AGLI Recortes de Prensa   Sábado 26 Mayo 2018

España, abandonada
EDITORIAL Libertad Digital 26 Mayo 2018

Aún no es posible saber si lo ocurrido este viernes ha sido una mera representación que no va a llevar a ningún resultado real o si, por el contrario, estamos a las puertas de un gobierno social-comunista apoyado por los separatistas que, obviamente, podría ser catastrófico.

Pero una cosa sí ha quedado fuera de toda duda después de las múltiples declaraciones y comparecencias que han jalonado uno de los días políticos más intensos de los últimos meses: que ninguno de los cuatro grandes partidos está en este momento trabajando para España y los españoles.

En mayor o menor medida todos se limitan a los movimientos que creen que les convienen de cara a una próxima convocatoria electoral o, en su defecto, a intentos más que evidentes de alcanzar el poder al coste que sea.

En algunos casos el interés partidista puede coincidir más con lo que sería deseable para el conjunto de la nación que con otros, es evidente que la llegada al poder de Iglesias y los partidos separatistas es un riesgo inasumible aunque sea a través de un presidente interpuesto como Sánchez, pero eso tampoco justifica la estrategia de Rajoy que nos ha llevado hasta este punto: con una gestión desastrosa del golpe independentista en Cataluña, renunciando a afrontar el problema separatista que se extiende por varias comunidades de España y, muy al contrario, entregando -a través de una serie de pactos vergonzantes- la gobernabilidad a un PNV que ha tardado 48 horas en traicionarle.

Ciudadanos tampoco sale bien parado del análisis objetivo de su actuación: si bien es cierto que, tal y como defienden ahora los de Rivera, lo mejor sea la convocatoria de elecciones, la oportunidad de lograrlo estuvo a su alcance esta misma semana negándose a apoyar unos Presupuestos desastrosos y llenos de concesiones al separatismo.

Argumenta el partido naranja que la sentencia de la Gürtel marca un antes y un después, pero lo cierto es que no hay una razón objetiva para que esto sea así: por un lado, todos conocíamos ya esas prácticas corruptas del PP; por el otro lo cierto es que el único miembro relevante del partido condenado es Bárcenas, expulsado hace mucho tiempo y, además, la sentencia asegura que se actuó sin el conocimiento de la dirección genovesa. En resumen: no hay ninguna novedad.

Y qué decir de un PSOE que se ofrece como opción regeneradora pese a los tremendos casos de corrupción que arrastra y, además, está dispuesto a llegar a Moncloa de la mano de partidos que no son sólo golpistas, sino que en Cataluña han participado de, o protagonizado la corrupción más escandalosa de Europa.

La apuesta de Sánchez es un despropósito que tampoco se justifica por una sentencia que puede que haya sido más contundente de lo esperado, pero que no ha revelado nada que no fuese de público conocimiento. El secretario general socialista está lanzando un órdago muy atrevido que puede darle unos meses de poder, pero a un coste enorme no sólo para España, sino también para un PSOE que en las últimas semanas parecía haber entendido que el asunto esencial en la política española es ahora y va a ser en los próximos años la cuestión nacional, y que manda ahora un mensaje dramático al electorado aupándose a los hombros de Torra y Puigdemont para llegar al gobierno.

El único coherente ha sido Podemos: los de Iglesias llevan desde hace cuatro años trabajando para destruir el tejido institucional y social que define y sustenta nuestro país, seguros de que sólo un desastre mayúsculo puede llevarlos al poder. La crisis que podría abrirse ahora podría ser esa debacle, es cierto, pero si esa coherencia es innegable no lo es menos que a ellos, como a todos los demás, les dan igual el futuro y los ciudadanos de una España que, hoy más que nunca, parece abandonada por su clase dirigente.

Lo peor que puede pasar es que no pase nada
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN elespanol 26 Mayo 2018

Pedro Sánchez ha hecho lo que debe hacer el líder del principal partido de la oposición tras la demoledora sentencia del caso Gürtel: presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy, un presidente del Gobierno marcado por la corrupción y a quien el fallo de la Audiencia Nacional tilda de mentiroso. Un hombre perdido que ya no cuenta ni con la autoridad política ni con la autoridad moral para seguir al frente del país.

Rajoy ha rozado este viernes el patetismo cuando ha intentado ponerse por encima de la Justicia, amparándose en el buen momento económico y en los recientemente aprobados Presupuestos Generales del Estado. Vamos, como si con ello pudieran borrarse de golpe las verdades contundentes que contra su partido –“eficaz sistema de corrupción institucional”– pueden leerse en la sentencia. O como si los votos eliminaran todas las tropelías que se describen a lo largo de más de 1.600 folios.

Sánchez, todo o nada
La continuidad de Rajoy sería la demostración palpable del fracaso de las instituciones. El pavor que le produce al presidente su horizonte judicial cuando salga de la Moncloa –y pierda su condición de aforado– le hace aferrarse al sillón sin importarle si con ello arrastra a la Presidencia del Gobierno a unos niveles de deterioro y devaluación incompatibles con nuestra democracia.

La apuesta de Sánchez, que busca obligar a definirse a Albert Rivera, es a todo o nada en un momento en el que su partido no despierta más que indiferencia, el peor de los sentimientos en política. El líder del PSOE cree que con la posibilidad de ser presidente, que entusiasma a quienes le auparon a la secretaría general hace ahora un año, su partido volverá a tener un espacio propio.

Ciudadanos es consciente de que Rajoy no debe seguir al frente del país. Pero no quiere darle a Sánchez esos meses que el socialista quiere vivir en Moncloa antes de convocar elecciones; ni se unirá a nada que cuente con el apoyo de los independentistas. Por el contrario, la solución del partido naranja pasa por que sea el propio presidente del Gobierno el que dé por finalizada la Legislatura y llame a la urnas.

Contubernio ingobernable
La mejor solución para España pasa por un acuerdo entre Sánchez y Rivera. Sánchez debería añadir a su moción de censura una fecha electoral concreta y cercana, exactamente lo mismo con lo que estuvo de acuerdo cuando se activó en Cataluña el artículo 155 de la Constitución. Y Rivera, apoyar este escenario y permitir el acceso del socialista a la Presidencia del Gobierno aunque sea por unos pocos meses.

Si no se produce este acuerdo, a la moción de censura sólo la salva un contubernio formado por PSOE, Podemos y todos los grupos separatistas, incluido el de Puigdemont y Torra. Sería inenarrable que después de apoyar los PGE y sacarle al Gobierno hasta las entretelas, el PNV se fuera ahora con Sánchez. Éste conglomerado desalojaría a Rajoy pero a cambio dejaría un parlamento ingobernable. Y esto ni lo desea la ciudadanía ni lo permitiría un sector del PSOE que probablemente se revolvería contra su secretario general. Ciudadanos también teme que este escenario pudiera facilitar el indulto de los golpistas catalanes.

Lo peor que podría pasar es que no pasase nada y Mariano Rajoy volviera a sobrevivir a sus miserias. PSOE, Ciudadanos y Podemos –que ya ha dejado claro su apoyo para desalojar al PP– deben aparcar sus diferencias para que se convoquen elecciones generales ya.

Armarios
Los fantasmas de la corrupción estaban mal enterrados. La dura sentencia Gürtel devuelve la legislatura al colapso
Ignacio Camacho ABC 26 Mayo 2018

Dieciocho horas le ha durado al Gobierno el impulso de los Presupuestos; si en la política todo se ha vuelto volátil, en el PP ya no hay nada más fugaz que un éxito. El mayor logro de Rajoy en lo que va de año, casi de legislatura, no le ha alcanzado para una pizca de merecido lucimiento. La sentencia Gürtel, por esperada que fuese, representa mucho más que un nuevo contratiempo: tiene un efecto acumulativo devastador en el mismo día que a Zaplana lo metían preso. El partido vive en estado de angustia, sin tregua ni resuello. Los dirigentes reaccionan con un ánimo desganado, escéptico; salen a explicarse por pura rutina pero sin la menor confianza en sus propios argumentos. La teoría de los «casos aislados» suena ya ridícula, como un tirito de pistola para defenderse de un bombardeo. Y todavía quedan los juicios de Púnica y Lezo, más el de los papeles de Bárcenas, en el que el presidente podría quedar directamente expuesto. La corrupción no estaba amortizada, sólo dormía un sueño de legajos polvorientos. Los fantasmas del pasado han vuelto a escaparse entre inquietantes crujidos de armarios abiertos.

Esta vez es la propia organización la que sale malparada de la condena. Las siglas, el mayor patrimonio de un partido, han quedado en evidencia. Sí, lo del «título lucrativo» tiene matices atenuantes y las penas son más duras que por homicidio, pero el ruido es demasiado atronador para combatirlo con cuestiones técnicas. El veredicto de la Audiencia es un regalo en bandeja para Cs y la izquierda, dueña de la opinión pública desde que el Gobierno instituyó un duopolio televisivo contra el dictamen de la Comisión de Competencia. Rajoy resistirá el huracán todo lo que pueda pero esta vez tiene un problema: está en minoría parlamentaria, a merced de una oposición que puede presentarle otra moción de censura o abrasarlo a fuego lento en la hoguera. Y la perspectiva de unas elecciones anticipadas conduciría el conflicto separatista –¿sería posible un 155 en funciones?– a la tormenta perfecta.

El momento político se ha vuelto dramático y lo de menos es la ruptura con Ciudadanos. La colaboración, ya muy agrietada, se acabó de hecho el miércoles con el pacto presupuestario y el objetivo de Rivera consiste ahora en ensanchar su espacio. La cuestión es que el país se queda en manos de un Gabinete escondido de sí mismo, bajo una sensación creciente de interinato y acosado en las sedes como en los tiempos del «pásalo». Este mandato, que hace dos años se prometía razonablemente estable, ha entrado en colapso. Al marianismo sólo le queda la posibilidad de autorrescatarse del naufragio mostrando en Cataluña su voluntad de liderazgo. Ése es el único plano en que el presidente aún puede encontrar un mínimo y desconfiado consenso constitucionalista en torno a la defensa del Estado. Si los adversarios no lo desalojan antes asaltando el poder por un atajo.

Rajoy furioso y asustado
Pablo Sebastián republica 26 Mayo 2018

Las trituradoras de papel del Palacio de la Moncloa van a ser engrasadas y puestas a punto para que el día de la mudanza de Mariano Rajoy, que está al llegar, no queden rastros de los secretos que se tramaron en la residencia de la Presidencia del Gobierno de España. La que Rajoy ejerció los últimos ocho años con implacable autoritarismo (incluso con los suyos), sin respeto a la democracia y libertades y sentado sobre un barril repleto de pólvora de corrupción del PP.

La vomitona de insultos y descalificaciones que ha lanzado Rajoy en contra de Pedro Sánchez por haberle presentado una merecida moción de censura tras conocerse la sentencia del caso Gürtel y el repugnante argumentarlo del PP prueban de la furia y miedo de Rajoy a perder el poder y a sentarse ante un juez por la corrupción.

Acababa de conseguir don Mariano un ‘triunfo político’ con la aprobación de los Presupuestos de 2018 haciendo concesiones a los nacionalistas que ahora demoniza como aliados de Sánchez. Pero, ironía del destino, esos Presupuestos se pueden convertir en un seguro para que Sánchez pueda agotar la legislatura como presidente del Gobierno hasta mediados de 2020.

Los Presupuestos de Rajoy fueron flor de un día. Y puede que no habrían sido aprobados si la sentencia de Gürtel (secuestrada unos día por Rajoy), se hubiera publicado antes como estaba previsto. Pero a pesar de esas precauciones la gran fiesta de la corrupción del PP se les disparó con la detención de Zaplana que dejó lívidos a Urkullu y Rivera (compañeros de Presupuestos) a los que desde La Moncloa les dijeron que Zaplana -que fue portavoz de Rajoy en el Congreso- era de la ‘pandilla de Aznar’.

Pero tras el ingreso en prisión de Zaplana estalló la sentencia de Gürtel y se desataron todas las alarmas. Y Rajoy, experto en no tomar decisiones y en cobardía (como cuando no se atrevió a aplicar el artículo 155 en Cataluña el día 7 de septiembre, impidiendo el referéndum del 1-O y la declaración de la independencia) se tomó a chufla la sentencia de Gürtel y repitió el mantra de ‘los casos aislados de corrupción del PP’ -que más bien es una epidemia-, convencido que el tiempo la enterraría, como su SMS a Bárcenas de ‘Luis se fuerte’.

Incluso cuando, al calor de la indignación nacional por Gürtel, se empezó a hablar en la tarde del jueves de la moción de censura (Pablo Iglesias se la pidió a Pedro Sánchez) y en el Gobierno y el PP empezó a circular el pánico, Rajoy se lo tomó a broma y descartó un inmediato adelanto electoral antes de que Sánchez presentará en el Congreso (con astuta premura) la moción de censura contra Rajoy, que lo puede llevar a la Presidencia del Gobierno.

Pero cuando Iglesias y varios partidos nacionalistas le ofrecieron a Sánchez su apoyo a la moción, entonces empezaron a sonar todas las sirenas en de La Moncloa y el PP. Y Rajoy, preso de ira y de miedo, anunció que caerían sobre España todas las plagas de Egipto en el caso de que Pedro Sánchez fuera elegido -democráticamente, por cierto- Presidente del Gobierno.

Y en estas estamos, con Rajoy despavorido y casi haciendo las maletas, y con un Albert Rivera desconcertado e indignado al ver que Sánchez puede llegar a La Moncloa antes que él. Motivo por el que Rivera pide elecciones inmediatas y renuncia a castigar la corrupción del PP (a cuyo hedor ya está habituado) con la misma dureza con la que linchó de implacable manera a Cristina Cifuentes en Madrid por un máster irregular en nada comparable a la sentencia de Gürtel.

La sumisión de Rivera a Rajoy empieza a ser escandalosa y obscena por cuanto nos advierte que lo único que importa a Rivera es ser el sucesor de Rajoy y quedarse con los votos del PP. Olvidando Rivera que apoyó la fallida investidura de Sánchez en marzo de 2016, tras firmar un programa conjunto de Gobierno con el PSOE que calificó de ‘momento histórico’. Pero a Rivera se le han subido las encuestas a la cabeza y sus principios y compromisos democráticos se le han caído a los pies.

Aunque eso, que hace ya algún tiempo que lo venimos apreciando en Cs, es poca cosa si lo comparamos con los desesperados bramidos de Rajoy que se escuchan en toda España y en Europa como un ancestral lamento que emana de la cripta de esa casa de los horrores que se llama La Moncloa. El lugar donde las máquinas trituradoras de papel parecen estar a punto de arrancar su función de eliminar rastros y huellas de su último inquilino por lo que pudiera pasar.

Naturalmente hasta el rabo todo es toro. Y Rajoy ya salió ileso de otras dos pruebas anteriores: la fallida investidura de Sánchez con el voto en contra de Podemos; y su investidura a finales de 2016 tras la caída de Sánchez en el PSOE y la abstención de los socialistas en la investidura de Rajoy. Ahora da la impresión, visto el apoyo inicial de Podemos a Sanchez, que la pelota está en el tejado nacionalista y sería asombroso que a Rajoy lo salvara en última instancia Puigdemont.

bárcenas y su mujer deben pagar 50,4 millones
La factura de Gürtel: la época 'dorada' de la trama costó 123 millones al erario público
Las multas impuestas por la Audiencia se elevan a 105,6 millones. A eso hay que sumar la responsabildiad civil de 6,2 millones y el decomiso de 11,8 millones de comisiones ilegales
David Fernández. Beatriz Parera elconfidencial 26 Mayo 2018

La sentencia del caso Gürtel no solo deja 29 condenas que suman 351 años de prisión, sino que conlleva además para una veintena de los procesados una serie de sanciones económicas que buscan resarcir el daño causado. Los condenados tendrán que rascarse el bolsillo. Las multas ascienden a 105,6 millones de euros y las responsabilidades civiles suman otros 6,2 millones. Además, hay que añadir una tercera cantidad. La sentencia también exige que se decomise a los acusados dinero y bienes por valor de 11,8 millones por las comisiones y regalos que recibieron gracias al amaño de adjudicaciones públicas. La Audiencia Nacional quiere esa cantidad para repartirla entre las administraciones víctimas de los delitos: la Comunidad de Madrid, la Junta de Castilla y León y los ayuntamientos de Madrid, Pozuelo de Alarcón, Majadahonda y Estepona.

