AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12  Mayo 2018

El titiritero saca a escena otra marioneta.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Mayo 2018

(JOA)QUIM TORRA PLA DESIGNADO POR PUIGDEMONT COMO SU PRESIDENTE EN “EL INTERIOR”.

El golpismo catalán sigue en su representación de la obra bufa de un esperpento de personaje grotesco en forma de payaso megalómano que se presenta a sí mismo como el “padre de la patria reprimida”. Y lo hace desde su voluntaria y cobarde huida, que no exilio, en cuanto tuvo constancia de que sería encausado por haber sido partícipe destacado y máximo del golpe de Estado perpetrado por los partidos políticos independentistas PDeCAT y su escisión JxCAT, ERC y la CUP. Un fugitivo de la justicia ya procesado que debe enfrentarse a los cargos de rebelión y de malversación de fondos públicos, y otros de no menor relevancia como la desobediencia, pero sí de menor condena penal. Una piltrafa humana que esconde una personalidad ególatra, mezquina y cobarde, pero con una verborrea fluida propia de embaucadores feriantes que propalan sus mentiras a los incautos que se acercan a escucharle. Un despreciable sujeto que, sin embargo, ha sabido concitar la empatía de sus “compatriotas” y asumir el papel de líder indiscutible del movimiento secesionista.

De nada sirve clamar a esos enfervorecidos seguidores de que estamos ante un delincuente común que no es ningún mártir ni héroe de la revolución, sino que solo intenta salvarse de la acción de la justicia. De nada sirve llamar a la sensatez a quienes están cegados por una especie de lobotomía generalizada e imbuidos en un nacionalismo ciego consecuencia de su radicalización extrema, tras décadas de adoctrinamiento en el pensamiento único independentista, xenófobo y excluyente. De nada sirve apelar a respetar la legalidad que se niegan rotundamente a reconocer y asumir como propia, ya que dicen estar bajo el yugo y represión de un Estado que lleva 300 años ocupando militarmente su país. De nada sirve acudir a la realidad cuando se empeñan en vivir su onírica alternativa. De nada vale actuar como si ese tipo de gentes fuesen receptivos a un sosegado diálogo, porque lo impide su ceguera y sordera hacia lo que es racional, lógico y sensato.

Y en ese clima, surgen este tipo de líderes, caraduras aprovechados que azuzan los más bajos instintos de los que se muestran receptivos a sus discursos. Y no se trata de líderes espontáneos, naturales e incuestionables sino de vulgares impostores caracterizados por su absoluta mediocridad, su insaciable ambición y su egoísmo superlativo. Un arquetipo de falsario oportunista, demagogo y populachero. Y en este lodazal intransitable en que se ha convertido la política en la comunidad de Cataluña es donde surge este patético payaso de Carles Puigdemont. Un sujeto que el destino y la orgullosa prepotencia de Artur Mas, puso en el primer plano de la política en Cataluña al ser designado como su sucesor y ser investido como el 130 Presidente de la Generalidad. Una decisión que pronto se demostró errónea y lesiva no solo para Cataluña, sino también para España. Y, en definitiva, para todos los españoles, incluidos aquellos que por adoctrinamiento y radicalización dicen no sentirse como tales y lo demuestran con sus actos.

El caso es que este prófugo de la justicia, al que su propia arrogancia le ha llevado a estar detenido y temporalmente limitado a residir en Alemania mientras se decide sobre su extradición a España, sigue actuando como en los últimos seis meses representando ahora en Berlín su obra bufa de “Presidente de la Generalidad en el exilio” y tratando de emularse a aquellos otros como Tarradellas que huyó para regresar tras la dictadura en plan triunfal, pero sin conseguir el objetivo de que Cataluña fuese independiente de España. Una caricatura grotesca que ha logrado aunar en torno a sí al resto de fuerzas golpistas que le permiten incomprensiblemente actuar en modo “presidencialista”, donde sus caprichos y veleidades se admiten sin ninguna clase de crítica pública, demostrando una sumisión más propia de regímenes dictatoriales o monarquías absolutistas. ¿Es esa la democracia de la que presumen y que aspiran a implantar en su República?

Pues ese dictadorzuelo es el titiritero que lleva meses proponiendo candidatos sumisos y leales que obedezcan como auténticos títeres cuyos hilos manejaría él a distancia, controlando sus movimientos y poniendo la voz. Para eso ha creado junto a sus secuaces y fieles seguidores eso que llama “territorio libre de la República”, con organismos colegiados ejecutivos como la "Asamblea (de cargos electos) de la República", el "Consejo de la República" y la "Presidencia de la República", en la que se ha reservado el cargo de Presidente. Y ha sido precisamente ayer, obligado por el enésimo revés de la justicia española, en este caso del Tribunal Constitucional, que ha designado al que sería el tercer candidato a cubrir ese nada honorable cargo de marioneta como Presidente de la Generalidad en el “interior”, o sea en el país ocupado por las fuerzas imperialistas españolas. El primer candidato a sustituirle fue Jordi Sánchez el radical expresidente de la ANC. El siguiente fue Jordi Turull, un exconsejero de su Gobierno golpista. Y ahora, tras un fugaz intento de legitimarse el mismo Puigdemont, propone a un desconocido Joaquim Torra Pla. Lo que todos tienen en común es su radicalización extrema independentista y su absoluto desprecio por España y por los españoles.

Ahora todos se apresuran a conocer a este nuevo personaje de la obra, el tal “Quim Torra”. Y lo primero que aparece es su extrema radicalidad expresada en ese medio social que es una verdadera ciénaga donde en poco más de 240 caracteres se puede dar rienda suelta a lo peor del ser humano. Un espacio de teórica impunidad donde la libertad de expresión se pervierte y se transforma en liberticida, hiriente y delictiva. Un foro donde la vanidad humana se colma en forma de miles de seguidores, reales o ficticios y se crean fenómenos de difusión viral de mensajes, imágenes y hasta vídeos con contenidos no precisamente ejemplares. Un espacio virtual que se transforma en un infierno real para aquellos que son objeto de persecución y acoso. Y como dicen los evangelios por sus obras los conoceréis”. Y a este Quim Torra sus mensajes en esa red social, demuestran ya lo que es: un xenófobo radical independentista. Desde luego que no parece ser el más apropiado para ser el 131 Presidente de la Generalidad, salvo que se quiera insistir en la desobediencia, en la confrontación y en la insumisión.

Respecto a lo que se sabe de este individuo, destaca su militancia en OMNIUM, Soberanía y justicia y en la ANC. También el que no milita oficialmente en ningún partido político, lo cual no le convierte necesariamente en “independiente” en el sentido ideológico característico de una determinada formación política y su rigidez de homogeneidad.. Sus antecedentes radicales, ya que llegó a ser Presidente de Omnium, sus tweets y su actitud radical, han tenido seguramente mucho que ver con su elección por el “amado líder” para ir en las listas de JxCAT. Fue elegido diputado por esa formación en esta legislatura, y demostró su lealtad inquebrantable yendo a visitar a Carles Puigdemont a la cárcel de Neumünster en el Estado alemán de Scheleswig-Holstein. Y es que hay que saber estar en los momentos decisivos, tener la intuición de la oportunidad y solo esperar que ese gesto sea recordado en el futuro. Una jugada que parece que ahora va a darle sus frutos. Este si qué puede calificarse de “aprovechategi”. Otro oportunista que sabe aprovechar momentos cruciales y demostrar su agradecimiento a quien le ha dado un futuro.

Así que no parece que con su elección los problemas de la insumisión y de la desobediencia vayan a eliminarse, sino todo lo contrario. Sería una sorpresa el que este sujeto no evidenciase su lealtad y acatamiento de la superioridad moral y jerárquica de Carles Puigdemont en ese voluntario y falso exilio, yendo a visitarle a Alemania, ya que probablemente seguirá allí esperando la sentencia sobre su extradición. Un viaje que no estaría justificado bajo ningún concepto y mucho menos como representante máximo de una Institución del Estado español. Una deslealtad que bastaría para certificar la nula voluntad de someterse a la legalidad vigente y de continuar en la política de confrontación y rebeldía institucional. Una actitud que bien podría ir seguida de la recuperación de las instituciones suprimidas durante la corta etapa de la intervención vía artículo 155 de la Constitución de España. Ese proceso de "restitución" que siguen persiguiendo desde la intervención de la autonomía por el Estado y que no renuncia investir "en algún momento a Carles Puigdemont como Presidente legítimo de la Generalidad.

Estamos abocados a un escenario que puede ser aún peor del que tuvimos que soportar antes del golpe de Estado con la declaración unilateral de independencia. No es descartable el que esa situación obligue nuevamente a aplicar medidas de intervención, pero quizás esta vez de forma mucho más contundente de forma que garantice el control total por el Estado de Derecho de unas Instituciones declaradas en rebeldía y teledirigidas desde unas sedes y órganos de Gobierno fuera del control del Estado y del Parlamento español y autonómico, principalmente de aquella parte no independentista. No sería descartable la suspensión completa de la autonomía durante el tiempo necesario para neutralizar a esos grupos y partidos políticos que solo buscan la segregación de una parte esencial del territorio nacional. Una traición que no puede ser consentida.

Este nuevo aspirante no deja de ser una apuesta segura hacia el enfrentamiento. Deben de preverse y ponerse los medios necesarios para evitar que se llegue a consumar esta nueva felonía teledirigida por un delincuente que sigue campando libremente por Europa para escarnio y vergüenza de España y de todos los españoles. Hay que devolver la dignidad al pueblo español y neutralizar a los enemigos que quieren destruir nuestra nación y nuestra convivencia. ¿Será Mariano Rajoy capaz de cumplir con su deber? Y si no ¿Qué estamos dispuestos a hacer? Que cada uno se responda a sí mismo y a su conciencia. Somos el pueblo, pero hay que demostrarlo y ganárselo. Lo de ir a Irak contra el yihadismo está bien, pero el enemigo está en casa.

¡Que pasen un buen día!

Rajoy recibió cinco tomos con 379 asesinatos de ETA sin resolver en su reunión con las víctimas

Agencias  Libertad Digital 12 Mayo 2018

Rajoy recibió en La Moncloa el pasado jueves a 25 representantes de estas asociaciones en un duro encuentro de dos horas y cuarto al que asistió también el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y en el que les trasladó un mensaje de apoyo y firmeza, así como que no va a modificar su política antiterrorista.

En un comunicado, Dignidad y Justicia informa de que hizo entrega de 5 tomos con 379 casos de asesinatos de ETA sin resolver y el presidente del Gobierno manifestó, según la asociación, su interés por las causas de lesa humanidad contra ETA en España y Argentina y confió en que lleguen a buen puerto.

La asociación recordó a Rajoy que la creación de una fiscalía especial para casos sin resolver de ETA u otros terrorismos es una petición que figuraba en el programa electoral del PP y que aún había tiempo para crearlo, a lo que Rajoy señaló que supondría una herramienta para solucionar todos los casos sin resolver.

