconocido este atentado.

K de ALTERNATIVA KAS: El ideario de ETA y la izquierda abertzale, con cinco puntos, entre ellos la amnistía y el reconocimiento del derecho de autodeterminación, incluido el derecho a la creación de un Estado propio.

L de LOYOLA: Las conversaciones del año 2006 en el santuario guipuzcoano de Loyola entre PNV, PSE y la izquierda abertzale fueron el último intento de negociar entre partidos el fin de la violencia.

M de ETA MILITAR Y POLÍTICA MILITAR: La gran escisión de ETA, ocurrida tras el atentado de Carrero Blanco. En 1982, los “poli-milis” abandonaron la violencia y se integraron en la política.

N de NEGOCIACIONES: Ha habido varios intentos de negociación entre los gobiernos de España y ETA, desde las conversaciones de Argel en 1989 a la reunión de Zúrich en 1999 o los encuentros en el santuario de Loyola, todos fracasados.

O de ORGANIZACIÓN: ETA se ha estructurado siempre por comandos, que se repartían los territorios, con una cúpula ubicada en el extranjero. Con el tiempo, desarrolló aparatos políticos, de financiación o encargados de los presos.

P de POLICÍA Y GUARDIA CIVIL: Las fuerzas de seguridad del Estado han sido, tras los civiles, las principales víctimas de la barbarie etarra, sobre todo en los primeros años de los ochenta. A partir de 1992 y la desarticulación de la cúpula etarra en Bidart, la eficacia de la policía española aumentó hasta arrinconar a los etarras.

Q de QUIÉN: ETA ha tenido varios líderes que gobernaron la organización durante años, hasta que en este siglo las sucesivas operaciones policiales detuvieron a los “números uno” cada vez más rápido. Entre los mitos, Txomin Iturbe, muerto en 1987, Josu Urrutikoetxea (Josu Ternera) o Francisco Múgica Garmendia; el último con gran peso fue Mikel Antza, detenido en el 2004.

R de RECLUSOS: En las cárceles hay unos 295 presos de ETA, el gran poder fáctico dentro de la organización, de ellos 245 en España y el resto en Francia; son la mitad de los 700 que había hace seis años, cuando ETA cesó su actividad.

S de SECUESTROS: ETA ha secuestrado a 79 personas, ya sea para exigir dinero o para intentar chantajear al Estado para liberar presos. El más largo fue el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que duró 532 días. Fue liberado por la Guardia Civil.

T de TREGUAS: ETA ha declarado varias treguas, desde el primer alto el fuego de sesenta días durante las conversaciones de Argel en 1988. En 1998 declaró una tregua “indefinida y sin condiciones”, rota un año después, y en el 2006 un nuevo alto el fuego que se hundió con el atentado de Barajas.

U de UNIDAD: Batasuna significa unidad, la unidad y el control que ETA ha intentado imponer dentro del mundo abertzale y la unidad también que los demócratas han reivindicado como principal activo contra el terrorismo.

V de VÍCTIMAS: 7.265 entre muertos (864) y heridos, según las últimas cifras oficiales. Fueron las grandes olvidadas durante las primeras décadas del terrorismo: hasta 1999 no hubo una ley de solidaridad con las víctimas.

X de SEÑOR X: El supuesto principal dirigente del GAL al que apuntó el juez Garzón y que nunca se probó quién era.

Y de YOYES: María Dolores González Katarain, “Yoyes”, una antigua “generala” de ETA que había decidido reinsertarse, fue asesinada en 1986 por la banda terrorista para impedir más “deserciones”.

Z de ZULO: La palabra vasca que significa agujero, donde ETA escondía armas o a sus secuestrados, tan utilizada que ha pasado al uso común en castellano.