En total, 123,7 millones de euros que dan una idea de la época dorada que vivió la trama en los años juzgados (1999-2005). Y eso que todavía queda una segunda parte por enjuiciar (2006-2009) y la pieza de los 'papeles de Bárcenas'. Ahora habrá que ver si los condenados pueden hacer frente a sus condenas económicas. Para hacernos una idea de los tejemanejes de la trama, la sentencia deja claro que el cabecilla de la misma, Francisco Correa, "percibió por contratos públicos adjudicados a sus empresas la cantidad aproximada de 8.400.000 euros". Además, Correa ingresó "2.850.000 euros en concepto de comisiones por su intermediación en favor de empresas ajenas a su grupo". Todo en contratos amañados. Es decir, que por cada 220.588 euros que Correa se llevó irregularmente ha sido condenado a un año de cárcel.

La sentencia incluye 23 multas económicas que suman 105,6 millones de euros. Casi la mitad de esa cantidad, 50,4 millones, deberá ser abonada por el matrimonio que forman el extesorero Luis Bárcenas y Rosalía Iglesias (44.816.000 euros él y 5.600.000 euros ella). Para pagar la pareja tendrá que recurrir al dinero que tiene bloqueado judicialmente en el extranjero y a sus propiedades, como la lujosa vivienda de Baqueira Beret (Lleida) que ambos compraron en 2008 por 941.000 euros. El sumario del caso revela que entre los años 2000 y 2013 Bárcenas e Iglesias manejaron 41,46 millones de euros en diversas cuentas abiertas en bancos suizos y españoles.

Los últimos datos aportados por la Fiscalía suiza remitidos en marzo de 2017 a la Audiencia Nacional señalan que el dinero allí bloqueado sigue rentando a la pareja. Los 19,4 millones bloqueados inicialmente habían crecido gracias a los intereses a los 20,7 millones en diciembre de 2016, un aumento del 6%. Otro de los extesoreros de AP, Ángel Sanchis, y su hijo han sido condenados a dos multas que suman 12 millones euros por blanqueo de capitales y ayudar a Bárcenas a aflorar su patrimonio.

La multa puesta a Francisco Correa no es tan alta como la de Bárcenas. Tendrá que pagar 6,1 millones de euros. Y su mano derecha, Pablo Crespo, 2,79 millones de euros. Ambos también tienen dinero bloqueado en el extranjero. Correa suma 22,8 millones de euros en varias cuentas suizas y Crespo solo 1,8 millones de euros. El dinero también les ha rentado. El patrimonio bancario del cabecilla de la trama se ha visto incrementado en cinco millones de euros entre 2009 y 2016 y el de Crespo en 500.000 euros. El primero ha empezado a resarcir algunas cantidades.

En septiembre de 2016 Correa pidió a las autoridades suizas que liberaran 2,2 millones de euros en concepto de responsabilidad civil pocos días antes de que comenzara el juicio sobre la primera época de la trama, que le ha supuesto una condena de 51 años de prisión. En total Correa ya se ha mostrado dispuesto a pagar cinco millones de euros para hacer frente a las responsabilidades civiles en cuatro piezas en las que está imputado. Su exmujer, Carmen Rodríguez, tendrá que pagar 1,5 millones. Las multas también han sido altas para sus colaboradores en la trama, según la sentencia una "empresa criminal". El que fuera su contable, José Luis Izquierdo, tendrá que abonar 3,7 millones de euros y el asesor que le creó todo el entramado empresarial en el extranjero, Luis de Miguel, 6,4 millones de euros.

Los exalcaldes madrileños que se concertaron con Correa para amañar contratos públicos también han salido mal parados en las sanciones económicas. Guillermo Ortega, que dirigió el Ayuntamiento de Majadahonda, tendrá que pagar 9,4 millones de euros. Y el de Pozuelo, Jesús Sepúlveda, 1,3 millones de euros. Su exmujer, la exministra Ana Mato, ha sido condenada como partícipe a título lucrativo y tendrá que abonar 27.857,53 euros por disfrutar de regalos de la trama. Otro de los condenados es el ex viceconsejero madrileño Alberto López Viejo, una de las 'ranas' de Esperanza Aguirre. Pagará 3,2 millones y su mujer otro millón de euros.

La sentencia también incluye un apartado de responsabilidad civil al margen de las multas económicas. Aquí los condenados se reparten 6.280.116 euros. Por último, la Sala de lo Penal que ha enjuiciado el caso ordena que se decomise otros 11,8 millones de euros que obtuvieron los condenados en algunas prácticas delictivas, de manera que esos fondos pasarían a las arcas del Estado que luego sería repartido entre las administraciones víctimas del delito. Contra la sentencia de la Audiencia Nacional cabe recurso ante el Supremo, por lo que hasta que no haya un dictamen firme la administración judicial no podrá tocar el dinero y los bienes de los procesados, salvo que estos lo autoricen.

Un final con desmemoria y manipulación
Ángeles Pedraza estrella digital 26 Mayo 2018

Corren malos tiempos para las víctimas del terrorismo. Muchos afirman que estamos ante el final de ETA, un final que llevamos reclamando desde hace mucho, mucho tiempo. Pero no así. Durante estos meses hemos sido testigos de cómo se permitía a los terroristas dirigir su propio proceso de disolución haciendo una obscena propaganda de su actividad terrorista privándonos a las víctimas del terrorismo de la tan ansiada y reclamada foto de la derrota.

Soy víctima del terrorismo desde que el 11 de marzo de 2004 unos sanguinarios terroristas me arrebataran a mi hija Miryam con tan solo 25 años. Hablo con conocimiento de causa cuando digo que en España hay muchas vidas rotas por el terrorismo, que merecen un final real. Un final en el que los terroristas colaboren con la justicia para esclarecer todos los casos sin resolver, en el que entreguen todas las armas, en el que pidan perdón a todas las víctimas sin hacer ningún tipo de distinción, en el que reconozcan el daño causado y en el que condenen los medios y los fines perseguidos durante décadas.

El final que merecemos las víctimas del terrorismo es uno con Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia. Un final en el que nuestro relato sea el que se imponga, y no el de los terroristas. Un final en el que se tenga presente la memoria de nuestros seres queridos, porque como he dicho siempre, solo muere quien es olvidado. Yo no puedo soportar que los asesinos, ya sean los de mi hija u otros, me vean débil. Así ganarían doblemente la batalla. Por supuesto que yo no voy a perdonar nunca, eso está en cada uno, pero tampoco voy a vivir en el odio y en el rencor. Voy a utilizar toda mi energía en luchar y en no rendirme nunca, porque todas las víctimas a las que les arrebataron la voz merecen que nosotros, los vivos, les hagamos justicia.

Ya nos arrebataron lo más querido, pero no podemos permitir que sean ellos los narradores de lo ocurrido. Porque el relato que debe permanecer en la calle, en las instituciones y en los tribunales es el de las víctimas del terrorismo. No permitamos que sean los verdugos quienes manipulen el relato con palabras como guerra, pueblo oprimido o víctimas que no tenían una participación directa en el conflicto. Las generaciones venideras tienen que saber qué pasó realmente para que no vuelva a repetirse y para que todos los muertos sean honrados y recordados como verdaderos héroes.

Un final del terrorismo basado en la manipulación, en la desmemoria, en el reconocimiento a los terroristas y en la impunidad será siempre un falso final o un final sucio. Quedan demasiadas cuentas pendientes para que podamos hablar de final real.

No podemos hablar de un final de ETA cuando los que les apoyan y les jalean están en las instituciones, y tampoco podemos hablar de pasar página cuando hay miles de familias que aún no saben qué pasó realmente con ese ser querido al que le arrebataron la vida. Quedan muchas heridas por cerrar, y para eso, tenemos que colaborar todos. Los políticos deben ofrecer la justicia y la verdad que las víctimas merecemos, pero también la sociedad debe responder. No podemos mirar hacia otro lado. El terrorismo no es de ricos ni de pobres, de izquierdas o de derechas. Cualquiera podía ir en ese tren de Cercanías a trabajar esa lluviosa mañana de marzo como mi hija Miryam. Todos somos parte de esta historia en la que hay, y ha habido, verdugos y víctimas.

LE RESPONDE TRAS SUS ‘MENTIRAS’
Abascal: ‘Arcadi Espada ha mentido con la misma rabia que un podemita’
La Gaceta  26 Mayo 2018

Santiago Abascal ha asegurado que Arcadi Espada se ha sumado “a la obsesión por VOX de Iglesias, Sánchez o Echenique en las últimas semanas” tras decir que ha hecho bien Ciudadanos “en quitarle la bandera española” a su formación.

Tras denunciar la censura del diario El Mundo a un párrafo de su tribuna, ha colgado el texto íntegro en la red social Facebook. En él señala que dejó de apreciar intelectualmente a Espada “el día que escribió que habría que denunciar a los padres de bebés con discapacidad”.

Ha acusado a Espada de mentir “con la misma rabia que un podemita” y ha recordado que en VOX desean que enarbolen la bandera con el mismo orgullo todos los partidos de España, y se oponen “a los que quieren liquidar la Unión Europea para convertirla en un nuevo Reich donde desaparezcan las soberanías nacionales”.

A continuación, el post íntegro:
Arcadi Espada se ha unido con entusiasmo a esta obsesión por VOX de las últimas semanas, como Pablo Iglesias, o Pedro Sánchez o Echenique. Tal para cuales, porque ha mentido con la misma rabia que un podemita. O quizá sólo se lo han encargado.

Dice Espada que Ciudadanos hace bien en arrebatar la bandera española a VOX. Esto no es mentira, es sólo una mamarrachada. Primero porque la bandera española no es un eslogan electoral (lo único que obsesiona a los estrategas naranjitas) y porque precisamente lo que más deseamos en VOX es que la enarbolen con el mismo orgullo todos los partidos de España. Tampoco miente cuando dice que en VOX queremos suprimir las autonomías, es del todo cierto. El sistema autonómico ha roto la unidad política y de afectos, ha destruido la igualdad, la libertad y la prosperidad de los españoles, nos ha regresado a la peor historia nuestra -la de los caciques regionales-, y encima resulta tan caro como ineficiente. Claro que no se puede cambiar de golpe, cualquiera lo entiende, y de momento nos conformamos con que se devuelvan las principales competencias, como educación, sanidad, seguridad y justicia.

Lo demás son casi todo embustes: por ejemplo cuando afirma que en VOX queremos salir de la Unión europea. Mentira. En VOX nos oponemos, precisamente, a los que quieren liquidar la Unión Europea para convertirla en un nuevo Reich donde desaparezcan las soberanías nacionales. Queremos que la UE sea un club de socios y aliados, donde se respete a todos los estados miembros, y que por tanto no permita -como sucede ahora- la afrenta que Alemania y Bélgica están propinando a España, protegiendo a golpistas ante el silencio cobarde de este gobierno… y de Ciudadanos.

Miente también Arcadi cuando trata de equipararnos con los nacionalistas. Esta falsedad es muy malvada y muy obvia, y habrá conseguido la sonrisa de más de un lector: hay que ser torpe para calumniar de esa manera precisamente a VOX, que ha dado la batalla contra el golpe cuando los demás se escondían, y que sigue dándola cuando los demás ya están pensando en como pactar. Sí, es malvado y torpe acusar de eso a VOX, que hicimos nuestra la voz de la calle al gritar “Puigdemont a prisión” mientras los intelectuales naranjas decían que gritar eso era “propio de turbas romanas”. Pero esta burda mentira se entiende para camuflar una verdad incómoda: que los separatistas y los estrategas de Ciudadanos sí que tienen una gran coincidencia: los dos pretenden liquidar el artículo 2 de nuestra Carta Magna. Este artículo dice que “ la constitución se fundamenta en la INDISOLUBLE unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. Indisoluble, Arcadi, Albert, no lo olvidéis. No sólo indivisible, también indisoluble. Lo habéis leído muchas veces para responder a los separatistas, ahora aplicároslo vosotros, que cuando Garicano escribe: “No somos soberanistas: apoyamos la fusión de soberanías en la UE”, está anunciando un planteamiento tan anticonstitucional como el de Quim y Puigdemont y los rufianes, es decir, estáis apoyando la disolución de la soberanía española en un Reich suparanacional. Y esa es una traición al pueblo español (que es el depositario de esa soberanía) tan grave como la que pretenden los golpistas. Es muy importante saber esto para entender por qué PP, PSOE, CS, Podemos y los separatistas suelen votar juntos en Europa en temas como ignorar la invasión islámica, ocultar la amenaza yihadista, o imponer de forma totalitaria el modelo multicultural o laideología de género.

Así que si Ciudadanos quiere ondear la bandera española “constitucional” -cosa que nos alegra porque sabemos que a ellos les gustaría ondear sólo la azul o la francesa- debe tener la responsabilidad de mirar en qué se fundamenta la Constitución. Y una vez entendido, que la defienda. Les estaremos esperando, como cuando salimos a las calles y ellos seguían en los despachos.

Dejé de apreciar intelectualmente a Arcadi Espada el día que escribió que habría que denunciar a los padres de bebés con discapacidad, porque, según él, al no abortarlos nos cargan a nosotros con su coste sanitario. Decir algo tan aborrecible sirve para imaginar la Europa que quiere este señor, un IV Reich donde, como en su predecesor, no importen las soberanías nacionales, ni las constituciones de los países, ni las vidas de los discapacitados, y donde los aprendices de mengeles puedan lamer con fruición las suelas de la Merkel de turno. Allí sí que no nos encontrarán nunca.

Ah, y sobre lo de la bandera, que se me olvidaba una cosa: quede claro, como ya dije antes, que ojalá la enarbolaran todos… pero en cualquier caso, al leer el comienzo del artículo donde dice “Hace bien Rivera en arrebatarle la bandera de España a VOX”. Estoy seguro que Albert se ha reído, murmurando para sus adentros: “Sí, claro. Anda, Arcadi, vete tú a arrebatársela, y luego me cuentas cómo te ha ido”.

El agotamiento civilizacional de Europa
Giulio Meotti lagaceta.eu 26 Mayo 2018

En una profética conferencia celebrada en Viena el 7 de mayo de 1935, el filósofo Edmund Husserl dijo: "El mayor peligro para Europa es el cansancio". Ochenta años después, la misma fatiga y pasividad siguen dominando las sociedades europeas occidentales.

Es el tipo de agotamiento que vemos en el descenso de las tasas natalidad europeas, la multiplicación de la deuda pública, el caos en las calles y la negativa de Europa a invertir recursos en su fuerza de seguridad y militar. El mes pasado, en un suburbio parisino, la Basílica de Saint Denis, donde están enterrados reyes cristianos de Francia, fue ocupada por ochenta migrantes y activistas pro inmigración ilegal. La policía tuvo que intervenir para liberar el lugar.

