AGLI Recortes de Prensa   Martes 22 Mayo 2018

El separatismo gana
Pablo Planas Libertad Digital 22 Mayo 2018

Las fuerzas vivas del separatismo no tienen ningún interés en el decaimiento del 155 porque, tal como lo aplica el Gobierno, es un chollo. La estructura de cargos de confianza de la Generalidad está prácticamente intacta; la escuela, en pie de guerra; TV3, también, y las bases, movilizadas en la creencia de que, como dijo un comentarista de la televisión autonómica durante la retransmisión de la final de baloncesto entre el Real Madrid y el Fenerbaçhe de Estambul, "el 155 nos está masacrando". Y no se refería a Doncic, que lleva el dorsal 7, ni a una estrategia de Pablo Laso.

Lo que el separatismo quiere es que decaiga el control sobre la malversación de los recursos públicos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), un préstamo con todas las ventajas de la Hipoteca Sí Se Puede que una caja separata ha concedido a los Ceaucescu de Galapagar, pero con la garantía del Estado. No obstante, la vigilancia de Montoro es tan amistosa y constructiva que Puigdetorra sabe que eso no se aguanta como excusa para negarse a apañar un Ejecutivo en el que todos sus miembros tengan intacto el derecho a deambular por España, aunque sean racistas fanáticos, promotores del apartheid étnico-lingüístico de la inmersión, connotados supremacistas o exterroristas no arrepentidos pero especialmente bien reinsertados en el tejido sociosindical del catalanismo.

Mucho se ha hablado de la primera cosa que hizo el presidente Torra, que fue viajar raudo y veloz a Berlín para postrarse ante el pastelero loco, que es como los separatistas críticos se refieren a Puigdemont. Mucho menos se ha comentado la segunda anotación en la agenda del Mengele de letras catalán, su emotivo encuentro con los exterrroristas catalanistas Carles Sastre y Frederic Bentanachs en una concentración a favor de la libertad de los golpistas presos. Sastre y Bentanachs no se pierden una. Son los hermanos Badia del siglo XXI, referentes del patriotismo catalán de asesinos y torturadores que reivindica Torra en sus libros rollo Mein Kampf y en los mensajes de texto en el Twitter.

Por otra parte, no sería nada descabellado suponer que en España es perfectamente legal el que dos procesados por rebelión en prisión provisional y dos prófugos de la Justicia española tengan derecho a ser nombrados consejeros autonómicos por un presidente regional. Puigdemont se pudo presentar a las últimas elecciones sin problemas tras haber abolido la Constitución en Cataluña y fugarse luego a Bélgica, de modo que en algún recoveco jurídico estará de seguro la clave para que presos y fugados manejen sus asuntos de la mafia desde la trena. El tiempo muerto de Rajoy favorece al separatismo, que a trancas y barrancas va lidiando el pulso al Estado.

Disparate catalán
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 22 Mayo 2018

Lo que está ocurriendo en Cataluña – y que se trasladará al País Vasco y después a Baleares y Valencia- es tan disparatado, y tan esperpéntico, que no me cabe en la cabeza que pueda ser fruto de la casualidad ni de la improvisación, o porque de repente a alguien le haya dado una ventolera.

Que, desde la distancia, un personaje huido de la justicia maneje los hilos de la investidura de un presidente que es un hombre de paja al servicio de Puigdemont, como él mismo reconoce; y que sea alguien que es la viva representación encarnada del "Mein Kampf" de Hitler, prototípicamente xenófobo, facha en el más puro sentido conceptual -esta vez no es un insulto sino una descripción-, al que solamente le faltan el uniforme y los correajes; no puede ser casualidad, sino una trama perfectamente organizada para balcanizar España y sumirla en la ingobernabilidad más absoluta, en el caos. Lo cual coincide con el desbarajuste de la corrupción, aireada y magnificada por unos medios de comunicación controlados por un desestabilizador como es Roures, y por unos movimientos perfectamente orquestados por otro magnate y cerebro financiero, George Soros, cuya actividad conocida es la utilización de su enorme fortuna para desestabilizar países y actuar como buitre depredador de los despojos de zonas geográficas geoestratégicas vitales para la organización del NOM (nuevo orden mundial). Con ello lograrían la reestructuración de los flujos monetarios y comerciales, cuando no del tráfico de estupefacientes, de armas y del crimen organizado. Ahí están las primaveras árabes, Ucrania, Oriente Medio, los países balcánicos, y ahora España.

Solamente poniendo el nombre George Soros en Google, se ve su macabra actividad y el rastro de miseria, de destrucción y de inestabilidad política y social dejados tras su paso como elefante en cacharrería por el escenario mundial.

Cualquiera otra hipótesis sobre este magno disparate, que sería imposible de ni tan siquiera en el peor de los escenarios conocidos por nuestros padres y abuelos, resulta poco creíble por absurda.

Podría decirse de esta situación estrambótica que los personajes son tontos de baba o locos de atar. No parece ser esta la justificación que explique convincentemente el fenómeno.

Otra posibilidad es que esta gente fanatizada crea de verdad lo que está haciendo, y esté abducida por una realidad virtual inexistente, a sabiendas de que de seguir por este camino el sopapo en todos los órdenes va a ser antológico. Tampoco me parece la hipótesis más afortunada, porque para llegar a este límite de locura hay que ser muy ignorante, muy encorsetado mental, o fanático hasta el extremo de las alucinaciones psicóticas. Tampoco me cuadra esta posibilidad, salvo que se viva en una burbuja endogámica que impida hacer un uso de los atributos que nos ha dado la naturaleza para considerarnos seres racionales.

Solamente me queda la explicación de que estamos ante un complot organizado para desestabilizar nuestro orden natural de las cosas y romper el contexto jurídico-político y social. Y, de paso, llevarnos a un conflicto sin precedentes, balcanizando España, desestabilizando, en consecuencia Europa, encaminándonos a una fragmentación que nos ponga a los píes de los depredadores especulativos, de los amos del mundo, y de un sionismo a cuyo servicio se están pergeñando los nuevos acontecimientos mundiales, como son la designación de la embajada de EE.UU en Jerusalén, el resurgimiento subsiguiente de las tensiones en Oriente Próximo, el encarecimiento inducido del petróleo y el conflicto con consecuencias imprevisibles con Irán. Hasta el premio de Eurovisión parece ir en esa dirección.

El efecto es la hegemonía de tiranías saudíes y el terrorismo yihadista vinculado a ellas, debilitando la influencia de Rusia en los canales de distribución de la energía, así como poniendo a los píes de los caballos el ya de por sí desilvanado equilibrio mundial.

No puede ser otra cosa, y sería ingenuo pensar que las barbaridades y atropellos al sentido común en España, que vivimos en estos tiempos, se deban solamente a impulsos emocionales dignos de diván de psiquiatra.

En cualquier caso, los paños calientes característicos de el dúo Rajoy-Sánchez ya no sirven. La situación requiere medidas drásticas proporcionales a la magnitud del problema.

Navegación a ciegas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Mayo 2018

CUANDO LO SENSATO CHOCA FRONTALMENTE CON LO LEGALMENTE ESTABLECIDO SE PUEDE CAER FÁCILMENTE EN LA PREVARICACIÓN.

Mariano Rajoy se ha metido en un pequeño agujero negro legal negando la publicación de los designados como Consejeros del nuevo Gobierno de la Generalidad. Por desgracia, desde hace tiempo que se sabe que los golpistas tanto presos como fugados mantienen intactos sus derechos constitucionales, sobre todo el que concierne al libre sufragio y acceder como electos a Actas de Diputado y poder formar parte del Gobierno autonómico si así lo decide el recién designado Presidente de la Generalidad. Y eso se mantendrá así hasta que se produzca la inhabilitación, bien provisional a consecuencia de que el Auto de Procesamiento sea declarado firme, o de forma definitiva al disponerse de sentencia firme que así lo estipule una vez juzgados. El caso es que aún no se ha producido la primera condición de que el Auto de procesamiento sea firme, ni declarada la inhabilitación provisional. Por consiguiente, no existen hoy por hoy impedimentos para que puedan ejercer como Consejeros del Gobierno de la Generalidad.

No parece tener justificación impedir su designación, en este caso dilatando la publicación de sus nombres en el DOGC (Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña). Aunque sí que cabe impedir acceder a su petición de libertad para tomar posesión de su cargo, porque se refuerza el argumento dado hasta ahora por el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, de reincidencia en el delito de rebelión y de desobediencia si vuelven a acceder al mismo cargo o similar que el que desempeñaban en el momento de perpetrar el golpe de Estado. El hecho jurídico válido es la publicación oficial de su designación en el DOGC, mientras que la toma de posesión es simplemente una formalidad sin mayor trascendencia que la mediática. Y eso lo hemos podido comprobar en el esperpento de la toma de posesión de Joaquim Torra como Presidente de la Generalidad, usando una fórmula totalmente inaceptable e inconstitucional prometiendo lealtad solo al pueblo y al Parlamento de Cataluña.