LA GACETA NO DARÁ COBERTURA
Las víctimas, contra el infame teatro de ETA: ‘Es una tomadura de pelo’
La Gaceta  4 Mayo 2018

‘Josu Ternera’, que ha puesto voz al infame comunicado de disolución de la banda -sin dar la cara, eso sí-, encabeza la lista de terroristas más buscados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Difundido ya, en nombre del interés general, el comunicado en el que la banda terrorista ETA anuncia su “disolución”, La Gaceta centra ahora su cobertura mediática en dar voz a las víctimas de unos asesinos que no han pedido perdón real por sus crímenes y que se atreven a calificar sus asesinatos de “actividad política”. Son las víctimas las que merecen ser escuchadas en días como este. Del infame teatro que se celebra este viernes en Bayona, nos permitirán que no informemos.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha asegurado que el final de ETA no está siendo “digno” después de su “trayectoria terrorista” y ha dicho que en su último comunicado no hace alusión a las víctimas que ha causado porque “se niega a asumir su responsabilidad criminal”. Desde la asociación han denunciado que en los últimos días ETA está protagonizando “una campaña de propaganda planeada al milímetro y dosificada muy eficazmente”.

“Al final, lo que está buscando es justificar su propia existencia y la absolución histórica de todos aquellos que la han apoyado en algún momento o que han formado parte de ello. Ante sus intentos de manipular el pasado, lo que tenemos que hacer como colectivo es dar la batalla del relato, basada en la verdad de las víctimas“, han destacado.

Covite recuerda además que estos días “estamos mirando todo el tiempo a los terroristas y no a las instituciones”, en algunas de las cuales “están sentados los herederos políticos de los pistoleros y también sus ideólogos”.

En declaraciones a La Gaceta, Covite ha recordado que “el Estado de Derecho no se puede plegar a los movimientos de una organización terrorista”. “El requisito que tendrían que cumplir los presos de ETA para ser acercados al País Vasco es rechazar la violencia”, ha añadido la asociación liderada por Consuelo Ordóñez.

Ha respondido así al secretario de Política Federal del PSOE y exlehendakari, Patxi López, que ha pedido sin ningún tipo de reparos que no se mezcle la política penitenciaria con el anuncio de disolución de ETA y ha defendido el acercamiento de presos etarras, “sin calendario y con discreción”.

‘El Gobierno está permitiendo a ETA dirigir esta farsa’
La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha arremetido contra el Gobierno por permitir que ETA “se salga con la suya”. El presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, tilda de “inaudito” y “esperpéntico” el comunicado de la banda en el que los históricos etarras Josu Urrutikoetxea, ‘Josu Ternera’, huido, y Marisol Iparraguirre, ‘Anboto’, encarcelada en Francia, ponen voz al comunicado en el que ETA declara el “final de su trayectoria” y el “desmantelamiento” total “del conjunto de sus estructuras”.

“Esto es una tomadura de pelo. Al final los criminales asesinos quedan como los chicos buenos con actos de celebración sin que el Gobierno haga nada”, denuncia Sánchez, convencido de que el desarrollo de estos acontecimientos y los de un futuro próximo están marcados desde hace años. Y en esta hoja de ruta, la asociación vaticina que el acercamiento de presos será “una realidad”, tal y como -aseguran- ya ha “insinuado” el lehendakari, Iñigo Urkullu.

La asociación destaca que la banda “sigue humillando a las víctimas” al “vender su final” por fascículos sin que haya colaborado con la Justicia para esclarecer los casos pendientes, sin entregar todas sus armas, sin pedir perdón a todas las víctimas ni reconocer el daño causado. “Las víctimas estamos contemplando con dolor y estupor cómo se está permitiendo a ETA dirigir esta farsa“, añade la AVT.

‘Josu Ternera y Anboto son marionetas de Sortu’
El presidente de la asociación de víctimas del terrorismo Dignidad y Justicia (DyJ), Daniel Portero, ha advertido al Gobierno que les tendrá enfrente si se produce un solo acercamiento de presos de ETA antes de que se esclarezcan los 379 atentados de la banda.

