AGLI Recortes de Prensa   Lunes 28 Mayo 2018

Ahora, las autonomías
Íñigo Caballero   latribunadelpaisvasco.com 28 Mayo 2018

Si la atención de la bolsa se centra en el "riesgo político", resulta que, ahora, la Comisión Europea echa más leña al fuego con sus recomendaciones sobre las autonomías, tal y como podemos ver en ABC.

En concreto resalta: "los principales puntos que Bruselas dice que hay que reformar, como unificar el mercado, mejorar la educación o homogeneizar las ayudas sociales, dependen de las comunidades autónomas".

Añade ABC el jugoso tema de las pensiones que el PP ha cedido para que el PNV le votara la aprobación de los Presupuestos Generales.
No se trata de que no veamos fantástica la subida de las pensiones, nosotros las doblaríamos…

Antes habrá que reducir el funcionariado del Estado, adelgazar las competencias de las autonomías y, por supuesto la educación, que no es que sea mala sino catastrófica.

La Comisión Europea en su informe añade:
"Las diferencias regulatorias en el entorno de negocios juegan un papel importante en la disminución del crecimiento de la productividad", refiriéndose a la maraña de legislaciones autonómicas que han convertido el mercado español en un laberinto. "En el contexto actual, las disparidades regulatorias y las restricciones en el ambiente de los negocios contribuyen a mantener altos los costes, reducen la movilidad geográfica de las empresas y los trabajadores y restringen el crecimiento de la productividad".

No hay que ser muy espabilado para entender no las disparidades regulatorias sino el guirigay legal que sorprende a las empresas y multinacionales extranjeras cuando consideran implantarse en España.
No sabemos lo que dirán los nacionalistas de estas recomendaciones europeas, ellos que son de Europa SÍ y España NO.

Si todas las semanas las bolsas comienzan con algún punto interesante, esta entrante contiene varios que pueden poner en cuarentena las recomendaciones alcistas generalizadas.

En Europa tenemos a Italia y España en una competición por saber quién pone más presión bajista al euro y sus bancos tocados por el populismo transalpino.

Aquí en el país maravilloso de Rajoy la posibilidad que los otros populistas de izquierdas alcancen el poder es preocupante no porque sean de signo zurdo sino porque sus políticas ultracomunistas han llevado a todos los países con esa ideología a la más profunda quiebra.

Pero, si los españoles queremos eso, pues lo tendremos, por desgracia.

El panorama no es muy halagüeño entre tener que decidir por la corrupción o por la quiebra. Aunque para decir la verdad, tarde o temprano la corrupción también lleva a la quiebra.

La Marca España solo se sostiene gracias al Real Madrid… menos mal. Ya que no vendemos tecnología podemos vender camisetas de Florentino, pintxos y tapas, y unos rayos de sol cada vez más baratos.

Si las bolsas la semana pasada tenían su cara y su cruz, terminando más en cruz, la que viene promete momentos interesantes, sustos, quizás alguna alegría y, un activo interesante que nosotros vemos alcista – su tendencia – y que perdió en la tanda anterior más del 5% al frío de la noticia de los rusos y árabes que, parece, van a ser condescendientes con los occidentales y van a ampliar algo la producción de crudo para que no paguemos demasiado en el surtidor.

Tratan de compensar la reducción de crudo de Venezuela consecuencia del desastre comunista del compinche de Podemos, nuestro amigo Maduro. Lo que nos espera en estos lares.

Las bolsas americanas, con suavidad, les pronosticamos que seguirán al alza, más fuerza vemos en el Nasdaq por aquello que la tecnología no solo es fashion sino que todo lo que nos rodea es tecnológico y necesario para el progreso.

La pancarta de VOX
Fernando Paz gaceta.es 28 Mayo 2018

Pegada sobre los setos que delimitan el casoplón serrano de las Montero-Iglesias, unos jóvenes dejaron un recadito en forma de pancarta: “Welcome refugees and ocupas”.

Tenía su gracia pero, sobre todo, era oportuna. La oportunidad que tiene que ver con ese marianesco dominio magistral de los tiempos, al decir de su espíritu maligno. Del de Mariano, claro.

La reacción de las portavozas podemitas no se ha hecho esperar: una histérica acusación de fascismo, entre ridícula y complutense, acompañado de navajas en los bolsillos. Por una pancarta. Quienes han organizado la caza del político, los rodeos al congreso, los escraches; quienes han justificado violencias sin cuento, apoyado a delincuentes y ocupas, justificado bestiales discursos delictivos de raperos ágrafos; esos, se convulsionan por una pancarta.

De pronto, Pablo e Irene se ven acusadas, como los demás, cuando ellas están aquí en calidad de fiscales. Y entonces reaccionan iracundas, agitadas por un baile de san Vito que denota la profunda convicción que anida en su enloquecido imaginario: nadie tiene legitimidad para sentarles en el banquillo.

Eso, y no otra cosa, es lo que significa el trucado subterfugio de consultar a las bases, un bochornoso recurso para socializar la culpa.

Pero peor que todo eso ha sido la proliferación de consejeros a quienes toda prudencia parece poca. La pancarta ha despertado feroces censuras en aquellos cuya aspiración suprema es no ver alterada su digestión: pues contestar, según parece, es darles la razón.

La verdad es que la pancarta de los chavales de Vox ha sido un acierto pleno. Lo que hace falta son más pancartas y más chavales: pancartas que recuerden a todos estos becarios de savonarola el patetismo de su pretensión, y chavales que troleen a los troleadores.

Como poco, la pancarta de Vox les ha forzado a farfullar en su neolengua las viejas consignas, reveladoras como la patita del lobo bajo la puerta de los cabritos.

Están tan embebidos de sí mismos que no se han dado cuenta de que su dacha contrasta, lacerante, con esos millones de sus sufridos seguidores que se afanan por sobrevivir en una España en la que los salarios son la mitad de los principales países europeos.

Mientras, su piscina cuesta lo que una vivienda media en los barrios en los que Podemos alcanza mayor predicamento. Otros quizá se lo puedan permitir. Pero Pablo e Irene, los sres. de Savonarola, no

La recuperación económica, en grave riesgo
EDITORIAL Libertad Digital 28 Mayo 2018

La economía nacional no ha solucionado, ni mucho menos, los problemas que la pusieron en jaque con la crisis global de 2008, tal y como queda de manifiesto en el World Competitiveness Ranking de 2018, donde ha cedido dos posiciones en un año debido principalmente a la inflación, la financiación de las pensiones, la política energética y la balanza por cuenta corriente.

La sentencia sobre el caso Gürtel no ha hecho sino agravar la inestabilidad política en que vive inmersa la Nacióndesde hace ya tanto tiempo, inestabilidad que se tornó especialmente peligrosa tras la intentona golpista del pasado 1 de octubre. Sin vergüenza, el PSOE pretende sacar tajada presentando una moción de censura contra Mariano Rajoy que contará, previsiblemente, con el apoyo de la extrema izquierda y de los principales partidos separatistas. Las consecuencias de todo tipo que tendría para España un Gobierno de estas características son fáciles de prever.

Si la moción de Pedro Sánchez tiene éxito, España se enfrentaría a un Gobierno dispuesto a demoler no ya las políticas nocivas que Rajoy ha venido aplicando en los últimos años, sino las exitosas. Así lo ha hecho saber el secretario general de los socialistas al esbozar las grandes líneas de acción de su hipotético Ejecutivo, basadas fundamentalmente en suprimir de un plumazo las tímidas reformas liberalizadoras introducidas por el PP y disparar el gasto público.

Además de poner en almoneda la unidad de España con su infame entrega a los separatistas, un Gobierno dirigido por Pedro Sánchez y sostenido por la extrema izquierda supondría un tremendo frenazo a las tímidas expectativas de crecimiento de la economía y abocaría al país a una nueva crisis de dramáticas consecuencias.

Si Mariano Rajoy es un mal presidente, Pedro Sánchez no podría sino ser infinitamente peor. Por sus propios deméritos y por los de sus compañeros de viaje, neocomunistas y golpistas que son, de lejos, lo peor de la política nacional.

La economía puede resentirse
Primo González republica 28 Mayo 2018

Los asuntos públicos no van bien en España. Tampoco en Europa se puede decir que las cosas marchan por el camino recto. Nos interesa más como es lógico el desbarajuste institucional que nos atañe a los españoles, una auténtica pena que amenaza con torcer el rumbo de la economía, una de las pocas cosas que están funcionando con razonable eficacia. ¿Sufrirá mucho la economía con tanto descrédito de la vida pública, con tanta dificultad para organizar la gobernabilidad del país en el inmediato futuro, con tanta incertidumbre sobre las políticas que puedan adoptar los gobernantes, cuya identidad está sometida a toda clase de posibles cambios? Sería ciertamente un milagro que todo el quebranto que se respira en la vida pública no acabe por contaminar la labor de los agentes económicos.

La zozobra política tampoco está ajena en la escena europea, ya que el giro político en Italia vaticina conflicto entre las nuevas autoridades italianas y las de Bruselas, dado el muy distinto cariz que presentan las pretensiones económicas que están anunciando los nuevos dirigentes italianos respecto a lo que es la hoja de ruta dominante en los países de la zona euro y en especial de la Comisión Europea.