Joaquim Torra mantiene el pulso golpista contra el Estado y en su periplo carcelario dice haber obtenido la aceptación de los presos que el mismo ha designado para restituirles en sus cargos de Consejeros, pasando de modo inmediato estos a pedir su libertad al juez Pablo Llarena, que debe pronunciarse a lo largo de hoy, ya que mañana está previsto el acto de posesión. Un acto que podría producirse incluso a pesar de que los nombres de los Consejeros no han aparecido publicados aunque han sido difundidos públicamente por el mismo Torra. Estamos en una especie de limbo judicial donde podría escenificarse una toma de posesión burlesca con aquellos Consejeros presentes y otros que actuasen como “testaferros” para sustituir a los que físicamente no pudieran asistir. Y todos ellos sin que sus nombres hayan aparecido en el Diario de la Generalidad.

Y es que, puestos a aventurar el futuro, todo puede ser posible en esta especie de densa niebla que impide ver el camino a seguir. Estamos en una navegación a ciegas por aguas jurídicas desconocidas. Se actúa con improvisación y sin garantías de contar con bases jurídicas sólidas que avalen las medidas que se adoptan, lo cual podría considerarse como prevaricación. Y eso son palabras mayores. El Gobierno de España debe atenerse a lo que marca la ley. Y eso pasa por no impedir lo que solo es un acto administrativo ineludible, salvo que exista un impedimento legal previo como el de la inhabilitación. Y ese, hoy por hoy no es el caso. Los nuevos Consejeros designados por el Presidente de la Generalidad cumplen con todos los requisitos legales para ejercer sus cargos y tomar posesión de ellos para constituir el nuevo Gobierno de la Generalidad.

Ya dije hace semanas que estábamos en una especie de carrera de legalidades en las que los golpistas parten con la ventaja de una legislación mutilada que deja grandes lagunas y no contempla las circunstancias tan inusuales que se han venido produciendo. Y una de ellas es que los mismos partidos que han protagonizado el golpe de Estado y los mismos máximos responsables hayan podido presentarse a unas nuevas elecciones y, gracias a los resultados, optar para recuperar de nuevo el poder. Y eso incluso en el caso de aquellos que ya estaban siendo encausados y puestos bajo prisión provisional y de aquellos otros que habían conseguido huir de la justicia a otros países donde se ha llegado a cuestionar el sistema jurídico español y su democracia.

Así que estamos viendo cómo el Gobierno de España intenta dilatar lo inevitable a la espera de un milagro que no parece que vaya a poder darse a corto plazo. Y es que los tiempos jurídicos son mucho más rígidos que los tiempos políticos. El Gobierno no puede dar armas a aquellos que le acusan de prevaricar, ni tampoco esperar a que sea la justicia, maniatada por la legislación, la que le resuelva la papeleta. Hoy debe darse respuesta al nuevo reto separatista protagonizado por el xenófobo radical nuevo Presidente de la Generalidad. El juez Pablo Llarena podría acceder a que la toma de posesión fuese similar a la que se produjo en el acceso al Acta de diputado, incluso aunque la fórmula usada fuese tan inaceptable como la de no prometer expresamente acatar la Constitución. Su nombramiento oficial en el Diario de la Generalidad lleva implícitos los requisitos de desempeñar un cargo público solo avalado por la Constitución de España y por el Estatuto de Autonomía, y no por ninguna otra legitimidad inventada.

Al gobierno de España no le queda otra alternativa que publicar los nombres designados para los cargos de Consejeros y que la toma de posesión se celebre como estaba previsto, con los mismos condicionantes que los aceptados para la entrega de las Actas de diputados y la delegación de voto tanto de los presos en España como de los fugados. En el caso de estos últimos, el Gobierno no quiso impugnar la delegación de voto, como tampoco lo hizo cuando se permitió que figurasen en las listas electorales. Bloquear la publicación en el DOGC es simplemente absurdo y pueril.

En cuanto a las medidas de intervención del 155, tampoco parece lógico querer mantenerlas a toda costa cuando existe una limitación contemplada en la aprobación dada por el Senado, donde se especifica que se acabarán en el momento en que se constituya el nuevo Gobierno de la Generalidad salido de las elecciones autonómicas. Y eso, si todo sigue lo establecido, se cumplirá mañana formalmente con la toma de posesión de los Consejeros presentes y ausentes por delegación. No es lo deseable, pero es lo que marca la ley, siempre que no existan impedimentos legales que lo impidan, como sería si algunos de los designados se encuentran inhabilitados para el desempeño de cargo público. Pero una cosa es lo que debería ser y otra lo que realmente es.

Esforcémonos en cambiar las leyes y que se impida que este tipo de desafíos a la legalidad gocen de una impunidad aunque sea temporal.
¡Que pasen un buen día!

El PP y los caballos de Troya
Guillermo Dupuy Libertad Digital 22 Mayo 2018

Para caballos de Troya, ninguno como el que desde hace tantos años representa el PP de Rajoy, con su histórica e inigualable corrupción ideológica.

Está visto que el PP de Rajoy no renuncia a tener como divisa aquel "In fear we trust" que Pedro J. Ramírez, con gran acierto, le endilgó hace unos años parafraseando el nada laicista lema nacional de los Estados Unidos de America. A pesar de sus ya entonces innumerables traiciones al ideario liberal-conservador, el partido de Rajoy logró, tal y como era de temer, que una parte no despreciable de su cabreado electorado tradicional se tapara la nariz y le volviera a votar por miedo a un Frente Popular liderado por el entonces rampante partido de extrema izquierda que lideraba y sigue liderando Pablo Iglesias.

Sucede ahora, sin embargo, que no sería muy realista que los populares apelasen nuevamente al voto del miedo a nuestros comunistas, habida cuenta de las malas perspectivas electorales que a estos les auguran las encuestas: la agravada crisis nacional a la que nos ha conducido la irresponsable y temeraria pusilanimidad de Rajoy ante el nacionalismo va pasar factura no sólo al PP, también y muy especialmente a Podemos, por su suicida apuesta plurinacional –por no hablar de abierta complicidad con todos los nacionalismos–. A ello hay que sumar escándalos no menos lacerantes para los podemitas como el que representa el casoplón de la joven pareja Iglesias-Montero.

Así las cosas, y no pudiendo apelar al voto útil, dado que Ciudadanos ya aparece en primer lugar en todas las encuestas, salvo la del CIS, al PP de Rajoy no se le ocurre otra cosa que desempolvar el voto del miedo, sólo que esta vez el temible coco es la formación que lidera Albert Rivera. Vean, si no, al disciplinado carota de Rafael Hernando calificar a Ciudadanos nada menos que de "Caballo de Troya de la izquierda".

No seré yo quien niegue a estas alturas la orfandad del electorado liberal-conservador de nuestro país. Ahora bien, que Ciudadanos no pase de ser una formación socialdemócrata moderna, equiparable a las que hay en Europa, no significa que el PP de Rajoy esté a su derecha. No lo está. Absolutamente en nada. Y en cuanto a una cuestión políticamente transversal pero esencial como debería ser el combate contra los nacionalismos y la defensa de España como nación y Estado de Derecho, Ciudadanos no ha tenido que hacer apenas nada para lucir mucho mejor que el indeseable espectáculo, rayano en la felonía, que ha representado el partido de Rajoy. De hecho, lo que se puede criticar a Ciudadanos desde un punto de vista liberal-conservador, que no es poco, es lo mucho que se ha parecido y todavía se sigue pareciendo al envilecido PP de Rajoy.

Y es que, para caballos de Troya, ninguno en España –ni en Europa– como el que desde hace tantos años representa el PP de Rajoy, con su histórica e inigualable corrupción ideológica.

Alaya fue sometida a acoso y derribo
EDITORIAL Libertad Digital 22 Mayo 2018

El caso de Alaya no es el único, pero tal vez sí el más grave por las consecuencias de unos procesos de corrupción que el PSOE, con la inestimable ayuda del PP, está tratando por todos los medios de dinamitar.

La juez Mercedes Alaya ha concedido una entrevista al diario ABC en la que denuncia las presiones que recibió mientras instruía algunos de los más graves casos de corrupción de la democracia, todos los cuales afectaban al PSOE andaluz.

Como titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, Alaya investigó los ERE fraudulentos y sus numerosas ramificaciones, entramado corrupto verdaderamente abracadabrante. Al robo sistemático de los fondos destinados a los afectados por las regulaciones de empleo durante la crisis se sumaron la enorme bolsa de corrupción de los cursos de formación –con participación destacada de UGT y CCOO– y la de los casos Mercasevilla y Avales, en el que aparecen implicadas autoridades de la Junta y numerosas empresas receptoras de ayudas públicas irregulares.

Alaya fue apartada de estas macrocausas porque abusaron de su buena voluntad y porque PP y PSOE pergeñaron un subterfugio para ello en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), acusa la juez. Su nueva plaza en la Audiencia de Sevilla debía quedar en suspenso hasta que finalizara la instrucción de los casos de corrupción del socialismo andaluz, pero una decisión del órgano de los jueces en contra de lo acordado la obligó a abandonar unos casos a los que había dedicado años de investigaciones.