“En el momento en el que Gobierno mueva a uno solo, tendrá enfrente a Dignidad y Justicia”, ha dicho Portero, quien ha calificado de “marionetas” de Sortu a los dos etarras que han leído el comunicado, Josu Ternera y Anboto. A su juicio, ha sido Sortu quien “realmente ha redactado el comunicado”.
‘La banda busca suavizar la situación de sus presos’

También se ha pronunciado la Asociación Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Víctimas del Terrorismo, cuyo portavoz, Javier López, ha asegurado que con el anuncio de ETA de su disolución la banda terrorista ha intentado “quedar bien”, pero en modo alguno ha asumido la “responsabilidad única” en sus acciones ni ha reconocido su derrota.

El portavoz ha lamentado que ETA siga sin pedir perdón a la sociedad en general y a los afectados por la acción terrorista, y ha señalado que lo que la banda quiere ahora es una negociación para “suavizar” la situación de sus presos. Pero no lo va a conseguir, ha recalcado.

Una víctima, María José Rama, viuda del guardia civil Juan Carlos Beiro Montes, asesinado en 2002 al hacer explosión una pancarta trampa, ha lamentado que el final de ETA “no es” el que querían ni las víctimas ni la sociedad, y ha insistido en que la banda “no puede poner el contador a cero sin saldar las deudas pendientes”.

“Parece todo una pantomima”, ha añadido, tras lo que ha incidido en que “no se puede hacer borrón y cuenta nueva: a ETA hay que derrotarla haciendo justicia”.

Para las víctimas, según ha remarcado, es preciso que los terroristas colaboren con la Justicia para que todos esos crímenes se esclarezcan, así como que todos sean detenidos, juzgados y cumplan sus penas. En esa línea ha dicho no entender cómo es posible que “Josu Ternera campe a su antojo desde hace más de quince años”.

Rama ha pedido que “no digan lo de siempre: que la Justicia, la democracia y el Estado de Derecho han acabado con la banda terrorista, porque no ha acabado, no se han juzgado todos los crímenes que cometieron y muchos están en la calle, viviendo tan normal”.

En apenas tres minutos, en castellano y en vasco, dos etarras históricos, Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, ‘Josu Ternera’, y Marixol Iparragirre Genetxea, ‘Anboto’, han puesto voz al “teatro” de la disolución de la banda terrorista de ultraizquierda -sin dar la cara, eso sí-, uno desde su refugio huido de la Justicia y la otra desde la cárcel francesa de Reau Sud Francilien. ¿Analizará el Gobierno la grabación para tratar de dar con pistas sobre el paradero de Ternera?

Ternera, miembro de ETA desde 1970, integrante de la dirección de la banda desde los años ochenta y sucesor de Txomin como número uno de la organización en 1987, encabeza la lista de terroristas más buscados por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Dos años después de asumir el papel de número 1 de ETA, fue detenido en Bayona (Francia) en 1989 y condenado a diez años de prisión por la Justicia francesa, que lo entregó a España en 1996.

La Audiencia Nacional lo mantuvo preso por el sumario de Sokoa hasta que el Supremo ordenó su puesta en libertad el 14 de enero de 2000 al entender que por esos hechos ya había sido juzgado y condenado en Francia.

Estando en prisión fue elegido diputado en el Parlamento vasco por Euskal Herritarrok (EH), incluso miembro de la comisión de Derechos Humanos de esa Cámara y concejal en Ugao-Miravalles, su pueblo natal.

El Tribunal Supremo (debido a su condición de parlamentario) lo citó a declarar en noviembre de 2002 por el atentado de ETA contra la casa cuartel de Zaragoza, cometido en 1987, cuando Ternera era máximo dirigente de la banda. La Fiscalía argumentó que “necesariamente” tomó la decisión de cometer ese atentado en el que murieron once personas.