Las políticas fiscales, piedra angular de la actividad económica, pueden en efecto saltar por los aires. Italia no quiere saber nada de estrategias de control del gasto público y reducción a la baja en su déficit público, a pesar de ser la economía más endeudada de la zona euro entre las grandes y una de las tres con más deuda en el conjunto de la zona euro. En España, la entrada en una etapa de turbulencias políticas que apuntan hacia un menor control de lo público, con Gobiernos débiles y dispuestos a multiplicar las concesiones ante las demandas que se expresan en las calles y que no siempre gozan de la mayor concordia con los planteamientos de rigor, puede acarrear un dificultoso manejo de los asuntos económicos.

Estos hipotéticos descarrilamientos pueden ser graves en Italia, aunque el país circula a una de las velocidades más pobres entre las economías de la zona euro. Pero un manejo inadecuado de la economía puede conducir al país al estancamiento o a la recesión. En el caso de España, las urgencias son diferentes, ya que la economía española transita al mayor ritmo de crecimiento entre las economías líderes de la UE.

Un manejo inadecuado de la economía española puede desbaratar este ritmo de crecimiento, que viene rondando el 3% anual desde hace tres años, un estado de salud que no tiene en la actualidad parangón entre las economías medias y grandes de la zona euro y que sería una pena hacer descarrilar. Perder esta velocidad de crucero a causa de la torpeza y los desatinos en el patio de la política frenaría, sobre todo, la indispensable tarea de cortar la tasa de paro y de afrontar el pago de la elevada deuda que tiene el sector público, con las inevitables consecuencias negativas de índole social que ello traería consigo.

España sin autoridad
Pedro de Tena Libertad Digital 28 Mayo 2018

¿Dónde hay una salida que no conduzca a la del Mariscal de Kojève?

Gracias a mi admirado Antonio Escohotado, recuperé este fin de semana el viejo libro de Alexandre Kojève, escrito en la Francia de 1942, La noción de autoridad (Buenos Aires, reimpresión 2006). Atendiendo a algunas de sus reflexiones, concluía yo –si bien nada es definitivo– que el problema de España en estos momentos es que no está vertebrada por la autoridad, que no hay autoridad.

Kojève señalaba que la autoridad, que existe solamente porque es reconocida y no puede derivar de la fuerza porque entonces no sería autoridad, se manifiesta en cuatro tipos básicos: la del Padre, resumamos en ella la fuerza de la tradición nacional o pasado; la del Jefe, que es la del Gobierno y el Parlamento, que deben prever el futuro; la del Juez, que es la de la imparcialidad del poder, y la del Amo, que es la autoridad de la fuerza ejecutiva de la democracia, vencedora sobre todos los ciudadanos sin distinción.

Independientemente de las reflexiones minuciosamente hilvanadas por Kojéve en su libro, y simplificando sus conceptos, digamos que la autoridad del Padre, la tradición, que hunde sus raíces en el pasado, carece ya de interés en España, no sólo porque en una democracia constitucional sea la construcción del futuro, sino que se ha tirado por el desagüe de la historia toda referencia al valor de la tradición. La interesada y en gran medida falsa leyenda negra ha hecho que se desprecie lo malo y lo bueno del pasado al mismo tiempo.

La autoridad del Jefe, Gobierno y Parlamento, está totalmente irreconocida e irreconocible debido a la corrupción, a la inconsecuencia moral y lógica y, lo que es más grave, a la diversidad de las concepciones acerca de la identidad del futuro. Esto es, en el momento histórico presente ni siquiera la democracia constitucional es ya un horizonte respetado por loa diferentes depositarios de la autoridad del jefe, partidos e instituciones políticas. Que la política en cuanto que tal sea un problema nacional para millones de ciudadanos indica la gravedad de su quebranto.

La autoridad del juez descansa en la "pretensión de imparcialidad, de objetividad, de desinterés…" y debe ser poderosa frente a las otras tres, quizá la que más. Pero el descrédito concerniente a la Justicia, consecuencia de un comportamiento desviado por parte de algunos que tienen por misión administrarla y consecuencia también de que esa administración ha sido arrebatada a sus legítimos depositarios, la conduce al irreconocimiento. Que, por un lado, el caso Gürtel conlleve más penas de cárcel que los asesinatos de ETA y que se haya sido capaz de acallar la inmensidad de casos como ERE-formación en Andalucía y Pujol, por poner dos ejemplos, superiores cuantitativa –mucho más dinero defraudado– y cualitativamente –sólo dinero público – a cualesquiera otros, da una idea de su degradación.

La autoridad del Amo sobre el Esclavo en la España de hoy puede considerarse mejor en su variante democrática como la victoria de los nuevos nobles, los políticos, sobre los nuevos villanos, el resto de los ciudadanos, limitados éstos a votar periódicamente por opciones opacas y ocultas en discursos meramente verbales sin obligado complimiento, en un curioso y nuevo feudalismo autonómico. El Amo, la estructura de un Estado democrático nacional en sí, está a punto de dejar de ser reconocida.

Por tanto, España está sumida en la falta de autoridad. Por eso resulta tan absurda la ambición de un Pedro Sánchez de zurcir esta España desbaratada con hilos separatistas y leninistas (y tan llamativo el silencio de los corderos de Susana Díaz, no hace tanto tan baladistas sobre una España común). Por eso resulta tan miserable que Rajoy no convoque elecciones y tan incomprensible que Ciudadanos no haya desarrollado una necesaria autoridad que pudiera ser reconocida. ¿Dónde hay una salida que no conduzca a la del Mariscal de Kojève?

PODER Y DINERO
Del PP al PSOE, pasando por Podemos… un análisis sobre la corrupción
Fernando Paz gaceta.es 28 Mayo 2018

Los últimos acontecimientos relacionados con la corrupción pueden determinar el curso de la política española, y del país entero.

La corrupción de la estructura política y social de la nación parece una evidencia. Partidos políticos, ayuntamientos, empresas, oenegés, comunidades autónomas…no parece existir un ámbito libre de la pestilencia.

La reciente sentencia del caso Gürtel ha remachado esta sensación: los partidos políticos son máquinas de corrupción que a estas alturas apenas se molestan en disimular. La acreditada judicialmente corrupción en el Partido Popular – tras dar por descontada la del PSOE – es un golpe muy duro al régimen del 78.

Entre otras cosas, porque resulta grotesco que proponga una moción de censura al presidente del gobierno el secretario general socialista en el nombre de la “dignidad de las instituciones”, cuando su partido tiene abiertos 77 casos de corrupción entre los que se cuenta el de los EREs de Andalucía, el mayor cuantitativa y cualitativamente de la historia de España; cuantitativamente por su volumen, y cualitativamente porque la corrupción andaluza no es el resultado indeseado de la debilidad humana, sino la columna vertebral de un sistema clientelar podrido hasta la médula.

Un desfile inacabable
De un partido o de otro, estamos asistiendo a un interminable desfile de personajes públicos camino de los distintos centros penitenciarios repartidos por toda la geografía nacional. Resulta inevitable que, cada vez que uno de ellos enfila los juzgados, sobrevuele una pregunta: ¿cuándo se corrompió?

No es algo fácil de contestar. Quizá el hombre se vio atraído por un partido político pensando en hacer carrera; quizá entró como un entusiasta idealista, como un creyente. De lo que no cabe duda es de que hay personas tan asequibles a la seducción del poder como a la del dinero, aunque para estos últimos lo primero suele ser poco comprensible.

Quien piensa en hacer carrera quizá sea más fácil de corromper que aquel que cree en algo y que se ve empujado a la política por consideraciones de índole ideológica y, en definitiva, de orden moral. Quien siente su participación en la cosa pública como un imperativo moral – los hay – suele resultar bastante más ético.

Echamos la vista atrás e imaginamos a quienes componen el inacabable desfile de los corruptos cuando, años atrás, entraron en un partido; y no podemos evitar preguntamos aquello de cuándo se jodió el Perú.

Los jóvenes y la política
Las cosas eran muy diferentes a como son hoy cuando entraron en política quienes ahora comparecen ante su señoría; la política, durante mucho tiempo, ha proporcionado una trascendencia que, desde las revoluciones liberales, se le niega a la sociedad en su conjunto.

Hoy, es rara la participación de los jóvenes en los partidos tradicionales. Las viejas estructuras ya no les dicen nada. Entrar en el PP o en el PSOE es algo que, para la mayoría, resulta absurdo, y no solo porque ya no pueda distinguirse entre uno y otro, sino porque todo eso, desde su óptica, pertenece a un mundo periclitado.

Los jóvenes ven a los viejos partidos – aburridos, uniformes, escleróticos – como a las cabinas de teléfonos; les recuerdan a algo pero no saben muy bien a qué. Por eso, los que entran en ellos no son precisamente representativos de lo que hoy es la juventud, aunque formen parte de ella.

Entre quienes lo hacen, el atractivo del poder no es algo menor, pero suele ser la posibilidad de hacer carrera la razón básica; su idealismo pocas veces es mayor que el de un adulto. Es evidente, siempre lo ha sido, que la juventud se ve atraída más bien por posiciones ideológicamente que se corresponden mejor con la radicalidad propia de la condición juvenil. Y de las que esperan sacar poco beneficio personal.

Un camino de realización personal
Cuando alguien entra en un partido político…¿cuál es su intención? Pues de todo hay. Pero no es fácil que entre los que lo hacen en los partidos mayoritarios haya muchos exentos de un interés personal más o menos inmediato.