Antes de eliminarla definitivamente de la instrucción, Alaya sufrió continuas presiones por parte de ambos partidos, pero muy especialmente por parte de señalados dirigentes socialistas, que llegaron a difundir rumores y calumnias de índole personal. En cuanto al PP, tampoco se ha distinguido en la defensa de la imparcialidad de la Justicia y la necesaria independencia de jueces y magistrados. Lejos de ello, los populares se aliaron con los socialistas en el CGPJ, convertido en un corrillo de intercambio de favores, para desbancar a Alaya y separarla de un cometido ejercido durante años con eficacia y ejemplaridad.

La denuncia de esta juez vuelve a poner de manifiesto la tremenda politización del sistema judicial. El caso de Alaya no es el único, pero tal vez sí el más grave por las consecuencias políticas de unos procesos de corrupción que el PSOE, con la inestimable ayuda del PP, está tratando por todos los medios de dinamitar.

El español como arma racista
Los episodios de acoso a los hispanos por hablar su lengua no son nuevos. El de un abogado en Nueva York sorprende en una ciudad en la que suponen casi el 30% de la población
Javier Ansorena ABC 22 Mayo 2018

Aaron Schlossberg quizá no midió bien qué hacía y dónde lo hacía. Este abogado está en el centro de la ira de EE.UU. después de que apareciera en un vídeo en un restaurante en Nueva York, en el que insultaba a los empleados por hablar español y les amenazaba con llamar a las autoridades de inmigración.

Criticar que alguien hable español en una ciudad donde el 27,5% de la población es hispana, hay barrios enteros donde solo se escucha la lengua de Cervantes y toda la comunicación pública es también en este idioma es, además de racista, temerario. Schlossberg ha sufrido escraches delante de su oficina y de su casa y corre el riesgo de perder el alquiler de su despacho de abogados, que además ha recibido una campaña de desprestigio en la plataforma de opiniones Yelp.

La realidad, sin embargo, es que una parte importante de EE.UU. comulga con la opinión de Schlossberg. El «aquí se habla inglés» forma parte del credo del ala más extremista del conservadurismo de EE.UU.: despegó con el Tea Party y Donald Trump se abrazó a ello en su ascenso presidencial. Su campaña de las elecciones de 2016 arrancó poniendo a los mexicanos la etiqueta de «criminales y violadores» y no tardó en criticar a sus rivales, también del partido republicano, por hablar español. Se cebó en especial con Jeb Bush, que al comienzo de las primarias era el favorito y está acostumbrado a hablar español en sus campañas. La mujer de este hijo y hermano de presidentes es de origen mexicano y Bush fue durante años gobernador de Florida, un estado con fuerte implantación hispana. «Debería predicar con el ejemplo y hablar inglés cuando esté en EE.UU», dijo Trump. Él sí cumplió: desterró el español de su campaña, en contra de una tradición de los candidatos que se remonta a John Fitzgerald Kennedy.

El multimillonario neoyorquino sabía dónde apuntaba con ese discurso: el electorado de corte racista, intimidado por el creciente peso de la comunidad hispana, que desconoce que EE.UU. no tiene lengua oficial.

Desde la aquella campaña presidencial, el goteo de ataques contra personas que hablan en español no ha parado. Solo llegan a la opinión pública los que son capturados en vídeo, como el de Schlossberg o el de un incidente el año pasado en un aeropuerto de Nevada, donde un hombre que hablaba español por teléfono fue insultado durante varios minutos por un desconocido.

Hablar español también puede ser un motivo para ser arrestado, como se acaba de demostrar en Montana. Dos mujeres con ciudadanía estadounidense, de origen mexicano, fueron detenidas la semana pasada en una gasolinera por un agente de la policía de frontera. Ocurrió en la localidad de Havre, a unos cincuenta kilómetros de la frontera con Canadá. Ambas charlaban mientras hacían cola para pagar en la tienda y el agente les detuvo y les pidió que se identificaran. Una de ellas grabó en vídeo las explicaciones del policía. «Señora, la razón por la que he pedido su identificación es porque he entrado aquí y he visto que hablaban español, lo que no es muy habitual por aquí», les explicó. A preguntas de las afectadas, el agente negó que fuera racismo: «Lo hago porque habláis español en la tienda, en un estado predominantemente de habla inglesa».

La Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, en sus siglas en inglés) está investigando el caso para determinar si el agente vulneró los derechos civiles de las ciudadanas. La policía de fronteras emitió un comunicado en el que aseguraba que los agentes tienen «autoridades amplias» para ejercer su labor y pueden «interrogar a individuos, arrestar y obtener y considerar pruebas». Sin embargo, la ley establece que deben tener una «sospecha razonable» de que se está cometiendo una violación a la normativa migratoria o un crimen. Para este agente, hablar español lo era.

En el año de su XX aniversario, el Colectivo reivindica el compromiso cívico de Savater en su lucha contra el terrorismo
COVITE concede su XVII Premio Internacional al filósofo Fernando Savater
www.latribunadelpaisvasco.com 22 Mayo 2018

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha decidido conceder su XVII Premio Internacional al filósofo Fernando Savater, en reconocimiento a su compromiso cívico y su lucha constructiva contra los radicalismos y a favor de las libertades. El acto de entrega del galardón se celebrará el sábado 23 de junio en el Palacio de Miramar, en San Sebastián, y contará con la asistencia de representantes del mundo de la cultura.

La presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, ha hecho hincapié en que el reconocimiento al intelectual donostiarra se produce en el año en el que el Colectivo cumple dos décadas de historia: "No es casualidad —ha afirmado Ordóñez—. Savater es una figura clave no solo en la intelectualidad vasca, sino en el desarrollo del movimiento cívico contra ETA en el País Vasco. Sus aportaciones fueron decisivas para marcar el camino en la oposición ciudadana contra el terrorismo y contra el nacionalismo radical y obligatorio". Ordóñez ha destacado que, pudiendo haber tomado una posición mucho más cómoda, "Savater llevó su compromiso hasta las últimas consecuencias, pese a que ello supuso que su propia vida estuviera en peligro. Ha sido y es un referente y el faro que ha guiado la existencia de COVITE en sus veinte años de historia".

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Torra y el separatismo totalitario
JORGE DE ESTEBAN El Mundo 22 Mayo 2018

Tras el nombramiento de Joaquim Torra como presidente -por ahora- de la Generalitat catalana, los nacionalistas, teledirigidos también por ahora por el ex president Puigdemont, han dado un paso de gigante para instalar un régimen totalitario en Cataluña, con la idea de que cada vez se halle menos unida, y con lazos más frágiles con el resto de España.

La preocupante situación en la que nos encontramos se debe a varias causas, pero la más decisiva es la extraña política de inmovilismo que el Gobierno mantiene desde hace años. Esta dejadez y el hecho de no haberse tomado las medidas oportunas en su momento se están agravando tras la elección de Torra, hasta el punto de que se prolongará la aplicación del artículo 155 en tanto en cuanto no haya un Gobierno legal y no el propuesto con algunos presuntos delincuentes. Es más: se habla incluso de aplicar nuevamente las medidas del artículo 155 en el futuro si resulta necesario. Lo cual viene a demostrarnos dos extrañas contingencias: por un lado, que si se vuelve a invocar éste por segunda vez es porque la primera no ha servido prácticamente de nada, pues no se ha logrado la normalidad democrática en Cataluña. Y, por otro, que asistimos a una extravagancia completamente excepcional en las democracias constitucionales y descentralizadas.

En efecto, no creo que haya existido alguna vez un fenómeno que se contempla hoy en la España descentralizada y es que, siendo un Estado de derecho, la Comunidad Autónoma de Cataluña ya no lo es. Algo insólito pero que es así, ya que se trata de una región separatista que se está convirtiendo en un régimen de tendencia totalitaria. Como es bien sabido, todo Estado de derecho debe descansar fundamentalmente en dos vigas que sostienen todo el edificio constitucional: el principio de legitimidad y el principio de legalidad. Voy a examinar cada uno de estos requerimientos para demostrar que si el Estado no interviene urgentemente no podremos evitar la que se nos viene encima.

Empecemos por el principio de legitimidad, que podríamos definir como el conjunto de cualidades éticas que debe tener un Gobierno para que los ciudadanos le presten voluntariamente -al menos de forma mayoritaria- una obediencia que se base en la razón y en los valores democráticos. De este modo, el arte de los políticos consiste en gran parte en persuadir a los ciudadanos de que ellos poseen esas cualidades. Así las cosas, lo que viene sucediendo en Cataluña es la refutación continua de que la mayoría de catalanes, y también la mayoría de españoles, opinaba que en el caso del Gobierno de Puigdemont, aun aceptando que tuviese una legitimidad de origen, perdió indudablemente la legitimidad de ejercicio por haber caído en una conducta delictiva. Pero, en el caso de Joaquim Torra, ni siquiera tiene la legitimidad de origen, porque así lo confirman, sin ánimo exhaustivo, una serie de hechos.