Dignidad y Justicia le pidió al presidente que nunca negocie con el PNV los presupuestos generales de un Gobierno a cambio de la dignidad de las víctimas del terrorismo, y concretamente las que no tienen los casos sin resolver. Según la asociación, Rajoy prometió que nunca negociaría con los presos de ETA que nunca lo había hecho y nunca lo hará.

¿Cuánto nos cuestan los refugiados? Varios estudios alertan de que la mayoría viven de ayudas sociales
lagaceta.eu 12 Mayo 2018

La cifra varia dependiendo el país, pero en Holanda, donde 59.000 refugiados pidieron asilo en 2016, el coste de mantener a los que actualmente están en el país, sube hasta los 800 millones de euros.

Varios estudios europeos han confirmado que la mayoría de inmigrantes ilegales y refugiados viven en Europa gracias a las ayudas públicas que reciben.

Por ejemplo, en Holanda, uno de los países más ricos de la Unión Europea y que tiene sobre los 17 millones de habitantes, el 70% de los refugiados vive gracias a las ayudas públicas que reciben por parte del Estado.

En Alemania, del millón de refugiados que han ido llegando en los últimos dos años, solamente el 2,8% tiene un trabajo, es decir, 34.000 refugiados del 1,2 millones de euros que llegó.

Es por ello por lo que cada vez son más los alemanes que están defendiendo el cierre de los fronteras para evitar que sigan llegando más refugiados, algo a lo que Angela Merkel, de momento, se opone rotundamente.

En Suiza, más de lo mismo. Una información publicada por SRF aseguraba que 80.504 refugiados, es decir, el 85.8% de ellos, vive exclusivamente de las ayudas que reciben por parte del Estado.

En España, la llegada de inmigrantes ilegales a través de Ceuta y Melilla, además de las costas de nuestro país, también supone un alto coste para las arcas de nuestro país. Pese a ello, varias formaciones de izquierda piden que no se expulse a ninguno de ellos y se les permita quedarse en nuestro país, viviendo de las ayudas públicas.

La cifra varia dependiendo el país, pero en Holanda, donde 59.000 refugiados pidieron asilo en 2016, el coste de mantener a los que actualmente están en el país, sube hasta los 800 millones de euros.

En esa cifra se incluye el gasto básico, dejando a un lado futuros servicios sanitarios u otras ayudas.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
El Estado autonómico ha colapsado
Javier Somalo Libertad Digital  12 Mayo 2018

El 4 de agosto de 1983, el rey Juan Carlos I presidió por primera vez un Consejo de Ministros tras la llegada de Felipe González a La Moncloa. Fue en el mallorquín Palacio de la Almudaina y el diario ABC destacó entonces en páginas interiores, con gran aparato de portada, el discurso íntegro del monarca:

Casi todo lo dicho podría traerse hoy aquí como recordatorio del tiempo perdido. El Rey reconocía que, junto a la crisis económica, España sufría problemas propios tan graves como el terrorismo o como esas "conductas públicas que ofenden los símbolos de nuestra unidad y reniegan explícitamente del común destino". Por ello, el Rey consideraba "una normal relación entre los poderes del Estado" el hecho de que la Corona estuviera informada puntualmente de los problemas más graves de España. La máxima expresión de esa "normal relación" era pues, presidir de vez en cuando un Consejo de Ministros para obtener de primera mano el diagnóstico a los problemas de nuestra democracia.

"La Corona –dijo don Juan Carlos– no es una magistratura abstracta y solitaria que se limita a contemplar desde la cúspide el panorama político". Aclaró después que eso no suponía injerencia alguna ni desviaba un ápice a la institución de su función moderadora.

La idea original del rey Juan Carlos era presidir el Consejo de Ministros al menos "cada seis o siete meses", como aclaró en alguna ocasión posterior. Después se fueron relajando las costumbres de todos, incluso las políticas.

Pero la situación en 1983 explicaba por sí sola la necesidad de transmitir una sensación de control: sólo habían transcurrido tres años del golpe del 23-F, con el que aún andamos jugando a las anécdotas del Follonero que, en clave de humor agitador, tratan de convertir en una broma muchas de las realidades de aquella solución Armada que, al menos en el papel, tenía al propio González de vicepresidente de un Gobierno de salvación nacional. El caso es que tres años después del tejerazo la Corona quería dar la impresión –y probablemente lo consiguió– de que aquello no volvería a suceder por mal que fueran las cosas. Buenas palabras.

Ya antes se había tirado al cubo de la basura del Tribunal Constitucional una ley, la LOAPA, que ya quisiéramos para estos tiempos si es que con ella en vigor hubieran llegado. De su esencia sólo quedó el punto de partida: el maltrecho 155 de la Constitución, artículo que la LOAPA desarrollaba con precisión quirúrgica. Cierto es que el recurso de inconstitucionalidad fue obra nacionalista pero ni Leopoldo Calvo Sotelo ni, por supuesto, Felipe González la querían ver en el BOE. Se dijo, y Calvo Sotelo lo negó, que aquel impecable texto de Eduardo García Enterría era para calmar a los golpistas, aún jadeantes, y dar la sensación de que el nacionalismo no tendría baza alguna en la España constitucional, preocupación lógica más allá de cualquier ruido de sables. Niegan la coincidencia porque la LOAPA fue algo anterior al golpe, como si el 23-F hubiera sido una sorpresa que cogió a la clase política con el pie cambiado.

Sea como fuere, todavía estaban por llegar los gobiernos-bisagra con aquellos que querían desencajar la puerta a patadas: nacionalistas catalanes y vascos, católicos y de derechas. Los dos grandes partidos de la democracia, PSOE y PP, encomendaron sus respectivas minorías al entonces llamado –y siempre contradictorio en sus términos– "nacionalismo moderado". Aquellas hipotecas estaban firmadas con el diablo a interés variable, siempre en contra, y por el mero afán de poder. Jamás se ha dejado de pagar.

Hoy, en 2018, es insostenible el sistema autonómico tal y como está planteado. Levantar la barbilla y andar sobre una cinta como si todo esto se pudiera esfumar con el primer rayo de sol es ya un acto de irresponsabilidad política que supera al pecado original de aquel mal relevo entre la UCD y el PSOE y el posterior españicidio perpetrado impunemente por Zapatero. Hoy el presidente del Gobierno es tan culpable –si no más, por no usar el irrenunciable conocimiento adquirido– como aquellos. No le tocará a él desescombrar en busca de algún pilar sano sobre el que levantar algo parecido a España. Pero no cabe duda de que habrá que hacerlo porque Cataluña ha roto, sí, la España democrática conocida.

De momento, no hay programa político que pueda prometer una solución creíble si no refleja la devolución –porque no le son propias a una comunidad autónoma– de determinadas competencias al Estado central. Educación, Sanidad e Interior, por poner tres ejemplos, jamás debieron salir del ámbito estatal porque perjudican directamente al ciudadano, asentando privilegios, sirviendo al adoctrinamiento y poniendo en riesgo la seguridad. Los niños empiezan creyendo que los únicos ríos que estudian son propiedad de su comunidad porque pasan por ahí y acaban jugando a tirar dardos –o tirándolos– contra la Guardia Civil pero, desde la hidrografía hasta el adoctrinamiento violento, es de todo punto irracional que una nación pretenda su propia voladura amparándose en un sistema perverso de cesiones autonómicas que ha demostrado su fracaso hasta en la extinción de incendios y su inmoralidad cuando distingue a los enfermos según su procedencia geográfica. Incluso dejando a un lado el golpismo nacionalista, es de locos seguir así.

Cataluña es sólo un nuevo punto de partida en el eterno bucle. El nacionalismo vasco, el que vuelve a ser palanca de acción de un gobierno de España, ya ha convocado cadenas humanas para reclamar su Euskal Herria –huelga hablar pues, de Navarra–, hecho que no tardarán en legitimar desde el gobierno central como preferible a los asesinatos de ETA que, como ya no existe, se traduce en una victoria sin precedentes de la democracia. Valencia y Baleares caminan de igual modo hacia esa otra paranoia supremacista, racista, que son los Països Catalans. Con suerte quedarán en medio las "tierras de sangre", las polonias que sufran sendos totalitarismos. O ni eso. Quien pretenda llegar a La Moncloa ignorando esto es porque querrá colaborar en hacerlo realidad.

Y llegamos, por pereza que produzca, a Quim Torra, paradigma de lo que se ha consentido con nuestro dinero: ex de la ANC, de Omnium Cultural, de la agitación elitista subvencionada. Torra ha estado siempre allí donde se fraguaba el golpe consentido, en sus estructuras civiles, porque siempre han existido. A los pocos minutos de conocerse su nombre brotaron los rescatados tuits "polémicos" del candidato. ¿Qué esperaban? Al menos, en Libertad Digital y en El Mundo los adjetivamos como lo que son: "racistas", "xenófobos", no polémicos. Un fan de Sabino Arana está fuera de toda polémica. Pero insisto: ¿se esperaba alguien otra cosa? El problema hace mucho tiempo que dejó de ser el hecho cotidiano en la Cataluña golpista. Resulta ineludible leer la crónica de Pablo Planas en Libertad Digital para no perder más tiempo en un episodio que no hace sino distraernos del problema estructural.

Se llame como se llame el presidente de la Generalidad, nunca podrá ser legítimo un gobierno pilotado desde el extranjero por un prófugo golpista. De hecho, no es legítimo responder a un golpe de Estado con unas elecciones disfrazadas de aplicación severa de la Ley.

Pero ahora hay prisa por nombrar president, sea quien sea, cuanto antes, para desatar el débil nudo del 155 porque al gobierno Rajoy le abrasa la ley en las manos. Ante un golpe de Estado –¡qué contrariedad, con lo bien que íbamos!–, celébrense elecciones con los golpistas en las urnas, nómbrese a quien sea y volvamos a esa normalidad que tiene encarcelada a la mitad de los ciudadanos de Cataluña, a esa normalidad cuya ley es violar la Ley, a esa normalidad que dejó mil muertos abandonados.

De vuelta a aquel discurso de 1984, no hay más remedio que mirar a la Corona de 2018 personificada en Felipe VI y constatar que, sin necesidad alguna de ser monárquico, es la única institución, acompañada a veces por el Poder Judicial, que ha estado a la altura de las graves circunstancias. Podía ser "normal", como dijo Juan Carlos I, en 1983, apenas una década después de la muerte de Franco, con los golpistas del 23-F recién condenados y con la izquierda cubriendo la primera vuelta de la Transición al llegar al poder. No lo es en 2018, cuarenta años después de aprobar una Constitución y poner en marcha una democracia de monarquía parlamentaria. Si el Rey es el único dique de contención, la anormalidad política es manifiesta por más que haya que agradecerle el arrojo.

