AGLI Recortes de Prensa   Domingo 6  Mayo 2018

Las cicatrices que nunca se cerrarán
Una víctima de la banda, un policía nacional, un guardia civil, un sanitario y un fotógrafo repasan su relación cotidiana con el dolor de los años de plomo: «Sabíamos lo que había: un muerto cada cuatro días»
Pablo Gómez, Laura L. Álvarez. Madrid. larazon  6 Mayo 2018

La ceremonia propagandística que viene oficiando ETA con la excusa de su disolución certifica su final. La imagen de una derrota que, sin embargo, deja cicatrices en quienes vivieron de cerca el dolor. Entre las víctimas y sus familias. Pero también entre los policías y guardias civiles que en los años de plomo no tuvieron más remedio que incorporar a su rutina el entierro de sus compañeros. El de los sanitarios que al acercarse al escenario de un atentado sabían antes de bajar de la ambulancia que ETA estaba detrás porque ya distinguían el olor de su explosivo. O el de los profesionales de la Prensa que, por llegar pronto al lugar de la noticia, se chocaron de bruces con la imagen de un niño al que los pistoleros habían dejado huérfano camino del colegio.

Alfonso Sánchez tiene grabado cada fotograma de la mañana del 9 de septiembre de 1985: «Milisegundo a milisegundo. Llevaba una bolsa, con un bocadillo de jamón y una Coca Cola. También un libro por si tenía tiempo, “Las cuatro plumas”, que ya no he leído nunca. Lo tengo guardado junto a mi tarjeta de servicio ensangrentada». Con 19 años, había dejado la academia de la Guardia Civil dos meses antes. Era consciente de la amenaza: «Había un muerto cada cuatro días. A mi hermano, también guardia civil en Logroño, le tiraban bombonas desde las terrazas, pero nunca piensas que en Madrid te iba a tocar a ti». Sin embargo, le «tocó». Fue uno de los heridos en el atentado de la Plaza de la República Argentina. Un Peugeot 505 que De Juana Chaos y Soares Gamboa aparcaron en este punto del distrito de Chamartín explotó al paso del microbús en el que viajaba Alfonso, actual presidente de la AVT, y 16 compañeros más. «Recuerdo el silencio. Después, ya sólo colores. Negro, amarillo, rojo. El pitido en los oídos y te quedas ahí en “off”. Salté y no veía nada porque tenía la cabeza llena de sangre y fue cuando se oyeron los disparos, porque después de la bomba nos ametrallaron. Si no te mataban con la bomba te intentaban rematar». Cuatro años después comprobó que ETA no se había olvidado de él. Destinado a Guipúzcoa, participó en la desarticulación del «comando Eibar»: «Tenían la matrícula de mi coche, mi nombre y mi foto. Volvía a ser objetivo, pero estaba orgulloso de trabajar allí, dando la cara».

A principios de los 80, Francisco Núñez se incorporó a la Policía Nacional: «Guardábamos todas las medidas de autoprotección sin que nadie se diera cuenta. Mirar debajo del coche dejando caer alguna moneda. Andar por la calle y mirar las cristaleras de los escaparates. Tener ojos en la espalda». Este inspector, representante del SUP en la Comisaría de la Policía Científica, celebra ahora la derrota de ETA pero recuerda con impotencia aquellos años: «Nos daba rabia no haberlo podido evitar». En 1995, el tráfico de Madrid quizá le salvó la vida: «Pusieron un coche bomba en Vallecas y mataron a seis trabajadores civiles de la Armada. El destino y el atasco quiso que yo no pasara por ahí de milagro».

Los amenazados sabían con certeza que estaban en riesgo. Como Jesús Velasco, jefe de los Miñones de Álava, asesinado nada más arrancar 1980: «Yo no era consciente de que hubiera amenazas. Sí sé que mi padre lo sabía, que estaba en riesgo», asegura su hija Ana. Estar en la diana no fue, sin embargo, motivo para que los amenazados renunciasen a aquello en lo que creían: «Tenía una conciencia del deber y del servicio a España y, además, como vitoriano él quería vivir en su ciudad. Asumió ese riesgo porque suponía defender que Álava es una parte consustancial de España».

El fotógrafo Pedro Armestre también incorporó los crímenes de ETA a su agenda. «Iba con nervios y con prisa. Recuerdo el miedo por si al acercarme al atentado explotaba el coche en el que habían huído los terroristas». Pasados los años, hay imágenes que no puede olvidar incluso alguien habituado a hacer miles de fotografías: «El atentado de la T-4 fue una salvajada; en otro en la calle Goya, recuerdo la tensión. Era un fin de semana y todo el mundo huía corriendo».

Como los periodistas, los facultativos de los servicios de Emergencias del Ayuntamiento de Madrid vivían alerta del siguiente atentado y, tarde o temprano, llegaba. A Rafael Saavedra le tocó ir a varios. A sus 53 años, lleva 23 años en el servicio municipal y recuerda su primer atentado a la perfección. Fue en la calle del Carmen. La central les advirtió de que había un aviso de coche bomba y Samur acudía en prevención. La zona se acordonó, los Tedax hicieron estallar el coche pero la onda expansiva hizo saltar por los aires una papelera del mobiliario urbano que cayó (fuera del cordón) sobre un agente de la Policía Municipal. Le dio en la cabeza y falleció a los pocos días. Ese tipo de víctimas que no eran objetivo pero murieron por culpa de la banda terrorista. «El problema es que la calle del Carmen es muy estrecha» y no calcularon bien la onda expansiva. «A base de palos hemos ido aprendiendo», asegura Saavedra, explicando en cierto modo que si España es ahora pionera mundial en atenciones ante un atentado terrorista ha sido por la triste experiencia acumulada.

En los atentados a los que solían acudir no había muchos heridos a los que atender porque estaban fallecidos. Uno en Puente de Vallecas, en el que sí hubo varios heridos y fallecidos, sirvió de punto de inflexión a nivel organizativo. «Atendimos a tanta gente que nos quedamos sin material en las ambulancias. A partir de ahí creamos un vehículo preparado para atender a 50 personas». Desgraciadamente, se usó en ocasiones posteriores. «Tuvimos que espabilar rápido», reconoce. Su compañero Emilio Benito también recuerda la huella de ETA en Madrid. Participó en nada menos que 22 atentados. El que más le marcó fue el primero, el del «estreno». Fue el verano del 91 en la comisaría de San Blas. «Ahí se nos metió el olor del explosivo que solía usar ETA», recuerda. «Ese explosivo mezclado con el olor a gasolina no se nos borra». Sin embargo, en el atentado que sumó para siempre otro recuerdo atroz fue el de Irene Villa. «Ahí interioricé el segundo olor que para mi es ETA: el olor a carne quemada por una explosión». Benito asegura que estuvo mucho tiempo sin poder comer «comida caliente», porque cualquier olor le recordaba a eso. «Esos dos olores me acompañaron durante veintitantos atentados», sostiene. Y se fueron integrando protocolos en Samur a base de muertos: «Interiorizamos una realidad: cada equis tiempo, entre las 7 y las 8 de la mañana, iba a haber un atentado. Es como el que vive en zona de terremotos y cuando ya llevan un tiempo sin ellos sabe que queda poco. No nos confundíamos». A nivel psicológico, reconocen que están preparados: «Conscientemente no creo que guarde ningún trauma pero los días siguientes a un atentado yo también miraba debajo del coche. Era absurdo, yo no era ningún objetivo, lo sé. Pero lo hacía».

“La Yihad de Europa”
www.latribunadelpaisvasco.com  6 Mayo 2018

“Europa es el corazón histórico de Occidente y para los yihadistas es esencial continuar presentándose como los vengadores de agravios e injusticias que atribuyen a los ‘cruzados’”

El informe “La Yihad de Europa” señala que “la actividad violenta desplegada por las organizaciones yihadistas en diversas guerras libradas en países musulmanes (Afganistán, Libia, Siria) ha contribuido a incrementar la presión migratoria y la acumulación de refugiados procedentes de países musulmanes en conflicto en las fronteras de la Unión Europea”.

Bajo el título de “La Yihad de Europa”, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo acaba de hacer público un completo informe en el que analiza el desarrollo e impacto del terrorismo yihadista en los países de la UE (1994-2017).

El trabajo, elaborado por el analista Luis de la Corte Ibáñez, revela que, a pesar de que la actividad terrorista islamista tiene lugar fundamentalmente en países de Asia y África, el territorio que abarca Europa Occidental ha desempeñado varias funciones relevantes para el desarrollo del movimiento yihadista global. “Hizo las veces de santuario y refugio para los primeros yihadistas inscritos en la órbita de Al Qaida; sirvió como base desde la que se apoyó la actividad para la yihad en distintas partes del mundo (con dinero, recursos y combatientes), incluyendo la preparación de los atentados del 11-S; se convirtió en terreno abonado para la radicalización y captación de nuevos mili- tantes y también escenario de atentados. Asimismo, los cambios experimentados por el yihadismo fuera del viejo continente han condicionado su evolución dentro de las fronteras europeas”.

Según explica De la Corte Ibáñez, a lo largo de las dos últimas décadas, los países de la Unión Europea han experimentado una progresión no uniforme, con algunos altibajos, de las tentativas (consumadas y frustradas) de ataque terrorista por actores yihadistas dentro de su territorio, en congruencia con otros indicadores sobre el nivel de actividad yihadista (por ejemplo, el incremento sostenido de las operaciones y detenciones llevadas a cabo desde el cambio de siglo hasta la actualidad).

“El impacto causado por el terrorismo yihadista no ha sido ni mucho menos equivalente para todos los países europeos, destacando con mucho los casos de Francia y Reino Unido, por el número de atentados, superior al de la mayoría del resto de países, pero también España, por la cifra de víctimas mortales”.

En este sentido, el autor detalla que, a pesar de que España sólo sufrió dos cadenas de atentados de inspiración yihadista entre 1994 y 2017, el balance de 210 personas muertas a consecuencia de tales ataques sitúa a España en el segundo puesto de la lista de países de Europa Occidental con víctimas mortales provocadas por actores vinculados al movimiento yihadista global. “El número de personas asesinadas en España sería únicamente superado por Francia (266 víctimas mortales), si bien en ese país la frecuencia de ataques registrados fue muy superior (28)”.

Más allá de las cifras sobre atentados y víctimas, “el activismo yihadista ha ido progresando en Europa Occidental, tal y como indica el creciente número de personas detenidas por tales motivos en los países miembros de la Unión Europea. De nuevo, con España entre los países con mayor cantidad de operaciones policiales llevadas a cabo, si bien este indicador debe ser interpretado con cautela, pues las cifras españolas también son reflejo de una política de detenciones de carácter marcadamente preventivo”.

Según explica Luis de la Corte Ibáñez, “la apertura de un frente yihadista en Siria a partir de 2011 y, sobre todo, la irrupción del Daesh como nueva vanguardia del yihadismo global, en franca competencia con Al Qaida, han actuado como nuevos potenciadores del riesgo yihadista para Europa Occidental, tal y como muestran dos evidencias distintas pero relacionadas: la movilización de miles de personas nacidas o residentes en países europeos con destino a los frentes de Siria e Irak y el inicio de una última e intensa oleada de atentados terroristas en suelo europeo desarrollada en los últimos años, mayoritariamente protagonizada por seguidores del Daesh”.

El informe “La Yihad de Europa” señala que “la actividad violenta desplegada por las organizaciones yihadistas en diversas guerras libradas en países musulmanes (Afganistán, Libia, Siria) ha contribuido a incrementar la presión migratoria y la acumulación de refugiados procedentes de países musulmanes en conflicto en las fronteras de la Unión Europea”.

En opinión del autor, y de cara al futuro, existen varios factores de riesgo que crean vulnerabilidades específicas en las sociedades europeas. “Europa es el corazón histórico de Occidente y para los yihadistas es esencial continuar presentándose como los vengadores de agravios e injusticias que atribuyen a los ‘cruzados’. Los europeos tenemos intereses y estamos presentes en todo el mundo, así que nunca podremos desentendernos de lo que ocurra en los países musulmanes (como los yihadistas desean). Y a la vista está que Europa continúa incubando vocaciones yihadistas entre nuestras comunidades islámicas, pues la radicalización es un fenómeno complejo, de muy difícil prevención, especialmente en ciertas áreas urbanas donde se mezclan condiciones de marginalidad, criminalidad e impunidad. El caso hoy más evidente es el de Molenbeek, un barrio de Bruselas sobre el que los medios de comunicación pusieron recientemente el foco al conocerse que sirvió de refugio y ámbito de radicalización para los autores de los atentados perpetrados en la capital belga en marzo de 2016. Pero no hay ningún país europeo que no cuente con uno o varios barrios o localidades con problemas semejantes”.


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Rajoy tiene un problema singular: España
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  6 Mayo 2018

Rajoy, el Judas de este viacrucis, tiene, como dijo Catalá del juez González, un problema singular: se llama España. Para tirarse un año más a la bartola en la Moncloa, está dispuesto a entregar, troceado y barato, el Estado. No lo permita la Nación.

Mariano Rajoy quiere alargar un par de años su estadía en la Moncloa, pese a carecer de mayoría parlamentaria, de proyecto político y de partido, porque el PP se va hundiendo mientras su líder, encaramado a sus hombros náufragos, mantiene la cabeza fuera del agua. También cabe verlo como un barco que se va inexorablemente a pique y prolonga su agonía echando al mar cualquier cosa que permita aligerar su peso, en vez de subirse a un bote y tratar de salvarse antes de que el postrer remolino se lo trague.

Esta semana hemos visto el precio de ese empeño en estar a costa de no ser, que después de siete lustros en política, debería haber colmado su ambición: ponerse en manos de los enemigos de España el tiempo que permanezca en el Poder, conscientes, él y ellos, de que nada puede convenirles más que un Presidente del Gobierno dispuesto a vender el Gobierno a cambio de presidir lo que sea.
Una triple infamia: la ETA, el Prusés y Catalá

Tres son los episodios que prueban, más allá de toda duda razonable, ese empeño de Rajoy de aguantar como sea, a costa del régimen constitucional: 1) la pantomima de cambio de local, que no de actividad, de la ETA, protagonizada por el asesino Ternera, interlocutor protegido -CNI mediante- de los gobiernos de Zapatero y Rajoy; 2) el apoyo a la formación de cualquier gobierno golpista en Cataluña con tal de que no lo presida -aunque pueda formalmente tutelarlo- Puigdemont; y 3) el ataque calumnioso, personal y profesional, del Ministro de Justicia a un juez cuya honradez intelectual le ha hecho acreedor de una típica campaña totalitaria de asesinato civil a manos de la horda femirroja, podemitarra, respaldada por el cadalso mediático que dirige la Sexta y seguida por la recua que conforma el albañal audiovisual y al que obedece el rebaño del bien llamado "espectro político".

Hemos visto cómo se regala a los etarras las dos piezas que siempre reclamaron para dejar de matar españoles: Navarra y la suelta de sus presos. Y ambas cosas las ha asegurado públicamente Urkullu, paseando con Barcos y asegurando en El País que Rajoy e Instituciones Penitenciarias son "sensibles" a la situación de los asesinos etarras. Vamos, que los sueltan ya.

Pero esa suelta de los pistoleros del separatismo etarra es el prólogo y garantía de que los presos catalanes por el golpe de estado del 1 de octubre seguirán la misma suerte. Para eso hacen falta dos cosas: que haya Gobierno en Cataluña, todo lo separatista que quiera, pero que permita archivar el 155; y una presión implacable a los jueces hasta plegarse a lo que ya no sería un golpe de Estado en dos frentes, vasco y catalán, sino del propio Gobierno, que, contando con la inmensa batahola de medios comunistas y separatistas, con el aplauso entusiasta de la Izquierda, la mudez de la Derecha y la memez del Centro, acabaría sometiendo a jueces y tribunales a lo que el PSOE llama el "Veredicto Popular", que estaría muy, muy por encima de la Constitución.

Esa es la función de los dos asaltos a la independencia judicial que ha perpetrado en apenas dos semanas el Gobierno. El primero, fue contra el juez Llarena, al que quiso imponer a través de la Fiscalía General del Estado la suelta de Forn, primer favorecido con una política penitenciaria "sensible" a la situación de los presos golpistas hasta "normalizar" la violencia callejera y poder lavarse las manos de la responsabilidad del 155, que moriría inédito.