En primer lugar, es inaudito que haya podido llegar a presidir la Generalitat una persona que por sus palabras -en sus tuits, libros o conferencias- ha demostrado, como atestiguan universitarios de España y de otros países, que es un racista, xenófobo y supremacista que ha injuriado a los españoles, y que mantiene que hay que ser implacables con los catalanes que no quieren separarse de España. Pensemos también que la forma de llegar a ser candidato a la Presidencia de la Generalitat va en contra de la creencia democrática de que un cargo de este relieve no se puede alcanzar exclusivamente por la decisión del dedo del anterior president, sin otros candidatos y sin el consabido debate.

Del mismo modo, Torra trata de demostrar su inexistente legitimidad afirmando que está siguiendo el mandato popular del pseudo-referéndum del 1 de octubre, cuando es conocido, por una parte, que era una consulta ilícita y, por tanto, sin validez jurídica, y, por otra, que precisamente por eso muchos electores no quisieron participar en algo ilegal y manipulado para no formar parte de un espectáculo bochornoso con urnas embarazadas y un recuento a boleo, sin ningún tipo de garantías y, encima, con unos Mossos que traicionaron al Estado y a la Constitución. Si bien se mira, la guinda de estas ignominias que sustraen cualquier rasgo de legitimidad a Torra ha sido su decisión de formar un Gobierno con prófugos de la justicia y presos en espera de juicio. Esto es, como diría mi antiguo alumno, el prestigioso filósofo y jurista, Javier Gomá, no hay políticos que se acerquen menos al arquetipo de ejemplaridad que todo dirigente debe ofrecer.

Pasemos ahora a analizar el principio de legalidad por el que se rige, si es que se rige, el nuevo presidente -por ahora- de la Generalitat de Cataluña. Antes de entrar en algunos casos concretos, cabe afirmar que tanto Puigdemont como hasta ahora Torra se mueven en un terreno en el que continuamente están lindando con lo antijurídico, cuando no se introducen claramente de lleno en la violación del Derecho. Baste para comprobarlo la carta que han enviado un centenar de juristas catalanes al presidente Rajoy, según expone La Vanguardia, en la que afirman que Torra presentó "un programa que implica la derogación de facto de la Constitución y el Estatuto".

En tal sentido, cabría preguntarse, a mi entender, si el acto en que se le invistió como presidente de la Generalitat no fue nulo de pleno derecho. En efecto, porque según el artículo 62.1.f de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, son nulos de pleno derecho, entre otros supuestos, «los actos expresos o presuntos contrarios al ordenamiento jurídico por los que se adquieren facultades o derechos cuando se carezca de los requisitos esenciales para su adquisición». Lo que quiero señalar es que su elección como presidente no es válida, a mi juicio, porque obtuvo 66 votos a favor, 65 en contra y cuatro abstenciones;es decir, fueron decisivos los votos de Puigdemont y de Comín que se hallan huidos de la justicia, uno en Berlín y otro en Bruselas. En otras palabras, si nos atenemos a lo que señala el artículo 139.1 de la Constitución, en lo que se refiere a la organización territorial del Estado, "todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado". En otras palabras, un español que ha huido de la Justicia y que se encuentra fuera del territorio del Estado no puede gozar de los derechos de sufragio activo y pasivo, porque habiendo recibido una citación judicial -de obligado cumplimiento para todos los españoles-, si no se comparece, a no ser por causa justificada, se comete un delito y, por lo tanto, queda incapacitado para votar o ser votado, porque en el momento en que entrara en territorio español sería detenido.

El voto delegado de ambos prófugos, admitido por la mesa del Parlament, es inconstitucional. Y, por si hubiera dudas, recordemos lo que señala el artículo 149.1.1º de la Constitución: "El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales". Dicho de otro modo, la Mesa del Parlament no tiene competencias para admitir el voto delegado de dos ciudadanos que han faltado a su deber u obligación de cumplir con una citación judicial y, por tanto, no pueden ejercer los derechos de votar y de ser votados, puesto que si entran en España para ejercerlos serían inmediatamente detenidos.

En consecuencia, los votos delegados de Puigdemont y Comín son inconstitucionales y, por consiguiente, al descontarlos de los 65 votos de la investidura se quedan en 63, mientras que la oposición obtuvo 64, uno más. El acto de investidura de Torra, por no poseer los requisitos exigidos en la LRJYPA es, a mi modo de ver, nulo de pleno derecho y habría que volver a repetir la votación sin tener en cuenta a Puigdemont y Comín.

De igual suerte, hay que insistir en que, aunque se desconozca, en la España actual está vigente el Real Decreto 707/1979 de 5 de abril que señala en su artículo 1 lo siguiente: "En el acto de toma de posesión de cargos públicos en la Administración, quien haya de dar posesión formulará al designado la siguiente pregunta: '¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo [el que sea], con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?'". Bien es cierto que este juramento se suele cumplir en la toma de posesión de los cargos de la Administración central y que, por tanto, está en plena vigencia. Pero como en tantas otras cosas, el Gobierno mira para otro lado en lo que se refiere a Cataluña, donde se debía exigir con mayor rigor. Así, Torra pronunció una promesa según le vino en gana, recortando lo que exige el artículo 2.4, del Estatuto y que podía haber realizado igualmente en la sala de estar de su casa ante una mesa camilla.

Es más: en todos los Reglamentos parlamentarios, tanto los del Congreso de los Diputados y del Senado como los de las Comunidades Autónomas, se exige jurar o prometer el respeto a la Constitución. Para que este juramento sea válido debe hacerse públicamente, lo que ignoramos haya sucedido en el caso de los diputados del Parlament, incluidos Puigdemont y Torra. Por consiguiente, se trata de otra ilegalidad manifiesta.

Y, para acabar, mencionemos otro caso flagrante de violación o fraude de la legalidad vigente. En el discurso de su primer intento de investidura, Torra formuló apocalíptico una serie de promesas que violaban la Constitución, como la creación de un Consejo de la República o algo así, el rescate de leyes declaradas inconstitucionales por el TC o la promesa de una modificación del Estatuto sin recurrir a la fórmula legal para su reforma, esto es, para pasar así por encima de la mayoría cualificada requerida con la que no cuenta, demostrando su total desprecio a las minorías parlamentarias no separatistas.

Esperemos, pues, por las razones apuntadas, que Joaquim Torra deje pronto la Generalitat. Y, si esto no es posible, que se acabe dando cuenta de que no se puede perfumar con el frasco de colonia cerrado.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Es hora de corregir errores históricos

Gonzalo Bareño La voz 22 Mayo 2018

A pesar de que llevamos 40 años viviendo en una de las democracias más avanzadas del mundo, en España una gran parte de la población padece un sentimiento de culpa por el hecho de que esa democracia llegara tras cuarenta años de dictadura. En el imaginario de quienes sufren ese síndrome, el pecado original del franquismo nos obliga a estar todo el día pidiendo perdón por disfrutar de nuestras libertades, a considerar siempre que la nuestra es una democracia de segunda fila y a extremar hasta límites que van más allá del absurdo la permisividad y el garantismo con aquellos que pisotean la ley y la Constitución.

El nacionalismo catalán, y también el vasco, llevan décadas aprovechándose de ese ridículo e injustificado complejo de culpa que, por miedo a que nuestra democracia fuera cuestionada, llevó a tolerar y a considerar aceptables actitudes absolutamente antidemocráticas. El nacionalismo ha hecho y deshecho a su antojo durante años en Cataluña y el País Vasco, pisoteando las leyes y la Constitución como no lo ha hecho en ningún otro territorio europeo. Y eso ha sido posible porque en España muchos siguen creyendo estúpidamente que denunciar las mentiras del independentismo y frenar sus abusos les convertiría en franquistas, y no en demócratas. Solo así se explica que en Cataluña hayamos llegado a la grotesca situación en la que los secesionistas se sienten legitimados para hacer lo que les dé la gana, diga lo que diga la ley, y al bochorno de que un racista redomado como Torra, cuyos escritos xenófobos le convertirían en un apestado o le llevarían al banquillo en muchos países de nuestro entorno, no solo presida la Generalitat, sino que pretenda darnos lecciones de democracia.

El Estado español miró para otro lado mientras en Cataluña se desarrollaba un proceso de construcción nacional de carácter golpista. Pero, una vez constatado el intento de golpe, se sigue tolerando, sin hacer nada para impedirlo, que los rebeldes se rían cada día de nuestra democracia. Presentan a las elecciones a políticos acusados de delitos gravísimos, a encarcelados y hasta a fugados de la Justicia. El presidente del Parlamento catalán viaja a Bruselas para someterse al capricho de un fugitivo. Tratan de investir como presidente sucesivamente a un forajido, a un preso y a un imputado. Los huidos de la Justicia no solo adquieren la condición de diputados, sino que votan desde Bruselas y Berlín en la sesión de investidura. Y, finalmente, invisten a un supremacista que toma posesión sin prometer lealtad a la Constitución y nombra consejeros a cuatro procesados, dos de ellos presos y dos fugitivos.