Stephen Bullivant, profesor de Teología y Sociología de la Religión en la Universidad St. Mary de Londres, publicó hace poco un informe: Europe's Young Adults and Religion (Los adultos jóvenes de Europa y la religión):

"El cristianismo por defecto, como norma, ha desaparecido, y probablemente para siempre, o al menos para los próximos cien años", dijo Bullivant.
Según Bullivant, muchos jóvenes europeos "serán bautizados y después no volverán a asomarse por la puerta de una iglesia. Las identidades religiosas culturales ya no se están transmitiendo de padres a hijos. Directamente se les saca de la cabeza..." Y sabemos que la tasa de natalidad musulmana es más alta que la de la población general, y que tienen tasas de retención [religiosa] mucho más altas".

Richard Dawkins, ateo y autor de El espejismo de Dios, respondió a la publicación del estudio tuiteando para sus millones de seguidores en Twitter:
Antes de festejar la agonía de la relativamente benigna religión cristiana, no olvidemos los amenazadores versos de Hilaire Belloc:
"Mantén siempre a raya a la enfermera / por temor a otra cosa peor".

Dawkins está aparentemente preocupado de que tras la desaparición del cristianismo en Europa no haya una utopía ateísta, sino un islam en auge.

Ese es el principal argumento de Philippe Bénéton en su libro Le dérèglement moral de l'Occident (El desorden moral de Occidente): el islam está llenando el vacío cultural de una sociedad sin hijos y que cree —equivocadamente— que no tiene enemigos.

Según Radio Sweden, se está bautizando a menos recién nacidos en el país a causa del cambio demográfico. Para 2050, casi una de cada tres personas será musulmana en Suecia, según un informe reciente del Pew Center.

La mentalidad en los medios europeos parece ahora creer que el "mal" sólo proviene de nuestros propios pecados: el racismo, el sexismo, el elitismo, la xenofobia, la homofobia, la culpa del varón blanco occidental y heterosexual, y nunca de las culturas no europeas. Así que Europa postula ahora una idealización infinita del "otro", sobre todo del migrante. La herencia y el legado de la civilización occidental se trocea pedazo a pedazo para que no quede nada; nuestros valores son objeto de burla y nuestro instinto de supervivencia es inhibido. Es un proceso de descomposición en el que las autoridades políticas parecen haber decidido mediar, como si fuese inevitable. Ahora, la Unión Europea espera a recibir la próxima ola de migrantes, de África.

En el importante discurso de la canciller alemana, Angela Merkel, en el Bundestag, tras un proceso sin precedentes, largo y difícil, de formar un nuevo gobierno, empleó un tono conciliador sobre la inmigración mientras ofrecía un mensaje inclusivo sobre el islam. "Con 4,5 millones de musulmanes viviendo entre nosotros, su religión, el islam, también se ha convertido en parte de Alemania", dijo.

La política más poderosa de Europa claudicó: evidentemente se olvidó (otra vez) de la diferencia entre los derechos civiles de las personas, de los cuales gozan los ciudadanos musulmanes en Alemania, y las fuentes de la identidad nacional, sobre las que se basa Europa: los valores humanistas y judeocristianos. La comprensión de esta idea podría explicar por qué una semana antes el nuevo ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, dijo que "Alemania ha sido moldeada por el cristianismo", y no por el islam.

El cansancio de Europa también se puede ver en un conflicto generacional encarnado en el alarmante aumento de la deuda pública. En Italia, el establishment político se vio hace poco sacudido por la elección de dos importantes partidos populistas. Se trata de un país con una deuda de 40.000 euros per cápita, y una carga fiscal equivalente al 43,3% del PIB. La edad media de la población es la tercera más vieja del mundo, junto con una de las tasas de natalidad más bajas del planeta, una de las edades de jubilación más bajas de Europa, y la mayor proporción entre gasto en seguridad social y PIB del mundo occidental. También es un país donde las pensiones suponen un tercio de todo el gasto público y donde el porcentaje de pensionistas respecto a los trabajadores crecerá del 37% actual al 65% en 2040 (de tres trabajadores que sustentan a un pensionista a los tres trabajadores que sustentan a dos pensionistas).

Un desafío islamista a esta sociedad cansada y en declive podría ser decisivo. Sólo la población cristiana de Europa es infértil y está envejeciendo. La población musulmana es fértil y joven. "En la mayoría de países europeos —incluidos Inglaterra, Alemania, Italia y Rusia— las muertes de cristianos superaron a los nacimientos desde 2010 a 2015", escribe The Wall Street Journal.

Seguirá habiendo ataques terroristas en Europa. Hace poco, en Trèbes, en el sur de Francia, un yihadista tomó rehenes en un supermercado y juró lealtad al ISIS. Parece que las sociedades europeas se consideran a sí mismas tan fuertes, y su capacidad para absorber la inmigración masiva tan amplia, que nada les impedirá creer que pueden asimilar y manejar los actos terroristas como los accidentes de tráfico o las catástrofes naturales. El cansancio también parece explicar por qué estos países no toman medidas significativas para derrotar al yihadismo, como cerrar las mezquitas salafistas o expulsar a los imanes radicales.

Los extremistas musulmanes entienden esta ventaja: mientras logren evitar otra enorme masacre como la del 11-S, podrán seguir asesinando a gente y debilitando a Occidente sin despertarlo de su inercia. El escenario más probable es que todo continúe: la fractura interna de Europa, dos sociedades paralelas y la devaluación de la cultura occidental. Pieza por pieza, la sociedad europea parece estar desmoronándose irremediablemente.

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La hora de la catarsis
Enrique Navarro Libertad Digital 26 Mayo 2018

En su esfuerzo por eliminar a la oposición interna, Rajoy ha dejado al PP con una lista de candidatos tan ligados a él que no son alternativa.

España es un país singular que necesita de catarsis para progresar, incapaz de mantener la perseverancia y la honestidad durante largos periodos de tiempo. Ocurrió en 1923 y en 1898 con escaso éxito y en 1976 con indudables resultados. Ahora en 2018, estamos ante otra oportunidad histórica; el modelo político de la Constitución de 1978 está agotado; el sistema de partidos como acumuladores del poder hace aguas; la ley electoral pierde representatividad y el modelo autonómico está claramente en cuestión. Después de 40 años de Constitución, poco hemos avanzado en el modelo de cohesión territorial, lastre que llevamos acumulado desde los tiempos de la Reconquista.

La corrupción no es nueva en nuestro sistema político, es más, ha sido consustancial al gobierno desde los tiempos del duque de Lerma. Lamentablemente más que un lastre ha sido un elemento esencial del sistema político hasta el punto de que, con prebendas, se han conformado gobiernos y alianzas durante siglos. Sin embargo, la democracia con su modelo de representación tiene un objetivo básico: acabar con la corrupción política y económica, y esto tiene mucho que ver con la macrocefalia del estado, con las estructuras de partidos y con un sistema electoral que se empeña en establecer obstáculos entre representantes y representados.

La condena de la Gürtel me parece una anécdota, creo que no justifica una catarsis; porque esta condena no puede ser una sorpresa para nadie. El PNV y Ciudadanos han apoyado estos presupuestos conocedores de la sentencia en sus principales aspectos. Ni la detención de Zaplana ni de otros altos cargos del PP añaden nada nuevo. Creo que la sociedad ya ha descontado que muchos han llegado al PP y se han aprovechado de sus altos cargos para su beneficio personal, mientras exigían a los ciudadanos sacrificios, y aunque se depuren responsabilidades, han sido muchos los casos y con muy altos niveles de responsabilidad para mirar hacia otro lado. Solo ver como se detienen a personas humildes por robar arroz en los supermercados y como una presidenta de comunidad, candidato in pectore a la residencia del gobierno y responsable de hacer cumplir la Ley en Madrid, hurta unos botes de crema en un supermercado, es mucho más sangrante porque nos da el nivel del sistema y cómo posibilita que este tipo de personas puedan llegar tan alto en una estructura política. ¿En manos de quién hemos estado? Sin embargo, no podemos obviar nuestra mayor fortaleza, en España no hay más impunidad porque las propias detenciones y condenas son la mejor prueba de que el estado derecho funciona contra la corrupción y contra el independentismo.

Pero desde el punto de vista político, Rajoy tiene una responsabilidad histórica. Estamos en esa encrucijada en la que el país puede ir camino del esperpento o del conflicto permanente como ocurrió en Italia tras la caída de Bettino Craxi o en Grecia, o ser conscientes de que el sistema debe ser preservado y hacer una cura profunda de todos los errores; y eso pasa por modificar aspectos esenciales de nuestra vida política. Echar a Rajoy para que venga otro del PP, o Rivera o Sánchez con este modelo, nos llevará al camino equivocado, porque la sociedad es la misma y los males siguen enquistados en nuestro modelo político.

La ciudadanía tiene la percepción creciente de que todos son corruptos y que todos quieren aprovecharse de estas debilidades para sus réditos electorales. Podemos necesita la censura para superar el chaletgate, Pedro Sánchez para superar su paralización y Ciudadanos quiere elecciones ahora no vaya a ser que algo le acabe salpicando a medio plazo y se acabe la luna de miel. Bildu también necesita el cambio para avanzar en su modelo confederado y los secesionistas ven la oportunidad para conseguir una ilegítima independencia. En definitiva, el todos contra Rajoy está muy bien, pero cuidado porque esta puede ser una alianza para destruir España. Un voto de afirmativo de Bildu o de Rufián a Pedro Sánchez sería la muerte política del PSOE, y si Podemos apoya a un gobierno de Psoe y Ciudadanos, se enterrará políticamente; de manera que hay que tener mucho cuidado con no precipitarse por barrancos de los que no hay retorno y todo para terminar hundiendo al país.

Rajoy ya hace tiempo que está muerto políticamente. Es como un espectro que se pasea por la Moncloa esperando el momento de subir a los cielos de la expolítica; que en su afán por conservar una posición ha cometido el delito de llevarse por delante a su partido. En su legítimo esfuerzo por eliminar a la oposición interna, ha dejado al Partido Popular con una larga ristra de posibles candidatos, todos ligados en su destino a Rajoy de una manera tan sólida que son inválidos para ser alternativa.

Estamos en ese momento histórico en el que no bastan con contubernios o componendas; es el momento de los valientes y de adoptar decisiones que nunca se pasó por la cabeza adoptar. Y por eso es absolutamente imprescindible que Rajoy dimita; que un nuevo candidato del PP asuma el gobierno para pactar con Ciudadanos y el PSOE una agenda de reformas con tres objetivos: sistema electoral; ley de partidos y modelo autonómico, y quizás sea el momento de plantear otras reformas de mayor calado que nos hagan de una vez un país moderno que supere modelos que debieron desaparecer en 1789. Necesitamos regenerar España, no poner un parche.

Con unas nuevas normas, el país estará en condiciones de votar un nuevo Congreso y después afrontar una agenda reformista, que hoy en día sólo puede liderar Albert Rivera, superando el dilema PP/PSOE y articulando reformas de consenso que definan el modelo de país para el siglo XXI.

Disolver las Cámaras y convocar elecciones sería el mejor escenario para los enemigos de España; por eso la propuesta de Ciudadanos por mucho que le beneficiara, no sería en interés de todos.

Para que el sistema político y la nación sobrevivan es necesario que el PP y el PSOE encuentren nuevos líderes, que lejos de los radicalismos o los nacionalismos, contribuyan a una agenda de cambio que prime los valores de la igualdad, del estado de bienestar y la economía de mercado; los fundamentos ineludibles de cualquier estado democrático y que destierre de una vez para siempre la corrupción política y nos aleje de los radicalismos nacionalistas y políticos, que son la principal amenaza que debemos combatir para seguir construyendo España.

Ha llegado la hora del cambio, no ya para salvar al PP, sino para salvar a España, y la llave de esta nave la tiene Rajoy. Presidente, tu retirada sería hoy tu mayor contribución al futuro de este país que tanto quieres y al que tanto has servido. Hoy España te demanda el más noble de todos los servicios que un político debe prestar: tu dimisión.
 

Orden de prioridades
La peor corrupción es el golpismo contra España
Hermann Tertsch ABC 26 Mayo 2018

Pasan tantas cosas y tan graves en España que surge el agravio al tratar unas u otras. Por eso es importante establecer prioridades y criterio de valoración para tratar el acontecer cotidiano. No esperen que los medios coincidan. Tienen otros intereses. Muchos son partícipes, cuando no protagonistas, de agendas lucrativas en esta peligrosa galerna que hace crujir todas las cuadernas de España. Algunos son parte de las causas de una ya posible tragedia nacional. No conviene confundir productos por muy revueltos que se sirvan. No es lo mismo asaltar el poder en un gobierno regional español para destruir el Estado y la Nación y quizás abocarnos a una guerra civil que robar en comisiones ilegales. No es lo mismo. Y lo primero es peor. Las tramas de ladrones de la Gürtel o de la más grave y menos penalizada de los ERE andaluces serían asumible y corregible corrupción del sistema de partidos en la larga historia delictiva española si no tuvieran un terrible efecto debilitante sobre el Estado en un momento de riesgo existencial para España.

Como la corrupción bipartidista y las mezquinas agendas privadas de dirigentes del PP han dejado en manos de fuerzas antiespañolas las televisiones, es muy difícil transmitir a la población esa escala elemental de valoración de los hechos. Un ejemplo, lo más escandaloso del caso de corrupción aun no demostrada del jubilado y enfermo Zaplana, de nula relevancia política, es que él fuera enviado ayer a la cárcel con la misma leucemia que sacó a un asesino múltiple como Bolinaga. Pese a ello, no puede ser difícil transmitir a la sociedad que no es lo mismo robar al Estado que destruir dicho Estado. Ni matar que robar. Algunos condenados de la trama Gürtel reciben mayor pena que los secuestradores y asesinos de Miguel Ángel Blanco. Casi todas son superiores a lo cumplido por los etarras por cada uno de sus asesinatos.

El Gobierno de Rajoy ya está definitivamente condenado a concluir su mandato con similar oprobio que su antecesor. Lo peor por supuesto no es ese oprobio que se ha ganado a pulso. Lo peor es su debilidad frente a los enemigos del Estado que nos ha llevado a un permanente deterioro de la legalidad y ya ha desencadenado la primera violencia. Esta, nadie lo dude, se extenderá durante este verano. La colisión está ya programada entre el rodillo de la agresión separatista antiespañola en plena marcha y la reacción de autodefensa que apenas ha comenzado. El separatismo llama a la lucha final.

España no tiene hoy un gobierno que la defienda en Cataluña. Pero tiene aquello lleno de españoles que lo harán porque se niegan a que les arrebaten su vida en su patria. Lo que el Estado debió hacer hace mucho, poner coto al separatismo, y se pudo hacer con poder coercitivo, ya no va a ser posible sin el uso de la fuerza. Y sin complejos ante unos aliados que lo habrían hecho ya hace tiempo en estas circunstancias. Cuanto más tarde el Estado en hacerlo más alto será el precio y la fuerza necesaria. Pero se hará inevitable al estallar la violencia cuando la agresión permanente del separatismo reciba respuesta en las calles de los españoles no separatistas. Habría sido mejor que Albert Rivera hubiera negado el voto a Rajoy en presupuestos por su lamentable conducta en Cataluña y su cambalache con el PNV en que relega los intereses de España a la garantía para sus dos años de supervivencia. Pero mal puede Rivera retirar por una sentencia de ladrones un apoyo que otorgó pese a la urgencia de un cambio de política ante la emergencia existencial de España.