Los ejemplos de quienes ascienden en las estructuras políticas son muy gráficos al respecto; aunque sea cierto también que no son representativos de los afiliados en su conjunto, forman parte del todo, y compiten con otros como ellos.

El de la política es un camino de realización personal en el que la adscripción al partido, y el partido mismo, son instrumentos de esa realización, de una carrera personal, para la que el servicio público queda relegado, en el mejor de los casos, a una condición subalterna.

Aunque dentro de una radicalidad sin precedentes, Mao Zedong lo condensó de un modo muy gráfico, cuando dijo que él no se había hecho revolucionario sino porque tenía una necesidad personal, y que lo único que le interesaba, en realidad, era satisfacer esa necesidad. Todo lo demás, y todos los demás, le traían sin cuidado.

Nadie se quiere ir
El de la política se configura, así, como un camino de autorrealización para muchos. Muy reciente tenemos el caso del chalet de Pablo Iglesias, que ha revelado en el dirigente ultraizquierdista una inusitada capacidad de adaptación al sistema que dice combatir, con desconocidas – pero en ningún caso positivas – consecuencias electorales. Y no es el único caso.

A Artur Mas le costó horrores dejarlo, y tuvo que hacerlo bajo presión, porque aunque se creía llamado a dirigir el proceso de desafío al Estado, fue pronto rebasado por una realidad política crecientemente radical; pese a lo cual se resistió con uñas y dientes a marcharse, aunque su permanencia al frente de la causa secesionista perjudicaba claramente a esta.

Un ejemplo semejante es el de Pedro Sánchez, inusitada mixtura de ignorancia y ambición, al cual resulta evidente que todo le vale para alcanzar el objetivo monclovita. Su condición de candidato del PSOE a la presidencia del gobierno perjudica electoralmente a su partido, pero él se agarra al hecho cierto de que ha sido elegido por la militancia, que en el caso del socialismo español está disociada con claridad de su base electoral. Sánchez no desconoce esta circunstancia, pero no arroja la toalla, aunque él sea uno de los principales obstáculos – si no el principal – que aleja al partido del triunfo electoral.

Y, por supuesto, tenemos el caso de Mariano Rajoy, quizá el más clamoroso de todos. Rajoy, elegido por José María Aznar como sucesor por descarte, ha hecho de la presidencia del gobierno una razón de vida; su notable dejadez e indolencia, su inclinación a tomar pocas y timoratas decisiones, no parecen revelar una pasión política muy marcada. Beneficiado por el desastre legado por Zapatero, disfrutó de una holgada mayoría absoluta que malbarató, a partir de la cual comenzó un descenso vertiginoso que no parece tener fin.

Hoy, a nadie se le oculta que Mariano Rajoy es un lastre para las expectativas electorales del PP, algo que a él no parece importarle lo más mínimo, porque ha bloqueado toda renovación en el partido, se ha deshecho de los disidentes y ha manifestado su intención de ser candidato de nuevo. En Cataluña ha conducido al partido a la irrelevancia, y en el conjunto de España parece difícil que el Partido Popular renueve una mayoría siquiera precaria.

Los votantes seducidos
Naturalmente, quienes dirigen los partidos no ignoran la importancia de la adhesión personal. Saben perfectamente que entre los motivos para votar a un partido u otro, las cuestiones emocionales juegan un papel decisivo, de ordinario mayor que el escrutinio racional.

Hace tres décadas fuimos testigos de cómo, quienes votaron a un partido socialista que propugnaba la salida de la España de la OTAN como una de sus grandes bazas electorales, acudieron a votar en el referéndum sobre la permanencia de nuestro país en la Alianza Atlántica y lo hicieron en el sentido contrario al que les había llevado a votar al PSOE apenas tres años atrás. La adhesión mágica al carisma personal de Felipe González, epítome del cambio y la modernidad, resultó más evidente aquí que en ninguna otra ocasión.

Igualmente, quienes hoy mantienen su voto al PP lo hacen, o bien por temor a un mal mayor, o bien por una suerte de adhesión irracional en la que lo esencial es estar en línea con el partido. Por un extraño sortilegio, Mariano ha arrastrado a personas perfectamente cuerdas y racionales a una especie de adhesión incondicional inexplicable para el resto de los mortales, que terminará – más pronto que tarde – destruyendo al Partido Popular.

El carácter mágico de tal superchería quedará más aún de manifiesto cuando, consumada la ya inevitable derrota, esas mismas personas culpen a factores externos y personas ajenas de la desgracia devenida, en lugar de comprender que no habrá sido causa sino de su inquebrantable adhesión a una causa que no lo valía.

Pero Mariano Rajoy habría consumado, en fin, su proyecto vital. El precio, a la vista está, carece para él de sentido.

Y los militantes
El cuerpo electoral tiene unas motivaciones más o menos claras, pero más complejo es el caso de los militantes. Entre estos se encuentra de todo; los hay altruistas y los hay interesados, pero lo sustancial es la deriva de unos y otros. De los primeros no suele quedar mucho pasado un tiempo prudencial, el suficiente para el desengaño; los segundos, dispuestos caso a cualquier cosa, ascienden pronto.

Cada ve es más clara la influencia del sistema en este proceso selectivo, del que – por lo general – sobresalen los peores. De un sistema que es moralmente corrupto en su raíz, no solo en su desarrollo. La misma partitocracia es perversa en sí misma y pervierte, a su vez, la democracia, porque impone que no exista más vía de expresión política que la marcada por los partidos, a los que, todo lo más, se puede presionar mediante los movimientos sociales.

Unos prosperan y otro no
Una de las cosas que antes aprende un político en España es que en nada depende de su electorado y en todo depende de su jefe de filas. Con ese condicionamiento es casi un milagro que gente de verdadera valía prospere en un partido político, con lo que los mejores suelen abandonar su militancia más o menos pronto.

Suele ser frecuente la supervivencia de los sujetos más serviles, más obedientes y menos problemáticos para la dirección. La disidencia no se tolera, simplemente, y – salvo que se sea lo suficientemente hábil como para sorprender a quienes manejan los hilos -, resulta imposible que aflore algo que no sea acorde a las necesidades de la cúpula del partido.

Llegados a un cierto punto, incluso el partido pasa a un segundo plano, para convertirse en apenas una molestia que se limita a refrendar los actos y decisiones de un jefe que, a falta de carisma, atesora el poder ejecutivo.

La corrupción es sistémica
Pese a sus protestas públicas en sentido contrario, las direcciones de los partidos frecuentemente conocen las corruptelas en las que andan metidos los suyos, pero las toleran, cuando no las promueven, porque son garantía de fidelidad y obediencia.

La pretensión de desconocimiento que la dirección alega cuando el partido se ve amenazado es, en la mayor parte de casos, falsa, pero se asienta en el hecho de que, con frecuencia, no se ha producido un lucro en la dirección; al ciudadano corriente le resulta incomprensible que alguien con poder no lo utilice para beneficiarse económicamente, porque el ciudadano corriente suele desconocer que el motor de quienes anidan en las direcciones de los partidos, más que el lucro, es el poder.

Esa corrupción se extiende a todo el ámbito de las administraciones públicas, porque todas ellas están en manos partidistas y, por tanto se hallan aquejadas de los mismos males. El exceso de cargos públicos y de la administración que tenemos en España no se debe, como frecuentemente se quiere, a un exceso de funcionarios, sino a que los partidos hace mucho que son oficinas de empleo para los propios; propios que, en muchos casos, hace tiempo que tienen el mismo interés que los oligarcas de los partidos en que estos permanezcan.

PP, PSOE y Ciudadanos luchan por el poder, no contra la corrupción
Los tres principales actores políticos en este culebrón están articulando una estrategia política que depende de su ambición y no de algo remotamente parecido a buscar una solución
Juan Ramón Rallo elconfidencial 28 Mayo 2018

La democracia es un sistema de gobierno donde las preferencias electorales expresadas por el conjunto de los ciudadanos determinan la acción política. O eso es, al menos, lo que insistentemente se nos repite: el pueblo es soberano y los gobernantes son sus meros mandatarios (personas que reciben un encargo de los mandantes). Lo cierto, sin embargo, es que de la teoría a la práctica media un trecho insalvable: no solo por la inexistencia de una regla que nos permita agregar de manera no arbitraria el conjunto de votos de los ciudadanos, sino también porque los actores políticos adquieren una dinámica autónoma después de los comicios que poco (o nada) tiene que ver con las preferencias de los electores.

Lo estamos contemplando con indisimulada claridad durante estos días a propósito de la moción de censura del PSOE contra el Gobierno del PP a raíz de la sentencia de la Gürtel. Los tres principales actores políticos en este culebrón —Rajoy, Sánchez y Rivera— están articulando una estrategia política que depende en exclusiva de su ambición por conquistar el poder y no de algo remotamente parecido a buscar una solución consensuada para regenerar y depurar de corrupción las instituciones españolas.