No compareció en ninguna de las dos ocasiones en las que se le citó, de modo que el Supremo dictó orden de busca y captura internacional contra él. Más de quince años después, permanece en paradero desconocido, incluido en la lista de más buscados de Interpol.

Podemos avalará la “tomadura de pelo” de la disolución

Un grupo de personalidades internacionales, entre las que destacan el expresidente del Sinn Féin Gerry Adams y Jonathan Powell, quien fue asesor del exprimer ministro británico Tony Blair, certificarán este viernes el fin de ETA en la localidad vascofrancesa de Cambo-les-Bains.

El acto, al que asisten también delegaciones del PNV, EH Bildu y Podemos País Vasco, además de sindicatos y organizaciones sociales, servirá -afirman- para avalar y dotar de credibilidad al anuncio del fin de la trayectoria de ETA, calificado por las víctimas como una “pantomima”.

EH Bildu desplazará a su máximo líder, Arnaldo Otegi, que estará flanqueado por la parlamentaria vasca Maddalen Iriarte y los navarros Adolfo Araiz y Bakartxo Ruiz.

Adoctrinamiento separatista
Educación investiga en Cataluña 70 casos de adoctrinamiento escolar
Los resultados podrían desvelarse el martes en la reunión que miembros del Gobierno mantendrán con algunas familias del instituto de Sant Andreu. La Generalitat ha respondido a los tres requerimientos del Gobierno y el Ministerio estudia ahora sus argumentos
Esther Armora ABC 4 Mayo 2018

El caso del instituto El Palau de Sant Andreu de la Barca (Barcelona), en el que la Fiscalía ha denunciado a nueve docentes por «humillar» a alumnos del centro hijos de guardia civiles y el juez ya ha abierto procedimiento a uno por señalarlos en clase, no es aislado. Según ha podido saber ABC, el Ministerio de Educación investiga casi una setentena de posibles situaciones de adoctrinamiento vividas en las aulas catalanas antes y después del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre. En total, según precisaron ayer a este diario fuentes del Ministerio de Educación, el Gobierno ha remitido al ejecutivo autonómico tres requerimientos que aglutinan la totalidad de los citados casos. El primero, con fecha de 29 de septiembre de 2017, incluye una docena de denuncias; el segundo, del 6 de octubre, unos 25, y el último, que trascendió el 27 de octubre, recoge otros 27 casos. En los tres requerimientos, ya publicados por este diario y que responden a las denuncias presentadas por familias ante la Alta Inspección Educativa y ante el propio Ministerio de Educación, el Gobierno pide a la Generalitat que responda ante las supuestas situaciones de acoso vividas por algunos alumnos en algunos colegios e institutos catalanes tras los hechos del 1-0.

«Las denuncias comenzaron el 21 de septiembre tras el registro, por parte de la Guardia Civil de la consejería catalana de Economía, aunque posteriormente, tras la jornada del referéndum ilegal, se incrementaron exponencialmente», apuntan las citadas fuentes ministeriales. Educación reclamó al Govern que responda ante los casos denunciados y «proceda a restaurar los derechos conculcados y depure responsabilidades». Portavoces de la Consejería, ahora en manos del Ministerio en virtud de la aplicación del 155, indicaron ayer a este diario que «la Generalitat ha dado respuesta a los tres requerimientos». Ahora, el ministerio estudia los argumentos del gobierno catalán.

A la espera de conocer el resultado de las investigaciones, que podrían trascender el martes por la tarde en el transcurso de la reunión que Educación e Interior mantendrán en Barcelona con una representación de los padres de alumnos del instituto de Sant Andreu, ABC detalla algunos de los casos que han sido estudiados por las autoridades educativas.