La Gürtel es peor que El Golpe
Javier Somalo Libertad Digital 26 Mayo 2018

El leal Sánchez quiere echar a Rajoy acompañado de golpistas de todo pelo. En Ciudadanos no saben dónde poner el pie para pisar tierra firme

Por mucho estupor que produzca, ahora resulta que la Gürtel es la causa mayor para derribar al gobierno de Rajoy de un día para otro. Nadie lo sospechaba, había rumores… Es como si un alumno que no se presenta a un examen se lamentara del suspenso y pidiera revisión de nota. Más allá de que las condenas sean desorbitadas, que lo son, o de que el PP sea condenado de aquella manera, o de que Rajoy aparezca en la sentencia de la única forma posible, lo de la Gürtel estaba más que anunciado. Como el golpe de Estado en Cataluña. Pero Gürtel da mucho más juego, por lo visto.

De todos es sabido que la considerada como ley más importante de una legislatura es la que más sirve para mentir. Se da por hecho que, una vez aprobada, puede uno tumbarse a ver pasar el tiempo, ese bien tan preciado en política. Sí, la Ley de Presupuestos Generales del Estado es una suerte de miniplebiscito, una reválida para la clase gobernante en la que no importan los presupuestos sino su mera aprobación. Así que lo de menos es también quién te ayude a superar la prueba: se paga el precio pactado y listo. Debería llamarse Ley Hipotecaria Política porque de ella emanan posteriormente autopistas, estatutos de autonomía inconstitucionales, financiación vertebradora de golpes, amnistías y toda clase de prebendas en pos de la estabilidad institucional y la tranquilidad ciudadana. Es la política.

Algunos –políticos y periodistas– se felicitan porque la aprobación de los Presupuestos supone la llegada de tan preciada estabilidad. De igual modo, un gobierno en Cataluña, sea el que sea, supondrá esa misma estabilidad de pelillos a la mar. Estamentos por encima de todo, la legitimidad y la legalidad es lo de menos.

Resulta que, según Mariano Rajoy –colapso presidencial sin precedentes–, Ciudadanos tenía que tomar nota de la "lealtad" mostrada por el PSOE respecto a Cataluña y no ser "aprovechategui". Sin embargo, fue el "aprovechategui" el que le aprobó los presupuestos… con ayuda de un PNV que, horas antes, anunció un Estatuto más racista si cabe que el de los golpistas catalanes a los que tanto combate el "aprovechategui" . Y, en medio de todo, se nos apareció imputado el secretario de Estado –un viceministro– de Hacienda y aquí no pasa nada porque el último empujoncito de share político-televisivo lo daría la detención de Eduardo Zaplana retransmitida por el equipo de pre-crimen de La Sexta. Lo que sigue importando es la estabilidad.

Pues no hay forma de soportar la mezcla de desvergüenza que se nos brinda: todos ponen condiciones para apoyar o derribar pero nadie las cumple o las hace cumplir. Se piden cabezas por botes de crema y se perdonan vidas por todo lo demás. En Madrid y en Barcelona. Unos y otros.

El leal Sánchez quiere echar a Rajoy acompañado de golpistas de todo pelo. En Ciudadanos no saben dónde poner el pie para pisar tierra firme y tiran de la operación Murcia como si fuera el invento político del siglo pero aprueban esa Ley Hipotecaria Política con mala cara, como si eso constara en acta y fuera vinculante. Van los primeros pero parece que no quisieran serlo. En cuanto a Podemos, y a la espera de las encuestas a pie de tinaja sobre la continuidad de la familia de La Navata, la indignación sólo alcanzó a concentrar en Génova 13 a los justos como para celebrar un cumpleaños de Morgan Freeman.

Lo más sorprendente de todo es que nada nos debería pillar por sorpresa. El historial aliancista de Pedro Sánchez sólo tiene comparación con el de don Juan, capaz de buscar el concurso de Himmler, de los comunistas o de quien fuera menester con tal, no ya de echar a Franco sino de que Franco lo designara sucesor a él en vez de a su hijo. Y eso que eran otros tiempos. El caso es que la "lealtad" de Sánchez ya no le hace falta a Sánchez. Basta escuchar su respuesta a Albert Rivera ante la petición de unas elecciones generales:

"Hay que recordarle al señor Rivera que las mociones son constructivas, son para darle un Gobierno al país. Convocaremos elecciones, cuanto antes, por supuesto, pero antes de eso habrá que recuperar la normalidad política e institucional, atender las urgencias sociales y abordar una tarea de regeneración democrática".

¡"Cuánto antes", dice! Pues con esa tarea transitoria de salvación nacional que se propone el leal socialista habría como para veinte años con el 155, otros diez mientras se refunda el PSOE corrupto de Andalucía, los necesarios para que dimita media clase política española y otros cinco de cortesía. O sea que "no es no" otra vez y ya se ve en La Moncloa, lleno de banderas.

Si rebobinamos un poco este episodio dramático de España nos encontramos a un presidente en funciones que rechazó por dos veces la propuesta del Rey de formar gobierno pero que ahora no quiere irse por más que sea necesario. Veremos también al Rey tomando las riendas del desánimo social con un discurso que el Gobierno, lejos de aprovechar, quiso diluir en Cataluña. Y asistiremos al espectáculo ofrecido por un partido fratricida que juega con frenesí a los diez negritos. Pero ahora resulta que el PSOE incorruptible, con los golpistas y quizá con los proletarios de finca va a regenerar España gracias al inesperado estallido del caso Gürtel del que nada se sabía, mientras Ciudadanos, única salida viable, busca la fórmula para regenerar sin molestar, que es como lo de la tortilla y los huevos.

Soraya Sáenz de Santamaría debió dimitir cuando dijo a Puigdemont en octubre de 2016: "Nadie ha tenido tan fácil una respuesta y nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución". Era su consejo ante la pregunta que el Gobierno formuló gentilmente al rebelde sobre si había declarado la independencia o no. No es fácil olvidar aquella afrenta: el Gobierno preguntando a Tejero si quizá ha entrado en el Congreso pegando tiros y sugiriéndole que responda que no para no revolver demasiado la cosa.

Cristóbal Montoro debió dimitir dos veces: La primera, por negar desviaciones de presupuestos públicos para el golpe de Estado. Una simple deducción de testimonio del ministro en entrevista con Jorge Bustos animó al juez Llarena, pero el peso de la Ley es bien liviano comparado con el del Gobierno. La otra, por llegar al debate de Presupuestos con su viceministro imputado por hacer en Jaén lo que debería perseguir en toda España.

Rafael Catalá debió dimitir por señalar a un juez discrepante en la sentencia de La Manada pero acatar y respetar la humillación de un juzgado provincial alemán avalado por una ministra que cobija al golpista Puigdemont.

Íñigo Méndez de Vigo debió dimitir cuando dijo que el adoctrinamiento en los colegios de Cataluña no existe o apenas llega a casos aislados…

La lista podría hacerse más larga y en todos los casos debió dimitir primero el presidente Rajoy. Pero ahora es la Gürtel lo que importa. Cataluña siempre es lo de menos, es sólo un golpe de Estado consentido.

España parece moverse por cuarentenas y estamos a punto de inaugurar la tercera. Qué pena que no se celebren elecciones el próximo 6 de diciembre, día de funeral.

La espoleta
Luis Herrero ABC 26 Mayo 2018

Adivina, adivinanza. ¿Quién dijo esta frase y a quién iba dirigida?: «A este señor solo le interesa el poder a cualquier precio. Los intereses de España le traen sin cuidado». Daré algunas pistas. La frase no guarda relación con la renuncia a recurrir del voto delegado de diputados catalanes prófugos de la Justicia. Tampoco con el inopinado cambio de discurso sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones. Ni con el pacto suscrito con el socio de EH Bildu en la defensa del derecho de autodeterminación de Euskadi.

En efecto. La frase no ha salido de los labios de ningún líder de la oposición y no iba dirigida al presidente del Gobierno, que lleva haciendo trueques a troche y moche desde hace meses en el mercado negro de las enmiendas presupuestarias con el único objetivo de poder agotar la legislatura. Al revés. Ha sido el propio Rajoy quien la ha lanzado, como un salivazo despectivo, contra el rostro del secretario general del PSOE. No digo que no tenga motivos para haberla pronunciado. Los tiene. Pero aún tienen más sus adversarios para utilizarla contra él.

Lo que me sale instintivamente es escribir que Rajoy carece de credibilidad para acusar a los demás de cometer sus mismos errores, pero enseguida caigo en la cuenta de que el concepto que él tiene de credibilidad no se parece en nada al académico. Quedó de manifiesto durante uno de los momentos más lamentables de su comparecencia de ayer a mediodía. No importa que todas las encuestas, en un ejercicio de rara unanimidad, estén reflejando la deserción masiva de los votantes del PP, ni que ayer pidieran su dimisión los líderes de todos los grupos parlamentarios, ni que los jueces de la Gürtel le hayan acusado de ocultar la verdad para evitar el reproche social que su conducta merece. Rajoy sigue sinceramente convencido de que no hay nadie con más credibilidad que él para seguir al frente del Gobierno. Y lo trágico del asunto es que, en términos literales, acaso tenga razón.

Ni Sánchez ni Iglesias pueden acreditarla, salvo que se pongan tornillos en el cuello y lubriquen sus monstruosas articulaciones de Frankenstein con vaselina independentista. Rivera, por su parte, tal vez podría lograrla en las urnas, a tenor de lo que auguran las encuestas, pero para comprobarlo haría falta que los socialistas estuvieran dispuestos -y ya han dicho que no lo están- a darle a la moción de censura el carácter instrumental que Ciudadanos solicita. Así que, después de todo, Rajoy está en lo cierto. ¿Quién expide los certificados de credibilidad? Mientras no haya nuevas elecciones y el Parlamento no avale a un candidato con mejores cartas, el único certificado que vale es el que expidió el electorado en junio de 2016.

El argumento es válido, sin duda, pero solo se entiende si se apoya en la premisa mayor de que el fin último que se persigue es la permanencia en el poder. Tan cierto es que no hay opciones aritméticas coherentes para proponer un candidato alternativo a la presidencia del Gobierno como que la mayoría absoluta del Parlamento rechazaría una cuestión de confianza si el presidente del Gobierno se atreviera a plantearla. Es legal que no lo haga. No hay ningún precepto normativo que le obligue a hacerlo. Pero al no hacerlo renuncia a la verdadera legitimidad. Que otros no puedan acreditar mejores credenciales que él para ocupar la cabecera del banco azul no significa que él tenga las suficientes para seguir en el puesto.

La política española va camino de adentrarse en intrincadas espesuras de descrédito y degradación jamás conocidas hasta ahora. Llegaremos a parajes pavorosos. La predicción anuncia un gran terremoto. La falla de Gürtel ha encabritado al sismógrafo y algunos geólogos temen que solo sea el primer aviso del Apocalipsis. Pincho de tortilla y caña a que en el templo del poder, ya ruinoso, no quedará piedra sobre piedra cuando la hecatombe sobrevenga. A Rajoy se le ha puesto, desde ayer, cara de espoleta.

Pactar con los separatistas sería la ruina
OKDIARIO 26 Mayo 2018

Pedro Sánchez vuelve a repetir los errores de su primera etapa como líder del PSOE y retoma la senda de la irresponsabilidad al dejar abierta la opción de pactar con populistas e independentistas con tal de ser investido presidente del Gobierno. La moción de censura del secretario general del Partido Socialista sólo puede prosperar con el apoyo de los enemigos de España. Ciudadanos, que persevera en su condición de garante del constitucionalismo, ya le ha dicho que no trate de obtener a través de un “atajo” lo que debería luchar por el camino de la democracia. Un camino que lleva ineludiblemente a unas elecciones generales. Cierto es que la sentencia del caso Gürtel contra el Partido Popular ha creado una inquietud que no beneficia en absoluto a España.

No obstante, la propuesta de Sánchez puede provocar que sea peor el remedio que la enfermedad. El líder socialista convierte la política en egoísmo y, con tal de alcanzar el sillón de La Moncloa, parece que no le importa llevarnos a la ruina. Porque eso sería justamente lo que sucedería: nuestro país estaría abocado al desastre si en sus planes infirieran los independentistas catalanes y los populistas de Podemos. Formaciones ambas que no se han cansado de despreciar nuestra Constitución y nuestro Estado de Derecho. El partido que dirige Albert Rivera hace bien en imponerle condiciones férreas para evitar semejante dislate. Desde el propio PSOE hay voces que no entienden el movimiento de su cabeza visible.

Las palabras del exministro de Defensa José Bono sobre la moción de censura que intentará Sánchez son significativas: “Con Bildu o los separatistas no iría ni a misa”. Algo que también se ha reflejado en el sector financiero, ya que desde que el secretario general socialista anunciara dicha moción el Ibex ha caído un 1,7% y la prima de riesgo se ha disparado desde los 92 puntos básicos del jueves hasta los 106 de este viernes. Tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, todos los actores políticos deberían perseverar en la estabilidad nacional. Más, si cabe, con un talibán de la política como Quim Torra al acecho en Cataluña. Resulta curioso que Pedro Sánchez lo considere “el Le Pen español” y, sin embargo, pida el apoyo de los partidos que lo sostienen: los separatistas de ERC y PDeCAT. Si Sánchez insiste en transitar ese camino, destruirá su carrera política, acabará con el PSOE y hundirá el futuro de España.

Conmoción de censura: "Sánchez el ansioso"
Vicente A. C. M. Periodista Digital 26 Mayo 2018

PEDRO SÁNCHEZ LLEVA AL PSOE A UNA NUEVA TRAICIÓN A ESPAÑA CON LA COMPLICIDAD DE LOS BARONES SOCIALISTAS / JOAQUIM TORRA PONDRÁ QUERELLA CONTRA RAJOY POR NO PUBLICAR EN EL DOGC SU GOBIERNO DE GOLPISTAS.

A Pedro Sánchez le traiciona el subconsciente y es incapaz de disimular su ambición y su absoluta falta de sentido de Estado. Ayer, a primera hora, a fin de cercenar cualquier iniciativa de Mariano Rajoy, presentó su moción de censura con tan solo el apoyo de su sector más cercano de la Ejecutiva, esa de la que se aseguró su fidelidad tras la amarga experiencia de su defenestración por intentar entonces lo que ahora parece tener vía libre: pactar con los nacionalistas separatistas y PODEMOS para echar a Rajoy, sustituirle como Presidente del Gobierno y gobernar con un programa de corte social. Una moción perfectamente preparada que ni siquiera tuvo la decencia de cumplir con las apariencias al presentarla sin esperar a debatirla en la reunión de la Ejecutiva, sino que la presentó como un “hecho consumado”. Lo peor es que fueron muy escasas las voces de exdirigentes del PSOE, como José Bono, que criticaron una moción que se apoyaba necesariamente en los votos de los golpistas catalanes y de los proetarras de EH BILDU.

Ninguno de los “barones” del PSOE, al menos ninguno de los que no fueron consultados de la moción de censura y se enteraron por la prensa, criticaron ni la forma ni el fondo. Algo que solo se puede achacar al miedo a ser defenestrado por una directiva de corte totalitario que se parece mucho a la de su sosias ultraizquierdista, PODEMOS. Extraña profundamente que dirigentes de la relevancia como Susana Díaz, Fernández Vara o García Page hayan callado. Y ya se sabe que quien calla, otorga. Pero lo que quizás para algunos tuvo más relevancia fue la posterior comparecencia ante los medios de comunicación del aspirante candidato a Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y es que este hombre sería un pésimo jugador de póquer. Todo la expresión de su cuerpo, sus tics, sus rictus, su sonrisa apenas reprimida, contradecían sus palabras. Sobre todo, aquellas en que decía que presentaba la moción de censura “para recuperar la dignidad de la democracia”. Una actitud de impostado empaque que comenzó de forma titubeante cuando dijo haber presentado la moción “a lo largo del día de hoy” para luego rectificar y reconocer que lo había hecho “a primera hora de la mañana”, antes de la reunión de su Ejecutiva y su debate, una actitud prepotente y de totalitarismo.