El segundo asalto lo perpetró el mismísimo Ministro de Justicia contra el juez González, y ha sido tan escandalosa la forma de agredirlo en lo personal y despreciarlo en lo profesional que ha conseguido movilizar en su contra a todas las asociaciones de jueces, y de fiscales, menos una. Y no se sabe si el milagro se debe al decoro profesional, a la humillación corporativa o a que han adivinado que, tras dejar en manos del Poder Judicial la inmensa y honrosa responsabilidad de proteger a la Nación y su Estado de Derecho, ahora el Ejecutivo de Rajoy, con un amplio respaldo del Legislativo, quiere quitarles aquella "patata caliente" para zampársela asadita con los golpistas.

España, Italia, la ETA y la Mafia
Los tres movimientos -el pacto con la ETA, el apoyo al golpismo light y el acoso a los jueces molestos- tienen el mismo objetivo político: asegurar a Rajoy la supervivencia durante el resto de la legislatura, mediante la alianza más abyecta que haya hecho nunca un Gobierno de España: con los partidos y organizaciones criminales que nacieron y viven para destruirla. Es como si en Italia formara Gobierno el izquierdista Grillo con el apoyo parlamentario de la fascio-separatista Liga Norte y el callejero de la Mafia y la Camorra.

Este es el proyecto de supervivencia político-personal de Rajoy: de momento, llegar a las elecciones municipales, autonómicas y europeas de 2019; y después, prorrogando los Presupuestos, hasta las Generales de 2020. Cuenta, como expuso obscenamente el portacoz del PNV, con el apoyo del separatismo vasco, para retrasar todo lo posible la llegada de Rivera al Poder. Y con el separatismo vasco, que de nuevo toma la delantera, pero siempre coordinados, el separatismo catalán, para el que de inmediato se negociará otra salida "sensible" para los presos, antes de que Rivera pueda impedirla. No es seguro que se atreviera a hacerlo, pero, por si acaso, mejor asegurarlo con un muerto en Moncloa que con un rivales que ambicionen hacer Historia.

Ante este plan de Rajoy tan rastrero como evidente, que es también el de la ETA, el PNV, los separatistas catalanistas y los comunistas podemitas, Rivera puede quitarle su apoyo parlamentario y forzar elecciones generales. Aparentemente, eso no le conviene nada desde una perspectiva partidista, ya que está recibiendo un alud de votos del PP y una inundación del PSOE. A este paso, en nueve meses, arrasaría, consolidaría bastiones de poder local y regional y se presentaría ante las generales con todos los triunfos en la mano. Como ese voto de rechazo a los dos grandes partidos lo recibe por parecer un partido formal, para defender las instituciones y evitar revoluciones, sería difícil, aunque creo que no imposible, explicar por qué derriba al Gobierno. Entiendo que, hoy por hoy, Rivera se plantee, sobre todo, no cometer errores. Cuantos más votos y escaños obtenga, con esta táctica, mejor podrá en el Gobierno deshacer las fechorías que perpetren Rajoy y sus aliados satánicos.

Rivera puede encontrarse una España intransitable
Sin embargo, ese planteamiento tiene un defecto: olvida al enemigo. Precisamente por temor a Rivera y confianza en la inerme doblez de Rajoy, sus aliados de fortuna, separatistas y comunistas, llevarán todo lo lejos que puedan el proceso de desmantelamiento del régimen constitucional de 1978. Y en ese proyecto, que es el de la Ruptura, la condena de la Transición y el plebiscito de una República Confederal con derecho a la autodeterminación de los territorios que la integren, van a contar con el PSOE de Pedro Sánchez.

Sin apenas darnos cuenta, hemos entrado en una época de "gimnasia revolucionaria", que así llamaba el faísta García Oliver -y gusta repetir Pablo Iglesias- a la violencia callejera para ensayar el golpe final revolucionario. Con la careta del feminismo batasuno, la violencia callejera de los CDR o las procesiones de entronización de asesinos etarras, lo que cada día nos sirven unos medios audiovisuales tan demagogos, sectarios y avariciosos que ya sólo les falta rifar asesinatos en directo dizque para ayudar a niños etíopes, es el desprecio de los jueces en particular y la Ley en general, mientras se exalta la violencia callejera como expresión directa de la Voluntad Popular.

Ese calentamiento de las masas brutas y ese acostumbramiento de las blandas a la brutalidad, ya lo vivimos una vez, del 2002 al 2004, con las grandes movilizaciones del Prestige y la Guerra de Irak que desembocaron en los terribles días del 11M al 14M, en especial el cerco a las sedes del PP el 13M, cuando empezó a cambiar, o sea, a descarrilar, la Historia de España. El proceso de vuelta a la Guerra Civil, a la división social por sexos y lenguas que empezó Zapatero, está alcanzando con Rajoy un punto de no retorno. No podemos confiar en los dos grandes partidos, que son parte del problema, ni fiarlo todo a Ciudadanos, inédito en la gestión y aún gateante en la política.

La Nación, al rescate del Estado
Las únicas instituciones que, frente a la defección del Gobierno y la Oposición, y bajo unos medios audiovisuales corruptos, comunistas y golpistas, han demostrado capacidad de resistencia frente al reto separatista y la descomposición de España son la Corona, la Nación y la Justicia. Deben movilizarse antes de que esta política torva y a traición parezca irreversible.

Digo parezca. Para que el sórdido egoísmo de la Derecha y la siniestra idiocia de la Izquierda triunfaran haría falta que los españoles admitiéramos que no valemos para estar juntos y que aceptamos, so capa de autonomías, privilegios feudales, fronteras lingüísticas e inquisiciones sexistas. Puede que nuestros enemigos triunfen, pero no les será fácil. Rajoy, el Judas de este viacrucis, tiene, como dijo Catalá del juez González, un problema singular: se llama España. Para tirarse un año más a la bartola en la Moncloa, está dispuesto a entregar, troceado y barato, el Estado. No lo permita la Nación.

Cuando nosotros, los muertos, despertemos
FRANCISCO ROSELL El Mundo  6 Mayo 2018

Aquella penúltima madrugada sevillana de enero de hace 20 años, fría como pocas, amaneció cubierta con el sudario de los cuerpos yacentes de un joven matrimonio, Alberto y Ascen, de 37 años, sobre el ensangrentado adoquín de la calleja antigua del obispo don Remondo. En medio de la soledad nocturna, y emergiendo de la penumbra oculta de un intrincado recodo de esta céntrica costanilla con trazado de sierpe, el eco de los pasos de aquella pareja de desventurados encontró la réplica asesina de unos canallas que, sin juicio ni conmiseración, talaron su juventud enhiesta con el hacha terrorista de ETA.

Aquel escueto y solitario campanazo tocó a muerto y fue premonitorio presagio fúnebre de dos acechadoras descargas de plomo. Descerrajados los tiros y yertas dos vidas en flor, se hizo un silencio de ataúd hasta que el primer timbrazo telefónico sonó a aullido de sirena y esparció el horror en medio de la confusión sobre la identidad de los cadáveres. La entonces alcaldesa hispalense, Soledad Becerril, y su teniente de alcalde, Alberto Jiménez Becerril, compartían amenaza y apellido, aunque no mediara de por medio más parentesco que el político como militantes ambos del PP.

El fuego de los revólveres fue rayo que irradió la bóveda celeste y su resplandor llameante encendió la madrugada hasta desatar una tormenta de lágrimas. En medio de la desolación y el desconsuelo, con una alcaldesa que aparentaba una Dolorosa, los ciudadanos de corazón encogido y de ánimo exaltado buscaron consuelo y refugio en la radio. Allí, la palabra de Carlos Herrera, sobreponiéndose al dolor del amigo y a la afonía del llanto, se alzó. Con la mente puesta en tres huérfanos de ocho, siete y cuatro años, que se acostaron soñando cómo se lo pasarían al día siguiente en la fiesta por la paz de su colegio, elevó a la antena un dramático interrogante: "¿Cómo van a comprender estos niños la muerte de sus padres?".

Era una pregunta sin respuesta, un desahogo a la quemazón del alma. Pero eran días aquellos en los que, en medio de la fatalidad, existían unos gobernantes que se sentían interpelados por la mirada triste de tres huérfanos que, al despertar y ver sus sueños hechos pesadilla, "nos dicen: ¿qué vais a hacer?". Fue lo que percibió aquella jornada de angustia y de zozobra un presidente de corbata negra que, por no someterse al chantaje etarra, afrontó el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. En recuerdo de aquel compañero, sumándose al clamor de España entera, Alberto había levantado seis meses atrás -julio de 1997- sus manos blancas al cielo, mientras lucía una pegatina con la leyenda: "¿Miedo? No, gracias". Ambos jóvenes, Miguel Ángel y Alberto, uno al norte y otro al sur, dieron una vida aún por vivir en pro de una verdadera paz.

Alrededor de la capilla ardiente de Alberto y de Ascensión García Ortiz, se concitó una congregación de afligidos políticos que declararon "ser Jiménez Becerril" -antes dijeron "ser Miguel Ángel Blanco"- y proclamaron, con gesto compungido y mirada perdida, que había que acabar con las ambigüedades. "O se está, como demócratas, frente a ellos o no se está", dijeron con una clarividencia luego nublada por la conveniencia de partido.

Entre tanto, en pleno duelo y quebranto, un consumado asesino de veinticinco inocentes verbalizaba el odio de alimaña que luego carteó relamiéndose de placer a una amiga: "Me estoy tragando todas las noticias del atentado de Sevilla. Me encanta ver las caras desencajadas que tienen". Con aquel festín de sangre, José Ignacio de Juana Chaos aseguraba haber comido para un mes. "En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajadas limpias", auguraba un desalmado para el que luego uno de aquellos políticos que lloró la tumba de Alberto Jiménez Becerril reclamaría la prisión atenuada cuando éste monstruo sin alma coaccionó al Estado de derecho con una huelga de hambre.

Si en aquella aurora de enero era patente la orfandad sin refugio de tres críos -hoy jóvenes de 28, 27 y 24 años-, cuatro lustros después ese desamparo hace tiritar a la mayoría de víctimas de ETA, al recibir el viento gélido del comunicado por el que estos malhechores etarras propagan un punto y final que truena en punto y seguido. En vez de implorar perdón por tanto espanto, estos facinerosos -arrancando por quienes pusieron voz a un comunicado de renglones torcidos y escritos en sangre- se vanaglorian de un pretérito infame que blanquean impúdicamente y principian otra fase en el que ya no es menester el hacha a la que enroscar su condición de serpiente, al haberse apropiado de importantes parcelas de poder por medio de su brazo político Bildu, pero siguen moviéndose con la sinuosidad del reptil. Este zigzagueo etarra evoca lo dicho por Mao cuando le inquirieron cómo se promovía una revolución y el Gran Timonel confesó: "Pues como va una serpiente, arrastrándose y describiendo eses".

ETA renuncia a las pistolas, pero no a la autodeterminación vasca y la asimilación de Navarra, ni tampoco a la concesión de medidas de gracia para sus presos. En esa tesitura, cómo no entender la desazón de quienes debieran ser los más felices con un adiós a las armas, en contraste con el jolgorio de unos verdugos a los que se les dispensa privilegio de héroes en esos mismos municipios en los que los familiares de sus mártires han de andar con tiento y casi pedir indulgencia, si es que no hace años que se marcharon con la casa a cuestas. Ello conjetura que impondrán su relato, a costa de los verdaderos titanes de una democracia a los que se afrenta y veja.

Todo ello con la cooperación de ciertos políticos que, a la sombra del árbol de la mentira, no conocen de juramentos ni promesas, menospreciando la verdad cuando debiera abrazarse férreamente a ella. Si no se construye un relato sostenido en el tiempo, más allá de un discurso presidencial o de una intervención parlamentaria, todo quedará en un ejemplar de Patria, el excepcional episodio nacional de Fernando Aramburu sobre los años de plomo del terrorismo en el País Vasco, enterrado por miles de opúsculos nacionalistas sufragados a cargo del erario y convertidos en libros de texto en los colegios vascos -sin desdeñar la labor de agitación y propaganda de sus medios audiovisuales- ante la inopia de quienes se hacen a la idea de que, si apartan su mirada de la realidad, ésta no los verá a ellos.

Con la tinta aún fresca del comunicado de disolución etarra, las víctimas del terrorismo se malician que el proceso de paz puesto en marcha por Zapatero discurre como el río Guadiana, que aparece y desaparece, mostrando de vez en cuando sus ojos, pero sin apartarse del cauce que le ha de llevar a una desembocadura tan cierta como traicionera para quienes fueron asesinados, no por ser quienes eran, sino por lo que representaban. No es casual la reaparición estelar de Josu Ternera, interlocutor del plan de paz de Zapatero y que se ha movido libérrimamente pese a su condición de prófugo de la Justicia, tras estar detrás de la masacre de junio de 1987 en Barcelona contra Hipercor.

Pese a la taxativa aseveración de Rajoy -"los crímenes seguirán investigándose y juzgándose y las condenas seguirán cumpliéndose"-, es de temer que tenga que desdecirse al estar sujeta su Presidencia con pinzas. De un extremo de la misma, la realpolitik que le llevó a heredar implícitamente el plan de paz de Zapatero. Éste último, nada más abandonar el Palacio de la Moncloa, se reunió con el nuevo ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, al que debió entregarle un simbólico sobre lacrado con esas razones de Estado que inventa la política para autorizar lo que se hace sin razón. De otro extremo, la "sensibilidad" que le requieren sus socios presupuestarios del PNV para que acerque los presos etarras a las cárceles del País Vasco.

Súmese a ello las peticiones de personalidades socialistas para que lo haga discretamente (Patxi López) y con inteligencia (Zapatero). Ello marcaría una hoja de ruta que cortaría como navaja barbera. Bien es verdad que Pedro Sánchez, desde Londres, se ha desmarcado de ello para no dar la impresión de ser un do ut des. De claudicar ante tales horcas caudinas, Rajoy habría hablado el sábado como Churchill y actuaría como Chamberlain. Quienes desean que les dejen en paz acaban siendo aliados inconscientes de quienes están resueltos a no dejar nada en paz. Por eso, en la vida de todo político, hay momentos en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios.

Ojalá el presidente del Gobierno no caiga en esa impudicia haciendo que "nuestros muertos despierten", como en la célebre obra-epílogo de Ibsen, cuyo título rectificó sobre la marcha, pues no cabe paz más genuina que aquella que se asienta en el reconocimiento de las víctimas y en el arrepentimiento de los verdugos, después de pagar sus culpas. En caso contrario, "cuando nosotros, los muertos, despertemos", nombre definitivo de la pieza del dramaturgo noruego, qué podrán decir a esa España huérfana y desengañada.

Infaustamente, quienes pregonan que ETA ha sido rendida olvidan que, efectivamente, lo ha sido policialmente, pero ésta puede resarcirse políticamente, si gana postreramente la batalla ideológica ante la incomparecencia general. Metamorfoseada, pondría la historia del revés hasta aparentar, como en el cuento de José Agustín Goytisolo que popularizó la voz rota de Paco Ibáñez, esto es, fingiría ser ese «lobito bueno al que maltratan los corderos».

A este propósito, en comparsa con los habituales compañeros de viaje del totalitarismo sanguinario, falsifican la realidad como el orwelliano Ministerio de la Verdad destruía los testimonios del pasado y los arrojaba por el Hueco de la Memoria. Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado. Tras prometerles que los terroristas se pudrirían en prisión, las víctimas podrían padecer la doble derrota de la muerte de los suyos y la deslealtad a su memoria. ¡Cuánto dolor sin esperanza!

Por eso, el mayor temor de Primo Levi, superviviente de Auschwitz, no era tanto que las futuras generaciones no compartieran su dolor, sino que no distinguieran la verdad. Así, la pena de centenares de víctimas inocentes de ETA quedaría sepultada bajo el mármol frío de la estadística y su testimonio relegado en esos vastos jardines sin aurora en los que ya sólo puedan ser "memoria de una piedra sepultada entre ortigas". Cernudianos versos envueltos en niebla y ausencia como aquella madrugada de escalofrío del 20 de enero de 1998 precisamente en la ciudad natal del gran poeta que habitó el olvido.