Rajoy no busca estabilidad para España sino la permanencia en el poder, cosa que ya está perdida. Si Albert Rivera consigue que el Parlamento de Twitter le deje llegar a La Moncloa tendrá que hacer en serio el trabajo que no corresponde al Rey y volver a la normalidad, si alguna vez existió, de informarle sobre España. Pero con este Estado autonómico es imposible.

Más 155
OKDIARIO 12 Mayo 2018

El Gobierno debe mantener latente el artículo 155 de la Constitución en Cataluña hasta que la seguridad jurídica esté completamente garantizada. Algo que parece muy complicado si se acaba confirmando la investidura de Joaquim Torra y su equipo. Auténticos radicales del independentismo catalán que, lejos de tranquilizar a la sociedad, optar por el diálogo y pensar por y para los catalanes, sólo se dedicarán a tensar la cuerda institucional con el Gobierno para tratar de desgastar aún más las instituciones públicas y privadas de España. De ahí que el Ejecutivo deba mantenerse vigilante y, por supuesto, aplicar de nuevo dicho artículo si hubiera otro referéndum ilegal. La decisión es óptima si tenemos en cuenta los antecedentes xenófobos y antiespañoles del que será el nuevo president de la Generalitat.

La designación de Torra viene a echar gasolina sobre el fuego secesionista. Lo último que necesita Cataluña, con 4.550 empresas huidas por el desafío independentista, y lo último que necesita España. De ahí que el presidente Mariano Rajoy y su equipo tengan que hacer fuerte el 155 si vuelve a producirse otro ataque flagrante contra el Estado de Derecho tal y como pasó el pasado 1 de octubre con la celebración de un referéndum ilegal que estaba prohibido por el Tribunal Constitucional. No obstante, y aunque finalmente no se llegara a una situación así, el artículo 155 de la Carta Magna no puede dejar de estar latente. En estos últimos meses hemos visto cómo la opresión separatista se ha recrudecido en todos los órdenes de la sociedad catalana a pesar de la vigilancia del Gobierno.

Las calles han pasado a ser coto privado de la violencia de los CDR, algunos profesores han llegado a acosar a alumnos por el mero hecho de ser hijos de guardias civiles, jueces —ahí está el caso de Pablo Llarena y su mujer—, políticos y representantes de los valores constitucionalistas han sido perseguidos por el mero hecho de defender la democracia en una comunidad autónoma secuestrada por la sinrazón. Por lo tanto, y hasta que no se demuestre lo contrario, el 155 es un número imprescindible en el día a día de los catalanes. De hecho, si la situación empeorara, habría que ampliarlo. Intervenir, por ejemplo, los medios de comunicación que hacen de altavoz difusor de la propaganda golpista. La situación es tan delicada que cualquier precaución es poca.

Mucho cuidado con las alucinaciones colectivas
Jesús Laínz Libertad Digital 12 Mayo 2018

A partir de 1918, Carl Jung observó que los sueños de muchos de sus pacientes alemanes, a diferencia de los de otras nacionalidades, se caracterizaban por elementos comunes inexistentes antes de la guerra. Aquellos sueños manifestaban primitivismo, violencia y crueldad, perturbaciones que, en su opinión, no eran atribuibles a la psicología individual de sus pacientes, sino a agitaciones en el inconsciente colectivo del pueblo alemán. Jung lo atribuyó a la derrota en la Gran Guerra, que había provocado una inmensa frustración, el deseo de venganza y el reforzamiento del instinto gregario de una Alemania "víctima de un movimiento de masas desatado al soliviantarse las fuerzas que dormían en lo inconsciente, dispuestas a romper todas las barreras morales".

El principal problema se encontraba precisamente en el carácter masivo del fenómeno, pues ante este tipo de circunstancias los individuos se unen como atraídos por una fuerza magnética, dando lugar a una masa. Y, según Jung, cuanto mayor sea el número de individuos que se juntan, tanto más se disuelven los factores individuales, y en consecuencia también la moralidad basada en la libertad del individuo.

Como ya había señalado Gustave Le Bon un par de décadas antes en su clásico La psychologie des foules, el hombre disuelto en la masa desciende a un nivel intelectual y moral inferior, en el que la razón estorba y las barreras desaparecen. Por eso Jung advirtió sobre el cambio de carácter de las personas cuando irrumpen las fuerzas colectivas: una persona apacible y razonable puede llegar a transformarse en un maniaco furioso o en un animal salvaje. Además, el hombre-masa se escuda en la cantidad para justificar cualquier cosa: si lo creen muchos, será verdad; si lo quieren muchos, es digno de ser conseguido; si lo desean muchos, hay que obligar a los demás a aceptarlo por las buenas o por las malas.

Un caso más cercano, y todavía más evidente por no haber necesitado de las fuerzas del subconsciente para manifestarse, es el del nacionalismo vasco, doctrina política que ha conseguido inocular en varias generaciones de vascos la alucinación de que forman parte de una nación invadida por España. Algunos establecen el origen del "conflicto" –ese conflicto que es el único culpable de los crímenes de unos etarras obligados a asesinar en contra de su voluntad– en tiempos tan alejados como los visigóticos o incluso los romanos. Por ejemplo, esto fue lo que Kándido Azpiazu declaró a El País en 2001 para justificar el haber asesinado al concejal de UCD Ramón Baglietto dieciocho años después de que éste le salvara la vida al arrebatarle de los brazos de su madre instantes antes de que fuese atropellada por un camión:

Yo no soy un asesino. Yo he matado por necesidad histórica, por responsabilidad ante el pueblo vasco, que es magnífico, que tiene una magnífica cultura, que habla una de las lenguas más antiguas de Europa, que nunca fue vencido por los romanos, ni por los visigodos, ni por los árabes.

La cosa se había acercado un poco más en el tiempo cuando Sabino Arana fijó en el siglo IX, en la inexistente batalla de Arrigorriaga, el momento en el que los vascos rechazaron la primera invasión española, finalmente triunfante a lomos del caballo de Espartero mil años más tarde. Y tras aquella invasión de 1839 llegaría la reinvasión de 1876 y la definitiva de 1937. Porque, por algún motivo todavía inexplicado, la entrada de las tropas franquistas –en gran medida vasconavarras, para mayor ironía– en las Provincias Vascongadas significó una invasión por parte de un país extranjero. En ninguna otra región de España sucedió algo semejante. Solamente allí. Y de ahí viene lo de las "fuerzas de ocupación" que justifican el nacimiento de la ETApara expulsarlas. Es decir, cientos de miles de vascos han vivido durante décadas –y siguen viviendo hoy– convencidos de que 1937 fue para ellos lo que 1808 para todos los españoles: el momento en el que el ejército de un país extranjero les invadió y en el que nació la obligación de los patriotas de levantarse en armas contra el enemigo. Así de sencillo. Y que nadie se ría de esta alucinación colectiva, pues cerca de mil personas han muerto asesinadas a manos de los desquiciados que se la han creído. ¿Se necesitan pruebas de que siguen creyéndosela? Véase cómo ahora, en el momento de escenificar su autodisolución, siguen exculpándose con el argumento del "conflicto". La culpa de sus crímenes la tienen los demás. Es decir, España.

Lo mismo sucede ahora en Cataluña. El primer paso, heredado del catalanismo clásico de hace un siglo, fue el meticuloso diseño totalitario de Pujol. Pues, a través de la escuela y los medios de comunicación, logró convencer a millones de catalanes de la alucinante patraña de que España invadió Cataluña en 1714. Por supuesto, partes esenciales de la agresión española, como en el caso vasco, son la Guerra Civil y el régimen franquista, perpetuamente agitados para envenenar cada día un poco más a los contagiados. Otro paso esencial ha sido el "España nos roba", tan eficaz para agitar a las masas en la recta final hacia el referendo ilegal. Y la delictiva parálisis de los sucesivos Gobiernos españoles desde Suárez hasta hoy, culpables de que España no sea un Estado de Derecho aunque lo proclame el papel mojado constitucional, ha acostumbrado a gobernantes y ciudadanos catalanes a creerse por encima de la ley. Por eso ha sido tan fácil provocar ahora en millones de personas una nueva, definitiva y letal alucinación: los presos políticos.

En la emponzoñada Cataluña de hoy no sirve de nada explicar que Junqueras y compañía no son presos políticos, sino políticos presos. Porque serían presos políticos si estuvieran entre rejas por sostener ideas políticas prohibidas. Pero no están presos por eso, sino por haber quebrantado algunos artículos del Código Penal. El hecho de que ejerzan de políticos es irrelevante, pues lo mismo habría sucedido si hubiesen sido cirujanos, taxistas o agricultores. En Cataluña hay millones de personas, presas de la alucinación colectiva inoculada por la propaganda separatista y contagiada inconscientemente por la fuerza del número, incapaces de comprender tan sencillo razonamiento. Si sólo lo demostraran adornando clónicamente sus solapas con el lacito amarillo, el problema no sería grave. Pero su indignación contra España, su desprecio hacia los demás españoles, su sorpresa con los catalanes que no comparten su alucinación, su fanatismo, su irracionalidad, su agresividad, su odio y su violencia crecen cada día.

Veremos en qué acaba todo esto. Pero muy probablemente no acabe nada bien.
www.jesuslainz.es

Supremacía del mamarracho
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 12 Mayo 2018

Según el "Diccionario de primavera" (LV, 6/5), Felipe González, "que nunca da puntada sin hilo", popularizó lo que se entiende por supremacismo cuando se habla de los soberanistas catalanes: "Se creen superiores, más cultos, más europeos, más democráticos y más ricos". Le faltó aclarar que no son los ciudadanos catalanes quienes conciben espontáneamente esta fantasía de superioridad cargada de prejuicios racistas, sino que les ha sido inculcada con una perversa intención cainita por los ideólogos de la subversión antiespañola, hoy presos, fugados o implicados en la reiteración delictiva. Incluso es razonable pensar que cuando los votantes de los partidos supremacistas tomen conciencia de que los han convertido, precisamente, en instrumentos de una operación encubierta contra los auténticos valores de los catalanes, de su cultura, de su europeísmo y de la democracia y, además, empobrecedora de su sociedad y enriquecedora de la élite endogámica, se zafarán de la encerrona totalitaria en la que los han metido estos timadores.

Delirios de grandeza
La gran paradoja de los movimientos supremacistas consiste en que mientras pretenden encarnar la superioridad de un grupo étnico, religioso, político, lingüístico, social o regional, siempre, sin excepción, están encabezados por sujetos cuyo nivel intelectual y moral se encuentra muy por debajo del de sus congéneres. Unos inspiran pavor por su brutalidad, otros risa por su ridiculez, y algunos producen ambas reacciones juntas o alternadas. A Hitler podía caricaturizarlo Chaplin; a Mussolini, Alberto Sordi: a Franco, el actor argentino Pepe Soriano. Stalin, Mao y Castro habrían necesitado las truculencias de Bela Lugosi o Boris Karloff.