Podemos seguir mirando a otro lado y hacer como que todo esto es normal en democracia. Pero todo el mundo sabe que no lo es. Los hechos demuestran que si realmente nuestro Estado de derecho permite semejantes afrentas, ha llegado ya la hora de cambiar la ley y la Constitución para corregir lagunas que son fruto de errores históricos. Y nadie debería tener sentimiento de culpa por ello, sino, más bien al contrario, orgullo por defender a la democracia de sus enemigos.

Una provocación continua
Cayetano González diariosigloxxi 22 Mayo 2018

MADRID, 21 (OTR/PRESS) Parece increíble, pero es una realidad, que una sola persona, huida de la justicia, pueda poner en jaque a todo un Estado, jugando al mismo tiempo con la estabilidad política e institucional de una parte del territorio nacional. Este es el caso del prófugo Carles Puigdemont, que desde Berlín mueve sus piezas para que el pulso independentista lanzado desde Cataluña siga vivo.

Ese fue el propósito de Puigdemont cuando hace unos días designó al ya tristemente famoso Quim Torra para que se sometiera a la investidura como Presidente de la Generalitat en el Parlamento de Cataluña. Una vez elegido, lo primero que hizo Torra al día siguiente fue cogerse un avión y plantarse en Berlín para dejar bien claro que él solo era un instrumento en manos de quien le había escogido para ese cargo. A continuación, Torra, y no es imaginable que lo llevara a cabo sin el consentimiento de Puigdemont, nombró este pasado sábado un gobierno en el que incluyó a dos personas que están en prisión y a otros dos que están en Bruselas, huidos de la Justicia. De por medio había escrito una carta a Rajoy pidiendo una reunión para entablar un diálogo sin condiciones y sin límites de tiempo. Ya se ve cual es el peculiar concepto que tienen los Puigdemont y Torra de turno de lo que es el diálogo.

Esta última provocación del nuevo Presidente de la Generalitat y de su jefe Puigdemont ha propiciado que Rajoy, muy probablemente en contra de sus deseos, no haya tenido otro remedio que vetar el nombramiento de un ejecutivo catalán con presos y prófugos de la justicia en sus filas. Ese veto conlleva que no pueda levantar ya el artículo 155 de la Constitución, vigente en Cataluña desde finales del pasado mes de octubre. No tenía otra el Presidente del Gobierno, si no quería caer en el ridículo e incluso en la indignidad tras la provocación de Torra.

La cuestión de fondo es que la situación política en Cataluña sigue encallada, fundamentalmente por la sin razón de un individuo -Puigdemont- que ha conseguido machacar a los suyos, controlar a los de Esquerra y poner contra las cuerdas a todo un Estado. Cuesta creer que este no tenga los recursos y los mecanismos suficientes para defenderse de tamaño despropósito y poner fin a la ensoñación y al sin sentido de una persona que lo que debería es haber rendido ya hace tiempo cuentas de sus más que posibles delitos ante la justicia española. Mientras tanto, el Gobierno de la Nación no debería tener dudas en mantener el artículo 155 en Cataluña, porque no se puede dejar que gobierne y gestione una parte del territorio nacional quien ha demostrado con creces que lo único que les mueve es el desafío y la provocación constante a la legalidad constitucional.

Esto va para largo

Alejandro Tercero cronicaglobal 22 Mayo 2018

La ascensión de Quim Torra a la presidencia de la Generalitat es una buena noticia. No es que me alegre de que un xenófobo supremacista se ponga al frente del Gobierno autonómico de Cataluña. Pero sí me parece positiva su sinceridad, pues ayuda a hacer entender --a quien aún no se había enterado-- que el nacionalismo catalán es xenófobo y supremacista.

En realidad, siempre lo fue. Torra no es más que un Pujol o un Artur Mas sin máscara. Basta recordar las palabras del padre del catalanismo contemporáneo poco antes de dedicarse a la política: "El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido, [...] es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad".

Este texto fue escrito en 1958, cuando Pujol tenía 28 años. Pero lejos de ser “un artículo de juventud”, como apuntaba recientemente Enric Juliana, el propio Pujol lo incluyó en otro libro publicado en 1976, cuando el ex molt honorable era ya un talludito señor de 46 años.

Una vez en la presidencia de la Generalitat, Pujol fue consciente de la limitación de sus fuerzas y entendió que ofrecer una cara amable y actuar como un pactista era lo mejor para que su proyecto nacionalista avanzase, y así lo hizo. Por pragmatismo, no por convicción. Y muchos dentro y fuera de Cataluña le creyeron. Creyeron ingenuamente que existía un nacionalismo moderado.

De igual forma, sorprende que se le eche en cara a Quim Torra su admiración por los terroristas torturadores y filofascistas hermanos Badia y se pase por alto que el propio Oriol Junqueras, a quien algunos tildan --¡agárrense!-- de moderado, también participaba entusiasmado en sus homenajes. O que el bueno de Josep Rull pidiera una calle en Barcelona para honrar la memoria de estos angelitos.

En todo caso, ahora, el nacionalismo secesionista ha salido del armario. Probablemente se ha equivocado precipitando su estrategia. Era demasiado pronto. La independencia de Cataluña está hoy tan lejos o más que hace diez años. Ha fracasado en su objetivo final pero ha dejado una Cataluña fracturada, enfrentada, envenenada y camino del empobrecimiento.

Y, lo que es más importante, el nacionalismo no dará un paso atrás.

Más vale que los catalanes no nacionalistas, el resto de los españoles y, sobre todo, los dirigentes de los principales partidos nacionales lo acepten cuanto antes. Si de verdad están dispuestos a derrotarlo democráticamente, deben asumir que con el nacionalismo no hay nada que pactar, no hay nada que negociar.

Si alguien cree que con nuevas cesiones o con una reforma constitucional en clave federal se va a convencer a los nacionalistas de que cumplan la ley, va listo. Las democracias occidentales no negocian ni pactan con los xenófobos ni con los supremacistas, los combaten sin descanso con todas las herramientas que ofrece el Estado de derecho.

Así las cosas, no parece razonable centrar el debate en si debe aplicarse un 155 más intenso. Eso es cada vez más evidente. La cuestión es si el 155 debe ser indefinido o durar cinco años, diez, una generación o dos. Porque, no se equivoquen, esto va para largo.

No son los de Astorga
Son los catalanes los que han inventado y mantienen el problema que los aflige
Luis Ventoso ABC 22 Mayo 2018

La pareja que manda en el partido comunista Podemos decidió comprarse un casoplón. La opinión pública española les afeó la decisión, por incongruente con sus posicionamientos previos. ¿Resultado? Iglesias & Montero tienen un problemón y hasta puede que pierdan sus poltronas. Cifuentes se hizo con un pequeño máster universitario en condiciones de favoritismo. La opinión pública española criticó su subterfugio. ¿Qué pasó? Acabó perdiendo el cargo. En la política española las acciones reprobables no salen gratis, porque el público y la prensa que las evalúan, de inmediato exigen responsabilidades. Por desgracia, en la política catalana las cosas no funcionan así. Allí el respetable comulga con ruedas de molino y vota masivamente a quienes están destrozando su tierra.

¿Qué pasaría si Rajoy se lanzase a pisotear las leyes con alevosía y tesón, y cuando la justicia lo cercase, se evadiese de madrugada en un coche conducido por dos guardias y se refugiase en Bélgica, montando una opereta bufa para proclamarse «presidente de España en el exilio»? Un astracán así es inimaginable. ¿Qué sucedería si el prófugo Mariano designase vía satélite como sucesor a un testaferro que resulta ser un sectario, un racista y un xenófobo? En España ardería Troya. La prensa y las televisiones denunciarían sin parar el esperpento. La opinión pública española no toleraría a un mandatario supremacista y neofascista (que es lo que es Torra). ¿Qué ocurriría si los diputados del PP, en solidaridad con su presidente en el exilio Rajoy, decidiesen lucir lazos amarillos para distinguir a los buenos españoles de los felones y cipayos? Pues lógicamente la opinión pública española se escandalizaría; lamentaría que desde las estrellas de David del nazismo no se había visto una estigmatización social similar.

El invento no duraría una semana.
El problema es que una mayoría de los catalanes no asumen que el folclórico caos que tanto daña a su comunidad no lo han creado los de Astorga, ni los de Bollullos del Condado (Huelva), ni tampoco el pérfido y fachoso Gobierno de Madrit. El problema que ha privado a Cataluña de tres mil empresas, que la ha convertido en un destino temido por el capital y que ha transformado su sociedad en un hervidero de odios, ese enorme carajal, artificial e innecesario, es una creación exclusiva de los propios catalanes, aunque sea políticamente incorrecto decirlo. Y son también ellos los que deberían defender de una vez su hacienda y dignidad, poniéndose en pie y advirtiendo que no quieren un presidente racista, ni un circo de dos pistas que se dirige vía Skype desde Berlín, ni un Ejecutivo frentista y surrealista, que ofende al sentido común asignando la gestión a consejeros prófugos y presos.