Solución política
ARCADI ESPADA El Mundo  6 Mayo 2018

Quizá sea un efecto colateral del tratarte, pero la decadencia española me parece indiscutible y no hay día que no escriba sobre ella, sea por la sentencia del tribunal alemán que puso a Puigdemont en libertad, sea por el caso Cifuentes, la evidencia de que los obispos vascos continúan en libertad o por ese ¡Montesquieu ha muerto! que tantos años después de Alfonso Guerra consignó el otro día el ministro de Justicia, català tenía que ser y que dios me perdone. Pero contra la depresión de España hay un infalible remedio que es la lectura de los viejos periódicos, pongamos del tiempo en que aún eras joven. Hasta tal punto es eficaz que yo aconsejaría a los editores de periódicos publicar con la del día otra edición de hace veinte años, y creo que veinte años es el tiempo exacto. El ejercicio es recomendable para estos tiempos del fin de ETA. Ha habido muchas idas y venidas sobre el perdón de los pecados a ETA, sobre la necesidad de que los bandidos no escriban el relato y he visto muchas recopilaciones de sus hazañas bélicas. Sorprendentemente, dado el final que ha tenido la banda, no he leído alusiones a un fenómeno crucial en este medio siglo de crímenes nacionalistas. La impresionante cantidad de personas que repitieron opiniones y consignas sobre la imposibilidad de acabar policialmente con ETA y la necesidad, en consecuencia, de arbitrar lo que siempre llamaron soluciones políticas. Es una metáfora literata la que dice que los novelistas escriben su novela por no poder leerla de otro modo. Pero en el periodismo tiene, o debe tener, un sentido recto. Yo trato siempre de escribirte las cartas que no leo. Te lo mereces.

Una relación de las personas que creían en la inutilidad de las soluciones policiales debe comenzar por lo más alto, y lo más alto en vigor es el actual presidente del gobierno vasco, Íñigo Urkullu. Transcribiré este párrafo que cita Rogelio Alonso en su libro La derrota del vencedor. La política antiterrorista del final de ETA, que se publicará a mediados de mayo: "ETA es algo más que una organización que tenga un carácter exclusivamente militar. Es una expresión más de lo que es un problema político que afecta a la sociedad vasca secularmente. Tiene unas pretensiones políticas y, en ese sentido, aunque los golpes policiales que reciba desbarajusten la organización, la raíz política no va a ser solucionada policialmente". (Entrevista a Íñigo Urkullu, Gara, 10 de octubre de 2004.) Un lendakari llama a otro. Antes de Urkullu hubo uno socialista. Varios años antes de serlo, y en la misma entrevista en que acusaba al gobierno Aznar de haber puesto "a todo Euskadi bajo sospecha", declaraba a propósito de las soluciones políticas: "El primer paso lo tiene que dar la banda terrorista y decretar la ausencia de violencia. Y luego los políticos arreglar los problemas políticos. Sentarnos todos en una mesa y hacer una valoración de lo que hemos hecho, de cómo estamos y de cómo podemos mejorar". (Entrevista a Patxi López, 13 de noviembre de 2005.)

A estas dos altísimas e imprescindibles citas de autoridad ha de añadirse el texto que mejor representa al género de la solución política. Es el manifiesto Por una salida dialogada al conflicto vasco, que se hizo público el 26 de marzo de 1998 y que contiene este párrafo inolvidable: "Dejar en manos de ETA, esperando que abandone las acciones violentas, el comienzo del diálogo, supone retrasar el inicio de un proceso de paz demandado con insistencia. Pedimos a ETA que cese en su actividad armada para facilitar este proceso. Pero aunque esto no ocurra, como ciudadanos solicitamos a nuestro gobierno que asuma sus responsabilidades y busque soluciones que vayan más allá de las estrictamente policiales, apostando, con independencia de lo que hagan los demás, por la vía del diálogo y la negociación sin condiciones". Lo firmaste: "negociación sin condiciones".

Ninguno de los que firmaron merece ser olvidado. Pero la actualidad señala a dos: Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid, y Margarita Robles, portavoz del Psoe en el Congreso. Eran lo que son. Y lo cierto es que, a pesar de las derivas éticas y políticas de su presente, lo tienen muy difícil para superar el fondo de bajeza que alcanzaron con su firma en ese manifiesto. La antología sería inacabable, pero me parece justo acabar con este párrafo: "Aznar sólo quiere hablar de paz y de presos, tanto desde la fuerza de la razón como desde la razón de una fuerza legítima. Su modelo de 'diálogo' sería perfecto si estuviéramos hablando de las Brigadas Rojas o la Baader-Meinhof. Pero es muy improbable que resulte viable en este caso. Porque aunque Arzalluz se equivoca por completo en la terapia, no queda más remedio que reconocer que acierta en el diagnóstico cuando advierte que por muchas veces que se retire la espuma siempre quedará la cerveza". Lo escribió el primer director de este periódico, Pedro J. Ramírez, el 31 de octubre de 1999.

La derrota de ETA se ha producido contra la previsión y el deseo de innumerables actores políticos, generalmente instalados en la izquierda y el nacionalismo. Pero en estos días del fin nadie habla de ello. La razón es que el peso de los muertos pone en duda la derrota. Los terroristas y sus cómplices -el obispado en sentido lato- no pueden aceptar que mataron para nada. Y las víctimas no pueden -ni deben- aceptar que haya otra derrota que la de sus muertos. Pero la fría objetividad demuestra que ETA perdió. En contra de las alucinadas previsiones que hizo ella misma, desde luego. Pero también en contra de las que hicieron muchísimos españoles, grandes y pequeños. Perdió a sangre, mazmorra y fuego, sin que su disolución se haya visto precedida de la más ínfima solución política. ETA ha desaparecido y la Constitución de 1978 y el Estatuto vasco de 1979 siguen vigentes. De modo que lo que hay preguntar ahora, y no proyectando la pregunta sobre el pasivo pasado sino sobre el activo presente, es hasta qué punto la incesante exigencia de soluciones políticas dio aliento y legitimidad a ETA y prolongó el sufrimiento. Yo sé, libe, que dispones del contrafáctico: hasta qué punto la disolución de la Constitución y el Estatuto habrían acelerado la resolución del conflicto. Es un contrafáctico interesante. Revela bien el nivel de desconcierto político y de iniquidad moral de la llamada solución política.

Es probable que la responsabilidad inexorable de todos los que participaron en el coro haya contribuido a apartar la candente pregunta de estas ceremonias de la disolución. Pero es la pregunta que ahora hay que hacerse. Porque el sentido -póstumo- del asesinato de 854 ciudadanos españoles a manos de ETA fue que después de cinco décadas miserables se impusiera la solución política del Estado de derecho.

Sigue ciega tu camino
A.

Podemos, ante la trampa batasuna
 larazon  6 Mayo 2018

La izquierda abertzale, agrupada en Bildu, se prepara para encarar la nueva etapa de la construcción nacional de Euskal Herria, entelequia que incluye el sur de Francia y Navarra. Ayer, en San Sebastián, los actuales dirigentes batasunos dieron el pistoletazo de salida a la nueva fase del proyecto separatista mediante una declaración inequívoca de sus aspiraciones –«el proceso vasco de liberación entra en una nueva era y afrontamos con renovadas fuerzas el reto de conseguir un país libre formado por personas libres»– y un llamamiento a todas las fuerzas afines para ampliar las bases populares del movimiento, a las que advierte de que «a partir de ahora, ya nadie podrá utilizar la continuidad de ETA como excusa para eludir sus responsabilidades». Es evidente, vista la correlación de fuerzas en el País Vasco, que el mensaje sólo puede tener como destinatario a Podemos, formación con la que los batasunos comparten una ideología socialista radical y la misma estrategia de superación revolucionaria del «régimen de la Transición», y que ya había sido objeto de la solicitud de Arnaldo Otegi, el coordinador general de Bildu, al hilo del desafío independentista catalán.
El planteamiento batasuno, bastante pueril, pretende que la sola disolución de ETA, que se había convertido en un lastre político, basta para eliminar las líneas rojas marcadas por el terrorismo y legitima moralmente a sus imprescindibles cómplices. El diseño de los proetarras no es nuevo. De hecho, el propio Otegi ha defendido públicamente que una coordinación de los procesos independentistas de Cataluña y el País Vasco, unida a la acción conjunta con la izquierda de ámbito estatal, acabaría por hacer doblar el espinazo a las instituciones del Estado. Por supuesto, detrás de esta apelación a ampliar las bases populares del movimiento existen razones menos confesables por parte de los batasunos, cuyas opciones electorales, estancadas desde hace décadas, han sufrido un fuerte descalabro tras la irrupción de Podemos en el escenario político vasco.

En efecto, aunque en las últimas elecciones autonómicas celebradas en el País Vasco la izquierda abertzale consiguió superar a Podemos, no parece que los proetarras puedan repetir los resultados que obtenía la vieja Batasuna.

La coalición de Bildu tocó suelo en los comicios generales de junio de 2016, con un 13,3 por ciento de los votos, y su retroceso es un hecho constatado fuera de sus feudos en la provincia de Guipúzcoa. Pero si Bildu tiene que captar nuevos apoyos en el campo de la izquierda no nacionalista para mantener vivo un proceso que, dicho sea de paso, no es compartido por la mayoría de la sociedad vasca, Podemos no puede dejarse enredar en el embrollo separatista. El socorrido recurso al «derecho a decidir», que cubría como un comodín su política de equidistancia en Cataluña, ha dejado de surtir efecto. Así lo demuestran los últimos descalabros electorales de la formación morada y así lo auguran todos los sondeos. Incluso en Navarra, donde Podemos sostiene un Gobierno regional de corte vasquista, las encuestas pronostican un castigo por parte de los electores. Es innegable, además, la responsabilidad en la que incurriría la formación que lidera Pablo Iglesias si, en aras de no se sabe bien qué estrategia, diera alas al movimiento separatista vasco que, hoy, aunque latente, está fuera del horizonte del nacionalismo pragmático que representa el PNV. La banda etarra ha desaparecido de nuestras vidas, pero su objetivo de destrucción de la unidad de España permanece intacto en la voluntad del entramado abertzale. Y ni siquiera la frivolidad política de los antisistema justifica acercamientos equívocos que sólo sirven de apoyo al proyecto de Euskal Herria.

El legado de ETA
Iñaki Arteta Libertad Digital  6 Mayo 2018

Habrá que intentar desde la ciudadanía no dejar fisura alguna para que se cuele ni una línea del discurso filoterrorista entre las posibles narrativas que oculten la única verdadera: No tuvo razón de ser su extrema violencia.

¿Empezamos a dar crédito a una banda de criminales? Se trata de una organización clandestina terrorista, luego esperar que pueda arrepentirse de sus tremendos hechos a lo largo de tantísimo tiempo parece ilusorio. He dicho "banda de criminales" y con esta denominación ya hay quien en mi tierra se remueve en su asiento. "Es que no son exactamente una banda de criminales". Ese es el primer problema que tiene gran parte de la ciudadanía vasca, alguna parte de la española y mucha de la clase política, que no equipara ETA con otros grupos terroristas que han existido o existen pero con idéntica actividad: atemorizar a la ciudadanía e intentar influir en la política para conseguir sus objetivos.

¿Que se quieren "blanquear" y poner el "contador a cero"? Lógico.
¿Que quieren salir de las cárceles cuanto antes? El lendakari les ayudará un poquito: "Urkullu admite que trabaja para acercar a los presos de la banda", titular de estos días. Esto ya parece menos lógico, pero es importante llegar a entender por qué el nacionalismo emplea en esta causa su sensibilidad humanitaria.
El problema no debería ser lo que dicen o hacen ellos como colectivo desde su (invariable) lógica totalitaria disfrazada de altruismo, sino nuestra actitud ante ellos.

¿Que "limpian" sus pistolas antes de entregarlas para bloquear cualquier investigación que esclarezca los asesinatos sin resolver? ¿Que propagan la coherencia de su historia? Pues claro, pero ¿qué queremos?
¿Todavía hay quien puede esperar algo de "corazón" en sus mensajes? En todo caso el problema no debería ser lo que dicen o hacen ellos como colectivo desde su (invariable) lógica totalitaria disfrazada de altruismo, sino nuestra actitud ante ellos. El problema es que todos y cada uno de los ciudadanos de bien de este país (incluidos los políticos) ya deberíamos tener claro cómo contar lo sucedido y qué lecciones extraer de nuestros comportamientos pasados frente al hecho terrorista.
ETA, apoyados por un populismo comprensivo con cualquier movimiento de ruptura, continúa en las aspiraciones independentistas de cualquiera de los nacionalismos

No está el país como para salir de dinámicas relativistas o populistas ni de la mezcla de ambas, lo sé, pero habrá que intentar desde la ciudadanía, ¡sobre todo desde la ciudadanía! no dejar fisura alguna para que se cuele ni una línea del discurso filoterrorista entre las posibles narrativas que oculten la única verdadera: No tuvo razón de ser su extrema violencia.

La actualidad, que nos aturulla con todo tipo de discusiones y la tranquilidad de que lo de ETA deje de agobiarnos, nos impedirá constatar que lamentablemente el proyecto de ETA continúa en las aspiraciones independentistas de cualquiera de los nacionalismos que, en diferentes grados, habitan la España de hoy. Apoyados por un populismo comprensivo con cualquier movimiento de ruptura, ninguno de ellos mira con gesto de desprecio los últimos movimientos de ETA porque en realidad su actividad heroica les fascinó durante todos estos años y cualquiera de ellos defenderá de una manera u otra la legitimidad de su trayectoria, justificará (en el franquismo, claro) su irremediable opción por la violencia y aplaudirá con las orejas la benevolente actitud de la Organización de cerrar su industria justiciera. Estamos más rodeados de lo que nos imaginamos (no sé si más que nunca) de conciudadanos que han comprado este dañino discurso.

¿Cuál será el legado de ETA? El que nuestras sanas, pero perezosas, convicciones democráticas consigan construir y transmitir a las próximas generaciones. A la Historia.

‘TERNERA HA SALIDO VICTORIOSO’
Alcaraz: ‘Se ha consumado la traición a vivos y a muertos de ZP y de Rajoy’
Agustín Benito gaceta.es  6 Mayo 2018

Recuerda que Mariano Rajoy es el presidente que “ha permitido la presencia de ETA en las instituciones” y el que “más presos ha acercado y ha excarcelado hasta el día de hoy”.

El presidente de Voces contra el Terrorismo (VCT), Francisco José Alcaraz, ha censurado el farsante acto de “disolución” de la banda terrorista de ultraizquierda ETA y ha manifestado que “no ha sido derrotada” sino “disuelta en todos los ámbitos sociales y políticos de la sociedad española, sobre todo en el País Vasco y en Navarra”.

En declaraciones a La Gaceta, ha asegurado que las víctimas en la actualidad están relegadas al ostracismo “mientras ETA es blanqueada a través de muchos medios de comunicación y del poder político” y ha recordado que Mariano Rajoy, “que no hace públicas las actas de la negociación con la banda terrorista”, es el presidente que “ha permitido la presencia de ETA en las instituciones” y el que “más presos ha acercado y ha excarcelado hasta el día de hoy”, unas políticas que han logrado que ahora mismo solo haya 260 etarras en las cárceles.

Alcaraz, marcado por el terrorismo, ha destacado dos momentos trágicos como víctima: el 11 de diciembre de 1987, día del asesinato en la casa cuartel de Zaragoza de su hermano Ángel y de sus dos sobrinas de tres años, y el 3 de mayo de 2018, día en el que se ha consumado, a su juicio, “la traición a vivos y a muertos” de José Luis Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy.

Ha censurado que el sanguinario terrorista Josu Ternera, el que ordenó el atentado en Zaragoza, haya sido “indultado” por los distintos gobiernos y viva en “la más absoluta impunidad”. “Ha salido victorioso y blanqueado. Si no le detienen a él… ¿por qué venden falsas esperanzas a las 358 víctimas sin juicio?, se ha preguntado antes de asegurar que el pasado 27 de abril su entidad ya se querelló contra Ternera y denunciar que el Gobierno “no se haya movido para detenerlo sabiendo su participación en la grabación del comunicado de ETA”.