La mayoría de los supremacismos belicosos tienen por escenario potencias con ambiciones imperiales. Pero también existen enclaves tribales cuyos caciques transitorios se dejan guiar por sus delirios de grandeza y se creen con fuerzas para montar "un pollo de cojones" (Puigdemont dixit) al poder legítimo. A nosotros nos ha tocado en suerte vivir en uno de esos enclaves, donde la supremacía no mide la superioridad del grupo sino la magnitud del mamarracho que ponen en escena los protagonistas del sainete. Aquí no tuvimos a Chaplin caricaturizando a Hitler, sino a Ramon Fontserè parodiando a Jordi Pujol en Ubú President, de Albert Boadella.

Pobres en virtudes cívicas y éticas, pródigos en posverdades y simulaciones… quienes activaron el proceso secesionista han sido y continúan siendo supremos en el desempeño de sus roles mezquinos. En su carta clarividente a La Vanguardia del 16 de abril de 1981, Josep Tarradellas fulminó al supremo embaucador político y financiero Jordi Pujol. El supremo histrión Artur Mas –disfrazado de Sant Jordi (suplemento "Vivir", LV, 15/2/2001) y posando como mesías en los carteles electorales del 2012– quedó sepultado bajo los escombros de la sociedad catalana que él y su pandilla del 3% se empeñaron en demoler. Y ahora tropezamos con otro supremo: el supremo embrión de Führer, Carles Puigdemont, embriagado por las peores emanaciones del pasado alemán que aún flotan alrededor de su madriguera berlinesa. Muchos supremos abusadores pero, paradójicamente, ninguna supremacía digna de respeto. Supremacía del mamarracho.

Personaje estrambótico
Jordi Canal desnuda a este personaje estrambótico en su muy documentado Con permiso de Kafka (Península, 2018):
Puigdemont era un político gris, mediocre como diputado y como alcalde. (…) No contaron, sin embargo, con que Carles Puigdemont podía superarlos a todos en radicalidad, tosquedad, temeridad y vocación martirial. Acabó siendo, incluso para sus propios compañeros de partido, como ha revelado Joan Coscubiela en una entrevista en La Vanguardia, el "pastelero loco" (el término admite una doble lectura, tanto de habilidad en el pasteleo político como de referencia a la pastelería familiar de Amer).

Informa Canal de que en 1992 Puigdemont participó en la organización de actos de apoyo a los terroristas de Terra Lliure que Baltasar Garzón y otros jueces pusieron entre rejas. Su fobia antiespañola lo empujaba a viajar con un inexistente y fraguado DNI catalán "para hacer patria, que mostraba, si nadie caía en el engaño, en hoteles en el extranjero". Y añade Canal:

Para ir a Madrid en avión no utilizaba el puente aéreo, sino que prefería otras combinaciones, aunque fueran más caras y largas –un Barcelona-Bruselas-Madrid, pongamos por caso–, ya que esta treta le permitía entrar en la capital de España por la puerta de vuelos internacionales.

No es extraño que la carrera del locuaz matón esté sembrada de exabruptos como el célebre "Damos miedo, y más que daremos" (toda la prensa, 1/7/2017). O este otro: "Basta la mitad más uno de los síes [en el referéndum ilegal] cualquiera sea la participación" (LV, 30/12/2016). O: "Puigdemont cree que Catalunya debería votar si quiere seguir en la UE . El expresident califica la institución de 'club de países decadentes y obsolescentes'" (LV, 26/11/2017).

Megalómano mediocre
Es fácil que el supremacismo virtual de un megalómano mediocre desemboque en la paranoia cuando vive temiendo que sus adláteres y subordinados lo traicionen y lo arrojen a la papelera de la Historia tal como él hizo con su padrino. La sombra del desahuciado Artur Mas lo persigue, sobre todo desde que se enteró de que el muy ladino "descarta a Puigdemont y pide tener inteligencia política" (LV, 2/5). Y, para colmo, "Esquerra admite que el independentismo no es suficientemente poderoso aún para alcanzar la república" (LV, 4/5).

Cunden las deserciones. El Consell de Garanties Estatutaries y los letrados del Parlament son más respetuosos con la Constitución y el Estatut que con los políticos secesionistas que los designaron, y rechazan la DUI, la investidura telemática y otras trampas. Así que el desconfiado embrión de Führer se enroca contra posibles competidores salidos de su propia tropa. Al fin y al cabo, cuando al atrabiliario embrión de Führer lo apean del falso pedestal, queda reducido a la patética categoría de pastelero loco que evocó Coscubiela.

Timba mafiosa
La búsqueda de un testaferro para presidir la Generalitat se complica, porque algunos candidatos a ocupar ese puesto subalterno, como Elsa Artadi, no soportan que el pastelero loco los humille con controles despóticos. Nada menos que prohibirles la entrada en el salón de la Presidencia y en otros despachos del Palau de la Generalitat, donde solo el pastelero loco y sus favoritos gozan de licencia para posar el culo patriótico (El Confidencial, 4/5). Seguramente el títere Quim Torra se resignará a posar el suyo en un taburete del desván para mamarrachos.

Todo tiene un límite. La Vanguardia denuncia en un editorial "La estrategia dilatoria de Puigdemont" (6/5):
Puigdemont sigue esta estrategia porque le ayuda a mantenerse políticamente vivo. Pero a un alto coste: una Catalunya paralizada e inerme. Esto quizá satisfaga a los suyos. Pero es inaceptable para la mayoría que piensa que el país está por encima de los individuos.

Ha llegado la hora de que los dos millones de ciudadanos que se dejaron encandilar por el mito de la supremacía vuelvan a la realidad, bajen al llano y colaboren con la mayoría constitucionalista para expulsar a los tahúres que los utilizaban como fichas negociables en su timba mafiosa.

El 155, garantía frente a Torra
Editorial larazon 12 Mayo 2018

Las primeras declaraciones públicas de Quim Torra como candidato a la investidura de la Generalitat, confirman las peores impresiones para el futuro inmediato de Cataluña. Conscientes de que se trata de un mero «hombre de paja» del ex presidente autonómico catalán, Carles Puigdemont, quien le ha designado por encima de cualquier otra consideración que no sea su exclusivo beneficio, la mayoría de los observadores auguran una legislatura frustrada, que se prolongará sólo en función de la evolución de la peripecia penal de los dirigentes políticos separatistas procesados, comenzando por la del fugado Puigdemont.

De ahí que el candidato, cuyos antecedentes xenófobos y sectarios son de sobra conocidos, no abrigue muchas expectativas de que pueda cumplir íntegramente la legislatura y haya planteado reanudar el desafío secesionista desde las propias instituciones, designio que, de llevarse a término, nos haría volver a la casilla de la declaración unilateral de independencia de septiembre de 2017 y a la inevitable intervención de la autonomía de Cataluña. Lo advirtió ayer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al explicar que el 155 ya no es sólo un artículo más de la Constitución, sino que se ha convertido en un precedente legal y político, de engranaje probado, y cuya puesta en marcha no presenta la menor dificultad. Si el mandado Torra incumple la Ley, la respuesta está al alcance del BOE sin las dudas y controversias que surgieron en su debut. Es, de hecho, la mejor garantía contra cualquier nueva intentona golpista de los nacionalista catalanes y nadie debería albergar dudas de su inmediata aplicación, al menos, mientras el Partido Popular y el PSOE mantengan la holgada mayoría de que gozan en el Senado.

En este sentido, y como era de esperar, hemos escuchado las perentorias demandas del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, al Gobierno para que mantenga en vigor en Cataluña el artículo 155, aunque se forme el Ejecutivo regional, e, incluso, ha ido más lejos al plantear que el Tribunal Constitucional anule la designación del candidato Torra. Sabe de sobra Rivera que el acuerdo por el que el Senado decidió la aplicación del 155 tiene fijado un límite y decae, precisamente, cuando tome posesión un nuevo presidente de la Generalitat, elegido en urnas legales y democráticas, de acuerdo a lo establecido por el Estatuto de Autonomía. Y no es preciso entrar en la enormidad antijurídica de la pretensión de anular la investidura porque no nos guste el candidato o por un simple juicio de intenciones. Como resumió ayer Mariano Rajoy: «Estoy dispuesto a hacer cumplir la Ley, pero sin incumplirla». Pero, ya puestos, cabría preguntarle al líder del partido naranja si sigue vigente su decisión de retirar el apoyo a la aplicación del 155, que fue la última decisión política de Rivera en relación con el asunto catalán. No es que sea importante, dado que Ciudadanos sólo cuenta con tres escaños en el Senado y suman votos más que suficientes populares y socialistas, ambos firmantes del pacto al que se han mantenido leales.

Una vez más, parece, y lo lamentamos, que Albert Rivera antepone su campaña de desgaste del Gobierno a los intereses generales, más con un asunto tan sensible para la mayoría de los españoles como es la unidad de España. Este oportunismo enrarece el ambiente de serenidad y tranquila fortaleza con la que deben desempeñarse las instituciones del Estado, de las que los partidos políticos también forman parte, ante amenazas tan graves para la convivencia como la que representan los separatistas catalanes. Las leyes obligan a todos, especialmente a quienes están encargados de hacerlas cumplir, sin excepciones, arrebatos ni cálculos aprovechados. Y la Ley en Cataluña se cumplirá, que nadie lo dude.

Y la Ley en Cataluña se cumplirá, que nadie lo dude.
Nota del Editor 12 Mayo 2018

Esta afirmación es realmente fantástica, es toda una afirmación que afirma lo afirmable. No dice que ley se cumplirá, ni cuando, ni quién la cumplirá y todo para echar humo y que el traidor Rajoy pase desapercibido mientras destroza España.

Podría afirmar que ni ayer ni hoy se cumple la constitución española en Cataluña y que la interpretación del TC de la CE es claramente anticonstitucional y absurda.

"Las calles siempre serán nuestras"
Antonio Robles Libertad Digital 12 Mayo 2018

Este es el último grito de autoafirmación supremacista con el que los comités catalanistas de defensa de la república (CDR) delimitan el territorio libre del estado opresor. Els carrers sempre serán nostres, berrea el catalanismo dejando su eco amarillo por todas partes.

Los animales orinan para marcar el territorio, los nacionalistas lo hacen con lazos amarillos, esteladas y cualquier otro símbolo que reafirme el espíritu del pueblo (Volksgeist) catalanista.

La descripción no es un recurso literario, sino la máquina más eficaz de xenofobia separatista para imponer una falsa unanimidad estética como paso previo a una normalidad política igual de falsa. Buscan legitimar, normalizar un fraude, que sus tesis nacionalistas no tengan contestación alguna. En los pueblos del interior es literal.

Es en esa atmósfera viciada donde el disidente recula, se excluye y acaba viviendo acobardado. El espacio público se vuelve hostil, las relaciones sumisas, y poco a poco aprendes a callar y consentir, a veces a colaborar con el maltratador, el último peldaño de la alienación. Y entonces te quieres marchar, como tantos policías nacionales o mozos de escuadra, que se sienten acosados y viven estresados, rechazados en un estado de permanente ansiedad. La revolución de las sonrisas.