Eso sí, su aparición quiso transmitir inútilmente una imagen de “hombre de Estado”, que irónicamente fue cuestionada por el portavoz del PP, Maillo que le acusó de querer ser Presidente sin haber ganado las elecciones; de ser un irresponsable por presentar una moción para hacerse con el poder y gobernar y no para convocar elecciones generales. Pero mucho más dura fue la respuesta de Mariano Rajoy en una comparecencia insólita tras el Consejo de Ministros, diciendo: “La moción va contra la estabilidad en España y perjudica la recuperación económica. Es una moción que se hace en el único interés del señor Sánchez que quiere ser presidente a cualquier precio y con quien sea”. A continuación afirmó que la moción de censura se presentaba basada en una falsedad, ya que: “no se ha condenado a ningún miembro del Gobierno que se pretende censurar”. Y en cuanto al tema de la “credibilidad” cuestionada por dos de los jueces del Tribunal, preguntó “¿Quién reparte los certificados de credibilidad en España?” Finalmente acusó a Pedro Sánchez de estar dispuesto a pactar incluso con los golpistas separatistas con tal de ser nombrado Presidente y aseguró que su intención es finalizar la legislatura.

El caso es que una vez registrada la moción, la Mesa del Congreso debe tramitarla y fijar de acuerdo con el candidato la fecha del debate. Lo anterior impide cualquier movimiento del Presidente del Gobierno en la dirección que le pide CIUDADANOS de disolver las Cámaras y convocar elecciones generales. Aquí, ha sido la “hiperventilada ansiedad”, como dice Maillo, de Pedro Sánchez, la que le indujo a saltarse todas las reglas internas del PSOE (no es la primera vez que lo hace) y presentar motu propio la moción de censura “a primera hora de la mañana” en el Registro del Congreso de los Diputados. Porque la realidad es que esa moción tiene el exclusivo objetivo de alzarse con el poder e intentar aplicar un programa político que no ha conseguido la aprobación del electorado. Con solo 85 escaños y sin haber participado en las elecciones ni ser elegido Diputado, Pedro Sánchez intenta usurpar un Gobierno y formar otro tipo “Frankenstein”, donde precisa para gobernar el apoyo de comunistas y ultra radicales de izquierda como PODEMOS y sus confluencias, golpistas catalanes, y mercenarios nacionalistas vascos junto a los proetarras. La auténtica escoria del panorama político español que solo busca la destrucción de España y sacar beneficio.

Pero nada de eso parece frenar la suprema ambición y egoísmo de este despreciable sujeto que no dudó en traicionar a los suyos. Un individuo que inexplicablemente no fue expulsado del partido cuando le traicionó y que supo maniobrar en las delegaciones locales y provinciales del PSOE para garantizarse lealtades y conseguir volver a ser encumbrado como Secretario General. Una oposición de poder que supo aprovechar para acallar a la disidencia y rodearse de una “guardia de corps” leal que ha sido la que le permite ahora dictar la estrategia del partido y provocar el cobarde silencio de los que antes le criticaban. Y de dictar, viene lo de dictador, pues así es como actúa quien es capaz de presentar sin consultar a su Ejecutiva Federal una moción de censura. Ambición, egoísmo y soberbia, son los signos de identidad de esta aspirante a derrocar al Gobierno del PP de Mariano Rajoy. Y no digo que estos no se lo merezcan, pero no para que sea Pedro Sánchez el que, sin merecerlo, usurpe el cargo sin pasar por las urnas. Eso es absolutamente indigno y ningún demócrata lo debe consentir. La normalidad democrática pasa por unas elecciones y que sean los ciudadanos los que decidan a quienes otorgan su confianza.

Pedro Sánchez intenta engañar diciendo por un lado que la moción tiene como principal objetivo la convocatoria de elecciones “lo más pronto posible”, pero lo condiciona a “recuperar la normalidad política”. Es decir, aplicar su programa o el de otros como PODEMOS que no se corta en insinuarlo, que derogue todo lo que el PP ha conseguido aprobar, incluidos los Presupuestos Generales del 2018, que por coherencia el PSOE votó en contra y puso enmiendas a la totalidad, con lo cual no puede asumirlos como propios. Eso, junto a la derogación de leyes varias y desobedecer en cuanto a la limitación del déficit. Pedro Sánchez no quiere elecciones porque sabe que las perderá y que no podrá formar Gobierno. Por eso busca este atajo para garantizarse al menos dos años de legislatura y conseguir su revancha personal no solo sobre el PP, sino también sobre sus camaradas barones y baronesa díscolos. No olvidemos que el año próximo hay elecciones locales y autonómicas y que él controla la Ejecutiva Federal e impondrá las listas.

Pedro Sánchez se ha quitado la careta de falso estadista, y aunque se ponga traje y corbata, y diga que se basa en el respeto de la Constitución, está dispuesto a todo con tal de conseguir esta vez sí su objetivo principal: ser presidente del Gobierno de España, sin importarle si con ello arrastra al PSOE a su inanidad política y a España a una situación dramática que pone en grave riesgo su futuro como nación. Pedro Sánchez es hoy por hoy un enemigo político igual o más peligroso que Carles Puigdemont y los golpistas instalados en la Generalidad de Cataluña y su Parlamento.

Y como los enemigos de España no descansan en su intento de destruirla, el ultra radical independentista y xenófobo Presidente de la Generalidad, Joaquim Torra, ya dispone del informe de los Servicios jurídicos y ha enviado una nueva carta a Mariano Rajoy exigiéndole la publicación en el DOGC de los Consejeros designados del Gobierno de la Generalidad. Y de no hacerlo, le amenaza con una querella penal por prevaricación. Y la verdad es que esta acción dilatoria en la publicación no puede sostenerse, salvo que exista una inhabilitación, aunque sea provisional y que se emita por el Tribunal Supremo con el Auto de Procesamiento ya firme. Lo que no deja de extrañar es que esos Servicios Jurídicos vean “viable” el que fugitivos de la justicia y presos a la espera de juicio por graves delitos que llevan aparejadas penas de prisión elevadas y de inhabilitación para el desempeño de cargo público. No se qué tipo de Derecho manejan, pero su conclusión es cuanto menos, sorprendente.

Es verdad que, a fecha de hoy, en una especie de foto fija, aún no se ha dictado inhabilitación. Pero de ahí a querer convencer de que pueden desempeñar, sin ningún tipo de trabas y de forma absolutamente normal, sus cargos de consejeros, es demasiado incluso para quienes se atienen a la letra y no al espíritu de la ley. Permitir ese nombramiento oficial sería un fraude de ley más dentro de la estrategia de confrontación y de llevar al límite la inconcreción de una legislación no prevista para contemplar casos como este, donde la violación de la ley ha sido la tónica general de los golpistas.

Creo necesario que de una vez por todas se emita la inhabilitación de todos los procesados y se elimine así este falso debate de legalidades.

¡Que pasen un buen día!

La disciplina mortífera
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 26 Mayo 2018

¿No hay en ese bloque un hombre justo preocupado por el bienestar colectivo de sus compatriotas o por el bienestar futuro de sus hijos?

Siempre he desconfiado del uso peyorativo de la palabra "chaquetero". En muchos casos se aplica correctamente para descalificar al político o al intelectual que cambia de bando movido por intereses económicos o de ascenso en la escala social. Sin embargo, existen circunstancias en las que ese cambio de bando es consecuencia de un imperativo moral, y en esos casos lo correcto es hacer oídos sordos a las apelaciones autoritarias a la disciplina. Es ejemplar la conducta de las figuras públicas que abjuraron de la ideología nazi o comunista, en tanto que la de aquellos que se mantuvieron fieles a esas aberraciones está inscripta en la historia de la infamia.

Fruto del asco
Esta reflexión es fruto del asco que me causó la disciplina compulsiva con que todos los diputados del bloque supremacista obedecieron la orden que dictó, desde su búnker berlinés, el embrión de Führer, y postrándose, convirtieron a un fascista impenitente en usurpador transitorio de la Generalitat. Son públicas y notorias las guerras intestinas que libran solapadamente los capitostes de ERC y PDECat disputándose mendrugos de poder, pero ninguno de ellos, ni de sus secuaces, tuvo el valor de apartarse de la tropa, aunque solo fuera por interés, con el fin de preservar una cuota de decencia para campañas futuras. La sumisión de estos genuflexos está emparentada con la obediencia debida que alegaron muchos verdugos para justificar sus crímenes de lesa humanidad.

Los tenebrosos antecedentes del candidato no dejaban margen para equívocos. Rescato, aquí, la catarsis de un formador de opinión al que a menudo he criticado por su empatía con el nacionalismo. Se desahogó Antoni Puigverd ("¡Qué gran error!", LV, 16/5):

Torra no puede pedir perdón ni arrepentirse de unas ideas que conforman la espina dorsal de su visión. Por si fuera poco, en el artículo en que habla de "bestias" se inspira, literalmente, en el mecanismo que, según Primo Levi, permitió a los nazis actuar como lo hicieron, bestializando a los judíos. (…) Ahora bien, aquel artículo es tan obsceno que le impide presidir dignamente la Generalitat, aunque sea de manera vicaria o, como él dice, "custodia". (…) Un tiro en el propio pie. En Madrid no se han creído el regalo hasta que lo han leído en la prensa europea: la revolución de las sonrisas escondía un huevo de serpiente.

(He aquí la prueba de la empanada mental que padecen todos los nacionalistas, aunque se disfracen de equidistantes. Cinco días después, el mismo Puigverd se traga el huevo de la serpiente y afirma sonriendo, en su artículo "¿Supremacistas?", que Torra "no es racista ni supremacista. Es un esencialista romántico". ¿Esencialista romántico? ¿Cómo sus compadres sentimentales del Ku Kjux Klan?)

Mientras tanto, Ada Colau, cuya lengua viperina calificó de "facha" al almirante Pascual Cervera, héroe de la guerra de Cuba contra Estados Unidos, que falleció en 1909, solo atinó a definir a este fascista contumaz sin apócope como representante de "el nacionalismo más conservador y minoritario", con el que tiene prisa por negociar sin interferencias del 155 (Suplemento "Vivir", LV, 20/5).

Los trágicos años treinta
Desde su puesto de mando en el somatén mediático, el experto en intrigas palaciegas Enric Juliana encuadra a Torra en "Un nacionalismo derechista" (LV, 15/5), aunque en el artículo lo asocia con la venenosa diatriba antiandaluza de Jordi Pujol (1958), "un texto que releído estos días vuelve a poner los pelos de punta". Juliana subraya a continuación que los escritos de Torra lo muestran como "un hombre intelectualmente sumergido en los años treinta".También el predicador Francesc-Marc Álvaro titula su artículo hagiográfico dedicado al invasor republikano: "Un activista cultural de los años treinta" (LV, 11/5).

¿Qué tenían de especial los trágicos años treinta para concitar la admiración del activista Torra? Pues nada menos que el apogeo del pistolerismo fascista. Señala Santiago Tarín ("El peso de la historia", LV, 21/5) que a Quim Torra ya se le conoce por sus artículos, en varios de los cuales exalta la figura de los hermanos Badía, una reivindicación cuando menos problemática. ¿Quiénes fueron Miquel y Josep Badía? Según escribió Torra, "uno de los mejores ejemplos del independentismo".

Mártires fascistas
Tarín sintetiza en su artículo la macabra trayectoria de estos personajes patibularios, y sobre todo de Miquel, apodado "Capità Collons" (Capitán Cojones) por la saña con que perseguía, torturaba y asesinaba a los anarquistas de la CNT-FAI. Pero prefiero recurrir a la obra clásica de Gabriel Jackson, La República española y la guerra civil - 1936-1939 (Crítica, 1976), para situarme en el contexto de aquellos trágicos años treinta que Torra toma como modelo de su repúblika. Relata Jackson que Miquel Badía, fundador de Joventuts d´Esquerra Republicana - Estat Català y de su fuerza de choque, los escamots, fue la figura estelar del pistolerismo rompehuelgas de los años 1930. Estuvo al frente de la Comisaría de Orden Público de la Generalitat, y fue la mano derecha del consejero de Gobernación Josep Dencàs, cuando el presidente Lluís Companys montó el conato de insurrección del 6 de octubre de 1934. Explica Jackson:

A pesar del Estatuto y de la gran popularidad de Companys, Cataluña fue sacudida por una oleada de nacionalismo incontrolado. En la universidad, los profesores castellanos veían cómo sus discípulos y sus colegas catalanes se mostraban deliberadamente hostiles al uso continuado del castellano en las aulas. Aparecieron octavillas exhortando a los catalanes a no contaminar su sangre casándose con castellanas. Más grave que tales síntomas era el crecimiento de un movimiento casi fascista dentro de las filas juveniles de la Esquerra. Llevando camisas verdes, llamándose a sí mismos escamots (pelotones), y denominando a su movimiento Estat Català, hacían la instrucción en formación militar, con fusiles anticuados o inservibles, reconociendo como jefe a Josep Dencàs, consejero de Gobernación de la Generalitat.

El final de aquella patochada lo conocemos todos: Companys preso, y Dencàs y Badía chapoteando mierda en las alcantarillas para ir a buscar refugio en la Italia de Mussolini. Ambos regresaron a Barcelona tras el triunfo del Frente Popular, pero el 28 de abril de 1936, tres pistoleros asesinaron a Miquel y Josep Badía en la puerta de su casa. Los anarquistas se cobraron viejas deudas y Quim Torra cosechó dos mártires fascistas para idealizarlos en su panteón de "mejores ejemplos del independentismo". Oriol Junqueras pidió que se honraran sus nombres en el callejero de Barcelona.

¿Hasta cuándo?
Lo que ha colocado a la sociedad catalana a los pies de esta pandilla de impresentables es la disciplina mortífera con que los diputados del bloque supremacista votan a cualquier pastelero loco o cavernícola montaraz ungido por el cacique de la tribu. Según la leyenda bíblica, Sodoma y Gomorra se habrían salvado de la destrucción si en ellas hubiera habido diez hombres justos. Bastaría que a ese bloque le reste su voto un hombre justo para que la sociedad catalana se salve de la invasión republikana, de la fractura cainita y del descalabro económico que ya suma la fuga de 4.550 empresas. ¿No hay en ese bloque un hombre justo preocupado por el bienestar colectivo de sus compatriotas o, si solo lo mueve el egoísmo, por el bienestar futuro de sus hijos?

Si la respuesta es negativa, resulta obligatorio formular otra pregunta: ¿hasta cuándo soportarán, los dos millones de catalanes que votan a estos sinvergüenzas, las humillaciones y los despojos que sufren bajo el yugo de los invasores republikanos, vástagos anacrónicos del fascismo? Y entre esos dos millones de ciudadanos maltratados, ¿cuántos hombres y mujeres justos habrá, resueltos a cambiar de bando sin complejos y a votar en las próximas elecciones a favor de la regeneración de Cataluña dentro del reino de España? El tiempo apremia.