Al margen de los casos que se exponen a continuación está el de las escuelas Albert Vives, Pau Claris y Las Salle de La Seu d'Urgell (Lérida) en las que ocho profesores tuvieron que responder ante el juez por un supuesto delito de incitación al odio tras el 1-0. El juez archivó provisionalmente la causa contra seis de los docentes, aunque los otros dos siguen investigados. En el otro caso judicializado, el del instuto El Palau de Sant Andreu, la Fiscalía de Barcelona presentó ayer un recurso en los juzgados de Martorell (Barcelona) para exigir que los nueve profesores del centro denunciados por señalar a hijos de guardias civiles en clase sean investigados en una sola causa.

1. Alumnos se manifiestan sin el permiso de los padres. En la ciudad de Manresa (Barcelona), la dirección del centro IES Lluis de Peguera permitió el 21 de septiembre que el profesorado llevara a los alumnos, sin previa autorización de sus familias, a la Plaza Mayor para manifestarse a favor del referéndum delante de la comisaría de policía de esta localidad.

2. Urnas en las escaleras. El instituto IES Bisbe Sivilla del municipio de Calella (Barcelona), coloco durante el referéndum ilegal urnas en las escaleras y en la zona de recreo para que los menores participaran en la jornada junto a sus profesores.

3- Pintadas contra España. En el Instituto de Sant Quirtze del Vallés (Barcelona) se vio a niños con esteladas anudadas al cuello y a otros colgando banderas independentistas de las paredes, pintadas de mensajes de odio contra España.

4- Instan a los alumnos a protestar a favor del 1-0. En el Instituto Ernest Lluch de Barcelona el director del centro autorizó a los alumnos a manifestarse en favor del referéndum del 1 de octubre

5. Charlas independentistas. En el IES Montserrat Roig de Terrassa desde el comienzo del curso se han hecho tres huelgas, sin contar los parones del profesorado para protestar contra el Gobierno español. Se manipula información dando charlas de independentismo radical.

6. Uso separatista. Más de diez familias de alumnos de Educación Secundaria del IES Miguel Biada de Mataró reclaman que es un «centro público para todos los catalanes, no para uso político de los separatistas».

7. Libertad para los «Jordis». Un padre del CEIP Patronat Domenech de Barcelona denuncia que en un acto infantil se protesta por el encarcelamiento de los «Jordis».

8. Protesta política. Un padre del Instituto Abad Oliva de Ripoll denuncia la movilización de alumnos menores para participar en jornadas de protesta política.

9. «España roba a Cataluña». En la Escuela Pública Infantil de Vall-Llobrega una maestra explicó a una niña que «España roba a Cataluña y que eso está muy mal». La maestra fabricó urnas de papel y les enseñó a todos los niños a votar «sí».

10. Web manipulada. Una profesora del INS Castellet de Sant Vicenc de Castellet en Barcelona denuncia que la intranet del colegio figura INS Castellet. País: Catalunya.

11. Adoctrinamiento a menores. Una madre de la Escuela Nou Patufet de Barcelona denuncia adoctrinamiento a menores de 3 a 5 años por parte de una maestra.

12. Hablar castellano, de «barriobajero». En el IES Can Vilumara de Hospitalet de Llobregat una profesora dijo en clase que los que hablan castellano son «unos maleducados y barriobajeros».

13. «Policías malos con porra». Una niña de 6 años de la Escuela Rosella de Viladecavalls contó: «Mi profesora nos comenta a todos los niños de clase que unos polícías malos, con unas porras que se hacen grandes, pegaron y dispararon pelotas de goma contra la gente, solo porque querían votar y no les dejaban».

14. Obligadas a escuchar el grito de «independencia». En el Instituto La Plana de Vic, una profesora le dijo a los alumnos que un acto en el patio era solo de protesta a favor de la democracia. Los niños se encontraron una estelada y una pancarta con el texto: «Por una Cataluña libre y la República catalana». Una menor se marchó al final del patio y una profesora le obligó a escuchar el grito de «independencia».

15. Castigados por hablar castellano. En la Escuela Reina Violant, los padres denuncian que a los niños se les ha castigado por hablar castellano en el aula.