Aparentemente puede parecer un juego inocuo, inofensivo, un recurso legítimo de la libertad de expresión, pero en realidad es la expresión hostil de quienes se creen propietarios de una nación secuestrada por un Estado opresor al que hay que expulsar de sus calles, de sus pueblos, de sus montes.

Se habla de guerra química como expresión de guerra sucia. La contaminación ambiental de miles de lazos amarillos, esteladas, pasos de peatones pintados, alteración de señalizaciones viarias y pancartas con el mantra, Llibertat presos polítics, hacen la misma función mental. Lo infectan todo de hostilidad y exclusión. Aceptarlo es aceptar la condición de colonos. No parece violencia, pero su hostilidad es evidente. Sobre todo, si te atreves a contradecir su hegemonía moral amarilla arrancando sus deposiciones.

Nadie parece darse cuenta de este calvario, ni siquiera la prensa toma el caso con la seriedad debida. Todo lo más, se remite a la actitud pintoresca de algunos vecinos a los que les ha dado por salir por la noche a limpiar sus pueblos de plásticos contaminantes.

Hasta aquí es anécdota conocida, un chascarrillo de los medios para adornar la insoportable pesadez del procés. Pero no es un chascarrillo, ni una anécdota, es la metáfora épica de una sociedad amedrentada que se levanta contra el abuso del que su Gobierno es incapaz de librarle. Gente corriente, amas de casa, jóvenes y mayores, todos anónimos, dispuestos a defender la ciudadanía con sus propias manos. En realidad, son quienes defienden la separación de poderes, quienes denuncian la prevaricación, la malversación de fondos públicos, las desobediencias judiciales… son el Estado ausente, y nos devuelven la patria de todos. Con el simple gesto de quitar un lazo o descolgar una estelada de un consistorio.

Todo empezó con la explosión de libertad del 8 y el 29 de octubre. Dos manifestaciones constitucionalistas que sacaron a la calle a cientos de miles de ciudadanos anónimos que hasta la fecha no se habían atrevido a portar una bandera española ni a mostrar su sentimiento español.

Muchos ya no se volvieron a casa, y unos pocos, además, se organizaron en brigadas de limpieza dispuestos a limpiar sus pueblos de contaminación nacionalista. Desde entonces no han hecho más que aumentar. Salen de noche, cubren sus rostros, sufren insultos, desprecios y agresiones; la policía municipal y los mozos de escuadra no siempre les protegen y en algunas ocasiones les intimidan. Pero siguen, ya no son una anécdota, están recuperando espacios, pueblos, y su descaro, creando escuela. Algunos van a cara descubierta. El miedo ya no guarda la viña.

Ellos están haciendo más por la recuperación de la hegemonía moral y cultural de la democracia española que el Gobierno de la nación. Verles organizarse sin ayuda de ningún tipo, perderse en la noche de los pueblos más inhóspitos de Tractoria, te encoge el corazón y te emociona. "¡Las calles son de todos!", gritan mientras se adentran en la noche para devolvernos la luz.

Parece que en este maldito Reino de Taifas sólo sabemos recuperar la autoestima nacional ciudadanos descamisados abandonados a su suerte en momentos épicos.

PS. ¡Qué buen vasallo si hubiere buen señor! En reconocimiento de todas las brigadas de limpieza y civismo.

Iracundo, absolutista e intolerante
Roger Senserrich. vozpopuli  12 Mayo 2018

Permítanme hoy empezar mi columna con una cita: “Cuando la patria vive en un momento de urgencia nacional, cuando se corre el riesgo que la nación se disuelva como azúcar en un vaso de leche, cuando están sonando todas las alarmas sobre nuestra supervivencia como pueblo, la discusión ideológica no puede ser en ningún caso un eje que nos separe, porque por encima está el destino de España”.

Si dijera que este párrafo proviene de un discurso de Jose Antonio Primo de Rivera en 1934, probablemente no sorprendería a nadie. Es una idea de nacionalismo rancio, antiguo, anteponiendo la patria, la identidad cultural, el sentir de pertenencia a un concepto nebuloso como es la nación, a la desigualdad, educación, bienestar material, clase social, o cualquier otra cosa. El viejo nativismo identitario de un pasado al que no queremos volver.

La cuestión es que esta cita no es de Jose Antonio Primo de Rivera, ni fue escrita en 1934. Es de un artículo publicado el siete de marzo del 2012, donde sólo he cambiado una palabra, la última. En el texto original en catalán, Joaquim Torra, el próximo presidente de la Generalitat, escribe “Cataluña”, no “España”.

Carles Puigdemont, bonapartista peripatético y expresidente de la Generalitat, ha designado a Joaquim Torra como su heredero/sustituto/títere en el cargo de máximo representante del estado en Cataluña. Torra es uno más de la nutrida cantera de pseudointelectuales independentistas subvencionados que han pululado a orillas de la Generalitat durante décadas, siempre hablando de “España” con gesto de asco, siempre hablando de Cataluña con un tono mesiánico que oscila entre la cursilería y el nativismo. Son conocidos sus tweets alegremente insultantes, la mayoría borrados, de un nacionalismo rancio. Sus artículos no le andan a zaga, con la misma intolerante arrogancia al que no comulga con su patriotismo.

Entiendo que alguien quiera ser nacionalista o independentista. Es una idea política perfectamente lógica y coherente, que puede ser defendida con argumentos racionales. Es posible negociar con ellos, incluso, ya que en fondo todos queremos lo mismo, aumentar el bienestar de los ciudadanos. Dado que la secesión conlleva riesgos reales y que entre una secesión traumática y el mantenimiento del statu quo hay un término medio, hay espacio para una solución dialogada, si ambos lados están dispuestos a ello.

Desafortunadamente, tanto Puigdemont como Torra no tener la intención de dialogar o hablar con nadie. Desde hace meses, Puigdemont y un nutrido sector del independentismo sólo parece entender como diálogo “negociar las condiciones de la secesión de vuestro estado fascista”, sin el más mínimo interés por términos medios. Es básicamente imposible negociar con alguien que lleva años repitiendo como el mismo mantra: que los españoles sólo saben expoliar. Por mucho que los independentistas insistan que tienen la mano abierta al diálogo, el hombre que han escogido para dirigir el gobierno de la Generalitat no parece ser alguien dispuesto a hablar con nadie.

El conflicto en Cataluña tiene solución. Sabemos que la tiene, porque llevamos 500 años aguantándonos mutuamente, y sabemos que es perfectamente posible vivir juntos sin liarnos a tortazos. También sabemos que la alternativa es mucho, mucho peor. Para llegar a esa solución, sin embargo, es necesario que las dos mitades en la que está dividida la sociedad catalana (porque, insisto, este es ante todo un conflicto entre catalanes, no entre Cataluña y España) lleguen a un acuerdo entre ellas, superando este destructivo juego de vencedores y vencidos que pone en peligro la convivencia en el país.

Pero el conflicto catalán no es simétrico. No es un escenario donde hay dos bandos enfrentados igual de irracionales y radicalizados, y ambos deben abrazar la moderación antes de poder arreglar nada. En Cataluña tenemos a un lado políticos que o están contentos con un estado autonómico que ha funcionado razonablemente bien o que quieren reformarlo, y a otro un grupo de tipos que tienen como objetivo político a corto plazo provocar un choque con el Estado para generar una sobrerreacción y continuar justificando utilizar las instituciones para conseguir la secesión. El primer grupo será más o menos sensato, competente o inmovilista, pero al menos no tiene como objetivo montar performances en las instituciones para cabrear al personal sin motivo. Joaquim Torra sigue esta línea, no la de querer arreglar nada.

Joaquim Torra, por lo visto en sus artículos, declaraciones y vida pública, parece ser un hombre convencido de que el 53% de catalanes que no votaron a un partido pro-secesión en diciembre no son realmente catalanes, y que parece sentir un total desprecio por su identidad o sentimientos de pertenencia. El mero hecho de que Puigdemont haya designado a alguien así, un intelectual orgánico de segunda fila, iracundo, absolutista, intolerante, como candidato a presidir el gobierno de todos los catalanes debería dejar bien claro que lo del diálogo es una pantomima, algo que decir por Europa mientras se hace la víctima. La intención es seguir yendo al bulto, al choque, a armar jaleo, no a encontrar una solución.

Cataluña es un lugar donde algo más de la mitad de la población esencialmente está contenta donde está y quiere que le dejen en paz con tanta banderita, tanto drama, tanta manifestación y tantas historias. Hasta que los secesionistas entiendan que estos ciudadanos también son catalanes y que el conflicto lo tienen con ellos, no con Madrid, no iremos a ninguna parte.

ETA, serpiente de cuna
LUIS MIIGUEL FUENTES El Mundo 12 Mayo 2018

Llegar como un trampero muerto a decir que estás muerto, con tu ropa y tus gestos de montañés de rodeo, con tus trastos de bruja de pueblo, sucia e increíble, cargando con dientes arrancados y bichos cocidos y pieles humanas hechas botas o tapas de manuales de asesinar por el pueblo. Llegar de repente, cubierto de la tierra de los gusanos y de las madres, muerto hace mucho en el propio cepo que hicieron los muertos, y declarar que ya se acabó todo. Eso ha sido lo de ETA, que te venga ahora un muerto, viejo como un pirata podrido en su cofre, a despedirse, creyéndose todavía un novio de verano, queriendo aún un cumpleaños, quizá un reloj de bolsillo por su servicio y su paciencia. Un muerto que se llevó a tantos muertos finge ahora que se sube o se baja del tren, y ahí están haciéndole ceremonia como a una tonadillera que se va.

ETA ya solo funcionaba como serpiente de cuna y como vudú hecho con palitroques folclóricos. Acabó hace mucho, por el rechazo de la sociedad a su crueldad y a su peste a tejón, y porque estaba infiltrada hasta las trancas. Solo le quedaban niñatos, reclutas y mesoneros metidos a sicarios. Por eso, uno ve a Zapatero entrevistado en El Intermedio y se pregunta qué tiene este Don Pimpón siniestro que rebañar de su labor de "negociación". "Cargado de emociones y recuerdos", decía estar el ex presidente ante el fin de ETA, como una dama de honor. "Saber que nadie va a llorar más por sus atentados justifica toda una tarea de Gobierno". Pero ya está todo muy llorado, y lo que queda es que al dolor no se sumen la injusticia, el olvido, el insulto y el provecho. Eso es lo que se siente al ver la entrevista en TV3 al etarra Josean Fernández, recibido con el Somewhere over the rainbow (tocado con ukelele, imposible más ternura) y aplaudido al decir que ojalá él hubiera "reaccionado como el pueblo catalán" al perseguir sus "derechos". Explicó que no ve la necesidad de pedir perdón y provocó sonrisas al mencionar un asesinato. Toda esta empatía de TV3, casi hermandad, justo cuando un racista de silueta germanoide va a ser presidente de la Generalitat. Zapatero debe de sentirse orgulloso. Incluso Rajoy. Luego se preguntarán por qué hay bichos que nunca mueren y aún los vemos salir de las cunas como de una calavera.