Ahora toca victimismo
Gregorio Morán cronicaglobal 26 Mayo 2018

Parece una variante de la ducha escocesa, del frío al calor, del calor al frío. Pero en este caso aplicado a la vida social y con escasa visibilidad política, si es que la política trata de afrontar problemas. Primero te insultan, y lo hace nada menos que el presidente de la Generalitat y de un modo como no se conocía en España desde el nacionalcatolicismo virulento de los años cuarenta y cincuenta, aquel que los viejos del lugar denominábamos preconciliar para diferenciarlo de la Iglesia que evoluciona a partir del Concilio Vaticano II de los sesenta.

Después de esa coz ideológica de racismo y xenofobia, toca el calor ficticio de solicitar negociación, diálogo y buen rollo. Eso sí, "sin condiciones previas", o sea que después de darte una patada en los cojones del sentimiento, amén de dinamitar el frágil equilibrio de una legalidad muy deteriorada, te proponen que “pelillos a la mar” y que lo sienten si has interpretado los insultos como lo que son, que ellos, la reserva de la raza aria, quieren hablar contigo como de igual a igual, quizá porque dada tu naturaleza de ser inferior no tienes razones que te obliguen ni principios a los que atenerte.

A mí me parece que el principio del diálogo solo tiene sentido si no se juega sucio. Insisto siempre en eso porque conviene recordarlo: había un mantra entre los sectores más desconectados de la realidad pero más beneficiados por ella que pedían diálogo con ETA incluso en los funerales de sus víctimas. Diálogos sin condiciones previas, por supuesto. Incluso un vicepresidente de la Generalitat, el eterno funcionario Carod-Rovira, hijo a su vez de un servidor del Estado, desarrolló un diálogo sorprendente e impune según el cual ETA podía matar siempre que no fuera a catalanes.

Siento un desprecio ontológico hacia los actuales defensores del diálogo sin condiciones, porque son los que crearon "las condiciones". También fueron los mismos que predicaron la lucha armada en aquellos años de plomo del franquismo, idénticos a los que luego recogieron la falaz bandera de una sociedad catalana ideal, con dos opciones ubicadas en la plaza de Sant Jaume, el Palau de la Generalitat (Pujol) y el ayuntamiento (PSC). Ellos que sabían, gracias a sus emolumentos, que eran lo mismo, que sólo cambiaban las palabras, ni siquiera los pasados. Luego se lanzaron a la bonita invención de una izquierda catalanista; cuanto más catalanista, más de izquierda, aseguraban. Y ahora que ven amenazados los sueños de su ambición han desaparecido como por ensalmo los catalanes "emprenyats" (cabreados), es decir, ellos, y claman por un diálogo que se visualizó como roto el día que el president Mas "el astuto", según la zafia marinería del viaje a Ítaca que embarrancó, fue a tratar con el Estado y dijo aquellas palabras que embelesaron a los implicados: "O sí o sí".

¿Cómo se construye un clima de diálogo si empiezas insultando al contrario? A esto hay que añadir que has puesto negro sobre blanco unas condiciones inasumibles por el adversario sin dinamitar el Estado de derecho. Un Estado de derecho muy flaquito y deteriorado por los achaques desde que nació, sietemesino él, pero que un puñado de racistas y xenófobos, aunque fueran la mayoría, que por cierto están muy lejos de ser, no podrían tumbar por mucho Consejo Nacional del Movimiento, lacitos y grandilocuencia. Una mitad parlamentaria muy dada al compadreo y el miedo a palabras como "traidor" y generosa con otras como "corrupto".

Una minoría bien engrasada está intentando silenciar, y últimamente desterrar, a unos ciudadanos que se creían vivir en una sociedad madura, valiente e integradora. En esa pelea estamos y en esa pelea irán apareciendo elementos a los que no damos la importancia que tienen. La exhibición de símbolos, por ejemplo, con tantas reminiscencias fascistas y autoritarias. La amalgama de viejos restos de todos los naufragios como es el caso de Ernest Maragall o Toni Comín, el pianista sin teclado, célebres desconocidos si no fuera por la usurpación patrimonial del apellido paterno. ¡Hay quien dice que en Cataluña se puede vivir del apellido, como en Jerez de la Frontera!

Y por si fuera poco, ahora gustan de llenar las playas de cruces amarillas de buen tamaño, imagino que de madera o compradas a los chinos como las urnas. El símbolo por excelencia del cristianismo convertido en juguete de unos descerebrados que juegan a ser Ku Klux Klan. Hasta a los ateos nos produce vergüenza ajena. Sería una banalidad pensar que el Abad de Montserrat, que vive de eso, llamara a abandonar la utilización torticera y fascista de una de las metáforas más sensibles del mundo de los creyentes. Las playas, cementerios. ¿Hay quien dé más?

Males muy graves, peores remedios
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.es 26 Mayo 2018

Tito Livio describió en las Décadas la crisis de la república romana con una frase transida de desesperación: “Llegó un tiempo en que no podía soportar sus males ni sus remedios”. Si el magnífico historiador clásico hubiera vivido el final del sistema del 78, al que estamos asistiendo angustiados los españoles, hubiera repetido sin duda su lúgubre descripción de una situación en la que no sólo lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, sino que lo que está acabado se niega a reconocerlo y lo que está despuntando es todavía demasiado prisionero de lo periclitado.

No es sólo el Partido Popular el que agoniza, es todo un edificio constitucional, una estructura territorial y un entramado institucional los que se derrumban mientras los encargados de su correcta administración y funcionamiento, lejos de advertir la gravedad sustancial de sus deficiencias y de intentar corregirlas con un replanteamiento a fondo de la obra de la Transición que la reoriente por completo sin destruirla, se enredan en maniobras tácticas, se empecinan en proyectos tan nocivos como imposibles y desperdician sus energías en enfrentamientos partidistas.

¿Cómo se desenreda este embrollo? Obviamente, con la convocatoria de elecciones y que sean los españoles los que decidan a quién quieren confiar el Gobierno"

Es innegable que el tiempo de Mariano Rajoy y de su equipo de burócratas incoloros, inodoros e insípidos se ha agotado y que España necesita urgentemente un liderazgo dotado de la claridad de ideas, del vigor moral y de la firmeza de convicciones indispensables para afrontar sin vacilaciones las amenazas existenciales que la acechan: el desafío del golpismo separatista en Cataluña que aspira a borrarnos del mapa y el sectarismo rencoroso del populismo colectivista y liberticida que transformaría aceleradamente el país en un erial.

Desde esta perspectiva general, la posibilidad de un Gobierno encabezado por Pedro Sánchez y apoyado por el comunismo chavista y el secesionismo racista produce escalofríos. El mero hecho de que el Secretario General del PSOE contemple la opción de llegar al poder aupado por los enemigos mortales de la Nación que aspira a gobernar demuestra hasta qué punto ha perdido el norte y el ansia por ocupar La Moncloa le nubla el entendimiento y disipa el poco patriotismo que le quedaba, si es que alguna vez tuvo alguno. Afortunadamente, sobreviven en la centenaria organización que dirige el suficiente número de personas sensatas como para hacerle ver que semejante disparate sería su tumba política y de paso la de sus siglas. El precio que tendría que pagar, el indulto de los golpistas procesados tras su condena y el levantamiento incondicional del 155, le mancharía indefectiblemente con el estigma de la traición. En cuanto al PNV, está pactando con Bildu un Estatuto que resucita lo peor del Plan Ibarretxe y que el PSOE se vería obligado a aceptar para disponer de los cinco escaños correspondientes. Ese es otro vórtice que lo engulliría al abismo. En este contexto, sin el concurso de los nacionalistas, Sánchez requiere, además del respaldo de Podemos, de los votos de Ciudadanos para cuadrar una mayoría absoluta, pero los morados y los naranjas son como el agua y el aceite, no miscibles.

¿Cómo se desenreda este embrollo? Obviamente, con la convocatoria de elecciones y que sean los españoles los que decidan a quién quieren confiar el Gobierno en las difíciles circunstancias que atravesamos. Después del espectáculo lamentable que han sufrido en esta legislatura, no parece difícil predecir que los votantes se inclinarán por fórmulas que les garanticen estabilidad y políticas que conjuguen la racionalidad, el realismo y el coraje para emprender las reformas estructurales sin las cuales el camino hacia el fracaso seguiría imparable. Para que esta solución prospere, Sánchez debería aceptar que su estancia en La Moncloa sea muy corta, las semanas justas para llamar a las urnas. Por consiguiente, hay una salida factible al complejo laberinto en el que estamos encerrados que pasa por que el impulsor de la moción de censura anteponga el interés nacional al suyo particular, aunque, teniendo en cuenta todos los factores en presencia, a poco que reflexione se dará cuenta de que ambos coinciden. Si concurre a las elecciones como el hombre que ha dado a sus compatriotas la oportunidad de ejercer su soberanía después de haber desalojado del puente de mando del Estado a la borrosa figura que hoy encarna la suma de los vicios de un ciclo histórico caduco, la sociedad española le premiará. Si comete el error monumental de encaramarse a la Presidencia del Gobierno a cambio de entregar su país a los que pugnan por hacerlo pedazos, su propia infamia lo sepultará.

Los días que se avecinan pondrán a prueba la calidad humana, la altura de miras y la talla ética de los protagonistas de nuestra escena política. Es en las ocasiones de peligro extremo y de exigencia máxima cuando se puede calibrar el fuste de cada cual y si bien es verdad que algunos están de sobra retratados, no cabe duda de que nos disponemos a contemplar acontecimientos que darán el trazo definitivo tanto a perfiles castigados por los años como a rostros de más reciente aparición.

Hacia un crisis como la del Frente Popular
Pío Moa gaceta.es 26 Mayo 2018

Hoy, viernes, comienza en el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, el seminario sobre “España en Europa”, al que se refiere en parte el artículo anterior. A las 7,30 de la tarde. Como en el anterior, la entrada, simbólica, por las cuatro sesiones, será de 5 euros.

El dicho francés de que África empieza en los Pirineos revela una mezcla de ignorancia y de presunción: ignorancia sobre África y presunción de Francia como quintaesencia de Europa. Simplemente, Francia termina en los Pirineos. Que España es parte de una Europa mucho más amplia, variada y compleja que Francia, resulta una evidencia y por tanto no precisa demostración. No obstante queda en afirmación un tanto roma si no se examina la posición de España en Europa y sus profundos cambios a lo largo de los siglos.
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Este domingo firmaré en la Feria del libro, de 12.00 a 14.00 horas, en la caseta 301 (librería Fortuna)
La reconquista y España
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Es posible que la justicia acabe con el duopolio oligárquico PP-PSOE, como en Italia acabó con la corrupta democracia cristiana mientras el PCI se hundía con la URSS. No sería otra cosa que el final de una putrefacción política que viene arrastrándose inexorablemente desde el triunfo del PSOE de ZP en 2004.

ZP logró imponer la ruptura que habían intentado la izquierda y los separatistas en 1976, fracasando entonces estrepitosamente. No obstante, una derecha que nacía olvidando la historia y sin señas de identidad precisas, fue cediendo el campo de las ideas, de modo que, subrayados por el terrorismo de la ETA, izquierda y separatistas no han cesado de ganar terreno. Zapatero solo culminó ese proceso con cuatro grandes medidas: 1) Operación rescate de la ETA, salvándola del precipicio a cuyo borde la había llevado Aznar aplicando –por primera vez desde la transición—la ley y el estado de derecho; rescate en el que participó pronto el PP de Rajoy. 2. Imposición de la ley de memoria histórica, ley totalitaria, falsificadora de la historia y reivindicativa de los criminales del Frente Popular. 3. Imposición de leyes lgtbi asimismo anticonstitucionales y totalitarias, que intentan regular y censurar los sentimientos, algo sin precedentes. 4. Declaración implícita de soberanía del parlamento catalán y de un nuevo estatuto no pedido por casi nadie y votado por una pequeña minoría: un paso decisivo hacia el famoso “prusés”.

Se suponía que el PP, bajo dirección de Rajoy, corregiría tales desmanes contra la Constitución, contra el estado de derecho, contra la realidad histórica y contra la unidad nacional. Pero ocurrió lo contrario. Rajoy y los suyos han colaborado abiertamente en todas las medidas de ZP, aplicándolas a fondo, han financiado los separatismos y prácticamente eliminado el estado en Cataluña y Vascongadas; han terminado de convertir a la ETA en una potencia política; han rendido pleitesía a la potencia invasora de nuestro territorio por Gibraltar, a la que consideran “amiga y aliada” (y lo es de ese partido, como del PSOE, pero ciertamente no de España); han entregado ilegalmente “grandes toneladas de soberanía” a Bruselas, etc.

Y todo ello bajo el único principio reconocible en ese partido: “la economía lo es todo”. Lema muy aplicable a un burdel, y cuyo resultado ha sido una radicalización de los separatismos, de las injurias inglesas, de la pérdida de respeto y dignidad en la UE, de avances del totalitarismo, del ataque permanente a la idea de España y degradación de la justicia (afortunadamente no completa)… Todo ello sin abandonar una corrupción endémica, tanto de ese partido como del PSOE, la cual no deja de ser una manifestación más de “la economía lo es todo”. Otra faena de ese partido, ante la acelerada pérdida de intención de voto ya en su primera legislatura, fue la promoción mediática de Podemos como un modo de provocar miedo social y recobrar esos votos; al paso que bloqueaba cualquier alternativa.

Es obvio que esta visión “economicista” de Rajoy y los suyos muestra entre otras cosas su total carencia de enfoque realmente político, no digamos de visión de estadista, y de principios ideológicos, pues en este terreno han asumido por entero o casi, la ideología del PSOE de ZP . Creen que las muy relativas e inseguras mejoras económicas alcanzadas en siete años de gestión compensan por los tremendos empeoramientos de la democracia y la propia unidad nacional.

Así pues, el balance del PP es un profundo retroceso de la democracia y una grave crisis de disgregación del país en medio de una especie de golpe de estado permanente. El PP ha llevado a España a una crisis semejante a la del Frente Popular.

Afortunadamente ese partido no ha logrado arrasar por completo toda alternativa, y actualmente está despuntando VOX. No sabemos a día de hoy qué papel desempeñará, pero es muy difícil que pueda ser peor que el del PP. Asimismo ha surgido Ciudadanos, que al menos defiende la unidad nacional, si bien con el propósito declarado de disolverla toda entera en una UE utópica. Como quiera que sea, dos partidos moderados y nuevos, como VOX y Ciudadanos, podrían superar la profunda crisis de putrefacción que atraviesa una democracia fallida. Pues el duopolio corrupto, antinacional y antidemocrático PP-PSOE ya no puede hacer otra cosa que arrastrar al país al abismo, a cuyo borde estamos llegando.
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—Son recuerdos de toda clase, de infancia, del GRAPO, de juventud, de viajes a pie… muchos de un tiempo ido definitivamente en España, otros más reconocibles por todos…”https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B … …

Cruces amarillas
Borja Gutiérrez gaceta.es 26 Mayo 2018

“Toda guerra es un engaño”, ya lo decía el gran maestro Sun Tzu en El Arte de la Guerra. Un visionario, que supo acertar allá por el año 500 a. C., muchas de las claves estratégicas más inteligentes y valoradas por sus contemporáneos maestros en batallas, guerras y victorias políticas. Afirmaba también el filósofo y militar chino, que aunque no hay que atacar con cólera, ni con prisas, lo realmente importante es la victoria, no la persistencia.

Hoy los españoles nos vemos obligados a participar en una batalla no armada pero sí dialéctica, propagandística y judicial, que además de abusar de la persistencia, es un engaño flagrante a los ciudadanos, en toda regla. Los separatistas catalanes han embarcado a Cataluña en una lucha permanente contra España, contra nuestro orden constitucional y nuestras instituciones.