16. Cómo defenderse de la policía. En el IES Salvador Espriu el sindicato de estudiantes dio una charla a niños de entre 12 y 16 años sobre «cómo defenderse de los policías nacionales».

17. Simular votaciones. Los profesores de las Escolas Pías de Vilanova i la Geltrú pusieron en clase una caja en forma de urna para votar sobre la liberación de los Jordis.

18. Pensamiento franquista. Una madre del IES Antoni Comella denuncia la convocatoria de huelga contra el pensamiento franquista.

19. Els segadors. En la Escuela La Vitxeta de Reus se recibe a los niños con el canto Els Segadors para «denunciar los ataques» al proceso soberanista.

20. Cantar in-de-pendencia. En el Instituto de Calldenetes obligan a los niños a cantar: «In-de-pen-den-cia».

Arran y los CDR ponen en la diana al periodista de El Mundo Javier Negre y su familia
OKDIARIO 4 Mayo 2018

Desveló en un reportaje la identidad de los 9 profesores investigados por acosar a los hijos de guardias civiles en un instituto en Barcelona

Los violentos independentistas de Arran y los CDR vinculados a la CUP han puesto en la diana a Javier Negre, periodista de El Mundo que desenmascaró a los profesores catalanes que acosaron a los hijos de guardias civiles en el instituto de San Andrés de la Barca.

Al más puro estilo de los años de plomo de ETA en el País Vasco, Negre ha recibido amenazas por parte de estos grupos separatistas a raíz de la publicación de un reportaje en el que contaba quiénes eran los 9 profesores investigados por acosar a hijos de guardias civiles. “Se busca. Por señalar públicamente a 9 docentes y atizar el odio fascista”, aseguran en sus redes los violentos independentistas.

La persecución se ha producido a raíz de la publicación del reportaje ‘Los 9 maestros catalanes de la infamia’. En él desenmascaraba a Gemma Dabán, Jordi Amorós, Ruth García, Helena Soler, David Tomé, Ana Belén Cadenas, Lucía Cortinas, Gemma y Carina Navarro, como los nueve maestros investigados por haber sometido al acoso y el escarnio público a los hijos de agentes de la Guardia Civil que acudían al instituto de San Andrés de la Barca.

Los ataques al periodista han llegado incluso hasta a su familia. En diversas cuentas en redes sociales se han publicado fotos de los familiares más allegados de Negre, a los que también se ha puesto en la diana.

Pese a la campaña de acoso y derribo, Negre ha asegurado que “a pesar del señalamiento público hacia mi persona y mi familia, revelando datos íntimos de personas que nada tienen que ver con mi oficio periodístico, seguiré informando. Seguiré destapando las vergüenzas del independentistmo”, ha asegurado en un tuit que tiene fijado en su cuenta y que finaliza: “No me callarán”.

En el mismo saco, los violentos de Arran han metido también al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, por el simple hecho de retuitear el reportaje del periodista de El Mundo.

Adoctrinar, aleccionar, enseñar y educar
Joaquín RomeroCronica Global 4 Mayo 2018

Es difícil encontrar un país en el que no se utilice la educación para inocular el concepto de identidad nacional en los niños. Los españoles que tienen cierta edad recuerdan la FEN, una asignatura obligatoria con la que el régimen explicaba qué era la patria: siempre a la defensiva, siempre mejor que las demás, siempre envidiada. Para que no hubiera errores de enfoque, la mayor parte de los profesores que impartían esta maría debían acreditar adhesión falangista sin tacha.

En países democráticos, los estados transmiten a los niños la visión de la patria del establishment, que no suele ser cuestionada porque exalta los valores positivos, sin aristas, aunque siempre destilan cierto chovinismo, claro.

¿Qué ocurre en Cataluña? Algo parecido, aunque con algunos matices notables. La Generalitat ha actuado estos años como si fuera un Estado: intentando insuflar conciencia nacional a los estudiantes con elementos identitarios comunes, pero también por oposición y exclusión, en continua comparación con España.