Abran Forocoches, cierren TV3
María Jamardo okdiario 12 Mayo 2018

El Gobierno que ha estado cruzado de brazos ante la mayor maquinaria mediática de odio de los últimos años, TV3, con su asedio, propaganda sectaria y adoctrinamiento constante, ahora se plantea cerrar Forocoches. El Gobierno afirma observar indicios suficientes para cerrar el portal a raíz de la publicación de los datos personales de la víctima de La Manada. Ni una palabra al respecto de la publicación en más de cuatro digitales de todos y cada uno de los detalles de los ahora condenados, entonces presuntos, inmersos en un proceso judicial sometido a la protección del secreto de sumario. En un país crispado y que se ha propuesto, contraviniendo cualquier gesto de respeto a las libertades individuales y el sentido común, dinamitar la separación de poderes toca una vez más aplicar la justicia populista. Un nuevo episodio del melodrama podemizador del Partido Popular.

La posición ha sido clara y contundente: hay argumentos jurídicos para cerrar Forocoches, pero… ¿Cuáles? ¿Nadie ha sabido o querido detallarlos? ¿Cómo es posible que el secretario de Estado de Igualdad afirme que se trata de un gesto de normalidad cuando él mismo ha reconocido desconocer el procedimiento que recientemente ha llevado al Ministerio del Interior a cerrar múltiples páginas web por diversos motivos? ¿Ignoran quienes responden ahora, no al cumplimiento de la legalidad sino a las presiones de un clamor dirigido, que en España la orden de cancelación de un sitio web tiene que adoptarla un juez? ¿Está el Gobierno lanzando el mensaje a los ciudadanos de que no pueden interactuar libremente ni opinar sin supervisión o moderación previa? Prepárense entonces porque en esta ocasión ha sido Forocoches pero la próxima serán Twitter o Facebook, teniendo en cuenta el precedente.

Forocoches criminalizado. La parte —una acción reprobable y penalmente punible— por el todo. Y la libertad de expresión cercenada, en una nueva ocasión, por la dictadura de lo políticamente correcto. La última acción totalitaria y lobista del feminismo radical en pie de guerra que invade todos los estratos de la sociedad y, como no podía ser de otra manera, instaurado en una cruzada abierta y frontal contra el mayor foro de habla hispana. Las que exigen respeto a la intimidad de una víctima instaladas en el doble rasero y la incoherencia de difundir toda la información disponible del fundador de Forocoches. La coherencia rebozada en el mismo estiércol contra el que se apuran a protestar.

Y todo ello bajo el solícito amparo de un Gobierno que se ha inhibido frente a Catalunya Radio y TV3, medios públicos dependientes de la Generalidad de Cataluña —teóricamente intervenidos en virtud de la aplicación del 155— que han delatado sistemáticamente posiciones de guardias civiles y policías destacados durante el pasado 1-O, que ensalzan a terroristas en entrevistas masaje, que han hecho apología del golpismo promocionando sin descanso un referéndum ilegal, que señalaron a los discrepantes e inoculan odio a raudales, financiados por todos esos españoles a los que insultan y desprecian permanentemente desde sus tribunas de mentiras y manipulación. Catalunya Radio y TV3 siguen abiertos porque la prioridad, sin duda, es Forocoches. Sigamos con el ridículo, la contradicción, el oportunismo y la crispación social. Asfixiemos la libertad. Todo en orden…

Torra, los presos y el ominoso pacto entre Rajoy y PNV
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 12 Mayo 2018

Hay dos declaraciones públicas que son claves interpretativas de lo que está ocurriendo en la política española. La primera es de hace un par de semanas en el diario 'El Correo'. La hizo el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y fue así: "Nunca antes tuvimos más influencia en la política española". La segunda se publicó en el diario 'El País' hace solo unos días. La hizo el 'lehendakari' Urkullu y fue así: "Rajoy es sensible al tema de los presos".

Los nacionalistas vascos, no dan puntada sin hilo. Han acordado con Rajoy la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado mediante un pacto en parte transparente y en parte opaco. Los cinco votos peneuvistas en el Congreso a favor de las cuentas públicas de 2018 reportarán a Euskadi grandes beneficios. Además, los nacionalistas capitalizan en términos políticos haber obligado al Gobierno a elevar las pensiones el 1,6% este año, el IPC el siguiente y a retrasar el factor de sostenibilidad de 2019 a 2023, lo que ha provocado la crítica de la Unión Europea.

Hasta ahí se podría hasta entender que Rajoy haya entregado la bolsa para no perder la vida. Es decir, que haya ido mucho más allá de lo razonable en las concesiones presupuestarias al PNV y al País Vasco a cambio de mantenerse en el poder hasta 2020. Otra cosa distinta es el contenido oculto del pacto con los peneuvistas.

Rajoy se comprometió a facilitar un gobierno de la Generalitat antes del 22 de mayo para que los de Aitor Esteban votasen luego cómodamente en el Congreso los Presupuestos porque habría decaído la vigencia en Cataluña del 155. Ortuzar, presidente del PNV, no obtuvo en esa negociación en Moncloa ninguna concreción —sí un compromiso— sobre el modo en el que el Gobierno favorecería un Ejecutivo de la Generalitat.

Rajoy ha hecho honor a su palabra y se ha negado —con argumentos jurídicamente discutibles— a impugnar ante el Constitucional el voto delegado de Puigdemont y Comín en la investidura de Quim Torra. De haberlo hecho, ayer la prensa nacional —y hasta la catalana, si bien contenidamente— no estaría echando mano de los adjetivos más severos para definir el perfil político del que será un responsable interino del Gobierno catalán si la CUP decide finalmente mantenerse en la abstención, y que ya plantea un desafiante proceso constituyente. Como es de rigor, ayer adelantó a TV3 las líneas generales de su dócil y radical estrategia.

Quim Torra "emocionado y agradecido".
Este vicario de Puigdemont representa para el Gobierno el peor de los fracasos político. Cuando se levante el 155, la situación política catalana será mucho peor que la actual porque no solo se constituirá un gobierno hostil en Barcelona, sino que, además, tendrá su réplica en la estructura exterior —​el Consejo de la República—​ que dirigirá Puigdemont. Funcionará una pinza nacional-internacional secesionista cuyo primer objetivo será la desinstitucionalización de la autonomía catalana.

De nuevo, el fugitivo en Berlín le ha ganado la batalla a Rajoy comprometido con un pacto con el PNV ​—un pacto no explícito pero real— que ha frenado la única medida posible para evitar que Puigdemont se saliese con la suya: privarle a él y al también huido Comín del voto en la investidura de Torra. Si el presidente desoyó al Consejo de Estado para impugnar preventivamente la convocatoria del pleno del Parlamento catalán para investir al expresidente el pasado 30 de enero, ¿por qué ahora tanto escrúpulo legalista para interponer una impugnación perfectamente razonable?

Ante el borrascoso horizonte político que nos depara un Torra en Barcelona y un Puigdemont en Berlín, resultaba preferible para todos —catalanes independentistas incluidos— repetir las elecciones. Porque con la designación de Torra el Principado y el Estado se encaminan abiertamente a la continuación del enfrentamiento, de la crisis constitucional y a la imposibilidad de un diálogo institucional. Por eso, Rajoy ha vuelto a perder en Cataluña y Puigdemont —aunque sea agónicamente— ha vuelto a ganar.

La misma receptividad de Rajoy con el PNV acerca de Cataluña, la ha demostrado con la demanda peneuvista sobre el posible acercamiento de los presos etarras. Las organizaciones de las víctimas de ETA —he hablado con algunos de sus representantes y me parecieron desolados— están convencidas de que Rajoy, más adelante, moverá ficha. Lo hará bien directamente ordenando que Interior elabore un plan de aproximación a las cárceles de Euskadi o en territorios aledaños, bien indirectamente, transfiriendo al Gobierno vasco las competencias en Instituciones Penitenciarias lo que reforzaría la reclamación de aproximación de los reclusos etarras. Para los nacionalistas, apuntarse el tanto de conseguir el acercamiento es vital en su duelo social, político y electoral con la izquierda abertzale.

De ahí que por los Presupuestos, por Cataluña y por los presos etarras, el pacto de los nacionalistas vascos con Rajoy (además de ser ominoso para el Estado) implique un desequilibrio que al presidente le permite una renqueante continuidad y al PNV tres victorias políticas de largo alcance. Este es el nivel político en España, propio y característico de un fin de época en el que el objetivo último gubernamental es mantenerse en el ejercicio del poder. Un poder que se ha convertido en tóxico y destructivo. Lo comprobaremos sin sombra de duda en el discurso de investidura de Torra esta misma mañana.

Que marque la ‘X’ el obispo de Gerona
OKDIARIO 12 Mayo 2018

La Iglesia Católica está interpretando el papel de vergonzosa aliada de los golpistas en la trama que Puigdemont y compañía tienen montada en Cataluña. Una de las instituciones más seguidas y respetadas del Estado tira piedras sobre su propio tejado al apoyar a estos golpistas que, a pesar de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, siguen empeñados en subvertir la legalidad vigente. El último ejemplo lo encontramos en Gerona, donde su catedral sirve de soporte para que los violentos CDR exhiban sus consignas contra los jueces que investigan las ilegalidades que se dan en la comunidad autónoma. Como reclamamos en OKDIARIO cada vez que ocurre un hecho como éste: que marque la ‘X’ en la declaración de la renta el obispo de Gerona, Francesc Pardo. El silencio connivente que guarda la Conferencia Episcopal a este respecto de manera generalizada, o las evasivas con las que se descargan de responsabilidad otras veces, resultan del todo inaceptables.

Sobre todo porque queda claro que no se trata de una desafortunada casualidad o de un hecho aislado. Dado el número de acciones que comparten Iglesia y sediciosos, resulta evidente que forma parte de una estrategia perfectamente definida y asentada. Ahora, para colmo, dan también su apoyo a esa kale borroka de nuevo cuño que se ha instalado en Cataluña con el nombre totalitario de Comités de Defensa de la República (CDR). Un grupo violento que, reforzado con la más que posible elección como president de un ultra como Quim Torra, ya ha asaltado concesionarios de coches, ha llevado la violencia a las calles y trata de boicotear eventos internacionales tan importantes para la región como el Gran Premio de España de Fórmula 1 que se celebra en Montmeló.

Radicales cuya idea de democracia pasa por intimidar a jueces hasta el punto de que Pablo Llarena y su mujer hayan tenido que dejar Cataluña para residir en Madrid. A pesar de esta nómina de despropósitos, amenazas y coacciones, la Iglesia Católica sigue prestando sus instituciones para que enarbolen su propaganda y pidan “solidaridad con los represaliados”. En la Conferencia Episcopal no se dan cuenta de que lo único represaliado aquí es el Estado de Derecho que garantiza las libertades de todos los ciudadanos. Ajenos a todo ello, dan su apoyo directo e indirecto al golpismo independentista. Que no se extrañen después cuando los templos estén vacíos y los españoles destinen su dinero a otras causas que sean más respetuosas con la legalidad vigente.