Asimismo, se ha mostrado muy crítico con las asociaciones mayoritarias de víctimas y ha señalado que los lamentos ahora carecen de fuerza moral por su “abandono de la rebelión cívica”, un hecho que ha permitido que finalmente “se culmine el proceso de negociación y con ello la traición”.

‘PP y PSOE permiten los homenajes a etarras’
En la misma línea, Salvador Ulayar, hijo y testigo del asesinato de su padre, Jesús Ulayar Liciaga, exalcalde de Etxarri Aranaz (Navarra), por la banda terrorista, ha denunciado que los homenajes a etarras se suceden impunemente porque el PP y el PSOE lo permiten. “Tienen medios y escaños a disposición pero no les da la gana. Hay unos acuerdos a cumplir que nos ocultan”, ha afirmado.

Ulayar se ha manifestado en contra del texto de intelectuales y víctimas, y les ha acusado de “salir al paso del cáncer con astutas aspirinas que temo no mejoran al enfermo”. “No lo juzgo útil ni inocuo sino incluso conveniente al proceso. Y contrario a la justicia y a la verdad”, ha finalizado.

Navarra, en el punto de mira del nacionalismo vasco
Los partidos constitucionalistas denuncian la política del Gobierno presidido por Uxue Barkos de imponer el euskera en la enseñanza y en la Administración
Pedro García Cuartango. Pablo Ojer ABC  6 Mayo 2018

La hierba brilla en este atardecer de finales de abril. Hay parejas sentadas en el césped mientras el sol se va ocultando tras el horizonte en Pamplona. Las gruesas murallas de La Ciudadela, construidas por orden de Felipe II, no albergan cañones ni protegen al antiguo reino de Navarra porque son un parque municipal desde hace más de medio siglo. Todo parece apacible y tranquilo en esta tarde primaveral en la que los habitantes de la ciudad han aprovechado un paréntesis en el mal tiempo para salir a la calle.

Navarra es hoy la tercera comunidad española por renta per capita (29.800 euros el año pasado), goza de unos servicios públicos y asistenciales superiores a los de cualquier otro territorio, su economía creció por encima de la media nacional en 2017 y tiene el nivel de paro más bajo de España: un 9,6% de la población activa.

Todas las encuestas corroboran que los navarros son conscientes de su alto nivel de bienestar material y que existe un arraigado sentimiento de pertenencia a la tierra. Pero Navarra es también una comunidad dividida, con una profunda inquietud sobre su futuro y con un debate identitario que ha ido creciendo desde que gobierna la coalición de cuatro partidos, formada por Geroa Bai, Bildu, Podemos e IU. Esa coalición desplazó en el poder a UPN, que había permanecido desde 1996 a 2015 al frente del Ejecutivo.

«Este Gobierno trabaja para una minoría. Se ha inventado una realidad que no existe. Sólo el 6,7% habla euskera en su casa, pero se ha empeñado en imponer esta lengua en las escuelas y en la Administración, rompiendo el principio de igualdad de oportunidades. Hay falta de libertad, una política que divide a los navarros y un reparto poco equitativo de los recursos públicos. Navarra es hoy un riesgo, pero mañana puede ser un problema para España», señala Javier Esparza, presidente de UPN.

Esta advertencia es refutada por Uxue Barkos, presidenta del Gobierno navarro, que nos recibe en la sede de la Diputación Foral. Subraya con énfasis: «No estamos haciendo una política para imponer el euskera. No pedimos a nadie que lo hable. Lo que intentamos en atender a la necesidad del colectivo vascoparlante. Gobernamos para todos. Lo que no se puede combatir con datos se combate con visceralidad. Mi compromiso es presidir un proyecto en el que se sientan representados todos los navarros. Y eso es lo que he intentado a lo largo de estos tres años».

Paralelismo con Cataluña
Ana Beltrán, líder y portavoz parlamentario del PP, también difiere de la opinión de Barkos y señala: «Hay una fractura social provocada por el nacionalismo. Han dividido a los navarros en dos bloques. La gente tiene miedo. Lo que está pasando aquí es muy grave y me siento en la obligación de denunciarlo. Nadie quiere hablar de ello, pero el paralelismo con Cataluña es enorme, cada vez mayor».

Falta un año para acudir a las urnas, pero Navarra respira ya un clima claramente electoral, que se traduce en un aumento de la tensión política que se puede observar en los debates del Parlamento. Todos los partidos son conscientes de lo mucho que se juegan en estas elecciones, que podrían dirimirse por un puñado de votos.

Eso es lo que sucedió en los comicios autonómicos de 2015, en los que si Ciudadanos hubiera obtenido representación en la Cámara (le faltaron sólo varios centenares de votos), Uxue Barcos no habría podido gobernar. El bloque nacionalista suma ahora 26 escaños mientras que UPN, Partido Socialista de Navarra (PSN) y PP totalizan 24 diputados. Todas las estimaciones coinciden en que la posibilidad de formar Gobierno dependerá probablemente de la oscilación de menos 2.000 votos.

«Navarra es una sociedad muy compleja. El próximo Parlamento va a tener muy probablemente ocho fuerzas políticas y eso va a ser muy difícil de manejar. Pero no creo que la sociedad esté fragmentada o fracturada. Lo que hay son diferentes sensibilidades, aunque este Gobierno quiere imponer una sobre otra en cuestiones como la lengua y los símbolos. Eso se puede volver contra ellos como un boomerang», señala María Chivite, secretaria del PSN.

Pese a estos reproches de la oposición, el Gobierno insiste en que hay estabilidad política y en que no existe ningún tipo de fractura social en Navarra. «Hemos sido capaces de gestionar las discrepancias. Y lo hemos hecho para sumar, nunca para enfrentar. Lo que intentamos es resolver los problemas de los ciudadanos», afirma Uxue Barkos.

Hay, sin embargo, tres debates que dividen a los partidos y también a los navarros: la educación, los símbolos y la lengua en las instituciones y en la Administración pública. «Han convertido estos temas en un arma para la construcción nacional, aun a costa de romper a la sociedad», apunta Ana Beltrán.

Cuatro modelos educativos
El marco establecido para la educación, consolidado en las dos décadas en las que UPN gobernó, se basa en una zonificación en tres territorios, que son el norte vascófono, la zona mixta de Pamplona y la Ribera del Ebro, en el sur de la comunidad.

El sistema es complejo porque los habitantes de cada uno de estos ámbitos geográficos pueden elegir entre los diferentes modelos que se ofertan. Estos modelos son cuatro. En el llamado modelo A, el castellano es la lengua vehicular de la enseñanza y se estudia euskera como una asignatura más. En el modelo B, se cursa el aprendizaje en euskera y se imparten varias asignaturas en castellano. Esta opción podría decirse que se basa en una filosofía bilingüe. El modelo D ofrece una enseñanza íntegra en vasco con una asignatura de lengua castellana. Y en el modelo G todas las asignaturas se imparten en castellano. Esta opción es la que predomina de forma casi exclusiva en La Ribera, donde históricamente no se ha hablado jamás en euskera.

Hay que subrayar que cada una de las tres zonas tiene una oferta distinta. Esto significa, por ejemplo, que en la zona vasca no se puede elegir el modelo G de enseñanza totalmente en castellano. O que en La Ribera se descarta el modelo B de bilingüismo. Como se puede observar, el sistema es extremadamente complicado. Los cambios normativos realizados por el Gobierno permiten educar en vasco en las zonas de La Ribera si hay al menos siete alumnos que lo soliciten, lo cual no es nada frecuente. Por ejemplo, en Tudela, una población de casi 40.000 habitantes, sólo ha habido un estudiante que lo ha pedido. Según los datos oficiales, el 26% de los alumnos navarros son educados en el modelo D, mientras que en los territorios cercanos al Ebro el porcentaje no llega al 1% de los que se inclinan por esta opción.

El Parlamento navarro aprobó el año pasado una modificación normativa que ampliaba el número de localidades para fomentar el euskera. En concreto, más de 40 pueblos pasaron de la zona de La Ribera a la zona mixta, que sí permite optar por el modelo D. La modificación legislativa otorga competencias a los ayuntamientos para impulsar iniciativas de apoyo al euskera. En total, hay ahora algo más de 100 municipios incluidos en la zona de La Ribera, mientras que la del euskera engloba a 63 pueblos. La zona intermedia, a unos 80.

Mario Fabo, alcalde de Marcilla (UPN) y uno de los dirigentes que ha denunciado con más énfasis la política educativa del Gobierno de Pamplona, señala que los nacionalistas se han empeñado en imponer el euskera «a toda costa y gastando el dinero que sea preciso». Cuenta que en la inauguración del instituto, en septiembre pasado, la subdirectora del centro se dirigió a las autoridades, los padres y los alumnos de Marcilla en euskera, a pesar de que hay un escasísimo número de personas que lo entienden en esta población de La Ribera. Estaba presente Uxue Barkos. El alcalde, que no sabe euskera, se dirigió a los asistentes con un irónico «good morning», que no sentó nada bien a algunos cargos del Gobierno. La propia presidenta le reprochó que no hubiera dicho simplemente «egunon», buenos días en vasco.

«Un reducto abertzale»
«La educación es un reducto abertzale, los profesores son militantes que aprovechan el contacto con los chicos para hacer propaganda. Lo lógico sería zonificar la enseñanza con un único modelo para racionalizar el gasto. Aquí nadie estudia en euskera, que debería ser una opción en el norte donde sí hay población que lo habla», dice Fabo. El alcalde critica el sistema de acceso a la educación, que proporciona ventajas a los maestros que hablan euskera, que pueden participar en las pruebas de selección que se celebran tanto en castellano como en vasco. «Es un procedimiento que discrimina a los que no hablan euskera, porque ellos no pueden acceder a las plazas de los vascoparlantes, que, en cambio, sí pueden optar a las dos vías de entrada en el sistema», explica el alcalde de Marcilla.

«No hay ninguna duda de que el Gobierno que encabeza Geroa Bai está imponiendo el vasco. Esto se ve en los propios impresos de matrícula, en los que el euskera se pone siempre por delante, incluso en las zonas donde nadie lo habla. Ahora todo debe ser bilingüe, empezando por las señales de tráfico y los carteles en la calle. El euskera sólo es oficial en el norte de Navarra, pero los nacionalistas quieren que el bilingüismo se extienda a las zonas exclusivamente castellanoparlantes. Incluso las empresas tienen ahora la obligación de ofrecer un plan en euskera si quieren obtener contratos (para servicios que requieran la atención al público). Eso favorece a las empresas vascas y, concretamente, beneficia a una firma radicada en Guipúzcoa frente, por ejemplo, a otra de Zaragoza», subraya Ana Beltrán.

La batalla de los símbolos
Uxue Barkos insiste en que «hay carencias que queremos subsanar, pero no pretendemos imponer nada. Por ejemplo, en el complejo hospitalario de Navarra había una plaza que exigía el euskera frente a otras 3.000. Tenemos que conciliar intereses diversos y proteger a las minorías y hacerlo siempre con racionalidad».

«La presidenta Barkos habla de convivencia y de respeto, pero luego gobierna para los suyos. Cuida mucho una imagen de moderación, que ha logrado vender en Madrid con éxito», señala Javier Esparza.

Esta pasada semana UPN ha logrado un triunfo importante en la batalla de los símbolos. Un juzgado de lo contencioso administrativo de Pamplona ha fallado que no se ajustaba a la ley la colocación de la ikurriña en el balcón del Ayuntamiento municipal en el inicio de las fiestas de San Fermín. El tribunal ha dado la razón a UPN y a la delegación del Gobierno, que recurrieron la decisión del alcalde Joseba Asirón, ligado a Bildu, condenando al consistorio a pagar una multa de 8.000 euros. «Esa cantidad la debería sacar Asirón de su bolsillo», dice un concejal de la oposición.

La sentencia establece que el Ayuntamiento de Pamplona «carece de cobertura legal» para colocar la enseña vasca y precisa que, tras la derogación de la ley de 2003 por el Parlamento de Navarra, la comunidad debe regirse por la ley nacional de símbolos, vigente desde 1981.

Lo que sucedió hace un año es que Geroa Bai y Bildu, con el apoyo de Podemos, impulsaron una nueva normativa que permitiera a los ayuntamientos abertzales ondear la ikurriña junta a la bandera oficial de Navarra. Lograron derogar la ley vigente, pero no pudieron sacar adelante su iniciativa porque los dos diputados de IU, socios de Gobierno, se negaron a votar a favor de la medida.

Protección social
«Ha habido discrepancias en algunos puntos como éste. Pero hemos sido unos socios leales. Los avances en materia de protección social han sido muy importantes y estamos orgullosos de medidas como la renta garantizada de inclusión, el complemento de pensiones para las viudas o la mejora en los servicios de salud», manifiesta Marisa de Simón, líder de IU.

La pugna legal por los símbolos está siendo ganada por el bloque constitucionalista, ya que ha habido una decena de sentencias similares a la de Pamplona. En todos los casos, la Justicia ha fallado que la bandera que debe ondear en los edificios oficiales, junto a la nacional, la europea y la local, es la de Navarra.

Otro revés sufrido por Geroa Bai y Bildu es la revocación de un decreto sobre toponimia que pretendía la euskerización de las denominaciones de los pueblos. Tudela, la segunda población navarra, pasaba a llamarse también Tutera, un nombre que provocó las burlas de los tudelanos.

En cualquier caso, los nacionalistas no han arrojado la toalla en este asunto de los símbolos y tienen claro que, si vuelven a obtener una mayoría suficiente, harán una ley para que en los ayuntamientos pueda ondear la ikurriña junto a la bandera navarra. «Debería ser simplemente una opción para los ayuntamientos que quieran colocar la ikurriña junto a la bandera navarra», dice Barkos.

Euskera en la administración
«Para ellos es muy importante izar la ikurriña, aunque sólo sea durante cinco minutos y para los fotógrafos de la prensa, ya que esa imagen es una forma de que los ciudadanos interioricen que Navarra tiene una identidad vasca», comenta un ex dirigente de UPN.

Al igual que sucede en Cataluña, Euskadi o Baleares, el Gobierno navarro prima el conocimiento de euskera en las oposiciones a la Administración pública, lo cual es una forma de proteger el idioma y velar por las minorías para los nacionalistas. Este punto de vista no es compartido por el PP y por UPN, que han denunciado que Geroa Bai y Bildu utilizan como pretexto el idioma para colocar a los suyos en las instituciones.

Una de las personas más beligerante en este asunto es Juan Carlos Laboreo, presidente de Afapna, el sindicato mayoritario de los funcionarios navarros. «Las lenguas sirven para convivir y no para separar, pero el objetivo de este Gobierno es adoctrinar y para ello quitan a unos para poner a otros, a los suyos. A través del idioma pretenden construir un perfil ideológico del funcionario. Esto es inaceptable», señala Laboreo.

Afapna recurrió una decisión del Gobierno navarro para quitar el empleo a 107 docentes navarros castellanoparlantes, que tuvieron que ser repuestos por sentencia firme del Supremo. El presidente del sindicato sugiere que se trataba de una purga por cuestiones idiomáticas y afirma que se está promocionando la venida de profesores y profesionales de Guipúzcoa y Vizcaya para desplazar a los locales.

Función pública
«La situación es muy compleja. Hemos recurrido el decreto que regula el uso del euskera en la Administración porque discrimina a los castellanoparlantes», apunta Laboreo, que denuncia que las oposiciones en vasco son un coladero para la función pública, con un nivel de exigencia muy inferior al de las pruebas en castellano.

«Hay que preguntarse qué es lo que se pretende con esta política. ¿Qué es mejor: contratar a un buen médico especialista que solo hable castellano o a otro profesional que se exprese vasco con fluidez pero que no tenga conocimientos para operar a un enfermo?. El criterio que se está utilizando es absurdo y contraproducente para la población», concluye Laboreo.

«Han inventado una realidad que no existe. No se puede justificar que una persona por el hecho de hablar euskera tenga un montón de puntos más que el castellanoparlante. De la misma forma, es incomprensible que haya plazas de vasco en lugares donde nadie habla vasco. Se ha roto el principio de igualdad de oportunidades para acceder a la función pública», subraya también Esparza.