Pero hacer autocrítica y propósito de enmienda es laborioso y escuece. Resulta más cómodo el dulce victimismo, la hipérbole identitaria y eludir responsabilidades culpando al vecino de los estropicios propios. Mientras ese 40% que apoya el delirio de Torra no se apee de la burra, la extraordinaria Cataluña no volverá a ser lo que fue y debería ser.

La falacia racial autonómica
Ricardo Chamorro gaceta.es  22 Mayo 2018

En España la revoluciones que se originaban en la Europa liberal siempre llegaron de manera tardía, pero cuando llegaron se mostraron con sus propias peculiaridades.

El racismo materialista o positivista, es propio de la cultura protestante y forma parte de las tendencias que se desarrollan tras la revolución liberal. En España son los secesionistas quienes tratan de elaborar estas teorías, desde Sabino Arana al Doctor Robert.

La medición de cráneos, las leyes eugenésicas, las teorías raciales, no son propias del antiguo régimen ni del mundo católico (universal por definición), sino que son hijos de la revolución burguesa. De hecho todas estas teorías surgen con fuerza en el siglo XIX en el entorno anglosajón y protestante. Inglaterra, EEUU o Suecia son los pioneros en la promulgación de leyes eugenesias, segregacionistas o raciales.

Por ejemplo Darwin, el autor del origen de las especies, era un liberal admirador de John Locke y Adam Smith. El Conde de Gobineau también era un ilustrado aristócrata liberal autor del “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”. El romanticismo nacionalista es hijo precisamente de los mismos padres que el liberalismo y la revolución francesa. El más importante predecesor es Jean-Jacques Rousseau que inventó el nacionalismo sosteniendo que la solo voluntad de una colectividad constituía una comunidad nacional con poder para gobernarse a sí mismo.

Todo lo anterior viene al hilo de las teorías racistas esgrimidas por los nacionalistas secesionistas que se han puesto tan de moda después de la toma de posesión de Quim Torra.

¿El nacionalismo es hijo del carlismo?
Muchos son los políticos y figuras mediáticas, que tachan a los nacionalistas secesionistas como hijos del carlismo, están en mi opinión equivocados. Cualquier persona medianamente ilustrada en la materia conoce que los principios del antiguo régimen chocan frontalmente con las teorías nacionalistas, voluntaristas democráticas, colectivistas, racistas o materialistas del nacionalismo esgrimido en Cataluña o País Vasco.

Es cierto que muchos de los teóricos de estas ideas secesionistas, como Sabino Arana, son hijos de combatientes del carlismo, pero también es cierto que las teorías nacionalistas de este individuo están imbuidas de romanticismo liberal, de concepciones voluntaristas y que la admiración de Sabino Arana por el mundo protestante representado por Inglaterra es más que comprobable. También muchos revolucionarios franceses de 1789 eran hijos de aristócratas y defensores del antiguo régimen.

Es curioso que los más fervientes nacionalismos secesionistas se den precisamente en las regiones más industrializadas de España y con una burguesía liberal mas asimilable al resto de las burguesías ilustradas europeas.

Romanticismo y teorías raciales
Los viajeros europeos románticos y muy liberales del siglo XIX, que vinieron a España después de la guerra de la independencia, crearan muchas leyendas y atribuyeron a España y a sus regiones teorías esencialistas irracionales o cuasi mágicas, que prendieron luego en las teorías políticas nacionalistas de personajes como Blas Infantes y su patria andaluza, o el resto de los nacionalismos de la península.

Dentro de esos esencialismos las atribuciones raciales a distintas regiones formaron parte de lo romántico y lo mágico. Las teorías de una raza cósmica española o el crisol de razas se escuchaban a la par que las teorías de la pureza racial primigenia vasca, las potentes reminiscencias raciales árabes de los andaluces o el origen germánico de la raza catalana.

La realidad científica
Todas las teorías románticas, raciales y nacionalistas de los secesionistas peninsulares caen ante la realidad científica contrastada por los genetistas y son una falacia que solo pueden esgrimir políticos desequilibrados.

La realidad científica dice precisamente que los españoles son un pueblo muy homogéneo genéticamente, quizás de los más homogéneos de Europa, de este a oeste y de norte a sur, precisamente por nuestra propia historia, por nuestra geografía peninsular y por las intensas migraciones internas debidas a la reconquista y las distintas repoblaciones.

Con las prevenciones que los propios genetistas observan para la aplicación de los datos obtenidos en sus estudios en interpretación de procedencia de las poblaciones actuales o pasadas, existen numerosos estudios, entre ellos dos mapas genéticos recientes, y el que hasta ahora (2010) es el mayor estudio molecular de poblaciones, sobre trescientos mil marcadores SNP (snips), y que no encuentra distinciones entre los marcadores genéticos de habitantes de 10 regiones (Galicia, Cantabria y Asturias, Cataluña, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunitat Valenciana, este de Andalucía y Murcia, oeste de Andalucía, Extremadura y País Vasco -caso este último el que habitualmente es considerado más significativo, y en el que este estudio no ha encontrado ninguna diferencia especial-). http://www.publico.es/ciencias/genes-vascos-no-son-diferentes.html

El importante genetista catalán Jaume Bertranpetit de la Universidad Pompeu Fabra, que ha hecho varios estudios para ver las diferencias raciales por regiones, tuvo que reconocer lo siguiente :

“Los resultados del análisis por regiones muestran una falta de estructura geográfica de la variación genética en España y, en particular, que los vascos no se diferencian especialmente”, indica el estudio, publicado en la versión on-line de Human Genetics.

Lo que la ciencia nos demuestra y deja claro es que la composición genética de los antiguos pobladores de la Península Ibérica era muy similar a la que se encuentra en la moderna España, lo que sugiere una fuerte continuidad genética a largo plazo desde la época prerromana

Como vemos todas las ideas raciales de los nacionalistas secesionistas no son más que embustes tanto a nivel histórico como racial. Las evidencias históricas, y como vemos también las genéticas, demuestran que España es un pueblo históricamente y humanamente de los más homogéneos y más antiguos de Europa, pese a las mentiras de los secesionistas.

Quim Torra y su tropa de payasos secesionistas, junto a los elitistas del PNV, deberían dejar de hacer el ridículo y, además de cumplir la ley, abstenerse de decir más estupideces.

Lo más preocupante es que los políticos españoles los hayan tomado tan en serio desde hace décadas.

¿Son todos los nacionalistas supremacistas y xenófobos?
Para la construcción de la identidad nacional, parece que lo único que se necesita es sentirse víctima, unido a un sentimiento de humillación e impotencia
José Antonio Marina elconfidencial 22 Mayo 2018

No, no lo son. Y es necesario afirmarlo para evitar indignadas posiciones de autodefensa en nacionalistas que se sienten sinceros defensores de los derechos humanos o de la fraternidad cristiana. Dicho esto, es preciso profundizar en el análisis. Pondré una metáfora médica. No todas las personas que tienen propensión genética a la diabetes se vuelven diabéticos. Depende de las circunstancias. Pero aun así, la propensión permanecerá siempre presente, y conviene recordarlo para cuidar la prevención. El nacionalismo forma uno de esos 'sistemas ideológicos ocultos' de los que les he hablado en varias ocasiones.

Son redes conceptuales y emocionales muy bien trabadas (por su propia lógica y por la historia), pero que no son del todo conscientes. Pueden tener una cara y un envés, y solo conocerse una de esas facetas. Lo malo es que al admitir una parte, se acepta el sistema entero sin saberlo. Pondré un ejemplo teológico: el sistema oculto del monoteísmo lleva un germen de intransigencia, de supremacismo y de violencia. Muchos buenos cristianos se indignarán, porque el cristianismo predica —y en muchísimos casos ejerce— el amor al prójimo, la igualdad de los hijos de Dios. Y sin duda lo hacen con toda sinceridad. Pero en el sistema monoteísta hay unos 'genes ideológicos' agazapados, que en determinadas circunstancias se activan.

El monoteísmo históricamente ha estado relacionado con religiones reveladas, que predican la verdad absoluta y, por lo tanto, la falsedad de las otras religiones. Recuerden que, desde san Cipriano (siglo III), la Iglesia católica ha defendido que “fuera de la Iglesia no hay salvación”. Su amor por la humanidad incluía la preocupación por su salvación, es decir, por que todos los humanos estuvieran dentro de la Iglesia. Aunque fuera a la fuerza. También exigía un esfuerzo para aniquilar a los enemigos de la verdad. Esas 'buenas intenciones' con las que, como dice el proverbio, está empedrado el camino del infierno, se encuentran en el origen de las cruzadas y de la yihad. Y también de las políticas que ofrecen la salvación. “Es necesario tener el valor de ser injusto para conseguir la justicia” fue el lema de Robespierre, Saint Just, Napoleón, Lenin, Stalin 'e tutti quanti', y siempre condujo al Terror.