El catalán abre una crisis en el PP balear
Josep María Aguiló. Palma de Mallorca ABC 12 Mayo 2018

La actual controversia política y social que existe en Baleares en torno al creciente apoyo institucional que se da al catalán ha vivido un nuevo episodio durante esta semana. La diferencia con respecto a polémicas anteriores, por ejemplo la del decreto del catalán en la sanidad, es que ahora los protagonistas no han sido los tres partidos que gobiernan en las principales instituciones de la Comunidad —PSOE, MÉS y Podemos—, sino dos dirigentes del principal partido de la oposición.

En concreto, se trata del presidente del PP balear, Biel Company, y de la delegada del Gobierno en Baleares, María Salom, que en la pasada legislatura fue presidenta del Consell de Mallorca. Ambos políticos parecen divergir ahora sobre cuál tendría que ser la postura que debería mantener la formación popular en materia lingüística en el Archipiélago.

Las discrepancias en el seno de los populares isleños se iniciaron el pasado martes, cuando trascendió que la Abogacía del Estado, en representación de la Delegación del Gobierno, había presentado un contencioso administrativo contra una propuesta de carácter lingüístico aprobada por el consistorio del municipio mallorquín de Pollença en febrero de este año. En dicha propuesta se establecían las bases reguladoras de las subvenciones que otorgará la corporación a las empresas que rotulen sólo en catalán. El PP de Pollença, aunque está en la oposición, había votado a favor de la moción del equipo de gobierno municipal. En ese contexto, podía interpretarse que el contencioso promovido por Salom cuestionaba el proceder de sus propios compañeros de partido.

De hecho, para la Abogacía del Estado las medidas lingüísticas impulsadas en Pollença pondrían de manifiesto «no el fomento del catalán como lengua cooficial en esta Comunidad Autónoma, sino la eliminación de la otra lengua cooficial, el castellano». Por su parte, el alcalde de Pollença, el ecologista Miquel Àngel March, presentó alegaciones al citado recurso y recalcó que le parecía «preocupante» que una medida de «discriminación positiva» que se aplica desde hace dos décadas «sea cuestionada ahora por el Estado». March forma parte de Junts Avançam, coalición que aglutina en una sola lista al PSOE, MÉS y Esquerra Republicana. El primer edil gobierna junto con Unió Mollera Pollencina. En la oposición se encuentran Alternativa, Tots per Pollença y el PP, así como un edil no adscrito.

Tensión larvada
De puertas para afuera, inicialmente no parecía existir ninguna polémica entre Company y Salom por este asunto. «Tenemos la obligación de velar para que las dos lenguas cooficiales tengan el mismo valor y que se subvencionen por igual, como recoge la Constitución», había afirmado Salom el martes. Un día después, el miércoles por la noche, Company pareció dar un apoyo implícito a la delegada del Gobierno. «El partido tiene muy claro que hay dos lenguas oficiales, las queremos a las dos y queremos potenciar las dos», dijo a los medios. Sin embargo, unas horas antes Company había convocado de urgencia una reunión al más alto nivel en la sede del PP balear, para intentar diseñar una estrategia común y evitar un posible desgaste político por esta cuestión. No hubo declaraciones oficiales, pero trascendió que diversos dirigentes habían criticado a Salom.

La incipiente polémica lingüística en el seno del PP balear no sólo no ha amainado en los dos últimos días, sino que parece haberse intensificado este viernes. «Estoy aquí para hacer mi trabajo y para hacer que se cumpla la ley, para que se cumplan la Constitución, el Estatuto de Autonomía y la Ley de Normalización lingüística. Y procuro hacerlo bien», ha dicho Salom en declaraciones a los medios, recogidas por la Agencia Efe. La delegada del Gobierno ha respondido así, de forma velada, a quienes en su partido han cuestionado su forma de actuar en estos últimos días.

Salom ha sido además preguntada por las supuestas discrepancias que existirían ahora con Company. «El presidente del Partido Popular hace su trabajo y yo el mío, y cada uno lo hace bien, cada uno en su ámbito. Mi obligación es respetar el ordenamiento jurídico y nuestras reglas de convivencia», ha afirmado la delegada del Gobierno, para añadir: «Estoy en perfecta sintonía con todos».

En este contexto, cabe recordar que la pasada semana Salom había intentado zanjar ya otra polémica, la de sus supuestas aspiraciones a ser la candidata del PP en las elecciones autonómicas de mayo de 2019. «No seré candidata del PP al Govern, no sé de dónde salen estos rumores y se insiste en ello. El candidato de nuestro partido es Biel Company», dijo. Company fue elegido presidente del PP balear en marzo del pasado año, tras imponerse en el congreso regional a José Ramón Bauzá, expresidente autonómico. El actual líder del partido forma parte del llamado sector regionalista, circunstancia que es vista con un cierto recelo por parte del sector denominado españolista —hoy minoritario— y de diversos analistas políticos.

Las políticas de Armengol
Salom ha criticado este viernes, por otra parte, a la presidenta del Ejecutivo balear, la socialista Francina Armengol, que gobierna con el apoyo de MÉS por Mallorca, MÉS por Menorca y Podemos. «Para ser presidenta del Govern permitió que MÉS lograra la Alcaldía de Palma, aceptó que los nacionalistas gobernasen en el Ayuntamiento de Palma y en el Consell de Mallorca, porque ella quería ser presidenta», ha indicado. «Es radical, lo dijo ella y efectivamente es así», ha apostillado Salom. La delegada del Gobierno ha acusado además a Armengol de tener «obsesión por el catalán» y también ha dicho que con la presidenta balear el nacionalismo está yendo en aumento. «Nos está llevando a una dinámica muy, pero que muy peligrosa», ha señalado. Salom también ha afirmado que se considera «tan mallorquina, o incluso más, que la gente de MÉS».

Las normativas lingüísticas que están aplicando Armengol y sus socios de MÉS en esta legislatura derivan, en buena parte, de las que fueron aprobadas en su momento por Ejecutivos presididos por el PP. En ese sentido, sigue aún hoy vigente la Ley de Normalización Lingüística, aprobada en 1986 por el entonces presidente autonómico, el popular Gabriel Cañellas. También se mantiene el llamado Decreto de Mínimos, aprobado en 1997 por el popular Jaume Matas. Dicho decreto estableció que el 50 por cien de las clases en los colegios deberían impartirse en catalán. Al no fijar un máximo de horas en dicha lengua, el decreto acabó favoreciendo de facto la inmersión lingüística. Fue también Matas quien en 2007 aprobó la Ley de Función Pública, que estableció que el conocimiento del catalán sería un requisito para todos los futuros funcionarios.

Desde los años ochenta, el PP siempre había buscado consensuar todas las medidas lingüísticas que aprobaba, tanto con el PSOE como con las formaciones nacionalistas y los partidos de izquierda. Sólo en la pasada legislatura, con Bauzá como presidente autonómico, se modificó por vez primera esa forma de actuar y se cambiaron en solitario varias normas lingüísticas. Así, el Decreto de Mínimos fue sustituido provisionalmente por un modelo de enseñanza trilingüe, mientras que el catalán dejó de ser un requisito y pasó a ser sólo un mérito para quienes optasen a ser empleados públicos. Sin embargo, con Armengol se ha vuelto ahora a la situación lingüística que existía con Cañellas y con Matas. La única novedad en ese sentido sería el decreto del catalán en la sanidad pública, aprobado en marzo de este año.

Company ya ha dicho en diversas ocasiones que si resultase elegido presidente de la Comunidad en 2019, la primera medida que tomaría sería la derogación de dicho decreto. Sus críticos dicen que, en materia lingüística, esa derogación sería no sólo la primera, sino posiblemente también la única. En ese contexto, la polémica surgida esta semana entre Company y Salom ha servido para evidenciar que se hace más necesaria que nunca una posición común del PP de las Islas con respecto al catalán, sea la que sea. La actual indefinición puede suponer dentro de un año un lastre electoral insuperable para los populares isleños, tanto a su derecha como a su izquierda. Y seguramente también en el decisivo espacio de centro.

ENTREVISTA A MARGARI ALONSO
‘Navarra está entregada a las políticas del nacional-abertzalismo’
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 12 Mayo 2018

De la manifestación del día 2 en Pamplona para reclamar una política lingüística justa y de la urgencia de evitar la entrega de Navarra al nacionalismo vasco hablamos con Margari, mujer, madre y con estudios en Derecho, que se niega “a caer en el peor de los errores: el silencio”.

Lo primero que hace Margari Alonso (@mgarit en Twitter) al recibir la llamada de La Gaceta es sorprenderse. Le sorprende que le propongamos una entrevista – “no tengo tantos seguidores en Twitter”, dice con modestia-. Pero la cantidad casi nunca fue más importante que la calidad y lo que sí reconoce Margari es que las innumerables denuncias con las que alerta de la batasunización de Navarra están repletas de rigor. Datos contrastados, consultas al INE, artículos de la Constitución…

Reitera varias veces durante la charla que no quiere ofender a nadie personalmente y lamenta que el día que calificó de “malos navarros” a quienes quieren venderla al País Vasco, éstos se lo tomaran como un insulto: “No me meto en si son buenos maridos, buenos padres… yo me refiero a lo político”.

Dice que no puede evitar denunciar lo que pasa en su Navarra natal porque le duele y, del mismo modo que ella viajó a Barcelona para manifestarse por la españolidad de Cataluña, reclama la atención de los españoles por lo que está pasando en su Comunidad. “Ahora tengo la sensación de que sí nos miran un poco más”, reconoce aliviada. De eso, de lo que ocurre en Navarra, de la manifestación que el día 2 recorrerá las calles de Pamplona para reclamar una política lingüística justa, y de la necesidad de acudir a las urnas para evitar la entrega de Navarra al nacionalismo vasco hablamos con Margari, una mujer amante de la música y la lectura, madre, con estudios en Derecho y que, como describe el poema de Walt Whitman, se niega a caer en el peor de los errores: el silencio.

-Su cuenta, @mgarit, es el azote de quienes quieren batasunizar Navarra. ¿Por qué dedicar el tiempo a esto, por qué la denuncia?
Lo hago desde el corazón y con verdadero sentimiento. Escribo lo que siento -todo con rigor, todo contrastado con datos, estudios oficiales…- porque sufro mucho viendo lo que el nacional abertzalismo, como yo lo llamo, está haciendo con Navarra.

A veces siento aburrir a los que tienen la paciencia de leerme, pero cada semana, cada día, hay una noticia peor. Y lo cuento porque a veces he tenido la sensación de que el resto de España ha prestado poca atención a lo que pasa aquí, en ocasiones sorprende el desconocimiento que hay.