Empecemos por el PSOE de Pedro Sánchez, esto es, por el principal impulsor de la moción de censura contra Rajoy. ¿Cuál es el plan socialista para regenerar las instituciones políticas españolas? Investir a Sánchez como presidente del Gobierno —preferentemente con el apoyo de Ciudadanos y Podemos—, atornillarse en La Moncloa durante el máximo tiempo posible, aplicar durante ese periodo una intensa “agenda social” y, finalmente, concurrir a las próximas elecciones generales. Fijémonos en que este plan socialista de regeneración institucional coincide —oh casualidad— con la estrategia óptima del PSOE para maximizar su probabilidad de acceder y permanecer en el poder: echar a Rajoy sin el apoyo, socialmente estigmatizado, de los partidos nacionalistas; controlar durante varios trimestres el BOE para así repartir prebendas y favores hacia colectivos de futuros votantes, y concurrir a las elecciones con el marchamo de la presidencialidad.

Sigamos con el Ciudadanos de Albert Rivera, esto es, con el partido que encabeza la mayoría de sondeos de voto. ¿Cuál es su plan para regenerar las instituciones políticas españolas? Articular una moción de censura meramente instrumental para la convocatoria inmediata de nuevas elecciones generales. Pero ¿por qué nuevas elecciones generales ahora? A la postre, hasta la sentencia de la Gürtel, el partido naranja parecía perfectamente dispuesto a mantener a Rajoy en el poder hasta agotar la legislatura; a su vez, hace apenas unos años, los de Rivera acordaron un programa de gobierno con el PSOE de Sánchez e incluso llegaron a votarlo como candidato a la presidencia del Gobierno. ¿A qué vienen entonces las urgencias para liquidar precipitadamente la legislatura? ¿Acaso el “corrupto PP” no podría ser reemplazado por el “inmaculado PSOE” (nótese la ironía) hasta 2020? Nuevamente, el plan ciudadano de regeneración institucional coincide —oh casualidad— con la estrategia óptima de Ciudadanos para maximizar su probabilidad de alcanzar el poder: levantar acta de defunción de Rajoy, convocar nuevas elecciones con un PP descabezado, capitalizar casi todo el voto de la derecha y una parte del de la izquierda, convertirse —como reflejan las encuestas— en el partido más votado y, desde ahí, acceder a La Moncloa.

Y terminemos con el PP de Mariano Rajoy, esto es, con el partido del Gobierno recién condenado como responsable civil a título lucrativo por el caso Gürtel. ¿Cuál es su plan para regenerar las instituciones políticas españolas? Rechazar de plano la moción de censura de Sánchez; defender la honradez de Rajoy, y, en última instancia, mantenerse en el Ejecutivo para, por un lado, aprobar nuevas medidas contra la corrupción y, por otro, garantizar la estabilidad socioeconómica de España que apuntale la recuperación. Huelga señalar que este plan no es otra cosa —oh causalidad— que la estrategia óptima del PP para tratar de conservar el poder o, al menos, para sobrevivir políticamente: ganar tiempo bunkerizado dentro de La Moncloa, mientras sus rivales políticos se matan entre sí, mientras la recuperación económica prosigue y mientras el tufo de su pútrida corrupción va abandonando las fosas nasales de los españoles. A este respecto, tal fue la desfachatez del líder de los populares que en su comparecencia del pasado viernes llegó a afirmar que la moción del PSOE contra el Gobierno del PP era una moción “contra España”: difícil resumir en menos palabras la torticera equiparación entre intereses personales, intereses partidistas e intereses nacionales.

En suma, PP, PSOE y Ciudadanos no se están preocupando, en absoluto, por cómo perseguir el —siempre tan ambiguo— “interés general de los españoles”. Sus actuales estrategias políticas son meras artimañas para conquistar el poder en su privativo interés, aun cuando todos ellos juren estar pensando en las necesidades objetivas del conjunto de la sociedad. Son actores políticos con vida independiente de las preferencias de los electores: estos no son más que los convidados de piedra que, cada cuatro años, los colocan en la casilla de salida de su psicopático juego de tronos.

CIUDADANOS, EN PRIMER LUGAR
Una encuesta hunde al PP hasta el 16% tras la Gürtel y da un escaño a VOX
La Gaceta  28 Mayo 2018

El primer sondeo tras la sentencia de la Gürtel otorga a Cs un 28,5%, al PSOE un 20,3%, a Podemos un 19,3% y al PP un 16,7%.

El Partido Popular de Mariano Rajoy camina rumbo a la desaparición. Una encuesta hunde a los populares hasta la cuarta plaza y afirma que solo atraería al 16,8% de los votantes. VOX entraría en el Congreso de los Diputados con un escaño a pesar de verse afectado notablemente por el sistema electoral.

Según la encuesta de SocioMétrica para El Español, Ciudadanos se convertiría en el partido más votado seguido por el PSOE de Pedro Sánchez. El sondeo constata el trasvase de votos del PP hacia la formación de Albert Rivera, que triplicaría su presencia en el Parlamento con el 28,5% de los votos: de 32 escaños pasaría a 108.

El PSOE mantendría los 85 sillones que tiene en el Congreso de los Diputados gracias al apoyo del 20,3% de los sufragios.

La compra del chalet millonario por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero pasa factura a Unidos Podemos. No obstante, la formación morada se mantendría como tercera fuerza con el 19,3% de los votos pero perdería cinco diputados en el Parlamento.

Desde las elecciones generales de 2016, el PP de Rajoy continúa en caída libre. En menos de un mes, la formación ha visto la dimisión de Cristina Cifuentes por el máster fraudulento, la detención de Eduardo Zaplana y la demoledora sentencia contra el PP que ha provocado la presentación de una moción de censura.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Terrible disyuntiva
Luis Herrero Libertad Digital 28 Mayo 2018

Lo peor de la sentencia de Gürtel es el bofetón que los tres magistrados le endilgan a Rajoy al acusarle de haber dado explicaciones poco verosímiles para evitar el desdoro del reproche social.

La predicción anunciaba una gran terremoto. Algunos geólogos temían que en el templo del poder, ya ruinoso, no quedara piedra sobre piedra cuando los jueces de la Audiencia Nacional dieran a conocer el contenido devastador de la sentencia del caso Gurtel. Antes, varios estertores telúricos habían preludiado la magnitud de la tragedia. A Eduardo Zaplana, uno de los cinco grandes de la edad de oro del PP, se le había caído el falso techo de su pasado comisionista sobre la cabeza. A toda velocidad, las tropas del partido formaron en el patio de Génova y mientras Rafael Hernando hacía de tamborilero, Martínez Maíllo fue arrebatándole uno a uno los botones de la guerrera sin aguardar a ningún otro trámite indagatorio.

La ceremonia pública de degradación de Zaplana a simple rémora del pútrido aznarismo puso sordina al segundo temblor premonitorio: el número dos del ministerio de Hacienda estaba en el radar de un juzgado de Jaén, imputado por presuntos delitos de prevaricación administrativa, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos, cohecho y tráfico de influencias. Sin levantar los ojos del suelo, Montoro arrastró su silencio cómplice por los pasillos del Congreso el mismo día que los Presupuestos Generales del Estado recibían la definitiva bendición parlamentaria.

Casi al mismo tiempo que el PNV le pagaba a Rajoy el precio de su alma, Urkullu firmaba con Bildu el compromiso de luchar por la independencia de Euskadi levantando la bandera del derecho a decidir en el preámbulo del nuevo estatuto de autonomía. España entera debía saber que el Gobierno de España no solo había pagado un alto precio por darle a su presidente dos años más de permanencia en el poder, sino que además se lo había pagado a un partido que sigue igual de empeñado que antes en recorrer un camino parecido al de sus homólogos catalanes. Ese fue el tercer temblor que precedió al Apocalipsis.

La existencia de esa clase de temblores sísmicos no es una novedad. Ya se habían producido otros en ocasiones anteriores. Muchos. Muchas veces. Pero cada vez son más intensos y se suceden con intervalos más cortos. En la calle empieza a percibirse con claridad que estamos a diez minutos de que el sistema político que nos ha traído hasta aquí salte por los aires. La cupulocracia bipartidista que ha movido la actividad política desde 1977 se ha convertido en una bomba de relojería. La prueba evidente es la disparatada disyuntiva que PP y PSOE han puesto encima de la mesa para hacer frente a la situación de alarma que se ha apoderado de la ciudadanía.

Los primeros proponen más Rajoy. Los segundos, una moción de censura que sólo puede prosperar con el apoyo de fuerzas separatistas que ya han empezado a reclamar, a cambio de su voto, la modificación del modelo territorial de España ¿Cuál de las dos propuestas creen ustedes que es más útil para aquietar el desasosiego de la gente? Solo con imaginar cualquiera de ellas se ponen los pelos como escarpias.

En términos políticos, lo peor de la sentencia Gurtel no son las penas impuestas a Correa o Bárcenas. Ni siquiera el runrún de que el ex tesorero vengará los 15 años de cárcel a su mujer con explosivas revelaciones que harán temblar el misterio. A poco que demore la venganza ya no habrá misterio que pueda temblar. Tampoco es lo más grave que las siglas del PP sean las primeras en merecer el estigma de un reproche criminal dictado por la Justicia. Lo peor, con diferencia, es el bofetón que los tres magistrados le endilgan a Rajoy -aquí sin votos particulares- al acusarle de haber dado explicaciones poco verosímiles para evitar el desdoro del reproche social.