Esto no impide que haya monoteístas absolutamente dedicados a la construcción de la paz. El mínimo y dulce Francisco de Asís nace de la misma cepa que el piadoso san Bernardo de Claravall, que predicó la segunda cruzada y en su 'Elogio de la nueva milicia templaria' escribió: “Aspira esta milicia a exterminar a los hijos de la infidelidad, combatiendo a la vez en un doble frente: contra los hombres de carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal”. Todos conocemos lo difícil y precario que ha sido evitar que los 'genes ideológicos' violentos se manifiesten en cuestiones religiosas. La historia de las guerras de religión es una página oscura de la humanidad.

Volvamos al nacionalismo. El amor a la tierra, al grupo, a la propia cultura es universal y profundo. La palabra 'nostalgia' designa la enfermedad producida por estar lejos del hogar. Su sinónimo inglés es aún más explícito: 'homesick'. Este sentimiento de arraigo tuvo que ser exacerbado para poder convertir la pertenencia al grupo, la identidad, en el núcleo de la personalidad. ¿Y para qué interesó fomentar ese sentimiento? Para poder pedir sacrificios al ciudadano, sobre todo al tener que enfrentarse con otros grupos.

El victimismo y la corrupción
La identidad tiene un gen belicoso, porque se construye 'contra' alguien. Empieza así a tramarse un sistema más complejo, de modo casi automático. Para mantener la identidad y la cohesión del grupo en épocas de paz, conviene fomentar emociones o creencias aglutinadoras. El amor podría ser una de ellas, pero con frecuencia se ha buscado en dirección contraria. Si necesitamos la identidad de pertenencia para enfrentarnos con el enemigo, si la amenaza nos une, será eficaz buscar un enemigo como gran pegamento social. Este es un fenómeno tan frecuente que no vale la pena poner ejemplos. En cambio, el modo de fomentarlo puede ser variado.

Había que separarse del pueblo español, que Sabino Arana consideraba inmoral y religioso

Sentirse víctima es uno de ellos. Suele estar unido a un sentimiento de humillación y de impotencia. Es lo que caracteriza el resentimiento, dentro de nuestra alquimia emocional. Liah Greenfeld, en 'Nationalism: Five roads to modernity', considera que es la emoción que está en el origen del nacionalismo moderno. Vuelvo a decir que ese sentimiento no siempre se activa, pero puede hacerlo con facilidad si se dan condiciones apropiadas. Otra forma de 'victimismo' puede ser el miedo a la 'corrupción', a perder la integridad. Joan Oliver, exdirector de TV3, afirmó en la tertulia del programa radiofónico 'El Món', de RAC1: “Los españoles son españoles y son chorizos por el hecho de ser españoles”. En este sentido, la 'españolización' corrompe a Cataluña, como sugiere el sociólogo Salvador Cardús en Twitter: “La corrupción en Cataluña es consecuencia de su españolización en las últimas décadas”.

Banderas y nacionalismos
El nacionalismo vasco de Sabino Arana también veía en los españoles un peligro, en este caso para su religión. Arana afirmaba que el autogobierno de Euskadi no era ma´s que un medio para cumplir la aute´ntica misio´n nacional, consistente en mantener la pureza cato´lica del pueblo vasco. Habi´a que separarse del pueblo espan~ol, que Sabino consideraba inmoral e irreligioso, para preservar el catolicismo de los vascos, garantizar la pureza de sus costumbres y alcanzar asi´ la salvacio´n religiosa.

En mi infancia, se nos educaba en el 'nacionalismo español' y nos hacían leer 'Defensa de la Hispanidad', de Ramiro de Maeztu

Telesforo Monzón creía que el pueblo vasco es "un Pueblo creado de la mano de Dios y que ha vivido durante milenios con su ser, su aspecto, su ley, su aliento, y su sabiduría particular". Hace ya muchos años, me invitaron a mantener un debate público con el obispo Setién —un hombre, por lo demás, extraordinariamente cortés—, a quien le preocupaba también que las ideas mesetarias pusieran en peligro la salud espiritual de su grey. Desde otro tipo de melopea nacionalista, una persona sin duda inteligente como Unamuno pudo escribir este poema tan estúpido:

"Adiós, mi Dios, el de mi España.
Adiós mi España, la de mi Dios,
se me ha arrancado de viva entraña
la fe que os hizo cuna a los dos"

En mi infancia, se nos educaba en un 'nacionalismo español' cortado por un patrón similar a todos los nacionalismos. Se nos hacía aprender de memoria: “España tiene voluntad de imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el imperio”. Nos hacían leer 'Defensa de la Hispanidad', de Ramiro de Maeztu, donde afirmaba que la decadencia de España se debía a habernos olvidado de nuestra misión y aceptado ideas foráneas. Unamuno sostenía algo parecido, lo que provocó un debate con el europeísta Ortega. Para terminar el cóctel, leíamos a la generación del 98 que, en general, identificó España con Castilla. El artículo se hace demasiado largo, pero quiero recordar el análisis fundamental que hace Hannah Arendt, victima del nazismo, sobre el nacionalismo, y que podremos ampliar si quieren en el foro.

En 'Los orígenes del totalitarismo', Arendt subrayó que en el Estado moderno se da un conflicto entre Estado y Nación. Es el que moviliza a independentistas de todas las confesiones. “La nación", explica Arendt, "es el pueblo que toma consciencia de sí mismo, de acuerdo con su historia; es el 'milieu' en el que nace la persona”. En cambio, el Estado es una sociedad abierta que gobierna sobre un territorio donde sus poderes protegen y dictan las leyes; el Estado sólo conoce ciudadanos, sin importar la nacionalidad a la que pertenecen. El nacionalismo significa esencialmente la conquista del Estado por medio de la nación y, por ende, la identificación del ciudadano como nacional.

Según Arendt, “el nacionalismo es esencialmente la expresión de esta perversión del Estado al convertirlo en un instrumento de la nación, y de la identificación del ciudadano con el miembro de la nación”. La soberanía nacional, en consecuencia, perdió su connotación original de libertad del pueblo y se vio rodeada de un aura pseudomística de arbitrariedad ilegal. La ley se puso al servicio del 'alma nacional', lo que propició actuaciones arbitrarias: “El Estado pasó en parte de ser instrumento de la ley a ser instrumento de la nación”. “La nación", concluye, "había conquistado al Estado; el interés nacional tenía prioridad sobre la ley mucho tiempo antes de que Hitler pudiera declarar ‘justo es lo que resulta bueno para el pueblo alemán”.

¿Alguien puede pensar que todos los alemanes que siguieron a Hitler eran seres perversos o tarados mentales? Como expuso Arendt en 'La banalidad del mal', eran personas normales y corrientes, como usted y como yo, que tuvieron la desdicha de que las circunstancias activaran genes patógenos que habían asimilado al aceptar un sistema que parecía contener solo bellos y generosos sentimientos de amor patrio. He alertado muchas veces de que sufrimos un 'síndrome de inmunodeficiencia social', que nos impide producir anticuerpos para protegernos de tan peligrosos agentes. Intentar hacer conscientes esos 'sistemas ideológicos ocultos', a los que todos somos vulnerables, es mi humilde contribución a nuestra actual circunstancia. Continuaré... si ustedes quieren.

Visita a los golpistas encarcelados
Torra y su tour carcelario pagado por el 155: tres altos cargos, tres coches y diez escoltas
María Jamardo okdiario 22 Mayo 2018

Quim Torra ha visitado este lunes a los golpistas encarcelados en tres prisiones de Madrid. Lo ha hecho acompañado de un séquito integrado por tres altos cargos de la Generalitat y diez escoltas. La comitiva se ha desplazado en tres coches oficiales. El despliegue de recursos públicos se ha producido en plena vigencia del 155 que mantiene el control del Ministerio de Hacienda sobre los gastos de la Generalitat.

El president viajó este lunes a primera hora en avión desde el aeropuerto del Prat (Barcelona) al de Adolfo Suárez (Madrid-Barajas) acompañado para su periplo por un séquito de tres altos cargos: Jaume Clotet, Director de Comunicación del Govern (y de JxCat), Josep Rius, ex Jefe de Gabinete de Presidencia con Puigdemont – miembros eventuales del Govern, cuyo nobramiento y cese, según confirman fuentes de Moncloa, son discrecionales del cargo que los designa- y Carles Fabró, funcionario Director Jefe del Gabinete de Relaciones Externas y Protocolo de la Generalitat. Diez agentes de los Mossos custodiaron en todo momento a la comitiva, a bordo de los tres coches oficiales asignados, en plena aplicación del 155.

La primera visita oficial de Quim Torra “en nombre del Gobierno de Catalunya” ha sido a las prisiones madrileñas de Estremera (para encontrarse con los ex consejeros Junqueras, Forn, Romeva, Rull y Turull); Alcalá Meco (para ver a Bassa y Forcadell) y Soto del Real (donde se entrevistó con los ex presidentes de ANC y Ómnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, respectivamente).