Así se puede comprobar en los libros de texto. Uno de ellos, el de historia de segundo de bachillerato --Història 2 batxillerat, editado por Grup Promotor/Santillana-- es muy ilustrativo.

El planteamiento del libro es curioso porque en teoría es historia de España, pero dedica más del 80% de sus páginas a Cataluña

De hecho, el planteamiento del volumen ya es algo curioso porque debería abordar la historia de España, palabra que no cita en su portada. Además, el 80% del texto se dedica a Cataluña y, por supuesto, a explicarla como víctima de un Estado ajeno.

Es difícil decir si adoctrina, pero desde luego no educa; y tampoco enseña. Por ejemplo, cuando habla de la guerra civil y la presenta como algo que vino de fuera: “Algunos historiadores catalanes han destacado que las tensiones que llevaron a la guerra (civil) tenían raíces específicamente españolas. [...] Así, estos historiadores vienen a decir que en julio de 1936 Cataluña se vio implicada en un conflicto que le venía impuesto desde fuera”.

Sin embargo, unas páginas después explica que “la huelga declarada el 5 de octubre de 1934 y la entrada de tres ministros de la CEDA en el Gobierno de Lerroux un día después provocaron la reacción del presidente Companys, que proclamó el Estado catalán dentro de la República Federal Española. Su llamamiento no fue seguido por nadie y al día siguiente Companys y su Gobierno se rindieron a las fuerzas del Ejército. El Estatuto fue suspendido y el Gobierno de la Generalitat encarcelado”.

¿Cómo pueden avalar los tres historiadores que firman el libro la tesis de la importación del conflicto bélico, si ellos mismos explican que dos años antes de que estallase la Generalitat intentó derrocar la República?

El texto también alude al general Goded, que encabezó el alzamiento del 18 de julio en Barcelona y que fue fusilado en agosto. Los autores quieren evitar confusiones con sus apellidos --Manuel Goded Llopis-- y recuerdan que era de origen portorriqueño. Unas páginas más adelante se acuerdan de Laureano López Rodó a propósito de los planes de desarrollo, pero olvidan citar que era catalán: solo detallan su adscripción al Opus Dei.

Cuando aborda la etapa del desarrollismo y la migración interna, el libro precisa que “los únicos que se beneficiaron de esta situación fueron los especuladores, que se hicieron ricos gracias al gran aumento de la demanda de viviendas. Además, Cataluña no disponía de instituciones propias para difundir entre los que llegaban la enseñanza de la lengua y la cultura catalanas”. Mensaje doblemente sesgado: la llegada de extranjeros no benefició a la población; al contrario, perjudicó su identidad.

La superioridad de Cataluña frente al resto de España, constante y poco sutil en todo el volumen, se evidencia también en el desarrollo industrial de la posguerra.

"La superioridad inglesa en precios obligó a la industria catalana a proteger su producción", dicen los historiadores, pero no lo hizo la industria sino Franco

“En Cataluña, en cambio, no se daban ninguna de estas dos condiciones: el algodón y el carbón se tenían que importar y el mercado español tenía poca capacidad de compra. Pese a todo, se consiguió crear una importante industria textil, algodonera sobre todo. [...] La superioridad inglesa en los precios y en el control del mercado obligó a la industria catalana a proteger su producción. Por eso se evitó la importación de tejidos ingleses, tanto a la Península como a las colonias americanas (Cuba, Felipinas, Puerto Rico)”.

Como es bien conocido, no fue la industria catalana sino Franco el que protegió su producción, más cara y de peor calidad, de la competencia exterior, y le dejó expedito todo el mercado que el régimen controlaba.