No se atreven a decir que mintió porque eso supondría imputarle la comisión de un delito y estarían obligados a deducirle testimonio. No lo dicen, pero lo insinúan. ¿En qué cabeza cabe que alguien cuya credibilidad ha sido refutada en una sentencia judicial aspire a ser la solución del problema creado por el partido que él mismo preside? El simple hecho de que el PP avale esa posibilidad demuestra que ha perdido la sintonía con la calle. Cuando alguien que ha decepcionado a mucha gente espera que sean los decepcionados quienes admitan su error y cambien de conducta, es que se ha vuelto definitivamente tarumba.

De Pedro Sánchez no se puede decir algo mucho mejor. Que justo en el momento en que la sociedad española empieza a perderle el miedo a defender sin complejos las señas de identidad de la Nación española, amenazada por el separatismo catalán, este hombre decida dejarse querer por el movimiento político que encarna esa amenaza solo demuestra que el partido de la alternancia está en manos de un arribista sin escrúpulos.

La herencia de Rajoy

Pío Moa gaceta.es 28 Mayo 2018

*La próxima sesión del seminario sobre “La posición de España en Europa” tratará de la formación y evolución de un ámbito cultural hispánico a partir del siglo XVI, y su realidad actual. Viernes, en Centro Riojano, a las 19,30

****************
Zapatero dejó una herencia resumible en cuatro puntos básicos, todos ellos punteados de actos realmente infames:

-1.-Recuperación de la ETA para convertirla en potencia política. Aznar, utilizando el estado de derecho en este problema por primera vez desde la transición, había llevado a los terroristas etarras al borde del abismo. El rescate de la ETA por ZP se hizo a costa de demoler prácticamente el estado de derecho.

2.–Declaración implícita de soberanía del Parlamento catalán y ampliación no pedida por casi nadie de su autonomía.

3. –Ley de memoria histórica de carácter totalitario, esencialmente falsaria y pro-chekista (ensalzamiento de los asesinos y torturadores del Frente Popular, abandonados por sus jefes y capturados y castigados por los nacionales).

4. –Leyes LGTBI –feministas-abortistas, totalitarias, que pretenden lo nunca visto: regular los sentimientos e implantar el delito de odio…

Estas cuatro grandes medidas significaban pura y simplemente la negación de la democracia, de la libertad y de la misma España. Y fueron aprobadas parlamentariamente por unos partidos una de cuyas señas de identidad más acusadas es la corrupción. Es decir, se ha tratado de la utilización de la democracia contra la democracia y contra la nación. Esta es una gran experiencia de cómo la demagogia puede degenerar a un país empujándolo hacia el liberticidio, al modo como ocurre en Venezuela, etc.

Los males parecían curables, no obstante, mediante los mecanismos democráticos, cuando Rajoy subió al poder impulsado por la gravísima crisis económica. Aunque ya cuando estaba en la oposición denuncié (sin el menor eco) que su política iba a ser la contraria y que iba a acabar de pudrir al régimen, millones de personas pusieron sus esperanzas en Rajoy.

Pero el PP de Rajoy en el poder no se ha limitado a seguir en todo la política de ZP, sino que ha conseguido empeorarla y llevar al país a una situación crítica. Las concesiones y financiaciones al separatismo catalán han derivado en el “prusés” cuyo rasgo principal ha sido la radicalización de los separatistas, dedicados a la provocación permanente y a una intensísima política internacional antiespañola. En el interior, una falsa aplicación del famoso artículo 155, ha degenerado en una especie de golpe de estado permanente. En el exterior, nunca España se había convertido en tal objeto de irrisión entre nuestros “amigos y aliados”. Cosa natural, porque un país cuyos gobiernos financian a los separatismos y engordan la invasión de su territorio en Gibraltar por una potencia “amiga” a la que rinden pleitesía, solo puede suscitar el mayor desprecio y falta de respeto por todo el mundo.

Los tremendos daños causados al estado de derecho por la “operación rescate” de la ETA, han derivado en una intensificación del separatismo en Vascongadas con alianza ETA-PNV, comienzo de un nuevo “prusés” hacia la secesión. Debe advertirse que la política de vaciamiento del estado en Cataluña y Vascongadas no se ha interrumpido con Rajoy, sino que se ha intensificado, favoreciendo a los separatistas. Y que en las regiones donde gobierna o ha gobernado el PP se sigue la misma política lingüística de los separatistas contra el español común, elemento esencial de la identidad y unidad española. Mientras intenta imponerse en el conjunto una especie de bilingüismo inglés español, con el primero como lengua superior de cultura.

La ley de memoria histórica no solo no ha sido derogada, sino que de hecho se ha incrementado por el PP en numerosos lugares, llegando alguno de sus alcaldes a fomentar la denuncia para borrar cualquier recuerdo de una gran época de España como fue el franquismo. Esta ley fue en todo momento, y sigue siéndolo, un instrumento especial para recuperar los odios que hundieron a la república, odios tan queridos por una especie de nuevo frente popular. Es intolerable la falsedad sistemática con que estas gentes reivindican a sus “abuelitos”, pero resulta mucho más abyecta la forma con que el PP escupe en las tumbas de sus padres y abuelos.

Las leyes LGTBI, la promoción del aborto, el ataque a los derechos de la mayoría de la población, tiene gravedad no menor que los anteriores desmanes. La ideología LGTBI es realmente una ideología enferma, creada por mentes reconocidamente insanas. Y sin embargo se ha convertido en la ideología prácticamente oficial de la Unión Europea, practicada en España con particular entusiasmo. Con ZP, esa ideología cobró enorme impulso, que ha continuado, incluso más grave por lo inesperado, con Rajoy.

Hay claves en todo este proceso: ZP premió a la ETA porque su partido comparte algo así como un 80% de ideología con ella. Y dio pasos adelante contra España en Cataluña porque, como decía Julián Marías, “el PSOE tiene una idea negativa de la historia de España” (tan ignorantemente negativa como absurdamente positiva su propio e infame historial). Atacó al franquismo, es decir, a su memoria, porque Franco derrotó brillantemente al PSOE y sus aliados comunistas, separatistas y golpistas. E impuso la ideología LGTBI porque por naturaleza tiende a subvertir los elementos más básicos de la civilización cristiana y occidental.

Aparentemente el PP, el propio Rajoy, no comparte tales cosas. ¿Por qué entonces ha continuado y empeorado tales prácticas? Porque desde hace mucho tiempo carece de otro principio que el de “la economía lo es todo”, el cual le sirve para asimilarse a cualquier tendencia que vea apropiada para conseguir poder (y dinero, desde luego). . En esa línea no ha vacilado en promover mediáticamente a un grupo tan especialmente siniestro como Podemos, a fin de crear miedo y beneficiarse de él, mientras bloqueaba a VOX, la única alternativa que pese a todo, está despuntando. Así, ZP ha conseguido implantar un régimen de partido ideológicamente único, zapaterista, aunque sus facciones políticas se peleen por los puestos.

Y por eso hay que fundamentar y elaborar una política cuyos puntos principales sean la negación de toda esa política actual, con la que ZP logró desmantelar la democracia.

El hecho indudable es que la herencia de Rajoy consiste en una exacerbación de todos los problemas principales de España: los separatismos, la pérdida de soberanía, el despotismo LGTBI, la falsificación sistemática del pasado como arma para deformar el presente, etc. Y vemos a este perturbado en medio de este golpe de estado y putrefacción política, hablar tranquilamente de sus logros económicos, por lo demás mediocrísimos e inseguros después de siete años de gestión. Por todo ello, Rajoy quedará para la historia como el político que ha conseguido empeorar y llevar al límite los males creados por su antecesor. Es de esperar que el mal, la putrefacción del sistema, tenga todavía un remedio razonable y no traumático; pero en todo caso debe reconocerse que ha avanzado ya demasiado.
*************
La reconquista y España
*****************
*¿Por qué odian a Putin? Básicamente porque no es de la banda LGTBI-abortista-feminista. Esa repulsiva y mortuoria ideología es la que distingue hoy a la UE, y a España particularmente.

*Hay que entablar y ganar definitivamente la batalla de las ideas a los enemigos de España y de la libertad

*Por un error, anuncié que firmaría en la caseta 301, en lugar de la 206. Sin embargo prácticamente no paré de firmar libros en las dos horas. “La Reconquista y España” va por la segunda edición, apenas salida a librerías.

*Conocer la Reconquista debería ser obligado para todo español. Y un antídoto contra la venenosa denigración de España, tan practicada por los cosmopaletos (que son demasiados hoy)

*Para el feminismo y la ideología LGTBI, el aborto (eliminación de vidas humanas en el seno materno) es en realidad más que un derecho: es lo equivalente a un sacramento católico. Ellas mismas lo decían

*La política española está podrida hasta niveles inadmisibles. Esperemos que VOX no llegue demasiado tarde.

*La repulsiva derecha quiere matar con el olvido a Franco. Pero Franco no morirá en la conciencia de los españoles, porque fue el mejor gobernante de España en al menos dos siglos. La izquierda defiende con falsedad a sus abuelos. La derecha escupe sobre la tumba de los propios.

*Un país cuyos gobiernos fomentan y financian los separatismos, engordan una colonia que invade su territorio (Gibraltar) y rinden pleitesía a la potencia invasora, solo puede ser objeto de irrisión, en la UE y en todas partes.