Sin adjetivos
María Chivite considera que los nacionalistas tienen un excesivo peso en el Gobierno en proporción a la población que representan y señala que uno de los males de este Ejecutivo es su excesiva dependencia de Bildu. «Adolfo Araiz, el líder de la izquierda abertzale en Navarra, es quien está gobernando en la sombra. Navarra es de izquierdas pero no nacionalista», apunta.

Los últimos datos del llamado «navarrómetro» que realiza periódicamente el Parlamento de Pamplona ponen en evidencia que más del 50% de la población se autodefine en posiciones de centro y de centro izquierda y que la mayoría se considera navarra sin adjetivos.

A finales de mayo próximo o principios de junio, los ciudadanos serán llamados a las urnas para decidir si revalidan la confianza en esta coalición de Gobierno, de corte nacionalista, u optan por otra fórmula. Todo está abierto.

100.000, SEGÚN COVITE
La crueldad de ETA: miles de exiliados y de empresarios extorsionados
La Gaceta   6 Mayo 2018

COVITE señala que 100.000 personas huyeron del País Vasco y Navarra por la amenaza etarra, y 10.000 empresarios fueron extorsionados.

Miles de personas tuvieron que salir de Euskadi y Navarra por la presión del terrorismo de la banda terrorista de ultraizquierda ETA, especialmente a partir de la década de 1990, unos dramas personales y familiares difíciles de cuantificar.

Muchos empresarios, profesores universitarios y periodistas, entre otros colectivos, tuvieron que salir con sus familias al sentir la amenaza o la extorsión directa de la banda terrorista y rehacer sus vidas fuera de su tierra de origen.

No hay cifras oficiales sobre cuántas personas han podido tener que exiliarse por la presión terrorista. El director de la asociación vasca Bakeaz, Josu Ugarte, que coordinó el libro “La bolsa y la vida, la extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial”, un trabajo de años de investigación centrado en las fuentes de financiación de la organización terrorista a través del denominado “impuesto revolucionario” considera que fueron al menos 10.000.

Esta cifra se queda muy por debajo de la manejada por la Asociación Pro-víctimas de Persecución, Amenazados y Exiliados por causa de ETA, Zaitu, que llegó a barajar que los exiliados por ETA pudieron ser entre 45.000 y 60.000 personas o por COVITE, que señala que 100.000 personas huyeron del País Vasco y Navarra, y 10.000 empresarios fueron extorsionados.

Este colectivo fue objeto de un trabajo del Gobierno Vasco presidido por el lehendakari socialista Patxi López, aunque finalmente no se llegó a ninguna concreción. La Dirección vasca de Atención a las Víctimas del Terrorismo de Maixabel Lasa, viuda de un asesinado por ETA, fue la que inició la elaboración de este estudio sobre las necesidades de los exiliados amenazados por esta organización que quisieran volver a Euskadi.

Las primeras personas que se pusieron en contacto con el Gobierno Vasco para pedir una ayuda centraron sus principales problemas en la búsqueda de trabajo, el acceso a una vivienda o la posibilidad de obtener ayudas sociales. Finalmente, fueron pocos quienes se interesaron por esta posibilidad, en buena parte porque mucha de la gente que se fue en los denominados “años de plomo” rehizo su vida fuera de Euskadi y Navarra, y la mayoría no se planteó su regreso.

El tratamiento a este colectivo no ha estado exento de controversia, ya que en 2012 hubo una propuesta del PP para reformar la ley electoral y permitir votar en Euskadi y en Navarra a los exiliados por ETA. Esta posibilidad quedó en nada, como otras promesas de los populares.

EN UN MAIL
La Generalitat pidió a los colegios protestar con los alumnos por el 1-O
La Gaceta   6 Mayo 2018

El correo electrónico aparece citado en la denuncia que la fiscalía ha presentado contra nueve profesores.

Una alta funcionaria de la Generalitat alentó a que colegios e institutos públicos hicieran actos de protesta con “todos los alumnos y profesores” contra la actuación policial durante la celebración del referéndum independentista ilegal del 1 de octubre.

Según publica el diario “El País”, la directora territorial de Enseñanza del Baix Llobregat, Núria Vallduriola, envió a las 10.38 del 2 de octubre un correo electrónico a todos los centros públicos y concertados de esta comarca.

El correo, al que ha tenido acceso el periódico, propone “hacer un llamamiento a la Paz y No Violencia en todos los centros docentes” y continúa diciendo: “os pedimos organicéis un acto hoy a las 12 horas dentro del recinto escolar con todos los alumnos y profesores/as” y espera que se haga la “máxima difusión del acto”.

El diario también apunta que una portavoz del departamento de Enseñanza de la Generalitat ha asegurado que el llamamiento a los centros en el Baix Llobregat fue una iniciativa personal de Vallduriola. Uno de los institutos que recibió el correo fue El Palau de Sant Andreu de la Barca (Barcelona).

El correo electrónico aparece citado en la denuncia que la fiscalía ha presentado contra nueve profesores de este centro por señalar a hijos de guardias civiles en clase el día 2 de octubre.

La declaración de Arnaga
Vicente A. C. M. Periodista Digital  6 Mayo 2018

ETA ARROPADA POR UNA CORTE DE MISERABLES ECHA EL CIERRE A DÉCADAS DE TERROR Y MUERTE SIN PEDIR PERDÓN POR SUS CRÍMENES.

Lo de ayer fue simplemente nauseabundo, irritante y vergonzoso. Un espectáculo digno de una banda de desalmados asesinos que quisieron una vez más mostrarse como luchadores por la liberación de un pueblo, el vasco, de las garras de los represores de los Estados francés y español. Una puesta en escena en un marco idílico, una gran mansión de construcción tradicional vasca, Villa Arnaga, situada en el pequeño pueblo de Cambo les Bains en la provincia francesa de Aquitania, zona de Pirineos atlánticos que los independentistas vascos llaman “Lapurdi” dentro de su soñada “Euskal Herría”. Una zona con otros nombres ligados a la historia de ETA como Sokoa, Bidart, San Juan de Luz, etc. y zona habitual de refugio de etarras con la complicidad y beneplácito de las autoridades francesas. Una lujosa mansión y terrenos ajardinados con ínfulas de auténtico palacete, construida y residencia del escritor francés Edmond Rostand, reconvertida en museo. Un pequeño Versalles indigno de un acto a mayor gloria y propaganda de una banda criminal terrorista como lo es la ETA.

El acto cuya organización y financiación no han sido aclarados, aunque sí se conoce a los convocantes que han sido: Foro Social Permanente, Bake Bidea y el Grupo Internacional de Contacto del abogado surafricano Brian Currin tuvo la pomposidad y boato típico de una reunión de trascendencia máxima, una especie de cumbre de “pacificadores”. Y empezando por los convocantes ya podemos hacernos una idea del intencionalidad y manipulación descarada propagandística habitual en todo lo que rodea a la ETA. Foro Social una organización que en su objetivo quiere equiparar a todas las víctimas de uno u otro bando. Bake Bidea, un movimiento teóricamente pacifista nacido en lo que llaman país vasco norte creado como “un colectivo creador de espacios de reflexión alrededor de la necesidad de una resolución del conflicto en el País Vasco”, cuyo arranque y base de actuación parte de la “declaración de Aiete”. En cuanto a Brian Currin no hace falta indicar que es un abogado sudafricano con bufete propio, bastante caro por cierto, especialista en mediar en conflictos como el de Irlanda del Norte, Sudáfrica, Sri Lanka, Ruanda y también como abogado de parte abertzale en la llamada “Declaración de Bruselas”.

El manifiesto al que denominan “Declaración de Arnaga” fue leído por los representantes de Foro Social Irati Agorria Cuevas, Michel Camdessus exdirector del FMI, el político mejicano Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y el político británico Jonathan Powell, cada uno en uno de los cuatro idiomas usados en el acto, vasco, francés, español e inglés. Un texto de folio y medio del que se puede entresacar lo siguiente:

Empezaba la declaración con una referencia a la Declaración de Aiete (por haberse celebrado la “conferencia de paz” en el Palacio de Ayete en san Sebastián), de octubre del 2011 donde se establecieron cinco puntos esenciales que expongo a continuación:

“1.- Llamamos a ETA a hacer una declaración pública de cese definitivo de la actividad armada, y solicitar diálogo con los gobiernos de España y Francia para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.
2.- Si dicha declaración fuese realizada instamos a los gobiernos de España y Francia a darle la bienvenida y aceptar iniciar conversaciones para tratar exclusivamente las consecuencias del conflicto.

3.- Instamos a que se adopten pasos profundos para avanzar en la reconciliación, reconocer compensar y asistir a todas las víctimas, reconocer el dolor causado y ayudar a sanar las heridas personales y sociales.

4.- En nuestra experiencia de resolver conflictos hay a menudo otras cuestiones que si son tratadas pueden ayudar a alcanzar una paz duradera. Sugerimos que los actores no violentos y representantes políticos se reúnan y discutan cuestiones políticas, así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía, lo cual podría contribuir a una nueva era sin conflicto. En nuestra experiencia terceras partes observadoras o facilitadoras ayudan el diálogo. Aquí, el diálogo también podría ser asistido por facilitadores internacionales si así fuese decidido por las partes involucradas.

5.- Estamos dispuestos a organizar un comité de seguimiento de estas recomendaciones.”

La ETA tres días después anunció el cese definitivo de su “actividad armada”, una eufemística forma de llamar al terrorismo de bombas lapa, tiros en la nuca, coches bomba, etc. Una forma de expresarse típica del lenguaje perverso que usa el mundo abertzale y la propia ETA para justificar la violencia, como cuando hablan de guerra, soldados, violencia del Estado, conflicto, etc.

A continuación, se hace una crítica y se lamenta la negativa del Gobierno de España a reunirse con “el grupo” (referido a la banda terrorista ETA). Seguidamente llama a resolver problemas importantes como el de los presos y el de los huidos y a conseguir el objetivo de “reconciliación” y pide “generosidad”. Aplauden la declaración de la ETA donde reconocen los sufrimientos que han causado. Vuelven a pedir diálogo entre todas las partes principales del conflicto, rechazando la vía de las medidas de seguridad y prisión y se ofrecen para ayudar en las conversaciones.

Cabe destacar que esa referencia al "sufrimiento" fue la única alusión a las víctimas, que no merecieron ni una sola frase de consuelo y de empatía. Y es que la reconciliación empieza por mostrar arrepentimiento y pedir perdón.

Entre los asistentes y participantes a este infecto acto estaban, además de los mencionados, aquellos a los que se había invitado, salvo representantes del PP, PSOE y CIUDADANOS. Entre ellos estaban como más relevantes: Jonathan Powell, político británico ya habitual en estos saraos; Gerry Adams, el líder del IRA reconvertido en pacifista tardío; Arnaldo Otegi, alias “el gordo”, militante de la ETA; Andoni Ortúzar Presidente del PNV; Eukene Arana parlamentaria de PODEMOS en el País Vasco. Como caso pintoresco también tuvieron sus minutos de gloria leyendo el manifiesto y en las entrevistas a los medios de comunicación desplazados, que casi superaban al número de asistentes, personajes como el político mejicano Cuauhtémoc Cárdenas o el exdirector del FMI Michel Camdessus cuya presencia allí resultaba como poco fuera de lugar y achacable a un exclusivo afán de protagonismo.

Llevamos siete años desde aquella declaración de la ETA del “cese unilateral de la lucha armada” tras numerosos zutabes y anuncios de treguas inexistentes, de sucesivas escenificaciones de entrega de armas y de descubrimiento de zulos que causan bochorno y en la que intervienen los mismos “agentes internacionales” como mediadores y certificadores. Y ahora tenemos que soportar esta miserable farsa donde PNV y PODEMOS han querido de forma mezquina y ruin avalar con su presencia. Como dijo Ortúzar: “en plan notario” del final de la ETA. Una mentira más ya que su final ya estaba escrito y forzado por la actuación ejemplar del Estado de Derecho y de las FFyCCSE que lograron la neutralización de la banda terrorista y su derrota por aniquilación policial y política. Porque lo que se ha producido ha sido un intento de desaparición disolviéndose cual azucarillo en el café y camuflándose en la sociedad a la que castigaron con el terror y muerte durante décadas. Y no se lo vamos a permitir. Llaman a la reconciliación, pero sin pedir perdón a las víctimas y hay quien como el socialista maltratador Eguiguren que dice que ni hace falta.

Y es que no basta con pedir perdón si no va acompañado con un sincero acto de contrición colaborando con la Justicia en la resolución de los cientos de casos sin resolver su autoría y responsabilidades penales que se deriven de esos actos terroristas. No pueden quedar impunes bajo una amnistía general. Tampoco puede haber concesiones, y menos como las que se produjeron con la excarcelación masiva tras la sentencia del TEDH o el caso de Bolinaga por razones humanitarias o el de de Juana Chaos por idénticos motivos. Sigue siendo aconsejable la política de dispersión de presos que tan buenos resultados ha dado. Como tampoco es asumible ceder, como pretende el PNV, la competencia de Instituciones penitenciarias para agrupar allí a todos los presos etarras y que las cárceles de El País Vasco y Navarra se conviertan en lugares de peregrinación y de concentraciones o manifestaciones continuas, o se deje vía libre a las excarcelaciones en aras de la “normalización y reconciliación”.

ETA nació en los claustros y debe desaparecer enclaustrada en las cárceles.

¡Que pasen un buen día!

¿ETA se extingue o sigue viva a través de Bildu?
Existe el inminente peligro de que Navarra acabe cayendo en manos de los independentistas vascos
Miguel Massanet diariosigloxxi  6 Mayo 2018

No estamos muy seguros de que la derrota que se anuncia de la banda terrorista ETA, sea tan completa como se anuncia. Es más, tenemos la impresión de que, los terroristas asesinos de la banda independentista, no han salido tan trasquilados como aparentemente parece, de sus actividades mafiosas causantes de ochocientos cuarenta y tres asesinatos que, durante los 60 años de su existencia, fueron perpetrando contra personas inocentes y, en muchos casos, debido a que tuvieron la mala suerte de encontrarse en el lugar menos oportuno en un momento determinado de su existencia. En realidad, es muy posible que, de alguna manera, hubieran contribuido de una forma decisiva a que, en la actualidad, cuando ya no se producen los asesinatos que fueron el martirio de España durante tantos años, 120 alcaldías en el País Vasco están regidas por miembros del partido Bildu, aparte de estar al frente del gobierno de la comunidad de Navarra, una formación que no es, ni más ni menos, que la traducción política ( incomprensiblemente legalizada) de los etarras que tuvieron aterrorizada, durante tantos años, a la ciudadanía española.

Se puede decir que todo el proceso de ETA, a través de los años en los que la banda estuvo activa, está lleno de situaciones oscuras, de contactos secretos, de comunicaciones a través de intermediarios, de complicidades de la Iglesia vasca, incluso con la participación activa, en favor de los etarras, protagonizada por el cardenal Setién, un clérigo que no dudó a anteponer su fanatismo abertzale a su deber como cristiano de impedir asesinatos de ciudadanos vascos y españoles. Una época de burdas y sospechosas actividades ilegales a través de las cloacas del Estado, que llegaron a producir fases en las que ETA disminuyó sus actividades criminales y otras en las que, seguramente debido a desengaños respeto a lo que ellos esperaban conseguir del Estado español, en las que los asesinatos, secuestros y las bombas se fueron sucediendo con una frecuencia inusual sin que ello sirviera para otra cosa que para entristecer al pueblo español.

En realidad, cuando se habla de EH Bildu se hace referencia a una coalición electoral española de ideología independentista vasca y perteneciente al denominado polo soberanista de izquierda, conformada por los partidos políticos Eusko Alkartasuna y Alternatiba, las agrupaciones Herritarron Garaia y Araba Bai, y otros independientes abertzales, que se unieron para concurrir a las elecciones del País Vasco y que, aunque habían sido ilegalizadas las 254 listas que había presentado la formación abertzale, por el Tribunal Supremo, posteriormente y por el Pleno del Tribunal Constitucional, por 6 votos a 5, se ignora debido a qué incomprensibles razones (ya que era evidente que dicha agrupación no era más que la cara política de ETA o, lo que todavía se entiende menos, precisamente por serlo) se volvieron a legalizar, de modo que los abertzales independentistas pudieron presentar todas sus listas a las elecciones del 22 de mayo, de las que sacaron los abultados resultados favorables que les han permitido gobernar cómodamente en una cantidad importante de municipios vascos y navarros.