Un monumental engaño que han tejido durante décadas adoctrinando, falseando la realidad y la historia y, lo más triste, sembrando la semilla del odio y el rencor contra todo aquello que lleve implícita la esencia de España.

Complicado panorama tiene Cataluña. Mientras el presidente Quim Torra pretende formar un Gobierno que ocupe los sillones del Parlamento tapizados con enormes lazos amarillos, los huidos Puigdemont, Gabriel y sus secuaces, siguen anudando lazos con su alargada sombra. Falsos lazos trenzados con la soberbia, la cobardía y la mentira del disparate secesionista, y que transformados en sogas, siguen tensando día tras días, tratando de asfixiar a España.

Pero la batalla más triste, no es la que se libra en los juzgados o en los escaños del Parlamento catalán, es la que se vive cada día, de forma anónima en las calles, en las plazas y en las playas de pequeños pueblos o de barrios metropolitanos de Cataluña. Son la tensión, los insultos y los enfrentamientos entre los ciudadanos de a pie, convertidos en víctimas de la fractura social provocada por los gobernantes del procès.

El pasado domingo, la playa de Llanfranc lucía decenas de cruces amarillas clavadas en la arena. Un espacio público que los separatistas habían utilizado libremente, a su antojo, para manifestar de esta forma tan gráfica su protesta sobre el encarcelamiento de los mal llamados presos políticos en España. Algunos las observaban con el entusiasmo propio de la exaltación independentista y, otros muchos, miraban de perfil y seguían tomando el sol como si nada pasara, quizás por indiferencia, por hastío cotidiano o, tal vez, por miedo a las represalias. Pero, en un instante, algo cambió. Un niño pequeño, atónito ante el espectáculo de las cruces que emulaban un camposanto, preguntó inocentemente quiénes habían muerto… Fue en ese momento cuando una vecina anónima, absolutamente indignada ante tal situación y ante el avasallamiento de un espacio público de ocio y descanso para el disfrute de todos, comenzó a arrancar las cruces amarillas de la arena, gritando “Ya está bien de agachar la cabeza, que pongan las cruces en su casa”.

Maribel Llorens se ha convertido, sin pretenderlo, en la cara visible de tantos miles de ciudadanos catalanes que están cansados del esperpéntico independentismo. “En España no hay “presos políticos”, hay políticos presos” clamaba, mientras continuaba arrancando cruces y se enfrentaba a las brigadillas separatistas que las habían colocado.

Tras este incidente y otros más registrados en diversas playas de Cataluña, el Delegado del Gobierno, Enric Millo, ha remitido una carta a los alcaldes de los pueblos costeros donde se han plantado cruces, para exigir neutralidad. Las repuestas que ha obtenido a su misiva es ciertamente vergonzosa, un suma y sigue a este panorama desolador. Entre ellas, la de Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Barcelona, quien ha defendido “hacer compatible la libertad de expresión y la convivencia pacífica de la ciudad.” Y, yo le pregunto al señor Pisarello, si a él, le parece pacífica convivencia que vecinos como Maribel Llorens, tengan que llegar prácticamente a las manos, para reclamar un espacio de paz y tranquilidad en la playa, en la calle… donde sea.

Desfachatez, desvergüenza y mentira. Puro engaño, como decía el gran Sun Tzu. La sociedad catalana está fracturada. La mayor batalla de los demócratas constitucionalistas que defendemos sin fisuras la unidad de España, no es la que se libra necesariamente en los tribunales ni en el Parlamento, es la que debemos librar cada día en las calles, protegiendo a miles de ciudadanos frente al hostigamiento secesionista y estableciendo todos los mecanismos legales necesarios para contrarrestar desde la raíz el adoctrinamiento y el engaño.

UN ANÁLISIS PROVOCADOR Y PRECISO
Por qué el independentismo catalán es de corte 'nazi'
Isaac Parejo. ESdiario 26 Mayo 2018

¿Es supremacista, xenófobo y fascista el independentismo catalán? Las coincidencias con las técnicas nazis de propaganda y movilización son casi absolutas. Aquí se analizan una a una.

Llevamos años de insoportable y cansino procesismo. La buena noticia es que parece estar llegando a su fin. Aún así, los líderes independentistas no pararán hasta agotar a toda la población española con su monotema diario. De modo que es importante seguir machacando este agonizante procés hasta que no quede ni un ápice de ese totalitarismo que unos pocos intentan imponer a la mayoría de la población catalana.

Hace más de 80 años, un hombre dio con las claves para encandilar a las masas a golpe de consigna y manipulación. Era el famoso ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, ¿que a qué viene este impertinente dato? Pues muy sencillo.

Los líderes del procés han aplicado a la perfección y uno por uno los once puntos que Goebbels desarrolló para la implantación del fascismo en Alemania, para conseguir seducir a las masas y manejarlas a su antojo, ¿os parece increíble que un proceso tan democrático, como dicen los independentistas, tenga como referente a todo un icono del fascismo? Ya veréis que no es tan descabellado. Comenzamos:

Principio de simplificación
"Adoptar una única idea, un único símbolo"
Goebbels decía: “A las masas hay que darle algo simple y fácil de recordar; a ser posible, reducir todo a un eslogan o símbolo (una esvástica, por ejemplo)”.

Hitler hablaba de democracia como si lo que había antes de él no lo fuera. Detestaba a los partidos tradicionales erigiéndose como adalid de la libertad. Exactamente lo mismo que hacen los líderes independentistas.

Este principio es muy fácil de aplicar al independentismo, ya que si algo tienen para aburrir son símbolos, comenzando por la estelada y pasando por el lazo amarillo y mil de pamplinas simbólicas como meterse en una jaula para simular a los políticos presos o disfrazarse de urna. Simplificarlo todo a la consecución de la república catalana que será más libre y democrática que el estado español en el que viven, sin dar ninguna explicación más.

Principio método del contagio y enemigo único
Goebbels decía: “Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada."

Resumido en “un enemigo común nos une”. Goebbels enfocaba toda la acción como un instrumento para derrotar al “enemigo de Alemania”, sólo así podía unir a todos sus ciudadanos en una lucha común.

Y, ¿cómo lo aplica el independentismo? Pues el enemigo es el estado español, los antidemócratas partidos constitucionalistas, los carceleros, como los llama Rufián. Todo lo que no es independentismo es enemigo del pueblo catalán. Los reúnen a todos en “españolistas o unionistas” para identificarlos en uno solo, sin contar a los que están a favor del referéndum pero en contra de la independencia, a los federalistas, a los nacionalistas no independentistas, da igual, todo el que no quiera la república catalana es el enemigo a abatir.

Principio de transposición
Goebbels decía: "Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que les distraiga.

Este principio consistía en tachar de violentos a los grupos disidentes cuando los nazis realmente tenían a todo un ejército que no dudaba en reprimir a todo el disidente y a una policía que se dedicaba a espiar al que se atrevía a salirse del carril.

No hace falta decir cómo el independentismo aplica este principio a la perfección: tachar de violento al Estado por la supuesta represión policial y por el encarcelamiento de los golpistas, cuando ellos no han hecho más que alentar la violencia desde las instituciones y algunos, como los famosos CDR y los cachorros de la CUP, a ejercerla activamente para después acusar de violentos a los que estaban haciendo cumplir la ley.

De hecho, ellos mismos se denominan “la revolución de las sonrisas”, ellos nunca ejercen la violencia sino que es el estado español el que lo hace. Es un principio de transposición de manual.

Principio de la exageración y desfiguración
Goebbels decía: "Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”.

Goebbels aplicaba este principio principalmente a los judíos, a los que acusaba de todos los males de la sociedad. El simple hecho de tener tiendas rotuladas en otro idioma o vendiendo sus productos, ya era una amenaza grave contra el país. Era algo que amenazaba con desestabilizar la nación y dejar sin trabajo a todos los alemanes de bien. Eran prácticas habituales señalar los comercios y a todo el discrepante y, sobre todo, exagerar cualquier noticia, ya que la exageración siempre es más creíble que la verdad y se vende mejor.

Sí, es justo lo que hace el independentismo: señalar al disidente, al que se siente español y catalán, multar por rotular en castellano, perseguir y señalar al que critica al independentismo y sobre todo exagerar y desfigurar las noticias que consideran ataques.

Por ejemplo, en la reciente final de la Copa del Rey, se retiraron camisetas con simbología política que ellos vendieron como que el estado español les había quitado aquellas camisetas solo por ser amarillas. Y por supuesto el hecho de que los que intentaron dar un golpe de estado estén en prisión lo han transformado en la exageración que reza en el titulo de este principio: los han metido en prisión por poner urnas.

Principio de vulgarización
Goebbels decía: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar”.

Libertat, presos políticos, democracia, prensa española manipuladora, carceleros. Es fin un sinfin de consignas que se recuerdan fácilmente y hacen más sencillo el que las masas puedan marchar de manera homogénea. Y si algo tiene este procés es vulgarismo y escenas ridículas por doquier:

Además, Goebbels también decía que “La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa y tienen gran facilidad para olvidar”. No hace falta decir que las masas independentistas se han olvidado por completo de la pasmosa corrupción de los que les han guiado por todo este procés.

El caso 3% o el caso Pujol no son nada para ellos porque los líderes independentistas lo han cubierto todo de procesismo, a pesar de que todo este procés nació para ocultar la corrupción, tal y como afirma una nota de los Mossos. Principio de vulgarización logrado.

Principio de orquestación
Goebbels decía: “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”.

¿Creéis que algún independentista sabe los motivos por los que se quiere independizar? Ya que el clásico España nos roba se acabó desde el escándalo del chorizo confeso Jordi Pujol, ahora solo les quedan las consignas. Tres ideas básicas en las que sustentan las razones para conseguir la independencia:

Porque son una nación con una lengua e historia propia.
Por que dan a España más de lo que reciben y quieren racionalizar sus recursos.
Porque quieren ser una República.

Y a mi que alguien me explique cómo la CUP, siendo internacionalista según sus estatutos, puede ser a la vez nacionalista. Gracias.

Pero sigamos, porque aquí entra la famosa frase de Goebbels que decía que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Los embustes que repiten mil veces hasta intentar convertirlas en verdad se cuentan por cientos: que si los líderes independentistas está presos por poner urnas, que si el Estado no quiere pactar un referéndum, que si el pueblo catalán es soberano, que si una Cataluña independiente no saldría de la UE, que si el 1 de octubre fue un éxito, que si hubo 1.000 heridos en la jornada de aquella “votación”. En fin, un cuadro.

Principio de renovación
Goebbels decía: “Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones”.

En resumen, este principio se refiere al bombardeo constante de imágenes e informaciones para contrarrestar el ataque de adversario, reinventarse constantemente. En este caso, los independentistas son unos expertos ya que si algo saben es reinventar el procés.

Todos los días nos levantábamos con nuevas noticias sobre Cataluña y nuevas informaciones sobre los movimientos de los separatistas. Si no era sobre Puigdemont, era sobre la CUP. Excéntricas declaraciones de sus líderes día sí día también, la independencia “sí pero no” en aquel ambiguo discurso, las fugas de los políticos, la pretensión de investidura de un Puigdemont huido, etc.

Al público no le da tiempo de asimilar el esperpéntico show porque el procés se iba renovando a cada segundo. Sin hablar de las entrevistas de los líderes en las que era tal el número de mentiras por segundo que era imposible que el interlocutor las rebatiera.

Principio de la verosimilitud
Goebbels decía: “Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias”.

Esto consiste básicamente en inventarse apoyos a la independencia que no existen. Han conseguido hacer creer que los líderes europeos apoyan el procés cuando absolutamente todos apoyan al Gobierno de España. Pero ellos lo sustentan en, efectivamente, fuentes diversas para deformarlas y construir sus argumentos, por ejemplo, supuestas entidades supranacionales de reconocido prestigio como Julian Assange, Varoufakis o Pamela Anderson, recortes de periódicos extranjeros que descontextualizan para hacer creer que gente importante da su apoyo a la república catalana, declaraciones que extraen de largas intervenciones, para con todo ello construir un solo argumento de respaldo a su locuras.

Principio de silenciación
“Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines”.

Medios de comunicación afines, esa es la clave de este principio. No hace falta explayarse mucho en este punto, ya que todos conocemos la maquinaria propagandística en los medios de comunicación catalanes encarnada en su vergonzosa televisión pública y demás medios subvencionados. Además, cuentan con varios aliados de fuera de Cataluña a los que han soltado un buen fajo de billetes para apoyar el independentismo, como cierta ex “miembra” del PSOE repudiada por todos los partidos y de cuyo nombre no quiero acordarme.

Principio de transfusión
Goebbels decía: “ Establecer en la población una constante y manifiesta actitud visceral de odio y resentimiento contra el enemigo. La propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas”.

Y es que a veces no hace falta ni explicarlo porque los líderes independentistas lo aplican todo casi al pie de la letra. Si algo tiene el procés es sentimiento, odio, supremacismo, xenofobia. Goebbels basaba este principio en que calara la idea del odio al extranjero, del odio al judío, a los negros, a los homosexuales. Grupos a los que los nazis consideraban el mal de la nación.

Pero además se dedicaban a inventarse la historia para así justificar todas sus tropelías e infundir el odio en la sociedad. Los líderes independentistas han aplicado esto de forma más que evidente, infundiendo odio hacia todo lo que suene a español, ayudado por sus medios de comunicación y una propaganda pagada con dinero de todos los españoles.

Es el supuesto supremacismo de los catalanes frente a los que algunos llaman “españolitos”, grabado a fuego, que a muchos les ha hecho creer que realmente son genéticamente superiores. Ya lo dijo junqueras: “los catalanes tienen más proximidad genética con los franceses que con los españoles”. Y por supuesto inventarse la historia, tal y como hacia Hitler.

Inventarse una historia de Cataluña que no existe para así sostener con más vehemencia su relato. Prueba de ello es el “Institut de Nova Historia” apoyado por la Generalitat y que se dedica a inventarse a la historia de Cataluña afirmando que personajes como Miguel de Cervantes o Leonardo Da Vinci, eran catalanes. Es espectacular.

Y llegamos al más importante:

Principio de unanimidad
Goebbels decía: “Llegar a convencer a mucha gente que se piensa como todo el mundo, creando impresión de unanimidad”.

Este principio se aplica terroríficamente a la perfección. A los independentistas pocas veces les habremos escuchado hablar de una parte de Cataluña o del 48% de los catalanes. Ellos hablan del pueblo catalán, todo el pueblo catalán que quiere “libertad, república y democracia”.

Para su discurso no existe ese 52% de catalanes que no quiere la independencia, lo que hace que sea una gran mayoría silenciosa la que no se atreva a abrir la boca porque el principio de unanimidad está perfectamente orquestado y se ha hecho creer que son todos los catalanes los que quieren la independencia.

Como vemos, el procés y el independentismo tienen más de fascismo que de democracia y el supremacismo y la xenofobia manchan todo el movimiento hasta la médula. Pero, por suerte, ya está llegando a su fin y no ha sido gracias al PP, ni a Cs ni mucho menos al PSOE. Ha sido gracias al estado derecho y a que toda España se ha plantado y por fin se ha dado cuenta de que no hay que avergonzarse por estar orgulloso de pertenecer a este país.

Pero mientras tanto aún queda algo de procesismo agonizante y estoy seguro de que nos deparará alguna sorpresa más, pues una de las cosas buenas que tiene toda esta historia es que nos mantiene entretenidos. Por tanto tenemos dos opciones: o cabrearnos por intentar reírse de toda España o reírnos nosotros de ellos. Yo opto por lo segundo.