*Agustí, Gironella o Moix son literariamente muy superiores a la caterva de escritorzuelos que se vienen empeñando en exhibir en catalán su falta de talento

*Se suponía que el PP iba a enmendar los desmanes de ZP. Ha hecho lo contrario: los ha seguido e intensificado. Ya lo advertí cuando Rajoy estaba en la oposición y nadie quería verlo.

*Vino un número considerable de jóvenes a adquirir el libro sobre la reconquista en la Feria del libro. Esto ha bajado bastante la edad media de los interesados, que tradicionalmente estaba entre 35 y 45. Es una buena señal.

*Me preguntan en qué caseta podrán adquirirse mis libros en la Feria, en particular el de la Reconquista: por lo pronto en las casetas de “La Esfera de los libros y en la de Ediciones Encuentro, y supongo que en otras librerías.
*****************
La Reconquista, la idea de España y el mito de Al Ándalus: https://www.youtube.com/watch?v=1dhPYJimk7A&t=562s
Si hay que elegir entre Tancredo y el aprendiz de Macbeth, yo desde luego elijo las urnas.

Elogio y reproche de los políticos
Amando de Miguel Libertad Digital 28 Mayo 2018

Pocos escritores habrá tan contumaces como yo a la hora de criticar a los políticos, los de este Gobierno o los de los anteriores, los de la democracia y los del franquismo. Así me ha ido. Aunque tampoco tengo mucho derecho a quejarme, por lo mismo que las avispas no pueden evitar ir provistas de aguijones. A cada uno le proporciona la naturaleza los recursos para sobrevivir y medrar.

Llegado a este punto, preciso es reconocer que en todos los regímenes, gobiernos y partidos se encuentran políticos, no ya decentes, sino admirables. La raza de los políticos (o la turba, la tribu, la clase o la casta; elíjase lo que corresponda) no es inseparable de la sociedad donde se asientan. Por eso entiendo que los desafueros y tropelías que caracterizan a estos o esotros políticos son estadísticamente normales respecto al momento y lugar donde se perpetran.

Parece muy fácil personalizar los reproches en individuos concretos, cuyas efigies se reproducen por doquier. Lo difícil y meritorio es asignar los desaguisados al medio social donde se producen. Por ejemplo, el desvarío del separatismo catalán (racista e hispanófobo) no cabe atribuírselo en exclusiva a los gobernantes de Cataluña, sean o no forajidos. Son tipos humanos que se han criado en la sociedad catalana contemporánea y que, al manifestarse así, han obtenido muchos réditos. Han mamado la utopía del "nosotros solos", que, dicho en catalán, queda más propio. No es solo la divisa de los nacionalistas, sino un propósito que atrae a mucha gente. Traduce una inmensa inseguridad. Es una buena parte de la sociedad catalana la que no quiere ser española, o lo desea solo de forma aparente para beneficiarse todo lo que pueda. En su día lo hizo gracias a un arancel privilegiado y ahora mediante el famoso "diálogo". El cual consiste en que el Estado español deje mangonear en exclusiva a una colla de políticos que consideran que Cataluña es suya. Por eso insisten tanto en la aberración suicida que supone desplazar el idioma castellano de la vida pública catalana. Con su pan (con tomate) se lo coman.

Lo grave no es que tales exabruptos procedan libérrimamente de unos cuantos iluminados y totalitarios racistas (ahora se dice "supremacistas", que queda más lindo). Lo que debe preocupar a los catalanes sensatos, que son cerca de la mitad del censo, es que no se trata de un trastorno individual. Es el producto natural de un sistema educativo que se implantó en Cataluña hace una generacióny quizá también de una larga tradición familiar y cultural. Ya lo decían los escolásticos: "No se puede hacer querer no queriendo querer".

Quien dice el ejemplo catalán se puede fijar también en las miserias que arrastra la vida pública en Andalucía o en otras regiones (ahora se llaman "autonomías"). Los políticos que las manifiestan son una emanación natural de la sociedad que los ha parido. De ahí que resulte tan arduo vencer los obstáculos para levantar una vida pública más sana. Los culpables, de haberlos, somos todos los contribuyentes (ahora nos llaman "ciudadanos"). Lo que pasa es que, para tapar nuestras debilidades, las proyectamos sobre los políticos. Cierto es que ellos viven de nuestros impuestos y, encima, algunos de ellos, insaciables, roban mansalva. Pero también hay otros políticos que ejemplarmente se dedican a su vocación de servicio público. Los he conocido en el franquismo, en la democracia, en unos u otros partidos (ahora dicen "formaciones"). Utilizar el intelecto consiste ante todo en distinguir y comparar.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

¿Promesas secretas de Sánchez a la Esquerra?
José García Domínguez Libertad Digital 28 Mayo 2018

"Yo sé que Cataluña es una nación, pero no lo diré nunca públicamente".

Del incontinente Santiago Vidal, aquel verborreico juez de la Esquerra que cantó la Traviata con pelos y señales al airear los pormenores todos de la asonada del 1-O ante un rendido auditorio de fans, estúpido desliz infantil que le costó la ruina profesional y el escaño en el Senado, procede recuperar estos días lo que igualmente depuso en sus confesiones a calzón quitado sobre Pedro Sánchez Castejón, el ahora otra vez aspirante a presidir el Gobierno de España. Porque también de Sánchez reveló el muy lenguaraz Santi (presuntas) confidencias inconfesables. Promesas contingentes que el secretario general del PSOE se apresuró a tildar de "sarta de mentiras". Y ello pese a que el resto de las revelaciones del entonces senador resultó ser una sarta de verdades, como luego se pudo comprobar tras la materialización del intento de golpe. ¿Confesó la verdad en todo el parlanchín Santi, en absolutamente todo, salvo en lo referente a su entrevista con el aspirante a la Moncloa Pedro Sánchez durante las vísperas de su primer intento de investidura? A saber.

En cualquier caso, mintiese por primera vez o siguiera diciendo la verdad como en sus verbosidades anteriores, procede recordar lo que el senador Vidal compartió con su público sobre la reunión en Ferraz. Una reunión propuesta por el líder del PSOE que tendría por objeto sondear a los separatistas a fin de lograr su apoyo para alcanzar la Presidencia. Así, y siempre según Vidal, en el encuentro bilateral con el aspirante participaron también los diputados de ERC Tardà y Rufián. Por parte socialista, además de Sánchez, habrían estado presentes Meritxell Batet, del PSC, y Antonio Hernando. Ninguno de ellos, por cierto, ha desmentido aún su presencia allí. Estamos, recuérdese, en el mes de abril de 2016, pocos días después de que Sánchez aceptase el encargo real de tratar de formar Gobierno. Por lo demás, la velada empezó, siempre según Vidal, con un plato fuerte. "Yo sé que Cataluña es una nación, pero no lo diré nunca públicamente. Sé que la separación de Cataluña de España, como no hay un cambio radical por parte del Gobierno español, es cuestión de tiempo…", pone el otro en boca de Sánchez, que habría pronunciado esas palabras en presencia de los cinco testigos, dos de ellos, Tardà y Rufián, miembros como Vidal de la Esquerra y que, de momento, siguen callando como tapias.

Luego, tras soltar la bomba inicial, Sánchez se habría lanzado a un alegre crescendo a fin de ganar el favor de los separatistas. Así, tras comunicarles (presuntamente, claro) su personal certeza de que la reforma constitucional que postula el PSOE, o sea él mismo, nunca se podrá consumar dado que para ello haría falta la complicidad del PP, una connivencia que Sánchez consideraría imposible de lograr, el aspirante habría pasado a realizar una oferta ya firme a los de Junqueras. Oferta que se materializaría, siempre y cuando lograra ocupar la Moncloa con el auxilio de ERC, en dos frentes: el político y el judicial. Este último, el judicial, tan perentorio ya por entonces para el bloque separatista, pasaría por el compromiso solemne y formal de Pedro Sánchez ante Rufián, Tardá y Santi de, "al día siguiente de ocupar la Presidencia del Gobierno", transmitir la orden al fiscal general del Estado de que retirase "todos los procesos judiciales" que hubiera en marcha (en abril de 2016 ya tenían causas abiertas ante la Justicia Homs, Mas, Rigau y Ortega, los cuatro por la organización ilegal del 9-N). En cuanto al caramelo político, el candidato del PSOE se habría comprometido ante los mismos Tardà, Rufián y Vila a recuperar y poner en vigor el texto íntegro del Estatut de 2006, declarado ilegal por sentencia firme del Tribunal Constitucional. Ni más ni menos. Cinco testigos, cinco, no se sabe si solo silentes o también atónitos, lo habrían escuchado de sus labios. Cinco: Tardà, Rufián, el bocazas de Santi, Batet y Hernando. ¿Ninguno hablará? ¿O es que acaso algunos repetirán esta misma semana?

30 normas de estilo para hablar del golpe de Estado separatista
Utilizar el vocabulario del separatismo para hablar de lo ocurrido en Cataluña durante los últimos años es empezar a perder la batalla desde el lenguaje.
Cristian Campos elespanol 28 Mayo 2018

1. El 131 presidente de la Generalidad nacerá alrededor de 2800, si es que para entonces sigue existiendo Cataluña. Quim Torra es el décimo presidente de la Generalidad de Cataluña. Y el primero de Tractoria.

2. En español no se escribe "la Generalitat" a secas sino "la Generalidad de Cataluña". Porque en España hay más de una Generalidad y porque los valencianos no son menos que los catalanes.