Pero la visión de España y su hostigamiento constante a Cataluña no admiten matices para estos historiadores. “El régimen demostró desde el principio una de sus características principales: la represión contra los movimientos democráticos y de izquierda, contra todos los valores que representó la República y contra cualquier expresión nacionalista (Cataluña sobre todo)".

El afán por diferenciar --a mejor-- todo lo catalán llega a situaciones grotescas. “La oposición política al franqusimo vivía enmedio de una gran fragmentación organitzativa”, dice para referirse a los partidos clandestinos españoles en la época del tardofranquismo.

Luego, asegura que “este proceso tenía en Cataluña una intensidad --al margen del País Vasco-- que no se daba en el resto de España [...]. Por eso, en 1969 fue posible la creación de una Coordinadora de Fuerzas Políticas de Cataluña, donde se sentaban los principales grupos de la oposición, sin exclusiones ideológicas”.

Esta forma de explicar la historia de Cataluña en relación a España se parece más a adoctrinar o aleccionar que a enseñar o a educar. Y los protagonistas del sistema rechazan cualquier crítica porque, dicen, lo que se pretende es acabar con un “modelo de éxito”. Y tienen parte de razón porque ha sido un éxito, aunque no precisamente para la convivencia.

Proyecto 'Relatos de Plomo'
Barcos le hace el juego al relato de ETA y cierra la web en recuerdo de sus crímenes en Navarra
Luz Sela okdiario 4 Mayo 2018

En marzo del año pasado, el enlace de la web relatosdeplomo.es, el proyecto que puso en marcha el anterior gobierno navarro (UPN) sobre la historia del terrorismo de ETA, aparecía desactivado. Un año después, el Gobierno de Uxue Barcos -Geroa Bai, con apoyo de EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra- ha cedido además ese dominio, dedicado en la actualidad a contenidos que nada tienen que ver con el original.

El proyecto ‘Relatos de Plomo’ recogía la historia de décadas de terror de la banda terrorista. Además de la página web, el gobierno de la pasada legislatura editó tres volúmenes sobre la actividad de ETA entre 1960 y 1986, que en esta comunidad dejó 42 muertos. En 2017, la actual dirección de Paz y Convivencia suprimió sin previo aviso esta página, entre las quejas de las asociaciones de víctimas. En la web se podía acceder a documentación, entrevistas inéditas a víctimas y familiares o bibliografía de temática antiterrorista.

También la página del proyecto en Twitter permanece inactiva. Precisamente, desde junio de 2015, fecha de la llegada al poder del actual Gobierno.

Barcos le hace el juego al relato de ETA y cierra la web en recuerdo de sus crímenes en Navarra

El Gobierno de Navarra ha sido cuestionado también recientemente por sus reticencias a implantar en los colegios una asignatura sobre la historia del terrorismo de ETA, elaborado por los ministerios de Interior y Educación.

En el programa, que varias comunidades -como Madrid, La Rioja o Castilla y León- implantarán el próximo curso se recuerdan, entre otros, el secuestro de Ortega Lara y el asesinato de Miguel Ángel Blanco, además de un recorrido por el terrorismo internacional y los atentados del 11 de marzo en Madrid.

En Navarra, su aplicación ha provocado la polémica entre Gobierno y oposición. Recientemente, el PP solicitó la comparecencia de la consejera de Educación, María Solana, para explicar “la negativa del Gobierno de Navarra a llevar la historia del terrorismo a las aulas”, un rechazo que atribuyen a “un Gobierno que desprecia a las víctimas y que sigue empeñado en blanquear los crímenes de ETA” y al que “incomoda que se hable de este tema; quieren taparlo para no molestar a su socio de honor, Bildu, que sigue amparando los crímenes de la banda”.

OKDIARIO publicó además recientemente que el Gobierno de Barcos aumentó las subvenciones a la web Ahotsa, que difunde contenidos contra la Guardia Civil y ha dado eco a campañas para la expulsión de los agentes de la comunidad, tras el ataque de Alsasua, ocurrido en octubre de 2016.


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