Diez agentes de los Mossos especializados en la protección de personalidades -dependientes de la Comisaría General de Recursos Operativos (CGRO) y adscritos a la unidad AE (Area de Escoltas)- con un sueldo medio mínimo de 2.500 € netos mensuales, se ocuparon de la seguridad del actual Presidente de la Generalitat.

Torra y sus acompañantes utilizaron 3 coches con matrícula oficial (un Seat Alhambra y dos Ford Mondeo que le esperaban a pie de pista a su llegada) y cristales tintados para realizar los más de 250 kilómetros, distribuidos en varios trayectos, que conectan las tres cárceles. Pese a que el pasado mes de octubre, el Gobierno central retiró al Govern -en aplicación del 155- hasta 80 vehículos del total de más de 950 que integran el parque automovilístico de la Generalitat (314 renovados en 2017, de los cuales sólo 8 son híbridos y 4 eléctricos), Quim Torra continúa disfrutando sin limitaciones de los privilegios ordinarios de sus predecesores.

El control del 155
El texto del artículo 155 habilita al Gobierno de la Nación, por sí mismo o a través de los órganos previstos a ejercer las competencias necesarias para el control en materia económica, financiera, tributaria y presupuestaria, destacando especialmente que se adoptarán las medidas necesarias para: “Garantizar que la totalidad de los fondos que por cualquier concepto corresponda transferir del Estado a la Comunidad Autónoma, a sus organismos, entes y entidades vinculadas o dependientes de la misma y de su sector público empresarial, no se destinen a actividades o fines vinculados o relacionados con el proceso secesionista que motiva el presente Acuerdo o que contravengan las medidas contenidas en el mismo”.

Por ello no se entiende que Quim Torra disponga libre y discrecionalmente de todos los medios a su alcance, una vez materializada su investidura, sin requerir autorización previa para la utilización de recursos públicos y medios humanos con una finalidad claramente propagandista para la causa independentista, como es la visita a las cárceles de los golpistas en prisión provisional.

Así las cosas, además, el Gobierno central podría “acordar el nombramiento, el cese o la sustitución temporal con asunción de las funciones correspondientes, de cualesquiera autoridades, cargos públicos y personal de la Administración de la Generalitat de Cataluña, así como los de cualesquiera organismos, entes y entidades vinculadas o dependientes de la misma, y de su sector público empresarial”.

Cincuenta embajadores españoles jubilados denuncian en una carta la actitud de Bélgica frente a la crisis catalana
Los exdiplomáticos aseguran que el trato recibido por Carles Puigdemont y los exconsejeros huidos pone de manifiesto la «escasa disposición» de Bruselas «a colaborar con la Justicia española»
ABC.ES 22 Mayo 2018

Cincuenta embajadores españoles, ya retirados, han unido sus fuerzas y han firmado una carta que han dirigido al embajador belga en España, Marc Calcoen. Lo hacen para manifestar su «sorpresa» –también su «preocupación e indignación»– por la actitud que tanto el Gobierno como la Justicia belgas han adoptado con España, «un Estado socio en el seno de la Unión y aliado en el marco de la OTAN», durante la crisis catalana.

Los exdiplomáticos lamentan ante su colega que, desde Bruselas, se haya hecho caso omiso a la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) que España lanzó cuando el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y varios de sus exconsejeros, huyendo, se refugiaron en Bélgica, tras culminar su mediático e intrincado «proceso de insurrección contra el Estado español».

En la misiva, se rememoran algunos de los momentos más críticos. Ejemplo de ello es cuando el vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Jan Jambon, criticó a la «Justicia española por enjuiciar a las destituidas autoridades catalanas, dado que éstas se habían limitado a seguir el mandato de sus electores». También recuerdan que el político belga «se mostró dispuesto a conceder el estatuto de refugiados políticos a los prófugos y pidió a la comunidad internacional que estuviera vigilante para asegurar que Puigdemont recibiera un trato justo».

Los antiguos embajadores se quejan –además– de que, a pesar de que la Audiencia Nacional acusó a Puigdemont y sus exconsejeros fugados de sedición, prevaricación, malversación y desobediencia, Bélgica «puso en duda el respeto de los derechos humanos en España (...) las condiciones de detención, las garantías de un juicio justo, las condiciones de las cárceles y la posible exposición a episodios de violencia». En la carta se afirma sin ambages que el fiscal del rey, Jean-Marc Meilleur, «dinamitó la aplicación de la OEDE, que se basa en la confianza en los sistemas judiciales de los miembros».

Por último, los embajadores jubilados lamentan el desenlace que tuvo el periplo de Puigdemont y sus exconsejeros por tierras belgas: «La autoridad judicial belga ha dado largas a la repuesta –a pesar del carácter urgente de la OEDE– y ha decidido conceder la libertad provisional a los prófugos, a los que el Gobierno belga ha consentido que actúen con plena libertad para realizar actividades políticas en contra de la Constitución y de las leyes españolas». Los diplomáticos retirados no dudan en asegurar que esta actitud ha puesto de manifiesto la «escasa disposición» de Bélgica «a colaborar con la Justicia española».

MÁS SECTARISMO
De los barrenderos a los enterradores: la imposición del catalán en Palma
La Gaceta  22 Mayo 2018

El PP de Palma asegura que el equipo de Gobierno “prioriza la ideología por encima del mejor servicio a los ciudadanos”.

Sigue la imposición del catalán en Palma. Tras los barrenderos de la empresa municipal Emaya y los hamaqueros de las playas, ahora son los enterradores los que deberán certificar el dominio oral y escrito del catalán para poder trabajar en la Empresa Funeraria Municipal de Palma (EFM).

Según publica El Mundo, la decisión se ha llevado a cabo en el consejo de administración de la empresa y con ella se exige nivel A de catalán a todos los enterradores de la EFM y el nivel C a los de los aspirantes a administrativos. La iniciativa está avalada por la presidenta de la empresa, la edil de Podemos Antonia Martin.

Desde el PP han asegurado que esta nueva imposición demuestra que el alcalde nacionalista, Antoni Noguera (Mes), que llegó a la alcaldía hace un año bajo un pacto entre el PSOE y Podemos -en los dos primeros años de la legislatura el regidor fue el socialista José Hila- “prioriza la ideología por encima del mejor servicio a los ciudadanos” y ha manifestado que “después de unas cláusulas lingüísticas que llegan al absurdo” -como exigir que una empresa privada deba hacer sus comunicaciones internas en catalán para poner contratar con el Ayuntamiento- ahora se encuentran con que en el último momento, sin previa negociación con sindicatos e incumpliendo el propio reglamento, se cambian las bases de un bolsín de trabajo de operarios y administrativos de funeraria para exigirles un mayor nivel de catalán”.

Asimismo, ha señalado que desde la formación exigen que se convoque un consejo administración extraordinario en el que se retiren estos puntos y “se deje a un lado el sectarismo y el partidismo”.

El Ayuntamiento Baleares sigue la línea marcada por el Gobierno autonómico y que el pasado mes de marzo el decreto para imponer el catalán en la Sanidad, una medida que obliga a conocer la lengua cooficial para optar a traslados y a complementos de carrera profesional. Conmina además a los médicos y enfermeros a tener la titulación de catalán B1 -elemental- y a los auxiliares de enfermería y celadores el nivel A2 -básico-. En caso de que no lo tengan de inicio se les da un plazo de dos años para obtenerlo una vez aprueben las oposiciones. Además, los trabajadores de la sanidad pública no pueden promocionarse profesionalmente si no se acredita el nivel de catalán de la plaza deseada.

Este decreto, “que nada tiene que ver con una mejor atención a los pacientes, sino con la necesidad de Francina Armengol de arrodillarse ante MES para mantener su mandato”, según el PP, ya tiene consecuencias para los ciudadanos baleares.

Tres heridos tras una pelea en la playa de Canet de Mar (Barcelona) al retirar cruces amarillas
OKDIARIO 22 Mayo 2018

Un grupo de personas ha arrancado decenas de cruces amarillas que estaban clavadas en la playa de Canet de Mar (Barcelona), lo que ha provocado un pequeño enfrentamiento que ha acabado con tres heridos leves.

Fuentes policiales han explicado que el incidente se ha producido sobre las 16.00 horas, cuando varias personas, algunas de ellas con la cara tapada, han comenzado a arrancar cruces amarillas que habían situado grupos independentistas en la arena de la playa.

Las cruces tenían inscritas palabras como ‘Democracia’ y ‘Libertad’ para simbolizar la muerte de estos conceptos en el Estado.

Al sacar las cruces, un grupo de personas favorable a la presencia de este símbolo en la playa ha recriminado la acción, lo que ha provocado algún rifirrafe.

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont también ha condenado el incidente en un tuit: “Mi total condena a estas agresiones del fascismo unionista, que continúan impunes. No hagamos ninguna concesión a sus provocaciones. Si nuestra actitud cívica y no violenta los exaspera, señal que vamos bien. No caigamos en ninguna provocación”.
 


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