3. El término "el Gobierno" se refiere siempre al Gobierno español. El resto de gobiernos, al ser regionales y de rango inferior, necesitan adjetivo: "el Gobierno catalán" o "el Gobierno murciano". Si se quiere tocar de verdad las narices, "el Gobierno autonómico catalán" o, más tocanarices todavía, "el Gobierno regional catalán".

4. El nacionalismo de izquierdas no existe. ¿A quién se le ha ocurrido semejante idiotez? Todos los partidos nacionalistas son ultraderecha, cuando no nacionalsocialismo 2.0.

5. El idioma mayoritario en Cataluña y de identificación primaria de los ciudadanos catalanes según datos de la propia Generalidad de Cataluña, y por lo tanto el idioma propio de la región en sentido estricto, es el español, no el catalán.

6. No se escribe "el proceso soberanista" o "el proceso independentista" sino "el proceso separatista". Soberanía e independencia son términos con connotación positiva y, además, los catalanes ya disfrutan de ambas por su condición de ciudadanos españoles y europeos. Lo que los separatistas piden es la construcción de un muro legal y social que los separe de aquellos a los que ellos consideran inferiores. Por lo tanto, "separatistas" y "proceso separatista".

7. El 1 de octubre no hubo ningún "referéndum del 1-O". Hubo un simulacro de votación. Es decir una votación amañada. Así que mejor escribir eso: "La votación amañada del 1-O".

8. Cataluña no es un sujeto político equivalente a España puesto que Cataluña sólo existe como consecuencia de la voluntad soberana de los ciudadanos españoles. Así que mejor que "Cataluña", "la comunidad autónoma catalana" o "la región catalana".

9. La "policía catalana" son los Mossos, pero también la Guardia Civil, la Policía Nacional y hasta las distintas policías municipales porque todas ellas son policías en un sentido genérico y también catalanas, puesto que operan en Cataluña. Así que si nos queremos referir específicamente a los Mossos d'Esquadra, mejor escribir "la policía autonómica catalana".

10. "Los consellers" son "los consejeros". Su equivalente no son los ministros del Gobierno, sino los consejeros del resto de gobiernos regionales. De la misma manera, el presidente español no debería reunirse con presidentes regionales de tú a tú, puesto que son funcionarios de rango inferior al suyo. En todo caso, el interlocutor de los presidentes regionales debería ser el secretario de Estado para las Administraciones Territoriales.

11. No existe ningún "conflicto soberanista" en Cataluña. Lo que ha sucedido en Cataluña, y sigue sucediendo a día de hoy, es un golpe de Estado. Más específicamente, un "golpe de Estado catalanista". El tercero que dan los nacionalistas catalanes en los últimos cien años, por cierto.

12. En Europa, y por lo tanto en España, no hay "exiliados". Hay "prófugos de la justicia".

13. Tampoco existen presos políticos en una democracia. Son políticos presos o, más genéricamente, "criminales", "delincuentes" o "golpistas". "Presuntos", si todavía no han sido condenados. A mí me gusta especialmente la expresión "los líderes del golpe de Estado catalanista encarcelados".

14. Cataluña no tiene himno. Los que tienen himno son los partidos separatistas catalanes. Así que especifiquemos: "El himno de los partidos separatistas catalanes, Els segadors".

15. Si hay que ser estrictos, ni siquiera existen partidos separatistas catalanes. Lo que en Cataluña llaman "partidos soberanistas" son sólo las distintas facciones del movimiento xenófobo de ultraderecha que ha gobernado la región durante los últimos cuarenta años de democracia. Y por eso tampoco existe el "catalanismo político" sino, más bien, "la ultraderecha catalanista".

16. Este es un clásico, pero hay que recordarlo a diario: Guerra de sucesión, no de secesión.

17. "El Parlament" no existe. Existe "el Parlamento autonómico (o regional) catalán".

18. A Inés Arrimadas hay que adjetivarla siempre que se pueda. "Inés Arrimadas, la ganadora de las elecciones autonómicas del 21-D".

19. La expresión "el Estado español" sólo tiene sentido si lo queremos diferenciar del resto de Estados europeos: el francés, el alemán, el italiano… En el contexto de informaciones nacionales, "el Estado", a secas, es siempre el español. No hay más Estados en España. Lo otro son comunidades de un rango administrativo inferior al estatal.

20. "Los países catalanes" son pura ciencia ficción. Existen las comunidades autónomas de Cataluña, Valencia y Baleares. En "la franja" de Aragón se ríen de los "países catalanes" y en el sur de Francia la cosa no les da ni para chiste malo.

21. Jamás ha existido una "Corona de Cataluña". Ni siquiera una "Corona de Aragón y Cataluña", que apenas se menciona históricamente una vez y en un contexto muy específico. Lo que sí existió fue la Corona de Aragón, de la cual Barcelona era un condado más, y ni siquiera el más importante de ellos.

22. La senyera es en realidad la bandera de la Corona de Aragón. Así que mejor especificar siempre que se pueda: "La bandera de la Corona de Aragón, adoptada por el gobierno regional catalán como bandera oficial de la comunidad".

23. "Rebelión" y "sedición" son las figuras penales con las que el Código Penal español castiga lo que en lenguaje llano llamamos "golpe de Estado". Así que, en este contexto, "rebelde" y "sedicioso" son sinónimos de "golpista". Tan golpistas son Junqueras, Puigdemont y los consejeros encarcelados como Tejero.

24. La diferencia entre nacionalismo y patriotismo es que el primero es excluyente y el segundo, incluyente. Afinando más, el nacionalismo es predemocrático y el patriotismo, que en realidad es simple conciencia de ciudadanía democrática, constitucional. Por eso ERC es un partido nacionalista y Ciudadanos, todo lo contrario.

25. El único franquismo sociológico que sobrevive en España a día de hoy es el de esos partidos nacionalistas vascos y catalanes que reclaman privilegios predemocráticos.

26. Carles Puigdemont no es el "presidente legítimo" ni el "presidente en el exilio". Si me apuran, hasta el título de "expresidente" le queda grande. Así que mucho mejor referirse a él como "el tuitero Carles Puigdemont".

27. No existe una Cataluña, sino dos: la democrática y la separatista. De ahí que jamás haya que utilizar el término genérico "los catalanes" para hablar de las aspiraciones ilegales de una parte minoritaria de ellos, la separatista.

28. En Cataluña no existe la prensa privada en catalán. Todos los medios que escriben en catalán, del primero al último, son nacionalistas y escriben al dictado de los partidos separatistas de ultraderecha. Ninguno de ellos es sostenible financieramente ni sobreviviría medio minuto a la intemperie del libre mercado. Y de ahí que sea necesario considerarlos como medios públicos a todos los efectos. En el mejor de los casos, existen "medios públicos catalanes" (TV3, Catalunya Ràdio) y "medios concertados catalanes" (el resto).

29. De igual manera, todavía está por nacer el primer periodista catalán (nacionalista). Lo que hay, a carretadas, son "funcionarios de la Consejería de Comunicación de la Generalidad de Cataluña". Periodistas catalanes, lo que se dice "periodistas catalanes", sólo lo somos los que trabajamos en medios privados de Madrid. Y ninguno de nosotros es separatista.

30. Los equidistantes no existen, como no existe el monstruo del Lago Ness: son un mito. Los que se suelen llamar "equidistantes" no son más que nacionalistas de ultraderecha por desarmarizar. En este sentido, son todavía más peligrosos que los separatistas porque pretenden convencernos de que existe una vía intermedia entre el delito y la democracia. Así que de "equidistantes" nada. "Nacionalistas de ultraderecha por desarmarizar" y punto.

El atasco nacional: entre el marasmo de Rajoy y el laberinto de Sánchez
Es hora de certificar la inutilidad absoluta de esta legislatura absurda y darle matarile cuanto antes. El parlamento elegido en 2016 ha fracasado en todas las funciones que le atribuye la Constitución
Ignacio Varela elconfidencial 28 Mayo 2018

Por una vez, no coincido en un análisis de fondo con mi colega Carlos Sánchez. En mi opinión, las elecciones anticipadas no solo no son una amenaza para la democracia, sino el único camino democrático y viable —aunque admito que no seguro— para sacar a España del atolladero monumental en que está metida por culpa de sus dirigentes políticos.

Entre el miércoles (aprobación de los Presupuestos) y el jueves (publicación de la sentencia de Gürtel), en 24 horas asistimos a un doble colapso: el del bipartidismo como sostén de la gobernación del país y el de la estrategia del Estado frente al conflicto de Cataluña. Todo ello, provocado ante todo por el naufragio político y moral de Mariano Rajoy y por la codicia incontrolada de Pedro Sánchez.

Es hora de certificar la inutilidad absoluta de esta legislatura absurda y darle matarile cuanto antes. El parlamento elegido en junio de 2016 ha fracasado en todas las funciones que le atribuye la Constitución. No fue capaz de elegir a un Gobierno que se ocupara de algo más que de llegar vivo al día siguiente. Su producción legislativa ha sido misérrima. Ha dejado en barbecho todas las reformas aplazadas durante años. Y ni siquiera ha garantizado un control efectivo del Gobierno (les recuerdo que el último debate sobre el estado de la nación se celebró en febrero de 2015).