"Rajoy miente absolutamente, sí se han hecho concesiones a ETA"
LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA .ROGELIO ALONSO
FERNANDO PALMERO El Mundo 26 Mayo 2018

Partidario de un final del terrorismo con vencedores y vencidos, no dudó en dejar el ministerio del Interior cuando constató que Jorge Fernández Díaz había decidido ejecutar el proyecto de disolución de ETA que habían diseñado Rubalcaba y Zapatero tras su negociación con la banda. En 'La derrota del vencedor' (Alianza) explica quiénes son los responsables de este "final sucio y sin justicia política".

Considerado uno de los mayores especialistas europeos en materia terrorista, Rogelio Alonso ha señalado en reiteradas ocasiones que una democracia se convierte en indigna cuando decide negociar con una organización armada. Y eso es lo que ha ocurrido en España, asegura, con la colaboración activa de los dos principales partidos, PP y PSOE. Si en Vidas Rotas (Espasa), escrito junto a Florencio Domínguez y Marcos García Rey, Alonso rendía homenaje a las 857 víctimas mortales de ETA, ahora, en La derrota del vencedor (Alianza), un título que ha tomado prestado de Aurelio Arteta, denuncia que la versión oficial del fin del terrorismo es una «mentira política organizada», como habría dicho Hannah Arendt. Y para desmontarla, ha armado un texto riguroso y contundente que utiliza por primera vez informes confidenciales y reservados sobre ETA y la política antiterrorista. "Después de décadas de violencia", afirma con rotundidad en las primeras páginas, "el proceso de finalización del terrorismo de ETA presenta numerosos déficits que demuestran que otro final era posible y que, desgraciadamente para la democracia, la banda sí ha logrado importantes objetivos políticos. Además, lejos de reconocer 'su derrota', ETA reivindica la eficacia de su terrorismo".

¿Cuáles son esos objetivos políticos?
ETA ha dejado de matar y eso es un logro sin duda alguna para la democracia, lo cual no quiere decir que ETA no haya logrado objetivos significativos. Entre ellos, que la ideología por la que ETA mataba, el nacionalismo, ha salido indemne, es decir, hoy en el País Vasco, igual que en Navarra, hay todavía un clima de «exclusión moral», utilizando el término de Susan Opotow, que afecta a los no nacionalistas. Y eso es, desgraciadamente, un logro del terrorismo al que los demócratas y el Estado de derecho no han opuesto la resistencia necesaria.

Y que ha contado con la colaboración del PNV, ¿cuál ha sido su responsabilidad?
El PNV nunca ha aceptado que el proyecto político nacionalista necesariamente queda contaminado por la violencia terrorista, como decía Mikel Azurmendi. El PNV, además, ha cuestionado instrumentos de la política antiterrorista que eran fundamentales para proteger a los ciudadanos no nacionalistas que estaban siendo intimidados y aterrorizados por la organización terrorista, entre ellos la ilegalización de partidos. El PNV ha legitimado implícita y en ocasiones también explícitamente, a una organización terrorista como ETA y a los cómplices de la organización terrorista. Y el PNV se ha beneficiado de esa violencia porque la violencia lo que ha generado es una sociedad en la cual los ciudadanos no nacionalistas se han visto privados de derechos y libertades fundamentales.

¿Cómo pasó ETA de estar casi derrotada a conseguir un final tan beneficioso?
En su documentación interna, ETA reconoce que si hubiera logrado sus objetivos máximos, Euskal Herria aparecería en los mapas de Europa. Pero al mismo tiempo reivindica la utilidad del terrorismo. Lógicamente hay un componente propagandístico, pero también, por desgracia, hay algo de verdad. Hoy nos encontramos con que la organización terrorista fue legitimada con la legalización de sus brazos políticos, Bildu y Sortu, cuando ETA aún no se había disuelto y cuando su brazo político, lógicamente, no había condenado de manera inequívoca el terrorismo. En el periodo de 2002 a 2004, ETA reconoce que pueden desaparecer por aniquilación tanto ella como lo que llaman la izquierda abertzale. Y ese proceso se revierte cuando se producen las negociaciones con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, y luego con el Gobierno de Mariano Rajoy, que no tiene ni los arrestos morales ni políticos para taponar esa indecencia. Porque de haberse podido conseguir un verdadero final con justicia política para sus víctimas directas e indirectas, hemos pasado a un final que el propio Gobierno llama "sucio", porque no coincide con el modelo o el proyecto que el PP presentó en un determinado momento y por el cual sus propios concejales fueron asesinados. Hoy el relato ya está escrito con los hechos: los sucesivos gobiernos, los partidos políticos y las instituciones del Estado han aceptado la presencia de los representantes políticos de ETA en las instituciones. Esa es la impunidad real, que pone en evidencia la incoherencia de Rajoy cuando promete que no habrá impunidad, difiriendo al futuro lo que ya existe. Y el relato al que recurre el Gobierno, y para el cual destina millones, por ejemplo a través del Memorial de Víctimas, pretende lo que Sandrine Lefranc planteaba en otro contexto de violencia: "Embellecer la impunidad".

Pero la legalización fue aprobada por el TC...
Esa decisión es muy importante y está relacionada con el tema del dichoso relato, que al final se ha convertido en un pretexto para encubrir errores y negligencias. Ese relato se centra en buscar una explicación que sea cómoda y confortable para los partidos democráticos. Sin embargo, estos mismos partidos, PP y PSOE, son los que aceptaron y no hicieron nada cuando el TC tomó una decisión que fue política, no cabe ninguna duda, porque como dijo el Supremo, los brazos políticos formaban parte de la estrategia de ETA y por lo tanto no podían ser legalizados. Además, tanto el PSOE, cuando se legaliza Bildu, como el PP, cuando se legaliza Sortu, denuncian hipócritamente, como repetía constantemente el ministro Fernández Díaz, que ambos partidos habían traspasado las líneas rojas, evidenciando que estaban incumpliendo los propios límites que el TC les había planteado, pero no hacían absolutamente nada. Lo que la documentación evidencia es que PP y PSOE aceptaron lo que el PSOE negoció con la organización terrorista en Suiza y en Noruega. Frente al relato dominante sobre el final de ETA que enfatiza la derrota de la organización terrorista, hay que afirmar que a partir de 2008 hay una negociación entre el Gobierno y el partido político que representa a ETA a través de intermediarios, no sentados en una mesa cara a cara como había ocurrido hasta entonces, una negociación, gracias a la cual la organización terrorista consigue algunas de las exigencias que planteó entonces: la legalización de su brazo político, la abolición de la doctrina Parot, la excarcelación de Josu Uribetxeberria Bolinaga...

¿O sea que mintió Rajoy cuando dijo que no se habían hecho concesiones a la banda?
Rajoy miente absolutamente. Cuando el PP llega al Gobierno, acepta la estrategia del PSOE. Y este es otro de los logros de ETA, el hecho de que un gobierno democrático no tenga la decencia de ser claro con sus ciudadanos, de que el gobernante utilice la mentira frente al gobernado, porque el contrato social y político en democracia exige decir la verdad. Sin embargo, el PP pone en práctica una política que en público niega que esté siguiendo, mientras que en privado la acepta y la defiende. Y los propios dirigentes del PP reconocerán al cabo de los años que siguieron esa estrategia y que por eso permanecieron en el ministerio del Interior algunos asesores de Rubalcaba.

¿Por qué cambia de postura el PP?
Por una relevante ausencia de liderazgo tanto político como moral. La lucha contra el terrorismo es enormemente complicada y exige grandes sacrificios, pero el nuevo liderazgo del PP no está dispuesto a asumir el combate ideológico, político y social que se requiere para defender una determinada política que supusiera un final muy diferente. Ya en los años 90, Juan Aranzadi plantea que el final de ETA tiene una trascendencia práctica e ideológica, es decir, es muy importante el modelo de final del terrorismo, porque en función del que se adopte, el nacionalismo sufrirá o no sufrirá, verá o no disminuida su responsabilidad por compartir una ideología con la organización terrorista. Por eso, el PP de José María Aznar asume que hay que arrebatarle el liderazgo político y moral al PNV, que había ejercido un veto en la forma de abordar la lucha contra el terrorismo. Y a partir de ese momento se aplica lo que los servicios de inteligencia propusieron, que era un modelo contraterrorista integral, orientado no al corto plazo, sino al medio y largo plazo. En 2002 hay un informe reservado de la comisaría general de información en el cual se explica cómo la política antiterrorista del Gobierno Aznar, de la cual es parte fundamental la ilegalización de partidos, complementada con otros instrumentos policiales y judiciales muy relevantes, ha tenido efectos demoledores para la organización. El documento señala que ETA estaba en una situación en la cual si no ocurre lo que sucedió en el 92 tras la caída de la cúpula de Bidart y no ocurre lo que en 1998, con el pacto entre el PNV y ETA que da lugar a Lizarra, es decir, si el PNV no acude en auxilio de la organización terrorista, puede llegar el colapso de ETA y del complejo terrorista. Y lo que nos encontramos es que no solo el PNV acude en auxilio de ETA. También el PSOE. Y posteriormente el PP va a respaldar a quienes han acudido en auxilio de ETA y van a aceptar ese modelo de final que rompe con el que el PP había intentado introducir en el periodo de Aznar.

¿Está cometiendo el Gobierno en Cataluña los mismos errores que en el País Vasco?
Sí, no hemos extraído las consecuencias. En un discurso memorable, Ana Iríbar establecía una relación entre los motivos por los cuáles su marido fue asesinado, el nacionalismo, y el nacionalismo que hoy en Cataluña está utilizando otro tipo de violencia para subvertir el orden constitucional. Gregorio Ordóñez, dijo Iríbar, entró en política porque en esta sociedad se asesinaba a ciudadanos por defender sus ideas, y entró en política para que se protegiera a los ciudadanos que no estaban protegidos por el nacionalismo. ¿Qué hace el Gobierno de la nación para proteger a otros ciudadanos que no disfrutan de sus derechos y libertades, como consecuencia de la intimidación nacionalista? Los dirigentes del PP, a los que se les llena la boca prometiendo verdad, memoria, dignidad y justicia son los primeros que vacían de contenido y significado político a sus propias víctimas. Las víctimas fueron asesinadas por unos motivos, por unas causas políticas y esos asesinatos tienen consecuencias políticas, y esas consecuencias políticas interpelan al PP y al PSOE. No se puede recordar a las víctimas sin exigir la delegitimación de esos asesinatos y aunque lo verbalicen en algunas ocasiones, no lo exigen con los instrumentos del Estado de derecho.

¿Por qué se le da tanta importancia al perdón?
En la operación de limpieza de la responsabilidad del nacionalismo que implica este final del ETA, uno de los recursos es el perdón. Por eso hay tanto interés por convertir una cuestión privada en una colectiva y política, porque con ese perdón se lavan las conciencias, con ese perdón la responsabilidad del criminal queda diluida y se dificulta la aplicación de justicia. Es un instrumento, como si el PNV quisiera llevar el traje a la tintorería para lavar las manchas de sangre. Eso no es suficiente, hay que exigir una rendición de cuentas, hay que denunciar el beneficio político que han extraído quienes ahora reconocen que no han estado a la altura de las circunstancias y pretenden con el perdón borrar esas responsabilidades. El perdón, además, exige unas determinadas condiciones, en ausencia de las cuáles lo que de verdad tiene una superioridad moral es el resentimiento. Como planteaban Jean Améry o Thomas Brudholm, el resentimiento, que no tiene que ser confundido con sentimientos de venganza, es una denuncia política y moral de las condiciones injustas que impiden ese perdón.

¿Por qué es tan crítico con 'Patria'?
Se utiliza Patria como si fuera un libro de Historia del País Vasco o del terrorismo de ETA, pero el PNV es mencionado de manera explícita en una sola ocasión, y la ideología nacionalista que hay detrás del terrorismo de ETA y que el PNV continúa defendiendo prácticamente desaparece. Lo que hay, además, es un relato en el cual el familiar de la víctima es doblemente humillado, en primer lugar, por el asesinato, y luego porque su único objetivo en la vida consiste en conseguir que el asesino exprese su perdón, y cuando éste llega, en forma de un párrafo muy sucinto, provoca la satisfacción de la víctima. Y ya está. El libro focaliza las exigencias de responsabilidades en un plano muy limitado y no se pide responsabilidad a la ideología y las instituciones que legitimaron los asesinatos.

¿Qué le parecen las políticas de memoria que está impulsando el Gobierno para los estudiantes?
En las llamadas unidades didácticas para estudiantes de 4º de la ESO se han eliminado a ¡Basta ya! y al Foro de Ermua, los dos movimientos en torno a los cuales se va a vehicular una respuesta cívica sin parangón en la sociedad vasca, quienes van a romper la espiral del silencio que el nacionalismo había impuesto para atenazar a los no nacionalistas, quienes van a ayudar a los ciudadanos desprestigiados a sentirse algo protegidos. Movimientos que no reivindicaban sólo la Paz, como Gesto por la Paz, sino la Libertad, porque también en una dictadura puede haber paz.

La UDEF encontró a funcionarios de la Generalitat destruyendo documentos en los registros por malversación
Carlos Cuesta okdiario 26 Mayo 2018

La UDEF encontró a funcionarios de la Generalitat destruyendo documentos en los registros por malversación. La sorpresa de los agentes policiales fue mayúscula al llegar a dependencias de la Generalitat y detectar que había grupos de empleados públicos destruyendo material desde, al menos, minutos antes, de su llegada. La operación buscaba pruebas de movimientos de malversación por un volumen de al menos 10 millones de euros. Una malversación que habría acabado en el 1-O y todo el proceso separatista.

Efectivamente, el material probatorio incautado demostrará la malversación en el caso. Pero los agentes temen que se podría haber encontrado más material probatorio de no ser por la destrucción detectada al entrar en las dependencias oficiales.

La UDEF coordinó desde primeras horas de la mañana del pasado jueves un dispositivo policial de más de 300 policías que efectuó sus registros en Barcelona, Gerona, Falset, Reus, Mataró, Manresa, San Cugat del Vallés y Arenas de Mar. La operación sumó 19 registros en despachos de sedes de la Generalitat y de la Diputación de Barcelona, en la sede de fundaciones y asociaciones (CATmon e IGMAN), en diversas empresas, así como en los domicilios de los principales miembros de la organización, procediéndose a la detención de más de 30 personas, entre ellos Jordi Castells Masanés, entre otros investigados.

La investigación se centra en el posible desvío de dinero público en subvenciones para ayudas en supuestos proyectos en países en desarrollo y presuntamente revelaría que los fondos de tales subvenciones transitaban de forma anómala entre las cuentas bancarias de IGMAN, CAtmon y la sociedad mercantil Discatimar S.L, para finalmente ser reintegrados en efectivo, destinados a sufragar los gastos de la actividad del entramado criminal o a nutrir las cuentas personales de diversos implicados en la trama.

En las actuaciones se ha procedido a la detención de Castells Masanés, quien en el momento de la concesión de las subvenciones era director de Relaciones Institucionales de la Diputación de Barcelona y actualmente ocupa el cargo de subdirector general de Cooperación Local de la Generalitat; a la del entonces presidente de la Diputación, Salvador Esteve Figueras; al actual alcalde de Tordera y Diputado Delegado de Hacienda, Recursos Humanos, Procesos y Sociedad de la Información de la Diputación, Joan Carles García Cañizares; a Víctor Terradellas Maré, quien fue Secretario de Relaciones Internacionales de CDC, a responsables de PIMEC, así como a otros directivos de fundaciones, asociaciones y empresas catalanas.

A los detenidos se les atribuye, en principio, la presunta comisión de delitos de prevaricación, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, falsedad documental y fraude de subvenciones.
 


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