Hoy en día se puede decir que existe el inminente peligro de que Navarra acabe cayendo en manos de los independentistas vascos que, además, tienen la clara intención de conseguir anexionarse dicha autonomía; algo parecido a lo que, los separatistas catalanes, intentan hacer con las Baleares y la comunidad Valenciana; lo que han comenzado a poner en práctica a través de los separatistas de ambas autonomías, todos ellos de tendencia izquierdista, empezando por la imposición del catalán en detrimento de la lengua oficial, el castellano. ¿Seguiría existiendo la agrupación de partidos de tendencia separatista del mundo etarra si, el TC, en su día, influido con toda seguridad por alguna presión de carácter político trasmitida por quienes no deseaban que se supiese, pero que estaban interesados en abrir una puerta, dentro de la actividad política, para que se permitiera al separatismo vasco el poder actuar desde la legalidad, con el objetivo evidente de privarle, a la banda de terroristas ETA, el protagonismo que les proporcionaba sus constantes atentados y, lo más importante, el poder justificar sus crímenes como una “guerra” de los vascos contra el Estado “opresor” español, que no les permitía independizarse. El mismo argumento que utilizan los catalanes, sólo que, en este caso, no se ha utilizado la violencia ni los asesinatos, para pedir exactamente lo mismo.

Lo cierto es que estas conquistas políticas, la posibilidad de imponer sus ideas en una multitud de pueblos vascos y navarros, unidos por la ideología separatista, para mantener viva, en todas las localidades en las que gobiernan, la semilla revolucionaria de los vascos abertzales; con los resultados que se han podido comprobar en los continuos incidentes y altercados ( caso Alsasua) que se vienen produciendo en localidades del país vasco en las que, el demostrar ser español o pertenecer a la policía o la guardia civil, se ha convertido en una de las más peligrosas situaciones en las que se pueden encontrar unas personas que, por otra parte, no hacen más que intentar gozar, sin cortapisas, de sus libertades. No sabemos en cuanto harán contribuido los diversos gobiernos del PP y del PSOE, pero es evidente que no han actuado en todas las ocasiones con la diligencia debida ni han estado a la altura de las circunstancias cuando nos encontramos, en pleno Siglo XXI, enfrentados a unos problemas de tipo identitario, en autonomías como Cataluña y País Vasco, con posibilidades de extenderse a otra autonomías limítrofes, que no se hubieran llegado a producir si, los dos partidos mayoritarios durante años en el Parlamento español, el PP y el PSOE, en lugar de pasarse las legislaturas enfrentado a cara de perro, para conseguir alcanzar el poder a toda costa, se hubieran sabido contener y alcanzar acuerdos en temas de tanta importancia, para España y los españoles, como es el de las aspiraciones separatistas de una comunidad tan transcendental para la economía de todo el Estado como ha sido y sigue siendo, Cataluña.

También sería conveniente que se supiera cuál ha sido el papel del PNV y de sus dirigentes en toda esta movida abertzale que, aunque siempre la han descalificado como método de lucha armada en contra del Estado español, es evidente que, en algunas ocasiones, sus simpatías se han vuelto hacia los terroristas convencidos, con toda seguridad, de que, en alguna manera, la presión que los terroristas han venido ejerciendo contra el Gobierno español, les ha servido a los gobernantes de la comunidad vasca como excusa para intentar conseguir beneficios singulares para su autonomía. Es evidente que, como ocurre con el señor Urkullu, los vascos y sus representantes en el Parlamento español han sabido jugar maravillosamente con las dos barajas, la de su aparente honorabilidad y rectitud y otra, la de utilizar el número de sus parlamentarios en Madrid, con la habilidad suficiente para sacar tajada de sus votos, como ha sucedido con los actuales PGE que siguen sin firmarse, debido a la exigencia del PNV de que se levante el 155 en Cataluña algo que esconde, como es más que evidente, el objetivo de que, la negociación con el Estado español para poder firmar unos presupuestos de los que dependen una serie de cuestiones pendientes de resolver de suma importancia, deba condicionarse al chantaje ejercido por los gobernantes del país vasco con el que, como sucedió con los anteriores presupuestos, intentan conseguir una tajada importante como la que significó una rebaja de la aportación vasca a la Tesorería del Estado que, si no estamos equivocados, pudo acercarse a los 6.000 millones de euros.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, aunque es obvio que el hecho de que ETA se disuelva es una excelente noticia y que es evidente que han sido derrotados por la actuación coordinada de las fuerzas de seguridad de España y Francia; el panorama vasco no ha quedado despejado como se hubiera podido esperar si, el partido separatista EHBildu, no hubiera sido legalizado y hoy, en Euskalerría, los que estuviesen gobernando fueran algunos de los partidos constitucionalistas, como sucedía en los años anteriores a la inoportuna legalización, por el TC, de las listas presentadas por el partido proetarra. Es muy posible que esta historia tenga una continuación, esta vez desde la legalidad, como han hecho los catalanes pero que, a la vista del maremágnum que se ha producido en Cataluña, no nos extrañaría que, dentro de unos meses, dependiendo de cómo acabe el caso de dicha comunidad; es muy posible que nos encontremos ante otra revolución, en esta ocasión dentro de la comunidad vasca y la navarra, que vuelva a poner en tela de juicio la autoridad del gobierno central y la unidad de los partidos políticos que, como se ve, a medida que transcurre el tiempo, parecen más cansados de seguir apoyando la causa de la vigencia de la Constitución española y ya hay algunos de demuestran signos de buscar sacar provecho de la situación.

LOS PODRIDOS
Diez ladrones entre asesinos de ETA
LEYRE IGLESIAS El Mundo  6 Mayo 2018

La banda también tuvo ladrones. Los llamó "podridos". Y recopilo sus vergüenzas en un documento secreto, inédito hasta hoy: facturas falsas, dinero negro, engaños a familiares de huidos...
Como Xabier, que robaba a la aseguradora de ETA, o el tesorero Iñaki, que estafó a la red de presos
Nueve eran de la banda o su entorno, y el décimo, un traficante de armas suizo. Su botín superó el millón de euros. A la cúpula se le intervinieron cartas con la amenaza de secuestrarles

«ETA, organización revolucionaria socialista por la liberación de Euskal Herria, teniendo en cuenta la mentira y el robo que hiciste, ha decidido acudir a ti».

La carta no iba dirigida a un empresario para reclamarle el impuesto revolucionario. Tampoco a un adversario político que de la noche a la mañana debería coger las maletas y llevarse a su familia del País Vasco si no quería arriesgarse a morir asesinado. Este modelo de carta, incautado en 2004 a la cúpula terrorista, era otra cosa. La prueba de que entre los etarras y sus cómplices, como en cualquier empresa, partido o mafia, también había ladrones, corruptos, que robaban a los suyos. Y que, según su visión, merecían ser secuestrados por el aparato militar para que se comprometieran a devolver el dinero. También a pedir perdón.

«Mediante esta carta (...) queríamos ofrecerte una última oportunidad antes de considerarte como enemigo de Euskal Herria. ETA te ofrece dos opciones: la firma del pacto que te ofrecemos o que te vayas de Euskal Herria. Junto con esta carta te hacemos llegar un contrato en el que se te especifica cómo y en qué plazo, guardando la discreción debida, deberás devolver los XX euros robados. (...) Al mismo tiempo, en este pacto se te concretará en qué momento y en qué condiciones pedirás perdón. (...) El no cumplir con el acuerdo firmado con nosotros, o comunicárselo a la 'txakurrada' [los perros: la Policía], daría pie a ETA a llevar a cabo las medidas en tu contra que decidiese».

«Le recordamos que ha sido arrestada y que tras llegar a un acuerdo aceptable, ha acordado realizar el pago completo. (...) Con este acuerdo ha evitado la realización de una acción contra usted. (...) No creemos que le tengamos que recordar las consecuencias que podría conllevar el incumplimiento del acuerdo realizado con Euskadi Ta Askatasuna. ETA utilizará su fuerza armada en su contra sin ningún tipo de miramiento».

Los ladrones de ETA, un tabú siempre envuelto en silencio porque manchaba su imagen de sacrificados servidores del «pueblo vasco», están recogidos con nombres y apellidos en un documento interno de la banda. ETA los agrupó en un epígrafe que denominó Ustelak («podridos» o «corruptos» en euskera). El texto fue descubierto en la localidad francesa de Salies de Béarn en 2004, cuando la Policía Francesa detuvo en colaboración con la Guardia Civil a Mikel Albisu (Antza), el dirigente de ETA que más años lideró la organización, y a su pareja, Soledad Iparragirre (Anboto), jefa del aparato de extorsión y la mujer que junto a Josu Ternera ha leído ahora el comunicado final de la banda.

Crónica ha tenido acceso a la lista de Ustelak, redactada en lengua vasca con algunos pasajes en español. A continuación, los ocho casos recopilados por la cúpula terrorista hasta 2004, en los que se vieron implicados 10 «podridos». Se trata de colaboradores de ETA, personas vinculadas a ese mundo o miembros de sus organizaciones subordinadas dentro del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) que financió y alimentó a la banda, y a las que la propia ETA considera de su propiedad (aunque sólo algunas de ellas, como Gestoras pro Amnistía, fueron disueltas por orden judicial).

Los autores del documento hablan en pesetas unas veces y otras en euros, dado que 2002 fue el año del cambio de moneda. Y a los 10 «ladrones» les atribuyen en conjunto un robo mínimo de un millón de euros a precios actuales. Aunque la cifra sería superior: en un caso no proporcionan cifras y en otro aseguran que el acusado se llevó «muchos millones» pero que no han podido cuantificarlos. Se desconoce si fueron objeto de un ataque por parte de ETA.

Primer caso
Esteban Sein
Robo de "muchos millones"a Gestoras pro Amnistía

Esteban era miembro de Gestoras pro Amnistía, la organización de asistencia a los presos de ETA que formaba parte de la banda y actuaba a sus órdenes. De joven, en 1979, ya había sido arrestado en un bar de su pueblo, Oyarzun (Guipúzcoa), en una serie de detenciones relacionadas con el atentado en San Sebastián contra el teniente coronel Tomás López de Diego. Según indica ETA, su caso era indubitado: «Ha hecho un robo de muchos millones a Gestoras pro Amnistía. Durante 12 años ha robado dinero tanto de Gestoras como de los fondos destinados a su cuñado preso».

En otro documento de ETA figura una declaración que o bien hizo él mismo o bien estaba preparada para que la firmara:

«Quiero manifestar que no he respetado la lucha por la liberación de Euskal Herria y que he defraudado tanto a compañeros de lucha como al pueblo vasco. Durante todos estos años, siendo militante de Gestoras pro Amnistía, reconozco haber robado. Lo hecho no tiene justificación. (...) Me hago responsable de los resultados negativos que mi comportamiento inadmisible ha tenido en la lucha por la defensa de Euskal Herria. Quiero pedir perdón a esta Organización...».

Con sus ladrones ETA sí empleaba palabras claras. «Comportamiento inadmisible». «Lo hecho no tiene justificación».

Segundo caso
Xabier Cervera
Robo de 9,5 millones depesetas a la aseguradora Aski

A ETA Xabier le robó, según las anotaciones, 9,5 millones de pesetas. Y en dos tandas; por eso se pregunta la banda: «Esto es la hostia: qué tipo de miedo nos tenía para volver a robarnos dos años después».

Xabier era un agente de seguros de la Margen Izquierda de Vizcaya que, según ETA, sustraía dinero de Aski, la correduría de seguros que -según consta en documentación intervenida a ETA y como consideró la Audiencia Nacional- formaba parte del entramado empresarial que nutría a la organización terrorista. Pero no sólo eso. Xabier también robaba «clientes» a esta aseguradora y a otra que ETA señala como propia, Bikabi. «Ha solido realizar facturas falsas, utilizando y escondiendo dinero negro», dicen los autores del documento.

«La cosa» la cuentan así. Como consecuencia de unas diligencias de la Audiencia Nacional, Xabier cambió de nombre algunas cuentas corrientes «pero se olvidó» de hacerlo con una cuenta de Aski en la que él figuraba como titular, «y [el juez Baltasar] Garzón la embargó». Cuando dos años después fue declarado no culpable y se levantó el embargo, Xabier fue al banco y «extrajo todo el dinero» de esa cuenta «en dos partes».

«La gente sigue pensando que es de la izquierda abertzale», protesta ETA, que en el apartado de «decisiones» indica: «Directo a ESA [el aparato militar]».

Tercer caso
Santiago Díez, Miren Bitore Eiguren María Dolores Eiguren
Robo de 18 millones de pesetasa la red de escuelas de euskera AEK

Un caso de robo en familia en el que, esta vez sí, actuaron los tribunales de verdad. El escándalo lo detectaron a principios de 1997: la vizcaína Miren Bitore era tesorera de AEK (la denominada Coordinadora de Euskaldunización y Alfabetización, históricamente vinculada a ETA y que hoy sigue enseñando lengua vasca en centros del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés). Miren Bitore, al mando del dinero, «desvió durante dos o tres años» y poco a poco «18 millones de pesetas» a las cuentas de su hermana, María Dolores, profesora de euskera, y de su cuñado Santi, militante de Herri Batasuna (HB).

La dirección de AEK lo denunció ante un juzgado vizcaíno que, según los apuntes de ETA, acreditó el robo de al menos 12,5 millones. ETA anota que la izquierda abertzale ha expulsado a Santi y que la banda se encargará de preguntar si los tres parientes «han pagado o no».

Cuarto caso
Iñaki Ruiz
Robo de 17 millonesa Gestoras pro Amnistía

«Las corruptelas de este tipo son bien conocidas», dice ETA. Iñaki Ruiz, uno de los responsables de Gestoras pro Amnistía en Navarra, empezó robando pequeñas cantidades que cada vez se hicieron más abultadas, por dos razones.

Por un lado, había entrado «en un modo de vida disoluto: alterne nocturno, copeo, cenas...», y se lo gastaba todo. Y, para empeorar las cosas, los txakurras le chantajeaban con vídeos exigiéndole dinero e información si no quería que los hicieran públicos. ETA describe con especial inquina a este «podrido». Le llama «asqueroso» y le culpa de quedarse con 17 millones de pesetas de Gestoras, aunque da «por seguro que será más».

Iñaki estaba cerca de la caja. Era el tesorero o al menos el responsable en Navarra de la recaudación de donativos de Gestoras, según otra fuente, que indica que en 1999 el balance económico de esta entidad sacó a la luz que faltaban cerca de 2.000 millones de pesetas. Sus compañeros le descubrieron y él, muy comprometido con la causa (llegó a prestarle su pasaporte a un etarra fugado a México), prometió que devolvería el dinero. Comenzó pagando 60.000 pesetas al mes, pero dejó de hacerlo.

Después -prosigue ETA-, cuando Gestoras vio bloqueadas sus cuentas a raíz de su ilegalización en 2001, le plantearon realizar dos pagos al año a través de su hermano. Pero Iñaki no pagaba. «Hay que apretarle para que pague». La decisión de ETA: echarle encima a los miembros del aparato militar.

Quinto caso
Elena Martínez
Robo de 0,5 millones depesetas a la familia de un etarra huído

A esta mujer la organización terrorista le imputó un episodio muy sucio: supuestamente, «robó dinero a un familiar de la organización». Según se lee en Ustelak, Elena engañó a la familia de un etarra navarro, a la que conocía del barrio, mientras éste se encontraba en la clandestinidad tras huir a Francia. Les dijo que su pariente necesitaba dinero y les convenció de que le entregaran, en dos pagos, «más de medio kilo». Sin embargo, cuando el miembro de ETA fue detenido, se descubrió el pastel: nunca había pedido ni recibido dinero de su familia. Un enviado de ETA pidió explicaciones a «la ladrona» y Elena admitió su culpa y prometió devolverlo. Pero luego todo fueron largas: cayó enferma y fue hospitalizada, luego se excusó asegurando que debía cambiar las pesetas a euros...