Este es un parlamento meramente escénico, en el que todos sobreactúan mientras el Gobierno no saca adelante sus proyectos pero sabotea los de la oposición, y viceversa. Dos años de verborrea y parálisis.

En términos de interés nacional, su único fruto reconocible fue el 155. Un recurso al que se llegó cuando la sublevación ya había ido demasiado lejos, y que terminará —si es que termina— dejando en la presidencia de la Generalitat a un fanático del nacional-populismo al frente de un Gobierno con vocación golpista.

Pase lo que pase con la moción de censura, nada productivo saldrá de prolongar la vida de esta legislatura. Si Sánchez pierde, tendremos un Gobierno del PP aún más desfallecido, desasistido de todo apoyo, abandonado por sus socios y moralmente desacreditado ante el país. Si Sánchez gana su moción gracias a la 'coalición Frankenstein', lo que tendremos es a un Gobierno insostenible, dependiente de los enemigos del Estado, con los mercados en pánico y una oposición enfurecida que no le dará tregua.

Ni el PP puede seguir gobernando dignamente, ni el PSOE está en condiciones de hacerse cargo del Gobierno con mínimas garantías de solvencia. Rajoy asegura marasmo intensificado; y los apoyos que necesita Sánchez para alcanzar el poder nos introducen en un laberinto dantesco.

Para salir de este atasco político que ya dura tres años, se necesita una mayoría de gobierno estable que solo puede salir de las urnas. Lo demás es seguir chapoteando en el pantano. Sin embargo, los dos autodenominados partidos de Estado se resisten fieramente a cerrar esta última legislatura de la era bipartidista. Lo hacen con argumentos falaces: Rajoy apela a la estabilidad que ya no puede garantizar y Sánchez ofrece una “normalidad institucional” que está fuera de su alcance, porque solo tiene 85 diputados y sus circunstanciales aliados buscan precisamente lo contrario.

En realidad, ambos sienten pánico a las urnas en este momento. Por eso Rajoy ya solo pide tiempo para prolongar más allá de lo razonable su agostada carrera política. Y Sánchez, siempre osado, formula un planteamiento descaradamente ventajista: vestidme de presidente, dadme unos meses para hacer política populista desde el Gobierno (él la llama “agenda social”) y ya se votará cuando a mí me convenga. Si vamos a correr, necesito situar mis tacos de salida 20 metros por delante de los de mis competidores.

“Haré cumplir la Constitución”, promete Sánchez. No dejo de preguntarme cómo lo hará cuando la desafíen los mismos que lo sentaron en La Moncloa. ¿A quién se dirigirá para hacer cumplir la Constitución, a Pablo Iglesias, a Junqueras, a Torra o a Urkullu? Porque si espera alguna ayuda de un PP humillado y despojado del poder, es que desconoce la historia contemporánea de España.

Con todo, lo peor de este embrollo es que la estrategia del Estado ante la sublevación secesionista se ha debilitado de forma irresponsable. Si coincidimos en que el problema de Cataluña es el más grave que tiene España, esa debería ser la prioridad absoluta, y habría que evitar todo lo que entorpezca su manejo. Por el contrario, esta semana entre unos y otros no han hecho sino empeorar la situación.

El frente constitucional ha quedado fracturado por todas sus partes: PP contra PSOE, PSOE contra PP y ambos contra Ciudadanos. Para el PP, Sánchez ha pasado de estadista responsable a vendepatrias; para el PSOE, Rajoy ya no es el señor presidente, sino el apestado perjuro, y para ambos, Rivera, antes socio deseado, es ya enemigo mortal.

En semejante zafarrancho, no queda espacio alguno para una acción lealmente concertada entre los partidos constitucionales. Bingo para el separatismo, firmemente acaudillado por la dupla Puigdemont/Torra.

Se dice que el éxito de la moción de censura depende del PNV. Yo creo que en esta hora depende sobre todo de Puigdemont. Si este decide que contra Rajoy se vive mejor, exigirá a Sánchez unas condiciones intragables y la derrotará. Si por el contrario ve ventajoso para sus planes tener en La Moncloa a un presidente saltadizo y agarrado por el cuello, respaldará la moción. Y si lo hace, ni ERC ni el PNV se atreverán a cargar en solitario con el estigma de haber mantenido a Rajoy.

En todo caso, el resultado no puede ser mas desalentador: tras elegir a su antojo al presidente de la Generalitat, el fugitivo de Berlín recibe el regalo de poder decidir quién gobierna en España. Enhorabuena.

Sospecho que los estrategas de Ferraz, deslumbrados por el fulgor del momento, se olvidaron de medir los tiempos. Más de 10 días entre el anuncio de la moción y la votación son una eternidad. Los separatistas asarán cada día a Sánchez con exigencias inasumibles para cualquier demócrata; y cada una de ellas cebará el discurso del PP del 'Gobierno Frankenstein' como un peligro nacional, y robustecerá la demanda de Rivera de elecciones inmediatas. La moción relámpago va camino de convertirse en moción-calvario para sus promotores.

En todo caso, que tengan cuidado nuestros bienamados dirigentes políticos: si siguen mucho más tiempo jugando con fuego y burlando al país, quizá cuando finalmente lleguen las urnas descubramos que Italia no queda tan lejos. Entonces, ya será tarde para todo.

Dictadura Lingüística
Puig y Oltra convierten en residual el castellano en la educación infantil de los colegios valencianos
Israel García-Juez okdiario 28 Mayo 2018

El tercer intento de catalanización de las aulas en la Comunitad Valenciana por parte de la Conselleria de Educación, en manos de Compromís, está resultando un éxito a tenor de los proyectos lingüísticos de los centros para el próximo curso 18-19 que se han autorizado con la nueva ley del plurilingüismo en el sistema educativo valenciano aprobada en abril de este año.

Los proyectos lingüísticos de los centros aprobados estos días en que se ha abierto el periodo de escolarización evidencian que el castellano, en la gran mayoría de los colegios, ha quedado totalmente suprimido de la educación infantil, atropellando la libertad de los padres para elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos. No hay opción. En la mayoría de ellos, según los programas aprobados a los que ha tenido acceso OKDIARIO y que son públicos, el valenciano engloba el 90 por ciento de las materias, el inglés el 10% y el castellano el 0%. Muchos de los niños de tres, cuatro y cinco años de la Comunitat Valenciana que estudian en centros públicos no recibirán ninguna enseñanza en castellano.

En educación primaria la lengua de Cervantes no queda mejor parada. Queda relegada en la mayoría de centros a la propia asignatura de lengua castellana y a la asignatura de religión/valores y/o Educación Física (25% aproximadamente). En inglés lo mismo: solo English y plástica (15%). El resto, todo en valenciano (60%).

Asociaciones de padres ya han advertido de la irregularidad de esta situación que incumple la propia ley del plurilingüismo aprobada en abril. Según recoge el texto legal, en infantil se deben impartir las tres lenguas y en primaria la enseñanza en castellano debe darse también en una asignatura troncal además de lengua castellana. “No nos pueden arrebatar a los padres nuestro derecho constitucional a elegir la lengua en la que queremos educar a nuestros hijos y no nos vamos a quedar de brazos cruzados”, han advertido a OKDIARIO.

La portavoz del PP en Las Cortes valencianas, Beatriz Gascó, ha comentado que “el gobierno valenciano está en manos de personas que solo quieren imponer su proyecto ideológico al margen de la ley, como en Cataluña, aunque arrasan con la libertad de las personas. Dicen que la ley fomenta el plurilingüismo cuando en realidad solo impone el valenciano. Están engañando y mintiendo a las familias de buena fe, imponiendo un modelo que para nada recoge las necesidades que la sociedad demanda sino que solo recoge ideas nacionalistas”.

Para la diputada Beatriz Gascó, “el conseller Marzà está haciendo ingeniería social con la educación para que el nacionalismo deje de ser una minoría y los elementos catalanistas en las aulas se sientan como propios por parte de los valencianos, intentando implantar un modelo educativo de pensamiento único con una lengua única”.

Un conseller independentista
En realidad, el conseller de Educación, Cultura y Deporte Vicent Marzà tiene ideas independentistas. Ha realizado declaraciones señalando que “los países catalanes son una realidad más allá de lo que diga el Estado” o “sin Valencia no hay independencia”. Pertenece a Escola Valenciana, una entidad premiada por su defensa del catalán y subvencionada por la Generalitat de Cataluña, y en febrero de 2017 firmó la Declaración de Palma para fortalecer los lazos históricos y culturales de las tres CCAA (Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana) en ámbitos como la lengua y la cultura catalana.

Las dos tentativas anteriores fueron tumbadas por la presión de las familias que interpusieron recursos en el Tribunal Superior deJusticia de la Comunidad Valenciana lo que obligó a Ximo Puig a retirar la ley.

Posteriormente también tuvo que retirar un decreto ley con una Comisión Bilateral Interpuesta y en el punto de mira del TSJ porque consideraban que ese decreto ley había sido aprobado para burlar una decisión suya. En abril se aprobó por Les Corts una nueva ley (tercer intento) calificada por muchas familias como la ley de la estafa lingüística que tenía como objetivo “fomentar el valenciano y conseguir el plurilingüismo real de las tres lenguas”. En realidad, lo que ha conseguido de hecho es arrinconar el castellano siguiendo la misma “hoja de ruta” del independentismo catalán.

 


Recortes de Prensa   Página Inicial