-Cuente, entonces, ¿qué pasa en Navarra?
Navarra es una Comunidad muy pequeña, con muy pocos habitantes (641.345), pero es una tierra muy grande en todos los aspectos: el cultural, el artístico, por sus paisajes… es una tierra maravillosa. Una tierra que tiene, además, una historia que es también la historia de España. Sin Navarra España no puede entenderse y viceversa.
Y la están destrozando… El nacionalismo no sólo manipula la Historia, que ya es grave, sino que acaba con el futuro de Navarra. Por eso tuiteo; para contar lo que pasa.

-¿Cómo explicar la situación que vive Navarra a quienes no estamos allí?
Me extendería mucho si contara lo que ha pasado en los tres años que llevan gobernando [desde 2015 Navarra está presidida por Uxue Barkos, de Geroa Bai, y en su equipo de Gobierno hay representantes también de EH Bildu, Podemos e Izquierda Ezquerra], pero diré que entonces los resultados electorales dieron casi el 50% de los votos al bloque nacional abertzale del PNV y Bildu, apoyado por Podemos e IE, frente al bloque constitucionalista. Creo que eso refleja la brecha social que se vive.
Navarra es diversa y hoy está partida en dos. Y eso, claro está, se traslada a la convivencia. El Gobierno gobierna sólo para los suyos. Es el nacionalismo que excluye, que aparta y que mina la libertad. Eso se refleja en la política que están llevando a cabo. Hay varios ejemplos.

– Vamos a por ellos…
El primero, la derogación de la Ley de símbolos para que la ikurriña pueda ondear. El año pasado salimos a la calle miles y miles de navarros en protesta. ¿Qué pasó? Nos llamaron fachas y fascistas.

-Más ejemplos de esa división…
Se ha llevado a cabo una política de imposición del euskera, cuando ni el 7% de la población lo habla. Se han aprobado normas injustas y discriminatorias en Sanidad, Educación, en las empresas… Por eso el día 2 de junio la sociedad civil volverá a salir a la calle a reivindicar una política lingüística justa. Animo al que me lea a que acuda, nos llamen lo que nos llamen.

-Habla también de lo que pasa en la Educación.
Navarra era líder en la implantación de enseñanzas en inglés. Con la nueva política lingüística lo someten a un acoso permanente. Y se ha derogado la normativa que negaba subvenciones a los libros de texto que falsearan la realidad institucional de Navarra. Así, por ejemplo, hoy se permite que los escolares estudien mapas que no son reales.

En la cuestión de progreso, se ha tratado de paralizar todo lo que se puso en marcha. El Canal de Navarra, que es fundamental para la industria agroalimentaria, tan importante aquí, o el tren de Alta velocidad, por ejemplo. Navarra era una Comunidad atractiva para la inversión y hemos dejado de serlo. Éramos líderes y, en fin, ahora no hay más que escuchar a los empresarios, lo dicen ellos mismos…

-¿La cuestión económica? ¿Qué puede decir en ese sentido?
Cuando llegó este Gobierno la tasa de paro en Navarra era del 12,5%. Ahora ha bajado 2 puntos, eso es innegable. Pero es que en el resto de España ha bajado seis, así que estamos ante un fracaso porque antes éramos líderes en casi todos los rankings socioeconómicos. En tres años eso se ha acabado, en casi todos estamos por debajo de la media. Y luego hay un aspecto especialmente doloroso.

-¿Cuál?
Se ha tratado de blanquear a ETA, de ocultar la historia del terror vivido en Navarra por el terrorismo etarra. Las propias víctimas se han sentido ofendidas por determinadas actitudes de este Gobierno, hasta el punto de asociarse. Desconfían del Gobierno, y no les falta razón. Es que están gobernando los mismos que justificaban los asesinatos de sus padres, hijos o hermanos. Eso, el hecho de que esté gobernando Bildu, es para mí lo peor de todo. Recuerdo que hace unos meses se supo que el Gobierno de Navarra había financiado un estudio que mostraba como víctimas a los asesinos de Salvador Ulayar. ¿Cómo no se va a contar esto? ¡Hay que contarlo! Que se entere España de lo que pasa aquí, ¿no?

-Sí. Aquí puede contarlo.
El terrorismo de ETA y todo su entorno, sus gestoras, el odio que han sembrado ha dejado huella en algunos pueblos donde aún sigue habiendo recelo a decir que eres de UPN, por ejemplo. Es llamativo, de hecho, que en algunos pueblos del norte solo se presente Bildu a las elecciones municipales mientras que al Parlamento en las elecciones forales la gente vota a UPN. Vemos sitios en los que se pega una paliza a la Guardia Civil o a sus novias. Es el odio sembrado.

-Lo que ocurrió en Alsasua, entonces, ¿no es una excepción?
El clima social es tenso. Hay pueblos en los que, si vas, no actúas con libertad. No entras a tomar un café porque vas con gente de UPN o del PP. Vemos en las plazas a niños jugando con anagramas de ETA al lado… Para mí vivir en libertad es básico y creo que en algunos pueblos esa libertad no existe. Por eso espero que en las próximas elecciones forales la gente vaya a votar. Hubo un 30% de navarros que no votó… y creo que aún estamos a tiempo de reparar todo este desaguisado. Entre todos se puede.

-Cuando habla de desaguisado…
Me refiero a que aquí el nacionalismo es anexionista. Gracias a la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, gracias a esa cesión al PNV, se establece un procedimiento de anexión de Navarra al País Vasco. La Comunidad Foral está en peligro de desaparecer. Es triste, pero es así. Por eso quien no va a votar porque ‘pasa de la política’, es responsable de lo que está pasando.

-Hablando de votaciones. El Gobierno de Navarra fue democráticamente elegido… ¿es un reflejo fiel de la sociedad o es injusto que Uxue Barkos represente hoy al pueblo navarro?
Estamos en un estado democrático de derecho con plenas garantías para votar libremente y en secreto, así que en ese sentido nada que decir. Pero sí hay mucha gente que no se interesa por la política y, el no ir a votar desemboca en lo que están haciendo y lo que pueden hacer. Uxue Barkos ha reconocido ser una presidenta nacionalista en una Comunidad que no lo es, y con su comportamiento lo está demostrando. Tenemos un gobierno dirigido por el PNV y Bildu, [Andoni] Ortúzar [presidente del PNV] y [Arnaldo] Otegi [coordinador de EH Bildu] vienen cada dos por tres a Pamplona a decir a los suyos lo bien que lo están haciendo. Las políticas tienen un claro carácter nacional-abertzale, con todo lo que esto implica de discriminación, sectarismo, injusticias… Esta misma semana hemos asistido a unos hechos que son muy significativos.

-¿A cuáles se refiere?
El primero a la declaración institucional conjunta de los gobiernos vasco y navarro, por primera vez en la democracia, a propósito y sacando rédito de la pantomima del fin de ETA.

-¿Qué piensa, por cierto, de ese anuncio de disolución?
Que ETA acabará cuando todas y cada una de las víctimas se sientan amparadas por la justicia -en Navarra hay muchos casos sin resolver- y cuando todos y cada uno de los que han tenido vinculación con ETA abandonen las instituciones.

-Clarísimo. Decía que había varios hechos significativos. ¿Cuál es el otro?
Iñigo Urkullu incluyendo a Navarra en Euskal Herria como un ente político, jurídico e institucional. Eso es un ataque, una afrenta, una vergüenza. ¿Cómo no lo voy a poner en twitter si me duele? Es una pena. Están acabando con muchas cosas más rápido de lo que yo creí hace tres años.

-¿Cómo ve ahora el futuro de Navarra?
Barkos trabaja con los objetivos anexionistas. El escudo vasco, por ejemplo, tiene cuatro cuadrantes. El cuarto, hasta el año 1985, cuando el Gobierno de Navarra recurrió al Constitucional, contenía las cadenas de Navarra. Lo tuvieron que quitar, pero lo tienen en rojo, esperándonos… Su objetivo es la anexión de Navarra.

-Margari más allá de Twitter. ¿Quién es, a qué dedica el tiempo libre?
Soy una de esas personas que no escribe su biografía en Twitter, porque no me gusta mucho hablar de mi vida personal. Pero de mí puedo contar que soy muy curiosa para la historia y la literatura. También soy ecléctica para la música, excepto la música electrónica que machaca el cerebro me gusta toda la música. También compongo alguna canción al piano… pero mal, sólo toco cuando estoy sola para no molestar a nadie. La televisión la enciendo pocas veces… no he visto nunca un debate de La Sexta, por ejemplo. Si juega el Real Madrid sí la enciendo. Y alguna serie. Los fines de semana me gusta lo normal: pasear, estar con la familia y disfrutar en casa. Y viajar siempre que se puede. Y, hablando de viajar, a menudo me escapo a ver algún museo o a alguna ciudad de las maravillas que tenemos en Navarra. Nunca terminas de verlo todo. somos muy afortunados con el patrimonio que tenemos.

-Una última reflexión para terminar esta entrevista…
Leía el otro día un poema de Walt Whitman. Somos seres llenos de pasión, dice; la vida nos convierte en protagonistas. Hay que cambiar las cosas en la medida que podamos, por la libertad y por un futuro mejor. Y por eso en Twitter no me callo.

HUÉRFANO DESDE HACE 20 AÑOS
La respuesta del hijo de Jiménez-Becerril a la miseria de Gabilondo con ETA
La Gaceta  12 Mayo 2018

El hijo de Alberto Jiménez-Becerril Barrio y de Ascensión García Ortiz, asesinados por la banda terrorista ETA el 30 de enero de 1998, ha respondido al periodista Iñaki Gabilondo tras manifestar en un vídeo editorial en el diario El País que lo que importa a partir de ahora es “lo que digan los vascos y las vascas” y que no se puede “pretender un relato único”.

“Claro porque mis padres, vascos, de Sevilla y Cádiz concretamente, tuvieron mucho que decir y que pensar cuando ETA les asesinó cobardemente por la espalda por el simple hecho de ser jóvenes, españoles y concejal -él- del PP. Váyase a la mierda, hombre”, ha escrito Alberto Jiménez-Becerril García en la red social Twitter.

A continuación, en otro tuit, ha instado a Gabilondo a plantarse delante de su abuela y decirle que “por vivir en Sevilla no puede opinar sobre ETA”.

El pasado mes de enero se cumplieron 20 años del asesinato del matrimonio. Dos etarras les abordaron por la espalda cerca de su domicilio cuando regresaban de cenar con unos amigos, y efectuaron varios disparos que les causaron heridas incompatibles con la vida.

Los terroristas, que dejaron huérfanos a tres niños de cuatro, siete y ocho años, determinaron que contarían hasta tres e inmediatamente abrirían fuego contra las víctimas sin darles opción a defenderse. Posteriormente declararon que tras disparar se trasladaron a un piso y brindaron por el doble asesinato.


Recortes de Prensa   Página Inicial