El tema quedó en manos de una persona de confianza que le exigiría el dinero. ETA deja el final abierto. «A la familia se le ha dicho que estén tranquilos y que esperen, que estamos sobre el tema».

Sexto caso
Vicente Enekotegi
Robo a la red de 'herriko tabernas'

La descripción de este caso es muy breve. «Asunto: Es evidente que le ha robado dinero a la izquierda abertzale. Además, a Gorrotxategi así se lo dijeron los txakurras enseñándole las cuentas. Decisiones: Quedar con él. Contrato».

Según ha podido saber Crónica, la historia a la que se refiere ETA es la siguiente. Vicente Enekotegi era responsable de Eneko, la central de compras que servía a toda la red de herriko tabernas con las que ETA se financiaba, según falló la Audiencia Nacional.

Vicente había acordado con HB que su empresa, que ya llevaba desde 1989 surtiendo de bebidas a las txosnas (casetas festivas) de la izquierda abertzale, se encargaría en exclusiva de todo el suministro de productos a estos bares. La cosa iba bien y en 1993 HB le compró el 49% de sus acciones. Pero algo se torció.

En la sentencia sólo se lee que, por «discrepancias» con Vicente, el partido ordenó disolver la empresa y la sustituyó por otra. Del documento Ustelak puede inferirse que la razón de esas discrepancias fue precisamente que Vicente robaba dinero a la red (aunque ETA no precisa cuánto) y que quien entonces era tesorero de HB, Jon Gorrotxategi, también imputado en la causa contra las herriko, pudo comprobarlo de primera mano gracias a las cuentas que le mostraron las fuerzas de seguridad.

Hace tres años Enekotegi fue condenado en firme por colaboración con organización terrorista a 15 meses de prisión. La decisión apuntada por ETA: «Quedar con él. Contrato».
Séptimo caso

Dani Matis
Robo de 40 millones de pesetas a ETA

«La Organización le proporcionó» a este ciudadano suizo «40 kilos para hacer algunas cosas y él huyó aparentemente a la República Dominicana». El escueto relato esconde otra de las microhistorias del terrorismo que desveló el periodista Florencio Domínguez: se trataba de un traficante de armas al que ETA pagó un adelanto de una compra que quería y que, para enfado de la banda, se fugó al Caribe sin entregar el pedido.

Octavo caso
Xabier Nafarrete
Robo de 30 millones de pesetas a Gestoras pro Amnistía

«Éste, a través de una Visa, ha robado a Gestoras [pro Amnistía]. Ha devuelto parte de lo robado pagando 40.000 pesetas al mes. Pero todavía debe 29.500.000 (más o menos 30 kilos)».

A este empresario vasco la banda terrorista le acusa de haberle robado para abrir un restaurante en Vitoria, por lo que fue expulsado de Gestoras. Pero, además, en un relato un tanto confuso, le atribuye un segundo pecado: utilizar como avalistas a cuatro familiares de «represaliados» para comprar un bar en Amurrio (Álava) que aún no había abierto sus puertas, y luego dejarlos tirados.

La operación bancaria (la solicitud de créditos por valor de 17 millones) fue apoyada por el entorno de ETA porque el negocio iba a ser «del movimiento pro amnistía», afirma la banda. Sin embargo, Xabier apenas devolvió tres millones. Con los retrasos e intereses, le quedaban aún 18 por pagar y el bar no se había traspasado. Así que la banda concluye: «No hay duda de que fueron a sus propios bolsillos».

ETA ante el paredón de la Historia
(Anatomía de un monstruo en diez ráfagas)
Pedro J. Ramírez elespanol  6 Mayo 2018

De igual manera que, al día siguiente de la caída del Muro de Berlín, parecía como si no hubiera existido nunca, la indiferencia con que la sociedad española ha acogido la escenificación de la disolución formal de ETA es el síntoma definitivo de la futilidad de su sanguinaria trayectoria. Casi sesenta años de asesinatos, secuestros, coacción y estragos no le han servido a la banda terrorista para conseguir ninguno de sus objetivos. Sólo quedan sus víctimas como testigos de cargo ante el paredón de fusilamiento intelectual y ético en el que sin duda la colocará la Historia.

Los crímenes de ETA enlutaron, sin embargo, durante más de medio siglo, de forma periódica y recurrente, a la sociedad española y condicionaron transversalmente su vida política. También impregnaron mis vivencias periodísticas. Estos diez episodios son una prueba coral, casi aleatoria, de todo ello. Reflejan la fragilidad del proyecto titánico de Adolfo Suárez, el abismo moral en el que cayó González por la vía del contagio y el acierto complementario de la firmeza de Aznar y la flexibilidad de Zapatero. Igualmente constatan la cerril irracionalidad que impregnaba el reduccionismo mental de ETA y el océano de sufrimiento al que, con niveles de vileza sin otro parangón que los de su imbecilidad, arrojaron a sus víctimas. En homenaje a ellas recordemos la siniestra anatomía del monstruo que permanecerá para siempre en el debe que el nacionalismo vasco ha contraído con el progreso de la civilización humana.

1.- La partitura interrumpida
Agentes de la Policía Nacional con chalecos antibalas y las armas listas para disparar jalonan nuestro recorrido desde el aeropuerto de Sondica hasta el Hotel Villa de Bilbao. Nada más aterrizar, el líder de UCD ha bromeado con el ministro de Industria y número uno por Vizcaya, Agustín Rodríguez Sahagún, sobre su pelo de puercoespín: “No se te ocurra ceder a las presiones y dar el nombre de tu peluquero porque de verdad que lo arruinas”.

Tras un acto con un centenar de simpatizantes, Adolfo Suárez ha decidido cambiar el programa de su jornada de campaña electoral para visitar en Las Arenas al delegado provincial del Ministerio de Agricultura, Victor Herrero Royo. Los poli-milis de ETA le han secuestrado la víspera y le han abandonado en el monte tras pegarle un tiro en una pierna.

En el piano adosado a la pared del salón alguien ha dejado una partitura abierta de Para Elisa de Beethoven. ¿La estaba interpretando él o era su esposa la que la tocaba cuando se lo llevaron? He aquí el símbolo de todo lo que el terrorismo deja a medio hacer cuando lanza inesperadamente uno de sus zarpazos que arrebatan a alguien de entre los suyos. También de su propia irrupción en la historia de una nación que trata de interpretar una melodía diferente de las que ambientaron sus tragedias.

Víctor Herrero cuenta en su dormitorio que le vendaron los ojos y sintió que iba a morir cuando sonó el disparo. Luego notó que la sangre sólo manaba de la pierna. El ha podido contarlo. Muchos otros no.

A las tres y diez de la madrugada, Adolfo Suárez me acompaña en su coche a casa. “Créeme, si ganamos, podemos hacer; vamos a hacer… un país maravilloso”.

Suárez volverá a ganar las elecciones. Pero durante dos años terribles ETA seguirá tiñendo de sangre y luto ese “país maravilloso” y cebando así la reacción golpista. Ni él ni yo podemos imaginar que estamos a dos años exactos del 23-F.

2.- Dos granadas, un sedal, un anzuelo y ¡boom!
Así me lo contó por escrito mi ex-compañero de colegio, el arrepentido del comando Madrid, Juan Manuel Soares Gamboa.

"Encuentro de básket en el Ramiro de Maeztu; Juventud versus Estudiantes, del que sabemos eres seguidor. Entro en el pabellón en compañía de Esteban Nieto (condenado a casi tres mil años de cárcel por los atentados más sangrientos de ETA en Madrid). La Demencia lo llena todo con su griterío y empuje habitual. Objetivo: localizar a Pedro J. Ramírez, a quien yo podía distinguir perfectamente, lo conozco de los Maristas de Logroño. Las fotografías de los periódicos actualizan mis recuerdos".

"En la casa de Carranza 11, 1º, se encuentra el resto del comando (De Juana Chaos, Troitiño y La Tigresa) con un artefacto rudimentario, confeccionado a base de dos granadas de mano defensivas, las más destructivas, y que debidamente conjuntadas, se colocarían debajo del coche de Pedro J. Ramírez con un sencillo mecanismo, un sedal de pesca anudado a un anzuelo que se clavaría en la rueda delantera izquierda y que al girar haría que el sedal tirase de la anilla y ¡boom! La segunda opción era meterlas por la ventanilla del coche y adiós. En cualquier caso, te perseguiríamos hasta conseguirlo. No apareciste o no te vi. Me alegro de que no aparecieras".

Veinte años después, le hago ante las cámaras de Telemadrid la más elemental de las preguntas:
- ¿Y no pensaste en que la persona a la que queríais matar también tenía una familia, también quería a alguien, también tenía personas que le querían a él, como hay personas que te quieren a ti? ¿No pensaste en eso?

- No, en esas cosas no se piensa en ese momento. Cuando estás en ETA y en un comando de acción no se piensa en ese tipo de cosas. No existe la empatía. Se decide que tú eres un enemigo del País Vasco, no sé por qué motivos, y eres perfectamente ejecutable en ese momento.

- ¿Ejecutable?
- Ejecutable, o sea que es así porque es así.

- ¿Por qué coño sigues utilizando la palabra "ejecutable"? ¿Qué es eso de "ejecución"? "Ejecución" es cuando hay un tribunal que...
- Porque estamos hablando el lenguaje de una banda terrorista... Lo más honesto es relatar las experiencias que he vivido, tal y como ocurrieron, para que se vea la verdadera vergüenza y la verdadera barbarie de aquel momento. Otra cosa es que te moleste la forma de decirlo.

3.- La ley del Talión en los pasillos del Congreso
Acaba de terminar la recepción del Día de la Constitución. Felipe González me aborda en el pasillo que circunvala el hemiciclo. Primero ironiza sobre mi última Carta, titulada Un presidente que no nos merecemos: “¡Qué buen artículo has publicado este domingo…!”. Después cambia el gesto y empieza a arremeter sobre las revelaciones de Diario 16 entorno a los GAL.

- Lo que estáis publicando es horrible, lo que está publicando Melchor Miralles es terrible… A veces tengo la sensación de que ETA cuenta con el apoyo de dos periódicos: Egin y Diario 16.

La sorpresa es mayúscula y apenas puedo balbucear unas palabras de protesta:
- ¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes decir algo así, presidente?

Entablamos entonces una discusión sobre las noticias acerca de una posible negociación con ETA y, de repente, él tensa sus músculos, agría el rostro, dirige el índice amenazante hacia mí y explota:
- Mira, lo único que tenemos que negociar con ETA es que si ellos dejan de matarnos a nosotros, nosotros dejaremos de matarles a ellos.

Varias colegas observan alarmadas la agresividad de su gesto. La cámara de José Pastor lo capta para la posteridad.

4.- "Antes de matarlo, había que interrogarle”
Eugenio Etxebeste Antxon, un hombre ostensiblemente flaco al que sus compañeros de ETA continúan llamando El Gordo, me explica los cinco puntos de la “alternativa KAS”, tal y como las plantea la banda en las negociaciones con el Gobierno, respaldadas por sus anfitriones argelinos.

- Primero, la Constitución debería ser modificada para incluir el derecho de autodeterminación. Segundo, debería aprobarse un nuevo Estatuto para el País Vasco que incluyera también Navarra. Tercero, todos los presos deberían ser excarcelados. Cuarto, la Guardia Civil y la Policía se retirarían de Euskadi; la Ertzantza sería depurada de “lacayos” y los cuatro “territorios históricos” formarían una Capitanía Militar única en la que los vascos harían la mili. Quinto, ETA apoyaría las propuestas de corte socialista que mejoraran las condiciones de los trabajadores vascos.

En ningún momento me habla de independencia:
- La España de las Autonomías es algo rebasado que corresponde a la etapa de la muerte de Franco. El Estado Federal es la fórmula propia de un mayor desarrollo político.

Le pregunto si es cierto que en la cúpula histórica de ETA el difunto Txomin era el nacionalista y él quien abanderaba el marxismo. Dice que él se identifica con la “perestroika” y que fue Arzalluz quien impulsó esos estereotipos.
- Es curioso. La primera vez que hablamos, el que parecía de ETA era él; y el del PNV, yo.

Pero el tono moderado de Antxon termina cuando le hablo de los últimos crímenes de la banda. Por ejemplo, el del anciano general Azcárraga, asesinado el domingo anterior a la salida de misa.

- ¿Cómo se puede hacer algo así con una persona de ochenta y pico años?
- Antes de matarlo, habría que haberle interrogado para que rindiera cuentas sobre el papel que desempeñó en su vida.

Antxon recurre al francés para decir que es “affreux”, que yo ponga el foco en los atentados de ETA y la ilegitimidad de su violencia.
- Pero lo horroroso son todas esas muertes: el viejo general, Hipercor, Zaragoza…

- Desde vuestra óptica sólo se ve una parte del horror. No se ven las masacres contra los refugiados vascos. No se ve el asesinato de Lucía Urigoitia de un tiro en la nuca…

- Quien habitualmente emplea ese procedimiento es ETA…
- Nosotros no tenemos ni misiles, ni tanques, ni aviones. Nos gustaría poder utilizar otros medios, pero tenemos que librar esta guerra con los recursos que están a nuestro alcance. Por eso recurrimos por ejemplo a los coches-bomba…

- Como en Zaragoza donde murieron mujeres y niños…
- Los argelinos nos dicen que no entienden cómo una fuerza militar vive con sus mujeres e hijos en tiempos de guerra. Porque esta es una guerra no convencional, una guerra no declarada, pero en todo caso una guerra.

- Pero acercarse por la espalda a un anciano de ochenta años, apuntarle con una pistola y…
- Al que menos le habrá gustado es al compañero que habrá tenido que hacerlo…

5.- "Una victoria militar es inviable para ambas partes"
Yo tampoco he acudido a mi despacho de Diario 16, en este 14-D en el que Nicolás Redondo y Marcelino Camacho han parado España contra Felipe González; pero no porque secunde la huelga general, sino porque tengo una cita con la dirección de ETA. Se trata de la primera entrevista que la banda terrorista accede a mantener con un medio nacional de fuera del País Vasco. Sólo hay una condición: yo pregunto, ellos responden.

El encuentro tiene lugar en un hotel del centro de París, al que he llegado tras viajar en tren y adoptar múltiples precauciones. José Luis Alvárez Santacristina, Txelis, ideólogo de la banda, ejerce de principal portavoz. La reunión durará 27 horas ininterrumpidas. Sólo me permiten hacer dos llamadas de veinte segundos, desde una cabina, a mi familia y a la redacción, para decir que estoy bien. Me acompaña un etarra con un reloj con segundero en una mano y una pistola en la otra. Más tarde sabré que se trata de Mikel Albisu, más conocido como Antza.

La entrevista, tal y como queda grabada y transcrita, transcurre cargada de tensión. Cuando mi interlocutor habla del "cese temporal de las ejecuciones" para propiciar una negociación con el Gobierno, me sale del alma la misma objeción que formulé al hombre que intentó matarme.

- ¿Por qué hablan de "ejecuciones" como si ustedes tuvieran el poder de administrar justicia? En el lenguaje corriente a esos actos se les llama asesinatos...
- Esta es la respuesta que la organización entiende que debe adoptar contra sus enemigos de guerra. Una guerra que no hemos empezado nosotros, sino que se nos ha impuesto...

Poco después planteo la pregunta que dará pie a la respuesta clave de la entrevista.

- ETA intentaba provocar en el pasado la insurrección del pueblo vasco. Al proponer ahora la negociación, ¿no está de alguna manera reconociendo la imposibilidad de ganar la guerra que dice librar?
- Esta es una guerra en la que ambos enemigos deben reconocerse, en orden a dar una solución negociada y política al conflicto. Está claro que una victoria militar es inviable para ambas partes.

¡Ahí está el titular! Es la primera vez que ETA reconoce de forma explícita la falta de horizonte "militar" para su "lucha armada".

- ¿Qué solución les queda entonces a ustedes si no consiguen ese acuerdo negociado?
- Continuar luchando. Y le devolvemos el argumento: a los poderes del Estado no les queda otra alternativa, si no quieren negociar, que verse obligados a cometer un auténtico genocidio... y continuar siendo objeto de nuestros ataques, que nunca cesarán.

- Pero la democracia española ha sobrevivido a doce años de acoso por parte de ETA...

- La democracia española de la que usted habla está tan llena de contradicciones y es hasta tal punto responsable de la cerrazón antidemocrática ante el contencioso vasco, que no merece ese calificativo.

- ¿Justifica la causa de la "autodeterminación de Euskadi" acabar con la vida de más de seiscientas personas?
- A esa pregunta debemos responder con otra pregunta: ¿justifica la pretendida causa de la "unidad española", de la "integridad territorial española" acabar con las ansias de libertad de un pueblo?

Durante horas tengo la sensación de estar chocando contra una pared de cemento, pero ni una sola pregunta queda sin formular: "¿Por qué tienen que ser ustedes los jueces y los verdugos?", "¿quién les ha elegido para castigar de esa manera "ejemplar" a los narcotraficantes", "¿no les preocupa haber podido matar a personas basándose en denuncias falsas?", "¿qué opinión le merecieron a ETA las opiniones que, dentro del propio mundo abertzale, calificaron el atentado de Hipercor de "asesinato"?", "¿cómo pudieron ordenar la muerte de alguien que como Yoyes compartía sus mismos ideales?", "¿qué les parecería que el Estado español restableciera la pena de muerte y la aplicara a los presos de ETA?".

Todas las respuestas son, en definitiva, variaciones sobre un mismo tema. A mi modo de ver, sobre un mismo delirio:
-Si a nosotros nos están pisoteando con medios armados, con cañones, con tanques, con miles de muertos, con el trasfondo y peso de una realidad como la guerra de 1936, con toda una represión históricamente probada, con constituciones, leyes orgánicas, decretos... ahora con los socialistas... Con toda esta situación, usted nos dice que no es lícito el alzarse en armas. Nosotros le decimos: ¡sí es lícito!

Vuelvo a Madrid con amargura. He conseguido un valioso documento periodístico, pero he constatado que hay un abismo infranqueable entre el pacifismo aferrado a la legalidad y el sentido utilitario de la violencia. Nadie podrá convencer a ETA. Habrá que derrotarla.

6.- La tortura, la fosa, el tiro en la nuca, la cal viva
Siento que me dan arcadas, que algo se me revuelve por dentro, que el espanto me atornilla a la silla y los ojos se me salen de las órbitas.

-Oh, no. Dios mío. No puede ser verdad. No, esto no hemos podido hacerlo nosotros. No es posible. En nuestro país, en nuestro tiempo... qué horror.

Y, sin embargo, ahí están las fotos que mi amigo, el fiscal Gordillo, va dejando caer lentamente sobre la mesa cual latidos de un macabro solitario. Primero me muestra los esqueletos ensabanados con sus cráneos resquebrajados, con sus tibias y fémures superpuestos sobre un amasijo de costillas y otros restos calcáreos. Luego me enseña los detalles que han permitido reconocerlos por las dentaduras. Después me pide que me fije en los primeros planos de las manos y los pies con las hendiduras de las uñas alarmantemente vacías. Por fin, me hace ver los restos de apósitos y vendajes ensangrentados, hallados junto a los cadáveres.

- Lasa y Zabala fueron salvajemente torturados hasta arrancarles la información que buscaban. Intentaron curarles rudimentariamente las heridas. Los metieron en un coche, los llevaron hasta la provincia de Alicante, les obligaron a cavar una fosa, los mataron de un golpe seco en la cabeza, los remataron con un tiro en la nuca y los sepultaron bajo 50 kilos de cal viva.

El relato del fiscal me sepulta a mí en una sima de tristeza. Vuelvo a la redacción de El Mundo hundido en la sensación de que el peor daño colateral del terrorismo llega cuando contagia de su infamia a los encargados de combatirlo.

7.- El plan de Aznar para acabar con ETA en cinco frentes
ETA acaba de anunciar la ruptura de la bautizada por Jaime Mayor Oreja como "tregua trampa": catorce meses sin atentados durante los que el PNV ha estrechado su colaboración con la izquierda abertzale. Aznar ha mantenido una tensa entrevista con el lendakari Ibarretxe y nos ha convocado a cenar a los directores de periódicos para compartir con nosotros su diagnóstico:

- Autoricé una reunión con el entorno de ETA y se celebró esa reunión. Quedó fijado un segundo encuentro pero ellos lo cancelaron. Autoricé una reunión directamente con ETA y envié a ella a mis representantes más cualificados (Javier Zarzalejos, Martí Fluxá y Pedro Arriola). Quedó fijado un segundo encuentro y de nuevo ellos lo cancelaron. La verdad es que nunca pensé que esta tregua pudiera dar paso a una situación estable distinta de la que hemos vivido todos estos años, pero he tratado de que durara lo más posible...

Nunca había visto a Aznar tan cariacontecido. Los párpados cuelgan bajo sus ojos, como si se preparara para lo peor. Las copas y la botella sobre la mesa le ayudan a escenificar lo sucedido:

- En realidad se trataba de un pacto entre tramposos en el que Arzalluz ha intentado engañar a todo el mundo al mismo tiempo. Durante estos meses se ha ido de copas con ETA. Y lo que pretendía el PNV era que la sociedad española pagara la cuenta, aceptando el derecho de autodeterminación. Yo no estaba dispuesto a pagarla, entre otras cosas porque desde el inicio de la Transición les hemos dado y les hemos dado y les hemos dado, y ya no me queda líquido en la botella para darle nada más al nacionalismo vasco.

Al final nos quedamos unos minutos a charlar a solas bajo el porche de Moncloa. Envuelto en un halo de tristeza, Aznar me dice con preocupación extrema:
- Esta situación me produce más angustia que la del ultimátum sobre Miguel Ángel Blanco. Entonces yo sabía que le iban a matar a él. Ahora sé que van a matar a alguien, pero no sé ni cuándo, ni dónde, ni cómo, ni a quién.

El cuándo es el 21 de enero; el dónde, la calle Pizarra de Madrid; el cómo, el consabido coche-bomba; y el quién, el teniente coronel Pedro Antonio Blanco. Cientos de miles de personas se manifiestan en Madrid. Los expresidentes Suárez, González y Calvo Sotelo arropan a Aznar en la cabecera.

Pero ETA no se inmuta y un mes después asesina al portavoz del PSOE en el parlamento vasco Fernando Buesa. La tensión con el PNV se hace patente en la capilla ardiente. A la vuelta de su funeral, Aznar me dice sin ambages que "Arzalluz es el jefe de los nazis". También que ha tomado la doble decisión de forzar al PNV a romper con el entorno de ETA y de plantar cara a la banda en todos los frentes, “hasta acabar con ella”.

No son cuatro palabras voluntaristas, lanzadas al albur. Paseando bajo los plátanos del jardín de la Moncloa me habla de una “nueva estrategia” para terminar con ETA basada en “cinco pilares”: el policial y el judicial, por supuesto, volcando todos los medios del Estado de Derecho en el empeño; pero también el de la movilización social, el de la ofensiva diplomática y, lo más novedoso, el del estrangulamiento político. Es la primera vez que me habla de ilegalizar HB para echar a los cómplices de ETA de las instituciones. La decisiva Ley de Partidos ya está en su caletre.
 

8.- La homilia del obispo Pardo
Despedimos a nuestro compañero en un ambiente repugnantemente hostil. Las calles de Andoain incluyen pintadas terribles como un "jódete" dedicado a la viuda de López de Lacalle y otras en las que se llama "asesino" al asesinado. Puesto que el ayuntamiento se ha negado a albergar la capilla ardiente, sólo queda la iglesia para que, al menos en el funeral, se produzca una clarificación moral de lo sucedido.

Oficia el obispo auxiliar de San Sebastián, monseñor Uriarte. En primera fila, el lendakari Ibarretxe y el ministro del Interior Jaime Mayor Oreja. Yo, muy cerca como director del periódico en el que publicaba José Luis los artículos por los que le asesinaron dos etarras que ni siquiera los habían leído.

Monseñor Uriarte condena sin paliativos el asesinato y pide a ETA que abandone las armas. Pero, sin solución de continuidad, con la víctima de cuerpo presente, se dirige enseguida al ministro, exhortándole a superar el "bloqueo del proceso de paz" y reclamando el "acercamiento" de los presos etarras, el diálogo con "todas" las fuerzas políticas -Batasuna incluida- y la adopción de "medidas de distensión" que alivien el "sufrimiento" de los reclusos.

No puedo creer lo que estoy oyendo. Miro alrededor y contemplo la satisfacción de Ibarretxe, la consternación de Mayor Oreja, la indignación de Enrique Múgica y los ojos humedecidos de José María Fidalgo. Los compañeros de López de Lacalle en el Foro de Ermua me dirán después que "si José Luis hubiera podido, habría levantado la tapa del ataúd y habría salido corriendo".

Mi siguiente Carta equipara a Uriarte con Konrad Gröber, a quien su simpatía por los camisas marrones nazis, que imponían la ley del terror por la fuerza, hizo merecedor del sobrenombre del "obispo pardo". Un portavoz de la Conferencia Episcopal me llama para decirme que Monseñor Uriarte está sufriendo mucho por ese paralelismo. Pienso que a José Luis le habría parecido justo.

9.- "La parte más difícil de ser presidente"
El fiasco de la negociación con ETA que desembocó en la voladura de la T-4 ocupa el bloque principal de la entrevista más larga -ocho horas de grabación- jamás realizada a un presidente del Gobierno. También la más dura. Yo he acusado a Zapatero de jugar al ajedrez con la muerte y de confundir las fauces abiertas del cocodrilo con una sonrisa. Rajoy ha ido más lejos y le ha acusado de "traicionar a los muertos". El ha aguantado estoicamente las críticas. Ahora aprovecha la entrevista para admitir por primera vez que los "contactos" con ETA siguieron tras el atentado. Es obvio que trata de pinchar el globo del escándalo antes de que alguien lo infle durante la inminente campaña electoral.

- Un pronóstico tan equivocado como el que usted hizo la víspera del atentado de la T-4 ("Dentro de un año estaremos mejor que hoy") no tiene precedentes. Ya ha reconocido que fue un error, pero ¿por qué lo cometió?
- Nuestro diálogo democrático, de personas civilizadas que sólo usan la palabra, el comportamiento cívico y las urnas tiene un registro que nada tiene que ver con el de quienes usan la violencia, matan y ponen bombas, teóricamente por unas ideas políticas.

- ¿Tenía información equivocada? ¿La analizó mal?
- Resultaba inconcebible para cualquier demócrata, para cualquiera con sentido común, que en un proceso abierto en el que el diálogo se mantenía, hicieran una barbaridad como la de la T-4 como elemento de presión.

- ¿Era tanta la pasión que estaba usted poniendo en el empeño que ya no tenía capacidad de analizar las cosas con frialdad?
- Ante todo, aquello fue una atrocidad que costó la vida a dos personas. Pero, en segundo lugar, desde mi punto de vista, desde una mínima racionalidad, aun sabiendo que tienes enfrente a un grupo terrorista, no era pensable que pudieran cometer una acción como esa.

- ¿Cómo se entiende, entonces, que después de que usted adquiere conciencia de la verdadera naturaleza de esos individuos, continuaran los contactos?
- Pero continuaron con una situación muy deteriorada, muy deteriorada. Y fue debido al deseo de instancias internacionales. Al ver que tenían toda la buena voluntad de que pudiera verse la luz al final del túnel, de que aquello no fuera el fin... Pero la verdad es que había ya muy pocas posibilidades.

- ¿Y no sintió en ese momento ningún escrúpulo moral al autorizar que siguieran los contactos con quienes acababan de matar, rompiendo sus propias reglas de tregua?
- Matar habían matado siempre.

- Pero usted dice que autorizó esos nuevos contactos a petición de instancias internacionales. ¿No le creó eso un conflicto ético?
- En absoluto. Mi ética es la ética de la responsabilidad. Mi principio ético era agotar hasta el último suspiro las posibilidades de evitar que hubiera más víctimas. Es difícil de transferir. Es la parte más difícil de ser presidente de una democracia con un grupo terrorista enfrente.

La entrevista incluye treinta o cuarenta preguntas de este mismo tenor, en las que yo le acuso de "cambiar sus propias reglas" durante la negociación, cuestiono su "lealtad al pacto antiterrorista" y le emplazo a "derogar la resolución parlamentaria que le autoriza a dialogar con ETA". No lo hizo, y como fruto de ese diálogo, nunca interrumpido, se produjo primero el cese de los atentados, después la entrega de las armas y ahora la disolución de ETA. Diez años después, ante una docena de testigos en el comedor de mi casa, le he dicho que el tiempo ha demostrado que él hizo lo correcto y que mis críticas eran equivocadas.

10.- "Sufriendo, sufriendo y sufriendo todos los días"
- ¿En 532 días no le dejaron salir ni un minuto de aquel agujero?
- Nunca. Cuando yo les decía: "¡Joer, ya podríais!", ellos respondían: "Si tuviéramos un patio, pues a lo mejor... pero aquí no puede ser". No era cuestión de insistir porque ya sabía la respuesta.

- Usted contó que les pidió libros de la Generación del 98 y le preguntaron qué era eso...
- Sí, es verdad. Culturalmente no tenían gran nivel. Les habían metido dos o tres ideas en la cabeza y no salían de ahí: "Vosotros habéis invadido Euskal Herria, el Estado es el represor...". Intentar razonar con ellos era como hablar con las paredes.

- ¿No intentó usted que entendieran que secuestrar y matar no es moralmente aceptable?
- A ellos les habían inculcado un proceso de cosificación. "Tú no estás aquí porque te llames José Antonio, sino porque eres miembro de los cuerpos represores".

- ¿Cosificación? ¿Cuál era la cosa?
- Yo, yo, yo... Para ellos, yo era la cosa.

- Usted ha comentado que se le pasó por la cabeza suicidarse, ¿pero hasta qué punto llegó a madurar la idea?
- Lo programé, lo preparé y lo ensayé.

Ortega Lara se pone en pie, coge una silla del restaurante, la deja bailar sobre sus dos patas posteriores, tumba el respaldo hacia la pared y hace ademán de ponerse de rodillas sobre ella, enlazando sus manos en la espalda sobre la zona sacro-ilíaca. Eleva el cuello como si ya estuviera sujeto del techo -"Trencé una cuerda con jirones de bolsas de basura de plástico"- y simula lo que le hubiera ocurrido, si la silla hubiera cedido con el peso.

- ¿Qué recuerda de esos días finales?
- Un sufrimiento atroz. Pero de verdad atroz. Fui el ser más desgraciado que había sobre la faz de la Tierra.

- ¿Si no fuera creyente se habría suicidado?
- Con toda probabilidad. Para un creyente el suicidio es lo más degradante, lo más humillante. Cada vez que me lo planteaba, me sentía fatal conmigo mismo. Pero aquel dolor era insoportable.

- Debió ser un conflicto desgarrador.
- Siempre discutía con Dios. Luego me arrepentía, me disculpaba y volvíamos otra vez, así día tras día. Al final le decía: "Hombre, por favor, dame una salida. Si no consideras oportuno que salga de aquí vivo, haz por lo menos que me maten. No hagas que tenga que acabar yo mismo con mi vida".

- ¿Llegó a pensar que Dios le había abandonado?
- Había que estar allí, en aquellas circunstancias, en aquel momento, en absoluta soledad, en medio de aquella humedad, con dolores físicos y el alma destrozada. Sufriendo, sufriendo y sufriendo todos los días...

Con los ojos bañados en lágrimas, Ortega Lara me cuenta que todas las noches rezaba en voz alta el padrenuestro en euskera. Según él, sólo para romper la monotonía de las avemarías en castellano. "Gure Aita, zeruetan zarena...". Le pregunto si sigue recordándolo entero y llega de un tirón hasta el "más líbranos del mal". "Baina atera gaitzazu gaitzetik, amen". Le miro y en su rostro sólo veo desolación. Yo también siento su desconsuelo. La posteridad se preguntará, y será muy severa con el nacionalismo vasco, cómo hemos tardado más de medio siglo en "librarnos" de un "mal" tan estúpido, reaccionario, rupestre y banal.


 


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